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Biografía de Morelos, Hidalgo e Iturbide

José María Morelos y Pavón fue un destacado líder insurgente en la lucha por la independencia de México, conocido por su educación y su papel en la organización del movimiento. Miguel Hidalgo y Costilla, otro importante insurgente, lanzó el Grito de Dolores en 1810, marcando el inicio de la guerra de independencia, pero fue capturado y ejecutado en 1811. Agustín de Iturbide, inicialmente un realista, se unió a la causa independentista y se convirtió en el primer emperador de México, aunque su reinado fue breve y terminó con su ejecución en 1824.

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Biografía de Morelos, Hidalgo e Iturbide

José María Morelos y Pavón fue un destacado líder insurgente en la lucha por la independencia de México, conocido por su educación y su papel en la organización del movimiento. Miguel Hidalgo y Costilla, otro importante insurgente, lanzó el Grito de Dolores en 1810, marcando el inicio de la guerra de independencia, pero fue capturado y ejecutado en 1811. Agustín de Iturbide, inicialmente un realista, se unió a la causa independentista y se convirtió en el primer emperador de México, aunque su reinado fue breve y terminó con su ejecución en 1824.

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José María Morelos y Pavón (1765-1815)

Caudillo de la insurgencia nacido en Valladolid, Michoacán. De 1779 a 1790


trabajó en la hacienda cañera de Tahuejo, en Apatzingán, quizá como escribano o
contador. En 1790 ingresó en el Colegio de San Nicolás Obispo, en Valladolid,
donde estudió gramática latina y retórica, filosofía y moral. En el Seminario
Tridentino de aquella ciudad, estudió en 1795 teología moral y filosofía. Viajó a la
ciudad de México para presentar el 28 de abril de ese año, el examen de bachiller
en artes en la Real y Pontificia Universidad. El 13 de diciembre, Morelos recibió la
primera tonsura y las cuatro órdenes menores de Valladolid, y seis días después,
fue ordenado subdiácono. A principios de 1796 pasó a Uruapan como cura
auxiliar, donde se encargó de las cátedras de gramática y retórica. En septiembre
de ese año fue ordenado diácono en Valladolid, y el 21 de diciembre de 1779 se
ordenó de presbítero en dicha ciudad.

A principios de octubre de 1810, Morelos tuvo noticia del levantamiento de Hidalgo


y el 19 de ese mes salió en su busca. Lo alcanzó al día siguiente y se entrevistó
con él en Charo e Indaparapeo, y recibió la comisión de levantar en armas la costa
del sur. El 13 de noviembre, Morelos y sus tropas entraron por primera vez en
combate, al enfrentarse a las del realista Luis Calatayud, en El Veladero. El 17 de
noviembre Morelos emitió un bando en el que suprimía la esclavitud, las castas y
las cajas de comunidad. Sus actividades preocuparon al virrey, quien envió en su
contra a Francisco París. Éste lo atacó el 8 de diciembre en El Veladero, pero fue
rechazado.

El 3 de mayo de 1811, nombró a Hermenegildo Galeana su lugarteniente. El 26 de


mayo tomó Tixtla, donde se le unió Vicente Guerrero. Allí publicó un bando sobre
la emisión de una moneda nacional de cobre, y escribió a Ignacio López Rayón
sobre la formación de una junta insurgente. El 18 de diciembre se le unió Mariano
Matamoros y el 18 de febrero de 1812 estuvo a punto de caer prisionero en
Cuautla ante Calleja. El 10 de agosto llegó a Tehuacán, donde reorganizó y
disciplinó sus tropas y se ocupó de la organización del movimiento insurgente. En
septiembre de ese año nombró a Matamoros su segundo en jefe y mariscal a
Galeana.

