Amor y Fe en el Camino a Cristo
Amor y Fe en el Camino a Cristo
1. Amor Supremo 2
2. La más urgente necesidad del ser Humano 3
3. El arrepentimiento 4
4. Paz interior 5
5. La consagración 7
6. Maravillas obradas por la fe 9
7. La prueba del discípulo 11
8. El secreto del crecimiento 14
9. El trabajo y la vida, el gozo de la colaboración 17
10. Como conocer a Dios 20
11. El privilegio de orar 22
12. ¿Qué debe hacerse con la duda? 24
13. La fuente de regocijo y felicidad 25
“La Palabra de Dios revela su carácter. El mismo declaró su infinito amor y piedad. Cuando
Moisés dijo a Dios: “Ruégote me permitas ver tu gloria,” Jehová respondió: “Yo haré que pase
toda mi benignidad ante tu vista. Tal es su gloria” (Pág. 8).
“Satanás indujo a los hombres a concebir a Dios como un ser cuyo principal atributo es
una justicia inexorable, como un juez severo, un acreedor duro y exigente. Representó
al Creador como un ser que velase con ojo celoso para discernir los errores y las faltas de
los hombres y hacer caer juicios sobre ellos. A fin de disipar esta densa sombra vino el Señor
Jesús a vivir entre los hombres, y manifestó al mundo el amor infinito de Dios” (Pág. 9).
“El corazón de Dios suspira por sus hijos terrenales con un amor mas fuerte que la muerte”
(Pág. 18).
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La mas urgente necesidad
2 del ser Humano
INTRODUCCIÓN: Hechos 4:12
Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en
que podamos ser salvos.
“En su estado de inocencia, el hombre gozaba de completa comunión con Aquel “en quien
están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia”. Pero después de su caí-
da no pudo encontrar gozo en la santidad y procuró ocultarse de la presencia de Dios (Pág. 14).
“Satanás indujo a los hombres a concebir a Dios como un ser cuyo principal atributo es
una justicia inexorable, como un juez severo, un acreedor duro y exigente. Representó al
Creador como un ser que velase con ojo celoso para discernir los errores y las faltas de los
hombres y hacer caer juicios sobre ellos. A fin de disipar esta densa sombra vino el Señor
Jesús a vivir entre los hombres, y manifestó al mundo el amor infinito de Dios” (Pág. 9).
“Jesús dijo, describiendo su misión terrenal: Jehová “me ha ungido para anunciar buenas
nuevas a los pobres; me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, y a los ciegos
recobro de la vista; para poner en libertad a los oprimidos”. Esta era su obra. Anduvo
haciendo bien y sanando a todos los oprimidos de Satanás” (Pág. 9).
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El Arrepentimiento
INTRODUCCIÓN: Hechos 2:37-38
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Al oír esto, se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Hermanos, ¿qué
haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo
para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.
“La Sagrada Escritura no enseña que el pecador deba arrepentirse antes de poder aceptar la
invitación de Cristo: “¡Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os daré descan-
so!” La virtud proveniente de Cristo es la que nos induce a un arrepentimiento genuino (Pág. 23).
“La oración jactanciosa y presuntuosa del fariseo demostró que su corazón estaba cerrado a la
influencia del Espíritu Santo. Por estar lejos de Dios, no tenía idea de su propia corrupción, que con-
trastaba con la perfección de la santidad divina. No sentía necesidad alguna y nada recibió” (Pág. 27).
“Muchos aceptan una religión intelectual, una forma de santidad, sin que el corazón esté lim-
pio. Sea vuestra oración: “¡Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu
recto dentro de mí!” Sed leales con vuestra propia alma. Sed tan diligentes, tan persistentes,
como lo seríais si vuestra vida mortal estuviese en peligro. Este es un asunto que debe deci-
dirse entre Dios y vuestra alma, y es una decisión para la eternidad. Una esperanza supuesta,
que no sea más que esto, llegará a ser vuestra ruina” (Pág. 30, 31).
