Bases de Políticas Culturales 2006-2016
Bases de Políticas Culturales 2006-2016
2
1. Introducción
Las Políticas Culturales Distritales 2004 – 2016 forman parte de esos documentos y
ocupan un lugar destacado por ser producto de un esfuerzo significativo de
participación. Gracias a ello se logró avanzar en la adopción de un lenguaje común
que reivindicó la complejidad del campo cultural, lenguaje que al mismo tiempo ofreció
elementos para su organización de manera clara y funcional. Un texto así no es
superable o tiene caducidad. Como en el Plan Decenal de Cultura, Hacia una
ciudadanía democrática cultural 2001-2010, en el plano nacional, estas cartas de
cultura, elaboradas a través de procesos que ambicionan ser polifónicos, que logran
convocar, son documentos de su tiempo que tienen un valor siempre presente.
3
Revelan anhelos y propósitos de los ciudadanos de su época y tal vez por ello no solo
representan sino que configuran, inciden en el perfil cultural de la inmensa ciudad.
Desde esta perspectiva, más allá de una responsabilidad de planificación y la
búsqueda de unas “necesidades culturales básicas insatisfechas”, que sabemos
existen, pero se escapan a los cálculos del Estado, pensamos que resulta una
experiencia vivificante dar continuidad al ejercicio, arbitrario y poético, de formular una
nueva carta general de propósitos culturales para Bogotá. Sondear qué nos mueve
hoy, cuales son los giros, dilemas, sentidos, retos que pensamos configuran las
políticas culturales por venir cohesiona, mueve y abre las mentes.
Así asumido, el proceso de establecer un nuevo discurso cultural para la capital tiene
raíces en los múltiples y diferentes espacios de participación (acción) que caracterizan
la vida cultural de Bogotá. Los diferentes actores de esta política desarrollan una
pléyade de actividades día a día en el territorio desde muy diversos horizontes, desde
el ámbito barrial al internacional, en el Concejo y en los estrados judiciales, en frentes
que se expanden. Los encuentros locales, sectoriales, académicos, poblacionales, son
parte de este proceso para el cual proponemos un texto abierto, disponible, reflexivo,
que intenta sondear el alma poética de esta gran ciudad. Este periódico da una visión
general del texto completo que se encuentra en las páginas de las instituciones del
sector.
Clarisa Ruiz
4
Hacia las políticas distritales 2016-2026
5
tendencia de las políticas distritales culturales. Se impone entonces un ejercicio de
evaluación que identifique la coherencia de esta diversidad de documentos, que
articule sus logros y debilidades, frente a sus propias propuestas. La evaluación de las
políticas culturales actuales es una tarea que no fue propuesta desde el inicio de estas
diversas formulaciones y por lo tanto, en este documento proponemos análisis
preliminares que buscan construir los consensos necesarios sobre las metodologías y
las baterías de indicadores, trabajo indispensable para abonar el terreno de procesos
de evaluación más profundo.
6
concentración de las acciones para la garantía de los derechos en algunas
poblaciones y territorios. La Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte ha afirmado
que su función no es solo la de “llevar la cultura” a las comunidades, sino, ante todo, la
de reconocer sus expresiones y apoyarlas. La cultura es constitutiva de todo ser y
comunidad, por lo que conviene hablar incluso de culturas que se reconocen y se
potencian. Se plantea aquí un enfoque menos sustantivo y más cualitativo de lo que
se comprende como lo cultural. Uno de los bienes comunes y por este mismo camino,
el reconocimiento de la participación de toda persona y comunidad en la conformación
de éste mismo.
Planteamos dos ejes estratégicos en la política cultural distrital. En primer lugar, el eje
de contenidos que conjuga las diferentes áreas, dimensiones y procesos de lo cultural
avocados a la atención de los agentes del sector y de la ciudadanía en general. En
segundo lugar, un eje sobre enfocado en los modos de hacer del Estado cuyos énfasis
prioritarios son los enfoques poblacional y territorial. En lo que concierne a los
contenidos, las políticas culturales han avanzado en lograr una mayor presencia y
equilibrio de las inversiones y proyectos en las diferentes áreas que conforman el
campo cultural: las prácticas culturales, las de actividad física, las artísticas y
deportivas, así como los procesos de información e investigación, formación y
organización. Resta mucho todavía por hacer en busca de un mapa cultural más
integral y equitativo. Por su parte, el Plan Decenal 2011-2021 y el Plan Estratégico
Sectorial (PES) con el que cuenta el sector por primera vez desde 2013, buscan dar
cuenta de esta compleja unidad e integralidad del sector.
7
mundo cultural. Todos somos parte y contamos con un gran legado cultural que de
manera simultánea nos determina y da raíces, al tiempo que nos da vuelo y permite
transformar nuestra existencia.
8
2. Alcance del Documento
Este documento una vez discutido y ajustado al interior de la Secretaría, con las
entidades adscritas y algunos filtros académicos, será insumo para dar comienzo a un
proceso amplio de debate con la ciudadanía y los agentes del sector, que nos
permitan alimentar de primera mano el enfoque y propuestas de las Bases, de la
realidad territorial, social y cultural de la población.
9
El segundo capítulo está compuesto de tres partes. La primera consiste en un breve
balance de la discusión sobre las políticas culturales en el contexto internacional. A
través de este análisis, se pretende ubicar las políticas culturales de Bogotá en el
contexto internacional, en particular frente a procesos como la Agenda Siglo XXI de la
Cultura. Una segunda parte, analiza las propuestas de las políticas 2004-2016, el Plan
Decenal, Plamec, en cuanto sus enfoques y apuestas, con el fin de dar un marco
analítico en cuanto su estructura y objetivos últimos. Este ejercicio se acompaña de un
desarrollo paralelo, sintetizado en la tercera parte del capítulo, que busca de manera
más instrumental establecer las continuidades, rupturas y vacíos entre los
planteamientos y estructura de las diferentes políticas y los procesos de gestión de las
últimas administraciones a través de los diferentes programas y proyectos.
El tercer capítulo busca sintetizar, muy brevemente, los resultados de los capítulos
anteriores, con el fin de identificar los retos de las políticas culturales para los
próximos años. Estos retos buscan dar claridad a la conexión entre el análisis y las
propuestas para el debate. Por último, el cuarto y último capítulo desarrolla desde el
punto de vista conceptual y argumental los siete ejes orientadores del debate, los
cuales han sido construidos a partir de los talleres realizados al interior de la
Secretaría y con las entidades del sector. Estos buscan convertirse en incitadores de
la discusión y servir como base, al interior de cada uno, para la formulación de
propuestas concretas y específicas que se constituyan en su “tren de aterrizaje” como
invitación y que a su vez puedan ser tema de discusión y ajuste durante el proceso.
10
3. Contexto de Bogotá D.C.
Las Políticas Culturales del Distrito han priorizado el desarrollo institucional del sector,
de su forma de operación y gestión y han acentuado las acciones sobre las
dimensiones constitutivas de los subcampos de las prácticas culturales, las artes y el
patrimonio. Luego de doce años de implementación, la ciudad ha experimentado
importantes transformaciones en sus condiciones de vida.
El presente capítulo tiene por objeto presentar de manera general y sintética algunas
tendencias y cambios de la ciudad que se consideran relevantes como marco de
referencia para contextualizar y orientar un proceso de formulación de política pública
cultural.
Bogotá está situada en el centro del territorio colombiano, tiene una extensión total de
163,659 Ha., de las cuales 2,974 corresponden a suelo de expansión y 122,271 a
suelo rural, lo que equivale a un 74,71% del total del territorio. (Planeación S. D.,
Expediente Distrital , 2010 ).
11
Las zonas rurales se localizan principalmente al sur y al oriente de la ciudad y tienen
una vocación fundamental de protección ambiental, especialmente en las zonas del
Páramo de Sumapaz y la reserva forestal de los Cerros Orientales. Se destaca
también la reserva Van Der Hammen al norte de la ciudad. Si bien la mayoría del
suelo es rural, es poca la destinación del suelo a usos productivos, pues el 70,1%
corresponde a cobertura de páramo y el 9.1% a bosque alto andino y matorrales.
(Observatorio Rural de Bogotá , 2011)
12
A esta tendencia en Bogotá, se suma el alto crecimiento poblacional de los municipios
de la Sabana, que en la mayoría de casos lo superan. Municipios como Chía, Cota,
Funza, Madrid, Mosquera y Soacha presentan tasas por encima del 6% anual,
procesos de conurbación y relaciones residencia-trabajo con Bogotá. En la actualidad
277.262 personas nacidas en Bogotá residen en alguno de los municipios de la
Sabana, lo que equivale a una magnitud similar a la población de ciudades capitales
como Armenia o Popayán. Los municipios ubicados en el borde occidental de la
ciudad reciben la mayor cantidad de emigrantes bogotanos. Este es el caso de Chía,
en el que el 33% de su población es de origen bogotano, seguido por Mosquera
(29%), Cota (27%), Soacha (26%) y Funza (25%). (SDP, Encuesta Multipropósito
2014, 2015).
13
Especial -RAPE- conformada con los departamentos de Cundinamarca, Meta, Boyacá
y Tolima. La región representa el 14% del territorio nacional, el 30% de los municipios
del país (316), alberga al 29% de la población nacional (13.870.477) y aporta el 40%
del PIB al país. Estos departamentos son históricamente los que más han aportado en
términos de migración al crecimiento de la ciudad y con los que se establecen
relaciones más fuertes en términos ambientales (producción de bienes y servicios
ambientales), de seguridad alimentaria y de turismo. (SDP).
La visión regional busca que para el 2030 la RAPE se consolide como un territorio con
equilibrio social, económico y ambiental, culturalmente diverso y globalmente
competitivo e innovador a partir de cinco ejes de acción: sustentabilidad ambiental y
manejo de riesgos, infraestructura del transporte, logística y servicios públicos,
competitividad y proyección internacional, seguridad alimentaria y economía rural y
gobernanza y buen gobierno. (SDP).
14
como la expansión de la frontera agrícola, la urbanización y la transformación de los
ecosistemas naturales, se suman para que ante la ocurrencia de eventos climáticos
extremos se intensifiquen las inundaciones, avalanchas, deslizamientos, incendios
forestales, vendavales y granizadas.
3.2. Economía
Para el año 2014 el PIB de Bogotá alcanzó los $132.991 millones de pesos (DANE), lo
que en términos porcentuales significó un crecimiento del 4.3%, superior en 0,3 puntos
al alcanzado en 2013. Para el primer trimestre de 2015, Bogotá aportó el 25,8% del
PIB nacional.
Durante el periodo 2000-2012 el PIB de Bogotá mostró una variación anual promedio
de 4,6%. Los años de mayor crecimiento fueron 2006 y 2007, con variaciones anuales
de 6,8% y 6,5%, respectivamente. Los crecimientos más moderados se presentaron
en los trimestres: 2001-III y 2002-I con variaciones de 1,1% en los dos periodos.
Adicionalmente, se destaca el hecho de que en ningún trimestre de la serie se
presentaron variaciones anuales negativas en el Producto Interno Bruto de la ciudad.
1
Partículas en el aire, producto de la contaminación, que afectan la salud respiratoria.
15
(DANE, Cuentas Trimestrales de Bogotá D.C. Producto Interno Bruto (PIB). Primer,
segundo y tercer trimestre de 2013, 2014)
Por otro lado, el sector de los servicios no solo es el de mayor participación, sino
también el de mayor crecimiento y generación de empleo. Los principales sectores
generadores de empleo en el año 2014 fueron servicios comunales, sociales y
personales con 35.191 nuevos empleos, actividades inmobiliarias, empresariales y de
alquiler con 34.120 y comercio, hoteles y restaurantes con 33.973. En consideración a
la participación de las ramas de actividad al PIB de la ciudad, cabe resaltar que en el
año 2014 la participación de las actividades de esparcimiento, culturales y deportivas
fue del 3.2% sobre el total del PIB de la ciudad. (DANE, Producto Interno Bruto (PIB)
Trimestral de Bogotá D.C. Primer Trimestre de 2015).
16
A su vez, El gasto o consumo de los hogares se incrementó en el año 2014 a $52.2
billones de pesos, lo que significó una tasa de crecimiento real del 11.6 % en relación
con lo registrado en el año 2013, siendo ésta la variación más grande que se ha
manifestado desde hace quince años. El grupo que expresó una mayor expansión en
el gasto de los bogotanos fue el gasto en actividades de cultura y entretenimiento con
un crecimiento real del 15.5%, en segundo lugar el gasto en alimentos con el 13%
seguido de los gastos varios que aumentaron el 12,4%. No obstante, dicho grupo es
en el que menos gastan los bogotanos con un 3.8 %, frente al grupo de alimentos que
representa un 29.9% del gasto realizado por los hogares. Es importante mencionar
que del grupo de cultura y entretenimiento, el subgrupo de aficiones, distracción y
esparcimiento representa el 84,2% del gasto en este rubro. (DANE, Cuentas
Trimestrales de Bogotpa D.C. Tercer Trimestre de 2014)
17
3.3. Equidad
Entre 2010 y 2014 Bogotá pasó según la medición de IPM (Índice de Pobreza
Multidimensional) del 12,1% al 5,4%, acentuándose la reducción a partir del 2012. En
2014, a nivel nacional, la pobreza multidimensional fue de 21,9%. Para el año 2011 el
17,3% de los bogotanos residentes en la zona urbana se encontraba en pobreza por
ingresos, es decir 1.287.982 personas y de estas, 300.453 se encontraban en
condiciones de indigencia por ingresos. Para el mismo año las localidades de Usme,
Ciudad Bolívar y San Cristóbal presentaban las condiciones de pobreza más fuertes,
pues la tercera parte de su población local era pobre según ingresos. Los mayores
porcentajes de población en indigencia por ingresos más altos, se presentaron en las
localidades de La Candelaria, San Cristóbal, Usme, Los Mártires, Santa Fe, Ciudad
Bolívar, Rafael Uribe Uribe y Bosa, con cifras superiores al promedio del área urbana
(4%) (Secretaría Distrital de Planeación 2011). Bogotá ha reducido el porcentaje de
población en condiciones de pobreza extrema, de un 2.0% en el año 2011, a un 1.90%
para el 2014. (DANE, Pobreza Monetaria y Multidimensional 2014, 2015).
18
en el 2014 se encontró en 0,539. Sin embargo, presenta mayor desigualdad que
ciudades como Cali (0,487), Barranquilla (0,445) y Bucaramanga (0,428). (Banco de la
República, 2013).
Uno de los temas de mayor preocupación de la ciudad durante los últimos años ha
sido el de la segregación socio-espacial. Para su medición Bogotá desarrolló dos
índices: el de Segregación Residencial Socioeconómica (SRS)2 y el de Segregación
por Acceso a Bienes y Servicios (SAS)3. En el año 2007, la segregación por estrato se
encontraba en 0.249 y para el año 2011 había aumentado a 0.3024; (SDP, Índices de
Ciudad, 2014). La actual Administración posicionó la lucha contra la segregación
socio-espacial como eje de su Plan de Desarrollo, buscando la convergencia de la
acción pública distrital hacia la superación de dichas condiciones.
2
Mide el grado de integración espacial entre hogares de altos y bajos ingresos.
3
Mide la dotación de los hogares en bienes y servicios públicos esenciales para el disfrute de la ciudad
4
La tasa de cobertura bruta se define como la relación entre la matrícula total es decir matricula del sector
oficial más la matricula del sector privado y la población en edad escolar, PEE de Bogotá,
19
global de 231.18, seguida de Tunjuelito con 147.49 y los Mártires con 136.12, mientras
que Barrios Unidos con 78.24 y Fontibón con 81.54 corresponden a las que presentan
una menor tasa.
No obstante un estudio que evalúa las variables del hábitat de una manera más
detenida en el caso de Bogotá, señala que cerca del 19,4% de los hogares de la
ciudad, no tienen la escritura de sus predios. Ciudad Bolívar, con el 32% de hogares
sin escrituras es la localidad más crítica, debido principalmente al origen informal de
muchos de sus barrios. (Torres, Las necesidades habitacionales de los hogares
colombianos., 2012).
20
presenta el mayor porcentaje, en contraste se encuentra Antonio Nariño en donde la
disponibilidad es mayor. Entre el 0,1% y el 4,2% de los hogares bogotanos no tienen
condiciones de habitabilidad siendo las localidades más afectadas Ciudad Bolívar,
Bosa y Engativá. El 4,2% de los hogares bogotanos presenta un déficit cualitativo por
espacio y se observa que el número de hogares pobres con ésta situación, es un poco
más del doble del número de hogares no pobres. (SDP D. , 2014)
21
Composición del Total de la Población según Auto
reconocimiento por Grupo Étnico 2014
0,01%
0,02%
0,48% 0,01%
Indigena
Gitano
1,45% Palenquero
Negro
Mestizo,
Blanco Otros
22
La ciudad recoge de esta diversidad diferentes manifestaciones culturales regionales
que se expresan en músicas de fusión, gastronomía, danzas y formas de creación
contemporánea independientes todas ellas en constante renovación. Además se
potencializan con una amplia oferta cultural que tiene Bogotá, entre otros, 58 museos,
62 galerías de arte, 45 salas de teatro, uno de los mejores planetarios de la región y
28 iglesias de interés turístico, además de una Red Distrital de Bibliotecas Públicas de
la ciudad (BIBLORED), 19 espacios de encuentro como los Centros Locales de Arte
para la Niñez – CLANES y 7 Centros Orquestales. Desde el punto de vista territorial, la
diversidad se expresa en el reconocimiento de 36 sectores de interés cultural, 6.400
bienes de interés cultural y 15 prácticas intangibles declaradas que representan la
memoria de los diferentes momentos de la ciudad. (2025 B. e., 2015), (IDPC I. D.,
2015).
Para finalizar, se puede decir que estos cambios implican grandes retos para la
política cultural en el sentido de dar respuesta a los nuevos sistemas de
relacionamiento y dinámicas poblacionales, a las posibles transformaciones por las
fuerzas de la integración regional y a la consideración de la población migrante de
orígenes rurales por desplazamiento forzado.
23
Sin embargo, solo el 13,9% de los bogotanos mayores de 10 años participa en algún
tipo de organización. De este total el 8.59% lo hace en organizaciones religiosas
mientras que el 2.63% en organizaciones de tipo cultural o deportivo. La participación
en organizaciones de tipo político y juvenil del 0,26% y 0,15% respectivamente tienen
muy poca incidencia en la población bogotana. (SDP, EMB 2014)
24
con mayor disponibilidad de recursos para la inversión. En el mismo sentido se ha
generado un manejo eficiente y controlado de la deuda pública. Sin embargo, la
ciudad cuenta con algunos retos relacionados con la evasión y la elusión de impuestos
y con la planeación y ejecución de su presupuesto de inversión que aún deben ser
atendidos. (MHCP, 2014).
Una mirada más detallada a las cifras de homicidios muestra que el 38% se relacionan
con venganzas y ajustes de cuentas asociadas a estructuras de criminalidad y
narcotráfico entre otros, seguidas por riñas y violencia intrafamiliar (37%), la cual junto
con la violencia intrafamiliar y los delitos sexuales, aumentaron en un 12,7% del 2013
al 2014, el único tipo de violencia en el que se presentaron disminuciones fueron en
los casos de “presunto delito sexual” (CEACSC S. d., 2015)
Desde la perspectiva del conflicto armado y las víctimas, según datos del Registro
Único de Víctimas, Bogotá ha sido una ciudad con una baja incidencia en expulsión de
personas con 9.982 reportes, mientras que ha sido receptora de 484.691. En cuanto a
su caracterización esta población proviene de 27 departamentos en especial Tolima,
Cundinamarca, Meta y Caquetá, los cuales concentran el 64% de las familias.
(víctimas, Informe Nacional de Desplazamiento Forzado en Colombia 1985-2012,
2013).
25
ciudadanía, sino que por el contrario puede ser una manifestación democrática
distinta.
Durante los últimos diez años, el sector cultura en Bogotá formuló un conjunto de
instrumentos de política pública cultural y de planificación sectorial con disímiles
pretensiones, alcances y tiempos de ejecución, a través de los cuales se han
planteado estrategias para estructurar el quehacer institucional. Entre tales
documentos, quizás el que comporta mayor relevancia para el sector hasta la fecha es
el de Políticas Culturales 2004-2016 (PCD), como documento rector del accionar del
distrito, debido a la introducción de la categoría de campo para comprender y
estructurar el sector, y del reconocimiento de la cultura y lo cultural como propio de las
prácticas sociales, motivos que le han valido un lugar especial como referente para
pensar la cultura y lo cultural en Bogotá. Su período de vigencia sitúa a la
administración distrital de la Bogotá Humana en una coyuntura de gran importancia,
que implica la definición de los nuevos presupuestos, nuevas bases para la
formulación y construcción de instrumentos de política pública cultural en Bogotá hacia
el futuro.
26
instrumento de política relevante para el sector, la necesidad de realizar esta
valoración exige un estudio desde el cual se reconozcan los aportes y elementos más
importantes de otros instrumentos de política pública cultural, más concretamente
instrumentos de planeación en el sector, como el PLAMEC (Alcaldía Mayor de Bogotá,
2006), que es la norma distrital para los equipamientos culturales y se estructura
desde una perspectiva de territorio; el plan DICE 2012-2017 como lineamiento para la
inclusión y el fomento a la cultura escrita formulado por los sectores público y privado,
el Plan Decenal de Cultura 2012-2021, cuya estructura corresponde a la ampliación y
actualización de las Políticas Culturales 2004-2016, desde una perspectiva de
desarrollo sostenible y finalmente como el PES (2012), cuyo propósito es la
estructuración del sector en el marco de la administración de la Bogotá Humana.
27
asumió por rango de importancia al documento de PCD como documento orientador y
con base en el estudio inicial del conjunto de propuestas, se eligieron como categorías
para la comparación de los documentos las siguientes:
1. Concepto de cultura
2. Principios
3. Objetivos
4. Ejes
5. Políticas.
28
Tabla 1 Documentos de Políticas Culturales del Distrito Capital
La cuarta fase, con base en los hallazgos de los tres momentos anteriores, consistió
en el análisis de los procesos de implementación de las Políticas Culturales 2004-2016
y del Plan Decenal de Cultura 2012-2021 (PD), a la luz de los proyectos de inversión
desarrollados en los tres periodos correspondientes a las administraciones distritales y
sus planes de Desarrollo. Para ello se realizó un cruce preliminar entre los proyectos
de inversión (118 frente a las PCD y 52 frente al PD) revisando los objetivos y metas
de los cuatro ejes de PCD y los 3 subcampos y 10 ejes estratégicos transversales del
PD.
29
b. Un análisis en el ámbito distrital, que permita identificar y valorar objetivamente
el nivel de implementación principalmente de las Políticas Culturales Distritales
y el Plan Decenal de Cultura, como marcos centrales de la política pública
cultural de la ciudad.
En lo que sigue de este capítulo y con el objeto de brindar una visión de conjunto
sobre esta temática, este apartado se ha organizado en tres secciones generales. Las
dos primeras abordan algunas características del contexto internacional y nacional en
materia de política cultural. La tercera, aborda específicamente el desarrollo de las
políticas culturales distritales en Bogotá, e incluye un análisis preliminar tanto a nivel
de consistencia entre los cinco documentos de política cultural, como un análisis sobre
su implementación, particularmente, en relación con las Políticas Culturales Distritales
2004 – 2016 y el Plan Decenal. De igual manera, al final del capítulo, algunos datos de
síntesis sobre la cultura en la ciudad.
Los gobiernos y pueblos del mundo se preparan para evaluar y rediseñar los Objetivos
de Desarrollo del Milenio (ODM). En 2015 se cierra el ciclo de los objetivos fijados en
2000 por 189 países miembros de la ONU, para realizar un esfuerzo colectivo de
orientación de metas del desarrollo. Los objetivos fueron:
30
Igualmente, se establecieron unos indicadores mínimos para evaluar cada objetivo y
se otorgó a los países autonomía para su cumplimiento. El planeta se apresta a
analizar los resultados de este acuerdo global.
Es decir, existe una mayor conciencia del reto ambiental, pero son escasas las
acciones concretas. El contexto internacional exige una gran atención a la
problemática ambiental, las políticas culturales contemporáneas están destinadas a
participar en esta pertinente y angustiante preocupación universal.
31
La degradación ambiental ha llevado al Vaticano a publicar la Carta Encíclica Laudato
Si en 2015, Sobre el cuidado de la Casa Común, que expresa una destacada
preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la
sociedad y la paz. Esta Encíclica postula un conjunto de tesis y ejes transversales
dirigidos al debate universal, más allá del catolicismo. Tesis sugestivas como: hemos
crecido en Occidente pensando que éramos los propietarios de nuestra madre tierra,
como sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla; tenemos que
renunciar a convertir la realidad en mero objeto de uso y de dominio; los jóvenes nos
reclaman un cambio y se preguntan cómo es posible construir un futuro mejor sin
pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos; estoy
convencido de que todo cambio necesita motivaciones y un camino educativo.
Algunos de los ejes que atraviesan la Encíclica son:
(…) la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción
de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las
formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros
modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura,
el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y
honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura
del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida. (Francisco, 2015, p. 15)
32
constata un retroceso, al bajar nuevamente al 53° lugar. Este descenso se debe
principalmente a la baja participación de las mujeres en la fuerza laboral (o.55 en
participación laboral femenina y 0.59 en equidad salarial). El Continente
latinoamericano enfrenta complejas problemáticas en eliminación de todas las formas
de discriminación contra la mujer y en violencia contra la mujer. Es la región del
mundo que tiene las mayores tasas de feminicidio: el homicidio de mujeres por
razones de género. Los datos son escalofriantes. En México mueren 2.500 mujeres
por año. En Argentina 282 en 2011 y en Colombia tres mujeres cada día o 1.250 por
año. En Bolivia el 17% de la población femenina considera natural ser agredida. En
Brasil entre 2.000-2010 han muerto por feminicidio 23.654 mujeres, es decir, una es
asesinada cada dos horas. Cualquier conclusión sobre este objetivo del milenio, debe
señalar, que aún falta mucho por hacer en políticas de equidad de género y que los
factores culturales son determinantes para esas políticas.
