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Judas Iscariote: Traición y Codicia

El documento analiza la figura de Judas Iscariote, destacando su traición a Jesús y su carácter egoísta y codicioso. Se contrasta su actitud con la de María, quien muestra devoción y agradecimiento hacia el Señor, mientras que Judas se preocupa solo por el dinero. A pesar de ser un apóstol y haber tenido privilegios, Judas nunca rindió su corazón a Jesús, lo que lo llevó a convertirse en un traidor.

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Judas Iscariote: Traición y Codicia

El documento analiza la figura de Judas Iscariote, destacando su traición a Jesús y su carácter egoísta y codicioso. Se contrasta su actitud con la de María, quien muestra devoción y agradecimiento hacia el Señor, mientras que Judas se preocupa solo por el dinero. A pesar de ser un apóstol y haber tenido privilegios, Judas nunca rindió su corazón a Jesús, lo que lo llevó a convertirse en un traidor.

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JUAN 6:63-71

¿CUANTOS CONOCEN A UN HOMBRE LLAMADO:


JUAN, SANTIAGO, MATEO QUIZAS FELIPE, TALVEZ
ANDRES, PABLO..?

CREO QUE LA MAYORIA CONOCEMOS A ALGUIEN


LLAMADO ASI PERO AHORA LE REGUNTO:

¿CUANTOS CONOCEN A UN JOVEN U HOMBRE


LLAMADO JUDAS?
HUBO UNA VEZ QUE UNA MADRE QUE SOSTUVO EN
SU BRAZOS A UN BEBE QUE BESO SU ROSTRO QUE
LLAMO JUDAS, ELLA LO AMO CON TODO SU CORAZON
PERO AHORA SU NOMBRE DE JUDAS ES UN NOMBRE
DE LA DESHONRA DE LA TRAICION PERO AUN ASI
JESUS ESCOGIO A JUDAS
HERMANOS LES INVITO A SEGUIR CON LA MIRADA LO
QUE DICE LA PALABRA:
63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he
hablado son espíritu y son vida. 64 Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque
Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de
entregar. 65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere
dado del Padre.
66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con

él. 67 Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? 68 Le
respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 69 Y
nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios
viviente. 70 Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de
vosotros es diablo? 71 Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque este era el que
le iba a entregar, y era uno de los doce.
LEAMOS MÁS ADELANTE EN JUAN 12:1-8 PARA
CONOCER MAS DE JUDAS:
1 Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había
estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. 2 Y le hicieron allí una cena;
Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con
él. 3 Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y
ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del
perfume. 4 Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había
de entregar: 5 ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado
a los pobres? 6 Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era
ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. 7 Entonces Jesús dijo:
Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. 8 Porque a los pobres siempre los
tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis.
El contraste entre María y Judas no puede ser mayor. Cada uno de ellos representa dos
actitudes completamente diferentes frente al Señor. Veamos algunos detalles.

• Para Judas, lo que María entregó al Señor le parecía desproporcionado. Según él,
habría sido suficiente con una cantidad mucho menor y el resto se podría haber
vendido para darlo a los pobres.

• Cada uno de ellos valoraba al Señor de forma muy distinta. María consideraba que
lo que le daba al Señor era muy poco porque tenía un concepto muy grande de su
majestad y gloria, en cambio, para Judas, todo era excesivo, porque en su corazón
no había llegado a valorar la verdadera dimensión de quién era Jesús.

• María sentía agradecimiento por lo que Jesús había hecho por su hermano Lázaro,
pero Judas no valoraba el gran privilegio de haber sido constituido por el Señor
como uno de sus apóstoles.
A María le importaban las personas, y en especial el Señor, pero para Judas sólo
contaba el dinero y él mismo.

• María actuaba porque amaba al Señor, Judas le seguía pensando en lo que podía
sacar de él. Su corazón era frío, distante y sin amor por el Maestro.