El 18 de octubre fue derrotado por Porlier y Luis del Águila en Ojo de Agua. Tomó
Orizaba el día 29 y de regreso a Tehuacán fue derrotado otra vez por Luis del
Águila en Puente Colorado, en las cumbres de Acultzingo. Tomó Oaxaca el 25 de
noviembre e inició la publicación del periodo Sud. El 12 de abril de 1813 tomó
Acapulco y el 31 de agosto salió hacia Chilpancingo, donde el 14 de septiembre se
inauguró el Congreso, con la elección de diputados y la lectura de los
Sentimientos de la Nación, escritos por Morelos. Al día siguiente, el Congreso lo
eligió Generalísimo encargado del poder ejecutivo y el 6 de noviembre el
Congreso emitió su Acta de Independencia.
El 23 de diciembre fue rechazado de las lomas de Santa María por Ciriaco de
Llano y Agustín de Iturbide. Se retiró a Chupío y Puruarán donde sufrió una nueva
derrota. En Tlacotepec, el Congreso lo destituyó de su cargo de Generalísimo. En
las ánimas fue de nuevo derrotado. Pasó después a Tecpan y Acapulco, y el
Congreso lo separó del poder ejecutivo el 14 de marzo de 1814. El 11 de octubre
se reunió con José María Cos en Santa Clara del Cobre, siguió hacia Ario,
perseguido por los realistas. Llegó a Apatizingán, donde el Congreso publicó el 22
de octubre su Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana.

A causa de la persecución realista, el Congreso decidió pasar a Tehuacán, y


Morelos fue el encargado de su custodia. El 28 de septiembre de 1815 salió a
Huetamo, Cutzamala y Tlalchapa, y el 2 de noviembre llegó a Atenango del Río. Al
día siguiente llegó a Temalaca y el día 5, al salir hacia Pilcaya fue atacado por
Concha y hecho prisionero por Matías Carrasco, antiguo insurgente. Llegó el 22 a
la ciudad de México y el día 27 fue declarado hereje y degradado. El 20 de
diciembre Calleja lo sentenció a muerte y fue fusilado en San Cristóbal Ecatepec.

En 1828, su ciudad natal recibió el nombre de Morelia. En 1869, Benito Juárez


decretó la creación del Estado que lleva su nombre. El 16 de septiembre de 1925,
sus restos fueron llevados a la Columna de la Independencia.

Miguel Hidalgo y Costilla (1753-


1811)
Miguel Hidalgo y Costilla fue un insurgente y sacerdote mexicano. Nació el 8 de mayo de 1753
en la hacienda de San Diego de Corralejo, Pénjamo, Guanajuato. Cursó estudios en el
Colegio de San Nicolás, Valladolid (actual Morelia), del que llegó a ser rector.

En 1778, fue ordenado sacerdote y en 1803 se hizo cargo de la parroquia de Dolores,


Guanajuato. Se preocupó por mejorar las condiciones de sus feligreses, casi todos indígenas,
enseñándoles a cultivar viñedos, la cría de abejas y a dirigir pequeñas industrias de loza y
ladrillos.

En 1809 se unió a una sociedad secreta formada en Valladolid, cuyo fin era reunir un
congreso para gobernar la Nueva España en nombre del rey Fernando VII, preso de Napoleón
y, en su caso, obtener la independencia del país.

Descubiertos los conjurados, la insurrección se trasladó a Querétaro donde se reunió con


Ignacio Allende. El 16 de septiembre de 1810, llevando como estandarte a la virgen de
Guadalupe, lanzó el llamado grito de Dolores que inició la gesta independentista y,
acompañado de Allende, consiguió reunir un ejército formado por más de cuarenta mil
personas. Tomaron Guanajuato y Guadalajara, sin embargo, decidieron no ocupar la ciudad
de México.
El 11 de enero de 1811, Hidalgo fue derrotado cerca de Guadalajara por las fuerzas realistas.
Escapó hacia el norte, pero fue capturado y condenado a muerte. Su cabeza, junto a la de
Allende y a la de otros insurgentes, se exhibió como escarmiento en la alhóndiga de
Granaditas de Guanajuato.

Tras el establecimiento de la República Mexicana, en 1824, se le reconoció como primer


insurgente y Padre de la Patria. En su honor, un estado de la República y la ciudad de
Dolores, llevan su nombre. El 16 de septiembre, día en que proclamó su rebelión, se celebra
el Día de la Independencia en México

Agustín de Iturbide
(Valladolid, actual Morelia, 1783 - Padilla, 1824) Militar mexicano, principal artífice de la
independencia de México (1821) y emperador, con el nombre de Agustín I, del nuevo
estado mexicano (1822-23).
La vida de Agustín de Iturbide refleja como pocas los vaivenes del proceso que condujo a
la emancipación de México. En 1810 condenó la temprana insurrección independentista
del cura Hidalgo, y desde el bando realista combatió y derrotó a sus seguidores. En 1821
se unió al bando independentista: acordó con Guerrero el Plan de Iguala y, tras la rápida
victoria de su Ejército Trigarante, puso fin a tres siglos de dominación española.
Proclamado emperador con el nombre de Agustín I con gran júbilo de la población, en
1823 se vio obligado a abdicar y al año siguiente fue fusilado por los republicanos.

