Segundo Examen Parcial
CENTRO DE PSICOTERAPIA COGNITIVA
MATERIA Psicopatología y Psicodiagnostico CICLO
PROFESOR Cristel Ortíz EXAMEN
ALUMNO Estefanía Cueto Castillo FECHA 13/03/2022
ELABORA EL DIAGNOSTICO (todos los casos pueden tener uno o más trastornos)
CASO 1
Tim de 12 años fue referido por un pediatra que lo mando a una evaluación de
emergencia por una seria pérdida de peso durante el año pasado de la cual el pediatra no
encontró ninguna causa médica. Tim está extremadamente preocupado por su peso y se
pesa todos los días. Él se queja de estar demasiado gordo, come poco. El año pasado
perdió 7 kilos y continúa sintiéndose gordo, aunque es clara su falta de peso (índice de
masa corporal de 18). En desesperación sus padres quitaron las basculas de la casa, como
resultado, Tim lleva un control diario de las calorías que come. El pierde mucho tiempo en
esto, verificando que lo haga correctamente. Cuando se ve en el espejo se percibe gordo
aunque en realidad todo mundo lo describe como un niño muy flaco.
Además de esto, Tim es obsesivo con la limpieza y la pulcritud. En la actualidad no
tiene amigos porque se rehúsa a visitarlos, al sentir que sus casas están sucias; se enoja
cuando otros niños lo tocan. Constantemente analiza si está haciendo las cosas como debe
hacerlas. El se agita y angustia acerca de esto. Todos los días tiene que levantarse al
menos 2 hrs antes de irse a la escuela para que tenga tiempo de arreglarse. Recientemente
se despierta a la 3:30 am para prepararse para la escuela.
Diagnóstico: Anorexia y TOC
CASO 2
Gregorio es un director teatral de 46 años, quien fue evaluado en una clínica de
trastornos alimenticios en San Francisco. A pesar de haber perdido 26.3 kilogramos en los
últimos 5 meses; fue de 113.4 a 87,1 kilos y mide 1.85 mts, todavía le aterroriza la idea de
subir de peso. Gregorio comenzó la dieta 5 meses atrás, después de que su esposa le
dijera que es un “patán grasoso” y dejó entre ver que a lo mejor consideraba solicitar el
divorcio. Esto lo asustó muchísimo y lo llevó a entrar en un estricto régimen dietético:
omelet y pan de desayuno, café como lunch, ensalada y camarón o pollo en la cena. Su
objetivo original era bajar 26 kg. Cuando la dieta no dio resultados a la velocidad que él
esperaba, comenzó a provocarse el vómito al introducir el dedo en su garganta.
Ahora se encuentra obsesionado con la comida. Antes de que vaya a un restaurant,
se preocupa por lo que pedirá. Ha realizado un análisis de lo que puede comer, en función
a que es lo que puede vomitar más fácilmente y conoce todos los baños de los lugares que
frecuenta más. No puede tolerar la sensación de estar lleno después de comer y se
preocupa de que su estómago este “gordo”. Entre 3 y 4 veces a la semana no resiste la
necesidad de realizar un atracón. En esas ocasiones siente que su ingesta esta fuera de
control y que se podría engullir 3 hamburguesas, 2 órdenes de papas fritas, helado y 2
paquetes de oreos. Siempre se provoca el vómito después de atracarse. Nunca ha usado
laxantes, diuréticos o pastillas para bajar de peso.
También se encuentra preocupado por ser delgado. Progresivamente ha ido modificando
su objetivo inicial de bajar a 86 kg a 83 kg y así sucesivamente. Comenzó a realizar
ejercicio, caminando ´por lo menos 1 hora diaria; recientemente comenzó a usar pesas
varias veces a la semana. Cree que las mujeres lo miran de una forma diferente: cuando
estaba gordo, lo volteaban a ver de forma normal; ahora lo hacen con “admiración”.
Gregorio siempre hasido de complexión gruesa, buscando consuelo en al comida en
momentos de estrés, pero él nunca se preocupó por su peso hasta que su esposa lo critico.
Ya no de la comida y siente que perdió el control de esta área de su vida, ya que no puede
dejar de hacer dieta; a pesar de que su esposa ahora le dice que está demasiado delgado.
Por esto es que recientemente visito a su médico quien al no encontrar problemas físicos
lo refirió a evaluación psiquiátrica.
