SEMANA 15
JOSÉ SARAMAGO: ENSAYO SOBRE LA
CEGUERA
2. CONTEXTO HISTÓRICO CULTURAL
Llegada del hombre a la luna.
Creación del sistema operativo D. O. S. por Bill Gates.
Clonación de la oveja llamada Dolly.
Inglaterra y Argentina se enfrentan por las Islas Malvinas.
Se inicia la perestroika
3. LA LITERATURA ACTUAL
2.1. CARACTERÍSTICAS
Se caracteriza por estar constantemente
en renovación.
Plantea interrogantes y busca la
experimentación: desea manifestar
libremente la expresividad de los autores.
La soledad y la incomunicación. La
literatura se inmiscuye en lo más
profundo del ser humano para
entender sus sentimientos y su manera
de ver el mundo; también pretende comprender el aislamiento que
experimenta el hombre lo que le conduce a la soledad e
incomunicación.
Presenta un mundo ideal o utópico donde el hombre se puede
reencontrar consigo mismo.
Variedad de voces narrativas. Otro rasgo es el perspectivismo
que es la ausencia de un narrador omnisciente que lo sabe todo,
favoreciendo la relevancia de narradores en primera persona los
que enfocan la historia desde su propia visión.
Representación subjetiva del tiempo. Es común que no exista
una cuadratura en cuanto al tiempo: se alteran los tiempos
cronológicos.
Exploración de la conciencia humana que viene de la mano de
Freud y los principios del psicoanálisis que se centraba en los
procesos mentales inconscientes del ser humano.
2.2. REPRESENTANTES
3. AUTOR:
JOSÉ SARAMAGO
3.1. DATOS BIOGRÁFICOS DEL
AUTOR:
José Saramago es uno de los novelistas
actuales más apreciados en el mundo
entero nació en la aldea portuguesa
Azinhaga el 16 de noviembre de 1922. Era
hijo de campesinos pobres, lo que marcó
profundamente su ideología de izquierdas
que no lo abandonó nunca. Pasó su
infancia en el pueblo de Azinhaga, la familia
se trasladó un tiempo a Argentina, y
después se afincaron en Lisboa.
Se casó en 1944 con Ilda Reis, con la que
tuvo su hija Violante.
Este escritor autodidacta publicó su primera novela, Tierra de pecado, en
1947. Aunque con esta obra recibió muy buenas críticas Saramago decidió
permanecer sin publicar más de veinte años. Periodista y miembro del
Partido Comunista Portugués sufrió censura y persecución durante los
años de la dictadura de Salazar. Se sumó a la llamada Revolución de los
Claveles que llevó la democracia a Portugal, en el año 1974.
Escéptico e intelectual mantuvo una postura ética y estética por encima de
partidismos políticos, y comprometido con el género humano. Una
controvertida visión de la historia y de la cultura es el punto crucial de sus
obras.
Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1998, siendo el primer escritor
portugués en conseguirlo. Ha sido distinguido por su labor con numerosos
galardones y doctorados honoris causa (por las Universidades de Turín,
Sevilla, Manchester, Castilla-La Mancha y Brasilia). Ha recibido el Premio
Camoes, equivalente al Premio Cervantes en los países de lengua
portuguesa.
Su obra está considerada por los críticos de todo el mundo como una de
las más importantes de la literatura contemporánea.
Pasó sus últimos años en su casa de la isla española de Lanzarote
(Canarias), al lado de su mujer Pilar del Río.
Alzado del suelo (1980) fue la novela que le reveló como el gran novelista
maduro y renovador portugués. Se trata de una novela histórica, situada
en el Alentejo entre 1910 y 1979, con un lenguaje campesino, una
estructura sólida y documentada y un estilo humorístico y sarcástico que
llamó enormemente la atención en su momento. Siguieron obras de gran
interés como Memorial del convento (1982), El año de la muerte de
Ricardo Reis (1984), La balsa de piedra (1986), Historia del cerco de
Lisboa (1989), El evangelio según Jesucristo (1991) y Ensayo sobre la
ceguera (1995), obra en la que el autor desde planteamientos éticos
advierte sobre "la responsabilidad de tener ojos cuando otros los
perdieron".
Murió el 18 de junio del 2010.
3.2. PRODUCCIÓN LITERARIA:
“El año de la muerte de Ricardo Reis”
“Manual de pintura y caligrafía”
“La balsa de piedra”
“Historia del cerco de Lisboa”
“El evangelio según Jesucristo”
“Ensayo sobre la ceguera”
“La caverna”
“El hombre duplicado”
“Intermitencias de la muerte”
“Ensayo sobre la lucidez”
“El viaje del elefante”
“Caín”
3.3. CARACTERÍSTICAS DE SU OBRA:
Emplea magistralmente la técnica del contrapunto temporal
y espacial, así como las voces narrativas y renueva el uso
de la voz guía.
Introduce pasajes dramáticos, ensayísticos y reflexivos, así
como los cambios y saltos de las personas gramaticales en
sus narraciones.
Usa de un modo original la ortografía de la coma y el
punto.
Su obra está llena de indignación, inconformismo y
protesta.
En muchas de sus novelas, los personajes son
mencionados por las denominaciones descriptivas, como
"la esposa del médico", "el ladrón de coches", o "la joven
de las gafas oscuras".
4. ENSAYO SOBRE LA CEGUERA
4.1. ARGUMENTO:
Un conductor, de pronto, queda completamente ciego mientras espera el
cambio de luces del semáforo. Uno de los transeúntes se ofrece de
voluntario para llevarle a su domicilio. Ni bien lo deja, se roba su auto.
Cuando el ciego es llevado por su mujer a un oftalmólogo para saber la
razón de su mal, contagia su enfermedad tanto al médico que lo examinó
como a los pacientes que, en ese momento asistían a su consulta.
El oftalmólogo comunica su ceguera a sus superiores y éstos
inmediatamente envían una ambulancia para que lo recoja, pero la mujer
del médico, se finge ciega, con la intención de acompañar a su marido al
centro de salud. Las autoridades del centro, con el fin de controlar el mal,
han optado por llevarles a un hospital psiquiátrico abandonado. En dicho
lugar reciben a todos los ciegos y a los posibles infectados. Aquel
nosocomio está fuertemente resguardado por soldados que tienen la orden
de matar a todo aquél que intentara escapar. Pero la epidemia no cesa, pues
empiezan a llegar gran cantidad de personas de diferente condición social.
Dentro del hospital, los ojos de la mujer del médico, quien será la única
que pueda ver, observará horrorizada un infierno donde cientos de ciegos
desesperados, luchan irracionalmente por satisfacer sus necesidades
vitales. Abandonados, por las autoridades del hospital, a su suerte, en ese
mundo de nieblas, será ella el apoyo para muchos ciegos en sus diferentes
necesidades. Cuando la atención en el manicomio es nula (transcurren
muchos días sin que les envíen alimentos), pues hasta los custodios
habían quedado ciegos, la mujer escapa de aquella prisión con un grupo
de personas, a quienes debe alimentar y dar protección. Una vez que han
podido agenciarse de comida por el camino, ella les llevará a su casa para
que se aseen. Es allí donde cada uno de ellos empezará a recuperar la vista,
mientras que la mujer del médico “lo vio todo blanco” y pensó, ahora me
toca a mí. El miedo súbito le hizo bajar los ojos.
4.2. FRAGMENTO
Llovía torrencialmente cuando llegó a la calle. Mejor, pensó, jadeando, con
las piernas temblándole, así se sentiría menos el olor. Alguien la había
agarrado por el último andrajo que apenas la cubría de cintura arriba,
ahora iba con los pechos al aire, por ellos, lustralmente, palabra fina, corría
el agua del cielo, no era la libertad guiando al pueblo, las bolsas,
afortunadamente llenas, pesan demasiado como para llevarlas alzadas
como una bandera. Tiene esto sus inconvenientes, ya que las excitantes
fragancias van viajando a la altura de la nariz de los perros, como podían
faltar los perros, ahora sin dueños que los cuiden y alimenten, es casi una
jauría la que va atrás de la mujer del médico, ojalá no se le ocurra a uno de
estos animales soltar una dentellada para comprobar la resistencia del
plástico. Con una lluvia así, que es casi diluvio, sería de esperar que la gente
estuviera refugiada, esperando que escampase. Pero no es así, por todas
partes hay ciegos con la boca abierta hacia las alturas, matando la sed
almacenando agua por todos los rincones del cuerpo, y otros ciegos más
previsores, y sobre todo más sensatos, sostenían en sus manos baldes,
palanganas, cacerolas y los levantaban al cielo generoso, cierto es que Dios
da nubes cuando haya sed. No se le había ocurrido a la mujer del médico la
posibilidad de que de los grifos de las casas no saliera ni una gota del
precioso líquido, es defecto de la civilización, nos habituamos a la
comodidad del agua canalizada, llevada a domicilio, y olvidamos que, para
que esto suceda, tiene que haber gente que se abra y cierre las válvulas
de distribución, estaciones elevadoras que necesitan energía eléctrica,
computadoras para regular los débitos y administrar las reservas, y para
todo faltan ojos. También faltan para ver este cuadro, una mujer cargada
con bolsas de plástico, andando por una calle inundada, entre basura
podrida y excrementos humanos y de animales, automóviles y camiones
abandonados de cualquier manera, bloqueando la vía pública, algunos con
las ruedas ya cercadas de hierba, y los ciegos, los ciegos, con la boca
abierta, abriendo también los ojos hacia el cielo blanco, parece imposible
como puede llover de un cielo así. La mujer del médico va leyendo los
nombres de las calles, unos los recuerda, otros no, hasta que llega un
momento en que comprende que se ha desorientado y anda perdida. No
hay duda, se ha extraviado. Dio una vuelta, dio otra, ya no reconoce ni las
calles ni los nombres que llevan, entonces desesperada, se deja caer en
un suelo sucísimo, empapado en cieno negro, y, vacío de fuerzas, de
todas las fuerzas, rompe a llorar. Los perros la rodearon, olfatean las bolsas,
pero sin convicción, como si ya se les hubiera pasado la hora de comer,
uno de ellos le lame la cara, tal vez desde pequeño esté habituado a enjugar
llantos. La mujer le acaricia la cabeza, le pasa la mano por el lomo
empapado, y el resto de lágrimas las llora abrazada a él, Cuando al fin alzó
los ojos, mil veces sea alabado el dios de las encrucijadas, ve que tiene
ante ella un gran plano, de esos que los departamentos de turismo colocan
en el centro de las ciudades, sobre todo para uso y tranquilidad de los
visitantes, que tanto quieren poder decir dónde han ido como saber dónde
están. Ahora, estando todos ciegos, parece fácil dar por mal empleado el
dinero que han gastado, pero, en fin, hay que tener paciencia, dar tiempo al
tiempo. Debíamos haber aprendido ya, y de una vez para siempre, que el
destino tiene que dar muchos rodeos para llegar a
cualquier parte, sólo él sabe lo que le habrá costado traer aquí este plano
para decir a esta mujer dónde está. No estaba tan lejos como creía, sólo
se había desviado un poco en otra dirección, no tienes más que seguir por
esta calle hasta una plaza, ahí cuenta dos calles a la izquierda, doblas
después en la primera a la derecha, ésa es la que buscas, del número no
te has olvidado. Los perros se fueron quedando atrás, algo los distrajo por
el camino, o están muy acostumbrados al barrio y no quieren dejarlo, sólo
el perro que había bebido las lágrimas acompañó a quien las lloraba,
probablemente este encuentro de la mujer y el plano, tan bien dispuesto
por el destino, incluía igualmente al perro. Lo cierto es que entraron juntos
en la tienda, al perro de las lágrimas no le sorprendió ver a todas aquellas
personas tendidas en el suelo, tan inmóviles que parecían muertos, estaba
habituado, a veces lo dejaban dormir entre ellas, y cuando era hora de
levantarse, casi siempre estaban vivas. Despierten, si están durmiendo,
traigo comida, dijo la mujer del médico, pero primero había cerrado la puerta,
no la vaya a oír alguien que pase por la calle. El niño estrábico fue el primero
en levantar la cabeza, sólo eso pude ser, la debilidad no lo dejaba, los otros
tardaron un poco más, estaban soñando que eran piedras, y nadie
ignora lo profundo del sueño de las piedras, un simple paseo por el campo
lo demuestra, allí están durmiendo, medio enterradas, esperando no sé qué
despertar. Tiene, no obstante, la palabra comida poderes mágicos,
mayormente cuando aprieta el apetito, hasta el perro de las lágrimas, que
no conoce lenguaje, empezó a mover el rabo, el instintivo movimiento le hizo
recordar que aún no había hecho aquello a que están obligados los perros
mojados, se agitó con violencia, salpicando todo a su alrededor, en ellos es
fácil, llevan la piel como quien lleva un abrigo.
