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Derechos Humanos en Psicología Forense

Este documento presenta una introducción a los derechos humanos y la perspectiva de derechos humanos desde la cual aborda la psicología forense. Explica que los derechos humanos son inherentes a todos los seres humanos por el simple hecho de existir y que son universales, indivisibles e interdependientes. Además, describe las diferentes generaciones y tipos de derechos humanos como los civiles y políticos, económicos, sociales y culturales, de solidaridad y de grupos específicos.

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Derechos Humanos en Psicología Forense

Este documento presenta una introducción a los derechos humanos y la perspectiva de derechos humanos desde la cual aborda la psicología forense. Explica que los derechos humanos son inherentes a todos los seres humanos por el simple hecho de existir y que son universales, indivisibles e interdependientes. Además, describe las diferentes generaciones y tipos de derechos humanos como los civiles y políticos, económicos, sociales y culturales, de solidaridad y de grupos específicos.

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EPS/PPS

En esta sección encontrarán los contenidos y materiales correspondientes al Programa de PPS


adecuado a esta modalidad virtual.

EPS/PPS 1

Derechos Humanos y Psicología Forense  (con principal hincapié en los ámbitos de


inclusión).  Encuadre ético-legal del quehacer del psicólogo en el ámbito de lo forense.

Introducción.

En este primer encuentro se presentarán como materiales obligatorios, aquellos que forman
parte de los textos imprescindibles para el ejercicio profesional del psicólogo. Comenzaremos
con las normativas generales que parten del paradigma Jushumanista –el paradigma desde el
cual nos posicionamos cuando hablamos de Psicología Forense-: la Declaración Universal de
los Derechos Humanos y la Constitución Nacional. De esta última trabajaremos con el Artículo
75, inciso 22, que es el que en la reforma del ´94, introduce documentos, normativas,
declaraciones y convenciones internacionales sobre derechos, otorgándoles rango
constitucional y obligando a la derogación o reformulación de leyes.

Antes de encontrarnos con las normas, es importante realizar una introducción y digresión
respecto de la perspectiva de Derechos Humanos.

¿Qué son los Derechos Humanos? Para poder responder a esta pregunta, debemos plantear
previamente a qué llamamos derecho. El derecho, en líneas generales, es el conjunto de
normas o leyes que regulan la convivencia, las relaciones sociales, entre las personas dentro de
una sociedad organizada[1].

Los Derechos Humanos, o fundamentales, son derechos naturales –se definen como derechos


naturales los que deberían existir, rigiendo siempre un estado de justicia-, que tienen adultxs,
niñxs y adolescentes del planeta por el simple hecho de haber nacido, de ser seres humanos,
de existir. Se los considera exigibles universalmente y solamente pueden ser limitados en casos
en que se deba proteger derechos equivalentes de otras personas.

De acuerdo a lo establecido en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, desarrollada en


Viena en 1993, “todos los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes
y están relacionados entre sí. La comunidad internacional debe tratar los derechos humanos
en forma global y de manera justa y equitativa, en pie de igualdad y dándoles a todos el mismo
peso. Debe tenerse en cuenta la importancia de las particularidades nacionales y regionales,
así como de los diversos patrimonios históricos, culturales y religiosos, pero los Estados tienen
el deber, sean cuales fueren sus sistemas políticos, económicos y culturales, de promover y
proteger todos los derechos humanos y las libertades fundamentales”. Este fragmento nos
permite caracterizar a los derechos humanos de acuerdo a los siguientes aspectos:

·       Inherentes a los seres humanos: cada persona es titular de estos derechos, sin depender
de ningún tipo de reconocimiento por parte de Estados, gobiernos, autoridades o personas en
general.
·       Universales: en la medida en que corresponden a todo el género humano en todo tiempo
y lugar, no pueden invocarse diferencias culturales, sociales o políticas como excusa para su
desconocimiento, violación o aplicación parcial.

·       Intransferibles, irrenunciables e inalienables: nadie puede renunciar a estos derechos ni


transferirlos o negociarlos. En el mismo sentido, tampoco los Estados pueden disponer de los
derechos de las personas, aunque en situaciones excepcionales el ejercicio de ciertos derechos
puede ser limitado temporalmente (aunque nunca negado, revocado o anulado). Por ejemplo
en este momento de Pandemia, se ve restringido el derecho a la libre circulación, pero es para
proteger derechos superiores que son el derecho a la salud y a la vida.

·       Incondicionales y obligatorios: los derechos humanos no requieren de ninguna condición


para su goce y, tanto las personas como los Estados, tienen la obligación concreta de
respetarlos.

·       Inviolables: ninguna persona o autoridad puede legítimamente atentar, lesionar o destruir


los derechos humanos. Las personas y los Estados deben regirse por el respeto a los mismos.

·       Imprescriptibles, acumulativos y progresivos: no prescriben, no caducan y no se pueden


perder. Por el contrario, como señala Rita Segato, "los derechos humanos son un sistema de
nombres en expansión" y es probable que en el futuro se extienda la categoría de derecho
humano a otros aspectos de la vida que en el pasado no se reconocían como tales.

·       Integrales, interdependientes, indivisibles, y complementarios: la vigencia de unos es


condición para la plena realización de los otros, de forma tal que la violación o
desconocimiento de alguno de ellos implica poner en riesgo el ejercicio de otros derechos.

En la actualidad, el Derecho Internacional de los Derechos Humanos incluye los siguientes


grupos de derechos:

·     Derechos Civiles y Políticos. Este grupo de derechos corresponden a las libertades que se
consagran a las personas frente al Estado y/o autoridades públicas. Incluyen los derechos a la
vida, libertad, igualdad, seguridad jurídica, propiedad, entre otros. Son los denominados
“Derechos de Primera Generación”, surgen como rebelión contra el absolutismo del monarca y
tiene como antecedentes principalmente a la Carta de Derechos (Bill of Rights) de 1689 de
Inglaterra, el Preámbulo de la Declaración de Independencia de Estados Unidos (1776) y
la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano de la Revolución Francesa (1789).

A nivel internacional están plasmados no solo en la Declaración Universal de Derechos


Humanos sino que están más desarrollados (y operativizados[2]) en el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos (PIDCP).

·     Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Son derechos de contenido


predominantemente social tendiente a procurar mejores condiciones para el desarrollo de una
vida plena. Incluyen, entre otros, el derecho al salario justo, la libertad de asociación, a tomar
parte en la vida cultural, el derecho a la seguridad social, al bienestar, la educación y la salud.
Son los denominados “Derechos de Segunda Generación”, porque constituyen los Derechos de
tipo colectivo. Surgen como resultado de la Revolución Industrial, en México, la Constitución
de 1917 incluyó los Derechos Sociales por primera vez en el mundo. Constituyen una
obligación de hacer del Estado y son de satisfacción progresiva de acuerdo a las posibilidades
económicas del mismo. En nuestro país la Constitución de 1949 incluyó esos derechos. La
misma en 1957 fue derogada en su totalidad, salvo lo que sobrevivió en el artículo 14 bis, por
la Asamblea Constituyente realizada durante el gobierno de facto que derrocó al gobierno
democrático de Perón en 1955.

De la misma manera que los Derechos Civiles y Políticos, los Derechos Económicos, Sociales y
Culturales están plasmados en un Pacto Internacional homónimo (PIDESC).

Como los Derechos Humanos no son algo estático si no que por el contrario son dinámicos e
incluyentes, van evolucionando para dar respuestas a nuevas problemáticas sociales que van
surgiendo, creando nuevos derechos o ampliando los de grupos sociales particularmente
vulnerables. En este sentido destacamos:

·     Derechos de Solidaridad. Estos derechos tienen a un mismo tiempo una dimensión


individual y colectiva; conciernen tanto a la persona humana así como a colectividades
humanas, ya que su resolución afecta a conjuntos específicos de la sociedad (o en algunos
casos, a la humanidad en su conjunto), por lo cual llevan intrínsecamente el valor de la
corresponsabilidad. En este grupo incluimos el derecho al medio ambiente sano, a la
independencia económica y política, a la paz, al desarrollo. Son los denominados “Derechos de
Tercera Generación”, surgen en nuestro tiempo como respuesta a la necesidad de cooperación
entre las naciones, así como de los distintos grupos que las integran.

·     Derechos de Grupos Específicos. Este grupo de derechos se orientan a garantizar la


igualdad para personas que, por su pertenencia a determinados colectivos sociales, están más
expuestas a formas de discriminación específicas o abusos de parte de sectores dominantes.
En este grupo se incluyen, entre otros, los derechos de niños, niñas y adolescentes; los
derechos humanos de las mujeres; los derechos de las personas con discapacidad; los
derechos de los/as trabajadores/as migrantes y los derechos de los pueblos y comunidades
indígenas. Entre estos destacamos la Convención Internacional de los Derechos del Niño
(CIDN) de 1989, la Convención Internacional para Eliminación de todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer (CEDAW -siglas en inglés) de 1979 y la Convención Internacional
de los derechos de las Personas con Discapacidad (CIDPD) de 2006.

Consideramos que el paradigma de los derechos humanos nos brinda un horizonte de


referencia desde el cual abordar, analizar y modificar prácticas sociales estructuradas sobre
creencias que establecen valencias diferenciales para las personas. Este tipo de prácticas –
basadas en conjuntos cambiantes de atributos, socio-históricamente delimitados– tienen
como presupuesto la consideración de que todos los seres humanos no son igualmente dignos.
Desde nuestra perspectiva, entendemos a los derechos humanos como un repertorio de
libertades y derechos inherentes a cada uno de los seres humanos sobre la base de su igualdad
y dignidad personal y social. Este conjunto de libertades y derechos apunta a garantizar y
satisfacer condiciones indispensables para el desarrollo de una vida digna, “sin distinción
alguna de raza, color, sexo, idioma,  religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen
nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición” 
Bibliografía.

Normativas

Obligatoria.

·     ONU (1948) Declaración Universal de los Derechos Humanos.

·     Constitución Nacional de la República Argentina (Art. 75. inc. 22). 

Complementaria 

·     Nuevo Código Civil y Comercial de la Nación.

Textos

Obligatoria

•     Oñativia X.; Di Nella, Y. (2010): Derechos Humanos y Psicología Forense: de un imperativo


ético a un dispositivo técnico. En Psicología Forense y derechos Humanos. Volúmen 1: la
práctica psicojurídica ante el nuevo paradigma jus-humanista. Págs. 99-120. Editorial Koyatun.
Buenos Aires.

EPS/PPS 2

Marco legal y ético del ejercicio profesional de la Psicología

Antes de comenzar a leer la clase de hoy, lxs invitamos a que vean el video que grabó para
ustedes la Lic. Analía Regairaz, quien fue presidenta del Colegio de Psicólogos de la Provincia
de Buenos Aires, Distrito XI, con una vasta trayectoria académica, profesional y de gestión en
la colegiatura. Les va a comentar brevemente sobre la importancia de la Ley de ejercicio
profesional de la psicología y la colegiación.

[Link]

Bibliografía.

Normativa

●        Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires: (1989) Código de Ética. 

●        Ley Provincial 10306 de Ejercicio Profesional de la Psicología de la Prov. de Bs. As.

●        Ley Nacional 23.277 de Ejercicio Profesional de la Psicología en la Rep. Argentina.

Textos

●        Domínguez Lostaló (2001): Treinta años de práctica profesional del Psicólogo. En


revista No-Temas. Año 1 Número 1. Págs 9-19. Editorial Cuadernos del Caleuche. La Plata

 
 

Introducción.

En este segundo encuentro, continuamos presentando como materiales obligatorios, aquellos


que forman parte de los textos imprescindibles para el ejercicio profesional del psicólogo. En
esta oportunidad, trabajaremos la legislación que regula específicamente el ejercicio
profesional de la psicología.

La Ley 10306 de Ejercicio Profesional de la Psicología que crea el Colegio de Psicólogos de la


Provincia de Buenos Aires fue sancionada por la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires el
1. d agosto de 1985, en tanto que la ley Nacional 23.277 lo fue el 27 de septiembre de 1985.

Como puede observarse, ambas tienen el mismo año de sanción y se vincula estrechamente
con el contexto socio-histórico-político que había atravesado y estaba atravesando nuestro
país: el retorno de la democracia.

Aquí debemos hacer una puntuación: toda la legislación de ejercicio profesional de la


Psicología en Argentina fue sancionada durante gobiernos democráticos posteriores a la última
dictadura cívico-militar-empresarial-eclesiástica [1] [2]. Por ello, podemos afirmar que el ejercicio
y autonomía de la profesión están en íntima vinculación con la vigencia de la democracia y los
derechos humanos. Cabe señalar que el de los psicólogos fue uno de los colectivos
profesionales que más víctimas del terrorismo de estado tiene.

