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Filosofía Política de John Locke

John Locke fue un filósofo inglés del siglo XVII que propuso que la mente humana nace en blanco y que todos los conocimientos provienen de la experiencia. Defendió una teoría política del contrato social y la separación de la religión del Estado.

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John Locke fue un filósofo inglés del siglo XVII que propuso que la mente humana nace en blanco y que todos los conocimientos provienen de la experiencia. Defendió una teoría política del contrato social y la separación de la religión del Estado.

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS


UNIVERSIDAD DE FALCÓN (UDEFA)
CARRERA: DERECHO
ASIGNATURA: FILOSOFIA DEL DERECHO
DOCENTE: VANESSA RAVELO
SECCIÓN: DXAD3FA_VR_V

JOHN LOCKE

AUTOR:
WEFFER JESUS V.28.026.406

Punto Fijo - noviembre de 2020


John Locke (1632-1704) fue un filósofo y médico inglés, uno de los
primeros empiristas, considerado como uno de los más influyentes
pensadores del empirismo inglés y conocido como el «Padre del Liberalismo
Clásico». La teoría de la mente de Locke es frecuentemente citada como el
origen de las concepciones modernas de la identidad y del yo, que figuran
prominentemente en las obras de filósofos posteriores como Hume,
Rousseau y Kant. Locke fue el primero en definir el yo como una continuidad
de la conciencia. Postuló que, al nacer, la mente era una pizarra o tabula
rasa en blanco. Al contrario de la filosofía cartesiana (basada en conceptos
preexistentes) sostuvo que nacemos sin ideas innatas, y que, en cambio, el
conocimiento solamente se determina por la experiencia derivada de la
percepción sensorial.

Locke considera que todos nuestros conocimientos provienen de la


experiencia, de ella se derivan y a ella se reducen. La filosofía de Locke se
dirige contra las ideas innatas, contra el apriorismo. Locke pretende dar
razón de conceptos tales como causa, sustancia, a partir del análisis de los
sense data, un análisis psicológico. Este análisis es el tribunal que evalúa la
validez y los límites del entendimiento humano, así como la validez y los
límites de los conocimientos de los que éste dispone. En general, Locke
afirma que todos nuestros conocimientos están fundados en ideas y que no
pueden sobrepasarlas.

Las ideas son los contenidos de la mente humana, cualquiera que sea el
tipo de los mismos. "Lo he empleado para exponer lo que se entiende por
fantasma, noción o especie, o aquello de que se ocupa la mente cuando
piensa". La idea es lo que la mente contempla. Representa a la cosa en la
mente, y por tanto, el objeto de la mente es la idea y no la cosa. Sea como
fuere, lo que está claro es que la idea representa en la mente la existencia de
una entidad externa. La verdad es que Locke no presta atención al problema,
e inmediatamente comienza la crítica al innatismo.
Este mismo consideraba que el hombre es un ser razonable y la libertad
es inseparable de la felicidad. El fin de la política es la búsqueda de la
felicidad que reside en la paz, la armonía y la seguridad. Así, no hay felicidad
sin garantías políticas y no hay política que no deba tender a extender una
felicidad razonable. Desarrolla una teoría política del contrato.

Hay un primer estado inicial de naturaleza. Tal estado de naturaleza es un


estado «de perfecta libertad para ordenar sus actos y disponer de sus
propiedades y de las personas que creen conveniente dentro de los límites
de la ley natural, sin pedir permiso ni depender de la voluntad de ningún otro
hombre». Son iguales los unos a los otros en la medida en que no existe
entre ellos ninguna diferencia natural que autorice a éste a limitar la libertad
de aquél Así forman familias y proceden, según su conveniencia, a los
intercambios que juzgan provechosos. En este estado, se hacen mutuas
promesas a fin de regular su vida, que están obligados naturalmente a
respetar, puesto que, sin ese respeto, el uso de la palabra pierde todo su
significado.

Según Locke los conflictos más notorios y perjudiciales tienen como


origen los atentados contra el derecho que tiene cada uno a disponer de su
vida, de apropiarse de los bienes libres y de exigir el respeto de los
compromisos contraídos. Sin duda, aquél cuyos derechos han sido
lesionados puede castigar legítimamente al culpable, obligándole a reparar el
daño. Conviene, pues, que aquellos que quieren la plena realización de los
principios del derecho natural, es decir, el libre desarrollo de cada uno, forme
sociedad y establezcan una instancia cuyo fin sea organizar la sociedad
según reglas comunes, y utilizar los medios convenientes para hacerlas
aplicar. Los propietarios -no siendo la propiedad de las tierras, herramientas
o capital, a ojos de Locke, más que una extensión natural de la libre
disposición que el hombre tiene de su cuerpo y de su actividad, es decir, de
su trabajo se reúne y se entienden para definir el poder público encargado de
realizar el derecho natural.

Todos los hombres son libres, iguales e independientes por naturaleza, y


nadie puede ser privado de esa condición ni sometido a un poder político sin
su consentimiento. Pero cuando un número de personas se avienen a formar
una comunidad o gobierno, pasan a constituir un cuerpo político en el que es
la mayoría quien tiene derecho a actuar y decidir. «Lo que origina y
constituye de hecho una sociedad política no es sino el consentimiento de un
número de hombres libres capaces de formar una mayoría.» El pacto de
institución del poder público, del Estado, es bien diferente del que establecía
Hobbes.

