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COMO EJERCITO PODEROSO - Histori - Charles W Conn

Iglesia de Dios en Colombia
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COMO

EJÉRCITO PODEROSO
Charles W. Conn
Historia de la Iglesia de Dios
1886-1995
Edición Revisada 1996
Por Charles W. Conn
A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Santa
Biblia Versión Reina-Valera 1960, 1995. © Sociedades Bíblicas Unidas, 1995, 2009, 2011.
Utilizada con permiso.
Las citas bíblicas marcadas LBA han sido tomadas de La Biblia de las Américas © Todos los
derechos reservados © 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation. Usada con permiso.
Las citas bíblicas marcadas NVI han sido tomadas de la Biblia, Nueva Versión Internacional®.
1999© Bíblica. Usado con permiso.
Publicado originalmente en inglés: “Like a Mighty Army: A History of the Church of God
1886-1996”, Tercera Edición.
Por Charles W. Conn
Todos los derechos reservados © 2008 Pathway Press
Cleveland, Tennessee 37311
Traducción al español:
Wilfredo Estrada Adorno, 1977
Rubén Lugo, 1985
Traducción, revisión de datos, actualización:
Déborah Enid Ortiz Rivera, 2011
Portada: Misael Cárdenas
Montaje digital: Jennifer Miranda
Editorial Evangélica
1441 Guthrie Drive
Cleveland, TN 37311
Impreso en los Estados Unidos de América

Nota sobre esta 3a edición en español


La edición más reciente de, Como Ejército Poderoso, concluye en el año 1994. En esta edición
solamente hemos añadido unos datos para actualizar la cronología y las tablas que aparecen en
el apéndice.
Déborah E. Ortiz,
Traductora
Editorial Evangélica

Dedicatoria
Siempre consciente de que desde el principio dejó a un lado sus ambiciones personales para
seguir las de su esposo y porque con su calma, serenidad y confianza en Dios ha sido una fuente
de inspiración y fortaleza, dedico este libro a mi querida Edna, cuya alegría en la vida es orar
por los miembros de su familia y en quien se encuentran las virtudes de una mujer cristiana; el
corazón de cuyo marido está confiado en ella y sus doce amados hijos la llaman bienaventurada.

Prólogo
Como Ejército Poderoso, la historia de la Iglesia de Dios, es un clásico en el mundo de la
literatura religiosa. Esta historia tiene corazón porque retrata el genio de su autor, el Dr. Charles
W. Conn, quien meticulosamente estuvo a cargo de la investigación y recopilación de datos para
rendir, con un estilo fascinante, un informe honesto y justo en los asuntos controversiales.
El libro traza la historia de la Iglesia de Dios desde sus orígenes oscuros en las colinas del oeste
de Carolina del Norte hasta su sitial influyente en el mundo. Desde comienzos del siglo pasado,
la iglesia ha estado a la vanguardia del avivamiento pentecostal, que ha sido una de las más
importantes renovaciones en la historia del cristianismo.
La Iglesia de Dios comenzó con un pequeño grupo de personas convencido de que las
denominaciones tradicionales estaban muriéndose y necesitaban una reforma y un avivamiento
urgentemente. En busca de esa convicción fueron expulsados de sus congregaciones en el 1886,
cosa que intensificó su hambre por un avivamiento verdadero. Diez años más tarde, durante un
servicio en la escuela Shearer, este grupito recibió un derramamiento pentecostal que todavía
perdura. Esta historia es narrada de un modo competente en Como ejército poderoso, una obra
absorbente que traza con claridad el crecimiento fenomenal de lo que hoy se ha convertido en la
Iglesia de Dios de Cleveland, Tennessee. Cuando el libro salió a la luz por primera vez en el
1955, la Iglesia de Dios estaba presente en treinta países. Hoy ese número sobrepasa los ciento
treinta.
Este libro ha ocupado un lugar prominente entre las reseñas históricas sobre movimientos
religiosos. A petición del Concilio Ejecutivo Internacional, el autor llevó a cabo la primera
revisión en el 1977. Luego volvió a ser revisado para que coincidiera con la celebración del
centenario de Pentecostés. El Dr. Conn tardó tres años en editar e investigar su escrito, durante
los cuales descubrió otras fuentes de información. Además, decidió enfocarse en las figuras que
intervinieron en la historia, pero sin restarle a los detalles del desarrollo organizacional.
También resalta las aportaciones de los distintos grupos étnicos representados dentro de la
iglesia, sobre todos los negros, indios e hispanos. La documentación es más enciclopédica.
La frase, “edición definitiva”, es más que apropiada porque todas las obras siguientes deberán
medirse por ésta, que es completa y exhaustiva. Un autor de historia religiosa que logra los
objetivos de exactitud, integridad, justicia y candidez, además de ser bien disciplinado, también
está ungido por Dios. Así como un ministro, que es ungido para que su mensaje perdure en el
corazón de los creyentes, el historiador es inspirado para que capture la imaginación de sus
lectores. De eso trata, Como ejército poderoso.
El Concilio Ejecutivo Internacional de la Iglesia de Dios presenta esta obra monumental como
una muestra de agradecimiento por la bendición de Dios sobre nuestro patrimonio. Lo
recomendamos a todo aquel que esté interesado en escudriñar la manera en que Dios obra en las
vidas de los seres humanos.
Concilio Ejecutivo Internacional
junio de 1996

Prefacio del Autor


Hace cuarenta años fue publicada la primera edición de Como ejército poderoso. Esta tercera
edición ha sido minuciosamente investigada y escrita como si fuera la primera vez. Pudiera
decirse que es un nuevo escrito, más pertinente a este día.
Escribir esta edición ha sido un placer nostálgico, porque en los últimos cuarenta años he visto
muchas de las cosas que soñaron nuestros padres y madres. La investigación me ha llevado por
caminos nuevos y a países que estaban cerrados al evangelio. He conocido a nuevos amigos y
he visto a los viejos pasar a morar con el Señor. Ha sido un viaje al pasado con la mirada en el
futuro. La búsqueda de algunos detalles esquivos a menudo me ha llevado a lugares interesantes
y gente maravillosa. Mi vida ha sido enriquecida por el esfuerzo y ruego que así sea con los
lectores.
Esta es la historia de muchos verdaderos héroes y heroínas de la fe, no solamente de los
célebres y aclamados, sino de soldados anónimos, desconocidos que lucharon la buena pelea en
tierras extrañas para la mayoría de los lectores. Para algunos, trabajar para el Señor ha sido
tedioso y solitario, una aventura audaz. Ésta es su historia.
Aunque no puedo afirmar que haya sido absolutamente objetivo, sí he sido escrupuloso y
honrado. Hice todo lo posible por ser diligente y sistemático en la investigación de los hechos
pertinentes para registrarlos con precisión. Donde ha surgido algo nuevo, he tratado de
iluminarlo para que el registro sea veraz. Como digo sobre cierta persona en una parte del libro,
no podría encubrir ni retocar la verdad con tal de complacer a un amigo ni de aplacar a un
enemigo.
Tengo que reconocer a muchas personas que me ayudaron en esta tercera edición. Para ser
honesto, mis primeros reconocimientos se extienden al pasado, a un tiempo en que nadie
hubiera soñado con esta empresa. Por ejemplo, durante la Gran Depresión, la Sra. Willa Scott,
una profesora y músico reconocido, pudo haber sido un “ángel inconsciente”, pues su
investigación sobre su vida (1936-1939) despertó mi amor hacia la literatura, investigación
histórica y escritura. Como mi tutora, insistió firmemente en que los hechos fueran exactos y
que se mantuvieran vivos durante el proceso de llevarlos al papel.
Luego tuve a mi pastor, amigo y mentor, Gordon R. Watson, quien en la primavera de 1939 me
llevó a la región montañosa donde nació la Iglesia de Dios. Allí me encontré con personas que
habían recibido el bautismo del Espíritu Santo en el 1890, más de cincuenta años antes. Sus
testimonios fueron sobrecogedores, aunque en ese momento no reconocí su importancia
histórica. Fue del 1939 al 1940 que Zenón C. Tharp, presidente de la Escuela Bíblica, en
privado me enseñó el funcionamiento de la Iglesia de Dios, sus bellezas, peligros, armonías y
disonancias. Se interesó en compartir con su alumno toda esta información y despertó mi
curiosidad. Ni mis maestros ni este alumno comprendían del todo los propósitos de Dios.
Aunque los tres han partido con el Señor, quiero reconocer su valiosa contribución a este libro.
Quiero mencionar a Lamar Vest, quien fuera el supervisor general cuando se comisionó la
revisión y a Robert White, el que vio su conclusión. Ambos me apoyaron sin ser intrusivos.
Nunca invadieron la función del historiador. Digo lo mismo de aquellas personas que trabajan
con los registros históricos. Su objetividad refleja su responsabilidad espiritual hacia la
confiabilidad de la historia.
Charles W. Conn
Cleveland, Tennessee
Diciembre de 1995
Proclama
En reconocimiento a su contribución a la herencia y el amor de la Iglesia de Dios, el Consejo
Ejecutivo, en enero de 1977, nombró al Dr. Charles W. Conn como el primer historiador oficial
de la iglesia.
POR CUANTO, el Dr. Charles W. Conn ha hecho importantes contribuciones al cuerpo de la
literatura pentecostal; y
POR CUANTO, ha dedicado miles de horas a la investigación histórica con el objetivo de
preservar la rica e ilustre historia de la Iglesia de Dios para orientar su futuro; y
POR CUANTO, ha recibido elogios de todo el mundo por su capacidad en este campo; y
POR CUANTO, ha sido el autor de seis libros sobre la historia de la Iglesia de Dios: Como
Ejército Poderoso: una historia de la Iglesia de Dios; Por donde caminaron los santos:
Historia de las misiones mundiales de la Iglesia de Dios; El lector del Evangelio: Historia
sobre el ministerio de publicación de la Iglesia de Dios, Cuna de Pentecostés: Historia de la
Iglesia de Dios North Cleveland; Nuestros primeros cien años: una mirada retrospectiva a la
Iglesia de Dios; y
POR CUANTO, el Dr. Conn ha revisado y reescrito muchas de las secciones del libro para
incluir el resultado de sus investigaciones;
RESUÉLVASE, que este Concilio Ejecutivo Internacional confirme su designación como
historiador de la Iglesia de Dios.
Concilio Ejecutivo Internacional
Junio de 1996

Tabla de contenido
Prólogo
Prefacio del autor
Cronología
Introducción
Primera Parte: El Avivamiento Pentecostal 1886-1905
1. Un semillero de fe
2. La llegada del avivamiento
3. Los rostros de la violencia
4. Excesos religiosos
5. Firmes y adelante
Segunda Parte: La Frontera Pentecostal 1905-1920
6. La iglesia en comunión
7. El círculo se expande
8. El avivamiento cobra auge
9. Puertas de oportunidades
10. El tiempo de los héroes
11. Los cimientos de la doctrina
12. Predicadores y pioneros
13. Un camino angosto
14. En medio del crecimiento
Tercera Parte: Los Años de Madurez 1920-1935
15. Visos de tormenta
16. En el ojo de la tormenta
17. De vuelta a la visión
18. Una fe segura
19. Prosperidad en medio de la gran depresión
20. El final de una era
Cuarta Parte: Pentecostés Florece 1936-1956
21. Un testimonio global
22. Una visión persistente
23. Nuevos horizontes
24. La marcha del progreso
25. Hacia nuevos horizontes
26. Medio siglo de pentecostés
27. Un cauce más amplio
Quinta Parte: El Umbral de la Grandeza 1956-1976
28. Un segundo aire
29. Dimensiones del servicio
30. Manos por todo el mundo
31. Paz y progreso
32. Entre lo viejo y lo nuevo
33. La búsqueda de la excelencia
Sexta Parte: Promesas ilimitadas 1977-1995
34. Un amor transformador
35. El progreso
36. Cien años después
37. Herederos de la promesa
38. Más allá de la puerta
APÉNDICES
Declaración de Fe
Tablas
Bibliografía
Notas

Cronología por asambleas a partir de 1906*


1884: La insatisfacción con las condiciones en las iglesias establecidas conduce a Richard G.
Spurling, Padre, un predicador bautista de las montañas Unicoi de Tennessee, a estudiar por dos
años las Escrituras y la historia de la iglesia en búsqueda del avivamiento.
1886: El 19 de agosto de 1886 queda organizada la Unión Cristiana en el condado de Monroe,
Tennessee, con ocho miembros. El 26 de septiembre, R.G. Spurling, Hijo, se convierte en pastor
del grupo.
1892: Un grupo de cristianos de las montañas del condado de Cherokee, Carolina del Norte,
comienza a reunirse en la casa de W.F. Bryant, un diácono bautista, para celebrar cultos de
oración.
1896: Más de cien personas son bautizadas en el Espíritu Santo en el condado de Cherokee,
con tales manifestaciones espirituales como el hablar en lenguas y sanidades. Los grupos de
Tennessee y Carolina del Norte se unen como una sola congregación. Comienza un período de
severa persecución contra el grupo de santidad, con tiroteos, flagelación, lapidación,
privación y otras formas de abuso.
1900: Falsos maestros se levantan dentro del grupo y muchos se apartan de la iglesia.
1902: El 15 de mayo la Unión Cristiana decide protegerse contra las falsas doctrinas mediante
la adopción del nombre, “Iglesia de Santidad de Camp Creek” y R.G. Spurling es nombrado su
pastor.
1903: El 13 de junio A.J. Tomlinson se une a la iglesia y es nombrado su pastor.
1905: Se establecen tres congregaciones, dos en Tennessee y una en Geogia.
1ra Asamblea General: 26 al 27 de enero de 1906 en el Condado de Cherokee, Carolina del
Norte (casa de J.C. y Melissa Murphy). Número de iglesias: 4. Resolución aprobada:
«Concluimos que celebrar una vez al año una asamblea compuesta por ancianos y hombres y
mujeres escogidos de cada iglesia, es de suma importancia para la promoción del evangelio. No
nos consideramos un cuerpo legislativo o ejecutivo, sino solamente judicial».
2a Asamblea General: 9 al 13 de enero de 1907 en la Iglesia Comunitaria de Unión Grove,
Condado de Bradley, TN.; Dato sobresaliente: La unidad de la fe — por común acuerdo se
escogió el nombre de Iglesia de Dios (conocida anteriormente como Iglesia de Dios de la
Santidad).
3a Asamblea General: 8 al 12 de enero de 1908; Cleveland, TN. Número de iglesias: 9. Dato
sobresaliente: «El propósito de la asamblea es escudriñar las leyes de Cristo para que la iglesia
actúe al respecto».
4a Asamblea General: 6 al 9 de enero de 1909; Cleveland, TN; Dato sobresaliente: Se crea el
puesto de moderador general (oficio del supervisor general en el 1910); Los primeros
misioneros salen hacia Las Bahamas (diciembre de 1909 y de 1910 de enero). Por común
acuerdo las mujeres reciben su licencia como predicadoras.
5a Asamblea General: 10 al 16 de enero de 1910; Cleveland, TN. Número de iglesias: 31.
Membresía: 1,005. Dato sobresaliente: Se aprueba la publicación del diario, Luz nocturna (que
en el 1911 pasó a ser El Evangelio de la Iglesia de Dios). El título de moderador es sustituido
por el de supevisor general.
6a Asamblea General: 3 al 8 de enero de 1911; Cleveland, TN. Número de iglesias: 58.
Membresía: 1,855. Dato sobresaliente: Un comité es designado para dirigir los planes para la
escuela de formación bíblica (BTS, por sus siglas en inglés). Se decidió en contra de la
incorporación. Las enseñanzas son revisadas y modificadas. Nombran a los supervisores
estatales.
7a Asamblea General: 9 al 14 de enero de 1912; Cleveland, TN. Número de iglesias: 68.
Membresía: 2,294; Dato sobresaliente: «Esta asamblea es convocada para intercambiar puntos
de vista, de ser posible descubrir y poner en marcha el orden perfecto del Nuevo Testamento».
8a Asamblea General: 7 al 12 de enero de 1913; Cleveland, TN. Número de iglesias: 101.
Membresía: 3,056; Dato sobresaliente: «Que el supervisor general sea seleccionado por
aclamación del cuerpo representado en la asamblea anual». Se crea el oficio de asistente del
supervisor general.
9a Asamblea General: 4 al 9 de noviembre de 1913; Cleveland, TN. Número de iglesias: 101.
Membresía: 3,056; Dato sobresaliente: «Esta es una convención (asamblea) de reformadores
valientes, fornidos para considerar los asuntos de gobierno y el conocimiento bíblico, que
dentro de un funcionamiento perfecto conducirá a campañas y convenciones más extensas».
Nombran al primer tesorero general para las misiones foráneas.
10a Asamblea General: 2 al 8 de noviembre de 1914; Cleveland, TN. Número de iglesias:
137. Membresía: 4,339; Dato sobresaliente: Énfasis en las misiones foráneas, predicación,
enseñanza y ofrendas especiales. A. J. Tomlinson es nombrado supervisor general, “hasta que
sea removido por el Señor”.
11a Asamblea General: 1 al 7 de noviembre de 1915; Cleveland, TN. Número de iglesias:
176. Membresía: 6,159. Dato sobresaliente: «El amor ha imperado en cada asamblea». Recogen
promesas para abrir una escuela y construir un auditorio para la asamblea.
12a Asamblea General: 1 al 7 de noviembre de 1916; Templo de la Iglesia de Dios en
Harriman, TN. Número de iglesias: 280. Membresía: 7,690. Dato sobresaliente: Compra de un
templo en Harriman, TN; Dedicación del templo. Queda instituido el consejo de los doce (más
tarde aumentó a 18 miembros).
13a Asamblea General: 1 al 6 de noviembre de 1917; Harriman, TN. Número de iglesias: 309.
Membresía: 10,076. Dato sobresaliente: Organización de distritos y nombramiento de pastores
de distrito. Se establece un fondo para las misiones domésticas.
1918: No hubo asamblea debido a la epidemia de gripe: Inauguran la Escuela de Formación
Bíblica en Cleveland, TN.
14a Asamblea General: 29 de noviembre al 4 de octubre de 1919 en Cleveland, TN. Número
de iglesias: 425. Membresía en los Estados Unidos: 12,341. Dato sobresaliente: Por unanimidad
es decidido que Cleveland, TN, sea la sede permanente de la Iglesia de Dios (el auditorio es
construido 1917–1921).
15a Asamblea General: 3 al 9 de noviembre de 1920 en el Auditorio de la glesia de Dios en
Cleveland, TN. Número de iglesias: 470. Membresía en los Estados Unidos: 14,606. Dato
sobresaliente: Todos los diezmos serán enviados a Cleveland junto con las listas de membrecía.
Establecen las funciones de los supervisores estatales.
16a Asamblea General: 2 al 8 de noviembre de 1921 en el Auditorio de la Iglesia de Dios en
Cleveland, TN. Número de iglesias: 575; Membresía: 18,564. Dato sobresaliente: Dedicación
del Auditorio de la Iglesia de Dios. «La Asamblea General de la Iglesia de Dios es un cuerpo
organizado con todo el poder y la autoridad para designar las enseñanzas, el gobierno, los
principios y las prácticas de las iglesias locales que conforman dicha asamblea». Organización
de los setenta ancianos y la oficina de los jueces. El supervisor general y el consejo de ancianos
presentan una constitución que es aprobada por la asamblea.
17ª Asamblea General: 1 al 7 de noviembre de 1922 en el Auditorio de la Iglesia de Dios en
Cleveland, TN. Número de iglesias: 666. Membresía en los Estados Unidos: 21,076. Dato
sobresaliente: Queda organizado el comité ejecutivo (supervisor general, editor y el editor y
superintendente de educación).
18ª Asamblea General: 1 al 7 de noviembre de 1923 en el Auditorio de la Iglesia de Dios en
Cleveland, TN. Número de iglesias: 740. Membresía en los Estados Unidos: 22,394. Dato
sobresaliente: “El tren que va para el cielo” (mensaje de apertura). Ratificación de la destitución
y condena del supervisor general, A.J. Tomlinson.
19ª Asamblea General: 29 de noviembre al 4 de octubre de 1924 en el Auditorio de la Iglesia
de Dios en Cleveland, TN. Número de iglesias: 753. Membresía en los Estados Unidos: 23,560.
Dato sobresaliente: Rea-grupar y recuperar la fuerza tras el proceso de destitución. Cada estado
debe organizar una convención.
20ª Asamblea General: 19 al 25 de octubre de 1925 en el Auditorio de la Iglesia de Dios en
Cleveland, TN. Número de iglesias en los Estados Unidos: 761. Membresía en los Estados
Unidos: 24,871. Dato sobresaliente: Énfasis en la escuela dominical y su organización en
campos nuevos.
21a Asamblea General: 18 al 24 de octubre de 1926 en el Auditorio de la Iglesia de Dios en
Cleveland, TN. Número de iglesias de Estados Unidos: 763. Membresía en los Estados Unidos:
25.000. Dato sobresaliente: Quedan establecidas la junta educativa, el comité de publicaciones y
la junta misionera. La constitución de 1921 es derogada.
22ª Asamblea General: 24 al 30 de octubre de 1927; Cleveland, TN, Auditorio de la Iglesia de
Dios. Número de iglesias en los Estados Unidos: 815. Membresía en los Estados Unidos:
25,340. Dato sobresaliente: «Que se compile un libro con instrucciones generales para la obra
ministerial». Derogación de la resolución de 1926 que permitía que cada iglesia particpara en la
elección del supervisor general.
23ª Asamblea General: 22 al 28 de octubre de 1928 en el Auditorio de la Iglesia de Dios en
Cleveland, TN. Número de iglesias en los Estados Unidos: 789. Membresía en los Estados
Unidos: 24,332. Dato sobresaliente: El supervisor general F.J. Lee muere tras culminada la
asamblea. Queda autorizada la publicación de un periódico para la escuela dominical. Se crea el
puesto de asistente del supervisor general.
24a Asamblea General: 21 al 27 de octubre de 1929 en el Auditorio de la Iglesia de Dios en
Cleveland, TN. Número de iglesias en los Estados Unidos: 897. Membresía en los Estados
Unidos: 24,891. Dato sobresaliente: La asamblea organiza el Esfuerzo Juvenil. Se presenta la
revista Senda Iluminada.
25ª Asamblea General: 20 al 26 de octubre de 1930 en el Auditorio de la Iglesia de Dios en
Cleveland, TN. Número de iglesias en los Estados Unidos: 978. Membresía en los Estados
Unidos: 25,901. Dato sobresaliente: Abolición del comité de publicaciones y en su lugar es
nombrado un editor y publicador.
26ª Asamblea General: 10 al 16 de octubre de 1931 en el Auditorio de la Iglesia de Dios en
Cleveland, TN. Número de iglesias en los Estados Unidos: 1,007. Membresía en los Estados
Unidos: 29,354, Dato sobresaliente: Queda trazado el procedimiento para escoger a los pastores.
27ª Asamblea General: 8 al 14 de octubre de 1932 en el Auditorio de la Iglesia de Dios en
Cleveland, TN. Número de iglesias en los Estados Unidos: 1,151. Membresía en los Estados
Unidos: 41,686. Dato sobresaliente: Derogación de la resolución que aprobó la creación de la
junta de jueces.
28ª Asamblea General: 7 al 13 de octubre de 1933 en el Auditorio de la Iglesia de Dios en
Cleveland, TN. Número de iglesias en los Estados Unidos: 1.240. Membresía en los Estados
Unidos: 46,735. Dato sobresaliente: «Que el editor y publicador se convierta en el supervisor
general
por virtud de su oficio».
29ª Asamblea General: 6 al 12 de octubre de 1934 en el Auditorio Memorial de Chattanooga,
TN. Número de iglesias en los Estados Unidos: 1,364. Membresía en los Estados Unidos:
46,923. Dato sobresaliente: Queda aprobada la inauguración de un instituto bíblico en Dakota
del Norte.
30ª Asamblea General: 5 al 11 de octubre de 1935 en el Auditorio Memorial de Chattanooga,
TN. Número de iglesias en los Estados Unidos: 1,413. Membresía en los Estados Unidos:
49,644. Dato sobresaliente: Queda autorizada la versión española de El Evangelio.
31a Asamblea General: 2 al 8 de octubre de 1936 en el Auditorio Memorial de Chattanooga,
TN. Número de iglesias en los Estados Unidos: 1,532. Membresía en los Estados Unidos:
57,417. Dato sobresaliente: Queda organizada la Banda de Damas Obreras.
32a Asamblea General: 8 al 14 de octubre de 1937 en el Auditorio Memorial de Chattanooga,
TN. Número de iglesias en los Estados Unidos: 1,682. Membresía en los Estados Unidos:
63,229; Dato sobresaliente: «Que la Casa Publicadora edite el Sendero Luminoso, revista del
Esfuerzo Juvenil». Énfasis en orar y sostener a los ministros retirados.
33ª Asamblea General: 30 de septiembre al 4 de agosto de 1938 en el Auditorio Memorial de
Chattanooga, TN. Número de iglesias en los Estados Unidos: 1,507; en misiones foráneas: 253;
en todo el mundo: 1,760. Membresía en los Estados Unidos: 55,424 en misiones foráneas:
8,791; en todo el mundo: 64,215; Dato sobresaliente: La asamblea acuerda reunirse
entre el 1º y 15 de octubre.
34a Asamblea General: 11 al 15 de octubre de 1939 en el Auditorio Municipal de Atlanta,
GA. Número de iglesias en los Estados Unidos: 1.493; en misiones foráneas: 304; en todo el
mundo: 1,797. Membresía en los Estados Unidos: 58,823; en misiones foráneas: 11.600; en todo
el mundo: 70,423; Dato sobresaliente: «Los miembros de las juntas locales tienen que ser leales
a las enseñanzas de la Iglesia de Dios».
35ª Asamblea General: 1 al 6 de octubre de 1940 en el Auditorio Memorial de Chattanooga,
TN. Número de iglesias en los Estados Unidos: 1,642; en misiones foráneas: 512; en todo el
mundo: 2,154. Membresía en los Estados Unidos: 63,216; en misiones foráneas: 20,336; en
todo el mundo: 83,552. Dato sobresaliente: «Que la junta de directores de la Escuela
de Formación Bíblica proceda con los planes para el establecimiento de un colegio
universitario».
36ª Asamblea General: 2 al 3 de septiembre de 1941 en el Auditorio Memorial de
Chattanooga, TN. Número de iglesias en los Estados Unidos: 1,491; en misiones foráneas: 549;
2,040; en todo el mundo. Membresía en los Estados Unidos: 61,720; en misiones foráneas:
18,362; en todo el mundo: 80.082. Nota: Debido a un brote de polio, la Asamblea
General quedó restringida a sus miembros varones y duró solamente dos días.
Dato obresaliente: Queda instituido un plan para utilizar los fondos recogidos en las
convenciones de distrito para establecer iglesias y campos nuevos.
37a Asamblea General: 1 al 6 de septiembre de 1942, Auditorio Municipal de Birmingham,
AL. Número de iglesias en los Estados Unidos: 1,686; en misiones foráneas: 610; en todo el
mundo: 2,296. Membresía en los Estados Unidos: 61,762; en misiones foráneas: 20,043; en
todo el mundo: 81,805; Tema: Dios es por su pueblo.
38ª Asamblea General: 27 al 29 de agosto de 1943, Auditorio Municipal de Birmingham, AL.
Número de iglesias en los Estados Unidos: 1,761; en misiones foráneas: 689; en todo el mundo:
2.450. Membresía en los Estados Unidos: 62,487; en misiones foráneas: 21,183; en todo el
mundo: 83,670. Dato sobresaliente: «Que una constitución y estatutos sean redactados y
presentados ante la Asamblea General de 1944».
39a Asamblea General: 28 de agosto al 1 de septiembre de 1944, Salón Memorial de
Columbus OH. Número de iglesias en los Estados Unidos: 1,817; en misiones foráneas: 738; en
todo el mundo: 2.555. Membresía en los Estados Unidos: 67,137; en misiones foráneas: 23,941;
en todo el mundo: 91,078. Dato sobresaliente: «Que se establezca una junta para la escuela
dominical y literatura para jóvenes. El supervisor general y dos asistentes constituirán una junta
directiva que nombre supervisores estatales y comités».
40a Asamblea General: 2 al 3 de septiembre de 1945, Escuela de Formación Bíblica y
Auditorio de la Universidad en Sevierville, TN. Número de iglesias en los Estados Unidos:
1,895; en misiones foráneas: 833; en todo el mundo: 2,728. Membresía en los Estados Unidos:
72,096; en misiones foráneas: 29,345; en todo el mundo: 101,441. Nota: Debido a la
restricción impuesta por el gobierno solamente asistieron los obispos. Dato sobresaliente: La
Segunda Guerra Mundial acabó el 2 de septiembre durante la
asamblea.
41ª Asamblea General: 29 de agosto al 1 de septiembre de 1946, Auditorio Municipal de
Birmingham, AL. Número de iglesias en los Estados Unidos: 1,970; en misiones foráneas: 805;
en todo el mundo: 2,775. Membresía en los Estados Unidos: 77,926; en misiones foráneas:
38,052; en todo el mundo: 115,978. Dato sobresaliente: «La Asamblea General se reunirá
bienalmente (cada dos años) y que toda la organización haga los ajustes necesarios». También
fue recomendado que la posición de editor fuese dividida en editor en jefe y administrador.
42ª Asamblea General: 28 al 31 de agosto de 1948, Auditorio Municipal de Birmingham, AL.
Número de iglesias en los Estados Unidos: 2,061; en misiones foráneas: 879; en todo el mundo:
2.940. Membresía en los Estados Unidos: 93,315; en misiones foráneas: 42,137; en todo el
mundo: 135,452. Dato sobresaliente: Queda aprobada la Declaración de Fe (con 14
artículos).
43ª Asamblea General: 24 al 27 de agosto de 1950, Auditorio Municipal de Birmingham, AL;
Número de iglesias en los Estados Unidos: 2,161; en misiones foráneas: 1,285; En todo el
mundo: 3,446; Membresía en los Estados Unidos: 100,439; en misiones foráneas: 60,485; en
todo el mundo: 160,924. Dato sobresaliente: «El consejo supremo estará compuesto por el
supervisor general, sus asistentes, el secretario general, el tesorero y doce consejeros».
44ª Asamblea General: 12 al 17 de agosto de 1952, Coliseo de Indianápolis, IN. Número de
iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 2.438; en misiones foráneas 1,122; en todo el mundo:
3,560. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 122,156; en misiones foráneas: 98,624; en
todo el mundo: 220,780. Dato sobresaliente: Énfasis en métodos para cumplir la Gran Comisión
y ajustes a la estructura organizativa. Presentación de una publicación trimestral (Piloto) para
jóvenes obreros.
45a Asamblea General: 17 al 22 de agosto de 1954, Auditorio Ellis en Memphis, TN.
Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 2,750; en misiones foráneas: 1,592; en
todo el mundo: 4,342. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 138,349; en misiones
foráneas: 125,327; en todo el mundo: 263,676. Dato sobresaliente: Queda aprobado un
proceso para la aceptación de miembros en la iglesia local y es añadido a Las Minutas. Sale a la
venta Como ejército poderoso — 1955.
46ª Asamblea General: 14 al 18 de agosto de 1956, Auditorio Ellis en Memphis, TN. Número
de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 2,939; en misiones foráneas: 1,699; en todo el
mundo: 4,638. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 147,929; en misiones foráneas:
140,808; en todo el mundo: 288,737. Dato sobresaliente: La casa publicadora adopta el nombre
de “Pathway Press” (Prensa del Camino).
47a Asamblea General: 19 al 23 de agosto de 1958, Auditorio Ellis en Memphis, TN. Número
de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 3,082; en misiones foráneas: 2,002; en todo el
mundo: 5,084. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 155,541; en misiones foráneas:
148,730; en todo el mundo: 304,271. Dato sobresaliente: El 7 de diciembre de 1958 es
transmitido el primer programa radial de “Adelante en la Fe”.
48ª Asamblea General: 16 al 20 de agosto de 1960, Auditorio Municipal en Memphis, TN.
Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 3.248; en misiones foráneas: 2,156; en
todo el mundo: 5,404. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 170,088; en misiones
foráneas: 165,209; en todo el mundo: 335,297. Dato sobresaliente: Planes para la
celebración del sexagésimo aniversario de la Iglesia de Dios en 1961.
49a Asamblea General: 14 al 18 de agosto de 1962, Auditorio Municipal en Memphis, TN.
Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 3,465; en misiones foráneas: 2,644; en
todo el mundo: 6,109. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 190,776; en misiones
foráneas: 268,435; en todo el mundo: 459,211. Dato sobresaliente: Se crea el puesto de
director nacional de escuela bíblica y juventud. Lema: La Iglesia habla.
50a Asamblea General: 11 al 15 de agosto de 1964, Auditorio Memorial de Dallas, TX.
Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 3,593; en misiones foráneas: 2,860; en
todo el mundo: 6,453. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 206,141; en misiones
foráneas: 190,086; en todo el mundo: 396,227. Dato sobresaliente: Misiones foráneas pasa a ser
Misiones Mundiales. Lema: Para una hora como esta.
51ª Asamblea General: 10 al 15 de agosto de 1966, Auditorio Ellis en Memphis, TN. Número
de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 3,727; Misiones mundiales: 3,314; en todo el
mundo: 7,041. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 221,156; Misiones mundiales
228,363; en todo el mundo: 449,519. Lema: Propaguemos la llama.
52ª Asamblea General: 14 al 19 de agosto de 1968, Auditorio Memorial de Dallas, TX.
Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 3,855; Misiones mundiales: 4,596; en todo
el mundo: 8,451. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 244,261; Misiones mundiales:
266,774; en todo el mundo: 511,035. Lema: Hasta que Él vuelva.
53ª Asamblea General: 25 al 31 de agosto de 1970, Auditorio Kiel en St. Louis, MO. Número
de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 3,984; Misiones mundiales: 4,234; en todo el
mundo: 8,218. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 263,299; Misiones mundiales:
272,937; en todo el mundo: 536,236; Lema:... Sigamos adelante.
54ª Asamblea General: 15 al 21 de agosto de 1972, Auditorio Memorial de Dallas, TX.
Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 4,119; Misiones mundiales: 4,699; en todo
el mundo: 8,818. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 292,208; Misiones mundiales:
342,499; en todo el mundo: 634,707. Lema: Ahora es el momento.
55ª Asamblea General: 6 al 12 de agosto de 1974, Auditorio Memorial de Dallas, TX.
Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 4366; Misiones mundiales: 5,279; en todo
el mundo: 9,645. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 325,727; Misiones mundiales:
404,184; en todo el mundo: 729,911; Lema: Comprometidos con la fe.
56ª Asamblea General: 17 al 23 de agosto de 1976, Auditorio Memorial de Dallas, TX.
Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 4,872; Misiones mundiales: 5,991; en todo
el mundo: 10,863. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 361,099; Misiones mundiales:
467,544; en todo el mundo: 828,643. Lema: Donde está el Espíritu de Dios…hay libertad.
Dato sobresaliente: Presentación de la revista para líderes de jóvenes y educación cristiana,
1977.
57ª Asamblea General: 1 al 7 de agosto de 1978; Centro Cívico de Kansas City, Missouri.
Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 4,905; Misiones mundiales: 6,259; en todo
el mundo: 11,164; Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 388,670; Misiones mundiales:
576,768; en todo el mundo: 965,438; Lema: Unánimes en el Espíritu.
58ª Asamblea General: 12 al 17 de agosto de 1980, Auditorio Memorial de Dallas, TX.
Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 5,203; Misiones mundiales: 8.279; en todo
el mundo: 13,482. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 430,308; Misiones mundiales:
868,709; en todo el mundo: 1, 299,017. Lema: Jesús, Señor de todo.
59ª Asamblea General: 10 al 15 de agosto de 1982, Centro Cívico de Kansas City, Missouri.
Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 5,379; Misiones mundiales: 8,471; en todo
el mundo: 13,850. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 470,000; Misiones
mundiales: 917,132; en todo el mundo: 1, 387,132; Lema: Señor, muéstranos tu gloria.
60a Asamblea General: 14 al 19 de agosto de 1984, Centro de Convenciones del Condado de
Tarrant en Fort Worth, TX. Número de iglesias de Estados Unidos y Canadá: 5,427; Misiones
mundiales: 9,532; en todo el mundo: 14,959. Membresía en los en Estados Unidos y Canadá:
504,731; Misiones mundiales: 969,359; en todo el mundo: 1, 474,090; Lema: Te alaben los
pueblos.
61ª Asamblea General: 29 de julio al 3 de agosto de 1986, Centro Congreso Mundial en
Atlanta, GA. Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 5,740; Misiones mundiales:
10,215; en todo el mundo: 15,955. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 546,728;
Misiones mundiales: 1, 105,359; En todo el mundo: 1, 652,087; Lema: la Iglesia
triunfante. Celebración del centenario de la Iglesia de Dios.
62ª Asamblea General: 2 al 7 de agosto de 1988; Centro de Convenciones del Condado de
Tarrant en Fort Worth, TX. Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 5,853;
Misiones mundiales: 11,349; en todo el mundo: 17,202. Membresía en los Estados Unidos y
Canadá: 587,495; Misiones mundiales: 1, 225,509 en todo el mundo: 1, 813,004; Lema:
Una visión audaz.
63a Asamblea General: 7 al 12 de agosto de 1990, Centro de Convenciones Henry B.
González en San Antonio, TX. Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 5,937;
Misiones mundiales: 13,451; en todo el mundo: 19,388. Membresía en los: Estados Unidos y
Canadá: 626,108; Misiones mundiales: 1, 511,747; en todo el mundo: 2, 137,855; Lema:
He aquí la mies.
64ª Asamblea General: 10 al 16 de agosto de 1992, Domo de Luisiana en Nueva Orleans, LA.
Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 5,972; Misiones mundiales: 14,411; en
todo el mundo: 20,383. Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 677,888; Misiones
mundiales: 2, 041,892; en todo el mundo: 2, 719,780. Dato sobresaliente: Las mujeres obtienen
el derecho al voto en la Asamblea General. Lema: Obreros para la mies.
65a Asamblea General: 8 al 14 de agosto de 1994, Centro de Convenciones Henry B.
González en San Antonio, TX. Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 6,020;
Misiones mundiales: 18.276; en todo el mundo: 24,296; Membresía en los Estados Unidos y
Canadá: 721,476; Misiones mundiales: 2, 924,933; en todo el mundo: 3, 646,409; Lema: A la
cosecha.
66a Asamblea General: 7 al 12 de agosto de 1996, Domo RCA y Centro de Convenciones de
Indiana, Indianápolis, IN. Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 6,219; Misiones
mundiales: 19,066; en todo el mundo: 25,285. Membresía en los Estados Unidos y Canadá:
782,729; Misiones mundiales: 3, 316,000; en todo el mundo: 4, 098,729; Lema: El Espíritu de
la mies.
67ª Asamblea General: 3 al 9 de agosto de 1998, Domo del Álamo y Centro de Convenciones
de San Antonio, TX. Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 6.395; Misiones
mundiales: 20,746; en todo el mundo: 27,141. Membresía en los Estados Unidos y Canadá:
841,339; Misiones mundiales: 4, 150,873; en todo el mundo: 4, 992,212. Lema: Atendamos la
cosecha.
68ª Asamblea General: 24 al 30 de julio de 2000, Domo Mundial y Centro de Convenciones
de St. Louis, MO. Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 6.535; Misiones
mundiales: 25,025; en todo el mundo: 31,560. Membresía en los Estados Unidos y Canadá:
897,835; Misiones mundiales: 4, 868,845; en todo el mundo: 5, 766,680. Lema:
Adelantemos el Reino.
69ª Asamblea General Internacional: 5 al 10 de agosto de 2002, Domo RCA y Centro de
Convenciones de Indiana, Indianápolis, IN. Número de iglesias en los Estados Unidos y
Canadá: 6,630; Misiones mundiales: 25,307; en todo el mundo: 31,937. Membresía en los
Estados Unidos y Canadá: 950,364; Misiones mundiales: 5, 552,426; en todo el mundo:
6, 502,790. Lema: Mantengamos el rumbo: II Timoteo 4:7.
70a Asamblea General Internacional: 2 al 7 de agosto de 2004, Domo del Álamo y Centro de
Convenciones de San Antonio, TX. Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá: 6,629;
Misiones mundiales: 26,079; en todo el mundo: 32,708. Membresía en los Estados Unidos y
Canadá: 995,363; Misiones mundiales: 5, 798,753; en todo el mundo: 6, 794,116. Lema:
Vivamos la visión. Dato sobresaliente: Quedan adoptados siete compromisos con la misión y
visión.
71ª Asamblea General Internacional: 24 al 29 de julio de 2006, Domo RCA y Centro de
Convenciones de Indiana, Indianápolis, IN. Número de iglesias en los Estados Unidos y
Canadá: 6,744; Misiones mundiales: 27,231; en todo el mundo: 33,975. Membresía en los
Estados Unidos y Canadá: 1, 039,925; Misiones mundiales: 5, 842,474; en todo el mundo:
6, 882,399; Lema: Proclamemos el poder de Pentecostés.
72a Asamblea General Internacional: 4 al 9 de agosto de 2008, Domo del Álamo y Centro de
Convenciones de San Antonio, TX. Número de iglesias en los Estados Unidos: 6,805; Misiones
mundiales: 27,213; en todo el mundo: 34,018; Membresía en los Estados Unidos y Canadá: 1,
081,167; Misiones mundiales: 5, 822,804; en todo el mundo: 6,903,971; Lema: Caminando en
el Espíritu.
73ª Asamblea General Internacional: 27 al 30 de julio de 2010, Centro de Convenciones del
Condado de Orange en Orlando, FL. Número de iglesias en los Estados Unidos y Canadá:
6,686; Misiones mundiales: 28,809; en todo el mundo: 35,495. Membresía en los Estados
Unidos y Canadá: 1, 084,414; Misiones mundiales: 5, 701,606; en todo el mundo:
6, 786,020. Dato sobresaliente: Centenario de Misiones Mundiales. Se aprueba la
reestructuración divisional. Lema: Comprometidos con el mandato misional.
*
Los datos que aparecen por asambleas y membresía fueron tomados de la Revista Engage, Verano 2011.

Introducción
El despertar pentecostal
El mundo cristiano fue testigo durante el siglo XX de un fenómeno espiritual que iguala a los
grandes despertares americanos. Éste empezó en la última década del siglo XIX y continúa
hasta hoy. Debe ser tomado en cuenta junto con el “El Gran Despertar” del siglo XVIII, “El
Segundo Gran Despertar” de la última parte del siglo XVIII y primera parte del siglo XIX y “El
Gran Avivamiento del 1800-1801”. Se trata del Avivamiento Pentecostal.
A diferencia de los despertares anteriores, circunscritos a las inmediaciones de Nueva
Inglaterra y los estados de montes Apalaches, el avivamiento pentecostal ha arropado al mundo.
A diferencia de los avivamientos de Finney, Moody y otros, éste no ha sido propulsado por
ninguna persona u organización. Sin duda alguna surgió espontánea y simultáneamente en
muchas regiones del mundo. Era común que muchos desconocieran la experiencia similar que
se vivía en otras partes. Su amplitud y duración ha sobrepasado a cualquier avivamiento de la
historia y, de hecho, habría que ir hasta la Reforma Protestante del siglo XVI para encontrar un
movimiento tan impactante. Este avivamiento se mantiene vivo a un siglo de su aparición y la
verdad es que está cobrando auge.
El modernismo versus la santidad
Las raíces de la fe pentecostal están en el avivamiento de santidad que apareció durante la
segunda mitad del siglo XIX. En realidad, el énfasis pentecostal es una extensión de los
primeros conceptos de la santidad. Sus seguidores afirman que dichos principios son
inseparables y que lo único que les distingue de otros creyentes en la santidad es la experiencia
espiritual que han recibido. La historia de la fe pentecostal tiene que comenzar con la historia de
la separación de la santidad, que data de los conceptos de Juan Wesley y el metodismo inglés, y
éste, a su vez, de las creencias moravas que formaron lo que conocemos como “santidad”. En
este libro me he propuesto presentar este desarrollo.
No hay evidencia de que los primeros grupos de santidad intentaran formar nuevas sectas o
denominaciones. Estos eran separatistas o no conformistas, tal como fueron los líderes de otros
grandes movimientos en la historia de la iglesia. La salud espiritual de las iglesias decayó
durante el siglo XIX. Surgieron líneas divisorias entre lo que ahora se conoce como el
modernismo y el fundamentalismo. Perry Miller data el origen de esta disensión con la
aparición de un naturalismo presuntuoso y sofisticado para mediados del siglo XIX.
Aquí, contendería, está el comienzo de la división que posteriormente en el siglo se convertiría
en el abismo fatal entre lo que, por razones de espacio, llamaré “fundamentalismo”, y todas las
múltiples formas del liberalismo que encontraron acomodo en un teísmo gentil en ciernes y la
“alta crítica”. La línea de batalla no estuvo tan clara en 1850 como en 1900, debido a que los
predicadores del avivamiento todavía estaban muy ocupados peleando con abejasi, y los
naturalistas todavía eran muy ambiguos o mostraban muy poco interés en ideas que de alguna
manera desafiaran la ortodoxia dominanteii.
El abismo se agigantó a través de una conspiración de las influencias liberales. La iglesia se
convirtió en un escenario de lucha. La teoría de Darwin sobre la evolución fue uno de los
asuntos más controversiales. La sofistería reemplazó a la teología. En muchos púlpitos era más
influyente el pensamiento de Kant, Emerson, Newman, Voltaire, Schleiermacher, Carlyle y un
enredo de teólogos, filósofos y poetas, que la Palabra de Dios. La Biblia fue echada al olvido.
Esto contribuyó al deterioro de la vida evangélica de las iglesias. Un historiador conservador ha
declarado:
En el siglo XIX, la religión y la filosofía fueron grandemente afecta das por la crítica bíblica y
el modernismo. Bajo el liderato de Voltaire surgió una escuela de filósofos y críticos que
enseñaban que gran parte de la Biblia estaba llena de errores. El más famoso de estos críticos
fue Renán, quien en sus biografías de Cristo señaló que éste era solamente un hombre, y que
tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento contenían numerosos mitos y leyendas. Tanto el
modernismo como el socialismo generaron mucho escepticismo entre las multitudes. Por
consiguiente, la gente amenazó con desertar de la iglesiay perdió el interés en la religióniii.
Este empeoramiento de la religión perturbó a muchos cristianos devotos que no podían aceptar
el nuevo liberalismo. Éstos se retiraron de las iglesias y comenzaron a adorar en pequeños
grupos que compartían una fe. Surgió un avivamiento de proporciones modestas. Más de veinte
grupos de santidad aparecieron gradualmente en la escena norteamericana. Miller ha señalado:
El protestantismo puede llevar en sus lomos disensiones, pero hasta a Bossuet le costaría llevar
el registro de cada división y cisma, separación, contienda y divorcios que formaron la historia
de la iglesia norteamericana desde 1776 hasta 1865iv.
Así fue claro de 1865 hasta 1925. Los grupos de santidad lucharon por mantener viva la fe en
los corazones de la gente. De modo que los grupos separatistas que ya no podían asistir a las
iglesias históricas y se convirtieron en iglesias por derecho propio. Un escritor contemporáneo
ve en este proceso divisorio la verdadera fortaleza del protestantismo:
El genio de la iglesia cristiana evangélica se encuentra en sus pequeñas unidades de trabajo. A
través de estos grupos de denominaciones se lleva a cabo el vasto programa cristiano evangélico
mundial. Suele decirse que las divisiones del cristianismo son en detrimento de la causa de
Cristo. Muchos piensan que es esencial tener una gran organización centralizada para el
cristianismo evangélico. Hay varias razones por las que este escritor no está de acuerdo. En
primer lugar, el mundo tiene ante sí el desalentador ejemplo de por lo menos dos grupos
religiosos altamente centralizados, cuyas almas han sido amenazadas por recurrir a la política
del poder. Estos son: el catolicismo romano y el catolicismo ortodoxo. ¿Qué seguridad hay que
si el vasto mundo religioso evangélico estuviera conglomerado bajo un poder político con gran
potencial, no sería absorbido por el orgullo presuntuoso y pusiera su alma en peligro? En
segundo lugar, las incontables bendiciones que Dios ha impartido a muchas familias de la fe
evangélica, comprueban su obrav.
El amanecer de Pentecostés
Como Ejército Poderoso no cubre la historia del movimiento pentecostal, sino de la Iglesia de
Dios, que es el grupo más antiguo. Su existencia data de 1886, cuando empezó como un grupo
separatista de santidad en las montañas del este de Tennessee. Durante sus primeros diez años
fue uno de los muchos grupos del movimiento de la santidad. En el 1896, en las montañas de
Carolina del Norte, unas cien personas recibieron el bautismo del Espíritu Santo. Hablaron en
lenguas como sucedió con los primeros creyentes en el Día de Pentecostés. La noticia se
esparció por las montañas, pero no llegó a oídos del mundo exterior. Era el inicio de un
movimiento espiritual que llegaría a diversas partes del mundo.
El movimiento pentecostal moderno empezó con un gran avivamiento en la ciudad de Los
Ángeles en 1906. Ese suceso catapultó el movimiento pentecostal. El avivamiento de Tennessee
se unió a la noticia de los sucesos en la calle Azuza.
Muchos factores han contribuido a la expansión del movimiento pentecostal. Quizás el más
obvio es que el modernismo también estaba en auge. El hambre espiritual movió a la gente a
salir de sus iglesias tradicionales y acoger la religión sencilla que practicaban los pentecostales.
La ruptura entre el modernismo y el fundamentalismo ocurrió durante el primer cuarto del siglo
XXvi, y coincidió con el avance del pentecostalismo. El fundamentalismo proclama lo siguiente:
La infalibilidad de la Biblia
El nacimiento virginal y la deidad de Cristo
La resurrección literal del cuerpo
El sacrificio expiatorio de la muerte de Cristo por los pecados del mundo
La segunda venida en forma corporal a la tierra.
Los fundamentalistas arguyen su creencia en estos dogmas, mientras que los liberales niegan su
validez o sostienen que no son esenciales para su creenciavii. Mientras los bautistas,
presbiterianos, metodistas y otros discutían sobre estas cosas en sus iglesias, convenciones y
asambleas, los creyentes pentecostales estaban ganando las vidas para Cristo. No se trataba
solamente de fundamentalistas (en su definición más estricta), porque tenían el mensaje positivo
de la santidad y del bautismo con el Espíritu Santo.
El propósito pentecostal
El movimiento pentecostal nació en medio de una tempestad teológica y ha florecido en medio
del auge de la apostasía. Muchas nociones teológicas aberrantes calaron hondo en el siglo XX.
Sin duda, el movimiento pentecostal contrarrestó esas disputas con una adoración alegre,
sencilla y llena del Espíritu Santo. Era un oasis en medio de la turbulencia de la duda y la
negación. Durante la época en que algunos declaraban la muerte de Dios, los pentecostales
demostraron que está vivo y presente en medio de su pueblo.
Los pentecostales siempre han reclamado una ortodoxia sencilla. Su experiencia es definida
como una bendición más profunda sobre sus vidas que ni suplanta ni sobrepasa al evangelio de
Jesucristo como Hijo de Dios. Su fe está libre de pretensiones, pues Jesucristo es aceptado
literalmente tal como es presentado en la Palabra de Dios: Señor, Salvador, Redentor, Soberano
y Rey de toda la tierra.
Aunque la fe de los pentecostales era sincera y sencilla, todavía a mediados del siglo XX eran
objeto de burla. Sin embargo, durante esa época empezó a ganarse el respeto de los
intelectuales, como discuto en el capítulo 26. Ese cambio de actitud en la academia coincidió
con el mejoramiento de las relaciones con otras iglesias tradicionales. Tanto los bautistas,
metodistas, presbiterianos como los episcopales y católicos, de repente comprendieron que la
experiencia pentecostal era genuina. Estos creyentes llenos del Espíritu (llamados
“carismáticos”, de la palabra griega para don, carisma) forman un cuerpo paralelo a los
pentecostales. Así quedó legitimada la experiencia pentecostal.
La Iglesia de Dios ha permanecido a la vanguardia del avivamiento pentecostal. Pero para
comprenderlo debemos volver a sus comienzos.

Capítulo 1
UN SEMILLERO DE FE
El clima de las montañas
Durante el invierno las nubes cubren las montañas Unicoi y la neblina desciende como tiras de
gasa fría y húmeda sobre el valle. En algunas ocasiones liberan su tesoro de nieve para
transformar la monotonía del gris en un blanco brillante. La mayor parte del invierno es
monótono y frío.
La vida siempre ha sido dura en las montañas donde se cruzan los límites de los estados de
Tennessee, Carolina del Norte y el norte de Georgia. Las condiciones eran peores durante el
último tercio del siglo XIX. Durante el invierno las pequeñas cabañas de madera eran
calentadas con leña sacada del bosque y los penachos de humo cubrían los valles y las colinas.
Los montañeses se apiñaban en sus casas descoloridas y pasaban el tiempo remendando,
hilando, tallando y reparando sus instrumentos. Hubiera sido una buena oportunidad para
dedicarse a la lectura, pero era un lujo desconocido. La mayoría de los habitantes era analfabeta.
Pocos tenían la esperanza de asistir a la escuela y escaseaban los libros en esas casas
alumbradas con lámparas de kerosene. Sin embargo, la mayoría de las familias poseía una
Biblia. Algunos también poseían el almanaque de los granjeros, el Diccionario de Webster y El
Progreso del Peregrino de Juan Bunyan1.
La mayoría de las familias que habitaban las montañas Unicoi eran grandes y tenían de seis a
quince hijos. A finales de la década del cuarenta, según el censo de ese año, en esa región hubo
más niños que en el resto del país. Algunos de éstos asistían a la escuela durante el invierno,
pero era un gran esfuerzo en los aislados montes. Los pocos que lo lograban tenían que recorrer
largas distancias antes del amanecer, cruzar arroyos en balsas improvisadas para hallar el
camino hacia la escuela o iglesia donde estuviera el maestro. Luego tenían que repetir la
travesía al atardecer. Por consiguiente, antes del siglo XX imperaba el analfabetismo.
Desde los primeros asentamientos hasta el presente, los pobladores de la región de los
Apalaches han resistido los embates del invierno. La primavera trae consigo un despertar que
alegra el corazón y alivia la pena del invierno. Los valles y las laderas se ven cubiertas por
cornejos, helechos, rododendros y los pastos reverdecen a lo largo y ancho de la pradera. Los
sonidos de vida repercuten por los montes a medida que los hombres, el ganado y la fauna
celebran la primavera. No es de extrañar que los habitantes sientan que viven en el país de las
maravillas.
La exuberancia de la primavera sin aviso da paso a un verano largo y caliente, donde los
agricultores luchan por persuadir a las laderas y colinas rocosas a que den fruto. Ganarse la vida
de la tierra siempre ha sido difícil. En el siglo XIX y hasta bien entrado el XX, antes de que las
máquinas llegaran a los bosques, los campos eran labrados con bueyes y mulas y la cosecha era
sembrada a mano. Durante el verano había que esforzarse por sembrar lo suficiente como para
subsistir el resto del año. Se esperaba que el trabajo arduo redundara en despensas llenas en el
otoño. Además, había que luchar contra los animales del cielo y del campo que venían a llevarse
su comida.
El otoño era la estación más gloriosa, pues el calor del verano desaparecía, los montes se
vestían de color y el aire era saturado con los aromas de las frutas, los granos y maderas. Los
montañeses disfrutaban los tonos del otoño que algún día atraerían a miles de turistas.
El pueblo de las montañas
Las montañas estaban pobladas en su mayoría por familias de ascendencia escocesa-irlandesa.
Los primeros colonos compartieron las montañas con los nativos Cherokee. En el 1830 fue
aprobada el Acta de Remoción de los Indígenas que obligó a los Cherokee a mudarse a
Oklahoma. Ese episodio triste y vergonzoso de la historia estadounidense es conocido como, “la
ruta de las lágrimas”2.
Los agricultores y artesanos de la región eran descendientes de colonos que habían huido de las
dificultades en Europa, como dice Roland Ashbrook: «Huyeron de peligros viejos para
enfrentarse a peligros nuevos». Demostraron que eran hábiles y resistentes. Los colonos
aprendieron a trabajar y confiar en sus esfuerzos.
Los montañeses vivían aislados, eran conservadores, individualistas, austeros y poseían una
mentalidad fatalista. Sus lealtades eran tan profundas como sus odios y prejuicios. Sobre todo,
poseían una fe religiosa profunda que impregnaba toda su vida. Su filosofía estaba forjada por el
clima: las cosas llegan a su tiempo. Tomaban las cosas, no como buenas o malas, sino como la
voluntad de Dios. Sus vidas seguían un patrón incuestionable como el clima.
Sus convicciones religiosas iban de la mano con un sentido autosuficiencia, valores resistentes
y desconfianza en los forasteros. El aislamiento, la pobreza y el trabajo duro forjaron lo que
algunos han descrito como la “cultura de los Apalaches”. Durante el último cuarto del siglo XIX
la pobreza se hizo sentir en muchas partes, pero con mayor agudeza en las montañas de Unicoi.
Las tierras no dieron abasto para sustentar a familias numerosas. La vestimenta era sencilla, con
la rara excepción de una muda especial para el servicio del domingo.
Música en las montañas
La música dependía casi exclusivamente de la voz humana y era tipo balada o himnos de la fe
cristiana. Pocas iglesias tenían instrumentos musicales. Por lo general, en medio de una reunión
alguien daba el tono y empezaba a cantar. Al igual que en otras partes del mundo, sus canciones
reflejaban su vida en las montañas. Los himnos hablaban sobre su lucha y determinación, el
cielo y la vida futura. La vida en las montañas era difícil. Por ejemplo, entonaban el himno de
Isaac Watts, “En marcha a Sion”, que habla sobre la hermosa ciudad de Dios. Otros enfatizaban
las mansiones prometidas por Jesús a los pobres.
La letra de Samuel Stennett sobre las orillas del Jordán era un gran consuelo:
Estoy de pie en las orillas turbulentas del Jordán
Con la mirada puesta en la feliz y hermosa Canaán.
Otro favorito de la época era el himno fúnebre de Jefferson Hascall, “Ven, banda de ángeles”,
porque expresaba su desesperada situación y la esperanza en el futuro. Aunque los jóvenes
estuviesen descarriados, los ancianos entonaban:
Ya se pone mi sol, estoy al final de mi carrera;
Atrás quedaron las pruebas, está comenzando mi triunfo.
Oh, ven, banda de ángeles y llévame a mi morada eterna.
El himno más popular en la iglesia, el campo y la casa era, “Fundamento firme”, que afirma la
eternidad de la gracia de Dios. Su letra es atribuida a R. Keene o Anna Keith:
Santos del Señor, ¡fundamento firme tenemos en Dios!
¿Qué más podría decirle a usted, que acude a refugiarse en Jesús?
El alma que reposa en Jesús,
No quedaré a manos de sus enemigos;
Nunca abandonaré esa alma,
Por más que se agite el infierno.
Entretenimiento
Las montañas Unicoi de finales del 1800 no ofrecían mucho en materia de entretenimiento. Las
ferias no llegaban a las aisladas montañas. Su lejanía era medible por muchísimos kilómetros y
años. La carretera más cercana distaba varios kilómetros, otros tantos para llegar a un camino de
terreno duro y casi medio siglo tardó hasta que hubo una ruta decente. No hubo carreteras
asfaltadas, sino barrancos y arroyos secos que servían de caminos.
Las familias no compartían entre sí a menos que hubiese una actividad en la iglesia. Los niños
eran los únicos que creaban distracciones cuando lograban zafarse de sus deberes. Su mejor
entretenimiento era escuchar las historias vívidas de sus mayores a la luz del fuego en medio del
invierno. Les fascinaban las historias sobre osos, linces y los buenos tiempos de su juventud.
Vida religiosa en las montañas
Los montañeses tenían una ferviente fe religiosa, la cual era mayormente protestante. El
catolicismo, que de por sí era poco conocido, hubiera sido rechazado tajantemente porque no
existía mucha tolerancia hacia las opiniones contrarias. En otros lugares las diferencias
confesionales eran tratadas con un buen sentido del humor, pero en la parte baja de los
Apalaches alcanzaban el grado de insulto y hostilidad. Así describía un predicador a sus rivales:
«…asalariados, orugas, fariseos, hipócritas, bribones, simiente de la serpiente, necios, guiados
por el Diablo en el ministerio, perros muertos que no ladran, ciegos, hombres muertos, hombres
poseídos por el Diablo, rebeldes y enemigos de Dios»3. Este ejemplo clásico solamente es
notable por su elocuencia, pues su vehemencia e intolerancia eran comunes.
La región era dominada por los bautistas y metodistas, además de algunas congregaciones
independientes. Los bautistas estaban divididos en varias ramas (regulares, misioneros, y
primitivos4) y eran bien fervorosos en su adoración y evangelización. Los metodistas, no tan
cuantiosos como los bautistas, eran vistos como el grupo “educado” y “formal” de la región.
Las iglesias independientes estaban compuestas por personas con creencias y estilos de
adoración afines. Quizá era el grupo más numeroso en las montañas.
La religión era tan rígida como la vida en los montes. Sin embargo, hubo excepciones, como
veremos más adelante. Muchos de los cristianos comprendían el amor, la misericordia y la fe de
Jesucristo. Casi todas las iglesias celebraban una campaña evangelizadora en medio del verano
para estimular la vida espiritual y social de la gente. No obstante, pocos tenían una fe
verdadera5. El ritualismo había sustituido la fe sencilla en Cristo. Las iglesias estaban más
interesadas en atraer seguidores para sus credos que para Cristo. El pecado era excusado o
pasado por alto. “Un buen cristiano” era fiel a su denominación. Esta situación, que también se
dio en otras partes, era seria en las montañas. Muchos de los creyentes sinceros oraban por una
renovación de la fe y adoración.
Nadie hubiera esperado que las montañas Unicoi produjeran hombres y mujeres o sucesos que
sacudieran al resto de la nación, ni mucho menos al mundo. Pero allí fue donde nació la Iglesia
de Dios.
Apasionado por la renovación
En 1884, un predicador bautista llamado Richard G. Spurling reunió a un grupo de amigos para
orar juntos y estudiar qué decían las Escrituras y la historia de la iglesia sobre la inercia
espiritual y el legalismo que imperaba en los alrededores de Coker Creek, en el condado de
Monroe, Tennessee. Su carga era que la iglesia recuperase una fe sencilla en Jesús. Estuvo
acompañado por su hijo, Richard, quien también era un ministro bautista, y un laico llamado
John Plemons6.
Por más de dos años Spurling y sus hermanos y hermanas en Cristo llamaron al avivamiento y
la reforma de las iglesias. Los escritos posteriores de su hijo, R.G. Spurling, revelan que
Spurling anhelaba que la Iglesia regresara a la pureza del evangelio de Cristo. Sentía que la
Iglesia debía ser renovada porque se había desviado de la intención y el propósito de Cristo.
Con “ruegos, súplicas y plegarias” trazó una analogía entre las condiciones de la Iglesia antes de
la Reforma Protestante y su actualidad. Sin embargo, las iglesias ignoraron su llamado.
Richard G. Spurling, padre, era un hombre diestro a sus 75 años. Éste operaba un negocio
exitoso de construcción de molinos. En aquel entonces los ministros se sostenían con un oficio,
como lo hizo el apóstol Pablo (Hechos 18: 3).
En su mundo aislado tal vez desconocía que la anemia espiritual que le rodeaba era un síntoma
de la modernidad y el liberalismo que estaba sacudiendo al cristianismo. El malestar espiritual
amenazaba con destruir al cristianismo occidental. Eran tiempos graves donde la fe evangélica
estaba luchando contra influencias incomprensibles para los creyentes que vivían en
comunidades como Coker Creek y creían en la Biblia. La controversia ideológica trastornó
todos los ámbitos de la experiencia humana: política, filosofía, psicología, educación, economía
y sociedad. Esto se intensificaría en el siglo XX y todavía persiste.
A principios del verano de 1886, Spurling y su pequeño grupo comprendieron que era inútil
buscar la renovación de sus iglesias. Era claro que otros no compartían sus inquietudes, al
menos no al grado de anhelar una reforma. El grupo se convirtió en objeto de burla y desprecio
que rayaba en hostilidad. Fueron ridiculizados y maltratados. Para sus iglesias y la comunidad
eran tan molestos e incómodos como lo fueron Elías para Acab, Juan el Bautista para Herodes y
Jesús para los fariseos. Los religiosos se sienten incómodos con los creyentes más profundos y
fervorosos, por lo que tratan de evadirlos o los tildan de fanáticos. El grupo registró los sucesos
de ese período de conflictos:
El resultado de la oración y las investigaciones del hermano Spurling y sus compañeros probaron tres cosas muy
satisfactorias. Durante los siglos XVI y XVII, cuando los nobles e ilustres reformadores estaban liberándose del
horroroso yugo del romanismo e iniciaban lo que comúnmente se conoce como el protestantismo, no lograron reformar
los credos; adoptaron la ley de la fe cuando debió haber sido la ley del amor. También cometieron el error de no darle
preeminencia a la dirección del Espíritu Santo y la conciencia. Aparte de estos puntos, comprendioeron que la Iglesia del
Señor solamente existe si su Ley y gobierno son respetados por sus hijos7.
Nace una iglesia
En su espléndida historia de la iglesia cristiana, Philip Schaff comenta: «Si difícil es convertir
una nación, más lo es educarla de acuerdo con los altos estándares del evangelio; es muy difícil
revitalizar y reformar una iglesia apóstata y muerta»8. Richard G. Spurling y sus compañeros
vivieron esa realidad frustrante a medida que el vago descontento de sus iglesias empezó a
cobrar la forma de objeciones específicas contra sus esfuerzos. Por lo tanto, convocaron a una
conferencia a aquellos que compartían sus opiniones y hambre espiritual. La reunión fue
pautada para el 19 de agosto de 1886, en Barney Creek, una cabaña construida por Spurling
justo a la orilla de los arroyos Barney y Coker. Se cree que era una parte de su molino por su
cercanía al arroyo.
El día señalado, un pequeño grupo se reunión en la cabaña que distaba tres kilómetros de la
frontera entre Tennessee y Carolina del Norte. La asamblea solemne inició con una oración por
la dirección divina en la toma de decisiones sobre la búsqueda de la renovación y reforma
espiritual. Richard G. Spurling, padre, habló con vehemencia acerca del problema espiritual que
los había unido: la necesidad de una renovación espiritual y unidad cristiana. Los presentes
respondieron con entusiasmo.
Puesto que las iglesias existentes se habían opuesto a la renovación de la fe y la santidad
cristiana, los presentes debían considerar separarse de éstas para preservar su identidad
espiritual. Era menester la formación de una unión cristiana que reafirmara las doctrinas básicas
de la Biblia y los asuntos vitales del servicio cristiano. Su objetivo debía ser, «restaurar el
cristianismo primitivo y lograr la unión de todas las denominaciones»9.
Acto seguido, Spurling invitó a los presentes a unirse en Cristo. Su propuesta era como un
pacto eclesial y espiritual que exponía las consecuencias de esa acción. Nótese su formulación
explícita:
Todos los cristianos aquí presentes, que deseen ser libres de los credos y las tradiciones de los hombres, y tomar el
Nuevo Testamento o la ley de Cristo como su única regla de fe y práctica, la cual da a cada uno derechos y privilegios por
igual para interpretar como su conciencia le dicte, y estén dispuestos a reunirse como la Iglesia de Dios para celebrar
sesiones de negocios, pasen al frente10.
Esas palabras constituían un acuerdo solemne que ameritaba reflexión. Para una persona de
aquel tiempo era un paso enorme separarse de la iglesia donde había nacido y crecido, por más
errada que estuviera, y aventurarse hacia lo desconocido, con las Escrituras como su única guía
y regla. Sólo ocho de los presentes no titubearon en dar el paso. El anciano Spurling, otros dos
hombres y cinco mujeres pasaron al frente y saludaron con la diestra de la comunión. Richard
G. Spurling, padre, John Plemons, Polly Plemons, Barbara Spurling, Margaret Lauftus, Melinda
Plemons, John Plemons, hijo y Adeline Lauftus acordaron:
1) Tomar el Nuevo Testamento como su única regla de fe y práctica.
2) Reconocer que tenían igualdad de derechos para seguir su conciencia como les dirigieran las
Escrituras.
3) Congregarse como la Iglesia de Dios.
Era un compromiso justo y digno.
Los estatutos de 1886 han sido los criterios de la Iglesia de Dios (nombre que la Unión
Cristiana adoptó en 1907) por más de un siglo. Esta iglesia creciente en más de una ocasión ha
regresado a su acuerdo original, sobre todo en tiempos de crisis, para acordarse de su
patrimonio y el propósito de su existencia.
La Unión Cristiana
Acto seguido, se celebró una sesión de negocios. Se decidió que la naciente organización debía
llamarse Unión Cristiana, puesto que su propósito era lograr la unidad de los cristianos de todas
partes. A pesar de que se veían a sí mismos como una unión o asociación, más que como una
iglesia, acordaron recibir nuevos miembros en plena comunión del grupo, siempre y cuando
tuviesen un buen testimonio y estuviesen dispuestos a aceptar las estipulaciones acordadas por
los fundadores. La Unión Cristiana también aceptaría las credenciales de cualquier ministro que
quisiera unirse al grupo. Esa decisión no tenía mucho fundamento, pues era poco probable que
ministros licenciados y ordenados quisieran unirse a un grupo con un futuro tan incierto. Sin
embargo, la congregación estaba llena de optimismo y fe.
Spurling era el único ministro presente y fue reconocido como tal. Éste había ejercido
fielmente su ministerio en la iglesia bautista. Quizá para algunos era un fanático o radical
porque predicaba la santidad y consagración y creía en la utopía de reformar a la iglesia.
Empero, nadie podía cuestionarle su lealtad. Así que fue nombrado líder y moderador de la
Unión. Spurling aceptó la responsabilidad e hizo una oración solemne por el futuro de la nueva
organización. Luego, la dedicó a la gloria y el servicio de Cristo. Buscó, «la dirección y
bendición de Dios para la congregación, con el fin de que creciera, progresara y lograra grandes
cosas».
Se desconoce por qué hubo un segundo llamado a los que quisieran unirse al grupo. Tal vez
sabía que algunos de los presentes por fin habían tomado la decisión de unirse a los primeros
ocho o quizá durante el transcurso de la reunión llegaron otros. Lo importante es que fue una
movida acertada. Un hombre dio un paso al frente: R.G. Spurling, Hijo, quien también era un
ministro bautista y cuya esposa, Bárbara, fue una de las primeras en unirse a la iglesia. Esta
segunda invitación providencial trajo al hombre que sería el corazón y alma del movimiento por
más de tres décadas. El joven Spurling había acompañado a su padre durante esos dos años de
oración por la renovación, pero por razones desconocidas no aceptó la primera invitación. Al
hacerlo recibió la diestra de la comunión.
La reunión fue exitosa. A pesar de haber sido improvisada, logró mucho:
1) Formaron una nueva hermandad cristiana
2) Escogieron un nombre
3) Escogieron un ministro
4) Tomaron medidas para la incorporación de nuevos miembros
5) Dedicaron el grupo al Señor
6) Tuvieron un segundo ministro.
La sesión fue levantada y el grupo partió de Barney Creek. El 19 de agosto de 1886 fue un gran
día. Un cambio había comenzado en la iglesia.
El espíritu de la reforma
Los primeros miembros de la Unión Cristiana jamás pensaron que su organización repercutiría
más allá de su región. Los servicios en la humilde cabaña de Barney Creek solamente eran un
paso hacia la revitalización del cristianismo en su área. Nueve miembros no representaban la
esperanza de convertirse en una denominación grande. No tenían un líder de la talla de Juan
Wesley, quien fue apodado, “la aguja que teje el destino de Inglaterra”. Tampoco atrajeron
multitudes como Wesley: «Al principio muy pocos venían a oírlo; después venían centenares;
luego, millares y decenas de millares. La multitud se esparcía por los campos y laderas como
rebaños de ovejas hambrientas»11.
Mucho tiempo pasaría antes de que las multitudes vinieran a oír a los predicadores de la Unión
Cristiana y tuvieran fama. La Iglesia de Dios recién nacida no mostraba las señales de que se
convertiría en un movimiento. Pero así fue. Sin saberlo era parte de un gran mover del Espíritu
de Dios para restaurar la fe. El grupo de Coker Creek tan sólo hizo su parte dentro de un plan de
proporciones mundiales. El Espíritu Santo traería la lluvia tardía de la bendición pentecostal. El
avivamiento estaba brotando por todas partes y muchos creyentes estaban uniéndose a buscar
más de Dios. Kuiper comenta:
Alrededor del 1880 el asunto de “la santidad” empezó a ser discutido en las iglesias metodistas. En sus tiempos, Wesley
había enseñado la posibilidad de la perfección cristiana. Pero la mayoría de miembros de las iglesias metodistas no
pensaba que era una meta por la cual luchar con ahínco…En muchas iglesias surgieron grupos a favor de la santidad.
Estos se declaraban fieles a Wesley, el fundador de la Iglesia Metodista, y deseaban que la iglesia volviera a su doctrina e
ideal…Al poco tiempo empezaron las divisiones y surgieron organizaciones religiosas independientes12.
De 1880 a 1926 surgieron un total de veinticinco iglesias de la santidad y pentecostales. Cada
una fue movida por la búsqueda de la santidad. Un prominente historiador contemporáneo
señala:
Surgió cierto número de pequeñas denominaciones…Algunas enseñaban que era posible ser libre del pecado. Otras
creían en la sanidad por fe. Otros grupos similares…hablaban de una “segunda bendición”, después de la conversión, que
resultaba en una vida perfecta. Varias iglesias pentecostales creían en el derramamiento del Espíritu Santo, como en el día
de Pentecostés, con la evidencia de hablar en otras lenguas13.
Al mirar al pasado vemos que lo ocurrido en las montañas del este de Tennessee fue el inicio
regional de un movimiento ecuménico. Las nacientes organizaciones de Tennessee y otros
lugares se habían rebelado contra el aumento del modernismo en las iglesias grandes, pero
también estaban ganando fuerza para la inmensa tarea que les esperaba. Esas nueve personas
que se reunieron el 19 de agosto de 1886 en el Condado de Monroe, Tennessee, hubieran
cobrado más ánimo de haber sabido que eran parte de un movimiento inmenso. Pero en la
reclusión de las montañas su iniciativa pasó desapercibida.

Capítulo 2
LA LLEGADA DEL AVIVAMIENTO
Padre e hijo
Richard G Spurling, padre y su hijo, R.G. Spurling, eran amigos y colegas. Ambos fueron
líderes en los acontecimientos que condujeron a la fundación de la Unión Cristiana, eran
reformistas y visionarios de corazón, sabían leer y escribir (cosa que les distinguía de sus
vecinos) y eran profundamente religiosos. Tenían tantas cosas en común que podemos
imaginarnos sus sueños después del 19 de agosto de 1886. Compartieron sus ideales, intereses,
oraciones y mano de obra. Juntos estudiaron las Escrituras para comprender el asunto de la
santidad.
El padre recibió la bendición más especial de todas: ver sus sueños y visión en su hijo. El hijo
era el menor de los nueve nacidos a Richard y Nancy Spurling. Como el bebé de la familia y
debido a una infancia frágil, era muy apegado a sus padres. En su juventud supo mantener el
equilibrio entre su vida espiritual y personal que a tanto le cuesta a quienes están bajo la sombra
de un padre prominente.
El 2 de septiembre de 1886, el anciano Spurling, por recomendación de la iglesia ordenó a su
hijo como obispo. El padre era conocido como Richard, así que su hijo utilizaba sus iniciales,
R.G. El documento más antiguo que conservamos de la Unión Cristiana es el certificado escrito
a mano de la ordenación de Spurling:
Estado de Tennessee, Condado de Monroe
Dos de septiembre de 1886
Sirva la presente para certificar que R.G. Spurling ha sido ordenado al oficio de obispo. Tras haber demostrado su
ministerio de la Palabra, como requieren las Escrituras, ha sido hallado digno de acuerdo con la regla dada por San Pablo
a Timoteo (I Timoteo, capítulo 3, versículos del 2 al 8).
Queda legalmente autorizado a cumplir con su labor como ministro del evangelio, pues ha sido hallado en la sana
doctrina y creyente en la expiación general y la resurrección de los muertos de nuestro Señor Jesucristo.
Llevado a cabo en la Conferencia Unión Cristiana en la casa de reunión de Barney Creek.
El Anciano Presbítero Spurling, padre.1
Según A.J. Tomlinson, el 26 de septiembre R.G. Spurling se convirtió en el pastor de la Unión
Cristiana. Richard Spurling le entregó las riendas para aliviar su carga. Poco a poco disminuyó
su participación en la Unión Cristiana y trató de acercarse a la Iglesia Bautista que había
pastoreado. Existen pruebas de que regresó a sus raíces bautistas. La fe que había sostenido sus
emociones estaba bien arraigada en su corazón. De seguro debió haberle afectado que solamente
su hijo Richard decidiera seguirle a la Unión Cristiana. Ninguno de sus hijos ni su esposa se
unieron al grupo. Debió haberse sentido solo. El anciano Spurling, cuya visión engendró la
Iglesia de Dios, murió en marzo de 1891, a los 81 años, mientras iba de camino hacia la casa en
que nació en las montañas Cumberland.
En 1993, un siglo después de la muerte de Spurling, Wade Phillips, un estudioso pentecostal, le
rindió homenaje en medio de su conferencia:
Así terminó la peregrinación terrenal de ese gran guerrero de la gracia y libertad cristiana, ¡un verdadero descendiente
de Roger Williams! No tenía muchos talentos, pero era un hombre bueno; no era extravagante ni carismático, sino
cariñoso y justo; no tenía una educación formal, pero era un pensador; no era un líder dinámico, pero sí un paladín de la
libertad cristiana…desconocido en el mundo, pero reconocido en la gloria...Un siglo después de que su espíritu pionero
fuera al lugar de descanso, millones de los miembros de la Iglesia de Dios le ven como su padre fundador2.
El portador de la antorcha
R.G. Spurling, hijo (1858-1935), era el heredero ideal de la carga de su padre por la renovación
de la santidad. Su anciano padre no pudo lidiar con su visión y nostalgia, pero el hijo estaba
bien decidido. A los 30 años, tomó la causa de la reforma y trabajó con paciencia, solo. Ni
siquiera se desanimó ante los escasos resultados obtenidos durante esa década.
Por diez años no hubo ningún progreso notable en la Unión Cristiana. Su llamado a la
restauración del culto puro a Cristo cayó en oídos sordos. Además de pastorear la congregación
de Barney Creek, Spurling viajaba mucho, llamando a hombres y mujeres a través de las
montañas a arrepentirse y manifestar la naturaleza de Cristo. Su trabajo no rindió fruto de
inmediato, pero sentó las bases para el futuro. Él enderezó las veredas para lo que vendría.
Sería un error catalogar su trabajo como un fracaso, pues su ministerio mantuvo viva el hambre
por un camino mejor. No dejó de amonestar los corazones de los montañeses con su denuncia
del pecado y llamado a la reforma. A.J. Tomlinson, quien admiraba a Spurling, así lo confirma:
«De esta manera agitaba sin cesar las mentes del pueblo y poco a poco lo preparó para la obra
venidera del Espíritu. Por diez años oró y continuó su ministerio antes de ver el fruto de su
labor»3.
No era fácil viajar solo a través de las montañas para predicar donde estuvieran dispuestos a
escucharle: Coker Creek, Camp Creek, Shoals Creek, Patric, Farner, Turtletown o en casa de
amigos. Una y otra vez cruzaba a pie los montes de Tennessee y Carolina del Norte, predicando,
debatiendo con sus contrarios, orando y llorando constantemente, ganándose a cuantos podía.
Spurling sufrió mucho abuso verbal, pero no fue atacado físicamente. No le tomaban con tanta
seriedad como para hacerle daño. Pero se convirtió en blanco fácil de aquellos religiosos que
solían atacarse entre sí y que ahora sospechaban del recién llegado. Además, Spurling era una
figura enigmática: un bautista que predicaba las ideas metodistas sobre el libre albedrío y la
santidad. Así que se burlaban de la Unión Cristiana como “la Iglesia de Spurling” o la “unión de
ovejas monteses”. Spurling no se desalentó ante esos insultos. Era como aquel que lleva la
antorcha con la vista fija en la meta. Sabía que pronto sería seguido por otros.
La actitud del heraldo debe atribuírsele a que estaba inspirado por el Espíritu Santo y dedicado
a su misión. Sin embargo, también fue alentado por sus amigos y aliados espirituales en los
alrededores. Amigos como el diácono bautista W.F. Bryant, quien junto con su esposa, Nettie y
sus hijos, vivía Camp Creek, Carolina del Norte, a unos 22 kilómetros de Coker Creek.
No existe ningún registro escrito de los sermones predicados por Spurling, aunque contamos
con el testimonio oral de sus oidores. Bryant y otros dicen que era persuasivo y amoroso. Sus
sermones posteriores revelan a un orador elocuente y capaz, que tenía un conocimiento
impresionante, aunque restringido, de la historia de la iglesia. Su pasión hizo que se enfocara en
la Reforma Protestante del siglo XVI. Años más tarde seguía predicando sobre los temas que
iniciaron su ministerio. Spurling se expresó en contra del pecado y los credos eclesiásticos,
subrayó la necesidad de mantener el avivamiento e instó a una vida santa.
La mayoría de las iglesias iniciadas a finales del siglo XIX tenían un trasfondo metodista (en
otras palabras, de doctrina arminiana), donde la perfección cristiana era una creencia
tradicional, por no decir pragmática. Los grupos metodistas disidentes tenían que hacer valer su
postura sobre la santidad, la cual no era inherente a la mentalidad calvinista de los bautistas.
Aunque Spurling como bautista conocía algo sobre el tema, no estaba muy seguro como para
predicarla de un modo persuasivo.
Spurling predicaba la doctrina del nuevo nacimiento, enfatizando que, «…si alguno está en
Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (II
Corintios 5:17). La doctrina wesleyana de la santidad o santificación no era parte de su
enseñanza, pues aparentemente no la comprendía del todo. Sí comprendía que era necesario
apartarse del pecado y así lo predicaba, inclinándose hacia la teología arminiana de la
justificación. Su prédica era denunciatoria y negativa, al estilo de los profetas de Israel, en la
que definía y repudiaba los impedimentos existentes en las iglesias4. A pesar de todo, predicaba
un tipo de santidad que un día daría mucho fruto.
Spurling era emotivo y dinámico en su predicación y tenía la rara habilidad de cautivar a sus
oyentes y llevarles a alturas sublimes5. Tal vez hubiera visto más resultados si hubiera tenido un
concepto más claro y positivo sobre la santidad que tanto defendía. Diez años son una larga
espera, sobre todo cuando los escasos resultados no eran muy alentadores. No obstante, de 1886
hasta 1896 este valeroso, apasionado e incansable cristiano mantuvo viva la llama del Espíritu
Santo.
El poder de la experiencia positiva
Después de diez años de ardua labor, pero escasos resultados, llegó el anhelado avivamiento de
un modo abrupto e inesperado y conmovió la endurecida indiferencia de los montañeses. El
avivamiento no llegó a la Unión Cristiana de Tennessee ni directamente a través del ministerio
de Richard G. Spurling. Tres hombres de la vecindad de Coker Creek, animados por el mensaje
de santidad de la Unión Cristiana, «fueron movidos poderosamente por el Espíritu de Dios»6.
Eran un metodista y dos bautistas, pero ninguno era un ministro ordenado. Tenían un concepto
wesleyano sobre la santidad y declaraban que habían recibido una experiencia similar al
testimonio de Juan Wesley en la calle Aldersgate de Londres, el 24 de mayo de 1738. Al igual
que Wesley se regocijaban en este pasaje: «…por medio de estas cosas nos ha dado preciosas y
grandísimas promesas, para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina,
habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de las pasiones» (II Pedro 1:4).
Estos hombres sintieron el extraño calor de Dios en sus corazones.
Entonces se preguntaron cómo podían convencer a otros a que buscaran una experiencia
similar. Aunque eran laicos, el metodista William Martin y sus compañeros bautistas, Joe M.
Tipton y Milton McNabb, se convirtieron en predicadores de la santificación. Estos hombres
viajaron a través de las montañas con el mismo mensaje que Spurling llevó diez años atrás sobre
la limpieza y santidad de vida, pero con una gran diferencia. Exhortaron al pueblo a una
experiencia de santificación que posibilitaba, de un modo natural, una vida santa.
Ninguna iglesia les permitía ministrar, así que predicaban en los hogares, al aire libre y debajo
de los árboles. Aunque no siempre iban juntos, se aventuraron por las veredas, los bosques,
valles y riachuelos en busca de oyentes. Al igual que Spurling, saludaban a los que encontraban
con la Biblia en la mano y les hablaban sobre la importancia de la perfección cristiana,
obtenible a través de la experiencia de la santificación.
El avivamiento en Camp Creek
Para el tiempo en que estos tres hombres comenzaron a predicar, W.F. Bryant y un grupo de
bautistas comenzaron a reunirse a orar en sus hogares en el Condado de Cherokee, en Carolina
del Norte. Estos creyentes no contaban con el apoyo de sus iglesias ni de un pastor que les
guiara. Así que se limitaban a cantar, testificar y orar. Billy Martin, Joe Tipton y Milt McNabb
llegaron hasta Camp Creek en el Condado de Cherokee, que era un sector muy agreste y
escasamente poblado como para que se le reconociera como una “comunidad”. Allí inició un
avivamiento.
En anticipo a la multitud que vendría, los líderes de los cultos de oración decidieron mudarse a
la escuela Shearer, que quedaba como a medio kilómetro de la casa más cercana. Aquellos que
asistieron a los cultos recuerdan que los tres evangelistas no eran buenos predicadores, pero
sabían expresarse7. Más que predicar sobre la teología de la santificación, se concentraron en
dar sus testimonios y exhortaciones de las Escrituras. Su falta de preparación teológica,
comprensión y habilidad para predicar fue compensada con su dinamismo. Los tres oraban y
ayunaban mucho. Sus exhortaciones eran emotivas y personales y obtuvieron resultados sin
precedentes.
Los cultos empezaban con cantos y sin acompañamiento musical, a menos que alguien trajera
una guitarra. Los himnos que cantaban eran, por ejemplo, “Sublime gracia”, “En Jesucristo”,
“En la Cruz” y “Oh, qué amigo nos es Cristo”. Sin embargo, para ese tiempo estaba de modo el
himno de George Duffield, “Estad por Cristo firmes”, cuya letra era muy adecuada:
Estad por Cristo firmes, soldados de la cruz
Alzad hoy la bandera, en nombre de Jesús
Es nuestra la victoria con él por capitán
Por él serán vencidas las huestes de Satán.
Luego, los hermanos y las hermanas se ponían de pie para testificar sobre sus experiencias
espirituales y edificarse mutuamente. La oración era llevada a cabo al unísono o como algunos
dirían, “en concierto”. Schaff ha escrito acerca de los primeros cristianos: «Oraban con libertad,
de todo corazón, según eran movidos por el Espíritu Santo, las circunstancias y necesidades
especiales»8. A continuación uno de los tres evangelistas predicaba y hacía el llamado al altar.
Casi desde el principio se llenaba el altar con pecadores arrepentidos y aquellos que buscaban la
experiencia de la santificación.
Las almas con hambre espiritual llenaban el edificio cada noche, llegando en cantidades
increíbles desde granjas muy lejanas en los valles o las montañas. Hoy día 20, 30 ó 40
kilómetros no suenan como una distancia considerable, pero en aquel tiempo era una travesía
peligrosa, ya fuera a pie o en carretones tirados por bueyes, a través de veredas escabrosas y
barrancos. Aún así, acudieron. De inmediato fue claro que la escuela no tenía cabida para toda
la gente que llegaba de los alrededores. Venían a aprender más acerca de la doctrina de la
santidad, aunque a decir verdad, no era algo nuevo, sino un renovado énfasis en una antigua
creencia que había sido descuidada por los seguidores de Wesley. Tenían hambre del
cristianismo puro y sencillo que presentaban estos hombres de poca instrucción y carentes de
conocimientos teológicos y cuya lógica empezaba y terminaba con, “así dice el Señor”.
Entre más gente llenaba los altares y salía libre de sus cargas, mayores eran las expectativas
para cada servicio. En esa sala alumbrada con lámparas cundía una extraña sensación que
culminaba en llanto y regocijo. Algunos eran más expresivos que otros y danzaban en el
Espíritu extasiados, llenos de júbilo por la salvación. Fue una época alegre donde muchos
pecadores incorregibles vinieron a Cristo y otros tantos cristianos renovaron su compromiso con
Dios.
¿Por qué vino el avivamiento?
No todos los que acudieron a la escuela Shearer eran creyentes. Muchos eran curiosos. Otros
cínicos u hostiles. Algunos líderes de las iglesias tradicionales alentaron a un grupo de canallas
a que interrumpieran los servicios. Sus esfuerzos fueron inútiles, en tanto que la bendición
continuaba. El avivamiento había nacido del Espíritu de Dios y nada podía detenerlo.
Richard G. Spurling y los miembros de la Unión Cristiana decidieron unirse al grupo de
Carolina del Norte, pues tenían en común su anhelo por la santidad y el avivamiento. Esta
mudanza formó una congregación compuesta por vecinos de las comunidades aledañas.
Spurling había predicado la santidad mediante su denuncia de los credos, las tradiciones,
instituciones y dogmas. Martin, McNabb y Tipton predicaban que Dios había provisto para
todos una experiencia espiritual. Spurling definía la santidad como la represión del mal, que era
algo bueno; pero los tres evangelistas proclamaban que era la expresión de lo bueno, que es
mucho mejor. Ambos tipos de predicación tuvieron su lugar en el avivamiento del Condado
Cherokee, pero la segunda produjo resultados inmediatos. Los pecadores estaban hambrientos
de Dios; los cristianos estaban desnutridos; por lo tanto, escucharon atentamente el mensaje
sobre la satisfacción que encontrarían en Cristo. La gente buscaba aquello que supliera sus
necesidades individuales.
La doctrina de la santificación es arminiana. Ha sido el arminianismo, no el calvinismo, la
doctrina que ha producido los avivamientos más grandes en los Estados Unidos, particularmente
en el sur. El Dr. William Warren Sweet ha expresado que la doctrina calvinista, con su posición
extrema sobre la predestinación y la elección, ofrece esperanza a muy pocos mientras que el
arminianismo, con su insistencia en el libre albedrío, ofrece la salvación a todos; el calvinismo
es autocrático, pero el arminianismo es democrático9. Lo curioso es que los santos del este de
Tennessee y el noreste de Carolina del Norte, profesaban una fe arminiana, aunque en su
mayoría tenían un trasfondo bautista, donde predomina el calvinismo.
La doctrina de la santidad cubrió las montañas porque ofrecía paz a los desesperados. Ofrecía
una gracia que no era exclusivista. El avivamiento llegó a las montañas porque un puñado de
gente humilde se apropió de aquello que había sido desechado por las iglesias tradicionales.
Debido a que las iglesias establecidas resistieron el avivamiento, los pocos que ardientemente lo
deseaban se unieron en oración y fueron escuchados por Dios. Sweet comenta:
La desaparición del avivamiento en muchos de los grandes cuerpos evangélicos ha sido uno de los factores principales
para el surgimiento de nuevas sectas de avivamiento. Desde 1880 han surgido muchísimas, que en su mayoría fueron
establecidas sobre el fundamento de un avivamiento constante y, por lo general, son relativamente pequeñas10.
El avivamiento no empezó dentro sino fuera de las iglesias. Los creyentes leales al principio lo
buscaron en el seno de sus congregaciones, pero debido al rechazo de sus líderes se tornaron
hacia la gente hambrienta. Así lo hicieron Jesús y Pablo cuando el judaísmo inflexible no aceptó
el mensaje del Hijo de Dios; Martín Lutero, cuando el catolicismo complaciente no se reformó a
sí mismo; de igual manera, los wesleyanos se vieron forzados a predicar afuera cuando no
lograron reavivar a la iglesia anglicana; lo mismo pasó con los defensores de la santidad en
1896. Las iglesias tradicionales no pudieron detener el avivamiento, porque vino de afuera.
El avivamiento se esparce
Cuando concluyeron los servicios y los tres evangelistas salieron a llevar las buenas nuevas a
otras partes de las montañas, el creciente grupo de creyentes de la santidad continuó el
avivamiento con servicios de oración y sesiones de escuela dominical. Richard G. Spurling se
dedicó a viajar para velar por el bienestar de la obra, pero también era un asiduo visitante de la
iglesia de Camp Creek. Como no había otro ministro ordenado, Spurling escogió a William F.
Bryant para que fungiera como líder durante sus ausencias. Ambos se convertirían en
compañeros y amigos por el resto de sus vidas11. Poco después Bryant fue ordenado al
ministerio y asumió su labor con mucho celo.
La nueva iglesia ahora enfrentaba una mayor oposición debido al éxito de la doctrina de la
santidad. Sin embargo, la gente de las montañas venía, oía y se convencía; los pecadores
aceptaban a Cristo y muchos testificaban de la experiencia de la santificación. La religión se
convirtió en el tema de conversación y el avivamiento se dejó sentir en casi todas las chozas de
las laderas y en cualquier lugar de reunión. El temperamento del hablante dictaminaba si la
santidad era argumentada, cuestionada, atacada, defendida o sostenida. No cabe duda de que
muchos la practicaban, pero todos tenían algo que decir al respecto.
Las vidas que estaban desordenadas, enderezaron sus pasos; los violentos manifestaban
mansedumbre; los borrachos dejaron el alcohol y los apostadores abandonaron sus juegos de
azar. Estos creyentes enfatizaban tanto la perfección cristiana y se esforzaban por demostrarla
en su vida. Para ellos, la santidad no era un ideal místico sino un estilo de vida. Esto se lograba
a través de la obra divina de la santificación.
Era grande el entusiasmo. Los servicios eran muy emotivos, aunque también hubo espacio para
la enseñanza. La emoción que provocaba lágrimas, risas y gozo no era producto del delirio
psicológico, sino de la exaltación de hallarse en la presencia de Dios. La congregación
regresaba a sus casas alabando a Dios. Por las montañas y los campos se escuchaba la voz
jubilosa de aquellos que iban de regreso a sus casas. En la lejanía se escuchaban sonidos
similares.
Contra esas expresiones no hubo objeción, pues tanto los metodistas (a veces llamados,
“metodistas gritones”) y los bautistas estaban acostumbrados a darle rienda suelta a sus
sentimientos. Cierto que hubo algunos comportamientos extravagantes, como ha ocurrido en
otros avivamientos. Los tales fueron corregidos a tiempo y no afectaron la obra de la iglesia. De
hecho, es extraordinario que no hubiera tanto fanatismo.
El grupo de santidad se hubiera sentido culpable de “contristar al Espíritu” si hubiera reprimido
los impulsos del gozo espiritual (1 Tesalonicenses 5: 19). En 1801, en Cane Ridge, Kentucky,
los presbiterianos tenían tanto fervor religioso que durante una convención cerca de tres mil
personas cayeron en estado de éxtasis y otros cientos, «rodaron, danzaron, fueron sacudidos y
emitieron alaridos»12. En su análisis del pentecostalismo moderno, Harvey Cox menciona las
emociones manifestadas por los primeros cuáqueros estadounidenses: «Los primeros cuáqueros
eran una secta extática como ninguna otra. Un observador describió que “sus bocas se llenaban
de espuma y gritaban espantosamente” mientras aguardaban el descenso del Espíritu»13.
Durante la época de los cuáqueros surgió otro grupo emocional, descrito por un bautista:
Ahora bien, nunca antes había visto tal confusión de cuerpo y mente; los agitadores cantaban, bailaban, gritaban, se
estremecían, hablaban en lenguas, daban vueltas, predicaban, profetizaban y exhortaban al mundo a que confesara sus
pecados y regresara a Dios, pues su riqueza vendría sobre ellos. Todo esto pasó en mi barrio14.
La mayoría de los avivamientos han producido esos fenómenos, algunos de los cuales
superaron las manifestaciones en Camp Creek. Pero todavía faltaba la bendición completa.
La manifestación de Pentecostés
Durante diez años el Espíritu Santo había estado preparando los corazones de la gente para
algo extraordinario. Y entonces sucedió. Mientras oraban, varios de los presentes estaban tan
concentrados que fueron movidos de un modo especial por el Espíritu Santo. Como le sucedió a
Montano en el siglo II, fueron tocados por el Espíritu Santo como si fueran instrumentos
musicales y en su éxtasis hablaron en lenguas desconocidas por todos15. Esos cristianos
sencillos y rústicos no entendían lo que había sucedido, porque esas manifestaciones eran
desconocidas para los miembros más antiguos de la Unión Cristiana. Ignoraban que a través de
la historia de la iglesia ha habido este tipo de manifestaciones durante períodos de avivamiento.
Pronto, otros comenzaron a tener experiencias similares y aunque el lugar o las circunstancias
fuesen diferentes, sucedía lo mismo: hablaban en lenguas o idiomas desconocidos para la
maravilla de sus oyentes.
No sabemos cuánto tiempo transcurrió hasta que entendieron lo que había acontecido. Al
escudriñar las Escrituras descubrieron que en el Día de Pentecostés, los discípulos hablaron en
lenguas (Hechos 2: 4), que la casa de Cornelio habló en lenguas (Hechos 10: 46) y los creyentes
en Éfeso también (Hechos 19: 6). En cada ocasión se decía que quienes experimentaban tal
fenómeno habían recibido el Espíritu Santo.
Los relatos bíblicos eran tan semejantes a la experiencia de los creyentes de las montañas
Unicoi que no había otra explicación. El Espíritu Santo otra vez había sido derramado sobre la
tierra. El júbilo del pueblo es insinuado en el registro más antiguo del incidente: «El pueblo
sinceramente buscó a Dios y aumentó el interés, hasta que de repente, como una nube en un
cielo despejado, el Espíritu Santo descendió sobre los penitentes honrados, humildes y sinceros.
En medio del culto uno tras otro cayó bajo el poder de Dios y casi de inmediato muchos
hablaron en lenguas según el Espíritu les daba que hablasen»16.
El bautismo con el Espíritu Santo no estaba limitado a ningún grupo o género, pues tanto
hombres y mujeres como niños recibieron la experiencia con la evidencia de hablar en lenguas.
Nótese que esto ocurrió en 1896, 16 años antes de que el Espíritu Santo fuera derramado en
California y que comúnmente es reconocido como el comienzo del movimiento pentecostal
moderno.
El movimiento pentecostal moderno
En abril de 1906, en una misión evangélica en la calle Azusa de la ciudad de Los Ángeles,
pastoreada por un devoto ministro negro llamado W.J. Seymour, comenzó un avivamiento del
Espíritu Santo. Ha sido el avivamiento más influyente y discutido de los tiempos modernos,
porque le ha dado la vuelta al mundo. Éste validó y reforzó los avivamientos anteriores (tanto
en Camp Creek como en otros lugares) y despertó la conciencia sobre la llenura del Espíritu.
Demostró que el bautismo era algo más que otra bendición, sino una experiencia de
capacitación espiritual para los cristianos de todo el mundo. Desde ese momento pasó a ser un
elemento indispensable de la prédica del ministerio pentecostal, cosa que no había sucedido ni
en Camp Creek u otros lugares. Muchos de los más grandes evangelistas pentecostales salieron
de Azusa, como fue E.J. Boehmer, un líder de la Iglesia de Dios.
Nótese que antes de 1896 hubo manifestaciones esporádicas del bautismo del Espíritu Santo,
las cuales se unieron al milagro del Día de Pentecostés moderno17. Esta experiencia
maravillosa fue como un amén sobre la separación de la Unión Cristiana de las iglesias muertas.
Su presencia fue un soplo de inspiración y energía para la iglesia joven. Pero el aislamiento de
las montañas no permitió que esto se supiera en otras partes.
Pasaría mucho tiempo antes de que los bautizados comprendieran la doctrina, persona y
naturaleza del Espíritu Santo. De buenas a primeras estaban impresionados con la alegría y las
manifestaciones físicas del bautismo, como lo estuvieron los discípulos y que fueron
confundidos con ebrios en el Día de Pentecostés. Los primeros pentecostales no tenían la
capacidad para entender una doctrina profunda, pero su experiencia les enseñó, inclusive antes
de que tuvieran el conocimiento, que habían recibido algo más grande que el gozo. Recibieron
al Paráclito, al Consolador, la Tercera Persona de la Trinidad.
Se esparce la noticia
La noticia del avivamiento se propagó como una llamarada a través de las montañas y los
valles. Tanto los curiosos como los creyentes corrieron a ver esta cosa extraña. En condados
adyacentes el arado quedó en el campo al mediodía mientras las carretas iniciaban el desfile
hasta Camp Creek.
R.G. Spurling escuchó lo que había ocurrido y volvió corriendo a su rebaño, para convertirse
en uno de los primeros que recibió el Espíritu Santo. Mientras la muchedumbre se agolpaba
alrededor de la escuela, el pueblo de santidad, «oraba, gritaba y exhortaba los pecadores
endurecidos al arrepentimiento»18. Además de los ciento y tantos que se convirtieron, hubo
sanidades. Se desconoce cuáles fueron las enfermedades y dolencias, pero hubo milagros. El
clima espiritual de ese momento ciertamente propiciaba que fuera así.
La gente provenía de lejos a ver el avivamiento, pues era algo nuevo bajo el sol. El despertar
espiritual era una realidad bendita. Sin embargo, mientras en unos despertó el anhelo de la
santidad, en otros nació un fuerte deseo de aplastarlo con violencia.
Capítulo 3
LOS ROSTROS DE LA VIOLENCIA
Crece la oposición
Durante el tiempo en que la Unión Cristiana estuvo predicando la santificación, solamente
recibió algunas amenazas e insultos. Por lo general, los metodistas se enorgullecían en
recordarles que ésa había sido su doctrina desde los días de Juan Wesley. De igual manera, los
bautistas catalogaban el avivamiento como otra muestra de fervor religioso, similar al suyo. En
ambos grupos hubo quienes tomaron la “santidad” como un asunto de burla y desprecio. El
pueblo de la santidad era menospreciado, pero no había recibido ataques más serios.
Sin embargo, el antagonismo tomó un curso violento cuando vino el bautismo del Espíritu
Santo. No existía tolerancia hacia cosas tan extrañas como el hablar en otras lenguas, tener
experiencias de éxtasis bajo el poder de Dios ni orar por los enfermos y afligidos. Los
detractores tomaron medidas más drásticas contra el avivamiento. De pronto surgieron
atentados contra la vida de los creyentes. El bautismo pentecostal era una experiencia inefable,
pero conllevaba un estigma que ponía la vida en peligro.
La ironía es que esta persecución fue orquestada por líderes de denominaciones cuyos
fundadores sufrieron por sus creencias. Habían olvidado que una vez fueron acosados como
estaban haciéndolo con el pequeño grupo de la santidad.
Excomulgados y expulsados
Las iglesias tradicionales actuaron rápidamente para refutar y desmoralizar a aquellos que
decían haber recibido el bautismo del Espíritu Santo. No hay evidencia de que la Unión
Cristiana haya sido agresiva con su mensaje del bautismo. Los creyentes habían recibido la
experiencia sin haberla buscado y esperaban que así sucediese con otros. Al parecer la gente
resentía más su mensaje que el celo de sus métodos. Así que fueron acusados de herejía, locura
e idiotez.
De inmediato se convocaron asambleas locales para condenar esta doctrina como una herejía.
La Iglesia Bautista Libertad, en la comunidad de Patrick, en una asamblea expulsó a treinta y
tres personas porque “confesaron vivir en santidad”1. Esto refleja los pasos severos tomados en
muchos lugares para detener la difusión del movimiento de la santidad. Empero, el intento por
aplacar la influencia del avivamiento no tomó en cuenta la convicción ni determinación de los
creyentes. De igual modo, la Unión Cristiana subestimó los extremos que el prejuicio engendra
en los religiosos que no tienen el Espíritu de Cristo.
Después del derramamiento del Espíritu Santo los miembros del grupo de santidad se
convirtieron en una molestia para sus vecinos. Hubo quejas acerca de sus servicios y poco a
poco se endureció la hostilidad. Se buscó la manera de forzarles a cancelar sus cultos y callar su
doctrina.
En una ocasión los creyentes encontraron la escuela cerrada con candados. Ante la queja de los
líderes, los oficiales del condado removieron las barras que bloqueaban las ventanas e impedían
que se usara el edificio para el culto. La Unión Cristiana no había construido un templo porque
contaban con la escuela Shearer, que también era utilizada por otras iglesias. La expulsión les
tomó por sorpresa y se quedaron sin un lugar de reunión. Por un momento parecía que se
extinguiría el espíritu de avivamiento, pues los miembros eran agricultores pobres que no tenían
ni el terreno ni los medios para construir un templo. Además, los dueños de las tierras no
estaban dispuestos a venderles un terreno.
Dios tenía un plan para su pueblo. Al igual que en otros grandes avivamientos hubo personas
que, aunque no compartían su fe, simpatizaban con los santos. Una de esas personas fue Richard
Kilpatrick, quien era tan estimado en la comunidad que era apodado afectuosamente, “Tío
Dick”. Éste vino a socorrerles con la donación de un terreno para que construyeran su templo.
El terreno donado tenía una buena ubicación: al otro lado de la polvorienta carretera de la
escuela, de donde habían sido expulsados. Era una pequeña colina con vista a las montañas
circunvecinas. Los hermanos limpiaron el terreno, cortaron y prepararon la madera. Kilpatrick
les ayudó con los leños y a construir la cabaña que serviría como templo. Impávidos por la
oposición, la iglesia mantuvo la llama del avivamiento. Durante el día trabajaban en la obra y
por la noche se reunían en la casa de W. F. Bryant.
Al poco tiempo la Unión Cristiana empezó a adorar en su edificio. Su decisión de separarse de
sus denominaciones era irrevocable, pues habían sido excomulgados, expulsados de la escuela,
despreciados y abominados por muchos, admirados y respetados por otros. Con una
combinación de mansedumbre y fidelidad, Spurling, Bryant y sus compañeros no darían vuelta
atrás. R.G. Spurling continuó con sus viajes y W.F. Bryant quedó a cargo de los servicios en
Camp Creek. Bryant aún no había sido ordenado, pero hizo un excelente trabajo como maestro
y guía del rebaño.
Dinamita y fuego
Los enemigos de la Unión Cristiana estuvieron tranquilos por casi un año después de haberse
inaugurado el nuevo templo. Pero de pronto resurgió la hostilidad. Una noche lluviosa, un grupo
de vándalos prendió fuego al edificio y huyó precipitadamente, pero el agua apagó las llamas
antes de que causaran daños considerables. Los hermanos siguieron las huellas en el lodo hasta
las casas de los culpables. Al confrontarles con sus hechos, los hombres confesaron e
insolentemente desafiaron a los hermanos a que los acusaran ante las autoridades. Los cristianos
decidieron no hacerlo, pero les hicieron prometer que no volverían a molestarlos.
No obstante, continuó la persecución. Cuatro o cinco hogares donde los santos se reunían a
orar también fueron incendiados. Empero el avivamiento continuó porque, cuanto más los
enemigos trataban de destruirlos, más se aferraban a su Señor.
Cierta noche, después que los miembros de la congregación partieron hacia sus hogares, un
sonido sordo retumbó a través de las montañas, el cual provenía del templo. Era la una
explosión con dinamita que destruyó gran parte de la estructura de madera. La congregación
tenía tantos enemigos como los montes a su alrededor, así que no valía la pena tratar de hallar al
culpable. Por lo tanto, la iglesia pacientemente reparó el templo.
Los servicios dominicales casi siempre eran celebrados por la tarde, pues era el horario más
conveniente para aquellos que vivían retirados de Camp Creek. Uno de los ataques más terribles
en contra de la Unión Cristiana ocurrió mientras la congregación se dirigía a su lugar de
adoración. Los maleantes, enfurecidos por el fracaso de sus atentados contra los santos,
decidieron arriesgarse a atacarles a plena luz del día.
Como de costumbre, Tom Elrod, un miembro de la iglesia, ensilló su caballo para asistir al
servicio vespertino. Mientras galopaba por el polvoriento camino, se encontró con un grupo de
cuatro o cinco hombres que iban con malas intenciones hacia el templo. Con bravura le dijeron:
«¡Ven con nosotros para que veas cómo arderá tu iglesia!».
Los hombres siguieron adelante y se unieron a los grupos que se dirigían a la iglesia. Ciento
seis hombres planificaron encontrarse para atacar el templo. Los ánimos se caldearon con la
llegada de otros. No se trataba de vándalos ociosos: ministros, administradores, diáconos, un
magistrado de paz y un alguacil2.
Algunos de los hermanos también se habían reunido en el camino para tratar de razonar con los
líderes de la turba, quienes supuestamente eran cristianos. Sin embargo, no tuvieron éxito. Los
hombres empezaron a arrancar las paredes y a destrozar la casa de Dios, en donde muchos eran
llevados a los pies de Cristo. A medida que los troncos y las vigas caían al suelo, eran
amontonados a la orilla del camino. Luego, mientras las hermanas y los niños santos observaban
con lágrimas en los ojos e indefensos, prendieron fuego a su templo. De nada valía luchar contra
las llamas que rápidamente consumieron la madera.
Por kilómetros a la redonda los vecinos vieron el humo, pero nadie corrió a ayudar a los santos.
Por tercera vez habían perdido su lugar de adoración: expulsados, dinamitados y quemados.
Caía la tarde cuando finalmente la turba decidió marcharse con el triunfo de las cenizas.
La turba desarmó el templo antes de quemarlo porque era contra la ley dañar intencionalmente
una casa de adoración. Incendiar un templo conllevaba una pena de cárcel. Pero existía un
motivo ulterior. Era de esperarse que algunos de los incendiarios, que eran líderes en otras
iglesias, no quisieran prenderle fuego a un templo y aplacaron sus conciencias con el tecnicismo
de que solamente habían quemado unos palos de madera. Al menos esa fue su defensa cuando
un año más tarde fueron llevados ante la justicia en el Condado de Cherokee.
Palos, piedras y perdigones
El templo no fue reconstruido. En su lugar, los servicios continuaron en la residencia de W. F.
Bryant. Cuando el clima lo permitía, el culto era celebrado bajo un árbol; pero si llovía o bajaba
la temperatura, era preferible quedarse dentro de la casa.
El hogar de Bryant era una cabaña rústica que tenía cuatro o cinco habitaciones y estaba
ubicada en un valle entre dos montañas elevadas. Durante los servicios, a menudo escuchaban
disparos a través del valle y la casa era rociada con perdigones por maleantes ocultos. Pero
aunque las casas de las familias de la santidad se convirtieron en el blanco de los tiradores,
nadie resultó herido.
En cierta ocasión, Bryant estuvo arando hasta muy tarde y regresó a su casa cuando ya había
oscurecido. Después de alimentar a sus bueyes, mientras cerraba las puertas del establo que
estaba en una colina, fue rozado por una bala. Cayó al suelo golpeado por cuatro perdigones.
Luego, fue rociado con balas, pero escapó de una herida mortal porque se arrastró debajo del
granero.
En otra ocasión, un grupo de siete hombres vino a su casa con la intención de matarlo. Cuando
oyeron sus pisadas, la esposa de Bryant y sus siete hijos lo escondieron en una esquina detrás de
un baúl cargado con colchas. La hermana Bryant enfrentó a los intrusos en la puerta y les pidió
que se fueran. Cuando notaron que estaba embarazada, no forzaron la entrada, pero demandaron
que no celebraran cultos y hasta se atrevieron a prohibirles que oraran juntos. Más tarde A.J.
Tomlinson escribió: «Pero como el antiguo Daniel, Bryant propuso en su corazón obedecer a
Dios antes que a los hombres y los cultos continuaron bajo amenazas, lluvias de piedras y
balas»3.
En medio del avivamiento metodista en Inglaterra, Charles Wesley declaró que en ciertas
partes del país podía reconocer las casas de los metodistas porque estaban marcadas por la
violencia4. Algo similar puede decirse de las casas de los miembros de la Unión Cristiana en el
Condado de Cherokee, Carolina del Norte, que casi todas las noches eran apedreadas, golpeadas
y acribilladas con balas y perdigones. Los niños tenían que levantarse a recoger las piedras y
barrer los escombros en preparación para el próximo bombardeo.
Cada hogar de santidad podía ser visitado en cualquier momento por los terroristas, los cuales
se dejaban oír en camino desde los montes. Las casas eran saqueadas, contaminaban las fuentes
de agua y destruían los víveres. Los vándalos provenían de otras partes, llamados por los
tímidos vecinos. Gracias a Dios, ni las mujeres ni los niños salieron perjudicados, pues al
parecer quedaba un vestigio de caballerosidad en los atacantes. No obstante, las esposas y los
hijos temían que sus esposos y padres fueran los próximos en ser arrastrados de sus casas o del
culto y atacados. Sobre todo temían los látigos porque cortaban y laceraban la piel sin que la
víctima tuviera el consuelo de sufrir un desmayo. Paint Broang, uno de los miembros menos
prominentes de la Unión Cristiana, fue azotado tan terriblemente que estuvo en estado crítico
durante varias semanas.
La virulenta persecución, una de las más intensas en la historia de la iglesia estadounidense,
también se produjo a través de amenazas e intimidación. Sin embargo, era latente el peligro
físico. Mientras Nettie Bryant y sus pequeños hijos iban de camino a un culto en un pueblo
vecino, les salió al encuentro un hombre armado con una escopeta. Éste se plantó en medio del
arroyo y gritó: “¡Ahora mismo vuélvanse! ¡Ningún santito cruzará por aquí!”. Con el paso
cerrado, la hermana Bryant y sus seis hijos se arrodillaron e hicieron una oración desafiante.
Luego regresaron a Camp Creek5.
“Sankey” (santito) era un epíteto sarcástico que aludía a la enseñanza de la santificación. Otras
vulgaridades fueron utilizadas para ridiculizar la creencia en el bautismo del Espíritu Santo. Los
santos mismos recibieron muchísimos malos nombres. Era como si sus detractores tuvieran una
competencia para ver a quién se le ocurría el mejor insulto. El apodo que más perduró y también
fue usado en otras partes fue “holy roller” (alborotosos). Esa frase ha perdurado por años como
un insulto dirigido a los cristianos que son emocionales o exuberantes con su adoración.
Durante mucho tiempo ha sido una manera de estereotipar a la gente diferente6.
El Ku Klux Klan
La joven iglesia también fue acosada por los “jinetes nocturnos”, una versión de fin de siglo
del “Ku Klux Klan” del tiempo de la Guerra Civil. El Klan fue organizado en Pulaski,
Tennessee, en 1865 y se propagó por los once estados del Antiguo Sur. Su propósito era: «…
proteger a los débiles, inocentes e indefensos contra la indignidad, las injusticias y los atropellos
de la anarquía, la violencia y la brutalidad»7. Los “indefensos” eran los sureños de abajo, sobre
todo las mujeres inocentes; “el anarquista, el violento y el brutal”, alude a los norteños,
radicales y negros8. Pero como suele suceder con cualquier grupo terrorista, vengativo, sus
objetivos nobles degeneraron rápidamente y el Klan y sus contrapartes (Los caballeros de la
Camelia Blanca, la Sociedad de la Rosa Blanca, los Jinetes Nocturnos y otros) se convirtieron
en rufianes violentos e indisciplinados que amedrentaban a los nuevos libertos y a sus amigos y
defensores blancos.
Pero sobre todo, en las montañas el Klan se ensañaba contra aquellos que practicaran una
religión o costumbres diferentes o no estuvieran de acuerdo con su interpretación del bien y el
mal. Por supuesto, la variedad que vivía en las Unicoi tornó sus talentos contra la Unión
Cristiana. Uno de sus métodos favoritos era caer de repente, en la noche, sobre aquel que
“necesitaba una lección”, arrastrarle hasta el monte y atarle al tronco de un árbol, desnudarle y
azotarle hasta dejarle inconsciente, para entonces, soltarle y dejar que recuperara la conciencia y
regresara a su casa.
Estos autoproclamados vigilantes hipócritas también patrullaban los caminos para detener los
servicios con las mismas tácticas maleantes que usaban para imponer su voluntad sobre otros
asuntos. Como la gente de la región conocía a sus vecinos de varios kilómetros a la redonda y
sabían quienes apoyaban o despreciaban al grupo de la santidad, esos encapuchados
seguramente eran los mismos que antes habían atacado a la iglesia. Al menos así pensaban los
miembros de la Unión Cristiana. Esa organización ilegal contaba entre sus filas con muchos
fanáticos religiosos y “scalawags” ocultos9. Se amparaban bajo el supuesto deseo de proteger
para imponer su agenda y cumplir sus propósitos torcidos.
Un día, un grupo estaba reunido en un culto en la casa de Ross Allen. La reunión fue
interrumpida por entre 25 y 30 hombres que vestidos con sus atuendos blancos y armados con
cuchillos, garrotes y revólveres, demandaron que terminara el servicio y que no celebraran ni
uno más en ese lugar. Si desobedecían continuarían los latigazos, quemarían las casas de los
líderes y expulsarían de la región a los participantes.
La valiente esposa de Allen, Emiline, con una dulce y cautivante autoridad, se enfrentó a los
hombres en el patio y los invitó a entrar, cosa que ellos rechazaron con agresiva murmuración y
peligrosas amenazas. Entonces, esta dama cristiana les respondió firmemente que no dejarían de
reunirse hasta que Dios hubiera terminado con ellos, pues era mejor obedecer a Dios que a los
hombres. También les dijo: «¿Por qué no se quitan esos disfraces y dejan que les preparare algo
de comer? No tienen que esconderse detrás de máscaras, porque los conozco a todos. Así que,
quítense ese disfraz y les prepararé comida. No dejaremos de servir al Señor».
Los hombres trataron en vano de reanudar sus amenazas, pero habían sido desarmados por la
gentileza de una cristiana valiente. La turba se desintegró lentamente, tratando de cubrir su
confusión con amenazas, pero no volvieron a molestarlos10.
Este y otros ejemplos de valor y gracia poco a poco destruyeron el arma principal de los
perseguidores: el miedo. Los cristianos triunfaron.
Disminuye la violencia
Casi al año de haber sido destruido y quemado el templo, el Condado de Cherokee enjuició a
los 106 culpables. Los líderes de la Unión Cristiana fueron llamados a testificar en el juicio
celebrado en Murphy, sede del tribunal del condado. Cuando parecía que los maleantes,
incluyendo algunos prominentes líderes de sus iglesias, serían enviados a la prisión, los santos
pidieron clemencia para sus vecinos y parientes, quienes estaban más necesitados de un
encuentro con el Señor. Los hombres fueron puestos en libertad. Desde ese momento menguó la
persecución, limitándose a insultos y persistiendo en mayor o menor intensidad por casi seis
años, hasta el 1902. Tardó en desaparecer por completo.
Aunque hubo mucho daño y un sinnúmero de heridos, nadie resultó muerto. Los perseguidores
se salvaron de cometer un asesinato y Dios protegió a sus hijos. Fue bueno que no hubiera un
daño permanente. La persecución fortaleció la fe de la Unión Cristiana.

