0% encontró este documento útil (0 votos)
136 vistas36 páginas

El Velo

El documento resume las enseñanzas de Pablo en 1 Corintios 11:2-16 sobre el uso del velo por parte de las mujeres en la iglesia. Pablo establece que Cristo es la cabeza del hombre, el hombre es la cabeza de la mujer, y Dios es la cabeza de Cristo. Explica que es apropiado que las mujeres usen un velo en la cabeza cuando oran o profetizan, mientras que los hombres no deben cubrirse la cabeza. El resumen analiza el contexto y propósito de estas instrucciones, incluyendo si se aplican

Cargado por

montyorfila
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
136 vistas36 páginas

El Velo

El documento resume las enseñanzas de Pablo en 1 Corintios 11:2-16 sobre el uso del velo por parte de las mujeres en la iglesia. Pablo establece que Cristo es la cabeza del hombre, el hombre es la cabeza de la mujer, y Dios es la cabeza de Cristo. Explica que es apropiado que las mujeres usen un velo en la cabeza cuando oran o profetizan, mientras que los hombres no deben cubrirse la cabeza. El resumen analiza el contexto y propósito de estas instrucciones, incluyendo si se aplican

Cargado por

montyorfila
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El velo de la mujer en la iglesia - 1 Co 11:2-16

(1 Co 11:2-16) "Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis


las instrucciones tal como os las entregué. Pero quiero que sepáis que Cristo es la
cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de
Cristo. Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza.
Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza;
porque lo mismo es que si se hubiese rapado. Porque si la mujer no se cubre, que
se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o
raparse, que se cubra. Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es
imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. Porque el varón no debe
cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del
varón. Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco
el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. Por
lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los
ángeles. Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón;
porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer;
pero todo procede de Dios. Juzgad vosotros mismos; ¿Es propio que la mujer ore
a Dios sin cubrirse la cabeza? La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le
es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse
crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. Con
todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni
las iglesias de Dios."

Introducción

1. El texto en su contexto

Habiendo corregido los abusos de tipo más bien privado que prevalecían entre
los corintios, el apóstol empieza en este capítulo a considerar los que se refieren
al comportamiento en el culto público. ¿Cómo han de portarse los hermanos y
las hermanas cuando se reúnen a los efectos de la adoración y del ministerio de
la Palabra?

Creemos que desde (1 Co 11:2) hasta (1 Co 14:40) Pablo trata de asuntos que


atañen a la congregación reunida. Ahora bien, ¿qué evidencias hay para creer
que (1 Co 11:2-16) tiene que ver con la congregación reunida, como el resto de
la sección?
En (1 Co 11:4,5,13) Pablo hace varias referencias al varón y a la mujer que ora y
profetiza y luego nuevamente en (1 Co 14:3-5). Queda claro por el contexto que el
apóstol piensa en la profecía como una revelación divina transmitida mediante
creyentes en el contexto de la iglesia reunida, donde ha de ser evaluada (1 Co
14:23-29).
El lenguaje de (1 Co 11:16) "si alguno quiere ser contencioso, nosotros no
tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios", parece sugerir una preocupación a
nivel de iglesia, no meramente por la piedad privada o de un grupo reducido.
Los versículos que vienen a continuación (1 Co 11:17-34) se centran claramente
en una orden destinada a una congregación. Pablo relaciona ambos pasajes por
medio de la expresión "os alabo" (1 Co 11:2) y "pero al anunciaros esto que sigue,
no os alabo" (1 Co 11:17).
En conjunto, parece que lo mejor es concluir que esta enseñanza fue dada para la
iglesia reunida en su conjunto, aunque los principios aquí establecidos pueden ser
aplicables también para otras reuniones.

2. ¿Un mandamiento para la iglesia en Corinto o para la iglesia universal?

Primeramente debemos recordar que es preciso tratar el texto bíblico con sumo
respeto, pues si dejamos de dar importancia a tal o cual mandato, por
parecernos que los tiempos han cambiado, estaremos dejando la puerta abierta
a presunciones humanas que descuiden también doctrinas fundamentales bajo
el pretexto de que la mentalidad humana ya no admite tales conceptos.

Consideraremos ahora algunos de los argumentos de aquellos que creen que


las instrucciones en relación al velo sólo tenían que ver con la iglesia en Corinto:

Objeción 1

"Este es uno de los pasajes que tienen una significación puramente temporal y
local... no tienen más que un interés de anticuario... tratan de situaciones que
hace mucho que han dejado de ser relevantes para nosotros". Para estas
personas, este texto bíblico tiene que ver con convencionalismos sociales que
cambian de una cultura a otra, de una época a otra. Por ejemplo, un vestido que
es apropiado en un país puede ser indecoroso en otro. Por lo tanto, no sería
consecuente extraer de aquí un mandamiento para la iglesia en todo lugar y en
todo tiempo, sino que lo prudente sería ceñirse a los usos que exige el sentir
público de la comunidad en que se vive.

Sin embargo, debemos observar que Pablo en ningún momento trata de


convencionalismos sociales en este pasaje.
Por medio del uso figurado del término "cabeza", apela al principio de autoridad
que surge de Dios mismo y en el que Cristo, el hombre y la mujer ocupan
diferentes lugares.
Se remonta a la historia de la Creación del hombre y de la mujer y extrae
lecciones espirituales de ella.
Menciona la presencia de los ángeles en la congregación.
Confirma una y otra vez que lo que les está diciendo a los corintios es lo mismo
que enseña en todas las iglesias.
Por otro lado, el argumento de ceñirse a los usos existentes en la comunidad
donde vivimos, no armoniza con las continuas exhortaciones que encontramos
en la Biblia a no "conformarnos a este siglo" (Ro 12:2). Además, sólo hay que
echar un vistazo a las modas y tendencias de la sociedad occidental para darse
cuenta de que entran en conflicto con las instrucciones de la Palabra en relación
con la modestia y el decoro en el vestir (1 Ti 2:9) (1 P 3:3).

Objeción 2 Se trata de símbolos externos, pero lo que Dios mira es el corazón.

Sin duda es una gran verdad bíblica que "Dios no mira lo que mira el hombre;
pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el
corazón" (1 S 16:7). Pero aun así, Dios no ha dejado de servirse de símbolos
"externos" para enseñar verdades espirituales a su pueblo. En el Antiguo
Testamento encontramos que el tabernáculo, con cada uno de sus muebles, los
sacrificios, las vestiduras de los sacerdotes... estaban cargados de un valor
simbólico muy importante tal como explica (He 9:1-9).

No podemos argumentar que mientras Dios vea autenticidad en nuestros


corazones no necesitamos usar símbolos externos. El mismo argumento daría
al traste con el uso de los símbolos de la Cena del Señor (1 Co 11:23-26) y del
bautismo (Mt 28:19).

Objeción 3 Otros piensan que Pablo estaba corrigiendo una situación concreta
que se daba en Corinto, que por otro lado era probablemente la ciudad más
licenciosa del mundo antiguo. Así pues, el punto de vista de Pablo era que en tal
situación sería mejor pasarse de precavido y de estricto antes que de nada que
pudiera dar ocasión a los paganos a criticar a los cristianos de ser demasiado
permisivos. Por lo tanto, lo que Pablo les dice sólo puede tener una aplicación
local y de ninguna manera podemos sacar de aquí un mandamiento para la
iglesia universal.
Pero cabe preguntarnos: ¿Si no fuera de interés para la Iglesia en todas partes,
por qué la carta ha sido incluida en el canon de la Escritura?
Además, al comenzar la epístola, Pablo menciona a los corintios como los
destinatarios, pero incluye también a todos los que en cualquier lugar invocan el
nombre de nuestro Señor Jesucristo: (1 Co 1:2) "a la iglesia de Dios que está en
Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los
que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de
ellos y nuestro".
Al introducir este tema, el apóstol dice que esta enseñanza formaba parte de "las
instrucciones" que les había entregado (1 Co 11:2). Pablo se ha referido
anteriormente a estas instrucciones en la Epístola, haciendo notar que eran las
mismas que entregaba en todas las iglesias: (1 Co 4:17) "Por esto mismo os he
enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi
proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las
iglesias."
Al terminar la sección en la que estamos, nuevamente vuelve a insistir en lo
mismo: (1 Co 14:33-34) "Como en todas las iglesias de los santos, vuestras
mujeres callen en las congregaciones...".
Y reclama la máxima autoridad para lo que les ha dicho: (1 Co 14:37) "Si alguno
se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos
del Señor".

3. ¿Qué es lo que Pablo está intentando corregir?

Si bien comienza alabándoles (1 Co 11:2), pronto se percibe que al menos


había algunos dentro de la congregación que no estaban de acuerdo con lo que
Pablo había enseñado. ¿Por qué?
Quizá algunas mujeres estaban insubordinándose a sus maridos a causa de su
recién encontrada libertad en Cristo. Esta no sería la primera vez que
malinterpretaban el concepto de libertad (1 Co 8:9).
Quizá esté conectado con sus tendencias a una escatología un tanto
superrealizada que en ese caso les llevaría a pensar en la eliminación de la
distinción entre los sexos. Ellas considerarían que en el Espíritu ya habían llegado
a la meta; ya estaban actuando como quienes iban a ser "como los ángeles", entre
quienes ya no existía distinción sexual alguna. Entonces ¿por qué si los hombres
pueden orar y profetizar nosotras no podemos hacer lo mismo? ¿Por qué si los
hombres van descubiertos, nosotras nos tenemos que cubrir? Veremos las
respuestas de Pablo en el comentario del pasaje.

"Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí"

Hasta este momento, todo lo que ha escrito en la carta han sido reprensiones y
exhortaciones para que cambiaran de conducta o de actitud para con él, por
eso, nos llaman la atención estas palabras de alabanza al principio de esta
sección, máxime cuando a continuación comienza con un "pero quiero que
sepáis" (1 Co 11:3).

¿Cómo se deben entender sus palabras de alabanza?


