ANALISIS DE LA LECTURA
HENDY CAMILA HILBERTO QUISPE CODIGO: 017101165h
Desempleo, pobreza y desigualdad.
En el texto se nos habla de cómo el desempleo, pobreza y desigualdad pueden ser un lastre
para el crecimiento de un país. El Perú ha experimentado una de las caídas más significativas
de la pobreza en la región durante la última década Entre 2004 y 2014, durante un período de
fuerte y sostenido crecimiento macroeconómico, la incidencia de la pobreza en el país cayó 36
puntos porcentuales (una reducción del 61%). La brecha de pobreza promedio (la media
poblacional de la distancia relativa del gasto de los pobres a la propia línea de pobreza)
también se redujo considerablemente, al pasar del 22,1% en 2004 al 5,8% en 2014. En la
misma línea, la severidad de la pobreza, que mide la heterogeneidad en el gasto entre los
pobres, también se redujo significativamente durante el mismo período. Cuanto mayor sean
las brechas y la severidad de la pobreza, más difícil será reducir la pobreza a través de un
crecimiento económico neutral. De esta manera, la desigualdad y la pobreza están
íntimamente ligadas.
El problema del desempleo
Una reducción de la pobreza o de la desigualdad puede estar asociada al comportamiento de
los ingresos del trabajo, las remesas o transferencias privadas, los ingresos extraordinarios o
incluso las transferencias públicas a través de diferentes programas sociales. . en el peru desde
el año 1990 El valor promedio para Perú durante ese período fue 4.56 por ciento con un
mínimo de 2.85 por ciento en 2014 y un máximo de 6.24 por ciento en 2020. El último valor de
2020 es 6.24 por ciento.
Hay varias razones para el desempleo. Karl Marx identificó por primera vez el desempleo como
un síntoma del sistema capitalista, argumentando que los dueños de negocios requerían un
gran grupo de personas desempleadas (un "ejército de mano de obra de reserva") para
trabajar con entusiasmo por salarios exiguos en cualquier momento. Los altos niveles de
desempleo friccional o cíclico pueden remediarse mediante estímulos fiscales o monetarios
que alienten a los empleadores a contratar más trabajadores y fomenten el crecimiento. Sin
embargo, el desempleo estructural requiere más soluciones a largo plazo que simplemente
aumentar la cantidad de dinero en efectivo en una economía, como la capacitación y la
educación o el aumento de las medidas de bienestar para proporcionar una red de seguridad
social.
La tasa de desempleo es uno de los principales Indicadores económicos utilizados para medir
la salud de una economía. Tiende a fluctuar con el ciclo económico, aumentando durante las
recesiones y disminuyendo durante las expansiones. Es uno de los indicadores más observados
por los responsables políticos, los inversores y el público en general.
Los formuladores de políticas y los bancos centrales consideran cuánto ha aumentado la tasa
de desempleo durante una recesión particular para medir el impacto de la recesión en la
economía y decidir cómo adaptar las políticas fiscales y monetarias para mitigar sus efectos
adversos. Además, los bancos centrales intentan cuidadosamente predecir la tendencia futura
de la tasa de desempleo para idear estrategias a largo plazo para reducirla.