Agua bendita de la más eficaz, bajada directamente del cielo, aquella
rociada ayudó a las piedras a transformarse en personas, mientras la
mujer del médico participaba de la metamorfosis abriendo una tras otras
las bolsas de plástico. No todo olía a lo que contenía, pero el perfume de
un trozo de pan duro ya sería, hablando elevadamente, la esencia misma
de la vida. Están al fin, todos despiertos, tienen las manos trémulas, las
caras ansiosa, y entonces el médico, tal como le había ocurrido antes al
perro de las lágrimas recuerda quien es, Cuidado, no conviene comer
mucho, puede hacernos daño, Lo que nos hace daño es el hambre, dijo el
primer ciego, Haz caso de lo que dice el doctor, le reprendió la mujer, y el
marido se calló, pensando con una sombra de rencor, Este ni de ojos
entiende, palabras injustas éstas, tanto más si tenemos en cuenta que no
está el médico menos ciego que los otros, la prueba es que ni advirtió que
su mujer venía desnuda de cintura para arriba, fue ella quien le pidió la
chaqueta para taparse, los otros ciegos miraron en su dirección, pero era
demasiado tarde, que hubieran mirado antes.
Mientras comían la mujer del médico contó sus aventuras de todo lo
que hizo y le ocurrió, solo calló que había dejado la puerta del almacén
cerrada, no estaba muy segura de las razones humanitarias que así misma
se había dado, en compensación contó el episodio del ciego que se había
clavado el vidrio en la rodilla, todos se rieron a gusto, todos no, el viejo de
la venda negra no hizo más que esbozar una sonrisa cansada, y el niño
estrábico sólo tenía oídos para el ruido que hacía al masticar. El perro de
las lágrimas recibió su parte, que pronto pagó ladrando furiosamente cuando
alguien de fuera empujó la puerta con violencia. Quienquiera que fuese no
insistió, se decía que había perros rabiosos por las calles, para rabia ya
tengo bastante con esta de no ver donde pongo los pies. Volvió la calma, y
entonces, sosegada ya en todos, la primera hambre, la mujer del médico
contó la charla con el hombre que había salido de esta misma tienda para
ver si llovía. Luego, concluyó, Sí lo que me dijo es verdad, no podemos
tener la seguridad de encontrar nuestras casas tal como las dejamos, ni
siquiera sabemos si podremos entrar en ellas, hablo de aquellos que se
olvidaron de llevarse las llaves cuando salieron, o que las perdieron,
nosotros, por ejemplo, no las tenemos, se quedaron allí, cuando el incendio,
sería imposible encontrarlas ahora entre los escombros, pronunció la
palabra y fue como si estuviese viendo las llamas envolviendo las tijeras,
quemando primero la sangre seca que hubiese en ellas, luego mordiéndole
el filo, las puntas agudas, embotándolas, y transforman en rombos blandos,
informes, deshechos, imposible creer que aquello hubiera perforado la
garganta de nadie, cuando el fuego acabe su trabajo, será imposible, en la
masa única de metal fundido, distinguir dónde están las tijeras y dónde están
las llaves, Las llaves, dijo el médico, las tengo yo, e introduciendo con
dificultad tres dedos en un bolsillo pequeño de los andrajosos
pantalones, junto a la cintura, extrajo de dentro una argollita con tres
llaves.
4.3. VALORACIÓN:
“ELOGIO DE LA DIGNIDAD”
Por: Diana Patricia Alvarán López
En la asignatura de movimientos sociales, se nos ha pedido relacionar los
movimientos sociales en la contemporaneidad con el texto “Ensayo sobre
la Ceguera” del escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo
portugués José Saramago, sin lugar a dudas la relación es tangible y
coherente, ya que como bien lo plantea el autor en el transcurso del relato
de su novela: “el mundo está aquí todo dentro”. (pág. 128).
Quise titular este ensayo como el “elogio de la dignidad”, ya que considero
que el valor de la dignidad, inherente al ser humano, es el que moviliza,
revitaliza y convoca a la existencia de expresiones de resistencia cuando
los obstáculos son el pan de cada día. En este escrito, en la primera parte
pretendo relacionar la realidad del mundo actual con la situación vivida por
cada uno de los ciegos que nos entrega el escritor en su novela, en una
segunda parte plantear algunas de las formas de resistencia que en la
actualidad se plantean encarnadas por la única mujer de la novela que no
entró en el atormentador estado de la ceguera, y finalmente hacer coincidir
estas dos situaciones: el miedo (la ceguera) y la esperanza (no ceguera)
en el camino de la defensa de la dignidad.
Es importante iniciar planteando lo que el autor reza, “quien parte y reparte
y no se queda con la mejor parte, o es loco, o en el repartir no tiene arte”.
(pág. 130), la historia de la humanidad nos ha enseñado que quienes han
repartido se han quedado con la mejor parte, lo que ha llevado al mundo
actual a una creciente desigualdad que día a día cobra más víctimas. Los
niveles de pobreza a los cuales hemos llegado no son la muestra de la
inexistencia de recursos, sino que la pobreza es la manifestación de la
desigualdad histórica, hay pocos que tienen mucho y muchos que tienen
nada, parece entonces que “estamos dormidos, y los ruidos exteriores van
traspasando el velo de la inconsciencia en que aún estamos envueltos”
(pág. 22).
Unos caminan, otros deambulan, otros corren y muchos huyen, es la
realidad del hoy, la miseria y la oscuridad parecieran ser el cielo que cubre
la existencia del hoy, “de esa masa estamos hechos, mitad indiferencia y
mitad ruindad”. (pág. 47) La indiferencia, la desesperanza y sobre todo el
miedo, son entonces el signo máximo de la ceguera, ceguera que lleva a la
quietud y al sin sabor de la vida.
El miedo al cambio social es la ceguera en sí, “el miedo ciega (…) ya éramos
ciegos en el momento que perdimos la vista, el miedo nos cegó, el miedo
nos mantendrá ciegos”. (pág. 167), de igual manera “la ceguera también es
esto, vivir en un mundo donde se ha acabado la esperanza” (pág. 263).
Como lo plantea Saramago, es la manera más bella de hablar de la
sociedad actual, una sociedad ciega que no ve más allá de sus narices, que
sólo cuando la miseria toca a su puerta es capaz de hablar, es capaz de
vencer el miedo, antes no.
Desde mi punto de vista, creo que al igual que los ciegos la sociedad
actual tocó fondo, los ciegos se estaban muriendo de hambre y fue cuando
decidieron luchar por sus derechos, las sociedades actuales igual, porque
como bien lo dice el autor, “El hambre sólo tuvo fuerza suficiente para
hacerles avanzar tres pasos” (pág. 112). Considero entonces que al ponerse
en riesgo la existencia mínima propia y la de los que te rodean, es cuando
sacas fuerzas para luchar, sacas fuerzas para exigir tus propios derechos.
Las sociedades actuales como se dice en el lenguaje coloquial, han tocado
fondo, el hambre ha traspasado fronteras, esa hambre causada por la
repartición inequitativa y desigual de las riquezas, como dice Saramago, el
hambre es la que impulsa para continuar el camino.
Es aquí donde encuentro la relación más tangible entre el texto de Saramago
y los movimientos sociales, la indiferencia, la quietud y la indolencia
de los ciudadanos del mundo se dio porque el hambre no llegó a tocar sus
puertas, pero en la actualidad, se ha acrecentado el número de “miserables”
que deambulan por las calles, cada día se acrecienta más la brecha entre
ricos y pobres, es por esta razón que los movimientos sociales repiten
junto a Saramago: “si no nos organizamos en serio, van a mandar aquí el
hambre y el miedo” (pág. 120). Los movimientos sociales de la actualidad
no reivindican soluciones extrañas salidas de contexto, los movimientos
sociales de la actualidad reconocen que “realmente, es la organización,
primero la comida, después la organización, ambas son indispensables
en la vida, elegir unas cuantas personas disciplinadas y disciplinadoras para
dirigir esto, establecer reglas consensuadas de convivencia, cosas simples
(…) lo fundamental es que no nos perdamos el respeto a nosotros mismos,
evitar conflictos con los militares que cumplen con su deber vigilándonos,
para muertos ya tenemos bastantes”. (pág.
