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La cabana La cabana
en el arbol CUM VieTae10)|
Gillian Cross
tustraciones de Paul Howard
Gillian Cross
ee
Juan y Santi estan muy ilusionados
Porque su padre les est construyendo
tuna cabafia en el jardin. Cuando apenas
ha empezado tiene que marcharse al
extranjero. Juan monta en célera,
pero su padre promete enviarles todos
los meses un paquete con algo para
la cabafia. Y lo cumple puntuaimente.
Esto les obliga a imaginar qué utilidad
puede tener lo recibido, a instalario
ya incorporarlo tanto a su vida real
‘como a sus juegos fantésticos.
Un libro sobre una enriquecedora
yeestimulante relacion entre
padres e hijos.
ALBAGUARA
INFANTILLa cabana
enel arbol
Gillian Cross
El padre de juan y Sant les esti construyendo una cabana
en e! Jardin, Cuando apenas hia empezado tiene que
‘marcharse al extranjero, pero promete enviarles todos ¢
los meses algo parala cabana ¥ lo cumple puntualmente.
Esto obliga a los ninos a imaginar que utlldad puede tener
lo recibido, a instaiario y a incorporarlo tanto a su vida
real como a sus Juegos fantasticos
Gillian Cross nacié en Londres. studio
erature inglesa en las universidades
de Oxford y Sussex. Ya en su etapa
escolar escribia novelos, pero cuando
sus hos mostraron interés por fos libros
se dedicé en serio a esta tarea, Leva
ublicados mas de doce libros y ha
ganado el premio Whitbread y la
prestigiosa medaila Camegie
INFANTIL
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La cabafia
en el arbol
Gillian Cross
El padre de juan y Santi les esté construyendo una cabana
en él jardin. Cuando apenas ha empezado tlene que
‘marcharse al extranjero, pero promete enviares todos 4
0s meses algo para la cabana. Y lo cumple puntualmente
Esto obliga a os ninos a imaginar qué utldad puede tener
lo recibido, a instalario y a incorporario tanto a su vida
real como a 5us juegos fantasticos,
Gillian Cross nacio en Loncies. Etucs
literatura inglesa en las universidades
de Oxford y Sussex. Ya en su etopa
escolar escribja novelas, pero cuando
sus hijos mostraron interés por los bros
Se dedic6 en serio a esta tarea. Lleva
publicados mas de doce libros y ha
ganado el premio Whitbread y fa
prestigiosa medalla Camegie.
ALBAGUARA.
SO)
INFANTILLa cabafia
en el arbol
Gillian Cross
Traduccién de Herminia Bevin
uastraciones de Paul Howard
‘ EAN Ty,
ca
A Ssta INDICE .
La cabafia
1 taiio 9 en el arbol
2. El primer paquete 25
3. {El enemigo ataca! 39
4. Llamada a larga distancia 53
5.
6.
7.
{Un regalo intitil!..... 67
En la oscuridad......-.-.. 81
Navidad.........:00+ sees 9SPara Anthony y Katy107
-jEstupendo! ;Van a venir
conmigo a asar castafias en la hogue-
ra! Igual que hacfa yo con mi padre.
Y sino les gustan, ;ME LOS COMERE
CON TOMATE!106
‘Mamé hizo un gesto.
No pudimos. Las ardillas
han debido de levarselas todas, No he
visto mas que cdscaras.
—Es verdad —dijo Juan,
Santi no dijo nada. Se levanté
y hurgé con disimulo en el agujero que
habia en el tronco detrs de la cabaiia,
La bolsa de plistico atin estaba alli, La
sacé.
“Feliz, Navidad, papa ~dijo—
Guardé éstas para cuando vinieras
~y las dejé caer en el regazo de papa
como una Iluvia de reluciente color
0.
Pox un momento, pap no dijo
ni una palabra. Se quedé mirando las
castafias.
Después miré a Santi y a Juan
con los ojos bailandole de alegria y
lanzé un tremendo bufido de Ogro
Feroz105
bajo de la mata de calabaza —dijo
Santi—. Cuando estébamos probando
los teléfonos...
—... ¥ yo le dije que subiera a
la atalaya y mirase con los prisméticos...
Como cuando descubri a
los enemigos y les lanzamos papas
verdes.
—... Y euando vi la seffal para
ir a comer los pasteles...