Algunos han sugerido que son irónicas o incluso sarcásticas.
Otros que quizá sea un recurso literario del que se sirve para introducir los
capítulos 11-14.
Pero la conclusión lógica pudiera ser que en líneas generales estaban practicando
la enseñanza acerca de la "cobertura" de las mujeres, aunque estuvieran
empezando a surgir algunas personas que lo cuestionaban.
O que recordaban lo que Pablo les enseñaba, aunque como hemos visto ya en
esta carta, tendían a interpretarlas a su manera. Esto explicaría las aclaraciones
que tuvo que hacer sobre el tema.

"Y retenéis las instrucciones"

La palabra "tradición" ("paradosis"), traducida aquí por "instrucciones" se usaba


para designar instrucciones trasmitidas oralmente o por escrito. Era un término
técnico del judaísmo para la transmisión oral de la instrucción religiosa.

Se usa en el Nuevo Testamento para designar las instrucciones relativas a la fe


o a la práctica de hombres inspirados por Dios.
(2 Ts 2:15) "Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis
aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra".
(2 Ts 3:6) "Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor
Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no
según la enseñanza que recibisteis de nosotros".

Sin embargo, en ocasiones se empleaba también en relación con lo que es


humano, poco digno de confianza y claramente contrario a la voluntad de Dios:
(Ga 1:13-14) "Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el
judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; y en el
judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo
mucho más celoso de las tradiciones de mis padres".
(Col 2:8) "Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas,
según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no
según Cristo".
(Mr 7:8-9) "Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de
los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras
muchas cosas semejantes. Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de
Dios para guardar vuestra tradición".

Curiosamente muchos comentaristas incluyen las explicaciones que el apóstol


da a continuación dentro de la segunda categoría, como si se tratara de
tradiciones de hombres sin mucho valor, pero es evidentemente lo contrario lo
que Pablo pretende. Pero si aun nos quedan dudas, fijémonos en el siguiente
término.

"Tal como os las entregué"


"Entregué" traduce el verbo "paradidömi" ("paredöka") que denota "algo pasado
de la mano de uno a otro, trasmitido o entregado". En muchas ocasiones los
escritores del Nuevo Testamento usan esta palabra para afirmar que lo que
escribían no se originaba en sí mismos sino que sus "instrucciones" eran
recibidas de parte de Dios y por lo tanto inspiradas.
(1 Co 11:23) "Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el
Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan..."
(1 Co 15:3) "Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que
Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras..."
(Hch 6:14) "...pues le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este
lugar, y cambiará las costumbres que nos dio Moisés".
(Jud 3) "Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra
común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis
ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos".

Esta sección ha sido discutida como pocas. Como ya hemos señalado, algunos
creen que la instrucción dada aquí era sólo de aplicación para los tiempos de
Pablo. ¡Otros van incluso tan lejos como para mantener que estos versículos
reflejan el prejuicio de Pablo contra las mujeres, por cuanto era soltero! Pero no
debemos olvidar que Pablo aduce su autoridad apostólica (1 Co 1:1).

"Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón"

El "pero" con que comienza este argumento sugiere que algunas cosas no
andaban bien.

Pablo nos introduce para su primer argumento en la esfera de la Redención (1


Co 11:3-6). Esto lo podemos ver por los términos usados al describir la relación
existente entre nuestro Señor Jesús y Dios. No hablan de la relación como
Padre e Hijo en el seno de la Deidad. Lo que dicen es que "Dios es la cabeza de
Cristo". El término "Cristo" o "Mesías" se refiere a Jesucristo como el Ungido del
Señor, el Salvador del mundo, la Cabeza de la Iglesia y el Soberano de los
reyes de la tierra (Ap 1:5).

Debemos recordar lo que costó a nuestro Señor Jesucristo someterse a la


autoridad de Dios para llevar a cabo la obra de la Redención. Por toda la
eternidad él había existido en la misma forma de Dios (y, por supuesto, nunca
dejó de serlo), pero cuando se comprometió a ser el Cristo y hacer que hombres
y mujeres rebeldes como nosotros volviéramos de nuevo a una sumisión leal y
amante a Dios, él tomó forma de siervo y se hizo obediente hasta la muerte, y
muerte de cruz. Este es el precio que tuvo que pagar por su voluntaria sumisión
a Dios, su cabeza.
El ejemplo tan maravilloso de Cristo debería disipar toda nuestra resistencia a
esta enseñanza. Por el contrario, de buena gana deberíamos emplear cualquier
medio a nuestro alcance para realzar tanto la obediencia como la gloria de
Aquel a quien debemos nuestra salvación.

Cristo, como Cabeza sobre todas las cosas, tiene el cometido de recobrar aquel
dominio universal sobre toda la Creación que Dios destinó para el hombre, pero
que Adán y Eva perdieron por su desobediencia. Y en un sentido, Cristo ya ha
ganado más de lo que Adán perdió. El hombre en Adán fue hecho un poco
menor que los ángeles, pero Cristo está ahora mismo exaltado sobre todos los
ángeles, principados y potestades (Ef 1:20-22).

Pero en otro sentido, por supuesto, todavía no vemos que todas las cosas le
hayan sido sujetas (He 2:8). La desobediencia, el egoísmo y el desorden que el
diablo introdujo en nuestro mundo cuando tentó a la mujer por medio de la
serpiente, y al hombre por medio de la mujer, todavía mantienen a toda la raza
humana en una abierta rebelión contra Dios, y llena nuestro mundo de
discordias y nefastas contiendas.

Cristo está recuperando el dominio universal sobre toda la creación para que,
cuando por fin todas las cosas estén bajo su control, él pueda entregar el reino
en completa obediencia a Dios, según nos dice (1 Co 15:28).

En cambio, la situación en la iglesia es diferente. El Señor nos ha llevado a


someternos voluntaria y gozosamente a su gobierno de gracia y a aceptar el
liderazgo y la autoridad que él nos designa. ¿Cómo puede un varón cristiano
honrar a Jesucristo como su Cabeza en la congregación? La forma instituida por
Dios para que los varones honren su Cabeza, el Señor Jesucristo, y para que
proclamen su fe en que Dios le ha levantado de entre los muertos y "le ha hecho
Señor y Cristo" (Hch 2:36) es manteniendo su propia cabeza descubierta
cuando nos reunimos públicamente como iglesia.

Si entrásemos en una sinagoga judía veríamos a todos los hombres con las
cabezas cubiertas pero Dios nos llama a los varones cristianos a declarar con la
cabeza descubierta que Jesús es el Mesías, el Cristo. Los judíos consideran
una blasfemia lo que los cristianos proclaman por medio de este símbolo. Ellos
no aceptan, como tampoco los gentiles inconversos, que Jesús es el Cristo. Los
cristianos sí que lo aceptamos. Es un hecho esencial y céntrico de nuestra fe.

Si es importante que simbolicemos la muerte del Señor Jesús a nuestro favor


por medio del pan y el vino en la Cena del Señor, es igualmente importante que
los varones creyentes testifiquemos por medio de este otro símbolo que él es el
Cristo y la Cabeza.
Nada importa que el mundo moderno ya no entienda el significado de este
simbolismo. Los griegos inconversos de la antigüedad tampoco lo entendían.
Tuvieron que ser enseñados.

"El varón es cabeza de la mujer"

Para captar el verdadero significado de lo que el Espíritu Santo nos está


enseñando debemos considerarlo dentro del contexto completo.

En la esfera de la Redención, todos, tanto hombres como mujeres, y aun Cristo


mismo, tenemos una cabeza. Pero nótese el orden: antes de decirle a la mujer
que el varón es su cabeza, al varón se le ha recordado que él también está
sujeto a la autoridad de una Cabeza, la cual es Cristo. Por lo tanto, el varón no
es un autócrata, responsable sólo ante sí mismo y con libertad de enseñorearse
caprichosamente sobre la mujer. Su propia Cabeza, el Señor Jesús, ha
establecido el modelo y el espíritu con que todo liderazgo ha de ser ejercido (Lc
22:24-27).

Cuanto más grande es la responsabilidad encomendada a un hombre, tanto


más ha de servir a aquellos a quienes dirige. Y Cristo llamará al hombre a rendir
cuentas de cómo desempeñó su liderazgo.

Y notemos que cuando a la mujer se le dice que el varón es su cabeza, el


Espíritu Santo inmediatamente añade que Cristo también tiene una Cabeza; "y
Dios la cabeza de Cristo".

"Dios la cabeza de Cristo"

Cristo mismo se ha sometido a tener una Cabeza. En cuanto a su naturaleza


esencial, Cristo siempre fue, y jamás ha dejado de ser igual a Dios. Pero,
¿dónde estaríamos nosotros ahora si él hubiera exigido permanecer igual a
Dios, en cuanto a posición y funciones, en vez de humillarse tomando forma de
siervo y sometiéndose a sí mismo en obediencia a Dios como su Cabeza? Si no
fuera por esto, la mujer podría pensar que es injusto tener que aceptar al varón
como su cabeza. Después de todo, en su naturaleza esencial, ella es igual al
hombre habiendo ambos sido hechos a la imagen de Dios.

¿A qué se refiere Pablo con la metáfora de la "cabeza"?


Algunos eruditos han sugerido que la palabra "cabeza", en este contexto ha de
entenderse como "fuente", especialmente "fuente de vida". Argumentan que
cuando el versículo 3 dice que el varón es la cabeza de la mujer, está
refiriéndose al hecho que menciona el versículo 8: que, en la creación, la mujer
fue sacada del hombre, lo cual quiere decir que el hombre es el "origen" de la
mujer. Sin embargo, es improbable que el versículo 3 se refiera a la Creación.
Su contexto, como hemos visto, es el de la Redención. Además, si en el
versículo 3 "cabeza" significa "origen", tendríamos que entender la última frase
del versículo como si dijere "el origen de Cristo es Dios". Ciertamente esto nos
daría a entender un concepto muy extraño y anormal.

Parece que lo más razonable es entenderlo como una afirmación de jerarquía


que establece estructuras de autoridad.

"Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza"

Hemos de tomar en cuenta que "cabeza" puede ser usado en sentido literal o
figurado.
"Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta" (literal).
"Afrenta su cabeza" (figurado).

La expresión "todo varón" y "toda mujer" (en el versículo siguiente) destacan la


distinción de los sexos. Cada varón en la congregación es representante de un
orden establecido por Dios que abarca a "todo varón". Evidentemente, lo que
Pablo está diciendo no se limita a los hombres casados.

Los dos verbos "orar" y "profetizar" dejan ver con seguridad que el problema
tiene que ver con la asamblea reunida para el culto. Porque orar es una cosa
que puede hacerse en privado, pero no así el profetizar.

Y luego añade: "afrenta su cabeza". ¿A quién afrenta? En el versículo anterior


Pablo ha explicado que "Cristo es la cabeza de todo varón". Por lo tanto, el
varón que hace esto, "afrenta a Cristo". Afrentar su propia cabeza física no
tendría ningún sentido. Sin duda se refiere a su Cabeza espiritual, el Señor
Jesús. Esto sí que tiene una enorme importancia. Viene a decir que no reconoce
a Cristo como su cabeza y esto constituye un acto de gran irreverencia.

"Pero toda mujer que ora o profetiza"

Algunos piensan que esto es evidencia clara de que las mujeres tomaban parte
en el culto orando y profetizando. Dicen: "Quienes argumentan en sentido
contrario son especialmente culpables de impedir a las hermanas el libre
desarrollo de sus dones espirituales".
No podemos negar cierta dificultad de interpretación, ya que el hecho de que se
mencione aquí a la mujer orando o profetizando en público entra en conflicto
con lo que Pablo enseña en otras partes:
(1 Co 14:33-35) "Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen
en las congregaciones, porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas,
como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus
maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación".
(1 Ti 2:11-12) "La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito
a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio".

Analicemos el "valor" de los pasajes en "conflicto".


Es evidente que (1 Co 14:33) (1 Ti 2:11-12) constituyen un claro mandato en lo
que se refiere a la congregación reunida en su orden normal: "...no les es
permitido hablar... es indecoroso que una mujer hable en la congregación...", "...no
permito a la mujer enseñar... sino estar en silencio...".
En cambio, (1 Co 11:5) describe una hipótesis que no sabemos siquiera si contaba
con la aprobación del apóstol: "...toda mujer que ora o profetiza con la cabeza
descubierta...".

Posiblemente Pablo estaba corrigiendo dos asuntos diferentes:


(1 Co 14:33-35) (1 Ti 2:11-12) es la norma enseñada por los apóstoles y
practicada en las iglesias, mientras que (1 Co 11:5) recoge la situación existente
en Corinto. En el caso de ser así, Pablo tendría que corregir dos cosas: Que las
mujeres hablaban en la congregación, lo que hace sin dejar lugar a dudas en (1
Co 14:33-35), y que las mujeres no usaban velo (1 Co 11:2-16).
No sería la primera vez en esta misma epístola que Pablo ha adoptado el mismo
método. En (1 Co 8:10) parece permitir comer en un templo idolátrico, pero en (1
Co 10:20-22) lo prohíbe como involucrando comunión con los demonios.
Una sencilla ilustración. Si alguien dijera que no es lícito saltarse un semáforo en
rojo mientras se excede la velocidad permitida, no se debe comprender que esté
bien exceder la velocidad permitida. Ambas cosas, exceder la velocidad permitida
e ignorar semáforos rojos, son incorrectas. Calvino dice que al desaprobar aquí
una cosa, no significa que apruebe la otra.

Puede haber contextos en que la mujer puede orar y profetizar:


Puesto que el contexto del pasaje que estamos estudiando tiene que ver con la
congregación reunida, no impide la posibilidad de que las hermanas dotadas de
dones puedan ejercer su ministerio público en otras ocasiones: Por (Hch
21:9) sabemos que las hijas de Felipe el evangelista profetizaban. El pasaje no
registra ningún ejemplo en el que profetizasen ni se indica dónde lo hacían. De
hecho, llama la atención que cuando Dios quiso dar un mensaje a Pablo, que
estaba en casa de Felipe, no usó a ninguna de las hijas de Felipe, sino que envió
a Ágabo desde Judea para que lo trasmitiese.
¿En qué ocasiones podría una mujer ejercer públicamente sus dones? Las
hermanas dotadas tienen la puerta abierta en reuniones para mujeres. Al
celebrarse reuniones en casas. En el desarrollo de obra misionera en nuevas
regiones, sucede muchas veces que los varones presentes no saben nada de la
Palabra, siendo incapaces de ministrarla; entonces, si hay hermanas presentes
con conocimiento y don, no quebrantan la jerarquía establecida si dan un mensaje.
¿Deberían en esas ocasiones cubrirse las hermanas? La respuesta lógica parece
ser que sí, puesto que "toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta,
afrenta su cabeza".

"Con la cabeza descubierta"

Algunos han pensado que se refiere al "cabello suelto", es decir, al pelo largo
que cae suelto sobre los hombros y la espalda. Parece que en la época de
Pablo las mujeres no aparecían en público con el cabello largo suelto, por eso
es posible que al aparecer una mujer en la iglesia de esta forma esto fuera lo
que ocasionaba vergüenza.

Algunas dificultades para esta interpretación:


El imperativo en el versículo 6 es a "cubrirse" y el del varón en el versículo 7 es a
"no cubrirse". Esto no se presta a la idea de llevar el pelo suelto o recogido.
Si era eso lo que quería decir, lo podría haber hecho usando palabras apropiadas
para ello en lugar de usar expresiones remotamente posibles y sumamente
improbables para ese significado.

"Afrenta su cabeza"

Viene a decir que no reconoce el gobierno que Dios ha dado al hombre, y que
no está dispuesta a sujetarse al mismo. Proclama su independencia del varón y
niega la condición de cabeza del varón.

"Lo mismo es que si se hubiese rapado"

Literalmente: se hace "una y la misma cosa con aquella que está rapada".

Ahora bien, ¿quiénes se rapaban? ¿a quién se compara la mujer que no se


cubre en la reunión de la iglesia?
Cortar el cabello, que es el principal ornamento de las mujeres, era señal de
aflicción (Dt 21:12-13), era un castigo afrentoso (Is 7:20).
Parece ser que en la sociedad de Corinto las esclavas llevaban la cabeza
rasurada.
En el mundo antiguo la mujer adúltera que traía la vergüenza sobre su esposo
sería humillada públicamente rapando su cabello.
Aquellas que querían eliminar las distinciones entre hombre y mujer. Dos textos de
Luciano ilustran que el cabello corto en una mujer se consideraba "hombruno": De
una esposa fugitiva en compañía de tres esclavos que se habían fugado, "una
mujer con el pelo muy recortado al estilo espartano, con apariencia de muchacho y
muy masculina". De una mujer lesbiana llamada Megilla, quien después de
quitarse la peluca dejó ver "la piel de su cabeza que estaba afeitada muy al ras, al
igual que en el caso del más vigoroso de los atletas".
Comúnmente se sugería que el pelo corto o la cabeza rapada era el distintivo de
las prostitutas corintias. Pero no existe ninguna evidencia de la época para apoyar
esa opinión (parece ser uno de esos casos en que la conjetura de un erudito se
convierte en una nota a pie de página para un segundo erudito, y en una premisa
para un tercero).

"Si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello"

Este imperativo no debe tomarse como un mandamiento, sino como expresión


de lo que se precisaría para ser consecuente. Es decir, si la mujer no se quiere
cubrir, lo lógico sería entonces que se cortase el cabello o se rapase.

"Y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra"

Por un lado debemos notar que de los dos verbos empleados en este
argumento, uno se refiere al cabello muy corto y el otro a la cabeza rapada. Por
otro lado, la expresión "que se cubra" implica necesariamente una cobertura
exterior. Como ya hemos considerado, este mandamiento crea especiales
dificultades para la postura del "pelo suelto" y el "pelo recogido".

En base al versículo 15, algunos enseñan que el cabello de la mujer es su


cubierta: "a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de
velo le es dado el cabello". Pero según el versículo 6, "si la mujer no se cubre,
que se corte también el cabello", lo que evidentemente implica que si la mujer se
podía cortar el cabello, es porque lo tenía largo, y aun así, se tenía que cubrir.
La conclusión lógica es que el cabello no puede servir a estos efectos como
velo.

"Porque el varón no debe cubrirse la cabeza pues él es imagen y gloria de Dios"

Pablo nos introduce para su segundo argumento en la esfera de la creación (1


Co 11:7-12).

El "porque" con que comienza indica que Pablo se propone reforzar el


argumento de los versículos 4-6, que los varones no deben cubrirse, mientras
que las mujeres sí. Sin embargo lo va a hacer con un argumento diferente. Si
hasta ahora ha desarrollado el tema de "Cristo como la cabeza del varón" ahora
inicia otro; "el varón es la gloria de Dios".
Leamos los versículos 7 y 8: "Pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer
es gloria del varón. Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del
varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por
causa del varón".

El Espíritu Santo nos lleva ahora al relato divinamente inspirado de la Creación


en el libro de Génesis. El capítulo uno de este libro nos aclara (Gn 1:27-28) que,
en cuanto a su naturaleza esencial y su categoría, tanto el hombre como la
mujer fueron hechos a imagen de Dios. Era el propósito de Dios que ambos
compartieran el dominio sobre la Creación. El capítulo dos (Gn 2:18-25) explica
que, en cuanto a las funciones que iban a desempeñar, había diferencias
significativas entre los sexos por designio de Dios. El hombre fue creado
primero y ya había comenzado a cumplir las tareas que Dios le había
encomendado antes de que la mujer fuera creada. De hecho, el hombre fue
creado directamente y no sacado de la mujer. Allí estaba Adán solo, recién
salido de la mano de Dios. Y era, nos dice el Espíritu Santo (1 Co 11:7), la
imagen y la gloria de Dios, el virrey de Dios en la Creación, investido con la
misma gloria de Dios como su representante oficial. Pero se enfatiza su soledad
en medio de todo lo creado a causa de su naturaleza especial. Podría dar
nombres a los animales, pero sin hallar "compañera" entre ellos. Por eso Dios le
dio una esposa de su propia sustancia, quien podría serle "ayuda idónea". Y
según dice el Espíritu Santo en (1 Co 11:7-9), la mujer es la gloria del varón.
Esto se refiere al hecho de que Dios hizo a la mujer a partir del varón y le asignó
el papel de pareja, ayuda y compañera del hombre, para complementarle en las
tareas que Dios le había encomendado. La mujer, pues, era la gloria del varón
del mismo modo que el varón era la gloria de Dios. Y el varón experimentó en la
mujer y su función todo el gozo y el placer que Dios experimentó en el varón y
su función.

