DISPEPSIA
Consiste en la combinación de síntomas relacionados con la ingesta de alimentos:
• dolor o ardor epigástrico
• pirosis
• distensión abdominal
• eructos
• flatulencia
• náuseas, vómitos
• saciedad precoz
• pesadez postprandial
• molestias referidas al abdomen superior
Es una entidad difícil de definir: “ disconfort o molestia abdominal persistente o recurrente
localizado en hemiabdomen superior “.
Su carácter crónico la diferencia de una indigestión común.
La dispepsia puede ser orgánica o funcional.
Dispepsia Orgánica
En este caso los síntomas son ocasionados por una lesión del tracto digestivo (UGD, esofagitis,
carcinoma gástrico, gastritis, duodenitis, litiasis biliar, pancreatitis crónica), o un proceso
identificado causante de los mismos.
Dispepsia ulcerosa:
• dolor epigástrico con ritmo y periodicidad
• disminución del dolor frente a la ingesta de alimentos y antiácidos
• componente nocturno --> evoca malignidad
Dispepsia Funcional
Se considera que una dispepsia es funcional cuando se han descartado lesiones orgánicas o
sistémicas que la justifiquen; no obedece a alteraciones estructurales ni enfermedades
metabólicas; no es inducida por alcohol ni fármacos.
Se relaciona en cambio con trastornos de la función del tracto digestivo superior, existiendo
una percepción anómala del paciente.
No se demuestra une enfermedad (un sustrato orgánico) causante de los síntomas.
La diabetes puede afectar el tejido nervioso del tubo digestivo, causando plenitud, eructos,
regurgitaciones.
Prevalencia
Tiene alta prevalencia. Es responsable del 25% de las consultas al gastroenterólogo. Sólo el
20 - 30 % de estos pacientes acuden al médico.
Incidencia
Es superior al 1% en la mayoría de los estudios.
El segmento de población afectada es amplísimo, lo que genera una gran demanda asistencial y
costos sanitarios importantes por lo que representa un problema sanitario y económico de 1er.
orden.
Clasificación
Dada la gran variabilidad sintomatológica en las dispepsias funcionales ha sido conveniente
dividirlas en subgrupos que tratan de sugerir, aunque sea imperfectamente, los factores
implicados en su génesis:
• tipo ulcerosa
• tipo dismotilidad
• tipo reflujo
• tipo idiopático o esencial
Tipo ulcerosa
Los síntomas sugieren la existencia de ulcus: dolor o ardor epigástrico, vinculada a las ingestas
(se presenta horas después de la ingesta, alivia con la nueva ingesta o con alcalinos), con ritmo
y periodicidad.
Endoscopicamente no se demuestra la existencia de nicho ulceroso (por esto es funcional y no
orgánica).
⇒ Tipo dismotilidad ( hipoesténica )
Los síntomas sugieren un disturbio motor evacuatorio ( alteración de la motilidad gástrica o
del intestino delgado ), no hay coordinación de la motilidad gastroduodenal: entre la recepción
del alimento, contracción, acción pilórica (contracción, dilatación). Se caracteriza por
distensión epigástrica o abdominal, plenitud precoz, flatulencia, meteorismo, náuseas, vómitos
(que pueden no aliviar los síntomas). Las evaluaciones objetivas a menudo muestran
parámetros motores normales, aunque la clínica sugiera un vaciamiento gástrico lento. La
disfunción motora sólo se detecta en un 60% de los pacientes.
Tipo reflujo
Se caracteriza por pirosis, regurgitaciones (agravado por cambios posturales o ingestas
copiosas).
La endoscopía demuestra que cursa sin esofagitis. La pHmetría no presenta valores
diferentes de los normales.
Tipo idiopático o esencial
Se trata de pacientes con dispepsia funcional que no pueden ser incluidos en los subgrupos
anteriores por presentar sintomatología compleja y cambiante.
Es frecuente la distensión epigástrica. Estarían implicados factores sicosomáticos.
Fisiopatología
Las causas de la dispepsia no se conocen, por lo que no es posible su tratamiento específico.
