0% encontró este documento útil (0 votos)
132 vistas80 páginas

Atención a Mujeres en Violencia Familiar

Este documento resume un manual sobre pautas para la atención a mujeres afectadas por la violencia familiar. Explica definiciones clave como violencia contra la mujer, tipos de violencia, y efectos emocionales comunes. También describe enfoques como derechos humanos y género que guían la atención. Por último, proporciona pautas para la detección de casos, intervención, y recursos legales para apoyar a mujeres que sufren violencia.

Cargado por

Roy Arellano
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
132 vistas80 páginas

Atención a Mujeres en Violencia Familiar

Este documento resume un manual sobre pautas para la atención a mujeres afectadas por la violencia familiar. Explica definiciones clave como violencia contra la mujer, tipos de violencia, y efectos emocionales comunes. También describe enfoques como derechos humanos y género que guían la atención. Por último, proporciona pautas para la detección de casos, intervención, y recursos legales para apoyar a mujeres que sufren violencia.

Cargado por

Roy Arellano
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Manual de bolsillo: pautas para la atención a mujeres afectadas por la violencia familiar

1ra Ed. Actualizada, enero 2015

Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2015-01132

Editado por:
Centro de Atención Psicosocial (CAPS)
Calle Caracas 2380, Jesús María. Lima 11
Teléfonos: (51-1) 462 1600 / 462 1700
Fax: 261 0297
[Link]/portal

Impreso en:
Editora Imprenta Ríos S.A.C.
Jr. Puno 144 - Huancayo

Mil ejemplares
Lima – Perú
Enero 2015

Diseño y diagramación: Ángel Vila

La versión preliminar de este manual fue elaborada en la primera etapa del proyecto “Promoción de la Salud Mental de las
Mujeres del Perú: Un requisito para la equidad y el desarrollo humano” co ejecutado por el CAPS y el Movimiento Manuela
Ramos con el financiamiento de la Unión Europea.

La impresión de este material ha sido posible gracias al financiamiento del Fondo Ítalo Peruano, en el marco del proyecto:
“Fortalecimiento de los programas de salud mental para víctimas del conflicto armado interno y violencia basada en
género en la región Junín: un requisito para el desarrollo e inclusión social”.

Bienestar: inclusión social, libre de violencia

[Link]
CONTENIDO
Presentación 9

CAPÍTULO I 10

DEFINICIONES Y CONCEPTOS 11

Generalidades sobre la violencia 11


Violencia contra la mujer 11
Violencia familiar 11
Tipos de violencia familiar 12
Tipos de violencia sexual 13 5
Violencia psicológica 13
Hostigamiento sexual 13
Trata de personas 13
Feminicidio 13
El Agresor 14
La mujer agredida 14
Modelo transteórico 15
El ciclo de la violencia 16
Secuelas emocionales de la violencia familiar 17
La depresión 17
Conceptos de depresión 17
Alteraciones del afecto 18
Alteraciones del pensamiento 18
Alteraciones de la conducta 19
Alteraciones del sueño 19
Alteraciones somáticas 19
Tipos de depresión 19
Episodio depresivo leve 19
Episodio depresivo moderado 20
Episodio depresivo grave 20
La depresión en las mujeres 20
Algunos factores de riesgo para la depresión de las mujeres 21
Algunos factores protectores 23
A nivel individual 23
A nivel familiar 23
A nivel Social 24

CAPÍTULO II 26

ENFOQUES Y CRITERIOS 27

El enfoque de derechos humanos 27


El enfoque de género 28
El enfoque de interculturalidad 28
Criterios que rigen la calidad de atención 28

CAPÍTULO III 30

6 DETECCIÓN DE CASOS DE VIOLENCIA FAMILIAR 31

Identificación de casos de violencia 31


Indicadores de sospecha de maltrato 32
La entrevista de tamizaje 34
¿Cómo preguntar? 36
La valoración del riesgo 38
Indicadores para evaluar indicadores de riesgo 40
Sobre el suicidio 41
Indicadores útiles para evaluar, tanto el riesgo suicida, como
el riesgo de que una mujer que vive en situación de violencia
se convierta en homicida de su agresor y/o seres queridos 42

CAPÍTULO IV 44

LA INTERVENCIÓN 45

Consideraciones previas 45
¿Qué es lo que debemos hacer cuando intervenimos con
mujeres afectadas por la violencia familiar? 45
Pautas para la intervención con mujeres que son afectadas
por la Violencia pero que no corren un riesgo extremo 45
Pautas para la elaboración de planes de seguridad con mujeres
en situación de alto riesgo o riesgo de feminicidio 46
Plan de seguridad para mujeres que deciden
retirarse de su domicilio 46
Plan de seguridad para mujeres que deciden
permanecer en su domicilio 46
Plan de seguridad para mujeres que se retiraron de sus
domicilios o cuyos agresores ya no viven en la casa,
pero que continúan e riesgo 48
Pautas para la intervención con mujeres, tanto en situaciones de
riesgo suicida como en situaciones de riesgo de convertirse
en homicida de su agresor y/o seres queridos 49
El apoyo emocional 50
Etapas de la consejería 51
Etapa inicial 51
Etapa intermedia 51
Cierre de la sesión y seguimiento 56

CAPÍTULO V 57 7

PROFESIONALES QUE TRABAJAN CON LA VIOLENCIA FAMILIAR 60

Obstáculos más frecuentes que existen en los profesionales,


para intervenir en los casos de violencia 60
Mitos sobre la violencia contra la mujer 61
Algunas consecuencias negativas que
el trabajo genera en los profesionales 63

CAPÍTULO VI 63

RECURSOS LEGALES 66

Consideraciones previas 66
Policía Nacional del Perú 66
Ministerio Público 67
Centro de Emergencia Mujer 67
Instituto de Medicina Legal 67
Hospitales y centros de salud 68
Demuna 68
Poder Judicial 69
Juzgado Mixto 69
Artículos de códigos de ética que se deben tener en cuenta 70
Ley general de salud 70
Colegio Médico del Perú 70
Colegio De Psicólogos Del Perú 70
Código de ética y deontología profesional
del Colegio de Obstetrices del Perú 71
Directorio de instituciones y
recursos locales de la región Junín 72

Bibliografía 79
Anexos 80

8
PRESENTACIÓN
La presente publicación es parte del proyecto “Fortalecimiento de los programas de
salud mental para víctimas del conFlicto armado interno y violencia basada en género en la región
Junín: un requisito para el desarrollo e inclusión social”, y está dirigida a los profesionales
de salud que brindan atención a mujeres que viven en situación de violencia fa-
miliar en la mencionada región.

el manual de bolsillo: “pautas para la atención a muJeres aFectadas por la violencia Familiar”
tiene como objetivo brindar herramientas útiles para la prevención, promoción y
atención de la salud mental de las mujeres que padecen los efectos de la violen-
cia ejercida por sus parejas y familiares.

El manual tiene como uno de sus ejes fundamentales al “modelo transteórico de 9


cambio de las mujeres que viven situaciones de violencia”, modelo que brinda
un marco para la comprensión del proceso de cambio que una mujer tiene que
atravesar para llegar a sentirse en dominio de su propia vida, libre de relaciones
violentas. También ofrece lineamientos para que los operadores de salud puedan
identificar desde el primer nivel de atención, los factores de riesgo y protectores
que existen en los estilos de vida de las mujeres. Un punto relevante en los conteni-
dos de este Manual son los enfoques de derechos humanos, género, intercultura-
lidad y psicosocial, que al ser miradas transversales co-adyuvan a que la calidad
de la atención de las mujeres sea integral. Asimismo, en el presente documento
se detallan diferentes modalidades de abordaje y apoyo terapéutico pertinentes
para el primer y segundo nivel de atención, así como la ruta y referencias necesa-
rias para los casos atendidos en la región.

Este documento constituye una adaptación del Manual de Bolsillo que la institu-
ción elaboró en el año 2011 - 2012 en colaboración con la ONG Manuela Ramos.
Los contenidos se han adecuado a las necesidades del presente proyecto y de la
población beneficiaria del mismo, pero se conservan las opiniones de los expertos
consultados en aquel momento, así como los lineamientos fundamentales de va-
rias guías técnicas y manuales tanto del Ministerio de Salud como del Ministerio de
la Mujer y Poblaciones Vulnerables.

Esperamos que el presente instrumento contribuya a que las mujeres puedan con-
tar con mejores condiciones protectoras de su salud mental en los servicios del
Estado e instituciones de sociedad civil.
CAPÍTULO I
DEFINICIONES Y CONCEPTOS
GENERALIDADES SOBRE LA VIOLENCIA

VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

Llamamos violencia contra la mujer a “Todo acto de violencia basado en la per-


tenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o
sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de
tales actos, la coacción, la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen
1
en la vida pública como en la vida privada”.
11
VIOLENCIA FAMILIAR

La familia es una de las esferas de la vida de las mujeres donde la violencia es


más frecuente.

Según la legislación peruana, la violencia familiar es: “cualquier acción u omisión


que cause daño físico o psicológico, maltrato sin lesión, inclusive a amenaza o
coacción graves y/o reiteradas, así como la violencia sexual, que se produzcan
entre: cónyuges, ex cónyuges, convivientes, ex convivientes, ascendientes, des-
cendientes, parientes colaterales hasta cuarto grado de consanguinidad y se-
gundo de afinidad; quienes habitan en el mismo hogar, siempre que no medien
relaciones contractuales o laborales; quienes hayan procreado hijos en común,
independientemente que convivan o no, al momento de producirse la violencia;
Uno de los convivientes y los parientes del otro hasta el cuarto grado de consan-
guinidad y segundo de afinidad en las uniones de hechos.” 2

1
Naciones Unidas: “Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer” Art. 1,1993.
2 Ley de Protección frente a la Violencia Familiar. Texto único ordenado de la ley 26260 y sus modificaciones,
2008.
TIPOS DE VIOLENCIA FAMILIAR

Violencia Psicológica:

Incluye aquellos actos tendientes a controlar o aislar a la mujer, así como a


humillarla o avergonzarla. Son manifestaciones de este tipo de violencia: las
amenazas, insultos, humillaciones, la exigencia de obediencia, el aislamiento
social, el control desmedido, el uso del dinero o acceso a los bienes como me-
dio de chantaje o presión.

Violencia física:

Se refiere a toda conducta que implique el uso intencional de la fuerza en el


12 cuerpo de la mujer, con el propósito de ocasionar lesión física o dolor. Ejemplos:
empujones, bofetadas, puñetazos, patadas, quemaduras, jalones de cabello,
envenenamiento, cortes, golpes con objetos.

Violencia Sexual:
3
Todo acto de índole sexual que sea impuesto mediante la fuerza, la amenaza,
la coacción o cualquier otro mecanismo que anule o limite la voluntad personal
de la mujer, es calificado como violencia sexual. Se incluyen en esta categoría
los actos contra el pudor (tocamientos, hostigamiento sexual, exhibicionismo),
y la violación sexual (introducción del pene por vía vaginal, anal o bucal, o la
introducción de dedos, lengua u objetos por vía vaginal o anal).
TIPOS DE VIOLENCIA SEXUAL
Violencia Psicológica:

Incluye aquellos actos tendientes a controlar o aislar a la mujer, así como a


humillarla o avergonzarla. Son manifestaciones de este tipo de violencia: las
amenazas, insultos, humillaciones, la exigencia de obediencia, el aislamiento
social, el control desmedido, el uso del dinero o acceso a los bienes como me-
dio de chantaje o presión.

Hostigamiento sexual:

La Ley 29430, Ley de Prevención y Sanción del Hostigamiento Sexual, Articulo 4,


dice: “El hostigamiento sexual tipo o chantaje sexual consiste en la conducta 13
física o verbal reiterada de naturaleza sexual o sexista no deseada o rechaza-
da, realizada por una o más personas que se aprovechan de una posición de
autoridad o jerarquía o cualquier otra situación ventajosa, en contra de una u
otras, quienes rechazan estas conductas por considerar que afectan su digni-
dad así como sus derechos fundamentales” 3

Trata de Personas:

La ley N° 28950, ley Contra la trata de personas y el Tráfico Ilícito de Migrantes, al


respecto de la Trata de personas manifiesta: “El que promueve, favorece, financia
o facilita la captación, transporte, traslado, acogida, recepción o retención de otro,
en el territorio de la República o para su salida o entrada del país, recurriendo a la
violencia, la amenaza u otras formas de coacción, la privación de libertad, el fraude,
el engaño, el abuso del poder o de una situación de vulnerabilidad, o la concesión o
recepción de pagos o beneficios, con fines de explotación, venta de niños, para que
ejerza la prostitución, someterlo a esclavitud sexual u otras formas de explotación se-
xual, obligarlo a mendigar, a realizar trabajos o servicios forzados, a la servidumbre. La
esclavitud o practicas análogas a la esclavitud u otras formas de explotación laboral,
o extracción o tráfico de órganos o tejidos humanos”.
Feminicidio:

Se considera feminicidio, al homicidio de mujeres presuntamente cometidos


por la pareja o expareja de la víctima, por cualquiera de las personas com-
prendidas en la Ley de Protección frente a la Violencia Familiar, o por alguna
persona desconocida por la víctima, siempre que el homicidio revele discrimi-
nación contra la mujer.
3
Ley N° 29430
EL AGRESOR

El hombre agresor es aquel que usa habitualmente la violencia en sus relaciones


familiares como forma de comunicarse, resolver conflictos, imponer su criterio o
expresar sus emociones. Son varones que tienen fuertemente interiorizados los es-
tereotipos tradicionales de la superioridad masculina.

Se han encontrado cuatro rasgos o actitudes comunes entre los agresores, que
explican por qué estos pueden considerar como natural o justificado el uso de la
violencia.

• Cree tener derecho a ejercer el control. El agresor está convencido de su


derecho a ejercer el control absoluto sobre las decisiones y la vida de su
pareja. De igual manera, cree tener la potestad para usar la violencia o la
14 coerción cuando siente que ha perdido ese control.

• Cree tener derecho a que todas sus necesidades sean satisfechas. El agresor
cree que su compañera tiene el deber de atender todas sus necesidades y
darle atención cada vez que él lo solicite, más allá de cuáles sean los senti-
mientos y necesidades de ella. Si no recibe la respuesta que desea, apela a
su “derecho” de usar el castigo o la violencia.

