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Confesión de Fe: Doctrinas IEPP

Este documento presenta una confesión de fe de nueve puntos sobre temas teológicos centrales como Dios, Jesucristo, el Espíritu Santo, las Escrituras, el pecado original, la expiación, el libre albedrío, la justificación y la santificación. En menos de tres oraciones, resume los principales puntos de doctrina expresados en cada sección.
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Confesión de Fe: Doctrinas IEPP

Este documento presenta una confesión de fe de nueve puntos sobre temas teológicos centrales como Dios, Jesucristo, el Espíritu Santo, las Escrituras, el pecado original, la expiación, el libre albedrío, la justificación y la santificación. En menos de tres oraciones, resume los principales puntos de doctrina expresados en cada sección.
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LA CONFESIÓN DE FE IEPP (FORM.

A4)
9. 1. De Dios Uno y Trino
I. Creemos que hay un solo Dios (Dt 6:4; 4:35; 1Re 8:23, 60; Is 43:10, 11; Mr 12:29,32; 1Co
8:4; 2S 7:22; Ef 4:6; 1Ti 2:5), vivo (Sal 42:2; Jr 10:10; 1Tm 6:17) y verdadero (Dt 32: 4; Jr
10:10; Jn 17:3; 1Ts 1:9; Tito 1:2; He 6:18), el cual es eterno (Gn 21:33; Ex 3:14; Dt 33:27; Sal
90:2;102:27; Is 57:15; Miq 5:2; Ro 16:26;; 1Tm 1:17), sin cuerpo ni partes (Dt 4:15-16; Jn 4:24;
Hch 17:24-25),

II. Santo en su ser, atributos y propósitos (Is 5:16; 6:1-7; 40:18-31),

III. Creador y Conservador de todas las cosas visibles e invisibles (Sal 19:1; Jn 1:3; Col 1:16-17).

IV. En la unidad de la Deidad hay tres Personas de una misma substancia, poder y eternidad: el
Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (Is 48:16; Mt [Link]; 28:19; Hch 2:32-33; 1Co 12:4-6; 13:14;
Ef 2:18; 4:4-6; 2Ts 2:13-14; 1Tm 1:17; 1Pe 1:2; 1Jn 3:23-24).

9. 2. De Jesucristo

I. Creemos en el Hijo, que es el Verbo del Padre (Jn 1:1-3), verdadero y eterno Dios, y de una
misma substancia con el Padre (Jn 1:1,14; 3:31; Fil 2:6; 1Jn 5:20).

II. La Tomó la naturaleza humana en el vientre de la bienaventurada Virgen (Lc 1:26-27, 31, 35;
Gál 4:4) de manera que en Él hay dos naturalezas enteras y perfectas, a saber: la divina y la
humana, se unieron en una sola persona, para jamás ser separadas (Jn 1:14; Ro 8:3; 1Tm 3:16),
de la cual es un solo Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre (Ro 9:5; Col 2:9; 1Tm 3:16; He
2:14; 1Pe 3.18).

III. Cristo, verdaderamente padeció (Mt 26:47-75; 27:1-66; Lc 24:46; 1Pe 4:1; 2:21), fue
crucificado (Lc 23:33; Mr 15:24; Hch 2:23; Fil 2:8), muerto (Is 53: 5-12; Lc 23:46; Jn 19:30;
1Co 15:3) y sepultado” (Mt 27:57-61; Mr 15:45-46; Lc 23:50-56; Jn 19:38-42; 1Co 15:4), para
reconciliar a su Padre con nosotros y, para ser sacrificio, no solamente por la culpa original, sino
también por los pecados personales de los seres humanos (2Co 5:18; Ef. 1:7;1Tm 2:6; Tito 2:14;
He 2:9;).

