Historia y Propiedades del Magnetismo
Historia y Propiedades del Magnetismo
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(Fe3O4), mineral con acusadas propiedades magnéticas. Ahora se explicara uno de los temas más serios en
Imanes: Los imanes son conocidos como minerales de hierro de color negro, opaco, que crea un campo
magnético, en el interior de la materia existen pequeñas corrientes cerradas en función de los electrones que
contienen los átomos, y cada una de ellas forma un pequeño imán. Estos poseen una rotación intrínseca
sobre su propio eje, que se denomina spin. Las descripciones más antiguas que conocemos de las
propiedades de los imanes proceden del antiguo Egipto y de las antiguas Grecia, India y China. En 585
a.C. Tales de Mileto describía que la magnetita atraía el hierro pero pensaba que la causa era que tenía
alma (en aquella época un movimiento implicaba vida, alma o la intervención de un dios). Un intento de
explicación sin intervención de dioses o el alma lo podemos encontrar en la obra De rerum
natura de Lucrecio (98 a.C.- 54 a. C.). Pero no será hasta el 1600 con la publicación de De
Magnete de William Gilbert que empieza la ciencia del magnetismo en Europa. En China, la primera mención
conocida de los imanes y sus propiedades es del siglo iv, y las primeras descripciones de la utilización de
brújulas son de principios del XI. El uso de estos aparatos sería común por todas partes en los siglos XII y XIII.
En el campo magnético se genera un material llamado magnetita que es el componente principal de
un imán natural. Usualmente se representa mediante líneas de fuerza, que son flechas curvas que indican la
dirección vectorial de la fuerza magnética del campo. La forma y dirección de dichas líneas dependerá de la
forma del imán, y tienen su mayor intensidad en la región de los polos. El campo
magnético es responsable de atraer otros imanes así como materiales
ferromagnéticos tales como el cobalto, hierro, níquel o como coloquialmente se le conoce
como "metal". En el caso de los imanes inducidos (las sustancias magnetizadas) el efecto es
similar: al someterse a un campo magnético por contacto, sus electrones se ordenan
un mismo sentido y reproducen el campo magnético durante algún tiempo. La palabra
imán es de origen francés “aimant”. Los imanes cuentan con dos polos de mayor fuerza de atracción: norte
(negativo) y sur (positivo). Los polos iguales se repelen y los polos opuestos se atraen, y la línea que los une a
ambos se le llama eje magnético. A este fenómeno se le conoce como "bi-polaridad". Bajo el entendido de
que un imán tiene dos polos, se desprende que si quebramos un imán por la mitad, el resultado es un imán
que también tiene dos polos y así sucesivamente. Sin importar las dimensiones de un imán, este tendrá un
polo sur y un polo norte. En el caso de que se rompa un imán en pedazos, cada nuevo fragmento tendrá un
nuevo polo sur, un polo norte y una zona neutral. Una de las características de los imanes, es que pueden
hacer que los metales tengan propiedades magnéticas. Cabe mencionar que los imanes se dividen en dos,
debido a su origen: naturales y artificiales. Los imanes naturales hace referencia a los minerales naturales
que tienen la característica de atraer, los naturales están compuestos por mezclas de magnetita y otros
minerales terrestres que poseen propiedades magnéticas; los imanes artificiales son cuerpos de material
ferromagnético que tras friccionarlos con magnetita, posee la propiedad del magnetismo, los imanes
artificiales están divididos en dos: permanentes y temporales, los imanes artificiales temporales son
conocidos como electroimán, conformado por hierro dulce que se caracteriza por poseer una atracción
magnética, el cual cese sus propiedades una vez que termina la causa que provoque el magnetismo. Solo se
produce el campo magnético cuando circula por ellos corriente eléctrica, pudiendo darle aplicaciones de todo
tipo. Los imanes artificiales permanentes son materiales sensibles al magnetismo que, tras ser frotados con
magnetita, replican sus propiedades ferromagnéticas quedando con esta propiedad de atracción por mucho
tiempo. Los imanes que se crean a partir de particulares elementos de tierra como los imanes de neodimio,
antes de ser activada su energía magnética, primero se extraen, se funden, se muelen, se presionan y se
sinterizan. Durante el prensado, se alinean las partículas en los imanes para darles una dirección o polo
designado. Sin embargo, es durante la magnetización que a los imanes se les da su magnetismo y, mientras
eso no ocurre, estos imanes desmagnetizados suelen denominarse balas. El proceso en el cual se magnetiza
un imán comienza con la activación de las propiedades de estas balas. Esto se realiza a través de un
dispositivo llamado magnetizador, que está equipado con un cable de bobina y una corriente eléctrica que,
cuando se enciende, emite un campo magnético externo y así activa el magnetismo en las balas. Los
métodos de magnetización son por inducción, frotamiento y contacto. El método de inducción,
colocándolos dentro de campos magnéticos intensos. Cuando se magnetiza un material ferromagnético,
teóricamente, los dipolos magnéticos o los dominios, en el interior del material, se orientan en dirección del
campo, de manera semejante a la orientación de una brújula en el campo de la Tierra. Si los materiales son
de alta remanencia, se tienen imanes permanentes, si son de baja se obtienen imanes temporales. El método
de frotamiento con el polo de un imán en una sola dirección, al hacerlo así, la región del material que se frota
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con el polo, adquiere un polo contrario al del imán, transmitiéndose el efecto hasta el otro extremo donde se
forma un polo contrario al formado durante el frotamiento. El método de contacto consiste en permitir que un
extremo del material a magnetizar haga contacto permanente con el polo de un imán; enseguida los dipolos
moleculares del material se orientan en su interior, apareciendo dos polos en los extremos; en el extremo que
hace contacto con un polo sur por ejemplo, aparece un norte y un sur en el otro extremo. Uno de los tipos de
imanes son los electroimanes son bobinas de alambre que se enrollan alrededor de un núcleo magnético
hecho de un material ferromagnético como el hierro. Por las bobinas circula electricidad, generando un campo
eléctrico y magnético a su alrededor. El núcleo magnético de hierro concentra el flujo magnético y hace un
imán más potente. Este fenómeno dura únicamente mientras circule la electricidad. Los electroimanes son
categorizados como tales porque el campo magnético se genera solo si un flujo de corriente eléctrica es
aplicado. Si se corta o interrumpe el flujo de corriente eléctrica el campo magnético desaparece. La fuerza y la
polaridad del campo magnético pueden ser manipulados mediante variaciones en la magnitud de la
electricidad que atraviesa el cable y cambiando la dirección de la corriente. Los electroimanes actúan como
imanes permanentes mientras se les aplique una corriente eléctrica en el cable. También hay imanes de
acuerdo a la duración de su magnetismo: imanes de alnico, ferritas, flexibles, de tierras raras, temporales y
permanentes; entre otros imanes están los imanes cerámicos, moldeados por inyección y súper imanes. Los
imanes de alnico están compuestos por tres elementos: aluminio, el cobalto y el níquel, con sus nombres fue
que se formó la palabra alnico. Son ideales para enfrentar temperaturas muy altas, pero no poseen una gran
fuerza de atracción. Los imanes de ferritas son también conocidos bajo el nombre de los imanes cerámicos.
Se distinguen por su color grisáceo y por ser lisos. Se caracterizan por su maleabilidad, pero como
desventaja presentan la fragilidad, los cuales se rompen con gran facilidad. Los imanes
flexibles son imanen con excelentes capacidades de flexibilidad que están conformados
por elementos magnéticos como es el hierro y el estroncio. Frente a otros imanes llegan
a tener muy baja potencia magnética y no son muy buenos resistiendo la oxidación. En los
imanes de tierras raras tomando en cuenta el material químico que lo forma, se hayan
dos tipos de imanes: imanes samario cobalto: que son muy resistentes al oxido; y
los imanes neodimio: que se oxidan fácilmente, conformados por boro, neodimio e
hierro. En los imanes temporales su atracción magnética dura muy poco. Están formados por hierro dulce.
En los imanes permanentes se trata de los imanes que están compuestos por acero. En estos la atracción
magnética dura mucho más tiempo a diferencia de los imanes temporales. Los imanes cerámicos se
distinguen por su color gris y alisado. Son muy frágiles, donde al atraerse tienden a partirse. Están
compuestos por partículas de hierro que son transformados en aglomerados al pasar por ciertos tratamientos
especiales, como es el uso de bario y del estroncio. Los imanes moldeados por inyección son muy parecidos
a los materiales elaborados a base de plástico, ya que necesitan de un molde para ser fabricados. Estos
imanes llegan a ser moldeados gracias al uso de resina y de polvos magnéticos. Y por último en los súper
imanes son un tipo de imán artificial elaborado en base a bobinas de aleaciones metálicas, que son enfriadas
a temperaturas bajas. Estas bobinas se caracterizan por ser súper conductores, razones por lo cual se le da
nombre de súper imanes. Retomando lo que es el campo magnético, puedo dar una definición más extensa
de lo que es: la representación matemática del modo en que las fuerzas magnéticas se distribuyen en
el espacio que circunda a una fuente magnética. Esta fuente puede ser un imán, una carga en movimiento o
una corriente eléctrica (muchas cargas en movimiento). Siempre que exista alguno de estos elementos, habrá
un campo magnético a su alrededor, es decir, un campo de fuerzas magnéticas. Fuera de este campo no hay
efectos magnéticos. Existen varios tipos de campos magnéticos: campos magnéticos provenientes de un
imán: Los imanes son materiales que poseen la particularidad de tener un campo magnético persistente,
desarrollado por lo cual en física se sabe cómo el spin de los electrones (puede entenderse pensándolo como
un giro sobre sí mismos). Otro de ellos son los campos magnéticos provenientes de corriente: Por esa
razón, una corriente eléctrica además crea un campo magnético. Esta corriente crea un campo magnético a
su alrededor que magnetiza el metal y generando otro campo magnético. De esta forma, los electroimanes se
aplican para crear campos magnéticos cambiantes debido a que cambiando la corriente, cambia el campo
magnético. En la ley de coulomb para los polos magnéticos, se utilizan imanes diseñados especialmente,
pues debe recordarse que los polos magnéticos sueltos no se pueden aislar rompiendo en dos un imán.
