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Estilo Rococó: Historia y Moda en Francia

El Estilo Rococó se desarrolló durante los reinados de Luis XV y Luis XVI en Francia en el siglo XVIII. La moda y el vestido jugaron un papel importante en la sociedad francesa de la época, sirviendo como distinción social y política. La industria textil floreció para satisfacer las necesidades del lujo de la corte real, convirtiéndose en un importante motor económico.

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Estilo Rococó: Historia y Moda en Francia

El Estilo Rococó se desarrolló durante los reinados de Luis XV y Luis XVI en Francia en el siglo XVIII. La moda y el vestido jugaron un papel importante en la sociedad francesa de la época, sirviendo como distinción social y política. La industria textil floreció para satisfacer las necesidades del lujo de la corte real, convirtiéndose en un importante motor económico.

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Estilo Rococó - Luis XV y Luis XIV

El Estilo Rococó nace en Francia, a principios del siglo XVIII, desarrollándose durante e reinado de Luis XV y Luis XVI.

Contexto histórico.
É p o c a d e p r o f u n d a s t r a n s f o r m a c i o n e s estructurales, el paso de la Edad Moderna a la Edad Contemporánea. Periodo
c a r a c t e r i z a d o p o r e l e q u i l i b r i o , p o l í t i c o , e u r o p e o e n t r e l a s p o t e n c i a s continentales
(Austria, Prusia, España, Francia y Rusia).D u r a n t e l a s e g u n d a m i t a d d e e s t e s i g l o s e d e s a r r o l l a l a R e v o l u c i ó n i n -
dustrial, en el que Europa sufrirá el mayor conjunto de transformaciones t e c n o l ó g i c a s , c u l t u r a -
les y socioeconómicas. La economía manual seráreemplazada, en su gran mayo-
r í a , p o r l a i n d u s t r i a y l a m a n u f a c t u r a . E l comienzo se da con la mecanización de la industria textil. La in-
novación másconsiderable seria la maquina de vapor. Estas nuevas máquinas favorecen,incrementa y facilita la producción
textil. En esta revolución se logra aumentar la cantidad de los productos y se disminuye el tiempo de realización, dando paso
a la producción en serie. Las Guerra de los siete años fue una serie de conflictos internacionales,para establecer el control sobre Silesia,
región que actualmente forma parte deP o l o n i a ; l a I n d i a ; y l a c o l o n i a N o r t e a m e r i c a n a . S e p r o d u c e d e l a ñ o 1 7 5 6
a l 1 7 6 3 . L o s p r o t a g o n i s t a s d e l c o n f l i c t o i n c l u y e n a F r a n c i a y A u s t r i a q u e s e enfrentan contra Inglaterra y Prusia,
para luego agregarse a Norteamérica. En las colonias Inglaterra logra vencer a Francia obteniendo la mayor parte de las colonias francesas
en América.E l 4 d e j u l i o d e 1 7 7 6 s e l e e e n F i l a d e l f i a e l a c t a d e l a D e c l a r a c i ó n d e I n d e p e n d e n -
c i a d e l o s E s t a d o s U n i d o s y c o n e s t o s e c r e a l a R e p u b l i c a Independiente de los Estados Unidos de
America con ayuda de Francia. En esta acta quedan plasmados los dos principios básicos: “libertad e igualdad”.Los
nuevos estados formaron una república, regida por un presidente y unaasamblea o congreso elegido, ambos, por to-
dos los habitantes mayores deedad, esta es la institución de la democracia, fijándose derechos y deberesgobernados
bajo la Constitución. Estados Unidos entra en guerra con Gran Bretaña, luego Francia y España se involucran. El 3 de septiembre
de 1783 sef i r m a e l T r a t a d o d e P a r í s o e l T r a t a d o d e V e r s a l l e s e n t r e E s t a d o s U n i d o s y G r a n B r e t a ñ a , c o n e l
que finaliza la guerra. En este tratado se reconoce la independencia de las Trece Colonia s, se le con-
c e d e a l a n u e v a n a c i ó n e l territorio del norte de Florida, el sur de Canadá y el este del río Misisipi, losprisioneros de
guerra debían de ser liberados y el río quedaba de libre accesopara las dos naciones. L a s c o n s e c u e n -
c i a s d e e s t a g u e r r a n o v a n a s e r c o n s i d e r a d a s beneficiosas para Franci a ya que ele-
v a d o c o s t o y l a s p e r d i d a s h u m a n a s ocasionadas agravaría la posterior situación económica francesa. Tampoco
resultaría muy beneficiosa para España, ya que esta nueva nación libre influiría en el futuro de las demás colonias americanas. Luis XV, rey
de Francia y de Navarra, nace en Versalles el 15 de febrerode 1710. Toma el trono en el año 1715 del predecesor Luis XIV, su bisabuelo. Hijo
de Luis de Borgoña y María Adelaida de Saboya, tras desgracias Luis XV queda huérfano y sin hermanos. Durante su minoría de edad go-
bernó el duquede Orleans, mientas es rodeado de mentores que le inculcan gran [Link] XV es declarado mayor de edad en el
año 1723, pero asume elpoder viente años después, dejando el poder en manos del duque de Borbón y del cardenal Fleury, este esta-
bilizará la moneda y las finanzas [Link] 5 de septiembre de 1725 contrae matrimonio con María Leszcynska,princesa de Polonia, en
la catedral de Reims, al principio disfrutaron de una buena relación, pero con el tiempo el rey fue encontrando su pa-
satiempo con múltiples amantes. Fruto de este matrimonio tuvieron diez hijos, entre ellos,Luis XVI, su sucesor. En el año
1743 tomas las riendas del reino. Permitió la influencia políticad e s u s c o n o c i d a s a m a n t e s c o m o l a M a d a m e d e P o m p a -
dour y Madame DuB a r r y . S u g o b i e r n o e n m e d i o d e u n l u j o c o r t e s a n o q u e e s c a n d a l i z a a l o s
franceses por el derroche, en contraste con la necesidad del campesinado francés. Alienta y luego prohíbe la obra de los enci-
clopedistas, que contenía la crítica de los ilustrados. Bajo su poder Francia logra éxitos militares como la anexión de Lorena y
Córcega, en contra posición con la perdida de su imperio colonial ante Gran Bretañ[Link] desinterés por la política debilita el poder de Francia
contribuyendo asentar las bases de la Revolución francesa. Muere en el año 1774 en Versalles.

