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Enfermedades de Transmisión Sexual en Venezuela

Este documento proporciona información sobre varias enfermedades de transmisión sexual como el VIH/SIDA, la gonorrea y otras. Explica que el VIH ataca las células CD4 del sistema inmunológico y puede llevar al diagnóstico de SIDA si no se trata. Describe los métodos de diagnóstico del VIH y las pruebas para determinar el estadio de la enfermedad. También cubre los diferentes tipos de tratamientos antirretrovirales para el VIH/SIDA. Por otro lado, señala que

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Enfermedades de Transmisión Sexual en Venezuela

Este documento proporciona información sobre varias enfermedades de transmisión sexual como el VIH/SIDA, la gonorrea y otras. Explica que el VIH ataca las células CD4 del sistema inmunológico y puede llevar al diagnóstico de SIDA si no se trata. Describe los métodos de diagnóstico del VIH y las pruebas para determinar el estadio de la enfermedad. También cubre los diferentes tipos de tratamientos antirretrovirales para el VIH/SIDA. Por otro lado, señala que

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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio Del Poder Popular Para La Educación Superior y Tecnología

Universidad Nacional Experimental de los Llanos Centrales

“Rómulo Gallegos”

Unidad Curricular: Medicina General

San Juan de los Morros – Estado Guárico

ENFERMEDADES DE TRANSMISION
SEXUAL.

Emilio J. Donaire B. C.I. 28.176.41 Samuel F. Gonzalez N. C.I. 29.576.218


Introducción.
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son un grupo de patologías infecciosas que se
pueden adquirir si se mantienen relaciones sexuales con alguien que las padece. En general
se transmiten durante el coito, pero también pueden propagarse a través de otro tipo de
relaciones. El contagio se produce cuando dos personas ponen en contacto una membrana
mucosa infectada con otra sana. También puede llegar si alguna herida en la piel del
receptor toma contacto con la membrana mucosa infectada.

Las principales vías de transmisión son las mucosas de la boca, los órganos genitales y el
ano, debido a que sus tejidos cuentan con las condiciones ideales, de humedad y calor, para
que la infección se desarrolle y se transfiera.

El riesgo de contraer una de estas infecciones aumenta si no se utiliza un método de


prevención. En la actualidad, el preservativo es el único anticonceptivo que las previene,
por lo que si no se conoce la historia sexual de la persona con la que se mantienen
relaciones, la ausencia de riesgo de contagio, siempre que haya un contacto vaginal, anal u
oral, pasa de forma ineludible por el uso del condón.

A diferencia de otras infecciones, las ITS, una vez padecidas, no generan inmunidad y
además no se cuenta con vacunas con las que hacerles frente, por lo que la misma infección
de transmisión sexual puede afectar de manera repetida a un paciente.

Algunas pueden ocasionar lesiones graves y permanentes, como ceguera, esterilidad o


trastornos psicológicos. Es, por tanto, importante conocerlas a fin de poder detectar su
presencia lo más pronto posible y tratarlas con precocidad. Según recientes encuestas
realizadas en varios países, la incidencia de las ITS es más alta entre las mujeres menores
de 20 años. En general, los varones y las mujeres adolescentes corren mayor riesgo de
contraerlas y ello se explica por la presencia tanto de factores biológicos (inmadurez del
tracto genital femenino y mayor delgadez de su mucosa vaginal), como de conducta (mayor
número de parejas distintas en esas edades, falta de conocimiento sobre la infección por
VIH-SIDA y otras ITS o escasa utilización de medidas preventivas). La edad de riesgo
varía según las distintas sociedades. La poca información sexual y el desconocimiento de
sus síntomas, que a menudo son difíciles de detectar, hacen que estas infecciones se
propaguen con facilidad. A esto se suma que en ocasiones los síntomas se ocultan, por
vergüenza y por miedo a ser considerados obscenos y de conducta reprobable.
Sida.
El VIH, o Virus de Inmunodeficiencia Humana, es un virus que ataca una parte clave del
sistema inmunológico, las células T o células CD4, que ayudan a defender el cuerpo contra
la enfermedad. Si no se trata, el VIH puede destruir tantas células CD4 que el cuerpo ya no
puede combatir infecciones y enfermedades. Cuando eso sucede, el VIH puede llevar a un
diagnóstico de SIDA.