139). Por tanto, al igual que los ciegos de Saramago, los movimientos
sociales quieren recuperar la mirada, quieren volver a ver, quieren vencer
el miedo, quieren decirle al mundo entero, “si no somos capaces de vivir
enteramente como personas, hagamos lo posible para no vivir
enteramente como animales”. (pág. 151).
Es por tanto entonces, el mensaje de los movimientos sociales actuales y
este mensaje es que “debería haber una organización en cada casa, en
cada calle, en cada barrio, (…) la muerte no es más que el efecto de una
desorganización” (pág. 369). Me parece escuchar mientras escribo este
ensayo, las palabras de un joven que decidió pertenecer a los movimientos
sociales ambientalistas y algún día pude hablar con él, le pregunté que
para qué eso de los movimientos ambientalistas, sabiendo que ya la
contaminación era elevada, los ríos estaban destruidos, la naturaleza
estaba lastimada, y este joven me contestó: “lo que hacemos, lo hacemos
por dignidad, lo hacemos porque no fuimos capaces de proteger la tierra
antes, pero ahora lo hacemos por dignidad, porque es lo único que no nos
podrán quitar”. Me impactó escuchar a un joven tan aguerrido, lleno de
vida y con tanta valentía, y hoy después de leer el libro de Saramago y tratar
de escribir sobre la relación con los movimientos sociales concluyo, que los
movimientos sociales han vencido el miedo, es decir, han vencido la
ceguera, han salido a la calle a rescatar su dignidad, a luchar por lo que
les pertenece, porque han perdido tanto, que no quieren dejar escapar su
DIGNIDAD.
BLANCA VARELA: CAMINO A
BABEL
1. CONTEXTO HISTÓRICO CULTURAL:
Gobiernos militares y constitucionales
como: Gral. Arturo Odría (1950-1956):
creación de colegios y Grandes Unidades
Escolares, Copa América, construcción de
hospitales, derecho de sufragio a la
mujer); Manuel Prado y Ugarteche (1956-
1962): Copa América, conflictos con
Ecuador, sequías severas.
Fernando Belaúnde Terry (1963-1968; 1980-1985): gratuidad de la
enseñanza, se construye la refinería de La Pampilla, se construyen el
aeropuerto Jorge Chávez)
Gral. Juan Velasco Alvarado (1968-1975): nacionalización de varias
empresas)
Gral. Francisco Morales Bermúdez (1975-1980), plantea el retorno a la
democracia.
Alan García (1985-1990): crea Programas de desarrollo, construye
centrales hidroeléctricas, se crea el Museo de la Nación)
Alberto Fujimori (1990-2000): crea el Seguro Escolar Gratuito, junto con
Vladimiro tenía el control, de los poderes el Estado)
2. LA LITERATURA CONTEMPORÁNEA
2.1. CARACTERÍSTICAS:
Es una narrativa urbana: su ámbito principal es la ciudad, y
ya no el campo o la naturaleza.
Exploración de áreas más universales del ser humano:
asuntos que incumben a toda persona.
Se emplea la técnica del desenlace abierto, que deja el
relato sujeto a que el lector sea quien las cierre con su
propia y personal interpretación.
Renovación completa del lenguaje literario: preocupación
por la estructura de la novela y por la creación de nuevas
palabras o lenguajes.
3. BLANCA VARELA GONZALES
3.1. DATOS BIOGRÁFICOS DEL
AUTOR:
Blanca Leonor Varela Gonzales (Lima,
Perú, 10 de agosto de 1926 - 12 de marzo
de 2009), fue una poetisa peruana,
considerada como una de las voces poéticas
más importantes del género en América
Latina. Se inició en poesía en la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos en la capital
peruana, donde ingresó en 1943, para
estudiar Letras y Educación.
En esta universidad conoce a Sebastián
Salazar Bondy, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, y a quien sería
su futuro esposo, el pintor Fernando de Szyszlo, con quien tuvo dos hijos.
A partir de 1947, empezó a colaborar en la revista "Las Moradas" que dirigía
Westphalen; En 1949 llegó a París, donde entrara en contacto con la vida
artística y literaria del momento, guiada Octavio Paz, una figura
determinante en su carrera literaria, que la vinculó con el círculo de
intelectuales latinoamericanos y españoles radicados en Francia.
De esta etapa data su amistad con Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir,
Henri Michaux, Alberto Giacometti, Léger, Tamayo y Carlos Martínez
Rivas, entre otros.
Después de su larga temporada en París, Varela vivió en Florencia y luego
en Washington, ciudades donde se dedicó a hacer traducciones y
eventuales trabajos periodísticos.
En 1962, regresa a Lima para establecerse definitivamente y cuando viaja
suele hacerlo principalmente a los Estados Unidos, España y Francia.
El hecho que algunas de sus obras hayan sido traducidas al alemán,
francés, inglés, italiano, portugués y ruso implica un reconocimiento a su
obra fuera de las fronteras de su país natal. A diferencia de otros
escritores, Blanca Varela no acostumbraba a dar entrevistas y sus
apariciones en público son más bien escasas y discretas.
Ha sido condecorada con la Medalla de Honor por el Instituto Nacional de
Cultura del Perú.
Murió el 12 de marzo de 2009 en Lima, a la edad de 83 años.
3.2. PRODUCCIÓN LITERARIA:
Ese puerto existe. 1959
Luz de día (poemario) 1963
Valses y otras falsas confesiones. 1971
Ejercicios materiales.
El libro de barro. 1993
Concierto animal.
Canto Villano. (Su primera recopilación fundamental) 1978
Poesía escogida.
Como Dios en la nada. Se trata de su antología de 1949 a
1988.
Donde todo termina abre las alas. (Poesía reunida)1 1949 -
2000
El falso teclado. 2000
3.3. CARACTERÍSTICAS DE SU OBRA:
Su poesía se caracterizó por ser precisa y directa.
Identificación con los animales.
Los temas recurrentes que usaba eran el mar, el tiempo y
color.
Su yo poético es un personaje hablante introspectivo, en
constante transformación y en búsqueda del progreso.
En su obra muestra una carga de ironía, como salida de un
sueño ilógico.
En su segunda etapa poética tiene un acercamiento a la
poesía metafísica de César Vallejo
4. TEXTO:
CAMINO A BABEL I
Un alma sí un alma que anduvo por las ciudades
vestida de perro y de hombre
un alma de gaznápiro
pájaro errante que acostumbra anidar
a la intemperie a la hora precisa de
las catástrofes y de las grandes migraciones
pájaro de la urbe
pájaro de la cocina
escoria azul de la mañana que interrumpe
nuestras meditaciones nocturnas
un súbito un impensado un imperioso cacareo
de pajarraco solar encaramado en el árbol mañanero
que destila café instantáneo
y angustia
hiel áurea amarga conciencia ausencia
automática de dios inminencia de la mirada
extraña y delimitadora orfandad amorosa
II
si yo encontrara un alma como la mía
eso no existe
pero si la musiquilla dulzona y apocalíptica
anunciadora del contonco atávico
sobre el hueco y el tembladeral
y la carne dormida
sobresaltada
mar perseguido mar aprisionado mar calzado
con botas de 7 leguas
7 colores 7 colores 7
Cuerpo arco iris
cuerpo de 7 días y 7 noches
que son uno
camaleón blanco consumido en el fuego
de 7 lenguas capitales
marsettimana
cuerpo orilla de todo cuerpo
pentagrama de 7 notas exactas
repetidas constantes invariables
hasta la consumación del propio tiempo
ergo
1 detén la barca florida
2 hunde tu mano en la corriente
3 pregúntate a ti mismo
4 responde por los otros
5 muestra tu pecho
6 da de tu mar sediento
7 olvida amén
III
pero sucede que llegó la primavera y decidimos echar
abajo techos y paredes sitio sitio para el ciclo para
sus designios dormidos con los animales a campo raso
juntos el uno sobre el otro el uno en el otro,
soledad infinita del amor bajo toda luz.
y desperté a la mañana siguiente con su cabeza sobre mis
hombros ciega por sus ojos blanca alucinattatutta.
a cesar lo que le pertenece y al cielo la espalda sacudida
por el amor y el temor y el tedio y la esperanza, etc.
pasó a toda máquina la primavera pintando
la casa estaba intacta ordenada por sus fantasmas habituales.
el padre en el sitio del padre la madre en el sitio de la madre
y el caos bullendo en la blanca y rajada sopera
familiar hasta nuevo mandato.
4.1. APORTE CRÍTICO
Experimentación formal
“Camino a Babel” es un poema en siete secciones, en versos blancos y
una corta sección en prosa. En sus casi ciento cincuenta versos, “Camino
a Babel” recurre a las técnicas experimentales de la poesía moderna a
nivel formal. La página en blanco es un espacio para situar las palabras,
haciendo dialogar el blanco y el negro, la hoja y la tinta, lo que recuerda al
lector que, al leer, está visualizando un dibujo en el trazo de la letra escrita.
En “Camino a Babel” aparecen estrofas de un solo verso o el
desplazamiento gráfico del inicio del verso dentro de la página. La
puntuación a ratos desaparece, lo que se hace especialmente evidente en
la sección en prosa.
Al mismo tiempo, es evidente que hoy en día esta experimentación formal
no causa el efecto de sorpresa y fresca fascinación que provocó a fines del
siglo XIX. El trabajo de las vanguardias en ese sentido caló hondo la
poesía en español a lo largo del silgo XX. Quizá en un país como Perú,
que al igual que México o España muestra cierto apego por la métrica
clásica, esta experimentación en el verso libre y la disposición gráfica de
las palabras más bien manifieste una experimentación formal asumida y
madura. La libertad a nivel formal es completa.
La analogía del mundo y la metamorfosis animal
“Camino a Babel” no sólo se estructura en siete secciones. El siete abunda
en el poema, como un eje simbólico. Desde ya, aparece en una
enumeración explícita, del uno al siete, en cada uno de los versos que
cierran la sección II, a modo de mandamientos en imperativo, lo que
vuelve a demostrar la experimentación formal a través de un cruce de
géneros.
