372.21044
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v.86
LAEDUCACIONENLOS —s si NQVEDADES
PRIMEROS ANOS __jlEDUCATIVAS
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\Efemérides e historia
Caminos para abordar
las ciencias sociales
UAI- Localizacién Ituzaingé |
Biblioteca Pal
Efemérides ¢ historia : caminos para ..
94 - 122539
nial{Hfomdrides o historia: caminos para abordar la cienolas sociales /
Silvia Brugnon). etal)» 1a ed, ta reimp, = Ciudad Autonoma
{Je B\ono8 Aires : Cento de Publicaciones Educatvas y Material
Diddctico, 2013.
(00 p | 24x17 om. «(048 la ecucacién en fos primeros aos; 86)
BN 078.007-538.390.2
1 Fotmacién Docente, 2. Nive nila. Brugnoni, Sivia
copa
loon general: Daniel Horacio Kaplan
Goonlinacién pedagdgiea: SiviaN, Kkin
iagramaeién: Patricia Leguizarnén
‘DisoMo de portade: Analia Kaplan
Correceidn do ostio: Susana Pardo
1 adiclin, abril de 2012
* foimpresion, octubre de 2013,
#8 Novedades Educativas
niro de Publicaciones Educativas y Material Didéctico S.R.L.
Ay Gorriontes 4345 (C1195AAC) Buenos Aires - Argentina
Tol, (64 14) 4867-2020 « Fax: (54 11) 4867-0220
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fidiolonos Novedades Educativas de México S.A. de C.V.
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Guia hecho el depdsito que estabjece la Ley 11.723,
Itypres0 en Argentina » Printed in Argontina
owe peri rapeduccon pacino ft ol amacenamento et alquer, lo ranarisén ola a fomcion de eso
vo an ula oma 0 por culquler edo, sa etd o mecdnico, mediante fopia dial votes
‘dla, wl poitoprevioy exo dl eo, Su nace eat panad por lis ayes #1728 y 25.448,
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Efemérides e historia
Caminos para abordar
las ciencias sociales
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Noon
EDUCATIVASndice
Intropuccion
Capituto 1.
Poner en juego la historia. Nuevas formas que dan sentido
a los actos patrios,
‘Ménica Kac y Silvia Brugnoni
‘Capituto 2.
El dilema de ensefiar contenidos hist6ricos en el nivel inicial.
De los vendedores ambulantes y las damas antiguas a los actores
de la Revolucién de Mayo y sus intencionalidades,
Lourdes Hisaguirre, Carla Otani, Susana Bertorello y Pablo Rosales
CapituLo 3.
Encuentros y desencuentros entre los nifios y la historia argentina,
Silvia Bragnoni
‘CapiruLo 4.
El Dia de la Tradicion y el Dia del respeto por la Diversidad Cultural,
Ana Victoria Vigén Ruffa
Capiruto 5.
Un diccionario que hizo historia,
‘Marta Magarifiosntroduccion
La intencién de acercar a los nifios al conocimiento de los hechos hist6ricos es casi tan
tigua como la escuela misma, en tanto uno de los.propésitos fundacionales de la
jucacién formal ha sido la transmisién de valores relacionados con una identidad,
‘una idea de nacién, con la construccién de una historia compartida.
La manera en que esta transmision se ha realizado ha ido variando a lo largo de las.
‘décadas y, en el caso del nivel inicial, los cambios en las concepciones y los paradig-
‘mas merecen ser destacados.
‘Las formas de pensamiento de los nifios pequefios, sus concepciones sobre el tiempo
¥y sus ideas de “pasado” han justificado, a veces, la presentacién de los contenidos his-
ricos de formas estereotipadas, infantilizadas, ajenas al conflicto y a un andlisis cri
‘ico, alejando —en lugar de acercar— a los nifios del conocimiento sobre el pasado.
El desarrollo del saber didactic ha aportado nuevas miradas, ha sugerido diversas es-
‘trategias y ha cuestionado las visiones maniqueistas.
‘Muchas experiencias se vienen desplegando en ese sentido, aunque conviven todavia
‘con algunas practicas mas “tradicionales”.
En esta oportunidad, un grupo de especialistas da cuenta de sus reflexiones acerca del
trabajo con las efemérides y con los contenidos histéricos en el jardin de infantes, y
‘dos docentes relatan experiencias realizadas en diferentes contextos, en las que inten-
tan ser consecuentes con las actuales maneras de concebir la ensefianza.
En el texto “Poner en juego la Historia. Nuevas formas que dan sentido a los actos pa-
trios", Ménica Kac y Silvia Brugnoni reflexionan acerca de aquello que se ensefia y revi-
san criticamente el sentido de los actos patios, haciendo hincapié en el modo luidico
que pueden adoptar las propuestas de ensefianza.
En “El dilema de ensefiar contenidos histéricos”, Lourdes Hisaguirre, Carla Ottani, Su-
sana Bertorello y Pablo Rosales presentan una investigacién didactica en la que inda-
‘gan qué informacién pueden comprender alumnos de nivel inicial con un enfoque
problematizador, citico y explicativo. Los resultados alcanzados alientan a promover
3
eS
:La educacién en los primeros afios / 86
estrategias didacticas para que los nifios construyan representaciones més complejas
que aquellas a las que habitualmente estén expuestos.
“Encuentros y desencuentros entre los nifios y la historia argentina” es el titulo del tra-
bajo en el que Silvia Brugnoni analiza el tratamiento de una efeméride patria en la Ar-
gentina y los rituales en su ensefianza, reflexionando sobre la puesta en acto de estos
contenidos.
‘Ana Victoria Vigon Ruffa, en “El Dia de la Tradicion y el Dia del respeto por la Diversi-
dad Cultural”, y Marta Magarifios, en “Un diccionario que hizo historia", comparten ex-
periencias desarrolladas en dos jardines de infantes, en las que intentan abordar los
contenidos historicos de una manera problematizadora, critica y respetuosa de las po-
sibilidades de aprender de los nifios.Poner en juego la historia
Nuevas formas que dan sentido
a los actos patrios
Monica Kac
Silvia BrugnoniLes contenidos referidos a las efemérides y actos patrios,
dentro dei curriculo de ciencias sociales, fueron tomados
por la escuela como “mandato a cumplir”, diferencian-
dose de contenidos de otras disciplinas. Nunca fue obliga-
torio realizar ferias de ciencias naturales o exposiciones
de arte piastico. Sin embargo, en calendarios escolares y
normativas ministeriales explicitamente se mantienen las
sugerencias ante las fechas patrias mas importantes. Las
razones esgrimidas pertenecen a la conviccién de ser
consideradas fundamentales para la construccién de la
“identidad nacional” y la pertenencia a una comunidad.
