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Origen del Pecado: Satanás y la Caída

El documento explora el origen del pecado según la Biblia. Explica que Satanás, un querubín creado perfecto por Dios, fue el primer ser en pecar al enorgullecerse y querer ser como Dios. Esto introdujo el pecado en el universo. Luego, Satanás tentó a Adán y Eva en el Edén a través de los deseos de la carne, los ojos y la vanidad, llevándolos a desobedecer a Dios y traer el pecado a la humanidad. Así, la Biblia muestra que el pecado tu

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Origen del Pecado: Satanás y la Caída

El documento explora el origen del pecado según la Biblia. Explica que Satanás, un querubín creado perfecto por Dios, fue el primer ser en pecar al enorgullecerse y querer ser como Dios. Esto introdujo el pecado en el universo. Luego, Satanás tentó a Adán y Eva en el Edén a través de los deseos de la carne, los ojos y la vanidad, llevándolos a desobedecer a Dios y traer el pecado a la humanidad. Así, la Biblia muestra que el pecado tu

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DE DÓNDE PROVIENE EL PECADO

Si revisamos la Biblia encontraremos que la primera referencia al pecado la


encontramos mucho antes que el hombre fuese creado, en la eternidad
pasada, con un querubín que fue creado perfecto, este es Satanás. El profeta
Ezequiel nos ofrece una buena revelación en cuanto a la revelación de este
terrible ser. En Ezequiel 28:11-15 el profeta de parte de Dios envía un mensaje
de juicio contra el rey de Tiro: “Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de
hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro”, de donde la palabra que se
traduce en la RV60 como endecha proviene del hebreo quiná (‫ )קִ ינָה‬la cual
sugiere una gran lamentación con golpes de pecho. Es increíble ver como el
libro de Ezequiel ocupa los capítulos 26, 27 y 28 para emitir un juicio contra
esta nación enemiga de Dios, mientras que solo dedica pocos versículos en el
capítulo 25 para emitir el juicio sobre las naciones de Amón, Moab, Edom y los
filisteos. Esto nos sugiere que la maldad de esta nación había excedido en gran
manera a todas las demás que el mismo Dios quiere dejarles muy claro que el
quebranto a su orgullo y maldad será grande.

A lo largo de su profecía Ezequiel va más allá de los acontecimientos presentes


y proféticos, y a partir del versículo 11 del capítulo 28 retrocede al pasado,
posiblemente antes de la misma creación del hombre, para hacer una
comparación con  la caída de otro ser que fue creado con gran perfección: El
diablo. No cabe duda que el diablo tenía una influencia maligna sobre el rey de
Tiro, como lo ha tenido y lo sigue teniendo sobre todos los gobernadores
impíos del mundo, y en este caso, la caída del rey de Tiro viene a ser un tipo
de la caída del diablo y su futuro juicio.

Por tanto, estamos en el entendido que estas palabras cobran un significado


que va más allá de cualquier rey o príncipe humano, se dirigen directamente al
príncipe de los demonios, al mismo Satanás.

El profeta nos aclara que Satanás fue un ser creado por el mismo Dios:
Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura.
El Señor creo a este ser y lo doto de toda sabiduría y hermosura a tal punto
que lo llama el sello de la perfección. Esto nos sugiere que no había nada más
perfecto en poder, hermosura y sabiduría entre toda la creación del
Todopoderoso que este querubín. Esto contrasta con la idea mitológica que se
tiene de este ser, tal y como lo declara el teólogo Myer Pearlman: “La idea de
un diablo de horrible apariencia, con cuernos y pezuñas se deriva de la
mitología pagana y no de la Biblia”. Este ser fue puesto en el Edén, el cual la
mayoría de eruditos bíblicos diferencian del Huerto del Edén en el cual Adán
fue puesto. Este Edén era diferente al huerto de Dios en la creación del hombre
y la vestidura de este hermoso ser fue de toda clase de piedras preciosas que
reflejaban su hermosura y se paseaba en medio de piedras de fuego, las
cuales algunos creen que hace referencia a volcanes. Tan hermosa y perfecta
era su creación que Dios permitió que en el día de su creación se tocaren
instrumentos musicales para conmemorar el comienzo de la existencia de este
esplendoroso ser: los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron
preparados para ti en el día de tu creación. Él fue creado como un querubín
protector, lo cual nos dice que estuvo a la cabeza de todos los ángeles, como
el protector principal de la gloria de Dios: Tú, querubín grande, protector, yo te
puse en el santo monte de Dios, allí estuviste. Lamentablemente esta
perfección llego hasta el día que en él se encontró maldad: Perfecto eras en
todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti
maldad. Aquí es donde encontramos la primera referencia de pecado en toda la
eternidad.
¿Cuál es el origen del pecado?