De realista a patriota, de emperador a traidor: naturalmente, las vueltas y revueltas de tan


tortuoso camino no se deben únicamente a las circunstancias históricas. Carismático y de
temperamento conservador, pero sin ninguna ideología concreta, Iturbide tendió siempre
a adherirse a la opción que juzgaba ganadora, encarnando el paradigma del político
excesivamente pragmático y oportunista. Pero, pese a no ser tan admirado como otras
figuras de la emancipación, México le debe la independencia efectiva: Iturbide triunfó
donde Hidalgo y Morelos habían fracasado.

Biografía
Hijo de un terrateniente español y una criolla noble, Agustín de Iturbide dejó muy pronto
sus estudios en el seminario de su población natal para enrolarse en el ejército realista a la
edad de catorce años. A los 22 se casó con Ana María Huarte, con quien tendría seis hijos.
En 1810 se negó a participar en la insurrección contra los españoles dirigida por el cura
Miguel Hidalgo, y defendió la ciudad de Valladolid contra las fuerzas revolucionarias; su
notable actuación le valió el ascenso a capitán.
Con este nuevo grado, Agustín de Iturbide combatió a las guerrillas independentistas, y
acabó por capturar a Albino Licéaga y posteriormente al líder que, tras la muerte de
Hidalgo en 1811, había tomado las riendas de la insurgencia: Ignacio López Rayón. Este
logro le valió el ascenso a coronel. Posteriormente fue nombrado comandante general de
la provincia de Guanajuato, donde se distinguió por su implacable persecución de los
rebeldes.
Con la captura y ejecución en 1815 del sucesor de López Rayón, José María Morelos, la
sublevación independentista pareció definitivamente sofocada; quedaba únicamente
como cabeza visible Vicente Guerrero, que se replegó hacia el sur. Un año después,
diversas acusaciones (abuso de autoridad y malversación) propiciaron que el virrey Félix
Calleja destituyera a Iturbide, pero fue absuelto de todos los cargos gracias al apoyo del
auditor Bataller.
El Plan de Iguala
En 1820, y por peregrinos caminos, el proceso emancipador resurgió de sus cenizas. En la
metrópoli, el pronunciamiento de Rafael de Riego contra el absolutismo de Fernando VII
daba inicio al trienio liberal (1820-1823); el monarca español se vio obligado a jurar la
constitución de Cádiz.
Al comprender que no conseguiría derrotar fácilmente a Guerrero, Iturbide se sumó a la
causa independentista, sabedor de que las élites del virreinato, antes que aceptar un
régimen liberal, preferirían la independencia como modo de perpetuar el absolutismo en
el país. Iturbide se reunió con Guerrero y, juntos, presentaron el llamado Plan de Iguala
(24 de febrero de 1821), un programa político cuyos objetivos se basaban en tres
principios irrenunciables: la independencia de México, la igualdad de derechos para
españoles y criollos y la supremacía de la Iglesia Católica en el nuevo estado
Retrato de Iturbide como Agustín I de México

Los tres puntos del Plan facilitaron la adhesión de amplias capas y estamentos sociales: el
clero, los antiguos revolucionarios independentistas (que volvieron a tomar las armas), los
comerciantes y terratenientes conservadores e incluso los realistas, por las razones
indicadas. El Ejército Trigarante de Iturbide (así llamado por sustentar las tres garantías del
Plan) engrosó rápidamente sus filas y pasó a dominar todo el país. En vista de ello, el
nuevo virrey de España, Juan O'Donojú, firmó el tratado de Córdoba (24 de agosto de
1821), por el que se reconocía la independencia de México.

El 27 de septiembre de 1821, Agustín de Iturbide entró triunfalmente en la ciudad de


México, donde fue aclamado como un héroe, y al día siguiente proclamó la independencia
al frente de una Regencia con poderes ejecutivos, entre cuyos cinco miembros se hallaba
O'Donojú; al fallecer éste al mes siguiente, Iturbide quedó libre de todo control político.

