0% encontró este documento útil (0 votos)
238 vistas16 páginas

Pritis y Oannes

Los Pitris lunares eran los antepasados de la humanidad que vinieron de la Luna y ayudaron a formar los primeros seres humanos. Eran más avanzados tecnológicamente que los humanos actuales y usaron sonidos y energía de plasma para crear formas de vida.

Cargado por

Issa Torres
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
238 vistas16 páginas

Pritis y Oannes

Los Pitris lunares eran los antepasados de la humanidad que vinieron de la Luna y ayudaron a formar los primeros seres humanos. Eran más avanzados tecnológicamente que los humanos actuales y usaron sonidos y energía de plasma para crear formas de vida.

Cargado por

Issa Torres
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

PRITIS LUNARES

Sabiduría almacenada colectivamente; esa sabiduría se muestra mística y alegóricamente en el


lado brillante de la luna, estos son los pritis lunares.

[Los 'Pitaram' son los progenitores de la humanidad y se dice que habitan en la región Bhuvas del
aire y orbitan la Luna como regentes de los Naksatras Magha (29˚Sagittarius a 9˚Capricorn) y Mula
(29˚Leo a 9˚Virgo ) en los cielos por encima de nosotros.
M. Monier-Williams sánscrito al diccionario Inglés, vol. 1, página 911-12.]

Su mandíbula [mandíbulas móviles que hablan las frecuencias de sonido potente]


Conocimiento atómico [la metafísica de átomos (ANU), la física de partícula quántica abajo [aquí]
en el sucesivo tiempo [de la Tierra].

Los iluminados, los antiguos y los alienígenas [no de la Tierra],


sabios, sabiendo, videntes-de-poesía, llegado aquí dicen
antes de, más allá del futuro pasado [nuestro tiempo de la tierra],
por lo tanto [de] mucho más allá, en la remota constelación de Capricornio [enâ],

[aquellos] que dotados de la Introspección de los tonos regulados de expresión,


[transforma] mente pensamiento idea [como √vac] sonido-uz,
de los cuales produjo el nacido, aquí en este mundo.

Rishi Dîrgatamas, verso Rig Veda I.164.18. 


 

Los pitris lunares, según la Teosofía, fueron los progenitores de la raza humana. Por lo tanto,
también se les llama "Padres". Los pitris lunares provienen de la cadena lunar, mientras que los
solares son los Dhyan-chohans que poseen todos los fuegos espirituales-intelectuales. Los Pitris
lunares son los constructores de los principios inferiores del Hombre, mientras que los Dhyan-
Chohans son responsables de suministrar al Hombre la Mónada, la Esencia divina.

Los verdaderos Pitris, llamados generalmente Barhichad-Pitris. Son las entidades más adelantadas
de la Cadena lunar que, al terminar ésta, entraron en la séptima Jerarquía creadora.

Son los Dioses lunares o Señores de la luna, que tienen a su cargo el guiar la evolución física en la
Cadena terrestre.

Preparan las formas para las Mónadas ex-lunares y dan al hombre los cuatro principios inferiores
(doble etéreo, prâna, kâma animal y el germen animal de la mente, o sea el manas inferior).
Con ellos actúan de un modo secundario dos clases de Mónadas menos desarrolladas,
indistintamente llamadas Dhyânis inferiores o Pitris solares (que en la Cadena lunar suceden
inmediatamente a los Pitris Barhichads).

La primera de dichas dos clases había desarrollado ya su cuerpo causal, y la segunda estaba a punto
de formarlo, por lo que su demasiado avanzada evolución no les permitió entrar en las primeras
Rondas de la cuarta Cadena planetaria (la terrestre), a la cual llegaron durante el promedio de la
cuarta Ronda, en la tercera y cuarta Razas-madres.

Estos Pitris obran bajo la dirección de Yama, dios o señor de la muerte, y por esta razón se designa
a éste con el epíteto de "Señor de los Pitris" (Pitripati), y por esto mismo son perecederos los
cuerpos y los principios inferiores que aquellos dan al hombre, puesto que Yama no puede conferir
la inmortalidad.

(Annie Besant, Genealogía del Hombre).

Las Mónadas más desarrolladas –los Dioses Lunares o “Espíritus llamados en la India los Pitris–,
cuya función es pasar en la primera Ronda al través del triple y completo ciclo de los reinos
mineral, vegetal y animal en sus formas más etéreas, nebulosas y rudimentarias, con objeto de
revestirse con ellas, y asimilarse la naturaleza de la Cadena recientemente formada. Ellos son los
que alcanzan primero la forma humana –(si es que puede existir alguna forma en el reino de lo casi
subjetivo)– sobre el Globo A, en la Ronda primera. Son ellos, por lo tanto, quienes se hallan a la
cabeza del elemento humano y lo representan durante las Rondas Segunda y Tercera, y los que
finalmente preparan sus sombras, al principio de la Cuarta Ronda, para la segunda Clase, o sea la de
los que vienen detrás de ellos. La Doctrina Secreta.
Blavatsky

