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Sentencia T-459/21: Síntesis Del Caso. El 1 de Junio de 2020, Carlos Arturo Valeta Villadiego (En

La Corte Constitucional revisó una acción de tutela presentada por Carlos Arturo Valeta Villadiego contra José Daniel Camacho Cruz. Valeta alegó que fue despedido de forma discriminatoria por Camacho luego de sufrir un accidente laboral. Los jueces de primera y segunda instancia negaron la tutela. La Corte analizará si se vulneraron los derechos de Valeta a la seguridad social, estabilidad laboral y mínimo vital.
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Sentencia T-459/21: Síntesis Del Caso. El 1 de Junio de 2020, Carlos Arturo Valeta Villadiego (En

La Corte Constitucional revisó una acción de tutela presentada por Carlos Arturo Valeta Villadiego contra José Daniel Camacho Cruz. Valeta alegó que fue despedido de forma discriminatoria por Camacho luego de sufrir un accidente laboral. Los jueces de primera y segunda instancia negaron la tutela. La Corte analizará si se vulneraron los derechos de Valeta a la seguridad social, estabilidad laboral y mínimo vital.
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Sentencia T-459/21

Referencia: expediente T-8.189.292

Acción de tutela interpuesta por Carlos


Arturo Valeta Villadiego en contra de José
Daniel Camacho Cruz

Magistrada ponente:
PAOLA ANDREA MENESES MOSQUERA

Bogotá D.C., quince (15) de diciembre de dos mil veintiuno (2021)

La Sala Quinta de Revisión de la Corte Constitucional, integrada por las


magistradas Gloria Stella Ortiz Delgado, Cristina Pardo Schlesinger y Paola
Andrea Meneses Mosquera, quien la preside, en ejercicio de sus competencias
constitucionales y legales, ha proferido la siguiente

SENTENCIA

Síntesis del caso. El 1 de junio de 2020, Carlos Arturo Valeta Villadiego (en
adelante, el accionante) presentó acción de tutela en contra de José Daniel
Camacho Cruz (en adelante, el accionado), por considerar vulnerados sus
derechos fundamentales al mínimo vital, a la seguridad social, a la dignidad
humana y a la estabilidad laboral reforzada. Esto, porque, a su juicio, el
accionado lo despidió de forma discriminatoria, a causa del accidente de
trabajo que tuvo el 19 de enero de 2020. Como pretensiones solicitó al juez
ordenar al accionado: (i) el reintegro a su puesto de trabajo1, (ii) el pago de
una compensación económica2 por los gastos en que incurrió para su atención
médica, (iii) la garantía de acceso a atención en salud y (iv) pagar la
indemnización prevista en el artículo 26 de la Ley 361 de 1997. El 11 de junio
de 2020, el Juez Segundo Promiscuo Municipal de Cimitarra, declaró
improcedente la acción de tutela, por considerar que no se acreditó el requisito
de subsidiariedad. El 17 de julio de 2020, la Jueza Promiscua del Circuito de

1 Escrito de tutela, p. 4.
2 Id.
Cimitarra confirmó la decisión de primera instancia. Corresponde a la Corte
adelantar el trámite de revisión de estos fallos de tutela.

I. ANTECEDENTES

1. Hechos

1. El contrato de trabajo suscrito por las partes. El 28 de noviembre de


2019, el señor Carlos Arturo Valeta Villadiego fue contratado de forma verbal
por el señor José Daniel Camacho Cruz, propietario de la Hacienda Los
Clavelinos3, para ejercer las labores de administración de la finca, cuidado del
ganado y cercado de potreros4. Dichas labores debían ser realizadas todos los
días, desde las 7:00 am hasta las 4:00 o 5:00 pm, de conformidad con las
órdenes y directrices impartidas por el accionado5 y con las herramientas y
maquinaria proporcionadas por éste6. Las partes acordaron que el accionante
recibiría un salario de $1.000.0007 y viviría en la finca junto con su esposa y
sus tres hijos de crianza.

2. El accidente sufrido por el señor Valeta Villadiego. El 19 de enero de


2020, alrededor de las 4:00 pm, “una vaca recién parida”8 atacó al señor Valeta
Villadiego, lo cual le generó una fractura en el peroné9 y una luxación expuesta
del tobillo derecho10. Pocas horas después, el accionante fue trasladado al
Hospital San Juan de Cimitarra con la ayuda de un vecino 11 en donde le
informaron que su “pierna corría el riesgo de ser amputada si no recibía
atención urgente”12. Dado que no se encontraba afiliado al Sistema General de
Seguridad Social en Salud en el régimen contributivo, ni al Sistema General de
Riesgos Laborales, el señor Camacho Cruz, quien ya había sido informado de
lo sucedido y se encontraba en el hospital, “aport[ó] el seguro de la moto de un

3 Ubicada en la vereda Chontarales del municipio de Cimitarra, Santander.


4 Escrito de tutela, p.1. Y escrito del accionado en respuesta al auto de pruebas de 9 de septiembre de 2021.
5 Escrito del accionante en respuesta al auto de pruebas de 9 de septiembre, 17 de septiembre de 2021, p. 1.
6 Id., p. 2. Además, el accionante alega que este debía mantenerse a disposición del señor Camacho Cruz
durante su jornada y debía rendirle cuentas. Escrito del accionante en respuesta al auto de pruebas de 9 de
septiembre, 17 de septiembre de 2021, p. 2.
7 Escrito de tutela, p.1. Y escrito del accionado en respuesta al auto de pruebas de 9 de septiembre de 2021.
8 Id.
9 Escrito de tutela, p. 13.
10 Id., p. 25 y 29.
11 Id., p. 1.
12 Escrito de tutela, p.1.
familiar”13 para que el señor Valeta Villadiego recibiera atención médica. El
accionante fue remitido a la clínica Clinitrauma en el municipio de Puerto
Boyacá, donde fue atendido por medio del Seguro Obligatorio de Accidentes de
Tránsito (SOAT) de la moto del familiar del accionado 14. Después de 4 días en
la clínica, los médicos tratantes le dieron de alta, le ordenaron 5 citas de
control, 20 terapias con ortopedia y traumatología y le dieron una incapacidad
laboral por 10 días a partir del 21 de enero de 202015.

3. El acuerdo verbal sobre las condiciones de trabajo después del


accidente. El mismo día del accidente, el señor Camacho Cruz manifestó al
accionante que continuaría “pagando [su] sueldo”16 hasta tanto pudiese
“caminar y trabajar”17. Sin embargo, le informó que “necesita[ba] que
desocup[aran] la finca ya que él se iba a ir a trabajar [allí] y no [podía]
sostener a 5 personas”18. El accionante accedió con la condición de que se le
continuara pagando su salario y, por esta razón, regresó al municipio de
Cimitarra en donde arrendó una habitación para vivir con su familia. Durante
los meses de febrero, marzo y abril de 2020, el señor Camacho Cruz pagó la
suma de $1.000.000 mensuales al accionante. Sin embargo, el 28 de abril de
2020, luego de pagar la respectiva suma, manifestó que dicha cantidad era muy
alta y que “para el siguiente mes solo [le] dar[ía] $500.000”19. El 5 de junio de
2020, el accionado habría realizado el último pago de su salario20.

2. Trámite de tutela

4. Solicitud de tutela. El 1 junio de 2020, el señor Valeta Villadiego


presentó acción de tutela en contra del señor Camacho Cruz, por considerar que
este vulneró sus derechos fundamentales al mínimo vital, a la seguridad social,
a la dignidad humana y a la estabilidad laboral reforzada21.
13 El SOAT pertenecía a la motocicleta de placa SLE02E, de uso particular, cuya propietaria es Aleida
Sánchez Mahecha y el tomador del seguro era José Vicente Pardo Bonilla. Escrito de tutela, p. 9, 10, 21, 26 y
27. Y escrito del accionado en respuesta al auto de pruebas de 9 de septiembre de 2021, p. 1.
14 De acuerdo con la versión del accidente incluida en la historia clínica “unos caballos se le atraviesan [al
paciente] y al tratar de esquivarlos pierde el control de la motocicleta y resulta lesionado ”. Escrito de tutela
p. 21.
15 Escrito de tutela, p.29 y 39.
16 Id., p.2.
17 Id.
18 Id.
19 Id.
20 Contestación del accionado, p. 2.
21 Escrito de tutela, p. 1.
5. Argumentó que el señor Camacho Cruz violó su derecho a la estabilidad
laboral reforzada, porque lo despidió de forma discriminatoria “en condiciones
de indefensión y en tratamiento médico”22. En su criterio, dicho despido
desconoció (i) el artículo 26 de la Ley 361 de 1997, que dispone que “en
ningún caso la discapacidad de una persona podrá ser motivo para
obstaculizar una vinculación laboral” y (ii) la jurisprudencia constitucional,
según la cual el derecho a la estabilidad laboral reforzada prohíbe que el
empleador termine los contratos en razón de las afectaciones graves en salud
que padezca el trabajador “hasta que no se constituya justa causa”23. De otro
lado, argumentó que el accionado vulneró sus derechos fundamentales al
mínimo vital y a la seguridad social, puesto que no cubrió los gastos de
transporte desde Cimitarra hasta Puerto Boyacá para asistir a las 2 últimas citas
de control, no ha costeado los medicamentos y las terapias que le fueron
ordenadas para su recuperación24 y no le ha pagado el salario correspondiente al
mes de mayo. Señaló que “no [ha podido] abastecer las necesidades básicas de
[su] hogar”25 por cuenta propia, debido a que, desde el accidente, debe
apoyarse en una muleta para poder caminar26, lo cual le dificulta realizar otros
trabajos27.

6. En consecuencia, como pretensiones solicitó al juez de tutela ordenar al


accionado: (i) el reintegro a su puesto de trabajo “sin solución de
continuidad”28; (ii) otorgar una compensación económica29 por los gastos en
que incurrió para su atención médica; (iii) garantizar el acceso a la salud, así
como los permisos necesarios para atender el tratamiento médico y (iv) pagar la
indemnización prevista en el artículo 26 de la Ley 361 de 1997. Además, pidió
indicar al accionado en qué condiciones podría despedirlo en un futuro.
Mediante auto de 1 de junio de 2020, el Juez Segundo Promiscuo Municipal de
Cimitarra, Santander, admitió la tutela y ordenó al accionado pronunciarse en el
término de las 48 horas siguientes a la notificación30.

22 Id., p. 2.
23 Id., p. 4.
24 Escrito de tutela, p.2.
25 Id.
26 Escrito de tutela, p. 3.
27 De acuerdo con la historia clínica del accionante, debido a la gravedad del accidente se trata de “ una
lesión que va a dejar secuelas”. Escrito de tutela, p. 42.
28 Escrito de tutela, p. 4.
29 Id.
7. Respuesta del accionado. En escrito de 5 de junio de 2020, el señor
Camacho Cruz solicitó “declarar improcedente”31 la tutela, porque no había
vulnerado los derechos fundamentales del accionante. Sostuvo que “no es
cierto que [el accionante] esté despedido”32 porque “se le ha estado pagando su
salario de un millón de pesos mensual (…) solo queda[ba] un saldo de
quinientos mil pesos del mes de mayo, que ya está cancelado”33. Además,
indicó que el accionante estaba recibiendo atención médica34 y que se le había
“estado aportando para los gastos de su tratamiento y así se seguirá haciendo
en la medida en que aporte los comprobantes”35. Por último, aclaró que la
posibilidad de que el accionante pudiera vivir en la finca era “un acto de
generosidad para con el trabajador, mas no una obligación contractual”36.

8. Sentencia de tutela de primera instancia. El 11 de junio de 2020, el Juez


Segundo Promiscuo Municipal de Cimitarra, Santander, declaró improcedente
la acción de tutela. Encontró que el requisito de subsidiariedad no se
encontraba acreditado, dado que “existen otros medios idóneos (…) como
acudir ante la autoridad de trabajo y/o juez laboral”37 y, en todo caso, “la
parte accionada no ha ocasionado un perjuicio grave, inminente e
impostergable, es decir no existe un perjuicio irremediable”38. Además, indicó
que “atendiendo el material probatorio aportado (…) no se evidencia la
conculcación a los derechos fundamentales que la parte accionante
menciona”39.

9. Impugnación. El 15 de junio de 2020, el accionante impugnó la sentencia


de primera instancia. Afirmó que el Juez Segundo Promiscuo Municipal de
Cimitarra no valoró la eficacia e idoneidad de los medios judiciales
ordinarios40. En especial, sostuvo que, pese a tener “la posibilidad de acudir al
juez laboral (…) [debido a] la pandemia de Covid-19 se encuentra restringida
30 Juez Segundo Promiscuo Municipal de Cimitarra, Santander, auto de admisión de la tutela, 1 de junio de
2020, p. 1.
31 Contestación del accionado, p. 1
32 Id.
33 Id.
34 Id.
35 Id.
36 Id.
37 Juez Segundo Promiscuo Municipal de Cimitarra, Santander, sentencia de 11 de junio de 2020, p. 5.
38 Id.
39 Id.
40 Escrito de impugnación de 15 de junio de 2020, p. 3.
la utilización de este medio judicial”41. Con todo, agregó que en este caso
existía un riesgo de perjuicio irremediable, el cual consiste en la imposibilidad
de su “familia de contar con los medios económicos y físicos para [su]
subsistencia mínima”42. Por esta razón, “acudir al juez laboral tampoco sería
una solución inmediata, atendiendo a [su] situación especial y la duración de
un proceso de estos”43. Por último, argumentó que, de acuerdo con el
precedente de la Corte Constitucional, la tutela es el medio judicial idóneo para
proteger su derecho a la estabilidad laboral reforzada44.

10. Sentencia de tutela de segunda instancia. El 17 de julio de 2020, la Jueza


Promiscua del Circuito de Cimitarra confirmó la sentencia de 11 de junio de
2020 tras considerar que “el accionante cuenta con otros mecanismos más
idóneos para proteger los derechos aquí pretendidos”45. En particular, señaló
que “la jurisdicción ordinaria tiene medios de defensa (juez laboral) que
amparan estos tipos de casos laborales y de protección de intereses al
trabajador”46.

II. ACTUACIONES JUDICIALES EN SEDE DE REVISIÓN

11. Selección y reparto. El 31 de mayo de 2021, la Sala de Selección


Número Cinco seleccionó el expediente de la referencia y lo repartió a la
magistrada Paola Andrea Meneses Mosquera.

12. Autos de pruebas. Mediante autos de 5 de agosto, 9 de septiembre y 8 de


octubre de 2021, la magistrada sustanciadora decretó la práctica de pruebas,
con el fin de aclarar: (i) la situación laboral e ingresos del accionante, (ii) la
conformación de su núcleo familiar, (iii) su cobertura en seguridad social, (iv)
las condiciones contractuales de vinculación, la naturaleza del contrato y el
contexto del presunto despido discriminatorio y (v) el estado del proceso
ordinario laboral iniciado por el accionante en contra del accionado.

13. Respuestas a los autos de pruebas. Vencido el término probatorio, se


recibió respuesta de las partes y del Juzgado Civil del Circuito de Cimitarra. La
siguiente tabla sintetiza la información recibida.
41 Id.
42 Id., p. 4.
43 Id.
44 Id., p. 6.
45 Jueza Promiscua del Circuito de Cimitarra, Santander, sentencia de 17 de julio de 2020, p. 3.
46 Id.
Intervinient Respuesta en sede de revisión
e
1. Situación laboral e ingresos. Afirmó que “actualmente no [tiene]
trabajo con ninguna empresa o persona”47, sino que se dedica a
“trabajitos que [l]e salgan para hacer una actividad que no requier[a]
mucho tiempo”48, por ejemplo “limpiar patios con guadaña”49. Manifestó
que en el último año recibió “ingresos por el bono solidario, que son
$160.000 [y] no son mensuales”50y, por los trabajos esporádicos que
realiza, recibe, en promedio, $150.000 mensuales. Sostuvo que sus
gastos fijos mensuales ascienden a $700.000 (arriendo, alimentación,
servicios públicos y medicamentos51), los cuales son cubiertos con sus
ingresos y los que su esposa “logre conseguir de trabajos que ella
también hace”52. Señaló que presentó demanda laboral en contra del
accionado, mediante abogado, sin embargo, desconoce el estado actual
Carlos Arturo
del proceso y el juzgado en el que se encuentra53.
Valeta
Villadiego
2. Núcleo familiar. Informó que su esposa tiene 41 años y “se dedica al
(accionante)
rebusque (…) generalmente hace lavadas o planchadas de ropa (…) si
le va bien recibe más o menos $150.000 al mes”54. Además, manifestó
que tiene 3 hijos de 8, 13 y 15 años, no obstante, ninguno “es [su] hijo
biológico”55, sino que son hijos de su esposa. Sin embargo, asegura que
“los [ha] criado” desde hace 5 años. Aclaró que los tres son estudiantes y
ninguno “genera ingresos”56. Agregó que ni él ni ningún miembro de su
núcleo familiar “tiene [ni] ha tenido una propiedad inmueble”57.