En febrero de 1822, Iturbide convocó un Congreso Constituyente. Por el tratado de


Córdoba, el México independiente había de llamarse Imperio mexicano y configurarse
como una monarquía constitucional en la que perduraría la dinastía borbónica. Pero el
mismo Congreso reflejó las disensiones al respecto: estaba representada una importante
facción republicana, y los monárquicos se dividían en borbónicos, partidarios de entregar
el trono a un príncipe español, e iturbidistas, que querían coronar emperador al mismo
Iturbide.

Emperador de México
Un motín popular encabezado por el sargento Pío Marcha, que apoyaba esta última
opción, precipitó las discusiones del Congreso, que el 19 de mayo proclamó emperador a
Iturbide con el nombre de Agustín I. En medio de la alegría general, los republicanos
hubieron de sufrir, además, que el Congreso declarase hereditaria la sucesión al trono.
Durante los apenas diez meses que duró su reinado, la falta de apoyos más allá del de sus
partidarios incondicionales y las impopulares medidas encaminadas a resolver los graves
problemas financieros fueron debilitando su posición. Muy pronto hubo de enfrentarse a
una conspiración de carácter republicano. Iturbide decidió entonces disolver el Congreso
(octubre de 1822) y nombró una Junta Nacional Instituyente que actuaba por completo a
su servicio.
La detención y persecución de muchos miembros del Congreso, sin embargo, no hizo más
que unir a la oposición republicana y borbónica. Por otra parte, el giro absolutista de
Iturbide no contribuía a mejorar las relaciones con España, cuyo gobierno liberal había
desautorizado la actuación del virrey O'Donojú y se negaba a reconocer la independencia;
en noviembre, las Cortes españolas declararon nulo el tratado de Córdoba, agitando el
fantasma de la involución.
En esa tesitura, el gobernador de Veracruz, Antonio López de Santa Anna, intentó
infructuosamente apoderarse del castillo de San Juan de Ulúa, último reducto español.
Iturbide cesó en sus funciones a Santa Anna por este fracaso, y la reacción no se hizo
esperar: Santa Anna proclamó la República (diciembre de 1822), e inmediatamente recibió
el apoyo de otros generales, e incluso de las tropas que en principio debían acabar con la
revuelta.
En marzo de 1823, Iturbide se vio obligado a abdicar. Se exilió en Europa y un año después
volvió a su país, ignorando que el Congreso mexicano lo había declarado traidor. Detenido
a su llegada, el forjador de la independencia fue fusilado por soldados compatriotas a los
cuarenta y un años de edad. Tardaría años en ser reconocido como padre de la patria; en
1838, bajo la presidencia de Anastasio Bustamante, sus restos fueron inhumados con
honores en la Capilla de San Felipe de Jesús de la catedral capitalina.
Guadalupe Victoria
(Tamazula, Nueva Vizcaya, 1786 - San Carlos de Perote, Veracruz, 1843) Político y militar
independentista mexicano que fue el primer presidente de la República (1824-1829).
Con el llamado Grito de Dolores (1810), el cura Hidalgo dio inicio al levantamiento popular
que conduciría a la independencia de México; un año después, tras la ejecución del cura
por los españoles, José María Morelos se convirtió en la cabeza visible del movimiento
independentista. Entre los muchos patriotas que sirvieron a sus órdenes, Guadalupe
Victoria destacó por su tenacidad y fidelidad a la causa emancipadora: figuró entre los
pocos que, después de la muerte de Morelos en 1815, perseveró en una lucha que parecía
condenada al fracaso.

La independencia efectiva llegaría en 1821, de la mano de Agustín de Iturbide. Pero, al


igual que otros antiguos líderes independentistas, Guadalupe Victoria se opuso a la
configuración monárquica y autoritaria que Iturbide imprimió al naciente estado, que pasó
a llamarse Imperio mexicano y tuvo como primer y último emperador al propio Iturbide,
coronado como Agustín I de México (1822-1823). Guadalupe Victoria se unió a la rebelión
republicana de Antonio López de Santa Anna y, una vez destituido Iturbide, formó parte
del gobierno provisional y tuvo el honor de presidir la flamante República de México
(1824-1829).
Guadalupe Victoria, cuyo verdadero nombre era José Miguel Ramón Adaucto Fernández
Félix, quedó huérfano a corta edad y creció bajo la protección de su tío Agustín Fernández,
por aquel entonces cura de su localidad natal, Tamazula. Estudió en el Seminario de
Durango y en el colegio de San Ildefonso de México.