Además, un polo magnético no es un punto geométrico, sino que parece estar distribuido por toda la superficie
del material. Estos imanes especiales consisten en varillas delgadas de acero de unos 45 cm de largo, con
una pequeña bola de acero en cada extremo. Se atribuye a Coulomb la determinación de que la fuerza que
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actúa entre dos polos magnéticos es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre ellos. Con
base a esta relación, comparo las intensidades de polo de distintos imanes y encontró que la fuerza entre dos
polos es proporcional al producto de sus intensidades. Combinando estas dos relaciones, Coulomb estableció
la siguiente ley general para los polos magnéticos. La inducción magnética es una cantidad vectorial,
semejante a la intensidad de campo eléctrico en un campo eléctrico, de hecho, se define de igual forma: “Es el
cociente que resulta de dividir la magnitud de la fuerza sobre un polo de prueba, localizado en un punto del
campo, entre la magnitud del polo”. Donde B es la magnitud de la inducción magnética en Tesla (T). Una
Tesla es igual a un Weber entre metro cuadrado (T = Wb / m2 ) o ( T = N / A m ), F es la fuerza en Newton ( N
) y P la masa magnética o polo en Ampere metro ( A m ). La inducción magnética al ser una cantidad vectorial,
requiere, para definirla, decir cuánto vale el módulo y hacia a donde apunta (dirección). Por lo que respecta al
módulo se calcula con la ecuación de la definición y la dirección será la que tenga la fuerza sobre el polo de
prueba. Haciendo nuevamente una analogía con el campo eléctrico, la inducción magnética en un punto de
un campo magnético se puede determinar en base a la intensidad de la masa magnética “aislada” puntual que
genera el campo y la distancia de esta al punto considerado, por lo que la magnitud del campo puede
calcularse con el modelo: Donde “B” es la inducción en un punto debida a una masa
magnética puntual a una distancia “r” de la masa; “K’ “ la constante de la ley de Coulomb
para el magnetismo siendo igual a 10-7 Wb/ Am ; “M” la masa magnética generadora del
campo en Ampere metro; y “r” la distancia de la masa generadora a el punto considerado.
Por lo que respecta a la dirección de la inducción, ésta coincidirá con la del movimiento
de una masa magnética de prueba colocada en el punto considerado cuando se aplique
la ley de los polos magnéticos. Si la inducción magnética en un punto es debida a un conjunto de masas
magnéticas puntuales, la inducción magnética total en el punto es igual a la suma vectorial de las inducciones
magnéticas debidas a cada masa. Matemáticamente: Ecuación en la que la magnitud se calcula con el
modelo correspondiente y la dirección se determina aplicando la ley de los polos. Con la inducción
magnética: la inducción magnética B en cualquier punto en el espacio se puede definir como la fuerza por
unidad de polo N que actúa sobre cualquier polo colocado en ese punto: B=F/m. De esta definición y de la ley
de Coulomb se obtiene la relación para la inducción magnética en cualquier punto cerca de un polo único de
masa magnética M. En las interacciones electromagnéticas: Una carga en movimiento produce un campo
magnético; entonces, una corriente de cargas también lo produce. Es posible demostrar la presencia de un
campo magnético alrededor de un conductor portador de corriente si se disponen varias brújulas alrededor de
un alambre y se hace pasar corriente por él. Las brújulas se alinean con el campo magnético producido por
las cargas en movimiento e indican la configuración de las líneas de ese campo forman círculos concéntricos
alrededor del alambre; si se invierte la dirección de la corriente, las brújulas describen un giro completo, lo que
hace ver que también cambia la dirección del campo magnético; si el alambre se dobla formando una espira,
las líneas del campo magnético que lo rodean se concentran dentro de la espira. Si se hace que el alambre
forme otra espira que se superponga a la primera, se duplican la concentración de las líneas del campo
magnético en el interior de la doble espira respecto a la que existía cuando se trataba de una sola. Se infiere
que la intensidad del campo magnético en esta región se incrementa conforme aumenta el número de espiras.
La intensidad del campo magnético es apreciable para una bobina de alambre portadora de corriente formada
por varias espiras. Si se coloca un trozo de hierro de una bobina así, se induce un alineamiento de los
dominios magnéticos del hierro, lo cual incrementa la intensidad del campo magnético; y así obtenemos un
electroimán. La fuerza magnética en un alambre portador de corriente es que si una partícula cargada que
se mueve por un campo magnético experimenta una fuerza deflectora; en consecuencia, una corriente de
partículas cargadas que se mueven a través de un campo magnético también experimenta una fuerza
deflectora. Si las partículas cargadas en movimiento se encuentran dentro de un alambre cuando reaccionan
a la fuerza deflectora, el alambre también se moverá. Si se invierte la dirección de la corriente, la fuerza
deflectora actúa en la dirección opuesta. La fuerza es máxima cuando la corriente es perpendicular a las
líneas del campo magnético. La dirección de la fuerza no es a lo largo de las líneas del campo magnético ni
de la dirección de la corriente, sino que es perpendicular a ambos; es una fuerza lateral. Con el motor
eléctrico es una máquina que transforma la energía eléctrica en energía mecánica. Los motores eléctricos
marcaron el inicio de una nueva era. Para la construcción de un motor, se utiliza permanente para producir un
campo magnético en una región en la que se monta una espira rectangular de alambre, de modo que pueda
girar alrededor de un eje. Si por la espira se hace pasar una corriente, esta fluye en direcciones opuestas, el
lado superior y el inferior de la espira, haciendo que sobre el alambre actúen fuerzas de direcciones opuestas.
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La parte superior del alambre se ve impulsada hacia la izquierda, en tanto que la de abajo se fuerza hacia la
derecha, lo que hace girar la espira. Con el fin de mantener la rotación, por medio de contactos estacionarios
situados en el eje se invierte la corriente al terminar cada media revolución. De esta manera, la corriente que
circula por la espira se alterna para que al girar la espira no cambien las direcciones de las fuerzas que actúan
en las regiones superior e inferior. Así se fabrican los pequeños motores de corriente continua, los motores
grandes, sean de corriente continua o de corriente alterna. Estos suelen construirse reemplazando el imán
permanente por un electroimán que es energizado por la fuente de potencia, por supuesto, se utiliza más de
una espira; se arrollan muchas espiras de alambre alrededor de un cilindro, el cual se hace girar al ser
energizado con la corriente eléctrica; este cilindro, con muchos arrollamientos llamados también devanados,
se conoce como inducido o armadura. El generador eléctrico se puede inducir una corriente eléctrica en una
bobina o espira si esta se hace girar dentro de un campo magnético. Este fenómeno representa el fundamento
de un generador eléctrico. El generador eléctrico es, por tanto, un dispositivo que genera energía eléctrica
debido al movimiento de una o varias espiras dentro de un campo magnético. Las partes fundamentales de un
generador eléctrico son: el estator o parte fija, que produce el campo magnético ya sea por medio de un imán
fijo o mediante un electroimán, y el rotor o parte móvil, que tiene una serie de espiras sobre las que se induce
una corriente eléctrica. Dicha corriente eléctrica se saca del exterior por medio de unos contactos rozantes
que se denominan escobillas. El generador eléctrico es semejante al motor eléctrico, solo que funciona de
manera inversa, o sea, que en el motor se comunicaba energía eléctrica al mismo y se obtenía energía
mecánica en forma de giro o rotación. Por el contrario, en el generador se comunica energía mecánica al
mismo haciendo girar la espira dentro del campo magnético y se obtiene una corriente eléctrica en las
escobillas. Los generadores se utilizan donde sea necesaria la energía eléctrica. Un automóvil necesitará
energía eléctrica para encender sus faros y, por tanto, dispondrá de un generador eléctrico o dínamo; en un
avión o un barco ocurrirá lo mismo; en las grandes centrales eléctricas existirán generadores para producir
energía eléctrica y enviarlas a las ciudades. El transformador eléctrico en muchos casos es necesario elevar
o reducirla tensión eléctrica se denomina transformador. Un transformador tiene dos bobinas con un mismo
núcleo metálico: es por tanto como dos electroimanes, pero con un mismo núcleo; cada una de las bobinas de
un transformador recibe el nombre de primario y secundario. La tensión eléctrica aplicada al primario hace que
en el secundario aparezca una tensión mayor o menor que en el primario. Si es mayor, el transformador se
denomina elevador, y si es menor se denomina reductor. El funcionamiento del transformador se debe al
fenómeno de las corrientes inducidas, explicadas anteriormente. La corriente eléctrica que se conecta al
primario crea un campo magnético variable que induce sobre el secundario otra corriente. Las partes
fundamentales de un transformador son: primario, secundario y núcleo, que es de un material ferromagnético,
sobre el que se arrollan el primario y secundario. El fenómeno del magnetismo era conocido ya por
los antiguos griegos desde hace más de 2000 años. Se observaba que ciertos minerales (imanes)
podían atraer o repeler pequeños objetos de hierro. De hecho, el nombre de magnetismo proviene
de la provincia griega Magnesia, donde se encuentran los yacimientos más importantes de la
magnetita (Fe3O4), mineral con acusadas propiedades magnéticas. Aunque se tenía conocimiento de
este fenómeno de forma experimental no fue hasta mediados del siglo XIX cuando se formularon
teóricamente todas las interacciones de tipo eléctrico y magnético, resumidas en las ecuaciones de Maxwell.