Luego del Primer Congreso de Psicología que se llevó a cabo en Tucumán (1954), en 1955 se


crea en nuestro país la primera carrera de Psicología en Rosario, la cual será cerrada a pocos
meses de su apertura por la dictadura militar que derrocó al gobierno constitucional del
Presidente Juan Domingo Perón y luego fue reabierta, aunque con otra impronta. A partir de
ese momento, comenzaron a abrirse nuevas carreras de psicología en las diferentes
universidades del país. En 1958, se creará en la UNLP, dentro de la Facultad de Humanidades y
ciencias de la educación.

Esto dio por resultado que al iniciar la década del ’60, egresaron los primeros graduados,
quienes también fueron los primeros psicólogos de nuestro país. Se comenzaba de este modo
con la profesionalización de la psicología, haciendo legítimo su ejercicio profesional, pero sin
una regulación legal que le fuera propia.

La actividad profesional del psicólogo estaba en disputa: entre ser relegado a la figura de un
auxiliar de la medicina y la de una profesión de la salud autónoma.

Cabe señalar, que la disputa con la medicina siempre estuvo desde la creación misma de las
carreras de Psicología en nuestro país. En el caso de la la UNLP, la facultad de Medicina se
opuso a la creación de la misma y luego en lo que hace a las incumbencias del título, en lo
particular, lo que tenía que ver con la clínica.

El punto más álgido fue la promulgación y reglamentación del decreto 17132/67 (hoy decreto-
ley 17132/67) durante el gobierno de facto (inconstitucional) a cargo del Gral. Onganía. Ese
decreto regula la profesión del arte de curar (medicina y  odontología) y establece qué otras
profesiones son auxiliares. Hasta inicios de los años 80 del siglo pasado la Psicología
permaneció dentro de ese listado, quedando restringida casi exclusivamente a aplicar técnicas
psicométricas  bajo derivación de un profesional médico o psiquiatra en lo legal pero con
prácticas vinculadas a la atención clínica real. Ello generó una situación paradojal, un
contrasentido para el colectivo profesional.

En lo que hace a los campos o áreas, instituciones o tareas donde los jóvenes profesionales de
la Psicología se incluyeron, fueron aquellos que la medicina desdeñaba como por ejemplo:
escuelas, institutos de “menores”, cárceles, “manicomios”, geriátricos,  selección de personal,
aplicación de tests psicométricos, trabajo en comunidades, etc. La clínica psicoanalítica o
psicológica (en la modalidad de ejercicio liberal principalmente), que llamaba más su atención,
seguía quedando para los profesionales médicos.

Desde la profesionalización, los primeros psicólogos comenzaron a agruparse y organizarse


para poder abogar por una ley que les diera autonomía respecto de la medicina y que
especificara claramente el campo de incumbencias y las prácticas de su competencia de
acuerdo con el título recibido.

La lucha por el reconocimiento legal de la autonomía profesional siguió durante los años 70,
lucha que fue truncada por la última dictadura cívico-militar-empresarial y eclesiástica (ver
nota al pie 1). Con el retorno de la democracia se sancionaron diversas legislaciones a nivel
nacional y provincial sobre el ejercicio profesional autónoma de los psicólogos (ver nota al pie
2).

Ley 10306 y Código De Ética de los Psicólogos de la Provincia De Buenos Aires

Dentro de los articulados de la Ley de ejercicio profesional, encontramos uno que dispone que
todo Colegio de Psicólogos, debe darse un Código de Ética. Es así que en 1989  se sanciona el
Código de Ética para los profesionales de la psicología en provincia de Buenos Aires.

Es importante tener en cuenta que el Código de Ética, no es ley, sino que es una regulación
interna para los psicólogos que intenta plantear y sostener las bases de lo que se considera la
mejor práctica posible de la profesión. Es por eso que se va a basar en tres pilares: la relación
del psicólogo con el sujeto de intervención (“los consultantes”), con los colegas y con el colegio
de psicólogos. En todos los casos, el objetivo al que se aspira es a la excelencia y el prestigio de
la profesión.

El hecho de que no sea ley, quiere decir que no existe una obligatoriedad jurídica de cumplir
con lo que allí aparece desarrollado, sino que la obligación es ética. Por ese motivo al
momento de matriculación, lxs profesionales asisten a un acto en el cual juran cumplir el
Código.

Por esta razón es que al leer ambos documentos, se encuentran artículos que son similares,
pero que tienen diferente impacto en el quehacer del/la psicólogx. Por dar un ejemplo, en el
Artículo 7° de la Ley 10.306, se plantea que “Los profesionales de la Psicología están, sin
perjuicio de lo que establezcan las demás disposiciones vigentes, obligados a: a) Prestar la
colaboración que le sea requerida por el Poder Ejecutivo en casos de epidemias, desastres y
otras emergencias” y en el Código de ética, el Artículo 5. postula que “Frente a accidentes o
situaciones de emergencias social, el psicólogo está obligado a prestar su asistencia y cooperar
con los organismos sanitarios. Colaborará personalmente o por intermedio del Colegio de
Psicólogos con los poderes públicos en la prevención, protección y mejoramiento de la salud
psíquica de la población con los medios teóricos-técnicos a su alcance. Tal colaboración es
obligatoria sólo bajo la plena vigencia del estado de derecho”.

En el primer caso, existe una relación de obligatoriedad que marca la ley: si el Poder ejecutivo
nos convoca como profesionales para prestar servicios, no podemos negarnos -salvo razones
de causa mayor-. En el segundo caso, el Código de Ética nos indica que es deseable que como
profesionales nos ofrezcamos frente a situaciones de emergencia a prestar nuestros servicios.
No hay una obligatoriedad legal, sino que es la ética quien debe impulsarnos.

La introducción del Código va a plantear definiciones fundamentales para nuestro ejercicio


profesional: cómo se concibe al sujeto, a la psicología, a la salud mental, posicionados desde
un paradigma humanista.

Presentamos a continuación, algunas variables de análisis que vamos a retomar en la lectura


de todas las normativas que trabajaremos en las clases de EPS.

Definición del sujeto de intervención de la Psicología.

Partiremos de tomar en cuenta la definición de sujeto de intervención que encontramos en


nuestro Código de ética Profesional, por ser la que debe guiar  la práctica del profesional
psicólogo. En sus “Consideraciones generales”, el Código de ética define al sujeto de
intervención de la siguiente manera:

“Concebimos al hombre destinatario de nuestra práctica desde una perspectiva integral del
fenómeno humano, como una persona concreta que estructura singularmente su experiencia;
como un sujeto a la vez producido y productor de su medio social, multideterminado por una
trama de vínculos significativos internos y externos, expresados y representados a través de
dinamismos grupales; emergente en un contexto histórico que lo enmarca y delimita; portador
de una ideología, inscripto en una cultura, inmerso en sus circunstancias socioeconómicas y
políticas y tendiendo a organizarse como una totalidad y unidad en el nivel de integración.

“Para este ideal de hombre es que aspiramos pueda realizar una adaptación activa a la
realidad, en la medida en que logre efectuar una lectura de la misma que implique capacidad
de evaluación, creatividad, libertad y posibilidad transformadora”.

En esta definición, encontramos la especificidad del sujeto de abordaje como integral,


multideterminado, eminentemente social. Al ser la dimensión social la dominante en la
determinación del sujeto, sólo es posible pensar una intervención desde la grupalidad,
propiciando el fortalecimiento de los vínculos en lo que Domínguez Lostaló ha denominado
“capacitación vincular”, y el abordaje sólo puede ser interdisciplinario, por ser el sujeto
integral. La comunidad, el espacio social en donde el sujeto se encuentra inserto y en el cual se
ha desarrollado, nos brindarán las claves para su inclusión comunitaria. Toda intervención que
se realice con el sujeto (y no sobre él), debe tender a la autonomía, a que adquiera mayor
grado de libertad: una reducción de la vulnerabilidad que permita pasar de la dependencia, a
la cogestión, para finalizar en la autogestión. Las acciones que nos permitan reducir la
vulnerabilidad de las personas con las que trabajemos, nos dará la posibilidad aumentar su
autonomía, ya que a menor grado de vulnerabilidad, mayor autonomía del sujeto.

Tomaremos estas coordenadas como brújula orientadora para el análisis de aquellos aspectos
que consideramos importante tener en cuenta a la hora de la lectura de las leyes que rigen el
ejercicio profesional dentro de instituciones del ámbito forense. Es decir, si bien siempre la ley
desde la cual debemos intervenir es la Ley de Ejercicio Profesional, las instituciones en donde
nos insertamos laboralmente, tienen sus propias normas, y es allí donde debemos realizar una
lectura que nos permita -posicionados desde el paradigma humanista- llevar adelante nuestro
trabajo teniendo como centro de nuestra intervención al sujeto.

 Promoción y Protección de derechos.

A este respecto, el Código de Ética del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires,
plantea en sus “Consideraciones generales”, que “propiciamos para el ser humano y para la
sociedad en que está inmerso y participa, la vigencia plena de los derechos humanos, la
defensa del sistema democrático, la búsqueda permanente de la libertad, la justicia social y la
dignidad, como valores fundamentales que se traduzcan en un hombre y una sociedad
protagonista, críticos y solidarios”. Es decir, nuestro sujeto de intervención, es un sujeto de
derecho.

Asimismo el art. 6 del mismo refiere:  “El psicólogo debe abstenerse de participar activa o
pasivamente en cualquier acción o forma de tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes
y de todo apremio ilegal que atente contra los derechos humanos mundialmente reconocidos
mundialmente; incitar a ellos; encubrirlos o intentar cometerlos”.   Este artículo refleja tanto la
historia de nuestra disciplina como las cuestiones de bioética abajo mencionadas.

Interdisciplina/Interinstitucionalidad

El abordaje interdisciplinario se fundamenta, como hicimos mención unos párrafos más arriba,
en la concepción de sujeto integral: si el sujeto es integral, no podemos no abordarlo desde la
interdisciplina.

En la Ley de ejercicio profesional, en su Artículo 3º, encontramos que: “El psicólogo podrá
ejercer su actividad en forma individual y/o integrando equipos interdisciplinarios, en
Instituciones o privadamente. En ambos casos podrá hacerlo a requerimiento de especialistas
de otras disciplinas o de personas o Instituciones que por propia voluntad soliciten asistencia
y/o asesoramiento profesional. Este Ejercicio Profesional, se desarrollará en los ámbitos
individual, grupal, institucional o comunitario”. Es decir que si bien es una ley que regula el
ejercicio de la profesión del psicólogo, plantea como una posibilidad el trabajo
interdisciplinario, por requerimiento de otras disciplinas, o por propia voluntad.

Consentimiento informado.

El consentimiento informado, es un principio que plantea la bioética que debe estar


conformado por dos elementos fundamentales: la información clara, precisa, completa y en
términos que el sujeto pueda entender, respecto de cualquier tratamiento, acción o abordaje
que se desea o necesita hacer; y por otro lado, el consentimiento del sujeto sobre o con el cual
se piensa realizar esa práctica.

Nuestro Código de ética, en su artículo 20º, estipula que: “En su ejercicio profesional el
psicólogo debe establecer y comunicar los objetivos, métodos y procedimientos que utiliza, así
como sus honorarios y horarios de trabajo”. Y en el Artículo 22º “Es deber del psicólogo
respetar la voluntad del consultante cuando sobreviene su negativa a proseguir bajo su
atención”. Es decir, el sujeto puede denegar el consentimiento, en esto rige el principio de
autonomía.

Respecto a lo que tiene que ver con los trabajos de investigación llevados a cabo por el
profesional psicólogo y que requiera de la participación de sujetos, el Artículo 37º, sostiene
que: “En los trabajos de investigación, el psicólogo actuará respetando los derechos de los
investigados en cuanto a ser consultados e informados de todo aquellos que pudiera
comprometer su salud, capacidad de decisión y participación en asuntos que afecten sus
condiciones de vida”.

Secreto Profesional

Guardar secreto profesional o realizar resguardo de información personal del sujeto de


intervención, es también un principio de la Bioética que se presenta como fundamental al
momento de trabajar con seres humanos.

En el artículo 7º de la Ley de Ejercicio Profesional, se postula que “Los profesionales de la


Psicología están, sin prejuicio de lo que establezcan las demás disposiciones vigentes,

obligados a:

c) guardar secreto profesional.”

Asimismo, en el Artículo 12º del Código de Ética Profesional, se presenta  en forma extensa y
completa lo que implica el secreto profesional, las causales para el levantamiento del mismo.
Allí se menciona: “El secreto profesional es la obligación y derecho permanente de silencio que
contrae el psicólogo en el transcurso de su profesión, cualquiera sea la relación profesional,
ámbito de actividad y tipo de prestación, respecto de todo lo sabido, intuido, percibido o
presentido con relación a las personas que lo consulten o las que traten como
pacientes,procurando ser tan discreto  que ni directa o indirectamente nada pueda ser
descubierto,preservando así la intimidad de los mismos”.