Es importante observar que Pablo fundamenta su argumento en


acontecimientos anteriores a la Caída, de modo que la redención no altera el
papel del varón y de la mujer.

¿Y cómo podemos definir la expresión "él es la gloria de Dios"? Puede querer


decir que la existencia del uno acarrea honor y alabanza al otro. Alguien ha
sugerido la analogía de una obra de arte que es la gloria del artista, ya que a la
vez da expresión a una parte de esa persona y acarrea alabanza y honor a sus
habilidades.

Por lo tanto, siguiendo el simbolismo empleado por Pablo, el varón no debe


cubrirse la cabeza porque sería lo mismo que velar la gloria de Dios, que es el
hombre.

"Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza"


Pablo pone ahora conclusión a su argumento: "Por lo cual". Pero ¿a qué
argumento? ¿Al primero (versículos 3 al 6), o al segundo (versículos 7 al 9), o a
ambos? ¿Y a qué se refiere la expresión "señal de autoridad sobre su cabeza"?

Se presupone por el contexto que la "cobertura", aunque no se menciona, es la


"señal" de la autoridad. Y se trata de un símbolo externo de la sujeción de la
mujer a la autoridad del varón.

Sin embargo, otros han pensado que lo que aquí se afirma es la libertad de las
mujeres sobre sus propias cabezas teniendo la facultad en cuanto a si deciden
cubrirse o no. Pero el contexto habla de la autoridad del varón sobre la mujer,
no de la autoridad de la mujer sobre sí misma.

"Por causa de los ángeles"

¿Quiénes son los "ángeles" de este versículo?

La frase podría significar que la modestia de las mujeres, y su sumisión a la


jerarquía ordenada por Dios, pueden ser objeto de interés hasta para seres
angélicos que se hallen invisiblemente presentes en el acto del culto.

En este sentido no debemos olvidar que los ángeles son servidores de los
creyentes.
(He 1:14) "...de los ángeles dijo... son... espíritus ministradores, enviados para
servicio a favor de los que serán herederos de la salvación"

En otro lugar Pablo dice que su ministerio era visible para los ángeles.
(1 Co 4:9) "Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles
como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser
espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres."

Los ángeles se interesan por los asuntos de la salvación de los hombres.


(Lc 15:10) "Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un
pecador que se arrepiente."
(1 Ti 5:21) "Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles
escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con
parcialidad."

Sabemos muy bien cómo Satanás estropeó todo lo que Dios había creado
bueno en un principio y disminuyó la gloria de las funciones del hombre y la
mujer. Pero Cristo, la Simiente de la Mujer, ha venido para deshacer las obras
del diablo (1 Jn 3:8). Ahora la iglesia le está mostrando a los ángeles la
multiforme sabiduría de Dios al ver cómo el hombre y la mujer son restaurados
para Dios y para sus respectivas funciones, según la intención original de Dios.
Los ángeles observan cómo hombres y mujeres, por amor a Cristo, hacen uso
de los símbolos que indican su reconocimiento del orden que el Redentor ha
establecido para ellos.
(Ef 3:10) "para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por
medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales."

¿Por qué Pablo añade "por causa de los ángeles"? Sugerimos que los ángeles
son espectadores de lo que está sucediendo en la tierra en la actualidad, como
lo fueron de lo que aconteció en la creación. En la primera creación, vieron
cómo la mujer usurpó el puesto de gobierno sobre el hombre. Ella tomó la
decisión que Adán debiera haber tomado. Como resultado de esto, entró el
pecado en la raza humana, con su indecible estado de miseria y mal. Dios no
quiere que lo que sucedió en la primera creación se repita en la nueva creación.
Cuando los ángeles miran, el quiere que vean a la mujer actuando en sujeción
al hombre, e indicando esto de manera externa mediante una cubierta sobre su
cabeza.

Otros argumentan que "angelos" quiere decir "mensajero" en asuntos


terrenales, de modo que la frase podría ser "a causa de los mensajeros".
Sabemos que muchos siervos de Dios pasaban de una iglesia a otra en la
época apostólica cumpliendo diversos ministerios. Con una palabra análoga y
en un caso concreto, éstos se llaman "mensajeros de las iglesias y gloria de
Cristo" (2 Co 8:23).

Estos siervos de Dios provenían de iglesias donde las mujeres usaban el velo y
les sería motivo de escándalo el ver a las hermanas en Corinto tan
"emancipadas" que prescindían ya del velo en el culto y en actos de ministerio,
como si no quisiesen admitir la señal de la jerarquía divinamente establecida.

"Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón"

Algunos emplean (Ga 3:28) para desechar las distinciones entre varón y mujer y


poner a las mujeres en un plano de igualdad con el varón respecto a tomar parte
pública en las reuniones de asamblea.

Pero el pasaje citado en Gálatas se refiere a las condiciones por las que
recibimos la salvación y nuestra gran herencia, y no cabe duda, de que en ese
sentido no hay diferencia alguna entre varón o mujer, judío o griego, esclavo o
libre.

Sin embargo, aunque un niño se salva bajo las mismas condiciones que sus
padres, en cuanto a las funciones, bien sea en la familia, bien en la iglesia, el
señorío de Cristo no elimina la distinción entre varón y mujer, o entre padre e
hijo. "En el Señor" el niño cristiano debe obedecer a sus padres (Ef 6:1) y más
aun siendo creyente que antes de serlo.
Creemos que la expresión "en el Señor", apunta a que las distinciones entre los
papeles respectivos del hombre y de la mujer, así como su complementariedad,
no son eliminadas, sino restauradas de acuerdo con los propósitos originales del
Dios creador.

La idea del "uni-sexo" no surge de la Redención, como tampoco, por supuesto,


surgió de la Creación.

"Ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón"

Pablo no quiere que su preocupación por el buen orden en el culto sea motivo
de que el varón se crea superior a la mujer: "porque así como la mujer procede
del varón, también el varón nace de la mujer".

Aunque haya subordinación de la mujer al hombre, ambos son mutuamente


dependientes. El uno no puede existir sin el otro. Todos los seres humanos
(incluido el varón, por supuesto) venimos al mundo por medio de la mujer como
madre. Se necesitan el uno al otro y la idea de subordinación no milita en
absoluto contra la idea de interdependencia mutua.

Y Pablo añade: "pero todo procede de Dios". Dios ha creado este perfecto
equilibrio para indicar que el uno no puede existir sin la otra, de modo que no
haya ninguna causa justificada para quejarse.

"Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la
cabeza?"

Pablo nos introduce para su tercer argumento en la esfera de la naturaleza (1


Co 11:13-15), y lo hace apelando al propio juicio de ellos y a su sentido de lo
que es propio o decoroso basado en la naturaleza misma.

"La naturaleza misma ¿no os enseña...?"

Aquí significa el sentido innato de lo decoroso o apropiado. Veamos otro


ejemplo del mismo término en la carta los Romanos: "Porque cuando los
gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos,
aunque no tengan ley, son ley para sí mismos" (Ro 2:14).

Pablo apela a un sentimiento innato que se basa en la diferencia objetiva en la


constitución de las cosas.

"Al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello"


En estos días cuando aún los creyentes quieren seguir la moda del cabello
largo, vale la pena volver a repetir esto aunque no sea muy popular. Lo que la
"naturaleza" enseña es que si el varón se deja crecer el cabello, es una
deshonra para él. El que los varones llevaban el pelo corto lo demuestran
millares de pinturas, relieves y esculturas de la época.

Lo importante es que el cabello tal como se expone aquí sirve para la


diferenciación de los sexos. La confusión de los sexos siempre ha sido señal de
depravación a través de los siglos.

¿Por qué es contra el orden natural que el hombre tenga el cabello largo? El
siguiente versículo lo explica. El cabello largo es la gloria de la mujer.

"Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso"

Lo que es deshonra para el varón (el cabello largo) es ornamento (gloria) para la
mujer. Otra nota más acerca de la diferenciación de los sexos.

A la mujer el cabello largo le aporta "distinción" y "honra". De la misma manera


que en (Ex 28:2) las vestiduras espléndidas de los sacerdotes eran para darles
"honra y hermosura", de modo que los distinguían o los separaban de los
demás, y al mismo tiempo, les conferían dignidad y honor para su sagrada
tarea.

Dios pensaba que concedía a las mujeres un don bello y glorioso al darles un
cabello largo y hermoso. Es gloria para ellas, aunque es cierto que la naturaleza
no dota a todas las mujeres por igual de un pelo largo y hermoso.

"Porque en lugar de velo le es dado el cabello"

El argumento ahora es que en la congregación, la sensibilidad de la mujer, y


mucho más su espiritualidad y amor por el Salvador, le llevará a velar su propia
gloria, para no distraer la atención de los demás hacia Dios mismo.

Algunos han dicho a la luz de este versículo: Si el pelo le es dado en lugar de


velo, sobra el velo y basta el pelo largo. Pero esto contradiría lo que Pablo ha
acabado de decir en los versículos 5 y 6; que si la mujer no se quiere cubrir su
cabello largo, entonces que se lo corte o se lo rape. Por lo tanto, es evidente,
que aunque tenían el pelo largo, aun así el apóstol les manda cubrírselo.