• La cosificación. El agresor, al no tener en cuenta las emociones o los deseos


de su pareja, termina por considerarla un ser inferior, una especie de objeto
que debe estar en función de sus necesidades. El percibir a su compañera
como alguien despojado de su humanidad, es decir, como una cosa, le
facilita el uso de la violencia.

• La posesión. Implica considerar a la compañera como alguien de su absolu-


ta pertenencia, con la que puede hacer lo que considere necesario, incluso
golpearla.

LA MUJER AGREDIDA

Al interior de las mujeres afectadas por la violencia familiar se desarrollan procesos


mentales y afectivos muy intensos que suelen dificultar la toma de decisiones o
los cambios. Es un dato innegable de la experiencia que las mujeres violentadas
muchas veces, luego de haber intentado una separación, retornan a la relación
de abuso. Esto nos dice que la mujer no siempre está preparada emocionalmen-
te para sostener su decisión de romper con el vínculo, por lo que hay que ser
sumamente cuidadosos con nuestras intervenciones y tener en cuenta algunos
aspectos que están presentes en este proceso.

Según el Modelo Transteórico 4 existen cinco etapas en el proceso de cambio.

ETAPAS DE CAMBIO DEFINICIONES

La mujer no reconoce a la violencia como un proble-


ma y no está interesada en cambiar; más bien tiende
Pre - Contemplación a negar el conflicto, a defenderse ante la presión ex-
terna y a culparse así misma por el maltrato recibido.

La mujer reconoce la situación de violencia en la


que vive, tiene una conciencia creciente de los ele- 15
mentos a favor y en contra del cambio, pero aún no
puede pasar a la acción. Puede quedarse en esta
Contemplación etapa por un largo tiempo. Lo importante es que,
aun cuando no se sienta preparada para tomar una
decisión, sabe lo que quiere y lo que no, y está con-
vencida de que debe resolver el problema.

Es llamada también “etapa de toma de decisión”.


La mujer intenta el cambio y desarrolla un plan, se
encuentra más preparada para pasar a la acción
en un futuro próximo pero aún se mantiene en la
relación violenta. Pueden aparecer conductas pre-
Preparación
paratorias para la decisión final, por ejemplo: habla
con los familiares de su pareja para que ya no la siga
maltratando, busca ayuda en la comisaría para que
los policías pongan límite a la agresión, etc.

La mujer ha tomado acciones encaminadas a ter-


minar con la situación de violencia: ha salido de la
Acción casa, ha denunciado la violencia, ha exigido medi-
das de protección, etc. Esta etapa se define por la
ruptura de la relación; en ella concluye la violencia.

4
Prochaska, Di Clemeti. Modelo que surge de la revisión de 18 tipos de psicoterapia y teorías de cambio
psicológico, 1982-198
La conducta violenta ha terminado y la mujer bus-
ca prevenir que se repita el patrón de maltrato del
que ha salido. Se considera consolidada esta etapa
cuando no ha habido recaídas o reconciliaciones
durante seis meses.
Mantenimiento
La mujer se siente capaz de mantenerse alejada del
agresor, se percibe así misma distante emocional-
mente o lo rechaza de manera marcada. La estabi-
lización del cambio, el inicio de una nueva forma de
vida y la evitación de las recaídas son los principales
signos de esta etapa.

16
El modelo considera que no existe una progresión lineal sino más bien un proceso
con avances y retrocesos entre las etapas, antes de que se consolide la fase final
o de mantenimiento.

Es importante reconocer el carácter lento y gradual del proceso de cam-


bio y respetar el tiempo personal de cada mujer. No hay que olvidar que
el abandono de un vínculo violento implica redefinir aspectos de la pro-
pia identidad, del modo en que la mujer se percibe así misma y a los
demás.

EL CICLO DE LA VIOLENCIA

Existe un patrón cíclico en las relaciones de violencia contra las mujeres. Según L.
Walker (1984) el ciclo consta de tres fases:

a) Acumulación de la tensión: la irritabilidad del hombre se intensifica sin que


haya un motivo comprensible o aparente para la mujer. Las discusiones por
cuestiones intrascendentes y la violencia verbal aumentan progresivamente.
El hombre con frecuencia descalifica todo lo que dice su pareja o la culpa
por lo que está sucediendo, por otro lado, tiende a negar su hostilidad. La
tensión seguirá acumulándose hasta que se produce la siguiente fase.
b) Explosión violenta: la violencia estalla y se producen las agresiones físicas,
psíquicas y/o sexuales. Es en esta fase donde la mujer suele denunciar o pedir
ayuda.

c) Reconciliación o luna de miel: desaparecen la violencia y la tensión. El agre-


sor se muestra profundamente apenado y arrepentido, pide perdón, hace
regalos y promesas. Esta fase refuerza la decisión de la mujer de continuar
con la relación, llegando a creer que realmente el agresor cambiará algún
día. Cuando la violencia se cronifica, esta fase dura cada vez menos tiempo
hasta que se vuelve inexistente, aumentando las anteriores en frecuencia e
intensidad.

Cuando una mujer que vive en situación de violencia pide ayuda, ya ha


transitado varias veces por el ciclo. Cada vez que éste se cierra, la mujer 17
pierde confianza en sí misma. Por ello es esencial que las usuarias reciban
los apoyos necesarios cuando se deciden a dar pasos encaminados a
mejorar su situación.

SECUELAS EMOCIONALES DE LA VIOLENCIA FAMILIAR

LA DEPRESIÓN

La violencia familiar suele conducir al deterioro gradual de la salud mental de las


mujeres, siendo la depresión la secuela más frecuente e invalidante. Es por ello de
gran importancia que el profesional que trabaja con esta problemática pueda
identificar el cuadro clínico así como estar sensibilizado con los factores que
favorecen su aparición.

CONCEPTO DE DEPRESIÓN

Según el MINSA: “La depresión es un trastorno mental caracterizado fundamen-


talmente por el humor depresivo, la pérdida de la capacidad para interesarse y
disfrutar de las cosas, el cansancio o fatiga, que empobrece la calidad de vida
y genera dificultades en el entorno familiar, laboral y social de quienes la sufren”

Es importante poder distinguir la “depresión” como diagnóstico clínico o como


enfermedad, de la tristeza esperada o natural que aparece por la pérdida de
algún bien, objeto, persona o ilusión. Ambas situaciones difieren por su duración,
intensidad, y número de síntomas. Al lograr diferenciarlas evitaremos catalogar
como depresión lo que puede ser una reacción esperable ante eventos dolorosos
de la vida.

SIGNOS FUNDAMENTALES

ALTERACIONES DEL AFECTO

Tristeza patológica:

Pena y dolor mucho mayor a lo que normalmente se puede experimentar ante


18 situaciones difíciles, y que interfiere en la vida social, familiar y sexual.

Sentimientos de minusvalía:

La persona se siente sumamente incapaz, con poco valor personal, indigna de


ser amada o de tener logros. Esto suele ir acompañado de intensos auto repro-
ches y de una excesiva culpa que puede desembocar en delirios.

Ansiedad:

Es el acompañante habitual del deprimido, se trata de una desazón y nerviosis-


mo constante, que está presente siempre como telón de fondo.

ALTERACIONES DEL PENSAMIENTO

Alteraciones en el contenido y curso:

El sujeto imagina tener enfermedades de todo tipo, surgen obsesiones, ideas


derrotistas. El pensamiento sigue un curso lento y monocorde, la memoria se
debilita y la persona se distrae con facilidad.

Pensamientos suicidas:

Preocupación exagerada por la muerte, ideas y deseos suicidas que pueden


llegar al acto aniquilatorio.
ALTERACIONES DE LA CONDUCTA

Desgano e incapacidad para el disfrute:

El sujeto se torna apático e inhibido y deja de realizar actividades que antes


generaban gratificación. Disminuye también el deseo y la actividad sexual.

Disminución de la energía:

Se presenta un cansancio injustificado que varía durante el día, aunque suele


ser más acentuado en las mañanas.
ALTERACIONES DEL SUEÑO

Puede aparecer el insomnio, es decir, la dificultad para conciliar y para man- 19


tener el sueño, y en algunos casos puede presentarse la hipersomnia o exceso
de sueño.

MODIFICACIONES DEL APETITO


Por lo general el apetito y el peso disminuyen.
ALTERACIONES SOMÁTICAS
Aparecen dolores en diversas partes del cuerpo que no se explican a partir de
una enfermedad orgánica.
5
TIPOS DE DEPRESIÓN

EPISODIO DEPRESIVO LEVE

Aparecen al menos dos de los siguientes síntomas: ánimo depresivo, pérdida de


interés y de la capacidad de disfrutar, y aumento de la fatigabilidad. Aparecen
además, al menos dos del resto de los síntomas enumerados anteriormente. Nin-
guno de ellos está presente en un grado intenso. La persona tiene alguna dificul-
tad para llevar a cabo su actividad laboral y social, aunque por lo general no las
abandona por completo.

5
ClasificacióndeTrastornosMentalesCIE-10
EPISODIO DEPRESIVO MODERADO

Aparece un mínimo de seis síntomas: al menos dos de los tres mencionados para
el episodio depresivo leve y cuatro de los restantes ya enumerados. Algunos de
los síntomas se pueden presentar en grado intenso. La persona que padece un
episodio depresivo moderado probablemente tendrá grandes dificultades para
continuar con sus actividades sociales, laborales o domésticas.

EPISODIO DEPRESIVO GRAVE

Deben estar presentes los tres síntomas típicos del episodio depresivo leve y por lo
menos cuatro de los demás síntomas, los cuales deben ser de intensidad grave.
20 La persona padece de una considerable angustia o agitación o por el contrario,
puede que la inhibición sea la característica más marcada. La pérdida de esti-
mación hacia sí mismo, los sentimientos de inutilidad o de culpa, y el riesgo de
suicidio suelen ser muy importantes. Durante un episodio depresivo grave es muy
poco probable que el sujeto sea capaz de continuar con su actividad laboral,
social o doméstica más allá de un grado muy limitado.

LA DEPRESIÓN EN LAS MUJERES

Como ya se mencionó, el malestar depresivo se presenta con mayor frecuencia


en la población femenina y el cuadro, por lo general, suele ser más discapacitan-
te. Esta situación se relaciona estrechamente con determinadas construcciones
de género que colocan las mujeres en una posición de alta vulnerabilidad o ries-
go de desarrollar síntomas. Algunos de los elementos más importantes son:

La socialización: las mujeres han sido socializadas para ser cariñosas, solidarias,
atentas a las necesidades de los otros. Puede decirse que el núcleo de la identi-
dad femenina está centrado en el rol de cuidadora, en una especie de actitud
materna que se extiende a todas las áreas vitales y relaciones personales“…son
madres de los hijos, madres de los esposos o parejas, madres de los padres.” 6

Esto trae consigo mucha frustración y dolor porque el dedicarse a atender las
necesidades de los otros implica postergar las propias necesidades y deseos. La
postergación personal dificulta de manera considerable que las mujeres puedan
articular o asumir un proyecto de vida sin sentirse culpables o egoístas.

6
Grela, Cristina y López, Alejandra: “Mujeres, Salud Mental y género” Comisión de la
Mujer. Intendencia Municipal de Montevideo.
Las relaciones de dependencia: Las mujeres pasan, por lo general, de la depen-
dencia parental a la marital siendo, en uno y otro caso, las encargadas de velar
por el bienestar de todos los miembros del hogar. Estar centradas en los otros,
sujetas al mandato de preservar a toda costa la pareja y la familia, las lleva a
anteponer la felicidad de sus descendientes o seres cercanos a la propia, lo que
dificulta el desarrollo personal y emocional por ejemplo, a la hora de tomar deci-
siones complejas como una separación.

La vulnerabilidad de la autoestima: El vivir para los otros determina que las mujeres
sean más vulnerables ante la opinión o el juicio de los demás. Es decir, su valora-
ción personal o autoestima está muy relacionada con lo que los otros significativos
digan de ella. Definirse a partir de lo que dicen los otros acarrea dificultades para
considerarse y reconocerse a sí misma, para hablar con su propia voz.

ALGUNOS FACTORES DE RIESGO PARA LA DEPRESIÓN EN LA MUJER 21

VIVIR EN CONTEXTOS DE VIOLENCIA:

• Vivir situaciones de violencia física, psicológica y/o sexual.

• Violencia familiar en su familia de origen.

• Ver como normal la situación de violencia en la que vive.

• Ausencia de una distribución equitativa de las responsabilidades caseras y


de crianza de los hijos.

• Cultura familiar y comunitaria machista.

VIOLENCIA ECONÓMICA:

• No contar con recursos propios y depender de la pareja económicamente.


La doble jornada de trabajo (labores fuera del hogar y dentro de éste). Insa-
tisfacción laboral.

EN LAS RELACIONES INTERPERSONALES:

• Rompimientos amorosos, pérdida de familiares cercanos, falta de amistades,


falta de apoyo familiar.

• Vincularse con hombres con historia de violencia o con rasgos de personali-


dad que incluyan la baja tolerancia a la frustración, pobre control de impul-
sos, consumo de alcohol u otras drogas.

• Aislamiento social y psicológico.

EN LA SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA:

• Embarazos no deseados, abortos, falta de acceso a anticonceptivos, pro-


blemas ginecológicos, temor a la intimidad sexual, etc.

EN LAS HABILIDADES SOCIALES Y EL AUTOCUIDADO:

• Poca atención al autocuidado o la concreción de un proyecto de vida per-


sonal.
22
• Dificultad para poner límites a las otras personas, decir “no” y mantenerse
firmes.

• Contar con pocos recursos de afrontamiento para encarar y resolver


los problemas.

• Problemas de salud mental. Cuidar sola a los hijos.

EN EL ÁMBITO PÚBLICO:

• Condición de pobreza de la mujer.

• No contar con el apoyo del sistema público de salud cuando está inmersa
en una situación violenta.

• No contar con una red interinstitucional que atienda a las mujeres, que con-
sidere la necesidad de integrar diferentes servicios públicos y de la sociedad
civil.

• No contar con apoyo legal.

• No contar con oportunidades de un empleo digno.

• No contar con un entorno seguro que controle la violencia social


(delincuencia, tráfico de drogas, accidentes de tránsito, etc.)
ALGUNOS FACTORES PROTECTORES

A NIVEL INDIVIDUAL:

• Tener conciencia de su derecho a recibir buenos tratos y a alcanzar el bien-


estar y la realización personal.

• Tener conciencia de que no existe ninguna razón por la que ella deba recibir
o tolerar la violencia física, psicológica o sexual.

