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Prehistoria de la Península Ibérica

Este documento resume la historia de la Península Ibérica desde la aparición del primer homínido hasta la invasión musulmana en el siglo VIII. Explica que los primeros habitantes llegaron desde África hace 1.2 millones de años y analiza las culturas del Paleolítico, Neolítico y Edad de los Metales. También describe las influencias de las civilizaciones fenicias, griegas y romanas en la costa mediterránea y la unificación política parcial lograda por los pueblos godos antes de la invasión

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Prehistoria de la Península Ibérica

Este documento resume la historia de la Península Ibérica desde la aparición del primer homínido hasta la invasión musulmana en el siglo VIII. Explica que los primeros habitantes llegaron desde África hace 1.2 millones de años y analiza las culturas del Paleolítico, Neolítico y Edad de los Metales. También describe las influencias de las civilizaciones fenicias, griegas y romanas en la costa mediterránea y la unificación política parcial lograda por los pueblos godos antes de la invasión

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1º Bachillerato

Historia de España

Unidad 1

Prehistoria e Historia
Antigua
En esta unidad estudiaremos
la historia de la Península Ibérica
desde la aparición del primer ho-
mínido hasta la invasión musul-
mana en el siglo VIII.

El mapa de Estrabón (64


a.C.- 24 d.C.), geógrafo e histo-
riador griego nacido en Amasia
(Turquía), ofrece una de las más
antiguas representaciones de la
Península Ibérica en la que se
perciben dos de los rasgos que
marcan su historia.

El primero, su individualidad y
unidad geográfica definida por los
mares y por la línea divisoria de
los Pirineos, que favorecerá a la
larga su unión política. El segun-
do, su situación de puente entre
dos continentes y dos mares, que
la convertirá en lugar de paso y
Mapa de Estrabón. (Wikimedia Commons) de encuentro de civilizaciones di-
versas. Las peculiaridades histó-
ricas y el papel de Iberia en esta
primera y larga etapa de su histo-
ria pueden entenderse a partir de
este primitivo documento gráfico.

En el norte peninsular, los


cambios climáticos originados
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

desde la última glaciación harán que la población paleolítica


habite las zonas frías de la Cordillera Cantábrica, para despla-
zarse después hasta las cálidas del Levante español.

También desde el norte y por tierra llegarán las culturas in-


doeuropeas y, mucho más tarde, los pueblos godos que darán
los primeros pasos para la unificación peninsular.

La costa este mediterránea recibirá pronto las influencias cul-


turales del periodo Neolítico y de la Edad de los Metales, si bien
la búsqueda del estaño, mineral necesario para la metalurgia
del bronce, llevará a los comerciantes más allá del estrecho de
Gibraltar, hasta el Atlántico norte europeo. Con todo, la fuerte
influencia de las civilizaciones del Próximo Oriente, de Grecia y
de Roma en el Levante español, se explica por la pertenencia
común de todos estos pueblos al ámbito marítimo del Mediterrá-
neo que, significativamente, acabará llamándose Mare Nostrum.

Por el sur, desde Gibraltar, entrarán los musulmanes y con


ellos la influencia de Oriente en el continente europeo. Por eso,
nuestra Edad Media será diferente a la del resto de Europa.

Finalmente, el oeste peninsular será el punto de partida de


las incursiones por el Atlántico, que culminarán con el descubri-
miento de América.

2
Unidad 3 Arte bizantino, prerrománico e hispanomusulman

Índice
1. El Paleolítico. Los primeros pobladores de la Pe-
nínsula2
1.1. El proceso de hominización. Los orígenes del hombre2
1.2. El Paleolítico2
1.3. El Mesolítico6

2. El Neolítico y las primeras Edades del Metal9


2.1. El Neolítico9
2.2. La Edad de los Metales11

3. La Edad del Hierro. Los pueblos prerro- manos y


las colonizaciones mediterráneas15
3.1. Culturas indoeuropeas del norte peninsular y costa at-
lántica15
3.2. Culturas mediterráneas: colonizaciones de fenicios y
griegos16

4. La Hispania romana y su legado20


4.1. Cartago20
4.2. Roma21
5. El reino visigodo31
5.1. Las invasiones de suevos, vándalos y alanos31
Unidad 3 Arte bizantino, prerrománico e hispanomusulman

CRONOLOGÍA (1200000 A.c. - 711)


1.200.000 a. C. Primeros restos humanos en la Península Ibérica
Inferior. (1.200.000 a.C. hasta el
100.000 a.C.)
1.200.000 Medio. (desde el 100.000 al 35.000 a.C.)
PALEOLÍTICO
a. C. Superior. (desde el 35.000 al 10.000
a.C.)

10.000 a.C. MESOLÍTICO


V a IV Mil. NEOLÍTICO
a. C.

Cultura Megalítica. Los Milla-

(3000 a.C)
res.
Bron- Cobre Cultura del vaso campanifor-
me
Edad de los Metales

Las Motillas. (2300-1700 a.C.)


III Milenio a
El Argar. (1700-1200 a.C.)
Siglo III
ce

a. C.
Invasiones indoeuropeas
por el norte: mundo céltico y
celtibérico (s. XI-III a.C.) Co-
(s. XII-VIII

lonizaciones mediterráneas:
Fenicios: Tartessos. (s. XII-VI
Hierro

a.C.) Griegos: mundo ibérico.


(s. VII-III a.C.)
Etapa republicana: conquistas. (206-
206 a.C. 19 a.C.)
HISPANIA ROMA-
476 d. C. Etapa imperial: organización. (19 a.C.-
NA
476 d.C. )

Entrada de los pueblos bárbaros:


(409)
409 Entrada de los Godos: (415)
REINO VISIGO-
711 Primer monarca godo independiente
DO
de Roma: Amalarico
(510-534)
Fin del reino visigodo: (711)
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

1. El Paleolítico. Los
primeros pobladores de la
Península

1.1. El proceso de hominización.


Los orígenes del hombre
El primer problema de nuestra historia es el del origen de sus
primeros habitantes. Se sabe que procedían de África, donde se
inició la evolución hace cinco millones de años, y que unos gru-
pos de la especie Homo ergaster (hombre trabajador) salieron
de aquel continente hacia Asia y Europa. El primero de ellos,
Homo erectus, habitó exclusivamente Asia, en contra de lo que
se creyó en un principio. Pero no se conocía la filiación de los que
poblarían Europa.

En la Sima de los Huesos de Atapuerca (Burgos) se descu-


brieron restos del Homo heidelbergensis, con

Localización de Atapuerca 300.000 años de antigüedad, del que descendería el hom-


Fuente: http://www.museoevolu- bre de Neanderthal. Pero el gran hallazgo ocurrió también en
cionhumana.com/es/cayac Atapuerca, en la Sima del Elefante. Se trataba de un individuo
con una antigüedad de 1.200.000 años, mayor que la del Homo
erectus y de una rama evolutiva distinta, que estaba emparen-
tado también con el Homo sapiens del que descendemos direc-
tamente. Este nuevo individuo fue llamado Homo antecessor y
sería un eslabón entre el Homo ergaster y las especies Neander-
thal y Sapiens, que habitarían el Paleolítico europeo y español.
Esta nueva especie de Atapuerca, retrotraería la presencia admi-
tida en Europa del género Homo, (el más directo antecedente del
ser humano) en más de medio millón de años.

Otro problema, sin solucionar, sería el de la desaparición del


hombre de Neanderthal para dejar paso al Homo sapiens, sien-
do éstas dos ramas distintas del Homo antecessor.

1.2. El Paleolítico
Es el primer periodo en el que se divide la historia del hom-
bre sobre la tierra. Sus márgenes temporales estarían entre los
primeros vestigios constatables (algo más de un millón de años
según los descubrimientos de la Sima del Elefante) y el 10.000
a.C.

2
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

Se trata de una larga etapa definida por una economía de-


predadora que condiciona la forma de vida de estos hombres
cuya evolución craneana e intelectual es paralela a sus logros en
cada uno de los ámbitos siguientes:

● Economía. Es depredadora, es decir, basada en la obten-


ción de los recursos que la naturaleza ofrece pero sin que el
hombre los transforme ni se interese por reponerlos. La activi-
dad humana se reduce a la recolección de frutos silvestres, a la
caza y a la pesca.

La tecnología es, por tanto, mínima y poco especializada: ha-


chas de mano, bifaces, raederas –de hueso, madera y piedra;
esta última más abundante entre los restos por ser la más du-
radera– con las que el hombre trabaja y se defiende. No existe
especialización en el trabajo.

● Sociedad. La población, muy escasa por los insuficientes


recursos alimenticios que proporciona su exigua economía, esta-
ría formada por grupos de 15 o 20 personas. Este número sería
suficiente para ayudarse en las tareas y defenderse; estaría limi-
tado por la cantidad de comida necesaria para su subsistencia.

Los grupos no están jerarquizados ni socialmente, puesto que


la igualdad entre sus miembros deriva de la cohesión que exige
el trabajo en común –en concreto la caza de animales grandes y
peligrosos–, ni económicamente, por la imposibilidad de acumu-
lar el producto de su trabajo.

● Hábitat. Son nómadas, cuyo modo de vida está ligado


siempre a la economía depredadora, puesto que se hace ne-
cesario ir en busca de nuevos productos del campo cuando se
acaban los existentes y se debe perseguir a los animales para
cazarlos allá donde ellos suelan comer y beber.

No hay, por tanto, asentamientos humanos permanentes y


las cuevas, peligrosas por los animales que las habitan, solo se
utilizan como refugios provisionales.

● Política. No existe organización política alguna porque


esta es innecesaria donde no hay jerarquización social ni eco-
nómica. Las comunidades son inestables y tienen como único
objetivo la subsistencia. En ciertas ocasiones, el más diestro en
alguna actividad puede dirigir o coordinar temporalmente al gru-
po, lo que constituye el antecedente remoto de la organización
Útiles paleolíticos. Con el paso del
Paleolítico inferior al superior, los política. Es posible que al final del Paleolítico apareciera una
útiles van siendo cada vez más cierta jerarquía.
pequeños y especializados. (Wiki-
media Commons)
● Cultura. Sus manifestaciones artísticas se reducen a
las pinturas, dibujos, grabados y pequeñas esculturas con que
adornan sus utensilios de caza o las paredes de las cuevas. Los
motivos utilizados son las figuras de animales (el hombre no se
representa normalmente) y algunos otros signos geométricos de

3
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

difícil interpretación. Algunos historiadores del arte consideran


que la finalidad de estas pinturas y grabados no es estética, sino
pragmática, y en algunos casos mágica, es decir, se harían para
conseguir una mayor efectividad en la caza de los animales que
representan.

En épocas ya tardías aparecen ritos relacionados con la


muerte, en los que se puede percibir una idea de trascendencia
o de preocupación por el más allá.