El artículo además señala:

a)     La obligación de guardar el secreto  continúa aún terminada la relación profesional con el
paciente.

b)     Que el psicólogo debe informar al sujeto de su intervención los límites de la


confidencialidad del secreto profesional

c)     El límite del secreto profesional está dado por una justa causa. Constituyen justa causa, la
determinación legislativa, cuando la persona involucrada pueda causarse daño a sí misma o a
terceros, cuando el profesional actúe en legítima defensa, cuando haya consentimiento del
interesado, y cuando se trate de evitar la comisión de delito o los daños derivado de el.
Igualmente constituirá justa causa cuando el profesional  considere que existe un fin
justificado siendo el interés de revelarlo   mayor a no hacerlo.

d)     La autorización del interesado a levantar el secreto profesional no implica la obligación de


hacerlo para el profesional.

e)     Respecto a los informes, sean escritos u orales, señala que debe excluirse los
antecedentes que fueron registrados al amparo del secreto proporcionándose solo cuando el
criterio profesional lo conciba , a las personas adecuadas siempre que sean ineludibles para la
confección de dicho informe.

f)      Si la información acerca del diagnóstico del sujeto de intervención resulta perjudicial e
innecesaria a criterio del profesional puede no ser informada alegando el secreto profesional

Es importante señal en el ámbito de la psicología forense por su posible relación con la 
infracción a la ley penal las siguientes normativas:

1-   El Código Penal en su artículo 156 respecto a la revelación del secreto profesional
dice: “Será reprimido con multa de...e inhabilitación especial en su caso por seis meses a tres
años el que, teniendo noticia en razón de su estado, oficio,empleo, profesión o arte, de un
secreto cuya divulgación pudiere ocasionar daño, lo revelare sin justa causa”

2-   El Código Procesal Penal de la Nación, art 177- Obligación de denunciar, dice;

2) “Los médicos, parteras, farmacéuticos y demás personas que ejerzan cualquier rama del arte
de curar, en cuanto a delitos contra la vida  y la integridad física que conozcan al prestar
auxilios de su profesión, salvo que los hechos conocidos estén bajo el amparo del secreto
profesional”

En el caso particular del trabajo pericial, es necesario recordar que las pericias constituyen un
medio de prueba indirecto y no un ámbito de confesión que, además, resultaría inválido por
no contar con las garantías procesales correspondientes. El relato, y aun la observación de
indicadores específicos en el marco de una pericia no sustituyen el proceso judicial sino que
aportan prueba para la sentencia, según su sana crítica, por parte del juez.

EPS/PPS 3

Salud Mental y Derechos Humanos

Introducción

En las clases anteriores, estuvimos trabajando con las normativas generales que hacen al
ejercicio profesional del Psicólogo. Partimos de lo más general (Declaración de los Derechos
Humanos, Constitución Nacional), para luego enfocarnos en el ejercicio profesional
propiamente dicho (Ley de ejercicio Profesional y Código de ética).
Ahora, vamos a trabajar con una ley que rige sobre el derecho a la salud mental. Esta ley es la
Ley Nacional de Salud Mental (26657) y que viene a completar el marco para el desarrollo del
ejercicio profesional de la Psicología.  La misma tiene dos vertientes como ley: transversal al
ejercicio profesional y como norma específica en espacios institucionales y dispositivos de
abordaje de problemáticas de salud mental.

La Ley Nacional de Salud Mental, es una normativa general para el quehacer de todo
trabajador de la salud. Fue aprobada en el año 2010 e introduce modificaciones sustanciales
en el rol y la práctica de los trabajadores de la salud en general y del psicólogo en particular.
Democratiza el ámbito de la salud mental (entre otros aspectos) equiparando el status de
psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, licenciados en enfermería, entre otros, en lo que
hace a la conducción de instituciones, servicios o equipos de salud mental. Dicha función
queda  determinada por la idoneidad, lo que hasta entonces estaba vedada para quienes no
fueran médicos. Por otro lado, el psicólogo junto a un profesional de otra disciplina puede
determinar una internación o el alta de la misma, actos que antes sólo correspondían
solicitarla al médico psiquiatra y el juez la dictaminaba.

Las innovaciones de la Ley traen aparejados, para los profesionales psicólogos y su práctica, el
reconocimiento de derechos largamente postergados a sus incumbencias. Pero también
conlleva nuevos deberes ligados a una responsabilidad profesional más amplia y en
consecuencia, las responsabilidades tanto penales como civiles que esto comporta.

Asimismo, la nueva normativa estipula la creación de nuevos dispositivos de atención y


abordaje de la Salud Mental. También se incluyen los consumos problemáticos de
sustancias[1] como parte de las problemáticas de salud mental.

Los/las invitamos a ver la video charla entre Silvio Angelini (docente de la cátedra) e
integrantes del equipo técnico del Órgano de Revisión de Internaciones de las Prov. de Buenos
Aires.

[Link]

BIBLIOGRAFÍA.

Obligatoria.

Normativa

●       Ley Nacional 26657 de Protección del derecho a la Salud Mental.

●       Declaración de Caracas. Conferencia Regional para la Reestructuración de la Atención


Psiquiátrica en América Latina dentro de los Sistemas Locales de Salud. (OPS/OMS). 1990.

●       Principios para la Protección de los Enfermos Mentales y para el Mejoramiento de la


Atención de la Salud Mental. Asamblea General. Naciones Unidas - Resolución Nº 119. 46
Sesión. 1991.

●       Consenso de Panamá (OMS/OPS). 2010.

Textos
●       Faraone, Silvia (2012): El acontecimiento de la ley nacional de salud mental. Los debates
en torno a su sanción. En Revista “Debate Público. Reflexión de Trabajo Social”. Año 2 N° 4.
Págs. 47-61. Versión digital.

Complementaria

●       CoNISMA: Recomendaciones para las Universidades Públicas y Privadas. Artículo 33° Ley
Nacional N° 26657. Acta 6/2014; Anexo III.

Recomendada

●       Recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre la


Promoción y Protección de los Derechos de  la Personas con Discapacidad Mental (Comisión
Interamericana de Derechos Humanos. Santiago de Chile, 4 de abril de 2001, aprobado por la
Comisión en su 111º Período de extraordinario de Sesiones).

●       Declaración Universal de Bioética y Derechos Humanos (ONU)

●       Ley Nacional  26.934 - Plan integral para el abordaje de Consumos Problemáticos.

●       Plan Nacional de Salud Mental (2013).

●       CELS: (2008) Vidas arrasadas. La segregación de las personas en los asilos psiquiátricos
argentinos.

ANTECEDENTES Y PROCESO DE SANCIÓN Y REGLAMENTACIÓN[2]

El proyecto de ley ingresó en la Cámara de Diputados en marzo de 2009 con la firma de los
diputados y diputadas nacionales Leonardo Gorbacz, Cecilia Merchán,  Mónica Torfe, Juan
Héctor Sylvestre Begnis, Luis Cigogna, Adela Segarra, Vilma Ibarra,  Mónica Fein,  Roy Cortina y
Silvia Storni. En octubre del mismo año, obtuvo la media sanción sin disidencias ni
observaciones (174 votos afirmativos, 9 abstenciones y 72 ausentes)

En 25 de noviembre de 2010, el Senado dio sanción a la norma con 47 votos afirmativos y  una
abstención. Fue promulgada el 2 de diciembre del año 2010 y publicada en el boletín oficial el
3 de diciembre de ese mismo año. La reglamentación se demoró más de 2 años y finalmente
fue aprobada el 29 de mayo del año 2013.  

1.-Antecedentes

Son antecedentes de esta ley:

1. La Ley de Desmanicomialización de Italia, iniciada en Trieste por Franco Basaglia, que


llevó a la ley 180/1978.

2. Los Principios de Naciones Unidas para la Protección de los Enfermos Mentales y para
el Mejoramiento de la Atención de Salud Mental, adoptada por la Asamblea General
en su resolución 46/119 del 17 de diciembre de 1991.
3. La Declaración de Caracas de la Organización Panamericana de la Salud y de la
Organización Mundial de la Salud, para la Reestructuración de la Atención Psiquiátrica
dentro de los Sistemas Locales de Salud, del 14 de noviembre de 1990.

4. Los Principios de Brasilia Rectores para el Desarrollo de la Atención en Salud Mental en


las Américas, del año 2005.

5. El decreto-ley Nacional 22.914 dictado en 1983 por la última dictadura cívico-militar,


“Personas con deficiencias mentales, toxicómanos y alcohólicos crónicos”.

6. Ley provincial 2440 de la Provincia de Río Negro. Año 1991.

7. Ley de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires 448, del año 1998 .

8. Ley  provincial 10772 de la Provincia de Santa Fé, del año 1991

9. La ley Nacional de Salud Mental de Brasil 10.216 del 2001.

10. Ley 1053 de la Provincia de San Luis. “Ley de Salud Mental de la Provincia de San Luis”.
Año 2006.

11. Ley nacional 26378 de aprobación de la Convención Internacional de los Derechos de


las Personas con Discapacidad (ONU, 2006) y su protocolo facultativo, del año 2008.

En el anexo se puede consultar el marco de normas (nacionales e internacionales), estándares,


recomendaciones, fallos y casos (nacionales e internacionales) sobre salud mental y derechos
humanos.

Es necesario señalar que los documentos antecedentes señalados en los puntos 2,3 y 4 son
parte integrante de la LNSM (art. 2)

2.-Breve historización

La sanción y promulgación de la Ley Nacional de Salud Mental , ha sido producto de luchas y ha


conllevado un fuerte trabajo por parte de profesionales de la salud mental para llegar hasta la
instancia de aprobación.

Las primeras discusiones comenzaron por la década del 50 y  llevaron a la creación del Instituto
Nacional de Salud Mental, las cuales fueron interrumpidas por los gobiernos de facto que se
sucedieron en nuestro país hasta el retorno definitivo de la democracia en el ‘83. A partir de
ese momento, se retoman los ideales de la desmanicomialización. De esta historia no está
exenta la creación de las carreras de psicología y la influencia de los graduados de las mismas
como vimos en el EPS/PPS anterior.

En 1985, comienza un proceso reformador en materia de Salud Mental en la provincia de Río


Negro, concretándose en el año 1988 el cierre del neuropsiquiátrico de Allen. Más tarde, en el
año 1991, sancionan la ley provincial de Salud Mental. Ese mismo año, Santa Fe dicta una ley
similar.
Pero luego de las políticas de ajuste fiscal y reformas del Estado de los años 90 que redujeron
drásticamente el gasto de las políticas públicas de salud, y en caso de salud mental a solo una
unidad de gestión, recién en el año 2010 se crea la Dirección Nacional de Salud Mental y
Adicciones, lo que marcó la presencia a nivel institucional de un nuevo paradigma. Esta
dirección contó hasta el momento cinco gestiones, de las cuales tres han sido dirigidas por
psicólogos.

Con la aprobación del Plan Nacional de Salud Mental en octubre de 2013, se incluye a las
provincias en la necesidad de la adecuación de las normativas provinciales a la LNSM. La
provincia de Buenos Aires sancionó, en noviembre de 2013, la ley provincial 14850 por la que
adhiere a la norma nacional. 

ESTRUCTURA DE LA LEY

La Ley Nacional de Salud Mental se encuentra dividida en 13 capítulos. Cada uno de ellos
agrupa artículos por temática abordada.

Hay artículos que establecen definiciones conceptuales, ámbitos y autoridades de aplicación,


derechos protegidos, procedimientos y vinculados a la elaboración de políticas públicas.

La ley junto al decreto reglamentario y el plan nacional de salud mental conforman el trípode
sobre el que se asienta la política pública nacional de salud mental.

ALGUNOS PUNTOS CENTRALES

1.-Cambio en la concepción sobre la salud mental         

La ley en el art. 3 presenta la definición de Salud Mental en la que define “como un proceso
determinado por componentes históricos, socio-económicos, culturales, biológicos y
psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social
vinculada a la concreción de los Derechos Humanos y sociales de toda persona”. En esto
podemos encontrar un punto de correlación con las definiciones que postula el Código de Ética
del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires, en tanto sostiene que “entendemos
la salud mental como uno de los derechos humanos fundamentales, contemplado  también
constitucionalmente, que surge como una construcción histórica de los pueblos y apunta a un
ideal social que debe brindarse a todos por igual, en el mayor nivel de calidad posible, y con el
sólo límite que la ciencia establece” (Consideraciones generales del Código de Ética).

Es un cambio sustancial, ya que la define como proceso y no como estado, tal como se
sostiene en la clásica definición de la OMS, donde la salud es entendida como el estado  de
perfecto bienestar físico, mental y social.

Otro cambio de suma importancia, es que se incorpora a las adicciones como una


problemática de salud mental, tomando a las personas con un uso problemático de drogas
como sujeto de derechos.

2.-Protección de derechos y democratización  en el ámbito de la salud  mental


Se pone especial énfasis en la perspectiva de Derechos, sobre todo con relación a la protección
de los derechos de las personas usuarias de los servicios de salud mental.

