JIPIJAPA
INTRODUCCION
Está ubicado al sur de Manabí y es conocido también como “La Sultana del Café
“por ser el principal productor de café en el Ecuador.
Su nombre se debe a que antiguamente estuvo poblada por la tribu indígena
Xipixapa, aunque se especula que también los mayas se extendieron por esta
región.
Lo que sí es seguro es que las parcialidades indígenas que habitaron lo que hoy
es jipijapa fueron víctimas de saqueos, incendios y otros atropellos de
conquistadores y piratas. La principal actividad de este cantón es la producción y
exportación de café además del comercio en sus diferentes formas y la artesanía.
Como recursos turísticos cuenta con las playas de Puerto Cayo, Centro Cultural
Municipal, aguas termales en Andil, Choconchá y Joá, estos últimos constituidos
en lugares históricos y se presume que fueron construidos por los indios Mayas
que a su paso por la región dejaron sus huellas.
Entre los aspectos culturales, históricos y folclóricos se destacan la iglesia de San
Lorenzo y las manifestaciones religiosas que se dan en torno a la Virgen de Agua
Santa. Entre los platos típicos de este cantón están el greñoso, el bollo, tortillas de
maíz y el ceviche de pescado con maní y aguacate.
HISTORIA
Cuando los españoles incursionaron en Jipijapa en el año1534 quedaron
fascinados por las riquezas encontradas en el lugar. Fue así como el grupo
comandado por Pedro de Alvarado llamó Villa de Oro a Jipijapa apoderándose de
todas esas riquezas e incendiando luego el caserío. Tras las despiadadas
acciones de los españoles, el 10 de Agosto de 1565 los indios fundaron una nueva
ciudad en el sitio denominado Lanchan, dando origen a la nueva comunidad San
Lorenzo de Jipijapa; el pueblo lanchan que todavía existe con el nombre de
Sancán, estaba ubicado en un vasto llano, de tierras áridas conocidas como
sabanas y sujetas a las inclemencias del tiempo.
Muchos factores adversos para la comunidad San Lorenzo de Jipijapa se
presentaron en el nuevo asentamiento, la falta de agua para consumo humano,
terrenos estériles para la práctica de la agricultura, la enorme distancia para llegar
a los puertos marítimos y hasta las enfermedades se conjuraron para obligar a los
moradores a cambiar de domicilio. Fue así que en el año 1605 la Real Audiencia
de Quito ordenó el traslado de la comunidad de San Lorenzo de Jipijapa al lugar
actual que primitivamente se lo llamó Jipijapa la Baja por tratarse de un valle
rodeado de colinas con temperaturas agradables. En el traslado participaron solo
260 habitantes no más, porque la población fue mermada por la epidemia del
sarampión.
En el siglo XVIII surgen los primeros movimientos independentistas, cuando en la
Real Audiencia de Quito se manifiesta ardorosa inquietud porque se minaba la
estabilidad del tutelaje hispano. El párroco Francisco Javier Ruiz Cano ante los
violentos despojos que se cometían, auspició plebiscitos abiertos, de donde salió
una comisión integrada por Pedro Choez, Idelfonso Toala, Manuel Soledispa,
Rumualdo Lino, Lorenzo Soledispa y Manuel Inocencio Parrales y Guale para que
se trasladaran a Portoviejo a exponer sus temores al protector de los Naturales de
la Provincia, Juan Nicolás Gómez Cornejo quien atendió a la comisión. Fue así
como se inició la titánica lucha de san Lorenzo de Jipijapa contra los usurpadores
de sus dominios.
El 25 de Junio de 1824 el Congreso Colombiano expidió la ley de División
territorial, mediante la cual se constituyeron los departamentos de Ecuador (Quito)
de Guayaquil y del Azuay. El departamento de Guayaquil se integró con las
provincias de Guayas y Manabí, esta última se formó con los cantones Portoviejo
Jipijapa y Montecristi, que antes fueron parroquias del Corregimiento de Guayaquil
y así permaneció la provincia durante el periodo gran colombiano, que fue
relativamente corto. Según Prospero Pérez, el cantón Jipijapa surgió a la vida
política con sus tres parroquias Jipijapa, Julcuy y Pajan. En 1945 las parroquias de
Jipijapa suben a 13 pero ese año la Asamblea Constituyente crea el cantón 24 de
Mayo y esto le resta tres parroquias Sucre, Bellavista y Noboa. En 1950 pierde
otras cuatro parroquias Pajan, Guale, Lazcano y Campuzano porque el Congreso
de ese año las adjudico al nuevo cantón Pajan.
