ASMR, una nueva forma de escuchar
Cuando la tecnología descubre una sensación inexplorada
por Olalla Novoa Ojea
Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma. Este complejo término engloba un nuevo
fenómeno auditivo que pasó desapercibido hasta hace una década. Salió a la luz gracias a
Internet y en la actualidad cuenta con una comunidad de creadores que reúne millones de
visitas online, se ha hecho un hueco en la publicidad y la comunicación, y es ya objeto de
estudio científico.
Desde que era niña, Giulia Poerio experimentaba un cosquilleo de placer que le recorría la nuca y la espalda tras oír
ciertos sonidos, pero nunca había conocido a alguien que sintiese lo mismo. Hasta que, en una conferencia en
2013, escuchó la palabra ASMR.
Esta doctora en psicología e investigadora británica buscó referencias, pero no encontró ninguna explicación
científica sobre este fenómeno auditivo que para entonces había comenzado ya a generar una vibrante comunidad
online y que hoy cuenta con creadores de contenido que suman millones de visitas en YouTube. Y se propuso
demostrar en el laboratorio que la Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma (ASMR, por sus siglas en inglés) no
era una invención.
El mundo del ASMR ha navegado en un mar de escepticismo prácticamente desde que salió a la luz hace una
década. Sin embargo, tanto los incipientes estudios científicos como el creciente mercado que ha florecido a su
alrededor han afianzado sus cimientos.
Pero, ¿qué es ASMR? Una conversación susurrada, la melodía del agua cayendo, un envoltorio que cruje o los
ruidos generados por una persona al comer; lo que a uno le parecería un sonido como otro cualquiera, a un grupo
de elegidos les genera ese agradable cosquilleo que desciende desde el cráneo y por la espalda, extendiéndose
incluso por brazos y piernas cuando es intenso. Una sensación que se traduce en un efecto placentero que ayuda a
combatir el estrés, la ansiedad, conciliar el sueño o, simplemente, entrar en un estado de profunda relajación. Eso
es ASMR.
Vídeo del canal de Youtube 'ASRM With Sasha'
Quienes lo sienten dicen que podría recordar a esa sensación que estremece el cuerpo la primera vez que se
prueba uno de esos masajes capilares de varillas, solo que mejor. No en vano se conoce informalmente con el
sobrenombre de orgasmo cerebral.
“ Una sensación placentera que
ayuda a combatir el estrés, la
ansiedad o conciliar el sueño ”
Es llamativo que una sensación tan peculiar no se hubiese documentado nunca hasta este siglo. Poerio lo atribuye
a dos reacciones opuestas entre quienes experimentan ASMR: la de los que piensan que es una sensación normal,
que todo el mundo percibe y, por tanto ,no es digno de mencionar, y aquellos que creen que es algo extraño, se
avergüenzan y prefieren no comentarlo públicamente.
También a los profanos les resulta extraño el ASMR y dudan de que se trate de una reacción física real. Incluso en
la comunidad científica, admite la experta británica, ha tenido que hacer frente al escepticismo: “Es muy difícil
publicar sobre algo que no ha sido investigado antes, sobre lo que no hay una base preexistente”. Tras dos años de
batalla, en 2018 la prestigiosa revista PLOS ONE se hizo eco de las conclusiones del estudio realizado junto con
otros tres investigadores de la Universidad de Sheffield que respalda con datos los cambios fisiológicos y
emocionales generados por el ASMR.
Un fenómeno de Internet
La historia del ASMR es una muestra más del potencial de la red para crear nuevos modelos de interacción social:
un grupo de desconocidos que, desde el anonimato, comparten información, se organizan y ponen nombre a una
sensación que hasta entonces pensaban que era exclusivamente personal.
El origen se remonta a algo más de una década, a un foro online sobre salud. Bajo el título de ‘Weird sensation feels
good’ (Una sensación extraña que me hace sentir bien), un hilo acumulaba cientos de comentarios de usuarios que,
por vez primera, ponían en común la sensación placentera que les producía escuchar ciertos sonidos que la
mayoría calificaríamos como totalmente ordinarios. Fue, precisamente, una especialista en ciberseguridad que
participaba en ese foro, Jennifer Allen, quien un año después crearía el término que a día de hoy da nombre al
fenómeno: Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma.
“ La evolución del ASMR, como todo
en Internet, ha sido exponencial ”
La evolución, como todo en Internet, ha sido exponencial. La proliferación de vídeos de ASMR en YouTube ha
contribuido a “normalizar” el fenómeno, a divulgarlo y a crear una comunidad cohesionada y con sentido de
pertenencia. También ha abierto la puerta a un nuevo mercado, el de los ASMRtists, o creadores de contenidos de
ASMR, que suman millones de visitas en la red social.
Sus vídeos, grabados con sofisticados micrófonos binaurales que potencian la profundidad del sonido para crear un
efecto tridimensional, buscan replicar los “detonantes” que provocan ese hormigueo especial entre sus seguidores.
Estímulos principalmente auditivos, pero también visuales, que desarrollan algunas de las temáticas más populares
en la comunidad ASMR.
Sasha Rodríguez, nombre artístico de una de las principales creadoras de ASMR en español, destaca también que
en el ASMR es fundamental “crear esa ilusión de atención personal. El concepto de sentirse mimado, de que
alguien se preocupa por ti”.
Esta licenciada en Comunicación y Relaciones Públicas de 33 años, nacida en Venezuela y residente en Italia, se
adentró en el mundo del ASMR hace tres años animada por su pareja, que padecía serios problemas de insomnio.
