100%(2)100% encontró este documento útil (2 votos) 2K vistas445 páginasManual de Medicina Respiratoria. Parte 1
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MEDICINA
RESPIRATORIA
reriiir mela Ceytl
PU Ce cay
Pedro Martin Escribano
Guillermo Ramos Seisdedos
ACY ere my
Sociedad Espanola de
TTT mee ete e CaOPrdlogo
de los editores
‘Tras la buena acogida de la obra Manual de
Neumlogia y Cirugta Tardciea, y pasados unos
pocos afios, la Sociedad Espafiola de Neumolo-
‘gia y Cirugia Toricica decidié emprender su se-
‘gunda edici6n. El encargo de la Junta de la So-
Ciedad recibido por los abajo firmantes fue pues
el de coordinar el nuevo Manual. Con admirable
-generosidad, la Junta pas6 dicho encargo a los
nuevos coordinadores sin ningtin condicionance.
De esta forma, el resultado responde a la inter-
pretacién de los coordinadores, y cualquier criti-
ca sobre el resultado debe dirigiese a nosotros en
exclusiva
El equipo coordinador entendié que la pri-
mera edicién de la obra se habia producido en
tuna época en la que, pasadlos los afios de consoli-
dacién de la especialidad y de la propia Socie-
dad, la Neumologéa y la Cirugia Toricica espa-
folas habfan entrado en una fase de crecimiento
y expansi6n, En concordancia, interpret que la
idea de los coordinadores de la primera edicién
pudo ser la de hacer participar el mayor niimero
posible de grupos neumoldgicos existentes. Se
favorecia asi, por un lado, ef mucuo conocimien-
to de In actividad de los diferentes grupos, y por
1 orr0, con la auroria miiltiple de los capieulos,
se facilitaba la experiencia a los elementos més
jvenes, haciéndolos participar tutelados por los
mas experimentados del mismo grupo. Esta de-
isin determiné decididamente el estilo de la
primera edicién
En opinién de los coordinadores de la segun-
a edici6n, la Sociedad ha proseguido su madu-
racién de una forma norable y rpida, por lo que
cen la actualidad cuenta ya con una importante
masa critica de miembros con un nivel profesio-
nal apreciable; un capital de conocimiento y ex-
periencia que debe cultivarse y aprovecharse al
méximo. En consecuencia, los nuevos edirores
dlecidieron que el libro tratara de refleja el esta-
do de cosas, es decir, las posibilidades de dicho
potencial humano. Para ello, prefijaron dos ras-
_g0s nuevos: el primero fue que los capitulos ten-
ddsian un autor tinico. Con esta decisién se pre-
tendia concrecién en el tratamiento del tema
cencomendado y se estimulaba la entrada de opi-
rnin personal, con responsabilidad directa en la
valoracién de la informacién aportada. El segun-
do fue la restriccién de la extensién y la mayor
seleccién de la bibliografia, con limicacién del
rnimero de citas de cada capitulo. Estos cambios
trataban de conseguir que la obra reflejara lo
mas fielmente posible el nivel de calidad alcan-
zado por nuestra Neumologéa y la Cirugia Tord-
ica, al tiempo que darle al libro una orientacién
prictica, préxima a la realidad del quehacer eli-
nico, La restriccién de la extensién tenia por ob~
jeco mantener la obra manejable y adecuada alPrdlogo de los editores
aprendizaje del profesional que se inicia, ala vex
ue Geil para la consulta eipida del ya iniciado.
Debja tratarse, pues, de un auténtico manual
mis que de un libro de consulta detallada o de
sevisién enciclopédica. Parece conveniente men-
cionar aqui que, quizas por una explicaciGn in-
suficiente, las limitaciones impuestas a los auto-
res no siempre fueron entendidas por todos los
invitados a participar y, en algtin caso, euvieron el
efecto negativo de privara los lectores de aporta~
Ciones valiosas, pues no todos los posibles autores
dlisponian del tiempo que exige la participacién
diecea. Puede decirse, parodiando la conocida ex-
presién, que «no estn todos los que son, pero de
seguro si son todos los que estén», También cabe
destacar ahora la magnifica acepracin y respues-
rade los autores, sin excepci6n, alas sugerencias y
cambios indicados por los ediores.
Bl carcter de la obra impon‘a un considerable
snimero de aurores, més de 70, lo que representa
ba un gean riesgo para su unidad y una notable
cexigencia en las tareas editoriales. Las importan-
res diferencias de los mencionados puntos de
xvill
partida respecto de la primera edicién hacfan
aconsejable su reflejo incluso en el titulo general
de la obra, que pas6 a ser Medicina Respiratoria,
cen el entendlido de tomar el rérmino Medicina en
su sentido mas amplio, pues el contenido inclu-
ye tanto aspectos médicos como estrictamente
quirirgicos, desarrollados, en cada caso, por el
cespecialisea, médico 0 cirujano, considerado mis
adecuade,
Los coordinadores desean manifestar su agra-
decimiento a la Junta de la Sociedad y a su pre-
sidenee, el De. José Luis Alvarez-Sala. Su ili
tada confianza ha permitido una coral liberead
de accién en la edicién. Queda, por tiltimo, de-
sear que el libro sea un fiel reflejo de la excelen-
re Neumologia y Cieugta Toricicas hoy prac
das, y que la acogida de los lectores sea tan
entusiasta como la decisién de la Junta y tan sin-
cera como la entrega de los editores.
Pedro Martin Eseribano
Guillermo Ramos Seisdedas
Joaquin Sancis AldésIntroduccién
a la medicina
respiratoria
Pedro Martin Escribano
El eje de nuestro trabajo como neumélogos
0 cirujanos tordcicos es indudablemente la me-
jor asistencia a los pacientes que presencan
problemas respiratorios; es nuestra primordial
responsabilidad frente a la sociedad y ante no-
sotros mismos, y esta responsabilidad se asume
con normas éticas y morales idéneas y con la
gestién mds eficiente de los recursos dispo-
nibles para este fin. Junto a este fundamental
nivel, asistencial, no son menos importantes
otsos, como la formacién continuada de uno
mismo y docencia a los demas, y la investiga
cin. Si la asistencia exige el mejor uso de lo
que sabemos, y de lo que incorporamos en el
aprendizaje diario, la investigacién nos dard las
claves del avance en lo que atin desconocemos.
Asistencia entre incertidumbres
El ejercicio de la medicina es un ejercicio
continuo de elecciGn entre diversas opciones,
sobre la valoracién de probabilidades frecuen-
temente poco 0 nada conocidas; el manejo de
esta incertidumbre es posible gracias al cono-
cimiento acumulado durante siglos, ya las
normas de su uso implicitas y explicitas. En
las Giltimas décadas los recursos técnicos, diag
nésticos y cerapéuticos, han experimentado un
impensable desarrollo, y al clisico paradigma
clinico se han afiadido aspectos nuevos: desde
herramientas como gufas, pautas de priictica
clinica, epidemiologéa clinica, estadistica, ans-
lisis de toma de decisiones, a actitudes como la
Jectura critica que se expresa en la corriente de
‘Medicina Basada en la Evidencia.
Aprendizaje y docencia como proceso
Cualquier médico aprende de lo que hace, s
tiene un mfnimo cuidado en la observacién de
Jos resultados de su trabajo. También en este
sentido la concepcién clésica de la experiencia,
que muchas veces estaba més basada en intuicio-
nes que en hechos comprobados y que podfa Ile-
gar al extremo de considerar como supremo va-
Jor el Hamado «ojo clinico», esté cambiando de
la mano del concepto de una formacién conti-
nuada, programada, repecida, con resultados
evaluados, y que conlleva una acreditaci6n obje~
tiva de méritos. Por otra parte, cualquier médico
puede ser docente con sus compafieros, si tiene
‘un minimo interés en compartir su manera de
trabajar 0 sus conocimientos; muchos médicos
tienen, ademas, funciones docentes especificas,
en formacién de especialistas, en participacién
en programas de formaci6n, 0 en los periodos de
pte y postgrado, en fucura integracion en el Es-
pacio Europeo de Ensefianza Superior.Introduccién a la medicina respiratoria
Investigacion y sus perspectives
Igual que en los campos anteriores, los
cambios en la investigacién han sido transcen-
dentales, a pesar de que la limitacién de recur
sos €s atin mayor en este campo que en los
otros. Nuevos progresos en la investigacién
estin dando lugar a la progresiva sustitucién
del citado paradigma clinico-morfolégico por
el genético-molecular, y este nuevo enfoque per
mitiré aclarar muchos aspectos clinicos mejo-
rando la asistencia a nuestros pacientes. Se han
abierto lineas de investigacién inéditas, apli
cables en diagnéstico como genémica, protes-
mica, 0 en tratamiento como la medicina re-
generativa. Ademis de hacerlo en el fondo, se
han cambiado las formas de modo que de una
investigacién muy individual, de personas 0
de grupos, se ha pasado a un trabajo en redes
de grupos o de centros, y adicionalmente, con
un objetivo translacional, de cooperacién en-
tre grupos bisicos y elinicos.
ESTADO DE SALUD EN EL MUNDO
En el informe del Estado de la Salud en el
Mundo de la Organizacién Mundial de la Sa-
lud’, y para el 2002 se menciona que un ni
mero relativamente pequefio de riesgos da lu-
gar a una proporcién muy grande de la carga
toral de morbilidad mundial. En los pafses
desarrollados al menos un tercio de la carga
toral de las enfermedades est producida por
tabaquismo, alcoholismo, _hipercolesterole-
mia, hipertensién y obesidad. Se calcula que el
niimero de muertes prematuras al afio es de
4 millones por hipercolesterolemia, 5 millo-
nes por tabaquismo, y 7 millones por hiper-
tensién; con medios eficaces y no especialmen-
te costosos se podrian reducir en pocos afios
estos riesgos, y esta reduccién facilitarfa el
aumento de la esperanza de vida en diez afios a
los paises pobres y al menos cinco en los de-
sarrollados.