P a p e l d e l v e s t i d o e n l a é p o c a , s o c i o l o g í a d e l v e s t i d o , f u n c i ó n s o c i a l y política del vestido:


Es totalmente prescindible entender el vestir como un acto social. La falsificación al mismo tiempo que la moda nació
con el Renacimiento, con la d e s e s t r u c t u r a c i ó n d e l o r d e n f e u d a l y e l s u r g i m i e n t o d e u n a
C o m p e t e n c i a abierta. No podremos observar la moda en una sociedad de castas, ya que lamovilidad es nula. Porqué
no es posible la moda en una sociedad de castas,t a n s i m p l e c o m o q u e e l i n d i v i d u o r e m i t e a u n e s t a -
tuto. La moda se fue desarrollando en conjunto con el desarrollo completo de la humani-
d a d , intrínsicamente relacionada con la economía, la política, la cultura. La moda enFrancia no sería la excepción.
L a s m a n e r a s y l a s m o d a s d e l a c o r t e f r a n c e s a i n f l u y e r o n e n l a v i d a social, a través del mundo civilizado. Prendas
como distinción social y política,un ejemplo de esto es la utilización de zapatos rojos con tacón para los nobles ycaballeros de la corte, y la
túnica, robe à la Franchise, suelta era la vestimenta obligada en las funciones de la corte para las damas. El calzado era significado d e c i v i -
lización en el siglo XVIII. “El calzado, testimonio de nuestra historia cultura l, económica y técnica,
n o s h a b l a , e n m a y o r m e d i d a q u e l a s d e m á s prendas de vestir, de los gustos, los caprichos o las necesidades de su época(…)
del entorno, del nivel de vida…Nos da indicaciones sobre quien lo lleva o los h a l l e v a d o d e f a c t o r e s c o m o l a r i q u e z a
o l a p o b r e z a , l a a u s t e r i d a d o l a frivolidad, el conformismo o el abandono, el trabajo el ocio y el estado de salud,ya que su
desgaste nos revela las anomalías de la forma de andar. Se es comose anda, y el zapato es una forma de identificarnos”
Los aristócratas del siglo XVIII emplearan todos los tonos del rojo, desde el carmesí hasta el azafranado, pasando por lilas rosas y
naranjas , esto se combina sobre el maquillaje blanco, con un rojo encendido en los labios, a no se aplica un círculo en las mejillas sino que
se difumina hasta los ojos. Con elcolorete se buscaba disfrazar la palidez que producían las noches de vigilia, las cenas nocturnas, que agota-
ban a la corte, ya que siemprese tiene que lucir de la mejor manera. Las damas y los caballeros llevaban un e s p e s o m a q u i l l a j e q u e
l l e g a b a h a s t a e l p á r p a d o i n f e r i o r p a r a “ e n c e n d e r l a mirada”. La corte no podía mostrar indicios de rebelarse en contra de
la tiranía de la moda establecida.

Importancia para la sociedad y la cultura:


Durante el período Rococó es característico el derroche de lujo en busca del placer personal, cuestión que sin mucha sorpresa se extendió a
la manerade vestir. “ U n d a t o i n t e r e s a n t e e s q u e , m á s o m e n o s e n 1 7 6 9 , e n P a r í s p o d í a contarse alrededor de
1200 peluqueros”
E s t o n o s d a u n a b r e b o c a p a r a entender que esto significaba una gran industria que producía productos de lujo-
p a r a l a c o r t e f r a n c e s a , e s t r a t o s o c i a l d e l a s o c i e d a d f r a n c e s a , v a l g a l a redundancia, que se podía
permitir este tipo de placeres.D e s d e e l s i g l o X V I I p o d e m o s n o t a r p r e o c u p a c i ó n p o r p a r t e d e l o s c o n s e j e -
r o s d e l r e y , c o m o J e a n B a p t i s t e C o l b e r t , é l t r a t a d e r e c u p e r a r l a economía de Francia, busca colocar en
el interior de las fronteras industrias del u j o c a p a c e s d e c o m p e t i r c o n l o s p r o d u c t o r e s e x t r a n j e r o s p a r a q u e s i l a s -
fortunas se disipan en la adquisición de productos de lujo, el dinero no salieradel reino. Colbert lleva maestras cualificadas de Italia y de
Flandes a Francia, y s e f u n d a n c o m p a ñ í a s c o n p r i v i l e g i o s y s u c u r s a l e s
e n v a r i a s c i u d a d e s francesas, y todos los productos de estas fábricas debían de llevar el nombrede Punto de
[Link] mayor derroche era en la ropa de los poderosos del reino. El encaje,entre los tejidos, era la expresión más poderosa de lujo y
constituía una fuerte importante de evasión de [Link] industria textil durante esta época fue sumamente importante para las o c i e -
d a d f r a n c e s a y , p o r s u p u e s t o , p a r a e l s i s t e m a p r o d u c t i v o . S e c r e a r o n empresas de lujo de grandes magnitu-
des a lo largo de toda Francia con el finde satisfacer las necesidades de la corte. A partir del siglo XVII el gobierno
francés apoya la diversificación de la producción de tejidos de seda en Lyon mediante el desarrollo de nuevos meca-
nismos para telares, así como nueva t e c n o l o g í a p a r a e l t i n t e , s u s t i t u y é n d o s e l o s p r o d u c t o s i t a l i a n o s q u e
h a b í a n dominado el mercado en el siglo anterior.L o s l u t o s d e l a c o r t e f r a n c e s a s i g n i f i c a b a d e s g r a c i a p a r a l o s
obreros l ioneses , no porque les afectara la perdida humana, sino porque suponía,aproxim adamente,
u n a ñ o d e p o b r e z a . E n e s t o s t i e m p o s e s u s p e n d í a n l a s fiestas y con ellas los trajes suntuosos. Cuando muere el Delfín,
los telares separalizaron, circuló un panfleto que decía:
¿Seis meses de duelo por el Delfín? Porque ha muerto de enfermedad,¿Tenemos nosotros que morir de hambre?
Con este panfleto de la época se puede demostrar la importancia que t e n i a e s t e c o n s u m o ,
p o r p a r t e d e l a c o r t e , d e l o s o b j e t o s d e l u j o manufacturados por la empresas e indus-
trias establecidas por toda Francia enel siglo XVIII, en el que los obreros mantenían un estado de dependencia, y en r e a l i d a d n o s ó l o
l o s o b r e r o s s i n o t a m b i é n l a e c o n o m í a c r e c i e n t e d e e s t a s industrias, paralizadas cada vez que se imponía
luto.L o s c o m e r c i a n t e s i n u n d a b a n a E u r o p a , c o n t a n t a s v e n t a s , l a s imitaciones eran necesarios,
las autoridades al darse cuenta de esta iniciativas e d e c l a r a c r i m i n a l a c u a l q u i e r t r a b a j a d o r a q u e e m i g r a r a o t r a b a -
j a r a e n e l extranjero. Declaraciones prohibían llevar telas de pasamanos de oro y de platay encajes de hilo procedentes del ex-
tranjero. Luego se prohíbe trabajar conotro punto que no fuera el Punto de Francia. C o n e s t a s t r a n s f o r m a c i o -
n e s s e p u d o p e r c i b i r u n a m e j o r í a e n l a economía pero las relaciones entre los obreros y los empre-
sarios eran poco p l a c e n t e r a s , l a o b l i g a c i ó n d e t r a b a j a r e x c l u s i v a m e n t e
p a r a e l l o s , s o b r e u n modelo escogido y la severidad del control de calidad eran mal remunerado, acambio de comida, alojamiento y
plegaria; por mujeres que perdían la vista y la juventud para satisfacer las necesidades y la vanidad de los cortesanos. Esto t e r m i n a -
r í a e n t r i f u l c a s n o s ó l o e n t r e t r a b a j a d o r a s , s i n o t a m b i é n e n t r e l o s patronos. Los nobles se dedicarían a esta
industria de lujo para rehacer susfortunas a consecuencia de guerras pasadas.