DEMOGRAFIA
Jipijapa fue parroquia de Portoviejo , en 1763 se erigió con autoridad real al
Gobierno Mayor de Guayaquil formando parte de dicho corregimiento la Tenencia
de Portoviejo que antes dependió directamente del Gobierno de Quito. Por ese
motivo, San Lorenzo de Jipijapa y sus poblados, san Juan Bautista de Paján y
Julcuy fue elevada a la categoría de parroquia perteneciente a la Tenencia de
Portoviejo.
Parroquias.-
Actualmente Jipijapa tiene nueve parroquias, 2 urbanas Jipijapa y Manuel
Inocencio Parrales y Guale; 7 rurales: América, El Anegado, Pedro Pablo Gómez,
Julcuy, La Unión y Membrillal.
Limites.-
Esta limitado al Norte por los cantones Montecristi, Portoviejo y Santa Ana; al Sur
por la provincia del Guayas y cantón Puerto López; al Este por los cantones Pajan
y 24 de Mayo y al Oeste por el Océano Pacifico.
Hidrografía.-
En la ensenada de Cayo desemboca el rio seco de Jipijapa, además existen los
ríos Canta Gallo, Salitre, Naranjal, Salado y Piñas. Existe un macizo montañoso
aislado e irregular que se desarrolla entre Jipijapa y Manta, rodeado al Norte y
Oeste por el Océano Pacifico, al Sur por el valle de Jipijapa y al Este por el rio
Portoviejo, en este valle de Jipijapa termina la Cordillera de Colonche y las
montañas costaneras que siguen hacia Bahía de Caráquez, no se presentan
cadenas largas más bien son grupos macizos irregulares.
Ubicación.-
Esta entre los 01 grados 10 minutos y 01 grados 47 minutos de Latitud Sur y entre
los 80 grados 25 minutos y 80 grados 52 minutos de longitud Oeste, al Sur de la
Provincia de Manabí.
Clima.-
La temperatura media anual es de 24 grados centígrados con un promedio de
lluvias anual de 1.280 milímetros.
Características de los jipijapenses.-
El jipijapense es auténtico, hospitalarios e ingenuos. Orgullosamente, reconoce
que su raza tiene más de indio que de
blanco, razón por la que predominan las
personas de tez cobriza, estatura baja,
nariz aguileña, cabellos lacios y lampiños
(no tienen vellos), quizás por eso se los
conoce como “los raspados”
La ingenuidad del jipijapense, en
ocasiones, le ha dejado experiencias amargas, como fue el caso de varias
personas que creyeron en los ofrecimientos de un cuentero.
Se dice que hace algún tiempo llego a jipijapa un audaz sujeto, que aseguraba ser
representante de una empresa venezolana, que requiera de una ilimitada cantidad
de persona decididas a viajar y trabajar en ese país. La gente se ilusiono, creyó
en los ofrecimientos y pago caro, porque el cuentero no quiso devolver el dinero
que le habían confiado para los tramites. Este acontecimiento trascendió como
una noticia de crónica roja en la prensa local.
Igual cobertura tuvo lo que le sucedió a una humilde mujer, que alojo en su casa a
una desconocida. La hospitalidad de la jipijapense le costó caro, porque la
desconocida termino raptando a su pequeña hija, la que finalmente fue recuperada
en Manta.
Casos así ratifican que el jipijapense es hospitalario e ingenuo por naturaleza,
virtudes que los españoles debieron encontrar cuando incursionaron en estas
tierras.