Isaías 14:12-15

Para comprender en qué consistió el pecado de Satanás podemos ir a


Isaías donde se nos explica. Es en Isaías 14:12-14 que se nos describe bien en
que consistió este pecado. El texto hace referencia a él como Lucero, hijo de la
mañana y en nuestro idioma se le conoce como Lucifer que viene del latín,
formado por las palabras lux (luz) y ferre (llevar), y literalmente significa el
portador de la luz. En el original hebreo el termino Lucero se traduce de la
palabra jeilél (‫ )הֵ ילֵל‬que significa brillante, dándonos así la misma idea. Por
tanto, Lucifer era un querubín tan hermoso que reflejaba una gloria
impresionante; pero cual gloria, la suya propia, en ninguna manera, la gloria de
Dios. Los diamantes figuran entre las piedra más caras alrededor del mundo,
pero por si solos no son tan impresionantes que cuando se ponen detrás de
una fuente de luz la cual provoca que el diamante refleje toda clase de colores
llameantes que asombran a cualquier que lo ve. Pero su belleza es resultado
no de una luz propia. De igual forma, Lucifer brillaba como consecuencia de la
gloria de Dios

“Era belleza reflejada. Dios en su santidad era la luz que hacía que
Lucifer irradiara y destellara la gloria que era suya. Podría decirse que Lucifer
era perfecto en hermosura, porque ninguna criatura reflejó tan plenamente la
gloria de Dios”. Isaías nos aclara que este ser llamado Lucero, hijo de la
mañana, cayó del cielo, lo cual nos habla de su expulsión de la misma
presencia de Dios: “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!
Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tanta era la belleza
y poder que este querubín tenia que se llenó de orgullo y creyó que podía llegar
a ser semejante al Altísimo, y ese fue su pecado: Tú que decías en tu corazón:
Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en
el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de
las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el
Seol, a los lados del abismo. Aquí vemos al primer ser que pecó y como este lo
introdujo en el universo haciendo también pecar a otros ángeles que lo
siguieron en su rebelión y se convirtieron en sus demonios, y no solo ellos, sino
que también tentó al primer hombre el cual cayó en su trampa provocando que
el pecado entrase en la vida del ser humano , hay evidencia de que Satanás
fue el primer ser que peco y arrastro consigo a otros ángeles y tentó al primer
hombre.
LA ENTRADA DEL PECADO EN LA HUMANIDAD

Génesis 3:6

Así como hay pecado en la raza humana, debe haber habido un


principio del pecado. Si no hubiese un principio para el pecado, el hombre
hubiese sido creado en pecado, y entonces, Dios sería el creador del pecado;
pero no lo es. De acuerdo al relato de Génesis 1 y 2, Dios creó al hombre
perfecto y lo puso en el hurto del Edén, pero fue aquí donde fue tentado por el
diablo y allí pecó. El pecado entró en la raza humana a través del engaño y la
desobediencia: (Génesis 3:1-5). Fue Satanás a través de la serpiente que
engaño a la mujer prometiéndole que si comía del fruto que Dios había
prohibido serian como dioses sabiendo el bien y el mal. Uno puede ver como
Satanás con una gran sutileza le mete la duda a Eva en cuando a los
mandamientos de Dios: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol
del huerto?... No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él,
serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

El proceso de la tentación.

Génesis 3:6

                  En este versículo vemos el proceso que Satanás siguió al tentar a la


mujer, mismo proceso que lleva hoy en día con la humanidad. El Tentador la
tentó en tres áreas: los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la
vanagloria de la vida. Esto nos muestra que el pecado puede tentarnos en
tres áreas, y el apóstol Juan exhorta a los creyentes a no ceder ante esta
tentación: (1 Juan 2:15-17). En primer lugar, la mujer cedió a los deseos de
la carne ya que vio que el fruto del árbol era apetitoso: Y vio la mujer que el
árbol era bueno para comer. Hoy en día muchos ceden a los deseos de la
carne, su naturaleza pecaminosa desata toda clase de apetitos, los cuales Dios
aprueba en su mayoría con ciertas regulaciones, pero el hombre siempre va en
busca de lo prohibido, por ello la Biblia nos exhorta a huir de los deseos de la
carne: (Gálatas 5:19-21). La Biblia nos exhorta a no ser controlados por los
deseos de la carne y terminemos cediendo a las bajas pasiones, antes
debemos procurar desarrollar las mejores virtudes y ocupar nuestras vidas en
cosas de provecho las cuales desalojan las malas

En segundo lugar, tenemos la tentación de los deseos de los ojos, y la mujer


fue tentada también de esta forma al mostrarse el fruto agradable a sus ojos: y
que era agradable a los ojos. Parecer haber una tendencia normal en el ser
humano de dejarse cautivar desmedidamente por todo aquello que el alma
pueda desear y que una vez que lo obtiene se deleitan enormemente por ello,
tal y como lo declara el libro de Eclesiastés.

