REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
CONCILIO ASAMBLEA DE DIOS DE VENEZUELA
INSTITUTO BÍBLICO METROPOLITANO“RESPLANDOR”
EXTENSIÓN BARLOVENTO
1er BIMESTRE MINISTERIAL
CURSO: ÉTICA MINISTERIAL
AMPLIACIÓN DE
ÉTICA CONTEMPORÁNEA
FACILITADOR: ESTUDIANTES:
PROF. NATALY DE REBOLLEDO ROSI ORASMA
PEDRO KEY
San José de Barlovento, marzo 2018
INTRODUCCIÓN:
El Sermón del Monte pronunciado por Jesús frente a sus discípulos ha sido
considerado por la crítica bíblica como un compendio de la Doctrina que el Maestro
venía a enseñar a los hombres.
Según S. Lucas 6: 13. Este mensaje fue dado por Jesús después de haber
seleccionado a los doce discípulos. Mateo, aunque no tan ordenadamente, también
deja en claro que el discurso fue pronunciado para los doce discípulos. Jesús había
seleccionado a estos doce hombres no sólo para que le acompañasen en la función
pública, sino también para que ellos continuaran la tarea después de que El ya no
estuviera en la Tierra. Para eso debía capacitarlos, y este mensaje es una soberbia
introducción al sin fin de enseñanzas que durante casi tres años, estos doce
hombres, llamados a ser apóstoles habrían de recibir de las palabras del Maestro y
también de las cosas maravillosas que habrían de ver a su lado. Por eso para
algunos este es un "mensaje de ordenación" pronunciado por Jesús a sus
discípulos, para poder luego encomendarles las tareas para las cuales les había
llamado.
Un comentario necesario de hacer es la consideración que el Sermón del
Monte tiene como "sermón" en sí mismo. Y aquí surge una controversia en la
interpretación de los críticos. Para algunos (como resulta para la mayoría de los
lectores "simples" de las Escrituras) el Sermón del Monte es uno solo, pronunciado
en un mismo lugar y en una única oportunidad, tal como lo deja entrever Mateo en
sus palabras del cap. 5: 1-2 y en la conclusión de su transcripción del mismo en el
cap. 8: 1.
Pero otros entienden que es mejor comprender este mensaje como un
"resumen" de muchos sermones pronunciados por Jesús en distintos momentos; y
esta interpretación parece ajustarse a las descripciones del Evangelio según S.
Lucas. En realidad si fue un solo mensaje o es el resumen de muchos mensajes
pronunciados por Jesús, la importancia doctrinal no se ve afectada de ninguna
manera. Pero si fuese un resumen de muchos mensajes, debemos concluir
entonces que fue Mateo quien ordenó el discurso al transcribirlo. Esto haría que la
obra no fuera toda del Señor. Y preferimos pensar que Jesús eligió el momento,
ordenó los temas y pronunció este mensaje con un objetivo preciso para oyentes
especiales a quienes había reunido en ese momento y con esa intención. Así todo el
Sermón resulta ser la Obra del Señor con un objetivo claramente predeterminado.
Por eso preferimos ajustarnos al relato de Mateo y sostenemos que este fue un
mensaje, uno solo, cuyas partes probablemente Jesús haya repetido en muchas
oportunidades, pero que en esta oportunidad Él quiso pronunciarlo como un todo.
Tal vez, debido a la abundancia doctrinal, Jesús haya llevado a sus discípulos al
Monte y haya enunciado estas enseñanzas no todas en un solo día. Pero no hay
ninguna duda sobre la conveniencia de considerar al Sermón del Monte como una
unidad.
ENSEÑANZAS DE JESÚS: EL SERMÓN DEL MONTE
S. Mateo 5: 1 - 7: 29
SAN MATEO CAPÍTULO 5
EL MOMENTO Y LOS DESTINATARIOS. S. Mateo 5: 1-2
En estos breves versículos hay algunos detalles importantes de considerar:
Del capítulo anterior se desprende que Jesús era seguido por una gran multitud
proveniente de Galilea, Jerusalén, Decápolis, Judea y las zonas de la otra orilla del
Jordán... Ellos habían visto notables milagros de Jesús y traían a sus enfermos para
que El los sanara.
Mateo advierte que Jesús, viendo la multitud, "subió al monte"... La idea es que
Jesús quiso apartarse de tanta gente que, encandilada por sus obras milagrosas, no
estaría dispuesta tal vez a escuchar sus enseñanzas.
Sus discípulos estaban absortos, seguramente, al haber visto con sus propios
ojos el notable poder del Señor, y era imprescindible que todas estas cosas que
habían sucedido, fueran afirmadas con la necesaria enseñanza, para que Jesús no
fuera reconocido solamente como un obrador de milagros.
Aunque la idea general es que Jesús predicó ante toda la multitud (y así se lo
ve en películas y en dibujos sobre el tema) no se desprende esta idea del relato de
Mateo. Más bien la idea es que Jesús se apartó de la multitud y quiso quedarse en
mayor intimidad con sus discípulos...
Mateo dice que después que Jesús subió al monte "vinieron a Él sus
discípulos"... No menciona a la multitud. Por eso es probable que este largo
mensaje, que tal vez llevó más de un día, haya sido oído solamente por los
discípulos.
Este es un punto importante si tenemos en cuenta la profundidad de las
enseñanzas que Jesús habría de desgranar y que no podría entender "de una sola
vez" la gente simple que le seguía y la necesidad que Él tenía de instruir más
profundamente a sus discípulos. El pasaje dice que Jesús comenzó a enseñar
después de haberse sentado. Esta era la posición que adoptaban los rabinos judíos
cuando se disponían a enseñar algo importante. Jesús estaba dispuesto a sentar las
bases de su doctrina frente a sus discípulos, y adoptó la posición que le mostraba
como Maestro, rodeándose de sus "alumnos"... Para Jesús el asunto era
sumamente importante y seguramente que pretendía que sus discípulos lo tomaran
de la misma manera.
También nos dice que "abriendo su boca les enseñaba..." En griego esta
expresión, que no es solamente un detalle descriptivo en el relato, se la usaba como
introducción a alguna declaración importante y solemne. También se la usaba para
sostener que lo que a continuación se escribiría surgía desde lo más íntimo y
profundo del personaje que pronunciaba estas palabras. Con ellas Mateo quiere
decir que Jesús habría de pronunciar un discurso sumamente importante, pero que,
además, El estaría abriendo su corazón frente a aquellos hombres que había
elegido, en un contacto personal y directo.
Cuando Mateo sostiene que "Jesús les enseñaba", está afirmando, de acuerdo
con la construcción gramatical del griego usada en esta frase, que esto era lo que
Jesús acostumbraba a hacer... Jesús siempre estaba enseñando a sus discípulos, y
en esta oportunidad se dispone a hacer lo mismo. Por eso es lícito que sostener que
en este Sermón del Monte Jesús habría de hacer un resumen y repaso de
enseñanzas que una y otra vez estaría repitiendo a sus discípulos.
Nos preparamos, pues, a enfrentarnos con una enseñanza que resume
magistralmente todo lo que Jesús consideró imprescindible que sus discípulos (entre
quienes estamos también nosotros) deberían saber. Por eso un estudio de las
Enseñanzas de Jesús no puede sino empezar por considerar detenidamente cada
una de las enseñanzas que encontramos en el Sermón del Monte.
LAS BIENAVENTURANZAS S. Mateo 5: 3-12
Todas las bienaventuranzas poseen la misma forma. Jesús no las pronunció
en el griego, idioma en el cual escribe Mateo, sino en Arameo, que era el Hebreo
popular que hablaban la mayoría de los judíos. En arameo había una expresión muy
corriente que quería decir "¡Qué feliz es...!" y que es común en el Antiguo
Testamento (Salmo 1: 1 por ejemplo). Por eso podemos decir que cada
Bienaventuranza no es una mera expresión de deseos, sino una afirmación absoluta
y total. Son por lo tanto expresiones de alegría por algo que es, que existe... Es algo
muy parecido a una felicitación. Jesús no se refiere a algo que el cristiano habrá de
recibir en el futuro, sino a algo que el cristiano ya posee por ser cristiano.
Podríamos resumir la intención de Jesús diciendo: "¡Qué feliz es ser cristiano...!"
Es importante detenernos un momento en el significado que en el griego tiene la
palabra que se traduce como "bienaventurados"... Esta palabra es Makários y por
derivación de su uso, para los griegos expresaba el gozo que tiene una persona por
ser quien es, una alegría que le nace desde su interior, plena y suficiente para ser
feliz.
"Las bienaventuranzas” nos hablan de ese gozo que sale a nuestro encuentro
aún en medio del dolor; aquel gozo que no pueden manchar ni el sufrimiento ni la
tristeza ni el desamparo, ni la pérdida de algo o alguien que queremos mucho. Es el
gozo que brilla a través de las lágrimas y que nada, ni en la vida ni en la muerte,
puede arrebatar. El cristiano posee ese gozo sereno e intocable que proviene de
andar siempre en la compañía de Jesús y estar siempre den su presencia" (W.
Barclay).
La Bienaventuranza de los pobres: S. Mateo 5:3
En el griego "pobre" se dice de dos maneras que tienen cierto diferente
significado: penés hace referencia al hombre que teniendo trabajo y sustento, su
salario no le alcanza para vivir dignamente; ptojós se refiere al que no tiene
absolutamente nada y por lo tanto vive en condiciones de absoluta miseria. Mateo
usa este último término al escribir en griego. Pero no olvidemos que Jesús hablaba
en arameo. Las palabras que pronunció Jesús al referirse a los pobres fueron ani y
ebion, cuyo significado se aproxima a la usada en griego por Mateo, pero que para
los judíos tenía un agregado: se refería al pobre que no tenía más que a Dios... Es
decir a aquella persona que no era dueña absolutamente de nada en la tierra, y que
por lo tanto sólo podía sentirse dueña del amor de Dios.
La enseñanza es obvia: Jesús dice que el Reino de los Cielos es de aquellos
que solamente se sienten dueños del amor de Dios y son felices (bienaventurados)
porque confían plenamente en el Señor y eso les basta para sentirse satisfechos. No
quiere decir que no debamos poseer cosas terrenales... Es más: Dios quiere que
esas cosas no nos falten. Pero es bienaventurado aquel que no se preocupa por
ellas porque disfruta tener el amor de Dios... De ese cristiano es el Reino de los
Cielos.
La Bienaventuranza de los tristes: S. Mateo 5: 4
La palabra griega que se usa en el pasaje para "llorar" es la palabra que
denota el dolor más grande... Es el dolor que no se puede contener ni disimular. El
dolor al que Jesús hace referencia puede ser el dolor personal por algún suceso
extremadamente triste, o el dolor de aquel que sufre por las cosas terribles que
ocurren a su alrededor. Sin duda que ambas están implícitas en la expresión de
Jesús, pero, indudablemente, la intención del Maestro es destacar el dolor de aquel
que está desesperadamente triste al comprender si situación de pecador delante de
Dios y lo terrible de la condena por esa condición. No hay verdadero arrepentimiento
si no se comprende qué es el pecado y sus terribles consecuencias, y si no se siente
un tremendo dolor por ser pecador.
Quien comprende lo terrible de sus pecados y se arrepiente de ellos de
corazón recibirá la consolación del perdón y la salvación... Si comprender nuestra
condición de pecador es algo terrible y triste, sentir el perdón del Señor y aceptar la
salvación que El ofrece desde la cruz es algo que habremos de vivir como una
inmensa felicidad... Por eso Jesús nos dice que quien pasa por este dolor, es
bienaventurado: porque el profundo dolor le lleva a la mayor alegría.
La Bienaventuranza de los buenos: S. Mateo 5: 5
En el griego la palabra praus (que equivale a manso) era la palabra que definía
una notable virtud ética. La mansedumbre no es la actitud sumisa que nosotros
podemos entender en nuestro idioma: praus se refiere al punto de equilibrio y justicia
de aquel que no se enoja vanamente ni permite que su enojo le lleve a la ira. La
mansedumbre era para los griegos lo opuesto al orgullo y al egoísmo. Era casi un
sinónimo de humildad.
También esta palabra griega se usaba para describir al animal que había sido
enseñado a obedecer la voz de su amo. Por lo dicho anteriormente entendemos que
Jesús hace referencia aquí al cristiano que tiene su vida controlada por la voz de
Dios y que por esa razón actúa con sabio equilibrio, sin orgullo ni egoísmo, sino con
justicia y humildad.
Quienes así actúan "recibirán la tierra por heredad". En esta expresión Jesús
hace una promesa que puede ser entendida de la siguiente manera: el hombre
manso, humilde, sumiso a la voz de Dios, equilibrado en sus juicios sentirá que la
Creación que Dios formó es un regalo de Dios para él y se sentirá feliz porque, aún
en esta vida terrena, incompleta e imperfecta, puede vivenciar que Dios comparte
todo lo creado con él. Muchos intérpretes, lícitamente, afirman que Jesús también
hace referencia a la eternidad con esta última expresión. De hecho que la salvación
es un bien que comenzamos a disfrutar desde el momento en que aceptamos a
Jesús, y que viviremos en plenitud delante de su presencia en la Eternidad.
La Bienaventuranza de los que anhelan justicia: S. Mateo 5: 6
Hay un lenguaje figurado en Jesús al pronunciar esta frase... El hambre era
muy común en Palestina debido a la generalizada pobreza y a la imposición del
imperio romano de pesados impuestos. La sed era algo contra lo que se combatía
diariamente; no existían las condiciones de nuestro tiempo (agua corriente en cada
casa, tratamiento del agua para potabilizarla, etc.)... Por eso tener hambre o padecer
de sed era algo muy probable para cualquier persona. Jesús usa este sentir tan
común entre los judíos para dejar esta bienaventuranza.
Jesús apela a este lenguaje figurado para destacar a aquellos que realmente
desesperan para que haya condiciones justas en la vida de la comunidad y para
cada persona que la integra, que no sólo expresan un deseo, sino que están
dispuestos a darlo todo para que así sea.
Un punto importante es que Jesús no se refiere al que logra estas condiciones
de justicia. Sabe que muchas veces esto no será posible para un hombre solo o para
unos pocos. Jesús se refiere al que desea la justicia de todo corazón y vive una vida
coherente con este deseo. "En su misericordia Dios no nos juzga solamente por
La Bienaventuranza de los misericordiosos: S. Mateo 5:7
Este es un principio presente en todo el mensaje del Nuevo Testamento. Lo
que sembremos habremos de cosechar; si perdonamos seremos perdonados (S.
Mateo 6: 14-15).
La palabra griega que significa misericordia es eleemón, pero es usada por
Mateo en lugar de una hebrea que es prácticamente intraducible: chesedh, y que
hace referencia a la capacidad de ponerse literalmente en el lugar del otro. Es
mucho más que sentir piedad o compasión. Es ubicarse exactamente en la misma
situación del otro para ayudarle a partir de la comprensión. A este sentimiento se
refiere Jesús. Si los hombres pudiéramos llegar a experimentarlo tal como lo
demanda Jesús, el mundo cambiaría definitivamente (vale profundizar esta
afirmación en la discusión de la clase).
Esta condición es imprescindible para poder llegar a ser buenos
"perdonadores" como anhelamos que Dios lo sea con nosotros. De hecho Dios se
puso totalmente en nuestro lugar al morir en una cruz. Él está pidiéndonos que
hagamos con los demás lo mismo que El hizo por nosotros. Solamente los que
expresan hacia los demás esta calidad de misericordia recibirán de Dios lo mismo...
Por eso Jesús les llama bienaventurados.
