LA PREDESTINACIÓN
Consideremos con la mayor sencillez este tema bíblico que
ya es muy conocido: LA PREDESTINACIÓN. Esto está muy claro
en las Sagradas Escrituras. Sin embargo hay gentes que
actúan como si se pudiera obligar a Dios a hacer
determinada cosa, como si EL se hubiera olvidado de algo, o
como si existieran ciertas escenas de los acontecimientos
de la vida humana de los cuales Dios no tuviera
conocimiento. Pero estamos ciertos que nadie puede
sorprender a Dios; El lo sabe todo desde el principio; El
mira hacia adelante con la misma facilidad con que mira
hacia atrás. Por lo tanto las decisiones de Dios son sabias
y firmes. De modo que Dios en su conocimiento anticipado
elige, rechaza, decreta o habla, lo que luego llega a
suceder en el tiempo que El mismo a determinado.
La predestinación es la decisión soberana de Dios de elegir
o de rechazar. Porque la palabra de la promesa es esta:
Como en este tiempo vendré y tendrá Sara un hijo. Y no sólo
esto; mas también Rebeca concibiendo de uno, de Issac
nuestro padre. (Porque no siendo aún nacidos, ni habiendo
hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios
conforme a la elección, no por las obras sino por el que
llama, permaneciese;) Le fue dicho que el mayor serviría al
menor.
Como esta escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.
(Romanos 9:9-13)
Esta escritura prueba que Dios elige como quiere y para lo
que quiere. Así que el hombre forzosamente cumplirá lo que
Dios a decretado. De manera que del que quiere tiene
misericordia; y al que quiere endurece. (Romanos 9:18)
Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de
Dios que tiene misericordia. (Romanos 9:16)
Dios en su soberanía elige a sus criaturas para sus
propósitos, y nadie puede impedirlo ni decir que hay
injusticia de Dios. “¿Pues que diremos? ¿Que hay injusticia
de Dios? En ninguna manera” (Romanos 9:14).
Ahora Dios no esta sujeto a las circunstancias, no
desarrolla sus planes al azar ni determina algo a última
hora. Es como un ingeniero cuando tiene que hacer una
construcción, ese hombre no pide el material al azar, ni
cualquier tipo de material al azar; sino que él planifica
todo de antemano; sabe lo que tiene que pedir y en lo que
lo utilizará. Dios no es menos que esto, porque El como
Creador y Dueño conoce todas las cosas anticipadamente
desde el principio, de modo que nada sorprende a Dios; ni
el bien del santo, ni la extremada maldad del impío. Ahora,
si preguntamos ¿cómo Dios predestina? No seriamos capaces
de explicarlo por causa de la limitación humana; pero
sabemos que Dios como un Ser, tiene sus pensamientos, y
estos son sus atributos. Es como un arquitecto o pintor,
ellos tienen primero sus pensamientos; luego lo expresan y
lo llevan a cabo. Los pensamientos de Dios son perfectos y
cuando el llega a expresarlos, constituyen sus planes
perfectos. Lo que El ha tenido en su mente llega a ser una
realidad en el tiempo que El ha determinado.
Porque a los que antes conoció, también predestino para que
fuesen hechos conforme a la imagen de su hijo, para que él
sea el primogénito entre muchos hermanos;
Y á los que predestinó, á estos también llamo; y a los que
llamó, á estos también justificó; y a los que justificó, á
estos también glorificó. (Romanos 8:29-30)
“Los predestinados están en los pensamientos de Dios desde
el principio; pero en determinado tiempo se manifiestan
sobre la tierra. Son conocidos y predestinados por Dios
desde la eternidad, pero cuando se manifiestan en este
mundo, entonces Dios los llama, justifica y glorifica. Hay
predestinados para una cosa y para otra: unos para ser
salvos aceptando y obedeciendo la Verdad de Dios; y otros
para perderse rechazando la Verdad. Esto lo enseña la
escritura con toda claridad. “¿O no tiene potestad el
alfarero para hacer de la misma masa un vaso para honra, y
otro para vergüenza? ¿Y qué, si Dios queriendo mostrar la
ira y hacer notoria su potencia, soportó con mucha
mansedumbre los vasos de ira preparados para muerte, y para
hacer notorias las riquezas de su gloria, mostrólas para
con los vasos de misericordia que él ha preparado para
gloria:,” (Romanos 9:21-23).
Entonces el Supremo Alfarero prepara unos para muerte y
otros para Su gloria. Esto parece muy duro, pero es la
verdad de Dios que tenia que salir a la luz en esta edad
final de la iglesia, porque así lo había prometido el
señor.