• Tener un proyecto de vida, es decir, darle sentido a la vida personal a partir


del reconocimiento de sus capacidades y limitaciones.

• Mantener una actitud de cuidado al cuerpo, a la salud física y a la salud


sexual y reproductiva. 23

• Actitud y acción creativa encaminadas a buscar alternativas de solución a


los problemas. No esperar que el medio cambie por sí solo sino generar con-
diciones favorables para el desarrollo de los recursos personales.

• Realizar actividades (sean remuneradas o no) que causen satisfacción o pla-


cer.

• Realizar actividades deportivas o ejercicios.

• Aprender cosas nuevas.

• Sentido del humor.

A NIVEL FAMILIAR:

• Relaciones familiares que proporcionen seguridad, afecto y soporte.

• Relaciones familiares que brinden reconocimiento y valoración a sus miem-


bros así como respeto a sus opiniones.

• Ambiente libre de violencia entre los miembros de la familia (física, verbal,


sexual, psicológica)

• Tener un conjunto de reglas y acuerdos familiares referidos a las responsabili-


dades y prohibiciones.
• Dinámica familiar que permita la participación activa de los miembros en la
toma de decisiones.

• Existencia de límites claros entre los miembros de la familia que preserven la


privacidad mental, física y sexual.

A NIVEL SOCIAL:

• Visitar a los seres queridos y compartir con ellos. Cultivar las amistades y los
vínculos.

• Participar en grupos culturales, religiosos o artísticos dentro de la comunidad.


Sentirse parte activa de las organizaciones.
24
• Pedir y tener acceso a los servicios públicos y recursos locales cuando los
necesite.

• Existencia de redes de soporte y/o grupos sociales relacionados e interco-


municados que trabajen en el logro de objetivos comunes y que faciliten el
desarrollo de las personas que los componen.

• Pertenecer a una comunidad en la que se fomente la identidad, tradición


y cultura comunales, que cuente con servicios básicos (agua, luz, desagüe,
atención de salud), solidaridad comunal, acciones de prevención de abuso
de sustancias, violencia familiar y sexual, entornos limpios con espacios de
recreación saludables, fomento a la participación comunal, etc.

• Un Estado que permita el desarrollo de las capacidades de sus ciudadanos


brindando seguridad, justicia, vigencia de los derechos humanos, oportuni-
dades de empleo y servicios básicos.
Muchos de los mandatos sociales que enfrentan las mujeres contribuyen
a que éstas consideren las situaciones desventajosas en las que viven
como algo natural, a que convivan con la tristeza como si fuera su com-
pañera inevitable o, lo que es peor, a que ni siquiera puedan reconocer-
la como tal.

25
CAPÍTULO II
ENFOQUES Y CRITERIOS
ENFOQUES Y CRITERIOS DE CALIDAD7
ENFOQUES QUE FUNDAMENTAN NUESTRA ACCIÓN PROFESIONAL

EL ENFOQUE DE DERECHOS HUMANOS

Los Derechos Humanos son un conjunto de facultades, prerrogativas y libertades


fundamentales que tiene toda persona por el simple hecho de serlo. Tienen como
base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de la igualdad de todos los
seres humanos quienes, sin importar raza, edad, religión, sexo o condición social, 27
deben gozar de ellos. Los Derechos Humanos están consagrados en un sistema ju-
rídico y de instituciones que obliga a todos los Estados a respetarlos y garantizarlos.

Nuestra acción, fundamentada en este enfoque, parte del principio de igualdad


de derechos entre hombres y mujeres, y de que no es admisible ninguna diferen-
ciación no objetiva ni razonable relativa al ejercicio de los mismos y al goce de
oportunidades. Trabajar desde un enfoque de Derechos Humanos implica incidir
en la promoción y protección de los derechos de las mujeres, identificando aque-
llos que han sido vulnerados o no realizados, sea en los campos civil, económico,
político, social y cultural, así como las diversas barreras que limitan su ejercicio.

Dentro de los Derechos Humanos destacamos la importancia de los derechos se-


xuales y reproductivos de las mujeres. Estos se refieren a los derechos que garanti-
zan la libre decisión sobre la manera de vivir el propio cuerpo en las esferas sexual
y reproductiva. Se pueden resumir en una frase: Toda persona tiene derecho a
decidir con quién, cuándo y cómo tiene o no, hijos y relaciones sexuales.
Los derechos sexuales: se refiere al derecho de la mujer a tener control respecto
de su sexualidad, incluida su salud sexual y reproductiva y a decidir libre y respon-
sablemente sin verse sometida a coerción, discriminación o violencia.

7
Referencias: MIMDES. Programa Nacional contra la Violencia sexual y Familiar. Guía de Atención Integral de los
Centros de Emergencia Mujer. Abril 2011. Manuela Ramos: “El ABC de la atención con calidad a la violencia
contra la mujer. Guía para proveedores de servicios públicos” Marzo 2011.
EL ENFOQUE DE GÉNERO

La categoría “género” se refiere al conjunto de características, roles y comporta-


mientos que la cultura y el proceso de socialización asignan de forma diferencia-
da a los hombres y a las mujeres. “El género se relaciona con la manera en que
somos percibidos y cómo es esperado que pensemos y actuemos como hombres
o como mujeres según el consenso social.” 8

Esta categoría de análisis nos permite visibilizar las relaciones asimétricas de poder
existentes entre varones y mujeres, comprender la ubicación social de la mujer
y sus dificultades para tener una participación más equitativa en la vida social.
Trabajar con este enfoque permitirá encarar y relacionar el ámbito privado con
el público con una mirada integral, así como producir transformaciones sociales
y culturales que reconozcan nuevas formas de feminidad y masculinidad, con
28 equidad y respeto de los derechos.

EL ENFOQUE DE INTERCULTURALIDAD

Implica incorporar el diálogo entre distintas culturas y el respeto por la diferencia


del otro en una interacción respetuosa, horizontal y sinérgica. No obstante, ello
de ninguna manera significa aceptar prácticas culturales discriminatorias hacia
las mujeres que promuevan o toleren la violencia hacia ellas u obstaculicen el
goce de sus derechos.

CRITERIOS QUE RIGEN LA CALIDAD DE LA ATENCIÓN

Teniendo como referencia los enfoques descritos anteriormente, nuestra interven-


ción debe basarse en los siguientes criterios de calidad:

1. No discriminar a ninguna usuaria por razones de género, etnia, edad,


cultura, idioma u orientación sexual.

2. Brindar información comprensible y adecuada acerca de sus derechos y de


los recursos o servicios a los que puede acudir para su recuperación.

3. Contar con un directorio actualizado de instituciones para realizar las deriva-


ciones correspondientes.

4. Brindar información completa y oportuna sobre su salud sexual y reproduc-


tiva (prevención de embarazo no deseado y de infecciones de transmisión

8
Manuela Ramos: “El ABC de la atención con calidad a la violencia contra la mujer. Guía para proveedores
de servicios públicos” Marzo 2011
sexual), y sobre el acceso a medios de anticoncepción oral de emergen-
cia y antiretrovirales.

5. Brindar una atención personalizada que contemple las necesidades de


cada usuaria.

6. Brindar un trato digno, respetuoso y comprensivo que reconozca a la usuaria


como sujeto de derecho.

7. Respetar la autonomía en las decisiones de las usuarias. El profesional debe


tener en cuenta que a muchas mujeres no les resulta fácil alejarse de una
relación violeta o denunciar al agresor pese a estar informada. Limitarse en
estos casos a explicar con claridad las alternativas de solución y a poner a su
alcance los recursos necesarios para afrontar la situación de violencia.
29
8. Preservar la confidencialidad del servicio para lograr que las usuarias lo
acepten.
CAPÍTULO III
DETECCIÓN DE CASOS DE
VIOLENCIA FAMILIAR
Existen instrumentos específicamente diseñados para la detección de la violen-
cia familiar. No obstante, también es importante que el personal que recibe y
atiende estos casos cuente con destrezas para identificar a las mujeres afectadas
mediante la realización de entrevistas, y conozca los indicadores que pueden
revelar la existencia de situaciones de maltrato. La aplicación de instrumentos de
tamizaje complementada con la exploración clínica asegura una mayor efectivi-
dad en la detección.
31
Según la OMS (1998), una de las funciones de los profesionales que atienden ca-
sos de violencia al interior de la familia es “…preguntar con regularidad, cuando
sea factible, a todas las mujeres, sobre la existencia de violencia doméstica…”

IDENTIFICACIÓN DE LOS CASOS DE VIOLENCIA

¿Por qué es necesario preguntar?

La violencia de género ocurre con una frecuencia elevada y es más común que
otros problemas de salud.

No existen “perfiles” que puedan indicar con suficiente exactitud quién es una
probable víctima de violencia ni un posible agresor.

La mayoría de las mujeres están dispuestas a hablar de la violencia que sufren


cuando se les pregunta de forma directa y sin enjuiciarlas.

El simple hecho de preguntar y registrar la información rutinariamente, supone


para los profesionales que con el tiempo lo realicen con mayor soltura y las pre-
guntas sean esperadas y recibidas con naturalidad por las mujeres.
INDICADORES DE SOSPECHA DE MALTRATO

1. ANTECEDENTES DE HABER SUFRIDO O PRESENCIADO MALOS TRATOS EN LA


INFANCIA:

• Existe en estos casos mayor probabilidad de aceptar la violencia como parte


normal de la relación de pareja. Se debe indagar sobre este aspecto.

2. ANTECEDENTES PERSONALES Y HÁBITOS DE VIDA:

• Alcoholismo y/o drogadicción.

• Trastornos de la conducta alimenticia (disminución del apetito, vómito auto


32 inducido etc.).

• Depresión.

• Intentos de suicidio.

3. ANTECEDENTES GINECO-OBSTÉTRICOS:

• Muchos embarazos, embarazos no deseados y/o no aceptados.

• Presencia de lesiones en genitales, abdomen o mamas durante los embara-


zos.

• Infecciones ginecológicas de repetición.

• Historia de abortos repetidos.

4. MOTIVOS DE CONSULTA O QUEJAS FRECUENTES:

• Quejas somáticas repetitivas: cefalea, cervicalgia, dolor crónico, mareo,


molestias gastrointestinales (diarrea, estreñimiento, dispepsia, vómitos, dolor
abdominal), molestias pélvicas, dificultades respiratorias.

• Síntomas psicológicos frecuentes: insomnio, pesadillas, depresión, ansiedad,


baja autoestima, agotamiento psíquico, irritabilidad.
5. INFORMACIÓN DE FAMILIARES, AMIGOS DE LA USUARIA O DE OTROS PROFESIO-
NALES E INSTITUCIONES.

6. SI PRESENTA LESIONES FÍSICAS:

• Incongruencia entre el tipo de lesión y la explicación del motivo.

• Retraso para asistir al servicio.

• Distribución central de las lesiones.

• Hematomas o contusiones en zonas sospechosas: cara/cabeza (lesiones na-


sales, en las órbitas de los ojos, mandíbula, labios, cuello), en la cara interna
de brazos o muslos.
33
• Lesiones “por defensa”: cardenales en la cara interna de antebrazos.

• Presencia de lesiones en distintos estadios de curación: violencia a lo largo


del tiempo.

• Lesiones durante el embarazo.

7. ACTITUD Y/O ESTADO DE LA USUARIA:

• Temerosa, evasiva, incómoda, nerviosa, se altera, por ejemplo, al abrirse la


puerta

• Rasgos depresivos: triste, desmotivada, desilusionada, sin esperanza. Autoes-


tima baja. Sentimientos de culpa.

• Falta de relaciones con otras personas (aislamiento).

• Estado de ansiedad o angustia, indignación fuera de contexto, irritabilidad.

• Sentimientos de vergüenza: retraimiento, comunicación difícil, evitar mirar a


la cara.

• Falta de cuidado personal.

• Justifica sus lesiones o quita importancia a las mismas.


SI ESTÁ PRESENTE SU PAREJA:

• Temerosa en las respuestas.

• Busca constantemente su aprobación.

8. ACTITUD DE LA PAREJA:

• Solicita estar presente en toda la visita.

• Muy controlador, siempre contesta él.

• La interrumpe para rectificar, precisar o decir a su manera el relato de ella.

34 • Excesivamente preocupado o solícito con ella.

• A veces colérico u hostil con ella o con el profesional.

Los indicadores anteriores son importantes y es necesario tenerlos en


cuenta, pero no son los únicos que permiten sospechar de la existencia
de casos de violencia familiar. Tampoco existen evidencias que demues-
tren que algunos sean más significativos que otros. Será la formación, el
conocimiento de cada caso concreto y la práctica, lo que permitirá al
profesional detectar a través de ellos la situación de maltrato.

LA ENTREVISTA DE TAMIZAJE

NORMAS GENERALES

• No hacer esperar mucho tiempo a la usuaria.

• Recibirla en un ambiente cómodo, privado y carente de distractores.

• Se deben prohibir las interrupciones durante el desarrollo de la entrevista.

• Asegurar la confidencialidad.
• Usar el tiempo necesario.

• Escuchar con atención y mantener el contacto visual de forma tal que gene-
re tranquilidad y confianza.

• Propiciar la expresión de sentimientos de manera empática y con una escu-


cha activa.

• Abordar el tema de la violencia con intervenciones facilitadoras y con cau-


tela.

• Evitar re-victimizar.

• No hacer gestos o expresiones de desaprobación, ni reaccionar con sorpre- 35


sa o disgusto. No utilizar frases como: –“¿Qué ha hecho para que la mal-
trate?”,“¿Por qué lo permite?”, –“¡Yo nunca dejaría que me pase!”. Estas
expresiones refuerzan en la persona afectada su sentimiento de debilidad y
menoscaban su autoestima.

• Hacerle sentir que no es culpable de la violencia sufrida.

• Expresar claramente que nunca está justificada la violencia en las relaciones


humanas.

• Creer a la mujer, no poner en dudas su interpretación de los hechos ni emitir


juicios.

• Alertarla sobre los riesgos que corre.

• Informarle sobre los derechos que le asisten y las instancias a las que puede
acudir.

• Respetar el proceso de reconocimiento y salida de la violencia de cada mu-


jer, no forzarla ni presionarla para que tome decisiones.

SECUENCIA LÓGICA:

- Ir de las preguntas más generales e indirectas a otras más concretas y di-


rectas.
¿CÓMO PREGUNTAR?

A continuación se sugieren una serie de preguntas generales y otras más dirigidas,


así como ejemplos de preguntas ante sospecha. Cada profesional utilizará aque-
llas que les faciliten llegar a un diagnóstico.