“Estudiad la Palabra de Dios con oración. Ella os presenta, en la ley de Dios y en la vida
de Cristo, los grandes principios de la santidad, “sin la cual nadie verá al Señor” Convence
de pecado; revela plenamente el camino de la salvación. Prestadle atención como a la voz de
Dios hablando a vuestra alma” (Pág. 31).
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Paz interior
4 INTRODUCCIÓN: Juan 14:27
La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón
ni tenga miedo.
“Las condiciones indicadas para obtener la misericordia de Dios son sencillas, justas y ra-
zonables. El Señor no nos exige que hagamos alguna cosa penosa para obtener el perdón
de nuestros pecados. No necesitamos hacer largas y cansadoras peregrinaciones, ni ejecu-
tar duras penitencias, para encomendar nuestras almas al Dios de los cielos o para expiar
nuestras transgresiones, sino que todo aquel que confiese su pecado y se aparte de él
alcanzará misericordia” (Pág. 33).
“La confesión de nuestros pecados, ya sea pública o privada, debe ser de corazón y volun-
taria. No debe ser arrancada al pecador. No debe hacerse de un modo ligero y descuidado o
exigirse de aquellos que no tienen una comprensión real del carácter aborrecible del pecado.
La confesión que brota de lo íntimo del alma sube al Dios de piedad infinita. El salmista dice:
“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu contrito” (Pág. 34).
3. ¿Qué cambios ocasiona en la persona cuando acepta a Dios como su Salvador personal?
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4. ¿Qué ocurre con el ser humano cuando el pecado amortigua su percepción moral?
“Una vez que el pecado amortiguó la percepción moral, el que obra mal no discierne los
defectos de su carácter ni comprende la enormidad del mal que ha cometido; y a me-
nos que ceda al poder convincente del Espíritu Santo permanecerá parcialmente ciego con
respecto a su pecado” (Pág. 35).
“El arrepentimiento verdadero induce al hombre a reconocer su propia maldad, sin engaño
ni hipocresía. Como el pobre publicano que no osaba ni aun alzar los ojos al cielo, exclamará:
Dios, ten misericordia de mí, pecador y los que reconozcan así su iniquidad serán justificados,
porque el Señor Jesús presentará su sangre en favor del alma arrepentida” (Pág. 36).
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La consagración
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INTRODUCCIÓN: 2 Reyes 23:25
No hubo otro rey antes de él que se convirtiera a Jehová con todo su corazón, con toda su alma y
con todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés, ni después de él nació otro igual.
“Dios quiere sanarnos y libertarnos. Pero como esto exige una transformación completa
y la renovación de toda nuestra naturaleza, debemos entregarnos a Él completamente”
(Pág. 38).
“Una mera sumisión forzada impediría todo desarrollo real del entendimiento y del carácter:
haría del hombre un simple autómata. Tal no es el designio del Creador. El desea que el
hombre, que es la obra maestra de su poder creador, alcance el más alto desarrollo
posible” (Pág. 39).
“Debemos renunciar a todo lo que aleje de Dios nuestro corazón… No podemos consagrar
una parte de nuestro corazón al Señor, y la otra al mundo. No somos hijos de Dios a menos
que lo seamos enteramente (Pág. 39).
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5. ¿Cuál es la actitud de una persona cuando Jesús mora en su corazón?
“Cuando Cristo mora en el corazón, el alma rebosa de tal manera de su amor y del gozo de
su comunión, que se aferra a Él; y contemplándole se olvida de sí misma. El amor a Cristo es
el móvil de sus acciones (Pág. 39).
“Cuando Cristo mora en el corazón, el alma rebosa de tal manera de su amor y del gozo de
su comunión, que se aferra a Él; y contemplándole se olvida de sí misma. El amor a Cristo
es el móvil de sus acciones” (Pág. 39).
7. ¿Cómo los acepta Jesús a sus hijos que le aceptan en cualquier etapa de sus vidas?
