ANEXOS
PARA DESPUES
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La proliferación de crónicas y obras historiográficas de todo tipo, que se dan el occidente
medieval desde principios del siglo XII, encuentra su cabal réplica en la Península Ibérica cien
años más tarde: el Chronicon Villarense, redactado en riojano muy a comienzos del siglo XIII,
constituye la primera muestra de la utilización de una lengua romance peninsular y de un
género en la redacción de obras históricas (1997, p. 107).
Corominas(2) documenta que fue hacia 1275 la fecha en la que se utiliza este término con
dicho carácter histórico en la Primera Crónica General. La influencia de este matiz histórico ha
permanecido en la actualidad y si nos acercamos al Diccionario de la Academia(3), observamos
que su primera acepción es "historia en la que se observa el orden del tiempo"
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Diarios de Cristóbal Colón o los Comentarios de Álvar Núñez Cabeza de Vaca. (Ver anexo 1)
DIARIO
Las fuentes sobre el primer viaje de Colón son el conjunto de documentos escritos que aportan
informaciones de primera mano sobre el primer viaje de Colón a las Indias, expedición que
marca el comienzo del descubrimiento de América.
Naufragios y comentarios es un libro de viajes escrito por el conquistador español Álvar Núñez
Cabeza de Vaca.
COMENTARIOS
En este libro, Cabeza de Vaca narra las vicisitudes de los cuatro únicos supervivientes de la
expedición de Pánfilo de Narváez a Florida (1527), los cuales vivieron entre los indios durante
ocho años como esclavos, comerciantes y curanderos, y atravesaron a pie el suroeste de los
actuales Estados Unidos y norte de México hasta que en 1537 lograron volver al territorio bajo
control español, la colonia de Nueva Galicia dentro del Virreinato de Nueva España.
CRONÍCA NOVELÍSTICA
En la crónica novelística el lenguaje es un elemento esencial y no promocional. No es sólo un
recurso retórico sino un modo distinto de enfrentarse a los hechos. La peculiaridad es que esa
forma peculiar, singular y diferente de crear mundos alternativos sorprende y se sitúa en un
limbo literario muy cercano al periodismo.
CRONISTA LITERARIO
El mensaje se adapta al estilo del autor y no a la inversa. El talento del escritor consiste en
describir con minuciosidad de orfebre el rasgo seleccionado sin aburrir al lector. El cronista
literario o el literato cronista emplea la retórica como artilugio para embellecer el mensaje
coloreándolo. Escribir con regusto, saboreando las palabras, es superar la monotonía de un
hecho; es ampliarlo con matices nuevos. El lenguaje así entendido no es sólo vehículo de
comunicación sino también un artificio de deleitación.
CRONISTA
El que firma, es el que debe dar consistencia y coherencia a los materiales narrativos. Se le
pide que revele y manifieste el sentido de los hechos, porque gracias a su experiencia
personal, literaria, histórica, periodística... los receptores consideran que es la persona
pertinente para cumplir con éxito la función de comunicar.
Habrá que considerar pues, que el autor particular y conocido es una exigencia inherente al
género crónica. Desde sus relaciones con la historia, pasando por la literatura hasta
desembocar en el periodismo, el cronista ha sido siempre un sujeto que ha firmado sus
escritos, hecho que conlleva una responsabilidad añadida: esta identificación del texto con su
autor facilita el nacimiento de un compromiso, de un vínculo simbólico entre emisor y
receptor.
REPORTAJE Y PERIODISMO
Es más que evidente que el reportaje comparte no pocas características con la crónica, pero no
es menos cierto que este género es una invención genuinamente periodística y por tanto dicha
exclusividad impide que sea considerado como instrumento de unión entre el relato de ficción
(literario) y el factual (de hechos). De lo que se deduce, que él no puede ser considerado el
enlace entre la literatura y el periodismo.
