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Platón vs. Marx: Filosofías Opuestas

El documento compara las filosofías de Platón y Marx. Mientras Platón veía la realidad como un reino de ideas inmutables y jerárquicas, Marx argumentaba que la estructura económica determina la conciencia y la historia, y promovía el cambio social a través de la lucha de clases. Ambos autores proponían modelos sociales ideales, pero Platón buscaba restaurar el orden pasado y Marx eliminar las desigualdades a través de la dinámica del cambio histórico.

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Platón vs. Marx: Filosofías Opuestas

El documento compara las filosofías de Platón y Marx. Mientras Platón veía la realidad como un reino de ideas inmutables y jerárquicas, Marx argumentaba que la estructura económica determina la conciencia y la historia, y promovía el cambio social a través de la lucha de clases. Ambos autores proponían modelos sociales ideales, pero Platón buscaba restaurar el orden pasado y Marx eliminar las desigualdades a través de la dinámica del cambio histórico.

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Autor: Miguel Herreros

IES Alhaken II, Córdoba

COMPARACIÓN CON PLATÓN


Podríamos comparar a Platón con Nietzsche, Marx y Ortega y Gasset.
• Nietzsche. La filosofía de este autor es claramente una profunda critica a la de
Platón (a su ontología o concepción de la realidad, a su teoría de las Ideas, a su
teoría del conocimiento, etc.).
• Marx.
• Ortega.

