El caso bajo análisis, ADOPCION INTERNACIONAL.
IV.1. Los hechos del caso
La señora P. N. C. solicita ante los tribunales argentinos (Rosario, Provincia de Santa Fe) el
reconocimiento de una adopción conferida en Puerto Príncipe, República de Haití. Juntamente a ello, y de
conformidad con las normativas argentinas, solicita la conversión a la adopción plena.
Con fecha 26 de abril de 2012 el juez de Paz del Tribunal de la Comuna de la Croix-des-Bouquets, Dr.
Jean Bello Donisssaint, en ejercicio de sus funciones y ostentando competencia por ser el Estado del
domicilio de los menores dispuso la adopción de los niños M. S. C y M. V. C., la cual fue aprobada por el
Ministerio Público foráneo y, al mismo tiempo, contaba con el consentimiento escrito tanto de la madre
biológica —la Sra. V. S.— como del padre biológico de uno de ellos.
Por su parte, el Tribunal Civil de la Croix-des-Bouquets con fecha 16/01/2013 homologó el acta de
adopción de los menores, autorizando a agregar los nombres y apellidos de la adoptante, emitiéndose los
pasaportes respectivos para que puedan todos viajar a nuestro país.
IV.2. La resolución judicial
La jueza Dra. Valeria Vittori, a cargo del Tribunal Colegiado de Familia de la 7ª Nominación de Rosario,
debe decidir si corresponde proceder con el reconocimiento de la adopción internacional, por un
adoptante domiciliado en la Argentina sobre dos adoptados domiciliados en el extranjero, dictada en Haití
para que se proceda con su inscripción en el Registro Civil y Capacidad de las Personas. Al mismo
tiempo, la magistrada debe evaluar si corresponde la conversión de la figura de adopción simple a los
efectos de una adopción plena.
Luego de un correcto y desmenuzado control de los requisitos impuestos por el art. 269 del Cód. Proc.
Civ. y Com. Santa Fe (ley 5531), la magistrada resuelve reconocer los efectos de las sentencias
extranjeras de adopción de ambos menores juntamente con su conversión en adopción plena ordenando
la correspondiente comunicación a la Dirección del Registro Civil y Capacidad de las Personas para su
toma de razón y ordenar la inscripción de las adopciones plenas.
Llega a este razonamiento luego de concluir que se han cumplido todas las exigencias legales conforme a
normas vigentes en Haití, Estado donde los menores tenían su domicilio al momento de otorgarse la
adopción respetándose el control de competencia. Junto al cumplimiento de todas las exigencias
formales, se comprueba que en el caso se contó con una sentencia emitida por el juez de Paz de Croix-
des-Bouquets, quien otorgó la adopción de los niños por considerar que existen motivos justos y ventajas
reales para los adoptados, requisitos fundamentales para la ley haitiana.
V. Palabras finales
El primero de los aciertos de la magistrada consiste en el respeto de la jerarquía de las fuentes. Este
razonamiento no debe pasar desapercibido, sobre todo cuando es aún bastante frecuente la errónea
aplicación —o el olvido— de los tratados internacionales, o bien su deficiente interpretación en las
sentencias de nuestros tribunales. La Constitución Nacional, luego de la reforma de 1994, es clara al
respecto y ello no fue obviado por la jueza: la aplicación del Cód. Proc. Civ. y Com. de la Provincia se
aplica por cuanto entre Haití y la Argentina no existe ningún tratado bilateral o multilateral en la materia.
El debido respeto del interés superior del niño, como criterio rector al momento de reconocer y
proporcionar efectos locales a una sentencia extranjera, se traduce como una obligación por parte de los
magistrados de indagar —con cuidado, sumo cuidado— en el fondo de aquella. Nunca olvidando y
siempre respetando el tipo de jurisdicción que se pide, no se está ante la valoración de si corresponde
hacer lugar o no a la adopción sino que estamos en el contexto de una típica instancia de cooperación y
adentrarse en la profundidad del fondo del asunto debe ser limitada y con la mira siempre atenta en
respetar aquel principio rector.
Este justo equilibrio, precisamente, se percibe en la sentencia que hemos analizado.
Más allá del análisis de este fallo, es importante destacar el paso adelante que la Argentina daría si
aceptara ratificar los convenios internacionales vigentes en el ámbito internacional, que brindaran un
marco de seguridad jurídica a las adopciones internacionales y evitan el riesgo tan temido por nuestro
país en relación con el tráfico internacional de niños. En especial, sería oportuna la ratificación del
Convenio de La Haya de 1993 relativo a la Protección del Niño y a la Cooperación en materia de
Adopción Internacional. En sus ya más veinte años de vigencia (entró en vigor el 1º de mayo de 1995) ha
demostrado cumplir con muchos de sus objetivos y la Conferencia de La Haya de Derecho Internacional
Privado se ocupa periódicamente de mejorar su funcionamiento práctico. El éxito de este importante
Convenio lo expresan las 98 ratificaciones/ adhesiones que tiene a la fecha, incluyendo a todos los países
latinoamericanos, con los que compartimos vicisitudes similares en relación a la situación de la niñez. Es
hora, entonces, de preguntarnos seriamente: ¿los errados son esos 98 Estados de todos los continentes
o será que la posición equivocada frente a la regulación de las adopciones internacionales es la de
nuestro país?
Cita: AR/DOC/2670/2017