La desigualdad existente entre los diferen-
tes paises, en relacién con la carga de enferme-
dad, se puede constatar con miiltiples ejem-
plos: en los paises pobres hay 170 millones de
nifios con peso insuficiente, muriendo por ello
3 millones cada afio, mientras que hay en todo
2
el mundo 1,000 millones de adultos con peso
excesivo, y, entre Europa y América del Norte,
medio millén de ellos muere por esa causa
cada afi. Igualmente, en el informe de la
OMS para 2003, se muestra que, si bien la es-
peranza de vida a nivel mundial ha aumentado
considerablemente (de 46,5 aiios en la década
de los cincuenta a 65,2 en el momento actual)
las diferencias regionales son enormes: en 2002
se cifaba en 78 afios para la mujer de un pais
desarrollado, mientras que se mantenia en
46 afios para el hombre en el Africa subsaha-
riana, siendo en este dea el mayor reto para la
infancia sobrevivir hasta los 5 afios
Las previsiones de la tasa de muertes por
enfermedades respiratorias para 2020, en rela-
cién con 1990, se mantienen en su totalidad,
disminuyen las producidas por neumonia 0
tuberculosis, y aumentan las debidas a enfer-
medad pulmonar obstructiva crénica 0 carci-
noma broncogénico. El habito de fumar es un
riesgo bien conocido, pero dificilmente con
trolable; ha disminuido en hombres pero ha
aumentado en mujeres; se ha demostrado que
el tabaquismo pasivo es una causa de carcino-
ma broncogénico, y de patologia respiracoria
de diverso tipo en el nifio. La mortalidad atri-
buida al tabaquismo para el afio 2000 es de
4,9 millones, superando en un millén a la es-
timada en 1990, y tendiendo a 10 millones en
2025-2030, siendo la principal causa evitable
de enfermedad respiratoria y de muerte. La
mayor parte de estas muertes esta en el mundo
occidental desarrollado, pero la tendencia es a
incrementar también la tasa en paises pobres.
Enel informe de 2003 se hace referencia es-
pecialmente a la erradicacién de una epidemia
clasica como la poliomielitis, al control de una
nueva como es el sindrome respiratorio agudo
severo, y sobre todo al control del SIDA; ade-
ands abordan la salud de la mujer y del nifio,
Jas enfermedades cardiovasculates, los trauma-
tismos y la lucha antitabiquica. En 2003 la
Asamblea Mundial de la Salud adopté por
Consenso el Convenio Marco de la OMS para
el control del tabaco, pretendiendo que sea un
modelo para que los estados miembros norma-
licen y legalicen su lucha contra el habito, in-
cluyendo su integracién en los cortespondien-
tes sistemas ptiblicos de salud. Estos, a su vez,
pueden ser potenciados con la informaciénIntroducci6n a la medicina respiratoria
procedente de organismos como el reciente-
mente creado Observatorio Europeo sobre los
Siscemas de Atenci6n Sanitaria
El informe de 2004 tiene como tinico obje-
tivo la epidemia de SIDA y esté muy dirigido
a los paises mas afectados de centrodtrica
ESTADO DE LA SALUD EN EUROPA
El estado de salud en Europa muestra nive-
les mucho mejores que los valores medios del
resto del mundo, aunque también en Europa
se muestran importantes diferencias regiona-
les, especialmente en zonas del este y oeste
europeos.
Expresando en el pardmetro de aflos de vida
ajustados por la enfermedad, la carga se repar-
te irregularmente entre todos los campos de la
pacologia. La respiratoria se refiere como el
4,2%, al que hay que afiadir el 2,5% de infec-
ciones respiratorias, el componente de neopla-
sias malignas, y otras enfermedades no encua-
dradas en los grupos anteriores. Es pues uno
de los 5 6 6 campos de mayor repercusién en
la salud de la poblaci6n, El impacto econémi-
co de estas enfermedades tiene varios compo-
nentes: derivados del absentismo laboral, o del
tratamiento ambulatorio, 0 del hospitalario, y
de la medicacién.
En el informe Lung Health in Europe’ se con-
sideran especialmente dos riesgos, el hébito de
fumar y el entorno ambiental, y ocho tipos de
enfermedades: asma, enfermedad pulmonar
obstructiva crénica, carcinoma broncogénico,
neumonia, tuberculosis, fibrosis quistica, sin
drome de apneas del suefio y enfermedad in-
tersticial difusa.
En todo el mundo las diferencias regionales
en la prevalencia de asma son muy importan-
tes, y ademés hay acuerdo generalizado de su
gradual aumento, Los valores comparables re~
feridos a Inglaterra y Austria son de 10% y
42,2%, mientras que los més bajos se encuen-
tran en los paises del este europeo. Es muy in
teresante la informacién encontrada en las dos
Alemanias: en la del oeste, econémicamente
mis desarrollada, la prevalencia era del 5,9%,
mientras que en la del este era de 3,9%; des-
pués de la reunificacién, Gltimamente, estas
diferencias estin amortiguandose.
En la enfermedad pulmonar obstructiva
cr6nica, tanto la prevalencia como la mortali-
dad son muy diversas; para la prevalencia hay
un factor de variabilidad afiadido en el hecho
de la diversidad de los estandares diagnésti-
cos; se estima entre 4% a 10% de la poblacién
adulta. La mortalidad media estimada en Euro-
pa es de 50 por 100.000 habitantes en hom-
bres y de 20 en mujeres, tendiendo a aume:
tar en las mujeres por encima de los 55 afios y
en los hombres por encima de los 75. La carga
asistencial que esta enfermedad supone est
agravada por el hecho de presentar miiltiples
agudizaciones con absentismo laboral y hospi-
talizaciones frecuentes.
EL 549% de las muertes por neoplasia malig-
na se debe a cinco tumores, pulmén, colon-
recto, mama, estémago y préstata; de todos
ellos el carcinoma broncogénico es el més fre-
cuente, 20% de todas las muertes por neopla-
sia maligna. Su incidencia ha ido aumentando
paulatinamente hasta la década de 1980, pero
desde 1985 estd descendiendo; no obstante,
sigue aumentando en el grupo de varones de
ids de 65 aiios y en mujeres. En Europa la
casa de mortalidad tumoral por carcinoma
broncogénico ¢s la més alta en el var6n, y en el
Reino Unido, es ya la més alta en la mujer.
En relacién con la tuberculosis la sicuacién
esté empeorando en tres aspectos: «) aumento
de la incidencia, el nimero de casos nuevos en
el afio 1991 fue de 230.000 y en el 2000 de
370.000; 4) aumento de los casos con mul-
tirresistencias, sobre todo en los pafses del este
europeo, y ¢) aumento de la comorbilidad con
la infeccién HIV.
Los datos sobre la incidencia de neumonias
muestran valores de 10,8 por 1.000 adultos
por afio en Finlandia, 4,7 en el Reino Unido y
1,6 a 2,6 en Espajia. Gracias al mejor control
de la enfermedad, los pacientes con fibrosis
quistica han pasado a la asistencia neumol6gi-
ca de adultos; constituyen una importante
causa de hospitalizaciones no programadas, y
sus tratamientos, incluyendo el trasplante de
pulmén, tienen un alto coste. El sindrome
de apneas del suefio es un problema que esta
teniendo una creciente repercusién en la salud
yen la economia de los pafses europeos; la pre-
valencia estimada en la poblacién adulta mas-
culina es del 5% en el Reino Unido, 3,4% enIntroduccién a la medicina respiratoria
Espafia, y 1,3% en Suecia. Esta prevalencia es
creciente, y si bien los costes de diagnéstico y
tratamiento son modestos, las consecuencias
colaterales en comorbilidad y muertes son im-
portantes; por otra parte, en diversos paises la
infraestructura es insuficiente, y se han genera-
do importantes listas de espera para el diag-
néstico, Bajo el epigrafe de enfermedad inters-
ticial difusa se agrupa una amplia serie de
enfermedades relacionadas: algunas tienen una
etiologia conocida, mientras que en otras oca-
siones son criptogenéticas, y de dificil manejo.
ESTADO DE SALUD EN ESPANA
La expectativa de vida actual en Espaita es
de 75 afios en los hombres y 82 en las mujeres,
estimandose que en los préximos 25 afios la
poblacién mayor de 60 afios aumentaré un
50%, mientras que la menor de 20 afios dis-
minuiré un 11%; teniendo esto en cuenta y
que la poblacién mayor de 65 afios genera un
‘gasto asistencial cuatro veces superior al del
resto de la poblacién, es previsible un impor-
tante incremento del gasto sanitario, Esta evo-
lucin estard contrapesada, al menos en parte,
por los avances cientificos que nos permicirn
dominar patologias como el cancer, tanto des-
de el punto de vista preventivo como curativo,
© mejorar estilos de vida peligrosos como ta-
baquismo, alcoholismo 0 drogadiccién
En la Encuesta Nacional de Salud* de 2003
se muestra que el 71,3% de la poblacién valo-
ra su estado de salud como bueno o muy bue-
no, 31% son fumadores actuales, diarios u
ocasionales, 17,3% ex fumadores y 51,7% no
fumadores; todos estos porcentajes son leve-
mente mejores que en la encuesta de 2001. El
69% de la poblacién declara en 2003 que pade-
ce asma, bronquitis o enfisema, y el 10% que
sufre alergias, mientras que en 2001 estas ta~
sas eran de 4,8% y 8%.