ETAPAS. El Paleolítico se divide tradicionalmente en tres


grandes periodos delimitados por la evolución del hombre en
cada uno de los aspectos generales señalados en el punto an-
terior:

● Paleolítico inferior (desde la aparición del primer homo,


hasta el 100.000 a.C.). Ocupa temporalmente el periodo inter-
glaciar entre las glaciaciones de Mindel y Riss, cuyo clima era
más frío y más húmedo que el actual. El Homo antecessor habita
estas tierras. En este periodo encontramos abundantes fósiles
humanos en Atapuerca, y más tarde, vestigios de cazadores de
grandes animales, sobre todo elefantes, en Torralba y Ambrona
(Soria). Los utensilios de caza son muy toscos y poco especiali-
zados.

● Paleolítico medio (desde el 100.000 al 35.000 a.C.). En


él transcu-
rrieron par-
te de las
glaciacio-
nes de Riss
y Würm, y
su periodo
intergla-
ciar. Se tra-
ta de una
época de
clima muy
variado y
en ocasio-
nes muy
frío. Apare-
cen, suce-
sivamente,
el Homo
neander-
thalensis
Yacimientos arqueológicos
Fuente: https://iessonferrerdgh1e07.blogspot.com.es/2011/02/la-peninsula-iberica-hasta-la.html y el Homo
sapiens –
dos ramas
distintas del antecessor–, la primera de las cuales acabará por
desaparecer, quizás por su menor nivel intelectual y técnico.

4
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

La recolección y la caza de grandes animales ocupa la acti-


vidad diaria de estos homos. Pero ahora el instrumental lítico
–cuchillos, buriles, raspadores, etc.– es más especializado y de
materiales variados, como madera y hueso. Hay que señalar la
aparición del arco, un instrumento muy complejo para la época,
que permitirá la caza a cierta distancia (de él nos quedan exclu-
sivamente las puntas de flecha pedunculadas, por ser estas de
piedra).

Además, usan las cuevas o los abrigos cada vez con mayor
frecuencia, y utilizan el fuego para vivir y defenderse de los ani-
males, y para cocinar los alimentos. Estos cambios hacen crecer
la población al aumentar sus recursos alimenticios y frenar su
mortalidad.

El desarrollo técnico traería aparejado otro de tipo intelectual,


que se observa en los enterramientos: la presencia de ciertos ri-
tos, ofrendas, posiciones especiales del cadáver, amputaciones
de miembros –pies, cabeza etc.–, se interpreta como manifesta-
ción de creencias en la vida de ultratumba.

● Paleolítico superior (desde el 35.000 al 10.000 a.C.).


Transcurre durante la cuarta glaciación, la Würm, con sus difí-
ciles condiciones climáticas a las que tendrá que sobrevivir el
hombre paleolítico. El Homo sapiens prevalece en la Península.
Sus utensilios están más diversificados y son más variados en
sus formas y en sus materiales. Punzones, agujas, anzuelos, ar-
pones de piedra y hueso, se unen a las tradicionales puntas de
flecha, hachuelas, raederas, cuchillos, cada vez de tamaño más
pequeño y de utilización más específica.

Los primeros pasos hacia la especialización en el trabajo se


Bastón de mando de la Cueva del
Castillo. Santander. hacen evidentes. La alimentación es cada vez más rica y varia-
(Wikimedia Commons) da. La forma de vida sigue siendo nómada, porque la caza de
grandes animales glaciares obligaba a perseguirlos a los lugares
donde bebían, o a los cortados, donde se les forzaba a precipi-
tarse.

Las cuevas y las cabañas se utilizan cada vez más asidua-


mente. Se podría hablar de una cierta jerarquización social si los
llamados bastones de mando (bastones de hueso, perforados)
tuvieran realmente esa función, discutida por algunos arqueólo-
gos. El desarrollo intelectual y la mayor complejidad mental de
estos pueblos se refleja en sus pinturas y esculturas, así como
en sus formas de enterramiento, cada vez más complejas, como
lo demuestran sus ritos y ajuares funerarios. El arte de esta épo-
ca merece tratamiento aparte.

EL ARTE PALEOLÍTICO. Su manifestación más relevante es el


conjunto de grabados y pinturas que se encuentra en las cuevas
de la zona cantábrica, que, por otro lado, forman parte de una
gran área que abarca el norte de la Península y el sur de Francia.
Destacan Altamira y el Castillo (Cantabria), Tito Bustillo y el Pin-

5
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

dal (Asturias) o Santimamiñe (País Vasco). Dichas


cuevas, a veces en lugares de difícil acceso y visibi-
lidad, contienen representaciones de animales pro-
pios del periodo glaciar: bisontes, ciervos, caballos,
toros, elefantes, osos, hipopótamos o rinocerontes.

En la pintura se utiliza la policromía de colores


naturales, ocres, negros, rojos, etc., y a veces se re-
marcan los contornos de los animales con un buril o
se aprovechan los abombamientos de la roca para
conseguir mayor realismo en la figura. Los animales
están aislados, no forman conjuntos, y son de un
realismo y naturalismo sorprendentes, con actitu-
des que solo un cazador podría haber observado.
Bisonte de la cueva de Altamira. Santander. (Wikimedia
Commons)
Una de las interpretaciones posibles de la fun-
ción de esta pintura es que tuviera carácter mágico
y que sobre ella se hicieran ritos propiciatorios para la caza (a
veces los animales tienen manos pintadas sobre ellos –símbolo
de posesión–, flechas, o están golpeados voluntariamente).

1.3. El Mesolítico
Es el periodo de transición en el que se inician los cambios
hacia la gran revolución neolítica, que estudiaremos a continua-
ción. Las glaciaciones desaparecen y la climatología se asemeja
cada vez más a la actual. Con las nuevas condiciones ambienta-
les, la flora y la fauna cambian y el hombre busca nuevas fuentes
de subsistencia. La sequía lo fuerza a cambiar hábitos de vida, a
trabajar más en grupo y en actividades nuevas y más especiali-
zadas para complementar la escasez de alimentos impuesta por
el clima, pues los animales y la vegetación son ahora escasos y
de menor tamaño.

En sus pinturas aparecen ciervos, cabras, conejos, anima-


les de pequeño tamaño y escenas de recolección de miel. Su
utillaje es de pequeñas dimensiones (microlitos). Los diferentes
pueblos mesolíticos se localizan en las costas cantábrica, atlán-
tica y mediterránea. Siguen siendo nómadas aunque algunas de
sus actividades económicas les permiten, cada vez más, asenta-
mientos permanentes. Este difícil periodo de cambio económico
lo fue también de cambio mental y cultural, como lo confirman
las pinturas de sus abrigos.

EL ARTE MESOLÍTICO

El arte rupestre de esta época, localizado fundamentalmen-


te en el Levante peninsular, relata una forma de vida distinta a
la paleolítica. No aparece pintado en cuevas, sino en pequeños
abrigos o concavidades de la roca, a cielo abierto y a la vista de
todos. Ahora se trata de grandes conjuntos de animales y perso-
nas que forman escenas de caza, de recolección, y algunas otras

6
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

con rituales de interpretación más compleja. Son pinturas mono-


cromas, que huyen del naturalismo pero buscan la expresividad
y el realismo a través de la esquematización.

Constituyen un documento gráfico excep-


cional que nos habla de colectividades mucho
mayores, que trabajan en común en actividades
más sedentarias, que cazan otro tipo de ani-
males, semejantes a los que hoy habitan en la
costa levantina, y que celebran así sus actos de
comunidad.

La finalidad mágica ha desaparecido y el ex-


presionismo pictórico les permite reflejar mejor
sus instantáneas vitales. Los abrigos más famo-
Pintura del levante peninsular. Cogull (Lleida). Mujeres que
sos los encontramos en Valltorta (Castellón), en
danzan en torno a un varón desnudo. (Wikimedia Commons) Cogull (Lérida), y en Alpera y Minateda (Albace-
te).

ACTIVIDADES

1. ¿Por qué fue importante el hallazgo del Homo antecessor en Atapuerca?

2. ¿Qué caracterizó a la economía depredadora del Paleolítico, y cómo incidió en su hábitat?

3. Haz un esquema comparativo de la pintura paleolítica y de la mesolítica.

4. ¿Por qué cambió el modo de vida de los habitantes de la Península en el Mesolítico?

7
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

RECUERDA

●● El Paleolítico fue una prolongada etapa en la que el hombre tuvo que luchar contra la
naturaleza y subsistir a pesar de los radicales cambios climáticos. Como resultado de su expe-
riencia vital, los periodos históricos fueron cada vez más cortos y sus logros más ricos.

●● En toda la etapa imperó la economía depredadora. Pero gracias al mínimo avance de la


tecnología, sus habitantes pudieron obtener más productos, aumentar su población y tener un
dominio mayor del territorio.

●● El Paleolítico superior, pese a lo extremo de sus condiciones climáticas, es el periodo


más fructífero, material y artísticamente. Al acabar las glaciaciones, el hombre estará preparado
para cambiar radicalmente su modo de vida.

●● En el Mesolítico encontramos formas de comportamiento social que adelantan la gran


revolución productora del Neolítico.

●● El semisedentarismo de esos pueblos solo se explica por el grado de evolución económi-


ca al que habían llegado.

●● El paso del naturalismo a la esquematización en las manifestaciones artísticas mesolí-


ticas pone de relieve la mayor complejidad del pensamiento humano: las imágenes van dando
paso a los conceptos.

8
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

2. El Neolítico y las primeras


Edades del Metal

2.1. El Neolítico
En torno al IX milenio a.C. se produce en el Oriente Próximo
la primera gran revolución de la humanidad que transforma al
hombre de depredador en produc-
tor. Sus aspectos más llamativos
son la transformación de la caza
en actividad ganadera, y la de la
recolección de frutos en agricultu-
ra. A partir de esto, cualquier otra
tarea se planteará como un hecho
productivo complementario de es-
tas dos nuevas actividades.

Los descubrimientos se preci-


pitan, quizá por la necesidad de
alimentar a una población en cre-
cimiento continuo, dentro de unas
condiciones climáticas adversas
–más secas–, derivadas de la
desaparición del glaciarismo. Los
grandes animales se extinguen
El neolítico peninsular y la vegetación disminuye por la
Fuente: http://juanbascon.blogspot.com.es/2012_04_01_archive.html
escasez de las precipitaciones. El
hombre neolítico, a partir de la ob-
servación de animales y plantas,
pretende reproducirlos para ase-
gurarse el alimento. Lo consigue
antes con los animales en cautividad (ganadería) y más tarde
logra el cultivo de las plantas (agricultura).