En 1812 se sumó a las fuerzas insurgentes de Hermenegildo Galeana, destacado seguidor


de José María Morelos, y cambió su nombre por el de Guadalupe Victoria; tal apelativo
aludía por un lado a la deseada victoria de la causa independentista, y por otro a la Virgen
de Guadalupe, a la que se encomendó. Destacó durante la toma de Oaxaca y en Veracruz
se unió a las tropas de otro seguidor de Morelos, Nicolás Bravo. Guadalupe Victoria se
dedicó a controlar el paso del Puente del Rey, en el que se hizo famoso por sus exitosos
asaltos a convoyes militares.
Fue por ello ascendido a coronel y se encargó de la campaña de Veracruz. Defendió los
puertos de Nautla y Boquillas de Piedras, aunque los realistas consiguieron recuperarlos
más tarde. Guadalupe Victoria inició una estrategia de guerra de guerrillas con ataques
breves pero fulminantes; organizó además un gobierno en el territorio que dominaba, fijó
impuestos para el sostenimiento de la guerra, nombró jueces e impulsó los preparativos
para la creación de una fuerza marítima. Logró asediar y aislar las ciudades de Córdoba,
Orizaba y Jalapa.
Cuando el movimiento insurgente declinó con la muerte de Morelos, Victoria continuó
manteniendo viva la causa; al igual que Vicente Guerrero, rechazó el indulto ofrecido por
el virrey Juan Ruiz de Apodaca. A principios de 1819 se ocultó, y reapareció en 1821 para
apoyar el Plan de Iguala, suscrito entre Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero. Se
entrevistó con Iturbide, con el que tendría diferencias: de ideario netamente republicano,
Guadalupe Victoria se opuso siempre al establecimiento de una monarquía imperial.

De la independencia a la presidencia

El Plan de Iguala logró amplísima adhesión y, al frente de su Ejército Trigarante, Iturbide


entró en la capital mexicana y puso fin a tres siglos de colonialismo español. Lograda así la
independencia, un Congreso Constituyente proclamó a Iturbide emperador del Imperio
mexicano, que quedaba configurado como una monarquía hereditaria, levantando
ampollas tanto entre los borbónicos (partidarios de entregar el cetro a un príncipe
español) como entre los republicanos.

Durante su breve reinado como Agustín I de México (1822-1823), Iturbide hubo de hacer
frente a la sublevación republicana liderada por Antonio López de Santa Anna (diciembre
de 1822), que obtuvo el inmediato respaldo de otros militares, entre ellos Guadalupe
Victoria. Cuando en 1823 Iturbide se vio forzado a abdicar y partir al exilio, Guadalupe
Victoria formó parte, junto con Pedro Celestino Negrete y Nicolás Bravo, del triunvirato
que ostentó el Supremo Poder Ejecutivo, designación que se dio al gobierno provisional
(1823-1824).

A principios de 1824 se sancionó el Acta Constitutiva de la Federación (preludio de la


Constitución mexicana de 1824) y en octubre se eligió a Guadalupe Victoria como primer
presidente de la nueva República de México. Una de las principales líneas de su gestión
estuvo encaminada a obtener el reconocimiento de la independencia mexicana de otras
naciones; estableció relaciones diplomáticas con las principales potencias,
particularmente con Inglaterra, de la que obtuvo un préstamo con el que pudo evitar la
bancarrota de las arcas públicas, y también con Estados Unidos y la Gran Colombia de
Simón Bolívar.

Durante su mandato decretó por segunda vez la abolición de la esclavitud, dio una amplia
amnistía a los presos de conciencia y respetó la libertad de prensa. Con la rendición de la
fortaleza de San Juan de Ulúa (1825), logró eliminar los últimos reductos del poderío
español; dos años después decretó la expulsión de los españoles, medida de doble filo que
supondría el éxodo del capital de muchos comerciantes acaudalados. En clave interna, la
inicial unanimidad republicana dio paso a una lucha interna en los círculos del poder, que
se agruparon en torno a dos logias masónicas: la logia yorkina, de tendencia federalista y
liberal, y la escocesa, centralista y conservadora.