La Bienaventuranza de la pureza: S. Mateo 5:8
La palabra griega que significa puro es kázaros que tenía varias aplicaciones
que nos ayudarán a entender las intenciones de Jesús: En su sentido original
significaba "limpio" (la ropa recién lavada, por ejemplo).
También se usaba para definir algo que había sido limpiado de elementos que no
correspondían al todo (el trigo limpio de paja, el ejército sólo formado por soldados
seleccionados, etc.) También se usaba para sostener que el objeto no había sido
adulterado de ninguna manera (el vino puro, por ejemplo).
Así Jesús hace referencia a la persona que tiene un corazón limpio, apartado
de malos pensamientos, sin "mezclas" extrañas. Esta es la pureza que Jesús
demanda. Un corazón orientado hacia los deseos y la voluntad de Dios, sin dobleces
ni vanidades. Por eso debemos decir que aún nuestra vida religiosa debe ser
profundamente analizada frente a esta demanda de Jesús. No es nuestra
aprobación personal la que buscamos, ni la aprobación de los demás, ni la
apariencia... Nuestros actos religiosos deben nacer de un corazón puro que se goza
de la compañía de su Dios. Y Jesús afirma que los que tienen este corazón son
bienaventurados, porque ellos verán a Dios. Pero la afirmación es terminante:
solamente quienes posean este corazón verán a Dios. Por eso es menester que,
aún en este mismo momento, y tal vez con la ayuda de maestros y compañeros,
podamos hacer un repaso a nuestra vida, mirar profundamente nuestro corazón,
para saber si estamos en condiciones de esperar, un día, poder ver al Señor cara a
cara.
La Bienaventuranza de la promover la unidad: S. Mateo 5: 9
La palabra paz en hebreo nunca significa no hacer nada. Implica una acción
que promueva en bienestar de los demás. La bendición de Jesús no es para los que
solamente aman la paz, sino para los que la hacen. Muchos creen que evitar los
conflictos, negarlos, no enfrentarlos es lo mejor para la paz. Pero no es a esta
inacción a la que se refiere Jesús, sino a la actitud de enfrentar los inconvenientes y
vencerlos.
Hacer la paz implica un esfuerzo para que la alegría vuelva a reinar en aquellos
que, por algún conflicto, se han enemistado. Es procurar la verdad, sin agredir ni
lastimar. Hacer la paz implica una acción de amor.
El pacificador será llamado "hijo de Dios" porque está haciendo lo que el Padre
Celestial hace. Para los rabinos judíos, "hacer la paz" era luchar por la justicia en las
relaciones de los hombres. Seguramente a esto se refería Jesús. Hay personas
pendencieras, que siempre son motivo de conflicto, de discusión, de contienda. Esta
persona en realidad no tiene paz en su interior y por eso sus relaciones con los
demás no son pacíficas. Por otra parte hay personas que procuran siempre lo mejor
en sus relaciones con el mundo porque viven con paz interior... Ellos son los que
pueden "hacer la paz" que Dios pretende entre los hombres; son los que con sus
acciones promueven la unidad entre todos los hombres, siguiendo la inspiración del
Padre.
La Bienaventuranza de sufrir por Cristo: S. Mateo 5: 10-12
Jesús está actuando con absoluta honestidad y claridad; sabe que muchos
cristianos sufrirán por su fe y no lo niega ni hace promesas fáciles. Para sus oyentes
ocasionales seguir a Jesús podía ser (y de hecho lo fue para muchos) motivo de
grandes aflicciones porque el cristianismo enfrentaba con su mensaje la oferta
pagana del imperio romano y la religión hipócrita de los judíos.
Cuando Jesús llama bienaventurados a los que serían perseguidos por
seguirle, sin duda tiene presente que la persecución daría a estos fieles cristianos la
oportunidad de hacer pública su fe total en el Maestro. Esto por sí mismo debe
considerarse una buenaventura. Este es el camino que recorrieron muchos de los
hombres digno de la hermosa historia bíblica; un camino que enorgullecerá a
cualquier seguidor de Cristo. Un camino en el que nunca estaremos solos porque el
mismo Señor con su Espíritu estará a nuestro lado. Un camino que abrirá puertas
para los que vienen detrás. Un camino que, finalmente, nos permitirá acercarnos al
ejemplo mismo del Maestro.
LA SAL DE LA TIERRA S. Mateo 5: 13
Los griegos creían que la sal era "divina"; los romanos decían que nada había
más importante que el sol y la sal. En estos tiempos la sal tenía tres cualidades
especiales:
Se la relacionaba con la pureza. Seguramente su blancura motivaba esta
significación. Fue la primera ofrenda que los hombres ofrecieron a los dioses...
De esto deducimos que Jesús está apelando a la pureza de los cristianos
cuando les anima a ser "la sal de la tierra".
Era considerado el más común de los preservadores. Se la usaba para impedir
que los alimentos y otras cosas se echaran a perder, de manera tal que la sal
impide la corrupción... Seguramente Jesús pensaba que los cristianos tienen la
misión de preservar el mundo con su sola presencia, impidiendo que el mal
avance hasta corromperlo todo.
Pero la cualidad más reconocida era, sin dudas, la de dar sabor. La comida
preparada sin sal es insípida y hasta repudiable. Para Jesús los cristianos
tienen la notable tarea de dar sabor a la vida.
Sobre este último asunto es importante decir algunas cosas:
Un tal Oliver Homes dijo: "hubiera sido pastor si la mayoría de los pastores que
conocí no hubieran parecido empleados de empresas fúnebres"...
Muchos cristianos se han desviado tanto de la sencillez y la alegría del
Evangelio, que sus propuestas de vidas son grises y amargadas. Son los que viven
pensando en todo lo que no pueden hacer por ser cristianos, como si la alegría de
vivir fuera en contra de la fe. El mundo necesita ejemplos opuestos: los creyentes
deben ser personas felices, alegres, cuyos rostros demuestren el gozo del Señor.
La alegría no es algo prefabricado, ni pasajero... Hemos estado en cultos en
donde parece que todo es una fiesta, pero al terminar sólo escuchamos quejas y
dolores... Por otra parte también hemos presenciado cultos en donde todos parecen
sentirse miserables y no hacen otra cosa que pedir y pedir al Señor, como si el
Señor no les hubiera dado nada.
El creyente que es "sal de la tierra" dará sabor cuando siempre exprese su
gozo en el Señor, aún en las pruebas y las alegrías. Si los cristianos son insípidos:
¿qué queda para los demás que no conocen a Jesús ni tienen la esperanza
celestial?
Jesús dice que si la sal pierde su sabor no sirve más para nada y es echada
al camino. Se ha especulado con un error de Jesús porque en realidad la sal nunca
pierde su sabor. Pero la enseñanza entonces es aún más profunda: si un cristiano
no es sal de la tierra, si no da sabor, no es verdadera sal; por lo tanto no es un
verdadero cristiano. Esta conclusión debe preocuparnos profundamente. Si un
cristiano no trasmite alegría a quienes les rodean, si no es fuente de optimismo, si
no actúa agradecidamente, no es cristiano... Esto es lo que, sin dudas, quiere decir
Jesús. Con El no hay términos medios: se es o no se es.
LA LUZ DEL MUNDO S. Mateo 5: 14-16
Jesús dijo de sí mismo: "...luz soy del mundo" (S. Juan 9: 5).
Con esta enseñanza Jesús está desafiando al cristiano a ser lo que Él es.
Este es un gran cumplido, pero es también un gran compromiso.
Una de las razones de ser de la luz es que sea vista... Un faro, en medio de la
noche, se enciende para ser visto por los viajeros. Jesús insta a los cristianos a
mostrarse al mundo para que el mundo les vea. Pero la luz, al ser vista, sirve
siempre de guía. Esa es la misión del faro; las estrellas muchas veces han sido
guías de los viajeros, y a menudo las únicas guías confiables.
Si bien Jesús desafía a que la fe del cristiano sea visible, nos instruye para que esa
luz, vista para los demás, sirva de guía para ellos.
Este es el gran compromiso: un creyente, con su vida a pleno, debe ser guía
para los que han perdido el rumbo y viven en tinieblas. La luz también sirve para
mostrar lo que no se ve por la oscuridad. Si atravesamos un prado en medio de la
noche, seguramente no podremos advertir los peligros, a menos que encendamos
una luz. De la misma manera, el testimonio del cristiano debe ser una luz que
muestre a los demás los peligros del pecado. Finalmente debemos decir que Jesús
no está refiriéndose a una luz que sea propia del creyente: Jesús nos desafía a
mostrar su Luz, reflejada en nosotros.
Este es el sentido del versículo 16:
La palabra griega que se usa en este versículo es kalós, que quiere decir que algo
no es solamente bueno, sino también atractivo. A estas "buenas" obras hace
referencia Jesús. Algunas personas que creen ser buenas, asumen actitudes frías y
distantes... Esta es una "bondad" que más bien rechaza a los demás. El cristiano
debe vivir una bondad que atrae..."Hay en la bondad cristiana cierto encanto que la
hace hermosa".
Pero además Jesús destaca que esa bondad, esa luz, no debe atraer la mirada de
los demás finalmente sobre nosotros, sino sobre "vuestro Padre que está en los
cielos". Es a Dios a quien el mundo necesita ver a través de su Luz brillando en
nosotros.
Si así lo entendemos podremos aceptar el desafío de Jesús y ser la luz del mundo...
JESÚS Y LA LEY S. Mateo 5: 17-20
Jesús está diciendo que ni una jota (la letra más pequeña del alfabeto hebreo)
habría de pasar, reafirmando el carácter eterno de la Ley que Dios había dado a los
judíos. Sin embargo un buen observador de la vida de Jesús verá que en muchos de
sus asuntos Jesús no se preocupó en guardar celosamente la Ley: no se lavaba las
manos, obraba milagros en días de reposo, etc., razones por las cuales fue
crucificado.
Parece entonces una contradicción esta declaración de Jesús. Por eso es
importante hacer algunas observaciones:
La palabra Ley tenía diferentes acepciones para los judíos. Con ella se referían
a los Diez Mandamientos en algunas oportunidades, en otras hacían mención a los
Cinco libros del Pentateuco, también a toda la Escritura, y en muchas veces a la Ley
oral de los escribas. Esta última concepción era la que primaba entre los judíos del
tiempo de Jesús. Era una interminable serie de leyes y ordenanzas que los escribas
habían deducido de las Escrituras y que, celosamente, exigían al pueblo que fueran
guardadas. Veamos un ejemplo: la Ley ordenaba guardar el sábado para el Señor y
no realizar trabajo alguno; los escribas entonces hicieron una larga lista de trabajos.
Prácticamente no permitían hacer nada, ni siquiera caminar más de un trecho
limitado. Tampoco llevar cargas. Entonces definieron una larga lista de cargas
prohibidas. Así se hizo con todas las cosas, de manera tal que hasta obrar un
milagro de sanidad era un trabajo. Nada podía ser más ridículo. A esta hipócrita idea
de la obediencia se oponía Jesús.
Cuando El hace referencia a la Ley se refiere a aquellas enseñanzas generales que
Dios había ordenado, y no a estas absurdas disposiciones legalistas y fantasiosas
de los escribas.
El listado de prohibiciones de los escribas es conocido como El Talmud para
los judíos. Llegó a tener 60 volúmenes en su impresión en Babilonia en el siglo III
D.C. Nadie podía cumplimentar tamaña disposición legal. Jesús, en el v. 20,
desmerece ante los ojos de Dios a los fariseos y escribas. Para Jesús la Ley, como
ya dijimos, eran los principios generales que Dios había dado al hombre... Como
Dios no cambia, sus principios éticos tampoco cambian. Esto es lo que afirma Jesús
al sostener que ni una jota de la Ley habrá de pasar. Para El sus discípulos debían
estar dispuestos a cumplir con estos principios eternos de Dios, no como resultado
de un esfuerzo individual, sino como manifestación de la nueva vida que el Espíritu
Santo daría a los creyentes... Y Jesús se pone como ejemplo. El vino a cumplir la
Ley, aquella Ley Suprema de Dios, no la antojadiza de los escribas.
JESÚS Y LA IRA S. Mateo 5: 21-26
Antes de entrar al análisis del texto citado, es importante decir que hasta el fin
del capítulo, Jesús desarrolla una nueva autoridad. Las primeras palabras del v. 22,
"Pero yo os digo..." nos lo muestran dispuesto a desarrollar una serie de ordenanzas
en las cuales su opinión resulta de una autoridad indiscutible. Algunos intérpretes
ven a Jesús en un papel superior al de Maestro. Él está asumiendo una autoridad
divina, que de hecho tenía por su propia naturaleza.
Para entender mejor el impacto que las palabras de Jesús causaron a sus
oyentes (como dijimos probablemente sus discípulos), los maestros empezaban
diciendo siempre: "Así dice el Señor..."; Jesús, sin duda en el papel de Señor,
comienza diciendo: "Pero yo os digo..."; nunca nadie se había atrevido a hablar así.
Ejerciendo esta autoridad Jesús enseña una nueva moral: El habrá de enseñar que
no sólo se comete pecado cuando se obra mal, sino que es pecado desear obrar
con maldad. Jesús comienza con el maltrato al prójimo recordando el mandamiento
"no matarás"...
Para Él el enojo y la ira, aún contenidos, hacia el hermano ya es pecado. Para ira El
usa la palabra orgué, que refiere al rencor que permanece y se convierte en odio,
que lleva a insultar al prójimo. Para necio Jesús usa la palabra raca, que era una
palabra que significaba desprecio total por el otro; para fatuo usa la palabra móros,
que indicaba que el otro era un perverso e inmoral.
El Maestro dice que el castigo es el fuego del infierno... Jesús usa la palabra
Gehena, que se traduce generalmente como infierno, pero que era el nombre del
Valle de Hinóm (2Crónicas 28:3; 2Reyes 23:10), un lugar pagano que se había
convertido en el basurero de Jerusalén, en donde el fuego siempre estaba
encendido para consumir toda la basura... De allí que la palabra comenzó a usarse
en relación al infierno, hasta identificarse conceptualmente con él. Esta reflexión nos
ayuda a entender la enseñanza de Jesús.
Jesús enseña que una mala relación con el prójimo impide una correcta comunión
con Dios... De nada vale ofrecer dones o sacrificios al Señor si no se arreglaban los
conflictos con los demás. "No podemos estar en buena relación con Dios a menos
que mantengamos buenas relaciones con los hombres. No podemos esperar ser
perdonados mientras no hayamos confesado nuestro pecado, no solamente a Dios
sino también a nuestros hermanos y hayamos hecho lo mejor posible por eliminar
las consecuencias negativas del mal que hicimos" (W. Barclay) Esto es una barrera
en nuestra comunión con Dios.
Después Jesús da un consejo práctico: arreglar cuentas con el adversario en el
tiempo oportuno. Puede interpretarse como un consejo práctico, pero para muchos
intérpretes es una advertencia implícita a arreglar nuestras cuentas en la tierra
haciendo la paz con todos los hombres en cuanto dependa de nosotros, antes de
que llegue el final de nuestras vidas y tengamos que comparecer ante el tribunal de
Dios.
Jesús no solamente enseña como enturbia la vida una mala relación con el prójimo
sino como puede condenarnos delante de Dios. Las consecuencias de la ira pueden
ser de perdición eterna.
EL ADULTERIO S. Mateo 5: 27-28
Este es un segundo ejemplo de la "nueva moral" que enseña Jesús. Los judíos
penaban esta falta hasta con la muerte, pero aquí Jesús establece que delante de
los ojos de Dios no sólo es pecado cometer adulterio, sino también desearlo. La
palabra griega que refiere a adulterio hace referencia al hombre que mira a una
mujer con intención deliberadamente lujuriosa. Jesús condena a aquel que mira para
la excitación de sus deseos hacia lo prohibido.