Estos contenidos siempre aparecen ligados a las efeméri-
desy, en la realidad cotidiana de las instituclones, muchas
veces son las Gnicos contenidos de ciencias sociales que
se ensefian.n en los primeros afios / 86
12
Mientras algunos especialistas en estas
ciencias piensan que los lazos con el pa-
sado estan rotos, sostenemos aqui que,
en los tiempos actuales, las nuevas tec-
nologias desequilibraron la relacin con
los adultos estableciendo un didlogo
ferente con los nifios, por lo que se torna
muy importante rescatar en el aula las
relaciones entre generaciones, yel tras-
Paso de todo aquello referido a la histo-
ria en comin, desde el aqui y el ahora.
La utilizacion de la memoria histérica
como aprendizaje, haciendo participes a
los nifios de esta mirada sobre la histo-
tia, implica construir conocimiento y con-
tribuye a la formacién de seres
auténomos en la toma de decisiones.
Planteamos mirar el pasado desde una
Perspectiva integrada y transversal de la
didactica, que tenga en cuenta no sélo
las preguntas que los nifios se hacen
sobre lo que sucedié —<éPor qué a Bel-
grano se le ocurrié hacer una bandera?,
éDénde estaba San Martin cuando Bel-
grano ‘hizo el monumento”, éNo quedan
‘ds indios?~, sino también la forma en
que se pone en juego Ia historia para su
abordaje y tratamiento. Casi a modo de
juego de palabras, ‘la forma’ que ad-
quiere la planificacion de un proyecto
Pedagégico, con-forma y da sentido
(umbo 0 direccién, pero también grado
de afectacién).
Si la historia nos la cuentan de una ma-
nera lineal y cerrada, no hay hiato a tra-
vés de la cual se la pueda intervenir (de
hecho esta ha sido ‘la forma’ resultante
que la mayorla de nosotros hemos vivido
en nuestra trayectoria escolar); pero si lo
que se propone es poner en movimiento
los hechos y sucesos que hacen a la his-
toria, se generan otras condiciones de
posibilidad:
+ los referentes historicos que estén
afuera del aula y que son parte del
ambiente en el cual el nifio vive (mu-
3e0s, cine, literatura, patrimonio arqui-
tecténico) se resignifican y adquieren
una importancia antes inédita al per-
mitirle hipotetizar desde un modo mas
natural sobre los hechos ocurridos en
el pasado;
+ la vivencia de juegos tradicionales per-
mite reconstruir las historias que los
Vieron nacer;
+ las dramatizaciones, como juegos de
rol, habilitan a que la historia se vea en
su movimiento, y que los ‘vacios de
sentido’ que generan las intervencio-
nes singulares a través de la pregunta
permita ir en busca de fuentes que
ayuden a inferir y deduci.
Estas otras formas con-formaran otros
sentidos distintos a la actuacién en un
acto que repite una historia que se dice
a s{ misma ‘la Historia’, logrando consti-
tuirse en un acto de autoria de pensa-
miento en la construccién del
conocimiento. Esto es sumar a las narra
ciones una nueva manera de abordar
estos contenidos en el nivel inicial,Cuando La Historia
e siempre es vista
on otros ojos
ién cuenta Ia historia
de las efemérides?
esde los inicios de la escuela moderna,
ensefiar/contar la historia ha sido un
oderoso mecanismo que contribuyd @
mentar el Estado a partir de un dis-
© homogéneo. Hoy esa historia ofi-
que se cuenta en los libros, los
anuales y revistas especializadas, re-
ducida por las editoriales, mantiene
quella eficacia real como mecanismo
produccién e imposicién de sentidos
tilizados por Bartolomé Mitre. Es una
Storia que “puede ser medida te-
endo en cuenta que su versién ha sido
-continia siendo la que predomina en
historia oficial; es decir, la que repro-
en los textos y manuales escolares”
osta y Mosejko, 2001) ~agregamos las
evistas—, se ensefia en las aulas y se ce-
ebra en los actos patrios. La vision de
re parece ser la representacién colec-
a dominante.
9 nos referimos tnicamente a resaltar
figura de los préceres, dado que la vi-
én de Mitre no se reduce a la mera ela-
oracién de figuras ilustres como
elgrano 0 San Martin, sino que se trata
e la produccién de sentidos, del mon-
je de un dispositive que define lo visi-
ey lo enunciable como correcto y
srdadero con relacién a nuestra identi-
ad, como Nacién, en cémo se organiza
el poder y quiénes estén naturalmente
llamados a ejercerlo, dejando afuera la
posibilidad de recuperar los relatos silen-
ciados de la historia.
Esta historia fue la que se narré en la es-
cuela moderna desde sus inicios, su-
mado a cuanto marcé, a muchas
generaciones argentinas, el Colegio Na-
cional Buenos Aires, fundado por él en
1864 y los caminos tomados a partir de
alli por la ensefianza de la historia argen-
tina en nuestro pals.
El énfasis puesto en los simbalos patrios,
la reiterada repeticién del concepto de
patria a la manera de continuo recitado
© los usos de trajes, poesias, cantos, que
aparecen instituidos, nos dan la pauta de
que los doscientos afios transcurridos
desde aquellos sucesos que son plata-
forma de las efemérides patrias que se
recuerdan obligatoriamente en la es-
cuela —25 de mayo, 20 de junio, 9 de
julio, 17 de agosto— contintian siendo
los mismos de aquella historia escrita
por Bartolomé Mitre.
Pero nada mis lejos de pensar que
nuestros héroes no lo fueron, ni de decir
que nos mintieron. La historia es el re-
lato de los sucesos, asf como de su en-
cadenamiento, ocurridos en el pasado
del mundo.
Hay un conjunto de testimonios que sos-
tienen la veracidad de los hechos que se
telatan, tanto sea documentos, fuentes
varias como monumentos, objetos, me-
morias de testigos, datos cuya interpreta-
13
i14
La educacién en los primeros afios / 86
cién constituye la historia propiamente
dicha. Si hay desviaciones, cuando verifi-
camos que el historiador omite hechos,
© cuando se relatan acontecimientos
cuya veracidad es discutible, como por
ejemplo sin el apoyo documental, se da
lugar a equivocos 0 confusiones.