Aunque se hallaba más próximo a los yorkinos, Guadalupe Victoria adoptó uno posición
conciliadora e intentó apaciguar las disensiones. Todo fue en vano: en 1827 hubo de hacer
frente a la rebelión de su propio vicepresidente, Nicolás Bravo, uno de los principales
líderes de la masonería escocesa. Victoria sofocó la sublevación gracias al apoyo de
Guerrero y Santa Anna, y conmutó a Bravo la pena capital por el destierro. Con ello
parecía imponerse la facción yorkina; sin embargo, hacia el final de su mandato, nuevas
disensiones fueron causa de un accidentado relevo presidencial. Manuel Gómez Pedraza
fue elegido sucesor de Victoria, pero no llegó a jurar el cargo; las sospechas de fraude y las
rivalidades internas motivaron el Motín de la Acordada (1828), que condujo a la elección
de Vicente Guerrero como presidente (1829).
Guadalupe Victoria abandonó por unos años la vida pública y se retiró a su hacienda de
Jobo en Veracruz. Posteriormente fungió como senador por Durango y Veracruz de 1832 a
1834, y simultáneamente combatió rebeliones en Veracruz y Oaxaca; más tarde sería
investido gobernador interino de Puebla. En 1838 asumió la comandancia general de
Veracruz ante la amenaza de la guerra con Francia. En 1841 contrajo matrimonio con
María Antonia Bretón y Velázquez. Entretanto, un viejo padecimiento epiléptico había ido
quebrantando su salud; falleció dos años después.

Niños héroes: nombres, historia y biografías


Los Niños Héroes fueron seis cadetes que enfrentaron al ejército norteamericano durante
la invasión extranjera y que dieron su vida por nuestra Nación.
Según la historia oficial, los Niños Héroes fueron seis cadetes que, cuando los
norteamericanos habían logrado invadir México y llegar al Castillo de Chapultepec en
1847, decidieron luchar ferozmente en contra del enemigo. Sus nombres eran: Juan de la
Barrera, Juan Escutia, Agustín Melgar, Vicente Suárez, Fernando Montes de Oca y
Francisco Márquez. Es importante señalar que de estos jovencitos solo Francisco tenía
doce años. Los demás cadetes tenían entre trece y diecinueve años. Aun así, se trató de
hombres muy jóvenes que tuvieron la opción de huir pero que la rechazaron y todo por su
amor a la Patria.

La vida de estos militares fue muy corta, pero el legado de su valentía continúa siendo
motivo de homenaje, es por ello que el 13 de septiembre es considerado el día de los
Niños Héroes. Entre estos niños se destaca Juan Escutia, quien, encontrándose en el
Castillo y al notar el avance inminente de las tropas enemigas, optó por envolverse en la
Bandera de México y lanzarse a las rocas. Esto lo hizo para evitar que la Bandera fuera
mancillada por los norteamericanos ante su victoria.
No obstante, no podemos ignorar la otra versión. Esta señala que la hazaña histórica de
los Niños Héroes fue inventada para consolidar el proyecto de Nación que se tenía en el
siglo XIX. Sin embargo, aunque este fuera el caso, este es el tipo de historias que logran
conmovernos hasta los huesos y que nos den ganas de entonar orgullosamente nuestro
Himno Nacional y celebrar la libertad de nuestro país.

¿Quiénes fueron los Niños Héroes?


Juan de la Barrera
Nació el 26 de junio de 1828 en la que ahora conocemos como Ciudad de México. Su
padre fue Faustino de la Barrera, general de división y la señora Dolores Valenzuela. Desde
una edad muy temprana, a los catorce años, Juan ingresó al Colegio Militar. Poco tiempo
después obtuvo el grado de subteniente de artillería. Después de terminar la escuela,
ingresó al Batallón de Zapadores. Sin embargo, la invasión norteamericana hizo que Juan
regresara al Colegio Militar y ayudara con la construcción de fortificaciones de los
alrededores del Bosque de Chapultepec. Cuando el ejército invasor, comandado por el
general Quitman comenzó el ataque al Castillo, Juan de la Barrera lo defendió hasta que
las balas sobre su cuerpo ya no le permitieron moverse. Juan de la Barrera murió el 13 de
septiembre de 1847.

Juan Escutia
Nació el 25 de febrero de 1827 en Tepic. Su nombre completo era Juan Bautista Pascacio
Escutia y Martínez pero la mayoría lo conocemos simplemente como Juan Escutia. A decir
verdad, se conoce poco sobre Escutia. Además de pequeños datos biográficos, se sabe
que fue soldado del batallón de San Blas. Este batallón estaba conformado por 400
soldados y llegó, comandado por el teniente coronel Felipe Santiago Xicoténcatl, en junio
de 1847 a la Ciudad de México. El batallón, al llegar a defender el Castillo de Chapultepec
chocó de frente con el ejército norteamericano por lo que fueron masacrados. Escutia
sobrevivió a la balacera pero al percibir la superioridad del enemigo, optó por envolverse
en la Bandera de México y arrojarse entre las rocas. De esta forma, los norteamericanos
no podrían mancillar nuestro lábaro patrio.