Saint-Simon fue un hombre que vivió el final del reinado de Luis XIV y alegaba, basándose en los recuerdos de Bussy- Rabutin,
el primo de Madamed e S e v i g n é , q u e e l r e y c o n c e d i ó a v e i n t e d e s u s c o r t e s a n o s f a v o r i t o s , l a autorización para
levar la casaca, prenda que lograría ser de uso general en el Reinado de Luis XV, parecida a la suya: de moaré azul forrado de rojo bordado
deoro y plata. Un certificado nominal atestiguaba ese derecho, incluso en caso de luto o de [Link] este ejemplo podemos
demostrar que existían restricciones paraalgún tipo de vestimenta, y es el rey que, mediante su autorización, permite eluso de algún
tipo de vestimenta a su corte. La vestimenta, como algunas otrasc o s a s , e r a r e g u l a d a p o r l a c o r t e , c o n f i n e s d i s -
t i n t i v o s , t a n t o s o c i a l c o m o políticamente.L a c o r t e f r a n c e s a m a r c a b a l a m o d a y l a s t e n d e n c i a s , y n u m e -
r o s o s p i n t o r e s s e e n c a r g a r o n d e c a p t a r l o c o m o J e a n - A n t o i n e W a t t e a u o M a u r i c e Quentin de la Tour.D u -
r a n t e e s t e s i g l o l a f i g u r a d e l C o u t i e r ( e s t a b l e c i m i e n t o o p e r s o n a involucrada en la confección de las prendas para
clientes privados), comienza a imponerse, ya no son costureras anónimas. La principal exponente fue Rose Bertin, creadora de vesti-
mentas al estilo Rococó, llamada por la propia MariaA n t o n i e t a c o m o l a m i n i s t r a d e l a m o d a . S o m b r e r e r a y
m o d i s t a d e M a r i a Antonieta, es considerada la primera diseñadora francesa, se le acredita de l l e v a r l a m o d a y
a l t a c o s t u r a a l a c o r t e . E s t a b a e n c a r g a d a d e v e s t i r a l a s damas, cortesanas y reinas de la monarquía.
Análisis estilístico y formal: uso de colores, líneas, composición
Con la muerte de Luis XIV y la coronación de Luis XV florece el rococó,un estilo refinado y elegante, representativo de la armoniosa cultura
[Link] Rococó logra ligereza y fluidez, característica que lo diferencia del [Link] define por el gusto a los colores lumino-
sos, suaves y claros. Predominanformas de la naturaleza, en la mitología, los cuerpos desnudos y especialmenteen los temas ro-
mánticos y la vida diaria, es un arte mundano al servicio de laaristocracia y la burguesí[Link] estilo logra expresarse en
varios ámbitos culturales tales como lapintura, la mueblería, la decoración y nuestro objeto de estudio, la moda o la

v e s t i m e n t a . E l R o c o c ó s e m a n t e n d r á p o p u l a r i n c l u s o f u e r a d e l a s g r a n d e s capitales [Link] autores