Cultura
Cultura religiosa.- El nombre de Agua
Santa le fue dado a esta advocación de la
madre de Jesús en 1.826, año en que se
efectuaban trabajos de restauración de la
iglesia que existía en ese entonces. Cuenta
la tradición que uno de los obreros,
Atanasio Chóez, dio un golpe con el
barreno contra un cuerpo duro como la
piedra y que se trataba de la imagen de una
virgen con el Niño Jesús en sus brazos. La
imagen fue llevada a Sancán, pero de manera misteriosa al siguiente día volvió a
aparecer en la iglesia de Jipijapa, y en el lugar donde se la encontró broto una
fuente de agua, de allí el nombre de Agua Santa. Milagros Son muchas las
personas que dan fe de haber recibido un milagro de esta virgen, una de ellas es
Mercedes Fienco, quien narró que hace 10 años atravesaba un difícil problema
familiar, por lo que le pidió a la virgen que le ayudara a resolverlo, “fue tanta la fe
con que le pedí, que al regresar a mi casa ya el milagro se había realizado”,
afirmó. Como agradecimiento le prometió que cada vez que ella pudiera le
confeccionaría un vestido para su fiesta, “y desde entonces lo vengo haciendo,
hay años que lo haga sola pero otras ocasiones me ayuda mi hermana”. Pero no
solo es la confección del vestido y la capa para la virgen de lo que se encarga
Fienco, también cumple el ritual de ponerle las prendas y adornarla con flores,
peinarla y en fin ponerla más hermosa a la virgen, grata tarea en la que se
involucran sus hijos Roxi, Yudy y Daniel Miranda, y sus nietos Miranda Dávila y
Parrales Miranda. El sábado se cumplía esa misión y se sumaron algunas damas
de la Tercera Orden. Actos Para hoy está prevista una procesión con las
imágenes de la virgen que partirá a las 09h00 desde la parroquia Santa María
Madre, seguirá por las calles Alejo Lazcano, Ricaurte y Bolívar hasta llegar a la
iglesia San Lorenzo, donde se oficiará la misa de fiesta, que será concelebrada
por el provincial de la orden mercedaria Joel Tapia y varios sacerdotes, que han
sido invitados la profesión de fe del Fray Julio Cantos, que se efectuará en el
mismo acto religioso. Mercedes Fienco devota “Soy una fiel agradecida con la
virgen por el milagro que me concedió”. Una sola fecha La imagen de la Virgen de
Agua Santa que fue encontrada en 1.826 solo se la exhibe cada 8 de septiembre.
GASTRONOMIA
En cuestión de gastronomía, la
variedad de platos nutritivos y
deliciosos es amplia en la cocina
jipijapense, cuya fama ha trascendido
las fronteras patrias, bien porque los
han degustado ciudadanos
extranjeros que han visitado esta
localidad o por la presencia de cientos de personas oriundas de Jipijapa, que
constantemente los solicitan y que sus familiares les envían.
EL GREÑOSO.- Hablar del Greñoso es referirse prácticamente al plato típico de la
Sultana del Café, que se lo prepara con maíz, maní, carne de pollo o de chancho,
o ambos a la vez, y las respectivas dosis de aliños, para darle un sabor único.
Cuando un visitante que ya ha probado este apetitoso alimento regresa a la
ciudad, casi por regla general solicita a sus anfitriones “cuando nos servimos
greñosos”.
Pero paradójicamente no es un plato que los jipijapenses lo coman comúnmente,
ya que por lo general está reservado para ocasiones especiales, tales como
reuniones sociales, cumpleaños o para agasajar a autoridades o funcionarios que
visitan la ciudad. Debe notarse que en los velorios es casi infaltable.
En otras oportunidades cuando se han realizado festivales gastronómicos,
organizados por instituciones o estudiantes, el greñoso es la principal atracción y
el primero en terminarse. En otras ocasiones son padres de familia, estudiantes o
profesores que lo ofrecen por pedidos para reunir fondos para actividades
estudiantiles, o algún club o grupo de personas con alguna finalidad social. De la
manera que sea, con chifles o arroz, y una salsa de cebolla colorada, el greñoso
es una delicia.
EL CEVICHE CON MANÍ Y AGUACATE.- El ceviche que se prepara en Jipijapa
se lo considera único en Manabí y el país, de lo que dan testimonios propios
y extraños. En realidad es un plato que se lo encuentra en muchas ciudades, pero
el de esta localidad tiene características diferentes por el toque preciso del limón al
ponerlo a encurtir.
Además se le agrega maní licuado al gusto de la persona que se lo sirve, y hay
quienes lo aderezan también con aguacate, que acompañado de chifle, patacones
o roscas, es una verdadera delicia.