Esta enumeración corresponde un juego de números. La experimentación
poética muchas veces se relaciona con lo lúdico y el gusto por dibujar las
palabras y otros signos gráficos, asociando la tradición escrita a la
exploración estética visual. En este caso, a través de un número. Siete:
número impar cuya extensa simbología nos ha heredado directamente la
tradición bíblica, como en el Apocalipsis de San Juan. “Camino a Babel”
explicita la recurrencia del número, repitiéndolo 7 veces seguidas. Y lo
asocia con su presencia cultural: los 7 mares, las “botas de 7 leguas”, los
“7 colores” del arcoíris, “7 días y 7 noches”, “7 lenguas capitales”,
“pentagrama de 7 notas exactas”. Un 7 repetido eternamente.
Es inevitable pensar en un leitmotiv de Octavio Paz: en nuestra cultura
subyace una analogía desplegada en infinitas variantes: analogía del
mundo, en que todos los elementos construyen una escritura. Analogía
como mezcla de los elementos de la realidad, interconectados, y que se
resume en un color, al que Octavio Paz recurrió como título para uno de
sus principales poemas: el blanco. O, como dice Blanca Varela en “Camino
a Babel”, “son uno/ camaleón blanco” (81). Blanco o transparencia.
Analogía que se extiende al cuerpo, escritura en miniatura del mundo. El
ombligo es “centro del mundo” (88), y por “las líneas de tu mano” “corren
ríos inmemoriales/ y cataratas de tus ojos al firmamento” (88). Se trata de
una “urdimbre de la realidad” (88). El juego gráfico con el número y el
cuerpo da pie para una imagen extendida hacia la grafía del mundo.
Analogía del cuerpo y de los cuerpos, del ser y los seres, el uno y el otro.
Porque “Camino a Babel” recuerda, aunque menos explícitamente, la
cópula universal que Octavio Paz desarrolló en El mono gramático, en
relación al hinduismo: Paz ilustró la cópula de una nâyikâ (heroína
dramática) con una serie de animales simbólicos y, por último, consigo
misma espejeante. En “Camino a Babel” esto se traduce por: “dormimos
con los animales a campo raso juntos el uno sobre/ el otro el uno en el
otro/ soledad infinita del amor bajo toda luz” (83). La materia de nuestro
cuerpo dialoga con las bestias que nos rodean, que devoramos con gusto
(e integramos a nuestro cuerpo). Nos reproducimos mezclando los
cuerpos, los sudores, entremetiéndonos, desnudos como animales,
lascivos como los animales que somos.
Como lo anota Modesta Suárez, “La obra de Blanca Varela encierra un
verdadero bestiario; más de la mitad de los poemas (77 de 128 poemas)
incluyen una referencia al mundo animal” (Espacio pictórico y espacio
poético 138). En “Camino a Babel” aparecen dos imágenes de animales
en el contexto urbano: “un alma que anduvo por las ciudades/ vestida de
perro y de hombre” (79); “como una tórtola de ojos dulces y rojos/
empollas/ meciéndote en el andamio que cruje” (87). En ambos casos, se
trata de una animalización del hombre, asimilado a los animales que lo
rodean en su deambular por la ciudad. Hay que comprender esta
metamorfosis animal (digo metamorfosis pues es inevitable pensar en
Ovidio o Apuleyo) en relación al cuerpo y su maleabilidad (Suárez 146), y
al mismo tiempo en relación a la cadena natural de la materia viva que
vuelve a ser materia y alimento para otros seres: Como señala un breve
poema de Varela titulado “Justicia”: “vino el pájaro/ y devoró al gusano/
vino el hombre/ y devoró al pájaro/ vino el gusano/ y devoró al hombre”
(Camino a Babel, Antología 65).
Mario Vargas Llosa: LA GUERRA DEL FIN DEL MUNDO
1. CONTEXTO HISTÓRICO CULTURAL
Desde los 60 hasta los 80 se suceden una serie de gobiernos
militares en Latinoamérica.
La década de los 80 significó el retorno a la democracia, excepto
para Chile, que en fue en los 90.
Década del 60 el hombre llega a la luna.
Se producen grandes desarrollos tecnológicos entre ellos: la
informática, la criogenia, la clonación, etc.
Se produce el Boom literario latinoamericano.
2. LITERATURA ACTUAL
2.1. CARACTERÍSTICAS
En la narrativa urbana: su ámbito principal es la ciudad, y ya
no el campo o la naturaleza.
Exploración de áreas más universales del ser humano:
asuntos que incumben a toda persona.
Resultan obras abiertas: sujetas a que el lector sea quien las
cierre con su propia y personal interpretación.
Renovación completa del lenguaje literario: preocupación por
la estructura de la novela y por la creación de nuevas palabras
o lenguajes.
Alejamiento de los cánones del Indigenismo y Costumbrismo
Hurgamiento la realidad social en la que se desenvuelven los
escritores.
Los escritores sus problemas existenciales y dan testimonio
del crecimiento desordenado y exorbitante de las ciudades.
2.2. REPRESENTANTES
Los ganadores del Premio Nobel en Latinoamérica:
Miguel Ángel Asturias
Octavio Paz
Gabriel García Márquez
Integrantes del “Boom literario”
Julio Cortázar
Carlos Fuentes
3. MARIO VARGAS LLOSA
3.1. DATOS BIOGRÁFICOS
Jorge Mario Pedro Vargas Llosa nació un domingo 28 de marzo de 1936
en la ciudad de Arequipa (Perú). Sus padres, Ernesto Vargas Maldonado y
Dora Llosa Ureta, ya estaban separados cuando vino al mundo y no
conocería a su progenitor hasta los diez años de edad.
Estudia la primaria hasta el cuarto año en el Colegio La Salle de
Cochabamba en Bolivia. En 1945 su familia vuelve al Perú y se instala en
la ciudad de Piura, donde cursa el quinto grado en el Colegio Salesiano de
esa ciudad. Culmina su educación primaria en Lima e inicia la secundaria
en el Colegio La Salle.
El reencuentro con su padre significa un cambio en la formación del
adolescente, que ingresa al Colegio Militar Leoncio Prado de Lima, en el
cual sólo estudia el tercer y cuarto año; sin embargo, termina la secundaria
en el Colegio San Miguel de Piura.
En 1953 regresa a Lima. Ingresa a la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos, donde estudia Letras y Derecho. Su opción no fue aceptada por
su padre, por lo que fue una etapa sumamente difícil, más aún cuando a
los dieciocho años decide contraer matrimonio con su tía política Julia
Urquidi, lo que aumentó sus urgencias económicas. Paralelamente a sus
estudios desempeña hasta siete trabajos diferentes: redactar noticias en
Radio Central (hoy Radio Panamericana), fichar libros y revisar los
nombres de las tumbas de un cementerio, son algunos de ellos. Sin
embargo, sus ingresos totales apenas le permitían subsistir.
En 1959 parte rumbo a España gracias a la beca de estudios "Javier
Prado" para hacer un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid;
así, obtiene el título de Doctor en Filosofía y Letras. Luego de un año se
instala en París.
Al principio su vida en la ciudad de la luz transcurre entre la escasez y la
angustia por sobrevivir, por lo que acepta trabajos que, o bien lo
mantenían en contacto con su idioma a través de la enseñanza (fue
profesor de español en la Escuela Berlitz), o le permitían trabar amistades
literarias, como cuando fue locutor en la ORTF francesa o periodista en la
sección española de France Presse.
Los esfuerzos por llevar a cabo su vocación literaria dan su primer fruto
cuando su primera publicación, un conjunto de cuentos publicados en 1959
con el título Los jefes, obtiene el premio Leopoldo Arias. Anteriormente había
escrito una obra de teatro, el drama La huida del Inca.
En 1964 regresa al Perú, se divorcia de Julia Urquidi y realiza su segundo
viaje a la selva donde recoge material sobre el Amazonas y sus habitantes.
Viaja a La Habana en 1965, donde forma parte del jurado de los Premios
Casa de las Américas y del Consejo de Redacción de la revista Casa de
las Américas; hasta que el caso Padilla marca su distanciamiento definitivo
de la revolución cubana en 1971.
En 1965 se casa con Patricia Llosa. De la unión nacen Álvaro (1966),
Gonzalo (1967) y Morgana (1974). En 1967 trabaja como traductor para la
UNESCO en Grecia, junto a Julio Cortázar; hasta 1974 su vida y la de su
familia transcurre en Europa, residiendo alternadamente en París, Londres
y Barcelona.
En Perú, su trayectoria sigue siendo fructífera. En 1981 fue conductor del
programa televisivo La Torre de Babel, transmitido por Panamericana
Televisión; en 1983, a pedido expreso del presidente Fernando Belaúnde
Terry, preside la Comisión Investigadora del caso Uchuraccay para
averiguar sobre el asesinato de ocho periodistas.
En el ´87 se perfila como líder político al mando del Movimiento Libertad,
que se opone a la estatización de la banca que proponía el entonces
presidente de la República Alan García Pérez.
El año 1990 participa como candidato a la presidencia de la República por
el Frente Democrático-FREDEMO. Luego de dos peleados procesos
electorales (primera y segunda vuelta), pierde las elecciones y regresa a
Londres, donde retoma su actividad literaria.
En marzo de 1993 obtiene la nacionalidad española, sin renunciar a la
nacionalidad peruana.
Los méritos y reconocimientos lo acompañan a lo largo de su carrera. En
1975 es nombrado miembro de la Academia Peruana de la Lengua y en
1976 es elegido Presidente del Pen Club Internacional. En 1994 es
designado como miembro de la Real Academia Española. El año 2010 le
otorgan el Premio Nobel de Literatura donde pronuncia el discurso “Elogio
de la lectura y la ficción”. En la actualidad colabora en el diario El País
(Madrid, España, Serie Piedra de toque) y con la revista cultural mensual
Letras Libres (México D.F., México y Madrid, España, Serie
Extemporáneos).
3.2. PRODUCCIÓN LITERARIA
NARRATIVA
Los jefes (1958): Premio “Leopoldo Alas”
La ciudad y los perros: Premio Biblioteca Breve en 1962 y el
Premio de la Crítica en 1963.
La casa verde (1965).
Los cachorros (1968)
Conversación en La Catedral (1970)
Pantaleón y las visitadoras (1973)
La guerra del fin del mundo
¿Quién mató a Palomino Molero?