Desempleo, productividad y crecimiento
La relación que existe entre estas tres variables es evidente, entre 1950 y 2016 el crecimiento
de la productividad (PTF) ha sido lento. En el caso de productividad hay factores macro y
micro. Dentro de los factores macro destacan las políticas estructurales y las de estabilidad
macroeconómica, como las generadas en las reformas de los años noventa. “En la esfera
micro, hay mucho espacio por hacer a través de reformas; por ejemplo, instituciones, salud,
educación. En economías desarrolladas representa del 30% al 35% del crecimiento del PIB,
mientras que, en Perú, menos del 10%
Crecimiento y pobreza
La pobreza es definida en relación al nivel de producto per cápita del país. De este modo, los
países con menores niveles de PBI per cápita son llamados países pobres, mientras que
aquellos con elevados niveles de PBI per cápita son países ricos. Por definición, el crecimiento
de la economía contribuye al incremento del ingreso per cápita de los países y puede
representar la salida de la pobreza para un país, como ocurrió en el caso de los tigres asiáticos
Por lo general, la pobreza se define en comparación a un nivel de gasto, conocido como la
línea de pobreza. La línea de pobreza es el valor monetario con el cual se compara el gasto per
cápita de un hogar para determinar si está en condiciones de pobreza o no. Se utilizan dos
tipos de líneas: pobreza extrema y pobreza total. La línea de pobreza extrema, es un valor
monetario necesario para la adquisición de una canasta de alimentos capaz de satisfacer un
mínimo de necesidades nutricionales. La línea de pobreza total incluye el valor de la línea de
pobreza extrema más el valor monetario necesario para satisfacer un conjunto de necesidades
no alimentarias consideradas esenciales, como vestido y calzado, alquiler de la vivienda,
cuidado de la salud, entre otros gastos
La hipótesis del goteo (trickle – down)
La hipótesis del goteo aduce que el crecimiento del sector moderno de una economía, si
sostenido, eventualmente extiende sus beneficios a toda la economía incluyendo a los sectores
tradicionales, ha sido parte de los resultados de los modelos tradicionales del desarrollo
económico también está asociada a la creencia de que, dado el buen funcionamiento de los
mercados en la economía, el crecimiento económico implicará incrementos del ingreso
personal de los ciudadanos
Dollar y Kraay (2001) encuentran evidencia que respalda la idea de que un mayor crecimiento
económico, que se traduce en el incremento del ingreso promedio del país, está asociado a un
incremento del ingreso promedio del quintil más pobre del país. Es decir, los ingresos de los
pobres aumentan cuando aumenta el producto per cápita, por lo tanto, el crecimiento
económico contribuye a la reducción de la pobreza al interior del país
Por lo general, el crecimiento económico se distribuye desigualmente entre la población de
acuerdo a las oportunidades que tiene cada grupo social y a su tenencia de activos, por lo
tanto, se espera que el incremento del ingreso represente un incremento también de la
desigualdad y no se traduzca automáticamente en una reducción de la pobreza. La teoría que
Adolfo Figueroa construye para explicar los problemas de las economías en desarrollo postula
que la producción y la distribución, en economía, son resultados de un único proceso y, por lo
tanto, ambas se determinan simultáneamente (Figueroa 2001)
Crecimiento pro pobre
El crecimiento de la economía no necesariamente implicará una reducción de la pobre za, el
efecto del mayor crecimiento dependerá de la capacidad de este crecimiento de generar
empleos y de la distribución del ingreso, de los activos y de las oportunidades entre los
individuos. La noción de crecimiento pro-pobre propone la acción del Es tado para garantizar
que sean los más pobres los que se vean más beneficiados con el incremento del ingreso
la noción de crecimiento pro-pobre presenta dos definiciones en la literatura del tema. Por un
lado, Ravallion y Chen (2003) definen el crecimiento pro-pobre como el crecimiento en el que
los ingresos de los pobres se incrementan, reduciéndose la pobreza. Esta es la definición
absoluta de crecimiento pro-pobre, pues pone el énfasis sobre la pobreza sin considerar los
cambios en la distribución del ingreso. Por otro lado, Kakwani y Pernia (2000) definen el
crecimiento pro pobre como aquel en el que los pobres tienen un crecimiento de ingresos
superior al promedio
CRECIMIENTO Y DESIGUALDAD EN LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO.
Si hay un factor que incide claramente en la falta de éxito en la erradicación del hambre y la
pobreza es, sin lugar a dudas, la desigual distribución de los ingresos. Aunque a nivel global se
han realizado avances considerables para reducir la pobreza extrema, la desigualdad de
ingresos sigue siendo alta. Esto significa que la mayor parte de la reducción de la pobreza se ha
logrado gracias al incremento del crecimiento económico y no mediante la disminución de la
desigualdad de ingresos.
La desigualdad de ingresos viene determinada por el tipo de crecimiento económico y la
distribución de los ingresos obtenidos de los mercados de factores, en particular los mercados
laborales y de capitales.
La desigualdad de ingresos incide en los efectos que la desaceleración o la contracción
económica tienen en la seguridad alimentaria y la nutrición. En países en los que la
desigualdad es mayor, las desaceleraciones y debilitamientos de la economía tienen un efecto
desproporcionado en las poblaciones de bajos ingresos por lo que se refiere a la seguridad
alimentaria y nutricional, ya que utilizan buena parte de sus ingresos para la adquisición de
alimentos.