IV. Cristo, verdaderamente resucitó de entre los muertos, volvió a tomar su cuerpo (Mt 28:6,7; Lc
24:39, 43; Hch 1:3; 1Co 15:4-8;), con todo lo perteneciente a la perfección de la naturaleza
humana (Ef 4:11-13;1Jn 3:2,3), con el cual subió al cielo (Hch 1:9; Ef 1:20; 4:8), y ahí está
sentado a la diestra del Padre (Hch 7:55-56; Ef 1:20; Col 3:1; He 1:3; 12:2; 8:1; 10:12), para
interceder por nosotros (Ro 8:34; He 7:25; 9:24) y volverá para juzgar a todas las personas en
el día postrero (Hch 1:11; 10:42; Ro 14:9-10; 2Co 5:9-10; 2Pe 2.4 Judas 6).

9. 3. Del Espíritu Santo

I. Creemos que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo (Jn 15:26; 16:7; Hch 2:33), es de la
misma naturaleza (Hch 5:3,4), majestad y gloria del Padre y del Hijo (Sal 139:7-10; Ro 15:17-
19; 1Co 2:10-11; 3:16; 2Co 3:17), el mismo y eterno Dios (He 9:14).

II. Está en la iglesia (Gál 3:1-14; Ef 3:14-21; 1Ts 4:7-8; 1Jn 73:24; 4:13), convence al mundo de
pecado, justicia y juicio (Jn 16:8-11), regenera y guía al que cree (Jn 14:26; 16:12-15) y
santifica al creyente (Jn 7:39; 16: 24; Ro 8:1-27; 2Ts 2:14).

9. 4. De la Suficiencia de las Sagradas Escrituras para la Salvación


I. Creemos que las Sagradas Escrituras contienen todo lo que es necesario para la salvación, (Jn
15:3; 20:31; 2Tm 3:15-17) así que todo lo que no se lea allí ni pueda ser probado por ellas, no
debe exigirse que se crea como un artículo de fe o como requisito necesario para la salvación
(Ef 5:6; 1Tm 6:3-4).

II. Los nombres de los libros canónicos son:


Del Antiguo Testamento:

1. Génesis 14. II de las Crónicas 26. Daniel


2. Éxodo 15. Esdras 27. Oseas
3. Levítico 16. Nehemías 28. Joel
4. Números 18. Esther 29. Amós
5. Deuteronomio 17. Job 30. Abdías
6. Josué 18. Salmos 31. Jonás
7. Jueces 19. Proverbios 32. Miqueas
8. Ruth 20. Eclesiastés 33. Nahún
9. I de Samuel 21. Cantar de los 34. Habacuc
Cantares
10. II de Samuel 22. Isaías 35. Sofonías
11. I de los Reyes 23. Jeremías 37. Hageo
12. II de los Reyes 24. Lamentaciones 38. Zacarías
13. I de las Crónicas 25. Ezequiel 39. Malaquías

Del nuevo Testamento:

1. Mateo 10. Efesios 19. Hebreos


2, Marcos 11. Filipenses 20. Santiago
3. Lucas 12. Colosenses 21. I Pedro
4. Juan 13. I Tesalonicenses 22. II Pedro
5. Hechos de los 14. II Tesalonicenses 23. I Juan
Apóstoles
6. Romanos 15. I Timoteo 24. II Juan
7. I Corintios 16. II Timoteo 25. III Juan
8. II Corintios 17. Tito 26. Judas
9. Gálatas 18. Filemón 27. Apocalipsis

III. Por Sagradas Escrituras entendemos los libros canónicos del Antiguo Testamento y Nuevo
Testamento aceptados comúnmente y conocidos como la Biblia (Jn 5:39; 2 Tm 3:15, 16; 2 Pe
1:19-21).

9. 5. Del Pecado Original

I. Creemos que el Pecado Original no consiste en la imitación de Adán, sino que es la corrupción
de la naturaleza de todo hombre y mujer (Ro 3:10-12; 7:18; 8:7) que es engendrado(a)
naturalmente de la estirpe de Adán (Gn 2:15-17; 3:6-19; Ro 5:12).