Cuando toda la interpretacién que rea-
liza el historiador esta teftida por su cos-
movisién ideolégica, que se inclina por
valorizar lo sucedido como favorable o
desfavorable, segin su escala de valores,
es cuando pensamos que amerita revi-
sar aquello que narramos en la escuela y
con qué objetivo; es decir, el de la mera
reproduccién de lo mismo 0 con la in-
tencién de encontrar las paradojas 0
huecos de sentido que son los que nos
van a permitir, en su busqueda, interpre-
tara cada uno desde su posibilidad.
Detrds de todo relato esta presente la
ideologia, la cual colorea lo que se dice,
y otorga mayor o menor importancia a
los hechos. Siempre las luchas sociales
se hacen presentes, lo que da cuenta de
la existencia de diversas corrientes histo-
riograficas, con concepciones contra
puestas que son las mismas que se
disputan en la politica del presente con
proyectos distintos para el futuro.
El gran engafio no consiste en que Mitre
interprete la historia desde su concep-
cién Galasso, 2006), sino que la es-
cuela intente ensefiarla como la nica y
verdadera historia, pretendiendo que no
obedece a ideologia alguna.
Hubo omisiones en la historia que nos
contaron. Voces silenciadas, otras dichas
a medias. Es necesario dar voz a distin-
tas voces y que los alumnos, en sus
construcciones sociales, se miren en dis-
tintos espejos y vayan colocando en sus
memoriales a quienes deseen.
éLa historia se puede re-visar?
Revisar la historia implica pensar en la
importancia de construir democracia y
ciudadania. Nada mejor que impulsar
esto desde los actos escolares, ya que
una auténtica democracia deberia ase-
gurar la posibilidad de confrontacién
entre las diversas corrientes, tanto en las
escuelas como en los medios de comu-
nicacién masivos; de esta manera seria
posible decidir cual de esas recteaciones
del pasado resulta para cada uno mas
veridica, més creible, y por lo tanto cua-
les de las luchas de ayer se decide res-
catar como valores que merecen ser
preservados y desarrollados en el futuro.
Revisar la historia que nos ensefiaron
implica fundamentalmente volver sobre
aquellos sucesos desde milltiples y di-
versas miradas. Pensar cudles de los as-
pectos de la narrativa histérica
enfatizaremos, si son aquellos que se
prescriben desde los inicios de la es-
cuela moderna, pensar la procedencia
de dichos textos, la eleccién de determi
nadas representaciones de la sociedad
colonial. Y en este sentido, analizar tam-
bién cudles aspectos de la narrativa es-tamos mitigando, cémo tratamos las di-
ferencias, el esclavismo, los conflictos
Bélicos, entre otros.
Deseamos insistir en estas omisiones
para pensar en la revisin de aquello
‘que nos habla del conocimiento sobre
Ie sociedad colonial, la cultura y la vida
cotidiana de nuestro pais y de América
en los inicios del siglo XIX, en el sentido
Ge la busqueda de una identidad en
‘comin, construida por todos en tiem-
pes de bicentenario. En este sentido,
snuchos trabajos nuevos proponen abor-
dajes diferentes y la aparicion de mu-
chos protagonistas silenciados de la
historia. Como docentes es necesario
buscar, re-leer y discutir la verdadera
historia todos los dias.
15
Cuando ensefiar es un acto
politico y jugar también
una politica de sentido
La educacién como acto politico
Se ensefia verdaderamente cuando, al
ofrecer determinadas ‘sefias’ acerca de
por dénde circula el conocimiento, se ac-
tiva la potencia interior de cada persona,
para que sea ella la que entienda con su
inteligencia, quiera con su deseo y sienta
con su corazén. En este sentido, la edu-
cacién es una habilitacién a la construc-
cién de la libertad, para que cada uno
pueda dar valor y credibilidad a lo que
pueda construir como conocimiento.
eLi0xs|y | oBan! ua soUogLa education én los primeros afios / 86
No basta con entender la realidad en
que nos movemos, sino que ayudar a
formar una conciencia critica es estimu-
lar transformaciones en esa realidad, y
esto precisamente es lo que hace a la
educacién un acto politico. Ensefiar es
ayudar a organizar y entender [a realidad
y la historia de esa realidad, pero para la
produccién de nuevos sentidos que per-
mitan nuevas lecturas, para cambiar,
para transformar.
Y si jugar no es otra cosa que asignar
nuevos y propios sentidos a lo que se
presenta desde una realidad externa,
épor qué no considerar al jugar como
una politica de sentido y al juego en si
mismo como un acto politico?
El juego como acto politico
La educacisn es una habilitacion a la
construccién de la libertad, y la libertad
no s6lo se construye por la capacidad de
elegir, sino también por la forma en que
se decide y por la forma en que vamos
aprendiendo a decidir.
Para saber si algo resulta valioso y le po-
demos dar estatuto propio de veracidad,
la operacién que se necesita aprender
es la de pensar, reflexionar y razonar por
cuenta propia. Cémo podrian hacerlo
os nifios si son las editoriales y los
maestros quienes cuentan ‘La Historia’?
El jugar, al asignar nuevos y propios
sentidos a lo que se presenta desde una
realidad por afuera del nifio, se trans-
forma en una politica de sentido y el
juego como dispositivo Iuidico pedagé-
gico se convierte en si mismo como un
acto politico.
No nos estamos refiriendo a la realiza-
cidn de ‘juegos didacticos’ para el apren-
dizaje, como podria ser una loteria de
asociacién con objetos y personajes de
1810, sino que nos referimos a ‘poner
en juego la construccién del conoci-
miento’, por un lado desde la articula-
cidn de las distintas logicas
intervinientes en la situacién de ense-
fianza-aprendizaje, pero también, y en el
interior de ella, como articulacién refle-
xiva entre el propio pensamiento y la
propia accién que genera poder de ac-
tuacién al instaurar sentido.