Capítulo 4
EXCESOS RELIGIOSOS
La manada vulnerable
Varios años después de haber sido fundada (1886), la Unión Cristiana seguía sin una estructura
ni una forma de gobierno organizada. Hasta su manera de seleccionar a sus ministros y aceptar
miembros era informal. No hubo un registro permanente ni otras normas, excepto la promesa
hecha por los ocho miembros originales. Cuando cristianos sinceros expresaban su deseo de ser
admitidos, la única ceremonia era darles la diestra de la comunión, pero nadie anotaba sus
nombres. Más de cien personas fueron bautizadas por el Espíritu Santo durante el avivamiento
de 1896, pero se desconoce cuántas se hicieron miembros de la Unión. Los testigos de la época
sencillamente decían que “la mayoría” dio ese paso1.
La hostilidad con que las iglesias tradicionales recibieron el derramamiento obligó a la mayoría
de los participantes a hacerse miembros o al menos asistir a la Unión Cristiana. Se estima que
eran unos 130. Se sabe que fue una cantidad considerable porque Spurling y Bryant
comprendieron que la falta de organización representaba un peligro. Cuando el grupo era
pequeño no hubo casi problemas, pues estaban tan unidos que siempre alcanzaban el consenso.
Pero a medida que creció, quedó más susceptible a las enseñanzas falsas y el fanatismo, esas
confusiones gemelas que desde los tiempos bíblicos han plagado a los creyentes confiados en
medio del avivamiento.
El crecimiento repentino hizo necesaria la celebración de servicios en varios hogares de la
zona. Ante la ausencia de un guía maduro y sabio nada impedía que cualquiera propusiera sus
creencias, conjeturas, especulaciones e interpretaciones de las Escrituras. Peor aún, forasteros
llegaron a la zona con su miasma de error.
La falta de organización resultó ser más peligrosa que la falta de normas, pues el rebaño quedó
expuesto a peligros que no fueron previstos en el pacto fundacional. La paradoja es que el
derramamiento del Espíritu Santo los expuso a otros riesgos. Las personas que acaban de recibir
la llenura del Espíritu son sensibles a lo sobrenatural y dispuestas a aceptar las revelaciones más
profundas de Dios, porque carecen de los controles que tienen aquellos que llevan más tiempo
en la fe. Bien dice la Biblia que son “niños en Cristo”, que así como reciben la verdad, también
son vulnerables al error. Muchos eran nuevos creyentes en Cristo que de repente quedaron
expuestos a la falsedad.
Patrones de fanatismo
En el círculo de los discípulos de Cristo hubo el peligro del fanatismo, con aquellos que
pidieron que fuego consumiera a los que no creían (Lucas 9: 54), que denunciaron a aquellos
que no formaban parte de su círculo (Marcos 9: 38), que mostraron su inmadurez al alardear de
su éxito (Lucas 10:17) y riñeron celosamente entre sí (Marcos 10: 37). También fue evidente
entre los primeros cristianos que trataron de vivir en comunas (Hechos 6: 1) y hubieran
preferido dividir a la iglesia primitiva antes que convivir con los gentiles incircuncisos
cristianos (Hechos 15: 1). Los cristianos de Corinto se hicieron vergonzosamente notorios por
las confusiones agudas creadas por su fanatismo (1 Corintios 14).
En el siglo XVI, Martín Lutero reprendió a Spalatin y Carlstadt, porque mientras se encontraba
enclaustrado en el Castillo de Wartbug, permitieron que la Reforma Protestante se tornara
violenta y fuesen destruidas las iglesias católicas, atacados los sacerdotes y atrocidades
similares2. Cada avivamiento ha tenido que luchar contra el fanatismo desatado por la época y
las circunstancias de su aparición.
En los Estados Unidos, donde los avivamientos por lo general tienen una naturaleza
evangelizadora, el fanatismo ha adquirido unos matices discernibles, como bien los enumera
William Sweet:
1) controversia y división
2) errores doctrinales
3) negligencia
4) confusión y desorden
5) el debilitamiento de la santidad en la adoración, especialmente en los cánticos
6) un énfasis desmedido en las emociones a expensas del elemento racional de la experiencia
religiosa3.
No debe concluirse que el avivamiento y la reforma sean perjudiciales. Por el contrario, tal es
su influencia para mantener la fe evangélica que Satanás hace lo indecible por explotar la
sinceridad y el entusiasmo con que se originaron. Si no puede detenerlo con la persecución, lo
estimula hacia el fanatismo, el cual provoca daños más severos. A veces basta con un empujón
para sacar de curso a un movimiento que no ha sido detenido por la oposición.
Manifestaciones extrañas
Así sucedió con la Unión Cristiana. El grupo que obtuvo una victoria rotunda sobre la
persecución, pronto se encontró dividido y manchado por el fanatismo. Esta calamidad fue
intensificada por aquellos que no tuvieron paciencia con los fanáticos. Una dolorosa inquietud
se apoderó de los miembros más bondadosos que veían lo que estaba sucediendo, pero no tenían
poder para detenerlo. Esto dice un testigo:
Durante estos años de avivamientos y persecuciones, el señor Spurling a menudo les hablaba y en vano trataba de
mostrarles que hacía falta la ley y el gobierno de Dios. Las cosas siguieron adelante…durante meses, incluso años, y con
gracia y amor soportaron todas las persecuciones. Pero la falta de gobierno y autoridad hizo que se levantaron falsos
maestros que guiaron a mucha gente humilde y sincera por caminos de error. Surgieron facciones y el fanatismo tomó
posesión de algunos que eran fácilmente engañados por Satanás4.
La saciedad espiritual fue perjudicial para los nuevos creyentes. Muchos cayeron debido a sus
propios excesos. Sin duda eran personas sinceras y honestas, pero en su intenso deseo de ser
espirituales, junto a su falta de madurez emocional, crearon un ascetismo que no tiene respaldo
bíblico. Se volvieron más estrictos que la Palabra de Dios inventaron prohibiciones: no se podía
comer carne ni dulces, los alimentos medicinales eran tabú, no se usaban corbatas, las damas
dejaron de hacerse trenzas y moños y se dejaban el pelo suelto hasta la cintura y otras cosas
semejantes. La razón les hubiera enseñado que lo dulce provee la dextrosa necesaria para el
cuerpo, que el ser humano recibió la carne en el Edén como la proteína necesaria para
mantenerse fuerte, que los alimentos con propiedades medicinales son un medio natural para
prevenir las enfermedades y regular el sistema físico.
De manera similar, las otras facetas del fanatismo reflejaban ignorancia y una devoción
desenfocada. No razonaban porque estaban desesperados por ser espirituales y creían que para
parecerse a Cristo tenían que ser más drásticos.
Algunos grupos pequeños declaraban ayunos interminables. Se encerraban en sus casas con
otros y ayunaban en espera de una señal del Señor, hasta quedar casi a punto del colapso,
demacrados y débiles. Los cristianos de ese tiempo eran muy dados al ayuno, pero estos casos
eran excesivos y anacoréticos en un esfuerzo por sobresalir en los dones espirituales. Por lo
tanto, la abnegación bien intencionada terminó convertida en egocentrismo.
Nadie puede hacerse más santo de lo requerido por las Escrituras. Quizá pueda convertirse en
un asceta, aislado, demacrado, con una cara larga, pero no por ello será más santo. La persona
que decide privarse de las comodidades, la salud y el placer, siempre mirará con recelo a
aquellos que no compartan su mortificación de la carne. Luego empieza a recriminarles y
sermonearles para que sigan su ascetismo.
Esta situación provocó divisiones entre el pueblo de la santidad. Los ascetas miraban con
desdén a los creyentes que llevaban una vida normal, catalogándoles de “poco espirituales”, y
éstos, a su vez, respondían que esa clase de rigor y exceso no eran bíblicos.
Muchos bautismos de fuego
El grupo fue infiltrado por maestros fanáticos que desviaron a muchos. Su doctrina era que
existían “muchos bautismos de fuego” para quienes habían recibido el bautismo del Espíritu
Santo. Llevaron a los creyentes por el error de buscar la “dinamita santa”, después el “ácido
pírico santo” y el “óxido santo”. Estos términos químicos-religiosos representaban los distintos
pasos a seguir en la búsqueda del poder espiritual5.
Aunque era innegable el bautismo en el Espíritu Santo, este fanatismo amenazaba con
invalidarlo. Las subsecuentes orgías de búsqueda de alguna experiencia fantástica bastaron para
que los cristianos dejaran de orar por la bendición bíblica. A veces aquello que no es refutable,
es falsificado, al grado de que es difícil discernir lo genuino de lo falso y aquel que tiene dudas
termina rechazando lo bueno junto con lo malo.
Otra enseñanza prominente fue una versión pentecostal de “la preservación de los santos” o
“seguridad eterna”. Si el Espíritu Santo había sellado hasta el día de la redención a quienes
había bautizado (Efesios 4: 30), éstos eran incapaces de pecar y estaban preservados
irrevocablemente en la gracia. Por lo tanto, el creyente es incapaz de pecar.
No se sabe quiénes fueron los falsos maestros. Tal parece que algunos de estos errores
surgieron de opiniones e inclinaciones personales. Sin embargo, las ideas más absurdas
claramente provinieron del exterior. En la primera categoría hubo quienes más tarde
reconsideraron sus errores y se convirtieron en pilares de la sana doctrina.
Medidas para frenar el mal
Estas falsas doctrinas y prácticas ascéticas aparecieron a principios del siglo XX. Durante esos
meses dañinos, Spurling y el pastor laico Bryant se esforzaron por frenar los errores, pero no lo
lograron. Al igual que en otros períodos heréticos, aquellos que denunciaron el error fueron
tratados como incrédulos o apagadores del Espíritu. Así que siguió el error.
El éxtasis de los recién convertidos debe ser equilibrado con la conciencia de que no todo lo
que oyen es cierto. Jesús habló de falsos profetas (Marcos 13: 22) y advirtió sobre los espíritus
que tratarían de seducir a los creyentes con señales y prodigios. Pablo le advirtió a Timoteo para
que no cayera en el “lazo del Diablo”, “doctrinas de demonios”, “espíritus engañadores” y
“mentiras” (1 Timoteo 3; 4; 2 Timoteo 2; 3). Los creyentes de Camp Creek recibieron este tipo
de cosas y estaban ansiosos por creer en todo y tener más del Señor. Por ende, eran más
susceptibles al engaño.
Angustiados por aquellos que pretendían mejorar la obra de gracia por medio de las obras de la
carne, Spurling y Bryant se sintieron como Pablo, cuando reprendió a los gálatas por haberse
desviado de su fe:
¡Gálatas torpes! ¿Quién los ha hechizado a ustedes, ante quienes Jesucristo cruci–ficado ha sido presentado tan
claramente? Sólo quiero que me respondan a esto: ¿Recibieron el Espíritu por las obras que demanda la ley, o por la fe
con que aceptaron el mensaje? ¿Tan torpes son? Después de haber comenzado con el Espíritu, ¿pretenden ahora
perfeccionarse con esfuerzos humanos? ¿Tanto sufrir, para nada? ¡Si es que de veras fue para nada! (Gálatas 3:1-4, NVI).
Las circunstancias eran diferentes, pero era la misma verdad.
No fue hasta 1902 que mediante la enseñanza, los consejos, la oración y espera, murió el
asunto. Algunos de los que se habían descarriados, lograron volver al camino de una vida
cristiana equilibrada y se convirtieron en miembros leales de la Iglesia. Sin embargo, la mayoría
quedó destruida espiritualmente por la desilusión, confusión y angustia.
¿Por qué persistió el error hasta que fueron destruidas las almas? W. F. Bryant se hizo esta
pregunta una y otra vez. La Iglesia había sido demasiado vulnerable a los falsos maestros. El
registro dice que la causa era la falta de gobierno6. Con esto en mente, se tomaron los pasos
para corregir la deficiencia en la estructura de la Iglesia y protegerla de cualquier falsa doctrina
en el futuro.
La Iglesia de la Santidad en Camp Creek
El 15 de mayo de 1902, R. G. Spurling citó a aquellos que no fueron eliminados por las ráfagas
del fanatismo a una reunión en el hogar de W. F. Bryant. Se desco–noce cuánto se había
reducido el número de creyentes. La saturación emocional había enfermado espiritualmente a
muchos, el disgusto había echado fuera a otros y la vergüenza había alejado a muchos más. Sin
embargo, alrededor de 20 de los que habían alcanzado un equilibrio cristiano y la rectitud
espiritual, se reunieron para restaurar el orden. El fanatismo y las falsas enseñanzas le habían
infligido un terrible golpe a la Unión Cristiana, pero sobrevivió. La fe y el entusiasmo eran tan
vibrantes en los corazones de los presentes, que en años posteriores casi olvidarían las graves
consecuencias que tuvo la ola de confusión.
La Iglesia fue reorganizada el día 15 de mayo de 1902 con un sencillo plan de gobierno,
diseñado para proteger al grupo de futuras aberraciones. A pesar de que era la misma Iglesia que
dieciséis años atrás había sido organizada en el Condado de Monroe de Tennessee, su nombre
fue cambiado a Iglesia de la Santidad de Camp Creek. Esta nueva designación implicaba que ya
no se veía a sí misma como una asociación que buscaba unir a todas las denominaciones. El
adjetivo de “santidad” describía su posición doctrinal y el sufijo “Camp Creek” apuntaba hacia
su localización.
Durante la reunión, el fiel W. F. Bryant fue ordenado como ministro y seleccionado como un
oficial. R. G. Spurling, quien había sido la fuerza motriz de la iglesia desde sus comienzos,
permaneció como su pastor. El siguiente registro resalta la humildad de este nuevo comienzo:
«Continuaron su reunión; sin embargo, la obra tuvo un desarrollo lento porque muchos habían
sido desviados por la falsa doctrina…Pero un buen número estaba decidido a mantener viva la
obra»7.
Hacía dieciséis años atrás habían comenzado con muchas esperanzas en la casa de Barney
Creek. Ahora, después de años de lucha y trabajo, avivamiento y persecución, triunfo y
tragedia, todo apuntaba hacia su final. Sin embargo, la historia comprueba que su esperanza
cobró vida y tenacidad.
Capítulo 5
FIRMES Y ADELANTE
Un año de reajustes
La Iglesia de la Santidad no logró recuperar el interés que el avivamiento había despertado en
los montañeses. Fue muy difícil recuperar la confianza y simpatía que tuvieron al principio.
Había perdido el ímpetu y tendría que trabajar duro para recuperarlo.
Muchos de los que al principio tuvieron una actitud favorable hacia el movimiento de la
santidad, encontraron tan desagradables los últimos excesos emocionales que no se sentían a
gusto en asistir a los cultos ni a las actividades. Aquellos que se dejaron llevar por el fanatismo
estaban totalmente desilusionados y dudaban de que fueran capaces de discernir la verdad del
engaño. Peor aún, comenzaron a cuestionar la autenticidad de las manifestaciones de la
presencia divina. Los miembros temían otro brote de fanatismo, así que eran muy críticos de
cualquier manifestación espiritual. La situación era tal que: «Por un año fue una verdadera lucha
mantener la organización en contra de la incredulidad y las críticas y no hubo adiciones a la
iglesia»1.
Debe haber sido muy desalentador no ganar nuevos convertidos por más de un año, sobre todo
después de haber experimentado el derramamiento del Espíritu Santo. Cualquier otro pueblo se
hubiera declarado derrotado. Sin embargo, los creyentes pronto comprendieron que las heridas
tardan en sanar, así que con mucha oración y esfuerzo se dieron a la tarea de demostrar que no
sancionaban ni toleraban los excesos del pasado. A estos fines fue establecido un gobierno que
tenía la autoridad para lidiar con esas acciones irresponsables.
Durante los primeros trece meses de la reorganización se obtuvieron algunos logros, aunque no
un aumento de miembros. Hasta ese momento la iglesia había aceptado miembros de buena fe
en su testimonio, pero no había trazado un plan para excomulgarlos o llamarlos a cuentas si
predicaban doctrinas erradas o fomentaban el fanatismo. La libertad individual era un gran
ideal, pero era menester que hubiese reglas para acortar las malas influencias de las personas
que fuesen inestables, emocional o mentalmente o siguiese doctrinas erradas. La falta de ese
orden por poco echa a perder el ministerio nacional y mundial de la Iglesia de Dios en ciernes.
Así que fue un tremendo paso organizar los medios para corregir problemas similares en el
futuro.
Instrucción y oración
Durante el año siguiente a la reorganización de la iglesia, hubo un cambio notable en los
servicios, aunque es poco probable que haya sucedido consciente o deliberadamente. Parece que
fue una reacción natural a las circunstancias. La enseñanza ocupó un lugar prominente en el
servicio y las Escrituras eran discutidas por el grupo. Estas sesiones reflejaban su determinación
a evitar que el fanatismo volviera a tomarles desprevenidos. Esto permitió que fuesen discutidos
asuntos y necesidades individuales. En el pasado celebraron cultos para evangelizar a las
multitudes a expensas de la enseñanza pastoral profunda. En aquel entonces bastaba con algunas
instrucciones básicas sobre la fe pentecostal, pero al reducirse el grupo la atención fue tornada
hacia el estudio bíblico.
No obstante, conservaron las manifestaciones espirituales. Parece que este año de escasez fue
una bendición, pues al fin lograron un mejor equilibrio entre la enseñanza doctrinal y el
entusiasmo por la evangelización. Desde entonces la iglesia ha velado porque su ministerio
misionero y evangelizador no pierda el elemento de la enseñanza. Así aprendió su lección
amarga.
El pastor Spurling, quien durante la época del avivamiento se dedicó a predicar en otras partes,
decidió permanecer en la iglesia de Camp Creek durante casi todo el año. Trabajó mano a mano
con Bryant, aunque de vez en cuando salía a predicar a otros pueblos. Estos líderes de la Iglesia
de la Santidad eran grandes amigos y se fortalecían mutuamente. Su hermosa amistad era
mantenida por el hábito de orar juntos. Ambos subían a la montaña que estaba detrás de la casa
de Bryant, a veces junto a otros hermanos, y oraban por horas en la cima. El lugar fue llamado,
“el Monte de la Oración”, y adquirió un valor sentimental para los que oraron en la cima.
Un nuevo predicador
La reorganización de la iglesia el 15 de mayo de 1902 dio paso a una obra menos espectacular,
pero sólida. El 13 de junio de 1903 se añadieron cinco miembros tras haberse convencido de
que el grupo seguía el orden del Nuevo Testamento. Dos de los nuevos miembros fueron
ordenados como diáconos y uno como ministro.
Este nuevo ministro era un hombre completo. Se trata de A.J. Tomlinson, una especie de
misionero en los Apalaches, que era patrocinado por varias sociedades misioneras e individuos
del norte. Después de la Guerra Civil surgieron varios grupos interesados en ayudar la región de
los Apalaches2. Tomlinson, un cuáquero de Indiana, entró en los Apalaches en 1896, el año del
gran avivamiento, y estableció clases bíblicas a través de las montañas. Además de su trabajo
misionero, era un representante de la Sociedad Bíblica Americana y de la Sociedad Americana
de Tratados que viajaba en un vagón arrastrado por caballos, vendiendo sus Biblias, Nuevos
Testamentos y otra literatura religiosa.
Desde su residencia en Culbertson, Carolina del Norte, recorrió 22 kilómetros hasta llegar a
Camp Creek, donde, como el hombre religioso que era, quedó impresionado con los santos.2
Puede que Tomlinson haya sido la primera persona del Norte o medio oeste que entrase en
contacto con la sencilla gente de la santidad. Éstos le vieron como un “norteño educado” a
quien podían admirar, pero no admitir a su círculo de confianza en los Apalaches.
Un día se encontró con dos muchachos en las cercanías de un arroyuelo donde se había
detenido para dar de beber a sus caballos. Muy animado entabló conversación con los dos
muchachos y por cinco centavos a cada uno le vendió un Nuevo Testamento. Estos muchachos,
los hijos de W. F. Bryant, se tomaron el atrevimiento de invitarle a su casa, pues era un
vendedor de Biblias “muy religioso”. Tomlinson llegó al hogar de Bryant y allí se familiarizó
con el avivamiento pentecostal que estaba en progreso. Más tarde escribiría cuánto admiró el
avivamiento y su encuentro con Bryant.
Siete años de cambios
Durante los próximos siete años, Tomlinson fue un atento observador de la nueva iglesia.
Siempre que pasaba por la zona se detenía en los hogares de Spurling, Bryant y otros miembros
del movimiento de la santidad para informarse acerca del progreso de la obra. En muchas
ocasiones pasaba la noche con una de esas familias humildes. El derramamiento del Espíritu
Santo estaba en todo su apogeo cuando visitó la región por primera vez. Era una experiencia
fascinante, pero nunca tomó parte en los servicios ni mostró que creía o deseaba experimentarla.
Más tarde fue testigo de la persecución en contra del grupo, del esparcimiento destructivo del
fanatismo y, finalmente, de la reorganización y los aparentes esfuerzos infructuosos de la Iglesia
de la Santidad.
Durante sus siete años de amistad con los santos, Tomlinson, a quien se tenía como un hombre
educado y muy capaz en las Escrituras, fue invitado a predicarles varias veces, aunque no era un
ministro. En muchas ocasiones acompañó a los hermanos a orar en la cima del “Monte de la
Oración”. Junto a ellos escudriñó las Escrituras hasta que en su corazón nació la convicción de
que estaban en el camino correcto. En su breve panfleto de memorias, Answering the Call of
God (En respuesta al llamado de Dios), relata:
Un pequeño grupo de amigos se reunieron en el hogar de W. F. Bryant… para orar y estudiar la Palabra de Dios.
Deseaba aprender, si podía, el plan de la Biblia para la obra que sabía que debía hacerse en los últimos días. Ya había
estudiado e investigado a muchos movimientos, pero mi fe en éstos se había extinguido completamente. Me sentía como
un barco sin timón que lo controlara. Había escuchado del pequeño grupo en el área occidental de Carolina del Norte y
estaba relacionado con la mayoría de ellos, habiéndoles predicado en varias ocasiones y asistiendo ocasionalmente a sus
reuniones, por cuatro o cinco años, antes de que estuvieran organizados formalmente. Disfrutaba su espíritu libre y
apreciaba la calurosa bienvenida que siempre me daban cuando los visitaba3.
A pesar de que Tomlinson admiraba a la gente de la santidad, como leemos en sus palabras
anteriores, no se había decidió a unírseles. No creía en la organización eclesiástica y
repetidamente les advirtió que no cometieran ese error. Sin embargo, el 15 de mayo de 1902 la
humilde asamblea aprobó un gobierno sencillo. Tomlinson esperó trece meses antes de decidirse
a convertirse en miembro. El 13 de junio de 1903 unió su suerte al pequeño grupo. Más tarde así
narraba la experiencia:
Estos amigos llevaban como trece meses de haberse organizado, cuando fui a visitarles y nos reunimos para orar y
estudiar la Palabra de Dios. Para este entonces había aprendido más acerca de la organización y cuando por fin entendí lo
que significaba defender la Biblia bien trazada y adoptar el Nuevo Testamento como única regla de fe y práctica, me sentí
atraído e interesado. Hice un montón de preguntas y recibí respuestas bíblicas que me satisficieron. Entonces dije: Esto
significa que es la Iglesia de Dios. Ellos asintieron. Entonces, me atreví a preguntarles si estarían dispuestos a recibirme
en la iglesia con el entendimiento de que era la Iglesia de Dios de la Biblia. Estuvieron dispuestos y pronto llamaron al
orden. Tomé la obligación con una sinceridad profunda y extrema sacralidad que jamás olvidaré4.
Bryant tenía un recuerdo diferente. En una entrevista con H. L. Chesser, alrededor de 1950,
relató que Tomlinson le escribió:
«Ten cuidado con este asunto de la iglesia. Es peligroso». [Pero] seguimos adelante y organizamos la iglesia…A los
pocos meses el hermano Tomlinson regresó y pasó la noche conmigo, pero todavía me dijo - «Me da miedo». Le dije - «A
mí no». Vio que de ninguna manera me convencería de lo contario. El hermano Spurling y yo estábamos juntos en esto5.
El comienzo de la expansión
Spurling y Bryant ordenaron a Tomlinson al ministerio y le nombraron como pastor de la
congregación, para de ese modo dedicarse a la evangelización por las montañas. Tomlinson
demostró ser un buen pastor y durante su primer año se añadieron catorce nuevos miembros,
uno de los cuales fue M. S. Lemons, quien pasó a ser el cuarto ministro de la Iglesia de la
Santidad.
La labor paciente y la constancia espiritual erradicaron los excesos y la iglesia siguió adelante
con renovados bríos. Tomlinson escribe que, «la obra continuó sin problemas y prosperó en
medio de algunas persecuciones menores»6. Cualquier ataque que no fuera mortal palidecía en
comparación con lo vivido al principio.
Con dos nuevos ministros, la Iglesia de la Santidad estaba en posición de establecer nuevas
congregaciones en otras comunidades y localidades. Tomlinson y Lemons estaban muy bien
educados para su tiempo y ambiente, así que se convirtieron en excelentes maestros de la nueva
obra. Lemons era un maestro del Condado de Bradley, Tennessee, que acababa de mudarse a las
montañas de Carolina del Norte cuando se encontró con el pueblo de la santidad y Tomlinson, el
vendedor de Biblias. Era una persona muy capacitada y de inmediato se entregó a la tarea de
esparcir el evangelio junto a Spurling y Bryant en Carolina del Norte, Tennessee y Georgia.
Ninguno de los tres conservaba un diario de sus campañas, así que se desconoce dónde
predicaron o cuáles fueron los resultados. Tomlinson, quien era un periodista meticuloso,
escribió: «Los obreros aumentaron, se dio paso a la evangelización, así que la obra creció y
prosperó bajo las bendiciones y la aprobación de Dios»7.
En diciembre de 1904, Tomlinson, quien no era oriundo de las Unicoi, miró hacia el oeste y se
mudó de Culbertson, Carolina del Norte, a Cleveland, Tennessee. No dejó su ministerio pastoral
a pesar de que estaba separado de Camp Creek por ochenta kilómetros y un muro de montañas
densas. Solía hacer el recorrido a caballo o a pie a través de lo que ahora se conoce como el
Bosque Nacional Cherokee. Así viajó la mayor parte de su vida. Otro medio de transporte era
asegurar un espacio dentro de los vagones que llevaban cobre de las minas que estaban en la
frontera entre Tennessee y Carolina del Norte hasta la estación ferroviaria en Cleveland8. A
través de las montañas corrían rieles a esos fines, pero era un viaje que tomaba dos días, con una
parada a medio camino en una posada en las montañas. También era posible viajar
transbordando por tren desde Knoxville o Atlanta, como revela su Diario.
Poco después de haberse establecido en el Condado de Bradley, Tomlinson comenzó a predicar
en una iglesia comunitaria llamada, Union Grove, a unos 14 kilómetros de Cleveland. Sus dotes
como predicador le ganaron el aprecio de la congregación, que pronto decidió unirse a la Iglesia
de la Santidad.
Las congregaciones
Los registros muestran que en el 1905 la organización estableció una iglesia en Georgia y dos
en Tennessee9. Las congregaciones de Tennessee fueron la Unión Grove y la Iglesia en Drygo,
una pequeña comunidad que estaba 19 millas al norte de Cleveland. La iglesia de Georgia fue
conocida como Jones, Georgia, ya que la congregación se reunía en la casa de la familia Jones.
Las cuatro congregaciones (Camp Creek, Carolina del Norte; Unión Grove y Drygo, Tennessee;
y Jones, Georgia) eran muy pequeñas, estaban ubicadas en zonas rurales aisladas y ninguna
poseía un templo o terreno, pero representaban el primer paso hacia el progreso. Algunas de sus
comunidades ni siquiera aparecían en los mapas. Sin embargo, había que ganarse a la gente de
los montes para Dios. La Iglesia de la Santidad estaba muy gozosa. En lugar de una
congregación, ahora eran cuatro, lo que significa que su testimonio por Cristo se había
cuadruplicado. Era claro que Dios había bendecido su reorganización y el nuevo énfasis en la
enseñanza, pues aunque no fue un crecimiento fenomenal, al menos fue duradero.
Este avance se debió a varios factores. En primer lugar, hubo un cambio en la organización y
estructura de la iglesia que, a pesar de haber retrasado su crecimiento, sentó un fundamento
sólido para una expansión duradera. Además, el nuevo énfasis en la enseñanza apelaba más al
intelecto que a las emociones. Esa fortaleza jugó un papel importante porque equilibró el
esfuerzo. Tampoco puede minimizarse la senda forjada por las previas predicaciones de R. G.
Spurling. Este modesto crecimiento era el fruto oportuno de su labor y sus lágrimas.
El 1905 fue un tiempo en que aumentó el descontento dentro de las denominaciones
tradicionales y aquellos que estaban desnutridos espiritualmente de pronto descubrieron el
mensaje de la santidad y la bendición pentecostal. Este evangelio positivo era como agua en el
desierto porque revelaba que era posible tener una mayor intimidad con el Padre de la
humanidad. Dios, a través de su perfecta vo–luntad y del ecumenismo de su gracia, despertó en
sus corazones esta hambre y sed de justicia.
Al final de veinte años
Aunque parece poco, la Iglesia obtuvo grandes logros durante sus primeros veinte años de
existencia. La verdad es que nació un movimiento que escribiría un nuevo período en la historia
del cristianismo. Durante esos veinte años se añadió un nuevo vocabulario al cristianismo
moderno: pentecostal, lenguas desconocidas y sanidad divina. Otras frases fueron rescatadas de
la jungla teológica, como santidad, santificación y perfección cristiana.
La Iglesia de Dios crecería y su fe, su doctrina de santidad y el bautismo del Espíritu Santo
cubrirían la tierra. En esas montañas de Tennessee y Carolina del Norte comenzó un
derramamiento del Espíritu Santo que como olas cubriría al mundo. La Iglesia de Dios nació, se
crió y cobró fuerzas para, por la gracia de Dios, llevar la fe de Cristo a todos los seres humanos.
Al mirar atrás podemos distinguir los siete pasos que marcaron ese tiempo:
1) los años de la búsqueda, 1884-1886
2) el año del comienzo, 1886
3)los años de la siembra, 1886-1896
4) los años del avivamiento y la persecución, 1896-1900
5) los años de la confusión, 1900-1902
6) el año de la reorganización, 1902
7) los años de la expansión, 1902-1905.
Estos siete pasos fueron necesarios para que la Iglesia de Dios fuese lo que es hoy. También
hubo un octavo paso menos perceptible. Su importancia para la futura eficacia e identidad de la
Iglesia tal vez iguala a los anteriores. La llegada de Tomlinson y Lemons inclinó la balanza
hacia el establecimiento de iglesias fuera de las amadas montañas del este de Tennessee y el
oeste de Carolina del Norte. Estos hombres eran nómadas por naturaleza, así que no tardaron en
sentir el deseo de mudarse a otros lugares. A este espíritu de tránsito se añade el impulso de
predicar el evangelio. La Iglesia de la Santidad empezó a expandir su obra a través de estos dos
predicadores. Aquello que Spurling y Bryant habían descubierto y preservado fue llevado al
mundo exterior.
Tan pronto Tomlinson se unió al pueblo de la santidad no pudo estarse quieto. Junto a Lemons
empezó a explorar los campos vecinos y concluyó que convenía establecer el centro de
actividades fuera de la montaña. En noviembre de 1904 decidió mudarse al oeste a la ciudad e
Cleveland. Sus sueños y su llamado no podían ser limitados por las aisladas montañas Unicoi.

Segunda Parte: La frontera Pentecostal


1905-1920
Capítulo 6
LA IGLESIA EN COMUNIÓN
El pueblo escogido por Dios
El apóstol Pablo dice sobre los primeros cristianos: «Considerad, pues, hermanos, vuestra
vocación y ved que no hay muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos
nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios; y lo débil del
mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte» (1 Corintios 1:26-27). Dios ha escogido “lo vil
y menospreciado” por el mundo. El historiador Will Durant hace la siguiente observación sobre
los cristianos del siglo I que vivían en Roma:
La mayoría de los primeros cristianos eran proletarios, mezclados con un puñado de la clase media baja… Sin embargo,
distaban mucho de ser “la escoria de la gente”… sus vidas eran industriosas y ordenadas, financiaban las misiones y
recaudaban fondos para las comunidades cristianas necesitadas1.
Lo mismo pudiera decirse de los primeros días de la Iglesia de Dios. Ni los sabios ni los
poderosos ni los nobles acataron el llamado. Al igual que en los tiempos de Jesús, los pobres
escucharon el mensaje con alegría. Vinieron de los campos de algodón y hogares rústicos, de
sus fábricas, molinos, escuelas y tiendas y, sobre todo, trajeron sus almas hambrientas y
corazones solitarios. Sin desanimarse ante el escarnio ni el rechazo de los “sabios, poderosos y
nobles”, que condenaban sus reuniones, estos humildes hijos e hijas de Dios cobraron ánimo al
saber que la gente sencilla les oía de buena gana (Marcos 12: 37).Para sus vecinos de las
montañas eran un pueblo “raro”. Los creyentes desconocían que la Biblia da un significado
positivo a esa diferencia. Pedro y Pablo dicen que somos un pueblo escogido por Dios. En otras
palabras, tenemos un estatus digno y valioso ante Dios.
No obstante, sus vecinos interpretaban su estatus como sinónimo de gente ‘excéntrica’ o
‘extraña’. No veían que eran el pueblo escogido por Dios. El apóstol Pedro dice: «Pero vosotros
sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que
anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1 Pedro 2: 9).
Pablo dice que Cristo ha purificado para sí, «…un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Tito
2: 14). En otro lugar dice que fuimos comprados por sangre y que debemos glorificar a Dios con
nuestros cuerpos y espíritus (I Corintios 6:19-20).
Los primeros miembros de la Iglesia de Dios abrazaron ese espíritu de pertenencia. Nadie
podía intimidarlos con sus insultos, porque estaban seguros de su identidad y de su Señor.
Aislamiento y rechazo
La Iglesia de la Santidad no era popular entre los demás grupos eclesiásticos, porque era muy
pequeña y defendía la santidad. En peor descrédito cayó gracias a la doctrina del bautismo con
el Espíritu Santo. El historiador William Warren Sweet señala:
Por lo general, las “iglesias respetables” denuncian a estos grupos no privilegiados; les llaman “santos rodadores” o los
desprecian por ser “alborotadores”. He escuchado a ministros decir que se alegran de que estos grupos existan, porque así
se libran de los problemáticos de sus iglesias. Tenga presente que los bautistas, metodistas, discípulos y cuáqueros alguna
vez fueron alborotadores para las iglesias respetables: los congregacionalistas, presbiterianos y episcopales. No fue hace
tanto que los episcopales, congregacionalistas y presbiterianos también fueron alborotadores. Como alguien ha sugerido,
el mundo es transformado por “los excéntricos”2.
Los miembros de la Iglesia de la Santidad no se desanimaron ante el rechazo de sus vecinos,
sino que empezaron a confraternizar entre sí. No se frustraron porque eran despreciados y
rechazados por las comunidades donde vivían, criaban a sus familias, eran buenos vecinos,
pagaban sus deudas y trabajaban incansablemente. Años más tarde la Iglesia de la Santidad
sería recriminada por su distanciamiento, pero eso fue solamente su reacción a la intolerancia y
el rechazo sufrido al principio de parte de las otras iglesias.
El medio de la asamblea general
Antes de que comenzaran a organizarse las nuevas congregaciones, la Iglesia de la Santidad
estaba compuesta por un grupo de hermanos y hermanas muy unidos, que vivían en las
montañas colindantes con Camp Creek, entre los estados de Carolina del Norte y Tennessee.
Esta intimidad se perdió cuando se añadieron las otras congregaciones. A medida que éstas
crecían, R.G. Spurling, W.F. Bryant, A.J. Tomlinson y M.S. Lemons comprendieron que debían
mantener la unidad. También sintieron hambre por buscar más de Dios y escudriñar las
Escrituras juntos. Así que estuvieron de acuerdo en convocar una reunión. Más adelante,
Tomlinson narró cómo llegaron a esta decisión:
Fue en el año de 1905 que nació la idea de celebrar una asamblea anual. Durante ese año aumentó el número de almas y
a la vez, surgieron unas preguntas desconcertantes. Decidimos unirnos, como las iglesias de Dios, para andar a la luz y, al
mismo tiempo, escudriñar las Escrituras y de todo corazón buscar más iluminación y conocimiento3.
Fue señalado que los israelitas llevaron a cabo reuniones similares hasta el tiempo de Cristo. El
concilio de Jerusalén de Pablo y Bernabé con los apóstoles y ancianos de la iglesia del siglo I
(Hechos 15) convencieron a los líderes de que una reunión de esa índole, para estudiar sus
problemas, “estaba de acuerdo con las Escrituras”.
No se dice cuáles eran los problemas, pero sabiamente estuvieron de acuerdo en que debían
tener una sola opinión en torno a los asuntos bíblicos y las prácticas de la adoración. No debía
permitirse ninguna sutileza que separara a las congregaciones como si fueran órganos
independientes, como había sucedido en otras denominaciones. Las congregaciones debían
llegar a un acuerdo sobre la doctrina y práctica, pero a través de la discusión y deliberación, en
lugar de coacción o intimidación. Esto no significa que hubiese un conflicto apremiante, pues
nada indica que fuera así. Pero los miembros debían unirse a buscar la verdad y confraternizar
los unos con otros, sobre todo porque había resurgido la persecución.
Los cuatro ministros acordaron que esta reunión general fuese llevada a cabo en las
inmediaciones de la iglesia original de Camp Creek. La fecha señalada fue del 26 al 27 de enero
de 1906. Sin embargo, el grupo no encontró un edificio que tuviera capacidad suficiente. No
consiguieron una escuela, salón comunitario o iglesia amiga. El pueblo de la santidad no era
bienvenido en ninguna parte. La única alternativa era reunirse en el hogar de un miembro
hospitalario4.
El día de la asamblea
Cualquier familia de la congregación de Camp Creek con gusto hubiera abierto sus puertas a
esta convención, pero fue escogida la pequeña casa de J.C. Murphy debido a su ubicación.
Carretas y carruajes tirados por caballos, provenientes de las dos iglesias en Tennessee, de
Georgia y la anfitriona en Carolina del Norte, se dirigieron hacia esta humilde cabaña en las
montañas. El viaje fue realizado solamente por unos cuantos miembros porque el espacio era
limitado. El número de delegados habría sido mayor de haberse encontrado un lugar más
cómodo. Como era de esperarse, nadie notó los pequeños grupos que iban por la carretera y las
vías casi intransitables durante ese crudo invierno.
El hogar de Murphy estaba a medio camino de la cabaña original y el hogar de W. F. Bryant,
donde ahora se reunía la iglesia de Camp Creek. La casa se encontraba azotada por las
inclemencias del tiempo, en un camino lodoso y lleno de curvas que se adentraban en las
montañas, al filo de un bosque denso, rodeada por una hilera de pinos teñidos de azul. Gélidos
vientos azotaban las montañas, castigando a los deshojados robles y meciendo ligeramente las
ramas de los sombríos abetos a medida que el pequeño grupo de santos llegaba para su histórica
reunión de confraternización y estudio. Debido a esto, J.C. Murphy apiló más leña en la
chimenea5.
La sala de la casa fue organizada con sillas para los asistentes. A la hora de la reunión, los
delegados se reunieron frente a la chimenea. Como Tomlinson era el pastor de la iglesia
anfitriona, se le pidió que dirigiera el devocional y moderara la reunión.
Los fervorosos buscadores de la verdad estaban tan absortos en la actividad que apenas notaron
la cantidad de nieve que se había acumulado. Murphy mantuvo el fuego ardiendo para que el
grupo estuviera cómodo. Las actas de esta reunión y las subsecuentes referencias a la misma,
revelan tal pasión por Cristo que las molestias físicas y la falta de comodidades no fueron un
obstáculo.
Los 21 delegados a esta primera asamblea fueron: Murphy, Malissie M. Murphy, John Ellison,
Johnnie Brown, Andrew Freeman, Alex Hamby, R.R. Jones, Balford Crumby, Sallie Hamby, T.
Ellis, N.S. Ellis, Ella Robinson, Lucy Coleman, W. M. Coleman, M.S. Lemons y A.J.
Tomlinson. Varios niños también estuvieron presentes, pero no fueron inscritos por su edad6.
Las decisiones de la asamblea
El primer asunto en la agenda era la naturaleza de la nueva iglesia. ¿Debía ser la asamblea un
cuerpo legislativo, que se rigiera por reglas y estatutos? ¿Debía un poder ejecutivo moderar,
dirigir e iniciar sus actividades? ¿O debía ser jurídica y gobernarse a sí misma a partir de la
interpretación comunal de las Escrituras? Su decisión fue: «No nos consideramos un cuerpo
legislativo o ejecutivo, sino solamente judicial». Este ideal se ha mantenido hasta el presente, al
menos en teoría, como el principio que rige las asambleas generales7. Se trata de la opinión de
los delegados y no de un derecho inviolable, porque entonces hubiera sido contradicho por sus
acciones. Tan sincero fue el deseo del grupo que el moderador y secretario de la conferencia
iniciaron las actas con las siguientes declaraciones:
Confiamos y esperamos que ninguna persona, o grupo, use jamás estas actas o alguna parte de ellas, como un artículo de
fe para establecer una secta o denominación. Los temas fueron discutidos meramente para obtener luz y entendimiento.
Nuestros artículos de fe son inspirados y nos han sido dados por los santos apóstoles y escritos en el Nuevo Testamento,
que es nuestra única regla de fe y práctica8.
Durante los dos días de sesiones fueron discutidos otros problemas. Cada sesión era moderada
por un ministro o diácono diferente. R. G. Spurling habló sobre la santa cena y el lavatorio de
pies, y fue decidido que cada congregación local debía llevarlos a cabo al menos una vez al año.
La práctica del lavatorio de pies había sido común entre las iglesias de avivamiento de la
nación, pero había perdido fuerza. Este gesto de armonía, servicio y hermandad ha sido parte de
la adoración de la Iglesia de Dios desde el principio9.
Los servicios de oración entre semana habían caído en desuso debido al aumento del
modernismo en las “iglesias nominales”. Por lo tanto, la asamblea manifestó su deseo de que
tales servicios formaran parte del programa semanal de cada iglesia. No debían ser cultos de
predicación, sino de adoración e inspiración. También fue discutido el altar familiar como vital
para cada hogar cristiano. Se recomendó e instó a que las familias participaran en este servicio
tan importante y sagrado, por lo menos una vez al día y en el momento más conveniente para el
hogar. Se estableció la meta de iniciar el altar familiar en cada hogar antes del fin de año. Los
diáconos debían traer un informe al respecto durante la próxima asamblea.
El espectro del tabaco
Los delegados prestaron atención al persistente y molestoso problema del tabaco, cuyo uso era
muy fuerte en la región. Los montañeses desconocían los efectos dañinos del tabaco y, a pesar
de su impureza, lo veían como una manera de relajarse. El hábito era considerado amoral,
aunque las llamadas iglesias “respetables” proveían recipientes para que sus miembros
escupieran durante el servicio. Téngase en cuenta que el uso del tabaco era aceptado como parte
de la vida social y personal. Hoy día casi todas las iglesias evangélicas condenan el tabaco y
otros han resaltado sus peligros contra la salud. Sin embargo, no era así cuando la Iglesia de la
Santidad se atrevió denunciarlo10.
La asamblea no asumió una postura tajante en torno al problema. Muchos de los miembros
estaban acostumbrados al tabaco desde su niñez, así que necesitaban ser educados e instruidos
pacientemente sobre sus peligros y efecto nocivo sobre la santidad.
Después de amplia consideración, la asamblea aprobó oponerse al uso del tabaco en cualquier forma. Éste es ofensivo a
los que no lo usan, debilita y deteriora el sistema nervioso; es un pariente cercano de la borrachera, un mal ejemplo para
los jóvenes, un gasto inútil, ya que el dinero debiera usarse para vestir a los pobres, expandir el evangelio y hacer los
hogares más cómodos; finalmente, creemos que el uso del tabaco es contrario a las Escrituras y, como Cristo es nuestro
ejemplo, no creemos que lo hubiera usado bajo ninguna circunstancia11.
La Iglesia de la Santidad no era la única que se pronunciaba en contra de esta práctica, pero
hay que reconocer que fue una decisión oportuna y valiente. Su postura era tan poco usual que
no era sabio tratar con rudeza a aquellos miembros que usaban, plantaban o vendían tabaco. Sin
embargo, los pastores y diáconos debían, «tratar con ternura y amor a sus usuarios y a la vez,
insistir en que fuera descontinuado»12.
El lugar de la escuela dominical
Desde sus inicios, la Iglesia de la Santidad dio prioridad a la evangelización y la escuela
dominical. De hecho, las primeras iglesias fueron organizadas a raíz de una clase bíblica. Sin
embargo, de acuerdo con el espíritu de su época, era visto como el departamento de los niños.
La escuela dominical fue discutida y reconocida como un medio para enseñarles a los niños a reverenciar la Palabra de
Dios, el lugar señalado para la adoración y elevar la moral de la comunidad. Por lo tanto, la asamblea recomienda,
aconseja y urge que cada congregación local celebre una escuela dominical cada domingo, durante todo el año si es
posible…Creemos que algunas veces se puede organizar una escuela dominical con éxito, en lugares donde no se ha
podido establecer una iglesia, abriendo el camino a una obra más permanente13.
Los obreros fueron animados a buscar hogares que sirvieran como extensiones para la escuela
dominical y el ministerio de la iglesia. La hora más recomendable era la mañana, aunque en
muchos lugares era más beneficioso reunirse por la tarde.
Los corazones de los presentes sentían la carga del evangelio. Había un sentido de urgencia por
llevar el evangelio de la redención, santidad y el bautismo con el Espíritu Santo más allá de los
confines de las montañas. Los informes sobre las campañas celebradas durante el año anterior
fueron seguidos por un renovado énfasis en la evangelización para el nuevo año. En esta sesión
hubo muchas lágrimas debido a la carga por las almas: «Después de considerar los campos
listos para la siega y las puertas abiertas para la evangelización, estos hombres fuertes lloraron y
señalaron que estaban dispuestos y ansiosos por ir»14.
Entre los que decidieron esforzarse durante el nuevo año se encontraban cuatro ministros y
varios diáconos. Juntos determinaron en sus corazones y como grupo, «tocar a cada puerta
abierta…y trabajar con más celo y energía por el esparcimiento del glorioso evangelio del Hijo
de Dios»15.
La asamblea cesa los trabajos
La conferencia de dos días probó ser uno de los pasos más ventajosos tomados por la iglesia.
El clima estuvo muy frío, pero en términos generales, todo salió bien. Nettie Bryant y las otras
hermanas del grupo prepararon las comidas, los niños estuvieron a cargo de buscar el agua en
los manantiales casi congelados y los delegados visitantes pasaron la noche en los hogares de
los miembros de Camp Creek. Fue un tiempo precioso de confraternización para las cuatro
congregaciones. La reunión fue tan edificante que se aprobó la siguiente recomendación:
Recomendamos que las iglesias confraternicen y estén más unidas. Por lo tanto, concluimos que una asamblea una vez
al año, compuesta por ancianos, hombres y mujeres de cada congregación, sería de gran importancia para la promoción
del evangelio de Cristo y su iglesia16.
Se decidió que la asamblea debía reunirse cada año en enero, de ser posible, para no interferir
con las campañas de avivamientos del verano. El deseo de mantener la confraternización dio
paso a algo mayor de lo previsto por la primera asamblea. Habían descubierto un medio donde
enfocar sus esperanzas y sueños de llevar el evangelio de Cristo a su tiempo. Sentaron un
fundamento para su ministerio, una tradición que sería el punto culminante de cada año. Sería
en estas reuniones que se tomarían todas las decisiones finales de la creciente iglesia, de tal
manera que todo su programa empezó a ceñirse alrededor de este núcleo. Esta centralización del
gobierno y política democrática concentraría la fuerza, energía y magnetismo. Reinaba la
sensación de haber encontrado el orden divino.
La conferencia concluyó a las 7:30 de la noche del sábado 27 de enero de 1906. Esa noche
todavía nadie comprendía el significado de esa asamblea. Ese entendimiento vendría a través de
las pruebas de los años venideros. No obstante, a medida que los delegados se despedían los
unos de los otros y empezaban el viaje de regreso a través de la nieve crujiente, comprendieron
que habían dado un paso provechoso.

Capítulo 7
EL CÍRCULO SE EXPANDE
Un nuevo centro de operaciones
En 1906, algunos de los miembros prominentes de la iglesia de Camp Creek se mudaron a
Cleveland, en donde su pastor, A.J. Tomlinson, se había radicado el año anterior1. R.G.
Spurling permaneció en su finca cerca de Turtletown, desde donde salía en sus viajes. La iglesia
de Camp Creek siguió como la sede por un tiempo, pero poco a poco el mando pasó a
Cleveland, en el Condado de Bradley, cuya población era más grande. Este proceso no fue
intencional, sino que los predicadores enfocaron sus ministerios en las áreas adyacentes a sus
residencias. Con el tiempo la ciudad se convertiría en un terreno fértil para la santidad y la fe
pentecostal, pero al principio costó muchísimo trabajo.
Tomlinson llevó a cabo una campaña bajo una carpa, a las afueras de la ciudad, en mayo de
1905, donde ochenta personas vinieron a los pies de Cristo y algunos fueron llenos con el
Espíritu Santo. Los servicios continuaron en un edificio alquilado y la congregación aumentó
hasta que hubo suficientes miembros para organizar una iglesia. El 10 de octubre de 1906 fue
organizada la Iglesia de la Santidad sin bombos ni platillos2. Fue una importante adición a las
congregaciones organizadas por el creciente movimiento.
La ciudad tenía una población por debajo de las cinco mil personas, pero era una parada del
Ferrocarril de Norfolk y Occidente y la sede del Condado de Bradley, que tenía más de 15,000
fincas, cada una con más de tres hectáreas de terreno. Aunque Cleveland era un pueblo típico
con edificios pequeños, calles estrechas sin pavimentar y algunas aceras, era ambicioso en la
búsqueda de nuevos residentes. En comparación con las montañas Unicoi, era una metrópolis.
Así como Jesús se mudó de Nazaret a Capernaum, la mudanza a Cleveland fue vista como
parte de la estrategia para la expansión de la Iglesia de Dios. A.J. Tomlinson fue el primero en
mudarse, seguido por M.S. Lemons, W.F. Bryant y otros. R.G. Spurling nunca abandonó su
hogar en las montañas. Pudiera especularse que la Iglesia de Dios hubiese sido otra más del
sinnúmero de congregaciones que poblaban los Apalaches de no haber sido por la audacia de
Tomlinson y Lemons, quienes no tenían lazos familiares ni emocionales con las Unicoi. La
joven iglesia que nació en las aisladas montañas fue colocada en un escenario más grande para
que creciera y cumpliera su propósito. Cleveland resultó ser un mejor centro de actividades que
las montañas Unicoi.
Cuando llegó la fecha para la segunda asamblea general, el aumento en la membresía en los
alrededores del Condado de Bradley hizo necesario que la reunión fuese celebrada en la Iglesia
de Unión Grove, que era la única que poseía un templo.
Durante ese año, la iglesia experimentó un crecimiento sustancial y las cosas empezaron a
tomar forma. La nueva iglesia de Cleveland era la más prometedora de todas las
congregaciones, aunque muchos de sus miembros provenían de Camp Creek y Drygo,
Tennessee, cosa que debilitó grandemente dichas congregaciones. El que hubiera tres iglesias
cerca de Cleveland (UniOn Grove, Drygo y Cleveland) y que el área ofreciera un campo fértil
para el mensaje pentecostal de la santidad, hizo obvio que debía ser el punto de expansión para
la Iglesia de la Santidad. Para esta época Tomlinson era el pastor de las tres iglesias, las cuales
atendía a la usanza de los pastores metodistas itinerantes.
Asamblea y ágape
A las siete de la noche del miércoles 9 de enero de 1907, se celebró el servicio de apertura de la
segunda asamblea en la pequeña iglesia de Unión Grove. El querido R.G. Spurling predicó el
sermón de apertura, en el que enfatizó la responsabilidad de llevar el evangelio a todo el mundo.
Temprano en la mañana siguiente, W. F. Bryant dirigió un servicio de oración y testimonios. A
las diez de la mañana, la asamblea fue oficialmente abierta. Después de un período de saludos y
presentaciones generales, el grupo oró al unísono, llorando de regocijo.
Hoy resultaría extraño que tanto tiempo fuese dedicado a los testimonios personales, saludos y
felicitaciones, pero los miembros de la iglesia no contaban con otro sistema de apoyo. Estos
períodos de intercambio de experiencias y saludos eran expresiones espontáneas de amor. Esa
clase de confraternización ha sido un elemento fundamental para el desarrollo de la Iglesia de
Dios. Se trata del ágape, como en los tiempos bíblicos.
Al igual que en la primera asamblea, A.J. Tomlinson sirvió como moderador, porque era el
pastor de la iglesia anfitriona. Fue un moderador capaz y sus colegas ministros reconocieron su
inconfundible liderazgo.
Después, cada pastor leyó un informe de su iglesia. Estos informes revelaron que había sido
ganado un número considerable de hombres y mujeres. Esta realidad hizo que la asamblea
discutiera las, «posiciones importantes que ocupaba la mujer en el tiempo de Cristo y sus
apóstoles»3. Tomlinson presentó los temas que serían discutidos, como una especie de agenda
oral sobre los negocios pendientes.
Después de leer una parte del capítulo 4 de I de Timoteo, dijo: «Hay tantas sectas, doctrinas, opiniones y divisiones que
es de vital importancia que conozcamos las verdades de las Escrituras». Luego de hablar por algún tiempo sobre las
diferentes “doctrinas del diablo” que estaban en boga, el orador siguió con el tema del programa y brevemente bosquejó
los temas importantes, uno por uno, aconsejando que los oradores defendieran con denuedo sus convicciones,
revistiéndose de amor para que nadie fuese herido y estuvieran siempre listos para ceder a la enseñanza bíblica sencilla,
aunque entrase en conflicto con algunos enfoques anteriores; la enseñanza de la Biblia, debidamente interpretada, para
establecer todos los puntos4.
El punto más sobresaliente, entre los asuntos considerados, fue la insistencia en la unidad de fe
y doctrina. La joven iglesia creía que la unión total, no solamente era posible, sino una
obligación y estaban determinados a lograrla y preservarla en obediencia a la oración del Señor:
«Pero no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra
de ellos, para que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno
en nosotros para que el mundo crea que tú me enviaste» (Juan 17:20-21).
La Iglesia de Dios
La asamblea tomó dos decisiones organizativas. En primer lugar, quedó establecido el rango
ministerial de “evangelista” para aquellos que todavía no cualificaban para la ordenación. Entre
los que recibieron sus licencias estuvo H.L. Trim, un nuevo miembro que en el pasado había
pertenecido a la Iglesia Comunitaria de UniOn Grove. Otro ministro, Alex Hamby, quien había
asistido a la asamblea anterior en Camp Creek, fue ordenado como obispo. Los títulos de
“obispo” y “evangelista” continuaron hasta 1948, cuando fueron cambiados a “ministro
ordenado” y “ministro licenciado”.
La segunda medida organizativa fue aprobada por unanimidad: el nombre del organismo
cambió de “Iglesia de la Santidad” a “Iglesia de Dios”. Todos los presentes estuvieron de
acuerdo en que era el nombre bíblico para la Iglesia de Cristo. La “Unión Cristiana” había
designado un ideal, la “Iglesia de la Santidad” una doctrina, pero ninguno de los dos parecía ser
un nombre bíblico. Su nombre debía reflejar su determinación a sustentar bíblicamente cada una
de sus acciones, aunque fueran insignificantes. Su postura era que el cuerpo de Cristo debía
mantener el ideal de la unión cristiana y proclamar la doctrina de la santidad, por lo tanto, debía
llamarse Iglesia de Dios. La decisión fue “aprobada armoniosamente”. Desde entonces, la
Iglesia de Dios hizo todo lo posible por conservar el lenguaje bíblico.
Durante la reunión hubo un servicio conmovedor en donde los predicadores se consagraron a la
labor de ganar almas. La solemnidad del período de sesiones refleja tanto la pobreza de la gente
como su carga por la obra de Dios. Sus expresiones muestran un deseo ardiente, restringido por
la dura realidad:
A.J. Tomlinson: «Espero dedicar todo mi tiempo este año al ministerio de la Palabra y la oración».
R.G. Spurling: «Espero darle todo mi tiempo a la obra del Señor este año».
Alex Hamby: «Espero andar en la luz. Cuando sienta que me necesita en el campo, espero acudir. Espero estar en casa
cuando sienta que debería estar allí; pero estaré listo».
M.S. Lemons: «Espero darle todo mi tiempo al ministerio de la Palabra y la oración, pero espero trabajar en el jardín y
en casa si se da el tiempo, pero si estoy obligado a estar en el trabajo, voy a dejar que se vaya».
W.F. Bryant: «Espero estar en algún tipo de obra todo el año; estoy a su servicio. Estoy de lleno con todo mi poder; mis
huesos están ardiendo por Dios».
H.L. Trim: «He ido por una parte de mi tiempo; siento que debo darlo todo. Si Dios abre un campo ante mí, me
adentraré en éste. Me refiero a seguir. Espero ir, así me ayude Dios».
L.W. Smith: «Espero hacer más que en el pasado. Dios me ha bendecido de muchas maneras».
Oscar Withrow... dijo que estaba listo para servir todo el año si así es dirigido por el Espíritu y la Providencia de Dios.
Henry McNabb dijo que junto a su esposa estaba listo para la batalla según les dirigiera el Señor5.
Crecimiento de doctrina pentecostal
El cuerpo de la doctrina pentecostal siguió creciendo con los temas enfatizados en esta
convención. Se prestó atención a los dones espirituales, la sanidad divina y el bautismo del
Espíritu Santo. H.C. McNabb predicó sobre los dones del Espíritu, tras lo cual varios hablaron
sobre el poder y la manifestación del Espíritu. Tras el sermón, el tema de la sanidad divina
también fue analizado por los delegados. La doctrina de los dones espirituales está fundada casi
en su totalidad en los capítulos 12 y 14 de I Corintios, donde Pablo explica el funcionamiento de
los dones (carismata) en la vida de los creyentes. Por lo general, se estima que existen nueve
dones y Dios escoge quienes habrán de manifestarlos. La Escritura menciona (1) la palabra de
sabiduría, (2) la palabra de conocimiento, (3) fe, (4) dones de sanidades, (5) milagros, (6)
profecía, (7) el discernimiento de espíritus, (8) diversos géneros de lenguas, (9) la interpretación
de lenguas. Por esta creencia tanto la Iglesia de Dios como otros grupos pentecostales son
denominados “sectas carismáticas”.
La asamblea también consideró el asunto de la sanidad divina. Para los creyentes pentecostales
es importante confiar plenamente en Jesús:
¿Debemos usar medicinas en caso de enfermedad o tomar solamente a Jesús? Esta discusión fue marcada por el poder y
la demostración del Espíritu Santo, así que se concluyó que nuestro único médico es Jesús6.
Tras esta decisión, se llevó a cabo un servicio de sanidad donde se indica que algunos fueron
sanados inmediatamente. Esta postura sobre la sanidad distinguiría a la Iglesia de Dios y
atraería las críticas de muchos. Durante el avivamiento en el Condado de Cherokee ocurrieron
muchas sanidades. Esto se ha repetido en los avivamientos pentecostales posteriores. A esto se
debe que el bautismo del Espíritu Santo y la sanidad divina sean tenidas como obras
complementarias e inseparables.
Valga la distinción entre la sanidad divina y la sanidad por fe. La sanidad por fe ocurre debido
a la actitud mental o fe del enfermo. La sanidad divina es una obra directa de Dios en el cuerpo
del afectado, que casi siempre ocurre en respuesta a la fe personal o de otros, en caso de que no
pueda ser demostrada debido a un estado de inconsciencia, insensibilidad o infancia. Muchas
religiones practican la sanidad enfatizando la fe, pero los pentecostales creen que la sanidad ha
sido provista en la expiación, por lo que el énfasis está en Cristo, «¡Por su herida habéis sido
sanados!» (1 Pedro 2:24).
La noche del sábado, como cierre de la asamblea, Tomlinson predicó sobre el bautismo del
Espíritu Santo y fuego. Lo extraño es que, aunque era pastor, líder y había moderado las dos
asambleas, Tomlinson no había recibido esta experiencia. Sin embargo, predicó con un fervor
inusual y convicción y luego hizo un llamado para todos los que quisieran ser bautizados en el
Espíritu Santo. Aunque desde 1896 la iglesia hizo hincapié en el bautismo del Espíritu Santo y
de que Spurling, Bryant, Lemons, así como la mayoría de los delegados había recibido la
experiencia, Tomlinson no lo deseó con pasión hasta que predicó este sermón.
En enero de 1907 despertó en mí el anhelo de recibir al Espíritu Santo, tal y como fue derramado en el Día de
Pentecostés. No tenía la experiencia, por lo que siempre pasaba a buscarlo al altar7.
Nótese que Tomlinson se interesó más en el tema del bautismo del Espíritu Santo en enero de
1907. Durante una década había estado íntimamente asociado con aquellos que recibieron el
Espíritu Santo en el avivamiento de Camp Creek; pero, como él mismo señala, no había visto la
luz sobre la bendición. En su Diario menciona varias veces la experiencia: el 4 de agosto de
1904, el 17 de agosto de 1904 y 18 de septiembre de 1906. Sin embargo, parece que no lo veía
como una experiencia espiritual personal. De hecho, M.S. Lemons, quien llegó a las montañas
casi al mismo tiempo que Tomlinson, tampoco lo recibió sino hasta 1905. Tal vez Tomlinson no
entendió de qué se trataba el avivamiento hasta que fue confirmado por los sucesos de abril de
1906 en Los Ángeles. Cualquiera haya sido la razón para su reticencia en aceptar lo que sus
compañeros daban por sentado, lo cierto es que se convirtió en un devoto creyente y poco
después recibió la experiencia pentecostal.
La propagación de Pentecostés
La iglesia salió con nuevos bríos de la asamblea de 1907, de tal manera que hubo grandes
logros durante todo el año. Se organizaron varias iglesias nuevas en Tennessee, Georgia, y
Carolina del Norte. En el pasado hubo campañas de avivamiento que tuvieron cierto éxito, pero
en 1907 fueron sorprendentes.
El pastor Tomlinson celebró una campaña de avivamiento en Cleveland, la cual tuvo unos
resultados sobresalientes y añadió un grupo numeroso de creyentes a la iglesia. La persecución
era común, pero nunca como la violencia vista al principio en Carolina del Norte. Al principio,
la oposición en Cleveland se manifestó a través de reportes calumniosos sobre los cultos,
insultos y actos de intimidación. Pero a pesar de las lluvias de piedras, las amenazas y el
vandalismo contra los lugares de culto, muchas personas vinieron a los pies de Cristo y fueron
bautizadas con el Espíritu Santo, de tal manera que la congregación crecía cada semana8.
J.F. y Emily Loomis le donaron a la Iglesia de Cleveland un terreno ubicado entre las esquinas
de las calles College y Peoples. El pequeño templo fue dedicado el 29 de septiembre de 1907.
Mientras Tomlinson se concentraba en Cleveland, M.S. Lemons empezó a predicar en predicar
en Georgia y el área de Chattanooga. Spurling dedicaba la mayor parte de su tiempo a la región
de Camp Creek, pero además pastoreaba una iglesia en Jones, Georgia.
Después de la asamblea de 1907, W.F. Bryant viajó por tren hasta la zona montañosa conocida
como Tellico, la cual distaba unos ochenta kilómetros de Cleveland. Al llegar al poblado de
Tellico Plains se adentró a pie y por carreta a esta región que rivalizaba con las Unicoi en
términos de su aislamiento y lo escarpado del terreno. Allá encontró una deplorable miseria
inclusive peor que la vista entre la gente de las Unicoi. Tres años después, mientras continuaba
con su ministerio, cada vez adentrándose más en la montaña, escribió acerca de esas
condiciones:
Algunos de los miembros de esta iglesia no pueden venir al culto por falta de ropa. Me dicen que algunos de los
hermanos pasarán hambre este verano, porque el invierno fue tan severo que no pudieron trabajar. Algunos me pidieron
que les llevara algunas prendas de vestir, como había hecho antes. Vi a niños de seis u ocho años descalzos, caminando
sobre el suelo endurecido por el hielo y las montañas cubiertas de nieve9.
Bryant continuó su labor en las montañas durante varios años, donde sufrió y a la vez logró
mucho, con la fundación de una iglesia en Hillview y otras. La gente estaba en la miseria
material y espiritual. Algunos de los asentamientos más remotos no tenían una iglesia ni una
escuela dominical por casi ochenta kilómetros a la redonda. Tampoco tenían medios de
transporte. A pesar de las dificultades, Bryant amaba sus escarpadas montañas. Más tarde
informó a la asamblea general de 1912:
Me encantan las montañas, porque soy un muchacho de la montaña. Cuando en la ciudad miro fuera de mi ventana y no
veo otra cosa que no sean los patios traseros de los vecinos, mi mente se remonta a las colinas y montañas de Tennessee,
a la manera en que, por así decirlo, levantan sus cabezas en alabanza al Todopoderoso; y yo, en mi imaginación, vuelvo a
sentir y respirar el aire fresco, claro que desciende de las colinas, sobre los barrancos profundos, a través de los bosques
oscuros y luego hacia los claros donde somete a la salvia, y mi corazón siente el dolor de esa hambre inexpresable de
estar allá otra vez10.
William F. Bryant (1863-1949), uno de los patriarcas de la Iglesia de Dios, fue un hombre
modesto y honorable. Nunca codició otro ministerio que no fuera el que Dios había puesto en su
corazón. Vio el surgimiento de muchos líderes y fue de los primeros en apoyarlos y honrarlos.
Así como el apóstol Andrés, estaba dispuesto a hacer las labores ingratas y dejarles el
protagonismo y la gloria a otros. Sus palabras, que fueron grabadas por otros, revelan a un
hombre sensible, cariñoso, sin pretensiones y el corazón y alma de un poeta. Aunque a los 39
años salió de sus montañas con su familia, se dedicó al bienestar de aquellos que jamás saldrían
de ellas. Se dedicó a recaudar alimentos y suministros para la gente pobre en la agreste zona de
Tellico, convirtiéndose en la primera obra caritativa de la Iglesia de Dios.
La mayoría de los pastores estaba al frente de varias iglesias. No eran tantos ministros para las
iglesias que muchas veces eran organizadas después de una campaña. El crecimiento no fue
espectacular, pero considerable en los tres estados. Era el comienzo de un verdadero
movimiento y el futuro vaticinaba más progreso.

Capítulo 8
EL AVIVAMIENTO COBRA AUGE
La nueva energía
A finales de 1907 la iglesia de Cleveland tenía un total de sesenta miembros, convirtiéndose en
la congregación más grande de la Iglesia de Dios. Este número demuestra la pequeñez de la
organización, pero no habla acerca de su fortaleza. Esos sesenta miembros estaban activos en la
obra y totalmente dedicados a Cristo. La Iglesia de Dios era tan celosa en ganar las almas como
en mantenerlas trabajando para el Señor. Era como si la iglesia estuviese bajo un avivamiento
constante.
Por eso la iglesia enfocó sus esfuerzos en este pequeño pueblo, de tal manera que se decidió
que allí fuera la nueva asamblea. La convención se llevó a cabo del 8 al 12 de enero de 1908 y
siguió el patrón de las primeras dos, con un sermón de apertura por R.G. Spurling, después del
cual hubo cuatro días dedicados a la oración, el estudio y discursos de las Escrituras. Por tercer
año consecutivo A. J. Tomlinson fue seleccionado como moderador de la conferencia. Se contó
con la participación de los ministros que se habían unido a la Iglesia de Dios durante la pasada
asamblea. Dos de ellos, A.J. Lawson y J.H. Simpson, participaron en los debates y alcanzaron
renombre dentro de la denominación.
La asamblea retomó dos asuntos tratados en 1906. En primer lugar, la asamblea debe ser un
cuerpo judicial en lugar de legislativo o ejecutivo. Este ideal perseguía a la iglesia desde sus
comienzos.
El segundo asunto fue la postura en contra del uso del tabaco: se decidió advertir a los
miembros sobre su uso1. La medida aprobada en 1908 fue más estricta que en el 1906. Surgió la
pregunta: ¿Descalifica el uso del tabaco a una persona para el cargo de diácono? La respuesta
fue un rotundo sí2. Se decidió que a aquellos miembros que todavía usaban el tabaco debía
dárseles un tiempo para examinarse a sí mismos. Si decidían continuar con su uso, después de
un tiempo razonable debían ser separados de la plena comunión3.
Problemas sociales difíciles
Desde sus inicios la Iglesia de Dios ha continuado la tradición protestante de oponerse a la
unión entre la Iglesia y Estado. Esta postura fue ratificada durante esta asamblea. También se
expresó sobre otros problemas sociales que tenían ramificaciones espirituales.
Primero. Los miembros de la iglesia deben ejercer su derecho al voto con una conciencia
tranquila.
Segundo. Ningún miembro que pertenezca a una logia podrá ser miembro de la Iglesia del
Señor.
Tercero. Deben obedecer las leyes, siempre y cuando no entren en conflicto con la ley de
Cristo.
Cuarto. Es una burla adorar a Dios en contra de la conciencia del hombre, por lo que debe
ser limpiada y capacitada de acuerdo con la ley de Cristo.
Quinto. Bajo toda circunstancia debe mantenerse la separación de Iglesia y Estado.
Sexto. La Iglesia debe apreciar las leyes que protegen la libertad de culto y reconocer a
las autoridades como ministros de Dios. Romanos 13:1-64.
Estas medidas reflejan la seriedad con que la Iglesia de Dios tomaba la separación del mundo.
Con respecto al derecho al voto, hubo algunos que insistieron en que los hijos de Dios debían
abstenerse por completo de los asuntos políticos. Empero, la Iglesia de Dios alienta la
participación en las elecciones de los funcionarios gubernamentales, sean pequeños o grandes,
para la preservación de la libertad y la democracia.
En cuanto a las logias u órdenes secretas, fueron citados II Corintios 6:14-17; Efesios 5:4-7,
11-12; II Timoteo 3:4-5; Mateo 5:34-37 y Santiago 5:12. La Iglesia fue tan firme en su objeción
a las organizaciones fraternales que por muchos años no permitió que los miembros portaran
seguros patrocinados por tales entidades. Esta postura fue enmendada en 1940: Si alguna
persona que se une a la iglesia tiene un seguro con una orden fraternal o secreta, puede
continuar con su seguro, siempre y cuando no asista a sus reuniones.
Otro asunto social discutido fue el divorcio y las segundas nupcias, que en aquel entonces eran
una novedad. Mientras las congregaciones estuvieron aisladas en las zonas rurales rara vez hubo
que tratar con el problema de los hogares desintegrados. Tan pronto llegaron a las ciudades y los
pueblos fueron alcanzados por uno de los problemas más antiguos de la humanidad. El siguiente
escrito deja entrever cuán seria fue esta discusión dentro de la asamblea: ¿Es elegible para ser
miembro de la Iglesia del Señor, esté o no divorciado, alguien que tenga dos o más cónyuges
vivos?
Después de horas de discusión y escrutinio de las Escrituras y de una sesión extra que se extendió hasta la media noche,
no se llegó a una decisión definitiva, pero se acordó discutir el tema el año siguiente. Sin embargo, se decidió que
solamente existe una causa para el divorcio que dejaría a cualquiera de las dos partes absuelta y libre para contraer
matrimonio nuevamente: el adulterio. Se aconsejó que lo más seguro para cualquiera que se hubiera divorciado, por
cualquier causa, sería que no volviera a casarse. Luego se decidió que ninguno que se haya divorciado y casado
nuevamente es elegible para ser miembro de la iglesia del Señor, a menos que sea la parte inocente del divorcio, según
Mateo 5:32 o la mujer5.
Las opiniones conflictivas de los delegados y su fogosidad convirtieron este asunto en uno de
los más debatidos en las asambleas siguientes. Además de los asuntos ya mencionados se
lograron muchas cosas en las áreas de doctrina y gobierno de la iglesia, pero el tiempo
consumido por la discusión del divorcio no permitió que atendieran otros asuntos, los cuales
fueron pospuestos6.
Fue en la Asamblea de 1908 que por primera vez no hubo unanimidad en las decisiones: «Los
ánimos de los que tomaron la palabra se caldearon a medida que exponían sus diferentes puntos
de vista, pero no se faltaron el respeto porque buscaban la verdad»7. Esa nota no se refiere al
tema del divorcio y las segundas nupcias, sino a la formación de los niños. Nótese que los
asuntos controversiales fueron tratados con equidad. La Iglesia de Dios nunca ha evadido la
conversación sobre estas cosas.
Cesan los trabajos
G.B. Cashwell, de Carolina del Norte, llegó justo a la clausura de la asamblea proveniente del
gran avivamiento pentecostal de la Misión de la calle Azusa en Los Ángeles, en donde había
recibido el bautismo del Espíritu Santo. Fue invitado por Tomlinson, quien desde la asamblea de
1907 había estado orando por esa experiencia. Junto a M.S. Lemons asistió a un servicio en
Birmingham, Alabama, para conocer más acerca de este asunto.
Para finales del año estaba tan hambriento por el Espíritu Santo que apenas me preocupaba por comer, mis amistades u
otra cosa. Quería una sola cosa: el bautismo con el Espíritu Santo. Le escribí a G. B. Cashwell, quien había estado en Los
Ángeles, California, donde había recibido el bautismo, y le pedí que viniera a visitarnos por unos días. Éste llegó el 10 de
enero de 19088.
Cashwell, quien no era ni sería un ministro de la Iglesia de Dios9, no predicó en la asamblea
general, sino en la iglesia local el sábado por la noche y domingo en la mañana. Durante el
servicio de la mañana, Tomlinson recibió el bautismo del Espíritu Santo que tanto anhelaba. El
pastor así lo narra:
El domingo, 12 de enero, en la mañana, mientras él predicaba, una sensación peculiar se apoderó de mí y casi
inconscientemente me deslicé de mi silla, hasta postrarme a los pies del hermano Cashwell. Desconocía el significado de
aquello. Estaba consciente, pero un poder peculiar sacudió todo mi ser y decidí rendirme y esperar los resultados. Al poco
tiempo perdí noción de lo que me rodeaba, absorto en Dios y las cosas eternas… Mientras estaba en el piso mi alma fue
invadida por un gran gozo. Fueron los momentos más felices que he conocido hasta hoy. Hasta ese momento no había
conocido el verdadero gozo. Aplaudí sin darme cuenta. ¡Oh, qué diluvios y oleadas de gloria corrieron por mi ser por
algunos minutos!10
Más tarde, Tomlinson escribió que cuando recibió el bautismo habló unos diez idiomas
desconocidos. Éste es uno de los relatos más vívidos sobre una experiencia individual en los
anales del avivamiento pentecostal. Empero, también ha dado lugar a una confusión histórica.
Algunos escritores se han apresurado a concluir que la Iglesia de Dios vino a la fe pentecostal
cuando Tomlinson fue bautizado por el Espíritu Santo. Lo cierto es que otros ministros de la
Iglesia de Dios ya habían recibido la experiencia, muchos incluso unos doce años atrás.
Tomlinson quedó impresionado con el avivamiento de la calle Azusa y se animó a pasar un año
buscando la experiencia. Su testimonio dramático confirma la realidad de la experiencia
pentecostal. Pocos han escrito una descripción tan persuasiva.
Continúa el avivamiento
En 1908 fueron alcanzados varios pueblos. Tomlinson, Lemons y Trim predicaron a través de
Georgia y el sur de Tennessee, mientras que Bryant permaneció en las montañas de Tellico y
Spurling en el oeste de Carolina del Norte. En Chattanooga fue celebrada una campaña bajo
carpa, después de la cual quedó establecida una iglesia cuyo pastor era Lemons. Esta iglesia fue
organizada en uno de los sectores más duros de la ciudad. La persecución fue considerable,
principalmente a manos de rufianes que desmantelaron la carpa, pero unas 75 personas fueron
bautizadas con el Espíritu Santo y 60 se unieron a la iglesia11. Esta iglesia no fue ganada
fácilmente, pero los ministros pasaron varias semanas afirmándola con instrucción y enseñanza.
Durante todo el año hubo servicios en Chattanooga y la labor fue compartida por varios
predicadores. Era la primera ciudad alcanzada por la Iglesia de Dios y había que darle un buen
fundamento para que no desapareciera.
Bryant organizó otra iglesia en la región de Tellico, en un lugar conocido como Red Knobs.
Allí se llevó a cabo una campaña donde unas 30 personas vinieron al Señor. La tercera iglesia
organizada en Georgia quedaba en Chickamauga, a unos 24 kilómetros al sur de Chattanooga.
Las otras estaban en Rising Fawn y Jones. Sin embargo, no hubo progreso en las iglesias de
Drygo y Camp Creek.
La campaña de avivamiento más sobresaliente del año fue llevada a cabo en Cleveland. Una
carpa fue levantada en la Avenida Central, a ocho cuadras del centro del pueblo, donde el 11 de
agosto empezaron los cultos. La campaña fue un éxito desde el principio: quinientas personas
asistieron al servicio de apertura y un gran número se convirtió y fue bautizado con el Espíritu
Santo. Tres servicios eran celebrados a diario: uno de oración por la mañana y dos de
predicación, en la tarde y noche. Varios evangelistas predicaron, pero la mayor parte estuvo a
cargo del pastor local, quien desde su bautismo pentecostal tenía más energía y elocuencia.
Tal y como sucedió durante el avivamiento en el Condado de Cherokee, las multitudes
acudieron de todas partes del Condado de Bradley. La carpa estaba iluminada con lámparas de
queroseno y acomodada con bancas duras, sin espaldar. El órgano de pedales era como un imán
que atraía a la gente. Pronto miles de personas se reunieron bajo la carpa. Algunos venían a
protestar y lanzar amenazas, pero la mayoría buscaba el perdón de sus pecados. El altar se
llenaba con impíos arrepentidos, mientras que los creyentes, hambrientos por el Espíritu Santo,
se lanzaban a los pasillos o sobre las bancas llorando.
Los cultos continuaron por semanas y el pueblo fue inundado por el avivamiento. En cada
desayuno y comida, en las tiendas, calles, iglesias más antiguas, fábricas y en los campo
solamente se hablaba sobre pentecostés.
La gentuza de la ciudad se dedicó a destruir la propiedad y a lanzarle basura, piedras y líquidos
irritantes contra los asistentes a la campaña. Las autoridades públicas solicitaron que los cultos
terminaran a las 10 de la noche, pero no lo lograron. Nada podía detener el avivamiento. Cinco
semanas más tarde apareció este reportaje en el periódico semanal:
GRAN REUNIÓN DE LA SANTIDAD
No ha disminuido el interés,
entusiasmo ni la asistencia a los
servicios celebrados en esta ciudad.
A pesar de que los servicios celebrados por la Iglesia de la Santidad se han extendido por
más de un mes, las multitudes son tan grandes como al principio, persiste el interés y es
evidente el fervor religioso de los miembros y convertidos. La gente de la santidad ha
cautivado prácticamente todo el oeste y noreste de Cleveland y su fuerza sigue
aumentando12.
Las intrusiones de la doctrina de la santidad y pentecostés entre los miembros de las iglesias
tradicionales perturbaron a los pastores locales. Era alarmante la cantidad de sus miembros que
estaban hambrientos y convencidos de la vida espiritual más profunda, predicada por la Iglesia
de Dios. Perdieron a sus mejores miembros. Un pastor escribió una columna apasionada en la
portada del periódico:
Ahora es una buena oportunidad para que la gente buena de Cleveland utilice sus mejores energías para promover la
causa del Maestro. Nunca antes en la historia del pueblo ha sido tan importante aclarar la verdadera doctrina de Cristo.
Nuestro pueblo y país han sido inundados con falsas doctrinas; el poder satánico y su influencia están causando estragos.
¡Qué el Señor ayude a los cristianos verdaderos de Cleveland a despertar a su responsabilidad! “Tomad toda la armadura
de Dios en contra de las asechanzas del diablo”. Amados, levantemos la bandera de nuestro Rey y Señor. Jesús dijo que
muchos falsos cristos y maestros vendrían al mundo a engañar a muchos. Ahora, permítanme decirles a los que son fieles
a la Biblia, que se informen de sus enseñanzas generales, de tal manera que puedan reconocer a las doctrinas falsas. Que
el Señor les dé gracia y el valor suficiente para exponer y defender las verdaderas doctrinas de las Escrituras13.
Eran llamados sinceros, pero erróneos porque la Iglesia de Dios siempre ha enseñado las
doctrinas evangélicas y fundamentales para la fe histórica, con énfasis en una vida espiritual
más profunda.
Un hombre joven
Durante el avivamiento, que duró todo el año, hubo105 convertidos y 163 creyentes fueron
bautizados con el Espíritu Santo. La membresía de la iglesia aumentó de 60 a 166. Uno de los
que recibió el bautismo del Espíritu Santo fue un hombre de 33 años. Este espléndido cristiano
era el director del coro de la Primera Iglesia Bautista de Cleveland, en quien las virtudes
cristianas obraban en conjunto con un refinamiento y una dignidad caballeresca. Durante su
primera visita a la campaña se mantuvo fuera de la carpa. Sin embargo, cuando regresó se
atrevió a sentarse en las bancas de atrás. Junto a su cuñado metodista, escuchó a una hermana,
llamada Clyde Cotton, cantando en lenguas bajo la unción del Espíritu Santo. La Palabra de
Dios caló en su corazón e hizo que se preocupara. En su determinación por conocer la verdad
acerca de la santidad y pentecostés, después del servicio se quedó estudiando la Biblia en su
cocina. Cuando la luz de la verdad resplandeció en su corazón, cayó al suelo frente a la estufa,
derramando su corazón ante Dios, hasta que fue poderosamente sobrecogido por el Espíritu,
pero no recibió el bautismo.
La noche siguiente volvió a la carpa con su cuñado. El servicio de la noche del 28 de agosto
estuvo saturado por la presencia divina y cuando se hizo el llamado, el altar se llenó de personas
que buscaban al Espíritu Santo. El joven sobrecogido comenzó a dirigirse al altar, pero cayó al
piso antes de llegar. Las manos fuertes y bondadosas de M.S. Lemons levantaron y llevaron a
Flavius J. Lee al altar. En unos instantes fue bautizado con el Espíritu Santo y comenzó a hablar
en otras lenguas. F.W. Lemons, un joven presente, escribió:
El joven que antes era tranquilo, solitario, una personalidad discreta, estaba lleno de gozo. Bajo el poder del Espíritu, se
levantó del altar donde había estado postrado. Luego, en forma maravillosa, el Espíritu lo llevó a través de la plataforma y
los pasillos, predicando poderosa y elocuentemente en otras lenguas14.
F. J. Lee permaneció en este éxtasis por varias horas y los adoradores permanecieron en la
carpa hasta casi las tres de la mañana. Algunos de sus familiares no podían entender su
conducta extraña y llamaron a un doctor para que le examinara. Cuando el médico le examinó,
tranquilamente diagnosticó la situación como, “el mejor caso de religión que jamás haya
visto”15. Unos mexicanos que estuvieron presentes testificaron que Lee habló en español,
aunque no existen registros sobre lo que dijo en el Espíritu. Lee permaneció bajo la influencia
del Espíritu de Dios por varios días y toda la ciudad se maravilló de su experiencia.
Dieciséis años después rememoró su experiencia en una carta escrita en respuesta a las
inquietudes de un pastor sobre unas manifestaciones espirituales extrañas (24 de agosto de
1924):
No me siento muy cómodo al decir que las manifestaciones peculiares no son del Señor. Recuerdo que tuve unas
manifestaciones peculiares cuando recibí el bautismo del Espíritu Santo. He tenido tantas... No quiero criticar las
acciones de los recién convertidos, de esos que todavía están frescos bajo la mano del Espíritu Santo. Creo que a medida
que profundizan en la experiencia, muchos hacen cosas en la carne, pero no sucede lo mismo con aquellos que acaban de
ser bautizados por el Espíritu Santo. Si ha recibido un bautismo pleno y actúa de un modo raro…guarde silencio…y vea
si lo vive; su experiencia debe producir el fruto del Espíritu16.
Flavio J. Lee era tenido como el “mejor hombre de la ciudad”, un cristiano de carácter
impecable, un experto artesano de una fundición local, muy buen cantante y músico, con una
mente brillante y lógica y un modelo de mansedumbre e integridad. Aunque no tardó en ser
ordenado al ministerio, más de una década y media pasarían antes de que fuera valorado por la
Iglesia de Dios.
Días de arrebato espiritual
Un día después de su maravillosa experiencia, Lee y su esposa viajaron en carreta hasta la finca
de su padre que quedaba a unos 16 kilómetros de Cleveland. Sterling Rose Lee, su padre, había
educado a su familia de cinco mujeres y cinco hombres en un ambiente estrictamente cristiano.
Cada domingo la familia asistía a la escuela dominical dos veces: primero a la Iglesia Metodista
en la mañana y luego, en la tarde, caminaban 4 kilómetros hasta la Iglesia Bautista17. Dado que
Flavio era salvo desde los 15 años y era un joven consagrado, su familia estaba ansiosa por
saber qué le había pasado la noche anterior. Flavio les contó de la paz y tranquilidad que sentía
en su corazón. La experiencia del Espíritu Santo era una sublime realidad que vitalizaba todo su
ser.
Mientras hablaba volvió a repetirse su experiencia. Entró en un éxtasis y cayó sobre las
escalinatas de entrada a la casa, alabando a Dios en una lengua desconocida e interpretando el
mensaje bajo la unción del Espíritu. Sus hermanas oraron para recibir la experiencia que había
transformado a su querido hermano18. El patio de la casa se llenó con los vecinos, que al ver la
realidad del bautismo en el Espíritu Santo, se convirtieron en creyentes pentecostales.
Este hombre fue muy influyente durante el transcurso de su vida. Al final se ganó a su familia
para la Iglesia de Dios y la fe pentecostal. El cuñado que lo acompañó a los cultos fue T.L.
McLain, quien también recibió el bautismo del Espíritu Santo un poco más tarde y se convirtió
en ministro de la iglesia. McLain narra en su diario: «Así que el 8 de septiembre de 1908,
aproximadamente a la 1 de la mañana, el Espíritu Santo bendito entró en mi cuerpo, su templo y
tomó mi lengua como hizo con aquellos en el Día de Pentecostés»19.
Fin de año
La campaña en Cleveland culminó el 14 de octubre, pero el interés no disminuyó y esa misma
noche 75 personas pasaron al altar en busca de la bendición20. A medida que la doctrina del
bautismo del Espíritu Santo arrasaba la ciudad y el condado, algunos ministros angustiados
llevaron a cabo una manifestación en su contra frente al tribunal. Algunos se burlaban de los
santos y su creencia en el Espíritu Santo. Dos fuentes refieren la muerte repentina de uno que se
burlaba y perseguía a la gente de santidad. Su muerte fue tenida como juicio del Señor, así que
promovió grandemente el interés en el avivamiento.
Miles continuaron llenando la carpa de los santos a pesar de las amenazas de los pastores
locales. Un circo puso su carpa frente a la campaña, pero la quitó después de una noche, porque
fue ignorado por completo.
Las multitudes venían de lejos a oír la Palabra del Señor. La ciudad de Cleveland fue
totalmente sacudida por el Espíritu Santo, como sucedió en Samaria en el Libro de los Hechos.
Muchos fueron sanados, otros fueron libertados de demonios y el gozo del Señor estaba por
todas partes. Aquellos que no se identificaban con la Iglesia de Dios se consagraron para el
servicio al Señor.
Sin embargo, el 14 de octubre amaneció tan frío que los ministros decidieron quitar la carpa y
reanudar los cultos en el templo. La iglesia programó una escuela bíblica de diez días para
educar a los nuevos convertidos en la fe pentecostal. Con una congregación fuerte a la cabecera
de la organización había llegado el momento de expandir las fronteras.

Capítulo 9
PUERTAS DE OPORTUNIDADES
Un moderador general
Después de un año tan próspero, los miembros de las doce congregaciones estaban deseosos de
que llegara la cuarta asamblea, que dio inicio el 6 de enero de 1909. La conferencia se celebró
nuevamente en la ciudad de Cleveland, y por tercera vez, R.G. Spurling predicó el sermón de
apertura. Una vez más, A. J. Tomlinson fue seleccionado como moderador de las sesiones,
porque era el pastor de la iglesia anfitriona.
El primer día fue dedicado a la presentación de informes e instrucciones para la selección de
pastores. Cada iglesia debía orar por el hombre ideal y someter ante la asamblea los nombres de
los dos ministros que fueran de su agrado. La asamblea nombraría a los pastores que, “fueran lo
más cercano a las peticiones y los deseos de cada iglesia”1.
También se discutió el ministerio de las mujeres y se decidió que se les permitiera predicar y
recibir un certificado ministerial, pero no la ordenación. La acción principal de esta asamblea
fue nombrar a un moderador a tiempo completo. A tales fines fue adoptada la siguiente
resolución:
Por cuanto, consideramos que el siguiente está en armonía con el Nuevo Testamento y en vista de las necesidades
presentes para el bienestar general de la iglesia y la promoción de sus intereses, instituimos la posición de moderador
general, cuyo término comenzará al cierre de cada asamblea anual y expirará el año siguiente en la misma fecha o hasta
que sea nombrado su sucesor. Los deberes de dicho oficial serán los siguientes:
Expedir credenciales a los ministros.
Mantener un registro de todos los predicadores y evangelistas sujetos a la asamblea.
Velar por los intereses generales de la iglesia.
Llenar las vacantes, ya sea en persona o por medio de un representante que a su juicio pueda edificar el cuerpo de Cristo
Servir como moderador y secretario de la asamblea general2.
Así quedó instituido el primer puesto ejecutivo dentro de la Iglesia de Dios. Por lo tanto, a un
lado quedó la intención original de la asamblea de 1906 de ser un cuerpo judicial en lugar de
ejecutivo o legislativo. No hubo reservas al respecto porque el ideal no era práctico. El
moderador de las cuatro asambleas había servido tan bien que se convirtió en el candidato
lógico. Así que el 9 de enero de 1909, A. J. Tomlinson, a la edad de 43 años, fue electo como el
primer moderador general (o supervisor general, como se le conocería más tarde) de la Iglesia
de Dios.
Los delegados tuvieron a bien seleccionar a Tomlinson a pesar de que Spurling y Bryant
llevaban más tiempo en la iglesia y de que el primero llevaba solamente un año de haber sido
bautizado en el Espíritu Santo. Tomlinson era un orador elocuente y poderoso, equilibrado y
dinámico y con más educación que los otros predicadores. Su biblioteca personal consta de
muchos libros desgastados, obras de referencia marcadas, tales como la Enciclopedia Británica
y varios títulos históricos, teológicos y expositivos. Era un estudiante entusiasta de los padres de
la iglesia y del historiador Eusebio. Sus discursos solían reflejar sus estudios y sus escritos
demuestran su excelente dominio de la palabra. Por lo tanto, no es de extrañar que fuese electo
como moderador general. Tomlinson así lo explica en sus memorias:
Los pasos que condujeron a que fuese seleccionado como supervisor general son resumidos a continuación: Cuando se
celebró la primera asamblea, era el pastor de la iglesia de esa comunidad. Como pastor convoqué al orden y les pregunté
a los hermanos a quién querían nombrar como su presidente o moderador. Fui seleccionado por unani–midad. En la
primera asamblea no se hizo ningún arreglo para que alguien retuviera esa posición durante el año. Al año siguiente
estaba pastoreando la iglesia donde se llevó a cabo la asamblea y nuevamente se convocó al orden con resultados
similares al año anterior. Serví como moderador y secretario. Cuando llegó la tercera asamblea, todavía era el pastor de la
iglesia anfitriona. El mismo orden se llevó a cabo con los mismos resultados. Una vez más serví como moderador y
secretario…durante la cuarta asamblea, “A.J. Tomlinson fue escogido como moderador por el año”3.
Spurling y Tomlinson
Tomlinson era un organizador y ejecutivo sobresaliente, pero R.G. Spurling que era mayor en
edad, era el gran líder espiritual de la iglesia. Tomlinson amaba a Spurling como su padre
espiritual. En la asamblea de 1913, Tomlinson presentó a Spurling como aquel que le había
traído a la comunión de la iglesia: «Estaba buscando la verdad. Sabía que Dios tenía un plan
para el gobierno de su pueblo, pero que no había sido descubierto. Fue la providencia de Dios
que conociera al hermano Spurling, quien me explicó su visión de la Iglesia tal y como la veía
en la Palabra. Me enseñó que somos recibidos en la Iglesia cuando acordamos obedecer la ley
de Cristo. En cierta forma le considero mi padre»4.
Durante esa asamblea Tomlinson, sobrecogido por la emoción al aceptar el cargo de supervisor
general por cuarto año consecutivo, se arrodilló ante Spurling y le pidió al santo que le
impusiera las manos y lo bendijera5.
Durante la asamblea de 1914 el mismo Spurling declaró que veía a Tomlinson como un hijo6.
La verdad es que Spurling solamente le llevaba siete años, pero debido a su primacía dentro de
la iglesia, se dirigía a la asamblea en varias ocasiones para compartir su conocimiento y
madurez espiritual. No era tan carismático ni tan elocuente en su predicación como Tomlinson,
pero ejercía una gran influencia. Eran colegas y hermanos.
El celo de ir
Aunque el recién electo moderador general seguía pastoreando en Cleveland, pudo realizar
varios viajes porque contaba con varios obreros capaces en la iglesia. F. J. Lee comenzó a ser
usado poderosamente por el Señor después de haber sido bautizado con el Espíritu Santo.
También su cuñado, T.L. McLain, se convirtió en un ministro, así como otros.
Con gran entusiasmo, el moderador general empezó a hacer planes para conducir campañas de
avivamiento en Alabama, de donde había recibido muchísimas invitaciones. La noticia del gran
avivamiento de Cleveland se había propagado y los creyentes de muchos estados, especialmente
de Alabama y la Florida, estaban ansiosos por ver la manifestación del Espíritu Santo.
Tomlinson debe haberse sentido como el apóstol Pablo cuando escribió: «…porque se me ha
abierto una puerta grande y eficaz, aunque muchos son los adversarios» (I Corintios 16:9).
Muchas puertas se abrieron para la Iglesia de Dios.
A. J. Tomlinson inició una campaña de avivamiento en Florence, Alabama, el 15 de abril de
1909, donde predicó por once noches7. John B. Goins y la hermana Clyde Cotton estuvieron en
esta campaña en la que hubo conversiones, sanidades y bautismos con el Espíritu Santo. Cuando
Tomlinson salió de Florence el 26 de abril, dejó organizada la primera Iglesia de Dios de
Alabama.
A los dos días salió hacia Tampa, Florida, donde celebraría una campaña junto a T.L. McLain.
Los cultos empezaron el 29 de abril en la segunda área metropolitana a la que entraba la Iglesia
de Dios. A pesar de que McLain era un novato en la fe pentecostal, formó un buen equipo con
Tomlinson porque ambos eran fervorosos en la oración y persuasivos en las Escrituras. Por
alguna razón la campaña no produjo efectos inmediatos. Como veremos, el evangelio era
conocido en estas partes, de modo que el avivamiento no fue visto como una novedad. No hubo
resultados por casi dos semanas, pero los dos predicadores persistieron en la oración, el ayuno y
ruego ante Dios hasta que llegó el avivamiento. El 17 de mayo, veinte personas se unieron como
la primera Iglesia de Dios en la Florida.
A unos 26 kilómetros de Tampa, cerca de la oficina del servicio postal en Durant, estaba el
ahora famoso campamento de Pleasant Grove, construido por un grupo metodista de santidad y
bajo la administración de la Asociación de Santidad del Sur de la Florida. Esta asociación,
cuyos campamentos anuales atraían predicadores de la talla de L.L. Pickett, A.B. Crumpler y
“Bud” Robinson, repudiaba todo lo que trajera visos de gobierno eclesiástico o membresía. F.M.
Britton, de Carolina del Norte, había traído el mensaje pentecostal a Pleasant Grove en 1907.
Stanley H. Frodsman, uno de los primeros cronistas del movimiento pentecostal, dice que
Britton recibió el bautismo del Espíritu Santo bajo el ministerio de J.B. Cashwell, como le había
sucedido a Tomlinson en Cleveland. De Carolina del Norte partió a llevar el mensaje a la
Florida. Su campaña fue llevada a cabo en los terrenos del Campamento de Pleasant Grove, en
Durant, durante junio y julio de 1907. Muchos fueron salvos, reconciliados, avivados y como
setenta fueron llenos con el Espíritu Santo, con la señal de hablar en lenguas. Entre éstos se
encontraban muchos ministros y obreros cristianos que salieron a otras partes con el mensaje8,
Nótese que las primeras dos personas que recibieron el bautismo en la Florida fueron Sylvia
Meares, hermana de Zeno C. Tharp y las Sra. E.E. Simmons, quienes más tarde serían
miembros prominentes de la Iglesia de Dios.
Para 1907 Britton se oponía a la organización eclesiástica, pero en 1908 regresó a la Florida
junto a J.H. King y estableció una Iglesia de la Santidad Bautizada con Fuego, a la cual se había
afiliado. Su cambio de parecer provocó una división dentro del grupo: unos favorecían el
someterse al gobierno de la iglesia y otros, con toda seriedad, aseguraban que hacerlo era recibir
el sello de la bestia. El campamento quedó en manos de los opositores a la organización9.
Al parecer la visita de Tomlinson fue organizada por un ministro metodista jubilado, llamado
R.M. Evans, quien había recibido el bautismo del Espíritu Santo en 1907 y creía firmemente en
la organización de la iglesia. Al menos estaba muy contento de recibir al supervisor general de
la Iglesia de Dios en Pleasant Grove.
Un derramamiento maravilloso
El avivamiento de Pleasant Grove fue uno de los más grandes triunfos en el ministerio del
supervisor general. El avivamiento de Cleveland convenció a la gente sobre la realidad del
Espíritu Santo y el de Pleasant Grove sobre la importancia de la organización. En los tres
servicios diarios hubo grandes manifestaciones del Espíritu Santo y Tomlinson predicaba
poderosamente, a veces bajo el control del Espíritu Santo. La gente que asistía a los servicios
lloraba, hablaba e interpretaba lenguas, danzaba y el Espíritu se manifestaba de muchas
maneras. Las manifestaciones eran semejantes a aquellas por la que los primeros cristianos
fueron acusados de borrachos (Hechos 2:13-15). Los servicios terminaban a la media noche,
aunque algunos se extendieron hasta la madrugada.
Muchos se convirtieron, otros fueron sanados y más recibieron el Espíritu Santo. Al menos 174
se convencieron de que la organización eclesiástica era bíblica. El 28 de mayo Tomlinson les
extendió una invitación a unirse a la Iglesia de Dios y 64 aceptaron con entusiasmo. El
predicador dijo que hasta la fecha era la mayor cantidad de miembros aceptada por la Iglesia10.
Antes de terminar la campaña, 175 personas se unieron a la Iglesia de Dios. Además, fueron
ordenados seis obispos, seis diáconos y siete evangelistas recibieron sus credenciales. Éstos
fueron por todas partes predicando el evangelio. Entre los ordenados estaban Sam C. Perry, E.
E. Simmons y H.B. Simmons, quienes cobrarían renombre en la expansión de la Iglesia de Dios.
Según los testigos entrevistados, al final solamente 3 personas rehusaron unirse a la
denominación. Los nuevos miembros provenían tanto de la Asociación de Santidad del Sur de
la Florida como de Iglesia de la Santidad Bautizada con Fuego. Los predicadores regresaron a
sus congregaciones locales y las afiliaron a la Iglesia de Dios. Eso fue el comienzo, pues
durante el 1909 hubo más afiliaciones:
En Arcadia, Largo, Midway y muchos otros lugares…fue organizada y extendida la obra de la Iglesia, como había
sucedido con la iglesia de Cleveland. Muchos grupos pentecostales que no aceptaban la organización eclesiástica vinieron
a formar parte de la Iglesia de Dios y muchos que se habían identificado con otra organización, sintieron gozo al oír de
nuestra obra y les solicitaron a sus pastores que convocaran asambleas para organizarse. Así creció y prosperó la Iglesia
de Dios en el estado de la Florida11.
En vez de estar concentrado en un lugar, el fuego pentecostal se propagó a otras partes y más
ministros se añadieron a la denominación. De inmediato quedaron establecidas congregaciones
en varios pueblos de Alabama y Florida. Los predicadores empezaron a aventurarse a otros
estados. Antes de que finalizara el año hubo congregaciones prósperas en Birmingham,
Georgiana y Woodlawn. Además, la membresía creció y la Iglesia de Dios comenzó a verse
como un cuerpo sustancial de creyentes.
Las bendiciones de Pleasant Grove
Tomlinson y McLain aprendieron mucho de su experiencia en Pleasant Grove y eso afectó el
desarrollo de la Iglesia de Dios. Les pareció que reunirse en un campamento era una gran
oportunidad para el ministerio.
Esos campamentos seguían la tradición de las antiguas campañas de evangelización que en el
pasado siglo fueron llevadas a cabo en la frontera con el oeste. Eran un medio inspirador para
cumplir la misión de Cristo. Por dos semanas celebraban servicios por la mañana, tarde y noche.
Además, proveían un excelente ambiente para la confraternización. La gente literalmente
montaba sus casetas de campaña, cocinaba, descansaba, cuidaba a sus hijos y compartían los
unos con otros. Ese estilo americano de evangelización había desaparecido desde las grandes
campañas realizadas en Cane Ridge, Kentucky, a finales del siglo XVIII y principios del XIX,
pero había sido revivido por la Asociación de Santidad del Sur de la Florida en Pleasant Grove.
A partir del año siguiente, la Iglesia de Dios tendría su propio campamento en las instalaciones
de Pleasant Grove. Esa idea sería reproducida en otras partes.
Una de las bendiciones más grandes del campamento en Pleasant Grove fue que abrió la puerta
a la expansión misionera. Entre los presentes se encontraban Edmond y Rebecca Barr, oriundos
nativos de Bahamas y amigos íntimos de R.M. e Ida Evans. Las dos parejas habían compartido
muchas experiencias de formación. Los cuatro recibieron el Espíritu Santo y decidieron unirse a
la Iglesia de Dios. También compartían la carga por ir como misioneros a las Bahamas.
Desde que en el 1907 los ancianos Evans recibieron al Espíritu Santo, empezaron a tener
visiones donde los bahameses les rogaban que trajeran el evangelio12. Tras haber sido
bautizado con el Espíritu Santo, Edmond Barr quiso regresar a las Bahamas con el mensaje
pentecostal. Evans, quien había renunciado a sus beneficios como jubilado de la Iglesia
Metodista, compartía esta urgencia. Al finalizar la campaña empezó a vender sus cosas para
financiar el viaje.
Con esos fondos, Edmond y Rebecca Barr regresaron a su tierra en noviembre de 1909 como
los primeros representantes de la Iglesia de Dios fuera de Estados Unidos. Nunca se ha podido
constatar si eran ciudadanos estadounidenses naturalizados o bahameses de regreso a su país.
Los Evans tardaron dos meses en reunirse con los Barr. Evans vendió su casa en Durant (3
kilómetros al sur de Pleasant Grove), sus pocas vacas, cerdos y pollos. Con el dinero de la venta
compró una carreta y un par de mulas para recorrer los 480 kilómetros hasta Miami. Allí
almacenó la carreta y vendió las mulas para comprar el pasaje de barco. El 31 de diciembre de
1909, Evans y su esposa, junto a un joven llamado Carl M. Padgett, hijo del pastor de Miami,
zarparon hacia las Bahamas.
La asamblea de 1910
En la asamblea de 1910, celebrada en Cleveland, fue evidente el crecimiento que había
alcanzado la denominación. Para los delegados esto representaba una fuerza increíble. Dios
había dado tal incremento que por primera vez fue necesario presentar un informe estadístico:
1,005 miembros; 31 iglesias; 22 ministros ordenados; 20 ministros con credenciales.
Entonces, al tercer día, como si se tratara de un recordatorio solemne del odio que todavía
perseguía a la fe pentecostal, se dio a conocer que las iglesias de Largo y Midway en la Florida,
habían sido quemadas. La asamblea ordenó que se les enviase una carta de solidaridad y
saludo13.
La asamblea aprobó el cambio del título de “moderador” a “supervisor” general porque era
más bíblico14. A. J. Tomlinson fue reelecto al cargo. También fue cambiado el proceso de
nombramiento de pastores, que ahora estaría a cargo del supervisor general. Se dedicó más
tiempo a resaltar la importancia bíblica del gobierno eclesiástico, al parecer porque todavía
algunos se oponían a esto.
El Evangelio de la Iglesia de Dios
Desde 1908 venía estudiándose la posibilidad de publicar un periódico de la Iglesia. El asunto
fue ampliamente estudiado por la asamblea de 1910 y se nombró un comité para comenzar la
publicación: A.J. Tomlinson, M.S. Lemons, F.J. Lee, T.L. McLain, Sam C. Perry, A.J. Lawson y
George T. Brouayer.
La publicación quincenal salió a la luz el 1º de marzo de 1910. Tomlinson era el editor, T.L.
McLain y F.J. Lee, editores asociados, Sam C. Perry, editor de campo, A.J. Lawson, gerente y
tesorero, dos de los hijos de Tomlinson, Halcy y Homer, fueron su contable y estenógrafo.
El periódico llevó el nombre de Evening Light and Church of God Evangel (Luz vespertina y el
evangelio de la Iglesia de Dios) y recogía informes sobre la obra, los anuncios del supervisor
general, sermones de los predicadores y testimonios de los miembros. Este esfuerzo humilde se
convirtió en un vínculo entre las distintas actividades de la Iglesia. Más adelante su nombre fue
acortado a El Evangelio de la Iglesia de Dios.
Alentados y fortalecidos, los delegados regresaron a sus campos de labor con la esperanza de
tener un año mejor. Bien sabían que iban de regreso a un mundo hostil e ingrato, a una vida de
incomodidades y privaciones, de persecución y penurias, pero también a las almas que deseaban
oír y aceptar el evangelio. No obstante, como se vería el año siguiente, fueron gozosos y
esperanzados en el futuro. Ellos podían apropiarse del antiguo himno marcial:
Muévase potente,
La Iglesia de Dios,
De los ya gloriosos
Marchamos en pos,
Somos solo un cuerpo y uno es el Señor,
Una la esperanza y uno nuestro amor,
Firmes y adelante, huestes de la fe
Sin temor alguno,
Que Jesús nos ve15.

Capítulo 10
EL TIEMPO DE LOS HÉROES
Heraldos del evangelio completo
En 1910 la Iglesia de Dios tuvo un crecimiento sin precedentes. La membresía aumentó de
1,005 a 1,855, para un incremento del 85%. Las congregaciones se duplicaron: de 31 a 58.
Hubo 7 nuevos ministros ordenados y 9 con credenciales, para un total de 107. Fue algo
fenomenal.
Durante ese año, los ministros predicaron por dondequiera: templos, carpas, al aire libre, bajo
los árboles, en escuelas, en las esquinas y a quien se encontraran en el camino. Predicaban
obligados por su llamado divino. Predicaban porque en sus corazones sentían la carga del
mensaje de Dios. Predicaban porque amaban a sus prójimos. Era predicar o morirse. Predicaban
porque había que salvar a los pecadores, bautizar a los creyentes, sanar a los afligidos,
convencer a los escépticos, educar las mentes y consolar a los desamparados. No recibían ni
esperaban elogios de la gente. No predicaban por su vanidad u orgullo. Predicaban porque
tenían que hacerlo. La voluntad de Dios era su responsabilidad.
En ocasiones fueron apedreados, golpeados con huevos y tomates podridos, ridiculizados,
escarnecidos, degradados, difamados, intimidados, escupidos, acribillados y hasta de vez en
cuando eran amados, pero nunca fueron ignorados.
La única recompensa inmediata que recibían era saber que estaban cumpliendo la voluntad de
Dios, gozarse al ver a los salvos, sanos, reconciliados, bautizados con el Espíritu Santo y el
crecimiento del Reino de Dios sobre la tierra. Recibían poca o ninguna paga. De cada seis,
cinco trabajaban por el día y predicaban por la noche, pero no dejaron de hacerlo1.
Estos heraldos predicaban lo que ahora conocemos como el “evangelio completo”: salvación
para todos, santificación por la sangre, bautismo en el Espíritu Santo, sanidad divina, señales y
milagros, lenguas, santidad en fe y práctica. Muchos oyeron y creyeron, de modo que la fe
pentecostal se esparcía maravillosamente. El año de 1910 fue uno muy exitoso en la ganancia de
personas para el avivamiento pentecostal.
Una variedad de predicadores
Cada predicador tenía su estilo para transmitir el mensaje. Bryant, en las montañas de Tellico,
era sencillo y franco y ganó a muchos para la fe. Lemons era más erudito y metódico. Ninguno
era tan dinámico como Tomlinson, un hombre muy seguro de sí mismo y enérgico. F. J. Lee, de
hablar pausado, gentil e irresistible, comenzó a llamar la atención por la solidez de su teología.
McLain era menos apasionado, pero hablaba con claridad y era muy meticuloso.
Muchos otros probaron ser poderosos mensajeros de corte pentecostal. El mensaje avanzaba
implacablemente. Sam C. Perry fue un nuevo predicador que llegó a ser muy influyente, porque
ostentaba un grado universitario en una época en que la mayoría de nuestros predicadores eran
autodidactas o analfabetos.
Antes de que Perry se uniera a la Iglesia de Dios, llevó a cabo una campaña pentecostal en
Atlanta, a la cual asistieron dos dedicadas damas de Dahlonega, Georgia: Emma L. Boyd y Ella
Fry. Ambas abrazaron la fe pentecostal y regresaron con la maravillosa noticia a Dahlonega. Las
dos tenían un trasfondo social más elevado, estaban educadas y eran muy consagradas al Señor.
El esposo de Emma Boyd era profesor de matemáticas en el Colegio de Agricultura del Norte
de Georgia. El esposo de Ella Fry era un ingeniero minero en Dakota del Sur que había venido a
Dahlonega durante una breve fiebre del oro que dio notoriedad a ese pueblito de Georgia.
Las dos hermanas empezaron a hablarle a sus amistades sobre el bautismo del Espíritu Santo e
iniciaron servicios de oración en la casa de Boyd, donde varios recibieron dicha experiencia
pentecostal. Pronto corrió la noticia y más gente acudió a los servicios, al punto que hubo que
alquilar un templo abandonado por los presbiterianos. El entusiasmo de estas mujeres era
contagioso, así que el pueblo no tardó en enterarse de la nueva enseñanza.
De inmediato surgió la oposición. Un día, al llegar a la iglesia, los creyentes descubrieron que
el piano había sido destruido con una pequeña carga de dinamita. Sus restos estaban regados por
el auditorio. Muchas de las teclas se incrustaron en el techo y las paredes2.
Los hermanos construyeron su propio templo: una linda estructura blanca, cerca de la casa de
Fry. Sin embargo, la persecución aumentó contra el pequeño grupo. Fuentes fidedignas
confirman que en varias ocasiones encontraron dinamita debajo del edificio, pero siempre pudo
apagarse la mecha antes de que detonara. Los niños casi siempre eran los que alertaban a la
congregación, pero nadie huía, sino que clamaban al Señor y después del servicio lidiaban con
la dinamita. Algunos muchachos, instigados por cobardes, solían molestarlos.
A la congregación se le ocurrió que debía tener un nombre, así que buscaron la dirección divina
y decidieron llamarse, “Iglesia de Dios”. Cuando Sam C. Perry oyó de esta iglesia, les escribió a
sus pastoras para informarles acerca de la denominación que llevaba ese nombre. Perry entonces
fue a Dahlonega, a donde solamente podía llegarse a pie o en carreta. Allí, celebró una gran
campaña y la congregación se unió a la Iglesia de Dios. H.W. McArthur, de Gainesville,
Georgia, ayudó a Perry a organizar la iglesia.
Ésta fue una de las 27 iglesias que se unieron a la creciente organización durante 1910. No eran
tan solo estadísticas en un informe, pues cada una sentía una verdadera pasión por alcanzar a las
almas, como sucedió en Dahlonega. En la Iglesia de Dios imperaba un ambiente optimista.
Había llegado el tiempo de crecimiento y madurez.
Tras la campaña en Dahlonega, Sam Perry visitó Cuba y aunque sentó las bases para la obra
pentecostal, no estableció una iglesia. Luego predicó a través de Florida, Georgia, Carolina del
Norte y Tennessee. Antes de finalizar el 1910, se mudó a London, Kentucky, donde fundó una
Iglesia de Dios.
Kentucky fue el sexto estado alcanzado por la organización. Además, se establecieron
contactos en Mississippi, Arkansas, Iowa, Indiana y Virginia. Muchos fueron visitados por los
ministros de la Iglesia de Dios y al final del año ya contaban con familias pentecostales. Al
igual que durante el tiempo de la iglesia primitiva, otro factor importante en la expansión de la
Iglesia de Dios fue la migración de sus miembros de un lugar a otro. Llevaban consigo su fe
pentecostal y abrían campos para el evangelio. El fuego cubrió todo el país.
Rudo y dispuesto
Los 16 nuevos ministros tampoco eran otra estadística, pues cada uno era un refuerzo, un
carbón encendido del altar de Dios para esparcir el fuego pentecostal. Tampoco eran
estereotipos. El erudito y refinado Perry tenía su contraparte en uno de los evangelistas más
pintorescos que ha dado la Iglesia: John W. Buckalew, a quien apodaban cariñosamente como
“rudo y dispuesto”, por su naturaleza brusca e indómita, muy parecida a la del presidente
Zachary Taylor3.
Antes de su conversión era un apostador, borracho y fugitivo de la ley, un marido y padre
inestable que desde su casa en Trion, Georgia, había llegado a Alabama, donde cayó bajo la
influencia del mensaje de la santidad. Se convirtió después de haber saltado de su asiento y
corrido hacia los bosques para huir de tan abrumadora convicción. Empero, regresó dócilmente
al altar y le entregó su corazón a Cristo4.
J.W. Buckalew fue un seguidor de Cristo tan apasionado y atrevido como lo había sido en su
vida de pecado. Tras su conversión, el nuevo creyente recibió el bautismo del Espíritu Santo en
una campaña celebrada por la Hermana Clyde Cotton en Boaz, Alabama. El 20 de febrero de
1910, se unió a la Iglesia de Dios y fue ordenado como ministro.
Era un hombre de 40 años, de tez morena, enérgico, con hombros amplios y largos brazos. Su
presencia dominaba el púlpito y fue uno de los evangelistas más eficaces en la historia de los
pentecostales. Llevó a cabo muchas campañas y estableció iglesias exitosas con su prédica
tosca. Durante el día recogía algodón u otro trabajo migrante para sostener a su familia y por la
noche predicaba el evangelio. T.S. Payne se convirtió durante una de sus campañas y con
admiración describía su obra y tribulaciones:
En el año 1910, el hermano John W. Buckalew, uno de los más grandes predicadores pioneros de la Iglesia de Dios,
llegó a nuestra comunidad...predicó el evangelio debajo de un árbol. En medio de severas persecuciones por parte de
gente cristiana pero mundana, que incluyeron una lluvia de huevos, varios recibieron el Espíritu Santo y se estableció una
pequeña iglesia5.
Buckalew salía de su casa en el norte de Georgia a evangelizar por los alrededores, Alabama y
Tennessee. Sus amigos cercanos dicen que ningún otro ministro atraía tanta gente al altar. Era
impredecible y hacía las cosas a su manera. A veces les decía que se levantaran del altar y no
volvieran hasta que de verdad quisieran buscar a Dios. La noche siguiente la gente volvía
llorando a altar. Cuando tenía hambre, si veía los manjares en una vitrina se abofeteaba y decía:
“Compórtate, boca, hasta que vuelvas a la caseta de campaña y comas queso y galletas”.
Muchas veces dio lo que tenía, aunque sus zapatos estuvieran rotos, su ropa desgastada y no
había comido. Se entregó de lleno al servicio a Cristo y alcanzó el estatus de leyenda en sus
días.
Hechos oscuros en Alabama
A finales del verano de 1910, Buckalew levantó su tienda de campaña en el pueblito de
Alabama City, a donde acudieron más de mil personas. El informe fue publicado en la nueva
revista, de la Iglesia de Dios:
Estamos teniendo una de las mejores campañas que he visto. Más de un centenar han recibido el bautismo con el
Espíritu Santo. Dos mil personas están alrededor de la carpa hasta la medianoche, escuchando los gritos de las almas
orando a Dios. Algunos caen bajo el poder en la escuela pública y...pasan horas hablando en otras lenguas. También
algunos han caído bajo el poder en las escuelas dominicales de otras iglesias6.
En sus memorias da más detalles:
Por toda la carpa había gente tirada en el piso bajo el poder. Recuerdo bien a un hombre que se trepó a un árbol cerca
del altar. El poder lo golpeó y cayó al suelo, llorando y clamando por misericordia…cerraron las casas de apuestas y
juegos, los billares y las iglesias frías…A veces más de un centenar de almas hambrientas…se precipitaban sobre el altar,
clamando a Dios7.
La oposición fue inevitable. Buckalew fue mandado a salir del pueblo o su carpa sería
quemada. Éste decidió quedarse, pero algunos jóvenes se quedaban a dormir en la carpa para
ayudarle y a su esposa en caso de que surgieran problemas. Un viernes 23 de septiembre, como
a las once de la noche, mientras Buckalew, Hubert McCarty y J.G. Graham cenaban después del
servicio, tres policías ebrios entraron a la carpa y arrestaron al grupo. Permitieron que su esposa
se quedara en la casa del carcelero, pero los tres hombres fueron echados en la cárcel, donde
pasaron la noche orando, cantando y gritando. El injusto encarcelamiento no desanimó al
intrépido evangelista.
La carpa fue incendiada. Desde la ventanilla de su celda, Buckalew observaba como las llamas
iluminaban el cielo. A pesar de esto, escribió: «Mientras las llamas se elevaban, alabábamos a
Dios en las férreas celdas, porque éramos contados como dignos de sufrir por su causa». Los
incidentes del día siguiente también son descritos:
La mañana amaneció y el sol con sus rayos dorados se asomó por el horizonte y entró a la cárcel de piedra. La gente
comenzó a levantarse. “¡Silencio! ¡Escuchen!” - exclamaban al oír los gritos y cantos de Buckalew, Graham, McCarty y
la hermana Buckalew desde la cárcel. Una multitud comenzó a reunirse en las afueras. Oía los suspiros y gemidos de
corazones rotos. Podía ver a las hermanas llorando…La multitud seguía llegando y a las ocho de la mañana empezamos a
cantar, “Jesús está pasando por aquí” y a continuación, los llamamos a la oración. Nunca había visto algo así. Hombres y
mujeres estaban postrados bajo el poder de Dios. Cuando dieron las nueve, oímos el sonido de la llave y nos mandaron a
salir y nos escoltaron hasta la sala. Allí nos dijeron que si cumplíamos sus reglas, nos dejarían en libertad. No les
prometimos nada, sino que salimos a predicar. Entonces podríamos ir libres. Lo único que prometimos fue que saldríamos
a predicar. Entonces, nos dejaron en libertad8.
Buckalew y sus ayudantes no se dejaron intimidar por las autoridades, sino que volvieron a las
cenizas de la carpa a preparar el culto de esa noche. De acuerdo con un periódico anónimo de
Gadsden, cuando llegó la hora del culto, todo un acre de terreno estaba cubierto por la multitud,
que ahora más que nunca quería escuchar el mensaje. Allí fue organizada otra congregación de
la Iglesia de Dios.
Además de organizar un sinnúmero de iglesias en Alabama, Georgia y otros estados, Buckalew
se ganó a varios predicadores. De Alabama viajó hasta Armuchee, Georgia, un pequeño pueblo
en las cercanías de Roma, donde el 16 de octubre de 1910 organizó una iglesia. Entre los
miembros de la nueva congregación se encontraba T.S. Payne, quien también se convertiría en
un prominente predicador al estilo de Buckalew.
Aunque Buckalew fue perseguido dondequiera que fue, era un heraldo gozoso de Dios. De
Armuchee envió un informe que refleja su optimismo irrefrenable, casi lírico, que siempre
estaba cerca de su tosca personalidad:
Estamos todavía en las hermosas colinas del norte de Georgia, cerca de la ciudad de Roma. Oh, cómo alabar a Dios por
el privilegio de ser el primero en traerles la noticia de la salvación plena a estas almas hambrientas. Si vieran como se
sientan a escuchar la Palabra…El Señor está inquietándoles. Algunos dicen que ojalá y nunca hubiesen oído este
evangelio. Saben que es la palabra de Dios…Él está revelándose a su pueblo y ellos están despertando para recibir la
lluvia tardía9.
Mientras Buckalew llevaba a cabo sus campañas masivas en Alabama, un destacado maestro y
predicador metodista cayó bajo la influencia del mensaje pentecostal y se unió a la Iglesia de
Dios. Se trata de J.B. Ellis, un hombre capaz y talentoso cuya perspicacia y energía le
destinarían al liderazgo de la denominación. En su autobiografía narra:
El hermano Buckalew y una multitud de pentecostales llegaron de Alabama a celebrar una campaña en una iglesia
metodista que estaba cerca de mi casa. Para ese entonces era maestro de una escuela pública que distaba como unos 9
kilómetros. Al día siguiente, después de haberse iniciado el encuentro, el administrador de la iglesia... me informó que
algo terrible estaba teniendo lugar en la iglesia. Unos doce miembros habían recibido el Espíritu Santo y como yo había
sido su pastor, vino a buscarme para que hiciera algo al respecto… El sábado por la noche fui y me uní al servicio. Dos
años atrás había estado en un culto en Birmingham, por lo que había estudiado y leído sobre el tema hasta convencerme
de que debía recibir el bautismo del Espíritu Santo10.
Ellis comprendió que necesitaba el bautismo del Espíritu Santo y fue uno de los primeros en
recibirlo en el altar. De inmediato hubo repercusiones. A la mañana siguiente solamente una
tercera parte de sus alumnos acudió a la escuela; los otros no fueron enviados porque sus padres
no querían a un maestro pentecostal. Ellis no se inmutó por éste u otros esfuerzos, así que
finalmente regresaron todos. Pero en su iglesia era otra cosa, pues la junta le entregó una carta
que leía: «…que nadie traspase nuestra propiedad o los predios de la iglesia o locales con la
herejía de recibir el bautismo del Espíritu Santo posterior a la santificación y evidenciado por
hablar en otras lenguas». Una gran multitud vino a escucharle. Así que los llamó a un terreno
contiguo a la iglesia y les predicó. Estuvo sin una iglesia hasta que se unió a la Iglesia de Dios
en Alabama City. Ellis fue ordenado por M.S. Lemons el 12 de diciembre de 1910.
Alianza entre Evans y Barr
R.M. Evans, el exministro metodista que llevó a A.J. Tomlinson a Pleasant Grove en 1909 y
sacrificó su jubilación para unirse a la Iglesia de Dios, compartía la carga de su amigo Edmundo
S. Barr, de llevar el mensaje pentecostal su patria las Bahamas11. Empezó por recaudar fondos,
siendo él quien más dinero aportó para enviar al matrimonio Barr de regreso a las Bahamas, con
la promesa de seguirlos tan pronto como pudiera hacer los arreglos necesarios. Fue una empresa
de fe y sacrificio.
Edmundo S. Barr y su esposa Rebeca llegaron a su tierra natal en noviembre de 1909. Evans,
su esposa Ida y Carl M. Padgett zarparon de Miami el 31 de diciembre de 1909 y el 4 de enero
de 1910 desembarcaron en Nassau. Allí encontraron que los Barr habían comenzado un
ministerio productivo en la isla de Nueva Providencia. Evans envió su primer informe el 1º de
febrero para que fuese publicado en la primera edición (1º de marzo de 1910) de la revista de la
Iglesia de Dios:
Nosotros...inmediatamente buscamos al hermano y la hermana Barr, quienes… estaban dando a conocer la plenitud de
su ministerio. A pesar de que no tenían acceso a los templos y lugares comunes de adoración, habían alquilado un local y
predicaban fielmente el evangelio completo, incluyendo el bautismo con el Espíritu Santo, según lo indicaba la Biblia,
con la señal de hablar en lenguas…y el Espíritu Santo se estaba moviendo en los corazones.
Alquilamos una cabaña y de inmediato empezamos a cooperar con ellos; hasta el presente, se han convertido entre 15 y
20 personas, 5 han sido santificadas y otras tantas han sido bautizadas por el Espíritu Santo…Esto es más que
sorprendente porque al parecer son muy pocos los que conocen algo de la piedad12.
Barr y Evans no tardaron en obtener los permisos para celebrar sus cultos en siete lugares y
cuando se corrió la noticia fueron invitados a otras islas. Estos dos evangelistas erigieron carpas,
alquilaron locales y visitaron los hogares y aunque eran de distintos trasfondos étnicos y
nacionales, predicaban juntos el mensaje de la salvación para la humanidad. Ese año llevaron a
cabo campañas masivas junto a obreros locales. El informe de Evans decía:
En muchos lugares es lamentable la condición espiritual de la gente. Pero se nos han abierto puertas para que
prediquemos el evangelio a los corazones sedientos de blancos y negros de habla inglesa en las diferentes islas…La mies
es mucha, pero son pocos los obreros. No dejamos que los muertos que acuden a los servicios salgan sin haber resucitado
en Cristo Jesús, limpios y llenos con su Espíritu Santo, de manera que no titubeen…en darse de lleno a la obra entre las
criaturas más degradadas y pobres del Señor13.
Evans era un veterano en el ministerio que dejó su jubilación porque amaba a la gente. Barr era
joven y novato, pero estaba comprometido con la obra. Su ministerio crecía a medida que
menguaba el de su leal amigo. Su compañerismo fue ejemplar e histórico, un verdadero
testimonio de lo que podemos hacer cuando unimos nuestros corazones. Sin saberlo
establecieron un patrón para otros ministerios.
La energía y el compromiso de Barr rindieron frutos prometedores. En su informe del 15 de
abril indica que estableció una iglesia en la isla Eleuthera, donde no había ninguna actividad
religiosa. También hizo un llamado:
Queremos que usted y todos los santos oren mucho por nosotros para que la Iglesia de Dios puede establecerse en más
lugares. Ore para que Dios nos envíe un intérprete. Tenemos algunos mensajes tremendos, pero nos falta un intérprete.
Por lo tanto, oren para que Dios nos ayude para su gloria14.
También fueron perseguidos. Las dos casas de la hermana Arabela Eneas fueron prendidas con
fuego. Ella informó gozosa: «El 17 de mayo le prendieron fuego y quemaron mis dos casas,
destruyendo casi todas mis pertenencias; pero alabo a mi Dios, cuyo Hijo murió para salvarme.
Él me habló justo en el momento del incendio...Me dijo que nunca nos dejaría solos»15.
La Iglesia de Dios todavía no contaba con un programa de misiones foráneas ni mucho menos
con un sistema para sostener a los misioneros. Tanto los miembros como las congregaciones
enviaban sus contribuciones, pero casi nunca era lo suficiente como para cubrir los gastos
diarios. Así que los misioneros también tenían que hacerse de un oficio.
Un pueblo alegre
Ni la escasez ni la persecución lograron apagar el espíritu del pueblo. En ninguno de los diarios
o registros de esta época se ha encontrado una carta o testimonio negativo. Antes bien, esos
primeros pentecostales siempre estaban gozosos. Siempre estaban expuestos a peligros, ya fuese
dinamita en Dahlonega, fuego en Alabama y las Bahamas o violencia física en los Apalaches,
pero nunca vacilaron en obedecer a Dios antes que a los hombres. El saberse en peligro les
llenaba de gozo, pues, al igual que los apóstoles de Cristo, eran tenidos por dignos de sufrir en
su nombre. Así fue como se identificaron con todos los que en el pasado sufrieron por la causa
de Cristo.
Este pueblo amaba cantar de su fe. Sus himnos confirman su determinación y fortaleza en
medio de la batalla espiritual. Cantaban el clásico de Isaac Watts, ¿Soy un soldado de Jesús?:
Lucharon otros por la fe;
¿Cobarde yo he de ser?
Por mi Señor pelearé,
Confiando en su poder.
Es menester que sea fiel,
Que nunca vuelva atrás,
Que siga siempre en pos de Él.
El himno de Charles Wesley, ¡Estad por Cristo firmes!, les aseguraba una recompensa:
¡Estad por Cristo firmes!
Bien poco durarán
La lucha y la batalla;
Victoria viene ya.
A todo el que venciere
Corona se dará;
Y con el Rey de gloria,
Por siempre vivirá.
Los pentecostales también entonaban con gozo, Firmes y Adelante, que fue compuesto por un
pastor inglés, Sabine Baring-Gould y con la música marcial de Arthur Sullivan. Este himno data
de 1865, veintiún años antes de que fuese formada la Unión Cristiana. La Iglesia de Dios se
identificaba con su la tercera estrofa:
Muévase potente,
La Iglesia de Dios,
De los ya gloriosos
Marchamos en pos.
El himno era más que apropiada para el tremendo progreso que tuvo la Iglesia de Dios en
1910. Su tono triunfante le hablaba a un pueblo que estaba sujeto a persecución, pero que no
perdía su gozo en Cristo. Su legado repercute hasta hoy:
Pueblos, vuestras voces
A la nuestra unid,
Y el cantar de triunfo
Todos repetid:
Prez, honor y gloria
Dad a Cristo el Rey
Y por las edades
Cante así su grey.

Capítulo 11
LOS CIMIENTOS DE LA DOCTRINA
El ritmo de la asamblea
En enero de 1911 la Iglesia de Dios se reunió a celebrar los logros obtenidos el año anterior.
Fue una buena idea que la asamblea anual fuese celebrada a principios de año, porque era el
momento propicio para consolidar los logros del anterior. Desconocemos si los primeros
delegados tuvieron eso en mente cuando seleccionaron esta fecha, pero le vino muy bien a la
Iglesia. Era una oportunidad para cobrar fuerzas y seguir con la obra de ese año.
La asamblea de 1911 permitió que los miembros confraternizaran e hicieran planes para que el
nuevo año fuese aún más productivo que el anterior. Por lo tanto, la Iglesia de Dios se propuso
respaldar esos logros con la consolidación de su doctrina y organización. En su discurso anual,
el supervisor general señaló que, «la obra ha crecido a tales proporciones que ya requiere un
mejor sistema»1. Aunque habían alcanzado seis estados y un país extranjero, era menester que
mejorara su organización para llegar a otros lugares del mundo.
Era apremiante crear una escuela para adiestrar a los obreros. Se nombró un comité, «para que
buscara un lugar y construyera una escuela»2, compuesto por F.J. Lee, Sam C. Perry, J.W.
Buckalew, V.W. Kennedy y George C. Barron. Tanto era el entusiasmo que según las actas, «se
tomaron los pasos para comenzar la institución»3 . Tal vez era algo ingenuo nombrar a una junta
educativa sin que hubiese una escuela4. Sin embargo, aunque tardaron siete años en inaugurarla,
su gesto demuestra que la Iglesia de Dios siempre ha estado interesada en la educación de sus
ministros.
Supervisores estatales
Una de las medidas más eficaces para la organización de la denominación fue la creación del
puesto del supervisor estatal. Esta disposición suplió una necesidad urgente:
Para ese tiempo la obra era tan extensa que el supervisor no podía cumplir con todas las responsabilidades en virtud de
su cargo con relación a las iglesias locales. Con las iglesias tan dispersas hubiera sido imposible que pudiera visitarlas y
nombrarles pastores5.
Los supervisores estatales tendrían que responderle al supervisor general. Eran pastores
sobresalientes en sus estados y continuarían como tales, pues no sería hasta mucho después que
podrían dedicarse a tiempo completo a esta labor. Hasta el supervisor general pastoreaba la
iglesia local en Cleveland, TN. He aquí sus nombres:
1. Tennessee, W. F. Bryant, Cleveland.
2. Kentucky, Sam C. Perry, London.
3. Carolina del Norte, C.R. Curtis, Hayesville.
4. Virginia, J. J. Lowman, Hiwassee.
5. Georgia, H.W. McArthur, Gainesville.
6. Alabama, V.W. Kennedy, Adamsville.
7. Florida, J.A. Giddens, Clearwater6.
Cada supervisor tenía que velar porque sus iglesias tuvieran pastor, mantener un registro de las
iglesias y los ministros de su estado y enviar un informe anual de la obra al supervisor general.
Se esperaba que supieran los nombres y las direcciones de los ministros de la Iglesia de Dios y
el número de miembros en su estado. Sobre todo, se esperaba que, «organizara o coordinara una
campaña de evangelización general en su estado durante el año». El propósito era mejorar la
organización y acelerar el avivamiento7.
La organización de la doctrina
El periódico de la iglesia fue elogiado por su contribución al avance de la Iglesia de Dios
durante ese año, pues servía como un enlace moral entre los obreros de los diferentes estados8.
Cuando cumplió un año (marzo, 1911) su nombre fue acortado a Church of God Evangel (El
Evangelio de la Iglesia de Dios). Desde el principio fue una fuente de aliento y ayuda espiritual
para sus lectores, tanto dentro como fuera de la Iglesia de Dios. Sobre todo, era una bendición
para aquellos que estaban trabajando en lugares remotos.
Pero además, esta publicación resultó ser un instrumento para formalizar las creencias de la
Iglesia de Dios. Hasta 1910 la Iglesia no había publicado declaraciones o artículos de fe ni un
bosquejo de sus enseñanzas. Este documento surgió de manera indirecta. La asamblea de 1910
nombró a un comité que redactaría una lista de las creencias, junto con sus referencias bíblicas,
para ayudar a los candidatos al ministerio a prepararse para la ordenación9. El comité estuvo
integrado por A.J. Tomlinson, M.S. Lemons, R.G. Spurling y T.L. McLain. Sus resultados
fueron publicados en la edición del 15 de agosto de la revista. El documento no era detallado ni
muy claro porque no pretendía ser un credo formal, sino un resumen de las creencias.
La publicación de Las Enseñanzas fue muy útil para los miembros y los ministros. Todo el
mundo sabía en qué creían, pero ahora tenían las referencias bíblicas. De cierta manera fue
inspirado:
La Iglesia de Dios...
…cree y sostiene la Biblia completa, debidamente trazada. El Nuevo Testamento es su única regla de gobierno y
disciplina.
ENSEÑANZAS
1. Arrepentimiento: Marcos 1:15; Lucas 13:3; Hechos 3:19.
2. Justificación: Romanos 5:1; Tito 3:7.
3. Regeneración: Tito 3:5.
4. Nuevo nacimiento: Juan 3:3; I Pedro 1:23; I Juan 3:9.
5. Santificación, subsecuente a la justificación: Romanos 5:2; I Corintios 1:30; I Tesalonicenses 4:3; Hebreos 13:12.
6. Santidad: Lucas 1:75; I Tesalonicenses 4:7; Hebreos 12:14.
7. Bautismo en agua por inmersión: Mateo 28:19; Marcos 1:9-10; Juan 3:22-23; Hechos 8:36-38.
8. Bautismo con el Espíritu Santo subsecuente a la limpieza; la impartición de poder para el servicio: Mateo 3:11; Lucas
24:49, 53; Hechos 1:4-8.
9. Hablar en lenguas como el Espíritu dirija a la persona, como evidencia inicial del bautismo con el Espíritu Santo:
Juan 15:26; Hechos 2:4; 10:44-46; 19:1-7.
10. La restauración total de los dones espirituales: I Corintios 12:1, 7, 10, 28, 31; 14:1.
11. Las señales siguen a los creyentes: Marcos 16:17-20; Romanos 15:18,19; Hebreos 2:4.
12. El fruto del Espíritu: Romanos 6:22; Gálatas 5:22, 23; Efesios 5:9; Filipenses 1:11.
13. Sanidad divina provista para todos en la expiación: Salmos 103:3; Isaías 53:4-5; Mateo 8:17; Santiago 5:14-16; I
Pedro 2:24.
14. La cena del Señor: Lucas 22:17-20; I Corintios 11:23-26.
15. Lavatorio de los pies de los santos: Juan 13:4-17; I Timoteo 5:9-10.
16. Diezmos y ofrendas: Génesis 14:18-20; 28:20-22; Malaquías 3:10; Lucas 11:42; I Corintios 9:6-9; 16:2; Hebreos
7:1-21.
17. Restitución donde sea posible: Mateo 3:8; Lucas 19:8-9.
18. La segunda venida de Jesús antes del milenio. Primero, para resucitar a los santos que han muerto y levantar a los
creyentes vivos, hacia Él, en el aire: I Corintios 15:52; I Tesalonicenses 4:15-17; II Tesalonicenses 2:1. Segundo, para
reinar sobre la tierra por mil años: Zacarías 14:4; I Tesalonicenses 4:14; II Tesalonicenses 1:7-10; Judas versículos 14-15;
Apocalipsis 5:10; 19:11-21; 20:4-6.
19. Resurrección: Juan 5:28-29; Hechos 24:15; Apocalipsis 20:5-6.
20. Vida eterna para los justos: Mateo 25:46; Lucas 18:30; Juan 10:28; Romanos 6:22; I Juan 5:11-13.
21. Castigo eterno para los inicuos, sin liberación ni aniquilación: Mateo 25:41-46; Marcos 3:29; II Tesalonicenses
1:8,-9; Apocalipsis 20:10-15; 21:8.
22. Abstinencia total de las bebidas alcohólicas o fuertes: Proverbios 20:1; 23:29-32; Isaías 28; I Corintios 5:11; 6:10;
Gálatas 5:21.
23. Contra el consumo de tabaco en cualquier forma, opio, morfina, etc.: Isaías 55:2; I Corintios 10:31-32; II Corintios
7:1; Efesios 5:3-8; Santiago 1:21.
24. Carnes y bebidas: Romanos 14:2-17; I Corintios 8:8; I Timoteo 4:1-5.
25. El sábado: Oseas 2:11; Romanos 14:5-6; 2:16-17; Romanos 13:1-2.
Las Enseñanzas fueron examinadas minuciosamente y aceptadas por la asamblea de 1911
después de haberse eliminado la frase, “por inmersión”, del Artículo 7, porque no es un término
bíblico. La asamblea decidió que el bautismo es ‘sumergir en agua’, en lugar de ‘rociar o verter
agua’, pero la palabra ‘inmersión’ no era bíblica10. Con esa modificación fueron publicadas en
las Minutas de la Asamblea de 191211 y así se convirtieron en la declaración oficial de la
denominación. Desde entonces han sido publicadas con unas leves modificaciones. En 1915
fueron añadidas tres enseñanzas:
26. En contra del uso de oro como adorno o decoración, tales como anillos, pulseras, aretes, relicarios, etc.: Isaías 55:2;
I Pedro 3:3.
27. En contra de la participación en logias: Juan 18:20; II Corintios 6:14-17.
28. En contra de los juramentos: Mateo 5:34; Santiago 5:1212.
La asamblea de 1930 volvió a examinarlas y confirmarlas como sus interpretaciones
oficiales13. Así permanecieron hasta que en 1974 fueron divididas en secciones: Compromisos
Doctrinales y Compromisos Prácticos. Los prácticos han sido modificados a lo largo de los
años, pero los doctrinales nunca han sido alterados. Debe decirse que siempre han sido vistas
como un documento sagrado y absoluto, no negociable, porque son las creencias que dieron
vida a la Iglesia.
Aunque la intención era ayudar a los candidatos al ministerio, de 1911 a 1988 fue la expresión
básica de la teología, ética y los sacramentos de la Iglesia de Dios. Esto se debió en parte a la
insistencia de usar la Biblia como “única regla de gobierno y disciplina”. Desde 1988 no ha sido
publicado otro documento.
Las finanzas de la Iglesia
Como se señaló anteriormente, la falta de un sistema adecuado de sostenimiento ministerial
hacía que cinco de cada seis pastores se ganaran su sustento en un trabajo secular. Esta situación
naturalmente impedía el progreso de la obra y constituía un problema tan serio que esta sexta
asamblea se dedicó a buscar un plan bíblico para las finanzas de la iglesia.
Hubo un debate sobre el diezmo. Se discutió el asunto de los diezmos. Algunos sugerían que se
dieran diezmos y ofrendas; otros preferían solamente un sistema de ofrendas, sin diezmar; todos
estuvieron de acuerdo en que no había que imponerlo, sino que cada uno debía andar en la luz
como Él está en la luz. Entonces, el supervisor general leyó y explicó el capítulo 7 de Hebreos y
otros acerca del tema. La siguiente acta fue leída y aprobada:
Se aconseja que se dé libertad para enseñar sobre el diezmo y la ofrenda con el entendimiento de que la iglesia no debe
presionar a los miembros a diezmar, sino enseñarles la bendición de dicha práctica, exhortándoles a abundar en la gracia
que les capacitará e impulsará a practicarlo voluntariamente. Nadie objetó el diezmar o enseñar a la gente a que diezmara,
siempre y cuando no se tomara como una imposición14.
El diezmo siempre ha sido aceptado como el plan ministerial de Dios para sostener la iglesia y
aparece como el Artículo 16 de Las Enseñanzas. Sin embargo, ha sido más difícil practicarlo
que aceptarlo como bíblico. La verdad es que el asunto fue resuelto porque la asamblea estaba
dividida al respecto. A partir de 1911, la Iglesia de Dios ha aconsejado que el diezmo sirva para
el sustento ministerial. Nunca ha sido un requisito para hacerse miembro de la iglesia. Tampoco
ha cambiado la postura sobre no hacerlo compulsorio, aunque enérgicamente aconseja que es
una práctica apropiada para el creyente.
La Iglesia sostiene que el diezmar no es una ley levítica dirigida al sacerdocio precristiano,
sino un sistema financiero perpetuo y divino para la comunidad de fe. Como fundamento señala
que era practicado por Abraham y Jacob (Génesis 14:31), mucho antes de que fuera dada la ley
levítica (Levítico 27:30) y que en Mateo 23:23, fue sancionado por Cristo. Se entiende además,
que el apóstol Pablo se refiere al diezmo en I Corintios 9:1-7; 16:1-2, a pesar de que no usa esta
palabra15.
Esta asamblea fue un éxito en todos los aspectos. Los delegados salieron inspirados con valor,
fe y esperanza. La Iglesia aclaró su doctrina y ética sobre el bautismo en agua por inmersión, los
dones y frutos del Espíritu, objeción al uso del tabaco y la seguridad eterna. También organizó
su estructura.
El avance del avivamiento
El avivamiento pentecostal creció poderosamente bajo la organización de los supervisores
estatales y el nuevo sistema financiero. Esta distribución de autoridad y responsabilidades
permitió que más predicadores fueran enviados a nuevos campos. El énfasis en el diezmo liberó
a algunos ministros de su trabajo secular para que pudieran dedicarse al ministerio. No obstante,
solamente algunos eran sostenidos por sus congregaciones y la mayoría de los supervisores
estatales tuvieron que seguir trabajando o depender del ingreso de otro miembro de la familia.
Los predicadores sufrieron muchas privaciones y sacrificios, pero la llama que ardía en sus
corazones los indujo a rescatar a cuantos pudieran. Cuantas más personas se unían a la Iglesia
de Dios y comenzaban a diezmar de sus ingresos, más predicadores se dedicaban al ministerio a
tiempo completo. El resultado fue un período de diez años de un avivamiento sin precedentes.

