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Reseña crítica de la novela "Aura"

Este documento resume la novela Aura de Carlos Fuentes. Narra la historia de Felipe Montero, un joven historiador que acepta un trabajo investigando los manuscritos del General Llorente en la casa de la anciana Doña Consuelo. Allí conoce a la bella Aura, sobrina de Consuelo, cuya belleza cautiva a Felipe. Con el tiempo, Felipe descubre que entre Aura y Consuelo hay un vínculo más profundo y misterioso del que parece.

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Reseña crítica de la novela "Aura"

Este documento resume la novela Aura de Carlos Fuentes. Narra la historia de Felipe Montero, un joven historiador que acepta un trabajo investigando los manuscritos del General Llorente en la casa de la anciana Doña Consuelo. Allí conoce a la bella Aura, sobrina de Consuelo, cuya belleza cautiva a Felipe. Con el tiempo, Felipe descubre que entre Aura y Consuelo hay un vínculo más profundo y misterioso del que parece.

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Alumna: Brianda Elidía Reyna Sánchez

GRUPO: 203

RESEÑA CRITICA

La novela AURA fue escrita por el escrito CARLOS FUENTES el nació en panamá el (11 de
noviembre del 1928 ) y falleció en ciudad de México (15 de mayo del 2012) fue uno de los
autores mas destacados en su país. AURA fue editada y publicada en México, D.
F.: Ediciones Era (Alacena). Fue publicada en 1962.
Los personajes son : Felipe Montero , Doña Consuelo y Aura

El joven historiador de veintisiete años, Felipe Montero, lee el periódico en una


cafetería mientras espera el camión que lo lleva hasta la escuela privada donde
trabaja como maestro. Un anuncio llama su atención: “Se solicita historiador
joven. Ordenado, Escrupuloso, Conocedor de la lengua francesa”. El llenaba
todos los requisitos; además, el sueldo era casi cinco veces mayor que el que
tenía.

Se dirige a la dirección señalada, Donceles 815, en el centro de la ciudad. Al


llegar, toca pero nadie le abre la puerta; se atreve a pasar y encuentra un salón
oscuro y con olor a humedad. Una voz de mujer le indica que camine contando
pasos pero que no prenda la luz. Felipe entra a un cuarto iluminado por velas en
el que se encuentra una anciana recostada sobre su cama.

La anciana, llamada Consuelo, le explica que el trabajo consiste en recopilar y


escribir las memorias de su difunto marido, el General Llorente, fallecido hace
60 años. La condición para el trabajo es que debe residir en la casa. El joven
duda ante la propuesta. En ese momento entra Aura, sobrina de la anciana,
quien cautiva de tal manera a Felipe que éste acepta quedarse.

Al revisar los manuscritos, Montero considera que la anciana les ha otorgado un


valor que realmente no poseen. Sin embargo, por lo atractivo de la paga, decide
realizar el trabajo por lo menos por tres meses hasta reunir el dinero suficiente
que le permita trabajar en su propia obra, relacionada con las conquistas de los
españoles en territorio americano.

Durante la noche tiene una pesadilla y, en la peor parte de tan horrible sueño,
despierta y encuentra a Aura, desnuda a su lado, acariciando su cuerpo y
diciéndole “eres mi esposo”. Le dice que lo espera en su habitación esa noche.
Felipe continúa con la revisión de los documentos. En ellos lee cómo el general
conoce a su esposa cuando ésta apenas tenía quince años, en el año 1867.

Relata una extraña escena: Un día halló a su joven amada con las piernas
abiertas y la crinolina de su traje levantada en la parte delantera, torturando a
un gato. La imagen lo excitó de tal manera que hicieron el amor. Martirizar a los
pequeños felinos, tal como lo escribía Llorente, era la forma en la que la mujer
propiciaba el amor entre ambos, en una especie de sacrificio simbólico.

Al hacer los cálculos, Montero concluye que Consuelo debe tener ciento nueve
años. Su esposo sentía gran fascinación por sus ojos verdes y porque la amada
se vistiera de ese color. El general le escribe a su esposa “pienso que serás
siempre bella, lo mismo en cien  años…” y otra frase muy llamativa “¿Qué harías
para permanecer siempre joven?”

Llega la hora de la cena y, esta vez, Consuelo está en la cabecera de la mesa. La


anciana conversa amenamente mientras Aura se mantiene en silencio, lo que
inquieta a Felipe por el grado de sumisión de la sobrina ante la tía y comienza a
urdir historias de todo tipo en su mente ante lo que ve.

En ese momento el joven comprende que el motivo real de su presencia en esa


oscura casa es liberar a Aura del yugo de su tía y toma la decisión de llevársela
de ese lugar. La anciana le entrega a Felipe el siguiente folio y le comenta que
quieren correrlas de la casa.

