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Storni A. (1920) Poesías.

Este documento presenta un resumen biográfico y una selección de poemas de la poetisa argentina Alfonsina Storni. Destaca que Storni fue pionera como una de las primeras poetisas femeninas de la literatura argentina y que su obra ha sido traducida a varios idiomas. Incluye detalles sobre las varias colecciones de poemas que publicó a lo largo de su carrera y sobre sus logros también como periodista y maestra. Finaliza con la reproducción de varios de sus poemas.
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Storni A. (1920) Poesías.

Este documento presenta un resumen biográfico y una selección de poemas de la poetisa argentina Alfonsina Storni. Destaca que Storni fue pionera como una de las primeras poetisas femeninas de la literatura argentina y que su obra ha sido traducida a varios idiomas. Incluye detalles sobre las varias colecciones de poemas que publicó a lo largo de su carrera y sobre sus logros también como periodista y maestra. Finaliza con la reproducción de varios de sus poemas.
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PQ

1191

IfZo
ES^ =5
Núm. 23
ÍS0ÍS

^^
CUADERNOS v DE LETRAS
QUINCENALES Y CIENCIAS

ALFONSINA STORNI

POESÍAS (SELECCIONADAS, É INÉDITAS)

Dirección y Administración
RECONQUISTA 375
Buenos Aires
1920
ALFONSINA STORN1
l'oc.is veces, por no ck-Lir ninguna, se

ha dado el caso en nuestra lírica de la

evasión del nombre de un rocero de su


medio circulante de origen. Ofrece la ex-
cepción Alfonsina Stoini, la gloriosa pog.
tisa cuyo nombre se pierde en la univer-
salidad del tiempo y del espacio. La gran
cultora del verso no es solo la primera
femenina de la poesía nacional, sino
figura
de América
misma, habiendo transcendido
su obra a todos los países. La poetisa de

fí-^ ayer, emotiva, como de una sola cuerda

c<w i
-Xt-4
y en constante vecindad con un estado
de rebelión panteísta, que impartía algo
así como una atmósfera de sagrario a su
canto envolvente, pleno de sugestiones, no
es la misma poetisa de hoy, jugosa, proteica, de voz profunda, por cuyos
acentos resbala la dulce gravedad del órgano. . .

Alfonsina Storni goza de renombre universal. Gran parte de su obra


ha sido traducida al portugués, francés, inglés e italiano. Críticos como
Unamuno Diez Cañedo, en España; Georges Pillement, en Francia; Ma-
y
rio Puciní, en Italia, y Sanín Cano, en América, saludaron en ella a uno
de los espíritus más grandes de la poesía de nuestros tiempos. En 1916
— era aún muy niña —
publicó "La Inquietud del Rosal", libro de versos
que la consagró de inmediato; luego, en 1918, "El Dulce Daño", supe-
rando al anterior; después, en 1919, "Irremediablemente"; el 20, "Lan-
guidez"; el 2 5, "Ocre", recibido por la crítica como un trabajo magis-
tral; el año siguiente, "Poemas de Amor", ofertorio en prosa tratado como
poesía viva; y en 1927 estrenó en el teatro Cervantes "El Amo del
Mundo", que descubría en la Storni cualidades de una gran comediógrafa.
Su producción, desde entonces, tuvo un paréntesis de cinco años, luego
del cual, en 1932, publicó "Dos Farsas Pirotécnicas", obra satírica de
teatro. La Editorial Cervantes, de España, reunió gran parte de sus me-
jores versos en la selección "Las Mejores Poesías de los Mejores Poetas".
Nuestra máxima poetisa comparte sus tareas de escritora con las del pe-
riodismo y el magisterio; sus artículos se interesan en todos los problemas de
la vida, aunque por lo común aborden los de más correlación con la mujer.
p? UftDfOf hoy en el cuaderno COrreSfXMH
diente n esta quincena, junto a varia*

composiciones seleccionadas en los libros: II


dulce daño e Irremediablemente, una nueva
serie de poesías de la liasta hoy nuestra mejor

poetisa: Alfonsina Storni.