Capítulo 12
PREDICADORES Y PIONEROS
«Grande multitud»
De 1910 a 1920, la Iglesia de Dios disfrutó un período de avivamiento prodigioso. No era más
popular, pues también vivió las peores persecuciones de su historia. El proceso de expansión fue
arduo y más difícil de lo que imaginaron los miembros.
Sin embargo, fue un tiempo de avance porque los predicadores pentecostales eran escuchados,
aunque no amados, y el evangelio se esparcía maravillosamente por la nación y gran parte del
mundo. Fue un tiempo de amor y confianza en Dios, en los unos y los otros y en la causa del
evangelio. Ministros, misioneros y miembros formaron un cuerpo similar al descrito en el
Salmo [Link] «El Señor daba palabra; había grande multitud de las que llevaban buenas
nuevas».
Estos hombres y mujeres dejaron una estela de triunfos espirituales y gozo cosechados en
medio de la persecución y muchas penurias. Era como si la gloria del Mesías hubiese ocupado
sus corazones. No estaban preocupados por la persecución, pues aceptaban que era parte de la
predicación del evangelio. Se identificaron y fortalecieron con el ejemplo de los apóstoles,
quienes se regocijaban de haber sido contados como dignos de sufrir por causa del nombre de
Jesús. Los anales nos muestran que fueron cantando y gritando las alabanzas de su Redentor.
Marcos 16:20 era su lema: «Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor
y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén».
Hacia campos lejanos
Una de los heraldos más radiantes y dedicados de la Iglesia de Dios fue Lillian Thrasher, una
joven de las montañas Blue Ridge de Carolina del Norte. Ésta había recibido el bautismo del
Espíritu Santo en la iglesia de Dahlonega, Georgia, en el 1909. Era amiga del evangelista, Sam
C. Perry y ayudó con los servicios. La hermana Thrasher sintió el llamado de ir a trabajar entre
los desamparados de Egipto. Quizá esta carga vino a su corazón a través de su amistad con la
Mattie Perry, hermana del evangelista Perry, a quien conoció en el Instituto de Elhanon en
Carolina del Norte. A sus veinte años Lillian era una mujer hermosa, grande de tamaño, corazón
y espíritu. Nada podía distraerla de su vocación. Con promesas de apoyo financiero salió hacia
Egipto a principios de 1910 y comenzó lo que se convertiría en una obra célebre en las misiones
y el cuidado de los huérfanos1.
El 10 de febrero de 1910, Lillian Trasher fundó un orfanato en la ciudad de Asiut, una antigua
estación de caravanas situada en la ribera del Nilo en el centro de Egipto. En cuatro años ya
tenía a su cargo unos 37 niños. La Iglesia de Dios estaba al tanto de sus actividades y le envió
una ayuda, pero no hubo manera de hacerlo de forma permanente porque estaba muy lejos. En
mayo de 1915 le escribió a A.J. Tomlinson con cierta urgencia:
Pídale al pueblo de la Iglesia de Dios que ore por mí. De los Estados Unidos solamente recibo el dinero que ustedes me
envían. Sólo de vez en cuando recibo una carta. Muchas gracias…ahora tengo cincuenta y un huérfanos, muchos de los
cuales son salvos y el resto son bebés, que según creo, a medida que crezcan, también serán salvos por Dios2.
Lillian Thrasher pasaría el resto de su vida en Egipto. Aunque continuó enviando informes
sobre su progreso, cada vez era menos la ayuda que recibía de la Iglesia. En realidad, las
necesidades de su exitosa obra superaron la capacidad de la Iglesia. No había manera de
sostener el ministerio que ayudaron a crear, porque sus fondos no podían seguirle el ritmo a la
visión de esta mujer tan magnánima. La hermosa joven que dejó Dahlonega se convirtió en una
anciana santa en Egipto, una de los misioneras pentecostales que más honrada ha sido por el
mundo. Le llamaron, “la madre del Nilo”.
Más cerca de casa, el 15 de febrero de 1911, un grupo de trece ministros zarpó desde Miami
hacia las Bahamas para fortalecer la obra. En este viaje se encontraban A. J. Tomlinson, J.W.
Buckalew, C.M. Padgett, Roy Miller, Efford Haynes, Clyde Cotton Haynes, Flora E. Bower y
Lulu Williams. Allá se encontraron con la labor evangelizadora que R.M. Evans y Edmundo S.
Barr llevaban a cabo junto a sus convertidos. Dos de los ministros jóvenes eran [Link] y su
esposa Arabela3.
Este grupo misionero viajó por las islas predicando, cantando y guiando almas a Dios en las
plazas, los mercados y muelles. El viaje fue una victoria y propulsó el programa misionero de la
Iglesia de Dios. Como resultado fue organizada una iglesia en Clarence Town, en la isla grande.
Los visitantes regresaron a los Estados Unidos a finales de abril4.
Por todo el país
La Iglesia llegó a otros campos alrededor del país y ganó más obreros. Hombres como J.W.
Buckalew, J.B. Ellis, M.S. Lemons, Efford Haynes y Sam C. Perry establecieron iglesias en
varios lugares. Los veteranos solían viajar con predicadores jóvenes que les ayudaban a difundir
el mensaje. Entre los cual hubo un hombre gentil y fiel que habría de ganarse un lugar
respetable en la historia de la Iglesia de Dios.
En 1911, Eduardo J. Boehmer comenzó a predicar en la región montañosa donde había nacido
la Iglesia de Dios. En el 1900 este nativo de Missouri se mudó a California para atender a su
hermana Ana, quien estaba enferma. Vivía en el área de Pasadena, donde trabajaba en los patios
y ayudaba en la Misión Peniel. Éste había sido testigo del avivamiento de la calle Azusa, donde
el 9 de agosto, 1907 recibió el bautismo del Espíritu Santo5.
Frank Bartleman, cronista del avivamiento en California, describe a Boehmer como un hombre
de oración6. En California, Boehmer predicó y escudriñó las Escrituras para entender mejor la
maravillosa experiencia del bautismo del Espíritu Santo. Tenía una mente inquisitiva y un gran
deseo de comprender la verdad espiritual, pero no quedó satisfecho con el resultado de sus
investigaciones. De alguna manera oyó hablar sobre R.G. Spurling y la Iglesia de Dios.
Boehmer dice: «Mientras oraba y estudiaba las Escrituras, entré en contacto con R.G. Spurling,
quien con gran destreza me comprobó la Iglesia de Dios. De inmediato me convertí en miembro
ministro de la Iglesia»7.
El 20 de agosto de 1910, a sus 29 años, Boehmer se unió a la Iglesia de Dios y comenzó su
ministerio como evangelista. Soltero, entró en la región montañosa de Carolina del Norte y
Georgia, cerca de la vecindad donde vivía Spurling. El 11 de febrero de 1911, se casó con Millie
Odom, una joven que se convirtió durante su campaña de avivamiento en Blairsville, Georgia.
Ella se convirtió en su compañera y colaboradora en las montañas.
Una estudiante-maestra de la Escuela Bíblica Holmes en Altamont, Carolina del Sur, también
conoció a Boehmer y se interesó por su ministerio de evangelización. Su nombre era Nora I.
Chambers, quien en 1911, junto a su esposo, Fred, decidió pasar su receso de primavera en las
montañas de Carolina del Norte. Aunque su intención era ayudar a Boehmer durante un tiempo
corto, terminaron quedándose hasta el invierno y finalmente por dos años. Nora Chambers era
una profesora muy diestra que tenía un espíritu pionero. Las dos parejas formaron un equipo
eficaz y a menudo eran asistidos por otros estudiantes de Holmes. No tardaron en descubrir que
seguía vivo aquel odio que una vez fue dirigido contra la santidad y la Unión Cristiana.
Fred Chambers grabó algunas de las experiencias del equipo de evangelización. Fue una época
de muchísimo trabajo: caminar unos 32 kilómetros diarios para llegar a sus citas, predicar en
templos abandonados o alquilados y ganarse las almas para Cristo en los poblados,
asentamientos y hogares particulares. Su trabajo no pasó desapercibido por sus enemigos,
quienes prendieron fuego a la cabaña que les servía de albergue, destruyendo todas sus
posesiones.
El grupo iba de un lado a otro y vivían como mendigos. Como no contaban con apoyo
financiero, Boehmer y Chambers tuvieron que cortar madera para ganarse 7 centavos y medio
por una hora de trabajo8. A pesar de todo sobrevivieron.
Luego sufrieron una agresión seria. Los lugares donde celebraban los servicios fueron
quemados. Cuando sus enemigos vieron que el grupo seguía con los cultos y que atraía a las
multitudes, decidieron matar a Boehmer y acabar de una vez por todas con la santidad. Una
noche, seis enmascarados irrumpieron en su improvisado campamento, mientras eran
aguardados por otros setenta. Boehmer y su esposa no se encontraban, pero la turba arrastró a
Chambers y le agredieron hasta dejarle inconsciente. Nora logró escapar y avisar a los Boehmer
para que se escondieran de los hombres que venían a matarlos. Años más tarde ella todavía se
estremecía con el recuerdo:
Allí estuvimos, una pequeña banda sin dinero, sin amigos, sin que nadie nos protegiera, a merced de nuestros enemigos
que estaban decididos a echarnos fuera por la fuerza o muerte. Fuimos apedreados muchas veces, envenenados y
acribillados…Las turbas airadas constantemente nos amenazaban, pero Dios se nos reveló de muchas maneras...Si
teníamos que caminar 30 ó 40 kilómetros para llegar a una cita, íbamos cantando, danzando, hablando en lenguas y
alabando a Dios. Estábamos tan gozosos9.
Esos años de dura labor les preparó para un ministerio exitoso. Boehmer fue un predicador
sencillo del evangelio de Jesucristo en una época en que abundaban los estilos pomposos. Solía
decir que si el evangelio por sí solo no atraía a la gente, entonces, no habría nada que pudiera
hacerse. En el 1913 tanto él como Nora Chambers fueron contratados para puestos de
responsabilidad en Cleveland. Chambers se convirtió en la correctora de la casa de
publicaciones y en el 1918 fue la primera maestra de la Escuela Bíblica, que ahora es conocida
como la Universidad Lee. En 1921, Boehmer se convirtió en el primer secretario-tesorero
general.
La obra afroamericana
A partir de 1909 hubo miembros y ministros negros en la Iglesia de Dios. El primer esfuerzo
misionero (1909-1910) fue interracial, con Edmundo S. Barr (negro) y R.M. Evans (blanco),
quienes fueron juntos a las Bahamas. Barr, el ministro negro más antiguo del que se tiene
información, recibió su licencia en el 1909 y fue ordenado el 3 de junio de 1912. Casi
inmediatamente hubo otros.
Se sabe que en el primer registro oficial de las Minutas de la Asamblea de enero de 1913
aparecen once ministros negros, aunque su raza no es mencionada Sus nombres son:
1. Edmundo S. y Rebecca Barr, quienes en aquel entonces vivían en la Florida.
2. Crawford F. Bright, de Florida.
3. Wilmore Vanderbilt Eneas, de las Bahamas.
4. William Eaves, de las Bahamas.
5. Lizzie Green, de Florida.
6. James E. Lowe, de las Bahamas.
7. Samuel Rice, de Carolina del Norte.
8. Thomas B. Smith, de Florida.
9. P.G. Talley, de Tennessee;
10. Edward Truman, de Florida.
11. D.O. Wall, de Florida.
Por algunos años (aproximadamente hasta 1920), no hubo mención explícita sobre la raza o el
color de los miembros, cosa que ha dificultado la corroboración de los nombres y las fechas. De
los arriba mencionados, cuatro ostentaban el rango de obispo o ministro ordenado: Barr, Samuel
Rice, P.G. Talley y D.O. Wall. Algunos de los predicadores eran oriundos de las Bahamas, a
pesar de que algunos vivían y trabajaban en Florida10. Para noviembre de 1913 se habían
añadido otros cuatro ministros licenciados11:
1. Z. Furleson, de la Florida.
2. Alford Holland, de Carolina del Norte.
3. David LaFleur, de Florida.
4. A.L. Odom, de Carolina del Norte.
En el 1912 hubo tres congregaciones negras en la Florida: Jacksonville, Miami y Coconut
Grove, un suburbio de Miami. Todas aparecen registradas en las Minutas de la Asamblea de
1913. C.F. Bright era el oficinista de la iglesia de Jacksonville, David LeFleur en Miami y J.P.
Brookins en Coconut Grove. En el 1913 fue organizada otra iglesia en Betsytown en Teneessee,
con Margaret Collier como tesorera. Las congregaciones de Coconut Grove y Betsytown no
duraron mucho tiempo.
Las iglesias negras estuvieron bajo la supervisión de un blanco hasta que en la asamblea de
1915 fue nombrado Edmundo S. Barr. Esta decisión fue revisada dos años después y las iglesias
negras volvieron a estar bajo la supervisión de un blanco. Parece que hasta 1922 no se hizo
ningún esfuerzo por volver a separar a las iglesias. El espíritu de hermandad que hubo entre
Barr y Evans prevaleció durante los años formativos de la Iglesia de Dios.
La semilla hispana
La expansión del avivamiento en 1911 hizo que muchísimos obreros pentecostales decidieran
afiliarse con la Iglesia de Dios. Ese fue el caso de R.M. Singleton, un evangelista de Nuevo
México. Singleton había organizado dos congregaciones en Ratón, una de las cuales estaba
ubicada entre la comunidad mexicana, y las trajo a la Iglesia de Dios. Ambas congregaciones
sumaban 53 miembros.
El 26 de febrero de 1912, luego de haber consultado al liderado de la Iglesia de Dios, Singleton
ordenó a T.F. Chávez, de 73 años, como pastor de la congregación. Como sucede con las
iglesias y los ministros afroamericanos, el registro no menciona ni el trasfondo étnico ni
lingüístico de Chávez. Esa información ha sido obtenida de la correspondencia de ese período.
Chávez y Juan Padilla (quien no era ministro a tiempo completo) trabajaron diligentemente para
el Señor en Ratón, hasta la muerte del primero, el 23 de diciembre de 192212.
La obra hispana creció lentamente hasta que hubo numerosas congregaciones por todo el
suroeste. La semilla cayó en buena tierra y un día daría una gran cosecha. La Iglesia de Dios
siguió adelante invitando a otras lenguas y razas a su comunión.
Durante los meses siguientes a la asamblea de 1912, A.J. Tomlinson visitó las nuevas
congregaciones en el suroeste y de ahí pasó a Colorado, Nebraska, Iowa, Kansas y Missouri,
donde predicó el mensaje pentecostal con cierto éxito13. El terreno estaba listo para el
evangelio completo y la Iglesia de Dios.
Se esparce la llama
En 1912, un predicador metodista de Evansville, Indiana, quien llevaba un año escudriñando
las Escrituras, se convenció de que el bautismo con el Espíritu Santo era una bendición para los
hombres y las mujeres consagradas. En sus notas inéditas, D.P. Barnett ha relatado:
Persuadido totalmente de esta verdad gloriosa, procedí a predicar la doctrina a mi congregación. Luego, orábamos en el
altar esperando el bautismo del Espíritu. Dios derramó su Espíritu sobre nosotros un domingo por la mañana, como lo
hizo sobre los ciento veinte el día de Pentecostés. Muchos de mis miembros fueron bautizados y hablaron lenguas según
el Espíritu les daba que hablasen. Yo también recibí esta preciosa experiencia14.
Esto provocó que Barnett y algunos de sus miembros fueran expulsados de la Iglesia
Metodista, pero alquilaron un salón y lo convirtieron en una misión pentecostal, que
rápidamente se convirtió en una obra poderosa del evangelio completo. Bajo su poderosa
predicación cayó un gran avivamiento sobre Evansville. Este evangelista sería uno de los más
grandes ganadores de almas de la Iglesia de Dios. El periódico local publicó: «Anoche, los
pentecostales elevaron tal clamor que hasta los espectadores lloraron de emoción»15.
Barnett se sentía como Jeremías, con el fuego ardiente metido en sus huesos, así que no tenía
otra opción que predicar el mensaje de Dios (Jeremías 20:9). Éste salió con su carpa a predicar a
través de las villas, pueblos y ciudades. En Rumsey, Kentucky, se ganó a los hermanos Tony y
Prony Ford, quienes más adelante se convertirían en predicadores de la Iglesia de Dios.
En el pueblo de Carmi, Illinois, una escuela rural fue alquilada para la campaña, pero antes de
que concluyera la semana se les ordenó que desalojaran el edificio. Barnett no se inmutó, sino
que levantó su carpa y siguió predicando la regeneración, santificación y bautismo del Espíritu
Santo. El avivamiento fue tan grande que atrajo a miles de personas de lugares distantes.
Algunos testigos recuerdan que en algunas noches hubo entre 12 a 15 mil personas reunidas por
el campo para escuchar al predicador con voz de trompeta. Barnett así lo recuerda:
No me hizo falta una multitud. Nunca concluí mis servicios en la hora señalada, ni de día ni de noche. Tenía una voz
muy fuerte en esos días; no me cansaba fácilmente…Predicaba varias veces por el día y la noche. El altar se llenaba.
Orábamos en el altar; muchos oraban por la bendición. Algunos caían bajo el poder del Espíritu Santo…tan pronto se
vaciaba el altar, volvía a predicar y nuevamente se llenaba de gente16.
Algo nuevo estaba sucediendo en Illinois. Los funcionarios de la ciudad llamaron a los
médicos para que examinaran a aquellos que estaban bajo el Espíritu Santo, pero éstos no
descubrieron ningún mal que no fuera “un poder superior al de los hombres”. En esos días llegó
un carnaval al pueblo que se ubicó justo en frente de la campaña, pero la gente se tornaba hacia
el avivamiento. Hasta los artistas del carnaval se aventuraron a cruzar la calle y algunos se
convirtieron al evangelio. No les quedó otro remedio que irse del pueblo.
En la primavera de 1914, Barnett celebró una campaña más exitosa en Eldorado, donde cientos
recibieron el bautismo del Espíritu Santo. La gente acampaba cerca de la carpa para no perderse
ni un culto ni un sermón. Los servicios eran tan emotivos y la voz del evangelista era tan aguda
que muchos caían sobre el aserrín antes de haber llegado al altar. El predicador iba por los
pasillos señalando a los pecadores y ordenándoles que buscaran a Dios. Muchos caían gritando,
ya fuera por miedo o en éxtasis17.
Una gran iglesia pentecostal fue construida en Eldorado y Barnett permaneció como pastor.
Una de sus miembros era una dama de la Iglesia de Dios de Alabama, quien instó a su pastor a
que invitara a T.S. Payne, que para ese tiempo era un destacado predicador. En 1916 Payne
visitó Eldorado y les habló sobre la importancia de la organización. Barnett y la congregación se
unieron a la Iglesia de Dios. Entre los futuros ministros que se unieron a la iglesia se encontraba
John O. Yates, quien pronto sería el pionero en los estados de Illinois y Missouri. También se
añadió la iglesia de Carmi y otras congregaciones que nacieron bajo ese avivamiento. Así fue
como la Iglesia de Dios se extendió por el medio oeste.
Al noroeste
La Iglesia de Dios entró a Dakota del Norte y del Sur en parte gracias al avivamiento de la
calle Azusa. En el 1907 W.J. Seymour, líder de la Misión de la calle Azusa, llevó a cabo una
campaña en la ciudad de Zion, Illinois, donde Maud y Lula Bishop, de Thunder Hawk, Dakota
del Sur, recibieron el bautismo del Espíritu Santo. Los Bishop regresaron a su casa extasiados
con su experiencia.
Casi simultáneamente, Jasper B. Matthews de Spokane, Washington, quien había caído en la
miseria por su pecado y alcoholismo, se convirtió a Cristo en una misión en el arrabal de la
ciudad y viajó a la Misión de la calle Azusa en Los Ángeles. Allí recibió el bautismo del
Espíritu Santo y regresó a Spokane a levantar una carpa y predicar con considerable éxito. En el
1914 sintió el llamado de ir a Golden Valley, Dakota del Norte, a orar por una mujer que estaba
al borde de la muerte.
Esa mujer era Josephine Walker, quien había visitado los hospitales de Bismarck, Dakota del
Norte y Minneapolis, Minnesota, pero no había mejorado. Su peso había ido de 160 a 80 libras.
Cuando Matthews llegó a Golden Valley, situado entre Bismarck y las montañas Killdeer, fue
dirigido al rancho Walker, que estaba a unos 14 kilómetros al norte del pueblo. La Sra. Walker,
esposa de E.M. Walker y madre de cinco hijos, le suplicó que la ayudara a prepararse para su
muerte. Pero Matthews le dijo que no necesitaba morir y oró por ella. De inmediato quedó sana
y cobraba fuerzas cada día. Se dice que su sanidad despertó a la gente de los alrededores.
Jasper Matthews se quedó en Dakota del Norte durante varios años llevando a cabo sus
servicios. Para empezar celebró una campaña de avivamiento en una pequeña tienda de estaño.
Cuando no pudo acoger a más gente, un pastor congregacional alemán le ofreció su iglesia. Allí
se convirtieron y recibieron el Espíritu Santo varios de los futuros miembros de la Iglesia de
Dios. Matthews, de la Fe Apostólica, no organizó una iglesia, aunque se establecieron dos
misiones pentecostales: una en Golden Valley y la otra en la Escuela Barker.
Cuando Matthews regresó a Spokane, un hombre llamado Henry H. Ness, también de la Fe
Apostólica, se convirtió en pastor de cientos de personas. La congregación de Golden Valley se
reunía en un antiguo teatro que había sido comprado por E.M. Walker, uno de los nuevos
miembros pentecostales18. Con el pasar de los meses se vieron asechados por las doctrinas
falsas promulgadas por predicadores itinerantes que se identificaban a sí mismos como
“pentecostales libres”. El pueblo oró para que Dios les ayudara a encontrar su plan para el orden
de la iglesia. Resulta que Will T. Hance, miembro de la Iglesia de Dios de Carolina del Norte,
iba de paso por Golden Valley. Este joven de veintitantos años era conocido como, “el hombre
con la pierna de palo”. El joven predicador no tenía fondos, así que le permitieron pasar la
noche en la cárcel local. Paul H. Walker, el hijo de 16 años de E.M. y Josefina, dice:
Hance era un hombre “salvado por la gracia”, como nos dijo. Había sido un malvado. Durante la época de su maldad,
estaba tratando de subirse al vagón de un tren cuando cayó y perdió su pierna. Había sido un borracho y apostador, pero
ahora era un hombre nuevo, un ministro del evangelio en la Iglesia de Dios. Dado que este hombre tenía un ministerio
victorioso y a que no teníamos un pastor, nos vino como caído del cielo19.
Le pidieron que predicara aunque Hance solamente tenía un año de haberse convertido y unos
seis meses de haber recibido al Espíritu Santo. Aunque era un novato les exhortó a buscar la
unidad y a organizarse para que se libraran de sus dudas doctrinales. Entonces, mandó a buscar
a G.T. Stargel, también de Gastonia, Carolina del Norte, para que le ayudada con la predicación.
Stargel corrió hacia Golden Valley y ayudó a su amigo por varios meses.
Aquellos que tenían dudas sobre la organización eclesiástica fueron persuadidos de que era
bíblica y necesaria. Fue así como en el 1917 quedó organizada la primera Iglesia de Dios en el
noroeste en el rústico rancho de E.M. Walker, a 14 kilómetros de Golden Valley. J.W. Barker, un
agricultor local, fue nombrado su pastor.
Hance y Stargel procedieron hacia la Escuela Barker, donde hubo disensiones similares y
celebraron una campaña que culminó con la organización de la segunda Iglesia de Dios, con
Robert Merrifield como pastor. Durante esa campaña, Merrifield recibió el bautismo del
Espíritu Santo y algunos indios presentes reconocieron que estaba hablando en la lengua de la
tribu Mandan. Desde ese momento sintió una carga especial por los pueblos indígenas.
La Iglesia de Dios superó los primeros escollos y dio frutos. Su gente era buena y fiel y el
mensaje pentecostal se esparció por el noroeste. Desde entonces esa zona ha producido grandes
ministros y pioneros que han salido por todo el mundo.
El sur cobra fuerzas
La Iglesia de Dios también ganó terreno en el sur. En 1913 se establecieron varias pequeñas
iglesias rurales en Mississippi (Friendship, Pilgrim Rest, Holcomb) y una en Virginia
Occidental (Matoaka). Una iglesia fue establecida en Colorado (Colorado Springs) y otra en
California (Whittier). En 1915 Louisiana estuvo representado por cinco congregaciones (Dunn,
Kentwood, Roseland, Scanlon, Spring Creek), tres de las cuales fueron organizadas ese mismo
años, como también ocurrió en Carolina del Sur (Langley, Rock Hill, Morgan).
Además de alcanzar a otros estados, las iglesias del sur se fortalecieron gracias a la labor
incansable de sus ministros. J.W. Buckalew continuó su ministerio fructífero en nuevos campos.
En Copperhill, Tennessee, notorio por la persecución de los santos, Buckalew oró en un campo
abierto con tal intensidad que atrajo a una multitud. Cuando el predicador olvidadizo concluyó
su oración y vio a la gente, les predicó el evangelio y comenzó un avivamiento que dio lugar a
una nueva Iglesia de Dios20.
En Alabama, J.B. Ellis estableció iglesias en un sinnúmero de pueblos y comunidades. Sus
labores y privaciones son bien conocidas, pero era la experiencia común de los pentecostales de
esos días. Atacados por turbas, por dementes que se oponían a la fe, durmiendo en sus tiendas
de campaña o bajo el cielo, comiendo si había alimentos y ayunando si no lo había, ganaron
muchas almas para el Señor. En sus memorias, Ellis relata lo siguiente:
En cierto lugar habíamos asegurado una carpa y un terreno para llevar a cabo una campaña de
evangelización. Levantamos la carpa y empezamos el servicio...en ese momento solamente
tenía veinticinco centavos y como al parecer nadie pensaba que nos faltaba, tuvimos que
alimentar a nuestra familia de ocho con esa cantidad, por cuatro días. Compramos dos panes y
el valor de un centavo de azúcar. Me fui al bosque a orar. El Señor me dirigió a una ladera de la
montaña que estaba cubierta con uvas silvestres. Las hervimos y endulzamos con azúcar y a
cada niño le dimos una rebanada de pan untada con esa jalea. Ni la esposa ni yo comimos
porque queríamos que durara para los niños21.
A la mañana del domingo siguiente, una familia descubrió la difícil situación del predicador y
le proveyeron comida. El hambre era común entre los predicadores de la santidad.
“Santos rodadores”
Los niños de la Iglesia de Dios sufrían más abuso que sus padres. Eran ridi–culizados hasta las
lágrimas porque no participaban en los asuntos sociales de sus escuelas y vestían con sencillez.
Algunos padres sacaron a sus hijos de la escuela para evitar que desmayara su fe. Un epíteto
utilizado para burlarse de los primeros pentecostales era “holy roller” o “santos rodadores”.
Pero ese insulto viejo y trillado no se originó con ellos.
Según los lexicógrafos, el término apareció por primera vez impreso en 1842, curiosamente
dirigido hacia los católicos que eran expresivos y emocionales en su adoración. Desde entonces
ha servido para faltarle el respeto a la gente que adora con intensidad. Un somero estudio de
fuentes contemporáneas muestra que la mayoría omite por completo el término. En otros
aparece como una expresión despectiva y ofensiva. La gente educada evita cualquier frase de
mal gusto.
El término “metodista” surgió como un apodo que se burlaba de los hábitos de Wesley y sus
compañeros en Oxford. Hasta el término “cristiano” surgió como una expresión de desprecio
contra los discípulos de Antioquía (Hechos 11:26), pero sin querer los identificó con su líder.
Otros grupos de cristianos también han recibido malos nombres (cuáqueros, estremecedores,
etc.), pero la expresión “holy roller” era demasiado irrespetuosa y despectiva como para que
fuera pasada por alto por la Iglesia de Dios.
En la asamblea de 1915 (décimo primera), M. S. Lemons radicó una moción de desaprobación
contra ese epíteto. La siguiente resolución fue aceptada el viernes 5 de noviembre de 1915:
Por cuanto la Iglesia de Dios está sufriendo un reproche indebido por medio del título burlón “santos rodadores”, que se
usa comúnmente en público, al hacer referencia a sus miembros y obras,
Sea conocido de todos los hombres de cualquier lugar y todas las naciones que nosotros, la Iglesia de Dios… por medio
de ésta y de aquí en adelante, rechazamos y repudiamos el título “santos rodadores” en referencia a la Iglesia de Dios.
Por lo tanto, hacemos constar al público que todas las referencias a la Iglesia de Dios que lleven la expresión…“santos
rodadores” en la prensa pública y de otra manera, será considerada y tratada como una burla y una ofensa mal
intencionada22.
La resolución fue aprobada con cierta renuencia: «La opinión fue aprobada, pero debido a su
redacción, no fue aceptaba por completo, sino llevada a más oración y meditación». Él rechazo
de este título de oprobio no desalentó su uso en la referencia pública a la iglesia, pero el tiempo,
el entendimiento y mayor aprecio por los pentecostales hizo que desapareciera.
Los miembros también evangelizan
Ninguna de las persecuciones detuvo el ardor del pueblo por el Señor, ya que muchos estaban
tan entregados a sus misiones que ni siquiera notaron los abusos. Ellos daban por sentado que
los predicadores pentecostales serían encarcelados, apedreados, tiroteados, acosados por
asesinos o que sus lugares de adoración serían destruidos. Era común que un predicador de la
Iglesia de Dios fuera acusado de pervertido desde los púlpitos y por la prensa antagonista. Estas
acusaciones y ataques no lograron desarrollar un complejo de persecución entre los creyentes.
Nada que pudieran hacerles les impresionaba. Ninguno de los diarios, documentos o archivos
que tenemos a nuestro alcance sugiere que haya habido gente deprimida. Por el contrario,
imperaba el gozo y contentamiento, como los primeros discípulos, «…de haber sido tenidos por
dignos de padecer afrenta por causa de su nombre» (Hechos 5:41).
Las campañas continuaron y el mensaje pentecostal calaba hondo en los corazones
endurecidos, complacientes o ignorantes. El éxito constante motivaba al pueblo a orar y ayunar
y la Palabra de Dios era glorificada en su medio.
Los registros muestran que para la asamblea de 1917 (decimotercera) la Iglesia de Dios había
llegado a Arkansas, Maryland, Michigan, Ohio, Oklahoma, Pensylvannia y Texas, para un total
de 23 estados con congregaciones organizadas. No fue fácil, pero cada paso representaba una
victoria en contra de obstáculos increíbles y daba esperanza para el futuro.
El surgimiento de estas congregaciones testifica sobre el celo y espíritu de la Iglesia de Dios.
La verdad es que cada miembro se sentía responsable de compartir su fe con sus amigos y
vecinos. Y por doquiera surgían iglesias. Aaron Smithgall, un aserradero de Pensilvania, no era
un creyente pentecostal, pero sí su esposa. Nancy Anna Cahill, una miembro de la Iglesia de
Dios de Interior, Virginia. Su Biblia indica que fue salva en 1901, santificada y bautizada con el
Espíritu Santo en 1909 y que en 1911 se hizo miembro de la Iglesia de Dios, «donde estaré
hasta que Jesús venga o me llame al hogar».
Aaron y Nancy se casaron en noviembre de 1902 y disfrutaron de una larga vida juntos. Les
nacieron tres hijas y viajaban en busca de trabajo en los aserraderos. A su paso dejaron un
sinnúmero de iglesias, pues dondequiera que vivían, Anna llevaba a cabo cultos de oración y
testificaba sobre su salvación y el bautismo del Espíritu Santo. Tan pronto reunía a varias
personas, mandaba a buscar a un predicador (como M.S. Lemons) y organizaba una campaña.
Luego dejaba una iglesia organizada. Gracias a ella surgieron congregaciones en lugares
apartados: Sunburst y Waynesville en Carolina del Norte; Shubuta, Mississippi; y Mineola,
Georgia, cerca de Valdosta.
En el 1924, Ethel, la hija mayor de los Smithgall, y quien estaba casada con William Zaukelies,
fue a Michigan, donde testificó sobre el bautismo del Espíritu Santo. Algunos de los miembros
de la familia Zaukelies recibieron la experiencia y desempeñaron un papel en el inicio de la
Iglesia de Dios en varias ciudades y pueblos del oeste de Michigan y en la parte superior de la
península23. Así que la Iglesia de Dios llevó el evangelio de un lugar a otro, de una a otra
generación.
Capítulo 13
UN CAMINO ANGOSTO
Indagar en las Escrituras
Los primeros miembros de la Iglesia de Dios estaban decididos a aplicar la Biblia a cada
aspecto de sus vidas. Ellos tomaron en serio las palabras de Jesús: «Escudriñad las Escrituras,
porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio
de mí» (Juan 5:39). Esto significa que aceptaban “cada tilde y coma” de la Palabra y en su vida
privada y pública se esforzaban por seguir sus preceptos con la misma prontitud con que
reclamaban sus promesas. Si la Biblia lo dice, así debe ser.
Esto creaba ciertas dificultades cuando la estrecha interpretación personal de un pasaje trataba
de incluir algo que no era explícito en la Biblia. En otras palabras, si la Biblia callaba sobre un
asunto, los creyentes concluían que era aprobado o desaprobado a partir de otros pasajes
bíblicos. A esto le llamaban, “usar [o trazar] bien la Palabra de verdad”. Como resultado,
impusieron muchas restricciones y límites sobre sus vidas. Empero, Jesús dijo en Mateo [Link]
«…pero angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la
hallan».
Esa realidad se arraigó en los corazones y las mentes del pueblo. A veces un pasaje, como,
«Seguid la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor» (Hebreos 12:14), era
resumido en una frase como, “santidad o infierno”. A pesar de las restricciones más severas, su
manera de pensar era sencilla y tranquilizadora. Aquello que la Biblia no condenaba ni
desaprobaba de un modo directo creaba una especie de zona gris, así que era mejor tomar otra
ruta. Por lo tanto, los tabúes superaban a las tolerancias. Esta mentalidad no creó problemas
mientras estuvo limitada a asuntos de placer. Pero en ocasiones iba más allá.
La búsqueda de la perfección
La Iglesia estaba tan obsesionada con la exactitud teológica porque tenía un objetivo: alcanzar
la perfección requerida y prometida en las Escrituras. Se sabe que los creyentes solían reunirse o
pasar largas horas a solas, con sus Biblias en la mano, meditando en pasajes tales como: «Por
tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección, no
echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios»
(Hebreos 6:1); «Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda
contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios» (II
Corintios 7:1); «Pero el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo,
después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y
establezca» (I Pedro 5:10) y otros.
La ansiedad por alcanzar ese maravilloso estado se refleja en las notas tomadas por A.J.
Tomlinson durante la asamblea de 1908:
Cuando comparamos nuestras imperfecciones con la norma impuesta, debemos esforzarnos por alcanzarlo lo más
rápidamente posible. Pero en cuanto a qué debíamos hacer, hubo indecisión, excepto en que acordamos que cada quien
actuaría de acuerdo con sus capacidades y mejor entendimiento, siempre en busca de una mayor iluminación1.
Los creyentes habían retomado la meta de tantos santos del pasado: vivir en perfección en un
mundo imperfecto. Esa búsqueda empezó en uno y otro pueblo, hasta el día de hoy. Las
primeras asambleas fueron el escenario de muchísimo debate e investigación del asunto. En los
primeros días los esfuerzos giraron en torno a imponer prácticas externas que crearan un estado
de rectitud interna.
En última instancia comprendieron que la perfección cristiana no es alcanzada a través de
órganos eclesiásticos, sino de la relación personal con Dios. La perfección es el ideal de la
relación de Dios con su pueblo. Los cristianos deben ser sus hijos perfectos, pero no por sí
mismos, sino gracias a su Presencia en sus vidas. Cada uno debe purificarse y mantenerse sin
mancha o arruga mediante el sometimiento al proceso de la perfección2.
Asambleas de aprendizaje
De 1912 a 1920 las asambleas anuales (que crecieron de 21 delegados en 1906 a unos 400 en
1912) se dedicaron a lidiar con problemas que iban de la mano del crecimiento. Fue en esas
convenciones que los delegados (aprovechando su voz democrática) tomaron decisiones
relacionadas con la doctrina, el gobierno y propósito de la Iglesia. El ambiente de informalidad
no evitó que fueran procesos ordenados y progresistas. El supervisor general, como figura
paternal, impartía instrucciones para el orden de las sesiones, como lo hizo en 1914:
Estamos aquí para tratar los negocios del Maestro. Estamos aquí para obtener un mayor
conocimiento y equiparnos mejor para el gran conflicto que tenemos ante nosotros. Estamos aquí para ayudarnos los
unos a otros al impartir nuestro conocimiento y aconsejarnos mutuamente sobre temas de importancia que todavía no
comprendemos por completo3.
Tomlinson utilizaba su discurso de apertura para presentar los temas que serían llevados ante la
consideración de la asamblea. Luego, el profesor F.J. Lee abundaba sobre los tales. El
supervisor general celebraba una sesión de preguntas y respuestas en donde se encargaba de
contestar los dilemas morales planteados por los delegados. Fue durante esas sesiones que se
articularon y convirtieron en ley algunas de las posturas más radicales de ese período. Esa
informalidad no aplica a los planteamientos doctrinales, sino a muchas costumbres y prácticas
éticas. De 1912 a 1920 fueron respondidas un sinnúmero de preguntas, la mayoría de las cuales
fueron acompañadas por referencias bíblicas adecuadas.
Tomlinson refería las preguntas más difíciles a una comisión, que estudiaba el asunto y traía
sus conclusiones al final de la asamblea (como sucedió con el asunto del divorcio y las segundas
nupcias en la asamblea de 19134). La Biblia siempre fue la máxima fuente de entendimiento.
Claro está, no todas las respuestas se convirtieron en prácticas, como acordó la asamblea de
1929: «…nosotros, la Iglesia de Dios, no consideramos las preguntas y respuestas, esto es, las
respuestas que fueron dadas por un individuo sin haber sido aprobadas en la sesión de la
asamblea general, como parte de las enseñanzas o el gobierno de la Iglesia de Dios»5.
Manifestaciones espirituales
En cada asamblea ocurrían manifestaciones espirituales maravillosas. Muchos enfermos eran
sanados, ya fuera durante los servicios nocturnos o en los de oración. Muchos mensajes eran
impartidos en lenguas e interpretados y casi siempre eran exhortaciones y amonestaciones a una
vida cristiana más devota. Durante un sermón de J. W. Buckalew, el sermón fue interrumpido
cuatro veces por el ejercicio del don de lenguas e interpretación. Este hablar en éxtasis no era
algo extraño, sino esperado, pues la glosolalia prevalecía en los servicios de adoración de las
iglesias locales. Will Durant ha descrito un servicio cristiano del siglo I en Roma que
sorprendentemente es similar a los modernos servicios pentecostales:
En muere Domini, o el día del Señor, los cristianos se reunían para su ritual semanal. Su clero leía las Escrituras, dirigía
la oración y predicaba instrucciones doctrinales, exhortaciones morales y controversias sectarias. En los primeros días, se
permitía que los miembros de la congregación, especialmente las mujeres, “profetizarán”, esto es, “hablaran” bajo trance
o éxtasis, palabras que podían cobrar significado a través de la interpretación piadosa6.
Las actas recogidas de 1910 a 1920 con frecuencia mencionan la expresión, “como de fuego”,
en aparente alusión a un resplandor o brillo suave visto sobre aquellos que estaban bajo la
influencia del Espíritu Santo7. Esta expresión proviene de Hechos [Link] «…y se les aparecieron
lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos».
Otro fenómeno era que alguien tocara un instrumento musical en el Espíritu, ya fuera el piano
u órgano, sin que tuviera la habilidad natural8. Al igual que el hablar en lenguas, estas
manifestaciones eran comunes en las asambleas y los cultos locales. El Espíritu Santo estaba
presente en la adoración pública y privada.
La Iglesia estaba en una marea espiritual alta y los miembros dependían de las Escrituras. Sin
embargo, un día tendrían que cuestionarse y lamentarse por muchas cosas. Una interpretación
en particular produjo divisiones en la Iglesia. Esos conflictos pusieron a prueba su madurez.
Serpientes en el santuario
En 1913 la convergencia de unas actitudes, sucesos y personas trajo a ciertas partes un
ejercicio extraño, enigmático y divisivo, justificado por la obediencia a la Palabra de Dios. En
Grasshopper Valley, cerca del poblado de Birchwood, Tennessee, un predicador llamado George
W. Hensley se convenció de que en Marcos 16:17-18, Jesús ordena que sus discípulos agarren
serpientes como una señal para los incrédulos. Hensley era un predicador independiente que
desde 1910 se había ganado la reputación de agarrar las serpientes que eran traídas al culto por
sus detractores. Se desconoce la razón que en 1912 le llevó a unirse a la Iglesia de Dios, donde
fue licenciado como evangelista en 19159. Empezó a predicar en las iglesias cercanas, donde
mostraba su fe agarrando las serpientes. Lo extraño es que halló un aliado en A.J. Tomlinson,
supervisor general y editor de El Evangelio.
El resultado fue que las páginas editoriales del periódico oficial empezaron a mencionar el
manejo de las serpientes10. Como era de esperarse otros predicadores empezaron a imitar a
Hensley. De 1914 a 1920, el periódico publicó los informes de ocho evangelistas que alegaban
haber agarrado serpientes en sus cultos. Por lo general, este fenómeno ocurría en localidades
rurales o en las montañas, donde abundaban los charlatanes que traían las serpientes al culto
para incitar a los creyentes. Esta práctica también se vio en las zonas rurales de otros estados.
En 1922, Hensley renunció a su ministerio en la Iglesia de Dios. Su hoja de revocación
solamente dice que “tenía muchos problemas en su hogar”. Hensley aparentemente era un
marido inestable que tuvo varias esposas a lo largo de su vida. Fue un predicador independiente
antes y después de unirse a la Iglesia de Dios y tras su desafiliación tuvo muchos altibajos. Pero
la práctica divisiva que trajo consigo ocasionó daños considerables. (Lo irónico es que murió a
causa de la mordedura de una serpiente durante un culto celebrado el 25 de julio de 1955 en la
Florida)11.
La verdad es que el manejo de serpientes estuvo limitado a un pequeño sector de la Iglesia de
Dios y no se propagó a otras partes, a pesar de haber sido tan llamativo. Muchos pastores se
mostraron reacios a condenar cualquier cosa que pudiera ser una obra del Espíritu Santo, pero
nótese que no lo introdujeron en sus iglesias. Tampoco ocurrió en las convenciones estatales ni
en la asamblea o ninguna de las actividades generales de la Iglesia de Dios. Este fenómeno
solamente ocurrió en lugares rurales aislados, casi siempre en respuesta a las provocaciones de
los oponentes de la fe. Poco a poco se levantaron las voces de protesta en las iglesias, la
correspondencia y palabra impresa12.
La mayoría interpretó las palabras de Cristo como aplicables a situaciones parecidas a la de
Pablo en la isla de Malta (Hechos 28:1-6). Puede que surja alguna otra circunstancia donde sea
necesario agarrar una serpiente y, si así fuera, contamos con la promesa del Señor en Marcos
16:1813. Tómese por ejemplo, un incidente en Carson Springs, cerca de Newport, Tennessee. El
22 de julio de 1931, un niño fue mordido por una víbora mientras estaba con su padre
recogiendo bayas silvestres en la ladera de una montaña. De inmediato, el padre oró por su hijo
y le llevó a un culto que estaba celebrándose en la Iglesia de Dios. El predicador y la
congregación oraron por el niño y “Dios removió la inflamación”. Un periódico local criticó el
hecho de que no fuera llevado al hospital y especuló que moriría. Empero, en su próxima
edición informó que el niño se había recuperado por completo14.
Nos toca indagar la razón
La historia del cristianismo ha sido marcada por creyentes que en su celo por expresar su
devoción a Dios, han descartado los límites de la razón. La mayoría de los avivamientos y las
reformas han contado con radicales y extremistas que crearon tantos obstáculos y problemas
como sus oponentes. Martín Lutero gritó al enterarse de los excesos de sus seguidores
protestantes: «Señor, sálvame de mis amigos. Yo puedo hacerme cargo de mis enemigos»15.
Esa tendencia a demostrar la devoción por medios inaceptables se remonta a los inicios del
cristianismo. Santiago y Juan pidieron que fuego cayera sobre una ciudad que se había negado a
recibir a Cristo (Lucas 9); Pedro sacó su espada para defender a Cristo (Mateo 26). Pero Jesús
reprendió a los tres.
La fe de Cristo ha sido testigo de actos que van desde la crueldad hasta la curiosidad, casi
siempre a raíz de una malinterpretación bíblica. El celo a veces se expresa en hostilidad contra
aquellos que no comparten nuestras creencias, como sucedió con los católicos durante los
horrores de la Inquisición.
Los fanáticos casi siempre tienen en común su deseo de exponerse al dolor o peligro, como
sucedió con los flagelantes del siglo IV y la Edad Media, quienes mutilaban sus cuerpos para
beneficiar sus espíritus. Sus espaladas sangrientas y cuerpos mutilados son el cuadro más
aberrante del fanatismo que se haya visto.
El manejo de serpientes surgió como un impulso para probar la fe:
1. Se creía que era un acto de obediencia a Cristo.
2. Que era exponerse al peligro para demostrar el poder de Cristo.
3. Que validaba la doctrina.
4. Que comprobaba la salvación.
Su error está en que Jesús ofrece en Marcos 16:17-18 otras garantías para los creyentes. Esa
garantía fue violada por la aberración de la manipulación de serpientes, la cual convirtió los
santuarios en lugares de peligro y muerte y en un espectáculo, que hubiera sido condenado
apasionadamente por otros creyentes.
Lo peor es que el testimonio de Jesús se convirtió en un espectáculo morboso, una
manifestación pública para demostrar algo que era una cuestión de la fe individual, de la
identidad espiritual. Jesús no cayó en esa tentación: «No tentarás al Señor tu Dios» (Lucas 4:9-
12).
Un obispado perpetuo
Al mirar al pasado notamos que la asamblea de 1914 fue fatídica. Durante la misma sesión en
que A.J. Tomlinson habló sobre al asunto del manejo de las serpientes, la Iglesia tomó un rumbo
que culminaría en decepción y tristeza. Nadie lo notó en ese momento y, a decir verdad, algunos
hasta se regocijaron; pero esa acción provocaría una gran frustración en el cuerpo. En un
momento emotivo Tomlinson se convirtió en supervisor general vitalicio.
Cuando llegó el momento de votar por un supervisor, Tomlinson se arrodilló en oración
mientras, «la congregación quedó en silencio y todo estaba tan quieto como si hubiese ocurrido
una muerte». La elección fue unánime. A continuación, varias personas hablaron a favor de que
fuera un puesto vitalicio y se preguntó si alguien estaba en contra. Nadie habló. Por lo tanto, sin
llevarlo a votación, adoptaron la sugerencia radical, con la salvedad de que, «la asamblea estuvo
de acuerdo con que fuera una selección final»16. A partir de ese momento no se llevarían a cabo
otras elecciones para el cargo y quedó sembrada la semilla de un futuro triste.
El hombre electo como líder vitalicio tenía una personalidad compleja que de vez en cuando
emitía notas discordantes. Tomlinson trajo avances y obstáculos a la causa que amaba, cosa que
no es rara entre los pioneros de la experiencia humana. A veces sus reacciones sorprenden o
confunden a sus seguidores. El celo por la libertad que le llevó a oponerse al reglamento de la
Iglesia aprobado en 1902 y a opiniones similares sobre la primera asamblea de 1906, eran
contrarias a las actitudes posteriores que asumió sobre un legalismo y control estricto. Quizá su
trasfondo cuáquero influyó su pensamiento. Era un hombre honesto intelectualmente, pero
espiritualmente reticente en algunas cosas. Por ejemplo, no estaba dispuesto a aceptar el
bautismo del Espíritu Santo, aunque sabía que sus amigos íntimos habían recibido la
experiencia en el 1896. Pero más tarde se mostró tan a favor de la experiencia que se convirtió
en uno de sus portavoces y escribió con honestidad sobre su bautismo. La Iglesia de Dios lo
amaba por todo lo bueno que vieron en él y salieron confiados de la asamblea.
La guerra “de allá”
Los años precedentes a la llamada Primera Guerra Mundial han sido descritos como la época
de la inocencia de los Estados Unidos. Esa impresión es celebrada por los historiadores y
teólogos, quienes, desde diferentes puntos de vista, estudian las tendencias, los tiempos y las
costumbres de las generaciones. La vida durante la “edad de oro” (desde el final de la Guerra
Civil de los Estados Unidos y la Primera Guerra Mundial) era sencilla y despejada, con
distinciones e identidades claras. La guerra cambiaría eso para siempre. Fue un momento
crucial para los Estados Unidos como nación y para la Iglesia de Dios, como cristianos y
ciudadanos.
El mosaico de ambiciones nacionales y rivalidades coloniales que llevaron a Europa al borde
de la guerra era demasiado complejo para la mayoría de los estadounidenses. De hecho, el
asesinato que encendió la mecha de la pólvora en Europa sonaba como algo de otro mundo.
¿Qué sabían sobre el Archiduque Francisco Fernando de Austria o de un lugar llamado Sarajevo
en la provincia austriaca de Bosnia? El domingo, 28 de junio de 1914, todo era muy remoto
como para preocupar a los estadounidenses, en particular a los miembros de la Iglesia de Dios.
Al comienzo de la guerra en 1914, la nación y la Iglesia vacilaron y se mantuvieron al margen.
Las canciones de ese período resumen la actitud de los Estados Unidos: aislado, egocéntrico y
autónomo. Otras canciones expresaban oposición contra el reclutamiento obligatorio.
El presidente Woodrow Wilson anunció que la política de los Estados Unidos sería una
neutralidad estricta, la cual mantuvo, inclusive hasta después que Europa, a través de su
laberinto de alianzas y relaciones diplomáticas, quedó dividida en dos coaliciones: las potencias
centrales (Alemania, Austria, et ál.) y los aliados (Gran Bretaña, Francia, et ál.). El Presidente
pidió a la nación que mantuviera “una mentalidad imparcial en su pensamiento”17.
Los estadounidenses, que solamente oyeron un grito de guerra en la distancia, sintieron
simpatía y preocupación, especialmente por los aliados, pero aún así concluyeron que no era su
problema. Llama la atención que la causa aliada haya despertado la simpatía del Sur. El
historiador Samuel Eliot Morison sugiere que se debía a que el Sur, «era el único que sea
acordaba de la devastación causada por la guerra»18.
La Iglesia de Dios era pacifista y sus líderes se pronunciaron en contra la guerra. El Evangelio
constantemente criticaba la guerra y advertía a sus lectores en contra de su participación, salvo
que no fuera orar y dar apoyo cristiano. El supervisor general, A.J. Tomlinson, como hemos
visto, también era el editor de la revista y la utilizó para promover la causa pacifista. En esta y
otras causas favoritas, no dudó en hablar ex cátedra, por lo que sus escritos eran tomados como
la política de la iglesia. Tampoco hacía distinción entre sus comentarios como supervisor
general a cargo de la formulación de políticas o como un editor, que buscaba iluminar e influir a
los lectores.
América inexorablemente se involucró en el conflicto y el 6 de abril de 1917, el presidente
Wilson declaró la guerra contra Alemania. El historiador Francis Russell analiza esa declaración
con estas significativas palabras: «El Presidente se presentó ante una sesión conjunta del
Congreso para pedir la declaración que, además de involucrar a los Estados Unidos en una
guerra extranjera, pondría fin a la época de inocencia»19.
La pacifista Iglesia de Dios se estremeció ante la posibilidad de que sus jóvenes fuesen
llevados a la guerra en una tierra lejana. En la asamblea celebrara del 1º al 6 de noviembre de
1917, se aprobó una resolución unánime, «en contra de que los miembros fueran a la guerra».
Pero la Iglesia no podía seguir expresándose en contra de la guerra sin que fuera acusada de
antipatriota. Por ende, tuvo que modificar la retórica y la frecuencia de sus declaraciones
públicas y los miembros de la Iglesia de Dios fueron llamados a las armas junto con el resto de
los jóvenes de la nación. Debido a sus sentimientos en contra de la guerra, varios ministros de la
Iglesia de Dios fueron investigados con relación a sus posibles actividades subversivas.
J.B. Ellis, supervisor de Alabama, fue declarado sospechoso y llevado a los tribunales porque
se negó a comprar bonos de guerra. Fue el ministro más prominente en ser interrogado por su
récord de oposición. El tribunal anuló los cargos en su contra20.
A pesar de que la Iglesia de Dios aconsejó a sus jóvenes a que se registraron como objetores
por conciencia o que solicitaran posiciones fuera del combate, muchísimos se enlistaron en las
diversas ramas militares sin aparente violación de sus convicciones espirituales. En medio del
combate permanecieron fieles a sus compromisos espirituales, tal y como habían hecho en casa.
Sus cartas solicitaban la oración y hablaban sobre sentimientos de soledad y nostalgia por sus
hogares e iglesias y hasta pedían consejos sobre cómo guardar su vida espiritual y dar
testimonio bajo esas circunstancias difíciles.
Tras el armisticio del 11 de noviembre de 1918, El Evangelio publicó un editorial que clamaba
por un avivamiento mundial21. El 19 de abril de 1919 fue publicado lo siguiente:
Homer Tomlinson, hijo del editor, fue dado de alta del ejército la semana pasada y llegó aquí el día 11. Pasó varios
meses en Francia, donde algunos de nuestros muchachos han estado por los últimos años22.
La Iglesia de Dios había sido empujada de cabeza a otra de las realidades de la vida y
sobrevivió sin perder su integridad espiritual. Pero le aguardaban pruebas más severas. El final
de la Primera Guerra Mundial trajo extravagancias sin precedentes, conocidas como la
“generación flapper”, los felices años veinte y la época del jazz. El pueblo de la santidad tendría
que enfrentarse a una sociedad hedonista.

Capítulo 14
EN MEDIO DEL CRECIMIENTO
La Asamblea crece
La Iglesia de Dios hizo importantes avances a pesar de sus actitudes inciertas hacia la Primera
Guerra Mundial. Su fuerza numérica aumentó e impulsó cambios serios. Fue una época feliz
donde los sueños comenzaron a materializarse.
Para 1913 el crecimiento obligó a que la fecha de la asamblea anual fuera cambiada de enero al
otoño. Por lo tanto, en 1913 hubo dos asambleas, siendo la segunda la más concurrida. El
aumento en la asistencia en 1914 plantó la necesidad de que se buscara un auditorio grande para
las futuras reuniones. A tales fines fue nombrado un comité que supervisaría la construcción de
un auditorio, que también serviría como una escuela durante el resto del año. Para la asamblea
de 1915 ese comité había recaudado $235 dólares, que aunque no era una gran suma, al menos
representaba un buen comienzo. Ante la necesidad, las ofrendas aumentaron a un total de
$1,8211. En 1916 la asamblea otoñal superó la capacidad de la iglesia de Cleveland, su
anfitriona desde 1908.
El 15 de enero de 1916, el comité compró por $3,000 dólares el Templo de la Unión de
Mujeres Cristianas en pro de la Abstinencia, en el poblado de Harriman, Tennessee, el cual fue
renovado para la asamblea de 1917. A.J. Tomlinson así expresó el entusiasmo generado por ese
paso:
Los ocupantes de esa humilde habitación donde se llevó a cabo la primera asamblea, el 26 y 27 de enero de 1906, jamás
pensaron que crecerían de año en año hasta alcanzar un número tan vasto como vemos hoy. Si un profeta hubiese estado
en medio de nosotros en ese momento y nos hubiera dicho que la Décima Asamblea Anual sería celebrada en…un
edificio tan espacioso como éste, probablemente no le hubiéramos creído2.
En ese edificio se llevaron a cabo las asambleas de 1916 y 1917. Pero una epidemia de gripe
impidió la celebración de la convención de 1918. En 1919 la asamblea regresó a Cleveland.
El Concilio de los Doce
En la asamblea de 1916, en Harriman, quedó aprobada una medida que tendría un efecto
duradero. El año anterior el supervisor general había sugerido en su discurso la idea de crear un
“concilio de ancianos”. Esta idea fue discutida y analizada por un buen tiempo sin que se
tomara alguna acción3. Sin embargo, la siguiente recomendación fue ofrecida por los siete
hombres que integraban el Comité del Plan Bíblico para el Orden:
Recomendamos que se escoja un cuerpo de ancianos cuyo deber será tener jurisdicción sobre
todos los asuntos que les sean presentados y cuyas acciones y decisiones serán ratificadas por
una sesión de la asamblea. Este cuerpo de ancianos estará compuesto por no menos de doce
miembros y nunca más de setenta4.
A tenor con su postura de seguir el patrón bíblico, el número doce corresponde a los apóstoles
y el setenta a los setenta ancianos mencionados en Números 11:16 y los discípulos enviados por
el Señor en Lucas 10:1. Este concilio recibió el nombre oficial de “Concilio de los Doce” y
debía reunirse en el período previo a la asamblea para discutir con el supervisor general los
asuntos de la denominación y preparar la agenda que sería traída ante la consideración del
cuerpo. El Concilio de los Doce estaba destinado a convertirse en una junta influyente y jugaría
un gran papel en la historia de la Iglesia de Dios. Éste entró en funciones el 13 de febrero de
1911 con el nombramiento de sus miembros.
De acuerdo con las directrices de la asamblea general, A.J. Tomlinson nombró a los dos
primeros ancianos: F.J. Lee y T.L. McLain. Luego, el 15 de febrero, Tomlinson, Lee y McLain
nombraron a los próximos cuatro: T.S. Payne, M.S. Lemons, J.B. Ellis y Sam C. Perry. El 1º de
marzo, Tomlinson, Lee y McLain nombraron a los seis restantes: M.S. Haynes, George T.
Brouayer, S.W. Latimer, E.J. Boehmer, S.O. Gillaspie y J.S. Llewellyn.
Su trabajo fue bien recibido y los delegados se mostraron satisfechos con haberle confiado los
asuntos de la Iglesia de Dios. Esta confianza ha prevalecido a través de los años5.
Mejoras al sistema financiero
Desde el principio, la mayoría de los miembros pagaba sus diezmos en sus congregaciones
para sostener a sus pastores. Sin embargo, esa cantidad era tan insuficiente que la mayoría de
los ministros tenía un trabajo secular. Los supervisores estatales pastoreaban iglesias y a veces
también mantenían un oficio o trabajo. Hasta el supervisor general pastoreó una iglesia por
muchos años, ya que no tenía un salario asignado. Esta situación afectaba la labor ministerial.
El fortalecimiento de las congregaciones permitió que más pastores se dedicaran de lleno al
ministerio. No obstante, el sistema era muy inestable como para sostener a los ministros y
supervisores. Durante la novena asamblea anual (noviembre 1913), C.M. Padgett presentó un
plan:
Cada miembro debe pagar una décima parte de su ingreso de la semana pasada a la tesorería el domingo. Una décima
parte [de los diezmos de cada iglesia local] será enviada al supervisor de su estado. A su vez, el supervisor estatal enviará
una décima parte de los diezmos al supervisor general para cubrir los gastos generales6.
Las actas no indican que la asamblea haya tomada acción sobre esta propuesta. Empero, sí fue
anexada una nota: «Este plan fue explicado tan bien que ante la asamblea que al parecer no
hubo dudas al respecto»7. Se indica que fue implementado en 1913, pero con una respuesta
poco satisfactoria, como indican los registros de la sede: $149 en 19148; $206 en 19159; $484
en 191610 y $491 en 191711.
En la decimotercera asamblea (1917), Tomlinson urgió que fuera adoptado un plan para que el
diezmo fuera compartido entre el pastor local, el supervisor estatal y las oficinas generales: «El
diezmo de diezmos [locales] será enviado a la oficina general. Las nueve décimas restantes
serán utilizadas para abastecer las necesidades en casa, incluyendo a los supervisores»12.
Este plan fue adoptado después de mucha deliberación. Esto significa que de los diezmos
pagados en cada iglesia local, una décima parte iría al supervisor estatal, otra a las oficinas
generales y el resto al pastor local. Este nuevo sistema proveyó los fondos para la expansión
general de la obra, ya que todo el dinero enviado a las oficinas generales, después de pagar el
salario del supervisor general, era destinado al ministerio general, los pastores necesitados, los
evangelistas y las nuevas obras. Esta redistribución fue anunciada el 4 de mayo de 1918 en la
revista y puesta en práctica inmediatamente.
El plan fue un éxito desde el principio y proporcionó el impulso necesario para una obra mayor
en el futuro. Su importancia se vio reflejada en el aumento del diezmo de diezmos recibido: de
$491 en 1917 a $109,210 en 1919.
Con todo eso, los predicadores continuaron luchando contra el hambre y otras necesidades. El
plan no produjo un cambio dramático, pero ayudó a que los ministros continuaran su labor y
éstos, a su vez, ganaron más vidas para el Señor. Así creció y prosperó la obra de Dios.
Énfasis en las misiones
La Iglesia de Dios ha estado comprometida con la evangelización mundial desde sus inicios.
Las obras establecidas en otras tierras pasaban a formar parte de la denominación, como sucedía
con las iglesias en los Estados Unidos. De hecho, en cada asamblea era nombrado un supervisor
para las Bahamas. El término “foráneo” no se había oficializado, a pesar de que la
evangelización mundial era parte de los planes de la iglesia. La Iglesia de Dios nunca ha sido de
corazón provincial.
Debido a que cada congregación era de por sí un esfuerzo misionero, pasaron muchos años
antes que empezaran a recaudarse fondos destinados al sostenimiento de los misioneros. En
1910, R.M. Evans costeó su viaje a las islas Bahamas, aunque las iglesias fueron exhortadas a
enviarle ofrendas. En la asamblea de 1911 se levantó una ofrenda para este misionero y aunque
solamente fueron $21 dólares, fue la primera destinada a las misiones. En la asamblea de 1914
se nombró un comité para que discutiera los planes para las misiones foráneas. El comité
recomendó lo siguiente:
Primero: Que haya un tesorero general que reciba todos los fondos para las misiones
foráneas.
Segundo: Que tales fondos sean distribuidos para suplir las necesidades de los
obreros en las islas Bahamas, la señorita Lillian Thrasher, misionera en Egipto y de
aquellos que saldrán a otros campos foráneos. El supervisor general y el tesorero
general estarán a cargo de la distribución de los fondos.
Tercero: Que el tesorero de cada iglesia local recoja una ofrenda para las misiones
foráneas por lo menos una vez al mes.
Cuarto: Que exhortemos a nuestros pastores y evangelistas a presentar la causa de
misiones y… levantar ofrendas cuando sea oportuno.
Quinto: A discreción de los diáconos, se puede añadir cualquier diezmo en la tesorería
de la iglesia que no se necesite para el sostenimiento del pastor13.
Nuevos campos misioneros
Antes de la asamblea de 1917 (XIII), la Iglesia de Dios recibió cuatro iglesias y ochenta
miembros de Jamaica, las Antillas Británicas, junto con su fundador y pastor, J.A. Joseph, de
Bridgetown, Barbados. F.L. Ryder viajó a Barbados, donde conoció a Joseph, quien había oído
de la Iglesia de Dios y estaba interesado en su organización, doctrina y programa. Muy
complacido con lo que oyó, Joseph se unió a la creciente organización con su ambiciosa obra14.
Ryder luego viajó a la Argentina y según su informe para la asamblea de 1919: organizó dos
misiones, 24 miembros, de los cuales 14 ya habían recibido el bautismo del Espíritu Santo y una
escuela dominical con una asistencia de 47 personas15.
Las minutas de la asamblea de 1919 muestran que se estaba enviando ayuda a los misioneros
en las Bahamas, Egipto, India, Sudamérica y las Antillas. Esto no significa que hubiera
misioneros en Egipto e India, sino que ya se tenía una visión saludable para las misiones. Para
el 1920 en las Bahamas hubo un total de 19 iglesias y 312 miembros, Jamaica tenía 7 iglesias y
232 miembros. Ambos campos eran parte de la obra general de la iglesia, al grado de que se les
nombró un supervisor, como se hacía con el resto de los estados.
R.M. Evans regresó a Miami en 1913 debido a problemas de salud y fue sucedido como
supervisor de las Bahamas por C.M. Padgett, quien a su vez fue sucedido por Milton Padgett en
1914. Milton Padgett continuó como supervisor hasta 1926 con la excepción de unos seis
meses, en 1916-1917, durante los cuales estuvo W.H Cross. Las condiciones en Jamaica
permanecieron inestables hasta el 1922, cuando E.E. Simmons fue nombrado como supervisor,
pero la obra no progresó hasta que en el 1928 fue nombrado Z.R. Thomas.
Un fondo misionero nacional
La Iglesia de Dios no tuvo un fondo para cubrir las misiones nacionales hasta 1916. En
realidad, todos sus esfuerzos consistían en abrir misiones, ya fuera dentro o fuera del país, pero
se usaba el término “evangelización”. Sin embargo, el 8 de noviembre de 1916, el supervisor
general Tomlinson recibió $26.00 de un amigo de la iglesia para que, “enviara a los ministros a
donde tuvieran que ir”. Casi inmediatamente, otra persona contribuyó $13 dólares. Ambas
ofrendas fueron combinadas bajo el título de, “Fondo misionero nacional”. Tomlinson informó:
Aunque parezca extraño, los informes muestran que en un mes yo había recibido e
incorporado a este fondo la suma de $62.97…El libro muestra recibos de dinero en
cada uno de los meses del año…No hubo peticiones de dinero y… la cantidad total
recibida durante el año fue $295.47. Ésta ha sido utilizada para ayudar a 22 ministros
en 11 estados y algunas islas16.
El interés en el fondo misionero creció de tal manera que el secretario-tesorero tuvo
que encargarse de atenderlo. T.S. Payne informó a la asamblea de 1919 que desde 1917 se habían recibido $2,454
dólares para este fondo17.
Los ministros beneficiados enviaron informes sobre el uso del dinero para abrir obras nuevas.
La palabra impresa
El Evangelio continuó como un intermediario entre la organización y los obreros. Sus páginas
estaban repletas de informes positivos y testimonios alentadores que inspiraban a los líderes a
aumentar sus propios esfuerzos por el Señor. Desde que el 1º de marzo de 1910 salió la primera
edición, se esperaba que generara los fondos para su mantenimiento, pues se había asignado una
partida para cubrir los gastos de su publicación. No obstante, la cuota de subscripción de 50
centavos anuales no era suficiente, así que durante la asamblea se recogía una ofrenda para
cuadrar el déficit. En 1912, C.H. Schriner, dueño de la imprenta, se comprometió a imprimir la
revista por el precio de la subscripción, pero el déficit persistió hasta la asamblea de noviembre
de 1914 (décima), cuando finalmente se informó que la revista estaba solvente18. Durante 1914,
la revista empezó a ser publicada semanalmente y así siguió hasta tiempos recientes19.
No fue hasta 1915 que el editor recibió un salario, pues siempre se había opuesto a que se le
recogiera una ofrenda20. Tomlinson, quien además era el supervisor general, recibió $275
dólares. Su familia lo ayudaba en esta obra. Tomlinson era un buen escritor e hizo una labor
encomiable, pero de vez en cuando tuvo que delegar sus responsabilidades.
Al principio, la Iglesia alquiló un pequeño edificio para sus humildes propósitos de imprenta.
No obstante, era tanta su ambición en el campo de las publicaciones que en cada asamblea se
discutía el tema de construir un edificio propio. El equipo de la imprenta ya era propiedad de la
Iglesia. También había un clamor constante por literatura pentecostal para la escuela dominical,
pues la literatura disponible en el mercado no satisfacía las necesidades.
La Iglesia canceló su contrato con el impresor y organizó su propia planta en 1917, acatando la
decisión de la asamblea de 1916. Con un pago inicial de $3,000.00 se compró el edificio que
alquilaba y comenzó la publicación de sus lecciones de escuela dominical (literatura trimestral,
hojas sueltas y cuadros en cartulina), folletos y panfletos. De esta manera dio inicio un
programa de publicaciones. Empero, el nuevo proyecto volvió a tener un déficit y tuvo que
suspender el salario del editor. La Iglesia empleaba a sus miembros (siete a jornada completa y
cinco a media jornada), así que, a pesar del aprieto financiero, hubo satisfacción de que tanto la
imprenta como la editorial estarían en “manos consagradas”.
En dos años la revista aumentó su circulación semanal de 5,000 a 15,000 ejemplares. Fue tanto
el interés que hubo que expandir el edificio: un anexo de dos pisos que fue construido detrás del
edificio original de una planta; luego, una segunda planta fue construida sobre la original y
finalmente se añadió un tercer piso.
El establecimiento del instituto bíblico
En la asamblea de 1917 se tomaron medidas para establecer una escuela bíblica con el fin de,
«entrenar eficientemente a jóvenes y señoritas para el servicio en el campo». Las clases se
impartirían en un salón de la nueva casa de publicaciones, donde también se reunía el Concilio
de los Doce. En esta escuela, la Biblia sería “el texto principal”, aunque los cursos también
incluirían, «tantas obras literarias y musicales como fueran necesarias». Su propósito sería la
capacitación bíblica.
La asamblea esperaba que las clases comenzaran alrededor del 1º de diciembre pero las cosas
no estuvieron listas sino hasta el 1º de enero de 1918. Debido a su obvia habilidad para el
liderazgo, A.J. Tomlinson fue nombrado su director, además de sus responsabilidades como
supervisor general, editor y publicador.
En la editorial trabajaba como correctora de pruebas una mujer de rara inteligencia, habilidad
y, para aquellos tiempos, educación: Nora I. Chambers. Ella había sido miembro de la Iglesia de
Dios desde 1910 y había trabajado en las montañas de Carolina del Norte y Georgia. La
profesora Chambers era incansable y altruista, siempre tratando de ayudar y alentar a otros en
todo momento. Era natural que fuera escogida como profesora de la escuela, pero era tan
humilde que insistió en que un hombre fuese nombrado instructor21. Su humildad no debe ser
confundida con timidez.
A las 9:30 de la mañana del martes, 1º de enero de 1918, después de los comentarios oportunos
del superintendente Tomlinson, la profesora Chambers llamó al orden a la primera clase de la
Escuela de Formación Bíblica. Se matricularon doces estudiantes, provenientes de cuatro
estados, pero solamente seis culminaría el término22: Jessie Capshaw, Carolina del Norte; Jesse
Danehower, Arkansas; A.D. Evans, Carolina del Norte; R.E Hamilton, Tennessee; Bertha
Hilbun, Luisiana y Lillie Mae Wilcox, Georgia. El trimestre concluyó el 5 de abril con un
servicio en la iglesia local. La profesora Chambers señaló que los ejercicios fueron “muy
interesantes” y que “los ancianos estuvieron presentes”, una nota optimista para el cierre de un
inicio poco prometedor. Pero era la dirección correcta y la Iglesia de Dios nunca se ha
desalentado ante la falta de respuesta.
El segundo término comenzó el lunes, 11 de noviembre de 1918, con cinco estudiantes y otros
dos que llegaron más tarde. La palabra término se utiliza aquí tal como aparece en los registros
de la época. No hubo uniformidad en cuanto a su duración, pero equivalían a un semestre (otoño
e invierno). Una estudiante murió de gripe durante el segundo término y dos desertaron,
quedando solamente cuatro para completar el término de siete semanas, que cerró el 27 de
diciembre de 1918. El tercer término comenzó el 6 de enero de 1919, con siete alumnos, pero
solamente permanecieron cinco hasta el final, que fue el 4 de abril. Dos estudiantes se
convirtieron en los primeros graduados de la escuela y recibieron sus diplomas: A.D. Evans y
Earl R. Hamilton.
El 29 de septiembre de 1919, la escuela dio inicio a un curso por correspondencia, tal y como
había sido planificado desde el principio23. El curso de veinte lecciones fue tan popular y
económico ($40) que en un año hubo 788 personas matriculadas.
El cuarto término comenzó el 29 de septiembre de 1919, con un seminario de diez días para
pastores y evangelistas a cargo de M.S. Lemons. Los estudiantes generales regresaron el 13 de
octubre, provenientes de siete estados: California, Illinois, Florida, Mississippi, Carolina del
Sur, Tennessee y Arkansas. Las clases quedaron interrumpidas por la asamblea desde el 24 de
octubre al 10 de noviembre. Al reanudarse se habían inscritos dos hermanos de Dakota del
Norte, uno de los cuales era Paul H. Walker, un joven de 18 años, quien se convertiría en un
destacado ministro.
La cancelación de la asamblea de 1917 generó grandes expectativas en la escuela. Este fervor
tenía otra razón: por fin concluyó la Primera Guerra Mundial y desapareció la epidemia de
gripe.
Contando el saldo
La Iglesia de Dios pudo continuar su labor a través de los años de la Primera Guerra Mundial,
aunque sufrió la fatiga de la nación. Los historiadores están de acuerdo con que esta guerra puso
fin a la inocencia de los Estados Unidos. Atrás quedaron los días armoniosos. También es cierto
que la guerra dejó una huella en la Iglesia de Dios. Muchos tuvieron que examinar su vida
espiritual, como vimos antes, y ayudar a la Iglesia a atravesar una época en que se vería muy
afectada por las costumbres de la sociedad. De ahora en adelante tendría que lidiar con las
modas y tendencias de los años veinte y con preocupaciones sociales estridentes.
La Iglesia de Dios descubriría que sus leyendas eran mortales, cuando sufrió la pérdida del
querido John W. Buckalew, a los 47 años, el 24 de enero de 1918. La Iglesia perdió a un
veterano de muchas batallas espirituales.
La epidemia de la gripe de 1918 también reveló la vulnerabilidad de la Iglesia. Por un lado,
imposibilitó la celebración de la asamblea general (la única que ha sido suspendida, aunque
durante la Segunda Guerra Mundial hubo otras interrupciones). Muchos miembros murieron a
causa de la epidemia. Por muchas semanas sus nombres aparecieron en El Evangelio. No hubo
mención de los enfermos, pues la epidemia fue tan fatal que se daba por seguro que habían
muerto. Entre los muertos se encontraba la Sra. Bennie Terrell, de Cartersville, Georgia, quien
había venido a estudiar a la escuela, pero estuvo en cama del 19 al 23 de diciembre de 1918.
Otra víctima fue una de las más brillantes esperanzas de la Iglesia de Dios: L. Howard Juillerat,
de Atlanta, Georgia. Juillerat (1886-1918) era un hombre muy apuesto, uno de los cinco hijos de
F.L. Juillerat, un líder pentecostal de Lausana, Suiza, que llevaba muerto tres años. Howard, a la
edad de 32, era un estudioso de la palabra, un predicador persuasivo y escritor prolífico. Desde
Atlanta ayudaba a la editorial con la producción de su literatura y dejó pruebas indubitables de
su profundidad espiritual. Fue sorprendido por la muerte el 6 de noviembre de 1918, mientras
editaba el Libro de Minutas, que todavía es su contribución más notable. Era un gigante joven
que no vivió lo suficiente como para demostrar su fuerza. La Iglesia lloró su muerte por
semanas y la revista publicó un sinnúmero de elogios en su nombre24.
De regreso a Cleveland
Después del luto hay que seguir con la vida. Debido a tanta inconformidad con el templo
adquirido en Harriman, la asamblea de 1919 (decimocuarta) se llevó a cabo en la iglesia local
de Cleveland. E. Simmons describió las condiciones de aquella reunión:
El edificio de la iglesia era demasiado pequeño para la multitud que asistía a las
asambleas antes de la mudanza a Harriman, así que hubo que levantar una carpa en un
lote baldío que estaba detrás del templo y los servicios se llevaron a cabo en las misio–
nes Sunny Side y South Cleveland, para que hubiera espacio para todos. Hubo que
proveer transporte para que los delegados asistieran a los cultos en dichas iglesias locales. Todo el espacio disponible se
llenó al máximo. Más de 800 delegados asistieron a esta asamblea25.
Las inconveniencias no apagaron el fervor de la asamblea, pues los delegados se consideraban
un pueblo bendecido. El apoyo de la multitud era un éxito. Era menester que encontraran
facilidades más grandes para acoger al público. El supervisor general explicó que después de
pagar todas las deudas, la Iglesia de Dios tenía un saldo positivo de $1,507, proveniente de la
venta del templo en Harriman. M.S. Lemons y T.S. Payne sugirieron que fuera usado para la
construcción de un tabernáculo adecuado para la asamblea anual; un edificio que acomodara a
miles, no centenares de personas. Así fue autorizado por la asamblea y la gente contribuyó
espontáneamente con la esperanza de que el edificio estuviera listo para el año entrante. Y así
fue.
Al cuidado de los desamparados
Durante la asamblea de 1919 se aprobó que se estableciera un orfanatorio y hogar para niños.
Esta carga había estado en el corazón de la Iglesia de Dios por muchos años y ya se habían
hecho esfuerzos para comenzar esta obra. En 1911 se inicio el proyecto del orfanatorio bajo la
supervisión de W.F. Bryant. Se alquiló un edificio y se iniciaron las labores del orfanato con
quince niños, que oscilaban entre las edades de seis meses a quince años. Dos matronas
ayudaban a Bryant, pero el mismo descontinuado después de varios meses por su mal
funcionamiento26.
La señorita Mattie Perry, de Elhanon, Carolina del Norte, hermana de Sam C. Perry, envió una
invitación a la asamblea de 1912 para que algunos representantes visitaran el orfanatorio y
escuela que había fundado bajo el nombre de Instituto Elhanon27. Un comité fue enviado para
entablar conversaciones y explorar la posibilidad de que se uniera a la Iglesia de Dios, pero eso
nunca sucedió.
Antes de 1919 el tema había sido discutido en las asambleas, pero en esta ocasión el Espíritu
Santo se movió entre el pueblo de un modo maravilloso. Mientras el supervisor general daba
sobre su discurso anual, un espíritu de llanto vino sobre la congregación28, en medio del cual
un delegado se levantó y contribuyó $100 dólares para ayudar a establecer el orfanatorio. La
respuesta fue electrizante. Otros emularon su ejemplo y contribuyeron para el cuidado de los
desamparados.
Al principio el plan era dedicar una parte del nuevo auditorio para el hogar de niños, pero
durante el año esa idea fue descartada y se compró una casa de seis habitaciones al frente del
auditorio de ladrillo. La señora Lillian Kinsey fue empleada como matrona y el 17 de diciembre
de 1920 fue inaugurado con cuatro niños. Fue otro comienzo pequeño que se convertiría en un
aspecto permanente de la misión de la Iglesia de Dios.
Canadá
La Iglesia de Dios entró a Canadá por la planicie del noroeste. En 1920 fue organizada una
congregación pequeña en un área rural de Manitoba, llamada Scotland Farm29. Se conoce muy
poco de la obra, excepto que constaba de catorce miembros y que su líder se llamaba James M.
Inlah. Canadá fue incluido en los informes de las misiones foráneas de la iglesia por un corto
período y se le asignó una pequeña ofrenda. Sin embargo, nunca fue visto como un campo
misionero foráneo porque tenía un trasfondo étnico y cultural cristiano. Además, con la
excepción de Quebec, compartía el idioma con los Estados Unidos. Por lo tanto, las
congregaciones organizadas en la provincia occidental de Saskatchewan y en la provincia del
oeste medio de Ontario, quedaron bajo el cuidado de los supervisores de los estados fronterizos.
Razones para mantener el optimismo
En 1920, la Iglesia de Dios tenía razones para mostrarse optimista y alegre. Estaba alcanzando
las almas con el mensaje de la Biblia, había empezado programas prometedores de vivienda,
misiones extranjeras, publicaciones, educación y el cuidado de los huérfanos y, lo mejor de
todo, era que Dios estaba bendiciendo sus esfuerzos. La construcción del auditorio elevó los
espíritus, las esperanzas, los esfuerzos y la satisfacción del pueblo. Fue un año feliz. Parecía que
nada podría desanimarles. Ahora eran 14,606 miembros y 470 iglesias locales, con una
propiedad valorada en $202.929 dólares. Esta Iglesia visionaria había extendido sus fronteras a
26 estados, Canadá y varias islas allende los mares. Bajo el temor del Señor y la presencia del
Espíritu Santo aumentaba a diario. Tenía por delante un futuro brillante y prometedor.

Tercera Parte: Los Años de Madurez 1920-


1935

Capítulo 15
VISOS DE TORMENTA
El triunfo es aplacado
Tanto en la historia sagrada como la secular, las instituciones más grandes demuestran su
temple cuando se sobreponen a las pruebas que surgen detrás de sus paredes. La falta de
principios sólidos queda en evidencia cuando, tras sobrevivir el embate de los enemigos
externos, sucumben a sus luchas internas. Así ha sucedido en las familias, comunidades e
iglesias. El cristianismo ha sobrevivido por su capacidad para juzgarse y corregirse a sí mismo
con franqueza, fortalecerse a través de amargas lecciones y echar hacia delante a pesar de los
desafíos.
De igual manera, la Iglesia de Dios se enfrentó a la tormenta, sufrió, corrigió sus errores y salió
triunfante. Por tres años trabajó en medio de un creciente descontento, desconcierto y dolor. El
problema no surgió de la noche a la mañana, sino que fue la acumulación de una serie de
sucesos y situaciones que en su momento parecieron inocuos.
En primer lugar, hubo una gran deuda. El nuevo auditorio estaba listo para la asamblea de
1920, a pesar de que no estaba terminado por completo. El servicio de apertura del miércoles, 3
de noviembre, fue muy jubiloso. El supervisor general Tomlinson, quien brillaba en este tipo de
actividad, dedicó el edificio a Dios con una oración, la lectura del Salmo 57 y un sermón sobre
II Reyes 6:1-4. Fue una ceremonia espectacular1.
Hubo gran alegría por esta nueva estructura que albergaba cuatro mil asientos. Los gozosos
miembros desfilaron desde la iglesia local hasta el nuevo auditorio al ritmo de una banda de
metales, traída desde Atlanta, y de otra local de cuerdas2. Muchos de los 1,268 delegados que
vinieron temprano a ver el impresionante edificio de ladrillo, alardeaban que nunca haría falta
una estructura más grande. Además de los delegados provenientes de otras partes, cientos de los
miembros locales recordaban ese día con un orgullo justificado. La deuda enorme incurrida en
la construcción del auditorio no apagó el espíritu de la asamblea. El pueblo se dispuso a adorar
y atender los negocios como de costumbre.
La revisión del sistema financiero
La asamblea general de 1920 aprobó una medida que amenazaba con enfriar el ardor de los
delegados. Fue el primero de una serie de pasos que los encaminaría hacia la confusión. La
ironía es que por su naturaleza no hubiera sido aprobado, de no haber sido porque entre los
delegados imperaba un grado extremo de confianza, sinceridad y amor cristiano. El supervisor
general y el Concilio de los Doce propusieron la creación de...
…una tesorería general a donde serán enviados todos los diezmos y puestos bajo la supervisión de siete hombres que
tendrán a su cargo u ordenarán su distribución entre los ministros, de acuerdo con sus necesidades y la eficiencia de su
trabajo y la responsabilidad contraída en su puesto3.
La medida fue aprobada, en una especie de manera negativa, al tercer día de la asamblea.
Tomlinson solicitó que se llevara a debate el asunto, que él mismo había propuesto con el apoyo
de varios ministros. Luego dijo: «Si alguien está en contra, que hable ahora». Nadie habló, así
que quedó grabado, «que la asamblea aprobó por unanimidad...el sistema financiero tal y como
fue propuesto por el supervisor general en su discurso anual»4. La urgencia por atender otros
negocios dejó en manos de Tomlison y sus doce concejales la elaboración de los detalles de esta
revisión al sistema al financiero.
El nuevo procedimiento significaba que cada pastor tenía que enviar los diezmos pagados en la
iglesia local a la oficina general, donde se le asignaría un salario de acuerdo con sus necesidades
y mérito. En teoría, todos los pastores recibirían el mismo salario. Se pretendía que este plan
comunal atendiera sus necesidades de tal manera que unos no estuvieran mejor pagados que
otros. Fue un error de cálculo trágico que violaba la realidad social y que lamentablemente
estaba sustentado con una mala interpretación del pasaje bíblico. El diezmo siempre ha sido
local e individual. Aunque el plan fuese administrado meticulosamente, todavía iría en contra a
los fines para los que fue concebido. Además, conllevaba la sutileza de que el pastor local no
sería sostenido por su rebaño, sino por la sede.
La radical medida fue aprobada en silencio con tal rapidez que algunos ni si– quiera
comprendieron que era un plan revolucionario y peligroso. Un año más tarde, hasta el
supervisor general expresaba su sorpresa:
[La rapidez con que se cambió el sistema financiero] fue una sorpresa tan grande que quedé aturdido por la rapidez con
que pasó ese objetivo. El sentimiento a favor del cambio del sistema era más fuerte de lo que creía y cuando llegó el
momento de la decisión fue como el resplandor de la cámara de un fotógrafo. Era como si un poder invisible hubiera
sostenido la lámpara y todo pasó en segundos. No creo haber sido el responsable, porque no esperaba que pasara de esa
manera5.
Fue Tomlinson quien presentó e impulsó el plan, pero la asamblea lo aceptó de inmediato, cosa
que refleja la confianza de los delegados en su supervisor general. Un año más tarde, tras el plan
haber despertado un profundo malestar en la Iglesia, Tomlinson niega su responsabilidad y
declara que solamente había interpretado los sentimientos de los demás.
El plan entra en vigor
El plan entró en vigor en enero de 1921 y casi de inmediato generó problemas. Tomlinson y los
doce concejales debían escoger a los siete hombres que estarían a cargo de la distribución de los
diezmos; pero, inexplicablemente, no lo hicieron. Antes bien, el supervisor general se encargó
de las distribuciones. En su Diario del 2 de septiembre de 1921, reconoce que desde el principio
(“desde enero”) personalmente había repartido el dinero. El Evangelio publicó avisos semanales
que pedían paciencia hasta que el plan fuera perfeccionado. Tanto el supervisor general, como
otros de los partidarios del nuevo sistema, trataron de explicar muchas veces a qué se debía su
gestión insatisfactoria. F.J. Lee, que en ese tiempo era el supervisor de Florida, escribió varios
artículos explicativos y mantuvo su respaldo. Pero el sueño quijotesco no funcionó.
Desde el primer mes en que el plan entró en vigor, muchos predicadores recibieron poca o
ninguna remuneración por sus servicios. Tómese como ejemplo el caso de M.P. Cross de
Craneeater, Georgia. A pesar de que su iglesia enviaba más de $100 dólares mensuales a la sede,
Cross recibió solamente $10 en enero, $70 en febrero, $53 en marzo, $50en abril, nada en
mayo, $20 en junio, nada en julio y $30 en agosto6. Los archivos muestran que otros recibieron
menos o nada en absoluto. Durante ese tiempo, Cross y su familia vivieron de pan de maíz y
almíbar. Las congregaciones locales descubrieron que sus pastores estaban pasando hambre, así
que recogieron dinero y alimentos, pero aún así continuaron enviando sus diezmos a las oficinas
generales. La magnitud del sufrimiento es revelada en estas declaraciones de Tomlinson:
Quiero expresar mi simpatía y amor por cada predicador y obrero. Sé lo que es estar sin un
centavo y hacer lo que se pueda para llegar a mis compromisos7.
* * * * *
Lamento sobremanera que los fondos de la sede no sean suficientes para cubrir las
necesidades de los ministros. Cada iglesia debe esforzarse por contribuir con ofrendas
voluntarias. Muchos de nuestros miembros están desempleados y no pueden pagar
sus diezmos. Hagamos lo mejor que podamos para ayudarnos los unos a otros8.
* * * * *
Si usted y sus hijos no han tenido la comida adecuada y los más pequeños claman por
pan y han tenido que irse a la cama hambrientos, sepa que cuenta con la solidaridad
de su supervisor general y su familia9.
La revista constantemente razonaba que los diezmos eran insuficientes debido al grave
desempleo que imperaba en 1921. De hecho, la guerra había dejado una recesión económica que
desde mayo de 1920 a noviembre de 1921 sumió al país en una depresión10. La deflación,
sumada a las beligerantes uniones y los sindicatos obreros, provocó un alza en el desempleo. El
ingreso per cápita tardaba en mejorar en las fábricas textiles y las minas de carbón, que eran las
principales ocupaciones de los miembros de la Iglesia de Dios. Los problemas de la sociedad
impusieron su carga material sobre una organización espiritual.
De más está decir que la economía nacional era en parte responsable por la disminución de los
diezmos. Según las estadísticas anuales, en 1920 los diezmos pagados en las tesorerías locales
alcanzaron un total de $163,302 dólares; mientras que en 1921 el total fue de solamente
$79,557, una disminución de más del 51 por ciento. Ese número estaba fuera de proporción con
las circunstancias económicas, así que muchos predicadores comenzaron a preocuparse y a
preguntarse qué estaba sucediendo. Aunque el desempleo se agravó a partir de mayo de 1920 y
que el ingreso per cápita tardó varios años en recuperarse, las finanzas de la Iglesia de Dios se
mantuvieron constantes, con la excepción de los años en que los diezmos fueron manejados a
través de la sede. Pero el hambre convirtió las preguntas en dudas. Era extraño que algunos de
los ministros recibieran su sueldo completo cada mes, mientras otros se quedaban sin nada.
Entre los olvidados se encontraban algunos cuyas iglesias enviaban cientos de dólares a las
oficinas. Era la primera vez que una sensación inseguridad y malestar reinaba en la Iglesia de
Dios. La revista trató de calmar los temores, pero no tuvo éxito.
La carga de la deuda
La Iglesia estaba sumergida con la deuda del auditorio y el déficit de la casa de publicaciones
que alcanzaba los $23,000 dólares. La revista no era publicada con fines lucrativos y las otras
publicaciones no generaban la ganancia necesaria para sostener las operaciones. En la asamblea
de 1920, cuando se dio a conocer el déficit de $22,900 dólares, varios de los líderes hablaron a
favor de la publicación de la revista y hubo un hombre que ofreció vender su abrigo para ayudar
a salvar la deuda. Empero, ni el entusiasmo ni las buenas intenciones fueron suficientes para
evitar que se agudizara el déficit.
Las oficinas generales solicitaron préstamos a sus miembros para pagar la construcción del
auditorio, pero no disminuyó la deuda. La presión de la insolvencia aumentó hasta que
Tomlinson proclamó un ayuno de tres días del 15 al 17 de julio de 1920. El último día del ayuno
caía en domingo y cada local iglesia debía recoger una ofrenda para saldar la deuda11. El
auditorio costó más de $35,000 dólares, pero solamente se había pagado cerca de $13,000.
Aunque las ofrendas recibidas sumaron casi dos mil dólares, el déficit de la imprenta se agravó
a $33,018. En todos los sentidos, el panorama financiero de la Iglesia de Dios era
desalentador12.
El doble riesgo de endeudarse con los miembros, el mal manejo de los diezmos que
correspondían a los pastores, junto a una economía nacional deprimida, era más que suficiente
para perturbar la paz de cada pentecostal. Los problemas financieros afectan lo más básico del
ser humano. Como resultado, la Iglesia de Dios sufrió una clase de ansiedad nunca antes vista:
la pérdida de la confianza en su hermandad. Peor aún, comenzó a dudar de la capacidad del
líder que había sobrestimado. Siempre supo a qué atenerse con sus enemigos externos, pero
ahora no sabía qué hacer. Sobre el cielo comenzaron a formarse las nubes de la tormenta.
Rayos de luz
Ni la tensión financiera ni otros problemas de la iglesia aminoraron la obra. Algunos estaban
muy lejos de la controversia que había surgido entre el liderato. La Escuela de Adiestramiento
Bíblico continuó sus labores con un leve aumento de matrícula. En septiembre de 1920, al
comienzo del sexto término, J.B. Ellis se unió a la escuela como profesor y director. Éste era un
excelente pedagogo y permaneció en la escuela hasta el término de otoño de 1922, cuando se
vio obligado a renunciar por razones de salud. Durante ese período se matricularon dos jóvenes
que más tarde ocuparían el puesto de supervisor general: John C. Jernigan de Tennessee y
Zenón C. Tharp de Florida.
En 1921, la membresía aumentó a casi 4,000 miembros, con 105 iglesias. La obra en el norte
era alentadora, sobre todo en Maryland y Ohio. Paul H. Walker fue nombrado supervisor de
Maryland a sus 19 años, siendo el más joven que haya ocupado esa posición. Su trabajo giraba
en torno a la evangelización en campos nuevos. Efford Haynes fue nombrado supervisor de
Ohio y junto a M.S. Lemons extendió la obra a Michigan e hizo grandes avances en Detroit. La
mayor parte de los estados del sureste, como Missouri, Illinois, Virginia Occidental y Texas,
también tuvieron grandes logros.
En 1921 entró a la denominación una de sus luminarias: J.H. Ingram. Este joven de 27 años
dedicó su vida a las misiones. Era oriundo de Kentucky, aunque vivía en Ohio, donde el 19 de
enero de 1919 aceptó a Cristo y el 11 de abril de 1920 recibió el bautismo del Espíritu Santo.
Casi de inmediato sintió el llamado a Bermuda, una colonia británica en el Océano Atlántico
que dista unos 1,030 kilómetros de la costa estadounidense. Ingram tuvo que recoger los fondos
para su viaje con la ayuda de su esposa, Nettie Downs, quien no pensaba que era una buena
idea. Sin emabrgo, prometió que junto a sus tres hijos le alcanzaría tan pronto fuera posible.
Ingram vendió su auto y a principios de 1921 zarpó de Nueva York hacia Bermuda13.
En Hamilton, capital de las Bermudas, Ingram trabajó como ayudante de plomero para
sostenerse y por la noche predicaba en las casas y al aire libre. En ocasiones solamente comía
agua y galletas. Aunque encontró unas cuantas iglesias de la santidad, no existía una
congregación pentecostal14. Durante las primeras semanas se convirtieron varias personas y
una mujer recibió el bautismo del Espíritu Santo. Con la excepción de un joven blanco de 15
años, todos eran bermudeños. Dos terceras partes de la población son de raza negra, seguidas
por los blancos y mestizos.
Ingram cobró ánimo con la llegada de su esposa y sus tres niños. Los bermudeños lo trataron
con más cariño cuando vieron que era un padre de familia15. El aumento en las ofrendas fue
utilizado para alquilar un salón para la misión. También aumentaron las conversiones y quince
personas fueron ganadas para la fe pentecostal. La sanidad milagrosa de algunos provocó que
Ingram fuera arrestado e interrogado bajo cargas de brujería. El obispo anglicano lo acusó de ser
un “perturbador de Israel”16.
La visa de Ingram expiró a los dieciocho meses y a mediados de 1922 regresó a los Estados
Unidos. Debido a sus dificultades financieras, la Iglesia de Dios no pudo enviar a un misionero
que continuara la obra. Sin embargo, no todo fue infructuoso porque otras denominaciones
asumieron la responsabilidad económica por esas congregaciones. Era una pérdida lamentable,
pero el ministerio de Ingram fue un esfuerzo exitoso para el mensaje pentecostal. Tres años más
tarde regresó a las Bermudas y encontró una obra fuerte y fructífera17.
El ministerio de Ingram fue admirable en medio de los tiempos difíciles que atravesaba la
Iglesia. Al igual que muchos de sus contemporáneos, salió guiado por una visión interna que no
se apagó por el resto de su vida. En su corazón sintió el llamado y con la ayuda de su esposa, se
convirtió en un ministro eficaz en muchas partes del mundo. J.H. Ingram no buscó su honra ni
posiciones y por eso jugaría un papel bien importante en el testimonio de la Iglesia de Dios al
mundo.

Capítulo 16
EN EL OJO DE LA TORMENTA
Una panacea
El pueblo de la santidad sabía que las luchas y los malentendidos del año serían aliviados por
la asamblea. Los problemas del campo eran disueltos por la confraternización y el
rejuvenecimiento encontrados en las reuniones anuales. La prueba del momento era absorbida
por la unidad y el desaliento era reemplazado con inspiración. De alguna manera, la Iglesia de
Dios añoraba el bálsamo sanador que recibía en la asamblea general. Por lo menos así fue
durante sus primeras dieciséis convenciones. Era un tiempo para recuperarse y seguir adelante.
En 1921, los delegados se reunieron en Cleveland con su habitual expectativa. La situación
financiera que tanta incertidumbre había generado fue dejada a un lado. El nuevo sistema
financiero había dominado las conversaciones previas a la asamblea, pero por el momento,
pasaron a un lugar secundario. La mayoría de los predicadores consideraba que el plan tenía
unos puntos positivos, pero su implementación había sido desastrosa1. Confiado, el supervisor
general defendió el nuevo sistema en su discurso anual2, así que continuó por otro año sin que
nadie levantara su voz de protesta.
Tampoco se tomaron medidas para atajar el endeudamiento de la Iglesia, limitándose a la
lectura de informes al respecto. Además, se siguió con la presentación de otros programas como
si no hubiera ningún problema. La asamblea de 1921 también instituyó tres cuerpos
impresionantes que resultaron ser muy pesados y de corta duración.
Los otros setenta
La institución del Concilio de los Doce en 1916 disponía que su número fuera incrementado a
70. Tomlinson trajo este asunto ante la asamblea de 1921 y F.J. Lee lo discutió como una
recomendación del Concilio Supremo. Tomlinson y Lee sustentaron su moción con referencias
bíblicas, que a decir verdad, buscaba añadir setenta miembros a los doce existentes. Cada
número correspondía a los apóstoles y discípulos que ayudaron a Jesús en su ministerio (Lucas
10:1). Estos dos concilios sesionarían con el supervisor general, convirtiéndose en la “asamblea
oficial”, donde los otros ministros y miembros tendrían la libertad de participar en los debates.
Así quedó formado el Concilio de los Setenta, que por muchos años ejerció una influencia
considerable. Sus miembros fueron seleccionados en cinco grupos de catorce, con sus términos
dispuestos de tal manera que expirara uno al año. Este plan de rotación permaneció durante toda
su existencia.
Tribunal de justicia
La asamblea de 1921 también creó un tribunal de justicia, compuesto por siete jueces
supremos, como el cuerpo máximo al que podría apelar cualquier persona que hubiera sido
tratada injusta o erróneamente por la Iglesia de Dios. Cada estado tendría, a su vez, una junta
similar, integrada por el supervisor y dos hombres, que serviría como el primer foro que vería
cada caso.
Si la persona no estaba conforme con la decisión del tribunal estatal, podía apelar al tribunal de
justicia, cuya decisión era definitiva. Estos jueces supremos fueron seleccionados por el concilio
supremo con términos de un año, pero sin que expirara su elegibilidad para la reelección. Los
primeros jueces eran hombres de gran experiencia: M.S. Lemons, F.J. Lee, J.S. Llewellyn, T.L.
McLain y Latimer, J.B. Ellis y E.J. Boehmer.
Una constitución
El Concilio de los Doce redactó una constitución que fue traída ante la consideración de la
asamblea la tarde del martes, 8 de noviembre de 1921. Este documento fue redactado por un
comité (M.S. Lemons, F.J. Lee, J.S. Llewellyn), de donde pasó a manos del supervisor general y
del concilio para su edición y presentación final. Como de costumbre, Tomlinson introdujo el
tema en su discurso anual, declarando que la constitución serviría como un ancla o, mejor aún,
como una protección bíblica para la Iglesia. Con su acostumbrado dramatismo declaró:
Cuando la Iglesia publique toda su constitución o sistema de leyes fundamentales, tomará los ataques más feroces del
enemigo como tonterías y se reirá de las más ardientes, duras y feroces erupciones de las profundidades del infierno3.
Durante el debate, el supervisor general explicó que no se trataba de leyes vinculantes ni
credos: «…solamente estamos exponiendo lo que hemos practicado por años». El preámbulo y
sus ocho artículos proveían dos pasos que en el futuro crearían mucha tensión y ansiedad en la
Iglesia de Dios: (1) que cualquier oficial de la Iglesia culpable de mala conducta u otro delito
menor podrá ser destituido y (2) que podrían crearse nuevas posiciones para satisfacer las
necesidades de la Iglesia.
Tras la deliberación, la constitución fue aprobada sin enmiendas. El supervisor general gozoso
agitó el documento y gritó: “¡Miren lo Dios forjó!”. Pero esa alegría duraría poco.
Crece el descontento
Durante los meses siguientes a la asamblea de 1921 hubo una calma relativa y esperanza en la
Iglesia. El pueblo era un optimista empedernido que esperaba lo mejor del mundo. Pero el
descontento ocasionado por la mala gestión del programa de los diezmos todavía era un asunto
que había que tomar con pinzas en muchos sectores. Ni éste ni otros problemas financieros
desaparecieron.
En julio de 1922 fue abolido el plan comunal y el sistema de los diezmos regresó al modelo
original, donde cada congregación pagaba el salario de su pastor. Durante los próximos doce
meses a este cambio fue atribuida la mejora en la situación financiera de la Iglesia. Los diezmos
mostraban un incremento de $79,557 a $106,126, que era una ganancia apreciable. Empero, los
otros fondos generales estaban siendo tan mal manejados que hubo quejas en contra del estilo
administrativo del supervisor general.
Un estudio de los libros revela que había razones para preocuparse. Los recibos de las misiones
y el orfanato mostraban pérdidas. Entre 1920 y 1922, esos ingresos disminuyeron más de la
mitad. No había indicios de irregularidades sino de un pobre manejo. En el pasado hubo
períodos de recesión, pero ahora, el pueblo tenía sus dudas. La membresía había aumentado de
15,051 a 21,673, por lo que era preocupante esa reducción en los ingresos. Los libros de las
congregaciones no mostraban pérdidas, así que el desconcierto dio paso a la pérdida de la
confianza. Por primera vez el pueblo empezó a plantearse la necesidad de un cambio, sin
sospechar cuál sería el resultado.
El punto de ruptura
La tensión también drenó a Tomlinson. Cada vez lucía más cansado y autocrático, pues un día
sugería que compartiría sus responsabilidades con otros, para luego empeñarse en retener el
control. La Iglesia había cometido el error de sobrecargarle con tanta responsabilidad. No hay
razón para dudar de su sinceridad cuando en cierta ocasión intentó renunciar a algunos de sus
deberes. Pero es claro que esa decisión era el resultado de la tremenda presión física y
emocional a la que estaba siendo sometido. Su Diario muestra el mucho trabajo que llevaba
sobre sus hombros.
A partir del 2 de septiembre de 1921, escribe sobre las tareas que desempeñaba como
supervisor general, editor y administrador de la Casa de Publicaciones, superintendente de la
Escuela de Formación Bíblica y del Orfanato y Hogar de Niños. Además tenía otras
responsabilidades las cuales menciona en Las Minutas, El Evangelio, así como en otros libros y
documentos4. Es curioso que entre sus funciones haya anotado que estaba a cargo de la
distribución de los diezmos de los predicadores. En esa entrada añade (la única registrada en
1921) que trabajaba un promedio de 18 horas al día y que rara vez tenía tiempo para ir al
pueblo.
La Iglesia de Dios comprendió demasiado tarde que había cometido el error de darle
demasiado control a un solo hombre. Tomlinson era un líder capaz y dispuesto, pero sujeto a las
fragilidades comunes a los seres humanos. La Iglesia reconoció sus talentos naturales y
dependió demasiado, casi exclusivamente, de ellos en muchas áreas. No fue justo tratarle de esa
manera y puso en peligro a la obra de Cristo. Tomlinson era amado casi al punto de la adoración
y cualquiera que empieza a creerse la alabanza de otros, queda en grave riesgo.
En la encrucijada
La asamblea de 1922 no tuvo el mismo atractivo que las anteriores, pero la situación financiera
había llegado a tal punto, que los delegados vinieron dispuestos a tomar medidas correctivas. El
supervisor general, asediado, explicó que las circunstancias le habían obligado a utilizar parte
del dinero de los diezmos para pagar la casa editorial y por esto, algunos predicadores hubieran
recibido poco o ningún salario durante el año.
Sólo utilicé los diezmos de vez en cuando, siempre con la esperanza de que en unos días recibiera lo suficiente como
para devolverlos y salvar a los ministros, así como a la editorial y la Iglesia. Pero como a menudo no era así y estaba tan
angustiado que hasta me enfermé…
Soy el supervisor general, puesto que ninguno de ustedes jamás ha ocupado y saben tanto de sus interioridades como del
interior de un baúl que nunca han abierto… [Las] experiencias del año pasado me han humillado al punto de darme una
nueva o mayor gracia y estoy listo para ser humillado o exaltado de la misma manera en mi corazón y mente5.
El extenso discurso tomó tanto la sesión de la mañana como la vespertina. Fue un discurso tan
doloroso para los oyentes y el orador que casi un siglo después todavía se siente. Cuando
Tomlinson terminó, muchos de los delegados corrieron a la plataforma a asegurarle su
confianza. Aunque la mayoría respondió con simpatía, era más que evidente la necesidad de un
cambio para A.J. Tomlinson y la Iglesia.
La asamblea logró recuperarse de la conmoción y continuar con los trabajos. Era menester que
se tomaran los pasos para salvaguardar a la denominación, pero debía hacerse con amor y
consideración hacia el líder talentoso que habían tenido desde 1907. Fue una reunión traumática
para los presentes. Tomlinson hizo varias recomendaciones para sostener el puesto del
supervisor general, pero que redundaban en conferirle mayor autoridad, como la abrogación de
la constitución aprobada hacía dos años y estar a cargo de nombrar a los miembros del concilio
de los doce. La Comisión de Gobierno rindió su informe junto con sus recomendaciones, pero la
mayoría de sus peticiones no fueron aprobadas. Se mantuvo el método para la selección de los
doce, así como la constitución.
Luego, tras una enmienda propuesta por J.S. Llewellyn, la autoridad del supervisor general
sería dividida entre los nuevos puestos de superintendente de educación, editor y director de la
casa editorial. Las personas en estos puestos servirían junto al supervisor general como un
comité ejecutivo de facto, que administraría los fondos generales, nombraría a los supervisores
estatales y organizaría las asambleas generales. Eran funciones que hasta ese momento estaban
a cargo del supervisor general. El nuevo comité sesionaría con el Concilio de los Doce, por lo
menos una vez al año, y los dos grupos constituirían el Concilio Supremo de la Iglesia. Esta
distribución del trabajo aliviaría la carga de Tomlinson para que pudiera dedicarse a la
supervisión de la Iglesia, como era su deseo. Pero entonces, éste insistió en que Dios le había
colocado en ese puesto, “hasta que Jesús viniera o él muriera”. Su posición era tan firme como
la insistencia de la comisión en que hubiera un cambio en la estructura de gobierno.
Nadie trató de remover a Tomlinson de su oficio, pero la moción disponía que en cada
asamblea hubiera elecciones para cada una de esas posiciones, lo que de por sí anularía la
tenencia “vitalicia” del cargo. Desde 1914 ninguna asamblea había llevado a cabo elecciones
para el cargo de supervisor general. En medio de la angustia vieron la perpetuidad del cargo
como una frustración trágica. Estos acontecimientos desembocaron en una ruta sin salida. La
ansiedad quedó grabada en las actas de esa sesión y los posteriores testimonios de los
delegados.
Tomlinson debió haberse sentido acorralado como sus delegados. Sus opciones eran claras y
limitadas. Podía aceptar la división de las labores o correrse el riesgo de que fuera removido a la
fuerza de su cargo. Era una posibilidad horrible para los presentes. El Concilio de los Doce
también contemplaba unas opciones difíciles: someterse a la determinación de su supervisor y
acatar su voluntad como su patrón para el futuro, es decir, que la Iglesia estuviera bajo el control
de un hombre, o presionar por una reforma administrativa. La Iglesia de Dios había llegado a un
callejón sin salida.
Esperanza y oración
Las reformas propuestas fueron aprobadas por la asamblea. F.J. Lee fue electo como
superintendente de educación y J.S. Llewellyn como editor y director de la casa editorial. Lee
había servido como director de la escuela desde septiembre de 1922, cuando reemplazó al
aquejado J.B. Ellis. Tomlinson, Lee y Llewellyn formaron el primer comité ejecutivo de la
Iglesia de Dios. Se suponía que los tres asumieran las riendas de la administración, los gastos
generales y el nombramiento de los supervisores estatales. La asamblea entendió que Lee y
Llewellyn fortalecerían a los ministerios de la Iglesia. Lee era un aliado fiel de Tomlinson;
Llewellyn también era un hombre capaz, pero crítico de la gestión reciente de Tomlinson, así
que la asamblea esperaba que trajera el equilibrio a la administración.
Tomlinson no tomó a bien los cambios y renunció como supervisor general, «tan pronto como
su sucesor fuera instalado»6. Nadie deseaba que dimitiera del cargo, sino que corrigiera las
irregularidades que plagaban los asuntos de la Iglesia. Su renuncia fue rechazada y al parecer
Tomlinson tomó esa acción como otro acatamiento de su voluntad. Por lo tanto, en la sesión
siguiente consintió en permanecer en su puesto por otro año7. Eso aplacó los ánimos. Todo
indicaba que la crisis había sido resuelta y que las cosas mejorarían tan pronto fuesen
implementadas las reformas.
Antes de la asamblea, durante la sesión del Concilio de los Doce del 5 de septiembre de 1922,
fue nombrado un comité para que investigara y auditara los departamentos de la Iglesia de
Dios8. La Iglesia de Dios recuperaría la paz cuando el comité compuesto por F.J. Lee, J.B. Ellis
y J.S. Llewellyn concluyera su investigación y disipara los temores sobre las finanzas. Al menos
los delegados oraron con fervor que así fuera y con esa fe concluyeron los trabajos de la
asamblea durante la noche del martes, 7 de noviembre de 1922.
La realidad es que la Iglesia estaba en un tenso estancamiento donde los hombres buenos
desconfiaban de hombres buenos sobre asuntos que no daban lugar a concesiones.
La ruptura final
A.J. Tomlinson rotundamente se negó a aceptar la decisión aprobada por el concilio y la
asamblea. No estaba dispuesto a renunciar a su cargo ni a reconocer la legitimidad del comité
ejecutivo. Esta rigidez le costó muy caro porque perdió el apoyo de algunos de sus más fieles
amigos, como R.G. Spurling, W.F. Bryant y M.S. Lemons, y de sus protegidos y colegas como
F.J. Lee, J.B. Ellis y E.J. Boehmer.
El comité investigador finalizó su trabajo y solicitó reunirse con el Concilio de los Doce para
rendir su informe del 12 al 21 de junio de 1923. El llamado “concilio de junio” fue convocado
en el Auditorio de la Asamblea en Cleveland9. Debido a la naturaleza de la reunión, también
fue convocado el concilio de los setenta. La audiencia estuvo abierta a todos los ministros
ordenados. Unas doscientas personas estuvieron presentes.
Durante una semana la audiencia procedió en orden, con Tomlinson hablando libremente a su
favor, pero al final, se le pidió que renunciara al cargo de supervisor general. Éste se negó a
hacerlo bajo el argumento de que estaba allí por voluntad divina.
El 26 de julio el supervisor general fue despedido cuando el Tribunal de Justicia sostuvo la
solicitud del concilio. Tomlinson respondió con su silencio y ausencia. Estuvo acompañado por
dos miembros del concilio de los doce: George T. Brouayer y S.O. Gillaspie10. Ninguno
compareció a la audiencia. La Iglesia de Dios fue sacudida por la noticia, pero en cada parte del
país, la mayoría respaldó esa acción. Al principio algunos estaban indecisos, pero finalmente
decidieron permanecer al lado de su denominación. Otros decidieron unirse a Tomlinson, quien
más tarde escribió, «sólo unos cuantos ministros permanecieron a mi lado»11.
S.O. Gillaspie era el supervisor de Illinois, pero D.P. Barnett se apresuró a reunir a los
ministros del estado y evitó que hubiera una crisis mayor. George T. Brouayer era el supervisor
de Carolina del Norte, pero no logró llevarse a muchas de las congregaciones ni a los miembros
al redil de Tomlinson. A fin de cuentas, la Iglesia de Dios no sufrió una gran pérdida numérica,
pero la desilusión fue un gran golpe. Frente a una prueba tan severa mantuvo su equilibrio.
El concilio supremo volvió a sesionar el 26 de julio de 1923 y nombró a F.J. Lee como nuevo
supervisor general12. J.B. Ellis reemplazó a Lee como superintendente de educación, de modo
que el nuevo comité ejecutivo quedó integrado por Lee, Ellis y Llewellyn.
A pesar de que las cosas tomaron su tiempo, lo importante es que la Iglesia sobrevivió la
tormenta y enderezó su rumbo. Todavía había que llevar el mensaje a las almas moribundas y a
muchos campos blancos. Así que de inmediato, la Iglesia recuperó su enfoque en la misión de
nuestro Señor Jesucristo.
Las inevitables preguntas
No hubo ganadores en lo que debe considerarse como una de las mayores tragedias en la
historia del movimiento pentecostal. La pérdida de un líder amado deja una cicatriz inmensa,
dolorosa y muchas preguntas. Las respuestas también son inevitables. Está claro que la Iglesia
carecía de la sofisticación necesaria para prevenir las complejidades que desencadenaron la
crisis. Tal vez estaba ocupada tratando de establecer una teocracia dentro de una democracia o
sencillamente no pudo manejar las inevitabilidades de este mundo. Ahora vemos unos factores
muy claros, algunos de los cuales sobrepasaron la capacidad de Tomlinson o del concilio y
otros.
(1) El nombramiento de Tomlinson como supervisor general vitalicio en 1914 era un vaticinio
de problemas. La Iglesia tenía un medio para librarse de su descontento y frustración a través
del proceso eleccionario de su liderazgo. De seguro hubiera escogido a las mismas personas,
pero al menos hubiera sido una elección. Los Estados Unidos se convirtieron en una nación
porque los primeros colonos decidieron que no tendrían un gobierno dinástico del que
solamente pudieran librarse mediante una usurpación o revolución.
(2) La creación del concilio de los doce (1916-1917) proporcionó un medio para efectuar
cambios cuando fueran necesarios. Era una institución amigable que servía de contrapunto a la
autoridad, una voz de cordura en momentos de necesidad. A éste le tocó la peor parte de los
cambios producidos en 1923.
El cisma también fue propiciado por otros factores que estuvieron fuera del control de la
Iglesia de Dios.
(3) Entre 1920 y 1921 hubo una importante recesión en los Estados Unidos que impactó sobre
todo a la clase obrera, a la que pertenecía la mayoría de la membresía, y que trajo dolor y
pobreza a la nación.
(4) La recesión coincidió con la primera experiencia de la Iglesia con el carácter opresivo de la
deuda. En 1920 la Iglesia debía más $20,000 del Auditorio de la Asamblea y $33,000 por su
editorial. Las probabilidades indicaban que perdería esos activos.
(5) Para colmo de males, en 1920 fue implementado el mal orquestado plan para los diezmos.
Eso pudo haberse evitado. A. J. Tomlinson llevaba mucho tiempo intrigado por el relato bíblico
sobre los cristianos que “tenían todas las cosas en común” (Hechos 2:44-45) y al parecer ya
había intentado empresas similares en otros lugares. Sin embargo, probó ser una decisión
desastrosa13.
(6) Tomlinson hizo todo lo posible por evitar que fueran ejecutados el auditorio y la casa
editorial. Por eso tomó prestado del fondo de diezmos para pagarle a los acreedores con la
esperanza de que recibiría más dinero. Si sus esfuerzos hubieran tenido éxito, habría sido
elogiado como un genio, héroe, salvador. Sin embargo, ese uso indebido o malversación creó
una grave angustia en la Iglesia y su líder. Todo aquel que alguna vez ha manejado un
presupuesto o estado a cargo de pagar las facturas está familiarizado con la práctica de
“desvestir un santo para vestir a otro”, cuyo éxito depende de que inmediatamente reponga los
fondos tomados para cubrir esa emergencia14.
(7) La aprobación de la constitución de 1921, con su artículo que prevenía la destitución de
cualquier funcionario culpable de malversación, fue clave en la tragedia. Tomlinson
aparentemente lo comprendió demasiado tarde e hizo lo indecible para que fuera derogado.
(8) El último factor quizá era inevitable debido a los tiempos. Hubo un choque entre dos
opiniones inflexibles: un cuerpo de hombres capaces que reconocieron el peligro de un gobierno
centrado en un hombre (sobre todo en uno que tenía tendencias autocráticas) y la de un hombre
que estaba obsesionado con su creencia de que había sido nombrado por Dios como líder
vitalicio. Su buen y leal hijo, Milton, escribió en 1984:
Fue electo como supervisor general por la asamblea, “hasta que Jesús viniera o fuera llamado
al hogar”. Su elección vitalicia del 4 de noviembre de 1914 fue tan poderosamente confirmada
por el Espíritu Santo, que A.J. Tomlinson nunca hubiera renunciado a ese llamado excelso
aunque con ello hubiera evitado la ruptura de la Iglesia en 192215.
Y así sucedió. Sucedió para el perjuicio de las partes interesadas, la Iglesia de Dios, A.J.
Tomlinson y sus seguidores y todo el mundo pentecostal.

Capítulo 17
DE VUELTA A LA VISIÓN
De cara a la tormenta
La mano de Dios permaneció sobre la Iglesia de Dios durante el suplicio y las desilusiones
vividas de 1922 a 1923. Hubo muchos avances en otras partes, casi como si nada estuviese
ocurriendo en la administración de la denominación. El impulso y la energía no disminuyeron
tan fácilmente.
Las iglesias afroamericanas de la Florida crecieron y se expandieron fuera del área de Miami.
Hubo congregaciones al sur y a lo largo de la costa atlántica, las cuales también fueron
perseguidas, aunque no de manera violenta. Los ministros predicaban en las esquinas, las casas,
los campos, por dondequiera encontraran personas dispuestas a escuchar el mensaje de
Jesucristo. Ministros de la talla de David LaFleur, Joseph E. Johnson, C.F. Bright y J.H. Curry
ganaron a muchas vidas.
En 1922, las iglesias negras volvieron a estar bajo una supervisión separada, como lo
estuvieron en 1915 con Edmundo S. Barr. Thomas J. Richardson fue asignado a este puesto, que
además de la Florida cubría a todas las iglesias negras de la nación. Su servicio duró hasta que
en 1923 A.J. Tomlinson y sus seguidores se desafiliaron de la Iglesia y comenzaron un
organismo independiente.
El desarrollo de las iglesias en la Florida y las Bahamas dependía del vínculo entre ambos
lugares. W.V. Eneas fue un ejemplo de la manera en que algunos ministros tuvieron éxito en
ambos países. Éste mantuvo la estabilidad de las iglesias de las Bahamas durante las
dificultades de 1923.
La semilla invisible
Los inicios de la Iglesia de Dios en Rumania son ejemplo de la manera maravillosa en que
Dios se movió durante el avivamiento pentecostal. En 1922, Pavel Budeanu, un inmigrante
rumano entró en contacto con la Iglesia de Dios en el área de Detroit, Michigan y quedó
impresionado con el creciente movimiento pentecostal. Budeanu mandó cartas a sus amigos en
Rumania para contarles su experiencia junto con una copia del tratado, Biblical truth (verdad
bíblica). La familia de Gheorghe Bradin, que vivía en la aldea de Paulis, se alegró al enterarse
de que el poder sanador de Cristo, los dones del Espíritu Santo y las obras de gracia estaban
manifestándose como en los días del Nuevo Testamento. La Sra. Bradin estaba gravemente
enferma y la carta era la respuesta que tanto anhelaba. Trandafir Sandru testifica:
La familia Bradin creyó que mediante la fe en Jesucristo y oración, obtendría eso que
testificaban los cristianos de otros países. Los Bradin oraron por la Sra. Bradin, quien
estaba enferma, y fue sanada. Más tarde, Jorge Bradin decía: “Sentimos un gozo grande.
Esta sanidad tuvo lugar en junio de 1922, a través de la fe en Jesucristo y sus heridas”1.
La familia Bradin le escribió a la Iglesia de Dios para solicitarle más literatura sobre la
experiencia y las creencias pentecostales. A través de Pavel Budeanu, se les enviaron copias de
las revistas y publicaciones de la Iglesia de Dios. Los Bradin utilizaron esta literatura para abrir
una iglesia pentecostal en su casa el 10 de septiembre de 1922. Para finales de ese año contaban
con treinta miembros y un pequeño coro en Paulis. Su vitalidad pronto hizo que se multiplicara
en otras congregaciones.
La obra rumana siguió una estructura semejante a la Iglesia de Dios, pero usó el nombre de
Iglesia de Dios Apostólica Pentecostal. Muchos años pasaron antes de que ambas pudieran
confraternizar en persona. La distancia, la guerra, las identidades nacionales y las ideologías
políticas las mantuvieron separadas por casi medio siglo. Pero el enlace permaneció hasta que
cayeron los muros.
Asamblea de restauración
Cuatro meses después del concilio de junio que culminó en la separación de la Iglesia de Dios
y su amado supervisor general, el cuerpo se reunió para su asamblea (1923). Por diecisiete años
hubo solamente un moderador. Flavius J. Lee era muy querido y respetado, pero no había
servido en esa posición. Al igual que tantos otros, había amado a Tomlinson y sufrido la
decepción. Algunos de los delegados venían con heridas y dudas sobre su fe y lealtad. Empero,
la primera sesión demostró que sería una de las asambleas más bendecidas. El 31 de octubre, a
los minutos de haberse abierto las puertas, el auditorio se llenó a capacidad (1,600 delegados)2.
Era la asistencia más grande registrada en una asamblea3.
J. B. Ellis tuvo a cargo el discurso de bienvenida y su optimismo contagió al pueblo. Una de las
delegadas, ministro de California, dijo:
Después de la experiencia del año pasado, me sentía atemorizada, pero esos temores
quedaron atrás al ver que prevalece el amor y la unidad y las manifestaciones de la pre
encia del Señor...Ustedes no se imaginan lo que esta asamblea ha representado para mí4.
Lee demostró que era un moderador capaz y los negocios de la asamblea fluyeron de manera
ordenada. Por muchos años se acostumbraba que los delegados de cada estado pasaran al frente
a cantar un himno y luego su supervisor daba unas palabras de saludo. En esta ocasión, el jueves
1º de noviembre, los supervisores respondieron con palabras de agradecimiento e informes
acerca de la fidelidad de sus iglesias hacia la Iglesia de Dios.
Algunos de las iglesias negras habían desertado, pero su nuevo supervisor, John H. Curry,
informó: «Hemos tenido nuestros conflictos junto con los otros hermanos, pero hemos salido
más que vencedores y leales a la Iglesia»5. Sus delegados entonaron el antiguo espiritual, “I
shall not be moved” (No seré conmovido):
Aunque la tempestad ruja, no seré conmovido;
Sobre la Roca de los siglos, no seré conmovido;
Como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
No seré conmovido.
No seré conmovido, no seré conmovido,
No seré conmovido, no seré conmovido;
Como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
No seré conmovido.
Ésa fue la actitud de la asamblea. Era el espíritu que imperaba en aquellos que se habían batido
contra la tormenta. Su cántico expresaba fe y determinación.
El nuevo liderato
F.J. Lee fue electo como supervisor general, J.B. Ellis fue reelecto como director de educación
y J.S. Llewellyn, editor y redactor. Fueron nominados por el Concilio de los Doce y electos por
la asamblea. Tras su elección, «el poder de Dios cayó sobre el público y el pueblo regocijado,
gritó y habló en lenguas. Le pareció bien al Espíritu Santo y a los delegados que estos hombres
ocuparan estas posiciones»6. Los tres fungirían como un comité, al que primero se le denominó,
“junta de nombramientos” y después, “comité ejecutivo”.
La Iglesia recuperó la confianza en su liderato, pues Lee, que era un hombre de porte espiritual
y humilde, además de ser firme y determinado, calmó los temores de los delegados. No tardó en
ganarse su aprecio y nunca avergonzó a sus miembros. La Iglesia sobrevivió su prueba más
severa gracias a la fe de Lee.
La recuperación de la confianza produjo una restauración de la visión y el propósito. La Iglesia
había demostrado que podía manejar sus asuntos. La fuerza que antes había sido dirigida a la
salvación de las almas, fue consumida por la lucha por sobrevivir que libró durante los meses
anteriores. Era hora de enfocar sus pensamientos, recursos y energías en el propósito de su
existencia. F.J. Lee, en su discurso de clausura, resumió la gran paz que el Espíritu Santo le
había devuelto a la denominación:
Todo el mundo ha decidido que esta asamblea ha sido maravillosa, asombrosa. Todo
el mundo la ha disfrutado…Nunca olvidaremos este momento; cobraremos ánimo y
agradeceremos a Dios. Nada puede desalentarnos; todo se ve prometedor…Ustedes se
van…con una sonrisa y nuevos bríos. No podemos expresar lo mucho que esta asam–
blea ha significado para nosotros…Por meses, miles han estado acongojados. Ustedes
oraron y oraron hasta que sus oraciones llegaron al cielo; sus oraciones fueron escu–
chadas y esta Asamblea ha sido una gran inspiración. Mi fe se renueva al saber que
Dios escuchará y responderá la oración. Todos se dan cuenta que un día más brillante
aguarda a la Iglesia de Dios. Estoy muy complacido y espero con ansias que sea un
año de paz y descanso. Tenemos un gran futuro por delante y debemos aprovecharlo
y profundizar en las cosas de Dios7.
La tormenta no había pasado, pero la Iglesia de Dios ya había ganado la victoria. Mantuvo su
unidad, amor, visión por la causa de Cristo, sin rencor ni malicia. En verdad había honrado su
nombre.
Un buen timonel
F.J. Lee (1875-1928) en todos los criterios fue un hombre de magnanimidad espiritual. La
Iglesia de Dios no dudó en confiarle la supervisión de la organización durante cinco años. Lee, a
la edad de cuarenta y ocho años, carecía del toque y lustre de Tomlinson, pero su temperamento
sereno y tranquila confianza en Dios fueron agentes estabilizadores para la Iglesia. Dios le
escogió para su obra en su día. Fue un timonel constante en medio de mares inciertos.
Aunque Lee no había recibido una educación superior ni capacitación teológica alguna, con
estudio y empeño se convirtió en un sabio de la teología e historia. La Biblia siempre fue su
principal objeto de estudio. Leyó muchas obras que iluminaron su mensaje, lenguaje o las
costumbres de su gente. Tenía una gran colección de libros gastados por el uso y muy bien
cuidados. En sus libretas aparecen notas meticulosas del griego, lo que indica que sentía mucha
curiosidad por ese idioma que no comprendía. Desde su infancia hasta la hora de su muerte amó
la Palabra de Dios.
Su conocimiento era templado por su devoción a la oración. Aquellos que le conocieron decían
que “oraba todo el tiempo”. Pasó muchas noches en vela, consumido por su carga de oración.
Por cinco años llevó la carga de interceder a favor de la Iglesia de Dios. También ayunaba al
menos una vez a la semana. Lee tenía tal aura de santidad que cuando entraba a un lugar el
ambiente se tornaba solemne.
Antes de que fuera ascendido al puesto de supervisor general, Lee sirvió como pastor de la
Iglesia de Cleveland, supervisor de Tennessee (1916-1918) y Florida (1918-1922) y
superintendente de educación. Durante un tiempo fue el editor de una parte del currículo de la
escuela dominical y colaborador de The Evangel. Puede que la mayor decepción que sufriera en
su vida fue la pérdida de la confianza en Tomlinson. Su correspondencia y diario personal
confirman que mantuvo esa confianza en su líder aún cuando otros ya habían expresado sus
dudas.
Años duros
Lee se convirtió en un faro de luz y consejero espiritual para la Iglesia durante la prueba. Su
correspondencia revela cuánta influencia ejercía sobre los miembros, quienes solían consultarle
sus asuntos espirituales y privados. Con mucho cuidado les respondía y trataba de
comprenderles. Supo proteger a la Iglesia contra otra oleada de fanatismo y dio ejemplo en el
ejercicio de la sanidad divina y los dones espirituales. Sin embargo, no pudo lograr mucho
porque heredó los problemas fiscales dejados por A.J. Tomlinson.
Los fondos de las iglesias locales no siempre llegaron a las oficinas de la Iglesia de Dios. La
desafortunada situación con el exdirigente tuvo que ser resuelta por los tribunales y mantuvo a
la Iglesia de Dios sin un centavo hasta que la dilucidación del asunto. El pleito quedó resuelto
en el 1927 y a partir de entonces la Iglesia pudo recobrar su vigor.
Durante esos cinco años las finanzas estuvieron tan apretadas que más de un ministro se quedó
sin ayuda y otros no fueron enviados a las regiones donde eran necesitados. Por ejemplo, en
1924 Lee no pudo enviarle ayuda a Ida V. Evans, esposa de R.M. Evans, el primer misionero de
la Iglesia de Dios. La situación con respecto a los Evans fue tan dura que todavía pesa sobre la
conciencia de la denominación. Ida V. Evans necesitaba ayuda financiera para cubrir los gastos
médicos de su esposo, quien se encontraba al borde de la muerte en un hospital público de la
Florida. Pero no había manera de ayudarles porque no quedaban fondos ni de los diezmos ni de
las misiones. Tampoco había un plan de jubilación. La única ayuda provino de fondos privados,
así que el hombre que renunció a su pensión con otra iglesia para unirse a la Iglesia de Dios, que
vendió todos sus bienes para irse a las Bahamas, quedó destituido. El 12 de octubre de 1924,
R.M. Evans murió en lo que se conocía como una “casa para los pobres”. Tenía setenta y siete
años.
Durante esa época, se solicitaron donativos y préstamos de los miembros del concilio de los
doce. Hubo algún progreso. El crecimiento numérico no fue fenomenal ni satisfactorio, pero
alentador. Lee asumió el mando con 23,008 miembros y a su muerte en el 1928 quedaron
24,902. Fue un incremento de 1,894 miembros en cinco años.
En 1924, las finanzas de la Iglesia sumaban $11,597 dólares. Luego hubo una ganancia
constante en los diezmos. Los recibos de las misiones y el orfanato inexplicablemente
fluctuaron. No era posible empezar o continuar un programa vigoroso de misiones foráneas. Por
un tiempo pareció que la Iglesia perdería sus obras en el extranjero. La membresía extranjera se
había reducido casi a la mitad: de 660 en 1924 a 360 en 1925; luego aumentó lentamente, hasta
llegar a 570 en 1928. Muchas de las iglesias de las Bahamas se fueron con Tomlinson, pero el
pastor W.V. Eneas trajo de vuelta a varias8. Aún así, Tomlinson ganó un buen número de
seguidores en las islas9.
En el 1923, la hermana Jennie B. Rushin unió su obra misionera (dos iglesias y casi 107
miembros) en la China, pero casi de inmediato fue perdida10. Lee escribió acerca de esto:
Perdimos esta obra en China porque no fue afirmada ni atendida como lo ameritaba
No tenemos muchas obras en campos extranjeros; la Iglesia nunca ha logrado seguir
una misión más abarcadora11.
En la asamblea de 1924, E.E. Simmons, de Florida, fue designado como el primer supervisor
oficial de Jamaica, en las Antillas Mayores, obra que desde el 1918 formaba parte de la Iglesia
de Dios. Simmons llegó a Jamaica llenó de optimismo, pero no encontró ninguna de las
obras12. Simmons superó su desilusión y empezó a predicar el evangelio hasta que organizó
una iglesia en Borobridge y le dio nuevas raíces a la obra en las en las Antillas Mayores. En
1925, organizó otras cuatro iglesias y la obra se ha convertido en uno de los campos más
prósperos de la denominación.
Primer llamado a la juventud
Durante esa época poco fructífera fue organizado el primer esfuerzo juvenil. No fue algo
espectacular ni dramático, pero sembró la semilla para el trabajo de los años posteriores. El 1º
de septiembre de 1924, Lee le escribió la Hna. Lettie Cross de Detroit:
Mientras preparaba el programa para la asamblea, pensé que sería bueno tener algo
para los jóvenes… El asunto vino a mi mente a manera de pregunta, ¿deben los
jóvenes ser sobrios? Quiero sacar a los jóvenes cristianos de la necedad y frivolidad13.
La hna. Cross llevó el mensaje a la asamblea de 1924 con la organización del precursor de las
actividades masivas para jóvenes en los siguientes años. Era el primer esfuerzo dirigido a la
juventud. Aparte del mandato de 1906 de fomentar la escuela bíblica, ni los jóvenes ni los niños
habían sido atendidos de manera adecuada. Pero esta deficiencia fue corregida cuando el asunto
fue traído a la luz.
Los problemas de ese tiempo sacudieron a la Iglesia, pero logró recuperar el equilibrio y su
confianza. Ni las cargas ni los obstáculos lograron desviarla.
“El cinturón bíblico”
Las primeras actividades de la Iglesia de Dios ocurrieron en una zona conocida en la nación
como el “cinturón bíblico”. Era un sector de Norteamérica donde las Escrituras y sus
enseñanzas eran tomadas literalmente como la Palabra de Dios. Ésta era sujeto de discusiones y
olvido, pero no dejaba de ser tomada con reverencia y como la guía de la vida. La Iglesia se
formó en esa arena de fe. El cinturón bíblico abarcaba a un número considerable de gente desde
Maryland en el este hasta Texas y Oklahoma en el oeste.
Lo curioso es que ese apodo no guarda una relación directa con la Iglesia, sino que surgió en el
pueblo de Dayton que dista unos 56 kilómetros de Cleveland, en Tennessee. En julio de 1925,
un profesor de la escuela secundaria violó una ley de Tennessee que prohibía la enseñanza de
cualquier teoría que negara, “la historia de la creación divina del hombre, tal y como lo enseña
la Biblia”. El joven maestro fue alentado a quebrantar la ley para que fuera puesta a prueba en la
corte. El juicio, que incluyó a William Jennings Bryan como fiscal y a Clarence Darrow como
abogado de la defensa, atrajo la cobertura de los medios noticiosos y sirvió como una prueba
entre la interpretación literal del fundamentalismo cristiano de las Escrituras y las teorías
científicas que impugnaban esa opinión.
El pueblito de Dayton fue inundado por periodistas provenientes de todo el mundo y de casi
todos los periódicos y las revistas en los Estados Unidos. Entre ellos estaba H.L. Mencken, un
editor de noticias de Baltimore y crítico social que escribió que se encontraba en medio de un
cinturón bíblico que se extendía desde Maryland a Texas y Oklahoma. Así quedó acuñada la
frase, “cinturón bíblico”14. Mencken seguramente lo usó para burlarse de la gente, pero lo
incluyó en su estudio sobre el idioma norteamericano. La frase fue bien acogida por los
estadounidenses.
Esa región que aceptaba con tanta facilidad la Biblia como la palabra de Dios fue un terreno
fértil para la Iglesia de Dios, pero su misión tendría un campo más amplio.