II. Por lo cual el hombre y la mujer distan muchísimo de la justicia original (Ro 5:14-21) y son por
su misma naturaleza, inclinados al mal, y esto de continuo (Gn 6:5, 8; Ro 8:6-8; 5:19-21).

9. 6. De la Expiación

I. Creemos en la expiación como acto de la gracia de Dios efectuado por el sacrificio vicario de
Cristo (Hch 3:18; Ro 5:8-10; Ef 2:13,16; 1Jn 1:7) para borrar los pecados del mundo (Jn 3:16-
17; 2Co 5:14; 15, 21; Gál 1:4; 3:13; Ef 5:2, 25; 1:7; 1Ts 5:9, 10; 1Jn 2:1-2) restableciendo las
buenas relaciones con Dios (Ro 5:9-11), con los demás (Gál 3:28; Ef 2:14-18) y la creación (Ef
1:10; Col 1:20-22;)

II. La expiación es benévolamente eficaz para la salvación de los que perdieron la razón desde el
nacimiento, o de los justos que pierden la razón por enfermedad o por accidente, y para la
salvación de los niños en su etapa de inocencia (Mr 10:14; Hch 4:12; Gál 1:3-5; Col 1:19-20,
1Tm 2:3-6; He 2:9).

III. Para aquellos que llegan a la edad de la responsabilidad, la expiación es eficaz únicamente
cuando se arrepienten y creen (Lc 24:46,47; Jn 3:16; Hch 17:30; Gál 3:13-14; Tito 2:11-14; He
9:11-14; 13:12; 1Pe 1:18-21).

9. 7. Del Libre Albedrío

I. Confesamos que el ser humano tiene la capacidad de libre elección del bien y del mal (Dt 30:19-
20;).

II. Sin embargo, la condición del ser humano después de la caída es tal que, aunque pueda cumplir
con sus deberes ciudadanos (Gn 6:5; Is 64:6; Lc 16:15; He 11:6), no está en la posibilidad de
salvarse a sí mismo y servir a Dios de la manera como él lo exige (Jn 6:44; 15:5; 1Co 2:14; Ef
2:2-5; Tit 3:5;).

9.8. De la Justificación

I. Confesamos la Justificación por la fe como obra de gracia libre de Dios (Gn 15:6; Ro 3:28; 4:5;
5:1; Gál 5:6; Stg 2:17, 22, 26), mediante la cual perdona nuestros pecados y nos acepta como
justos por el amor de Dios (Ro 5:8; 3:24,26; 4:25; 2Co 5:21).

II. Las personas que alcanzan la justificación ya son justas por y en Cristo (Sal 32:1-2; Ro
3:25; 4:4-8): Su justicia significa buena relación con Dios (Sal 50:6; Jr 9:24; Hch 13:39; Ro
5:11,16) y con las demás personas (Dt 24:13; Jr 22:3).

III. La justicia produce la paz (Is 11:1-9; 32:17;), promueve bienestar en la comunidad (Dt 1:16;
1Sm 24:17; Pr 14:34; Am 5:7), obra por el amor (Sal 85:10-13; Gál 5:6).

IV. La conversión de toda persona es el milagro en el que simultáneamente ocurren la justificación


(Ro 4:5-8), la regeneración (2Co 5:17; Stg 1:18; 1Jn 5:1) y la adopción (Ro 8:15, 17; Gál 3:26;
1Jn 3:2); siendo posteriormente confirmada por el testimonio del Espíritu Santo (Is 55:7; Jn 1:
12-13; 5:24; 6:37; Ro 8:16; 10:9-11,13; Gál 4:6; 2Tm 1:12; 1Jn 2:3; 3:14).

9. 9. De la Santificación

I. Creemos en la Santificación como obra de gracia divina (Ef 2:8; Tito 2:11-12), por la cual
llegamos a ser santos (Jn 17:9-17; Ef 1:4; Col 1:22; 1Tes 5:23,24; He 13:12).