UN REMEDIO RADICAL S. Mateo 5: 29-30
La expresión "ocasión de caer" está en griego como skándalon que podría
traducirse también como escándalo. Jesús está enseñando que todo lo que sea
motivo de escándalo es imprescindible arrancarlo de nuestra vida si queremos entrar
en el Reino. El asunto a resolver es cómo puedo arrancar estos pecados de mi vida.
Una forma de dejar olvidadas estas tentaciones que nos perturban es el
servicio cristiano; un creyente que dispone su tiempo y sus fuerzas para servir al
Señor estará ocupado en servirle y su mente y su corazón se orientarán hacia las
cosas del Señor. Una segunda manera es poblar nuestra mente de buenos
pensamientos (Filipenses 4: 8). Si mi mente está ocupada en las cosas positivas, en
las bendiciones de Dios para mi vida, en las maravillas de su creación, el mal no
hallará lugar en ella para hacernos caer.
Por último es imprescindible la oración y la entrega real al poder del Espíritu de
Dios... Si yo me esfuerzo no conseguiré nada; si descanso en el poder del Señor
seré el primero en sorprenderme al ver que las cosas que antes oprimían mi vida se
apartan de mí. Tal vez, como toda "amputación", el proceso sea doloroso; pero la
recompensa vale la pena.
EL MATRIMONIO S. Mateo 5: 31-32
Para los judíos el matrimonio era una institución sagrada. Sin embargo en la
práctica, la notable "autoridad" del varón hacía que las leyes sobre el asunto que
Dios había dado a Moisés se usaran hipócritamente.
Vale hacer un repaso histórico:
En tiempos de Moisés, con un pueblo errante, el varón podía despreciar a la
mujer que quedaba desamparada, porque el hombre seguía teniendo autoridad
sobre ella aunque no la protegiera. Esta era una costumbre hebrea que no había
sido legislada por Dios. Frente a la realidad, Dios elige un mal menor: ordena a
Moisés establecer que el varón que abandonara a su mujer le diera una carta de
divorcio que le permitía a ella establecer un nuevo vínculo y recibir protección.
En tiempo de Jesús el varón judío otorgaba carta de divorcio a su mujer por
cualquier tonta razón. El matrimonio corría, como tal vez nunca, riesgo de
extinguirse. A esto se sumaba la concepción que los griegos y los romanos tenían
del matrimonio. Los griegos daban a la mujer menos derechos que los judíos. Para
ellos la esposa debía quedarse en casa (de hecho que una mujer casada andando
sola por la calle era considerada una cualquiera)... Pero para el varón griego era no
sólo una posibilidad, sino acaso una honra tener su hetaíra... La hetaíra era su
amante. Eran mujeres dedicadas al sexo y para el griego mientras su esposa
cuidaba el hogar, el placer sexual se obtenía con su hetaíra. Estas tenían todos los
privilegios, los mejores regalos y hasta las confidencias más íntimas de sus
amantes... Para muchos sociólogos esta concepción hipócrita del matrimonio y la
familia fue una de las causas principales de la caída del imperio griego.
Para los romanos la familia era sagrada tanto religiosa como socialmente. El
padre tenía poder hasta de vida o muerte sobre los miembros de su familia (un
César romano que tenía el padre vivo podía morir si su padre lo determinara); la
madre participaba activamente en la instrucción de los hijos, en el resguardo del
orden y en la vida social... Era la contracara de la mujer griega y la judía.
Entonces llegaron los griegos con sus ideas liberales y su filosofía. Ellos
influenciaron culturalmente a la sociedad romana y la institución matrimonial fue la
primera en derrumbarse. Dos siglos antes de Cristo el divorcio, antes impensado,
era tan común como el matrimonio. Las mujeres se asemejaron más a las hetaíras
de los griegos que a las esposas. Se decía que las muchachas romanas se casaban
"para divorciarse" como un juego alocado. El desprecio por el matrimonio hizo que
una ironía se hiciera común entre los romanos: "El matrimonio da solamente dos
días felices: el día en que el esposo abraza a su mujer contra su pecho, y el día en
que la deposita en su tumba".
Lo antedicho nos muestra la crisis del matrimonio que enfrentó Jesús. Sus palabras
exigen ser analizadas con cuidadoso detenimiento.
Jesús establece dos principios fundamentales para los judíos que le oían:
-En primer lugar determina que no es honesto repudiar a la mujer por
cualquier causa. En realidad determina solamente una: que ella haya sido
infiel.
En segundo lugar incorpora el concepto del adulterio, como pecado, frente a
la liviandad de los judíos respecto al matrimonio. Establece que el hombre
que repudia por cualquier causa a su mujer la impulsa al adulterio (cuando
ella busca protección en otro hombre) y que el hombre que aprovecha la
situación de la repudiada se convierte en adúltero... No debe dejar de
llamarnos la atención que Jesús hace responsable al varón, sobre quien
descarga la culpa, porque el Maestro reconoce la imposibilidad de la mujer en
resolver libremente estos asuntos.
Como conclusión podemos aprender que Jesús establece un giro violento
respecto a las costumbres de la época sobre el matrimonio, y considera a
este con la misma importancia que Dios le había dado al principio de la
creación (ver S. Mateo 19: 1-12).
LA IMPORTANCIA DE LA PALABRA S. Mateo 5: 33-37
Para los judíos la verdad era uno de los pilares de la vida religiosa y social. Los
maestros enseñaban que debía decirse siempre la verdad. Se equiparaba su
importancia a la justicia y la paz como bienes preciados de la sociedad. Mucho más
importante era aun cuando un juicio era emitido bajo juramento (Éxodo 20: 7).
En tiempos de Jesús las cosas se habían banalizado de tal manera que
cualquier afirmación comenzaba con un juramento: "por mi vida...", "por mi cabeza..."
etc., eran palabras que solían preceder cualquier afirmación. De tal manera el
juramento había perdido su valor. Los juramentos que no incluían el nombre de Dios
no exigían en este tiempo un fiel cumplimiento... Tal situación nos muestra a una
sociedad descreída de sí misma en donde la verdad tenía valor sólo en los papeles,
pero de ninguna manera en la práctica.
La enseñanza de Jesús es entonces doblemente efectiva:
-En primer lugar Jesús está diciendo que en cada uno de nuestros juicios
Dios está presente como Juez aunque no lo mencionemos ni juremos por El.
De allí que Jesús les insta a no efectuar juramentos. Lo que sucede es que
Dios no aprueba al mentiroso (de hecho la Biblia nos enseña que los
mentirosos no estarán en el Reino de los Cielos) y no es importante haber
hecho un juramento para que nuestra palabra sea juzgada por Dios. Si hemos
dicho la verdad En la aprobará; si hemos mentido seremos mentirosos
delante de Él no hay términos medios.
-En segundo lugar Jesús simplifica toda la trama de argumentaciones que los
legalistas judíos habían tejido alrededor de estas enseñanzas y del valor de la
palabra dada. Jesús establece al final de esta declaración un concepto digno
de ser tenido en cuenta: " Pero sea vuestro hablar: sí, sí; no, no; porque lo
que es más de esto de mal procede". Con esta frase Él quiere decir que todas
aquellas artimañas que los hombres crean para garantizar la verdad vienen
de la desconfianza, de la costumbre de mentir, de la inseguridad respecto al
otro... Y estas cosas son el principio del derrumbe social.
Jesús establece un principio ideal: debería bastar la palabra como garantía de
la verdad. Y este es el testimonio que Jesús exige a sus seguidores: los cristianos
deberíamos vivir de tal manera que nadie se siente necesitado en exigirnos alguna
garantía de que nuestras palabras sean verdaderas. Nuestro ejemplo de vida,
nuestro testimonio deben ser la garantía suficiente para que los demás crean que
decimos siempre la verdad.
LA VENGANZA S. Mateo 5: 38-42
Jesús hace mención a pasajes del Antiguo Testamento que parecen muy
duros y hasta sanguinarios (Éxodo 21: 23-25; Levítico 24: 19-20; Deuteronomio 19:
21), pero que en realidad más que incitar a la venganza, fueron dados para
garantizar la seguridad de las personas respecto al accionar de los demás con un
principio ético indiscutible: considerar al otro como a uno mismo... Es decir que si yo
hago que otro pierda su ojo, deberé perderlo yo, no como una simple venganza, sino
porque debo pensar que mi prójimo es mi hermano y el mal que a él le hago me lo
hago a mí mismo. Debe ser además entendida como una limitación a la venganza: si
yo hago un mal debo recibir la paga por ese mal y no uno mayor... De lo contrario la
sociedad no sobreviviría.
Esta Ley del Talión surgió de los más antiguos códigos éticos que el mundo
haya conocido (Hammurabi, 2285-2242 A. C.), lo que le otorga su carácter social
indiscutible. Sólo era aplicable por un juez y de ninguna manera resume el sentir de
Dios, sino que surge como una necesidad en un momento determinado de la
historia.
Pero Jesús sorprende con algo muy superior y casi impensado. El habrá de ser
quien revele perfectamente el carácter de Dios, un Dios de ninguna manera
vengativo, y que a través de su Hijo propone a los creyentes una actitud diferente.
Con los ejemplos que se mencionan, que no deben ser interpretados
literalmente, Jesús enseña en primer lugar que no es bueno devolver el mal con otro
mal; pero va más allá, y reconoce que el cristiano tiene un carácter superior que le
permitirá humillarse frente a quien lo ofende. Esto es muy difícil de entender y de
llevar a la práctica porque parece injusto, pero no debemos olvidar el ejemplo de
Jesús muriendo injustamente por nosotros: sólo así fue posible nuestra salvación.
Una actitud como la que enseña Jesús puede llevarnos a salvar a aquel que nos
hace mal, y este es un objetivo que nunca debemos perder.
En segundo lugar nos enseña que un cristiano no debe estar dispuesto a
cumplir estrictamente con sus obligaciones sino a hacer algo más. Muchas veces
sólo nos preocupamos por nuestros derechos... Aún en nuestras Iglesias hay
creyentes que sólo defienden sus derechos, pero no se preocupan por sus deberes.
Jesús no sólo nos enseña a preocuparnos por nuestros deberes, sino a poner algo
más de nosotros en nuestras acciones... Si sólo cumplimos con nuestro deber no
haremos nada distinto a los demás.
De esta manera Jesús rechaza el sentimiento de venganza que surge de las
ofensas, y el sentimiento de rencor que pueda surgir de las injusticias... El mismo
sería el ejemplo de lo que Dios espera de los suyos.
Finalmente promueve la generosidad: "Al que te pida dale..." Existía en la Ley Judía
un principio al respecto sumamente elevado e inspirador: Leer Deuteronomio 15: 7-
11; reflexionaremos un momento sobre este pasaje. Cuando hace referencia al
séptimo año, recuerda que todos los séptimos años las deudas que no hubieran sido
pagadas quedaban saldadas. Los egoístas y avaros no prestaban dinero en los años
previos por miedo a no poder cobrar sus deudas; los aprovechadores trataban de
hacerlo así para no pagar.
Los judíos afirmaban sus limosnas en este pasaje, siguiendo algunos principios:
debía darse siempre al otro lo que fuera necesario para recibir ayuda cuando la
situación fuera inversa, de manera privada y secreta, sin hacer ostentación, teniendo
en cuenta el carácter de la persona que necesitaba, considerando esta acción como
un privilegio.
Jesús fomenta esta actitud alentando la predisposición a dar. Pero es importante
sostener que Él no nos enseña a dar indiscriminadamente. Es importante dar lo que
sea de edificación para quien lo pide, de manera de no fomentar la haraganería ni la
irresponsabilidad; tampoco se nos enseña a dar deliberadamente afectando
nuestras propias necesidades... En realidad persiste tácitamente el principio de
compartir con el otro lo que uno tiene. Esta es la enseñanza básica y fundamental de
Jesús sobre el tema.
EL AMOR SIEMPRE. S. Mateo 5: 43-48
Este pasaje se explica por sí mismo y no es otra cosa que el resumen del amor
cristiano puesto en práctica siguiendo el ejemplo de Dios mismo "que hace salir su
sol sobre buenos y malos".
El argumento principal es que el creyente siempre debe amar, no importa como
sea la otra persona, sin condicionamientos... Dios es amor y no puede sentir otra
cosa por los hombres. Jesús intenta explicar que el buen creyente debe ser igual al
Padre en esta capacidad de amar. Esta es la perfección a la que Él se refiere...
En el original griego se usa la palabra ágape, que hace referencia al "amor
persistente, invencible, que permanece pese a todo"; este es el amor con que nos
ama el Señor y este es el amor que El espera que sintamos aún por nuestros
enemigos. El Señor no nos pide que amemos a todos con el amor que tenemos por
nuestros seres más queridos (fileo en griego) ni con el amor que sentimos por
nuestra esposa (eros), pero sí nos enseña que debemos amar con el mismo amor
de Dios a todas las personas (ágape).
Esta capacidad de amar sólo está reservada a los cristianos porque son los
cristianos, que reconocen al Padre como su Dios, los que tienen su Espíritu que les
hará capaces de experimentar este amor que los demás no podrán sentir ni
entender... Pero el mundo necesita ver a los cristianos con este amor en acción.
Volvamos a la notable frase que como un desafío nos deja Jesús: "Sed, pues,
vosotros perfectos, como vuestro Padre que estás en los cielos es perfecto". Es una
declaración de Jesús que ha perturbado mucho a los intérpretes desprevenidos.
¿Acaso es posible que alcancemos la perfección y seamos iguales a Dios en esta
tierra?
¿Es este el desafío de Jesús?
Volvamos por un momento al versículo 45: en él Jesús, después de
desafiarnos a amar a todos los hombres, pone una consecuencia directa de esa
capacidad de amar que nos reclama: "Para que seáis hijos de vuestro Padre que
está en los cielos". En hebreo la expresión "hijo de..." tenía un profundo significado.
No solamente era un concepto filiatorio e identificatorio, sino que significaba que el
padre era continuado en el hijo. Por ejemplo: tratar un negocio con "el hijo de Simón"
era igual que tratarlo con Simón, el padre, porque se esperaba que el hijo fuera un
digno sucesor de su padre. Cuando Jesús dice "para que seáis hijos de vuestro
Padre" nos está desafiando a ser como el Padre... Pero Jesús no se está refiriendo a
la perfección en nuestros actos y conductas, porque de hecho la vieja naturaleza
humana hace que, muchas veces, el mejor de los creyentes peque frente a Dios
(recordemos la declaración de Pablo en Romanos capítulo 7).
Jesús se refiere a la capacidad de amar como Dios ama. Esto sí es posible para el
cristiano porque el Espíritu de Dios le da este amor (ágape)... Y la Biblia nos dice
que "el amor (ágape) cubrirá multitud de pecados" (1 Pedro 4: 8). Esta es la
perfección que Jesús reclama.
SAN MATEO CAPÍTULO 6
LA JUSTICIA, LAS ACCIONES Y LA RECOMPENSA. S. Mateo 6: 1-4
Para los judíos, la vida religiosa se expresaba fundamentalmente en tres
acciones concretas: la oración, el ayuno y el dar limosnas. Jesús no condena esta
concepción, pero advierte que estas cosas pueden ser hechas sin una motivación
válida. Es decir que se pueden hacer buenas acciones sin ser realmente bueno.