—... Mama colocé la escala de
cuerda par:
—... Después de que Santi re-
cogiese las grosellas para la merme-
Jada..
~{Basta! ;Bastal -papd se
tap6 los ofdos con las manos y puso un
gesto terrible. Me Ievaré semanas
explorar este castillo. Debe de ser el
castafio més corplicado del mundo.
Teléfonos, atalayas, montacargas...
{Han asado también las castafias?
- U "
El castaiio
Santi tenia cuatro afios y
Juan ocho, Vivian en una casa nueva,
recién construida.
Pero el Arbol que habia al fi-
nal del jardin tenia cien aftos.
Santi nunca habia visto un ar-
bol tan grande. BI dia en que se mu-
daron a su nueva casa, salié al jardin
y se quedé extasiado bajo la enorme
y frondosa copa, mirando hacia lo
alto, cada vez, mas arriba.
Juan bajé al jardin detras de
Santi, pero no perdié el tiempo mi-
rando. Tan pronto como vio el arbol,
grité:10,
—iPapa! jVen a ver! jPode-
mos hacer una cabaiia en el arbol!
Su padre, al igual que Juan,
corrié al jardin, sélo que el doble de
rapido. Cuando vio el arbol se detuvo_
y se qued6é contemplindolo,
-Es un castaiio precioso
—dijo emocionado--. El préximo in
vierno podremos asar castafias jun
tos, como haciamos mi padre y yo.
A Juan no ie interesaban tas
castaiias.
iY qué hay de la cabaita
Papa sonrid y se puso a estue
diar el arbol.
—Parece perfecto. Ahi, donde
se dividen las ramas, puede ir la pla-
taforma. Tal vez los de las mudanzas
me vendan un cajén grande de made-
ra, de los que usan para embalar va-
jillas, para hacer una pequefia cabatia
en un extremo,
104
jHas Megado a tiempo para celebrar
la Navidad!
Mientras las papas se asaban
en la hoguera, encendieron la vela de
la calabaza de Juan y la colocaron en
la cabafia. La calabaza les sonrefa y
contemplaba con una sonrisa picara
mientras lo preparaban todo.
Mama les envié algunas man-
tas para que estuviesen calientes, y
luego puso la comida en el paraguas.
Papas asadas recién salidas del fue-
£0. Panecillos con mermelada casera
de grosellas, Tarta de calabaza y pas-
teles. Santi y Juan tiraron de él hasta
arriba y lo pusieron todo sobre ia
plataforma,
iEs un banquete! —dijo
papa. {Un banquete de medianoche!
Yo he cultivado la calabaza
para hacer la tarta —dijo Juan.
—Escondié mis caramelos de-ae
103
Se abalanz6 sobre é1. Papa le
agaré y le abraz6 con fuerza.
—iLo consegui, Santi!
jo-. Me dijeron que no habfa un
asiento en el avin, pero conseguf que
me diesen uno. {Si no me dejan vol-
ver con mis hijos, le dije, me sentaré
en Ia pista y ei avién no podré des-
pegar!
~jEstis aqui! ~grité Santi12
GY podremos tener una es-
calera? ~pregunté Juan, dando brin-
cos de excitacién,
=No veo por qué no ~papé sa-
£6 un trozo de papel de su bolsillo y
empez6 a dibujar la forma del Arbol-.
La cabafia puede ir aqui...
‘A Juan le brillaban los ojos.
~{Podrias ponerle ventanas?
Claro que si. ¥ quiz mama
Jes haga unas cortinas.
Santi atin miraba hacia arriba,
hacia ef desnudo y pelado arbol, tra~
tando de imaginar todo aquello. Las
ramas se balancearfan en tomo a fa
cabaiia, que quedaria oculta cuando
crecieran las hojas.
—{De verdad nos vas a hacer
una cabatia? —dijo bajito, como si
ocultase un secreto-. ;En serio?
Papa le mir6 y volvié a son-
reft.
loz
—Bajad inmediatamente, Ma-
mé..., mami va a encender la hoguera
Con muchy cuidado, Santi
dejé en su sitio el teléfono, la linterna
y los prismaticos. Luego bajé por la
escala de cuerda,
Juan estaba sentado con las
piernas cruzadas en medio de la plata-
forma. Santi no podia verle la cara
porque estaba muy oscuro.
