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Vida y legado de Florence Nightingale

Florence Nightingale fue más que una enfermera con una lámpara. Su genio matemático y estadístico revolucionó la atención médica en el ejército británico durante la Guerra de Crimea y ayudó a establecer la enfermería como una profesión respetable. A pesar de la oposición de su familia, se convirtió en enfermera y utilizó sus habilidades para mejorar drásticamente las tasas de mortalidad en los hospitales militares. Más tarde, abogó con éxito por reformas que l

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Vida y legado de Florence Nightingale

Florence Nightingale fue más que una enfermera con una lámpara. Su genio matemático y estadístico revolucionó la atención médica en el ejército británico durante la Guerra de Crimea y ayudó a establecer la enfermería como una profesión respetable. A pesar de la oposición de su familia, se convirtió en enfermera y utilizó sus habilidades para mejorar drásticamente las tasas de mortalidad en los hospitales militares. Más tarde, abogó con éxito por reformas que l

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Juana Mella Mejía

DG-0761
Florence Nightingale

Florence Nightingale fue mucho más que una dama con una
lámpara. La leyenda de la santa enfermera a veces oculta la
verdad: que su genio matemático fue lo que realmente salvó
tantas vidas.
Su ambición la llevó al infernal mundo de la Guerra de Crimea y,
como consecuencia, por un camino que terminó transformado la
enfermería y los hospitales.
Acompáñanos en un rápido recorrido por su vida.
1820
Una niña dotada
El Día Internacional de la Enfermería se celebra en el día de su
cumpleaños: el 12 de mayo.
Nació en la ciudad italiana de Florencia, y de ahí su nombre, pero
creció en pintorescas casas de campo inglesas con su hermana
mayor Parthenope.

1837
Florence oye a Dios
Los Nightingales llevaron sus hijas a una gira por Europa, una
costumbre de la época cuya función era educar y refinar a las
mujeres del siglo XIX.
Pero en el caso de Florence, el viaje sirvió más bien para que se
siguiera desarrollando su poco convencional personalidad, como
demuestran sus escritos en su diario de viaje. Registraba detalles
sobre las estadísticas de población, hospitales y otras instituciones
de caridad.
A pesar de que su madre se oponía, recibió después más clases de
matemáticas. Pero su principal rebelión estaba por venir.
En 1837 se convenció de que Dios la había "llamado" a su
servicio…
… Y cuando reveló lo que pensaba que era ese servicio, sus padres
se horrorizaron
1844
Una propuesta

Florence era una joven atractiva, inteligente y rica. No había duda


de que llegarían pretendientes, pero ella tenía sus propios planes.
Su familia esperaba que se casara con un hombre apropiado pero
la idea de una vida doméstica a ella la dejaba fría.
Para 1844 ya había decidido que su vocación era la enfermería y
les propuso a sus padres que se entrenaría en Salisbury. Ellos se
negaron. Desde su punto de vista, la enfermería era un trabajo bajo
e inmodesto que debían hacer los pobres o los sirvientes, por lo que
era una ocupación completamente inadecuada para una mujer del
estatus social de su hija.
Florence perseveró. En 1849, tras un largo período de cortejo, hasta
rechazó una propuesta de matrimonio, convencida de que su
destino no era casarse.
1853
El logro
Nada desviaba a Florence de su misión: quería ser enfermera, de
manera que desafiando a sus padres, continuaba visitando
hospitales en París, Roma y Londres.
En 1850 su padre finalmente se dio por vencido y le permitió
entrenarse como enfermera en Alemania. A su hermana le quedó
tan difícil aceptar que Florence era tan independiente que sufrió una
crisis nerviosa en 1852. Eso la forzó a volver a cuidarla. Pero en
agosto de 1853 finalmente logró lo que quería: fue nombrada
superintendente en un hospital de mujeres en Harley Street,
Londres.
Después de casi una década, colmó su ambición de convertirse en
enfermera.
1854
El llamado de Crimea

Pie de foto,
Cada uno la pintaba como se la imaginaba.
La Guerra de Crimea estalló en 1853. Las historias que aparecían
en los diarios eran de horror por las terribles condiciones de los
hospitales del ejército británico.
Sidney Herbert, el secretario de Estado en Guerra, conocía muy
bien a Florence. Por ello le encargó llevar a 38 enfermeras al
hospital militar en Scutari, en Turquía.
Fue la primera vez que se les permitió a mujeres servir oficialmente
en el ejército.
Cuando Florence llegó, el hospital de campaña estaba
imposiblemente sucio, con el piso cubierto por una capa de heces.
Puso a sus enfermeras a limpiar el lugar y a asegurarse de que los
soldados estuvieran alimentados y vestidos apropiadamente. Por
primera vez, las tropas regulares fueron tratadas con decencia y
respeto.
1855
Aumenta el número de muertos