3. Cobertura en seguridad social. Adujo que está “afiliado en régimen


subsidiado” de salud, de la misma manera que lo estaba cuando ocurrió
el accidente de 19 de enero de 2020 58. Indicó que actualmente “sig[ue]
con molestias en [su] pierna se [l]e hincha y genera dolor”. Así mismo,

47 Escrito del accionante en respuesta al auto de pruebas de 5 de agosto, 17 de agosto de 2021, p. 1.


48 Id.
49 Id.
50 Id.
51 Id. El accionante detalla sus gastos de la siguiente manera: $300.000 de arriendo, alimentación $300.000,
$60.000 de servicios públicos y $40.000 de medicamentos para el dolor de la pierna.
52 Id., p. 2.
53 Id. El accionante agrega que “la última comunicación que tuve con el abogado, me dijo que la demanda
estaba quieta que por tema de la pandemia”.
54 Id.
55 Id.
56 Id.
57 Id.
58 Id., p. 3.
precisó que, aunque “no requier[e] asistencia de otra persona, tampoco
pued[e] realizar actividades como antes del accidente”. En particular,
señaló que no puede “apoyar bien la pierna [ni realizar] actividades de
fuerza”59. Sobre los gastos que el tratamiento médico supuso, afirmó que
“la cirugía y la hospitalización fueron cubiertas por el SOAT, pero
cuando ya [le] dieron de alta [su] empleador [le] colaboró con [su]
salario por 6 meses más o menos, pero de ese salario [él] tenía que
pagar medicamentos, y el transporte interno para las terapias, [tuvo] en
total 70 terapias”60. Aseguró que “el accidente sí [l]e produjo
incapacidad para trabajar [y que] según el médico [la]s secuelas eran
de por vida”61.

4. Condiciones contractuales de vinculación y contexto del presunto


despido discriminatorio. Manifestó que cuando fue contratado “se pactó
un salario de $1.000.000 mensual y podía tener a [su] familia viviendo
con[s]igo, pero [él] de su salario pagaba lo que ellos necesitaban, nunca
se acordó que la permanencia de ellos en la hacienda era parte de
pago”62. Aclaró que el accionado nunca le informó el motivo por el cual
debían desocupar la finca. Sostuvo que “lo único que recib[ió] del señor
José Daniel Camacho Cruz después del accidente fue el salario de
$1.000.000 por seis meses más o menos”63, además de eso, no recibió
“ningún dinero o liquidación”64. Por último, indicó que, pese a que no
tiene la certeza ha “escuchado que después de que [él] salió de trabajar
de allá sí han contratado a más personas”65.

Por otra parte, informó que debía desempeñar sus labores en la finca de
conformidad con las pautas, la orientación y directrices impartidas por el
señor Camacho Cruz. En este sentido, sostuvo que el accionado le “daba
las órdenes para realizar las actividades en la finca, y lo hacía de
manera personal, los días sábados y lunes que era cuando iba él a la
finca, allá [le] dejaba encomendada las tareas del día o de la semana”66.
Así mismo, aseguró que debía “rendir cuentas al señor Camacho Cruz,
cada vez que él iba a la finca”67. Debía informarle “cómo estaba el
ganado”68, qué actividades había realizado en su ausencia, “qué hacía

59 Id.
60 Id.
61 Id.
62 Id.
63 Id., p. 4.
64 Id.
65 Id.
66 Escrito del accionante en respuesta al auto de pruebas de 9 de septiembre, 17 de septiembre de 2021, p. 1.
67 Id.
68 Id.
falta y cuando era día de pago, él mismo era quien [le] entregaba el
sueldo personalmente”69. Por último, indicó que debía mantenerse a
disposición del accionado durante su jornada de trabajo y que debía
desempeñar sus labores con las herramientas, maquinaria e instrumentos
proporcionados por éste.
1. Condiciones contractuales de vinculación. Afirmó que el accionante
trabajó en su finca desde el 28 de noviembre de 2019 hasta el 19 de
enero de 2020, esto es, 51 días70. Agregó que “el sueldo acordado”71 con
el accionante era de $1.000.000 de pesos mensuales. Además de lo cual,
“se les facilitó una casa de habitación para que pudieran hacer uso de
ella junto a su núcleo familiar, y de esta manera se ahorraran lo
correspondiente a un arriendo, pero no se acordó un monto económico
por este motivo”72.

2. Circunstancias que rodearon el accidente. Aseguró que para el


momento en que ocurrió el accidente “no [le] consta que [el accionante]
estuviese afiliado al Sistema de Seguridad Social”73. De igual forma,
manifestó que “ante la emergencia (…) un hermano mío facilitó el SOAT
José Daniel de su motocicleta, para que atendieran” al señor Valeta Villadiego.
Camacho Cruz Sostuvo que, luego del accidente, el accionante “no presentó
(accionado) incapacidad médica alguna”74. En todo caso, le pagó 6.000.000 de pesos
en montos de 1 millón de pesos mensual, “desde el 30 de enero de 2020
hasta el 30 de junio del mismo año [a] modo de indemnización a los
derechos laborales (…) por los 51 días que prestó sus servicios en mi
finca (…) y para los gastos médicos”75. Como prueba adjunta 4 recibos
de pago por 1.000.000 de pesos cada uno76 y 2 por 100.000 pesos cada
uno77.

3. Contexto del presunto despido discriminatorio. Indicó que la


terminación de la relación contractual obedeció a que “después del
incidente sufrido por el [accionante], éste no presentó incapacidad
laboral alguna que le impidiera seguir prestando sus servicios, y decidió
no trabajar más en la finca”78.

69 Id.
70 Escrito del accionado en respuesta al auto de pruebas de 9 de septiembre de 2021, 20 de octubre de 2021,
p. 1.
71 Id.
72 Id.
73 Id.
74 Id.
75 Id.
76 Con fechas de 28 de enero, abril (sin día), 4 de mayo y 30 de junio de 2020.
77 Con fechas de 7 de junio y 30 de junio de 2020.
78 Id., p. 2.
4. Situación actual. Señaló que actualmente “[él] mismo [s]e encarg[a]
de realizar las actividades que desempeñó” el señor Valeta Villadiego en
su finca.
Informó que el 13 de abril de 2021, Carlos Arturo Valeta Villadiego
presentó demanda ordinaria laboral en contra de José Daniel Camacho
Cruz, en la cual solicitó como pretensiones (i) declarar la existencia del
“contrato verbal de trabajo, el cual terminó por causa imputable al
Juzgado Civil
empleador”79 y (ii) condenar al demandado al pago de (a) “la
del Circuito de
indemnización”80, (b) las cesantías, (c) los intereses de cesantías, (d) las
Cimitarra
vacaciones, (e) las primas, (f) las dotaciones, (g) las costas del proceso y
(h) la correspondiente sanción moratoria. Así mismo, indicó que el 19 de
abril de 2021 dicho despacho judicial emitió auto admisorio de la
demanda y que el proceso se encuentra en etapa de notificaciones.

III. CONSIDERACIONES

1. Competencia

14. La Sala Quinta de Revisión de la Corte Constitucional es competente


para revisar los fallos de tutela proferidos dentro del trámite de la referencia,
con fundamento en lo dispuesto por el artículo 86 y 241.9 de la Constitución
Política, así como los artículos 33 a 36 del Decreto 2591 de 1991.

2. Metodología de decisión

15. La Sala Quinta empleará la siguiente metodología para resolver el


presente caso. Primero, examinará si la acción de tutela cumple con los
requisitos generales de procedibilidad (III.3 infra). Luego, de ser procedente,
determinará si el señor Camacho Cruz vulneró los derechos fundamentales del
accionante al mínimo vital, a la seguridad social, a la dignidad humana y a la
estabilidad laboral reforzada (III.4 infra). Por último, de encontrarse alguna
violación a un derecho fundamental, determinará las órdenes a emitir para
subsanar la violación (III.5 infra).

3. Análisis de procedibilidad

16. Requisitos generales de procedencia de la acción de tutela. El artículo


86 de la Constitución Política dispone que la acción de tutela es un mecanismo
judicial subsidiario, residual, informal y autónomo que tiene por objeto

79 Demanda ordinaria laboral de Carlos Arturo Valeta Villadiego, p. 2.


80 Id., p. 3.
garantizar la “protección inmediata de los derechos fundamentales” de los
ciudadanos por medio de un “procedimiento preferente y sumario”81. De
acuerdo con lo previsto por el Decreto 2591 de 1991 y el desarrollo
jurisprudencial de esta Corte, son requisitos generales de procedencia de la
acción de tutela: (i) la legitimación en la causa, (ii) la inmediatez y (iii) la
subsidiariedad. El cumplimiento de estos requisitos de procedencia es una
condición para que el juez de tutela pueda emitir un pronunciamiento de fondo.
En este sentido, a continuación, la Sala examinará si la presente solicitud de
tutela satisface tales exigencias.

3.1. Legitimación en la causa

17. Legitimación en la causa por activa. El artículo 86 de la Constitución


Política dispone que “[t]oda persona tendrá acción de tutela para reclamar
ante los jueces (…), por sí misma o por quien actúe en su nombre, la
protección inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales”. Por su
parte, el artículo 10º del Decreto 2591 de 1991 señala que la solicitud de
amparo puede ser presentada: (i) a nombre propio, (ii) mediante representante
legal, (iii) por medio de apoderado judicial o (iv) mediante agente oficioso. En
tales términos, el requisito general de procedibilidad de legitimación en la
causa por activa exige que la acción de tutela sea ejercida, bien sea directa o
indirectamente, por el titular de los derechos fundamentales82, es decir, por
quien tiene un interés sustancial “directo y particular”83 respecto de la solicitud
de amparo. En este caso, el señor Valeta Villadiego se encuentra legitimado por
activa para interponer la acción de tutela, dado que es el titular de los derechos
fundamentales presuntamente vulnerados por el accionado y presentó la
solicitud de amparo a nombre propio84.

18. Legitimación en la causa por pasiva. El requisito de legitimación en la


causa por pasiva exige que la acción de tutela sea interpuesta en contra del
sujeto responsable de la vulneración o amenaza de los derechos fundamentales
o aquel llamado a resolver las pretensiones, sea este una autoridad pública o un

81 Constitución Política, artículo 86.


82 Corte Constitucional, sentencias T-697 de 2006, T-176 de 2011, T-279 de 2021, T-292 de 2021 y T-320 de
2021.
83 Corte Constitucional, sentencias T-176 de 2011 y T-320 de 2021.
84 La Sala observa que la Personería Municipal de Cimitarra – Santander ha colaborado al accionante en el
presente trámite de tutela. Sin embargo, dicha participación no supone que la referida entidad tenga la calidad
de apoderado o agente oficioso del accionante. Por el contrario, tal y como consta en el escrito de tutela, la
solicitud de amparo fue presentada por el señor Valeta Villadiego a nombre propio.
particular85. En concordancia con el inciso 5º del artículo 86 de la
Constitución86, el artículo 42 del Decreto Ley 2591 de 1991 prevé los casos en
los que la acción de tutela procede contra particulares. En concreto, el numeral
4º dispone que la acción de tutela será procedente contra acciones y omisiones
de particulares cuando el accionante “tenga una relación de subordinación o
indefensión” respecto del accionado.

19. La subordinación es una relación jurídica de dependencia de una persona


respecto de otra que “se manifiesta en el deber de acatamiento a las órdenes
proferidas por quien, en razón de sus calidades, tiene competencia para
impartirlas”87. Las relaciones derivadas de un contrato de trabajo son
relaciones jurídicas de subordinación88, dado que los artículos 22 y 23 del CST
disponen expresamente que uno de los elementos esenciales del contrato de
trabajo es la “continuada subordinación o dependencia del trabajador respecto
del empleador”89. Además, la subordinación laboral faculta al empleador a
exigir al empleado “el cumplimiento de órdenes, en cualquier momento, en
cuanto al modo, tiempo o cantidad de trabajo”90.

20. La Sala constata que en este caso existe legitimación en la causa por
pasiva porque el señor José Daniel Camacho Cruz es el presunto responsable
de la violación a los derechos fundamentales del accionante. Esto, porque es
quien (i) lo habría despedido de forma discriminatoria y (ii) tendría la
obligación de garantizar su afiliación al Sistema General de Seguridad Social y,
en especial, al Sistema de Riesgos Laborales, de modo que su atención en salud
estuviera garantizada en caso de que ocurriera un accidente de trabajo o, en
general, se concretara algún riesgo en perjuicio de la salud del trabajador. A
pesar de que el accionado es un particular, la tutela es procedente puesto que
entre este y el accionante existía una situación de subordinación derivada del
contrato verbal de trabajo que habría existido entre las partes desde el 28 de

85 Sentencia T-593 de 2017.


86 Constitución Política, artículo 86. “La ley establecerá los casos en los que la acción de tutela procede
contra particulares encargados de la prestación de un servicio público o cuya conducta afecte grave y
directamente el interés colectivo, o respecto de quienes el solicitante se halle en estado de subordinación o
indefensión”.
87 Sentencias T-233 de 1994, T-188 de 2017 y T-043 de 2020, entre otras.
88 Id.
89 Código Sustantivo del Trabajo, arts. 22 y 23.
90 Id.
noviembre de 2019, el cual se encontraba vigente al momento del accidente de
trabajo91.

3.2. Inmediatez

21. El requisito de inmediatez de la acción de tutela. El artículo 86 de la


Constitución Política prevé que la acción de tutela podrá interponerse “en todo
momento y lugar”. Por esta razón, no es posible establecer un término de
caducidad cierto para interponer esta acción 92. La inexistencia de un término de
caducidad no implica, sin embargo, que la solicitud de amparo pueda
presentarse en cualquier tiempo93, puesto que ello “desvirtuaría el propósito
mismo de la tutela, el cual es permitir una protección urgente e inmediata de
los derechos fundamentales”94 y afectaría el principio de seguridad jurídica.

22. En tales términos, la Corte Constitucional ha señalado que el requisito de


inmediatez exige que la acción de tutela sea presentada en un “término
razonable”95 respecto de la ocurrencia de los hechos que dieron lugar a la
presunta amenaza o vulneración de los derechos fundamentales 96. No existen
reglas estrictas e inflexibles para la determinación de la razonabilidad del
plazo, por lo tanto, corresponde al juez constitucional definir lo que constituye
un término de interposición oportuno97 “a la luz de los hechos del caso en
particular”98. La inactividad injustificada del accionante, su falta de diligencia
y la consecuente interposición tardía de la solicitud de amparo, conducen a su
improcedencia99.

23. La acción de tutela interpuesta por el señor Valeta Villadiego satisface el


requisito de inmediatez porque fue presentada de forma oportuna. En criterio
91 En las sentencias T-525 de 2020, T-346 de 2020, T-386 de 2020, T-102 de 2020 y T-586 de 2019, esta
Corte determinó que existía legitimación en la causa por pasiva en contra de particulares con calidad de
empleadores, que presuntamente habían vulnerado el derecho a la estabilidad laboral reforzada.
92 Sentencia C-543 de 1992.
93 Sentencia T-580 de 2017.
94 Sentencia T-307 de 2017.
95 Sentencia SU-961 de 1999.
96 Sentencia T-273 de 2015.
97 Sentencia T-246 de 2015.
98 Sentencia T-307 de 2017. Ver también, sentencias SU-339 de 2011, T-038 de 2017 y SU-108 de 2018. La
Corte Constitucional ha resaltado que algunos de los criterios para determinar la razonabilidad del plazo son:
la situación de vulnerabilidad del accionante, los motivos de la inactividad y los efectos en el tiempo de la
vulneración a los derechos fundamentales.
99 Sentencia SU-561 de 1999.
de la Sala, el hecho presuntamente vulnerador de los derechos fundamentales
habría ocurrido el 28 de abril de 2020, fecha en la cual, según el accionante, el
señor Camacho Cruz habría dejado de cancelar el salario completo 100 y, por
ende, habría despedido al accionante de forma discriminatoria. La acción de
tutela fue presentada el 1 de junio de 2020, es decir, 33 días después del
presunto despido, el cual es un término de interposición que la Sala estima
razonable.

3.3. Subsidiariedad

24. El principio de subsidiariedad de la acción de tutela. Los artículos 86 de


la Constitución Política y 6.1 del Decreto 2591 de 1991 prevén el principio de
subsidiariedad101 de la acción de tutela, según el cual esta acción es excepcional
y complementaria -no alternativa- a los demás medios de defensa judicial102.
En virtud de este principio, el citado artículo 86 prescribe que la acción de
tutela sólo procede en dos supuestos excepcionales103: (i) primer supuesto: el
afectado no dispone de otro medio de defensa judicial idóneo y efectivo, caso
en el cual la tutela procede como mecanismo de protección definitivo; y (ii)
segundo supuesto: la tutela se utiliza con el propósito de “evitar un perjuicio
irremediable”104, caso en el cual procede como mecanismo transitorio.

