0% encontró este documento útil (0 votos)
66 vistas8 páginas

Bacilos Gram Positivos y Esporas

Los bacilos grampositivos formadores de esporas como Bacillus y Clostridium pueden sobrevivir durante años en el ambiente debido a su capacidad de formar esporas. Bacillus incluye especies aerobias que forman esporas y existen en el suelo, agua y vegetación, aunque algunas especies son patógenas para humanos y animales. Bacillus anthracis causa el ántrax y puede transmitirse a través de la piel, ingestión o inhalación, afectando principalmente a animales herbívoros.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
66 vistas8 páginas

Bacilos Gram Positivos y Esporas

Los bacilos grampositivos formadores de esporas como Bacillus y Clostridium pueden sobrevivir durante años en el ambiente debido a su capacidad de formar esporas. Bacillus incluye especies aerobias que forman esporas y existen en el suelo, agua y vegetación, aunque algunas especies son patógenas para humanos y animales. Bacillus anthracis causa el ántrax y puede transmitirse a través de la piel, ingestión o inhalación, afectando principalmente a animales herbívoros.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

BACILOS GRAM POSITIVOS FORMADORES DE ESPORAS.

Los bacilos grampositivos formadores de esporas son de las especies de Bacillus y


Clostridium. Estos bacilos son universales y, debido a su capacidad para formar
esporas, pueden vivir en el ambiente durante varios años. Las especies de Bacillus son
aerobias.

Bacillus.

El género Bacillus agrupa a organismos aerobios estrictos o anaerobios facultativos


que poseen forma de bastoncillos rectos. La mayoría, Gram positivos, sobre todo las
células jóvenes; algunos presentan una coloración de Gram variable. Una característica
relacionada a este género es su capacidad de experimentar una diferenciación celular
debido a la formación de una endospora. Por lo tanto, presentan dos fases: una
vegetativa y otra esporulada.

Por lo general su tamaño es variable, comprendido entre 2-9 ɥm de longitud por 0.2-2
ɥm de ancho. Se agrupan en diplo o en cadenas de diferente longitud, o se disponen
simplemente de a uno. Algunas especies adoptan la formación de largos filamentos.
Salvo alguna excepción, son móviles debido a flagelos peritricos, de forma helicoidal y
de diámetro uniforme a través de su longitud, y sin cápsulas.

Este género, se halla constituido por varias especies de bacilos que en su mayoría se
encuentran como saprófitos, en el suelo, agua y vegetación; pueden sobrevivir en
condiciones adversas gracias a esa capacidad antes mencionada de formar esporas.
Algunas especies residen en el tracto intestinal de los animales y del hombre, y pueden
producir patogenicidad.

Clasificación.

Dentro de este género se han descrito 42 especies diferentes. Casi todas ellas son
saprófitas, como, por ejemplo, Bacillus subtilis, B. coagulans, entre otro. De las muchas
especies de Bacillus y géneros afines que aún no han sido bien clasificadas en la
microbiología médica, la mayoría no causan enfermedades. Sin embargo, existen
algunas especies que generan enfermedades importantes en los seres humanos.
Solamente dos especies, b. anthracis y b. cereus, tienen interés en patología humana.

El carbunco, una enfermedad prototipo en la historia de la microbiología, es causado


por Bacillus anthracis. Esta enfermedad sigue siendo importante en los animales y en
ocasiones en los seres humanos y B. anthracis constituye un arma biológica poderosa.

Como especie patógena típica tenemos a B. anthracis, que es un organismo bacilar


recto, de un tamaño comprendido entre 2-8 ɥm de longitud por 1-2,5 ɥm de ancho. La
coloración de Gram sigue las pautas de este género, es decir, Gram positiva. Pueden
presentarse agrupados en parejas o cadenas cortas, así como en forma aislada.
Cuando provienen de un medio de cultivo, pueden formar cadenas largas simulando
una caña de bambú.

En los cultivos envejecidos, esporula, siendo la forma de la espora, oval o esférica, de


localización central o subterminal, no deformando al bacilo. La esporulación tiene lugar
después de la muerte del huésped. Las esporas son muy resistentes al calor, cambios
ambientales y a los compuestos químicos.