Muchas personas le dan a este plato propiedades
afrodisíacas por el maní y el aguacate, dando lugar a que en
el argot popular se diga que “se va a cargar las baterías”. El
ceviche es el plato obligado para el chuchaqui y su consumo,
sobre todo los fines de semana, es motivo de alegres
reuniones de familiares o amistades en los numerosos locales donde se lo vende.
En la Cevichería “Los negritos”, Adolfo Chong Pinargote manifestó que numerosas
personas que a su paso por jipijapa han probado el ceviche que ellos venden,
después mandan a comprar desde Portoviejo su nutritivo producto.
En otras oportunidades los encargos son para llevar a Guayaquil inclusive se lo
envía a países como Italia, España y Estados Unidos. En estos casos el pescado
solo va con curtir sin ninguno de los demás ingredientes.
En las casa el ceviche sirve también para acompañar a al arroz en el almuerzo.
EL BOLLO.-Una tradición en Jipijapa, sobre
todo los sábados o domingos, es desayunar
con un buen pedazo de bollo, una taza de
café, plátano asado o arroz. “Eso es una cosa
seria”, dicen muchas personas.
Esta delicia se la prepara con plátano, maní
carne y cuero de chancho principalmente,
además de los aliños usuales, se lo envuelve
en hojas de plátano y se lo pone a hornear
toda la noche, y en la madrugada ya está listo para la venta, explicó Sixto
Guaranda Ayón. Contrario al greñoso que es para fiestas especiales, el bollo se lo
encuentra todos los días en el mercado central de la ciudad. A su preparación se
han dedicado los miembros de tres familias del núcleo Guaranda Ayón, que
también son una tradición. De acuerdo a los ingredientes, específicamente a la
cantidad de carne y cuero de chancho que se lo ponga, es el valor de un bollo. Los
más económicos son los de 2 dólares, pero también hay de $5 y de $7, manifestó
Sixto Guaranda.
Un bollo puede durar en buen estado para servirse hasta cuatro días, lo que
facilita que haya numerosas personas que de manera constante lo envíen a sus
familiares que se encuentren en el exterior. Cuando se conoce algún “raspado”
viaja fuera del país, muchas personas aprovechan para hacerles llegar a sus seres
queridos los sabrosos bollos, que los mandan a preparar bien especiales. En esos
casos los ponen a congelar para que resistan más días.
Tortilla de Sancán
En el corazón de un valle semidesértico,
vigilado por las artísticas figuras de los
árboles de ceibo, rodeado por cinco
templos y partido por la franja negra de la
carretera Portoviejo-Guayaquil, está
Sancán. A orillas de la vía están instaladas
unas cuarenta casetas con hornitos
humeantes en los que se cuecen cientos de tortillas de maíz y yuca. Los
vendedores, hombres y mujeres, niños y adultos, agitan franelas y muestran
bandejas rebosantes para llamar la atención de los viajeros. A simple vista, los
hornitos, vendedores y tortillas son la característica particular de este lugar.
En este lugar se ofrece las tortillas de yuca, rellena de queso o chicharrones.
También tienen la deliciosa tortilla de maíz, rellena de queso o chicharrones. Pero
estas tortillas son acompañadas de una deliciosa taza de café y hacen que esta
combinación sea un excelente desayuno, y es que no se puede pasar por Sancán
sin disfrutar de estas delicias.
FOLKLORE
EL HOMBRE DE JIPIJAPA.- El jipijapense es cohibido,
alegre, trabajador, le gusta investigar lo que sucede a su
alrededor, sus rasgos físicos son antecedentes
prehispánicos, son morenos amarillosos, bajos,
achinados, también son hospitalarios.
VESTIMENTA.- La gente de esta ciudad se viste con pantalón de tela o jeans,
camisa de tela, gorra. En las áreas de campo con la misma vestimenta, unos con
sombrero y sin faltar el machete para los trabajadores agrícolas.
ARTESANIA
El sombrero jipijapa o sombrero de paja toquilla.- El llamado sombrero
jipijapa es conocido en todo
el mundo. Es tan necesaria
esta prenda que la utiliza
pobres y ricos, niños y
viejos, habitantes del campo
y la ciudad en esta región
manabita. Domingo Choez
nativo de Julcuy fue quien
tejió el primer sombrero de paja toquilla por el año de 1600, según nos
cuenta el historiador Wilfredo Loor. En el exterior a esta prenda se lo
denomina sombrero panamá. El arte de tejer sombreros de paja se extendió
por todo el país tuvo especial acogida entre los pueblos del Azuay u Cañar.