LA LITERATURA SOBRE CRECIMIENTO Y DESIGUALDAD EN LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO
En la literatura económica se han presentado diversas posturas acerca de la relación entre
crecimiento y desigualdad en la distribución del ingreso. Los primeros autores en considerar
las variaciones en la distribución del ingreso fueron Nicholas Kaldor y Luigi Pasinetti, en los
modelos que estos autores plantearon, la sociedad está compuesta por dos clases:
trabajadores y capitalistas.
Simon Kuznets (1955) fue uno de los primeros economistas en tratar la relación entre el
crecimiento económico y la desigualdad de ingresos. Kuznets analiza las tendencias de la
desigualdad y el crecimiento de la economía para Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, y
encuentra una relación no monótona entre ambas variables.
Los economistas keynesianos y la evidencia empírica hallada por diversos autores (Alesina &
Rodrik 1994; Persson & Tabellini 1994; Perotti 1993), respaldan la idea de que una distribución
del ingreso más equitativa contribuye al crecimiento económico. Desde la perspectiva
keynesiana, una mejor redistribución del ingreso aumentará el consumo, pues los trabajadores
presentan una mayor pro pensión a consumir. El incremento del consumo estimulará la
inversión al elevar las expectativas de consumo futuro. De este modo, se estimulan la
demanda y la economía.
LA EVIDENCIA EMPÍRICA
Los trabajos que utilizaron la metodología de corte transversal, encontraron una mayor
desigualdad en los países de ingresos medios en comparación con los países de menores
ingresos y los países con ingresos más elevados, tales resultados respaldan la hipótesis de
Kuznets. Al igual que los estudios con metodología de corte transversal, los de serie de tiempo
también favorecieron a Kuznets.
Por otro lado, Park (1996) pone a prueba la hipótesis del efecto negativo que la desigualdad
tiene sobre el crecimiento económico por lo cual concluye que la existencia de una elevada
desigualdad económica produce descontento social y genera inestabilidad socio-política. Estas
tensiones producen incertidumbre en las expectativas de los inversionistas y desaceleran el
crecimiento de la economía
Entonces, podemos decir que la existencia de una elevada desigualdad económica produce
descontento social y genera inestabilidad socio-política y debido a esto genera incertidumbre
en el mercado para los inversionistas desacelerando el crecimiento económico del país.
Pérez Moreno resalta 3 causas de la desigualdad del crecimiento el mercado de capitales, la
inestabilidad social y política, y las distorsiones de las acciones económicas.
Por último, la inversión en educación es un activo que permite a las personas insertarse en el
mercado de trabajo y eventualmente mejorar sus condiciones de vida, sin embargo, las
personas pobres que no pueden acceder a la educación no podrán superar la pobreza en la
que se encuentran.
DESIGUALDAD, CRECIMIENTO Y REDUCCIÓN DE LA POBREZA
Ravallion (1997) plantea que los países pobres con niveles de desigualdad significativos
presentan mayores dificultades para reducir la pobreza.
Por un lado, mayor nivel de desigualdad significa menores tasas de crecimiento en el ingreso
promedio y, por tanto, la tasa de reducción de la pobreza absoluta también será menor. Por
otro lado, mientras mayor sea la concentración del ingreso, menor es la participación de los
pobres en los beneficios del crecimiento.
En conclusión, las mejoras en la distribución tienen un rol importante en la reducción de la
pobreza en el caso peruano.
POLÍTICA ECONÓMICA Y DESIGUALDAD
Arthur Okun, señala que, en una sociedad capitalista y democrática, el sistema de mercado
genera desigualdad; no obstante, el discurso del sistema político predica la equidad. Lo que
significa que el Estado debe intervenir para solucionar esta aparente contra dicción, a través
de la transferencia de bienes y derechos a la población.
Una estrategia económica de crecimiento que beneficie más a los pobres de manera que
reduzca las desigualdades y la pobreza conjuntamente (crecimiento pro-pobre), es necesaria
para aprovechar los mecanismos que refuerzan mutuamente el crecimiento económico con la
reducción de la desigualdad.
Las estrategias de promoción del crecimiento se deben complementar con medidas que
promuevan la generación de puestos de trabajo para los más pobres y programas
redistributivos que contribuyan a reducir las brechas en ingresos, activos y oportunidades
entre los grupos ricos y los grupos pobres