alegan que la vestimenta francesa en los siglos XVIII,desde 1750 a 1770, pudo haber llegado a un estado de perfección. Existen
dosperíodos definidos, uno muy bien conocido como el Rococó, que dura de 1724a 1750 famosos por el casquito con plumas, flo-
res y moños de cinta y todaclase de frunces y rizos. Luego el segundo período, menos fantástico que elanterior, pero
mas pomposo.E l h a b i t à l a F r a n c h i s e , a l p r i n c i p i o , s e r e f i e r e a l a s t r e s p r e n d a s fundamentales:
saco, chaleco y calzón, establecidas en el reino anterior, LuisXIV. Luego sólo el saco mantuvo el nombre de habit à la
Franchise, teniendopoca variación en el corte. En la parte posterior, desde el corte hasta la cintura,había siempre una abertura, la cual
originalmente era necesaria y útil a la horade montar caballo. Las mangas cortas arriba y en el corso, rectas y con ampliosp u ñ o s . E l F a l -
d ó n d e l s a c o l l e g a b a h a s t a l a r o d i l l a y e s t a b a r e f o r z a d o c o n Bucaram, hilo o “barba de ballena”, estaba hecho
de manera tal que cuandoestuviese abotonado en la cintura, hiciera vuelo. Las amplias y lujosas mangasera, comúnmente, parte del
chaleco. La espalda del chaleco en algunos casose s t a b a c o n f e c c i o n a d a e n e n c a j e . E l c h a l e c o e s t a b a a b o t o n a d o , p o r
t r e s o c u a t r o b o t o n e s p o r e n c i m a d e l a c i n t u r a . L o s g r a n d e s s a c o s o s o b r e t o d o s estaban terminados por un cue-
llo o puño chato y puños amplios. En la décadade los 50 los frentes de las casacas se fueron alejando de la cintura, el faldónde la cha-
queta se fue a cortando poco a poco y los bolsillos de los [Link] materiales utilizados para el habit o casa-
cón eran terciopelos, sedaso l a n a s . L o s c h a l e c o s e r a d e b r o c a d o s , y a q u e e s t e h a -
b í a v u e l t o p a r a convertirse en protagonista de las lujosas vestimentas, tanto masculinas como femeninas.“ L a c a s a c a a f i -
n a l e s d e l X V I I I , m u y e l e g a n t e , d e p a ñ o d e s e d a o d e terciopelo, estaba cubierta de admirables bordados, de trencillas de
seda o deo r o o d e u n a o r n a m e n t a c i ó n b r i s c a d a , t e j i d a s e g ú n e l p a t r ó n . D e s p u é s s e e s t r e c h ó , s e h i z o s o -
b r i a y s e l e a ñ a d i ó u n c u e l l o v u e l t o , e n o r m e d u r a n t e e l Directorio. Con el Imperio los faldones se escotaron ciñendo las
caderas”
Por de bajo de la chaqueta se llevaba la camisa, con corbata o [Link] empuñadura de la espalada sobresalía y estaba unida al tahalí o
cinturón, yde igual manera se usaba debajo del chaleco. Los calzones ceñidos estabansujetos por encima de la rodilla me-
diante hebillas.“La chaqueta en la época de Luis XV se acortó perdió las mangas y se transformó en un chaleco, con la espalda
siempre constituida por un forro”
.“Con la Regencia y Luis XV, los zapatos progresan. Se le elevan aúnmás los tacones- no sólo para las mujeres- , ya que el Re-
gente era muy bajo”
Los tacones de los zapatos para hombre eran mas bajos de los de lasmujeres, se usaban con medias rojas o azules,
elaboradas con material deseda y ornamentadas con oro y plata. “El tacón Luis XV, nunca demasiado alto(6cm) se hizo más derecho
para volverse a afinar o ensanchar, a juego con ellargo y ancho de las faldas”
6
.En la primera mitad del siglo XVIII la peluca era llevada hacia atrás, por debajo de la peluca se llevaba la cabeza bien rasurada. Luego se
peinan haciaarriba y separada de la frente con un suave rollo o rizos a los lados de la cara,llamados “alas de palomas”. La peluca
cadogan, era de cabello negro rizadoh a c i a a b a j o a t a d o c o n u n c o r d ó n e s c o n -
d i d o o c o n u n m o ñ o s o l i t a r i o . Ig ua lme nte e ra popula r e l e stilo de la pe luca con el pe lo re co-
g i d o e n u n a bolsita, comúnmente de seda negra . También existe la peluca ramille, solíatener una o varias trenzas, atadas
por ambos extremosCon una cinta negra. Las pelucas blancas se hicieron populares a principios desiglo, siendo reemplazadas por
pelucas grises. Existían quienes usaban supropio cabello empolvado y peinado similar al de las [Link] sombrero emblemático era
el triconio o candil, adornado con un flecode plumas de avestruzLa moda del bastón continua, hecho con madera, bambú o [Link] moda
femenina contaba de diseños elaborados por Watteau como latúnica, robe à la Franchise. Vestido a la Watteau, nombre en ho-
nor al pintor,que retrataba a mujeres con este estilo de vestido, el ánimo de Watteu revela laelegancia que dominaba la época. Este tipo
de vestido era una prenda básica
e n e l g u a r d a r r o p a d e c u a l q u i e r m u j e r d e l a a l t a s o c i e d a d f r a n c e s a . E r a u n amplio saco a vestido que se llevaba
sobre un corpiño ceñido y una falda muyamplia. El rasgo principal era una capa de volados que cae por la espalda,sostenida
en los hombros, formaba seis pliegues y terminaba en una cola. Por debajo de la túnica, en la parte superior y sujeto al corpiño,
se usaba un forromuy ceñido al cuerpo de encaje [Link] parte delantera del vestido variaba en el diseño, se usaba cerrada oabierta,
para dejar ver el corpiño y las enaguas. Las mangas de este vestido l l e g a b a n h a s t a e l c o d o , t e n í a n p l i e g u e s v e r -
t i c a l e s y a n c h o s , s e l l a m a b a n pagoda y se hicieron muy populares en el año 1740, llevaban ese nombre enreferen-
cia a la arquitectura de la cultura oriental. El escote era bajo en la partedelantera y la pechera, adornada con moños de cintas
colocadas de mayor amenos, conocido con el nombre “un toque de modestia”.La robe volante era una variación de la túnica
de Watteau, los pliegesflotaban del hombro hasta el dobladillo. El vestido usualmente llegaba hasta el tobillo.“Pocos años después
de la muerte de Luis XIV, aparentemente paradisimular la gordura de una gran dama, aparecieron los primero miriñaques, depro-
porciones modestas y confeccionados con pelos de caballos. Sus nombresse hacían eco de las preocupaciones espirituales de la época:
jansenistas eranlos que defendían la doctrina de Por-Royal sobre la predestinación absoluta, y molinistas, quienes sostenían la opinión con-
traria del jesuita Molina. De grado oa la fuerza, la religión se suele mezclar con el vestido”
.Oto tipo de vestido femenino era el vestido a la francesa que consistía en una cintura corseteada y falda con miriñaque, con
un profundo escote en v o e n C u a d r o q u e s e A d o r n a b a C o n e n c a j e s p l i s a d o s .
L a a m p l i a s o b r e f a l d a cargada de adornos bordados, plisados, encaje y cintas, abierta en el delantero mostrando la bajo
[Link] aros eran de junco, caña o barba de ballena, enlazados con cintas,recibían el nombre de panier por su semejanza con las canas-
[Link] armazón, revestido de tafetán o brocado, al principio tenía forma dembudo, pero luego evolucionó hasta ha-
cerse más ancho en los costados y
más chato en el frente y la espalda, con una circunferencia, incluso, de cincom e t r o s y m e d i o s . E s t o s a r m a z o -
n e s e x t r e m a d a m e n t e a m p l i o s , l l e g a r o n a llamarse armazón de codo, ya que se podían descansar los codos, “para
noexponer a la reina Margot a las dificultades provocadas por un incendio, estosmonumentos se articularon de modo que se podían levan-
tar por debajo de losbrazos para atravesar las puertas”
.“El miriñaque de los trajes que se llevaba en la corte había alcanzadocon Luis XV tales proporciones- incrementadas
por debajo del vestido, unasobrefalda que formaba una cola- que ocasionó problemas de protocolo. ElMercure de
France de marzo-mayo de 1728 cuenta como las princesas queacompañaban a la reina María y las dos duquesas que
acompañaban a lasp r i n c e s a s n o p o d í a n s e n t a r s e e n u n a ú n i c a f i l a d e s i l l o n e s e n l o s o f i c i o s religiosos y en las
presentaciones teatrales. Esto se convirtió en un asunto deE s t a d o , e n e l q u e i n t e r v i n i e r o n l o s d u q u e s , f u r i o s o s a l v e r
a s u s e s p o s a s relegadas. En las carrozas cabía sólo una dama, y muy justa <Le estoy muyagradecido al enorme miri-
ñaque de Madame de Vambures, pues al llegar elfondo de la caroza, me ha indicado que me debía sentar en la parte delan-
tera>C o n s t a t a c o n p e n a L e P a y s a n p a r v e n u ( e l c a m p e s i n o n u e v o r i c o ) d e Marivaux”
.L a v e s t i m e n t a u t i l i z a d a s p o r l a m u j e r e s p a r a m o n t a r c a b a l l o s e v i o inspirada en la vestimenta
masculina utilizaban saco, chaleco, corbata y un sombrero de tres [Link] bordados y estampados de la época estaban
muy dirigidos hacia t e m a s d e l a n a t u r a l e z a , c o m o r o s a s , r a m a j e , f l o r e s , p á j a r o s m o t i v o s
dominantes en un estilo donde la feminidad fue el ideal. Lo pastoral de igual manera era tema de [Link] mujeres po-
dían llegar a usar tres o cuatro vestidos por día, existían conjuntos especiales para la mañana, para la casa, para caminar, para el
teatro o las comidas elegantes por la noche. El “par de corpiños”, corpiño o corsé, eralargo y delicado, provisto con encaje negro y confec-
cionado en hilo o brocado pesado, reforzado con barba de ballena. El corsé a los largo de los siglos se hac a r a c t e r i z a d o p o r m o l -
d e a r , h a s t a d a ñ i n a m e n t e , e l c u e r p o f e m e n i n o y e s t e seguiría siendo el caso, estos corsés seguían oprimiendo
al cuerpo pero enmenor nivel que su predecesora, y más liviana en cuanto al peso. Tenía unborde ojalado sobre el cual
se sostenía la falda por medio de cordones.S e i r a v i e n d o u n a t r a n s f o r m a c i ó n d e l o s t e j i d o s p o c o a p o c o v a n a
i r siendo más livianos, los preferidos serán los delicados tafetanes floreados olisos, rasos, damascos, lustrina, fustanes con
pequeñas flores de tonos pastel,todos bordados con encaje, cinta y flores artificiales, que al igual que las frutasse presentaban en su ta-
maño original.L o s d e l a n t a l e s c o n t i n ú a n e s t a n d o e n b o g a , r e a l i z a d o s c o n s e d a , preferiblemente, bordea-
dos con una franja de puntilla o fleco, ya sea en oro oen plata. La enagua era de seda o raso, acolchada en atractivos diseñ[Link] variedad de
mantillas y bufandas para el cuello era amplia, de hechoel chal se popularizo en el reino de Luis XV, eran cortos en verano y largos en in-
vierno, en algunos casos con aberturas para pasar los brazos. El largo mantode invierto, mante, estaba totalmente forrado de piel
y abotonado a todo lolargo del frente. La mantilla de verano se ponía al rededor del cuello atado ocruzado sobre el pecho
y atado atrás co un lazo. Los guantes eran de cabritillao seda de colores claros y los mitones de seda o encaje fueron producto
de esta é[Link] cabello era peinado de forma simple, pegado a la cabeza, separadad e l a f r e n t e y l e v a n t a d o a t r á s .
L u e g o c o n e l t i e m p o s e m o d i f i c ó , e n l a p a r t e delantera era corto y se peinaba alejado de la frente con las puntas rizadas en
bucles, estos caían e bandas laterales sobre las orejas. Para mantener lospeinados por larga duración, hacían uso de un fijador
casero hechos de pastad e h a r i n a y p o m a d a , e s t o l o g r a b a m a n t e n e r l o s b u c l e s e n s u l u g a r y u n a pequeña al-
mohadilla de tafetán negro, rellena con paja o algodón, soportaba los rizos., esto también sujetaba los cabellos postizos, las
flores y los penachosde pluma. El polvo para el cabello se usaba en las grandes ocasiones. Losp e i n a d o s , a l i g u a l q u e
l o s t o c a d o r e s , p a u l a t i n a m e n t e v a n a i r c r e c i e n d o e n volumen y en [Link] las chorreras, frunces y golillas ha-
ciendo marco a la cara y conprolongaciones caídas hacia atrás. En la década de los 70 se ponen de modalos sombreros, el material variaba
de paja a fieltro o tejidos de todos los estilos,a d o r n a d o s c o c i n t a s , f l o r e s , p l u m a s , e n c a j e s , f r u t a s , h e b i l l a s ; e l s o m -
b r e r o predilecto de la época era de paja italiana rodeado de una guirnalda de flores.A pesar de la tensa situación entre Francia e Inglate-
rra, en Francia el sombreroa la inglesa, habiendo perdido parte de su volumen, fue un signo de eleganciaveraniega en los jardines de Versa-
[Link] arreglo facial, aunque era aplicado sin mayor cuidado, se empezó aa p l i c a r d e u n a m a n e r a m á s a r t í s t i c a . L a
p i n t u r a y e l p o l v o e r a u n r e q u i s i t o necesario de la corte y se usaban lunares postizos de todas formas y tamaños,s e r v i a n
p a r a d i s i m u l a r l a s p e c a s o l o s g r a n o s . M a d a m e d e P o m p a d o u r y Madame Du Barry, hacían exagerado uso del
perfume, costumbre que luegotoda la corte imitaría. Incluso todas las prendas de uso personal llegaría a ser p e r f u m a d a s . E x i s -
t í a n a n i l l o s c o n p e q u e ñ o s c o m p a r t i m i e n t o s q u e p o r t a b a n [Link] parasol hizo necesaria la máscara y achicándose
pudo ser llevada por la propia dama.S e u s a b a n c h i n e l a s d e r a s o o b r o c a d o c o n f o r m a s d e l i c a -
d a s y o n d u l a n t e s y e l a l t o t a c ó n . L o s z a p a t o s e s t a b a n f a b r i c a d o s e n c a b r i t i l l a d e todos los colores, borda-
dos en oro o en plata, adornados con hebillas. Lasmedias de seda tenían el cuadro del talón en oro y plata y las medias blancasde
algodó[Link] alhajas no eran tan abundantes, pero se veían cajas de accesorios,estuches para los lunares y potes de rouge. Los relojes eran
excelentes obrasde arte. Las mujeres usaban gemelos y los hombres el monó[Link] altos bastones eran de uso femenino, el puño era
fabricado de oro yen maderas perfumadas, carey o marfil; no eran usado en el empuñe sino por la parte media. Era costumbre levar de
adorno pañuelos bordados en sedas [Link] abanico plegable tenía varillas de marfil, carey, nácar, oro o plata; seextendía sobre las
varillas una banda de raso y hoja de pergamino, decoradoscon escenas en miniatura y pintadas por los grandes artistas de la época. Lasmu-
jeres, igual que los hombres, llevaban un pequeño ramillete de flores. L o s p e q u e ñ o s b o l s o s o c a r t e r a s s e l l e v a -
r o n d u r a n t e t o d o e l s i g l o , confeccionados en los más lujosos y costosos tejidos, bordados en seda ycuentas de
diversos colores. DE este período es la bolsa de pesado hilo deplata y bordada con cuentas, confeccionadas al crochet, los ma-
gos se hicieron más grandes para ambos sexos, fabricados en ricas pieles y terminados envolantes fruncidos de puntilla o
cinta.U n a n o v e d a d e n j o y a s e n e l s i g l o X V I I I e r a l a i m i t a c i ó n d e p i e d r a s preciosas inventadas por un
joyero alemán llamado Strasser. Las hebillas losbotone y los galones militares y de lo miembros de la corte iban orna-
dos conclaras y brillantes. Estas piedras era consideradas un sustituto más que comouna imitación. El uso de los francesas por estas pie-
dras sobrepasó a los demáspaíses. Los períodos de Luis XV y XVI fueron conocidos como la edad doradade las piedras de imitación.