Por justicia, a ella corresponde inaugurar
los cuadernos que de mujeres de valía hemos
de ofrecer en nuestra colección.
En cuanto a la acostumbrada semblanza que
ofrecemos sirvan estos sus versos titulados

Aspecto:

\ ico dentro de cuatro paredes matemática»


Alineadas a metro. Me rodean apáticas
(¡enfullas que no saben ni un ápice siquiera
De esta fiebre azulada que nutre mi quimera.
Tengo una piel postiza manchada toda en gris.
Cuervo que bajo el ala guarda una flor de lis

Me causa cierta risa mi pico fiero y torco

Que para nada sirve no siendo para estorbo.

V v f^.\.-;
. ..

EN UNA PRIMAVERA

J Junde estará el amigo que me dijo,


^ *—^ Acariciando su nevada barba:
Pequeña de ojos claros, ten cuidado,
Tu corazón ampara.

—Las primaveras al marcharse dejan


Las lloviznas de otoño preparadas. .

Pequeña vé despacio, mucho juicio,


No te quemen tus llamas.

Estaba yo a sus pies humildemente,


Humildemente y toda yo temblaba . .

—Cómo cantan los pájaros le dije,


Cómo es de fresca el agua!

Sobre mi frente, espejo de tormentas,


Se detuvieron sus dos manos mansas;
Se inclinó sobre mí con un susurro:
Pobrecita muchacha. .

i»5
.

AL VIENTO

^*vk me va de los dedus la cari» h sin cansa,


^-^ Se me Va de los dedos... Bu el viento, al pasar,
La caricia que vaga sin destino ni objeto,
La caricia perdida ¿quién la recogerá?

Pade amar esta noche con piedad infinita,


Pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará rodará
. . . .

Si en los ojos te besan esta noche, viajero.


Si estremece las ramas un dulce suspirar,
Si te oprime los dedos una mano pequeña
Que te toma y te deja, que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni la boca que besa,


Si es el aire quién teje la ilusión de besar,

Oh, viajero, que tienes como el cielo Í03 ojos.


En el viento fundida ¿me reconocerás?

5*4
Poesías

LIMOSNA

/A hora quiero un alma, ser el que voy buscando,


Ahora quiero un alma para poder amar;
Échame sobre el alma gota a gota tu alma,
El cielo de tu alma, ya no pretendo más.

Quiero un alma, es un alma lo que busco en la vida,


Es un alma, es un alma; la sed me matará;
Y el alma es como un cielo: quiero un alma estrellada
Con un alma estrellada me quiero iluminar.

Soy una pobre cosa; nadie más pobre cosa


Que yo que busco un alma sin poderla encontrar;
La compro con que la traiga pago
la vida, al
Con mi vida su alma. ¿Quién me la quiere dar?

385
AUOHMI

AY!

/V\ i alma e* como un mundo, me decía el que amaba:


MI alma es como un mundo, no se puede mezclar,
Los mundos son redondos y los cuerpos red 01/
Solamente en un punto se pueden encontrar.

Pronunció y están en mis oídos


las palabras
Y por mucho que viva no las podré olvidar:
Mi alma es como un mundo, me decía el que amaba.
Mi alma es como un mundo: no ^e puede mezclar!

526
.

Poesías

NO ME DESPIERTES

ú tenías veinte años... me dijiste


Deslumhrado de amor— Dame tu alma!
—Cadáver es. .

—Cadáver, yo la cargo...
La inflaré de primaveras dulces,
Que hombros robustos muevo; llevo el pecho
Abierto a soles puros... Va conmigo
la juventud.

Yo te besé manos,
las
Te acaricié los ojos en silencio,
Te rocé los cabellos con dulzura;
Luego te dije mansamente: cierra,
Cierra los ojos claros...
Ven conmido.

327
. . . .

Alpo • f

Y te ' i
acuerdas? coa mis mai
Con r^ta" mis dos manos temblorosas,
1

A un pafl deslumbrante

Abrí las puertas: dije ¿ves aquel


Esa. la niña dulce? la cuidaron
Como a las florea finas, vé con ella;
Amor te 'iuíe. .

Luego te dije: mira, aquella otra.