En el primer capítulo de la ley se exponen los derechos y garantías que asegura la ley:
“Asegurar el derecho a la protección de la salud mental de todas las personas, y el pleno goce
de los Derechos Humanos de aquellas con padecimiento mental que se encuentran en el
territorio nacional” (art. 1º), siendo este su objetivo principal. Como vemos la protección de la
salud mental, como integrante del derecho a la salud, es para todas las personas. No debe
entenderse que esta ley es solo para aquellas que sufren un padecimiento mental crónico o
grave, aunque hace un mayor hincapié sobre ellas dado grado de vulnerabilidad psicosocial. Se
introduce la nominación de “persona con padecimiento mental”[3], para hacer hincapié sobre la
persona y no sobre el padecimiento (enfermo mental, esquizofrénico, psicótico, etc.) para
favorecer la no discriminación y la desestigmatización.

Esta norma implica una ampliación de derechos, que no estaba garantizado en el ámbito del
derecho interno. Los mismos se enumeran en el art. 7 y es necesario señalar que no son
taxativos, sino que queda abierto a que nuevos derechos sean incorporados.

De ellos nos gustaría señalar dos: El derecho al consentimiento informado (art. 7 inc. j y art.
10) y que la persona participe en la toma de decisiones en su tratamiento (art. 7
inc. k) implican una ruptura con un orden autoritario, en la que la palabra del profesional es la
única que se tiene en cuenta en el proceso de atención y tratamiento.

Otro aspecto de la democratización tiene que ver con las modificaciones sustanciales en el rol
y la práctica de los trabajadores de la salud en general y del psicólogo en particular. Se
equipara el saber de psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, licenciados en enfermería,
entre otros, en lo que hace a la conducción de instituciones, servicios o equipos de salud
mental. La misma está determinada por la idoneidad (art. 13). Anteriormente, diversas normas
vedaban esta función a los profesionales no médicos.

3.-Sustitución y reconversión de instituciones y dispositivos de internación monovalentes de


salud mental (Desmanicomialización y desinstitucionalización)

La ley prohíbe la creación de nuevos hospitales monovalentes, públicos o privados (art. 27).
Los existentes deben adecuar sus servicios a este nuevo paradigma. Se establece así un
proceso de desmanicomialización y desinstitucionalización de la atención y tratamientos, que
tiene como horizonte temporal el año 2020, tal como lo estipula el Consenso de Panamá de la
OPS/OMS del año 2010 (esto está señalado en la reglamentación de este artículo).

De esta manera, se deben reestructurar los Servicios de Salud Mental para que tengan como
eje la comunidad y no el hospital (enfoque hospitalocéntrico), sin que ello implique reducción
de personal o de sus derechos.

Como forma de combatir la lógica manicomial de la atención de la salud  mental, las


internaciones referidas a la salud mental atenderse en hospitales generales (art. 28), siendo un
acto de discriminación no hacerlo y que es sancionado por la ley 23592 (antidiscriminatoria).
Esto alcanza a las internaciones vinculadas a consumos problemáticos de sustancias (Art.4)
Se deben adoptar modalidades de abordaje interdisciplinarias e intersectoriales basadas en los
principios de la Atención Primaria de la Salud (art. 9). Esta idea se sostiene en que el ser
humano solo puede desarrollarse plenamente en la comunidad (art. 29 de la Declaración
Universal de Derechos). Es una forma de combatir la psiquiatrización de la pobreza que ha
generado los denominados pacientes sociales: personas que por su prolongada internación
(hasta varias décadas) han perdido todo vínculo con sus referentes afectivos y su comunidad.
Para ello, la ley propone diferentes dispositivos alternativos a la internación para el
tratamiento de las personas en comunidad: casas de convivencia, hospitales o centros de día,
consultas ambulatorias y atención domiciliaria, servicios de promoción y prevención,
cooperativas de trabajo, emprendimientos sociales, centros de capacitación socio-laboral,
hogares, entre otros dispositivos creados o a crearse. Todo ello, desde acciones de articulación
intergubernamental, intersectorial e interestatal (art. 11).

4.-Abordaje interdisciplinario e internación

El trabajo interdisciplinario está en relación con la concepción de sujeto que se presenta en la


ley: un sujeto integral y de derecho. Idea que está presente en los Principios Generales del
Código de Ética del Colegio de Psicólogos de la provincia de Buenos Aires,

La interdisciplinariedad es uno de los puntos de mayor tensión en esta normativa, dado que
muchas veces no se comprende el concepto de interdisciplina y se termina trabajando
multidisciplinariamente.

La ley propone que la atención en Salud Mental debe ser llevada a cabo por un equipo
interdisciplinario. Las áreas que se mencionan son la psicología, psiquiatría, trabajo social,
enfermería, terapia ocupacional y otras disciplinas pertinentes. En la reglamentación se
sostiene que las disciplinas que se mencionan en la ley, no son taxativas y que los equipos
deberán confeccionarse de acuerdo a las necesidades de cada comunidad.

En lo que hace a la internación, la misma debe considerarse un recurso terapéutico de carácter


restrictivo (de la libertad)[4],  y debe ser empleada cuando se hayan agotado otras medidas
terapéuticas realizadas en el ámbito familiar, comunitario y social (art. 14). La misma debe ser
lo más cerca posible de su comunidad de origen y con la premisa de que sea lo más breve
posible, para evitar la ruptura de vínculos comunitarios y familiares.

Toda internación en salud  mental debe cumplir con una serie de requisitos que la habilitan
legalmente (arts. 16 y 20, 21, 22, 24, 25 y 26).

Existen dos tipos de internación: la voluntaria (art. 18) y la involuntaria (art. 20). La primera es


cuando la persona decide acudir a un servicio de salud mental  para solicitar internarse. La
segunda solo es procedente cuando a criterio del equipo de salud mediare situación de riesgo
cierto e inminente para sí o para terceros que amenace o cause perjuicio a la vida o integridad
física de la persona y/o de otras. La determinación del riesgo debe ser hecha desde un criterio
interdisciplinario e  intersectorial incluyendo a la persona y sus referentes vinculares, donde
se analicen las diversas dimensiones: sanitaria, social, educativa, vincular-familiar, laboral,
comunitaria.
No debe confundirse riesgo cierto e inminente para sí o terceros con peligro para sí o
terceros. Uno habla de una segura afectación concreta de la seguridad física o a la vida. El otro
hace hincapié en la supuesta peligrosidad de las personas que tiene un padecimiento mental..

La internación o la externación es una decisión del equipo interdisciplinario, es decir


se desjudicializa esta decisión terapéutica, que antes era dispuesta por un juez, quien
determinaba tanto el comienzo como el fin de la misma. De este modo, se privilegia la noción
de procesos de atención, ya que es el equipo interdisciplinario quien determina el inicio y fin
del mismo.

Por ello, toda internación, en especial la involuntaria, debe ser monitoreada para que la misma
no sea una privación ilegítima de la libertad. Para ello, la ley crea la figura del abogado
defensor, quien debe proteger los derechos de la persona internada (art. 22). Puede oponerse
a la internación o solicitar la externación. Por otra parte, se crea el Órgano de Revisión de
Internaciones (art. 38 al 40)[5] el que evaluará las internaciones involuntarias, recibirá y
realizará denuncias sobre irregularidades, posee facultades de apelación y supervisión de
internaciones involuntarias luego de un largo tiempo. Es interdisciplinario e intersectorial, es
decir, está compuesto por organismos estatales y organizaciones civiles.

5.-Capacidad Jurídica e inhabilitación

En el art. 3 se expresa que prima la presunción de la capacidad jurídica. Esto significa que la
persona puede ejercer por sí misma sus derechos. Esto rompe con el paradigma tutelar en el
que por el simple hecho de tener un padecimiento mental y que sea judicializado, todos los
derechos de la persona fueran restringidos. Su curador (figura judicial, no médica) era el
encargado de ejercerlos por ella bajo el supuesto de hacer lo mejor para la misma. Así los
derechos civiles, políticos y sociales eran restringidos casi siempre de por vida solo por su
padecimiento mental.

La ley en el art. 42 modifica el art. 152 ter. Del Código Civil actual y establece que
las declaraciones de inhabilitación o incapacidad deben fundamentarse en evaluaciones
interdisciplinarias. Las mismas no pueden durar más de tres (3) años y debe especificar qué
funciones y actos (derechos) se restringen tratando de afectar lo menos posible la autonomía
personal.

6.-Plan Nacional de Salud Mental

El Plan Nacional de Salud Mental está establecido en el art. 31. El 8 de octubre de 2013 fue
presentado por las autoridades del Ministerio de Salud de la Nación. El mismo recibió los
aportes de diversos organismos provinciales, nacionales, universidades, asociaciones
profesionales, personalidades destacadas y del Congreso Internacional de Salud Mental y
Derechos Humanos organizado por Madres de Plaza de Mayo.

En dicho plan se establecen Propósitos, Objetivos y Metas para los próximos años en materia
de política pública nacional de Salud Mental. Entre sus objetivos de destacan el cierre  de los
hospitales e instituciones monovalentes de internación psiquiátrica; la apertura de camas de
internación, de servicios de urgencia en hospitales generales y de dispositivos de atención
comunitaria desde la estrategia de APS; fortalecimiento de la Red de Salud Mental, entre
otros 

COMENTARIO FINAL

Al igual que las leyes de ejercicio profesional de la Psicología, la Ley Nacional de Salud Mental,
está redactada por profesionales de la psicología y establece un cambio fundamental en la
práctica profesional al equiparar los saberes sobre salud mental con otros profesionales de la
salud mental, en especial con los psiquiatras. Así como las leyes de ejercicio profesional,
sacaba a los psicólogos de la supervisión y del rol de auxiliares de la medicina que impuso el
decreto-ley 17132 de la dictadura cívico-militar-eclesiástica presidida por el Gral. Onganía, la
Ley de Salud Mental, viene a ganar otro poco más de terreno para la democratización de las
relaciones sanitarias, profesionales y laborales.

EPS/PPS 4

El trabajo del psicólogo en el poder judicial - El perito psicólogo

Introducción

En esta oportunidad vamos a abordar el trabajo del psicólogo en el ámbito judicial. Es la


práctica que generalmente suele asociarse con frecuencia al psicólogo cuando dice que se
dedica al ámbito forense, pero en las clases de trabajos prácticos hemos trabajado que si bien
es un ámbito que está incluido en lo forense, no se reduce sólo a éste. También es importante
destacar que lo que resulta imprescindible en este área laboral,es indagar respecto al
posicionamiento ético profesional del psicólogo.

Para comprender la inserción del psicólogo en la actividad pericial, primeramente debemos


tener algunas nociones generales respecto de la estructura del poder judicial y del proceso
judicial, para saber cuándo es requerida la labor profesional, cuáles son sus implicancias y sus
limitaciones.

El poder judicial de cada provincia se divide en fueros, es decir áreas temáticas que establecen
su competencia. Pueden variar en algunos lugares, por ejemplo existen juzgados multifueros
en la provincia de Salta. A su vez, los  juzgados también establecen su competencia
(incumbencia en los casos) según la zona geográfica abarcando determinados partidos.

En provincia de Buenos Aires, la clasificación general es en procesos civiles y procesos penales.


Lo que diferencia a unos de otros es que en los procesos civiles, las demandas son iniciadas por
personas legales, frente a situaciones de agravio comprendidas y tipificadas en los códigos
civiles y en los procesos penales, el agraviado o víctima es el Estado, frente a acciones que van
contra lo tipificado en el Código Penal.

En el caso de los juicios civiles, si la o las partes que demandan, no impulsan el proceso por
propia voluntad, el mismo no avanza. Lo que se suele demandar en estos casos, generalmente
tiene que ver con compensaciones económicas por daños, sucesiones; en el caso de familia
por el cuidado personal de los niños/as (anteriormente denominado tenencia), cuota
alimentaria, divorcios controvertidos, etc.

En el caso de los juicios penales, al ser el Estado el que se asume como víctima, es el mismo
estado a través de la figura de los fiscales el que impulsa el proceso, no importando si la o las
partes participan del mismo (es por esto que se dice que en las causas penales, el Estado
expropia el conflicto a las partes y actúa de oficio). En estos casos, tratándose de conductas
que constituyen delito, la compensación tiende a ser de orden punitivo represivo, es decir que
la pena está en relación a la pérdida de la libertad  (excepto que se trate de delitos cuya pena
sea menor a dos años, por lo cual de acuerdo con nuestra legislación, es excarcelable).

Además del fuero penal, también tenemos el fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, que
interviene en situaciones en donde jóvenes de entre 16 y 18 años cometen una infracción a la
ley penal que en caso de ser adultos sería considerada delito. De esto nos vamos a ocupar en
el Trabajo Práctico 9.

El fuero civil se subdivide a su vez en: Fuero Civil y comercial, Fuero contencioso
Administrativo, Fuero de Familia, Fuero Laboral. Los primeros tres son juzgados, es decir que
en las causas actúa un solo juez al momento de administrar justicia. En el Fuero Laboral actúa
un tribunal, es decir, tres jueces.