33
año. En Bolivia el 17% de la población femenina considera natural ser agredida. En
Brasil entre 2.000-2010 han muerto por feminicidio 23.654 mujeres, es decir, una es
asesinada cada dos horas. Cualquier conclusión sobre este objetivo del milenio, debe
señalar, que aún falta mucho por hacer en políticas de equidad de género y que los
factores culturales son determinantes para esas políticas.
En América Latina y el Caribe las ciencias sociales críticas han mantenido resistencias
y alertas tempranas hacia la noción convencional de “desarrollo”. Hace más de tres
décadas el investigador brasileño Celso Furtado (1975) advertía sobre los peligros de
identificar el crecimiento económico con el “desarrollo” y las amenazas sobre las
culturas arcaicas que contienen ciertas ideas colonialistas de desarrollo. La
denominada “economía del desarrollo” y el término subdesarrollo (a partir de la
Segunda Guerra Mundial) intentaron imponer una visión de evolución lineal,
economicista, explotadora de los “recursos naturales”, bajo el supuesto del crecimiento
perpetuo, guiada por la eficiencia y la tasa de ganancia y orientada a emular un estilo
34
de vida occidental. A finales de la década del ochenta del siglo XX, un grupo de
investigadores sociales latinoamericano (Max-Neef, Elizalde, & Hopenhayn, 1993),
realizaron una crítica radical a la asimilación de desarrollo con crecimiento económico
en lo que conocemos como la teoría del “desarrollo a escala humana”. Tres fueron sus
postulados centrales: el desarrollo debe enfocarse en los seres humanos y no en los
objetos; es necesario distinguir satisfactores de necesidades; y, la pobreza es un
concepto plural que depende de la noción utilizada de necesidades.
En los años noventa del siglo XX toma fuerza el término “desarrollo sostenible”, que
desde sus inicios está cargado de polisemia y ciertas indeterminaciones. Manifiesta al
mismo tiempo inquietudes por los límites del crecimiento, críticas a la noción misma de
crecimiento o establecimiento de tasas de renovación y reproducción de los recursos
renovables.
La calificación de “sostenible” provenía de la biología de las poblaciones,
entendida como la posibilidad de extraer o cosechar recursos renovables
mientras se le hiciera dentro de sus tasas de renovación y reproducción. A su
vez, esa extracción debía estar directamente orientada a satisfacer las
necesidades humanas y asegurar la calidad de vida, metas distintas al simple
crecimiento. (Gudynas, 2011, p. 29)
35
hacia otros tipos de desarrollo. Por ejemplo, cuestionan las metas del desarrollo, la
idea de planificación, la institucionalidad que lo sostiene, la noción de progreso
unilineal, los mecanismos de exclusión de otros saberes, etc. Los segundos apuntan a
generar marcos conceptuales completamente diferentes y se plantean posibilidades
de “ir más allá” del desarrollo. Otros exploran ordenamientos a lo que veníamos
denominando “desarrollo” y elaboran críticas radicales a la modernidad y el
eurocentrismo. En una clasificación provisional Eduardo Gudynas (2011) denomina
estas dos orillas así: a) Alternativas dentro de la ideología del progreso y la
modernidad; b) Alternativas más allá del progreso y de la modernidad. En el grupo A)
ubica alternativas como el “nuevo desarrollismo”, el “neoestructuralismo”, “alternativas
socialistas”, los “límites sociales del crecimiento”, el “desarrollo a escala humana”, el
“multiculturalismo liberal”, el “ecodesarrollo” y los “desarrollos sostenibles”. En el grupo
B) sitúa perspectivas como el “biocentrismo”, la “ecología profunda”, la “crítica
feminista”, las “economías del cuidado”, las “ontologías relacionales” y algunas
manifestaciones del “buen vivir”.
Al lado de los tres ámbitos anteriores, a medida que se desenvuelve el siglo XXI,
también se constata una inquietud universal por las víctimas, el incremento de las
violencias y el agravamiento de las guerras. En la obra Historia del siglo XX, el
historiador Eric Hobsbawm, plantea que “una estimación reciente cifra el número de
muertes registradas durante la centuria en 187 millones de personas, lo que equivale a
más del 10 por 100 de la población total del mundo en 1900” (Hobsbawm, 2007, p.
21). En el curso de este siglo, se ha dado muerte o se ha dejado morir por acción
humana a un número mayor que en ningún otro período de la historia occidental. Con
el fin formal de la “guerra fría” y el derrumbe del socialismo soviético, el horizonte de
expectativas era la posible reducción de las guerras, pero ha sucedido todo lo
contrario. Además del hecho cuantitativo del incremento a nivel planetario de las
guerras desde 1991 (se calculan 60 nuevos conflictos y guerras abiertas desde 1991),
también han cambiado su carácter y están reguladas por refinados dispositivos
tecnológicos. El siglo XXI tendrá profundos desafíos en ámbitos como la justicia de las
víctimas, la memoria adecuada para su reparación y la comprensión de los conflictos
post-guerra fría. El interrogante sobre las maneras de mitigar las guerras irá
adquiriendo una prioridad angustiante. La cuestión y exigencia de la paz mundial no es
un simple asunto coyuntural, sino se abre en el horizonte la necesidad de
permanentes esfuerzos colectivos para perseverar en la paz perpetua.
36
Los objetivos del milenio post-2015, tienen que desatar una discusión fraternal y
honesta en el seno de las diversas culturas, sobre las formas pertinentes de enfrentar
la catástrofe ecológica, las políticas de equidad de género, las formas alternativas de
desarrollo, para sembrar una verdadera paz universal. Son múltiples y variadas las
iniciativas que emergen en el escenario planetario.
37
importancia y revalorizar los territorios; 5. Aportar en una nueva concepción de lo
público; 6. Incluir la cultura de paz y la cultura democrática en las nuevas políticas
culturales (CGLU, 2015). De las nueve secciones planteadas como compromisos de
las ciudades y gobiernos locales, en Cultura 21: Acciones, llaman la atención
especialmente tres: 1. Patrimonio, diversidad y creatividad; 2. Cultura y Educación; 3.
Cultura y medio ambiente. Nuevamente se reitera el desafío ambiental y sus
relaciones con la cultura en los territorios locales, los problemas inherentes al
desarrollo, como también las necesarias mediaciones con la educación y la
creatividad. La educación, el cuidado de la diversidad y la imaginación creadora, son
fundamentales en las relaciones entre cultura, desarrollo, género y ecología.
38
siglo XX. Participan representativos investigadores culturales como Guillermo Bonfil,
Sergio Micelli, Oscar Landi, Jean Franco y José Joaquín Brunner. Además de la
riqueza de nociones sobre políticas culturales y la sistematización de diferentes
enfoques de la acción cultural, se logran analizar algunas transformaciones que se
vienen experimentando en el continente. Se destacan: a) el tránsito de las
descripciones burocráticas a unas conceptualizaciones críticas de las políticas
culturales; b) de las simples cronologías descriptivas a ciertas investigaciones
concretas sobre la situación real de la cultura y las artes; c) de las políticas culturales
sólo gubernamentales a la relevancia de los movimientos sociales en su formulación;
d) de los análisis exclusivamente nacionales a tener en cuenta lo internacional; e) del
mero recuento del pasado a ciertas investigaciones críticas y algunos criterios
incipientes de planificación. Como toda tendencia social, no son plenamente generales
en el contexto de los países latinoamericanos, sino que tienen un desarrollo bastante
desigual en la región. También se subrayan algunas de sus limitaciones, tales como:
a) Siguen estando dominadas por una escasa investigación, débil información y un
alto “formalismo ideológico”; b) Aunque se reconozca la necesidad de gestarse por
una diversidad de actores sociales, el estatismo y el presidencialismo crónico en la
región, tienen consecuencias negativas; c) Son políticas de carácter “sectorial”, muy
fragmentadas y no dialogan con otras estrategias transformativas como las políticas
educativas, ecológicas, científicas, económicas, de seguridad social, etc.; d) Persisten
fuertes tensiones entre la formulación declarativa o formal y su implementación real y
práctica; e) Existen aún profundas resistencias a incorporar la reflexividad crítica y las
instituciones oficiales se resisten por diversos caminos a ser investigadas críticamente;
f) Se constata la tendencia a reducir las políticas culturales a un enfoque o campo de
“derechos”, que termina en formalización y normalización institucional.
39
primeros exaltan la necesidad de dejar completamente libre la voluntad creadora,
mientras los segundos insisten en las condiciones materiales y técnicas favorables
que debe garantizar la política cultural para la acción creativa. Es expresión de la
tensión moderna entre espontaneidad de la voluntad y racionalismo. El segundo
dilema, heredero del anterior, se manifiesta entre la confianza que los procesos
culturales de la “calle” deben dejarse fuera de la normatividad o reglamentación y
aquellos que consideran necesaria una alta normativización y normalización de la
cultura. El tercer dilema remite al papel y participación del Estado en el campo cultural
y se expresa en tres posiciones divergentes: una participación activa, una ausencia de
participación o la condición de simple garante. Como también en la discusión sobre la
urgencia de no identificar lo “público” exclusivamente con lo “estatal”. El cuarto alude a
la problemática de la “identidad”, entre quienes defienden la necesidad de preservar
una “identidad nacional” y aquellos que consideran la actual emergencia de múltiples
relatos entrecruzados de identidades, que ya no pueden manifestarse en una
supuesta identidad de carácter nacional. El quinto expresa el mapa histórico
diferenciado del continente: una es la noción de cultura en aquellos países que
tuvieron fuertes regímenes populistas, y otra, muy distinta, donde no existió
“populismo”. El sexto dilema es la dependencia del pensamiento acerca de la cultura
de los modelos de desarrollo; de tal forma, que nociones como “sub-desarrollo” o
“países en desarrollo” o “tercer mundo”, modifican radicalmente las definiciones de
cultura. El séptimo introduce la finalidad política del arte y la cultura, quienes
consideran que sirve para afianzar el statu quo y el orden social existente, en
contravía de aquellos que le otorgan una función transformadora y crítica de la
sociedad existente. Octavo dilema, reconocer o no que los denominados “diálogos de
Nación”, no pueden ocultar o invisibilizar las enormes exclusiones y desigualdades
históricas vividas en forma crónica en nuestro continente. Y finalmente, la actitud tanto
de las instituciones como de las políticas culturales frente al llamado perentorio hacia
la integración latinoamericana, porque existe visiones “economicistas” o
“tecnocráticas” que centran todo en la desregulación de los mercados y perspectivas
culturales de resistencia y soberanía en la concepción de la integración.
40
Colombia (1976), apoyada por la UNESCO. Se considera éste el primer documento
institucional de política cultural de carácter nacional (Mena & Herrera, 1994). En esta
investigación se realiza una aproximación al proceso histórico de la cultura colombiana
y se establecen importantes derroteros para su desarrollo cultural. Se logra una
periodización del proceso cultural colombiano, que analiza las culturas aborígenes, el
surgimiento de las ciudades, las manifestaciones culturales neogranadinas, el
monopolio cultural de la iglesia, la independencia política y la consolidación de la
educación, la situación social y la creación literaria en el siglo XX, el renacer de las
artes plásticas, y la personalidad cultural del colombiano. Los derroteros del desarrollo
cultural se plasman en cinco objetivos centrales: a. Crear en el país y principalmente
entre los organismos de decisión del Estado, la conciencia sobre la necesidad de
incorporar los planes culturales a los planes generales de desarrollo; b. “Descentralizar
los planes culturales para lograr la participación de las regiones y comunidades –
especialmente las marginales- tanto en la ejecución de los programas como en la
identificación de sus propias necesidades” (Ruíz, 1976, p. 75); c. Proteger y estimular
al creador cultural y fomentar la producción de bienes culturales para satisfacer las
necesidades sentidas de la sociedad; d. Crear los instrumentos necesarios para la
planificación y administración técnica de la cultura; e. Capacitar a las personas para la
planificación, dirección y administración de la cultura.
41
En la segunda mitad del siglo XX tres sucesos son determinantes en la normalización
de las políticas culturales en nuestro país. El primero es la creación, en 1968, del
Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura), ya que “a partir de entonces existió un
interés por “nombrar” las políticas culturales en forma más directa. En 1974 se elaboró
un Plan de Cultura cuando estaba a la cabeza de Colcultura el poeta Jorge Rojas. Ya
en él se proponía la creación del Ministerio” (Bravo, 2009, p. 53). El segundo es la
realización en Bogotá, en 1978, de la Conferencia Intergubernamental sobre Políticas
Culturales en América Latina y el Caribe, que se va a convertir en un antecedente
fundamental de la Conferencia Mundial de Políticas Culturales en México 1982,
llamada Mondialcult. El tercero es la expedición de la Constitución de 1991, la
creación en 1997 del Ministerio de Cultura y la expedición ese mismo año de la Ley
General de Cultura.
42
nacionales: Participación de todos los actores culturales en los espacios de decisión
como forma de construcción de la ciudadanía cultural; el cuidado de la creación y la
memoria para consolidar un mejor futuro; y, el diálogo cultural para permitir una
dinámica equilibrada de diálogo en las culturas y entre las culturas desde sus
contextos y espacialidades.
Los retos actuales que afrontan las políticas culturales nacionales, según Marta Elena
Bravo (2009) son los siguientes: a. Una política cultural para los desplazados y las
víctimas; b. La investigación de la realidad de la población infantil y juvenil; c. Una
mayor articulación cultura-educación-comunicación; d. La inserción dialógica en la
cultura-mundo; e. Una política de investigación, estudio y más propuestas sobre
economía de la cultura; f. La formación de gestores y actores culturales; g. La
consolidación de una política cultural como política de Estado y política pública.
De acuerdo con Germán Rey (2009), el panorama histórico de las políticas culturales
en Colombia deja una serie de retos y desafíos importantes. El investigador
colombiano subraya los siguientes: a. Las políticas públicas de cultura deben ser
comprendidas mucho más allá del simple funcionamiento de la arquitectura de la
institucionalidad estatal; b. Transitar hacia un trabajo en red de las políticas culturales
y no solamente una simple suma; c. Promover el diálogo entre los planes
departamentales, municipales y distritales y las políticas culturales nacionales; d. Unas
relaciones más fluidas con los problemas de salud, la convivencia social, la educación,
la protección social, referidas a las comunidades más pobres y excluidas, las personas
en situación de discapacidad, los emigrantes y los jóvenes; e. Las “nuevas sintonías”
exigen no circunscribir las políticas culturales sólo al Sistema Nacional de Cultura,
43
prejuicios y discriminaciones; g. Una mejor integración entre políticas culturales,
programas y acciones; h. Contar con observatorios y laboratorios de políticas
culturales, que puedan orientar, hacer seguimientos y transformaciones a tiempo, en
este campo cultural tan complejo.
Las Políticas Culturales Distritales 2004-2016, han sido una formulación y una guía
determinante en la historia cultural de Bogotá. Ha sido la política pública de carácter
cultural más importante en la historia reciente de la ciudad. La legitimidad de sus doce
años de existencia, la importancia de sus propuestas metodológicas y sus coherentes
desarrollos conceptuales, han dejado una huella indeleble en toda política pública de
futuro.
Las mayores virtudes de esta formulación de políticas han sido notorias luego de más
de una década de su implementación. Un balance de carácter general puede destacar
algunas virtudes. La primera, fue un proceso que consultó a los principales actores y
agentes de las políticas culturales de la ciudad, en el momento histórico de su
formulación. La segunda, se logró establecer un entorno conceptual adecuado en la
organización de la cultura y los procesos de formulación de la política. Se destacan las
elaboraciones conceptuales sobre cultura como “campo”, la noción de “políticas
culturales”, la categoría de “prácticas culturales”, y la introducción de las nociones de
“espacios de concertación”, “instancias”, “procesos” y “dimensiones”. La tercera, las
nociones de “campo” y “dimensiones”, logran ir más allá del acento exclusivo en la
obra de arte y el artista, hacia el campo de las prácticas sociales y culturales. La
cuarta, se inicia una concertación y discusión anticipatoria sobre visión futura de
ciudad, principios y ejes. La quinta virtud, se pudo desatar un proceso de construcción
de políticas culturales territoriales en todas las localidades; este proceso logró
fortalecer el Sistema Distrital de Cultura. La sexta, se avanza en la redacción de un
documento comprensible, suficiente y orientador, para las prácticas culturales.
44
transformaciones profundas del contexto, transformaciones que ellas mismas
generaron.
45
de la cultura en su perspectiva económica; 6. El impulso de la comunicación y las
tecnologías de la información.
En este sentido, se habla también pues de los modos de hacer del Estado en el sector
cultura.
46
prácticas culturales en la interculturalidad, mientras se constata la inexistencia de
referencias a relaciones con la cultura política y el ejercicio pleno de las ciudadanías
desde los deberes. Tercera, el Plan Decenal entiende la ciudad como un “escenario”,
pero avanza poco en la comprensión de la ciudad como un suceso cultural y lugar de
encuentro de las diversidades.
Con relación a la visión de ciudad en los dos documentos existen ciertos matices, que
no son contradictorios, pero si pueden contener algunas tensiones. Las Políticas
Distritales 2004-2016 propenden por una Bogotá como “región líder” de procesos
interculturales, democráticos y participativos, que propicien la creación, la
transformación y la valoración de las culturas que habitan la ciudad. Los núcleos de la
visión son región, interculturalidad, democracia, creación y valoración de las culturas.
El Plan Decenal busca una ciudad, hacia el 2021, que reconozca la cultura como un
componente estratégico del desarrollo sostenible y del ejercicio de la democracia,
destacando como manifestación de esa relación entre desarrollo y democracia la
transformación de patrones culturales, la apropiación y respeto de diversas prácticas
culturales, y, la generación de condiciones para la realización de los derechos
culturales. Los núcleos de esta visión son desarrollo sostenible, democracia,
apropiación y respeto de las prácticas culturales y derechos culturales.
47
Las Políticas Distritales postulan ocho principios (participación; descentralización;
interculturalidad; concertación; creatividad; sostenibilidad; articulación; lo público), que
son concebidos como la orientación ética de las políticas culturales. El Plan Decenal
sostiene catorce principios, cuya finalidad es orientar la formulación e implementación
del Plan y recoger los postulados de la Agenda 21 de la Cultura. Llaman la atención
tres situaciones en la aproximación a los principios. La primera, la visión ética de los
principios en las Políticas Distritales y la perspectiva práctica de los principios en el
Plan. La segunda, la aparición en el Plan de principios como: la cultura generadora de
riqueza, el espacio público y la cultura como factor de integración. Tercera, la
existencia de diferencias importantes en las conceptualizaciones de principios tales
como participación, creatividad, sostenibilidad y lo público.
48
participación decisoria de la ciudadanía, trabajar por la construcción de paz, entre
muchas otras.
El Plan Bogotá Humana destaca en sus ejes tres problemáticas de inmenso contenido
cultural. La necesidad de una cultura democrática que contribuya a la justicia social y
la equidad en todas sus dimensiones; que construya acciones imperativas para
combatir todas las formas de discriminación y segregación en la ciudad. Existe un
vínculo ineludible entre cultura democrática y ciudad humana. La necesidad imperativa
de una cultura que respete y dialogue con todas las formas de vida; una cultura que
abandone deformaciones antropocéntricas y permita aperturas al biocentrismo, el
buen vivir y el respeto a la madre tierra. La urgencia de retornar a la discusión y la
construcción de lo público como ámbito determinante de los territorios urbanos
contemporáneos.
49
la convivencia”, las posibilidades de “un nuevo tejido social”, la creación de “zonas de
distensión cultural”, los caminos adecuados para la “verdad del sufrimiento”, la
“transformación de la política”, la cultura como “catarsis”, como “antídoto al miedo”, la
“erotización de la vida cotidiana”, entre muchas otras. Estamos convencidos que
estamos hablando de finalidades distintas y de cómo la angustia por mitigar la
violencia también está modificando los significados profundos de la dimensión cultural.
La Cumbre Mundial de Arte y las Cultura para la Paz, realizada en Bogotá, en abril de
2015, muestra el gran poder de convocatoria que tiene la dimensión cultural y artística
para construir senderos de paz. Se convierte en un imperativo de nuestra época y en
una solicitud a la Mesa de Negociaciones, el tener que otorgar un lugar central a la
cultura y las artes en la verdadera consolidación de la paz. La ciudad capital está
cumpliendo y debe intensificar sus acciones y políticas públicas hacia una cultura de
paz. Nuestra época exige transitar hacia una cultura democrática que siembre las
bases de la justicia social y la paz.
Por otro lado, en la discusión previa que se realizó en distintos escenarios sobre el
Plan Nacional de Desarrollo, aprobado con la Ley 1753 el 9 de junio de 2015, para el
periodo 2014-2018, denominado Todos por un nuevo país. Paz, Equidad, Educación,
por su incidencia en el destino nacional por cerca de un lustro. La deliberación fue
intensa y giró en torno a los fundamentos y el articulado del proyecto del Plan. La
academia y los movimientos sociales fueron protagonistas en este debate.
50
El primer punto de discusión remitió a las relaciones entre los factores constitutivos del
PND (paz, equidad, educación) y la concepción de paz que pretendió divulgar. Se
cuestionó la pobreza de sus alusiones y propuestas sobre la equidad y la educación.
Se problematizó su visión de paz y se cuestionó que va en contra de los Acuerdos
parciales logrados en La Habana, “al dejar afuera el tema de los futuros Acuerdos de
Paz, que por tanto resultarán no soportados una vez (esperamos) que sean
aprobados” (UNAL, 2015, p. 2). El segundo asunto es la persistencia de una visión de
país plenamente centralista, la indiferencia ante la inequidad en las regiones y la
ausencia de un enfoque cultural en la descripción territorial. El tercer cuestionamiento
apunta al sesgo asistencialista de sus políticas sociales y al favorecimiento de la
educación privada en el contexto de PND. El cuarto debate evoca los múltiples
silencios y evasiones sobre la dimensión cultural en el PND.
51
El documento de las Políticas Culturales Distritales 2004-2016 se fundamenta en 8
principios (participación, descentralización, interculturalidad, concertación, creatividad,
sostenibilidad, articulación, lo público) y su origen puede ubicarse en los principios de
la Ley General de Cultura 397 de 1997 y en el Plan Nacional de Cultura 2001-2010, a
partir de los campos propuestos de Participación, Creación y Memoria y Diálogo
Cultural. También retoma la noción de Campo Cultural y lo eleva conceptualmente a la
categoría de Campo cultural, artístico y de patrimonio, dándole una relevancia sin
precedentes para el sector.
Con base en los principios que desarrolla, propone 4 ejes alrededor de los cuales se
estructuran las 4 políticas distritales con sus respectivas líneas de acción y acciones,
que orientan la gestión del sector, así:
EJES POLÍTICAS
52
nacionales e internacionales.
Eje de los procesos culturales, Consolidar el campo del arte, el patrimonio y las
artísticos y de patrimonio: aborda la expresiones culturales mediante la
organización, planeación y fomento de las organización, planeación y fomento de las
actividades que resultan de las relaciones dimensiones, áreas y actividades culturales,
entre las dimensiones y las áreas de la artísticas y de patrimonio, con el fin de
intervención de las políticas culturales. potenciar la interculturalidad, así como la
creatividad cultural y social en la ciudad.
53
El documento no plantea ningún tipo de eje. En lugar de ello se estructura a través de
tres políticas relacionadas directamente con lo que se enuncia como paisajes
culturales, la ciudad como escenario de la cultura y la garantía de los derechos
culturales, que sirven de referencia para las acciones que se realizarán en torno a los
equipamientos culturales, mediante la implementación de 8 estrategias y 19
programas (ver artículos 7 al 14). Las 3 políticas planteadas en el decreto 465 de 2006
son:
Categoría Definición
Política de “El territorio del Distrito Capital es el producto de las prácticas, usos,
paisajes hábitos y creencias que sus habitantes han construido históricamente. Por
culturales. tal razón, los criterios culturales son condición para la planificación y
ordenamiento del territorio, así como para la construcción, mejoramiento,
conservación y creación de la ciudad, entendida como un conjunto
articulado de paisajes culturales que se refleja en su arquitectura y en su
espacio público. El Plan Maestro desarrollará, en su proceso de aplicación
y ejecución, los criterios para que las decisiones de diseño y gestión del
ordenamiento del territorio incluyan la dimensión del paisaje cultural como
un elemento esencial para el bienestar individual, social, cultural y
económico de la comunidad. Se definirán las áreas de paisaje a partir de
las percepciones y aspiraciones de los diferentes grupos sociales y se
establecerán las medidas para su protección, gestión, recuperación y
creación. Se formularán programas para la valoración de los elementos
biofísicos, las formas socioculturales de intervención y sus
transformaciones, para la apropiación y construcción de un territorio
culturalmente significativo.”
Política de “El Plan Maestro concibe el Distrito Capital como un territorio para el
territorios encuentro intercultural, democrático y cosmopolita, en continua
para la transformación. Busca identificar, fortalecer y cualificar los espacios,
cultura. edificaciones, dotaciones y rutas para la construcción de proyectos
culturales colectivos de los diferentes pueblos y sectores sociales y
54
profesionales. Se promoverá la generación y articulación de espacios
para el encuentro y reconocimiento intercultural, la convivencia en la
diversidad y el fortalecimiento del capital cultural y social de los pueblos y
sectores sociales y profesionales, mediante la conformación de la Red de
Infraestructura Territorial Cultural. La puesta en marcha de la Red
redundará en un mayor acceso a la oferta cultural de la ciudad y en una
mayor atención a las demandas culturales de los pueblos y sectores, así
como en la diversificación y cualificación de los procesos en las diferentes
áreas culturales y artísticas.”