Diagnóstico: Bulimia
CASO 3
Un hombre de 45 años es arrestado después de secuestrar un avión. Durante la
mitad del vuelo él le informo a la tripulación que llevaba 2 bombas a bordo, las cuales sacó
para que las pudieran ver. La gente entre en pánico, y la tripulación comenzó a negociar
con él, sin embargo todo lo que pidió fue hablar con los medios de comunicación
inmediatamente. El vuelo fue desviado al aeropuerto más cercano, y al aterrizar el ejército
lo arresta, ninguna persona fue lastimada y las bombas resultaron ser 2 cajas de jugo con
luces de navidad. Ya arrestado, las autoridades le preguntaron por qué secuestró el avión
con bombas falsas, y su respuesta fue “para salir en la TV y dar un mensaje”. El procede
a relatar que es el elegido por Dios como mesías, y que tiene que dar un mensaje importante
a la humanidad, que el apocalipsis se aproxima y la gente debe arrepentirse de sus
pecados. El eligió secuestrar un avión Mexicano porque según él, la bandera Mexicana
simboliza el bien (el águila), triunfando sobre el mal (la serpiente para él simboliza el diablo).
Al indagar en su historia se identifica que ha sido el líder de una congregación
religiosa durante los últimos 4 años. El no siempre fue un hombre religioso, estuvo en el
ejército durante muchos años y admite haber tenido que matar gente durante la guerra civil
de su país en Centroamérica. Sin embargo, él se siente regenerado gracias a la religión y
dedicó su tiempo entre atender su negocio de ferretería y las funciones que le exigía la
congregación. La esposa posteriormente le comenta a las autoridades que durante los
últimos 6 meses él le platicaba acerca de su rol como el elegido de Dios, que eso le pareció
muy extraño, pero que sin embargo seguía interactuando bien con ella, sus hijos y su
trabajo, no pensó que fuera hacer algo así.
Diagnostico: Trastorno delirante con tipo de grandeza y contenido extravagante
CASO 4
León es un empleado de correos de 45 años de edad que fue evaluado en una
clínica especializada en el tratamiento de la depresión. Afirma haberse sentido
constantemente deprimido desde que iba en la escuela, sin poder recordar periodos más
largos de un par de días de estado de ánimo normal. Su depresión se acompaña de fatiga,
poco o ningún interés o placer en ninguna actividad, problemas de concentración y
sentimientos de incapacidad, pesimismo y resentimiento. Sus únicos momentos de estado
de ánimo normal aparecen cuando se encuentra solo en casa, escuchando música o viendo
televisión.
Sus recuerdos de la infancia comienzan con un padre muy exigente y crítico. Nunca le daba
palabras de aliento, al contrario, constantemente lo llamaba inútil cuando cometía errores
simples (como derramar la leche). La madre era reservada, incapaz de enfrentarse al padre.
Ella le pedía que se esforzara para ser un buen hijo y no hacer enojar al papá. Siendo hijo
único, ambos padres se fijaban en todo lo que él hacía, siempre corrigiéndolo o exigiéndole
más. El recuerda que constantemente pensaba que nada de lo que intentara le saldría bien,
lo cual generó que se viera a sí mismo como tonto.
Al preguntarle más extensamente, León refiere que no puede recordar haberse
sentido nunca cómodo en situaciones sociales. Incluso antes de la primaria si le pedían que
hablara en frente de los amigos de sus padres, su mente se quedaba en blanco. Se sentía
abrumado por la ansiedad durante las actividades sociales con otros niños, como por
ejemplo fiestas de cumpleaños, las cuales evitaba o, si no tenía más remedio, se quedaba
callado, no miraba a los ojos o simplemente accedía a lo que los demás niños dijeran. Sólo
podía responder a las preguntas en clase si escribía antes la respuesta, y aún así, con
frecuencia contestaba murmurando y sin poder dar la respuesta. Cuando le presentaban
gente que no conocía bajaba la mirada, temiendo ser “barrido” y criticado. Estaba
convencido que todos los que le rodeaban le consideraban un tonto.
A medida que fue creciendo, León tuvo un par de amigos entre sus vecinos, pero no tuvo
un “mejor amigo”. Obtenía buenas calificaciones, pero se ponía muy mal cuando había
alguna presentación oral. Como adolescente le aterraban las muchachas, y hasta hoy
nunca ha tenido una cita y ni siquiera ha sido capaz de pedirla. Esto le agobia, aunque
generalmente está tan deprimido que le parece que es su falta de energía e interés lo que
le impide salir con muchachas.
León asistió a la universidad y tuvo un buen rendimiento durante algún tiempo, pero
se vio obligado a abandonar sus estudios dado el empeoramiento que sufrió su rendimiento.