El magnetismo es un fenómeno físico por el que los objetos ejercen fuerzas de atracción o repulsión sobre
otros materiales. El único imán natural conocido es un mineral llamado magnetita, sin embargo, todos los
materiales son influidos, en mayor o menor forma, por la presencia de un campo magnético. El magnetismo y
la corriente eléctrica están estrechamente vinculados y juntos componen el electromagnetismo, una de las
fuerzas elementales del universo. Esta relación se fundamenta en la naturaleza atómica de los materiales, en
los que los electrones (-) de la órbita más lejana del núcleo del átomo (+) pueden ser arrancados o
transferidos de una molécula a otra, generando así un flujo eléctrico (corriente) y polarizando el conjunto, es
decir, inclinando la carga eléctrica hacia un lado (polo negativo) y dejando a otro con menos carga (polo
positivo). El magnetismo ha sido empleado por la humanidad desde hace mucho. La invención de la brújula y
su uso para orientarse (marcando la dirección fija del Norte del planeta) data de hace cientos de años y fue
clave en el desarrollo de la navegación y en la exploración del mundo. Por otro lado, grandes imanes se
emplean en la industria de la generación eléctrica, en la medicina (por ejemplo, los exámenes por resonancia
magnética), en la ingeniería (el desarrollo de motores, la conducción y almacenamiento de cargas eléctricas,
etc.) y, sobre todo, en la electrónica. La computación, por ejemplo, depende en gran medida del
aprovechamiento del magnetismo para el registro de información, combinándolo con la corriente eléctrica y el
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conocimiento de los semiconductores. Los materiales magnéticos son aquéllos capaces de generar una
respuesta a la presencia de un campo magnético externo, así como, de almacenar energía. Estas
propiedades les confieren unas características singulares y, a la vez, un abanico muy extenso de aplicaciones,
abarcando desde los clásicos imanes de nevera, pasando por los más de 500 dispositivos o sensores
magnéticos que encontramos en un coche, hasta el mundo de la bionanotecnología y de los ordenadores
cuánticos. En estas jornadas pretendemos hacer una pequeña introducción a los materiales magnéticos tanto
desde un punto de vista fundamental como aplicado, así como los diversos modos que tenemos para
caracterizarlos. El programa está orientado principalmente a alumnos de doctorado sin formación académica
previa sobre magnetismo que estén interesados en entender líneas de investigación y mediciones
relacionadas con el tema. El objetivo de las jornadas es que el asistente adquiera los conocimientos generales
básicos para realizar en un futuro trabajos más concretos sobre materiales magnéticos y sus
aplicaciones. Los materiales magnéticos es el comportamiento de los materiales en
presencia de un campo magnético sólo puede explicarse a partir de la mecánica
cuántica, ya que se basa en una propiedad del electrón conocida como espín. Se
clasifican fundamentalmente en los siguientes grupos: Ferromagnéticos constituyen
los imanes por excelencia. Son materiales metálicos (Fe, Co, Ni, …) que pueden presentar una
magnetización en ausencia de campo externo (imanes) y que responden a los campos externos con una
elevada imanación adicional en el mismo sentido del campo aplicado; Paramagnéticos: cada átomo que los
constituye actúa como un pequeño imán pero se encuentran orientados al azar de modo que el efecto
magnético se cancela. Cuando se someten a la aplicación de un B adquieren una imanación paralela a él que
desaparece al ser retirado el campo externo. Dentro de esta categoría se encuentran el aluminio, el magnesio,
titanio, el wolframio o el aire. Son materiales (Al, Au, Mg,…) que cuando se les aplica un campo magnético
externo, aparece en ellos una magnetización muy débil en el mismo sentido del campo aplicado;
Diamagnéticos: en estos materiales la disposición de los electrones de cada átomo es tal que se produce
una anulación global de los efectos magnéticos. Bajo la acción de un campo magnético externo la sustancia
adquiere una imanación débil y en el sentido opuesto al campo aplicado. Son diamagnéticos por ejemplo el
bismuto, la plata, el plomo o el agua. Son materiales (Hg, Ag, Pb,…) en los que aparece una magnetización
muy débil que va en sentido opuesto al campo magnético aplicado. Esto provoca que sean repelidos por los
imanes (pero muy ligeramente). La magnetización de un material se establece a través de la curva de
histéresis. Sea cual sea el material específico, la forma siempre tiene características similares: Al principio, la
magnetización requiere un mayor esfuerzo eléctrico. Este intervalo es la llamada zona reversible. En un
determinado punto, la magnetización se produce de forma proporcional. En ese punto se inicia la denominada
zona lineal. Finalmente, se llega un instante a partir del cual, por mucha fuerza magnética que induzcamos al
material, ya no se magnetiza más. Este es el llamado punto de saturación, que determina el inicio de la
llamada zona de saturación. La curva de histéresis magnética se representa: En horizontal la intensidad de
campo magnético H. En vertical representamos la inducción magnética B, que aparece en el material que
estamos estudiando como consecuencia del campo magnético creado. El valor del campo
magnético creado en un punto dependerá de varios factores: la intensidad de la corriente eléctrica, la
distancia del punto respecto al hilo conductor y la forma que tenga el conductor por donde pasa la corriente
eléctrica. Para determinar la dirección y sentido del campo magnético podemos usar la llamada regla de la
mano derecha. Como se ve en la figura, utilizando dicha mano y apuntando con el dedo pulgar hacia el
sentido de la corriente, la curvatura del resto de dedos nos indicará el sentido del campo magnético. En el
caso de un hilo conductor rectilíneo se crea un campo magnético circular alrededor del hilo y perpendicular a
él. Cuando tenemos un hilo conductor en forma de espira, el campo magnético será circular. La dirección y el
sentido del campo magnético dependen del sentido de la corriente eléctrica. Cuando tenemos un hilo
conductor enrollado en forma de hélice tenemos una bobina o solenoide. El campo magnético en su interior se
refuerza todavía más al existir más espiras: el campo magnético de cada espira se suma a la siguiente y se
concentra en la región central. Una aplicación muy común de las bobinas es utilizarlas
como electroimanes. Su funcionamiento se basa en la corriente eléctrica que circula a través de la bobina, y
un núcleo ferromagnético, colocado en el interior de la bobina, que se convierte en un imán temporal. Cuantas
más espiras tenga la bobina, mayor será su campo magnético. Las mayores estructuras del Universo, de
galaxias a cúmulos de miles de galaxias, han sido estudiadas y se ha concluido que la única fuerza que actúa,
supuesta dominante, es la gravitación universal descubierta por Newton en el siglo XVII. La ley newtoniana
había pasado todas las pruebas que los científicos acostumbran diseñar para comprobar la validez o los
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límites de aplicación del ordenamiento universal. Ejemplo de ello fueron las mareas en la Tierra,
principalmente producidas por la atracción de la Luna y otro poco por el Sol. Las sondas espaciales que
orbitan mundos tan lejanos como las lunas de Saturno (la sonda Cassini, por ejemplo), son evidencia de la
precisión con que funciona esa ley. Pero cada una tiene un ámbito de validez. La fuerza nuclear, por ejemplo,
mantiene unidos los protones en el núcleo de un átomo, que domina a las otras fuerzas conocidas, tales como
la gravitación o el electromagnetismo. No obstante, la fuerza es de corto alcance. Más allá de las distancias
nucleares, la fuerza de este tipo se hace despreciable en comparación con la electromagnética. En las
escalas astronómicas, el tamaño y masa de estructuras como las galaxias, la fuerza gravitacional domina
sobre las de corto alcance, tales como las involucradas en la estructura nuclear o el decaimiento radioactivo.
La evidencia científica nos dice hoy que la mayor parte de la masa y energía del Universo son oscuras, lo cual
es una manera de decir que no sabemos qué es. Hay algo fundamental que no entendemos, destacó. Poca
atención se le ha dado al magnetismo. Es una fuerza presente en el Universo, y con sus propiedades de
atracción y repulsión contiene una complejidad con potencial para explicar una gran variedad de fenómenos
que se mantienen sin respuesta. En años recientes han aparecido datos que sugieren una revisión de los
análisis. En las cercanías de un agujero negro, un objeto físico emblemático del poder de la gravitación,
científicos señalaron que la fuerza magnética competía con la gravitacional. A la vez, la sonda espacial Planck
mostró en sus mapas de polarización que nuestra galaxia está envuelta en una nube turbulenta filamentaria,
en la cual las líneas de campo magnético aparecen prominentemente. Por otro lado, se descubrió la Nube de
Smith, una galaxia pequeña en curso de colisión con la Vía Láctea. En la detección apareció un campo
magnético que conecta a ambas. Y en los filamentos de las mayores escalas conocidas en el Universo, la de
los cúmulos de galaxias, aparecieron también evidencias del campo magnético. Las teorías prevalentes sobre
el Big Bang y la expansión del Universo son gravitacionales. Algo falta en ellas: masa y energía “oscuras”.
