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Estructura y Concepto de Democracia en España

El documento presenta la estructura típica de las sentencias judiciales en España, dividida en 5 capítulos: encabezamiento, antecedentes de hecho, hechos probados, fundamentos jurídicos y parte dispositiva. También define la "democracia militante" según el Tribunal Constitucional como aquel modelo que impone la adhesión positiva a la Constitución, y señala que la democracia española no es de este tipo.

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Estructura y Concepto de Democracia en España

El documento presenta la estructura típica de las sentencias judiciales en España, dividida en 5 capítulos: encabezamiento, antecedentes de hecho, hechos probados, fundamentos jurídicos y parte dispositiva. También define la "democracia militante" según el Tribunal Constitucional como aquel modelo que impone la adhesión positiva a la Constitución, y señala que la democracia española no es de este tipo.

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José Manuel Ruiz Gil- Democracia

PRÁCTICA de teoría de la constitución y


sistema de fuentes:
1.- Estructura de la STC 12/2008 (sólo estructura, sin indicación del contenido)

Cuando finaliza un juicio el tribunal en cuestión puede pronunciar la sentencia in


voce, en voz alta, si así lo decide. Pero lo que avanza no es una sentencia en sí
sino un adelanto de la misma, lo que se conocemos como el fallo. Cuando los
jueces optan por la sentencia in voce es porque lo tienen muy claro. Lo normal
es que el tribunal emita la sentencia, días después. En una sentencia judicial
aparece, dividida y explicada en partes, toda la información, los hechos y las
pretensiones de las partes, así como los argumentos jurídicos que motivan la
resolución de una causa en favor de una de las partes en disputa.

Todas y cada una de las sentencias que se elaboran en España tienen la misma
estructura: Están divididas en 5 capítulos:

1. Encabezamiento

2. Antecedentes de hecho.

3. Hechos probados.

4. Fundamentos jurídicos.

5. Parte dispositiva, el fallo.

2.- Según el Tribunal Constitucional (STC 12/2008 y STC 136/2018) ¿qué se


entiende por democracia militante? [Reproduzca literalmente y entrecomillada
las palabras del Tribunal Constitucional en la que se contiene tal definición]

«en nuestro ordenamiento constitucional no tiene cabida un modelo de


"democracia militante", esto es, "un modelo en el que se imponga, no ya el
respeto, sino la adhesión positiva al ordenamiento y, en primer lugar, a la
Constitución" (STC 48/2003, FJ 7; doctrina reiterada, entre otras, en las SSTC
5/2004, de 16 de enero, FJ 17; 235/2007, FJ 4; 12/2008, FJ 6, y 31/2009, de 29 de
enero, FJ 13). Este Tribunal ha reconocido que tienen cabida en nuestro
ordenamiento constitucional cuantas ideas quieran defenderse y que "no existe
un núcleo normativo inaccesible a os procedimientos de reforma
constitucional"» [STC 42/2014, de 25 de marzo, FJ 4 c)]
3.- Según el Tribunal Constitucional (SSTC 12/2008 y 136/2018), la nuestra ¿es
una democracia de tipo "militante"? Sólo conteste sí o no y reproduzca
literalmente y entrecomillada las palabras del Tribunal Constitucional que
justifican su respuesta afirmativa o negativa.

No, la STC 12/2008 deja claro qué modelo toma el ordenamiento jurídico español,
recordando controversias pretéritas llegadas al Tribunal Constitucional, donde
se estableció que se pueden defender postulados que vayan frente a los valores
y principios de la Constitución:

“Por tanto, la disposición adicional segunda de la Ley Orgánica para la igualdad


efectiva de mujeres y hombres no impide la existencia de partidos con una
ideología contraria a la igualdad efectiva entre los ciudadanos. De ser así,
habríamos de convenir con los recurrentes en la inconstitucionalidad de las
medidas recogidas en el precepto legal impugnado pues este Tribunal
Constitucional ya ha señalado que en nuestro sistema no tiene cabida un
modelo de «democracia militante» que imponga la adhesión positiva al
ordenamiento y, en primer lugar, a la Constitución (SSTC 48/2003, de 12 de
marzo, FJ 7, y 235/2007, de 7 de noviembre, FJ 4). Antes bien, y como hemos
indicado en la última resolución citada, nuestro régimen constitucional se
sustenta, por circunstancias históricas ligadas a su origen, en la más amplia
garantía de los derechos fundamentales, que no pueden limitarse en razón de
que se utilicen con una finalidad anticonstitucional. Por consiguiente, el
requisito de que las formaciones políticas que pretendan participar en los
procesos electorales hayan de incluir necesariamente a candidatos de uno y
otro sexo en las proporciones recogidas en la disposición adicional segunda
LOIMH no implica la exigencia de que esas mismas formaciones políticas
participen de los valores sobre los que se sustenta la llamada democracia
paritaria. En particular, no se impide la existencia de formaciones políticas que
defiendan activamente la primacía de las personas de un determinado sexo, o
que propugnen postulados que pudiéramos denominar «machistas» o
«feministas». Lo que exige la disposición adicional que nos ocupa es que
cuando se pretenda defender esas tesis accediendo a los cargos públicos
electivos se haga partiendo de candidaturas en las que se integran personas de
uno y otro sexo”.