Los datos del Instituto Nacional de Estadis-
tica muestran que en 1999, mds del 10% de
todas las altas hospitalarias lo fueron por tener
enfermedades del aparato respiratorio, ya que
en ese tipo de clasificacién no se incluyen in-
fecciones bacterianas, por virus 0 pardsitos, ni
las neoplasias. Igualmente, y con las mismas
limitaciones de clasificacién, el 12,2% de las
defunciones lo fueron por enfermedades respi-
satorias.
como nuestro dmbito
La neumologia y la cirugfa tordcica estén
participando muy activamente en codos los
cambios referidos, afianzindose como especia-
lidades que tratan, entre otras, enfermedades
de alta incidencia y prevalencia, de importan-
te complejidad diagnéstica, con negativo im-
pacto en la salud general de la poblacién, in-
troduciendo nuevos métodos de diagnéstico y
tratamiento, y progresando en una investiga
cin cada vez més sistematizada, cooperativa,
tanslacional, y por tanto més Gil a nuestros
pacientes. Los neumélogos y cirujanos torici-
os actuamos en un muy amplio campo, suje-
toa diferencias considerables dependientes so-
bre todo de la disponibilidad de medios, y de
Jas condiciones sociales y ambientales. Conta-
mos con la inestimable colaboracién de enfer-
merfa, generalmente especializada en estos
campos.
Bajo una Ley General de Sanidad, gestiona-
da por un Ministerio de Sanidad y Consumo,
hay departamentos de Sanidad en todas las
Comunidades Auténomas que organizan, fi-
nancian y controlan la sanidad publica; otras
organizaciones como los colegios o los sindica-
tos médicos modulan el ejercicio profesional.
La Sociedad Espaiiola de Neumologia y Cicu-
gia Tordcica (SEPAR) y las diversas sociedades
regionales, atienden a las actividades, funda-
mentalmente académicas, de sus socios, tra-
tando de facilirar, promover, financiar la coo
peracién y el intercambio cientifico.
La investigacién en procesos respiratorios
ha incorporado ahora una excelente estructura
incegradora, constituida por RedRespira, que
desde su origen en SEPAR, ha adquirido y ha
afiemado su personalidad a lo largo de sus tres
afios de existencia, desarrollando multiples as-
pectos dentro de un amplio programa bisico
cuyo titulo es «Bases moleculares y fisiolégi-
cas de las enfermedades respiratorias. Implica-
ciones diagnésticas y terapéuticas»
En el momento actual y dentro de nuestras
especialidades, creemos que las enfermedades
que por su complejidad y por su incidencia yIntroducci6n a la medicina respiratoria
prevalencia tienen un especial interés son las,
siguientes: enfermedad pulmonar obstructiva
crénica, asma bronquial, infecciones incluyen-
do tuberculosis, carcinoma broncogénico, y
sindrome de apneas del suefio; la prevencién
tiene en nuestro campo un objetivo funda-
mental en el control del eabaquismo; especial
interés tienen también nuevas modalidades te-
rapéuticas como la ventilacién mecénica 0 el
trasplante de pulmén.
ENFERMEDAD PULMONAR
OBSTRUCTIVA CRONICA‘*
El estudio IBERPOC ha demostrado los si-
‘guientes datos para nuestro pais: en la pobla-
Gi6n de 40 a 60 aiios la prevalencia de bronqui-
tis crdnica fue del 4,8%, y la de enfermedad
pulmonar obstructiva crénica 9,1%, siendo
mayor en varones (15,8%) que en mujeres
(5,5%). Entre las localidades en las que se hizo
el estudio los porcentajes mas altos se encon-
traron en Manlleu, Barcelona, en Burgos, y en
Madrid, mientras que los mais bajos se regis-
traron en Caceres 0 Mairena, Sevilla. Esta en-
fermedad origina el 10% de todas las estancias
hospitalarias, y ocasiona una tasa de mortali-
dad de 9,6 por 100.000 habitantes, en paula-
tino aumento. El conocimiento de esta enfer-
medad estd aumentando considerablemente,
su interpretacién patogénica varia hac
consideracién multifactorial y multisistémica,
y como consecuencia su valoracién pronéstica
se plantea con més datos que los puramente
funcionales pulmonares, ¢ igualmente se me-
jora su aproximacién terapéutica.
ASMA BRONQUIAL™
Estudios recientes en nuestro pafs muestran
datos de alta prevalencia, aunque hay bastan-
tes diferencias regionales: en Madrid se encon-
tr6 en el 3% de los sujetos de 2 a 44 afios; en
Albacete y Galdacano era del 5%, en Barcelo
na del 6% y en Huelva del 14%.
Ia incidencia de episodios de asma es muy
variable, relacionada con las diferentes exposi-
ciones ambientales. La morbilidad es igual-
mente muy variable, desde leves. sincomas
ocasionales a mantenimiento estable durante
largos periodos de tiempo, con desfavorable
repercusi6n en las actividades escolares, labo-
rales o sociales, y en la necesidad de atencién
sanitatia, extra o intrahospitalaria. La mortali-
dad por asma es una de las mas bajas de Euro-
pa, pero persiste a pesar de que hay abundan-
tes medios terapéuticos para su control.
Hay opinién generalizada de que la preva-
encia de asma aumenta en los paises de nuestro
entorno; la mejor informacién de los pacientes
y familiares sobre esta enfermedad podri mejo-
rar la cumplimentacién del tratamiento y la
utilizacién de los recursos asistenciales.
CARCINOMA BRONCOGENICO*”
Las diferencias observadas en su incidencia
en nuestro pais son importantes: la ajustada
por la poblacién mundial y por 100.000 habi-
tantes varfa desde 66,8 en el hombre y 4,2 en
la mujer, en Menorca, a valores respectivos de
34,1 y de 3,1 en Albacete; la media de todo el
pais es de 51,6 y 3,4.
La incorporaci6n masiva al habito de fumar
de la poblacién de nuestro pafs es algo més
tardia que la americana, y dado el margen
temporal entre ese inicio del habito y la apari-
cién del tumor que puede ser estimado en
20 6 30 afios, es de temer un aumento de la
incidencia observada hasta este momento; se
estima que este aumento alcanzard su maximo
entre los afios 2015 y 2020 y serd especial-
mente més intenso en las mujeres. La supervi-
vencia es baja, sélo del 12% a los 5 afios en Es-
pafia, siendo més alta en otros paises europeos.
Un préximo futuro con datos procedentes
de genémica y proteémica nos proporcionarén
los marcadores ideales para diagnosticar, esta-
dificar y, consecuentemente, tratar més eficaz~
mente a estos pacientes.
INFECCIONES"'
Junto a las clisicas y muy frecuentes infec~
ciones del tracto respiratorio superior, a las
neumonias y a la cuberculosis, tienen especial
relieve las infecciones respiratorias en pacien-
tes inmunodeprimidos, y la amenaza de epi-Introduccién a la medicina respiratoria
demias inéditas como la del sindrome respira-
torio agudo severo. Las neumonias adquiridas
en la comunidad tienen ahora el reto funda-
mental de la evolucién de las resistencias bac-
terianas, mientras que en las nosocomiales, de
peor pronéstico, sigue siendo primordial el
manejo de una clara y precisa estrategia de
diagnéstico y tratamiento. El ntimero de pa-
cientes en inmunodepresién espontinea o ya-
trogénica es creciente por infecciones como el
SIDA, 0 por tratamientos como el trasplante
de precursores hematopoyéticos 0 de drgano
sélido; aqui, ademas de las complejas pautas
de tratamiento, tiene especial relieve la ade-
cuada profilaxis antibiética. La aparicién del
sindrome respiratorio agudo severo ha mostra~
do dos aspectos muy interesantes: el primero
es el reto que supuso la transmisién de esa epi-
demia en un mundo con la maxima posibili-
dad de movilidad geogritica de las personas;
el segundo aspecto es el éxito de su control
gracias a la colaboracién de miltiples y diver-
sas organizaciones a nivel mundial.
TUBERCULOSIS"*"*
En nuestro pais los indicadores de infeccién
y enfermedad evolucionan favorablemente,
pero atin se mantiene un control muy inferior
al conseguido en paises de nuestro entorno.
Hay una tasa de infeccién del 20% al 25%,
14,000 casos nuevos al afio, dando una pro-
porcién de 35/100.000 habicantes, y 1,3 a
3 muertes por 100.000 habirantes.
Dos hechos han incidido en la lentificacién
del descenso de incidencia en nuestro pats, y
en su presentacién clinica: la asociacién al
SIDA y la Hegada de emigrantes; se utilizan
pricticamente los mismos medicamentos y si
milares pautas, pero extremando los controles
de cumplimiento y resultados.
SiNDROME
DE APNEAS DEL SUENO'*""
En un estudio espaiiol el sindrome, con som-
nolencia diurna, se demostraba, para edades
entre 30 y 70 aiios, en el 3,4% de los hombres
yen el 3% de las mujeres, y para edades supe-
6
riores en el 20% de los hombres. Ha sido es-
pecialmente importante la aportacién espafio-
la al andlisis de la importancia del sindrome
cen los accidentes de circulacién,
Posiblemente el dispositivo asistencial para
cubrir las necesidades de atencién de esta pa-
tologia y con esta prevalencia es insuficiente,
y en algunas zonas est muy por debajo del
minimo deseable; este retraso en el diagndsti-
co en algunas zonas supone un grave problema
de salud pablica.
TABAQUISMO™'*
El papel del tabaco en la produccién de enfer-
medades respiratorias y cardiovasculares, fun-
damentalmente, es bien conocido; accualmen-
te se le considera cada vez més como un agente
lesivo sistémico, y por otra parte, el tabaquis-
mo se ha declarado como una de las enferme-
dades por adiccién, Su fuerte implantacién so-
cial hace muy dificil la supresién de un habito
tan perjudicial, y en su consecucién estin de-
cididamente implicadas instancias adminis-
trativas, sociales y profesionales. La creacién
de unidades especiales de deshabicuacién y los
nuevos tratamientos farmacolégicos produci-
én un descenso paulatino del habito; lamenta-
blemente durante muchos afios atin seguiremos
observando sus efectos en nuestra poblacién.