25. Primer supuesto – la tutela como mecanismo de protección definitivo. La


tutela procede como mecanismo definitivo de protección cuando no existen
medios judiciales ordinarios105 o estos no son idóneos o eficaces para garantizar
los derechos fundamentales que se consideran vulnerados o amenazados 106. El
mecanismo judicial ordinario es idóneo si “es materialmente apto para
producir el efecto protector de los derechos fundamentales”107. La aptitud
material del recurso ordinario debe examinarse a partir de un estudio
“cualitativo”108 de las pretensiones de la solicitud de tutela, la naturaleza de la
controversia y las facultades que el juez ordinario ostenta para reparar las
100 Esto, porque, si bien el 5 de junio de 2020 el accionado pago $500.000 al accionante, el salario pactado
era $1.000.000 mensuales.
101 Sentencia C-531 de 1993.
102 Sentencias C-132 de 2018 y T-361 de 2017. Ver también, sentencias T-384 de 1998 y T-204 de 2004.
103 Sentencia T-071 de 2021.
104 Constitución Política, art. 86.
105 Sentencias T-211 de 2009 y T-222 de 2014.
106 Sentencias T-211 de 2009 y T-222 de 2014.
107 Sentencia SU-379 de 2019.
108 Sentencias T-384 de 1998 y T-204 de 2004.
violaciones alegadas. De este modo, el recurso ordinario será idóneo si permite
analizar la “controversia en su dimensión constitucional”109 y brindar un
“remedio integral para la protección de los derechos amenazados o
vulnerados”110 equivalente al que el juez constitucional podría otorgar111.

26. En segundo lugar, el juez constitucional debe verificar que el medio


judicial ordinario sea eficaz en abstracto y en concreto. El medio de defensa
ordinario es eficaz en abstracto cuando “está diseñado para brindar una
protección oportuna a los derechos amenazados o vulnerados”112. Por su parte,
es eficaz en concreto si, atendiendo las circunstancias en que se encuentre el
solicitante113, es lo suficientemente expedito114 para garantizar estos derechos.
En particular, la Corte Constitucional ha señalado que, para valorar la eficacia
en concreto de un mecanismo ordinario, el juez constitucional debe examinar si
el accionante se encuentra en una situación de vulnerabilidad la cual se
presenta, como resultado de sus condiciones particulares115, está en un estado de
debilidad manifiesta116 que le impide satisfacer sus necesidades básicas
mientras agota la vía ordinaria. Así, solo será procedente la acción de tutela en
este supuesto cuando el juez acredite que imponer al accionante la obligación
de agotar el mecanismo judicial ordinario constituiría una carga
desproporcionada que no está en capacidad de soportar.

27. Segundo supuesto – tutela como mecanismo transitorio. La tutela


procede como mecanismo transitorio117 en aquellos eventos en que, a pesar de
existir un medio judicial ordinario idóneo y eficaz, este no permite evitar un

109 Sentencia SU-081 de 2020.


110 Sentencia SU-132 de 2018. Cfr. Sentencia SU-961 de 1999.
111 Sentencias T-384 de 1998, T-204 de 2004 T-361 de 2017.
112 Id.
113 Decreto 2591 de 1991, art. 6. “La acción de tutela no procederá: 1. Cuando existan otros recursos o
medios de defensa judiciales, salvo que aquélla se utilice como mecanismo transitorio para evitar un
perjuicio irremediable. La existencia de dichos medios será apreciada en concreto, en cuanto a su eficacia,
atendiendo las circunstancias en que se encuentra el solicitante”.
114 Id.
115 La satisfacción de esta condición implica valorar las múltiples circunstancias particulares en que se
encuentra el tutelante. Así, el juez debe ponderar los diferentes factores de riesgo que confluyen en la
situación de una persona, entre otros: su pertenencia a una de las categorías de especial protección
constitucional, su situación personal de pobreza, de analfabetismo, discapacidad física o mental, o una
situación que es resultado de sus actividades o funciones políticas, públicas, sociales y humanitarias, o que
deriva de causas relativas a la violencia política, ideológica o del conflicto armado interno. Ver sentencias T-
149 de 2002, T-026 de 2010 y T-010 de 2017, entre muchas otras.
116 Sentencia SU-075 de 2018.
117 Constitución Política, art. 86.
perjuicio irremediable118. La Corte Constitucional ha indicado que existe un
riesgo de perjuicio irremediable si se acreditan cuatro condiciones119: (i) la
inminencia de la afectación, es decir, que el daño al derecho fundamental “está
por suceder en un tiempo cercano”120; (ii) la gravedad del perjuicio, lo que
implica que este sea “susceptible de generar un detrimento trascendente en el
haber jurídico de una persona”121, (iii) la urgencia de las medidas para conjurar
la afectación122 y (iv) el carácter impostergable de las órdenes que garanticen la
efectiva protección de los derechos en riesgo123.

28. El artículo 8 del Decreto 2591 de 1991 dispone que cuando la tutela
proceda como mecanismo transitorio el juez de tutela debe indicar de manera
expresa que la orden de protección permanecerá vigente “sólo durante el
término que la autoridad judicial competente utilice para decidir de fondo
sobre la acción instaurada por el afectado”. Así mismo, precisa que, en todo
caso, “el afectado deberá ejercer dicha acción en un término máximo de cuatro
(4) meses a partir del fallo de tutela”.

29. Procedencia de la acción de tutela para el amparo del derecho a la


estabilidad laboral reforzada y el derecho fundamental a la seguridad social.
La Corte Constitucional ha señalado que el proceso laboral ordinario previsto
en los incisos 1 y 5 del artículo 2 del Código Procesal del Trabajo y de la
Seguridad Social (en adelante CPTSS) es, por regla general, el medio judicial
preferente, idóneo y eficaz para garantizar el derecho fundamental a la
seguridad social y la estabilidad laboral reforzada de personas en estado de
debilidad manifiesta por razones de salud.

30. El proceso laboral ordinario es un medio idóneo para resolver estos


asuntos, porque el artículo 48 del CPTSS dispone que el proceso está diseñado
para que el juez adopte “las medidas necesarias para garantizar el respeto de
los derechos fundamentales”124. En particular, este tribunal ha señalado que en
el marco de este proceso los trabajadores que se encuentran en estado de

118 Id.
119 Sentencias T-387 de 2017, T-176 de 2020, T-071 de 2021 y T-171 de 2021, entre muchas otras.
120 Sentencia T-471 de 2017. Cfr. Sentencia SU-016 de 2021.
121 Sentencia T-020 de 2021.
122 Sentencias T-956 de 2013, T-391 de 2018 y T-020 de 2021.
123 Sentencia SU-016 de 2021. Ver también, sentencias T-020 de 2021 y T-391 de 2018.
124 De acuerdo con la sentencia T-102 de 2020, dicho proceso está diseñado para “exigir el reintegro, el
pago de los emolumentos dejados de percibir, los aportes al Sistema de Seguridad Social y la indemnización
prevista por el artículo 26 de la Ley 361 de 1997”.
debilidad manifiesta por deterioro de salud pueden controvertir “la legalidad de
la terminación del vínculo laboral” , solicitar el reintegro a sus puestos de
trabajo125 y pedir el pago de las prestaciones asistenciales y económicas dejadas
de percibir126. De otro lado, el proceso ordinario laboral es eficaz en abstracto
pues la normativa que lo regula “contiene un procedimiento expedito para su
resolución”127 y otorga al juez la facultad de decretar las medidas cautelares que
considere pertinentes para proteger de forma oportuna los derechos
fundamentales128. Por lo tanto, la acción de tutela es en principio improcedente
para solucionar este tipo de controversias.

31. Procedencia excepcional de la tutela para proteger el fuero de salud. A


pesar de lo anterior, la Corte Constitucional ha determinado que la tutela
procede como mecanismo transitorio para proteger el derecho a la seguridad
social y la estabilidad laboral reforzada de personas en estado de debilidad
manifiesta por razones de salud, cuando se acredite la existencia de un riesgo
de perjuicio irremediable129. El riesgo de perjuicio irremediable se configura en
estos casos si el accionante se encuentra en una situación de vulnerabilidad
económica que no le permite “garantizar su subsistencia y, a su vez, esperar a
la resolución de fondo de su exigencia ante la jurisdicción ordinaria
laboral”130. De acuerdo con la jurisprudencia constitucional, el accionante se
encuentra en una situación de vulnerabilidad económica, entre otras, cuando
demuestra que (i) está desempleado, (ii) no tiene ingresos suficientes para
“garantizar por sí mismo sus condiciones básicas y dignas de existencia”131 y
soportar el sostenimiento de su núcleo familiar, (iii) no está en capacidad de

Así lo confirman las sentencias T-102 de 2020, T-586 de 2019 y T-664 de 2017, entre otras.
125 Sentencia T-525 de 2020.
126 Sentencia SU-075 de 2018.
127 Sentencia T-102 de 2020.
128 Artículo 590 del Código General del Proceso, aplicable al proceso ordinario laboral por la remisión
analógica dispuesta en el artículo 145 del CPTSS. El citado artículo establece que el juez puede adoptar la
medida que “(…) encuentre razonable para la protección del derecho objeto del litigio, impedir su infracción
o evitar las consecuencias derivadas de la misma, prevenir daños, hacer cesar los que se hubieren causado o
asegurar la efectividad de la pretensión. Para decretar la medida cautelar el juez apreciará la legitimación o
interés para actuar de las partes y la existencia de la amenaza o la vulneración del derecho. Así mismo, el
juez tendrá en cuenta la apariencia de buen derecho, como también la necesidad, efectividad y
proporcionalidad de la medida y, si lo estimare procedente, podrá decretar una menos gravosa o diferente de
la solicitada. El juez establecerá su alcance, determinará su duración y podrá disponer de oficio o a petición
de parte la modificación, sustitución o cese de la medida cautelar adoptada”.
129 Sentencias T-664 de 2017, T-586 de 2019, T-099 de 2020, T-277 de 2020 y T-187 de 2021, entre otras.
130 Sentencia T-586 de 2019.
131 Sentencia T-102 de 2020.
asumir los gastos médicos que su situación de salud comporta 132, (iv) se
encuentra en “condición de pobreza”133 y (v) no cuenta con una red de apoyo
familiar que pueda asistirlo mientras se tramita el proceso ordinario.

32. De igual forma, diversas Salas de Revisión de la Corte Constitucional


han resaltado que el primer brote de la pandemia causada por el virus SARS-
CoV-2 dificultó la presentación de acciones ordinarias laborales 134, puso a las
personas en estado de debilidad manifiesta por razones de salud en una
situación de riesgo excepcional135 e intensificó la situación de vulnerabilidad
económica de esta población. En efecto, las medidas de suspensión de términos
de los procesos ordinarios dispuestas por el Consejo Superior de la Judicatura
entre los meses de marzo y junio de 2020 136 dificultaron la presentación de
acciones y recursos laborales ordinarios y afectaron su trámite oportuno. De
otro lado, supuso un riesgo excepcional para estos sujetos debido al peligro de
contagio del virus, lo cual podría empeorar aún más su estado de salud.
Además, las bajas probabilidades de reincorporación al mercado laboral en el
corto y mediano plazo como resultado de la crisis económica que causó la
pandemia incrementaron la situación de vulnerabilidad económica de los
sujetos que fueron despedidos durante este periodo137. Por esta razón, la Corte
ha admitido la procedencia de la tutela como mecanismo transitorio en estos
casos, con el objeto de que el juez pueda tomar medidas urgentes que permitan
proteger los derechos fundamentales a la estabilidad laboral reforzada y a la
seguridad social.

33. La Corte Constitucional ha precisado que la tutela es procedente como


mecanismo transitorio en estos eventos aun si existe un proceso ordinario
laboral en curso por los mismos hechos y en los que se presentan las mismas
pretensiones138. Lo anterior, con el propósito de que, mientras el proceso
ordinario se resuelve, no se configuren perjuicios irremediables a los derechos
fundamentales del accionante. En estos eventos, el juez de tutela está facultado,

132 Sentencias T-102 de 2020 y T-586 de 2019.


133 Sentencia T-664 de 2017.
134 Sentencia T-279 de 2021.
135 Id.
136 El Consejo Superior de la Judicatura, a causa de la crisis sanitaria generada por el virus SARS-CoV-2,
suspendió los términos procesales del 16 de marzo al 1º de julio de 2021 mediante los acuerdos PCSJA20-
11517, PCSJA20-11521, PCSJA20-11526, PCSJA20-11532, PCSJA20-11546, PCSJA20-11549, PCSJA20-
11556 de 2021.
137 Sentencias T-088 de 2021, T-114 de 2021, T-183 de 2021 y T-279 de 2021.
138 Sentencia T-524 de 2020.
entre otras, para (i) verificar “la estructuración material de los elementos
fundamentales de la relación de trabajo”139, (ii) examinar la legalidad de la
terminación del vínculo laboral de las personas en estado de debilidad
manifiesta por condiciones de salud140 y (iii) adoptar los remedios necesarios
para “garantizar la efectividad de los derechos de la parte débil de la relación
laboral”141. Sin embargo, este tribunal ha fijado reglas que delimitan el alcance
y naturaleza de la intervención del juez de tutela y evitan que este invada la
órbita de competencias del juez ordinario:

33.1. La procedencia de la tutela en estos casos es excepcional142 y no


implica que “el juez laboral pierda competencia”143 para tramitar el
proceso. La razón por la cual la acción de tutela tiene naturaleza
excepcional obedece a que los jueces ordinarios “tienen el deber
preferente” 144 de garantizar el principio de eficacia de los derechos
fundamentales145. Por esta razón, la acción de tutela no puede ser
utilizada como un mecanismo alternativo146 o complementario147 con
el objeto de “obtener un pronunciamiento más rápido sin el
agotamiento de las instancias ordinarias de la respectiva
jurisdicción”148. Un uso “indiscriminado”149 de la tutela acarrea una
indebida injerencia del juez constitucional en el ejercicio de las
competencias de los jueces ordinarios150.

139 Sentencia SU-075 de 2018. Ver también, sentencias T-109 de 2021, T-338 de 2018 y T-335 de 2015,
entre otras.
140 Sentencia T-993 de 2002
141 Id.
142 Sentencias T-203 de 1993, T-889 de 2013 y T-458 de 2014. “Respecto de la excepcionalidad de la tutela
como mecanismo transitorio, esta Corporación ha conseguido que su aplicación e interpretación se haga en
estricto sentido, y que haya temporalidad de las órdenes emitidas en esta instancia, porque el juez de tutela
no puede, ni debe, asumir la competencia del juez ordinario, el cual es el competente para juzgar y decidir un
asunto de su jurisdicción en forma permanente. Con la aplicación de la tutela como mecanismo transitorio se
busca evitar que suceda un daño o perjuicio irremediable que ocurriría en el transcurso de la toma de
decisión definitiva”.
143 Sentencia T-524 de 2020. Ver también, sentencia T-203 de 1993.
144 Corte Constitucional, sentencia SU-691 de 2017.
145 Id.
146 Corte Constitucional, sentencia T-042 de 2019.
147 Corte Constitucional, sentencia T-265 de 2014, reiterada en la sentencia T-367 de 2017.
148 Corte Constitucional, sentencia SU-599 de 1999, reiterada en la sentencia T-610 de 2015.
149 Id.
150 Sentencia T-417 de 2021.
33.2. Los remedios que adopte el juez de tutela en estos eventos serán
transitorios151 o temporales152 lo que implica que se mantendrán
vigentes hasta el momento en que el juez ordinario resuelva la
controversia (art. 8 del Decreto 2591 de 1991).

33.3. El juez de tutela únicamente debe pronunciarse sobre las pretensiones


que guarden una relación directa y necesaria con la protección de los
derechos fundamentales del accionante153. Así mismo, sólo debe
adoptar los remedios transitorios que sean estrictamente necesarios
para evitar la consumación de un perjuicio irremediable a estos
derechos154. El límite a la competencia del juez de tutela en estos
asuntos tiene como objeto evitar que este “subrogue las competencias
propias del juez natural para asuntos laborales”155.

33.4. El examen sobre el reconocimiento y pago de prestaciones y


perjuicios económicos que no sean necesarios para garantizar los
derechos fundamentales del accionante mientras el proceso ordinario
culmina, corresponde al juez laboral156. Por regla general, no
corresponde al juez de tutela examinar estos asuntos puesto que (i) la
acción de tutela “no es el mecanismo adecuado para reclamar
acreencias laborales y prestaciones de naturaleza económica”157, (ii)
en principio, los “perjuicios económicos (…) no generan perjuicios
irremediables”158 y (iii) el estudio de este tipo de pretensiones “exige
la valoración de aspectos legales y probatorios que muchas veces
escapan a la competencia del juez de tutela”159.