Quien da limosnas puede hacerlo porque siente realmente compasión en su
corazón: esta es una buena acción de una persona buena. Pero otro puede hacer lo
mismo buscando simplemente ser alabado y reconocido por su "generosidad"... Esta
es una acción buena pero sin una buena motivación. En realidad resulta una acción
egoísta porque no se preocupa por el necesitado, sino por sí mismo y por la imagen
que los demás tengan de uno.
Era muy común entre los judíos estas actitudes de hipocresía, y lamentablemente lo
son también en nuestros días... También respecto a acciones religiosas como el
ayuno y la oración.
Jesús dice que los que así obran ya tienen su recompensa. Esta declaración
debe ser bien entendida. En el original griego se usa la palabra apechein que
significa recibir la totalidad de su pago. Lo que Jesús quiere decir es que los que
buscan la admiración de la gente posiblemente habrán de conseguirla. Esto es lo
que buscaban; ya lo tienen. ¡No pueden esperar nada más! Por supuesto tampoco
pueden esperar el agrado y la aprobación del Señor.
Volvamos al tema de dar. Para los judíos la expresión más importante de la
vida religiosa era el dar limosnas... Los rabinos enseñaban que si la limosna era
secreta era mucho más valiosa y estaba relacionada esta acción con el recibir el
perdón de Dios por pecados cometidos, de manera tal que había toda una estructura
especial montada para el manejo de las limosnas. Sin embargo en la práctica los
hipócritas (hipócrita en griego quiere decir "actor") hacían ostentación de su
generosidad, anulando de esa manera su buena acción.
Podemos analizar tres razones que nos mueven a dar a los demás:
-En primer lugar podemos dar porque nos sentimos obligados. De alguna
manera hemos sido enseñados que hay que asumir esta actitud y lo hacemos,
aunque no somos felices al hacerlo. Esta es una acción religiosa dogmática que
de ninguna manera agrada a Dios.
-En segundo lugar podemos dar por soberbia y presunción... A menudo el que
da se siente superior al que recibe. Lo hace sintiendo que puede hacerlo. Es
muy común esta actitud. Hay muchas personas que dan solamente para mostrar
lo que tienen porque tener más que el necesitado le hace instalarse en un
escalón superior. Estos son generalmente los que dan para hacerse ver por los
demás. En realidad son hipócritas y egoístas porque solamente buscan
satisfacerse a ellos mismos. Ya Jesús los condenó con severidad... Cuando
pasa en nuestras iglesias, los pastores y maestros deben estar preparados para
advertir al hermano que asume esta actitud, porque en realidad por más
"generoso" que sea, sólo está pecando delante de los ojos de Dios.
-Finalmente podemos dar porque lo sentimos como una "obligación" interior... Es
nuestro corazón que no puede permanecer tranquilo viendo la necesidad del
prójimo, sintiendo compasión por él. Esta es la verdadera motivación para dar de
buena manera; esta es la actitud que Jesús espera de sus discípulos... Y esta
genuina obra de bien no necesita de trompetas que la anuncien; por el contrario,
se perfecciona cuando se obra secretamente. Esta es la acción de dar que
agrada a Dios y por eso "Él te recompensará en público".
El Señor insiste en la importancia de que esta acción sea secreta pronunciando la
famosa frase: "no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha"; una frase que a
menudo sacada de contexto es mal interpretada. Debe ser aplicada al tema que
Jesús está desarrollando en esta enseñanza.
UNA FORMA ERRADA DE ORAR. S. Mateo 6: 5-8
La oración era considerada por los judíos como una gran expresión religiosa.
Ningún pueblo nunca antes había dado este lugar prominente a la oración a la
Divinidad... Se decía: "El que ora en su casa la rodea con un muro más fuerte que el
hierro". Pero en la práctica se cometían ciertos errores (que por cierto deberíamos
considerar si también nosotros no caemos en ellos):
La oración se había convertido en una fórmula, para muchos: los judíos
comenzaban su día repitiendo el Shemá (repetición de Deuteronomio 6: 4-9;
11: 13-21 y Números 15: 37-41); también repetían dieciocho breves
oraciones, tres veces diariamente, el Shemoneh'esreh, que aún se repiten en
las sinagogas...A menudo estas hermosas oraciones eran un simple ritual.
Había oraciones especiales para cada suceso: antes de las comidas, para el
anochecer, para los viajes, etc., que muchas veces se repetían como una
costumbre, sin tomar sentido a las palabras.
El judío piadoso oraba tres veces al día (a la hora tercera, a la sexta y a la
novena), pero, siendo una sana costumbre, en tiempos de Jesús era casi un
ritual... Esta costumbre mantienen también los musulmanes.
Se relacionaba exageradamente la oración con determinados lugares para
orar. Así algunos rabinos sostenían que la oración sólo era eficaz si se
realizaba en el templo o en las sinagogas.
Entre los judíos había una exagerada tendencia a hacer oraciones
sumamente largas... Esto resultaba de la errónea idea de creer que Dios
escucha si repetimos muchas veces, haciendo de la oración un sacrificio
("cuanto más oro mejor me escucha el Señor") (ver Eclesiastés 5: 1-2)).
Jesús destaca también como un error despreciable el orar para ser vistos por
los hombres... Los judíos oraban de pie, con los brazos levantados y las
palmas abiertas hacia el cielo, mientras mantenían la cabeza agachada. Esta
forma se prestaba para la ostentación, y como las horas de oración eran fijas,
muchos buscaban estar en las calles a estas horas para que los demás vieran
cuán devotos eran...
Muchos de estos errores se cometen entre los creyentes de nuestro tiempo.
Jesús establece dos principios importantes para orar:
-Insiste en que la oración debe estar dirigida solamente a Dios y nunca debe ser
emitida para que sean los hombres los que la oyen.
-Nos muestra a un Dios que nos conoce y que conoce nuestras necesidades, frente
al cual no son necesarias las palabras abundantes ni las vanas repeticiones. El está
siempre más dispuesto a escucharnos que nosotros a orar... El es un Dios de poder
y de amor que solamente quiere ver nuestra humildad para actuar.
EL PADRENUESTRO. S. Mateo 6: 9-13
Es tan notable la introducción que hace al estudio del Padrenuestro W. Barclay
en su Comentario, que resulta necesario tomar literalmente lo que él nos dice y
considerarlo, antes de reflexionar sobre cada una de las frases que Jesús inserta en
esta oración modelo:
"Debemos señalar, ante todo, que esta es una oración que Jesús enseñó a sus
discípulos, según S. Mateo 5: 1 y S. Lucas 11: 1. Lo primero que debemos recordar
acerca del Padrenuestro es que solamente un discípulo de Jesucristo puede repetir
significativamente sus palabras" (no es una oración para niños o para ser repetida
“mágicamente"). "Para decirlo de otra manera, puede orar el Padrenuestro cuando el
que ora usando sus palabras sabe el significado de lo que está diciendo, y nadie
puede saberlo hasta no haber ingresado en el discipulado cristiano”.
Debemos, en segundo lugar, tomar nota del orden de las peticiones del
Padrenuestro. Las primeras tres tienen que ver con Dios y con la gloria de Dios; las
últimas tres peticiones tienen que ver con nosotros y nuestras necesidades. Es decir,
Dios recibe, en primer lugar, el sitio supremo, y sólo entonces nos volvemos a
nuestras necesidades y deseos. Solamente cuando se le da a Dios su lugar propio
todo lo demás pasa a ocupar el lugar que le corresponde. La oración nunca debe ser
un intento de torcer la voluntad de Dios para adecuarla a nuestros deseos. La
oración, cuando es auténtica, siempre es un intento de someter nuestras voluntades
a la voluntad de Dios.
La segunda parte de la oración de Jesús, que se ocupa de nuestras
necesidades y carencias, es una unidad lograda de manera maravillosa. Se ocupa
de las tres necesidades esenciales del ser humano, y de las tres esferas del tiempo
en las que se mueve el hombre:
En primer lugar pide pan, o sea aquello que se necesita para el sustento
material de la vida, elevando al trono de Dios, de este modo, las necesidades
del presente.
En segundo lugar pide perdón, poniendo de este modo el pasado ante los
ojos de Dios, y de la gracia perdonadora del Padre.
En tercer lugar, pide ayuda en las tentaciones, colocando así el futuro en las
manos de Dios.
En estas tres breves peticiones se nos enseña a colocar el presente, el pasado
y el futuro al pie del trono de la gracia divina. Pero esta oración tan cuidadosamente
elaborada no solamente coloca la totalidad de la vida humana ante la misericordia
divina; también procura traer la totalidad de Dios a nuestras vidas. Cuando pedimos
pan para el sustento de nuestras vidas terrenales, este pensamiento nos dirigirá a
Dios el Padre, Creador y Sustentador de la vida. Cuando pedimos perdón, esta
petición inmediatamente lleva nuestros pensamientos a Dios el Hijo, Jesucristo, el
Salvador y Redentor. Cuando pedimos ayuda en las tentaciones futuras, esa
solicitud inmediatamente nos lleva a pensar en Dios el Espíritu Santo, el Consolador,
Fortalecedor, Iluminador, Guía y Guardián de nuestra senda.
En el Padrenuestro Jesús nos enseña a llevar la totalidad de nuestra vida a
Dios en su totalidad, y a traer a Dios, en su totalidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, a
la totalidad de nuestras vidas." Con esta perspectiva notable del comentarista, nos
detendremos a analizar el significado profundo de cada una de las frases que
componen el Padrenuestro.
"Padre nuestro que estás en los cielos..."
Hasta la llegada del cristianismo, la idea que los hombres tenían de la divinidad
era ciertamente una carga para sus vidas. Creían en dioses antojadizos y
caprichosos a quienes había que contentar para evitar sus males...Divinidades
severas que, en muchos casos, hasta parecían disfrutar del dolor del ser humano.
La idea de que Dios es un Padre para el hombre cambia esta perspectiva difícil
que los antiguos tenían y abre las puertas a una relación de amistad y amor entre
Dios y el hombre. Si no entendemos la profundidad de este concepto, no podremos
entender el cristianismo. Considerando a Dios como nuestro Padre podremos
descansar en su amor paternal, sabiendo que todo el universo por El creado ha sido
hecho para nuestro bien...
Pero Jesús dice Padre nuestro...En el Padrenuestro no se nos dice nunca "yo"
ni "mío"... Se nos habla en la primera persona del plural. Así se establecen dos
principios importantes: que Dios es Padre de todos los hombres y que, por
consecuencia los hombres deben considerarse hermanos entre sí. La sola
comprensión de esta enseñanza ya resolvería la mayoría de los problemas que
afligen a nuestro mundo.
Hay una hermosa historia del tiempo de los romanos que nos ayudará a
entender la importancia de considerar a Dios como nuestro Padre, y es la que
cuenta de cierto emperador que desfilaba victorioso por las calles de Roma. Nadie
podía acercarse a él porque con severidad la guardia imperial lo impediría. El
ostentaba toda la pompa y la gloria de la victoria... Al llegar al estrado en donde
estaban su mujer y sus hijos, uno de los niños salió corriendo pasando entre la
guardia en dirección a su padre... Pero un soldado lo detuvo y alzándolo en sus
brazos le dijo: "No puedes llegar hasta el Emperador"; y el niño contestó: "El será tu
Emperador, pero es mi padre..."
Esta historia nos resume la importancia de comprender a Dios como nuestro Padre.
Jesús agrega: "...que estás en los cielos" y con ello hace referencia al poder
y a la gloria de Dios separado de todo lo terrenal. Es decir que hay una referencia
directa a la Santidad de Dios, a quien ha llamado anteriormente Padre. La
importancia de considerar la majestad de Dios y su Santidad y poder estriba en
entender que esa dimensión absoluta de Dios no nos aleja de El... Por el contrario,
desde su majestad, poder y Santidad, Dios, por amor, llega hasta nosotros
considerándonos sus hijos.
Cuando decimos Padre nuestro que estás en los cielos, colocamos dos
cosas, una junto a la otra: el poder de Dios y su amor por nosotros. "Nos estamos
diciendo que el poder de Dios siempre actúa motivado por su amor, y que jamás
habrá de ejercerse para nada que no sea nuestro propio bien".
"Santificado sea tu Nombre..."
Santificado proviene del vocablo griego "hagios" que significa tratar a algo o a
alguien como diferente o separado...Así decimos que el Templo es santo, porque es
diferente de los demás edificios, que el día del Señor es santo porque es distinto a
los demás días de la semana. Con esta enseñanza Jesús propone "que el Nombre
de Dios sea tratado de manera diferente que todos los demás nombres, que se le dé
una posición única entre todos los nombres".
Para los hebreos el nombre también significaba el carácter de la persona
reconocida por ese nombre. Así, al santificar el Nombre de Dios, estamos
santificando a su Persona. La Biblia muchas veces refiere a toda la persona de Dios
mencionado su Nombre: ver Salmos 9: 10; 20: 7, etc... En estos pasajes el salmista
al mencionar el Nombre de Jehová hace referencia a la naturaleza y al carácter de
Dios.
Así cuando decimos Santificado sea tu Nombre, estamos pidiendo a Dios que nos
capacite para darle a Él el lugar único que su naturaleza y carácter merecen y
exigen de nosotros.
Esta actitud frente al Nombre de Dios nos lleva a considerar nuestra reverencia ante
el Padre. Para reverenciarle debemos creer que El existe, conocer como es El,
teniéndole presente en cada acto de nuestras vidas y obedecerle en todo tiempo...
Quienes así actúan frente a Dios, santifican su Nombre.
"Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra."
El Reino de Dios es mencionado una y otra vez en el Nuevo Testamento; las
enseñanzas de Jesús eran sobre el Reino... (S. Marcos 1: 14, 38; S. Lucas 4: 43 y
otros), de manera que es imperioso comprender el significado de este concepto.
En la Biblia encontramos cuatro acepciones a este concepto: se nos habla del
Reino de Dios refiriéndose a toda la Creación y a Dios como Creador y Señor del
universo; se nos habla del Reino al hablar de Israel, el pueblo nacido de Abraham;
Jesús dice "el Reino de Dios está entre vosotros" refiriéndose al Reino que El venía
a fundar en el corazón de los hombres, y finalmente el mismo Señor nos habla del
Reino Eterno de Dios que se implantará definitivamente en la tierra cuando El venga
otra vez.
Parecieran conceptos distintos pero los une la esencia del concepto... Veamos un
detalle de la expresión poética hebrea:
Los hebreos tendían a decir las cosas dos veces, en formas diferentes; la segunda
refrendaba la primera. Hay ejemplos bíblicos especialmente en los salmos:
Dios es nuestro amparo y fortaleza - Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones
(salmo 46:1);
Jehová de los ejércitos está con nosotros - Nuestro refugio es el Dios de Jacob"
(salmo 46: 7);
En lugares de delicados pastos me hará descansar - Junto a aguas de reposo me
pastoreará (salmo 23: 2)...
Si aplicamos esta costumbre expresiva de los judíos, considerando la oración de
Jesús podríamos colocar los dos pedidos de Jesús considerados en este pasaje uno
al lado del otro:
Venga tu reino - Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
De esto concluimos que al decir Jesús "Venga tu reino", está diciendo "Hágase tu
voluntad, como en el cielo, así también en la tierra."
Cuando hablamos del concepto Reino de Dios debemos hablar entonces de
aquel universo en el que la Voluntad de Dios es suprema, absoluta y total... Así
sucedió con la Creación, que resultó de la voluntad del Padre; así sucedió con Israel,
un pueblo formado por la voluntad de Dios a partir de Abraham; así sucedió con el
Reino espiritual fundado por Jesús por voluntad del Padre, y así será en el Reino
Eterno de Dios, cuando Cristo venga y todos vivamos en la perfecta voluntad del
Padre.