Las Mónadas Lunares o Pitris, los antecesores del hombre, se convierten en realidad en el hombre
mismo. Son las Mónadas que entran en el ciclo de evolución en el Globo A, y que pasando en torno
de la Cadena de Globos, desenvuelven la forma humana, tal como se ha demostrado antes. Al
principio del estado humano de la Cuarta Ronda en este Globo, ellos “exudan” sus dobles astrales,
de las formas “parecidas al mono” que han desarrollado en la Ronda III. Y esta forma sutil, más
delicada, es la que sirve como modelo, en torno del cual, la Naturaleza construye al hombre físico.
Estas Mónadas, o Chispas Divinas, son así los Antepasados Lunares, los Pitris mismos; pues estos
Espíritus Lunares tienen que convertirse en “hombres”, con objeto de que sus Mónadas puedan
alcanzar un plano más elevado de actividad y de conciencia propia, o sea el plano de los Mânasa-
Putras, los que dotan de “mente” a las envolturas “inconscientes”, creadas y animadas por los Pitris,
en el último período de la Tercera Raza-Raíz.
La palabra sánscrita pitaram significa nuestros antiguos progenitores - que entiendo como los seres
colonizadores 'antepasados', que vinieron a este planeta y participaron en la creación y la
hibridación de las razas humanas - son descritos por el vidente Rishi Dîrgatamas, que compuso el
siguiente verso en el Rig Veda I.164.18.

También se dice que los Pitaram habitan en la región Bhuvas del aire y orbitan la Luna como
regentes de específicos Naksatras.
 
Las 28 Naksatras son las demarcaciones astronómicas y astrológicas de las constelaciones como
sectores, a través de los cuales pasa la Luna. Magha y Mula son dos, por lo tanto, se nos dice la
localización precisa de origen en los cielos desde donde estos regentes, nuestros progenitores,
vinieron.

Las Nakshatras son las esposas de Chandra, la Luna. En la mitología védica, las esposas o
consortes simbolizan el poder de la divinidad. Por tanto, las esposas de Chandra, las
  Nakshatras, representan los poderes de este planeta.

Al utilizarlas se realiza un mayor “afinado” en el análisis e interpretación ya que pasamos


de un signo zodiacal que es una ventana estelar de 30 grados de arco a otra más estrecha
de 13 grados y 20 minutos.

Además cada una de las Nakshatras a su vez está dividida en cuatro segmentos llamados
Padas, vinculados a planetas y deidades del panteón védico, por lo que el “ajuste” es
mayor incluso. Cada Pada es una pequeña “apertura” en la inmensidad del Espacio de tan
sólo 3 grados y 20 minutos de arco a través de la cual podemos observar la energía que
nos llega del Universo.

Curiosamente, o no tan curiosamente, hay un total de 108 Padas que corresponden a las
cuentas de un mala (27 Nakshatras por 4 Padas cada una). De ahí que también tenga un
significado en su utilización en la recitación de mantras.

A modo de historia y para hacernos una idea de su antigüedad, las Nakshatras ya se


mencionan en un texto védico llamado Rig Veda que se sabe fue recopilado antes del
1.500 AC. La referencia más antigua de la que se tiene conocimiento sobre las 12 divisiones
del zodiaco se encuentra en Mesopotamia sobre el 450 AC, lo cual indica que los
astrólogos védicos del pasado utilizaban el sistema de las Nakshatras mucho antes que el
 
zodiaco.

Los progenitores eran mucho más avanzados que nosotros hoy en día, tanto en la tecnología como
sabiduría-conocimiento metafísico. Ellos manipularon el espectro de frecuencias en forma de onda,
la física del plasma, rayos cósmicos, campos magnéticos, etc. través de modulación del sonido con
el fin de coagular y producir varias formas.

Sus tecnologías eran mucho más avanzadas que cualquier cosa que todavía tenemos que imaginar e
incluyen la deformación de tiempo. Por ejemplo plasma es la forma más abundante de materia en el
universo, por lo tanto no puede haber cártel de plasma.
Usando frecuencias de sonido, nuestros progenitores dirigen el plasma del viento solar y otras
fuentes de plasma que fluyen continuamente a través del espacio, incluyendo las explosiones de
rayos gamma y la explosión de estrellas. Plasma tiene una conductividad infinita y fue concentrada
para su uso.

Las regiones polares, tales como el círculo polar ártico, recibirá la mayor intensidad de energía de
plasma solar.

El campo magnético dipolar del planeta Tierra actúa como un conductor concentrador natural. En
confluencia con el campo magnético dipolar del planeta Tierra, el plasma concentrado fue
canalizado a través de las regiones polares, a través del núcleo de la Tierra, y en las pirámides
ubicadas en todo el planeta.

En esa época, las pirámides sirven como colectores y transductores, para crear el campo toroide y
concentrar las energías resultantes de plasma en un camino coherente intenso.

Emular el sonido de los progenitores tiene un amplio espectro de efectos en todas las formas,
sutiles y sólidas, todo, incluyendo el agua, nuestras emociones y sentimientos. Los Rishis que
compusieron los himnos de Rig Veda lo sabían y trataron de duplicar la tecnología de sus
progenitores.

Extracto: Esencia de la Realidad exacta o PARAMARTHASARA de Abhinavagupta, con traducción


al Inglés y notas por el Dr. BN Pandit, Munshiram Manoharlal Editores; 1991, Nueva Delhi.

Biblioteca Pleyades

Uno de los nombres de la luna en sánscrito es Soma, que también es el nombre, como es bien
sabido, de la bebida mística de los Brahmanes y muestra la conexión entre los dos.
 
Un "bebedor de soma" logra el poder de ponerse en contacto directo con el lado brillante de la
luna, derivando así la inspiración de la energía intelectual concentrada de los antepasados
bendecidos.
 
Esta "concentración", y que la luna es un depósito de esa Energía, es el secreto, cuyo significado
no debe ser revelado, más allá del simple hecho de mencionar el continuo derramamiento
sobre la tierra desde el lado brillante del orbe de cierta influencia.