“El Redentor del mundo acepta a los hombres tales como son, con todas sus necesidades,
imperfecciones y debilidades; y no solamente los limpiará de pecado y les concederá reden-
ción por su sangre, sino que satisfará el anhelo de todos los que consientan en llevar su yugo
y su carga” (Pág. 41).
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Maravillas obradas
6 por la fe
INTRODUCCIÓN: Hebreos 11:1
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
1. ¿Cómo serán los pecados de una persona arrepentida al aceptar a Jesús como su
Redentor?
Lo que necesitáis es paz, tener en el alma el perdón, la paz y el amor del Cielo. No se los
puede comprar con dinero; la inteligencia y la sabiduría no pueden alcanzarlos ni podéis
esperar conseguirlos por vuestro propio esfuerzo. Pero Dios os los ofrece como un don, “sin
dinero y sin precio.” Son vuestros, con tal que extendáis la mano para tomarlos. El Señor dice:
“¡Aunque vuestros pecados fuesen como la grana, como la nieve serán emblanquecidos;
aunque fuesen rojos como el carmesí, como lana quedarán!” “También os daré un nuevo
corazón, y pondré un espíritu nuevo en medio de vosotros” (Pág. 43).
“Tú también eres pecador. No puedes expiar tus pecados pasados, no puedes cambiar tu
corazón y hacerte santo. Mas Dios promete hacer todo esto por ti mediante Cristo. Crees en
esa promesa. Confiesas tus pecados y te entregas a Dios” (Pág. 44).
“Dice el Señor Jesús: “Todo cuanto pidiereis en la oración, creed que lo recibisteis ya; y lo
tendréis.” Una condición acompaña esta promesa: que pidamos conforme a la voluntad de
Dios” (Pág. 45).
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4. ¿Cómo nos pide Dios que vayamos a Él?
“El Señor Jesús se complace en que vayamos a Él como somos: pecaminosos, sin fuerza,
necesitados. Podemos ir con toda nuestra debilidad, insensatez y maldad, y caer
arrepentidos a sus pies. Es su gloria estrecharnos en los brazos de su amor, vendar nuestras
heridas y limpiarnos de toda impureza” (Pág. 46).
“Cristo ha provisto fuerza y gracia para que los ángeles ministradores las comuniquen a
toda alma creyente. Nadie es tan pecador que no pueda hallar fuerza, pureza y justicia en
Jesús, quien murió por todos. Él está aguardando para quitarles sus vestiduras manchadas
y contaminadas de pecado y ponerles los mantos blancos de la justicia; les ordena vivir, y no
morir” (Pág. 46).
“Nada puede perjudicar más a vuestra propia alma que tener tal concepto de vuestro Padre
celestial. El aborrece el pecado, pero ama al pecador, pues se dió en la persona de Cristo
para que todos los que quieran puedan ser salvos y gozar de eterna bienaventuranza en el
reino de gloria” (Pág. 47).
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La prueba del discípulo
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INTRODUCCIÓN: Mateo 16:24
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo,
tome su cruz y sígame,
1. ¿Qué agente celestial actúa de manera invisible en el corazón del ser humano?
“Como el viento es invisible y, sin embargo, se ven y se sienten claramente sus efectos, así
también obra el Espíritu de Dios en el corazón humano. El poder regenerador, que ningún
ojo humano puede ver, engendra una vida nueva en el alma; crea un nuevo ser conforme a la
imagen de Dios” (Pág. 49).
2. ¿Qué cambios realiza el Espíritu Santo en una persona que se deja dirigir por Él?
“Cuando el corazón ha sido renovado por el Espíritu de Dios, el hecho se revela en la vida.
Si bien no podemos
hacer cosa alguna para cambiar nuestro corazón, ni para ponernos en
armonía con Dios; si bien no debemos confiar para nada en nosotros mismos ni en nuestras
buenas obras, nuestra vida demostrará si la gracia de Dios mora en nosotros. Se notará un
cambio en el carácter, en las costumbres y ocupaciones… El carácter se da a conocer,
no por las obras buenas o malas que de vez en cuando se ejecuten, sino por la tendencia de
las palabras y de los actos habituales en la vida diaria” (Pág. 49).