55
la ciudad en torno a una política de la cultura escrita. Así mismo, establece 9
prioridades que se desarrollan alrededor de la incorporación de los sectores de la
población excluidos, el fortalecimiento de las instituciones educativas y bibliotecas, el
acceso libre y democrático a programas de formación continua relativos a la cultura
escrita, el estímulo para la generación de experiencias de lectura en diversos espacios
sociales, programas familiares para atención a la primera infancia, producción de
materiales escritos y medios de calidad para los jóvenes, promoción de nuevas
posibilidades de circulación y acceso a libros, y participación de los medios masivos
de comunicación en los propósitos del plan como política distrital.
Categoría Definición
56
En este documento se propone una distinción entre los componentes constitutivos del
campo enunciados en las Políticas Culturales 2004-2016 (arte, cultura y patrimonio).
El Plan Decenal de Cultura 2012-2021 establece 3 Subcampos, de las prácticas
culturales, de las artes y del patrimonio, y con base en las necesidades de
fortalecimiento institucional, plantea 10 ejes estratégicos transversales que constituyen
los nodos de acción desde los cuales se desarrolla el Plan Decenal. En estos ejes se
agrupan el conjunto de estrategias, acciones, metas e indicadores que orientan la
gestión de las organizaciones del sector cultura, sin incluir los aspectos deportivos ni
recreativos.
Subcampo Definición
De las artes Fortalecer las condiciones para que el ejercicio de las prácticas del
subcampo de las artes sea amplio, diverso, incluyente y accesible, de
modo que éstas consoliden a Bogotá como un escenario de y para las
artes.
57
Estos Subcampos planteados en el Plan Decenal de Cultura se estructuran mediante
la formulación de objetivos, dimensiones y tensiones, que definen los frentes de acción
a desarrollar con relación a las acciones, estrategias, metas e indicadores. Para las
Políticas Culturales Distritales las dimensiones “…conforman el campo cultural,
artístico y del patrimonio, y agrupan las distintas prácticas que llevan a cabo
profesionales, instituciones, organizaciones culturales y el público” (Alcaldía Mayor de
Bogotá; Instituto Distrital de Cultura y Turismo, 2005, p. 46), mientras que en el Plan
Decenal de Cultura las dimensiones corresponden a “... un componente de los
subcampos, su alcance está dado por las distintas prácticas que se agrupan y que
llevan a cabo agentes, profesionales, instituciones, organizaciones culturales y el
público.” (Secretaría de Cultura Recreación y Deporte, 2011, p. 158)
58
Apropiación Apropiación Apropiación Apropiación
En relación con los ejes estratégicos transversales del Plan Decenal de Cultura, se
toman como punto de referencia cuatro procesos que se ajustan, amplían y
redimensionan “...atendiendo a las dinámicas de los tres Subcampos.”( (Secretaría de
Cultura Recreación y Deporte, 2011, p. 41). Ahora bien, dentro del Plan Decenal de
Cultura no se retoman de manera explícita los ejes enunciados en el documento de
Políticas Culturales Distritales, sino que se ven reflejados de manera implícita en
algunos de los ejes estratégicos transversales.
59
nacional e internacional. (Secretaría de Cultura Recreación y Deporte, 2011, p.
42)
Es decir, cumplen con dos funciones principales, por un lado, a nivel interno en el
sector, se encargan de agenciar y hacer posible el desarrollo e interacción de cada
uno de los subcampos; y por el otro, de manera externa, sirven de nodo articulador
para el sector y el campo cultural con otros campos en diferentes ámbitos.
Categoría Definición
60
de recursos técnicos, tecnológicos y financieros para el ejercicio de
prácticas propias de los campos de Arte, Cultura y Patrimonio”24 y
se amplía, para efectos del plan al conjunto de políticas, planes,
programas, proyectos, actividades y recursos, orientados de manera
corresponsable (actores públicos y privados) a visibilizar, desarrollar
y fortalecer las prácticas y el acceso a las artes, las prácticas
culturales y el patrimonio cultural. (Secretaría de Cultura Recreación
y Deporte, 2011, p. 42)
61
Se plantea como complemento de la regulación y se entiende como
la situación en la que un grupo de personas o cuerpos, actuando
conjuntamente, desarrollan una función reguladora respecto de sí
mismos y de otros que aceptan su autoridad. (Secretaría de Cultura
Recreación y Deporte, 2011, p. 43)
62
nacional para la transformación de la acción cultural. (Secretaría de
Cultura Recreación y Deporte, 2011, p. 44)
El PES es un documento de reflexión del sector sobre sus propias lógicas y procesos,
pero sobre todo, tiene un carácter gerencial a través del cual se estructura el sector en
el marco de la administración de la Bogotá Humana. Plantea 4 perspectivas desde las
cuales se establecen las líneas de acción dentro del sector; dichas perspectivas
comprenden 19 objetivos estratégicos que enmarcan las acciones a realizar por las
entidades del sector. Se fundamenta en los principios de transversalidad, ejecución
centrada en los objetivos estratégicos, integralidad, sinergias, discurso consensuado y
unificado, conjunto de instrumentos alineados y unificados para el cumplimiento de los
objetivos estratégicos y articulación del sector, así como el monitoreo, seguimiento y
rendición de cuentas.
63
Tabla 8 Objetivos del Plan Estratégico Sectorial
PERSPECTIVAS OBJETIVOS
64
promover transformaciones culturales orientadas
a la construcción de una cultura democrática, a
través de estrategias pedagógicas soportadas
en lo creativo y/o comunicativo, con el fin de
contribuir al desarrollo y la calidad de vida de la
ciudad
65
territorios de la ciudad.
66
vinculadas para cumplir la promesa de para el fortalecimiento de la gobernanza cultural
valor a los usuarios, focalizándose en y deportiva en la ciudad.
aquellos claves que son críticos para
Promover en el sector la innovación y la
cumplir su promesa de valor
cultura digital para la producción y el
diferenciadora de la mejor forma posible.
conocimiento El sector debe incorporar
permanentemente nuevas herramientas y
formas de actuar, implementándolas en los
procesos misionales, para facilitar la interacción
con los usuarios a través de la cultura digital
67
articulado, para buscar el cumplimiento de sus
objetivos y metas.
68
Una gestión adecuada del conocimiento, recursos de tipo físico, técnico e informático que
soportada en el uso de las tecnologías de requiere, desarrollando en forma eficaz y
la información y comunicaciones, debe eficiente los procesos que debe llevar a cabo,
complementar el trabajo del capital para cumplir con la promesa de valor que realiza
humano para garantizar el logro de los a sus usuarios.
objetivos estratégicos. Así mismo, en la
gestión y el fortalecimiento de la
infraestructura institucional que permita
desarrollar las acciones que tiendan a
cumplir la promesa de valor.
Otros elementos adicionales aunque menos amplios, a partir de los cuales pueden
establecerse algunas líneas de cohesión y temas comunes a la luz de las políticas
culturales 2004-2016, pueden ser enunciados de la siguiente manera.
69
democrática de la cultura, que implica la acción y diálogo activo de los diferentes
actores en la construcción y desarrollo del sector cultural. Este tema en particular
constituye un fin para los objetivos, acciones y estrategias de los documentos.
70
acciones de intervención. Así, en las Políticas Culturales Distritales se habla de ejes
como categoría desde la cual se formulan las políticas y, a partir de las cuales, se
agrupan un conjunto de líneas de acción en torno a problemas específicos. Mientras
en el Plan Decenal de Cultura se habla de Subcampos y ejes estratégicos
transversales, como categorías que agrupan estrategias, dimensiones, metas y
acciones alrededor de un tema en particular. En el PES estas acciones se integran ya
no en ejes sino en perspectivas y en el PlaMEC se organizan los programas, metas y
estrategias en políticas, sin proponer ejes explícitamente. Finalmente en el documento
del Plan DICE se planten unas líneas estratégicas organizadas en relación con sus
objetivos, sin proponer ejes.
Documento Categoría
Puede afirmarse que si bien los documentos están alineados de acuerdo con las
Políticas Culturales Distritales, son radicalmente diferentes uno de otro, ya que
obedecen a lógicas y necesidades de formulación distintas. La principal distinción en
este sentido es la jerarquía existente entre los documentos y su orientación en
términos administrativos para el sector: Las Políticas Culturales 2004-2016 son el
referente a partir del cual se trazaron los planes; el PlaMEC es expedido a 2 años de
las políticas culturales y su rango de acción es delimitado por la definición de las
líneas de acción de la administración pública en cuanto a los equipamientos culturales.
71
Por su parte el Plan DICE está enfocado en la inclusión de la cultura escrita que, a
pesar de establecer relaciones intrínsecas con la política de equipamientos culturales
(bibliotecas) y señalar aspectos para la no discriminación, es evidente que sólo aborda
la difusión, promoción y fomento de la cultura escrita. Es cuestionable en este
documento el sentido de respeto por la diversidad y por otras manifestaciones de la
vida social que no tienen que ver con la cultura escrita en el idioma español, y que se
contemplan, por ejemplo, en el Plan Decenal de Cultura como prácticas culturales o
como patrimonio inmaterial de comunidades que habitan la ciudad.
Este aparte tiene como propósito exponer el nivel de implementación de las Políticas
Culturales 2004-2016, contrastándolas con los enunciados de los proyectos de
inversión que se han desarrollado en las diferentes entidades del Sector Cultura,
Recreación y Deporte6, para las administraciones Bogotá Sin Indiferencia 2004-2008,
Bogotá Positiva 2008-2012 y Bogotá Humana 2012-2016. Para el caso del Plan
Decenal de Cultura, se tuvo en cuenta solo la última administración.
6
Para el análisis no se tuvo en cuenta proyectos de inversión desarrollados por el Instituto Distrital de
Recreación y Deporte - IDRD, ya que el análisis sólo se limita al campo Cultural.
72
Bogotá Sin Indiferencia fueron nuevos, mientras que 8 continuaron de la anterior
administración.
Con relación a Bogotá Positiva, de los 34 proyectos que se analizaron en este periodo,
28 son propios, mientras que 6 fueron continuación de los proyectos formulados en
administraciones anteriores.
TASA DE TASA DE
PLAN DE DESARROLLO
PERMANENCIA RENOVACIÓN
BOGOTÁ SIN
25% 75%
INDIFERENCIA
BOGOTÁ POSITIVA 17.6% 82.4%
BOGOTÁ HUMANA 19.2% 80.8%
TOTAL 20.6% 79.4%
73
Tabla 11 Proyectos por ejes de la política
De los
EJE DE LA POLITICA Comunicacional y Procesos
Legislativo Organizacional
de la Información Artisiticos y
del Patrimonio
PLAN DE DESARROLLO
BOGOTÁ SIN INDIFERENCIA 6 12 11 15
BOGOTÁ POSITIVA 10 20 20 29
BOGOTÁ HUMANA 15 42 37 52
TOTAL 2004_2016 31 74 68 96
De la tabla anterior se puede colegir que el eje de la política con más incidencia de los
proyectos es el de Procesos Culturales, Artísticos y de Patrimonio, con un total de 96
proyectos durante las tres administraciones. Es decir, el 81.4% del total de los
proyectos está asociado a este eje debido al énfasis que hacen en los procesos
misionales del sector.
El segundo eje con mayor énfasis es el eje organizacional, con el 62.7% de asociación
con respecto al total de los proyectos de las tres administraciones. Con base en esta
información se deduce que el énfasis de las administraciones está fundamentado en
dos dimensiones, una endógena orientada al fortalecimiento institucional e interno del
sector y, una exógena relacionada con la organización y fomento de la participación de
los diferentes agentes.
El tercer y cuarto eje son el eje Comunicacional y de la Información con el 57.6% del
total de los proyectos y el eje Legislativo con un nivel de asociación del 26.3%. Esto
representa un total de 68 y 31 proyectos respectivamente, los cuales se enfatizan
desde sus acciones hacia el manejo de los sistemas de información y el
fortalecimiento de los canales de comunicación, y al desarrollo de agendas
normativas, regulatorias y de formalización del sector.
74
Las Políticas Culturales 2004-2016 formularon 45 acciones en desarrollo de sus cuatro
ejes. En la siguiente tabla se aprecia la relación del cumplimiento de las acciones por
eje en cada una de las administraciones analizadas.
De lo anterior se puede deducir que la administración que más desarrolló las acciones
de la política fue la administración de la Bogotá Positiva (44 de las 45 acciones), a
través de 29 7 proyectos de inversión que corresponden a un total de 85% de los
proyectos de la administración, y al 30% del total de los proyectos de la vigencia de las
políticas culturales.
%
EJE DE LA POLITICA
Total Proyectos Participación
Total proyectos
Asociados a los % de Asociación en los
2004 -2016
PLAN DE DESARROLLO Ejes 2004 -2016 proyectos
asociados
BOGOTÁ SIN INDIFERENCIA 32 15 46,9% 15,6%
BOGOTÁ POSITIVA 34 29 85,3% 30,2%
BOGOTÁ HUMANA 52 52 100% 54,2%
TOTAL 2004_2016 118 96 100%
7
Este es un resultado preliminar, teniendo en cuenta que todavía falta por procesar un total de 17
proyectos del periodo 2004-2008 y de 5 proyectos del periodo 2008-2012, ya que no se dispone de las
fichas EBI de estos 22 proyectos.
75
% Participación en el Total de Proyectos Asociados a los Ejes
de la Política Según Plan de Desarrollo
2004-2016
BOGOTÁ SIN
INDIFERENCIA
16%
BOGOTÁ POSITIVA
Finalmente de acuerdo con la gráfica anterior, y con un 16% del total de los proyectos
de la vigencia de las Políticas Culturales Distritales 2004-2016, encontramos a la
administración de la Bogotá Sin Indiferencia que implementó 41 acciones, con un 47%
de los proyectos de inversión desarrollados. Los ejes más sólidos fueron el
organizacional, el comunicacional y el de la información, probablemente asociados a
los desarrollos organizacionales derivados de la transformación del IDTC en la
Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte.
76
Bogotá Positiva y Bogotá Humana), las 4 políticas y las 45 acciones propuestas se
implementaron en 94.8%, mediante 118 proyectos de inversión. Sin duda, el eje
"misional" de los procesos culturales, artísticos y de patrimonio tuvo el mayor énfasis,
con una correspondencia del 81% del total de los proyectos, seguido del eje
Organizacional con 77%, el Comunicacional y de la Información con 71% y finalmente
el eje Legislativo con un 46% del total de los proyectos.
77
Tabla 12. Información general del Plan Decenal de Cultura 2012-2021 frente a los
proyectos de la Bogotá Humana
Proyectos % No %
(No Total Atendidas
excluyent es) Atendidas Implementado
Proyec.
Prácticas culturales 12 23% 29 24 5 82,75
subcampo Artes 22 42% 58 51 7 87,93
Patrimonio 13 25% 36 25 11 69,44
Participación 25 48% 9 9 0 100
Fomento 10 19% 12 9 3 75
78
por la administración de la Bogotá Humana en un 82,75%. Por otra parte, el subcampo
de patrimonio, con un total de 36 acciones, fue implementado en un 69,44%, teniendo
en cuenta que 13 de los 52 proyectos totales impactaron 25 de las acciones allí
propuestas.
79
implementación al coincidir 17 proyectos con 7 de sus 10 acciones programadas.
Finalmente el eje estratégico de Cultura Productiva y Competitiva con un 41,7%,
coincidiendo 6 proyectos con 5 de las 12 acciones en él planteadas.
De acuerdo con los resultados del análisis, el único de los ejes que no fue abordado
directamente fue el de Internacionalización de la Cultura, con un total de 6 acciones
programadas sin que ningún proyecto coincidiera con ellas desde sus enunciados,
objetivos, metas o indicadores.
80
De los datos también se deduce que del conjunto de Subcampos el menos atendido
fue el del Patrimonio; y de los ejes, el de la Cultura Productiva y Competitiva lo que
refleja la necesidad de la visibilización interna y externa de los agentes de los
Subcampos y hacia los eslabones de la cadena de valor de la cultura, las artes y el
patrimonio como sector. Este hecho impacta la creación, producción y recreación de
los valores culturales, artísticos y patrimoniales de la ciudad, y por ende la calidad de
vida de los agentes del campo cultural.
Como corolario del estudio presentado hasta aquí, la visión de ciudad respecto de la
política cultural 2004 – 2016 no estaría completa sin los resultados del análisis local.
Sin duda, la política cultural tiene como escenario principal para su desarrollo e
implementación el territorio; es allí donde se construyen los saberes, valores e
imaginarios que sustentan la construcción de comunidad; es el escenario donde se
establecen las interacciones sociales que dan sentido a la identidad y un sentido
compartido de vida.
Por ello, con este subcapítulo pretendemos situar algunos resultados empíricos
preliminares sobre la implementación de las Políticas Culturales y el Plan Decenal de
Cultura en el territorio, no sin antes advertir la triple complejidad que supone este
análisis. En un primer nivel de análisis, la relación entre los instrumentos de política
cultural del ámbito distrital con sus pares en lo local. Particularmente, entre el Plan
Decenal de Cultura Distrital y los 19 Planes Decenales de Cultura local. Entre otras,
debemos responder, ¿Cuál su relación?, ¿cuáles sus distancias y sintonías?, ¿son
réplicas exactas en relación con el distrital y entre ellos?, ¿Qué particularidades
locales recogen e incorporan?.
81
planeación cultural local en la planeación administrativa local y la efectividad de la
gestión cultural local, entre otras.
Por último, el análisis de los proyectos locales que incorporan temas culturales con
origen en los planes de desarrollo local, asociados a su vez con los planes decenales
de cultura local. En este nivel, se sitúa el micro-detalle de las metas y acciones
puntualmente planeadas y realizadas. Con ello un balance completo de su
implementación.
Antes del análisis detallado de los datos, a nivel macro, es importante reconocer como
las políticas culturales y el Plan Decenal de Cultura han promovido el despliegue de
instrumentos y acciones que posibilitan robustecer el nivel local como parte esencial
de la operación del sector. Mediante la creación y profundización del Sistema Distrital
de Cultura se han abierto instancias de participación ciudadana para los subcampos
del arte, el patrimonio y las prácticas culturales y para que los grupos poblacionales y
las nuevas ciudadanías, encuentren espacios de diálogo y concertación.
82
Para revisar estos efectos, presentaremos los datos - resultado a cuatro niveles. El
primero, asociado a las prioridades establecidas en los 19 planes decenales de cultura
en materia de acciones por campo; el segundo, asociada a las prioridades de acción
con respecto a las dimensiones y, por último, el tercero, que revisa el desplegué de
estos planes en las metas y acciones de los proyectos locales. De igual forma, para
concluir con este apartado, se revisa a manera indicativa la relación de los planes
decenales de cultura local con el Plan Estratégico Sectorial.
Para el primer nivel, de manera resumida y como se puede observar en el Gráfico No.
1, al igual que en el Plan Distrital, a nivel de subcampos, en promedio las Localidades
han dado una mayor preponderancia al subcampo de las artes con el 33.4% del total
de las acciones previstas en los Planes Locales de Cultura; el patrimonio ocupa la
menor importancia con un 17.9% de las acciones.
35%
30%
25%
20%
15%
10%
5%
0%
Artes Eje_Transversal P_Culturales Patrimonio
Si bien las artes siguen siendo objeto de primer nivel de atención, es importante
destacar el peso de las otras áreas de interés por ejemplo las prácticas culturales y las
acciones asociadas a los ejes trasversales (aspectos institucionales y de gestión).
Una mirada desagregada a nivel territorial muestra las diferencias de prioridad entre
las Localidades: Ciudad Bolívar, Bosa, Teusaquillo y Tunjuelito son las que dan una
mayor importancia al desarrollo del subcampo de las artes; por su parte, Rafael Uribe
83
y Santafé priorizan las acciones enfocadas a las prácticas culturales por encima del
55%; Localidades como Barrios Unidos, Chapinero, San Cristóbal, Suba y Usme,
priorizaron acciones sobre los ejes transversales de la política, mientras que Sumapaz
y Candelaria son los que en términos relativos dan mayor relevancia al patrimonio.
Usaquén
Tunjuelito
Teusaquillo
Sumapaz
Suba
Santa Fe
Engativá
Ciudad Bolívar
Chapinero
Candelaria
Bosa
Barrios Unidos
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Estos resultados son base para la toma de decisiones de política pública que tengan
en cuenta las particularidades e intereses diversos de cada una de las Localidades, en
especial a la hora de focalizar recursos y acciones.
84
Gráfico 3 .- Porcentaje de Acciones por Dimensión
Todas 0,22%
Internacionalización 0,22%
Fortalecimiento Institucional 0,22%
Productividad y Competitividad 0,66%
Protección 1,53%
Salvaguarda 1,75%
Equipamientos Culturales 1,75%
Organización 1,97%
Agenciamiento 1,97%
Fomento 2,40%
Información y Comunicación 3,06%
Transmisión 3,28%
Participación 3,49%
Desarrollo Cultural Territorial 5,02%
Investigación 7,64%
Creación 7,86%
Visibilización 10,92%
Apropiación 11,14%
Formación 16,16%
Circulación 18,56%
0,0% 2,0% 4,0% 6,0% 8,0% 10,0% 12,0% 14,0% 16,0% 18,0% 20,0%
Por otra parte se evidencia el bajo énfasis otorgado a las acciones relativas a las
dimensiones de fortalecimiento institucional, internacionalización, productividad,
competitividad y regulación.
85
Gráfico 4 .- Porcentaje de Dimensiones en el Subcampo de las Artes
40%
35%
30%
25%
20%
15%
10%
5%
0%
Apropiación Circulación Creación Formación Investigación
En cuanto las prácticas culturales, las Localidades han priorizado sus acciones
principalmente en la dimensión de visibilización con el 41% de éstas.
45,0%
40,0%
35,0%
30,0%
25,0%
20,0%
15,0%
10,0%
5,0%
0,0%
Agenciamiento Apropiación Investigación Todas Transmisión Visibilización
En relación con el patrimonio cultural, los esfuerzos previstos en los Planes Decenales
de Cultura Locales se centran en la circulación con un 25%, seguidos de la
86
apropiación, formación en investigación; se destaca el bajo porcentaje a la protección
y salvaguarda, tema que parecería estar delegado al nivel central, lo que podría estar
dejando un vacío en la cobertura de estas dimensiones a nivel local.
Salvaguarda
Protección
Investigación
Formación
Circulación
Apropiación
Frente a los ejes transversales, las localidades en sus planes han dado mayor
preponderancia a las acciones orientadas a las dimensiones de desarrollo cultural
territorial y participación, mientras que regulación, internacionalización, productividad,
competitividad y fortalecimiento institucional apenas son enunciadas en algunos
planes; este resultado de alguna manera resulta coherente con la distribución de
competencias con el nivel central.
87
Gráfico 7 .- Porcentaje de Dimensiones en Ejes Transversales
Regulación
Productividad y Competitividad
Participación
Organización
Internacionalización
Información y Comunicación
Fortalecimiento Institucional
Fomento
Equipamientos Culturales
Como tercer nivel de análisis, se indagó acerca de la gestión de las propuestas de los
Planes Decenales de Cultura Locales mediante su ejecución a través de proyectos
específicos derivados de los Planes de Desarrollo Local. Teniendo en cuenta que los
Planes Decenales Locales de Cultura establecieron metas específicas por vigencia
hasta 2021 y que, por tanto, todos ellos se encuentran en ejecución y, por lo mismo,
todavía no es posible generar conclusiones al respecto, en este estudio se intentó
detectar sus niveles de avance, revisando, para cada año, si tienen o no asociados
recursos y si estos están o no en ejecución.
Así, encontramos que del total de acciones establecidas en los Planes Locales, un
44% tienen asignación de recursos y se ha iniciado su ejecución; un 7% no ha podido
ser determinado y un 48,95% no ha iniciado.
88
Gráfico 8 .- Porcentaje de Acciones iniciadas con recursos locales.
No Determinadas
7%
Iniciadas
44%
No Iniciadas
49%
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
2012 2013 2014 2015 2016 2018 2019 2020 2021
NO SI
89
De estos datos, tendríamos como conclusión preliminar que para el periodo 2012 –
2015, el nivel de cumplimiento de las metas de los Planes Decenales de Cultura
Locales sólo se estaría llegando a un 58% de lo previsto en dichos Planes.
Un ejercicio adicional que realizamos, busca establecer la relación entre los Planes
Decenales de Cultura Local y el Plan Estratégico Sectorial formulado en 2014. Si bien
este último fue formulado con posterioridad y no se establecieron relaciones de
causalidad con los primeros, su análisis permite una revisión de consistencia entre los
objetivos estratégicos del PES y las prioridades locales.
En cuanto a la ejecución de acciones por objetivos del PES, se observa que los
objetivos de investigación y conocimiento, cultura competitiva y productiva,
90
Internacionalización, uso nuevas tecnologías son los que tienen un más bajo número
de acciones asociadas e iniciadas con los recursos de las Localidades. En el otro
extremo, se encuentran las acciones asociadas con el objetivo de fomento cultural y
de comunicación cultural.
Internacionalización
Investigación y conocimiento
Espacios Comunicativos
Patrimonio cultural
investigación y conocimiento
Patrimonio Cultural
Formación de agentes
Gobernanza
Interculturalidad
Fomento Cultural
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
91
4.4.5. Incidencia de las Políticas Culturales y sus Indicadores
Frente a las situaciones de maltrato infantil, los datos del ICBF señalan que durante
los últimos tres años en Bogotá se han registrado denuncias de 3.266 caos, en
Cundinamarca 1.224 y en todo el país 20.526 casos. Este tipo de denuncias han
disminuido en los últimos lustros, con una diferencia de 260 denuncias menos en el
2014 en comparación con el 2012 (ICBF, 2015). En este mismo aspecto, para el 2013
el 66,8% de la población capitalina indicó haber presenciado algún episodio de
maltrato infantil, del cual el 55.9% manifestó haber intervenido para detener la
92
agresión o para alertar a las autoridades. (Observatorio de Culturas de la Secretaría
de Cultura, 2014).
En Bogotá, de igual manera, se han ampliado los niveles de aceptación de los grupos
LGBTI, étnicos y la tolerancia hacia prácticas culturales como el grafiti (DANE - SDP,
Encuesta Multipropósito de Bogotá, 2015); han mejorado las conductas en pro del
medio ambiente y los animales (Observatorio de Culturas S. d., Encuestas Bienales de
Culturas., 2009-2013).
