¿Qué es el morbo y dónde está su límite?
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El morbo o la curiosidad morbosa es un instinto más en el ser humano, un área con la
misma relevancia que el sueño, el hambre o el sexo
La palabra morbo se utiliza con mucha frecuencia sin pensar mucho en su significado
preciso. Por lo general, lo morboso se asocia a lo sexual. De ahí que se mencionen
las miradas y las insinuaciones morbosas.
Sin embargo, también es usual que se califiquen como morbosas otro tipo de
conductas. Por ejemplo, cuando alguien quiere conocer en detalle la vida personal o
íntima de alguien. O cuando la gente se deleita demasiado viendo imágenes cruentas
o excesivamente violentas.
Asimismo, en el área de la medicina también se hace uso de este término. Se habla de
estados “mórbidos”. Por extensión, definimos como morbo todo aquello que nos
remite a la enfermedad mental. Se identifica comúnmente con la perversión. Ahora
biem, debemos tenerlo claro: no siempre es así. La pregunta entonces es ¿qué es
entonces el morbo?
“El morbo es la desobediencia de la razón”.
-Plutarco-
El morbo, una realidad humana
El morbo es uno de nuestros impulsos básicos. Tiene que ver con nuestro
paquete instintivo, ese en el que también están todas las necesidades fundamentales
como comer, dormir, socializar y tener sexo.
Es más, estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Wake Forest, nos
señalan que el interés por lo mórbido, por ese lado más oscuro de la conducta
humana, siempre ha estado presente en nuestro cerebro.
El morbo puede definirse como la necesidad de ver, sentir, oír, oler o interactuar
de alguna manera con lo que socialmente se cataloga como prohibido o
proscrito. Se trata, en esencia, de una fuerza que nos impulsa a entrar en contacto
con ello y a experimentar placer al hacerlo. El placer de trasgredir normas o entrar en
el mundo de lo prohibido.
Las formas en que se expresa son muchas. La pornografía, por ejemplo, satisface la
curiosidad, pero también permite ir “más allá” de una relación sexual común y
corriente. Atrae porque trasgrede los límites habituales y eso mismo le confiere un
plus de placer. La clave en el morbo es la trasgresión como fuente de placer.
Las características del morbo
El diccionario dice que el morbo es una tendencia obsesiva hacia lo prohibido.
En principio se le asocia con algo insano, pero también con el placer, casi siempre de
tipo sexual. Sin embargo, esto debe ser matizado. No todo impulso morboso es
dañino. A veces simplemente es lúdico y forma parte de nuevas formas de explorar el
placer.
Por otro lado, psicólogos como el propio Carl Jung señalan que una de nuestras
obligaciones como seres humanos es aceptar nuestra Sombra. Debemos aceptar y
sacar a la luz esas áreas que mantenemos en la penumbra de nuestra personalidad
para poder conocernos mejor. El morbo es parte de nuestra Sombra.
¿Qué despierta el morbo en las personas?
Lo que usualmente despierta el morbo es todo aquello que encierra un misterio o
proyecta la idea de lo inescrutable. En condiciones normales, esto corresponde a
todo aquello que no se experimenta habitualmente o que implica la ruptura de lo
llamado “normal”.
En casos patológicos, significa atracción por objetos prohibidos por las normas
del parentesco, la salud mental o el orden social. Son los casos de atracción por
personas de la familia o por niños, etc. En estos casos el morbo sí se ubica en el
terreno de la perversión.
Lo prohibido y lo deseado
La imaginación, como bien sabemos, tiene un papel muy importante en
la sexualidad. Muchas veces la atracción sexual depende no tanto de lo que se ve,
sino de lo que se imagina. Lo que no puede apreciarse a simple vista termina
convirtiéndose en fuente de deseo.
Hay culturas en las que la mujer lleva el torso desnudo. Verlas así, no genera morbo
entre quienes forman parte de esas comunidades. Sin embargo, para alguien que
pertenezca a una sociedad en donde el pecho siempre está cubierto, la posibilidad de
mirar un seno puede ser altamente excitante.
Buena parte del mundo de lo erótico se enciende a partir de lo que se insinúa y no
tanto de lo que se ofrece. También buena parte de las pasiones se incrementan
cuando implican cruzar algún límite. Así funciona el morbo.
Morbo sano y morbo insano
En el terreno del morbo como en el terreno de la sexualidad, en general, es válido
todo aquello que suponga acuerdos entre personas conscientes. Incluso si se trata
de algo que puede ser catalogado como “sucio”, “cruel” o “bizarro” por los demás.
La única condición es que los involucrados estén en capacidad de aceptar libremente
estas prácticas.
Dice Mario Vargas Llosa que en el mundo de lo erótico es válido lo que desafía
prejuicios. Sin embargo, no es aceptable cuando empobrece el acto sexual y a
quienes están involucrados en él. Esto es, cuando se transforma en una realidad
puramente física, desprovista de emociones y sentimientos.
Tampoco será permisible cuando el morbo solo está presente en uno de los
involucrados. En ese caso, es un intento por reducir al otro a la condición de cosa,
de medio, de instrumento. No es lo adecuado. En tales circunstancias, el morbo se
ubica en el rango de la perversión y se vuelve altamente destructivo para los
involucrados.