EL INICIO DE LA ENTREVISTA

Muchas veces es necesario hacer una breve introducción al tema de la violencia


o darle un contexto a las preguntas exploratorias, para favorecer la confianza y
la empatía con la usuaria.

Ejemplos:

36 • “La violencia en la vida de las mujeres es un problema muy común y puede


ser muy grave. Por eso, de forma rutinaria pregunto a todas las mujeres si
están recibiendo algún tipo de violencia por parte de su pareja”.

• “Ahora se habla mucho más que antes sobre la violencia que sufren las mu-
jeres. ¿Ha pasado usted por una situación así?”.

• “Muchas mujeres experimentan algún tipo de maltrato en su vida, ¿le ha


ocurrido a usted alguna vez?”.

En caso se haya establecido un buen clima desde el inicio, que el profesional co-
nozca de antemano a la mujer o considere que puede abordar el tema sin una
introducción, se pueden emplear preguntas más dirigidas:

• “¿A qué cree que se debe su malestar/problema de salud?”.

• “¿Está viviendo alguna situación difícil que le haga sentirse así?”.

• “La encuentro algo intranquila, ¿le preocupa algo?”.

• “¿Qué opina su pareja de su malestar?”.

• “¿Cómo van las cosas en casa?”.

• “Cuando discuten, ¿cómo resuelven el problema?”.

• “Las relaciones de pareja son a veces violentas, ¿qué ocurre cuando tiene
una pelea en casa?, ¿cómo son esas peleas?, ¿pelean a veces físicamen-
te?”.

• “¿Siente miedo a su pareja?, ¿Se siente segura con su pareja?”.

• “¿La insulta o la amenaza?”.

Creer a la mujer, no poner en dudas su interpretación de los hechos ni emitir


juicios.

• En caso de sospecha por antecedentes ginecológicos como dolor o


infecciones pélvicas:

• “¿Ha sido obligada alguna vez a tener relaciones sexuales cuando no quería
hacerlo?” 37

Si la usuaria refiere algún aborto espontáneo, preguntar:

• “¿Ha recibido algún tipo de maltrato físico poco antes de perder el embara-
zo?”

En el caso de sospecha por las lesiones físicas que presenta:

• “Esta lesión suele aparecer cuando se recibe un golpe/corte/puñetazo… ¿es


solo eso que le ha ocurrido?”.

En el caso de sospecha por los síntomas o problemas psíquicos encontrados:

• “¿Ha sucedido últimamente algo en su vida que le tenga preocupada o


triste?,

• ¿Tiene algún problema quizá con su pareja?, ¿o con sus hijos?, ¿con alguien
de su familia?, ¿en el trabajo?”

• “¿Usted y su pareja suelen hablar de sus problemas?, ¿cómo los resuelven?”

• “¿Qué opina su pareja de lo que le pasa?, ¿qué explicación le da él?, ¿le


ayuda o no le da importancia?, ¿la culpa a usted de que su relación no fun-
cione bien? ¿qué opina de lo que dice su pareja?”.
• “Parece como si se encontrara nerviosa, asustada, ¿a qué le tiene miedo?”.
Preguntas directas para explorar la situación de maltrato. Se emplean cuan-
do ya existe una aceptación evidente a hablar de la violencia sufrida.

Preguntas directas para explorar la situación de maltrato. Se emplean cuando ya


existe una aceptación evidente a hablar de la violencia sufrida:

• “¿Su pareja utiliza la fuerza contra usted?”, “¿cómo (agarrones, empujones,


patadas…)?, ¿desde cuándo?”.

• “¿Alguna vez la ha agredido de forma más grave? (palizas, uso de armas,


agresión sexual)”.

• “¿Su pareja tiene problemas con la bebida o toma algún tipo de drogas?,
38 ¿Cómo se comporta cuando lo hace?, ¿Cree que su pareja le pega lo hace
porque bebe o toma drogas, o porque es violento?, “¿Cree usted que la
situación puede cambiar?”.

• “¿Su pareja le impide ver a sus amigos o familiares?

• ¿Su pareja controla sus salidas? ¿Le controla el dinero?

• ¿Le ha amenazado de muerte alguna vez?

• ¿Ha contado su problema a algún familiar o amigo?

Las preguntas sugeridas anteriormente deben adaptarse a cada caso


concreto o a cada mujer atendida. No siempre es necesario formularlas
todas o hacerlo en el orden en el que aparecen. Se trata más bien de
pautas generales que el profesional aplicará según la situación y según
su propio criterio.
LA VALORACIÓN DEL RIESGO 9

Son consideradas situaciones de riesgo aquellas que hacen peligrar la seguridad


e integridad física y mental de la mujer, ya sea por acciones que podrían conducir
al feminicidio, a la autoeliminación y/o aquellas que podrían conducir al homici-
dio de su agresor o a miembros de su familia (hijos, padres, hermanos).

Una mujer también se encuentra en riesgo cuando está desorientada en tiempo,


espacio y persona, cuando presenta un trastorno agudo de estrés post-traumáti-
co, una crisis psicótica, de ansiedad, trastorno demencial, un estado disociativo,
entre otros. En todos estos casos se requiere de un sistema de soporte que asuma
las facultades que en ese momento ella no está en disposición física o mental de
asumir.
39

9
CAPSMMR: “Pautas para el abordaje de víctimas de violencia con riesgo elevado de feminicidio, suicidio y
otras situaciones de riesgo. Lima, 2011. MIMDES
INDICADORES ÚTILES PARA EVALUAR RIESGO DE FEMINICIDIO

• Percepción de la mujer de que existe peligro para su vida o integridad física


y/o la de sus hijos.

• Uso o amenaza de uso de armas, sustancias u objetos potencialmente leta


les en episodios anteriores de violencia.

• Consumo de sustancias psicoactivas por parte de la pareja.

• Amenazas de muerte a ella y/o sus hijos.

• Amenazas o acoso a pesar de estar separados (el feminicidio tras la decisión


de ruptura de la mujer es más frecuente).
40
• Amenaza y agresión a los familiares, amigos y vecinos.

• Aumento en la frecuencia e intensidad de los episodios violentos.

• Aumento en la gravedad de las lesiones producto de la violencia.

• Agresiones sexuales repetidas.

• Antecedentes criminales y/o psiquiátricos del agresor.

• Existencia de abuso sexual a algún miembro del grupo familiar.

• Lesiones graves, requiriendo incluso de hospitalización.

• Consultas frecuentes a emergencias por accidentes repetitivos.

• Aislamiento creciente de la mujer.

• Amenazas o intentos de suicidio de la mujer a causa de los problemas en la


relación.

• Celos extremos, control obsesivo del agresor de las actividades diarias de la


mujer, adónde va, con quién está o cuánto dinero tiene.

• Disminución o ausencia de remordimiento expresado por el agresor.


SOBRE EL SUICIDIO

Las ideas y actos suicidas son modos de escapar a experiencias de violencia y de


odio ante las cuales, las capacidades de afrontamiento de la persona resultan
insuficientes. Una mujer que enfrenta una situación de violencia familiar o que
está atravesando una depresión severa puede experimentar que no tiene con-
trol sobre su cuerpo, mente, pareja, hijos y decisiones. Las experiencias violentas
van deteriorando su autoestima y sus recursos personales. La desvalorización o
la sensación de minusvalía suele ser tan devastadora que la mujer comienza a
atacarse a sí-misma a través de auto-reproches y sentimientos de desprecio que
gradualmente van dando paso a una voluntad auto-destructiva.

El intento de suicidio apunta entonces a una tentativa de liberarse de una mar-


cada sensación de indignidad, de una marcada angustia que reduce a nada a
41
la persona, que la hace sentirse un objeto sin vida, sin valor, sin ningún mérito. En
muchas ocasiones se suelen emplear términos que apuntan a esta reducción:
“Soy como un trapo, un muñeco, algo sin vida, siento algo negro, un abismo, un
hueco adentro…”. Se busca escapar de ese odio que desde fuera y desde aden-
tro hacen la vida miserable.

En no pocas ocasiones el suicidio en mascara una intención agresiva hacia otros.


Se utiliza este recurso extremo para conmover a un entorno que no ha sido lo
suficientemente considerado o que no le ha dado suficiente amor. Con mucha
frecuencia el motivo es servirse del propio sacrificio para afectar a otro y para
mostrarle lo que ha conseguido con su falta de estimación y de aprecio; para
provocarle sentimientos de culpabilidad y moverle tal vez a una transformación
profunda.
INDICADORES ÚTILES PARA EVALUAR, TANTO EL RIESGO SUICIDA COMO EL
RIESGO DE QUE UNA MUJER QUE VIVE EN SITUACIÓN DE VIOLENCIA SE
CONVIERTA EN HOMICIDA DE SU AGRESOR Y/O SERES QUERIDOS

INDICADORES DE RIESGO SUICIDA INDICADORES DE RIESGO HOMICIDA

Presencia de ideas fijas de homicidio o


Presencia de ideas fijas relacionadas
de una combinación de ideas de sui-
con la muerte y/o la autoeliminación.
cidio y homicidio.
Presencia marcada del afecto de
odio o rencor contra el agresor y a la
vez, sensación de estar atrapada en la
Presencia de una marcada sensación relación.
de minusvalía o indignidad, la persona Presencia de celos intensos hacia el
42 se siente un objeto sin valor o mérito. agresor debido a sus infidelidades.
Esto es un indicador importante a
tomar en cuenta aunque pueda sor-
Presencia de otros signos y síntomas prender por la contradicción de los
depresivos tales como: aplanamiento afectos (¿cómo puede celarlo si es
afectivo, insomnio persistente, des- violento con ella?).
esperación, ensimismamiento, pen-
Presencia de otros signos y síntomas
samiento pesimista/desesperanzado, depresivos (desesperación, ensimis-
descuido en la higiene personal, sen- mamiento, pensamiento pesimista/
timiento de derrota o de carencia, an- desesperanzado, descuido en la higie-
ne personal, sentimiento de derrota o
gustia desbordada. de carencias) y de alteraciones en el
manejo de los impulsos (expresiones
de rabia, peleas no usuales con veci-
nos).
Presencia de un plan homicida: la
mujer refiere luego de una explora-
Presencia de un plan suicida: la mujer ción detenida por parte del profesio-
refiere luego de una exploración dete-
nida por parte del profesional, que ha nal, que ha encontrado el instrumen-
conseguido el instrumento con el que to con el que puede hacer daño al
puede hacerse daño (veneno, cuer- agresor (veneno, cuchillo, arma de
das, cuchillo, arma de fuego, etc.), fuego, etc.), que ha guardado este
que ha guardado este instrumento en instrumento en su vivienda o lugar al
su vivienda o lugar al que tenga ac- que tenga acceso, ha escrito cartas,
ceso, ha escrito cartas, ha avisado a ha avisado a familiares o vecinos de
familiares o vecinos de sus intenciones, sus intenciones, menciona cuál sería la
menciona cuál sería la mejor hora, día
u ocasión para dañarse. mejor hora, día u ocasión para matar
al agresor o a sus hijos, y para luego
auto-eliminarse.
Hay que tener en cuenta que no to-
Hay que tener en cuenta que no to-
das las personas que están en riesgo
das las personas que corren riesgo de
de cometer un homicidio tienen un
suicidio tienen un plan elaborado pre-
plan elaborado previamente. Existen
viamente. Existen personalidades con
personalidades con grandes dificulta-
grandes dificultades para el control de
des para el control de impulsos que
impulsos que llegan al acto suicida de
llegan al acto homicida de un mo-
un momento a otro, como resultado
mento a otro, como resultado de un
de un movimiento súbito. En estos ca-
movimiento súbito. En estos casos se
sos se deberá estar atento a la intensi-
deberá estar atento a la intensidad de
dad de los indicadores depresivos y al
los indicadores depresivos, al nivel de
nivel de impulsividad.
hostilidad y de impulsividad.
43

Presencia de manifestaciones que


apuntan a la idea de no tener otra al-
Presencia de manifestaciones que ternativa que el homicidio (o la com-
apuntan a la idea de no tener nada binación suicidio/homicidio), que ya
o nadie que le dé sentido a su vida o ha decidido quién va a cuidar a sus
que la retenga en este mundo, que ya hijos o familiares cercanos, que se va
ha decidido quién va a cuidar a sus hi- a llevar a sus hijos con ella y a que no
jos o familiares cercanos, o que luego puede permitir que sufran, que no hay
de muerta la van a recordar o les va nada que la retenga en esta vida, que
a pesar. el agresor no la va a dejar tranquila
nunca y que tiene mucho poder, por
lo que sólo le queda eliminarlo.
Antecedentes de intento suicida de la
Uso de alcohol o de otras drogas.
mujer o de algún familiar cercano.

Personalidad con trastorno psicótico Personalidad con trastorno psicótico


o con capacidades disminuidas para o con capacidades disminuidas para
el control de impulsos (retardo mental el control de impulsos (retardo mental
moderado, algún trastorno neurofisio- moderado, algún trastorno neurofisio-
lógico, etc). lógico, etc).
CAPÍTULO IV
LA INTERVENCIÓN
10

CONSIDERACIONES PREVIAS

¿QUÉ ES LO QUE NO DEBEMOS HACER CUANDO INTERVENIMOS CON MUJERES


AFECTADAS POR LA VIOLENCIA FAMILIAR?

• Minimizar o justificar la violencia del agresor.

• Criticar la actitud o la poca respuesta de la mujer.

• Quitarle importancia a la sensación de peligro que refiere tener la mujer.


45
• Citar al agresor cuando la situación es de alto riesgo. Esto puede delatar
a la víctima, romper el clima de confianza y de confidencialidad entre el
profesional y la mujer, provocar un aumento en la gravedad de las lesiones y
poner en peligro la propia integridad.
• Recomendar terapia familiar en situaciones de crisis o de alto riesgo.

PAUTAS PARA LA INTERVENCIÓN CON MUJERES QUE SON AFECTADAS POR LA VIO-
LENCIA PERO QUE NO CORREN UN RIESGO EXTREMO.

• Informar a la mujer de las repercusiones que sobre su salud está teniendo la


situación en la que se encuentra.

• Brindar información acerca del fenómeno de la violencia familiar (frecuen-


cia, características del agresor, el ciclo, consecuencias, etc.).

• Informarle sobre los mecanismos de protección a los que puede apelar en


caso sea necesario.