Estos hallazgos transformaron radicalmente los modos de


vida de las poblaciones a las que llegaron. Desde el Oriente
Próximo esos modos de vida se transmitieron lentamente por
la costa sur europea del Mediterráneo y llegaron a España en
torno al V milenio a.C.. Su primera zona de expansión será la
propia costa mediterránea hasta Andalucía, cuyas condiciones
climáticas eran más favorables para estos cultivos, y desde allí
penetrará hacia el interior.

La nueva sociedad neolítica se caracteriza, pues, por las


transformaciones que se producen en los siguientes ámbitos:

9
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

● Economía. La ganadería y la agricultura se imponen como


nuevas actividades productivas, de las que posteriormente de-
rivarán formas artesanales complementarias de ambas, y el
trueque de productos como primitiva forma de
comercio.

Ahora es posible dedicarse a una actividad


cualquiera, pues ya no es necesario que cada
persona recolecte, cace o pesque para poder
subsistir. La tecnología evoluciona rápidamente y
surgen numerosos artesanos que construyen nue-
vos utensilios como hoces, picos, rejas de arado,
molinos de mano para el cereal… dedicados a la
agricultura o a otras actividades. La evolución tec-
nológica es rápida porque la mejora de los uten-
silios permite un mayor rendimiento en el trabajo.
Los utensilios de piedra se pulimentan.

Cerámica neolítica y concha con la que se decora Cerámica neolítica y concha con la que se de-
–cardium edule–. (Wikimedia Commons)
cora –cardium edule–. (Wikimedia Commons)

Además, el producto obtenido pasa a ser del artesano y nace


así la propiedad privada. La producción aumenta espectacular-
mente y surge la necesidad de guardar los excedentes de los
productos. Los primeros cestos de mimbre, recubiertos de barro
para impermeabilizarlos, sugieren la invención de la cerámica,
que se hace a mano (sin torno) y se decora con impresiones de
pequeñas conchas marinas (cerámica cardial), como se hacía
en las costas orientales del Mediterráneo (Siria y Líbano). El te-
jido desbanca a las pieles a la hora de fabricar la vestimenta.

● Sociedad. La población aumenta a medida que los alimen-


tos abundan, y se dedica a diversas actividades que demanda
la nueva situación económica. La especialización en el trabajo,
cuyo fruto pasa a ser individual y privado, diferencia a los indi-
viduos en función de la cantidad de excedentes que hayan sido
capaces de acumular, o sea de su riqueza. Surge con ello el ori-
gen de la diferenciación humana en clases sociales.

● Hábitat. La población se ve obligada a sedentarizarse,


porque sus actividades económicas se lo imponen.

Aparecen los primeros poblados en el fondo de los valles y


junto a los ríos, porque son necesarios para la agricultura y para
la ganadería. Consisten en meras aglomeraciones de cabañas
sin orden establecido en las que vivirán los artesanos y donde
se intercambiarán los primeros excedentes.

● Política. La complejidad de la nueva vida hace necesario


un orden jerárquico que organice la colectividad.

Las primeras fórmulas de poder político son difíciles de pre-


cisar, aunque la diferenciación económica y social acabará por

10
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

imponer a unas clases sobre otras y por colocar a sus represen-


tantes en las jerarquías más altas.

● Cultura. Algunos especialistas consideran que habría que


situar las pinturas mesolíticas del Levante español, estudiadas
anteriormente, más bien en época neolítica. Sin entrar en estas
discusiones, no resulta fácil separar cronológicamente a los pue-
blos levantinos mesolíticos de los neolíticos y, probablemente,
los abrigos donde encontramos sus pinturas habrían sido utili-
zados por las gentes de ambos periodos a lo largo del tiempo.

Además, junto a las pinturas realistas comentadas, aparece


una serie de dibujos, a veces muy geométricos, con un grado
de abstracción mucho mayor y de más difícil explicación, que
podrían ser neolíticos, puesto que son semejantes a la pintura
esquemática, monocroma y sencilla de líneas que se observa en
algunas cerámicas que corresponden a esta nueva época. Esta
pintura, aparentemente menos perfecta por ser más abstracta,
pero que pretende transmitir símbolos en vez de imágenes, su-
pone una complejidad mental atribuible exclusivamente al hom-
bre neolítico.

2.2. La Edad de los Metales


Una serie de culturas ligadas al Neolítico, que introducen el
metal como materia prima para fabricar sus utensilios, llega a
la Península desde el III milenio a.C.. Ya en época neolítica, se
golpeaba y se le daba forma al cobre, primer metal utilizado,
porque era maleable. Pero solo cuando este metal se encuentra
fundido, e incluso aleado, se empieza a hablar de la Edad de los
Metales.

Estas técnicas de fundición vienen por mar, una vez más des-
de Oriente Próximo, y se desarrollan en la Península debido a la
riqueza de sus minas, en especial de cobre y de estaño –este
último más raro, e imprescindible para fabricar el bronce–. En
lugar de hablar de pueblos del metal, hay que pensar que serían
los propios pueblos neolíticos los que se especializarían en la
metalurgia y desarrollarían su técnica.

Además experimentarían otros cambios: jerarquización de


sus sociedades, fortificación de sus poblados –porque el metal
les procura armas mejores y los convierte en pueblos guerre-
ros– y manifestaciones culturales propias. A continuación des-
tacamos cronológicamente sus etapas más importantes:
Menhir de Champ-Dolent
Fuente: https://en.wikipedia.org/
wiki/Menhir_de_Champ-Dolent ● Edad del Cobre (3000–2000 a.C.). Se corresponde cro-
nológicamente con la expansión de la cultura megalítica por las
costas mediterráneas occidentales y atlánticas. El megalitismo
consiste en construcciones de grandes piedras, con diferentes
usos, aunque relacionados todos ellos con ritos funerarios. Sus
ejemplos más relevantes son: el dolmen, o gran tumba colecti-

11
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

va, que tiene una cámara funeraria a la que se llega, a veces,


por un corredor (dolmen de corredor) y que puede estar cubierto
con un montículo de tierra y piedras; el menhir, o gran piedra
vertical hincada en el suelo, que representaría al difunto y que
deriva en alineamiento cuando varios de ellos se encuentran en
fila; y el cromlech, o círculo de menhires y trilitos, más difícil de
interpretar, aunque pudo ser santuario o lugar de observación
del firmamento.

Esta cultura no está relacionada con ningún pueblo ni civili-


Dolmen de Menga. Antequera. zación concreta, sino que acompaña a todas aquellas que han
(Wikimedia Commons)
superado la revolución neolítica y presentan un alto grado de
desarrollo técnico y mental. Las dos culturas peninsulares de la
Edad del Cobre son:

○ Los Millares (Almería). Se extiende desde Murcia hasta


Lisboa. Su población vive en poblados fortificados, domina
las técnicas de fundición del cobre y entierra a sus jerarcas
en dólmenes de corredor, con ricos ajuares. La construcción
de estos dólmenes solo se explica por unas poderosas jerar-
quías sociales y por una agricultura muy desarrollada, con
excedentes de producción y de población, que proporcionan
la mano de obra para poder construir estos grandes monu-
mentos.

○ El vaso campaniforme. Se caracteriza por fabricar un


recipiente de cerámica con forma de campana invertida, de-
corado con incisiones geométricas en forma de dientes de
sierra y rellenas con pasta blanca. Se trata de un objeto de
lujo que no es específico de una cultura ya que, encontrado
en tumbas suntuarias de ajuares ricos, se halla diseminado
por gran parte de Europa, lo que hace dudar de su origen.

○ Este hecho demuestra claramente la importancia del


comercio europeo durante el tercer y segundo milenio a.C. En
la Península lo encontramos en Cataluña, en torno a Lisboa
y en los valles del Duero, del Tajo y del Guadalquivir, general-
Vaso campaniforme. Objeto aso-
ciado al megalitismo, propio de mente asociado con la cultura megalítica.
sociedades ricas, jerarquizadas y
viajeras. (Wikimedia Commons)

● Edad del Bronce (2300–1200 a.C.). El descubrimiento de


la aleación del cobre y del estaño, que permite crear utensilios
más duros y variados, da un nuevo impulso a las civilizaciones
del metal. Su origen parece estar, de nuevo, en el Oriente Próxi-
mo, y nos llega por el norte del Mediterráneo. Los poblados de
esta época se fortifican, sus sociedades se jerarquizan algo más,
y su carácter guerrero se manifiesta en la cantidad y calidad de
sus armas. El tráfico comercial entre el oriente y el occidente del
Mediterráneo aumenta, pues la Península Ibérica tiene muchos
metales, sobre todo estaño, imprescindible para la nueva alea-
ción.

12
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

Pero la ruta del estaño no acaba en las costas mediterráneas,


sino que continúa hasta Gran Bretaña, y hace escala en Galicia,
donde influirá en sus poblaciones neolíticas. Las ideas también
se transmiten junto con las mercancías, por lo que la costa esta-
rá siempre culturalmente por encima del resto de la Península.
Las culturas representativas de este periodo en el ámbito medi-
terráneo son:

○ Las Motillas. Es la más primitiva, se encuentra en el inte-


rior peninsular (gran parte de Castilla–La Mancha) y ofrece to-
dos los rasgos propios del Bronce.

Enterramiento por in- ○ El Argar (Almeria) (1700–1200 a.C.). Se extiende por las
humación del periodo ar- costas de Murcia y del sureste andaluz. Es el llamado Bronce
gárico pleno. Se trata de una civilización urbana con poblados organi-
zados por medio de calles rudimentarias. Su nivel tecnológico es
El cadáver se presenta en
posición fetal, con un ajuar ri-
grande, como se aprecia en la variedad y calidad de sus instru-
tual compuesto por armas, ob- mentos de bronce utilizados en la agricultura y en la guerra, en
jetos de decoración personal la calidad de su cerámica, en sus abundantes telares, etc. Por
(collares, sortijas, brazaletes otra parte, en los enterramientos colocan el cadáver en posición
etc) y en algún caso una diade- fetal dentro de urnas o en vasijas, y el ajuar ritual que lo acompa-
ma, símbolo de poder. También
contiene alimentos y una copa ña (armas, ofrendas, y alimentos) parece destinado a la vida de
para beber. Las urnas están en- ultratumba, lo que sugiere que su religiosidad es más compleja
terradas en el suelo de la propia que la de los pueblos anteriores.
vivienda, a cuyos habitantes al-
gunos autores les atribuyen la
creencia en la vida de ultratum-
○ El Bronce balear (finales del segundo milenio–mediados
ba. (Wikimedia Commons) del primer milenio). Se da en Mallorca y Menorca y es una etapa
caracterizada por tres monumentos singulares. En Menorca en-
contramos las navetas, o enterramientos dolménicos con forma
de naves invertidas y las taulas, piedras horizontales puestas
sobre otras verticales, y rodeadas por un recinto de piedras. En
Mallorca y en Menorca, los talayots, o atalayas defensivas, ya del
primer milenio, que dan el nombre de culturas talayóticas a toda
la etapa. Son culturas del bronce en unas islas que no tienen
estaño, lo que pone de manifiesto su actividad comercial con
otras zonas.