Entonces ¿qué significa que "en lugar de velo le es dado el cabello"?


Debemos empezar por considerar que la palabra griega aquí para "velo" no es
la que se traduce por "cubierta" en los versículos anteriores, sino la que se
traduce por "vestido" en (He 1:12). Pablo está argumentando por analogía que a
las mujeres se les ha dado por naturaleza el cabello como un adorno natural, de
la misma forma que se puede colocar un chal o una estola como un
complemento a su vestido para adornar.

Es evidente además, que mientras la "cubierta" de los versículos anteriores


tenía el propósito de ocultar, esconder o cubrir, el "velo" de este versículo tiene
el propósito contrario, es decir, adornar.

Hagamos un poco de recapitulación. En la sección que termina aquí hemos


podido ver tres glorias diferentes:
El hombre como la gloria de Dios (v. 7).
La mujer como la gloria del hombre (v. 7).
El cabello largo de la mujer como su propia gloria (v. 15).

Después de esto parece lógico preguntarse ¿qué gloria se debe ver en la


iglesia? Y la única respuesta posible es a la que Pablo nos ha estado dirigiendo:
la gloria de Dios. Por lo tanto...
La mujer debe cubrir su propia gloria, es decir, su cabello largo.
Además, la gloria del varón, que es la mujer, debe ser cubierta.
Pero la gloria de Dios, que es el hombre, no debe ser cubierta.

"Con todo eso si alguno quiere ser contencioso..."

Habiendo presentado los argumentos en contra de que las mujeres estuvieran


en la congregación con la cabeza descubierta, dice el apóstol que si alguno, a
pesar de estos argumentos, está dispuesto a disputar sobre el asunto, o parece
ser contencioso, sólo nos queda decir que nosotros (los apóstoles) no tenemos
tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

También nos preguntamos ¿a qué se refiere Pablo por "no tenemos tal
costumbre"? Creemos que se trata de la práctica, como se ha expuesto ya, de
que mujeres en Corinto aparecieran descubiertas y los hombres cubiertos en las
reuniones de la iglesia. No creemos que se refiere al hecho de ser contenciosos,
aunque, por supuesto, los apóstoles no tenían la costumbre de malgastar
palabras con aquellos que desean meramente discutir.

Sólo una lectura superficial de este pasaje podría dar la impresión de que el
Apóstol permitía a los contenciosos que fueran por su propio camino en el caso
del velo de las hermanas, como si no valiera la pena luchar por algo secundario.
Pero Pablo no hablaba nunca así.
Y añade: "ni las iglesias de Dios". Con lo que indica que este desorden era
conocido sólo en Corinto. Su práctica era contraria a la que estaba en vigor en
las otras iglesias.

Por lo tanto, el sentido del versículo es este: "Pero si alguno pretende


argumentar en contra de lo que acabamos de decir, nosotros los Apóstoles no
tenemos la costumbre de que las hermanas prescindan del velo, ni tampoco las
iglesias de Dios en otras partes".

Es importante la reiteración de las normas apostólicas, que no fluctuaban según


el sitio y la iglesia, como algunos han pretendido: (1 Co 4:17) ( 1 Co 11:2) (1 Co
11:16) (1 Co 14:36-38). Los que dicen que era un mandamiento exclusivamente
para la iglesia en Corinto, tienen que admitir que las palabras de Pablo, "ni las
iglesias de Dios", demuestran todo lo contrario.

Pablo sí inculcó esta norma, porque la historia de la iglesia primitiva es


testimonio de que en Roma, Antioquía y África dicha costumbre se convirtió en
norma.

Resumen

El pasaje desgrana las diversas razones por las que el hombre no debe cubrirse
la cabeza en las reuniones mientras que la mujer sí.
El orden de sujeción en la esfera de la Redención (v. 3-6).
El orden en la esfera de la Creación (v. 7-9).
El ordenamiento divino en la iglesia del que son testigos los ángeles (v. 10).
La naturaleza intrínseca del decoro (v. 13).
Para mostrar la gloria de Dios (v 14-15).
La costumbre universal de las iglesias siguiendo la pauta apostólica (v. 16).

Debe advertirse que los motivos dados para llevar velo están tomados de
hechos permanentes que nada tienen que ver con la cultura de Corinto.

El velo de la mujer cristiana

UNA EXPOSICION DE 1 CORINTIOS 11:1-16

Introducción
Mi propósito es dar una breve pero cuidadosa exposición de 1 Corintios 11:1-16.
Siendo que la inspiración del Espíritu Santo está sobre el texto griego original,
daré la traducción más literal posible. Me concentraré en los significados
específicos, en las construcciones gramáticas, y en los tiempos gramáticos de las
palabras. Las palabras o frases en paréntesis no se encuentran en el texto griego
original, pero sirven para completar el pensamiento de la traducción.
Es importante tener presente que al escribir esta epístola a los Cristianos en
Corinto, Pablo no sólo les estaba hablando a ellos, sino también a "todos los que
en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo" (1:2). Con su
preciencia profética, Pablo tal vez supo que sus cartas serían circuladas
ampliamente como expresiones de doctrina apostólica. Todas sus epístolas tienen
mensajes con aplicación general aunque se dirigían a necesidades y problemas
locales. Con esto en la mente, podemos ver que la enseñanza del velo no fue
nada más para una situación socio-cultural específica. También es para todas las
iglesias en todo lugar, tal como 1 Corintios 11:16 lo indica tan claramente.
v.1 "Imitadores de mi sed, así como yo también (soy) de Cristo."
"Imitadores" (griego, mimetes) y la palabra mimo se derivan de la misma palabra
griega. En este versículo "se usa en el tiempo continuo, sugiriendo un habito o una
práctica constante" (Diccionario Expositivo de Vine del Nuevo Testamento). Esta
no es una imitación inferior. Es la vida, el poder, y la voluntad de Jesús mismo
actuando en nosotros y por medio de nosotros. No somos llamados a vivir una
réplica humanamente fabricada, llena de imperfecciones inevitables. ¡Hemos sido
llamados a manifestar a Cristo en nosotros! (Dos versículos relacionados a esto
son Efesios 5:1 y 1 Tesalonicenses 1:6.) Como para Pablo "el vivir es Cristo," así
debemos nosotros vivir la vida de Cristo en nuestros cuerpos. Esto es posible
solamente al mantener muerto al viejo hombre y al permitir que Cristo se exprese
por medio de nosotros. ¡Ojalá tuviéramos más modelos de tan profunda
semejanza a Cristo!
v.2 "Y les alabo, Hermanos, que en todo se han acordado de mi, y tal como
se las entregue, retienen las tradiciones."
La primera cosa que sobresale en este verso es que se dirige a los Hermanos
varones. Esto enfatiza la jefatura de ellos y que son ellos los que primariamente
necesitan la aclaración de los principios posteriores. Si hubiera una igualdad
gubernamental entre hombres y mujeres, Pablo seguramente se hubiera dirigido a
las mujeres. Sin embargo, las cosas no son así, de modo que le habla a los
hombres, los cuales necesitaban asumir su jefatura (dada por Dios) sobre las
Hermanas.
Aunque habla muchas razones para reprender a sus Hermanos en Cristo, Pablo
fue generoso con palabras de alabanza y animo. Su corazón paterno se esforzó
por cancelarlos y fortalecerlos aun en medio de la amonestación. El les tema un
amor profundo, y ese amor siempre encontraba la manera de expresarse. Esto
nos es un buen recuerdo en todas nuestras relaciones en el Cuerpo de Cristo--el
amor ágape siempre encuentra la manera.
Ellos retenían lo que él les había entregado, lo cual expone el grado de entrega
que teman. Ellos se apegaron a su enseñanza y la obedecerían, a no ser que
recayeran y ofendieran a su precioso Señor. Esta es siempre la prueba primaria
de las iglesias fieles, que "perseveran en la doctrina de los apóstoles" (Hechos
2:42).1 Retenemos lo que nos es precioso. Las enseñanzas que el Señor nos da
son sin precio y llenas de bendición si las obedecemos, porque ellas sirven para
ministrarnos su vida, y así le glorifican a él.
Tradiciones (griego, paradosis) literalmente significa "transmisiones, hablándose
aquí de las doctrinas (instrucciones, según la versión Reina-Valera de 1960) y
enseñanzas que el les dio en persona anteriormente. La doctrina apostólica sirve
como un vehículo para el Espíritu y la vida de Cristo. La doctrina apostólica
encierra la verdad bíblica acerca de quien es Jesús, cual es su labor, y como
podemos vivir en el poder de su resurrección.
Lo que resta del capitulo 11 trata con dos enseñanzas fundamentales sobre las
cuales obviamente necesitaban más instrucción--el velo de la mujer y la Santa
Cena.
v.3 "Pero quiero que sepan, que la cabeza de todo varón es Cristo, y la
cabeza de la mujer (es) el varón, y la cabeza de Cristo es Dios."
Este versículo pone un fundamento profundo: las relaciones autoritarias
gubernamentales entre Dios, Cristo, el varón, y la mujer. Al tratar con problemas
individuales y de la iglesia, Pablo tuvo el discernimiento espiritual para ver la
importancia de dirigirse a los principios básicos del problema a la mano. De esta
manera, el les enseño a sus condiscípulos a construir su fe y la práctica de ella
sobre una base solida. Así evitarían la arena movediza de la ética situacional (que
cambia según la situación). El fuego y el viento pudieran probar el edificio de la
persona así fundada y no lo destruirían porque estarla seguro en la Palabra de
Dios. Inspeccionemos nuestros fundamentos. Si son defectuosos, quitemos los
escombros y erijamos "sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la
principal piedra del ángulo Jesucristo mismo" (Efesios 2:20).
Cristo es la cabeza de todo varón, no sólo de los Cristianos--aquellos que viven
bajo el señorío diario de Cristo. Y en la estructura gramática de este
versículo, "toda mujer" es el sentido implícito. Siendo que Cristo a todos crea y por
todos murió, todos son suyos soberanamente, pero no prácticamente, porque Dios
respeta nuestro libre albedrío y no nos impone su señorío a la fuerza.
La jefatura del hombre sobre la mujer es una relación para esta edad, y tiene su
origen en la creación misma. La jefatura del hombre no es nada más un resultado
de la Caída, pero se estableció en el huerto de Edén porque Eva fue
creada del varón y era una "ayuda idónea para él" (Génesis 2:18). El pecado de
Eva en el huerto violo este principio de jefatura pues desobedeció a Dios e indujo
a Adán, con eso excediendo su lugar de autoridad e influencia. La jefatura del
hombre sobre la mujer no queda suprimida en la iglesia, porque es un aspecto del
gobierno de Dios para la más eficaz realización de sus propósitos.

