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Resolviendo Conflictos

Hay cuatro pasos para resolver conflictos en la iglesia según el modelo de Jesús: 1) confrontación personal, 2) conversación en grupo pequeño, 3) llevarlo ante la junta de la iglesia, y 4) decisión de la iglesia como último recurso. La comunicación, enfatizar lo que une a la iglesia, y buscar puntos de acuerdo son claves para una resolución satisfactoria.

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Resolviendo Conflictos

Hay cuatro pasos para resolver conflictos en la iglesia según el modelo de Jesús: 1) confrontación personal, 2) conversación en grupo pequeño, 3) llevarlo ante la junta de la iglesia, y 4) decisión de la iglesia como último recurso. La comunicación, enfatizar lo que une a la iglesia, y buscar puntos de acuerdo son claves para una resolución satisfactoria.

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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio de Educación Cristiana

Instituto Bíblico Bethel

Estudiante

Eddisson Pérez

Profesora

Yenny Heredia

El modelo de Jesús para resolver conflictos

Jesús mismo supo que los conflictos, algunas veces, van a desarrollarse cuando
se logra reunir a las personas en un grupo. Mateo registra las directrices de Cristo
para lidiar con el conflicto entre dos o más personas en una iglesia local. Estas
fueron palabras que la iglesia de Mateo necesitó comprender. Y, también nosotros
necesitamos escuchar hoy.

Mateo 18:15-17, “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo estando
tú y él solos; si te oye, has ganado a tu hermano. Pero si no te oye, toma aún
contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.
Si no los oye a ellos, dilo a la iglesia; y si no oye a la iglesia, tenlo por gentil y
publicano”.

El hecho de que Jesús haya usado la palabra “pecado” en el versículo 15 nos lleva
a creer que esto era un patrón para dirigir la disciplina en la iglesia local. Sin
embargo, en una situación de conflicto una o más personas puede que sientan
que han pecado en contra de la otra parte. Hay cuatro pasos que deberían
seguirse con el fin de que todas las personas sean tratadas con dignidad y
teniendo como meta una rápida resolución.

Paso 1: La confrontación personal (v 15)

Cuando los conflictos se desarrollan, frecuentemente, el asunto de fondo nunca es


discutido entre las partes involucradas. Una persona le hablará al pastor o irá a
quejarse ante otros miembros de la congregación. Muchos conflictos empiezan
como malentendidos que podrían haberse aclarado si las personas involucradas
hubieran dialogado en torno al problema.

La gente reacciona en maneras que tienen sentido, para sí mismo pero no


necesariamente para otros. En una conversación privada cada persona tiene la
oportunidad de explicar sus acciones. El amor de Dios en los corazones de los
cristianos puede ser una fuerza muy poderosa para superar el malentendido y la
herida. Pablo describe este amor en 1 Corintios 13:4-7.

Una conversación privada es el lugar más apropiado para sanar los conflictos.
Jesús dice que si la persona escucha, se ha ganado al hermano. El conflicto
puede ser resuelto o, por lo menos, se puede estar de acuerdo en no estar en
desacuerdo.

No todos los conflictos se van a resolver en esta primera etapa. Sin embargo, si se
salta el primer paso, casi siempre, el conflicto va a empeorar rápidamente. Como
pastor, cuando alguien viene con una queja, pregunte, “¿Ha hablado con la otra
parte involucrada en la situación?”. Algunas personas van a encontrar difícil
confrontar a alguien que los ha herido. A la larga, puede resultar más fácil lidiar
con la situación ahora que esperar que el conflicto, simplemente, se vaya solo.

Paso 2: La conversación en un grupo pequeño (v 16)

Si el conflicto no ha sido resuelto, debería planear otra reunión, esta vez con dos o
tres personas incluido usted. Como pastor, puede que desee planear esta reunión
en su oficina u otro ambiente neutral. Es muy importante que, en la medida de lo
posible, se mantenga neutral. Si se parcializa va a originar una actitud defensiva o
alejamiento de la otra parte. La meta debe ser llegar a una solución del conflicto
con la que todas las personas involucradas puedan vivir.