Durante el siglo XVIII, las damas de Versalles y París competían por lucir los vestidos y los complementos más sofisticados
En una ocasión, José II de Austria comentó que el complicadísimo tocado de su hermana, la reina María Antonieta de Francia, era «dema-
siado ligero para sostener una corona». Se refería a un sofisticado peinado creado por su peluquero, Léonard, llamado pouf y que consistía
en una altísima peluca adornada con todo tipo de artificios. Lo cierto es que el emperador de Austria no andaba demasiado equivocado. La
pasión de María Antonieta por la moda fue una de las causas del odio que le profesaron los franceses y de su imagen de mujer frívola y
derrochadora.

Pero no sería justo hacer recaer sobre la reina de Francia toda la culpa de la extravagancia o la pasión por la indumentaria que reinó en
Versalles. Ya en el siglo XVII, la corte francesa se regía por una escrupulosa ley de la indumentaria que codificaba la forma de vestir para
cada ocasión. En los últimos años del reinado de Luis XIV predominaron los vestidos austeros, de colores oscuros, reflejo del rigor moral que
quiso imponer el anciano monarca, pero a su muerte todo cambió. Hombres y mujeres se fueron olvidando de los tonos severos, como el
negro o el marrón, para decantarse por otros más llamativos. En lugar del paño se introdujeron telas suntuosas y lustrosas, como el tercio-
pelo, la seda o el brocado. Los vestidos femeninos adquirieron líneas más sueltas y vaporosas, y también más insinuantes. Esta nueva moda
fue el reflejo de un cambio cultural más amplio, el de la transición del barroco al rococó, un período este último caracterizado por el espí-
ritu exuberante y excesivo que invadió Versalles y París, «la Corte y la Villa», y que desde allí se exportó al resto de las cortes europeas.