Sin embargo, todo está por hacer. Un análisis detallado de varias mediciones de
percepción señalan consistentemente que, por ej., importantes segmentos de la
población de Bogotá cercanos al 50% todavía justifica la discriminación étnica, sexual,
de género y económica (Observatorio de Culturas S. d., Encuestas Bienales de
Culturas. , 2009-2013). Incluso, en temas que se perciben como superados o
marginales, los últimos datos señalan que, por ejemplo, en el tema religioso versus la
93
preservación de los valores, un 47% de los ciudadanos todavía considera que entre
más religiones se permitan en el país, es más difícil preservar nuestros valores. De
igual modo, un 44% de la población de Bogotá todavía cree que la gente pobre es más
propensa a cometer delitos o que, para más de 1.5 millones de ciudadanos de Bogotá,
la población negra siempre tendrá limitaciones dada su condición étnica (Observatorio
de Culturas S. d., Encuestas Bienales de Culturas. , 2009-2013).
Para completar esta visión, otros indicadores de ciudad que también delinean el
contexto sobre el cual se han desarrollado e impactado las políticas culturales en este
decenio, tiene que ver con importantes cambios en los derroteros y expectativas de los
ciudadanos en Bogotá. Una de ellas, que quizá, resume de manera evidente estos
cambios está asociada con una fractura importante entre los resultados de la acción
pública y la percepción ciudadana frente a esos mismos resultados. En casi todos los
indicadores culturales y de ciudad, incluyendo los asociados al consumo, los datos
muestran mayores coberturas en la oferta de bienes y servicios con intervención
pública, que contrastan con indicadores que revelan mayores niveles de insatisfacción
con estas ofertas, sobre todo en poblaciones vulnerables donde se ha concentrado
94
buena parte de esas inversiones (CómoVamos, 2014). Así, por ej. los indicadores de
discriminación socio espacial en Bogotá muestran avances importantes derivados de
la inversión pública en las infraestructuras urbanas (SDP, 2014), sin embargo, la
percepción de discriminación (EMB, 2015) hacia otros conciudadanos ha aumentado
en casi todos los indicadores (origen étnico, orientación sexual, género, identidad
grupal-musical, etc.), no obstante, como lo señalamos atrás, las declaraciones de
discriminación directa se hayan reducido drásticamente durante los últimos años.
En el ámbito cultural, está por estudiar cuáles son esas implicaciones frente a las
estrategias convencionales de política pública cultural. Hoy sabemos, por ej. que el
mayor acceso a las Tics de los bogotanos en los últimos 5 años (DANE - SDP,
Encuesta Multipropósito de Bogotá, 2015) han puesto en juicio muchas de las ofertas
y prácticas culturales convencionales de carácter presencial (CómoVamos, 2014).
95
Gráfico No. 1
Beneficiarios de Eventos Culturales en Bogotá
2002 - 2014
8.000.000
7.000.000
6.000.000
5.000.000
4.000.000
3.000.000
2.000.000
1.000.000
-
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
Fuente: SCRD,2015. Cálculos SASPL
Gráfico No. 2
Distribución porcentual de personas de 12 años y más según asistencia a cursos y/o
talleres en áreas artísticas y culturales, por regiones, en los últimos 12 meses
Cabeceras municipales.
2010 2012 2014
12%
11% 11% 11%
10%
9% 9% 9%
9% 9%
8% 9%
8%
7% 7%
6%
5%
4%
96
Gráfico No. 3
Distribución porcentual de personas de 12 años y más según realización de prácticas
culturales, por regiones, en los últimos 12 meses Cabeceras municipales
2010 2012 2014
18%
16%
15%
14%
5%
Gráfico No. 4
Uso del Tiempo Libre en Bogotá
2011 - 2014
Pasó o caminó
Visitó parques recreativos, de diversión o centros interactivos
Salió a comer con amigos o familiares.
Fue a fiestas, discotecas.
Leyó libros.
Fue a cine.
Asistió a bibliotecas.
Asistió a exposiciones de arte o museos.
Asistió a espectáculos de teatro, danza, música en vivo
Asistió a eventos deportivos
Ciclovía
2014 2011
Fuente: SDP - DANE, Encuesta Multipropósito de Bogotá, 2014. Cálculos SCRD - SASPL
97
CUADRO No. 1
Equipamientos Culturales y Recreo - Deportivos de Bogotá
Por Localidad 2014
Equipamientos
Equipamientos
Equipamientos Equipamientos Deportivos por
Localidad Población Culturales por
Culturales Deportivos cada 100.000
100 Mil Hab.
Hab.
Antonio Nariño 108.941 6 5,5 54 50
Los Mártires 98.758 7 7,1 45 46
Tunjuelito 200.048 8 4,0 52 26
Puente Aranda 258.414 9 3,5 265 103
Usme 432.724 13 3,0 275 64
Bosa 646.833 14 2,2 233 36
Rafael Uribe Uribe 375.107 18 4,8 252 67
Barrios Unidos 240.960 19 7,9 118 49
Fontibón 380.453 19 5,0 261 69
Engativá 874.755 21 2,4 528 60
San Cristóbal 406.025 22 5,4 266 66
Usaquén 494.066 26 5,3 452 91
Ciudad Bolívar 687.923 35 5,1 421 61
Kennedy 1.069.469 36 3,4 531 50
Suba 1.174.736 38 3,2 906 77
La Candelaria 24.096 45 186,8 10 42
Santa Fe 110.053 56 50,9 85 77
Chapinero 137.870 59 42,8 156 113
Teusaquillo 151.092 63 41,7 131 87
Sumapaz 6.460 1
TOTAL 7.878.783 515 6,5 5041 64,0
Fuente: SCRD- IDRD. Total Bogotá. Cálculos SCRD -SASPL
CUADRO No. 2
Clasificación Infraestructura
Nombre de Área administrativa Según Densidad Densidad Total Cultural por
la ciudad correspondiente (clúster (Hab/Km2) Equipamientos 100 mil
jerárquico) Habitantes
Corporación
Mumbai Municipal del Gran 1 28.443,9 467,0 3,8
Mumbai
Bogotá Distrito
Bogotá 1 22.837,1 515,0 6,5
Capital
Ciudad Especial de
Seúl 1 16.846,2 648,0 6,4
Seúl
Buenos Ciudad Autónoma
1 14.450,8 845,0 29,2
Aires de Buenos Aires
Fuente: WCCF 2013. Cálculos SCRD -SASPL
No obstante, en este tema, la ciudad tiene importantes retos de largo plazo en materia
de equidad, relativa a la distribución de estos equipamientos en el ámbito local, pues
históricamente cuatro localidades han logrado concentrar buena parte de las
98
dotaciones culturales de la ciudad, principalmente, la Candelaria, Santa Fe, Chapinero
y Teusaquillo.
Gráfico No. 4
Archivo General - Centro interactivo de Centro Polifuncional Galería - Sala de Centro Científico -
(Laboratorio Taller de Creación, Casa Juvenil - Casa de Casa de la
Artístico – Científico cuarta generación Exposición Tecnológico (Planetario,
Emprendimiento, investigación Cultural
Centro Interactivo, Observatorio)
la Participación - Centro Cultura
y Artística)
6
Cívico - Salón Comunal – Otro
1 6 27 2 15 17
Museos (Arte, Centro Cultural Teatro – Biblioteca - Número de
Sala de Cine – Número de
Patrimonio y (Centro Gestión y Expresión
Auditorio Hemeroteca - Centro bibliotecas
Cinemateca Cultural y Artística) bibliotecas públicas
Ciencia) de Documentación comunitarias
49 43 59 152 59 19 87
libros leídos por persona al año Colecciones en las bibliotecas públicas Ejemplares en las bibliotecas comunitarias
5.042 5.029 35 9
Fuente: Informe entregado a Bogotá Cómo Vamos 2014. Datos de la EBC 2011, 2013 y dependencias y entidades del sector CRD.
En contraste con todo lo anterior, varias encuestas que investigan las percepciones
ciudadanas sobre condiciones de ciudad, señalan apreciaciones negativas en
aumento de los bogotanos en temas centrales como educación pública, derechos
humanos, primera infancia e igualdad de oportunidades y seguridad, entre muchos
otros (DANE - SDP, Encuesta Multipropósito 2014, 2015). Lo mismo pasa con la
evolución de los indicadores culturales de percepción. Así, por ejemplo, según los
datos de Bogotá CómoVamos presentados en la gráfica No. 5 , la satisfacción con la
oferta cultural (público - privada) ha tenido bajas importantes en los últimos años, que
también pueden estar relacionadas con cambios, todavía no estudiados, en los
paradigmas del consumo cultural presencial debido al impacto y cobertura de las Tics
en la ciudad .
99
Gráfico No. 5
Satisfacción Oferta Cultural
Medellín Barranquilla Bogotá Bucaramanga Lineal (Bogotá)
85%
79%
74%
67%
64% 63%
58% 58% 56%
43% 44%
32% 32%
Fuente: Bogotá CómoVamos. Encuesta de Percepción Ciudadana, 2012 - 2015. Cálculos SCRD - SASPL
Otro ámbito en que las políticas culturales pueden haber incidido de manera
determinante, es en relación con el desarrollo de la institucionalidad cultural en
Bogotá.
100
Diagrama No. 1
Secretaría de
Cultura, Recreación
y Deporte (SCRD)
Adscritas
Gráfico No. 6
Presupuesto de Inversión Bogotá
Sector Cultura, Recreación y Deporte según Plan de Desarrollo 1995 - 2015
(Millones de pesos constantes de 2015)
500.000
450.000
400.000
350.000
300.000
250.000
200.000
150.000
100.000
50.000
-
1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015
Formar Ciudad Por la Bogotá que Bogotá todos del Bogotá Sin Indiferencia. Bogotá positiva Bogotá Humana
Queremos mismo lado
101
En este cuatrienio se han roto casi todos los hitos presupuestales de los últimos 20
años. El sector, entre 2012 y 2014, no sólo ha consolidado una estrategia
presupuestal que le ha permitido triplicar la inversión per-cápita, sino que también ha
avanzado en la descentralización de los recursos e inversiones hacia las localidades,
logrando duplicar su inversión per-cápita. Por subsectores, el campo cultural no ha
logrado superar los presupuestos históricos de recreación y deporte, pero si reducir a
casi cero en 2014 la brecha presupuestal que los separaba. En materia de
especialización del gasto, el sector ha priorizado las inversiones en infraestructura,
formación y oferta cultural. Por subcampo, entre 2012 y 2015, ha priorizado en su
orden, el arte y la formación (29%), parques, recreación y deporte (47%) y cultura,
patrimonio, bibliotecas y televisión pública.
Gráfico No. 7
Participación (%) del Sector Cultura, Recreación y Deporte en el
Presupuesto de Inversión de Bogotá según Plan de Desarrollo
1995 - 2015
4,50%
4,00%
3,50%
3,00%
2,50%
2,00%
1,50%
1,00%
0,50%
0,00%
1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015
Formar Ciudad Por la Bogotá que Bogotá todos del Bogotá Sin Indiferencia. Bogotá positiva Bogotá Humana
Queremos mismo lado
102
desagregado del subsector cultura, donde se evidencia que la importancia relativa de
este sólo se alcanza a partir del año 2012.
Gráfico No. 8
Presupuesto de Inversión Directa Bogotá
Subsector Cultura según Plan de Desarrollo 1995 - 2015
(Millones de pesos constantes de 2015)
300.000
250.000
200.000
150.000
100.000
50.000
-
1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015
Formar Ciudad Por la Bogotá que Bogotá todos del Bogotá Sin Indiferencia. Bogotá positiva Bogotá Humana
Queremos mismo lado
Gráfico No. 9
Participación (%) del Sector Cultura en el Presupuesto de Inversión de
Bogotá según Plan de Desarrollo
1995 - 2015
2,50%
2,00%
1,50%
1,00%
0,50%
0,00%
1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015
Formar Ciudad Por la Bogotá que Bogotá todos del mismo Bogotá Sin Indiferencia. Bogotá positiva Bogotá Humana
Queremos lado
103
Comparativamente, la Grafica No. 10, muestra la trayectoria de cada subsector, donde
se advierte que sólo en los últimos tres años se está cerrando la brecha presupuestal
entre cultura y recreación y deporte.
Gráfico No. 10
Sub Sector Cultura Sub Sector Recreación y Deporte Total Participación Sector Cultura, Recreación y Deporte
Dicho sistema, adquiere vida a través Decreto 627 de 2007 que reformó el Sistema
Distrital de Cultura, ampliando la noción de participación. Allí, se definió como la
interacción social dinámica y constituida entre los Agentes Culturales, Organismos y
104
Organizaciones de los campos del arte, la cultura y del patrimonio, cuyo objetivo
consiste en, articular y organizar de forma acordada y corresponsable la interacción
social entre los Agentes Culturales, Organismos y Organizaciones involucrados en los
procesos de participación, planeación, fomento, organización, información y regulación
propios de los campos del Arte, la Cultura y del Patrimonio, posibilitando, la
movilización de voluntades, el desarrollo de iniciativas y la interlocución de las
organizaciones sociales con las autoridades públicas en los campos respectivos.
Gráfico No. 11
5,0%
4,0%
3,0%
2,0%
1,0%
0,0%
2009 2011 2013
105
Gráfico No. 12
39,0%
38,0%
37,0%
36,0%
35,0%
34,0%
33,0%
32,0%
31,0%
2009 2011 2013
En otra perspectiva, la acción del sector, bajo los postulados del Plan Decenal de
Cultura en materia de fomento al ejercicio de prácticas propias de los campos de Arte,
Cultura y Patrimonio (Secretaría de Cultura Recreación y Deporte, Plan Decenal de
Cultura Bogotá D.C. 2012-2021, 2011), ha generado una dinámica importante en la
movilización de los agentes del sector. Esto, bajo el presupuesto de incentivar,
mediante el otorgamiento de residencias, becas, premios y apoyos, el surgimiento o
visibilización de iniciativas ciudadanas preocupadas por espacios alternativos de
circulación de las artes y de otros temas de relevancia sectorial, en diferentes áreas de
interés.
Como se puede observar en la gráfica siguiente, a partir del año 2012 las propuestas
de las organizaciones para participar en los concursos del sector se incrementaron en
un 538.5% con respecto a 2011. Sin embargo, dichas tasas han venido disminuyendo
en los dos últimos años, siendo negativa en un 6.5% la variación de 2014 con respecto
a 2013; igual sucede con el número de organizaciones que participan en estas ofertas
y el número de organizaciones que participan en más de un concurso.
106
Gráfico No. 13
3000
2000
1000
0
2009 2010 2011 2012 2013 2014
No. Propuestas
No. Organizaciones
Diagrama No.2
Cobertura de bienes y servicios culturales, recreativos y Porcentaje de organizaciones y agentes del sector cultura, Porcentaje de acciones en las que se implementó el diálogo
deportivos ofrecidos por el sector público y/o en alianza recreación y deporte formados en talento humano intercultural en el sector público y /o en alianza con el
con el sector privado sector privado
2012 2013 2014 2012 2013 2014
2012 2013 2014
11.196.107 12.053.207 18.382.763 0% 220% 244%
11 189 197
Porcentaje de personas que practican actividades Porcentaje de personas que practican actividades deportiva Número de oportunidades de trabajo del sector cultura,
artísticas en Bogotá. en Bogotá. recreación, deporte y actividad física generadas
2011 2012 2013 2014 2011 2012 2013 2014 2013 2014
16,8% N.D 11,6% N.D 34,1% N.D 35,7% N.D 1251 2138
Apoyos y estímulos por parte del sector público a la Porcentaje de personas de 13 años y más con tendencia al Índice de lecturabilidad
producción artística y cultural sedentarismo (incluye los inactivos y poco activos)
Porcentaje de bienes de interés cultural (BIC) Número de agendas normativas para el fortalecimiento de
intervenidos los campos del sector y la consagración de los derechos
culturales
2012 2013 2014
2012 2013 2014
1,7% 3,7% 8,3%
0 3 2
Fuente: Informe del Sector CRD 2014 (Acuerdo 489 de 2012). Datos de la EBC 2011, 2013 y dependencias y entidades del sector CRD.
8Para un mayor detalle de los indicadores sectoriales, en la página web de la Secretaria de Cultura,
Recreación y Deporte se encuentran los datos de consulta en el siguiente Link:
http://sispru.scrd.gov.co/siscred/siscred/indicadores.
107
5. Cultura de Paz y Cultura Democrática
108
literario francés, porque el estudio del campo exige una historización radical de las
producciones artísticas. Hay que comprender las obras literarias como prácticas
sociales e históricas, no como enigmas o acertijos por descifrar. El análisis de la
conformación de campos particulares, lleva al sociólogo francés a establecer ciertas
reglas generales de los campos.
En tanto energía social acumulada e invertible, estos recursos, que no son sólo
materiales, reciben, en la obra de Bourdieu, el nombre de “capital”. Además del
“habitus”, el campo exige la noción de “capital”. El capital es una fuerza inscrita en la
objetividad de las cosas que determina que todo no sea igualmente posible. Su
quantum se puede determinar y reviste por lo menos cuatro formas diversas: capital
9
La noción de habitus evoca esos términos griegos como ethos o hexis, que no se pueden traducir
exactamente por “costumbre”, por la condición generadora o creadora que inviste al habitus; mientras la
costumbre puede aludir a la repetición mecánica. Es siempre un habit (ar) como una relación activa y
creadora con el mundo. Las acciones humanas no son reacciones instantáneas a estímulos y la más
insignificante reacción de una persona ante otra está preñada de toda la historia de ambas, como también
su relación. Su intención más profunda es distanciarse de esos dualismos típicos de gran parte de la
filosofía moderna: sujeto-objeto; interno-externo; material-espiritual; individual-social.
109
económico; capital social; capital cultural; capital simbólico. El volumen y la estructura
del capital acumulado en un momento determinado del tiempo dependen de todo el
itinerario social anterior, lo que nuestro investigador designa como “trayectoria”. Las
clases y fracciones de clase que luchan en el espacio social del campo poseen
diferentes capitales. El capital cultural puede existir bajo tres formas: en estado
interiorizado o incorporado, en estado institucionalizado y en estado objetivado. En la
primera modalidad exige un trabajo sobre el cuerpo, un “cultivar” o “formar” con alguna
finalidad; en la segunda forma, existe un capital institucionalizado cuando a través de
un título académico se otorga reconocimiento oficial al capital cultural poseído por
alguien; en la tercera, el capital cultural se objetiva en bienes culturales (libros,
cuadros, diccionarios, obras, etc.). En la medida que las tres formas de capital
(económico, social, cultural) son representadas, simbólicamente aprehendidas, en
relaciones de reconocimiento y desconocimiento, es decir, elaboradas por los
esquemas del habitus, se configura el capital simbólico. El poder del capital simbólico
es tan importante, porque es el poder de construcción de la realidad que posibilita el
establecimiento de un orden; los símbolos instauran conocimiento, comunicación,
integración y conflicto social, “consensos” sobre el sentido del mundo. Poseen una
función gnoseológica y política, al mismo tiempo.
110
obras culturales en un tejido social más amplio que implica economía, dinámicas
institucionales, formas de regulación social, políticas diferenciales de carácter social,
racial, sexual, étnico y de género. El tercer giro es el reconocimiento del conflicto como
constitutivo del campo cultural y la importancia de las diferencias en la constitución del
campo. La cuarta modificación es que la noción de campo permite estudiar las
dinámicas de la cultura no sólo como bienes de élite, sino las disputas hegemónicas y
contra-hegemónicas de estas prácticas culturales.
111
26). Posteriormente, el campo se define como un sistema que se delimita a partir de
movimientos de inclusión/exclusión, cuyos criterios de selección acerca de lo que no
es cultural ni artístico son la autenticidad, distinción y diferenciación de objetos,
prácticas, significados sociales, entre otros. Dichos movimientos no sólo configuran y
determinan las fronteras del campo, sino también sus zonas, instancias, actores,
espacios, instituciones y movimientos, en consonancia con el devenir histórico de una
sociedad en pugna por la producción y acumulación de capital cultural. Las relaciones
fundamentales en los campos cultural, artístico y del patrimonio, están determinadas
por cuatro articulaciones: instancias (públicas y privadas); procesos (organización,
planeación, fomento); dimensiones (formación, investigación, creación, gestión,
infraestructura, apropiación); y, espacios de concertación (consejo distrital de cultura,
consejos locales de cultura, consejos distritales de áreas artísticas). La categoría de
“campo cultural” ha sido el fundamento de las políticas, planes y proyectos de la
administración distrital durante los gobiernos distritales entre 2004 y 2015.
El importante destacar que en las Políticas Culturales Distritales son definidas las
políticas culturales como “el resultado de la concertación entre los sectores sociales en
torno a los aspectos logísticos, políticos, económicos y sociales del campo cultural”
(Alcaldía Mayor de Bogotá; Instituto Distrital de Cultura y Turismo, 2005, p. 19).
Además, le asigna a las políticas culturales, un papel definitivo en la construcción de
una cultura democrática a través de procesos de concertación que fortalezcan la
relación entre el campo cultural y otros campos sociales, para convertir a Bogotá en
una “región líder en procesos interculturales, democráticos y participativos, abierta a la
creación, transformación y valoración de sus culturas” (Alcaldía Mayor de Bogotá;
Instituto Distrital de Cultura y Turismo, 2005, p. 20).
112
y dar respuestas a las nuevas realidades culturales del Distrito Capital. Es decir,
comparado con las Políticas Culturales Distritales, aparece ahora una quinta
articulación conformada por los sub-campos, además de las instancias, procesos,
dimensiones y espacios de concertación. El Plan Decenal de Cultura realiza un
esfuerzo por delimitar las fronteras de cada sub-campo e introduce la noción de
Bourdieu de “capital cultural”. Para esta política pública, “la noción de campo cultural
implica la identificación de agentes, disputas y tensiones que se dan en torno a las
definiciones y recursos que en este se movilizan” (Secretaría de Cultura Recreación y
Deporte, 2011, p. 26). Introduce en su formulación la Agenda 21 de la Cultura y busca
explícitamente posicionar a la cultura como uno de los cuatro pilares del desarrollo de
la ciudad capital; pretende redimensionar la acción cultural en el desarrollo sostenible
de la ciudad de Bogotá y espera que el Plan se convierta en “carta de navegación”
para las próximas tres administraciones. El Plan Decenal no elabora un marco
conceptual detallado sobre su noción de política cultural, sino se limita a asumir los
desarrollos y conceptualizaciones contenidas en las Políticas Culturales Distritales
2004- 2016.
113
“Dada la amplitud de perspectivas para la valoración del patrimonio, que se
debate entre si los valores pertenecen a los productos culturales o son
otorgados por los sujetos, el subcampo del patrimonio cultural ha delimitado
tres valores matrices: el histórico, el estético y el simbólico”. (Secretaría de
Cultura Recreación y Deporte, 2011, p. 37)
114
entre cultura, barbarie y violencia. En palabras de Benjamin: “No hay documento de
cultura que no lo sea al tiempo de barbarie. Y como él mismo no está libre de barbarie,
tampoco lo está el proceso de transmisión en el cual ha pasado desde el uno al otro”
(Benjamin, 2012, p. 309). Tanto la producción como la recepción y transmisión de toda
obra cultural, en la historia occidental, hasta ahora, siempre han estado cargadas de
barbarie y de violencia.
115
acción de las políticas culturales en Bogotá, como también una apuesta de
conceptualización.
Los ejes anteriores tienen que nutrirse de un concepto de políticas culturales que
manifieste y posibilite su realización. Consideramos que la investigación cultural y las
políticas culturales en América Latina, han trazado senderos importantes en este
desafío. Intentos de conceptualización como los sugeridos por Sonia Álvarez, Evelina
Dagnino, Arturo Escobar, Ana María Ochoa, entre otros, van en esta dirección. Para
los tres primeros se comprende
la política cultural como el proceso generado cuando diferentes conjuntos de
actores políticos, marcados por, y encarnando prácticas y significados
culturales diferentes, entran en conflicto. Esta definición de política cultural
asume que las prácticas y los significados –particularmente aquellos teorizados
10
Noción utilizada por Richard Sennet. (Sennet, 2003).
116
como marginales, opositivos, minoritarios, residuales, emergentes, alternativos
y disidentes, entre otros, todos éstos concebidos en relación con un orden
cultural dominante- pueden ser la fuente de procesos que deben ser aceptados
como políticos. (Ochoa, 2003, p. 20)
La idea del campo cultural y las artes como un ámbito privilegiado para la construcción
de paz es un tema reiterado en los discursos de las políticas culturales. Constituye un
problema relevante que está al inicio mismo de la estética filosófica en la antigüedad
griega y se mantiene en la historia occidental del arte y la estética, hasta nuestros
días. Desde Platón y Aristóteles el asunto del valor formativo del arte es frecuente y
uno de los problemas más difíciles. En el libro X de La República de Platón, son
expulsados un tipo de poetas imitativos que, para este filósofo, rinden culto a la
“apariencia del mundo” y engendran una “dañina constitución privada”. La Poética de
Aristóteles reivindica la experiencia estética de la tragedia griega porque encamina al
117
ser humano hacia la eutymia, un temple de ánimo que armoniza las virtudes y la
felicidad, como también posibilita la catarsis trágica que contiene una dimensión
purificadora y pedagógica de la vida emocional. Estos interrogantes fueron los
cimientos de las discusiones sobre el papel de la experiencia estética en la vida del
ciudadano en la polys.