Montero cae en cuenta de que la razón por la que permanece Aura en la casa es
para eternizar la ilusión de juventud y belleza de la anciana tía. Tal como lo
habían acordado, Felipe llega esa noche a la habitación de Aura y, al entrar la
encuentra vestida de verde, como sus ojos.

Pero ocurrió algo mágico: Aura ya no es la joven tierna del día anterior, sino que
parece una mujer de más de cuarenta años. En ese momento ocurre entre ellos
un encuentro lleno de gran erotismo que también involucra símbolos sagrados
de la iglesia católica.

Durante su encuentro íntimo, Aura lava los pies de Felipe mientras mira una
imagen de madera de Cristo. Bailan un vals que ella murmura y que
extrañamente Montero reconoce y canta con ella. Poco a poco se van
desnudando a la par que se llenan de besos y caricias.
Aura se coloca de cuclillas sobre la cama y sobre sus muslos desnudos parte
una oblea –haciendo referencia a una hostia –  y le da la mitad a Montero, quien
la recibe y come. Luego, el se posa sobre ella, quien lo espera con los brazos
abiertos, como el Cristo crucificado. Se escribe la significativa frase “Aura se
abrirá como un altar”.

Al amanecer, Montero despierta buscando la espalda de Aura, pero ella ya no


está junto a él. Abre los ojos y la ve de pie junto a la cama. Camina hacia un
rincón de la habitación, donde está Consuelo sentada en un sillón que él no
había visto antes. Las dos mujeres le miran y sonríen, mientras se van por la
puerta que comunica la recámara de Aura y la de Consuelo, haciendo gestos y
ademanes idénticos. Dejan dormir al hombre en la cama de Aura.

Montero despierta desconcertado por todo lo ocurrido la noche anterior y


reflexiona sobre la verdadera identidad de Aura y de Consuelo. Siente que, de
algún modo, esa noche engendró su propio doble, pensando que Consuelo es
doble de Aura y viceversa. Felipe le pide a Aura que se marche junto a él para
huir de la anciana; pero la joven no quiere partir y le pide confianza. Le dice que
su tía estará fuera de casa todo el día y que lo espera esa noche en la habitación
de Consuelo.

Montero hurga en las memorias de Llorente y descubre que el general y


Consuelo no pudieron tener hijos. La esposa trastornada por lo que le ocurría
buscó remedio a su mal en pócimas y plantas; a tal punto llegó su obsesión que
creyendo haber encontrado la pócima para la eterna juventud, enloqueció.

Montero hurga en las memorias de Llorente y descubre que el general y


Consuelo no pudieron tener hijos. La esposa trastornada por lo que le ocurría
buscó remedio a su mal en pócimas y plantas; a tal punto llegó su obsesión que
creyendo haber encontrado la pócima para la eterna juventud, enloqueció.

El general narra que la encontró caminando sola y descalza por los pasillos de la
casa una madrugada. Al mirarlo le dijo: “No me detengas; voy hacia mi
juventud, mi juventud viene hacia mí. Entra ya, está en el jardín, ya llega”.
Llorente, desconsolado y abrumado, culminó sus escritos con la frase 
“Consuelo, el demonio también fue antes un ángel”.

Dentro de los folios también halló fotografías, incluso una de Aura con fecha en
1876, casi cien años antes, firmada por Consuelo Llorente en el aniversario
número diez de su boda. Pero la mujer que aparece en la imagen es Aura.
Encuentra otra fotografía aún más desconcertante: Aura acompañada por
Llorente, pero el anciano es Montero, sabe que Llorente es él.
Al anochecer va en busca de Aura a la habitación de Consuelo, tal como lo
habían acordado. Entra y ve a la mujer en la cama, quien le pide que se acueste
a su lado pero que no la toque. Montero se siente angustiado pues cree que la
anciana puede llegar en cualquier momento, pero Aura lo calma diciéndole que
no regresará “Ella ya se agotó”.

Comienza a besar y a abrazar a Aura, pero se da cuenta que es a Consuelo a


quien tiene en sus brazos: “verás bajo la luz de la luna el cuerpo desnudo de la
vieja, …, temblando ligeramente porque tú lo tocas, tú lo amas, tú has regresado
también…” Al preguntar por Aura, Consuelo le responde con una ininteligible
frase: “Volverá, Felipe, la traeremos juntos. Deja que recupere fuerzas y la haré
regresar…”¡¡ HAY ES DONDE TODO TOMA SENTIDO!!

Desde mi punto de vista el una buena novela para mi gusto, es muy descriptiva
le da una idea al lector de lo que esta leyendo y no es muy extensa, es muy
interesante .

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