La astrología forma parte de las llamadas pseudociencias: disciplinas que se
presentan como científicas pero que, sin embargo, no respetan el método
científico. De este modo, sus conocimientos no se encuentran basados en lo
empírico ni pueden medirse.
De acuerdo a quienes creen en la astrología, es posible obtener información sobre
la personalidad de los seres humanos y realizar predicciones a partir del estudio
de los astros. Los astrólogos, por lo tanto, analizan la ubicación y los movimientos
de las estrellas para brindar datos sobre el carácter de los individuos y anticipar
hechos que ocurrirán en el futuro.
El principal método de predicción de la astrología es el horóscopo. Este sistema
indica cómo es una persona según la ubicación de los astros en el instante de su
nacimiento. Este estudio, dicen los astrólogos, también sirve para anticipar
acontecimientos.
Para los científicos, la supuesta efectividad del horóscopo está dada por la
elevada probabilidad, por la vaguedad de las adivinaciones y por un fenómeno de
la psicología que hace que los individuos recuerden los aciertos y dejen de lado
las equivocaciones. Por ejemplo: un astrólogo puede escribir un horóscopo que
indica que las personas nacidas bajo el signo de Cáncer tendrán, en el transcurso
de los próximos días, una sorpresa. Quienes creen en la astrología pueden tomar
una enorme cantidad de hechos (desde una llamada telefónica hasta una
invitación a cenar, pasando por una novedad laboral, una visita o el estreno de
una película) como la “sorpresa” anticipada por el horóscopo.
Con respecto a la etimología del término astrología, notamos que su origen se
encuentra en la lengua griega, de donde más tarde pasó al latín, y que se
compone de las siguientes dos palabras: άστρον, que puede definirse como
«estrellas»; λόγος, cuya definición incluye los conceptos «compendio, discurso» y
«tratado». En este caso en particular debemos decantarnos por «discurso acerca
de las estrellas».
AstrologíaLa historia de la astrología es muy amplia; el ser humano lleva milenios
mirando al cielo para encontrar respuestas a sus preguntas existenciales, y esto
se ha dado en todas partes del mundo. Los chinos, los mayas y los hinduistas,
entre otras culturas, encontraron relaciones entre los eventos astronómicos y la
realidad en la Tierra basados en la observación de la bóveda celeste, y esto derivó
en el desarrollo de complejos sistemas de predicción.
El sistema de horóscopos, así como la interpretación de la carta astral son
elementos muy comunes en la cultura occidental, donde la astrología estudia el
pasado y el presente para anticipar los eventos del futuro, además de explicar los
rasgos de la personalidad partiendo de la actividad cósmica.
Las raíces de la astrología no han sido definidas con claridad, dado que se cree
que tiene al menos cuatro milenios de antigüedad; sin embargo, algunos expertos
aseguran que se encuentran en los calendarios agrícolas usados para anticipar los
cambios de las estaciones e interpretar los ciclos de las estrellas como señales de
mensajes divinos. Entre los años 1950 y 1651 a. C., período que se corresponde
con la primera dinastía mesopotámica, ya se llevaba a cabo una forma de
astrología.
En China, la astrología surgió unos cuantos siglos más tarde, ya sobre el principio
del último milenio antes de nuestra era, a lo largo de la dinastía Zhou. Tan sólo
trescientos años antes del nacimiento de Cristo, se desarrolló en Alejandría la
primera versión del actual horóscopo astrológico, como resultado de la fusión
entre la astrología decánica egipcia y la helenística. Este saber llegó a las antiguas
Roma y Grecia cuando Alejandro Magno conquistó Asia Menor. Luego los
musulmanes conquistaron Alejandría, y entonces los islámicos comenzaron a
estudiar la astrología.