3. ¿Qué cambios se producirán de manera natural en los creyentes que llegan a ser
nuevas criaturas?
“Ya no se conforman con las concupiscencias anteriores, sino que por la fe siguen las
pisadas del Hijo de Dios, reflejan su carácter y se purifican a sí mismos como El es
puro. Aman ahora las cosas que en un tiempo aborrecían, y aborrecen las cosas que en otro
tiempo amaban. El que era orgulloso y dominador es ahora manso y humilde de corazón. El
que antes era vano y altanero, es ahora serio y discreto. El que antes era borracho, es ahora
sobrio y el que era libertino, puro. Han dejado las costumbres y modas vanas del mundo.
Los cristianos no buscan “el adorno exterior,” sino que “sea adornado el hombre interior del
corazón, con la ropa imperecedera de un espíritu manso y sosegado” (Pág. 50).
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Lecciones El Camino a Cristo
4. El arrepentimiento ¿Cuándo no es genuino?
“La obediencia, es decir el servicio y la lealtad que se rinden por amor, es la verdadera
prueba del discipulado. Por esto dice la Escritura: “Este es el amor de Dios, que guardemos
sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, es menti-
roso, y no hay verdad en él” (1 Juan 5:3; 2:4) En vez de eximir al hombre de la obediencia,
la fe, y sólo ella, nos hace participantes de la gracia de Cristo, y nos capacita para obe-
decer” (Pág. 52).
6. ¿Cuál debe ser nuestra actitud si en la caminata con Cristo las cosas no van bien? Y
¿por qué?
“Hay personas que han conocido el amor perdonador de Cristo y desean realmente ser
hijos de Dios; pero reconocen que su carácter es imperfecto y su vida defectuosa; y
propenden a dudar de si sus corazones han sido regenerados por el Espíritu Santo. A
los tales quiero decirles que no cedan a la desesperación. A menudo tenemos que
postrarnos y llorar a los pies de Jesús por causa de nuestras culpas y equivocaciones;
pero no debemos desanimarnos. Aun si somos vencidos por el enemigo, no somos
desechados ni abandonados por Dios. No; Cristo está a la diestra de Dios, e intercede
por nosotros” (Pág. 55).
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Lecciones El Camino a Cristo
7. ¿Qué sucede cuando nos acercamos más a Cristo?
“Cuanto más cerca estés de Jesús, más imperfecto te reconocerás a tus propios ojos;
porque tu visión será mas clara y tus imperfecciones se verán en abierto y claro contraste de
su perfecta naturaleza. Esta es una señal cierta de que los engaños de Satanás han perdido
su poder, y de que el Espíritu de Dios os está despertando” (Pág. 56).
“Mientras menos cosas dignas de estima veamos en nosotros, más encontraremos que
apreciar en la pureza y santidad infinitas de nuestro Salvador. Una percepción de nuestra
pecaminosidad nos impulsa hacia Aquel que puede perdonarnos, y cuando comprendiendo
nuestro desamparo nos esforcemos por seguir a Cristo, Él se nos revelará con poder. Cuanto
más nos impulse hacia Él y hacia la Palabra de Dios el sentimiento de nuestra necesidad,
tanto más elevada visión tendremos del carácter de nuestro Redentor y con
tanta mayor
plenitud reflejaremos su imagen” (Pág. 56).
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El secreto del crecimiento
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INTRODUCCIÓN: Juan 15:4-5
Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no
permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos;
el que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.
“De igual modo se habla de los recién convertidos a Cristo como de “niños recién nacidos,”
que deben ir “creciendo” hasta llegar a la estatura de hombres en Cristo Jesús. Como la
buena simiente en el campo, tienen que crecer y dar fruto” (Pág. 57).
2. ¿Qué debe hacer el ser humano para poder ser participe de la vida en Cristo?
