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Rubeola

La rubeola es un virus RNA que infecta exclusivamente a los humanos y puede causar efectos teratogénicos graves si infecta a una mujer embarazada. La rubeola congénita puede causar defectos estructurales permanentes como sordera o cardiopatías, así como manifestaciones transitorias como hepatitis o púrpura. La mejor forma de prevención es a través de la vacunación con la vacuna triple viral.
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Rubeola

La rubeola es un virus RNA que infecta exclusivamente a los humanos y puede causar efectos teratogénicos graves si infecta a una mujer embarazada. La rubeola congénita puede causar defectos estructurales permanentes como sordera o cardiopatías, así como manifestaciones transitorias como hepatitis o púrpura. La mejor forma de prevención es a través de la vacunación con la vacuna triple viral.
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Rubeola

Generalidades
Es un virus RNA perteneciente a la familiar Togaviridae y al género Rubivirus. Es inestable,
termolábil, rápidamente inactivado por agentes químicos, cambios de pH y sensible a la luz
ultravioleta. Tiene como único reservorio al hombre.

Las partículas esféricas del virus miden 50-70nm de diámetro, tiene una sola cadena de RNA 40S
con polaridad positiva

La mujer embarazada entra en contacto con secreciones nasofaríngeas de las personas infectadas,
por contacto directo con la secreción o a través de gotas expulsadas por una persona enferma al
hablar, estornudar o toser. Se estima que de 25-50% de las infecciones son asintomáticas. En la
mujer embarazada, durante la viremia, el virus puede infectar la placenta. Al parecer la replicación en
la placenta precede a la infección fetal y permite la entrada del virus en la circulación fetal seguida de
la infección fetal de los órganos.

Los lactantes con rubeola congénita expulsan grandes cantidades de virus con las secreciones
faríngeas y con la orina, en consecuencia, son fuente de infección para contactos susceptibles.

Tiene un periodo de incubación de 14-23 días desde el momento de la exposición hasta la aparición
de los primeros síntomas. La mayoría presentan el exantema después de 14-17 días de haber
estado expuesto al virus. Cursa con maculopápulas generalizadas que duran hasta 3 días,
precedidas por un pródromo de 1 a 5 días que incluye febrícula, malestar general y síntomas
respiratorios. Puede haber linfadenopatía, sobretodo occipital y retroauricular, artralgias y mialgias.

La susceptibilidad es general después que el recién nacido pierde los anticuerpos adquiridos a partir
de los anticuerpos maternos. Los lactantes generalmente permanecen protegidos por los anticuerpos
de la madre durante los primeros seis a nueve meses de vida. La inmunidad activa se adquiere por
medio de la infección natural o por la vacunación. La inmunidad activa es duradera, y se ha
establecido que se prolonga toda la vida. Ocasionalmente se ha demostrado reinfección. La
susceptibilidad es general en poblaciones no vacunadas o que no han sido expuestas al virus.

Su importancia radica en los efectos teratógenos de la primoinfección rubeólica en la mujer


embarazada. Luego de una infección durante el primer trimestre de embarazo, el riesgo de aborto
espontáneo aumenta aproximadamente 50%. Las manifestaciones clínicas del síndrome de rubeola
congénita pueden ser transitorias, estructurales permanentes o afecciones de aparición tardía. La
infección materna antes de las 19 semanas de gestación puede causar sordera neurosensorial

Tamizaje
El objetivo de este tamizaje es conocer si la gestante está protegida de una posible infección por el
virus de la rubéola durante el embarazo. Se recomienda la determinación cualitativa de anticuerpos
totales o de IgG específica en la primera consulta o de control del embarazo, especialmente en
mujeres no vacunadas previamente, antes de la semana 16 si no ha sido realizada en la etapa
preconcepcional.

Manifestaciones clínicas de la rubéola congénita


La rubéola cobra gran importancia para la salud pública dados los efectos teratógenos de la
primoinfección en la mujer embarazada. Los efectos del virus sobre el feto dependen del momento
de infección, entre más temprana la infección más severa la enfermedad. Se estima que el riesgo
fetal durante los dos primeros meses es del 40 – 60%, durante este periodo se pueden producir
múltiples efectos congénitos y/o aborto espontáneo. Durante el tercer mes de gestación hay un 30 –
35% de posibilidades de desarrollar un defecto único como sordera o cardiopatía. Durante el cuarto
mes hay un 10% de riesgo de producir un solo defecto. A partir de la semana 20 sólo muy rara vez
se produce daño fetal, en caso de ocurrir lo más común es que sea sordera.