Jacob y Esaú nacieron de un mismo padre y de una misma
madre; sin embargo, fueron completamente diferentes en
carácter y en todo; pero Dios conociendo esto
anticipadamente, y para que su propósito conforme a la
elección y predestinación permaneciese, escogió arar a
Jacob y aborrecer a Esaú. En esto no hay injusticia, porque
Dios conoce todas las cosas. Y como Dios es justo, siempre
hace lo mejor; aunque nosotros no lo entendamos ahora.
Nuestra respuesta a esta elección tiene su base en Dios,
quien toma la iniciativa aun antes de que nazcamos. Por esa
razón el Señor le dijo a sus discípulos: “No me elegisteis
vosotros á mí mas yo os elegí a vosotros; y os he puesto
para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca
para que todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, el
os lo de” (Juan 15:16). Tampoco fueron determinadas
circunstancias, ni obra de la casualidad, lo que cambio el
rumbo de la vida de Pablo allá en el camino de Damasco;
sino que así estaba determinando por Dios desde el
principio. El lo había escogido desde el vientre de su
madre como un vaso para su gloria. “Mas cuando plugo a
Dios, que me aparto desde el vientre de mi madre, y me
llamo por su gracia, revelar a su Hijo en mi; para que le
predicase entre los Gentiles, luego no conferí con carne y
sangre” (Galatas 1:15-16). Jeremías también es otro ejemplo
claro de la predestinación. El Señor le dijo: “Antes que te
formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la
matriz te santifiqué, te di por profeta a las gentes”
(Jeremías 1:5).
Esto demuestra la completa soberanía de Dios en su
elección, en la cual El solo participa. “Porque Quien
entendió la mente del Señor? ó quien fue su consejero?”
(Romanos 11:34). Quien estaba con Dios allá en el principio
para decirle lo que tenía que hacer? “Porque de él, y por
él, y en él, son todas las cosas.” (Romanos 11:36). Esto
quita toda vanagloria; porque no podemos hacer nada por
nosotros mismos. “Si Jehová no edificare la casa, en vano
trabajan los que la edifican” (Salmo 127:1). También dice
la Escritura: “Así que no es del que quiere, ni del que
corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16).
Sabemos que ni aun la fe que una persona profesa, es suya,
sino de Dios; pues esta escrito: “Porque por gracia sois
salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de
Dios” (Efesios 2:8-9).
Pablo escribiendo a los Efesios dice: “Según nos escogió en
él -Cristo- antes de la fundación del mundo, para que
fuésemos santos y sin mancha delante de el en amor;
habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por
Jesucristo a sí mismo, según el puro afecto de su voluntad
“De modo que los predestinados fueron escogidos en Cristo
antes de la fundación del mundo; y todo esto fue por deseo
y determinación de Dios. Los hijos de Dios han estado con
El desde el principio, porque estaban en Sus pensamientos;
y Sus pensamientos son eternos. Dios pensó en los suyos
desde el principio; es decir, desde la eternidad. Todo esto
revela que el plan y propósito de Dios para con sus hijos,
está decretado desde el principio. Ahora nos hemos hecho
presentes en este plan en nuestro tiempo; como los
apóstoles, profetas y demás hijos de Dios se hicieron
presentes en su tiempo; pero todo estaba establecido desde
el principio.
Miles de años antes de que Jesús naciera allá en Bethlehem,
en la mente de Dios, ya había muerto por nuestros pecados;
así también los predestinados para salvación tienen sus
nombres en el libro de la vida desde la eternidad. “Y todos
los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres no
están escritos en el libro de la vida del Cordero, el cual
fue muerto desde el principio del mundo” (Apocalipsis
13:8). Esto no es algo nuevo que acontece hoy. Esto es un
hecho desde el principio. Así como estábamos en los lomos
de nuestro padre terreno antes de que fuésemos manifestados
sobre la tierra; de igual manera, si no hubiésemos estado
en los pensamientos de Dios desde el principio, jamás
hubiésemos podido llegar a ser sus hijos. Los que hoy son
hijos de Dios, estaban en sus lomos, en sus pensamientos,
desde el principio. “Habiéndonos predestinado para ser
adoptados hijos por Jesucristo a si mismo, según el puro
afecto de su voluntad... En el cual tenemos redención por
su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su
gracia, que sobreabundó en nosotros en toda sabiduría e
inteligencia, descubriéndonos él misterio de su voluntad,
según su beneplácito, que se había propuesto en si mismo,
de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del
cumplimiento de los tiempos...” Todo, según el plan de
Dios, es reunido en Cristo; el cual fue inmolado antes de
la fundación del mundo para redimir a los suyos, sus hijos
predestinados.