La palabra Pitri significa, sin duda, el antepasado; pero lo que se invoca es


la sabiduría lunar esotéricamente, y no el "antepasado lunar".

Alá como el dios Luna es una afirmación planteada por algunos críticos del Islam en cuanto a que
el nombre islámico para Dios, Alá, deriva de un pagano dios Luna de la mitología árabe local.
COSMOGENESIS

La eterna Ley una desenvuelve todas las cosas en la Naturaleza


que ha de manifestarse, con arreglo a un principio séptuple (7);
y entre otras, las innumerables Cadenas circulares de Mundos,
compuestas de Siete Globos (7) graduados en los cuatro planos
inferiores (4) del Mundo de Formación, perteneciendo los otros
tres (3) al Universo Arquetipo. De estos siete Globos, tan sólo
uno, el inferior y el más material de todos, se halla dentro de
nuestro plano o al alcance de nuestros medios de percepción,
permaneciendo los otros seis fuera del mismo y siendo por lo
tanto invisibles al ojo terrestre. Cada una de tales Cadenas de
Mundos es el producto y la creación de otra, inferior, y muerta:
es su reencarnación, por decirlo así. Para aclararlo más: se nos
enseña que cada planeta –de los cuales siete únicamente eran
llamados sagrados, por estar regidos por los Dioses o Regentes
más elevados, y no porque los antiguos no supiesen nada de los
demás– ya sea conocido o desconocido, es septenario, como
también lo es la Cadena a que la Tierra pertenece.

1ª Todas las cosas, tanto en el Universo metafísico como en el físico, son septenarias. De aquí que
a cada cuerpo sideral, a cada planeta, ya visible o invisible, se le atribuyan seis Globos
compañeros. La evolución de la vida procede en estos siete Globos o cuerpos, desde el Primero al
Séptimo, en Siete Rondas o Siete Ciclos.

2ª Estos Globos se forman por un proceso que los ocultistas llaman el “renacimiento de las
Cadenas Planetarias (o Anillos)”. Cuando uno de tales Anillos ha pasado a su Séptima y última
Ronda, el Globo primero o más elevado A seguido por todos los otros hasta el último, en lugar de
pasar por cierto período de reposo o de “Obscuración”, como en sus Rondas precedentes,
comienza a marchitarse. La Disolución Planetaria (Pralaya) se halla próxima: su hora ha sonado;
cada Globo tiene que transferir su vida y su energía a otro planeta.

3ª Nuestra Tierra, como representante visible de sus globos compañeros invisibles y superiores,
sus “Señores” o “Principios”, tiene que vivir, lo mismo que los demás, durante siete Rondas.
Durante las tres primeras, se forma y se consolida; durante la cuarta se asienta y se endurece;
durante las tres últimas, vuelve gradualmente a su primera forma etérea: se espiritualiza por
decirlo así.
LAS SIETE RONDAS

Durante el Gran Día Cósmico de Manifestación, las oleadas de vida o chispas virginales van
atravesando 7 períodos de manifestación o Rondas sucesivas, constituyendo estas últimas la
evolución planetaria.

PRIMERA RONDA O RONDA MENTAL (PERIODO DE SATURNO)


Primer período de manifestación, durante el cual los globos planetarios no tiene consistencia,
están formados por substancia muy sutil, son obscuros y disponen de calor. La naturaleza toda es
mental, las formas ya dibujadas en la mente cósmica, irán tomando diferentes grados de densidad
en sucesivos períodos de manifestación.

SEGUNDA RONDA O RONDA ASTRAL (PERIODO SOLAR)


Después de un período de reposo cósmico, la vida recapituló la época anterior y se inició la
segunda ronda: La tierra astral. Los globos planetarios son esferas brillantes y luminosas, siendo el
espacio exterior obscuro. La tierra brilla y resplandece con los coloridos inefables de la luz astral:
Un fuego desprendido del sol y fijado en la tierra por la fuerza de gravedad y el peso de la
atmósfera. La materia de todas las cosas es la misma luz astral.
TERCERA RONDA O RONDA ETÉRICA (PERIODO LUNAR)
Pasado el reposo cósmico y los procesos de recapitulación de períodos anteriores, se inicio el alba
de la ronda etérica. El globo planetario es predominantemente húmedo, describiéndose como
una masa ígnea brillante, formándose por el frío del espacio exterior una superficie acuosa en
torno a la masa radiante, originándose vapor y una niebla ígnea. Por donde quiera se veían lagos
inmensos y mares dilatados. Las montañas eran transparentes como el cristal y de un color
obscuro muy hermoso. Este es el color predominante de la tierra etérica. La flora y la fauna de ese
tiempo era muy diferente a la actual; minerales, vegetales y animales se confundían en cierta
medida, todavía no estaban completamente diferenciados, había entre los árboles una marcada
tendencia a inclinarse hacia abajo, formando con sus ramas y hojas formas cóncavas, como
gigantescos paraguas. Se adivinaba en todo lo existente la tendencia descendente de la vida hacia
la materia. La naturaleza es una escritura viviente.

CUARTA RONDA O RONDA FÍSICA (PERIODO TERRESTRE)


La naturaleza recapituló los pasados períodos cósmicos a dando paso a nuestra época físico-
química. El calor y la humedad cristalizaron la substancia en las actuales formas materiales. La
tierra físico-química evoluciona bajo las leyes del karma planetario.

Durante la presente ronda deben manifestarse siete razas-madre o siete razas-raíz. Las razas
humanas nacen la una de la otra, crecen, se desarrollan, envejecen y mueren. Cada raza-madre se
divide en siete sub-razas y éstas a su vez se ramifican en innumerables familias y tribus.