Hoy, su canal, ASMR with Sasha, suma ya cerca de 600.000 suscriptores y sus vídeos acumulan millones de visitas.
Lo que empezó como un juego se ha convertido ya en un trabajo a tiempo completo para ambos: “Nunca imaginé
que llegaría a vivir de esto, es como un sueño”, dice Sasha. Desde el año pasado produce un vídeo diario para su
canal; una labor que le requiere un esfuerzo considerable para mantener niveles de calidad que seduzcan a sus
seguidores y también al impredecible algoritmo de YouTube.
Entre sus vídeos con más éxito destaca los ‘role play’ médicos y de peluquería y también los que utilizan objetos
para generar sonidos, sin apenas voz. De las últimas tendencias destaca los vídeos de comida, donde se escucha
desde el primer al último mordisco y que ha coronado a la canadiense de origen asiático SAS en la cima mundial de
los ASMRtists con más de 6,8 millones de suscriptores.
Sasha busca también innovar en contenidos y formatos: desde vídeos en los que susurra sobre horóscopos o temas
de actualidad, hasta la grabación con micrófonos de 8D y 9D, o vídeos interactivos en los que reúne a un grupo de
creadores de ASMR en una especie de aventura en la que el usuario puede ir eligiendo su camino para descubrir
nuevos talentos.
El grueso de la audiencia de ASMRwithSasha se reparte entre México, Argentina, España e Italia. Un suculento
mercado monetizable a través de anuncios insertados en los vídeos o acuerdos promocionales puntuales. Aunque
ella, como otros YouTubers, se queja del yugo que supone estar sometido a los designios del algoritmo de
YouTube, que determina el posicionamiento en los resultados de búsqueda, la aparición o no de publicidad en los
vídeos, el precio pagado por cada mil visualizaciones y el recuento final de vistas. Eso sin olvidar el pago a la propia
red social del 50% de lo generado.
Todas estas condiciones hacen que se necesiten al menos 400.000 seguidores y un buen flujo de visitas para poder
vivir exclusivamente de los beneficios generados por un canal de ASMR en español, según Rodríguez. Eso sí,
remata, “si yo hiciera los vídeos en inglés, con el nivel de visitas que tengo, ganaría al menos 10 veces más”.
Sin embargo, más allá del aspecto económico, Sasha destaca el impacto entre sus seguidores, que recurren a sus
vídeos para relajarse y conciliar el sueño, pero también para controlar la ansiedad o lidiar con depresiones. “Es un
trabajo muy satisfactorio. Me llegan muchos mensajes de personas que gracias a mi vídeo dejaron los
medicamentos, o lograron controlar la ansiedad, el estrés… Te sientes muy bien”.
Lo cierto es que la popularidad de este fenómeno típicamente internetero ha trascendido las redes sociales, y se ha
incorporado en mensajes comerciales o como contenido con espacio propio en los medios. Salma Hayek, Paris
Hilton o Jake Gyllenhaal son algunas de las celebrities entrevistadas en ASMR por la conocida revista
estadounidense de moda y tendencias W Magazine.
Las connotaciones relajantes y de bienestar lo posicionan también como un contenido novedoso y atractivo en el
terreno del marketing y la publicidad. Por ejemplo, IKEA lanzó en Estados Unidos hace un par de años su campaña ‘
Oddly IKEA’, en la que utilizaba el ASMR para presentar una selección de sus productos. Más reciente, y más
cercana, es la protagonizada por ING Direct para promocionar su cuenta nómina utilizando imágenes y sonidos que
hacen al espectador sentirse “muy a gusto”. El ASMR ha tenido incluso su minuto de gloria en una de las series
estadounidenses de moda, ‘The Good Fight,’ donde un juez sensible al fenómeno auditivo sucumbe a una
declaración “susurrada”.
Impacto físico y emocional
Pero, ¿cuál es el efecto fisiológico y emocional detrás de esta “extraña sensación” que puede hacer que un juez de
ficción modifique su veredicto?
La investigación realizada por el equipo de la Universidad de Sheffield registró la frecuencia cardiaca y la
conductividad de la piel en un grupo de personas con ASMR y también en un grupo de control que no
experimentaba el fenómeno mientras observaban una serie de vídeos con y sin detonantes.
En las mediciones, el efecto del ASMR se tradujo en quienes lo experimentan en “un descenso significativo en la
frecuencia cardiaca comparable al que se detecta en la reducción de estrés usando música o mindfulness”, explica
Poerio. Pero, además, en contra de lo que cabría esperar en un estado de relax, se produce también un incremento
en la conductividad de la piel, un parámetro de agitación.
“Esto evidencia el carácter complejo del ASMR: no solo es una experiencia relajante y calmante, también es
eufórica”, añade la investigadora, una muestra de que “las emociones no consisten simplemente en estar feliz, o
triste, o ansioso o relajado, sino que a menudo mezclan diferentes componentes en experiencias emocionales
complejas que implican mucho más que la suma de sus partes”.
A menudo se describe el ASMR como una sensación táctil provocada por un estímulo auditivo. En ese sentido,
podría decirse que es una experiencia casi sinestésica. También se baraja que haya peculiaridades individuales a la
hora de responder emocionalmente al sonido, o una correlación positiva entre el ASMR y la misofonía, la aversión
extrema a ciertos estímulos auditivos.
De momento, dice cauta Poerio, son todavía hipótesis. Queda aún mucho por explorar.
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