II. Después de la justificación, el Espíritu Santo instantáneamente, santifica el corazón


limpiándolo de todo pecado (Mt 1:21; Lc 1:73-75; Ro 6:1-15; He 9:26; 1Jn 1:7,9) y llenándolo
de la plenitud de su presencia (Sal 16:11; Jn 1:16-18; Ef 3:14-19).

III. El resultado de esta bendita obra es la completa obediencia (Ro 6:17; 2Co 10:5-6; Fil 2:12), el
perfecto amor (1Jn 4:11-21) y una vida de poder para la misión integral (Lc 24:49; Hch 1:5, 8).

IV. La santidad es santidad interior o santidad del corazón (Jr 31:31-34; Ez 36:25-27; Mal 3:2-3; Mt
5:8; Hch 2:1-4; 15:8,9) y, santidad exterior o santidad de la vida o santidad social (Mt 5:1-7:29;
1Ts 4:3-7; 1Jn 1:7,9).

9. 10. De las Buenas Obras y del Servicio

I. Creemos que las buenas obras son fruto de la fe y siguen a la justificación (Ro 3:29, 30, 31; 1Ts
1:3; Stg 2.17): pero no pueden librarnos de nuestros pecados (Gál 2:16) ni pueden soportar la
severidad de los juicios de Dios (1Co 3:13-15).
II. Sin embargo, ellas son agradables y aceptas delante de Dios por medio de Cristo (Jn 15: 4-5; Ef
2:10; Stg 2:18,22), de modo que por ellas se puede conocer la fe viva, tan evidentemente como
se conoce el árbol por su fruto (Mt 7:16-20).
III. Todo discípulo y toda discípula de Cristo, por amor y obediencia, sirven al prójimo
espontánea y libremente (Mt 25:34-46) Cf. Lc 8:1-3; 10:34-35; Hch 4:43-47; 9:36.

IV. Cuida el medio ambiente como ejercicio de mayordomía responsable (Gn 1: 29-30; 2:15).

9. 11. Del Pecado después de la Justificación

I. Creemos que después de haber sido regenerados se puede caer en pecado, pues, en esta vida no
hay tal altura ni estado de santidad de la cual no sea posible caer (Mal 3:7; 1Co 10:12; Gál 6:1;
Stg 5:19-20).

II. Sólo por la gracia de Dios, quien haya caído en pecado, mediante el verdadero arrepentimiento
y fe, puede encontrar el perdón y la restauración (Mt 12:31,32;18:15-16; 1Jn 1:9; 2:1; Flm 17-
20)

9. 12. De la Iglesia

I. Creemos que la iglesia es el cuerpo de Cristo (Ro 12:5; 1Co12:27; Ef 1:22-23; Col 1:18), la
comunidad que confiesa a Jesucristo como Señor y Salvador (Mt 10:32; Jn 20:28; Ro 10:9-10;
1Co 12:3), el pueblo de Dios que le adora y le sirve (Ex 12:27; Dt 6:13; Jos 24:14-15; 2Cr 7:3;
Neh 8:6).

II. La iglesia es una (Jn 17: 20-23; Ef 4:3, 13), santa (2Co 6:17,18; Ef 5:25-27), universal (Hch
17:30-31; 1Co 1:2; Ef 4:22-23; Ap 5:9) y apostólica (1Co 3:10-11; Ef 2:20-22).

III. La iglesia está compuesta por aquellos que han sido llamados a celebrar el culto al Señor (Jn
4:23-24; Ro 12:1) y los pastores y pastoras en el nombre de Cristo, ministran los sacramentos
como medios de gracia (1Co 11:20-22, 28).