La de cabellos rubios, tiene el alma
Blanda como la felpa de los musgos;
Ye con ella también. .

Piedad te ampare.

Lueyo te dije: observa: la pequeña


Que se desliza así como un suspiro,
Es un copo de espuma:
Vé con ella. .

Pureza te hable.

Danzaban ellas finamente, envueltas


En celeste ilusión y estaba rosa
La tierra donde daban con la leve.
Nevada planta. .

52»
.

PntÑÍ vs

Tú vacilabas... te empujé hacia el ^rupo


Con frase ruda y como abeja en celo
Zumbaste entonces...
Y olvidaste, pronto.

Seda de tus cabellos, de tus manos


Dulzura de tus ojos infinitos...
Tu olor de primavera!
Todo ha muerto.

Duermo en mi forma... Si a mi lado pasas


Calla y desliza el cuerpo sin rumores.
Hielo me ungió de paz. .

No me despiertes.

529
Alpoxmmj

SILENCIO...

In día estaré muerta, blanca cuino la nieve,


^"^ Dulce como los sueños en la tarde que llueve.

Un día estaré muerta, fría como la piedra,


Quieta como el olvido, triste como la hiedra.

Un día habré logrado el sueno vespertino,


F.l sueno bien amado donde acaba el camino.

Un día habré dormido con un sueño tan largo


Que ni tus besos puedan avivar el letargo.

Un día estaré sola, como está la montaña


Entre el largo desierto y la mar que la baña.

Será una tarde llena de dulzuras celestes,


Con pájaros que callan, con tréboles agrestes.

•330
! .

Poesías

La primavera rosa como un labio de infante


Entrará por las puertas con su aliento fragante.

La primavera rosa me pondrá en las mejillas


—La primavera rosa !
— dos rosas amarillas. .

La primavera dulce, la que me puso rosas


Encarnadas y blancas en las manos sedosas.

La primavera dulce que me enseñara a amarte,


La primavera misma que me ayudó a lograrte.

Lo primavera— dioses— portará a mis mejillas


Las rosas estrujadas, las rosas amarillas

Oh la tarde postrera que imagino yo muerta


Como ciudad en ruinas, milenaria y desierta.

Oh la tarde como esos silencios de laguna


Amarillos y quietos bajo el rayo de luna !

Oh la tarde embriagada de armonía perfecta:


Cuan amarga es la vida... Y la muerte que recta!

La muerte justiciera que nos lleva al olvido


Como al pájaro errante lo acogen en el nido.

551
AU'ONÜN'A StOtXl

b\$ besarás los ojos . . . estarás a mi lado . .

—Adiós, hasta mañana, hasta maflana amado.

Y caerá en mi9 pupilas una luz bienhechora,


La luz azul - celeste de la última hora.

Una luz tamizada que bajando del cielo


Me pondrá en las pupilas la dulzura de un velo

Una luz tamizada que ha de cubrirme toda


Con su velo impalpable como un velo de boda.

Una que en el alma musitará despacio:


luz
La vida es una cueva, la muerte es el espacio.

Y que ha de deshacerme en calma lenta y suma


Como en ia playa de oro se deshace la espuma.

Oh silencio, silencio... esta tarde es la tarde


En que la sangre mía ya no corre ni arde.

Oh silencio, silencio. en tomo de mí cama


. .

Tu boca bien amada dulcemente me llama.

552
.

Poesías

Oh, que tus besos sin ecos


silencio, silencio,
Se pierden en mi alma temblorosos y secos.

Oh silencio, silencio, que la tarde se alarga


Y pone sus tristezas en tu lágrima amarga.

Oh silencio, silencio, que se callan las aves,


Se adormecen las flores, se detienen las naves.

Oh, silencio, silencio, que una estrella ha caído


Dulcemente a la tierra, dulcemente y sin ruido.

Oh silencio, silencio, que


noche se allega
la
Y en mi lecho se esconde, susurra gime y ruega,

Oh silencio, silencio, que el Silencio me toca,


Y me apaga los ojos, y me apaga la boca.

Oh, silencio, silencio, que la calma destilan


Mis manos cuyos dedos lentamente se afilan .

(De ^Irremediablemente»).