La moda femenina En el siglo XVIII, la ambición de toda dama que se preciara era impresionar en la corte con su vestido, un empeño en el
que la competencia era muy dura. El esplendor y la etiqueta de Versalles no permitían a las grandes damas utilizar el vestido más que una
vez; en caso de querer repetir debían introducir obligadamente alguna ligera modificación. El gusto por los trajes femeninos espectaculares
se tradujo en la vuelta a las faldas excepcionalmente amplias, sostenidas con un armazón interior. El guardainfante, signo distintivo de la
moda española del siglo XVII, diseñado en un principio para ocultar los embarazos, renació en la primera mitad del siglo XVIII en una modali-
dad francesa, el panier, término que en francés significa «cesta», en referencia a la forma de cesta invertida que tomaba la falda. El panier –
llamado en castellano tontillo– podía alcanzar dimensiones considerables, hasta 5 metros de diámetro. Algo que no dejaba de causar incon-
venientes, como el que dos damas no pudiesen pasar a la vez por una puerta o no pudieran sentarse juntas en un carruaje. A diferencia del
guardainfante español del siglo XVII, el panier francés desplazaba el volumen de la falda a las caderas, con lo que resaltaba la silueta de la
mujer. A esto también contribuía el uso del
corsé, que elevaba el busto, ajustaba el talle y estrechaba la cintura. Iba atado con cintas a la espalda, por lo que una dama de la nobleza
precisaba de la ayuda de una sirvienta para vestirse. En cuanto a la ropa interior, las damas solían llevar una larga camisola de tela ligera
hasta las rodillas, así como enaguas, que iban desde la cintura a los tobillos. La variante más conocida de
este tipo de moda cortesana fue el llamado «vestido a la francesa», que triunfó en Francia en la década de 1740, de la mano de Madame
Pompadour, la favorita de Luis XV. Se caracterizaba por una falda menos exagerada que vestidos anteriores, lo que permitía una mayor
movilidad. Madame de Pompadour también puso de moda el uso de volantes y lazos, y gustaba de realzar el cuello con un terciopelo ador-
nado con una flor o una joya. Los trajes, tanto de damas como de caballeros, solían adornarse con encajes, preferentemente de Chantilly o
Bruselas, por ser más dóciles y fáciles de trabajar. Las medias, de seda o algodón, se sujetaban con ligas de encaje o seda bordada.
Informalidad y coquetería En torno a la década de 1760 se introdujeron una serie de vestidos femeninos algo menos formales. Uno de ellos
fue larobe à la polonaise, el «vestido a la polonesa», como se lo conoció en España, llamado así porque se puso de moda durante la guerra
que Francia sostuvo con Polonia. Era de cuerpo ceñido y se caracterizaba por la falda abullonada por detrás gracias a que podía fruncirse
mediante un cordón. Más corto que el vestido a la francesa, dejaba a la vista una enagua y los tobillos, lo que lo hacía más práctico para
caminar. Otro vestido que se puso de moda en Francia fue la robe à l’anglaise, el «vestido a la inglesa», ejemplo del creciente gusto por
todo lo inglés entre las clases bienestantes francesas. Este vestido incluía elementos inspirados en la moda masculina, como la chaqueta
corta, con amplias solapas y manga larga, tomada del redingote, una prenda a medio camino entre la capa y el abrigo.

En la apariencia de una dama, tan importantes como el vestido en sí eran los accesorios. En cualquier ceremonia oficial las damas debían
cubrirse manos y brazos con guantes, si iban sin mangas. Sólo en verano se les permitía utilizar mitones, un tipo de guantes que dejaba al
descubierto la mitad de los dedos. Los caballeros, sin embargo, sólo empleaban los guantes cuando salían de viaje. Pero si algún accesorio
era importante para cualquier dama era el abanico. Las costumbres licenciosas de Versalles se encubrían con el arte del disimulo y el aba-
nico permitió desarrollar un lenguaje gestual que servía para comunicarse a la hora de la seducción. Por otra parte, hay que señalar que el
abanico no era un accesorio exclusivamente femenino. Los caballeros solían utilizar modelos más sobrios, especialmente en las grandes
ceremonias.

Cotizadas modistas : No fue frivolidad todo lo que rodeó a la pasión por la apariencia en la Francia del siglo XVII. Por el contrario, al albur de
la moda nació una importante industria textil, heredera de las políticas proteccionistas de Colbert, el célebre ministro de Luis XIV. Las llama-
das manufacturas reales dieron lugar a una pujante industria sedera en Lyon, mientras los avances técnicos y los progresos en el ámbito de
los tintes favorecieron la iniciativa privada y la creación de numerosas fábricas de medias, sombreros y lencería. Baste decir que la manufac-
tura textil de Christophe-Philippe Oberkampf, en Jouy-en-Josas (Yvelines), contaba en 1774 con 900 obreros. Los emprendedores y trabaja-
dores supieron plantar la semilla que hizo de Francia, y más precisamente de París, la capital de la moda europea a lo largo de los siglos XIX
y XX.

Entre los profesionales de la moda francesa del siglo XVIII hay que destacar a Marie-Jeanne Bertin, conocida como Rose Bertin (1747-1813).
Pionera de la «alta costura» francesa, abrió su propia tienda de modas en París en 1777 y rápidamente se convirtió en la modista preferida
de la aristocracia. Su consagración definitiva la debió a la duquesa de Chartres, quien le presentó a María Antonieta. La reina, entusiasmada
con sus diseños, le abrió un taller propio en Versalles donde Rose, nombrada «ministra de la moda», creó novedosos modelos para la reina,
como el llamado Grand habit de cour. Su cercanía a la soberana le dio renombre internacional y sus vestidos se exportaron a las cortes de
Londres, Venecia, Viena y Lisboa, entre otras. La modista, además, creó unas muñecas que iban ataviadas con sus propios modelos y que o
bien se coleccionaban o bien servían para enviarlas a otras cortes europeas, donde a modo de figurines permitían que las damas estuvieran
al corriente de la moda francesa y pudieran encargar a Rose Bertin los últimos y más elegantes vestidos.