IV. La iglesia tiene la misión de anunciar todo el evangelio de Dios a toda persona (Hch 1:10;
26:18); de formar discípulos responsables (Mt 28:19-20); de servir a los necesitados (Lc 4:18-
20; Hch 2:45; Stg 1:27;1Jn 3:16-17), y de ser comunidad del Reino por la presencia del Espíritu
Santo (Hch 2:42, 44; 4:32; Ro 14:17; 15:13; 2Co 13:14), quien le imparte una diversidad de
dones (Ro 12: 6-8; 1Co 12:4-10, 28-30; Ef 4:11-12).

V. Su campo de acción es el mundo, constituido por todas las personas y su medio ambiente (Mr
1:35-38; 16:15; Jn 17:18; 20:21).

9. 13. Del Hablar en la Congregación en una Lengua que todos Entiendan

I. Creemos que al predicar, al hacer oración en público o al administrar los sacramentos, debemos
hablar en la congregación en un idioma y lenguaje que todos entiendan, respetando y valorando
la lengua de las otras culturas (1Co 14:1-40).

II. La manifestación de las lenguas como evidencia de la llenura del Espíritu Santo, no es una
prueba escritural fehaciente; porque según las Sagradas Escrituras, el hablar en lenguas es un
don del Espíritu (1Co 12:7-11, 27-31).

III. Por lo tanto, esta gracia queda reservada a la oración privada de cada creyente (Hch 2:7-12; 1Co
14:28).

9. 14. De los Sacramentos


I. Creemos que los sacramentos ordenados por Cristo son señales y signos de la gracia y de la
buena voluntad de Dios hacia nosotros (Gn 17:7-10; Mt 28:19; Ro 4:11), por medio de los
cuales vivifican, fortalecen y confirman nuestra fe en Él (1Co 10:16).

II. Deben administrarse y recibirse dignamente (Ro 2:28-29; 1Co 11:29; 1Pe 3:21).

III. El Bautismo. Es una señal exterior de la obra del Espíritu Santo en el corazón humano (1Co
12:13). Aceptamos el bautismo por inmersión y aspersión (Mr 1:9-11; Cf Mt 3:13-17 y Lc 3:21-
22; Hch 8:36-38).

1. Creemos que el bautismo con agua es un sacramento de la iglesia, ordenado por Cristo
para ser administrado a quienes han creído que Cristo es su Señor (Mt 28:19; Hch 2:41;
8:36-37).

2. Es un símbolo del nuevo pacto de gracia y significa nuestra aceptación de los beneficios
de la expiación de Cristo (Ro 6:3-4; Gál 3:27; Col 2:12; 1Pe 3:21).

3. Por medio de este sacramento el creyente declara su fe en Jesucristo como su Señor y


Salvador (Hch 18:8; 22:16).

4. Se conservará en la iglesia el bautismo de los niños que han aceptado a Cristo como su
salvador (Hch 16:33; 1Co 1:16).

V. La Cena del Señor. Es un sacramento por medio del cual el cuerpo y la sangre de Cristo son
entregados, tomados y comidos sólo de una manera espiritual y simbólica (Mt 26:26-28; Mr
14:22-24: Lc 22:19-20; 1Co 10:16-17; 11:23-26).

1. Creemos que sus beneficios solamente alcanzan a los que, con limpia conciencia,
participan con fe de los elementos materiales del pan y del vino (1Co 10:21; 11:27-30).

2. Este sacramento representa nuestra redención por medio de la sangre de Cristo y nuestra
nutrición espiritual por medio de su cuerpo (He 9:22, 25, 26,28).

9.15. De la Sanidad

I. Creemos y aceptamos la doctrina de la sanidad del cuerpo, que es un privilegio de todo hijo de
Dios, ser sanado en respuesta a la oración de fe (Is 53: 5; Mt 10:8; Lc 9:2; Hch 4:10; 1Co 12: 8-
9, 28; Stg 5:14-16; 1Pe 2:24).

II. Aceptamos la medicina como medio de gracia para sanar, para prevenir y conservar la salud (Ex
15:25-26; 2Re 20:7; Is 38:21; Jr 33:6; Ez 47:12; Ap 22:2).

