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Módulo 6

Este documento describe las características del contrato de prestación de servicios y cómo puede configurarse una relación laboral si se presentan elementos de subordinación. Explica que el contrato de prestación de servicios es una forma excepcional para que el Estado obtenga servicios de manera temporal requiriendo conocimiento especializado. Sin embargo, si el contratista está subordinado realizando funciones permanentes iguales a empleados, se puede considerar una relación laboral. El documento también analiza indicios de subordinación como órdenes sobre cómo y cuándo trabajar o vigil
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Este documento describe las características del contrato de prestación de servicios y cómo puede configurarse una relación laboral si se presentan elementos de subordinación. Explica que el contrato de prestación de servicios es una forma excepcional para que el Estado obtenga servicios de manera temporal requiriendo conocimiento especializado. Sin embargo, si el contratista está subordinado realizando funciones permanentes iguales a empleados, se puede considerar una relación laboral. El documento también analiza indicios de subordinación como órdenes sobre cómo y cuándo trabajar o vigil
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Módulo 6

Contrato de prestación de servicios

Introducción al módulo
En este módulo encontrará la descripción de las principales características del contrato
de prestación de servicios y el fundamento constitucional que sustenta la configuración
de una relación laboral frente a la desnaturalización del contrato de prestación de
servicios.

Asimismo, como elementos de apoyo, encontrará una cartilla de análisis jurisprudencial


acerca de la configuración del contrato realidad y la respuesta a la eterna pregunta ¿Si
se cumple horario en el marco de un contrato de prestación de servicios se configura el
elemento de la subordinación de una relación laboral?

Contrato de prestación de servicios


El contrato de prestación de servicios es una forma excepcional de la administración pública de
acceder a servicios en unas determinadas condiciones, pues la regla general de acceso a la
función pública es mediante el empleo público

Esta es una figura permitida por el ordenamiento jurídico en el que quien celebra este
tipo de contrato solo adquiere una relación contractual. No es un empleado público ni
un trabajador del Estado. Trato que está justificado constitucionalmente en virtud de
que el contratista tiene una condición de independencia y autonomía que no tiene el
empleado público.

Al respecto, la Agencia Nacional de Defensa Jurídica ha señalado lo siguiente:

El Estado vincula al personal necesario para el cumplimiento de sus objetivos a través


de dos modalidades que representan dos escenarios distintos

en el primero de ellos se configura una relación laboral por un mandato legal o


reglamentario, o por medio de un contrato laboral. Las personas vinculadas legal o
reglamentariamente adquieren la categoría de empleados públicos y, previa
vinculación, es necesario: (i) que exista el empleo en la planta de personal de la
entidad, (ii) se determinen las funciones del cargo y (iii) haya la provisión de los
recursos en el presupuesto para el pago de los gastos que demande el empleo, tales
como salarios y prestaciones sociales. Por su parte, las personas vinculadas a través
de un contrato laboral adquieren la categoría de trabajadores oficiales y su vinculación
se rige por lo dispuesto en las normas sustanciales y procesales del trabajo, como lo
vimos en el Módulo 1 – Introducción.:

En el segundo escenario, el Estado suscribe contratos a personas que se desempeñen como


colaboradores de la administración, y lo hacen a través de diversos tipos de contratos previstos
en la ley, de los cuales no se deriva una relación laboral, como es el contrato de prestación
de servicios, entre otros.

El artículo 32 de la Ley 80 de 1993, define por contratos de prestación de


servicios: aquellos que celebren las entidades estatales para desarrollar actividades
relacionadas con la administración o funcionamiento de la entidad.
Estos contratos «sólo podrán celebrarse con personas naturales cuando dichas actividades no
puedan realizarse por personal de planta o requieran conocimiento especializado», y advierte
que «en ningún caso estos contratos generan relación laboral ni prestaciones sociales y se
celebrarán por el término estrictamente indispensable».