(Eclesiastés 2:10-11). Salomón nos dice que no le negó a sus ojos ninguna
cosa que desearan, sin embargo, al final todo fue vanidad y aflicción sin ningún
provecho. Fue a causa de los deseos de los ojos que el rey David cometió el
pecado de adulterio y posteriormente el de homicidio. En (2 Samuel 11:2).
También Acán cayó en pecado por los deseos de los ojos.

(Éxodo 21:17). Fue así como la mujer cedió ante los deseos de los ojos.
Finalmente, la mujer cedió ante la tentación de la vanagloria de la vida ya
que vio que el árbol era codiciable para alcanzar la sabiduría: y árbol codiciable
para alcanzar la sabiduría. La vanagloria de la vida es el deseo desmedido de
poseer riquezas, títulos o logros para presumirlos considerándose superior a
los demás. Estas personas son orgullosas y en la Biblia se les llama altivos de
corazón.

De esta forma fue tentada la mujer, a través de los deseos de la carne,


los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, y no solo la mujer, sino
también el hombre cometió la transgresión a tal punto que los ojos de ambos
fueron abiertos: y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual
comió, así como ella.

Jesús venció estas tres tentaciones.


La primera tentación que Satanás le presento a Jesús fue la de los deseos
de la carne. ya que lo desafía a convertir las rocas en pan ya después de 40
días de ayuno tenía hambre lo cual es un deseo de la carne. El diablo lo tentó
desafiándolo con una oración condicional: Si eres Hijo de Dios, di que estas
piedras se conviertan en pan. No solo estaba desafiándolo a que demostrara
sus poderes divinos, sino también quería obligarlo a usar estos poderes de
manera egoísta para satisfacer sus propias necesidades fuera de la voluntad
de su Padre y hacer caer a Jesús en el pecado de la falta de confianza.

La segunda tentación tiene que ver con la vanagloria de la vida y el diablo


llevó a Jesús al templo de Jerusalén y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate
abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus
manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. El templo
había sido reconstruido por Herodes el Grande. Tenía 15 pisos de altura, el
atrio había sido notablemente agrandado, hasta tener 300 metros de largo por
470 de ancho. Para lograrlo, se tuvo que crear una enorme plataforma a fin de
compensar el fuerte declive que existía al sureste. Un enorme muro de
retención hecho con piedras monumentales soportaba la plataforma, en la cual
se levantaba el edificio del templo, con sus pórticos y patios rodeados de
hermosas explanadas y columnas. No sabemos cómo, pero rápidamente el
diablo lleva a Jesús a Jerusalén, al pináculo del templo. La transición es rápida,
sin demora. Sobre un ala del templo; desde esta altura vertiginosa nuestro
Señor mira abajo al abismo. Satanás está con él. Habiendo fracasado con la
tentación de falta de confianza en Dios, recurre al otro extremo, el de la
excesiva confianza, o sea la presunción. Satanás se aprovecha de la
respuesta de Jesús basada en las Escrituras. Él dice: ¡Qué bien que confíes en
Dios al no usar tus propios poderes para alimentarte!, ¡Qué bueno que cites las
Sagradas Escrituras! Así que ahora demuestra tu confianza en Dios ya que
escrito está: “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en
todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en
piedra”, (Salmo 91:11-12). El diablo hace algo muy peligroso: apegarse al igual
que lo hizo Jesús a las Escrituras. Sin embargo, el uso que hace de la Palabra
no refleja la intención de las mismas. Jesús responde nuevamente valiéndose
de las Escrituras: “Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios”
(Deuteronomio 6:16), dejando ver el motivo verdadero de ellas. Confiar en Dios
es bueno, pero provocarle a través del abuso de sus promesas es un grave
pecado. Su declaración “Escrito está también” arroja una luz acerca de la
correcta interpretación de las Escrituras.

La tercera tentación tiene que ver con los deseos de los ojos. Hasta el
momento el diablo ha tentado a Jesús con la falta de confianza y exceso de
confianza. Ahora lo tentara a tener una falsa confianza. En esta ocasión el
diablo pide adoración para él por parte de Jesús, y a cambio le concederá
todos los reinos del mundo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Jesús
fue tentado a través de ver con sus propios ojos la grandeza de los reinos de
esta tierra, pero el peligro de todo esto radicaba en recibir el poder sin luchar,
sin cruz, en un solo momento. Y es verdad: el diablo, por así decirlo, tiene el
dominio temporal sobre todos los reinos de este mundo. La Biblia afirma que el
mundo entero está bajo el control de Satanás: “Sabemos que somos de Dios, y
el mundo entero está bajo el maligno”, (1 Juan 5:19). Originalmente este
derecho se le dio al hombre en el huerto del Edén; sin embargo, perdió este
derecho cuando desobedeció comiendo del fruto que Dios les había prohibido.
Así Satanás tomo dominio del mundo. Posteriormente confirmó su título
venciendo a Israel, el pueblo escogido de Dios el cual cayó en graves pecados
y provocaron el juicio de Dios sobre ellos.