VENTILACION MECANICA“*”
Hay evidencia creciente de la eficacia de la
ventilacién mecénica no invasiva, precisindo-
se progresivamente sus principales indicacio-
nes: enfermedades neuromusculares, trastornos
de Ia caja toricica, sindromes de hipoventila-
ci6n, agudizaciones de la enfermedad pulmo-
nar obstructiva crnica. La disponibilidad de
equipos cada vez ms eficaces y de més senci-
Ilo uso ha extendido este tipo de ventilacién a
los domicilios de los pacientes, por otra parte
ha permitido salir de la UCI a muchos pacien-
tes, y finalmente puede solucionar con éxito
muchos casos de insuficiencia respiratoria en
agudizaciones. Esta potente herramienta cera-
péutica necesita de un soporte inserumental y
personal importante, haciendo patente la ne-Introducci6n a la medicina respiratoria
cesidad de instaurar Unidades de Cuidados
Intermedios Respiratorios.
TRASPLANTE DE PULMON®
Agotadas las indicaciones quirtrgicas tra-
dicionales, las exéresis por cincer de pulmén y
los traumatismos han consticuido el nticleo de
trabajo de nuestros cirujanos corécicos, hasta
el desarrollo y consolidacién de la cirugia de
trasplante de pulmén. La cirugia de reducci6n
de volumen signe buscando su papel definiti-
vo en el tratamiento de pacientes con EPOC.
Conclusién
La realidad de la patologia respiracoria es
compleja, como se puede ver en los trabajos
que componen esta obra, pero las perspectivas
de mejora y desarrollo son amplias, los medios
personales disponibles son excelentes, de for-
‘ma que una adecuada organizaci6n administra
tiva y unos ripidos avances en la investigacién,
podrin, sin duda, aportar mejoras sustanciales
en la salud de nuestros pacientes y de la pobla-
cin en general.
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y anatomia
Francisco Javier Ortega Morales
1, DESARROLLO DEL SISTEMA
RESPIRATORIO
1.1. introducci6n
El objetivo tiltimo de la respiracién es el in-
tercambio gaseoso. Para conseguir este fin, es
preciso que el aire sea conducido desde el exte-
rior ~a través de Ia boca, fosas nasales, faringe,
laringe, eriquea y bronquios— hasta los alveolos
pulmonares, y ei diéxido de carbono sea elimi-
nado a continuacién por las mismas vias.
Ahora bien, aparte de esas estructuras de
paso que constituyen la via aérea y del propio
pulmén, en cuyo seno se efecttia la hematosis,
se precisan otras estracturas determinantes de
la inhalacién y la exhalacién. De ahi que for-
‘men parte asimismo del sistema respiratorio la
caja tordcica con su musculacuea, las pleuras y
el diafragma.
‘Aunque todas las estructuras mencionadas
integran el sistema respiratorio, el estudio de-
tallado de boca, nariz, faringe y laringe, perte-
rece al mbito especifico de oteas especialida-
des y escapa a la finalidad de esta obra
1.2. Embriologia
Hacia la cuarta semana del desarrollo em-
brionario aparece el primer esbozo del aparato
respiratorio, en forma de evaginacién de la pa-
red ventral del intestino anterior (Fig. 1).
Como el tubo digestivo del que deriva, el
aparato respiratorio tiene un doble origen. El
epitelio de la laringe, la traquea, los bronquios
y los alveolos pulmonares tienen origen endo-
dérmico; mientras que las estructuras cartila-
sginosas y musculares y el sistema vascular son
de origen mesoxlérmico, procediendo de los
arcos branquiales cuarto y sexto’
Es conocido que durante la fase inicial, el
diverticulo respiratorio esté en amplia comu=
nicacién con el intestino anterior. Paulatina-
‘mente ambos se van separando. De la porcién
dorsal derivara el es6fago y la ventral dara lu-
gar a la triquea y los esbozos broncopulmona-
res. El tabique traqueoesofigico hace que el
cubo digestivo y el aparato respiracorio que~
den comunicados s6lo por el orificio de entra-
daa la laringe.
El primordio respiratorio crece caudalmen-
te formando en principio la triquea, De ella
surgen dos evaginaciones laterales. La derecha
se divide ulteriormente en tres ramas y la
quierda en dos, que dan lugar a los bronqui
lobares respectivos. Sucesivas ramificaciones
bronquiales prosiguen hasta el sexto mes del
desarrollo embrionario (Fig. 1). La arboriza-
cin determinada y el mesénquima que la ro-
dea constituyen el esbozo pulmonar; el cualEstructura y funci6n del sistema respiratorio
wr
Figura 1. Embrilogia: Aparicion del dveritale rspiraurio y los eshicos brincopulmonares. Divisiin
Dromguial. Arcos admicosy decarrollo de lr grandes vats
‘ocupa la parte superior de la cavidad celémica,
forura cavidad pleural.
Mis tarde las cavidades pleural y peritoneal
se separarin por el crecimiento de los pliezues
pleuroperitoneales. Los pulmones se cubren
de pleura visceral, derivada de 1a hoja esplic-
nica del mesodermo, y la cara interna de la ca~
lad toricica que se va configurando es tapi-
zada por la pleural pariecal, que deriva de la
hhoja somética mesodérmica. Las membranas
pleuroperitoneales, junto con el septum trans
serv, el mesenterio esofigico y ciertos com-
ponentes musculares de la pared del cuerpo,
conforman el diafragma.
En el séptimo mes de vida intrauterina apa-
recen los alveolos, que completarén su des-
arrollo después del nacimiento. Las células
epiteliales alveolares tipo I, adelgazindose, se
adaptan para el intercambio gascoso. Junto a
esas células tipo T, se desarrollan otras células
epiteliales alveolares tipo II, encargadas de la
12
producci6n del surfuctante, sustancia de gran
importancia en la fisiologia del alveolo respi-
ratorio. Su insuficiencia causa el sindrome de
distrés respiratorio del recién nacido o enfer-
medad de la membrana hialina®
Otra perspectiva: desde el final de la
quinca semana embrionaria hasta el final de
la décimosexta, el epitelio cuboide bron-
quial presenta un aspecto histoldgico que re-
cuerda al de una glindula exocrina. Esta fase
del desarrollo recibe el nombre de periodo
pseudoglandalar.
En las semanas 16." y 17.* se inicia el perio-
do canalicular. Fn este estadio se forma la
‘cunidad respiratoria» o «acino». Los compo-
nentes de dicha unidad son: un bronquiolo
terminal con 2 a 4 formaciones tubulares y
tun conjunco de 6 a 7 séculos’. Los acinos se
ven invadidos progresivamente por capila-
res, al tiempo que las células epiteliales que
recubren las vias aéreas distales se van dife-Desarrollo y anatomnia
renciando en los ya mencionados neumocitos
tipos Ty I
La formacién del alveolo, mejor llamado
«saco terminal», se extiende desde la 26.* se-
‘mana de gestacién hasta el nacimiento. En
este periodo los bronquiolos respiratorios son
tapizados, por un lado, por epitelio capilariza-
do y, por otro, por epitelio cuboide ciliado. La
transicién del pulmén de un tejido inicial-
mente secretor & un Grgano respiratorio, capaz
de efectuar el incercambio gaseoso entre el aire
ambiente y la sangre circulante, ¢s uno de los
fendmenos mais sobtesalientes y «maravillo-
sos» de los organismos vivos.
En el perfodo perinatal se producen los sie
guientes cambios: 1) movimientos respirato-
ios, probablemente por efectos hormonales 0
mediadores quimicos, que influyen sobre qui-
miorreceptores cerebrales 0 pulmonares; 2) re~
absorcién del liquido pulmonar por la conjun-
cin de varios factores: a) alta concentracién
proteica, que crea una presi6n osmética trans-
epitelial a favor del intersticio y el lecho
vascular; b) cese de la bomba de sodio epicelial
que transporta sodio a la luz pulmonar; ¢) in-
suflacién del pulmén; d) reabsorcién a través
de los linficicos pulmonares; «) reduccién de
la presin intratoricica. Todos estos factores
conjuntamente favorecen la reabsorcin del li-
quido fetal,
Enere Ia sexta y la oceava semanas del
periodo postnatal, viene lugar un ripido des-
arrollo de los alveolos: 1) se produce una
clongacién de los bronquiolos respiratorios;
2) los siculos y los conduccos transicionales
se transforman en conductos alveolares me-
diante un aumento de su longitud; 3) duran~
te los afios siguientes al nacimiento se van
produciendo cambios pulmonares hasta
aproximadamente los 7 afios”
Por su parte, los susor pulmonares surgen en
a quinta semana de gestacidn. Las arterias y
las venas se desarrollan conjuntamente. Antes
del nacimiento su desarrollo esta estrecha-
mente relacionado con el crecimiento bron-
quial
Los primeros vasos importantes en la etapa
embrionaria son las aortas dorsales. Su porcién
craneal, arqueada, est incluida en el primer
arco branquial. En el embrién de 4 semanas,
el llamado saco aértico se aloja por delante de
la 34 y 42 bolsas faringeas. De los 6 pares de
arcos a6rticos primitivos que surgen, algunos
de ellos (1.2, 2° y 5.°) desaparecen. El 3.° da
lugar al sistema carotideo. El 4.° persiste a la
izquierda como cayado aértico, y a la derecha
como parte proximal de la subclavia. El 6.°
arco a6rtico izquierdo esté destinado a formar
la arteria pulmonar, mientras el 6.° arco dere~
cho adelgaza y desaparece (Pig. 1). Cuando la
vascularizacién pulmonar es establecida tras el
nacimiento, el conducto arterioso (comunica~
cién con Ia aorta dorsal primitiva correspon-
dente) regresa.