Elementos que configuran el contrato de prestación de servicios


Sobre la base de la norma citada, la jurisprudencia de las Altas Cortes ha establecido
una serie de elementos que configuran el contrato de prestación de servicios:

 (i) Excepcionalidad, pues solo se pueden celebrar con el fin de atender actividades


que no puedan desarrollarse con el personal de planta o requieran conocimientos
especializados;
 (ii) temporalidad, porque su duración dependerá del tiempo estricto que conlleve la
ejecución de la actividad contratada;
 (iii) autonomía, pues el contratista ejerce de forma discrecional las obligaciones
adquiridas, y en razón de su especialidad, desde el punto de vista técnico y científico,
se presume que conoce la mejor manera de cumplir la labor; y
 (iv) retribución, la cual se efectúa a través de honorarios.

Existirá entonces una relación contractual regida por la Ley 80 de 1993


cuando:
 a) Se pacte la prestación de servicios relacionadas con la administración o
funcionamiento de la entidad pública,
 b) El contratista tenga autonomía en el cumplimiento de la labor contratada,
 c) Se le paguen honorarios por los servicios prestados, y
 d) La labor contratada no pueda realizarse con personal de planta o se requieran
conocimientos especializados.
Sobre esta última condición, para suscribir contratos de prestación de servicios es
importante señalar que debe ser entendida para aquellos casos en los que la entidad
pública contratante requiera adelantar labores ocasionales, extraordinarias,
accidentales o que temporalmente exceden su capacidad organizativa y funcional,
pues se desdibujaría la relación contractual cuando se contratan por prestación de
servicios a personas que deben desempeñar exactamente las mismas funciones que,
de manera permanente, se asignan a los demás servidores públicos.

En línea con lo anterior, la jurisprudencia constitucional ha insistido en que el contrato


de prestación de servicios con el Estado solo se puede celebrar: (i) para aquellas
tareas específicas diferentes de las funciones permanentes de la entidad, (ii) en
aquellos eventos en que la función de la administración no puede ser suministrada por
las personas vinculadas laboralmente a la entidad oficial contratante o (iii) cuando se
requieren conocimientos especializados.

Respecto de las características del contrato de prestación de servicios, la Corte


Constitucional ha precisado sus particularidades acerca del objeto de la obligación, la
autonomía e independencia del contratista, y la temporalidad de la vigencia del
contrato.

Desnaturalización del contrato de prestación de


servicios
Los hechos indicadores de la subordinación se pueden dar:
Pese a que ambas formas de vinculación (como servidor público y como contratista) responden
a necesidades diferentes y sus características están definidas por la ley y en la jurisprudencia
de los órganos de cierre, en la ejecución de los contratos de prestación de servicios se puede
incurrir en conductas de las cuales se deriva la configuración de una relación laboral, cuando se
presentan elementos propios de aquella: la prestación personal del servicio, la ejecución de
labores subordinadas y el pago de un salario.
En ese evento, existe la posibilidad de que se declare la configuración de un contrato
realidad, que en términos prácticos significa que aquella relación que inició de tipo
contractual, varió, porque sus formas, en realidad, se asemejaron a las de un contrato
laboral.

La declaratoria de configuración del contrato realidad se fundamenta en el principio de


la primacía de la realidad sobre las formas, contenido en el artículo 53 de la norma
superior, que busca «darle prelación a las circunstancias que rodearon la relación
jurídica, más que a la forma que resulte del documento contractual o cualquier otro que
hayan suscrito o expedido las partes», y que propende porque las particularidades de
la realidad sean las determinantes al momento de definir la existencia de una relación
laboral.

El artículo 13 de la Constitución Política es fundamento complementario de dicho


principio, en la medida en que las relaciones de la administración con los administrados
deben regirse por contenidos similares cuando se trate de situaciones que comparten
los mismos supuestos de hecho, en tal sentido, frente a una misma labor realizada no
hay circunstancias objetivas que justifiquen una diferencia de trato y menos que la
diferencia sea formal y no material, porque en ellos radica el desconocimiento de
derechos.