No todos los que tienen VIH desarrollarán SIDA. Una persona con VIH que toma
medicamentos antirretrovirales (ARV) y recibe atención médica continua puede vivir una
vida normal y saludable, y tener hijos sin VIH. Además de mejorar la salud, los ARV
también previenen la propagación del virus.

El SIDA o Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida es un diagnóstico clínico que indica


una etapa avanzada del VIH.

Un diagnóstico de SIDA se determina cuando el número de células del sistema inmunitario


sano (también conocido como recuento de CD4 o de células T) se reduce a un nivel bajo, o
cuando alguien con VIH desarrolla ciertas enfermedades, llamadas infecciones
oportunistas, que son la consecuencia de un sistema inmune debilitado. Estas enfermedades
pueden incluir: sarcoma de Kaposi, tuberculosis, linfoma, neumonía y otros cánceres, como
el cáncer invasivo de cuello uterino. Una persona con VIH puede recibir un diagnóstico de
SIDA de un proveedor de atención médica si tiene una o más infecciones oportunistas
específicas, ciertos cánceres o un número muy bajo de células del sistema inmunitario
sanas.

Una vez que la persona recibe un diagnóstico de SIDA, no se revierte, lo que significa que
siempre se considerará que tiene SIDA, pero la condición de un individuo puede mejorar
con el tratamiento adecuado.

Una persona con VIH que toma medicamentos antirretrovirales (ARV) y recibe atención
médica continua puede vivir una vida normal y saludable y tener hijos sin VIH. Además de
mejorar la salud, los ARV también previenen la propagación del virus.

Diagnostico

El VIH se diagnostica, con mayor frecuencia, mediante un análisis de sangre o de saliva


para detectar anticuerpos contra el virus. Lamentablemente, el cuerpo necesita tiempo para
desarrollar esos anticuerpos —en general, hasta 12 semanas—.
Con una prueba más rápida, se verifica la presencia del antígeno del VIH, proteína que
produce el virus inmediatamente después de la infección. Puede confirmar un diagnóstico
poco después de contraer la infección y permitir que la persona tome medidas más rápido
para prevenir el contagio del virus a otras personas.

Pruebas para estadificar la enfermedad

Si es diagnosticado VIH/sida, existen muchas pruebas que pueden ayudar a tu médico a


determinar en qué estadio de la enfermedad te encuentras y cuál es el mejor tratamiento.
Estas pruebas son las siguientes:

Recuento de linfocitos CD4. Los linfocitos CD4 son glóbulos blancos que el VIH detecta y
destruye de manera específica. Incluso si no tienes síntomas, la infección por VIH progresa
a sida cuando el recuento de linfocitos CD4 desciende a menos de 200.

Carga viral (ARN del VIH). Esta prueba mide la cantidad de virus en la sangre. Una mayor
carga viral se ha vinculado con un peor resultado.

Resistencia a los medicamentos. Algunas cepas de VIH son resistentes a los medicamentos.
Esta prueba ayuda al médico a determinar si tu cepa específica del virus es resistente y
orienta las decisiones del tratamiento.

Tratamiento.

El VIH y SIDA no tienen cura, pero existe una variedad de medicamentos disponibles para
controlar el virus. Dicho tratamiento se conoce como «tratamiento antirretroviral». Cada
clase de medicamento bloquea el virus de maneras diferentes. Actualmente, se recomienda
el uso del tratamiento antirretroviral para todos, independientemente del recuento de
linfocitos T CD4. Se recomienda combinar, al menos, tres medicamentos de dos clases para
evitar generar cepas del VIH que sean resistentes a los medicamentos.