EI juego como acto politico se revela po-
litico, entonces, al tener conciencia, a tra-
vés de la reflexién, del poder de la
acci6n articulada con la palabra-pensa-
miento; poder que es poder de bits-
queda humana de lo humano, poder de
instauracién de sentido. El juego como
acto politico despliega poder para pensar
lo impensable y hacer posible lo imposi-
ble (gracias alo que la accién ligada al
pensamiento ha logrado develar).
éCudl es el acto que se pone
en ‘el acto escolar’?
Pensar no es lo mismo que razonar. La
raz6n es social, impuesta por los manda-
tos de la cultura de nuestra época; pen-
sar, en cambio, es la herramienta quenos permite preguntarnos y de esta ma-
ra desestructurar la razén establecida.
onces, si por ‘acto’ entendemos la ar-
acién de la accién con el pensa-
0 ya éste lo distinguimos de la
én, bien cabe la pregunta acerca de
idl es el acto que se pone en ‘el acto
colar’.
areciera ser que para cada fecha patria
as preguntas ya estén hechas y asi
ismo las respuestas, respuestas que
inducidas por el docente para ser di-
1s por los nifios o quizds directamente
pondidas por las maestras, para a
artir de ahi ofrecerles ‘disfrazarse’ de
iamas antiguas, sefiores con galera y
6n o vendedores de velas.
on qué pensamiento-nifio al respecto
b una transformacién social se articu-
las acciones llevadas a cabo en los
ctos escolares de la educacién inicial?
ar hacia la construccién de una
eva ciudadania con rasgos humanos
ente ala ciudadania-econémica y
ercantilista que oftece el mercado) es
ranzar en la construccién de nuevas
as de narrar y de nuevas narrativas
ara entender lo cultural, lo social, lo
diblico; ya no desde la fragmentacion
e solo pretende el sinsentido, sino re-
onociendo, si no las voces de todos
tarea imposible), al menos algunas de
voces de quienes la historia oficial no
present.
Acoger la incertidumbre como una
orma de crear y re-crear formas discur-
17
z
3
sivas de otros y propias es avanzar en la
deconstruccién de saberes simbélicos
instituidos y abrir la posibilidad de la
pregunta, mas que la busqueda ince-
sante de la respuesta ya conocida y por
lo tanto inmovilizadora.
2Desde dénde construir
nuevas estrategias?
Articulando légicas de
pensamiento.
La diddctica Iddico-grupal
Atrevernos a ensefiar a construir nuevas
formas de narrar la historia y con ello a
producir nuevos sentidos, nuevas narra-
tivas, implica también poder pensar en
nuevas concepciones didacticas.
Hasta el momento no creemos que la
educacién haya podido resolver el lugar
y la funcion del juego en la educacion
infantil. La posibilidad oscila entre ‘ense-
fiar juegos’ y ‘hacer juegos’ que traten el
contenido didactico en cuestin. Sin em-
bargo, atin no parece haberse compren-
dido que lo verdaderamente significativo
es el modo htidico que puede adquirir la
forma y contenido de una propuesta
que pretenda poner en juego el conoci-
miento y que es absolutamente distinto
a ‘hacer un juego para que aprendan’.
La didactica Itidico-grupal que aqui pro-
ponemos tiene como eje, para el disefio
de las propuestas de ensefianza, la arti-18
La edueacion en los primeros afios / 86
culacién de las distintas légicas intervi-
nientes en la situacién de ensefianza~
aprendizaje: la légica disciplinar que
contiene a los conocimientos dispuestos
para la ensefianza, la légica subjetiva
propias del aprendiente y también del
ensefiante, la légica Iidica propia del
movimiento que es deseable que se ge-
nere a partir de poner en juego el cono-
cimiento y la logica propia del campo
grupal como sostén de toda situacién de
aprendizaje.
Esta articulacion de modos de encade-
nar los razonamientos, los pensamien-
tos, las acciones y el acontecer grupal
requiere de una configuracin didactica
especial ala que denominamos: dispo-
sitivo lidico-pedagégico.
EI dispositivo lidico-pedagégico
como estrategia abierta
En primera instancia, y como enunciado
general, el dispositivo lidico-pedagdgico
es un tipo de configuracion didéctica. Es
decir, una estrategia abierta y colectiva
en funcién de la cual el docente —con
Participacién de los sujetos aprendien-
tes— piensa, selecciona, jerarquiza, orga-
niza y, en sintesis: dispone, de manera
parcial y provisoria, los elementos que la
conforman.
Su carécter ‘abierto’ hace que funcione
como un sistema que requiere de lo ex-
terno a si mismo para que sus elemen-
tos adquieran una dinamica, un
movimiento. La particularidad de este
movimiento es que opera en la esfera
de lo imaginativo-creativo, desde la di-
mensién liidica del ser humano. Esta di-
mensién, que sélo el aprendiente ser
humano logra vivenciar, es donde fo
imaginado se hace probable y posible a
través de la enseftanza y el aprendizaje.
En el dispositive ltidico-pedagogico, los
elementos que se disponen estan atra-
vesados por lineas de variacién que, a
modo de condiciones de posibilidad, de-
terminan la dinémica relacional de ellos
(0 de dichos elementos); estas son: la
linea de visibilidad y enunciacién, las li-
neas de objetivacién y subjetivacion, la
linea de fuerza 0 de poder y la linea de
fuga como linea de ruptura con el dispo-
sitivo mismo.
A ccontinuacién se podra leer como,
cuando se ponen en movimiento los dis-
tintos puntos de vista y construcciones
de sentido, hay elementos que entran en
Juego y otros que decididamente son re-
tirados; es decir, que hay cosas de las
que se podré hablar y cosas y voces que
quedaran en silencio. Lo visible y lo
dicho, lo oculto y silenciado, lo abordado
desde su complejidad y lo que no (lo es-
cindido, fragmentado y simplificado),
hacen a la linea de objetivacién, es decir,
ala construccién de ‘veracidad’. Esta
construccién se realiza en un campo que
no es otro que el que demarca la linea
de fuerza 0 poder que hace que algunos
discursos se erijan como verdades y
construyan subjetividad y otros avancenlinea de fuga en busca de otros
deros, de otras posibilidades (y dise-
para si nuevos dispositivos)..
en juego Ia historia
ssiderar el abordaje pedagégico-di-
ctico de los sucesos, hechos y perso-
‘que hicieron a nuestra historia
cional no resulta tarea sencilla de tra-
jar con nifios y nifias de tan corta
i, y mucho menos si los docentes
etendemos que los nifios y nifias en-
dan lo que nosotros mismos no po-
mos comprender a través de un
eso reflexivo (linea de objetivacién
dispositivo). Por este y otros motivos
ates ya expuestos, es que a continua-
y solo para ejemplificar nuestra
puesta, escribimos los lineamientos
erales para la planificacién de un
Dositivo Itidico-pedagégico que
ga en el juego a la historia alo
go del afio.
posibilidad de disefiar con los nifios y
una estrategia (Ididica) anual de
daje y tratamiento de la historia
como objetivos explicitos no solo
smisiOn de otras posibilidades
de qué estamos considerando
cto de las fechas patrias (y no tan
s), sino también la ensefianza de
as formas —no hegeménicas— para el
puede pensar lo que no se puede
lar © fepresentar, pero a su vez
19
nadie se puede re-presentar lo que de
alguna manera no se le ha presentado.