Paso 3: Llevarlo ante la junta de la iglesia (v 17a)

Aun cuando los conflictos privados se mantengan tan confidenciales como sea
posible, hay varios asuntos serios que involucran a grupos más amplios de
personas o a la iglesia como un todo.

La meta es sanar y restaurar. Si una persona confiesa un pecado gravísimo, lo


más sensato es que la iglesia fije restricciones a la persona para ejercer su
ministerio o participar en el liderazgo, hasta que el proceso de restauración se
haya completado. La ofensa o pecado privado, normalmente requiere confesión
privada a alguien o a un grupo pequeño de personas ofendidas.

Paso 4: Decisión de la iglesia (v 17b)


Cuando todo lo demás falla, puede que la iglesia tenga que adoptar una posición
en el conflicto. Se espera que la solución sea satisfactoria para ambas partes. Sin
embargo, hay ocasiones en las que la iglesia deberá adoptar medidas drásticas
para mantener la integridad. La instrucción de Pablo a la iglesia de Corintio—1
Corintios 5—fue para expulsar al hermano inmoral que estaba viviendo con la
esposa de su padre.

Este paso radical de expulsar a alguien, fue necesario para mantener a la iglesia
libre de contaminación (vv 6-8), para mostrar la seriedad de la transgresión y, lo
más importante, para lograr la restauración del hermano pecador. Una iglesia,
sencillamente, no puede permitir que un pastor o un miembro de la junta, que está
viviendo una vida sexualmente inmoral, continúe en su rol de liderazgo. Pablo
siempre se preocupó de la restauración de aquellos que habían caído. En Gálatas
6:1-2, escribe “Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que
sois espirituales, restauradlo con espíritu de mansedumbre, considerándote a
ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de
los otros, y cumplid así la ley de Cristo”.

Resolución de los conflictos en la iglesia

Hay algunos pasos que hay que tomar para tratar hallar solución a los conflictos
en la iglesia.

Provea información precisa y útil sobre el tema.  

La gente que recibe la información debe creer que es fidedigna y que va a ser de
ayuda para que ellos entiendan la situación .

Promueva una buena comunicación entre todos los involucrados.

Las personas deben sentirse libres para hablar sin limitaciones sobre el asunto, de
manera que puedan decidir apropiadamente cuando llegue el momento. Ayude a
la gente a entender que no deben decidir nada prematuramente antes de que
dispongan de toda la información.
Haga hincapié en aquello que une a la iglesia.

Los que son miembros de una iglesia tienen muchas áreas en las que concuerdan.
De otra manera, para empezar, nunca hubieran llegado a estar juntos. El asunto
en conflicto puede que sea una cuestión de metodología o de enfoque, y no
necesariamente una cuestión teológica o de ética. Enfatice aquellos aspectos que
unen a la gente aquello que ellos valoran y honran. Si es posible, celebre su
unidad, en vez de remarcar los puntos en que difieren .

Busque un punto de acuerdo en las áreas donde estén en desacuerdo.

Si es posible, ayude a lograr soluciones que beneficien a ambas partes. Nadie


quiere irse sintiendo que ha perdido en el conflicto. Empiece con los puntos en los
que hay acuerdo. Separe los deseos de las necesidades. ¿Cuáles son las cosas
que ambas partes deben tener? Después empiece a trabajar con aquellas cosas
que la gente desea pero que podrían sobrevivir sin ellas. Puede que haya algunos
asuntos que no podrán ser negociados y, en ese caso, algunos van a tener que
vivir con menos de lo que deseaban. Debe asumirse una actitud madura para
aceptar que no siempre uno se saldrá con la suya.

Firmar un pacto para aceptar la decisión del grupo.

Finalmente, cuando una decisión ha sido lograda, ayudará mucho encontrar


alguna manera de reconocer el proceso para retornar a la unidad. Algunas veces,
un pacto formal puede ser escrito para ser firmado por ambas partes. Otras veces,
ayudará mucho tener un tiempo de oración, Santa Cena o un culto de
reconciliación donde las personas pueda pedir perdón a otros. Puede que desee
proveer una oportunidad para de evaluación, tiempo después, con el fin de valorar
el progreso de vivir juntos con el nuevo acuerdo.

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