Es importante conocer esta clasificación de los diferentes fueros, porque en cada uno de ellos,
la inserción del perito psicólogo será diferente. En el caso del Fuero de familia, el mismo
cuenta con un cuerpo de profesionales propio del juzgado, los peritos psicólogos que trabajan
allí, son empleados del poder judicial. Pasa lo mismo en el Fuero penal y en el sistema de
responsabilidad penal juvenil, en esos casos, los peritos son convocados de la Asesoría Pericial,
cuerpo de profesionales que son empleados de la justicia.

Los peritos que forman parte del poder judicial como empleados, acceden al cargo por
concurso de antecedentes y oposición.

En el caso del resto de los fueros civiles, los peritos son profesionales que son llamados por
sorteo. Los profesionales que se desempeñan como peritos de lista o de oficio, son psicólogos
que luego de recibirse, realizan el curso de actualización en código procesal civil y comercial,
rinden un examen y, tras aprobarlo, pueden inscribirse en el listado oficial. Su labor comenzará
al momento de ser sorteado y culminará al momento de la entrega del dictamen pericial y
luego de responder a los pedidos de aclaración o impugnaciones, en caso de que las haya.
Cobra por su trabajo al finalizar el proceso judicial y sus honorarios serán un porcentaje de lo
que se haya resuelto como sentencia. El sorteo se realiza por sistema informático, dándose la
situación de que un/a profesional no vuelve a ser sorteadx hasta tanto no hayan sido
sorteados todxs los psicólogos que integran la lista. Una vez que todxs ya han sido sorteadxs,
se reinicia el listado.

En todos los fueros pueden actuar peritos de parte. Los mismos son profesionales con título
habilitante que son convocados por alguna/s de la/s partes para acompañar la actividad
pericial que realice el profesional que es convocado por la justicia. No realiza la pericia, sino
que la acompaña y corrobora que el desarrollo de la evaluación, las técnicas elegidas y la
interpretación sean correctamente utilizadas. Si el perito de parte acuerda con la
administración , interpretación y conclusión del proceso firmará el informe pericial en acuerdo
con el perito de oficio u oficial (según el fuero). Si difiere en algún  punto o varios presentará
un informe aparte con sus apreciaciones.. Es por eso que la profesora Roitstein planteaba en el
video de la clase que en este tipo de actividad se juega mucho la ética, porque al ser
convocadxs por una de las partes, lo que esperaría quien nos convoca es un dictamen
favorable a sus intereses de nuestra parte.

También existe la figura del consultor técnico, que es el profesional que es convocado en casos
en donde el juez no ha solicitado la actuación de un perito de determinada expertise, pero al
avanzar en la elaboración de las pruebas, surge la necesidad de contar con ese saber experto.
En esos casos las partes suelen convocar a profesionales que puedan acompañar a los peritos y
completar aquella información que no pueden resolver por no ser de su incumbencia (por
ejemplo, que se haya sorteado un perito médico al cual se le solicita que de cuenta del estado
emocional de un sujeto y la vinculación de ese estado con el suceso objeto de litigio; o las
consecuencias psíquicas de un suceso en la vida del sujeto. El médico puede hacer mención de
su imposibilidad de dar respuesta y queda en responsabilidad de la parte determinar si desea
que esos puntos sean respondidos, convocar a un profesional idóneo para hacerlo).

Para continuar con la comprensión de la inserción del psicólogo en el ámbito judicial, vamos a
avanzar un poco ahora sobre la estructura de los procesos judiciales.

Proceso civil

Todo proceso civil se inicia con una demanda interpuesta en la justicia por un sujeto o sujetos,
personas físicas o jurídicas, quienes se denominan actores frente a otrx/s, a partir de hechos
controvertidos, en un conflicto entre particulares. Generalmente, como se mencionó
anteriormente, lo que se solicita es una compensación económica o el reconocimiento de un
derecho.

Si frente a la presentación de una demanda, la parte demandada no responde, entonces


jurídicamente se entiende que no hay conflicto y no se inicia juicio. Para que exista un proceso
es necesario que frente a la demanda se presente una contestación que niegue lo que se
expresa en la primera. Allí sí puede decirse que existen hechos controvertidos y se da inicio al
proceso judicial.

De acuerdo con las características que tenga la demanda, el proceso podrá clasificarse en
ordinario, sumario o sumarísimo. Lo que va a variar en cada caso, es la duración de los mismos
y los plazos asignados a cada etapa. En los procesos judiciales, de acuerdo con lo expuesto en
el código procesal civil y comercial, habrá tiempos previamente pautados para cada etapa,
siendo los mismos perentorios: es decir que pasado el plazo, ya no se puede volver a la etapa
anterior. En algunas causas civiles se requiere de mucha celeridad para la toma de decisiones,
acortándose esos plazos para dar respuestas más expeditivas. Los plazos regulares son los que
se llevan a cabo en los procesos ordinarios, cuando se requiere mayor celeridad son juicios
sumarios y cuando se debe dar respuesta en forma casi inmediata, se los denomina
sumarísimos (ejemplo de este último caso son, por ejemplo, los recursos de amparo frente a
obras sociales por la cobertura de un tratamiento que requiere resolución urgente porque
corre riesgo la vida de una persona).

Decíamos entonces que el proceso judicial se inicia con una demanda y su contestación por
parte del demandado o demandados. Una vez finalizadas las diligencias preliminares, el juez
determinará el inicio de la segunda etapa, que es la probatoria. En esta segunda etapa se
presentarán al juez todas las pruebas que fueron ofrecidas durante la etapa de presentación
de demanda y contestación de demanda. Es necesario saber que sólo pueden presentarse
aquellas pruebas que fueron previamente ofrecidas por las partes en ese momento incial, no
pudiendo sumarse nuevas pruebas -a no ser que el juez considere que es imprescindible para
la causa-. Es por eso que en la demanda y su contestación, las partes deben hacer mención de
todas las pruebas que consideran necesarias para, justamente, probar los hechos que
describen y sus consecuencias. Es en ese momento en el que las partes piden, por ejemplo, los
expertos que consideran que deben auxiliar al juez en la compresión de la causa, y van
también a proponer sobre qué puntos quieren que se expidan esos expertos. Estos son los
puntos de pericia. Luego el juez determinará al momento de la apertura del juicio a prueba si
admite todas las solicitudes de las partes o no, si toma esos puntos de pericia o propone otros.
Quien decide siempre es el juez.

En esta segunda etapa, que es la probatoria, es donde será convocadx a actuar el perito
psicólogo. Toda su labor profesional se desarrollará en este momento del proceso, iniciándose
con la aceptación del cargo en el caso de ser perito de lista. Su labor incluye la entrevista con el
sujeto o sujetos al/los que debe peritar, la aplicación de pruebas -si lo considera necesario-,
presentación del dictamen pericial, respuesta a pedido de aclaraciones, respuesta a
impugnaciones. Una vez finalizada la etapa probatoria, culmina la tarea del perito. Esta es la
etapa más larga del proceso.
Una vez que el juez considera que se han presentado todas las pruebas o que se han acabado
los plazos para la presentación de las mismas, se cierra la etapa probatoria y se inicia la etapa
decisoria, que es el momento en el que el juez elabora la sentencia. 

Cuando el juez dicta sentencia, se da un plazo de tiempo para que las partes presenten las
impugnaciones, caso en el que la causa para a cámara de apelaciones. En la cámara de
apelaciones se vuelve a discutir sobre las pruebas presentadas o su valoración; es por esto que
debemos saber que siempre ( o muy regularmente) se impugnará la pericia psicologica como
mecanismo estratégico para poder apelar la sentencia del juez en caso que sea inconveniente
a la parte. Una vez que el expediente vuelve al juzgado con la resolución de la cámara, aún
queda una instancia más de apelaciones a la Suprema Corte de justicia, cuyo fallo es
inapelable. La Suprema Corte no revisa las pruebas sino que allí lo que se discute es si ha sido
adecuado el derecho aplicado en el caso. Cuando ya han pasado todas las instancias de
apelaciones, se llega a lo que se denomina “Sentencia firme” que es lo que da por finalizado el
proceso judicial. Es en ese momento en el que el perito de lista puede gestionar el pago de sus
honorarios, los cuales son fijados por el juez de acuerdo con lo que considera justo por la labor
realizada (y que por ley debe estar dentro del 5 al 10% del total otorgado en el litigio).

En caso de no recibir sus honorarios en los plazos pautados, el perito puede iniciar un proceso
judicial al interior del expediente de “ejecucion de honorarios”, en donde intima a la parte que
debe hacerlo a realizar el depósito de sus honorarios. Para este momento del proceso,
requerirá del patrocinio de un abogado.

Todo el proceso en lo civil es escrito. Actualmente se utiliza un sistema digital de entrega de


escritos y diligenciamientos -por medio de un “token” con firma digital-. En el caso de los
fueros Laboral y de familia, los procesos son “mixtos”, teniendo una instancia escrita pero
también audiencias de vista de causa en donde los peritos pueden ser citados a declarar en
forma oral frente al juez o jueces.
La actividad pericial en provincia de Buenos Aires, se encuentra regulada por la Acordada
2728/96. Allí se encuentran explicitados los requisitos y modalidad de confección de los
listados de peritos y su consecuente desinsaculación (sorteo). Allí también se encuentran
regulados todos los procedimientos administrativos que competen a la labor del perito como
tal (no de la tarea en sí que realiza).

Proceso penal
El proceso penal se inicia por denuncia (ante el Ministerio Público Fiscal, ante la Policía o ante
el Juez de Garantías).

Consta de tres etapas:

1. INVESTIGACIÓN PENAL PREPARATORIA (IPP)

INTERVIENEN:

-          Juez de Garantías

-          Ministerio Público Fiscal (MPF)

-          Defensa (imputado)

-          Eventualmente el Particular Damnificado (víctima)

-          Eventualmente Testigos, peritos e intérpretes.

OBJETO: Llevar a cabo la investigación (diligencias y medidas probatorias) a fin de determinar


si existe un delito, sus circunstancias y autores (relevancia del delito y su entidad).
DECISIONES DE RELEVANCIA: Medidas cautelares; archivo de las actuaciones o aplicación
eventual de criterios de oportunidad. Declaración del imputado.

2. ETAPA INTERMEDIA (O CONTROL DE LA IMPUTACIÓN)

INTERVIENEN:

-          Juez de Garantías

-          Ministerio Público Fiscal (MPF)

-          Defensa (imputado)

-          Eventualmente el Particular Damnificado (víctima)

OBJETO: Cotejar si el cierre de la etapa investigativa amerita la continuidad del proceso en


virtud del pedido del MPF de elevar la causa a juicio. La petición debe contar con elementos
suficientes (datos del imputado o los que sirvan para identificarlo; relación clara, precisa,
circunstanciada del hecho; los fundamentos de la acusación; y la calificación legal. También si,
en virtud del hecho, deberá ser juzgado por Tribunal Criminal con o sin jurados o por Juez
Correccional).

El juez hará un control similar en caso de que el Fiscal considere oportuno sobreseer al
imputado (y no continuar con el ejercicio de la acción penal).

DECISIONES DE RELEVANCIA: El auto de elevación a juicio da paso a la etapa de debate oral. El


auto de elevación a juicio es susceptible de ser impugnado, el juez puede determinar la
elevación de la causa a juicio pero la Cámara puede revocar dicho resolutorio y en
consecuencia no hay elevación a juicio.

3. DEBATE ORAL

INTERVIENEN:

-          Juez (correccional) o Tribunal (Criminal) o Tribunal de Jurados.

-          Ministerio Público Fiscal (MPF)

-          Defensa

-          Eventualmente el Particular Damnificado (víctima)

-          Eventualmente Testigos, peritos e intérpretes.

OBJETO: Discutir el suceso y definir la situación de la persona imputada.

DECISIONES DE RELEVANCIA: Veredicto y sentencia. Es en el veredicto en donde se determina


la existencia o no del delito, donde se narra toda la explicación del suceso y por qué se
concluye efectivamente que ha o no habido un delito. En consecuencia, el veredicto es
absolutorio o condenatorio. Si es absolutorio no hay sentencia, finaliza todo allí. En Cambio si
el veredicto es condenatorio, después allí viene la sentencia, que es la aplicación de la ley al
caso concreto, la determinación de la pena que se le va a aplicar al imputado, en este caso,
condenatorio.

Estas con las 3 etapas fundamentales del proceso. Dictada una sentencia pueden darse 2
etapas más:

-Ejecución de la pena.

-Etapa de impugnación de la sentencia (denominada etapa recursiva). Aquí actuarán los


órganos de apelación (en materia Correccional las Cámaras de Apelación y Garantías, y en
materia Criminal el Tribunal de Casación Penal). Las decisiones de ambos son impugnables
ante la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires.

Datos de importancia:

Cada etapa del proceso tiene sus plazos delimitados en el Código Procesal Penal (ley 11.922),
allí se decreta cuánto debería demorarse cada etapa y cuánto debería demorarse en salir cada
resolución pero lo cierto es que esto no se cumple en la gran mayoría de los casos. De hecho
en su momento la Corte determinó que todos los plazos preestablecidos por el código no son
más que meramente ordenatorios para el buen funcionamiento de los tribunales, pero cuyo
incumplimiento en principio no traería aparejadas sanciones.