Las consecuencias del pecado.

Los versículos del 7 al 24 del capítulo 3 del libro de Génesis nos


muestran las consecuencias de haber pecado, así como los respectivos
castigos. Veamos en qué consistieron:

1.      El hombre pierde su inocencia inicial: (Génesis 3:7). Al comer el


fruto perdieron su inocencia al conocer el bien y el mal.

2.      El hombre pierde su comunión con Dios: (Génesis 3:8-9). En el


capítulo 2 de este libro se ve cómo Adán tenía una estrecha relación con el
Señor, su ser completo estaba conectado con el Espíritu de Dios; pero desde el
momento que pierden su inocencia y el pecado entra, este rompe la comunión
y como consecuencia tanto Adán como Eva deciden esconderse de la
presencia del Señor. Dios sabía la transgresión que su creación había
cometido, por eso ellos se sintieron culpables y se escondieron por lo que el
Señor llamó al hombre.

3.      El hombre es incapaz de reconocer su error: (Génesis 3:10-13).


Ninguno de los dos reconoció su culpa y hoy en día este sigue siendo un
problema del hombre el cual es incapaz de reconocer la responsabilidad que
tiene por su pecado.

4.      El castigo contra la serpiente y Satanás: (Génesis 3:14-15).


Muchos creen que al principio la serpiente tenía una apariencia muy diferente a
la que hoy conocemos, no tenía el aspecto repulsivo que hoy en día presenta,
sino se cree que era un ser de hermosa apariencia, pero por dejarse controlar
por Satanás se dio decreto que sería maldita entre todos los animales y sobre
su pecho se arrastraría todos los días de su vida. Este día Dios estableció una
enemistad entre la mujer y Satanás, entre su simiente y su de Satanás, y esto
fue así porque de la mujer nacería el libertador del hombre, Jesucristo. Aquel
día se dio la primera promesa mesiánica que arrojaba un rayo de esperanza
para el hombre caído, el nacimiento del Mesías, al cual Satanás lo heriría en el
calcañal, un herida menor, pero éste le provocaría una herida mortal
aplastándole la cabeza. Por esta razón el diablo ha estado buscando la forma
de destruir la simiente de la mujer ya que desde el principio sabía que Él lo
destruiría.

5.      El castigo de la mujer: (Génesis 3:16). Una de las bendiciones de


Dios consistía en el privilegio de multiplicarse y poblar esta tierra, no obstante,
ahora este derecho iba a ser ejercido con muchos dolores, dolores que hoy en
día son catalogados como los peores de todos. A parte de eso sujeto la libertad
de la mujer a la autoridad del hombre: y tu deseo será para tu marido, y él se
enseñoreará de ti. La palabra hebrea que se traduce aquí como deseo es
teshucá (‫)ּתְ ׁשּוקָ ה‬, la cual sugiere un deseo de usurpar o controlar.

6.      El castigo del hombre: (Génesis 3:17-21). Adán perdió todos sus
derechos, antes vivía en un huerto hermoso y tropical, ahora viviría en una
tierra maldita, antes labraba el huerto y recogía de su fruto con gozo, ahora con
el sudor de su rostro lo haría representando una pesada carga para él; antes la
tierra estaba bendecida por toda clase de planta y árbol frutal, ahora la tierra
estaría rodeada de cardos y espinos haciendo más difícil el trabajo del hombre;
antes el hombre era perfecto, sin ningún impedimento, pero ahora conocería la
enfermedad, envejecería hasta morir. Es importante no creer que Dios
constituyo el trabajo como una maldición. No fue así. “Al hombre se le había
designado ya el trabajo (Génesis 2:15); pero el castigo consistía en lo arduo del
trabajo, y de las desilusiones y disgustos que acarrea”.

Después de haber considerado toda esta evidencia bíblica podemos


llegar a la conclusión que Dios no creo el pecado, sino fue en primer lugar el
querubín protector que hoy conocemos como Satanás que lleno su corazón de
maldad al quererse igualar a Dios, y así en este introduce por primera vez el
pecado en el universo, arrastrando consigo a otros ángeles y posteriormente
tentando al primer hombre el cual sede y así el pecado entra en la humanidad.

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