Las arterias bronquiales comienzan a apre-
ciarse en embriones de 8-12 semanas, surgien=
do de la aorta dorsal superior.
Las venas pulmonares se forman a partir de
tuna coleccién de angioblastos y canales vaseu-
lares situados en torno a los esbozos pulmona-
res, y de una pequefia evaginacién endotelial
que crece hacia el pulmén procedente de la
auricula izquierda. En el embrién de 30-
32 dias, las venas pulmonares comunes drenan
cl plexo pulmonar en la auricula izquierda.
La inervaciin del pulnén, simpatica y para-
simpiitica, se establece durante la sexta sema-
nna de gestacién. La inervacién simpitica pro-
cede de la cresta neural, a cada lado del tubo
neural primitivo. La inervacién parasimpética
procede de los neuroblastos cerebrales que
emigran periféricamente, desde una gran dis
tancia, para alcanzar el esbozo pulmonar en
desarrollo,
2. ANATOMIA DEL SISTEMA,
RESPIRATORIO
La pared toriicica, el diafragma, la via aérea,
los pulmones y Ia pleura, deberin ser objeto
de estudio. Todas estas estructuras contribu-
yen al fin primordial de la respiracién, cual es
el intercambio gaseoso entre la sangre y el ex-
El térax normal no tiene una forma tinica
ca. Lo que le caracteriza es su simetria
Asi, estd constituido por la conjuncién de dos
hemitdrax, derecho e izquierdo, simécricos y
con unos diémetros anteroposterior y trans-
versal menores que el vertical. La caja toricica,
con su elasticidad, permite los movimientos
13Estructura y funci6n del sistema respiratorio
respiratorios; al tiempo que, con su estabili-
dad, protege los érganos contenidos en ella.
‘Los movimientos del térax son el resuleado
de «fenémenos» activos y pasives. Durante la
inspiracién, el térax se ensancha por la con-
traccién de una serie de mésculos que deter-
‘mina el aumento de sus didmetros y, por tan~
to, de sus dimensiones. Esto tiene como
consecuencia la disminucién de las presiones
incratoricicas, intrapleural e intrapulmonar,
lo que facilita la encrada del aire a los pulmo-
nes, La espiracién, por el contratio, es un fené~
meno pasivo. Disminuyen los didmetros del
t6rax, aumentando las presiones citadas, lo
cual facilita la expulsién del aire, cargado de
didxido de carbono, al exterior.
Para cumplir esta funcién, la pared toricica
eseii dorada de una serie de misculos inspirato-
rias debidamente dispuestos. Su contraccién
secfa indieil si la caja torécica fuera r{gida. Para
darle movilidad, las costillas se articulan con
las apéfisis transversas de las vértebras toraci-
cas, por un lado, y con el esternén, por otro.
Durante la inspiracién se ensancha el cérax
cn todas sus dimensiones. El aumento del dig~
metro anteroposterior se produce por el mov:
-mienco hacia arriba y hacia delance de la parce
inferior del esternén. El didmetro transversal
aumenta por el desplazamiento hacia arriba y
afuera de las costillas, aprecidindose sobrema-
‘neraa nivel de la Kea axilar media. El diéme-
‘10 que més aumenta es el vertical, debido a la
contraccién del miisculo diafragma, capaz de
movilizar dos tercios del volumen corriente.
‘Cuando la presi6n inerapulmonar excede a
la atmosférica se produce Ia espiracién. En
este momento la resistencia eléstica de los
pulmones es suficiente para, en su retraccién,
expulsar el aire al exterior. La espiraci6n cesa
cuando la presién intrapulmonar se iguala a la
atmosférica
2.1. Pared tordcica
2.1.1. Partes blandas superficiales
a pared del trax est cubierta por la piel y
la fascia superficial. Contiene las gkindulas
‘mamarias en la mujer y las mamilas en el
hombre. Los miisculos Iiamados respiratorios
se agrupan basicamente en: 1) extrinsecos ©
14
maisculos auxiliares de la respiracién; 2) in-
trinsecos © miisculos respiratorios propiamen-
te dichos.
Los misculos responsables de la inspiracién
son aquellos cuya contraccién determina que
las costillas roten hacia arriba y hacia acrés,
elevando sus extremos anteriores. Estos
muisculos son los siguientes: diafragma, inter-
costales externos y medios, supracostales, es-
calenos y serrato dorsal crane
En la inspiraci6n forzada intervienen algue
‘nos miisculos auxiliares: esternocleidomastoi-
deo, pectorales mayor y menor, dorsal ancho y
serrato mayor. Por su parte, cambién trapecio,
romboides y angular del oméplato pueden, en
determinadas condiciones, set considerados
inspicatorios auxiliares'.
La espiracién per se no precisa de contrac
cién muscular. La espiracién forzada, en cam-
bio, exige la contraccién de los miisculos de la
pared abdominal e incluso de otros. Todos
ellos deprimen los extremos anteriores de las
costillas. Son los miisculos llamados espirato-
rios: incercostales internos, subcostales, serra-
to dorsal caudal, triangular del esternén, trac
to lateral del erector del tronco, y mtisculos
pparierales del abdomen.
2.1.2, Esqueleto y partes blandas inherenies
‘Ademas de por la porcién toracica 0 dorsal
del raguis, el armazén dseo esti constieuido
ppor el esternén y los arcos costales.
El trax comunica con el cuelloa través del
estrecho superior, cuyos limites son el manu-
brio esternal, la primera costilla a cada lado, y
la primera vértebra toricica. El limite inferior
del c6rax esta determinado por el apéndice xi=
foides, los cartilagos costales VIII a X fu
dos, las costillas XI y XII, y el cuerpo de la
duodécima vértebra toricica.
2.1. Bsternén (sternum). Hueso plano, alar-
zgado, de unos 15 a 20cm de longitud, situado
cen la Ifnea media anterior. En él se distinguen
el manubrio, el cuerpo y el apéndice xifoides.
Junto con los cartilagos adyacentes, constituye
la pared anterior del trax. El manubrio, cuyo
borde superior es céncavo (horquilla supraes-
ternal) se articula con las dos claviculas y con el
cartilago de la 1 costilla a cada lado. Su ar-
ticulacién con el cuerpo del esternén es angu-Desarrollo y anatomnia
lada, prominente (ngulo de Louis), situada a
Ta altura de la 4*6 5." vértebra dorsal. Bl cuer-
po del esternén presenta unos bordes escota~
dos, para articularse con los cartilagos costales
2.72, Bn su extremo distal se articula con la
ap6fisis xifoides, uni6n que se encuentra a ni-
vel de la 10-114 vértebras torécicas. La nacu-
taleza de ese apéndice es cattilaginosa, osifi-
candose en Ia edad adulta.
2.122, Costillas (costae). Existen doce costi=
las a cada lado. Las siete superiores se arcicu-
lan directamente con el esternén por medio de
los cartilagos costales. Los cartilagos de las
costillas VIII a X se fusionan entre si antes de
arcicularse con el esternén, formando la arcada
costal, Las costillas XI y XII son flotantes, ter-
‘minando libremente en las partes blandas de
la pared del troncot
‘La forma de las costillas varia segtin los dife-
rentes niveles. Las mas tipicas son de la 3.*a la
9, Su longitud aumenta de la 1a la 7/* para
disminuie posteriormente hasta la 12.*. En cada
una se pueden distinguir extremo posterior,
cuerpo y extremo anterior. En el extremo poste-
rior han de considerarse cabeza, cuello y tube-
rosidad costal. La cabeza de cada costilla (salvo
las dos tiimas) se articula con dos cuerpos ver-
tebrales contiguos y el disco intervertebral co-
rrespondiente. El cuerpo es en conjunto curvo,
céncavo hacia dentro, pudiendo apreciar en el
‘mismo un arco anterior, otro medio y otro mas
posterior. El borde superior es romo, mientras
que el inferior es agudo, con un surco en su cara
interna para los vasos y el nervio intercostals.
Su extremo anterior es ieregular, para unirse
con el carcilago costal correspondiente.
Existen diferencias entre las costillas. La
primema es la mis corta y ancha. La cara supe~
rior presenta un relieve (tubérculo de Lisfranc)
para la insercién del escaleno anterior. Detrés
del tubérculo existe un surco por donde pasa la
arceria subclavia. En esta primera costilla se in=
sertan de atrés adelante los miisculos escaleno
medio, escaleno anterior y la primera digita-
in del serrato anterior. En la segunda costilla
se insertan los misculos escaleno posterior y
digicaciones del serrato ancerior
2.123. Espacios intercostales. De gran impor-
tancia en la fisiologga del trax y desde el punto
dle vista quirtirgico, al constituir la via de acce-
so més frecuente en la cirugia intratoricica
Cada espacio intercostal presenta tres pla-
‘nos musculares. Las fibras del intercostal ex-
terno son oblicuas hacia abajo y hacia delante
(Fig. 2). En su porci6n anterior, hasta alcanzar
el esternéin, las fibras musculares son sustitui=
das por una fascia. Las fibras musculares del
intercostal interno llevan una oblicuidad
‘puesta y su porcién posterior esti susticuida
igualmente por una fascia. Entre ambos
miisculos se encuentra el intercostal medio’
El paquete neurovascular discurre por den
eo del plano muscular, en relacién con el bor-
de inferior de cada costilla, disponiéndose de
arriba abajo la vena, la arceria y el nervio
(Big. 2). Durante el abordaje quinirgico, tora-
cocentesis, etc., debe accederse sobre el horde
superior de la costilla, a fin de evitar la lesién
de esas estructuras neurovasculares.