• María entregaba lo mejor que tenía para su Señor en un acto de generosa


devoción, mientras que Judas se disponía a entregar al Señor a las autoridades
judías con el fin egoísta de sacar unas monedas de plata.

• María preparaba el cuerpo del Señor para su sepultura, mientras que Judas se
encargaba de poner al Señor en las manos de sus enemigos para que le matasen.
El apóstol del Señor

Es muy poco lo que sabemos de él antes de que llegara a ser un apóstol de Jesús. Era
conocido como “Iscariote”, u hombre de Queriot, una ciudad en la tribu de Judá (Jos
15:25). Si esto fuera así, probablemente sería el único de los doce apóstoles que no era
de Galilea.

No sabemos en qué momento se unió a Jesús como discípulo, ni tampoco sus


verdaderas razones para hacerlo. El caso es que junto con los otros apóstoles había
escuchado su enseñanza, había visto sus milagros e incluso había sido enviado a
predicar el evangelio del reino, pero a pesar de todos estos grandes privilegios, nunca
había rendido de verdad su corazón al Señor.

Y aunque esto nos parece muy extraño, la Biblia nos advierte frecuentemente que
siempre habrá falsos apóstoles y creyentes dentro del ámbito del cristianismo. Nuestra
responsabilidad consiste en identificarlos a través de sus frutos (Mt 7:15-23).
El ladrón

Con el tiempo se descubrió que era un ladrón que robaba de los ingresos que el grupo
tenía, y de los que él había sido encargado para su administración.
Ya nos sorprende que después de haber pasado tanto tiempo con Jesús, todavía
siguiera cerrando su corazón a una evidencia tan clara, pero aún es más de extrañar
que continuara unido al grupo de apóstoles durante tanto tiempo fingiendo ser lo que no
era, y para colmo, robando lo que pertenecía al Señor. Sin duda, los efectos de la caída
en el hombre son mucho más profundos y permanentes de lo que muchas veces
creemos.

No hay duda de que Judas era un hipócrita consumado, un maestro del disimulo, capaz
de poner buena cara cuando fuera necesario o expresarse de tal manera que no
desentonara con el resto de los apóstoles. Pero todo eso era falso. Él no era un
verdadero discípulo, sino solamente uno que había aprendido a moldear su lenguaje
para parecer piadoso, que usaba palabras persuasivas para ocultar lo que realmente
era. Pero finalmente todos descubrieron sus verdaderas intenciones. Podía criticar la
devoción generosa de María y justificarse haciendo notar su gran preocupación por los
pobres, cuando en realidad, lo único que buscaba era una nueva oportunidad para
robar de la bolsa común.
Judas intentaba embellecer su pecado con un pretexto creíble y adaptaba su
fraseología para ocultar su pecado. Pero lo cierto es que era un hombre dominado por
la codicia y el amor al dinero. Esas eran las verdaderas pasiones que dominaban su
alma. Todo lo demás era mentira. Le gustaba demasiado el dinero, y como muchos
otros antes y después de él, buscó una forma fácil de conseguirlo. Sin ningún tipo de
escrúpulos, no dudó siquiera en robar al mismo Señor y a sus compañeros de
apostolado.

Y ese amor por el dinero le había convertido en una persona egoísta, totalmente
indiferente ante las necesidades de los demás, pero lo que aún era peor, había
endurecido de tal manera su corazón que se había vuelto insensible al amor del cual
estaba rodeado. Hasta tal punto llegó su devoción por el dinero y su endurecimiento,
que no le importaba robar, y finalmente, tampoco dudó en entregar al Señor por treinta
monedas de plata. Ya lo advirtió el apóstol Pablo:

(1 Ti 6:10) “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando
algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.”