De los elementos antes mencionados, la subordinación es uno de los temas de mayor


análisis en la jurisprudencia colombiana. Si bien, de ésta se pueden extraer una serie
indicios, se ha de advertir que la presencia o la ausencia de uno sólo de éstos no
genera necesariamente la configuración o no de la subordinación.

Para considerar acreditada la subordinación en una relación con el Estado se requiere


tener consciencia de todos los hechos que se presentaron en la ejecución del contrato
pactado, pues, se recuerda, la esencia de la configuración de una relación laboral se
nutre de la realidad.

En el análisis del elemento de la subordinación se debe tener en cuenta la naturaleza


de la labor y el conjunto de circunstancias en que la misma se desarrolla.

Los hechos indicadores de la subordinación se pueden dar:


a) En la forma en que se ejerce la supervisión del contrato, mediante: órdenes de
cómo, dónde y cuándo se debe realizar una actividad; la vigilancia constante en
la realización de la actividad, con acciones como “evaluaciones de desempeño”;
el requerimiento para que permanezca en las instalaciones de la entidad; el
sometimiento al reglamento del personal; la exigencia de autorizaciones para
ausentarse; la obligación en el uso de uniformes; la variación constante de las
condiciones de tiempo, modo y lugar en la prestación de los servicios; la sanción
por incumplimiento de órdenes, entre otros.
b) En la forma de ejercer las obligaciones, pues puede ocurrir que el contratista: no
asuma ningún riesgo en el desarrollo del contrato; actué en representación de la
entidad o sea sometido a constantes capacitaciones.

c) c) En las funciones encomendadas, pues puede ocurrir que: la labor


encomendada sea permanente; se renueve el mismo objeto contractual
respecto de la misma persona; se desempeñen funciones relacionadas con el
objeto social de la entidad; se asignen obligaciones contractuales iguales a las
funciones desarrolladas por personas vinculadas por una relación legal y
reglamentaria o por un contrato laboral, entre otros.

Uno de los elementos comúnmente analizados es el cumplimiento del horario como un


indicio de subordinación, al respecto se debe señalar que no siempre que se cumple
horario se configura el elemento de la subordinación, pues el horario también es un
elemento de coordinación de la relación contractual.

El horario hace parte de la coordinación cuando es un elemento esencial para el


desarrollo eficiente de la actividad contratada.

Así, la jurisprudencia ha indicado que el objeto contractual de un servicio de cafetería


de una entidad, requiere ser desarrollado al mismo tiempo en que se encuentran las
personas beneficiarias de este servicio. En este sentido, si las personas beneficiarias
del servicio se encuentran entre determinadas horas, necesariamente en estas horas
debe desarrollarse el objeto contractual de servicios de cafetería, pues éste no podría
ejecutarse si no están las personas beneficiarias de dicho servicio. Igual acontece por
ejemplo cuando se trata de servicios de recepción de correspondencia; servicios de
fotocopiado o atención de llamadas, cuya presencia debe coincidir con los horarios de
los usuarios de dicho servicio.

Por su parte, el horario es un elemento de la subordinación cuando es exigido en los


casos en que no es indispensable para el desarrollo eficiente de la actividad
contratada. En estos casos, la jurisprudencia ha considerado que el horario puede ser
un elemento indicativo de subordinación y se configura cuando: su cumplimiento es
supervisado por el jefe inmediato en cuanto a su puntualidad o permanencia en las
instalaciones; el contratista es objeto de llamados de atención por no cumplir el horario;
el contratista debe solicitar permisos o autorizaciones para ausentarse de la entidad,
entre otros supuestos.

Es importante aclarar que para determinar o no la existencia de una relación laboral se


deben analizar todas las circunstancias en que se desenvolvió la relación contractual,
pues el horario por sí mismo no es suficiente ni para su configuración ni para su
exclusión.

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