En Manabí se canta en homenaje a las tejedoras de la toquilla.
Hamacas
Diferentes trabajos en mimbre
Ollas de barro
CREENCIAS
Cuando observan pasar un gato negro en la noche significa que algo malo
va a suceder.
Para que la visita se valla, se coloca una escoba atrás de la puerta.
Dicen que si está brisando con sol es porque está pariendo el ganado.
Cuando aúllan los perros figura que se va a morir alguien.
Cuando las gallinas chillan es significado de muerte.
Colgar sábila en la puerta para ahuyentar a los malos espíritus.
La mujer recién parida tiene que tomar un buen caldo de gallina criolla para
recuperar fuerzas.
TRADICIONES
La mujer que pare tiene que tomar el quemado.
La semana santa.
Mal de ojo.-De familia en familia se ha venido transmitiendo oralmente la
forma de curar el mal de ojo, para lo cual se hace uso de aguardiente puro
de caña, hierba buena, mentol, ruda y otros montes especiales para ese
tratamiento. Al enfermo se le frota en el cuerpo lo antes anotado, por lo
general los pacientes son niños y niñas de poca edad, que deben recibir
tres curadas, una por día. De igual manera se les da a tomar un preparado
y alguna pastilla que se compra en las farmacias para bajarles la fiebre.
Algunos curanderos o curanderas aconsejan evitar bañarse al niño hasta
después de las tres sesiones de curación.
Otra costumbre de muchas familias es la de ponerle a los niños y niñas
recién nacidos, por un lapso de varios meses, una pulsera de color rojo
para alejarles del mal de ojo.
Leyendas
LA MADRE DEL MONTE
A LA Madre Del Monte se la relacionó con los
viajantes a quienes daba grandes sustos en los
caminos rurales, que trepaba a los caballos y andaba
los acompañantes largos trechos, desde luego sin
que ellos lo notaran, cuando así sucedía el susto era
enorme. Los esperaba en las partes alta de la vía, o
arribada a un árbol, en más de una ocasión causó
sendos problemas, los caminantes temían viajar por
las noches. La Madre del Monte, se hacía sentir.
Ciertas veces se presentaba en forma sorpresiva lo que hacía encabritar al animal
lanzando al suelo al jinete. Que una vez un individuo completamente borracho
salió a buscar más trago y nada más que al trepar una cuesta la “Madre del
Monte” lo esperaba, quien eres tú, yo soy tu compañera, ven sube, pero el animal
se rebeló corcoveando, lanzó por los aires a ambos, saliendo en precipitada
carrera. La Madre del monte se alejó, quizá se adentró en la espesura, lejos, en
espera de nuevas oportunidades.
“EL POZO ENCANTADO”
Había un pozo, allá ancho en la superficie y estrecho en el fondo, como un
embudo, de un metro de profundidad y en su fondo existían dos grandes piedras,
separadas por un espacio de una cuarta, por donde fluía el agua. Era tal la
cantidad de agua, que se desbordaba hacia el río.
Esta fuente, estaba situada a seis metros de la rivera derecha del rio que viene de
Tierra Amarilla; casi en su unión con el rio
de la Pita. El agua era muy fina, la gente
sacaba en agua con baldes, para lavar y
enjuagar la ropa.
Se corría el rumor, que este pozo estaba
encantado; que en las noches, desde el
fondo brillaba una luz intensa que agitaba
las aguas, encrespándolas como olas, y
que, en el día se escuchaban fuertes ruidos, sobre todo en la hendidura por donde
salía el agua. Un buen día, ya en la penumbra, una señora de unos 25 años más o
menos, de talla mediana, tez blanca, de fina silueta, hermosa por cierto, fue a traer
agua, y, al lanzar el balde, una mano negra agarro el recipiente. Horrorizada, la
dama grito y todas sus compañeras lavanderas fueron a verla. La encontraron
estática como una estatua hacia un lado del pozo. No hablaba, estaba pálida y
fría. Se desvaneció y cayó al suelo. Sus compañeras trataron de auxiliarla,
haciéndole oler espíritu (agua de colonia y agua florida), luego, recobro el sentido,
una vez repuesta, contó lo ocurrido.