El vestido «a la francesa» en el siglo XVIII


En el siglo XVIII se puso de moda entre las aristócratas el «vestido a la francesa», un elaborado diseño que constaba de tres partes: la bata, abierta en su
parte delantera y que acababa en cola, la falda y una pieza superior de forma triangular que cubría el torso. El que se muestra aquí, de 1760, se conserva en
el Museo de Arte de Los Ángeles.
El refinado arte del abanico
Acabaron por ser auténticas obras de arte. Sobre la seda o el papel sujetado por las varillas de marfil, carey o maderas preciosas, grandes pintores plasma-
ban refinadas escenas mientras que los orfebres incrustaban piedras preciosas o hacían bordados con hilos de oro y plata. En la imagen, abanico rococó
francés. 1730. Museo Czartoyski, Cracovia.
EL VESTIDO FEMENINO Las mujeres usaron también casacas, como las que podemos ver en la vitrina. El Diccionario de Autori-
dades, hacia 1730, dice que el vestido de las mujeres está compuesto de basquiña y casaca, y añade que las demás piezas se
llaman cabos, de igual modo que parte del atuendo masculino. La casaca femenina cubría el busto, como la de los hombres,
pero tenía los faldones mucho más cortos y éstos conservaban los pliegues laterales con su botón encima y su abertura en
mitad de la espalda. Algunas veces se cerraba por delante, de manera disimulada, y tenía un escote redondo y amplio que se
rellenaba con un pañuelo de tela fina. La mayoría de las veces, el frente quedaba abierto en forma de “V” sobre el pecho y
este espacio se rellenaba con una pieza triangular, llamada peto o petillo, de la misma tela o, con más frecuencia, de otra
ricamente bordada. En los ejemplos expuestos, algunos petos son originales y otros han sido sustituidos por piezas del mismo
color de la casaca. El peto se sujetaba con alfileres al cuerpo interior, armado con ballenas y llamado cotilla, que usaban las
mujeres sobre la camisa. También a él y con alfileres, se sujetaban los bordes de la casaca. Este sistema de cierre se usaba
asimismo en otros vestidos de la época. Las mangas llegaban hasta medio brazo y terminaban en una gran vuelta decorativa,
bajo la que asomaban volantes de encaje o tela fina llamados vuelos, cosidos de bajo del borde de la manga. También se de-
coraban con bordados. En la casaca azul podemos ver los bordados en sedas de color pastel, típico del rococó. 13 La casaca
femenina se acompañaba con una falda de la misma tela, la basquiña. Esta denominación hay que tomarla con cuidado por-
que más tarde, en los últimos años del s. XVIII, tomó una significación distinta y se convirtió en una falda siempre negra que
se usaba solamente para salir a la calle. La basquiña que acompañaba a la casaca se ponía sobre un armazón interior, llamado
tontillo, que se colocaba sobre las enaguas y que ahuecaba las faldas en las caderas y hacía que se desplegasen los pliegues
de la casaca. A mediados de siglo, tanto los hombres como las mujeres llevaban las caderas abultadas: las mujeres con el ton-
tillo y los hombres con los pliegues rígidos de las casacas. De este tipo de basquiña no se conserva ninguna; la tela era dema-
siado valiosa y había en ellas suficiente cantidad como para aprovecharla y hacer otra prenda.

Luis xvi (indumentaria masculina)


La Revolución adoptó una manera de vestir como objeto de propaganda ideológica de la nueva era. Aquellos que todavía vestían ropas de
seda extravagante y de vivos colores eran considerados antirrevolucionarios. De esta manera, el vestido camisero, llamado así por su pare-
cido con una camisola de ropa interior, se convirtió en la moda dominante. Su simplicidad marcaba un fuerte contraste con los complicados
vestidos rococó de la época
anterior.
. Zapatos de ante co-
lor verde, decorados con
aplicación de cintas de
seda en ligamento de gros
de Nápoles, dispuestas en
paralelo. La pala es alta,
con forma de oreja trape-
zoidal, y la puntera muy
pronunciada. Se cierran
con hebilla rectangular de
dos uñas, enriquecida con
cristales que imitan diaman-
tes de talla antigua, engas-
tados sobre cuatro garras.
El tacón, muy alto, y la
suela son de cuero y están
pespunteados en hilo de al-
godón color blanco. Los za-
patos femeninos del pe-
ríodo rococó se caracteri-
zan por su elevado tacón,
situado en la combadura
del pie para dar mayor es-
tabilidad. Durante el siglo
XVIII no hay diferenciación
en la horma entre el pie de-
recho y el izquierdo
Mitones cortos tejidos en
seda azul y enriquecidos
con hilo metálico plateado en las costuras y en la decoración de los costados. La boca del mitón se remata con una decoración de punto
calado. La pala muestra un brocado en lámina de metal dorado con motivos vegetales esquemáticos. Rococó
Guantes largos hasta el antebrazo realizados en piel de cabritilla y con la boca recortada a tijera. Son de color beige y llevan decoración
bordada en hilo de seda con motivo floral a modo de ramo asimétrico ascendente.
Abanico tipo "esqueleto" con país doble: en el anverso representa una escena campestre con un paisaje acuático, mientras que en el re-
verso reproduce una escena galante de tres parejas en una fuente. En las guardas está embellecido con un medallón con una figura feme-
nina. El varillaje, calado, está grabado. Tiene calvillo de remache sobre la virola de metal dorado. Francia Estilo Luis XVI
Pequeña bolsa rígida con base circular y boca fruncida mediante cordones de seda de color rosa con borlas. Está realizada en tafetán de
seda color beige y con forro de tafetán de lino color rosa. Se decora con bordado erudito floral simétrico en torno a una flor de ocho pétalos,
en sedas polícromas, hilo metálico dorado y lentejuelas.
Chupa en tafetán de seda de color azul. Los delanteros están cortados en una pieza, cuerpo y faldones; éstos con perfiles rectos. Lleva
cuello a la caja y bolsillos con carteras. La chupa fue una prenda imprescindible en el traje "a la francesa". Se vestía sobre la camisa y de-
bajo de la casaca. Su estructura la sitúa cronológicamente alrededor de 1760. .

Rose Bertin
Marie-Jeanne Bertin, conocida como Rose Bertin, vio cómo su carrera de sombrerera y modista ("marchande de modes") se disparaba
cuando María Antonieta, la joven reina de Francia, la convirtió en su "Ministra de la moda". Junto a la soberana, esta costurera tendría una
gran influencia en la moda de su época e implantaría las bases de la alta costura.
Encargada por Luís XVI de organizar los placeres de la Corte, María Antonieta se apasionó especialmente por la moda. Para garantizar
el éxito de sus apariciones públicas, la reina no dudaba en recibir a la plebeya Rose Bertin a solas para recibir sus consejos estéticos, aun-
que ello significase transgredir las normas de etiqueta.
Así pues, Rose Bertin influenció la moda de su época lanzando sin cesar nuevas tendencias, como el Gran Vestido de Corte ("Grand Habit
de Cour"), los tocados altos o los vestidos campestres de muselina con que María Antonieta se vestía en Trianón. Todo ello hizo que muy
pronto se la considerase la "Ministra de la moda".
Amiga íntima de la reina, su posición le permitió convertirse rápidamente en la primera sombrerera y modista del reino y amasar una consi-
derable fortuna. Entre sus clientes se encontraban la familia real, la retratista Elisabeth Vigée-Le Brun, el Marqués de Lafayette e incluso
algunas reinas extranjeras. Sin embargo, en vísperas de la Revolución, mientras el pueblo moría de hambre, numerosos panfletos denuncia-
ban a Rose Bertin como una "fabricante de lujo corrompida y corruptora".
En los primeros días de la Revolución, los modistas se inspiraron en los acontecimientos para confeccionar nuevas colecciones como las
ligas "a la Mirabeau", o los sombreros "a la Desmoulins". Reticente, Rose Bertin rechazó crear vestidos "a la igualdad" o las pañoletas "a
la constitución", y tan sólo sacó algunas escarapelas. Por otra parte, tras el encarcelamiento de la familia real, la modista continuó entre-
gando prendas a María Antonieta, aunque más modestas. Las últimas prendas que llevó la reina, durante su traslado a la Conserjería, las
había realizado "Le Grand Mogol", el establecimiento parisino de Rose Bertin.
Tras la ejecución de María Antonieta, Rose Bertin se exilió a Londres para escapar al Terror y no volvió a Francia hasta febrero de 1795.
Pero la Revolución arrasó su fama y transformó la moda: sus artículos, representativos de los abusos de la monarquía, eran rechazados.
Rose Bertin cayó en el olvido hasta su muerte, el 22 de septiembre de 1813.