Fuera del ámbito mediterráneo, se desarrollan otras culturas:

● La cultura de los castros, situada en Galicia, se caracte-


riza por poblados fortificados y casas circulares. Está ligada al
comercio del estaño con Gran Bretaña por ser el noroeste penin-
sular el lugar donde recalaban los barcos.

● Las culturas de ámbito indoeuropeo que empiezan a in-


troducirse por los Pirineos procedentes del centro de Europa per-
miten distinguir dos en el tiempo: las llamadas de los campos de
Talayot de Artá. Mallorca. (Wiki- túmulos, que entran por el Pirineo occidental y se extienden por
media Commons) la submeseta norte, y las de los campos de urnas, que lo hacen
por el Pirineo central y oriental y llegan hasta el valle del Ebro.
Ambas pertenecen a pueblos del Bronce, con las características
propias de todos ellos, pero que introducen en la Península el
rito de la incineración como modo de enterramiento, en cistas de

13
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

piedra o en urnas cerámicas respectivamente, y con él, aspectos


religiosos y culturales de Centroeuropa.

Estos dos ámbitos diferenciados, el costero mediterráneo y el


interior noroccidental, son el sustrato de los pueblos prerroma-
nos que estudiaremos a continuación.

ACTIVIDADES

5. ¿Qué nuevas actividades productivas se derivan de la agricultura y de la ganadería?

6. ¿Qué condiciones económicas y sociales explican el fenómeno de la cultura megalítica?

7. ¿Cómo explicarías las ideas religiosas del pueblo argárico, a partir del estudio de sus enterra-
mientos?

8. Sitúa los diferentes pueblos del Bronce hispánico en un mapa y busca semejanzas y diferencias
entre los costeros y los del interior.

RECUERDA

●● Los grandes avances tecnológicos llegaron siempre por el Mediterráneo. El descubri-


miento de la agricultura y de la ganadería prendió más rápidamente en los pueblos del Levante
que poseían un sistema social más desarrollado.

●● El sistema económico productivo permite más alimentos y más riqueza, por lo que ge-
nera bienestar y diferenciación social. Los trabajos se multiplican y con ellos la artesanía. El
poblado se crea para reunir a todos los artesanos y para intercambiar sus productos.

●● La fundición de metales supuso un cambio cualitativo en las sociedades neolíticas. Los


instrumentos de producción ganan en solidez, pero las armas también, y los pueblos se hacen
guerreros y rodean su hábitat con murallas. La sociedad se jerarquiza algo más.

●● La cultura megalítica se extiende por todo el Mediterráneo y llega hasta las costas del
Atlántico norte. No está ligada a ningún pueblo en concreto sino que participa de todos aquellos
cuyas elites expresan su poder con estos impresionantes monumentos ciclópeos.

●● La cultura argárica, más refinada, se prepara para la llegada de los pueblos colonizado-
res.

14
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

3. La Edad del Hierro. Los


pueblos prerro- manos
y las colonizaciones
mediterráneas
Durante el milenio I a.C. los pueblos que habitaron la Penín-
sula, y que forman el mosaico variado de gentes con las que se
encontrarán los romanos, usaban el hierro. La tecnología de este
metal se extendió por Europa desde Anatolia, donde este había
sido descubierto en el siglo XIII a. C., y su difusión se hizo por dos
vías: una terrestre, por el interior del continente, y otra marítima,
por las costas mediterráneas. En el primer milenio a.C. ambas
confluyen en nuestra Península y afectan cultural y técnicamen-
te a las áreas atlántica–noroeste y mediterránea.

3.1. Culturas indoeuropeas del nor-


te peninsular y costa atlántica
Con posterioridad a la cultura de
los campos de urnas, llegan al norte
y noroeste peninsular otras oleadas
de pueblos, también indoeuropeos,
que conocen y utilizan el hierro, que
usan la incineración y que tienen
formas de organización social y po-
lítica basadas en el predominio de
una aristocracia guerrera de carác-
ter electivo.

Su economía es semejante a la
de los pueblos del Bronce, aunque
ahora la ganadería predomina so-
bre la agricultura, en especial en
aquellos grupos que se instalan
en el interior. Tradicionalmente se
ha denominado a este conjunto de
pueblos como mundo céltico pero,
salvo los vascones –de origen dis-
Lenguas prerromanas y grupos étnicos. (Wikimedia Commons)
cutible–, el resto de ellos, cánta-
bros, astures, galaicos y lusitanos,
son el resultado de un cruce de culturas neolíticas y megalíticas
del Bronce, con las indoeuropeas, que se han sucedido durante
más de mil años.

15
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

3.2. Culturas mediterráneas: coloni-


zaciones de fenicios y griegos
La aparición en el Mediterráneo de la tecnología del hierro
y de unas formas de vida distintas, se debe a dos pueblos co-
merciantes, los fenicios y los griegos. Estos se establecen en la
Península en pequeñas colonias o factorías y, junto con sus pro-
ductos comerciales, transmiten una cultura en la que destaca el
uso de la escritura y de la moneda, que diferenciará a los pue-
blos costeros de los del interior.

Estos pueblos, dos auténticas talasocracias, traen hallazgos


materiales y espirituales de las grandes civilizaciones del Oriente
Próximo –egipcia, mesopotámica, anatólica, persa, etc.– y apor-
tan una nueva mentalidad más libre, propia de pueblos comer-
ciantes, así como las formas políticas de sus ciudades-estado.

Los fenicios. Se trata de un pueblo organizado en ciu-


dades-estado independientes dedicadas al comercio marítimo.
Procedentes de las costas de Siria y Líbano, en torno al s. XII a.C.
se establecieron en la costa mediterránea peninsular desde Ali-
cante hasta Huelva, aunque esporádicamente comerciaron tam-
bién en la costa norte levantina y catalana. La fundación de sus
principales factorías se emplazó en Málaga, Adra, Almuñécar
y, sobre todo, en Cádiz. En ellas intercambiaban productos que
traían del Mediterráneo oriental (tejidos, joyas, adornos) por ma-
terias primas peninsulares (cobre, estaño y metales preciosos
sobre todo). Además de introducir la escritura alfabética, que
habían inventado, y la moneda, aportaron el torno del alfarero
para la cerámica, y la técnica del salazón para el pescado.

Tartessos. La zona de la Península Ibérica en la que se


instalan los fenicios forma parte de la civilización tartésica co-
nocida por referencias literarias de Estrabón y de Heródoto pero
que no se ha podido localizar de forma precisa. Todo lo que con-
cierne a Tartessos está ligado a la leyenda: las riquezas extraor-
dinarias, la abundancia de estaño y plata de su territorio, el nom-
Tesoro de El Carambolo. Sevilla. bre del único monarca conocido, Argantonio –argentum significa
La orfebrería de Tartessos tiene plata en latín– y su excesiva longevidad –más de cien años–.
influencias fenicias, chipriotas y
centroeuropeas, lo que demuestra
el área de expansión de su comer- Lo que se deduce de las fuentes arqueológicas es que se tra-
cio. (Wikimedia Commons
tó de un Estado cuyos límites costeros se sitúan entre Cartagena
y el sur de Portugal, y que por el interior se adentró hasta el valle
del Guadalquivir y Extremadura.

Su población se dedicaba a la agricultura, a la ganadería,


a la pesca y a la industria de salazones, así como a la minería,
actividad en la que utilizó mayoritariamente esclavos. Además,
servía de intermediaria en el comercio fenicio, al que surtía del
estaño y de la plata obtenidos de sus propios territorios y de los
pueblos del interior peninsular. A cambio, llevaba los productos

16
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

fenicios a la Península y a las Islas Británicas a través de la ruta


del estaño y de las islas Casitérides.

Fue un pueblo culto que conocía la escritura y que tenía un


alfabeto propio. Su importante orfebrería en oro, con un alto ni-
vel técnico e influencias orientales en los diseños, muestra la
existencia de una jerarquía social.

La desaparición, casi misteriosa, del mundo tartésico sucede


en el s. VI a.C., cuando los sirios ocupan la costa fenicia y toman
Tiro, la ciudad con la que los tartesios mantenían las relaciones
comerciales. Cuando Cartago, colonia de Tiro, se libera del poder
de esta y la sustituye en el control del Mediterráneo, el papel co-
mercial de Tartessos perderá su razón de ser. En este momento
la civilización tartésica se diluye en los pueblos turdetanos, que
encontrarán luego los habitantes de Roma al llegar a la Bética.

LOS GRIEGOS. Se trata de un conjunto de pueblos que ocu-


paban la costa y las islas del mar Egeo. Organizados en polis,
fundaron colonias por todo el Mediterráneo como cabezas de
puente para extender su comercio por este mar. Fócea, polis jó-
nica de Asia Menor, fundó una de ellas en Massalia (Marsella)
el 600 a.C., y desde allí se iniciaron los primeros contactos del
mundo griego con la Península Ibérica.

En Rosas y en Ampurias (Girona) fundaron los focenses sus


primeras colonias, y después la influencia griega se extendió
hasta Alicante. Aunque las áreas de influencia fenicia y griega
estaban delimitadas en torno al cabo de la Nao, los griegos pu-
dieron extender sus relaciones comerciales hasta el estrecho de
Gibraltar, incluido Tartessos. Griegos y fenicios constituían dos
talasocracias no excluyentes, que no se enfrentaron militarmen-
te ni monopolizaron los mercados y respetaron siempre esos lí-
mites geográficos.

El comercio griego no se limitó a vender su preciada cerámica


a los pueblos peninsulares, sino que, además, introdujo cambios
en la agricultura a la que aportó nuevas técnicas y cultivos como
el olivo y la vid, así como tecnologías novedosas en la artesanía
textil y la cerámica.

Pero, sobre todo, universalizó el uso de la moneda para los


intercambios e incluso la acuñó en algunas de sus colonias. Aun-
que no dominó territorialmente a los pueblos costeros mediterrá-
neos, transformó en gran medida su vida.

● EL PUEBLO IBERICO. Esta denominación –junto a la de


Oenochoe griego e in- terpretación Iberia usada por los griegos–, corresponde a un conjunto de pue-
local de un ceramista ibero encon-
trados en Murcia. (Wikimedia blos establecidos en la cuenca mediterránea, desde el sur de
Francia hasta Andalucía, con extensiones al borde de la meseta
y a los valles del Ebro y del Guadalquivir.