Esto no significa que la docente tenga
que ‘contarles’ ella directamente ‘la his-
toria’, sino que lo que seria deseable que
haga es ir ayudandolos a construir herra-
mientas que les permitan a los nifios
hacer presente las distintas historias.
Algunos ejemplos de herramientas para
la investigacién:
+ abordaje a través de los estudios fami-
liares, de la comunidad donde vive,
+ formulacién de preguntas sobre
edificios,
+ estudios de una calle, visitas, explora~
cién de objetos, reconstruccién de los
hechos, sensaciones que producen las
experiencias directas, los museos, bi-
bliotecas, comunicacién de la informa-
cién recolectada, exposiciones
relacionadas con el trabajo realizado,
relatos, mitos, poesias, y otros materia-
les grabados, historia oral.
La siguiente propuesta es una estrategia
que permite a los nifios contextualizar la
construccién de dichas herramientas en
un proyecto que para la docente es de
ensefianza y para los nifios es de juego
0, al menos, de abordaje Ividico.’ En este
sentido, la estrategia didactica (DLP) re-
quiere de un ‘hilo conductor’ que les
permita, al docente y a los nifios y nifias,
‘sostenerse’ en una trama de sentido
desarrollada desde la dimensién Iudica.
eoasty e| oBen| ua seuogEn su organizacién general, el disposi-
tivo llidico-pedagdgico se inicia con una
toma de posicidn y decision acerca de
qué se quiere priorizar, revalorizar, inda-
gar, cuestionar. Con respecto a los he-
chos, sucesos y personajes que se
encuentran involucrados en los distintos
hitos histéricos, es importante que los
docentes puedan hacer su propia revi-
sién e investigacién bibliografica. De la
misma manera, puede decidir que otros
hechos, sucesos o personajes de épocas
anteriores (aunque no tengan fecha pa-
tria adjudicada) resultarian interesantes
para darles la palabra en el proceso for-
mativo de los pequefios (linea de visibi-
lidad y enunciacién). Esto significa que
se empieza a disefiar el dispositivo to-
mando el docente una decisién politica
(linea de fuerza - linea de poder) con re-
lacién a qué tipo de nifio-futuro ciuda-
dano se quiere contribuir a formar (linea
de subjetivacion).
En el mismo sentido, el docente plani-
fica una serie de provocaciones, motiva-
ciones y/o incidentes que tienden a
involucrar al nifio y ala nifia en el di-
sefio mismo del dispositive?
Los incidentes son intervenciones que
desde el rol ensefiante se pueden hacer
como orientaciones posibles para la di-
namizacién y enriquecimiento de las si-
tuaciones de ensefianza. Pueden ser de
tipo motivacional, organizativo, cognitivo,
metodoldégico o de tipo metacognitivo.
Este momento hace a la apropiacion por
parte de los aprendientes del proyecto a
emprender, y al compromiso que les ge
nera poner en juego su palabra (son
ellos mismos los que acuerdan con el
proyecto de juego al entusiasmarse, opi-
nar, disefiar, hacet sus propuestas orga-
nizativas, etc.). Luego, un dispositivo
liidico-pedagégico se organiza en
‘nodos's que en su interrelacién le van
dando sentido, y que hacen que se dife-
rencien de la realizacién, por parte de
los nifos y nifias, de distintas propuestas
aisladas de aprendizaje a las que co-
miinmente denominamos ‘actividades’.
Cada nodo conlleva a su vez una planifi-
cacién (abierta y reorganizandose cons-
tantemente) en el interior de si mismo y,
en relacién con esto, teniendo en cuenta
que excede a los limites de este trabajo
el detalle exhaustivo de la planificacion
completa del dispositivo Itidico-pedagé-
gico, ofrecemos aqui sdlo los lineamnien-
tos generales para un posible disefio y
planificacion inicial y previsora*Titulo: “Las historias que no cuenta la historia”
Sintesis del hilo conductor’. :
En lineas generales, se propone que juntos, los nifios y nifias con su docente, y a
modo de iniciacién a la investigacién, tomen aquellos hechos y sucesos, como asi
también a determinadas personas/voces que de una u otra forma hacen a Ia his-
toria c identidad de nuestro pais, pero que no forman parte del modo habitual en
que se abordan las efemérides.
Las efemérides clegidas por la historia oficial serdn los disparadores para recordar
en las escuelas, pero desde al la propuesta seré “poner en juego la historia”, fa-
voreciendo una paulatina iniciacién a la construccién de una mirada propia acerca
de lo acontecido en el pasado. El modo de abordaje se disefia desde la articulacién
de las légicas intervinientes ya nombradas, las cuales operan cn la selecci6n y puesta
en tratamiento de los contenidos, y permiten a los nifios, como asi también a los
docentes, ir apropiandose de la historia desde la dimensién liidica del conocimiento
y como miembros de una sociedad plural ¢ inclusiva.
* Inicio del proyecto.
La docente les cuenta a los nifios y niiias de la sala que ha visto un programa de
TV cn el que se cuenta que “los soldados que cruzaron la cordillera de los Andes
con San Martin en realidad no eran soldados y que muchos de ellos ni siquiera ha-
bian nacido en este pais”. En su didlogo fluido y siempre problematizador, la do-
cente, para iniciar un proyecto, se pregunta en voz alta:
“;Cudntas cosms no sabemos acerca de lo que pasé en aguella época, acerca de quiitnes
eran los que vivian ack y cémo vivian? Tampoco snbemos todo lo que pash ni como
fueron realmente las cosas, porque seguramente los que escriben los libros no cuentan
‘miss que lo que ellos snismos quieren contar, gno les parece?, zo acaso cuando a ustedes
les pasan cosas y alguien les pregunta le cuentan todo...?