PLATON-MARX
Un autor radicalmente opuesto a Platón es Marx, aunque ambos compartieran una profunda
“vocación política” y un destacado interés por analizar los problemas sociales de sus
respectivas épocas históricas.
Para Marx, el elemento determinante de la historia es la estructura económica de la
sociedad. Todo lo demás es una sombra o reflejo de ella (la ciencia, religión, derecho, etc.)
Para el materialismo histórico de Marx, es la vida material la que produce la conciencia y
no al revés, como mantuvieron la mayoría de los filósofos anteriores. Marx se opone al
papel tradicional que la filosofía ha jugado como elemento propio de la superestructura
ideológica: justificar y ocultar las condiciones materiales en la que viven los seres humanos.
Por ello, su propuesta filosófica pretende ser practica, revolucionaria, pues la “pura teoría”
no tiene ninguna incidencia en la vida concreta de los seres humanos.
Marx nos ha advertido del carácter estrictamente material en el que se desarrolla la vida
humana, que no puede entenderse de modo abstracto, sino siempre en el marco de unas
determinadas relaciones de “producción material y social de la vida”, las cuales pueden
variar históricamente dado el carácter inevitablemente contradictorio de las fuerzas
productivas en las que se polarizan. Y ello es así porque, para Marx, la naturaleza y el
mundo social están ahí para ser transformadas por un ser humano que, por esencia, es
actividad, trabajo, dimensión de la realidad humana que no tenían en cuenta ni las
explicaciones puramente idealistas (como era el caso de la filosofía de Platón y Hegel) ni el
“materialismo clásico”, que, para Marx, es una explicación teórica asimismo estéril pues
describe la realidad en términos materiales pero no se preocupa por transformar esa misma
realidad.
Así pues, el hombre esta en medio de una realidad, rodeado de una naturaleza que no
únicamente es “contemplada”, sino también transformada, y es en esta transformación
donde se expresa la verdadera esencia del hombre. A través del concepto de praxis
(actividad humana que transforma las cosas) Marx intenta superar la tensión de un
idealismo demasiado alejado de las cosas y de un materialismo demasiado apegado a las
mismas. Su intención ultima es ampliar el punto de vista de un materialismo demasiado
rígido y rebajar las “alas” al idealismo: solo mediante un planteamiento dinámico podemos
entender al hombre en relación con las cosas.
Como consecuencia de esta tesis, las ideas de los hombres ya no constituyen una esfera
autónoma y directriz de la vida humana, sino que están estrechamente ligadas a las
condiciones materiales de cada ser humano, especialmente al trabajo que realiza el hombre
dentro de la sociedad y al lugar que ocupa dentro de la misma. Además, estas condiciones
materiales están regidas por la dialéctica y por su carácter histórico (conceptos que, siendo
heredados de Hegel, son transformados por Marx): la situación actual es solo una mas de
las muchas que se han dado a lo largo de la historia (no debe ser interpretada, por tanto,
como una verdad eterna) y puede interpretarse además como la negación de una
configuración anterior que dará lugar a otra nueva, en la que se superaran algunas de las
contradicciones presentes.
Así pues, el “materialismo histórico”, que es como se denomina a la propuesta de Marx, no
es sino un instrumento de análisis de la realidad y de la historia, es decir, es tanto una teoría
científica sobre la historia como un análisis, hecho desde la óptica de las relaciones
materiales y económicas, de los rasgos peculiares del modo de producción capitalista,
análisis cuyo fin ultimo no es otro que el de mostrar sus propias contradicciones y el modo
efectivo de superarlo. Por ello, puede ser entendido como una teoría sobre tres fenómenos
humanos estrechamente interconectados: la economía, la sociedad y la historia. En estas
tres dimensiones de la vida humana existe una misma clave explicativa y un mismo motor:
la contradicción y la lucha de clases. Según Marx, el ser humano extrae de la naturaleza
los bienes que necesita para subsistir, pero no es completamente autosuficiente, por lo que
se asocia con otros individuos (sociedad) para satisfacer sus necesidades vitales. Esto
genera un modelo de relaciones económicas, una división social del trabajo y una forma
determinada de reparto de la riqueza producida. Para Marx, las personas de una sociedad
piensan de forma diferente según el sistema productivo que tengan, es decir, un
determinado sistema productivo condiciona la forma de ser y pensar de estas. Una sociedad
es un organismo vivo y por tanto sometido a cambios, y hay que verla como algo que
evoluciona históricamente. En la estructura de cualquier sociedad señala dos aspectos
importantes:
- una infraestructura económica, base de la sociedad, constituida por las fuerzas
productivas (trabajadores, empresarios, herramientas, etc.) que intervienen en la
producción y por las relaciones que se establecen entre ellas.
- una superestructura jurídica, política e ideológica que configura la conciencia de una
sociedad.
Para Marx, la filosofía platónica es una tirana muestra de ideología, en el sentido negativo
que este término adquiere en la propuesta de Marx. La conciencia, las ideas, son un
producto social y, por ello, tienen un papel secundario en cualquier sociedad. Si aparecen
en primer plano es porque son uno de los instrumentos que la clase dominante utiliza para
justificar y ocultar las condiciones materiales de vida de los hombres en esa sociedad.
Además, la filosofía platónica aspira a una sociedad cerrada, estática, en la que el cambio
social no se produzca y en la que cada hombre asuma su position social como un hecho
natural e inmutable.
Marx propone todo lo contrario, que los hombres adquieran “conciencia de clase” con el fin
de promover cambios profundos. El modelo social de Marx se fundamenta en el dinamismo
y el cambio social diferente al estatismo propuesto por Platón. El modelo social de Platón
es, además, un modelo jerarquizado, pues no todas las funciones sociales tienen la misma
importancia. Platón aspira a que cada ser humano, a través de un adecuado proceso
educativo que ponga de relieve sus aptitudes naturales para una u otra función social, se
inserte en cada clase social y realice adecuadamente la función que le corresponda. Solo
cuando cada uno cumple con tal función, la sociedad humana refleja el orden natural e
inmutable de las Ideas.
En ambos autores las inquietudes sociales y políticas tienen distinta concreción: Platón
añora el orden social de épocas pasadas de la cultura griega, su utopía no supone sino la
regresión a un orden anterior que la historia ha alterado; Marx, por el contrario, siendo

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consciente del carácter dinámico e histórico de las sociedades humanas, aspira a una
sociedad que elimine los conflictos, que anule sus abismales diferencias. Así pues, la utopía
platónica identifica justicia con orden y armonía, mientras que la marxiana identifica justicia
con igualdad.
No obstante, encontramos en ambos autores un aliento común: el deseo de una sociedad
ideal que, una vez alcanzada, supondría la perfección y la felicidad humana. ¡Así pues,
aunque partan desde presupuestos teóricos y momentos históricos diferentes, ambos
autores reaccionan contra la estructura de las sociedades de su tiempo y ambos
comparten también la convicción de que es posible cambiar al ser humano y la sociedad
en la que este vive. De este modo, el modelo platónico de una ciudad organizada, donde
todos contribuyen al bienestar colectivo, que se convertiría en una ciudad ideal, “utopía
platónica”, se podría asimilar con “el paraíso marxista”, alcanzado tras la superación del
modo de producción capitalista.

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