Por eso podemos decir que la esencia del concepto Reino de Dios es el que se haga
plenamente la Voluntad del Padre.
Cuando Jesús nos enseña a pedir "Venga tu reino" nos está enseñando a pedir a
Dios que se haga su voluntad en todo el universo, pero cada cristiano debe entender
que esto es posible si su corazón está dispuesto a obedecer a Dios. Debemos pedir:
"Hágase tu voluntad en todo el universo comenzando en mi vida..."
El deseo de que Dios haga su voluntad en nosotros no debe ser el resultado de
nuestra resignación o de sentimientos de resentimiento... Debe ser el deseo de un
corazón plenamente convencido del amor de Dios y plenamente confiado en el
poder del Padre.
"El pan nuestro de cada día dánoslo hoy..."
Pese a que la interpretación de esta petición es obvia, no deja de llamarnos la
atención los esfuerzos de algunos intérpretes que han visto en ella una referencia al
pan de la Santa Cena, a la Palabra de Dios y a Jesús mismo.
En realidad debemos decir que esta es una petición por nuestras necesidades
materiales y de esta actitud se desprenden algunas verdades de profunda
significación:
Jesús nos está diciendo que a Dios le interesa el sustento y bienestar de
nuestros cuerpos y de toda nuestra vida. Jesús es el ejemplo de esta
preocupación divina porque El sanó a enfermos y alimentó a los hambrientos.
"El cristianismo tiene como meta no solamente la salvación del alma, sino la
salvación del hombre entero: cuerpo, mente y espíritu".
Esta petición nos enseña que debemos preocuparnos por el día de hoy y que
debemos vivir cada día, uno a uno, sujetos a la provisión del Padre (vale leer
como ejemplo Éxodo 16: 1-21). Cuando nos preocupamos por los días que
vendrán y caemos presos de la ansiedad por el futuro, estamos demostrando
que no hemos aprendido a confiar plenamente en Dios.
Esta petición da a Dios el lugar que le corresponde porque reconoce que El
es el dador de todas las bendiciones, incluidas las materiales. Todas las
cosas provienen de Dios; también nuestro sustento.
El pasaje dice "el pan nuestro"... Esta es una referencia a nuestra
responsabilidad de ganarnos ese pan. No nos enseña Jesús a pedirle a Dios
el sustento y después quedarnos sentados a esperar su provisión. La palabra
"nuestro" tiene una implicancia importantísima: es el pan que nos hemos
ganado con nuestro esfuerzo, porque así quedó establecido por Dios al
principio de la humanidad, tras el pecado de Adán; y Dios no se contradice.
También es importante destacar que Jesús no nos enseña a pedir en
singular... El dice "...dánoslo hoy", usando la primera persona del plural. Sin
dudas que hay aquí un rechazo implícito a la actitud egoísta de preocuparnos
por nuestras propias necesidades sin importarnos las de los demás. También
hay una clara alusión al esfuerzo solidario y mancomunado que permite que
todos tengan lo necesario... Esto último no se cumple; de ahí las carencias y
la pobreza de muchos que en su enseñanza Jesús atribuye al egoísmo de
muchos humanos.
"Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a
nuestros deudores"
Para pedir perdón es necesario que entendamos de qué tenemos que arrepentirnos.
Para ello es importante detenernos un momento en considerar qué es el pecado.
En griego encontramos cinco palabras que en nuestras Biblias son traducidas como
pecado.
La primera de ellas es jamartía, que significa "errar al blanco". Esta palabra
sostiene que pecado es no ser lo que deberíamos ser...Hace referencia al
hombre que ha perdido su esencia como tal (imagen y semejanza divinas)
porque ha equivocado la dirección de su vida.
La segunda palabra que significa pecado es parabásis, que significa "cruzar a
la otra orilla". Podemos entender que esta palabra nos está diciendo que
cuando pecamos traspasamos la línea que divide el bien que Dios quiere que
hagamos, con el mal que El condena. Pecado es estar de la orilla del mal.
La tercera palabra es paraptóma, que significa "resbalón". La alusión es
obvia: pecado es resbalar y caer...Puede entenderse que se aplica a aquellas
actitudes ingratas para Dios que cometemos muchas veces sin tener la
intención de hacerlo...Pero ésto no es otra cosa que la consecuencia de
nuestros descuidos, y por lo tanto somos también responsables de esas
actitudes no deseadas.
La cuarta palabra para pecado es anomía, que significa "estar fuera de la ley".
Para actuar en contra de la ley es necesario conocerla. Esta palabra hace
referencia a aquellos que conociendo lo bueno optan por hacer lo malo. Si
bien no todos conocen la ley mosaica, ningún hombre puede negar lo que su
conciencia le dicta como opciones entre lo bueno y lo malo. Actuar
deliberadamente por el mal es estar fuera de la ley.
Finalmente en el Nuevo Testamento se usa la palabra ofeiléma que significa
literalmente "deuda". Es no pagar lo que se debe, no cumplir con un deber.
De hecho que todos los hombres somos deudores no solamente frente a Dios
sino también ante nuestros prójimos.
Las reflexiones anteriores nos ayudan a entender por qué somos todos
pecadores y por lo tanto debemos pedir perdón a Dios por nuestros pecados. Jesús
nos enseña en su oración a hacerlo.
Pero pone una condición que debe movernos a la reflexión: Él dice: "...como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores", haciendo una unión indivisible entre el
perdón divino y el perdón humano. Si alguna vez decimos "yo no voy a perdonar a
fulano..." lo que estamos diciendo a Dios es "no me perdones".
Nadie puede repetir el Padrenuestro si no ha perdonado las deudas de los demás, y
si decimos que nadie puede repetir el Padrenuestro, porque al hacerlo sin perdonar
trae para sí la condenación divina, es lícito decir que no podemos orar a nuestro
Dios si no hemos perdonado a quienes nos han ofendido. Parece terrible y muy
difícil, pero es una condición absolutamente clara enseñada por Jesús.
Hay algunas condiciones necesarias para poder tener el espíritu de perdón que Dios
espera de sus hijos, y que abre las puertas al perdón divino:
En primer lugar es necesario comprender a los demás. Hay siempre razones
para que los individuos tengan algunas actitudes: generalmente una actitud
comprensiva, antes que condenatoria, nos ayudará a perdonar con mayor
facilidad.
En segundo lugar es imprescindible aprender a olvidar. Si estamos siempre
recordando las ofensas no podremos perdonar. El resentimiento, el rencor
que guardamos no nos permitirán perdonar...Sin dudas que la ayuda del
Espíritu Santo es fundamental, pero también Cristo espera nuestro esfuerzo.
Finalmente debemos amar a nuestros semejantes...Sin este amor, que
solamente Dios provee, el perdón es imposible. Cuando no estoy dispuesto a
amar, dejando que Dios me dé su amor para amar, por más que me esfuerce,
no seré capaz de comprender, de olvidar las ofensas y de perdonar.
"Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal..."
La palabra "Tentación" es entendida por nosotros como una insinuación a
hacer lo malo delante de los ojos de Dios; una incitación a la desobediencia. Es
absolutamente claro que Dios no puede tentar a nadie (Santiago 1: 13), por eso es
imprescindible entender que, en el tiempo de Jesús, la expresión que se traduce
como tentar tenía un significado más aproximado a prueba.
Muchos hombres notables de la Biblia fueron puestos a prueba; más que
tentados, fueron probados. Esto es lo que pasó exactamente con Jesús en el
desierto al comienzo de su ministerio. El diablo le tentó porque solamente él puede
incitar al mal, nunca Dios, pero el Espíritu Santo llevó a Jesús al desierto para que
fuera tentado... No es que el Espíritu de Dios fuera cómplice de las artimañas del
diablo. Dios permitía la tentación como una prueba, necesaria para fortalecer la
humanidad de Jesús frente a tan difícil misión. Así sucede con el creyente... Dios
suele permitir la tentación (el diablo no puede obrar contra un creyente si Dios no lo
permite, porque Dios es soberano absoluto en la vida del que le reconoce como
Señor), para que el cristiano sea probado. Cuando viene la prueba es posible la
victoria (Santiago 1). Si Dios tiene un servicio para nosotros probablemente seremos
probados, no para que Dios conozca nuestra condición, sino para que nosotros
sepamos que somos capaces de llevar adelante ese servicio. Un triunfo sobre la
tentación fortalece nuestras convicciones.
De lo antedicho debemos concluir entonces que la tentación proviene de
Satanás. La solicitud de Jesús "líbranos del mal" bien podría traducirse "líbranos del
maligno" porque él es el autor de la maldad delante de Dios porque fue el primero en
desobedecer, usando su libre albedrío. Satanás es el símbolo de todo lo que es en
contra de Dios. Pero hay un concepto teológico que debemos analizar con cuidado...
La Biblia dice que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. El hombre
tiene en sí la semejanza divina. Si Satanás es anti-divino, debemos concluir que
también es anti-humano, porque al actuar en contra de Dios actúa en contra de
aquella semejanza con la que el hombre fue creado. Satanás, con el mal como
arma, siempre procurará destruir la imagen divina que habita en el hombre; si lo
logra destruirá al hombre mismo como tal.
Vale aquí una pregunta: sabemos que Satanás es el origen del mal, pero ¿de dónde
provienen las tentaciones?
Podríamos decir, en principio, que las tentaciones pueden venir de fuera y de
dentro de nuestra vida. Siempre debemos pensar que es Satanás el que nos tienta a
desobedecer a Dios. Él es muy astuto y a menudo utiliza factores (personas o
sucesos) que no reconocemos como malignos para nosotros, y que sin embargo él
tuerce para tentarnos.
Así podemos decir que las tentaciones externas pueden venir de personas
que nosotros reconocemos como no positivas para nuestras vidas. Todos tenemos
contactos con personas así; son personas que están presas en celos, envidias,
mentiras, traiciones, chismes, malos deseos, malos pensamientos, etc. Incluso
nuestro rechazo hacia ellas puede ser una tentación, porque no debemos olvidar
que Dios nos manda amar a todos nuestros semejantes... Aunque esto no debe ser
interpretado como que podemos compartir sus pecaminosidades. Muchas de estas
personas están a nuestro alrededor; no podemos evitar el contacto con ellas; pero
no debemos permitir que Satanás las use en contra nuestra.
Pero las tentaciones de "afuera" también pueden venir de personas que nos
aman... Y estas tentaciones son más difíciles de detectar. Por ejemplo, si un joven
quiere seguir al Señor según el Espíritu de Dios le llama, y sus padres se oponen
porque es aún muy chico, porque no está preparado o porque la misión es muy
difícil, tal vez ellos sean instrumentos de los desvíos del diablo que no querrá que
ese joven sirva a Dios. Seguramente los padres actuarán con verdadero cariño
protector y creerán estar dando un sabio consejo; pero tal vez esa no sea la voluntad
de Dios... (Debemos pedir siempre a Dios sabiduría para actuar en casos como éste
o similares)
Mencionábamos también las circunstancias externas... Muchas veces nuestras
responsabilidades pueden tentarnos a invertir nuestros valores. Es muy fácil poner al
trabajo o a los estudios en primer lugar y dejar nuestro compromiso con el Señor
postergado... El no nos pide actitudes dogmáticas ni sectarias, pero sí nos pide
siempre el primer lugar. Hay circunstancias alrededor de nuestras vidas que, a
menudo, alteran nuestro deseo de darle a El la preeminencia; y entonces somos
tentados. Debemos estar siempre advertidos...
Vale también mencionar que, especialmente en los jóvenes, hay influencias
externas que les llevan a ser tentados (aunque la observación vale también para los
adultos)... Muchas veces por querer aparentar cierta "experiencia" en las "cosas de
la vida" caemos en la tentación de obrar a favor del mundo y no de acuerdo a la
voluntad de Dios: muchos empezaron a fumar para sentirse "maduros", algunos
caen en pecados y vicios sexuales detrás de cierta apariencia de "experimentados",,
etc... Cuando un adulto quiere presumir con su auto nuevo aunque no pague las
deudas, cae también frente a la tentación... Y así existen cientos de situaciones en
donde podemos ser tentados desde estas "sugerencias" externas. Todo esto lleva
también a la mentira... La sociedad, con sus propuestas, es muchas veces el
instrumento de Satanás para llevarnos a caer en la tentación.
Pero también dijimos que la tentación puede venir desde nuestro interior...
Partamos de un concepto fundamental: el ser humano es una entidad indivisible; su
interior y sus acciones "hacia afuera" conforman una unidad. Cuando reconocemos
la tentación "externa" debemos tener en cuenta mi situación "interna" frente a ese
ataque exterior...
Al analizar ahora las tentaciones que provienen de nuestro interior sólo
queremos hacer referencia a aquellas cosas que están en nosotros y que no son
potenciadas por personas o circunstancias externas para convertirse en
"tentaciones"...En todos nosotros hay puntos débiles de nuestra personalidad. Nadie
está exento de estas debilidades. Alguno puede sentirse débil frente al deseo de
tener cosas materiales, otro puede reconocer que su temperamento le lleva a airarse
fácilmente, alguien puede saber que debe ser cuidadoso con los temas sexuales,
etc.
Es imperioso que reconozcamos que existen esos "puntos débiles", saber cuáles es
y estar prevenidos para no caer ante la tentación. Satanás siempre apuntará a esos
puntos débiles que también el cristiano tiene (Pablo lo expresa clara y
profundamente en Romanos 7)...
A esta reflexión debemos sumar el peligro de la auto-confianza... Muchas
veces solemos decir "yo no voy a caer en esa situación jamás", confiando en
nuestras propias fuerzas. Satanás, astuto y peligroso, podrá usar esa desmedida
auto-confianza para que, sin que tal vez nos demos cuenta, caigamos en aquello
que creímos que jamás caeríamos. Un cristiano debe confiar toda su vida al poder
del Espíritu Santo, sin dejar una sola área de su personalidad sin depender del
Señor.
Finalmente podemos decir que El Señor actuará siempre a favor de sus hijos
fieles, pero El espera también nuestro esfuerzo para no caer en la tentación y
librarnos del mal.
En primer lugar es importante sentir respeto por nosotros mismos como
criaturas de Dios a su imagen y semejanza. Si lo siento así no pondré mi
cuerpo, mi mente y mis acciones al servicio de cosas que degradan la imagen
de Dios en mí.
En segundo lugar debemos guardar las enseñanzas recibidas. En nuestros
días todo está sujeto a la crítica de la modernidad y a veces consideramos
que las enseñanzas antiguas no tienen ningún valor. Esta actitud es un gran
riesgo frente a las tentaciones. De esta actitud ha surgido un mundo moderno
en el que parece que todo está permitido para ser felices; pero la gente está
más triste que nunca, la depresión y la angustia reinan sobre la humanidad, y
el suicidio como última y única alternativa se levanta más fuerte que nunca.
Muchas de estas cosas pasan por "olvidar" las enseñanzas recibidas.
En tercer lugar es importante no olvidar a los que amamos. A menudo
pensamos que si caemos en la tentación solamente nosotros vamos a sufrir
las consecuencias... Pero esto no es nunca así. Cuando nosotros suframos
por nuestros pecados también sufrirán aquellas personas que están a nuestro
lado y amamos. Frente a la tentación no debemos olvidarnos nunca de ellos
si no les queremos hacer sufrir (¿Cuánto sufren los niños de padres infieles
en su matrimonio? por ejemplo...)