Capítulo 18
UNA FE SEGURA
Asamblea de consagración
La noche del 29 de octubre de 1924 hubo cupo total en el auditorio de Cleveland, en donde se
reunieron los delegados a celebrar su asamblea. Se extendió una cordial bienvenida al alcalde,
los funcionarios de la ciudad y el condado y casi cuarenta empresarios, quienes declararon:
Encomiamos la noble labor de su iglesia en una forma profesional y moral y haber provisto albergue para muchos niños
desamparados…Creemos que los hombres que están a cargo de su sede son honrados, rectos, cristianos y de buen nombre
en nuestra ciudad1.
Esta muestra de confianza en los funcionarios de la Iglesia de Dios fue gratificante, porque era
una época de acoso generalizado y confusión. Fue un momento difícil para los ciudadanos de
Cleveland, pues tanto A.J. Tomlinson (a quien conocían desde 1905) y sus seguidores, como
F.J. Lee y otros de sus conocidos, alegaban que eran la verdadera Iglesia de Dios. Esa confusión
menoscabó la labor de la Iglesia desde 1923 a 1927.
La asamblea de 1924 tuvo un énfasis espiritual. Cada servicio nocturno fue, «dedicado en gran
parte a orar por los enfermos, de donde se dice que cientos fueron curados. Esta parte del
servicio duraba de 6:00 a 7:00 de la noche, seguido por la evangelización. Puede decirse que no
hubo un servicio estéril en toda la asamblea»2.
Este énfasis en la sanidad divina refleja la posición del supervisor general sobre el tema. La
sanidad divina era parte integral de la fe pentecostal y Lee fue uno de sus grandes campeones.
Los cuatro volúmenes de su diario registran numerosos casos de sanidades milagrosas. En todo
culto pentecostal siempre se oraba por los enfermos, pero Lee solía realizar servicios especiales
de sanidad cuando era pastor de la Iglesia de Cleveland. Su diario revela que era una
característica de su ministerio:
• 11 de diciembre de 1914: Tuve un culto de sanidad muy bueno.
• 26 de diciembre de 1914: Una corredora vino a pedirnos la oración por _______Todos
pensaban que estaba muriéndose, pero maravillosamente está sana.
• 3 de enero de 1915: Mientras estaba predicando, ______ se enfermó gravemente,
pero maravillosamente fue sanado.
• 14 de enero de 1915: Fui a orar por ______, quien tiene fiebre de neumonía...estaba
mejor cuando nos fuimos.
• 2 de abril de 1915: Esta noche es servicio de sanidad.
Según Lee, otros estaban aquejados por la tuberculosis, neuralgias, quemaduras, gripe y varias
enfermedades no especificadas. Hay numerosos testimonios sobre sanidades experimentadas al
recibir su oración.
Las asambleas moderadas por Lee se destacaron por su aspecto espiritual, que incluía
sanidades, oración, consagración, evangelización y otras manifestaciones espirituales. La
asamblea de 1924 no estuvo tan cargada como las anteriores, por lo que gran parte del tiempo
fue invertido en la predicación, el estudio de las Escrituras, la oración, las alabanzas y la
evangelización. Ese aspecto espiritual fue el objetivo principal que dio origen a la asamblea
general. Era la cumbre espiritual para una Iglesia que desesperadamente necesitaba el auxilio
divino.
En 1924 ocurrió un cambio en el Comité Ejecutivo. J. B. Ellis tuvo que renunciar a su posición
como superintendente de educación debido a sus problemas de salud. Fue sucedido por T. S.
Payne. J. S. Llewellyn continuó como editor, a pesar de que hubo mucho descontento acerca de
su trabajo.
Durante esta asamblea fue organizado el puesto del secretario general. Desde 1906 hasta 1921,
el supervisor general fungió como secretario de las sesiones de negocios. En 1921, E. J.
Boehmer, un pionero de Pentecostés, fue instalado como secretario de la Iglesia, de las
asambleas y juntas3. Boehmer recibió el bautismo del Espíritu Santo en 1907 en la Misión de la
famosa calle Azusa en Los Ángeles, se unió a la Iglesia de Dios en 1910 y trabajó mucho en la
expansión de la fe. Fue supervisor de Arkansas durante un breve período y miembro del
Concilio de los Doce desde sus inicios en 1917. Además, fue miembro del Comité Ejecutivo por
19 años y del concilio por otros 29 años, y permaneció como el miembro que más años ha
servido en una posición oficial hasta el 1986. Su presencia en las oficinas fue una bendición
porque estaba dotado de una espiritualidad y sabiduría semejantes a las de Lee. En 1924 fue
nominado por el Concilio de los Doce y electo por la asamblea general junto a los otros
oficiales.
El espíritu de las convenciones estatales
Durante la asamblea de 1924 se acordó que cada estado llevara a cabo una convención4. Desde
los inicios de la denominación se celebraron reuniones de este tipo al estilo del gran
campamento semestral de Pleasant Grove, Florida. El segundo campamento fue establecido en
el territorio del noroeste en Minot, Dakota del Norte. El resto de los estados no tardó en
organizar su concentración anual, a veces bajo tiendas de campaña, carpas o en auditorios o
templos alquilados. Estas reuniones se convirtieron en el punto cumbre del año para las iglesias
locales. Las familias acampaban bajo el cielo, carpas o se hospedaban con otros vecinos. Tantos
como diez o veinte delegados dormían en los pisos de esas familias, pero la inconveniencia no
era problema para esos hermanos y hermanas en el Señor.
Los campistas se levantaban al amanecer o antes para asistir al servicio de oración matutino.
Luego desayunaban y regresaban al segundo servicio de la mañana, que por lo general constaba
de un estudio bíblico, un servicio de alabanzas y predicación. Por la tarde seguía un formato
similar y las noches eran dedicadas a la evangelización. Desde el amanecer hasta pasada la
medianoche podía encontrarse un culto, ya que muchos se quedaban en vigilias de oración. Los
campamentos duraban de tres días a dos semanas. Tan grande era el entusiasmo que se
convirtieron en la actividad más esperada y de mayor asistencia durante el verano.
Desde el principio, se esperaba que el supervisor general asistiera a cada convención y todas
las actividades generaban expectación por su llegada. F.J. Lee fue tan amado que su presencia
era el punto culminante de cada encuentro. Su visita era un gran aliento para los fieles, muchos
de los cuales no podían asistir a la asamblea. En años posteriores, a medida que crecía la
denominación, el supervisor general empezó a enviar a los miembros del Comité Ejecutivo a
representarle.
Hoy en día la convención es el punto sobresaliente del programa de cada estado y región.
Ahora tienen una duración menor (una semana) y son llevadas a cabo en lugares cómodos y
espaciosos. El espíritu de la convención revive cada verano. Esta costumbre ha fortalecido a la
Iglesia de Dios y solidificado el compañerismo y la comunión entre los miembros.
Tiempos de asamblea
Al cierre de la asamblea de 1924, el supervisor general Lee escribió la siguiente nota con más
dramatismo de lo acostumbrado:
Realmente fue grande; fue grande y glorioso; fue inmensa...Más de dos mil personas
procedentes de otros estados [fuera de Tennessee] se inscribieron en las actas…No
hubo ni asomo de fricción ni discordia durante toda la asamblea. Cientos salieron
más que afirmados en la Iglesia de Dios, de que no serían llevados por ningún viento
de doctrina o artimaña de los hombres. Sin duda es un punto culminante en la historia
de la Iglesia de Dios5.
Lee estaba en lo correcto, pues en el plano espiritual, la asamblea de 1924 representa una
cumbre en la historia de la Iglesia de Dios.
Un año más tarde tres mil delegados asistieron a la asamblea de 1925. Fue en esta reunión que
se creó el rango ministerial del exhortador, que autoriza a una persona para que predique el
evangelio sin tener que someterse al proceso extenso de los ministros licenciados y ordenados.
Este rango era ideal para los predicadores a tiempo parcial, novicios y laicos, quienes ahora
tendrían una credencial firmada por su pastor y el supervisor estatal.
La constitución adoptada en 1921 fue derogada en la asamblea de 1926. En un largo
preámbulo, se ofrecieron varias razones para su derogación junto con explicaciones sobre su
intención original y la sinceridad con que fue adoptada. La medida concluía:
Resuélvase, además, que reafirmemos, como lo hemos hecho desde el principio,
nuestra fe inquebrantable y la aceptación incondicional de toda la Biblia bien trazada
y del Nuevo Testamento como la regla de gobierno y disciplina…y que esta resolución
no sea interpretada como una renuncia o abandono de cualesquiera derechos, privilegios
o inmunidades que puedan ser decretados a nuestro favor en la resolución y sentencia
final sobre el litigio de la Iglesia…Resuélvase, además, que en medio de la
asamblea declaramos que estamos en armonía con el gobierno original, la enseñanza,
los principios y las prácticas de la Iglesia6.
Esta medida fue aprobada por unanimidad en el concilio supremo y la asamblea general.
Juntas
Una de las medidas aprobadas por la asamblea de 1926 fue la creación de tres comités y juntas
permanentes7:
1) Se nombró un comité para la casa de publicaciones, compuesto por cinco miembros,
cuya función era escoger al editor y redactor, establecer su salario y reunirse cuantas
veces fuera necesario con el concilio para promover los intereses editoriales de la
Iglesia. Esta medida reactivó el comité que sirvió entre 1910 y 1922, pero elevado
como una junta permanente que gozaba de mayor autoridad.
2) Se nombró una junta de educación compuesta por cinco miembros, cuya función
era seleccionar al principal de la Escuela de Formación Bíblica, establecer su salario
y promover los intereses educativos de la Iglesia.
3) Se nombró una junta compuesta por cinco miembros, cuya función era distribuir
en masa la literatura sobre el trabajo misionero, examinar y determinar la elegibilidad
de los futuros misioneros, sostener y pagar el pasaje de aquellos que irían al extranjero,
mantener separadas las cuentas para la obra doméstica y la foránea y velar que
los fondos fueran utilizados de acuerdo con su propósito.
La creación de estas juntas permanentes representó un giro irrevocable hacia el gobierno por
medio de comités especializados. Estas tres juntas todavía son las más influyentes dentro de la
Iglesia. El supervisor general era el presidente honorario de cada una. A partir de entonces la
Iglesia utilizó estas juntas, más la organizada para el orfanato, como los brazos que operaban
sus asuntos.
El Comité Ejecutivo fue revisado para que incluyera al supervisor general y el Concilio de los
Doce; su nombre fue cambiado a “Junta de nombramientos de los supervisores estatales”. Esta
junta engorrosa funcionó por seis años hasta que fue reducida a tres hombres. Este comité ha
sido el que más cambios ha sufrido, quizá por sus extensos poderes. También, durante esta
asamblea se cambió el título del tesorero general por secretario-tesorero general8.
Otro cambio importante fue el proceso de selección del concilio, cuyos miembros ya no sería
nombrados por el supervisor general y los próximos dos miembros, sino por el concilio de los
ministros9. El Concilio de los Doce tenía la facultad para, por mayoría, juzgar a cualquier
funcionario de la Iglesia culpable de malversación de fondos, pero la próxima asamblea tomaría
la acción final para destituirlo. Los miembros fueron agrupados en términos de tres años, de
modo que cada grupo expiraba en años sucesivos. Así solía hacerse con el concilio de los
setenta, pero resultó poco práctico para los doce y el proceso fue alterado nuevamente en 1929.
De 1926 en adelante el concilio adquirió una posición de mayor prominencia y responsabilidad
en los asuntos de la Iglesia de Dios. No tenía un presidente ni un tiempo estipulado para
reunirse; sus miembros no sirven a tiempo competo, como tampoco hacía el comité ejecutivo.
Los Doce son el consejo asesor del supervisor general y el Comité Ejecutivo. Juntos forman el
Concilio Supremo o Ejecutivo Internacional (como se le conoce hoy), el cual tiene la autoridad
para servir como asamblea durante el receso entre reuniones generales. En 1986 fue expandido
a dieciocho miembros.
Autonomía afroamericana
Una comisión de tres ministros afroamericanos (C. F. Bright, presidente, David LaFleur y G.
C. Sapp) vino ante la asamblea de 1926 con la solicitud de que se les otorgara una mayor
autonomía sobre asuntos:
Hasta cierto punto nos sentimos…un poco avergonzados y discapacitados en la medida
en que no podemos avanzar como queremos y les pedimos, hermanos, que con el consentimiento
de todos nuestros hermanos presentes en estas asamblea, si pudiere formularse alguna manera que nos ayude a hacernos
cargo de nuestros asuntos en la obra de color10.
La asamblea respondió a su petición con una medida que autorizaba un sinnúmero de cambios.
A partir de ese momento, los miembros negros tendrían su asamblea anual, la cual no debía ser
interpretada como una separación entre la obra de los blancos y los negros, pues ambos grupos
formarían la asamblea general anual. Se les asignó un espacio dentro de la revista oficial para
que promovieran sus intereses, sobre todo su programa de orfanato. Sus diezmos serían
administrados por el secretario-tesorero general, pero serían utilizados exclusivamente para la
obra negra. Además, se les permitió que escogieran a su supervisor nacional, resultando electo
David LaFleur, supervisor de Florida desde 1923.
Esta medida más tarde fue recordada por la Convención Anual de la Obra de Color de la
Iglesia de Dios: «Al mirar atrás...vemos a los hermanos en la sede, ambos blancos y negros,
llegar a un acuerdo que permitió que los hermanos negros llevasen las riendas de la obra entre la
gente de color»11.
Sin embargo, este acuerdo no fue bien recibido por los hermanos afroamericanos del Norte y
hubo algunas congregaciones que rehusaron participar en esa asamblea. El supervisor general
recibió muchísimas cartas de protesta. El 9 de diciembre de 1926, Lee le escribió un pastor
negro de Pennsylvania:
En relación con la medida de la asamblea para que la gente negra tenga su propia
asamblea, me parece que no ha sido una decisión satisfactoria. He recibido varias cartas
del Norte…expresando su oposición. Creo que es conveniente para la gente del Sur
le escribí al hermano [David] LaFleur... y dijo que sería bueno que así lo deseen…sigan
como están y, por supuesto, eso significa que seguirían bajo su supervisor [blanco]
estatal.
He sido advertido que algunas de las iglesias del Norte no aceptaran el cambio, [así]
que les hemos dado el privilegio de permanecer...como hasta ahora12.
Esta disensión resultó en que las congregaciones negras tuvieran la opción de unirse a la
asamblea de color, la general o ambas. De esa manera se logró mantener la comunión y
cooperación por varios años, con la mayoría de las congregaciones negras bajo la obra de color
y unas pocas bajo sus supervisores blancos.
La medida que permitía que la asamblea negra escogiera a su supervisor nacional fue derogada
al año siguiente, con la siguiente recomendación: «Nosotros, los hermanos de color,
recomendamos que el supervisor general, después de orar, nombre a un supervisor para la obra
de color en general»13. Así fue aceptado y desde entonces el supervisor nacional fue nombrado
por el comité ejecutivo, después de haber auscultado la opinión de los ministros.
Un nuevo editor
La asamblea de 1927 tuvo una asistencia de cuatro mil delegados14. La junta de la casa de
publicaciones seleccionó a Samuel W. Latimer como el sucesor de J. S. Llewellyn, cuya labor
había sido poco satisfactoria15. Durante los cinco años que ocupó la posición de editor y
redactor, las entradas disminuyeron por más de $8,000 dólares. Daba la impresión de que
trabajaba duro y hábilmente, pero los intereses de la Iglesia seguían de mal en peor.
Latimer, oriundo de Spring Place en Georgia, había servido como supervisor estatal de Georgia
de 1919 a 1924 y al momento de su nombramiento fungía como pastor de la Iglesia de
Cleveland. Se convirtió en un amigo y colega del supervisor general y fue de gran ayuda
durante esos doce meses. Hizo un buen trabajo como editor y las cosas mejoraron un poco.
Latimer era un hombre de espíritu cálido y dispuesto que bendijo grandemente a la Iglesia y fue
el brazo derecho de Lee.
F. J. Lee se gastó en la obra del señor durante los cinco años que fue supervisor general. Los
informes publicados en The Evangel revelan que durante el verano de 1928 predicó con fervor y
unción en un sinnúmero de campamentos y convenciones. Pero sus amigos notaron que estaba
pálido y frágil16.
El líder cae enfermo
En agosto, Lee regresó de un viaje a Texas gravemente afectado con cáncer del hígado. Al ver
que de agosto a septiembre estuvo postrado, le solicitó a Latimer que terminara su gira por las
convenciones e hiciera los preparativos para la inminente asamblea17. Luego, el 12 de octubre
convocó al concilio para designar a Latimer como moderador de la asamblea18. Lee estaba
demasiado débil como para participar en su organización.
Lee no mejoró a pesar de las visitas y oraciones de sus muchos amigos. Se negó a recibir
atención médica, porque creía firmemente en la sanidad divina. Hasta el día de su muerte se
aferró al mensaje que tanto había predicado en salud.
Poco antes de su muerte, la revista publicó un artículo de la autoría de Lee titulado,
“Desafiando la enfermedad y la muerte”, que al parecer fue el último producto de su prolífica
pluma19. Aunque no despreciaba ni menospreciaba a los médicos, a quienes reconocía como
ministros de misericordia, se mantuvo firme en que Dios le había dado a su pueblo como
herencia la sanidad divina. Su opinión era similar a la de muchos creyentes llenos del Espíritu,
en cuanto a que lo correcto era confiar en Dios, aunque fuera un asunto de muerte. Si Dios
quería, podía sanar o llamar al creyente a su morada. Antes del comienzo de la asamblea, el 22
de octubre, el enfermo supervisor general mandó a buscar a J. B. Ellis en Tampa, Florida, quien
narra en sus memorias:
Cuando llegué a su lado, se encontraba muy enfermo. Me dijo: “Lo primero que debes hacer es orar”. [Después de la
oración], me dijo: “Creo que ha llegado la hora de irme…tal vez me quede por un buen rato y pierda la consciencia, pero
deseo confiar en Dios y te pido que veles que nadie me dé medicina alguna...Estoy listo para irme, si es la voluntad del
Señor y no quiero quedarme, a menos que sea para servir a la Iglesia y a mi familia20.
Ellis añade que a veces, mientras sus visitas oraban o cantaban, Lee hacía un esfuerzo por
entonar alabanzas a Dios. El editor Latimer escribió en la revista:
Varios hermanos han venido del campo a orar por él. Han orado casi sin parar noche y día. El hermano R. P. Johnson de
Jacksonville, Florida, el hermano J. B. Ellis de Wimauma, Florida y el hermano y la hermana [S. J.] Heath de Boaz,
Alabama, están aquí ahora. Los hermanos Ellis, Johnson, Bryant y McLain no se apartan de su lecho. Hemos obtenido
una buena victoria. El Espíritu ha estado presente para ayudarle21.
Ante la ausencia del supervisor general, la asamblea ratificó el nombramiento de S. W. Latimer
como moderador y las sesiones procedieron como de costumbre. El 25 de octubre se creó el
oficio del asistente del supervisor general, «cuya función será ayudar al supervisor general en
casos de emergencia o sucederle si surgiera una vacante»22. Latimer fue electo al cargo.
Aunque el amado F. J. Lee yacía moribundo, fue reelecto como supervisor general. De esa
manera la Iglesia rindió homenaje y testificó sobre la confianza absoluta que tenía en su líder23.
Poco después de la 1 de la tarde del 28 de octubre, justo antes de la conclusión de la asamblea,
un mensajero anunció el deceso de F. J. Lee. La expectativa generada por esta noticia no
impidió que los adoradores expresasen su gran tristeza y dolor. Eran conscientes de que un gran
hombre había caminado entre ellos, que siempre lamentarían su partida, que su huella quedaría
grabada en cada generación de predicadores. Latimer fue ascendido al puesto de supervisor
general. Lee le había preparado bien para la ardua tarea.
Una sucesión estable
La junta de la casa de publicaciones había seleccionado anteriormente a Latimer para que
continuara como editor y redactor, así como supervisor general asistente. La junta volvió a
reunirse el 2 de noviembre de 1928 para nombrar a M. W. Letsinger como editor. No hubo un
reemplazo inmediato para el cargo de asistente del supervisor general, el cual había sido creado
dos días antes. Así quedó vacante hasta la próxima asamblea y desde entonces ha sido parte de
la oficialidad de la Iglesia.
S. W. Latimer tenía 56 años cuando fue electo al cargo de supervisor general, convirtiéndose
así en el hombre de mayor edad que hasta el momento había ocupado la posición. A tenor con
su edad, trajo un estilo conservador, casi reticente, típico de su tiempo. Este hombre humilde
carecía del genio de Tomlinson y el carisma de Lee, pero sobresalió en otros dones. En
comparación con sus predecesores fue más cauteloso y deliberado con sus acciones. Su
tendencia conservadora fue buena, porque dirigió la Iglesia hacia una estabilización exitosa y
avances a pesar de la escasez de recursos. Bajo su liderazgo la Iglesia de Dios sobrevivió la
Gran Depresión y creció de un modo maravilloso.
La tristeza que imperó en la asamblea de 1928 no evitó que fueran aprobadas medidas
importantes. Una de las más duraderas tuvo que ver con las escuelas dominicales:
Que cada estado celebre una convención estatal y otra por distritos para la escuela
dominical. Que cada estado seleccione a un superintendente estatal de las escuelas
dominicales, cuya función será velar por los intereses de las escuelas dominicales,
sobre todo por las nuevas escuelas, organizar las convenciones y presidirlas24.
La medida también proveía que hubiera superintendentes por distritos. Estas convenciones
resultaron ser muy valiosas para la Iglesia. La organización sistemática del quehacer de la
escuela dominical ayudó a aumentar la eficacia del programa de educación cristiana. Poco a
poco la escuela dominical reclamó su lugar dentro de la Iglesia de Dios.
Las convenciones de escuela dominical unieron a los departamentos de la Iglesia y
promovieron la confraternización. Cada distrito celebraba una convención general y otra de la
escuela dominical; cada estado celebraba su campamento y convención de escuela dominical.
Todo culminaba en la asamblea general. Luego se añadieron conferencias sobre la oración,
sesiones ministeriales, convenciones regionales, congresos para los jóvenes y reuniones para los
supervisores estatales. Estas reuniones jugaron un papel importante en la unidad ycomunión de
la Iglesia. El supervisor general Latimer dijo sobre la asamblea de 1928:
La unidad entre los hermanos fue maravillosa. En el piso de la asamblea no hubo ni
siquiera una palabra dura y los miles de asistentes se gozaron. Muchos comentaban
que habían disfrutado esta asamblea como ninguna otra. Se estima que hubo más de
cinco mil personas. El gran auditorio estaba abarrotado y hubo cientos en el sótano
y en las aceras al frente del edificio25.
Dicha cooperación e intimidad dieron un significado especial al verso:
Somos sólo un cuerpo y uno es el Señor,
Una la esperanza, uno nuestro amor.

Capítulo 19
PROSPERIDAD EN MEDIO DE LA GRAN
DEPRESIÓN
La época de oro
Samuel W. Latimer fue electo supervisor general en medio de una situación poco envidiable.
La Iglesia estaba sumida en una deuda de $50,000 dólares. El pago de los honorarios de los
abogados, los interdictos y las incertidumbres de los últimos cinco años (1923-1928) impidieron
que esa deuda fuese pagada o reducida de un modo considerable. Además, el Tribunal Supremo
de Tennessee no había adjudicado la propiedad de la Iglesia. La mayoría era adeudada a los
individuos que dieron préstamos de buena fe o compraron bonos para la construcción del
Auditorio de la Asamblea1. Esos pagos estaban seriamente atrasados. Esa fue la triste realidad
que recibió al nuevo supervisor general.
Pero, para sorpresa de todos, Latimer logró liquidarla antes de que terminara su incumbencia.
Este milagro fue el producto de la bendición de Dios sobre un pueblo que estuvo dispuesto a
contribuir y de la sabia administración de Latimer y sus asociados. Lo importante es que, fuera
por un milagro o una buena administración, la Iglesia volvió a respirar el aire de la solvencia.
La incumbencia de Latimer también representó una vuelta a los días del avivamiento fogoso de
antaño. La tormenta reciente no extinguió la llama de la evangelización, pero sí aplacó su brillo.
Al verse libres de la angustia, reavivaron el fuego. El evangelio había continuado a pesar de las
carencias, pero esta clemencia le dio nuevos bríos y un mayor éxito. El año siguiente a la
elección de Latimer (1928) se caracterizó por el deseo excepcional de expandirse a otras áreas.
Era como si la esperanza y visión hubieran renacido en cada corazón. El Evangelio publicaba
las peticiones por ministros que fueran a áreas blancas para el mensaje pentecostal2.
Samuel W. Latimer (1872-1950) demostró ser el líder ideal para la época. Fue un supervisor
general concienzudo y enérgico, pero también amable, paternal, que pasó mucho tiempo en el
campo animando y aconsejando al pueblo. En un año típico visitó treinta convenciones
estatales, Jamaica y las Bahamas3. En 1928 la Iglesia contaba con 24,902 miembros, 789
iglesias, 842 ministros y 23,263 estudiantes matriculados en 579 escuelas dominicales4. Por los
próximos dos años hubo un éxito modesto, pero luego el ritmo se aceleró y varios de los
departamentos crecieron de un modo inesperado. Los años 1929 y 1930 representaron un
avance en la tarea de llevar el mensaje de Cristo y el bautismo pentecostal. La Iglesia entró en
su época de oro.
La Gran Depresión
Aunque parezca increíble, la Iglesia de Dios empezó a crecer justo cuando el mundo quedó
sumido en la depresión económica más grande de la Edad Moderna. Nunca antes fue tan
necesario que tuviera una figura paternal que guiara su misión urgente de llevar el mensaje de
Jesucristo. Latimer no llevaba un año como supervisor general, cuando la nación sufrió la Crisis
de 1929 que dio paso a la Gran Depresión. Durante sus momentos más cruentos uno de cada
cuatro trabajadores quedó desempleado y miles se convirtieron en una sociedad nómada,
desamparada y desanimada, en busca de empleo y esperanza. El sufrimiento humano era
personal y cercano.
Aquellos que tenían empleos bien remunerados de repente se vieron en busca de cualquier
labor disponible, pero pocos corrieron con suerte. La vida era sostenida por el espectáculo de
filas en comedores de beneficencia, para obtener alimentos gratuitos y sueños.
La Iglesia de Dios fue duramente golpeada, porque la clase obrera sufrió unas privaciones
serias. El pueblo siguió adelante por fe y animada al saber que otros compartían sus luchas. Fue
una época donde reinó la hermandad. La Iglesia de Dios prosperó y creció en medio de esta
situación. Las iglesias se convirtieron en refugios de seguridad y esperanza.
La figura paternal
El supervisor Latimer tenía la disposición y los dones naturales para ser la mano firme que
necesitaba el pueblo. Era el padre de una familia grande y amorosa y también lo fue para su
organización. Durante la depresión se supo que no dudaba en quitarse su abrigo para dárselo a
un necesitado. Su carácter cauteloso y deliberado era la personificación de la estabilidad y el
cuidado pastoral. Era cálido y efusivo y se interesaba en las cosas que hubieran sido pasadas por
alto por otros ejecutivos. Por ejemplo, se le recuerda por la atención tan esmerada que le brindó
al Hogar de Niños. Además de visitarles, solía invitarles a pasar una noche con su familia.
Latimer viajó a muchos lugares con su mensaje de esperanza. Fue atento con los intereses de
los miembros afroamericanos, para quienes los tiempos difíciles habían llegado temprano.
Langston Hughes, un popular poeta negro y escritor, dijo: «La depresión hizo que todo el
mundo cayera de uno o dos clavijas, pero los negros no tenían ni siquiera de dónde caer»5. Las
vacas flacas trajeron el sufrimiento a negros y blancos. El ingreso anual medio de una familia
blanca era $1,339 dólares; pero una familia negra solamente ganaba $326 al año, apenas seis
dólares a la semana6.
David LaFleur fue el supervisor nacional de la obra negra de 1923 a 1928. Durante ese tiempo,
las iglesias crecieron en tamaño y unión; pero en 1928 LaFleur renunció. Su puesto fue ocupado
por un ministro devoto a la tarea de nutrir a sus iglesias. John H. Curry guió la obra durante los
años de la depresión. Fue el primer negro miembro del Concilio de los Doce, donde sirvió por
seis años (1932-1938). Trabajó duro para levantar la moral y el bienestar de sus miembros. En
1931 informó que tenía 856 miembros, 40 iglesias en Florida y 19 dispersas a través de Georgia,
Alabama, Mississippi, Kentucky, Nueva Jersey y Pensilvania. En ese año visitó a 57 de ellas,
para un promedio de una a la semana7. Fue una tarea asombrosa si tomamos en cuenta las
circunstancias tan agobiantes de ese tiempo.
Curry y Latimer trabajaban bien juntos y tenían en común su amor paternal, esto a pesar de que
el primero era veinte años más joven. Juntos fueron amorosos y solidarios en medio de una
época sombría. Latimer siempre fue bien recibido en la asamblea anual de los hermanos negros
en la Florida. John H. Curry dijo en 1932:
El anciano Latimer se sienta en medio de la asamblea como un padre orgulloso de sus
hijos, aprecia su trabajo, ve la seriedad con que se empeñan en lograr cosas grandes,
les aconseja y advierte sobre la manera de obtener sus anhelados objetivos…En verdad
podemos decir que nunca nos ha negado nada bueno8.
En otras asambleas, Latimer expresó una admiración similar por sus hermanos. Siempre resaltó
la hermandad que en Cristo tienen los seres humanos, no importa su origen étnico. En la Sexta
Asamblea Anual, el secretario T. R. Thurston informó lo siguiente:
El supervisor general se dirigió a la convención. En su discurso dijo que nuestra raza
había sido bendecida más que ningún otro pueblo de la tierra. «Sus padres fueron
traídos a este país como esclavos hace muchos años. Después de muchos años de
esclavitud, Dios les libertó y adoptó en esta familia»9.
Durante la Novena Asamblea Anual, Latimer dijo:
La palabra hermano es la más fuerte en el idioma inglés; significa, ‘mi igual’. Por lo
tanto, Dios es el fundamento del amor. «El que no ama, no ha conocido a Dios; porque
Dios es amor». El amor es el gran lazo que nos une a Dios, ya que somos el reflejo
del amor de Dios. «Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados
hijos de Dios». Y si hijos, entonces somos hermanos10.
Samuel W. Latimer fue bendecido con la creatividad de otros de tal manera que la Gran
Depresión fue una época próspera. Así quedó demostrado por la juventud de la Iglesia.
Esfuerzo juvenil
Hasta 1929 la Iglesia de Dios no tuvo una organización nacional para la juventud, aunque
existían varias agrupaciones en distintos lugares de la nación, sobre todo en las penínsulas de
Michigan y Florida y entre las iglesias negras. En 1923, Alda B. Harrison organizó una banda
de jóvenes misioneros en la Iglesia de Cleveland, pero la obra no se extendió a otras partes11.
Cuando Harrison se mudó a Lawton, Oklahoma, comenzó una campaña para que la Iglesia
organizara una sociedad nacional de jóvenes. Envío cartas, habló personalmente con los líderes
y escribió artículos provocativos para El Evangelio. Años después escribiría:
En 1928 asistí a la convención estatal en Weatherford, Texas y...hablé con el hermano F. J. Lee
sobre una organización nacional y me prometió que trabajaría hacia esos fines…Nos sentimos
decepcionados cuando Dios se lo llevó durante la asamblea de ese año…Entonces decidimos
escribirle a El Evangelio y esperar a ver cuánta gente respondería. Sólo respondió un hermano,
R. P. Johnson...En el verano de 1929, durante el campamento de la Florida, éste reunió a su
grupito y comenzó a trabajar en su estado12.
M. P. Cross, un pastor de Detroit, Michigan, organizó una sociedad de jóvenes el 3 de abril de
1923, en la que diversas misiones pentecostales llevaban programas a varios lugares de la
ciudad13. Esa idea fue imitada en Pontiac y otras ciudades. Cuando en 1924 Cross se convirtió
en el supervisor de Michigan, promovió que cada iglesia tuviera una sociedad de jóvenes.
Houston R. Morehead, un joven obrero de Illinois, se convirtió en un campeón de esta causa.
En el invierno de 1925-1926, la creciente sociedad fue nombrada, Club de Jóvenes Segadores,
el cual fue adoptado por otras doce iglesias. Bajo la dirección de Cross y Morehead, la Iglesia
de Dios de Michigan, llevó a cabo del 4 al 5 de septiembre de 1926, su Primera Convención
Estatal de Jóvenes.
Ese mismo año, la iglesia pastoreada por E. L. Simmons en Miami, Florida, también organizó
una Asociación de Jóvenes Misioneros. Esta obra fue vigorosa y se hizo sentir a través del
estado. Simmons escribe:
Algunas de las organizaciones de jóvenes de esos días eran misioneros auxiliares, mientras que otras recaudaban dinero
para construir iglesias u otros fines benéficos. Sin embargo, la razón principal era darles a los jóvenes un lugar para que
trabajaran en la iglesia, donde se promoviera la fraternidad, [vida social cristiana] y el progreso espiritual14.
Empero, no sería hasta el verano de 1929 que los jóvenes de la Florida se convertirían en un
movimiento grande. Durante el campamento de ese verano, el supervisor R. P. Johnson, los
organizó oficialmente bajo el nombre de “Esfuerzo Juvenil”. Fue para esas fechas que Cross y
Morehead elaboraron una resolución a favor de una organización nacional para la juventud, que
sería llevada ante la consideración de la asamblea general. Esos esfuerzos por separado fueron
como los rayos de un eje que convergieron en la asamblea de 1929. La resolución fue enviada a
un comité, para su revisión y la selección de un nombre adecuado, y luego fue adoptada por la
asamblea15. Se adoptó el modelo de Michigan y el nombre de la Florida. El jueves, 24 de
octubre de 1929, nació el Esfuerzo Juvenil Nacional.
La preocupación por la juventud había sacudido simultáneamente al sector blanco y negro de la
Iglesia. Las congregaciones locales habían comenzado este tipo de ministerio mucho antes de
que surgiera un esfuerzo nacional. Les llamaban bandas de jóvenes misioneros que al principio
estuvieron vinculadas con la escuela dominical. Pero obreros como Peter C. Hickson y G. C.
Sapp querían que existiera una sociedad para jóvenes dentro del cuerpo general. El 19 de enero
de 1929, durante la asamblea de los negros, Hickson rindió el primer informe oficial de las
bandas de jóvenes misioneros, cuyo modelo fue integrado a la creación del Esfuerzo Juvenil
Nacional16.
Desde entonces, este ministerio ha sido una parte vital de la labor de la Iglesia de Dios para la
formación de los jóvenes para el servicio cristiano y la salvación de las almas. Ahora existen
campamentos juveniles, retiros, convenciones, concursos de talento y un sinfín de otros
esfuerzos dirigidos a los jóvenes.
La Senda Iluminada
En 1929 nació, The Lighted Pathway (La Senda Iluminada), una revista mensual dedicada al
esfuerzo de los jóvenes. La primera edición fue publicada en agosto, dos meses antes de que
fuera organizado el EJN. Este periódico fue la visión y el producto de Alda B. Harrison, una
madre de cincuenta y dos años, tres hijos y esposa de William E. Harrison, un pastor
presbiteriano, que la apoyaba en todo.
En 1908 Alda B. Harrison (1877-1959) visitó a sus parientes en Durant, Florida, y asistió al
campamento de Pleasant Grove, donde F. M. Britton estaba celebrando una campaña17.
Todavía la Iglesia de Dios no había sido organizada en la Florida. Allí, Harrison recibió el
bautismo del Espíritu Santo y se convirtió en una acérrima pionera de la fe pentecostal. Tres
años más tarde se unió a la Iglesia de Dios. Era una situación complicada porque su esposo era
ministro en otra denominación. Pero con su increíble energía resolvió el problema y libró a su
esposo de la vergüenza al trabajar en iglesias de ambas denominaciones donde quiera que
residieran. Bertie Harrison, como se le conocía afectuosamente, era una dama delgada,
energética, con la fuerza moral de una bobina que hace que un intrincado mecanismo cumpla su
propósito. Al parecer, desconocía el significado de la frase, “no se puede”, porque todo podía
hacerse de una u otra manera.
Sin ayuda ni apoyo persistió en su sueño de preparar un periódico para la juventud pentecostal.
Su revista se convirtió en una publicación influyente y su esposo se mudó a Cleveland para estar
cerca de su trabajo. En 1937 la Iglesia de Dios la convirtió en su publicación oficial para sus
jóvenes. La Senda Iluminada era totalmente diferente al Evangelio, porque cubría historias de
interés. La verdad es que iba dirigida a la familia. Sus poemas, cuentos, biografías, artículos y
otras características eran inspiradores y sus editoriales eran más sentimentales. Alda B. Harrison
se convirtió en una amiga cuya visita y consejo eran bienvenidos. Los lectores demostraron su
amor comprando su periódico.
El concilio de los obispos
Durante la asamblea de 1929 fue disuelto el concilio de los setenta. En su lugar fue decidido
que todos los ministros ordenados (que eran llamados obispos) formasen un concilio que debía
reunirse antes de la asamblea. De 1906 hasta 1921 todos los negocios fueron discutidos por el
pleno de la asamblea; pero a partir de 1921, las discusiones eran llevadas primero ante los doce,
luego ante los setenta y finalmente la asamblea. Esta medida estipulaba que el concilio de los
doce llevara sus recomendaciones ante el cuerpo de obispos, para que fueran aceptadas o
rechazadas por la mayoría de los votos. Las medidas aprobadas por los obispos serían
presentadas ante la asamblea, para su análisis y votación. Las resoluciones aprobadas por la
mayoría de los votos serían adoptadas como el gobierno y las enseñanzas de la Iglesia. A partir
de 1930, los obispos estarían a cargo de la elección de los miembros del concilio. Todo ministro
ordenado era elegible18.
Tres años más tarde, la asamblea de 1932 abolió la junta de jueces/tribunal supremo19. Las
actas no explican por qué se tomó esta acción, pero la verdad es que nunca tuvo una función
abarcadora y existían otros medios (como el concilio supremo) para apelar los casos difíciles.
En cualquier caso, el comité ejecutivo tiene el poder para convocar una junta extraordinaria.
Asistente del supervisor general
En la asamblea de 1929, R. P. Johnson (1886-1971), resultó electo como asistente del
supervisor general, cargo que ocuparía por catorce años. Johnson, quien había sido el supervisor
de la Florida, era un talentoso orador, tremendo ganador de almas, muy solicitado en las
convenciones. Johnson era un joven ministro que se esforzaba por imitar la consagración y
dedicación al estudio de su héroe, F. J. Lee. Así lo refleja la semblanza que hizo de Lee durante
esta asamblea:
Era un ministro joven cuando conocí al hermano Lee y siempre le llevaba las cosas
que no podía resolver y siempre estuvo pronto a ayudarme…Atesoro el recuerdo de
un hombre que practicaba lo predicaba. No me había interesado en la consagración
de un modo tan profundo hasta que él me guió a ella20.
El protegido aprendió bien sus lecciones y siguió los pasos de Lee, quizá más de cerca que los
otros ministros de la Iglesia de Dios. Johnson brilló en su capacidad como asistente del
supervisor general con su sentido común, sabiduría innata y buen humor. Pero sobre todas las
cosas, se distinguía por su pasión por las almas y devoción a Cristo. Años más tarde sería
aclamado por muchos como el predicador pentecostal más grande de su época.
Los años de la fidelidad
La Gran Depresión afectó especialmente a los agricultores y las clases obreras que componían
el grueso de la membresía de la Iglesia de Dios. El supervisor general Latimer se dirigió a la
asamblea de 1932:
Este año ha habido mucho sufrimiento entre los ministros debido a las condiciones financieras. Algunos... tenían sus
obras en lugares donde no había trabajo y sus miembros estaban desempleados... ¡pero nos sentimos animados porque
nuestros ministros han sido fieles!21
La Iglesia hizo avances notables de 1928 a 1935 debido a la fidelidad del pueblo. Durante esos
siete años hubo un aumento en la membresía aumentó, de 24,902 a 52,913. También se
añadieron 624 iglesias nuevas: de 789 a 1,413. Tal vez la angustia de los tiempos fue un factor
en este aumento, pues la Iglesia de Dios trabajaba entre gente que necesitaba esperanza y el
bienestar espiritual. A pesar de los obstáculos financieros, la Iglesia entró en nuevas ciudades y
aldeas como mejor sabía hacerlo: bajo carpas, árboles, en escuelas alquiladas o al aire libre. Los
ministros estaban acostumbrados a los sacrificios y las penurias, por lo que no se desanimaron
al tener que pasar un rato más largo orando por el pan de cada día.
Los diezmos disminuyeron severamente entre 1931 y 1932, pero en 1933 se estabilizaron y
aumentaron a partir de entonces. Esta fluctuación financiera se produjo a la par con el aumento
en la membresía, cosa que deja entrever la severa pobreza que afectó el pago de los diezmos.
Empero, la fidelidad de los creyentes evitó una crisis mayor.
Fue una época preciosa de amor y cooperación para que el avivamiento siguiera adelante. J. H.
Ingram, supervisor de California y Nevada, se dirigió a la asamblea de 1931 e instó a los
obreros a moverse hacia el Oeste:
Tenemos cuatro misiones pentecostales este año. Una en Arizona y tres en California.
Necesitamos predicadores en California. Apenas tenemos suficientes para atender
las iglesias que ya tenemos en California. He aquí un buen campo para los obreros
Si viene, compartiremos con usted, aunque las finanzas escasean22.
Pedidos similares surgieron en otros estados donde el avivamiento estaba propagándose a una
mayor velocidad que los predicadores. En cada asamblea hubo expresiones conmovedoras de
compañerismo y apelaciones serias por más obreros. Casi cada sección trajo informes
maravillosos sobre la aceptación del mensaje pentecostal, en particular Pensilvania, Kansas,
Missouri, Illinois, Texas, Alabama, Virginia y Virginia Occidental. Efford Haynes, pionero de la
fe pentecostal en Ohio y Michigan, informó en 1932: «He sido supervisor de Ohio por quince
años y ha sido el mejor año que hemos tenido. El Señor nos ha dado trece iglesias nuevas»23.
Algo similar ocurrió en otros lugares. El avivamiento de la Gran Depresión igualó a los días
pioneros.
Educación y publicación
T. S. Payne hizo una labor encomiable como superintendente de la Escuela de Formación
Bíblica, pero estaba fuera de su campo y no alcanzó la talla educativa de su predecesor, J. B.
Ellis. Durante sus últimos tres años en el cargo tuvo un maestro que era un ministro precoz de
Luisiana24. Por lo tanto, la Junta de Educación nombró a J. H. Walker como el sucesor de
Payne en 1930. Este joven inteligente y de ideas progresistas logró aumentar la matrícula y el
escolasticismo.
M. W. Letsinger, un siervo de la Iglesia muy querido y concienzudo, murió el 31 de enero de
1931, víctima de la explosión accidental de una escopeta25. La tragedia dejó vacante el cargo de
editor y redactor. Latimer y E. J. Boehmer asumieron estas responsabilidades hasta la próxima
asamblea. En la asamblea de 1931, R. P. Johnson fue seleccionado como editor26, pues sus
deberes como asistente del supervisor general solamente constaban en estar disponible para
sustituirlo si fuera necesario. Pero el plan no funcionó. Johnson era magistral en el púlpito, pero
no quería estar confinado a una oficina. Así que al año renunció, porque, «sentía que su
vocación era predicar el evangelio en el campo todo el año»27.
En 1932, E. C. Clark, un joven ministro de Virginia Occidental, fue nombrado editor y
redactor. Clark era un buen conocedor de las lenguas clásicas, un alumno del Instituto Bíblico
de Pittsburgh y estudiante en la Universidad de Bob Jones. Durante su incumbencia llevó elevó
la calidad del periódico y sus entradas financieras. Por un año (1933-1934) también fue
asistente del supervisor general, pero le sucedió lo mismo que a Johnson.
Mientras tanto, J. H. Walker fortaleció la Facultad y el personal de la Escuela de Formación
Bíblica con dos hombres que dejarían una huella en la historia de la Iglesia. R. R. Walker era un
pastor bautista y principal de la Escuela Secundaria de Morgantown, Mississippi, cuando
recibió el bautismo del Espíritu Santo y se unió a la Iglesia de Dios. Eso fue en mayo de 1933.
Walker, un graduado de la Universidad de Mississippi (Clinton, Mississippi), tenía doce años de
experiencia ministerial. Por esto, en 1934 fue aceptado de inmediato como el principal de la
Escuela.
Otis L. McCoy fue contratado como profesor de música. McCoy era un graduado del
Conservatorio de Música de Vaughan en Lawrence, Tennessee, un talentoso compositor y
maestro de música. Bajo su dirección, el departamento de música ofreció técnica vocal y
adiestramiento musical.
La Escuela hizo otros avances. De 1930 a 1934 se añadieron una escuela secundaria y una
división comercial. Estos nuevos departamentos permitieron que los estudiantes continuaran
con su educación mientras se preparaban para el servicio cristiano. Al poco tiempo los padres
empezaron a enviar a sus hijos e hijas para librarlos de la influencia de las escuelas públicas. La
matrícula aumentó de 87 a 131 estudiantes, con otros 123 matriculados en música y otras
asignaturas especiales.
Raíces en suelo extranjero
La Iglesia de Dios no solamente triunfó en medio de las adversidades de la Gran Depresión en
los Estados Unidos, sino también en los campos misioneros. En 1928 la obra en Jamaica
experimentó un crecimiento inesperado bajo la dirección de Zerusi R. Thomas, un nativo de
Florida que al momento de su nombramiento estaba trabajando en Dakota del Norte28.
El ministerio de Thomas en Jamaica coincidió exactamente con los siete años que Latimer
sirvió como supervisor general. Thomas viajó a Jamaica porque por veinte de sus sesenta años
había sentido la carga de ir al campo misionero. Cuando llegó a Jamaica, encontró siete iglesias
desanimadas por el fracaso espiritual de su antiguo supervisor. Al final de su primer año logró
añadir otras cinco y para el segundo obtuvo otras once. En 1935 dejó 52 congregaciones (cada
una con alrededor de 30 miembros) en Jamaica.
Por fin la Iglesia tenía un programa misionero vigoroso. Durante la asamblea, uno de los
delegados expresó ese nuevo grado de compromiso: «Satanás también está trabajando duro,
pero no le daremos crédito»29.
En 1930 la membresía en el exterior sobrepasó los mil y el crecimiento continuó hasta llegar a
3,269 en 1935. Cada miembro era el triunfo individual de los esfuerzos de los misioneros y las
misioneras y la misericordia de Dios. Se esperaba que éstos vivieran a la altura de la santidad
que profesaban sus hermanos y hermanas en los Estados Unidos, pero las costumbres sociales
impidieron que algunos se unieran de lleno a la Iglesia. Los misioneros no les permitían hacerse
miembros hasta que hubieran dado fruto de santidad. Desconocemos si fue una movida sabia,
pero algo es cierto: los miembros oficiales eran cristianos firmes.
En 1929, una tormenta tropical destruyó varios de los templos de las Bahamas. El supervisor
general visitó las islas en 1931 y vio, «iglesias, cuyas paredes de piedras tan sólo llevaban unos
meses de construidas, sin puertas, ventanas ni un techo, pero no hay suficiente dinero para
reconstruirlas»30. Esos informes sirvieron de estímulo para que continuara el esfuerzo
misionero. Durante la asamblea de 1931 fue presentada una resolución que recomendaba varios
métodos para la recaudación de fondos. Éstos no surtieron efecto de inmediato debido a la
depresión, pero con el paso del tiempo rindieron fruto.
México
La primera obra misionera en México fue realizada en 1931 por María W. Atkinson, oriunda de
México y casada con un estadounidense. La Sra. Atkinson era enfermera, maestra de escuela y
una católica convertida al pentecostalismo. Se dice que cuando era niña se convirtió durante una
misa y que al poco tiempo recibió el bautismo del Espíritu Santo31. En 1932 recibió una
invitación de parte de J. H. Ingram, quien había sido enviado a organizar la Iglesia de Dios en
México. Esta primera iglesia estaba ubicada en Ciudad Obregón, Sonora, y desde ahí la obra se
extendió a otras partes de México. La Sra. Atkinson fue un gran instrumento de Dios para
fortalecer la fe pentecostal en su tierra natal. En 1932 se dirigió a la asamblea:
Hay mucho trabajo por hacer y muchos corazones hambrientos en México...Estamos tratando de hacer arreglos para que
la obra siga adelante... Algunas personas tienen una mala opinión de los mexicanos, pero ellos quieren conocer más de
Jesucristo. Necesitan el evangelio32.
Haití
En la primavera de 1933, Samuel W. Latimer inició una correspondencia con un predicador
haitiano llamado Jacques Vital-Herne, un exsacerdote católico romano que hacía poco había
recibido el bautismo del Espíritu Santo. Éste estableció obra pentecostal en Puerto Príncipe, la
capital de Haití, el 17 de marzo de 193333. Su deseo era unirse a la Iglesia de Dios y solicitaba
una modesta ayuda financiera para echar adelante la iglesia.
El 13 de junio de 1933, Vital-Herne fue aceptado en la Iglesia y su congregación se convirtió
en la primera Iglesia de Dios en la República de Haití34. El ministerio de la Iglesia de Dios tuvo
un gran éxito, pues durante el primer año fueron organizadas ocho iglesias. Para 1936 contaba
con treinta iglesias y cuatro escuelas diurnas, las cuales eran necesarias para contrarrestar las
malas influencias del sistema público35 . Desde entonces, la obra ha crecido en esa tierra tan
asediada por la superstición y el vudú.
Guatemala
J. H. Ingram, la persona que obtendría más logros para el programa misionero de la Iglesia de
Dios, fue de gira por Centroamérica en el verano de 1934. El propósito de ese viaje de 9,656
kilómetros era investigar las oportunidades y establecer contactos para la obra misionera de la
Iglesia de Dios. Ingram recibió el bautismo del Espíritu Santo en abril de 1920, junto a un
llamado a las misiones36. Cerca de esa fecha…
Alguien pasó repartiendo copias de un periodiquito llamado, Evangelio de la Iglesia de Dios. Agarré uno y…vi que
disfrutaban las mismas bendiciones que teníamos, pero a mayor escala. Así que me suscribí al periódico…Mientras leía,
empecé a orar para Dios me enviara un predicador de la Iglesia de Dios [y] mis oraciones fueron contestadas. La iglesia
quedó organizada y me nombraron su tesorero37.
Ingram inmediatamente salió en un viaje misionero. Ya mencionamos que empezó en
Barbados. En 1929, fue nombrado como supervisor de California y Arizona, donde trabajó por
cinco años. En 1932, México fue añadido a su territorio. Aunque hizo una labor encomiable
como supervisor, a partir de ese momento, su corazón se inclinó hacia la obra en el extranjero.
A principios de 1934, Ingram tuvo la idea de ir de gira por América Central y le escribió una
carta al Presidente de Guatemala. El presidente Jorge Ubico le respondió con, «una calurosa
invitación personal a que venga y nos hable sobre esta gente… la Iglesia de Dios»38. La Junta
de Misiones autorizó un viaje misionero de tres meses a Guatemala.
Cuando Ingram llegó a Guatemala, se adentró a caballo en la serranía. Después de un viaje
largo y pesado, llegó a Totonicapán, donde había un centro misionero pentecostal, compuesto
por unas catorce estaciones. La obra estaba enfocada en los indios Quiché. Los misioneros
norteamericanos no se encontraban, así que Ingram fue recibido por un líder guatemalteco
llamado, Don María Enríquez, quien le hizo compañía hasta que regresaron los otros.
Ingram llegó a la misión en un momento de crisis, pues sus líderes, Charles y Carrie Furman,
junto a Thomas Pullin y otros, estaban de regreso en los Estados Unidos. Los Furman habían
estado en Guatemala desde 1916 trabajando entre los indígenas Quiché. Estos pertenecían a la
Iglesia Metodista Primitiva cuando fueron a estudiar a la Escuela Bíblica de la Alianza Cristiana
y Misionera en Nyack, Nueva York, donde en 1912 recibieron el bautismo del Espíritu Santo39.
Como creyentes pentecostales enseñaban el evangelio completo. El 13 de abril de 1932, el
Espíritu Santo descendió sobre varias congregaciones tal y como había sucedido durante el
avivamiento de Camp Creek en 1896. Era una duplicación milagrosa de la experiencia vivida en
otras partes de la tierra40. Thomas Pullin, quien trabajaba con los Furman, describió así el
avivamiento:
Una ráfaga poderosa se encendió en la iglesia del hermano Furman en Totonicapán. Esto fue un gran despertar en la
historia de la obra. Fue el primer derramamiento del Espíritu Santo sobre esa República. Durante esta lluvia divina,
cientos se convirtieron maravillosamente y los enfermos fueron sanados41.
El 21 de mayo de 1932, Furman envió el primer informe del avivamiento y otros sucesivos a su
denominación. Pero ésta no aprobaba tales manifestaciones. Los Furman regresaron a los
Estados Unidos en 1934 a cumplir con su licencia (que coincidió con la llegada de Ingram a
Guatemala), pero tuvieron que comparecer ante su Junta. El 19 de septiembre de 1934, se les
pidió que firmaran dos artículos de las Actas de la Conferencia General, lo cual equivalía a
renegar u obviar su fe y su experiencia. Furman se negó a firmar. La Junta les dio treinta
minutos para que meditaran y oraran sobre el asunto. Furman respondió:
Este asunto fue resuelto entre el Señor y nosotros hace varios años y ahora no hace falta que
tomemos ni siquiera un minuto para pensar ni orar al respecto. Nunca firmaré algo que ponga en
entredicho nuestra fe y experiencia42.
Furman fue destituido de inmediato por la Iglesia Metodista Primitiva. Cuando regresó a su
casa, encontró una carta de invitación a la Asamblea General de la Iglesia de Dios, que se
llevaría a cabo en Chattanooga, en octubre de 1934. Los Furman entendieron que era una
respuesta de Dios, así que asistieron a la asamblea y se unieron a la Iglesia de Dios. Bajo el
auspicio de la denominación regresaron a Guatemala43. Las catorce congregaciones que tenían
en la sierra también se unieron a la Iglesia de Dios. Thomas Pullin, su esposa, Flora y sus tres
hijas (Marta, Alicia y Dorothy) se unieron a la Iglesia diez años más tarde (1944).
Años más tarde, Charles T. Furman escribió lo siguiente sobre su ministerio en las montañas de
Guatemala:
Hace veinte años...nos lleva de vuelta a la base de nuestro trabajo entre los indios del
altiplano maya, a un tiempo en que…esas tierras altas eran un desierto espiritual y los
poblados y las villas indígenas (donde ahora florecen las congregaciones con cristianos
lavados por la sangre y llenos del Espíritu Santo) eran ciudades amuralladas, bastiones
de los poderes de las tinieblas44.
J. H. Ingram volvió a Guatemala en la primavera de 1935 y pasó dos meses con los Furman;
visitó todas las misiones, que habían aumentado de 16 a 4545, para un total de 672 miembros46.
Hoy en día, los pentecostales de Guatemala son uno de los grupos evangélicos más grandes del
mundo y una de las obras más sólidas de la Iglesia de Dios. De ahí salieron misioneros a otras
partes de América Central y América del Sur.
Capítulo 20
EL FINAL DE UNA ERA
Una vocación difícil
Los tiempos difíciles de la década del treinta no detuvieron el mensaje pentecostal, pero
sacudieron a los mensajeros. A los cristianos de estos tiempos les cuesta entender lo difícil que
era vivir en medio de la pobreza. El ministerio no era una profesión, sino un llamado, en esos
días de escasez. No trataba sobre hacer algo bueno; era un compromiso con una causa. No era
un interés pasajero, sino una pasión metida en los huesos por hacer la obra del Señor. Los
predicadores amaban citar al apóstol Pablo sobre la inevitabilidad de su ministerio: «Si anuncio
el evangelio, no tengo por qué gloriarme, porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no
anunciara el evangelio!» (I Corintios 9:16). También se identificaban con Jeremías: «¡No me
acordaré más de él ni hablaré más en su nombre! No obstante, había en mi corazón como un
fuego ardiente metido en mis huesos. Traté de resistirlo, pero no pude» (20:9).
Los ministros se armaban con esos versículos para enfrentarse a las dificultades. Eran fieles en
la abundancia y miseria. Su trabajo se complicó a medida que la Iglesia avanzaba hacia las
zonas urbanas, porque la gran mayoría carecía de un automóvil. Era común que los evangelistas
recorrieran a pie de 30 a 50 kilómetros entre una ciudad y la otra. En ocasiones podían tomar el
tren o un autobús. A veces alguien se ofrecía a llevarles.
Durante la noche se alojaban en cabañas para turistas, porque los moteles eran una novedad. La
mayoría era hospedada por los santos, los miembros de la iglesia. Puede decirse que a principios
de siglo la transportación era tan primitiva como en los días de la Biblia. Esta situación era muy
difícil para las mujeres y los matrimonios evangelistas. Tenga presente que las mujeres también
eran llamadas a predicar.
Una vocación compartida
Siempre con la Escritura como su guía, desde el comienzo la Iglesia de Dios reconoció que,
«…vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán…y de cierto sobre mis siervos y sobre mis
siervas, en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán» (Hechos 2:17-18). Las
predicadoras eran vistas como las “siervas del Señor”. En la obra del Señor, igualaron a los
hombres. En muchos sentidos fueron más eficaces que los evangelistas y pastores. Era común
que los pastores prefirieran invitar a una evangelista, porque sabían atender a los niños y
ministrar en el altar. Ellas comenzaron nuevas iglesias, levantaron los fondos, se sacrificaron y
agotaron en viajes, oración, ayuno y cada aspecto del ministerio, a veces con sus hijos a cuestas.
Predicadoras de la talla de Clyde Cotton, Flora Bowers, Lillian Thrasher y Nora Chambers
fueron muy competentes en los comienzos de la Iglesia, cosa que perdura. María Rivera
Atkinson, Lettie Cross, Helen Morrow, Dorothy Wallace y DeRosa Ellis Hunt edificaron a la
Iglesia de Dios a través de los magros días de mediados del siglo XX. La Dra. Carolyn Dirksen,
catedrática en la Universidad de Lee, ha determinado que el número de predicadoras aumentó
de 166 en 1930 a 296 durante la depresión1.
Una dificultad doble
Pero las penurias de los predicadores blancos, tanto hombres como mujeres, no se comparaban
con el suplicio de los negros. Antes, durante y por mucho tiempo después de la Gran Depresión,
era una pesadilla logística tratar de cumplir con sus viajes y tareas. Los pocos restaurantes que
encontraban en el camino solamente servían a los blancos. Muchas veces se quedaban sin comer
a menos que se enteraran de que más adelante, al otro lado de los rieles, había un lugar donde
podían comer. A falta de restaurantes, tenían que comprar provisiones para el camino. También
descansaban donde les agarraba la noche. Las fuentes de agua casi siempre estaban designadas
“solamente para blancos” y ni hablar de las facilidades sanitarias. Ser un predicador pentecostal
negro durante la depresión (o en cualquier otro momento) representaba un reto insospechado
por el resto de la sociedad2.
Sin embargo, el pueblo tenía una actitud positiva. El supervisor John H. Curry se dirigió a la
Asamblea Anual de la Obra de Color, en 1934:
Verdaderamente Dios está con nosotros; a pesar de la depresión, las dificultades...el
desprecio de los dignatarios, el ateísmo y las divisiones, Dios está de nuestro lado…
Tenemos más de 78 iglesias...más de 75 ministros...hemos ganado cinco [iglesias]:
Cleveland, Ohio; Bolling, Alabama; Martin, Florida; Apopka, Florida y Naranja,
Florida. [Desde mayo de 1933 hasta febrero de 1934] se predicaron más de 2,311
sermones. . . También he visitado casi todas las iglesias del estado de Florida3.
En medio de las dificultades hubo muchos actos heroicos a través de toda la Iglesia de Dios. El
pueblo no dudó en echar hacia delante la visión. Al mirar al pasado apreciamos cuán
maravillosa fue su entrega.
Una asamblea de cambios
En 1934, las asambleas anuales superaron la capacidad de las instalaciones de Cleveland. El
auditorio tenía capacidad solamente para cuatro mil asientos y la asistencia había aumentado a
tal punto que provocaba una seria congestión en la pequeña ciudad. La Gran Depresión fue, a
decir verdad, un incentivo para reunirse y fortalecerse mutuamente en medio de las dificultades.
Durante la asamblea de 1933 llegó a contemplarse la idea de construir un gran comedor para
alimentar a los miles de delegados4. Pero pronto comprendieron que solamente aplazarían lo
inevitable: la asamblea tenía que congregarse en un lugar más amplio. Chattanooga fue escogida
por su cercanía (48 km) a Cleveland y amplias facilidades. El Auditorio Memorial tenía
capacidad para 5,500 personas sentadas y otras 1,300 en el Salón de Actividades5. Desde 1934
la asamblea no ha regresado a Cleveland.
Puede decirse que la asamblea de 1934 representó un punto culminante en la peregrinación de
llevar el evangelio al mundo. La mudanza a Chattanooga marcó un cambio similar al ocurrido
cuando la Iglesia salió de Camp Creek para instalarse en Cleveland. De pronto comprendieron
que fuera de las montañas existía otro mundo. Era el albor de la cosecha de frutos maduros.
Ministerio de publicación de música
La sesión de negocios de 1934 fluyó como de costumbre con la sola excepción de nuevos
progresos en el campo editorial. Bajo el liderazgo de E. C. Clark, los intereses editoriales
crecieron de tal manera que la planta ya no daba abasto. El supervisor general Latimer obtuvo la
autorización de la asamblea para nombrar a un comité, a cargo de Clark, que dirigiera la
construcción de una casa editorial moderna. Este proyecto fue completado en 1935 a un costo
de $26,5906. La impresionante planta de ladrillo estaba equipada con la última tecnología,
convirtiéndose en una de las mejores imprentas de la zona. Fue otro de los milagros forjados
durante la depresión.
La asamblea de 1934 también abrió el camino para el establecimiento de un ministerio de
música que habría de convertirse en uno de los brazos más creativos y fructíferos de la
evangelización7. Desde 1931 el departamento de música de la casa editorial publicaba y vendía
cancioneros e himnarios bajo el sello de Tennessee Music & Printing Company, a tal escala que
rendía un informe por separado durante la asamblea8. En 1931 se publicó el primer himnario
para la convención bajo el título, Radiant Gems (Gemas Radiantes). Así comenzó una tradición
de publicar himnos especiales para la convención.
Para 1934 surgió la necesidad de nombrar a un editor de la música, siendo el primero Otis L.
McCoy, quien gozaba de una gran reputación en la Escuela de Formación Bíblica. Bajo su sabia
dirección la compañía se destacaría en la música góspel (estilo sureño). Su voz vibrante y
personalidad agradable eran muy populares por doquiera. Durante su juventud se dedicó a
educar a la Iglesia de Dios sobre las ventajas y los deleites de la música evangélica. Supervisó la
publicación de más de 50 himnarios para las convenciones9. En el 1951 fue publicado por
primera vez el amado Church Hymnal (Himnario de la Iglesia), que desde entonces ha sido un
éxito de ventas.
La Iglesia siguió los pasos de Charles Wesley (quien, según dicen, con sus himnos ganó tantas
almas para el Reino de Dios como los mensajes de su hermano John) y usó la música para
propagar el evangelio.
Al momento de la creación del Tennessee Music & Printing Company, probablemente nadie se
detuvo a pensar que el nombre no guardaba relación con la denominación, como sucedía con los
otros organismos (la escuela, el hogar para niños, etc.). Esta regla tenía sus excepciones en el
extranjero, donde las iglesias añadían su nombre original (p. ej. Iglesia de Dios del Nuevo
Testamento). Eso sucedía si ya existía otro grupo identificado como Iglesia de Dios. La misión
de llevar el evangelio era pragmática y flexible según lo dictaran las circunstancias.
Otro asunto considerado por la asamblea de 1934 fue la literatura de la escuela dominical. La
editorial ya publicaba literatura para los jóvenes, por lo que surgió el planteamiento de darle
mayor atención a la producción de un currículo original para la escuela dominical. T. S. Payne
fue puesto a cargo de esta empresa, pero se desconoce la razón que llevó a que esta posición
fuese abolida en un año. El supervisor general volvió a asumir la edición de la literatura bíblica.
En aquellos tiempos la gente prefería que el supervisor general fuese el intérprete principal de
las Escrituras. Sin embargo, ese esfuerzo fue la primera semilla para la creación de un currículo
que años más tarde cosecharía grandes frutos.
El plan de jubilación para los ministros
Las condiciones económicas de la nación y su efecto amplificado en la Iglesia, revelaron que
era necesario ser prudente con las obligaciones y preparaciones financieras. Se esperaba que los
ministros recibieran una escasa recompensa durante sus años activos y quedaran desamparados
en sus años de retiro. De eso trataba la vida de un predicador o una predicadora. La asamblea de
1934 dio un paso importante para corregir esta situación. En otras ocasiones se había estudiado
la posibilidad de hacerse cargo de los ministros ancianos10, pero nada prosperó hasta que fue
aprobada la siguiente medida:
...que cada ministro cuya remuneración de todas las fuentes equivalga $50 dólares o
más al mes, pague el uno por ciento de sus ingresos...para la creación de un fondo de
jubilación para los ministros. [Que] cada iglesia local separe un día anual para honrar
a los ministros ancianos…con el fin de aumentar el fondo11.
Uno de los arquitectos del plan fue Zenón C. Tharp, quien poseía estudios en finanzas. El
fondo creció tan favorablemente que en años venideros, a través de la atención del Consejo
Ejecutivo/Supremo y de la dirección de actuarios y financistas, la Iglesia de Dios desarrolló un
envidiable sistema de jubilación y discapacidad para sus ministros. En los noventa la Iglesia
contrató a un grupo de analistas profesionales para que creara un plan de jubilación nuevo12. El
programa ofrecía garantías similares a otros seguros de jubilación.
Una escuela para el noroeste
Paul H. Walker, supervisor de los estados del noroeste (Dakota del Norte, Dakota del Sur,
Minnesota, Montana y Saskatchewan (Canadá)), solicitó ante la asamblea de 1934 que fuera
reconocida una escuela bíblica permanente en su territorio13. Esta escuela había surgido a raíz
de una serie de cursos ofrecidos por seis semanas en el 1932 y 1933 por Frank W. Lemons,
pastor en Lemmon, Dakota del Sur. En 1934 se añadieron otros cinco maestros que llevaron a
cabo un curso de tres meses, con tal éxito que Walker pidió que fuera establecida de modo
permanente14. La Escuela de Formación Bíblica de Cleveland quedaba demasiado lejos para
los estudiantes del noroeste. Por lo tanto, sería muy beneficioso que tuvieran un centro de
adiestramiento.
La asamblea estuvo de acuerdo y autorizó que la Escuela Bíblica y Academia de Música del
Noroeste iniciara su segundo año (1934-35) en Lemmon, Dakota del Sur15. Frank W. Lemons,
hijo del predicador pionero M. S. Lemons, fue designado su presidente. Al poco tiempo de
haberse iniciado la sesión de 1935, la escuela compró un hermoso campamento en Minot,
Dakota del Norte.
Esta escuela fue la primera de varias sedes regionales que sirvieron a los intereses de la Iglesia
de Dios. Era un gran símbolo de los avances logrados durante la Gran Depresión. La Iglesia
estaba pasando de sus orígenes regionales y pobres a convertirse en una fuerza espiritual con
perspectivas amplias. Aspiraba a ser más eficaz y útil en la propagación del Reino de Dios en la
tierra.
Lo viejo y lo nuevo
En 1935 Samuel W. Latimer sirvió como moderador de la asamblea por octava vez (siete como
supervisor general y una en 1928, cuando sustituyó a Lee). En esta ocasión informó que por los
pasados doce meses había recorrido más de 38,000 kilómetros y visitado muchos estados y
campos misioneros16. Con orgullo anunció que la Iglesia estaba representada en casi todos los
estados de la nación17.
Latimer renunció a su posición durante esta asamblea, debido a que la mayoría de los
delegados opinaba que había ganado por un margen demasiado estrecho para los mejores
intereses de la Iglesia. Ya vendría un tiempo en que el pueblo tomaría con calma la transición de
uno a otro supervisor general, pero todavía existía cierto recelo. Esta reacción es comprensible
en vista del trauma causado por la salida de A. J. Tomlinson. En 1946 se aprobarían nuevos
límites que facilitarían que cada cambio fuera tomado como una ocasión para honrar el servicio
del líder saliente y celebrar la instalación del nuevo. Sin embargo, en 1935 no existía esa
sensibilidad democrática. Latimer concluyó su mandato en medio del optimismo que imperaba
en la Iglesia:
1) Se obtuvo una línea de crédito de $8,000 dólares para construir el
dormitorio de la Escuela de Formación Bíblica18.
2) Se autorizó la celebración de una escuela bíblica de verano en la Florida19.
3) El programa misionero20 lucía prometedor.
La asamblea de 1935 marcó un giro en la actitud conservadora que imperó durante la Gran
Depresión. La nación estaba en franca recuperación y nada impediría la expansión del
evangelio. Era hora de tomar acciones atrevidas en cada frente.
J. H. Walker, el jovial superintendente de educación, fue electo como supervisor general. Un
nuevo estado de ánimo pondría fin al regionalismo y exclusivismo que había prevalecido por
décadas. Era más bien un cambio de estilo que de sustancia, de edad que de opinión. No hubo
ninguna diferencia perceptible en los valores espirituales.
Walker, de 35 años, fue el primer supervisor general joven. No sería un líder cálido y paternal
como Latimer, pero trajo una visión joven y el vigor necesario para que la Iglesia saliera de la
depresión y entrara a una época dinámica. Lee y Latimer ofrecieron preservación y estabilidad,
pero Walker guiaría a la denominación hacia un compromiso con el mundo. Hasta entonces
había estado limitada al sudeste de los Estados Unidos, pero de ahora en adelante sería global en
ministerio y misión.
Walker fue un firme partidario de las misiones mundiales y bajo su mandato hubo una notable
expansión. Latimer fue electo una vez más como editor y redactor. En su discurso de aceptación
elogió la labor de E. C. Clark:
He tenido una relación estrecha con el hermano Clark como redactor y editor. Es un hombre de inteligencia y talento.
Ha hecho más que cualquier otro editor para promover los intereses económicos de la casa editorial, cuya hermosa planta
queda como un monumento a su labor21.
La Junta de Educación seleccionó a Zenón C. Tharp, pastor en Greeneville, Carolina del Sur,
como sucesor de Walker en la Escuela de Formación Bíblica. Al principio Tharp estuvo reacio a
aceptar la posición debido a su inexperiencia en el campo de la educación, pero finalmente
aceptó. Gracias a su gran habilidad innata logró adaptarse a la administración de la escuela de la
que se había graduado en 1923. El nuevo superintendente había cursado estudios de posgrado
en el Instituto Bíblico de Holmes en Greeneville, donde también era pastor22 y en 1929
participó en un viaje educativo por la Tierra Santa. Al igual que Walker, se dio de lleno a la
promoción de la obra misionera.
La Iglesia esperaba que estos cambios administrativos mantuvieran el ritmo del crecimiento. F.
J. Lee había luchado para mantenerla unida, reclamar su honor y crear conciencia sobre el
liderazgo divino. S. W. Latimer luchó para sacarla de las deudas y llevarla al punto en que
pudiera salir con el evangelio por todo el mundo. Dios bendijo a cada uno con el logro de sus
ambiciones. La Iglesia profundizó sus raíces en Dios y en 1935 estaba lista para el crecimiento.
Esta nueva conciencia misional hizo que fuera más progresista y extrovertida. Poco a poco
dejaría la reticencia sobre asuntos cívicos, sociales y su relación con otras denominaciones. La
Iglesia de Dios nunca ha aceptado el llamado, “evangelio social”, pero ha reconocido su
responsabilidad con los desfavorecidos, su lugar en los concilios eclesiásticos y su obligación de
participar en los procesos democráticos de la sociedad. El gradual entendimiento de estas
responsabilidades, junto al calor del ejemplo espiritual, facilitó el florecimiento de Pentecostés.

Cuarta Parte: Pentecostés Florece 1936-1956


Capítulo 21
UN TESTIMONIO GLOBAL
La celebración del cincuentenario
En 1936 la Iglesia de Dios cumplió cincuenta años de ministrar exitosamente con el mensaje de
redención y santidad a la humanidad. Sin embargo, en lugar de dedicarse a revivir el pasado,
continuó la organización y ejecución de los planes para el futuro. Su visión era seguir adelante.
Dos hombres extraordinarios sobresalen en este período de optimismo y expansión. Nadie más
se ha esforzado tanto por sacar adelante a la Iglesia de Dios y establecer su presencia en el
mundo: J. H. Walker, supervisor general y J. H. Ingram, un misionero extraordinario. Eran tan
diferentes como similares en tantas áreas. Eran obreros audaces y visionarios que estuvieron
dispuestos a todo por el Señor. Ambos tenían un corazón decidido a sembrar con lágrimas la
semilla del evangelio y a recoger el fruto con gozo. Juntos extendieron los ministerios de la
Iglesia de Dios a muchas partes del mundo.
J. H. Ingram sintió de parte del Espíritu Santo que debía hacer un viaje alrededor del mundo
para impulsar los intereses misioneros de la Iglesia. En honor al cincuentenario lo apodó, “La
gira del jubileo”. El jubileo era un festival bíblico celebrado cada 50 años para conmemorar la
liberación de Israel de su esclavitud en Egipto (Levítico 25:8-24)1.
Ingram no viajaba en trasatlánticos de primera clase, sino en buques de carga que carecían de
las comodidades preciadas por el viajero exigente. Sus hábitos frugales permitieron que se
ajustara y trabajara en condiciones poco atractivas para la mayoría de la gente.
El 18 de febrero de 1936, partió desde el puerto de Long Beach en Los Ángeles, a bordo del
Taiyo Maru del Servicio Postal del Japón. El barco hizo una parada de nueve horas en
Honolulu, Hawái, las cuales Ingram aprovechó para buscar iglesias pentecostales en la ciudad.
Atravesó la metrópoli a pie hasta que encontró una iglesia, pero solamente pudo saludarles y
familiarizarse con las probabilidades de establecer a la Iglesia de Dios en las islas. Las
perspectivas parecían muy favorables y su informe produjo mucho entusiasmo en casa2.
En 1936, Fred R. Litton y su esposa sintieron la carga por Hawái y empezaron a hacer los
preparativos para salir de su casa en Los Ángeles. Por fin, en mayo de 1937 llegaron a Honolulu
y celebraron una campaña de avivamiento que prácticamente duró 27 meses3. Así quedó
establecida una iglesia fuerte y el archipiélago se convirtió en un campo fértil para el mensaje
pentecostal.
India
Tras su paso por Filipinas y China, Ingram se abrió camino hasta la India, donde en la ciudad
sureña de Udhagamandalam, se encontró con un anciano misionero indio, el hermano Juan
Manoa. La Iglesia de Dios le había apoyado parcialmente por un año, aunque era miembro de la
Iglesia Unida del Sur de la India4.
Ingram visitó Manoa en Udhagamandalam donde, por la gracia de Dios, también conoció a
Robert F. Cook. Cook era un veterano misionero pentecostal cuyo ministerio estaba ubicado en
el estado de Travancore, al sur de la India, donde había construido una fuerte organización
independiente que constaba de 66 misiones, 43 pastores, 2,537 miembros y una excelente
escuela llamada, Instituto Bíblico Monte Sión. Fundada en 1922, había sido la primera escuela
bíblica pentecostal en esa región.
En 1908, Cook recibió el bautismo del Espíritu Santo en la famosa Misión del Aposento Alto
en Los Ángeles y en 1913 partió hacia la India sin el apoyo de una junta misionera5. Por un
breve tiempo estuvo afiliado con las Asambleas de Dios, pero ciertas circunstancias
desafortunadas le obligaron a separarse del grupo en 1929. Al momento de la visita de Ingram,
Cook se encontraba con su familia de vacaciones en las colinas Nilgiri, cerca de
Udhagamandalam. Era un centro de vacaciones muy popular entre los misioneros
norteamericanos y europeos que buscaban refugiarse del opresivo calor de la región.
Resulta que Cook llevaba un tiempo evaluando el futuro de la obra de Monte Sión. En su diario
escribió:
¿Qué sucedería con la obra si la Sra. Cook y yo fuésemos llamados a nuestro hogar
eterno? Algunos de nuestros hermanos nativos nos aconsejaron que nos afiliáramos a
un cuerpo que sostuviese la verdad del evangelio completo. En respuesta, el Señor nos
ha mostrado los beneficios que derivaríamos de dicha afiliación en esta hora en particular,
para que salvaguardemos la obra de las “maquinaciones del diablo”. […]Pero
entonces, nos preguntamos, ¿dónde encontraremos a un cuerpo que vea a los indios
como iguales en la labor de la iglesia y que esté dispuesto a ayudarlos financieramente?
Mientras nos encontrábamos tomando un merecido descanso en las Nilgiri, vino a
visitarnos un mercader de cintas y encajes que también era predicador. Durante la conversación,
sacó una tarjeta de presentación y nos preguntó si conocíamos a este hombre,
J. H. Ingram. Tan pronto vi el nombre, el Espíritu me dio testimonio: “Aquí está la
ayuda”. Tal parece que este mercader le había mostrado al hermano Ingram el membrete
que le habíamos dado en otra ocasión. Cuando el hermano Ingram vio mi
nombre...mencionó que le gustaría conocerme, así que hicimos una cita…Después
de revisar las enseñanzas en las Minutas de la Iglesia de Dios, nos convencimos de
que eran doctrinas sólidas que concordaban con lo que sosteníamos y enseñábamos,
enfatizando la santidad en la vida del creyente. Por lo tanto, no vimos razón que
impidiera que presentásemos la idea de la afiliación a los hermanos de Travancore6.
La afiliación se llevó a cabo felizmente y la India pasó a ser uno de los principales campos
misioneros de la Iglesia de Dios. Ingram, entusiasmado, envió un informe a la Junta de
Misiones: «Hay un gran mover en el mundo y me temo que no lograré responderles a todos.
Parece que es una nueva era para la Iglesia de Dios»7.
De hecho, resultó ser una nueva era donde el Espíritu de Dios se movió en el seno de la Iglesia
y de muchos pueblos del mundo. Ingram regresó a casa el 19 de septiembre de 1936, no sin
antes detenerse en Barbados y Dominica, donde fortaleció unas obras y estableció otras. En
Barbados, trece congregaciones con un total de 602 miembros se unieron a la Iglesia. En
Dominica, encontró la obra establecida por el misionero Wesley L. Carter, junto a quien
organizó una iglesia con 98 miembros en la ciudad capital de Roseau. En un año la Iglesia de
Dios alcanzó a cinco países: India, Barbados, Dominica, Panamá y las Islas Turcas y Caicos8.
J. H. Ingram era un hombre increíble. Era como si Dios hubiera dotado su constitución delgada
con una energía y bríos ilimitados. Ingram sabía dejar lo bueno en pro de lo mejor. Durante siete
meses visitó treinta y un países a bordo de dieciséis barcos de seis naciones diferentes.
Estableció contactos que ampliaron la esfera de influencia de la Iglesia alrededor del mundo.
Cuando llegó a su casa, se encontró con cuatro cartas provenientes de países diferentes, «que
clamaban por la Iglesia de Dios. ¡Llamadas, llamadas, llamadas! Claman: “Ven y ayúdanos”»9.
Estrategias misioneras
Los gritos de auxilio provenían de misioneros pentecostales que habían ido a los campos
creyendo que Dios supliría sus necesidades. Eran misioneros buenos, necesitados de
confraternización y apoyo. La Iglesia de Dios era sensible a su clamor, porque su propia Lillian
Thrasher tuvo que solicitar ayuda en otros lugares. De igual manera, lloró porque no pudo evitar
que uno de sus hombres más valientes, el hermano R. M. Evans, muriera como un mendigo en
un hospital público. Hubo otros que también clamaban por ayuda. J. H. Ingram trató de suplir
esa necesidad. La Iglesia extendió el mensaje pentecostal enviando a los misioneros por su
cuenta y recibiendo como miembros a quienes ya estaban en los campos.
En 1932, en la profundidad de la depresión, el fondo misionero tenía un saldo de $700 dólares.
Era una suma miserable, inadecuada para sostener la obra. Ingram se convirtió en un ferviente
defensor de las misiones, concienciando al pueblo sobre la necesidad y comunicándose con los
misioneros varados o en dificultades. Junto a J. H. Walker logró recaudar en dos años $16,000
dólares para las misiones. En 1937 la Iglesia contaba 12,000 miembros en el campo
misionero10. Ése fue solamente el comienzo.
Una escuela para Saskatchewan
Poco después de que abriera sus puertas la Escuela Bíblica y Academia de Música del
Noroeste, surgió otra oportunidad en esa región. En el otoño de 1936 fue inaugurada una
escuela en una tienda vacía de Cónsul, Saskatchewan (Canadá)11. Los 26 alumnos estaban bajo
la dirección de J. W. Bruce. El primer semestre fue tan exitoso que en 1937 Bruce y Charles
Bowen, el supervisor del oeste de Canadá, compraron un hospital en Robsart para albergar al
Colegio Bíblico Internacional (IBC por sus siglas en inglés). La escuela servía a la membresía
canadiense y cada año obtenía mayores logros. En 1947 el IBC se trasladó a Estevan, donde la
Iglesia había adquirido un antiguo campo de entrenamiento de la Real Fuerza Aérea
Canadiense. El 6 de abril de 1963, el colegio inauguró un impresionante recinto en Moose Jaw,
Saskatchewan12.
La Alemania nazi
El primer misionero que representó a la Iglesia de Dios en Alemania fue Herman Lauster, un
inmigrante alemán que vivía en una pequeña granja cerca de Grasonville, Maryland. Éste había
emigrado a los Estados Unidos en busca de riqueza, pero encontró algo infinitamente más
precioso que el oro: el bautismo del Espíritu Santo y la Iglesia de Dios. En septiembre de 1936,
Lauster empezó a sentir la inquietud de llevar el mensaje a su patria y de ahí nació su llamado.
En la asamblea de 1936 se presentó ante la Junta de Misiones y fue designado como el
representante de la Iglesia en Alemania.
El llamado de Lauster fue costoso. Tuvo que vender su tienda en Maryland para regresar a su
patria. Además, era un ciudadano estadounidense naturalizado y en ese momento, Alemania
estaba en medio del furor de la ambición marcial y su actitud beligerante hacia otras naciones.
Lauster era un hombre felizmente casado con Lidia y tenía dos niños pequeños. Pero el llamado
era apremiante. Tal vez esperaba que los rumores fueran peores que la realidad. Más tarde
escribió:
El 26 de noviembre zarpamos hacia Alemania. El 6 de diciembre atracamos en
Hamburgo. Había tomado parte del dinero de la venta de mi propiedad para comprarme
un auto nuevo y embarcarlo. Nos dirigimos hacia Stuttgart. Me sorprendió encontrar
a soldados marchando y cantando canciones bélicas por todas partes13.
No era fácil predicar en la Alemania nazi. Lauster descubrió que tenía que obtener un permiso
de la Gestapo para llevar a cabo los cultos. La Gestapo, Geheime Staats Polizei, el brazo
policial del estado nazi, sembró el terror en todas las tierras ocupadas por Alemania hasta 1945.
Le dijeron a Lauster: “No deseamos que predique aquí. Tenemos suficientes iglesias y
predicadores. No queremos más”. En junio de 1937 recibió una carta oficial de la policía del
Estado: «Alemania ya tiene demasiadas iglesias. Su prédica no es deseada en Alemania»14.
El mensaje siniestro era claro. Pero Lauster no aceptó la derrota. Sin temor advirtió a la gente
que Hitler estaba llevándoles a la guerra, no solamente contra los aliados, sino también contra
Dios. Sin permiso y a pesar del peligro para su vida, predicó en los hogares. No obtuvo éxito de
inmediato, pero con diez miembros estableció una iglesia en Stuttgart y luego otra en
Asperglen. Siempre estaba metido en problemas, pero siguió predicando hasta que justo al
comienzo de la Segunda Guerra Mundial, fue arrestado y encarcelado en la prisión de
Welsheim. Sin embargo, su trabajo fue sólido y la Iglesia de Dios no sucumbió en Alemania.
Lauster vivió unas experiencias terribles durante la guerra. Su esposa pudo visitarle hasta el 5
de marzo de 1938, pero la Iglesia perdió el contacto con ellos y la obra hasta la caída de
Alemania. Lauster fue puesto en libertad a los siete meses y siguió predicando encubiertamente,
porque estaba en la mira de la Gestapo. Más tarde escribió:
Teníamos que cerrar las ventanas y puertas, cantar y predicar en susurros, pero la
gloria de Dios estaba en el culto… A través de todo esto nuestras vidas estuvieron en
peligro, ¿pero cómo íbamos a dejar hambrientas a las ovejas? Sentía debía darles el
Pan de vida y la obra no dejó de crecer15.
Lauster fue ilegalmente reclutado por el ejército nazi, donde predicó entre los soldados.
Capturado por los británicos, predicó a los prisioneros de guerra en la Isla de Guernsey. Pero al
final de la guerra informó que la Iglesia de Dios seguía fuerte en Alemania. En el 1952 informó
22 iglesias, 550 miembros y que había predicado el mensaje pentecostal a unas 25,000 personas.
China
Paul C. Pitt, el canadiense fundador de la Misión Betania en Shandong, China, bendijo a Dios
cuando se enteró de la “gira del jubileo” de Ingram. Pitt era un anciano santo que había sido
ministro de la Iglesia Metodista Libre16. De los ocho años que llevaba en la China, pasó seis
orando por la oportunidad de unirse a una iglesia pentecostal. Se desconoce cuándo fue
bautizado con el Espíritu Santo, pero se cree que ocurrió cerca de la fecha (1930) en que
empezó a orar por afiliarse con una iglesia del evangelio completo.
Sin embargo, Ingram no visitó a Pitt. En julio de 1937 el anciano envió una carta a los Estados
Unidos pidiéndole que le incluyera en su segunda gira alrededor del mundo. Ese viaje fue
organizado con miras a la China17. Empero, el 7 de julio de 1937, Japón invadió a China y
estalló la Guerra Chino-Japonesa. Ingram escribió desde Shanghai el 21 de agosto de 1937:
Tenemos oportunidades maravillosas aquí para la Iglesia de Dios, pero soy una víctima de... las
circunstancias... y parece que es absolutamente imposible hacer algo en este momento. Al norte
del país, en la región del río Amarillo [que era mi destino], ha habido inundaciones y
terremotos. Japón ha desplazado unos 100,000 soldados al norte de China y la batalla es
fuerte18.
Ingram viajaba a bordo de un barco del Servicio Postal Japonés que fue incautado por la
Armada Japonesa, dejando varados a sus pasajeros. El misionero buscó en vano la manera de
recorrer los 372,800 y pico de kilómetros hasta Shantung. Atrapados en la vorágine de la guerra,
con el sonido cercano de las hostilidades y pruebas de la violencia a su alrededor, Ingram aceptó
las circunstancias y abandonó su viaje al interior. Frustrado en sus esfuerzos por alcanzar la
Misión Betania, le escribió a Pitt una carta llena de promesas y palabras de aliento. No hubo
alternativa y el santo pentecostal quedó solo en la “tierra de los dolores”, mientras Ingram
iniciaba el viaje de regreso. Nunca llegaron a conocerse.
Desde el 1937, la Iglesia de Dios había empezado a sostener a Pitt. El anciano agradecido
enviaba informes completos sobre la obra en Betania:
Con mucho gusto seré el eslabón de la cadena del evangelio que extiende el mensaje
de la Iglesia de Dios por el mundo…Nuestra obra habla por sí sola. Tenemos una
iglesia excelente en una propiedad valorada por más de $2,000 dólares y una membresía
fervorosa…Contamos con una membresía que sobrepasa las 300 personas en
Langsham [y] más de 300 en Yeh Tau. Tenemos cinco estaciones en las afueras. Este
es mi décimo año en China sin haberme tomado una licencia y no descansaré hasta
que Jesús me llame…El Espíritu Santo me ha instado a unirme a la Iglesia de Dios y
mi oración es que nuestro trabajo y la propiedad queden en sus manos19.
En la asamblea de 1937, Paul C. Pitt fue aceptado en ausencia como ministro licenciado de la
Iglesia de Dios y su proyecto fue patrocinado con gusto20. Éste permaneció en su puesto en
medio de los estragos de la guerra. Sus informes, llenos de valor y testimonios de sus muchas
actividades, continuaron hasta el 19 de julio de 1941. En 1940, Pitt contrajo disentería y
escribió: «Es como si la carne de mi cuerpo estuviera deshaciéndose y echándose a perder y no
me quedan fuerzas». Su mensaje suplica que alguien venga a reemplazarle o ayudarle (cosa que
la Iglesia de Dios trató, pero no logró) y detalla el lugar donde había guardado los títulos de
propiedad y otros documentos, por si acaso moría antes.
La Iglesia no cejó en su empeño de llegar hasta este misionero que se había convertido en casi
un amigo conocido de la vasta membresía. Earl C. Marple, un misionero veterano de la China y
miembro de la Iglesia de Dios en Scherr, Virginia Occidental, fue nombrado como el asistente
de Pitt. El 9 de octubre de 1941, el supervisor Walker le escribió a nombre de la Junta de
Misiones: «Acabo de enviarle un cablegrama al reverendo Paul C. Pitt...sobre su designación
como su ayudante y usted zarpará a la mayor brevedad posible». Walker añade: «Siga orando
para que Dios se encargue de abrir el camino, que su viaje sea posible a pesar de la devastación
causada por la guerra en esa zona»21. Marple no lo logró. Japón atacó a Pearl Harbor el 7 de
diciembre de 1941.
El 6 de octubre de 1942, un misionero bautista, que había regresado con permiso de los
japoneses como un civil de intercambio, escribió que Pitt, «…había sido su vecino y amigo por
muchos años en el norte de China… Muchas veces, durante los meses antes de diciembre, traté
de persuadirle a que tomara una licencia y regresara a los Estados Unidos para que descansara y
tuviera un cambio. Sin embargo, no sintió que debía hacerlo».
De esa manera cayó un velo de silencio y el contrato quedó anulado. La Iglesia intentó en vano
comunicarse y enviarle ayuda a Pitt. Pitt nunca vio a la Iglesia de la que era una parte heroica.
Murió en su amada China sin recibir ayuda. Cuando la guerra terminó, se supo que el hombre
valiente y desinteresado, tan amado, murió durante la ocupación japonesa. La Cortina de Bambú
que el comunismo levantó después de la Segunda Guerra Mundial, impidió que se mantuviera el
contacto directo con la Misión Betania.
Angola
En 1938 los misioneros de la Iglesia de Dios entraron al “continente oscuro”. Entre 1926-27 un
grupo de siete salió con la intención de establecer una obra en Ougadougou, en la África
Occidental Francesa, pero la enfermedad y la falta de fondos pusieron fin a su plan. Era un
ejemplo clásico de las dificultades del campo misionero que desbarataban las nociones
románticas de muchos22.
Pero durante la asamblea de 1937 surgieron unas posibilidades más brillantes. Edmundo y
Pearl Stark ofrecieron sus servicios a la Junta de Misiones para ir a Angola, en África
Occidental Portuguesa. Stark, que por muchos años había militado en la Iglesia de Dios, era
natural de Oklahoma y tenía esas cualidades heroicas que uno espera de los misioneros. Su
novia, Pearl M. Pickel, tenía todas las cualidades de Edmundo, además de experiencia como
misionera de las Asambleas de Dios en África. Mientras se encontraba enseñando en una
escuela de esa denominación (en los Estados Unidos), enfermó de gravedad. Ella creyó que se
debía a que estaba fuera de la voluntad de Dios y que debía volver a África. Edmundo Stark
también sintió el llamado a África, así que tenía mucho en común. Cuando se casaron, se
unieron a la Iglesia de Dios.
El 7 de abril de 1938, los Stark llegaron a Angola, un país húmedo al sur del Ecuador que tenía
3.5 millones de habitantes. La colonia portuguesa era un campo misionero fértil. La joven
pareja acometió su trabajo con mucha energía y en un corto período levantaron una estación
misionera bien organizada. Edmundo Stark enseñaba artesanías junto con las principales
verdades espirituales. Su obra fue un éxito desde el principio.
A los nueve meses de encontrarse en Angola, Stark contrajo malaria. Su estado fue el inicio de
muchos días angustiosos. Durante dos semanas, Pearl cuidó a su esposo día y noche23. Con la
ayuda de los angoleños, esta valiente dama luchó y oró por la vida de su amado hasta que se
esfumaron las esperanzas. El 22 de marzo de 1939, Stark murió y fue sepultado junto a un
camino de la selva de su amado campo. La hermana Stark describió su conmovedora partida:
Justo dos días antes de que falleciera, se había quedado dormido por unos minutos y de
repente despertó con una mirada de preocupación en su rostro, y me dijo: “Oh, me
alegro que todavía estemos aquí en África. Soñé que estaba en un buque de vapor
de camino a casa y casi estábamos por llegar. Me sentí tan triste al pensar que había
iniciado el viaje de regreso, pero me alegro de que no haya sido verdad. No vinimos
acá para volvernos a casa, ¿verdad? Estamos aquí por amor a Jesús y estoy contento”24.
J. E. Bodaly, un misionero de la Iglesia de los Hermanos de Plymouth, amigo íntimo y
benefactor de los Stark, le escribió a la Iglesia de Dios el 10 de abril de 1939: «Los nueve meses
que estuvo en Angola no fueron en vano; su celo por Dios y su obra fue como una reprimenda
para todos nosotros… Era un cristiano maduro que amaba a Dios, su Palabra y su pueblo y creo
que somos mejores cristianos por haberle conocido íntimamente». En su carta, Bodaly también
se pregunta, como haría cualquier buen amigo, por qué Edmundo decidió confiarle a Dios su
enfermedad fatal y evitar los medicamentos que pudieron haberle salvado la vida o aliviado su
sufrimiento.
Pearl Stark regresó a los Estados Unidos el 10 de septiembre de 1939, debido a que la Junta de
Misiones no aprobaba que estuviera sola en África. Ella guardó luto en la Escuela de Formación
Bíblica en Sevierville, Tennessee, donde era vista y recordada con asombro. Se mantuvo
haciendo campaña a favor de Misiones Mundiales, hasta que en febrero de 1948 recibió el
permiso para regresar a Angola.
Estas hazañas heroicas inspiraron a la Iglesia de Dios a preocuparse más por los pueblos del
mundo y a persistir en su obediencia al mandato de Cristo: «Por tanto, id y haced discípulos a
todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y
enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los
días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:19-20).

Capítulo 22
UNA VISIÓN PERSISTENTE
Pruebas del progreso
Mientras la Iglesia extendía su ministerio a distantes partes del mundo, también fortalecía sus
bases en la patria. Cualquier progreso siempre causa molestias porque requiere que varios
procesos sean desechados. Según lo exigían las circunstancias, la Iglesia de Dios entró poco a
poco en una metamorfosis. Este período se remonta al momento en que las asambleas fueron
trasladadas de Cleveland a Chattanooga y ha continuado hasta el día de hoy; realmente es un
esfuerzo constante seguir el ritmo del crecimiento. Esta iglesia fue movida por una visión para
alcanzar a los perdidos en todo el mundo y aprender más de su Maestro.
Ya en 1929 el sector afroamericano comprendió que necesitaría un lugar más grande para
llevar a cabo su asamblea anual. Ese año J. H. Curry propuso la construcción de un auditorio,
pero la depresión detuvo sus planes. No obstante, la obra fue terminada gracias a los esfuerzos
de los miembros, las congregaciones y hasta donaciones privadas. El 12 de abril de 1936, fue
dedicado el auditorio. C. F. Bright, secretario-tesorero, informó que tuvo un costo de $18,000 y
estaba valorado en 25,000 dólares. T. R. Thurston escribió este conmovedor informe:
Nosotros prometimos unas sumas de dinero para ayudar a construir esta casa. Hay que recordar que iniciamos la obra en
medio de esa gran depresión financiera, la mayor que ha ocurrido en los últimos años; por todo el país miles de personas
estaban desempleadas y como resultado, muchos estaban al borde del hambre y la miseria. Muchos perdieron todos los
ahorros que habían invertido en la compra de una casa. Para completar, los bancos fallaban y el pueblo perdió sus
ahorros, inclusive los santos. Era una época en que se cumplió la declaración nuestro Señor, cuando dijo que no
hiciéramos tesoros donde el orín y la polilla corrompen ni donde entran los ladrones1.
Samuel W. Latimer, quien fue reconocido por haber ofrecido su asesoramiento y apoyo moral a
la empresa, no estuvo presente el día de dedicación, sino J. H. Walker, el nuevo supervisor
general.
Los once años productivos de John H. Curry terminaron en 1939. Su liderazgo innovador vio
el aumento constante de los miembros y las iglesias. En propiedades, el auditorio y un orfanato
fueron una inspiración para toda la Iglesia de Dios. También tuvo la distinción de servir en el
Concilio de los Doce con la misma honradez que caracterizó su supervisión. Curry fue sucedido
por Norbert S. Marcelle, un gentil siervo de Dios que a la edad de 48 años trajo una gracia
espiritual a toda la Iglesia, en particular a la membresía afroamericana.
Un lugar para la mujer
Durante la asamblea de 1936 quedó organizada la sociedad de Damas Auxiliares. Desde los
inicios de la denominación, las mujeres colaboraron como evangelistas y obreras y un
sinnúmero de iglesias fueron el fruto de sus labores, oraciones y consagración al Señor. Eran
vistas como colaboradoras en la evangelización de las almas perdidas, pero no podían ser
ordenadas al ministerio. Nótese que hasta cerca de 1910 gozaban de mayores privilegios que los
obtenidos por las generaciones siguientes. Aun así, no podían celebrar nupcias, bautizar,
convocar sesiones de negocios, administrar los sacramentos ni “usurpar la autoridad del
hombre”.
Aquí vemos otros ejemplo de una interpretación literal de las Escrituras, pues Pablo dijo:
«Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones, porque
no les es permitido hablar, sino que deben estar sujetas, como también la Ley lo dice» (I
Corintios 14:33-34). Los hombres de la Iglesia de Dios pensaban que estaban siendo más que
liberales al interpretar estas instrucciones como una prohibición a que las mujeres intervinieran
en los negocios de la iglesia, en lugar de hacerlo en sus servicios de adoración. Por lo tanto, las
mujeres podían enseñar, predicar, exhortar y aconsejar, pero no ser ordenadas al ministerio. En
el 1992 se les otorgó el voto en las sesiones de negocios de la Asamblea General Internacional2.
Aunque hubo un sinnúmero de predicadoras, no existía una organización oficial para las laicas.
Varios estados patrocinaban sociedades de damas, conocidas como “Banda de Oración para
Damas”, “Círculo de Mujeres” y “Círculo de Dorcas”3. Jonnie Belle Wood, esposa de S. J.
Wood, supervisor de Oklahoma, fue la principal organizadora de estas sociedades locales y de
una organización nacional de damas.
La asamblea de 1936 organizó la “Banda de Damas Obreras Dispuestas”, la cual debía: «…
reunirse cada semana o cuantas veces sea conveniente para llevar a cabo tantas actividades
legítimas vistas como provechosas para recaudar fondos a nombre de las necesidades de las
iglesias locales»4.
Esta organización no pretendía eliminar a las sociedades locales. Las mujeres contribuyeron
enormemente a la expansión material de la Iglesia de Dios. Los ministerios a la mujer (como se
les conoce en la actualidad) han sostenido a pastores y pastoras pobres, construido o comprado
y amueblado casas pastorales, fortalecido a las misiones, redecorado y remodelado templos,
iniciado obras de extensión, así como otros proyectos.
El trabajo no ha sido solamente material y físico, pues también se reúnen a orar, evangelizar,
visitar los hogares y hospitales y llevar a cabo otras obras de caridad. En virtud de su posición,
la esposa de cada supervisor estatal ha servido como presidenta del ministerio en cada estado.
La esposa del supervisor general sirve como la presidenta internacional5.
Énfasis en la educación
Zenón C. Tharp logró tantos avances financieros como los académicos de J. H. Walker en la
Escuela de Adiestramiento Bíblico6. La matrícula aumentó durante sus nueve años como
presidente. En 1937 el Auditorio de la Asamblea vacante fue entregado a la escuela7, pero no
satisfizo la necesidad de espacio. En el invierno de 1936 al 1937 se construyó un dormitorio
para las señoritas a un costo de $12,0008.
La escuela fue relocalizada en Sevierville, Tennessee, para el año académico de 1938-1939. La
Iglesia compró la planta física del Instituto Colegial de Murphy en el pintoresco pueblo que está
situado entre la pradera del verdoso valle de Knoxville y las montañas Smoky. La propiedad
contaba con un edificio administrativo de dos pisos que albergaba el auditorio, una sala de
estudio, salones de clases, oficinas, laboratorio, biblioteca, comedor y la cocina en el sótano. Al
lado del edificio había un dormitorio para varones y otro para las señoritas.
Bajo la dirección de Tharp la matrícula aumentó de 157 estudiantes en Cleveland, a 216 en el
año académico 1939-1940. Todo el espacio disponible estaba lleno9. Tharp solicitó que la
asamblea de 1941 autorizara los $40,000 necesarios para la construcción de un edificio en la
propiedad de Sevierville10. Este proyecto fue financiado por la Casa de Publicaciones11. El
edificio de cinco pisos albergaba un auditorio con capacidad para 800 personas, salones de clase
y veinte estudios de música.
La adquisición de estas facilidades trajo a colación la importancia de la acreditación del
programa, una división a nivel universitario y otros adelantos académicos. El primer paso para
alcanzar esos objetivos fue extender el año académico de seis a nueve meses. La Escuela de
Adiestramiento Bíblico estableció los dos primeros años del básico universitario y su división
de escuela superior fue acreditada por el estado de Tennessee en 1941. Su Junta Directiva fue
autorizada a: «…negociar, consumar y ejecutar los planes para el establecimiento de un colegio
de preparación básica que cumpla los requisitos de la Asociación de Colegios Sureños, a partir
del año académico 1941-1942, siempre y cuando no afecte negativamente a la Escuela de
Formación Bíblica»12. El nombre fue cambiado a Escuela y Colegio de Adiestramiento Bíblico
y la matrícula aumentó a seiscientos estudiantes.
Padres y madres para los huérfanos
Desde sus inicios en 1920 el orfanato y hogar infantil había añadido varias casas, incluyendo
una granja de 119 acres que distaba 13 kilómetros de Cleveland13. La casa, construida en 1921,
había sido financiada casi en su totalidad con los fondos levantados en Cleveland y fue
bautizada como City of Cleveland Orphanage (conocido como Número Dos, porque fue el
segundo edificio construido). La tercera casa fue construida en 1922 con los fondos recaudados
por las iglesias de Kentucky y bautizada, Kentucky Home o Número Tres. La granja fue
comprada en 1928.
En 1938, el orfanato compró el dormitorio que había sido construido para las estudiantes de la
escuela. Este edificio tenía suficiente espacio para albergar a las cincuenta y seis niñas. Los
cuarenta y nueve niños permanecieron en las casas pequeñas, pero este arreglo no fue eficaz. La
asamblea de 1940 aprobó la construcción de un edificio para ellos en una propiedad grande que
distaba unos 8 kilómetros de Cleveland. E. L. Simmons, presidente de la Junta del Orfanato, fue
instrumental en este proyecto porque recabó el apoyo de los comerciantes de la ciudad.
La dedicación del edificio, celebrada el 2 de septiembre de 1941, coincidió con la asamblea
general en Chattanooga, cuya asistencia se vio afectada por una epidemia de poliomielitis14.
Sin embargo, una larga caravana de delegados llegó hasta la casa, donde se encontraron con una
comitiva de los comerciantes de Cleveland15. El impresionante hogar lucía una fachada de
columnas jónicas centradas entre alas cóncavas, simétricas. Detrás del edificio estaba un
moderno granero y una lechería. No es de sorprender que se haya convertido en el orgullo de la
Iglesia de Dios. En 1943, Milo P. Cross rindió un informe sobre el bienestar del hogar:
Hemos construido una casa para las patatas, donde sembraremos papas irlandesas y batatas
para alimentar a las tres casas, una lechería grado A, un silo y un gallinero para 1,500 gallinas.
Colocamos aceras que van de la casa al granero e instalamos un refrigerador donde podemos
matar animales y suplir carne fresca a ambas casas16.
El orfanato no tenía un superintendente general, sino que cada hogar estaba a cargo de una
matrona o administrador, bajo la supervisión del presidente de la junta. M. P. Cross dividía su
tiempo entre la supervisión de los hogares y su labor como secretario de Misiones Mundiales
(1942-1943). La asamblea de 1943 nombró a F. R. Harrawood como el primer superintendente a
tiempo completo17.
Al cabo de dos años, Harrawood fue sucedido por J. A. Minsi, durante cuyo mandato fue
necesario comprar otra granja para aliviar el hacinamiento en el dormitorio de los varones. En
1947, el antiguo auditorio fue reconstruido como un edificio para albergar las oficinas y el
dormitorio de las niñas. De todas partes llegaban las solicitudes de admisión al hogar, pero no
era posible admitirlos a todos (no debido a su religión o falta de afiliación religiosa) porque el
espacio era limitado. El orfanato de la Iglesia de Dios (Smoky Mountains Children’s Home)
todavía atiende a los niños necesitados gracias a los corazones dispuestos y patrocinadores
generosos.
Avances en el campo editorial
De 1939 al 1942 hubo muchos avances en el campo de la publicación. En la asamblea de 1939,
Samuel Latimer fue sucedido por E. L. Simmons como redactor y editor. El nuevo editor era un
apasionado estudioso de las Escrituras y la historia de la Iglesia. Éste trajo consigo las últimas
técnicas en el campo de redacción y mejoró las publicaciones de la Iglesia. Antes de convertirse
en editor, Simmons había escrito, A History of the Church of God, donde retrata el desarrollo de
la denominación. Su trabajo como editor de The Evangel estuvo marcado por un estilo más
atractivo, con la añadidura de fotografías, testimonios y perfiles. Pero todavía quedaba mucho
por hacer para que estuvieran a la altura de otras publicaciones.
La publicación más exitosa era, The Lighted Pathway, bajo la dirección de su editora y
fundadora, Alda B. Harrison. Al menos era la revista de mayor distribución y de contenido más
variado. Los productos que más ingresos generaban eran el currículo de escuela bíblica y la
música. E. L. Simmons estaba satisfecho con su función como editor y redactor.
En América del Sur
En 1940, J. H. Ingram tenía planificado ir de viaje por los países subdesarrollados, pero no
pudo hacerlo debido a las nubes de la guerra. No podría atender los llamados de esos lugares
hasta que terminara la pesadilla. Por lo tanto, dirigió su rumbo hacia América del Sur, en
particular a Buenos Aires, Argentina18, lugar por el que sentía una gran carga. En el pasado
algunos misioneros llegaron al Cono Sur, pero sus esfuerzos no produjeron resultados
duraderos.
En Buenos Aires, Ingram visitó una organización llamada la Iglesia Evangélica Pentecostal,
fundada y dirigida por el italiano Marcos Mazzucco19. Ingram quedó impresionado con las
once iglesias y misiones que la organización tenía en los barrios de Buenos Aires. La iglesia
más grande contaba unos 430 miembros. El 30 de junio de 1940, todas las iglesias aprobaron la
unión con la Iglesia de Dios. Ingram informó lo siguiente:
El hermano Mazzucco es un misionero real y hemos estado poniendo en práctica la teoría yendo de casa en casa. Él no
se detiene a hablar de las condiciones meteorológicas, sino que irrumpe con canciones, oraciones y la Palabra de Dios. El
Señor nos ha bendecido maravillosamente en las últimas semanas, con familias enteras acercándose a Dios. Mientras
tanto, cuarenta han recibido al Espíritu Santo20.
Mazzucco de verdad era un infatigable seguidor de Cristo. Doce años más tarde, Vessie D.
Hargrave decía que era “el pastor más activo en la Iglesia de Dios”. Era un italiano robusto,
alegre y devoto. En el 1922 llegó a la Argentina junto a su esposa e hijo de cinco años de edad,
llamado Mario, y se establecieron en la Isla Maciel, en las afueras de Buenos Aires. En 1928
recibieron el bautismo del Espíritu Santo y comenzaron a celebrar servicios de adoración en su
casa. Hubo un avivamiento maravilloso donde muchos se convirtieron y fueron sanados.
Mazzucco se convirtió en un hombre poderoso en la oración y obras. Su gran energía y
entusiasmo contagioso atrajeron las multitudes a los cultos en la isla (que a decir verdad, era un
barrio a la otra orilla del Riachuelo de La Boca. En aquel entonces, solamente era accesible en
balsas maltrechas o a través de un puente viejo). En 1936 fue construido un templo para la
congregación que estaba compuesta en su mayoría por inmigrantes europeos. Mazzucco y sus
obreros comenzaron a celebrar campañas de avivamiento en otros sectores de Buenos Aires.
Ingram estuvo en Argentina durante el crudo invierno de junio y julio de 1940. Los dos
hombres se hicieron amigos de inmediato y el argentino inmenso se convirtió en un
incondicional de la Iglesia de Dios. Más tarde, Ingram rindió un informe ante la asamblea de
1940 y Mazzucco fue nombrado supervisor de Argentina21.
En Argentina ocurrió algo extraordinario. De Buenos Aires salieron misioneros hacia Mar del
Plata, Balcarce y el extremo sur de la Patagonia. Fueron al norte, a las tribus indígenas que
estaban cerca de las fronteras con Paraguay y Bolivia. Muchas almas fueron convertidas y se
establecieron misiones o iglesias22.
Bajo la supervisión de Mazzucco, la obra prosperó y la Iglesia de Dios se convirtió en la
denominación pentecostal más fuerte en el país sudamericano. Para que se tenga una idea, la
iglesia central creció de los 430 miembros que tenía al momento de la primera visita de Ingram,
a más de 3,000, siendo así una de las congregaciones más grandes de la Iglesia de Dios.
Mazzuco literalmente se desgastó para el Señor en la obra, pero sobre todo con su vida de
oración. Era como Santiago, el hermano de Jesús, cuyas rodillas quedaron tan endurecidas como
las de un camello por las muchas horas que pasaba en oración23. Mazzucco tenía las rodillas
más duras que jamás ha visto este escritor.
En el 1940 la Iglesia también alcanzó el sur de México y El Salvador. J. W. Archer y su esposa
partieron de su casa en Colorado hacia México, donde fortalecieron la obra. El Salvador, donde
Ingram había abierto un campo el año anterior, quedó en las manos de H. S. Syverson, quien
había trabajado con Paul C. Pitt, el misionero de China. Syverson se encontraba en la Escuela
Bíblica y Academia de Música del Noroeste en Dakota del Sur, cuando sintió el llamado de ir a
El Salvador. La obra de Dios dio frutos maravillosos en América Latina.
El caso de Haití
En febrero de 1938, John P. Kluzit y su esposa reemplazaron a J. Vital-Herne en Haití. Kluzit
era un maestro de Ciencias en la escuela secundaria de Croton-Harmon, Croton-on-Hudson,
Nueva York, y su esposa Stephanie, haitiana-francesa, enseñaba francés. Ambos recibieron el
bautismo del Espíritu Santo en 1937 y simultáneamente, pero por separado, sintieron el llamado
a Haití. Partieron hacia la isla sin contar con el respaldo de una junta misionera, pero en Puerto
Príncipe conocieron a J. H. Walker y J. H. Ingram, quienes se encontraban en la ciudad tratando
de resolver un problema con Vital-Herne. Como resultado, los Kluzit encontraron una junta
misionera y la Iglesia de Dios obtuvo dos misioneros capaces. La obra prosperó bajo el nuevo
liderazgo, de tal manera que atrajo la atención desfavorable del Gobierno haitiano.
Mientras Kluzit se encontraba en la asamblea de 1941, recibió la noticia de que el Gobierno
había emprendido una persecución en contra del pueblo y ordenado el cierre de cada iglesia y
misión. El misionero gentil regresó a toda prisa a Puerto Príncipe para investigar la situación. El
panorama era desalentador. De inmediato comprendió que el Gobierno no daría marcha atrás
porque estaba prejuiciado y siguiendo malos consejos. Diez hermanos y hermanas se
encontraban detenidos por el mero hecho de haber sido hallados cantando y orando en sus casas.
Ocho fueron sentenciados a seis meses de cárcel y multados por el equivalente a 80 dólares.
Para aquel entonces el ingreso per cápita haitiano era alrededor de un dólar al año, lo que
significa que el pueblo fue multado por el equivalente del salario de toda una vida.
La actitud de los sacerdotes locales llevó a que Kluzit pensara que la persecución había sido
instigada por los católicos, quienes temían la creciente popularidad y fuerza de la Iglesia de
Dios24.
Un sacerdote estaba pasando frente a la casa de uno de nuestros antiguos obreros. El
sacerdote le vio leyendo la Biblia justo afuera de su casa y le dijo – “¿Para qué estás
leyendo eso? ¿Acaso no sabes que tus iglesias han sido cerradas?”. El hermano
Cristóbal le respondió - “Sí, nuestras iglesias están cerradas, pero mi corazón está
todavía abierto al cielo. Estoy leyendo la Palabra sagrada de Dios para consolarme”.
El sacerdote regresó acompañado de un soldado y le ordenó que arrestara al hermano.
Pero el soldado no quiso hacerlo, pues no había pruebas de que estuviera violando
la ley. El sacerdote le dijo que se escondiera hasta que le escuchara cantando himnos
pentecostales. Esa noche, antes de acostarse…el hermano Cristóbal y el hermano
Weiner estaban orando y cantando en su casa. El soldado tocó a la puerta y les dijo
que estaban bajo arresto…Fueron enviados a Cayos para ser juzgados por el tribunal
correccional.25
Kluzit apeló de inmediato por ayuda a la legación estadounidense en Haití. En una carta
fechada el 4 de septiembre de 1941, señala que en tres años y medio...
…más de 300,000 personas han escuchado el evangelio, por lo menos 15,000 se han convertido definitivamente y 3,200
son miembros de nuestra iglesia; existen 145 misiones establecidas, también dos escuelas bíblicas y un orfanato que se
sostiene a duras penas para cuidar a 53 niños pequeños…recogidos de las calles hambrientos o moribundos y restaurados
a su salud normal. En el interior, donde no hay escuelas para la enseñanza de los nativos y donde... nuestro trabajo [ha
sido] establecido, hemos abierto escuelas rurales rudimentarias para educar a los niños en los rudimentos de la lectura y la
Biblia26.
El misionero apeló al Presidente de Haití, Elie Lescot, quien por cuatro años había fungido
como el embajador haitiano en los Estados Unidos. Lescot desoyó su clamor y las iglesias
permanecieron cerradas durante dos años sin que se ofreciera una razón legítima para tal acción.
La iglesia se consolaba al saber que era lo suficientemente grande e influyente como para ser
atacada por un Gobierno nacional. El presidente mismo ordenó el cierre, porque al parecer se
había indignado al escuchar a un ministro extranjero hacer comentarios despectivos en contra
del Gobierno haitiano27. Lo cierto es que no pudo cerrar los corazones de la gente.
La persecución tuvo un efecto positivo sobre la iglesia haitiana y despertó a la gente en los
Estados Unidos. Unas 36,500 personas le escribieron al Departamento de Estado de los Estados
Unidos para que interviniera a favor de los creyentes. La mayoría de los peticionarios eran
miembros de la Iglesia de Dios, pero también hubo casi dos mil cartas provenientes de
congresistas, senadores, gobernadores, alcaldes y otros funcionarios que reconocían la buena
labor de la Iglesia en sus comunidades. El 22 de octubre de 1941, J. H. Walker junto a los
congresistas, Joseph Bryson de Carolina del Sur y Estes Kefauver, posteriormente senador de
Tennessee, presentó la petición ante Cordell Hull, Secretario de Estado, quien les confirmó que
intervendría en el asunto28. Sin embargo, las ruedas de la diplomacia, manejadas con guantes
de seda, se movían silenciosa y lentamente.
Mientras la Iglesia de Dios esperaba que el Departamento de Estado obrara a su favor, la
Iglesia Metodista Africana de Haití les extendió una inesperada mano amiga para que utilizaran
sus templos. De manera que el pueblo pentecostal continuó con sus servicios bajo la sombrilla
de la Iglesia Metodista Africana. La iglesia creció maravillosamente bajo este arreglo, aprendió
a confiar en sí misma y se acercó más a Dios. Al poco tiempo, la maquinaria diplomática
cumplió lo prometido y los templos fueron abiertos el 13 de agosto de 1943.
Después de pasar dos años de actividades a puerta cerrada, la obra reapareció a plena luz del día. Un gran avivamiento
estalló en el sur y muchas personas se convirtieron. Gracias a la ayuda del los hermanos de los Estados Unidos, se
compraron muchas propiedades. Las escuelas fueron reabiertas29.
La visión de la obra del Señor es persistente en medio de la prosperidad, el cambio o la
persecución. La visión aguijonea, estimula y se ejercita a sí misma; una vez suprimida, surge
con más fuerza que nunca; aunque por un momento permanezca en secreto, reaparece con
mayor brillo. El episodio haitiano comprueba que la Iglesia de Dios tenía esa visión en su patria
y el extranjero.