• Realizar derivaciones activas a servicios especializados (médicos, psicotera-


péutico) en caso sea necesario. La derivación activa abarca desde el esta-
blecimiento del contacto con el centro especializado hasta la verificación
de que la mujer llegó al mismo.

10 Programa Nacional contra la Violencia sexual y Familiar. Guía de Atención Integral de los Centros de Emer-
gencia Mujer. Abril, 2011. Servicio canario de salud: “Protocolo de atención ante la violencia de género en el
ámbito doméstico”, 2003
• Ponerla en contacto con los recursos existentes, según proceda.

• Plantear la elaboración de una estrategia ante una posible situación extre-


ma.

PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE PLANES DE SEGURIDAD CON MUJERES EN


SITUACIONES DE ALTO RIESGO O EN RIESGO DE FEMINICIDIO.

• Informar a la mujer de la situación en que se encuentra, haciéndola cons-


ciente del peligro y construyendo con ella las posibles estrategias a seguir.

• Transmitirle que si bien está en peligro no está sola y se le apoyará en las


decisiones que tome.

46 • Ponerla en contacto con los recursos que sean necesarios (médicos, socia-
les, psicológicos, legales).

• Realizar informe relatando los hechos para ponerlo en conocimiento de la


autoridad competente.

• Informarle sobre los mecanismos de protección a los que puede apelar.

INTERVENCIÓN SEGÚN LAS SIGUIENTES SITUACIONES:

a) Plan de seguridad para mujeres que deciden retirarse de su


domicilio

• Ayudarla a analizar su situación familiar y los recursos con los que cuenta
para huir.

• Que focalice las personas a las que puede acudir (familiares, amigos).

Recomendarle que lleve consigo:

- Documentación relevante como identificación personal, partida de matri-


monio y/o nacimiento, algún documento que demuestre su domicilio (recibo
de electricidad o agua), denuncias.
- Ropa y zapatos para ella y sus hijos (por lo menos para un cambio o muda).
- Artículos de aseo personal.
- Juego de llaves de la casa.
- Medicinas (especialmente si ella o sus hijos tienen algún tratamiento que
cumplir).
- Juguetes o algún objeto significativo para sus hijos.
- Carné de seguro social (si tiene).
- Número de cuentas bancarias.
- Números de teléfonos importantes.
- Algo de dinero.
- Tarjeta telefónica o monedas para realizar llamadas.
- Cosas de valor.

• Recordarle que no debe darle al agresor ni información, ni indicios de sus


planes y que evite acudir a los lugares en los que pueda encontrarse con él.

• Informarle de los recursos de apoyo (legales, sociales, etc.) con los que cuen-
ta en la zona. 47

• Ofrecer apoyo y seguimiento, mostrar interés por volver a verla o saber de


ella más adelante.

b) Plan de seguridad para mujeres que deciden permanecer en su


domicilio

• Recomendarle que registre la casa para que esconda las armas y todos los
objetos punzo cortantes.

• Hacer con la usuaria un listado de personas de confianza que vivan cerca


con las que pueda coordinar para que estén pendientes de ella.

• Determinar si, dentro de las personas aliadas, existe una en cuya casa se
pueda quedar en caso de emergencia. Asegurarse que la mujer conoce la
dirección y cómo llegar a la misma incluso si es de noche.

Recomendar que esconda una bolsa en casa de alguien de confianza con lo


siguiente:

- Ropa y zapatos para ella y sus hijos.


- Artículos de aseo personal.
- Juego de llaves de la casa.
- Medicinas (especialmente si ella o sus hijos/as tienen algún tratamiento que
cumplir).
- Juguetes o algún objeto significativo para sus hijos/as.
• Indicarle que si no puede huir antes del inicio del ataque, debe intentar pedir
ayuda por cualquier medio: llamar a la policía, familiares, amigos, amigas o
vecinos gritando tan alto como pueda.

• Concertar una cita de seguimiento para continuar la intervención que en lo


sucesivo irá encaminada a fortalecer aquellas áreas que le dificulten la toma
de decisiones.

• Poner en marcha los mecanismos necesarios para la protección de ella y los


menores, si existen.

• Informarle de los recursos de apoyo (legales, sociales, etc.) con los que cuen-
ta en la zona.
48
• Hablar con ella sobre la necesidad de estar alerta y crearse un escenario de
protección para ella y sus hijos, así como las medidas a tener en cuenta si
tuviera que abandonar el hogar de forma urgente.

c) Plan de seguridad para mujeres que se retiraron de sus domicilios o cuyos


agresores ya no viven en la casa, pero que continúan en situaciones de riesgo.

• Informar a la mujer de la existencia de medidas legales y mecanismos de


protección existentes.

• Ponerla en contacto con los recursos locales mediante derivaciones activas


que incluyan desde la llamada telefónica al centro de referencia hasta la
verificación de que la mujer llegó al mismo.

• Recomendarle que enseñe a sus hijos cómo protegerse o a quién acudir


para pedir ayuda.

• Recomendarle que no acepte ningún tipo de comunicación con su acosa-


dor/agresor.

• Recomendarle que, en la medida de lo posible, no esté sola tanto en su do-


micilio como fuera de él.
PAUTAS PARA LA INTERVENCIÓN CON MUJERES, TANTO EN SITUACIONES DE
RIESGO SUICIDA COMO EN SITUACIONES DE RIESGO DE CONVERTIRSE EN
HOMICIDAS DE SU AGRESOR Y/O SERES QUERIDOS

PAUTAS ANTE EL RIESGO SUICIDA PAUTAS ANTE EL RIESGO HOMICIDA

Facilitarle que ponga en palabras sus


Facilitarle que ponga en palabras sus
afectos y sentimientos aunque sean
afectos y sentimientos aunque sean
contradictorios y alarmantes para
contradictorios y alarmantes para el
el profesional (plan para aniquilar al
profesional (plan para suicidarse por
agresor o menores por ejemplo). Es im-
ejemplo). Es importante escuchar, pro-
portante escuchar, promover la des-
mover la descarga afectiva y transmi-
carga afectiva y transmitir empatía y
tir empatía y confianza.
confianza.
49
Si el riesgo suicida es alto, especial- Si el riesgo homicida es alto, espe-
mente cuando se observa que la cialmente cuando se observa que la
mujer está enfocada en un plan sui- mujer está enfocada en un plan deter-
cida, es obligación del profesional minado, es obligación del profesional
conversar con algún miembro de la conversar con algún miembro de la
familia acerca de la situación y coor- familia acerca de la situación y coor-
dinar activamente el internamiento dinar activamente el internamiento
o manejo psiquiátrico de la situación o manejo psiquiátrico de la situación
de la usuaria. La coordinación activa de la usuaria. La coordinación activa
abarca desde el establecimiento del abarca desde el establecimiento del
contacto con el centro especializado contacto con el centro especializado
hasta la verificación de que la mujer hasta la verificación de que la mujer
llegó al mismo. llegó al mismo.

Si el riesgo suicida es moderado se Si el riesgo homicida es moderado se


debe alertar igualmente a los fami- debe alertar igualmente a los familia-
liares o redes de soporte que puedan res o redes de soporte que puedan
apoyarla, y coordinar activamente la apoyarla, y coordinar activamente la
derivación a servicios especializados derivación a servicios especializados
de psicología y psiquiatría. La coordi- de psicología y psiquiatría. La coordi-
nación activa abarca desde el esta- nación activa abarca desde el esta-
blecimiento del contacto con el profe- blecimiento del contacto con el profe-
sional o centro que pueda atender a sional o centro que pueda atender a
la usuaria, hasta la verificación de que la usuaria, hasta la verificación de que
la mujer llegó al servicio. la mujer llegó al servicio
EL APOYO EMOCIONAL

11
LA CONSEJERÍA

La consejería es una modalidad de apoyo terapéutico que favorece que los


usuarios logren una mayor comprensión de la situación o problema que presen-
tan, y superen algunos obstáculos que impiden el alivio y/o la resolución de dicha
dificultad. La consejería puede ser llevada a cabo no sólo por psicólogos, psiquia-
tras o trabajadores sociales, sino por personas debidamente capacitadas.

CARACTERÍSTICAS O CUALIDADES QUE DEBEN TENER LAS PERSONAS QUE REALIZAN


CONSEJERÍAS

50 • Interés genuino en observar, escuchar y ayudar a otro.

• Actitud neutral. Escuchar sin opinar a favor o en contra y sin emitir juicios de
valor, teniendo en cuenta y respetando las diferencias culturales. Esto no
implica que el consejero no se pueda pronunciar ante cualquier acto que
violente la integridad física, mental o sexual de la mujer – o de cualquier ser
humano.

• Empatía o capacidad para “ponerse en los zapatos del otro”, y hacerle sentir
que se le está escuchando y comprendiendo. La empatía no significa identi-
ficarse o mezclarse con el sufrimiento ajeno; si esto sucede resultaría muy difí-
cil el trabajo de apoyo y además, sería contraproducente para el bienestar
del consejero.

• Flexibilidad para acercarse afectivamente al problema de la mujer asistida y


en otros momentos, alejarse emocionalmente para escucharla con objetivi-
dad.

• Ética, toda la información recibida por el consejero será usada para bene-
ficio de la mujer asistida y no para fines personales, económicos, políticos o
menos para alimentar habladurías en ámbitos grupales o comunitarios.

• Conocer cuándo se trata de un problema que requiere de una derivación a


servicios especializados.

11
CAPS-MMR (2012), “Atención integral a mujeres que viven relaciones de pareja y/o familiares violentas.”
ETAPAS DE LA CONSEJERÍA

1. ETAPA INICIAL

Encuadre de las sesiones:

• Se orienta a la usuaria acerca del uso que tendría el espacio de consejería


y se subraya la confidencialidad del mismo. Ejemplo: “En esta reunión usted
puede contar lo que le está preocupando, yo la voy a escuchar y tratar de
ayudar. Lo que diga va a quedar entre nosotros. Al final, veremos si es que
son necesarias más reuniones para ayudarle con el problema que le preocu-
pa.”

• El tiempo promedio de la primera sesión es de una hora, pero se puede


51
brindar un tiempo adicional en los casos que se considere necesario y/o en
aquellos en que se sabe no van a regresar. La sesión no debe excederse de
la hora y media.

En las siguientes sesiones el tiempo referencial es de 45 minutos.

La escucha atenta del motivo de consulta

• No interrumpir el relato durante los primeros 10 minutos, a menos que se ne-


cesite realizar preguntas que ayuden a comprender mejor la relación violen-
ta: quién, cómo, desde cuándo, dónde.

• Facilitar el desahogo de los afectos y contener emocionalmente a la usuaria.


El o la consejera deberá evitar comentarios o actitudes defensivas que inhi-
ban a la persona atendida o que repriman sus emociones.

2. ETAPA INTERMEDIA

Comprensión del problema

• Hay que tener en cuenta que la queja inicial de la mujer no siempre es la ra-
zón central del pedido de ayuda. Puede empezar hablando de manera muy
general, de otras personas o dar muchos detalles sin que se pueda distinguir
entre lo fundamental y lo accesorio.

• El consejero preguntará con cuidado teniendo en cuenta el ritmo y la emo-


tividad de la mujer. Algunas pautas son: preguntar sobre aquellas cosas que
no han quedado claras o por aquellas que pueden ser importantes pero que
han sido dichas de una manera tangencial. Refrasear lo que la mujer está
diciendo para que ella confirme si lo que está entendiendo el consejero(a)
es lo que ella intenta decir.

• Una vez que se tenga un grado de claridad acerca del motivo de consulta,
se le solicita a la mujer que complete la Escala de Bienestar (SRQ).

• El consejero le pedirá luego a la mujer unos minutos de permiso para leer los
ítems. Posteriormente, se referirá a los que ha leído diciéndole, por ejemplo:
“Muy bien, como podemos ver usted ha marcado algunas cosas que no van
del todo bien y que le están preocupando. Vamos a hablar de ello”.

52 INTERVENCIÓN SOBRE EL PROBLEMA

En esta fase el consejero ya debe tener una clara impresión sobre:

- La etapa de cambio en la que se encuentra la mujer asistida


- Los síntomas que alteran el nivel de funcionamiento
- El nivel de riesgo en que se encuentra
- Los obstáculos que no le permiten percibir el problema de otra manera y
darle solución.

INTERVENCIÓN SI LA MUJER SE ENCUENTRA EN UNA ETAPA PRE-CONTEMPLATIVA

• Éstos son los casos que se presentan con frecuencia en la consulta. Son mu-
jeres que no tienen una clara motivación de cambio, acuden ya sea porque
las han enviado de otras instituciones, o porque piensan que son sus hijos u
otras personas de la familia los que tienen problemas. También es frecuente
que se acerquen a las sesiones para que el consejero hable con la pareja, le
llame la atención o que haya alguna sanción social que lo haga cambiar de
actitud. Son mujeres que no están en disposición de realmente cuestionar la
situación de violencia en la que viven.

• El problema de fondo es que la mujer puede sentir que la situación de vio-


lencia en la que vive es “normal” ya que en su familia de origen sucedía lo
mismo, que ella es la culpable, que no hace lo suficiente, o tiene la esperan-
za que la pareja y la situación cambien.

• Existen patrones comunes: dependencia emocional, temor a que la pareja


se moleste y tome represalias si es que ella toma una actitud más autónoma
(le quite a los hijos o la casa), el dinero se usa como medio de presión o chan-
taje sexual, abuso sexual contra las hijas o hijos.

LAS INTERVENCIONES ESTÁN DIRIGIDAS A:

• Favorecer la toma de conciencia sobre el problema o incrementar el grado


de la misma: por qué cree ella que sucede esto, cuáles son los patrones,
cómo se da el ciclo de violencia. Se inicia la evaluación de las ventajas y
desventajas de estar en una relación violenta.

• Crear un espacio de soporte y empatía que favorezca la descarga emocio-


nal y la comprensión de la situación.

CONTENIDOS DE LAS INTERVENCIONES: 53

• Cuestionamiento de la normalidad del abuso. Se explicita que la violencia es


indigna, inaceptable, que constituye una falta a los derechos y en muchas
ocasiones, un delito. No neutralidad.

• Exploración empática de detalles del patrón violento (físico, psicológico o


sexual) para que la mujer se escuche a sí misma relatando la violencia en la
que vive.

• Se enfatiza que la situación que vive no es culpa de ella. Énfasis en el auto-


cuidado.

• Relacionar situación de abuso con el costo en su salud física y emocional


(Escala SRQ).