Y por último la mejor defensa contra la tentación es el mismo Jesucristo que
nos enseña a pedir al Padre que no nos deje caer en la tentación. Un
verdadero cristiano experimenta la presencia de Jesucristo a su lado; frente a
esta presencia es importante saber que nada podremos ocultarle a Él. Si le
amamos, nuestras caídas le entristecerán. Si Él es el Señor de nuestras
vidas, no le honraremos como tal. Sentir realmente la presencia de Jesús a
nuestro lado nos hará fuertes contra la tentación por lo mucho que Él puede
hacer por nosotros en nuestras debilidades, pero también porque nosotros no
queremos fallarle sabiendo que Él está allí, junto a nosotros.
Conscientes, pues, de nuestras debilidades, de las influencias externas, y del
poder y el amor de Jesús, debemos pedir al Padre "no nos metas en tentación, mas
líbranos del mal" reconociendo siempre que la tentación es para los cristianos una
prueba que puede llevarnos a la victoria solamente en Cristo.
"...porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén."
Vamos a detenernos en esta declaración final aunque su significación es tan
obvia que muchos comentaristas sólo la mencionan. Creemos que podemos extraer
algunos conceptos teológicos importantes de ella.
Jesús dice "tuyo es el reino..."; ya consideramos el sentido de este concepto,
pero conviene recordar que al hablar del Reino de Dios estamos hablando de su
Voluntad como única y final alternativa. Al decir "tuyo es el reino" Jesús nos está
enseñando a reconocer que la Voluntad de Dios es la que reinará eternamente y que
ninguna otra voluntad podrá torcer la Voluntad de Dios. Jesús nos enseña a pedir a
Dios, pero a hacerlo conscientes de que El finalmente hará su Voluntad, porque ella
es soberana y siempre redundará en lo mejor para nosotros. Nosotros pedimos de
acuerdo a nuestras necesidades y comprensión, con humildad, y con la misma
humildad reconocemos que el Reino es del Señor y su Voluntad es la que debe ser
hecha y no la nuestra.
Jesús dice "tuyo...es el poder". Nos está enseñando a reconocer que sólo Dios
tiene el poder para obrar sin condicionamientos ni limitaciones... Las únicas
limitaciones que tiene el poder de Dios son las que Él ha establecido como principios
de su Creación (Así El dispuso que el hombre fuera libre y no puede contradecirse).
Pero ninguna limitación le ha sido impuesta. Cuando reconocemos que Él es el
dueño de todo el poder, reconocemos que solamente Él puede darnos lo que
pedimos. Orar al Señor sin reconocerle el poder absoluto es una contradicción sin
sentido.
Jesús dice también "tuya es la gloria". Aunque nos enseña a orar y pedir
pensando en nuestras necesidades, con el sentido de tener lo que nos hace falta y
sentirnos bien, en realidad el fin último de nuestras peticiones es que se manifieste
su gloria en nosotros. La perfección de Dios se manifiesta en su obra creadora; y el
punto máximo de su creación es el hombre, hecho a su imagen y semejanza... Por
eso es importante que tengamos en cuenta que al pedirle a Dios a nuestro favor,
nuestra intención debe ser que su gloria se refleje en nosotros.
En cierta oportunidad Jesús enseñó a los judíos que pedían a Dios y no
recibían porque pedían para sus placeres mezquinos. Jesús nos enseña en su
oración modelo a pedir a Dios para que su gloria se manifieste en nosotros... Sólo
así nuestras oraciones serán escuchadas.
La expresión "por todos los siglos", obviamente debe ser entendida como "por
toda la eternidad"; es decir siempre, sin limitaciones de tiempo, sin comienzo ni fin,
de acuerdo con las condiciones eternas de la existencia misma de Dios.
Finalmente una reflexión sobre el cierre de la oración. Jesús dice "Amén"...
Esta palabra es comprendida por la cristiandad como "Así sea..."; sin embargo existe
un error de interpretación. Etimológicamente, en el griego, la palabra es una
afirmación y no una expresión de deseos. Por eso corresponde mejor interpretarla
como "Así es" o "Así será"... Resume en ella la seguridad del creyente que confía en
que el Señor hará lo que con humildad pedimos.
LA IMPORTANCIA DE PERDONAR COMO DIOS PERDONA. S. Mateo 6: 14-15
Jesús termina su modelo de oración y vuelve sobre uno de los conceptos
vertidos en ella: la necesidad de perdonar para ser perdonados por Dios.
Aunque ya hemos analizado este tema, vale la pena, siguiendo incluso la
preocupación de Jesús al enfatizarlo, reconocer que el asunto tiene verdadera y real
importancia y que por eso el Señor lo vuelve a tocar. Pareciera que Jesús, por las
dudas de que no se haya entendido bien, se detiene a explicar este concepto de su
oración; y lo dice con absoluta claridad.
Podemos marcar tres reflexiones:
En primer lugar no debe dejar de llamarnos la atención que Jesús vuelva
sobre este tema y no sobre otros. Esto reafirma la importancia que Jesús da
al asunto.
En segundo lugar Jesús habla con absoluta claridad para que nadie mal
entienda... No usa alegorías ni parábolas. Su declaración es una afirmación
que, en el énfasis con el cual es pronunciada, ni siquiera deja lugar a la
discusión: si queremos que Dios perdone nuestros pecados debemos
perdonar a nuestros semejantes sus ofensas. Si no estamos dispuestos a
perdonar a otros sus ofensas contra nosotros, Dios no habrá de perdonar
nuestros pecados. Jesús lo afirma tajantemente sin permitir preguntas ni
opiniones. Es una afirmación que merece ser considerada una máxima de
nuestra fe, un principio doctrinal indiscutible.
Si Jesús volvió sobre este tema, seguramente lo hizo porque, más allá de la
importancia que en sí mismo tiene, Jesús sabía cuán difícil resulta a los
hombres perdonar las ofensas, y que injustos solemos ser cuando queremos
que Dios nos perdone sin estar dispuestos a perdonar nosotros a nuestros
semejantes. Jesús sabía de nuestra dificultad para perdonar como queremos
que Dios nos perdone.
Este es un asunto que tiene directa relación con nuestra salvación. Muchos que no
han perdonado a otros sus ofensas, que guardan rencores y resentimientos, no
serán perdonados por Dios y por lo tanto no serán salvos. El tema debe
preocuparnos, no para discutirlo o tratar de acomodarlo a nuestra conveniencia: nos
debe preocupar porque de ello depende nuestra salvación...
EL VERDADERO AYUNO. S. Mateo 6: 16-18
Para los judíos (como sucede con los musulmanes en nuestros días) el ayuno tenía
características y simbologías bien definidas.
En cuanto a la práctica, el ayuno se realizaba durante el día ("desde el alba
hasta el anochecer") excluyéndose la noche... Ayunar era privarse
fundamentalmente del alimento, del aseo, de placeres, de ocupaciones que pudieran
evitarse y de relaciones conyugales. Como dijimos, estas cosas debían evitar
llevarse a cabo durante el día, durante la vigencia de la luz; de noche sí se permitían
estas cosas, aunque algunos judíos piadosos y dogmáticos promulgaban estas
abstenciones también durante la noche, aunque no estuviera así legislado ni fuera la
costumbre.
El ayuno significa una aflicción del alma (ver Levítico 16: 31) que tenía relación
directa con la búsqueda del perdón de Dios en el Día de la Expiación (la normativa
está escrita en Levítico 16) y era considerada una celebración nacional que
solamente se realizaba una vez al año.
También el ayuno era un símbolo, una muestra del dolor que una persona
sentía al reconocer sus pecados delante de Dios...Un judío piadoso, si tomaba
conciencia de algún pecado contra Dios, ayunaba como una señal de su profundo
dolor por haber pecado, de su arrepentimiento y de la búsqueda del perdón divino.
Muchos judíos religiosos consideraban al ayuno como una forma de buscar el favor
de Dios, no solamente para el perdón divino, sino también para cualquiera otra
bendición deseada, para que Dios librara al pueblo de pesares.
La Biblia nos habla del ayuno en determinadas circunstancias especiales: como
preparación para encontrarse con Dios y asumir una misión (Moisés según Exodo
24: 18; Daniel según Daniel 9: 3; Jesús según Mateo 4: 2)); como penitencia por las
consecuencias de la guerra fraticida (Jueces 20: 26) o por haberse apartado del
Señor (1 Samuel 7: 6); como confesión de pecados (Nehemías 9: 1)...
J esús advierte sobre uno de los peligros de una mala práctica del ayuno:
muchos judíos hacían ostentación de su piedad mostrándose demudados, sucios y
descuidados delante de los demás para que los demás alabaran su religiosidad. En
ciertos casos algunos se ponían polvos blancos en la cara para aparentar mayor
palidez... Jesús dice que estos tienen ya su recompensa. La recompensa es que los
hombres crean su hipócrita piedad... Pero no podrán esperar ninguna otra
recompensa porque Dios no puede ser engañado. Esta advertencia también hacían
los maestros de la Ley, aunque muchos hacían oídos sordos.
Jesús no niega el ayuno. Por el contrario, lo afirma al ordenar que sus
seguidores unjan sus cabezas y laven sus rostros para que los demás no lo
adviertan, porque el Padre lo hará y les recompensará en público.
Pero Jesús tampoco ordena el ayuno, lo que remite el asunto a una expresión
personal delante de Dios que de cada uno depende. No se es mejor cristiano por
ayunar más o menos. El ayuno debe resultar de las necesidades individuales y de la
forma que cada uno cree mejor para expresar sus sentimientos, emociones y
necesidades delante de Dios.
Generalmente se aceptan algunas razones que hacen que el ayuno pueda ser
útil y provechoso: es bueno para la salud y el cuidado del cuerpo; es un acto de
autodisciplina que puede ayudarnos a controlar hábitos y a prescindir de lo que no
resulta imprescindible, motivando en nosotros una sabía apreciación de las
bendiciones de Dios. Pero estas razones, si bien atendibles y considerables, no son
básicamente espirituales...
Concluimos sobre el tema diciendo que el verdadero ayuno debe ser aquel que
nos libera de preocupaciones materiales y nos permite un tiempo pleno de comunión
con Dios. Abstenerse del alimento y de algunos placeres habrá de proveernos un
tiempo provechoso para el estudio bíblico, para la alabanza al Señor y para la
oración. No debe ser considerado un sacrificio porque Dios no quiere sacrificios. Su
práctica debe producirnos la alegría de perfeccionar nuestra relación de
dependencia respecto de nuestro Dios.
TESOROS EN EL CIELO. S. Mateo 6: 19-21
Jesús usa las palabras que usa seguramente con un sentido práctico y
vigente en los tiempos en los cuales está hablando a sus discípulos... Es importante
detenernos en los ejemplos que usa.
Sabemos lo que Él quiere decir: el verdadero tesoro está en lo espiritual que
es lo eterno en el hombre y su desafío es hacer tesoros en el cielo en donde el
hombre justo vivirá eternamente con Dios. Por eso advierte que no conviene hacer
tesoros en la tierra y menciona tres sustantivos que actúan como amenaza de los
tesoros que podemos hacernos en la tierra, en donde nada es seguro.
Jesús menciona la polilla. En aquellos tiempos una de las inversiones más
notables y destacadas que un judío podía hacer era en la ropa. La ropa de calidad
era muy valorada. Alguno podía gastar buen dinero en ropa, pero Jesús recuerda
que la polilla puede corromperla... Con este ejemplo Jesús está haciendo referencia
a gastar nuestra vida en busca de placeres que pueden arruinarse como la ropa
vieja. Seguramente el Maestro está pensando en los apetitos físicos, que a medida
que son saciados pierden su sabor.
También menciona al orin, que literalmente quiere decir "lo que come"...En
aquel tiempo muchos almacenaban riquezas en graneros pero las plagas podían
afectar seriamente esos "tesoros". El Maestro seguramente está pensando en
aquellos que gastan sus riquezas en sí mismos, en satisfacer sus instintos egoístas,
sin comprender que el tiempo pasa y llegan los años en los cuales, al decir de
Eclesiastés, no hay en ellos contentamiento.
Finalmente Jesús menciona a los ladrones que minan y hurtan, haciendo
referencia a la posibilidad de perder lo que se ha ahorrado en manos de otros. Jesús
está pensando que nadie puede garantizar la seguridad de sus "inversiones
terrenales"...
Cuando Jesús sugiere hacer tesoros en el cielo está condenando al fracaso
los intentos por invertir lo mejor de nosotros en los deleites y placeres mundanos. El
Maestro enseña que la mejor inversión es en el cielo... Para ellos debemos hacer
también algunas reflexiones:
El cielo es el destino de los justos, de los que han creído en Jesucristo como
Señor y Salvador. Creer pues en Jesús es la primera y gran inversión para poder
esperar que al partir de este mundo nuestro lugar sea el cielo, y no el infierno.
Jesús anima a sus seguidores (discípulos) a invertir en el cielo una vez habida
la seguridad del destino celestial. Muchas veces también los creyentes somos
tentados a invertir tesoros en la tierra; Jesús nos recuerda que eso no conviene (vale
la pena leer S. Lucas 10: 38-42)...
Podremos preguntarnos ¿cómo invertir en el cielo? En primer lugar es
fundamental alimentar nuestra vida espiritual para crecer como discípulos de Cristo.
En segundo lugar el amor al prójimo con hechos concretos es una manera bíblica de
invertir en el cielo. La fe, la obediencia al Señor y el cumplimiento de la misión que
como cristianos tenemos predicando el Evangelio "a toda criatura" son importantes
inversiones para la eternidad. Este es el espíritu de la parábola de los talentos (leer
S. Mateo 25: 14-30).
La frase "Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro
corazón" nos motiva también a una reflexión. Si nuestro interés está en las cosas de
la tierra, nuestro corazón sólo podrá vivir la vida terrenal; no habrá esperanzas
eternas para nosotros: con el fin terrenal todo habrá terminado en desolación y
tristeza eternas... Pero si en el transcurso de nuestra vida humana ponemos nuestro
interés en las cosas celestiales, en los asuntos de Dios, al partir de este mundo
tendremos toda la eternidad, dispuesta feliz y esperanzada, para nosotros, al lado
del Señor, de manera tal que ni la misma muerte podrán quitarnos nuestro mayor
tesoro: la alegría de vivir para siempre con Jesús (leer S. Juan 16: 20-22).
LA LUZ Y LAS TINIEBLAS. S. Mateo 6: 22-23
Cuando Jesús dice que "la lámpara del cuerpo es el ojo" sin dudas que hace
referencia a la idea generalizada de que los ojos son las ventanas por las cuales la
realidad es percibida. Depende de la transparencia y limpieza de esas "ventanas" es
la visión que se tendrá; y la idea que nos hagamos de la gente que nos rodea y de
las circunstancias depende del estado moral y espiritual de nuestra mirada.
Hay ciertas "suciedades" que nos impiden mirar claramente:
Actitudes prejuiciosas que nos llevan a percibir la realidad según nuestras
ideas preconcebidas... Es una "mancha" muy difícil de sacar. Muchas actitudes
religiosas están marcadas por esta actitud y en el caso del cristianismo impiden
el genuino crecimiento del creyente y en muchas oportunidades impiden el libre
obrar del Espíritu Santo.
Miradas envidiosas o celosas no son dignos del discípulo de Cristo, y sin
embargo muchas veces están oscureciendo la vida del cristiano. En realidad
son "manchas" originadas en corazones doloridos, resentidos, que no han
descansado en el Señor. Los celos son signos de desconfianza y malos
pensamientos, la envidia es señal de ingratitud a Dios y de complejos
lastimosos de inferioridad.
También el orgullo y el amor propio "ensucian" la mirada del creyente. Cuando
somos incapaces de amar a los demás y gastamos todo nuestro amor en
nuestro yo, es imposible que Cristo reine en nuestras vidas. En realidad sólo
entristecemos nuestras vidas y anulamos todo buen intento de seguir a Jesús.