{Qué estd haciendo mamé
ah? ~pregunté Santi-. Crefa que iba a
encender Ia hoguera,
Eso voy a hacer ~respondié
la voz de mamé, desde el suelo, deba-
jo de ellos,
Se oy6 el chasquido de un
fésforo. Luego, una repentina ¢ inten-
sa luz que venia de la enorme hoga
ra inund6 la cabaia. Y Santi vio quién
estaba sentado alli.
~iPapa!
:101
sobre la hierba y mas tarde en el ca
mino.
Poco después escuché ruido
de pasos que regresaban, Esta vez eran
més, Debia de venir también mama,
con ta comida. Santi cogié a linterna
que colgaba cerca de los prismaticos y
lanz6 un destello de luz blanca
—,QUIEN ESTA AHI?
Le respondié una luz roja,
desde la parte de abajo del drbol
‘AMIGO.
Después, Santi oy6 a alguien
trepar por la escala de cuerda. Unos
dedos golpearon el tarro del teléfono
de abajo
Santi cogid el teléfono de
arriba y se lo acercé a la oreja.
-jEstais ahi, Don Santiago?
—pregunté la vez de Juan.
Sonaba un poco rara, pero a
Santi las palabras le Hegaron claras.
—Ahora mismo, no. Antes de-
bo empapelar las paredes y terminar
las estanterfas en casa. Pero no me ob
vidaré. La haremos durante el verano.
Cada noche, después de ce-
nar, hacfan planes para construirla. A
veces, papé tenia que marcharse a tra-\4
bajar fuera, pero siempre que estaba
en casa sacaba los dibujos y planos de
la cabafia antes de que Santi y Juan
se fuesen a acostar, Los cuatro se sen=
taban alrededor de Ja mesa, discutien-
do cémo Ja pintarfan y qué harian
con el resto de la plataforma
Juan estaba impaciente,
—No hacemos mas que hablar
{Por qué no fa construimos de una vez?
—Hay que planearlo todo an-
tes —Ie dijo mama—. Mira esas estan-
terfas que colgué ayer. Si antes no
hubiese pensado bien cémo hacerlas
ahora estarian por los suelos
—La cabaia nunca podrd
caerse —respondié Juan con voz tris-
te—, porque nunca la construiremos.
Papa le regaité
6
—Deja de grufir. La haré
cuando Hegue el buen tiempo.
Santi no protestaba, Cuando
100
nas de la casa, pero las cortinas esta~
ban echadas.
=No veo nada.
—Vuelve a mirar le dijo Juan,
Santi escudrifié la casa de
nuevo, pero no habia nada que ver.
Estaba a punto de dejar los prisméti-
cos cuando vio una luz que venfa de
la ventana de la cocina, Dos luces.
Primero una roja, luego una
verde.
—iJuan! Mamé nos esti hacien-
do sefiales. Dice: VENID EN SEGUI-
DA. HA OCURRIDO ALGO BUENO.
Seguro que ha hecho més
pasteles -contesté Juan-, Iré para
ayudarla a traerlos. Tai quédate aqui y
vigila.
Santi siguié mirando por los
prismaticos. Estaba demasiado oscuro
para Ver a Juan mientras andaba por el
Jardin, pero ofa sus pisadas, primero99
Santi y empezaba a anochecer. Mamé
volvid a casa en busca de la comida
y los f6sforos. Santi y Juan treparon
por el drbol hasta su castillo.
Los preparativos eran emo-
cionantes, pero no tanto como debjan
haberio sido, Se quedaron mirindolo
todo desde arriba, sin saber muy bien
qué decir.
Entonces escucharon un ruido
extrafio procedente de ta casa, Casi
como un grito, Santi miré asustado a
Juan,
—Ha sido mama?
=No fo sé ~Juan también se
habia puesto nervioso-. Subid a la
atalaya, Don Santiago. A ver si pod
distinguir algo desde alli
~Cierta Mente, Don Juan,
Santi grted por la escala de
cuerda, se instalé y toms los prismé-
ticos, Recorrié atentamente las venta-
15
Juan se iba al colegio y él se quedaba
solo, corria al garaje para mirar el enor-
me cdjén con el que harfan la cabafia,
Acariciaba con los dedos las tablas sua-
ves y de color claro que papi habja
comprado para hacer la plataforma,
Y esperaba impaciente.