Por dentro del intercostal interno, en la pa-
red anterior del t6rax, se encuentra el miisculo
triangular del esternén (sransversus shoracis). Se
trata de un musculo sumamente fino. Su apo-
neurosis se extiende diagonalmente hacia atri-
ba, desde el cuerpo del esternén y Ia apéfisis
xifoides a los cartflagos costales tercero 2 sex-
to. Sus fibras inferiores se contintan con el
transverso de la pared abdominal.
2.1.2.4 Fascia endovoricica, Por dentro del
plano muscular se encuenera la fascia endoro-
ricica, quiriirgicamente importante por cons-
tituir «un plano de clivaje con la pleura pa-
rietal subyacente
2.1.25, Vasos intercostales. Las dos primeras
atterias proceden de la arteria subclavia, mien-
tras que las siguientes proceden directamente
de la aorea toricica. Las venas intercostales dre-
nan los espacios hacia la écigos y hemidcigos. El
drenaje linkitico de la pared toricica se ditige a
los ganglios dispuestos siguiendo las arterias
intercostales. La linfa procedente de los gan-
glios intercostales altos drena en el conducto
toricico, mientras que la de los espacios inferio-
res lo hace en la cisterna de Pecquet.
2.1.26. Nervios intercostales. La inervacién
de la pared toricica se realiza por los nervios
intercostales, 12 pares de nervios espinalesEstructura y funci6n del sistema respiratorio
Nervio
Figura 2. Anatonte del espacio iterosal
Los superiores alcanzan la axila y la extremi-
dad superior. Los inferiores aportan inervacién
a la pared abdominal.
2.2. Diafragma
2.2.1. Misculo diatragma
Separa las cavidades toricica y abdominal.
Embrioligicamente se origina en la 3.* sema-
tna de gestacién a partir, fundamencalmente,
de una formacién anterior (el septum mansver-
sum y dos formaciones laterales (Ios tabiques
pleuroperitoneales) procedentes de las paredes
lacerales del cuerpo. Finaliza hacia ka 8 sema-
na, Las fibras musculares proceden de los mio-
tomes cervicales 3. 4.°y 5.
Distintas alteraciones en el desarrollo del
diafeagma ocasionan la aparicién de hernias
congénitas, con o sin saco hetniario: hernias
de Bochdaleck, hernias de Morgagai, eventra~
ciones diafragméticas, etc.
Sus fibras musculares son radiales, y desde
su inserci6n en una porcidn tendinosa central
(centrum tendineum) se dixigen hacia fuera para
insertarse en las seis Gtimas costillas de cada
lado. Es el miisculo més importance de la res-
piraci6n. Por delante se inserta en la apéfisis
xifoides y el esternén; por detris en los cuer-
pos vertebrales de la 1." y 2." vértebras lumba~
res, por medio de los Hamados pilares del dia-
16
fragma, derecho e izquierdo. Estos pilares ad
quieren gran importancia quirirgica en rela-
cin con la patologia de las hernias hiacales. El
resto del miisculo se inserta en la cara interna
de las seis tiltimas costillas.
El misculo diafragma es atravesado en su
porcidn cendinosa por la vena cava inferior. La
aorta pasa por detris y a la inquierda del es6fa-
«20. Otros hiatos normales en el diafragma son
cl paraesternal o retroesternal de Morgagni y
cl posterior de Bochdaleck. El diafragma esti
ccubierto en su cara superior por la pleura y en
su cara inferior por el peritoneo.
2.2.2, tnigacién aerial
Procede de ramas de la aorta por medio de
las arterias diafragmaticas derecha e izquierda.
A éstas acompafian las venas homénimas que
drenan en la cava inferior.
2.2.3. Nervios frénicos
Los netvios frénicos derecho e izquierdo son
los responsables de Ia inervacién y condicio-
nan las incisiones quirirgicas del diafragma
El nervio frénico derecho alcanza el diafragma
lateralmente a la vena cava inferior, mientras
el izquierdo lo hace lateralmente al borde iz-
quierdo del coraz6n. EI nervio se divide en va~
rias ramas, generalmente cuatro; son ramas
musculares y alguna otra que se distribuye por
la pleura y el peritoneo.Desarrollo y anatomnia
Desde el punto de vista quirtirgico debe te-
nerse en cuenta la disposicién anatémica de
los nervios frénicos para evitar su lesién y la
pasilisis diafragmatica subsiguiente. Como
norma general, la mejor forma de frenotomia
6s la secci6n arqueada en la petiferia del dia-
fragma’
2.3. Pulmones
Los pulmones son considerados normale
mente como érganos rellenos de aire. Estin
divididos esquemiticamente en dos partes:
4) una central, el hilio, donde confluyen
el bronquio principal, la arteria pulmonar
correspondiente y las venas pulmonares; }) otra
periférica, donde se encuentran los alveolos
con su red de vasos capilares y se realiza la
hemarosis'. El desarrollo de la cirugia pul-
monar moderna, asi como de los medios
diagnésticos, endoscdpicos y de imagen, re-
saltan la verdadera importancia de la anato-
mia pulmonar.
El pulmén derecho es més grande que el iz-
quierdo. Presenta tres Iébulos (superior, me-
dio ¢ inferior) separados por dos hendiduras ©
Cisuras (cisuea mayor y menor). El pulmén iz-
quierdo tiene dos lébulos (superior ¢ inferior)
separados por la gran cisura. Son frecuentes las
variaciones anatémicas de estas cisuras, en
cuanto que pueden estar mas 0 menos desarro-
lladas y aun existir cisuras adicionales 0 acce-
sorias, La més caracteristica de éstas es la cisu~
ra de la vena écigos en el lado derecho (que da
lugar al Hlamado lébulo accesorio de Ia vena
ficigos), visible en forma de «coma» invertida
en la radiografia de trax, extendida desde el
hilio derecho hacia el vértice toricico,
‘Cada l6bulo pulmonar se subdivide en varias
uunidades anatémicas 0 segmentos pulmonares,
10 en el pulmén derecho y 8 en el izquierdo,
provistos de bronquio, arteria y vena (Fig. 3).
El epitelio de los bronquios, al igual que el
de la teiquea, contiene células cilindricas es-
tratificadas ciliadas, células basales y células
caliciformes. Las glindulas bronquiales de la
submucosa segregan moco en mayor propor-
Gi6n que las células caliciformes
El érbol bronquial de ambos pulmones sur-
ge por la divisidn de la tréquea, a nivel de la
7.2 vértebra toricica, en dos grandes bronquios
principales. El derecho més vertical y corto,
de 1,2 em de longitud, y el izquierdo, mas an-
gulado, con una longicud de 4 a 6 cm (Fig. 4)
El bronquio principal derecho da origen al
bronguio del ldbulo superior derecho, del que
salen tres bronquios segmentarios (apical, an-
terior y posterior). Distalmente se contingia
con el llamado bronguio intermediario, de
tunos 2 cm de longitud. De la cara anterior de
é te surge el bronquio del 1ébulo medio, del
que salen los bronquios segmencarios superior
(segmento 4) inferior segmento 5). Aquel es
un bronquio largo y de pequefio calibre,
rodeado de ganglios linfiticos que le hacen
muy susceptible a la compresién y la atelecta
sia lobar correspondiente (sindrome del lébulo
medio). Ligeramente distal a la salida del
bronquio del 1dbulo medio y en su cara poste
rior surge el bronquio del segmento apical del
lébulo inferior derecho © segmento 6 (seg
mento de Dévé, Nelson y Fowler), ocasional-
mente individualizado por una cisura su-
pernumeraria. Més distalmente aparecen los
bronquios para el resto de segmentos del 16-
bulo inferior. El segmento 7, interno, también
Hamado paracardiaco; el 8, anterolateral; el 9,
posterior, y el 10, posteroincerno.
En el lado izquierdo, del bronquio princi=
pal emerge el del lébulo superior izquierdo.
De aproximadamente Ia 1,5 cm, se divide en
tun bronquio superior que da lugar al apical-
posterior (correspondiente al segmento 1+2) y
otro que da lugaral del segmento 5 o anterior.
La rama inferior del bronquio del Iobulo supe-
Flor izquierdo 0 bronguio de Ia Kingula (equi-
valente al Lébulo medio derecho) se divide a su
vez en un bronguio superior (para el segmen-
to 4) y otro inferior (para el segmento 5)’. A
medio centimetto de la salida del bronquio del
lébulo superior izquierdo emerge el bronquio
para el lébulo inferior izquierdo. El primero
‘que surge de su pared posterior es el bronguio
para el 6.° segmento o apical inferior. Descen-
diendo 1. 1,5 cm, el bronquio del l6bulo infe-
rior izquierdo se bifurca para dar lugar a los
bronquios basal anteromedial (correspondiente
al segmento 7+8) y los de los segmentos 9 0 la-
reral basal y 10 0 posterobasal.
Resulta de interés conocer algunos aspectos
topogrificos de las relaciones entre continente
y contenido del térax (Fig. 5).
17Estructura y funci6n del sistema respiratorio
‘SEGMENTOS PULMONARES
DERECHO
IZQUIERDO
Figura 3. Seguentacin pulmonar dere eixquierd
2.4. Pleura
Se trata de una membrana que tapiza la su-
perficie interna de la pared toricica, la cara
superior del diafragma y los pulmones (pleu-
ras parietal y visceral)
Como ya hemos comentado, deriva del
mesodermo que origina dos cavidades pleura
les primitivas, las cuales, por particién, dan
lugar posteriormente a tres cavidades diferen-
ciadas: pleural, pericdrdica y peritoneal. His-
18
tolégicamente, la pleura tiene una capa de cé=
lulas superficiales de tipo mesotelial y una
membrana basal.