Luis XVI: ÚLTIMO MONARCA DE VERSALLES (1754-1793)

El reinado de Luis XVI siempre estará marcado por el estallido de la Revolución Francesa. A partir de los años 1770, la Corte vive sus últi-
mos años en Versalles. Luis XVI hereda en 1774 un reino con grandes dificultades. En 1789, para resolver una grave crisis financiera, con-
voca en el Palacio una asamblea excepcional. Ese mismo año, presionado por el pueblo, abandona Versalles con María Antonieta, antes
de ser guillotinado en 1793.

Nieto de Luis XV, convertido en Delfín en 1765, Luis XVI reina a partir de 1774, a los 20 años. Su instructor, el Duque de Vauguyon, le da
una educación muy completa, pero no lo prepara de manera concreta para ejercer el poder, teniendo en cuenta además que es el tercer
varón de la familia real. Luis hereda el trono al fallecer sus dos hermanos mayores. Luis XVI estudia historia, geografía, ciencias, derecho,
latín, griego y lenguas vivas. Su pensamiento político está influido por Fenelón y la filosofía de las Luces, que pone de relieve que la nación
es distinta del Rey, idea opuesta al concepto tradicional de monarquía francesa. Al subir al trono, Luis XVI no conserva el equipo político
de su abuelo Luis XV. Pero en un contexto de dificultades financieras, los ministros que se suceden, Turgot, Necker, Calonne, no están
plenamente apoyados por el Rey en la necesidad de suprimir los privilegios fiscales. Las reformas no cuajan y este último se ve obligado a
convocar los Estados Generales del reino en Versalles, en 1789. Durante esta asamblea extraordinaria, 1.200 diputados representan las
tres órdenes de la nación: la nobleza, el clero y el tercer estado. La revolución francesa está en marcha.

La familia real
En 1770, el Delfín Luis, futuro Luis XVI, se casa con María Antonieta de Lorena, Archiduquesa de Austria. De esta unión nacen cuatro hijos.
Sólo la primogénita, Madame Royale, nacida en 1778, y el Delfín, nacido en 1785, están aun vivos cuando estalla la Revolución Francesa.
En la Corte, el Rey está rodeado de sus hermanos, el Conde de Artois y el Conde de Provence, de sus esposas y de su hermana Madame
Elisabeth.

Luis XV: REY DE FRANCIA (1710-1774)

Nombrado rey en 1715, el joven Luis XV, apodado el "Bienamado", reinstala a partir de 1722 el gobierno y la Corte en el Palacio de Versa-
lles, abandonado desde la muerte de Luis XIV. En 1725, se casa con María Leszczinska y asegura la descendencia del trono. Apasionado
por las ciencias y la botánica, enriquece los jardines el Palacio y hace construir para su favorita, Madame de Pompadour, el Pequeño Tria-
nón.

Hijo del Duque de Borgoña y de María Adelaida de Saboya, biznieto de Luis XIV, Luis XV es Delfín al morir su padre en 1712, luego Rey a
los 5 años, en 1715, a la muerte de Luis XIV. Su educación, dirigida por su instructor, el Mariscal de Villeroy, y por su preceptor, el Carde-
nal de Fleury, desarrolla su interés por las ciencias exactas, la botánica, la medicina, la astronomía, la geografía y la historia. De su tutor, el
Duque de Orleáns, Regente del reino, recibe una formación política práctica. Desde los 10 años de edad, asiste a los consejos de gobierno.

Coronado en Reims en 1722, Luis XV reinstala el gobierno y la Corte en Versalles, abandonado por el poder desde la muerte de Luis XIV.
Aunque reutiliza los aposentos del Rey para la vida de representación, dispone de aposentos privados, creados por el arquitecto Gabriel,
que le permiten huir del gentío y de los fastos de la Corte.
El Rey y la familia real
Aunque Luis XV está prometido en 1721 a la Infanta de España, esta última se descarta de los proyectos matrimoniales, al considerarse
demasiado joven para asegurar la descendencia. En 1725, el soberano se casa con María Leszczinska, Princesa de Polonia, siete años ma-
yor que él. El Rey y la Reina tienen diez hijos, nacidos entre 1727 y 1737. Seis niñas y un varón, el Delfín, llegan a la edad adulta. En su
juventud, viven en el ala del Príncipe, la actual ala Sur. Más tarde, el Delfín, con 6 años, se instala en el cuerpo central del Palacio en el
que, en la planta baja, se reservan unos aposentos al sucesor al trono. Para asegurar la educación de sus hijas pequeñas, Luis XV decide
ingresarlas en un convento, muy de moda en la época. Ya adultas, las hijas de Luis XV viven en Versalles, salvo la mayor, que se casa en
1739 con su primo, el Infante de España, que se convertirá en Duque de Parma.

María Antonieta: REINA DE FRANCIA (1755-1793)

Descrita por su hermano, el Emperador José II, como "amable y honesta", María Antonieta, princesa austríaca y esposa de Luis XVI, sigue
siendo uno de los personajes más fascinantes de la historia de Versalles. Dedicada a organizar las diversiones de la Corte, rodea por su
grupo y reticente al ceremonial que su función le impone, la Reina se va ganando poco a poco las iras de la opinión pública hasta su final
trágico durante la Revolución Francesa.

Hija de Francisco I de Lorena, emperador del Sacro Imperio romano germánico, y de María Teresa de Habsburgo, arquiduchesa de Austria,
María Antonieta nace en Viena el 2 de noviembre de 1755. Su matrimonio con el futuro Luis XVI, el 16 de mayo de 1770, es en parte obra
del Ministro Choiseul, uno de los principales artífices de la reconciliación franco-austríaca. Esta unión suscita sin embargo algunas reticen-
cias en la opinión pública, marcada por años de guerra contra Austria. Las ceremonias coinciden con la inauguración, en Versalles, de la
sala de la ópera Real. En ese lugar conocerá, años más tarde, a su supuesto amante Axel de Fersen.

Una Reina en la Corte


Luis XVI le confía la tarea de divertir a la Corte. Aficionada a las diversiones, la Reina hace que se organicen representaciones teatrales de
dos a tres veces por semana y resucita los grandes bailes. También se ocupa de los juegos de la Corte en el Salón de la Paz y muestra una
gran pasión por el billar y los juegos de naipes. Toda una melómana, María Antonieta toca el arpa. Amante del arte, pone bajo su protec-
ción al ebanista Riesener, gran proveedor de muebles, y a la pintora Elisabeth Vigée-Lebrun que en gran parte le debe su carrera de retra-
tista. Ella es la autora de unos treinta retratos de la soberana. La Reina también dedica mucho tiempo a la moda, asesorada diariamente
en la elección de sus vestidos por su costurera y modista Rose Bertin. Su peluquero, Léonard, le hace unos peinados aderezados con plu-
mas por las que siente debilidad.

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