118
Estados y de no injerencia en los asuntos internos; c) El respeto y promoción de todos
los derechos y libertades humanas; d) El compromiso con el arreglo pacífico de los
conflictos; e) Los esfuerzos para satisfacer las necesidades del desarrollo y protección
del medio ambiente; f) La promoción del desarme; g) El fomento de la igualdad de
derechos y oportunidades de mujeres y hombres; h) El respeto y fomento del derecho
de todas las personas a la libertad de expresión, opinión e información; i) La adhesión
a los principios de la libertad, justicia, democracia, tolerancia, solidaridad, cooperación,
pluralismo, diversidad cultural, diálogo y entendimiento a todos los niveles de la
sociedad y entre las naciones. Los acentos de esta visión de cultura de paz son
nítidos. El primer énfasis es subrayar el aporte cultural que contienen ciertos valores,
actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida que rechazan la violencia. El
segundo acento es establecer una identificación entre cultura de la no violencia y
cultura de paz; así como también, entre cultura de la violencia y negación de la paz. El
tercer tono es la ausencia de una teoría compleja de la conflictividad humana y la idea
de una relación con los conflictos como prevención de sus causas. El cuarto énfasis se
sitúa en la conexión de la cultura de paz con los derechos humanos y ciertos principios
contenidos en la Declaración Universal de 1948.
El Informe Final del Decenio para una Cultura de Paz (2001-2010), realizado por
cerca de 500 organizaciones civiles del mundo, en 2010, establece ocho criterios para
evaluar los avances o retrocesos en cultura de paz, a nivel mundial: a) La educación
para la cultura de paz; b) El desarrollo económico y social sostenible; c) El respeto por
los derechos humanos; d) La igualdad entre mujeres y hombres; e) La participación
democrática; f) La comprensión, tolerancia y solidaridad; g) La libre circulación de
información y conocimiento; h) La paz y seguridad internacional.
119
La perspectiva Naciones Unidas de cultura de paz contiene dos asuntos
problemáticos, que las teorías contemporáneas de la cultura y las políticas culturales
han empezado a discutir. La primera limitación es que los factores que aportan a la
cultura de paz, en general, para Naciones Unidas, son “exteriores” a la cultura o
acentúan aspectos de la dimensión social, política o ética; no son características
inmanentes o intrínsecas al campo cultural. Por ejemplo, el acento que su definición
de “cultura de paz” le otorga a la soberanía, los derechos humanos, las libertades, la
educación, las necesidades del desarrollo y los principios de justicia, democracia,
tolerancia solidaridad, cooperación, pluralismo, etc. Podemos preguntarnos: ¿acaso la
cultura no contiene rasgos propios que contribuyen ellos mismos a la paz, la justicia, la
convivencia, la solidaridad, etc.?
120
refiere, es aquella en la que median acciones coactivas de unos sujetos concretos
sobre otros. La violencia “indirecta o estructural” es aquella causada por estructuras
económicas o políticas injustas evitables. La “violencia cultural” es la que anida en los
sistemas de sentido, axiológicos y de normatividad de las culturas, cuando justifican y
estimulan la violencia contra determinados colectivos de seres humanos por las
identificaciones que se les asignan.
En Colombia, en los inicios del siglo XXI, también las interpelaciones en torno a las
violencias han constituido un importante campo de reflexión e investigación sobre las
relaciones entre cultura, violencia y paz. Tanto la investigación académica como la
formulación de políticas culturales han construido diversos significados y senderos
para la construcción de paz desde el campo cultural. Encontramos sentidos teóricos
profundos en la investigación académica. Son destacables las ideas de Arturo
Escobar, quien sostiene que la contribución de la dimensión cultural a la paz es
estudiar los procesos históricos a través de los cuales se constituyeron los regímenes
de representación violentos y las alternativas a estos regímenes. Para Jesús Martín-
Barbero el sentido del campo cultural es construir narrativas que den cuenta de la
presencia de diversos lenguajes y relatos. Alonso Salazar expresa que la cultura
apoya la paz por su contribución a reconstruir el tejido social de lo público. Mientras
121
que Eduardo Restrepo resalta que la cultura busca encontrar espacios concretos para
la experiencia colectiva del duelo, lo cual posibilitan las artes y las culturas. Las ideas
de Ana María Ochoa apuntan a que el campo cultural cuestiona las lógicas del miedo,
la desconfianza y la venganza en la vida cotidiana.
El Plan Bogotá Humana 2012-2016, establece líneas estratégicas hacia una cultura de
paz. Se plantea como un objetivo central el fortalecimiento de la democracia y el
trabajo permanente por la construcción de la paz. Dentro de los objetivos de cada uno
de los tres ejes, encontramos iniciativas en esa dirección como la construcción de
territorios de vida y de paz, la promoción de la convivencia pacífica para tramitar los
conflictos sociales, la conversión de Bogotá en una ciudad de memoria, paz y
reconciliación, las poblaciones libres de violencia, la construcción de memoria histórica
desde las víctimas, entre muchas otras.
122
La cultura de paz es cultura democrática y formas de abordar la conflictividad
constitutiva de la vida social. Existe un nexo de inter-dependencia entre cultura de paz
y cultura democrática. No es posible fortalecer la democracia sin la consolidación de
una cultura de paz; la cultura democrática es condición y posibilidad para una cultura
de paz. Más cultura de paz exige profundizar la cultura democrática; más cultura
democrática potencia la cultura de paz. Una vida habitando el campo cultural siempre
es democrática. En el centro de la cultura de paz están los problemas concretos de la
democracia colombiana, la profundización de la democracia en las ciudades y
territorios, y las pedagogías para re-crear la conflictividad connatural a la vida en
sociedad. En palabras de Álvaro García Linera,
si se acabaran los conflictos, la democracia sería sinónimo de una sociedad
congelada. La democracia es principios, pero también y, fundamentalmente,
disensos y desacuerdos entre ciudadanos en creciente proceso de igualación
política, distintas miradas acerca de, por ejemplo, qué hacer con el dinero del
Estado, qué hacer con la autonomías; distintas maneras de entender la
igualdad. La democracia es, fundamentalmente, el reconocimiento práctico,
material y objetivo del disenso como hecho estatal. (García Linera, 2010, p. 40)
123
Concebimos la cultura de paz como aquellas formas de vida urbanas que potencian la
creatividad, promueven la participación colectiva, cuidan las diversidades,
problematizan las identidades, potencian las subjetividades, atienden la corporeidad,
las emociones y la naturaleza, posibilitando el disenso, la conflictividad, la convivencia
y el sentido de lo público, como también el cuestionamiento de los imaginarios de paz
y democracia.
5.3. Principios
Los principios orientan éticamente las políticas culturales y son el horizonte que otorga
sentido a cada uno de los elementos que las componen; son los fundamentos a partir
de los cuales se erigen las propuestas políticas y las líneas de acción de una política
cultural. Las Bases de Políticas Culturales Distritales 2016-2026, se orientan por los
siguientes principios:
Igualdad: La igualdad constituye un valor supremo de la convivencia justa, feliz
y armónica, y por consiguiente, se convierte en una aspiración perenne de los
seres humanos que pretenden vivir en armonía social y con la naturaleza. La
igualdad entre todos y todas debe ser ante la ley, como también igualdad de
oportunidades e igualdad de hecho en la distribución de los bienes materiales y
culturales, el reconocimiento de la diversidad cultural y la participación política.
Autodeterminación: Los pueblos, las comunidades y los individuos pueden
dirigir sus planes de vida de acuerdo con sus expectativas, criterios autónomos
y opciones culturales de vida. La autodeterminación expresa la autoafirmación
cultural y la oposición a toda forma de dominación, opresión o discriminación.
La autodeterminación debe profundizar todas las formas de participación para
la toma de decisiones y promover tipos de descentralización democrática y
territorial.
Creación Social: Todos y todas somos potencialmente creativos, pero para
desplegarse, la creación social se debe cultivar. Los pueblos, las comunidades
y los individuos necesitan comunicar sus experiencias, esperanzas y temores,
y muchas iniciativas desde los territorios culturales logran desatar esa riqueza
de la creación social. El campo cultural guarda un tesoro en creación social
para innovar, enfrentar nuestros problemas y transformar el mundo.
Interculturalidad: La interculturalidad es comprendida como un proceso social y
político mediante el cual dialogan, interactúan y se transforman de manera
124
permanente las relaciones entre las culturas, así como las estructuras,
instituciones y prácticas que dan marco a dichas relaciones. La interculturalidad
es la manifestación del cuidado de la diversidad cultural y la expresión concreta
de la construcción de fines comunes para la convivencia social y con la
naturaleza.
Lo Público: Lo público entendido como el escenario social donde se ponen en
escena y se tramitan las asimetrías, las desigualdades y las diferencias entre
los sectores sociales , la comunidades y los territorios, y donde emerge la
experiencia desde abajo de lo común, lo colectivo, lo abierto y la voluntad
general.
6. Énfasis de la política
125
justicia y equidad en el campo cultural. En las políticas culturales distritales se incita a
“resolver las asimetrías propias de las dinámicas culturales contemporáneas” (Alcaldía
Mayor de Bogotá; Instituto Distrital de Cultura y Turismo, 2005, p. 9), a propiciar una
“legislación intercultural adecuada” ” (Alcaldía Mayor de Bogotá; Instituto Distrital de
Cultura y Turismo, 2005, p. 10), a superar la relación “asimétrica, excluyente y
discriminatoria” ” (Alcaldía Mayor de Bogotá; Instituto Distrital de Cultura y Turismo,
2005, p. 20) entre expresiones culturales diferentes, al trámite democrático de los
conflictos culturales, entre otras. Se evidencia la preocupación por alcanzar la justicia
entre culturas en la ciudad, subrayando la necesidad de asumir sus relaciones
asimétricas o discriminatorias, la serenidad para formular una adecuada legislación
intercultural y la creación de mecanismos democráticos para tramitar los conflictos
interculturales.
El Plan Decenal plantea tres retos fundamentales de hondo contenido ético y político,
con implicaciones definitivas en el ámbito de la justicia social. El primero es garantizar
las condiciones para el ejercicio de los derechos culturales de las personas y
comunidades que habitan la ciudad en sus territorios urbanos y rurales. El segundo
reto es la democratización en el acceso a la oferta y la producción de bienes, servicios
y manifestaciones artísticas, culturales y patrimoniales. El tercer desafío es garantizar
una democracia cultural como la expresión libre y autónoma de los saberes, las
126
tradiciones, la imaginación, la innovación y la creatividad de todas las expresiones
artísticas, culturales y patrimoniales. La justicia cultural, desde esta óptica, implica la
efectividad de los derechos culturales, el acceso a los bienes, servicios y
manifestaciones culturales, y, las garantías plenas para la libertad de expresión
cultural.
A medida que ingresamos de forma decidida al siglo XXI, las referencias a la “justicia
cultural” y a la “equidad cultural” se han incrementado. Paralelas a las exigencias de
“justicia global”, “justicia planetaria” o “justicia ambiental”, se reivindican las peticiones
de “justicia cultural”. Los motivos de esta emergencia son variados, pero existen
algunos bastante notorios. El primero es el reconocimiento de la existencia de unas
sociedades contemporáneas con profundos déficit de igualdad en las posibilidades de
producción, circulación y consumo de bienes y servicios culturales; especialmente, en
amplios grupos sociales de continentes como África, Asia, Latinoamérica y los países
de la ex-Unión Soviética. En 2014, el 1% más rico poseía el 48% de la riqueza
mundial, mientras que el 99% restante debía repartirse el 52%. Prácticamente la
totalidad de ese 52% está en manos del 20% más rico de la población mundial, de
modo que el 80% restante sólo posee un 5,5% de la riqueza mundial. Si se mantiene
esta tendencia de incremento de la participación de las personas más ricas en la
riqueza mundial, en sólo dos años el 1% más rico de la población acaparará más
riqueza que el 99% restante; y el porcentaje de riqueza en manos del 1% más rico
superará el 50% en 2016. El segundo es la premura de grupos culturales, étnicos,
nacionales, sexuales o inmigrantes, que demandan el reconocimiento de derechos y
políticas diferenciadas. El tercer motivo es el profundo debate en la teorías
contemporáneas sobre las concepciones y tipos de “multiculturalismo·, “pluralismo
cultural” e “interculturalidad”.
Los nombres con que la antigüedad clásica designó la justicia fueron Themis, Dike y
Dikaiosyne. Las dos primeras son figuras femeninas de la mitología griega que
127
representan el “buen consejo en las asambleas” (Themis) y el “orden de la comunidad
política” (Dike). Dikaiosyne será el término que la define como la virtud que exigen los
nuevos tiempos por su carácter fundamental y general (Gómez Robledo, 2007, pp. 12-
17). Heráclito elabora la primera reflexión filosófica sobre su significado, al sostener en
sus Fragmentos que “no conoceríamos el nombre de la justicia si estas cosas, las
injusticias, con toda probabilidad no existieran”. Es partiendo de la conciencia de las
injusticias que descubrimos la experiencia real de la justicia y su realización exige la
lucha, la dificultad y el conflicto. En los Diálogos de Platón, especialmente en La
República, el tema central es la naturaleza y concreción socio-política de la justicia. El
filósofo toma distancia de definiciones de justicia tales como: “el interés del más
fuerte”; “detentar el poder en interés propio”; “gobierno constituido”; “dar a cada uno lo
que le conviene”. Esta toma de distancia de aquellas visiones toscas de justicia solo
es posible a través de la educación (paideia), porque la construcción de una polys o
sociedad justa está siempre unida a una educación para la justicia. Con Platón,
podemos afirmar que el fin último de la educación es formar en justicia y consolidar
sociedades justas. Aristóteles comienza por hacer la distinción entre “justicia legal” y
“justicia particular”. Lo cual establece también una diferencia entre lo “legal” y lo
“igual”. Dícese “justo”, en el primer caso, del que obedece las leyes, e injusto, del que
no las respeta. Mientras, en el segundo caso, denominamos justo al que observa la
igualdad, e injusto al que no la observa. La médula de la justicia es la noción de
igualdad. La primera ya está establecida por las normas jurídicas; la segunda es la
permanente búsqueda del ser humano. Pero reconoce que esta noción de igualdad es
bastante compleja y por ello distingue dos tipos de justicia particular o de relaciones
con la igualdad. La justicia “distributiva” que se aplica en la “repartición del honor, de la
riqueza y de otros bienes divisibles entre los miembros de la comunidad política”
(Aristóteles, Ética a Nicómaco, 1130b30), para que a cada uno le toque de todo
aquello una porción correspondiente a su mérito y dignidad. Esta justicia distributiva
caracteriza las relaciones entre la polys y sus ciudadanos en asuntos de igualdad,
entre el todo (polys) y las partes (ciudadanos). La justicia “conmutativa, reguladora,
correctiva, reparadora”, involucra a todas las relaciones voluntarias e involuntarias
entre los miembros de la comunidad política, en asuntos de igualdad.
128
los casos particulares, porque aparecen circunstancias singulares que nunca hubieran
podido ser anticipadas en el nivel de las normas. En consecuencia, en el momento de
la aplicación a casos particulares se muestra que la equidad es superior al simple
sentido de justicia, ya que puede enmendar la norma, suplir sus naturales deficiencias
y recurrir a principios universales superiores a la norma escrita. Lo que caracteriza al
ser humano equitativo, es su capacidad intelectual de juzgar de acuerdo con principios
generales también en los casos particulares. La equidad participa de ese elemento
que es ajeno al derecho: la indulgencia, que permite corregir en ciertos casos el
rigorismo de lo normativo. La equidad resulta siempre mejor que el derecho y la
equidad es la justicia del caso concreto.
129
diferentes funciones y posiciones que podemos ocupar en la sociedad; c. La riqueza y
el ingreso; d. Las bases sociales del respeto de sí mismo. Para M. Nussbaum (2012),
las sociedades justas deben garantizar a todos sus ciudadanos y ciudadanas un nivel
superior al umbral mínimo de las siguientes capacidades: a. La capacidad de vivir una
vida humana de longitud normal y que la vida no quede tan mermada que no merezca
la pena vivirse; b. Respecto a la corporalidad. La capacidad de tener salud física
(alimento, vivienda, etc.); c. Respecto al placer y al dolor: La capacidad de mantener la
integridad corporal (protección ante ataques violentos, incluidas las agresiones
sexuales y la violencia doméstica); d. La capacidad de emplear los sentidos, de
imaginar, de pensar y de razonar. Implica la necesidad de una educación adecuada;
e. La capacidad de sentir apegos hacia cosas y personas que están fuera de uno
mismo; amar a quienes nos aman y se preocupan de nosotros, sentir pena por su
ausencia; f. La capacidad de formarse una concepción del bien e implicarse en
reflexiones críticas acerca de la planificación de la propia vida; g. La capacidad de
formar una comunidad con otros seres humanos; h. La capacidad de vivir junto a ella,
y respetar a los animales, las plantas y la naturaleza en general; i. La capacidad de
reír, jugar y disfrutar de actividades recreativas; j. Se refiere a la capacidad de vivir la
propia vida y ostentar cierto control sobre el propio entorno. El anterior catálogo de
bienes primarios y capacidades está colmado de contenidos culturales.
La segunda perspectiva también muestra gran interés por el campo cultural, pero su
camino de fundamentación de la justicia es diferente al anterior. Es la experiencia
concreta de la injusticia la que obliga a construir teorías tentativas de la justicia desde
la injusticia. La experiencia de la injusticia no puede perderse nunca de vista en la
elaboración teórica, es decir, lo determinante es estar siempre abiertos al sufrimiento
de otros seres humanos, porque la justicia es memoria redimida de todas las
injusticias y de cada caso de injusticias. La injusticia es la primera condición tanto
histórica como lógicamente. El sentimiento moral de indignación y la capacidad de
interpelar toda forma de injusticia, son condiciones de toda justicia. Podemos
denominarla una justicia como memoria, reparadora, reconstructiva o restauradora.
Las visiones de T. Adorno y N. Fraser pueden situarse en esta tradición de la justicia.
En la parte final de Dialéctica Negativa, Adorno emprende la tarea de mostrar el
envejecimiento del imperativo categórico de Kant y la necesidad de un nuevo
imperativo después de los campos de concentración del fascismo, en un acápite
intitulado “Metafísica y Cultura”, afirma: “Hitler ha impuesto a los hombres un nuevo
130
imperativo categórico para su actual estado de esclavitud: el de orientar su
pensamiento y acción de modo que Auschwitz no se repita, que no vuelva a ocurrir
nada semejante” (Adorno, 1975, p. 365). Algunos rasgos de ese imperativo categórico
(IC) emergente son: el nuevo IC no lo dicta el conocimiento del bien, sino la voz del
mal, la experiencia radical del mal; el IC no nos lo dicta la razón sino la dolorosa
experiencia histórica; y, el nuevo IC consiste en rechazar lo sucedido y la posibilidad
de su repetición. La justicia no nace de sentimientos positivos, de ideales sublimes o
exquisitas argumentaciones racionales, sino del horror, del sufrimiento y del rechazo a
lo existente. Los mártires anónimos de los campos de concentración anuncian una
humanidad que aspira a nacer; la tarea de la filosofía, pero en especial, de las artes y
la literatura, es prestar la voz a este sufrimiento de las víctimas anónimas. Para esta
justicia, las culturas y las artes son ineludibles, porque quien sufre necesita
expresarse. En la obra de N. Fraser, los problemas de injusticia en las colectividades
oprimidas siempre son tridimensionales, ya que son objeto tanto de la inadecuada
distribución bienes y recursos, de la falta de reconocimiento de las diferencias étnicas,
raciales, sexuales y culturales, como también de la ausencia de representación
política. En sus términos: “…las teorías de la justicia deben convertirse en
tridimensionales, incorporando la dimensión política de la representación junto a la
dimensión económica de la distribución y la dimensión cultural del reconocimiento”
(Fraser, 2008, p. 39). Cada una de estas injusticias tiene un peso autónomo en las
colectividades oprimidas y la superación de las injusticias exige siempre abordar
asuntos relativos a redistribución, reconocimiento cultural y representación política.
131
estructura legal occidental. En cambio, el sistema jurídico comunitario,
antepone la vida y el respeto a la libertad. Frente a una ruptura en la armonía
de la comunidad no se recurre a prácticas punitivas sino que toda la comunidad
coadyuva para que la forma de existencia o el ser humano que ha salido de
este equilibrio y armonía vuelva a ellos, asignándole roles de trabajo para
devolverle la sensibilidad y la comprensión de que la vida es conjunta y de la
necesidad de complementación y cuidado entre todos” (Huanacuni, 2010, p.
69).
132
La noción de cultura y las políticas culturales de tradición euro-occidental tienden a
concebir la “vida” sólo dentro de los límites de lo humano. La cultura y las políticas
culturales, para este legado occidental, son manifestaciones exclusivas de la vida
humana. En algunas visiones renacentistas y modernas de cuño occidental, se trata
de que a través de la cultura se supere el “animalitas” para llegar al “humanitas”. La
cultura moderna es concebida como el cultivo de la “espiritualidad” humana; la cultura
en la modernidad occidental es el camino necesario para la humanización. Por tanto,
para esta visión euro-occidental, sólo poseen cultura los seres humanos y las especies
no humanas no están dotadas de la dimensión cultural. En general, tratan de ubicar a
la especie humana por encima de las otras especies. Las nociones de políticas
culturales occidentales pueden haber tenido transformaciones a lo largo de la historia
(Rey, 2009), pero siempre han remitido a acciones de agentes y organizaciones
humanas. En la primera mitad del siglo XIX, las políticas culturales, proyectan construir
instituciones culturales sectoriales para atender los campos particulares de las artes y
el patrimonio; hacia la primera mitad del siglo XX se pretende asumir la cultura como
la dimensión básica de la construcción de la nación; a partir de la segunda mitad del
siglo XX, se aumentan las intersecciones de la cultura con todas las áreas de la
gestión pública y se inserta la cultura en el escenario global.
133
principio de la justicia y no por la guerra por la supervivencia y el poder que, en
gran parte, impera actualmente”. (Nussbaum, Las fronteras de la justicia, 2007,
p. 322)
Los animales y otras especies no humanas tienen derecho a una amplia gama de
condiciones imprescindibles para llevar una vida floreciente y merecedora de la
dignidad de cada criatura. Para la filosofía del derecho y la bioética contemporánea,
las especies distintas a la humana tienen derechos basados en la justicia y no
simplemente son asuntos de mera compasión. Sus derechos deben ser específicos a
cada especie y se basan en las formas de vida y de posibilidades de florecimiento de
cada una de ellas. En algunas tradiciones culturales como la hinduista, jaimista y
budista, son respetadas siempre la dignidad y veneración de otras especies. El
reconocimiento del sufrimiento animal como un mal en sí mismo, está presente en la
filosofía moral de Bentham, Stuart Mill y Peter Singer.
134
alimento, enseñanza, y provee todo lo que necesitamos para vivir bien.
(Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos
de la Madre Tierra, 2010)
La Madre Tierra, al igual que todos los seres existentes, tiene los siguientes derechos:
Derecho a la vida y a existir; Derecho a ser respetada; Derecho a la regeneración de
su biocapacidad y continuación de sus ciclos y procesos vitales libres de alteraciones
humanas; Derecho a mantener su identidad e integridad como seres diferenciados,
auto-regulados e interrelacionados; Derecho al agua como fuente de vida; Derecho al
aire limpio; Derecho a la salud integral; Derecho a estar libre de contaminación,
polución y desechos tóxicos o radioactivos; Derecho a no ser alterada genéticamente
y modificada en su estructura amenazando su integridad o funcionamiento vital y
saludable; Derecho a una restauración plena y pronta. Todas las especies que puedan
realizan estos derechos podrán cuidar y cultivar la vida.
135
relación muy íntima entre el individuo, el territorio y la comunidad étnica, una relación
muy distinta de la que se establece en la modernidad”. (Escobar A. , 1999, p. 146)
En los años noventa del siglo XX toma fuerza el término “desarrollo sostenible”, que
desde sus inicios está cargado de polisemia y ciertas indeterminaciones, pero en todo
caso sintetiza el profundo malestar ecológico y la necesidad de modificar nuestras
relaciones con la naturaleza y todas las especies no humanas. Manifiesta también
inquietudes por los límites del crecimiento, críticas a la noción misma de crecimiento o
establecimiento de tasas de renovación y reproducción de los recursos renovables.
La calificación de “sostenible” provenía de la biología de las poblaciones,
entendida como la posibilidad de extraer o cosechar recursos renovables
mientras se le hiciera dentro de sus tasas de renovación y reproducción. A su
vez, esa extracción debía estar directamente orientada a satisfacer las
necesidades humanas y asegurar la calidad de vida, metas distintas al simple
crecimiento. (Gudynas, 2011, p. 29)
Las ciudades del mundo contienen en su vida cotidiana una paradoja. Por un lado, las
grandes ciudades emiten el 70% de los gases de efecto invernadero; por otro lado,
cuentan con una inmensa riqueza en diversidad biológica y cultural. El Informe
publicado en 2012, La Perspectiva de las Ciudades y la Diversidad Biológica (ICLEI,
2012), muestra que contrario a lo que se cree, las capitales del mundo cuentan con
136
una rica diversidad biológica si se mantienen políticas públicas adecuadas. Existen
evidencias de la riqueza natural que se asienta en grandes polos urbanos: más del
50% de las especies florales de Bélgica se encuentran en Bruselas, el 65% de las
especies de aves de Polonia viven en Varsovia y ciudades como Mumbai (India),
Estocolmo (Suecia), Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y Nairobi (Kenia), cuentan con áreas
protegidas que preservan la inmensa biodiversidad de esos países. Por ejemplo, el
Parque Nacional Sanjay Gandhi en Mumbai contiene más de 280 especies de aves,
150 de mariposas, 40 mamíferos, entre las que está una población de leopardos, o el
Central Park de Nueva York, que con sus 341 hectáreas de vegetación se convierte en
otoño y primavera en la mayor concentración de aves migratorias. Este Informe
formula mensajes relevantes: la urbanización es tanto un desafío como una
oportunidad para gestionar los servicios de los ecosistemas a nivel mundial; mantener
ecosistemas en funcionamiento puede mejorar significativamente la salud y el
bienestar de los seres humanos; aumentar la diversidad biológica de los sistemas
alimentarios urbanos puede mejorar la seguridad alimentaria y de nutrición.