Sin embargo, en el reino espiritual "no hay varón ni mujer; porque todos vosotros
sois uno en Cristo Jesús" (Gálatas 3:28). Existe una igualdad espiritual entre
hombre y mujer, y el arreglo administrativo de esta vida no la cambiará.

Dios es la cabeza de Cristo (Juan 14:28; 1 Corintios 3:23) en el sentido que Cristo
gustosamente se sujetó a Sí mismo en su papel mediador para la salvación de la
humanidad. Esta gran verdad es la base fundamental para todo lo que sigue en
este capítulo. Es por medio de semejante sujeción voluntaria que hombre y mujer
encubren su gloria. Entonces pueden revelar (eso es, descubrir) la vida vibrante
del Padre. La enseñanza del velo (versículos 1-16) implica el encubrimiento y la
crucifixión del YO. En la Santa Cena (versículos 17-34) recordamos que Cristo
hizo lo mismo--se entregó a Si mismo en la cruz por nuestros pecados. Esta fue la
manera de Cristo; si nosotros deseamos entrar en su vida, lo podremos hacer
solamente por los mismísimos medios.

v.4 "Todo varón orando o profetizando teniendo (un velo o algo) en la cabeza


avergüenza su Cabeza."

Otra vez, tenemos el termino todo que no deja excluido a nadie. Pablo habla


específicamente de los tiempos de oración y declaración de la Palabra del Señor.
Por medio de la obra propiciatoria de Cristo, el hombre puede (y debe) acercarse a
Dios con la cabeza descubierta. Los judíos de esa era adoraban y oraban con un
cubierto llamado "taled" sobre sus cabezas. Ahora con la sangre preciosa de
Cristo como nuestro cubierto permanente y todopoderoso, el hombre puede
pararse en la presencia del Todopoderoso con la cabeza descubierta. Tertuliano
(153-222 antes de Cristo) dijo, "Nosotros oramos con la cabeza descubierta
porque no nos sonrojamos."

¿Qué relación existe aquí entre el orden de jefatura y la oración y la profecía? Esto
se puede entender solamente en un sentido figurado. Siendo que el varón es
llamado a revelar la gloria de Dios, cuando ora y profetiza en el nombre de Cristo
debe hacerlo con cabeza descubierta (así tipificando la revelación de Cristo). Y si
no, manifiesta su propia gloria, avergüenza a Cristo, su Cabeza. Así también la
mujer en el próximo versículo--si ella no se cubre la cabeza al orar y profetizar,
tipifica la revelación de nuestra naturaleza carnal...y avergüenza a su cabeza.

El ministerio de Cristo a través de nosotros en la oración y profecía se manifiesta


cuando somos obedientes a los arreglos gubernamentales que él ha establecido.
Ellos son los limites ordenados dentro de los cuales debemos funcionar en la
iglesia y ante el mundo.

En 2 Corintios 3:13-16, Pablo explica que aquellos del antiguo pacto aun tienen
corazones velados, así como Moisés se velo para cubrir la gloria de Dios, pero
que "cuando se conviertan al Señor, el velo se quitara." Por lo tanto, los varones
cristianos ya no usan un velo como los judíos del pacto pasado. Ponemos en
vergüenza nuestra Cabeza si cubrimos lo que él ha cubierto con su propia sangre
y gloria.
v.5 "Y toda mujer orando o profetizando con su cabeza descubierta
avergüenza su cabeza, porque es la misma cosa con la rapada."

Una vez más se usa el término inclusivo (aquí vertido toda). Esta enseñanza
abarca a toda mujer: pagana, judía, o Cristiana; soltera, casada, o viuda.
Claramente, la deshonra cae sobre el varón como su cabeza, y no sólo sobre su
propia cabeza.

En Números 5:18 vemos que a la mujer sospechada de infidelidad se le quitaba el


velo. Esto daba a conocer que se había deshonrado a si misma y también a su
marido. Isaías 47:2-3 nos da una descripción profética de la caída de Babilonia.
Allí podemos ver que los pasos hacia la falta de pudor, modestia, y vergüenza
muchas veces se inician con el abandonamiento del velo:

"Quítate el velo, recógete las faldas, desnúdate las piernas, pasa a pie los ríos;
que se te vea el cuerpo desnudo, si, que quede tu sexo al descubierto."

Entre los griegos, solamente las prostitutas (tan numerosas en Corinto) andaban
sin velo; las esclavas y las adúlteras tenían la cabeza rapada. El contexto cultural
parece indicar que este mandamiento era sólo una costumbre social temporal para
que las Hermanas no fuesen identificadas con las rameras de Corinto. Pero nada
más necesitamos recordar los principios básicos que sostienen la práctica del velo
y veremos que supera las costumbres sociales de cualquier nación o cultura.

Así que, la Hermana que rehúsa orar o profetizar con el velo puesto, rechaza la
autoridad de del varón pues rechaza el símbolo de la autoridad. Al hacer eso
deshonra la Palabra de Dios y sus designios gubernamentales.

v.6 "Porque si la mujer está no velada, que ella también se trasquile; pero si
(le es) vergonzoso a la mujer estar trasquilada o rapada, que ella este
velada."

Velada se tradujo del griego katakalupto, que literalmente significa "algo que


cuelga y cubre completamente." Si una mujer rehusaba estar velada, también
habría de raparse o trasquilarse. Trasquilar (griego, keiro) es la palabra usada
cuando se esquilan las ovejas (Hechos 8:32); significa cortar el cabello muy
cortito. Siendo que es su gloria y una insignia de su feminidad, raparse hubiera
sido vergonzoso en la mayoría de las culturas a lo largo de la historia. Pero hoy el
sentido natural de la distinción de los sexos se ha degenerado y el unisexualismo
está de moda.

¿Por qué demandará Dios que si una mujer rehúsa llevar el velo, que entonces se
corte todo el cabello? Claramente es porque su gloria debe de cubrirse. Si ella
rechaza el velo que sirve para encubrir su gloria, entonces también debe remover
la misma gloria (su cabello).

La palabra también en este versículo muestra sin lugar a duda que se está


hablando de un cubierto que no es el cabello mismo. Queda excluida la posibilidad
de que el cabello largo le es dado a la mujer para su único cubierto. Si el cabello
fuese el único velo y ella rehusase tener cabello, ¡cómo podría ella aún tener
cabello para cortarse! Aquellos que toman la posición que el cabello es el único
velo, pronto se enredan en algunas absurdidades verbales.

v.7 "Porque el varón verdaderamente no debe tener la cabeza velada, siendo


la imagen y gloria de Dios; pero la mujer es la gloria del varón."

Estas palabras hubieran herido profundamente a los judíos del día, a causa de su
práctica religiosa de cubrirse la cabeza durante la adoración. Tal vez los judíos
que molestaban a Pablo dondequiera que fuese insistían en mantener el uso del
taled. Debemos mantener fijo en la mente que Pablo mismo así lo había hecho
antes de su conversión, y sin duda había tenido sentimientos fuertes acerca de
ello. Ahora, en la libertad que experimentaba siendo una nueva creación en la
imagen y gloria de Dios, el enseña que el velo no debe ser usado por el varón.
Cuando un varón cristiano se entrega enteramente a su Señor y Cabeza, su
propia gloria se encubre y la gloria de Cristo queda revelada. A medida que por el
Espíritu damos muerte a nuestra carne, la vida y la luz de Cristo resplandecen a
través de nuestros cuerpos mortales y vamos siendo transformados a su imagen.

El varón es imagen y gloria de Dios. La mujer origina del varón y es su gloria. Ella
cumple su propósito divino a lo máximo cuando funciona en su lugar al lado del
varón pero bajo su autoridad, pues fue creada para el varón (Génesis 2:20-23) y
es su gloria. Esto ciertamente no quiere decir que ella es inferior, pues son iguales
espiritualmente. Lo que sí expresa es que en esta dispensación terrenal ella es
llamada a ser sumisa al varón en la familia, en la iglesia, y en las relaciones
sociales.
v.8 "Porque el varón no es de la mujer, sino la mujer del varón."

Otra vez se nos refiere a Génesis 2:21-22 en cuanto al origen de la mujer. Siendo
que fue el último ser creado, pudiéramos decir que ella es la corona y el clímax de
la obra creativa de Dios. ¡Ella es la gloria del varón!

v.9 "Pues el varón no fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por
causa del varón."

Volvemos a ver que, según el relato de la creación, la mujer fue creada como una
ayuda comparable y correspondiente al varón. Fue creada para ser una sola carne
con un solo varón en matrimonio santo ante Dios.

Efesios 5 nos da un vistazo importante al poder que el varón ha de ejercer sobre la


mujer--el poder del amor ágape.

"Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amo a la iglesia, y se entrego
a Si mismo por ella" (verso 25).