17
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

Estos pueblos ibéricos resultan de la evolución de las suce-


sivas culturas establecidas en dicha zona: neolíticas, del Cobre,
del Bronce y ahora del Hierro, a las que desde el s. V a.C. se
añadió la fenicia y, sobre todo, la griega. En ellos se encuentran
algunos rasgos procedentes de estos últimos pueblos coloniza-
dores, como son:

Una agricultura muy desarrollada basada en la trilogía


mediterránea, trigo–vid–olivo; una ganadería que conoce la
trashumancia; y una artesanía en la que destaca la alfarería
a torno, la textil de lana, lino y esparto, y la metalúrgica de
armas y de joyas. Practican el comercio con moneda propia.

Una sociedad muy estratificada y jerarquizada en la que


no falta la servidumbre. Fue muy admirada la devotio ibérica,
o relación de fidelidad –clientela– entre una persona y su rey.
La devotio obligaba a defender al monarca hasta dar la vida
por él a cambio de protección y de estatus.
La dama de Elche. Museo Ar-
queológico Una estructura política organizada en torno a ciudades–
Nacional. Madrid. Escultura ibé- estado independientes, situadas en lo alto de promontorios,
rica que revela en su clasicismo la rodeadas de murallas y regidas por un monarca. Estos pue-
influencia de la escultura griega.
(Wikimedia Commons) blos nunca formaron un imperio a pesar de los elementos
comunes que los unían.

Un desarrollo cultural en el que destaca una lengua, con


variantes locales pero con un sistema de signos iguales; unas
manifestaciones artísticas entre las que sobresalen una es-
cultura y cerámica decorada que presentan influencias grie-
gas; y unas tradiciones propias de las culturas del Hierro,
como el rito de la incineración.

● LOS CELTIBEROS. La coincidencia territorial de las cul-


turas celta e ibera dio lugar a una serie de pueblos llamados
celtíberos, localizados en la zona oriental de la submeseta norte.
Son también pueblos del Bronce evolucionados que conocen el
hierro y que comparten rasgos de las culturas celta e ibera. Su
economía se centraba especialmente en la ganadería y sus re-
laciones comerciales se basaban en el trueque. Fueron pueblos
guerreros que, como Numancia, tendrán un protagonismo espe-
cial cuando Roma intente conquistar la zona.

18
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

ACTIVIDADES

9. ¿Qué dos grandes aportaciones de los fenicios a las culturas mediterráneas favorecerán ex-
traordinariamente sus relaciones económicas y culturales?

10. ¿Qué papel cumplió la mítica civilización tartésica en la Iberia de la cultura del Hierro?

11. Organiza en un esquema las características del comercio griego en nuestra Península.

12. Explica lo que es la devotio ibérica, y recuérdalo porque tendrá mucha importancia en las
guerras de conquista romana en la Península en el siglo II a.C.

RECUERDA

●● Los pueblos colonizadores, fenicios y griegos, se establecen en la Península en peque-


ñas colonias o factorías, traen los hallazgos materiales y espirituales de las grandes civilizacio-
nes del Oriente Próximo y aportan una mentalidad más libre propia de pueblos comerciantes y
las formas políticas de sus ciudades-estado.

●● Los fenicios vienen del Oriente Próximo, comercian con toda Andalucía e influyen en los
pueblos con los que tratan. Tartessos es un Estado que servía de intermediario en el comercio
fenicio al que surtía de estaño y de plata y llevaba los productos fenicios a la Península y a las
Islas Británicas. Fue un pueblo culto que conocía la escritura y que tenía un alfabeto propio y una
importante orfebrería en oro.

●● Las metrópolis griegas establecen sus factorías en la costa norte del Mediterráneo y con
su cerámica traen el espíritu helénico que transformó la política, la filosofía y el arte en el mundo.
Ese refinado espíritu se percibe en la cerámica y en la escultura ibéricas, sobre las que influyeron
claramente.

●● A la llegada del mundo romano, los pueblos hispánicos se diferenciaban entre sí por
la influencia que los pueblos colonizadores habían ejercido sobre ellos: desde los Pirineos a
Huelva, los pueblos situados en la costa tenían un nivel mental y cultural muy superior a los que
habitaban el interior de las submesetas o la zona cantábrica.

19
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

4. La Hispania romana y su
legado
La colonización de fenicios y griegos fue sustituida por la de
cartagineses y romanos. Los primeros, que son dos pueblos co-
lonizadores no excluyentes, dan paso a los segundos que, por el
contrario, son dos imperios expansivos y guerreros. El enfrenta-
miento entre ambos culmina en las llamadas guerras púnicas a
consecuencia de las cuales la Península entra en la órbita roma-
na, que pasará a denominarse Hispania.

4.1. Cartago
Fue una de las muchas colonias fundadas en el Mediterráneo
por la ciudad fenicia de Tiro en el 820 a.C. Pero cuando su me-
trópoli fue sometida por Nabucodonosor II, rey de Siria, en el si-
glo VI a.C., Cartago, libre de sus lazos con Tiro, se lanza al mar en
busca de territorios que colonizar con el propósito de suplantar a
ésta y a Tartessos, ambas en declive. Se extiende por el norte de
África, salta a la Península Ibérica y a las islas de Ibiza, Córcega,
Cerdeña y Sicilia, con lo que domina el
antiguo ámbito comercial fenicio.

Esta ciudad–estado, gobernada por


una oligarquía dentro de un régimen
republicano, crea un poderoso ejérci-
to en buena medida mercenario y una
gran armada para defender su espacio
marítimo. De esta manera desarrolla
una política militar en apoyo de su co-
mercio, que contrasta con los métodos
más pacíficos que en el pasado había
utilizado su metrópoli, Tiro.

Fuente: http://revistadehistoria.es/el-legado-historico-y-cultural-de- ● LAS GUERRAS PÚNICAS. El in-


cartago/
tento de dominar Sicilia, situada frente
a sus costas, lleva a Cartago a enfren-
tarse con la naciente república romana. Este fue el origen de
estas tres guerras. La derrota de Cartago en la primera guerra
púnica (264 a.C.–241 a.C.) le obliga a ceder a Roma la isla de
Sicilia, que sería la primera provincia del Imperio romano.

En la segunda guerra púnica (218 a.C.–202 a.C.) se decidirá


cuál de los dos imperios permanecerá en el Mediterráneo. En
ella, los cartagineses que habían entrado en la Península Ibérica,
donde habían fundado Cartago Nova (Cartagena), para recoger
materias primas, botín y soldados, se acercaron al río Ebro y asal-

20
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

taron Sagunto,
ciudad aliada
de Roma, lo
que fue con-
siderado por
ésta casus
belli y sirvió
para iniciar las
hostilidades
directas. Los
romanos des-
embarcan en
Ampurias y en
repetidas oca-
siones traen
sus tropas a la
Península has-
ta que final-
mente Publio
Cornelio Esci-
pión, el Africa-
las Guerras Púnicas
Fuente: http://mediateca.cl/900/geografia/mapas%20historicos/paginas%20mapas%20historia%20 no, entra en
antigua/guerras%20punicas.htm Cartago Nova,
y expulsa defi-
nitivamente a los cartagineses en el 206 a.C. Este mismo gene-
ral vencerá a Aníbal, general cartaginés, en Zama (Cartago) en el
202 a.C. y da por finalizada la segunda guerrra.

La tercera guerra púnica (149 a.C–146 a.C.) acabó con la


destrucción de la propia ciudad de Cartago y supuso la desapa-
rición del imperio cartaginés. Roma quedaba sin rivales, y apro-
vechaba la entrada en la Península Ibérica para continuar su
conquista e incorporarla a su naciente imperio como segunda
provincia.

4.2. Roma
La historia de Roma es la de una pequeña república que, me-
diante guerras de conquista, se expande por la península itálica
hasta Sicilia. Estas guerras favorecían a su patriciado económi-
ca y políticamente puesto que les aportaba tierras y honores
para su carrera militar –cursus honorum–. Derrotado el imperio
cartaginés y ante la posibilidad de dominar el Mediterráneo, el
Senado, institución política en manos de los patricios, decide
continuar la expansión por el resto del continente europeo. La
segunda guerra púnica ofrece el lugar y el momento propicios:
las costas españolas sometidas por Publio Cornelio Escipión. La
riqueza en materias primas y en metales de la Península anima-
ba a ello y, sin un plan preconcebido, se inicia la conquista.

21
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

FASES DE LA CONQUISTA

La penetración en la Península se produce desde el E hacia


el NO, y desde la costa hacia el interior y se realiza en diversas
etapas:

● Primera etapa (206 a.C.–195 a.C.).

Roma intenta consolidar el territorio conquis-


tado durante la segunda guerra púnica y atraer-
se a la población indígena con la que había he-
cho pactos en su lucha contra los cartagineses.
El territorio ibérico, con mayor desarrollo cultu-
ral y técnico, y en contacto desde hacía mucho
tiempo con la civilización griega, planteaba, en
principio, pocos problemas de asimilación. Pero
la mala administración de los primeros funcio-
narios romanos y el incumplimiento de los pac-
tos hizo que la resistencia de los indígenas fuera
muy grande.
Fases de la conquista de Hispania por Roma. (Wikimedia
Commons)
La parte conquistada se divide en dos gran-
des provincias: la Hispania Citerior y la Hispa-
nia Ulterior, separadas por una línea que partía
de Cartago Nova y recorría el escalón de Sierra Morena, hacia
el oeste. Estos montes y el Sistema Ibérico las delimitan. Las
provincias quedan en manos de procónsules, o pretores. La pri-
mera provincia tendrá su capital en Cartago Nova y la segunda
en Córduba.

● Segunda etapa (195 a.C.–133 a.C.). Roma envía al cónsul


Marco Catón para reprimir las revueltas surgidas en la primera
etapa de penetración e impone, en adelante, una política más
dura en las relaciones con los indígenas. Como consecuencia,
se producen dos grandes enfrentamientos. Uno en la provincia
Citerior con la oposición de los celtíberos, que acaba con la des-
trucción de la mítica Numancia (133 a.C.) por el cónsul Escipión
Emiliano tras una espectacular resistencia. Otro en la provincia
Ulterior con los lusitanos que, al mando de Viriato, mantienen
en jaque a los ejércitos de Roma. Solo la traición y el asesinato
de su caudillo (139 a.C.) por sus propios generales permite aca-
bar con la resistencia.

● Tercera etapa (133 a.C.– 29 a.C.). Las conquistas se lle-


van hasta la cordillera cantábrica, pero el ritmo disminuye a cau-
sa de las guerras civiles, entre populares y optimates, que se
libran en Roma. Algunos de los enfrentamientos entre estos dos
grupos rivales se da en la Península, en la que el propio Julio
César–popular– derrotaría repetidamente a los partidarios de
Pompeyo –optimate–. En ellos, los jefes militares vincularon a
su persona a clientes ibéricos que, en virtud de su devotio, for-
maron unas tropas especiales en torno a los cónsules, a los que
defendían hasta la muerte.