FUTURAS RONDAS

La futura quinta ronda se desarrollará en el mundo etérico, la sexta en el mundo astral y la


séptima en el mental. Después vendrá la Gran Noche Cósmica.

LAS SIETE RAZAS

PRIMERA RAZA- RAÍZ O PROTOPLASMATICA


Habitó lo que hoy conocemos como el casquete polar Norte, la tierra Asgart, citada en
antiquísimas tradiciones como la lejana Thule paradisíaca, la isla de cristal.

La raza polar se desenvolvió en un ambiente totalmente distinto al actual. En aquella época la


tierra era propiamente semi-etérica, semi-física; las montañas conservaban su transparencia y la
tierra toda resplandecía gloriosamente con un bellísimo color etérico intenso.

Producto maravilloso de incesantes evoluciones y transformaciones que otrora se iniciaran desde


el estado germinal primitivo, la primera raza surgió de las dimensiones completa y perfecta.

Incuestionablemente la primera raza jamás poseyó elementos rudimentarios ni fuegos


incipientes. Para bien de la gran causa lanzaremos en forma enfática el siguiente enunciado:
“Antes que la primera raza humana saliera de la cuarta coordenada para hacerse visible y tangible
en el mundo tridimensional, hubo de gestarse completamente dentro del Jagad-Yoni, la Matriz del
Mundo”.
Extraordinaria humanidad primigenia, andróginos sublimes totalmente divinos, seres inefables
más allá del bien y del mal.

Prototipos de perfección eterna para todos lo tiempos, seres excelentes semi-físicos, semi-
etéricos con cuerpos protoplasmáticos indestructibles de bello color negro, elásticos y dúctiles
capaces de flotar en la atmósfera.

Con el material plástico y etéreo de esta tierra primigenia se construyeron ciudades, palacios y
templos grandiosos. Resultan interesantísimos los rituales cósmicos de esta época. La
construcción del templo era perfecta. En las vestiduras se combinaban los colores blancos y
negros para representar la lucha entre el espíritu y la materia. Los símbolo y objetos de trabajo se
usaban invertidos para representar el drama que se proyecta en los siglos: El descenso del espíritu
hacia la materia. La vida estaba hasta ahora materializándose y debía dársele expresión simbólica.
Su escritura gráfica fueron los caracteres Rúnicos, de gran poder esotérico.

Es ostensible que todos esos ingentes eran sagrados personificados de los poderes mas ocultos
de la naturaleza. Esa fue la edad del fisíparismo, aquellas criaturas se reproducían mediante el
acto sexual fisíparo, “Según se ha visto en la división celular nucleada, en la que el núcleo se
divide en dos sub-núcleos, los cuales o bien se desarrollan dentro de la pared celular o la rompen
y se multiplican hacia el exterior como entidades independientes.”

En aquellos seres andróginos (elementos masculino y femenino perfectamente integrados) la


energía sexual operaba en forma diferente a la actual, y en determinado momento el organismo
original del padre-madre se dividía en dos mitades exactas, multiplicándose al exterior como
entidades independientes, proceso similar a la multiplicación por bipartición o división celular. El
hijo andrógino sosteníase por un tiempo del padre-madre. Cada uno de esos sucesos de la
reproducción original, primigenia, era celebrado con rituales y fiestas. Incuestionablemente la isla
sagrada, cuna del primer hombre y morada del último mortal divino, existe todavía en la cuarta
dimensión como insólita morada de los hijos del crepúsculo, padres preceptores de la
humanidad.

Tierra del amanecer, mansión imperecedera, celeste paraíso de clima primaveral allende los
mares ignotos del polo Norte.

Magnífico luce en el Septentrión aquel Edén de la cuarta coordenada, continente firme en medio
del gran océano.

“Ni por tierra ni por mar se logra llegar a la Tierra Sagrada”, repite vehementemente la tradición
helénica.

“Sólo el vuelo del espíritu pude conducir a ella”, dicen con gran solemnidad los viejos sabios del
mundo oriental.

SEGUNDA RAZA RAÍZ O HIPERBÓREA

Esta raza apareció en el escenario terrestre como resultado de las incesantes transformaciones
que a través del tiempo experimentó la primera Gran Raza Raíz. Habitó las regiones boreales que
como herradura continental circundan el casquete polar del Norte, ocupando el actual norte de
Asia, Groenlandia, Suecia, Noruega, etc. Extendiéndose hasta las Islas Británicas.

Esta fue la época de variadísimas mutaciones en la naturaleza. Gran diversidad de especies se


gestaron en el tubo de ensayo de la naturaleza, cuyos tres reinos todavía no estaban
diferenciados. El clima es tropical y la tierra cubierta de gran vegetación.

El ser humano continuaba siendo andrógino, reproduciéndose por brotación, sistema que
continua activo en vegetales.

Es imposible restos de primeras Razas primigenias porque la Tierra estaba constituida de


protomateria, semi-etérica, semi-física.

Sólo en las memorias de la naturaleza pueden los grandes clarividentes estudiar la historia de
estas razas.

TERCERA RAZA RAÍZ O LEMÚRICA

De esa segunda raza de andróginos divinos precedió a su vez la tercera raza raíz, los duplos
gigantes hermafroditas, colosales, imponentes. La civilización Lemúrica floreció maravillosa en el
continente Mu o Lemuria, volcánica tierra en el océano Pacífico.

El planeta llegó al actual grado de materialidad, propio de esta ronda físico-química. Como todas
las formas entonces existentes en la Tierra, el hombre era de estatura gigantesca.