Elogio de la madrastra
Lituma en los andes
Los cuadernos de don Rigoberto
La Fiesta del Chivo” (2000)
El sueño del celta
Travesuras de la niña mala
TEATRO
La señorita de Tacna
La huida del Inca
Cathie y el hipopótamo
La Chunga
Ojos bonitos
Cuadros feos
Historia de Mayta
ENSAYO
Gabriel García Márquez: historia de un deicidio (1971)
La orgía perpetua. Flaubert y “Madame Bovary (1975)
Historia secreta de una novela
Contra viento y Marea. Tomo I, II y III
3.3. CARACTERÍSTICAS DE SU OBRA:
Su temática obedece al realismo urbano, así como al Realismo
estructuralista, donde destacan los aspectos: social,
psicológico y mágico.
Mantiene una búsqueda constante de la novela totalizadora.
Dentro de sus obras hay gran diversidad de escenarios y de
ambientes.
Llosa utiliza el lenguaje, en cada caso distinto y muy
característico, para darle mayor personalidad a sus
personajes.
En sus obras existen varios narradores en vez del omnisciente.
Desde el punto de vista temático, sus novelas tratan de la
antinomia entre lo histórico y lo estructural, como así lo
expresa el título de varias de sus novelas
Su obra presenta las características más variadas, desde el
humor y la comicidad hasta la caída trágica
Como a rasgos formales utiliza el multiperspectivismo, los
saltos en el tiempo, el uso de historias paralelas, etc.
4. LA GUERRA DEL FIN DEL MUNDO
4.1. RESUMEN:
La historia nos la cuenta un personaje: el narrador oral, quien nos
vincula con los hechos y las acciones de los otros personajes.
Canudos es una tierra sumergido en el olvido. Misteriosamente un
hombre, flaco y mísero, vestido con un hábito de monje, llega y, en
poco tiempo, no sólo predica enseñanzas espirituales, sino a
labores del pueblo, como reparar cementerios derruidos e
iglesias abandonadas. Se insertó en los diferentes pueblos, en
donde vivía de las limosnas; nunca aceptó más de lo que
necesitaba para la comida del día. Después de un tiempo de
prédica inculcó la práctica del arrepentimiento y, proféticamente,
anunciaba que el fin del mundo estaba ya cerca.
Las prédicas de Antonio Conselheiro, el Consejero, se intensifica
con el crecimiento de seguidores. Sin embargo, esta ola humana,
se transforma para la autoridades en una amenaza social, o, en
todo caso, una amenaza política. Así, los seguidores sólo están
dispuestos a escuchar y acatar los razonamientos y consejos del
Conselheiro por encima de las leyes o disposiciones de los
alcaldes y gobernadores de los alcaldes y gobernadores. El
estado, da unas leyes contrarias a los intereses de Canudos.
Antes estas circunstancias, el clima para el Conselheiro era crítico:
por un lado, los curas de parroquias lo dejaban hablar en sus
iglesias, bautizar y casar, ya que atraía a la gente; y, otros, como,
el poder civil, lo considera una amenaza: su poder de influencia
sobre míseros y reprimidos. En estas circunstancias, es apresado;
luego, sin explicación alguna, es dejado libre.
Los seguidores del Conselheiro ven en la República el enemigo y
deciden enfrentarlos. Así, en un pueblito perdido, se da la primera
batalla. Heridos y muchos muertos registran la victoria. Las
exageradas noticias sobre la batalla espanta a los republicanos o
burgueses e, incluso, que están bien organizados, y que reciben
apoyo del ejército británico.
El ejército de la República monta una gran campaña contra
Canudos. Cuatros asaltos encarnizados determinan al vencedor,
en un año y medio de lucha. Los heridos y los vencidos son
degollados por el ejército Republicano.
El Beatito es degollado y enterrado junto al cuerpo sin cabeza del
Consejero. En este panorama desolador el coronel Geraldo
Macedo, un cazador de bandidos busca insistentemente a Joâo
Abade, cangaceiro que había perseguido por más de una década.
Pregunta a los pocos sobrevivientes por el paradero de Joâo
Abade y una ancianita le dice que lo subieron al cielo unos
arcángeles. El Barón de Cañabrava se alía con Epaminondas
Gonçalves, y éste es llevado a la gobernación de Bahía. Esta jugada
la realizan para que no sean absorbidos por los federales y poder
seguir manteniendo autonomía de Bahía y todas sus propiedades.
Tiempo después de la caída de Canudos el Barón de Cañabrava
recibe la visita del periodista miope que acude a él, para pedirle
trabajo en su diario. Ambos mantienen una larga conversación
sobre Canudos y su rebelión. El Periodista miope no quiere que la
historia de la guerra de Belo Monte se olvide; ahora él vive con
Jurema y el Enano.
FRAGMENTO
“ANTONIO Vilanova”, susurra el Consejero y hay como una
descarga eléctrica en el Santuario. “Ha hablado, ha hablado”, piensa
el Beatito, todos los poros de su piel erizados por la impresión.
“Alabado sea el Padre, alabado sea el Buen Jesús.” Avanza hacia
el camastro de varas al mismo tiempo que María Cuadrado, el León
de Natuba, el Padre Joaquim y las beatas del Coro Sagrado; en la
luz taciturna del atardecer, todos los ojos se clavan en la cara
oscura, alargada, inmóvil, que sigue con los párpados sellados. No
es una alucinación: ha hablado.
El Beatito ve que esa boca amada, a la que la flacura ha
dejado sin labios, se abre para repetir: “Antonio Vilanova”.
Reaccionan, dicen “sí, sí, padre”, se atropellan hasta la puerta del
Santuario a pedir a la Guardia Católica que llamen a Antonio
Vilanova. Varios hombres echan a correr entre los sacos y piedras
del parapeto. En este instante, no hay tiros. El Beatito regresa a la
cabecera del Consejero: está otra vez callado, quieto, boca arriba,
los ojos cerrados, las manos y los pies al aire, sus huesos
sobresaliendo de la túnica morada cuyos pliegues denuncian aquí
y allá su pavorosa delgadez. “Es espíritu más que carne ya”,
piensa el Beatito. La Superiora del Coro Sagrado, alentaba al oírlo,
le acerca un tazón con un poco de leche. La oye murmurar, llena
de recogimiento y esperanza: “¿Quieres tomar algo, padre?”. La ha
oído la misma pregunta muchas veces en estos días. Pero a su vez,
a diferencia de las otras, en que el Consejero permanecía sin
responder, la esquelética cabeza sobre la que caen, revueltos,
largos cabellos grises, se mueve diciendo que no. Un vaho de
felicidad asciende por el Beatito. Está vivo, va a vivir. Porque en
estos días, aunque el Padre Joaquim, cada cierto tiempo, se
acercaba a tomarle el pulso y a oírle el corazón y les decía que
respiraba, y aunque había esa aguadija constante que fluía de él,
el Beatito no podía evitar, ante su inmovilidad y su silencio, pensar
que el alma del Consejero había subido al cielo.
Una mano lo tironea desde el suelo. Encuentra los ojos
grandes, ansiosos, luminosos, del León de Natuba, mirándolo por
entre una selva de greñas: “¿Va vivir, Beatito?” Hay tanta angustia
en el escriba de Belo Monte que el Beatito tiene ganas de llorar.
- Sí, sí, León, va a vivir para nosotros, va a vivir todavía
mucho tiempo.
Pero sabe que no es así; algo, en sus entrañas, le dice que
éstos son los últimos días, acaso horas, del hombre que cambió su
vida y la de todos los que están en el Santuario, de todos los que
allá afuera mueren, agonizan y pelean en las cuevas y trincheras
en que ha quedado convertido Belo Monte. Sabe que es el final. Lo
ha sabido desde que supo, simultáneamente, la caída de la
Fazenda Velha y el desmayo en el Santuario. (…) Estaba ese día
en la Iglesia de San Antonio, haciendo rezar el rosario a los
heridos, enfermos, parturientas y huérfanos de ese lugar
convertido en Casa de Salud desde el comienzo de la guerra,
elevando la voz para que la doliente humanidad sangrante,
purulenta y a medio morir oyera sus avemarías y padrenuestros
entre el estrépito de la fusilería y los cañonazos. Y en eso vio entrar,
a la vez, a la carrera, saltando sobre los cuerpos hacinados, a un
“párvulo” y a Alejandrinha Correa. El niño habló primero:
- Los perros han entrado a la Fazenda Velha, Beatito. Dice
João Abade que hay que parar un muro en la esquina de los
Mártires, porque los ateos tienen ahora paso libre por ahí.
Y apenas había dado media vuelta el “párvulo” cuando la
antigua hacedora de lluvia, en voz más descompuesta que su
cara, le susurró al oído otra noticia que él presentía muchísimo
más grave: “El Consejero se ha enfermado”.
(…) ¿Por qué era tan egoísta? ¿Cómo podía no alegrarse de que
el Consejero descansara, subiera a recibir la recompensa por lo
hecho en esta tierra? ¿No tendría, más bien, que cantar
hosannas? Tendría. Pero no puede, su alma está traspasada.
“Quedaremos huérfanos”, piensa una vez más. En eso, lo distrae
el ruidito que no agita el cuerpo del santo, pero ya la Madre María
Quadrado y las beatas corren a rodearlo, levantarle el hábito,
limpiarlo, recoger humildemente eso que – piensa el Beatito – no
es excremento, porque el excremento es sucio e impuro y nada
que provenga de él puede serlo. ¿Cómo sería sucia, impura, esa
aguadija que mana sin tregua desde hace ¿seis, siete, diez días?
de ese cuerpo lacerado? ¿Acaso ha comido algo el Consejero en
estos días para que su organismo tenga impureza que evacuar? “Es
su esencia lo que corre por ahí, es parte de su alma, algo que está
dejándonos.” Lo intuyó en el acto, desde el primer momento. Había
algo misterioso y sagrado en esos cuescos súbitos, tamizados,
prolongados, en esas acometidas que parecían no terminar nunca,
acompañadas siempre de la emisión de esa aguadija. Lo adivinó:
“Son óbolos, no excremento”. Entendió clarísimo que el Padre, o el
Divino Espíritu Santo, o el Buen Jesús, o la Señora, o el propio
Consejero quería someterlos a una prueba. Con dichosa
inspiración se adelantó, estiró la mano entre las beatas, mojó sus
dedos en la aguadija y se los llevó a la boca, salmodiando: “¿Es
así como quieres que comulgue tu siervo,
Padre? ¿No es esto para mí rocío?”. Todas las beatas del Coro
Sagrado comulgaron también, como él.