“Asimismo es sólo mediante la vida de Dios como se engendra la vida espiritual en el corazón
de los hombres. Si el hombre no “naciere de nuevo” (Juan 3:3) no puede ser hecho
participante de la vida que Cristo vino a dar” (Pág. 57).
“En el don incomparable de su Hijo, Dios rodeó al mundo entero con una atmósfera de gracia tan
real como el aire que circula en derredor del globo. Todos los que decidan respirar esta atmósfera
vivificante vivirán y crecerán hasta alcanzar la estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús”.
“Como la flor se vuelve hacia el sol para que los brillantes rayos le ayuden a perfeccionar su
belleza y simetría, así debemos volvernos hacia el Sol de justicia, a fin de que la luz celestial
brille sobre nosotros y nuestro carácter se transforme a la imagen de Cristo” (Pág. 58).
“Muchos tienen la idea de que deben hacer alguna parte de la obra solos. Confiaron en
Cristo para obtener el perdón de sus pecados, pero ahora procuran vivir rectamente por sus
propios esfuerzos. Mas todo esfuerzo tal fracasará. El Señor Jesús dice: “Porque separados
de mí nada podéis hacer.” Nuestro crecimiento en la gracia, nuestro gozo, nuestra utilidad,
todo depende de nuestra unión con Cristo” (Pág. 59).
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Lecciones El Camino a Cristo
5. ¿Cada cuanto tiempo debemos pasar con Cristo para nuestro crecimiento espiritual?
6. ¿Por medio de que somos de Cristo? Y ¿Que debe entregar y recibir el cristiano?
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“No podíais por vosotros mismos expiar vuestros pecados o cambiar vuestro corazón; pero
habiéndoos entregado a Dios, creísteis que por causa de Cristo el Señor hizo todo aquello por
vosotros. Por la fe llegasteis a ser de Cristo, y por la fe tenéis que crecer en Él, dando y re-
cibiendo. Tenéis que darle todo: el corazón, la voluntad, la vida, daros a Él para obedecerle
en todo lo que os pida; y debéis recibirlo todo: a Cristo, la plenitud de toda bendición,
para que more en vuestro corazón, sea vuestra fuerza, vuestra justicia, vuestro eterno Auxilia-
dor, y os dé poder para obedecer (Pág. 59, 60).
7. ¿Qué tres cosas debe realizar el ser humano para ser transformado a semejanza de
Cristo?
“La vida en Cristo es una vida de reposo. Tal vez no haya éxtasis de los sentimientos, pero
debe haber una confianza continua y apacible. Tu esperanza no se cifra en ti mismo, sino
en Cristo. Tu debilidad está unida a su fuerza, tu ignorancia a su sabiduría, tu fragilidad a su
eterno poder. Así que no has de mirar a ti mismo ni depender de ti, sino mirar a Cristo. Piensa
en su amor, en la belleza y perfección de su carácter. Cristo en su abnegación, Cristo en su
humillación, Cristo en su pureza y santidad, Cristo en su incomparable amor: tal es el tema
que debe contemplar el alma. Amándole, imitándole, dependiendo enteramente de El, es
como serás transformado a su semejanza” (Pág. 61).
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Lecciones El Camino a Cristo
8. ¿Cuál fue el cambio que tuvo el apóstol Juan al caminar con Cristo?
“Aun Juan, el discípulo amado, el que más plenamente llegó a reflejar la imagen del Salvador,
no poseía por naturaleza esa belleza de carácter…De día en día su corazón era atraído hacia
Cristo, hasta que en su amor por su Maestro perdió de vista su propio yo. Su genio rencoroso
y ambicioso cedió al poder transformador de Cristo. La influencia regeneradora del Espíritu
Santo renovó su corazón. El poder del amor de Cristo transformó su carácter. Tal es el se-
guro resultado de la unión con Jesús. Cuando Cristo mora en el corazón, la naturaleza entera
se transforma” (Pág. 62, 63).