No presentan cilios, tratándose de una especie inmóvil. Puede presentar cápsula que
se evidencia en medios especiales. El bacilo vegetativo se destruye a 56ºC durante 30
minutos o con solución de formaldehído al 2%.

La temperatura de crecimiento óptima es de 36-37º C, a pH 7,4. Su respiración es


aeróbica estricta y se cultiva con facilidad en medios comunes, no produciendo
hemolisinas.

Bacillus anthracis.

Bacillus anthracis produce una de las principales enfermedades de animales del


mundo, sobre todo en los herbívoros, afectando a miles de vacas, caballos y ovejas por
año. Los animales carnívoros pueden infectarse si se alimentan de esqueletos de
animales contaminados, pero esta infección no se difunde de un animal carnívoro a
otro.

Epidemiología.

- Reservorio: La enfermedad cuenta como reservorio a los distintos animales


enfermos, tales como ovejas, carneros, cabras, vacas, caballos, etcétera. Las esporas
pueden permanecer viables en regiones contaminadas durante muchos años.
- Fuente de infección: La principal fuente de infección son las hierbas y vegetales
contaminados, por heces, vómitos, cadáveres mal enterrados, riego de aguas
contaminadas por bacilo, etc. También se han descrito otras fuentes de infección como
camas, pesebres, apriscos de animales (lugar de recolección de animales) enfermos,
alimento seco que se le ofrece al ganado, fertilizantes, etcétera.
En la mayoría de los casos, el contagio se produce a través del contacto directo con
animales enfermos, como ocurre con los carniceros. Con menos frecuencia el hombre
puede contagiarse por la manipulación de animales enfermos. También se han descrito
como mecanismos de transmisión la intervención de un artrópodo llamado Stamoxys
calcitrans. De esta manera, el hombre puede contraer la enfermedad en forma
espontánea, accidental o profesionalmente.
- Mecanismos de transmisión: Las vías de transmisión son:
a) Cutánea: a través de la piel lastimada o con escoriaciones, punciones o picaduras de
insectos (moscas de los establos).
b) Digestiva: por ingesta de carnes mal cocidas o embutidos.
c) Inhalatoria: por aspiración de polvo contaminado con las esporas al manipular
pieles, cueros, huesos, cerdas, etc.
- Distribución geográfica: El ántrax tiene una distribución mundial. Los sitios
donde se presentan rebrotes de la enfermedad son el sur de Europa, ciertas regiones
áridas, semiáridas del África, Australia, Asia, América del Norte y del Sur.
Esta enfermedad puede extenderse de un país a otro, sobre todo por el
intercambio de objetos infectados, estrechamente asociados con la vida animal, tales
como pieles lana, pelo, forrajes y otros materiales.
- Estaciones del año: las observaciones realizadas sobre la variabilidad estacional
indican que los brotes se presentan más en terrenos neutros o ligeramente alcalinos,
subsiguientes a periodos de sequía que han sido precedidos de muchas lluvias o
seguidos de períodos calurosos o húmedos.
- Prevalencia, incidencia y mortalidad: Suele afectar más al sexo masculino, con
un promedio de edad de 30-40 años, de claro predominio profesional (campesinos,
pastores, carniceros, matarifes, veterinarios, trabajadores de la industria textil,
mujeres que tejen lana a mano, tejedores de alfombras, etc.).
- Huéspedes susceptibles: en el medio Oriente suelen ser susceptibles todos los
individuos dado que se practica la depilación de la piel con frecuencia y ésta se frota
con lana aspera que puede estar contaminada con esporas de Bacillus anthracis. Otros
seres que resultan susceptibles de contraer la enfermedad son los clasificadores de
lana, quienes inhalarían las esporas de la bacteria.

Morfología.

Bacillus anthracis presenta:

- Forma: bacilar, se trata de un bacilo recto, con extremos cortados en ángulo


recto.
- Tamaño: mide de 3-8 um de longitud por 1-2,5 um de ancho.
- Coloración: Gram positiva.
- Agrupación: puede presentarse aislado, en parejas o en cadenas cortas.
Cuando provienen de un medio de cultivo pueden formar cadenas largas agrupándose
en forma semejante a una caña de bambú,
- Esporas: es un bacilo esporulado en los cultivos envejecidos, en el suelo y en los
restos de animales muertos infectados. La forma de las esporas es oval o esférica, de
localización central o subterminal, no deformantes del soma bacteriano. La
esporulación tiene lugar después de la muerte del huésped. Las esporas formadas son
muy resistentes al calor, a los cambios ambientales y a los compuestos químicos.