22
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

● Cuarta etapa (29 a.C.– 19 a.C.). Acabado el periodo re-


publicano, el primer emperador romano, Octavio Augusto, cons-
ciente de la dificultad de gobernar el enorme Imperio, pretende
finalizar las guerras de conquista (Pax Augustea), establecer
para éste unos límites naturales (el mar Cantábrico aquí y en
el este los ríos Rhin y Danubio) y dedicarse a su reorganización.
Dentro del plan decide dominar definitivamente la Península y
derrota a cántabros y a astures, para dividir seguidamente la
Península en tres provincias: la Tarraconense (antes Hispania
Citerior), la Baética y la Lusitania (antes Hispania Ulterior).

LA ROMANIZACIÓN

Paralela a las conquistas se produce la romanización, que es


el resultado del proceso global por el que Roma organiza los te-
rritorios que va conquistando. Para ello, copia las estructuras ro-
manas, sociales, políticas, religiosas, culturales, etc y las adapta
a las nuevas provincias, aunque con jerarquía inferior a la de
Roma, para que los nuevos territorios queden subordinados al
imperio. En definitiva, unifica todo lo que favorece el control de
la capital sobre las provincias, pero mantiene los privilegios de
Roma y de los ciudadanos romanos.

● Sus bases. El proceso de la romanización se fundamenta


en tres aspectos esenciales:

El Latín, como lengua única, que se impone a todos los


habitantes.

El Derecho romano que rige las relaciones públicas y


privadas aunque nunca lo haga en plan de igualdad. En un
primer momento, solo los descendientes de romanos –una
minoría– son ciudadanos romanos, o sea, tienen todos los
derechos, públicos y privados. Ya en el siglo I, el emperador
Vespasiano concede el derecho latino a todas las provincias
y las iguala a Roma; en el año 212, el emperador Caracalla
extiende la ciudadanía romana a todos los habitantes libres.

La religión, politeísta, que actúa como elemento unifica-


dor porque admite sin dificultad a todos los dioses prerroma-
nos.

● Las vías. Los medios por los que la romanización penetra


en la Península son:

El ejército. Lleva las reformas de Roma a los lugares más


recónditos. Su avance, de la costa al interior peninsular,
permite la expansión de la mentalidad romana y de sus es-
tructuras de poder. La participación de los indígenas en los
ejércitos es una fuente de derechos puesto que acceden a la
ciudadanía, si se enrolan durante 25 años, además de recibir
Plano de Cesaraugusta ( Zaragoza). (Wi-
kimedia Commons) tierras al jubilarse.

23
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

La fundación de una La ciudad. Centro desde el que irradia la administración


ciudad. a todos los rincones del imperio. Roma va creando colonias
(ciudades con plenos derechos, habitadas por ciudadanos
Muchas ciudades ro- romanos) a la vez que conquista territorios. El resto de las
manas tuvieron como ciudades indígenas,que son libres o inmunes, federadas y es-
origen un campamento tipendiarias, según su modo de incorporarse al imperio, tie-
–castra–, de ahí su traza- ne que acceder a la categoría de municipios para igualar las
do ortogonal. Las legio- ventajas de las colonias. La ciudad queda enmarcada en el
nes elegían un lugar lla- ámbito de las provincias, que fueron aumentando en número
no para establecerse; un como ya se ha visto, y de los conventos jurídicos, o subdivi-
topógrafo marcaba en el siones de las provincias para facilitar la administración de la
suelo dos líneas, dirección justicia.
norte-sur y este-oeste, que
serían el cardo máximo Las calzadas. Entramado de vías de comunicación entre
y el decumano máximo o ciudades y con la propia Roma. En los miliaria de las gran-
calles más importantes de des vías, se especifica la distancia a las dos localidades más
la ciudad, que se cruzarían próximas, y la distancia a la capital del imperio. Las calzadas
en el centro donde estaría más importantes son la Vía Augusta, que va desde los Piri-
el foro, la basílica, los tem- neos hasta Cádiz (hasta Cartagena por la costa, y desde allí a
plos, los arcos de triunfo, Sevilla–Cádiz por el interior), y la Vía de la Plata, desde Cádiz
etc. Otros cardos y decu- hasta Astorga, por el interior. Por ellas se mueve la economía,
manos completarían la pero también la ideología y las directrices emanadas desde
cuadrícula de la ciudad, y la Urbs (Roma).
en las manzanas resultan-
tes se pondrían las tiendas Las calzadas fueron diseñadas en beneficio de la econo-
para el ejército. Una mura- mía de la urbs. Todas ponen en contacto las zonas mineras
lla y un foso protegerían el más importantes con los puertos, para el traslado del mineral
campamento. Cuando las a Roma. La vía de la plata llevaba el oro y el estaño del NO,
legiones se marchaban, el por Asturica Augusta, a Gades o a Onuba, con minas de oro,
plano servía de referencia plata, cobre y estaño. Pero también se podía sacar el mineral
para edificar una colonia. por Legio VII, Cesar Augusta y Tarraco.

La vía Augusta venía por tierra desde Italia, por Ventimiglia,


o se tomaba en Tarraco, para bajar por la costa y penetrar
desde Cartago Nova a Córduba por Sierra Morena,
rica en plomo, plata y mercurio. El destino era Ga-
des. De los puertos del sur y del este se exportaban
los salazones, y de Cartagonova el esparto. Desde
Emérita Augusta a Cesar Augusta otra vía cruzaba
en diagonal la península. Este sería el mapa de ca-
rreteras que utilizarían los musulmanes en su inva-
sión de principios del s. VIII.

● Consecuencias de la romanización en la Pe-


nínsula

En la economía, se desarrollan aquellos secto-


res que benefician a Roma. Además se impone la
Mapa de las calzadas romanas en Hispania. (Wikimedia propiedad privada, se utiliza la mano de obra escla-
Commons)
va para algunos sectores y se impulsa una econo-
mía de tipo colonial, por la que Hispania debe expor-
tar sus materias primas a la capital, a cambio de los productos
elaborados allí.

24
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

► La agricultura desarrolla la trilogía mediterránea (cerea-


les-vid-olivo), además del esparto y del lino, y la ganadería se
especializó en ovejas, vacas y caballos. Los repartos de tierras
a los veteranos del ejército y los latifundios de las clases altas,
unido a la corriente exportadora de excedentes agrícolas, impul-
san estas actividades.

Los avances técnicos, como el arado romano, la trilla con rue-


das, la rotación de cultivos y el regadío, favorecen la producción.
Los productos pesqueros más importantes son los salazones y
el garum, salsa de pescados putrefactos servida en las principa-
les fiestas romanas.

► La minería es primordial y se centra en la extracción de


los metales preciosos, oro (NO, Río Tinto y Sierra Morena), plata
(Cartagena y Linares), cobre (Río Tinto), estaño (NO y Río Tinto),
plomo (Cartagena y Ciudad Real), cinabrio y mercurio (Almadén).
Las minas son monopolio del Estado, que delega su explotación
en publicanos o en funcionarios; a través del fisco el emperador
controla directamente las de oro o plata. En este sector es muy
abundante la mano de obra esclava.

► El comercio exterior de productos de lujo y de materias


primas aventaja al puramente local. Las vías romanas se extien-
den, y no por casualidad, desde los centros productores de me-
tal (NO, Sierra Morena, etc) hasta los puertos costeros (Cádiz,
Cartagena, Tarragona), desde donde los productos se transpor-
tan a Roma. El uso del denario de plata favorece el comercio y la
integración económica.

En la sociedad, se introducen los moldes romanos, sobre


todo la familia patriarcal, que permite heredar los derechos polí-
ticos y la propiedad privada. De esta manera se conservan y se
transmiten los privilegios de los ciudadanos romanos. La pobla-
ción se divide en libres, esclavos y libertos.
► Libres. Pueden ser de dos tipos. Por un lado, están los
Fuente: http://elearning13.
hezkuntza.net/ ciudadanos romanos venidos de Roma, o que han adquirido la
ciudadanía. Se organizan en tres órdenes: senatorial, ecuestre
y decurional; cada orden tiene destinadas una serie de magis-
traturas. Por otro lado, la plebe, libres pero sin ciudadanía, con
derechos civiles (tener propiedades, contraer matrimonio, here-
dar), son numerosos y de muy diferente nivel de riqueza; entre
ellos se encuentra la mayoría de los indígenas.

► Esclavos. Constituyen el escalón más bajo de la sociedad.


Carentes de libertad, trabajan para sus dueños. Se obtienen por
las guerras o por deudas y no tienen derechos ni pueden acce-
der a la propiedad.

► Libertos. Son esclavos a los que su dueño ha concedido la

25
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

libertad (manumitio).

La población indígena recibirá el derecho de ciudadanía sin


demasiada dificultad, aunque solo sus oligarquías podrán acce-
der a las magistraturas del orden decurional, y en muy contadas
ocasiones al ecuestre y al senatorial.

En la política, la administración romana implanta en Hispa-


nia sus magistraturas con un nivel jerárquico inferior al roma-
no. Para Roma queda en exclusiva el cargo de Cónsul. Todas las
magistraturas son colegiadas, es decir, formadas por dos miem-
bros, que tienen el poder de vetarse uno al otro. Las hay de dos
tipos: provinciales y municipales.
► Provinciales, que quedan en manos de Procónsules, o
Pretores subordinados a los cónsules de Roma para las cues-
tiones políticas. Las provincias se diferencian en senatoriales e
imperiales. Las senatoriales, pacificadas y romanizadas, no te-
nían presencia de ejército y estaban bajo el control directo del
Senado romano (la Bética siempre tuvo esta categoría). Las im-
periales necesitan el control y la presencia del ejército y depen-
den directamente del Emperador a través del legatus augusti.
La Hacienda queda en manos de los Cuestores.Tanto los preto-
res como los cuestores pertenecen al orden senatorial.

► Municipales, siguen en las ciudades el modelo de la ca-


pital y están regidas por un consejo o curia, y por unas magis-
traturas como los duunviros (encargados del poder político), los
ediles (que tienen el control de los mercados) y los cuestores
(encargados de aspectos contables), todos ellos miembros del
orden decurional.

EL ARTE HISPANORROMANO. Es causa y efecto de la roma-


nización. El arte es propagandístico, y tanto la arquitectura como
la escultura hacen ostentación del poder de Roma y de la gran-
deza de su imperio. Todos los modelos se importan desde la
capital y son pocas las aportaciones que hace el indigenismo
hispánico.

●Arquitectura.
● En general de ámbito urbano, comparte
Puente romano de Alcántara. Cá- pragmatismo y propaganda. Fabricada de piedra noble, y de
ceres. (Wikimedia Commons)
ladrillo o cemento –invención romana– recubiertos de már-
mol o de estuco. Es rápida de hacer y barata, por los materia-
les y por la mano de obra esclava. Templos, basílicas, teatros,
anfiteatros, circos, arcos conmemo- rativos, termas y otros
edificios civiles abundan por toda la ciudad, pero destacan
las obras de ingeniería, que no olvida el aspecto artístico ni

26
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

su destino: murallas, puentes, acueductos, o la red de carre-


teras.

