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Estrategias de Metas Espirituales

1) Establecer metas espirituales es importante para cumplir el llamado de Dios en nuestras vidas. 2) Las metas deben estar alineadas con nuestras habilidades, oportunidades y recursos, y deben tener una estrategia para lograrse. 3) Es importante que nuestras actividades conduzcan a frutos y no solo a estar ocupados.
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Estrategias de Metas Espirituales

1) Establecer metas espirituales es importante para cumplir el llamado de Dios en nuestras vidas. 2) Las metas deben estar alineadas con nuestras habilidades, oportunidades y recursos, y deben tener una estrategia para lograrse. 3) Es importante que nuestras actividades conduzcan a frutos y no solo a estar ocupados.
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COMO ESTABLECER METAS

No vamos a llevar a cabo lo que Dios quiere que alcancemos, a menos que desarrollemos
alguna idea clara de adónde vamos y cómo llegar hasta allí. En vez de disminuir la
necesidad de guía del Espíritu Santo, esto incrementa tal necesidad. Dios espera que
cooperemos con El en la planificación y realización de nuestra vida.

Dios nos ha creado con facultades naturales y espirituales para capacitarnos para discernir
a este nivel.

No somos llamados a ser personas espirituales sin rumbo; somos llamados a ser personas
espirituales que logran sus metas. Cuatro áreas que necesitamos considerar son:

1. Objetivos
Necesitamos acostumbrarnos a preguntar cuáles son los objetivos y propósitos de los
sucesos principales de nuestra vida. A lo que estamos aspirando y lo que estamos
intentando lograr para Dios. (Efesios 5:15-16).

2. Oportunidades
Cualquier llamamiento verdadero de Dios llevará consigo sus propias oportunidades. El
hombre que tiene un don encuentra lugar donde usarlo.

Necesitamos preguntarnos si estamos esperando sentados, esperando a que otra gente o


circunstancias hagan algo para nosotros, cuando deberíamos estar haciendo algo por
nosotros mismos.

Por supuesto, si la oportunidad no se presenta, esto puede significar que debemos analizar
con cuidado nuestra presuposición, no sea que estemos dejándonos influenciar por el
criterio de otra persona, y que para nosotros se trate de algo irreal. Las metas deberían
surgir del llamamiento.

En términos espirituales las metas necesitan estar de acuerdo con las capacidades que Dios
ha puesto en nuestras vidas para ser usadas en el llamamiento.

Los cristianos inexpertos se equivocan al hacer del llamamiento su propia meta. Al ponerse
metas, sólo están expresando sus propios deseos. Estas metas no suelen ser llevadas a
cabo, porque no están arraigadas en la realidad.

El llamamiento del cual estamos hablando aquí, no es necesariamente el llamamiento al


ministerio, sino que es aquello que Dios pone en tu corazón para que lo hagas por El.
3. Recursos
Dios nunca llama sin equipar. Aunque sea en términos personales, espirituales o materiales,
la promesa es que lo que El pretende en nuestra vida lo hará.

Desafortunadamente, en este punto la fe muchas veces es sustituida por la irrealidad o la


presunción. No podemos permitirnos el lujo de ser nada más que realistas. No debemos ser
místicos y espiritualizarnos en demasía.

4. Estrategia

Esto es, sencillamente, el hilo que vincula nuestro llamamiento con su cumplimiento, o
nuestras metas a su realización. Trae todos los recursos asequibles en juego y los dirige
hacia el cumplimiento de los objetivos a mano.

Las metas espirituales no siempre son cosas que no se pueden cambiar o modificar.
Necesitamos la voluntad y propósito de Dios para que nuestra vida sea refinada y aclarada.

Las metas espirituales son patrones de medida y crecimiento que nos capacitarán para ver
adónde vamos y dónde hemos estado. Son como la cinta métrica del alma que demuestra
nuestro crecimiento o falta de él.

Actividad contra fructificación

Mucha gente confunde las dos cosas, pero en términos reales podemos estar ocupados sin
lograr “nada”. La ocupación es una diversión peligrosa porque satisface el alma.

No es productiva al espíritu, sino que nos engatuza en un sentido de falso logro. La


actividad, frecuentemente, ciega a la realidad y guarda a la gente de ver la verdad acerca
de su vida y trabajo.

La gente puede sumergirse en un montón de actividades a fin de escapar de los asuntos


esenciales.

El llamamiento del Espíritu Santo para hoy, es para que examinemos nuestro uso de
preciosos recursos de Dios como el tiempo, el dinero, la energía, y el don de asegurarnos
de que, hasta donde podemos, estamos siendo honestos en las metas que ponemos para
facilitar que la fructificación sea el resultado de nuestra obra para Dios.

¿Cómo establezco metas para mi propia vida?


Las metas espirituales normalmente pueden ser definidas como metas (de vida) de corto,
medio y largo plazo.

Las últimas son las que deciden el tono de vida y su dirección durante un período de tiempo
mayor, quizás durante el resto de tu vida. Las otras son sirvientes de las últimas en que
proveen escalones para llegar a su cumplimiento.

Necesitamos estar ejercitando continuamente la discreción acerca de qué meta esta siendo
conseguida o servida, y de lo flexible que puede o necesita ser. Las metas espirituales
proveen coherencia para nuestras vidas.

1. Las metas deben ser consecuentes con el llamamiento de Dios en nuestra vida.

Somos desviados fácilmente de la tarea principal que Dios quiere que asumamos. Tantas
demandas hacen su llamado e nuestra vida que nos desvían del llamamiento principal de
Dios.

Necesitamos preguntarnos: ¿Cómo voy a llevar a cabo lo que Dios quiere? Luego
necesitamos reconocer que si queremos lograr algo valioso para Dios, debemos estar
preparados a llevar el costo del cumplimiento (por ejemplo, hacer una lista de nuestras
metas).

Necesitamos aclarar nuestros propósitos y dar lo pasos apropiados hacia su cumplimiento.


De otra forma, el resultado es la confusión o incapacidad espiritual que lleva a la
insatisfacción.

2. Necesitamos reconocer la interacción de diferentes metas.

Una meta lograda en un área de nuestra vida nos vigorizará, y por tanto, nos capacitará
para lograr otras, quizás en áreas más importantes.

Las metas también tienden a trasladar, por lo que podemos ver, estos éxitos extendiéndose
en varias áreas. Necesitamos establecer metas para lo que sabemos ahora.

Estas metas deberían tener en cuenta lo que ya sabemos claramente que es la voluntad de
Dios y los pasos necesarios para realizarla.

Esto incluye el establecer metas para capacitarnos para buscar a Dios y esperar su palabra.
No deberíamos establecer metas para lo que no sabemos.

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