Cuando las pasturas se contaminan con estas esporas, ellas permanecen en ella en
forma indefinida. Las esporas pueden estar en forma latente (refráctiles) o bien en fase
germinativa (oscuros y no refráctil ara que la espora germinada dé origen al
crecimiento de una célula vegetativa, debe ser fagocitada por un macrófago.
- Cilios: no presenta.
- Motilidad: es inmóvil.
- Cápsula: está presente y se evidencia en medios especiales. La forma
vegetativa se destruye a 36ºC durante 30 minutos o con formol al 2%. Su alta
resistencia está dada por la capacidad de formar esporas.

Estructura antigénica

Se han identificado hasta el presente tres antígenos de B. anthracis.

- Antigeno capsular: La cápsula de B. anthracis se pone en evidencia en los


productos patológicos o en medios de cultivos recientes y enriquecidos con sangre o
suero. Es espesa, hialina y de estructura polipeptídica. Tiene un peso molecular de
7500 y se comporta como un hapteno. Si bien in vitro puede reaccionar con
anticuerpos precipitantes, no estimula la producción de anticuerpos protectores. Este
polipéptido capsular está relacionado con la virulencia del microorganismo, pues las
cepas no capsuladas son avirulentas.
- Antígeno polisacárido: Se lo denomina también polisacáridos somáticos, ya que
se encuentran en la pared bacteriana y son de localización profunda. No es un
antígeno tóxico y tampoco induce la formación de anticuerpos protectores.
- Exotoxina proteica: Es excretada por la célula y está compuesta por tres
fracciones: factor edematógeno, antígeno protector y factor letal, La regulación
genética y el receptor donde actúa es aún desconocido. Cada uno de ellos por si solo
es poco activo, en conjunto resultan muy tóxicos e inmunógenos, y estimulan la
elaboración de anticuerpos protectores. Su mecanismo íntimo de acción es, en la
actualidad, motivo de estudio.

Patogénesis.

Las esporas de B. anthracis ingresan en el organismo por vía cutánea, digestiva o


aérea. Luego el macrófago las engloba destruirlas. Más tarde se produce la
germinación y las formas vegetativas constituidas escapan y van a multiplicarse
extracelularmente, dando lugar a un edema y congestión hística.

Después de la infección de la piel, algunos bacilos llegan probablemente a los ganglios


linfáticos de drenaje y en unos pocos casos (20% aproximadamente) pueden pasar a la
sangre y originar una septicemia que puede ocasionar la muerte del individuo.

En la forma diseminada, los bacilos suelen quedar limitados a los vasos linfáticos y
sanguíneos, alcanzando un gran número, de tal forma que los vasos sanguíneos y las
vísceras se hallan repletos y hasta ocluidos por ellos.

Además de la acción antifagocitaria que le confiere la cápsula, la toxina elaborada


presumiblemente reforzaría también esta acción.
Sin embargo, no está claro cuál es el mecanismo de acción que provoca la aparición del
edema, las hemorragias, la necrosis local, la hemoconcentración, la insuficiencia renal
y respiratoria, y la anoxia extrema, que se manifiestan en las diferentes formas clínicas.

La infección por B. anthracis confiere inmunidad permanente.

Aspectos clínicos.

En el hombre el ántrax puede presentarse de diferentes maneras:

a) Escara necrótica o pústula maligna (que es la forma más frecuente).

b) Edema maligno (con edema subcutáneo intenso y necrosis, pudiendo llevar a


septicemia)

c) Ántrax gastrointestinal (poco frecuente)

d) Ántrax por inhalación (de sintomatología inespecífica, se acompaña de tos,


taticardía y muerte)

e) Ántrax nervioso y septicémico (que pueden ser formas terminales de los distintos
tipos de ántrax anteriormente descriptos). En forma resumida, podemos decir que la
virulencia de B. anthracis se atribuye a tres componentes bacterianos:

1. Material capsular compuesto por poli-D-glutamato.


2. Factor edemático (FE) que es una adenilciclasa componente de la exotoxina.
3. Factor letal (FL) componente de la exotoxina.