‘202814 B| Bon] ue ouogLa educacién en los primeros afios / 86
* Posible incidente motivacional
Docente: ;Ya sé, se me ocurrié una idea! ;Nosotros podréamos convertirnos en los in
vestigadores de ‘as cosas que mucho no se cuenzan!
° Posibles incidentes organizativos
Docente: ;Cémo podriamos evar adelante nuestra Snvestigacién’? sY qué podria~
‘mos hacer con todo lo gue investiguemos? 2Y si jugamos n que somos ninios y nifas de
esas épocas que investigamos y [nego jugamos lo que investigamos o hacemos ‘cosas? de
esas Epocas? 51 si vamos filmando y sacamos fotos de lo que investigamos y representa
mosen el taller de dramarizaciones? ssi al final juntamos todas las filmaciones y foros
yas ponemos en un DVD y cada uno se lo leva a casa y le cuenta a su familia ‘esas
cosas de las que mucho no se sabe? Las familias seguro que también tendrin después
algo para preguntar gno les parece?
Linea de accién
a) Inicio
= Planteo de incidentes motivacionales que van permitiendo a docente y nifios en-
contrarse en un proyecto comin.
= Establecimiento de un acuerdo grupal (inicial) acerca de lo que se va a investi-
gar, el cémo y la forma concreta que se le dard al resultado de la investigacién.
= Establecimiento de los distintos nodos del proyecto y especificacién de las po-
sibles categorias de investigacién® (ver a continuacién en cada sintesis descrip-
tiva de cada nodo). En este paso, la participacién real y concreta de los nifios y
nifas es ms o menos ‘alta segiin varios condicionantes, entre ellos: el entu-
siasmo que la docente puede transmitir, la edad de los nifios y nifias, la expe-
riencia que tienen 0 no en trabajar desde lo grupal, los recursos que se
implementan, los materiales que se presentan, el tiempo que disponen...
— Scleccién general” de fuentes de informacién (algunas serin sugeridas por la do-
cente para que los nifios y nifias se vayan abriendo a nuevas posibilidades no tra-
dicionales, otras podran ser propuestas por otras docentes, nifios o familiares).
~ Organizacién general del proyecto por nodos.b) Desarrollo de cada nodo
— Biisqueda, estudio y revisién por parte del docente de los motivos que funda-
‘mentan la conmemoracién.
— Formulacién de un incidente motivacional especifico que organice, a modo de
sub-hilo conductor, el desarrollo de la investigacién.
— Investigacion en sit
«# Iineas de accién que llevan adelante los nifios y nifias con la docente. Ej.: en-
trevistas, andlisis de peliculas, andlisis de imagenes, debate sobre historias
narradas;
« claboracién por parte de la docente de posibles incidentes cognitivos a los
nits y nifias que les permita ir construyendo sentido.
~ Registro parcial de las investigaciones que se vayan haciendo.
= Produccién final del nodo.
* Produccién final como cierre del proyecto
Gicrre
# Sintesis de lo realizado.
+ Evaluacién del proceso.
# ‘Muestra presentacién del DVD a las dems salas del jardin’ (‘la muestra’ co-
rresponde a este proyecto particular).
* Recurso organizador general.
El calendario de la sala® tiene marcadas las fechas patrias, esto permite a los nifios
y nifias anticipar ‘el festejo/acto’ de ellas y planificar con la docente los distintos
nodos con anterioridad.
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La educacién en los primeros affos / 86
Distintas posibilidades para
el establecimiento de los
nodos del dispositivo DLP
y la organizacién de
su desarrollo interno
Nuestra propuesta es partir desde la or-
ganizaci6n de las efemérides mismas
que marca el calendario escolar, ya sea
que se trabajen todas o —por los moti-
vos que cada institucion y docente con-
sideren— se seleccionen algunas. De
una u otra forma, la propuesta se carac-
teriza y define por /a apertura a incluir
otras miradas y voces desde las cuales
ir construyendo otros sentidos.
Por ejemplo:
+ Partir de lo que desde lo familiar-cul-
tural se sabe y provocar una re-visién
(un volver a mirar) desde la participa-
cidn en la situacién de ensefianza-
aprendizaje de otras voces implicadas,
tanto del pasado, a través de: leyen-
das, historias, documentos; como
desde aquellas voces que atin hoy
perviven: descendientes, edificios, ob-
jetos, y otros.
+ Partir de los juegos, costumbres, can-
ciones, cuentos y relatos que hacian
los nifios 0 que los tenfan como prota-
gonistas, recrear el sentido que éstos
transmiten (y los nifios interpretan) y
trabajar como proyecto el recrear tam-
bién el escenario que les da contexto
de significaci6n.
+ Partir de la mirada de las criadas y la
telacién con sus ‘amas’, o de los gau-
chos con los ‘indios’, o de los negros
esclavos con sus ‘amos’, o de las mul-
tiples relaciones que se puedan esta-
blecer.
Partir de las distintas construcciones
histéricas que atin perviven e interro-
gatlas a partir de lo que ellas como
‘textos’ nos pueden decir.
Partir de la vida cotidiana de los ‘hé-
toes’, desde sus habitos, sus alegrias,
sus hazafas, sus penas o miserias y
tratar de inferir los motivos que los lle-
varon a luchar por sus causas.
+ Partir de la multiplicidad de los actores
sociales de cada época y sus diferen-
tes posicionamientos frente a los he-
chos 0 sucesos.
* Otros: las mujeres de la historia, los
nifios de la historia, etcétera.
A efectos de ejemplificar la propuesta, fi-
nalizamos este capitulo con un cuadro
que desarrolla algunas organizaciones
posibles para los distintos nodos.srpisjo
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En la tradicién escolar no ha sido usual
que se favorecieran los espacios para
poner en juego la historia; tal vez han
sido mas las veces en que la historia
misma nos puso en juego. Sélo a sabien-
das de la existencia pasada y presente
de otros escenarios es que pudimos re-
cuperar nuestra democracia y empezar a
construir quizas una sociedad algo mas
inclusiva, Se necesita ayudar a formar
nuevas y muchas generaciones capaces
de construir sentido y la tarea comienza
en la educacién inicial.