¡Qué terrible es el amor al dinero! Nos venda los ojos y los oídos, y hace que los
hombres sean peores que bestias salvajes, permitiendo que no tengan en cuenta ni la
conciencia, ni la amistad, ni la comunión, ni la salvación.
El hombre de la bolsa

Una de las cosas que nos llama la atención es que el Señor le hiciera tesorero del
grupo y le entregara la bolsa si era un ladrón. Al fin y al cabo, si él tenía este problema,
¿por qué ponerlo en contacto de forma tan directa con algo que le produciría una
tentación tan grande?
Sin duda, el Señor no escogió a ladrones para ser apóstoles ni tampoco para ocuparse
de sus finanzas. Debemos suponer que al principio, cuando Jesús llamó a Judas, él era
un hombre honrado. Y de hecho, fue escogido como administrador de los recursos que
el grupo tenía por su capacidad para gestionar el dinero. En este mismo pasaje
podemos apreciar que Judas rápidamente calculó el precio de aquel perfume mientras
estaba siendo derramado.
Pero como en tantas ocasiones, si se tiene un don, pero no hay vida espiritual, esto
puede resultar en la ruina de la propia persona. ¿Con cuánta frecuencia somos
tentados en el ámbito de aquello en lo que por naturaleza somos idóneos? Judas tenía
una capacidad innata para manejar el dinero, de ahí vino su tentación. Un hombre
puede ser un buen predicador y de ahí venirle la tentación para convertirse en un
hombre engreído. Una mujer joven puede ser muy atractiva y eso le puede llevar a
volverse vanidosa y presumida. Finalmente, la única forma de librarse de la tentación es
manteniendo una relación personal y viva con el Señor. Sólo él nos puede librar de
nuestra tendencia natural al pecado.
Y en cuanto a esta bolsa que Judas administraba, nos sirve para ver cómo se
mantenían Jesús y sus discípulos. Allí se guardaban las donaciones que el Maestro
recibía de personas piadosas que le apoyaban económicamente, como “Juana, Susana,
y otras muchas que le servían de sus bienes” (Lc 8:3). Está claro que nuestro Señor no
tenía riquezas terrenales, ni tampoco sus discípulos.
El apóstol que entregó a Jesús

Pero Judas no sólo era un ladrón, por último también se descubrió que él era un traidor
que iba a entregar al Señor a las autoridades religiosas del judaísmo.
Parece increíble que una persona que había seguido a Cristo como apóstol durante tres
años, que había visto sus milagros, oído sus enseñanzas y disfrutado de la comunión
personal con él, fuera capaz de hacer una cosa así. Pero su caso nos obliga a pensar
muy seriamente en la gravedad de la caída del hombre.
En cualquier caso, resulta difícil saber qué pudo pasar por la mente de Judas a lo largo
de todo ese tiempo para que finalmente tomara esa decisión. En primer lugar, estaba el
hecho de que a pesar de su aparente religiosidad, él nunca había rendido de verdad su
corazón al Señor. Luego vino todo lo demás; quizá se sintió defraudado por las
reiteradas declaraciones de Jesús acerca de su necesidad de ir a Jerusalén a morir en
una cruz.

Esto no parecía coincidir con sus expectativas mesiánicas, así que es probable que
decidiera cambiar de bando en el último momento y ponerse a salvo mientras sacaba
algún beneficio.

Y sin duda, la reprensión del Señor en este momento, cuando salió en defensa de
María condenando su actitud mediocre, esto tampoco le gustaría, y hasta es posible
que le incitara a entregar a Jesús (Mr 14:10).
VEAMOS LA SIGUIENTE ESCENA: MATEO 26:47-50
JESUS ORA EN GETSEMNI UN LUGAR SECRETO PARA LA ORACION
47 Mientras todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de
parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo.
48 Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ese es; prendedle.
49 Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó.
50 Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le

prendieron.
COMETIO JESUS UN ERRROR?
NO VERDAD, EL NUNCA SE EQUIVOCA PORQUE
ENTONCES PUSO A JUDAS EN EL MINISTERIO?

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