Capítulo 23
NUEVOS HORIZONTES
La voluntad de superación
A medida que la Iglesia de Dios se acercaba a mediados de siglo, empezó a superar muchas de
las barreras que habían detenido su progreso en el pasado. Algunas fueron autoimpuestas o
impuestas por otros. Durante la administración de J. H. Walker comenzaron a desaparecer los
vestigios del aislacionismo y exclusivismo. Walker y sus contemporáneos estaban dispuestos a
cambiar las actitudes inhibidoras del pasado. Las razones para ese separatismo no vienen al
caso, porque la Iglesia de Dios estaba lista para jugar un papel prominente en el escenario
cristiano.
El liderato exhibía la creatividad y energía propias de la juventud. Ninguno se ha dado tan de
lleno a la obra como Walker. Aunque no era fácil seguir las pisadas de la administración sólida
de Samuel W. Latimer1, Walker logró consolidar su mandato, tanto en el campo como en la
oficina. Este hombre, con aplomo y precisión, fue un excepcional moderador de las asambleas y
presidente del Concilio Supremo. Con el tiempo ganaría la imagen paternal de sus predecesores.
R. P. Johnson, asistente del supervisor general, fue un compañero ideal, porque con su
brillantez en el púlpito complementó el estilo ejecutivo de Walker. Sin embargo, en 1941 fue
decidido que el supervisor general tuviera un segundo asistente para que siempre hubiera una
representación del ejecutivo en las convenciones estatales. Este nombramiento recayó sobre
Earl P. Paulk, quien al momento se desempeñaba como supervisor de Carolina del Norte y
miembro del Concilio de los Doce2. Paulk era lo suficientemente elocuente como para estar a la
altura del predicador Johnson y tan seguro de sí mismo como para estar a la altura del estilo de
liderazgo de Walker, por lo que se convirtió en un importante representante de la Iglesia. Su
buen juicio y mentalidad progresista fueron instrumentales para encaminarse hacia empresas
mayores para Dios. Una de sus responsabilidades fue velar por la obra entre los jóvenes, que
todavía no había ganado tanto arraigo en la denominación3.
En medio de la guerra
A los tres meses de haberse celebrado la asamblea de 1941, los Estados Unidos entró a la
guerra. Desde el otoño de 1939, la Iglesia de Dios tuvo sentimientos encontrados sobre la
participación de la nación en la Segunda Guerra Mundial. El conflicto bélico había escalado
desde que el 1º de septiembre de 1939, Alemania diera a conocer su estrategia de guerra
relámpago con la invasión de Polonia. Inglaterra y Francia le declararon la guerra el 3 de
septiembre de 1939. En Norteamérica no hubo la ambivalencia que reinó durante la Primera
Guerra Mundial, porque ahora existía un enemigo identificable y las causas del conflicto eran
más comprensibles. Los vestigios del pacifismo fueron erradicados el 7 de diciembre de 1941,
cuando Japón atacó a Pearl Harbor y América, con una mezcla de temor y deber, tuvo que
involucrarse en la guerra.
Los varones de la Iglesia de Dios respondieron como los demás y se enfrentaron a las
realidades de la guerra. Este conflicto cambiaría la mentalidad de la Iglesia sobre su papel y
capacidad para funcionar en el escenario mundial. Pero a pesar de estos sucesos, no hubo
unanimidad cuando en 1945 se aprobó la modificación de la postura histórica en contra de la
participación en combate activo. Desde entonces la postura ha sido:
La Iglesia de Dios cree que las naciones pueden y deben resolver sus diferencias sin apelar a la guerra; no obstante, en
caso de guerra, si un miembro tuviera que tomar parte como combatiente, esto no afectaría su posición en la iglesia. En
caso de que un miembro sea llamado(a) a prestar servicio militar y tenga objeciones de conciencia en cuanto al combate
activo, la iglesia le apoyará en sus derechos constitucionales4.
Secretario Ejecutivo de Misiones
Durante la guerra, los norteamericanos aprendieron a conocer al mundo. Esos nombres lejanos
pasaron a ser tan familiares como el pueblo vecino. Esa conciencia fue transformada en una
oportunidad espiritual que no desapareció después de la guerra. La Iglesia de Dios aprovechó
este período sombrío para reflexionar mucho sobre las misiones. Con esto en mente fue que la
asamblea de 1945 creó el puesto de Secretario Ejecutivo de Misiones5. Esta labor había estado
en manos de la junta misionera, pero el liderato comprendió que este ministerio cobraría más
importancia durante los próximos años.
Milo P. Cross fue designado al cargo de secretario ejecutivo. Éste había sido supervisor estatal,
un prominente miembro de la Junta de Misiones y del desaparecido concilio de los setenta.
También era uno de los partidarios más fervorosos de las misiones mundiales. El personal
administrativo especializado fue desarrollándose a medida que surgían las oportunidades
ministeriales.
NAE: una nueva hermandad
Los cambios internos en la denominación coincidieron con la intención de varias
denominaciones de formar una colaboración. El 7 de abril de 1942, un grupo de evangélicos se
reunió en Saint Louis para explorar la posibilidad de crear una asociación nacional (National
Association of Evangelicals, NAE por sus siglas en inglés). La Iglesia de Dios envió cuatro
delegados: E. C. Clark, M. P. Cross, E. L. Simmons y J. H. Walker. Houston R. Morehead
también estuvo presente en virtud de su posición como supervisor de Missouri, pero no fue
inscrito como delegado6.
Esta conferencia inicial decidió que tal asociación era posible y ciertamente deseable, de modo
que acordaron reunirse en la primavera de 1943, en Chicago, para trazar su constitución. La
mayoría de los hombres reunidos en Saint Louis mostraron su aprecio por los pentecostales. Así
que la Iglesia de Dios y otros grupos pentecostales fueron invitados a la convención. Uno de los
motores detrás de la Asociación Nacional de Evangélicos fue Harold John Ockenga, un pastor
de Boston que de inmediato se hizo amigo de los pentecostales7. Sin embargo, la delegación de
la Iglesia de Dios tenía que consultar a sus ministros ordenados antes de aceptar la invitación.
La participación de la Iglesia en esta asociación tenía que ser aprobada por el Concilio de
Ministros Ordenados durante la asamblea de 1942, celebrada en Birmingham. Como era de
esperarse, algunos de los ministros se mostraron recelosos sobre la confraternización con
iglesias que no eran pentecostales. Después de todo, en el pasado les habían tildado de herejes.
Sin embargo, la mayoría de los delegados entendió que hilo muy fino separaba la convicción del
fanatismo superficial. Más de una iglesia ha empezado convencida del llamado de Dios, para
luego terminar encerrada idolatrando a su organización. Una iglesia evangelizadora corre ese
peligro cuando está tan absorta en sus asuntos que pierde la perspectiva y empieza a mirar con
desdén a los demás. A veces se llega al extremo de dudar de la sinceridad, aptitud o aceptación
divina de los otros.
La propuesta asociación fue un gran paso hacia el rompimiento de las barreras de desconfianza
y malos entendidos. La NAE siempre se ha regido por el principio de “cooperación sin
compromiso”. La Iglesia de Dios aceptó la invitación inmediatamente8. La mayoría se mostró
deseosa de unir sus esfuerzos con otros fundamentalistas a fin de proteger y promulgar los
preceptos evangélicos. El supervisor general, J. H. Walker, presidió la delegación que asistió a
la convención: Earl P. Paulk, E. L. Simmons, M. P. Cross y E. C. Clark9.
Los objetivos históricos y presentes de la Asociación Nacional de Evangélicos son:
1. Estimular el evangelismo en todas sus formas y ayudar a promover esos esfuerzos.
2. Asistir a las juntas misioneras en los trámites para obtener pasaportes, visas, la rápida
transmisión de fondos y material a los campos foráneos y la extensión del interés misionero.
Proteger la empresa misionera contra restricciones y regulaciones excesivas.
3. Actuar como una agencia intermediaria en asuntos de capellanía para denominaciones o
grupos que no estén representados por otras organizaciones en Washington.
4. Proteger la libertad de la radiodifusión del evangelio.
5. Mantener y defender la doctrina americana de la separación de Iglesia y Estado.
6. Cooperar en la coordinación de las obras de las iglesias; promover el entendimiento y la
cooperación entre sus organizaciones.
7. Promover y alentar la educación cristiana en todos sus campos.
8. Proveer información, liderazgo y ayuda en todas las formas posibles y a todas las
organizaciones comprometidas con la propagación del mensaje del evangelio.
9. Proveer un medio para la confraternización espiritual e inspiración de los creyentes en la
Biblia10.
La Iglesia de Dios ha participado activamente en la NAE desde 1942. El 20 de mayo de 1973
Harold John Ockenga, que entonces presidía el Seminario Teológico Gordon-Conwell, fue el
orador invitado a los actos de graduación del Colegio Lee. En su discurso le rindió homenaje a
J. H. Walker por su participación en la formación de la asociación11. Los miembros de la
Iglesia de Dios han servido en importantes comisiones y comités. Esta asociación dio origen a
otras, en las cuales también participan los departamentos de la Iglesia: la Asociación de Prensa
Evangélica, Asociación Nacional de Escuelas Dominicales y Asociación Evangélica de
Misiones Foráneas.
Reorganización de la administración
Las restricciones impuestas a los viajes durante la Segunda Guerra Mundial dificultaron la
asistencia a la asamblea de 1944. No obstante, una delegación limitada llenó el Salón Memorial
de Columbus, Ohio. El sol brillante del final del verano auguraba una gran reunión, pero no
presagiaba los cambios drásticos que estaban por verse. La verdad es que nadie vino con la
intención de presentar medidas revolucionarias, pero una cosa dio paso a la otra y la Iglesia fue
sacudida con una reorganización. Algunos fueron permanentes, otros, lamentados antes de que
terminara el año e inclusive unos cuantos abrieron la puerta a cambios mayores. Buenos, malos
o indiferentes, la cosa es que fueron aprobados.
En 1944 concluyeron los nueve años de la incumbencia de J. H. Walker. Este destacado líder
fue víctima del creciente sentimiento de que nadie debía ocupar por tanto tiempo el cargo de
supervisor general. Walker recibió la mayoría del voto de los ministros, pero entendió que el
margen era demasiado estrecho como para que aceptara la nominación. En esta ocasión
volvieron a repetirse las circunstancias en que Samuel W. Latimer renunció a su cargo y Walker
fue electo. El camino quedó libre para otra persona.
John C. Jernigan fue electo supervisor general. Su destacado ministerio como supervisor en los
estados de Virginia, Kentucky, Georgia, Florida y Tennessee, hizo que fuera la selección lógica.
El nuevo supervisor era un líder fuerte, con propósitos definidos, pero al mismo tiempo de
carácter alegre y gozaba de una gran popularidad entre los ministros de la Iglesia de Dios. De
ahora en adelante sería el supervisor del pueblo.
Durante esta asamblea, Zenón C. Tharp renunció como presidente del la Escuela y Colegio de
Adiestramiento Bíblico, confirmando así los rumores sobre su deseo de tomar otros rumbos. J.
H. Walker fue nombrado a la posición que había dejado para convertirse en el supervisor
general. Tharp fue nombrado supervisor de Carolina del Sur, donde por nueve años había
pastoreado la iglesia de Greenville.
El gran experimento
La incumbencia de los dos asistentes del supervisor general, Johnson y Paulk, terminó
abruptamente. Por algún tiempo la Iglesia había dado la impresión de que era más fuerte en el
sureste de la nación, donde estaba la sede. En más de una ocasión hubo intentos infructuosos
por mudarla a una ciudad más céntrica.
Por lo tanto, la asamblea de 1944 trató de complacer a la membresía con un nuevo modelo
administrativo, donde cada región de los Estados Unidos estaría bajo la supervisión de uno de
los asistentes del supervisor general (que ahora serían seis)12. En otras palabras, la Iglesia
tendría seis centros operacionales y cada asistente se mudaría a la región asignada. El Concilio
Supremo procedió a dividir la nación en seis distritos con sus respectivos supervisores: H. L.
Chesser, fue enviado al distrito noroeste; P. L. Walker al noreste; A. V. Beaube al sur central; E.
L. Simmons al sureste; E. W. Williams al norte central y J. D. Bright al oeste. Pero el
experimento solamente propició la fragmentación y no funcionó.
Términos a los cargos
La reorganización de la administración fue más allá. Bien es sabido que la autoridad
perpetuada tiende a convertirse en autocracia y a rodearse de una clase privilegiada. A la Iglesia
de Dios le preocupaba tener que enfrentarse a dicha situación, por lo que en 1944 decretó que
todos sus funcionarios y los miembros de los Doce sirvieran por un límite de cuatro años. Cada
dos años tendrían elecciones, pero ninguno podría ocupar dos términos en el mismo cargo. Los
supervisores estatales también tendrían un término de cuatro años consecutivos13. Este
levantamiento fue provocado por las denuncias de abusos de autoridad en ciertos lugares. Los
ministros estaban decididos a limitar los términos de aquellos que tuvieran el poder de hacer
nombramientos.
En 1944 la regla de limitación permitía que el supervisor general o sus ayudantes fuesen
reelectos por más de cuatro años, siempre y cuando obtuvieran el 80% de los votos. Sin
embargo, el descontento continuó y esta provisión fue derogada en 1946. La Iglesia todavía
conservaba las heridas de la autocracia del pasado, así que buscó protegerse contra sus
inclinaciones emocionales. Nadie lo dijo en público, pero sus acciones siguieron la filosofía de
Lord Acton: «El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente»14. Lo
importantes es que esta medida ha mantenido la frescura del liderato, así como el orden y la
armonía en la sucesión de una a otra generación. La conclusión es que fue una buena idea.
En la asamblea de 1944 se oyó el clamor de formalizar los ministerios de la escuela dominical
y los jóvenes. Fue nombrada una junta para la escuela dominical y la literatura juvenil. Sus
funciones eran, «supervisar la edición y publicación de la literatura y los tratados de la escuela
dominical, el esfuerzo juvenil, escuela bíblica de verano y otros»15. Su presidente serviría como
editor en jefe de las publicaciones dirigidas a la escuela dominical y la juventud. Hasta el año
anterior, la edición de los materiales había recaído sobre el supervisor general. Como editor fue
nombrado Frank W. Lemons, hijo del predicador pionero M. S. Lemons. El resto de la junta
quedó compuesta por D. C. Boatwright, Harry Kutz, James L. Slay y H. D. Williams.
El orfanato de Carolina del Norte
En enero de 1944, A.V. Childers, el amable pastor de la iglesia de Kannapolis, Carolina del
Norte, fundó un nuevo orfanato en respuesta a la solicitud de ayuda de una familia que había
sido abandonada por sus padres16. Childers albergó a los dos niños abandonados y a través de
su programa radial recabó la ayuda de la gente. Al poco tiempo había recaudado $7,000 dólares.
Así inauguró un hogar de niños que pasó a ser parte del programa general de los orfanatos17.
En 1945 el orfanato compró 193 acres de terreno y una casa de doce habitaciones en el camino
que iba de Kannapolis a Concordia. Pronto se añadieron dos casas de ladrillo y el hogar se
convirtió en una parte prominente del Ministerio de Benevolencia. En 1946 H. D. Williams fue
nombrado como su primer superintendente a tiempo completo. C. H. Rochester sirvió como
superintendente de 1947 a 1952 y logró muchas cosas. En 1949 la Fundación Duke empezó a
patrocinar la institución.
Progresos en las misiones
Los cambios en la casa no detuvieron el avance del evangelio completo en otras tierras. En
1943 la Iglesia de Dios llegó a Cuba18. Hoyle y Mildred Case, acababan de regresar de la India
donde por cuatro años colaboraron con Robert F. Cook. Los Case fueron enviados a Cuba donde
fundaron una iglesia y dos misiones pequeñas.
En julio de 1944, George y Olga Savchenko establecieron una misión en Alaska. Esta pareja
valiente trabajó duro para abrirse paso en el territorio norteño y estableció una iglesia en el Valle
de Matanuska. Para que tenga una idea de los precios astronómicos de Alaska, el matrimonio
Savchenko pasó su primer invierno en un gallinero que alquilaron por $15 dólares al mes19.
(Alaska se convirtió en el cuadragésimo noveno estado de la Unión Americana el 3 de enero de
1959. Desde ese momento dejó de ser contado como un campo misionero. Hawái se convirtió
en el quincuagésimo estado el 21 de agosto de 1959 y también fue eliminado de la lista de
misiones).
En 1944 la Iglesia llegó a otros países: Nicaragua, Honduras, Honduras Británica y Costa Rica
en América Central; Bermudas, Puerto Rico, República Dominicana y otras de las Antillas
Menores en el Caribe20. No se trataba sobre añadir nombres a la lista, sino de abrirle paso al
mensaje del Espíritu Santo en estos lugares amados por aquellos que todavía sentían el fuego de
la obra del evangelio completo.
Violencia en México
En México las cosas marchaban tan bien que nadie hubiera imaginado el daño que estaba por
desatarse. En 1944, el tejano Vessie D. Hargrave fue asignado a México, donde comenzó un
ministerio largo y fructífero en América Latina. Compartía el amor de Atkinson e Ingram por
esta tierra amistosa. Para este tiempo se suscitaron unos eventos que trajeron a la memoria
colectiva el pasaje: «Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús
padecerán persecución» (II Timoteo 3:12). La persecución estalló en varias partes de Veracruz y
Oaxaca, pero los incidentes más violentos ocurrieron en La Gloria, en el estado de Veracruz.
Los católicos locales fueron incitados a echar de su medio a los protestantes y así lo
emprendieron el 14 de mayo de 1944. Una turba armada con machetes, hachas y otros
implementos, asaltó la propiedad de la Iglesia de Dios. El templo y varias de las casas de los
hermanos y las hermanas fueron demolidos. La policía local participó en el ataque,
justificándolo como un “acto de fe”. La destrucción de la propiedad rápidamente escaló en
violencia contra de la gente.
El 21 de mayo de 1944, la tranquilidad de la noche fue estremecida por la explosión de fuegos
artificiales y el sonar de la campana de la iglesia católica. La turba tomó la señal para atacar a
los protestantes, quemar sus hogares, violar o azotar a las mujeres y niñas, golpear y apuñalar a
los hombres y los niños. En medio del frenesí hubo actos tan descabellados como el asalto
contra una familia que lloraba la muerte de su pequeño hijo. Tomaron el cadáver de la mesa en
donde estaba siendo velado y lo lanzaron al corral de los animales. Luego quemaron la casa.
Algunos de los creyentes huyeron hacia las colinas y los montes donde, «se escondieron en
cuevas y bajo el sotobosque, comiendo raíces y frutas silvestres y bebiendo agua en los arroyos
de la montaña». Tres días más tarde, más de cuarenta refugiados llegaron a la Ciudad de
México. Nueve personas fueron asesinadas durante los disturbios, pero las autoridades
mexicanas actuaron de inmediato y la prensa dio amplia cobertura la situación21. Los culpables
fueron castigados y las víctimas fueron restauradas a su pueblo con plena libertad religiosa.
México fue un campo fértil para la Iglesia de Dios y las misiones se esparcieron por el país. La
Iglesia se convertiría en el grupo evangélico más grande al sur de la frontera.
Después de doce meses
Los seis asistentes del supervisor general salieron de la asamblea de 1944 con muchas
expectativas. Algunos organizaron sus regiones para que avanzara la evangelización y creciera
la Iglesia. Pero el experimento fracasó. Los supervisores estatales levantaron sus voces de
protesta contra lo que entendían era demasiada interferencia y confusión sobre las
responsabilidades de cada cual. Por lo tanto, los ministros llegaron a la asamblea de 1945
decididos a retomar la antigua estructura administrativa. El malestar era tan grave que
desmantelaron la estructura de seis asistentes y dejaron solamente uno.
La asamblea de 1945 fue limitada, pero agitada. Ésta se llevó a cabo en el nuevo auditorio de la
escuela en Sevierville, Tennessee. Debido a las restricciones impuestas por la Segunda Guerra
Mundial, se había convocado solamente a los ministros ordenados. Justo el 14 de agosto de
1945 fue anunciado el final de la guerra y más de dos mil delegados dijeron presentes en la
asamblea.
La Iglesia tuvo un buen año en términos numéricos: 173 nuevas iglesias y 11,363 nuevos
miembros. La membresía por fin alcanzó los 101,44122. Además, la propiedad conjunta estaba
valorada en más de 2 millones de dólares. La insatisfacción con la administración no detuvo el
progreso.
H. L. Chesser, fue electo como el único asistente del supervisor general23. Chesser era oriundo
de Florida y había fungido como supervisor estatal en Alabama y Carolina del Norte. Este
hombre franco y sabio llevó una gran parte de la carga administrativa de Jernigan.
Mejoras en el Colegio
En 1945, E. L. Simmons reemplazó a J. H. Walker en la presidencia de la Escuela y Colegio de
Adiestramiento Bíblico. Walker, quien llevaba un año en la escuela, pudo relajarse de las
tensiones que había sobrellevado desde que en 1935 fuera electo como supervisor general. Su
año como presidente no fue muy exitoso. E. L. Simmons explicó más tarde:
La Junta Educativa había contratado a un gerente de negocios y por alguna razón,
decayó el estatus financiero. El administrador renunció, pero era demasiado tarde24.
En su primer año como presidente, Simmons completó un dormitorio que había sido
comenzado durante la incumbencia de Tharp y que estaba valorado en $200,000 dólares.
Además realizó otras mejoras a la planta física. Earl M. Tapley se unió a la Facultad y fue
nombrado decano. Éste ostentaba grados en educación de la Universidad de Vanderbilt y el
Colegio Peabody. Junto a Simmons, logró que los créditos académicos fuesen reconocidos por
otras universidades y colegios, de modo que los graduados no tuvieran problemas al momento
de continuar su educación.
En 1946 surgió una oportunidad de oro cuando el Colegio de Bob Jones, ubicado en Cleveland,
decidió mudarse a otra ciudad y venderle ($1 millón) sus instalaciones a la Iglesia de Dios. Este
recinto era un monumento que antes había sido propiedad de los metodistas. Los ministros
votaron por correo para aprobar la mudanza de la escuela a la ciudad sede. Esto se concretó para
el año académico 1947-1948 y el futuro lucía prometedor para el programa educativo. Fue
entonces que su nombre cambió a Colegio Lee en honor al gran líder, F. J. Lee, segundo
presidente de la institución.
El programa para la juventud
La asamblea de Sevierville dio otro paso hacia la formación de un departamento de la
juventud. Se nombró un comité que atendiera las necesidades espirituales, educativas y
recreativas de los jóvenes: los ancianos, E. L. Simmons y R .R. Walker junto a los jóvenes,
Ralph E. Williams, Paul Stallings y Robert Johnson25. Sus responsabilidades eran asimilar y
propagar información útil, sugerencias y otros materiales para los líderes estatales. Su primera
tarea fue la organización de un congreso nacional, que a pesar de la falta de experiencia, debía
ser llevado a cabo antes de la asamblea de 194626.
La Iglesia de Dios acogió estos nuevos ministerios con mucha responsabilidad. Fue un período
de prueba y esfuerzo, pero su éxito demandaba que supliera las necesidades espirituales,
intelectuales y sociales del pueblo.
Oriente Medio
La primera vez que la Iglesia de Dios se interesó en el Oriente Medio fue a través de la fallida
contribución al ministerio de Lillian Thrasher en Egipto. Años más tarde acogió tentativamente
al ministro egipcio Boutros Labib, a quien le fue asignada una contribución pequeña. El acuerdo
final sería trazado por J. H. Ingram durante su visita a Egipto27.
Ingram llegó a Palestina en la primavera de 1946, donde tuvo que esperar que el Gobierno
egipcio aprobara su visa. En 1936, Egipto fue uno de los firmantes de la Convención de
Montreux, la cual restringía la entrada de misioneros nuevos. Las iglesias que ya estaban en el
país eran las únicas que podían reemplazar o traer a misioneros nuevos28.
Mientras Ingram esperaba en la Tierra Santa, se reunió con una familia árabe de Belén, que en
aquel entonces vivía en Jerusalén y profesaba la fe pentecostal. Hanna K. Suleiman, junto a su
esposa y dos hijos, se interesó en la Iglesia de Dios, pero no solicitó la afiliación. Más tarde, se
unieron a la denominación e iniciaron una obra muy prometedora en Palestina.
Ingram por fin entró a Egipto, donde encontró en orden la obra de Boutros Labib. Labib había
registrado sus 16 iglesias con las autoridades de El Cairo, señalando que su obra estaba afiliada
con la Iglesia de Dios de los Estados Unidos. Ingram aceptó esta organización en la comunión
de la Iglesia de Dios y luego dedicó seis semanas a viajar por el país, visitando iglesias y
ministrando a los nativos de la antigua tierra.
Su informe fue recibido con gozo por la Junta de Misiones, que de inmediato buscó un
misionero para el Oriente Medio. En la asamblea de 1946 nombraron a D. B. Hatfield, un
distinguido y popular predicador de Virginia Occidental. Éste y su esposa aceptaron el
nombramiento como enviado por Dios, pues diez años atrás habían sentido el llamado al
Oriente Medio. El primer superintendente de Palestina y Egipto y su familia zarparon de Nueva
York el 23 de abril y llegaron a Haifa, Palestina, el 8 de mayo de1947. Palestina se encontraba
en medio de un levantamiento a favor de la independencia del Reino Unido. La situación
desembocó en un conflicto armado.
Como el número de árabes superaba al de los judíos, Gran Bretaña no podía considerar
la petición de independencia de los judíos. Debido a su negativa, los judíos formaron
guerrillas y grupos terroristas...los ataques ocurrían a todas horas sin previo aviso,
por lo que el país era un lugar turbulento, tenso e inseguro a diario29.
A pesar de la lucha, los esposos Hatfield llevaron a cabo sus cultos en el hogar de Suleiman y
empezaron una misión muy prometedora. Suleiman, quien trabajaba para el Gobierno palestino
y predicaba en su tiempo libre, se convirtió en ministro de la Iglesia de Dios.
Desde el principio, Hatfield se las arregló para visitar Egipto con cierta frecuencia, donde era
recibido con poca hospitalidad debido a las condiciones turbulentas en Palestina. Así describe la
incertidumbre de esos días:
El 28 de noviembre de 1947, las Naciones Unidas decretaron la división de Palestina. Esta
acción provocó el que siete países árabes hicieran la guerra contra Israel. Egipto marchó con sus
tropas al desierto del Sinaí...y declaró que estaba en guerra. Impusieron la ley marcial y negaron
las visas30.
Hatfield permaneció en Tierra Santa hasta la primavera de 1949. En mayo mudó las oficinas a
Chipre. La Iglesia no obtuvo grandes ganancias en el Oriente Medio, pero la obra había sido
fructífera y el evangelio volvió a escucharse por esas partes.
Filipinas
En 1947 la Iglesia de Dios extendió sus esfuerzos misioneros a la República de Filipinas. Este
archipiélago tropical llevaba casi treinta años en el corazón de la Iglesia. Jennie E. Rushin,
misionera pionera en la China, fue de visita en 1918 y supo que no había una obra
pentecostal31. J. H. Ingram fue en 1936 y se conmovió al ver la necesidad espiritual de la
tierra32. Ese sentimiento también fue manifestado por algunos militares de la Iglesia de Dios
que estuvieron estacionados en ese país durante la Segunda Guerra Mundial. Por lo menos dos
de éstos, J. C. Williams y Elmer F. Odom, escribieron solicitando misioneros para esta tierra que
tanto había sufrido durante la guerra33.
El primer misionero enviado fue Frank Parado de Pittsburgh, Pennsylvania, quien junto a otra
denominación había servido en ese país. En febrero de 1947, mientras se encontraba en los
Estados Unidos, se unió a la Iglesia de Dios y fue asignado a Manila. Allá se estableció en la
región de Ilocos al noroeste de la isla Luzón. Parado, quien hablaba con fluidez el dialecto
ilocano, ganó a muchos filipinos. La obra creció tan rápidamente que para mayo de 1947, los
seis ministros y los 280 miembros de la Iglesia de Dios celebraron una convención.
Parado regresó a los Estados Unidos a los dieciocho meses y dejó la obra a cargo del ilocano,
Fulgencio R. Cortez. Como el misionero no regresó, Cortez permaneció al frente de las iglesias
por más de una década. Filipinas se convirtió en uno de los campos más prósperos de la Iglesia
de Dios. Sus obreros prevalecieron en medio de la oposición y los obstáculos. Fueron a los
poblados más remotos de Luzón con la Palabra de Dios y cientos aceptaron a Cristo34.
Filipinas tiene un total de 7,000 islas, cuatro de las cuales son las principales. La más grande es
Luzón en el norte y la segunda es Mindanao, al extremo sur. Después de una década en Luzón,
la obra fue extendida a Mindanao, donde los misioneros nativos experimentaron un gran éxito
ente los moros. Las montañas solitarias eran otro campo misionero. En ambas regiones fueron
organizados institutos bíblicos

Capítulo 24
LA MARCHA DEL PROGRESO
Cambio y solidaridad
La asamblea de 1946 trajo otros cambios revolucionarios. En 1946 la Iglesia de Dios se
encontraba inmersa en una metamorfosis. El fin de la Segunda Guerra Mundial dejó el camino
libre a nuevos derroteros. El Colegio Lee estaba listo para estrenar su recinto en Cleveland.
Durante los doce meses anteriores a la asamblea de 1946 se añadieron más de catorce mil
miembros y la propiedad inmueble estaba valorada en $3 millones de dólares. Esas ganancias
fueron muy alentadoras para los 8,000 delegados que se congregaron en Birmingham, Alabama.
El crecimiento maravilloso fue visto como una manifestación de las bendiciones de Dios sobre
aquellos que habían sacrificado, ayunado y trabajado por su causa.
El Concilio de Ministros Ordenados erradicó los temores sobre la aparente pérdida de los
postulados de la santidad. Una de sus sesiones más acaloradas de la historia fue incitada por
algunos ministros cuyas opiniones aparentemente contradecían la doctrina de la santificación. El
debate giró en torno al momento y el proceso en que es santificado el corazón humano. Algunos
vigorosamente sostenían que era una obra de gracia instantánea o “definitiva”, mientras que
para otros era una experiencia constante y progresiva. La Iglesia estuvo al borde de la ruptura
cuando algunos empezaron a insistir en que los presentes firmaran un juramento de que
predicarían la “segunda obra de gracia” en lugar de la opinión sobre una obra constante. Pero al
final prevaleció la cordura y no hubo que tomar semejante acción.
Esta dramática controversia puso de manifiesto la confesión de la doctrina y experiencia de la
santificación. Aunque no hubo una resolución oficial, tampoco quedaron dudas sobre la lealtad
a su identidad como una iglesia de santidad. La estructura administrativa ha cambiado varias
veces, pero no así sus enseñanzas prácticas ni doctrina.
La Asamblea General era una de los motores detrás del crecimiento de la Iglesia de Dios. Esta
reunión se había llevado desde el 1906 sin interrupciones, con la excepción de 1918. Con el
pasar del tiempo la opinión general empezó a inclinarse hacia que fuera una bienal, pero el
apego a la tradición había imposibilitado el cambio. Sin embargo, en 1946 la lógica triunfó
sobre la nostalgia. Las convenciones estatales ofrecían la necesaria confraternización, así que se
aprobó el cambio a una reunión bienal1.
Cambios administrativos
En 1910 la Iglesia incursionó en el mundo de las publicaciones y una persona ocupaba los
puestos de editor y redactor. Sus responsabilidades incluían velar los aspectos editoriales y
administrativos de la casa publicadora. Pero el aumento en el volumen de ventas y
publicaciones obligó una reorganización en el manejo de la casa de publicadora. En la asamblea
de 1946 J. H. Walker fue nombrado editor en jefe y E. C. Clark (quien hasta ese momento había
fungido como editor y redactor) pasó a ser el administrador2. Más adelante, ese título fue
cambiado a director de publicaciones.
La asamblea de 1946 marcó el final de la carrera distinguida de E. J. Boehmer como secretario-
tesorero general. Boehmer había ocupado ese puesto desde el 1921, para un total de veinticinco
años. Tras su dimisión, el supervisor general Jernigan le homenajeó:
En la historia de la Iglesia de Dios no ha habido otro hombre que se haya jubilado
con tantos honores como E. J. Boehmer. Ningún otro ha tenido en tan alta estima la
confianza de la Iglesia…Su honradez nunca ha sido puesta en entredicho y su carácter
ha sido intachable3.
R. R. Walker, exdirector de la Escuela de Adiestramiento Bíblico, fue electo como el nuevo
secretario-tesorero general. Walker era un hombre afable, muy parecido a su predecesor. El
comité ejecutivo quedó compuesto por Jernigan, Chesser y Walker.
El ministerio de los jóvenes
Los primeros tres días de la asamblea de 1946 (27 al 29 de agosto) fueron dedicados a la
celebración del Primer Congreso Nacional de la Juventud. Las actividades incluyeron
conferencias, talleres y servicios. Fue la culminación del proceso empezado varios años atrás
para formalizar el ministerio a la juventud.
La Junta de Literatura de Escuela Dominical y Juventud fue fusionada con el Comité de Interés
Publicitario para formar la Junta General de la Editorial y Publicaciones4. El Comité de
Programas Juveniles fue reorganizado bajo el Comité Nacional de la Juventud. También fue
nombrado un director para el Departamento Nacional de la Juventud. Este puesto recayó sobre
Ralph E. Williams, quien tenía un trasfondo sólido en el ministerio a la juventud estatal. Por fin,
la juventud de la Iglesia de Dios tenía una identidad y pronto se convirtió en uno de los
ministerios más productivos y eficientes.
La asamblea de 1948 colocó el programa de la escuela dominical bajo la supervisión del
Departamento Nacional de la Juventud. En 1952 se le conoció como director general de la
escuela dominical y juventud, cuya encomienda era, «dedicarse de lleno a promover los
intereses de la escuela dominical y la juventud de la Iglesia de Dios»5.
Ralph E. Williams dejó una huella duradera en el avance de la Iglesia de Dios. En 1948
reemplazó el congreso nacional con seis actividades regionales a través de los Estados Unidos.
Las reuniones constaban de conferencias, talleres y exhibiciones de currículo para la escuela
dominical y el ministerio a la juventud local. Este programa fue tan exitoso que se llevaron a
cabo seis congresos en los años intermedios a la asamblea. Así fue que la Iglesia empezó a
tomar más en serio el desarrollo de currículo, métodos y destrezas para la enseñanza a nivel
local.
La unión de las fuerzas pentecostales
En 1948 fue explorada otra área de confraternización con otras denominaciones. Ocho de los
grupos pentecostales que asistieron a la convención de la NAE en Chicago discutieron la
formación de una fraternidad pentecostal. Éstas fueron: la Iglesia de Dios (Cleveland, TN)
(representada por John C. Jernigan, H. L. Chesser y J. Stewart Brinsfield), las Asambleas de
Dios, la Iglesia de la Santidad Pentecostal, las Asambleas Pentecostales del Canadá, la Iglesia
del Evangelio Cuadrangular, las Asambleas Misioneras Elim y las Iglesias del Estándar de la
Biblia Abierta6.
Estos grupos se reunieron el 7 de mayo de 1948 y estuvieron de acuerdo con la propuesta
asociación pentecostal. A estos fines acordaron reunirse del 3 al 4 de agosto de 1948 para,
«explorar las posibilidades de iniciar una cooperación y confraternización entre las
denominaciones pentecostales y establecer el reglamento para dicha asociación»7. Cada
denominación estudiaría los estatutos y daría su aprobación.
Durante la segunda reunión estuvieron presentes otros grupos que también quisieron unirse a
este esfuerzo. El comité que estaba a cargo del reglamento se reunió del 26 al 28 de octubre de
1948 en Des Moines, Iowa8. The Pentecostal Fellowship of North America9 (Fraternidad
Pentecostal de Norteamérica) ha logrado muchas cosas a favor de la unidad y cooperación entre
sus miembros. Su propósito era sencillo:
1. Facilitar un vehículo para la expresión y coordinación de los esfuerzos en asuntos comunes a todos los organismos
miembros, incluyendo las misiones y evangelización por todo el mundo.
2. Demostrarle al mundo la unidad esencial que existe entre los creyentes bautizados por el Espíritu y así cumplir la
oración del Señor Jesús, “que sean uno”, Juan 17:21.
3. Facilitar servicios que permitan que sus miembros cumplan más rápida y eficazmente su responsabilidad de la pronta
evangelización del mundo.
4. Fomentar los principios de cortesía que nutren el cuerpo de Cristo, encaminados a mantener la unidad del Espíritu
hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe10.
Conferencia Mundial Pentecostal
En 1947 el mundo pentecostal cobró conciencia sobre sí mismo. En Europa, Asia y otras partes
del mundo existen órganos similares a la PCCNA, los cuales sintieron que era conveniente
reunirse en la primera Conferencia Mundial Pentecostal, llevada a cabo en Zurich, Suiza,
durante el verano de 1947. Algunos de los convocantes fueron Donald Gee de Inglaterra, Lewi
Pethrus de Suecia y Leonhard Steiner de Suiza.
La Iglesia de Dios ha participado en estas reuniones trienales desde el principio. El único
objetivo es recibir la ministración de la Palabra y del Espíritu Santo, inspiración, adoración y
confraternización en Cristo. Entre veinticinco y treinta mil creyentes asisten a cada conferencia:
Zurich, Suiza (1947); París, Francia (1949); Londres, Reino Unido (1952); Estocolmo, Suecia
(1955); Toronto, Canadá (1958); Jerusalén, Israel (1961); Helsinki, Finlandia (1964); Rio de
Janeiro, Brasil (1967); Dallas, Texas (1970); Seúl, Corea (1973); Londres, (1976); Vancouver,
Columbia Británica, Canadá (1979); Nairobi, Kenia (1982); Zurich, Suiza (1985); Singapur
(1989); Oslo, Noruega (1992); Jerusalén, Israel (1995)11.
El resultado de los términos a los cargos lectivos
En la asamblea de 1948 por primera vez entró en vigor la limitación a los términos de servicio
cuando John C. Jernigan (quien durante sus cuatro años como supervisor general estuvo a favor
de las limitaciones) fue reemplazado por H. L. Chesser12. Jernigan era tan popular que muchos
de los ministros apoyaban que permaneciera en su cargo. Pero el límite fue bueno.
Zenón C. Tharp fue electo como asistente del supervisor general. Era una elección lógica dada
su experiencia previa en el Comité Ejecutivo como presidente de la BTS. A los 51 años de edad
era visto como un buen empresario y líder conservador.
También hubo cambios en otras seis posiciones y esto seguiría en años posteriores. Sólo los
asiduos seguidores podrían tomar nota de tantos cambios13. Quizá el cambio más dramático fue
la jubilación de la editora de la revista de los jóvenes (The Lighted Pathway), Alda B. Harrison,
quien era estimada como una amiga cercana. Harrison había sido su fundadora y editora desde
1929. Su salud requirió que en 1948 se retirara y permaneciera como editora emérita. Pero era
hora de que su trabajo pasara a manos jóvenes.
La presidencia de la Universidad Lee no está sujeta a las limitaciones impuestas a los cargos
ejecutivos, pero eso no evitó que sufriera más cambios que el resto. El crecimiento afectó tanto
el progreso académico como la matrícula. Para el año académico 1944-1945 hubo 630
estudiantes matriculados en el recinto de Sevierville. Sin embargo, la matrícula se redujo a 530
estudiantes para el semestre del otoño de 1954-1955 y a 496 para el semestre de primavera. El
colegio se esforzó por compensar sus debilidades estructurales con un programa académico
sólido. No obstante, tanto los alumnos como los líderes creían que la búsqueda de la
acreditación como una institución de artes liberales, había descarrilado el propósito original de
ser un eficiente centro de adiestramiento bíblico.
El programa de artes liberales nunca fue separado totalmente del departamento de la Biblia,
pero los requisitos para graduación fueron aliviados:
Durante el año académico de 1941-1942 y 1942-1943, la carga era de diez créditos en Biblia y educación religiosa por
semestre. En 1944-1945 solamente tenían que cumplir con seis créditos. Para el período 1946-1947, bastaba con que
completaran cuatro créditos y en 1948-1949, se redujo a tres. Para el año de 1951-1952 volvió a aumentarse la cantidad
de créditos en Biblia a seis por semestre14.
En 1955 el programa requería seis créditos del curso titulado, Introducción Bíblica. En
consecuencia, para el año académico de 1953-1954 fue iniciado un currículo en Biblia. El
programa de cuatro años fue puesto en práctica para 1954-1955 y su primera clase se graduó la
siguiente primavera. En 1950, el supervisor general Chesser dijo: «Esta institución tiene como
objetivos obtener la acreditación para su programa de bachillerato y a la vez como un centro de
estudio bíblico»15.
El recinto de Sevierville pasó a manos del orfanato cuando la universidad se mudó a Cleveland
en la primavera de 194916. Las nuevas instalaciones tenían espacio para todos los niños y las
niñas, de modo que los hermanos podían permanecer juntos. Además, contaban con más áreas
para la recreación. Las aulas fueron utilizadas para la primera escuela elemental. El pueblito de
Sevierville no tenía cabida para tantos estudiantes, así que el estado de Tennessee aprobó que
hubiera una escuela dentro del orfanato. De esta manera podían seguir el currículo de la escuela
pública.
Todos los bienes inmuebles del orfanato en Cleveland fueron vendidos con la excepción del
nuevo dormitorio de las niñas y el edificio administrativo, el cual fue convertido en las oficinas
de la denominación. Así se alivió el hacinamiento que había en las oficinas de la casa de
publicaciones.
La Declaración de Fe
Durante la asamblea de 1948, el título de obispo fue cambiado a ministro ordenado y el de
evangelista pasó a ser ministro licenciado. El Concilio de Ministros Ordenados se convirtió en
el Concilio General Internacional17. Durante esta sesión fue planteada la necesidad de una
declaración de fe y un comité fue nombrado a tales fines. Ningún otro comité ha sido tan
importante: James L. Slay, presidente, Earl P. Paulk, Glenn C. Pettyjohn, J. L. Goins, J. A.
Cross, Paul H. Walker, R. P. Johnson, E. M. Ellis y R. C. Minsi.
La Iglesia de Dios estaba tan unida en sus creencias que el comité trajo un borrador al final de
la sesión. La declaración propuesta estaba incompleta, por lo que el comité tuvo que preparar un
documento más exhaustivo. Pero esa asignación quedó en el tintero y desde entonces no ha
habido añadiduras ni eliminaciones en el documento. La Iglesia de Dios cree:
1. En la inspiración verbal de la Biblia.
2. En un Dios que existe eternamente en tres personas, a saber: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
3. Que Jesucristo es el unigénito del Padre, concebido del Espíritu Santo y nacido
de la virgen María. Que fue crucificado, sepultado y resucitó de entre los muertos
Que ascendió al cielo y está hoy a la diestra del Padre como nuestro Intercesor.
4. Que todos han pecado y han sido destituidos de la gloria de Dios, y que el arrepentimiento es ordenado por Dios para
todos y necesario para el perdón de los pecados.
5. Que la justificación, la regeneración y el nuevo nacimiento se efectúan por fe en la sangre de Jesucristo.
6. En la santificación, siguiente al nuevo nacimiento, por fe en la sangre de Jesucristo, por medio de la Palabra y por el
Espíritu Santo.
7. Que la santidad es la norma de vida, de Dios, para su pueblo.
8. En el bautismo con el Espíritu Santo, subsecuente a la limpieza del corazón.
9. En hablar en otras lenguas, como el Espíritu dirija a la persona, lo cual es la evidencia inicial del bautismo en el
Espíritu Santo.
10. En el bautismo en agua por inmersión, y que todos los que se arrepienten deben ser bautizados en el nombre del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
11. Que la sanidad divina es provista para todos en la expiación.
12. En la cena del Señor y el lavatorio de los pies de los santos.
13. En la segunda venida de Jesús antes del milenio. Primero, a resucitar a los justos muertos y arrebatar a los santos
vivos hacia Él en el aire. Segundo, a reinar en la tierra por mil años.
14. En la resurrección corporal; vida eterna para los justos y castigo eterno para los inicuos18.
Esta declaración de fe, escrita 42 años después de la primera Asamblea General, comprueba
que la doctrina de la Iglesia de Dios no ha cambiado. Las verdades estimadas por los primeros
21 delegados de 1906 fueron confirmadas por los 8,000 presentes en 1948.
Una escuela para la costa oeste
El 16 de febrero de 1949, la Iglesia de Dios inauguró el West Coast Bible College (Colegio
Bíblico de la Costa Oeste) en la iglesia de Pasadena, California, bajo la dirección de J. H.
Hughes, supervisor de California. En el pasado hubo una escuela conocida como Pacific
Northwest Bible School (Escuela Bíblica del Pacífico Noroeste), fundada por C. C. Rains,
supervisor de Washington y dirigida por E. E. Coleman. El 17 de enero de 1944 inició un año
académico de nueve semanas en un edificio comprado en Spokane, bajo la dirección de Lemuel
E. Johnson, supervisor de Washington y Oregón. Pero la escuela cerró a los tres años por falta
de matrícula. La escuela de California era vista como la reorganización del plan anterior19.
El proyecto despertó el interés en una escuela secundaria para el año académico de 1949-1950.
La escuela experimentó un avivamiento constante en las aulas y los dormitorios. Entonces fue
decidido ubicarla en un lugar más céntrico. A estos fines fue comprada una propiedad en
Fresno, California, donde el 5 de septiembre de 1950 iniciaron las clases en el templo de la
Iglesia de Dios20.
Al igual que el Colegio Bíblico del Noroeste, ubicado en Minot, Dakota del Norte, esta nueva
escuela permaneció bajo la presidencia honoraria del supervisor estatal. Lemuel E. Johnson,
quien trabajó con la escuela de Spokane, Washington, sirvió como director durante los primeros
términos. Más adelante, la escuela cambió su nombre a Western School of Christian Ministries
(Escuela Occidental de Ministerios Cristianos)21.
Capítulo 25
HACIA NUEVOS HORIZONTES
Fusión con otras iglesias
En 1949 el supervisor general H. L. Chesser y el secretario ejecutivo de misiones, J. H. Walker,
emprendieron un viaje que les llevó al norte de África, Palestina, India, Filipinas y Hawai.
Chesser adquirió unos conocimientos que fueron muy útiles en su gestión al frente de la Iglesia.
Tanto éste como Walker eran hombres con una mentalidad progresista que fácilmente ganaron
amigos para la Iglesia y acogieron con beneplácito todas las oportunidades para dar a conocer
su testimonio.
En la primavera de 1949, Chesser, Walker y otros predicadores de la Iglesia de Dios asistieron
a la segunda Conferencia Mundial Pentecostal en París, Francia. El secretario de la conferencia
era David J. DuPlessis de la Unión de Sudáfrica, quien en una previa visita a los Estados Unidos
se había convertido en un amigo cercano de la Iglesia de Dios y de sus dirigentes. El Colegio
Lee le empleó como profesor de Biblia para el año académico de 1949-1950.
Fue a través de DuPlessis que Chesser y Walker conocieron a J. H. Saayman, asistente del
Moderador General de, The Full Gospel Church of South Africa (Iglesia del Evangelio
Completo de Sudáfrica1), quien iba de camino a los Estados Unidos a estudiar la organización
de las iglesias pentecostales. Chesser invitó a Saayman a la Iglesia de Dios y le preparó un
itinerario que incluía iglesias grandes y pequeñas. Tras éste haber constatado la organización,
fraternidad, celo y visión de la Iglesia de Dios, le escribió a su iglesia solicitando el permiso
para iniciar la afiliación. La respuesta fue afirmativa y Saayman asistió a la asamblea de 1950,
celebrada en Birmingham, Alabama. Su mensaje a la asamblea despertó el interés por la obra en
Sudáfrica, tanto así que los delegados dieron una ofrenda para la construcción de más templos2.
La afinidad entre la Iglesia de Dios en América y la Iglesia del Evangelio Completo en
Sudáfrica aumentó hasta que empezaron a corresponderse sobre el asunto de la fusión. Chesser
y Walker decidieron viajar a Sudáfrica durante la primavera de 1951. Todo iba bien en América,
pero en Sudáfrica abundaban las dudas y reticencias sobre esta unión. El 6 de enero de 1951, el
Concilio Ejecutivo de la Iglesia del Evangelio Completo adoptó una resolución encaminada a
desalentar la fusión sin descartarla del todo3. No obstante, Chesser, Walker y Saayman volaron
hasta Johannesburgo en febrero como estaba previsto.
Fueron recibidos cordialmente, pero sin mucho entusiasmo. La verdad es que aunque tenían
mucho en común sus estructuras organizativas eran muy diferentes. Por ejemplo, la Iglesia de
Dios está aferrada a un gobierno centralizado, mientras que el Evangelio Completo siempre ha
favorecido la descentralización4. Sin embargo, el 28 de marzo de 1951 pudo lograrse un
acuerdo, donde la iglesia africana conservaría su nombre para no perder el reconocimiento y los
privilegios adquiridos a lo largo de sus treinta años de existencia en Sudáfrica. La Iglesia de
Dios retendría su nombre en los Estados Unidos y alrededor del mundo.
La Iglesia del Evangelio Completo fue la segunda obra pentecostal en Sudáfrica. El pionero
Archibald H. Cooper vino de Inglaterra en 1902, durante la Guerra de los Bóeres. Éste se
convirtió en 1904 durante una campaña del evangelista británico, Gipsy R. Smith, celebrada en
Ciudad del Cabo. Poco después, Cooper se trasladó a Johannesburgo, donde en 1907 recibió el
bautismo del Espíritu Santo bajo el ministerio de los evangelistas estadounidenses, John G.
Lake y Thomas Hezmalhalch. Cooper sintió el llamado de Dios en su corazón y comenzó una
obra en Middelburg, Transvaal. La obra creció lentamente hasta que en 1921 decidieron unirse a
un grupo pequeño, conocido como las Iglesias de Dios y adoptaron el nombre de Iglesia del
Evangelio Completo. Su constitución y reglamento fue firmado el 19 de abril, 19225.
En 1910, la Iglesia del Evangelio Completo inició un programa misionero entre los grupos
aborígenes de África. Su primer misionero fue W. A. duPlooy. El pastor duPlooy logró
establecer una misión en Levubye, al norte de Transvaal6. La mayoría de los líderes de la
denominación eran de origen europeo (británicos u holandeses), pero su membresía era mixta:
negros, afrikáners (mestizos) y asiáticos que en su mayoría emigraron de India. Esta labor entre
los asiáticos fue llevada a cabo por los hermanos J. F. y Alex Rowlands.
El convenio de la unión entre ambas denominaciones fue firmado por H. L. Chesser, J. H.
Walker, en representación de la Iglesia de Dios, y F. J. M. Beetge, moderador general y H. R.
Carter, secretario general de la Iglesia del Evangelio Completo. También fue firmado por A. H.
Cooper, W. A. duPlooy, W. D. Badeshesste y J. F. Rowlands. J. H. Saayman fue electo como
moderador general, en gran medida en reconocimiento a su trabajo a favor de la fusión. El
acuerdo dispone:
De acuerdo con el memorando del convenio, el Supervisor de la Iglesia de Dios Evangelio
Completo del sur de África será miembro del Concilio Ejecutivo Internacional de
la Iglesia de Dios en América, y el Supervisor General de la Iglesia de Dios será miembro
del Concilio Ejecutivo de la Iglesia de Dios Evangelio Completo del sur de África.
Los derechos al voto en cada Concilio General son otorgados a los ministros ordenados
varones de ambas iglesias y acordamos que reconoceremos a los ministros de la
Iglesia de Dios del Evangelio Completo en el sur de África y en la Iglesia de Dios en
los Estados Unidos de América que visiten las respectivas iglesias.
La fusión abrió un campo amplio en el continente africano. La Iglesia del Evangelio Completo
contaba alrededor de 30,000 miembros, una excelente escuela en Kroonstad (Berea Bible
College) y un sinnúmero de estaciones misioneras en el interior del continente. El apoyo
recibido de los Estados Unidos permitió que avanzaran de un modo impresionante. Para el 1954
su membresía había aumentado a 56,839.
Aunque el acuerdo provee para que en los cuerpos ejecutivos de cada organización haya
representación del otro, sus lideratos han permanecido autóctonos. Sin embargo, siempre ha
existido un intercambio de predicadores que ha cimentado la fraternidad y el entendimiento
entre ambos cuerpos. En 1953, M. G. McLuhan, expresidente del Northwest Bible College
(Minot, Dakota del Norte), viajó a Sudáfrica a presidir Berea Bible College en Kroonstad.
James L. Slay realizó campañas de 1952 a 1953. Ray H. Hughes pasó dos meses de 1954
trabajando con la juventud y escuela dominical.
El tercer hombre
Mientras tanto, en los Estados Unidos continuaban las modificaciones a la estructura
administrativa. Entre 1950 y 1952 hubo un cambio en el puesto del secretario-tesorero general,
que al momento era ocupado por Houston R. Morehead7. Por su sincera devoción y sentido de
equidad se ganó la confianza reservada para hombres de la talla de E. J. Boehmer y R. R.
Walker. De 1921 hasta 1950, el secretario general era visto como un administrador que se
sentaba en el comité junto al supervisor general y su asistente. Pero Morehead cambió esa
imagen al destacarse como predicador y un sabio administrador que jugó un papel activo en el
Comité Ejecutivo.
A partir de 1952 los secretarios-tesoreros serían escogidos a partir de su habilidad tanto para el
ministerio como la administración. Morehead visitaba las convenciones estatales, participaba en
las reuniones de los departamentos y en los asuntos de la Iglesia. Fue el primer secretario-
tesorero que fue electo como supervisor general.
Perfil ministerial
La asamblea de 1952 trajo cambios en el liderato debido a la expiración de los términos. El
comité ejecutivo tuvo la añadidura de otro asistente para el supervisor general y el editor en
jefe8. Así surgió un patrón de cambios en cada asamblea. Esta tendencia pudo haber
desestabilizado los procedimientos administrativos, pero la verdad es que reforzó la importancia
de cada posición, pues cada oficial electo traía una nueva visión9.
Zenón C. Tharp (1896-1985), el nuevo supervisor general, tenía raíces profundas en la Iglesia
de Dios y el movimiento pentecostal. Nació en 1896 en Traverse City, Michigan, pero a los dos
años sus padres se mudaron a la Florida. A los diez años se convirtió y recibió el bautismo del
Espíritu Santo durante la campaña de F. M. Britton en el antiguo campamento de Pleasant
Grove. Britton le bautizó y desde temprana edad comenzó a predicar.
La familia Tharp se unió a la Iglesia de Dios en el área de Wimauma. Tharp fue influenciado
por dos supervisores estatales. El primero fue W. S. Caruthers, cuya hija, Annye Mae, se
convirtió en su esposa en 1913. Su segundo ejemplo era F. J. Lee.
Tharp fue marcado por la pobreza en que creció su familia pentecostal. En cada posición
ministerial que tuvo se dio a conocer por su austeridad y buena administración. Esa frugalidad
era compensada por un espíritu generoso que cultivaba a los ministros prometedores. Daba su
total respaldo a sus protegidos. Como Presidente de la Escuela de Adiestramiento Bíblico, guió
a los estudiantes a un mayor entendimiento. Como Supervisor General fue una figura paternal
que compartía su experiencia con los jóvenes.
Iglesia de Dios
Vessie D. Hargrave imitó a J. H. Ingram en las misiones y a mediados de siglo se abrió paso en
América Latina. Hargrave había nacido en la Iglesia de Dios y a los dieciocho años empezó a
predicar. Fue pastor en varias iglesias y director estatal de los jóvenes en su natal Texas. En
1944 fue nombrado director social y moral de México10. Al cabo de un año fue nombrado
superintendente del Departamento Latinoamericano de la Iglesia de Dios.
Hargrave era como Paul C. Pitt, quien se entregó de lleno a los chinos. Hargrave se sentía muy
cómodo en América Latina, pues durante su niñez vivió por seis años en México y se matriculó
en la Universidad de México. Sus colegas latinos decían que hablaba el español mejor que ellos.
El Departamento Latinoamericano hizo un trabajo excelente de la mano de ministros hispanos
como Josué B. Rubio, Antonino Bonilla, hijo y Alejandro Portugal, hijo. En 1945 la membresía
hispana alcanzaba los 11,000 y para el 1959 ya rondaba los 50,000 con unas 1,000 iglesias y
misiones. Este crecimiento hizo que fuera pertinente la distribución de literatura en español. En
1947, San Antonio, Texas, se convirtió en la sede de la obra latinoamericana y de la Editorial
Evangélica.
El 1º de septiembre de 1947 fue inaugurado el Instituto Preparatorio Internacional, que de
inmediato se convirtió en el centro de adiestramiento para los obreros latinoamericanos. La
escuela atraía estudiantes provenientes de veinte países de América Latina, quienes eran
capacitados para el ministerio cristiano. Sin embargo, en 1954 cerró sus puertas porque se
pensaba que resultaría más económico que estudiaran en sus países. Además, muchos preferían
quedarse en los Estados Unidos en lugar de regresar a su tierra natal.
El Evangelio de la Iglesia de Dios llevaba tres años publicándose en México hasta que fue
movido a San Antonio. La Editorial Evangélica fue fundada en 1947 con el fin de publicar tanto
la revista como otros materiales necesarios para la educación, que eran distribuidos a lo largo y
ancho de América Central, Sudamérica y el Caribe. La palabra escrita fue una herramienta útil
para la evangelización.
Perú
La Editorial Evangélica fue la responsable de la organización de la Iglesia de Dios en el Perú.
Cuando los peruanos leyeron El Evangelio, comenzaron a indagar sobre la Iglesia de Dios.
Hargrave visitó Perú en 1947 y organizó una iglesia. La obra estuvo en manos de obreros
peruanos por dos años, hasta que en 1949 fue enviado A. S. Erickson. Éste y su esposa habían
trabajado en el Perú bajo el auspicio de otra denominación. Al momento de su designación se
encontraba trabajando para la Casa de Publicaciones y el Colegio Lee. Este matrimonio echó
adelante la obra y la Iglesia de Dios se afirmó en varios lugares del país.
Brasil
En 1948, Hargrave se adentró en Brasil donde se encontró con Albert J. Widmer, quien desde
1944 había oído acerca de la Iglesia de Dios. En marzo de ese año, Widmer estuvo presente en
la dedicación del gran templo de la Iglesia de Dios en Buenos Aires y quedó impresionado con
la obra maravillosa del pastor Marcos Mazzucco. Widmer se reunió con Hargrave para unirse a
la obra de la Iglesia de Dios. En 1951 fue reconocido como misionero y estableció su ministerio
en el estado de Paraná.
En 1954 también fue recibida la misionera Matilde Paulsen, quien llevaba muchos años
ministrando en la región del Amazonas bajo el auspicio de una pequeña organización de la costa
oeste de los Estados Unidos. Pero al verse privada de ese apoyo, buscó otras alternativas y
decidió unirse a la Iglesia de Dios. La hermana Paulsen regresó a Brasil el 7 de julio de 1954,
donde sus 25 obreros y cientos de miembros aprobaron por unanimidad afiliarse con la Iglesia
de Dios.
Chile
Chile fue otro campo alcanzado por el ministerio de El Evangelio. El pastor Enrique Chávez
leyó la revista y decidió escribirle a Hargrave para indagar más sobre la Iglesia de Dios.
Hargrave hizo la costumbre de visitarle una vez al año hasta que en 1949 una joven de la iglesia
fue enviada al Instituto Preparatorio Internacional. Su nombre era Rosa Vega, quien se convirtió
en la primera miembro de la Iglesia de Dios en Chile.
En 1953, Edmundo F. Outhouse, quien más tarde cambió su nombre a Farrell, visitó el Instituto
en San Antonio y a Hargrave. Farrell llevaba diez años como misionero en Colombia, pero se
vio obligado a abandonarlo debido a una grave persecución. Hasta ese momento solamente
contaba con el apoyo de varias amistades, pues no estaba afiliado a una denominación. A través
de su correspondencia con Hargrave aprendió mucho acerca de la Iglesia de Dios. Además, uno
de sus miembros estaba matriculado en el Instituto. Durante su visita a San Antonio sintió que
debía unirse a la denominación, pero Hargrave le instó a que esperara hasta que hubiera
regresado a Chile. Era menester que analizara esta decisión mientras estaba en el campo.
El 22 de febrero de 1954, Farrell y su esposa, Rachel, se unieron a la Iglesia de Dios. La
primera iglesia fue organizada en Santiago y hubo un crecimiento inmediato y favorable. A los
ocho meses existían ocho misiones y dos pequeños institutos.
Otras tierras latinoamericanas
La Iglesia de Dios creció en América Latina gracias a unos ministros dedicados que se
sacrificaron para atravesar las fronteras con el evangelio. Paraguay llegó a la Iglesia de Dios en
el invierno de 1953 a instancias de José Minay, un veterano ministro chileno, que solicitó ser
enviado a ese país. De inmediato abrió una misión en Asunción y comenzó a predicar en los
poblados cercanos. Minay era un predicador ungido por el Señor.
Miguel Flores de El Salvador fue enviado a Nicaragua en 1951. Este fiel siervo de Dios
sacrificó su hogar y otros bienes personales por la obra. En un año organizó cuatro iglesias y
confirmó a los convertidos. En 1952, Flores fue reemplazado por el dominicano Pedro Abreu,
quien era un carpintero diestro. Abreu construyó varias iglesias a través del país y una principal
en Managua. La mayoría de los países latinoamericanos fueron alcanzados con esa clase de
sacrificios.
La Iglesia de Dios entró en Colombia en 1955 a través de dos predicadores pentecostales que
se encontraban en Bogotá. Colombia era un campo difícil y peligroso debido al catolicismo
extremista. Ricardo Moreno y Abbys Juárez trabajaron discretamente con cierto éxito. Un año
más tarde, en abril de 1956, Paul Childers de Carolina del Norte fue enviado por su compañía a
Colombia. Childers y su esposa, Candita, se unieron a Moreno y trabajaron para establecer una
congregación en Sogamoso, la cual fue organizada en noviembre de 1956. En un año
establecieron otras congregaciones en Apulo y Villavicencio. A pesar de las dificultades, los
colombianos estaban hambrientos y recibieron el evangelio con gusto.
Túnez
El mensaje pentecostal llegó a Túnez, al norte de África, a principios de 1911, a través de
Josephine Planter. Esta hermana trabajó sola, como una misionera del evangelio completo, por
41 años en Túnez, la capital. Alrededor del 1947, entró en contacto con la Iglesia de Dios y fue
asistida por el Departamento de Misiones. A pesar de su infatigable labor solitaria, solamente
unos cuantos de sus convertidos habían sido bautizados con el Espíritu Santo11.
Para esas fechas, una joven estudiante de la Universidad Lee sintió una carga por Túnez.
Cuando la Junta de Misiones se negó a enviarla sola a un campo donde no había otros
misioneros de la Iglesia de Dios, ella pagó su pasaje y llegó a Túnez en abril de 1952. Por un
año ayudó a la hermana Planter, pero luego se mudó a la pequeña aldea de Megrine. Margaret
Gaines abrió una misión en su casa, la cual fue reconocida oficialmente por el Gobierno de
Túnez el 4 de febrero de 1954. Fue un comienzo feliz.
Eran pocos los convertidos a Cristo, pero fueron afirmados en las Escrituras. El 8 de junio de
1954, una de las conversas tunecinas recibió el bautismo del Espíritu Santo en una forma similar
a la experiencia que tuvieron los primeros miembros de la Iglesia de Dios en Camp Creek en
1896. Yvette Pelissier se convirtió en la ayudante de la hermana Gaines y sembraron la Palabra
entre los árabes que habitaban la antigua Cartago.
Celo por las misiones
El Departamento de Misiones fue fortalecido en noviembre de 1953 con el nombramiento de
Johnnie Milton Owens. Éste se convirtió a Cristo mientras se encontraba destacado en Egipto
durante la Segunda Guerra Mundial, donde cayó bajo la influencia de un brigadier del Ejército
de Salvación que había sido bautizado con el Espíritu Santo. Tras su regreso a los Estados
Unidos se unió a la Iglesia de Dios de Riverside en Atlanta.
Owens no olvidó las cosas que había visto en el mundo, así que obtuvo una lista de los campos
misioneros y empezó a trabajar en su nombre. Recaudó dinero para la construcción de
estaciones misioneras y ropa para los necesitados. Sus esfuerzos tuvieron un éxito asombroso.
Cuando en 1953 fue nombrado como representante de misiones, ya había recaudado lo
suficiente como para construir 110 estaciones misioneras alrededor del mundo. Owens viajó a
convenciones, conferencias de oración y otras reuniones a nombre del programa misionero. Fue
el primero de una larga lista de representantes que propagaron el reto de las misiones mundiales.
Un orfanato en Carolina del Sur
La Iglesia de Dios de Carolina del Sur imitó a su vecino del norte y en 1956 inauguró un
orfanato. Este nuevo hogar fue producto de los esfuerzos de H. B. Ramsey, supervisor de
Carolina del Sur y de sus ministros. Una casa fue donada a estos fines en una granja de 125
hectáreas, ubicada a unos 9 kilómetros al noroeste de Gaffney. J. B. Camp, un veterano ministro
de la Iglesia de Dios, fue nombrado su superintendente y las puertas abrieron el 13 de enero de
1956 con la llegada de cuatro niños12.
La casa tenía cupo para veinte niños y se llenó antes de que finalizara el año. La casa
permaneció en Gaffney hasta 1969, cuando fue trasladada a Mauldin, en las cercanías de
Greenville. Este orfanato fue apoyado por las congregaciones del estado.
De esta manera la Iglesia redobló sus esfuerzos por el bienestar de los huérfanos y
desamparados. Su intención era proveer un ambiente más hogareño para los pequeños que
habían sido marcados por la tragedia y el dolor.
Un tiempo para cosechar
La década del cincuenta fue una época de cosecha misionera. La Iglesia logró adentrarse en
unos campos que por varios años habían permanecido cerrados. Algunas de las victorias fueron
obtenidas a través de experiencias dolorosas. Tras la Segunda Guerra Mundial, muchos
soldados estadounidenses, celosos de Cristo, aprovecharon la oportunidad para predicar en
Japón y sembrar la buena semilla del evangelio. Esos esfuerzos culminaron con el
establecimiento de la Iglesia de Dios en Japón. Entre los soldados estaban: Henry E. Flowers,
Leon Simms, James Joplin, Arthur Shannon y Robert L. Orr. La Iglesia respondió con el envío
de L. E. y Letha Heil, un joven matrimonio de Virginia Occidental. Llegaron a Yokohama el 19
de agosto de 1952. Su trabajo fue lento y difícil, pero rindió fruto en la Tierra del Sol
Naciente13 que tanto había sufrido durante la guerra.
En 1955 la Iglesia de Dios alcanzó Kiribati (en aquel tiempo conocido como Islas Gilbert), un
archipiélago compuesto por 16 atolones en el océano Pacífico. Estas islas se encuentran cerca
del Ecuador, a dos tercios de la ruta entre los Estados Unidos y Australia. Edward Kustel, un
kiribatiano que vivía en los Estados Unidos, sintió el llamado de regresar a su patria con el
evangelio completo. Después de dos años de preparación, oración y viajes, Kustel y su esposa,
Alma Lee, llegaron el 20 de enero de 1955 a Betio, un pequeño islote de coral al extremo sur de
Tarawa. Los Kustel iniciaron la obra en la pequeña tierra a 17,000 mil kilómetros de los Estados
Unidos14.
Más cerca de casa, en el Caribe, también hubo una apertura en los campos. En julio de 1956, el
trinitense Edward D. Hasmatali unió su obra en Trinidad y Tobago y Granada, a la Iglesia de
Dios. Este grupo estaba compuesto por 16 iglesias y misiones, 15 ministros y 350 miembros.
Guyana fue otro país alcanzado en el continente sudamericano. Desde el 1942 La Iglesia de
Dios había intentado llegar a la otrora Guayana Británica, pero no tuvo éxito. En 1956,
Hasmatali extendió su obra hasta este país y logró fundar una iglesia estable15.
Una iglesia de inmigrantes en Inglaterra
Las misiones se extendieron aún más allá. Durante la década siguiente al final de la Segunda
Guerra Mundial un gran número de los residentes de las colonias del Imperio Británico en las
Indias Occidentales emigró hacia Inglaterra. Como sujetos de la Mancomunidad Británica de
Naciones tenían el derecho a establecerse en su madre patria. Estos jamaiquinos, bahameses y
barbadenses emigraron con su fe y creencias. Muchos eran miembros de la Iglesia de Dios en el
Caribe y sentaron los cimientos de la obra en Inglaterra.
En 1951 un ministro jamaiquino, llamado O. A. Lyseight y su esposa, se mudaron a las Tierras
Medias de Inglaterra. En septiembre de 1953, los Lyseight junto a unos amigos jamaicanos
empezaron una misión pentecostal en Wolverhampton y Birmingham, el corazón industrial del
país. La mayoría de los asistentes eran jamaiquinos o inmigrantes de otras islas del Caribe.
En 1955 quedaron organizadas dos misiones como las primeras congregaciones de la Iglesia de
Dios en Inglaterra. Esto se logró cuando Paul H. Walker, el infatigable secretario de Misiones
Mundiales, visitó Inglaterra después de haber asistido a la Conferencia Mundial Pentecostal en
Estocolmo, Suecia. Walker hizo la organización oficial el 18 de junio, 195516. Pronto hubo más
iglesias en otras ciudades y aldeas. En tres años se fundaron 13 iglesias, para un total de 1,000
miembros.
La iglesia subterránea en España
Ningún otro campo tardío ha sido tan gratificante como España. La Iglesia de Dios entró a
escondidas casi a la usanza de los primeros cristianos. La Iglesia fue organizada oficialmente en
1956, pero hacía una década que había sido plantada la semilla pentecostal. En 1934, un español
llamado Custodio Apolo se convirtió a la fe pentecostal en Nueva York y casi de inmediato
sintió que debía regresar a su patria con el evangelio. Apolo trabajó en colaboración con una
congregación hispana de la Iglesia de Dios en la ciudad de Nueva York. No fue fácil.
En aquellos días la nación Ibérica estaba asediada por un descontento revolucionario que
transformaba cualquier esfuerzo misionero en un atentado contra el Estado. A falta del permiso
oficial para celebrar los servicios, Apolo empezó a reunir a la gente en su casa en secreto. Esto
le convirtió en objeto de persecución. Apolo se arriesgó dos veces (el 26 de julio de 1951 y 6 de
septiembre de 1955) para celebrar el bautismo de sus nuevos convertidos17. El Departamento
de Misiones le enviaba literatura que era distribuida en secreto, como en los días de los
apóstoles.
A veces el ejército del Señor entra en una campaña con valentía y obtiene una victoria rotunda.
En otras ocasiones, el ejército está en desventaja contra el enemigo, por lo que debe moverse en
secreto y ser cauteloso con sus celebraciones. Esa victoria también es gloriosa.
A principios de 1956, Ray H. Hughes, que en aquel entonces era el director de juventud y
educación cristiana, fue de gira a través de varios países europeos. Después de haber predicado
en Madrid y Barcelona, el 29 de febrero de 1956 llegó a Badajoz, cerca de la frontera
portuguesa, donde se reunió con un pequeño grupo de creyentes en la casa de Apolo. Allí junto
al santo anciano organizó formalmente a la Iglesia de Dios. Durante el servicio, dos de los
creyentes recibieron el bautismo del Espíritu Santo. Fueron los primeros que recibieron la
bendición después de tantos años de trabajo. Esta experiencia fue como un amén divino sobre la
iglesia.
Al final las condiciones mejoraron y la obra del Señor salió a la luz en España. El comienzo
fue lento y encubierto, pero ha sido una de las mejores obras de la Iglesia de Dios.
Capítulo 26
MEDIO SIGLO DE PENTECOSTÉS
Despiertos a Pentecostés
A mediados del siglo XX ocurrió otro despertar pentecostal. Muchos se mostraban escépticos y
críticos de la emocionante realidad del bautismo del Espíritu Santo, que tanto había bendecido y
rejuvenecido a miles de creyentes en todas partes del mundo. Era común que los pentecostales
fueran criticados de forma directa e indirecta en diversas publicaciones o evitados del todo.
Después de medio siglo de ser vistos y retratados como neuróticos o algo peor, empezaron a
ser reconocidos como una fuerza vital en el mundo cristiano. Esa aceptación ocurrió primero en
sus localidades, donde tanto los vecinos como la prensa conocían de cerca a los pentecostales y
vieron los efectos positivos que el evangelio dejaba en los delincuentes y maleantes. Poco a
poco mejoró la opinión de la gente y hubo quienes por primera vez se dieron la oportunidad de
examinar las creencias y prácticas pentecostales.
En el mundo intelectual surgió uno que otro estudio o análisis que poco a poco fueron
agrietando la pared del rechazo. En los albores de 1927, George B. Cutten publicó una obra
titulada, Speaking with tongues historically and psychologically considered1, donde examina
muchos de los derramamientos pentecostales del pasado. Su obra no trata con simpatía al
movimiento pentecostal, pero legitima el fenómeno moderno de las lenguas.
En 1937, Elmer T. Clark publicó su, Small sects of America2, donde menciona a varios grupos
pentecostales sin menospreciarlos. Quizá fue el primero que utilizó el adjetivo de carismático en
asociación con la fe pentecostal y que más tarde sería muy popular. Aunque su análisis histórico
no es satisfactorio, sobre todo para los pentecostales, fue una obra importante para entender a
este sector del cristianismo.
En 1941, J. R. Moseley publicó un libro titulado, Manifest victory: a quest and testimony3.
Esta obra fue recibida como sorpresa porque fue escrita por una persona de la talla y erudición
de Moseley. Este profesor era un místico y santo que enseñó en instituciones tan prestigiosas
como la Universidad de Mercer, el Colegio Peabody y la Universidad de Chicago. Este
prodigioso de la literatura solía moverse con libertad entre los pensadores espirituales y
seculares y conocía personalmente a algunos de los gigantes de su época. Este hombre talentoso
recibió el bautismo del Espíritu Santo en marzo de 1910 en un culto en Macon, Georgia, donde
predicó J. H. King de la Iglesia Pentecostal de la Santidad. En su libro, escribió:
Pentecostés o el bautismo del Espíritu Santo, es una experiencia real… Instituye un
ministerio entre aquellos que han empezado a heredar sus enormes posibilidades y que
no pueden descansar hasta que las llevan a cabo en la vida real… Además, quienes
tienen este don no pueden contenerse a sí mismos por la sencilla razón de que no pueden
quedárselos para sí mismos. El don es la más viva de todas las cosas, pero al igual que
los seres vivientes, tiene que ser circulado, pasado a otros y compartido, y sobre todo
no puede ser reclamado ni manipulado como una superioridad espiritual4.
J. R. Moseley menciona en sus escritos a algunas de sus amistades pentecostales, como J. H.
King y J. W. Culpepper de la Iglesia de Dios. Siempre estuvo en contacto con la Iglesia de Dios.
En noviembre de 1936 que predicó durante las exequias fúnebres de J. H. Simpson, un ministro
de la Iglesia de Dios y legislador de Tennessee5. Sin embargo, Mosely no creía que debía unirse
a una iglesia. Puede que haya sido el primer erudito que escribió sobre su experiencia con el
bautismo del Espíritu Santo. Ese testimonio fue revisado y republicado en 1947. También se
dedicó a hablar al respecto frente audiencias que no eran pentecostales. Para algunos era un
excéntrico, pero nadie descartaba la validez de su experiencia.
Un año más tarde, en 1942, Liston Pope publicó su tesis doctoral, Millhands and Preachers: a
study of Gastonia6, donde menciona a la Iglesia de Dios y a la Iglesia Pentecostal de la
Santidad. Sin embargo, la mayor parte del contenido está enfocado en una huelga llevada a cabo
en 1929 en un molino textil de Gastonia, Carolina del Norte. Pope era un ministro metodista,
teólogo, educador y autor, que intentó demostrar que los fieles podían también ser críticos de las
injusticias económicas. Las iglesias pentecostales dejaron de ser ignoradas.
Una grieta mayor
A principios de la década del cincuenta empezó a agrietarse el muro que separaba a las iglesias
tradicionales de las pentecostales. Algunas de las grietas más importantes (aparte del contexto
local) aparecieron en el campo editorial. Los editores estaban impresionados por la calidad de
escritores pentecostales, como R. O. Corvin, de la Iglesia Pentecostal de la Santidad, cuyo libro,
David’s Mighty Men7, fue publicado en 1950.
William B. Eerdmans, padre, un creyente holandés cuyo celo por difundir la palabra de Dios le
había convertido en el decano de los editores evangélicos, fue abierto y amigable con los
pentecostales e inclusive publicó algunos ensayos en la Senda Iluminada de la Iglesia de Dios.
En 1951 publicó un artículo muy importante:
Podemos discutir mucho sobre nuestras divisiones, contiendas, cismas, sectas y participar
en peleas teológicas y dejar que la envidia y disensión nos amarguen los unos contra
los otros, mientras entonamos la vieja melodía, “Yo soy de Pablo”, “Yo soy de Apolos”
y “Yo soy de Cefas”. Pero acaso no sería mejor que nos tolerásemos y respetásemos
mutuamente y que demos prioridad a la comunión de los santos y la unión mística
de los creyentes en Cristo.
Cuando las llaves del órgano tocan al unísono uno siente que todo lo que respira
alaba a Jehová. Así debe ser dentro de la Iglesia cristiana. Puede haber cientos de tonos
y matices de creencias, pero cuando toquemos en armonía, por medio del énfasis en las
cosas que tenemos en común, la Iglesia habrá rendido un culto armonioso de alabanza,
gloria y honra a Dios8.
En 1955, Ian McPherson, uno de los predicadores pentecostales más persuasivos de Gran
Bretaña, cobró fama en los Estados Unidos entre el público no pentecostal. Su aclamado tratado
sobre la predicación, The Burden of the Lord9, fue publicado en los Estados Unidos por la
editorial metodista, Abingdon Press. En ese año también fue publicada, The Twentieth-Century
Encyclopedia of Religious Knowledge10, una extensión de la prestigiosa, Schaff-Herzog
Encyclopedia of Religious Knowledge11, donde aparecen un sinnúmero de referencias al
movimiento pentecostal. La Iglesia de Dios, las Asambleas de Dios y la Iglesia del Evangelio
Cuadrangular tuvieron sus artículos por separado, mientras que otros grupos fueron incluidos en
secciones generales. Algunos escritores pentecostales fueron invitados a contribuir a la obra de
dos volúmenes. A pesar de sus muchas omisiones fue un paso importante hacia el
reconocimiento del movimiento.
En diciembre de 1955, la revista cristiana conservadora Moody Monthly12 publicó un artículo
extenso y serio sobre los pentecostales. Fueron elogiados y criticados de un modo afectuoso en,
“Notas sobre la literatura pentecostal”, escritas por Wilbur M. Smith, profesor del Seminario
Teológico Fuller. Éste utilizó su reseña de la literatura pentecostal para entrar en una discusión
más a fondo:
Aquellos que han estudiado a los grupos protestantes de este tiempo suelen estar de
acuerdo con que las iglesias que han mostrado un crecimiento fenomenal, proporciocionado,
en los últimos veinte años tienen un corte pentecostal, y esto a pesar de que
el movimiento no ha cumplido los setenta años y en su forma más vigorosa tiene menos
de un siglo de existencia13.
Smith no era un entusiasta del movimiento pentecostal, pero admitía su éxito. Los lectores
pentecostales obviaron sus críticas y se gozaron con sus observaciones. Smith llevaba varios
años comunicándose por cartas con algunos eruditos y escritores pentecostales, así que debía ser
tomado en serio. Su mayor crítica era que la falta de buenas exposiciones bíblicas y
recomendada, «que hombres capaces y nuestros grandes grupos protestantes lleven a cabo una
investigación académica, histórica, exegética y libre de prejuicios sobre el hablar en lenguas».
La tercera fuerza
El mundo cristiano tuvo su verdadero despertar a Pentecostés en 1955, pero fue de un modo
inesperado. Henry Pitney Van Dusen, un prominente ministro presbiteriano y presidente del
Union Theological Seminary (Seminario Teológico Unión) de Nueva York, se fue de vacaciones
a las islas del Caribe y quedó impresionado por las muchas iglesias y misiones pentecostales y
evangélicas. Escribió sus observaciones en la revista Christian Century, del 17 de agosto de
1955. El extenso artículo incluye estos puntos:
En este viaje me encontré con estos grupos sectarios por doquiera, en cada país y en
cada isla, virtualmente en cada ciudad y pueblo, donde a veces eran como media docena
en comparación con la solitaria, atribulada congregación del protestantismo
convencional.
* * * * *
Las tildamos de “sectas marginales” de un modo despectivo, condescendiente, desdeñoso,
cómodo. Sin duda son “sectas” que salieron de las iglesias prevalecientes, como
también lo hicieron muchos de nuestros antepasados espirituales (bautistas y congregacionalistas,
metodistas y discípulos y cuáqueros y el resto); sí, a los ojos de Roma
todos los protestantes somos “sectas”.
¿Marginales? ¿Al margen de qué? De seguro de nuestras sectas, del protestantismo
ecuménico. Pero, ¿“al margen” del cristianismo auténtico, de la verdadera Iglesia de
Cristo? No parece que sea así, sobre todo si la vara de medir es igualdad de pensamiento
y vida con el cristianismo original, al que todos, en cierta medida, orgullosamente
reclamamos como progenitor.
Muchas de sus características sorprendentemente han sido reproducidas por este
“cristianismo nuevo”, como también sucedió en el “protestantismo sectario” histórico:
• Ardor espiritual que a veces raya en un exceso emocional.
• La experiencia inmediata del Cristo vivo, a veces con aberraciones.
• Una comunión inmediata y sustentadora, a veces con excesos.
• La dirección del Espíritu Santo a veces con alegatos exagerados.
• Una intensa visión apocalíptica similar al de la Iglesia primitiva, pero un
tanto más extremo de lo que al momento esté dándose en los sectores respetables
del protestantismo ecuménico contemporáneo.
• Sobre todo, una devoción que, aunque estrecha, ordena, transforma los
siete días de la semana para el Señor de toda la vida14.
Los pentecostales leyeron estas palabras cuidadosa y agradecidamente como si fueran una
especie de reconocimiento de sus creencias y mensaje. Van Dusen acuñó un término que se ha
puesto de moda en el lenguaje norteamericano, al referirse a los grupos pequeños como la
“tercera fuerza” del cristianismo (los otros dos son el protestantismo y el catolicismo
tradicional). La revista Life (Vida) reprodujo este artículo en su edición del 9 de julio de 1958
bajo el título de, “La tercera fuerza del cristianismo”15.
El artículo resaltaba a Lee G. Watson y Thomas Ashcraft, dos destacados miembros de la
Iglesia de Dios en Atlanta. También aparecía una tabla que mencionaba a diez grupos
pentecostales con una membresía conjunta de ocho millones y medio. Pentecostés tuvo que
esperar medio siglo para ganarse su debido reconocimiento y esto de parte de una de las revistas
más prestigiosas y seculares de la nación.
Otras influencias
De inmediato, otras publicaciones religiosas y seculares empezaron a interesarse en los
pentecostales. Querían conocer en qué consistía esta fe viva y bíblica. Los predicadores
pentecostales empezaron a compartir el púlpito con otros y a ser invitados a lugares de mayor
renombre. Algunas de las iglesias tradicionales y recintos universitarios iniciaron clases sobre el
tema e invitaron a eruditos pentecostales. La literatura pentecostal fue admitida en las ciencias
sociales y cursos de religión comparada.
Durante la década del cincuenta aparecieron los grandes evangelistas pentecostales. El más
distinguido fue Oral Roberts, cuyas campañas de sanidad divina y salvación despertaron a
millones a la presencia y el poder del Espíritu Santo, tanto en los Estados Unidos como otras
partes del mundo. Roberts había sido criado en la santidad pentecostal y era una mezcla del
pasado y el futuro del movimiento. Además de la antigua carpa también utilizaba los medios de
comunicación.
T. L. Osborn también tuvo un efecto saludable en muchas partes del mundo. Su interés en la
evangelización fue muy beneficioso para los programas misioneros de los pentecostales. Su
ministerio bendijo a muchas iglesias.
Pentecostés se dejó sentir a mediados de siglo. El pasado de rechazo fue reemplazado con una
época de trabajo y la atención del mundo exterior. Muchas personas, como Nicodemo, querían
saber si también podían recibir el bautismo del Espíritu Santo. Como dijera un líder de una
iglesia tradicional: «Primero cerramos los ojos con la esperanza de que desaparecerían. Pero
cuando los abrimos, vimos que seguían aquí y eran tantos que no podíamos ignorarlos. Así que,
les pedimos que nos tomen de la mano y nos muestren el camino».
La renovación carismática
El clima hospitalario y la persistencia de los pentecostales facilitaron el que muchos cristianos
tradicionales recibieran el bautismo del Espíritu Santo. Pero en esta ocasión no fueron
expulsados de sus iglesias. Muchos bautistas, metodistas, presbiterianos, episcopales y católicos
aceptaron que la experiencia pentecostal era genuina. Este escritor fue testigo de católicos
vestidos con sus hábitos buscando la llenura del Espíritu Santo.
Fue el comienzo de un movimiento tan importante como el avivamiento pentecostal. La
renovación carismática también fue descrita como “un nuevo Pentecostés”. El historiador
Vinson Synan data sus orígenes a comienzos de la década del sesenta16. Este movimiento está
compuesto por aquellos creyentes en la llenura del Espíritu Santo que pertenecen a las iglesias
tradicionales.
Al principio, los pentecostales les recibieron con gozo. Sin embargo, no tardaron en mirarlos
con recelo porque no abandonaban sus iglesias ni se sentían obligados a seguir el estilo de vida
pentecostal. Por lo tanto, hubo varias reacciones. La buena voluntad no dio paso a
confraternización y hermandad. Tampoco hubo esfuerzos concertados o programas cooperativos
entre los grupos. Fue una reacción extraña en vista de lo mucho que habían esperado que el
Espíritu Santo fuese recibido por otras iglesias.
De modo que la renovación carismática se convirtió en un movimiento tan enérgico y vital
como las denominaciones pentecostales. Los dos grupos fueron estudiados y analizados por los
mundos religiosos y seculares.
Dentro de la Iglesia de Dios hubo reacciones mixtas. Algunos la recibieron con entusiasmo,
pero otros guardaron su distancia. La mayoría prefirió esperar a ver cuál sería su teología,
programas y ministerios y cómo Pentecostés afectaría la vida de los carismáticos.
El Concilio Ejecutivo de la Iglesia de Dios promovió una respuesta de aceptación y
fraternidad:
La Iglesia de Dios se regocija que... el mundo cristiano ha sido testigo de una obra
del Espíritu Santo similar al tiempo de los apóstoles. Miles de creyentes han sido
llenos con el Espíritu Santo con la experiencia de hablar en lenguas y han recibido
bendiciones espirituales maravillosas. Este fenómeno espiritual ha sido descrito como
una renovación carismática.
* * * * *
Acogemos la comunión con el vasto cuerpo de creyentes llenos del Espíritu que
ha abrazado y recibido la inefable experiencia de los primeros cristianos en el Día de
Pentecostés (hechos 2) y de millones de cristianos desde principios de este siglo. Con
gusto aceptamos la responsabilidad de la hermandad y extendemos nuestra diestra de
confraternización a aquellos que por su sinceridad en Cristo y obediencia a su Palabra,
son nuestros hermanos y hermanas. Estamos abiertos a la dirección del Espíritu Santo
y a todo lo que quiera enseñarnos a través de esta confraternización.
* * * * *
Por último, nos regocijamos con este renovado énfasis en la vida llena del Espíritu y
nos comprometemos a proteger y preservar los patrones, las experiencias y enseñanzas
que sean apropiados para los creyentes llenos del Espíritu. Nos alegramos al ver tanta
promesa espiritual para nuestra generación17.
Los pentecostales y carismáticos aprendieron y se enriquecieron mutuamente. Sobre todo,
reconocieron que no eran las únicas ovejas del rebaño de Cristo. Los carismáticos construyeron
grandes templos en zonas nuevas y enviaron a cientos de estudiantes a universidades
pentecostales. Ambos reconocieron que no eran los dueños del derramamiento del Espíritu
Santo. Juntos hacen la diferencia en el mundo contemporáneo.

Capítulo 27
UN CAUCE MÁS AMPLIO
El cauce de la madurez
Un río es una fuente de vida y energía. El agua es clara y estimulante a medida que atraviesa
las llanuras de su juventud. El arroyo se convierte en un riachuelo y de pronto es un río claro y
superficial. Otros riachuelos desembocan en sus aguas y corre libremente por la ladera de la
montaña, a través de los prados, hasta llegar al mar. Poco a poco su cauce se ensancha y
profundiza hasta convertirse en un caudal. No es un cambio de sustancia o naturaleza o calidad,
sino de tamaño, volumen y capacidad. Tal vez pierde algo de su impulso y emoción, pero ahora
su corriente es más útil y fuerte. Da la impresión de ser más voluminoso que el arroyo en la
montaña, pero no se confunda. Ahora tiene más energía.
El río cala hondo, menos virginal y cristalino debido a los sedimentos recogidos a su paso por
la tierra, más apático que el arroyo. Pero eso también es una ilusión, pues su capacidad para dar
vida sobrepasa a la del arroyo. Ahora puede irrigar los valles y las llanuras, generar energía para
iluminar ciudades y operar fábricas, llevar provisiones y embarcaciones e impartir vida a sus
alrededores. Aquello que perdió en emoción, se transforma en utilidad y eficacia.
Los seres humanos también sufren ese proceso de la infancia a la madurez; también las
naciones e instituciones. Y fue así como la Iglesia de Dios llegó a mediados de siglo. Su audacia
permaneció intacta a medida que alcanzaba la madurez y eficiencia en los asuntos que ocuparon
sus primeros días. Eran menos visibles que en los solitarios días del comienzo. El aparente
silencio de sus brazos no revela las innovaciones que estaban ocurriendo en el cauce.
En 1956 la Iglesia de Dios había superado las etapas de la infancia y juventud; por fin alcanzó
la edad madura. A sus 70 años había visto dos generaciones ir y venir. Tras haber superado la
etapa de supervivencia tenía que enfocarse en el servicio y carácter. Había llegado el momento
de actuar con madurez y responsabilidad. En resumen, la Iglesia de Dios había llegado a la
mayoría de edad.
Perfil ejecutivo
Durante la asamblea de 1956, el supervisor general Zenón C. Tharp fue reemplazado por
Houston R. Morehead, quien había servido como su primer [Link] llegó al
liderazgo con una experiencia vasta. Nacido el 3 de noviembre de 1905 en Illinois, a sus 50
años se había destacado como pastor en Tennessee, líder de jóvenes en Michigan, supervisor de
Missouri, Michigan y Carolina del Sur. Tanto él como su hermano gemelo, Hughes R.
Morehead, decían que habían sido llamados a predicar en el vientre de su madre. Ambos fueron
pastores y en una ocasión estuvieron en la misma ciudad, Chattanooga, Tennessee. Cada uno era
un ministro eficaz, pero Hughes permaneció en el ministerio pastoral, mientras que Houston se
dedicó a otras responsabilidades. Junto a su esposa Mabel, una maestra prodigiosa en la música,
era el padre de cinco hijos talentosos.
Morehead había servido en el Concilio Ejecutivo desde 1946 y en el Comité Ejecutivo desde
1950. Era un líder escrupuloso y sensible al Espíritu, pero al momento de su elección ya había
cumplido seis de los ocho años permitidos en el ejecutivo. Por lo tanto, su incumbencia duraría
dos años, en los cuales enfrentaría algunos de los problemas más espinosos de la historia de la
Iglesia. Pero Morehead sabía manejar los problemas.
El primer asistente del supervisor general fue el veterano James A. Cross. El resto del comité
quedó compuesto por Earl P. Paulk, padre y H. D. Williams. Era un grupo de hombres
experimentados.
Mejorar el servicio
La Iglesia de Dios dedicó la década del cincuenta al cumplimiento de la Gran Comisión. Todos
los planes y esfuerzos tenían como objetivo ser más eficaz en la difusión de la Palabra de Dios.
Uno de los objetivos era aumentar la publicación de libros. La casa publicadora adoptó el
nombre de Pathway Press con el fin de alcanzar a otros sectores del público lector2. En los
comienzos del movimiento pentecostal era más importante la predicación que la escritura y las
publicaciones tendían a ser de carácter transitorio. La casa editorial se dio a la tarea de corregir
esa deficiencia y desde 1956 ha producido constantemente libros de autores pentecostales y
cristianos.
El pulso de la Iglesia de Dios siempre ha sido la evangelización. Cada proyecto tiene como fin
ganar más hombres y mujeres para el Señor Jesucristo. Aunque siempre tuvo predicadores
itinerantes, su principal vehículo de predicación eran las campañas masivas. Ese modelo
persistía en las campañas locales, convenciones y hasta los campamentos de jóvenes. No se le
daba mucha importancia al evangelismo personal. A estos fines en 1956 fue creado un Comité
Nacional de Evangelismo, con miras a convertirse en un departamento permanente.
La Iglesia organizaba sus ministerios a través de departamentos3, los cuales estaban bajo el
mando de un jefe ejecutivo y una junta. Por lo general se nombraba un comité o a una persona a
cargo de cierta tarea. Luego, según lo ameritaban las circunstancias, se nombraba un comité o
una junta y un director ejecutivo. No todos los comités culminaron en la formación de un
departamento. Otras funciones continúan organizadas por oficinas que solamente requieren el
empleo de una persona.
El comité de evangelismo estaba dedicado al estudio de los medios que facilitaran la
evangelización: campañas masivas, evangelismo personal, de los niños, etc. Además, tenía que
promover los intereses de la Iglesia por los medios que fueran necesarios4. Sus miembros eran
C. Raymond Spain, Doyle Stanfield y Ray H. Hughes, quienes habían tenido mucho éxito como
evangelistas. La Iglesia esperaba que fuesen eficaces en esta tarea.
En esta asamblea también fue creado el Comité Nacional de la Música, que aunque no llevó a
la creación de un departamento, fue una parte importante del programa de evangelización.
Los jóvenes pioneros
A finales de la década del cincuenta fueron creados dos programas para el discipulado que
aprovechaban el entusiasmo y la energía de la juventud. El primero fue incubado en el campus
universitario de Lee y fue como la estrella más brillante del firmamento académico en medio de
una década muy dolorosa. La universidad unió sus esfuerzos al Comité de Evangelismo y el
Departamento de Escuela Bíblica y Juventud para desarrollar el evangelismo personal. El
profesor Charles R. Bach organizó a los estudiantes en los grupos llamados, Juventud para
Cristo. En 1956 estos grupos empezaron una serie de giras para evangelizar en varias ciudades
de los estados cercanos. Su energía y entrega eran tan evocativas de los inicios de la Iglesia de
Dios que fueron llamados, Pioneros para Cristo.
El profesor Beach fue la fuerza motriz de los Pioneros por Cristo. Sus energías produjeron una
nueva cepa de líderes y evangelistas jóvenes que aplicaron su adiestramiento y habilidades
naturales a la evangelización. Eran muy similares a los pioneros de antaño, pues iban de casa en
casa, por los pueblos y las ciudades testificando de Cristo. Visitaban las cárceles, los asilos de
ancianos y hospitales con las buenas nuevas de la redención. También celebraban servicios en
las esquinas y en iglesias locales, o dondequiera que tuvieran una audiencia.
Beach organizó “invasiones” junto con sus estudiantes G. A. Swanson, Terry Beaver, Bill
Wooten y Robert Blackaby. La invasión trata sobre organizar a los estudiantes por grupos que
saturan una ciudad o pueblo con el evangelismo personal. Visitaron cientos de hogares y
celebraron un sinnúmero de servicios de adoración. También ofrecían talleres sobre
evangelismo en las iglesias locales. Los estudiantes utilizaban sus vacaciones de verano para
evangelizar en lugares como Salt Lake City, Boston, Albuquerque y Nueva York. A veces salían
fuera de los Estados Unidos, a lugares tales como Bahamas, Trinidad, Jamaica, etc. Donald S.
Aultman, quien era asistente del director nacional de escuela dominical y juventud, estuvo a
cargo de algunos de esos viajes.
Este trabajo se llevaba a cabo todos los años. Los Pioneros se convirtieron en un movimiento
eficaz en la evangelización y una fuente de inspiración para cientos de laicos que hicieron lo
mismo en sus ciudades.
La juventud en las misiones
El segundo esfuerzo juvenil giró en torno a las misiones mundiales. En 1956 O. W. Polen, un
líder joven de Ohio, resultó electo como director del Departamento de Escuela Dominical y
Juventud5. Junto con Misiones y el Comité Nacional de Evangelismo en 1957 inició un
programa titulado, Esfuerzo Juvenil para la Evangelización Mundial (YWEA, por sus siglas en
inglés), cuyo fin era involucrar a la juventud en la obra misionera. Las sociedades y clases
dominicales recaudaban los fondos para comprar los suministros y el equipo para el viaje.
Además, los jóvenes son instados a orar por los misioneros y a contribuir con su dinero.
El dinero recaudado es utilizado para la compra de bicicletas, mulas, burros, botes y otros
artefactos que faciliten la labor misionera. Las sociedades de jóvenes adoptan proyectos y
misioneros. Ese programa ha sido muy exitoso a lo largo de la historia de la Iglesia.
Cecil B. Knight se convirtió en el director de Escuela Dominical y Juventud en 1960 y amplió
la tarea de YWEA. Cada año los fondos recaudados serían dirigidos a la construcción de
instalaciones, templos, centros e institutos bíblicos en alguna parte del mundo. En 1961 fue
lanzado el primer proyecto de construir una iglesia en Brasilia, Brasil. Luego vinieron proyectos
tales como un centro para los jóvenes en Tokio, Japón, un seminario en Yakarta, Indonesia, un
colegio bíblico en Durban, Sudáfrica, una iglesia en Bombay, India, una iglesia en Puerto
Príncipe, Haití, un instituto en Hermosillo, México, un instituto en Gallup, Nuevo México, un
seminario en Balboa, Panamá, una iglesia entre los refugiados en Durban, Sudáfrica, una iglesia
en Manila, Filipinas, un centro para los militares en Pearl Harbor, Hawái, iglesias en Ciudad de
México, San Salvador, El Salvador y Managua, Nicaragua, una escuela en Europa, otra en
Nassau, Bahamas y centros misioneros en el Colegio Lee, Northwest Bible College y West
Coast Bible College.
Los jóvenes de la Iglesia de Dios metieron la mano en sus bolsillos y construyeron
instalaciones duraderas alrededor del mundo.
Adelante en la fe
En medio de tantos avances surgieron varias dificultades. La Iglesia de Dios llevaba mucho
tiempo anhelando entrar a las ondas radiales. Muchos de sus ministros tenían programas en
estaciones locales que alcanzaban a una vasta audiencia. Pero ese deseo de tener un programa
radial oficial no era muy práctico. Tan temprano como a mediados de los cuarenta hubo un
programa radial que se transmitía a lo largo de la frontera con México y donde participaron el
supervisor general Jernigan y otros predicadores. Sin embargo, no duró mucho.
La Iglesia decidió entrar al campo de las radiocomunicaciones, aunque con cierto recelo.
Algunos opinaban que los días de los evangelistas radiales eran cosa del pasado y que era una
empresa muy costosa. La asamblea de 1956 se limitó a solicitar que la Iglesia de Dios
patrocinara un programa radial afín con sus intereses6. Pasaron más de dos años antes de que
fuera una realidad.
Earl P. Paulk, hijo, de Atlanta fungía como mantenedor y Bennie S. Triplett de Tennessee era el
locutor y director del programa. El primer programa fue transmitido el 7 de diciembre de 1958 a
través de una red de seis estaciones en Birmingham (Al), San Francisco (CA), Baxley (GA),
Detroit (MI), Chattanooga (TN) y Charleston (WV). Fue titulado, Forward in Faith7 y era
grabado en la capilla de las oficinas generales. Casi de inmediato empezó a difundirse por más
de cuarenta estaciones8. Antes de que finalizara el año era transmitido por cincuenta estaciones
que cubrían casi toda la nación y otros países9.
El programa estuvo a cargo de unos oradores muy elocuentes, tales como Floyd Timmerman,
Carl Richardson, G. W. Lane y Ray Hughes. También experimentó con varios formatos,
incluyendo algunos especiales televisados, pero no pudo mantenerse de acuerdo con la idea
original. Poco a poco surgió un Departamento de Medios de Comunicación10 que expandió la
visión del programa. Así fue como la Iglesia pudo mantenerse al día con los cambios en la
tecnología.
Frustración académica
El programa educativo de la Iglesia no tuvo tantos progresos durante los cincuenta. La
matrícula empezó a decaer en Lee y aún más en las escuelas de Dakota del Norte, California y
Saskatchewan. La Iglesia de Dios no había ido al ritmo de los cambios en el campo de la
educación: el énfasis en la vida moderna, sus nuevas exigencias y direcciones. Fue una época
deprimente para la educación.
Ese malestar se propagó por la Iglesia. La Junta Directiva, la administración y Facultad de Lee
trataron de recuperar la confianza del pueblo con la calidad de su programa académico. En
mayo de 1957 la Junta ascendió a Rufus L. Platt, decano del Colegio, a la presidencia11. La
matrícula era 436 estudiantes. Para el nuevo año de 1957 declinó a 397. En la primavera de
1960 solamente hubo 337. Pero los esfuerzos de Platt y sus compañeros no tuvieron éxito. La
Iglesia no había encontrado su lugar en el mundo de la educación.
El dilema afroamericano
Una de las frustraciones más serias dentro de la Iglesia giraba en torno a las percepciones de
los blancos y las realidades de los negros. Desde 1926 la Iglesia de Dios mantuvo una
separación donde los negros tenían un supervisor nacional y una asamblea. Entre ambos grupos
no había otro contacto aparte de la asamblea, donde los negros tenían una sección reservada y
hasta celebraban uno de los cultos. En las sesiones de negocios y elecciones tenían los mismos
derechos. Esta membresía era grande y respetada, tal vez más que en otras denominaciones
pentecostales de mayoría blanca.
El liderato blanco estaba preocupado por la falta de crecimiento entre los negros. El Comité
Ejecutivo y el Concilio Supremo de tanto en tanto exploraron soluciones para aumentar la
membresía y su participación en la iglesia en general. Empero, cometieron errores de cálculo
que provocaron tensiones dolorosas entre ambos grupos. El clima de la época dificultaba la
formulación de una respuesta que no fuera superficial. La Iglesia de Dios reflejaba la frustración
nacional e inercia de los tiempos.
La relación afectuosa que supervisores como Latimer y Walker forjaron con los negros no
resistió las presiones de la década del cincuenta. Desde 1945, Willie L. Ford y George A.
Wallace habían servido como supervisores nacionales de las iglesias negras. Su liderazgo era
respetado por todos los miembros, pero algunos opinaban que la obra negra ameritaba un
supervisor entregado a la evangelización. Las intenciones eran buenas, pero las consecuencias
fueron dolorosas.
En mayo de 1958 el Comité Ejecutivo designó a un ministro blanco, J. T. Roberts, un pastor de
Tampa y miembro del Concilio Supremo, como supervisor nacional de las iglesias
afroamericanas. El nombramiento fue anunciado en la Asamblea Nacional celebrada en
Jacksonville, Florida. La membresía tenía sentimientos encontrados al respecto y muy poco
optimismo sobre su futuro. El supervisor general Morehead relató lo siguiente:
La asamblea fue bendecida con un gran interés y una buena asistencia de principio a
fin. La excelente cooperación de los ministros fue encomiable e indica un buen progreso
en el futuro. Tenemos grandes esperanzas para la expansión de la nuestra obra de
color12.
Al principio, los hermanos recibieron muy bien el estilo afirmativo de Roberts y la obra fue
revitalizada. Se organizaron iglesias nuevas y se levantaron muchos templos. Esta energía
renovó la identidad de los miembros negros. Parecía que al fin habían solucionado el problema
del crecimiento. Sin embargo, no fue así. El supervisor blanco se identificó y abogó por los
negros ante la Iglesia. Pero algunos ministros interpretaron sus acciones como faltas de
sinceridad y condescendientes. Les ofendía ser tratados como incapaces de resolver sus asuntos.
Muchos tenían una trayectoria más extensa que la de muchos blancos en la Iglesia de Dios. Su
deseo de hacerse cargo de sus proyectos es más que comprensible. La lucha racial que sacudía
al país tuvo un escenario irónico: la Iglesia de Dios.
“Angosto o ancho”
Las disonancias que probaron la fibra de la Iglesia también se manifestaron durante la
Asamblea General. Los ministros congregados en Memphis en 1958 no sospechaban que la
unidad del cuerpo sería puesta a prueba. Fue presentada una moción, al parecer inocente, sobre
el uso de los anillos de bodas y se desató una de las asambleas más turbulentas de la historia.
Los debates fueron tan acalorados e intensos que agotaron la concordia entre los ministros.
Unos opinaban que el uso de los aros matrimoniales abriría la puerta a que los miembros
utilizaran toda clase de “joyería innecesaria”, en violación al código de vestimenta santa de la
Iglesia. Otros opinaban que las restricciones al uso de la joyería nunca fueron diseñadas para
prohibir el uso de los anillos. Además, decían, los tiempos requerían la modificación de ese
código estricto. Los anillos estaban en la misma categoría que los relojes y anteojos. Morehead
guió con firmeza y gentileza esta atribulada sesión.
El Concilio General adoptó la medida por un estrecho margen y la trajo ante la consideración
de la asamblea, donde el debate continuó entre laicos, ministros licenciados y ordenados. Era la
primera vez que una medida era debatida en el piso de la asamblea, pues siempre se pasaba
directo a la votación. Al final quedó aprobada la medida sobre los anillos.
Por un tiempo hubo temor de que ocurriera un cisma en torno al problema de la mundanalidad,
como se vio durante el debate. Pero la Iglesia era fuerte y con amor daba espacio a las opiniones
disidentes. Su amor tenaz obtuvo la victoria y el cuerpo salió más unido que antes. Este episodio
no se compara al tumulto creado por la doctrina de la santificación en 1946.
La Iglesia de Dios era como un río que se divide al encontrarse con una roca, para luego
reunirse al otro lado y continuar su ruta hacia el mar.

Quinta Parte: El umbral de la grandeza


1956-1976

Capítulo 28
UN SEGUNDO AIRE
Un tiempo de renovación
Los corredores de larga distancia, alpinistas y atletas de alto rendimiento saben que el ejercicio
y estrés desencadenan un “segundo aire”, una liberación de endorfinas que renueva la energía y
capacidad del organismo. Algo similar ocurrió en la Iglesia de Dios durante las décadas del
cincuenta y sesenta. Hubo una oleada de creatividad y tal renacimiento del espíritu y la voluntad
similares a un segundo aire. Fue un período oportuno que requería sabiduría, fuerza y
determinación.
James A. Cross resultó electo como supervisor general durante la asamblea de 1958. A sus 47
años era una combinación de los cimientos del pasado y el espíritu ansioso del futuro. Desde
1913, cuando apenas tenía dos años, su familia se había unido a la Iglesia de Dios, donde su
padre, W. H. Cross, fue pastor, supervisor estatal y misionero. Ese bagaje le preparó para su
labor como supervisor general. Fue un alumno distinguido en la Escuela de Adiestramiento
Bíblico y en su juventud incursionó en el ministerio como evangelista y pastor de un sinnúmero
de congregaciones exitosas. A la edad de 24 años fue supervisor de Nebraska y desde ese
momento tuvo una lista impresionante de asignaciones. Era conocido por su mente analítica,
entusiasta y la estabilidad de su liderazgo. Pero su mayor atributo era que se había ganado la
confianza y el respeto de la Iglesia de Dios por todas partes.
Cross (1911-1990) sirvió por 30 años en el Concilio Ejecutivo junto a más de setenta hombres.
Tanto los ancianos como los jóvenes se asombraban de su sabiduría, imparcialidad y honradez.
Sus impulsos eran tan conservadores como la prudencia de sus reacciones. El concilio
escuchaba en silencio sus debates con colegas de opiniones diferentes. Sabía disentir de opinión
sin faltarles el respeto. Como supervisor general fue un líder constante y progresista. Earl P.
Paulk, padre, fue electo como su primer asistente y los miembros restantes fueron H. D.
Williams y A. M. Phillips.
El fundamento de la santidad
La tensa asamblea de 1958 fue el preámbulo de una serie de acontecimientos que llevaron a la
reevaluación de la orientación y las creencias básicas de la Iglesia. No es de extrañar, pues, que
la mayor preocupación girara en torno a la creencia más valorada: la santidad. La Iglesia de
Dios había partido de la premisa de que normas estrictas y sanciones graves bastaban para
conservar la santidad del cuerpo. Era la suposición más sagrada de la mayoría de las
denominaciones de la santidad. Esa opinión era compartida por el grupo más piadoso de los
tiempos bíblicos, los fariseos, quienes crearon un extenso cuerpo de leyes para garantizar la
conducta santa. La Iglesia del Estremecimiento (Shakers) era tan estricta que su código contenía
más de quinientas reglas y vivían en comunas separatistas.
Pero la santidad nunca es corporativa, sino un asunto de cada corazón. Algunas figuras
prominentes en el movimiento de la santidad tuvieron unos fracasos y cometieron errores que
sacudieron al mundo cristiano. A medida que cobraba auge la expansión pentecostal, tanto la
Iglesia de Dios como otras denominaciones sintieron que debían reforzar su énfasis en la
santidad.
La Iglesia de Dios y la Iglesia Santidad Pentecostal1 tienen en común su postura sobre la
doctrina de la santidad y la experiencia de la santificación y por eso, en 1959 empezaron a
confraternizar más de cerca. Cada denominación envió sus representantes a una comisión de
estudio conjunta que exploraría los medios para fomentar la colaboración entre ambas
denominaciones. La sesión inicial se llevó a cabo en Des Moines, Iowa, el 25 de octubre de
1959, donde fue aprobada una resolución breve sobre sus “muchas similitudes e intereses
mutuos”2.
Las reuniones continuaron durante diez años, alternando entre Cleveland y Franklin Springs,
Georgia. El vínculo fue fortalecido a través del intercambio de predicadores y maestros para
conferencias, convenciones, escuelas y en las publicaciones3.
Esa colaboración dio origen a una serie de cuatro conferencias bienales sobre la santidad que se
llevaron a cabo entre 1963 y 1969: Charlotte, Carolina del Norte (septiembre de 1963); Falcón,
Carolina del Norte (mayo de 1965); Atlanta, Georgia (mayo de 1967) y Greensboro, Carolina
del Norte (mayo de 1969). Hubo una buena asistencia y fue un gran esfuerzo para fomentar el
compañerismo y solidificar la experiencia pentecostal y la tradición de santidad. Oradores como
Paul F. Henson, Charles W. Conn, Ray H. Hughes y C. Raymond Spain, de la Iglesia de Dios, y
H. P. Robinson, B. E. Underwood, J. A. Synan y J. Floyd Williams, de la Iglesia Santidad
Pentecostal, articularon la presencia de la santidad en Pentecostés.
La comisión se reunió por última vez el 24 de septiembre de 1969, exactamente al cumplir diez
años de haber sido organizada4 y dejó un legado de cooperación y hermandad cristiana.
Una interrupción divina
Luego de la asamblea de 1958, la Iglesia de Dios se dio a la tarea de reevaluar sus principios de
santidad. La agenda de la asamblea de 1960 incluía una sesión extraordinaria para discutir el
asunto. Se temía que se convirtiere en otro debate entre aquellos que abogaban por más
restricciones al estilo de vida y quienes preferían que fuera tratada como un asunto personal.
Pero esos temores no se materializaron porque Dios intervino de una manera extraordinaria.
Todo sucedió durante la sesión del Concilio Supremo previa a la asamblea. Allí se discutió que
la Iglesia debía reafirmarse en su doctrina y práctica de la santidad y a tales efectos fue
aprobada una resolución. Ésta recoge el pasado y afirma una postura positiva:
Los cimientos de la Iglesia de Dios descansan sobre los principios de la santidad
bíblica. Aún antes de que experimentara el derramamiento del Espíritu Santo, sus
raíces estaban conectadas con el avivamiento de santidad del siglo pasado. La iglesia
fue y todavía es una iglesia de santidad, tanto en nombre como en práctica.
El paso de tres cuartos de siglo no ha disminuido nuestra convicción sobre la santidad.
Por el contrario, los años han fortalecido nuestra posición de que sin santidad nadie
verá al Señor.
Sirva la presente para traer a la memoria que las Escrituras nos exhortan a examinar
nuestro corazón en todo momento. La constancia de la vida santa así lo requiere. La
condición de nuestros días así lo demanda. La sutil intromisión de la mundanalidad
es una amenaza real y constante contra la Iglesia. Debemos, por lo tanto, tener cuidado,
no sea que empecemos a conformarnos al mundo o que el amor por las cosas mundanas
se arraigue en nuestro corazón, para luego manifestarse en los deseos de la carne, los
deseos de los ojos y la vanagloria de la vida.
Por estas razones, presentamos lo siguiente:
POR CUANTO, la Iglesia de Dios, históricamente ha sido y es una iglesia de santidad; y
POR CUANTO, las Escrituras nos amonestan a que seamos santos; y
POR CUANTO, una ola de mundanalidad amenaza a la iglesia;
RESUÉLVASE, POR LO TANTO, que nosotros, la Iglesia de Dios, reafirmamos nuestra norma de santidad en doctrina,
en principios de conducta y como una realidad vital en nuestro corazón.
RESUÉLVASE, ADEMÁS, que como ministros, debemos mantener estas normas de santidad en nuestra vida, nuestro
hogar y púlpito.
RESUÉLVASE, ADEMÁS, que volvamos a consagrarnos, como ministros y miembros, a este fin; que procuremos no
conformarnos al mundo en apariencia, en ambiciones egoístas, asociaciones perversas o actividades carnales.
RESUÉLVASE, FINALMENTE, que como ministros y miembros, busquemos ajustarnos a las virtudes positivas del
amor, la misericordia y el perdón, según lo enseñó Jesucristo5.
La lectura de la resolución provocó las lágrimas de los presentes. Los ministros se arrodillaron
en sus asientos y empezaron a orar. Luego hubo un torrente de confesiones y testimonios que
paralizó los trabajos. Este espíritu de compasión y de contrición continuó por dos días
completos y fue un gran momento de renovación personal y confesional. Nótese que, «el
Concilio General aprobó, por unanimidad y un propósito genuino, la resolución pertinente a los
principios de santidad de la Iglesia de Dios, el 18 de agosto de 1960»6. El espíritu de la
respuesta espontánea fue tan saludable que dejó una huella permanente en la Iglesia de Dios.
Manos a la obra
Durante la asamblea de 1960, Wade H. Horton, ex representante de las misiones, fue electo
como primer asistente del supervisor general. Horton era uno de los predicadores más populares
y su nominación confirmó lo estimado que era por la Iglesia. Los miembros restantes fueron H.
D. Williams y A. M. Phillips.
Uno de los cambios más notables fue la selección de Ray H. Hughes para sustituir a Rufus L.
Platt en la presidencia del Colegio Lee. Esa decisión fue tomada en una sesión conjunta del
Concilio Ejecutivo y la Junta Directiva de Lee, celebrada el 3 de agosto de 1960 y respondía a
la desmoralización y pérdida de matrícula en el colegio. Platt obtuvo unos cuantos logros
académicos, tales como las acreditaciones de la Accrediting Association of Bibles Colleges en
1959 y en 1960 la de Colegio Junior por la Southern Association of Colleges and Schools. Eso
no detuvo la disminución en la matrícula estudiantil, que para ese entonces solamente llegaba a
337. Era menester que se tomaran medidas drásticas para revertir esa tendencia.
Ray Hughes era un líder muy popular entre los jóvenes. En el otoño de 1948 dirigió un
encuentro para jóvenes que profesaban el evangelio completo en el Hollywood Bowl de Los
Ángeles, al que asistieron más de 21,000 jóvenes pentecostales7. Fue el primer evangelista de
renombre. Ese trasfondo le ayudaría a recabar el apoyo de la Iglesia de Dios para el Colegio
Lee.
Durante esa sesión del Concilio Ejecutivo fue organizado un comité de cinco miembros, «para
que lleve a cabo un estudio cuidadoso y exhaustivo del programa educativo de la Iglesia de
Dios, tanto de sus objetivos como logros». Su tarea era producir, «una filosofía y estructura
educativa que sirva de marco para los planes y procedimientos futuros de la Iglesia de Dios»8.
Hasta ese momento la ambivalencia en el programa educativo había limitado al Colegio. La
educación había sido presa de ideas conflictivas sobre sus objetivos y cada presidente tuvo que
trabajar en medio de las críticas y otras desventajas considerables. El Concilio comprendió que
era hora de que la Iglesia de Dios pusiera manos a la obra y echara a andar su programa
educativo. Y así fue.
El comité estuvo compuesto por hombres que sentían una gran preocupación y compromiso
con la educación superior: James A. Cross, Charles W. Conn, Lewis J. Willis, Ray H. Hughes y
James L. Slay. En primer lugar, dedicaron varios meses a examinar los asuntos vitales para el
futuro de la Iglesia y su programa educativo. Luego, pasaron dos años analizando el desarrollo
de la educación cristiana, las universidades eclesiásticas y seculares, el perfil de los graduados
de Lee, a los ministros, laicos, jóvenes, padres y otros sectores de la Iglesia de Dios. Su labor
recogió mucha información y orientación. Sus recomendaciones respaldaban al Colegio, otras
instituciones educativas y los ministerios de la Iglesia. El extenso informe presentado el 31 de
julio de 1962 concluyó:
Nuestro estudio y evaluación nos ha dejado profundamente impresionados por la
responsabilidad que la Iglesia de Dios tiene con la educación de sus jóvenes. Consideramos
que es nuestra responsabilidad que patrocinemos un colegio de artes liberales
de cuatro años, fuerte en la educación y las artes. Nuestra responsabilidad es patrocinar
una escuela de teología y formación cristiana fuerte.
Recomendamos que nuestros esfuerzos y atención sean dirigidos a la plena realización
de dicha institución, que es y será el Colegio Lee9.
Mientras tanto, el Presidente Hughes tuvo que implementar medidas drásticas, pues su
nombramiento no detuvo la tendencia en picada de la matrícula, que se había reducido a 312.
Sin embargo, las cosas empezaron a mejorar. Hughes, como el evangelista que era, dirigió una
renovación del espíritu y para el semestre de otoño de 1963 había logrado aumentar la matrícula
a 629 estudiantes.
El Colegio separó un día especial para que los estudiantes de escuela superior pudieran
quedarse en sus instalaciones y conocer más del recinto. Esta actividad contó con el auspicio del
Departamento Nacional de Escuela Bíblica y Juventud y fue llevada a cabo el 25 de abril de
1964. Más de un millar de visitantes conocieron las distintas facetas de la vida académica,
espiritual y social de la universidad. Fue una herramienta muy eficaz que produjo una sensación
de emoción y ánimo en el solitario campus10. Pero el esfuerzo valió la pena, pues aumentó
tanto la moral como la matrícula. Por fin la educación superior obtuvo un lugar legítimo entre
los ministerios de la Iglesia de Dios.
La emoción que arropaba a Lee también incluyó la ampliación de sus instalaciones. El edificio
administrativo fue reemplazado en 1963 y en 1965 fue construida la Facultad de Ciencias.
Ambos edificios ostentaban columnas dóricas al estilo neoclásico y líneas arquitectónicas
impresionantes, junto con una fuente, paseos y olmos que completaban su aire contemporáneo.
El impulso misionero
En 1960, la Iglesia rindió homenaje al ejemplo de hermandad entre R. M. Evans y Edmundo S.
Barr, quienes cincuenta años atrás llevaron el mensaje de la santidad pentecostal a las Bahamas.
La Iglesia de Dios conmemoró su gesta con una visita a las islas. L. H. Aultman y C. Raymond
Spain estuvieron a cargo de los preparativos para las 750 personas que aceptaron la invitación.
Los viajeros recorrieron la ruta de Evans desde Durant a Miami, Florida y de ahí a Nassau. Los
delegados estadounidenses y bahameses llenaron las iglesias de la capital. Carl M. Padgett,
quien en su juventud acompañó a Evans, también dijo presente.
La celebración no detuvo el avance misionero de la Iglesia de Dios. El 1º de enero de 1960
entró al país sudamericano de Bolivia11. En las postrimerías de 1959, Daniel Cubillos, un joven
pastor chileno, sintió que debía llevar el evangelio a Bolivia. Junto a su familia se trasladó al
país vecino al comienzo del año nuevo. El primer día de 1960, mientras unos cantaban en
Nassau, Bahamas, Cubillos llevaba a cabo su primer servicio de adoración en Sucre, una ciudad
de 40,000 habitantes en los Andes bolivianos. Esa región montañosa ha sido otro campo fértil
para la Iglesia de Dios.
En Europa, el imparable Herman Lauster extendió su obra más allá de su Alemania natal. A
finales de 1959 fue invitado a predicar en Suiza, dando paso a la organización de una iglesia en
Schaffhausen en febrero de 196012.
Lauster, quien era una leyenda en Alemania, también dirigió su atención hacia Alsacia-Lorena,
una región bilingüe en la frontera franco-alemana. En abril de 1960 organizó una iglesia en la
encantadora ciudad medieval de Colmar13. Más tarde organizó otra en Münster. Karl Otto
Boehringer, un talentoso ministro alemán que estaba casado con una inglesa, fue nombrado
pastor de la congregación de Colmar. Luego fue sucedido por otro joven ministro alemán,
Eberhard Kolb, quien estaba recién graduado del Instituto Bíblico Alemán. Estas iglesias
europeas no representaban el trabajo misionero tradicional, pero tenían un hambre espiritual
similar al de los creyentes que organizaron la primera Iglesia de Dios. Así continuó la
organización de más iglesias en otras ciudades y países.
El Instituto Bíblico Alemán, fundado en Krehwinkel en octubre de 1958, bajo la presidencia de
E. Lamar McDaniel, se convirtió en un manantial misionero para varios países de Europa,
África y el Oriente Medio. Sus graduados han llegado a Alemania, Israel, Nigeria, Ghana y
Alsacia-Lorena. Estas tierras misioneras estaban listas para evangelizar a otros.
Sarre y Francia
La Iglesia de Dios tuvo un acento alemán en sus inicios en Francia. Mucho antes de que
Herman Lauster organizara la iglesia de Colmar, su hijo Walter se mudó a Heiligenwald, una
ciudad de la región industrial de Sarre, donde inició un plan de evangelización. Junto con su
esposa, Bobbie, predicó en varios pueblos y ciudades de Sarre. Al igual que la Alsacia-Lorena,
es una región fronteriza entre Alemania y Francia donde convergen ambas culturas e idiomas. A
principios de 1958 fue organizada una iglesia en la ciudad de St. Ingbert y en mayo de ese año
hubo otra en Sarrebruck, capital del distrito14.
En 1959, gracias a la intervención de J. H. Saayman de Sudáfrica, André Weber, un joven
pastor francés, se unió a Lauster y abrió una iglesia en Troyes, en el interior de Francia. Weber
era pariente de Pierre Nicole, el reconocido pionero de Pentecostés en Francia, y conoció a
Lauster en Bélgica. Éste por mucho tiempo había sentido una carga por iniciar una iglesia en su
ciudad natal. El valiente joven celebró una campaña de avivamiento y en 1959 organizó una
iglesia. Más tarde fijó una carpa en la zona marginal de la ciudad para predicar entre las
prostitutas, matones, gitanos y pobres. De carácter amable y gentil soportó muchas dificultades
con tal de llevar el mensaje de Cristo. Bajo su liderazgo, la iglesia en Troyes se convirtió en un
centro eficaz del mensaje pentecostal.
Walter Lauster organizó otras iglesias en los alrededores de Sarre: Pirmasens, Alemania (1961)
y Saarlouis (1962). La Junta de Misiones se animó con esos éxitos y en 1964 envió a Lauster a
Châtellerault en el Valle del Loira, Francia. El objetivo era difundir la fe pentecostal en la
sedienta nación francesa. Pero Francia no fue un terreno tan fértil como Alemania.
Ministerio a los militares
Desde la Segunda Guerra Mundial muchos de los jóvenes de la Iglesia de Dios fueron
reclutados o enlistados en el servicio militar. El alejamiento de su familia e iglesia provocaba
sentimientos de soledad y otras dificultades espirituales. En 1961, la Iglesia expresó su
preocupación por estos jóvenes con la creación de un Departamento para los Militares (ahora
conocido como Ministerio a los Militares).
El Supervisor General Cross le encargó a H. D. Williams, su segundo asistente, que reuniera
una lista de correo de los miembros y amigos de la Iglesia de Dios que estuvieran en el servicio
militar y que empezara un programa de correspondencia. La primera lista llegó a casi mil
soldados. También les dedicó una sección en la revista oficial, que además concienció a la
membresía general sobre las necesidades de los militares15.
Así empezó uno de los ministerios más emocionantes y gratificantes. La Iglesia se interesó por
sus hijos e hijas y a la vez, obtuvo misioneros y evangelistas del evangelio en otras partes del
mundo. Era una nueva dimensión en la evangelización del mundo.
Cambio de guardia
James A. Cross terminó su mandato como supervisor general en la asamblea de 1962. Su
mensaje de apertura de la asamblea fue titulado, “Que la Iglesia hable”, donde exhortaba a una
vida y ministerio agresivos y concienzudos. Los servicios fueron muy optimistas e inspiradores.
La mayor parte de los negocios giraron en torno a los planes para el futuro de la denominación.
Era un cuerpo vibrante y unido como un ejército que avanza confiado en su misión.
Los hombres electos para llevar las riendas formaron una combinación interesante. Wade H.
Horton fue electo como supervisor general y A. M. Phillips resultó su primer asistente. Los
puestos restantes fueron ocupados por líderes departamentales: Charles W. Conn, quien llevaba
diez años como editor en jefe, se convirtió en el segundo asistente y C. Raymond Spain, quien
por los últimos cuatro años había servido como representante de campo de misiones, fue electo
como secretario-tesorero general. No se trataba de un nuevo rumbo para la Iglesia, sino de un
regreso a la vieja costumbre de escoger a los miembros del ejecutivo de entre los líderes
departamentales.
Wade H. Horton, el nuevo supervisor general, tenía más experiencia en las misiones que en la
supervisión de un estado. Como representante de campo (1952-1958) había tenido un ministerio
muy eficaz en muchas partes del mundo. Este hijo de Carolina del Sur había pastoreado en
varios estados y Washington, D.C., pero era más conocido por la calidad de su predicación.
Antes de que finalizara 1962, el Comité Ejecutivo perdió uno de sus miembros. Phillips
enfermó de gravedad durante uno de sus viajes oficiales. Aquel ministro enérgico trató de
continuar con sus labores, pero en noviembre cayó en cama, víctima de un cáncer incurable. El
24 de diciembre, en una Nochebuena nevada y fría, dio un testimonio final victorioso a su
familia y a los compañeros del Comité Ejecutivo que estaban a su lado y murió
tranquilamente16.
Dado que el Reglamento no disponía un procedimiento para llenar la vacante, sus
responsabilidades fueron divididas entre Conn y Spain. El Comité Ejecutivo completó su
término con tres miembros.
Decir que la Iglesia de Dios era como un ejército marchando a paso doble, significa que todos
sus departamentos iban al mismo ritmo. Sus diversos ministerios eran los organismos
especializados de un todo. Cada departamento obtuvo logros y contribuyó al progreso del
cuerpo. Era una falange organizada y coordinada en su esfuerzo por ganar al mundo para
Jesucristo. Tenían un mismo propósito.
Un superintendente para Europa
El rápido crecimiento de la obra en Europa ameritó que durante la asamblea de 1962 fuese
nombrado un superintendente. Estas iglesias estaban bajo la supervisión del Departamento de
Misiones Mundiales, pero no eran “misiones” tradicionales. Vessie D. Hargrave, cuya obra en
Latinoamérica era harto conocida, fue nombrado a esa posición. Éste ubicó su base de
operaciones en Basilea, Suiza, y desde ahí supervisó a las iglesias europeas. Su lógica era que el
centro suizo podía hacerle frente a las demandas de las obras sin favorecer a ninguna. Alemania
e Inglaterra tenían obras grandes y fuertes, mientras que las de Francia y España eran pequeñas,
aunque prometedoras. De esa manera la Iglesia de Dios se dio a la tarea de ganar al Viejo
Mundo.
Una imagen nueva para las publicaciones
Lewis J. Willis, el nuevo editor en jefe, hizo unas mejoras sorprendentes que modernizaron la
revista y la catapultaron a un lugar prominente entre las publicaciones cristianas. En enero de
1963 entraron en vigor los cambios aprobados por la asamblea de 1962: un nuevo diseño y arte,
el proceso de imprenta offset, el uso semanal de color y un aumento en la cantidad de las
páginas. La Asociación de Prensa Evangélica reconoció la excelencia del Evangel al otorgarle
en 1964 y 1965 varios premios, en particular con el de publicación eclesiástica del año. Las
mejoras en el diseño y contenido llevaron la revista a las cumbres del periodismo pentecostal.
Willis probó ser un excelente editor y organizó un equipo sólido. El resultado fue una de las
mejores revistas cristianas de la época. Contrató a dos excelentes asistentes que velaban por el
proceso de redacción. Duran M. Palmertree, un miembro de la Facultad de Lee, sirvió de 1963 a
1967. Luego vino Heinrich Scherz, quien en 1973 regresó a su natal Alemania como presidente
del Seminario Bíblico Europeo.
The Lighted Pathway también fue rediseñada bajo la dirección de Clyne W. Buxton, quien se
convirtió en editor en 1962. Buxton había servido como director de escuela dominical y
juventud de Alabama. En 1964 la Asociación de Prensa Evangélica reconoció su presentación y
contenido17. Pero la pobre circulación llevó a su cancelación en 1990. Ya había cumplido su
cometido.
Adiestramiento para el servicio
El Departamento de Escuela Dominical y Juventud hizo una contribución duradera para las
necesidades educativas de la Iglesia de Dios. En 1955 comenzó una serie de cursos de
capacitación que fueron adentrándose en otros temas como los métodos de enseñanza, el estudio
bíblico, doctrina, etc. Por esa razón su nombre fue cambiado a Departamento de Juventud y
Educación Cristiana18.
Este vigoroso brazo de la Iglesia patrocinó una Conferencia para el Adiestramiento de Líderes
del 19 al 23 de agosto de 1963, «para facilitar una capacitación más avanzada en la educación
cristiana a todas las personas que estén vinculadas con el ministerio educativo de la Iglesia»19.
Dicha conferencia fue llevada a cabo en el recinto universitario de Lee y dirigida a pastores,
líderes juveniles, maestros de escuela dominical y directores de educación cristiana. Cecil B.
Knight estuvo a cargo de una Facultad de diecisiete instructores con grados académicos
adecuados. Este adiestramiento intensivo atrajo a más de cuatrocientas personas. Los resultados
fueron buenos y marcaron otro paso hacia un mayor énfasis en la preparación para todos los
ministerios de la Iglesia. Desde ese momento todo fue encaminado hacia la imposición de
requisitos educacionales para los aspirantes al liderazgo dentro de la Iglesia de Dios.
El enlace nutritivo
El ánimo progresista de la Iglesia de Dios se manifestó en todas partes a medida que crecía la
demanda por evangelización y educación cristiana. La Junta de Evangelización de la Iglesia de
Dios Evangelio Completo del sur de África pidió ayuda para la evangelización. A finales de
agosto de 1963, el Comité Ejecutivo respondió con el envío de tres ministros prominentes a
Sudáfrica. Paul F. Henson, J. Frank Spivey y Albert H. Batts pasaron tres meses predicando en
cuarenta y cinco iglesias de Sudáfrica y Rhodesia (ahora conocida como Zambia y Zimbabue) y
ganaron a más de seiscientas almas20.
Hoy regresó el grupo de evangelistas que fue enviado a Sudáfrica en agosto. El Comité
Ejecutivo fue a recibirlos al aeropuerto. Los hombres trajeron informes brillantes de
sus viajes por separado a través de Sudáfrica. Ya los africanos están pidiendo otra
campaña para el año que viene. Inglaterra también ha pedido una21.
Cecil B. Knight y Donald S. Aultman viajaron a Sudáfrica durante la primavera de 1964 para
ofrecer una serie de conferencias de educación cristiana. Por 17 días enseñaron a más de 600
pastores y maestros y 2,500 miembros. Los sudafricanos pusieron por lema, «una educación
cristiana para cada Iglesia de Dios del Evangelio Completo»22.
Los norteamericanos olvidados
De 1962 a 1965 la Iglesia se enfocó en la búsqueda de métodos y rutas nuevas para la
evangelización. Una de estas rutas iba encaminada hacia alcanzar a los norteamericanos
olvidados: los amerindios. A decir verdad, era la renovación de un esfuerzo que había
comenzado varias décadas atrás. En 1948, la Iglesia patrocinó un ministerio encabezado por el
pastor R. P. Fields entre los nativos Seminola, Lumbi y Smiling del este de Carolina del Norte.
Muchos aceptaron el evangelio y formaron el núcleo de las misiones entre sus tribus. Una
iglesia organizada en el territorio de Saddle Tree creció a 70 miembros y en 1950 fue muy
influyente en el inicio de una congregación en Pembroke. Pronto hubo muchísimas iglesias en
otras comunidades indígenas de Carolina del Norte23.
En 1959 fue levantado un campamento en Pembroke para la convención de los indios. La
asistencia sobrepasó las tres mil personas. Millard Maynard, de la tribu lumbi, quien era un
ministro veterano, asistió con el desarrollo de un plan para evangelizar a los indios. Esto incluyó
a otras tribus del sureste, como los Chéroqui de Carolina del Norte y los Creek de Carolina del
Sur. Fue la semilla del ministerio que vendría a ser parte del Departamento de Evangelismo.
También se iniciaron esfuerzos de evangelización entre las naciones Sioux, Cheyenne y
Mandan de las Dakotas. Hilbert y Victor Nelson estuvieron a cargo de la obra en Dakota del
Norte y Dakota del Sur entre las décadas del cincuenta y sesenta. Estos hermanos dedicados
renunciaron a sus tierras de cultivo para trabajar con los indios. Su estación misionera estaba
ubicada en Eagle Butte, Dakota del Sur, cerca de Wounded Knee donde los Sioux enfrentaron
por última vez a los blancos. Otras misiones fueron establecidas en LaPlant y Dupree. La
evangelización rindió fruto entre los Sioux, una nación guerrera que ahora servía al Príncipe de
la paz. En 1963, el supervisor estatal Paul H. Walker escribió, «un grupo de indios Sioux que
estuvo oscurecido por el pecado, ahora tiene un Salvador y muchísimo gozo»24.
En 1963, la Iglesia extendió su ministerio a los Navajo y Zuni del suroeste. A principios de
año, W. M. Horton, supervisor de Nuevo México, comenzó una serie de cultos en la reserva
navajo cerca de Gallup. Los indios estaban hambrientos por la Palabra y un gran número aceptó
a Cristo. En mayo de 1963, Charles W. Conn, asistente del supervisor general, visitó las
reservas navajo y zuni junto con Horton y conversó con unos líderes que estaban considerando
la posibilidad de unirse a la Iglesia de Dios. Horton y Conn recorrieron gran parte del territorio
entre la frontera de Arizona y Nuevo México, donde oraron y compartieron con estos hermanos
y hermanas en Cristo.
En la tarde del 27 de mayo los dos ministros se reunieron con los representantes indios en
Gallup, Nuevo México. Conforme a su costumbre, los navajo le dieron al ministro de Tennessee
el nombre indio de, Hasteen Tse Nidzilii, que significa, ‘Hombre como una Roca’. Harry Begay
sirvió como intérprete durante la larga reunión donde catorce líderes decidieron unirse a la
Iglesia de Dios25.
Los indios se convirtieron en un campo misionero listo para la siega. Pronto se llevó a cabo
una convención en Two Wells, Nuevo México, al que asistieron muchos navajos. Por fin fueron
atendidos con propiedad.
Capítulo 29
DIMENSIONES DEL SERVICIO
Ministerios paralelos
Por lo general, el título de predicador o predicadora evoca la imagen de alguien que está al
frente de una congregación o evangelizando a una multitud. Pero hay muchas excepciones a la
regla. La carga del ministerio puede cobrar la forma de un misionero o una misionera que
abandona su tierra natal para llevar el evangelio a un lugar extranjero, o de un maestro o una
maestra dentro de un salón de clases.
El nuevo ministerio a los militares tuvo un ayudante natural: la capellanía militar. El supervisor
general Chesser fue el primero que impulsó el ministerio de la capellanía en 1952. Ese lúcido
pragmático vio las posibilidades de ese ministerio para aquellos que sentían el llamado a
predicar:
Hay una gran necesidad de hombres llenos del Espíritu Santo y consagrados que cumplan
las condiciones para convertirse en capellanes. Nuestra Iglesia no ha aprovechado
ese gran campo misionero. Nuestro Gobierno está solicitando capellanes calificados.
Ellos pagan los gastos, usted predica... Algunos de nuestros hombres ya cumplen los
requisitos; otros tendrán que invertir unos cuantos meses en el Colegio. ¿Habrá Dios escogido este método para llevar el
evangelio a todo el mundo?
Con un fervor inusual, Chesser apeló a la Iglesia de Dios a que respondiera a la necesidad de
influencias morales y religiosas para la nación, que después de la Guerra de Corea había entrado
en la Guerra Fría. Este ministerio no era nuevo, pues las fuerzas armadas de los Estados Unidos
han tenido capellanes desde 1775, incluso antes de que fuera formada la nación. La mayoría de
las denominaciones que tradicionalmente enviaban a los capellanes, no daban abasto para la
necesidad del momento, por lo que se abrió una puerta para grupos más pequeños.
Cada denominación es responsable de establecer los requisitos espirituales y de credenciales de
sus capellanes. El Gobierno no se entromete en el área religiosa, pero examina la preparación
educativa e idoneidad social de los candidatos. El Gobierno cumple su función clerical y las
iglesias velan por los asuntos espirituales.
En julio de 1958, seis años después del llamado de Chesser, Edward E. Shoupe, un nativo de
Ohio, fue el primer ministro de la Iglesia de Dios en ser aceptado como capellán de la Fuerza
Aérea. En 1961, James N. Layne de Chattanooga, Tennessee y Robert D. Crick de Carolina del
Sur fueron comisionados a la capellanía en el Ejército. Estos hombres desempeñaron un papel
en el desarrollo de la amplia gama de ministerios militares, incluidos los programas de retiros
espirituales. Crick estaba destinado a convertirse en el más conocido de los capellanes de la
Iglesia de Dios. Tras haber cumplido con sus años de servicio militar siguió colaborando con
este ministerio dentro de la denominación.
El cuarto capellán fue Richard Y. Bershon, de la costa noroeste. Esté fue de gran ayuda para
definir los intereses de la denominación entre los hombres y las mujeres de servicio2. Desde
entonces ha aumentado el número de capellanes en todas las ramas del cuerpo castrense. Estos
hombres y mujeres han sido muy eficaces en muchos lugares. La Iglesia de Dios ha recorrido un
largo camino desde su postura pacifista durante la Primera Guerra Mundial. Siempre ha
deplorado la guerra, pero no ha descuidado sus responsabilidades hacia aquellas personas que
sirven a su país.
Una asociación no planificada
Desde que la Segunda Guerra Mundial terminó en 1945, los misioneros de la Iglesia de Dios
en varias partes del mundo encontraron apoyo y compañerismo (y responsabilidades
adicionales) en una fuente inesperada. Tras el final del conflicto armado, los miembros de la
Iglesia de Dios en las fuerzas militares estadounidenses solían tomarse los fines de semana para
quedarse en las misiones. En esa compañía hospitalaria, tal y como dice la Escritura,
encontraban a padres, madres, hermanas y hermanos. Asistían a los servicios fuera de la base
donde, aunque no entendían el idioma, se identificaban con el espíritu y la sinceridad de la
gente.
Los militares adoraban, ofrendaban y ayudaban a los misioneros en los servicios. A cambio
recibían un apoyo y confraternización lejos de casa. Esa participación les permitía comprender
las realidades espirituales de sus entornos. Veían y se interesaban en las necesidades del pueblo
y de sus propios compañeros militares.
Los misioneros y los militares se apoyaban mutuamente. En algunos lugares era difícil
distinguir a unos de los otros. Muchos regresaron salvos o firmes en la fe gracias a estas
interacciones. Así fue que surgieron muchas congregaciones en las zonas devastadas por la
guerra. Era la mejor clase de colaboración espiritual.
Misioneros en uniforme
Las circunstancias desafortunadas a veces producen resultados afortunados. Tal fue el caso de
los jóvenes pentecostales que estuvieron activos en el servicio militar durante y después de la
Segunda Guerra Mundial. Fueron enviados a lugares extraños, lejos de sus familias y amigos.
Sin embargo, esto tuvo un resultado beneficioso pues empezaron a reunirse en confraternidades
pentecostales. Esos grupos salvaron a muchos de la soledad y vicios destructivos. Los militares
de la Iglesia de Dios encontraron que los lazos del hogar y de la iglesia eran lo suficientemente
fuertes para mantenerlos y alimentarlos en el extranjero. Percibieron las necesidades de sus
compañeros de servicio y se convirtieron en evangelistas. Percibieron las necesidades de la
gente y se convirtieron en misioneros. Así que, esa cooperación espontánea de finales de la
Segunda Guerra Mundial se convirtió en un proyecto más uniforme durante la década del
sesenta.
Una de las obras más prodigiosas fue llevada a cabo en Europa por un veterano que decidió
ministrar entre los soldados. Su nombre era J. Don Amison, oriundo de Panamá City en Florida,
quien conmovido por las necesidades de los soldados y el pecado rampante en tantas partes del
mundo, solicitó ante la Junta de Misiones que se le enviara a Europa como misionero. Su
petición fue rechazada por falta de fondos, así que se fue por su propia cuenta. Con esas
precarias condiciones, similares a las de cualquier otro misionero, Amison regresó solo a
Alemania en enero de 1961. Su esposa, Wilma, y su pequeña familia se le unirían más tarde.
Militares de todas partes de Europa asistieron a un servicio celebrado en el pueblito de
Krehwinkel, Alemania, el 22 de febrero de 1961. Después, animado por Walter Lauster, en
Sarre, Lamar McDaniel, en la Escuela Bíblica Alemana (quien le hospedó al principio) y con la
ayuda del Capellán Robert D. Crick, Amison viajó por las bases militares organizando cultos y
tuvo un éxito inmediato.
Amison comenzó una revista para los militares titulada, On Guard (En guardia), donde
anunciaba sus esfuerzos evangelistas. Fue recibido con tanto entusiasmo que para finales de
1961 había organizado unas diez confraternidades3. Estos grupos, aprobados por el capellán de
la base, se reunían en hogares o rentaban algún edificio cercano. Entre sus líderes se destacan B.
R. Butler, en Évreux, Francia y O. M. Shepard, en Mannheim, Alemania. El aumento en las
responsabilidades culminó con la creación de un consejo que ayudaba a Amison con su esfuerzo
evangelista. Sus miembros eran una combinación de ministros y militares: Capellán Robert D.
Crick, Capellán James N. Layne, Coronel Lawrence B. Owens, Leon Groover, Paul Bright,
Frank R. Shearer, padre, Lee Butcher, Robert Seyda, hijo, Marvin C. Freeman, B.R. Butler,
Vessie D. Hargrave y William D. Alton
El programa estaba enfocado en suplir las necesidades espirituales de todo el personal militar,
no en ganar adeptos para la Iglesia de Dios. Aquellas personas que asistieran a las actividades y
los cultos serían tratadas con hermandad y no presionadas a unirse a la denominación anfitriona.
Era una obra por el Reino de Dios para ayudarles a mantener su fe en medio de las dificultades
y la soledad de la vida militar.
Un paso de gran importancia fue el inicio de programas de retiros espirituales. En septiembre
de 1962, Charles W. Conn, recién nombrado director de la obra del servicio a los militares, el
Capellán Crick y Amison hicieron los arreglos con la Capellanía del Ejército para organizar un
retiro para el personal militar de la Iglesia de Dios. La petición fue aprobada y el retiro fue
pautado para el otoño de 1963.
Amison había logrado su cometido y regresó a los Estados Unidos antes de que comenzara
dicho retiro. Fue reemplazado por G. A. Swanson, natural de Arizona y su esposa Treasure.
El primer retiro de la Iglesia de Dios para los militares se celebró en Berchtesgaden, del 9 al 13
de septiembre de 1963 y estuvo a cargo del Capellán Robert D. Crick. Los 181 participantes
provenían de Alemania, Francia, Suiza, Inglaterra y Libia. El retiro fue celebrado en las
espectaculares montañas de Obersalzberg, el otrora refugio de Hitler durante la Segunda Guerra
Mundial. Todos los servicios fueron celebrados en el Hotel del General Walker, que en el
pasado albergó a la crema y nata del ejército nazi. Después de la guerra fue remodelado como
un lugar de recreación para los soldados americanos y donde en cada invierno se llevaría a cabo
el retiro4. Era una ironía justa.
El frente asiático
Mientras las confraternidades militares prosperaban en Europa, otros programas eran
implementados al otro lado del mundo. A principios de 1952, Robert Orr inició una
confraternidad en la base aérea de Misawa, en la isla de Honshu en Japón. Orr fue trasferido a
Alemania donde continuó con su obra. La rotación militar a veces fortalecía o debilitaba a estos
grupos.
En 1961 George F. Matheny se hizo cargo del grupo de Misawa. A través del sistema de
rotación recibió a León Groover, quien había sido instrumental en la obra de Europa y se
convirtió en su ayudante. Al principio, los servicios de adoración eran celebrados en el hogar de
Matheny, pero luego decidieron conseguir un edificio5. En dos ocasiones Matheny solicitó una
extensión de su servicio en Japón para asegurarse de que el grupo tuviera sus facilidades. El
grupo compró un terreno en la comunidad militar y construyó un edificio pequeño6. Los
militares pusieron su propiedad a nombre de la Iglesia de Dios de Japón para que en caso de que
desapareciera su grupo, pudiera ser utilizado para la obra misionera. El misionero L. E. Heil fue
de gran ayuda porque era un constructor experimentado.
En 1958 se organizó una confraternidad en Fukuoka, en la isla sureña de Kyushu; no obstante,
este grupo nunca creció tanto como la iglesia de Misawa.
Okinawa
En 1963 fue organizada otra confraternidad en Okinawa, la isla más grande del archipiélago
Ryukyu que está al sur de Japón. El grupo fue organizado el 17 de abril de 1963 en Naha por
Jack Landers, Douglas Lane, Don Prewitt y Lucas Matthews7. Estos soldados cristianos
trabajaron con diligencia entre sus colegas militares y en tanto les fue posible testificaron entre
los ryukyuanos, cuya religión principal es el sintoísmo. Tales esfuerzos eran comunes entre los
militares pentecostales, pero tuvieron más éxito en otras partes de Asia.
A los tres meses de haberse iniciado la confraternidad de Okinawa, el director de los militares,
Charles W. Conn, vino a visitarles de improviso el 2 de julio, para intervenir a favor de un joven
aviador que estaba siendo discriminado por sus creencias religiosas. En medio de esta situación,
el director se reunió con la mayoría de los miembros de la hermandad y quedó impresionado
con su seriedad y dedicación8.
Conn regresó en la primavera siguiente a participar en el primer retiro de la hermandad,
llevado a cabo del 12 al 15 de abril de 1964. Fue un momento tan espiritual que así lo describe:
Okinawa. La iglesia de nuestros militares ha cumplido su primer aniversario. Unos
cien estuvieron presentes durante mi predicación esta mañana. Luego tuvimos un
almuerzo en la iglesia; era como un regreso a los Estados…Esta noche tuvimos una
gran multitud…el Hermano Landers y el grupo aquí son muy espirituales, muy
consagrados9.
Comienzo coreano
La Iglesia de Dios en Corea es el resultado de la labor de los militares tras la Guerra de Corea
de 1950-1953. Muchos sintieron una carga por este pueblo amigable que vivía en la miseria y el
sufrimiento. Lo primero fue abrir orfanatorios para la gran cantidad de huérfanos que vivían en
las calles, los cuales en su mayoría fueron concebidos por soldados americanos y mujeres
coreanas. La guerra dejó una huella de miseria y devastación en la tierra. Los soldados
estacionados en Corea del Sur no estaban acompañados por sus esposas o familias, porque
vivían en un estado de alerta constante. Al norte del paralelo 38 estaba la amenazante,
beligerante, temible y comunista Corea del Norte.
Una compañía estableció el “Orfanato del Ángel” donde recogió a setenta huérfanos. Un
soldado envió esta carta: «Oren para que los que aquí estamos dejemos una impresión favorable
en el pueblo coreano, para que sepan que de América todavía salen muchos cristianos
buenos»10.
Joseph L. Comer, un joven aviador de Georgia que llegó a Corea del Sur en 1962, se entregó
de lleno a aprender el idioma y en seis meses empezó a predicar entre el pueblo11. Éste su unió
con los californianos Frank T. Stansell y Richard A. Jackson y otros para llevar a cabo la labor
misionera de la Iglesia de Dios12.
El Capellán Richard Y. Bershon también fue asignado a Corea del Sur y colaboró en la obra.
En abril de 1964, el Director Conn viajó a reunirse con los militares. El encuentro fue
programado como un retiro completo, pero la llegada del monzón deterioró el clima. Sin
embargo, un grupo de cinco soldados cristianos se reunieron en el Octavo Centro de Retiros del
Ejército en Seúl. También asistió Kim Doo Hwan, un joven ministro coreano que había
conocido a la Iglesia de Dios a través de los militares y quien se convertiría en el pastor de la
iglesia. Los hombres adquirieron una propiedad en el sector de Moon Lae Dong, cerca del
aeropuerto Kimpo en Seúl. Sobre este comienzo modesto fue afirmada la Iglesia de Dios.
Un año más tarde, el 1º de octubre de 1965, Conn, acompañado por Lewis J. Willis, regresó a
Seúl para oficializar la iglesia. La carpa estaba llena de adoradores, ocho de los cuales se
unieron a la iglesia. Kim Doo Hwan, cuyo nombre fue americanizado como David Kim, fue
nombrado pastor de la congregación y supervisor de la obra13. El templo estuvo listo antes del
fin de año y nuevos obreros se unieron a la Iglesia de Dios Coreana.
La iglesia creció rápidamente y se convirtió en una de las obras más fructíferas del Lejano
Oriente. En 1966, Kim se trasladó al Colegio Lee y la obra quedó bajo la supervisión de Yung
Chul Han, un ministro joven y muy dedicado. La Junta de Misiones hizo su nombramiento
permanente en 1970. La Iglesia de Dios ha tenido un ministerio muy eficaz en la República de
Corea.
Bajo el liderazgo de Yung Chul Han fue fundada una universidad bíblica en Seúl y varias
iglesias a través del país. En 1976 hubo treinta y cinco iglesias organizadas, once misiones y
casi seis mil miembros14.
En casa
La asamblea de 1964 impulsó los avances de la Iglesia. El Comité Ejecutivo fue ampliado a
seis miembros y se adoptó un procedimiento para llenar cualquier vacante que surgiera debido a
muerte o incapacidad como había sucedido en 1962. Los nuevos miembros del comité fueron R.
Leonard Carroll y Ralph E. Williams, además de Vessie D. Hargrave, director de misiones
mundiales. El supervisor general Horton dividió sus tareas entre los miembros del comité para
que el ejecutivo estuviese representado en cada aspecto de la Iglesia. El supervisor general
fungiría como presidente honorario de todas las juntas y los comités y el resto de los miembros
serviría como un enlace
También el Concilio Supremo se convirtió en el Concilio Ejecutivo, pues algunos consideraban
que su nombre original no concordaba con sus funciones. No cambió su composición ni
carácter15(Comité Ejecutivo más los Doce).
La Banda de Damas Voluntarias fue convertida en un departamento nacional16. Esta
organización había sido una gran ayuda por más de 30 años, pero no tenía una directora ni una
junta. Ellen B. French fue nombrada para el cargo de secretaria ejecutiva. Junto a su esposo C.
E. French, había servido en el campo misionero en la India, Puerto Rico, Haití, República
Dominicana y Perú. La esposa del supervisor general es su presidenta honoraria y la junta está
compuesta por las otras esposas de los miembros del Comité Ejecutivo.
Victoria alemana
Durante la asamblea siguió la planificación de retiros militares en los campos misioneros. El
Ministerio a los Militares estaba en pleno apogeo como una de las mejores oportunidades para
evangelizar. Este nuevo alcance fue promovido con tanto vigor y entusiasmo que en 1964 el
director le dio la vuelta al mundo dos veces para llevar seminarios y conferencias a las tropas
estacionadas en Turquía, Vietnam, Corea, Filipinas, Alemania y Japón. La ironía es que las dos
áreas principales eran Alemania y Japón, los viejos enemigos de los Estados Unidos. En cada
uno de esos países hubo visitaciones divinas.
El retiro celebrado en Alemania del 7 al 10 de septiembre de 1964 tuvo una asistencia de 235
militares, 50 más que el año anterior. Fue un encuentro memorable sobre todo debido a la
presencia de Herman Lauster. Era quizá la mayor ironía de aquel retiro llevado a cabo en
Obersalzberg. El anciano misionero que había desafiado a Hitler en los días malos de los nazis,
ahora estaba predicando en el “nido del águila” frente a militares estadounidenses. Durante su
sermón, titulado, “La armadura de Dios”, habló sobre las pruebas que vivió durante la pesadilla
nazi.
Entonces, en medio del sermón, el héroe de la fe tuvo que detenerse: «Mi corazón está
debilitándose; no puedo continuar. Que Dios les bendiga. Amén». Su corazón, que con tanta
fuerza había latido en la obra del Señor, se detuvo. Lauster murió en el púlpito, rodeado de sus
seres queridos y amigos. Fue una muerte victoriosa para un líder valiente17. Su nuera y biógrafa
escribió lo siguiente:
Durante el transcurso de su sermón, Herman llevó a los fieles a través de un recorrido de su azarosa vida. Regresó a los
lugares altos donde se había encontrado con Dios de un modo poderoso y personal. Fue un sermón victorioso…Su
sepelio fue llevado a cabo en el pueblito de Krehwinkel. Cientos de dolientes vinieron a despedirlo. Al final del entierro,
en algún lugar de la ladera verde, resonó una trompeta y un poderoso guerrero fue puesto a descansar18.
Victoria japonesa
Del 23 al 26 de noviembre de 1964 se llevó a cabo el retiro en Japón, el cual fue otro
testimonio de la providencia de Dios. Cincuenta y ocho militares provenientes de Japón, Corea,
Taiwán, Okinawa y Filipinas, se dieron cita en la pintoresca ciudad de Hakone19. Esta ciudad
encantadora está ubicada en lo alto de las montañas del Parque Nacional Fuji-Hakone-Izu, muy
similar a Berchtesgaden en Alemania. Sus aguas termales y clima agradable proveen un
hermoso lugar de descanso. Era perfecto para que los militares repararan sus corazones y
mentes. Los servicios se llevaron a cabo en un centro vacacional.
Los militares compartieron unos testimonios que parecían sacados del Libro de los Hechos.
Algunos tuvieron que hacer sacrificios para llegar al retiro. La confraternización les ayudó a
librarse del estrés y recibir las bendiciones espirituales.
Bajo la dirección del Capellán Richard Y. Bershon, el retiro fue una mezcla de deber militar y
oportunidad misionera. Antes de que terminara ya había planes para el próximo. Esta ocasión
coincidió con el Día de Acción de Gracias y los jóvenes disfrutaron de una cena preparada por
los anfitriones japoneses. Tenían muchas cosas para agradecerle a Dios.

