3.
Riesgos ligados a las condiciones medioambientales
En los lugares de trabajo se encuentran presentes determinadas energías o sustancias
conocidas como agentes físicos, químicos o biológicos que afectan al medio ambiente laboral y
pueden producir daños en la salud de los trabajadores, dependiendo de la concentración de
contaminante que exista en el ambiente y del tiempo de exposición a esos contaminantes.
3.1. Agentes físicos
El ruido
El ruido se define como un sonido molesto y no deseado que puede provocar daños en la
salud. Es uno de los agentes físicos más importantes en los centros de trabajo. Dificulta la
actividad laboral porque puede producir daños en el aparato auditivo de los trabajadores y
alteraciones psicológicas, tales como falta de concentración, distracciones, cansancio y
agresividad.
El sonido es una sensación auditiva que se caracteriza por:
• La intensidad o volumen, que se mide en decibelios (dB).
• La frecuencia, que determina el tono agudo o grave; se mide en hercios (Hz).
• La duración, que puede ser continua, discontinua o de impacto.
Los niveles máximos de ruido en los lugares de trabajo no deben superar los 80 dBA, como
nivel de exposición diario equivalente, o los 140 dBA, como niveles de pico en determinados
momentos.
Por encima de esos niveles, deben tomarse medidas preventivas. El ruido debe evitarse en su
origen, es decir, debe procurarse que no se produzca y aislar las maquinarias adecuadamente.
Si esto no fuera posible, el empresario debe reducir el riesgo que supone la exposición al ruido:
• Aislando a los trabajadores en cabinas insonorizadas.
• Proporcionándoles equipos de protección individual, como tapones y orejeras.
• Realizando controles médicos periódicos.
• Organizando el trabajo de manera que se disminuya el tiempo de exposición.
Las vibraciones
Son movimientos oscilatorios que efectúa una partícula alrededor de un punto fijo. El número
de veces que se produce la oscilación por segundo se llama frecuencia y Se mide en hercios.
Las vibraciones pueden ser de varios tipos:
• De muy baja frecuencia (inferiores a 2 Hz): originadas por algunos medios de transporte
como el avión, el barco o el tren.
• De baja frecuencia (de 2 a 20 Hz): provocadas por la conducción de grandes vehículos como
tractores, retroexcavadoras, bulldozer, palas, camiones o autobuses.
• De alta frecuencia (de 20 a 1000 Hz): provocadas por ciertas máquinas (perforadoras,
pulidoras, taladradoras, serruchos, hormigoneras o lijadoras).
Las vibraciones pueden resultar nocivas para la salud del trabajador al transmitirse al interior
del cuerpo humano a través de dos sistemas:
• Sistema mano-brazo. Ocurre cuando los dedos o las manos entran en contacto con
herramientas como los martillos neumáticos, los taladros y las pulidoras. Provocan
hinchazones y dolores en los huesos y articulaciones de las manos y los brazos.
• Afectando a todo el cuerpo, especialmente a la columna vertebral ocasionando lumbalgias,
pinzamientos discales, deformaciones óseas o artrosis.
Las principales medidas preventivas que pueden adoptarse son:
• Aislamiento de la máquina o herramienta: impedir la propagación de la onda
vibratoria mediante elementos elásticos que actúan a modo de filtro.
• Emplear materiales amortiguadores como el caucho.
• Limitar el tiempo de exposición a las vibraciones.
• Usar equipos de protección individual, tales como, muñequeras, cinturones lumbares, ropa
acolchada, calzado aislante o guantes anti vibraciones.
Las radiaciones ionizantes y no ionizantes
Las radiaciones son una fuente de energía que se desplaza de un punto a otro a través del
espacio, en forma de onda (radiaciones electromagnéticas) o en forma de partículas
subatómicas (radiaciones corpusculares). Pueden resultar peligrosas para los trabajadores
dependiendo del tipo de radiación y del tiempo que se esté expuesto a la misma.
Las radiaciones se clasifican en dos grandes grupos:
Las medidas de prevención para evitar estos riesgos consisten en:
• Señalizar las zonas controladas, vigiladas y de libre acceso, teniendo en cuenta el riesgo de
exposición.
• Colocar barreras de protección entre las fuentes de radiación y las personas.
• Utilizar equipos de protección individual para proteger las diferentes partes del cuerpo,
como gafas, pantallas con filtros especiales, calzado y ropa de trabajo adecuados.
• Informar y formar a los trabajadores.
• Realizar revisiones médicas frecuentes.