La persona imputada es inocente hasta que una sentencia condenatoria firme derribe ese
estado jurídico. La firmeza se logra una vez concluida la etapa de impugnación, si es que la
parte optó por apelar.

Intervención de peritos:

Puede darse la intervención del perito de parte o de un miembro de la Asesoría Pericial


(Acuerdo 1793 SCBA), quienes deberán producir sus informes de acuerdo a los plazos
estipulados. El régimen de peritos para el proceso penal está regulado en los arts. 244 a 254
del Código Procesal Penal.

De allí podemos inferir que las pericias pueden ordenarse a fin de conocer o apreciar algún
hecho o circunstancia pertinentes a la causa, para lo cual sean necesarios o convenientes
conocimientos especiales en alguna ciencia, técnica o arte, por ello es que los peritos deben
contar con títulos habilitantes en la materia a la cual pertenezca el punto sobre el que han de
expedirse o acreditar saber o conocimientos en el área para la cual lo convocan a prestar su
expertise. Para el caso de que la profesión no estuviese reglamentada, no hubiere peritos
diplomados o inscriptos, deberá designarse a una persona de conocimiento o de práctica
reconocidas (art. 244, CPP).

Es designado por el MPF aunque cada parte puede proponer su perito (art. 247, CPP). Las
directivas sobre la pericia están delimitadas por el Fiscal, quien dirige la misma, pues formulará
concretamente las cuestiones a elucidar, fijará el plazo en que ha de expedirse el perito y si lo
juzgare conveniente, asistirá a las operaciones (art. 248, CPP).

Como mencionamos, los peritos deben producir sus dictámenes, que deben contener, en
cuanto fuese posible: 1.- La descripción de las personas, lugares, cosas o hechos examinados,
en las condiciones en que hubieren sido hallados. 2.- Una relación detallada de todas las
operaciones practicadas y sus resultados. 3.- Las conclusiones que formulen los peritos,
conforme los principios de su ciencia, técnica o arte. 4.- Lugar y fecha en que se practicaron las
operaciones. (arts. 249 y 250, CPP).

El deber de reserva del profesional se encuentra determinado en el art. 250 del Código
Procesal Penal y su incumplimiento puede derivar la aplicación de medidas disciplinarias (art.
253, CPP).

El régimen de honorarios está previsto de modo distinto si el perito es de parte u oficial (art.
254, CPP).

El perito puede intervenir o en la investigación penal preparatoria a partir de su concreción o a


pedido del fiscal, para que lleve a cabo un dictamen pericial, pero también dicho perito
generalmente tiene que ir el día de mañana al juicio oral para ser preguntado por las partes,
siempre  y cuando las partes así lo peticionen. En el fondo la actividad de los peritos siempre
va a estar supeditada a las manifestaciones de las partes. Si las mismas no manifiestan la
necesidad de que vaya el perito, el perito no va; pero si el día de mañana, las partes exigen que
el perito vaya a explicar este dictamen ante tribunal o ante el juzgado correccional, el perito
debe hacerlo, es más, si no lo hace, comete un delito.

Bibliografía:

● Acordada 2728/96 SCBA.

● Código Procesal Civil y Comercial de provincia de Buenos Aires (Artículos


seleccionados).

● Código Procesal Penal de provincia de Buenos Aires (Artículos seleccionados).

EPS/PPS 5

El Trabajo del/ de la Psicólogx en el ámbito penitenciaro

Introducción

Dentro del Sistema Penal el/la psicólogx puede incluirse en todos sus segmentos: en el Judicial,
en el Policial o en el Penitenciario. Ya hemos trabajado el rol del/ de la psicólogx como perito
oficial (fuero penal) perteneciente al Poder Judicial en el EPS/PPS anterior. En la presente
EPS/PPS centraremos la atención en la inclusión laboral del psicólogx en una parte de lo que
que conforma el Segmento Penitenciario: la cárcel. Otros espacios institucionales y
organizaciones que constituyen también un posible lugar de trabajo y que conforman parte de
este segmento son: 1. Las alcaidías departamentales, donde las personas son detenidas a la
espera de que se defina su situación (libertad o prisión preventiva); 2. Patronato de Liberados,
institución que acompaña y controla la inclusión social de personas privadas de la libertad por
la morigeración de la pena (libertad asistida, libertad condicional, etc); 3. Dirección Provincial
de Salud Penitenciaria (Sanidad).
Transitar por una unidad penal argentina, es convivir con múltiples sentidos sobre la función
de la institución. La diversidad de representaciones sobre la tarea a realizar de los funcionarios
públicos aumenta la complejidad del campo de intervención.

La cárcel actual argentina está gobernada por la Ley Nacional de Ejecución de la pena privativa
de la libertad N°24.660 del año 1996 que propone un salto en cuestiones tratamentales a la
luz de normativas internacionales.

Dentro de ellas encontramos las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos[4] que
fueron adoptadas por el Primer Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y
Tratamiento del Delincuente, celebrado en Ginebra en 1955. Allí se acuerdan las condiciones
mínimas, desde el punto de vista social y humanitario, que se deben cumplir para el
tratamiento de reclusos.

Algunas de las recomendaciones hacen referencia específica a la administración general de los


establecimientos penitenciarios, otras se basan en las diferentes normativas aplicables a las
distintas categorías de reclusos.

Estas reglas poseen como principio fundamental ser aplicadas imparcialmente, respetando las
creencias religiosas y preceptos morales del grupo de pertenencia de la persona privada de la
libertad. A su vez, hacen referencia al acceso a profesionales de la salud, tanto física como
mental, para tratamiento y controles. Previendo la figura de inspectores calificados y
experimentados que inspeccionarán regularmente los establecimientos, velando por que estos
se administren conforme a las leyes y los reglamentos en vigor y con la finalidad de alcanzar los
objetivos de los servicios penitenciarios y correccionales.

Las personas con padecimiento y/o discapacidad psicosocial que hayan cometido alguna
acción contraria a las leyes, no deberán ser recluidos en prisiones y si este fuera el caso
deberán ser trasladados con celeridad a una institución que cuente con las características
adecuadas al tratamiento necesario para la persona.

Asimismo la Convención Americana sobre Derechos Humanos[5], también conocida como el


Pacto de San José de Costa Rica, es otro de los instrumentos internacionales fundamentales.

La Convención exalta el respeto por las garantías judiciales, la igualdad ante la ley y la
protección judicial, por el principio de legalidad y retroactividad. En relación a los derechos
económicos, sociales y culturales, insta a los estados parte a adoptar providencias, para lograr
progresivamente la plena efectividad de los derechos que se derivan de las normas
económicas, sociales y sobre educación, ciencia y cultura, contenidas en la Carta de la
Organización de los Estados Americanos, reformada por el Protocolo de Buenos Aires.

De esta manera, la Argentina plantea una legislación alineada con las diferentes normas
internacionales de Derechos Humanos, lo que condiciona las prácticas institucionales
habituales, aboliendo la perspectiva de que la cárcel sea un lugar de castigo o trabajo forzado
para pensar en un espacio de rehabilitación, resocialización y reeducación. Veremos junto a la
perspectiva de la cátedra que los “re” serán puestos en cuestión en tanto en la mayoría de las
situaciones directamente las personas privadas de su libertad no han tenido acceso alguno a
los derechos fundamentales[6]. Por ello podremos pensar la cárcel (idealmente) como un lugar
de restitución de derechos al acercarlxs, en el mejor de los casos, a los mismos[7].

La Provincia de Buenos Aires ha avanzado sobre el resto del país en la confección de una ley
provincial de Ejecución Penal, la Ley N°12.256.

Retomaremos nuestras variables de análisis en la lectura de las normativas:

- la concepción de sujeto de abordaje,

- el tipo de abordaje propuesto (en la mayoría de los casos, la interdisciplina)

- la noción y tipo de asistencia o tratamiento que proponen

- secreto profesional o resguardo de información,

- Consentimiento informado

Definición de sujeto.

El Manual de Asistencia y Tratamiento del Servicio Penitenciario de la provincia de Buenos


Aires, propone a las unidades penitenciarias como instituciones encargadas de la asistencia y
tratamiento de la persona privada de libertad en tanto acciones que “llevan adelante el
personal penitenciario con la participación activa de los sujetos procesados y condenados. La
asistencia consiste en el acompañamiento-apoyo del sujeto para la satisfacción de sus
necesidades y el desarrollo de sus potencialidades (educativas-laborales-creativas)”. Implícita
en estos objetivos, se encuentra la concepción de sujeto de derechos, un sujeto activo y la
búsqueda de la autonomía.

Promoción y Protección de derechos.

La Ley Provincial Nº 12256 (Ley de Ejecución Penal) es la que rige en la provincia de Buenos
Aires. Fue modificada por la Ley Provincial 14.296[8] en el año 2011. Esta última consagra en
su artículo 9º, los siguientes derechos que deben respetarse y garantizarse a las personas
procesadas y condenadas:

1) Atención y tratamiento integral para la salud; entendemos en esta integralidad, la noción de


sujeto como multideterminado y la necesidad del abordaje interdisciplinario

2) Convivencia en un medio que satisfaga condiciones de salubridad e higiene;

3) Vestimenta apropiada que no deberá ser en modo alguno degradante o humillante;

4) Alimentación que cuantitativa y cualitativamente sea suficiente para el mantenimiento de la


salud;

5) Comunicación con el exterior a través de:

a) Visitas periódicas que aseguren el contacto personal y directo con familiares,


representantes legales y con otras personas, especialmente con sus padres, hijos e hijas, y con
sus respectivas parejas, en la forma que establezca la reglamentación. Envío y recepción de
correspondencia y comunicaciones telefónicas a su costa. Visitas íntimas en la forma y modo
que determinen los reglamentos;

b) Lectura de diarios, revistas, libros y otros medios de información social permitidos. Las
condiciones en que los procesados y condenados podrán participar en emisiones radiales,
televisivas, conferencias y otros medios, deberán ser previamente establecidas por el Servicio
Penitenciario y su participación expresamente autorizada por el Juez competente.

6) Educación, trabajo, descanso y goce de tiempo libre;

7) Ejercicio libre de culto religioso;

8) Ilustración sobre las particularidades y reglas disciplinarias dentro del régimen en el que se
los ha incluido, para lo cual se les deberá informar amplia y personalmente, entregándoseles
una cartilla explicativa al momento de su ingreso a cada modalidad. Si la persona fuere
analfabeta, se le proporcionará dicha información verbalmente;

9) Asesoramiento legal sobre cualquier procedimiento que resulte de la aplicación de la


presente y que los involucre;

10) Peticionar, ante las autoridades del establecimiento, en debida forma;

11) Tendrá derecho, además, a conservar sus garantías fundamentales y ejercer sus derechos,
a excepción de aquéllos cuyo ejercicio esté limitado o restringido temporalmente, por
disposición de la ley y la sentencia de condena.

Todos estos derechos, dice la ley, tienen como finalidad la revinculación social del sujeto que
se encuentra privado de su libertad, pensando en el momento del egreso.

Interdisciplina/Interinstitucionalidad

Aunque no aparece en forma explícita, la Ley de Ejecución Penal, hace referencia al


trabajo interdisciplinario, en cuanto en su artículo 28º postula que “los grupos de admisión y
seguimiento tendrán por misión la evaluación integral de los procesados y condenados para
proponer la ubicación y/o reubicación en los diferentes regímenes y/o modalidades. Cuando
se trate de condenados, los grupos de admisión y seguimiento realizarán un plan de
tratamiento y asistencia que estime necesarias para la consecución de los fines establecidos en
el artículo 4º de la presente ley”.

Consentimiento informado.

En la ley de ejecución penal, está previsto que, frente a una falta cometida por un sujeto
privado de su libertad, antes de aplicar la sanción disciplinaria que corresponda, el mismo
debe ser informado del proceso que se llevará a cabo y de las medidas que se pretenden
aplicar, para darle posibilidad de descargo, si bien el sujeto puede no consentir en el castigo,
debe ser informado. Esto se encuentra normado en el artículo 53º “El interno deberá ser
informado de la infracción que se le imputa, tener oportunidad de presentar sus descargos,
ofrecer prueba y ser recibido en audiencia por el jefe o funcionario responsable antes de
proceder a dictar resolución, la que en todos los casos será fundada y dictada en el plazo
máximo de dos días. También se le hará saber su derecho de requerir asesoramiento legal”.

Desinstitucionalización

La Ley de Ejecución Penal, propone medidas alternativas a la privación de la libertad, y


medidas de detención en lugares distintos a la cárcel frente a situaciones particulares. Por
ejemplo, el artículo 19º hace referencia a las causales para una detención domiciliaria,
pudiendo transitar por este régimen aquellas personas que por su particular situación de
salud, la privación de libertad en el establecimiento carcelario no le permita recuperarse de su
dolencia, o quien se encuentre transitando una enfermedad terminal, personas con
discapacidad, personas mayores de 70 años, mujeres embarazadas, madres de niños menores
de 5 años. En todos estos casos, se contará con supervisión por parte del Cuerpo de Agentes
de Prueba dependientes del Patronato de Liberados Bonaerense.