Capítulo 30
MANOS POR TODO EL MUNDO
Evangelización por medio de fusiones
La Iglesia de Dios fue organizada en Grecia, Portugal, Holanda, Ghana, Siria y Antigua en
1965. Esta expansión fue lograda por medio del recibimiento de congregaciones locales en esos
países. Muchas eran pequeñas, pobres y necesitaban hacerse miembros de una organización
mundial. La unión con la Iglesia de Dios les permitía ampliar su evangelización. Por otro lado,
la Iglesia de Dios ganaba acceso inmediato a tierras que de otra manera permanecerían cerradas
por años.
Esa fue la manera en que el movimiento pentecostal alcanzó a la mayor parte del mundo. Las
congregaciones pequeñas experimentaban el bautismo del Espíritu Santo en sus países sin
haberse enterado del tremendo avivamiento que estaba arropando al mundo. Así como el imán
atrae al metal, estas congregaciones independientes poco a poco fueron atraídas por la
comunión y fortaleza de la Iglesia de Dios. Estos pequeños comienzos eran nutridos y
fortalecidos hasta convertirlos en un fundamento sólido para evangelizar a sus naciones. De esta
forma, los grupos locales pasaron a ser parte de un todo y a la vez se adelantó la evangelización
del mundo.
En 1965 la Iglesia de Dios dio importancia, no solamente a la evangelización en otras partes
del mundo, sino también en las áreas desatendidas de la nación americana. Aunque parezca
extraño, las grandes ciudades representaban un reto para una Iglesia que había comenzado en
las zonas rurales y ciudades pequeñas. Tenía muy poca o ninguna presencia en muchas de las
áreas metropolitanas de los Estados Unidos.
A tales fines, en 1965 comenzó un programa de evangelización metropolitana. Evangelistas
veteranos fueron enviados a ciudades como Chicago, Filadelfia, Milwaukee, Denver, Boston y
Nueva York. En algunas partes ya existían congregaciones vigorosas, pero faltaba mucho para
alcanzar a las masas.
Ray H. Sanders en Chicago y Denver, Gerald Johnson en Milwaukee y J. D. Golden en Nueva
York tuvieron mucho éxito. Sin embargo, faltaba mucho por hacer para dejar una huella
duradera. La verdad es que el mundo todavía esperaba escuchar el evangelio de Jesucristo.
El 14 de diciembre de 1965 el Comité Ejecutivo convocó a una reunión a todos sus miembros
anteriores. Estos líderes fueron llamados a servir como un “consejo asesor” que compartiera sus
conocimientos y experiencias en el manejo de los asuntos de la Iglesia. No era un órgano
ejecutivo, sino consultivo y honorario. Era la primera vez que se echaba mano de la experiencia
de los ex miembros del Comité Ejecutivo. De los trece consejeros elegibles, solamente once
estuvieron presentes. El grupo fue debidamente constituido y señalada una reunión anual para el
futuro: J. H. Walker, padre, John C. Jernigan, Zenón C. Tharp, Houston R. Morehead, James A.
Cross, Earl P. Paulk, padre, A. V. Beaube, J. D. Bright, Paul H. Walker, R. R. Walker y H. D.
Williams. Los miembros actuales eran Wade H. Horton, Charles W. Conn, C. Raymond Spain,
R. Leonard Carroll, Ralph E. Williams y Vessie D. Hargrave1.
Liderazgo experimentado
Los delegados que asistieron a la asamblea de 1966, celebrada del 10 al 15 de agosto en
Memphis, compartían la impresión de que las cosas marchaban bien. Charles W. Conn fue
electo como supervisor general después de haber servido como asistente por cuatro años. Las
siguientes personas fueron seleccionadas al Comité Ejecutivo: R. Leonard Carroll, primer
asistente del supervisor general; C. Raymond Spain, segundo asistente del supervisor general y
Ray H. Hughes, tercer asistente del supervisor general. Ralph E. Williams fue reelecto como
secretario-tesorero general y Vessie D. Hargrave como director de Misiones Mundiales. No
hubo sorpresas ni caras nuevas; estas elecciones habían sido anticipadas por un año. Parece que
los delegados no estaban dispuestos a tratar algo diferente. Algo similar sucedió con la elección
del Concilio de los Doce, donde solamente hubo un nuevo miembro. En su discurso de
aceptación, el Supervisor General Conn declaró:
Creo que estamos en el umbral de la grandeza…La Iglesia de Dios ahora tiene la fuerza, el
impulso y la dirección por la que tanto oraron, anhelaron y lloraron nuestros antepasados.
Tenemos la responsabilidad de lograr en nuestros días lo que ellos anhelaron en sus tiempos2.
Una reserva de talento
La asamblea de 1966 en cierta medida estuvo más enfocada en la gente que en los problemas.
Los laicos fueron involucrados en los asuntos de la iglesia. Se les permitió que tomaran parte en
las sesiones del Concilio General y que utilizaran su derecho a expresarse en el piso de la
Asamblea General. Esta tendencia había cobrado auge en los últimos años. La asamblea creó
una Junta Nacional de Laicos, justificado como, «la evangelización de nuestro tiempo requerirá
los esfuerzos conjuntos de todos los miembros de la Iglesia»3. Los laicos eran como una reserva
que había sido pasada por alto, descuidada o relegada a un papel secundario. Pero de ahora en
adelante sería aprovechada al máximo. Los primeros miembros de la Junta fueron: Lynwood
Maddox, un abogado de Atlanta; Charles R. Beach, profesor en el Colegio Lee; Arthur Hodge,
empresario de Mississippi; H. A. Madden, un empresario de Carolina del Sur; y J. D. Silver otro
hombre de negocios de Tennessee4.
Cae la pared divisoria
El asunto de los derechos humanos fue tratado con gracia y valentía. Durante cuarenta años,
desde 1926, la Iglesia de Dios había estado dividida en dos grupos: negros y blancos. Aunque
mantenían una fraternidad, cada uno tenía sus propias funciones y mantenía una distancia
respetuosa del otro. Los miembros negros tenían un supervisor nacional, una asamblea nacional
y sus propios supervisores estatales. La única excepción era la Asamblea General donde todos
los ministros ordenados tenían igualdad de derechos, en cuanto a voz y voto, en la toma de
decisiones y elección de los oficiales. Así había sido desde las primeras asambleas. No obstante,
los negros tenían que sentarse en una sección aparte.
La asamblea de 1966 recomendó que se eliminara esa discriminación racial. El ambiente había
sido preparado desde 1964, cuando se adoptó una fuerte, “Resolución sobre los Derechos
Humanos”, que reconocía la dignidad y el valor de cada individuo. Ésta declaraba que, «a
ningún ciudadano estadounidense debe privársele, debido a su raza o religión, de su derecho a
adorar, votar, descansar, comer, dormir, ser educado, vivir y trabajar de la misma manera que
otros ciudadanos»5. La resolución también conllevaba un peso espiritual, pues, «ningún
cristiano debe manifestar una actitud pasiva cuando los derechos de otros estén en peligro».
El liderazgo de la Iglesia de Dios trabajó fuertemente para que esa resolución fuera una
realidad. Otra resolución fue adoptada con la intención de eliminar la separación étnica o racial
dentro de la Iglesia de Dios6. De inmediato serían eliminadas todas las referencias a la raza o el
color, así como cualquier otra barrera que apareciese en todos los registros de la Iglesia de Dios.
A partir de entonces, todos los miembros estaban en libertad de asistir o hacerse miembros de
cualquier congregación local, conferencia, convención o colegio. Las congregaciones podían
expresar su preferencia pastoral sin tomar en cuenta su raza o color y de igual manera, los
ministros podían escoger a sus supervisores estatales o regionales.
En un momento en que otras denominaciones todavía discutían estos elementos básicos de los
derechos humanos, la Iglesia de Dios actuó sobre los mismos positiva y determinadamente. El
muro que sin pensarlo fue erigido en 1926, fue derribado en 1966. Los problemas no fueron
resueltos de la noche a la mañana, pero la Iglesia estaba decidida a mejorar. Desde el principio,
su hermandad ha estado fundada sobre el amor y eso a pesar de estar ubicada en el sur y de que
en sus filas hubo extremistas y racistas, tanto negros como blancos. Los muros derribados tienen
esquinas filosas que deben ser alisadas. Para esto, el Comité Ejecutivo nombró al ministro
veterano H. C. Poitier como embajador especial para los miembros afroamericanos. Esta
posición sería una medida temporal hasta que se completara el proceso de unificación.
Harcourt Garfield Poitier (1904-1990) era estimado como una persona sincera y de carácter.
Nacido en 1904 en ArthursTown, en las Isla Cat de las Bahamas, se mudó a Florida donde a
temprana edad se naturalizó como ciudadano estadounidense. A los dieciocho años se convirtió
a Cristo y comenzó a predicar de inmediato. Recibió su primera credencial con la Iglesia de
Dios en su vigésimo quinto cumpleaños, el 31 de julio de 1929 y fue ordenado el 10 de junio de
1945. La mayor parte de su ministerio transcurrió en Florida, donde organizó doce iglesias.
Poitier era conocido por su temperamento y bondad, que bien le valían el título de caballero. Su
franqueza era muy reconocida en la Iglesia de Dios. La prueba estaba en los logros de sus hijos
que incluían a tres ministros, esposas de dos pastores y tres maestros. Con esas raíces profundas
en la Iglesia y esos intereses creados en su futuro, era el candidato ideal para asesorar a los
miembros en su transición hacia la verdadera unidad cristiana.
Retiros para los ministros
La Iglesia estaba preocupada por el bienestar y la capacitación de sus ministros, así que
encaminó una serie de programas para su enriquecimiento. En 1967 la mayoría de los estados
añadió un retiro ministerial a su calendario. El Comité Ejecutivo propuso que los supervisores
organizaran un tiempo de descanso e inspiración que contrarrestara los efectos negativos de las
presiones de la vida moderna sobre sus ministros. Esta propuesta fue presentada en una reunión
llevada a cabo el 10 de enero de 1967. Antes de que finalizara el año se habían celebrado 22
retiros. Desde entonces ha sido una actividad esperada en cada estado7.
Los ministros comprendieron que era beneficiosa la invitación de Jesús: «Venid vosotros
aparte, a un lugar desierto, y descansad un poco» (Marcos 6:31). Los retiros eran celebrados en
lugares que invitaban al relajamiento y con amplias oportunidades para el esparcimiento. Estaba
prohibido hablar de negocios y los predicadores recibían una tregua de sus tensiones cotidianas.
Poco a poco sus emociones eran restauradas por la mano sanadora del descanso y fortalecidas
por la confraternización.
Las sesiones matutinas trataban sobre temas de interés y en las noches celebraban cultos de
adoración. El resto del día era para descansar y recrearse. Los resultados fueron tan saludables
que también se iniciaron retiros para las esposas de los ministros y otros grupos.
La visión indonesia
La Iglesia de Dios tardó en realizar su sueño de tener una misión en Indonesia, pero cuando al
fin lo logró, superó todas sus expectativas. En 1955, Dalraith N. Walker salió como misionero
hacia la nueva república isleña. Allá trabajó junto con Ho L. Senduk y la Iglesia Betel del
Evangelio Completo, la cual había sido organizada en 1952. Wade H. Horton también había
visitado y predicado en varias de las islas junto a Senduk y Walker. Estos esfuerzos no lograron
algo inmediato y se desvaneció la visión.
La República de Indonesia consta de las antiguas Indias Orientales Holandesas, un vasto
archipiélago de tres mil islas, esparcidas a lo largo de 4,828 kilómetros al sur del ecuador. Eran
las legendarias Islas de las Especias. La colonia obtuvo su independencia de los Países Bajos en
1949 y se estableció a sí misma como la República de Indonesia en 19508. El pueblo indonesio
sentía una gran desconfianza hacia los europeos y norteamericanos, pues hacía poco habían
logrado independizarse de la dominación occidental. Además, en un momento consideraron el
comunismo. Todos esos factores demoraron las esperanzas de la Iglesia de Dios.
Ho L. Senduk y su esposa visitaron los Estados Unidos en 1958 y se unieron a la Iglesia de
Dios. Desde ese momento trabajaron para unir a la Iglesia Betel del Evangelio Completo con la
Iglesia de Dios. El sueño se convirtió en realidad en 1967 cuando Indonesia rompió sus lazos
con el comunismo internacional.
En una gira por Indonesia, James L. Slay fue informado sobre el deseo de la Iglesia Betel de
amalgamarse con la Iglesia de Dios. El Supervisor General, Charles W. Conn, salió para
Indonesia en febrero de 1967 y más tarde se le unieron C. Raymond Spain y W. E. Johnson.
Spain se encontraba en Asia en asuntos relacionados con el ministerio a los militares, al cual
había sido recientemente asignado; W. E. Johnson era el presidente de la Junta de Misiones
Mundiales.
El 2 de febrero de 1967, los tres norteamericanos se reunieron con Senduk y su comité
ejecutivo en Yakarta, la capital. Las negociaciones fueron muy productivas y exitosas, a pesar
de las diferencias culturales, las dificultades con el idioma y el gran abismo geográfico que
separaba a los dos grupos. Estados Unidos e Indonesia están en lugares geográficos opuestos del
mundo, Oeste y Este, uno es espiritualmente mahometano y el otro un cristiano nominal.
Los artículos de amalgamación fueron redactados después de que los americanos visitaran a
varios oficiales, ministros y un sinnúmero de congregaciones locales. El supervisor general
informó a la Iglesia:
Redactamos los artículos de amalgamación cuidadosamente. Fue una noche memorable (5 de febrero) cuando nos
reunimos en el hogar del hermano Ho para refinar y firmar el documento. Debido a un apagón eléctrico, tuvimos que
trabajar a la luz de las velas. Después de firmar, nosotros, los americanos, y los hermanos indonesios, juntamos nuestras
manos en un círculo, alrededor de la mesa donde estaba el documento y oramos para que Dios bendijera nuestra unión9.
De parte de la Iglesia de Dios firmaron: Charles W. Conn, supervisor general, C. Raymond
Spain, segundo asistente del supervisor general y W. E. Johnson, presidente de la Junta de
Misiones Mundiales. De parte de la Iglesia Betel del Evangelio Completo firmaron: Ho L.
Senduk, supervisor nacional, Sean King, asistente del supervisor, Ong Ling Kok, primer
secretario, Khoe Soe Liem, segundo secretario y A. I. Pelealu, tesorero. El cuerpo indonesio
tomó el nombre inglés de, Bethel Full Gospel Church of God (Iglesia de Dios Betel del
Evangelio Completo) y en indonesio, Gereja Bethel Indonesia.
La iglesia indonesia estaba compuesta por 71,127 miembros distribuidos en 431
congregaciones en las siete islas principales: Java, Sumatra, Borneo, Célebes, Molucas, Timor
Oriental10 y Nueva Guinea Occidental. Las condiciones de la fusión estipulaban que la Iglesia
de Indonesia sería autóctona, sus ministros serían miembros del Concilio General Internacional
de la Iglesia de Dios y el supervisor indonesio sería parte del Concilio Ejecutivo Internacional.
Del mismo modo, los ministros de la Iglesia de Dios serían miembros del Concilio de Ministros
Indonesios y el supervisor general sería miembro del Concilio Ejecutivo de Indonesia11.
Ho L. Senduk fue el latido de la labor indonesia. Tanto él como su esposa, Helen Theska, eran
de ascendencia china, llevaban toda su vida en el cristianismo y hacía mucho que habían
recibido el bautismo del Espíritu Santo. El mensaje cristiano llegó a la Indonesia musulmana a
través de misioneros católicos (1511) y protestantes (1605). Mientras Indonesia fue una colonia
holandesa, la religión cristiana experimentó un crecimiento considerable, sobre todo entre las
clases altas de la sociedad. Pero nunca fue una nación cristiana, pues en las islas dispersas
predominaban las religiones orientales.
El mensaje pentecostal llegó a las Indias Orientales Holandesas en la primavera de 1921 a
través de dos evangelistas holandeses-americanos que provenían de Seattle. Sus nombres eran
C. Grosebeek (43 años) y D. van Klaveren (40 años), quienes predicaron en varias ciudades de
Java y obtuvieron unos resultados maravillosos. Senduk recibió el bautismo del Espíritu Santo y
ayudó a construir una obra pentecostal. Éste adquirió cierta prominencia al involucrarse con
otras causas cristianas, como la Sociedad Bíblica de Indonesia. Era un líder natural y Dios usó
sus dones ampliamente.
Tras la fusión, la Iglesia de Dios dirigió su atención hacia la República. El programa de los
jóvenes (YWEA) construyó un seminario en Yakarta, a donde fueron enviados los
misioneros/maestros W. H. Pratt y Larry Bonds. Los líderes se visitaban a menudo y eso
profundizó la unión entre ambas denominaciones. Varios estudiantes indonesios se matricularon
en el Colegio Lee. De esa manera la Iglesia de Dios extendió la diestra de la hermandad al otro
lado del mundo. Al mismo tiempo descubrió un mundo exótico y corazones amables.
¿A dónde se fueron los muchachos?
En 1960 los Estados Unidos entró en una de las guerras más divisivas de su historia: Vietnam.
La nación nunca comprendió las razones que llevaron a este conflicto. Una de las canciones más
conocidas en contra de la guerra preguntaba, “¿A dónde se fueron los muchachos?”. Esa
división se hizo sentir en la Iglesia de Dios, pues muchos de sus jóvenes fueron reclutados. La
Iglesia trató de ministrarles a través de sus capellanes y el Departamento de los Militares.
En 1967, Charles W. Conn, supervisor general, W.E. Johnson, presidente de la Junta de
Misiones Mundiales y C. Raymond Spain, director ejecutivo del Departamento de los Militares,
pasaron por Vietnam en su viaje hacia Indonesia. Conn había visitado el país en dos ocasiones
anteriores en su calidad de director de los militares, pero esta vez era más apremiante debido a
la confusión provocada por el conflicto. El 31 de enero la delegación fue recibida en el
aeropuerto de Saigón por tres capellanes jefes, un representante de la embajada estadounidense
y tres capellanes de la Iglesia de Dios, estacionados en la zona de guerra: Robert Crick, James
Layne y David Cavin.
La delegación fue llevada a los hospitales del campo donde hubo bajas estadounidenses,
vietnamitas y del Frente de Liberación Nacional de Vietnam. Allí tuvieron la libertad de
reunirse en privado con los hombres. Durante la gira, los ministros se reunieron con los
soldados para aclarar las razones del involucramiento estadounidense en la guerra. A su regreso
a los Estados Unidos continuaron con esas reuniones informativas.
C. Raymond Spain (1915-1995) fue un excelente director y de hecho, fue quien cambió el
nombre de departamento a Ministerio a los Militares. Como director ejecutivo, se le permitió
entrar en la zona de combate en Vietnam a orar con los soldados. Spain tenía una apariencia
juvenil que le permitía identificarse con los militares. Fue una figura paternal que expandió el
programa de retiros, campamentos y seminarios para el personal militar alrededor del mundo.
Su eficacia fue la nota sobresaliente de su servicio a la Iglesia de Dios. Su deleite era
transparente y contagioso. Aunque fue un evangelista muy popular en las convenciones y había
servido como supervisor de varios estados, siempre tuvo en alta estima su labor con los
militares.
“Perpetuar Pentecostés”
El Domingo de Pentecostés de 1967, la Iglesia de Dios celebró una campaña a nivel nacional
denominada, “Perpetúa Pentecostés”. La revista The Evangel publicó una edición especial para
que las congregaciones llevaran a cabo evangelismo casa por casa. En la tarde del 8 de mayo,
cientos de creyentes salieron por las calles a llevar sus testimonios y literatura. Fueron visitados
casi un millón de hogares. El éxito fue medido por los testimonios de aquellos que recibieron el
bautismo pentecostal. El esfuerzo masivo fue una bendición en diversas maneras, especialmente
en las relaciones públicas.
Esta campaña fue imitada por otros países, como Sudáfrica. Existía una preocupación real por
la perpetuación de la doctrina y experiencia pentecostal. La Iglesia sentía que el avivamiento
pentecostal estaba en su momento más oportuno. La Iglesia de Dios no debía fallar en llevar el
evangelio a tantos lugares como fuera posible.
Esta preocupación se mostró en otras formas. En 1967, se hizo un estudio para determinar
cuántos miembros habían recibido el bautismo del Espíritu Santo. Los resultados indicaron que
solamente el 61 % lo había experimentado12. La Iglesia quería ser pentecostal en doctrina y
experiencia. Esta campaña pretendía que Pentecostés volviera a ser un estilo de vida.

Capítulo 31
PAZ Y PROGRESO
Mejoras a la sede
En más de una ocasión la Iglesia de Dios ha superado la capacidad de sus instalaciones y se ha
visto en la necesidad de ampliarlas. Desde 1937 no se había visto una necesidad tan apremiante
como en la década del sesenta. Era un período de tanta buena voluntad y progreso que fue
tomado en cuenta el reemplazo de las instalaciones existentes y hasta una mudanza de ciudad.
Pero la Asamblea General de 1964 optó por mantener la sede en Cleveland y ampliar las
facilidades existentes para acomodar las nuevas empresas internacionales1. El proyecto fue
puesto en marcha antes de la asamblea de 1966 y tardó los dos años de la incumbencia de
Horton más la de Conn. Clifford V. Bridges fue nombrado gerente de construcción. El proyecto
costó $2,317,000 entre el terreno, la construcción y el amueblamiento2.
El 22 de mayo de 1968 fue dedicada la imponente estructura, cuya belleza y diseño atrajeron la
admiración del público. La serenidad del edificio de cuatro pisos, con sus bellas fuentes y patio
espacioso, incluía un mosaico bizantino, creado en Italia, que representaba el Día de
Pentecostés. Una rotonda adjunta seguía al vasto mural con puntos sobresalientes de la historia
de la Iglesia de Dios. El supervisor general se dirigió a los cientos que asistieron a la
inauguración:
Este edificio representa un momento cumbre entre el pasado y el futuro... Es más que acero y piedra, cristal o madera;
es más que la habilidad humana para crear. Es la memoria de una herencia divina y la visión de un gran futuro3.
La Casa de Publicaciones tomó posesión del edificio antiguo y empezó una serie de mejoras
para adaptarlo a sus necesidades. Las facilidades duplicaron el espacio disponible para la nueva
planta.
A regiones lejanas
Las nuevas oficinas propulsaron los ministerios mundiales de la Iglesia. Antes de finalizar el
1958, la obra misionera se extendió hacia el país africano de Chad, Yugoslavia4, Taiwán,
Tórtola y Guadalupe. La Iglesia acogió estas tierras de Asia, Europa y el Caribe para llevarlas a
Cristo. Muchos misioneros independientes labraron en terrenos duros y trajeron sus frutos a la
comunión de la Iglesia.
Las obras más inspiradoras y prometedoras estaban en Chad y Yugoslavia. La misión de Chad
fue iniciada en 1961 por el francés André Girod, quien tan pronto se convirtió a Cristo, salió
hacia África Central. Junto con su hermana inició la única misión pentecostal en esa tierra
árabe. En la primavera de 1968, James L. Slay, representante de campo de misiones, se
encontraba de paso por África y viajó hasta Chad, donde recibió la obra de Girod dentro de la
comunión de la Iglesia de Dios. La unión produjo frutos inmediatos, pues nuevos obreros se
unieron a los misioneros y tuvieron mucho éxito en ganar almas para Cristo.
La Iglesia entró a Yugoslavia por medio de la fusión con una organización conocida como la
Iglesia Evangélica de Cristo. Su oficina general estaba en las cercanías de la capital, Belgrado y
constaba de 10 congregaciones y 220 miembros. Por más de veinte años había predicado la
doctrina pentecostal en esa nación comunista. La unión con la Iglesia de Dios se produjo por
medio de los contactos de William D. Alton, superintendente de Europa, y se efectuó el 16 de
marzo de 1968. Pavlov Milivoj, líder yugoslavo, dirigió la fusión con los ministerios mundiales
de la Iglesia de Dios5.
La asamblea de 1968
En medio de tanto progreso nadie esperaba muchos cambios en la asamblea celebrada en
Dallas. Sin embargo, hubo varias sorpresas: Charles W. Conn fue reelecto como supervisor
general, con R. Leonard Carroll y Ray H. Hughes como asistentes. Wade H. Horton fue electo
como tercer asistente y C. Raymond Spain fue el secretario-tesorero general. Con esto,
comenzaron los cambios.
La asamblea eliminó la posición de director de Misiones Mundiales, como parte del Comité
Ejecutivo, y restauró su título y funciones originales como secretario ejecutivo. No era factible
que los líderes departamentales tuvieran una función doble en la administración. Por años, la
Iglesia de Dios había jugado con la idea de fortalecer al ejecutivo con la añadidura de los líderes
departamentales, cosa que no funcionó ni con el director de misiones ni el editor en jefe ni el
presidente del Colegio Lee. Así que en 1968, una vez más, el Comité Ejecutivo estuvo
compuesto por personas electas solamente a ese cargo.
James L. Slay sucedió a Vessie D. Hargrave, quien cumplió veinticuatro años de servicio en la
obra misionera. Cecil B. Knight fue electo como director de evangelismo nacional, desde el cual
se enfocó en la obra entre los nativos americanos del noroeste, suroeste y sureste. Otro cambio
significativo fue el nombramiento de Donald S. Aultman como Vicepresidente y Decano del
Colegio Lee. Aultman fue instrumental en llevarlo al nivel académico necesario para su
acreditación.
Junta General de Educación
En la asamblea de 1968 fue creada la Junta General de Educación cuyo fin sería, «ocuparse de
los programas de educación primaria, secundaria y superior de la Iglesia de Dios»6. Este órgano
velaría por los vastos y crecientes intereses educativos al, «revisar los objetivos de las
instituciones educativas en lo pertinente a la doctrina, fe y política de la Iglesia y fomentar la
lealtad de los miembros a las instituciones educativas de la Iglesia de Dios». Además: «Servir
bajo las capacidades de consejería y consulta para las instituciones educacionales de la Iglesia
de Dios en el ámbito nacional e internacional, sin interferir con la autoridad de las juntas que
controlan estas instituciones»7.
Esta nueva junta surgió en respuesta a la preocupación por ofrecer una educación de calidad en
cada nivel. De esa manera la Iglesia resaltó el papel de la educación en el Reino de Dios. R.
Leonard Carroll fue nombrado director ejecutivo y sus miembros fueron H.D. Williams, James
M. Beaty, Robert E. Fisher, Albert M. Stephens y Robert White.
Nuevas empresas del Ministerio a los Militares
En la asamblea de 1968 hubo un énfasis en el creciente Ministerio a los Militares. Este
esfuerzo de, “llevar la Iglesia a quienes estén separados de ella”, sonaba muy excitante para los
miembros. El Director Spain se dio de lleno al ministerio y desarrolló muchos medios para
alcanzar a los hombres y las mujeres en uniforme. En coordinación con el Comando Militar de
los Estados Unidos, llegó a muchas áreas restringidas, como Vietnam, donde la nación estaba
enfrascada en una de las guerras más trágicas y divisorias de su historia.
Spain organizó un retiro en Baguio, Filipinas, y nombró a James E. Garlen, de Nuevo México,
como el nuevo director para los militares del Lejano Oriente. Estados Unidos tenía militares
destacados en 99 países y en la mayoría fue organizada una confraternidad pentecostal8.
G. A. Swanson regresó a los Estados Unidos en 1968 y fue reemplazado como representante en
Europa por Roy F. Stricklin, de Missouri, quien había sido su asistente dos años atrás. Stricklin
y su esposa, Margy, pastorearon el Centro de Kaiserslautern, donde se convirtieron en figuras
paternales para los hombres y las mujeres en uniforme9. Allí estuvieron por seis años y la obra
se multiplicó muchas veces. Al principio solamente existía el centro de Kaiserslautem,
Alemania. Más adelante se abrieron otros lugares de adoración en varias partes de Alemania y
en otros países: desde Holy Loch, Escocia, hasta Madrid, España y Adana, Turquía. Estos
centros proveían dormitorios para las visitas del fin de semana, cuartos de recreo, salas de
lectura, comedores, capilla y amigos. En seis años fueron construidos 10 centros y se
organizaron 53 confraternidades en Europa. Su programa de retiros, convenciones,
campamentos de jóvenes, conferencias para líderes convirtió a este ministerio en una iglesia
dentro de la Iglesia.
Nuevas normas en materia de educación
Uno de los resultados más alentadores de ese período fue el florecimiento del ministerio de
educación superior que tanto trabajado había costado. James A. Cross, presidente del Colegio
Lee, aglomeró los departamentos existentes bajo tres divisiones: Artes, Ciencias, Educación y
Religión. La Southern Association of Colleges and Schools (Asociación Sureña de Colegios y
Escuelas) finalmente acreditó la oferta académica de Lee el 3 de diciembre de 1969. Esta
acreditación como una institución de cuatro años fue motivo de gran orgullo. El Presidente
Cross informó:
Hubo dos eventos que fueron muy importantes para que la acreditación fuera posible: la transición de colegio junior a
una universidad de cuatro años y la combinación del colegio bíblico con el de artes liberales en una sola estructura
académica. Esta última acción ha hecho posible que nuestros estudiantes de los bachilleratos en educación bíblica y
educación cristiana reciban grados con los mismos valores académicos a los de aquellos que persiguen las artes
liberales10.
En 1964 fueron modernizados el Northwest Bible College y el West Coast Bible College, los
cuales pasaron a ser patrocinados por la Iglesia. A partir de ese momento seguirían las normas y
políticas del Colegio Lee, con la excepción de que permanecerían como instituciones que
ofrecían grados asociados solamente. Hasta 1964, el supervisor de las Dakotas había sido el
presidente honorario del Northwest Bible College, como también sucedía con el supervisor de
California y West Coast Bible College. El nuevo arreglo permitía que las juntas nombraran a sus
respectivos presidentes.
Laud O. Vaught, quien por once años había estado en el Northwest Bible College, fue
nombrado como su presidente. Sin embargo, West Coast Bible College no tuvo un presidente a
tiempo completo hasta 1969, cuando fue nombrado R. Terrell McBrayer11. Northwest tuvo un
crecimiento constante y en tres años duplicó su matrícula. En 1966 fue aceptado como miembro
de la American Association of Bible Colleges (Asociación Americana de Colegios Bíblicos) y
en 1967 su programa académico fue aprobado por la Universidad de Dakota del Norte para la
transferencia de créditos. Además del enriquecimiento académico, Vaught lideró la expansión
física del campus. En 1966 se levantó un nuevo edificio administrativo y en 1968 fue construida
la casa del presidente.
West Coast Bible College cobró vida bajo la breve presidencia de McBrayer. La matrícula
aumentó de 64 a 109. Se construyeron una biblioteca, capilla y un edifico administrativo. En
1970 fue aceptado por la Western Association of Schools and Colleges (Asociación Occidental
de Escuelas y Colegios) y eso conduciría a la acreditación académica.
Proyecto 70
De cara a la década de los setenta, el liderato de la Iglesia meditó en las oportunidades y
necesidades que surgirían durante ese período. Bien sabían que una sola administración no
podría concretar todos los planes, así que trazaron un plan que abarcaba la década. La última
parte de 1968 fue dedicada a la planificación y el 16 de abril de 1969, el supervisor general
envió una carta al ministerio con el anuncio del Proyecto 70. Tres comisiones de estudio,
compuestas por doce hombres cada una y presididas por uno de los miembros del ejecutivo,
tendrían un año para trazar esos planes en las áreas de: (1) educación, publicaciones y
mayordomía, (2) evangelismo, misiones y vida espiritual, (3) las comunicaciones, escuelas
dominicales y juventud. Cada comisión fue subdividida a su vez por área ministerial. Sus
recomendaciones fueron presentadas ante la Asamblea General de 197012.
El proyecto tuvo un éxito sorprendente, pero ambiguo. Fue beneficioso para ministerios tales
como misiones, educación y evangelización, mayordomía y publicaciones. Otros, como la
escuela dominical, juventud y vida espiritual, tenían sus propios ritmos y vitalidad. Más
adelante veremos que ciertos proyectos, como el seminario, tuvieron un cumplimiento
dramático.
Un nuevo escenario
La expectativa de crecimiento y toda esa planificación hicieron que imperara un sentimiento de
bienestar y buena voluntad durante la asamblea de 1970, celebrada del 25 al 31 de agosto en
Saint Louis. La mayoría de las sesiones estuvieron llenas de adoración y de una discusión
positiva con relación al futuro de la Iglesia. Por las pasadas dos asambleas se había planteado el
asunto de la modificación del sistema del diezmo de diezmos. El deseo de modificar el plan
para que las congregaciones retuvieran una porción mayor era otra expresión de confianza en la
salud de las finanzas estatales y generales.
No obstante, hubo una serie de cambios administrativos. R. Leonard Carroll, quien por los
pasados seis años había servido como asistente fue electo supervisor general. También
resultaron electos Ray H. Hughes, como primer asistente, Wade H. Horton, segundo asistente,
Cecil B. Knight, tercer asistente y G. W. Lane, secretario-tesorero general.
El término de ocho años de servicio en el Comité Ejecutivo comenzó a tener un efecto visible
en la posición de supervisor general. Carroll podía servir solamente por dos años, ya que llevaba
seis en el comité. De hecho, cuatro supervisores generales asumirían sucesivamente la posición
por un breve término de dos años. La década de los setenta no vería a un supervisor general que
durara cuatro años en la posición.
Una tragedia
R. Leonard Carroll (1920-1972), cuyo mandato como supervisor general estaba restringido a
dos años, murió inesperadamente. Después de la asamblea de 1970, el vigoroso líder
cincuentenario hizo muchos viajes a nombre de la Iglesia de Dios.
Carroll tuvo una infancia dura. A sus dos años perdió a su padre y en su adolescencia, a su
madre. A los quince años se convirtió y comenzó a predicar en la Iglesia Bautista. Casado con
Evelyn Morse en 1941, se unió a la Iglesia de Dios en 1942. Dos de sus hermanas, Lucille
Pressley y Rama Waters, también eran miembros de la Iglesia de Dios. Llegó a la supervisión
general después de haber pastoreado a varias iglesias de Carolina del Sur y presidido el Colegio
Lee. Fue el primer supervisor general en ostentar un doctorado en educación de la Universidad
de Tennessee (1958). También fue el autor del libro, Stewardship: Total Life Commitment13,
que fue uno de los temas centrales en su ministerio.
El 26 de enero de 1972, Carroll y su esposa, Evelyn, asistieron a una conferencia sobre la
oración en su natal Carolina del Sur, donde habló sobre el tema de, “Contar el costo”. Casi
proféticamente, dijo:
Después que haya tomado en cuenta el costo, siga hacia delante y no dé marcha atrás.
Quiero que mi rostro sea como el pedernal. Yo quiero ir aunque haya una pelea o una
carga todo el tiempo o sufrimientos a cada paso del camino o un valle desagradable
e intolerable. Quiero seguir adelante. Si alguien me preguntara, ¿a dónde vas? Le
diría: “Tengo mi vista puesta en los bancos de esa orilla distante. Voy de camino
con paso firme y seguro, sabiendo que cualquier cosa puede remover los peldaños
que hemos planificado”14.
Una debilidad extraña le sucumbió después de haber predicado y regresó inmediatamente a su
casa en Cleveland. En la tarde murió tranquilamente, víctima de un ataque cardiaco masivo. Sus
amigos y compañeros corrieron al hospital, pero era demasiado tarde. La Iglesia de Dios y el
mundo cristiano recibieron la sorprendente y dolorosa noticia. Era la segunda vez que la Iglesia
perdía a un supervisor general: F.J. Lee en 1928 y R. Leonard Carroll en 1972. A. M. Phillips,
asistente del supervisor general, falleció en 1962. La Iglesia creó el Fondo Ministerial de
Préstamos Estudiantiles R. Leonard Carroll y el Colegio Lee, que estaba bajo la presidencia de
Charles W. Conn, nombró su nuevo complejo de viviendas, Carroll Court, en su memoria.
Una sucesión ordenada
De conformidad con el procedimiento aprobado en 1964, Ray H. Hughes fue ascendido al
puesto de supervisor general, Wade H. Horton a primer asistente y Cecil B. Knight a segundo
asistente. El Concilio Ejecutivo se reunió el 31 de enero para la ceremonia de instalación por
medio de la imposición de manos15. No hubo cambios en la posición de secretario-tesorero
general.
Luego, se llevó a cabo una elección por correo para el puesto de tercer asistente, donde resultó
electo Woodrow C. Byrd16. De esa manera el Comité Ejecutivo continuó sus labores sin más
interrupciones. La Iglesia de Dios estaba triste por la muerte de su supervisor general, pero
cobró ánimos al ver una transición ordenada.
Los 15,000 delegados que se dieron cita en Dallas, del 12 al 21 de agosto de 1972, estaban
llenos de optimismo. Todos los miembros del Comité Ejecutivo fueron reelectos, cosa que no
había sucedido desde la asamblea de 1943. Esto se debió en parte a las situaciones ocurridas
durante el año, pero también a que había un espíritu de unidad, el cual no se vio afectado por la
discusión de asuntos delicados.
Desde 1966, muchos ministros habían tratado de impulsar una modificación del sistema
financiero de la Iglesia. El histórico sistema databa de 1917 y disponía que el 10% de todos los
diezmos fueran pagados a las oficinas generales y otro 10% a las oficinas estatales/regionales,
dejando el 80% en la congregación local. Este sistema de diezmo doble de las tesorerías locales
permitía que la Iglesia llevara a cabo sus programas generales de evangelismo, educación,
supervisión y administración. La Iglesia creció muy bien bajo este plan. Pero a medida que
aumentaban las ganancias anuales y crecían los fondos estatales y nacionales, las iglesias
locales empezaron a insistir en ser libradas de este sistema. De 1970 al 1972, hubo un comité
que estudió el proceso que podría llevar a una reducción sin que se afectaran los ministerios
generales.
La Asamblea General de 1972 adoptó un plan por medio del cual se enviaría la mitad de la
cantidad anterior a las oficinas generales y estatales. Esto es, un 5% para cada oficina y el
restante 90% para la iglesia local. Esta escala de reducción comenzaría con un 2% hasta que en
20 años llegara a la suma señalada. De esa manera las tesorerías generales y estatales seguirían
estables y las iglesias poco a poco retendrían una mayor cantidad. Esta teoría fue confirmada
con el primer ajuste realizado en 197417.
Evangelización total
El Supervisor General Hughes (1924-2011), no importa en qué posición estuviera, siempre fue
un evangelista. La asamblea aprobó su plan de evangelización total y un ambicioso programa
para el período de 1972-197418. Hughes desafió a los laicos:
Cada miembro debe ser un testigo. El púlpito por sí solo no puede hacer el trabajo.
El púlpito solamente puede tocar a un grupo muy pequeño. Así que deben ayudarnos.
Debe haber un testimonio público que complemente la prédica del púlpito. Les pido
que como Aarón y Hur sostuvieron las manos de Moisés, que sostengan a sus ministros
y les ayuden a alcanzar a los perdidos del mundo…Creemos que para junio de 1974
la Iglesia habrá movilizado sus fuerzas para que cada día se organice una nueva iglesia
a lo largo de la Iglesia de Dios19.
Era un programa ambicioso. Pero también era una asamblea segura de sí misma y el pueblo de
la Iglesia de Dios siempre ha estado seguro de sí mismo.

Capítulo 32
ENTRE LO VIEJO Y LO NUEVO
Internacionalización
Durante la década de los setenta, la Iglesia de Dios entró de lleno en la evangelización
mundial. Sus misioneros y líderes (no todos provenientes de los Estados Unidos) llegaron a
muchísimos países. Los misioneros adiestraron a obreros que llevaron la luz del evangelio a
otras tierras. La lista es muy extensa, pero a continuación aparecen algunos ejemplos de ese
fervor misionero:
Desde Canadá: Luke R. Summers salió como misionero hacia las Islas
Vírgenes, Barbados y Jamaica y se convirtió en superintendente de las Indias
Occidentales. Gerhard Becker viajó a Nigeria y Arthur W. Pettyjohn viajó a Filipinas.
Desde Jamaica: O. A. Lyseight fue a Inglaterra, Curtis Grey a Inglaterra
y Liberia, Jeremiah McIntyre a Inglaterra y Canadá y Usherwood Ridley
a Inglaterra y enseñó en el Seminario Bíblico Europeo en Alemania.
Desde Europa: Selwyn E. Arnold de Inglaterra llevó la Palabra a Ghana,
donde fue nombrado supervisor, Walter Greiner de Alemania fue a Palestina,
Willie Ruoff de Alemania a Nigeria y André Girod de Francia a Chad.
Del Caribe: André Marcelin de Haití fue a Chad, Tommy Sands de Bahamas
a Indonesia, Joaquín Guadalupe de Puerto Rico a Panamá y Roberto Rodríguez a Colombia.
Dentro de América Latina: Samuel Robeff de Argentina viajó a Indonesia,
Juan Alzamora de Perú a Guatemala, Enrique Guerra de Guatemala a Costa
Rica y El Salvador; Francisco Hijo de Guatemala a El Salvador, José Minay
de Chile a Paraguay, Uruguay y Guatemala; Abel Sánchez de México a
Panamá y El Salvador, Silvestre Piñeda de México a Chile y Perú y Jorge
Girón, hijo, de Guatemala a Panamá y Europa.
En otros países la obra era completamente autóctona y en gran manera independiente de una
presencia misionera: Canadá, México, Puerto Rico, Inglaterra, Alemania, Francia, Corea,
Argentina y Egipto. Otro aspecto que contribuyó a la internacionalización de la Iglesia fueron
sus fusiones con organizaciones de Sudáfrica e Indonesia. Estos canales de intercambio se
extendieron a otros segmentos de la Iglesia de Dios.
La juventud se involucró activamente en la evangelización mundial a través de sus proyectos
de acción misionera1. Los fondos recogidos fueron transformados en acero, piedra y madera en
hermosas estructuras construidas en Brasil, Japón, India, Filipinas, Sudáfrica, México, Haití,
Bahamas, Indonesia, Alemania, Panamá, El Salvador y Nicaragua.
Uno de sus proyectos más impresionantes fue el Instituto Bíblico Indio para las tribus navajo y
zuni en Gallup, Nuevo México. Este centro abrió sus puertas en la primavera de 1971. Bajo el
liderato de A. M. Stephens, superintendente de los asuntos de los nativos americanos en el
suroeste, se convirtió en una parte importante del Departamento de Evangelismo y Misiones
Nacionales.
Otro factor en el proceso de la internacionalización fue el aumento de viajes entre los países
donde la Iglesia estaba establecida. Eso permitió que los hermanos y las hermanas en Cristo se
conocieran entre sí. En 1967 los Lee Singers (Cantantes de Lee), dirigidos por Delton L. Alford,
llevaron a cabo una gira por varios países de Europa. Esta agrupación coral del Colegio Lee
realizó otros viajes detrás de la Cortina de Hierro. Las Ladies of Lee (Damas de Lee), dirigida
por Roosevelt Miller, también hizo varias giras internacionales. De igual modo, los Estados
Unidos recibieron la visita de grupos corales de Inglaterra, Alemania y Corea. Otras
agrupaciones más pequeñas viajaron al extranjero y confraternizaron con nuestras iglesias.
La asamblea de 1972 en Dallas reflejó el nuevo rostro internacional de la Iglesia al integrar
materiales impresos en español, alemán, francés y otras lenguas, así como la interpretación de
los servicios en áreas reservadas para las visitas.
Congreso Internacional de Evangelismo
Del 9 al 12 de agosto de 1973, la Iglesia de Dios llevó a cabo un Congreso Internacional de
Evangelismo en la Ciudad de México. Era la primera vez que una actividad de esta magnitud
ocurría fuera de los Estados Unidos. Ésta sirvió, no solamente para tratar los aspectos prácticos
de la evangelización, sino para realzar el carácter internacional de la Iglesia. Entre 9 y 10,000
delegados (2,000 de Estados Unidos) provenientes de 24 países se dieron cita en la conferencia.
Los delegados estadounidenses aprendieron mucho sobre México. Encontraron una tierra
variada, verde y colorida. Al cruzar la abrupta Sierra Madre Oriental, vieron un paisaje
espectacular de su propio hemisferio. Muchos pensaron que verían a gente viviendo en casas de
adobe, pero solamente encontraron un pueblo cálido y amistoso que eran sus hermanos y
hermanas en Cristo2.
Bajo el lema, “Hasta que todos hayan oído”, la conferencia tenía el objetivo de: (1) concienciar
a la Iglesia sobre su visión mundial, (2) hacer hincapié en la urgencia de evangelizar en los
últimos días, (3) insistir en que es pertinente para toda la Iglesia, (4) enseñar técnicas para la
divulgación y (5) renovar nuestro compromiso con la Gran Comisión3. Como resultado, fueron
organizadas dos iglesias en México.
Piedras de tropiezo
La Iglesia de Dios había crecido en cada área ministerial: evangelización, educación,
comunicaciones y administración. Cada departamento estaba en vías de progreso e innovación.
El cuerpo iba adelante. Sin embargo, la asamblea celebrada en Dallas del 6 al 12 de agosto de
1974, trajo a colación un asunto que amenazaba con hacerla tropezar. El debate giraba en torno
a la especificación de las prácticas que, según algunos, contradecían los postulados de santidad
de la Iglesia de Dios. Esta iniciativa, independientemente de sus méritos, se convirtió en una
discusión intensa y emocional. Pero al final triunfaron el amor y la confianza. Aquellos que no
tenían el recuerdo de otras asambleas caldeadas (1946 y 1958) se preocuparon por el futuro. Los
siguientes puntos fueron añadidos a las Enseñanzas de la Iglesia:
Que nuestros miembros vistan de acuerdo con las enseñanzas del Nuevo Testamento. I Juan
2:15-16; I Timoteo 2:9; I Pedro 3:1-6.
Que nuestros miembros se abstengan de asistir a teatros, bailes y otras diversiones
mundanas; además, que seamos precavidos con la selección de programas televisivos. I
Juan 2:15-16; Romanos 13:14; I Tesalonicenses 5:22; Filipenses 4:8; II Corintios6:14, 7:1.
Que nuestros miembros se abstengan de nadar en compañía del sexo opuesto, con la
excepción de la familia inmediata. I Juan 2:15-16; I Timoteo 2:9; I Corintios 6:19-20; Romanos 6:13; II Pedro 1:4;
Gálatas 5:19.
Que nuestros miembros observen la admonición escritural a que nuestras mujeres tengan
el pelo largo y nuestros hombres tengan el pelo corto, como lo establece I Corintios 11:14-154.
Wade H. Horton fue electo supervisor general. Desde los tiempos de A. J. Tomlinson o F. J.
Lee muy pocos han sido tan populares en la Iglesia. Cecil B. Knight fue ascendido a primer
asistente. También se añadieron tres nuevos miembros al Comité Ejecutivo: T. L. Lowery y J.
Frank Culpepper, como asistentes y Floyd J. Timmerman como secretario-tesorero general. La
selección muestra una nostalgia por el pasado y disposición para el futuro. La Iglesia de Dios
estaba involucrada en tantas cosas que la Asamblea General dejó de ser el centro de atención.
El resurgimiento de España
En 1967 el Gobierno español cambió su política hacia las entidades religiosas al permitir que
las iglesias evangélicas operaran a plena luz. La obra fue comenzada por partes a través de
congregaciones que fueron aceptadas en la comunión de la Iglesia de Dios por William D.
Alton, superintendente de Europa. La ironía es que la obra valiente de Custodio Apolo en
Badajoz no jugó un papel importante en el resurgimiento de la iglesia. Tal parece que no
sobrevivió a la muerte de este santo en 1966.
Las pequeñas congregaciones se encontraban en Barcelona, Madrid, Tarragona, Miranda de
Ebro y Ceuta, al otro lado del Estrecho de Gibraltar al Norte de África. De hecho, la
congregación de Ceuta era la más antigua, pues se había unido a la Iglesia de Dios en 1960,
durante una visita de Vessie D. Hargrave. De la mano de pastores como José A. Caballos, Luisa
O. Parga, Alfredo Rodríguez y Miguel B. Trallero, estas congregaciones formaron el núcleo
para un mayor esfuerzo en el futuro.
En septiembre de 1975, la Junta de Misiones nombró a James E. Lewis y su esposa, Tarose,
como sus primeros misioneros estadounidenses en este país tan católico. Al igual que Apolo,
Lewis pronto encontró los corazones receptivos al evangelio de Cristo. De igual modo, la joven
pareja misionera respondió con gran entusiasmo al calor de los corazones españoles.
Vanguardia militar
La Iglesia de Dios estuvo representada en España mucho antes de haber enviado a sus
misioneros. Tal y como sucedió en Filipinas, Japón, Corea y Okinawa, los soldados estaban a la
vanguardia de las misiones y en febrero de 1975 organizaron un centro en la Base Aérea de
Torrejón en Madrid. Su director fue Larry G. Hess, quien tenía una vasta experiencia con los
Pioneros por Cristo del Colegio Lee.
La mezcla de culturas es una parte integral del Ministerio a los Militares, pues en todas partes
habrá hermanos y hermanas en Cristo. Jake Popejoy fue ganado a Cristo por uno de estos
centros militares y en 1976 fue nombrado supervisor de la Iglesia de Dios en Italia. Pero no fue
un caso aislado, pues los líderes de los centros militares hacían las veces de misioneros, sobre
todo en lugares que todavía no habían sido alcanzados por la Iglesia de Dios. Ejemplo de esto
son Charles A. Page en Adana, Turquía y Jack Morris en Europa.
Morris, un graduado del Northwest Bible College empezó su ministerio entre los militares en
1960 cuando fue enviado a Europa como soldado. Éste se casó con Mary Margaret Holdman,
que en aquel entonces era la secretaria del Ministerio a los Militares en Europa. Tras haber sido
dado de baja del ejército, los Morris se hicieron cargo del centro en Alemania y más adelante
sirvieron como misioneros en Turquía y Kenya5.
Los militares exitosamente combinaron el evangelismo con las misiones. Si la mezcla
constante con otros grupos étnicos no homogeneizó por completo a varios sectores de la Iglesia,
al menos logró que hubiera una mayor diversidad y aprecio por otras naciones.
Robert Seyda, hijo, es un gran ejemplo de fusión cultural y espiritual. Cuando tenía 14 años, su
padre, Robert Seyda, un germano-estadounidense y su madre, que era estadounidense, viajaron
como misioneros a Alemania (1949-1952). En 1962, Robert y su esposa, Kay Bolle, fueron a
Europa como parte de su servicio militar. Durante ese tiempo, Robert trabajó también con el
Ministerio a los Militares. Tras haber cumplido su tiempo con el ejército se quedó como
maestro en la Escuela Bíblica Europea de Wienacht, Suiza y pastoreó una iglesia alemana. A su
regreso a los Estados Unidos, fue asignado a las Filipinas como director del Centro Asiático de
Ministerios Cristianos. En 1988 fue nombrado superintendente del Lejano Oriente, donde
estuvo hasta 19946.
Un seminario de estudios graduados
Luego de muchos traspiés, la asamblea de 1974 finalmente aprobó el desarrollo de un
seminario para la Iglesia de Dios. Ya el 2 de marzo de 1965, la Junta de Directores del Colegio
Lee solicitó que el Concilio Ejecutivo elevara su División Bíblica al grado de seminario. El
supervisor general Horton nombró una comisión para estudiar su viabilidad, pero ahí quedó
todo. Algunos ministros temían que el seminario perjudicara el carácter y la pasión del
ministerio de la Iglesia. Hubo quienes lo comparaban con un cementerio. Otros trataron de
desviar su propósito mediante el relajamiento de los requisitos académicos. Pero esa medida fue
criticada y tildada de “fábrica de diplomas”.
Con motivo del cincuentenario del Colegio Lee, el 8 de enero de 1968 el supervisor general
Conn hizo la primera apelación oficial por la creación de un seminario: «La Iglesia de Dios
necesita un seminario donde aquellos que [deseen] continuar más allá del nivel universitario,
reciban un adiestramiento a la altura de sus capacidades. Esperamos que se cumpla en la
próxima década»7.
Esa postura fue de inmediato avalada por el Proyecto 70, el cual hacía hincapié en que un
seminario serviría como la piedra angular del futuro de la Iglesia. Según consta en el capítulo
anterior, la Iglesia nombró unos subcomités que debían sugerir los medios que facilitaran el
logro de los objetivos del proyecto. El grupo que estuvo a cargo de la educación (James A.
Cross, James M. Beaty, Laud O. Vaught y Vessie D. Hargrave) recomendó un marco
cronológico para el inicio del seminario8, el cual fue aprobado por el Concilio Ejecutivo. En su
discurso de apertura de la Asamblea General de 1970, el Supervisor General recalcó:
Ahora debemos enfocarnos en un seminario adecuado. La necesidad es clara e inconfundible: debemos seguir adelante
con una educación centrada en Cristo o quedarnos enterrados en una educación secular, negadora de Cristo. La pregunta
no es si la juventud de nuestra Iglesia continuará su educación, pues lo harán; antes bien, debemos preguntarnos,
¿satisfará la Iglesia su necesidad o tendrán que ir a otros lugares? A eso respondemos que haremos lo que sea necesario
por amor a Cristo9.
La Asamblea General estuvo de acuerdo y autorizó al Concilio Ejecutivo a que procediera con
la creación del seminario e iniciara la primera fase del programa10. El proyecto continuó sin
interrupciones hasta que el 1º de septiembre de 1975 abrió sus puertas la Escuela Graduada de
Ministerios Cristianos11. La matrícula estaba compuesta por 18 alumnos: 7 a jornada completo
y 11 a media jornada. El supervisor general, en calidad de su posición, sería su presidente
honorario, que en este caso era Wade H. Horton.
R. Hollis Gause, quien acababa de renunciar a su cargo como decano del Colegio Lee, fue
nombrado director-decano y el profesor fue Flavius J. May, un pastor de Louisville, Kentucky y
conocido erudito de la Biblia como profesor asociado. Gause llevaba 22 años compartiendo su
brillantez intelectual con la Iglesia de Dios y desde la década del cuarenta era una leyenda en el
Colegio Lee. Sus habilidades en el aula habían inspirado a generaciones de estudiantes que
todavía le elogian como el educador por excelencia. Los estudiantes no se perdían su clase,
porque sabían que su profunda enseñanza iría salpicada con un humor inteligente.
El 14 de abril de 1974, el Estado de Tennessee otorgó el permiso para que el Seminario operara
como una institución graduada. La escuela fue establecida en uno de los complejos residenciales
del Colegio Lee. Las clases se llevaban a cabo en el Auditorio Brown del Colegio Lee y en las
instalaciones de la Iglesia de Dios North Cleveland. El seminario también utilizaba la biblioteca
y la Facultad de la universidad.
El 27 de julio de 1976 se llevó a cabo la primera graduación de cinco estudiantes: Ralph
Douglas, Darrell Kilpatrick, Lukie L. Magee, M. Dwain Pyeatt y Marvin Woods. Estos
recibieron el grado de Maestría en Artes o Maestría en Ciencias. El orador para los primeros
ejercicios de graduación fue H. D. Williams, presidente del Junta General de Educación, quien
había sido instrumental en la creación de la escuela. Era el comienzo pequeño de lo que se
convertiría en uno de los pasos más importantes dados en el ministerio de la educación.
También fue una de las primeras escuelas graduadas en el movimiento pentecostal.
Dos días después, el 3 de septiembre de 1975, abrió sus puertas otra escuela: el Instituto
Ministerial Hispano12 en Houston, Texas. Su presidente fue James M. Beaty, profesor de
religión en la Universidad Lee y misionero de larga trayectoria en los campos de América
Latina y el Caribe. La escuela recibió a diecisiete alumnos. Beaty y su esposa, Virginia, también
estaban familiarizados con el mundo académico y misionero. Esta institución también era parte
del Proyecto 70, un lugar de adiestramiento para los ministerios de la Iglesia de Dios.
Una explosión educativa
La apertura de la escuela graduada fue parte de un resurgimiento general en las energías
educacionales de la Iglesia de Dios. De 1968 a 1976 surgieron nuevos programas y otros fueron
ampliados. Fue una explosión de ideas, intereses e instituciones. En 1968 fue creada la Junta
General de Educación y en 1974, Robert White fue nombrado su director general. Éste había
sido parte de la junta desde sus comienzos.
La Junta General de Educación y el Colegio Lee iniciaron un programa de educación continua
para alcanzar a aquellos que no podían matricularse a tiempo completo. El programa comenzó
oficialmente el 1º de enero de 1976 con 400 estudiantes durante el primer año de operaciones.
La idea era combinar el estudio independiente con el aula, con miras a obtener un bachillerato
del Colegio Lee.
También fue la época del surgimiento de los institutos bíblicos para el laicado. A partir de
septiembre de 1971 hubo centros en más de cien ciudades, cuya matrícula total sobrepasaba los
400 alumnos. De esa manera, la Iglesia de Dios llevó la preparación ministerial a su base.
Una escuela para la costa Este
Además del Seminario y del Instituto Ministerial Hispano, fue fundada East Coast Bible
College (Colegio Bíblico de la Costa Este) en Charlotte, Carolina del Norte. C. Raymond Spain,
supervisor de Carolina del Norte, estuvo a cargo de la construcción de este recinto. Su
presidente fue George D. Voorhis, un ministro de Carolina del Norte. La escuela abrió con 122
estudiantes el 12 de septiembre de 1976.
En medio de este proceso, las escuelas antiguas también cobraron vida. De 1971 a 1976, el
Colegio Bíblico de la Costa Oeste, bajo la presidencia de Horace S. Ward (antiguo Decano de
Estudiantes del Colegio Lee), logró que más de 200 estudiantes se matricularan en el semestre
de otoño. En 1976 fue acreditado por la Western Association of Schools and Colleges
(Asociación Occidental de Escuelas y Colegios) y la American Association of Bible Colleges
(Asociación Americana de Colegios Bíblicos).
El Colegio Bíblico del Noroeste, bajo la presidencia de Laud O. Vaught y el Colegio
Internacional, bajo la presidencia de Phillip Siggelkow, también hicieron avances considerables.
El establecimiento de instituciones prometedoras y el fortalecimiento de las existentes,
señalaban que la educación superior había llegado a su punto cumbre en la Iglesia de Dios.
Un sentido de patrimonio
Una Iglesia que deposita su futuro en sus instituciones tiene que acordarse de preservar su
pasado. En sus primeros días solamente veía el futuro, pero en 1970 tenía la madurez necesaria
para evaluar su pasado. De esa manera conservaría su influencia en el futuro.
En noviembre de 1970, Charles W. Conn, presidente del Colegio Lee y Hoyt E. Stone, el
director de los ex alumnos, se dieron a la tarea de preservar la historia pentecostal para las
generaciones venideras. Su plan fue recaudar fondos para crear un centro de investigaciones. El
proyecto cobró vida en la primavera de 1971 y fue destinado a la investigación académica y a
ser el custodio de todo lo escrito acerca del movimiento pentecostal y por sus seguidores.
El propósito del Centro es: “Preservar para las generaciones futuras aquellas cosas
del pasado que nos han hecho lo que somos”…Bajo el ámbito del centro compete la
investigación académica de todas las dimensiones del pentecostalismo y su colección
estará disponible para el estudio graduado13.
El 2 de marzo de 1971, Conn y Stone reclutaron a los expertos bibliotecarios LeMoyne Swiger
y Frances Arrington para que se encargaran de recolectar los materiales y la administración14.
De 1974 a 1980 su bibliotecario fue Winston Elliott. El Centro recopiló una amplia gama de
materiales publicados e inéditos: documentos, revistas, diarios, cartas, tesis, disertaciones,
fotografías, videos, revistas, actas, además de artefactos y equipos del pasado. Esa colección de
objetos raros y vitales ameritó que en 1976 le fuera otorgado un piso de la biblioteca de la
universidad. Este proyecto tan exitoso contó con el apoyo financiero de varios estados
(Mississippi, Carolina del Sur, Tennessee y Georgia).
En 1972 el Colegio celebró la primera Semana del Patrimonio, donde varios pioneros de la
Iglesia eran invitados a compartir sus experiencias con la comunidad universitaria. Los
estudiantes recibían las experiencias de los ricos ministerios de veteranos tales como Houston
R. Morehead (1972), Zeno C. Tharp (1976), y Earl P. Paulk, padre (1977), Frank W. Lemons
(1975). Era otra manera de enseñarles acerca de sus raíces y las bendiciones de Dios en un
tiempo donde las únicas comodidades eran la fe y esperanza. La profesora Carolyn R. Dirksen
así lo recuerda:
Durante una semana al año, un ministro se dirigía al estudiantado durante la capilla y compartía sus experiencias sobre
los primeros días de la denominación y del movimiento pentecostal. Lo irónico es que aunque sus vidas de penurias y
persecución jamás se comparaban con la vida confortable de su audiencia, ocurría una conexión casi mágica entre los
veteranos de la fe y los entusiastas novatos15.
En 1972 la matrícula del Colegio aumentó a 1,155 estudiantes. Durante dos años la comunidad
académica estuvo enfocada en el proceso de acreditación. En 1969 fue lograda una acreditación
cuyo período probatorio concluía en 1973. Para esa fecha tenía que haber asegurado que el 25%
de su Facultad ostentara grados doctorales, instalaciones y recursos actualizados, una buena
proporción entre profesores-estudiantes y una escala salarial competitiva.
Esas metas fueron alcanzadas y en diciembre de 1973 se renovó la acreditación por un período
de diez años. El énfasis espiritual continuó y aumentaron los requisitos académicos. La Iglesia
cree que sus estudiantes deben recibir una educación superior en todas las disciplinas. De lo
contrario, no serán obreros aprobados que tracen bien la Palabra de verdad.

Capítulo 33
LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
Una nación celebra
En 1976 los Estados Unidos celebró el bicentenario de su fundación. Fue una época de
reflexión y proyección, honrar el pasado y trazar el futuro. Este tiempo de celebración nacional
tuvo un significado especial para la Iglesia de Dios, que en 1976 llegó a los 90 años. Era una
iglesia americana, aunque sus raíces espirituales estaban cimentadas en la Palabra eterna de
Dios y sus ramas se extendían por una gran parte del mundo.
El Comité Nacional del Bicentenario honró a la Iglesia con una mención especial para el
recinto del Colegio Lee. Dos de las razones que ameritaron este honor fueron la serie de la
“Semana de la Herencia” y el Centro de Investigación Pentecostal. Además, los famosos Lee
Singers (Cantantes de Lee) representaron a Tennessee en una serie de conciertos para honrar a
los Estados Unidos en el Centro Kennedy en Washington, D. C.
En muchas partes del país, las congregaciones locales llevaron a cabo series de conferencias,
seminarios y festividades para honrar los noventa años de la Iglesia y el bicentenario de la
nación. Pero la Iglesia no se involucró en una celebración eufórica de victorias pasadas, pues
estaba demasiado ocupada con su visión para el futuro.
Énfasis en los medios de comunicación
En 1974 y 1976, bajo el liderazgo de Carl Richardson, la Iglesia produjo dos programas
televisivos. El primero fue titulado, “La venida de un mundo nuevo” y difundido en noviembre
de 1974 a través de una red de 187 estaciones de televisión por toda la nación1.
El segundo especial fue transmitido a nivel nacional en julio de 1976 bajo el título, “Fiesta de
la libertad”. Éste fue filmado en Washington D. C. y su segmento principal mostraba un servicio
de oración en las escalinatas del Capitolio. Unas cinco mil personas estuvieron presentes. Otros
segmentos fueron filmados alrededor de los monumentos históricos de la capital. El programa
llegó a un promedio de veinte millones de televidentes e incluyó segmentos musicales,
entrevistas con los líderes nacionales y un sermón por Carl Richardson.
La Casa Editorial fue ampliada para satisfacer las crecientes demandas de literatura
pentecostal. El publicador, F. W. Goff, aumentó la capacidad de la planta e instaló un sofisticado
equipo de imprenta. O. W. Polen, editor en jefe, se enfocó en ampliar la circulación del Evangel
y tuvo un resultado sobresaliente. En el pasado, la más antigua publicación pentecostal tenía una
circulación de entre 20 y 25 mil copias, lo cual no hacía justicia a la calidad de la revista. Polen
duplicó y luego triplicó la circulación hasta que en abril de 1976 alcanzó una distribución de
76,3892.
Una asamblea de sanidad
A medida que se acercaba la asamblea de 1976, crecía el temor en la Iglesia. Las tensiones de
1974 pesaban en la memoria como un mal presagio de más debates y divisiones. Pero sus
temores no se materializaron, pues la reunión celebrada en Dallas, del 6 al 12 de agosto, fue
armoniosa y sanadora.
La historia de las asambleas generales ha sido marcada por un patrón de péndulo. La tensión o
división ideológica vista en una sesión rara vez resurge en la siguiente. Antes bien, la próxima
asamblea se lleva a cabo en unidad y tranquilidad. La Iglesia parecía estar dividida en 1946,
pero en 1948 el problema fue resuelto por medio del amor y el espíritu de hermandad. La
asamblea de 1958 llegó al borde de una división; sin embargo, la de 1960 fue tan especial que
las sesiones de negocios fueron suspendidas para dedicarse a la confesión, oración, testimonio y
regocijo mutuo. Este patrón no cambió en 1976.
El supervisor general Horton, dio apertura a la sesión del Concilio General con un llamado a la
oración. Los ministros oraron arrodillados por una hora y de ahí en adelante la asamblea fluyó
en armonía. Al igual que en 1960, hubo testimonios y expresiones de amor. Las actas
registraron lo siguiente:
Coincidiendo con la celebración del bicentenario de los Estados Unidos, la Quincuagésima sexta Asamblea General…se
caracterizó por un espíritu de unidad de origen divino. Sin duda, siempre será recordada como una de las grandes
convocatorias espirituales en los noventa años de historia de la Iglesia…
Dios...le dio un mandato divino a la Iglesia de Dios para que creciera rápidamente
durante los próximos diez años3.
Cecil B. Knight fue electo como supervisor general. Llegó a este puesto luego de haber
dedicado su vida al servicio de la Iglesia de Dios y con seis años de experiencia en el Comité
Ejecutivo. Fue director nacional de Juventud y Educación Cristiana, de Evangelismo y Misiones
Nacionales y supervisor de Indiana. A sus 51 años tenía la experiencia para ocupar el cargo más
alto de la Iglesia. Ray H. Hughes fue electo como su primer asistente, J. Frank Culpepper y T.
L. Lowery como segundo y tercer asistentes y Floyd J. Timmerman fue reelecto como
secretario-tesorero.
Knight tuvo unos veteranos en el Concilio de los Doce, entre los cuales se encontraban tres ex
supervisores generales, Wade H. Horton, Charles W. Conn y James A. Cross. Era como si la
Iglesia hubiera decidido aprovechar la experiencia de estos líderes. No obstante, también abrió
la puerta a tres nuevos integrantes del concilio4.
Énfasis en la especialización
Durante principios y mediados de los setenta hubo un énfasis en la especialización a raíz de
que personas de disciplinas similares trataron de utilizar sus conocimientos para la gloria de
Dios y el bienestar de la Iglesia. Esto dio paso a la búsqueda de la excelencia. En diciembre de
1969, varios profesionales formaron una academia. En agosto de 1970 y formalmente en agosto
de 1972, los músicos de la Iglesia organizaron una asociación nacional. Su fin era alentar la
competencia personal y el crecimiento en su espiritualidad, conocimiento y desempeño en la
música sacra.
En noviembre de 1970, los educadores de la Iglesia de Dios se destacaron en la organización
de la Sociedad de Estudios Pentecostales. Ésta agrupa a eruditos de todas las denominaciones
pentecostales que ostentan grados doctorales de universidades acreditadas. Era una muestra de
cuán lejos había llegado la educación superior entre los pentecostales.
Otros intereses llevaron a que el Departamento Editorial organizara unos talleres para
escritores, los cuales se llevaron a cabo en 1973 y 1975. También, durante el año académico
1976-1977, el Colegio Lee celebró un simposio sobre las Ciencias, el cual fue auspiciado por
“amigos” de estas disciplinas. El auge de estos grupos y actividades especializadas indica un
deseo por hallar la excelencia en todos los campos.
Una esperanza razonable
Del 9 al 11 de noviembre de 1976, los ejecutivos, líderes departamentales y supervisores se
reunieron en un retiro. Más de 300 hombres y sus esposas llegaron a Gatlinburg, en las
montañas del este de Tennessee, para escuchar al Supervisor General:
Hasta ahora en la historia parece que hemos desarrollado todos los departamentos y
organismos necesarios para cumplir la misión de la Iglesia. A partir de aquí lo que resta
es mejorar y trabajar juntos en los cuatro énfasis de la Gran Comisión: evangelización,
educación, misiones y administración. Una denominación demuestra que es madura
cuando sus líderes y departamentos trabajan en equipo.
La Iglesia de Dios ahora tenía la capacidad para realizar muchos de sus sueños con entusiasmo.
Era lo suficientemente fuerte como para sentirse segura de sí misma y a la vez luchar contra
cada desafío. Tenía la edad para manejar sus asuntos, pero no ser indiferente con su función.
Ahora podía ver a las masas sin perder de vista al individuo. Podía deleitarse en sus victorias sin
renunciar a su visión. Al igual que los primeros cristianos, estaba lista para defender su
esperanza (I Pedro 3:15). Como sus propios antepasados, poseía y estaba poseída por una fe
militante y una esperanza firme.
El mandato a la excelencia
La Iglesia de Dios se ha involucrado en muchos ministerios, pero siempre ha dado prioridad a
dos absolutos: educación y evangelización mundial. Jesús combina ambos en sus mandato: «Por
tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo
y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado» (Mateo
28:19-20). La evangelización conlleva llegar a todas las naciones, mientras que la educación
requiere la enseñanza de las verdades de la Palabra de Dios por cuantos medios sean necesarios.
Esas palabras han afectado el desarrollo de la Iglesia.
Dondequiera que abría una misión, también empezaba una escuela. Así surgió una
infraestructura que sostenía esta red educativa. Para 1976 se contaban 66 escuelas desde
Argentina a Zimbabue, en América Latina, el Caribe, África, Europa y Asia. Hubo desde
escuelas elementales en los países en vías de desarrollo a universidades y seminarios en los más
avanzados, los cuales requerían una gran inversión en la capacitación del personal que trabajaría
junto con los misioneros tradicionales.
Estas escuelas avanzadas, denominadas superintendencias, otorgan grados de bachilleratos5:
• Seminario Asiático de Ministerios Cristianos, Manila, Filipinas
• Seminario Teológico Betel, Yakarta, Indonesia
• Seminario Teológico, Seúl, Corea6
• Seminario Bíblico Mexicano (SEBIME), Hermosillo, México
• Seminario Bíblico Europeo (ETS), Rudersberg, Alemania
• Seminario Ministerial Sudamericano (SEMISUD), Quito, Ecuador.
Los alumnos graduados de estas superintendencias pueden continuar sus estudios en el
Seminario Teológico Pentecostal y en otras instituciones. Las 607 escuelas restantes otorgan
grados asociados y sus graduados pueden matricularse en cualquiera de las instituciones
mencionadas anteriormente.
En 1976 el Departamento de Misiones Mundiales nombró a J. Herbert Walker, hijo, un
misionero experimentado y educador, como el coordinador de las instituciones educativas. Éste
había servido como misionero en Haití, superintendente de Europa y Decano del extinto
Colegio Junior del Colegio Lee. Su experiencia le ayudó en su trabajo como coordinador
educativo, donde estuvo de 1976 a 1980. Entonces, en 1980 fue electo como Secretario de
Misiones, para lo cual se había preparado toda su vida y que también fue ocupado por su padre,
J. H. Walker, de 1948 a 1952.
Un centro de adoración
Durante la década del setenta, la Iglesia se comprometió de lleno con el ministerio educativo.
El Colegio Lee se había convertido en un centro para muchas de las actividades de la
denominación. Sin embargo, su auditorio era el mismo desde 1947 y no tenía capacidad para el
aumento en la matrícula ni los miles que acudían a las diversas actividades. La Asamblea
General de 1972 aprobó la construcción de un nuevo auditorio. El 4 de abril de 1975, Richard
DeVos, cofundador y presidente de la Corporación Amway, sirvió como orador en una actividad
para recaudar los fondos.
El 14 de octubre de 1977 fue inaugurado un auditorio con cupo para 1,8000 asientos, valorado
en $1.7 millones de dólares. El Departamento de Juventud y Educación Cristiana colaboró a
través de su proyecto de Esfuerzo Juvenil para ese año. La ciudad de Cleveland también
contribuyó con una campaña de recaudación de fondos. Tanto la Iglesia general como las
congregaciones locales aportaron su parte. Entre octubre y noviembre de 1977 hubo una serie
de siete presentaciones inaugurales, con servicios, conciertos y hasta obras de teatro. Uno de los
conciertos fue presentado por la estrella del MET (Ópera Metropolitana de Nueva York), Anna
Moffo junto a la Orquesta Sinfónica de Chattanooga. Vep Ellis y Richard Ellis presentaron un
“Caleidoscopio de música sacra” y Norman Vincent Peale fue el orador invitado a otra
actividad. La serie concluyó con el Festival Anual Otoñal de Música y Regreso a Casa, que
siempre ha sido el evento más esperado en el calendario de la Universidad.
Desde entonces el centro multiusos ha sido el escenario de campañas, actividades culturales y
educativas de la Universidad, la Iglesia de Dios y la comunidad. El 19 de enero de 1978, la
Junta Directiva lo bautizó con el nombre de Centro Charles W. Conn para las Artes Escénicas y
los Estudios Cristianos8.
Cambios de estilo
La Segunda Conferencia Internacional de Evangelización fue celebrada del 3 al 7 de agosto de
1977 en San Juan, Puerto Rico. Fue muy parecida a la conferencia celebrada en la Ciudad de
México, pero estuvo mejor organizada. Se esperaba que estas reuniones se convirtieran en una
costumbre parecida a las convenciones estatales, pero no fue el caso.
La Asamblea General se llevó a cabo del 1 al 7 de agosto de 1978 en Kansas City, Missouri.
Ésta fue más calmada que las anteriores y no hubo momentos dramáticos. Cecil B. Knight había
cumplido sus términos en el Comité Ejecutivo y en su lugar fue electo Ray H. Hughes, con J.
Frank Culpepper como primer asistente, T. L. Lowery y Floyd J. Timmerman como segundo y
tercer asistentes y el nuevo E. C. Thomas como secretario-tesorero general.
Con la excepción de las elecciones y los nombramientos, no hubo mucho que interesara a los
delegados, así que la atención fue puesta sobre los cultos. Fueron cultos ardientes que
cambiaron el estilo de las asambleas. Entre una y otra ocurrían seminarios, talleres, conferencias
y sesiones especiales. Los delegados empezaron a tratar sus dilemas en esas reuniones, dejando
solamente los problemas mayores para la asamblea. Eran foros para la discusión de asuntos
relacionados con el evangelismo, los problemas pastorales, misiones, familias, jóvenes, mujeres,
laicos, ancianos, educación, música, escritura y así por el estilo.
Los servicios empezaron a incluir innovaciones tecnológicas, como videos, luces, circuito
cerrado, etc. El Concilio General abrió el camino mediante el uso de equipos para el escrutinio
de los votos. También fue preparada un área para publicar los anuncios que antes se escuchaban
desde la plataforma. La gente se adaptó a los cambios tal y como lo hicieron sus antepasados
con el alojamiento, la electricidad, el aire acondicionado, micrófonos, grabaciones de audio y
esas cosas que ahora son esenciales.
Los activos de la Escuela de Teología
En 1978, el Seminario mudó sus oficinas administrativas a un nuevo edificio y continuó las
clases en las instalaciones de Lee y la Iglesia North Cleveland. Durante tres años tuvo como
presidente honorario al supervisor general y al Dr. R. Hollis Gause como su director y decano.
En 1978, Cecil B. Knight pasó a ser su presidente a tiempo completo. En 1980 Gause fue
reemplazado por James M. Beaty, quien permaneció como decano por doce años9.
Beaty poseía la extraña cualidad de tener una excelente formación académica y amplia
experiencia misionera. Éste obtuvo su bachillerato en el Colegio Cristiano del Atlántico y un
doctorado en estudios bíblicos de la Universidad de Vanderbilt. Junto a su esposa, Virginia
Green, sirvió en los campos de la República Dominicana y Haití por diez años (1949-1959) y
otros cinco como superintendente del América del Sur (1962-1967). En esas tareas también
estuvo involucrado en el ministerio educativo10.
A partir de 1978, el Seminario aumentó sus instalaciones, matrícula y oferta académica. Se
trazaron los planes para la construcción de un recinto adyacente a Lee. La ceremonia de la
primera piedra se llevó a cabo el 20 de noviembre de 1979. Durante ese período de construcción
de la planta, el capellán militar Robert D. Crick se unió a la administración como decano de
ministerios y el título de James Beaty cambió a decano académico. Las nuevas designaciones
subrayaron la meta de integrar el ministerio con los estudios.
El seminario desarrolló varios programas que atrajeron a más alumnos. Estableció una red de
colaboración con las escuelas en el extranjero y eso permitió que muchos estudiantes
internacionales vinieran a Cleveland. De esa manera mantuvo su norte de edificar a la Iglesia.

Sexta Parte: Promesas Ilimitadas 1977-1995


Capítulo 34
UN AMOR TRANSFORMADOR
Nuevas generaciones
Tan pronto la Iglesia de Dios abandonó la seguridad de las montañas que vieron su nacimiento,
su misión quedó libre de toda atadura. La iglesia nació para llevar el evangelio a todo el mundo
y heredar las promesas ilimitadas de Dios. Esa misión requería muchas vidas, de modo que una
generación hereda la labor comenzada por la anterior.
En el último cuarto del siglo pasado, los miembros de la Iglesia de Dios ostentaban una historia
de tres o cuatro generaciones dentro de la denominación. Los fundadores no eran parte de la
memoria personal, sino elementos de su historia y tradición. Empero, llevaban muchas de las
marcas que distinguieron a sus antepasados. Habían heredado su fe, amor y celo. En casi todos
los sentidos la nueva generación resultó ser tan dedicada como las anteriores, pero con sus
propios dones y fortalezas. Estaban mejor preparados, comprendían asuntos complejos, tenían
más recursos y facilidad para moverse en la obra. Además, eran más aceptados que sus padres.
Los fundadores se alegrarían de saber que su legado fue honrado por sus herederos. No se
avergonzaban del “día de las pequeñeces”, aunque anhelaban cosas más grandes. Los jóvenes
resultaron ser dignos de la visión de sus mayores.
Mentores y ministros
El amor de Dios se ha revelado de muchas formas a medida que cada generación ha surgido en
la Iglesia de Dios. Su mayor expresión ha sido el desfile de maestros por el púlpito. Pero
también hemos sido cuidados con otra clase de ministerio usanza del Nuevo Testamento. Así
como Pedro fue el mentor de Marcos y Pablo de Timoteo, muchos ministros experimentados
acogieron a sus colegas jóvenes. Ese patrón ya se vio en la relación entre R.G. Spurling y A.J.
Tomlinson, F.J. Lee y R.P. Johnson, R.M. Evans y Edmond S. Barr. Fueron amistades duraderas
aunque informales. Se entendía que los pastores debían velar por sus congregaciones, pero
algunos ancianos sabiamente discernieron los dones de sus protegidos y alentaron su
crecimiento. Eran mentores en el mejor sentido de la palabra, de la clase de pastores que no
buscan la prominencia, sino ayudar a otros.
Una de las oportunidades más naturales para este ministerio surge entre padres e hijos, como
fue el caso entre J.H. Walker y Herbert, Hijo, cuyos ministerios crecieron y se nutrieron
mutuamente. Como ese hay tantos otros ejemplos de hijos e hijas que siguieron los pasos de sus
padres y madres. Los niños observaron el carácter y espíritu de sus progenitores en sus casas.
Vieron algo más que habilidades naturales: el fruto de la honradez, caridad y confianza. Fueron
imitadores de lo que vieron y cumplieron el sueño de sus padres: ser gente preparada, educada y
respetada. Esa sucesión es un distintivo de la Iglesia de Dios y del movimiento pentecostal.
Dicen que el mejor homenaje para un maestro es superarle; de esa manera sabrá que ha
inspirado una vida. E.J. Boehmer y Zenón C. Tharp fueron esa clase de dirigentes que abrió
camino para que sus protegidos sobresalieran sin convertirse en clones. Maestros como J.B.
Ellis y Avis Swiger son recordados por ese toque. Pero quizá los más exitosos mentores son
desconocidos. No siempre son personas dramáticas. A veces su éxito radica en su paciencia e
interés en la gente.
Gordon R. Watson (1890-1966) y su esposa, Lula, fundaron una iglesia en Riverside, Atlanta,
en el 1937. Establecieron una carpa en una de las secciones más duras de la ciudad y forjaron
una iglesia de santos. Watson provenía de Dahlonega, Georgia, y fue amigo de muchos de los
pioneros de la iglesia. Como pastor se especializó en descubrir los talentos de sus jóvenes y
desarrollarlos. Nunca tuvo celos de ellos, sino que les daba una oportunidad. Como resultado,
más de veinte predicadores y misioneros crecieron bajo su tutela y bendijeron a su generación
desde lugares distantes y puestos de gran responsabilidad. El ministerio de un hombre fue
replicado por cientos de obreros por todo el mundo. Quizá ese haya sido su mayor logro
ministerial1.
Eugene D. Cobbs (1897-1983) fue otro pastor mentor. Al poco tiempo de haberse convertido
(1923) ingresó al ministerio. Como pastor inspiró a muchos jóvenes que abrieron campos,
dirigieron a los jóvenes y desempeñaron otros ministerios. Muchos le veían como su padre
espiritual. Además de ser un pastor eficaz, Cobbs fue un orador elocuente que participó en
muchas convenciones y en la Asamblea General. Aunque era negro, su predicación no conocía
fronteras raciales y predicaba en todas partes. En Pittsburgh, y particularmente en Filadelfia, su
ministerio atrajo adoradores de otros grupos étnicos2.
James L. Slay (1912-1988) fue un mentor aunque era uno de los predicadores más jóvenes de
la Iglesia de Dios. En lugar de buscar su gloria, escuchaba las opiniones e ideas de los
predicadores novatos y luego permitía que desarrollaran sus habilidades. Muchos recuerdan
cómo se alegraba cuando alguno lograba superarle. Algunos todavía le recuerdan como su
mentor y amigo. Thomas Smith dice que fue quien le inspiró a ir como misionero a Indonesia.
Paul Conn comenta:
Slay mostró una gran capacidad para regocijarse en el éxito de otros. De verdad se
alegraba de que les fuera bien y obtuviesen un reconocimiento. Creo que de verdad
disfrutaba mi éxito. Es algo raro; tal vez sea la verdadera muestra de un espíritu
generoso3.
Testimonios de sanidades
Las nuevas generaciones han confirmado el amor de Dios y su poder de un modo muy
personal. Desde la época del avivamiento del Espíritu Santo en el 1896, la Iglesia de Dios ha
presenciado y predicado la sanidad como una promesa arraigada en la expiación. Lo predica con
fervor evangélico como una provisión de la gracia y fe y muchas personas han sido curadas de
enfermedades graves. Muchos milagros ocurrían durante las campañas, pero por lo general
sucedían en servicios semanales. Los miembros enfermos solicitaban la oración de sus pastores
y otros hermanos y hermanas. Casi siempre ignoraban los médicos o tratamientos. La actitud era
confiar en Dios por completo.
El tiempo ha confirmado muchas sanidades. Una de las posibles razones para el cambio de
actitud hacia la atención médica es que no había manera de corroborar muchos milagros. En
algunas ocasiones Dios confirmó su poder. Tal fue el caso en septiembre de 1943 con la esposa
de un pastor de jóvenes en el noroeste de Missouri. Cuando dio a luz a su segundo hijo, el
médico descubrió que tenía un fibroma uterino tan grande, que al principio se creía que tendría
gemelos. El diagnóstico fue confirmado por un segundo médico y urgía una intervención
quirúrgica.
El doctor sabía que la hermana creía en la sanidad divina, así que trató de convencerla de la
operación con el argumento de que el nacimiento de su hijo era de por sí milagro más que
suficiente. También les presentó estadísticas y datos. La joven pareja pidió la oración y también
ayunó por un milagro. La madre fue sanada. El médico se asombró cuando no encontró el
fibroma y así fue confirmado medio siglo después4.
En septiembre de 1984, Melvina Buie, de Tyler, Texas, fue diagnosticada con un aneurisma,
que es una ruptura de los vasos sanguíneos del cerebro. Su esposo la llevó a la sala de urgencias
donde fue confirmado el diagnóstico. El neurocirujano le informó que ninguna persona con esa
condición salía viva del hospital. Su dolor era intenso y ameritaba una cirugía. Herbert firmó los
papeles, pero también llamó a los miembros de su iglesia para que oraran por su esposa. A la
mañana siguiente el cirujano realiza un angiograma para determinar con precisión la ubicación
del aneurisma. Mientras tanto, el esposo oraba angustiado. El médico vino a decirle que no
encontraba el aneurisma. Melvina permaneció bajo observación por veinticuatro horas. Una
semana más tarde fue sometida a una resonancia magnética que confirmó que no había un
aneurisma5.
La mera mención de cáncer infunde miedo. Sin embargo, Dios también ha sanado a muchos
pacientes de cáncer. Una de las sanidades más conocidas es la de William A. Lawson, un
quiropráctico de Albany, Georgia. Lawson y su esposa, Joeldine Ball, eran cristianos dedicados
y miembros de la Iglesia de Dios. Su calvario comenzó en diciembre de 1964 cuando manifestó
unos síntomas que aparentaban la presencia de cálculos renales: dolor agudo en el riñón
izquierdo, escalofríos y fiebre. Su cuerpo atlético quedó postrado en el piso con el dolor6. La
familia, amigos e iglesia oraron y ayunaron por su sanidad.
Para julio o agosto de 1965, apareció una masa del tamaño de una toronja color púrpura en su
testículo izquierdo. La salud de Lawson decayó rápidamente a medida que surgían más tumores
en su riñón, pulmón, abdomen y estómago. Se dio cuenta de que solamente un milagro podría
salvarle. Ese milagro llegó en noviembre, cuando acudió a un examen de rutina en el hospital.
Fue diagnosticado con metástasis en su sistema linfático. Los tumores eran la última etapa del
cáncer. De inmediato fue desahuciado y tenía de tres semanas a tres meses de vida7. Lo único
que restaba era mantenerle sedado y libre de dolor.
La terrible noticia no aminoró las oraciones. La fe extraordinaria de los Lawson nunca fue
derribada. La familia e iglesia continuaron orando por su sanidad, la cual llegó el 16 de
noviembre de 1965, como describe Jo Lawson:
Yo sabía que nuestro Padre celestial cumpliría su promesa. Nunca es temprano ni\
demasiado tarde…Mientras estaba en la presencia del Espíritu Santo, Bill se sentó
en la cama…Era como si personas invisibles estuvieran ayudándole a levantarse
Supe que había sanado por el poder milagroso de Dios8.
Los médicos no pudieron explicar el milagro, pero sabían que no era cosa suya. Bill y Jo
Lawson lo aceptan como dijo el ciego: «…una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo»
(Juan 9:25).
La sanidad y las aflicciones modernas
La iglesia ha aprendido más sobre la enfermedad y la sanidad gracias a las aportaciones del
sinnúmero de médicos y científicos en su medio. La vida moderna ha visto una embestida de
aflicciones poco comprensibles o desconocidas en épocas anteriores. Casi cada comunidad tenía
su lucha contra la droga y el alcohol, pero nada era sabido sobre la dinámica de la adicción. Sin
embargo, son males de la vida moderna. Muchos de los que siguieron el camino de las drogas,
alcohol y otras sustancias controladas nunca salieron de la fosa que cavaron para sí mismos.
Pero hubo algunos que sí se recuperaron. El hijo de un ministro narra la siguiente experiencia:
Empecé a usar drogas a los 13 años. Mi vida quedó marcada por un historial de
arrestos y adicciones. No tuve éxito cuando traté de romper el hábito. A los 19 años
me encontré durmiendo en la playa, en el bosque o donde pudiera descansar mi cabeza9.
Ese joven había sido un miembro de la Iglesia de Dios y tenía un trasfondo cristiano sólido.
Entró en su adolescencia en el 1970, cayó en el mundo de las drogas y se convirtió en un
desertor escolar. El niño encantador se convirtió en un adolescente hosco, desafiante, que
rápidamente cayó en un mundo sórdido. Durante su rebeldía de vez en cuando se tropezó con
almas amables que le recordaban su hogar, a Dios y la vida cristiana.
Una maravillosa serie de sucesos le llevaron de vuelta a Dios el 22 de junio de 1977. Quedó
libre de sus adicciones y se convirtió en un cristiano victorioso. Dice: «En mi desesperación
clamé a Dios. Me dediqué a buscar una manera para servirle. Durante mi proceso de romper el
vicio descubrí que no podía depender en mi propia fuerza. El poder de Dios estaba obrando en
mí».
Más tarde reclamó la promesa de Joel [Link] « Yo os restituiré los años que comió la oruga, el
saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros». Se matriculó en la
Universidad de Lee, tras haber aprobado el examen de cuarto año y se graduó con un
bachillerato en psicología en el 1981. Luego obtuvo un doctorado en neurociencias biológicas
de la Universidad de Vanderbilt, siguió un postdoctorado en la Escuela de Medicina de la
Universidad de Yale y más tarde se unió a la Facultad de la Escuela de Medicina de la
Universidad de Emory. Su fructífera vida como científico de primera clase, profesor y escritor
comprueba que fue restaurado por Dios.
Joann Harris fue una adolescente alcohólica. Toda su familia había vivido en el alcoholismo.
Ni su educación católica en el Distrito de Columbia ni el ejemplo de sus padres la prepararon
para los peligros de la adicción. Según ella, “el alcohol era un maravilloso medio de escape y un
sentido de confianza falsa que le ayudaba a aceptar sus malas decisiones”. En el 1967 se casó
con un alcohólico y para el 1973 ya tenía tres hijas. Durante esos años cruciales, Joann
comprendió que iba por mal camino. Su alcoholismo había desencadenado unos problemas
graves. En marzo de 1971, se acordó de Proverbios 23:29-32 y clamó a Jesús. Asistió a las
reuniones de Alcohólicos Anónimos en Alexandria, Virginia, donde comprendió que solamente
Dios tenía el poder para ayudarla10. Su vecina le testificó sobre la paz que sentía en su vida,
gracias a Jesucristo. Así que en marzo de 1971, Joann se entregó a Cristo y recibió su amor. Seis
semanas más tarde recibió el bautismo del Espíritu Santo y fue curada de su adicción al alcohol.
Empero, le costó recuperarse de las pruebas. Su segunda hija murió a causa del síndrome de
muerte súbita en diciembre de 1973. La tercera nació enferma y murió a causa de una
hemorragia cerebral en mayo de 1974. Su matrimonio acabó en divorcio. Ella y su hija mayor,
Maureen, se trasladaron a Virginia Beach, Virginia, donde empezó a trabajar con la cadena
cristiana CBN. Allí conoció a su nuevo esposo, James Wendell Harris, quien era miembro de la
Iglesia de Dios en Carolina del Sur. Joann hizo Job 42:12 su lema: «Jehová bendijo el postrer
estado de Job más que el primero, porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas
de bueyes y mil asnas».
Todas tus enfermedades
Jesús vino a la tierra a salvar a los pecadores en todas partes. Fue el cumplimiento del Salmo
[Link] «Él es quien perdona todas tus maldades, el que sana todas tus dolencias». Muchos se
consternaron al ver que aceptaba a todos: ladrones, hipócritas, adúlteros y prostitutas. Él les
respondió: «Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended
lo que significa: “Misericordia quiero y no sacrificios”, porque no he venido a llamar a justos,
sino a pecadores al arrepentimiento» (Mateo 9:12-13).
La Iglesia de Dios comenzó como su ministerio entre los sectores marginados por la sociedad.
Plantó carpas en los peores barrios y abrió misiones en los sectores pobres. Rescató a los
borrachos, apostadores y prostitutas que eran rechazados por otros. Ese espíritu de amor se
mantuvo durante el período confuso de la generación hippie de los sesenta y se intensificó en
los noventa. Empero, era más claro en los márgenes de la iglesia. Muchos de nuestros hijos e
hijas abrazaron con un celo misionero muchas causas que no eran comprendidas por sus padres
y madres. Ministraron entre los adictos, desertores, seguidores del amor libre, los homosexuales
y las almas perdidas de una generación desilusionada. Demostraron su amor donde era
necesario.
El campo de batalla
Así como Cristo dirigió su ministerio a los marginados, el genio del movimiento pentecostal
radica en que inspira el amor hacia toda clase de gente. La presencia del Espíritu Santo ha
tenido resultados reveladores, como ocurrió en Pittsburgh, Pennsylvania, en la década del
setenta.
Marion Pegues, una cristiana dedicada, sintió una gran compasión hacia los adictos y
alcohólicos, de modo que junto a su amiga, Arlene Bates, comenzó un ministerio entre las
confinadas. Su pastor, E.D. Cobbs, aprobó su trabajo en las cárceles, a donde llevaba tratados y
cultos. Ella también trabajó junto a David Wilkerson de “Teen Challenge” y en el 1978 fue
contratada por el Departamento Correccional de la ciudad de Harrisburg, Pennsylvania.
La hna. Pegues tomó la decisión de fundar un hogar de rehabilitación para ofrecer una ayuda
más permanente. En el verano de 1980 alquiló un lugar cerca de Harrisburg y fundó el Hogar
Peniel, en honor al lugar bíblico donde Jacob luchó con Dios, cara a cara y prevaleció (Génesis
32:30). Para ese entonces se casó con Harold Spellman, quien comparte su compasión y
también fue rescatado de una vida de adicción a las drogas y el alcohol. Durante la
inauguración, el pastor E.D. Cobbs pronunció las palabras de la reina Ester: «Si perezco, que
perezca». Ella estuvo dispuesta a dar su vida por la de su pueblo. Marion Spellman tenía un
compromiso similar: «Dios, me colocó en esta posición para que ayude a la gente. No quiero
vivir y morir sin haber tocado mi mundo».
En el 1996 Peniel se radicó en Johnstown aprobado por el estado como un programa de
rehabilitación de las drogas para hombres y mujeres, tanto nacionales como extranjeras. Fue
uno de los programas más prometedores de su época11.
Una misión posible
La Misión Posible empezó durante la misma época de Peniel, pero en Atlanta, Georgia. Dewey
Jackson Land y su hijo, Steven, empezaron una misión en el centro de la ciudad que proveía
consejería, compañerismo, amor, apoyo y estudios bíblicos. La misión fue abierta para alcanzar
a aquellos que jamás hubieran entrado a una iglesia.
Jack Land era un ministro laico que también tenía algo de activista y abogaba por causas poco
populares en su ciudad natal de Jasper, Alabama. En la década de los cincuenta organizó una
unión para trabajadores de autos y abogó por los derechos humanos y la integración de las
escuelas del condado de Walker. Varios ministros negros se unieron a sus esfuerzos. Esa
tolerancia en el Sur era una invitación a problemas con la pandilla conocida como el Ku Klux
Klan. Pero los esfuerzos del clan no tuvieron éxito como fue el caso medio siglo antes en las
montañas Unicoi.
Steve Land estuvo involucrado en causas similares en la universidad. Fue profundamente
afectado por los levantamientos de la juventud de los sesenta y luchó por los derechos de la
gente. Así que esta familia terminó en Atlanta, donde Jack compró una casa con veinte
habitaciones y empezó su misión. Abrió sus puertas y manos a los necesitados de la ciudad.
Ofrecieron comidas calientes y camas limpias. Cientos de personas pasaron por el albergue.
Algunas se quedaban por unos días, pero otros llegaron a convertirse en voluntarios12. La
misión funcionó durante doce años, en los cuales atendieron a quince mil personas en su
programa residencial. Tanto fue el éxito que abrieron otras misiones en otras partes de la ciudad.
En el 1975 organizaron la Iglesia Misión de Midtown, de la cual surgieron tres obras: una negra,
otra hispana y otra coreana.
El espíritu de Peniel y Misión Posible se sintió en otros lugares. La carga de la obra del reino
reemplazó otros modelos. Algunas iglesias históricas y prestigiosas establecieron ministerios
similares para alcanzar a las vidas y familias quebrantadas y los restos dejados por una época
turbulenta. La antigua iglesia Monte Parán en Atlanta, Georgia, donde Paul L. Walker era el
pastor principal, fue una de las primeras que recibió a gente de la calle en sus cultos. Como
resultado experimentó un crecimiento tan tremendo que surgieron tres congregaciones
separadas y se convirtió en la congregación más grande de la Iglesia de Dios en los Estados
Unidos.
El patrón de compasión fue imitado en otros lugares, como la Iglesia Metropolitana de
Birmingham, Alabama (pastoreada por Raymond Culpepper), la Iglesia Central de Charlotte, en
Carolina del Norte (pastoreada por Loran Livingston), la Iglesia Miramar en Miami, Florida
(pastoreada por Dwight E. Allen), etc. Cada lugar adaptó su ministerio a las necesidades de su
ciudad. Había una fuerte convicción en que Jesús había enviado sus siervos a buscar a los
pobres, desnudos, hambrientos y desamparados.
Los resultados han sido maravillosos, pues esas vidas se han convertido en ciudadanos y
cristianos productivos13. Los adictos y homosexuales tienen una mente renovada. Antes hubo
este tipo de conversiones, pero muy pocas personas admitían que estaban atadas a esos estilos
de vida. Cristo les libertó y con amor y paciencia han aprendido una nueva manera de vivir.
Algunos han sentido el llamado a ministrar entre aquellos que requieren más tiempo para
rehabilitarse, consejería y oración.
Las nuevas generaciones han hecho aportaciones valiosas a la Iglesia de Dios. Esto es bueno
porque ahora los retos son mayores. La Iglesia de Dios se distingue por el amor que se profesan
sus miembros, que es el máximo requisito del disci–pulado cristiano.

Capítulo 35
EL PROGRESO
La rama británica
La Iglesia de Dios en Gran Bretaña tiene raíces caribeñas porque fue fundada por emigrantes
de Jamaica y otras Antillas. La disolución del imperio británico provocó una oleada migratoria
hacia Gran Bretaña. Muchos eran miembros de la Iglesia de Dios y llevaron su fe a las Islas
Británicas1.
Desde el 1955, cuando Paul H. Walker organizó la Iglesia de Dios en Inglaterra, la mayoría de
sus miembros era de ascendencia antillana junto a algunos ingleses. La Iglesia de Brixton en
Londres es un ejemplo de cómo crecieron las congregaciones. En el 1977 se mudó a un antiguo
templo anglicano, donde con mucho trabajo atrajo muchos a la fe pentecostal. Celebraban
servicios de oración en la madrugada, los jóvenes evangelizaban a través de la música y
actividades sociales e hicieron esfuerzos por ministrarles a los ancianos y discapacitados.
Gracias a ello se ganaron el apoyo de la comunidad y el gobierno.
La Iglesia de Dios compró veintiséis edificios de los anglicanos, donde inició obras y hasta una
escuela. De esa manera logró ubicarse en propiedades valiosas. También compraron otras
propiedades y construyeron otras tres. Durante la década del noventa contaba con 58 iglesias en
Inglaterra y Gales. La iglesia también compró una mansión cerca de Northampton donde
estableció la Universidad Overstone. La mansión era propicia para el estudio. A pesar de las
grandes esperanzas, el proyecto resultó más complicado de lo previsto.
La Iglesia de Dios comenzó en Escocia en el 1979 con una iglesia en Glasgow. Mike
McKerracher de California, un exalumno del Colegio Cristiano de la Costa Oeste, fue como
misionero-evangelista y no tardó en establecer una amistad con la familia MacLaughlan de
Inverness. Los padres, Paul y Sheila, habían operado una misión del evangelio completo en su
hogar al estilo del Nuevo Testamento. Los MacLaughlan conocieron a la Iglesia de Dios durante
un retiro celebrado para militares en Berchtesgaden, Alemania, en el 19792. Durante sus visitas
a los Estados Unidos conocieron más a la organización. De igual manera, la iglesia llegó a
conocerles a través de su hospitalidad en su casa grande en Inverness. El mensaje pentecostal ha
dado fruto en las Tierras Altas escocesas y ahora tenemos iglesias desde el mar del Norte hasta
la frontera con Inglaterra.
La Iglesia de Dios del Nuevo Testamento, como se le conoce a la Iglesia de Dios en Gran
Bretaña y otras partes del mundo, está representada en las cuatro divisiones de Gran Bretaña:
Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte.
El derramamiento pentecostal
La asamblea de 1980 en Dallas, Texas, fue rutinaria. No hubo cambios en el comité ejecutivo:
Ray H. Hughes, supervisor general; J. Frank Culpepper, T.L. Lowery y Floyd J. Timmerman,
asistentes; y E.C. Thomas, secretario-tesorero3. Hubo cambios en siete escaños del Concilio de
los Doce: fueron electos cinco miembros y reelectos otros dos. No hubo mayores incidencias
durante las sesiones de negocio ni en los servicios.
Una moción presentada alusiva al Centro de Investigaciones Pentecostales de la Universidad
Lee provocó una reacción evocativa del derramamiento de los sesenta. Desde sus inicios en el
1970, el centro había sido utilizado por estudiantes e investigadores de todas partes. Por lo
tanto, había superado la capacidad de sus facilidades y estaba en busca de los fondos para
construir un edificio. Antes de la asamblea, los presidentes de la universidad y la escuela
teológica acordaron que era meritorio expandir las facilidades para el beneficio de ambas
instituciones. Se trazaron planes para la construcción de un centro moderno, pero como el costo
ascendía a los 2.5 millones de dólares hubo que consultar a la asamblea.
El comité ejecutivo aprobó el proyecto en la primavera de 1980. El 13 de agosto el asunto fue
presentado ante la asamblea y provocó una ofrenda espontánea. Los delegados aprobaron el
proyecto y dieron su aportación. Esa noche:
Los delegados empezaron a desfilar con sus ofrendas, que iban de $1.00 a $10,000
dólares. Jamás había visto algo tan hermoso. La ofrenda tardó más de una hora, hasta
que todos pasaron al frente. El monto en efectivo fue de $33,000 y $160,000 en
promesas, para un total de $193,0004.
La Escuela de Teología
El proyecto del centro de investigaciones demoró un poco, pero comenzó la construcción del
recinto para la Escuela de Teología. Esto ocurrió en noviembre de 1979 y fue completado el
otoño de 1980. Dedicado el 30 de abril de 1981 a un costo de 1.2 millones de dólares, la escuela
cuenta con una capilla, salones y oficinas administrativas. Su modelo arquitectónico es
contemporáneo con ciertos toques antiguos, como un atril valioso y una Biblia que data del
período de la reina Victoria y fue donada por la Iglesia de Dios de Brixton, cerca de Londres. El
pastor Vernon Nelson tuvo que obtener el permiso de la corona británica para enviar este tesoro
a América5.
Para su inauguración la escuela contaba con una matrícula de 175 estudiantes provenientes de
todo el mundo. El seminario entabló lazos con otras escuelas de la iglesia y se convirtió en un
centro de estudios posgraduados. En diciembre de 1984 fue acreditada por la Asociación Sureña
de Universidades y Escuelas (SACS, por sus siglas en inglés). En el 1986 fue acreditada por la
Asociación de Escuelas Teológicas (ATS, por sus siglas en inglés). El recinto colinda con la
Universidad Lee y comparte su biblioteca y el Centro Dixon de Investigaciones Pentecostales.
Centro Dixon de Investigaciones Pentecostales
El Centro Dixon de Investigaciones Pentecostales abrió sus puertas cinco años después de
haber sido aprobado por la asamblea. Éste fue inaugurado el 2 de septiembre de 1985 en un
edificio moderno, pintado de blanco y cubierto con ventanas de vidrio. Quedó ubicado entre la
universidad y el seminario para el beneficio de ambas instituciones. Así fue cerrada la antigua
biblioteca y el nuevo centro fue habilitado con 140,000 volúmenes, casi mil revistas y un nuevo
sistema bibliotecario. La estructura de tres pisos cuenta con salas de estudio, audio y video, una
capilla y un vitral. La colección general fue nombrada Biblioteca William G. Squires en honor
al principal donante.
El Centro Dixon de Investigaciones Pentecostales está ubicado en el tercer piso de la
biblioteca. Lleva el nombre de Hal Bernard Dixon, el hijo de un miembro de la junta de la
universidad. Allí encontrará literatura, grabaciones de audio y video sobre el mundo
pentecostal. Cuenta con muchísimos materiales históricos de la Iglesia de Dios y otros grupos
pentecostales y de la santidad. El centro se especializa en la curación de estos objetos. Los
eruditos acuden a investigar el desarrollo del movimiento. Su acceso está limitado a profesores
y estudiantes.
El precio de ser reconocido
De 1975 a 1980, la matrícula de la universidad aumentó a 1,342 y puso a prueba las
ambiciones educativas de la Iglesia de Dios. Por ejemplo, en el 1977 fue demandada por un
grupo que abogaba por la separación de Iglesia y Estado. El juicio fue visto en la Corte de
Distrito de los Estados Unidos en Nashville, Tennessee. La universidad fue acusada por recibir
fondos públicos para fines religiosos. Las declaraciones fueron tomadas el 10 de febrero de
1977 y el juicio dio inicio el 1º de marzo. El presidente de la universidad tuvo que comparecer
por varios días a declarar sobre actividades religiosas, tales como la oración en las aulas, los
servicios de adoración y esfuerzos de evangelización llevados a cabo por los estudiantes. La
Declaración de Fe de la Iglesia de Dios también fue discutida como parte del currículo. Los
demandantes cuestionaron también la posición religiosa, conservadora, evangélica y pentecostal
de su denominación:
Como una universidad fundada bajo el auspicio de la Iglesia de Dios, el Colegio Lee
está firmemente comprometido con la posición religiosa, conservadora, evangélica y
pentecostal de su denominación. El Colegio Lee confesa su fe en el Señor Jesucristo
y el cristianismo. La universidad se enorgullece de su herencia de servicio al reino
de Dios y de su asociación con la Iglesia de Dios. Por lo tanto da énfasis a las moportunidades
para el enriquecimiento espiritual6.
En lugar de ceder sus principios, la universidad estuvo dispuesta a renunciar a los fondos
federales y confiar en que por otros medios ayudaría a sus alumnos. Pero no fue necesario
porque la Corte falló a su favor en todos los puntos. En efecto, el juicio sirvió como un foro
para las creencias de la universidad.
En el 1980 hubo una prueba que pudo haber sido más dañina y ventilada que el caso judicial.
La universidad llevaba años levantando un fondo de becas. Las inversiones eran supervisadas
por firmas reconocidas y bien escudriñadas. Después de la asamblea de 1980 una de esas firmas
recomendó una inversión de un millón de dólares, que al principio lucía muy prometedora. Sin
embargo, uno de los oficiales de la firma defraudó a la universidad. La Comisión de Bolsas y
Valores de los Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) investigó la situación, el
funcionario fue arrestado y todas las cuentas fueron congeladas hasta que concluyera el caso.
El 16 de abril de 1981, los medios de comunicación nacionales publicaron la historia desde las
inmediaciones de la universidad. Muchos plantearon hipótesis y exageraron la noticia. Al final
los inversores recuperaron el dinero y el culpable fue sentenciado a diez años en una prisión
federal y al pago de una multa de $10,000 dólares. Pero esto puso a prueba la confianza que los
miembros de la iglesia tenían en la institución.
El Comité Ejecutivo investigó el asunto y en mayo de 1981 aprobó una resolución aclaratoria:
El Colegio Lee ha sido víctima de una persona o un grupo dentro o relacionado con
la firma inversora y también de una campaña de publicidad negativa. Por lo tanto, en
armonía con el principio cristiano de “dolerse con aquellos que sufren”, nos comprometemos
a orar por la junta de la universidad, su administración, la junta del presidente
y los exalumnos. Y además, utilizaremos nuestra influencia para que los miembros
de la iglesia tengan la misma actitud7.
Escuelas diurnas
La iglesia es consciente de las necesidades educativas a nivel local. Durante los sesenta y
setenta, un amplio sector del cristianismo estableció escuelas diurnas para minimizar la
influencia de la cultura secular sobre los niños. Muchas de nuestras congregaciones tenían la
capacidad y el personal para involucrarse en esas empresas. Se creía que la prohibición de la
oración y la mundanalidad de las escuelas públicas violaban la libertad religiosa. Todo lo que
tuviese visos de expresión religiosa era omitido de la vida escolar a nombre de la separación de
Iglesia y Estado. La mayoría de estos problemas ha sido discutida por Stephen L. Carter en su
libro, La cultura de la incredulidad. Sus declaraciones armonizan con las creencias de la
mayoría de las familias de la Iglesia de Dios:
Una razón por la que preferimos la educación privada a la escuela pública, de hecho, la principal es nuestra
determinación a educar a nuestros hijos en un entorno que celebre, no menosprecie, sus creencias religiosas, que responda
a nuestras preocupaciones sobre la moral y responsabilidad parental. La oración es parte de esa celebración y nos alegra
que sea parte de su jornada escolar. Pero nunca la impondríamos a otros8.
La erosión del respeto religioso y la libertad en partes de la vida estadounidense hizo que
muchos cristianos asumieran posturas derechistas en la política. No obstante, la Iglesia de Dios
en general no fue tan militante y buscó remediar la situación a través de la devoción personal y
corporativa. Las escuelas privadas eran vistas como una forma adecuada y tradicional de
abordar el problema, aunque era una posibilidad remota para algunos. Pero hubo quienes
obedecieron sus impulsos.
El pastor Danny Drake, de Pomona, California, inspirado por el ejemplo de las escuelas
católicas y adventistas del séptimo día, inauguró el 15 de septiembre de 1959 una escuela
primaria de la Iglesia de Dios bajo el nombre de “Pathway Christian School”. El pastor Drake,
uno de los cuatro ministros en su familia, compró cinco acres de terreno y organizó la
construcción de la escuela. Su matrícula de cincuenta y dos estudiantes creció constantemente.
David L. Glover, del Colegio Bíblico del Noroeste, sirvió como principal y organizó la escuela
de acuerdo con las estipulaciones del estado de California. Por diez años fue la única escuela
elemental de la Iglesia de Dios y sirvió como un modelo para otros.
En 1969, Paul J. Eure, pastor de la Iglesia de Dios en Azalea Garden en Norfolk, Virginia,
inauguró una escuela cristiana. Su principal fue Stephen L. Gwaltney la maestra, Patricia
McCloud. Las condiciones en el área de Tidewater eran favorables para el inicio de esta escuela
y el pastor comprendió que la mayoría de los padres busca una educación de excelencia para sus
hijos, aunque no fueran miembros de la Iglesia de Dios. Por lo tanto, junto al nuevo pastor de la
iglesia, Aubrey Maye, se dedicó de lleno a desarrollar la calidad de la escuela.
Ese mismo año en Newport News, en la Bahía de Chesapeake, la Iglesia de Dios de Parkview
abrió la Academia Cristiana Parkview. Esta iglesia ya había establecido un centro de cuidado
diurno y entendieron que debían dar el paso de fundar una escuela. Henry B. Ellis era el pastor
de la iglesia. Laila Bare fue la primera maestra, seguida por Mabel Bagley.
A partir de entonces surgieron escuelas por todo el país. Cada una estaba estructurada a partir
de las necesidades de su comunidad. Algunas llegaban hasta la secundaria (K-12). Esto suplió
una necesidad apremiante y además cumplió el mandato cristiano de enseñar. En total hubo 26
escuelas entre los Estados Unidos y Canadá. La mayoría eran preparatorias para la vida
universitaria. Algunas igualaron a las escuelas públicas y hasta obtuvieron acreditaciones
regionales. Los maestros de la Iglesia de Dios estaban entre los más preparados en sus áreas.
Bajo la dirección de David Tille, de la Escuela Cristiana de Monte Parán en Atlanta, las
escuelas formaron una red o consorcio que celebraba conferencias para estandarizar los distintos
programas y llevar a cabo competencias (torneos atléticos, literatura, etc.). Estas reuniones y
competiciones casi siempre eran llevadas a cabo en el recinto de la Universidad de Lee, donde
era publicado un boletín trimestral (“The Advocate”, El abogado) para las escuelas de la Iglesia
de Dios. Los currículos provenían de programas tales como “A Beka”, ACE (Concilio
Americano sobre la Educación, por sus siglas en inglés) y la Universidad de Bob Jones. Hubert
Black, expresidente del Colegio Cristiano del Oeste, fue instrumental en el mantenimiento de la
excelencia académica.
El éxito y la calidad de las academias dependen de la economía y demografía. En algunos
lugares, la población no era lo suficientemente grande como para mantener una matrícula y en
otros, la economía era demasiado frágil para mantener los altos costos de la institución. Estas
desigualdades eran frecuentes. Algunas iglesias tuvieron que financiar sus escuelas y otras se
sostenían con los ingresos por concepto de matrícula.
Martin Baldree, de la Universidad de Lee, era optimista sobre el futuro:
Ante una sociedad que se mueve hacia una cosmovisión secularizada, pagana, son
más las iglesias y los padres que sienten la necesidad de inscribir a sus hijos en escuelas
cristianas. Las escuelas cristianas no están adjuntas a la iglesia, pero son ministerio
vital que combinan el orden, la autoridad y las normas cristianas con el aprendizaje
de “leer y escribir”, lo “correcto con lo incorrecto”9.
La Iglesia de Dios llegó a tener unas doscientas escuelas diurnas, al menos hasta la década de
los noventa. No es fácil obtener una cifra exacta debido a las desigualdades entre necesidades y
ubicaciones. Uno de los factores que detuvo su avance fue que algunas personas veían un
peligro en insistir que los estudiantes fueran separados del sistema público: la falta de una
preparación adecuada para enfrentarse a las realidades del mundo secular. Por otro lado, hubo
familias que decidieron educar a sus hijos en sus hogares. De hecho, casi todos los hogares de la
Iglesia de Dios instruyen sobre asuntos espirituales y morales, pero la enseñanza en casa nunca
ha sido un aspecto popular de la educación formal.
1982: Asamblea de rotación
La asamblea de 1982, convocada del 10 al15 de agosto en Kansas City, Missouri, provocó unos
cambios radicales. E.C. Thomas era el único miembro del comité ejecutivo con derecho a otro
término y fue electo como supervisor general. Fue el primero en pasar de secretario-tesorero a
supervisor general. También resultaron electos tres nuevos miembros: Raymond E. Crowley y
Robert White, como asistentes y Robert Hart, como secretario-tesorero general. Cecil B.
Knight, regresó como tercer asistentes, dejando vacante su puesto como presidente de la
Escuela de Teología, al cual regresaría en el 198910.
La salida de Knight de la Escuela de Teología y de Conn del Colegio Lee precipitó una
deficiencia e inestabilidad en la estructura educativa que duró varios años. Ray H. Hughes, cuya
término como supervisor general había expirado en el 1982, fue llamado dos veces a presidir el
colegio (como también sucedió con J.H. Walker11), mientras que Lewis J. Willis, a su salida de
la oficina de relaciones públicas fue nombrado presidente de la escuela de teología. Eran
administradores cualificados, pero cada uno solamente permaneció un término en su posición,
cosa que posiblemente contribuyó a la inestabilidad de ambas instituciones en la década del
ochenta. De hecho, desde la década del cincuenta no ocurría una sucesión tan rápida en los
puestos de confianza de la iglesia.
Durante los dos años en que Ray H. Hughes presidió la universidad (1982-1984) fue
completado el centro atlético Dana Paul Walker. Así quedó renovado el gimnasio que fuera
inaugurado durante el primer término de Hughes. El centro lleva el nombre de un joven profesor
que fue víctima de un asesinato en 1980, justo cuando estaba a punto de iniciar sus labores en la
universidad. El joven Walker era un gran atleta y la cuarta generación de su familia en la Iglesia
de Dios. El complejo deportivo que lleva su nombre tenía capacidad para 2,200 personas y
costó $950.000. Además de honrar al equipo del colegio, también era monumento al espíritu de
la Iglesia de Dios.
Crowley y White, quienes eran ministros veteranos y amados por la iglesia, trajeron un nuevo
aire al comité ejecutivo. Crowley, era oriundo de la costa este y había pasado la mayor parte de
su ministerio en los estados de Maryland, Michigan y Ohio. Antes había servido como director
de evangelización y misiones domésticas. Por su parte, White había ministrado en los estados de
Texas, Montana y Arizona. Estos hermanos tenían un estilo relajado y afectuoso en sus
relaciones personales.
E.C. Thomas llegó al puesto de supervisor general en un momento en que la Iglesia de Dios no
enfrentaba grandes problemas, aparte de los relacionados con el crecimiento y nuevas
oportunidades. De hecho, en el país y el mundo reinaba un sentimiento de bienestar. A pesar de
los cambios frecuentes en los puestos de confianza, no había un malestar. La iglesia estaba a
punto de cumplir su centenario y sentía la confianza de la madurez.