La reproducción era por generación ovípara produciendo seres hermafroditas y más tarde con
predominio de un solo sexo, hasta que por fin nacieron del huevo varones y hembras. En la quinta
sub-raza empieza el huevo a quedar retenido en el sexo materno, nace la criatura débil y
desvalida. Por último, en la sexta y séptima sub-razas es general la generación por ayuntamiento
de sexos.

La reproducción sexual se hacía entonces bajo la dirección de los Kumarats, seres divinales que
regían los templos. Pero en la segunda mitad del período Lemúrico comenzaron a fornicar, es
decir, desperdiciar el esperma sagrado, aunque tan solo lo hacían para continuación de la especie.

Entonces los dioses castigan a la humanidad pecadora (Adán-Eva) arrojándoles fuera del Edén
paradisíaco, la Tierra Prometida. Donde los ríos de agua pura de vida manan leche y miel.

El ser humano se expresaba en el lenguaje universal, teniendo poder su verbo sobre el fuego, el
aire, el agua y la tierra. Podía percibir el aura de los mundos en el espacio infinito y disponían de
maravillosas facultades espirituales que fue perdiendo como consecuencia del pecado original.

Fue esta una época de inestabilidad en la corteza terrestre, debido a la constante formación de
volcanes y nuevas tierras. Al fin, a través de 10,000 años de gigantescos terremotos y maremotos,
el gigantesco continente Mu se fue desmembrando y hundiendo entre las olas del océano
Pacífico. Encontramos sus vestigios en la Isla de Pascua, Australia, la Oceanía, etc.
CUARTA RAZA RAÍZ O ATLANTE

Después que la humanidad hermafrodita se dividió en sexos opuestos, transformados por la


naturaleza en maquinas, portadoras de criaturas, surgió la cuarta raza raíz sobre el geológico
escenario Atlante ubicado en el océano que lleva su nombre.

Fue engendrada por la tercera raza hace unos ocho millones de años atrás, a cuyo fin el Manú de
la cuarta raza eligió de entre la anterior los tipos más adecuados, a quienes condujo a la
imperecedera Tierra Sagrada para librarlos del cataclismo lemuriano.

La Atlántida ocupaba casi toda el área actualmente cubierta por la parte septentrional del océano
Atlántico, llegando por el NE hasta Escocia, por el NO hasta el Labrador y cubriendo por el Sur la
mayor parte del Brasil.

Los Atlantes -de estatura superior a la actual- poseyeron una alta tecnología, la que combinaron,
con la magia, pero al final degeneraron y fueron destruidos.

P. Blavatsky, refiriéndose a la Atlántida, dice textualmente en sus estancias Antropológicas:


“Construyeron templos para el cuerpo humano, rindiendo culto a varones y hembras. Entonces
cesó de funcionar el tercer ojo (el ojo de la intuición y de la doble vista). Construyeron enormes
ciudades, labraron sus propias imágenes según su tamaño y semejanza y las adoraron…”

“Fuegos internos habían ya destruido la tierra de sus padres (la Lemuria) y el agua amenazaba a la
cuarta raza ( la Atlántida)”.

Sucesivos cataclismos acabaron con la Atlántida, cuyo final ha sido recogido en todas las
tradiciones antiguas como el Diluvio Universal. La época de sumersión de la Atlántida fue
realmente una era de cambios geológicos. Emergieron del seno profundo de los mares otras
tierras firmes que formaron nuevas islas y nuevos continentes.

QUINTA RAZA RAÍZ O ARIA.

Es la blanca del globo. Hace ya un millón de años que el Manú Vaivaswata (Noé bíblico) seleccionó
la sub-raza protosemítica de la raza Atlante las simientes de la quinta Raza-Madre y las condujo a
la imperecedera Tierra Sagrada. Edad tras edad fue modelando el núcleo de la humanidad futura.
Aquellos que lograron cristalizar las virtudes del alma acompañaron al Manú en su éxodo al Asia
Central, donde moró por largo tiempo fijando allí la residencia de la Raza, cuyos brotes habían de
ramificarse en diversas direcciones.

He aquí las siete sub-razas o brotes del tronco ario-atlante:

La primera sub-raza se desenvolvió en la Meseta Central del Asia, más concretamente en la región
del Tíbet, y tuvo una poderosa civilización esotérica. La segunda sub-raza floreció la sabiduría en
el Sur de Asia en la época pre-védica y entonces se conoció la sabiduría de los Rishis del Indostán,
los esplendores del antiguo Imperio Chino, etc. La tercera sub-raza se desenvolvió
maravillosamente en el Egipto (de directa ascendencia Atlante), Persia, Caldea, etc.
La cuarta sub-raza resplandeció con las civilizaciones de Grecia y Roma.La quinta fue
perfectamente manifiesta con Alemania, Inglaterra y otros países. La sexta resultó de la mezcla de
los españoles con las razas autóctonas de Indo América.

La séptima está perfectamente manifiesta en el resultado de todas esas mezclas de diversas razas,
tal como hoy lo podemos evidenciar en el territorio de los Estados Unidos.

Nuestra actual raza terminará con un gran cataclismo. La sexta raza (Raza Koradhi) vivirá en una
Tierra transformada y la séptima será la última. Después estas siete razas, la Tierra se convertirá
en una nueva luna.