●Escultura.
● Representa a dioses, a emperadores y a
miembros del orden senatorial. Los sarcófagos están labra-
dos con bellos relieves.

●Mosaico.
● Se encuentra en los suelos de las mansiones
más ricas y representa escenas cotidianas y mitológicas.

El arte hispanorromano.

► Si la arquitectura romana es técnica, utilitaria y propagan-


dística, el puente romano de Alcántara reune los dos aspectos.
Permite el paso por la vía de la Plata, tiene referencia al inge-
niero que la construyó, y ostenta un arco de triunfo, dedicado al
El Emperador Adriano. Museo
emperador hispano (Trajano Itálica, 53-117)
del Hermitage. San Petersburgo.
(Wikimedia Commons) ► La escultura realista de época republicana dará paso a la
idealizada, que representa a los emperadores. Esta correspon-
de al emperador Adriano, (Itálica, 76-138) semidesnudo, divini-
zado, que lleva en sus manos los símbolos del imperio: el cetro,
símbolo del poder, y el orbe, sobre el que teóricamente se ex-
tendería su mandato. Durante su reinado el Imperio alcanzó su
mayor extensión territorial. También hizo reformas, como la de
poner a funcionarios especializados en la administración, que le
valió la oposición de la aristocracia senatorial.

► La moneda ocupó un lugar fundamental en la economía


romana. En la de la imagen se representa a Teodosio (Coca,
347-395), último emperador que gobernó el imperio indiviso. A
su muerte, se dividiría entre sus hijos Honorio y Arcadio. La crisis
se deja ver en esta rústica moneda.

Moneda de Teodosio.
(Wikimedia Commons)
LA RELIGIÓN CRISTIANA. Se propagó por la Península desde
el tercer tercio del s. I, en principio ante la indiferencia oficial,
porque se percibió como una religión más en una sociedad po-
liteísta. La llegada a Hispania de los apóstoles, que vendrían a
difundir la doctrina cristiana, no está confirmada. Sobre todo, la
que hace referencia a la venida del apóstol Santiago, que tendrá
una gran trascendencia en la Edad Media.

Cuando en el siglo III, el cristianismo, que en época de crisis


aportaba un mensaje esperanzador, penetró sobre todo en las
capas bajas de la sociedad, el Estado inició su persecucción con
el pretexto de que negaba el culto al Emperador. Muchos cristia-
nos fueron ajusticiados en Hispania.

En el 313 (Edicto de Milán), el emperador Constantino per-

27
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

mitió la libertad de culto a los cristianos y, en el

380 (Edicto de Tesalónica), el emperador Teodosio decidió


hacerla religión oficial del Estado, por lo que el cristianismo se
extiende por las zonas más romanizadas y a todas las capas de
la sociedad. Desde entonces se organiza, siguiendo los moldes
administrativos romanos, en provincias eclesiásticas con sus se-
des metropolitanas en las respectivas capitales.

El nivel intelectual del clero fue alto, pues Dámaso, de Ga-


llecia, fue Papa a fines del siglo IV, y Osio, obispo de Sevilla, pre-
sidió el primer Concilio ecuménico, en Nicea. También creció su
nivel económico, al caer las jerarquías eclesiásticas en manos
de las oligarquías municipales, y los obispos acabaron siendo
grandes terratenientes, con auténtico poder en sus territorios.
Esto explica su importancia en época visigoda y sobre todo en el
mundo feudal.

También la religión cristiana es uno de los grandes legados


culturales del mundo antiguo. Los valores del cristianismo cons-
tituirán uno de los pilares fundamentales de la mentalidad oc-
cidental española y europea, sobre todo en el Antiguo Régimen.

LA CRISIS DEL MUNDO ROMANO. Durante el siglo III un pe-


riodo de crisis sucesivas sacudió al Imperio y lo llevó a su esci-
sión en el año 395. A partir de ella se distingue entre el Imperio
de Oriente y el de Occidente. El final de este último se produjo
con la deposición de Rómulo Augústulo, que tuvo lugar en el
año 476.

La causa que des-


encadena la crisis es
la extensión extraor-
dinaria alcanzada
en esta época por el
Imperio, que resul-
taba enormemente
difícil y costoso de
gobernar. Por ello fue
necesario paralizar
las conquistas (Pax
Augustea). Esto pro-
vocó la escasez de
esclavos que se ob-
tenían en las guerras
y, por consiguiente,
el descenso de la
Fuente: http://lahistoriadeluniverso.blogspot.com.es/2014/08/la-crisis-del-siglo-iii.html actividad económi-
ca que utilizaba esta
mano de obra. Cuan-
do empiezan a faltar los recursos, el emperador no puede pagar
a sus ejércitos y pierde el control sobre las provincias hasta el
punto de que el propio ejército llegó a designar la sucesión en el

28
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

Imperio. Tampoco puede atajar las revueltas sociales que, debi-


do a la crisis económica, se extienden por todas partes.

Las consecuencias de este proceso afectaron fundamen-


talmente a las ciudades que, ante la falta de productividad de
la economía y la pérdida de poder del Estado, se abandonan.
Como centros de producción, de consumo y de comercio fueron
las primeras afectadas: las grandes familias se retiraron a sus
posesiones rurales –villae–, a vivir de ellas y a obtener la segu-
ridad que el Estado no les ofrecía. La propia población urbana
busca en el campo el trabajo que escasea en la ciudad. Incluso
los pequeños propietarios rurales piden protección a los terrate-
nientes y un porcentaje sobre la cosecha, a cambio de trabajar
sus campos, lo que haría que en adelante quedaran adscritos a
esa tierra sin poder abandonarla.

Este acto creó una relación de dependencia personal entre


ambos, terrateniente y trabajador, llamada colonato, que pondrá
las bases del sistema feudal de relaciones de siglos venideros.
El proceso de ruralización se consuma cuando la pérdida de va-
lor de la moneda imperial estrangula definitivamente el comer-
cio, ya afectado por la falta de seguridad en las calzadas, por lo
que la ciudad pierde la actividad artesanal y comercial, y solo la
vida en el campo permite la subsistencia.

A estos problemas internos se añade uno externo: en el li-


mes (frontera oriental constituida por los ríos Rhin y Danubio),
los pueblos germánicos que llevaban tiempo intentando pasar
al Imperio ya no pueden ser rechazados por falta de dinero y de
ejércitos. Algunos aprovechan el momento de debilidad y entran
por la fuerza, pero otros lo hacen como aliados –foedus– con la
condición de controlar el desorden social y político de las pro-
vincias, a cambio del botín que obtengan en sus luchas. Estas
correrías de los pueblos bárbaros alcanzarían nuestra península
en el año 409. Más tarde, uno de estos pueblos germanos, el
visigodo, se haría con el poder político peninsular.

29
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

ACTIVIDADES

13. ¿Por qué inició Roma la conquista de Hispania?

14. ¿Cuáles fueron las principales dificultades con que se encontraron los romanos cuando
penetraron en la Península Ibérica?

15. ¿Por qué se consideran vías de romanización la fundación de ciudades y la extensión de


las calzadas por todo el territorio?

16. ¿Se puede mantener hoy que Roma cayó por la irrupción de los pueblos bárbaros, como
defendía la historiografía tradicional?

RECUERDA

●● La invasión de Hispania por Roma no forma parte de un proyecto previo, sino que es re-
sultado del enfrentamiento con los cartagineses.

●● Conquistado el territorio surge la necesidad de romanizarlo, es decir, de transformar sus


estructuras políticas, sociales y económicas al servicio de la nueva potencia. Estos cambios son
rechazados por algunos pueblos indígenas; primero, numantinos y lusitanos, finalmente, cánta-
bros y vascones. A principios del Imperio la Península queda pacificada.

●● Las primeras reformas fueron las administrativas: división en provincias y en conventos


jurídicos, y creación de una red de ciudades desde donde actuar.

●● Las transformaciones económicas llegaron después, y con ellas, la red viaria que permi-
tiera controlar desde Roma los intereses económicos y los políticos de Hispania.

●● La lengua latina permitiría la relación fluida entre todos, y el derecho romano defendería
los diferentes intereses de la población indígena o de la ciudadanía romana.

●● El ambicioso proyecto imperial se hizo insostenible y la crisis del siglo tercero obligó a
esta civilización urbana a replegarse al campo. Se había iniciado el proceso de ruralización que
conduciría al feudalismo.

30
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

5. El reino visigodo
Paralelamente a la crisis económica y política en la que
se encontraba inmerso el Imperio, desde principios del siglo V
llegan a la Península Ibérica los llamados pueblos bárbaros. Ello
facilita la caída del Imperio y da paso a una nueva época en la
que la dirección política de Hispania pasa a manos de uno de los
pueblos germánicos que se instala en su territorio, los visigodos,
quienes, con el transcurso del tiempo, intentarán construir sobre
él un Estado uniforme.

5.1. Las invasiones de suevos, ván-


dalos y alanos
Son el resultado de la presión ejercida por los bárbaros en el
limes establecido en el Rihn–Danubio. Aunque ya habían sido
rechazados por César en el s. I a.C. y vencidos por Augusto, des-
de el siglo III se inicia la llegada a Hispania de pequeñas ban-
das de estos pueblos. Será en el año 409 cuando se produzca
la gran invasión de suevos,
vándalos y alanos.

● Suevos. De origen
germánico, entran por los
Pirineos y forman, durante
más de siglo y medio, un
reino independiente en Ga-
licia y en el norte de Portu-
gal.

● Vándalos. También
germánicos, atraviesan la
península para pasar al
continente africano.

● Alanos. De origen
asiático, quedan en el cen-
tro y se extienden por el sur
La entrada de los pueblos germánicos y por el este, pero acaban
en Hispania. (Wikimedia Commons)
siendo asimilados por la po-
blación hispanorromana.

5.2. Los visigodos. La creación de un


Estado

Aunque también de origen germánico, los visigodos consti-

31
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

tuyen un pueblo ya muy romanizado, puesto que habían estado


instalados en el Imperio junto al Danubio. Ahora llegan, proce-
dentes de Tolosa (Toulouse), en Francia, donde los había esta-
blecido el Imperio como federados de Roma, para pacificar las
provincias de Hispania, devastadas por las anteriores invasio-
nes.

En el año 415 se intalan en la Tarraconense. A mediados del


siglo V aparecen de nuevo en la Península para combatir a los
suevos y, simultáneamente, inician una migración pacífica para
establecerse en Hispania. A la caída del Imperio en el 476, des-
ligados del vínculo que los unía a Roma, los pueblos germánicos
de las Galias inician la conquista de los territorios del Imperio.
En el año 507, el pueblo godo se enfrenta a los francos y es
derrotado por el rey Clodoveo I en la batalla de Vouillé. Por esta
razón se repliega hacia Hispania, donde se asienta primero en
la submeseta norte para finalmente poner su capital en Toledo
con el propósito de crear un nuevo Estado. Pero esta empresa
tropezó con diversas dificultades que enumeramos en el siguien-
te recuadro.