Las clases de medicamentos contra el VIH son las siguientes:

Los inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósidos desactivan una


proteína que el VIH necesita para reproducirse. Algunos ejemplos son el efavirenz
(Sustiva), la etravirina (Intelence) y la nevirapina (Viramune).

Los inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósidos o nucleótidos son


versiones defectuosas de los componentes esenciales que el VIH necesita para reproducirse.
Algunos ejemplos son el abacavir (Ziagen), y la combinación de los medicamentos
emtricitabina-tenofovir (Truvada), tenofovir alafenamida-emtricitabina (Descovy),
lamivudina-zidovudina (Combivir).

Los inhibidores de proteasa desactivan la proteasa del VIH, que es otra proteína que el VIH
necesita para reproducirse. Algunos ejemplos son el atazanavir (Reyataz), el darunavir
(Prezista), el fosamprenavir (Lexiva) y el indinavir (Crixivan).

Los inhibidores de entrada o fusión bloquean la entrada del VIH en los linfocitos T CD4.
Algunos ejemplos son la enfuvirtida (Fuzeon) y el maraviroc (Selzentry).

Los inhibidores de la integrasa actúan desactivando una proteína denominada «integrasa»


que el VIH utiliza para introducir su material genético en los linfocitos T CD4. Algunos
ejemplos son el raltegravir (Isentress) y el dolutegravir (Tivicay).

Gonorrea
Agente etiológico y generalidades

Conocida como blenorrea o uretritis gonocócica, es una enfermedad que afecta los
tejidosmucosos de los órganos sexuales externos y los órganos urinarios principalmente,
aunquetambién puede afectar otras partes del organismo. Como ya se mencionó, esta
enfermedades producida por la bacteria Gram negativa N. gonorrhoeae, comúnmente
conocida comogonococo.

Periodo de incubación

Su periodo de incubación es de 2 a 8 días.

Diagnóstico.

El diagnóstico de la infección gonocócica en varones se hace rápidamente, mediante la


tinciónde Gram del exudado uretral. La detección de diplococos gramnegativos
intracelulares es muyespecífica y sensible en el diagnóstico de la uretritis gonocócica, pero
la sensibilidad para eldiagnóstico de cervicitis gonocócica es de solo un 50%. En este
último caso, se podría recurrira un cultivo en un medio especial, el cual puede alcanzar una
sensibilidad de 80-90%.Manifestaciones clínicas. En el hombre, la enfermedad se inicia con
escozor en el conducto uretral al orinar, acompañado de secreción purulenta, amarillenta al
principio y luego verdosa y sanguinolenta; el conducto uretral se inflama progresivamente.
Cuando la enfermedad avanza, pueda atacar la próstata, vesículas seminales y testículos, un
compromiso severo de las gónadas podría incluso llevar a la esterilidad. También puede
alcanzar la vejiga y producir una inflamación severa. La omisión del tratamiento en
individuos susceptibles puede llevar a la invasión de órganos de la cavidad abdominal o la
diseminación hematógena que puede causar artritis migratorias.

En la mujer, la infección invade el cuello del útero, hay una secreción purulenta, escozor al
orinar, irritación del cérvix uterino, la vulva y la vagina y se acompaña de flujo maloliente.
La bacteria puede desplazarse al útero y desde allí a las trompas uterinas, en donde puede
ocurrir inflamación y formación de un tejido cicatrizal, que puede llevar a la obstrucción y
finalmente a la esterilidad. Si esta enfermedad no se trata rápidamente mediante el
suministro de antibióticos, se pueden producir daños graves en el organismo, como
enfermedad pélvica inflamatoria (que puede comprometer la fertilidad de la mujer) o
infecciones del sistema nervioso central, corazón, hígado y articulaciones, entre otros.