151 Sentencias T-111 de 2012 y T-106 de 2015.


152 Sentencias T-327 de 2015 y T-052 de 2018.
153 Sentencias SU-713 de 2006 y T-747 de 2008. “La situación fáctica que legitima la acción de tutela por
la existencia de un perjuicio irremediable, supone la necesidad de conferir un amparo transitorio, o en otras
palabras, de adoptar una medida precautelativa, para garantizar la protección de los derechos
fundamentales que se invocan. De suerte que, la prueba de su configuración debe recaer necesariamente
sobre el posible daño o menoscabo que sufriría el derecho fundamental objeto de protección y no en relación
con las consecuencias económicas que se derivarían de los efectos nocivos de un acto de la Administración”.
154 Sentencias T-524 de 2020.
155 Sentencia T-106 de 2015.
156 Id.
157 Sentencias T-114 de 2013 y T-143 de 2018.
158 Sentencia T-160 de 2009. Ver también, T-1017 de 2006.
159 Sentencias T-968 de 2014, T-404 de 2010 y T-375 de 2018.
34. Caso concreto - la acción de tutela sub examine satisface el requisito de
subsidiariedad. La Sala resalta que el 13 de abril de 2021, el señor Valeta
Villadiego presentó demanda ordinaria laboral en contra de José Daniel
Camacho Cruz, en la cual formuló las mismas pretensiones que en esta acción
de tutela. En criterio de la Sala, dicho proceso laboral ordinario es en abstracto
el mecanismo judicial idóneo y efectivo para resolver la presente controversia.
De un lado, es idóneo, puesto que por medio de este recurso el accionante
puede solicitar al juez laboral (i) declarar la ineficacia del presunto despido
discriminatorio; (ii) ordenar el reintegro al puesto de trabajo; (iii) ordenar el
pago de los salarios y las prestaciones sociales dejadas de percibir desde el
momento en que ocurrió el presunto despido y (iv) ordenar el pago de las
prestaciones asistenciales y económicas derivadas del accidente de trabajo. Así
mismo, es eficaz en abstracto pues la normativa que lo regula “contiene un
procedimiento expedito para su resolución”160 y otorga al juez la facultad de
decretar las medidas cautelares que considere pertinentes para proteger de
forma oportuna y urgente los derechos fundamentales del accionante161.

35. Sin embargo, a diferencia de lo decidido por los jueces de tutela de


instancia, la Sala considera que en este caso la acción de tutela es procedente
como mecanismo transitorio para evitar la consumación de un perjuicio
irremediable. La situación de vulnerabilidad económica del accionante, así
como su estado de salud, permiten concluir que imponerle la obligación de
satisfacer sus pretensiones por medio de dicho proceso ordinario constituiría
una carga desproporcionada, dado que lo pondría en una situación de riesgo
grave e inminente de afectación de sus derechos fundamentales. En efecto, en
respuesta al auto de pruebas, el señor Valeta Villadiego informó que
“actualmente no [tiene] trabajo con ninguna empresa o persona”162, sino que se
dedica a “trabajitos que [l]e salgan para hacer una actividad que no requier[a]

160 Sentencia T-102 de 2020.


161 Artículo 590 del Código General del Proceso, aplicable al proceso ordinario laboral por la remisión
analógica dispuesta en el artículo 145 del CPTSS. El citado artículo establece que el juez puede adoptar la
medida que “(…) encuentre razonable para la protección del derecho objeto del litigio, impedir su infracción
o evitar las consecuencias derivadas de la misma, prevenir daños, hacer cesar los que se hubieren causado o
asegurar la efectividad de la pretensión. Para decretar la medida cautelar el juez apreciará la legitimación o
interés para actuar de las partes y la existencia de la amenaza o la vulneración del derecho. Así mismo, el
juez tendrá en cuenta la apariencia de buen derecho, como también la necesidad, efectividad y
proporcionalidad de la medida y, si lo estimare procedente, podrá decretar una menos gravosa o diferente de
la solicitada. El juez establecerá su alcance, determinará su duración y podrá disponer de oficio o a petición
de parte la modificación, sustitución o cese de la medida cautelar adoptada”.
162 Escrito del accionante en respuesta al auto de pruebas de 5 de agosto, 17 de agosto de 2021, p. 1.
mucho tiempo”163, por ejemplo “limpiar patios con guadaña”164. Así mismo,
precisó que sus ingresos mensuales son alrededor de $150.000 mensuales
mientras que sus gastos fijos ascienden a $700.000, lo cual implica que no
cuenta con la capacidad económica para satisfacer sus necesidades básicas y
para atender los gastos que su tratamiento requiere. De esta forma, la Sala
considera que mientras el proceso ordinario culmina, el mínimo vital del
accionante y de su familia podría verse severamente afectado165.

36. De otro lado, el accidente de trabajo ocurrido el 19 de enero de 2020


causó afectaciones significativas a la salud del accionante. En el marco del
trámite de revisión, el señor Valeta Villadiego informó que dicho accidente le
generó incapacidad médica y le produjo secuelas que, según el médico tratante,
serán de por vida. En particular afirmó que a la fecha “sig[ue] con molestias en
[su] pierna se [l]e hincha y genera dolor” y que, aunque “no requier[e]
asistencia de otra persona”, no puede “apoyar bien la pierna [ni realizar]
actividades de fuerza”166. Dichas afectaciones imponen una barrera de entrada
al mercado laboral lo cual profundiza el riesgo de afectación a sus derechos
fundamentales.

37. En criterio de la Sala, dichos riesgos de afectación requerían medidas


urgentes de protección por parte del juez constitucional, dado que cuando esta
acción se presentó –1 de junio de 2020–, estaba vigente la suspensión de
términos ordenada por el Consejo Superior de la Judicatura como resultado de
la pandemia por COVID 19. Esta suspensión impedía que el señor Valeta
Villadiego presentara acciones ordinarias laborales para reclamar la protección
de sus derechos. La necesidad de adoptar medidas perentorias de protección en
favor del señor Valeta Villadiego todavía se mantiene en atención a la
vulnerabilidad económica del accionante y las afectaciones de salud que hoy lo
aquejan, las cuales amenazan de manera cierta, grave e inminente sus derechos
fundamentales al mínimo vital y a la salud. Por esta razón, la Sala concluye que
la acción de tutela satisface el requisito de subsidiariedad y debe proceder

163 Id.
164 Id.
165 La Sala constata que, de acuerdo con lo informado por el Juzgado Civil del Circuito de Cimitarra, en el
proceso ordinario laboral únicamente se ha proferido auto admisorio de la demanda el cual se encuentra en
etapa de notificaciones. En este sentido, este caso se diferencia de casos tales como el examinado en la
sentencia T-966 de 2014 en el que se encontró que la tutela era improcedente porque en el marco del proceso
ordinario las partes habían conciliado sobre varias de las pretensiones de la tutela y se había fijado el objeto
del litigo respecto de las demás.
166 Id.
como mecanismo transitorio de protección para evitar la consumación de un
perjuicio irremediable.

38. Conclusión sobre el estudio de procedibilidad. En síntesis, la Sala


encuentra que la acción de tutela presentada por el señor Valeta Villadiego
satisface los requisitos generales de procedibilidad, por las razones que se
sintetizan en la siguiente tabla.

Examen de procedencia
Cumple.

(i) Legitimación por activa. La acción de tutela fue presentada por


Carlos Arturo Valeta Villadiego, titular de los derechos
fundamentales presuntamente vulnerados.
Legitimación
(ii)Legitimación por pasiva. El señor José Daniel Camacho Cruz es el
presunto transgresor de los derechos fundamentales invocados.
Además, entre este y el accionante existía una situación jurídica de
subordinación.

Cumple. La solicitud de amparo fue presentada 33 días después del


presunto despido discriminatorio (hecho presuntamente vulnerador), el
Inmediatez
cual es un término razonable.

Cumple. A pesar de que existe un proceso ordinario laboral en curso, la


acción de tutela procede como mecanismo transitorio de protección con
Subsidiariedad
el objeto de evitar la consumación de un perjuicio irremediable.

4. Análisis de fondo

39. En el presente acápite, la Sala determinará si José Daniel Camacho Cruz


vulneró los derechos fundamentales de Carlos Arturo Valeta Villadiego. Para
ello, en primer lugar, estudiará la presunta vulneración del derecho a la
seguridad social que, según el accionante, se deriva de la falta de afiliación al
Sistema General de Riesgos Laborales (SGRL) y el presunto incumplimiento
en la cobertura de las prestaciones asistenciales y económicas a las que tenía
derecho después de ocurrido el accidente de trabajo (sección 4.1 infra). Luego,
evaluará las presuntas violaciones a los derechos a la estabilidad laboral
reforzada y al mínimo vital, por el despido discriminatorio que habría tenido
lugar después del accidente de trabajo (sección 4.2 infra). En cada una de estas
secciones, la Sala planteará un problema jurídico específico, explicará la
metodología de la decisión que empleará para resolverlos y llevará a cabo el
estudio del caso concreto.
4.1. Presunta vulneración del derecho fundamental a la seguridad social

40. Problema jurídico. La Sala debe resolver el siguiente problema jurídico:

¿José Daniel Camacho Cruz vulneró el derecho fundamental a la


seguridad social del señor Carlos Arturo Valeta Villadiego al haber
presuntamente (i) omitido su afiliación al Sistema General de Riesgos
Laborales (SGRL) y (ii) asumido de forma parcial la cobertura de las
prestaciones médicas y asistenciales derivadas del accidente de
trabajo sufrido por el accionante?

41. Metodología de decisión. La Sala seguirá la siguiente metodología para


resolver el problema jurídico. Primero, se referirá al derecho fundamental a la
seguridad social y al Sistema General de Riesgos Laborales como componente
esencial del sistema de protección y garantía de este derecho (sección 4.1(i)
infra). Luego, se referirá a las obligaciones de prevención, protección y
cobertura de los riesgos laborales y, en particular, de los accidentes de trabajo, a
cargo de los empleadores (sección 4.1(ii) infra). Por último, con fundamento
en estas consideraciones, resolverá el caso concreto y adoptará los remedios a
los que haya lugar en caso de comprobar la existencia de una vulneración
iusfundamental (sección 4.1(iii) infra).

(i) El Sistema General de Riesgos Laborales como componente del


derecho fundamental a la seguridad social

42. La seguridad social como derecho fundamental y servicio público. El


artículo 48 de la Constitución prescribe que la seguridad social es un “derecho
irrenunciable” y un “servicio público de carácter obligatorio”. El derecho
fundamental a la seguridad social tiene como objeto garantizar la protección y
cobertura de determinadas contingencias que pueden afectar la vida de las
personas167, tales como la desocupación laboral, la vejez y la incapacidad 168. El
servicio público de seguridad social, por su parte, está compuesto por el
“conjunto de medidas institucionales tendientes a brindar progresivamente a
los individuos y sus familias, las garantías necesarias frente a los distintos
167 Sentencia T-608 de 2019. Ver también, preámbulo de la Ley 100 de 1993. Al respecto, la sentencia T-
658 de 2008 sostuvo que el derecho a la seguridad social implica una protección contra “a) la falta de
ingresos procedentes del trabajo debido a enfermedad, invalidez, maternidad, accidente laboral, vejez o
muerte de un familiar, b) gastos excesivos de atención de salud; c) apoyo familiar insuficiente, en particular
para los hijos y los familiares a cargo”.
168 Sentencia T-471 de 2017.
riesgos sociales que puedan afectar su capacidad y oportunidad” . Lo anterior,
con el fin de garantizar que las personas que se ven afectadas por contingencias
sociales y laborales cuenten con los recursos suficientes para una subsistencia
acorde con la dignidad del ser humano.

43. El derecho fundamental a la seguridad social, así como el régimen de


prestación del servicio público de seguridad social, fueron desarrollados por la
Ley 100 de 1993, mediante la cual el legislador creó el Sistema de Seguridad
Social Integral (SSSI). Este sistema tiene como finalidad procurar el bienestar y
mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos, mediante la protección y
cobertura de las principales contingencias que los afectan 169. Lo anterior, a
partir de cuatro componentes principales (i) el Sistema General de Pensiones,
(ii) el Sistema General de Salud, (iii) el Sistema General de Riesgos Laborales
y (iv) los servicios sociales complementarios170.

44. El Sistema General de Riesgos Laborales como componente del servicio


público de seguridad social en salud. El artículo 1º de la Ley 1562 de 2012
define el SGRL como “el conjunto de entidades públicas y privadas, normas y
procedimientos” destinados a prevenir, proteger y atender a los trabajadores de
los efectos de los “riesgos laborales” a los que estos se enfrentan. En
particular, el SGRL busca cubrir dos tipos de “riesgos laborales”171: (i) el
accidente de trabajo, esto es, “todo suceso repentino que sobrevenga por causa
o con ocasión del trabajo, y que produzca en el trabajador una lesión
orgánica, una perturbación funcional o psiquiátrica, una invalidez o la
muerte”172 y (ii) la enfermedad laboral, es decir, aquella “contraída como
resultado de la exposición a factores de riesgo inherentes a la actividad laboral
o del medio en el que el trabajador se ha visto obligado a trabajar”173.

45. El SGRL es un instrumento esencial para garantizar el derecho


fundamental a la seguridad social174. Esto es así, dado que tiene como
principales finalidades: (i) establecer actividades de promoción y prevención
tendientes a mejorar las condiciones de trabajo y salud de la población
trabajadora, (ii) fijar las prestaciones de atención de la salud de los trabajadores
Sentencia T-1040 de 2008.
169 Sentencia T-013 de 2019.
170 Ver Sentencia T-221 de 2006. Ver también, Sentencia SU-130 de 2013.
171 Decreto Ley 1295 de 1994, art. 8.
172 Ley 1562 de 2012, art. 3.
173 Ley 1562 de 2012, art. 4.
174 Sentencias C-240 de 2020 y T-056 de 2014.
y las prestaciones económicas por incapacidad temporal a que haya lugar frente
a las contingencias laborales que los afecten y (iii) reconocer y pagar a los
afiliados las prestaciones económicas por incapacidad permanente parcial o
invalidez, que se deriven de las contingencias de accidente de trabajo o
enfermedad profesional y muerte de origen profesional175.

46. Los trabajadores que sufran un accidente de trabajo o una enfermedad


laboral tienen derecho al reconocimiento de (i) “prestaciones asistenciales”176 y
(ii) “prestaciones económicas”177, las cuales forman parte del ámbito de
protección del derecho fundamental a la seguridad social. De un lado, el
artículo 5º del Decreto Ley 1295 de 1994 dispone que son prestaciones
asistenciales: (i) la asistencia médica, quirúrgica, terapéutica y farmacéutica,
(ii) los servicios de hospitalización, (iii) el servicio odontológico, (iv) el
suministro de medicamentos, (v) los servicios auxiliares de diagnóstico y
tratamiento, (vi) la rehabilitación física y profesional y (vii) los gastos de
traslado, en condiciones normales, que sean necesarios para la prestación de
estos servicios. Por su parte, el artículo 7º ibídem prevé que son prestaciones
económicas: (i) el subsidio por incapacidad temporal, (ii) la indemnización por
incapacidad permanente parcial, (iii) la pensión de invalidez, (iv) la pensión de
sobrevivientes y (v) el auxilio funerario.

(ii) Obligaciones de los empleadores de prevención y cobertura de


riesgos laborales que se derivan de la existencia de un contrato de
trabajo

47. Contrato de trabajo. El numeral 1º del artículo 22 del Código Sustantivo


del Trabajo define el contrato de trabajo como aquel por el cual una persona
natural (trabajador) se obliga a prestar un servicio personal a otra persona,
natural o jurídica (empleador), bajo la continuada dependencia o subordinación
y mediante remuneración. El numeral 1º del artículo 23 ejusdem dispone que
para que exista contrato de trabajo se requiere la concurrencia de 3 elementos
esenciales “(a) La actividad personal del trabajador, es decir, realizada por sí
mismo; (b) La continuada subordinación o dependencia del trabajador
respecto del empleador (…); y (c) Un salario como retribución del servicio”.
La Constitución y la ley imponen a la parte empleadora de una relación laboral
diversas obligaciones encaminadas a garantizar el derecho fundamental a la
seguridad social de los trabajadores. En efecto, con el propósito de proteger a
175 Decreto Ley 1295 de 1994, art. 2.
176 Decreto Ley 1295 de 1994, art. 5.
177 Decreto Ley 1295 de 1994, art. 7.
los trabajadores de las contingencias o daños que sufran como consecuencia de
la relación laboral, la Ley “ha impuesto la obligación a los empleadores de
trasladar ese riesgo a entidades especializadas en su administración”178.