La pleura visceral cubre 1a superficie pul-
‘monar, sin plano de separacién con la misma,
y se contintia con la pleura parietal. Esta cu-
bre la pared toricica, el mediastino y el dia-
Fragma, Se adhiere {ntimamence al pericardio
y al diafragma sin permitir su separacién. La
adherencia al resto de la pared y al mediasti-
no permite, en cambio, un plano de disec~Desarrollo y ¢
TRAQUEA Y BRONQUIOS
Figura 4. Amatomta de la tedquesy ls bronguies. BLSD, bronquioIohar superior derecho: BLMD, bron-
‘qui lobar medio; BLID, bronguioladar inferior dered; BLSI, brongaio lobar superior rxqaierd: BLIL,
romquielohor inferior require,
Gién muy utilizado en las operaciones intra-
toracicas
La irigacién arterial de la pleura visceral es
aportada por las arterias pulmonares; el drena~
je se efectiia a través de las venas homénimas.
La ierigacién arterial de la pleura parietal de-
pende de las arterias de la pared toricica, el
diafragma y el mediastino. Existen las corres-
pondientes venas de drenaje,
El drenaje linfitico de la pleura visceral se
cefectiia hacia los plexos linfiticos peribron-
quiales. La parte anterior de la pleura parietal
dena hacia la cadena mamaria y la parte pos-
terior hacia la cadena intercostal posterior.
La inervacién de la pleura parieral depende
de los nervios intercostales, mientras que la de
la pleura diafragmatica depende de los nervios
frénicos®,
19Estructura y funci6n det sistema respiratorio
RELACIONES DE LA SUPERFICIE PULMONAR
Figura 5. Topngrafia pulnanar
2.5. Vasos pulmonares
5.1. Sistema arterial pulmonar
‘Laarceria pulmonar surge, por medio de un
tronco del ventriculo derecho, dividiéndose en
dos ramas (derecha ¢ izquierda) por delante
del bronquio principal izquierdo. La rama de~
recha es més larga que Ia izquierda. Las ramas
arceriales intrapulmonares tienden a dividirse
y alargarse, siguiendo los diferentes bronquios
segmentarios. Son frecuentes las variaciones
anatémicas del éebol arterial pulmonar.
2.52. Sistema venoso pulmonar
Con variaciones anatémicas més frecuentes
que el sistema arcerial, el drenaje venoso de
ambos pulmones generalmente se hace por
medio de dos troncos @ cada lado, las venas
pulmonares superior ¢ inferior.
20
En el lado derecho, la vena pulmonar supe-
rior discurre anterior y ligeramente inferior a
la arteria pulmonar. Esta vena superior drena
los Iobulos superior y medio derecho. La vena
pulmonar inferior discurre por debajo y/o pos
terior a la vena pulmonar superior y drena la
sangre del I6bulo inferior derecho.
En el lado izquicedo, la vena pulmonar su-
perior discurre pegada a la pared anceroinfe-
rior de la arteria pulmonar izquierda. Drena la
sangre del I6bulo superior izquierdo. La vena
pulmonar inferior se sittia por debajo y detris
de la vena pulmonar superior y drena la sangre
del Iébulo inferior izquierdo'.
2.5.3, Sistema lintético
Gracias a los trabajos de Rouviére y Riquet
conocemos el sistema linfitico de pulmones y
mediastino con gran precisién'’Desarrollo y anatomnia
El pulmén tiene una extensa red de vasos
linfiticos subyacente a la pleura visceral, en
los septos interlobares y en el tejido celular
peribronquial. Estos vasos linfiticos confluyen
proximalmente hacia el hilio pulmonar. Pro-
vistos de vilvulas dirigen la linfa en direccién
cencefpeta. Cuando existe edema pulmonar,
estos linfiticos pueden advertirse en la radio-
sgrafia de trax (lineas B de Kerley). Los vasos
lintiticos de los sepros lobares tienen miilei-
ples conexiones con los vasos de los plexos
broncovasculares. Cuando estas conexiones es-
tin distendidas, en Ia radiografia de trax se
reconocen como lineas A de Kerley.
Los ganglios linfaticos intrapulmonares se
encuentran asociados a los bronquios y vasos
adyacentes. Agrupados en diferentes niveles,
las clasificaciones. mas ucilizadas son las del
American Joint Committee y Naruke (Fig. 6)
yde la American Thoracic Society (Fig. 7).
El drenaje linfitico de cada pulmén, después
de converger en el hilio pulmonar, continta su
progresién ascendente hacia las cadenas linfiti-
cas mediastinicas subcarinal y paratraqueales.
Existen conexiones entre ambos lados.
2.6. Trdquea
‘La triquea es una estructura tubular, miiscu-
lo-cartilaginosa, que se extiende en la linea me-
dia desde el cartilago cricoides hasta su bifurca-
cin a nivel de la 4°-5. vércebras toricicas
Tiene una longitud de entre 10 y 13 em, conte-
niendo entre 18 y 22 anilles cartilaginosos.
Cada cencimetro, pues, contiene aproximada-
mente dos anillos. Los cartilagos, en forma de
, suponen dos tercios de la ciscunferencia tra-
queal. La pared posterior es membranosa
El didmetro interno de la eréquea mide al
rededor de 2,3 cm lateralmente y 1,8 cm en
sentido anteroposterior. Estas medidas varfan
con la edad, el sexo y Ia raza. El didmetro de la
‘triquea aumenta gradualmente con el creci-
miento. La formula {(edad en afios + 16 )/ 4]
puede usarse cuando hay que decidir el tama~
fio del tubo endotraqueal a aplicar en un pa~
ciente pediserico”.
La irrigacién de la erfquea es segmentaria,
segiin los estudios de Grillo y Pearson’, pro-
cedente de ramas de la arteria tiroidea inferior
en su parte proximal, y de las arterias bron-
uiales en su porcidn inferior. Otras ramas de
las arterias innominada, subclavia, intercosta-
les, mamaria interna, contribuyen a la irriga-
cién —mas variable— de la tréquea toricica’®
Todas alcanzan la triquea lateralmente.
Ta tréquea tiene movimiento ascendente-
descendente, siguiendo los movimientos del
cuello, y puede hacerse totalmente intratoré-
cica en caso de flexién cervical. La pared pos-
terior de la triquea est en contacto con el es6~
fago, separada de é por un fino tejido celular
laxo. Su cara anterior se relaciona en su parte
superior con el istmo del tiroides y lateral-
mente con sus IGbulos. Lateralmente se rela
iona con los nervios recurrentes. Mas abajo,
la cara anterior se relaciona con la vena inno-
minada y el tronco arterial braquiocefilico. A
nivel de su divisi6n lo hace con el cayado 26x-
rico a la izquierda y la vena dcigos a la dere-
cha. La arteria pulmonar discurre justamente
por delante de la carina de divisién traqueal"
Histoldgicamente, la triquea esta tapizada
por epitelio columnar pseudoestratificado ci-
liado, que se sitiia sobre una membrana basal.
Existen varios tipos de células: ciliadas (30%),
‘clulas caliciformes (28%) y células. basales
(2966). Exiscen oteas células cuya funcién es
discutida, como las de Kulchitzsky. Por deba-
jo de la membrana basal, la lémina propia
contiene fibras elisticas, La submucosa contie-
ne tejido conectivo, geasa y ghindulas mixcas.
La pars membranasa ¢s fibroelistica y conticne
fibras musculares dispuestas de forma trans-
versal, longitudinal y oblicua.
2.7, Mediastino
Regién anatémica situada en el centro del
c6rax, proporciona alojamiento a érganos im=
portantes como el corazén, y sirve de paso a
estructuras como es6fago, criquea, grandes va-
0s, etc. Sus limites anatémicos son: por abajo
cl diafragma, por delante el esternén, por de-
eis la columna vertebral, y lateralmente las
pleuras mediastinicas. Por arriba se contingia
con el cuello a través del estrecho superior del
térax, lo cual permite que ciertos procesos pa
rolégicos cervicales puedan difundir al me-
diastino, y viceversa. Un estudio més porme-
norizado de este espacio y su contenido se
ofrece en otto capitulo,Desarrollo y anaromia
VI <<
r
4 Spor
Figura 7. Grates gangliomares sein a American Thoracic Sacey
23Estructura y funci6n del sistema respiratorio
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Volume 1, Chapter 34. Willams & Wilkins
Baleimore 1994. pags. 481-492.Seccién 1
2.1
Fisiologia respiratoria
Aspectos biomecanicos
del pulmon y de la via aérea
Pablo Vicente Re
1, INTRODUCCION
El pulmén es un 6rgano sometido a defor-
‘maciones finitas, lo cual explica la relevancia
de sus propiedades biomecénicas intrinsecas
en el normal funcionamiento del érgano. Las
propiedades biomecinicas del pulmén expli-
can la economia energética de la ventilacién
y Ia elevada homogeneidad de la distribu-
idn ventilatoria, a pesar de la aparente com-
plejidad anatémica y estructural del 6r
De hecho, la siscematizaci6n fractal del pul-
mén es muy elevada y frecuentemente se
utiliza este 6rgano como ejemplo de aplica-
cién de modelos fractales al desarrollo onto-
génico’
‘La biomeciinica pulmonar se basa principal
mente en el andlisis de las relaciones entre la
presidn, el volumen y el flujo en condiciones
diversas de deformacién. Dado que el compor-
tamiento pulmonar es no lineal y estocéstico
en relacién con fenémenos de orden estructu-
ral, el comportamiento biomecinico debe re-
ferirse a las peculiaridades concretas del tipo
de deformacién impuesto. Asé, consideramos
principalmente dos condiciones de deforma-
in que son la ventilacién tranquila (0 a volu-
‘men corriente) y Ia ventilacién maxima forza-
mero Colomer
a (méxima amplitud y méximo esfuerzo ins-
piratorio y espicatorio}; aunque también se
consideran eventualmente deformaciones es-
ppecificas tales como Ia interrupcién del flu
aéreo (apnea) a un volumen dado o la oscila-
cidn sinusoidal forzada, frecuentemente apli-
cadas a la exploracién biomecéinica del drgano,
2. PROPIEDADES ESTATICAS
DEL PULMON
Se consideran propiedades biomecinicas
estéticas del pulmén a aquellas en cuya defi-
nicién el tiempo no es un parimetro signifi-
cativo, aunque no necesariamente se determi=
nen en ausencia estricta de movimiento (por
ejemplo, la determinacién de la capacidad
pulmonar total o el volumen residual requie~
ren maniobras dindmicas, pero el tiempo no
es variable relevante, mientras que la determi-
nacién de la presién estética a un volumen
dado se define en ausencia de movimiento
~apnea-, pero, debido a la relajacién de estrés,
cl tiempo es un parimeteo a considerar en su
determinacién).
