LA CONFESIÓN
La confesión es un abrazo entre nosotros, los hombres, que hemos escogido pecar, que somos conscientes
de lo que hicimos, que libremente hemos decidido salirnos un poco del camino, con el Dios que Cristo
nos presenta, un Dios de amor, de perdón, de cariño, un Dios que es nuestro Padre, y que nos pide volver
a Él.
¿Cómo se da el perdón de los pecados y quién nos perdona?
El perdón de los pecados se da a través de la penitencia o confesión, con un confesor, que intercede por
Dios para escucharnos y darnos el perdón, pero en realidad el único que puede perdonar nuestros pecados
es Cristo, no estará allí físicamente, pero, en el momento de la confesión es Él quien nos perdona.
¿Qué recibimos con la confesión?
Recibimos la gracia de Dios nuevamente. Restauramos nuestra amistad con Dios y nos da la fuerza para
luchar contra aquellas cosas que nos tienten a pecar o a perder nuestra amistad con el Señor.
IMPORTANCIA DE LA CONFESIÓN
A veces nos da miedo o vergüenza confesar los errores que hemos cometido, que lastiman y dañan
nuestra amistad y relación con Dios, pero, debemos entender que la confesión es un sacramento
importantísimo para revertir estos efectos que el pecado trae consigo. Cuando pedimos perdón
fortalecemos nuestra fe y nuestra fortaleza para luchar contra el pecado y contra las ocasiones que nos
tienten a pecar, además confesarnos con más frecuencia nos hace tomar confianza con el Señor y esto
conlleva a que nuestra amistad con Él sea más fuerte lo cual nos ayudará a alejarnos de aquello que nos
aleje de Dios.
¿Está mal caer en el pecado?
No, porque somos seres humanos con el pecado en nuestro ser, lo cual nos hace caer, lo importante es
arrepentirnos realmente y luchar contra esa tentación. Lo que está verdaderamente mal es permitirnos
seguir cayendo en el pecado sabiendo que está mal y que este nos aleja de Dios.
¿Cuántas cosas hacen falta para confesarse bien?
Para podernos confesar correctamente hacen falta 5 cosas:
1. Examen de conciencia: son una serie de preguntas que nos hacen reflexionar sobre nuestras
acciones desde la última vez que nos confesamos, para así de esta manera saber que vamos a
decirle a nuestro confesor y que no se quede nada por contar.
2. Dolor de haber pecado: al confesarnos debemos sentir verdadero arrepentimiento de nuestros
actos para que entonces la confesión sea verdadera. El verdadero arrepentimiento es el que nos
lleva a querer recuperar nuestra gracia. Hay dos clases de dolor: el de contrición o por amor y el
de atrición o por temor.
3. Propósito de la enmienda: el propósito de la enmienda es proponernos firmemente no volver a
caer en el pecado.
4. Decir los pecados al confesor: después de haber reflexionado sobre nuestros actos y querer pedir
perdón, debemos reconocerlos ante el confesor, que es el padre. Recordemos que no debemos
guardarnos ningún pecado, sentirnos avergonzados por algo que hicimos es natural pero el padre
no te juzgará, estará allí para darte ánimos de continuar y para darte consejos de como continuar
en el camino de Dios.
5. Cumplir la penitencia: el confesor al final de la confesión nos pedirá que recemos el acto de
contrición y nos pondrá una penitencia, que puede ser cualquier oración que el confesor considere
conveniente.