48. Obligaciones de los empleadores de prevención y cobertura de riesgos


laborales. Los empleadores tienen la obligación de prevenir el acaecimiento de
los riesgos laborales y cubrir los efectos que estos causan a los trabajadores. De
un lado, el artículo 56 del Código Sustantivo del Trabajo dispone que el
empleador tiene la obligación de brindar “protección y seguridad” a los
trabajadores. Esta obligación les exige adoptar todas las medidas tendientes a
prevenir “el riesgo y siniestralidad de las actividades que produce, causa y
organiza”179. Por otra parte, el artículo 16 del Decreto Ley 1295 de 1994
dispone que es obligación de los empleadores afiliar a sus trabajadores a una
Administradora de Riesgos Laborales (ARL) y “efectuar las cotizaciones
obligatorias” al Sistema General de Riesgos Laborales 180. Por medio de la
afiliación y el pago de las cotizaciones al sistema, el empleador traslada a la
ARL la cobertura de los riesgos laborales181 y, en particular, de las prestaciones
médico-asistenciales y económicas que deban ser reconocidas182.

49. Responsabilidad por la omisión de afiliación y por la mora en el pago de


las cotizaciones al SGRL. El numeral 1º del literal (a) del artículo 91 del
Decreto 1295 de 1994 dispone que el incumplimiento de la afiliación al
Sistema General de Riesgos Profesionales, le acarreará a los empleadores “la
obligación de reconocer y pagar al trabajador las prestaciones consagradas en
el presente Decreto”. Así mismo, cuando el trabajador se encuentra afiliado,
pero el empleador incurre en mora en el pago de los aportes, el artículo 7 de la
Ley 1562 de 2012 prevé que este “será responsable de los gastos en que
178 Sentencia C-543 de 2002. En el mismo sentido, la sentencia C-250 de 2004 reconoció que “El sistema
está concebido sobre la base de que la obligación de afiliar a sus trabajadores al sistema de riesgos
profesionales corresponde al empleador (…) Esta obligación se origina en el hecho de que los riesgos son
creados por el empleador y nacen de la existencia de la relación laboral”.
179 Sentencia T-102 de 2020.
180 Sentencias T-518 de 2015, T-524 de 2016 y T-327 de 2017.
181 Lo anterior, toda vez que el artículo 1 del Decreto 1294 de 1994 prevé que las ARL son entidades
aseguradoras encargadas de asumir los riesgos derivados del accidente de trabajo; es decir, tienen el
“exclusivo objeto de otorgar dicha cobertura a sus socios, personal naturales o jurídicas, mediante el cobro
de una contribución o prima”.
182 En consecuencia, “ante la ocurrencia de un accidente de trabajo, el empleador debe informar el
siniestro a la entidad Administradora de Riesgos Profesionales (ARP) y a la Entidad Promotora de Salud
(EPS) en forma simultánea dentro de los dos días hábiles siguientes, para que, de una parte, la ARL efectué
las actuaciones tendientes a la prevención, protección y atención del evento y, de otra, la EPS brinde la
atención inicial de urgencias requerida por el trabajador”. Artículos 1 y 62 del Decreto 1295 de 1994,
Resolución 0156 de 2005 y Sentencia T-102 de 2020.
incurra la Entidad Administradora de Riesgos Laborales por causa de las
prestaciones asistenciales otorgadas, así como del pago de los aportes en mora
con sus respectivos intereses y el pago de las prestaciones económicas a que
hubiere lugar”. En tales términos, la Corte Constitucional ha aclarado que el
empleador que omite el deber de afiliar a su trabajador al SGRL “debe asumir
la cobertura de las prestaciones asistenciales y económicas (…) de la misma
forma como si lo hiciera una ARL”183. El incumplimiento de la cobertura de
tales prestaciones asistenciales y económicas por parte del empleador
constituye una vulneración del derecho a la seguridad social del trabajador.

50. El siguiente cuadro sintetiza las reglas relativas al Sistema General de


Riesgos Laborales, así como las obligaciones de protección y seguridad del
empleador frente a accidentes de trabajo:

Sistema General de Riesgos Laborales y obligaciones de protección y seguridad del


empleador frente a accidentes de trabajo
1. La seguridad social es un derecho fundamental irrenunciable y un
servicio público de carácter obligatorio.
2. El Sistema General de Riesgos Laborales es un componente del
servicio público de seguridad social que busca brindar protección y
Sistema cobertura frente a los “riesgos laborales”.
General de 3. Existen dos tipos de riesgos laborales: (i) el accidente de trabajo y (ii)
Riesgos la enfermedad laboral.
Laborales 4. Los trabajadores que sufran un accidente de trabajo o una
enfermedad laboral tendrán derecho al reconocimiento de las (i)
prestaciones asistenciales y (ii) prestaciones económicas previstas en
la ley.

Obligaciones 1. Los empleadores tienen la obligación de prevenir el acaecimiento de


de protección los riesgos laborales y cubrir los efectos que estos causan a los
y seguridad trabajadores.
del 2. En consecuencia, los empleadores están obligados a afiliar a sus
empleador trabajadores a una ARL y efectuar las cotizaciones obligatorias al
ante SGRL. Por medio de la afiliación y el pago de las cotizaciones, el
accidentes de empleador traslada a la ARL la cobertura de los riesgos laborales y de
trabajo las prestaciones médico-asistenciales y económicas a que hubiere
lugar.
3. El empleador que omite el deber de afiliar a su trabajador al SGRL
está obligado a asumir la cobertura de las prestaciones asistenciales y
económicas previstas en la ley, de la misma forma como lo haría una

183 Sentencia T-102 de 2020.Ver también, Sentencias T-1235 de 2008 y T-524 de 2016.
ARL. El incumplimiento en la cobertura de estas prestaciones
constituye una vulneración del derecho fundamental a la seguridad
social.

(iii) Caso concreto

(a) Posiciones de las partes

51. El señor Valeta Villadiego afirma que el accionado vulneró su derecho


fundamental a la seguridad social, porque (i) garantizó su atención en salud
mediante el SOAT de la moto de un tercero y no en virtud de una afiliación al
SGRL, (ii) no cubrió los gastos de transporte desde Cimitarra hasta Puerto
Boyacá para asistir a las 2 últimas citas de control y (iii) no asumió el costo de
los medicamentos y las terapias que le fueron ordenadas para su
recuperación184. El señor Camacho Cruz, por su parte, adujo que el accionante
recibió atención médica185 y que le pagó $6.000.000 en montos de 1 millón de
pesos mensual, “[a] modo de indemnización a los derechos laborales (…) por
los 51 días que prestó sus servicios en [su] finca (…) y para los gastos
médicos”186.

(b)Análisis de la Sala.

52. La Sala considera que es posible concluir que el contrato verbal acordado
entre el señor Camacho Cruz y el señor Valeta Villadiego era un contrato de
trabajo. Esto implica que el accionado estaba obligado a cumplir con las
obligaciones que como empleador le correspondían en relación con la
protección y cobertura del accidente de trabajo. Las pruebas que reposan en el
expediente demuestran que, después de que el accionante padeció el accidente
de trabajo, el señor Camacho Cruz no cumplió a cabalidad con estas

184 Escrito de tutela, p.2.


185 Contestación del accionado, p. 1.
186 Escrito del accionado en respuesta al auto de pruebas de 9 de septiembre de 2021, 20 de octubre de
2021, p. 1.
obligaciones y, por lo tanto, vulneró el derecho fundamental a la seguridad
social.

53. Existencia de un contrato de trabajo. A título preliminar, la Sala


encuentra que el contrato verbal acordado por las partes, para que el señor
Valeta Villadiego ejerciera las labores de administración de la finca, cuidado
del ganado y cercado de potreros en la Hacienda Los Clavelinos 187, es un
contrato de trabajo, puesto que reúne los 3 elementos esenciales de este tipo de
contratos.

54. Primero, se acredita la actividad personal del trabajador, por cuanto el


accionante relató que en la Hacienda Los Clavelinos debía realizar las labores
de administración de la finca, cuidado del ganado y cercado de potreros 188,
todos los días, desde las 7:00 am y hasta las 4:00 o 5:00 pm. El accionado no
controvirtió este punto. Por el contrario, en la respuesta a la acción de tutela
admitió que el señor Valeta Villadiego “fue contratado verbalmente para
trabajar en [su] finca Los Clavelinos. El contrato verbal se [circunscribía] a la
labor personal que deb[ía] realizar el contratado”189.

55. Segundo, la continuada subordinación o dependencia en la ejecución de


las labores se encuentra acreditada. Esto es así, porque el señor Valeta
Villadiego debía desempeñar sus labores de conformidad con las órdenes y
directrices impartidas por el accionado190 y con las herramientas y maquinaria
proporcionadas por éste191. Así mismo, estaba obligado a mantenerse a
disposición del señor Camacho Cruz durante la jornada de trabajo y debía
rendirle cuentas192. La Sala resalta que el artículo 24 del Código Sustantivo del
Trabajo prevé que “se presume que toda relación de trabajo personal está
regida por un contrato de trabajo”, de modo que se le traslada al presunto
187 Ubicada en la vereda Chontarales del municipio de Cimitarra, Santander.
188 Escrito de tutela, p.1.
189 Contestación del accionado, p. 1. Así, de conformidad con el artículo 191 del Código General del
Proceso, este reconocimiento del accionado tiene valor probatorio de confesión, por cuanto este tiene
capacidad para hacerla, se trata de una manifestación voluntaria acerca de hechos que pueden producirle
consecuencias jurídicas adversas o que favorecen a la contraparte, la ley no exige otro medio de prueba y se
refiere a hechos sobre los cuales tiene conocimiento. En la sentencia T-109 de 2021 la Sala Novena de
Revisión aplicó la citada disposición para tener por probada la actividad personal del trabajador.
190 Escrito del accionante en respuesta al auto de pruebas de 9 de septiembre, 17 de septiembre de 2021, p.
1. Y escrito del accionado en respuesta al auto de pruebas de 9 de septiembre de 2021, 20 de octubre de 2021,
p. 2.
191 Id.
192 Escrito del accionante en respuesta al auto de pruebas de 9 de septiembre, 17 de septiembre de 2021, p.
2.
empleador la carga de demostrar que la labor se desarrolló de manera autónoma
e independiente. En este caso, el accionado no desvirtuó esta presunción a
pesar de que la Sala solicitó información relacionada con este punto en los
autos de prueba, y tampoco controvirtió las afirmaciones del accionante que
demostraban la subordinación laboral.

56. Tercero, se demostró que el accionante recibía un salario de


$1.000.000193 como retribución del servicio, por parte del señor Camacho
Cruz194.

57. Vulneración del derecho fundamental a la seguridad social. El señor


Camacho Cruz, en calidad de empleador del señor Valeta Villadiego, tenía la
obligación constitucional y legal de prevenir el acaecimiento de accidentes de
trabajo y cubrir los efectos que estos causaran al accionante. En particular,
estaba obligado a (i) afiliar al accionante a una ARL y realizar las cotizaciones
correspondientes al SGRL o (ii) en su defecto, asumir el costo de las
prestaciones asistenciales y económicas a que hubiere lugar ante la ocurrencia
de un accidente de trabajo.

58. La Sala encuentra que el señor Camacho Cruz incumplió con estas
obligaciones. De un lado, no afilió al señor Valeta Villadiego a una ARL, pues
las pruebas que reposan en el expediente demuestran que, el 19 de enero de
2020, fecha en la que el accionante fue atacado por una “vaca recién parida”
mientras desempeñaba sus labores, este no se encontraba afiliado al SSSI, lo
cual conllevó a que el accionado presentara el SOAT de la moto de un tercero
para que el accionante pudiera ser atendido. De otro lado, la Sala constata que
el ataque de la vaca que padeció el accionante el 19 de enero de 2020
constituyó un accidente de trabajo puesto que (i) fue un suceso repentino que
ocurrió con ocasión del desarrollo de las labores por las que el accionante fue
contratado y (ii) produjo una lesión orgánica y una afectación a la salud, a
saber: una luxación expuesta del tobillo derecho195.

59. La ocurrencia de dicho accidente de trabajo, así como la falta de


afiliación del accionante al SGRL, exigía al señor Camacho Cruz asumir la

193 Escrito de tutela, p.1.


194 Al respecto, el accionante relato que “cuando era día de pago, [el accionado] mismo era quien [le]
entregaba el sueldo personalmente”. Escrito del accionante en respuesta al auto de pruebas de 9 de
septiembre, 17 de septiembre de 2021, p. 1. Y escrito del accionado en respuesta al auto de pruebas de 9 de
septiembre de 2021, 20 de octubre de 2021.
195 Id., p. 25 y 29.
cobertura de las prestaciones médico-asistenciales dispuestas en el artículo 5º
del Decreto Ley 1295 de 1994. Sin embargo, la Sala encuentra que el
accionado no cubrió dichas prestaciones pues (i) no garantizó el suministro y
pago de la totalidad de medicamentos requeridos por el accionante para la
recuperación de su tobillo y la consecuente rehabilitación física y profesional.
En efecto, en su escrito de tutela, el accionante sostuvo que el accionado no
“[l]e ha apoyado con gastos para medicamentos”196. Así mismo, (ii) no cubrió
la totalidad de los gastos de traslado que la prestación de estos servicios
requirió. De acuerdo con lo afirmado por el accionante, “para poder ir a los
controles en Puerto Boyacá [su] empleador solo [le] dio los pasajes para ir a 3
citas”197. Finalmente, (iii) el accionado no pagó al accionante la totalidad de las
prestaciones económicas previstas en el artículo 7 del Decreto Ley 1295 de
1994.

60. La Sala encuentra que el accionado no controvirtió estas afirmaciones y


no demostró haber cumplido a cabalidad con el pago de la prestaciones
económicas y asistenciales. Por el contrario, en respuesta a los autos de pruebas
proferidos en sede revisión, se limitó a afirmar, de forma general, que las sumas
que acreditó pagar entre enero y junio de 2020, se entregaron al accionante “[a]
modo de indemnización a los derechos laborales (…) por los 51 días que
prestó sus servicios en [la] finca (…) y para ayudar con los gastos médicos”198.
La Sala encuentra que esta afirmación es equívoca y no permite inferir el
cumplimiento de las obligaciones a cargo del accionado. De un lado, es
equívoca porque en el escrito de contestación a la acción de tutela, el accionado
afirmó que el contrato no había terminado y que las sumas que consignó entre
enero y junio de 2020, correspondían al pago del salario. De otro lado, no
permite inferir el cumplimiento de las prestaciones asistenciales pues el
accionado no discrimina los montos que habría pagado por concepto de
medicamentos, transporte y gastos asociados al tratamiento médico que, según
el señor Valeta Villadiego, no fueron cubiertos.

61. Remedios y órdenes a impartir. En este orden de ideas, la Sala concluye


que el accionado vulneró el derecho fundamental a la seguridad social del
accionante. En consecuencia, como remedios (i) concederá el amparo del
derecho a la seguridad social; (ii) ordenará al accionado realizar la respectiva
afiliación al Sistema de Seguridad Social Integral de manera que, en lo
196Escrito de tutela, p. 2.
197 Id.
198 Escrito del accionado en respuesta al auto de pruebas de 9 de septiembre de 2021, 20 de octubre de
2021, p. 1.
sucesivo, el accionante esté amparado contra los riesgos laborales de la forma
que la ley determina y (iii) ordenará al accionado cubrir el costo del tratamiento
médico y suministrar al accionante la totalidad de los medicamentos que en lo
sucesivo requiera para recuperarse del accidente de trabajo sufrido el 19 de
enero de 2020. Por último, (iv) la Sala remitirá el presente expediente a la
Superintendencia Nacional de Salud para que analice la posible irregularidad
en que incurrió el accionado al presentar el SOAT de un tercero para que el
señor Valeta Villadiego fuera atendido como víctima de un supuesto accidente
de tránsito.

62. La Sala considera que no es procedente ordenar el pago de las


prestaciones asistenciales y económicas que no habrían sido cubiertas por el
accionado. Esto es así, dado que el pago de estas prestaciones no es una medida
urgente e impostergable para evitar un perjuicio grave e inminente para el
derecho fundamental a la seguridad social del accionante. Por el contrario, el
debate en torno al reconocimiento y pago de estas prestaciones es un asunto
que debe ser resuelto de forma definitiva por el juez ordinario laboral, en el
marco del proceso que se encuentra en curso.