CRÓNICA
En el periodismo moderno, como bien apuntan Ronderos, León, Sáenz, Grillo & García (2002)
la crónica perdió su camisa de fuerza cronológica y evolucionó hasta convertirse en un
territorio sin fronteras, cuyo autor, si seguimos a Benjamin (2008), es “quien toma lo que narra
de la experiencia, de la suya propia o la referida. Y la convierte, a su vez, en experiencia de
aquellos que escuchan su historia” (p. 65).
Benjamin, W. (2008). El narrador. Santiago de Chile: Ediciones Metales Pesados
Otro aspecto es la narración en primera persona, o cuando menos, la aparición explícita del
autor del texto: “La crónica está ligada a la voz de quien escribe. Es un flujo narrativo que
recuerda un poco a los cuentos de la abuela” (Samper, 2001, p. 14). El mencionado autor
se preocupa por definir la crónica como un escrito que suele entrar en consideraciones
“de carácter general” y con un tono distinto al del reportaje.
Samper, D. (2001). Antología de los grandes reportajes colombianos. Bogotá: Aguilar.
La característica principal de la crónica es la intimidad. La crónica es una forma de vivir la vida y
la escritura. Es salir a la calle, hacerse permeable, transparente a la vida que nos rodea, es
vulnerabilidad absoluta ante la vida. Y es escribir desde adentro de la piel. Es caminar y vivir y
luego cronicar. Es colocarse en una condición de riesgo, de vulnerabilidad emocional, de rabia
(Guardela, 2001, p. 1).
Guardela, J. (2001). Escribir es como caminar. Relatoría del Taller de crónica con Alma
Guillermo Prieto, realizado por Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo
Iberoamericano. Cartagena, Colombia.
Gil González (2004)
añade que la crónica es una desviación del modelo canónico del periodismo
Dentro de un marco teórico más exigente (Cristoff, 2016), Callegaro & Lago (2012) recalcan
que la crónica latinoamericana es un “cruce entre literatura, periodismo y análisis social” (p.
246) A
Martínez Albertos (1974) enfatiza en que la crónica es un producto literario
predominantemente latinoamericano. Al definirla, dice que se trata de una narración directa e
inmediata de una noticia con ciertos elementos valorativos, que siempre deben ser
secundarios respecto a la narración del hecho en sí
Martínez Albertos, J. (1974). Redacción periodística. Barcelona: ATE.
(p. 123). También enfatiza en la “hibridez” del género, en el sentido de que está a medio
camino entre los informativos y los “editorializantes”, con la voz subjetiva manifiesta e
inevitable, que termina respondiendo a la “reacción visceral” (Guardela, 2001) del cronista en
su primer contacto con el sitio donde recogerá los datos.
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%20extranjera.
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Ejemplos de crónica periodistica
Extraído del periódico “La correspondencia de España”
A las doce de la mañana llegó ayer a la estación del Mediodía el tren especial conduciendo a la
representación de los Coros Clavé, que se asocia al homenaje dedicado del Ayuntamiento de
Madrid al glorioso fundador de la institución.
La llegada del convoy, cuya máquina venía engalanada con ramas de pino, produjo una
explosión de entusiasmo entre el gentío que llenaba por completo los andenes, prorrumpieron
en aplausos y vítores a los coros al tiempo que la banda del Asilo de la Paloma interpretaba la
marcha "La entrada" de Esquembre. Para recibir a los expedicionarios hallábanse el teniente
de alcalde D. Bernardo Martin en representación del alcalde, y los concejales señores Bofarull
y del Pino, el presidente de la Diputación provincial y varios diputados de Madrid; de
Barcelona, el diputado provincial señor Roig, el teniente de alcalde señor Salas Antón y el
concejal señor Bayer, y de Gerona los concejales Sres. Burguet y Disscosi.
Nutridas representaciones del Círculo de Bellas Arles, Centros Segoviazgo y Asturiano, Casa de
Casa de Galicia, Hogar Vasco,, y la Directiva en pleno del Casal Cátala con sus orfeonistas, que
cubrían la cabeza con barretinas moradas.