9. Las promesas dadas por Jesús a sus discípulos ¿Es también para este tiempo?
“Todo lo que Cristo fue para sus primeros discípulos desea serlo para sus hijos hoy, pues en
su última oración, que elevó estando junto al pequeño grupo reunido en derredor suyo, dijo:
No ruego solamente por éstos, sino por aquellos también que han de creer en mí por medio
de la palabra de ellos…” Si Cristo está en nuestro corazón, obrará en nosotros “el querer
como el hacer, por su buena voluntad. Obraremos como El obró; manifestaremos el mismo
espíritu. Amándole y morando en El, creceremos en todos respectos en el que es la cabeza,
es decir, en Cristo” (Pág. 64).
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El trabajo y la vida
9 el gozo de la colaboración
INTRODUCCIÓN: 1 Corintios 15:58
Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre,
sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
1. ¿Quiénes, al igual que Cristo, están empeñados a trabajar por la felicidad del ser humano?
“Así también los ángeles se dedican siempre a trabajar por la felicidad de otros. Esto
constituye su gozo. Lo que los corazones egoístas considerarían ocupación degradante: servir
a los desafortunados y en todo sentido inferiores a ellos mismos en carácter y jerarquía, es
la obra de los ángeles exentos de pecado. El espíritu de amor y abnegación que manifiesta
Cristo es el espíritu que llena los cielos, y es la misma esencia de su gloria” (Pág. 65).
2. ¿De que manera nuestro amor a Dios se manifestará hacia los demás?
“El amor al Señor Jesús se manifestará por el deseo de trabajar como Él trabajó, para
beneficiar y elevar a la humanidad. Nos inspirará amor, ternura y simpatía por todas las
criaturas que gozan del cuidado de nuestro Padre celestial” (Pág. 66).
3. En el ministerio de Jesús ¿De qué manera trabajo? ¿Cuál fue su gran objetivo?
“La vida terrenal del Salvador no fue una vida de comodidad y devoción para sí, sino que Él
trabajó con esfuerzo persistente, fervoroso e infatigable por la salvación de la perdida
humanidad. Desde el pesebre hasta el Calvario, siguió la senda de la abnegación y no
procuró estar libre de tareas arduas y duros viajes, ni de trabajos y cuidados agotadores. Dijo:
El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate
por muchos (Mateo 20:28). Tal fue el gran objeto de su vida” (Pág. 66).
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Lecciones El Camino a Cristo
4. ¿Cuál será el fruto de una personas verdaderamente convertida?
“Así también los que son participantes de la gracia de Cristo estarán dispuestos a hacer
cualquier sacrificio para que los otros por quienes Él murió compartan el don celestial.
Harán cuanto puedan para que su paso por el mundo lo mejore. Este espíritu es el fruto
seguro del alma verdaderamente convertida. Tan pronto como uno acude a Cristo nace
en el corazón un vivo deseo de hacer saber a otros cuán precioso amigo encontró en
el Señor Jesús. La verdad salvadora y santificadora no puede permanecer encerrada en
el corazón” (Pág. 66).
5. Cuándo compartimos con otros del gran amor de Dios ¿Quiénes también son beneficiados?
“Y el esfuerzo por hacer bien a otros se tornará en bendiciones para nosotros mismos. Tal
era el designio de Dios al darnos una parte que hacer en el plan de redención. El concedió a
los hombres el privilegio de ser hechos participantes de la naturaleza divina y de difundir a su
vez bendiciones para sus hermanos. Este es el honor más alto y el gozo mayor que Dios pueda
conferir a los hombres…Cada acto de sacrificio personal en favor de los demás robustece el
espíritu de beneficencia en el corazón del dador y lo une más estrechamente con el Redentor
del mundo, quien, “por amor de vosotros se hizo pobre, siendo rico; para que vosotros con su
pobreza fueseis enriquecidos” (2 Corintios 8:9) (Pág. 67).
“El trabajo desinteresado por otros da al carácter profundidad, firmeza y una amabilidad
como la de Cristo; trae paz y felicidad al que posea tal carácter. Las aspiraciones
se elevan. No hay lugar para la pereza ni el egoísmo. Los que de esta manera ejerciten
las gracias cristianas crecerán y se harán fuertes para trabajar por Dios. Tendrán claras
percepciones espirituales, una fe firme y creciente y aumentará su poder en la oración”
(Pág. 68).