4.2.Presunta vulneración de los derechos a la estabilidad laboral


reforzada y al mínimo vital del accionante

63. Problema jurídico. La Sala debe resolver el siguiente problema jurídico:

¿El señor Camacho Cruz vulneró los derechos a la estabilidad laboral


reforzada y al mínimo vital del señor Valeta Villadiego al
presuntamente haberlo despedido luego de que este sufrió un
accidente de trabajo el 19 de enero de 2020?

64. Metodología de decisión. La Sala seguirá la siguiente metodología para


resolver el problema jurídico. A título preliminar, se referirá al derecho a la
estabilidad laboral reforzada de las personas en estado de debilidad manifiesta
por razones de salud y, en especial, a las garantías que conforman el fuero de
salud (sección 4.2(i) infra). Luego, con fundamento en estas consideraciones,
resolverá si el accionado vulneró los derechos fundamentales del accionante y
adoptará los remedios a los que haya lugar (sección 4.2(ii) infra).

(i) Derecho a la estabilidad laboral reforzada de las personas en


estado de debilidad manifiesta por razones de salud
65. Reconocimiento constitucional. El artículo 53 de la Constitución Política
dispone que todos los trabajadores son titulares de un derecho general 199 a la
“estabilidad en el empleo”. La estabilidad en el empleo puede ser precaria200,
relativa201 o reforzada202, en atención a los sujetos titulares del derecho y los
requisitos que la Constitución y la ley exigen cumplir al empleador para que la
desvinculación del trabajador sea válida y surta efectos. De acuerdo con la
jurisprudencia de esta Corte, son titulares del derecho a la estabilidad laboral
reforzada, entre otros, los siguientes grupos de sujetos de especial protección
constitucional: (i) las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, (ii) las
personas en situación de discapacidad o en condición de debilidad manifiesta
por motivos de salud, (iii) los aforados sindicales y (iv) las madres y padres
cabeza de familia203. La estabilidad en el empleo de estos sujetos es reforzada,
puesto que la Constitución y la ley prevén requisitos cualificados que
condicionan la legalidad y eficacia de la desvinculación laboral y otorgan
garantías de protección diferenciadas a sus derechos fundamentales una vez el
contrato laboral termina por cualquier causa.

66. La Corte Constitucional ha sostenido que la estabilidad laboral reforzada


de las personas en estado de debilidad manifiesta por razones de salud es un
derecho fundamental. Este derecho se deriva de múltiples disposiciones
constitucionales204: (i) el principio de igualdad y, en concreto, la obligación del
Estado de proteger de manera diferenciada a aquellos sujetos que “por su
condición económica, física o mental, se encuentren en circunstancia de
debilidad manifiesta” (art. 13.3 de la CP), (ii) el deber del Estado de adelantar
una política de integración social en favor de los “disminuidos físicos,
sensoriales y síquicos” (art. 47 de la CP), (iii) el mandato constitucional que
199 Sentencia T-020 de 2021.
200 La estabilidad en el empleo precaria implica que el trabajador puede ser desvinculado en ejercicio del
amplio margen de discrecionalidad con que cuenta el empleador, como ocurre en los cargos de libre
nombramiento y remoción. Las personas con estabilidad laboral precaria pueden ser despedidas sin que el
empleador demuestre la existencia de una justa causa y sin derecho a indemnización. Sentencias T-546 de
2000, T-449 de 2010 y T-445 de 2014.
201 La estabilidad laboral relativa es la que, por regla general, acompaña todo contrato laboral. En estos
casos, el empleador sólo está autorizado para terminar la relación laboral cuando existe una justa causa de
despido, o ante la ausencia de una, indemniza al trabajador. En el caso de los servidores públicos con
estabilidad laboral relativa, estos solo podrán ser retirados por causales objetivas, previstas en la Constitución
y la ley, o para proveer el cargo que ocupa una persona que haya superado satisfactoriamente el respectivo
concurso de méritos. Este derecho lo ostentan, por ejemplo, los servidores públicos nombrados en
provisionalidad en cargos de carrera. Sentencias T-445 de 2014, T-096 de 2018 y T-464 de 2019, entre otras.
202 Sentencias T-020 de 2021 y T-187 de 2021.
203 Sentencias SU-049 de 2017, T-317 de 2017, T-118 de 2019, T-102 de 2020, T-386 de 2020, T-020 de
2021 y T-187 de 2021.
204 Sentencias C-531 de 2000, T-014 de 2019 y T-586 de 2019.
exige garantizar a las personas en situación de discapacidad “el derecho a un
trabajo acorde con sus condiciones de salud” (art. 54 de la CP) y (iv) el
principio de solidaridad social (arts. 1º, 48 y 95 de la CP).

67. Definición y titularidad. La estabilidad laboral reforzada de personas en


estado de debilidad manifiesta por razones de salud consiste en el derecho
fundamental que tienen estos trabajadores a permanecer en el puesto de
trabajo205 y obtener los correspondientes beneficios salariales y prestacionales,
“incluso contra la voluntad del patrono”206, si no existe una causa objetiva que
justifique el despido. La estabilidad laboral no constituye un mandato de
“inmutabilidad […] de las relaciones laborales”207 y tampoco supone una
prohibición absoluta para terminar la relación laboral208. El objeto de protección
de este derecho es impedir que los contratos laborales de estos sujetos sean
terminados de forma discriminatoria por causa de su estado o condición de
salud209 y asegurar que estos cuenten con “los recursos necesarios para
subsistir y asegurar la continuidad del tratamiento médico de la enfermedad
que [padecen]”210.

68. De acuerdo con la jurisprudencia constitucional, son titulares de la


estabilidad laboral reforzada por razones de salud las personas que han
padecido una “disminución física, psíquica o sensorial”211 en vigencia de un
contrato de trabajo212. Dentro de este grupo de sujetos se encuentran los
trabajadores que (i) han sufrido pérdida de capacidad laboral calificada 213 y (ii)
aquellos que “tienen una afectación en su salud que les impide o dificulta

205 Sentencias T-052 de 2020 y T-574 de 2020.


206 Sentencia C-470 de 1997.
207 Sentencias T-434 de 2008 y T-586 de 2019.
208 Sentencias T-641 de 2017 y T-102 de 2020.
209 Sentencias SU-256 de 1996, T-934 de 2005, T-992 de 2007, T-434, T-780 y T-962 de 2008, T-677 y T-
703 de 2009, T-449, T-457, T-462, T-467, T-554, T-683 y T-898 de 2010, T-663 de 2011, T-111, T-148, T-341,
T-594 y T-986 de 2012, T-738 y T-899 de 2013, T-298 y T-472 de 2014, T-765 y T-310 de 2015, T-040, T-057,
T-364 y T-521 de 2016 y T-151 y T-392 de 2017.
210 Sentencia T-420 de 2019.
211 Sentencias T-420 de 2015 y T-664 de 2017.
212 Id.
213 La estabilidad laboral reforzada de las personas condición de discapacidad, fue regulada mediante la
Ley 361 de 1997. El último aparte del artículo 26 ibídem dispuso que “ninguna persona [en condición de
discapacidad] podrá ser despedida o su contrato terminado por razón de su limitación, salvo que medie
autorización de la oficina de Trabajo”. Igualmente, su inciso 2 estableció que, “quienes fueren despedidos o
su contrato terminado por razón de su limitación, sin [autorización de la Oficina de Trabajo], tendrán derecho
a una indemnización equivalente a ciento ochenta días del salario, sin perjuicio de las demás prestaciones e
indemnizaciones a que hubiere lugar (…)”. Sentencia T-586 de 2019.
sustancialmente el desempeño de sus labores en condiciones regulares”214. La
estabilidad laboral reforzada que la Constitución y la ley otorgan a estos sujetos
parte del supuesto de que las disminuciones físicas, psíquicas o sensoriales en
vigencia de un contrato de trabajo generan un estado de debilidad manifiesta y
sitúan a los trabajadores en una posición de desventaja frente a los demás
trabajadores y el empleador. Lo anterior, debido a que la afectación de la salud
que padecen les impide desarrollar sus labores en óptimas condiciones y los
expone a tratos discriminatorios215 en el ámbito laboral. Además, su estado de
salud suele constituir una barrera para encontrar “una nueva ocupación con
base en sus facultades, talentos y capacidades humanas”216. Estas
circunstancias exigen al Estado adoptar medidas afirmativas217 de protección
para contrarrestar las desventajas estructurales a las que estos sujetos se
enfrentan en el ámbito laboral.

69. Ámbito de protección del derecho - el fuero de salud. El ámbito de


protección del derecho fundamental a la estabilidad laboral reforzada de las
personas en estado de debilidad manifiesta por razones de salud está compuesto
por las garantías de protección especiales y diferenciadas que forman parte del
fuero de salud218. El fuero de salud se encuentra previsto en el artículo 26 de la
Ley 361 de 1997. Según esta disposición, “ninguna persona en situación de
discapacidad podrá ser despedida o su contrato terminado por razón de su
discapacidad, salvo que medie autorización de la oficina de Trabajo”. De igual
forma, dicha norma prescribe que quienes fueren despedidos o su contrato
terminado por razón de su discapacidad, sin autorización de la oficina de
trabajo “tendrán derecho a una indemnización equivalente a ciento ochenta
días del salario”. El artículo 26 de la ley 361 de 1997 únicamente confiere tal
garantía a las personas en situación de discapacidad, sin embargo, la Corte
Constitucional ha señalado en reiterada jurisprudencia que el fuero de salud
cobija a toda persona que tenga una afectación de salud que le impida o
dificulte sustancialmente desempeñar sus labores, sin necesidad de que haya
sido calificado el porcentaje de pérdida de su capacidad laboral219.
214 Sentencia SU-049 de 2017. En este sentido, la Corte ha sostenido que “la notoria debilidad o afectación
de la salud que impida el desarrollo en óptimas condiciones de las actividades laborales da lugar a que se
considere la situación del sujeto como una meritoria de especial protección constitucional”. Sentencias T-198
de 2006 y T-664 de 2017.
215 Id.
216 Id.
217 Sentencia T-351 de 2015.
218 Sentencias T-148 de 2012 y T-586 de 2019.
219 Sentencias T-1040 de 2001, T-519 de 2003, T-198 de 2006, T-361 de 2008, T-125, T-263, T-784 de 2009,
T-075, T-233, T-658 y T-961 de 2010, C-824, T-002, T-019, T-050, T-121, T-375, T-410, T-663, T-742, T-774,
70. El fuero de salud está compuesto principalmente por cuatro garantías: (i)
la prohibición general de despido discriminatorio, (ii) el derecho a permanecer
en el empleo, (iii) la obligación a cargo del empleador de solicitar autorización
al Inspector del Trabajo para desvincular al trabajador y (iv) la presunción de
despido discriminatorio.

70.1. Prohibición general de despido discriminatorio220. Es ineficaz el


despido que tenga como causa el estado o condición de salud del
trabajador221. Esta garantía se extiende a las diferentes modalidades
de vinculación222, con independencia de la forma del contrato223 o su
duración224.

70.2. Derecho a permanecer en el empleo. Esta garantía otorga al titular el


derecho a conservar225 o “permanecer en el empleo hasta que se
configure una causal objetiva que amerite la desvinculación
laboral”226.

T-775, T-777, T-850, T-910 de 2011, T-587 de 2012 T-159, T-192, T-226, T-263, T-277, T-307, T-313, T-440A,
T-509, T-587, T-651, T-1025 y T-1084, T-018, T-116, T-378, T-447, T-484, T-691, T-738 y T-773 de 2013, T-
041, T-217, T-298, T-316, T-382, T-383, T-394, T-486 y T-824 de 2014, T-106, T-351 y T-405 de 2015, T-141 y
T-057 de 2016, SU-049 de 2017 y SU-040 de 2018.
220 Sentencias T-201 de 2018 y T-020 de 2021. En otros términos, “el fuero de salud garantiza que tener
una condición de salud deteriorada no pueda generar ningún tipo de discriminación en el empleo” Sentencia
T-664 de 2017.
221 Id.
222 Sentencias T-1210 de 2008, T-490 de 2010, T-988 de 2012, T-144 de 2014, T-310 de 2015 y T-586 de
2019.
La jurisprudencia constitucional ha extendido la protección de la estabilidad laboral a las vinculaciones por
contratos de prestación de servicios. En efecto, en la sentencia SU-049 de 2017 la Corte reconoció la
aplicación de la “estabilidad ocupacional reforzada” a favor de trabajadores vinculados por medio de
contratos de prestación de servicios y en la sentencia SU-040 de 2018 hizo hincapié en su extensión a aquellas
con discapacidad vinculadas por medio contratos de prestación de servicios en desarrollo de planes de
desarrollo distritales o municipales para garantizar su inclusión social.
223 El artículo 37 del Código Sustantivo del Trabajo establece que “el contrato de trabajo puede ser verbal
o escrito; para su validez no requiere forma especial alguna, salvo disposición expresa en contrario”. Según
la forma en que se pacte, este puede ser verbal (art. 38 del CST) o escrito (art. 39 del CST).
224 El artículo 45 del Código Sustantivo del Trabajo dispone que “el contrato de trabajo puede celebrarse
por tiempo determinado, por el tiempo que dure la realización de una obra o labor determinada, por tiempo
indefinido o para ejecutar un trabajo ocasional, accidental o transitorio”. En atención a la duración pactada,
el contrato puede ser a término fijo (art. 46 del CST), a término indefinido (art. 47 del CST), ocasional,
accidental o transitorio (art. 6 del CST) o por duración de la obra o labor contratada (art. 45 del CST).
Sentencia T-614 de 2017.
225 Sentencias T-263 de 2009 y T-664 de 2017.
226 Id. Ver también sentencias T-215 de 2014, T-188 de 2017, SU-040 de 2018, T-386 de 2020 y T- 020 de
2021.
70.3. Autorización del Inspector de Trabajo. El empleador tiene la
obligación de solicitar autorización al Inspector del Trabajo para
desvincular al trabajador que haya sufrido una afectación en su salud
que le impide o dificulta sustancialmente el desempeño de sus
labores en condiciones regulares227. La Corte Constitucional ha
indicado que es ineficaz “el despido o la terminación del contrato de
una persona por razón de su limitación sin que exista autorización
previa de la oficina de Trabajo”228.

70.4. Presunción de despido discriminatorio. La desvinculación de un


trabajador amparado por el fuero de salud sin autorización del
inspector de trabajo se presume discriminatoria 229, es decir, se
presume que tuvo como causa el deterioro del estado de salud del
trabajador230. Esta presunción debe ser desvirtuada por el empleador a
quien le corresponde demostrar que “el despido no se dio con
ocasión de esta circunstancia particular, sino que obedeció a una
justa causa”231.

71. Requisitos para que opere el derecho fundamental a la estabilidad


laboral reforzada y las garantías del fuero de salud. La protección del derecho
fundamental a la estabilidad laboral reforzada por razones de salud está
supeditada al cumplimiento de tres requisitos. Primero, el juez debe constatar el
“deterioro significativo de [la] salud”232 del trabajador. Esta condición se
verifica “siempre que el sujeto sufra de una condición médica que limite una
función propia del contexto en que se desenvuelve, de acuerdo con la edad, el
sexo o factores sociales y culturales”233. Al respecto, esta Corte ha aclarado que
dicha condición no necesariamente debe ser acreditada por medio de un
dictamen de pérdida de capacidad laboral 234. Segundo, deben existir suficientes

227 Sentencias T-201 de 2018 y T-020 de 2021.


228 Sentencias C-531 del 2000 y SU-049 de 2017.
229 Sentencias T-064 de 2017 y T-586 de 2019.
230 Sentencia T-420 de 2015. De acuerdo con la jurisprudencia constitucional, corresponde al empleador
desvirtuar la presunción de despido discriminatorio.
231 Sentencia T-434 de 2020. Ver también, sentencias SU-049 de 2017 y T-589 de 2017.
232 Sentencia T-014 de 2019.
233 Sentencia T-521 de 2016.
234 Sentencia T-052 de 2020. Ver también, sentencias T-1040 de 2001, T-198 de 2006, T-502 de 2017 y T-
041 de 2019. “Esta Corporación ha extendido el beneficio de la protección laboral reforzada establecida en
la Ley 361 de 1997, a favor de aquellos trabajadores que sufren deterioros de salud en el desarrollo de sus
funciones, por ejemplo, a raíz de un accidente de trabajo o de una enfermedad. La persona que se encuentre
en estas circunstancias está en estado de debilidad manifiesta, sin necesidad de que exista una calificación
elementos de prueba que demuestren que la condición de salud impide o
dificulta sustancialmente el desempeño de las funciones del cargo que
ocupaba235. La Corte Constitucional ha señalado que este requisito se encuentra
acreditado, entre otras, cuando al momento del despido existían
recomendaciones médicas para tratar un accidente de trabajo o una enfermedad
laboral y se constata que el accionante había estado incapacitado días antes del
despido por dicha razón236. Así, en la sentencia T-041 de 2014, la Sala Novena
de Revisión amparó el derecho a la estabilidad laboral reforzada de un
trabajador que presentaba fuertes dolores de cadera y pierna que le habían
causado diversas incapacidades y por las cuales estaba recibiendo tratamiento
por ortopedia al momento de la terminación del contrato. En el mismo sentido,
en la sentencia T-351 de 2015, la Sala Cuarta de Revisión protegió a un
trabajador que había sido despedido días después de haber estado incapacitado
como consecuencia de un “trauma en el pie derecho” que le dificultaba el
desempeño de sus labores.