Algunos autores han propuesto que la teoría newtoniana de gravitación debe ser corregida a mayores escalas
cósmicas. Así, al utilizar simulaciones numéricas en computadoras muy rápidas, el investigador espera
demostrar que son ambas fuerzas, la gravitación y el magnetismo, las dominantes para explicar la dinámica y
evolución de las galaxias y del Universo, y no solamente la primera. La causa física del magnetismo en los
cuerpos, distinto a la corriente eléctrica, es por los dipolos atómicos magnéticos. Dipolos magnéticos o
momentos magnéticos, en escala atómica, resultan de dos tipos diferentes del movimiento de electrones. El
primero es el movimiento orbital del electrón sobre su núcleo atómico; este movimiento puede ser considerado
como una corriente de bucles, resultando en el momento dipolar magnético del orbital. La segunda, más
fuerte, fuente de momento electrónico magnético, es debido a las propiedades cuánticas llamadas momento
de spin del dipolo magnético (aunque la teoría mecánica cuántica actual dice que los electrones no giran
físicamente, ni orbitan el núcleo). El momento magnético general de un átomo es la suma
neta de todos los momentos magnéticos de los electrones individuales. Por la
tendencia de los dipolos magnéticos a oponerse entre ellos se reduce la energía neta. En un
átomo los momentos magnéticos opuestos de algunos pares de electrones se cancelan
entre ellos, ambos en un movimiento orbital y en momentos magnéticos de espín. Así, en el
caso de un átomo con orbitales electrónicos o suborbitales electrónicos completamente
llenos, el momento magnético normalmente se cancela completamente y solo los átomos con orbitales
electrónicos semillenos tienen un momento magnético. Su fuerza depende del número de electrones impares.
La diferencia en la configuración de los electrones en varios elementos determina la naturaleza y magnitud de
los momentos atómicos magnéticos, lo que a su vez determina la diferencia entre las propiedades magnéticas
de varios materiales. Existen muchas formas de comportamiento magnético o tipos de magnetismo: el
ferromagnetismo, el diamagnetismo y el paramagnetismo; esto se debe precisamente a las propiedades
magnéticas de los materiales, por eso se ha estipulado una clasificación respectiva de estos, según su
comportamiento ante un campo magnético inducido. Se puede ver una muy común fuente de campo
magnético en la naturaleza, un dipolo. Este tiene un "polo sur" y un "polo norte", sus nombres se deben a que
antes se usaban los imanes como brújulas, que interactuaban con el campo magnético terrestre para indicar
el norte y el sur del globo. Un campo magnético contiene energía y sistemas físicos que se estabilizan con
configuraciones de menor energía. Por lo tanto, cuando se encuentra en un campo magnético, un dipolo
magnético tiende a alinearse solo con una polaridad diferente a la del campo, lo que cancela al campo lo
máximo posible y disminuye la energía recolectada en el campo al mínimo. Por ejemplo, dos barras
magnéticas idénticas pueden estar una a lado de otra normalmente alineadas de norte a sur, resultando en un
campo magnético más pequeño y resiste cualquier intento de reorientar todos sus puntos en una misma
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dirección. La energía requerida para reorientarlos en esa configuración es entonces recolectada en el campo
magnético resultante, que es el doble de la magnitud del campo de un imán individual (esto es porque un imán
usado como brújula interactúa con el campo magnético terrestre para indicar Norte y Sur). Una alternativa
formulada, equivalente, que es fácil de aplicar pero ofrece una menor visión, es que un dipolo magnético en
un campo magnético experimenta un momento de un par de fuerzas y una fuerza que pueda ser expresada
en términos de un campo y de la magnitud del dipolo (por ejemplo sería el momento magnético dipolar). Para
ver estas ecuaciones véase dipolo magnético. El geomagnetismo: William Gilbert, en la época del
renacimiento, propuso la teoría de que la Tierra era un imán gigantesco, con polos magnéticos en las
cercanías de los polos geográficos y de nombres contrarios a éstos. Algunas de las bases de su teoría fueron:
1.- La orientación de las brújulas en diferentes puntos de la superficie terrestre, que por cierto fue la
característica de los imanes que explotaron los chinos para dirigir sus navegaciones. Se ha encontrado que la
orientación de una brújula sobre la superficie de la Tierra se debe a que la Tierra se comporta como un imán
gigantesco, con sus polos magnéticos cercanos a los polos geográficos imaginarios,
pero con nombres contrarios; es decir el polo norte magnético cerca del polo sur geográfico
y viceversa; se considera de este modo porqué el norte de una brújula sobre cualquier punto
sobre la superficie de la Tierra debe ser atraído, según la ley de los polos, por un polo
sur magnético y viceversa. Además se ha encontrado que los polos magnéticos de la
Tierra son antípodas, es decir están en puntos diametralmente opuestos, el sur cerca del
círculo polar ártico ( 107° longitud Oeste ; 75° latitud Norte ) ; y el norte en la antártica ( 135° longitud Este ;
67° latitud sur) . El eje imaginario de rotación de la Tierra y la línea imaginaria que une los polos magnéticos
forman un ángulo aproximadamente de 11°. La orientación de una brújula en un plano horizontal,
teóricamente, paralelo a la superficie de la Tierra, en diferentes puntos de la misma y en un plano vertical para
los mismos puntos, llevó a la definición de los ángulos de declinación e inclinación magnéticos; conceptos
usados en la navegación. 2.- La presencia del ángulo de inclinación magnética, que es el ángulo imaginario
que forma el eje longitudinal de un imán de barra suspendido vertical y libremente; y el horizonte. Este ángulo
es variable tanto en el tiempo como para puntos diferentes sobre la superficie de la Tierra, aunque en algunos
coincide. Los puntos donde el ángulo de inclinación es el mismo se pueden unir sobre un mapa mediante
líneas continuas, formando las líneas isóclinas; líneas que se publican anualmente y sirven para el estudio del
magnetismo terrestre y la navegación. El ángulo de inclinación magnética varía de cero grados para puntos
sobre el Ecuador Terrestre Magnético a 90° para puntos sobre los polos magnéticos terrestres. Para la Ciudad
de México, alguna vez se midió y fue de 8° 24’ 32”. 3.- La presencia del ángulo de declinación magnética, que
es el ángulo imaginario que forman el eje longitudinal de un imán de barra suspendido horizontal
y libremente; y la línea imaginaria del meridiano que pasa por un punto sobre la superficie de la Tierra; este
ángulo es variable aunque en algunos puntos de la Tierra coincide, dando esto lugar a las líneas isógonas
o isogónicas que son líneas imaginarias que unen puntos sobre la superficie de la Tierra de igual ángulo de
declinación magnética. Estas isógonas también se publican anualmente y se usan para lo mismo que las
isóclinas. Para la Ciudad de México alguna vez fue de 47° 16’ 24”. 4.- Otras de las manifestaciones del
magnetismo terrestre son los Cinturones de Van Allen formados por líneas de inducción que atraen rayos
cósmicos produciendo las auroras boreales y australes. En las teorías del magnetismo: “Teoría de Weber”
dice que el magnetismo según Max Weber se debe a imanes moleculares, pues decía que un imán se puede
partir indefinidamente y cualquiera de las partes continua siendo un imán e incluso en tal partición se puede
llegar a la molécula del imán y ésta conserva sus polos magnéticos, como característica fundamental de los
mismos. Esta teoría establece también que el proceso de imantación de cualquier material ferromagnético
consiste en alinear los imanes moleculares en filetes magnéticos, que antes de la imantación tenían
direcciones aleatorias cada uno. En los extremos de los filetes se localizan los polos formados, tal como se
muestra enseguida. La segunda teoría “Teoría de Ewing” establece que es basado en
experimentos, Ewing considera que los dipolos magnéticos moleculares no eran, propiamente, los que se
movían orientándose al magnetizar un material ferromagnético; sino que, en los materiales se formaban
grupos de átomos con el mismo momento magnético del orden de 1017 a 1021 átomos localizados en
regiones limitadas por otros grupos con momentos magnéticos diferentes; y que, al magnetizar un material los
grupos se agrandaban y orientaban con el mismo campo que los inducía para magnetizar el material. A estas
regiones se les denomina dominios magnéticos y son del tamaño de una partícula de polvo. Momento
magnético de un átomo es una cantidad en el átomo debida al giro de rotación que tienen los electrones del
átomo sobre su propio eje, este momento se conoce también como spin. El proceso de magnetización de un
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MAGNETIZACIÓN
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material consiste, según Ewing en: 1.- El agrandamiento de los dominios que tengan la dirección ó dirección
cercana a la del campo magnetizador si éste es débil. 2.- El giro de los dominios y agrandamiento de éstos
en dirección del campo magnetizador si la intensidad de éste es fuerte. La tercera teoría “Teoría de Ampere”:
La teoría de Ampere es parecida a la de Weber solo que menciona corrientes elementales en el interior de un
material ferromagnético, con direcciones diversas, en lugar de dipolos magnéticos, como se muestra en la
figura siguiente. Magnetizar un material según Ampere significaba ordenar las corrientes elementales. El
resultado de este ordenamiento es una corriente en la periferia de un imán de barra por ejemplo, corriente que
ocasionaba dos polos de nombre contrario en los extremos de la barra. Actualmente, se ha querido relacionar
a las corrientes elementales con los movimientos externos de los electrones alrededor de sus núcleos. En la
clasificación magnética de los materiales es en primero la permeabilidad que la clasificación de los
materiales en ferromagnéticos, paramagnéticos y diamagnéticos tiene que ver, entre otras cosas, con una
propiedad de la materia denominada permeabilidad absoluta. Esta cantidad se puede definir como la facilidad
que presentan los materiales a la formación de líneas de inducción dentro de ellos; se simboliza con la letra
griega m y se ha logrado medir en el vacío un valor. Es común referir la permeabilidad absoluta de un material
a la permeabilidad absoluta del vacío, por lo que se introduce aquí un concepto llamado permeabilidad
relativa mr que nos servirá para clasificar a los materiales magnéticamente en base a ésta. Permeabilidad
relativa es el cociente de dividir la permeabilidad absoluta de un material entre la permeabilidad del vacío. En
esta clasificación nueva, el vacío tiene una permeabilidad relativa igual a uno (mr =1); los materiales
ferromagnéticos tienen una permeabilidad relativa mucho mayor que uno (mr >>1); los paramagnéticos
ligeramente mayor que uno (mr » 1); y los diamagnéticos menor que uno (mr< 1). La ley de Coulomb para el
magnetismo es semejante a la ley de Coulomb para la Electrostática y se aplica de
forma parecida. La ley de Coulomb para el magnetismo es experimental y cuantitativa,
es decir nos ayuda a estimar la magnitud de la fuerza entre dos polos magnéticos
independientes y puntuales; esta ley establece que la fuerza entre dichos polos en el
vacío es directamente proporcional al producto de las magnitudes de las masas
magnéticas e inversamente proporcional al cuadrado de las distancias que las separa.