Condiciones laborales del profesional penitenciario

Para ingresar a trabajar en el Servicio Penitenciario Bonaerense le cabe al profesional los


mismos requisitos que al resto del personal. Mencionaremos algunos: ser Argentino nativo o
por adopción, acreditar idoneidad (título universitario o terciario en el caso del escalafón
profesional), no encontrarse bajo proceso penal no haber sido condenado en causa criminal
por hecho doloso.

El nombramiento al ingresar es provisional por el periodo de 12 meses. Luego de ser calificado


en relación a la idoneidad y condición para ejercer el cargo se transformará en un
nombramiento definitivo o se prescindirá de su servicio.

La incorporación a la institución se realiza según escalafón. Ellos son: escalafón general,


escalafón profesional y técnico, escalafón administrativo y escalafón auxiliar. Puede producirse
el cambio de escalafón una vez ingresado por ejemplo si la persona se recibe con título
universitario y es idóneo el mismo para alguna función en la institución. Además de las tareas
que realiza cada uno, se diferencian por la carga horaria y modalidad de la misma. En el caso
de los profesionales deben cumplir 25 horas semanales. El escalafón general realiza 35 horas
semanales como mínimo en un régimen que no es diario, por lo general cumpliendo (en
ocasiones) jornadas muy extensas. En todos los casos puede exigirse al personal quedarse o
reintegrarse si la situación lo requiere. Es importante destacar, que ante equivalente grado
entre los escalafones, siempre rige la superioridad jerárquica del escalafón general por sobre
los demás.

Respecto a lo anterior es importante señalar que en la práctica el personal profesional cumple


su horario en forma diaria. No así el escalafón general, cumpliendo horarios que varían en los
días de la semana, que muchas veces implica 24 hs continuas de trabajo (e incluso más según
los requerimientos). Esto conlleva serias dificultades para que el personal pueda realizar por
fuera de la institución actividades que demanden regularidad, sea estudios, deportes, entre
otras actividades, además del impacto vincular cuando, por ejemplo en algunas situaciones,
deben destinar varias horas más para viajar varias decenas de kilómetros para ir a la unidad
penal donde trabajan.

Por último señalaremos la imposibilidad para todo el personal de asociarse o agremiarse. Están
prohibidos los reclamos colectivos de cualquier tipo[9]. La vía jerárquica para cualquier
situación es obligatoria.

EPS/PPS 6

El trabajo del/de la Psicólogx

en el Sistema de Promoción y Protección

de los Derechos de la Infancia

Introducción

Durante aproximadamente 100 años se ejerció en la Provincia de Buenos Aires y en la Nación


conceptos y prácticas que hacen a una forma de entender a la denominada “minoridad”
(subconjunto diferenciado del universo de la infancia-adolescencia) en términos de niños en
peligro o peligrosos por su situación de conflicto económico y social y que, por su potencial
riesgo social, habría que controlar. La forma de gobernarlos ha sido la institucionalización
propia del Patronato de Menores que, por la función otorgada al juez y su poder discrecional,
decidía sobre los destinos de los niños y jóvenes, con la privación de libertad en instituciones
de encierro tanto tutelares como asistenciales.

A partir de la aprobación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CIDN) de las
Naciones Unidas en 1989, se instaló un nuevo discurso: el de la Protección Integral de los
Derechos de la Infancia. La CIDN se convirtió en ley nacional en 1990 y adquirió rango
constitucional con la reforma de 1994 de la Constitución Nacional. Ello llevó a que se proyectas
en modificaciones legislativas en los diferentes jurisdicciones provinciales del país. A nivel
nacional ha sido a través de la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas,
Niños y Adolescentes y en la provincia de Buenos Aires mediante la Ley 13298 de Promoción y
Protección de los Derechos del Niño, ambas del año 2005 y la ley de Responsabilidad Penal
Juvenil.

Estos cambios legislativos no implican solamente una modificación en los procedimientos


judiciales, sino que refiere a un cambio en la forma de conceptualizar la infancia y las prácticas
en este campo. Es de destacar especialmente las diferencias en el abordaje y apreciación hacia
los niños, niñas y adolescentes con derechos vulnerados.

De este modo, el objetivo principal de la política de infancia ya no será la normativización/


disciplinamiento sino la crianza y desarrollo de los niños dentro de su familia y solo en última
instancia, como medida de protección, de carácter excepcional y provisional, la permanencia
temporal en entidades de atención social. Así, será el Estado y la sociedad civil quien deba
generar recursos para promover y fortalecer a las familias, como marco de protección de los
miembros más vulnerables. Esta protección se realizará desde los Centros de Promoción y
Protección de los Derechos del Niño locales (municipales) y Zonales. Espacios que se
encuentran conformados por equipos profesionales y técnicos interdisciplinarios.

Retomaremos nuestras variables de análisis en la lectura de las normativas:

Concepción de sujeto destinatario de la norma,

Modalidad de abordaje propuesto (en la mayoría de los casos, la interdisciplina)

Noción y tipo de asistencia o tratamiento que proponen,

Secreto profesional o resguardo de información,

Consentimiento informado

Definición de sujeto.

La ley 13298 de Promoción y Protección de derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, postula


en sus dos primeros artículos la definición de “niño” y qué características comprenden: “La
presente ley tiene por objeto la promoción y protección integral de los derechos de los niños,
garantizando el ejercicio y disfrute pleno, efectivo y permanente de los derechos y garantías
reconocidos en el ordenamiento legal vigente, y demás Leyes que en su consecuencia se
dicten”; es decir que se toma al niño como un sujeto pleno de derechos, integral,
comprendiendo a todos aquellos sujetos desde la concepción hasta los 18 años de edad.

Esta definición se despliega en el artículo 4º de la ley, en donde se define el concepto de


interés superior del niño como la máxima satisfacción integral y simultánea de los derechos
“en un marco de libertad, respeto y dignidad, para lograr el desenvolvimiento de sus
potencialidades, y el despliegue integral y armónico de su personalidad”, a continuación se
puntúan lo que se debe tener en cuenta para determinar el interés superior del niño, ítems
entre los cuales se encuentra la condición específica de los niños como sujetos de derecho; y la
importancia de tener en cuenta la opinión de los niños de acuerdo a su desarrollo psicofísico.

Interdisciplina/Interinstitucionalidad/Intersectorialidad

En la Ley 13.298 de Promoción y Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, en el


articulado que hace referencia a la creación de los Servicios Locales, se explicita que en los
mismos deberá funcionar un equipo interdisciplinario “integrado como mínimo por: un
psicólogo, un abogado, un trabajador social y un médico”, teniendo que poder garantizarse la
atención en sede durante las 24 horas del día.

La norma prevé en el artículo 15 la creación de Consejos Locales de Promoción y Protección de


los Derechos de los Niños donde participarán organizaciones de la comunidad, d
representación de N,NyA, de derechos humanos, universidades, los colegios profesionales y
representantes del ejecutivo municipal..

Consentimiento informado.

En la Ley 13.298 de Promoción y Protección de derechos de Niños, Niñas y Adolescentes,


encontramos en el artículo 35º BIS, referido a las medidas de abrigo que se deben aplicar en
casos de detectarse una amenaza fehaciente sobre la integridad o la vida del niño, siendo
necesario retirarlo del hogar por un tiempo, que “el niño, niña o adolescente tendrá una
participación activa en el procedimiento y, de acuerdo a su edad y grado de madurez, se le
deberá informar que tiene derecho de comparecer con asistencia letrada; sobre la naturaleza
de la medida que se va a adoptar y se deberá garantizar su intervención en la definición de las
alternativas de convivencia, con especial consideración de su opinión al momento de tomar la
decisión”. Esto está en concordancia con el artículo 12 de la CIDN.

No institucionalización/ institucionalización como último recurso

La ley 13.298 de Promoción y Protección de los derechos de Niños, Niñas y adolescentes,


plantea, desde sus primeros articulados, la necesidad de la permanencia de los niños en el
ámbito comunitario, de ser posible, en el seno familiar. El artículo 3º dice “la política respecto
de todos los niños tendrá como objetivo principal su contención en el núcleo familiar, a través
de la implementación de planes y programas de prevención, asistencia e inserción social”.
Privilegia la permanencia en la comunidad por sobre la institucionalización, la cual queda como
medida excepcional, por el menor tiempo posible y solo en casos en que corra riesgo la vida o
integridad del niño.

El artículo 33º, explícitamente plantea que “en ningún caso una medida de protección de
derechos ha de significar la privación de libertad ambulatoria del niño. El cese de la medida
proteccional por decisión unilateral del niño, no podrá ser sancionada bajo ningún criterio o
concepto. En consecuencia, queda expresamente prohibido disponer de coerción contra el
niño por razón del abandono de un programa”. Y en su artículo 34º “se aplicarán
prioritariamente aquellas medidas de protección de derechos que tengan por finalidad la
preservación y fortalecimiento de los vínculos familiares con relación a todos los niños”.

Cuando se compruebe en forma fehaciente una amenaza a la integridad o vida del niño, se
podrá adoptar una medida de abrigo, la misma se encuentra reglada en el artículo 35º bis: “la
medida de abrigo es una medida de protección excepcional de derechos, que tiene como
objeto brindar al niño, niña o adolescente un ámbito alternativo al grupo de convivencia
cuando en éste se encuentren amenazados o vulnerados sus derechos, hasta tanto se evalúe la
implementación de otras medidas tendientes a preservarlos o restituirlos. La aplicación de la
medida de abrigo, que siempre se hará en resguardo del interés superior del niño, es de
carácter subsidiario respecto de otras medidas de protección de derechos, salvo peligro en la
demora. La familia ampliada y otros miembros de la comunidad vinculados con el niño, niña o
adolescente, serán considerados prioritarios al momento de establecer el ámbito alternativo
de convivencia.” Y continúa más adelante planteando que “La medida excepcional solo será
respetuosa del interés superior del niño si es adoptada frente a la imposibilidad de exclusión
del hogar de aquella persona que causare daño al niño, niña o adolescente. Por ello, ante la
amenaza o violación de derechos provenientes de situaciones de violencia intrafamiliar –
aunque no constituya delito-, el organismo administrativo deberá comunicar la situación al
Juez de Familia y remitir los antecedentes del caso en un plazo no mayor de veinticuatro horas,
para que la autoridad judicial procesal a la exclusión del agresor. Ante la imposibilidad de
proceder a la exclusión, el juez resolverá junto con el Servicio de Promoción y Protección de
Derechos interviniente, la medida excepcional que corresponda y de ello se notificará al Asesor
de Incapaces. El plazo de duración máxima de la medida no podrá exceder los ciento ochenta
días”.

El artículo 9º, plantea que los niños no deben ser institucionalizados por causa de carencia de
recursos materiales de los padres. Este artículo es muy importante si tenemos en cuenta a su
ley predecesora en la que aparecía, frente a un riesgo “material o moral”, el estado como
agente que tutelaba a los niños, quitándoles la patria potestad a sus padres e
institucionalizándolos. En esta ley, muy por el contrario, sostiene “La ausencia o carencia de
recursos materiales del padre, madre, tutor o guardador, sea circunstancial, transitoria o
permanente, no constituye causa para la exclusión del niño de su grupo familiar, o su
institucionalización”.

La creación de los Servicios Locales, también van en la dirección de la no institucionalización,


ya que se plantean como alternativa “que evite la separación del niño de su familia o de las
personas encargadas de su cuidado personal aportando directamente las soluciones
apropiadas para superar la situación que amenaza con provocar la separación”.

En caso de sostenerse la amenaza fehaciente hacia la vida o integridad del niño, una vez
agotada la medida de abrigo, se procederá a dictaminar su adoptabilidad, a los fines de que
pueda continuar su desarrollo en el marco de una familia.

Obligatorios

Normativas (Protección de la Infancia)

Convención Internacional de los Derechos del Niño (1989).

Ley Nacional 26061 de Protección Integral de los Derechos de niños, niñas y adolescentes.

Ley Provincial 13.298 de Promoción y Protección de los Derechos del Niño.

Bibliografía

Goldstein, Ma. Florencia (2018): El Sistema de Protección Integral en la Provincia de Buenos


Aires: definición de competencias y capacidades estatales para el gobierno de la infancia y
adolescencia. Trabajo Libre presentado en las X Jornadas de Sociología de la UNLP, 2018.
(IMPORTANTE! Se recomienda leer todo el texto pero para este EPS/PPS solo el apartado Los
principios de concertación de políticas y desconcentración de competencias).