Factores etiopatogénicos
1. Hiperecreción ácida gástrica
2. Infección por helicobacter pylori
3. Trastornos motores
Se presentan 3 tipos de alteraciones:
• hipomotilidad antral con vaciamiento gástrico lento
• peristalsis desordenada
• dismotilidad antroduodenal
4. Factores sicosociales
Incluye:
• alteraciones síquicas ( ansiedad, depresión, neurosis )
• las situaciones de stress predisponen a la percepción de los síntomas
• edad avanzada
• incongruencia de clase social
• falta de pareja estable, o trabajo
• niñez:
• nivel socio-económico
• educación
• ambiente intrafamiliar
5. Factores ambientales
La intolerancia alimenticia sólo es responsable de síntomas en una minoría de pacientes
( grasas, picantes ). Las grasas enlentecen la digestión; en la dispepsia de tipo dismotilidad las
grasa inhiben el esfínter esofágico inferior y favorecen el reflujo, de modo que si el paciente
ya tenía RGE éste se ve aumentado.
En el caso del alcoholismo o la ingesta de fármacos la dispepsia es parte del cortejo
sintomático.
Diagnóstico
Historia Clínica: buen estado general, peso conservado, ansiedad, preocupación,
distensibilidad. Apetito conservado con saciedad precoz. Pesadez epigástrica, malestar
difuso. Sin componente nocturno. Intolerancia alimentaria múltiple. Cuadro clínico continuo.
Examen físico: normal.
Paraclínica elemental: normal.
Estos elementos orientan a dispepsia funcional.
Si se trata de un paciente > 40 años, con síntomas de aparición reciente, tales como:
adelgazamiento, anemia, linfadenopatías, visceromegalias, ictericia, ascitis, evocan dispepsia
orgánica, y se debe estudiar al paciente.
Si tiene < 40 años sin elementos de organicidad, se instaura tratamiento empírico; si no
mejora se estudia al paciente.
Paraclínica
Estudios del tracto digestivo superior:
• radiológicos
• FC
Si hay que elegir uno se realiza un FEGD.
Otros estudios:
• radioisótopos
• manometría
• pHmetría de 24 horas
• estudio de H. pylori
• prueba de aire espirado
• estudio EGD con doble contraste
Ecografía abdominal: patología hepatobiliar, pancreática.
TAC.
Estudio del vaciamiento gástrico.
Tratamiento
No hay tratamiento eficaz que comprenda a todos los pacientes dispépticos.
Se debe tratar de promover una correcta relación médico-paciente.
Tratamiento higiénico-dietético
Modificación de hábitos: se recomienda la alimentación fraccionada, frecuente, de poco
volumen, hipograsa, sin irritantes ( azúcares, café, mate, alcohol, cigarro ).
Comer tranquilo, sin apuro, masticar bien. Bebidas sin gas.
Algunos fármacos - AINE, ATB, digoxina, betabloqueantes - se deben suspender
transitoriamente o sustituir.
Apoyo psicológico: alejar el temor de una afección orgánica.
Tratamiento médico
Los ansiolíticos y/o los antidepresivos son efectivos si existe un componente sicosomático.
Los fármacos proquinéticos se indican en la dispepsia tipo reflujo y tipo dismotilidad:
• metoclopramida ( PRIMPERAN ) --> tránsito digestivo alto
• domperidona ( DOMPER ) --> TD alto.
• cisapride ( EUPRANDIAL ) --> TD alto y bajo.
Si el enfermo es un constipado habitual el cisapride regulariza la motilidad del TD alto y bajo.
Precaución: si el TD es normal puede ocasionar diarrea.
Antiácidos
• hidróxido de aluminio --> constipa
• hidróxido de aluminio y magnesio --> aumentan el tránsito
Neutralizan el ácido ya liberado en el estómago --> este tipo de fármacos son citoprotectores,
estimulan la producción de PG. En pacientes con reflujo de bilis al estómago (se ve
frecuentemente en pacientes colecistectomizados) hay agresión de la barrera mucosa, los
antiácidos absorben bilis.
Inhibidores de la secreción
Bloqueadores de receptores H2:
• ranitidina
• famotidina
Inhibidores de la bomba de protones
• lansoprazol
• omeprazol ( inhibe la gastrina, histamina, CO, los cuáles estimulan la secreción de
HCl ). Todas estas vías pasan por bombas de protones, si se inhiben éstas disminuye
la producción de HCl en todos los niveles
Tratamiento de H. pylori
No se indica tratamiento del H. pylori con carácter general.
La duración del tratamiento y tipo de tratamiento se adaptarán individualmente.
El tratamiento estándar es de 10 días, administrando 2 ATB ( amoxicilina y claritromicina o
metronidazol 400 mg ), y un inhibidor de la bomba de protones (triple plan). Con este plan se
logra en un 80 - 85% la erradicación de H. pylori. Luego hacemos test del aire inspirado.
Si hay componente psicólogo consulta con psiquiatra-psicólogo.
Pronóstico
Bueno.