¿Por qué lo sometía el Padre a una agonía así? ¿Por qué
quería que pasara sus últimos momentos defecando, defecando,
aunque fuera maná lo que escurría su cuerpo? El León de Natuba,
la Madre María Quadrado y las beatas no lo entienden. El Beatito
ha tratado de explicárselo y de prepararlos: “El Padre no quiere
que caiga en manos de los perros. Si se lo lleva, es para que no sea
humillado. Pero no quiere tampoco que creamos que lo libra de
dolor, de penitencia. Por eso lo hace sufrir, antes del premio”. El
Padre Joaquim le ha dicho que hizo bien en prepararlos; él
también teme que la muerte del Consejero los trastorne, les
arranque protestas impías, reacciones dañinas para su alma. El
Perro acecha y no perdería una oportunidad para hacerse de esas
presas.
Se da cuenta que se ha reanudado el tiroteo – fuerte,
nutrido, circular – cuando abren el Santuario. Ahí está Antonio
Vilanova. Con él vienen João Abade, Pajeú, João Grande,
extenuados, sudorosos, olientes a pólvora, pero con caras
radiantes: saben que ha hablado, que está vivo.
- Aquí está Antonio Vilanova, Padre – dice el León de
Natuba, empinándose en las patas traseras hasta el Consejero.
El Beatito deja de respirar. Los hombres y mujeres que
repletan el aposento – están tan apretados que ninguno podría alzar
los brazos sin golpear al vecino – escrutan suspensos la boca
sin labios y sin dientes, la faz que parece máscara mortuoria.
¿Va a hablar, va a hablar? Pese al tiroteo ruidoso, tartamudo, de
afuera, el Beatito escucha otra vez el ruidito inconfundible. Ni
María Cuadrado ni las beatas van asearlo. Todos siguen inmóviles,
inclinados sobre el camastro, esperando. La Superiora del Coro
Sagrado acerca su boca a la oreja cubierta por hebras grisáceas y
repite:
- Aquí está Antonio Vilanova, padre.
Hay un leve parpadeo en sus ojos y la boca del Consejero
se entreabre. Comprende que está haciendo esfuerzos por hablar,
que la debilidad y el sufrimiento no le permiten emitir sonido alguno
y suplica al Padre que le conceda esa gracia ofreciéndose, a
cambio, a recibir cualquier tormento, cuando oye la voz amada, tan
débil que todas las cabezas se adelantan para escuchar:
- ¿Estás ahí, Antonio? ¿Me oyes?
El antiguo comerciante cae de rodillas, coge una de las
manos del Consejero y la besa con unción: “Sí, padre, sí padre”.
Transpira, abotagado, sofocado, trémulo. Siente envidia de su
amigo. ¿Por qué ha sido el llamado? ¿Por qué él y no el Beatito?
Se recrimina por ese pensamiento y teme que el Consejero los haga
salir para hablarle a solas.
- Anda al mundo a dar testimonio, Antonio, y no vuelvas a
cruzar el círculo. Aquí me quedo yo con el rebaño. Allá irás tú. Eres
hombre del mundo, anda, enseña a sumar a los que olvidaron la
enseñanza. Que el Divino te guíe y el Padre te bendiga.
4.2. VALORACIÓN
"La guerra del fin del mundo", el preferido - Escrito por Marisa E.
Martínez Pérsico
Fragmentos del libro "Diálogo con Vargas Llosa, por Ricardo A.
Setti." (1988), publicado por la editorial costarricense Kosmos:
RAS: (...) Propongo que conversemos, ahora, sobre sus libros.
Con respecto al único de ellos que pasa en Brasil, La Guerra del
Fin del Mundo, usted ha declarado varias veces que es su mejor
obra. ¿Todavía piensa así?
MVLL: Mire, por lo menos es la novela en la que yo he trabajado
más hasta ahora. Es una novela que me tomó cuatro años escribir.
Y aparte de recopilar una enorme documentación, y muchas
lecturas, me significó grandes dificultades porque era la primera
vez que escribía sobre un país diferente al mío, sobre una época
distinta, cuyos personajes, además, hablaban entre sí en una lengua
distinta a la cual yo escribía. Al mismo tiempo, creo que nunca una
historia me ha apasionado tanto como La Guerra del Fin del
Mundo. Todo el trabajo, para mí, fue muy apasionante, desde las
cosas que leí hasta el viaje que hice por el Nordeste [de Brasil].
Entonces, es un libro por el que tengo un cariño muy especial.
Por otra parte, es una historia que me permitió producir un tipo de
novela que siempre quise escribir, fue un tema que me permitió
desarrollar esa posibilidad que creo que estaba latente en mí desde
que comencé a escribir: una novela de aventuras, en la que la
aventura fuera lo principal, no la aventura puramente imaginaria,
sino en raíces muy fuertes en una problemática histórica y
social. Quizá por eso es que me refiero siempre a La guerra del fin
del mundo como mi libro más importante. Ahora, esas son
siempre consideraciones subjetivas. Un autor no llega a ver con
tanta objetividad lo que escribe como para establecer esas
jerarquías.
RAS: ¿Qué significó escribir ese libro? ¿Miedo del desafío y,
simultáneamente, la disposición de vencerlo?
MVLL: Exactamente. Al principio yo tenía una gran inseguridad. En
primer lugar, lo que tuve fue una especie de vértigo, porque tenía
un material que era enorme. El primer borrador, lo que considero el
magma del libro, es gigantesco, es una cosa enorme, el doble
seguramente de lo que es la novela [que tiene más de 500 páginas
en su versión final]. Yo sentía como un vértigo, porque decía:
"¿Cómo voy a conectar, a enlazar todo este mundo de episodios,
de pequeñas historias?" En los dos primeros años, trabajé con
mucha inseguridad. A los dos años hice el viaje al Nordeste, recorrí
todo el sertao [interior agreste de la región] y eso para mí fue muy
importante.
RAS: ¿Es decir que cuando fue al Nordeste de Brasil, usted ya
había iniciado el trabajo de texto, propiamente dicho?
MVLL: Sí, primero hice un borrador, antes de ir. Yo quería, a base
exclusivamente de documentación, imaginar, fabular un poco la
historia, y luego ir. Y fue muy importante el viaje porque me
confirmó muchas cosas, me dio muchas ideas nuevas para otras.
Fue una experiencia realmente muy importante. Mucha gente me
ayudó.
RAS: ¿Cómo nació la idea de este libro?
MVLL: Surgió como un proyecto cinematográfico para el director
[mozambiqueño-brasileño] Ruy Guerra. La Paramount de París
estaba dirigida en ese tiempo por una persona a la que yo conocía.
Un día recibí una llamada por teléfono en la que este señor me
dijo: "La Paramount va a producir una película para Ruy Guerra.
¿Te gustaría escribir el guión?"
RAS: ¿Usted conocía a Ruy Guerra?
MVLL: Yo había visto una película de Ruy Guerra que me había
gustado mucho, que se llamaba Dulces Cazadores. Entonces, fui a
París, vi otra película de Ruy Guerra que allí me pasaron, que era
Los Fusiles, y conocí a Ruy Guerra; él me explicó un poco lo que
quería hacer, me dijo que tenía la idea de una historia que tuviera
alguna vinculación con la Guerra de Canudos [la rebelión ocurrida
en el Estado de Bahía, en Brasil, en los años 1896 y 1897]. No se
podía hacer una película sobre Canudos, porque era una cosa
demasiado grande, pero sí una historia que tuviera algún contacto
con la guerra. Yo no sabía nada de la Guerra de Canudos, nunca
había oído hablar del tema.
EL DESLUMBRAMIENTO CON "OS SERTOES"
RAS: Si así era, ¿qué hizo usted?
MVLL: Empecé a documentarme, a leer, y una de las primeras
cosas que leí fue Os Sertoes, de Euclides da Cunha, en portugués.
Y para mí fue una de las grandes experiencias de mi vida de
lector. Yo tengo esa experiencia como lo que fue para mí leer de
niño Los Tres Mosqueteros, o ya de grande La Guerra y la Paz,
Madame Bovary o Moby Dick. Fue realmente el encuentro con un
libro muy importante, como una experiencia fundamental. Quedé
deslumbrado con el libro. Me pareció uno de los grandes libros que
se han escrito en América Latina.
RAS: ¿Por qué?
MVLL: Creo que vale por muchas cosas, pero sobre todo porque
es como un manual de latinoamericanismo; es decir, en este libro
uno descubre primero lo que no es América Latina. América Latina
no es todo aquello que hemos importado. No es tampoco Europa,
no es el África, no es la América pre-hispánica o las comunidades
indígenas, y al mismo tiempo es todo eso mezclado, conviviendo
de una manera muy áspera, muy difícil, violenta a veces. Y de todo
eso ha resultado algo que muy pocos libros antes de Os Sertoes lo
habían mostrado con tanta inteligencia, con tanta brillantez
literaria. Yo quedé deslumbrado. O sea, en verdad creo que la
persona a la que le debo haber escrito La Guerra del Fin del
Mundo es Euclides da Cunha.
RAS: ¿Además de Os Sertoes, qué leyó para escribir el guión?
MVLL: Leí muchas cosas. Creo haber leído prácticamente todo lo
que se había escrito hasta entonces sobre la Guerra de Canudos.
Bueno, yo escribí primero un guión de cine, para una película que
no se llegó a hacer por esas cosas que ocurren en el cine. El
proyecto llegó a estar incluso muy adelantado, ya con una pre-
producción avanzada, pero un buen día la Paramount decidió que
no se hacía, y no se hizo la película. Para Ruy Guerra, supongo
que fue una desgracia eso, pero para mí... Yo quedé con la
posibilidad de seguir trabajando en algo que me apasionaba y que
al final había resultado algo muy limitado, porque un guión es una
cosa muy pequeñita. Entonces seguí trabajando y leyendo,
documentándome, y me llegué a apasionar de una manera como
pocas veces me ocurrió con un libro.
EDUARDO GONZALEZ VIAÑA: SARITA COLONIA VIENE VOLANDO
1. CONTEXTO HISTÓRICO CULTURAL:
Durante los años del 55 al 65 el mundo se sumergía en el hippismo y la
revolución sexual, el surgimiento de los movimientos feministas.