Mecanismos de transmisión

Entre los principales mecanismos de trasmisión se pueden mencionar los siguientes con
lomencionan Chacón (2009) y el Harrison, Principios de medicina Interna, volumen 1,
parte 8 en su sección de Enfermedades infecciosas (Barnes, 2011):

• La vía sexual, que es la principal fuente de contagio.

• La madre puede transmitirla al recién nacido, ocasionándole la conjuntivitis gonocócica


cuando este pasa por el canal de parto.

• Debido a la anatomía femenina, puede haber propagación del exudado cervical al recto,
ocasionado gonorrea anorrectal.

• Esta también puede presentarse en las prácticas de sexo anal.

• La exposición sexual bucogenital, que puede llevar a la gonorrea faríngea.

El adulto puede autoinocularse la región ocular a partir de la zona genital infectada,


originando la gonorrea ocular.

Tratamiento.

Para el tratamiento de la gonorrea se ha establecido el siguiente esquema: cefpodoxima,


400 mg oral, o ceftriaxona, 125 mg IM, o fluoroquinolona (ejemplo ciprofloxacina, 500 mg
oral). La doxiciclina es el tratamiento de segunda elección, pues la cefpodoxina presenta
problemas de disponibilidad en América.
Materiales y métodos

Para efectos de este trabajo de investigación y revisión bibliográfica, se hizo una


recolección de fuentes primarias y secundarias. Para ello se utilizaron varios instrumentos
básicos de recolección de información que se usan en las actividades de investigación.

Virus Herpes Simple.

El virus herpes simple (HSV) es el prototipo de la subfamilia alfa virus, miembro de la


familia Herpesviridae. Consta de doble cadena de ADN, y comprende dos virus
relacionados, HSV-1 y HSV-2. La cubierta del virus presenta glicoproteínas, siendo
algunas de ellas importantes dianas de la respuesta inmune humoral y celular (gB, gC, gD,
y gG). Está ampliamente distribuido en humanos, con una prevalencia mundial estimada
del 67% en 2012 para el HSV-1 en el grupo de edad de 0-49 años.

El HSV-1 se asocia tradicionalmente a lesiones orales y mucocutáneas por encima de la


cintura y el HSV-2 a lesiones genitales y a recurrencias más frecuentes. No obstante, en los
últimos años se observan cambios en el patrón de la infección por HSV-1, aumentando los
casos de secundarios a transmisión sexual. El periodo de incubación es de 2-14 días. La
mayoría de las primoinfecciones serán asintomáticas; de hecho, en estudios retrospectivos,
sólo el 20-25% de pacientes con anticuerpos (Ac) contra HSV-1 y el 10-20% con
anticuerpos HSV-2 sufrieron manifestaciones clínicas. Cuando producen enfermedad, la
clínica varía desde formas leves mucocutáneas, que son la mayoría, a formas graves como
encefalitis o enfermedad neonatal. Las manifestaciones mucocutáneas típicas son las
lesiones vesiculosas herpéticas, bien en el sitio de contacto primario o bien a distancia por
autoinoculación.

El virus se concentra en el contenido de estas vesículas, siendo por tanto contagioso,


aunque precisa un estrecho contacto interpersonal. Una de sus particularidades es su
tropismo por el sistema nervioso, produciendo infección persistente de por vida. Tras la
primoinfección, tanto si se expresa clínicamente como si es asintomática, el virus establece
latencia en los ganglios sensoriales del sistema nervioso. Durante este periodo, entra en fase
quiescente no replicativa, y por tanto, ni se excreta ni se contagia, y los antivirales
disponibles son inactivos frente a él.