Los curiosos fueron a ver el pozo, encontraron el balde, nadando en la superficie.
El agua brotaba con mayor intensidad, se formaban olas, que hacían tronar la
fuente. Algunos dijeron, que el duende del pozo, estaba enfurecido porque no
pudo agarrar la presa; otros, que el encanto se había roto, y, unos pocos no
creyeron en el relato, comentando que la señora estaba loca.
Pasaron los días, hasta que llego a lavar una linda muchacha, tendría unos 18
años, no era de estos lados, había llegado con las cosechas de café y luego
habíase quedado trabajando como lavandera, ya que se había enamorado de un
muchacho de apellido Parrales. Ella lavaba en la piedra más próxima al pozo, más
o menos a unos tres metros del pozo.
Cuentan quienes la conocieron, que era una muchachita alegre, de sonrisa
encantadora, que siempre tarareaba canciones mientras lavaba. A esta jovencita
de ojos color miel y cuerpo muy bien definido, ya le habían advertido, que no fuera
al pozo sola porque había un encanto. Que el extraño sujeto que moraba en el
pozo, se enamoraba de muchachas bellas como ella, al escuchar la advertencia,
ella río, y expreso que no creía en cuentos.
Cierta tarde de verano, cuando la mayoría de lavanderas se habían retirado del
lugar y apenas quedaban unas cuatro, siendo alrededor de las seis de la tarde,
esta muchachita tarareando canciones de la época, caminaba hacia el pozo. Por
su actividad, su vestimenta se había mojado, su ropa se pegaba al cuerpo,
dejando ver su esculpida silueta, lanzando un suspiro, tiro el balde para llenarlo.
Fue en ese instante, que se escuchó un gran estruendo, las piedras se
abrieron…… salio una mano negra que agarrando la muñeca de la linda doncella,
la tiro hacia dentro del pozo. Alcanzo a gritar, y desapareció. Sus compañeras, al
escucharla fueron en su ayuda, mas no la encontraron, solo flotaba el balde y un
cintillo que momentos antes adornaba su cabeza. Escucharon un ruido
ensordecedor y misterioso que emergía del fondo, y que se diferenciaba del
burbujear del agua. A todos invadió pánico y miedo……Todos huyeron como
potros salvajes, dejando pertenencias, ropa y todo abandonado... Nadie se atrevió
a regresar, sino hasta el día siguiente.
La noticia corrió como pólvora encendida, cundió el terror y el pánico. Al día
siguiente, cuando los aldeanos trataron de limpiar y mover las piedras del fondo de
la fuente, no lograron nada, y desde entonces, en cada atardecer se escucha una
música añeja, que mantuvo a la gente aterrada, al extremo que nadie se atrevía a
caminar por allí. Con el pasar del tiempo, se acostumbraron a escuchar las
melodías, que se confundían con el susurro del viento, el bramido del follaje de los
árboles, pareciendo que danzaban al ritmo de la misteriosa sinfonía.
Años más tarde, al romperse la represa de Tierra Amarilla (embalse de agua),
todo esto se inundó, el pozo quedo enterrado y ya nadie se atrevió a limpiarlo, tal
vez por temor o porque lo olvidaron. Actualmente, en la agonía de cada atardecer,
hacia la superficie de la tierra, el lugar donde existió del pozo, se suele escuchar
esa melodía de aquellos viejos tiempos, no se sabe, si es que el alma pena, o es
la felicidad de esos amantes
EL NARANJO DEL CHOCOTETE
En los tiempos de antaño solían ir las mujeres de Jipijapa a los manantiales de
chocotete a lavar la ropa. Cargaban los grandes atados sobre los mulares y con
los primeros rayos de sol llegaban hasta aquellos bellos parajes. Cerca de los
lugares donde manaba aquella cristalina agua se hallaban colocadas piedras
grandes y lisas. Ayudadas con el “mate ancho” recogían el agua que a borbotones
salía de la tierra.
Estos lagrimales se hallaban al pie de una ladera, en la parte superior de esta,
había un árbol de naranjo, que por extraño que os parezca todo un siempre, sin
importar que fuera invierno o verano, se hallaba cargado de hermosas y dulces
naranjas que provocaban a las personas que las miraban.