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Lecciones El Camino a Cristo
7. Los que no comparten el amor de Cristo a otros ¿Qué resultado obtienen por esta ma-
nera de actuar?
“Los que
se esfuerzan por mantener su vida cristiana aceptando pasivamente las bendiciones
comunicadas por los medios de gracia, sin hacer
nada por Cristo, procuran simplemente vivir
comiendo sin trabajar. Pero el resultado de esto, tanto en el mundo espiritual como en el
temporal, es siempre degeneración y decadencia. El hombre que rehusara ejercitar sus
miembros no tardaría en perder la facultad de usarlos. Asimismo, el cristiano que no ejercite
las facultades que
Dios le dio, no sólo dejará de crecer en Cristo sino que perderá la fuerza
que tenía” (Pág. 68).
“La iglesia de Cristo es la intermediaria elegida por Dios para salvar a los hombres. Su misión
es llevar el Evangelio al mundo. Esta obligación recae sobre todos los cristianos. Cada
uno de nosotros, hasta donde lo permitan sus talentos y oportunidades, tiene que cumplir
el mandato del Salvador. El amor de Cristo que nos ha sido revelado nos hace deudores de
cuantos no lo conocen. Dios nos dio luz, no sólo para nosotros, sino para que la derramemos
sobre ellos” (Pág. 68, 69).
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Lecciones El Camino a Cristo
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Como conocer a Dios
INTRODUCCIÓN:
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“El que sustenta los innumerables mundos diseminados por la inmensidad; también tiene cuidado
del gorrioncillo que entona sin temor su humilde canto. Cuando los hombres van a su trabajo
diario o están orando, cuando descansan a la noche o se levantan por la mañana, cuando el rico
banquetea en su palacio o el pobre reúne a sus hijos alrededor de su escasa mesa, el Padre
celestial vigila tiernamente a todos. No se derraman lágrimas sin que él lo note. No hay sonrisa que
para él pase inadvertida” (Pág. 73).
“Deberíamos meditar sobre la misión de quien vino a salvar a su pueblo de sus pecados.
Cuando así contemplemos los asuntos celestiales, nuestra fe y amor serán más fuertes y
nuestras oraciones cada vez más aceptables a Dios, porque se mezclarán más y más con fe
y amor. Serán inteligentes y fervientes. Habrá una confianza más constante en Jesús, y una
experiencia viva y diaria en su poder para salvar completamente a todos los que van a Dios
por medio de él” (Pág. 75).
“La Biblia no fue escrita sólo para el hombre erudito; al contrario, fue destinada a la
gente común. Las grandes verdades necesarias para la salvación están presentadas
con tanta claridad como la luz del mediodía; y nadie equivocará o perderá el camino,
salvo los que sigan su propio juicio en vez de la voluntad divina tan claramente
revelada” (Pág. 76).
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Lecciones El Camino a Cristo
3. ¿Qué beneficio obtendrán las personas que estudien la Biblia como es debido?
“No hay nada mejor diseñado para fortalecer el intelecto que el estudio de las Escrituras.
Ningún libro es tan poderoso para elevar los pensamiento, para dar vigor a las facultades,
como las enormes y ennoblecedoras verdades de la Biblia. Si se estudiara la Palabra de Dios
como es debido, los hombres tendrían una amplitud de mente, una nobleza de carácter y una
firmeza de propósito pocas veces visto en estos tiempos” (Pág.76).
“Nunca se debe estudiar la Biblia sin oración. Antes de abrir sus páginas debemos pedir la
iluminación del Espíritu Santo, y nos será dada” (pág. 77).