La reactivación del virus latente puede causar enfermedad sintomática recidivante o


eliminación viral asintomática intermitente. La mayor concentración del virus se elimina
durante la primoinfección y la más baja durante la reactivación asintomática.
Periódicamente el virus puede reactivarse y migrar hacia la piel o mucosas causando las
lesiones típicas, generalmente en la zona de la primoinfección, pero de manera menos
florida. Los pacientes inmunodeficientes, como aquellos con algunas inmunodeficiencias
primarias, infección HIV, trasplantes, neoplasias, malnutrición, corticoterapia o embarazo,
tienen riesgo de mayor frecuencia de reactivaciones y mayor gravedad y duración de las
mismas, incluyendo la posibilidad de diseminación cutánea y visceral, afectando al aparato
respiratorio-traqueobronquitis, neumonitis-, o al tracto gastrointestinal.

Sífilis.

La sífilis es una infección bacteriana común que se contagia a través de las relaciones
sexuales. La sífilis se cura de forma sencilla con antibióticos, pero puede provocar daño
permanente si no se trata.

A la sífilis se la llama “la gran imitadora” porque tiene muchísimos síntomas posibles y
muchos de estos se parecen a los síntomas de otras enfermedades. La llaga de sífilis que
aparece justo después de infectarse por primera vez no produce dolor y puede confundirse
con un pelo encarnado, una cortadura con un cierre u otro golpe que no parece dañino. El
sarpullido que aparece en el cuerpo durante la segunda fase de la sífilis y que no produce
picazón se puede producir en las palmas de las manos y las plantas de los pies, por todo el
cuerpo o solo en algunas partes. La sífilis también puede afectar los ojos y causar ceguera
permanente. Esto se llama sífilis ocular. Usted podría estar infectado por la sífilis y tener
síntomas muy leves o no presentar ningún síntoma.

Fase primaria:

Durante la primera fase (primaria) de la sífilis, es posible que note una única llaga, pero que
haya muchas. La llaga aparece en el sitio por donde la sífilis entró al cuerpo. Por lo general,
la llaga es firme, redonda y no causa dolor. Debido a que la llaga no causa dolor es posible
que pase desapercibida. Las llagas duran de 3 a 6 semanas y se curan independientemente
de que reciba tratamiento o no. Aunque las llagas desaparezcan, usted aún debe recibir
tratamiento para que su infección no pase a la fase secundaria.

Fase secundaria:

Durante la fase secundaria, es posible que tenga erupciones en la piel o llagas en la boca, la
vagina o el ano (también llamadas lesiones de la membrana mucosa). Esta fase suele
comenzar con la aparición de una erupción en una o más áreas del cuerpo. Las erupciones
pueden aparecer cuando la llaga primaria se está curando o varias semanas después de que
se haya curado. Esta erupción puede tomar el aspecto de puntos duros, de color rojo o
marrón rojizo en la palma de las manos o en la planta de los pies. La erupción por lo
general no pica y a veces es tan poco visible que es posible que ni se dé cuenta de que la
tiene. Otros síntomas que es posible que tenga pueden incluir fiebre, inflamación de las
glándulas linfáticas, dolor de garganta, pérdida parcial del cabello, dolores de cabeza,
pérdida de peso, dolor muscular y fatiga (sentirse muy cansado). Los síntomas de esta fase
desaparecerán reciba o no tratamiento. Sin el tratamiento adecuado, la infección progresará
a una fase latente y posiblemente a las fases más avanzadas de la enfermedad.

Fases latente y avanzada:

La fase latente de la sífilis comienza cuando todos los síntomas que tuvo antes desaparecen.
Si no recibió tratamiento, usted puede seguir teniendo sífilis en su cuerpo por años sin
presentar ningún signo o síntoma. La mayoría de las personas con sífilis sin tratar no
evolucionan a la fase avanzada de esta enfermedad. Sin embargo, cuando esto sucede es
muy grave y ocurriría entre 10 a 30 años desde que comenzó su infección. Los síntomas de
la fase avanzada de sífilis incluyen dificultad para coordinar los movimientos musculares,
parálisis (no poder mover ciertas partes del cuerpo), entumecimiento, ceguera y demencia
(trastorno mental). En las fases avanzadas de la sífilis, la enfermedad daña sus órganos
internos y puede causar la muerte.