Éstos son la evolución Monádica (o Espiritual), la Intelectual y la Física. Las tres son los aspectos
finitos, o las reflexiones en el campo de la Ilusión Cósmica, de Âtmâ, el séptimo, la Realidad única.
1º La Monádica (Espiritual) está, como el nombre lo implica, relacionada con el desarrollo y
desenvolvimiento de la Mónada en fases de actividad cada vez más elevada, en conjunción con: 2º
La Intelectual, representada por los Mânasa-Dhyânis (los Devas Solares, o los Pitris Agnishvatta),
los que “conceden inteligencia y conciencia” al hombre; 3º La Física, representada por los Chhâyâs
de los Pitris Lunares, en torno de los cuales ha formado la Naturaleza el actual cuerpo físico. Este
Cuerpo sirve como de vehículo para el “desarrollo” empleando una palabra errónea, y las
transformaciones (por medio de Manas, y gracias a la acumulación de experiencias), de lo Finito
en lo Infinito, de lo Transitorio en lo Eterno y Absoluto. Cada uno de estos tres sistemas
(Espiritual, Intelectual y Fisico) posee sus leyes propias, y es regido y guiado por grupos diferentes
de los más elevados Dhyânis o Logoi. Cada uno de ellos se halla representado en la constitución
del hombre, el Microcosmo del gran Macrocosmo; y la unión de estas tres corrientes en él, es lo
que de él hace el ser complejo que es en la actualidad.

Las más desarrolladas, las Mónadas lunares, alcanzan el estado humano germinal en la Primera
Ronda; se convierten en seres humanos terrestres, aunque muy etéreos, hacia el final de la
Tercera Ronda, permaneciendo en el Globo, durante el período de “obscuración” como, gérmenes
para la humanidad futura de la Cuarta Ronda, convirtiéndose así en los precursores de la
humanidad al principiar ésta, la presente Cuarta Ronda. Otras alcanzan el estado humano tan sólo
durante las siguientes Rondas, o sea en la segunda, en la tercera o en la primera mitad de la
Cuarta Ronda.

Cadena planetaria Es una serie de siete Globos o mundos que forman el campo de evolución
durante el ciclo planetario o Manvantara. Los tres primeros de estos Globos –generalmente
llamados A, B y C- forman un arco descendente, en cuyo cuarto Globo, D (del cual es un ejemplo
nuestra Tierra), la materia física del descenso alcanza el mayor grado de densidad. El quinto Globo,
E, del arco ascendente (que corresponde al C del arco descendente) pertenece de ordinario al
plano astral, y el sexto y séptimo, F y G (correspondientes a B y A del arco descendente),
pertenecen a los planos rûpa y arûpa del plano mental; éstos, por lo tanto, son invisibles a la vista
ordinaria. La evolución completa de nuestro sistema comprende siete Cadenas planetarias, que
aparecen sucesivamente, siendo cada Cadena, por decirlo así, una reencarnación de la
precedente. Tres de estas Cadenas pertenecen al pasado; la cuarta es la terrestre, aquella de la
cual la Tierra forma el cuarto Globo; las tres restantes tienen aún que aparecer. (P. Hoult)

STEINER

El desarrollo del 4º Principio

La misión esencial de la Tierra, decía en tal sentido Steiner, es sin duda el desarrollo del 4º
Principio Humano: el Ego, el cuerpo mental inferior, es decir el Yo separativo o Kama Manas, y ello
como resultado del desenvolvimiento previo en Cadenas y Manvántaras anteriores de los tres
Principios básicos que conforman la estructura fundamental del ser humano. De manera que en la
primera Cadena o Manvántara, correspondiente al antiguo Saturno, se desarrollaron los
fundamentos del cuerpo físico en su fase mineral, en el segundo Manvantara, llamado del Sol, se
consolidaron los fundamentos del cuerpo etérico del hombre y su fase vegetal, y en el tercero, el
de la vieja Luna, se desarrolló el tercer principio o cuerpo astral del hombre, en su vivencia animal.

Desde las dos primeras razas (Polar e Hiperbórea) y hasta la Edad Lemur, correspondiente a la
Tercera Raíz, el ser humano carecía de un alma propia e individual, de manera que, al igual que los
animales que le rodeaban, contaba únicamente con un alma grupal. Y nos estamos refiriendo a un
tiempo en el que todavía y durante ese larguísimo período histórico, nos dice Steiner, la Tierra y la
Luna estaban unidas formando un solo planeta, hasta que finalmente en el curso de dicha edad
es cuando la jerarquía creadora de los Espíritus de la Forma separó a la Luna de la Tierra, con el
fin de llevarse con ella lo más denso de entre la pesada materia de que hasta entonces estaba
constituida la humanidad. Y es a resultas de dicha separación planetaria que se instituyó la
separación de sexos del hombre, que hasta entonces había sido un ser andrógino, con lo que se
produjo lo que se ha conocido por la "Primera Caída" del hombre, al ser necesaria la generación
y procreación por la vía genital sexual, de forma tal que el sexo vino a causar grandes estragos en
aquella humanidad, pues se mezclaban indiscriminadamente las diversas especies, creándose con
ello toda clase de subproductos humanoides incapaces de desarrollar el Principio egóico al que
estaban destinados los seres humanos. Los bellos Apolos de la Raza Hiperbórea degeneraron
terriblemente, hasta que en un momento dado Jahvé, uno de los siete Elohim o Espíritus
Planetarios, desarrolló en la naturaleza humana el llamado principio de la herencia con el fin de
evitar más cruces y mezclas de especies animales y humanas diferentes.