► Demográficas: el desequilibrio de la población es eviden-


te, pues solo son alrededor de 100.000 godos frente a algo más
de cuatro millones de peninsulares.

► Religiosas: la diferencia de religiones. Constituye otro pro-


blema, pues los godos son arrianos, frente a la mayoría de los
peninsulares, que practican un cristianismo más próximo a la
Iglesia de Roma o eran politeístas.

► Sociales: la distinta organización social. Frente a los usos


romanos, la sociedad goda estaba formada por una clase nobi-
liaria con acceso a los altos puestos de la administración política
(asamblea de guerreros) y militar, cuyos individuos podían ser
nombrados reyes de su tribu. El resto de la población se compo-
nía de hombres libres, que formaban parte del ejército y practi-
caban la caza, o actividades cotidianas. Los esclavos trabajaban
las tierras. Por otra parte, en un primer momento la sociedad
visigoda se mantuvo apartada de la hispanorromana y con la
prohibición de realizar matrimonios mixtos.

► Jurídicas: las dispares legislaciones. Cada una de estas


sociedades se rige por sus propias leyes hasta el punto de que,
para mantener la separación legal entre ambas sociedades, los
godos prohibieron los matrimonios mixtos. Sus leyes se basaban
en el derecho consuetudinario tradicional y no en un código le-
gislativo como las romanas.

► Políticas: el concepto de la monarquía, distinto al del Im-

32
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

perio que acababa de sucumbir. El rey o jefe de la tribu es ele-


gido por una asamblea nobiliaria de guerreros que es la que
administra la justicia, pacta la paz o declara la guerra.

► Territoriales: la amplitud de un territorio que no controlan


políticamente. Otros pueblos germánicos se habían establecido
en él con anterioridad y, en el año 552, las costas levantina
y andaluza habían sido ocupadas por el emperador bizantino
Justiniano I con la pretensión de reconstruir el antiguo Imperio
Romano.

► Económicas: la dificultad para seguir con su economía


tradicional. Basada en el pastoreo y agricultura seminómadas,
propio de pueblos militares, se adaptó a la hispanorromana en
el marco de la crisis tardorromana y la ruralización estudiadas.

EL PROCESO DE UNIFICACIÓN

Las disparidades que hemos señalado obligan a la monar-


quía goda a dar pasos para unificar el territorio y construir un
nuevo Estado. Los reyes más relevantes en este sentido son
cronológicamente los siguientes:

● Gesaleico (507–509). Es el primer rey godo instalado en


Hispania después de abandonar el reino de Tolosa. Su sucesor,
Amalarico (510–534), se independiza definitivamente de la po-
lítica del Imperio.

● Atanagildo (555–567). Noble que se enfrenta con su an-


tecesor, Agila, para conseguir el poder. Lucha contra los bizanti-
nos, quizás aliados de Agila, y se ve obligado a cederles la Car-
taginense y parte de la Bética, donde estos permanecerán hasta
el siglo VII. Como consecuencia, la unidad territorial se retrasa.
Estableció definitivamente la capital en Toledo.

● Leovigildo (571–586). Primer monarca con clara voluntad


unificadora que pretende la unificación política, la social, la terri-
torial y la religiosa. Sus actuaciones en relación a cada una de
ellas son las siguientes:

Unificación social. Promulga el Códex revisus, que deroga


la prohibición de contraer matrimonio entre romanos y godos
y los equipara jurídicamente en el ámbito procesal.

Unificación territorial. Lucha contra los suevos y toma Ga-


llecia. Recupera también la Bética en pugna con los nobles
terratenientes a costa de la vida de Hermenegildo, su propio
hijo. Pero no consigue expulsar a los bizantinos.

33
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

Unificación religiosa. La intenta bajo el credo arriano,


pero se le opone la mayoría de la población.

Unificación política:

□□ Reafirma el poder real y lo hace hereditario.

□□ Establece un aparato político para controlar


el Estado, formado por dos cámaras asesoras: el Officium
Palatinum, o grupo de magnates de mayor confianza del rey
al que ayudaban en cuestiones domésticas, y el Aula Regia,
asamblea de magnates para asesorar al rey en asuntos polí-
ticos, militares o legislativos, similar a los antiguos consejos
de ancianos de la monarquía goda.

□□ Organiza territorialmente el reino. Lo divide en


provincias que pone en manos de un duque, y estas en terri-
torios más pequeños al mando de un conde.

● Recaredo (586–601). Hijo y heredero de Leovigildo, con-


Corona votiva de Recesvinto.
(Wikimedia Commons). sigue la unificación religiosa en el III Concilio de Toledo (589),
Corona ofrecida por los reyes a pero bajo el rito católico. Desde este momento los Concilios de
Toledo, organismos en los que la nobleza laica y eclesiástica se
identifica con el Estado, dirigirán la política real y lo harán a fa-
vor de los intereses de los terratenientes, con merma del poder
centralizador del Estado. A partir de ahora cualquier monarca
que pretenda reafirmar su poder en contra de los intereses nobi-
liarios puede ser depuesto.

● Suintila (621–631). Lleva a término la unificación territo-


rial porque logra someter a los vascones y expulsar a los bizanti-
nos de la Península. También inicia una política de afianzamien-
to del poder real que la nobleza rechaza y que le cuesta el trono.
Con el apoyo de esta, se hace con el poder un nuevo monarca,
Sisenando, que devuelve sus privilegios a los nobles. El IV Conci-
lio de Toledo con Isidoro, obispo de Sevilla a la cabeza, estable-
ció con claridad las normas a las que, en adelante, la monarquía
estaría sujeta.

► El conjunto de las naciones unidas por la fe constituye un gran


imperio que es la Iglesia.

► Los príncipes deben apoyar con las armas lo que los sacerdotes
no puedan hacer con la predicación.

► El poder civil se debe supeditar al religioso.

► Rex eris si recte facias, si non facias non eris (serás rey si actúas
correctamente, si no actúas no lo serás).

IV Concilio de Toledo. 633.

34
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

● Recesvinto (653–672). Consigue la unificación jurídica,


a través de la compilación legislativa que iniciara su padre Chin-
dasvinto, conocida como Liber Iudiciorum, llamado Fuero Juzgo
en la Edad Media, por el que no habrá leyes distintas para godos
e hispanorromanos. Pero pactará con la nobleza que desde este
momento se hará con el poder del Estado.

En la cultura goda, reducida casi exclusivamente a la ecle-


siástica, destacan:

► Isidoro, escritor prolífico, que escribió diversos libros en-


tre los que sobresalen Las Etimologías, recopilación en 20 vo-
lúmenes de las ciencias en la antigüedad (Teología, Historia,
Literatura, Arte, Derecho, Gramática, Cosmología etc), que de
esta manera se transmitieron a la Edad Media. Intervino en la
Braulio e Isidoro, obispos de Zara-
conversión de la monarquía goda y participó en el III Concilio
goza y de de Toledo. Se adelantó a formular la teoría del origen divino del
Sevilla. (Wikimedia Commons) poder regio.

► Braulio, amigo y colaborador de Isidoro, es autor de poe-


mas y escritor de epístolas, en las que documenta la cultura de
su tiempo.

EL FINAL DE LA MONARQUÍA VISIGODA

Como hemos visto, el mundo visigodo oscila entre una mo-


narquía que quiere construir el Estado y una nobleza, apoyada
por la iglesia católica, que se resiste a someterse a él. Su des-
composición se inicia cuando el monarca va perdiendo su poder
de control sobre el país y la nobleza, por el contrario, gana posi-
ciones y reafirma su poder político.

A la descomposición de la monarquía visigoda contribuye,


además, la evolución de la economía que se ruraliza y se hace
autosuficiente, lo que beneficia a la nobleza civil y eclesiástica,
poseedoras de los latifundios. Sin embargo, a la monarquía le in-
teresaba la reactivación de una economía de mercado con sede
en las ciudades, que permitiera obtener impuestos para pagar
una administración y un ejército capaces de fortalecer el Estado.
Pero el proceso de ruralización, iniciado en el siglo III, resulta
imparable y seguirá su curso hasta la definitiva consolidación
del mundo feudal.

En los últimos cuarenta años de la monarquía visigoda, se su-


cederán seis reyes que, alternativamente, defenderán los privile-
gios nobiliarios o pretenderán afianzar el poder real. La tensión
entre nobles y monarcas culminará cuando el grupo nobiliario,
partidario de Agila II, hijo de Witiza, al que el nuevo rey Rodrigo
había usurpado el trono, llame en su apoyo a los musulmanes

35
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

que, en plena expansión de su imperio, merodean por el norte


de África. Su llegada a la Península Ibérica significa la irrupción
de estos pueblos en la historia de Europa.

Este trascendente hecho histórico que da paso a nuestra


Edad Media, se recoge en las leyendas y en el romancero tradi-
cionales, donde se explica por un motivo mucho más acorde al
gusto popular: la traición del conde de Ceuta, Don Julián, que,
despechado porque Rodrigo ha deshonrado a su hija Florinda,
habría abierto las puertas de la Península a las tropas de Muza
ben Nusair.

ACTIVIDADES

17. ¿Cómo y por qué llegaron los godos a Hispania?

18. ¿Qué problemas de tipo social y jurídico tuvieron que superar los godos para organizar el
nuevo Estado?

19. ¿En qué aspectos favoreció la política de Leovigildo la unificación del reino?

20. ¿Cómo explicarías la caída del reino godo?

36
Unidad 1 Prehistoria e Historia Antigua

RECUERDA

●● La época visigoda fue un momento de tránsito entre el Imperio Romano y la Edad Media
feudal. Algunas de sus características pertenecen, por lo tanto, a ambos periodos.

●● En un principio los visigodos pretendieron mantener el Imperio, que se hundía desde la


crisis del siglo III, pero su intento quedó reducido a la construcción de un Estado nacional.

●● Los pasos hacia la unificación estatal fueron difíciles por la dualidad de sociedades que
convivían con leyes y costumbres diferentes. Pero también por la oposición de una clase social
fuerte, tanto romana como goda y tanto en el ámbito civil como eclesiástico, que se enfrentó en
todo momento al poder centralizador de la monarquía.

●● La Iglesia católica participó activamente en la organización del Estado a través de los Con-
cilios.

●● A pesar de haberse logrado una cierta unificación institucional, las rivalidades internas
entre monarca y nobleza provocaron la entrada de los musulmanes en la Península, con la que el
mundo clásico dio paso a una larga etapa feudal.

37
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.

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