Hacer de la educacién una practica poll-
tica es reconocer en el juego la estrategia
por excelencia para poder formar sujetos
libres, capaces de tomar decisiones , tal
vez sea este el acto escolar que las insti-
tuciones pueden realizar para recordar
criticamente, para abrirles paso a los
otros que no son otros que nosotros mis-
mos reconocidos en nuestra alteridad.
Hemos intentado aportar no solo a una
teflexién de tipo conceptual acerca de
aquello que ensefiamos, sino también a
la revision critica de las formas que con-
forman y dan sentido a los actos patrios
en la educacién infantil, haciendo hinca-
pié en el modo ltidico que pueden
adoptar las propuestas de ensefianza
contextualizadas en un dispositivo
La puesta en juego ha terminado, el acto
ha llegado a su fin.
Notas
1. Hablamos de un abordaje Kidico cuando el pro-
yecto que se pone en juego, como nexo articu-
lador entre los nifios y nifas y su docente, tiene
rmisterio, aventura, intiga e incertidumbre, pro-
vvoca desatio y por sobre todo los nifios y nines,
lo pueden ‘asir o ‘aprehender’ porque esta di
sefiado desde su légica de pensamiento.
2. Ver ejemplo a continuacion en el desarrollo del
dispositivo lidico-pedagogico que ofrecemos.
3. Lamamos ‘nodo’ al espacio 0 punto en el que
confluyen otros espacios que comparten sus
rismas caracteristicas y que a su vez también
son nodos. La particularidad de los nodos es
que se relacionan entre si de manera no jerar-
quica y que juntos conforman una red, en este
aso una red de sentido dentro del proyecto.
4, Todo dispositivo liidico-pedagégico comienza
con el disefio de una planificacion inicial que
permite prever una disposicion primaria de los
distintos elementos y componentes de! disposi-
tivo y que luego en la marcha se iré enrique-
ciendo y complejizando, requiriendo por lo
tanto uno y otro reajuste de la planifcacién
misma.
5. Este hilo conductor se plantea para dar cohe-
rencia al tratamiento de hechos, sucesos y per-
sonajes que hacen a la construccién de la
identidad nacional durante todo el afto. El hilo
conductor se plantea a inicio y se va enrique
ciendo, complejizando y resignificando a lo
largo y ancho de todo el DLP.
6. Las categorias de investigaci6n se proponen de
‘manera tentativa, ya que es deseable que la
misma investigacién vaya abriendo posibilidades.
7. En esta primera etapa se hace una primera se~
leccién de fuentes de informacién, luego a me-
dida que avanza y se complejiza el proyecto se
van incorporando mas.
8. Se refiere al Calendario Escolar Unico que con
normativa precisa llega desde el ME a los jardi-
nes de infantes.
Biouiocraria
Gicerchia, Ricardo (1998), Historia de la vida pri-
vada en fa Argentina, Buenos Aires, Troquel.
Costa, R. y Mosejko, D. (2001), £1 discurso como
préctica. Lugares desde donde se escribe la
historia, Rosario, Homo Sapiens.
Galasso, Norberto (2006), La larga lucha de los ar-
‘gentinos. Y cémo la cuentan las diversas co-
rrientes historiogréficas, Buenos Aires, Del
Pensamiento Nacional
NAP (2005), Miicleas de aprendizajes priortarios,
‘Argentina, Ministerio de Educacion de la Nacién,
Montes, Graciela (2006), El Golpe, Buenos Aires,
Pagina 12. Disponible en: http://www.
imaginaria.com.ar/17/8/el-golpe-htm
zqicasiy 2] oBonf us suoLa educacién en los primeros afios / 86
38
Anexo
Ejemplos de textos que el docente puede utilizar, ya sea como
incidentes motivacionales 0 cognitivos
Para el 20 de junio y/o 9 de julio
“Los trabajadores del campo, mestizos en su mayoria, visten de calzoncillo, chiripd,
Poncho, faja, camisa de lino o algodén, chaleco de paiio oscuro, calzado de bota de
potro con Ia punta cortada para que los dedos queden libres y puedan ponerse en
el estribo, sombrero de paja o de panza de burro, Llevan el cabello largo, trenzado
© con coleta. Uno de los peores insultos a un hombre de campo es cortarle la trenza
0 coleta. Las mujeres visten una camisa de mangas largas de algodén o lanilla, un
rebozo y una falda larga. Los pies generalmente van descalzos. El pelo largo, gene-
ralmente trenzado y sujeto con una cinta o peineta.”
NAP, 2004, 65-67.
Niiios y nifias en la sociedad colonial
“En los tiempos de Ia colonia no estaba bien visto que las mujeres de la elite ama-
‘mantaran a los bebés. Por eso lo hacian las esclavas. Se las llamaba “amas de leche”.
También eran sus nifieras. Se ocupaban de cuidarlos hasta que cumplian los siete u
ocho aitos.”
NAP, 2004, 65-67
“Las nifias de las familias de la elite de la Buenos Aires virreinal solian pasar la
‘mayor parte del tiempo en sus grandes casas de la ciudad, entre costuras, bordados,
zurcidos y asistencia a misas. Los fines de semana dejaban la casa de la ciudad para
icon sus padres a sus quintas y estancias. Por lo general, crecian mimadas por la
servidumbre de la casa. Los padres no eran muy carifiosos con sus hijos. Ademds,
estos trataban a sus padres de ‘usted’”
NAP, 2004, 65-67“En los tiempos coloniales los nifios, sobre todo si eran pobres, empezaban a traba-
jar desde muy chicos. La infancia duraba muy poco tiempo. A los 8 0 9 aiios era
comtin que empezaran a ayudar a sus padres en los trabajos.”
NAP, 2004
“En la vieja casa de dofia Francisca Lépez funcionaba una escuela y a ella concu-
rrian varones y mujeres pertenecientes a las familias ‘decentes’. Concurrian niftas
desde cinco afios y nifios varones hasta quince, separados en dos salas. Cada uno
flevaba de su casa una silla de pafa muy ordinaria; también muchas nifias se sen-
taban en el suelo, sobre una estera.