Ante tal degeneración generalizada algunas almas se negaron a descender a la Tierra y a crear
en los cuerpos óseos y durísimos en que se convirtieron los cuerpos humanos, de manera que
hubo un largo pralaya en el cual muchas mónadas humanas dejaron de encarnar en el planeta, con
la consiguiente despoblación en el globo terráqueo, que parecía poner en peligro el plan de
desenvolvimiento de los seres humanos. Según las investigaciones realizadas por Steiner un gran
número de esas mónadas humanas y animales fueron transportadas para encarnar en los otros
cinco planetas del sistema solar (Saturno, Júpiter, Marte, Venus y Mercurio), además de en el Sol y
la Luna, con el consiguiente efecto y hándicap de que estas almas no pudieron en su consecuencia
quedar bajo la dirección e influencia de los Espíritus de la Forma, residentes en el Sol, cuya tarea
fundamental era la de guiar la evolución racial de la humanidad en la tierra.

Cuando la Luna-tierra se separó del Sol durante el anterior tercer manvántara, continúa
Steiner en sus estudios cosmológicos, ese planeta conjunto de Tierra y Luna todavía no rotaba
en torno a su eje, pues para eso hubiera necesitado que habitase en él un Espíritu del
Movimiento que le diese tal vida y actividad, de manera que durante la Edad Hiperbórea solo
una cara de ese globo conjunto daba al Sol, exactamente como ahora ocurre con la Luna con
relación a la Tierra, y así la actividad de los Espíritus de la Forma ubicados en el Sol, al no haber
día y noche alternantes, era continua y permanente. Y así continuó ocurriendo hasta que con la
extracción de la Luna y su separación de la Tierra en el transcurso de la Edad Lemur la Tierra
empezó a rotar sobre sí misma, ocasionando así las noches y los días, lo cual dio lugar a una
actividad alternante y ya no permanente de tales Espíritus de la Forma que al hacer su trabajo
desde el Sol solo ejercían su influencia sobre la Tierra durante el día.

La institucionalización en el hombre de su alma individual

Con el principio de herencia imbuido por Javeh cada especie animal desarrolló su propia alma
grupal totalmente ceñida a la evolución de la Tierra, y al llegar la Edad Atlante, la mayoría de las
almas humanas ya se habían individualizado, separándose así definitivamente de su antigua alma
grupal cuasianimal o de especie, comenzándo así la evolución del principio egoico o kama-
manásico en cada mónada encarnante, aunque éstas conservaran la memoria de su alma grupal
en el cuerpo etérico. Cuando la tierra empezó a rotar sobre su eje polar y se institucionalizó el
ritmo ya definitivo de los días y las noches alternantes, la evolución humana y del ser individual
más allá del alma grupal fue quedando ceñida a la encarnación en la tierra de todas las almas,
pues era reencarnándose que recibirían la influencia y radiaciones energéticas de los seres
espirituales superiores que a su vez sacrificaban sus cuerpos por ellos. Y así durante la vigilia del
día el ego y el cuerpo astral trabajaban incorporados a sus cuerpo etérico y cuerpo físico, y por la
noche esos ego y cuerpo astral se separaban de sus cuerpos físico y etérico, y libres del cuerpo
mientras dormían, comunicaban con los seres superiores conocidos como Ángeles (equivalentes
a los Pitris Lunares o Barishad en términos teosóficos), Arcángeles (los Pitris Agnishvattas) y
Archai (los Asuras), de forma que con ese contacto los seres superiores podían influir en el ego y
reparar los daños ocasionados al cuerpo astral durante el día por los espíritus luciféricos, todo
lo cual permitiría mantener las memorias de esos seres y así evolucionar definitivamente fuera
del ser grupal como seres individuales.

Mientras tanto los verdaderos directores de la evolución, los llamados Espíritus de la Forma
de la segunda jerarquía celestial, trabajaban a través de la luz del sol durante el día, ya que
durante la noche su actividad había de parar e interrumpirse a causa de la falta de luminosidad y
por tanto de la oscuridad, de manera que podía dudarse de que con tal ritmo los humanos
pudieran evolucionar apropiadamente si los Espíritus de la Forma trabajaban solo a media
jornada, teniendo en cuenta el hecho de que anteriormente cuando la Tierra no rotaba, su
actividad era permanente día y noche.

Resolvieron el problema enviando al Elohim Jahvé a la Luna, de entre los siete Espíritus de
la Forma o Elohim, los cuales desde el manvántara lunar trabajaban desde el Sol para guiar la
evolución humana. Desde allí ese Elohim irradiaría su influencia sobre la tierra durante las
noches. Y mientras tanto los demás seres espirituales que no habían conseguido el rango
jerárquico al que estaban destinados, y como necesitaban también un lugar donde continuar su
desarrollo aparentemente interrumpido con la falta de mónadas humanas encarnantes en la
Tierra por las razones dichas, encontraron tales lugares al desprenderse del Sol el planeta
Mercurio para los Archai (los asuras de la cosmología teosófica), así como el planeta Venus
donde residirían y evolucionarían los Arcángeles (los agnishvattas), y en la Luna permanecerían
los Ángeles (o Pitris lunares). Y así, durante el día los otros seis Elohim emitían sus rayos de
amor al hombre, y por la noche el Elohim Jahvé trabajaba en el ego y el cuerpo astral de los
seres humanos mediante la luz reflejada del sol espiritual.

LA LUNA PARTE ESOTERICA ACTUALMENTE EN RELACION CON LOS PRITIS LUNARES QUE
MENCIONA STEINER

La Luna está ahí, vigilando nuestros sueños, está ahí, vigilando al rebaño mientras duerme, que es
el momento del día más peligroso, para los pastores.