Fuerza magnética de un conjunto de polos magnéticos “independientes y puntuales” actuando sobre un polo:
Si se tiene un conjunto de polos magnéticos formando un sistema, la fuerza resultante sobre cualquier polo
involucrado en el sistema ó que interaccione con el sistema, se puede determinar aplicando la ley de Coulomb
y el principio de superposición, considerando, al aplicar este último que la fuerza es una cantidad vectorial y
como tal debe sumarse. Uso del modelo del principio de superposición. Para cualquier fuerza resultante de un
conjunto de polos magnéticos independientes y puntuales sobre un polo que se ha denominado P1 tenemos
por principio de superposición en la que cada término se calcula aplicando la ley de Coulomb. Para el flujo
magnético asociado a un campo magnético está el flujo magnético, simbolizado F, cantidad escalar que se
define de la manera siguiente: Flujo magnético es el conjunto de líneas de inducción de un campo, su unidad
es la línea de inducción y para el S. I., la línea de inducción es igual a un Weber (Wb), por lo que podemos
hablar de un flujo en una región del espacio de 20 Wb o un flujo de 50 x 10-2 Wb , etc. Es común definir la
inducción magnética en una región, basándonos en el flujo en esa región, de la forma siguiente: La inducción
magnética en una región del espacio es el número de líneas de inducción que atraviesan perpendicularmente
un área o superficie. Si las líneas de inducción no atraviesan perpendicularmente el área mencionada, sino
oblicuamente, la inducción aumentará debido a la reducción aparente del área perpendicular a las líneas de
inducción, para un flujo constante. Así, donde “B” es la inducción magnética en el área oblicua al flujo,
“Asen q” es el área perpendicular al flujo y “q” es el ángulo que forman las líneas de inducción y una línea
imaginaria sobre la superficie, ambas líneas en el mismo plano. Matemáticamente, si q es 90°, sen 90° = 1, el
flujo es máximo y físicamente el área es perpendicular a las líneas de inducción pasando todas por el área; si
el ángulo es 0°, sen 0° = 0 ; y el flujo es cero, lo que indica físicamente que el plano del área coincide con las
líneas de inducción. Por lo que ninguna línea lo atraviesa. Otra forma de relacionar al flujo que pasa por el
área de un conductor cerrado y la inducción magnética, es por medio de la definición vectorial del flujo, ésta
es “El flujo magnético es el producto escalar de los vectores B y A, donde A es el vector normal al área del
conductor”. En el experimento de Oersted Histórica e irónicamente el fenómeno primero que mostró una
relación entre corrientes eléctricas y campos magnéticos fue el experimento de Oersted. Christian Oersted en
su demostración de NO relación entre los fenómenos eléctricos y magnéticos fracasó encontrando lo
contrario, al observar que cuando circulaba una corriente por un conductor eléctrico, una brújula que servía de
detector para la demostración, colocada debajo del conductor, giraba en lugar de no hacerlo, hecho que
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MAGNETIZACIÓN
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publicó inmediatamente. Los electrones tienen un papel importante en la formación del campo magnético, en
un átomo los electrones se pueden encontrar sólos o en parejas dentro de cada orbital. Si están en parejas,
cada electrón tiene un espín opuesto al del otro (espín up y espín down), desde el momento que los espines
tienen direcciones opuestas se anulan entre sí, por lo tanto una pareja de electrones no puede generar un
campo magnético. En muchos átomos, el número de electrones es impar, todos los materiales magnéticos
tienen electrones de este tipo, pero no se puede decir que un átomo con electrones desapareados será
ferromagnético. Para poder ser ferromagnético, los electrones no emparejados del material también tienen
que interaccionar entre sí a gran escala, de forma que todos ellos tienen que estar orientados en la misma
dirección. La configuración electrónica específica de los átomos, así como la distancia entre cada átomo, es el
principal factor que impulsa este orden de largo alcance, que afecta a muchas partículas. Si los electrones
tienen la misma orientación se encontrarán en un estado de menor energía. El magnetismo es esencialmente
un fenómeno cuántico-relativista muy complejo y su estudio a nivel microscópico puede considerarse como
una de las ramas más activas de la física moderna. Sin embargo, los efectos macroscópicos del magnetismo
son muy conocidos y todos hemos experimentado alguna vez con las fuerzas de repulsión y atracción que se
producen entre dos imanes. Al hablar de magnetismo es imposible no referirse también al electromagnetismo,
que es una rama de la física que estudia y unifica los fenómenos eléctricos y magnéticos a nivel
macroscópico, puesto que ambos aparecen íntimamente ligados en la naturaleza. Hoy en día, el
electromagnetismo es uno de los pilares más importantes de la industria, puesto que el funcionamiento de
muchas máquinas eléctricas se basa en el principio de inducción electromagnética. La investigación en
nuevos materiales con propiedades magnéticas interesantes abre la puerta a nuevas aplicaciones de los
efectos magnéticos. Entre estos materiales están los superconductores, que tienen la capacidad de conducir
corriente eléctrica con resistencia y pérdida de energía cercanas a cero en determinadas condiciones. La
superconductividad permite plantear aplicaciones en las que se aproveche la pérdida de resistencia eléctrica y
que requieran generar campos magnéticos muy intensos: trenes de levitación magnética, sistemas de
generación de imágenes por Resonancia Magnética Nuclear, fusión por confinamiento magnético, nuevos
dispositivos electrónicos. La fuerza magnética: Los imanes que manifiestan sus propiedades de forma
permanente pueden ser naturales, como la magnetita, o artificiales, obtenidos a partir de aleaciones de
diferentes metales. Contrariamente al caso de la electricidad, la sustancia que forma los
polos, sea ésta la que sea, no aparece aisladamente: nadie ha podido aislar un polo
norte o sur. Los campos magnéticos, aunque no se pueden notar con nuestros
sentidos, se pueden visualizar a través de instrumentos que transforman la interacción
con un campo magnético en algo perceptible por nosotros. Podemos hacer un
experimento para observar las líneas del campo magnético, utilizando un papel, un
imán y limaduras de hierro. Colocamos el imán en la mesa y lo cubrimos con una
hoja de papel, lentamente espolvoreamos las limaduras de hierro sobre el papel. La fuerza magnética tiene su
origen en el movimiento de la carga. Un par de hilos conductores rígidos en el vacío, de longitud infinita,
orientados paralelamente, separados una distancia b, en los que circulan corrientes eléctricas de intensidades
i1 e i2 en la misma dirección, se ejercen fuerzas sobre todo el largo de hilos conductores expuestos cuya
magnitud, Fm, depende de manera directa del producto de las corrientes eléctricas ya indicadas, así como de
la longitud de hilo conductor expuesta, ∆ l, y depende de manera indirecta en la distancia entre los hilos
conductores paralelos ya indicada. Fuerza magnética entre hilos conductores en el vacío rectos y paralelos
con corrientes eléctricas en la misma dirección µ0 es una constante de proporcionalidad que permite convertir
unidades de corriente eléctrica al cuadrado a unidades de fuerza, cuando la interacción de hilos conductores
se da en el vacío. Si los hilos conductores en las condiciones indicadas mantienen corrientes eléctricas en
direcciones opuestas, la fuerza que se ejercen a lo largo del hilo conductor expuesto se invierte en dirección
manteniendo la magnitud en la dependencia ya indicada. Se puede hacer una descripción más amplia
respecto a la geometría de los hilos conductores con corrientes eléctricas que interactúan magnéticamente sin
embargo tal descripción sale fuera del aspecto introductorio buscado en este documento. Hasta aquí se
describe la interacción entre hilos conductores en el vacío con corrientes eléctricas, la cual afirmamos es una
interacción de carácter magnético. La fuerza magnética, Fm, también se manifiesta sobre la corriente eléctrica
de intensidad i en un hilo conductor rígido en el vacío situado entre polos opuestos de dos imanes, o entre los
polos opuestos de un imán de herradura, sobre su longitud ∆ l puesta entre los imanes. Dicha fuerza
magnética propone la existencia de una propiedad que se manifiesta entre los polos de los imanes indicados,
su campo magnético de intensidad B, el cual va dirigido del polo norte de uno de los imanes al polo sur del
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MAGNETIZACIÓN
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otro. La fuerza magnética es perpendicular al elemento de hilo conductor con la corriente eléctrica ya indicada,
−→ i ∆ l, y al campo magnético entre los polos opuestos de ambos imanes con intensidad B, estará orientada
según el sentido de giro de un tornillo con cuerda derecha, de la base del tornillo hacia su punta, a manera
que el giro del vector −→ i ∆ l hacia el vector B corresponda al menor ángulo posible, en ese sentido de giro
se orienta el tornillo de cuerda derecha a manera de ser atornillado, de penetrar, en esa dirección se orientará
el vector de fuerza magnética Fm. La magnitud de la fuerza magnética, Fm, sobre el elemento de hilo
conductor rígido con corriente eléctrica, −→ i ∆ l es directamente proporcional al producto de la corriente
eléctrica, i, por la longitud de hilo conductor expuesta al campo magnético ∆ l, por la intensidad del campo
magnético B, y por el seno del ángulo que hacen el hilo conductor con el campo magnético entre los imanes
de polos opuestos. La fuerza magnética sobre el elemento de hilo conductor expuesto al campo magnético es
máxima cuando son perpendiculares el elemento de hilo con ductor con corriente eléctrica expuesto al campo
magnético y la dirección del campo magnético uniforme entre polos magnéticos opuestos, cuando α = 90◦ ,
con lo que sen(90◦ ) = 1,0, y. Podemos entender al campo magnético como fuerza magnética por unidad de
corriente y por unidad de longitud de hilo conductor con corriente situado en el vacío entre los polos opuestos
de imanes actuando dicha fuerza sobre el hilo conductor perpendicular al hilo conductor y perpendicular al
campo magnético simultáneamente. La propiedad vectorial que llamaremos campo magnético, −→B , es
nombrada también intensidad de campo magnético, inducción magnética, o intensidad de inducción
magnética. Si hay diferencia en los términos campo magnético e inducción magnética.