Era consciente del “terror” que le producía conocer a otras personas. Tuvo problemas para
encontrar trabajo ya que se mostraba incapaz de responder a las preguntas durante la
entrevista de contratación. Trabajó en un par de empleos para los cuales la admisión
requería únicamente un examen escrito. A los 24 años entró a trabajar a la oficina de
correos en el turno de la noche. Le gustaba este trabajo ya que conllevaba poco contacto
con los demás. Le ofrecieron promociones en varias ocasiones, pero las rechazó ya que
tenía miedo de la presión social. Aunque actualmente supervisa a un grupo de empleados,
todavía le resulta difícil dar instrucciones, incluso a personas que conoce desde hace varios
años. No tiene amigos y evita todas las invitaciones de salir con sus compañeros. Durante
estos últimos años ha intentado varias terapias para superar su timidez y su depresión.
No hay antecedentes de padecimientos psicóticos, abuso de sustancias o enfermedades
médicas que causen los síntomas.
Diagnóstico: Fobia social y distimia
CASO 5
Alicia es una estudiante de universidad de 19 años. Ella relata a su terapeuta que
hace 3 meses ella tuvo un incidente donde pensó que se iba a morir, en específico pensó
que iba a tener un paro cardiaco. El incidente fue una sobredosis de pastillas para bajar de
peso (anfetaminas), producto de su muy fuerte deseo por bajar de peso. Fue con un “doctor”
para que le ayudara a bajar de peso rápido, ya que ella tiene un historial extenso de dietas,
en donde sigue el típico patrón de bajar unos kilos para luego recuperarlos e incluso subir
más. Después de este incidente en donde pensó que iba a morir, ella fue con un cardiólogo
y este le informó que no tenía nada. Sin embargo este tipo de incidente aterrador en donde
sentía que se iba a morir se empezó a hacer más frecuente, al punto de 3 o 4 incidentes
por semana. Dicha situación la hizo un huésped frecuente de la sala de emergencia de su
hospital local, esta vez fue revisada por un segundo cardiólogo y de nuevo fue asegurada
de que no tenía ningún problema médico y fue referida con un psicólogo.
Alicia de manera renuente acude al psicólogo, ya que ella está casi segura de que
hay algo malo en ella, que está mal físicamente, en específico su corazón. Le relata a su
terapeuta que ella estaba bajo mucho stress, cansada y tomaba mucho café cuando ocurrió
el primer incidente. Al cuestionarle sobre los detalles, ella dice que durante los ataques,
ella siente un gran número de síntomas físicos y sensaciones, que incluyen palpitaciones,
dolor en el pecho, sudoración y finalmente hiperventilación. Como respuesta a estos
síntomas, ella pensaba que iba a tener un paro cardiaco. Como resultado de esta situación,
ella evita cualquier tipo de esfuerzo físico, no quiere salir por miedo a que algo le vaya a
ocurrir y nadie este para ayudarla; dejó la universidad y solo sale cuando es acompañada
por su madre. Cada vez que tiene síntomas físicos como palpitaciones o dolor en el pecho,
le recuerda los ataques que ha sufrido y se incrementa la ansiedad. Ella intenta
tranquilizarse tomándose Ribotril (ansiolítico) y recostándose para disminuir su ritmo
cardiaco, lo cual le ha funcionado últimamente para reducir la ansiedad.
Alicia fue una niña muy agradable y sociable, aunque algo aprensiva. El padre de
Alicia era un poco hipocondriaco, así que ella escuchaba las preocupaciones de su padre
y comentarios como “nadie tiene la vida comprada” y “en cualquier momento puede llegar
una enfermedad fulminante”. Su madre era trabajadora pero algo perfeccionista, cuidaba
mucho su figura. Eso hacía que no se mordiera la lengua cada vez que notaba que Alicia
subía un poco de peso. No era muy ofensiva pero si le decía que si se ponía más gordita
era inevitable que la fueran a rechazar. Alicia siempre lo creyó y desde los 12 años hasta
el presente tiene mucho miedo a subir de peso. Antes del incidente con las pastillas de
dieta había subido 7 kg, y tenía pensamientos como “estoy gorda” “así como estoy nadie
me va a querer”. “la gente no va a querer juntarse conmigo por gorda” “soy un fracaso si
estoy gorda”. Alicia estaba desesperada porque sentía que tenía casi 15kg de sobre peso,
mide 1.65 pesaba en ese momento 63kg, y tiene como objetivo llegar a pesar 50 kg. Ella
actualmente se examina con frecuencia en el espejo, se compara con chavas de muy buen
cuerpo y se pesa todos los días lo cual le genera pensamientos como “con este peso no
puedo ser feliz” pero no cae en dietas tan rigurosas como antes por miedo a que vaya a
afectar su salud.
Diagnóstico: Trastorno de Ansiedad por enfermedad con solicitud de asistencia/Otro
trastorno alimentario o de la ingestión de alimentos especificado – Anorexia nerviosa
atípica