• Explicitar el ciclo de la violencia para fortalecer criterio de realidad cuando


describe “los buenos momentos”.

• Es clave escuchar y tratar de identificar qué podría motivar a la mujer a rea-


lizar cambios: que las hijas no repitan lo que ella está viviendo, que se ha
enterado del abuso sexual contra alguna de sus hijas siendo el victimario
la pareja, quiere obtener un grado mayor de autonomía, etc. El consejero
puede reforzar esa motivación, por más tenue que sea.

• Dosificar las intervenciones para no abrumar a la mujer. No realizar largos


discursos a modo de una clase, es preferible ir dando “ideas fuerza” progre-
sivamente, siempre observando la reacción de la mujer asistida.

PAUTAS PARA INTERVENIR CUANDO LA USUARIA QUIERE TRAER A UN FAMILIAR:

• Se debe aceptar que la mujer asistida invite a la sesión a quien estime perti-
nente.

Algunas pautas para la sesión con la mujer y su familiar:

- Recoger información acerca del vínculo y cómo este guarda relación con el
problema presentado.
- Preguntar al familiar sobre lo que piensa de la situación y sobre el rol de la
mujer en la misma.
- Preguntar al familiar lo que siente hacia la mujer.
54 - Reiterar los contenidos básicos de la etapa pre-contemplativa confrontando
a la pareja de la mujer si es necesario.
- Se le dice a continuación al familiar que quiere tener unos minutos a solas
con la mujer asistida.
- Continuar clarificando con ella el patrón de violencia en el que vive.
- Acordar una siguiente cita a solas con la mujer, aunque si se observa insisten-
cia por parte de ella, acceder a que el familiar regrese, recordándole que si
éste no quiere regresar es importante que ella sí acuda a su cita.

SI LA MUJER ESTÁ EN UNA ETAPA CONTEMPLATIVA

En esta etapa, la secuencia de cambio de la mujer se puede describir de la si-


guiente manera:

1. Él va a cambiar. Yo puedo cambiarlo.


2. Él no va a cambiar. Yo no puedo cambiarlo
3. Sólo va a cambiar aquello en lo que yo cambie.
4. Yo quiero cambiar, pero no puedo.
5. Yo voy a cambiar.

Las intervenciones están dirigidas a:

• Profundizar la toma de conciencia del abuso en el que vive, facilitar la des-


carga emocional, mejorar su auto-evaluación y la evaluación de su entorno
familiar, amical y social.

• Es importante referir a la mujer a grupos de soporte/auto ayuda, talleres tera-


péuticos, y a la vez consolidar la continuidad del vínculo de confianza con el
consejero.

• Se apoya progresivamente la búsqueda de conductas alternativas y el desa-


rrollo de actitudes asertivas.

• El consejero está consciente de la ambivalencia de la mujer en esta etapa


(el péndulo: quiero estar/no quiero estar con la pareja) y, sin confrontar o
criticar su ambivalencia, debe favorecer la superación de la misma.

• Ayudar a que la mujer haga la evaluación de las ventajas y desventajas de


dejar la relación abusiva.

• Reforzarlas ventajas del cambio. Analizar obstáculos para el mismo.


55
• Evaluar las consecuencias de su decisión de dejar la relación violenta en su
red familiar, amical y social.

• Contrastar sus expectativas de futuro con su forma de vida actual.

• El consejero deberá dosificar las confrontaciones y no abusar de la pedago-


gía o argumentaciones. Tampoco exigirle a la mujer que tome decisiones y
acciones para las que todavía no está preparada. De haber un lado impa-
ciente en el o la profesional, considerar que su rol es precisamente acompa-
ñar a la mujer asistida en el proceso de resolver su ambivalencia.

• Uso de cartillas informativas para esta etapa de cambio.

Contenidos de las intervenciones:

• Señalar la responsabilidad que le atañe a la mujer por sostener una relación


violenta.

• Señalar los patrones enraizados que están dentro de ella y que favorecen la
tolerancia a una relación violenta.

• Cuestionar su esperanza acerca del posible cambio en la pareja y la convic-


ción de que ella debe seguir soportando la situación.

• Cuestionar la obediencia a la pareja (ej.: la mujer evita cualquier acto que


su pareja no apruebe).
• Incrementar en ella el sentimiento de injusticia.

• Reforzar los actos que la lleven a una mayor autonomía: dedicar más tiempo
para sí misma, hacer algo placentero, etc.

ETAPAS MÁS AVANZADAS DE CAMBIO.

Las intervenciones están dirigidas a:

• Valorar los avances y los esfuerzos que la mujer está haciendo para viviru-
na vida libre de violencia.

• Indicarle que no se aísle y que busque apoyo en las personas de confian-


56 za.

• Evitar criticarla o culparla en caso de “recaída”. Recordarle que, aunque


se encuentre en una etapa avanzada, aún está inmersa en un proceso de
cambio y que seguramente necesita convencerse de que “ya lo intentó
todo”.

• Referirla a servicios especializados de consejería psicológica (Ver Anexo


1), diciéndole que en esta etapa necesita ayuda profesional para consoli-
dar su decisión.

3. CIERRE DE LA SESIÓN Y SEGUIMIENTO

• El consejero(a) debe tener presente el tiempo de la sesión. Faltando un pro-


medio de cinco a diez minutos, puede aludir al cierre sin brusquedad.

• Reforzar las capacidades de la mujer asistida y su colaboración durante la


sesión.

• Hacer una síntesis de lo trabajado resaltando los aspectos más importantes.

• Empatizar con los desafíos y cambios pequeños o grandes que desea hacer
para sentirse mejor.

• En caso la mujer continúe asistiendo, señalar que los cambios más profundos
se logran con un trabajo sostenido y de varias sesiones.
• Establecer el horario de la siguiente cita. Explorar su consentimiento a visitas
domiciliarias.

• De ser recomendable, hacer las derivaciones a otros profesionales del equi-


po, a instituciones de salud, CEM, servicio de psiquiatría.

• En caso que la persona no muestre compromiso de regresar, se le manifiesta


la más sincera preocupación por su bienestar (sin angustiar, culpabilizar o
descalificar a la usuaria), se le ofrece el espacio para cuando ella quiera
retomarlo y se le dice que sería importante que regrese a otra sesión el mes
siguiente, para ver cómo sigue su situación. Si no acude a dicha cita, reali-
zar una llamada telefónica o visita domiciliaria.

• Se le entrega un folleto de sensibilización con contenidos informativos acer-


ca del impacto de la violencia en la salud mental de las mujeres. 57

Cuando se interviene en un caso de violencia familiar, recordar


que se forma parte de un conjunto de instituciones que abor-
dan la misma situación, que no se trabaja solo o sola y que
existen otros recursos con los que se deberá estar en contacto.

En caso sea necesario intervenir con el agresor, tener en cuenta:

• Hablar con un tono calmado y seguro, sin juzgar.

• Identificar comportamientos inaceptables y no dejarse intimidar. Abordar el


problema hablando francamente. Permitirle reconocer sus comportamien-
tos violentos y hacerse responsable de sus actos.

• Ofrecer derivarlo a tratamiento si tiene problemas de alcoholismo.

• Si tiene problemas psicológicos, toxicomanías o problemas psiquiátricos:


ofertar servicios especializados.

• No presumir una rehabilitación espontánea (aunque se confiese avergonza-


do y arrepentido).

• No darle nunca la dirección de la casa de refugio de su pareja.


CAPÍTULO V
PROFESIONALES QUE TRABAJAN
CON LA VIOLENCIA FAMILIAR
OBSTÁCULOS MÁS FRECUENTES QUE EXISTEN EN LOS PROFESIO-
NALES, PARA INTERVENIR EN LOS CASOS DE VIOLENCIA
• No considerar la violencia como un problema de salud.

• Haber tenido experiencias personales respecto a la violencia familiar. Sensa-


ción de impotencia y/o frustración.
59
• Desconocimiento de estrategias para el manejo de estas situaciones por fal-
ta de formación y entrenamiento.

• No comprender por qué las mujeres afectadas no abandonan a su agresor.

• Miedo a empeorar la situación, a las posibles crisis de llanto e incluso miedo


por la seguridad de la mujer.

• Miedo por la propia integridad.


Aún en la actualidad se puede detectar la presencia de mitos y prejuicios entre
los profesionales que abordan este complejo fenómeno. Ofrecemos un listado de
los más comunes así como una respuesta alternativa a cada uno de ellos.

MITO RESPUESTA

Los estudios evidencian que más del


Las mujeres en situación de violencia 30% de las Mujeres han recibido algu-
son una minoría de la población. na forma de agresión física por sus pa-
rejas o exparejas.
La violencia familiar se produce en
todas las clases sociales sin distinción
60 de raza, nivel educativo o creencia
La violencia familiar es un problema religiosa. Aunque se denuncia me-
de los más pobres solamente. nos en sectores económicos medios y
altos, las mujeres de mayor educación
también están expuestas a la violen-
cia.
La violencia familiar es un problema
social y de salud pública, está asocia-
La violencia familiar es un problema
da con el aumento del alcoholismo,
privado o doméstico.
las adicciones, la delincuencia juve-
nil, el suicidio y la fuga del hogar.

En todas las relaciones de pareja hay


conflictos pero no todos apelan a la
La violencia familiar es natural, hom-
violencia como forma de resolverlos.
bres y las mujeres han peleado siem-
No hay evidencias que apunten a que
pre.
el maltrato sea una salida natural a los
problemas.

Ni las mujeres ni nadie merecen el mal-


trato. Ellas no están locas ni disfrutan
Las mujeres maltratadas son locas, de la violencia. Generalmente lo que
sienten es miedo, impotencia, debili-
provocan y disfrutan del maltrato.
dad y vergüenza. Si mantienen la rela-
ción es porque, generalmente, siguen
ilusionadas con el posible cambio de
su pareja.
Romper una relación violenta es un
proceso lento y complejo, implica mo-
dificaciones psíquicas profundas que
Si la mujer maltratada realmente
no se dan de un momento a otro. A
quisiera, podría dejar a su agresor.
veces hay razones económicas, cultu-
rales o religiosas que hacen que la mu-
jer se mantenga dentro de la relación.
Los celos, el control excesivo o cual-
quier otra expresión de maltrato no
Los celos o el control excesivo del
tienen nada que ver con el amor. Son
hombre son pruebas de que ama
más bien muestras de que el hombre
realmente a la mujer. Por extensión se
está convencido de que la mujer es un
puede afirmar entonces que “mientras
objeto de su propiedad, y que puede
más me pegas más me quieres”
conducirse sin necesidad de respetar- 61
la.
El alcohol y las drogas no siempre pro-
ducen violencia en todos los hombres.
La violencia familiar es provocada por
Estos pueden ser factores de riesgo y
el alcohol y las drogas.
son problemas que hay que tratar por
separado.

Los hombres que maltratan a sus muje-


res o a sus hijos pueden ser sumamente
Los hombres que maltratan a sus muje- seductores y agradables, excelentes
res están enfermos y no son responsa- vecinos y cumplidores en el trabajo. Si
bles por sus acciones. realmente estuvieran enfermos serían
violentos no sólo dentro del hogar, sino
también fuera de él.

Los hombres que golpean pueden


aprender a ser responsables de su
Los hombres violentos nunca propio comportamiento y aprender
cambian. modos no violentos de actuar o comu-
nicarse, si es que son conscientes de su
problema y quieren solucionarlo.
Esto es una expresión muy arraigada
El hombre tiene derecho a corregir a de un estéreo tipo de género que
la mujer apunta a considerar a la mujer como
un objeto de la propiedad del varón.

El proceso de formación y capacitación continua de los y las profesionales que


trabajan de manera cercana a este tema, debe incluir el cuestionamiento y su-
peración de los prejuicios y actitudes anteriormente descritas.

Por otro lado, es necesario tener en cuenta que el trabajo relacionado con la
violencia contra la mujer es altamente complejo y puede afectar física y psíqui-
62 camente a los que brindan la atención.

ALGUNAS CONSECUENCIAS NEGATIVAS QUE EL TRABAJO GENERA EN LOS


PROFESIONALES Y CÓMO ENFRENTARLAS

Contaminación emocional:

Se refiere al exceso de implicación personal que aparece en el profesional con


respecto a la persona que atiende.

Se debe buscar siempre una adecuada distancia terapéutica con la afectada,


para ello el entrenamiento y la capacitación continua es sumamente importante.

Sobre identificación:

El profesional se identifica con la mujer sintiéndose obligado a tomar decisiones


por ella o a intentar que ella las acepte, aun cuando perciba que la usuaria no es
capaz de llevarlas a cabo.

Además de lo comentado en el punto anterior, es necesario el logro de una ac-


titud de respeto por la propia evolución de la mujer, apoyándola en todo su pro-
ceso de cambio y toma de decisiones.

Fracaso:

La ausencia de resultados en muchos de los casos, a pesar del tiempo y esfuerzo


dedicado, crea una sensación de frustración en el profesional que puede llevarle
a intervenir desde el escepticismo o la apatía, restando efectividad a cualquier
intervención.

Para minimizarlo es necesario que el profesional realice una definición realista de


los objetivos y metas a alcanzar y asuma que su papel forma parte de una estra-
tegia mucho más amplia de intervención, que incluye a otros sectores y profesio-
nales.

Quemarse (burn-out):

Aparece como consecuencia de todo lo anterior, cuando se desequilibran las


expectativas del profesional y la realidad del trabajo diario.

Se recomienda:
63
• Debatir y compartir la información con profesionales fuera del equipo y/o de
diferentes instituciones.

• Buscar espacios de formación continua.

• Conocer cuáles son los propios límites y las mayores dificultades que tenemos
(por ejemplo, hasta dónde puedo trabajar con esta persona, si no es más
favorable que la vea otra profesional, etc.)
CAPÍTULO VI
RECURSOS LEGALES
CONSIDERACIONES PREVIAS
La violencia familiar es un problema multicausal que requiere de la intervención
interdisciplinaria y coordinada de diferentes instituciones. De acuerdo al TUO de
la Ley N°26260, Ley de Protección Frente a la Violencia Familiar y su reglamento,
existen diversas instancias responsables de la atención de esta problemática: Po-
licía Nacional del Perú, Ministerio Público, Poder Judicial, DEMUNAS, Centros de
Emergencia Mujer y Centros de Salud.