La inducción magnética considera la condición del campo magnético en interior de un
material, el cual puede variar respecto al campo magnético en el exterior de un
material. Consideraremos la interacción de campos magnéticos y de hilos
conductores en el vacío, lo que no establece diferencia entre los términos campo
magnético e inducción magnética. Ante la propuesta de la existencia del campo magnético
entre polos opuestos de imanes, surge la necesidad de asociar esta propiedad a un elemento diferencial de
hilo conductor con corriente eléctrica. La fuerza de interacción entre elementos diferenciales de hilo conductor
con corrientes eléctricas ya descrita impone las propiedades geométricas que debe satisfacer el campo
magnético de un elemento de hilo conductor con corriente eléctrica. El campo magnético en elemento
diferencial de hilo conductor con corriente eléctrica ha de ubicarse de manera radial a dicho elemento
diferencial de hilo conductor. Si la corriente eléctrica va de positivo a negativo de abajo hacia arriba en el hilo
conductor, el campo magnético será tal que visto el hilo conductor de frente, el polo norte de una brújula
puesta a la izquierda del hilo conductor apunta hacia la persona que observa el fenómeno, y puesto a la
derecha del hilo conductor, apunta en contra de la persona que observa el fenómeno. La interacción entre
elementos diferenciales de hilos conductores paralelos con corrientes queda explicada en base a los campos
magnéticos a los que dan lugar esas corrientes. Combinando las expresiones para la magnitud de la fuerza
magnética entre elementos diferenciales de hilos conductores paralelos en el vacío encontrada por Ampere,
Fm Ampere ` , para hilos conductores rectos y paralelos de longitud ∆ l con la misma corriente eléctrica i en la
misma dirección, separados una distancia b en los que cada elemento de hilo conductor con corriente es
atraído magnéticamente por el campo magnético generado por el elemento de hilo conductor complementario,
y la expresión para la magnitud de la fuerza magnética, Fm, sobre un elemento diferencial de hilo conductor
de longitud ∆ l con corriente eléctrica i en un campo magnético en el vacío de magnitud B siendo
perpendiculares el campo magnético y el elemento de hilo conductor con corriente eléctrica: es posible
expresar la magnitud de la intensidad de campo magnético de un elemento diferencial de hilo conductor con
una corriente eléctrica en él a una distancia b en perpendicular al hilo conductor. Se establece una igualdad
entre ambas expresiones para la fuerza magnética, ya que la fuerza sobre un conductor recto y paralelo se
debe al campo magnético del conductor que se halla próximo. La corriente eléctrica es carga en movimiento
en un medio conductor. La carga puede moverse como un haz de partículas en el vacío, ya sea iones o
cargas fundamentales en sí – electrones o protones. La carga en movimiento ha de manifestar las mismas
propiedades que la corriente eléctrica que se mueve con componente de velocidad perpendicular a un campo
magnético, ha de manifestar interacción electromagnética. Una carga positiva q + en el vacío, moviéndose
con velocidad v en un campo magnético de intensidad B con el que la velocidad hace cierto ángulo α ha de
sufrir la acción de una fuerza Fm la cual es perpendicular tanto al campo magnético como al la velocidad de la
carga en el campo magnético, cumpliendo con la regla del producto vectorial de los vectores velocidad y
intensidad de campo magnético, mencionada también como regla del tornillo con cuerda derecha. Una carga
negativa en el vacío en movimiento con cierta velocidad v en un campo magnético de intensidad B ha de
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MAGNETIZACIÓN
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considerarse como una carga positiva que se mueve a velocidad − v, siguiendo la regla del tornillo de cuerda
derecha, la fuerza magnética ha de ser opuesta en dirección a la fuerza que actuaría sobre la carga positiva
moviéndose con velocidad v. Esta fuerza es perpendicular tanto al vector velocidad de la carga en un instante
dado y al vector de campo magnético en un instante dado siguiendo la regla del tornillo de cuerda derecha al
desplazar el vector velocidad de la carga puntual positiva hacia el vector campo magnético. Siendo α el
ángulo entre el vector velocidad de la carga eléctrica y el vector de campo magnético uniforme en un instante
dado. El radio de giro r de un carga puntual q de masa m en el vacío donde se mueve con velocidad v
perpendicular a un campo magnético de uniforme de intensidad B. Obtenida de igualar la magnitud de la
fuerza magnética sobre la carga puntual F = qvB con la fuerza centrípeta que permite el movimiento de la
carga puntual en la trayectoria circular F = mv 2 r. Momento en torsión causado por la fuerza magnética que
actúa sobre la corriente eléctrica en elementos de hilo conductor en forma de espira con un eje de giro sobre
el plano de tal espira expuesta puesta en un campo magnético explica el funcionamiento de varios dispositivos
importantes de uso tecnológico, como el motor electromagnético y el galvanómetro. Un hilo conductor con
corriente eléctrica puede experimentar la acción de una fuerza cuando se le pone en un campo magnético. Si
una espira cerrada de hilo conductor con corriente se le suspende idealmente en un campo magnético a
manera tal que haya elementos de hilo conductor con corriente teniendo componente perpendicular a la
dirección del campo magnético, entonces la fuerza magnética no nula que actúa sobre estos elementos de
hilo conductor con corriente en la espira, produciendo un momento de torsión resultante no nulo que hace
girar la espira respecto al eje de giro que se le ha impuesto con corriente eléctrica puesta en un campo
magnético uniforme y las fuerzas magnéticas sobre ambos lados de la espira. Si es la misma corriente
eléctrica y se tiene el mismo largo de elemento de hilo conductor expuesto al campo magnético por cada lado
de la espira rectangular y varía la dirección de la corriente eléctrica en cada elemento de hilo conductor en la
espira, la regla de la mano derecha indica que estas fuerzas apuntaran en direcciones opuestas sobre ambos
elementos de hilo conductor con corriente eléctrica de la espira, de modo que la espira no experimentará
fuerza neta en absoluto. Sin embargo, la espira experimentará un momento de torsión
neto que tiende a hacerla girar en la dirección del movimiento de las manecillas del reloj
alrededor del eje vertical. Así, cuando una espira conductora con corriente eléctrica se
coloca en un campo magnético uniforme, la espira tiende a girar de modo tal que
su normal se alinea con el campo magnético. La espira con corriente eléctrica se
comporta como un imán suspendido en un campo magnético, como la aguja de una
brújula, ya que un imán gira para alinearse a sí mismo con el campo magnético. Hay dos elementos de hilo
conductor con corriente de largo a sobre los que actuarán fuerzas de igual magnitud pero de dirección
opuesta cuya magnitud dependerá del ángulo que hagan con la dirección del campo magnético uniforme y
que puede considerarse que pasen por el eje de giro de la espira, o paralelas a este eje de giro, por lo que no
causan momento de torsión en la espira. El momento de torsión producido por una fuerza actuando sobre un
cuerpo respecto a cierto eje de giro, es el producto de la magnitud de la fuerza por la distancia perpendicular
entre la línea de acción de la fuerza y el eje de giro, a la cual se nombra brazo de palanca de la fuerza
respecto al eje de giro. Para el caso que nos toca analizar, el brazo de palanca de las fuerzas sobre los lados
1 y 2 de la espira, corresponde al producto a 2 sen(φ), siendo a el ancho de la espira y φ el ángulo entre la
normal al plano de la espira y la dirección del campo magnético uniforme. La magnitud del momento de
torsión neto, τ, es la suma de las magnitudes de los mementos de torsión de las fuerzas que aplican en ambos
lados de la espira, τLado 1 y τLado 2. Esta relación se ha deducido para la espira rectangular. Un análisis
diferencial permite concluir que es válida para cualquier geometría de espira plana. El momento de torsión
neto de la espira puesta en un campo magnético uniforme depende de la corriente eléctrica en la espira, de
las propiedades geométricas de la espira, de la magnitud del campo magnético y de la orientación de la
normal al plano de la espira respecto a la dirección del campo magnético uniforme en donde se ha puesto tal
espira. Mientras mayor sea el momento magnético de una espira que conduce corriente, mayor será el
momento de torsión que experimenta la bobina cuando se le tiene en un campo magnético. Para descubrir y
medir el campo magnético son útiles varios aparatos. El aparato más sencillo con el cual se puede descubrir
la acción del campo magnético es la aguja magnética. La aguja magnética es un imán en sí, con ella podemos
conocer la dirección de la fuerza que actúa sobre ella, pero el tamaño o módulo de esta fuerza va a depender
de las propiedades magnéticas de la propia aguja. Se debe buscar al mismo tiempo la medida de la intensidad
del campo magnético y la medida que caracteriza a la aguja. Las dificultades de este tipo de pueden evitar