55S
A
ro*Mi

SÁBADO

kvaxtú temprano y anduve descalza


^~* Por los corredores; bajé a los jardines
Y besé las plantas;
Absorbí los vahos limpios de la tierra,
Tirada en la ¿rama;
Me bañé en la fuente que verdes achiras
Circundan. Más tarde, mojados de agua
Peiné mis cabellos. Perfumé las manos
Con zumo oloroso de diamelas. Garzas
Quisquillosas, finas,
De mi falda hurtaron doradas migajas.
Luego puse traje de clarín más leve
Que la misma gasa.

De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo


Mi sillón de paja.
Fijos en la verja mis ojos quedaron,
Fijos en la verja.

534
POEiÍAS

El reloj me dijo: diez de la mañana.


Adentro un sonido de lozas y cristales;
Comedor en sombras; manos que aprestaban
Manteles.

Afuera, sol como no he visto


Sobre el mármol blanco de la escalinata.
Fijos en la verja siguieron mis ojos.
Fijos. Te esperaba.

(De «£7 dulce daño>).

555
I

CUADRO

Z\ vdo por las selvas hondas, rumorosa?.


Descalzas las plantas, las brazos desnudos.
Mis dedos pequeños son sobre felpudos
Colchones de musgos, botones de rosas.

El sol a mis pasos se alegra y aviva,


Del agua, los trazos aclaran la tierra,
Y por sus corrientes salto como esquiva
Ninfa a quién la sombra de un sátiro aterra.

55«
POHSÍAS

NOCTURNO

j\s muy dulce el silencio de esta hora;


^— Hay algo en el jardín que
'

' tiembla y llora.

Oh ven, que entre tu3 manos haré almohada,


Para apoyar mí testa desolada.

Te esperaré sentada en nuestro banco


Y por gustarte vestiré de blanco.

No esperes, al llegar, que yo me mueva


De la glorieta que nos finge cueva.

Me lo suele impedir el corazón


Que a tus pasos se pone en desazón.

oo 7
»

Mi i ortzón está tan iftigado<

í ^ no como un vaso morirá tn

Si un día entre tus brazos se inc aquieta,


TÚ, que tienes instinto de poeta.

Ponme sobre las sienes muchas rosas


Con tus manos delgadas y nerviosas.

Las sentiré caer como un suspiro


Desde el silencio azul de mi retiro.

No sabes que la muerte es la dulzura


Jamás gustada eu nuestra vida impura?

Oh si fuera el allá silencio eterno. .

Ni sol de Enero, ni quietud de Invierno!

Estoy cansada de escuchar sonidos.


Me molestan y ofenden tantos ruidos.

El cerebro me pesa como un cuervo


Clavado adentro por destino acerbo.

:>:>s
.

Poesías

Y tengo tal deseo de dormir. .

Oh qué hernioso, qué hermoso no sentir

Oh, dejarse llevar sin voluntad


Como una estrella por la inmensidad!

No saber de uno mismo; ser el ave;


Llevar las alas sin buscar la clave.

No esperes que se aquiete el corazón;


Mátalo tú en un rapto de pasión.

Esta noche mi bien y no mañana,


Es tan dulce esta hora vesperiana!

Aquí, entre flores pálidas y mustias


Que se mueren también por mis angustias.

No tardes esta noche amado mío..


El cielo se ha nublado; tengo frío.

No tardes esta noche que estoy sola


Y tiemblo... tiemblo... soy una corola.

659
Esto es amor, e.sto ps amor; yo siento
Btl todo átomo vivo un pensamiento.

Y soy una y soy mil; todas las vida*


Pasan por mí. me muerden sus herida*».

Y nu puedo ya más; en cada ¿ota,


De mi sangre hay un grito y una nota.

Y me doblo, me doblo bajo el pe30


De un beso enorme, de un enorme beso.

540
Poesías

BIEN PUDIERA SER

Iludiera ser que todo lo que aquí he recogido


No fuera más que aquello que nunca pudo ser,
No fuera más que aigo vedado y reprimido
De familia en familia, de mujer en mujer.