Agustín Melgar
Nació el 28 de agosto de 1829 en Chihuahua. Su nombre completo era Agustín María José
Francisco de Jesús de los Ángeles Melgar Sevilla. A una edad muy temprana, Agustín
perdió a su padre. Sin embargo, en honor a su progenitor, optó por seguir sus pasos y
convertirse en militar. El 4 de noviembre de 1846, Agustín solicitó su ingreso al Colegio
Militar y tres días recibió la buena noticia, había sido aceptado. Meses después, sin
justificación alguna, desertó del Colegio. Se desconocen las razones exactas que
provocaron su deserción, sin embargo, días después se presentó para volver a ingresar.
Posteriormente, Melgar fue enviado a defender el Castillo de Chapultepec. Aquí se
presentó como un militar feroz que murió el 13 de septiembre de 1847, siendo respetado
por el enemigo. Incluso, su cuerpo lo recuperó el mayor Elliot y lo mandó a un hospital.

Vicente Suárez
Nació el 3 de abril de 1833 en Puebla. Su nombre completo era José Vicente de la Soledad
Suárez Ortega. Con tan solo 12 años ingresó al Colegio Militar. Inmediatamente fue
incluido en la segunda compañía de cadetes. Además de ser uno de los militares más
jóvenes, Vicente fue el primero de los Niños Héroes en morir el día 13 de septiembre de
1847. Sin embargo, el valor que demostró ante la invasión norteamericana fue digno de
admirarse. Así es como lo recordó el escritor y militar José T. Cuéllar: “El alumno Suárez
era delgado, nervioso y de constitución delicada pero de mirada viva y de ánimo resuelto…
Después de haber agotado el parque de mi cartuchera, una detonación sobre mi cabeza
me hizo volver la cara, el enemigo estaba a cinco pasos. En ese momento vi correr a
Suárez con su pequeño fusil en la mano, a tiempo que el primer estadounidense bajaba la
escalera. Suárez subió a su encuentro y con formidable golpe atravesó al enemigo por el
estómago”.
Fernando Montes de Oca
Nació el 29 de mayo de 1829 en la Ciudad de México. Se conoce poco de este personaje
histórico, salvo que sus padres fueron José María Montes de Oca y la señora Josefa
Rodríguez de Montes de Oca. Fernando, siendo aun muy joven ya tenía consciencia del
peligro que significaba para México la invasión norteamericana por lo que solicito su
acceso al Colegio Militar. Fue aceptado en enero de 1847 y empezó con su entrenamiento
el 24 de ese mismo mes. Meses después, el 17 de septiembre, ante el avance de las tropas
norteamericanas, Fernando defendió heroicamente el Castillo de Chapultepec. Ese mismo
día murió en manos extranjeras y su cadáver fue encontrado tres días después de la
batalla.

Francisco Márquez
Nació el 8 de octubre de 1834 en Guadalajara. Hijo de Micaela Paniagua y del Capitán de
Caballería Francisco Ortiz. Ingresó al Colegio Militar 10 días antes que Fernando Montes
de Oca, el 14 de enero de 1847. Fue miembro de la primera Compañía de Cadetes.
Francisco fue el cadete más joven de los Niños Héroes. Sin embargo, igual que los demás,
dio su vida antes que darse por vencido o huir el 13 de septiembre de 1847, cuando los
norteamericanos habían logrado tomar el Castillo de Chapultepec.

Autobiografía
La autobiografía es la narración de una vida o parte de ella, escrita por el propio
protagonista, mostrando su nacimiento, sus logros, sus fracasos, sus gustos, sus
experiencias, reconocimientos y los demás acontecimientos relevantes que haya vivido o a
que haya asistido. Es un género literario que en gran medida se sitúa en la frontera entre
literatura e historia y está cercano a otros como la biografía, el epistolario, el libro de
viajes, las memorias, el currículum, el diario, etc.
Biografía
La biografía es la historia de la vida de una persona narrada por otra persona, es decir, en
pleno sentido desde su nacimiento hasta su muerte.

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