empleando un dispositivo de medición en forma de pequeña espira o cuadro con corriente. Esta espira es
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MAGNETIZACIÓN
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fuente de un campo magnético y experimenta la acción que sobre ella ejerce otro campo magnético de
cualquier origen. Las dimensiones de la espira deben ser lo suficientemente pequeñas para que dentro de
sus límites el campo magnético pueda considerarse homogéneo. El campo magnético que se estudia ejerce
una acción orientadora sobre el campo magnético de la espira, la hace girar y tomar definitivamente una
posición determinada. El ángulo de torsión del hilo que sostiene a la espira se mide por la desviación de del
rayo de luz (láser) que un espejo refleja sobre una escala. Se puede determinar la magnitud del momento de
torsión τ de las fuerzas que hacen girar a la espira en el campo magnético si se conocen las propiedades
elásticas del hilo y el ángulo de torsión al que se ha sometido. Experimentalmente se observa que para un
mismo punto de un campo magnético determinado el momento máximo de las fuerzas, τmaximo, es
proporcional a la corriente en la espira, i, y a la superficie de la espira S. La geometría de la espira no
interviene en el resultado observado. La relación τ i S permanece constante para el punto en el espacio donde
es considerado el campo magnético. Esta relación no depende de las propiedades de la espira más allá de
que se use una espira plana, por lo que puede servir como característica del campo magnético en ese punto
del espacio. El estudio de la magnitud del momento de torsión sobre una espira de hilo conductor con
corriente eléctrica realizado en la sección anterior nos permite relacionar al momento de torsión de la espira
con la corriente eléctrica, con su superficie de la espira, con el campo magnético en el que
se le ha puesto, y con el ángulo que hacen la normal al plano de la espira y la dirección
del campo magnético, φ según la relación ya deducida: τ = N i SBsen(φ), la cual es
máxima cuando el ángulo entre la normal al plano de la espira y la dirección del campo
magnético es de 90◦ , es decir cuando la normal al plano de la espira y la dirección del
campo magnético son perpendiculares. El momento magnético es un vector dirigido según
la dirección de la normal positiva del plano de la espira de hilo conductor con
corriente considerada, la cual se obtiene con la regla del tornillo de cuerda derecha. "si el tornillo de cuerda
derecha se gira en la dirección de la corriente eléctrica en la espira, el movimiento de avance en el tornillo
indicará la dirección del vector de momento magnético, −→p magnético ´ o −→p m". En el campo magnético
la espira se orienta de tal modo que el vector −→p m coincide en dirección y en sentido con el vector de
campo magnético −→B cuando se deja libre la espira y deja de girar. La magnitud del momento de giro, τ, de
la espira será máximo cuando la espira se ponga con su normal positiva perpendicular a la dirección del
campo magnético. El campo magnético es una magnitud vectorial numéricamente igual al momento de giro
máximo de la espira cuyo momento magnético sea unitario. El vector de campo magnético es una
característica de la fuerza del campo magnético, ya que está ligado con la acción de la fuerza del campo
magnético sobre la espira con corriente. Para medir al campo magnético en una región del espacio,
colocamos una espira diminuta de hilo conductor con corriente eléctrica sostenida por un hilo de material
elástico en la que se pueda medir el ángulo de torsión del hilo respecto a la torsión que guarda fuera del
campo magnético. Una vez puesta esta espira en el campo magnético y se le ha permitido girar, la normal
positiva de la espira apuntará en la dirección del campo magnético, y la magnitud del campo magnético será
el cociente de la magnitud del momento de torsión de la espira respecto al giro sobre el hiló elástico dividido
entre el momento magnético de a espira. En este punto en la consideración de las interacciones entre
corrientes eléctricas podemos introducir un concepto de campo. En la introducción del concepto de campo
eléctrico, después de considerar fuerzas entre cargas, encontramos que las fuerzas son proporcionales a la
carga sobre la que medimos la fuerza. Ahora son proporcionales a la intensidad de la corriente. La relación
que representa la fuerza entre elementos de corriente, la ecuación (4.3), es una hipótesis cuya integral sobre
lazos completos de corriente puede verificarse experimentalmente. Nos suministra una expresión para la
fuerza entre “elementos puntuales”. Es una ley de acción a distancia, igual que la ley de Coulomb. La
separamos en dos partes, introduciendo el concepto de densidad de flujo magnético –la fuerza sobre un
elemento de corriente está determinada por el campo B~ –, el cual a la vez, está determinado por elementos
de corriente en otra parte. Las propiedades de la integral, de la divergencia y del rotacional de B~ permiten
encontrar otras relaciones: de la integral de línea se sigue que el rotacional de B~ es proporcional a la
densidad de corriente; la divergencia de B~ es cero, lo cual significa que el flujo de B~ sobre una superficie
cerrada es siempre cero. Finalmente se dedujo que B~ siempre se puede reemplazar por el rotacional de un
potencial vector y este, a la vez, se puede calcular a partir de la distribución de corrientes. La teoría
presentada explica el efecto magnético de las corrientes eléctricas, pero aún no explica el efecto magnético de
los imanes permanentes. La hipótesis –genial– de Ampere fue postular que estos campos se pueden siempre
reemplazar por los producidos a partir de distribuciones convenientes de corrientes eléctricas. En casos como
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MAGNETIZACIÓN
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el imán de barra recta o el imán de anillo, no es difícil encontrar esa distribución de corrientes. Quedaron,
ciertamente, puntos pendientes por explicar, como las notables magnitudes de esas corrientes y que no
disiparan energía por calentamiento del material. La explicación satisfactoria de todos estos interrogantes
debió esperar al desarrollo de una teoría acerca de los movimientos internos de los electrones en los ´átomos,
en el siglo XX. La ley de fuerza entre dos cargas se desarrolló, si tomamos como referencia los artículos
publicados, a partir de mediciones directas con esferas cargadas. De acuerdo con esos experimentos, la
fuerza sigue aproximadamente una dependencia del inverso del cuadrado de la distancia. A partir de esos
resultados se postuló que la ley es exacta para cargas puntuales. Por otro lado, los experimentos del tipo de
Cavendish suponen que si una ley de inverso del cuadrado de la distancia vale para cargas puntuales, se
debiera observar experimentalmente un campo nulo dentro de una esfera cargada, solamente si n = 2. La ley
de inverso del cuadrado de la distancia ha sido muy exitosa para predecir el comportamiento de cargas
estáticas, aunque la base experimental inicial de la ley es limitada. Una limitación adicional está en la teoría de
los experimentos del tipo de Cavendish. Su predicción depende de una integral cuyo proceso de límite
requiere una densidad de carga continua; a nivel molecular se pueden esperar discontinuidades de la
densidad de carga. Se puede intentar dar un rodeo a la dificultad diciendo que se usan volúmenes
infinitesimales en la integración, pero que son suficientemente grandes para contener aún muchas cargas
elementales, volúmenes grandes comparados con las dimensiones de las moléculas. Es, por supuesto, un
subterfugio criticable, pero funciona con la precisión que ha sido probado. Otra aproximación está implícita en
la teoría que subyace en las pruebas de la ley de Coulomb. Las cargas que se supone están “en reposo”, en
la realidad estarán seguramente en movimiento a grandes velocidades, aunque con pequeñas amplitudes. Su
movimiento es, en parte, el movimiento térmico de los cuerpos en donde está la carga. Posteriormente
veremos que los campos generados por cargas en movimiento son distintos a los generados por cargas en
reposo. Eso quiere decir que la ley de Coulomb tiene una validez estadística; las mediciones deben realizarse
en tiempos largos para promediar las pequeñas fluctuaciones en la densidad de carga que serán producidas
por el movimiento aleatorio de las cargas. Si los instrumentos son suficientemente sensibles y tienen un
tiempo de reacción suficientemente corto, podrían observarse fluctuaciones estadísticas. De hecho, se
observan. Por ejemplo, en los amplificadores electrónicos de alta ganancia (como en la formación de una
imagen en un microscopio electrónico) un mínimo de “ruido” irreducible en la salida (es decir, fluctuación)
puede atribuirse al movimiento aleatorio de los electrones en ciertas resistencias. Otras dificultades con la ley
de Coulomb son de otro orden. La definición de intensidad del campo eléctrico en un punto requiere, en
principio, de la medición de una fuerza sobre una carga de prueba situada en ese punto. El lenguaje que
emplearemos en la discusión sobre campos eléctricos (y más tarde sobre campos magnéticos) implicará que