El humano cuando duerme se activa su parte energética y trabaja en fases, que durante el día
están latentes, la glándula pineal o el hipotálamo se activan en la oscuridad y particularmente
durante el sueño, provocando estados alterados en la conciencia o los llamados viajes astrales, no
conscientes para la mayoría, donde el rebaño podría abandonarse, salir y quizás darse cuenta que
vive enjaulado.

Durante el día somos controlables, estamos en vigilia y el sistema nos da quehaceres; el cuerpo
celeste que reina es el Sol, como no podía ser de otra forma, pero cuando llega la noche y la Luna
lo releva, es el momento donde es mas necesario el control, por lo cual ella toma el justo papel,
para completar la dualidad en la que estamos atrapados…

Este satélite ocre es un elemento de control, una estación espacial que monitorea y analiza
nuestro estado.

Es sabido que estamos fuertemente ligados a La Tierra, que el latir de su corazón va al mismo
ritmo que el nuestro y que necesitamos su influencia.

Pero la Luna es evidente, que debe de emitir también un tipo de onda que nos impide que nos
despeguemos de nuestra irrealidad, un elemento que logra impedirnos que recordemos y
comprendamos lo que soñamos, que nos mantenga en un constante trance hipnótico día y noche,
y que adecue nuestra mente a recibir los programas que provocan que fabriquemos "su realidad"
en segundo plano.

La Luna originalmente era un satélite de Saturno; toda la ingeniería de control que porta en su
interior fue creada mientras orbitaba alrededor del planeta anillado, tras la toma invasiva del
planeta Tierra este quedó sin satélites naturales.

Oannes [u Oes] (Griego) Musarus Oannes, el Annedoto, conocido en las “leyendas” caldeas
transmitidas por Beroso y otros escritores antiguos con el nombre de Dag o Dagón, el “hombre-
pez”. Oannes se presentó a los primitivos babilonios como reformador e instructor. Al surgir el mar
Eritreo, aportó a ellos la civilización, las letras y las ciencias, las leyes, la astronomía y la religión, y
les enseñó la agricultura, la geometría y las artes en general. Hubo Annedotos que llegaron
después de él, en número de cinco (nótese que nuestra raza es la quinta), “todos ellos como
Oannes en lo que concierne a la forma y que enseñaban lo mismo”, pero Musarus Oannes fue el
primero que apareció, ocurriendo esto durante el reinado de Ammenón, tercero de los diez reyes
antediluvianos cuya dinastía terminó con Xisuthrus, el Noé caldeo. (Véase Xisuthrus). –Oannes era
un “animal dotado de razón … y cuyo cuerpo era el de un pez, pero que tenía una cabeza humana
debajo de la del pez, con pies también debajo, parecidos a los del hombre, junto a la cola del pez,
y cuya voz y lenguaje también eran articulados y humanos ”. (Polyhistor y Apolodoro). Esto
suministra la clave a la alegoría. Designa a Oannes como un hombre y un “sacerdote”, un Iniciado.
Layard demostró, hace mucho tiempo (véase Nineveh), que la “cabeza de pez” era simplemente
una toca o adorno de la cabeza, la mitra que llevan los sacerdotes y los dioses, hecha en figura de
cabeza de pez, y que en una forma muy poco modificada vemos aun hoy día en la cabeza de los
grandes lamas y de los obispos de la Iglesia romana. Osiris llevaba una mitra parecida. La cola del
pez es simplemente la cola de un largo manto estirado, tal como está pintado en algunas tablas
asirias; cuya forma vemos reproducida en la áurea vestidura sacerdotal que usa el moderno clero
griego durante las ceremonias religiosas. Esta alegoría de Oannes, el Annedoto, nos recuerda al
“Dragón” y a los “Reyes-Serpientes”; los Nâgas que en las leyendas búdicas instruyen al pueblo en
la sabiduría junto a los lagos y ríos, y acaban por convertirse a la buena Ley y llegar a ser Arhats. El
significado de esto es claro. El “pez” es un símbolo antiguo y muy sugestivo en el lenguaje del
Misterio, como lo es también el “agua”. Ea o Hea era el dios del mar y de la Sabiduría, y la
serpiente del mar era uno de sus emblemas, puesto que sus sacerdotes eran “Serpientes” o
Iniciados. De ahí por qué el ocultismo incluye a Oannes y a los demás Annedotos en el grupo de
aquellos antiguos “adeptos” que eran llamados “dragones de agua” o “marinos”, esto es, Nâgas. El
agua representaba su origen humano (puesto que es un símbolo de la tierra y de la materia y
también de purificación), opuestamente a los “Nâgas del fuego”, esto es, los Seres inmateriales,
espirituales, bien sean Boddhisattvas celestes o Dhyânis planetarios, considerados asimismo como
instructores de la humanidad. La significación secreta resulta clara para el ocultista una vez se le
indica que “este ser (Oannes)” acostumbraba pasar el día entre los hombres, enseñando; y al
llegar el sol a su ocaso, retirábase de nuevo al mar, pasando la noche en el fondo de las aguas
“porque era anfibio”, esto es, pertenecía a los dos planos: el espiritual y el físico; puesto que la voz
griega amphibios (de amphi, en ambas partes, y bios, vida), significa simplemente “vida en dos
planos”. Esta palabra se aplicaba a menudo, en la antigüedad, a aquellos hombres que si bien
presentaban siempre una forma humana, se habían hecho casi divinos por su saber, y vivían tanto
en la tierra como en las supersensibles regiones espirituales. Oannes se halla confusamente
reflejado en Jonás y hasta en Juan el Precursor, uno y otro relacionados con el Pez y el Agua

Más información en: Oannes (Teosofía) © https://glosarios.servidor-alicante.com

También podría gustarte