Para contribuir con la resolución del problema de violencia contra la mujer, las y
los proveedores de servicios públicos tienen la responsabilidad de intervenir dili-
65
gentemente, de acuerdo a sus funciones y competencias:

POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ

• Recibir la denuncia de manera verbal o escrita, sin exigir pruebas de agresión


visibles como heridas o fracturas.
• Realizar las investigaciones preliminares dentro de las 24 horas.
• Expedir el oficio para el reconocimiento Médico Legal en el Instituto de Me-
dicina Legal o Centros de Salud Públicos reconocidos por el Ministerio de
Salud.
• Poner en conocimiento de la Fiscalía Provincial de Familia, Juez de Paz o
Fiscal Provincial en lo Penal o Mixto, el hecho de violencia.
• Brindar auxilio inmediato si la víctima se encuentra en peligro.
• Detener al agresor en caso de flagrante delito.

Las denuncias pueden ser formuladas por la víctima o cualquier persona


que conozca de estos hechos. Podrán ser presentadas en cualquier dele-
gación policial o en las Fiscalías Provinciales de Familia o Mixtas. No es ne-
cesario contar con un abogado o abogada para formular la denuncia.
MINISTERIO PÚBLICO

• Recibir las denuncias escritas o verbales sobre violencia familiar. Actuar de


oficio si conoce de hechos de violencia familiar. Recibir los atestados policia-
les sobre violencia familiar.
• Dictar las medidas de protección cuando la situación así lo exija.
• El Fiscal podrá acceder a cualquier lugar, sin necesidad de una orden judi-
cial, donde exista peligro de que ocurra una situación de violencia familiar.
• Ordenar el reconocimiento médico legal especialmente si existe una agre-
sión sexual.

Las medidas de protección inmediatas se otorgan a solicitud de la víc-


tima o por orden del Fiscal. Incluyen el retiro del agresor del domicilio,
66 impedimento de acoso a la víctima, la suspensión temporal de visitas, y
otras que garanticen la integridad física, psíquica y moral de las víctimas.

CENTRO DE EMERGENCIA MUJER

• Atender los casos de violencia familiar y sexual. Brindar asesoría y acompa-


ñamiento legal gratuito. Brindar apoyo psicológico.
• Brindar información en materia de salud sexual y reproductiva.
• Derivar y poner en conocimiento a la Fiscalía Provincial de Familia o Fiscalía
Provincial Penal, cuando los hechos lo ameriten.

También se puede solicitar ayuda y orientación legal gratuita en las


DEMUNAS y Consultorios Jurídicos Gratuitos del Ministerio de Justicia.

INSTITUTO DE MEDICINA LEGAL

• Proporcionar las pruebas periciales, científicas y técnicas necesarias dentro


de una investigación o proceso judicial.
• Realiza la revisión de las víctimas de violencia derivadas por la Policía Nacio-
nal y/o Fiscalías Especializadas.
• Expide los certificados médico legales.
Los certificados de salud física y mental que expidan tanto los médicos
de los establecimientos de salud del Estado, como el Ministerio de Salud,
el Seguro Social de Salud - ESSALUD y las dependencias especializadas
de las municipalidades provinciales y distritales, tienen valor probatorio.
La expedición de los certificados y la consulta médica que los origina,
son gratuitos.

HOSPITALES Y CENTROS DE SALUD

• Identificar las situaciones de riesgo a través de sus servicios de atención. De-


tectar oportunamente los casos y realizar la atención especializada a la per-
sona afectada.
• Brindar consejería e informar sobre los derechos que le asisten a las mujeres
en situación de violencia. 67
• De ser el caso, referir y derivar a las mujeres a los servicios que el caso ameri-
te, poniendo en conocimiento a las autoridades competentes.

Toda mujer en situación de violencia tiene derecho a:

• La atención gratuita, sin discriminación y de calidad.


• La información del trámite de su denuncia.
• La gratuidad de los exámenes médicos y pericias de ley.
• Acceder a la copia de la denuncia y atestado policial.
• La defensa jurídica gratuita.
• Las medidas de protección en la fiscalía de familia.

DEFENSORÍA MUNICIPAL DEL NIÑO Y EL ADOLESCENTE (DEMUNA)

La defensoría del Niño y Adolescente es un servicio público municipal encarga-


do de la Promoción y defensa de los derechos del niño, la niña y adolescente
en caso de maltratos o abuso. Es una instancia administrativa de resolución de
conflictos familiares en las materias de alimentos, tenencia y régimen de visitas,
mediante la Conciliación Extrajudicial entre las partes en conflicto. Son instancias
encargadas de la promoción, difusión y vigilancia de los derechos de las personas
de la comunidad, especialmente de los niños, niñas, adolescentes y mujeres.
Funciones:

• Conocer la situación de los niños y adolescentes que se encuentran en insti-


tuciones públicas y privadas.
• Intervenir cuando se encuentren amenazados o vulnerados sus derechos
para hacer prevalecer el principio del interés superior.
• Promover el fortalecimiento de los lazos familiares. Para ello puede efectuar
conciliaciones extrajudiciales entre cónyuges, padres y que no existan pro-
cesos judiciales sobre estas materias.
• Conocer acerca de la Colocación Familiar.
• Fomentar el reconocimiento voluntario de la filiación.
• Coordinar programas de atención en beneficio de los niños y adolescentes
que trabajan.
• Brindar orientación multidisciplinaria a la familia para prevenir situaciones crí-
68 ticas, siempre que no exista procesos judiciales previos.
• Denunciar ante las autoridades competentes las faltas y delitos cometidos
en agravio de los niños y adolescentes.

PODER JUDICIAL

• Procede sólo ante la violencia física y cuando las lesiones son menores a 10
días de atención facultativa, según el certificado médico legal.
• Realizar una audiencia de esclarecimiento de hechos, tomar las declaracio-
nes de ambas partes (mujer agredida y agresor) y otras pruebas.
• Sentenciar, sancionar al agresor y dictaminar medidas de protección.

JUZGADO MIXTO

• Determinar si ha existido o no violencia.


• Realizar audiencia única (citan a ambas personas, tanto a la mujer violenta-
da como al agresor).
• Dictar sentencia, donde se establecen las medidas de protección: retiro del
agresor del hogar, la suspensión temporal de la cohabitación (vivir juntos).
El cese e impedimento de nuevos hechos de violencia, entre otros, como la
reparación del daño y tratamiento psicológico a las partes (tanto a la mujer
como al agresor).
ARTICULOS, DEL CÓDIGO DE ÉTICA QUE SE DEBEN TENER EN CUENTA

LEY GENERAL DE SALUD, LEY N°26842,

TÍTULO II
DE LOS DEBERES, RESTRICCIONES Y RESPONSABILIDADES EN CONSIDERACION A LA
SALUD DE TERCEROS

CAPÍTULO I

Del Ejercicio De Las Profesiones Médicas y Afines De Las Actividades Técnicas y


Auxiliares En El Campo de La Salud

Artículo 30°: El médico que brinda atención médica a una persona herida por
arma blanca, herida de bala, accidente de tránsito o por causa de otro tipo de 69
violencia que constituya delito perseguible de oficio o cuando existan indicios de
aborto criminal, está obligado a poner el hecho en conocimiento de la autoridad
competente.

COLEGIO MÉDICO DEL PERÚ


CÓDIGO DE ÉTICA Y DEONTOLOGÍA

CAPÍTULO 6
DEL SECRETO PROFESIONAL

Art. 90° El médico debe guardar reserva o la confidencialidad sobre el acto mé-
dico practicado por él o del que hubiere podido tomar conocimiento en su con-
dición de médico consultor, auditor o médico legista. Este deber se extiende a
cualquier otra información que le hubiere sido confiada por el paciente o por su
familia con motivo de su atención o de su participación en una investigación. La
muerte del paciente no exime al médico del cumplimiento de este deber.

COLEGIO DE PSICÓLOGOS DEL PERÚ


CÓDIGO DE ÉTICA

TÍTULO IV CONFIDENCIALIDAD

Art.21 La información recibida en ejercicio de la profesión se revela sólo después


de las más cuidadosas deliberaciones y cuando hay peligro claro e inminente
para un individuo o la sociedad y únicamente a profesionales adecuados o a las
autoridades públicas competentes.
CÓDIGO DE ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DEL COLEGIO DE OBSTETRICES
DEL PERÚ

CAPÍTULO IX
SECRETO PROFESIONAL

Artículo 76° Es un derecho y un deber moral guardar el secreto profesional, respe-


tando la buena fe y confianza de la persona, al recibir de esta una confidencia.
Sólo podrá quebrarse el secreto profesional por mandato judicial.

Artículo77° La condición patológica de la paciente, y el pronóstico y diagnóstico


de las enfermedades, solo podrán ser dadas cuando se trate de proteger a la
sociedad o cuando represente un perjuicio para la paciente.

70 COLEGIO DE TRABAJADORES SOCIALES DEL PERÚ CÓDIGO DE ÉTICA PROFESIONAL

SECCIÓN SEGUNDA
ACTOS EN RELACIÓN A SU PROFESIÓN

Artículo 09°: Asumir su responsabilidad en la defensa de los Derechos Humanos y


en la denuncia de los hechos de evidente violación.
DIRECTORIO DE INSTITUCIONES Y RECURSOS LOCALES
REGIÓN JUNÍN
INSTITUCIONES DIRECCIÓN TELÉFONO HORARIOS

Centro de Jr. Nicolás de Piérola Nº


#889084 Lunes - Viernes
Emergencia 204, con Cesar Vallejo,
064 - 222971 8:00 am – 4:15 pm
Mujer Chilca. Chilca
Área de Mujer
Municipalidad Av. Huancavelica Lunes - Sábado
#820053
Distrital de Nº 606 8:00 am – 1:00 pm
Chilca.
Centro de 71
Jr. Cuzco Nº 1590 (cos-
Emergencia Lunes – Viernes
tado del Hospital Daniel 216655
Mujer de 8:00 am – 4:15 pm
Alcides Carrión)
Huancayo.
División de
Familia de
Av. Giráldez Nº 574 219850 Las 24 horas
Huancayo
DIVFAM-PNP.
Ministerio
Jr. Julio C. Tello Nº 441, Lunes – Viernes
de Justicia
2º piso, El Tambo – 201840 8:00 am – 1:00 pm
(conciliación
Huancayo y 2:45 – 5:45 pm
extrajudicial).
Jr. Isabel Flores de Oliva
Ministerio Lunes – Viernes
cuadra 3 – Urb. Salas 244246
Público. 8:00 am – 3:30 pm
El Tambo, Huancayo
Policía Nacio-
Av. Ferrocarril Nº 555, 211653
nal del Perú Las 24 horas
Huancayo
– Hyo.

Comisaría de Pasaje San Andrés


200225 Las 24 horas
Chilca. Nº 180
DIRECTORIO DE INSTITUCIONES Y RECURSOS LOCALES
REGIÓN JUNÍN

INSTITUCIONES DIRECCIÓN TELÉFONO HORARIOS

Jr. Francisco Solano


Defensoría del Lunes - Viernes
Nº 149 Urb. San Carlos, 232134
Pueblo. 8:00 am – 4:15 pm
Huancayo

Puesto de
Lunes – Sábado
Salud de Pasaje Los Álamos
212737 7:30 am – 1:00 pm
72 Ocopilla. Nº 145

Jr. Manuel Scorza


CLAS Lunes – Sábado
Nº 512 (cerca al Parque 214527
La Esperanza. 7:30 am – 1:00 pm
Peñaloza)
Hospital Jr. Puno Nº 911,
215332 Las 24 horas
El Carmen. Huancayo
Hospital Daniel
Av. Daniel Alcides Ca-
Alcides 232222 Las 24 horas
rrión Nº 1556, Huancayo
Carrión.
Microred
de Salud de Av. Humboldt Nº 900 211262 Las 24 horas
Chilca.
Lunes- Viernes
Demuna Av. 9 de Diciembre Nº
8:00 am – 1:30 pm
Chilca. 404, Chilca 203537
y 3:00 – 5:00 pm

Lunes – Viernes
Demuna Ex Coliseo Municipal
8:00 am – 1:30 pm
Huancayo Nº 148 600414
y 3:00 – 5:00 pm

Jr. Alejandro O. Deustua 064 – 603968 Lunes – Viernes


Colegio de
Nº 555 RPM - 9:00 am – 1:00 pm
Psicólogos
(esquina con Jr. La Paz) #958006071 y 3:00 – 5:00 pm
DIRECTORIO DE INSTITUCIONES Y RECURSOS LOCALES
REGIÓN JUNÍN

Instituciones Dirección Teléfono horarios

Lunes – Viernes
Colegio de
Jr. Arequipa Nº 734 064-231881 9:00 am – 1:00 pm
Abogados.
y 4:00 – 8:00 pm

Corte Superior
Jr. Parra del Riego Lunes – Sábado
de Justicia de 064-246780
Nº 400, El Tambo 7:45 am – 3:00 PM
Junín. 73

CENTRO DE EMERGENICIA MUJER A NIVEL REGIONAL


064-531234
Chancha- Jirón Arequipa RPC: Lunes - Viernes
mayo Nº 564 - 566 La Merced 986686714 8:00 am – 4:15 pm

064-417104
Jr. Grau s/n, 1er Piso RPC: Lunes - Viernes
Chupaca
(costado de Reniec) 986686702 8:00 am – 4:15 pm

064-761697
Jr. 9 de Julio s/n - (Pla-
RPC: Lunes - Viernes
Concepción taforma del Mercado
986686705 8:00 am – 4:15 pm
Modelo)

064-362060
RPC: Lunes - Viernes
Jauja Jr. Huáscar Nº 999
986686698 8:00 am – 4:15 pm

064-321162
Jr. Amazonas 2do piso Lunes - Viernes
Tarma RPC:
(Mercado Modelo) 8:00 am – 4:15 pm
986686711
INSTITUCIONES DIRECCIÓN TELÉFONO HORARIOS

064 - 761697
064 - 761697 RPC: Lunes - Viernes
Satipo
RPC: 986686705 986686705 8:00 am – 4:15 pm

064 - 391338
Yauli – La 064 - 391338 Lunes - Viernes
RPC:
Oroya RPC: 986686692 8:00 am – 4:15 pm
986686692