9.16. Del Gobierno Civil

I. Creemos que en lo que respecta a los asuntos civiles, creemos que es deber de todo cristiano,
someterse a la autoridad justa del país donde residan (Mr 12:37; Ro 13:1-4; 1Pe 13-14), y usar
de todos los medios legítimos para promover la obediencia a las autoridades legítimamente
constituidas (Ro 13:5; Tito 3:1) y la justicia y el bienestar para todos (Is 1:17; Sof 2:3).

II. Los cristianos pueden participar del poder civil sin descuidar su buen testimonio (2 Sm 23:3-4;
Sal 2:10-12; 82:3-4; Pr 8:15-16; 29:4).

9.17. De la Venida de Jesús y la Resurrección

I. Creemos que el Reino de Dios es una realidad presente (Is 52:7; Mt 12:28; 13_44-46; Lc 11:20;
17:21) y futura (Mt 6:10; 25:31-34; Lc 22:18; 23:51).
1. Como realidad presente nos invita a construir relaciones de justicia y paz (Mt 6:33; Jn
3:3,5; Ro 14:17; 1C0 6:9-10).

2. Como realidad futura, nos invita a tener esperanza en la instauración definitiva del orden de
Dios en la historia y su consumación (Mt 25:1-13; Lc 12:35-40; Hch 14:22; 1Co 15:24-28).

II. Creemos que la certeza y regreso personal de Cristo es una inspiración para vivir santamente
(Col 3:1-4; Fil 1:21; 3:21; 1Jn 3:2), para ocuparnos celosamente en la evangelización del mundo
y para estar atentos y preparados a fin de que no nos sorprenda la venida del Señor (Mr
13:33,35; Ro 15:20-21; 1Ts 5:4-11)

III. Cuando él regrese cumplirá toda profecía hecha referente a su triunfo final y completo sobre el
mal (Mt 24:3-29; 2Ts 2:1-12).

IV. Nadie sabe cuándo vendrá el Señor (Mt 24:36; 42:51; 25:13); vendrá en cualquier momento (Lc
12:40, 46; Hch 1:9-11; 3: 19-21; He 9:28; Ap 1:7).

V. Cuando aparezca el Hijo del hombre (Mt 24:27, 30; Ap 1:7), resucitarán los muertos: los justos
y los injustos (Dn 12:2; Jn 5:28-29; Hch 24:15; Ap 22:13-15).

VI. Los justos que viven al momento de la segunda venida del Cristo, serán transformados en
cuerpos glorificados e irán a recibir al Señor juntamente con los justos resucitados (1Co 15:35-
52; 1Ts 4:13-17).

9.18. Del Juicio y el Destino Eterno

I. Creemos que las Sagradas Escrituras revelan a Dios como el Juez de toda la humanidad, que sus
juicios se basan en su omnisciencia (Gn 18:225; Hch 17: 31; Ro 2:14-16).

II. Su administración de justicia culminará en la reunión final del género humano delante de su
trono de gran majestad y poder, donde los libros serán examinados y las recompensas y castigos
finales serán administrados (Ecl 12:14; Jn 5:22, 27; 2Co 5:10; Ro 14: 10,12; Ap 20:12, 15).

III. Las Sagradas Escrituras enseñan claramente la existencia consciente y personal después de la
muerte (Lc 16:19-31).

IV. El destino final del ser humano está determinado por la gracia de Dios y la respuesta del ser
humano, la que se evidencia inevitablemente por su carácter moral que resulta de sus elecciones
libres y personales; su destino eterno no está determinado por ningún decreto arbitrario de Dios
(Ro 2:1-11).

V. El cielo con su eterna gloria y las bendiciones de la presencia de Cristo es la morada final de
aquellos que eligen la salvación que Dios provee por medio de Jesucristo (Mt 25:31-40).

VI. El infierno con su miseria eterna y separación de Dios es la morada final de quienes descuidan
aquella gran salvación (Mt 25:41-46; He 9:27).

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