Pie de foto,
Nada de lo que hacía mejoraba la situación.
Ni los mejores esfuerzos pudieron reducir el total de muertes, que
aumentaba sin cesar y alcanzó 4.000 en un solo invierno.
Aunque Florence había logrado que el hospital fuera más eficiente,
no era menos mortal.
En la primavera de 1855, el gobierno británico envió una comisión
sanitaria para investigar las condiciones en Scutari. Descubrió que
el hospital de militar estaba construido sobre una cloaca, por lo que
los pacientes estaban tomando agua contaminada.
La solución fue limpiar los vertederos contaminantes y mejorar la
ventilación en ese hospital y otros.
Y el resultado: menos muertos.
1855
La dama de la lámpara
Pie de foto,
Su labor la convirtió en una heroína.
Cuando un retrato de Florence llevando una lámpara y atendiendo
pacientes apareció en los diarios, rápidamente se ganó un ejército
de fans.
Su trabajo en Scutari para mejorar las condiciones de vida de los
soldados en los hospitales fue aplaudido tanto por la prensa como
por el público.
Su familia tuvo que lidiar con un mar de poemas que le enviaban a
Florence –el equivalente victoriano de correo de fanáticos- y la
imagen de la "dama de la lámpara" fue impresa en bolsos y
souvenires.
Pero a Florence no le entusiasmaba la celebridad. Aunque al
retornar a casa la recibieron como una heroína, mantuvo un bajo
perfil viajando bajo el pseudónimo de Miss Smith.
1856
A trabajar
No fue sino hasta después de que procesó todo lo que había
aprendido en Scutari que Florence usó su fama como una poderosa
arma en su misión de salvar vidas.
Atormentada por la horrenda pérdida de vidas, Florence se reunió
con una de sus más grandes fans: la reina Victoria. Con su
respaldo, persuadió al gobierno de establecer una comisión para
investigar la salud del ejército.
El reconocido estadístico William Farr y John Sutherland, de la
comisión sanitaria, le ayudaron a analizar vastas cantidades de
datos complejos, y la verdad que revelaron fue impactante: la causa
de 16.000 de las 18.000 muertes no fueron heridas sufridas en
batallas sino enfermedades prevenibles, cuyo contagio se debía a la
falta de higiene.
1857
Florence revela la verdad

Pie de foto,
Un diagrama para demostrar que los hospitales -así como estaban-
eran más mortales que la guerra.
Florence sabía que su talento para la estadística no sería suficiente
para asegurar que el informe tuviera efecto. Había llegado el
momento de probar sus habilidades para la comunicación.
En vez de presentar listas o tablas, representó los números de
muertes en una manera para entonces revolucionaria.
Su "diagrama de la rosa" –un gráfico circular- mostraba la aguda
caída en las fatalidades que se dio tras la labor de la comisión
sanitaria: habían bajado 99% en un solo año.
El diagrama era tan fácil de entender que fue publicado en muchos
lugares y el público comprendió cuál era la falla del ejército y cuán
urgente era el cambio.
Gracias a la obra de Florence se establecieron nuevos
departamentos –de medicina, ciencia sanitaria y estadística- en el
ejército, para mejorar el cuidado de la salud.
1859
Las campañas de Florence
Pie de foto,
Nunca dejó de escribirle a quienes tenían poder de decisión para
presionar por el cambio.
En 1859 publicó sus más famosos libros, "Notas sobre enfermería"
y "Notas sobre hospitales", y el año siguiente se fundó una escuela
de enfermería en su nombre.
Su trabajo durante las décadas siguientes ayudó a establecer a la
enfermería como una carrera respetable para las mujeres y a
mejorar los hospitales, para que se volvieran lugares limpios y
espaciosos en los que los pacientes se pudieran recuperar.
Pero mientras hacía campaña, su propia salud se fue deteriorando.
Se cree que en Crimea contrajo brucelosis crónica, una infección
que causa fiebre, depresión y dolor extremo. Frágil y aislada, lucho
por mejorar los servicios sanitarios examinando datos estadísticos
desde su lecho de enferma, realizando trabajos pioneros que se
propagaron por el mundo.
1870
Salud para todos
Pie de foto,
A las enfermeras las empezaron a llamar "ruiseñores" pues el
apellido de Florence significa "ruiseñor".
Florence estaba enferma pero era rica, de manera que podía pagar
por medicina privada. Pero estaba consciente de que la mayoría de
sus contemporáneos victorianos no podían darse ese lujo.
Los pobres sólo podían cuidarse entre ellos. Su libro "Notas sobre
enfermería" intentaba educar a la gente sobre la manera de atender
a los familiares y vecinos enfermos, pero ella quería hacer más por
los menos pudientes de la sociedad.
Envió enfermeras entrenadas a las casas de trabajo para ayudar a
darle tratamiento a los necesitados.
Ese intento por hacer que el cuidado médico estuviera al alcance de
todos, sin importar clase o sueldo, sirvió como precursor para el
Servicio Nacional de Salud, del que hasta hoy en día se vanagloria
Reino Unido, el cual fue fundado 40 años después de su muerte.
Para la década de 1880, el conocimiento científico había avanzado
de manera que respaldaba aún más las ideas reformistas de
Florence.
Como muchos practicantes de la medicina, para ese entonces ella
también aceptaba la teoría de los gérmenes o teoría microbiana de
la enfermedad.
1910
Muerte de Florence

Pie de foto,
Su legado es extraordinario, no sólo por su trabajo pionero en
enfermería y estadística, sino por inspirar al fundador de la Cruz
Roja y autor de las propuestas para la Convención de Ginebra, y al
movimiento feminista.
Antes de que muriera, a los 90 años, Florence fue la primera mujer
en recibir la Orden de Mérito de Reino Unido, una recompensa por
servicios extraordinarios en el ámbito del ejército, la ciencia, el arte
o la literatura.
La niña terca con una bien documentada colección de conchas
había logrado más de lo imaginado en un campo que había sido
considerado inapropiado para las mujeres de su clase.
A pesar de haber sido a menudo una voz femenina solitaria en la
sociedad victoriana, gracias a su talento para la comunicación y sus
dotes matemáticas ayudó a revolucionar los cuidados sanitarios
castrenses y civiles y salvó a miles de una muerte macabra.

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