HISTORIA DEL MAGNETISMO
Integrantes.
Camilo Andrés Serna
Pablo Andrés Serna
Juan José Peña
Audrey Grijalba
Programa Ing. Industrial
Grupo: S445
Presentado A:
Docente.
Germán Bocanegra Calambas
RESEÑA HISTORICA DEL MAGNETISMO
Históricamente: el nombre de magnetita viene de la ciudad magnesia de Asia
menor. y fueron los griegos los primeros que tienen testimonios escritos sobre este
mineral empezando con Tales de Mileto que describía a la magnetita con
propiedades de atraer al hierro. También Sócrates hablaba de este mineral de
color negro explicando ya entonces el fenómeno de inducción magnética. A la
civilización china se les imputa dos hechos relevantes: el descubrimiento del
campo magnético terrestre y la invención de la brújula.
Los fenicios utilizaron largamente la brújula en sus viajes comerciales en sus
naves. Cristóbal Colón utilizó la brújula en su viaje al nuevo mundo describiendo
cómo la aguja imantada no marca exactamente el norte geográfico, sino que
existe una “desviación magnética “Por este hecho quizás sea colon el personaje
hispánico más mencionado en los manuales de física. Oersted describió cómo el
paso de la corriente eléctrica a través de un cable conductor desviaba la aguja
imantada de una brújula en dirección perpendicular al cable conductor. Mostrando
la existencia de una relación entre electricidad y magnetismo, a partir de este
momento aparecería una nueva disciplina; el electromagnetismo.
Ampere explicó que dos corrientes eléctricas con la misma dirección y en hilos
paralelos se atraen, mientras que si son de direcciones opuestas se repelen.
Faraday observó que siempre que el imán o la bobina estuvieran en movimiento;
se genera corriente eléctrica, fenómeno que posteriormente llamaríamos corriente
inducida; a la vez que vislumbró las líneas de fuerza magnética al esparcir
limadura de hierro en un papel colocado sobre un imán. Maxwell demostró la
relación entre las fuerzas eléctricas y magnéticas y descubrió que la luz es
precisamente un fenómeno electromagnético. Hertz descubrió las ondas
electromagnéticas y Marconi junto a Tesla supieron utilizarlas para el uso de la
“radio”.
ESTRUCTURA ATÓMICA DE LOS IMANES
Cuando se descubrió que las corrientes eléctricas producen campos magnéticos,
se abrió el camino a la interpretación del magnetismo natural, puesto que, como
es lógico, se pensó que éste también debía estar asociado al desplazamiento de
cargas en el interior de los imanes. A partir de esta idea inicial, el modelo
explicativo del magnetismo natural ha ido evolucionando conjuntamente con la
evolución de las teorías sobre la Estructura interna de la materia.
Haremos aquí una interpretación simplificada con referencia al modelo actual
mecano-cuántico del átomo. Dicho modelo atribuye a los electrones en el átomo
propiedades magnéticas por dos motivos:
- En primer lugar, considera que los electrones en su movimiento dentro del
átomo, aunque no se les puede atribuir una órbita definida, equivalen a una
corriente eléctrica y, por tanto, producen un campo magnético. En
1896 Zeeman (1865-1943) y Lorentz (1853-1928) pusieron en evidencia este
hecho cuando comprobaron que la acción de un campo magnético exterior
produce en el átomo un desdoblamiento de las líneas espectrales asociadas a
cada tipo de orbital, s, p, d o f (efecto Zeeman).
El tercer número cuántico, o número cuántico magnético, m, se introdujo para
dar cuenta de este hecho y puede tomar un número impar de valores,
correspondientes a las diferentes orientaciones que puede adoptar el campo
magnético de cada tipo de orbital cuando se ejerce sobre el átomo un campo
magnético externo.
La figura adjunta recuerda los desdoblamientos del subnivel para l=2, u orbital de
tipo d. En este caso, m, puede tomar cinco valores, desde -l hasta +l (-2, -1, 0, 1,
2), lo que implica que hay que considerar 5 orbitales de tipo, d, y otras tantas
orientaciones del pequeño imán a que equivalen.
Adicionalmente, el modelo cuántico del átomo considera al electrón en sí
mismo como un objeto no puntual que produce campo magnético. Cada uno de
los dos electrones que pueden conformar un orbital sólo puede tener una entre
dos orientaciones magnéticas opuestas. Este efecto es más intenso que el
anterior.