72. Tercero, debe constatarse que el deterioro significativo de la salud del


accionante fue conocido por el empleador con anterioridad al despido. Este
Tribunal ha resaltado que puede inferirse que el empleador conocía el estado de
salud del trabajador si, entre otras, (i) la enfermedad del accionante presentaba
síntomas que la hacían notoria237, (ii) después del periodo de incapacidad, el
accionante solicitó permisos para asistir a citas médicas y debía cumplir
recomendaciones de medicina laboral238, (iii) el accionante fue despedido
durante un periodo de incapacidad médica o “por una enfermedad que generó
la necesidad de asistir a diferentes citas médicas durante la relación
laboral”239 y (iv) el accionante prueba que tuvo un accidente de trabajo durante
los últimos meses de la relación, que le generó una serie de incapacidades y la
calificación de un porcentaje de PCL antes de la terminación del contrato240.

73. Remedios para subsanar la violación al derecho fundamental a la


estabilidad laboral reforzada. La violación del derecho fundamental a la
estabilidad laboral reforzada permite que, en principio, el juez ordinario y el
previa que acredite tal condición, y el despido en razón de la enfermedad que padezca, constituye un trato
discriminatorio que puede ser cuestionado a través de la acción de tutela”.
235 Sentencias SU-049 de 2017 y T-420 de 2015.
236 Sentencias T-041 de 2014, T-351 de 2015 y T-703 de 2016.
237 Sentencia T-383 de 2014.
238 Sentencia T-419 de 2016.
239 Sentencias T-589 de 2017 y T-434 de 2020.
240 Sentencia T-118 de 2019.
juez de tutela adopten, entre otros, los siguientes remedios 241: (i) la ineficacia
del despido242; (ii) el pago de los salarios y prestaciones sociales dejados de
percibir durante el periodo de desvinculación243, cuando ello fuere procedente;
(iii) el pago de “una indemnización equivalente a ciento ochenta días del
salario”244, en caso de comprobar que el despido fue discriminatorio245, (iv) el
reintegro del afectado al cargo que ocupaba, o a uno mejor en el que no sufra el
riesgo de empeorar su salud246, esto es, el derecho a ser reubicado y (v) la
capacitación para cumplir las tareas del nuevo cargo 247, de ser necesario. El
reconocimiento de estas prestaciones se funda en que, en casos de despido
discriminatorio, el vínculo jurídico no desaparece a pesar de la “interrupción de
la labor y de la relación del empleado con la empresa”248.

74. La procedencia de estos remedios debe ser estudiada en cada caso


concreto. En particular, se reitera que, por regla general, cuando la tutela
procede como mecanismo transitorio, el juez de tutela debe abstenerse de

241 La sentencia T-041 de 2014 sostuvo que cuando el accionante no ha sido calificado con el porcentaje de
PCL, la tutela procede como mecanismo de protección transitorio, “por el contrario, si se tiene certeza del
grado de discapacidad, el amparo será definitivo. Ello se explica pues una vez conocido dicho porcentaje se
sabrá si, por ejemplo, el titular del derecho es beneficiario de una pensión por invalidez”. Ahora bien, en
jurisprudencia reciente (sentencias T-664 de 2017, T-586 de 2019, T-102 de 2020, T-099 de 2020, T-109 de
2021 y T-187 de 2021, entre otras) se ha sostenido que la tutela procederá como mecanismo de protección
definitivo si el medio judicial ordinario no es idóneo o eficaz.
242 Sentencias T-372 de 2017, T-201 de 2018, T-586 de 2019 y T-273 de 2020, entre otras.
243 Id. Sobre la orden de pago de los salarios dejados de percibir durante el periodo de desvinculación la
jurisprudencia de esta Corte ha entendido que, por regla general, en los casos en que la tutela procede como
mecanismo de protección transitorio, no procede dicha orden, tal es el caso de las sentencias T-111 de 2012,
T-041 de 2014, T-351 de 2015 y T-102 de 2020. Por el contrario, si la tutela procede como mecanismo de
protección definitiva, el juez de tutela deberá ordenar el pago de los salarios dejados de percibir, como ocurrió
en las sentencias T-317 de 2017, T-201 de 2018, T-305 de 2018, T-478 de 2019 y T-273 de 2020.
244 Ley 361 de 1997, artículo 26, inciso 2º.
245 La desvinculación de una persona en situación de debilidad manifiesta o indefensión no da lugar, de
manera automática, al pago de la sanción prevista por el artículo 26 de la Ley 361 de 1997, sino solo al
reintegro (Sentencia T-586 de 2019). Así, en el evento en que no sea posible evidenciar que el trabajador
padezca una afectación de salud que le impida o dificulte sustancialmente el desarrollo de las labores -
situación que prima facie es de difícil valoración probatoria en sede de tutela- es razonable considerar que el
empleador no estaba en la obligación de solicitar la autorización del Ministerio del Trabajo para finalizar el
vínculo laboral y, por tanto, no le es extensible la sanción contenida en la Ley 361 de 1997. Lo anterior, dado
que en dichas circunstancias la terminación del contrato no se advierte injustificada ni puede calificarse como
discriminatoria. Con todo, si se acredita que la razón del despido o desvinculación es la condición de salud del
trabajador, el empleador podrá ser condenado al pago de la indemnización de 180 días de salario prevista por
la Ley 361 de 1997. Sentencias SU-040 de 2018 y T-102 de 2020.
246 Sentencias T-372 de 2017, T-201 de 2018, T-586 de 2019 y T-273 de 2020, entre otras.
247 Id.
248 Sentencia T-201 de 2018.
ordenar el reconocimiento y pago de prestaciones económicas que no tengan
una relación directa con la protección de los derechos fundamentales del
accionante y no sean estrictamente necesarias para evitar la consumación de un
perjuicio irremediable.

75. El derecho al reintegro. El artículo 8 de la Ley 776 de 2002 prevé el


derecho al reintegro y la reubicación en los siguientes términos: “los
empleadores están obligados a ubicar al trabajador incapacitado parcialmente
en el cargo que desempeñaba o a proporcionarle un trabajo compatible con
sus capacidades y aptitudes, para lo cual deberán efectuar los movimientos de
personal que sean necesarios”. Este derecho ha sido entendido como “el
privilegio que tiene el trabajador de que le sean asignadas funciones conforme
con su disminuida condición física derivada de una enfermedad [o accidente de
trabajo] y mientras logra una plena mejoría ello con el fin de potencializar su
capacidad productiva”249. En otros términos, este derecho busca asegurar
condiciones de trabajo compatibles con su estado de salud, para preservar el
derecho al trabajo en condiciones dignas250.

76. La Corte Constitucional ha fijado diferentes reglas en relación con la


procedencia y pertinencia del reintegro como medida de reparación por el
desconocimiento del fuero de salud. Al respecto, ha señalado que:

76.1. El reintegro sólo es procedente si, al momento de que la sentencia


que lo ordena es proferida, el accionante desea ser reintegrado251.

76.2. El reintegro no siempre debe realizarse al mismo puesto de trabajo


que ocupaba el accionante al momento en que fue despedido porque
las limitaciones físicas, síquicas o sensoriales causadas por el
accidente de trabajo pueden haber afectado la capacidad del
trabajador para el desarrollo de tales laborales252. El empleador tiene
la obligación de reubicar al trabajador a un cargo que el trabajador
desempeñar y en el que no sufra el riesgo de empeorar su salud253.

249 Sentencias T-504 de 2008 y T-351 de 2015. Así mismo, se ha interpretado como el derecho a
“desempeñar trabajos y funciones acordes con sus condiciones de salud que le permitan acceder a los bienes
y servicios necesarios para su subsistencia”. Sentencia T-440 de 2017.
250 Sentencia T-1040 de 2001.
251 Sentencia T-524 de 2020.
252 Sentencias T-351 de 2015, T- 372 de 2018.
253 Sentencia T-382 de 2014.
76.3. El derecho al reintegro y la reubicación no sólo comprende el
“cambio de labores, sino también la proporcionalidad entre las
funciones y los cargos previamente desempeñados y los nuevos
asignados”254.

76.4. El juez debe examinar en cado caso concreto si la medida de


reubicación es fácticamente posible o si, por el contrario, “excede la
capacidad del empleador o impide el desarrollo de su actividad”255.
En tales eventos, “el empleador puede eximirse de dicha obligación
si demuestra que existe un principio de razón suficiente de índole
constitucional que lo exonera de cumplirla”256.

76.5. La procedencia de la reubicación debe ser valorada a partir de 3


elementos (i) el tipo de función que desempeña el trabajador, (ii) la
naturaleza jurídica del empleador y (iii) las condiciones de la
empresa y/o la capacidad del empleador “para efectuar los
movimientos de personal”257. En caso de que la posibilidad de
reubicación definitivamente exceda la capacidad del empleador, “éste
tiene la obligación de poner tal hecho en conocimiento del
trabajador, dándole además la oportunidad de proponer soluciones
razonables a la situación”258.

77. Relación entre el derecho a la estabilidad laboral reforzada y el derecho


al mínimo vital. La estabilidad laboral reforzada de personas en condición de
discapacidad y en situación de debilidad manifiesta por razones de salud tiene
una relación intrínseca con la protección del mínimo vital de estos sujetos 259.
En efecto, “la conservación del empleo y el ejercicio de una actividad lucrativa
a pesar de los padecimientos de salud, representa para el trabajador la
posibilidad de vivir dignamente y satisfacer su mínimo vital”260. De este modo,
la Corte Constitucional ha señalado que el empleador debe cumplir con lo
dispuesto en el artículo 26 de la Ley 361 de 1997 en el sentido de garantizar al
trabajador la estabilidad en el empleo261 con el propósito de que el trabajador
254 Sentencias T-337 de 2009, T-351 de 2015 y T-203 de 2017.
255 Sentencia T-351 de 2015.
256 Sentencia T-1040 de 2001.
257 Sentencias T-1040 de 2001, T-382 de 2014 y T-917 de 2014.
258 Sentencias T-1040 de 2001, T-341 de 2012 y T-478 de 2019.
259 Sentencia T-372 de 2017.
260 Sentencias T-292 de 2011 y T-1040 de 2001.
261 Sentencia T-443 de 2017.
“continúe accediendo al tratamiento médico requerido para el manejo de la
patología que presente y garantice su mínimo vital”262. Por esta razón, la
vulneración del derecho a la estabilidad laboral reforzada de un trabajador en
situación de vulnerabilidad263 puede generar la afectación de su derecho al
mínimo vital y el de su núcleo familiar264.

78. El siguiente cuadro resume las reglas relevantes sobre estabilidad laboral
reforzada de personas en estado de debilidad manifiesta por razones de salud:

Derecho a la estabilidad laboral reforzada de las personas en estado de debilidad


manifiesta por razones de salud
1. El derecho fundamental a la estabilidad laboral reforzada de
personas en estado de debilidad por razones de salud es una
manifestación de los principios constitucionales de igualdad,
Estabilidad protección del derecho al trabajo, protección a los “disminuidos
laboral físicos, sensoriales y síquicos” y de solidaridad.
reforzada de
personas en 2. Son titulares de este derecho aquellas personas que han sufrido
estado de una disminución física, psíquica o sensorial en vigencia de un
debilidad contrato de trabajo. Dentro de este grupo de sujetos se encuentran
manifiesta por los trabajadores que (i) han sufrido pérdida de capacidad laboral
razones de salud calificada y (ii) aquellos que tienen una afectación en su salud que
les impide o dificulta sustancialmente el desempeño de sus labores
en condiciones regulares.

El fuero de 1. El ámbito de protección del derecho fundamental a la estabilidad


salud laboral reforzada de las personas en estado de debilidad manifiesta
por razones de salud está compuesto por las garantías que integran
el fuero de salud. El fuero de salud comprende principalmente
cuatro garantías:

(i) La prohibición general de despido discriminatorio;


(ii) El derecho a permanecer en el empleo;
(iii) La obligación a cargo del empleador de solicitar
autorización al Inspector del Trabajo para desvincular al
trabajador;
(iv) La presunción de despido discriminatorio.

262 Id.
263 Por ejemplo, por contar con medios económicos precarios, no tener fuentes de ingreso adicionales o
tener dependientes económicos.
264 Al respecto, en la sentencia T-405 de 2015 la Sala Primera de Revisión reconoció que “ la actora se
encuentra en una situación de debilidad manifiesta, porque está enferma, y tiene a su cargo 3 hijos menores
de edad. Adicionalmente, debe tenerse en cuenta que el salario básico mensual que ésta recibía era de
$700.000 suma inferior a 2 smlmv para el año 2013, lo cual hace suponer la afectación del mínimo vital de la
actora y de su núcleo familiar”.
2. La estabilidad laboral reforzada y las garantías del fuero de salud
operan si se acreditan tres requisitos:

(i) El deterioro significativo de la salud del trabajador;


(ii) La condición de salud impide o dificulta sustancialmente
el desempeño de las funciones del cargo que ocupaba;
(iii) El deterioro significativo de la salud del accionante fue
conocido por el empleador con anterioridad al despido.

1. La violación del derecho fundamental a la estabilidad laboral


reforzada permite adoptar, en principio, los siguientes remedios:
(i) la ineficacia del despido, (ii) el pago de los salarios y
prestaciones sociales dejadas de percibir durante el periodo de
desvinculación, (iii) el reintegro del afectado, (iv) la capacitación
para cumplir las tareas del nuevo cargo, de ser necesario, (v) el
pago de una indemnización equivalente a 180 días del salario, en
caso de comprobar que el despido fue discriminatorio.

2. La Corte Constitucional ha fijado diferentes reglas en relación con


la procedencia y pertinencia del reintegro como medida de
reparación por la vulneración del fuero de salud:

(i) El reintegro sólo es procedente si, al momento de que la


sentencia que lo ordena es proferida, el accionante desea
Remedios regresar a su puesto de trabajo.
El empleador tiene la obligación de reubicar al trabajador en un cargo
que este pueda desempeñar y en el que no sufra el riesgo de empeorar
su salud265.
(iii) El juez debe examinar en cado caso concreto si la medida
de reubicación es fácticamente posible a partir de 3
elementos (a) el tipo de función que desempeña el
trabajador, (b) la naturaleza jurídica del empleador y (c) las
condiciones de la empresa y/o la capacidad del empleador
para efectuar los movimientos de personal.
(iv) En caso de que la posibilidad de reubicación
definitivamente exceda la capacidad del empleador, este
tiene la obligación de (a) poner tal hecho en conocimiento
del trabajador, (b) brindarle la oportunidad de proponer
soluciones razonables a la situación.
(v)
(vi)
(ii) Caso concreto
(vii)