Un dia, a mediados de julio,
papa regresé temprano a casa. Besé a
Santi, le guiié un ojo y desaparecis
en el interior del garaje. Cuando Santi
y mamé salieron para recoger a Juan
del colegio, escucharon ef ruido de
tuna sierra
Santi apreté tx mano de mat
mé y alzé Ja vista hacia ella, Estaba
demasiado emocionado para decir na-
da, pero ella comprendié. Sonrié a
Santi y le devolvi6 el apreton:
Cuando regresaron a casa ha-
bia una escalera metitica apoyada enel castaiio. Papa estaba arriba, entre
las ramas, clavando las tablas del
suelo.
Juan solté el bolsén del cole
junto a la puerta y atravesé el jardin a
la carrera,
Fantéstico! ;Puedo subir a
echar un vistazo?
98
una linterna con la calabaza de Juan
poniendo una vela dentro.
La tiene guardada para
cuando vuelva papa —dijo San
=No, no es verdad ~dijo Juan
en voz muy alta, Tenia la cara muy
colorada-. Estoy harto de esperarle.
Hagamos la linterna,
Y eso hicieron, Vaciaron el
corazén de la calabaza y mamé hizo
una tarta con él, Mientras tanto, Juan
y Santi, con un cuchillo, hicieron
unos agujeros hasta que quedé una
cara grande y horrible en Ia calabaza,
Luego salieron al jardin pars
encender Ja hoguera. Habja montones
de cosas para quemar: palos, papa
resecas, plantas que habfan arrancado,
las cascaras verdes de las castaiias y
hojas y ramas secas de frbol,
Cuando terminaron de echar-
Jo (Go, el montén era mas alto que7
—Siempre hemos puesto tarje-
tas le dijo Santi.
=iSiempre ha estado papa!
-dijo irvitado Juan ~. Pero este aio no
va aestar
Cuando Hegé Ia hora de ta co
mida, hasta mamd estaba triste. Pero
hizo como si no pasara nada, Sirvi6 el
filete con papas fritas y se sents apo:
yando los codes en la mesa
-No estamos muy contentos,
gverdad? -, pens6 Santi. Pero, {c6-
mo debja contestar? ;, Verde? ; Amari-
Mo? Probé con la luz amarilla,
Liegé un grufido desde ta li-
tera,
—No seas tonto, Eso significa
jAUXILIO! Tenfas que haber contes-
tado con fa roja, que quiere decir
AMIGO,
Roja. Por supuesto, Santi
apreté los ojos haciendo un esfuerzo
para recordarlo,
=Vamos a probar otra vez.
Siguieron practicando hasta
qué mamé Hamé a la puerta.87
iY si nos confundimos?
{Qué pasa si primero enciendo la roja
y luego Ia verde?
Juan se quedé pensativo.
~Eso deberia significar “algo
diferente, Ya sé...
Se inclind sobre el papel y
empez6 a escribir de nuevo.
ROJO y después VERDE significa
VEN EN SEGUIDA. HA OCURR:DO
ALGO BUENO.
Santi sonrid satisfecho,
~iAsi que podremos enviar
muchos més mensajes si mezclamos
todos los colores?
~{Millones! ~replicé Juan en-
tusiasmado-. Pero primero vamos a
practicar con ést.s, Vete hacia allt
Santi se puso en pie, de espal-
das a Ja ventana, escuchando el golpe-
Entonces llegé el paquete.
Un sabado por la manana, el
cartero Ham6 a las once en punto
Juan y Santi abricron fa puerta al mis-
mo tiempo. Cuando vieron sus nom-
bres en el paquete, supieron quién lo
enviaba,
~{Papa! ~exclamé Juan,
Empez6 a arrancar el papel
que lo envolvia. Santi recogié el cor-28
del con el que iba atado y lo enrollé
cuidadosamente alrededor de sus de-
dos. Cuando mami bajé, habia papel
de embalar por todas partes.
Juan sostenia entre las manos
un revoltijo de piezas de madera y
cuerdas, Lo miré con el cefto frun-
cido,
{Qué es esto, mama?
Mama sonrié.
Ya lo veras.