Las ciudades deben dialogar con el saber milenario de los pueblos originarios de
Nuestra América. Promover un diálogo intercultural para salvar la Madre Tierra en
todas sus manifestaciones.
En la cosmovisión de los pueblos originarios, como afirma el canciller de
Bolivia, David Choquehuanca, no se habla de desarrollo, “para nosotros no
existe un estado anterior o posterior, de sub-desarrollo y desarrollo, como
condición para lograr una vida deseable, como ocurre en el mundo occidental.
Al contrario, estamos trabajando para crear las condiciones materiales y
espirituales para construir y mantener el Vivir Bien, que se define también como
137
vida armónica en permanente construcción”… La introducción del desarrollo
entre los pueblos indígenas, aniquila lentamente nuestra filosofía propia del
Vivir Bien, pues desintegra la vida comunal y cultural de nuestras comunidades,
al liquidar las bases tanto de la subsistencia como de nuestras capacidades y
conocimientos para satisfacer nosotros mismos nuestras necesidades.
(Huanacuni, 2010, p. 32)
138
ciudad y de sus habitantes, al propiciar modos de vida, agendas políticas,
prácticas económicas y expresiones culturales, artísticas y de patrimonio.
(Alcaldía Mayor de Bogotá; Instituto Distrital de Cultura y Turismo, 2005, p. 19).
Concebimos la cultura como una forma especial del cuidado de todas la formas de
vida, porque el campo cultural potencia los sentimientos y las relaciones con todo lo
otro. El cuidado que fomenta la cultura es un sentir con todas las formas de vida una
inmensa empatía y establecer relaciones mutuas de cuidado de la vida. Tanto los
seres humanos cuidan la naturaleza como ella cuida de nosotros y de todas las
especies no humanas. El cuidado genuino conlleva a la absorción en la otredad y a la
puesta de todas las energías propias al servicio de lo común; el cuidado se refiere a
cierta sensibilidad ante las necesidades y vulnerabilidades de todo Otro concreto, en
139
su singularidad. Las culturas que cuidan reciben siempre al otro de tal manera que ven
y sienten como él. Las ciudades contemporáneas deben convertirse en escenarios
privilegiados para el cuidado de la diversidad biológica y cultural.
Debemos transitar hacia una cultura que cuida todas las formas de vida, impulsando
horizontes de acciones hacia:
Las políticas culturales de Bogotá D.C, se han aproximado al territorio con diferentes
énfasis y matices. Las formuladas para el período 2004-2016 han contribuido a que el
Estado, la sociedad civil y las comunidades, dispongan de un referente esencial de
política para adelantar los procesos de organización, planeación, fomento e
información específicos de la dinámica cultural de la ciudad. El enfoque de estas
políticas públicas se centró en cuatro ejes: legislativo; organizacional; comunicacional
y de información; procesos culturales, artísticos y de patrimonio. El eje legislativo
abordó la problemática de la legalización, regulación y normalización del campo
cultural. El eje organizacional abarcó los aspectos organizativos de los distintos
componentes del campo: Sistema Distrital de Cultura; profesionalización de la
actividad cultural, artística y del patrimonio; relaciones con otros sistemas regionales,
nacionales e internacionales. El eje comunicacional y de información propuso
procesos de organización, planeación y fomento para la producción y difusión de
140
información sobre la cultura en la ciudad. El eje de los procesos culturales, artísticos y
de patrimonio abordó la organización, planeación y fomento de las actividades que
resultan de las relaciones entre las dimensiones y las áreas de intervención de las
políticas culturales.
Cada uno de los ejes contiene una política orientadora. El eje legislativo buscó
concertar agendas legislativas en el ámbito nacional y distrital para actualizar,
regularizar y formalizar el campo cultural, con el ánimo de transformar y fortalecer la
relación entre el Estado y los ciudadanos. El eje organizacional planteó ampliar y
fomentar nuevos mecanismos de participación democrática mediante el fortalecimiento
de la organización distrital de la cultura, con la finalidad de fortalecer la convivencia
democrática e intercultural. El eje comunicacional y de información sugirió consolidar
los sistemas de información cultural en el Distrito Capital y cualificar la participación en
la toma de decisiones públicas y en la transformación de la cultura de Bogotá. El eje
de los procesos culturales, artísticos y de patrimonio, llamó a consolidar estos campos
mediante la organización, planeación y fomento de las dimensiones, áreas y
actividades, con el fin de potenciar la interculturalidad, la creatividad cultural y social
de la ciudad de Bogotá.
141
donde se encuentra y entiende las dinámicas propias de los ecosistemas, lo
dota de una significación particular, nominándolo, transformándolo y
apropiándolo como suyo. (Secretaría de Cultura Recreación y Deporte, 2011, p.
55)
Podemos señalar cómo la evolución de las políticas culturales de Bogotá D.C, en las
primeras décadas del siglo XXI, se ha caracterizado por la asignación de un rol
142
periférico al territorio. Se hace necesario desarrollar una aproximación territorial
aplicable a las políticas culturales y unas políticas culturales con enfoque territorial.
Necesitamos construir una noción de territorio, que permita trascender los aspectos
procedimentales y administrativos, la reducción de lo territorial a lo físico, las
vinculaciones a la configuración político administrativa de los territorios, entre otros
aspectos, promoviendo diversas consideraciones y aproximaciones desde el campo
cultural contemporáneo.
También llama la atención sobre la responsabilidad que les compete a los gobiernos
locales de “garantizar la equidad territorial: entre centros y periferias –en el seno de las
ciudades-, entre las ciudades y las áreas rurales, poniendo énfasis en los territorios de
los pueblos y las comunidades indígenas”. (CGLU, 2015, p. 4)
143
escalas– entre el espacio local/ global. A esto se añade la noción del territorio cultural,
como aquel que se encuentra sobrepuesto a los aspectos económicos y geopolíticos y
que resulta de la apropiación simbólico- expresiva del espacio. Cada vez gana fuerza
la convicción de que el territorio no se reduce a ser únicamente un escenario o
contenedor de los modos de producción y de la organización del flujo de mercancías,
capitales y personas. El territorio es un significante denso de significados y un
compacto soporte de relaciones simbólicas. El reconocimiento colectivo de dichos
significantes asociados a un marco de referencia espacial – geográfico o asociado a
los flujos de las sociedades contemporáneas permite delinear identidades territoriales
entendidas como “una asociación de significados que tienen que ver con el pasado
histórico, con las formas de resignificación del mismo, transmisión y perdurabilidad de
los valores que con él vienen adheridos” (Tucumán). El territorio cultural es concebido
como la apropiación y valoración de espacios determinados o como el lugar de una
escritura geo-simbólica.
144
Para Renato Ortiz, reconociendo que cualquier agrupamiento humano debe arraigarse
en un territorio determinado como ese “hábitat” constitutivo del substrato de las
culturas, el rasgo de la movilidad inherente al proyecto de la modernidad, hace
actualmente posible hablar de una “territorialidad desarraigada”. En las sociedades
contemporáneas es conveniente, para este investigador latinoamericano, utilizar otras
metáforas como “desterritorialización” u “otro territorio”.
En este sentido, las sociedades contemporáneas viven una territorialidad
desarraigada. Ya sea entre las franjas de espacios, despegadas de los
territorios nacionales, o en los “lugares” atravesados por fuerzas diversas. El
desarraigo es una condición de nuestra época, la expresión de otro territorio.
(Ortiz R. , 1998, p. 42)
145
reproducción y la satisfacción de sus principales necesidades, que pueden ser
materiales o simbólicas, es fundamental a la hora de observar las políticas culturales y
la manera en que estas se han relacionado con dicha aproximación a la noción de
territorio (Raffestin, 1980, p. 129 y ss.). La construcción cultural del territorio abarca
fenómenos como: el arraigo, apego, sentido de pertenencia, entre otros aspectos
significativos a la hora de observar y reflexionar sobre las políticas culturales;
igualmente su rol como espacio para la construcción y acción colectiva, el ejercicio de
la participación y de los derechos.
146
- Acciones territoriales e intersectoriales para la defensa local de lo público.
11
El texto no profundiza en la noción de “pesimismo democrático”. El investigador colombiano Francisco
Gutiérrez lo utiliza en un sentido peculiar: 1. La presunción de no-fiabilidad de quien haga uso de los
mecanismos democrático-electorales. 2. La presunción de no-fiabilidad de las comunidades. 3. El
pactismo desencantado. 4. La acelerada laicización de las relaciones asimétricas. (Gutiérrez, 1997)
147
culturales en Bogotá. Los espacios de concertación, que son como el alma del campo
cultural, son comprendidos como espacios de encuentro entre instancias, agentes y
organizaciones para construir el campo cultural. Los procesos son el conjunto de
acciones que enriquecen, potencian, transforman y divulgan la cultura, observando
“criterios democráticos, participativos e interculturales”. La visión de Bogotá hacia el
2016 está cargada de un horizonte democrático, al plantear la utopía de Bogotá como
una región líder en procesos interculturales, democráticos y participativos, que
propicien la creación, transformación y valoración de sus culturas. Es decir, las
Políticas Culturales Distritales 2004-2016, subrayan las estrechas relaciones entre
democracia, participación e interculturalidad.
En 2003, el Observatorio de Cultura Urbana del IDCT, acuerda una consultoría con la
Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana, para investigar las
relaciones entre cultura política, cultura ciudadana y cultura política democrática en la
ciudad de Bogotá. El equipo de investigación produjo tres documentos que sintetizan
algunos hallazgos de esta investigación. Su apuesta conceptual se centra en la
definición de la vida política democrática como el
conjunto integrado, no exento de tensiones y conflictos, entre cultura política y
práctica política, participación en sentido amplio, convencional y no
convencional, sistema electoral y de partidos, división y equilibrio de los
poderes públicos, distribución material y simbólica de valores y recursos,
mercados y ámbito privado de intereses sociales. (Observatorio de Cultura
Urbana (Ed.), 2003, p. 152)
Los núcleos de esta conceptualización son: relaciones entre cultura política y prácticas
políticas; niveles de participación en un sentido amplio; equilibrio de los poderes
públicos; y, distribución material y simbólica equitativa de ciertos valores y recursos.
Lo anterior evidencia una preocupación histórica de la vida en Bogotá por el
fortalecimiento de la cultura democrática, que muestra importantes antecedentes en la
búsqueda de una conceptualización de la cultura democrática. Actualmente, limitar la
cultura democrática a participación en sentido amplio, equilibrio de poderes o
distribución equitativa de valores y recursos, se convierte en una perspectiva
conceptual limitada.
148
El Plan Decenal de Cultura 2012-2021 incluye aspectos relativos a la democracia
cultural por dos vías. La primera los asuntos relativos a la democratización en el
acceso a la oferta y producción de bienes, servicios y manifestaciones artísticas,
culturales y patrimoniales. La preocupación central es que esto sea posible con
criterios y en condiciones de equidad. La segunda, los aspectos relacionados con la
democracia cultural, como la generación de condiciones para que la ciudadanía pueda
expresar libre y autónomamente sus saberes, tradiciones, creaciones e innovaciones.
Es decir, en el Plan Decenal existe una inquietud por las relaciones intrínsecas entre
libertades, equidad, democracia y cultura.
Las políticas culturales existentes en las dos primeras décadas del siglo XXI muestran
importantes antecedentes históricos en la búsqueda de cierta perspectiva de la cultura
democrática. Algunos de los aspectos que se han destacado en esta visión de la
cultura democrática son: las limitaciones en acceso a las manifestaciones artísticas y
culturales; las restricciones que enfrenta la libertad y la autonomía en la creación
artística y cultural; la necesidad de expandir los espacios de concertación y
participación para la formulación de políticas culturales. Preocupaciones muy próximas
a una noción de democracia cultural como “una multitud de formas de generar,
distribuir y difundir una gran diversidad de eventos para que una oferta muy diversa de
Cultura llegue a enriquecer la vida de muchos”. (Jiménez & Berman, 2006, p. 149)
149
El Plan Bogotá Humana 2012-2016 otorga prioridad a la construcción de procesos
democráticos, pero introduce nuevas temáticas y desafíos de la cultura democrática.
Como ya lo hemos señalado, en este Plan existe una relación esencial entre el
fortalecimiento de la democracia y la construcción de paz. Constatamos un giro
decisivo hacia la necesidad de pensar a fondo la cultura democrática y la cultura de
paz. Algunas de sus apuestas propugnan por transformaciones culturales relevantes.
La primera, insistir en la urgencia de construir un nuevo modelo de participación
ciudadana, que logre desplegar formas de democracia directa, no simplemente de
democracia participativa o representativa. La segunda, abrir el horizonte de la acción
social a tipos de gobernabilidad democrática local mucho más profundos; apuesta así
por la creación de nuevas y creativas formas de gobernar desde lo local. La tercera,
defender y fortalecer lo público, la institucionalidad pública, como manifestación directa
de la profundización de la democracia. Pero una institucionalidad permeada por la
participación. Lo público habitado por las personas y no solo como poder institucional.
Cuarta, tomar distancia de ciertas nociones de “cultura ciudadana”. La cultura
democrática implica cuatro importantes transformaciones culturales de la vida de
Bogotá: crear y desplegar formas de democracia directa y autogestionaria; otorgar un
papel determinante a los territorios y la democracia local; profundizar y fortalecer la
dimensión de lo público; y, realizar una relectura crítica de ciertas nociones de “cultura
ciudadana”. El Plan Bogotá Humana establece unas relaciones necesarias entre
cultura democrática, transformaciones culturales y territorios locales de construcción
de paz.
150
La noción que se acentúa y divulga es la cultura como forma de control de las
conductas humanas, para armonizar a toda costa la regulación del comportamiento
entre las normatividades morales, jurídicas y culturales. La cultura ciudadana es
identificada exclusivamente con “autorregulación”, deberes y derechos. Es por esto
que el interrogante que se formula el investigador Ismael Ortiz (1998, p. 208) es si al
final, más que de una intervención en cultura, se terminó pensando ante todo en
formas de control social. La cultura reducida a una estrategia eficaz para promover la
cohesión social, la legitimidad institucional y, tendencialmente, la herramienta para
incrementar la productividad económica. El gran interrogante es si la cultura es
concebida como un fin en sí mismo o como un medio para otros fines. Es discutible
concebir la cultura como la sumatoria de “actitudes, costumbres y reglas”, acentuado
solamente el contenido “comportamental” (hábitos para la convivencia) de la cultura y
excluyendo otras dimensiones o dinámicas del deseo, lo simbólico, lo imaginario, lo
valorativo, lo conflictivo, lo narrativo de las identidades, que también constituyen el
entramado complejo de lo cultural. Pero también es problemática una noción de
“cultura ciudadana” que sólo está referida a lo dado y dominante. Un conjunto de
actitudes, costumbres y reglas, históricamente dominantes, y que supuestamente
deben ser aceptadas por todos. Se pueden insinuar en esta concepción componentes
“conductistas” y “conservadores” de la visión de lo cultural. No se apuesta por el
carácter creador, subversivo, transformador, de la vida en la cultura.
151
la coexistencia de múltiples culturas en una misma sociedad, propicia su
desarrollo autónomo y relaciones igualitarias de participación de cada individuo
en cada cultura y de cada cultura respecto de las demás. Puesto que no hay
una sola cultura legítima, la política cultural no debe dedicarse a difundir sólo la
hegemónica sino a promover el desarrollo de todas las culturas que sean
representativas de los grupos que componen una sociedad. (García Canclini
(Ed.), 1987, p. 50)
Propone para la discusión una noción de cultura democrática cuyos pilares son: un
enfoque de capacidades; la reivindicación de unas relaciones críticas, dialógicas,
solidarias, imaginativas, creativas del reconocimiento de las diferencias y diversidades;
y, cuya finalidad sea intensificar las libertades, los derechos, la igualdad, el sentido de
lo público y la convivencia.
152
Quizá la noción más primitiva de este enfoque se refiere a “funcionamientos”.
Los funcionamientos representan partes del estado de una persona: en
particular, las cosas que logra hacer o ser al vivir. La capacidad de una
persona refleja combinaciones alternativas de los funcionamientos que esta
puede lograr, entre las cuales puede elegir una colección. El enfoque se basa
en una visión de la vida en tanto combinación de varios “quehaceres y seres”,
en los que la calidad de vida debe evaluarse en términos de la capacidad para
lograr funcionamientos valiosos. (Sen, 1996, p. 56)
153
democracia gobernable o una democracia disciplinaria, son la negación práctica de la
cultura democrática. Una de las dificultades a las que debemos enfrentarnos desde el
principio es que no existe una teoría democrática, sino solo hay teorías democráticas
en plural. La larga discusión filosófica sobre la democracia elabora unas distinciones
que podemos denominar clásicas. Entre estas están: lo normativo o lo empírico;
sistema político o modo de vida; democracia directa o democracia representativa;
gobierno del pueblo o gobierno de los políticos. La noción de cultura democrática está
en la obligación de pensar y diferenciar diferentes teorías de la democracia.
154
- Mantener e incentivar una actitud crítica y creadora con las formas existentes
de democracia y ciudadanía.
- Incentivar una amplia discusión colectiva sobre los sentidos consensuales que
debe contener la noción de cultura democrática en el contexto de la ciudad de
Bogotá.
- Fomentar una cultura política que promueva capacidades, representaciones,
conocimientos y comportamientos de espíritu democrático.
- Aportar desde la cultura democrática a la construcción de una cultura de paz,
estableciendo una relación ineludible entre cultura de paz y democracia
cultural.
- Incentivar la construcción de subjetividades transformadoras, críticas, con
disposición para el trabajo en equipo y comprometidas con la vida colectiva.
- Promover la preocupación y participación directa de las comunidades y
ciudadanos en todos los asuntos públicos de la ciudad, hacia la consolidación
de territorios locales de paz en la ciudad de Bogotá.
- Reinventar desde las artes y las culturas formas creadoras de participación
solidaria, autogestionaria y democrática.
- Formular una política de participación directa de las comunidades y ciudadanos
para transformar las estructuras de poder en la ciudad, hacia experiencias de
co-gestión de las relaciones de poder.
- Incrementar la autogestión y la concertación con los gestores culturales,
artistas y creadores, como muestra de construcción de cultura democrática.
- Configurar nuevos poderes locales, una descentralización democrática y la
autodeterminación de los territorios locales en la formulación de las políticas
públicas.
- Dialogar creativamente con formas de disenso que irrumpen en el espacio
público de maneras insospechadas e imprevisibles
155
procesos sociales y políticos mediante los cuales se respetan, influyen y
transforman de manera permanente las relaciones entre culturas, así como las
estructuras, instituciones, y prácticas que dan marco a dichas relaciones, con el
ánimo de resolver las asimetrías, desequilibrios y discriminaciones que tiene
lugar en la vida social. (Alcaldía Mayor de Bogotá; Instituto Distrital de Cultura y
Turismo, 2005, p. 46)
Desde su formulación en el siglo XXI, las políticas culturales en Bogotá, han invocado
la íntima relación entre interculturalidad, creatividad y memoria. Hasta tal punto que los
dos primeros han sido considerados principios éticos de las prácticas culturales. La
interculturalidad posee dos connotaciones: la primera, son procesos socio-políticos de
respeto, influencia mutua y transformación entre diversas culturas en la ciudad; la
segunda, se pretenden resolver asimetrías, desequilibrios y discriminaciones inter-
culturales. La creatividad social es determinante para inventar y construir
colectivamente otras formas de democracia, convivencia, solidaridad, participación y
ciudadanía. La presencia y reconocimiento de la memoria oral, visual y escrita, es
necesaria para lidiar con la discriminación, los desequilibrios y las asimetrías
culturales.
156
adopta formas distintas, que siempre responden a modelos dinámicos de relación
entre sociedades y territorios” (Secretaría de Cultura Recreación y Deporte, 2011, p.
49). La diversidad cultural es intrínseca a la relación con las distintas sociedades y
territorios. La segunda distinción es la introducción de la noción de “alteridad” como
condición de la interculturalidad. El reconocimiento de la alteridad se da no solamente
en la mera aceptación de su existencia, sino en la inclusión y reconocimiento de los
marcos mismos que le dan su legitimidad, marcos ajenos pero no por ello
desdeñables. La alteridad radical de lo completamente otro constituye un gran desafío
para toda relación intercultural. La creatividad también es definida como la imaginación
social para inventar otras formas de inter-relación humana; contiene un sesgo
especialmente socio-político. Tanto en las Políticas Distritales como en el Plan
Decenal se parte de un presupuesto: la máxima expresión de la creatividad es el
respeto y cuidado de la diversidad cultural, la interculturalidad y la alteridad.
Las bases de las políticas culturales distritales para la década porvenir enfrentan
importantes desafíos en estos ámbitos. El primer desafío es repensar la noción de
conocimiento y sus interrelaciones con la creación y la memoria. El segundo consiste
en construir una noción de creación estética y cultural que supere aquellas
perspectivas que limitan su significado al respeto a la diversidad cultural. El tercer
desafío es reflexionar a fondo sobre el sentido cultural, social y político de la memoria
en el contexto de Bogotá y Colombia.
157
procedimientos científicos de investigación ni se guía necesariamente por una
aspiración de objetividad, sino que la forma en que decidimos si algo merece o no ser
llamado “conocimiento”, es ya una forma de trazar límites y visibilidades políticas
dentro de una sociedad. Todas estas reflexiones, elaboradas en condiciones distintas
y lugares geográficos y de pensamiento diversos, hacen eco en que:
la aceptación de la diferencia, en consecuencia, trasciende la simple tolerancia
e inclusión, de suyo hay que preguntarse siempre a qué se incluye y cómo se
incluye, pues hay inclusiones que terminan por confirmar las exclusiones. La
presencia del otro o de lo otro genera una interrelación que va más allá del
distanciamiento frente a lo diferente como de acogida con miras a domesticarlo,
neutralizarlo o asimilarlo a lo propio. (Gil & Laignelet, 2014, p. 39)
158
extremos se ubican dos grupos de teorías: racionalistas e irracionalistas. Otras
interpretaciones intermedias combinarán estos polos, haciendo lugar tanto a la
intuición, la “corazonada”, la ocurrencia instantánea, el juego o el azar como al
trabajo planificado, paciente y riguroso. Representando al polo irracionalista,
serán examinadas las ideas de Platón y Carl Gustv Jung. El polo racionalista
será expuesto a través de ideas de Edgar Allan Poe y Paul Valéry. Por último,
la posición intermedia será estudiada a través del pensamiento, aun
insuficientemente reconocido, de Luigi Pareyson. (Oliveras, 2005, p. 131)
Platón en su Diálogos, Ion y Fedro, sostiene que la creatividad de los poetas proviene
de la inspiración, el entusiasmo y la intermediación con las divinidades. Aristóteles, en
cambio, considera que el arte es una “virtud dianoética” o “hábito productivo
acompañado de la razón verdadera” (Aristóteles, Ética a Nicómaco 1140a). Para este
filósofo, el arte deriva del estudio, el ejercicio, el tiempo y la repetición. En esta misma
tradición se sitúan la “filosofía de la composición” de E. A. Poe y la “teoría de la
construcción” de P. Valéry.
En un breve ensayo de 1845, “Filosofía de la composición”, Edgar Allan Poe
(1809-1849) defiende una teoría racionalista de la creatividad. El concepto de
“composición” refiere a una reunión en cierto orden; asociada al arte recuerda
que ar, la raíz de la palabra “arte” en sánscrito, significa juntar, acomodar. Lo
que Poe quiere conocer, como sostiene el excelente traductor de ese ensayo,
Julio Cortázar, es el recorrido ordenado del artista, el mismo que buscará
Valéry al estudiar el “método” de Leonardo da Vinci. Tanto Poe como Valéry
quieren conocer lo que está “en bambalinas (ambos usan las misma
expresión), en una búsqueda que, con Derrida, llamaríamos deconstructiva por
apuntar al develamiento de la génesis de la obra. (Oliveras, 2005, p. 143)
159
están dirigidos por la misma forma que ha de surgir de allí, a través de una
anticipación que, más que conocimiento, es actividad ejercida por la obra antes
incluso de existir, en las correcciones y en los cambios que el artista está
haciendo. El proceso artístico es, en este sentido, unívoco, como el desarrollo
orgánico, que va de la semilla al fruto maduro; pero tal univocidad aparece sólo
post factum, cuando el artista, después del azaroso camino expuesto hasta el
último momento al riesgo y al fracaso, de creador se ha convertido en
espectador de su obra, y comprende que ha llegado a realizarla porque ha
sabido encontrar y seguir el único modo en que se podía hacer. (Pareyson,
1987, p. 92)
160
lugar, la profundización del diálogo entre distintas generaciones. No podemos limitar
estos dos procesos a la idea simple de “transmisión” de experiencias entre
generaciones, como tampoco a que la clase de historia logra el recuerdo del pasado.
La cuarta preeminencia de la memoria remite a la experiencia del tiempo y el destino.
El desprecio de la memoria conlleva inevitablemente al predominio de un tiempo
vacío, efímero y plano. Un especie de inmediatez individualista, sin memoria y sin
historia. En palabras de H. G. Gadamer:
(…) un tiempo vacío; algo que hay que tener para llenarlo con algo. El caso
extremo de esta experiencia de la vaciedad del tiempo es el aburrimiento. Y
frente a la vaciedad del aburrimiento está la vaciedad del ajetreo, esto es, del
no tener nunca tiempo, tener siempre algo previsto para hacer. (Gadamer,
1991, p. 104)
161
- Posibilitar encuentros de saberes, memorias y cuerpos, como escenarios
fundamentales que albergan dinámicas democráticas de interacción y disenso.
- Reconocer prácticamente en el diálogo de saberes y la potencia de las
memorias ámbitos privilegiados para una cultura de paz.
El Plan Decenal 2012-2021 propone un marco para la sostenibilidad del campo, del
sector y sus agentes; dicho marco se define como flexible y permite implementar
ajustes en el futuro, proyectando una visión que prevalece más allá de la lógica
simplemente coyuntural. Allí se aborda la sostenibilidad desde dimensiones jurídicas,
políticas y económicas y las acciones y estrategias necesarias para garantizar ésta. A
su vez identifica como una tensión preocupante, los frágiles mecanismos financieros y
técnicos, que soportan la sostenibilidad de los procesos artísticos en todas sus
dimensiones. También resalta que la creación artística puede verse afectada si se
proyecta exclusivamente desde la lógica del mercado.