Locke se distingue en esto, porque, según él, la sociedad como tal -en el
estado de naturaleza- posee la capacidad de organizarse armoniosamente,
sin necesidad de recurrir al orden político. Lo que obliga a instaurarlo es la
impotencia a la que se ve reducida tal sociedad cuando su orden natural es
amenazado por enemigos interiores y exteriores.

El pensamiento político de John Locke se encuentra desarrollado en las


«Cartas sobre la tolerancia», (de 1689,1690 y 1693), y en los «Tratados
sobre el gobierno civil», de 1690, especialmente en el segundo. Las primeras
suponen un alegato en favor de la democracia, y en las últimas Locke intenta
fundamentar filosófica y políticamente el Estado, buscando en su origen su
legitimidad.

Locke, a partir de sus aportes, se considera como uno de los pilares de la


doctrina liberal. Su concepción de la naturaleza del hombre y del orden social
y político cimentó las bases sobre la que posteriores autores asumieron a la
corriente liberal. En este sentido, la relación entre los hombres estará
definida en términos de igualdad natural mientras que la relación entre los
hombres y la creación estará definida en términos de propiedad. La libertad
será aquella condición en la que «cada uno ordena sus acciones y dispone
sus posesiones y personas como juzga oportuno» y opera cuando la relación
entre los hombres no obstaculiza la relación entre hombres y cosas, abriendo
paso a su equiparación en términos del derecho a la propiedad privada.

El filósofo postula que los hombres viven en el estado de naturaleza en


una situación de paz y sometidos a leyes naturales que surgen de la razón.
Los hombres salen de esta situación tras haberse generado una situación de
injusticia, tanto en el castigo como en el resarcimiento por el crimen
cometido, que desemboca en un ciclo infinito de injusticias posteriores.

John Locke no negaba la religión, pero la limitaba al ámbito privado, por lo


cual separa la religión del Estado. Él vivió una época de gran división y
luchas entre católicos y protestantes, y por ello aboga por la tolerancia
religiosa, pues no encuentra ningún fundamento bíblico para atacar a los que
profesan diferentes credos. Sin embargo, lo único que no acepta Locke es el
ateísmo. Solo considera posible que el Estado intervenga para perseguir a
los ateos, pues los considera socialmente peligrosos. Locke cree en que Dios
existe, pues los seres creados no pudieron surgir de la nada. Los mandatos
de Dios solo podemos conocerlos mediante las leyes de la naturaleza.

Para Locke, la relación entre el gobierno y los ciudadanos queda definida


como mandato, es decir, como el encargo de una tarea. Mediante el pacto se
constituye la sociedad civil y, posteriormente, el pueblo se constituye en
asamblea y elige un gobierno al que confía una tarea. Según el filósofo, el
poder del Estado no puede estar concentrado en los mismos representantes,
más bien al contrario: la garantía de que no se produzca abuso de poder
radica en una estricta división del mismo en tres ámbitos diferenciados que
deben ser detentados por personas distintas.
La división de poderes se estructura, según Locke, de la siguiente
manera:

 El poder legislativo constituye el poder supremo en sentido estricto,


pero no es un poder absoluto: tiene que responder de la confianza
puesta en él y respetar la ley moral natural.
 El poder ejecutivo es el encargado de realizar los mandatos del
legislativo.
 El poder federativo es encargado de la seguridad del Estado y de las
relaciones con el exterior.
 Para John Locke, el poder judicial no es un poder independiente,
siendo sólo un aspecto del ejecutivo.

Respecto a la disolución de un gobierno, Locke afirma que un


gobierno se disolverá siempre que se de alguna de las siguientes
situaciones, según que la causa de su disolución sean internas o
externas:

a) Disolución por causas externas: cuando la sociedad que gobierna no


pueda perdurar al ser conquistado el Estado por un Estado enemigo.

b) Por causas internas:

 Siempre que el legislativo sea modificado arbitrariamente o sometido a


un poder absoluto que le impida actuar libremente.
 Si el detentor del poder ejecutivo es incapaz de poner las leyes en
vigor.
 Si el ejecutivo o el legislativo obran contrariamente al mandato
encomendado.
Según Locke, cuando un gobierno queda disuelto por cualquiera de
estas causas la rebelión de los súbditos queda justificada.

A criterio personal John Locke influyo de gran manera en lo que es el


derecho positivo ya que muchas de sus ideas tienen repercusiones
actualmente y han fomentado las bases de lo que se considera actualmente
el derecho positivo como lo han hecho muchos otros autores filosóficos que
debatieron continuamente sobre lo que es el derecho y las ideas políticas
que tienen sobre este. Incluso su mayor influencia viene siendo sobre los
derechos humanos ya que Locke creía que todos los seres humanos
tenemos por naturaleza una serie de derechos por el simple hecho de ser
personas. Entre otros, Locke mencionaba el derecho natural de todos los
seres humanos a la vida, a la libertad y a la propiedad. Locke lo expresaba
con estas palabras: "El estado de naturaleza tiene una ley que lo gobierna y
que obliga a todos; y la razón, que es esa ley, enseña a toda la humanidad
que quiera consultarla que siendo todos los hombres iguales e
independientes, ninguno debe dañar a otro en lo que atañe a su vida, salud,
libertad o posesiones."

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