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Lecciones El Camino a Cristo
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El privilegio de Orar
INTRODUCCIÓN:
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Dios nos habla a través de la naturaleza y la revelación, y mediante su providencia y por medio de la
influencia de su Espíritu. Pero esto no es suficiente; también necesitamos abrirle de par en par nuestro
corazón. Con el fin de tener vida y energía espirituales debemos tener una relación auténtica con nuestro
Padre Celestial. Nuestra mente puede ser atraída hacia él; podemos meditar en sus obras, sus misericordias,
sus bendiciones; pero esto no es, en el sentido pleno de la palabra, estar en comunión con Él. Para poder
comunicarnos con Dios debemos tener algo que decirle acerca de nuestra vida actual (Pág. 79).
“Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto
para que Dios sepa lo que somos, sino con el fin de capacitarnos para recibirlo. La oración no
baja a Dios hasta nosotros, sino que nos eleva hasta él” (Pág. 79).
“Cuando Jesús estuvo en la Tierra, enseñó a sus discípulos a orar. Les enseñó a presentar a
Dios sus necesidades diarias, y a echar toda su solicitud sobre él. Y la seguridad que les dio
de que sus oraciones serían oídas, nos es dada también a nosotros” (Pág. 79).
“Las tinieblas del maligno cercan a los que descuidan la oración. Las tentaciones que susurra
el enemigo los incitan a pecar; y todo porque no se valen de los privilegios que Dios les ha
concedido en el divino mandato de la oración. ¿Por qué han de ser los hijos y las hijas de Diois
tan remisos para orar, cuando la oración es la llave en la mano de la fe para abrir el almacén
del cielo, donde están atesorados los recursos infinitos de la Omnipotencia?” (Pág. 80).
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Lecciones El Camino a Cristo
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¿Qué debe hacerse
12 con la duda?
INTRODUCCIÓN:
“Dios nos ha dado en las Santas Escrituras pruebas suficientes de su carácter divino, y no debemos
dudar de su Palabra porque no podamos entender los misterios de su providencia” (Pág. 91, 92).
“Cuando el libro de Dios se abre sin oración ni reverencia: cuando los pensamientos no están
fijos en Dios, o no armonizamos con su voluntad, el intelecto queda envuelto en dudas, y
entonces con el mismo estudio de la Biblia se fortalece la duda” (Pág. 95).
“Para llegar a la verdad debemos tener un deseo sincero de conocerla, y en el corazón buena
voluntad para obedecerla. Todos los que estudien la Escritura con este espíritu encontrarán
abundante evidencia de que es la Palabra de Dios y podrán obtener una comprensión de sus
verdades que los hará sabios para salvarse” (Pág. 96).
“Hay una prueba que está al alcance de todos, del más educado y del más ignorante: la
evidencia de la experiencia. Dios nos invita a probar por nosotros mismos su Palabra, la
verdad de sus promesas” (Pág. 96).
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La fuente de regocijo
y felicidad 13
INTRODUCCIÓN:
“Los cristianos son como porta luces en el camino al cielo. Tienen que reflejar sobre el mundo la
luz de Cristo que brilla sobre ellos. Su vida y carácter deben ser tales que por ellos adquieran otros
una idea justa de Cristo y de su servicio” (Pág. 98).
“En cada uno de sus hijos el Señor Jesús envía una carta al mundo. Si sois discípulos de
Cristo, Él envía en vosotros, una carta a la familia, a la aldea, a la calle donde vivís. Jesús, que
mora en vosotros, quiere hablar a los corazones que no le conocen” (Pág. 116).
“Alegradlas con palabras de valor, ricas en esperanza, que las insten a avanzar. De este modo
podéis reflejar la luz de Cristo (Pág. 102).
“Podemos hacer mucho más para alumbrar el camino de los demás y sostener sus fuerzas si
hablamos palabra de esperanza y buen ánimo” (Pág. 102).
“Los ángeles están atentos para oír que clase de informe dais al mundo acerca de vuestro
Señor. Conversad de Aquel que vive para interceder por nosotros ante el Padre. Esté la
alabanza de Dios en vuestros labios y corazones cuando estrechéis la mano de un amigo.
Esto atraerá sus pensamientos al Señor Jesús (Pág. 102).
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