162
Este Plan Decenal de Cultura identifica una serie de retos económicos que enfrenta su
sostenibilidad, dentro de los cuales se encuentran: incrementar el porcentaje del
presupuesto público dispuesto para el sector cultura, a escala local y distrital;
aumentar las fuentes de financiación y mejorar las existentes; posicionar en los
espacios de decisión presupuestal y fiscal la necesidad de subvencionar la cultura
como ámbito de desarrollo sostenible que concurre al fortalecimiento de la cohesión
social, la democracia y la economía de la ciudad; ajustar y desarrollar los recursos
técnicos, económicos y tecnológicos de las instituciones públicas del sector, para la
sostenibilidad del Plan Decenal de Cultura; y, mejorar y ampliar los acuerdos de
corresponsabilidad público-privada (Secretaría de Cultura Recreación y Deporte,
2011).
Una de las preocupaciones centrales de los debates de las políticas culturales a nivel
internacional se relaciona con la generación de las condiciones económicas,
financieras y de sostenibilidad que permitan el desarrollo y florecimiento de las
prácticas asociadas a la cultura, el arte y la memoria, aspectos que pasan por
tensiones asociadas a la relación entre cultura y mercado, el rol activo o neutro del
Estado, y la orientación de la inversión pública.
163
Ambiente y el Desarrollo, conocida como la Comisión Brundtland, que establece una
definición bastante simple: “es aquel desarrollo que satisface las necesidades actuales
de las personas sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para
satisfacer las suyas” (Comisión Brundtland, 1987). Reclama que en una sociedad
sostenible no debe haber ninguna de estas tres manifestaciones: un declive no
razonable de cualquier recurso; un daño significativo a los sistemas naturales; un
declive significativo de la estabilidad social. Las críticas no se hicieron esperar y a los
pocos años se habían realizado entre ellas algunas de las siguientes. La primera
crítica es que la definición solo trata de priorizar el crecimiento económico ajustándolo
técnicamente a las limitaciones del capital natural. La segunda que se puede aplicar
de forma uniforme y estandarizada a cualquier ámbito de la vida social. La tercera que
permite la continuidad de la explotación de la naturaleza y todas las especies no
humanas. La reducción a simple crecimiento económico o producto interno bruto ha
sido una constante a esa definición. Por tanto, se han ido generando nociones más
complejas y atentas a las tres críticas anteriores de desarrollo sostenible en los inicios
del siglo XXI.
164
cultural; el territorio como construcción social; el carácter no mercantil de los bienes y
servicios culturales; el acceso y la participación activa en los procesos culturales; la
cooperación de los actores que constituyen el ecosistema cultural; el mundo digital
como espacio de lo público; entre otros factores. También postula como imperativo y
compromiso ineludible, el reconocimiento de los factores culturales como ámbitos para
incrementar la responsabilidad ambiental.
165
compleja de desarrollo sostenible, que tiene que superar la identificación de desarrollo
con simple crecimiento económico o equilibrio intergeneracional. El segundo si la
cultura es un fin en sí mismo del desarrollo o es un simple medio del desarrollo
económico. El tercero si la cultura es solamente el “cuarto pilar” del desarrollo o más
bien una dimensión transversal de todos las dimensiones de la vida social. El cuarto
debate es la búsqueda de la concepción más adecuada de “sostenibilidad cultural” y la
necesidad de criticar el antropocentrismo en la visión del desarrollo. Un quinto
aspecto, tiene que ver con el reto en cuanto la concepción de la cultura para que no
se concentre en un abordaje como mercancía y valor de cambio, sino como valor de
uso, asociado a la satisfacción del gusto, del deseo, de la imaginación, del placer
estético y la felicidad (Bolognesi, s.f.).
166
- Priorizar los factores culturales como condiciones de posibilidad de toda forma
de desarrollo sostenible.
- Incentivar la articulación de las dimensiones económicas, sociales, ecológicas
y culturales como ejes transversales de la sostenibilidad social y natural.
- Generar la construcción de todas las condiciones necesarias para consolidar
ciudades sostenibles y convertir a Bogotá en un ejemplo práctico de esa
construcción.
- Promover una relación equilibrada, no contaminada y justa con la naturaleza y
todas las especies no humanas que conviven en la ciudad.
- Otorgar a los bienes y servicios culturales la naturaleza de bienes comunes de
la ciudad.
Las políticas públicas en Bogotá han manifestado una preocupación significativa por
los asuntos y problemas relativos a la información, el conocimiento y la comunicación.
Desde las Políticas Culturales Distritales 2004-2016 existe un interés reiterado por los
procesos de comunicación e información en la ciudad. Se plantea como necesario un
eje de política en este ámbito. El ‘eje comunicacional y de la información’ propone
procesos de organización, planeación y fomento para la producción y difusión de
información sobre la cultura en la ciudad. Establece unos problemas prioritarios como
son: la debilidad en las infraestructuras para la producción, circulación y aplicación de
la investigación sobre la cultura en el Distrito Capital; la falta de criterios unificados
para realizar mediciones en el campo cultural; las limitaciones en la difusión de la
información sobre las instancias, espacios de concertación y procesos culturales
locales y distritales. Formula una política que consiste en consolidar sistemas de
información cultural en el Distrito, para cualificar la participación en la toma de
decisiones y en la transformación de la cultura en la ciudad.
El Plan Decenal Bogotá 2012-2021 postula diez ejes estratégicos transversales, entre
los cuales formula la “comunicación e información para el conocimiento” y llama a
impulsar la comunicación y las tecnologías de la información como “herramientas de
fortalecimiento del sector” (Secretaría de Cultura Recreación y Deporte, 2011, p. 19).
167
Podemos sostener que tanto las Políticas Distritales como el Plan Decenal, conciben
la información/comunicación como herramientas para producir conocimiento, mejorar
los indicadores culturales y posibilitar la difusión de sucesos culturales. La
comunicación e información son vistas especialmente como herramientas, medios o
instrumentos.
Dentro del mundo de las comunicaciones, la red ha surgido como una respuesta a
necesidades (de inmediatez, rapidez y difusión), al igual que ha abierto nuevos
espacios donde las dinámicas de interacciones sociales mismas se transforman. Esto
nos lleva a pensar en la importancia de preguntarnos por la lógica según la cual
funciona y se imbrica en la vida de las personas, para comprender el alcance de la
transformación de las formas de pensar y de relacionarnos.
‘La red’, entonces, no sólo se presenta como una herramienta más, sino que se ubica
en dos ámbitos fundamentales: por un lado, responde a necesidades de las
sociedades actuales; por el otro, puede generar otro tipo de dinámicas de encuentros
y desencuentros, otras necesidades en los territorios, las comunidades y las personas.
Así como la revolución industrial transformó no sólo las formas de producción sino
sobre todo las subjetividades, sus condiciones de vida y sus comunidades, entonces
nos vemos obligados a investigar que la ‘era digital’ ha hecho lo propio con las
168
sociedades y los esquemas de pensamiento, emociones y sentidos de la existencia.
Nos vemos abocados a asumir e integrar críticamente esos cambios en nuestras
formas de comprender lo cultural y su lugar dentro de estos nuevos paradigmas de
configuración de lo social. Por ejemplo, la simulación informática se ha convertido en
un factor central en la experimentación científica y la creación estética.
Para abordar estos debates de forma crítica, hay que comenzar por señalar la fuerte
tendencia a entender la comunicación y el mundo digital como sinónimos del mismo
fenómeno. Asimismo, se asume que la cultura digital equivale sin más a una cultura de
la comunicación. Sin embargo, podemos cuestionar este tipo de conjeturas cuando
recordamos que la comunicación, así como tiene una dimensión verbal y pictórica,
también tiene dimensiones no-verbales, corporales y espaciales que exceden los
medios modernos de comunicación. Igualmente, ella no se limita a las herramientas
de comunicación como las redes sociales o el correo electrónico: hablamos
precisamente de mundos y así de memorias, territorios e interacciones que
sobrepasan no sólo al mundo analógico, sino también los soportes tecnológicos
mismos. Una mirada crítica, tiene también que advertir los riesgos, que entraña un
desarrollo tecnológico cómplice con las lógicas del mercado y los fenómenos de
agravamiento de la exclusión social.
En este sentido, cuando intentamos trazar líneas temáticas que atraviesan lo cultural,
las comunicaciones y el mundo digital, nos encontramos con dos nodos problemáticos:
1. Las diversas formas de comunicación, el modelo de pensamiento, los modos de
hacer y su transformación. 2. La dimensión cultural de los nuevos medios y los nuevos
modos de la acción política que dichas plataformas permiten.
Con respecto al primer punto, poniendo en discusión las comunicaciones -en plural-,
nos cuestionamos sobre las diversas formas de inter-relaciones que surgen de los
lazos sociales, los territorios, los esquemas epistemológicos y los cuerpos que se
juegan en ese intercambio. Cabe preguntarse por la manera en que las
comunicaciones tradicionales se han transformado, al igual que sobre el surgimiento
de las nuevas formas de comunicación que tanto los soportes tecnológicos como las
tecnologías mismas han generado. También se plantea el debate sobre la necesidad
de promover las formas de trabajo colaborativo a escala nacional y global cuya
estructura funciona bajo los modelos de red (se destacan los MediaLab), al igual que
169
la conectividad misma propia de estas plataformas (Yúdice, 2015). Sobre todo, habría
también que resaltar las problemáticas respecto de las formas en que esa proximidad
y ese relacionamiento que la red permite, transforman el relacionamiento que se da
por fuera de ella (Zallo Elguezabal, 2011).
170
acceder y apropiarse, tanto física como culturalmente, de la nuevas tecnologías. El
segundo, la persistencia en la batalla por la existencia efectiva de los derechos en la
sociedad del conocimiento, como la posibilidad real que los ciudadanos y los grupos
sociales tengan acceso a la información, no sólo como receptores, sino también como
productores; el derecho a un flujo equilibrado de información entre todas las regiones
del mundo y entre países de una misma región como Latinoamérica. Tercero, el
equilibrio entre propiedad intelectual y libre acceso a la información y el conocimiento,
porque las inmensas posibilidades de creación cultural, artística y científica abiertas
por la revolución digital, no pueden ser cercenadas por un malentendido sobre la
denominada “propiedad intelectual”. Una sociedad digital mínimamente igualitaria tiene
que liberar las potencialidades socioculturales de las nuevas tecnologías. El cuarto
desafío, poder superar la tensión entre un poderoso movimiento de uniformación de
los imaginarios cotidianos en las modas de vestir, modelos del cuerpo, los gustos
musicales, los videojuegos, etc., y la creciente conciencia del gran valor de la
diferencia, del pluralismo y la diversidad; el dilema entre la valoración de la diversidad
cultural y los marcos homogéneos de regulación mundial.
171
Las cifras oficiales del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las
Comunicaciones de Colombia, muestran algunas tendencias importantes para
analizar. En 2012 el porcentaje de hogares con computador de escritorio o portátil es
de 38,4%; en 2013, el 42,2% del total nacional de hogares poseía computador de
escritorio, portátil o tableta. La evolución nacional de hogares con conexión a Internet
es: 2012 (32,1%); 2013 (35,7%); 2014 (38,0%). Los hogares en que al menos una
persona poseía telefonía, en 2013, equivalen al 94,7%. La penetración de Internet
“dedicado” (con conexión a través de fibra óptica 24 horas al día, 365 días al año), en
la ciudad Capital, para 2014, ha llegado al 18,92% de la población. En números
absolutos de 2013 a 2014 el Internet dedicado ha pasado de 1.335.647 a 1.499.260
suscriptores, mientras el total nacional son 5.051.564 suscriptores.
172
íntimamente relacionado con la existencia del Sistema Nacional y el Sistema Distrital
de Cultura. El primero consiste en un conjunto de instancias y procesos de desarrollo
institucional, planificación e información, que posibilitan el desarrollo cultural y el
acceso de la comunidad a bienes y servicios culturales, según los principios de
descentralización, participación y autonomía, consagrados en las Constitución Política
de 1991. El Sistema Nacional está conformado por el Ministerio de Cultura, los
consejos municipales, distritales y departamentales de cultura, los fondos mixtos de
promoción de la cultura y las artes y, en general, por las entidades públicas y privadas
que desarrollen, financien, fomenten o ejecuten actividades culturales. El segundo se
organiza con las mismas funciones y objetivos que el Sistema Nacional y en ese
momento estaba coordinado por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo (IDCT). El
Sistema Distrital está compuesto por un “conjunto de espacios, instancias, procesos y
dimensiones que buscan interpretar e intervenir la cultura como un campo donde se
articulan de manera variada actividades, profesiones, instituciones y agentes
culturales” (Alcaldía Mayor de Bogotá; Instituto Distrital de Cultura y Turismo, 2005, p.
26). El gobierno de la cultura, en ese momento histórico, se conforma con una
arquitectura ligada a tres espacios de concertación (Consejo Distrital de Cultura,
Consejos Locales de Cultura, Consejos Distritales de Áreas Artísticas) y dos instancias
(las públicas y las privadas). Los fondos mixtos son expresión de las alianzas entre las
instancias de lo público y lo privado.
173
Turismo, 2005, p. 47)
Las finalidades del Estado, para estas Políticas Culturale Distritales, son
principalmente dos con relación a la cultura. La primera finalidad estatal es brindar las
condiciones de posibilidad de carácter logístico, administrativo y financiero para
garantizar la concertación, implementación, seguimiento y evaluación de las políticas
culturales distritales. La segunda finalidad es asumir la responsabilidad de adelantar
los procesos de planeación, organización y fomento de las políticas culturales
distritales, para poder llevar a cabo planes y programas en todas las áreas del campo
cultural.
En la génesis de las políticas culturales distritales existen unas tesis centrales para el
gobierno de la cultura. La primera tesis postula el gobierno de la cultura como la
participación de diversos agentes (grupos sociales, comunidades, individuos, el
Estado, etc.) para planificar, organizar, promover, ejecutar, evaluar, etc., aquellos
procesos que promuevan el desarrollo cultural y el acceso de las comunidades a
bienes y servicios culturales. El gobierno de la cultura no puede limitarse, como en
algunas visiones liberales de la división de poderes, a solo acciones de ejecución:
De acuerdo con el entendimiento clásico de la división de poderes, el Gobierno
se identificaba con el Poder Ejecutivo, llamado a ejecutar las leyes en las
cuestiones de Derecho público… Este esquema, muy propio del primer
liberalismo, descansaba en un entendimiento del Estado como poder público
poco intervencionista, de suerte que la función del Gobierno se reducía a la
aplicación o ejecución de las leyes emanadas del parlamento. (Aragón, 1996,
p. 83)
La segunda tesis es que gobernar la cultura exige respetar los Sistemas Nacional y
Distrital de Cultura, como también articular los procesos culturales a esos sistemas. La
tercera tesis es la necesidad de orientar ese gobierno de la cultura por unos principios
en los que se destaca la participación, la articulación, la concertación, la
descentralización y lo público. La cuarta es la relevancia que tiene el principio de lo
público desde el inicio de las políticas culturales en la ciudad de Bogotá, La quinta
tesis es la concepción del Estado como la instancia que crea las condiciones de
posibilidad para la realización de las políticas culturales.
174
El Plan Decenal de Cultura conserva la mirada del gobierno de la cultura ligada
estrechamente a los Sistemas Nacional y Distrital del Cultura. Considera que los
procesos de institucionalización y planificación de la cultura en la ciudad capital se han
fortalecido y valora la implementación del Sistema Distrital de Cultura como una pieza
determinante en este fortalecimiento; ha sido un “puente de diálogo y negociación
entre la ciudadanía, los agentes culturales y la institucionalidad pública” (Secretaría de
Cultura Recreación y Deporte, 2011, p. 13). Introduce los enfoques de derechos,
poblacional diferencial y territorial que tienen impactos y consecuencias en el gobierno
de la cultura.
175
El gobierno de la cultura en las condiciones contemporáneas de la ciudad de Bogotá
exige tomar decisiones sobre un conjunto de asuntos relevantes del campo cultural. El
primero es analizar los elementos a mantener, las modificaciones y ajustes que
necesita el Sistema Distrital de Cultura; como también, la conveniencia de no limitar el
gobierno distrital de la cultura exclusivamente al Sistema Distrital. El segundo es
pensar a fondo el tipo de intervención cultural que deben realizar las instituciones
estatales en la ciudad. El tercero es la defensa de lo público y el tipo de
descentralización cultural que es necesario promover en las circunstancias actuales.
El cuarto es la creación de estrategias y prácticas de incremento del poder cultural
local y territorial.
176
Aunque reconocemos en la acción cultural el ingreso de términos como
“gobernabilidad”, “gobernanza”, “gubernamentalidad”, “gobernancia”, entre otros,
provenientes de diversas tradiciones intelectuales y políticas, hemos decidido utilizar el
término genérico de “gobierno de la cultura”. La complejidad de los procesos actuales
de “gobierno” y la importancia de la biopolítica han producido este refinamiento en el
lenguaje académico. No desconocemos la importancia de estos matices y usos, pero
consideramos que lo determinante son los contenidos concretos que se le adjudiquen
a la noción de “gobierno” de la cultura.
177
actores involucrados; d) un tipo de respuesta efectiva y coherente a la complejidad del
entorno.
En el debate contemporáneo son cada vez más frecuentes las invocaciones a las
nociones de espacio público, esfera pública, dimensión o vida pública. Las Políticas
Culturales Distritales y el Plan Decenal de Cultura dispensan una gran atención a la
defensa de lo público como un rasgo esencial de campo cultural. Lo público es
“entendido como el espacio donde se ponen en escena y se negocian las asimetrías y
diferencias entre los sectores sociales y donde se acuerdan y ponen en marcha los
intereses comunes a todos, es un horizonte primordial de la cultura y de las políticas
culturales” (Alcaldía Mayor de Bogotá; Instituto Distrital de Cultura y Turismo, 2005, p.
47).
Según N. Rabotnikof,
Desde su origen hay tres sentidos (no siempre coincidentes) que
permanecerán asociados a la dicotomía público-privado: a) lo referido al
colectivo versus lo que refiere al individuo...que evolucionará hacia la dicotomía
entre lo político-estatal y lo civil; b) el sentido de lo abierto, de lo accesible
versus lo cerrado, lo clausurado, que se sustrae a la disposición de los otros
(sentido que estará presente en la idea de “esfera pública” como espacio de
comunicación abierta de Habermas); c) el sentido de lo manifiesto, de lo visible,
178
de lo transparente versus lo secreto, lo oculto, lo sustraído a la mirada.
(Rabotnikof, 1997, p. 136)
179
7. Glosario
180
de consulta de todos los documentos. Estos conceptos nos remiten a concepciones
sobre la cultura, al igual que a toda una red de conceptos asociados a la cultura como
sector, a los agentes culturales y al lugar social y político de la cultura y las artes en
las comunidades. Teniendo en cuenta los rápidos cambios y transformaciones propios
de una ciudad como Bogotá, proponemos también algunas consideraciones que crean
tensiones respecto de estas definiciones, con el ánimo de abrir los debates alrededor
del lenguaje común que permiten dar lugar y sentido a las prácticas culturales y
artísticas.
Agenciamiento: este término, acuñado inicialmente por los filósofos Gilles Deleuze &
Félix Guattari pretende describir las formas de funcionamiento de ciertas asociaciones
y colectivos. Está enfocado en una simbiosis, un co-funcionamiento. El agenciamiento
supone una serie de elementos heterogéneos que se imbrican en relaciones que
transforman lo real, y que conllevan por lo tanto nuevas formas de enunciar y entender
la realidad. Los procesos de agenciamiento suponen un territorio, un topos, un lugar
de ejecución, de asentamiento, de fuga, de experimentación de la asociación y su
funcionalidad. Este énfasis en lo heterogéneo ha permitido que sea común ahora
entender algunas prácticas culturales y artísticas como agenciamientos, pues nos
permite pensar en una nueva forma de asociación de lo heterogéneo y lo diferente sin
que ello implique la homogenización del pensamiento, las formas de creación, ni las
prácticas mismas. (Deleuze & Parnet, Diálogos, 1980)
181
abandonan prácticas culturales inherentes a su vida cotidiana. (Secretaría de Cultura
Recreación y Deporte, 2011) (Bourdieu, La distinción, 1998)
Bien Común: según Boaventura de Sousa Santos las sociedades que se rigen bajo
un contrato social tienen como objetivo principal la producción cuatro bienes públicos,
a saber, la legitimidad del gobierno, el bienestar económico y social, la seguridad y la
identidad colectiva. la realización conjunta de estos bienes públicos se entienden
como la realización del bien común de una sociedad y la voluntad colectiva. Sin
embargo, en las sociedad modernas y particularmente en latinoamérica, la querella
política alrededor del bien común no se da únicamente por las formas de realizarlo,
sino por la construcción misma de qué es el bien común y así, de cuáles son las
prioridades públicas, presupuestales, sociales. La cultura y las artes en este contexto
se instalan en la dinámica de apertura de espacios de disenso, reflexión y crítica
alrededor de nuestra construcción conjunta de aquello que consideramos el bien
común. (de Sousa Santos, 1999)
Campo cultural: Desde las Políticas Culturales Distritales 2004-2016, reafirmado por
el Plan Decenal de Cultura 2011-2021, se entienden las prácticas artísticas, culturales
y del patrimonio utilizando las categorías de «campo» y «subcampos» esquematizada
inicialmente por el sociólogo francés Pierre Bourdieu. El campo cultural es entendidos
como “el ámbito en el cual tiene lugar una red de significados en conflicto que al
nombrar, valorar, clasificar y distinguir objetos o procesos como artísticos o no
artísticos, culturales o no culturales, patrimoniales o no patrimoniales, da lugar a
dinámicas sociales y políticas que movilizan relaciones de poder”*, reconociendo los
subcampos de prácticas culturales, artísticas y patrimoniales. Esta categorización dio
una organización y capacidad de ejecución dentro del sector que amplió el espectro de
visibilidad a prácticas heterogéneas, atendiendo y creando nuevas necesidades y
preocupaciones. Dada la evolución del sector y de su impacto en la ciudad desde el
2004, podemos plantear algunos debates alrededor del uso de la concepción de
campo cultural. Atendiendo las reflexiones de Néstor García Canclini, habría que
reconsiderar la capacidad integrativa de la idea de campo cultural, al igual que su
potencial de ser un elementos transversal entre subcampos. En los cambios de
pensamiento, trabajo, producción y consumo que ha traído la revolución digital, parece
ser que un uso estricto de la noción de campo y subcampo produce, más que una
integración de dichos campos y subcampos, una separación de la que surgen barreras
182
cuando se intenta pensar el trabajo inter-sectorial, con diversidad de actores,
plataformas y modos de hacer de los sectores público y privados. (Alcaldía Mayor de
Bogotá; Instituto Distrital de Cultura y Turismo, 2005) (García Canclini, 2007)
* (Secretaría de Cultura Recreación y Deporte, 2011, p. 157)
La cultura y lo cultural: La Ley General de Cultura de 2005 define la cultura como “El
conjunto de rasgos distintivos, espirituales, materiales, intelectuales y emocionales
que caracterizan a los grupos humanos y que comprende, más allá de las artes y las
letras, modos de vida, derechos humanos, sistemas de valores, tradiciones y
creencias”. Así, “la cultura” y “lo cultural” se refieren tanto al sector institucional y sus
dinámicas propias, como a aquella dimensión vital de la vida en comunidad basada en
la diversidad.
183
público y lo social en la vida en común, estableciendo una crítica directa al modelo
capitalista. (Observatorio de Culturas S. C., 2011, pp. 142-6)
Cultura política: definimos la cultura política, como una dimensión más amplia de la
cultura democrática, se refiere a las condiciones sociales mismas en las que las
personas se ven y entienden, o no, como parte de una(s) comunidad(es). Sin atarse a
ninguna forma de gobierno establecida, la cultura política se refiere a las conexiones
directas entre los ciudadanos, las comunidades, las dinámicas de disenso e inclusión
de la diferencia, y las diversas formas de expresión cultural y artística que surgen de
allí. (Observatorio de Culturas S. C., 2011)
Derechos Culturales:
Según el decreto 465 de 2006 en el cual se adoptó el PlaMEC, aún vigente, se acepta
la siguiente concepción de lo que pueden ser los derechos culturales:
"La palabra «derechos» significa poderes jurídicos garantizados
jurisdiccionalmente y por otros mecanismos jurídicos. En este caso, no
estamos ante derechos comunes, subjetivos y generales. Por el contrario,
hacemos referencia a unos derechos singulares y fundamentales -poderes
jurídicos superiores, especialmente protegidos por un sistema de garantías que
no disfrutan los derechos sujetivos ordinarios, y definidos como derechos
humanos.
...propongo entender los derechos culturales como aquellos derechos que
garantizan el desarrollo libre, igualitario y fraterno de los seres humanos en esa
capacidad singular que tenemos de poder simbolizar y crear sentidos de vida
que podemos comunicar a otros". Prieto de Pedro, Jesús. "¿Derechos
culturales y desarrollo humano.?"
Revista Pensar Iberoamérica - Número 7 - septiembre - diciembre 2004.
Descentralización:
principio enunciado en el Plan Decenal como “la transferencia de poder, recursos,
funciones y capacidad de decisión del centro a las unidades político administrativas, y
en el fortalecimiento de las capacidades locales que puedan desarrollar eficazmente
este proceso.” (Secretaría de Cultura Recreación y Deporte, 2011, p. 51)
184
Huella Cultural: Existe la denominada “huella ambiental” establecida por las Naciones
Unidas, a la que se podría yuxtaponer la “huella cultural”. Este concepto comprendería
las acciones que en materia cultural una sociedad asume para proteger y fomentar
acciones culturales que consideramos necesarias para el buen vivir de una sociedad
(fomento a las prácticas, a la cultura democrática, al reconocimiento de saberes, etc.)