Sucede el desembarco en Bahía de Cochinos en Cuba en 1961, la crisis
de los misiles en 1962, el asesinato de John F. Kennedy en Dallas (1963),
la guerra de Vietnam, que inició en 1964, aumentó las fuertes tensiones de
la Guerra Fría entre el bloque comunista liderado por la URSS y los
capitalistas representados por Estados Unidos. En las radios se escuchaban
grupos como The
Beatles, The Rolling Stones, Carlos
Santana o Bob Dylan, y el festival
de música de Woodstock (1969) fue
uno de los acontecimientos más
emblemáticos de la época, a la
misma altura que la llegada del
hombre a la Luna en el Apolo 11
(1969).
En Latinoamérica las fuerzas y
partidos políticos eran muchos y
heterogéneos, las ideas reformistas
habían empezado a calar hondo en
las nuevas generaciones y los movimientos de izquierda revolucionaria.
Cae el dictador Fulgencio Batista, en Cuba y sus habitantes se liberan
bajo el liderazgo de Fidel Castro.
En la literatura, especialmente la narrativa, América Latina también obtiene
un particular protagonismo mundial gracias al boom latinoamericano.
Escritores como Gabriel García Márquez en Colombia, José Lezama de
Cuba, José Donoso de Chile, Carlos Fuentes de México, Julio Cortázar de
Argentina, Juan Carlos Onetti de Uruguay y Mario Vargas Llosa de Perú
empiezan a ser reconocidos por la dura crítica literaria europea. Por otro
lado, en poesía, especialmente en la de protesta o revolucionara, destacan
y Juan Gelman en Argentina; Víctor Jara, Isabel Parra y Enrique Lihn en
Chile y el trovador Pablo Milanés en Cuba.
Durante esta década en el país, ocurren diversos hechos como los
movimientos guerrilleros liderados por Hugo Blanco que estaban llevando
a cabo acciones insurgentes en el valle de La Concepción en Cuzco. En el
ámbito político, las frustradas elecciones que llevaron al golpe de estado
del general Ricardo Pérez Godoy contra el presidente Manuel Prado el 18
de julio de 1962. Un año más tarde, en 1963, gana las elecciones
Fernando Belaunde Terry, del partido Acción Popular, quien gobernará
hasta 1968 cuando será depuesto por el golpe militar del general Juan
Velasco Alvarado.
Surge en Lima en torno a la vieja casona de la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos una generación activa de intelectuales: José Miguel
Oviedo, Alberto Escobar, Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren, Carlos
Germán Belli, Reynaldo Naranjo, César Calvo, Javier Heraud, Mario
Razzetto, Arturo Corcuera; grupo al que se adhieren años más tarde
Antonio Cisneros, Luis Hernández, Rodolfo Hinostroza, Marco Martos,
Winston Orillo, Juan Ojeda, Livio Gómez y Mirko Lauer, entre otros.
EL GRUPO “TRILCE”
El grupo Trilce es una generación de escritores y artistas plásticos
gestado, en el norte del país alrededor de 1959, en una actuación, en el
salón consistorial de la Municipalidad, cuando se tenía que dar el nombre
a la unidad escolar que hasta ese entonces se llamaba Manuel Isidoro
Suarez y debería tener el nombre de un notable de la Libertad. Hubo dos
propuestas César vallejo y José Faustino Sánchez Carrión. Paredes
Carbonell fue el encargado de fundamentar la propuesta del poeta
santiaguino y en uno de sus apartados dijo que hablaba en nombre del grupo
Trilce. Conocido es que el nombre de la gran unidad es hasta ahora:
José Faustino Sánchez Carrión. Posteriormente, Antenor Orrego, lo
confirmó como nombre del grupo de poetas que hasta ese entonces se
reunían en las aulas de la UNT, en un bar o en las plazuelas en donde
hacían comentarios y otras ideas de carácter general acerca de literatura,
el arte y la política regional, nacional e internacional.
3. INTEGRANTES:
Teodoro Rivero Ayllón. Rogelio Gallardo Bocanegra
Juan Paredes Carbonell Eduardo González Viaña
Juan Morrillo Ganoza. Manlio Holguín Gómez
Santiago Aguilar Aguilar Gerardo Chávez
Armando Reyes Castro Walter Palacios Vinces
Gerardo De Gracia Velásquez. Hugo Díaz Plasencia
Manuel Ibáñez Rosazza. Beethoven Medina
Mercedes Ibáñez Rosazza. Eduardo Paz Esquerre.
Cristóbal campana Delgado Jorge Díaz Herrera.
Miguel Angelats Quiroz Roger Hurtado Mas
AUTOR:
EDUARDO GONZÁLEZ VIAÑA
BIOGRAFÍA:
Eduardo González Viaña (Chepén, 1942) estudió en la Universidad Nacional
de Trujillo. Se graduó de abogado e hizo un doctorado en Literatura. A los
25 años obtuvo el Premio Nacional de Cultura del Perú con su libro Batalla
de Felipe en la casa de las palomas (Losada). Ha publicado las novelas
Identificación de David, ¡Habla, Sanpedro: Llama a los brujos! (Editorial
Argos Vergara, Barcelona, 1979), Sarita Colonia viene volando (Mosca Azul
Editores, Lima, 1990) y
Frontier Woman [La mujer de la frontera]
(1995). En 2000, su libro de relatos sobre los
latinos que viven en Estados Unidos, Los
sueños de América (Alfaguara) –traducido al
inglés como American Dreams (Arte Público,
Houston 2005) y reeditado doce veces–,
obtuvo el Premio Latino de Literatura de
Estados Unidos. Antes, en 1999, había
recibido el Premio Internacional Juan Rulfo
por el relato “Siete días en California”
incluido en ese libro. El recorrido de Dante (Arte Público, University of
Houston, 2006) es una novela que relata la odisea de la inmigración
hispanoamericana en Estados Unidos. A medio año de publicada, llevaba
ya cinco ediciones. Aparece en inglés y en italiano en octubre y diciembre
de 2006. Desde la década de 1990, reside en Estados Unidos, donde trabajó
como catedrático en la Universidad de Berkeley, y actualmente en Western
Oregon University. Además, publica semanalmente “El Correo de Salem”,
una columna periodística que aparece simultáneamente en decenas de
diarios de América.
2. PRODUCCIÓN LITERARIA:
Los peces muertos (1964, relatos)
Batalla de Felipe en la casa de palomas (1969, relatos)
Identificación de David (1974, novela)
Habla Sampedro (1979, testimonio)
Habla, Sampedro. Llama a los brujos (1979, novela)
El tiempo del amor (1984, relatos)
El amor se va volando (1990, relatos)
Sarita Colonia viene volando” (1990, novela)
La mujer de la frontera” (1995, relato)
Las sombras y las mujeres” (1996, relatos)
Correo de Salem” (1998, ensayo)
Correo del milenio (1999, ensayos)
El correo invisible (2000, ensayos)
Identidad cultural y memoria colectiva en la obra de Isaac
Goldemberg (2001, ensayos)
Los sueños de América (2001, relatos)
La Dichosa Memoria (2004, ensayos)
El corrido de Dante (2006)
Vallejo en los infiernos (2007, novela)
Maestro Mateo (novela, 2009)
Florcita y los invasores (2009, relatos)
¡Quién no se llama Carlos! (2009, novela)
Don Tuno el señor de los cuerpos astrales (testimonio, 2009)
El amor de Carmela me va a matar (2011, novela)
El veneno de la libertad (2011, ensayo)
El último vuelo de Superman (2012, ensayo)
El Lucero de Amaya (2012, novela)
3. CARACTERÍSTICAS DE SU OBRA:
Su obra está llena de misterio y alucinaciones.
Su obra se oriente a describir, también, la vida de los inmigrantes
latinoamericanos a Estados Unidos.
Su prosa se presenta fluida, rítmica y perfecta.
Se sumerge en el pensamiento íntimo de sus personajes.
Su narrativa recurre a técnicas literarias modernas, tal como el
empleo del monólogo interior.
Propugna la defensa de la dignidad y mantiene una clara identidad
cultural y social.
SARITA COLONIA VIENE VOLANDO
(1990)
RESUMEN
Historia fascinante de una santa que han inventado los hombres
marginales del Perú, aparece aquí rodeada de sus sueños,
leyendas, fantasmas, amores, tristezas, vuelos y milagros, el autor
no está fuera de lo que narra, cree firmemente en lo que dice, y
guarda su palabra en la creencia popular, con el corazón mismo
del mundo que recrea.
LECTURA DE UN CAPÍTULO DE LA NOVELA SARITA COLONIA VIENE
VOLANDO
Polvo Iluminado y polvo oscuro
- ¿Hablar de qué? – pregunta el Burro –
- De las manos.
- ¿De las manos?
- De las manos, pues. De las manos de Dios.
Se lo piden al Burro porque quieren saber si su versión coincide con la del
Embajador. Están ansiosos de conocer la vida cotidiana de Sarita y de
averiguar
- Sen, sen, sen. Me caí de un balcón, con con, y me hice un chichón, chon,
chon. Me sobé con algodón, don don. Vino mi papá y me quiso pegar. Vino
mi mamá y me quiso ahorcar. Vino mi abuela, la pobre viejita, me dio un
centavito y me hizo callar. Calla, calla, calla cabeza de papaya. Calla,
calla, calla, cabeza de papaya.
Juan Burro no responde, pero piensa: Hay días en que los santos no
hacen milagros, y hay tiempos enteros en que no existe Dios. Son días y
tiempos como noches, como una sola noche que no tiene cuándo acabar
de ser profunda. De eso está seguro, y también de que no le cuadra la
imagen de Sarita Colonia jugando al sen sen con el señor.
Y dice:
- Yo creo que fue muy malo el tiempo de su adolescencia, y así de
malo es el tiempo de ahora. Es normal que en tiempos como este no se
crea en Dios, o nadie quiera hablar con Él. ¡Cómo se va a hablar con
alguien que no existe! Pero aun así la gente camina a tientas como si
estuviera buscándolo, algunos miran hacia las estrellas porque suponen
que allí arriba vive el Señor, y otros hacen guiños hacia el cielo como si lo
estuvieran invitando a tomar un trago, pero Dios ni por eso se presenta.