Dicen que en los solares de mi gente, medido


Estaba todo aquello que se debía hacer...
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
De mi casa materna... Ah, bien pudiera ser..

A veces en mi madre apuntaron antojos


De liberarse, pero, se le subió a los ojos
Una honda amargura, y en la sombra lloró.

Y todo eso mordiente, vencido, mutilado,


Todo eso que se hallaba en su alma encerrado,
Pienso que sin quererlo lo he libertado yo.

341
I

TE PERDONÉ...

H agí ya mucho tiempo que dijiste:

Cuando los trigos doren volveré.


Muchas veces doraron, tú distante,
Y yo te perdoné.

Distraído una tarde que vagabas


Frente a mí te encontraste sin querer,
Amor de nuevo al corazón pediste.
Y yo te perdoné.

Luego, pesada abeja que retorna


Con su cosecha dulce del vergel,
Levando el vuelo me dejaste muerta.
Y yo te perdoné . .

542
.

pOESIAS

AL HIJO DE UN AVARO

y A la avaricia te imprimió su huella


Sobre las carnes; la materia escasa
*

Recubre apenas tu armazón exiguo


De hombros estrechos.

Cabellos tienes desteñidos; mira


Cómo tu piel no brilla. Se repite
En tí el milagro de tu padre, el hombre
De ojos agudos.

¿Recuerdas tú ? cuando eras niño apenas


Medio dormido entre la sombra, oías.
Caer monedas, lenta, lentamente . .

Una por una.

245
• » .»s

10 tu padre, i media noche aodttvo


También tu abuelo en subterráneos, y antea,
El padre de tu padre ya ambaraba
itnjo in tierra.

Mira tus dedos deprimidos, mira.


Mira la curva del pulgar derecho.
Menguado está como tu alma: mira!,
r Miedo no sientes ?

Ni los esclavos e aman . . . ah, no sabes


Cuan fácil ama los esclavos! Muestra
La bolsa tuya \ llegarán cantando
Tus alabanzas.

Odias el sol pues te parece el oro


Que no pudiste conseguir. Te encierras
Por no mirarlo, cuando sale a darse
Sencillamente.

Cuando tus manos van a tus bolsillos


Temblor las mueve, que tu raza toda
Pesa en los dedos con que, apenas, tiendes
Su vil moneda

544
POBSÍAS

Oh mujeres que a tu lado pasan


las
Sienten el hielo de tus ojos y huyen

En sueños dulces a lejanos bosques.


Primaverales.

Hijo de avaro, Ven a mis rodillas,


Piedad me sobra. . . recogí en los ojos
El cielo azul y el mar, que es movimiento,
Filtró por ellos.

Hijo de avaro, recubrirte ansio


Con mis dos brazos y en los ojos grises.
Mirarte fijo! . . . Como un soplo ardiente
Te daré el alma!

Te sentirás crecer: los hombros tuyos


Han de agrandarse; tus cabellos secos
Tomarán brillo y el pulgar menguado
La curva mía.

Hijo de avaro, ven a mis rodillas;


Nadie te amó! Encogido, tembloroso,
Nunca entendiste el bien de los humanos:

Único : darse.
Alfonsina Stoim

A ricos de nlrna le ofrecí mi alma


Toda, temblando de alegría; llega,
No tengas miedo, buitre, no se acaba
El pozo mío.

Que nadie es pobre como tú. el enjunto


De pecho y alma, el de los ojos grises,
El de los dedos comprimidos, secos...
Hijo de avaro

540
! .

Poesías

PESO ANCESTRAL

u me no lloró mi padre-,
dijiste :

Tu me no lloró mi abuelo,
dijiste :

No han Horado los hombres de mi raza,


Eran de acero.

Así diciendo te brotó una lágrima


Y me cayó en la boca.
Más veneno yo he bebido nunca en otro vaso.
Así pequeño.

Débil mujer, pobre mujer que entiende,


Dolor de siglos conocí al beberlo .

Ah, el alma mía soportar no puede


Todo su peso

(De « Ir remedí a ble mente > ).

