UN DIOS DE ACCIÓN
Por Aris Daniel Pacheco
Texto: Jehová dirigió su palabra a Jonás hijo de Amitai y le dijo: «Levántate y ve a
Nínive, aquella gran ciudad, y clama contra ella, porque su maldad ha subido hasta mí».
Jonás 1:1-2
Introducción: ¿Cree usted que se debe llevar el mensaje de salvación a los enemigos, a
las personas que oprimen cruelmente a otras personas? ¿Aún a los que oprimen a su
propio pueblo? El corto libro de Jonás es un libro misionero que presenta a Dios
preocupado por las personas que viven en la gran ciudad de Nínive, capital de Asiria,
cruel enemigo del pueblo de Dios. Por eso Dios envía a Jonás a esa gran ciudad con el
fin de salvarla. Pero resultó más difícil que el profeta llevara el mensaje a que la ciudad
se arrepintiera.
Desarrollo
I. Cuando Dios insiste, 1:1–17.
El libro comienza con la actividad divina cuando Dios se comunica con el
profeta. Jonás por su parte es una persona capaz de recibir y obedecer la
“palabra de Dios”.
1. Un mensaje que Jonás no quiere oír, 1:1, 2.
Jonás, hijo de Amitai se menciona primero en 2 Reyes 14:25 como un
profeta que anunció de forma exitosa la expansión del reino de Israel. El
nombre Amitai significa “verdad” y Jonás significa “paloma”. Oseas llamó
a Israel una “paloma incauta, sin entendimiento”. No obstante dijo que un
día Israel como paloma iba a volver a Dios (Ose. 11:11). La comisión del
profeta consistió de tres imperativos Levántate… Vé… y pregona… Tal
como Dios llamó a otros profetas él llamó a Jonás a una misión precisa.
Tenía que anunciar el juicio de Dios sobre la ciudad de Nínive. Hoy
también Dios nos envía a un mundo que perece en el pecado con el fin de
que le amonestemos y le llamemos al arrepentimiento, está de nosotros si
atendemos sabiamente el llamado de Dios o hacemos como Jonás.
2. La reacción de Jonás (huir de Dios), 1:3–15.
Al parecer Jonás no se sintió contento con la comisión que Dios le asignó y
en vez de acatarla decidió huir, pero ¿puede el hombre huir de Dios? La
acción de Jonás nos recuerda que después que Adán y Eva pecaron
intentaron esconderse de la presencia de Dios, el salmista le hubiera dicho a
Jonás que es imposible huir de la presencia de Dios: “¿A dónde me iré de tu
Espíritu? ¿A dónde huiré de tu presencia? Si subo a los cielos, allí estás tú;
si en el Seol hago mi cama, allí tú estás. Si tomo las alas del alba y habito
en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra”
(Salmo 139:7–10). El libro de Jonás nos enseña que es imposible huir de
Dios, y de su amor. Jonás encontró esta gran verdad desde el vientre del pez
al orar a Dios y recibir su salvación. Lo vio en el trato compasivo de Dios al
desistir castigar al pueblo de Nínive. Lo vio aun en la enseñanza personal de
Dios al procurar ganarle al enojado profeta que no quiso tener su vida
ensanchada por la visión y el amor de Dios por los enemigos.
En vez de viajar al nordeste, huyó en dirección opuesta, hacia el mar. Abordó
una nave que partiría de Jope, en la costa de Israel aproximadamente a 56 kms.
de Samaria y aproximadamente a la misma distancia de Jerusalén. El barco iba
para Tarsis, que posiblemente se refiera a la Tarsis del sur de España,
aproximadamente a 4,000 kms. al occidente de Jope. Tarsis era una colonia
fenicia, así que es probable que los marineros hayan sido fenicios, famosos por
sus veleros de gran calado y por su habilidad marítima.
3. La acción de Dios (su presencia constante), 1:4; 17.
La reacción de Dios a la conducta de su profeta desobediente no tardó en
manifestarse. Dios lanzó un viento sobrenatural sobre el mar y esto causó
una enorme tempestad.
II. Cuando parece que Dios está demasiado lejos, 2:1–10.
Encontramos muchos salmos en la Biblia, entre ellos este en el libro de Jonás.