En estos tiempos oscuros, los viajeros suelen mirar hacia atrás para ver si
divisan a Dios, o si por lo menos su sombrero alcanza a ver. Porque Dios, si
de veras existe en este tiempo, debe calarse el sombrero sobre las cejas
y caminar sesgado como transitan los caminantes tímidos o cómo marchan
los bravos.
- ¿Cierto será?¿Será así?¿Y si no fuera así?
- Según, pues.
Juan Burro no está seguro de nada, y nadie puede estarlo en esta época.
Debe ser por eso que el Cuaderno de los Milagros de Sarita Colonia muy
poco menciona al Señor, y no se habla en sus páginas de gente que vuele
o atraviese paredes como lo hacían los santos antiguos. El cuaderno ha
sido colocado sobre la tumba para que los devotos relaten los prodigios y
las bondades que la santa les ha concebido con el fin de que todo ese
recuento extraordinario sea presentado a Roma cuando se inicie el juicio
de la canonización. Son centenares de páginas, pero no hay ni uno solo de
esos milagros de antes: la gente tan solo da razón de sus escalofríos, de
sus tercianas, de su falta de trabajo, de su necesidad de amor, y de cómo
Sarita obró para lograr que un hombre, una mujer o una familia
sobrevivieran en este mundo sin Dios.
- ¿Cierto será?
- En todo caso – dice el Burro – si Dios no se manifiesta ahora, eso
no significa que no haya existido en otro tiempo. E incluso, puede ser –
añade – que Dios esté presente ahora mismo en todas partes, pero que
los hombres no lo veamos porque estamos haciendo todo lo posible por no
verlo.
Seguro que alguna vez Sarita le preguntó a su padre qué había andado
haciendo el Señor la fecha en que mataron a Luis Pardo, en qué planeta
había estado divirtiéndose el día en que los dejó alejarse de Huaraz, por
qué se hacía el olvidadizo durante los meses en que don Amadeo se
quedaba sin trabajo. O tal vez no se lo preguntó a su padre, sino
directamente al Señor. En todo caso, es bien difícil que haya obtenido una
respuesta. Más fácil para el Señor debe haber sido enseñarle oraciones y
mostrarle la palma celeste de sus largar manos.
O tal vez el Señor le explicó que aquello ocurría porque el hombre tiene
derecho de hacer como que no lo ve, y de meterlo dentro de su propia
nada. Y por eso, tiene, además la libertad de caminar sin Dios, la potestad
de rechazar su gracia, la posibilidad de hacer que su obra fracase, el poder
temible de olvidarlo para otra vez necesitar de Él.
- ¿Entonces es Dios la libertad? – seguro que preguntó Sarita.
Y como hacía en el juego del sen sen, comenzó a recitar todas las
preguntas que llevaba dentro de su corazón.
¿La prisión es Dios?¿Es Dios la cárcel?¿La falta de Dios es Dios?¿Es
Dios mi corazón cuando palpita duro?¿El miedo es Dios?¿El golpe, la
piedra, el salivazo, el puñal, la bala a quemarropa?¿La pobreza es
Dios?¿Es Dios el hambre?¿En medio de este frío vive Dios?¿El miedo de
salir a la calle es Dios?¿Los ojos que se miran, son los ojos de
Dios?¿Tiene ojos Dios?¿Dios está en el mundo?¿A qué hora y en qué
lugar Dios aparece?¿Aparece Dios?¿Se nos aparece?¿Se nos
parece?¿Padece con nosotros Dios? ¿Nos compadece?¿No le da miedo
el mundo?¿No tiene miedo? ¿No tiene un miedo profundo? Mundo,
mundo, mundo.
Y tal vez, una voz que venía desde la más profunda de las estrellas llegó a
este mundo para enseñarle a Sarita que, en efecto, en el frío, en la
pobreza y en el odio sigue viviendo Dios. Pero ni el odio, ni la pobreza, ni
el frío, ni la falta de amor, ni el desamparo, ni la injusticia son de Dios. Los
hizo el hombre. Y Dios se lo permitió porque quería que el hombre
edificara su casa de este mundo en libertad. Acaso la voz que venía de la
estrella le dijo a Sarita que en la acción de rebelarse contra todo aquello se
revelaba el calor de Dios y su consejo. La voz seguía fluyendo del fondo
del universo cuando añadió que era fácil y factible terminar con el ciclo de
la violencia. Bastaba para ello con que un hombre, un solo hombre,
olvidara su cólera, recordara a Dios. La voz que venía desde detrás de los
astros le pidió a Sarita que diera a conocer su mensaje y que pasara la voz
de que, sea quien fuere quien la llamara, siempre estaría presta para llegar
hasta aquel cuando fuera preciso.
Y Sarita le respondió que quién era ella para ser portadora de los
mensajes del Señor. Quienquiera que seas y quienquiera que sea el
hombre que me llame, tendrá derecho de proclamar mi verdad y mi
mensaje, porque es mi hijo y porque todos los hombres son mis hijos
bienamados, y siempre tendrán la facultad de llamarme, el poder de
evocarme y la capacidad de nombrarme. Ya te dije, basta con que olviden
su cólera y yo vendré hacia ellos, yo les devolveré la paz.
La niña no supo qué hacer en ese momento. Se daba cuenta que el Señor
había perdido jugando al sen sen, y no sabía si decírselo o seguir con sus
preguntas.
O quizás no preguntó todo eso, sino tan solo si la lucha por la libertad tiene
algo que ver con Dios. O también puede ser que no preguntara nada de
eso porque al fin y al cabo esas son preguntas de hombres hechos y
derechos. Además, en la época de su adolescencia, Sarita no preguntaba:
le bastaba con soñar. Y por eso fue que, en el barco que la llevó hasta
Lima, soñó que Dios era un inmenso caballo de espuma, y que la voz del
mar era su formidable relincho. Y también por eso en las noches de su
viaje desde Huaraz vio un cometa, y se dijo que Dios era un interminable
corazón de fuego hundiéndose en los espacios sin fin, y como nunca llegó
a ser adulta, no se le ocurrió pensar que Dios fuera sombra, nube, amor y
llanto. O por fin, quizás por no haber pedido ir al colegio de las monjas, no
se preguntó jamás cómo era Dios: tan solo jugó y caminó con Él, y como
murió pronto, no tuvo preguntas sino tan solo una certeza: que la
diferencia entre tener vida y no tenerla consiste en ser polvo iluminado o
polvo oscuro.
Eduardo González Viaña, Sarita Colonia viene volando, 1990
COMENTARIO DE LA OBRA
SARITA COLONIA VIENE VOLANDO - LIBRO # 21
por Jimena Ulloa Cruz
Día Ciento Veintiocho. Después de una exitosa semana de resultados, me
siento cada día con un humor inmejorable y envidiable. Posiblemente
consiga un trabajo menor como profesora de inglés en una institución
educativa de gran prestigio en mi ciudad y eso, me ha tenido motivada y
sobre todo ha logrado que vuelva a confiar en mi misma: en que si me
esfuerzo, lo que me proponga sí se logrará exitosamente.
Estos éxitos se los debo agradecer a ese poderoso y abstracto ente que
todo lo observa y juzga. Y es que, yo les aseguro, que mi fe en Dios,
nunca se encontrará en tela de juicio. Siempre intento que mi vida se
encuentre ligada y unida al Todopoderoso y Omnipresente. Él me ha
salvado de caer estrepitosamente al vacío sin esperanza de levantarme
muchas veces. Cada vez que me siento o sentí sola o desmotivada en mi
vida, le pedí ayuda y fuerza, y él, efectivamente, siempre acude a mi
llamado. Me acompaña y me protege de la maldad que muchas veces me
rodea.
Y es que, a pesar de haber leído y ser fiel seguidora de libros de ciencia
ficción como "Caballo de Troya" o "El Código Da Vinci" de Dan Brown, que
destrozan a la religión y la ponen en una situación incómoda y de además,
estudiar una carrera, dónde la ciencia, los hechos y los acontecimientos
son más importantes que los sentimientos, la fe o las supersticiones,
nunca ningún catedrático por más instruido en Física o Ciencias se
encuentre, me convencerá de que Dios no se encuentra presente en
nuestras vidas y todo lo que nos rodea.
Por ello, hace varios días, escogí un libro que está muy relacionado al
ámbito religioso de la persona. No del mundo, sino de aquí nada más, de
nuestro país. Sarita Colonia, es una santa peruana proveniente de nuestra
serranía que se hizo famosa a partir de la novela escrita por el talentoso
chepenano Eduardo González Viaña. El nombre del libro es "Sarita
Colonia viene volando" y narra las diferentes peripecias, apariciones,
conversaciones que esta mujer, ya difunta, tiene con los mortales.
Sarita Colonia, santa peruana.
Desde niña, recuerdo siempre me emocionaba con tener en mis manos este
ejemplar de tan interesante tópico; porque siempre me recuerdo
preguntándome, quién diantres y centellas era Sarita Colonia. Su nombre
era mencionado en canciones, libros, novelas, películas y nunca me dediqué
a investigar a fondo quién fue en realidad esta mujer. Y ahora que empecé
a leer, el libro que supuestamente me contará todo lo que debo saber sobre
la vida de esta santa peruana, debo admitirles que la trama a pesar de ser
interesante y muy atractiva, me resulta un poco complicada de internalizar.
González Viaña es un escritor innato; con una visión y punto de vista,
que a mí, en lo particular me atrae demasiado. Pude revisar su bibliografía,
y todas sus ya publicadas novelas, me interesan en demasía.
"El Corrido de Dante", "El Correo de Salem", "Vallejo en los Infiernos" y
"Habla San Pedro", se encuentran aseguradas en mi lista, y es que la
visión de este liberteño es difícil de ser imperceptible.
"Sarita Colonia viene volando", sin embargo; es un libro que hasta el
momento me ha dejado con un sabor agridulce; y es que
lamentablemente, no ha cumplido con mis expectativas. Dichas
expectativas no las tengo muy estandarizadas; no soy exigente en demasía;
pero es que la magia de este libro aún no me ha enamorado ni cautivado.
Y ese es el único requisito que pido en un libro para recomendárselos con
total seguridad.
No logro comprenderlo, no logro entender que quiso Eduardo González
Viaña transmitirnos con estos testimonios de emigrantes estadounidenses,
convencidos que Sarita Colonia les concederá sendos milagros
exactamente; pero estoy confiada y espero sinceramente que en el
transcurso de esta semana logré hacerlo con éxito. Esperemos...