estos campos tienen una realidad física propia, aparte de la presencia inmediata de cargas. Podríamos
justificar este uso como una manera de hablar con brevedad sobre situaciones físicas complejas. Nuestros
resultados experimentales son datos sobre el comportamiento de cargas. No podemos observar los campos
sino con la ayuda de cargas. Será una importante disciplina mental relacionar siempre el
comportamiento predicho de los campos con las posibles mediciones que puedan
realizarse para observar ese comportamiento. El campo eléctrico producido por
una colección de cargas es el vector suma de los campos producidos por cada una
de las cargas. Los campos eléctricos pueden superponerse de la misma manera que
se superponen las fuerzas. ¿Cómo se maneja el caso en que las cargas pueden
considerarse ya no como separadas, discretas, sino como una distribución continua de
carga? Primero, la carga estará representada por una densidad de carga, función de la posición ρ(~r). La
carga eléctrica alrededor de un punto de vector posición ~r´ser´a ρ(~r´)d 3~r´, donde d 3~r´es el elemento de
volumen en ~r´. Una extensión simple del concepto de sumar campos producidos por cargas (2.5) nos lleva al
campo producido por una distribución continua, donde el volumen de integración es todo el espacio o, por lo
menos, todo el espacio en que la densidad de carga, ρ(~r´), no es cero. Se debe entender que, aunque se
introduce el concepto de campo eléctrico a partir de los experimentos de Coulomb, la definición de campo
eléctrico (2.6) depende solo de la parte de la ley que dice que la fuerza es proporcional a la carga y no de la
que afirma que la fuerza es proporcional al inverso del cuadrado de la distancia entre las cargas. La definición
tampoco requiere que conozcamos la configuración de las cargas que da origen al campo antes de que
seamos capaces de determinar la intensidad del campo en forma experimental. En principio podríamos medir
la intensidad del campo eléctrico en un punto del espacio colocando en ´el un cuerpo pequeño (infinitesimal)
con carga q (una carga de prueba), para medir la fuerza total experimentada por ese cuerpo. Luego
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CECyT No. 2 “Miguel Bernard” IPN
quitaríamos la carga de ´el y volveríamos a medir la fuerza. La diferencia entre los dos resultados es la fuerza
de origen eléctrico y la relación de esa fuerza a la carga q es la intensidad de campo eléctrico. La dirección del
campo es la misma dirección de la fuerza, si q es positiva y es la contraria, si la carga es negativa. En alguna
literatura se afirma que la carga de prueba debe ser infinitesimal para que no altere el campo. Esto, realmente,
es una advertencia para el experimentador, no para el teórico. Simplemente recuerda que si las cargas que
dan origen al campo están libres de moverse, la introducción de una nueva carga puede hacer que algunas
cambien de posición, lo que, a la vez, podría alterar la fuerza experimentada por la carga de prueba. Si las
cargas están fijas en el espacio, no habrá problema alguno. En otras palabras, cuando un experimentador
realice mediciones, deberá asegurarse de que su instrumento (en este caso, la carga de prueba) produzca
una perturbación mínima en lo que se está midiendo. En lo que sigue encontraremos una expresión
matemática compacta y equivalente a la ley de Coulomb, pero más conveniente. Entre otras cosas, nos
permitirá calcular con mayor facilidad los campos eléctricos en caso de simetrías de las distribuciones de
cargas eléctricas. Nos permitirá, además, lo que es más importante, plantear situaciones experimentales que
suministren criterios cuantitativos acerca de si el exponente en la ley de Coulomb debe tomarse como exacta
o accidentalmente igual a dos. Una de las discusiones necesarias antes de emprender el trabajo es sobre la
“carga eléctrica”. Durante años muchas experiencias se realizaron y de ellas se extrajeron varias conclusiones
que aún aceptamos. En primer lugar, que algunos objetos pueden “cargarse”, como se decía antiguamente.
En realidad se puede comprobar que algunos objetos en contacto, o ligeramente
frotados entre sí, muestran comportamientos nuevos; por ejemplo, pueden
atraerse entre sí con fuerzas diferentes de la gravitatoria– o atraer objetos livianos –
incluso objetos que no están “cargados”–; suelen ser de materiales como vidrio,
plásticos, resina. Otros cuerpos, sobre todo los metales, tienen además la propiedad de
propagar esa “carga”. Con base en estas observaciones se construyeron máquinas que
podían “cargar” por rozamiento: las llamamos maquinas electrostáticas. Fueron ´útiles para realizar muchos
experimentos, pero su funcionamiento no solo es peligroso sino poco confiable. Sirvieron, de todas maneras,
para plantear la hipótesis de que la “carga eléctrica” existe en dos variedades. No solo por frotamiento se
“cargan” los objetos: se puede comprobar que mediante ciertos dispositivos químicos (que fueron bautizados
elementos galvánicos o pilas voltaicas), se puede trabajar en forma mucho más confiable. En los grabados
que muestran los laboratorios de experimentación, como los de Faraday o los de la Royal Society, ocupa un
lugar importante un dispositivo formado por muchos “pares de placas”, que eran las maquinas empleadas
para producir los fenómenos que se estudiaban. Los dispositivos para “cargar” funcionaron de manera muy
empírica. Se construyeron siguiendo reglas prácticas, pero sin conocimiento básico. En realidad una
explicación “de primeros principios” acerca de cómo funcionan ambos tipos de máquinas tuvo que esperar
hasta avanzado el siglo XX, con el desarrollo de la teoría cuántica. Tendremos también que dejar para más
tarde una profundización en cómo funcionan; ellos superan el alcance de este libro. Para nuestros fines
consideraremos esas máquinas como los elementos, las máquinas capaces de suministrar energía suficiente
a nuestro sistema experimental, para lograr separar las cargas positivas de las cargas negativas. Una
precaución es necesaria: muchos textos se refieren a estas máquinas como “generadores de carga”, aunque
afirmar que la carga se genera es una falacia. El estudiante atento podría tomar esa expresión como una
metáfora con el significado de “generador de desequilibrios eléctricos”, por ejemplo. Esas máquinas
convierten energía (mecánica, química, luminosa) en energía suministrada a las cargas eléctricas que ya
están en los cuerpos. Todos los efectos que estudiaremos se basan en esta conversión de energía. A esos
dispositivos los llamaremos baterías eléctricas o simplemente baterías; varios textos los denominan pilas
eléctricas y reservan la primera denominación a los elementos recargables, o acumuladores. Se trata de una
decisión que no parece esencial, pero debe ser consciente. La carga eléctrica es una propiedad de los
cuerpos; insistiremos, no existe carga eléctrica sin masa: en los cuerpos hay partículas con masa y con carga.
Las partículas que tienen masa y carga son llamadas “portadoras de carga” en ciertos contextos. Todo esto se
ha confirmado experimentalmente. También se ha comprobado que la carga está “cuantizada”; esto quiere
decir que se podrán encontrar cuerpos con múltiplos enteros de una unidad de carga, ya sea positiva o
negativa1. Los cuerpos que no muestran estar cargados y llamaremos “eléctricamente neutros”, también
tienen un enorme número de cargas, solo que hay un balance con tantas cargas positivas como negativas.
Los fenómenos “eléctricos” se observan en realidad en las acciones entre cuerpos con un desbalance en la
carga. Pero desbalances relativamente muy pequeños, de mucho menos que el 1 % en el número de cargas
desbalanceadas, relativas al número total de cargas existentes. Se han encontrado procesos, sobre todo
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relacionados con la física de los núcleos atómicos, en los cuales hay “creación” y “destrucción” de partículas
cargadas, pero siempre conservando la carga neta: si aparece o desaparece una partícula con carga positiva,
aparece o desaparece también una partícula con carga negativa. Aparentemente, la carga eléctrica se
conserva. Se planteará una ecuación que expresa esta “conservación de la carga”. La teoría que se
desarrollará supone que los cuerpos tienen densidades de carga por unidad de longitud, de ´área o de
volumen, y que esas densidades varían de manera continua. En realidad, los objetos macroscópicos cargados
en los que se observan habitualmente los fenómenos eléctricos tienen tan gran número de portadoras de
carga (del orden de 1022 o más) que podremos esperar que las variaciones del número de portadoras de
carga se vean como fenómenos casi continuos. La que llamaremos carga eléctrica es una propiedad
intrínseca de la materia, no tiene que generarse. En realidad los cuerpos, todos los cuerpos, poseen, todo el
tiempo, cargas eléctricas. Ya desde el siglo XVIII, los experimentos han mostrado que hay dos tipos de carga
eléctrica. Pueden clasificarse en algunas que llevan “carga positiva” y que identificamos por su
comportamiento diferente de otras que llevan “carga negativa”. Así terminaría esta investigación de magnetita.
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