Ese era todo el amoblamiento. Para escribir habia un tintero y una mesa donde es-
cribian los varones primero y después las nifias. Habla una mesita con un nicho de
Ia Virgen donde se decia el bendito a la entrada y a la salida. Habia un solo libro:
el Catecismo. Habia algunos pardos que ensefiaban la musica y el piano; este era
e! solo adorno para las nifias.”
NAP, 2004
Comidas
maiz tiemo, zapallo, papas, zanahorias, tomates, arroz, pimientos. Mezcolanza sen-
cilla, noble, generosa. Plato espariol convertido en simbolo de la cultura culinaria
nacional.”
: puchero: resumen de todo lo que se tiene a mano: carne de res, espigas de
Cicerchia, 1998, Ly,
Las viviendas
“Entremos en una casa de ‘clase media’ urbana, testimonio de la tendencia: un ay
central alrededor del cual se disponen, una a continuacién de otra -y a veces co-
municadas entre si, las habitaciones. Las que dan al frente, constituyen el espacio
social: living, comedor ‘de visitas’ y ventanas a Ia calle desde donde espiar, contro-
lar y vincularse con vecinos y paseantes. A los lados, uno o dos dormitorios para los
padres, otro para el-o a lo sumo dos- hijo, y uno mds para huéspedes ocasionales,
un solo cuarto de bario y el comedor de ‘diario’; al fondo, la cocina y los cuartos
para el servicio.”
Cicerchia, 1998, 60
eqioasty e] oBanf ua souogLa educacién en los pi
Para mirar las clases sociales
“Ninguna ciudad del mundo puede ostentar tan abigarrado concurso de gentes; es
tan grande la variedad de los rostros, que acaba uno por dudar de que la especie
humana proceda de un tronco comén. La tez olivécea de! espariol, ef cutis cetrino
del francés y el rojizo del inglés, alternan con fisonomias indias, tértaras, judias y
negras.”
Mac Cann, William (1998), “Viaje a caballo por las provincias argentinas”,
en Ricardo Cicerchia, Historia de la Vida Privada en la Argentina.
Datos de fas autoras
Monica Kac es profesora en Ciencias de la
Educacién y profesora de Educaci6n Inicial.
Profesora de los trayectos de la practica, Pe-
dagogia y Problematicas de la Educacién Ini
cial (institutos de formacién docente de la
ciudad de Rosario). Tiene a su cargo el Semi-
nario de Tiempo Libre en la Licenciatura de
Educacién Fisica (UNR). Docente en ejercicio
del nivel inicial y directora pedagégica del
Centro de Formacién Docente RED
LUDICA/ROSARIO.
Ce.: [email protected]
Silvia Brugnoni es profesora de Nivel Inici
profesora de Historia y Geografla, licenciada
en Educacién (Universidad Nacional de Quil-
mes). Diplomado y especialista en Ciencias
Sociales y Practicas escolares en contexto
(FLACSO). Magister en Ciencias Sociales con
orientacién en Educacién (FLACSO). Profe-
sora en la formacién docente, carrera de Pro-
fesorado de Nivel Inicial en la ciudad de
Rosario, escuelas Normales Superiores N° 1 y
2. Jefa de la Carrera de Historia ISP N° 62 de
San José de la Esquina.
Cex [email protected]CapiTuLo 2
El dilema de ensefar
contenidos histéricos
en el nivel inicial
De los vendedores ambulantes y
las damas antiguas a los actores
de la Revolucioén de Mayo
y sus intencionalidades
Lourdes Hisaguirre
Carla Ottani
Susana Bertorello
Pablo RosalesLa educacién en los primeros afios / 85
“Para qué sirve mirar lo que no se
puede cambiar.”
Andrés Rivera
Las efemérides y
la ensefianza de Ia historia
Trabajar exclusivamente con efemérides
para ensefiar historia, as{ como rechazar
de plano el tratamiento de las efeméri-
des y su relacién con la historia escolar,
conduce a reduccionismos y malentendi-
dos que en nada resuelven los proble-
mas presentes en la practica de la
ensefianza. Aun cuando pueda discutirse
la prescripcién politica, es oportuno re-
cordar que, para el Estado nacional y
para algunas jurisdicciones, las efeméri-
des estan incluidas como contenido en el
curriculo prescripto de ciencias sociales
de nivel inicial y primario, sefialando la
necesidad de estudiar aquellos hitos que
jalonan la historia de la construccién y
organizacién del Estado nacional (Rosa-
les, 2005).
Carretero (2007) sefiala que la historia
escolar ha sido pensada de manera ex-
cluyente, como puesta al servicio de ob-
jetivos socio-identitarios, o al servicio de
Objetivos cognitivo-disciplinares. Los pri-
meros apuntan a la formacion de una
identidad nacional, acorde con el man-
dato politico de los origenes del sistema
educativo y su rol en la construccién del
arco de solidaridades simbélicas necesa-
rias para construir una nacién (Serulni-
coff, 1998; Carretero y Kriger, 2010). A
este propésito ha contribuido tradicio-
nalmente la celebracién de las efeméri-
des nacionales y los rituales escolares
que las acompafian. Por otro lado, casi
con exclusividad entre sus especialistas,
la ensefianza de la historia es vista como
una oportunidad para transmitir conteni-
dos disciplinares con el fin de formar
para un pensar critico acerca de la socie-
dad, incluyendo su dimensién histérica
(Carretero y Kriger, 2010).
Una primera cuestién que nos plantea-
mos, al emprender la experiencia de en-
sefianza e investigacién que
comunicamos en este trabajo, fue escla-
recer si era posible concebir sin dicoto-
mias una ensefianza de la historia con
propésitos politico-sociales y con propé-
sitos de transmisién de conocimientos
disciplinares. En las formulaciones de di-
dactas como Aisenberg (1998), Serulni-
coff (1998) y tantos mas, advertimos
que defender la ensefianza de conteni-
dos no puede suponer neutralidad al-
guna, puesto que todo proyecto
educativo conlleva necesariamente un
Proyecto politico. Por tanto, la presencia
de un proyecto ideolégico en la ense-
fianza de la historia excede con creces el
problema de la presencia o no de las
efemérides en el curriculo. Como contra-
Partida, el respeto por simbolos y perso-
nalidades historicas, el conmoverse con
la busqueda de mejores condiciones de
vida y con la superacién de situaciones
de desigualdad e injusticia, con la vida
cotidiana de la gente comtin y sus condi-
ciones sociales, no tiene por qué estar
teftido con la transmision de conoci-