En una infección de sífilis, un caso “temprano” es cuando un paciente ha estado infectado


por un año o menos, por ejemplo la fase primaria y secundaria de la sífilis. Las personas
que tienen infecciones de sífilis “tempranas” pueden propagar la infección más fácilmente a
sus parejas sexuales. La mayoría de los casos de sífilis temprano ocurren actualmente entre
los hombres que tienen sexo con hombres, aunque las mujeres y los bebés en gestación
también presentan riesgo de infección.

Sífilis congénita precoz.

El diagnóstico de la sífilis congénita temprana se suele sospechar en función de la serología


materna, que se realiza de manera sistemática durante las primeras etapas del embarazo y, a
menudo se repiten en el tercer trimestre y el parto. Los recién nacidos de madres con
evidencias serológicas de sífilis deben ser sometidos a un examen completo, microscopia
de campo oscuro o tinción de inmunofluorescencia de cualquier lesión cutánea o mucosa y
una prueba serológica no treponémica cuantitativa (p. ej., reagina plasmática rápida [RPR],
Venereal Disease Research Laboratory [VDRL]); no se utiliza sangre de cordón para las
pruebas serológicas porque los resultados son menos sensibles y específicos. Deben a
analizarse la placenta o el cordón umbilical mediante microscopia de campo oscuro o
tinción con anticuerpos fluorescentes si se encuentran disponibles.

En los lactantes y los niños pequeños con signos clínicos de enfermedad o resultados
sugestivos de las pruebas serológicas, también es preciso realizar una punción lumbar con
análisis del LCR para recuento de células, VDRL y determinación de proteínas, hemograma
completo con recuento de plaquetas, pruebas de funcionalidad hepática; radiografías de
huesos largos y otras pruebas si están indicadas clínicamente (evaluación oftalmológica,
radiografías de tórax, neuroimágenes y potencial evocado auditivo del tronco encefálico).

La sífilis puede causar muchas anomalías distintas en la radiografía de los huesos largos,
incluyendo

 Reacciones periósticas
 Osteítis difusa o localizada
 Metafisitis

La osteítis se describe a veces como "cambios apolillados difusos de la diáfisis". La


metafisitis aparece comúnmente como bandas radiolúcidas o densas que pueden alternarse
para dar un patrón en forma de sándwich o de tallo de apio. El signo de Wimberger es la
presencia de erosiones simétricas de la tibia superior pero también puede indicar erosiones
en la metáfisis de otros huesos largos. Se ha descrito un exceso de formación de callos en
los extremos de los huesos largos. Muchos bebés afectados tienen más de uno de estos
hallazgos.

El diagnóstico se confirma por visualización microscópica de espiroquetas en muestras del


recién nacido o de la placenta. El diagnóstico basado en las pruebas serológicas neonatales
se complica por la transferencia transplacentaria de anticuerpos IgG maternos, que pueden
positivizar el resultado de la prueba en ausencia de infección. Sin embargo, la transferencia
pasiva en general no determinaría un título neonatal de anticuerpos no treponémicos mayor
al cuádruple del título materno, y en este caso, se considera que el diagnóstico está
confirmado o es sumamente probable. La enfermedad materna adquirida en etapas
gestacionales tardías puede transmitirse antes de que se desarrollen anticuerpos. Por
consiguiente, en recién nacidos con títulos bajos pero con manifestaciones clínicas típicas,
también se considera muy probable la sífilis. En los recién nacidos sin signos de
enfermedad y títulos serológicos bajos o negativos, la sífilis se considera posible; el
abordaje posterior depende de diversos factores maternos y neonatales.