Las propiedades biomecinicas estiticas del
pulmén estan relacionadas con su distensibili-
25Estructura y funci6n del sistema respiratorio
dad, concepto que cabe no confundir con el de
clasticidad. Asi, mientras que la distensibili
dad se refiere a la propiedad de los cuerpos ca-
paces de modificar sus dimensiones fisicas
bajo la accidn de una fuerza suficiente para
vencer las resistencias elisticas en contra de tal
deformaciéa, la elasticidad es la propiedad fi-
sica de aquellos materiales que, deformados
bajo la aplicacién de un estrés de deformacién,
recuperan sus dimensiones y forma originales
cuando el esteés de deformacién es retirado. La
distensibilidad se refiere a la cualidad del ma-
terial, en tanto que Ia elasticidad es una mag-
nitud fisica
3. CAPACIDAD FUNCIONAL,
PULMONAR Y EQUILIBRIO
MECANICO
Tanto el tdrax como el pulmén son estruc-
turas distensibles, que generan una fuerza de
retraccién (0 expansién) eldstica cuando se
hallan estirados (0 comprimidos) més alld de
su configuracién de reposo. Una de las pr
meras observaciones relevantes para la bio-
mecinica del sistema respiratorio fue a ob-
servacién de que, cuando se abre el térax el
pulmén se retrae y el trax se expande, lo
cual indica dos cosas: primero, que el trax y
el pulmén no se hallan anacémicamente aco-
plados; y segundo, que el punto de reposo
mecanico de los mismos se halla a un nivel
de volumen diferente del nivel operacional
del sistema, De tal modo que el punto de re-
oso elastico de la caja tordcica se halla a un
volumen superior y el punto de reposo eldsti-
co del pulmén se halla a un volumen inferior
del mismo,
El acoplamiento del t6rax y del pulmén es
biomecénico y se establece a nivel del espa~
cio pleural, un espacio virtual formado por
dos superficies en aposicién, que permite el
deslizamiento de la una sobre la otra. En
equilibrio mecénico, la resultante de las
fuerzas tordcicas de expansién elistica es
igual y de sentido opuesto a la resultante de
las fuerzas pulmonares de retracci6n elistica,
de tal modo que cualquier desviacidn de este
volumen genera fuerzas elisticas contrarias
que tienden a recuperar el nivel de repos0.
26
Este volumen de reposo del sistema se cono-
ce como capacidad funcional pulmonar
(CRE) y se define como el volumen de gas
contenido en el pulmén al final de la espira-
cién tranquila. La imporcancia funcional de
la CRF trasciende de hecho el émbito mera-
mente biomecinico, ya que la eficacia del
sistema esté optimizada para este nivel de
volumen, En primer lugar, y desde una pers-
pectiva meramente biomecinica, la CRF re-
presenta un punto de reposo, para cuyo
mantenimiento no se requiere dispendio
energético alguno. Por otro lado, permi
que la ventilaci6n sea un proceso que requie-
re dispendio energético tinicamente en la
fase inspiratoria, ya que la espiracién viene
facilitada por el propio retorno elastico del
sisvema (al inicio de la espiracién hay una
contraccién post-inspiratoria de los miiscu-
los inspiratorios cuya funcién es impedir la
descompresién explosiva del sistema, pero su
costo es escaso). El funcionamiento de la
bomba muscular torécica (especialmente del
diafragma) se halla optimizado para una me-
jor economia energética y rendimiento de la
contraccién muscular al nivel de elongacién
fibrilar correspondiente a Ia configuracién
espacial al nivel de la CRE, lo cual hace que
toda la bioenergética del sistema se halle op-
timizada para esta configuraci6n’®
La CRE corresponde también al volumen
alveolar en el cual se establece el recambio
gaseoso, el cual es renovado mediante la in-
yeccién de aproximadamente un 15% de aire
Fresco procedente de la acmésfera con cada ci-
clo respiratorio (la CRE normal es de aproxi-
madamente unos 2,5 1, el volumen corriente
normal es de 0,5 1, al cual hay que sustraer
0,15 1 de espacio muerto anatémico. Ello
hace que el volumen de renovacién alveolar
sea de unos 0,35 | para la renovacién de
aproximadamente 2,5 | de CRF). El recambio
gascoso est asi amortiguado para que los
contenidos sanguineos de gases respiratorios
suffan una oscilacién minima, al tiempo que
permite una renovacién suficiente para man-
tener los niveles medios adecuados al meta~
bolismo’.
Las propiedades biomecénicas (y composi-
id) del surfactante humano, que recubre la
superficie alveolar, también se hallan optimi-Fisiologia respiratoria
zadas a la CRF para que el trabajo de expan-
sidn de la superficie alveolar sea el menor po-
sible, al mismo tiempo que se evita el colapso
alveolar.
3.1. Presién pleural y presién
de retracci6n eldstica,
Gradhente de presion
En condiciones de apnea, al nivel de la CRF
existe en el espacio pleural una presién subat-
mosférica de aproximadamente —5 hPa (1 hPa
P 1 cmH,O) correspondiente a la presién de
recraccién eranspulmonar (P,,: diferencia encee
la presin pleural, Pj, y la presi6n alveolar,
P,,, que en apnea es igual a la presin atmos-
fécica) y a la presin de expansién transtordci-
ca(P,,, diferencia enere la presién acmosférica,
Pi... ¥ Ia presién pleural). Por esca raz6n, la
comunicacién del espacio pleural con el exte-
rior origina la entrada de aire a aquel y la pro-
duccién de neumotérax. La presién pleural,
sin embargo, no es constante a lo ancho de
toda la superficie pleural. Existe un gradiente
hidrostatico, generado principalmente por el
peso del pulmén que, actuando como una co-
lumna de agua, genera un gradiente vertical
de presién positiva que va desde cero a nivel
del dpex, hasta alcanzar un maximo al nivel de
a base del pulmén a razén de 0,31 KPa por em
lineal de altura, auumentando desde el dpex has-
ta la base. Ello significa que la presién pleural
varia desde un valor de unos -8 hPa a nivel del
pex a3 hPa en las bases pulmonares. La pre-
siGn de retraccién elistica del pulmén in situ,
de -5 hPa, ¢s una presi promedio. También
contribuyen al gradiente gravitacional el
peso de las visceras abdominales y el acopla-
‘miento anac6mico entre el espacio toracico y
el pulmén,
El gradience gravitacional de la CRF tiene
consecuencias biomecdnicas, anatémicas y para
Ia distribucién del aire inspirado. El estrés me-
énico a que esta sometido el parénquima pul-
‘monat sera inferior en la base que en el épex. El
didmetro alveolar seri mayor en el apex al estar
el parénquima pulmonar sometido a una mayor
presién negativa. Finalmente, la distribucién
dl aire inspirado se verd afectada por la diferen-
te biomecdnica regional entre el apex pulmonar
y la base, como se veri ms adelante.
3.2. Volimenes pulmonares
aesidticoss: factores limitantes
La CRE es el volumen de reposo eléstico del
sistema respiratorio. A este nivel el pulmén
posee una presién de retraccién, lo cual indica
que su nivel de reposo es muy inferior. Por
otto lado, el pulmén es un drgano distensible,
cuyo volumen es capaz de incrementarse si se
aplica una presién de inflacién. Ademés, el
pulmén se halla indisolublemente ligado, i
sita, a la caja torécica que, a su vez impone de-
terminadas limitaciones. Nos podemos pre~
_guncar, tal como hicieron los fisi6logos de me-
diados del siglo xr%, cules son los limites de
la inflacién y deflacién del sistema respiraco-
rio y de qué dependen.
La inflaciGn del sistema respiratorio, me-
diante la contraccién de los miisculos inspi-
ratorios, llega hasta un punto maximo de vo-
lumen 0 capacidad pulmonar total (CPT), 2
cuyo nivel [a presién necesaria para distender
el sistema est4 en equilibrio con la presién
maxima que los miisculos inspiracorios son
capaces de desarrollar (teniendo en cuenta
que, a medida que el volumen pulmonar
aumenta y las fibras musculares se acortan, la
fuerza muscular es cada vez menor). As!
pues, la CPT se encuentra en el punto de
equilibrio entre la presién de retraccién elis-
rica del sistema respiratorio y la presién
pleural méxima desarrollada por los miscu-
los inspiratorios a ese volumen. La presién
nnecesaria para incrementar el volumen pul-
monar a niveles préximos a la CPT aumenta
exponencialmente, por lo que variaciones
grandes de presién originan modificaciones
muy pequeftas de la CPT. Ello hace que a
menudo se considere la CPT como un volu-
men de referencia para maniobras méximas?.
El sistema respiratorio puede ser desinfla-
do hasta alcanzar un valor minimo, inferior a
la CRE, llamado volumen residual (VR), que
suele contener aproximadamente algo mas de
un tercio de la CRE. Los factores limitantes
del VR son menos claros que en el caso de la
CPT, ya que juegan aqui varios factores. Por
tun lado, Ia compresibilidad de la caja rorici-
ca que limita la excursién espiratoria. Por
otto lado, Ia actuacién del surfactante alveo-
lar que impide el vaciamiento de los alveolos,
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