Capítulo 36
CIEN AÑOS DESPUÉS
Nuevos horizontes
El horizonte es el límite visual donde parece juntarse el cielo y la tierra. Algo similar sucede
con la visión espiritual, porque llega a horizontes más amplios y desconocidos. La Iglesia de
Dios siguió adelante sin detenerse a meditar sobre el pasado ni tener una visión lateral que le
diera perspectiva. No obstante, para mediados de la década del ochenta se vio rodeada por
nuevos horizontes: por delante, atrás y a cada lado. Podía mirar en varias direcciones con
facilidad. Podía reflexionar sobre los éxitos y fracasos del pasado y con la perspectiva del
presente concebir posibilidades para el futuro. Era una oportunidad sin precedentes.
De 1984 al 1986 surgieron muchas oportunidades. Cien años atrás, un grupito de cristianos de
las montañas Unicoi, entre los estados de Tennessee y Carolina del Norte, se dedicó a estudiar
las condiciones espirituales de su tiempo a la luz de las Escrituras. Aunque su visión y propósito
eran tan limitados como las montañas de sus alrededores, sus herederos tenían una visión
mundial. Fue un tiempo de reflexión y comparación, de introspección, de medir el presente con
el legado del pasado. Eso hizo la Iglesia de 1984 a 1986.
La asamblea de 1984
Esta asamblea trajo unos pocos, aunque significativos, cambios. No hubo cambios drásticos en
el comité ejecutivo, pero dos líderes nuevos fueron nombrados a posiciones importantes. J.
Herbert Walker, Hijo, fue nombrado director de misiones y R. Lamar Vest fue nombrado
presidente de la Universidad Lee. Ambos representaban a las nuevas generaciones, cosa que
también se vio en la composición del concilio ejecutivo y otras juntas.
J. Herbert Walker, Hijo, era el segundo director de misiones que asumía el cargo con
experiencia misionera (el primero fue Vessie D. Hargrave). Ambos hombres fungieron como
supervisores en América Latina y Europa. Walker había sido el coordinador de educación bajo
la dirección de Jim O. McClain. Su obra todavía es una piedra angular de la información de
Misiones Mundiales. Cualquiera que esté interesado en la labor de este departamento se sentirá
muy agradecido del talento increíble de Herbert Walker.
R. Lamar Vest también fue llamado a un puesto de confianza. Éste se había dedicado al
ministerio de la juventud y educación cristiana. Fue nombrado sucesor de Ray Hughes (1982-
1984) en la presidencia de la universidad. Esa posición marcó un nuevo rumbo en su ministerio.
La profesora Carolyn Dirksen describe su liderato como, “atento a las necesidades y los
objetivos del alumnado”1. Vest se dedicó a servirles. También se ganó el respeto de la Facultad.
A los seis meses de haber sido nombrado (enero de 1985), Vest sorprendió a muchos cuando
nombró a Paul Conn, de la Facultad de Psicología, como su vicepresidente de desarrollo
institucional. Esta posición no siempre estuvo en funciones y las veces en que hubo un
vicepresidente, solamente se dedicó a los asuntos académicos. El espíritu magnánimo de Vest le
ganó la lealtad de toda la comunidad universitaria.
Fin de un siglo
E. Clayton Thomas (1920-1989) se convirtió en un líder muy popular desde que a los 23 años
obtuvo su licencia para predicar. En 1945 obtuvo el rango de ministro ordenado y ocupó
posiciones como pastor y director de juventud y educación cristiana en Carolina del Norte.
Durante su ministerio pastoral en Charlotte, obtuvo su bachillerato en administración de
empresas en el Colegio Queens. Por esto, en 1954 fue nombrado gerente de circulación, crédito
y ventas de la Casa Publicadora, y tras la dimisión de Cecil Bridges en 1955, fue ascendido a
gerente y editor. Tras quince años en esa posición, pasó seis años como supervisor, primero de
Virginia y luego de Alabama. Su experiencia como administrador favoreció que fuera electo
como secretario-tesorero general en el 1978. En el 1982 fue electo como supervisor general.
La iglesia estaba en medio de una reorganización financiera, donde las congregaciones locales
solamente enviarían la mitad del diezmo de diezmos. Thomas llegó justo en el momento en que
la iglesia necesitaba un líder con experiencia en las finanzas. Aunque el puesto también incluía
la presidencia de la Asociación Nacional de la Escuela Dominical, éste manifestó que su mayor
alegría era haberle tocado estar al frente de la celebración del centenario de la Iglesia de Dios
(1986).
En 1981 fue nombrada una comisión para la celebración del centenario de la iglesia. El grupo
tuvo una sesión preliminar el 19 de agosto de 1981, donde separaron las fechas para cada
actividad. La comisión estuvo compuesta por: Charles W. Conn, presidente, Floyd D. Carey,
secretario, James E. Cossey, James A. Cross, Ray H. Hughes, Cecil B. Knight, O.W. Polen y
Lewis J. Willis. En 1936 J.H. Ingram organizó un jubileo para celebrar el cincuentenario. El
centenario debía ser diferente y a la altura de una iglesia que ahora tenía presencia en más de
cien países del mundo.
El centenario tuvo como lema, “Un siglo de ministerio pentecostal”, no en alusión al bautismo
del Espíritu Santo de 1886, sino a la presencia que dio origen a la Iglesia de Dios. El
derramamiento de 1896 fue uno de los primeros avivamientos pentecostales modernos, aunque
se tardó diez años en salir de las montañas. El énfasis giraba en torno a la lucha que libró el
grupo por sobrevivir antes de que viniera la bendición. También se hizo hincapié en que el
avivamiento de la calle Azuza en Los Ángeles marcó el comienzo del movimiento pentecostal,
del cual es parte la Iglesia de Dios.
La publicidad leía: «Los diez primeros años (1886-1896) sentaron el fundamento para el
avivamiento moderno de Pentecostés y los noventa años siguientes (1896-1986) fueron
invertidos en darle testimonio al mundo». Fue preparada una literatura, una película (de hecho,
fueron dos) y ayudas similares para preservar la memoria. Estos materiales formaron una
trilogía:
1. Un tesoro de clásicos pentecostales: escritos por autores de la Iglesia de Dios.
2. Sermones que guiaron a la Iglesia: mensajes dados por los supervisores generales en
cada asamblea.
3. Imágenes de un pueblo: un álbum histórico sobre la Iglesia de Dios2.
La Sociedad Bíblica Americana honró a la Iglesia de Dios con una edición especial de la Biblia
para el centenario. Varios artistas de la iglesia diseñaron logos y el ganador fue, “La llama
circular”, de Lonzo T. Kirkland, que además pasó a ser el nuevo emblema de la Iglesia de Dios.
La asamblea de 1986
Más de 25,000 delegados asistieron a la asamblea de 1986, celebrada en Atlanta, del 29 de
julio al 3 de agosto. En esta ocasión se llevó a cabo en el World Congress Center, para darle
cabida a la multitud. Fue un momento de celebración por el centenario de la iglesia. El tema fue,
“La Iglesia triunfante”. Vinieron delegados de todas partes del mundo y también muchas visitas
de otras denominaciones. En aquel entonces hubo 4,903 ministros registrados, de los cuales
como una décima parte estaban jubilados, pero acudieron a celebrar su pasado. Uno de los
momentos más memorables fue la presentación del Reverendo Milton A. Tomlinson, supervisor
general de la Iglesia de Dios de la Profecía e hijo de A.J. Tomlinson, quien fuera el primer
supervisor general de la Iglesia de Dios.
Las sesiones fluyeron como de costumbre. Raymond E. Crowley, primer asistente, fue electo al
cargo de supervisor general. Crowley era reconocido por su genio y don de gentes. En su
discurso de aceptación, reveló su pasión insaciable por las almas y los temas que trataría durante
su término:
Quiero llamarles a que renovemos el amor. Nunca antes ha sido tan necesario…La
religión sin amor es impotente, inútil e ineficaz. Si el amor de Dios fluye de su corazón
al mundo perdido, le insto a que ore, conságrese y vuelva a dedicarle su vida a Dios
También quiero llamarles a que renovemos la unidad. Nunca antes la hemos necesitado
tanto como ahora…Juntos podemos marchar como un ejército poderoso y conquistar
al mundo para Jesucristo…Esta iglesia… no va a dividirse ni a desintegrarse. No seremos
apóstatas, fríos e indiferentes. No perderemos de vista la cosecha ni saldremos de
esta asamblea centenaria como una denominación vacilante, envejecida…Marcharemos
por todo el mundo como nunca antes, como un ejército poderoso3.
El supervisor Crowley con su estilo evocaba a los predicadores del pasado. Fue el supervisor
general más anciano (63 años) al momento de su elección. Desde su adolescencia había
comenzado a predicar, dándose a conocer por su énfasis en el amor, la unidad, dedicación y
oración. En ello persistió durante su mandato. El resto del comité quedó compuesto por Ray H.
Hughes, primer asistente, Cecil B. Knight, segundo asistente y R. Lamar Vest, como tercer
asistente. John D. Nichols fue electo al cargo de secretario-tesorero general4.
Presiones por cambios
El concilio ejecutivo sufrió otros cambios radicales. Por mucho tiempo había imperado un
sentimiento de que debía ser ampliado para que representara la diversidad dentro de la
organización. En 1986 fue ampliado a dieciocho ministros. Este cambio marcó un hito, pues
también fueron revisados los requisitos de elegibilidad a fin de contar con más pastores y
hermanos del extranjero. Quedó restringida la participación de los jefes de departamentos y del
comité ejecutivo. Lo único que restaba era escoger a los miembros correctos.
Sin embargo, el proceso creó un concilio interesante: Paul L. Walker, Paul F. Henson, Robert
E. Fisher, Gene D. Rice, Floyd H. Lawhon, Wallace J. Sibley, Carl H. Richardson, Larry W.
McDaniel, Charles W. Conn, David S. Bishop, James A. Cross, Goodwin C. Smith, Walter P.
Atkinson, Cornelio Castelo, Orville Hagan, F.J. May, Yung Chul Han y Raymond F. Culpepper.
Reinaba la especulación. Algunos se preguntaban si Lamar Vest sería el miembro más joven del
comité ejecutivo o si Wallace Sibley sería el primer negro y Raymond Culpepper el más joven
electos al concilio. Ninguna de esas especulaciones era correcta. John H. Curry fue el primer
negro electo al concilio de 1932 a 19385 y hubo otros miembros más jóvenes que los electos en
esta ocasión.
Este concilio sentó varios precedentes. Goodwin Smith fue el primer miembro proveniente de
Bermudas, Cornelio Castelo fue el primer latinoamericano y Yung Chul Han fue el primer
coreano. Así se materializó el deseo de ver un concilio multirracial.
La iglesia demostró que confiaba en Lamar Vest al escogerlo como miembro del comité
ejecutivo, aunque llevaba solamente dos años como presidente de la universidad. Su récord en
Lee fue excepcional, particularmente en relación con la administración, el personal y las
relaciones públicas. Su salida dejó a la universidad sin su presidente. La junta directiva
seleccionó a Paul Conn, doctor en psicología (de la Universidad Emory y grados posdoctorales
de Harvard) y profesor que llevaba quince años de experiencia en la universidad y cuya familia
llevaba tres generaciones en la Iglesia de Dios.
Trabajo entre las minorías en los Estados Unidos
Durante el período de preparación para la celebración del centenario, la Iglesia de Dios llevó el
evangelio a lugares remotos que jamás cruzaron por las mentes de R.G. Spurling y W.F. Bryant.
Su mundo estaba restringido a las montañas Unicoi. Para el 1986, la Iglesia de Dios sentía una
carga que hubiera sobrepasado la comprensión de sus fundadores. Era un asunto de alcance,
como decía Juan Wesley: «El mundo es mi parroquia». Aquellos que apoyaban las misiones
foráneas tampoco comprendían las necesidades en casa. Esos conceptos cambiaron lentamente.
A mediados del siglo XX la diversidad étnica de los Estados Unidos se había convertido en un
dilema espiritual para muchas iglesias pentecostales, incluyendo a la Iglesia de Dios. Las
necesidades de las minorías urbanas cobraron prominencia a partir de 1958 gracias al ministerio
de David Wilkerson entre las pandillas de Nueva York. Muchos de nuestros miembros
colaboraron con “Teen Challenge” durante la década del sesenta. Herbert y Lucille Walker, Paul
Duncan y Esdras Betancourt, un ministro de origen hispano de Nueva York, fueron algunos de
los que se unieron a ese ministerio que era un tanto peligroso. Fueron pioneros de la Iglesia de
Dios en los campos misioneros de los Estados Unidos.
En 1980 Betancourt compartió algunas de sus experiencias en el ensayo titulado, “Americanos
étnicos: historia y misión”, que formó parte del libro “The promise and the power” (La promesa
y el poder):
Mi padre fue el primer ministro de la Iglesia de Dios que trabajó entre los hispanos
de Nueva York. Comenzó una iglesia en un barrio italiano. Hubo un grupo de italianos
pentecostales que tenía una iglesia en la calle principal y permitieron que mi padre
usara sus facilidades para reunir a los hispanos. Qué bueno que en Cristo hablamos
un idioma (amor) y tenemos una cultura (cristianismo).
* * * * *
Durante mi ministerio en Nueva York trabajé con Dave Wilkerson para alcanzar a
los adictos a las drogas, en programas de tutoría para niños que estaban rezagados en
la escuela, en la liga para la tercera edad, aconsejé a los presos, dirigí el programa de
un colegio para ministros que provenían de las minorías y fui miembro fundador de
la Comisión Evangélica de Acción Civil de las iglesias hispanas de Nueva York, a
través de la cual distribuimos miles de dólares en almuerzos para ayudar a nuestras
iglesias a celebrar escuelas bíblicas de vacaciones y campamentos diurnos. Después,
celebrábamos un servicio glorioso y cantábamos, “El rey ya viene”. Todos estos
programas eran instrumentos para la evangelización6.
En 1980 la Iglesia de Dios nombra a J.D. Golden, supervisor de la obra metropolitana de
Nueva York, como director de los ministerios a los grupos étnicos. Golden tuvo éxito en el
lanzamiento de un ministerio transcultural. A los dos años fue reemplazado por Billy J.
Rayburn, quien fue el primer director a tiempo completo de los ministerios transculturales,
donde permaneció hasta el 19867. Tanto Golden como Rayburn tenían experiencia en el
ambiente urbano y dieron comienzo a uno de los ministerios más importantes y productivos de
la Iglesia de Dios. El ministerio transcultural estuvo brevemente bajo la cubierta del
Departamento de Misiones Mundiales8, porque se veía como una continuación de la obra
iniciada en los países de origen de los inmigrantes. Sin embargo, al poco tiempo se convirtió en
un departamento por derecho propio que organiza este importante esfuerzo de la Iglesia de
Dios9.
La población de los Estados Unidos no es un crisol. Antes bien, está compuesta por elementos
étnicos que se niegan a fundirse con otros, como son los idiomas, el color, las costumbres y el
origen nacional. Cristo vino a salvarlos y la Iglesia tiene la responsabilidad de llevarles el
mensaje. Este ministerio así lo comprueba.
Los negros y latinoamericanos han sido parte de la Iglesia casi desde el principio. Forman parte
de la raíz y fuerza ministerial intercultural. Desde 1980 la Iglesia de Dios ha servido a
numerosas comunidades étnicas en los Estados Unidos y Canadá: indios y esquimales e
inmigrantes nacionales: haitianos, jamaiquinos, puertorriqueños, rumanos, yugoslavos, indios,
coreanos, etc. El evangelio es predicado en inglés, francés, francés canadiense, español, tamil,
coreano, malayo, italiano, portugués, etc. Los ministros han mostrado su pasión y celo por
alcanzar a las minorías étnicas.
En menos de diez años la Iglesia fundó 704 congregaciones no anglo parlantes en los Estados
Unidos y Canadá. Los grupos más grandes están en ciudades como Montreal, Filadelfia,
Chicago, Los Ángeles y Nueva York. Ha sido un proceso misionero a la inversa.
En el 1971 quedó organizada la Iglesia de Dios en la República Democrática del Congo, que
para aquel tiempo era conocida como la República de Zaire. Allí creció de un modo
sorprendente. Este país fue una vez el Congo belga inmortalizado en la novela, Corazón de la
oscuridad, de Joseph Conrad, y que muchos misioneros describían como el lugar más tenebroso
de África Central. Tras la independencia de Zaire, muchos congoleses emigraron a Bélgica,
donde establecieron la Iglesia de Dios. La iglesia de Bruselas tuvo de pastor a Martin Lukanda
Mutyebele y se convirtió en la congregación protestante más grande de Bélgica. De Bélgica
algunos emigraron a los Estados Unidos y fundaron iglesias en Atlanta, Boston y Charlotte10.
Así se completó el círculo misionero.

Capítulo 37
HEREDEROS DE LA PROMESA
Hijos e hijas
Los pentecostales siempre han atesorado el mensaje del apóstol Pedro en el Día de Pentecostés.
La Iglesia de Dios lo recibió por fe:
Sucederá que en los últimos días —dice Dios—, derramaré mi Espíritu sobre todo el
género humano. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán, tendrán visiones los
jóvenes y sueños los ancianos. En esos días derramaré mi Espíritu aun sobre mis
siervos y mis siervas, y profetizarán (Hechos 2:17-18, NVI).
Las palabras de Pedro eran tomadas como una garantía personal: «En efecto, la promesa es
para ustedes, para sus hijos y para todos los extranjeros, es decir, para todos aquellos a quienes
el Señor nuestro Dios quiera llamar» (v. 39).
El último cuarto del siglo XX vio realizados muchos de los sueños de los padres y las madres
de la Iglesia de Dios. La transmisión de la fe es la sustancia del cristianismo. Los ancianos
reconocieron las habilidades de los jóvenes. No se llenaron de envidia ni pusieron obstáculos.
Sabían que las promesas de Dios traen consigo su carga y llamado. Muchos vivieron para ver a
sus hijos e hijas aceptar sus llamados. Los jóvenes suelen ser más atrevidos y audaces, pero la
verdad es que sus mayores también fueron así. La juventud siempre está dispuesta a hacer cosas
nuevas. Como veremos, la Iglesia de Dios avanzó a finales del siglo XX gracias al valor de sus
jóvenes, que en ocasiones hasta asustó a los ancianos.
Jóvenes valientes
La Iglesia de Dios ha sido bendecida con cientos de personas valientes que vencieron las
probabilidades y obedecieron a Dios. Odine Morse fue esa clase de persona. Esta hija de una
distinguida familia en Luisiana sintió el llamado al campo misionero mientras estudiaba en la
Escuela de Formación Bíblica . Inspirada por el ejemplo de Pearl Stark (quien cuando enviudó
en 1939 vivió por un tiempo en la escuela), decidió que bendeciría a su generación. Después de
graduarse como maestra sintió el llamado de ir a Haití, que ciertamente no era el lugar más
apropiado para una soltera. La junta misionera era bien conocida por su reticencia a enviar
solteros o solteras al campo, sobre todo a Haití. Morse persistió y el 15 de septiembre de 1949
llegó a Haití. Vivió sola la mayor parte de los treinta y dos años que estuvo en la isla.
Mientras estuvo en Haití enseñó, predicó, consoló, alimentó y bendijo a un pueblo que había
recibido poco cariño. Durante su tiempo los haitianos eran conocidos por su pobreza, atraso y
las prácticas del vudú. La llamaban Soeur Odine, su amiga, maestra y benefactora. Sobre todo,
se convirtió en una madre para muchos1.
Ollie Frances Harris también estaba decidida a seguir el llamado de Dios. Oriunda de Georgia,
a los 23 años se convirtió y recibió el bautismo del Espíritu Santo en 1941. Era la primera
pentecostal de una familia bautista primitiva, a quienes sorprendió con su decisión de entrar al
ministerio. Harris estudió en el Colegio Bíblico de las Alturas de Beulah y predicó en campañas
por todo Georgia. Sintió el llamado al campo misionero, pero fue rechazada porque estaba
soltera. No obstante, decidió obedecer a Dios y con el apoyo de su Iglesia Riverside en Atlanta,
en septiembre de 1958 salió hacia la Honduras Británica. A los dos años la junta misionera la
asignó a la República de Honduras. Allí sirvió como misionera hasta el 1978, para un total de
veinte años en el campo.
En Honduras, Harris se dedicó a cuidar a los niños desamparados y huérfanos. Ella tenía una
naturaleza maternal y adoptó a dos niños: Joseph, de dos años y Benjamín, de dos meses,
quienes llevaban su apellido. Los tres regresaron a los Estados Unidos en 19782.
En 1960 cuatro jóvenes graduadas de Lee decidieron irse juntas como misioneras a Brasil. Eran
amigas y compañeras de clase. No dejaron que el hecho de ser solteras las desanimara de la
empresa. Por mucho tiempo habían sentido la carga por Brasil y decidieron ir a ayudar a Bill y
Rhoda Watson, misioneros de carrera que estaban necesitados de obreros experimentados. Ruth
Crawford de Arkansas, Millie Crosswhite de Idaho, Mary Frances Poe de Tennessee y Janet
Elaine Carter de California tardaron desde la primavera hasta octubre en recaudar los fondos
para costear el viaje. El largo viaje en barco tomaba treinta y tres días desde Florida hasta Río
de Janeiro y costaba $400 dólares por persona. El Departamento de Misiones solamente le dio
$100 dólares a cada una. En Brasil vivieron en las instalaciones misioneras cerca de la ciudad
de Goiania.
Las cuatro hermanas se organizaron: dos trabajaban para mantener a las cuatro, mientras que
las otras trabajaban junto a los Watson. Así establecieron una rotación entre el trabajo y la obra
misionera. Fueron de gran ayuda para los Watson. Esa pareja entregó su vida al llamado
misionero. Bill Watson era natural de Arizona y desde joven había estado involucrado en las
misiones.
Cada una de las jóvenes regresó a los Estados Unidos en momentos diferentes, de acuerdo con
sus responsabilidades. Mary Frances Poe regresó en 1964, Janet Carter en 1971 y Ruth
Crawford en 1973. Millie Crosswhite se casó en 1967 y se quedó en Brasil3.
Martha Smith, una joven de 22 años hija de un ministro de la Florida, tuvo una historia similar
a la anterior. En marzo de 1963 salió para Hong Kong. Esta joven vivió en un pequeño lugar
llamado Kwan Tong y trabajó casi siempre sola, con la excepción de las visitas que recibía de
amigos misioneros y líderes de la Iglesia de Dios de paso por Hong Kong. En mayo de 1969
regresó a los Estados Unidos, pero dejó organizada una pequeña iglesia.
Su hermana gemela, María, una talentosa maestra de música, también utilizó sus talentos en el
servicio internacional para Dios. Junto a su esposo, Philip Morris (cuarta generación
pentecostal), en 1982 fue a enseñar al Seminario Bíblico Europeo en Rudersberg, Alemania.
María organizó el programa de música de la escuela. En el 1984 fueron nombrados maestros-
misioneros y en el 1992 Philip Morris fue ascendido a presidente de la escuela4.
Crystal Walker, la cuarta generación de una familia pentecostal e hija de Herbert y Lucille
Walker, tampoco se desanimó ante las dificultades en su empeño de ir a Taiwán. A estos fines en
el 1980 obtuvo una maestría en educación religiosa del Seminario Teológico Bautista del
Suroeste. Aún así, fue nombrada como aprendiz en lugar de misionera. En 1982 vendió su
automóvil para pagar su pasaje a Taipei. Fue vía Hong Kong y llegó a Taiwán el 1º de febrero.
De inmediato se dedicó a estudiar mandarín, que es el principal idioma chino.
Todo indica que la Divina Providencia estaba obrando a su favor. Mark Chen, un pastor
luterano de China, había recibido el bautismo del Espíritu Santo y estaba buscando la dirección
del Señor. A través de la Iglesia Evangélica del Océano y un pastor llamado Paul Tseng, llegó a
la Iglesia de Dios en Nueva York. En 1980 conoció a J.D. Golden, supervisor de la obra del área
metropolitana, e hizo los arreglos para convertirse en un ministro de la Iglesia de Dios. El 7 de
mayo de 1980 recibió sus credenciales. Durante un servicio sintió el llamado de predicar en un
centro de la población china y zarpó hacia Taiwán.
El rompecabezas quedó completo en mayo de 1982. Chen estaba buscando a alguien
competente en el inglés que le ayudara con la obra en Taichung, un pueblo que quedaba a dos
horas de Taipei. Lovell Cary, superintendente del Lejano Oriente, le habló sobre Crystal Walker.
Así que se reunieron y empezaron a trabajar en la obra. El templo fue dedicado el 16 de enero
de 1983. La iglesia creció bien y en 1993 celebró su décimo aniversario. En ese templo se
reúnen dos congregaciones, una china y otra filipina5.
Andrew Thomas Smith, un miembro de la Iglesia de Dios de Savannah, Georgia, no era visto
como un futuro misionero. En la década del setenta estuvo matriculado en Lee, donde solamente
le interesaban los deportes. Pero la mano de Dios le llevó en otra dirección. El testimonio de
James L. Slay, profesor de misiones y psicología, así como de Andreas Soerjadi y otros
estudiantes indonesios de la Escuela de Teología, hicieron que entendiera su llamado al campo
misionero. En 1983 recaudó $11,000 dólares para costear su viaje como evangelista a Indonesia.
Bajo la dirección del supervisor Ho L. Senduk, ministró en las islas de Sumatra, Java y Sumba.
Más de quinientas personas aceptaron a Cristo y Tommy Smith vio la confirmación de su
llamado.
En 1983 volvió a los Estados Unidos para culminar su educación. En 1985 regresó a Indonesia
y se dedicó a estudiar el ministerio, la cultura y el idioma indonesio. A los seis meses ya
predicaba y enseñaba en indonesio en el Seminario Bethel Geredja. Más tarde fue nombrado
como representante de la Iglesia de Dios en Indonesia, una posición similar a la ocupada por
W.H. Pratt, Larry Bonds, Samuel Robeff y Tommy Sands. En 1995, Smith expresó sentirse
confiado en que había encontrado la dirección de Dios para su vida. Su esposa, Poppi Tjandra,
hija de una familia cristiana indonesia, así lo confirma6.
Revisión de Las Enseñanzas
La asamblea de 1988 no trajo cambios al comité ejecutivo. Las sesiones de negocios fueron en
gran medida rutinarias, con una excepción importante: la Iglesia de Dios revisó sus
Compromisos Prácticos para presentarlos como una declaración positiva de su fe. Las
Enseñanzas fueron presentadas por primera vez en 1910, pero quedó la impresión de que
estaban incompletas. No había sido diseñada como una declaración de fe, sino como una guía
de estudio para los candidatos al ministerio. Sus redactores (A.J. Tomlinson, M.S. Lemos, R.G.
Spurling y T.L. McLaine7) querían que todo el mundo conociera las creencias de la Iglesia de
Dios y estuvieran listos para, «para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo
el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros» (I Pedro 3:15). Por lo tanto, daba
más importancia a los pasajes bíblicos detrás de cada concepto. Nada indica que hubiese sido
desarrollada como una exposición de fe.
La declaración más antigua data del 19 de agosto de 1886, donde se establece que la Iglesia
buscaba, «ser libre de todos los credos y las tradiciones artificiales» y requiere solamente, «que
tomemos el Nuevo Testamento o la ley de Cristo como la única regla de fe y práctica; que
reconozcamos que tenemos igualdad de derechos y privilegios para leer e interpretar por
nosotros mismos, según dicten nuestras conciencias»8.
Esa lista de enseñanzas fue publicada en El Evangelio el 15 de agosto de 1910 y presentada
ante la asamblea general de 1911, donde fue adoptada como el cuerpo de creencias de la Iglesia
de Dios. En 1915 fueron añadidos otros elementos. Esa lista no hacía distinción entre los
principios doctrinales y las directrices éticas.
En 1930, la asamblea general reiteró: «La Iglesia de Dios cree y sostiene la Biblia completa,
debidamente trazada. El Nuevo Testamento es su única regla de gobierno y disciplina»9. Desde
entonces hubo una creciente diferencia de opiniones acerca de la rigidez de las enseñanzas y fue
publicado un extenso párrafo que reafirmaba la declaración anterior. La sección de los
compromisos prácticos adquirió un matiz legal, de modo que en lugar de ser tomados como
directrices espirituales para la moral, era visto como una lista de prohibiciones.
Muchos de los líderes y miembros creían que Las Enseñanzas eran sagradas y obligatorias.
Otros estaban preocupados porque eran escuetas, ambiguas y hasta tenían una connotación
negativa. Hubo varios intentos infructuosos por reformarlas. En 1948 se aprobó una declaración
de fe más clara y completa sobre las doctrinas de la Iglesia.
Una movida atrevida
Durante la asamblea de 1974 fueron propuestos cuatro temas para su inclusión en Las
Enseñanzas, lo cual desató un debate que duró varios días. Tal vez esos elementos
contribuyeron al cambio. Mostraron que los Compromisos Prácticos no eran sagrados y podían
ser alterados a la luz de las opiniones actuales. Las mociones fueron aprobadas, pero muchos
quedaron convencidos de que había que reescribir el documento para darle una connotación
positiva que verdaderamente cumpliera su fin original de instruir y articular las creencias de la
Iglesia. En esa asamblea se aprobó que el documento fuese organizado en dos partes:
compromisos doctrinales y compromisos prácticos10.
Esta generación estaba dispuesta a abordar el asunto. En 1980 el concilio general organizó una
comisión para que estudiara la estructura organizativa y los procedimientos operacionales de la
Iglesia. De esa comisión se organizó un grupo que en el 1982 empezó a trabajar en la aclaración
de los compromisos prácticos. Los miembros del comité fueron: Robert E. Fisher, presidente,
T.L. Lowery, Wade H. Horton, French L. Arrington y F.J. May. Su estudio fue minucioso y serio
y hasta hubo audiencias públicas para los interesados. El concilio ejecutivo aprobó su trabajo y
lo presentó ante la asamblea de 1986. El documento fue discutido y en 1988 se tomó la decisión
final. Fue un proceso largo y tedioso, con análisis exegético y resúmenes publicados11.
La asamblea aprobó el nuevo documento el 6 de agosto de 198812. En conformidad con los
primeros ideales de la Iglesia de Dios cubre muchos asuntos que obstaculizan la vida espiritual,
pero sin limitarse a lo físico o legalista. Discute los pecados ocultos del corazón así como de la
carne. En esta ocasión, su tono connota las expectativas y los ideales para los seguidores de
Cristo que están llenos del Espíritu Santo. Su fundamento es que las Escrituras y el Espíritu
Santo purifican a la Iglesia y controlan el corazón cristiano.
Después de la asamblea de 1988
En 1988 hubo dos cambios que dejaron un toque de nostalgia. O.W. Polen, conocido como El
Sr. Evangelio, terminó su carrera de dieciocho años como editor de la Casa de Publicaciones.
Nadie ha permanecido por tanto tiempo en ese cargo. Hoyt Stone fue su sucesor. También,
Herbert Walker concluyó su término como director de misiones, que era el amor de su vida. El
misionero Lovell R. Cary asumió el mando.
Herbert Walker (1928-1988) resultó electo al concilio ejecutivo y participó en su primera
reunión en Atlanta. Pero entonces le ofrecieron el puesto de la presidencia de la Escuela de
Teología. Walker no dudó en renunciar al concilio porque su vocación eran las misiones y la
educación. Por lo tanto, aceptó esta gran oportunidad. Sin embargo, murió inesperadamente el
16 de diciembre de 1988, mientras asistía a la Conferencia Anual de la Asociación de
Universidades y Escuelas del Sur, en Atlanta, Georgia.
J. Herbert Walker, Hijo, fue un modelo de servicio cristiano. Nacido en el dormitorio de la
Escuela de Formación Bíblica, donde su padre era presidente, se dedicó de lleno al ministerio de
Cristo. Ostentaba un doctorado en filosofía de la Universidad Vanderbilt y la mayor parte de su
ministerio estuvo involucrado en misiones o la educación, pero trabajó en otras áreas. No tenía
problemas para aceptar papeles secundarios dentro del liderazgo. Obedeció cuando sintió el
llamado a trabajar entre las pandillas de Nueva York. Obedeció cuando sintió el llamado de ir a
Haití. Su muerte dejó un vacío en las causas que amaba.
El ministerio de misiones sufrió una doble pérdida en diciembre de 1988. R. Edwin King,
superintendente de África del Norte y Central y líder de ex militares, murió tres días después de
Herbert Walker. Los dos hombres eran amigos. King era un hombre cálido y agradable, de
mucha fe y dedicación. En su juventud entró al ministerio junto a su esposa, Sylvia, hija de los
misioneros Hoyle y Mildred Case. King estaba luchando contra el cáncer, pero fue incluido
como predicador en el programa de la asamblea de 1988. Su condición empeoró en el servicio y
no pudo cumplir su compromiso. Sus últimos meses los dedicó a animar a otros y dar
testimonio de su fe en Jesucristo13.
Cambios inesperados
En un hecho sin precedentes, Cecil B. Knight renunció al cargo de tercer asistente del
supervisor general para aceptar la presidencia de la Escuela de Teología. Éste había abandonado
ese puesto en 1982. Lo mismo ocurrió cuando abandonó el comité ejecutivo en enero de 1989.
John D. Nichols fue ascendido de secretario-tesorero a tercer asistente. Mediante votación por
correo los ministros ordenados escogieron a Robert Fisher como su secretario-tesorero.
Nichols y Fisher experimentaron en numerosos campos del servicio cristiano. Nichols fue
evangelista y misionero de 1974 a 1978. Fisher era conocido principalmente por sus intereses
educativos y había fungido como director general de educación de 1976 a 1984. Estos cambios
suscitaron otros ajustes, pero la Iglesia de Dios continuó adelante.
El ascenso de Lee
La Universidad Lee respondió positivamente a la presidencia de Paul Conn. La facultad, el
personal y estudiantado lo aceptaron como un conocedor de las necesidades y circunstancias de
todos los sectores de la universidad. También fue aceptado por la comunidad, pues era oriundo
de Cleveland, producto de las escuelas locales y un ciudadano activo. El nuevo presidente
continuó la obra de sus predecesores y añadió el conocimiento que había adquirido como
estudiante, ex alumno, profesor y vicepresidente de la universidad.
La matrícula aumentó y se sobrepuso a los altibajos de las décadas anteriores. Ahora tenían
más de mil estudiantes inscritos. La junta de directores había fijado la meta de llegar a los 1,500
alumnos, pero no había sucedido. Para enero de 1986 tenían 1,060 estudiantes. Desde entonces
ha ido en aumento, gracias a las estrategias de reclutamiento y el fortalecimiento de la
institución. En 1988 alcanzaron los 1,534 estudiantes. Así continuó hasta que el mundo
académico y religioso notó lo que estaba sucediendo en Lee. La revista Carisma publicó un
artículo titular en marzo de 1990 sobre la matrícula de 1,739:
La administración dinámica de Conn, que comenzó en 1986, ha despertado el interés
de las instituciones cristianas de educación superior del país debido al notable crecimiento
de la escuela. El recinto ha sido transformado con nuevos edificios y remodelaciones
para darle cabida a todo el estudiantado14.
Lee no se detuvo. En el otoño de 1995 había llegado a una matrícula de 2,477 alumnos, mil
más que la meta propuesta en el pasado. Igual de impresionante ha sido la ampliación de sus
facilidades. De 1987 a 1995 agregó 209,000 pies cuadrados de espacio a los 333,000 existentes.
En 1947 fueron comprados 179,000 pies cuadrados y otros 154,000 entre 1947 y 1987. Fueron
construidos cuatro dormitorios, un edificio de aulas y oficinas, un centro recreativo, un
anfiteatro y un edificio de música.
El perímetro externo también fue ampliado de 22 a 60 acres. Se cerró una calle para dejar más
espacios libres y caminos peatonales, además de nuevas instalaciones deportivas. La estructura
conservó el estilo neoclásico.
Jesús es precioso
La actitud de confianza que invadió el campus de Lee contagió a la Iglesia. Al comienzo de los
noventa reinaba un sentimiento de bienestar y seguridad en las promesas de Dios. Había la
seguridad de que cumpliría su palabra. Esa confianza en Cristo resonó en los púlpitos,
testimonios y la música. Bennie Triplett compuso el himno, “Jesús es precioso”:
Precioso es Jesús mi Jesús,
Jesús es precioso para mí;,
Mi Salvador, Señor y Maestro,
Jesús es precioso para mí…
¿Qué más podría pedir? Él es mi precioso Jesús15.
Durante la última mitad del siglo XX el mundo cristiano fue bendecido con un sinnúmero de
himnos espirituales. Al principio los pentecostales cantaban muchísimo cuando se reunían a
orar o celebrar sus cultos. Por lo general, eran himnos que reforzaban la fe, aunque carecían de
la profundidad teológica de los clásicos. Para fines de siglo los coros eran similares a los
entonados al principio del movimiento. Éstos calan hondo y reviven el pasado. Por ejemplo,
Jack Hayford compuso el victorioso, “Majestad”, para adorar a Cristo. Andraé Crouch fue otro
compositor destacado con himnos como, “Pronto, sí muy pronto” y otros. Era una manera
agradable de expresar esperanza en las garantías de la vida cristiana.
También hubo un avivamiento en entonar Salmos y otras porciones bíblicas. Otra tendencia ha
sido utilizar himnos que antes solamente se escuchaban durante ciertas épocas del año, como
“Venid, fieles todos”.
La asamblea de 1990
La asamblea de 1990 fue llevada a cabo en la ciudad de San Antonio, Texas, del 7 al 12 de
agosto. Fue una reunión positiva, donde hubo muy buena predicación y confraternización, libre
de asuntos de peso. R. Lamar Vest resultó electo como supervisor general, después de haber
ocupado puestos en departamentos estatales de juventud y educación cristiana, así como al
frente de Lee. Vest por muchos años fue un predicador popular en las convenciones estatales.
También fueron electos Robert White, como primer asistente, John D. Nichols, segundo
asistente, Robert E. Fisher, tercer asistente y Gene D. Rice, como secretario-tesorero general.
Vest era miembro de una cuarta generación de pentecostales y asumió el cargo en un momento
en que la Iglesia de Dios estaba de lleno en la evangelización. Era un tiempo de oportunidades
únicas. La caída de la cortina de hierro y de la Unión Soviética abrió la puerta para que el
mensaje de Cristo llegara a nuevos campos, sobre todo en Rumanía, donde la Iglesia de Dios
tenía la fuerza para lograr algo.
Al parecer, la Iglesia estaba en busca de un liderato nuevo. En su discurso de aceptación, Vest
confirmó sus intenciones:
Quiero ser parte de una iglesia que encuentra la manera de incluir a todas las razas
y orígenes étnicos en todos los niveles del ministerio, que respeta y utiliza los dones
y las energías de sus mujeres, que sirve a sus adolescentes y ancianos con el mismo
entusiasmo. Quiero ser parte de una iglesia que sea internacional, no solamente de
nombre, sino también en la práctica. Quiero ser parte de una iglesia que busca a los
niños del gueto. Quiero ser parte de una iglesia que llega a los suburbios, que ministra
en las cárceles y en las casas. Quiero ser parte de una iglesia que llega con sus ministerios
a todas partes donde vea gente16.
Y así la Iglesia de Dios marchó hacia un futuro que jamás había imaginado. Pero estaba lista
para recibirlo.

Capítulo 38
MÁS ALLÁ DE LA PUERTA
Dios abre puertas
Una vez más la Iglesia de Dios salió de las montañas que la vieron nacer para cumplir su
misión en el mundo. No había límites. Para 1990 habían pasado cuatro generaciones y el pueblo
había más que superado sus primeros límites. La nueva generación trabajó más a favor del
Reino de Dios que de sus intereses sectarios. Esa perspectiva surgió durante la Gran Depresión
y floreció en las postrimerías del siglo XX. Dios obra de maneras misteriosas y a quien quiere le
abre puertas para que cumpla su voluntad.
La Iglesia de Dios tenía mucho que dar y recibir más allá de sus puertas. Hombres como J.H.
Walker, John C. Jernigan, Paul H. Walker, James A. Cross, E.C. Thomas y Houston R.
Morehead dedicaron gran parte de su tiempo a causas que iban más allá de los confines de la
Iglesia de Dios. Ray H. Hughes fue en tres ocasiones presidente de la Conferencia Mundial
Pentecostal y R. Lamar Vest y Joseph E. Jackson, coordinador de los ministerios a los negros,
también estuvieron involucrados en organizaciones exteriores. Eran tan pioneros como sus
antepasados. La Iglesia cobró más fuerza e influencia a través de su ministerio entre los
militares y en las diversas áreas de la capellanía. Con ese mismo espíritu fueron muchos los que
colaboraron con ministerios como “Teen Challenge”. Nuestros miembros han colaborado con el
éxito de muchos ministerios independientes.
La familia de Floyd L. McClung, quien fuera pastor en California y Tennessee, es un ejemplo
clásico del servicio a Dios por otras avenidas. Tanto los padres como sus tres hijos, miembros
fieles de la iglesia, han seguido el llamado de Dios a través de otros ministerios. El hijo mayor,
Floyd, sintió el llamado a la generación hippie de los setenta. Tras haberse graduado de Lee en
1967 se unió a Juventud con una Misión, un movimiento dedicado a la evangelización de los
jóvenes a través del mundo. Su ministerio lo llevó a Afganistán y Ámsterdam, Holanda. En
Kabul junto a otros estableció la Casa Dilaram (‘corazón pacífico’) para alcanzar a la
‘generación perdida’. McClung narra sus experiencias en su libro, “Just Chicken Street” (La
calle Pollo), en alusión a la calle donde ubicaba la clínica y el albergue1. En éste narra la labor
amorosa llevada a cabo entre una gente desesperanzada. En Amsterdam estableció otro albergue
llamado, El Arca, porque era una casa flotante.
Alan McClung se dedicó al ministerio en Escandinavia y Alemania. En el 1972, su celo por
llevar la Palabra de Dios detrás de la cortina de hierro propició que fuera invitado por el
Hermano Andrés (el Contrabandista de Dios) a contrabandear Biblias a Rusia. El objetivo era
demostrarles a los creyentes rusos que contaban con amigos en el mundo exterior. El joven
McClung y su amigo fueron detenidos en San Petersburgo. La KGB estuvo interrogándoles por
tres días para descubrir quiénes eran sus contactos rusos. Cuando les pidieron que escribieran su
confesión, cada uno por separado declaró: Jesucristo es el Señor y Salvador.
Judy McClung, la menor de la familia, también se unió a JUCUM. Junto a su esposo, Jim
Orred, por diez años estuvo en Salónica, Grecia (1983-93). Como ministros solían cruzar hasta
Turquía para animar a los obreros que trabajan en secreto. Estos testigos tenían un oficio y
entablaban una amistad con la gente para presentarles el evangelio, como sucedió en tantos
otros lugares2.
En 1982, el anciano McClung y su esposa, Enetha, se retiraron del ministerio pastoral y
viajaron a Amsterdam para ayudar a Floyd, Hijo. Así que toda la familia estuvo involucrada en
el albergue. Allá permanecieron por tres años y luego regresaron a los Estados Unidos a
pastorear la Iglesia Westmore en Cleveland, Tennessee.
Caída de la cortina de hierro
De 1989 a 1991, el mundo fue testigo de la increíble caída de la impenetrable cortina de hierro.
Esa cortina imaginaria separaba a los países del bloque comunista de Europa Oriental del resto
de Europa Occidental. Esta frase fue acuñada por Winston Churchill durante un discurso que
presentó en el Colegio Westminster, en la ciudad de Fulton, Missouri, poco después de haber
concluido la Segunda Guerra Mundial y justo cuando Rusia estaba completando sus planes para
dominar a Europa. Era como si una cortina hubiese caído y dejado incomunicadas a las naciones
comunistas. De inmediato perdieron la libertad religiosa.
La caída de la Unión Soviética provocó una estampida de iglesias hacia esa región del mundo.
La Iglesia de Dios fue una de las que quiso llevarles el evangelio. Fue maravilloso encontrarse
con cristianos que retuvieron su fe a pesar de la intimidación y represión. Cuando el comunismo
convirtió sus iglesias en museos u otras cosas, los creyentes empezaron a reunirse en secreto en
los bosques y otros lugares. Más tarde se les conoció como la iglesia subterránea. Por lo tanto,
la caída del comunismo fue un momento de júbilo y prisa para los cristianos que por setenta
años no habían predicado abiertamente el evangelio.
En el 1989, antes de que cayera el comunismo, Robert White, subdirector de misiones, había
recibido los nombres de unos cristianos en Rusia, a donde fue junto con Paul Lauster (de
Alemania) y otros para conocerlos. Aunque el encuentro fue emocionante y encubierto, no logró
establecer a la Iglesia de Dios dentro de esa nación antirreligiosa.
Al caer la cortina de hierro, el supervisor Vest, quien estaba profundamente comprometido a
llevar el evangelio, y Robert White, su primer asistente, decidieron aprovechar la oportunidad
para promover los intereses de la Iglesia. Vest fue a Rusia poco después de la asamblea de 1990
y se reunió con ministros de la iglesia subterránea3. Junto a Lovell Cary, Roland Vaughan y
otros líderes de misiones en Europa, buscó aprovechar las ventajas de la apertura. Lambert
DeLong, superintendente de Europa, Paul Lauster, coordinador de misiones europeas orientales,
Carl Richardson, evangelista internacional y una “fuerza de choque”, encabezada por Bill
Wilson, contribuyeron a que miles de rusos fueran alcanzados con el evangelio entre 1990 y
19954.
El asunto de la mujer en el ministerio
En la asamblea de 1992 en Nueva Orleans, Luisiana, el supervisor Vest resultó electo para un
segundo término, al igual que su primer asistente, Robert White. Los otros miembros del comité
fueron John D. Nichols, segundo asistente, Ray H. Hughes, tercer asistente y Robert Fisher,
secretario-tesorero general.
El supervisor Vest hizo un breve resumen de su mandato y volvió a enfatizar su sueño para la
Iglesia de Dios. Esas palabras sirvieron de antesala a una moción que solicitaba la enmienda del
reglamento: Que todos los miembros de la Iglesia de Dios presentes e inscritos tendrán derecho
al voto en la asamblea general5.
Esa oración sencilla eliminaría una dolorosa paradoja que había existido desde 1920 y
complacería a un amplio sector de la Iglesia. Antes el reglamento restringía el voto a los
miembros varones y ministros de la Iglesia de Dios, de modo que la mujer estuvo callada por
tres generaciones.
Ahí estaba la paradoja. En su afán por seguir las Escrituras al pie de la letra, la Iglesia había
interpretado I Corintios 14:34 como una prohibición a que la mujer interviniera en los asuntos
eclesiásticos, aunque sí podía predicar. No permitía que la mujer, «usurpara la autoridad del
hombre» (I Timoteo 2:12).
Por ende, desde el 1920 las mujeres no habían hablado ni votado en las sesiones de negocios,
aunque sí predicaban y jugaban papeles cruciales en la mayoría de los ministerios, como el
evangelismo, la enseñanza, las publicaciones, la consejería y el ministerio pastoral. La Iglesia
fue bendecida por sus evangelistas y pastoras que cumplían con todas las responsabilidades
inherentes a sus cargos. Ellas iban a lugares rechazados por los varones y empezaban obras.
Levantaron iglesias, negociaron el precio de las propiedades, los permisos, préstamos;
rescataron vidas y hogares rotos, ayudaron a los indigentes, aconsejaron a los confundidos y un
sinfín de tareas asociadas con el ministerio pastoral. Sin embargo, no podían celebrar los
matrimonios de sus miembros ni bautizar a los nuevos creyentes ni administrar los sacramentos
o realizar sesiones de negocios. Para esas cosas tenían que invitar a un pastor o su supervisor.
Tampoco podían validar con su voto sus creencias. A pesar de estas circunstancias, no
abandonaron la obra.
Sallie Irene Jeffries, pastora en Corona, California (1927 a 1958), fue una de los más
distinguidas en su estado. Su vida fue una saga de milagros y logros, primero en la Iglesia del
Evangelio Cuadrangular y luego en la Iglesia de Dios. Su floreciente iglesia era la congregación
más grande de la Iglesia de Dios al oeste del río Mississippi. Tras retirarse del ministerio
pastoral continuó como evangelista hasta el día de su muerte en 1975.
Ruth Elizabeth Justin fue una pastora eficaz y pionera en Michigan. En el invierno de 1933
llegó a Lake Odessa a celebrar una serie de cultos de oración y establecer una iglesia. Hizo lo
mismo en otros lugares. Se dedicaba a restaurar iglesias quebrantadas y era una “madre en
Israel” por doquiera que iba. A veces dormía en las bancas de las iglesias, pero construyó otras
y saldó sus deudas.
Amy Martha Hanley fue pastora en Chester y Filadelfia, en Pennsylvania y en 1938 organizó la
primera Iglesia de Dios en Nueva Jersey. La iglesia, en Millville, era la más fuerte del estado.
También fue una mentora para muchos ministros jóvenes, tanto varones como féminas. Tras su
retiro en 1973, la pastora Hanley fue elogiada por su supervisor, Paul J. Eure, por su exitoso
trabajo.
Hubo otras predicadoras ejemplares, como Annie Belle Alexander en Luisiana, Fae V. Dyer en
las Dakotas, Nellie Edith Park en Missouri, Mary Vesta Ruark en Maryland, Mary Graves en
Wyoming y Alabama, Evelyn Zingmark en Illinois y Arizona, y (Zoe) Brown en Texas.
Esas pastoras, que ya moran con el Señor, fueron sustituidas por otras que continúan su
tradición. Ruth E. Steele y Joyce Whiteaker son ejemplos notables. Fueron pastoras en Wailuku
y Lahaina, Maui, Hawaii, en la década del sesenta. Luego trabajaron juntas en Santa María,
California en 1966. Steele fue la pastora principal y tuvieron gran éxito donde muchos habían
fracasado. A un costo de 2.5 millones de dólares construyeron nuevas instalaciones para sus
congregaciones de habla inglesa y española y organizaron la Escuela Cristiana el Calvario.
Estas hermanas y cientos más fueron honradas cuando Mary Ruth Stone, cuya familia llevaba
cinco generaciones en la Iglesia de Dios, pidió la palabra en la asamblea de 1994 para reclamar
el derecho que tuvieron las hermanas que asistieron a las primeras asambleas, cuando el grupo
era más pequeño y menos estructurado.
Como miembro de la quinta generación de mi familia que asiste a la Iglesia de Dios
(por parte de mi padre), me gustaría expresar el agradecimiento de cientos de miles de
mujeres de la Iglesia de Dios por el privilegio de votar y hablar en la Asamblea General
[…] Quiero darle las gracias a nuestros esposos, padres e hijos por abogar y hablar a
nuestro nombre cuando no podíamos hacerlo por nosotras mismas…Nos han devuelto
nuestro legado histórico…Han afirmado Gálatas 3:26-29: Ya no hay judío ni griego;
no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en
Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendientes de Abraham sois,
y herederos según la promesa6.
Rumanía celebra
Poco después de la asamblea de 1992, la Iglesia de Dios en Rumanía celebró su septuagésimo
aniversario. El supervisor Vest encabezó una delegación de los Estados Unidos y Europa en la
visita a este país que había salido del bloque comunista. Rumanía, al igual que otras naciones de
Europa Oriental, acababa de librarse de la dictadura de Nicolau Ceausescu, una de las más
brutales de su tiempo. Su derrocamiento en diciembre de 1989 fue producto de sus intentos por
controlar la actividad religiosa en Timisoara, Rumanía7.
La Iglesia de Dios de Rumanía había sobrevivido por setenta años y ahora estaba lista para una
celebración. Del 16 al 18 de octubre de 1992 hubo cultos en las iglesias de Bucarest. Las
sesiones estuvieron a cargo de Emil Bulgar y Sandru Trandafir, secretario general y presidente
del Seminario de Rumanía. Todas las reuniones estuvieron repletas con hermanos y hermanas
provenientes de Moldavia (en la frontera con Rusia), Transylvania (en el oeste) y el mar Negro
(en la costa oriental). La vitalidad del pueblo era palpable8. La semilla que Pavel Budeanu
sembró en 1922 dio fruto en esta gran tierra.
Indonesia no se detiene
En el Sínodo de Bethel Geredja Indonesia, celebrado en la Iglesia de Dios de Bethel, en julio
de 1994, Ho L. Senduk se retiró del obispado que había servido desde 1952. Andreas Soerjadi,
natural de Java y protegido de Senduk, resultó electo como supervisor. En 1957, Soerjadi a sus
19 años asistió a una escuela de evangelismo en Yakarta, donde conoció a Senduk y recibió el
bautismo del Espíritu Santo. Éste nativo de Solo, en Java, fue educado en el Seminario Bautista
de Indonesia y en 1980 se graduó con una Maestría en Ciencias de la Escuela de Teología de la
Iglesia de Dios. Su visión para el futuro era clara9.
Indonesia todavía es una nación en ciernes para el evangelio de Cristo. La capital, Yakarta,
tiene la población musulmana más grande del mundo. Sin embargo, la Iglesia de Dios para el
1994 tenía 217 congregaciones en la ciudad y 35 alrededor de la nación. La Iglesia de Dios más
grande del mundo se encuentra en Surabaya, en el extremo este de Java, con 35,000 miembros.
Indonesia Pancasila, o cinco principios, establecen su oposición contra el ateísmo y cualquier
otra religión. El primer principio es creer en un Dios y reconocer su existencia. La Constitución
de 1945 (artículo 29, sección 1) afirma que el Estado estará fundado sobre la creencia en el Dios
único10.
Esa libertad y fe facilitan la difusión del evangelio. Para 1994 la Iglesia Bethel tenía 600,000
miembros adultos y más de 1 millón de niños. Ha enviado a misioneros al pueblo indonesio en
Australia, China, Taiwán, Holanda y los Estados Unidos. También tiene un departamento
admirable de desarrollo comunitario, que ayuda a la gente a aprender oficios, agricultura,
ganadería y salud.
El pastor de la iglesia de 35,000 miembros en Surabaya, Alex Tanusaputra, comenzó su
ministerio en Mojokerto en 1962 yen 1976 pasó a esta ciudad. En menos de dos décadas, la
Iglesia Betania se ha convertido en un bastión cristiano en Indonesia. Su alcance es tan eficaz
que cada mes bautiza a 500 convertidos y tiene congregaciones en muchas partes de la nación,
incluyendo Yakarta, las cuales son muy exitosas en la evangelización. El pastor Alex es un
orador popular en las conferencias sobre el crecimiento de la iglesia en América11.
En Indonesia muchos obreros han cruzado diversas fronteras sociales para adelantar la causa de
Cristo. Por ejemplo, Risal Ongkasaputra, un ministro y comerciante feliz e ingenioso, logró
establecer una iglesia en la difícil China12. Así que el retiro del amado Ho L. Senduk no ha
afectado la visión para Indonesia, porque tiene herederos dignos.
La asamblea de 1994
La asamblea general de 1994 fue celebrada del 8 al 14 de agosto en la ciudad de San Antonio,
Texas, donde Robert White resultó electo al cargo de supervisor general. El resto del ejecutivo
quedó compuesto por Ray H. Hughes, primer asistente, Dennis McGuire, segundo asistente,
Robert E. Fisher, tercer asistente y Walter P. Atkinson, secretario-tesorero general. McGuire y
Atkinson eran los nuevos miembros del comité. McGuire había servido como supervisor en
Indiana y Texas. Al momento de su elección se desempeñaba como director asistente de
evangelismo y misiones. Atkinson había sido supervisor de Mississippi, Alabama y Kentucky.
También había sido presidente del programa radial, Adelante en la fe. Ambos tenían mucho que
aportar al ejecutivo.
Robert White traía una vasta experiencia y la reputación de ser un hombre compasivo. Su
discurso de aceptación reconocía las contribuciones de sus predecesores y lo que había
aprendido de ellos. Los hizo parte de su instalación y los incluyó en los ministerios de la iglesia.
Sus palabras mostraron su interés pastoral y humildad:
Perdónanos por las veces en que hemos confundido la dureza con la santidad. Perdónanos por las veces en que hemos
echado fuera a almas hambrientas porque no nos gustaba su vestimenta…Perdónanos por los mensajes vanos y carentes
de la Palabra de Dios. Perdónanos por las maneras en que hemos malinterpretado y usado la Palabra para golpear y herir,
en lugar de aplicarla para sanar heridas y llevar esperanza13.
En las semanas siguientes el supervisor White convocó la Iglesia a un año de “asamblea
solemne”. El profeta Joel llamó a Israel: «Proclamad ayuno, convocad asamblea, congregad a
los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová, vuestro Dios, y clamad a
Jehová» (Joel 1:14). La Iglesia fue llamada al arrepentimiento, la oración y el ayuno, a
perdonarse los unos a otros por la indiferencia y las heridas del pasado. Los miembros debían
celebrar servicios de confesión y arrepentimiento para librarse de cualquier cosa que estuviese
impidiendo la presencia del Espíritu Santo. La respuesta fue un beneficioso énfasis en la
responsabilidad personal de la santidad.
Un pueblo con una visión
Alexandre Ledru-Rollin, líder de la revolución francesa, dijo: «Ahí va mi pueblo. Debo
averiguar a dónde van para dirigirles»14. Esas palabras expresan la frustración que sienten los
líderes cuando pierden la capacidad para guiar al pueblo. Tantos otros líderes han expresado
sentimientos líderes, como Benjamín Disraeli y Mahatma Gandhi.
La Iglesia de Dios pudo haberse sentido de esa manera a finales de la década del noventa, pues
el crecimiento dificulta su manejo. Debe concedérsele que su visión es compartida con el
mismo entusiasmo en muchísimos lugares. No es fácil seguirle la pista a todos los esfuerzos
evangelizadores. Así debe ser, pues la voluntad de Dios es que cubramos al mundo con su
mensaje. Eso no sucederá si nos quedamos en un solo lugar. Hay que cumplir la voluntad de
Dios.
Los cristianos indonesios, coreanos y filipinos pueden alcanzar Asia. Los latinoamericanos
pueden adentrarse en las Américas. Como vimos con el ejemplo de los jamaiquinos y
congoleses, muchos pueden alcanzar los antiguos dominios de los imperios europeos. Esta
verdad es palpable alrededor del mundo.
Por lo tanto, el centro no siempre recibe las noticias sobre cada evangelismo. Así ocurrió
cuando Anna Smithgall comenzó a iglesias y luego mandó a buscar a ministros que se
encargaran de ponerlas en orden, y cuando Pavel Budeanu tomó lo que aprendió en América a
Rumanía y organizó iglesias sin que se supiera en los Estados Unidos, o cuando Custodio Apolo
abrió iglesias en España o cuando los soldados iniciaron obras que más adelante fueron
formalizadas como parte de la Iglesia de Dios. Multiplique esas actividades y comprenderá la
situación. La Iglesia de Dios ha hecho bien su trabajo.
Medicina y ministerio
Durante la última generación un sinnúmero de miembros incursionó en el campo la medicina.
De esta manera siguieron su visión para el servicio cristiano a través de unos medios
desconocidos por sus antepasados. Decidieron ir más allá de la oración que podían ofrecer por
los enfermos para convertirse en sanadores. La nueva generación ora como sus antepasados,
pero algunos quisieron comprender la enfermedad y ayudar en el proceso de curación. Creían
que debían combinar su fe con obras, como dice Santiago: «Muéstrame tu fe sin tus obras y yo
te mostraré mi fe por mis obras» (Santiago 2:18).
Desde 1968, la Universidad Lee ha ofrecido estudios preparatorios para el campo de la
medicina. Los ministerios misioneros resaltaron la necesidad de cuidado médico en otras tierras.
Desde entonces hemos tenido médicos y enfermeras bien preparados. Los primeros médicos
establecieron sus prácticas en los Estados Unidos y las combinaron con sus llamados
misioneros. Para1995 hubo más de un centenar médicos, cirujanos, odontólogos, psicólogos y
científicos ministrando en varias partes del mundo. El tratamiento empieza con una oración al
Médico por Excelencia.
Algunos usan sus destrezas en lugares primitivos y necesitados. El Dr. Carlos Luis Solís dejó
su hogar en Resistencia, el Chaco, en Argentina, para servir en Ceuta, España, que es un puente
entre Europa y África del Norte, el Mediterráneo y el Atlántico. En 1994, el joven Dr. Solís
obtuvo la ciudadanía española. Junto a su esposa, Carmen, opera la Fundación de El Buen
Samaritano, la cual está incorporada con el gobierno español bajo el auspicio de la Iglesia de
Dios. Hombres y Mujeres de Acción de la Iglesia de Dios ayudó a construir las facilidades.
Varios ministerios se unieron para que esta clínica fuera una realidad. Solís sintió la carga de
aliviar las necesidades físicas y espirituales de sus pacientes.
Cada año más médicos bendicen y alivian el sufrimiento. En septiembre de 1995, el
oftalmólogo Walter j. Paschall y su esposa, Jan, dejaron su casa de Texas para trabajar en
Mombasa, Kenia con el Faro la Misión de Cristo y el Centro de la Vista. Los doctores Otoniel y
Xiomara Collins, cirujanos, trabajan en el Hospital Amigos de las Américas en Rus Rus, La
Mosquitia, Honduras. El cirujano Cleveland Thompson y su esposa, Nell, están en Kijabi,
Kenia, donde ofrecen cirugía general y clínicas para infantes. Don y Sharon Gerken operan la
Clínica de la Esperanza en Nicaragua. Un sinnúmero de profesionales de la salud están
ministrando a través del mundo15.
Otros avances
La caída de la cortina de hierro de Europa trajo un sinnúmero de oportunidades. En mayo de
1992, James D. Chamberlain, un joven ministro y optómetra, llegó a Moscú como parte de una
delegación de ministros estadounidenses que asistía a una conferencia para pastores. Allí
estableció una clínica improvisada para atender problemas de la vista. También evangelizó a los
médicos de un hospital y el 90 por ciento aceptó a Cristo. Chamberlain determinó que regresaría
acompañado por su esposa y sus hijos. Durante el verano de 1992 empezaron a recaudar los
fondos que sufragarían su estadía por dos años. Unas cincuenta iglesias apoyaron su trabajo y
otras empresas donaron equipo médico.
Chamberlain y su esposa, Anita Gail Hughes, eran hijos de ministros, miembros de la Iglesia
de Dios por tres generaciones. Junto a sus dos hijos se mudaron a Moscú y abrieron una clínica
dos horas al sur de la ciudad en la región de Kaluga. Como era oculista se le hizo fácil obtener
los permisos para radicarse en el país y atender a la gente. Ellos trabajaron estrechamente con
Ivan Fedatov, un pastor ruso, quien les ayudó a establecer una clínica visual. A su regreso a los
Estados Unidos (julio de 1994) dejaron una clínica establecida y muchas bendiciones16.
La Palabra de Dios llegó a otras partes de Rusia. Siberia atrajo a muchos. JUCUM (Juventud
con una Misión) envió algunos de los primeros testigos a esa vasta región de Rusia. Derryck
McLuhan y su esposa, Marie Shoemaker, recibieron su adiestramiento en Amsterdam y llegaron
a Siberia en septiembre de 1992. Derryck y Marie provenían de familias que llevaban tres
generaciones en la Iglesia de Dios. Siberia era un reto especial. Vivieron en Bernaul, pero
trabajaron en otras siete ciudades, principalmente en Novosibirsk. Su estrategia era adiestrar a
los creyentes para que plantaran iglesias y las atendieran. Trabajaron con los niños
discapacitados y llevaron a cabo conciertos, clínicas deportivas y estudios bíblicos. Regresaron
a los Estados Unidos en 199417.
También hubo apertura en otras naciones comunistas. Mongolia fue la segunda nación que
adoptó el comunismo como su filosofía de gobierno y economía. De 1921 a 1990 estuvo cerrada
a influencias del exterior. Su actitud hacia la religión quedó clara con la manera en que reprimió
el budismo y la adopción oficial del ateísmo. Dado que Rusia y China son sus únicos vecinos
limítrofes parecía que la tierra de Genghis Khan estaba fuera del alcance del evangelio. Tras la
caída del comunismo internacional, Mongolia tuvo que evaluar su futuro. Una cosa era clara: el
inglés era el idioma internacional y tenía que ser tomado en cuenta. De pronto se vio ante la
necesidad de reclutar maestros de inglés. Carolyn y Murl Dirksen, profesores de la Universidad
Lee fueron contactados porque en 1984, 1985 y 1989 escribieron libros para el Instituto del
Idioma Inglés en China. Ahora tenían que hacer algo similar para Mongolia. En 1990 dos
mongoles llegaron a Lee para entrevistarse con los Dirksen. La Universidad Lee y el Cuerpo de
Paz se convirtieron en los principales proveedores de maestros de inglés y currículo para
Mongolia. Los Dirksen pasaron los veranos de 1991 y 1992 en Ulán Bator, capital de Mongolia,
preparando esos textos.
El instituto de China llegó a un acuerdo con Mongolia para el envío de maestros. Los
candidatos no podían enseñar sobre el cristianismo, pero sí dar fe de su vida cristiana y
compartirla en sus hogares con los mongoles. En 1990 solamente cuatro mongoles profesaban el
cristianismo, así que la tarea era inmensa18.
Alan y Kimberly Cannon Wheeler, la cuarta generación de una familia pentecostal y graduados
de Lee, aceptaron el llamado. Levantaron sus fondos entre las congregaciones locales, sus
familiares y amigos. Su principal patrocinador fue la Iglesia de Miramar de Miami. De 1992 a
1994 vivieron en Hovd, ocho millas más allá de Ulán Bator y enseñaron en la Universidad
Nacional de Mongolia. Su testimonio cristiano fue eficaz y muchos aceptaron a Cristo como su
Salvador y Señor. Para 1994 hubo de 3,000 a 4,000 cristianos en el país. Los jóvenes misioneros
maestros regresaron a los Estados Unidos en julio de 1994 y Kimberly regresó a su puesto en la
universidad19.
En 1994 el Instituto del Idioma Inglés en China auspició un concurso entre los estudiantes
mongoles cuyo premio era una beca para estudiar en Lee. La primera recipiente fue Soyoltuya
Bayar, quien se matriculó en el 1994, seguida por Mungendolgo Nergui, estudiante de la clase
de 1995.
Las nuevas generaciones han cumplido muchos de los sueños de sus antepasados. La Iglesia de
Dios nació en 1886 gracias a la visión de un grupo de valientes y de las montañas Unicoi salió
al resto de país y después al mundo. Desde los Apalaches a Zimbabue, Mongolia y más allá.
Los fundadores jamás pensaron ni oyeron las cosas que han sido logradas en el nombre de
Jesús. Su presencia todavía guía nuestros pasos.

APÉNDICES
DOCUMENTO
DECLARACIÓN DE FE
Creemos:
1. En la inspiración verbal de la Biblia.
2. En un Dios que existe eternamente en tres personas, a saber: el Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo.
3. Que Jesucristo es el unigénito del Padre, concebido del Espíritu Santo y nacido de la
virgen María. Que fue crucificado, sepultado y resucitó de entre los muertos. Que
ascendió a los cielos y está hoy a la diestra del Padre como Intercesor.
4. Que todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios; y que el arrepentimiento
es ordenado por Dios para todos y necesario para el perdón de pecados.
5. Que la justificación, la regeneración y el nuevo nacimiento se efec–túan por fe en la
sangre de Jesucristo.
6. En la santificación, subsecuente al nuevo nacimiento, por fe en la sangre de Jesucristo,
por medio de la Palabra, y por el Espíritu Santo.
7. Que la santidad es la norma de vida de Dios para su pueblo.
8. En el bautismo con el Espíritu Santo, subsecuente a la limpieza del corazón.
9. En el hablar en otras lenguas, como el Espíritu Santo dirija a la persona, lo cual es
evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo.
10. En el bautismo en agua por immersión y en que todos los que se arrepientan deben
ser bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
11. Que la sanidad divina es provista para todos en la expiación.
12. En la cena del Señor y en el lavatorio de pies de los santos.
13. En la premilenial segunda venida de Jesús. Primero, para resucitar a los justos
muertos y arrebatar a los santos vivos hacia Él en el aire. Segundo, para reinar en la tierra
mil años.
14. En la resurrección corporal; vida eterna para los justos y castigo eterno para los
inicuos.

TABLAS
Tabla 1
Países donde tiene presencia la Iglesia de Dios
1886-1995
Estados Unidos 1886
Bahamas 1909
Canadá 1919
Rumanía 1922
Jamaica 1924
México 1932
Islas Turcos y Caicos 1932
Haití 1933
Guatemala 1934
Costa Rica 1935
Panamá 1935
Barbados 1936
Alemania 1936
India 1936
España 1937
Angola 1938
Bermudas 1939
Argentina 1940
República Dominicana 1940
El Salvador 1940
Santa Lucía 1940
San Vicente y Granadinas 1940
Cuba 1942
St. Kitts/Nevis 1943
Belice 1944
Honduras 1944
Puerto Rico 1944
San Martín (francesa) 1945
Uruguay 1945
Egipto 1946
Perú 1947
Filipinas 1947
Nicaragua 1950
Botsuana 1951
Brasil 1951
Lesoto 1951
Malawi 1951
Mozambique 1951
Namibia 1951
Nigeria 1951
Sudáfrica 1951
Suazilandia 1951
Zimbabue 1951
Chile 1954
Colombia 1954
Japón 1954
Paraguay 1954
Inglaterra 1955
Kiribati 1955
Trinidad/Tobago \1956
Guyana 1957
Granada 1958
Tórtola 1958
Italia 1959
Bolivia 1960
Francia 1960
Suiza 1963
Israel 1964
Antigua/Barbuda 1965
Ghana 1965
Grecia 1965
Corea del Sur 1965
Portugal 1965
Zambia 1965
Venezuela 1966
Indonesia de 1967
San Tomás 1967
Aruba 1968
Bosnia 1968
Chad 1968
Croacia 1968
Guadalupe 1968
Macedonia 1968
Serbia 1968
Gales 1968
Camerún 1968
Islas Caimán 1971
Ecuador 1971
Santa Cruz 1971
Tanzania 1971
Zaire 1971
Guam 1971
Bélgica 1973
Liberia 1974
San Martín (holandesa) 1975
Australia 1976
Kenia 1977
Martinica 1977
Pakistán 1977
Tailandia 1977
Escocia 1979
Ruanda 1980
Myanmar (Birmania) 1981
Bulgaria 1982
Irlanda del Norte 1982
Holanda 1982
Surinam 1982
Taiwán 1982
Uganda 1982
Islas Fiji 1983
Mauritania 1983
Reunión 1983
Austria 1984
Bahréin 1984
St. John 1985
Hong Kong 1986
Nueva Zelanda 1986
Samoa (occidental) 1987
Arabia Saudita 1988
Curazao 1989
Polonia 1989
Singapur 1989
República Checa 1991
Luxemburgo 1991
Malasia 1991
China 1992
Costa de Marfil 1992
Rusia 1992
Togo 1992
Ucrania 1992
Emiratos Árabes Unidos 1992
Albania 1993
Islas Cook 1994
Etiopía 1994
Nepal 1994
Islas Tonga 1994
Burkina Faso 1995
Congo 1995
Kuwait 1995
Letonia 1995
Vietnam 1995

EJECUTIVO
Tabla 2
SUPERVISORES GENERALES
1909-2011
AMBROSE J. TOMLINSON 1909-1923 14
[44] (22 de septiembre de 1865- 2 de octubre de 1943)
FLAVIUS J. LEE1 1923-1928 5
[48] (18 de julio de 1875- 28 de octubre de 1928)
SAMUEL W. LATIMER 1928-1935 7
[56] (1 de octubre de 1872- 14 de enero de 1950)
J. HERBERT WALKER, PADRE 1935-1944 9
[35] (6 de marzo de 1900- 10 de julio de 1976)
JOHN C. JERNIGAN 1944-1948 4
[44] (21 de septiembre de 1900- 6 de mayo de 1980)
HALLIE L. CHESSER 1948-1952 4
[50] (15 de septiembre de 1895- 30 de septiembre de 1987)
ZENO C. THARP 1952-1956 4
[56] (26 de octubre de 1896- 7 de marzo de 1985)
HOUSTON R. MOREHEAD 1956-1958 2
[51] ( 3 de noviembre – 2 de junio de 1988)
JAMES A. CROSS 1958-1962 4
[47] (12 de dic. de 1911- 3 de marzo de 1990)
WADE H. HORTON 1962-1966; 1974-1976 6
[54/66] (13 de septiembre de 1908- 15 de mayo de 1998)
CHARLES W. CONN 1966-1970 4
[46] (20 de enero de 1920- 18 de marzo de 2008)
R. LEONARD CARROLL2 1970-1972 11/2
[50] (4 de octubre 4 de 1920- 26 de enero de 1972)
RAY H. HUGHES 1972-1974; 1978-1982 61/2
[48/54] (7 de marzo de 1924- 5 de abril de 2011)
CECIL B. KNIGHT 1976-1978 2
[51] (12 de noviembre de 1925- 16 junio de 2007)
E. CLAYTON THOMAS 1982-1986 4
[61] (13 de diciembre de 1920- 22 de septiembre de 1989)
RAYMOND E. CROWLEY 1986-1990 4
[63] (12 de septiembre de 1922- )
R. LAMAR VEST 1990-1994; 2000-2004 6
[50] (24 de julio de 1940- )
ROBERT WHITE 1994-1996 2
[59] (26 de diciembre de 1934- )
PAUL LAVERNE WALKER 1996-2000 4
[64] (12 de enero de 1932- )
G. DENNIS MCGUIRE 2004-2008 4
[60] (23 de noviembre de 1944- )
RAYMOND F. CULPEPPER + 2008-2010 + 2010 3+
[58] (14 de agosto de 1949- )
1Murió en el cargo el 28 de octubre de 1928.
2Murió en el cargo el 26 de enero de 1972.
+ supervisor general actual. [] Edad que tenía al ser electo. 1909-1914 electo por la asamblea general. 1915-1921 no
hubo elecciones. 1922-1927, nominado por el Concilio de los Doce, electo por la asamblea. 1928-1929, recomendado por
el Concilio de los Doce y los Setenta, electo por la asamblea. 1930-, nominado por la mayoría de las papeletas del concilio
general, electo por la asamblea

Tabla 3
Asistentes del Supervisor General
1913-2011
M.S. Lemons (1869-1955) 1913-1914 1
Samuel W. Latimer3 (1872-1950) 1928 1
Robert P. Johnson (1886-1971) 1929-1933; 1934-1944 14
Elijah C. Clark (1889-1950) 1933-1944 1
Earl P. Paulk, padre (1904-1992) 1941-1944; 1956-1960 7
Hallie L. Chesser4 (1895-1987) 1944-1948 4
Paul H. Walker (1901-1975) 1944-1945 1
A.V. Beaube (1903-1982) 1944-1945 1
Ernest L. Simmons (1893-1965) 1944-1945 1
Earnest W. Williams (1893-1951) 1944-1945 1
Jonathan D. Bright (1904-1967) 1944-1945 1
Zeno C. Tharp (1896-1985) 1948-1952 4
Houston R. Morehead (1905-1988) 1952-1956 4
John C. Jernigan (1900-1980) 1952-1954 2
James A. Cross (1911-1990) 1954-1958 4
H.D. Williams (1906-1978) 1958-1962 4
Wade H. Horton (1908- ) 1960-1962; 1968-1974 8
Acie M. Phillips5 (1913-1962) 1962
Charles W. Conn (1920-2008) 1962-1966 4
C. Raymond Spain (1915-1995) 1964-1968 4
R. Leonard Carroll (1920-1972) 1964-1970 6
Ray H. Hughes6 (1924-2009) 1966-1972; 1976-1978; 1986-1990; 1992-1994 14
Cecil B. Knight7 (1925-2007) 1970-1976; 1982-1989 121/2
Woodrow C. Byrd (1912- ) 1972-1974 2
T. Lanier Lowery (1929- ) 1974-1982; 1996-1998 14
1998-2002
J. Frank Culpepper (1926-1984) 1974-1982 8
Floyd J. Timmerman (1920-1995) 1978-1982 6
Raymond E. Crowley (1922- ) 1982-1986 4
Robert White (1934- ) 1982-1986;
1990-1994 8
R. Lamar Vest (1940- ) 1986-1990; 4
1996-2000
John D. Nichols8 (1929-2009) 1989-1994 51/2
Robert E. Fisher (1931-2006) 1990-1992; 4
1994- 1996
G. Dennis McGuire (1944- ) 1994-2000 6
Bill F. Sheeks (1934- ) 2000-2004 4
Orville Hagan (1936- ) 2002-2006 4
Raymond F. Culpepper (1949- ) 2004-2006 2
David M. Griffis (1951- ) 2008-2010+ 3
Timothy M. Hill (1959- ) 2008-2010+ 3
Mark L. Williams (1963- ) 2008-2010+ 3

3A los días de haber sido electo como asistente del supervisor general, el 28 de octubre Latimer fue ascendido al
puesto de supervisor general debido a la muerte del hno. Lee.
4Seis asistentes sirvieron consecutivamente de 1944 al 1945: Chesser, Walker, Beaube, Simmons, Williams y Bright.
5Phillips ocupó el puesto por cuatro meses y murió el 24 de diciembre de 1962.
6Hughes sustituyó a R. Leonard Carroll como supervisor general, tras su muerte el 26 de enero de 1972.
7Knight renunció en enero de 1989 para aceptar la presidencia del Seminario Teológico Pentecostal.
8Nichols sustituyó a Knight como asistente del supervisor general en enero de 1989.
+ miembros actuales. 1913, nombrados por el supervisor general y ratificados por la asamblea. 1928-1929,
recomendados por el Concilio de los Doce y Setenta, electos por la asamblea. 1930-, nominados por el concilio general,
electos por la asamblea.

Tabla 4
Secretarios Generales (secretarios-tesoreros generales)
1921-2011
E.J. Boehmer9(1881-1953) 1921-1946 25
R.R. Walker (1895-1976) 1946-1950 4
Houston R. Morehead (1905-1988) 1950-1952 2
H.L. Chesser (1895-1987) 1952-1954 2
H.D. Williams (1906-1978) 1954-1958 4
A.M. Phillips (1913-1962) 1958-1962 4
C. Raymond Spain (1915-1995) 1962-1970 4
Ralph E. Williams (1915-1993) 1964-1968 4
G.W. Lane (1912-1982) 1970-1974 4
Floyd J. Timmerman (1920-1995) 1974-1978 4
E.C. Thomas (1920-1989) 1978-1982 4
Robert J. Hart (1927- ) 1982-1986 4
John D. Nichols10(1929-2009) 1989-1986 21/2
Robert E. Fisher11(1931-2006) 1989-1990; 1992-1994 31/2
Gene D. Rice (1933- ) 1990-1992; 2000-2002 2002-2004 6
Walter P. Atkinson (1934-2011 ) 1994-1996 2
Bill F. Sheeks (1934- ) 1996-2000 4
Timothy M. Hill (1959- ) 2004-2006 2
Paul L. Walker (1932- ) 2006-2008 2
Wallace J. Sibley (1938- ) 2008-2010; 2010+ 3
9No fue un nombramiento oficial hasta el 1924.
10En enero de 1989, Nichols fue electo asistente del supervisor general y sustituido por Fisher.
11Sustituyó a Nichols.
1924-1927, nominado por el Concilio de los Doce, electo por la asamblea.
1928-1929, recomendado por los concilios de los doce y setenta, electo por la asamblea.
1930-, nominado por el concilio general, electo por la asamblea.

Tabla 5
Miembros del Comité Ejecutivo Internacional12
1922-2011
A.J. Tomlinson13(1865-1943) 1922-1923 1
Flavius J. Lee14(1875-1928) 1922-1928 6
J.S. Llewellyn (1878-1934) 1922-1927 5
J.B. Ellis (1870-1946) 1923-1924; 1926-1932 7
T.S. Payne (n.d.-1951) 1924-1932 8
S.W. Latimer (1872-1950) 1926-1939 13
E.J. Boehmer (1881-1953) 1926-1944; 1945-1946 19
J.W. Culpepper (1879-1948) 1926-1927; 1929-1932 4
G.A. Fore (n.d.) 1926-1929 3
Alonzo Gann (1878-1963) 1926-1927; 1929-1932 4
Efford Haynes (1867-1940) 1926-1932 6
M.S. Lemons (1869-1955) 1926-1929 3
T.L. McLain (1874-1941) 1926-1929 3
J.A. Self (1878-1958) 1926-1932 6
R.P. Johnson (1886-1971) 1927-1932; 1937-1944 12
M.W. Letsinger (1885-1931) 1927-1929; 1930-1931 3
S.J. Heath (1868-1931) 1927-1929 3
E.C. Clark (1889-1950) 1929-1935; 1942-1944 8
J.L. Goins (1887-1971) 1929-1930 1
E.W. Williams (1893-1951) 1929-1932; 1944-1945 4
S.J. Wood (1886-1960) 1929-1932 3
H.N. Scoggins (1892-1959) 1930-1932 2
J.H. Walker, padre (1900-1976) 1935-1944 9
Zeno C. Tharp (1896-1985) 1937-1944; 1948-1956 15
E.L. Simmons (1893-1965) 1939-1942; 1944-1945 4
Earl P. Paulk, padre (1904-1992) 1941-1944; 1956-1960 7
John C. Jernigan (1900-1980) 1944-1948; 1952-1954 6
H.L. Chesser (1895-1987) 1944-1954 10
Paul H. Walker (1901-1975) 1944-1945 1
A.V. Beaube (1903-1982) 1944-1945 1
J.D. Bright (1904-1967) 1944-1945 1
R.R. Walker (1895-1976) 1946-1950 4
Houston R. Morehead (1905-1988) 1950-1958 8
Charles W. Conn (1920-2008) 1952-1956; 1962-1970 12
James A. Cross (1911-1990) 1954-1962 8
H.D. Williams (1906-1978) 1954-1962 8
A.M. Phillips15(1913-1962) 1958-1962 4
Wade H. Horton (1908- ) 1960-1966; 1968-1976 14
C. Raymond Spain (1915-1995) 1962-1970 8
R. Leonard Carroll16(1920-1972) 1964-1972 71/2
Ralph E. Williams (1915-1993) 1964-1968 4
Vessie D. Hargrave (1915-1987) 1964-1968 4
Ray H. Hughes (1924-2011) 1966-1974; 1976-1982; 1986-1990; 1992- 1994 20
Cecil B. Knight17(1925-2007) 1970-1978; 1982-1989 151/2
G.W. Lane (1912-1982) 1970-1974 4
Woodrow C. Byrd (1912- ) 1972-1974 2
T.L. Lowery (1929- ) 1974-1982; 1996-1998 14 1998-2002
J. Frank Culpepper (1926-1984) 1974-1982 8
Floyd J. Timmerman (1920-1995) 1978-1982 6
E.C. Thomas (1920-1989) 1978-1986 8
Raymond E. Crowley (1922- ) 1982-1990 8
Robert White (1934- ) 1982-1986; 1990-1992 4
Robert Hart (1927- ) 1982-1986 4
R. Lamar Vest (1940- ) 1986-1994; 1996-1998; 14 1998-2004
John D. Nichols (1929-2009) 1986-1994 8
Robert E. Fisher18(1931-2006) 1989-1996 7
Gene D. Rice (1933- ) 1990-1992 2
G. Dennis McGuire (1944- ) 1994-1996; 1996-1998
1998-2008 10
Walter P. Atkinson (1934- ) 1994-1996 2
Bill F. Sheeks (1934- ) 1996-1998; 1998-2000;
2000-2002; 2002-2004 8
Orville Hagan (1936- ) 2002-2004; 2004-2006 4
Raymond F. Culpepper (1949- ) 2004-2006 2
Paul L. Walker (1932- ) 2006-2008 2
David M. Griffis (1951- ) 2008-2010; 2010+ 3
Timothy M. Hill (1959- ) 2004-2006; 2008-2010; 2010+ 5
Mark L. Williams (1963- ) 2008-2010+ 3
Wallace J. Sibley (1938- ) 2008-2010+ 3
12De 1922 a 1926 era el concilio ejecutivo; de 1926 a 1952, junta de nombramientos de supervisores estatales.
13De 1909-1922 todas las decisiones y los nombramientos eran hechos por el supervisor general. A partir
de 1922, preside el comité ejecutivo que ha consistido en lo siguiente:
1922-1926 (3 miembros): supervisor general, superintendente de educación, editor.
1926-1932 (13 miembros): supervisor general y concilio de los doce.
1932-1937 (3 miembros): supervisor general, secretario-tesorero general y editor.
1937-1941 (5 miembros): supervisor general, asistente del supervisor general, secretario-tesorero general, redactor y editor,
superintendente de educación.
1941-1944 (6 miembros): supervisor general, dos asistentes, secretario-tesorero general, redactor y editor, superintendente de
educación.
1944-1945 (7 miembros): supervisor general, seis asistentes.
1945-1952 (3 miembros): supervisor general, asistente del supervisor general, secretario-tesorero general.
1952-1956 (5 miembros): supervisor general, dos asistentes, secretario-tesorero general, editor.
1956-1964 (4 miembros): supervisor general, dos asistentes, secretario-tesorero.
1964-1968 (6 miembros): supervisor general, tres asistentes, secretario-tesorero, secretario de misiones foráneas.
1968- (5 miembros): supervisor general, tres asistentes, secretario-tesorero.
14Murió en el cargo el 28 de octubre de 1928.
15Murió en el cargo el 24 de diciembre de 1962.
16Murió en el cargo el 26 de enero de 1972.
17Renunció al cargo en enero de 1989 para aceptar la presidencia del Seminario Teológico Pentecostal.
18Electo en febrero de 1972 debido a la muerte de R. Leonard Carroll.
El método de elección puede variar en función de los cargos.
Tabla 6
Concilio Ejecutivo Internacional19
1917-2011
20
A.J. Tomlinson (1865-1943) 1917-1923 6
Flavius J. Lee (1875-1928) 1917-1928 11
T.L. McLain (1874-1941) 1917-1929 12
T.S. Payne (n.d.-1951) 1917-1941 24
M.S. Lemons (1869-1955) 1917-1929 12
J.B. Ellis (1870-1946) 1917-1932 15
Sam C. Perry (n.d.) 1917-1924 7
M.S. Haynes (n.d.) 1917-1924 7
George T. Brouayer21(n.d.) 1917-1923 6
S.W. Latimer (1872-1950) 1917-1941 24
E.J. Boehmer (1881-1953) 1917-1946 29
S.O. Gillaspie (n.d.) 1917-1923 6
J.S. Llewellyn (1878-1934) 1917-1927 10
Alonzo Gann (1878-1963) 1924-1927; 1929-1932 6
John Attey (n.d.) 1924-1926 2
G.A. Fore (n.d.) 1924-1929 5
Efford Haynes (1867-1940) 1924-1935 11
J.A. Self (1878-1958) 1924-1933 9
J.W. Culpepper (1879-1948) 1926-1927; 1929-1934 6
R.P. Johnson (1886-1971) 1927-1948; 1950-1954 25
M.W. Letsinger (1885-1931) 1927-1929; 1930-1931 5
S.J. Heath (1868-1931) 1927-1929 2
E.C. Clark (1889-1950) 1929-1948 19
J.L. Goins (1887-1971) 1929-1930 1
E.W. Williams (1893-1951) 1929-1942; 1943-1948 18
S.J. Wood (1886-1960) 1929-1933; 1934-1939 9
H.N. Scoggins (1892-1959) 1930-1935 5
Zeno C. Tharp (1896-1985) 1932-1934; 1935-1960 27
J.H. Curry (1892-1955) 1932-1938 6
E.M. Ellis22(1895-1957) 1933-1935; 1938-1943;
1944-1945; 1948-1952;
1954-1957 15
Paul H. Walker (1901-1975) 1933-1937; 1942-1948;
1950-1954;1960-1964 18
J.H. Walker, padre (1900-1976) 1934-1948; 1950-1954;
1958-1962 22
John C. Jernigan (1900-1980) 1935-1954 19
John L. Stephens (1886-1952) 1935-1939 4
R.R. Walker (1895-1976) 1937-1944; 1945-1954 16
Earl P. Paulk, padre (1904-1992) 1939-1945; 1946-1950;
1952-1964 22
E.L. Simmons (1893-1965) 1939-1948; 1950-1952 11
H.L. Chesser (1895-1987) 1941-1958 17
M.P. Cross (1895-1987) 1941-1943
A.V. Beaube (1903-1982) 1942-1948; 1950-1952 8
J.D. Bright (1904-1967) 1942-1943; 1944-1945;
1946-1950;1952-1956;
1958-1962 16
B.L. Hicks (1895-1946) 1942-1945 3
Frank W. Lemons (1901-1984) 1942-1946; 1948-1950 6
U.D. Tidwell (1898-1986) 1942-1946 4
Clyde C. Cox (1905-1977) 1943-1945 2
J.T. Roberts (1907-1984) 1943-1946; 1948-1952;
1954-1958; 1964-1966 13
J. Stewart Brinsfield (1913-1995) 1946-1950 4
Houston R. Morehead (1905-1988) 1946-1962; 1966-1970 20
Albert H. Batts (1903- ) 1948-1950 2
W.E. Johnson (1909-1993) 1948-1952; 1954-1958;
1960-1964 12
James L. Slay (1912-1988) 1948-1952; 1954-1958;
1960-1964; 1966-1970 16
A.M. Phillips23(1913-1962) 1948-1952; 1956-1962 10
Charles W. Conn (1920-2008) 1952-1960; 1962-1974;
1976-1980;1982-1984;
1986-1990 30
James A. Cross24(1911-1990) 1952-1966; 1968-1972;
1974-1978;1980-1984;
1986-1990 30
H.D. Williams (1906-1978) 1952-1966 14
John L. Byrd (1902- ) 1952-1956; 1962-1964 6
T.W. Godwin25(1896-1953) 1952-1953 1
J.H. Hughes (1904-1981) 1952-1956 4
Wade H. Horton (1908- ) 1952-1956; 1958-1980;
1982-1986 30
L.H. Aultman (1911-1993) 1954-1958; 1960-1962;
1964-1968 10
J. Frank Spivey (1913- ) 1954-1958 4
Ray H. Hughes (1924-2011) 1956-1960; 1962-1982;
1986-1990; 1992-1994 30
Ralph E. Williams (1915-1993) 1956-1960; 1962-1972;
1974-1978 18
H.B. Ramsey (1915- ) 1958-1962; 1964-1968 8
Woodrow C. Byrd (1912- ) 1958-1962; 1968-1978 14
C. Raymond Spain (1915-1995) 1958-1974; 1976-1978 18
D.C. Boatwright (1910- ) 1958-1962 4
F.W. Goff (1915- ) 1962-1966; 1968-1972;
1976-1980 12
David L. Lemons (1909-1990) 1962-1966; 1968-1972;
1980-1982 10
G.W. Lane (1912-1982) 1962-1966; 1970-1974 8
R. Leonard Carroll26(1920-1972) 1964-1972 71/2
Vessie D. Hargrave (1915-1987) 1964-1972; 1974-1976 10
T.L. Lowery (1929- ) 1964-1968; 1970-1986;
1988-1996 28
Floyd J. Timmerman (1920-1995) 1964-1968; 1970-1986;
1988-1992 24
W.J. (Bill) Brown (1919- ) 1964-1968 4
Cecil B. Knight27(1925-2007) 1966-1989 221/2
John D. Smith (1910-1991) 1966-1970; 1972-1976 8
D.A. Biggs (1914-1986) 1966-1970; 1974-1978 8
O.W. Polen (1920- ) 1966-1970; 1972-1976 8
J. Frank Culpepper28(1926-1984) 1970-1984 14
George W. Alford (1918- ) 1970-1974; 1976-1980 8
Paul F. Henson (1933- ) 1972-1976; 1978-1982;
1984-1988; 1990-1994 16
P.H. McCarn (1910- ) 1972-1976 4
John D. Nichols (1929-2009) 1972-1976; 1978-1982;
1984-1994 18
E.C. Thomas (1920-1989) 1972-1976; 1978-1986 12
Bennie S. Triplett (1929- ) 1976-1980; 1982-1984;
1990-1992 8
Gene D. Rice (1933- ) 1976-1980; 1986-1992 10
Raymond E. Crowley (1922- ) 1976-1980; 1982-1990;
1992-1996 16
Paul L. Walker (1932- ) 1978-1982; 1984-1988;
1990-1994 12
M.H. Kennedy (1918- ) 1978-1982 4
Robert White (1934- ) 1980-1988; 1990-1994;
2002-2004 14
F.J. May (1927- ) 1980-1984; 1986-1990;
1996-2000 12
Carl H. Richardson (1939- ) 1980-1982; 1984-1988;
1990-1994 14
1996-2000
Robert J. Hart (1927- ) 1980-1986; 1988-1990 8
B.A. Brown (1929- ) 1980-1984 4
Bob E. Lyons (1939- ) 1982-1986; 1988-1992 8
Joe E. Edwards (1939- ) ]1982-1986 4
Ray H. Sanders (1936- ) 1982-1986; 1994-1996
2000-2002 10
Robert E. Fisher29(1931-2006) 1984-1988; 1989-1996 14
Floyd H. Lawhon (1940- ) 1984-1988; 1990-1994 8
R. Lamar Vest (1940- ) 1986-1994; 1996-1998; 17
1998-2004; 2008-2011+
Wallace J. Sibley (1938- ) 1986-1990; 1996-1998;
2008-2011+ 7
Larry W. McDaniel (1943- ) 1986-1990; 1992-1993 5
David S. Bishop (1933- ) 1986-1990; 1992-1996
1998-2002 12
Goodwin C. Smith (1936- ) 1986-1990 4
Walter P. Atkinson (1934- ) 1986-1988; 1990-1992;
1994-1996; 1998-2002
Cornelio M. Castelo (1942- ) 1986-1990 4
Orville Hagan (1936- ) 1986-1990; 2002-2006 8
Yung-Chul Han (1936- ) 1986-1990; 1992-1994;
1994-1996; 1996-1998;
1998-2000; 2004-2006
Raymond F. Culpepper (1949- ) 1986-1990; 1992-1994;
1998-2000;2000-2002;
2004-2006; 2008-2011+ 15
Roland E. Vaughan (1942- ) 1988-1990; 1996-1998;
1998-2000 6
Danny L. May (1943- ) 1988-1998 14
W.C. Ratchford, padre (1934- ) 1990-1994 4
H. Loran Livingston (1951- ) 1990-1994; 1996-1998;
1998-20002002-2004;
2004-2006; 2008-2011+ 16
Tony D. Scott (1944- ) 1990-2000; 2008-2011+ 11
W.A. Davis (1940- ) 1990-1992; 2000-2002 4
C.C. Pratt (1933- ) 1990-1994 4
Ho L. Senduk (1917- ) 1990-1992 2
Víctor M. Pagán (1944- ) 1990-1994; 1996-2000;
2002-2004 10
Douglas LeRoy (1943- ) 1990-1994; 2002-2004 6
Lovell R. Cary (1928- ) 1992-1994 2
Pavel Ignatov (1948- ) 1992-1996 4
G. Dennis McGuire (1944- ) 1994-1996; 1996-1998
1998-2008 10
Bill F. Sheeks (1934- ) 1996-1998; 1998-2004 8
Donald M. Walker (1938- ) 1994-1996; 2002-2010 10
Delbert D. Rose (1936-2011) 1994-1996; 2000-2002 4
Larry J. Timmerman (1940- ) 1994-1998; 2006-2008 6
Horace Ward (1939- ) 1994-1998; 2000-2004 8
James E. Dill (1939- ) 1994- 1998; 2000-2002 6
Aubrey D. Maye (1938- ) 1994-1998 4
Oliver L. McMahan (1954- ) 1994-1996; 2006-2010 8
Dan R. Dempsey (1950- ) 1994-1998 4
David S. Bishop 1994-1996; 1998-2002 6
Timothy M. Hill (1959- ) 1996-2000; 2002-2011+ 2
Fedlyn A. Beason 1996-1998; 2002-2006;
2008-2010 6
Goodwin C. Smith 1996-2000 4
Junus C. Fulbright 1998-2000 2
Jimmy Dale Smith 1998-2000; 2004-2006 4
Mitchell Maloney 1998-2002; 2004-2008;
2011+ 9
Joseph Essard Jackson 1998-2000 2
David M. Griffis (1951- ) 2000-2002; 2006-2011+ 6
Mark L. Williams (1966- ) 2000-2004; 2006-2011+ 8
Floyd H. Lawhon 2000-2004; 2006-2008 6
Alex Tanusaputra 2000-2004 4
T. Bryan Cutshall 2000-2004; 2006-2010 8
Gary W. Sears 2002-2006; 2008-2011+ 6
Quan L. Miller 2002-2006 4
John D. Childers 2004-2011+ 6
Jimmy L. Bolin 2004-2008 4
Joseph A. Mirkovich 2004-2006 2
Jerry F. Chitwood 2004-2011+ 6
J. David Stephens 2004-2008; 2011+ 5
Ishmael P. Charles 2004-2011+ 6
Joe E. Edwards 2004-2008 4
Gerald E. McGinnis 2004-2008; 2011+ 5
David E. Ramírez 2006-2010 4
Grant McClung 2006-2010 4
William Ernest Isaacs 2006-2010 4
David Charles Cooper 2006-2010 4
Nick Park 2008-2011+ 3
Jentezen Franklin 2008-2010 2
David Mungía 2008-2011+ 3
Michael R. Chapman 2008-2011+ 3
Mark L. Walker 2008-2011+ 3
M. Thomas Propes 2008-2011+ 3
J. Martin Taylor 2010+ 1
Daniel Vassell 2010+ 1
19El concilio ejecutivo internacional está compuesto por el comité ejecutivo internacional, que actúa como la oficialidad de la iglesias y el concilio de los
dieciocho, cuyos miembros se reúnen cada cierto tiempo con el comité ejecutivo. La mayoría de las fechas eran correctas para 1995.
20Llamado concilio de ancianos hasta 1929; concilio supremo 1929-1964.
21
Los puestos vacantes por el juicio de 1923 fueron cubiertos por la asamblea de 1924.
22Murió en el cargo el 31 de diciembre de 1957.
23Murió en el cargo el 24 de diciembre de 1962.
24Murió en el cargo el 3 de marzo de 1990.
25Murió en el cargo el 22 de mayo de 1953.
26Murió en el cargo el 26 de enero de 1972.
27Renunció en enero de 1989 para aceptar la presidencia del seminario.
28
Murió el 18 de mayo de 1984.
29Electo por correro en enero de 1989 para reemplazar a Cecil B. Knight.
+ Miembros actuales (2011). De 1994 en adelante no tenemos disponibles todas las fechas de nacimiento de los miem–
bros del concilio.
1917-1925, el supervisor general escogía a dos miembros y entre ellos nombraban a los diez restantes.
1926, electos por el concilio general en grupos de tres que servían dos términos, que expiraban alternadamente, para
que cada cuatro años solamente hubiese que escoger tres.
1927-1928, los tres miembros restantes eran escogidos por los doce y los setenta de seis nombres nominados por el
supervisor general.
1929, por alguna razón se siguió este procedimiento: el supervisor general escogió a 1 y el concilio 1 (total de 2); esos
seleccionaron a 1(total de 3); esos seleccionaron 2 (para un total de 5); los 5 escogían dos más (para un total de 7); los
7 escogían 2 (total de 9); los 9 escogían 3 (total de 12).
1930–,electos por el concilio general.
Tabla 7
Editores en Jefe30
1910-2011
A.J. Tomlinson (1865-1943) 1910-1922 12
J.S. Llewellyn (1878-1934) 1922-1927 5
S.W. Latimer (1872-1950) 1927-1928; 1935-1939 5
M.W. Letsinger (1885-1931) 1928-1931 3
R.P. Johnson31(1886-1971) 1931-1932 1
E.C. Clark32(1889-1950)
1932-1935; 1942-1946 7
E.L. Simmons (1893-1965) 1939-1942 3
J.H. Walker, padre (1900-1976) 1946-1948 2
J.D. Bright (1904-1967) 1948-1952 4
Charles W. Conn (1920-2008) 1952-1962 10
Lewis J. Willis (1925- ) 1962-1970 8
O.W. Polen (1920- ) 1970-1988 18
Hoyt E. Stone (1935- ) 1988-1990 2
Homer G. Rhea (1938- ) 1990- 1998 8
William (Bill) George 1998-2006 8
James E. Cossey 2006-2010 4
Lance E. Colkmire 2010+
30Antes conocido como editor, 1910-1944; editor gerente, 1944-1946.
31Sirvió a la vez como asistente del supervisor general.
1910-1921, electos por la asamblea.
1922-1925, nominados por el concilio de los doce, electos por la asamblea.
32Sirvió a la vez como asistente del supervisor general, 1933-1934.

Tabla 8
Presidentes de la Universidad Lee33
1918-2011
A.J. Tomlinson (1865-1943) 1918-1922 4
Flavius J. Lee (1875-1928) 1922-1923 1
J.B. Ellis (1870-1946) 1923-1924 1
T.S. Payne (n.d.-1951) 1924-1930 6
J.H. Walker, padre (1900-1976) 1930-1935; 1944-1945 6
Zeno C. Tharp (1896-1985) 1935-1944 9
E.L. Simmons (1893-1965) 1945-1948 3
J. Stewart Brinsfield34(1913-1995) 1948-1951 21/2
John C. Jernigan (1900-1980) 1951-1952 1
R. Leonard Carroll (1920-1972) 1952-1957 5
Rufus L. Platt (1919-1980) 1957-1960 3
Ray H. Hughes (1924-2011) 1960-1966; 1982-1984 8
James A. Cross (1911-1990) 1966-1970 4
Charles W. Conn (1920-2008) 1970-1982 12
R. Lamar Vest (1940- ) 1984-1986 2
Charles Paul Conn (1945- ) 1986- +
tramiento Clínico (1941-1947); Colegio Lee (1948-1995); Universidad Lee (1997-al presente). El presidente antes llevaba el
título de superintendente de educación (1918-197).
34Sirvió por 2 años y medio, el ínterin fue cubierto por el decano Earl M. Tapley. 1918-1921, General Overseer served as
Superintendent of Education.
1922-1925, nominado por el Concilio de los Doce, electo por la asamblea.
1926-1935, electo por la junta educativa.
1936-1941, nominado por el concilio general, electo por la asamblea.
1942–, nombrado por la directiva de la universidad.
Tabla 9
Supervisores nacionales negros
1922-1968
Thomas J. Richardson35(1886-1950) 1922-1923 1
David LaFleur (1885-1953) 1923-1928 5
John H. Curry (1893-1955) 1928-1939 11
Norbert S. Marcelle (1890-1969) 1939-1945 6
Willie L. Ford (1908-1987) 1945-1950; 1954-1958 9
George A. Wallace(1893-1976) 1950-1954 4
J.T. Roberts36(1907-1984) 1958-1965 7
David L. Lemons37(1909-1990) 1965-1966 1
Harcourt G. Poitier38(1904-1990) 1966-1968 2
Tabla 10
Directores de Música, Casa de Publicaciones39
1934-2011
Otis L. McCoy (1897-1995) 1934-1945; 1947-1952; 1958-1961 19
V.B. (Vep) Ellis (1917-1988) 1945-19462; 1952-1956 5
Alonzo C. Burroughs (1926-1962) 1956-1958 2
Connor B. Hall (1916-1992) 1961-1984 23
Delton L. Alford (1938- ) 1984-1991; 1996-2010 11
Charles L. Towler40(1939-) 1992-1995 Larry Horrell 2010+
35Ocupó la posición menos de un año.
36Supervisor blanco.
37Supervisor blanco.
38Se descontinuó la oficina porque las iglesias fueron integradas en 1968. Nombrado por el comité ejecutivo
39También conocida como “Tennessee Music & 39PrintTambién conocida como “Tennessee Music Printing
Company”. El puesto estuvo vacante desde el 1o de septiembre de 1946 hasta el 1º de enero de 1947. En
1992 se creó el departamento de música en las oficinas generales. A partir de 1997 se creó “Spirit Sound”
para administrar las regalías y derechos de la música creada en la Iglesiade Dios. A partir del 201, se disolvió
el departamento y “Spirit Sound” pasó a la sección de Recursos para la Música de la División de Discipulado.
40Towler asumió el puesto dejado vacante por Alford.
.
Tabla 11
Directores de Misiones Mundiales41
1942-2011
Milo P. Cross (1895-1987) 1942-1946 4
J. Stewart Brinsfield (1913-1995) 1946-1948 2
J. Herbert Walker, padre (1900-1976) 1948-1952 4
Paul H. Walker (1901-1975) 1952-1958 6
Leonard H. Aultman (1911-1993) 1958-1964 6
Vessie D. Hargrave (1915-1987) 1964-1968 4
James L. Slay (1912-1988) 1968-1970 2
William E. Johnson42(1909-1993) 1970-1973 3
Theron L. Forester (1911-1990) 1973-1976 3
Robert White (1934- ) 1976-1980 4
Jim O. McClain, padre (1926- ) 1980-1984 4
J. Herbert Walker, hijo (1928-1988) 1984-1988 4
Lovell R. Cary (1928- ) 1988-1992 4
Roland E. Vaughan (1942- ) 1992- 1994; 2004-2008 6
Gene D. Rice (1933- ) 1996-1998 4
Lovell R. Cary (1928- ) 2002-2004 2
J. B. Douglas LeRoy (1943- ) 2008+
Tabla 12
Directores Departamento de Benevolencia43
Hogar para Niños
1943-2011
F.R. Harrawood (1902-1959) 1943-1944 1
J.A. Muncy (1883-1970) 1944-1948 4
William F. Dych (1910- ) 1948-1953 5
R.R. Walker (1895-1976) 1953-1956 3
Cecil Bridges (1914-1994) 1956-1964 8
P.H. McCarn (1910- ) 1964-1970 6
Ezra K. Waldrop (1923- ) 1970-1972 2
B.A. Brown (1929- ) 1972-1976 4
William J. Brown (1919- ) 1976-1986 10
B.J. Moffett (1930- ) 1986-1994 8
John D. Nichols (1929-2007) 1994- 2006 12
Donnie W. Smith 2006+
41Hasta 1964 se le conoció como secretario ejecutivo de Misiones Mundiales. De 1964 al 1968 fue director
general de misiones foráneas. Nominado por el concilio general y electo por la asamblea.
42Renunció en abril de 1973 por razones de salud.
43De 1943 al 1954 recibió el título de superintendente del orfanato; de 1954 al 1974 era superintendente
del Hogar de Niños. Nombrado por el comité ejecutivo. En el 2006 los ministerios de benevolencia pasaron
a ser ministerios de cuidado pastoral, bajo un director y el hogar de niños tiene su director.
Tabla 13
Directores de la Casa de Publicaciones44
1946-2011
Elijah C. Clark (1889-1950) 1946-1948 2
Acie M. Phillips (1913-1962) 1948-1950 2
Cecil Bridges (1914-1994) 1950-1955 5
E. Clayton Thomas (1920-1989) 1955-1970 15
Floyd W. Goff (1915- ) 1970-1978 8
Oliver C. McCane (1928- ) 1978-1986 8
Floyd D. Carey, hijo (1933- ) 1986-1990 31/2
Donald T. Pemberton (1932- ) 1990-1994 41/2
Kenneth T. Harvell (1935- ) 1994-1997 3\
H. Bernard Dixon 1997-1998 1
Daniel F. Boling 1998-2004 6
M. Thomas Propes 2004-2006 2
Joseph A. Mirkovich 2006-2008 2
Terry Hart 2010+
Tabla 14
Directores de Juventud y Educación Cristiana45
1946-2011
Ralph E. Williams (1915-1993) 1946-1950 4
Lewis J. Willis (1921- ) 1950-1952 2
Ray H. Hughes (1924-2011) 1952-1956 4
O.W. Polen (1920- ) 1956-1960 4
Cecil B. Knight (1925-2007) 1960-1964 4
Donald S. Aultman (1930- ) 1964-1968 4
Paul F. Henson (1933- ) 1968-1972 4
Cecil R. Guiles (1931- ) 1972-1976 4
Floyd D. Carey, hijo (1933- ) 1976-1980 4
R. Lamar Vest (1940- ) 1980-1984 4
W.A. Davis (1940- ) 1984-1988 4
Junus C. Fulbright, hijo (1942- ) 1988-1992 4
T. David Sustar (1943- ) 1992- 1996 4
David M. Griffis (1951- ) 1996-2000 4
John D. Childers 2000-2004 4
Mark Stephen Abbott 2004-2008 4
Thomas A. Madden 2008+
44Hasta 1946 era conocido por el título de Editor y Publicador . De 1946 al 1960 recibió el título de Admi–
nistrador de la Casa de Publicaciones. Nombrado por el concilio ejecutivo y la junta directiva.
45Director nacional de juventud, 1946-1952; director general de escuela bíblica-juventud, 1952-1954,
1968-1970;
Director nacional de escuela bíblica y juventud, 1954-1968.
Tabla 15
Directores asistentes de Juventud y Educación Cristiana
1954-2011
O.W. Polen (1920- ) 1954-1956 2
Cecil B. Knight (1925-2007) 1956-1960 4
Donald S. Aultman (1930- ) 1960-1964 4
Paul F. Henson (1933- ) 1964-1968 4
Cecil R. Guiles (1931- ) 1968-1972 4
Floyd D. Carey, hijo (1933- ) 1972-1976 4
R. Lamar Vest (1940- ) 1976-1980 4
W.A. Davis (1940- ) 1980-1984 4
Junus C. Fulbright, hijo (1942- ) 1984-1988 4
T. David Sustar (1943- ) 1988-1992 4
David M. Griffis (1951- ) 1992-1996 4
John D. Childers 1996-2000 4
Mark Stephen Abbot 2000-2004 4
Thomas A. Madden 2006-2008 2
Gary Lewis 2008+
Tabla 16
Directores Ministerio a los Militares
1960-2011
H.D. Williams (1906-1978) 1960-1962 2
Charles W. Conn (1920-2008) 1962-1966 4
C. Raymond Spain (1915-1995) 1966-1970 4
Cecil B. Knight (1925-2007) 1970-1976; 1988-1990 8
J. Frank Culpepper (1926-1984) 1976-1982 6
Raymond E. Crowley (1922- ) 1982-1986 4
R. Lamar Vest (1940- ) 1986-1988 2
John D. Nichols (1929- 2009) 1990-1994 4
G. Dennis McGuire (1944- ) 1994-1998;2008-2010 6
Robert A. Moore 1998-2008;2010+ 10
Tabla 17
Directores de relaciones públicas y comunicaciones
1960-1995
Charles W. Conn (1920-2008) 1960-1962 2
Lewis J. Willis (1921- ) 1962-1966; 1972-1982; 1984-1992 14
Hollis L. Green (1933- ) 1966-1972 6
Floyd D. Carey (1933- ) 1982-1984 2
Michael L. Baker (1949- ) 1992- 2006 14
T. Scot Carter 2006+ 5
1946, nombrado por el comité ejecutivo.
1948, nominado por el concilio general, electo por la asamblea.
1950, nombrado por el concilio supremo.
1952–, nominado por el concilio general, electo por la asamblea.
1954-1960, nombrado por la junta de juventud y educación cristiana.
1962-, nominado por el concilio general, electo por la asamblea.
Tabla 18
Directores de Misiones a los Estados Unidos46
1963-2011
Walter R. Pettitt (1921- ) 1963-1968 5
Cecil B. Knight (1925- 2007) 1968-1970 2
C. Raymond Spain (1915-1995) 1970-1974 4
John D. Nichols (1929-2009) 1974-1978 4
Raymond E. Crowley (1922- ) 1978-1982 4
Gene D. Rice (1933- ) 1982-1986 4
W.C. Ratchford, padre (1934- ) 1986-1990 4
Bill F. Sheeks (1934- ) 1990-1994 4
Junus C. Fulbright (1942- ) 1994-1998 4
Orville Hagan (1936- ) 1998-2002 4
Larry Timmerman (1940- ) 2004-2006 2
Wallace J. Sibley (1938- ) 2006-2008 2
Jimmy D. Smith47 2008+
Tabla 19
Presidentas de los Ministerios a la Mujer 48
1964-2011
Ruby G. Horton (1908- ) 1964-1966; 1974-1976 4
Edna Minor Conn (1918- 1998) 1966-1970 4
Evelyn Morse Carroll (1923- ) 1970-1972 11/2
M. Euverla Hughes (1922- ) 1972-1974; 1978-1982 61/2
Evelyn Morris Knight (1929- ) 1976-1978 2
Alice M. Thomas (1916- ) 1982-1986 4
Frances B. Crowley (1919-1993) 1986-1990 4
Iris B. Vest (1940) 1990-1994 4
Kathryn Shires White (1935- ) 1994-1996 2
Carmelita Walker 1996-2000 4
DeRosa McGuire 2004-2008 4
Peggy Culpepper + 2008-2010; 2010+ 3+
Tabla 20
Coordinadoras de los Ministerios a la Mujer 49
1964-2005
Ellen B. French (1918- ) 1964-1968 4
Willie Lee Darter (1913- ) 1968-1978 10
Ruth H. McCane (1929- ) 1978-1982 4
Dorothy Jennings (1919- ) 1982-1988 6
Mary Ruth Stone (1942- ) 1988-1990; 2004-2008 8
Sherry B. Lee (1946- ) 1990-1992 2
Rebecca Jenkins (1940- ) 1992-2004 10
461963, nombrado por el comité ejecutivo. De 1964 nominado por el concilio general y electo por la asam–
blea. Hasta 2010 era el director de evangelismo y misiones nacionales.
47A partir de 2010 Ministerio de Misiones en los Estados Unidos.
48Hasta 1970 era conocida como “The Ladies Willing Working Band”. En 1964 fue organizado a nivel
nacional. La esposa del supervisor general es su presidenta honoraria. A partir de la asamblea de 2010 y
está bajo la División de Discipulado.
49En 1994 cambió de secretaria ejecutiva a directora y luego coordinadora.
Tabla 21
Representantes de los Asuntos Afroamericanos
1968-1986
H.G. Poitier (1904-1990) 1968-1970 2
W.C. Byrd (1912- ) 1972-1974 2
[Link] Culpepper (1926-1984) 1974-1976 2
T.L. Lowery (1929- ) 1976-1982 6
Cecil B. Knight (1925- ) 1982-1986 4
Claudius C. Pratt (1933- ) 1986 50
Tabla 22
Presidentes Seminario Teológico Pentecostal
1975-2011
Wade H. Horton (1908- ) 1975-1976 1
Cecil B. Knight (1925- 2007) 1976-1978; 1978-1982; 1989-1998 17
Lewis J. Willis (1921- ) 1982-1984 2
Ray H. Hughes (1924-2011) 1984-1986 2
Robert White (1934- ) 1986-1988 2
J. Herbert Walker3 (1928-1988) 1988 1/2
Donald M. Walker (1938- ) 1998-2002 4
Steven Jack Land (1946- ) 2002+
Tabla 23
Coordinador de los Ministerios Negros
1978-1995
Wallace J. Sibley (1938- ) 1978-1982 4
Claudius C. Pratt (1933- ) 1982-1992 10
Joseph E. Jackson (1935- ) 1992- 1998 6
Asbury R. Sellers 1998-2006 8
Jimmy Campbell 2006-2008 2
Kenneth L. Hill 2008+
50
La posición fue reemplazada por otra estructura.
51Nombrado por la junta directiva de la escuela. El hno. Horton sirvió como presidente honorario. De 1975
a 1978, era la Escuela Graduada de Estudios Cristianos de la Iglesia de Dios. De 1978 a 1997 era la Escuela
de Teología de la Iglesia de Dios. De 1997 a 2008 fue conocida como Seminario Teológico de la Iglesia
de Dios. De 2008 en adelante lleva el nombre de Seminario Teológico Pentecostal.
52Knight fue presidente honorario de 1976 a 1978; de 1978 a 1982 fue presidente a tiempo completo; en
1989 regresó a la posición tras la muerte repentina de J. Herbert Walker.
53De 1978 a1952 era el director regional de las iglesias negras del sudeste. 1982-1983, director regional de
evangelismo para las iglesias negras. 1983-1986, director de evangelismo par a las iglesias negras.
1986-1992, director de evangelismo de los ministerios negros.
1992- coordinador de los ministerios negros.
Tabla 24
Directores Ministerios Transculturales
1980-2011
54
J.D. Golden (1929- ) 1980-1982; 1986-1990 6
Billy J. Rayburn55(1933- ) 1982-1986; 1990-2000 14
Wallace Sibley 2000-2006 6
Harvey L. Turner 2006-2008 2
G. Dennis McGuire 2008+
Tabla 25
Directores de Ministerios Hispanos56
1996-2011
Esdras Betancourt 1996-2006
Fidencio Burgueño 2006-2010
Carlos S. Morán 2010+
Tabla 26
Editores de Editorial Evangélica57
1945 a 2011
Vessie D. Hargrave 1945-1957
T. R. Morse 1957-1962
Brady Dennis 1963
William Alton 1963-1964
Héctor Camacho 1965-1974; 1984-1988
Hiram Almirudis 1975-1980
Roberto A. Rivera 1981-1984; 1994-2000
Wilfredo Calderón 1988-1994
Andrés Miranda 2000-201158
54Al mismo tiempo fungió como supervisor del área metropolitana de Nueva York.
55Primer director a tiempo completo.
56
El Departamento de Ministerios Hispanos funcionó por sí solo hasta que en el 2000 fue fusionado con
Editorial Evangélica. Ambos son nombrados por el comité ejecutivo internacional. Existe una posición de
director y otra de editor.
57
Editorial Evangélica es la Casa de Publicaciones en Español. A partir del 2000 fue puesto bajo la supe
visión de Ministerios Hispanos.
58
Andrés Miranda renució en abril de 2011 para dedicarse al pastorado. Al presente el puesto está vacante.

JUNTAS
Tabla 27
Junta de la Casa de Publicaciones59
1910-1995
A.J. Tomlinson 1910-1916
T.L. McLain 1910-1916;
1926-1930
F.J. Lee 1910-1922
M.S. Lemons 1910-1916;
1919-1922
Sam C. Perry 1910-1916
A.J. Lawson 1910-1922
George T. Brouayer 1910-1922
R.M. Singleton 1913-1916
J.L. Scott 1913-1919
T.S. Payne 1916-1922
Louis Purcell 1926-1927
E.C. Clark 1926-1927
W.S. Wilemon 1926-1927
J.W. Culpepper 1926-1927
E.M. Ellis 1927-1930
George D. Lemons 1927-1930
W.D. Childers 1927-1930
I.C. Barrett 1927-1930
Zeno C. Tharp 1935-1941;
1956-1962
R.R. Walker 1935-1937
M.P. Cross 1935-1938
R.P. Johnson 1937-1939
E.L. Simmons 1938-1939;
1950-1956
John C. Jernigan 1939-1941
Earl P. Paulk, Sr. 1939-1942
J.D. Bright 1941-1942
Robert E. Blackwood 1941-1942
A.V. Beaube 1942-1944
Linwood Jacobs 1942-1943
W.E. Johnson 1942-1944
A.H. Batts 1943-1946
L.W. McIntyre 1944-1945
J.A. Bixler 1944-1950
J.D. Free 1945-1946
James L. Slay 1946-1950
D.C. Boatwright 1946-1948
T.W. Godwin 1946-1952
S. Whitt Denson 1946-1952
V.D. Combs 1948-1954
W.P. Stallings 1950-1956
H.D. Williams 1952-1954
W.J. (Bill) Brown 1952-1968
J. Frank Spivey 1954-1966
Marshall E. Roberson 1954-1960
H.T. Statum 1954-1958
E.O. Byington 1954-1958
W.C. Byrd 1956-1964
E.O. Kerce 1958-1962
Ralph W. Tedder 1958-1972
William H. Pratt 1960-1964
G. Frank Dempsey 1962-1972
P.H. McSwain 1962-1972
F.W. Goff 1964-1970
H.L. Rose 1964-1966
Robert J. Johnson 1966-1968
Walter C. Mauldin 1966-1974
Paul J. Eure 1968-1976
O.W. Polen 1968-1970
Elmer E. Golden 1970-1976
O.C. McCane 1970-1978
B.G. Hamon 1972-1976
J. Newby Thompson 1972-1980
W.W. Thomas 1972-1982; 1986
James D. Jenkins 1974-1978
Owen McManus 1976-1978
John Gilbert 1976-1984
Leon Phillips 1976-1986
Carl E. Allen 1978-1986; 1990; 1996-1998
Othoe Stegall 1978-1984
E.M. Abbott 1978-1984
C.C. Pratt 1980-1984
Roberto A. Rivera 1980-1984
Robert E. Owens 1982-1990
Charles Paul Conn 1984-1986
Cornelio M. Castelo 1984-1986
Julius W. Roberts 1984-1992
David Lanier 1984-1986
F. John Colbaugh 1986-1994
Victor M. Pagán 1986-1988
J. Hosea Smith 1986-1994
Kenneth T. Harvell 1986-1994
Wilfredo Estrada 1988-1990
K. LeRoy Kerbo 1990-1998
J. Ralph Brewer 1992-1998
Jesse Wiggins 1994-2002
Bill Hale 1994-1998
Donald R. Logan 1994-2002
Nathaniel Spease, Jr. 1994-1998
Larry G. Higginbotham 1994-2002
Ray Garner 1996-2000
Bill Waters 1998-2006
David L. Meadows 1998-2002
B. Spencer Brozozog, II 1998-2002
W. A. Davis 1998-2002
R. C. Hugh Nelson 1998-2006
Bobby Lee Tatum 2000-2008
David M. Griffis 2004-2006
J. David Stephens 2004-2006
Leon Kerbo 2004-2008
Alton C. Bristow 2004-2010
Ray E. Hurst 2004+
Dale R. Dyar 2004-2008
B. Randall Hamon 2006-2010
Fedlyn A. Beason 2006-2010
L. Dennis Page 2006-2008
Stephen P. Darnell 2006+
Terance R. Hart 2006-2008
Raymond Hodge 2010+
Timothy Brown 2010+
David Nitz 2010+
Tony Cooper II 2010+
Xenobia Poitier Anderson 2010+
59Conocida como el comité de publicaciones hasta 1930; comité de interés publicitario de 1935 a 1946.
El comité fue descontinuado en el 1922 y reactivado en 1926; desactivado en 1930 y reactivado en 1935.
De 1910 a 1922 sus miembros eran electos por la asamblea.
De 1926, el supervisor general escogía al 1, el concilio de los doce al 2 y el de los setenta al 3. Luego esos
tres escogían dos más. De 1927-9130; 1935-1942 eran nombrados por el supervisor general. A partir de
1943 son nombrados por el comité ejecutivo.
Tabla 28
Junta General de Síndicos60
1916-2011
J.S. Lewellyn 1916-1927
M.S. Lemons 1916-1929
T.L. McLain 1916-1937
George T. Brouayer 1916-1923
T.S. Payane 1916-1936
J.B. Ellis 1923-1924
S.W. Latimer 1924-1940
E.M. Ellis 1927-1946
I.C. Barrett 1929-1939
E.J. Boehmer 1936-1945;
1952-1953
E.W. Williams 1937-1944
Glover P. Ledford 1939-1956
R.P. Johnson 1940-1943
W.J. Milligan 1943-1945
E.C. Clark 1944-1950
T.W. Godwin 1945-1952
J.A. Bixler 1945-1952
J.A. Muncy 1946-1952
Cecil Bridges 1950-1956
Lee Bell 1952-1962
Luther Carroll, Sr. 1952-1958
Russell Fowler 1953-1980
E.C. Thomas 1956-1962
J. Haynes Lemons 1956-1978
Paul Carroll 1958-1980
Joshua E. Thomas 1962-1968; 1990+
H. Bernard Dixon 1962-1968; 1990+
H.D. Williams 1968-1970
Harold D. Medford 1970; 1996-2006
Lonzo T. Kirkland 1978-1994
J.D. Silver 1980-1990
Stanley Butler 1980-1992
Robert H. Williams 1990-2006
David M. Painter 990-1994
Hubert P. Black 1992-2010
J. Dudley Pyeatt, Jr. 1994+
Samuel L. Peterson 1996-2006
Dale Hughes 2006+
O. Wayne Chambers 2006-2010
Oscar W. Franklin 2008+
Dewey Robinson 2010+
Steve Black 2010+
601916-1942, nombrados por el supervisor general. Desde 1943 son nombrados por el ejecutivo.