Mientras se organizaba la expedición para dirigirse al Ayuntamiento, la banda de la Paloma
interpretaba la sardana "La Santa Espina", del maestro Morera, y los Orfeones del Casal y de la
Casa de Galicia y del Centro Asturiano varias canciones de su repertorio.
Ejemplo de crónica
Lo siguiente es un fragmento de la crónica de la periodista Marta Ruiz, para el diario Semana
publicada el 23/02/2013.
Breve crónica de un viaje a La Habana (fragmento)
Marta Ruiz
Hace dos semanas tomé un avión y me fui para La Habana para ver de primera mano lo que
está pasando allí. Madrugué para el Hotel El Palco, en cuyo centro de convenciones se
producen los encuentros gobierno-guerrilla. Contrario a lo que se piensa, allí hay poca prensa
colombiana. Aquel día, víspera del final de una ronda que había empezado con los ánimos
caldeados por el secuestro de dos policías, no estaban sino los corresponsales de RCN y
Caracol y un puñado de periodistas cubanos.
Esa mañana Iván Márquez se paró frente al micrófono y leyó las 10 propuestas mínimas para el
reconocimiento político de los campesinos. “Siempre nos salen 10”, comentó a la hora del
café, refiriéndose al ritual cotidiano de presentar ideas sobre lo que su contraparte del
gobierno, Humberto de la Calle, llamó “lo divino y lo humano”. Márquez aprovechó el receso
para terminarse un grueso habano que ya se había fumado a medias. Para entonces no se
conocía la foto en la que el jefe guerrillero posa para la cámara en una moto Harley Davidson,
y que nos confirmó, junto al tabaco, que la revolución de Márquez no se contrapone con
ciertos placeres.
Mientras las FARC hacen su ritual mañanero, la delegación del Gobierno pasa por un lado en
silencio, sin mirar siquiera lo que ellos consideran un espectáculo mediático. Pero los
periodistas se rompen la cabeza tratando de encontrar una noticia que realmente suscite
interés en Colombia. A pesar de que el día del periodista nos pescó por allá, y de que las FARC
lo celebraron con un mojito, y de que gritaron muy animados: ¡Que vivan los comunicadores
sociales!, los guerrilleros piensan que el bajo perfil de las conversaciones se debe a una
estrategia mediática. Uno de los delegados de la insurgencia se muestra francamente
nostálgico: “Nos gustaba más el esquema del Caguán porque teníamos más cerca a los
periodistas. Ahora los cambian para cada ronda”.
Esa tarde tuve una charla informal con Sergio Jaramillo, el alto comisionado de Paz del
gobierno de Santos. En esos días, según me comentó, hubo avances muy importantes en la
Mesa en el tema de tierras, pero, respetando la regla de la confidencialidad, no mencionó el
contenido. Me aseguró que si se sigue a ese ritmo, es posible alcanzar un acuerdo marco en un
tiempo razonable. Cuando le pregunté por el mal clima que hay en el país respecto a los
diálogos, no escondió su amargura: “Al país urbano parece no importarle lo que pasa en el
campo”, me dijo.
De ambas delegaciones destaco el respeto mutuo con el que se tratan y la disciplina increíble
que tienen para no romper la confidencialidad de la Mesa, un signo de que ambos quieren
cuidar el proceso. Lo que sí comentan es que las metodologías de acercamiento a los temas
son muy diferentes. Es algo así como materialismo histórico contra Power Point. Mientras las
FARC hacen largas exposiciones históricas sobre el problema de la tierra, que abruman a los
miembros del Gobierno, estos a su vez sacan diapositivas con cifras muy pragmáticas para
explicarles a los otros cómo funciona el mercado rural y o el catastro. Al fin y al cabo, de eso
se trata el diálogo.
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