Manifestaciones Manifestaciones estructurales Manifestaciones


transitorias tardías
Trombocitopenia, Aparato auditivo: Sordera neurosensorial (unilateral Neumonitis
púrpura, o bilateral), sordera central intersticial, diarrea
hepatoesplenomegalia crónica, diabetes
, hepatitis, Aparato neurológico: retraso mental, trastorno del mellitus insulino
meningoencefalitis, habla, microcefalia, crisis convulsivas. dependiente,
focos de autismo, tiroiditis,
radiotransparencia Aparato visual: Retinopatía, catarata (perlada, encefalopatía,
ósea, adenopatías, densa, nuclear, bilateral), microftalmia, corioretinitis, criptorquidia,
bajo peso al nacer. nistagmus congénito. hipospadias.

Aparato cardiopulmonar: persistencia del ductus


arterioso, comunicación interventricular, estenosis
pulmonar, miocarditis necrosante, neumonía
intersticial.

Aparato óseo: huesos largos radiolúcidos

Tetrada de Gregg
Habla de las manifestaciones más frecuentes que ocurren en el 85 – 90% de los fetos infectados con
el virus de la rubeola antes de la semana 12 de gestación.
 Corazón: Persistencia del conducto arterioso y estenosis pulmonar
 Orejas: Sordera neurosensorial
 Cabeza: Microcefalia
 Ojos: Catarata de origen central

Diagnóstico
Puede ser diagnosticada por serología a través de la búsqueda de IgM o persistencia de IgG por
más de 6 meses en la sangre del recién nacido y detección del virus.

Debe extraerse una muestra de sangre para detección de IgM y una muestra de hisopado faríngeo o
nasofaríngeo para aislamiento viral después del nacimiento, cuando las sospechas confirmen la
infección materna durante la gestación o bien después de surgir la sospecha diagnóstica en menores
de un año.

Los nivele de IgM en el niño con síndrome de Rubeola Congénita son detectables por más de un
año. Se reporta que hasta en 100% de los menores de seis meses con este síndrome, son positivos
los IgM y que 60% continúa con títulos positivos al año.

Toma de la muestra
Puede ser tomada del cordón umbilical o una muestra de sangre periférica en el momento de
captación del caso, un volumen de 5ml de sangre en tubos estériles libres de aditivos, evitando
hemólisis. Para lograr el máximo rendimiento de los sueros, la sangre recolectada debe dejarse a
temperatura ambiente por 15 minutos y luego ser colocada en refrigeración a 4ºC hasta su
centrifugación. Deben centrifugarse a 1500 rpm durante 10 minutos, preferiblemente en centrífuga
refrigerada a 4ºC.
Tomar la muestra para detección viral de preferencia en menores de 3 meses de edad, después de
este periodo, la tasa de aislamiento declina 50-60%, a pesar de que es posible que la excreción del
virus se mantenga hasta los 18-24 meses de edad. La detección viral en las secreciones de
oro/nasofaringe demostrará la presencia del virus y permitirá diferencias el tipo de virus salvaje por
medio de la secuenciación. Aunque no es frecuentemente utilizado pues las muestras de la
oro/nasofaringe permiten aislar el virus más fácilmente, se ha descrito el uso de muestras de orina o
líquido cefalorraquídeo.

Prevención
La forma más eficaz de prevención se realiza mediante la vacunación con la vacuna triple viral (SRP)
(sarampión, rubéola y paperas), la cual dentro del esquema de vacunación se aplica en dos dosis, la
primera vez entre los 12 meses de edad, seguido de un refuerzo a las 5 años. Se aplica subcutánea
en la región deltoidea o en el área anterolateral superior del muslo.

Si las mujeres nunca fueron vacunadas contra el virus, deben recibir la vacuna por lo menos 1 mes
antes de quedar en embarazo, y abstenerse de aplicarla durante el mismo pues no ha demostrado
seguridad durante el periodo de gestación.

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