El orgullo es el origen de muchas miradas indignas del Señor: Miradas de
rencor, miradas de odio, miradas de resentimiento, miradas de desprecio. Pero hay
algo que el orgullo y el amor propio producen en nosotros: nos impiden mirarnos
hacia nosotros mismos y ver la realidad. El orgulloso jamás podrá verse a sí mismo
como es, jamás sentirá que debe arrepentirse por sus acciones, jamás descubrirá la
necesidad que tiene de Dios.
Cuando Jesús dice "si tu ojo es bueno..." esta palabra en el original griego
también significa generoso. Ampliando entonces el concepto, Jesús destaca la
mirada buena y generosa... Es la mirada del aquel que no juzga a los demás, que
resalta lo bueno en el prójimo y no duda en observar la necesidad del hermano para
ayudar a cubrirla. Quien mira así trae luz para su vida.
Cuando Jesús dice "si tu ojo es malo..." debemos entender lo inverso al párrafo
anterior. Jesús piensa en aquellos que sólo miran lo malo, que condenan según su
antojo y mal pensar, que gozan al ver las tristezas ajenas... Estas personas viven en
las tinieblas, y sus vidas son apenas una aproximación de las terribles tinieblas que
les aguardan por su maldad.
Jesús hace esta advertencia, porque la mirada mala y avara hace que el individuo
degrade su vida de tal manera que resulta imposible que pueda vivir en comunión
con Dios, y por lo tanto, se condena eternamente.
EL PELIGRO DE AMAR LAS RIQUEZAS S. Mateo 6: 24
No hay dudas que Jesús sigue pensando en las miradas generosas o avaras
al hacer esta afirmación. En el original griego se usan dos palabras: doulion para
servir, que quiere decir ser esclavo...Y se usa kurios para Señor, que quiere decir
amo absoluto aún sobre la vida y la muerte. En aquellos tiempos se estilaba en el
mundo pagano la esclavitud... Jesús juega con el contexto histórico y cultural: nadie
puede ser esclavo de dos amos absolutos de su vida...
Jesús advierte sobre esta tendencia tan dañina para la raza humana: el avaro
deseo por las cosas materiales que hacen que el hombre ya no sea dueño de ellas,
sino su esclavo.
Quienes caen en estas garras han olvidado que Dios es el Creador y por lo
tanto el último Dueño de todas las cosas, que para El los más importante son las
personas y no las cosas materiales y que la posesión de riquezas no debe ser un fin
en sí mismo, sino un medio para el bienestar, pero también para el servicio al
prójimo.
De lo dicho anteriormente podemos hacer algunas reflexiones:
Jesús no condena la posesión de riquezas, como algunos quieren hacer
creer.
Pero sí condena subordinar la vida a ellas como si el obtener riquezas fuera el
sentido final de la vida de una persona; esto es hacerse esclavos de ellas.
Nos hace pensar que las riquezas son un don de Dios que debe ser puesto a
su servicio y si no se anula como gracia divina.
El avaro, esclavo de las riquezas, no puede entregar su vida al Señor porque
no es dueño de su propia vida... Por lo tanto su desenfrenado amor por las
riquezas lo condena delante del juicio de Dios.
EL AFÁN Y LA ANSIEDAD NO DIGNOS DE LOS HIJOS DE DIOS. S. Mateo 6: 25-
34
Y Jesús continúa con su pensamiento, atacando aquí dos sentimientos que
enferman al hombre: el afán y la ansiedad.
Por afán o ansiedad se utiliza el término griego merimnán, que significa
"preocuparse ansiosamente"... Jesús no está condenando la prudencia que previene
el futuro, sino el afán enfermizo y el temor profundo por las cosas que habrán de
venir y que nos impiden vivir el hoy felices y confiados en el Señor.
Jesús, en realidad, no decía nada que los rabinos judíos no enseñaran. Ellos
advertían por ejemplo que un padre debía enseñar un oficio a su hijo para que en el
futuro no fuera un ladrón; pero también enseñaban que un hombre que tenía el
alimento de hoy y se preocupaba por lo que habría de comer mañana, era un
hombre de poca fe... Sin embargo, es obvio que muchos judíos no aprendían de los
rabinos.
Jesús enseña en estos versículos, respecto a la ansiedad, algunos conceptos
importantes:
Señala que si Dios nos ha dado la vida, también El tendrá presentes nuestras
necesidades más pequeñas: si nos dio un cuerpo El proveerá la ropa para
vestirlos (v. 25);
Pone como ejemplo a las aves y el cuidado que Dios tiene de estos pequeños
seres, destacando que ellas no se afanan (es importante decir que Jesús no
resalta que no trabajen porque las aves deben buscar sus alimentos, sino que
lo hacen naturalmente y sin ansiedades) (v. 26);
Nos enseña que es inútil preocuparnos por aquellas cosas que no podemos
modificar, como nuestra estatura o los días de nuestra vida (v. 27);
Pone como ejemplo la belleza inigualada de las flores (los lirios del campo
eran probablemente amapolas silvestres) que solamente "vivían" un día y
luego eran usadas para calentar los hornos hogareños...Si Dios daba tanta
belleza a una flor tan insignificante ¿qué no haría por el hombre? (vs. 28-30);
Destaca que la ansiedad es natural en aquellos que no conocen a Dios, pero
que en un creyente es señal de desconfianza en el Señor y por lo tanto no es
digna de los hijos de Dios, porque un verdadero creyente sabe que el Padre
Celestial tiene conocimiento de sus necesidades y descansa en El (vs. 31-
32);
Enseña que una de las formas de derrotar la ansiedad es concentrar la
atención en las cosas del Reino de Dios con el conocimiento y la convicción
de que las demás cosas el Señor las dará... Podemos usar un ejemplo muy
simple para afirmar esta enseñanza: cuando una persona se enamora deja de
preocuparse por otras cosas que antes le preocupaban mucho. Así sucede
con aquel que busca primeramente el Reino de Dios: el profundo amor que
tiene al Señor le hará olvidar sus ansiedades (v. 33);
Y también nos enseña a vivir cada día, día por día, un día a la vez...La razón
fundamental es que el día de hoy es el único día que tenemos; no sabemos si
habremos de vivir mañana. ¿Qué ganamos preocupándonos si ni aún
sabemos si habremos de estar vivos?
Podemos entonces concluir que Jesús enseña que la ansiedad es inútil, porque
nada resuelve ya que el ayer pasó y no puede ser cambiado y no sabemos si
habremos de vivir el mañana y que es dañina, porque nos lleva a perder la confianza
en los cuidados de Dios, y una vida vivida sin esta confianza es una vida insegura,
angustiante, temerosa, indigna de la condición humana.
SAN MATEO CAPÍTULO 7
NO JUZGUÉIS.S. Mateo 7: 1-5
Para los rabinos judíos era imprescindible que un hombre obediente a la Ley
pensara bien de los demás. Por lo tanto enjuiciar a los demás no era bien
visto .Jesús recuerda esta enseñanza con una advertencia sobre el juicio de Dios.
"Difícilmente haya alguien que no sea culpable de haber cometido serios errores de
juicio. Difícilmente haya alguien que no haya sufrido algún error de juicio con
respecto a sí mismo por parte de los demás..." Y sin embargo este mandato de
Jesús es una y otra vez desobedecido.
Debemos establecer algunos principios generales que nos hacen ineptos para juzgar
a los demás:
Es muy difícil conocer objetivamente los hechos que juzgamos: si alguien
reacciona con violencia ante algún suceso, deberíamos conocer todos los
detalles precedentes del hecho, y tal vez mucho de la historia de la persona
para poder emitir un juicio objetivo.
Nunca llegaremos a conocer profundamente a una persona: es muy difícil
poder entrar en la mente y el corazón de una persona distinta a mí. Es muy
difícil que alguien que creció en la abundancia material pueda entender la
desesperación del carenciado que le llevó a convertirse en ladrón.
Es casi imposible ser imparciales en nuestro juicio, porque frente a una acción
determinada, siempre saldrán a la luz nuestras experiencias anteriores,
nuestras decepciones, nuestros prejuicios. Un niño golpeado por sus padres
juzgará con crudeza, en su adultez, cualquier acto de violencia contra un niño;
y simplemente estará juzgando la violencia que el mismo sufrió en su niñez.
Pero la razón fundamental es que nadie está libre de culpa para juzgar a los
demás (S. Juan 8: 7). Esto es lo que Jesús sostiene al denunciar a quienes
miran la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el propio. Jesús los llama
"hipócritas" que era una de las condiciones más repugnantes para Jesús. El
mundo está lleno de personas que critican y juzgan a los que hacen algo pero
que no se animarían a hacerlo ellos mismos... Pasa también en nuestras
iglesias: muchos juzgan a quienes dirigen o enseñan, pero no están
dispuestos a hacerlo ellos porque saben que no son capaces.
Subyacen en esta declaración de Jesús dos principios:
que nadie es tan bueno como para juzgar a los demás.
que es imprescindible preocuparse por arreglar los propios defectos
("...saca primero la viga de tu propio ojo") antes que preocuparse por
los defectos de los demás.
LA DIGNIDAD DE LA VERDAD. S. Mateo 7: 6
Este dicho de Jesús es, evidentemente, muy difícil de interpretar. ¿Qué quiere
realmente decir el Señor?
En la Iglesia primitiva se interpretaba en dos sentidos:
-En primer lugar era "aprovechado" por los cristianos que no habían perdido
su dogmatismo judío y creían que el Evangelio era solamente para los
judíos...Eran los que mantenían una posición contraria a la manifestada por el
apóstol Pablo...Para ellos los perros o puercos eran los gentiles. El texto
realmente ofrece posibilidades de ser interpretado de esta manera
exclusivista, pero negaría entonces la misma razón de ser del Evangelio, que
muestra a un Dios que hace diferencia entre las personas (Hechos 10: 34;
Romanos 2: 11 y otros).
Otra manera de interpretarlo tenía que ver con los cuidados internos que la
Iglesia tenía.
Los cristianos de aquella época eran muy cuidadosos con respecto a la calidad
de las personas que eran admitidas a la celebración de la Cena del Señor. Este
texto se asociaba con esa práctica. La Santa Cena comenzaba con el anuncio: "Las
cosas santas son para los santos".
La Didajé, un libro cuyo título completo era "La enseñanza de los doce
apóstoles", que data del año 100 de nuestra era, y que es el primer "manual de
culto" o "libro de oración común" de la iglesia, establece: "Que nadie beba o coma de
la Cena, sino los que han sido bautizados en el nombre del Señor; porque, con
respecto a esto, el mismo Señor ha dicho: "No deis lo santo a los perros".
Pero es necesario hacer una advertencia para no caer en una mala imagen de
la Iglesia y su celo por estos asuntos: la Iglesia de los primeros tiempos vivía
afanosa por ganar a otros para Cristo, pero al mismo tiempo tenía conciencia de la
necesidad de mantener en alto la pureza de la fe y la doctrina.
Es fácil entender que estas interpretaciones del pasaje tienen un carácter
temporal y transitorio; debemos tratar de encontrar el significado permanente de esta
declaración de Jesús.
Es posible que este dicho de Jesús haya sido modificado accidentalmente en el
proceso de transmisión.
La palabra que significa santo es kadósh (K D SH) y la palabra aramea que significa
aro es kadasha (K D SH). Las consonantes son exactamente iguales y en la antigua
escritura hebrea ambas palabras se escribían igual. No es imposible, entonces, que
la frase original dijera:
"No deis un aro a los perros,
ni tiréis vuestras perlas a los cerdos."
Si este fuera el texto original de la enseñanza de Jesús, significaría
simplemente que hay ciertas personas que no son capaces de recibir el mensaje
cristiano que la iglesia está deseosa de ofrecer.
Esta es una verdad universal. No con cualquiera podemos hablar de cualquier cosa.
De manera, pues, que hay ciertas personas que son incapaces de recibir la
verdad cristiana. No podemos abrir nuestros corazones y mostrar sus secretos ante
cualquiera. Siempre hay algunos para quienes la predicación de Cristo es tontería, y
en cuyas mentes la verdad, al expresársela en palabras, se enfrentará con un muro
impenetrable.
¿Qué haremos con estos? Lo que la palabra no puede hacer, a menudo puede
hacerlo una vida auténticamente cristiana. Es posible que haya algunos
absolutamente impermeables al mensaje cristiano por medio de argumentos, pero
no tendrán respuesta para la demostración de una vida cristiana.
A menudo es imposible hablar de Cristo frente a algunas personas. Su
insensibilidad, su ceguera moral, su orgullo intelectual, su burlonería cínica, la
suciedad de sus mentes, es posible que lo cierren totalmente a las palabras que
hablan de Cristo. Pero siempre es posible mostrar a Cristo a los hombres; la
debilidad de la Iglesia no es la falta de argumentos cristianos sino la escasez de
vidas cristianas consagradas.
No debe entonces entenderse que Jesús está diciendo que debamos
considerar que existen personas que no merecen conocer, de una forma u otra, la
Verdad del Evangelio; pero sí es importante saber que algunos habrán de rechazar
sistemáticamente esta Verdad y que no debemos obsesionarnos con ellos
descuidando a los demás, porque tal vez ellos, por su soberbia e incredulidad, sean
indignos de una Verdad tan extraordinaria.
LA GENEROSIDAD DEL PADRE. S. Mateo 7: 7-11
"Jesús provenía de una nación que amaba la oración. Los rabinos judíos han dicho
algunas de las cosas más hermosas que nadie jamás haya dicho con respecto a la
oración:
Dios está tan cerca de sus criaturas como la oreja está cerca de la boca;
Los seres humanos difícilmente pueden escuchar a dos personas que hablan
al mismo tiempo, pero Dios es capaz de oírnos a cada uno de nosotros, aun
cuando todo el mundo clame a Él en un mismo momento;
El hombre se molesta cuando lo fastidian los pedidos de sus amigos, pero en
el caso de Dios, cada vez que alguien eleva hacia El sus necesidades, más lo
ama...
Jesús había sido educado en el amor de la oración..."
El argumento que Jesús usa en este pasaje era que si los hombres no son
capaces de odiar a sus hijos, Dios, el Padre Celestial, no se negaría jamás a
escuchar las oraciones de los suyos. El escoge con cuidado los ejemplos que usa
que eran muy familiares a la cultura judía de la época...
Dios nunca se negará a escuchar nuestras oraciones y nunca habrá de
burlarse de las cosas que le pidamos... El jamás responderá antojadiza ni
caprichosamente.
Sin embargo es importante hacer una advertencia:
Dios habrá de responder siempre a las oraciones de sus hijos, pero lo hará a
su manera, y su manera será siempre la de perfecta sabiduría y el perfecto amor
que son señales de su Divinidad.
A menudo, si Dios contestara nuestras oraciones tal como nosotros lo
deseamos, el resultado sería el peor para nosotros... Entonces caeríamos en una
verdad muy triste: Dios no sería un Ser perfecto. Pero Él es Perfecto y por eso no
responde exactamente a lo que pedimos porque sabe que no es lo mejor. Él es
Perfecto y es Amor... El responde nuestras oraciones con perfección y profundo
amor por nosotros. Esto es lo que Jesús quiere decirnos...
No debe entenderse entonces que esta enseñanza de Jesús nos permite
presuponer que Dios habrá de darnos todo lo que le pedimos porque a veces
pedimos muy mal... El habrá de darnos lo mejor y esa es la mejor respuesta a
nuestros pedidos. La prueba de que lo que le pedimos es de valor para nosotros y
no un simple capricho, está no solamente en pedirle a Dios por esa necesidad, sino
en hacerlo con persistencia y sometimiento a su voluntad.