185
2005) (Galtung, Peace by Peaceful Conflict Transformation - The TRANSCEND
Approach, 2007)
186
Territorio físico.
Se define como el espacio mensurable y acotable de atributos físicos, tanto
naturales como antrópicos, que comprende el área del Distrito Capital de
Bogotá. Se divide político-administrativamente en 20 Localidades y su
estructura territorial contiene el sistema de Centralidades, las UPZs y las UPRs.
Territorio simbólico.
Se define como el lugar que alberga representaciones, imaginarios,
pensamientos, creencias, costumbres, tradiciones, hábitos, formas de vida y
memoria de los individuos y los grupos que lo habitan y que dan testimonio
sobre las identidades que conforman la cultura ciudadana. A partir de estos
territorios simbólicos se definen unidades culturales territoriales, territorios
geoculturales y paisajes culturales, como unidades de sentido y significación
que pueden ser superpuestas. Identifican hitos y referentes que se expresan o
representan mediante cartografías culturales y sociales.
Territorio virtual.
Se define como el espacio constituido por las redes virtuales que permiten la
conectividad sobre plataformas tecnológicas, digitales y medios de
comunicación alternativos que articulan a los diferentes agentes en el tejido
social.
187
Bibliografía
188
Caicedo, J. D. (2012). Cambio climático en Colombia: tendencias en la segund amitad
del siglo xx y escenarios posibles apra el siglo xxi. Revista Academia Colombiana de
Ciencias Exactas, Físicas y Naturales , 261-278.
Franco, I. N. (2014). Encuesta de percepción ciudadana. Bogotá Cómo Vamos .
Resultados Encuesta , Bogotá D.C. .
Rojas., M. A. (15 de 04 de 2015). Vamos, Bogotá Cómo. Recuperado el 28 de 09 de
2015, de Bogotá Cómo Vamos: http://www.bogotacomovamos.org/blog/basura-cero-
en-que-va/
Alcaldía Mayor de Bogotá, S. D. (11 de 2011). Política Distrital de Salud Ambiental
para Bogotá 2011-2023. Política Distrital de Salud Ambiental para Bogotá 2011-2023 .
Bogotá.
DANE. (2014). Cuentas Trimestrales de Bogotá D.C. Producto Interno Bruto (PIB).
Primer, segundo y tercer trimestre de 2013. Bogotá: DANE.
Innovación, E. T. (2013). Cuadernos de Desarrollo Económico 21. Ciencia Tecnología
e Innovación como pilares de la política distrital de productividad, competitividad y
desarrollo económico. Bogotá D.C. : Secretaría de Desarrollo Económico .
DANE. (2015 ). Producto Interno Bruto (PIB) Trimestral de Bogotá D.C. Primer
Trimestre de 2015. Bogotá : DANE.
DANE. (2014). Cuentas Trimestrales de Bogotpa D.C. Tercer Trimestre de 2014.
Cuentas trimestrales , Bogotá .
Económico, O. d. (18 de 09 de 2015). Observatorio de Desarrollo Económico .
Recuperado el 29 de 09 de 2015, de Observatorio de Desarrollo Económico :
http://observatorio.desarrolloeconomico.gov.co/base/lectorpublic.php?id=625
DANE. (2015). Pobreza Monetaria y Multidimensional 2014. Bogotá: DANE.
SDP, S. D. (2014). Índices de Ciudad . Bogotá : Secretaría Distrital de Planeación SDP
.
Banco de la República, L. A. (Febrero de 2013). ¿El Triunfo de Bogotá? Desempeño
reciente de la ciudad. ¿El Triunfo de Bogotá? Desempeño reciente de la ciudad.
Cartagena : Centro de Estudios Económicos Regionales .
Franco, I. N. (2014). Encuesta de percepción ciudadana 2014. Bogotá Cómo Vamos.
Resultados Encuesta, Bogotá D.C.
Planeación, S. D. (2011). Población, Viviendas y Hogares a junio 30 de 2011, en
relación con la estratificación socioeconómica vigente en 2011. Bogotá: Secretaría
Distritral de Planeación.
189
Torres, P. y. (2012). Las necesidades habitacionales de los hogares colombianos. Una
mirada que trasciende el déficit convencional de vivienda. Cuadernos de vivienday
urbanismo , 104-122.
DANE. (s.f.). Dane.gov.co. Recuperado el 28 de 09 de 2015, de Dane.gov.co:
http://www.dane.gov.co/index.php/poblacion-y-demografia/proyecciones-de-
poblacion/119-demograficas/discapacidad/2850-discapacidad-por-localidades-bogota
2025, B. e. (10 de 04 de 2015). Bogotá escenarios 2025. Documento de contexto
Bogotá . Bogotá escenarios 2025. Documento de contexto Bogotá . Bogotá : Bogotá
escenarios 2025.
Cultural, I. D. (2015). Informe de Gestión y Resultados 2014 . Bogotá: Instituto Distrital
de Patrimonio Cultural .
Observatorio de Culturas. Secretaría de Cultura, R. y. (2012). Cultura Política en
Bogotá, representación y participación. . Bogotá : Observatorio de Culturas .
Público, D. G. (2014). Situación Fiscal Distrito Capital de Bogotá. Junio 2014. Bogotá:
Ministerio de Hacienda y Crédito Público.
Gobierno, C. d. (14 de 08 de 2015). Centro de Estudio y Análisis en Convivencia y
Seguridad Ciudadana. Recuperado el 28 de 09 de 2015, de
http://www.ceacsc.gov.co/index.php/15-noticias/81-la-tasa-de-homicidios-en-la-bogota-
se-mantiene-en-17-5-por-cien-mil-habitantes
CEACSC, S. d. (2015). Informe Violencia Intrafamiliar y Delitos Sexuales Bogotá D.C.
Enero-Diciembre 2014 . Informe , Bogotá .
víctimas, U. p. (2013). Informe Nacional de Desplazamiento Forzado en Colombia
1985-2012. Bogotá : Unidad para la atención y reparación integral a las víctimas .
DANE, S. . (2014). Encuesta Multipropósito 2014. Documento de trabajo interno ,
Bogotá.
Secretaría de Cultura, R. y. (2011). Plan Decenal de Cultura 2012-2021. Bogotá.
Observatorio de Culturas, S. d. (2009-2013). Encuestas Bienales de Culturas. .
Bogotá.
ICBF, I. C. (2015). Bogotá.
CEACSC. (2014). Informe Violencia Intrafamiliar y Delitos Sexuales Bogotá D.C. .
Bogotá.
Secretaría de Cultura, R. y. (2011). Plan Decenal de Cultura 2012-2021. Plan Sectorial
. Bogotá.
Stollbrock, G. (2015).
Culturas, O. d. (2011). Encuesta Bienal de Culturas . Resultados Encuesta , Bogotá .
190
Culturas, O. d. (2013 ). Encuesta Bienal de Culturas 2013. Bogotá : Observatorio de
Culturas .
Subdirección de Análisis Sectorial, P. y. (abril 2015 ). Indicadores Bogotá y Sector
Cultural . Documento de trabajo interno , Bogotá .
D.C., A. p. (30 de 11 de 2006 ). Por el cual se dictan normas básicas sobre la
estructura, organización y funcionamiento de los organismos y de las entidades de
Bogotá. Por el cual se dictan normas básicas sobre la estructura, organización y
funcionamiento de los organismos y de las entidades de Bogotá . Bogotá .
Distrital, A. p. (24 de 06 de 2010). Por el cual se crea el Instituto Distrital de Ideas
IDEARTES . Por el cual se crea el Instituto Distrital de Ideas IDEARTES . Bogotá .
Planeación, S. D. (2010). Bogotá Ciudad de Estadística Boletín 23. Población y
Desarrollo Urbano. Bogotá: Secretaría Distrital de Planeación.
SDP. Aspectos Demográficos. Bogotá: SDP.
SDP. (2015). Encuesta Multipropósito 2014. Bogotá D.C.: Alcaldía Mayor de Bogotá.
SDP. (s.f.). Recuperado el 28 de 09 de 2015, de
http://www.sdp.gov.co/portal/page/portal/PortalSDP/Rape_Region_Central/Por_que_s
omos_region
Rojas. (15 de 04 de 2015). Vamos, Bogotá Cómo. Recuperado el 28 de 09 de 2015,
de Bogotá Cómo Vamos: http://www.bogotacomovamos.org/blog/basura-cero-en-que-
va/
DANE. Producto Interno Bruto (PIB) Trimestral de Bogotá D.C. Primer Trimestre de
2015. Bogotá: DANE.
DANE. Cuentas Trimestrales de Bogotpa D.C. Tercer Trimestre de 2014. Cuentas
trimestrales , Bogotá.
SDP. (2014). Índices de Ciudad. Bogotá: Secretaría Distrital de Planeación SDP.
SDM. (2012). Informe de Indicadores Encuesta de Movilidad de Bogotá 2011. Bogotá:
Secretaría Distrital de Movilidad de Bogotá.
SDP. Población, Viviendas y Hogares a junio 30 de 2011, en relación con la
estratificación socioeconómica vigente en 2011. Bogotá: Secretaría Distritral de
Planeación.
Torres, P. y. (2012). Las necesidades habitacionales de los hogares colombianos.
Cuadernos de vivienda y urbanismo , 104-122.
SDP, D. (2014). Encuesta Multipropósito 2014. Documento de trabajo interno , Bogotá.
IDPC, I. D. (2015). Informe de Gestión y Resultados 2014. Bogotá: Instituto Distrital de
Patrimonio Cultural.
191
MHCP, D. G. (2014). Situación Fiscal Distrito Capital de Bogotá. Junio 2014. Bogotá:
Ministerio de Hacienda y Crédito Público.
SDG, C. d. (14 de 08 de 2015). Centro de Estudio y Análisis en Convivencia y
Seguridad Ciudadana. Recuperado el 28 de 09 de 2015, de
http://www.ceacsc.gov.co/index.php/15-noticias/81-la-tasa-de-homicidios-en-la-bogota-
se-mantiene-en-17-5-por-cien-mil-habitantes
víctimas, U. p. (2013). Informe Nacional de Desplazamiento Forzado en Colombia
1985-2012. Bogotá: Unidad para la atención y reparación integral a las víctimas.
Therborn, G. (2012). El Mundo. Una guía para principiantes. México DF: Océano.
Francisco, S. P. (24 de Mayo de 2015). Carta encíclica Laudato Si’. Sobre el cuidado
de la casa común. Recuperado el 2015, de
http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-
francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html
Escobar, A. (1999). El final del salvaje. Bogotá: ICANH.
World Economic Forum. (2014). Reports. Recuperado el 2015, de World Economic
Forum: http://www.weforum.org/reports?filter[year]=2014
Max-Neef, M., Elizalde, A., & Hopenhayn, M. (1993). Desarrollo a escala humana.
Conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones. Barcelona: Icaria.
Gudynas, E. (2011). Debates sobre el desarrollo y sus alternativas en América Latina.
En M. Lang, & D. Mokrani, Más allá del desarrollo (págs. 21-54). Quito: Fundación
Rosa Luxemburg.
Hobsbawm, E. (2007). Historia del siglo XX. Barcelona: Editorial Crítica.
PNUD. (2013). Pueblos indígenas y los ODM. Bogotá D.C.: PNUD.
CGLU. (2015). Agenda 21: Acciones. Recuperado el 2015, de Agenda 21:
http://www.agenda21culture.net/index.php/es/nueva-a21c/nueva-a21c
Bonfil, G. (1987). Los pueblos indios, sus culturas y las políticas culturales. En N. G.
Canclini, Políticas Culturales en América Latina (págs. 89-100). México DF: Grijalbo.
Rey, G. (2009). Las políticas culturales en Colombia; la progresiva transformación de
sus comprensiones. En M. d. Cultura, Compendio de Políticas Culturales (págs. 23-
48). Bogotá D.C.: Mincultura.
García Canclini (Ed.), N. (1987). Políticas Culturales en América Latina. México:
Grijalbo.
Guerrero, A. (2010). Las huellas de las hormigas. Políticas culturales en América
Latina. México DF: Convenio Andrés Bello.
192
Mena, U., & Herrera, A. (1994). Políticas culturales en Colombia: discursos estatales y
prácticas institucionales. Bogotá: M & H Editores.
Ruíz, J. E. (1976). La política cultural en Colombia. Bogotá D.C.: Colcultura.
Bravo, M. E. (2009). Políticas Culturales en Colombia. En M. d. Cultura, Compendio de
Políticas Culturales (págs. 49-79). Bogotá: Mincultura.
Miller, T., & Yúdice, G. (2004). Política cultural. Barcelona: Editorial Gedisa.
Bourdieu, P. (1995). Las reglas del arte. Génesis y estructura del campo literario.
Barcelona: Editorial Anagrama.
Clifford, J. (1995). Dilemas de la cultura: antropología, literatura y arte en perspectiva
posmoderna. Barcelona: Gedisa.
Montaldo, G. (2009). Campo cultural. En M. Szurmuk, & R. Mckee, Diccionario de
Estudios Culturales Latinoamericanos (págs. 47-50). México: Siglo XXI Editores.
Schroder, G., & Breuninger, H. (2005). Teoría de la Cultura. Un mapa de la cuestión.
México DF: F.C.E.
Sennet, R. (2003). Carne y piedad. El cuerpo y la ciudad en la civilización occidental.
Madrid: Alianza Editorial.
Escobar, A., & Dagnino, E. (2001). Política cultural y cultura política. Bogotá: Taurus y
ECANH.
Ochoa, A. (2003). Entre los deseos y los derechos. Un ensayo crítico sobre políticas
culturales. Bogotá: ICANH.
Galtung, J. (1983). Sobre la paz. Barcelona: Fontanara.
Žižek, S. (2009). Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales. Barcelona: Paidós.
García Linera, A. (2010). El Estado en transición. Bloque de poder y punto de
bifurcación. En A. García Linera, R. Prada, & Et. al., El Estado. Campo de lucha.
(págs. 9-42). La Paz: CLACSO.
Bourdieu, P. (1990). Algunas propiedades de los campos. En P. Bourdieu, Sociología
y cultura. México: Editorial Grijalbo.
Gómez Robledo, A. (2007). Meditación sobre la justicia. México: F.C.E.
Aristóteles. (1998). Ética Nicomaquea; Ética Eudemia. Madrid: Gredos S.A.
Villoro, L. (2007). Los retos de la sociedad por venir. México: F.C.E.
Rawls, J. (1985). Teoría de la justicia. México: Fondo de Cultura Económica.
Nussbaum, M. (2012). Crear capacidades: propuesta para el desarrollo humano.
Barcelona: Paidós.
Adorno, T. (1975). Dialéctica negativa. Madrid: Taurus.
Fraser, N. (2008). Escalas de la justicia. Barcelona: Herder.
193
Nussbaum, M. (2007). Las fronteras de la justicia. Barcelona: Paidós.
ICLEI. (2012). La perspectiva de las ciudades y la diversidad biológica. Montreal:
ICLEI / Convenio sobre la Diversidad Biológica.
Huanacuni, F. (2010). Vivir Bien - Buen Vivir. Filosofía, políticas, estrategias y
experiencias regionales. La Paz: Convenio Andrés Bello.
Alcaldía Mayor de Bogotá. (2003). Documentos distritales de política cultural. Bogotá:
Instituto Distrital de Cultura y Turismo.
Delgado, E. (2000). Cultura, territorio y globalización. En J. Martín Barbero, López de
la Roche, & A. Robledo, Cultura y región. Bogotá: Universida Nacional de Colombia.
De Uña Álvarez, E. (2009). El valor del territorio. Imagen e identidad. Minius (17), 29-
49.
Tucumán, U. N. (s.f.). Reflexiones sobre la relevancia de incorporar estudios sobre la
identidad territorial en la gestión del desarrollo rural. Obtenido de
http://www.filo.unt.edu.ar
Giménez, G. Territorio, cultura e identidades. La región socio-cultural. En UNAM (Ed.).
México DF: Instituto de Investigaciones Sociales.
Castells, M. (2006). La era de la información: economía, sociedad y cultura. México:
Siglo XXI Editores.
Ortiz, R. (1998). Otro territorio. Ensayos sobre el mundo contemporáneo. Bogotá:
Convenio Andrés Bello.
Raffestin, C. (1980). Pour une géographie du pouvoir. Paris: Litec.
Castells, M. (1986). La ciuad y las masas. Sociología de los movimientos sociales
urbanos. Madrid: Alianza Editorial.
Gutiérrez, F. (1997). El pesimismo democrático en Bogotá y sus reglas. En M. Uribe, &
E. Restrepo, Antropología en la Modernidad. Bogotá: Instituto Colombiano de
Antropología.
Observatorio de Cultura Urbana (Ed.). (2003). Aproximaciones a la cultura
democrática en Bogotá. Bogotá: IDCT.
Jiménez, L., & Berman, S. (2006). Democracia cultural. Una conversación a cuatro
manos. México: Fondo de Cultura Económica.
Departamento Administrativo de Planeación Distrital. (1 de Junio de 1995). Formar
Ciudad. Plan de desarrollo Económico, Social y de Obras Públicas para Santa fé de
Bogotá D.C. 1995-1998 . Bogotá, Cundinamarca, Colombia.
Ortiz, I. (1998). La ciudad observada. Bogotá: Tercer Mundo Editores.
194
Sen, A. (1996). Vidas y capacidades. En M. Nussbaum, & A. Sen, La calidad de vida.
México DF: Fondo de Cultura Económica.
Gil, J., & Laignelet, V. (2014). Las artes y las políticas del conocimiento: tensiones y
distensiones. En Bogotá Humana, & UTADEO, Creación, peagogía y conocimiento:
segundo encuentro. (págs. 37-102). Bogotá: Universida Jorge Tadeo Lozano y SCRD.
Oliveras, E. (2005). Estética. La cuestión del arte. Buenos Aires: Ariel.
Pareyson, L. (1987). Conversaciones de estética. Madrid: La balsa de medusa.
Gadamer, H. (1991). La actualidad de lo bello. Barcelona: Paidós.
Bolognesi, M. (s.f.). La Cultura y la Mercancía. Recuperado el 08 de 10 de 2015, de
Antroposmoderno: http://www.antroposmoderno.com/antro-version-
imprimir.php?id_articulo=129
Martín Barbero, J., & Silva, A. (1997). Proyectar la comunicación. Bogotá: Tercer
Mundo Editores.
Yúdice, G. (2015). Acupunturas urbanas: ¿Cómo curar problemas urbanos con
acciones transversales? En SCRD, Segunda Cátedra de Nuevas Políticas Culturales.
Bogotá: SCRD, ASAB, Alcaldía Mayor de Bogotá.
Zallo Elguezabal, R. (2011). La extensión de la cultura. Estructuras de la comunicación
y la cultura: políticas para la era digital . Barcelona, España: Gedisa S.A.
Martín Barbero, J. (2004). Comunicación y cultura. Recuperado el 8 de 10 de 2015, de
Foro permanente sobre el pluralismo cultural:
http://www.planetagora.org/espanol/tema4_note.html
Martín Barbero, J. (2004). Retos del entorno digital. Recuperado el 8 de 10 de 2015,
de Foro permanente sobre el pluralismo cultural:
http://www.planetagora.org/espanol/tema4.html
Martínez Moreno, R. (12 de 2013). Internet y Política (versión 1.0). Política para la red,
política conla red, política desde la red. Barcelona, España.
Martín Barbero, J. (2005). Cultura y nuevas mediaciones tecnológicas. En J. Martín
Barbero, G. Sunkel, & Et. Al., América Latina: otras visiones desde la cultura. Bogotá:
Convenio Andrés Bello.
Aragón, M. (1996). Gobierno y administración. En E. Díaz, & A. Ruiz, Filosofía política
II. Teoría del Estado. Madrid: Editorial Trotta.
Rabotnikof, N. (1997). El espacio público: caracterizaciones teóricas y expectativas
políticas. En E. Díaz, & A. Ruiz, Filosofía política I. Madrid: Editorial Trotta.
Deleuze, G., & Parnet, C. (1980). Diálogos. (J. Vásquez, Trad.) España: Pre-textos.
195
de Sousa Santos, B. (1999). Reinventar la democracia. Reinventar el Estado. Madrid:
Sequitur.
Deleuze, G., & Guattari, F. (2005). ¿Qué es la filosofía? Barcelona: Editorial
Anagrama.
Zuleta, E. (2005). Sobre la guerra. En E. Zuleta, Elogio de la dificultad y otros ensayos.
Medellín: Hombre Nuevo Editores y Fundación Estanislao Zuleta.
Galtung, J. (2007). Peace by Peaceful Conflict Transformation - The TRANSCEND
Approach. En C. Webel, & J. Galtung, Handbook of Peace and Conflict Studies. new
York: Routledge.
CGLU. (2008). Agenda 21 de la Cultura. Barcelona.
Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte; Secretaría de Educación; Bibliored.
(2011). Plan DICE. Bogotá, Colombia.
Alcaldía Mayor de Bogotá; Instituto Distrital de Cultura y Turismo. (Diciembre de 2005).
Políticas Culturales Distritales 2004-2016. Bogotá, Colombia.
Castro Osorio, C., & Rozo Torres, M. (Agosto de 2014). Balance Políticas Culturales
Distritales 2004-2016. Bogotá, Colombia.
UNAL. (2015). Plan Nacional de Desarrollo: siempre el mismo país. Bogotá:
Universidad Nacional de Colombia.
Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte. (2008). PLAMEC. Plan maestro de
equipamientos culturales . Bogotá, Colombia.
Secretaría de Cultura Recreación y Deporte, S. (2011). Plan Decenal de Cultura
Bogotá D.C. 2012-2021. Plan . Bogotá.
Bogotá cómo vamos. (2014). Encuesta de percepción ciudadana. Bogotá.
Sector Cultura, Recreación y Deporte. (2014). Lineamientos en el subcampo de las
prácticas culturales. Bogotá D.C.
Alcaldía Mayor de Bogotá. (31 de Mayo de 2002). Decreto 221 de 2002. Bogotá,
Colombia.
Sector Cultura, Recreación y Deporte. (2014). Informe Rendición de Cuentas 2014.
Bgotá avanza en la democracia cultural . Bogotá.
Benjamin, W. (2012). Sobre el concepto de historia. En W. Benjamin, Obras Libro I
(Vol. Vol. 2). Madrid: Adaba Editores.
Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la
Madre Tierra. (2010). Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra.
Obtenido de Portal Río20+: http://rio20.net/propuestas/declaracion-universal-de-los-
derechos-de-la-madre-tierra/
196
Galeano, E. (2010). Carta. En E. P. Bolivia, Conferencia Mundial de los Pueblos sobre
el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra (págs. 17-18). Cochabamba:
Diplomacia por la vida.
Alcaldía Mayor de Bogotá. (1 de Junio de 1995). Formar Ciudad 1995-1998. Plan de
Desarrollo Económico, Social y de Obras Públicas para Santa fé de Bogotá D.C.
Bogotá, Colombia.
Sáenz, J. (2012). Estrategia de Cultura Democrática para la ampliación de
capacidades políticas y culturales (Documento de trabajo).
Nietzsche, F. (2001). La ciencia jovial. Madrid: Biblioteca nueva.
Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte. (2012). Plan Estratégico Sectorial. Plan
Estratégico Sectorial de Cultura, Recreación y Deporte para la ciudad de Bogotá D.C.
2012-2016 . Bogotá, Colombia.
Comisión Brundtland. (1987). Informe de la Comisión Mundial sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo. (A. G. Unidas, Productor) Obtenido de
http://www.fao.org/docrep/s5780s/s5780s09.htm
Alcaldía Mayor de Bogotá. (s.f.). Decreto Distrital 364 de 2013. or el cual se modifican
excepcionalmente las normas urbanísticas del Plan de Ordenamiento Territorial de
Bogotá, D.C., adoptado mediante Decreto Distrital 619 de 2000, revisado por el
Decreto Distrital 469 de 2003, y compilado por el Decreto Distrital 190 . Bogotá.
Alcaldía Mayor de Bogotá. (2013). Decreto Distrital 364 de 2013. or el cual se
modifican excepcionalmente las normas urbanísticas del Plan de Ordenamiento
Territorial de Bogotá, D.C., adoptado mediante Decreto Distrital 619 de 2000, revisado
por el Decreto Distrital 469 de 2003, y compilado por el Decreto Distrital 190 . Bogotá.
Alcaldía Mayor de Bogotá. (2012). Encuesta Multipropósito Bogotá 2011. Bogotá.
Alcaldía Mayor de Bogotá. (22 de 06 de 2004). Por medio del cual se compilan las
disposiciones contenidas en los Decretos Distritales 619 de 2000 y 469 de 2003.
Decreto190 de 2004 . Bogotá.
Alcaldía Mayor de Bogotá. (12 de junio de 2012). Plan de Desarrollo Bogotá Humana
2012-2016. Bogotá.
Secretaría Distrital de Movilidad de Bogotá. (2012). Informe de Indicadores Encuesta
de Movilidad de Bogotá 2011. Bogotá: Secretaría Distrital de Movilidad de Bogotá.
Observatorio Región Bogotá Cundinamarca. (2015). Dinámica de la Economía y el
Comercio Exterior de la Región. Cámara de Comercio de Bogotá. Bogotá: CCB.
Cundinamarca, O. d. (2015). Dinámica de la Economía y el Comercio Exterior de la
Región. Cámara de Comercio de Bogotá, Cundinamarca. Bogotá: CCB.
197
Jorquera Beas, D. (2011). Gobernanza para el Desarrollo Local. Centro
Latinoamericano para el Desarrollo Rural Programa Conocimiento y Cambio en
Pobreza Rural y Desarrollo. Santiago de Chile: Rimisp.
Le Galès, P. (1998). Regulations and Governance in European Cities. International
Journal of Urban and Regional Research , 22 (3), 482-506.
Bourdieu, P. (1998). La distinción. Madrid: Santillana Ediciones.
García Canclini, N. (2007). Lectores, espectadores, internautas. Barcelona: Gedisa
S.A.
198