547
Itosjíi

¿QUÉ DIRÍA?

j í J üé diría la ¿ente,recortada y vacía,


^ ^^^ Si en un día fortuito, por extra fantasí;
Me titieracabello de plateado y violeta,
el

Usara peplo griego, cambiara la peineta


Por cintillos de flores: miosotis o jazmines.
Cantara por las calles al compás de violines.
O dijera mis versos recorriendo las plazas
Libertando mi gusto de Vulgares mordazas?

¿Irían a mirarme cubriendo las aceras?


¿Me quemarían como quemaron hechiceras?
¿Campanas tocarían para llamar a misa?

En verdad que pensarlo me da un poco de risa.

(De «El dulce daño*).

•j48
Poesías

UN DÍA

Zondas por esos mundos como yo no me... digas


Que no existes, existes, nos liemos de encontrar
No nos conoceremos, disfrazados y torpes
Por los mismos caminos echaremos a andar.

No nos conoceremos, distantes uno de otro


Sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿ Dónde estará la boca, la boca que suspira ?
Diremos, el camino volviendo a desandar.

Quizá nos encontremos frente a frente algún día,


Quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto. .. ¿Cuándo ocurra, si ocurre,
Sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar ?

549
Ai.f>

ESCLAVA

* e seguí en la sombra como una


y °
Sombra funesta de tu luz esclava
Y eras en mí como una espina brava.
Y eras en mí corno piedad de luna.

Yo te seguí feroz como ninguna


Por tierras muertas entre fuego y lava
Decía en llanto: si mi vida acaba
Tu espalda viendo lo tendré a fortuna.

Dulce tu alma como fruta a punto


La vi exprimirse sobre una alma blanca
Que ahora vive, con la tuya, junto.

Dolor aullidos de mi pecho arranca,


Mas al impulso de una fuerza loca

Cuando la besas tú, beso su boca.

550
POKSÍ\^

DUERMAN...

Jierman, duerman los hombres... si enterrados


^"^ Bajo la tierra fueron, casta Diana
De noche alumbre su materia vana
Y por las aves sean arrullados.

Duerman también en paz si devorados


Sobre la piedra fueron, si en liviana
Cenizas los trocó la fe pagana;
Duerman si al agua fueron entregados.

Pueblo de momias que la esfinge guarda,


Edad del crucifijo y la alabarda
Ática de la danza sensitiva,

Roma feroz, vencido reino moro,


Oriente dulce de los cuentos de oro,
Duerman Vuestros mortales ... Yo estoy viva.

„55l
<--
Ai i

AUN DONCEL

an puro íue<¿«> el corazón te inspira,


1
Doncel imberbe, que a decirme vienes.
Que amor espiritual como me tienes
Rs solo un pecho blanco que suspira.

Y agregas luego que tu ser aspira


Un amor de alma, pues con él te avienes
Pero atisbando frases que retienes;
Mi burla, atenta, se encarama y mira.

Y aunque rodillas a mis plantas dobles


Y al requerirme con palabras nobles
Los ojos tengas, de llorar, mojados,

Te niego el alma sin curar tu lloro.


Pues me sospecho, joven incoloro,
Que buscas alma a treinta y siete grados.

558
Voy a dormí vmm

El domingo 23 de Octubre, pon la noche, llegó a «La


Nación», de Buenos Aires, este poema» entregado al correo
de Mar del Plata, El sobre contenía solo el poema de la graa
poetisa, que ese mismo día se arrojó al mar, poniendo fia ft
*u existencia.

Dientes de flores t cofia de rocío,


manos de hierbas tú nodriza fina
, %

tenme puestas las sábanas terrosas


y el edredón de musgos encarnados.

Voy a dormir nodriza mía, acuéstame.


Pónme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te gu$te* }

todas son buenas^ bájala un poquito

Déjame sola: oye romper los brotes m

te acuna un pié celede <?csde arriba


y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias A h¡ un encargo:


si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista^ que he salido

ALFONSINA STORNI.
EL PRÓXIMO CUADERNO SERÁ
EDMUNDO GUIBOURÍ
IMP- "NOVITAS"DANON & CÍA.
RECONQUISTA 459 BS. AS.
í
PQ Storni, Alfonsina
7797 Poesías
S74Á17
1920

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