Este es un llamado al sacrificio propio y a la administración de la Palabra (verso


26) para la edificación y santificación de ella (verso 27). En el reino de Dios, y por
lo tanto en la iglesia, la jefatura implica la entrega personal que Cristo nos
manifestó perfectamente. El tipo de liderazgo que domina y tiraniza es del espíritu
de este mundo. La sumisión (griego, hupotasso--literalmente, "disponer bajo") que
la esposa le debe rendir a su marido es semejante a esa sumisión que la iglesia
debe rendirle a Cristo.

v.10 Por causa de esto, la mujer debe tener (una señal de) autoridad sobre su
cabeza--por causa de los ángeles." La mujer debe tener puesto un velo porque
funciona como una señal, un símbolo, o un emblema de la sumisión que ella le
muestra a su autoridad varonil y últimamente, a Dios. Esta señal debe representar
la realidad interna de su relación con Dios y con el varón. Pudiéramos decir que
ella tiene el recordatorio constante de lo que su vida debe mostrar. Puesto muy
simplemente, el velo sirve para expresar en una manera sencilla y visible el hecho
ordenado por Dios que en esta dispensación la mujer esta bajo la jefatura y la
autoridad del varón. "...y el se enseñoreará de ti" (Génesis 3:16).
Quedamos desafiados a considerar este pensamiento sombrío. ¿Qué hubiera sido
si Cristo hubiera rechazado las señas y la realidad de la jefatura del Padre sobre
él? ¿Qué tal si hubiera rehusado tomar esa copa amarga, si no hubiera obedecido
aun el aparentemente más insignificante de los mandamientos de Dios? Sabemos
la respuesta.

La frase "por causa de los ángeles" (mensajeros) ha provocado mucha reflexión.


Lo más probable es que esto se refiera tanto a los demonios como a los ángeles.
Los ángeles viven en una relación con Dios de sumisión perfecta y total. Ellos se
escandalizan ante la indecencia de las mujeres descubiertas, que deben llevar el
velo como una indicación de sumisión a su cabeza. La experiencia nos enseña
que la mujer velada tiene gran protección contra el enemigo...si su corazón esta
en la actitud de sumisión simbolizada por el velo. No tenemos una percepción
suficientemente clara del mundo espiritual para poder entender enteramente por
que esto es así, pero esta verdad tiene evidencia abundante. Dios se compromete
con la persona que esta en la posición que Dios le ha dado y que vive en
obediencia a su Palabra. Entonces esa persona puede fortalecerse "en el Señor, y
en el poder de su fuerza" (Efesios 6:10).

La mujer fiel y velada puede ejercer una influencia tremenda y poderosa en los
lugares celestiales cuando ministra en la oración e intercesión ante el Padre. La
iglesia necesita desesperadamente a tales mujeres que puedan servir en la
posición de poder que el Señor les ha dado.

v.11 "Pero ni (es) el varón aparte de la mujer, ni la mujer aparte del varón, en
el Señor."

Aquí encontramos el equilibrio para lo que se dijo anteriormente: la dependencia


mutua del varón y la mujer "en el Señor." Fuera del Señor, la sociedad rara vez
realizara el significado bíblico del diseño de Dios y del orden de jefatura. Estas
verdades divinas se disciernen espiritualmente y por lo tanto, le son locura al
hombre natural (1 Corintios 2:10-16). Pero "en el Señor," donde "Cristo es el todo,
y en todos" (Colosenses 3:11), su señorío sobre cada uno pone en orden las
relaciones interpersonales de los miembros del Cuerpo. Es así que ellos pueden
funcionar armoniosamente en sus lugares específicos, unidos en amor, el vínculo
perfecto (Colosenses 3114).
v.12 "Porque como la mujer (es) del varón, así también el varón (es) por
(medio de) la mujer, pero todas las cosas (son) de Dios."

Otra vez, el hace hincapié en la dependencia mutua entre ellos y en el hecho que
el varón nace de la mujer, lo cual fue el caso aun con Jesús en su gran
humillación. Pero todas las cosas originan en Dios, pues "de él, y por él, y para él
son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amen" (Romanos 11:36).

v.13 "Juzguen dentro de sí mismos-- ¿es propio que una mujer ore a Dios
descubierta?"

Pablo desafía a los creyentes a que reflejen profundamente sobre las verdades y
su aplicación que él acababa de compartir con ellos. Basándose en los principios
importantes que había establecido, ¿pudiera posiblemente ser propio que una
mujer orare a Dios con la cabeza descubierta? El conocía la única respuesta que
pudieran dar, según su enseñanza, la cual tenía completa autoridad apostólica y
fue inspirada por el Espíritu Santo.

De nosotros también constantemente se demanda el hacer juicios y decisiones de


impacto espiritual en nuestras propias vidas y en las vidas de otros. Esos juicios y
decisiones se hacen a base de nuestro discernimiento espiritual de la Palabra de
Dios y de su voluntad. Tal responsabilidad nos motiva a buscarle a él y a
escudriñar su Palabra, y nos conmueve a la madurez.

v.14 " ¿O no les enseña aun la naturaleza misma que si un varón tiene
cabello largo esto le es una deshonra?"

La palabra naturaleza (phusis en griego) aquí implica instinto, o un sentido nativo


de lo que es correcto. Romanos 2:14 hace mención de esto cuando habla de los
que "hacen por naturaleza lo que es de la ley." Y Romanos 1:26 se refiere al
mismo concepto cuando condena a las que "cambiaron el uso natural por el que
es contra naturaleza."

La palabra deshonra (atimia en griego) quiere decir precisamente eso--una


infamia, una desgracia que hace contraste a la gloria, dignidad, y honor
mencionada en el versículo 15. Claramente, desde la perspectiva de Dios, el
cabello largo le es deshonroso al varón. La distinción externa entre los sexos es
un mandato bíblico y lo largo del cabello debe ser una evidencia primaria de ello.
La definición de "largo" variara entre diferentes culturas y épocas, pero la persona
con discernimiento espiritual podrá percibir los límites para si mismo y para los que
están bajo su autoridad.

v.15 "Pero si una mujer tiene cabello largo, esto le es gloria, pues el cabello
largo en lugar de un cubierto le es dado."

El cabello largo de la mujer es una de sus glorias principales--una expresión tan


bella de su feminidad. Daniel Kauffman lo dijo áptamente: "El cabello largo es la
señal de la relación natural que existe entre hombres y mujeres; el velo es la señal
de la relación espiritual que debe existir entre ellos como hombres y mujeres en el
Señor."

Mucha confusión ha originado de este verso, pues algunos concluyen que el


cabello largo es dado en vez del velo. Pero esta confusión se acaba cuando
consideramos el texto original. La palabra griega usada aquí
para cubierto es peribolaion, que literalmente significa "algo envuelto o echado
alrededor de." Hebreos 1:12 es el único otro verso que usa la palabra: "como un
vestido (peribolaion) los envolverás.... "

Esta es una palabra completamente diferente a katakalupto, que es el velo


mencionado en los versículos 5,6,7, y 13. Recuerde su significado: "algo que
cuelga y cubre completamente."

Así que, ¿qué significado tiene este verso aparentemente incomprensible? Dios
nos dice que la gloria de la mujer (su cabello largo) le es dado para servir como un
cubierto natural que ha de ser envuelto. El fundamento de esta declaración es un
principio profundo--la gloria de la mujer se debe cubrir para simbolizar el
encubrimiento de su propio ego que permite la manifestación de Cristo en ella.
Este encubrimiento de la gloria femenina es una señal que refleja áptamente un
principio fundamental de la vida cristiana--cuando morimos a nosotros mismos (así
encubriendo nuestra gloria), la vida y luz de Cristo se descubren a través de
nosotros, dispersando las tinieblas de este mundo.

v.16 "Pero si alguno piensa ser contencioso, nosotros no tenemos tal


costumbre, ni las iglesias de Dios."
Con completa autoridad apostólica, Pablo enfáticamente afirma que si alguien es
contencioso (griego, philaneikos = encariñado con la contienda) en cuanto a este
asunto, todas las iglesias de Dios no teman tal costumbre. ¿Cuál costumbre--
velarse o no velarse?

Uno se maravilla al leer los comentadores que implican que este versículo anula
todo lo dicho en los versículos 1-15. La expresión "tal costumbre" contesta la
pregunta hecha en el verso 19 (" ¿Es propio que una mujer ore a Dios
descubierta?". La construcción gramática griega del versículo 16 es tal en cuanto
a caso, numero, y género que acuerda solamente con el pronombre "si mismos"
en el versículo 13. Por lo tanto, los versículos 14 y 15 son un paréntesis entre los
versículos 13 y 16. Pablo proclama osadamente que en toda iglesia las Hermanas
llevaban el velo, y les ordena tajantemente a los corintos a que se pongan en
harmonía con la práctica apostólica universal. Escritos de los primeros siglos de la
iglesia y el arte en las catacumbas de Roma dan evidencia clara de que así era el
caso.

No existe duda alguna de que Dios insiste y manda que toda mujer cristiana use el
velo. Cualquiera iglesia que se dice ser bíblica reconocerá que las doctrinas de los
apóstoles son esenciales para su realización. El velo de la mujer cristiana es una
de estas doctrinas. Decir esto no implica que el velo es esencial para la salvación.
Obviamente no debe igualarse en importancia con enseñanzas apostólicas tales
como la encarnación y la redención. Sin embargo, cuando vivimos en
desobediencia deliberada, negamos la realidad del señorío de Cristo y ponemos
en peligro nuestra salvación.

"No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el
que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 7:21).

Servimos a un Dios quien ha puesto gran énfasis en los símbolos y en sus


significados. El Antiguo Testamento esta lleno de tipos y símbolos que anticipan y
preparan para la más plena revelación y realidad del nuevo pacto. En el Nuevo
Testamento, el velo nos recuerda que el nuevo pacto y la libertad en Cristo no
anulan las distinciones gubernamentales que Dios estableció en el Edén--siguen
vigentes mientras dure esta creación.
RESPONDIENDO A LAS OBJECIONES
Para casi cada una de las verdades divinas habrá individuos que presentarán
objeción. Las razones puedan ser variadas, pero demasiadas veces se tratan de
razonar la desobediencia a alguna aplicación. He ahí la manera más "conveniente"
de evadir los mandatos de Dios--convencernos de que la Palabra no quiere decir
lo que dice. En esta época de un evangelio inferior y casi sin costo, necesitamos
recordar que el discípulo no escoge cuales mandamientos del Maestro obedecerá
y cuales pasara por alto. El discípulo genuino busca ser fiel en la obediencia a
toda su Palabra.

"¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?" (Lucas 6:46).

Aquí encontrará algunas respuestas (en letra normal) a las objeciones más
comunes (en letra negrita) que se presentan contra el velo.

1. El velo era sólo una costumbre local de aquel entonces.

Entre los judíos se acostumbraba adorar con la cabeza cubierta, tanto hombres
como mujeres. En cambio, los griegos (hombres y mujeres) lo hacían con la
cabeza descubierta. El velo no llego a ser practicado únicamente por las mujeres
hasta que Pablo dio la enseñanza de los principios y las aplicaciones de Dios en
cuanto a ello.

Rebajar el velo a una mera costumbre local es reducir el impacto de la Palabra de


Dios. Una costumbre fácilmente se cambia o se reemplaza con otra; un
mandamiento de Dios permanece.

2. La iglesia de Corinto era la iglesia problemática del Nuevo Testamento.


Por lo tanto, mucha de la enseñanza dada en la epístola es correctiva y
aplicable solamente a ellos. El velo no es ni se intencionaba ser práctica
perpetua.

Sí, es cierto que esta iglesia estaba agobiada de problemas gravísimos y carnales.
También es muy cierto que mucha enseñanza en la primera epístola es de
naturaleza correctiva. PERO esto de ninguna manera comprueba que la mayoría
de 1 Corintios no es para nosotros. ¿Qué de estas Escrituras?
"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra" (2 Timoteo 3:16-17).

"...Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la


profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios
hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2 Pedro 1:20-21).

"A la iglesia de Dios que esta en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús,
llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de
nuestro Señor Jesucristo..." (1 Corintios 1:2).

"...Si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las
iglesias de Dios" (1 Corintios 11:16).
Claro está que las enseñanzas [Link] esta epístola abarcan a todo
Cristiano en toda iglesia a través de todas las edades. A no ser cierto esto,
tuviéramos que rechazar otros pasajes claves del libro, como 1:0, 2:6-16, 3:9-17,
6:1-20, 7:5, 10:20-21, 11:27-31, 12:1-31, 13:1-13, y 14:22-28.

¿Podremos acaso suponernos que Romanos fue escrito para el provecho único de
los de Roma? Obviamente no. Entonces, ¡ cómo podemos rechazar la doctrina de
1 Corintios! No es ni lógico ni justo ni bíblico. Dejémosnos de tácticas peligrosas.

3. El cabello de la mujer toma el lugar del velo.

Si esto fuera cierto, la enseñanza dada en la parte anterior del capítulo es


innecesaria. ¿Será posible que Dios hiciera tal necedad?

Como ya observamos con más detalle en la exposición del versículo 15, el velo
ahí mencionado es distinto al que se menciona anteriormente. No olvide que la
terminología es distinta. La mujer debe llevar dos velos--el natural y el artificial.

Si este capítulo habla del cabello nada más, hay algunas declaraciones que serían
tremendamente absurdas. Sustituyamos la palabra cabello en los versículos 4 y 6
(pudiéramos hacer lo mismo con 5, 7, y 13):
"Todo varón que ora o profetiza con la cabeza sin cabello, afrenta su cabeza.
Porque si la mujer no tiene cabello, que se corte también el cabello; y si le es
vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se ponga cabello."

Totalmente sin sentido, ¿verdad?

¿Notó particularmente el versículo 6? La palabra también da un golpe mortal a


este argumento. ¿ Cómo puede cortarse algo que ya no está ahí? ¡Ridículo! Sin
lugar a más duda, este versículo se refiere a un velo artificial además del cabello.

Y ¿qué diremos del versículo 10? ¿ Podrá el cabello ser esa señal de autoridad?
¡NO!

4. Esta era sólo una costumbre temporal. Por lo tanto, mandar el uso del velo
hoy sería volver al yugo del legalismo.

Si esto fuera cierto, la historia de la iglesia lo comprobaría. Pero unos 150 anos
después de haberse escrito esta epístola, Tertuliano testificó que los corintios aún
fielmente practicaban el uso del velo. Luego hizo esta observación: "Lo que los
apóstoles enseñaron, sus discípulos aprobaron." La pluralidad ahí implica una
enseñanza autoritaria, universal, y unida. En más o menos esa misma época,
Clemente de Alejandría y también Hipólito se basaron en 1 Corintios 11 para
enseñar la práctica del velo.

Otros que enseñaron sobre el velo fueron Crisóstomo (vivió del 344 al 407) y
Agustín (vivió del 354 al 430). Juan Calvino, uno de los reformadores, afirmo, "Si
alguien ahora dijere que su cabello es suficiente, como un velo natural, Pablo dice
que no lo es, pues es un velo del tipo que requiere el uso de otra cosa para
cubrirlo."

No era cosa temporal. ¿Y qué del legalismo? Dios no acepta la desobediencia


bajo el manto de nuestra libertad en Cristo, Quien dijo, "Si me amáis, guardad mis
mandamientos" (Juan 14:15).

5. Es necesario llevar el velo en los cultos solamente.


Es imposible que comprueben esta opinión. Los que creen de esta manera se
basan en el versículo 5 y también en el 13. Pero, ¿será posible que la mujer fiel
cristiana ore y profetice sólo en las reuniones públicas de la iglesia?

"Orad sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17).

"...Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y


reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en
vosotros" (1 Pedro 3:15).
¿No le parece que si la mujer cristiana intenciona cumplir estos dos mandamientos
tendrá que llevar el velo en todo tiempo?

No olvidemos el propósito primario del velo: ACEPTACION DEL ORDEN DE


JEFATURA DE DIOS. La mujer cristiana debe llevar esta señal de sumisión y
aceptación en todo tiempo porque en todo tiempo debe someterse y aceptar el
plan de Dios. ¿ O sólo lo hace durante los cultos?

Otra razón por el velo se da en el verso 10. ¿Estamos en presencia de los ángeles
nada más en los cultos?

También pudiéramos hacer mención breve de la construcción gramática de la


frase "que se cubra." La expresión está en la forma presente, activa, e imperativa,
y se puede traducir "que ella continúe estando velada."

6. Mi iglesia (como la mayoría) no practica el uso del velo.

Desgraciadamente, este no es el único mandamiento divino que la mayoría de la


iglesias pasan por alto. La Biblia ha predicho la apostasía de estos últimos días.
La iglesia misma ha quedado abrumada por la perdida del primer amor y por un
espíritu de desobediencia. El amor de muchos se ha enfriado, por lo tanto ignoran
o evitan la obediencia sencilla en la cual deben andar. El enemigo ha podido cegar
a innumerables iglesias al discernimiento espiritual de estas cosas porque les
hace falta el deseo de simplemente amar y obedecer al Señor a toda costa.

Muchos cristianos sinceros no se han aplicado el siguiente versículo:

"Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado" (Santiago 4:17).


Aunque reconozcan el imperativo del velo, no lo practican porque su iglesia no lo
hace...y la persona queda culpable de pecado.

Jesús claramente les mando a sus apóstoles a que les enseñaran a los creyentes
a guardar todas las cosas que él les habla mandado (Mateo 28:20). Si su iglesia
esta desobedeciendo a Dios al no enseñar y practicar cualquiera verdad bíblica
esencial y rehúsa arrepentirse...usted debe buscar una iglesia que si es fiel a las
Escrituras. Dios quiere más iglesias como la de Hechos [Link]

"Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles...."

7. Me daría vergüenza usar el velo.

Hay tantas cosas que pudiéramos decir sobre este asunto, pero lo que usted
necesita oír sobre todo viene directamente de los labios de Cristo.

" ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?" (Lucas 6:46).

"Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación


adultera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando
venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles" (Marcos 8:38).
8. Si enseño sobre el velo en mi iglesia, se irán todas las Hermanas.

Bien dice el Señor que "el temor del hombre pondrá lazo" (Proverbios 29:25).
¡Usted no tema la opinión de nadie más que de Dios! El Señor le tendrá a usted
por responsable si su pueblo es destruido por falta de conocimiento (Oseas 4:6).
¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!

Obviamente estamos en el tiempo cuando "no sufrirán la sana doctrina."


Prediquemos la Palabra con "toda paciencia y doctrina" para que no aparten "de la
verdad al oído" (2 Timoteo 4:2-4).

9. Si las Hermanas deben llevar el velo para distinguirlas de las demás


mujeres, ¿qué no deben distinguirse los Hermanos varones de alguna
manera también?
Primero es necesario comprender que el velo no se dio con el propósito de
distinguir a la mujer cristiana de las demás mujeres. Claro está que si se
distinguirá, pero ese no es uno de los propósitos principales.

Según 1 Corintios 11, ¿qué es el equivalente varonil al velo femenil? La cabeza


descubierta. Tal vez reaccionara usted comentando, "Pero, ¡todo otro varón
también lleva su cabeza descubierta en un sentido religioso!" Si, eso es cierto.
Creo que podemos encontrar una pequeña clave en los versículos 14 y 15:

"La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse


crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es
honroso...."

Aquí vemos un relación clara entre la longitud del cabello y la condición de la


cabeza. En la mujer cristiana, el velo y el cabello que se deja crecer van
inseparablemente juntos. En el varón cristiano es diferente--la cabeza descubierta
y el cabello distintivamente corto van juntos.

Demasiados Hermanos varones fielmente enseñan y defienden el uso del velo,


pero no practican personalmente el cabello distintivamente corto. No quieren que
las Hermanas se avergüencen de usar el velo, pero ellos sí se avergüenzan de
llevar su cabello cortito. ¿Qué pasó, Hermanos? ¿Cómo se atreven a predicar una
cosa y practicar otra? Ustedes son llamados para ser la cabeza de la mujer.
¡Muestren un buen ejemplo!

También podría gustarte