La utilidad de los análisis fluorescentes de IgM antitreponémica, que no atraviesa la


placenta, es controvertida, pero han utilizados para detectar infección neonatal. Cualquier
prueba no treponémica positiva debe confirmarse con una prueba treponémica específica
para descartar resultados faso-positivos, pero los estudios complementarios confirmatorios
no deben retrasar el tratamiento en un lactante sintomático o con alto riesgo de infección.

l linfogranuloma venéreo (LGV) es una enfermedad causada por 3 únicas cepas de


Chlamydia trachomatis que se caracteriza por el desarrollo de una lesión cutánea pequeña, a
menudo asintomática, seguida de una adenopatía regional en el área inguinal o la pelvis. En
forma alternativa, si se adquiere por sexo anal, puede manifestarse como proctitis grave.
Sin tratamiento, el linfogranuloma venéreo puede causar obstrucción del flujo linfático y
edema crónico de los tejidos genitales. El diagnóstico se basa en los signos hallados en la
evaluación clínica, pero en general la enfermedad puede confirmarse con pruebas
serológicas o inmunofluorescencia. El tratamiento consiste en la administración de
tetraciclina o eritromicina durante 21 días.

Linfogranuloma Venereo.
El linfogranuloma venéreo está causado por los serotipos L1, L2, y L3 de la bacteria
Chlamydia trachomatis. Estos serotipos difieren de los serotipos de clamidia que causan
tracoma, conjuntivitis de inclusión, uretritis y cervicitis porque pueden invadir y
reproducirse en los ganglios linfáticos regionales.

El linfogranuloma venéreo aparece esporádicamente en los Estados Unidos, pero es


endémico en algunas áreas de África, India, el sudeste asiático, América del Sur y el
Caribe. Se diagnostica con mucha mayor frecuencia en hombres que en mujeres. El mayor
riesgo del infectado por LGV es ser VIH positivo.

Signos y síntomas

El primer estadio comienza tras un período de incubación de alrededor de 3 días con una
pequeña lesión en el sitio de entrada, que puede provocar un desgarro en la piel
suprayacente (úlcera), pero cicatriza tan rápidamente que puede pasar inadvertida.

El segundo estadio suele comenzar en los hombres después de la segunda a la cuarta


semana, con ganglios inguinales unilaterales o bilaterales que se agrandan y forman masas
grandes y dolorosas a la palpación, en ocasiones fluctuantes (bubones). Los bubones se
adhieren a los tejidos más profundos y promueven la inflamación de la piel suprayacente, a
veces con fiebre y malestar general. En las mujeres, la lumbalgia o el dolor pelviano son
habituales y las primeras lesiones se detectan en el cuello uterino o la parte superior de la
vagina, lo que promueve la inflamación de los ganglios linfáticos perirrectales y pelvianos
más profundos. Puede haber múltiples trayectos fistulosos de drenaje, por donde se elimina
pus o sangre.

En el tercer estadio, las lesiones curan con cicatrices, pero los trayectos fistulosos pueden
persistir o recidivar. La inflamación persistente causada por la infección no tratada obstruye
los vasos linfáticos y provoca edema y úlceras cutáneas.
Las personas que practican sexo anal receptivo pueden tener proctitis o proctocolitis grave,
con secreción rectal hemática y purulenta durante la primera etapa. En los estadios
crónicos, la colitis, que puede confundirse con la de la enfermedad de Crohn, puede causar
tenesmo y estenosis en el recto o dolor secundario a la inflamación de los ganglios
linfáticos pélvicos. La proctoscopia puede detectar inflamación difusa, pólipos y masas o
exudado mucopurulento, hallazgos que se asemejan a una enfermedad inflamatoria
intestinal.

Diagnóstico.

 Detección de anticuerpos.