Este hecho se puso en evidencia cuando se observó un
segundo desdoblamiento de las líneas espectrales que
produce un doblete (dos líneas) para cada orbital (efecto
Zeeman anómalo). El estudio de estos dobletes indujo en
1925 a Uhlenbeck (1900-1988) y Goudsmit (1902-1978) a
introducir el cuarto número cuántico, o espín, s, que puede
tomar dos valores (+1/2 o -1/2).
Así pues, el electrón, en el átomo, se ha de considerar como un pequeñísimo
imán. Para dar cuenta de esta cualidad se introdujo la magnitud momento
magnético.
Un vector que, en presencia de un campo magnético externo se relaciona con el
momento de fuerza tras la reorientación de ambos vectores (el momento
magnético
del electrón y el campo externo aplicado). Teniendo en cuenta lo expresado unas
líneas más arriba, se considera un momento magnético orbital y un momento
magnético de espín.
Poco después de conocerse el efecto magnético del electrón en el átomo, se puso
de manifiesto que tenían un momento magnético no nulo otras partículas (por
ejemplo, el protón) y agrupaciones de ellas (por ejemplo, el núcleo atómico).
Finalmente, se dio un paso más, concluyendo que el momento magnético de espín
es una propiedad intrínseca o fundamental de las partículas, como lo es la masa o
la carga eléctrica.
CAMPO MAGNÈTICO TERRESTRE
(es también llamado campo geomagnético). Es el campo magnético que se
extiende desde el núcleo interno de la Tierra hasta el límite en el que se encuentra
con el viento solar; una corriente de partículas energéticas que emana del Sol.
Su magnitud en la superficie de la Tierra varía de 25 a 65 µT (microteslas) o (0,25-
0,65 G). Se puede considerar en aproximación el campo creado por un dipolo
magnético inclinado un ángulo de 15 grados con respecto al eje de rotación (como
un imán de barra).
La región por encima de la ionosfera —que se extiende varias decenas de miles
de kilómetros en el espacio— es llamada la magnetosfera. Esta nueva capa
protege a la Tierra de los rayos cósmicos que destruirían la atmósfera externa,
incluyendo la capa de ozono que protege a la Tierra de la dañina radiación
ultravioleta.
Campo magnético terrestre
Concepto: Es el campo magnético que se extiende
desde el núcleo interno de
la Tierra hasta el límite en el que se
encuentra con el viento solar; una
corriente de partículas energéticas que
emana del Sol.
El campo magnético terrestre está mayoritariamente producido por las corrientes
eléctricas que ocurren en el núcleo externo, de naturaleza líquida, que está
compuesto de hierro fundido altamente conductor. El campo magnético se genera
al formar una línea de corriente una espira cerrada (Ley de Ampere); un campo
magnético variable genera un campo eléctrico (Ley de Faraday); y los campos
eléctrico y magnético ejercen una fuerza sobre las cargas que fluyen en la
corriente (la Fuerza de Lorentz).
Según la ley de Lenz, cualquier cambio del campo magnético sería
instantáneamente contrarrestado por corrientes, por lo que el flujo a través de un
volumen de fluido dado no podría cambiar. Al moverse el fluido, el campo
magnético se desplazaría con él. El teorema que describe este efecto se llama
«Teorema del flujo congelado». Incluso en un fluido con una conductividad finita,
se generaría nuevo campo en el estiramiento de las líneas de campo al moverse
el fluido de manera que lo deforme. Este proceso podría continuar generando
campo de manera indefinida, si no fuera porque al aumentar la intensidad de éste,
se opone al movimiento del fluido.
El movimiento del fluido se mantiene por convección —movimiento basado en la
flotabilidad—. La temperatura se incrementa hacia el centro de la Tierra, y cuanto
más grande sea la temperatura del fluido en profundidades mayor más ligero se
convierte. Esta flotabilidad está acentuada por la separación química. Al enfriarse
el núcleo, parte del hierro fundido se solidifica y se adhiere al núcleo interno. En el
proceso elementos más ligeros se quedan en el fluido, haciéndolo menos denso.
Eso se llama «convección posicional». La fuerza de Coriolis, consecuencia de la
rotación del planeta, tiende a organizar al fluido en rollos alineados en la dirección
del eje polar norte-sur.