PODER JUDICIAL A NIVEL REGIONAL


DEPENDENCIA DE CHANCHAMAYO/ PERENÉ
74
1º SALA MIXTA
- La Merced/ Jr. Amazonas y Palca - 064 - 532550 Lunes - Sábado
Chancha- La Merced 064 - 531804 7:45 am – 3:00 pm
mayo
Juzgado de
Paz Letrado - Av. Esperanza S/N Lunes - Sábado
064 - 544031
Perené/ PERENÉ 7:45 am – 3:00 pm
Perené
Juzgado de
Paz Letrado - Lunes - Sábado
Micaela Bastidas Nº 239 064 - 347458
Pichanaqui/ 7:45 am – 3:00 pm
Pichanaqui
DEPENDENCIA DE CHUPACA

Juzgado
Jr. Grau Nº100 Edif. 5 de Lunes - Sábado
Mixto/ 064 - 439036
Enero 2do Piso 7:45 am – 3:00 pm
Chupaca

DEPENDENCIA DE CONCEPCIÓN

Central
Juzgado
Leopoldo Peña LT.170 - 064 - 581592 Lunes - Sábado
Mixto/
Concepción Anx. 40703 7:45 am – 3:00 pm
Concepción
PODER JUDICIAL A NIVEL REGIONAL
DEPENDENCIA DE HUANCAYO
1º Juzgado de
Calle San Juan Nº346 Lunes - Sábado
Paz Letrado/ 064 - 218198
San Antonio 7:45 am – 3:00 pm
Huancayo
Juzgado de
Pasaje San Andrés Lunes - Sábado
Paz Letrado - 064 - 211600
N° 188 7:45 am – 3:00 pm
Chilca/Chilca
Presidencia Anx. 40023
Jr. Juan Parra del Lunes - Sábado
Corte Supe- Central
Riego Nº 400 7:45 am – 3:00 pm
rior/El Tambo 064-481490
Juzgado de 75
Paz Letrado - Av. 20 de Marzo S/N
Lunes - Sábado
San Agustín/ Palacio Municipal San 064 - 421520
7:45 am – 3:00 pm
San Aguín de Agustín de Cajas
Cajas
DEPENDENCIA DE JAUJA

Juzgado Civil/ Av. Tarma Nº 1053 Lunes - Sábado


064 - 361935
Jauja JAUJA 7:45 am – 3:00 pm

DEPENDENCIA DE JUNÍN

Juzgado Calle Simón Bolivar Lunes - Sábado


064 - 344275
Mixto/Junín Nº 119 7:45 am – 3:00 pm

DEPENDENCIA DE SATIPO Y MAZAMARI

Juzgado de
Paz Letrado Calle Las Malvinas Lunes - Sábado
064 - 548093
- Mazamari/ S/N Mazamari 7:45 am – 3:00 pm
Mazamari
Juzgado de
Paz Letrado Jr. 28 de Julio Lunes – Sábado
064 - 543020
- Mazamari/ 6TA. Cuadra 7:45 am – 3:00 pm
Mazamari
Juzgado de
Paz Letrado
Calle San Antonio Lunes - Sábado
- San Martín 064 - 543020
Nº 346 7:45 am – 3:00 pm
de Pangoa/
Pangoa
Juzgado de
Paz Letrado - Pasaje San Andrés Lunes - Sábado
Río Tambo/Río N° 188 7:45 am – 3:00 pm
Tambo
1º Juzgado Jr. Parra del Riego Lunes - Sábado
064 - 545240
Mixto/Satipo Nº 400 7:45 am – 3:00 pm

DEPENDENCIA DE TARMA
76
Sala Mixta/ 064 - 323326/ Lunes - Sábado
Jr. Lima Nº 501
Tarma 32-2702 7:45 am – 3:00 pm

Juzgado de
Paz Letrado - CENTRAL: Lunes - Sábado
Av. Manuel Odria
Acobamba/ 064 - 323322 7:45 am – 3:00 pm
Acobamba

DEMUNA A NIVEL REGIONAL

1º Juzgado
Av. Horacio Zevallos Nº Lunes - Sábado
Mixto/La 064 - 391102
345 Centro Cívico 7:45 am – 3:00 pm
Oroya

DEPENDENCIA DE SATIPO Y MAZAMARI

Lunes – Viernes
Av. Mariscal Cáceres Teléfono:
9:00 am – 1:00 pm
Concepción Nº 326 -1er Piso - 064 - 581017-
y de 3:00 pm a
Concepción Anexo 222
6:00 pm
Telf. Lunes – Viernes
Real e Ica -
064 - 600408 9:00 am – 1:00 pm
Huancayo Plaza Huamanmarca
Anexo 271 y de 3:00 pm a
S/N
6:00 pm
Jr. Ayacucho N° 229 - 064 - 344224 Lunes - Sábado
Junín
JUNÍN - PERÚ 7:45 am – 3:00 pm

Jr. Colonos Fundadores Lunes - Sábado


Satipo
N° 312 064 - 545463 7:45 am – 3:00 pm

Lunes - Sábado
Mazamari Av. Las Malvinas N° 409 064 - 548187
7:45 am – 3:00 pm

REDES DE SALUD A NIVEL REGIONAL


Mañanas de
Jr. San Martin 1153, 8:00 am - 1:00 pm
Jauja 064 - 362007
Jauja - Cercado Tardes 1:00 pm -
5:00 pm
77
Huancayo Lunes a Viernes
Av. Giráldez Nº 886 -
(Red Valle del 064 - 223454 8:00 am a 1:00 pm
Huancayo.
Mantaro) 2:30 a 5:30 pm

Lunes a Viernes
Jr. Manual Prado 361 -
Satipo 064 - 546558 8:00 a 1:00
363 - Satipo
2:30 a 5:30
BIBLIOGRAFÍA
Brown, J. (1997). Working toward freedom from violence: The process of change in
battered women. Violence against Women, 3, 5-26.

Centro de Atención Psicosocial – CAPS (2004). Herramientas para la atención de


salud mental comunitaria. Material de capacitación.

Grela, Cristina y López, Alejandra (2011). Mujeres, Salud Mental y género. Comisión
de la Mujer. Intendencia Municipal de Montevideo.

Ley de Protección frente a la Violencia Familiar. Texto único ordenado de la Ley


Nº 26260 y sus modificaciones, 1997.
78
Movimiento Manuela Ramos (2011). ABC de la Atención con Calidad a la Violen-
cia contra la Mujer: Guía para proveedores de servicios públicos. Lima: Servicios
Gráficos.

Naciones Unidas: “Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mu-


jer” Art.1, 1993.

Prochaska, J, Di Clemente, C (1983). Stages and processes of selfchange. J Con-


sult Clin Psychol 1983: 51: 390-5

MIMDES (2011). Programa Nacional contra la Violencia sexual y Familiar. Guía de


Atención Integral de los Centros de Emergencia Mujer.

CAPS-MMR (2011). Pautas para el abordaje de víctimas de violencia con riesgo


elevado de feminicidio, suicidio y otras situaciones de riesgo.

CAPS-MMR (2012) “Atención integral a mujeres que viven relaciones de pareja y/o
familiares violentas.”

Servicio Canario de Salud: “Protocolo de atención ante la violencia de género en


el ámbito doméstico”, 2003.

OMS (2000). Clasificación Internacional de las Enfermedades CIE-10.


ANEXOS
ANEXO 1

CONSEJERÍA PSICOLÓGICA
La consejería es una modalidad de atención terapéutica en la que a través de
una relación de apoyo, una psicóloga (o) asiste a una persona al:

- Escuchar su motivo de consulta


- Contener su desahogo emocional.
- Identificar junto a ella los nudos y situaciones del conflicto en que se
encuentra.
79
- Ayudar a reformular sus dificultades desde otra perspectiva.
- Contribuir a encontrar alternativas de solución al problema presentado.

FRECUENCIA DE USO: La consejería psicológica es la modalidad de tratamiento


más utilizada con nuestras usuarias

DURACIÓN: DE 1 A 4 SESIONES.
TIEMPO DE LA SESIÓN: 50 MINUTOS.

LA PSICÓLOGA(O) TENDRÁ PRESENTE LAS SIGUIENTES PAUTAS:

1. Establecimiento de la relación terapéutica con una bienvenida empática y pro


fesionalmente amable (Rapport).

2. Encuadre:

• Se orienta al paciente sobre cómo puede utilizar el espacio terapéutico y se


subraya la confidencialidad de lo hablado por la mujer asistida.

• Por ejemplo: “Esta reunión es para que pueda contar lo que le está preocu-
pando, yo la voy a escuchar y tratar de ayudar. Lo que diga va a quedar
entre nosotros(as), es una conversación en privado. Al final, veremos si es que
son necesarias más reuniones para ayudarle con el problema que le preocu-
pa.

• El tiempo promedio de atención es de 50 minutos, pero se puede extender


un poco más en los casos que se requiera de mayor espacio para elaborar
y cerrar la intervención y/o aquellos casos en que se sabe no van a regresar.
No excederse de 1 hora de atención.

3. Escucha atenta al motivo de consulta

• La mujer atendida relata su motivo de consulta. No interrumpir el relato a me-


nos que necesite de algunas frases que la ayuden a contar lo que la aflige.
Se recomienda un promedio de 5 a 10 minutos de escucha activa de esta
parte del relato.

• La escucha es activa porque si bien la psicóloga(o) no interviene verbal-


mente sino para ayudar a la persona a que continúe con su relato, al interior
del profesional ocurren varios procesos: observación, contención emocional,
80 identificación de sintomatología, en qué rol, posición y etapa de cambio se
encuentra la mujer asistida, actitud empática, primeras impresiones transfe-
renciales y contratransferenciales, entre otros.

• Contención emocional a través del desahogo (descarga) de los afectos. Por


la movilización de emociones que se produce en el profesional, éste tendrá
presente evitar comentarios o tener actitudes defensivas (juicios descalifica-
dores, por ejemplo) que inhiban a la persona atendida en la expresión de sus
emociones.

4. Comprensión del problema presentado

• Preguntas a la persona asistida para clarificar el problema.

• Exploración de detalles de la relación violenta: quién, cómo, desde cuándo,


dónde. Recordar que no es un interrogatorio, si es que en la presentación del
problema ya le dio esta información es suficiente.

• Identificación de los factores precipitantes y/o desencadenantes, ¿qué es lo


que la hizo decidir venir a la consulta hoy? ¿Qué pasó para que tomara la
decisión de hacer la consulta? ¿Desde cuándo quiere buscar ayuda? ¿Hay
antecedentes del problema, le pasó algo parecido en algún período de su
vida?

• Intervenciones empáticas de apoyo para ayudar a la mujer asistida en la


clarificación del problema. Estas intervenciones son transversales.
5. Identificación de fortalezas y vulnerabilidad de la persona asistida

• Se identifican los recursos resilientes y capacidades. Estos aparecen de ma-


nera espontánea durante el relato; también aparecen si se le pregunta
directamente por sus estudios, área de trabajo sea este dentro o fuera de
casa, su manera de afrontar los estresores, cómo era antes de la situación de
abuso, etc.

• Se pone en relieve las fortalezas encontradas. “Veo que a pesar de los pro-
blemas, usted ha salido adelante por … (a, b, c)”

• Identificar síntomas y signos presentados. Decirle que va a pedirle que con-


teste/complete algunas preguntas que ayudarán a que tenga un mejor en-
tendimiento de cómo se está sintiendo. Se completa toda la Escala de SRQ4.
Tómese el tiempo para revisar la escala y pregunte sobre cada uno de los 81
síntomas positivos.

• De ser necesario, realizar una mayor exploración del riesgo suicida o de femi-
nicidio y tener presente las Pautas para el abordaje de víctimas de violencia
en riesgo.

• Tener los criterios diagnósticos más frecuentes en la memoria: depresión, tras-


tornos de ansiedad, estrés post-traumático, trastornos adaptativos, psicosis,
uso de alcohol/drogas.

• Tener una impresión acerca de la etapa de cambio en que se encuentra:


pre-contemplativa, contemplativa, etc.

• Explorar qué expectativas tiene de la consulta: ¿qué espera de esta consul-


ta? ¿en cuantas reuniones cree que podría resolver su problema?

• Ver el nivel de conciencia de la persona en relación al problema presentado


y el tiempo (número de sesiones) en que espera resolverlo.

• Criterio de realidad y llamado a la alianza de trabajo: Ejemplo: “Mmm..... por


lo que me cuenta es un problema que tiene mucho tiempo y espera resolver-
lo hoy día conmigo. Veremos si al final de la reunión lo que vamos a hablar le
ha ayudado lo suficiente o si necesitaremos algunas reuniones más”. Al final
de la sesión se retoma la continuidad de las reuniones.
6. Intervenciones sobre el motivo de consulta

• Intervenciones según la etapa de cambio en que se encuentre la mujer asis-


tida. Seleccionar qué procesos cognitivos, afectivos o de conducta va a tra-
bajar. Por ejemplo, si está en una etapa pre-contemplativa, los procesos a
trabajar son principalmente: incremento de la conciencia (información), la
descarga emocional y auto-evaluación al captar que la situación de abuso
violenta su dignidad, que lo que le pasa no es su culpa y que quien está mal
es la pareja.

• En el caso de una mujer en estado contemplativo, uno de los procesos rele-


vantes es la profundización en la toma de conciencia. Así, se puede elaborar
este proceso: a) al analizar patrones de conducta violentos de la pareja o
una mayor comprensión del conflicto actual de la asistida articulándola con
82 aspectos de su historia personal y familiar; b) al facilitar la descarga de la
cólera cuando la maltratan a pesar que ella hace todo lo posible para que
no se moleste; c) al ayudarla a mirar el estado de descuido personal – para
sí misma, no para la pareja, en que se encuentra –; d) al trabajar el proceso
de auto-evaluación, etc.

• La información, sugerencias o recomendaciones deben estar en consonan-


cia con la etapa de cambio en que se encuentra la mujer.

• Utilización de técnicas activas: por ejemplo, “silla vacía”, relajación, diálogo


dramatizado, tareas, recomendaciones que profundicen la comprensión del
motivo de consulta. Tener en cuenta la brevedad del tiempo y la delimita-
ción de los objetivos terapéuticos de esta intervención.

• La incorporación de la pareja o los familiares a alguna de las sesiones está


encaminada a la clarificación del conflicto y el apuntalamiento de las ac-
ciones a tomar. Estas intervenciones pueden ser incorporadas como “sesio-
nes de familia”.

• Se refuerzan las afirmaciones “encontradas” durante el diálogo terapéutico


que se dirigen a responder/contribuir a ayudarla a resolver el motivo de con-
sulta.

Cierre de la sesión y seguimiento

• Se hace un cierre de la sesión resaltando las capacidades de la mujer asisti-


da y su colaboración durante la sesión.

También podría gustarte