265 Sentencia T-382 de 2014.


79. En el presente acápite, la Sala examinará si el accionado vulneró los
derechos fundamentales del accionante. Para ello, resumirá las posiciones de
las partes y llevará a cabo el análisis correspondiente a la solicitud de amparo.
(viii)
(a) Posiciones de las partes
(ix)
80. El señor Valeta Villadiego aseguró que el accionado vulneró su derecho a
la estabilidad laboral reforzada, porque lo despidió de forma discriminatoria
“en condiciones de indefensión y en tratamiento médico”266. En su criterio,
dicho despido desconoció (i) el artículo 26 de la Ley 361 de 1997, que dispone
que “en ningún caso la discapacidad de una persona podrá ser motivo para
obstaculizar una vinculación laboral” y (ii) la jurisprudencia constitucional,
según la cual el derecho a la estabilidad laboral reforzada prohíbe que el
empleador termine los contratos en razón de las afectaciones graves en salud
que padezca el trabajador “hasta que no se constituya justa causa”267. En el
escrito de contestación a la acción de tutela, el señor Camacho Cruz manifestó
que no había vulnerado los derechos del accionante, dado que “no es cierto que
[el accionante] esté despedido”268 porque “se le ha estado pagando su salario
de un millón de pesos mensual (…) solo queda[ba] un saldo de quinientos mil
pesos del mes de mayo, que ya está cancelado”269. Luego, en sede de revisión
señaló que el vínculo laboral terminó, debido a que “después del incidente
sufrido por el [accionante], éste no presentó incapacidad laboral alguna que le
impidiera seguir prestando sus servicios, y decidió no trabajar más en la
finca”270.
(x)
(b) Análisis de la Sala.
(xi)
81. La Sala considera que el señor Camacho Cruz vulneró los derechos
fundamentales a la estabilidad laboral reforzada del señor Valeta Villadiego.
Esto es así, por las siguientes razones.
(xii)
82. Primero, el señor Valeta Villadiego es titular del derecho a la estabilidad
laboral reforzada de personas en estado de debilidad manifiesta por razones de
salud. Lo anterior, debido a que sufrió un accidente de trabajo el 19 de enero de
266 Escrito de tutela, p. 2.
267 Id., p. 4.
268 Contestación del accionado, p. 1.
269 Id.
270 Escrito del accionado en respuesta al auto de pruebas de 9 de septiembre de 2021, 20 de octubre de
2021, p. 2.
2020, que le causó un deterioro significativo de su salud 271 e imposibilitó el
desempeño de sus funciones ordinarias de trabajo272. En efecto, la historia
clínica del accionante da cuenta de que el ataque de la “vaca recién parida” le
causó un “severo trauma de tejidos blandos en el tobillo derecho, luxación
traumática expuesta del tobillo [tratada] con lavado quirúrgico,
desbridamiento, fijación y osteosíntesis con fijador externo [actualmente con]
rigidez y dolor para la movilidad (…)”. Así mismo, el médico tratante
manifestó que “dado el trauma tan grave, es una lesión que va a dejar
secuelas”273. Muestra de ello es que, desde la ocurrencia del accidente, el
accionante estuvo incapacitado por 10 días y, aún hoy, permanece “con
molestias en [su] pierna derecha”274, como consecuencia de la hinchazón y el
dolor constante275 y debe apoyarse en una muleta para poder caminar276. Esto,
pese a que le fueron practicadas 70 terapias277.
(xiii)
83. Segundo, las pruebas que obran en el expediente demuestran que el señor
Valeta Villadiego fue despedido de su puesto de trabajo en razón del deterioro
que en su estado de salud causó el accidente. La Corte Constitucional ha
señalado que los actos de terminación y despido de un contrato laboral “no
siempre deben ser expresos, sino que también pueden ser tácitos, cuando se
reflejan en comportamientos inequívocos que producen las mismas
consecuencias de los abiertamente manifestados; y en consecuencia, se
producen los mismos efectos jurídicos”278. En criterio de la Sala, a diferencia de
lo que afirma el accionado, no existe ninguna prueba en el expediente que
demuestre que el señor Valeta Villadiego decidió, motu proprio, dejar de

271 En el reporte médico de 20 de mayo de 2020 contenido en la historia clínica del accionante se indica:
“paciente que presentó severo trauma de tejidos blandos en el tobillo derecho, luxación traumática expuesta
del tobillo [tratada] con lavado quirúrgico, desbridamiento, fijación y osteosíntesis con fijador externo
[actualmente con] rigidez y dolor para la movilidad (…) se le explica al paciente [que] dado el trauma tan
grave, es una lesión que va a dejar secuelas”. Escrito de tutela, p. 42.
272 El accionante refiere que en la actualidad no puede desempeñar las mismas labores que realizaba en la
finca antes de la ocurrencia del accidente. En especial, indica que “[su] pierna derecha [l]e sigue molestando
hoy en día, sufr[e] de hinchazón y si realiz[a] alguna labor [l]e duele, no puedo durar mucho tiempo
caminando y no pued[e] hacer fuerza h[a] tratado de guadañar, pero no [s]e pued[e] demorar mucho porque
no lo aguant[a], en general no est[a] en las mismas condiciones de antes del accidente”. Escrito del
accionante en respuesta al auto de pruebas de 9 de septiembre, 17 de septiembre de 2021, p. 2.
273 Id.
274 Escrito del accionante en respuesta al auto de pruebas de 5 de agosto, 17 de agosto de 2021, p. 3.
275 Id.
276 Escrito de tutela, p. 3.
277 Escrito del accionante en respuesta al auto de pruebas de 5 de agosto, 17 de agosto de 2021, p. 3.
278 Sentencia T-381 de 2006. Ver también, sentencia T-546 de 2000 y Corte Suprema de Justicia, Sala de
Casación Laboral, Sección 1ª, Sentencia de agosto 4 de 1992, M.P. Manuel Enrique Daza Álvarez.
trabajar. Por el contrario, sin perjuicio de lo que sobre este particular decida el
juez ordinario laboral, la Sala considera las pruebas que fueron aportadas en
sede de revisión demuestran que el señor Camacho Cruz llevó a cabo conductas
y tomó determinaciones que permiten inferir que este efectivamente despidió al
accionante de su puesto de trabajo. En particular:
(xiv)
83.1. El día que ocurrió el accidente, el accionado solicitó al accionante y a
su familia “desocupar” la Hacienda Los Clavelinos en la que residían
y en la que el señor Valeta Villadiego desempeñaba las labores
propias de su trabajo.
(xv)
83.2. El día en que ocurrió el accionante, el accionado relevó al accionante
de la prestación personal del servicio, dado que solicitó al señor
Valeta Villadiego y a su familia desalojar la finca e informó que él
mismo “se iba a ir a trabajar a la finca”279. Desde esa fecha, el
accionante no ha desarrollado ninguna labor.
(xvi)
83.3. Las partes coinciden en que, a partir del mes de junio de 2020, el
señor Camacho Cruz dejó de pagar el salario. En efecto, en respuesta
a los autos de pruebas proferidos en sede de revisión, el accionante
informó a la Corte que “lo único que recib[ió] del señor José Daniel
Camacho Cruz después del accidente fue el salario de $1.000.000
por seis meses más o menos”280. Así mismo, el accionado sostuvo que
pagó la suma de $1.000.000 mensuales hasta el mes de junio de 2020
y aportó un recibo de pago para comprobarlo281.
(xvii)
84. En tales términos, la Sala concluye que la interrupción en la prestación
personal del servicio ordenada por el accionado después del accidente, la
suspensión del pago del salario a partir del mes de junio de 2020 y la ausencia
de prueba que demuestre que el accionante decidió voluntariamente no prestar
sus servicios, permiten inferir razonablemente que el señor Camacho Cruz
despidió al señor Valeta Villadiego.
(xviii)
85. Tercero, el señor Camacho Cruz conocía del accidente de trabajo del
accionante y del deterioro que este causó a su estado de salud. En efecto, el

279 En concreto, el accionado manifestó que “necesita[ba] que desocup[aran] la finca ya que él se iba a ir a
trabajar a la finca y no [podía] sostener a 5 personas”. Escrito de tutela, p. 2.
280 Id., p. 4.
281 Escrito del accionado en respuesta al auto de pruebas de 9 de septiembre de 2021, 20 de octubre de
2021, p. 3.
accionado (i) fue la primera persona a la que el accionante informó del
accidente, (ii) se presentó en el hospital cuando el accionante iba a ser
ingresado y (iii) estuvo al tanto del tratamiento del mismo, como quiera que,
presuntamente, solicitó los comprobantes de los gastos médicos para
reembolsar el dinero gastado por dicha causa. No obstante, pese a conocer que
el accionante se encontraba recibiendo tratamiento médico por cuenta del
accidente de trabajo, lo despidió.
(xix)
86. Cuarto, la Sala considera que el despido del señor Valeta Villadiego fue
discriminatorio en tanto tuvo como causa el estado de salud del accionante.
Esto es así, porque la desvinculación del accionante fue efectuada sin la
autorización del Ministerio de Trabajo, a pesar de que el accionante se
encontraba en una situación de debilidad manifiesta por cuenta del accidente de
trabajo, la cual disminuyó sustancialmente su condición de salud. Por lo tanto,
se presume que el despido obedeció a la condición de salud del accionante.
Esta presunción no fue desvirtuada por el accionante, pues en el expediente no
obra prueba que demuestre la existencia de una causal objetiva que justificara
el despido, ni de la supuesta renuncia indicada por el accionado. En tales
términos, la Sala encuentra que el despido fue ineficaz por tener una
motivación discriminatoria.
(xx)
87. Conclusión y órdenes. Con fundamento en las anteriores
consideraciones, la Sala concluye que el señor Camacho Cruz vulneró el
derecho fundamental a la estabilidad laboral reforzada del señor Valeta
Villadiego al despedirlo en razón del deterioro a su salud que el accidente de
trabajo causó. La Sala encuentra que dicho despido también causó una
vulneración al derecho al mínimo vital del accionante, puesto que impidió que
este pudiera “abastecer las necesidades básicas de [su] hogar”282 por cuenta
propia. Lo anterior, debido a que dejó recibir el salario que era su única fuente
ingresos y su situación de salud le dificulta realizar otros trabajos y ha
obstaculizado el reintegro al mercado laboral283.
(xxi)
88. En consecuencia, con el objeto de reparar dicha violación, la Sala
ordenará al señor Camacho Cruz reintegrar al accionante a un cargo en el que
no sufra el riesgo de empeorar su salud y, de ser necesario, brindar la
capacitación para que este pueda cumplir las tareas del nuevo cargo. En este
caso, el reintegro es procedente, si así lo desea el accionante, comoquiera que
282 Id.
283 De acuerdo con la historia clínica del accionante, debido a la gravedad del accidente se trata de “una
lesión que va a dejar secuelas”. Escrito de tutela, p. 42.
el accionado no demostró que existe un principio de razón suficiente de índole
constitucional que lo exonera de cumplir dicha obligación. Tampoco manifestó
que dicha posibilidad impidiera el desarrollo de su actividad productiva. En
todo caso, de determinarse que la reubicación excede la capacidad del
empleador, este deberá brindar al accionante la oportunidad de proponer
alternativas de solución razonables, cuya suficiencia e idoneidad deberá ser
valorada por el juez encargado del cumplimiento del presente fallo. Por último,
la Sala aclara que la procedencia de la indemnización equivalente a 180 días de
salario a favor del accionante deberá ser determinada por el juez laboral
ordinario.
(xxii)
(iv) SÍNTESIS DE LA DECISIÓN
(xxiii)
89. La acción de tutela. El 1 de junio de 2020, Carlos Arturo Valeta
Villadiego (en adelante, el accionante) presentó acción de tutela en contra de
José Daniel Camacho Cruz (en adelante, el accionado), por considerar
vulnerados sus derechos fundamentales al mínimo vital, a la seguridad social, a
la dignidad humana y a la estabilidad laboral reforzada. Esto, porque, a su
juicio, el accionado lo despidió de forma discriminatoria, a causa del accidente
de trabajo que tuvo el 19 de enero de 2020 y no cubrió las prestaciones
asistenciales y económicas a las que tenía derecho. Como pretensiones solicitó
al juez ordenar al accionado: (i) el reintegro a su puesto de trabajo, (ii) el pago
de una compensación económica por los gastos en que incurrió para su
atención médica, (iii) la garantía de acceso a atención en salud, (iv) pagar la
indemnización prevista en el artículo 26 de la Ley 361 de 1997. El señor
Camacho Cruz argumentó que no había vulnerado los derechos del señor Valeta
Villadiego debido a que no lo había sido despedido y había cubierto el costo del
tratamiento y los medicamentos que habían sido prescritos por el médico
tratante.
(xxiv)
90. Examen de procedencia. La Sala concluyó que la acción de tutela era
procedente, dado que cumplía con los requisitos de legitimación en la causa,
inmediatez y subsidiariedad. En particular, la Sala encontró que a pesar de que
existe un proceso ordinario laboral en curso por los mismos hechos, la acción
de tutela procedía como mecanismo transitorio de protección con el objeto de
evitar la consumación de un perjuicio irremediable, mientras el proceso
ordinario concluye.
(xxv)
91. Examen de fondo. La Sala Quinta de Revisión concluyó que José Daniel
Camacho Cruz vulneró los derechos fundamentales del accionante.
(xxvi)
91.1. Primero, vulneró el derecho fundamental a la seguridad social porque
(i) omitió afiliarlo al SSSI, (ii) no garantizó el suministro y pago de
la totalidad de medicamentos requeridos por el accionante para la
recuperación de su tobillo y su consecuente rehabilitación física y
profesional y (iii) no cubrió la totalidad de los gastos de traslado que
la prestación de estos servicios requirió.
(xxvii)
91.2. Segundo, violó los derechos fundamentales a la estabilidad laboral
reforzada y al mínimo vital del señor Valeta Villadiego, dado que lo
despidió en razón del deterioro a la salud que le causó el accidente de
trabajo. La Sala encontró que el accionante era titular del derecho a la
estabilidad laboral reforzada de personas en estado de debilidad
manifiesta por razones de salud. Lo anterior, debido a que sufrió un
accidente de trabajo que le causó un deterioro significativo de su
salud que imposibilitó el desempeño de sus funciones ordinarias de
trabajo. Sin embargo, a pesar de que el empleador tuvo conocimiento
del accidente y del efecto que este generó en la salud del accionante,
lo despidió sin autorización al Ministerio de Trabajo para terminar el
vínculo laboral y no demostró que la terminación del contrato tuviera
una causa objetiva.
(xxviii)
92. Órdenes y remedios. Con fundamento en lo anterior, la Sala Quinta de
Revisión concedió el amparo transitorio de los derechos fundamentales a la
seguridad social, a la estabilidad laboral reforzada y al mínimo vital del
accionante, hasta tanto se resuelva el proceso ordinario laboral que actualmente
se adelanta. Como remedios, decidió ordenar a José Daniel Camacho Cruz (i)
reintegrar al accionante a un cargo en el que no sufra el riesgo de empeorar su
salud y, de ser necesario, brindar la capacitación para cumplir las tareas del
nuevo cargo; (ii) realizar la respectiva afiliación al Sistema de Seguridad Social
Integral del accionante, (iii) pagar el costo del tratamiento médico que el
accionante requiera y (iv) suministrar o cubrir el costo de los medicamentos
que este necesite para recuperarse del accidente de trabajo sufrido el 19 de
enero de 2020.
(xxix)
(v)DECISION
(xxx)
(xxxi) En mérito de lo expuesto, la Sala Quinta de Revisión de Tutelas de la
Corte Constitucional, en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución,
(xxxii)
(xxxiii) RESUELVE
(xxxiv)
(xxxv)
(xxxvi)PRIMERO. LEVANTAR la suspensión de términos decretada en el
presente asunto.
(xxxvii)
(xxxviii) SEGUNDO. REVOCAR la sentencia proferida el 17 de julio de
2020 por la Jueza Promiscua del Circuito de Cimitarra, mediante la cual se
confirmó la sentencia de 11 de junio de 2020 del Juez Segundo Promiscuo
Municipal de Cimitarra, que declaró improcedente la acción de tutela
presentada por Carlos Arturo Valeta Villadiego en contra de José Daniel
Camacho Cruz. En su lugar, CONCEDER EL AMPARO TRANSITORIO de
los derechos fundamentales a la seguridad social, a la estabilidad laboral
reforzada y al mínimo vital del accionante, mientras concluye el proceso
ordinario laboral en el que se discute el asunto.
(xxxix)
(xl) TERCERO. DECLARAR ineficaz el despido de Carlos Arturo Valeta
Villadiego y, en consecuencia, ORDENAR a José Daniel Camacho Cruz
reintegrar al accionante a un cargo en el que no sufra el riesgo de empeorar su
salud y, de ser necesario, brindar la capacitación para cumplir las tareas del
nuevo cargo.
(xli)
(xlii) CUARTO. ORDENAR a José Daniel Camacho Cruz (i) realizar la
respectiva afiliación al Sistema de Seguridad Social Integral del accionante, (ii)
pagar el costo del tratamiento médico que el accionante requiera y (iii)
suministrar o cubrir el costo de los medicamentos que este necesite para
recuperarse del accidente de trabajo sufrido el 19 de enero de 2020.
(xliii)
(xliv) QUINTO. REMITIR el presente expediente a la Superintendencia
Nacional de Salud para que analice la posible irregularidad en que incurrió el
accionado al presentar el SOAT de un tercero para que el señor Valeta
Villadiego fuera atendido como víctima de un supuesto accidente de tránsito.
(xlv)
(xlvi) SEXTO. Por Secretaría General, LIBRAR las comunicaciones de que
trata el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991, para los efectos allí
contemplados.
(xlvii)  
(xlviii) Notifíquese, comuníquese y cúmplase.
(xlix)
(l)
(li)
(lii) PAOLA ANDREA MENESES MOSQUERA
(liii) Magistrada
(liv)
(lv)
(lvi)
(lvii) GLORIA STELLA ORTIZ DELGADO
(lviii) Magistrada
(lix)
(lx)
(lxi)
(lxii) CRISTINA PARDO SCHLESINGER
(lxiii) Magistrada
(lxiv)
(lxv)
(lxvi)
(lxvii) MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ
(lxviii) Secretaria General
(lxix)
(lxx)
(lxxi)

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