Cogié los extremos de dos de
las cuerdas y subié las escaleras de
espaldas, dejande caer el resto. Los
ojos de Santi se abrieron de par en
par al ver lo que aparecia al desenro-
llarse lo que habia en el paquete
—jEs una escala de cuerdal
iYa puedo subir a la cabafial
A Juan le brillaban los ojos.
—jPonla, mamé! jPor favor!
Mama les miré.
86,
luz blanca puede ser... Oh, espera un
momento, -Encendié la luz de la ha-
bitacién y busc6 un :rozo de papel y
un lépiz—. Haré una lista para que nos
la aprendamos,
=A lo mejor no sé leer todas
las palabras -dijo Santi preocupado.
~Yo te las ensefiaré. Vamos.
—Juan se tumbé en el suelo y empez6
ibir frenéticamente, repitiendo
Jas palabras en voz. alta,
a es
La luz BLANCA significa {QUIEN
ESTA AHI?
La luz ROJA significa AMIGO
La luz AMARILLA significa jAUXI-
uo!
La luz VERDE significa TODO EN
ORDEN
Santi lo repiti6, esforzdndose
por recordarlo.85
templaba el castaiio a través de los vi-
sillos. Ya se le habfan eafdo todas las
hojas y las ramas desnudas tenfan un
color oscuro.
~Podemos hacer sefiales -re-
pitié Santi-. Ya sabes, rojo para una
cosa, verde para otra y...
~(Eso es! ~exclamé Joan dan-
dose la vuelta mientras sus ojos baila-
ban a la tuz de fa linterna,
=iVamos a hacerlo ahora! La
29
~Tal vez. lo haga cuando aca-
be de recoger las grosellas que que-
dan en el jardin,
~iPero hay millones de grose-
Mas! -protesté Juan-. Tardards horas,
jPor favor, pon primero la escala!
=No —mamé negé con la ca-
beza—. Quiero hacer un poco de mer-
melada para Hevérsela mafiana a la
abuela. Primero, las gro:ellas,30
Juan se puso rojo de furia.
~Podemos ayudarte a recoger
las grosellas dijo en seguida Sz
Asi terminars antes.
~Muy bien ~mama saco tres
platos de plastico de un mueble—
Siempre y cuando me ayuden de ver-
dad y no se dediquen a cométselas.
~{Prometido! -exctamé Juan-
Vamos, Santi!
Cogis un plato y eché a co-
rer por el jarctin. Cuando Hleg6 Santi,
Juan habia recogido ya diez. grosellas
Pero el dia era muy caluroso.
Juan solo habia llenado fa mitad de su
plato y ya estaba harto de recoger gro-
sellas. Las eché en el cacharro de ma-
md y eché a correr hacia el castaiio,
Santi siguid trabajando, Des-
pacito y sin descanso, continué re-
cogiendo grosellas ordenadamente,
84
con brusquedad Juan-. Pero utiliza-
ban velas y faroles y antorchas para
hacer sefiales,
Santi fue girando la cabeza de
su linterna viendo eémo a cada paso
cambiaba de color, Blanco... rojo...
amarillo... verde...
-Nosotros también podemos
hacer senales.
~{Qué?
Juan no le escuchaba. Con-83
-No pueden salir esta tarde
-dijo mamé~. Tendrin que jugar con
las linternas en su habitacién.
=No seré tan divertide dijo
Jat enfurrufiado,
=No hay més que hablar. Pre-
pararé un poco de leche caliente y cuan-
do se la tomen podran subir a jugar.
Cerraron Ja puerta det dormi-
torio y encendieron las tinternas, pero
la oscuridad no resultaba emocionan-
te. La habitacién era démasiado aco-
gedora. Podian ofr a mami amasando
en la cocina, y cuando Juan recortié la
habitacién con ta uz de su linterna,
vieron coches y ositos de peluche.
~iLos caballeros no ven osi-
tos con sus linternas! ~dijo Juan muy
contrariado.
~gTenian linternas los caba-
Heros? ~pregunté Santi,
={Claro que no! -contesté
3L
planta a planta, sin comerse ni una.
Estaba sediento y bastante cansado,
pero Hené cuatro veces su plato.
—Has trabajado mucho —le
Jo mama, viendo lo que pesaban los
platos Henos de grosellas, «,Y qué
pasa con la escala de cuerda’», pens6
Santi. Pero no lleg6 a decir nada, Se
limits a mirar a mamé en silencio.
Mama ri.