Una traducción más acorde al original griego de este pasaje hace decir a
Jesús: "Pedid siempre y seguid pidiendo; buscad siempre y seguid buscando;
golpead siempre y seguid golpeando" y de esta manera gramatical extraemos la
enseñanza de que Jesús no sólo nos insta a pedir al Padre y a buscar del Padre,
sino también a hacerlo siempre, esperando su respuesta que habrá de ser una
respuesta de sabiduría y amor, mostrando con nuestra persistencia la sinceridad de
nuestro pedido.
LA REGLA DE ORO. S. Mateo 7: 12
Podríamos decir que esta es una de las frases más conocidas de Jesús... Sin
duda que es una sabia síntesis reguladora de la conducta del hombre en relación
con sus semejantes, y que si se cumpliera no veríamos en el mundo injusticias ni
maldades.
Para muchos intérpretes esta enseñanza de Jesús no tenía antecedentes en las
enseñanzas rabínicas ni en ningún otro código de Ética Social.
La novedad que impone Jesús es la enseñanza positiva de esta conducta.
Hasta entonces se había dicho en varias oportunidades más o menos así: "Lo que
no quieras que te hagan a ti, no lo hagas tú a los demás". Esta enseñanza por la
negativa suena como a una actitud defensiva en cuanto a las relaciones sociales y
trata de regular las actitudes con los semejantes a partir del concepto de tener
cuidado de "no hacer" lo que no quiero que me hagan...
Pero Jesús dice esta norma en positivo: "Haz a tu prójimo lo que te gustaría
que él haga contigo". Esta afirmación positiva tiene al menos tres alcances dignos de
tener en cuenta en relación con aquella sentencia negativa:
En primer lugar la afirmación de Jesús establece que es primario en la
conducta cristiana el estar dispuesto no solamente a no hacer mal al prójimo,
sino a hacer el bien que mi prójimo necesita. No se remite solamente a tratar
de no herir a mi hermano, sino que nos impulsa a obrar a su favor. No
propone "estarse quieto" para no lastimar, sino que me pone "en acción" para
beneficiar a mi semejante.
En segundo lugar es una acción derivada del amor que Jesús nos manda
sentir por el prójimo, y es una puesta en práctica de ese amor. Yo no amor a
mi prójimo cuando me preocupo solamente por no hacerle mal... Le amo de
verdad cuando, además de no lastimarlo, me esfuerzo por hacer todo lo que
está a mi alcance para su bienestar. W. Barcklay pone un ejemplo muy claro:
"Si alguien tiene un automóvil, la ley puede obligarlo a manejar de tal manera
que no atropelle a la gente o a los otros rodados, en la calle o en la carretera,
pero ninguna ley civil puede obligarlo a detenerse a levantar a un caminante
cansado y con los pies heridos..."
Esta actitud positiva da sentido a la vida del que obra de acuerdo a la
enseñanza de Jesús y otorga un gran porcentaje de felicidad al creyente.
Todos hemos experimentado alguna vez la alegría de hacer algo por otra
persona que no estábamos obligados a hacer, pero que hicimos como una
demostración de nuestro amor y de nuestro cristianismo. Si recordamos esas
acciones recordaremos lo bien que nos sentimos obedeciendo al Señor y
haciendo algo a favor del prójimo. Esta actitud positiva enriquece y alegra la
vida del cristiano, porque además le hace digno del Señor, quien sin estar
obligado dio hasta su propia vida por nosotros.
"Es perfectamente posible para cualquiera observar la regla de oro en forma
negativa. Mediante un esfuerzo podría disciplinar su vida de no hacer nada que no
quiera que los demás le hagan a él. Pero el único que puede comenzar a obedecer,
siquiera, la regla de oro en su forma positiva es aquel que tiene el amor de Cristo en
su corazón. Intentará perdonar tal como espera ser perdonado; ayudar tal como
quisiera ser ayudado; reconocer lo bueno de los demás tal como espera que se
reconozca lo suyo; comprender como espera que se lo comprenda. No procurará
evitar hacer cosas; estará siempre buscando cosas que hacer. Será un principio que
dominará su vida en el hogar, en la fábrica, en el ómnibus, en la oficina, en la calle,
en el tren, en los lugares de recreación, y en todas partes...Para obedecer este
mandamiento habrá de convertirse en un hombre nuevo y poseer un nuevo centro
en su vida. Si el mundo estuviera compuesto por individuos que buscaran obedecer
esta regla, viviríamos en un mundo nuevo.
LA PUERTA ESTRECHA. S. Mateo 7: 13-14
Todos los hombres y en más de una oportunidad, nos encontramos en
encrucijadas cruciales en el trayecto de nuestra vida...Son esos momentos en donde
la decisión que debemos tomar puede tornarse definitiva para nuestra vida.
Los grandes desafíos de la historia han tenido que ver con hombres, o grupos
de seres humanos, que tomaron decisiones que trascendieron incluso su propia
existencia. La historia de la humanidad se ha escrito a la luz de estas decisiones
trascendentes... Así nuestra patria fue liberada del dominio español, así Martín
Lutero produjo un despertar en el cristianismo, así Napoleón inició un trazo
determinante de la historia humana...
Jesús destaca la importancia de tomar una decisión que tiene que ver con
nuestra vida espiritual, y establece la trascendencia de esa decisión. En realidad
debemos decir que todos los hombres, en algún momento de sus vidas, se enfrentan
con la necesidad de tomar una decisión que definirá su vida espiritual.
"Es esta la decisión que Jesús pone delante de los hombres en este pasaje. Hay un
camino ancho y fácil de transitar, y hay muchos que lo eligen; pero el fin de los que
andan por él es la ruina. Hay un camino estrecho y difícil, y muy pocos son los que
van por él; pero el fin de este es la vida..."
La enseñanza nos deja ver algunos principios importantes:
-La diferencia entre lo fácil y lo difícil:
Nunca habrá caminos fáciles que conduzcan al éxito, a la grandeza..."La habilidad
del concertista de piano, o la del campeón en el campo de golf, no se alcanza sin
mucho sudor. Nunca ha habido otro camino que condujera a la grandeza que el
camino del trabajo, y cualquier cosa que prometa ser un atajo no es más que un
espejismo y una trampa."
-La diferencia entre el camino largo y el corto:
Una de las cosas que imperan en el mundo moderno son las soluciones
inmediatas... Aún las propuestas de algunas iglesias sugieren soluciones inmediatas
a los más graves problemas espirituales... Sin embargo la Biblia destaca como una
virtud del cristiano a la paciencia (Efesios 5: 22) y la paciencia sirve para proyectar
las verdaderas soluciones y respuestas a los problemas espirituales de nuestras
vidas necesitan muchas veces un largo proceso en el tiempo y en el esfuerzo.
Lo duradero nunca resultará de acciones rápidas e inmediatas...
-La diferencia entre la disciplina y el desorden:
Los premios más notables de un atleta siempre son el resultado de una férrea
disciplina en el esfuerzo para entrenar y para alimentarse, en las privaciones, y el
respeto estricto del horario...A veces todo este sacrificio se resume en una pista de
100 metros de longitud en apenas alrededor de 10 segundos, que concentran todo el
esfuerzo y la disciplina de largo tiempo previo.
"Nadie ha alcanzado la eminencia, y alcanzada ha logrado mantenerla, sin disciplina
en el trabajo"...La puerta estrecha y el camino angosto so9n la propuesta de Jesús
para un cristiano que quiere obtener "el supremo galardón".
-La diferencia entre la irreflexión y la irreflexión:
Muchos de los problemas de la gente de nuestro tiempo tienen que ver con actitudes
irreflexivas... Sólo se piensa en el presente sin tomar previsiones para el futuro, por
ejemplo. Alguien puede tener cierto dinero en su bolsillo y lo gasta en un día sin
pensar en los días que vendrán, que, por supuesto, traen su aflicción y necesidad
por la falta de previsión.
En la vida del creyente suele pasar esto también... A menudo asumimos
compromisos que no podremos cumplir, nos fijamos metas que no podremos
alcanzar, hacemos afirmaciones contundentes que luego contradecimos... Los
creyentes irreflexivos son los que suelen quitar la mayor parte del tiempo a los
pastores que deben estar siempre arreglando muchos de sus problemas, tanto en lo
personal como en las iglesias. También es peligroso que un pastor sea así...
En realidad una actitud reflexiva nunca nos llevará a elegir el camino ancho y fácil;
una actitud reflexiva reconocerá que estas palabras de Jesús son fundamentales
para alcanzar la victoria en su Nombre.
"POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS" S. Mateo 7: 15-20
Debemos detenernos en primer lugar en considerar a quienes hace referencia
Jesús cuando habla de falsos profetas. Los judíos sabían de estos falsos profetas,
que habían abundado y abundaban en las calles de Jerusalén. A los falsos profetas
y a los malos gobernantes se le llamaban lobos (ver Ezequiel 22:27, Sofonías 3: 3 y
Hechos 20: 29).
Los profetas en el primer siglo de la Era Cristiana andaban de lugar en lugar
afirmando llevar palabras a la Iglesia que Dios les había revelado. Este habría de
prestarse a mucha falsedad y al anuncio de mensajes interesados y mal
intencionados; también era el "oficio" de aprovechadores y ociosos. En la Didajé (el
libro ético del primer siglo) se hacen serias advertencias a este tipo de actividad y se
condena a los falsos profetas de manera severa, y aun a aquellos que les
reconocieran.
Esta advertencia es oportuna también para nuestros días...
Pero Jesús, al advertir sobre la falsedad de algunos, establece un principio general
para todos los creyentes.
En Palestina había una planta silvestre cuyos frutos parecían pequeñas uvas
negras, y había cierto tipo de cardo cuyo fruto desde lejos podía confundirse con un
higo... Jesús usa estos ejemplos conocidos por los judíos para que ellos pudieran
entender la lección importante que habría de darles.
Jesús habla de frutos buenos y frutos malos, que son los que confirman o no
lo que lo que podamos llegar a decir con nuestras bocas. Así podemos decir que
frutos malos son una religión de normas y rituales externos, pero que no tiene el
amor de Dios en el corazón, una religión que se preocupa en prohibir en lugar de
fomentar las cosas buenas que Dios quiere que el creyente haga en el Nombre de
Jesús, una religión facilista que no se compromete con el dolor del prójimo no
vivencia realmente las enseñanzas y el ejemplo del Maestro, una religión de Templo
para adentro, pero que no se hace realidad en el vivir cotidiano, una religión
arrogante y sectaria que mira a los demás como perdidos irremediablemente y a
quienes conviene evitar...
Todo lo opuesto son buenos frutos; los buenos frutos son aquellos que nos
hacen iguales a Jesús en amor, humildad y servicio... Estos buenos frutos son la
obra del Espíritu Santo en nuestras vidas (ver Efesios 5: 22-23)
"HACEDORES DE MALDAD". S. Mateo 7: 21-23
"Hay en este pasaje dos grandes verdades eternas. Hay solamente una forma
de demostrar la sinceridad de alguien, y es en la práctica. Las palabras hermosas
jamás servirán como sustituto de las buenas acciones. Hay una sola prueba de
amor, y es la obediencia. No sirve de nada decir que amemos a alguien, si hacemos
cosas que sabemos que ofenden mortalmente al que decimos amar... Demasiado a
menudo confesamos a Dios con nuestros labios y lo negamos en nuestras vidas. No
es difícil recitar un credo, pero sí es difícil vivir una vida cristiana. La fe sin una vida
que la exprese es una contradicción de términos. El amor sin obediencia es una
imposibilidad.
Detrás de este pasaje está la idea del juicio. En cada una de sus partes
podemos reconocer la certeza de que algún día se ajustarán las cuentas. Es posible
que alguien consiga mantener la careta y el disfraz durante algún tiempo, pero
siempre llega el momento en que toda falsedad se pone de manifiesto, y todo disfraz
nos es arrancado. Quizá podamos engañar con nuestras palabras a los hombres,
pero jamás podremos engañar a Dios...Nadie puede engañar a Dios, que ve el
corazón..."
EL FUNDAMENTO MÁS SÓLIDO. S. Mateo 7: 24-27
Esta no es una ilustración rebuscada; describe una situación cotidiana: en Palestina
cuando se edifica una casa había que elegir muy bien el lugar porque uno podía
encontrar una de las comunes hondonadas arenosas que el agua, durante las lluvias
de invierno, arrastraba y podía llegar a derribar la casa.
Jesús con esta última enseñanza reclama dos cosas:
Que lo escucharan: dejar que las palabras de Jesús sean oídas y podamos
comprenderlas.
Que lo escuchado fuera puesto en obras. De nada vale escuchar las
enseñanzas de Jesús si no vamos a aplicarlas en nuestras vidas.
Si hemos de ser seguidores de Jesús nuestras dos obligaciones primeras son
escuchar y hacer. Y esto se resume en la obediencia al Señor. Jesús nos pide una
obediencia absoluta porque Él es Dios mismo hablándonos... El mismo afirma que la
obediencia a sus palabras es el único fundamento firme para la vida; y su promesa
es que toda vida cimentada en la obediencia al Señor siempre estará segura por
más fuertes que sean las tormentas que la azoten...
CONCLUSIÓN:
Después de indagar en el escrito bíblico, de Mateo capítulo 5, 6 y 7,
reflexionar, familiarizarnos con la interpretación que otros han hecho, extraer
nuestras propias conclusiones, y ordenarlas para elaborar este ensayo, diré que me
hemos quedado francamente impresionados ante la redacción que hace el
evangelista de este inventario ético.
Es necesario mencionar que ha sido de tanta ayuda y bendición estas
enseñanzas de Jesús, las cuales siempre han estado allí pero que quizás nunca las
habíamos considerado con el grado de importancia y como la constitución ético
moral para nosotros los creyentes en Jesús, que el 20 de enero del corriente,
realizamos un debate bíblico en la congregación de Campo Blanco Peña de Horeb
Quebrada Honda Parroquia El Guapo, del Municipio Páez, basado en los capítulos
5, 6 y 7 de Mateo, lo cual fue de gran bendición y enriquecimiento espiritual, sobre
todo para los Nuevos Creyentes quienes disfrutaron conociendo sobre los 19 temas
aproximadamente que Jesús trata durante este hermoso discurso.
Gran parte de la enseñanza de Jesús se ocupó de la conducta humana. En el
sermón del monte se concentra de forma especial la enseñanza ética del maestro de
maestros, que reúne las perspectivas tanto de una ética sapiencial como teológica.
Las bienaventuranzas transmiten palabras cargadas de fuerza, radicalidad,
esperanza, convicción, contraste, autenticidad, compromiso y de una visión de vidas
transformadas íntimamente, que manifiestan el gobierno de Dios y proclaman su
reino.
El Sermón del Monte es una descripción del carácter y no es solo un manual
de reglas y normas que deben ser cumplidas por el cristiano, sino más bien es una
descripción de lo que deben ser los cristianos. Es el espíritu de ofrecer la otra
mejilla, de dar la capa y de llevar la carga por la segunda milla que es importante.
Sería imposible de se lleve a cabo o cumplirlos como una obligación legal pero si un
cristiano tiene el espíritu correcto, encontrará en muchas oportunidades que estará
haciendo estas cosas casi sin esfuerzo. Nunca debemos disputar los principios
formulados en este sermón. Tampoco debemos mirarlos como si fueran ridículos o
imposibles. La justicia de la Ley será cumplida en el corazón, y la vida de un
cristiano si él vive por estos principios dados en el Sermón del Monte.