Cuentan las señoras lavanderas que el árbol permitia que cogieran sus frutos
solamente para ser consumidos en el lugar. El ¿Por qué? Nadie lo podía adivinar.
Lo cierto es que un día un joven desoyendo la voz de sus mayores trato de
llevarse las naranjas a su casa, pero cual no seria su sorpresa que ante sus ojos,
el paisaje del lugar cambio totalmente, una vegetación exuberante dio paso a las
matas de cerezo, moyuyo, obos y cactus.
Asustado, busca el camino que da a los manantiales, no lo haya, en su lugar un
pequeño lago emerge, peces dorados que saltan en el agua azulada, murmullos
extraños, lamentos apagados, como si las plantas cobraran vida, conversan entre
ellas; variedad de pájaros revoloteando entre los árboles. A lo lejos deslumbra un
camino, corre hacia el, avanza y llega otra vez al árbol de naranjo.
Agotado se deja caer, las naranjas ruedan por el suelo, la vegetación desaparece,
el paisaje vuelve a ser el mismo; el, enloquecido corre hacia donde escucha la voz
de las lavanderas, les comunica lo que sucedió, ellas miran hacia el árbol y una
sonora carcajada se desprende de las ramas del naranjo.
Con el pasar de los años se fue perdiendo la vegetación del cerro, hasta
convertirse en un risco. Al árbol, ya nadie lo ha visto, pues un día desapareció de
la misma forma que emergió de las entrañas de la tierra.
El Tintin
El diablo tiene varios nombres: Tintín, El Duende, El Malo, Diablo. Se aparece en
toda la geografía de la Costa, en lugares apartados, peligrosos o en horas
intempestivas. Enamora a las mujeres o las viola, las deja encinta y luego, a
veces, engendran y dan a luz niños anormales, muchas veces mitas animales,
mitad hombres. Asusta a los niños y también a los hombres. Es muy frecuente que
a las noches, en la cama, les jalen de las piernas y quieran llevarse a las
personas.
Yo he visto al diablo pasar por delante de casa; iba montado en un caballo negro,
con un sombrero grande y una capa también negros. No le vía la cara porque el
sombrero se la tapaba. Un día el diablo casi se lleva a mi primer marido, que era
un chino. Estaba yo desgranando maíz y como estaba muy cansada me tumbe en
la cama; era el día siete de febrero, le digo para que vea que es verdad y me
acuerdo bien. De pronto oí a mi marido que me llamaba. Cuando me volví para
mirarlo, ya dos llamas lo estaban llevando, pero cuando el diablo me vio a mí,
desapareció”. En Palenque, durante varias noches seguidas la gente escuchó el
galope del caballo. Coincidió con la enfermedad del papá de una autoridad del
pueblo, que dizque tenía tratos con el Malo, y por eso sus vacas aumentaban de
día en día, y los cuatreros no lo molestaban. Llevaron al enfermo a Guayaquil, y
despareció el misterioso jinete.
Es una leyenda típica de la Costa, propia de la zona montubia. El folclorista Guido
Garay recuerda: “Era la época en que las mujeres no salían a la calle. Y como
esto no ocurría, si en una casa una de ellas salía embarazada, la respuesta
inmediata de la gente del vecindario era: “Es obra del Tintín”.
Aunque de alguna manera, refiere la historiadora Jenny Estrada, realmente este
personaje encubría el incesto, muy común en la Costa ecuatoriana, pues como las
jovencitas no salían del hogar, se quedaban al cuidado de los varones de la casa.
En los libros de duendes y leyendas urbanas se lo describe como “un enanito con
un gran sombrero y una cabezota de unos 30 o 40 centímetros, los pies vueltos
hacia atrás y el miembro viril sumamente desarrollado, al extremo de llevarlo
arrastrando por el suelo. Usa sombrero que le llega un poco más abajo de las
orejas y produce un silbido lúgubre”.
Persigue y acecha a las mujeres casadas o solteras, “melenudas y cejonas” para
poseerlas carnalmente, luego de sumirlas en un trance hipnótico.
Cuando se enamora de una mujer sale por las noches de los huecos donde vive, y
lleva una piedra imán en un mate, la cual coloca debajo de las escaleras para que
todos los habitantes de las casas se duerman.