En el ser humano, cerca de 95% de los casos corresponde a carbunco cutáneo y 5% a


carbunco espiratorio.

El carbunco cutáneo por lo general aparece en superficies expuestas de los brazos o


manos, seguidos por orden de frecuencia por la cara y el cuello. Entre uno y siete días
después de la penetración de los microorganismos o esporas a través de un rasguño,
aparece una pápula pruriginosa. Al principio es similar a la mordedura de un insecto.
Sin embargo, la pápula se transforma rápidamente en vesícula o un anillo pequeño de
vesículas que se unen formando una úlcera necrótica. Las lesiones miden entre 1 y 3
cm de diámetro y poseen una escara negra central característica. Se acompañan de
edema pronunciado. Algunas veces también existe linfangitis y linfadenopatía y
signos y síntomas generales como fiebre, malestar general y cefalea. Después de siete
a 10 días, la escara alcanza su máximo desarrollo. Finalmente se seca, se debilita y se
desprende. La cicatrización se lleva a cabo por granulación y deja una cicatriz.

Algunas veces la lesión tarda varias semanas en cicatrizar y el edema en desaparecer.


La antibioticoterapia no modifica la progresión natural de la enfermedad. Hasta en
20% de los pacientes el carbunco cutáneo genera septicemia, las consecuencias de
una infección generalizada, incluida meningitis, y la muerte.

El periodo de incubación del carbunco espiratorio puede ser hasta de seis semanas.
Las primeras manifestaciones clínicas son las de necrosis hemorrágica pronunciada y
edema mediastínico. En algunos pacientes el dolor retroesternal es intenso y en la
radiografía de tórax se observa ensanchamiento pronunciado del mediastino. Una vez
que se extiende a la pleura, aparecen derrames pleurales hemorrágicos; la tos es
secundaria a sus efectos sobre la tráquea. El siguiente paso es la sepsis y el
micoorganismo se disemina por vía hematógena hacia el aparato digestivo
provocando úlceras intestinales o hacia las meninges causando meningitis
hemorrágica. La tasa de mortalidad del carbunco por inhalación es elevada cuando ha
existido un contacto previo; es mayor cuando el diagnóstico no se sospecha desde el
principio. Los animales adquieren el carbunco al ingerir esporas y posteriormente los
microorganismos se diseminan desde el aparato digestivo. Esto es raro en el ser
humano y el carbunco digestivo es muy poco frecuente. Algunos signos clínicos son
dolor abdominal, vómito y diarrea hemorrágica.

Diagnóstico.

Los antecedentes o las posibilidades de exposición profesional, junto con el aspecto


clínico de las lesion son los criterios que conducirán a sospechar una infección por B.
anthracis. El diagnóstico de laboratorio se realiza siguiendo la secuencia de todo
diagnóstico bacteriológica

Toma de muestra: La misma dependerá del sitio afectado, pudiéndose recoger


material de piel (pústula), esputo, ganglios mesentéricos, sangre, etc.

Examen directo: Podrá efectuarse en fresco para observar bacilos inmóviles y la


coloración de Gram, que evidenciará bacilos Gram positivos, de bordes rectos,
grandes, provistos de cápsula, que generalmente engloba más de un elemento. Esta
puede observarse con la técnica tinta china. Si bien el hallazgo de todas las
características enumeradas en el examen directo son bastante sospechosas de la
presencia de B anthracis, no son definitivas para efectuar el diagnóstico. Sin embargo,
este estudio orientará al médico y bastará para comenzar un adecuado y rápido
tratamiento dada la gravedad del cuadro, mientras se prosigue con el diagnóstico de
laboratorio.

Cultivo: B. anthracis crece bien en los medios de cultivo comunes, a una temperatura
de 36-37ºC, y en un pH 7-7,4.