4.- ¿Qué consecuencias tiene que la nuestra sea un democracia militante o, que
por el contrario, no sea una democracia militante?

En primer lugar, hay que aclarar que nuestra democracia no es militante. La STC
12/2008 deja claro qué modelo toma el ordenamiento jurídico español,
recordando controversias pretéritas llegadas al Tribunal Constitucional, donde
se estableció que se pueden defender postulados que vayan frente a los valores
y principios de la Constitución, siempre y cuando se defienda adecuándose al
procedimiento establecido y cumpliendo cuanto ello exija. Como regla general,
estos pueden tener cualquier finalidad, incluso las que sean contrarias a la
norma fundamental. Por supuesto, perseguir fines contrarios a la norma
fundamental es perfectamente posible en nuestro sistema, siempre que se
respete la vía de la reforma como único medio lícito de conseguir dicho fin. De lo
contrario, por ejemplo, no cabrían los partidos republicanos, o ni siquiera los
que promueven un modelo federal. Las consecuencias son las siguientes: el
pluralismo político, esto es la presencia de un amplio abanico de partidos
aunque tengan principios anticonstitucionales y la libertad de expresión y de
pensamiento ya sean ideologías democráticas o autoritarias y totalitarias
contrarias a una democracia, como lo fue el franquismo aquí en España.

El Código Penal declara punibles las asociaciones que promuevan el odio,


hostilidad, discriminación y violencia, y la propia ley de partidos políticos
permite declarar la ilegalidad de aquellos que, entre otros supuestos, tienen
implicaciones en actividades terroristas. Estos no son supuestos de
inconstitucionalidad, sino de ilegalidad, y como sabemos, sí han tenido
aplicación práctica en algún momento de nuestra vida democrática (en concreto
el relativo a la vinculación con el terrorismo).

5.- ¿Conoce algún partido político que, en su opinión defienda postulados


contrarios a los valores, principios o derechos constitucionales o que, a su
juicio, sean inconstitucionales?

Sí, como ya hemos recalcado anteriormente, España se caracteriza por su


pluralismo político tal y como viene recogido en nuestra actual Constitución en
el artículo 1.1 . Esto conlleva a la aparición de diferentes partidos políticos que
defienden valores o principios inconstitucionales, ejemplos son los partidos
nacionalistas (ERC, CUP) que defienden la separación de su autonomía y
atentan contra la unidad de España o partidos que han estado relacionados con
grupos terroristas (ETA) que han causado terror y dolor en como Bildu.
Además, también podemos hablar de partidos extremistas, el caso más sonado
y claro es el de Vox, defiende principios inconstitucionales como la supresión de
las autonomías y un estado más unificado y centralizado, que iría en contra del
artículo 2 de la Constitución donde se garantiza el derecho a las autonomías,
además piden la eliminación de partidos, asociaciones o medios de
comunicación, que atentarían gravemente contra la libertad de expresión y el
pluralismo político. Además, de sus ideas tan polémicas anti inmigración o en
contra de la ley de violencia de género, que desprotegería a la mujer de los
muchos asesinatos que ocurren cada año en nuestro país. Todos estos partidos
que anteriormente he mencionado se caracterizan por ser populistas, estos
ideales atentan contra el entendimiento democrático y son un peligro para
nuestra frágil democracia por lo que hay que tener mucho cuidado con los
extremismos políticos y proteger nuestro Estado de Derecho. Desde el punto de
vista de la consciencia, la defensa de los valores democráticos y la
transparencia debe ser la base de la política en la sociedad actual.
6.- ¿Cómo es eso posible? (Para esta respuesta deberá poner en relación esta
pregunta con el contenido de esta práctica)

En primer lugar, el Tribunal Constitucional recuerda que según la Ley de


Partidos Políticos, los únicos fines explícitamente prohibidos a los partidos
políticos son los que incurren en el Código Penal. Por lo tanto, podríamos
establecer lo siguiente: Nuestra democracia admite todo tipo de ideologías, por
muy radicales que sean, y en la que los poderes públicos han de permanecer
abiertos y neutrales en el debate entre los ciudadanos y los grupos en que ellos
se integren, ejemplos de este modelo serían EE.UU o España. En ellas, la
Constitución no pone límite alguno a su reforma, pudiendo hipotéticamente
llegarse a la supresión del sistema democrático. Irónicamente, estas
democracias tienden a estar mejor preparadas para hacer frente a las amenazas
de los movimientos antidemocráticos, puesto que tienden a encauzar las
demandas políticas de estos grupos hacia la participación electoral,
desincentivando la actividad violenta y creando una externalidad positiva al
obligar a estos grupos a acostumbrarse a la dinámica electoral.

En conclusión, el pluralismo político constituye uno de los valores


fundamentales de la Constitución española, así viene recogido en el artículo 1.1

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