Es una manifestación de la interacción de Dios y Jonás donde este expresa su
angustia, reconoce que su salvación viene de Dios y le responde en gratitud y
adoración. Podríamos dividir la oración de Jonás de la siguiente manera:
1. La angustia de Jonás, 2:1–6b.
2. Jonás clama a Dios, 2:6c, 7.
3. Jonás alaba a Dios, 2:8, 9.
4. La salvación obrada por Dios, 2:10.
III. Cuando Dios desiste de su plan, 3:1–10.
Después que el pez vomitó a Jonás a este no le quedó de otra más que ir hacia
Nínive, en estos pasajes se halla un mensaje par a nosotros. Dios quiere la
salvación de todas las personas en el mundo. Se preocupa por las grandes
ciudades del mundo donde hay enormes conglomerados personas de, muchas
de las cuales no tienen valores morales que las orienten. Hoy Dios nos llama
a compartir el mensaje de su salvación en las grandes ciudades para que las
muchedumbres puedan conocer su bondad, su amor y su perdón. En esta
sección vemos la acción de Dios de forma activa:
1. Dios reconoce la necesidad de la ciudad pecaminosa, 1:1.
2. Dios envía a su mensajero a la ciudad, 3:1.
3. Dios tiene compasión de los habitantes de la ciudad, 3:5–10.
4. Dios persiste en amar y perdonar a las personas de las ciudades, 4:11.
Dios nos llama a unirnos con él en su búsqueda de las personas que viven en
las ciudades. ¿Quiere juntarse con él en este gran esfuerzo?
IV. Cuando Dios es demasiado bondadoso, 4:1–11.
Alguien ha llamado a Jonás el profeta patriota, porque amaba a su pueblo y
odiaba a sus enemigos. El llamado de Dios para ir a predicar a la ciudad de
Nínive era inconcebible para Jonás, y así empezó su huida, su experiencia en
el barco y en el vientre del gran pez. Al oír por segunda vez el llamado de
Dios, Jonás fue a Nínive y dio el mensaje. A pesar de ser un mensajero no
convencido, los habitantes respondieron y Dios desistió de su plan de
castigarlos.
Otra vez parece inconcebible para nosotros la reacción de Jonás. Se enoja, y
acusa a Dios de ser tan clemente y compasivo que no pudo castigarlos. Dios
conversa con él y procura ayudarle a ver por qué quiere la salvación de estas
personas. El libro termina con Dios todavía insistiendo en la necesidad de
“preocuparse por Nínive”, una ciudad con tantas personas sin valores morales
y, además, “muchos animales”.
El enojo de Jonás no es la última palabra de este libro, ¡y nunca podrá serlo!,
sino el amor y la preocupación de Dios por las personas que necesitan este
mensaje. Dios siempre tiene la última palabra, y aunque procura ayudarnos a
encontrar su interpretación de las circunstancias, cuando lo rechazamos él
sigue con su amor, su compasión, su deseo de que todos puedan conocerlo,
arrepentirse de su maldad, recibir su perdón y recibir la vida abundante que él
ofrece.
Conclusión y llamado
Una de las enseñanzas más interesantes en el libro de Jonás es la
segunda oportunidad que el profeta tuvo para obedecer el llamado de Dios
(3:1). Los dos primeros capítulos del libro hacen claro que es la voluntad y la
acción de Dios lo que ha provisto esta nueva oportunidad para el profeta
rebelde. Noten la acción de Dios en 1:4, 17; 2:10. Pero Jehovah… Dios obra a
nuestro favor, dándonos segundas oportunidades.
Qué lástima que Jonás no pudo gozarse del éxito de su misión, por lo
cual su segunda oportunidad no fue de bendición personal. Qué distinto el caso
de Juan Marcos quien había dejado a los misioneros Pablo y Bernabé y le fue
dada una segunda oportunidad por Bernabé (Hechos 13:13; 15:37–39). Sin
duda aprovechó esta segunda oportunidad y más tarde el encarcelado
misionero Pablo pidió que fuera porque me es útil para el ministerio (2 Tim.
4:11).
¡Aprovechemos de estas segundas oportunidades! Son regalos preciosos de
Dios.