Pueden emplearse medios líquidos como el caldo común, en donde los bacilos tienden
a sedimentar y a partir de los cuales, al cabo de 48 horas, puede efectuarse una tinción
de las esporas, generalmente central y no deformante del soma bacteriano. También
se pueden utilizar medios sólidos como el agar común y agar sangre, donde se
obtendrán colonias grandes, opacas, blanco amarillento o blanco grisáceas, no
hemoliticas, que están rodeadas de proyecciones como “rulos”, lo que les confiere un
aspecto en cabeza de medusa o cabeza de león. Para poner de manifiesto la presencia
de la cápsula puede usarse agar suero, agar sangre o agar bicarbonato incubado en
atmósfera de 10% de CO2. Así aparecen colonias lisas, mucosas y adherentes.

La espora puede observarse por las técnicas comunes a partir de cultivos envejecidos,
a una temperatura de 20-30ºC en presencia de oxigeno.

La resistencia de las esporas, varía según las especies y número de organismos


presentes en una población, B. anthiracis resiste 10 minutos de ebullición.

No son muy exigentes respecto a su nutrición, desarrollan en medios de cultivo


comunes. Sobre agar nutritivo dan lugar a colonias grandes de 2 o más mm de
diámetro, ya se con caracteres membranosos, granulosos o arrugados.

En caldo nutritivo (medio liquido) por lo general producen en la superficie una


membrana, mientras que el resto del medio puede permanecer claro o turbio,
pudiendo formar un depósito membranoso.

Tratamiento.

Muchos antibióticos son efectivos contra el carbunco en el ser humano, pero el


tratamiento debe empezar desde las primeras etapas. Se recomienda utilizar
ciprofloxacina; antiguamente se utilizaba penicilina G con gentamicina o
estreptomicina.

En el caso de contacto potencial con B. anthraciscomo arma biológica, la profi laxis


con ciprofloxacina o doxiciclina se prolonga durante cuatro semanas mientras se
administran tres dosis de vacunas, o durante ocho semanas si no se administra
vacuna.

El uso de suero anticarbuncoso, a pesar de dar buenos resultados, no se recomienda


en la actualidad.

Profilaxis.

El control del ántrax implica medidas de prevención tanto en animales como en el


hombre.

Como primera medida sanitaria se debe practicar la vacunación del ganado. Además,
los restos de animales muertos por esta infección deberán ser enterrados con cal viva
en huecos profundos o incinerarse. Todo animal enfermo debe recibir tratamiento y el
rebaño debe ponerse en cuarentena y vacunarse.
La inmunización y las mejores condiciones de trabajo (empleo de guantes, mascarillas,
etc.), la educación sanitaria, la desinfección del material contaminado en la industria
(lanas, cueros, etc.) son los responsables de la progresiva declinación del número de
casos de ántrax humano.

La vacunación se practicará en los individuos más expuestos. Existen en la actualidad


diversas vacunas, las cuales varían en su composición, vías y tiempo de administración.
Puede utilizarse vacuna constituida por el antígeno protector proleico purificado o
puede obtenerse vacuna anticarbuncosa a partir de cepas virulentas atenuadas por
cultivo, como la vacuna gelosa aluminio. También puede lograrse una vacuna viva con
cepa avirulenta acapsulada. La inmunización alcanzada con estas vacunas es de
aproximadamente un año. El título de anticuerpos declina rápidamente, de allí que se
recomienda reforzar la inmunidad con vacuna a los seis meses a un año después, para
mantener la inmunidad.

Para veterinarios y personas que manipulan materias primas industriales que pueden
estar contaminadas, se recomienda una vacuna acelular preparada de un filtrado de
cultivo.

Es necesaria educación sanitaria sobre aseo personal, modos de transmisión y cuidado


de las lesiones cutáneas de los empleados que manejan artículos que pueden estar
contaminados.

Basualdo, J. A., Coto, C., de Torres, R. “MICROBIOLOGÍA BIOMÉDICA”. SEGUNDA


EDICIÓN. EDITORIAL ATLANTE. BUENOS AIRES- ARGENTINA. 2006.

Brooks, G., Carroll, K., Butel, J., Mietzner, T. “JAWETZ, MELNICK Y ADELBERG. MICROBIOLOGÍA
MÉDICA”. 25ª Edición. Editorial McGraw Hill. 2011.

También podría gustarte