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Exodo 11

El documento resume el capítulo 11 del Éxodo, en el que Dios instruye a los israelitas a pedir oro y plata a los egipcios por su trabajo como esclavos. También amenaza con matar a los hijos mayores de las familias egipcias si no dejan ir a los israelitas. Finalmente, anuncia que habrá un gran lamento en Egipto cuando la plaga llegue.

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Exodo 11

El documento resume el capítulo 11 del Éxodo, en el que Dios instruye a los israelitas a pedir oro y plata a los egipcios por su trabajo como esclavos. También amenaza con matar a los hijos mayores de las familias egipcias si no dejan ir a los israelitas. Finalmente, anuncia que habrá un gran lamento en Egipto cuando la plaga llegue.

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Exodo 11:1-10

Tema: Dios dio instrucciones a los israelitas para que pidiesen


a sus vecinos egipcios objetos de oro y plata como pago por
los años de arduo trabajo sin recibir sueldos; se amenazó con
la muerte de los hijos mayores de las familias egipcias, si no
se permitiese salir a los israelitas; se anunció el pronóstico de
la "gran lamentación" que resonaría en Egipto si los egipcios
daban lugar a que esa plaga viniese sobre ellos.
En primer lugar, destacaremos algunas
Observaciones
Este es el capítulo final de esta sección que trata sobre el
conflicto con Faraón. La muerte de los hijos mayores fue el
acto final del juicio sobre Egipto antes de que los israelitas
fuesen liberados de la esclavitud. Para aquel entonces Faraón
tendría que haber aprendido que era inútil implicarse en un
conflicto con Dios. Dios había sido paciente, dispuesto a
perdonar, pero tenía que hacer comprender a Faraón que
había llegado el momento de que los israelitas saliesen de
Egipto. Todo el país se inclinaba instintivamente, quizás, a
tomar partido a favor de Faraón, en su conflicto con Dios, y El
tenía que asestar un golpe final sobre Egipto en Su intento de
enseñarles las lecciones que aun necesitaban aprender.
Leamos el párrafo que narra como
Los israelitas pidieron las joyas de los egipcios
Leamos, pues, los versículos 1 al 3:
"Y el Señor dijo a Moisés: Una plaga más traeré sobre Faraón
y sobre Egipto, después de la cual os dejará ir de aquí.
Cuando os deje ir, ciertamente os echará de aquí
completamente. Di ahora al pueblo que cada hombre pida a
su vecino y cada mujer a su vecina objetos de plata y objetos
de oro. Y el Señor hizo que el pueblo se ganara el favor de los
egipcios. Además el mismo Moisés era muy estimado en la
tierra de Egipto, tanto a los ojos de los siervos de Faraón
como a los ojos del pueblo."
La idea expresada en estos versículos era que Dios les
permitió a los israelitas que fuesen compensados por los
sueldos atrasados, pues habían trabajado por muchos años
como esclavos sin haber recibido ningún pago por su trabajo.
De esa manera recuperarían su dinero. Por ello se dirigieron a
sus vecinos para pedirles lo que se les debía. Y el Señor hizo
que obtuviesen el favor de los Egipcios, siendo bien recibidos
por ellos, que les trataron bien, pagándoles con agrado lo que
era justo.
El último párrafo de este breve capítulo relata como
Los hijos mayores de Egipto fueron amenazados de
muerte
Leamos los versículos 4 al 10:
"Y Moisés dijo: Así dice el Señor: "Como a medianoche yo
pasaré por toda la tierra de Egipto, y morirá todo primogénito
en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se
sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está
detrás del molino; también todo primogénito del ganado. Y
habrá gran clamor en toda la tierra de Egipto, como nunca
antes lo ha habido y como nunca más lo habrá. Pero a
ninguno de los hijos de Israel ni siquiera un perro le ladrará,
ni a hombre ni a animal, para que entendáis cómo el Señor
hace distinción entre Egipto e Israel. Y descenderán a mí
todos estos tus siervos y se inclinarán ante mí, diciendo: Sal,
tú y todo el pueblo que te sigue; y después de esto yo saldré.
Y Moisés salió ardiendo en ira de la presencia de Faraón.
Entonces el Señor dijo a Moisés: Faraón no os escuchará,
para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de
Egipto. Y Moisés y Aarón hicieron todas estas maravillas en
presencia de Faraón; con todo, el Señor endureció el corazón
de Faraón, y éste no dejó salir de su tierra a los hijos de
Israel."
Ahora bien, los hijos mayores de las familias y de los
animales, pertenecían a los dioses de Egipto. Y el Señor Dios
reclamaría los primeros frutos que les correspondían a los
dioses egipcios. Iba a demostrar que había una diferencia
entre aquellos israelitas y egipcios. La diferencia no consistía
en el ángel de la muerte que pasaría por las zonas de Egipto
y la región de Gosén, ni tampoco en el hecho de que unos
fuesen de raza judía y los otros no. La diferencia se basaba
en la sangre del cordero colocada sobre los marcos de las
puertas de las casas. Toda vivienda protegida por la sangre
no sería tocada por el ángel de la muerte. Este sería el
comienzo de la más antigua fiesta de los judíos: la fiesta de la
Pascua. Y la Pascua fue una de las más elocuentes figuras del
Señor Jesucristo registradas en el Antiguo Testamento. El
último versículo es un breve resumen del capítulo anterior en
el que, en efecto, vimos que Moisés y Aaròn realizaron
milagros y prodigios de parte de Dios. Sin embargo Faraón se
obstinó en no permitir la salida de los israelitas.
En nuestro estudio de hoy hemos considerado aquella
impresionante plaga de la oscuridad, en la que Dios quiso
demostrar Su poder al dirigir su ataque a las fuerzas de la
idolatría, el fanatismo y la superstición de aquel pueblo,
personificadas en el ídolo que habían construido para honrar y
adorar a su dios del sol. Mirando a nuestro tiempo, a pesar
del resplandor transitorio de muchos logros humanos,
podemos percibir cómo una densa oscuridad espiritual ha
invadido la mente de muchas personas. Hoy hemos visto uno
de los juicios de Dios sobre aquella generación. Cabe recordar
aquí que el Evangelio según Juan, en 3:19, declaraba que
"Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres
amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran
malas."
Hemos leído que Dios manifestó a aquellos pueblos, a los
egipcios y a los israelitas, Su poder para vencer a los poderes
de la oscuridad. La Biblia declara que Dios es luz, y El se
acerca hoy a tu vida para liberarte de toda oscuridad.
Estimado oyente, te invito a contemplar la luz que puede
invadir todos los rincones de tu vida, para salvarte y para
transformarte. No se trata de una invitación mía, porque no
es una invitación humana. Solo te transmito la invitación de
Jesús que es, indudablemente, una buena noticia. Porque
cuando Jesucristo vino a esta tierra pronunció las siguientes
palabras escritas en el Evangelio de Juan, capítulos 12:46 y
8:12:
"Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo el que cree en
mí no permanezca en tinieblas. Yo soy la luz del mundo; el
que me sigue no andará en tinieblas sino que tendrá la luz de
la vida."

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