Tabla 29
Junta de los Ministerios de Benevolencia61
Hogar de Niños
1920-2011
J..B. Ellis 1920-1924
J.S. Llewellyn 1920-1927
T.L. McLain 1920-1927;
1929-1931
F.J. Lee 1924-1928
S.W. Latimer 1927-1935
I.C. Barrett 1927-1935
E.J. Boehmer 1931-1935;
1943-1944
R.R. Walker 1935-1939;
1946-1953
Zeno C. Tharp 1935-1939
M.P. Cross 1935-1936
W.J. Milligan 1936-1938
D.B. Yow 1938-1941
E.L. Simmons 1939-1941
John C. Jernigan 1939-1941
J.D. Bright 1941-1942
Russell Huff 1941-1943
F.R. Harrawood 1941-1943
Robert E. Blackwood 1942-1943
L.H. Aultman 1943-1944
U.D. Tidwell 1943-1946
E.M. Ellis 1944-1945
T.A. Richard 1944-1945
James A. Cross 1945-1950
John D. Smith 1945-1950
E.C. Clark 1946-1948
J.M. Baldree 1948-1954
J. Frank Spivey 1950-1954
Houston R. Morehead 1950-1952
William F. Dych 1950-1952
John E. Douglas 1952-1954
H.L. Chesser 1952-1954
C.B. Godsey 1953-1954
Howard Russell 1954-1956
Cleo Watts 1954-1956
C.W. Webb 1954-1960
H.D. Williams 1954-1958
B.L. Alford 1954-1956
Lloyd L. Jones 1956-1964
Floyd J. Timmerman 1956-1958
Claude E. Yates 1956-1958
A.M. Phillips 1958-1962
T.W. Day 1958-1960
L.G. Alford 1958-1960
E.K. Waldrop 1960-1964
R. Leonard Carroll 1960-1964
C.J. Hindmon 1960-1962
C. Raymond Spain 1962-1964
Charles E. Tilley 1962-1968
W. Doyle Stanfield 1964-1970
Earl F. Causey 1964-1970
James H. Kear 1964-1966;
1968-1974
Sylvia Norman Britt62 1964-1988
Garland Griffis 1964-1968
Lucille Walker 1964-1966
Anna Mae Carroll 1966-1972
Marshall E. Roberson 1966-1972
Earl T. Golden 1968-1974
James A. Stephens 1970-1976
B.J. Moffett 1970-1972
Mildred Lowery 1970-1974
Otis Clyburn 1972-1978
Mrs. T.A. Perkins 1972-1978
Warren Beavers 1972-1978
Jeffery F. Simpson 1974-1980
Mrs. O.L. May 1974-1980
Jewel L. Travis 1974-1980
Aubrey C. Lowery 1976-1982
Preston F. Taylor 1976-1986
Evelyn Carroll 1978-1984
James E. Wynes 1978-1984
James E. Compton 1978-1984
B.G. Hamon 1980-1986
Mrs. M.E. Roberson 1980-1986
Lonnie Gable, Jr. 1982-1988
E. Wayne DeHart 1984-1992
Tom G. Grissom 1984-1990
Mrs. Carl R. Vaughan 1984-1988
E.C. Thomas 1986-1989
Larry G. Hess 1986-1992
Robert D. Pace, Sr.63 1986-1994
J. Arnold Godwin 1986-1994
M. Thomas Propes 1988-1994
Paul J. Eure 1988-1996
Raymond E. Crowley 1990-1994
William H. Morgan 1990-1996
Billy J. O’Neal 1990-1994
Mary Ruth Stone 1992-2000
Don Anderson 1992-1994
William P. Colter 1992-1998
R. Edward Davenport 1994-2002
William F. Williams 1994-1998
Travis R. Porter 1994-1998
Shirley Scott 1994-1998
Rudell Bloomfield 1994-2002
J. Randall Watson 1994-2002
David B. Lorency 1996-2000
Bob Bohanon 1998-2002
Faye Boyd 1998-2002
James A. Decanter 1998-2002
Saundra Rose 2000-2008
Thomas Tappley 2000-2002
Rudy Bond 2000-2008
Mark Grissom 2000-2002
H. Loran Livingston 2000-2002
Gerald McGinnis 2004-2006
Mark Schrade 2004-2010
Carl Allen 2004-2010
Betty Ogle 2004+
Harold Bowman 2004-2010
Mark A. Schrade 2004-2006
Janice Claypole 2004-2008
Jan Lowery 2004+
Hubert McGarity 2008+
Steve Hepperly 2008-2010
Andy Hughes 2008-2010
Tony Stewart 2008-2010
Joyce Stephens 2008-2010
Miguel Vega 2010+
Ron K. Martin 2010+
Richard Bradbury 2010+
Jimmy Campbell 2010+
Gail Bristow 2010+
61De 1920 a 1956 fue la Junta del Orfanato; Junta del Hogar de Niños de 1956 a 1974. A partir de 2008
existe una junta para el hogar de niños y otra para la división de cuidado ministerial.
Nombrados por el supervisor general y ratificados por la asamblea hasta 1928. De 1920 a 1942, nombrados
por el supervisor general. A partir de 1943 solamente nombrados por el comité ejecutivo internacional.
A partir de 1946, el secretario-tesorero ha sido miembro automático.
62Consultor
63Consultor.
Tabla 30
Junta Directiva de la Universidad Lee64
1926-2011
J.B. Ellis 1926-1928
Frank W. Lemons 1926-1929;
1942-1946
Alonzo Gann 1926-1936
J.A. Muncy 1926-1936
P.F. Fritz 1926-1936
E.M. Ellis 1928-1936
H.L. Whittington 1929-1936
U.D. Tidwell 1936-1943;
1946-1948
Sam C. Perry 1936-1938
Robert Bell 1936-1938
E.C. Clark 1938-1942;
1945-1946
R.P. Johnson 1938-1941
M.P. Cross 1940-1942
E.M. Tapley 1940-1945
J.D. Bright 1941-1944
J.T. Roberts 1942-1944
B.L. Hicks 1943-1944
R.R. Walker 1944-1946
J.H. Hughes 1944-1946
C.J. Hindmon 1944-1952
J.H. Walker, Sr. 1946-1948
A.V. Beaube 1946-1950
Houston R. Morehead 1946-1950
H.D. Williams 1948-1952;
1964-1966
L.H. Aultman 1948-1957
James A. Cross 1950-1954
John L. Byrd 1950-1958
John L. Meares 1952-1956
D.C. Boatwright 1952-1966
H.L. Chesser 1954-1960
James A. Stephens 1956-1968
Lewis J. Willis 1958-1962;
1970-1972
James L. Slay 1958-1962
Lee Watson 1958-1968
J.P. Johnson 1958-1962
A.V. Howell 1960-1964
W. Paul Stallings \1962-1974
David L. Lemons 1962-1964
Virgil W. Smith 1962-1964
Cecil B. Knight 1964-1968
Grady P. O’Neal 1964-1968
Donald B. Gibson 1966-1970
Philemon G. Roberts 1966-1974
Ralph E. Williams 1968-1978
Louis H. Cross 1968-1976
Thurman J. Curtsinger 1968-1972
Fred P. Hamilton 1968-1978
William A. Lawson 1968-1976
Lynwood Maddox 1968-1974
F.J. May 1968-1976
H.B. Ramsey 1968-1976
Russell C. Miller \1970-1972
Bill W. Higginbotham 1972-1986; 1988-
William G. Squires 1972-1976;
1982-1986
Garold D. Boatwright 1972-1976
Paul L. Walker 1974-1984
Harold W. Babb 1974-1982
Clifford V. Bridges 1974-1982
E.C. Thomas 1976-1978
Elton Chalk 1976-1984
Richard L. Tyler Jr. 1976-1986
Robert E. Daugherty 1976-1986;
1988-1990
Paul F. Barker 1976-1984
Cleo Watts 1976-1984
John Black 1978-1984
David Poitier 1978-1986
William H. Pratt 1978-1984
N. Don Medlin 1982-2004
Arthur W. Hodge 1982-1988
John B. White 1982-2004
H. Bernard Dixon 1982+
Robert E. Fisher 1984-1988
Kenneth W. Adams 1984-1988
S. Lane Sargent 1984-1988
J. Lorenzo Walker 1984-1994
Bobby G. Ross 1986-1998
Fred G. Swank 1986-1994
Cecil N. Brown 1986+
B. Kenneth Jones 1986-2010
M. Darrell Rice 1986-2004
Wayne H. Lee 1988-1990
Larry W. McDaniel 1990-1993
L.M. Wright 1990-1992
Edward P. Hollowell 1990-2004
Raymond F. Culpepper 1990-2004
Humberto E. Alfaro M. 1990-1992
Quan L. Miller 1992-2008
Isaias Robles 1992-1994
Raymond E. Crowley 1994-2004
Gary Sharp 1994-2010
Donald M. Walker 1994-1998
Enrique Orellana 1994-1998
T. Bryan Cutshall 1994-1998
Dennis Livingston 1996-2010
Bill W. Higginbotham 1996+
Stephen L. Lowery 2000-2004
Patricia Carroll 2000+
Samuel Robeff 2000-2010
Michael L. Baker 2006-2010
Bryon Medlin 006+
Jonathan Rice 2008-2010
Robert Daugherty, II 2010
Hector Diaz 2010
Mark Harris 2010
Jerry Madden 2008
Ronald D. Martin 2000+
Lee Storms 2000+
Mark Walker 2010+
64Antes de la Junta Educativa, 1926-1936. A partir del 1996 existen dos juntas: una general de educación
y otra para la universidad. 1926, el supervisor general escogía al primer miembro, el concilio de los doce
al segundo; el concilio de los setenta al tercero, esos tres escogían a los dos miembros restantes.
1927-1942, nombrados por el supervisor general.
Desde 1943, nombrados por el comité ejecutivo.
Tabla 31
Junta de Misiones Mundiales65
1926-2011
R.P. Johnson 1926-1930
E.L. Simmons 1926-1930
E.M. Ellis 1926-1932
M.W. Letsinger 1926-1929
M.P. Cross 1926-1942;
1946-1952
J.P. Hughes 1929-1936
E.W. Williams 1930-1941
Zeno C. Tharp 1930-1945
E.C. Clark 1932-1944
T.M. McClendon 1936-1939;
1945-1948
E.E. Winters 1939-1941
Earl P. Paulk, Sr. 1941-1943;
1952-1956
H.L. Chesser 1941-1944
J. Stewart Brinsfield 1942-1946
John C. Jernigan 1943-1944
Carl Hughes 1944-1945
George D. Lemons 1944-1950
J.L. Goins 1944-1946
Paul H. Walker 1945-1952
A.M. Phillips 1946-1958
Wade H. Horton 1948-1953
J.H. Hughes 1950-1952
T. Raymond Morse 1950-1958
W.E. Johnson 1950-1968
J.H. Walker, Sr. 1952-1958
S.E. Jennings 1952-1964
D.A. Biggs 1953-1970
T.L. Forester 1956-1968
L.H. Aultman 1957-1958
John D. Smith 1958-1960
Houston R. Morehead 1958-1962
J.D. Bright 1958-1962
H.B. Ramsey 1960-1966
P.H. McCarn 1962-1964
Wayne Heil 1962-1966
Estel D. Moore 1964-1972
Herschel L. Diffie 1964-1968
Antonio Collazo 1966-1974
John C. McClenden 1966-1970
A.W. Brummett 1968-1974
W.E. Dowdy 1968-1970
Walter R. Pettitt 1968-1976
James A. Cross 1970-1982
Billy P. Bennett 1970-1976
G.M. Gilbert 1970-1976
W. Edwin Tull 1972-1980
M.H. Kennedy 1974-1980
Bob E. Lyons 1974-1980
Russell A. Brinson 1976-1984
Thomas Grassano 1976-1980
Lamar McDaniel 1976-1980
R. Wendell Smith 1980-1988
James F. Byrd 1980-1986
Aubrey D. Maye 1980-1988
P.H. McSwain 1980-1986
Bennie S. Triplett 1980-1984
John D. Nichols 1982-1986
Garland M. Griffis 1982-1988
Goodwin C. Smith 1982-1990
L. Marvin Johnson 1986-1994
W. David Lanier 1986-1994
Floyd J. Timmerman 1986-1994
Robert J. Hart 1988-1991
Paul F. Henson 1988-1992
Victor M. Pagán 1988-1994
Peter Gayle 1990-1994
Carl H. Richardson 1990-1994
Dieter Knospe 1990-1994
Dan R. Moore 1992-2000
James E. Dill 1992-2000
Gale A. Barnett 1994-1998
Ray H. Sanders 1994-2000
Dwight E. Allen 1994-2002
Sim A. Wilson 1994-2000
Fedlyn A. Beason 1994-1996
Mitchell Maloney 1994-2002
Carlos Morán 1996-2010
Ishmael P. Charles 1998-2006
Jimmy L. Bolin 2000-2008
Lynn Hildreth 2000-2008
Gary Tygart 2000-2002
Jimmy D. Smith 2000-2002
Carl J. Hart 2000-2002
Albert Lee Woveler 2000-2006
Kenneth Hall 1998-2000
Donald M. Walker 2004-2006
Fidencio Burgueño 2004-2008
T. L. Lowery 2004-2010
W. Donald Price 2004-2010
Harold O. Downing 2004-2006
Bobby K. Collins 2004+
Roberto S. Aldana 2006-2008
A. Ray Garner 2006+
Gary W. Sears 2006+
Timothy W. Oldfield 2006+
Eric A. Brown 2006-2010
Hal B. Thompson, Jr. 2006+
H. Loran Livingston 2008+
Eliezer Bonilla 2010+
Floyd H. Lawhon 2010+
Carolyn Dirksen 2010+
Dee Raff 2010+
Youdi Binda 2010+
65En 1926, el supervisor general escogía al primer miembro, el concilio de los doce al segundo; el concilio
de los setenta al tercero, esos tres escogían a los dos miembros restantes. 1927-1942, nombrados por el
supervisor general. Desde 1943 son nombrados por el comité ejecutivo internacional.
Tabla 32
Junta General de Juventud y Educación Cristiana66
1946-2010
Ralph E. Williams 1946-1952
Paul Stallings 1946-1950
Robert Johnson 1946-1948
E.T. Stacy 1946-1948
Manuel F. Campbell67 1946
Brady Dennis 1947-1952
Lewis J. Willis 1948-1954
Ray H. Hughes 1948-1956
L.E. Painter 1950-1952
J. Newby Thompson 1952-1956
O.W. Polen 1952-1954;
1956-1960
Earl P. Paulk, Jr. 1952-1958
Earl T. Golden 1954-1960
Fred Jernigan 1954-1956
Ralph E. Day 1956-1962
Donald S. Aultman 1956-1960
Hollis Green 1958-1962
Wallace C. Swilley, Jr. 1960-1962
Paul F. Henson 1960-1964
Clyne W. Buxton 1960-1962
L.W. McIntyre 1962-1966
Paul L. Walker 1962-1966
Thomas Grassano 1962-1974
Haskell C. Jenkins 1962-1968
Cecil R. Guiles 1964-1968
James A. Madison 1966-1970
Leonard S. Townley68 1966-1970
James F. Byrd 1968-1978
Floyd D. Carey, Jr. 1968-1972
Bill F. Sheeks 1968-1976
Lamar Vest 1968-1972
Gale A. Barnett 1970-1978
Elisha Parris 1972-1976
Travis D. Henderson69 1972-1973
W.A. Davis 1972-1980
Emerson M. Abbott 1974-1976
Bill D. Wooten 1974-1978
Lawrence Leonhardt 1976-1980
Orville Hagan 1976-1978
Robert P. Herrin 1976-1984
Harold O. Downing 1978-1982
Charles E. Marcelle 1978-1982
David L. Meadows 1978-1982
Raymond F. Culpepper 1978-1986
Howard D. Hancock 1980-1988
Douglas LeRoy 1980-1982
Quan L. Miller 1982-1990
Junus C. Fulbright, Jr. 1982-1984
C. Waymon Miller 1982-1988
J. David Stephens 1982-1990
Kenneth E. Hall 1984-1992
Darrell Rice 1984-1986
Gale A. Barnett 1986-1990
Gary W. Sears 1986-1988
Dan R. Dempsey 1988-1994
David M. Griffis 1990-1992
Michael E. Reid 1990-1998
Larry Joe Anderson 1990-1998
John D. Childers 1992-1996
Bill E. Isaacs 1992-2000
Youdisteer Binda 1992-1994
Tony P. Lane 1992-1996
Juan P. García 1994-1998; 2010+
Tony M. Weaver 1994-1998
Terry R. Hart 1996-2002
Gregory Wayne Baird 1998-2002
Tony Cooper 1998-2002
Fidencio Burgueño 1998-2002
Steve Darnell 1998-2002
Andrew Binda 1998-2008
Charles Edwin Allen, Jr. 2000-2002
David C. Blair 2000-2002
Eliezer Bonilla 2004-2010
Gary J. Lewis 2004-2008
Anthony L. Pelt 2004-2008
George Moxley 2004-2010
Lester M. Higgins 2004-2008
Kip A. Box 2004-2008
David Jarvis 2004-2010
Ron K. Martin 2004-2010
Greg Copley 2006-2010
Chris Moody 2006-2010
Dusty Wilson 2006+
Tim Cushman 2008+
Rob Bailey 2008+
Steve Smith 2008+
Dorlene Harris 2010+
Jenny Vassell 2010+
Pam Brewer 2010+
Brad Moffett 2010+
Percy Morán 2010+
Greg Baird 2010+
Tabla 33
Junta de Misiones en los Estados Unidos70
1956-2011
C. Raymond Spain 1956-1958
Doyle Stanfield 1956-1960
Ray H. Hughes 1956-1960;
1990-1992
G.W. Lane71 1956-1963
W. Edwin Tull 1956-1960
C.S. Grogan72 1956-1960
L. Luther Turner 1958-1960
Ralph E. Williams 1960-1964
Walter R. Pettit 1960-1963
A.M. Phillips73 1962
W.H. Compton 1962-1968
John D. Smith 1964-1968
J. Frank Culpepper 1964-1966
Gene D. Rice 1964-1966;
1972-1976
John D. Nichols 1964-1970
Curtis Hill 1966-1968
Mark G. Summers 1966-1968
B.E. Ellis 1968-1976
Carl H. Richardson 1968-1972
Harvey L. Rose 1968-1976
Bennie S. Triplett 1968-1976
Aubrey D. Maye 1970-197
William E. Winters 1972-1976
Ray H. Sanders 1972-1982
V.R. Mitchell 1976-1978;
1982-1988
Robert E. Blazier 1976-1978
W.E. Dowdy 1976-1984
J.D. Golden 1976-1982
Bill J. Webb 1976-1980
S.A. Lankford 1978-1986
Larry J. Timmerman 1978-1986
Thomas Griffith, Jr. 1978-1982
William P. Colter 1980-1986
Harold B. Thompson, Sr.1982-1988
Orville Hagan 1982-1986
Bob E. Bohannon 1984-1992
Jimmy Campbell 1986-1994
G.J. Chandler 1986-1990
Harold O. Downing 1986-1990
Herman L. Smith 1986-1994
Jimmy D. Smith 1990-2000
T.L. Lowery 1992-1996
Bill R. Phillips 1992-2000
Terry L. Harris 1992-2000
Tom D. Parlier 1992-2000
Cecil Mullings 1994-1998;
2000-2002
Randy L. Ballard 1994-2002
Harvey L. Turner 1996-2002
Jerry E. Chitwood 2000-2008
José D. Rodríguez 2000-2002
Jeffrey Robinson 2000-2008
Vaughn A. Matthews 2000-2008
Gary Sears 2002-2006
66De 1946 a 1952: junta nacional de juventud. De 1954 a 1968: junta nacional de escuela dominical y
juventud. De 1952-1954; 1968-1970: junta de escuela bíblica y juventud. De 1970 a 2010: junta general de
juventud y educación cristiana. A partir de la nueva estructura es la Junta Divisional de Discipulado.
67
Sirvió menos de un año.
68
Murió el 3 de diciembre de 1970.
69Sirvió menos de un año.
70De 1956 a 1960 era el comité nacional de evangelismo; de 1960 a 1964 era el comité nacional de evan–
gelismo y música. De 1964 a 2010 era la junta de evangelismo y misiones nacionales; a partir de 2010 es
la junta de misiones en los Estados Unidos. Nombrado por el comité ejecutivo internacional.
71Miembro del comité nacional de música hasta 1960.
72Miembro del comité nacional de música hasta 1960.
73Murió el 24 de diciembre de 1962.
J. Dan Hudson 2002-2006
Jerry E. Chitwood 2004-2008
Gary L. Taylor 2004-2008
Alberto Radamés Arias 2004-2008
Jeffrey B. Robinson 2004-2008
William P. Lee 2004-2008
M. Thomas Propes 2006-2008
Byron M. Straube 2006-2008; 2010+
Samuel Santana 2008+
James McIntyre 2010+
Othon Noel 2010+
Douglas Holt 2010+
Michael Knight 2010+
Jacqueline Smith 2010+
Michelle Davenport 2010+
Harold Woods 2010+
Bruce Rabon 2010+
Tabla 34
Junta de Comunicaciones74
1958-2010
H.D. Williams 1958-1962
Ray H. Hughes 1958-1960
Earl P. Paulk, Jr. 1958-1960
Roy C. Miller 1960-1962
W. Edwin Tull 1960-1964
Marshall E. Roberson 1960-1966
Clifford V. Bridges 1960-1968
Charles W. Conn 1962-1964
Edward L. Williams 1962-1968
Harold F. Douglas 1964-1966
Jim O. McClain 1964-1966
John E. Black 1966-1970
William E. Lawson 1966-1968
Elmer H. Miles 1966-1972
Charles Mullinax 1966-1974
Don W. Rhein 1966-1972
Raymond E. Crowley 1968-1974
Arthur W. Hodge 1968-1976
A.V. Howell 1968-1970
Arlie M. Dorman 1970-1976
William J. Brown 1970-1976
James R. Hockensmith 1972-1980
F.L. Braddock 1972-1980
N. Don Medlin 1974-1982
B. Paul Jones 1974-1982
Paul F. Henson 1976-1984
Herbert Benton 1976-1984
Amos A. Ledford 1976-1982
Billy J. Rayburn 1980-1982
Joe E. Edwards 1980-1984; 1992-
O. Wayne Chambers 1982-1988
Paul D. Collins 1982-1988
A.E. Willingham 1982-1988
B. Lloyd Womack 1982-1984
Emerson M. Abbott 1984-1992
Perry J. Horton, Jr. 1984-1988
Robert C. Ramsey, Sr. 1984-1988
Tony D. Scott 1984-1990
Sim A. Wilson 1988-1992
H. Loran Livingston 1988-1992
James E. Cossey 1988-1998
Harold L. Jones 1990-1998
Gary W. Sears 1992-1998
R. Jerome Irwin ]1992-2000
Ephraim Rivera 1994-2002
Carl H. Richardson 1994-1996
Joe E. Edwards 1996-2002
William Steven Ball 1998-2006
J. Martin Taylor 1998-2006
Samuel Archile Luke, Jr.1998-2006
John Colbaugh 2006-2008
Kenneth Chris Goins 2006-2008
Keith Ivester 2006-2010
Samuel Santana 2006-2010
Willie V. Sutton, Jr. 2006-2010
Jerry Irwin 2008-2010
Fred Smith 2008-2010
Tabla 35
Directiva de los Ministerios a la mujer75
1964-2010
Ruby G. Horton* 1964-1966;
1968-1976
Edna Minor Conn* 1964-1970
Johnnie Spain* 1964-1970
Evelyn M. Carroll* 1964-1972
Ruth W. Williams* 1964-1968
Bessie Mae Hargrave* 1964-1968
Lula Caldwell Watson 1964-1966
Willie Lee Darter 1964-1968
Vivian Pratt 1964-1968
Euverla T. Hughes* 1966-1974;
1976-1982;
1986-1990; 1992-
Dorothy Jennings 1966-1974
Elizabeth Bright 1966-1972
Margaret R. Atkins 1968-1970
Delma S. Day 1968-1970
Evelyn M. Knight* 1970-1978;
1982-1989
Nellie L. Lane* 1970-1974
Betty Juel Proctor 1970-1976
Celestine Poitier 1970-1976
Tannis E. Byrd* 1972-1974
Kohatha Culpepper* 1974-1982
Mildred W. Lowery* 1974-1982;
1998-2000
Ruby Timmerman* 1974-1982
Hazel P. Landreth 1974-1980
Annette McSwain 1974-1980
Janet Spencer 1976-1982
Peggy H. Scarborough 1976-1982
Alice Thomas* 1978-1986
Annette Watson 1980-1988
Rachel Quinley 1980-1984
Viola H. Hart* 1980-1986
Frances B. Crowley* 1982-1990
Kathryn S. White* 1982-1986;
1990-1996
Dorothy Mae Sibley* 1982-1990;
2008-2010+
Jacqueline T. Walker 1982-1988
Dora H. Bonilla 1982-1986
E. Marie Leonhardt 1984-1992
Iris B. Vest* 1986-1994;
1996-2004
V. Noreen Nichols* 1986-1994
Loida C. Camacho 1986-1994
Kathleen V. Sanders 1988-1994
Oneta J. Smith 1988-1996
Mary L. Fisher* 1989-1996
Betty L. Rice* 1990-1992
Marion M. Spellman 1990-1998
Brenda S. Gunter 1992-1996
Pat Delk Daugherty 1992-2000
Ann M. Roberts 1992-1998
Carmen Meri Rivera 1994-2000
Verdie Williams 1994-1998
DeRosa H. McGuire* 1994-2008
Oleda G. Atkinson* 1994-1996
Jan Timmerman 1996-2000
LeQuita Propes 1998-2006
Leola Sellers 1998-2006
Ruth Hampton 1998-2006
Carmelita Walker* 1998-2000;
2006-2008
Eleanor Sheeks* 1996-1998;
1998-2004
74De 1958 a 1962, comisión nacional de la radio; de 1962 a 1966 comisión para radio y televisión; 1966 a 1988 junta para la

radio y televisión. En 1988 fue reestructurado como los ministerios de medios de comunicación. A partir de 2008 era la junta de
comunicaciones. En 2010 cesó sus funciones.
75Hasta 1970 era la Banda de Damas Voluntarias. A partir de la reorganización de 2010, este ministerio fue fusionado con la

División de Discipulado y la junta está integrada por las esposas de los miembros del comité ejecutivo internacional.
*Esposa de un miembro del comité ejecutivo internacional.
Barbara Smith 2000-2008
Joyce Stephens 2000-2008
Vicky Hagan* 2002-2006 Peggy F. Culpepper* 2004-2010
Debbie Higgins 2004-2006 Paula Hill* 2004-2010+
Percy Morán 2004-2010
Laverne Ramsey 2006-2010
Annette Massey 2006-2010
Mary Campbell 2006-2010
Sonja Kemp 2008-2010
Lorna Gosnell 2008-2010
Pamela Brewer 2008-2010
Judy Griffis* 2008-2010; 2010+ Sandra Kay Williams* 2008-2010+
Tabla 36
Junta de Laicos76
1966-2010
Lynwood Maddox 1966-1968
Charles R. Beach 1966-1974
Arthur Hodge 1966-1968;
1976-1982
H.A. Madden 1966-1970
J.D. Silver 1966-1976
Farrell R. Cornutt 1968-1976
Lee Watson * 1968-1972
Robert D. Annis 1970-1974
Al Taylor 1972-1976
John Shambach 1974-1980
Wilson Kilgore 1974-1980
J.C. Childers 1976-1986
Robert Gaines 1976-1982
Harold Ashlock 1978-1984
John Schrade, Jr. 1978-1988
Gary Boor 1980-1982
Will A. Hildreth 1980-1996
P. Hollis Allred 1982-1988
Larry Barton 1982-1986
J. Hosea Smith 1982-1986
Frank W. Sharp 1984-1992
Stanley Butler 1986-1992
Paul E. Gilbert 1986-1992
Hugh M. Edwards 1986-1994
John W. Campbell 1986-1992
Len D. Graham 1992-2000
Mike Grimes 1992-1996
Mike Forbes 1992-1994
Donald E. Combs 1992-2000
Phillip Kemp 1992-2000
Mark Grissom 1992-1998
Harold Woods 1994-2010
Doyle Justice 1994-1998
Stonie Abercrombie 1996-2002
Bill Hildreth 1996-1998
Richard C. Phillips 1998-2010
Joe Christian 1998-2006
Hilario J. Díaz 2000-2002
Jim Bishop 2000-2006
Noel Gordon 2000-2008
Jim Thomas 2000-2006
Richard Woods 2002-2006
Samuel Trevino 2004-2008
Ed Byington 2004-2010
David Crisp 2006-2010
James Douglas
Lancaster 2006-2010
Charles R. Anderson 2006-2010
Robert Dekker 2008-2010
76A partir de la reorganización de 2010, este ministerio fue fusionado con la División de Discipulado.
*esposa de un miembro del comité ejecutivo internacional.
Tabla 37
Junta General de Educación
1968-2011
H.D. Williams 1968-1976
James M. Beaty 1968-1974
Robert E. Fisher 1968-1976;
1990-1992
Albert M. Stephens 1968-1976
Robert White 1968-1974
David Lanier 1974-1982
Robert D. Crick 1974-1978
French L. Arrington 1974-1982
D. Walter Barwick 1976-1984
H. Allen Gross 1976-1984
Harold E. Stevens 1976-1984
William T. George 1976-1984
Ronald E. Brock 1978-1982
Bobby G. Ross 1982-1984
Henry J. Smith 1982-1986
Robert M. Varner 1982-1988
R. Edward Davenport 1984-1988
B. Paul Jones 1984-1988
Floyd D. Carey 1984-1986
J. Terry Guyton 1984-1986
Glen E. Thomas 1984-1988
Willis Edward Flynn 1986-1988
Robert E. Blackaby 1986-1988
Wayne H. Lee 1986-1988
R. Lamar Vest 1988-1990;1996- 2000; 2004-2006
J. Herbert Walker77 1988
Charles Paul Conn 1988-1996;
2000-2010+
Allen A. McCray 1988-1990
Ronald D. Martin 1988-1994
Robert J. Reesor 1988-1990
Roberto A. Rivera 1988-1990;
1994-2000
Cecil B. Knight 1990-1994
Harold B. Thompson, Jr.1990-1992
Lyndon E. Cramer 1990-1994
Ray H. Hughes 1992-1994
W.A. Davis 1992-1994
Ernesto L. Rodríguez 1992-1994
Yung-Chul Han 1992-1994;
2000-2004
Cornelio M. Castelo 1992-1994
Larry G. Hess78 1992-2006
Gene D. Rice 1992-1994
Miguel Álvarez 1994-2000
Oliver McMahan 1994-2000
J. David Stephens 1994-2000
Grant McClung79 1994-2000
Paul L. Walker 2000-2004
Donald M. Walker 2000-2004
Gary Moncher 2000-2010+
Sang-Ehil Han 2000-2010+
Donald S. Aultman80 2000-2010
José D. Montañez 2000-2006
James D. Jenkins81 2000-2006
Steven Jack Land 2004-2010+
David Ramírez 2004-2008
John A. Sims 2004-2006
Esdras Betancourt 2004-2006
Pudjo Abednego 2004-2006
James Dill 2006-2008
R.C. Hugh Nelson 2006-2010
Phillip Siggelkow 2006-2010 Paul Schmidgall 2006-2010+
Fidencio Burgueño 2006-2010
William T. George 2006-2010
Rodolfo Girón 2006-2010
Wayne Solomon 2010+
Randy H. Krieger 2010+
Dan Tomberlin 2010+
77Murió mientras ocupaba el puesto en diciembre de 1988.
77Consultor
77Consultor
77Consultor
77Consultor
Wayne Flora 2010+
Phyllis Thompson 2010+
Eddie Allen 2010+
Mitchell Corder 2010+
William George82 2010+
Carlos S. Morán83 2010+
Tabla 38
Junta directiva del Seminario Teológico Pentecostal84
1975-2011
Russell H. Sumner 1975-1982
Donald S. Aultman 1975-1980
Walter P. Atkinson 1975-1976;1980- 1988; 1998-2006
J. Herbert Walker, Jr. 1975-1976
Robert A. Blackwood 1975-1982
Richard D. Dillingham 1976-1982
Philemon Roberts 1976-1978
Kenneth H. Dismukes 1978-1980
Victor M. Pagán 1978-1986
Christopher C. Moree 1978-1982
Herbert Buie 1980-2004;
honorario
Jerry Dixon 1980-2000;
1996-2004
Delbert D. Rose 1982-2000; 2006 honorario
Edward L. Williams 1982-1990
G. Dennis McGuire 1982-1990
Danny L. May 1982-1994
E.J. Reynolds 1984-1992
Efraín Navas 1986-1990
Carl E. Allen 1988-1990
Wilfredo Estrada Adorno1990-2004
J.P. Johnson 1990-2000
Joseph E. Jackson 1990-1992
B. Paul Jones 1990-1992
Robert J. Angerer 1990-1996; 1998- 2000; honorario
Robert E. Hinson 1990-2000
Samuel L. Peterson 1992-1996
Richard E. Porterfield 1992-2004
Jesse E. Abbott 1992-2004
David S. Bishop 1992-1998
Paul O’Neal 1992-1998
Jim Hamilton 1992-2006
Clarence Gibson 1992-2000
Tony Metler 1994-2006
Harold O. Downing 1994-2004
Bobby Myers 1994-2000
Troy A. Baggett 1994-2000
Michael E. Chapman 1998-2004
Harold Bare 1998-2004; 2006+
W. Donald Price 1998-2004
Dale Hughes 2000+
Gerald McGinnis 2000-2004
Max Carroll 2000-2010
Fred Snowden 2000-2004
Larry D. Pemberton 2000-2006
Selwyn E. Arnold 2000-2006
Arvell Eugene Burell 2000+
Paul L. Walker 2000-2008
Donnie W. Smith 2004-2006
Claris Ande Fraley 2004-2008
Hugh A. Bair 2004+
Mark Williams 2004-2006
Lamar Vest 2004-2006
Rubén Díaz 2004-2006;
honorario
Wayne T. Dority 2004+
Jeremy Robinson 2004+
Cheryl Busse 2004-2008
L. E. Heil 2004-2008
Miguel Álvarez 2006-2010
J. Martin Taylor 2006+
Diane Mann 2006-2010
Ishmael Charles 2006-2008
Wayne Brewer 2006+
Pauline Waller 2006+
Ken Davis 2006-2010
John P. Johnson, Jr. 2008+
Anthony Pelt 2010+
Kenneth R. Bell 2010+
Eliezer Bonilla 2010+
Allen Mathura 2010+
Thomas Offutt85 2010
Milton Parsons 2010+
Luis O. Rodríguez 2010+
77
Miembro honorario.
77Miembro honorario.
84De 1975 a 1978, llevó el nombre Escuela Graduada de Estudios Cristianos de la Iglesia de Dios. De 1978
a 1997, Escuela de Teología de la Iglesia de Dios. De 1997 a 2008, Seminario Teológico de la Iglesia de
Dios. De 2008 en adelante lleva el nombre de Seminario Teológico Pentecostal.
Tabla 39
Ministerios de Música86
1976-2010
J. David Horton 1976-1984
Max M. Morris 1976-1980
Billy J. O’Neal 1976-1982
Leon Ellis 1976-1980
Delton L. Alford 1976-1982;
1984-1994
Arnold Godwin 1980-1984
Jim Burns 1980-1984
Barbara Anderson 1982-1990
H. Grady Murphy 1982-1988
Michael L. Baker 1984-1992
Devin Stephenson 1984-1988;
1998-2000
Danny R. Murray 1988-1998
Horace L. Mauldin 1988-1998
Stephen L. Lowery 1990-1998
Diane Hamilton Belisle 1992-1998
Terrell Brinson 1994-1996
Bennie S. Triplett 1994-1998
Barry Garland 1996-2000
Bill Green 1998-2002
Willie Norman 1998-2000
Timothy M. Hill 1998-2002
Walter C. Mauldin, Jr. 1998-2010
Timothy M. Lanier 2000-2006
Lowell Lampkins 2000-2006
Thom Dawson 2000-2004
Steve Allen 2000-2006
Lance Brooks 2006-2008
Faith Cutshall 2006-2010
David Nitz 2006-2010
Brad Moffett 2006-2010
Kevin Thompson 2006-2010
Randal L. Holdman 2006-2010
Jonathan de la Garza 2006-2010
Mark Blankenship 2008-2010
Rosalind Lynch 2008-2010
Tabla 40
Comisión de Capellanía
1978-2011
B.J. Moffett 1978-1986
Hugo S. Hammond 1978-1986
Hubert P. Black 1978-1980
Marshall E. Roberson 1978-1984
Troy Baggett 1978-1986
Paul E. Clawson 1980-1990
T. Lawrence Owens 1982-2006
J. Rodney Jeffords 1982-1990
W. Edward Smith 1984-1988
Benjamín Pérez 1986-1996
Paul J. Eure 1986-1988
Paul O. Lombard 1986-1994
Donald M. Walker 1990-1994
Ridley N. Usherwood 1990-1996
Ronald M. Padgett 1992-1998
Donnie W. Smith 1992-1998
William A. Reid 1994-2002
Darrell Waller 1994-2010
C. Parnell Coward 1998-2002
Jerry E. McNabb 1998-2002
H. M. Freeman 1998-2000
Forrest G. Bass 2000-2004
Walter Dwight Watkins 2000-2008
Michael D. Reynolds 1998-2010
Tommy L. Powell, Jr. 2004-2010+
Thomas Offutt 2004-2008
David L. Kemp 2004-2010
Héctor Chiesa 2004-2006
Gail Lemmert 2004-2010
Richard Pace 2006-2010
Daniel F. Boling, Jr. 2004-2010+
Miguel Álvarez 2006-2008
Raymond Phillips 2008-2010+
John Morgan 2008-2010+
Doyle Scott 2008-2010+
Kip Box 2008-2010
Fidencio Burgueño 2008-2010
Carlos S. Morán 2010+
85Murió en octubre de 2010.
86El antiguo comité de música fue organizado como departamento en 1994. A partir de la reestructuración
de 2010 es Recursos de Música, de la División de Discipulado. La junta fue abolida en 2010.
Tabla 41
Comité de los Ministerios Transculturales87
1986-2008
Ray H. Hughes 1986-1990
J. Herbert Walker 1986-1989
Thomas E. Chenault 1986-1990
Honoré A. Jacques 1986-2000
Peter C. Barrett 1986-1990
Millard W. Maynard 1986-1990;
1992-2000
Joaquin Guadalupe 1986-1990
G.W. Wilson 1990-1994
Jeremiah McIntyre 1990-1996
Isaac Brunson 1990-1996
Petru Lascau 1990-2008
David B. Lorency 1990-1992
Suk Woong Kim 1992-1996
Joffre P. Vivoni 1994-2008
Charles W. Conn 1986-1996
James A. Cross 1986-1990
David L. Lemons 1986-1990
R. Hollis Gause 1990-1992
Daniel L. Black 1990-1992
Hoyt E. Stone 1992-1996
Floyd D. Carey 1992-1996
Oliver L. McMahan 1992-1996
Starr Park 1996-2008
Acklan Quarrie 1996-2000
Doru Filip 1996-1998
Joseph A. Mirkovich 1996-2000
Ronald Scott 2006-2008
Bruce Rabon 2006-2010
Samuel Robeff 2006-2010
Darrell Mouser 2006-2008
Georges M. Morisset 2006-2008
Mariono M. Gabor 2006-2010
Raymond Pranoto 2006-2008
Harvey L. Turner 2006-2008
Wayne C. Solomon 2006-2008
87A partir de la reestructuración divisional, fueron creadas varias juntas para atender grupos culturales en
específico.
Tabla 42
Comisión histórica
1986-2011
Charles W. Conn88 1981-1995
Floyd D. Carey 1981-1994;
1996-2010+
James E. Cossey 1981-1994
James A. Cross 1981-1994
Ray H. Hughes 1981-1994
Cecil B. Knight 1981-1994
O.W. Polen 1981-1994
Lewis J. Willis 1981-1994
R. Lamar Vest 1996-2000
Robert D. McCall 1996-2010
Robert E. Fisher 1996-2000
L. Grant McClung 1996-2000
David G. Roebuck (historiador official) 1996+
Christopher C. Moree 2008+
Hoyt E. Stone 1998+
Joel Trammell 2008+
James M. Beaty89 1998+
Lance Colkmire 2010+
Jerry Jetter 2010+
Tabla 43
Junta de los Ministerios a los Militares
1990-2011
David L. Vanoy 1990-1998
Hubert K. Clarkson 1990-1996
Roy L. Humphrey 1990-1994
Daniel F. Boling 1990-1998
Aubrey D. Maye 1990-1998
Dale L. Riley 1990-1994
Roy F. Strickland 1992-1998
Ronnie Hatcher 1994-1996
Robert Jenkins 1996-2002
Michael Cowart 1996-2002
Harold J. Jones 2002-2006
Bruce Rabon 2000-2006
John L. Walker 2000-2006
Joseph Mirkovich 2000-2002
T. Dwight Spivey 2000-2010
Ridley Usherwood 2000-2004
Mark Grissom 2004-2006
Bill Kilby 2004+
Paul Keeter 2004+
Gerald Felder 2004+
W. David Price, Jr. 2006-2008
Rob Maggard 2006-2010
Vincent Collins 2008+
Harry Rodríguez 2008-2010
Andrew Binda 2008-2010
Ronald Martin 2008+
Andy Hughes 2010+
Keith Gunter 2010+
Ronnie Luke 2010+
Tabla 44
Junta asesora de los Ministerios Afroamericanos90
1992-2011
L. Martin Wright 1992-1998
Wallace J. Sibley 1992-1996
Othon O. Noel 1992-1998
Samuel G. Ellis 1992-1996
88Consultor.
89Consultor
Nathaniel Spease, Jr. 1992-1994
George S. Peart 1994-1998
Asbury R. Sellers 1996-1998
Wardell Avant Jr. 1996-2004
Robert Brookins 2004-2006
James Walden 2004-2006
J.C. Monroe 2006-2010+
Jonathan Ramsey 2006-2008
William Golden, Jr. 2004+
Joscelyn Williams 2004-2006
Kevin L. Cobaris 2006-2008
William McCloud 2006-2010
Terry Mack, Sr. 2006-2010+
Courtney Williams 2004-2006
Jimmy Campbell 2004-2006
Arthur Dawson 2008-2010
James McIntyre 2008-2010
Kenneth Hill 2008+
Carlton Cannon 2010+
Jonathan Zeigler 2010+
Andre Hester 2010+
Canute Riggan 2010+
Tabla 45
Junta de Ministerios Hispanos/Editorial Evangélica91
1996-2011
Efraín Navas 1996-2002
Modesto Edwards 1996-1998
David Mungía 1996-1998
William D. Alton 1996-1998
Cornelio Castelo 1996-2008 Fidencio Burgueño 1996-2006
Esdras Betancourt 1996-1998
Víctor M. Pagán 1996-1998;
2000-2010+
Manuel Pérez Sánchez 1996-1998
Carlos S. Morán 1996-1998
Regino Palazuelos 1998-2000
Ángel Marcial Estades 1998-2002;
2006+
Robert D. McCall 1998-2010
Ken Anderson 2000-2010
Daniel Vargas 2000-2006
Roberto Aldana 2006-2008
Andrés Rincón 2006+
Roberto Rodríguez 2006-2010
Juan A. García 2000+
Miguel Vega 2006+
90A partir de 2010, junta asesora.
91Editorial Evangélica y Ministerios Hispanos fueron integrados en el 1996. Editorial Evangélica fue creada
en 1945 y tuvo una junta separada hasta el año 2000. Por lo tanto, esta lista recoge las juntas que han
trabajado en ambos departamentos a partir de 2000.

ARCHIVOS
Tabla 46
Editores de la primera revista publicada por la Iglesia de Dios
“The Lighted Pathway”92
1929-1990
Alda B. Harrison 1929-1948
Charles W. Conn 1948-1952
Lewis J. Willis 1952-1962
Clyne W. Buxton 1962-1978
Hoyt E. Stone 1978-1984
Marcus V. Hand 1984-1990
Tabla 47
Representantes de campo de Misiones Mundiales93
1935-1980
J.H. Ingram 1935-1938;
1939-1947
Paul H. Walker 1938-1939
Wade H. Horton 1952-1958
C. Raymond Spain 1958-1962
James L. Slay 1962-1968
T.L. Forester 1968-1973
Jim O. McClain 1974-1982
Tabla 48
Directores generales de educación94
1968-1986
R. Leonard Carroll 1968-1970
Ray H. Hughes 1970-1972
Cecil B. Knight ]1972-1974
Robert White 1974-1976
Robert E. Fisher 1976-1984
James D. Jenkins 1984-1986
92Publicada con fondos privados hasta 1936. Su última publicación salió en marzo de 1990.
93El departamento fue reestructurado en 1980 para acoger a más representantes. A partir de 2008 se habla
de representantes por regiones.
94Un miembro del comité ejecutivo fungió como director de 1968 a 1974. El departamento fue reestructu–
rado en 1986.

BIBLIOGRAFÍA
ARCHIVOS
Archivos de la Iglesia de Dios Bethel. Yakarta, Indonesia.
Las oficinas nacionales en Yakarta albergan los registros y archivos de la
Iglesia de Dios de Bethel, además el Instituto de teología y educación cris–
tiana.
Archivos de Misiones Mundiales de la Iglesia de Dios. Cleveland, Tennessee. Archivos de los
países donde opera la Iglesia de Dios.
Archivos de la Iglesia de Dios del Evangelio Completo. Irene, Sudáfrica. Las
oficinas nacionales de Sudáfrica albergan los registros y archivos de la
Iglesia de Dios del Evangelio Completo en Sudáfrica y otras naciones
africanas.
Central de archivos y registros de la Iglesia de Dios. Cleveland, Tennessee. Los archivos
oficiales de la Iglesia de Dios (correspondencia, registros, infor– mes y actas de juntas y
comités) están alojados en las oficinas generales
de la Iglesia de Dios.
Biblioteca de investigaciones de la Casa de Publicaciones de la Iglesia de Dios. Cleveland,
Tennessee. Esta biblioteca se especializa en asuntos relaciona– dos con la Iglesia de Dios para
fines de publicación.
Archivos Oficiales de América Latina. San Antonio, Texas.
Centro Dixon de Investigaciones Pentecostales. Cleveland, Tennessee. La más amplia colección
de materiales pentecostales sobre la Iglesia de Dios. Al– berga una gran colección de obras
publicadas, manuscritos inéditos, arte
factos y documentos.
Oficinas de los ministerios negros de la Iglesia de Dios. Cocoa Beach, Florida. Archivos y
registros de las iglesias negras de la Iglesia de Dios.
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Entrevistas
Primera Parte: El Despertar Pentecostal
1886-1905
Agnes Bryant Benton
Julius Bryant
Nettie Bryant
W.F. Bryant
W.M. Coleman
Thomas N. Elrod
Nora Bryant Jones
Frank W. Lemons
Segunda Parte: La Frontera Pentecostal
1905-1920
Daniel P. Barnett
Agnes Bryant Benton
E. J. Boehmer
Nettie Bryant
W. F. Bryant
Nora I. Chambers
Milo P. Cross
J.B. Ellis
W. V. Eneas
W. R. Franks
Tercera Parte: Los Años de Madurez
1920-1935
E. J. Boehmer
Emma Boyd
Nettie Bryant
W.F. Bryant
Milo P. Cross
Mrs. Lettie Cross
J. B. Ellis
Alda B. Harrison
John C. Jernigan
R. P. Johnson
Ella Fry
Nora Bryant Jones
J. R. Kinser
Eva T. (Mrs. F.J.)
F.W. Lemons
M.S. Lemons
Alora Lee McLain
Lillie Lee Million
Bernice Meares Morris
Carl M. Padgett
Barbara King
J. R. Kinser
S. W. Latimer
Eva Townsend Lee
Frank W. Lemons
M. S. Lemons
Otis L. McCoy
Sallie Bell McCune
Houston R. Morehead
M.S. Lemons
Ella Bryant Robinson
Richard G. Spurling III
Lee T. S. Payne
Sam C. Perry
Mrs. L.A. Richard
Ella Bryant Robinson
F.L. Ryder
E.L. Simmons
Zeno C. Tharp
Milton A. Tomlinson
Gordon R. Watson
John O. Yates
T. S. Payne
Alice Pullin
Thomas Pullin
E. L. Simmons
Zeno C. Tharp
Milton A. Tomlinson
Paul H. Walker
Gordon R. Watson
V. C. Weech
Ethel S. Zaukelies
Cuarta Parte: Pentecostés Florece
1936-1956
Maria W. Atkinson
A. V. Beaube
E. J. Boehmer
Cecil B. BridgesJ.
Stewart Brinsfield
A. W. Brummett
R. Leonard Carroll
H. R. Carter
Margarette Catha
H. L. Chesser
E. C. Clark
Robert F. Cook
James A. Cross
David J. duPlessis
V. B. (Vep) Ellis
Edmund Farrell
Chancel E. French
Ellen B. French
Margaret Gaines
Quinta Parte: El Umbral de la Grandeza
1956-1976
Delton L. Alford
W. D. Alton
J. Don Amison
Donald S. Aultman
L. H. Aultman
Charles R. Beach
Antonino Bonilla, Jr.
Clifford V. Bridges
A. W. Brummett
Stanley Butler
R. Leonard Carroll
Lovell R. Cary
Virginia Cary
Margarette Catha
James A. Cross
Lambert DeLong
Mary Lauster DeLong
Evaline Gore Echols
R. P. Fields
Chancel E. French
Ellen B. French
Margaret Helen Gaines
R. Hollis Gause
Mary Graves
Yung-Chul Han
Vessie D. Hargrave
Edward Hasmatali
L. E. Heil
Wade H. Horton
Ray H. Hughes
Khoe Soe Liem
Cecil B. Knight
Bobbie W. Lauster
R. Hollis Gause
Vessie D. Hargrave
D. B. Hatfield
Wade H. Horton
Ray H. Hughes
J. H. Ingram
H. G. Jenkins
John C. Jernigan
John P. Kluzit
Boutros Labib
Herman Lauster
Lydia Lauster
Frank W. Lemons
Marcos Mazzucco
Mario Mazzucco
Wayne C. McAfee
Otis L. McCoy
M. G. McLuhan
Houston R. Morehead
Johnny W. Owens
Earl P. Paulk, Sr.
George Savchenko
E. L. Simmons
Pearl M. Stark
Hanna K. Suleiman
Peter Swanepoel
Earl M. Tapley
Alex Thompson
T. M. Varughese
Irene Wales
Blanche J. Walker
J. H. Walker, Sr.
Paul H. Walker
R. R. Walker
Albert J. Widmer
H. D. Williams
Ralph E. Williams
Lewis J. Willis
Dorothy Wooderson
Herman Lauster
Walter Lauster
David L. Lemons
James E. Lewis
Andre Marcelin
Aubrey D. Maye
Marian Childers Maye
Millard Maynard
T. D. Mooneyham
Odine Morse
Ong Ling Kok
Earl P. Paulk, Jr.
Sexta Parte: Promesas ilimitadas
1977-1995
Dwight E. Allen
Esdras Betancourt
Herbert C. Buie
Mary Anderson Brown
James D. Chamberlain
Charles Paul Conn
Peter Jeffrey Conn
Ruth Crawford (Lindsey)
Lambert DeLong
Mary Lauster DeLong
Carolyn R. Dirksen
Murl O. Dirksen
Danny Drake
Samuel G. Ellis
Paul J. Eure
Ivan Fedotov
Robert E. Fisher
Cleotha L. Ford
Bernhard Gerungan
Yung-Chul Han
Joann Harris
Ollie Frances Harris
A.M. Phillips
O.W. Polen
Earl P. Paulk, Sr
Harcourt G. Poitier
Alejandro Portugal, Jr.
Carl H. Richardson
J.T. Roberts
Heinrich C. Scherz
Ho L. Senduk
James L. Slay
C. Raymond Spain
Roy F. Stricklin
Luke R. Summers
Joseph E. Jackson
James D. Jenkins
Edward W. Kendeall
Sylvia Case King
Cecil B. Knight
Steven J. Land
Paul Lauster
Charles Marcelle
Alan McClung
Floyd McClung, Sr.
Sheila McLaughlan
Derryck McLuhan
Quan L. Miller
Odine Morse
Vladimir G. Murashkin
Risal Ongkasaputra
Emérito Paulate
Maria-Luisa Paulate
Benjamin Perez
Carmen Holdman Perez
Celestine Poitier
G.A. Swanson
E. Clayton Thomas
Bennie S. Triplett
Laud O. Vaught
J. Herbert Walker, Jr.
Lucille S. Walker
Paul H. Walker
Horace Ward, Jr.
Andre Weber
H. D. Williams
Ralph E. Williams
Lewis J. Willis
Billy J. Rayburn
Trandafir Sandru
Ho L. Senduk
Andrew Thomas Smith
Goodwin C. Smith
Martha Smith (Wong)
Poppi Tjandra Smith
Andreas Soerjadi
Harold Spellman
Marion Spellman
Kim Stone
Alex Tanusaputra
David Tilley
Mary Michelle Vallez
C.J. van Kerken
R. Lamar Vest
Lucille S. Walker
Crystal Walker
Alan Wheeler
Kimberly C. Wheeler
Robert White
Joyce Whiteaker

Notas
Capítulo 1
1North Callahan, Smoky Mountain country (Las montañas Smoky) (Nueva York: Duell, Sloan
& Pearce, 1952), pág. 192.
2Gloria Jahoda, The Trail of Tears: The Story of the American Indian Removals, 1813-1855,
(La ruta de las lágrimas: la historia de la expulsión de los indios americanos) (Nueva York:
Holt, Rinehart & Winston, 1975), pág. 39.
3Tennessee, a guide to the State (Tennessee, una guía del estado) (Nueva York: The Viking
Press, 1939), pág. 114
4Nota de la traductora: estas clasificaciones derivan de conflictos entre los bautistas durante el
siglo XIX.
5Philip M. Hamer y Edwin P. Conklin, Tennessee—A History, 1673-1932, Vol. 2 (Historia de
Tennessee, 1673-1932, Vol. 2) (Nueva York: The American Historical Society, 1933), p. 820.
6A.J. Tomlinson, A Brief History of the Church of God (Historia breve de la Iglesia de Dios).
Publicado dentro del Libro de Minutas, Vol. 1, L. Howard Juillerat, editor (Cleveland, Tenn.
Casa Publicadora de la Iglesia de Dios, 1922), págs. 7-14. Esta historia también fue incluida en
el libro de Tomlinson, The last great conflict (El último gran conflicto), publicado por Walter E.
Rodgers, 1913, y reimpreso en 1984 por “White Wing Publishing House”
7Tomlinson, “Brief History” Book of Minutes (Historia breve en el Libro de las Minutas), págs.
7-8.
8Philip Schaff, History of the Christian Church (Historia de la Iglesia Cristiana), Vol. 1 (Nueva
York: Charles Scribner’s Sons, 1910), pág. 7.
9Elmer T. Clark, The Small Sects of America (Las pequeñas sectas de América), Edición
revisada (Nashville:Abingdon-Cokesbury, 1949), pág. 100.
10Tomlinson, “Brief History” Book of Minutes (Historia breve en el Libro de las Minutas),
pág.8
11Frank S. Mead, The March of Eleven Men (La marcha de once hombres) (Nueva York:
Bobbs-Merrill Co., 1932),pág. 199.
12B. K. Kuiper, The Church in History (La iglesia en la historia) (Grand Rapids, Mich.:
William. B. Eerdmar Co., 1951), págs. 470- 471.
13Kenneth Scott Latourette, A History of Christianity (Una historia del cristianismo)
(NuevaYork: Harper and Row, 1953), pág. 1260.
Capítulo 2

1Este documento fue descubierto por James Marshall, un


pastor y artista contemporáneo cuyo interés en la investigación
ha abonado muchísimo a lo que sabemos sobre la familia
Spurling y la región de las montañas Unicoi. En 1983, Larry
Richard Spurling produjo una grabación titulada, The Spurling
Family: Their Religion, Work and Lives (La familia Spurling:
su religión, obra y vida), la cual ha sido muy útil para trazar sus
raíces en América.
2Wade H. Phillips, Richard Spurling and the Baptist Roots of the Church of God (Richard
Spurling y las raíces bautistas de la Iglesia de Dios) (Guadalajara, México: Conferencia de
la Sociedad de Estudios Pentecostales Conferencia, 1993), págs. 36-37. La investigación de
Phillips ha sido muy útil para dilucidar un período confuso y escurridizo del pasado.
Nótese las observaciones de Phillips: «Richard y Nancy habían vendido el molino y la
propiedad de Barney Creek (donde fue organizada la Unión Cristiana), claramente con la
intención de mudarse al norte al área donde Richard había pasado su infancia en las
montañas Cumberland. Todo indica que iba de camino a visitar (o vivir con) uno de sus
hijos en el condado de Morgan. Durante el viaje... de repente cayó (probablemente sufrió
un infarto) a lo largo de un camino conocido como Bucklick en la parte noroeste del
Condado de Anderson. Fue declarado muerto por el jurado forense el 26 de marzo de
1891».
3A.J. Tomlinson, The Last Great Conflict (El último gran conflicto), pág. 208.
4En enero de 1913, Spurling dio un largo sermón en la asamblea celebrada en Cleveland,
Tennessee, sobre la manera en que la ley del amor había sido aplastada con basura, «por
más de quince siglos y he perdido muchas noches tratando de limpiarla y dejarla al
descubierto».
5La información sobre el ministerio de Spurling antes de 1896 fue obtenida a través de
entrevistas con sus oyentes. Concluí mi primera investigación en el 1953 cuando todavía
vivían W. F. Bryant y Nettie Bryant, quienes fueron de gran ayuda. Tómese por ejemplo, el
sermón predicado por Spurling en la asamblea de noviembre de 1913: «Los oyentes
recibieron su mensaje con gratitud y alabanzas; por todo el salón se escucharon alabanzas
a Dios y gritos de júbilo» (Book of Minutes, pág. 145).
6Tomlinson, “Brief History,” Book of Minutes, (“Historia breve”, Libro de Minutas) pág.
10.
7La información sobre los tres evangelistas, su mensaje y los detalles del avivamiento
fueron obtenidos por medio de los finados W. F. Bryant y su esposa, las hermanas Ella
Robinson Thompson, Agnes Benton y el hermano T. N. Elrod.
8Philip Schaff, History of the Christian Church (Historia de la iglesia cristiana) (Nueva
York, Charles Scribner´s Sons, 1910), vol. 1, pág. 462.
9William Warren Sweet, Revivalism in America (Avivamiento en América), (Nueva York:
Charles Scribner's Sons, 1944), pág. 128.
10Ibíd., pág. 174.
11Tan tarde como entre 1949 y 1950, Bryant aún hablaba sobre su estrecha amistad con
Spurling (Geneva Carroll, Youth interviews experience (La juventud entrevista a la
experiencia) [The Lighted Pathway] [La Senda Iluminada, julio de 1949, págs. 14, 15] y
H.L. Chesser, una entrevista inédita estenografiada, alrededor de 1950, págs. 4, 6).
12Sweet, págs. 123-124.
13Harvey Cox, Fire from heaven (Fuego del cielo) (Reading, Mass.: Addison-Wesley,
1994), págs. 6-7.
14Isacar Bates, un ministro bautista, citado en, The Shaker image, (La imagen de los
estremecedores), de Julia Neal (Hancock, Massachusetts: Shaker comunidad, Inc., 1974),
pág. 27.
15Montano (ca. 156 a. c.), cuya experiencia espiritual incluyó el fenómeno de las lenguas,
es citado por Epifanio diciendo en nombre de Dios: «He aquí el hombre es como una lira
que toco como me place» (George B. Cutten, Speaking With Tongues Historically and
Psychologically Considered (Análisis histórico y psicológico del hablar en lenguas) [New
Haven, Conn.: Yale University Press, 1927]). Philip Schaff dice sobre Montano: «Montano
compara al hombre que está en un éxtasis con un instrumento musical tocado por el
Espíritu Santo» (Schaff, Vol. 2, pág. 423). La historia y tradición mencionan que en siglos
anteriores muchos hablaron en lenguas, tales como los montanistas de los siglos II y III,
San Pacomio en el siglo IV, Francisco Javier en el siglo XVI, los hugonotes en 1685, los
jansenistas en 1731, los metodistas avivados del siglo XVIII, los cuáqueros en el siglo
XVIII, los estremecedores en Inglaterra y Norteamérica en el siglo XVIII y los irvinistas
(Edward Irving) en 1830, además de muchos creyentes individuales de tiempos pasados y
recientes. (Véase, Pillars of Pentecost (Pilares de Pentecostés), revisado en 1979, págs. 68-
77).
16Tomlinson, “Brief history”, Book of Minutes, pág. 11.
17Stanley H. Frodsham, With signs following (Estas señales seguirán) (Springfield, MO:
Evangelio Publishing House, 1941), da mucha información sobre los primeros
derramamientos del Espíritu Santo. Informa que el fenómeno de las lenguas se produjo en
Providence, Rhode Island, en 1875; en Arkansas, 1879; en Suiza, 1879;. en Delaware,
Ohio, 1890; en Seattle, Washington, 1892; y en Dalton, Minnesota, 1890; y podemos estar
seguros de que hubo muchos otros bautismos individuales o locales.
18Tomlinson, “Brief history”, Book of Minutes, pág. 11.
Capítulo 3
1Tomlinson, “Brief History”, Book of Minutes, (“Historia breve”, Libro de Minutas) pág.
11.
2Según las entrevistas en 1954 con Tom Elrod, cuando tenía 84 y Nettie Bryant, cuando
tenía 91, ambos de los cuales conocían de cerca a muchos de los atacantes y tenían bien
claro el recuerdo de ese día. También así fue atestiguado por otros. Algunos de los
perseguidores eran parientes cercanos de los perseguidos.
3Tomlinson, “Brief History”, Book of Minutes, (“Historia breve”, Libro de Minutas) pág.
12.
4Halford E. Luccock, Paul Hutchinson y Robert W. Goodloe, The Story of Methodism
(La historia del metodismo) (Nashville: Abingdon Cokesbury Press, 1949), pág. 93.
5Nettie Bryant recordaba vívidamente este episodio y muchas veces lo contó durante la
investigación original para este estudio. Ella y su hija, Ella Robinson, quien tenía doce
años cuando ocurrió el incidente, fueron muy útiles para la recons–trucción de los años de
persecución. Su hijo, Julius, que en ese entonces tenía ocho años, antes de su muerte en
1968 me preguntó si la Iglesia de Dios de verdad tenía presencia en todo el mundo. Le
aseguré que así era y con lágrimas en los ojos me respondió: «Supongo que después de
todo cruzó el arroyo».
6Véase capítulos 6 y 12. También Sweet, Revivalism in America (Avivamiento en
América), pág. 177.
7Hodding Carter, The Angry Scar: The Story of Reconstruction (La cicatriz enojada: la
historia de la reconstrucción) (Garden City, Nueva York: Doubleday & Co., 1957), págs.
197-229.
8Saunders Redding, The Lonesome Road: The Story of the Negro’s Part in America (El
camino solitario: la parte del negro en la historia de América) (Garden City, Nueva York:
Doubleday & Co., 1958), págs. 107-108.
9Nota de la traductora: El término “scalawag” era un apodo peyorativo aplicado a los
blancos sureños que se unieron al Partido Republicado después de la Guerra de Secesión y
se aliaron con los norteños. Eran vistos como traidores porque se expresaban en contra de
la Confederación y de la esclavitud. (Tomado de [Link].)
10Este incidente me fue relatado por varios testigos presenciales. Las palabras de Emiline
Allen, como he citado, son un resumen de los varios relatos. Cada relato de la historia iba
acompañado por un sentimiento de admiración y orgullo hacia esta valiente dama.
Capítulo 4
1Entre 1952 y 1955 entrevisté personalmente a doce sobrevivientes del avivamiento y
otros sucesos de esa época. Véase también, A.J. Tomlinson, “Brief History”, Book of
Minutes, págs. 12-13.
2Roland Bainton, Here I Stand (Esto creo) (Nashville: Abingdon-Cokesbury, 1950), pág.
207.
3William Warren Sweet, Revivalism in America, págs. 140-145. Sweet hace una
evaluación de los valores y peligros del avivamiento que, a decir verdad, es simpática y
franca. Dice: «Muchas veces, inclusive hasta hoy, los ministros de las iglesias avivadas
pasan por alto, o al menos abandonan, su función docente. Su gente no tiene un buen
fundamento en las grandes verdades cristianas. Llegan a la iglesia a partir de una
experiencia emocional y cuando se enfría es muy poco lo que queda…Por otro lado, la
religión va más allá de la razón y el intelecto; fundamentalmente es una gran emoción y un
plan de vida. Casi siempre nos dejamos llevar por las emociones para tomar nuestras
decisiones. En ciertos ámbitos de la vida, la emoción es un mejor guía que la razón. Y eso
es cierto más aún en los ámbitos superiores…no podemos ser cristianos sin razón ni
emoción; van de la mano y ambas son necesarias para el desarrollo de una vida superior».
4A.J. Tomlinson, “Brief History”, pág. 12.
5Se desconoce quiénes fueron los que introdujeron esta falsa doctrina. Todo indica que
estuvo viva por un buen tiempo, pues también son mencionadas en las historias de otros
grupos pentecostales. Joseph E. Campbell ha escrito una sección muy informativa sobre
los errores de los primeros pentecostales en su libro, The Pentecostal Holiness Church,
1898-1948 (La Iglesia Pentecostal de la Santidad, 1898-1948), págs. 203-205: «Además,
hubo otras extravagancias religiosas que debían ser corregidas, por ejemplo: había que
confesar en público todo tipo de pecado para demostrar que el arrepentimiento era
genuino; había que restituir hasta las cosas más pequeñas e insignificantes; los que
estaban llenos del Espíritu Santo no tenían que escuchar a los maestros; los doctores
debían ser tratados como impostores y sus remedios como veneno...».
6Tomlinson, pág. 12
7Ibídem.
Capítulo 5
1A.J. Tomlinson, “Brief history”, Book of Minutes (Historia breve en el Libro de
Minutas), pág. 13.
2Leal Jones, “Appalachian Religion” Encyclopedia of Religion in the South (Religión los
Apalaches, Enciclopedia de la religión en el sur), Samuel S. Hill, ed. (Macon, GA.: Mercer
University Press, 1984), pág. 38. Un sinnúmero de cartas e informes de esos benefactores
fueron dejadas entre los documentos de Tomlinson.
3Tomlinson, Answering the Call of God, (Cleveland, Tennessee: White Wing Publishing
House, n.d.), pág. 16.
4Ibíd., págs. 16-17.
5Entrevista estenografiada llevada a cabo por el supervisor general, H. L. Chesser con
W.F. Bryant y M. S. Lemons limones, alrededor de 1950.
6Tomlinson, “Brief history”, Book of Minutes, pág. 13.
7Ibíd., pág. 14.
8Charles W. Conn, Cradle of Pentecost (Cuna de Pentecostés) (Cleveland, Tennessee:
Pathway Press, 1981), pág. 19.
9A.J. Tomlinson, “Brief history”, Book of Minutes, págs. 13-14.
Capítulo 6
1Will Durant, The Story of Civilization: Caesar and Christ (La historia de la civilización:
César y Cristo) (Nueva York: Simon y Schuster, 1944), pág. 596.
2William Warren Sweet, Revivalism in America (Avivamiento en América), pág. 177.
3A.J. Tomlinson, Book of Minutes (Libro de Minutas, séptimo, 1912), pág. 54.
4En la asamblea de 1916, Tomlinson relató: «En ese momento hubo muchas estructuras
hermosas y espaciosas, preparadas y bien equipadas para las reuniones públicas, pero en
ninguna se halló lugar para nosotros. Por la mano de la Providencia, fue escogida esta
modesta cabaña para que los humildes seguidores del Nazareno pudieran reunirse a
inquirir sobre el Cristo de las Escrituras». Book of Minutes (duodécimo, 1916), pág. 209.
5El escritor conoció personalmente y se entrevistó con ocho de los delegados: W.F.
Bryant, Nettie Bryant, T.N. Elrod, W. M. Coleman, Lucy Coleman, M.S. Lemons, Ella
Bryant Robinson y Agnes Bryant Benton. Además estuvieron presentes dos niños: Frank
W. Lemons y Nora Jones de Bryant. Los detalles de la reunión, sus circunstancias,
sesiones, sitio y delegados, fueron estudiados cuidadosamente.
6Book of Minutes (primer, 1906), pág. 19.
7Así fue reiterado por la asamblea de 1908, cuando fue adoptada la siguiente resolución:
«No nos consideramos un cuerpo legislativo o ejecutivo, sino solamente judicial». Book of
Minutes (tercer, 1908), pág. 26.
8Book of Minutes (primero, 1906), pág. 1
9El lavatorio de pies es practicado de acuerdo con Juan 13:4-17.
10Por ejemplo, la Disciplina Metodista desalentaba su uso entre los ministros, pero no así
entre los laicos.
11Book of Minutes (primero, 1906), pág. 16.
12Ibíd., págs. 16-17.
13Ibíd., págs. 17-18
14Ibíd., págs. 16
15Ibíd., págs. 16
16Ibíd., pág. 18
Capítulo 7
1Charles w. Conn, Craddle of Pentecost (Cuna de Pentecostés), págs. 20-29. En ese trabajo
me he enfocado en el papel que jugó Cleveland en el crecimiento de la Iglesia de Dios.
2Tomado del, Journal of happenings (Diario de acontecimientos) de A.J. Tomlinson.
3Book of Minutes (Libro de Minutas) (Segundo, 1907), pág. 20.
4Ibíd., págs. 20-21.
5Ibíd., págs. 23- 24.
6Ibíd., pág. 25
7Tomlinson, Answering the call of God (Respondiendo a la llamada de Dios), pág. 9. No
era inusual que un evangelista predicara sobre el bautismo del Espíritu Santo sin haberlo
experimentado. Hasta la década del cuarenta hubo predicadores que afirmaban ser
pentecostales y luego pasaban al altar en busca de la bendición. Era visto como un acto de
humildad y convicción. La práctica desapareció gradualmente.
8Conn, Craddle of Pentecost, pág. 37.
9W.F. Bryant, “Work in the Mountains of Tennessee,” The Evening Light and Church of
God Evangel (Obra en las montañas de Tennessee, publicado en la Luz vespertina y el
Evangelio de la Iglesia de Dios), 1 de marzo de 1910, pág. 8.
10Minutes of the Seventh Annual Assembly, 1912 (Minutas de la séptima asamblea anual,
1912), pág. 8.
Capítulo 8
1A.J. Tomlinson, “Brief history”, Book of Minutes (Historia breve, Libro de Minutas),
pág. 30.
2Book of Minutes (Tercer, 1908), pág. 28.
3Ibíd., pág. 30.
4Ibíd., págs. 26, 27.
5Ibíd., págs. 27, 28.
6General Assembly Minutes, 1906-1914 (Minutas de la Asamblea General, 1906-1914),
pág. 47. Desde la época de Moisés hasta el presente, la tragedia del rompimiento del hogar
ha acosado a la Iglesia. Ha sido una mancha en la civilización y un peso en la conciencia
del hombre espiritual. Todos los grupos religiosos han abordado el problema. En la
asamblea de enero de 1913, el supervisor general de la Iglesia de Dios señaló que, «el
problema del divorcio y las segundas nupcias ha sido considerado y pasado de una a otra
asamblea sin que lleguemos a una conclusión. Hemos estado esperando una iluminación y
entendimiento perfecto y esperamos que así nos sea revelado por el Espíritu Santo y las
Escrituras». Pero en la siguiente asamblea volvió a debatirse el tema, «con un período
extenso de oración sobre el divorcio y las segundas nupcias». El problema ha resurgido
intermitentemente a través de los años durante las sesiones de negocios, pues no ha dejado
de atribular a las almas que lamentan el rompimiento de hogares y corazones.
7Ibíd.
8Tomlinson, Journal (Diario) (manuscrito original).
9Cashwell se convirtió en un prominente ministro pentecostal de la Iglesia Pentecostal de
la Santidad y Bautismo en Fuego de Falcón, Carolina del Norte. Véase el libro de Joseph
Campbell, The Pentecostal Holiness Church 1898-1948, (La Iglesia Pentecostal de la
Santidad), páginas 239-247.
10Tomlinson, Answering the Call of God (Respondiendo al llamado de Dios), págs. 9-10.
11General Assembly Minutes, 1906-1914, pág. 57.
12The (Cleveland) Journal and Banner (Diario de Cleveland), 17 de septiembre de 1908,
pág. 3.
13Ibíd., 29 de octubre de 1908, pág. 1.
14Frank W. Lemons, “A Hero of the Faith”, The Lighted Pathway (Un héroe de la fe, La
Senda Iluminada), noviembre de 1953, pág. 7. Este incidente fue tan impactante que
Tomlinson lo anotó en su diario.
15La Sra. F.J. Lee, Life Sketch and Sermons of F.J. Lee (Esbozo de la vida y los sermones
de F.J. Lee) (Cleveland, Tennessee: Casa Publicadora de la Iglesia de Dios, 1929.), pág. 3.
16Archivos de la correspondencia de la Iglesia de Dios, Cleveland, TN.
17De acuerdo con un manuscrito inédito por la Sra. T.L. McLain, una hermana de F.J.
Lee.
18Estas hermanas eran Alora (Sra. de McLain) y Lillie (Sra. de Million). No todos los
familiares quedaron convencidos. Una señora concluyó que Lee había perdido la razón y
trató de besarle con compasión. Su padre, molesto e indefenso, se apresuró a cortar una
sandía y le pasó un pedazo para ayudarlo. El joven feliz respondió: “No, gracias. Lo que
tengo es mucho mejor”. (Según me lo contó Lillie Lee de Million).
19Diario inédito de T.L. McLain.
20Tomlinson, Journal.
Capítulo 9
1Book of Minutes (Libro de Minutas, cuarto, 1909), págs. 32-33
2Ibíd., pág. 35.
3A.J. Tomlinson, Answering the call of God (Respondiendo al llamado de Dios), págs. 19-
20.
4Book of Minutes (octavo, 1913), pág. 97.
5Ibíd., pág. 103.
6Book of Minutes (décimo, 1914), pág. 173.
7Tomlinson, Journal of Happenings (Diario de acontecimientos, 1909).
8Stanley H. Frodsham, With Signs Following (Estas señales seguirán), pág. 42.
9E.L. Simmons, un historiador de la Iglesia de Dios, era un joven miembro de la
Asociación de la Santidad del Sur de la Florida y me ayudó muchísimo con esta
investigación.
10Tomlinson, Journal of Happenings, 1909.
11E.L. Simmons, History of the Church of God (Historia de la Iglesia de Dios)
(Cleveland, Tennessee: Casa Publicadora de la Iglesia de Dios, 1938), pág. 21.
12Charles w. Conn, Where the Saints Have Trod (Donde marcharon los santos)
(Cleveland, Tennessee: Pathway Press, 1959), págs. 49-50.
13Book of Minutes (quinto, 1910), pág. 37.
14Nota de la traductora: Del inglés “overseer” que en la Biblia en español es traducido
como “obispo”.
15“Firmes y adelante”, versión original en inglés escrita por Sabine Baring-Gould, 1864;
música por Sir Arthur S. Sullivan, 1871. Traducción al español de autor desconocido.
Capítulo 10
1Book of Minutes (Libro de Minutas, sexto, 1911), pág. 42.
2Información obtenida por medio de entrevistas con testigos presenciales (Ella Fry,
Gordon r. Watson, Sam C. Perry) y la historia de una memorial preparado por Jack
Roberts, miembro de la Iglesia de Dios y alcalde de Dahlonega.
3Samuel Eliot Morison, The Oxford History of the American People (La historia de
Oxford del pueblo americano) (Nueva York: Oxford University Press, 1965), pág. 568.
4J.W. Buckalew, Incidents in the Life of J.W. Buckalew, (Incidencias de la vida de J.W.
Buckalew) (Cleveland, Tennessee: Casa Publicadora de la Iglesia de Dios, aprox. 1920),
pág. 33.
5T.S. Payne, entrevistado por Ginebra Carroll, “Youth Interviews Experience”, The
Lighted Pathway, (La juventud entrevista a la experiencia, La Senda Iluminada), febrero
de 1950, pág. 14.
6Buckalew, “Great Meeting at Alabama City, Alabama” (Gran Campaña en Alabama
City) The Evening Light and Church of God Evangel,15 de octubre de 1910, pág. 6.
7Buckalew, Incidents, págs. 122-124.
8Ibíd., pág. 125.
9J.W. Buckalew, “Armuchee, Georgia”, The Evening Light and Church of God Evangel,
1 de noviembre de 1910, pág. 6.
10J.B. Ellis, Blazing the trail (Encendiendo el camino del evangelio) (Cleveland,
Tennessee: Casa de Publicaciones de la Iglesia de Dios 1941.), pág. 23.
11Véase E.L. Simmons, History of the Church of God (Historia de la Iglesia de Dios),
págs. 119-120.
12R.M. Evans, “Misionero”, The Evening Light and Church of God Evangel, 1o de
marzo de 1910, pág. 7.
13Ibíd.
14Edmond S. Barr, “Sacredness of the Body” (La santidad del cuerpo), The Evening
Light and Church of God Evangel, 15 de abril de 1910, pág. 4.
15Arabella Eneas, “Nassau N.P., Bahama Islands” (Nassau, Bahamas), The Evening
Light and Church of God Evangel, 15 de agosto de 1910, pág. 7.
Capítulo 11
1Book of Minutes (Libro de Minutas, sexto, 1911), pág. 43.
2Ibíd. pág. 48.
3General Assembly Minutes, 1906-1914 (Minutas de la Asamblea General, 1906-1914),
pág. 95.
4Esta junta estuvo compuesta por A.J. Tomlinson, F.J. Lee, Sam C. Perry, H.W.
McArthur, George C. Barron, J.B. Ellis, M.S. Lemons (Book of Minutes, págs. 49, 50).
5E.L. Simmons, History of the Church of God (Historia de la Iglesia de Dios), pág. 24
6Book of Minutes (sexto, 1911), págs. 51-52.
7Desde esta primera división por distritos se han seguido los límites estatales, con algunas
excepciones: (1) los estados adyacentes a veces son agrupados bajo un supervisor debido al
reducido número de miembros. (2) En ocasiones, debido a la conveniencia geográfica, los
supervisores están a cargo de una región del estado (p. ej., la parte de Virginia que colinda
con la península oriental de Delaware y Maryland está bajo ese supervisor. También se ha
procedido de esta manera cuando algunas de las iglesias están más cercas del estado
vecino. (3) Algunos estados han sido divididos en varias regiones debido a su geografía o
membresía (p. ej., Texas, Alabama, California, Ohio, Georgia, Carolina del Norte y
Florida). Sin embargo, por lo general se usan los límites estatales.
8Book of Minutes (sexto, 1911), pág. 43.
9Book of Minutes (quinto, 1910), págs. 37-38.
10Book of Minutes (sexto, 1911), pág. 45.
11Minutes of the Seventh Annual Assembly (1912), págs. 30-31.
12Minutes of the Eleventh Annual Assembly (1915), pág. 33
13Minutes of the Twenty-Fifth Annual Assembly (1915), pág. 33.
14Book of Minutes (sexto, 1911), pág. 46.
15Véase Génesis 14; 28; Levítico 27:30; Mateo 23:23; I Corintios 9:1-7; 16:1-2.
Capítulo 12
1Charles w. Conn, Where the Saints Have (Por donde caminaron los santos, págs. 15-16).
2Lillian Thrasher, Evangel of the Church of God (El Evangelio de la Iglesia de Dios), 15
de mayo de 1914, pág. 3.
3Diario de A.J. Tomlinson.
4Minutes of the Seventh Annual Assembly (1912) (Minutas de la séptima asamblea anual,
1912), pág. 9.
5J.D. Bright, Church of God Evangel (Evangelio de la Iglesia de Dios), 14 de junio de
1952, pág. 12.
6Frank Bartleman, How “Pentecost” Came to Los Angeles (De cómo Pentecostés llegó a
Los Ángeles), (publicación privada, 1925), reimpreso bajo el título, Azusa Street: The
Roots of Modern-Day Pentecost (La calle Azusa: las raíces del Pentecostés moderno),
(Plainfield, Nueva Jersey: Logos Internacional, 1980), págs. 17, 28, 30, 31, 40, 51, 117.
7Geneva Carroll, The Lighted Pathway (La senda iluminada), abril de 1949, pág. 14.
8F.G. Chambers, un manuscrito inédito.
9Nora Chambers, The Lighted Pathway, octubre de 1951, pág. 14.
10Minutes of the Eighth Annual Assembly (Minutas de la octava asamblea anual) (enero
de 1913), págs. 91-94.
11Minutes of the Ninth Annual Assembly (noviembre de 1913), págs. 21-25.
12Correspondencia entre O.R. Rouse y E.J. Boehmer, 12 de febrero de 1923.
13Tomlinson, Diario.
14Tomado de las memorias inéditas de D.P. Barnett. También a través de entrevistas con
Barnett, antes de su muerte en agosto de 1952.
15Citado en las esquelas de Barnett publicadas en Evansville Courier-Journal.
16D.P. Barnett, memorias inéditas.
17Dato confirmado por Houston R. Morehead, T.L. Forester y John O. Yates.
18Paul H. Walker, Paths of a Pioneer (La ruta de un pionero) (Cleveland,
Tennessee:Pathway Press, 1970); Guy y Hazel Dokter, Let Us Go Forward: History of
Northwest Bible College (Sigamos adelante: historia del Colegio Bíblico del Noroeste),
(Minot, N.D.: publicación privada).
19Walker, Paths of a Pioneer, pág. 61.
20Minutes of the Seventh Annual Assembly (1912), págs. 8-9.
21J.B. Ellis, Blazing the Gospel Trail or the Story of My Life (Encendiendo el camino del
evangelio o la historia de mi vida) (Cleveland, Tennessee: Casa de Publicaciones de la
Iglesia de Dios, 1941), pág. 52.
22Book of Minutes (Libro de minutas, undécimo, 1915), págs. 201, 202.
23En la década de 1950, Ethel Zaukelies me ayudó con información sobre su madre. En
1995, David A. Zaukelies, hijo de Ethel y nieto de Anna, me ayudó a descifrar el laberinto
de sus documentos familiares.
Capítulo 13
1General Assembly Minutes, 1906-1914: Photographic Reproductions of the First Ten
General Assembly Minutes (Minutas de la asamblea general, 1906-1914: reproducciones
fotográficas de los primeros diez minutas de la asamblea general), págs. 50-51.
2Charles W. Conn, “Christian Perfection”, Dictionary of Pentecostal and Charismatic
Movements (“Perfección cristiana”, Diccionario de pentecostales y movimientos
carismáticos), eds., Stanley M. Burgess y Gary B. McGee (Grand Rapids, Michigan:
Zondervan Publishing House, 1988), págs. 169 ff.
3Book of Minutes (Libro de Minutas, décimo, 1914), p. 168.
4Minutes of the Seventh Annual Assembly (Minutas de la séptima asamblea anual, 1912),
p. 19.
5Minutes of the Twenty-fourth Annual Assembly (Minutas de la vigésimo cuarta
asamblea anual, 1929), p. 35.
6Will Durant, Caesar and Christ (César y Cristo), p. 599.
7Book of Minutes (décimo, 1914), págs. 154, 155, 180.
8Book of Minutes (octavo, enero de 1913), p. 101.
9Archivos del personal de las Oficinas Internacionales de la Iglesia de Dios, Cleveland,
Tenn.
10Véase A.J. Tomlinson, Church of God Evangel, 24 de enero de 1914, p. 1; 5 de
septiembre de 1914, p. 3; 12 de septiembre de 1914, p. 6; 19 de septiembre de 1914, p. 1; 4
de octubre de 1914, p. 6; 21 de noviembre de 1914, p. 1; et al.
11Thomas G. Burton, Serpent-Handling Believers (Creyentes que agarran serpientes), p.
158.
12Véase Church of God Evangel, J.B. Ellis, 9 de mayo de 1914, p. 8; M.S. Lemons, 3 de
mayo de 1919, p. 2; S.J. Heath, 28 de julio de 1928, p. 3; Bartley L. Hicks, 3 de octubre de
1931, p. 1. Consúltese también la correspondencia de F.J. Lee, 30 de julio de 1925; 1 de
julio de 1926; 2 de julio de 1926; 30 de diciembre de 1926.
13En la década del noventa resurgió la fascinación ofidia y atrajo la atención de la
televisión. Aunque ni la Iglesia de Dios ni otro organismo pentecostal reconocido aprueba
la práctica de la manipulación de serpientes, esa anomalía persiste entre algunas pequeñas
congregaciones independientes y frecuentemente es explotada por escritores
sensacionalistas e investigada por antropólogos. He encontrado los siguientes estudios
particularmente dignos de mención: Weston La Barre They Shall Take Up Serpents (En
sus manos tomarán serpientes) (1962); Steven M. Kane, Snake Handlers of Southern
Appalachia (Manejadores de serpientes en los Apalaches) (1979) y “Snake Handlers,”
Encyclopedia of Religion in the South (“Manejadores de serpientes”, Enciclopedia de la
religión en el sur) (1988); Paul F. Gillespie, ed., Foxfire 7 (1982); Harold D. Hunter,
“Serpent Handling” Dictionary of Pentecostal and Charismatic Movements (Diccionario
de movimientos pentecostales y carismáticos) (1988); Mickey Crews, The Church of God:
A Social History (La Iglesia de Dios: una historia social) (1990); Thomas G. Burton,
Serpent-Handling Believers (Creyentes que manejan serpientes) (1993); Dennis
Covington, Salvation on Sand Mountain (Salvación en la montaña Sand) (1995).
14Newport (Tennessee), Plain Talk (Dichos de la llanura), 24 de julio de 1931, p. 1; 28 de
julio de 1931, p. 1.
15Véase el capítulo 4.
16Minutes of the Tenth Annual Assembly, 1914, p. 15.
17John A. Garraty, The American Nation: A History of the United States (La nación
estadounidense: una historia de los Estados Unidos) (Nueva York: Harper & Row, 1966),
p. 675.
18Samuel Eliot Morison, The Oxford History of the American People (La historia de
Oxford sobre el pueblo americano) (Nueva York: Oxford University Press, 1965), p. 849.
19Francis Russell, The Confident Years (Los años seguros) (Nueva York: American
Heritage Publishing Co., 1969).
20J.B. Ellis, Blazing the Gospel Trail (Encendiendo el camino del evangelio) (Cleveland,
Tennessee: Casa Publicadora de la Iglesia de Dios, 1941.), págs. 81-82. Además, en octubre
de 1941, escuché a J.B. Ellis narrar estas experiencias y posteriormente entrevisté a sus
familiares.
21Tomlinson, “Pray for a World-Wide Revival to Follow the World War” (Ore para que
un avivamiento siga a la Guerra Mundial), The Church of God Evangel, 14 de diciembre
de 1918, p. 1.
22“News Announcement” (Anuncio), Church of God Evangel, 19 de abril de 1919, p. 2.
Capítulo 14
1Book of Minutes (Libro de Minutas, undécimo, 1915), p. 198.
2Book of Minutes (Duodécimo, 1916), págs. 209-210.
3Book of Minutes (Undécimo, 1915), págs. 190-195.
4Book of Minutes (Duodécimo, 1916), p. 242.
5El Concilio todavía es uno de los órganos más respetados de la Iglesia de Dios. Se
convirtió en el Concilio de los Dieciocho en 1986. Desde su creación en 1923, junto al
Comité Ejecutivo Internacional forma el Concilio Ejecutivo Internacional, órgano de
mayor jerarquía en el gobierno de la Iglesia de Dios. Desde 1930 sus miembros han sido
electos por los ministros ordenados.
6Book of Minutes (noveno, noviembre de 1913), p. 146.
7Ibíd., pág. 147.
8Book of Minutes (Décimo, 1914), p. 172.
9Book of Minutes (Undécimo, 1915), p. 199.
10Book of Minutes (Duodécimo, 1916), p. 233.
11Book of Minutes (XIII, 1917), p. 271.
12Ibíd., p. 286.
13Book of Minutes (Décimo, 1914), p. 176.
14Book of Minutes (XIII, 1917), págs. 256-257.
15Minutes of the XIV Annual Assembly (1919) (Minutas de la XIV Asamblea Anual,
1919), p. 32.
16Book of Minutes (Undécimo, 1915).
17Minutes of the Fourteenth Annual Assembly (1919).
18E.L. Simmons, History of the Church of God (Historia de la Iglesia de Dios), p. 34.
19Book of Minutes (Undécimo, 1915), p. 199.
20Book of Minutes (Octavo, enero de 1913), p. 97; (Duodécimo, 1916), p. 234.
21Geneva Carroll, “Youth Interviews Experience”, The Lighted Pathway (“La juventud
entrevista a la experiencia”, La Senda Iluminada), junio de 1949, p. 14.
22Como nota interesante debe señalarse que ha sido descubierta la matrícula de ese
primer término. En ella la Sra. Chambers hizo observaciones importantes. Los nombres y
edades de los estudiantes fueron: Jessie Capshaw (14), Jesse Danehower (20), A.D. Evans
(19), Nannie Hagewood (23), R.E. Hamilton (19), Bertha Hilbun (21), H.L. Payne (25),
Lillie Mae Wilcox (18), Willie Mae Barnett (17), Stella Champion (20), Maud Ellis (22) y
Arthur White (?). White permaneció solamete cuatro días y Barnett, Champion y Ellis
solamente seis días. Payne dejó la escuela el 1º de febrero y Hagewood el 1º de marzo.
23Minutes of the Fifteenth Annual Assembly (1920), p. 66.
24L. Howard Juillerat, Gems of Religious Truth (Gemas de la verdad religiosa),
compilado por la Sra. L. Howard Juillerat. Reimpreso en un tesoro de clásicos
pentecostales (Cleveland, Tennessee: Pathway Press, 1986), págs. 1-7.
25Simmons, p. 31.
26Geneva Carroll, “Youth Interviews Experience”, The Lighted Pathway (“La juventud
entrevista a la experiencia”, La Senda Iluminada), julio de 1949, p. 14.
27Book of Minutes (Séptimo, 1912), p. 63.
28Minutes of the Fourteenth Annual Assembly (1919), p. 21.
29Minutes of the Sixteenth Annual Assembly (1921), págs. 56-57.
Capítulo 15
1Minutes of the Fifteenth Annual Assembly (Minutas de la XV Asamblea Annual), 1920,
págs. 3-8.
2E.L. Simmons, History of the Church of God (Historia de la Iglesia de Dios), p. 32.
3Minutes of the Fifteenth Annual Assembly, 1920, p. 19.
4Minutes of the Fifteenth Annual Assembly p. 43.
5Minutes of the Sixteenth Annual Assembly, 1921, p. 28
6Tomado de entrevistas y correspondencia con M.P. Cross, principalmente de las notas de
su diario.
7A.J. Tomlinson, “News”, Church of God Evangel (“Noticias”, Evangelio de la Iglesia de
Dios), 12 de febrero de 1921, p. 2.
8Tomlinson, “News”, Church of God Evangel, 21 de mayo de 1921, p. 2.
9Minutes of the Sixteenth Annual Assembly, 1921, p. 29.
10Richard B. Morris, Encyclopedia of American History (Enciclopedia de la historia de
los Estados Unidos), (Nueva York: Harper, 1953), págs. 508, 511.
11Minutes of the Fifteenth Annual Assembly, 1920, p. 41.
12Tomlinson, “Pray to God to Break the Financial Pressure That Is Bearing Down on
Our Country” (Ore para que Dios deshaga la presión financiera que pesa sobre nuestro
país), Church of God Evangel, 9 de julio de 1921, p. 1.
13J. H. Ingram, Around the World with the Gospel Light (Alrededor del mundo con la
luz del evangelio) (Cleveland, Tennessee: Casa de Publicaciones de la Iglesia de Dios,
1938), p. 15.
14Ingram, “News From Bermuda” (Noticias de Bermuda), Church of God Evangel, 4 de
junio de 1921, p. 2.
15Ingram, Around the World with the…, p. 44.
16Ibíd., p. 17.
17Ingram, “Missionary Interest” (Interés misionero), Church of God Evangel, 13 de
febrero de 1926, p. 3.
Capítulo 16
1E.L. Simmons, History of the Church of God (Historia de la Iglesia de Dios), p. 38.
2Minutes of the Sixteenth Annual Assembly, 1921, págs. 28, 29.
3Minutes of the Sixteenth Annual Assembly, pág. 27.
4A.J. Tomlinson, Journal of Happenings (Diario de acontecimientos).
5Minutes of the Seventeenth Annual Assembly, 1922, págs. 28-29.
6Ibíd., pág. 52.
7Ibíd., p. 58.
8Simmons, p. 40.
9La revista publicó los minuciosos detalles de esta audiencia. Al final publicó el, “Informe
Investigativo”, subtitulado, “Proceedings of Elder’s Council; Correspondence and
Declaration. Convened at Cleveland, Tennessee, June 12-21, 1923” (Actas del concilio de
ancianos; correspondencia y declaración. En sesión del 12 al 21 de junio de 1923 en
Cleveland, Tennessee”).
10Minutes of the Eighteenth Annual Assembly, 1923, p. 28.
11A.J. Tomlinson, Answering the Call of God (Respondiendo al llamado de Dios), p. 22.
12Tomado del subtítulo de una foto publicada en, The Church of God Evangel, 4 de
agosto de 1923, p. 1.
13Lo extraño es que una empresa tan mal concebida, motivada por un registro histórico
bíblico (Hechos 2), haya perdido de vista otras directrices bíblicas. Otros pasajes revelan
los efectos negativos del plan inclusive en los tiempos bíblicos, como es el caso de Ananías
y Safira (Hechos 5); disputas sobre la distribución (Hechos 6); el empobrecimiento de los
santos en Jerusalén (I Corintios 16). También, fallaron en prestarle oído a las
advertencias, tales como Proverbios 11:14 y especialmente a la propuesta específica: «
Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete hombres de buen testimonio, llenos del
Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Nosotros
persistiremos en la oración y en el ministerio de la Palabra» (Hechos 6:3-4). El plan de la
Iglesia de Dios incluía que siete hombres se encargaran de distribuir los diezmos, pero esa
parte nunca fue implementada. Otro pasaje que pudiera haber evitado la confusión es la
orden de Dios a Moisés en Números 11:16-17: «Reúneme a setenta hombres entre los
ancianos de Israel, de los que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales,
tráelos a la puerta del Tabernáculo de reunión, y que esperen allí contigo. Yo descenderé y
hablaré allí contigo; tomaré del espíritu que está en ti y lo pondré en ellos, para que lleven
contigo la carga del pueblo y no la lleves tú solo».
14Desde el punto de vista legal, el uso indebido o la malversación, se refieren al uso de un
fondo para un propósito ajeno a su función. Sin embargo, no implica que haya sido un fin
deshonesto. La malversación de fondos, es una frase que denota falta de honradez o
incluso incurrir en un delito, cosa que nunca ha sido sugerida ni aplicada a las acciones de
Tomlinson.
15M.A. Tomlinson, “Introducción” a la reimpresión en 1984 del libro de A.J. Tomlinson,
The Last Great Conflict (El último gran conflicto), p. 15.
Capítulo 17
1Trandafir Sandru, ed., The Pentecostal Apostolic Church of God of Romania (La Iglesia
de Dios Apostólica Pentecostal de Rumania) (Bucarest, Rumania: Seminario Teológico
Pentecostal, 1982), págs. 26-27.
2Minutes of the Eighteenth Annual Assembly, 1923, p. 3.
3Ibíd., p. 59.
4Ibíd.., pág. 7.
5Ibíd.., p. 7.
6Minutes of the Eighteenth Annual Assembly, 1923, p. 16
7Ibíd., p. 59.
8De acuerdo con una carta de Lee a Eneas, fechada el 18 de junio de 1925.
9E.L. Simmons, History of the Church of God (Historia de la Iglesia de Dios), p. 121. En
una versión revisada inédita, Simmons dice: «Nuestra obra en las Bahamas sufrió
muchísimo».
10Horace McCracken, ed., History of Church of God Missions (Historia de las misiones
de la Iglesia de Dios) (Cleveland, Tennessee: Departamento de Misiones de la Iglesia de
Dios, 1943), págs. 125-126.
11Carta fechada el 1 de julio de 1926 a un corresponsal en Hiawatha, West Virginia.
12Simmons, p. 121.
13Tomado del archivo de correspondencias oficiales del supervisor general.
14H.L. Mencken, The American Language (El idioma Americano) 4ª ed. (Nueva York:
Alfred A. Knopf, 1980), págs. 230, 239. El juicio de Scoopes”, Enciclopedia Británica, vol.
20, págs. 25-26.
Capítulo 18
1Minutes of the Nineteenth Annual Assembly (Minutas de la Decimonovena Asamblea
Anual), 1924, p. 4.
2Ibíd., pág. 7.
3E. L. Simmons, History of the Church of God (Historia de la Iglesia de Dios), págs. 46-48
4Minutes of the Nineteenth Annual Assembly, 1924, p. 38.
5Ibíd., pág. 2.
6Minutes of the Twenty-first Annual Assembly, 1926, págs. 29-31.
7Ibíd., págs. 32-34. Los miembros del comité de la editorial fueron T. L. McLain, Louis
Purcell, E. C. Clark, W. S. Wilemon y J. W. Culpepper. Los miembros de la junta
educativa fueron J. B. Ellis, Frank W. Lemons, Alonzo Gann, J. A. Minsi y P. F. Fritz. Los
miembros de la junta de misiones fueron R. P. Johnson, E. L. Simmons, E. M. Ellis, M. W.
Letsinger y M. P. Cross.
8Ibíd., pág. 32.
9Ibíd., pág. 39.
10Ibíd., pág. 38.
11Minutes of the Ninth Annual Assembly (Colored Work), 1933, pág. 3.
12Correspondencia de F. J. Lee, el 16 de noviembre, 23 de diciembre de 1926.
13Minutes of the Twenty-third Annual Assembly, 1928, p. 32.
14Minutes of the Twenty-second Annual Assembly, 1927, p. 2.
15Simmons, p. 46.
16J. B. Ellis, Blazing the Gospel Trail (Encendiendo el camino del evangelio), págs. 78, 79.
17Minutes of the Twenty-third Annual Assembly, 1928, pág. 90.
18Ibíd., pág. 8.
19F.J. Lee, Church of God Evangel (Evangelio de la Iglesia de Dios), 1º de septiembre de
1928.
20Ellis, pág. 78.
21S.W. Latimer, Church of God Evangel, 29 de septiembre de 1928, p. 2.
22Minutes of the Twenty-third Annual Assembly, 1928, p. 25.
23Ibíd., pág. 31.
24Minutes of the Twenty-third Annual Assembly, 1928, pág. 25.
25Latimer, Church of God Evangel, 3 de noviembre de 1928, pág. 2.
Capítulo 19
1E.L. Simmons, History of the Church of God, p. 54.
2Un ejemplo de esas apelaciones es: “Alabama quiere predicadores leales”, Church of
God Evangel (Evangelio de la Iglesia de Dios), 15 de septiembre de 1928, p. 4.
3Minutes of the Twenty-ninth Annual Assembly, 1934, p. 17.
4Minutes of the Twenty-third Annual Assembly, 1928, p. 33.
5Langston Hughes, citado en The American People (El pueblo Americano) de Bernard A.
Weisberger, (Nueva York: American Heritage Publishing Co., 1971).
6Saunders Redding, The Lonesome Road: The Story of the Negro’s Part in America (El
camino solitario: la historia de la contribución del negro en Norteamérica) (Garden City,
Nueva York: Doubleday & Co., 1958), p. 247.
7Minutes of the Seventh Annual Assembly (Colored Work) (Minutas de la Séptima
Asamblea Anual de la Obra de Color), 1931, p. 8.
8Minutes of the Eighth Annual Assembly (Colored Work), 1932, p. 4.
9Minutes of the Sixth Annual Assembly (Colored Work), 1930, p. 6.
10Minutes of the Ninth Annual Assembly (Colored Work), 1933, p. 7.
11La mayor parte de la información incluida bajo esta sección fue obtenida mediante
entrevistas con la Sra. Harrison, correspondencia con la Sra. Ethel S. Zaukelies, de
Lansing, Michigan, entrevistas con E. L. Simmons, M. P. Cross y Houston R. Morehead,
quienes estuvieron bien activos en la organización del trabajo entre la juventud. También
fue de gran ayuda contar con los artículos publicados en Michigan Mirror (Espejo de
Michigan) y el libro de historia de E. Simmons.
12Alda B. Harrison, Church of God Evangel (Evangelio de la Iglesia de Dios), 1º de
diciembre de 1928; también citado en The Lighted Pathway (La senda iluminada) de
agosto de 1939, p. 2.
13M.P. Cross, Diario.
14Simmons, págs. 69, 70.
15Michigan Mirror, Abril 1951, p. 4; Minutes of the Twenty-fourth Annual Assembly,
1929, p. 24
16Minutes of the Fifth Annual Assembly (Colored Work), 1929, p. 9.
17Harrison, Mountain Peaks of Experience (Cumbres de experiencia) (Cleveland,
Tennessee: Casa de Publicaciones de la Iglesia de Dios, n. d.), págs. 15-21.
18Minutes of the Twenty-fifth Annual Assembly, 1930, p. 23.
19Minutes of the Twenty-seventh Annual Assembly, 1932, p. 37.
20Minutes of the Twenty-fourth Annual Assembly, 1929, p. 9.
21Minutes of the Twenty-seventh Annual Assembly, 1932, p. 14.
22Minutes of the Twenty-sixth Annual Assembly, 1931, p. 20
23Minutes of the Twenty-seventh Annual Assembly, 1932, p. 30.
24Simmons, p. 92.
25S. W. Latimer, Church of God Evangel, 7 de febrero de 1931, p. 1.
26Minutes of the Twenty-sixth Annual Assembly, 1931, p. 32.
27Minutes of the Twenty-seventh Annual Assembly, 1932, p. 33.
28Horace McCracken, History of Church of God Missions (Historia de las misiones de la
Iglesia de Dios), págs. 36, 37.
29Ibíd.
30Ibíd., p. 28.
31Simmons, p. 126.
32Minutes of the Twenty-seventh Annual Assembly, 1932, p. 39.
33Latimer, Church of God Evangel, 30 de septiembre de 1933, p. 7.
34Simmons, p. 122.
35Minutes of the Thirty-first Annual Assembly, 1936, p. 41.
36J.H. Ingram, Around the World with the Gospel Light (Por todo el mundo con la luz del
evangelio), p. 11.
37Ibíd., págs. 11-12.
38Ingram, Church of God Evangel, 27 de enero de 1934, p. 10.
39Carlos Nienkirchen, “Christian and Missionary Alliance”, Dictionary of Pentecostal and
Charismatic Movements (“Alianza Cristiana y Misionera”, Diccionario de movimientos
pentecostales y carismáticos), págs. 163-166.
40Ingram, “Missions,” Church of God Evangel, 1 de junio de 1935, págs. 12-13.
41Thomas Pullin, The Macedonian Call (El llamado macedonio), 1er trimestre, 1948, p.
28.
42Tomado de un manuscrito inédito por Charles T. Furman.
43Ingram, Church of God Evangel, 20 de octubre de 1934, p. 7.
44Charles T. Furman, Guatemala and the Story of Chuce (Guatemala y la historia de
Chuce) (Cleveland, Tennessee: Casa de Publicaciones de la Iglesia de Dios, 1940).
45Ingram, Church of God Evangel, 25 de mayo de 1935, págs. 13-14.
46Minutes of the Thirtieth Annual Assembly, 1935, p. 22.
Capítulo 20
1Carolyn Rowland Dirksen, “Let your women keep silence” (Que la mujer guarde
silencio), Donald N. Bowdle, ed., The Promise and the Power (La promesa y el poder) 177.
Este ensayo de la profesora Dirksen, publicado en Festschrift, es una notable crítica del
papel de la mujer en el funcionamiento de la Iglesia de Dios. Sus cálculos son una
declaración sobre la disminución en la participación femenina en los asuntos de la iglesia.
Su estudio es importante para la diversificación de las funciones de la mujer en la Iglesia
de Dios.
2Entrevistas con Mary Alice Brown, Cleotha Williams Ford y Charles Marcelle, marzo
de 1994.
3Minutes of the Tenth Annual Assembly (Colored Work), abril 1934, p. 9.
4Minutes of the Twenty-eighth Annual Assembly (Minutas de la Vigésimo Octava
Asamblea Anual), 1933, p. 42.
5The Chattanooga (Tennessee) Times (Periódico Chattanooga), 29 de agosto de 1934, p.
21.
6Minutes of the Thirtieth Annual Assembly, 1935, p. 47.
7Minutes of the Twenty-ninth Annual Assembly, 1934, págs. 42, 48, 71, 120.
8Minutes of the Twenty-sixth Annual Assembly, 1931, p. 45.
9Delton L. Alford, The Sound and the Spirit (El sonido y el espíritu), Donald N. Bowdle,
ed., The Promise and the Power (La promesa y el poder), p. 210. Un estudio de la música
pentecostal en general y de la música de la Iglesia de Dios en particular.
10Minutes of the Twenty-fourth Annual Assembly, 1929, p. 36. Minutes of the Twenty-
fifth Annual Assembly, 1930, p. 22. Minutes of the Twenty-seventh Annual Assembly,
1932, p. 37.
11Minutes of the Twenty-ninth Annual Assembly, 1934, p. 51.
12Nota de la traductora: Este plan quedó inoperante a partir de la 73ª Asamblea General
Internacional de 2010.
13E. L. Simmons, History of the Church of God (Historia de la Iglesia de Dios), p. 101
14Entrevista con Paul H. Walker.
15Minutes of the Twenty-ninth Annual Assembly, 1934, p. 49.
16Minutes of the Thirtieth Annual Assembly, 1935, p. 17.
17Ibídem, p. 16.
18Ibíd., p. 39.
19Ibíd., pág. 36.
20Ibíd., págs. 18, 22, 40.
21Ibídem, págs. 38-39.
22Simmons, p. 96.
Capítulo 21
1J.H. Ingram, Around the World With the Gospel Light (Por todo el mundo con la luz del
evangelio), págs. 69-70.
2Ingram, Church of God Evangel (Evangelio de la Iglesia de Dios), 25 de abril de 1936, p.
10.
3Horacio McCracken, ed., History of Church of God Missions (Historia de las misiones
de la Iglesia de Dios), p. 121.
4Ibíd., pág. 138.
5Robert F. Cook, A Quarter Century of Divine Leading in India (Un cuarto de siglo de
dirección divina en la India) (Udhagamandalam, sur de la India: prensa
Udhagamandalam & Nilgiri, c. 1939), p. 5.
6Ibíd., págs. 61-62.
7Ingram, Church of God Evangel, 4 de julio de 1936, p. 10.
8Ingram, Around the world…, págs. 124-125.
9Ibíd.
10Ingram, Archivos del Departamento de Misiones de la Iglesia de Dios, p. 132.
11Catálogo del Colegio Bíblico Internacional, 1953-1954, p. 4.
12Charles W. Conn, Diario, 1963.
13Herman Lauster, The Hand of God and the Gestapo (La mano de Dios y la Gestapo)
(Cleveland, Tennessee: Departamento de Misiones de la Iglesia de Dios, 1952), p. 11.
14Ibíd., pág. 12.
15Ibíd.
16McCracken, p. 126.
17Ingram, Church of God Evangel, 26 de junio de 1937, pág. 6.
18Ingram, Church of God Evangel, 9 de octubre de 1937, p. 6; también, 18 de diciembre
de 1937, pág. 6.
19Ingram, Church of God Evangel, 8 de enero de 1938, p. 15.
20Minutes of the Thirty-second Annual Assembly, 1937, p. 41.
21De los papeles privados de Earl C. Marple.
22Charles W. Conn, Where the Saints Have Trod (Por donde anduvieron los santos),
págs. 24-25.
23E. L. Simmons, History of the Church of God, p. 138
24J. E. Bodaly, Church of God Evangel, 6 de mayo de 1939, p. 6.
Capítulo 22
1Minutes of the Twelfth Annual Assembly (Colored Work) (Minutas de la Duodécima
Asamblea Anual de la Obra de Color), p. 3.
2Nota de la traductora: Hasta el 1998 las mujeres solamente podían ostentar los rangos
de exhortadora y ministro licenciada. A partir de la reorganización de los rangos
ministeriales en el 2000 fueron aprobadas como ministros ordenados. En el 2010, fue
derogada la prohibición a que celebraran sesiones de negocios en la iglesia local. Las
mujeres son reconocidas como exhortadoras y ministros ordenados, pero todavía no
reciben la ordenación como obispas. Ahora también participan en las juntas de la Iglesia
Internacional.
3E. L. Simmons, Historia de la Iglesia de Dios, p. 71.
4Minutes of the Thirty-first Annual Assembly, 1936, p. 35.
5Minutes of the Forty-third General Assembly, 1950, p. 73.
6Minutes of the Thirty-second Annual Assembly, 1937, p. 34.
7Ibíd., p. 35.
8Simmons, p. 96.
9Minutes of the Thirty-fifth Annual Assembly, 1940, p. 21.
10Minutes of the Thirty-sixth Annual Assembly, 1941, p. 48.
11Minutes of the Thirty-seventh Annual Assembly, 1942, p. 33.
12Minutes of the Thirty-fifth Annual Assembly, 1940, p. 31.
13Simmons, Church of God Evangel, August 23, 1941, p. 4.
14Ibíd., pág. 114.
15Ibíd., pág. 3.
16Minutes of the Thirty-eighth Annual Assembly, 1943, p. 50.
17Ibíd., p. 31.
18Horace McCracken, History of Church of God Missions, p. 106.
19Vessie D. Hargrave, South of the Rio Bravo (Al sur del río Bravo), pp. 34 ff.
20J. H. Ingram, Church of God Evangel, 14 de septiembre de 1940, p. 7.
21Minutes of the Thirty-fifth Annual Assembly, 1940, págs. 57, 110.
22Charles W. Conn, Where the Saints Have Trod, págs. 160-162.
23Eusebio, Ecclesiastical History (Historia eclesiástica), Vol. 2, p. 23.
24Church of God Evangel, 11 de octubre de 1941, p. 7
25Carta enviada por John P. Kluzit a J. H. Walker, 27 de septiembre de 1941.
26McCracken, págs. 49-50.
27J. Herbert Walker, Jr. y Lucille Walker, Haití p. 33.
28Simmons, Church of God Evangel, 10 de noviembre de 1941, p. 3.
29Walker, p. 33.
Capítulo 23
1Minutes of the Thirty-second Annual Assembly, 1937, págs. 14-15.
2Minutes of the Thirty-sixth Annual Assembly, 1941, p. 18.
3Minutes of the Fortieth Annual Assembly, 1945, p. 31.
4Ibíd., págs. 37-38.
5Minutes of the Thirty-seventh Annual Assembly, 1942, p. 42.
6Evangelical Action! (Acción Evangélica) págs. 92-100.
7Las iglesias pentecostales jugaron un papel indirecto en la organización de la NAE. En el
pasado había surgido otra asociación que buscaba aglutinar a los evangélicos y que
cuando supo de la NAE, propuso una fusión. Esta propuesta no prosperó, en parte porque
el Concilio Americano no quería vincularse con los pentecostales. Los fundadores de la
NAE se negaron a abandonar a sus amigos y hermanos pentecostales. Y la NAE aún es
una organización vital para la cooperación entre los evangélicos. Harold Lindsell, Profeta
de Park Street (Park Street Prophet), págs. 118-120.
8Minutes of the Thirty-seventh Annual Assembly, 1942, p. 36.
9E. C. Clark, Church of God Evangel, 29 de mayo de 1943, p. 3.
10Lindsell, Park Street Prophet, págs. 117-118.
11Charles W. Conn, Diario, Vol. 18, 20 de mayo de 1973.
12Minutes of the Thirty-ninth Annual Assembly, 1944, págs. 22-23.
13Minutes of the Thirty-ninth Annual Assembly, 1944, p. 23.
14Lord Acton, Letter to Bishop Mandell Creighton (Carta al Obispo…), 5 de abril de
1887. Otros han hecho observaciones similares. Bartlett’s Familiar Quotations (Citas
familiares de Bartlett) (Decimocuarta edición), p. 750.
15Minutes of the Thirty-ninth Annual Assembly, 1944, págs. 29-30.
16Correspondencia con la Sra. Childers, 4 de octubre de 1954.
17Minutes of the Thirty-ninth Annual Assembly, 1944, p. 20.
18Minutes of the Thirty-eighth Annual Assembly, 1943, p. 50.
19Correspondencia fechada el 30 de septiembre de 1954.
20Minutes of the Thirty-ninth Annual Assembly, 1944, págs. 49-50.
21“Campesinos Víctimas de Persecución Vandálica por Profesar Creencias Distintas a los
Sinarquistas”, El Popular, México, D.F., 16 de junio de 1944.
22Minutes of the Fortieth Annual Assembly, 1945, págs. 27-28.
23Ibíd., págs. 28-29.
24De E. L. Simmon, History of the Church of God (Historia de la Iglesia de Dios),
revisión inédita.
25Minutes of the Fortieth Annual Assembly, 1945, p. 30.
26Cecil M. Truesdell, The Lighted Pathway, enero de 1946, p. 20 et seq.
27D.B. Hatfield, History of the Church of God in the Middle East (Historia de la Iglesia
de Dios en el Oriente Medio), inédita.
28Hatfield.
29Ibídem.
30Ibíd.
31Church of God Evangel, 1o de junio de 1918, p. 3.
32J. H. Ingram, Around the World with the Gospel Light (Por todo el mundo con la luz
del evangelio), p. 81.
34F.R. Cortez, History of the Church of God in the Philippine Islands (Historia de la
Iglesia de Dios en las islas Filipinas), inédita.
33The Macedonian Call (El llamado macedónico), Segundo trimestre 1946, págs. 4-28.
Capítulo 24
1Minutes of the Forty-first Annual Assembly, 1946, p. 25.
2Ibíd., págs. 22, 26, 32.
3Ibíd., p. 25.
4Ibíd., págs. 22-23.
5Minutes of the Forty-fourth General Assembly, 1952, p. 30. En 1970 el nombre fue
cambiado a Departamento de Juventud y Educación Cristiana. Bajo la reorganización de
2010 ha sido rebautizado como Ministerio de Juventud y Discipulado.
6Los nombres actuales de estas denominaciones son: la Iglesia de la Santidad Pentecostal
ahora conocida como Iglesia Internacional de la Santidad Pentecostal; Iglesia del
Evangelio Cuadrangular ahora conocida como Iglesia Internacional del Evangelio
Cuadrangular; las Asambleas Misioneras Elim ahora conocida como Confraternidad
Elim; Iglesias del Estándar de la Biblia Abierta ahora conocida como Iglesias de la Biblia
Abierta.
7Minutes of the Conference of Pentecostal Leaders (Actas de la Conferencia de Líderes
Pentecostales), Chicago, Illinois, 7 de mayo de 1948.
8Ibídem.
9The Pentecostal Fellowship of North America (PFNA, por sus siglas en inglés) fue
disuelta en 1994 y reorganizada bajo el nombre de Pentecostal/Charismatic Churches of
North America (Iglesias Carismáticas/Pentecostales de Norteamérica, PCCNA, por sus
siglas en inglés).
10Constitution and By-laws of the Pentecostal Fellowship of North America
(Constitución y reglamento de la Fraternidad Pentecostal de América del Norte).
11Seúl, Corea del Sur (1998), Los Ángeles, California (2001), Johannesburgo, Sudáfrica
(2004), Yakarta, Indonesia (2007) y Estocolmo, Suecia (2010).
12Minutes of the Forty-second General Assembly, 1948, p. 25.
13Véase las tablas incluidas en el Apéndice.
14E. Gene Horton, A History of Lee Junior College (Una historia del Colegio Junior Lee,
tesis de maestría inédita, Vermillion, S.D.: Universidad de Dakota del Sur, 1953), págs. 23,
24, 38.
15Minutes of the Forty-third General Assembly, 1950, p. 12.
16Minutes of the Executive Council (Minutas del Concilio Ejecutivo), 7 de septiembre de
1949, p. 179.
17El adjetivo de ‘internacional’ fue añadido en la 68va Asamblea General Internacional
de 2000
18Minutes of the Forty-second General Assembly, 1948, p. 188.
19The Harbinger, Annual of the Pacific Northwest Bible School (El Heraldo, Anuario de
la Escuela Bíblica del Pacífico Noroeste), Spokane,Wash, págs. 4-5.
20Sentinel (El Centinela), Annual of West Coast Bible School, Fresno, Calif., 1953, p. 7.
21La escuela cesó funciones en 1994
Capítulo 25
1La iglesia comenzó en la República de Sudáfrica, pero al expandirse a otros países tomó
el nombre de Iglesia del Evangelio Completo del sur de África.
2Minutes of the Forty-third General Assembly, 1950, p. 77.
3Correspondencia entre H. R. Carter y H. L. Chesser, 10 de enero de 1951.
4Minutes of the Executive Council of the Full Gospel Church (Minutas del Concilio
Ejecutivo de la Iglesia del Evangelio Completo), 6 de enero de 1951.
5Constitución de la Iglesia de Dios del Evangelio Completo.
6Información obtenida de Alex Thompson, “Sixty Years of Spiritual Conquest”, Church
of God Evangel (Sesenta años de conquista espiritual, Evangelio de la Iglesia de Dios), 13
de abril de 1970, p. 20; H.G. Jenkins, Sow, Invierno de 1976, p. 13; Además de entrevistas
con la Sra. Dorothy Wooderson, hija de A. H. Cooper.
7Minutes of the Forty-third General Assembly, 1950, p. 21.
8Minutes of the Forty-fourth General Assembly, 1952, págs. 31-36.
9Véase la sección de Apéndices para más detalles sobre los cambios.
10Vessie D. Hargrave, Evangelical Social Work in Latin America (Trabajo social
evangélico en América Latina), tesis de maestría inédita, Trinity University, San Antonio,
1951), págs. 190-191.
11Correspondencia de Margaret Gaines, sin fecha, pero recibida el 12 de octubre de 1954.
12J. D. Free, Church of God Evangel, 20 de agosto de 1956, p. 13.
13Charles W. Conn, Where the Saints Have Trod (Por donde anduvieron los santos),
págs. 232-236.
14Ibíd., págs. 214-217.
15Ibíd., págs. 111-114.
16Ibíd., págs. 252-253.
17Ibíd.
Capítulo 26
1Consideración histórica y psicológica del hablar en lenguas.
2Pequeñas sectas de los Estados Unidos.
3Victoria manifiesta: una búsqueda y un testimonio.
4J. R. Moseley, Manifest Victory: A Quest and a Testimony, ed. rev. (Nueva York: Harper
and Brothers, 1947), p. 75.
5The Cleveland Herald (El herald de Cleveland), 6 de noviembre de 1936, p. 1.
6Millhands y predicadores: un estudio de Gastonia.
7Los valientes de David.
8William B. Eerdmans, Sr., “On Unity” (Sobre la unidad), The Lighted Pathway, agosto
de 1951, p. 8.
9La carga del Señor.
10Enciclopedia del conocimiento religioso del siglo XX.
11Enciclopedia del conocimiento religioso de Schaff-Herzog.
12Mensuario Moody.
13Wilbur M. Smith, “Notes on the Literature of Pentecostalism”, Moody Monthly,
diciembre de 1955, págs. 33-37.
14Enrique P. Van Dusen, “Caribbean vacations”, Christian Century (Vacaciones
caribeñas, Siglo cristiano), 17 de agosto de 1955, págs. 946 en adelante.
15Van Dusen “The Third Force in Christendom” Life, 9 de julio de 1958, págs. 113-124.
16Vinson Synan, “Charismatic Movement”, Dictionary of Pentecostal and Charismatic
Movements, (Movimiento carismático, Diccionario de movimientos pentecostales y
carismáticos), págs. 130 en adelante.
17Minutes of the Executive Council of the Church of God (Minutas del Concilio
Ejecutivo de la Iglesia de Dios), 17 de enero de 1979, p. 22; 22 de mayo de, 1979, p
Capítulo 27
1Minutes of the Forty-sixth General Assembly, 1956, p. 15.
2Ibíd., p. 24
3El modelo departamental ha sufrido varias evoluciones y a partir de 2010 son
redefinidos como ministerios.
4Minutes of the Forty-sixth General Assembly, 1956, p. 28.
5Charles W. Conn, Where the Saints Have Trod (Por donde anduvieron los santos), p. 48.
6Minutes of the Forty-sixth General Assembly, 1956, p. 30.
7Adelante en la Fe.
8Minutes of the Forty-seventh General Assembly, 1958, p. 37.
9“Forward in Faith Program Listings” (Listado de emisoras radiales), Church of God
Evangel, 26 de octubre de 1959, p. 2.
10En la actualidad Comunicaciones está bajo la Oficina del Supervisor General.
11Minutes of the Lee College Board of Directors (Minutas de la Junta Directiva del
Colegio Lee), 21 de mayo de 1957.
12Houston R. Morehead, “Announcement” (Anuncio), Church of God Evangel, 21 de
julio de 1958, p. 2.
Capítulo 28
1International Pentecostal Holiness Church
2Daniel I. Phillips, Church of God Evangel, 7 de diciembre de 1959, p. 2.
3Church of God Evangel, 30 de mayo de 1960, p. 2.
4Según los archivos oficiales de la Iglesia de Dios.
5Minutes of the Forty-eighth General Assembly, 1960, págs. 51-52.
6Ibíd.
7Harold C. Herman, The Lighted Pathway, noviembre de 1948, págs. 8, 22.
8Minutes of the Executive Council (Minutas del Concilio Ejecutivo), 3 de agosto de 1960.
9De registros y documentos oficiales del Concilio Ejecutivo.
10Ray H. Hughes, Church of God Evangel, 6 de abril de 1964, p. 11.
11Vessie D. Hargrave, Church of God Evangel, 27 de junio de 1960, p. 3.
12Herman Lauster, Church of God Evangel, 19 de diciembre de 1960, p. 14.
13Lauster, Church of God Evangel, 12 de diciembre de 1960, p. 7.
14Entrevista con Walter Lauster, 14 de enero de 1977.
15H. D. Williams, “Are Our Servicemen Forgotten?” Church of God Evangel, 20 de
febrero de 1961, p. 6.
16Charles W. Conn, Diario, 24 de diciembre de 1962.
17Duran M. Palmertree, Church of God Evangel, 29 de junio de 1964, p. 5.
18A partir de la reorganización de 2010 es el Ministerio de Juventud y Discipulado.
19Palmertree, Church of God Evangel, 16 de septiembre de 1963, p. 6.
20Palmertree, Church of God Evangel, 30 de diciembre de 1963, p. 4.
21Conn, Diario, 5 de diciembre de 1963.
22W. J. DeKock, Church of God Evangel, 4 de mayo de 1964, p. 5.
23Entrevistas con R. P. Fields y Millard Maynard.
24Paul H. Walker, Church of God Evangel, 24 de junio de 1963, p. 8.
25Conn, Diario, 28 de mayo de 1963.
Capítulo 29
1Minutes of the Forty-fourth General Assembly, 1952, p. 13.
2Richard Y. Bershon escribió una obra muy meticulosa y amena, With the Cross of
Jesus: History of Church of God Chaplaincy and Ministry to the Military (Con la Cruz de
Jesús: Historia de la Capellanía y Ministerio a las Fuerzas Armadas en la Iglesia de Dios).
3J. Don Amison, Church of God Evangel, 8 de enero de 1962, p. 11.
4Lewis J. Willis, Church of God Evangel, 21 de octubre de 1963, p. 6.
5H. D. Williams, Church of God Evangel, 5 de marzo de 1962, p. 5.
6L. E. Heil, Church of God Evangel, 8 de abril de 1963, p. 11.
7Doug Lane, Church of God Evangel, 14 de octubre de 1963, p. 6.
8Charles W. Conn, Diario, 2 de julio de 1963.
9Ibíd., 12 de abril de 1964
10George W. Jones, Church of God Evangel, 5 de junio de 1961, p. 5.
11Joseph L. Comer, Church of God Evangel, 30 de marzo de 1964, p. 15.
12Charles W. Conn, Church of God Evangel, 9 de marzo de 1964, p. 5.
13Conn, Diario, 1º de octubre de 1965.
14Para el año 2000 la Iglesia de Dios en Corea contaba con 20,601 miembros, 107 iglesias
y 10 misiones. Empero, una división causó que la mayoría se separara de la Iglesia de Dios
y ahora queda un grupo pequeño (información obtenida de la página de Misiones
Mundiales, [Link]).
15Minutes of the Fifty-fifth General Assembly, 1974, p. 56.
16A partir de 2010 el Departamento de los Ministerios a la Mujer dejó de existir. El
ministerio de discipulado a las damas está adscrito a la División de Discipulado.
17Conn, Diario, 9 de septiembre de 1964
18Bobbie Lauster, Herman Lauster, p. 72.
19Conn, Diario, 23 de noviembre de 1964.
Capítulo 30
1Lewis J. Willis, Church of God Evangel, 7 de febrero de 1966, p. 3.
2Minutes of the Fifty-first General Assembly, 1966, p. 29.
3Ibíd., p. 61.
4Ibíd., p. 68.
5Minutes of the Fiftieth General Assembly, 1964, págs. 67-68.
6Minutes of the Fifty-first General Assembly, 1966, p. 62.
7Hollis L. Green, Church of God Evangel, 29 de enero de 1968, págs. 6-7.
8Tanah air Kita, B. P. U. Perusahaan Pertjetakan Dan Penerbitan Negara, Yakarta, ca.
1965, págs. 12-13.
9Charles W. Conn, “Open Door in Indonesia” (Puertas abiertas en Indonesia), Church of
God Evangel, 24 de julio de 1967, pág.3.
10Independizada desde 1999.
11Ibíd., pág. 5.
12Boletín del Supervisor General, 4 de mayo de 1967.
Capítulo 31
1Minutes of the Fiftieth General Assembly, 1964, págs. 56-57.
2Boletín del Supervisor General, 1º de junio de 1968.
3Charles W. Conn, 22 de julio de 1968, p. 10.
4La Federación Socialista de Yugoslavia, formada por Eslovenia, Croacia, Bosnia-
Herzegovina, Serbia, Montenegro y Macedonia, se desintegró en 1991 a causa de las
Guerras Yugoslavas. Hasta el 2003 existió como Serbia y Montenegro. En la actualidad
son países separados.
5Heinrich C. Scherz, Church of God Evangel, 29 de julio de 1968, p. 23.
6Minutes of the Fifty-second General Assembly, 1968, p. 34.
7Ibíd., p. 35.
8C. Raymond Spain, Church of God Evangel, 1º de enero de 1968, p. 22.
9Church of God Evangel, 21 de octubre de 1968, p. 4.
10James A. Cross, Church of God Evangel, 27 de abril de 1970, pág. 20.
11Lewis J. Willis, Church of God Evangel, 16 de junio de 1969, p. 15.
12Boletín del Supervisor General, 16 de abril de 1969.
13Mayordomía: un compromiso de toda la vida
14R. Leonard Carroll, “Lest I Be a Castaway” (Yo mismo no sea eliminado), Church of
God Evangel, 28 de febrero de 1972, p. 8.
15O.W. Polen, Church of God Evangel, 13 de marzo de 1972, p. 3.
16Polen, Church of God Evangel, 8 de mayo de 1972, p. 20.
17Véase la Tabla sobre Asambleas Generales Internacionales.
18Minutes of the Fifty-fourth General Assembly, 1972, p. 43.
19Ibíd., pág. 61.
Capítulo 32
1Esfuerzo Juvenil para la Evangelización Mundial o Juventud en Acción Misionera
(YWEA, por sus siglas en inglés).
2Charles w. Conn, Diario, 8 y 16 de agosto de 1973.
3Entrevista con Ray H. Hughes, 9 de marzo de 1977.
4Minutes of the Fifty-fifth General Assembly, 1974, p. 51.
5Richard Y. Bershon, With the Cross of Jesus: A History of Church of God Chaplaincy
and Ministry to the Military (Con la Cruz de Jesús: una historia de la Capellanía y
Ministerio a los Militares de la Iglesia de Dios) (Cleveland, Tenn.: Pathway Press, 1991),
págs. 144-145.
6Robert y Kay Seyda, “Conversaciones en cámara”, Entrevista, 3 de agosto de 1995.
7Conn, “Church Education in Time of Crisis” (La educación de la iglesia en tiempos de
crisis), Church of God Evangel, 12 de febrero de 1968, págs. 13, 22.
8Boletín del Supervisor General, “Recomendaciones para el Proyecto 70”, 16 de abril de
1969.
9Minutes of the Fifty-third General Assembly, 1970, págs. 57-58.
10Evaline Echols, "Centro de investigación de pentecostales", Church of God Evangel, 11
de noviembre de 1974, p. 19.
11Más tarde: Escuela de Teología, Seminario Teológico de la Iglesia de Dios y en la
actualidad, Seminario Teológico Pentecostal.
12El Instituto cerró sus puertas en 2006.
13Evaline Echols, “Pentecostal Research Center” (Centro de Investigaciones
Pentecostales), Church of God Evangel, 11 de noviembre de 1974, p. 19.
14Conn, Diario, 2 de marzo de 1971.
15Carolyn R. Dirksen, “History of Lee College: 1970-1993” (Historia de Lee College:
1970-1993), The Torch, otoño de 1993, págs. 8-9.
Capítulo 33
1Entrevista con Carl Richardson.
2Entrevista con O. W. Polen.
3Prefacio, Minutes of the Fifty-sixth General Assembly, 1976, p. 7.
4Ibíd., p. 74.
5Al presente, estas instituciones son clasificadas como Nivel IV porque también otorgan
maestrías y en algunos casos hasta doctorados. En el 2011 el grupo estaba compuesto por 9
escuelas, además de las ya mencionadas: Universidad Teológica del Caribe (UTC, Trujillo
Alto, Puerto Rico), Instituto Teológico Pentecostal (Bucarest, Rumania), Seminario Bíblico
Monte Sion (Kerala, India), Seminario Evangélico de la Iglesia de Dios (SEID, Goiania,
Brasil).
6En el 2002 se desafilió de la Iglesia de Dios.
7Hasta el 2011, la División de Educación de la Iglesia de Dios agrupaba a 117
instituciones educativas, distribuidas en 68 países, las cuales son clasificadas por cuatro
niveles. Aparte de éstas, en los Estados Unidos están el Seminario Teológico Pentecostal, la
Universidad Lee y la Universidad Patten (afiliada en 1997). Para más información,
consulte, [Link].
8Minutes of the Lee College Board of Directors, 19 de enero de 1978.
9Véase la tabla sobre presidentes del Seminario Teológico Pentecostal en la sección de
Apéndices.
10Entrevista en cámara con James y Virgina Beaty, 31 de marzo de 19
Capítulo 34
1Lula Watson, “Conversaciones en cámara”, 15 de febrero de 1991.
2Harold y Marion Spellman, “Conversaciones en cámara”, 8 de octubre de 1992;
Entrevistas, agosto de 1995. Además de entrevistas con Samuel G. Ellis y Edward W.
Kendeall, 28 al 29 de marzo de 1995.
3Paul Conn, “Recordando a James L. Slay”, Revista Ómnibus, Lee College, abril de
1981.
4Confirmado por entrevistas en el 1943 y agosto de 1995.
5Entrevista con Herbert Buie, 28 de septiembre de 1995; correspondencia de Herbert y
Melvina Buie, 3 de octubre de 1995.
6Jo Lawson, Healed of cancer (Curado de cáncer) (Plainfield, Nueva Jersey: Logotipos
internacional, 1977).
7Ibídem, pág. 75
8Ibídem, págs. 93 y 94.
9El Aposento Alto (Nashville, Tennessee: El Aposento Alto), Vol. 50, núm. 2, mayo y junio
de 1984, pág. 68.
10Joann Harris, “Conversaciones en cámara”, 31 de agosto de 1995.
11Entrevista con Spellman.
12Entrevista con Steven Land, septiembre de 1995.
13La Iglesia Metropolitana de Birmingham, Alabama, ha tenido un éxito notable en este
ministerio. Wayne Andrew (“Face in the Mirror”, South Plainfield: Nueva Jersey) publicó
un libro sobre su transformación del homosexualismo y lo dedicó a su pastor, Raymond F.
Culpepper y a la Iglesia Metropolitana.
Capítulo 35
1Véase el capítulo 25.
2Charles w. Conn, Diario, 21 al 25 de octubre de 1979.
3Minutas de la 58o Asamblea General (1980), págs. 37-38.
4Véase los apéndices.
5Conn, Diario, 9 de agosto de 1980.
6Suplemento de la Visión, agosto-septiembre de 1979, pág. 3. Transcripción de la
deposición tomada el 10 de febrero de 1977, en la Corte de Distrito de los Estados Unidos,
División de Nashville, págs. 16, 41.
7Actas del Comité Ejecutivo, 19 de mayo de 1981, págs. A-30; 32.
8Stephen L. Carter, “The culture of disbelief: how American law and politics trivialize
religious devotion”, pág. 185.
9Martin Baldree, “Escuelas diurnas cristianas”, en el “Dictionary of Pentecostal and
Charismatic Movements” (Diccionario de movimientos pentecostales y carismáticos), pág.
169.
10Véase la Tabla de Presidentes del Seminario Teológico Pentecostal, sección de
Apéndices.
11Véase la Tabla de Presidentes de la Universidad de Lee.
Capítulo 36
1Carolyn Dirksen, “Lee College: 1970-1993, the third generation” (Colegio Lee: 1970-
1993, la tercera generación”, (The Torch) v, otoño de 1993, págs. 8-9.
2Anuario de la Iglesia de Dios, 1986-88, Floyd D. Carey, editor, 1988, pág. 13.
3“Minutes of the 61 General Assembly 1986” (Minutas de la 61º Asamblea General 1986),
págs. 38-39.
4Véase la Tabla sobre el Comité Ejecutivo Internacional bajo la sección de Apéndices.
5Véase las tablas para el Comité Ejecutivo Internacional y el Concilio Ejecutivo
Internacional bajo la sección de Apéndices
6Esdras Betancourt, “Ethnic Americans: history and mission”, publicado en, “The
promise and power: essays on the motivations, developments and prospects of the
ministries of the Church of God”, Donald N. Bowdle, ed. págs. 249-259.
7Véase la seccion de Apéndices.
8“Minutes of the 60 General Assembly 1984” (Minutas de la 60º Asamblea General
Internacional, 1984), pág. 85.
9“Minutes of the 61 General Assembly 1986” (Minutas de la Asamblea General
Internacional 61º, 1986), pág. 83.
10Informacion provista por el Ministerio Transcultural.
Capítulo 37
1Odine Morse, “Conversaciones en cámara”, 18 de septiembre de 1990.
2Entrevista con Ollie Harris, 15 de noviembre de 1995.
3Entrevistas con Ruth Crawford Lindsey, septiembre y noviembre de 1995.
4Entrevistas con Martha Smith Wong, octubre y noviembre de 1995.
5Mark Chen, “China Church of God: special edition” (La Iglesia de Dios en China;
edición especial), 16 de enero de 1993. También entrevistas con Crystal Walker y Lucille
Walker, noviembre de 1995.
6Tommy y Poppi Tjandra Smith, “Conversaciones en cámara”, Yakarta, Indonesia, 13 de
septiembre de 1994.
7Véase capítulo 11.
8Véase capítulo 1.
9“Minutes of the 25 General Assembly 1930”, (Minutas de la 25º Asamblea General de
1930), pág. 23.
10“Minutes of the 55 General Assembly 1974”, (Minutas de la 55ª Asamblea General de
1974), pág. 51.
11“Minutes of the 61 General Assembly 1986”, (Minutas de la 61º Asamblea General,
1986), pág. 54.
12“Minutes of the 62 General Assembly”, (Minutas de la 62ª Asamblea General de 1988),
pág. 51. El documento completo fue incluido en el suplemento de las minutas.
13Charles W. Conn, “When your upright world turns upside down” (Cuando tu mundo
se pone de cabeza), págs. 78-79.
14Paul Thigpen, “Paul Conn: a passion for Lee College” (Paul Conn: una pasión por el
Colegio Lee), Carisma, marzo de 1990, págs. 46-55.
15Bennie Triplett, derechos reservados.
16“Minutes of the 63 General Assembly 1990” (Minutas de la 63ª Asamblea General
Internacional de 1990), pág. 58.
Capítulo 38
1Floyd McClung, Hijo, con Charles Paul Conn, “Just off chicken street”, (Old Tappan,
N.J.: Revell, 1975), págs. 77ff. Consulte también, Juventud con una misión, por E.B.
Robinson, “Dictionary of Pentecostal and Charismatics movements”, págs. 908, 909.
2Entrevista con Alan McClung, 21 de noviembre de 1995; entrevista con Floyd L.
McClung, padre, el 1º de diciembre de 1995.
3“Minutes of the 64 General Assembly 1992” (Minutas de las 64ª Asamblea General de
1992), pág. 18; Robert White, “Conversaciones en cámara”, 11 de noviembre de 1992; R.
Lamar Vest, “Conversaciones en cámara”, 18 de julio de 1994.
4Charles w. Conn, “Journal” (Diario), 19 al 25 de octubre de 1992.
5Minutes of the 64 General Assembly 1992, pág. 73.
6Ibíd, pág. 91
7El auge y la caída del régimen comunista de Rumanía ha sido discutido por Félix Corley
y John Eibner, “In the eye of the Rumanian storm” (En el ojo de la tormenta rumano),
(Old Tappan, N.J.: Revell, 1990); Edward Behr, “Kiss the hand you cannot bite: the rise
and fall of the Ceausescus”, (Besa la mano que no puedes morder: surgimiento y caída de
los Ceausescus), (Nueva York: libros Villard, 1991); y Charles Colson, “The body: being
light in darkness” (El cuerpo: luz en la oscuridad), (Dallas: Word Publishing, 1992).
8Conn, Journal, 14 al 18 de octubre de 1992.
9Andreas Soerjadi, “Conversaciones en cámara”, Yakarta, Indonesia, 13 de septiembre
de 1994.
10Manual de Indonesia,Yakarta, edición de 1988, págs. 8, 12.
11Entrevista con Alex Tanusaputra en Surabaya, Indonesia, 16 de septiembre 1994.
12Entrevista con Ongkosaputra Risal, 16 de septiembre de 1994.
13“Minutes of the 65 General Assembly 1994”, (Minutas de 65ª Asamblea General de
1994), pág. 67.
14Laurence J. Peter, “Peter’s quotations: ideas for our time” (Las citas de Pedro: ideas
para nuestro tiempo), (Nueva York: William Morrow & Co., 1977), p. 297. Otra
traducción dice: "usted sabe, que yo debo seguir mi pueblo; Yo no soy su líder?" Howard
Gardner con Emma Laskin, líder mentes: una anatomía de liderazgo (Nueva York: Basic
Books, 1995), págs. 35, 345.
15Archivos de Misiones Mundiales y correspondencia con el Dr. Solís.
16Entrevista con James D. Chamberlain, 2 de noviembre de 1995.
17Entrevista con Derryck McLuhan, 1º de diciembre de 1995.
18Carolyn y Murl Dirksen, “Conversaciones en cámara”, 22 de febrero de 1991; además
entrevistas en noviembre de 1995.
19Entrevistas con Alan y Kimberly Wheeler, Ulán Bator, Mongolia, mayo de 1993.

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The civil opposition to the holiness movement, especially opposition involving violence, as described in the context of early revival meetings, highlights societal tensions and resistance to religious innovation and fervency . Such opposition had significant implications, including highlighting societal challenges to religious freedom and the potential for persecution, while also testing and strengthening the resolve and identity of the movement's adherents by contrasting their spiritual experiences against external hostilities.

The authorization to use funds from district conventions for establishing new churches and fields, as instituted in 1941, allowed for strategic growth and resource allocation to expand the church's physical presence and influence . This decision was pivotal in enabling localized, grassroots-driven expansion initiatives, ensuring continued development even amid broader societal challenges.

The shift in leadership, particularly with F.J. Lee's election as supervisor general noted for his spiritual and humble leadership style, had a profound impact on the Church of God following adversity . This change led to restored confidence among members, emphasized collaborative leadership, and shifted focus towards renewal and strategic goal-setting, as evidenced by revitalized faith and organizational purpose. It underscored the church's capacity for resilience through adaptive leadership transformation.

The launch of the 'Adelante en la Fe' radio program on December 7th, 1958, marked a significant cultural milestone, reflecting the church's strategic use of media to outreach and engage a broader audience . This adaptation to contemporary communication methods denotes an understanding of mass media’s role in cultural dissemination and religious engagement, providing a modern avenue for outreach and doctrinal reinforcement.

The establishment of the 'Banda de Damas Obreras' in 1936 as reported in the 31st Assembly General signals a progressive step towards formalizing and recognizing the contributions of women within the church . This emphasizes a shift toward gender inclusivity in organizational roles, suggesting the acknowledgment of women's active participation and organizational capacity in religious activities and church management.

In the 1950s, particularly during the 44th Assembly General in 1952, there was a significant emphasis on refining methods to effectively fulfill the Great Commission and adjusting the organizational structure . This involved introducing structural changes to streamline operations, enhance accountability, and optimize resources. Such changes were instrumental in ensuring the church's alignment with its evangelical mission, adapting its traditional roles to meet contemporary challenges and opportunities more efficiently.

During the 30th Assembly General in 1935, the authorization of the Spanish version of 'El Evangelio' was a significant measure . This initiative highlights the organization's commitment to expanding its reach and influence among Spanish-speaking populations, reflecting an adaptive strategy to broaden its cultural and linguistic engagement.

The Church of God's cultural assimilation practices in the mid-20th century, such as addressing conflicts and integrating ethnic congregations, were significant measures to foster inclusivity and cultural sensitivity . This demonstrates an active commitment to diversity within its membership, acknowledging and integrating different cultural perspectives, which strengthened its global presence and unity across diverse cultural backgrounds, enhancing communal and spiritual unity despite social challenges.

In the 29th Assembly General in 1934, it was approved that the editor and publisher would become the general supervisor by virtue of their office . This signifies the evolving recognition of the strategic importance of publishing roles within the organizational hierarchy, integrating their responsibilities to include oversight functions inherently linked to the organization's broader vision and strategic execution.

The decision to restrict the 36th Assembly General in 1941 to only male members and limit its duration due to a polio outbreak illustrates a pragmatic approach to safeguarding community health while maintaining ecclesiastical functionality . It reflects the church's capacity for critical decision-making under public health threats, balancing religious obligations with social responsibility.

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