A veces pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (AAN) El linfogranuloma venéreo se


sospecha en pacientes con úlceras genitales, ganglios linfáticos inguinales edematizados o
proctitis que viven en áreas donde la infección es frecuente, realizaron un viaje a esa zona o
tuvieron contacto sexual con personas que viven en esas áreas. El linfogranuloma venéreo
también se sospecha en pacientes con bubones, que pueden confundirse con abscesos
causados por otras bacterias.

El diagnóstico suele realizarse mediante la detección de los anticuerpos contra la


endotoxina de Chlamydia (títulos de fijación del complemento > 1:64 o títulos
inmunofluorescentes > 1:256) o mediante genotipificación con pruebas de ácidos nucleicos
basados en PCR. Los niveles de anticuerpos suelen estar aumentados en el momento de la
presentación o poco después y permanecen elevados. En laboratorios de referencia (p. ej.,
Centers for Disease Control and Prevention en los Estados Unidos) se cuenta con pruebas
directas para identificar antígenos de clamidia con inmunoensayos (p. ej., inmunoadsorción
ligada a enzimas [ELISA]), con inmunofluorescencia asociada con anticuerpos
monoclonales para teñir el pus o pruebas de amplificación de ácidos nucleicos. Todas las
parejas sexuales deben ser sometidas a evaluación. Una vez concluido un tratamiento en
apariencia exitoso, los pacientes deben controlarse durante 6 meses.

Tratamiento.

Tetraciclinas o eritromicina por vía oral. A veces se requiere el drenaje de los bubones para
reducir los síntomas. La administración de 100 mg de doxiciclina por vía oral 2 veces al
día, 500 mg de eritromicina por vía oral 4 veces al día o 500 mg de tetraciclina por vía oral
4 veces al día durante 21 días resulta eficaz para la enfermedad temprana. Es probable que
la indicación de 1 g de azitromicina 1 vez a la semana durante 1 a 3 semanas sea eficaz,
pero ni este fármaco ni la claritromicina se evaluaron en forma adecuada.
El edema de los tejidos lesionados en estadios más avanzados puede no resolverse a pesar
de la eliminación de la bacteria. Los bubones pueden drenarse con aguja o en forma
quirúrgica si se considera necesario para lograr el alivio de los síntomas, pero la mayoría de
los pacientes responden rápidamente a los antibióticos. Los bubones y los trayectos
fistulosos pueden requerir cirugía, pero las estenosis rectales suelen poder dilatarse. Si las
parejas sexuales actuales están infectadas, deben recibir tratamiento.
Conclusión.
Las enfermedades de transmisión sexual (ETS), alguna vez llamadas enfermedades
venéreas, se definen como un grupo de enfermedades causadas por diversos agentes
infecciosos que se adquieren por la actividad sexual.

Las enfermedades de transmisión sexual afectan a mujeres y a hombres de todos los


estratos socioeconómicos y razas. Son más comunes en los adolescentes y los adultos
jóvenes.

La incidencia de las ETS está en aumento, en parte debido a que en las últimas décadas, las
personas jóvenes tienen actividad sexual más tempranamente y se casan más tardíamente.
Como resultado, las personas sexualmente activas hoy en día tienen más probabilidad de
tener muchas parejas sexuales durante sus vidas y por lo tanto tienen más riesgo de
desarrollar enfermedades de transmisión sexual.

La mayoría del tiempo, las ETS no causan síntomas, particularmente en las mujeres. Sin
embargo, aún cuando no causan síntomas, una persona infectada puede transmitir la
enfermedad a su pareja sexual.

Los problemas de salud causados por las ETS tienden a ser más severos y frecuentes en
mujeres que en hombres, en parte debido a que la infección es asintomática en las mujeres
y no acuden al médico hasta que ya han desarrollado complicaciones. Cuando se
diagnostican y se tratan tempranamente, muchas de las ETS pueden ser curadas
efectivamente.
Bibliografía.

[Link]

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%C3%B3nsexual/tabid/140/language/es-ES/[Link]

[Link]
sexual/

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[Link]/std/spanish/[Link] -

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