EPS/PPS 8
El trabajo del/de la Psicólogx en el
Sistema de Responsabilidad Penal Juvenil (SRPJ)
Niñas, Niños y Jóvenes en conflicto con la Ley Penal.
introducción
La Ley provincial 13.298 plantea la necesidad de promover y proteger los derechos
de todos los niños, niñas y adolescentes, sin distinción, entendiéndose por niño lo
que la Convención determina: la franja etaria comprendida entre la concepción y
los 18 años.
la Ley 13.634 es complementaria a la 13.298 y termina de consolidar el cambio de
paradigma en términos jurídicos. Esta norma crea el Fuero de Familia y el Fuero
de la Responsabilidad Penal Juvenil. Este último Fuero conjuntamente con el
Organismo encargado de la Niñez y Adolescencia del Ejecutivo de la provincia de
Buenos Aires conforman el Sistema de Responsabilidad Penal Juvenil. Este
Sistema va a intervenir en los casos en los que jóvenes comprendidos entre los 16
y los 18 años, cometan alguna infracción que pueda considerarse en el Código
Penal (de adultos) como delito, falta o contravención. Es decir, toda vez que un
joven de esas edades vaya contra lo que se encuentra tipificado en el Código
Penal. La novedad que introduce, es que se introducen las garantías del debido
proceso (judicial) y dejando la discrecionalidad del juez sobre las medidas a
adoptar (modelo tutelar). A partir de esta ley, los adolescentes tendrán un proceso
que les es propio –acorde con su momento madurativo- y con sanciones que
también serán específicas para ellos. No se puede castigar a los adolescentes del
mismo modo que a los adultos ya que su momento vital es diferente y, por lo tanto,
está en una situación de vulnerabilidad, lo que lo hace acreedor de un plus
derechos. Es por eso que la clave para entender esta ley está en la palabra
Responsabilidad. Por un lado, la ley tiene por función proteger todos los derechos
de los jóvenes que cometan infracciones, y, por otro lado, una vez probada la
comisión de la infracción, la ley propone como objetivo la responsabilización del
joven pero desde una perspectiva de la corresponsabilidad. Por eso, las medidas a
tomar tienen un orden creciente de acuerdo con la infracción cometida,
sosteniéndose la privación de libertad sólo en casos de gravedad y por el menor
tiempo posible.
Se plantea la necesidad de que el sujeto sea activo durante el proceso, tomándolo
como sujeto de derechos.
Aquellos niñes que tienen menos de 16 años y cometen alguna infracción, no
serán pasibles de reproche jurídico (inimputables), sino que lo que debe operar es
la ley 13.298 para proteger sus derechos.

Retomaremos nuestras variables de análisis en la lectura de las normativas:


● Concepción de sujeto destinatario de la norma;
● Modalidad de abordaje propuesto (en la mayoría de los casos, la
interdisciplina);
● Noción y tipo de asistencia o tratamiento que proponen;
● Secreto profesional o resguardo de información;
● Consentimiento informado.
Definición de sujeto.
La ley 13298 de Promoción y Protección de Derechos de Niños, Niñas y
Adolescentes, postula en sus dos primeros artículos la definición de “niño” y qué
características comprenden: “La presente ley tiene por objeto la promoción y
protección integral de los derechos de los niños, garantizando el ejercicio y disfrute
pleno, efectivo y permanente de los derechos y garantías reconocidos en el
ordenamiento legal vigente, y demás Leyes que en su consecuencia se dicten”; es
decir que se toma al niño como un sujeto pleno de derechos, integral,
comprendiendo a todos aquellos sujetos desde la concepción hasta los 18 años de
edad.
Esta definición se despliega en el artículo 4º de la ley, en donde se define el
concepto de interés superior del niño como la máxima satisfacción integral y
simultánea de los derechos “en un marco de libertad, respeto y dignidad, para
lograr el desenvolvimiento de sus potencialidades, y el despliegue integral y
armónico de su personalidad”, a continuación se puntúan lo que se debe tener en
cuenta para determinar el interés superior del niño, ítems entre los cuales se
encuentra la condición específica de los niños como sujetos de derecho; y la
importancia de tener en cuenta la opinión de los niños de acuerdo a su desarrollo
psicofísico.
Promoción y Protección de derechos.
La Ley 13.634 del Fuero de Familia y del Fuero de la Responsabilidad Penal
Juvenil, explicita en su artículo 36º, los derechos de los que gozará un niño sujeto
a proceso penal y dice: “El niño sujeto a proceso penal gozará de todos los
derechos y garantías reconocidos a los mayores y en especial tendrá derecho a:
1- Ser informado de los motivos de la investigación y de la autoridad responsable
de la misma, del derecho a no declarar contra sí mismo y a solicitar la presencia
inmediata de sus padres, tutores o responsables y su defensor;
2- No ser interrogado por autoridades policiales, militares, civiles o administrativas;
3- Recibir información clara y precisa de todas las autoridades intervinientes del
Fuero, sobre el significado de cada una de las actuaciones procesales que se
desarrollen en su presencia, así como del contenido y de las razones, incluso
ético-sociales de las decisiones, de tal forma que el procedimiento cumpla su
función educativa;
4- Que la privación de libertad sea sólo una medida de último recurso y que sea
aplicada por el período más breve posible, debiendo cumplirse en instituciones
específicas para niños, separadas de las de adultos, a cargo de personal
especialmente capacitado teniendo en cuenta las necesidades de la edad;
5- Comunicarse personalmente con la autoridad judicial, recibir visitas e
intercambiar correspondencia con su familia, al estudio y la recreación;
6- Que no se registren antecedentes policiales que perjudiquen su dignidad;
7- Que las decisiones sobre medidas cautelares, salidas alternativas al proceso y
requisitoria de elevación a juicio, bajo pena de nulidad se dicten en audiencia oral
con su presencia, la de su defensor, acusador y demás intervinientes, conforme a
los principios de continuidad, inmediación, contradicción y concentración”.
Esta ley también estipula los derechos que se les deben respetar a los niños que
deben cumplir una medida privativa de libertad. Los encontramos en el artículo
83º:
“1- Tener acceso a los objetos necesarios para la higiene y aseo personal
2- Recibir escolarización y capacitación
3- Realizar actividades culturales, deportivas y de recreación
4- Tener acceso a los medios de comunicación social
5- Recibir asistencia religiosa, si así lo deseara y según su credo
6- Mantener la posesión de sus objetos personales que no impliquen peligro para
sí o para terceros y disponer las medidas para su resguardo y conservación
7- Tener acceso a la luz solar y al aire libre el máximo tiempo posible en cada
jornada.”
Interdisciplina/Interinstitucionalidad
La Ley 13.634 en su artículo 12º, plantea la creación de un equipo
interdisciplinario que asesore al juez de familia, explicita que “cada Juzgado
contará con un Consejero de Familia y funcionará un Equipo Técnico Auxiliar que
asistirá interdisciplinariamente y colaborará con el Juez y el Consejero en las
tareas y funciones que éstos les asignen y con la dotación de personal que fije la
Suprema Corte de Justicia, quien deberá proveer la capacitación permanente del
mismo, en la forma que estime conveniente”. También se deja constancia de cómo
deberá estar conformado ese equipo interdisciplinario: “estará integrado por un
médico psiquiatra, un psicólogo y un trabajador social”.
Consentimiento informado.
En el artículo 36º de esta ley provincial quedan expresados los derechos de los
que goza el niño, niña o adolescente durante el proceso que se lleva a cabo por
una infracción cometida. Uno de sus derechos es el de “recibir información clara y
precisa de todas las autoridades intervinientes del Fuero, sobre el significado de
cada una de las actuaciones procesales que se desarrollen en su presencia, así
como del contenido y de las razones, incluso ético-sociales de las decisiones, de
tal forma que el procedimiento cumpla su función educativa”.
Esto se complementa con lo expresado en el artículo 3° en concordancia con el
artículo 12 de la CIDN, que sostiene que
“Los niños tienen derecho a ser oídos en cualquier etapa del proceso, a peticionar,
a expresar sus opiniones y a que éstas se tengan en cuenta en las decisiones que
afecten o hagan a sus derechos, considerando su desarrollo psicofísico. En el caso
de los niños por nacer ejercerá este derecho la madre. El Juez garantizará
debidamente el ejercicio de este derecho”
El respeto al derecho a la palabra y que esta sea tenida en cuenta es central en la
concepción del niño, niña o adolescente como sujeto de derechos.
Secreto Profesional / Resguardo de información
En su artículo 4º la Ley 13.634, establece el resguardo de información de la causa:
“todo proceso que tramite ante estos Fueros tendrá carácter reservado, salvo para
el niño, representantes legales o guardadores de hecho y las partes”, garantizando
de este modo, la no circulación ni divulgación de información de índole íntima del
niño. Asimismo, en el artículo 5º, se hace expresa prohibición de la difusión de la
identidad de los niños: “queda prohibida la difusión de la identidad de los niños
sujetos a situaciones administrativas o judiciales, cualquiera sea su carácter y con
motivo de dichas actuaciones, en informaciones periodísticas y de toda índole. Se
consideran como informaciones referidas a la identidad: el nombre, apodo,
filiación, parentesco, residencia y cualquier otra forma que permita su
individualización”. De este modo, se intenta no sólo preservar la identidad del niño
que está involucrado en el proceso, sino también evitar las situaciones de
discriminación y estigmatización que pudiesen derivar de esa difusión.
También la disolución de los Tribunales de Menores y su pasaje a Juzgado (a
cargo de un solo juez), intenta promover que la intimidad de las causas quede en
reserva. Para esto se hace necesario contar con un equipo interdisciplinario que
asesore al juez a la hora de la toma de decisiones.
En el artículo 36º, inciso 6, se hace referencia a la importancia de que no queden
registros de antecedentes policiales respecto a causas por infracciones cometidas
por niñes, para el respeto de su dignidad.
En los artículos 53º y 54º, se plantea que no se dará publicidad de las audiencias,
permaneciendo con carácter reservado y a las que sólo podrán concurrir aquellas
personas que el juez autorice.
Limitación a la institucionalización.
La Ley 13.634 establece en su artículo 7º, la excepcionalidad de la medida
privativa de libertad del niño que ha cometido una infracción “la internación y
cualquier otra medida que signifique el alojamiento del niño en una institución
pública, semipública o privada, cualquiera sea el nombre que se le asigne a tal
medida y aún cuando sea provisional tendrá carácter excepcional y será aplicada
como medida de último recurso, por el tiempo más breve posible y debidamente
fundada”.
Asimismo, el artículo 36º, inciso 4, plantea la excepcionalidad de la medida
privativa de libertad y establece que, de llevarse a cabo esta medida excepcional,
debe cumplirse en instituciones específicas para niños, niñas o adolescentes y por
el menor tiempo posible.
Esto se especifica aún más en el artículo 46º: “los niños privados de su libertad,
deberán estar alojados en centros especializados. Los niños deben estar siempre
separados de los mayores cuando estén en prisión preventiva o cumpliendo una
sanción privativa de libertad”. Esto también lo encontramos en el artículo 81º.
EPS/PPS 9
El trabajo del/de la Psicólogx en el
ámbito Forense con enfoque de género

Introducción
El modelo de sujeto de la Modernidad eurocéntrica, legitimado en la biología y el
darwinismo social del siglo XIX, era el varón, adulto, propietario, blanco, casado,
heterosexual, racional y sano; aquel que participaba del contrato social. Así, todos
aquellos que no respondían a este modelo positivo del ser humano eran definidos
negativamente con relación a ese patrón (“patrón” no sólo entendido como norma
sino también como jefe): las mujeres, los niños, los no blancos y no europeos, los
desposeídos, los insanos, los delincuentes, les disidentes sexuales, los animales;
todos en diferentes series pero en un nivel inferior. En todos ellos había una
diferencia biológica que los desigualaba del modelo positivo: la mujer por ser
hembra e irracional, el niño por estar en desarrollo, los insanos y los delincuentes
porque tenían las facultades morales y mentales trastornadas, fruto de una
alteración morbosa de su sistema nervioso y atentaban contra dos pilares
fundamentales de la Modernidad: la razón y la propiedad; los no blancos y los
animales eran inferiores biológicamente. De esta manera todo el derecho y el
Estado moderno-colonial se apoyaron en estas concepciones.
Si nos enfocamos en las mujeres, éstas han sido objeto de diversos tratamientos
por parte de los varones, desde concepciones religiosas hasta las más
biologicistas de corte socio-darwiniano: o bien no tenían alma (eran una derivación
del hombre, la costilla de Adán) o eran inferiores biológicamente y valoradas
solamente en tanto “matriz”, por la posibilidad de gestar. En estas últimas
concepciones, las mujeres aparecen en un plano de inferioridad, casi infantil, de
incapaz, dada su naturaleza biológica más frágil y su psiquismo menos
desarrollado intelectualmente y más apegado a lo sentimental/pasional, por lo
tanto, objeto de tutela.
El derecho y los derechos de las mujeres reflejaban estas concepciones y
construyeron un andamiaje legal acorde con esas ideas y principios.
Desde los inicios del siglo XX, diferentes figuras femeninas a nivel local e
internacional empiezan a reclamar por los derechos de las mujeres, entre los que
destacamos: el derecho a la educación, a elegir representantes (voto femenino), a
la interrupción voluntaria del embarazo, al divorcio.
Esto primariamente se ha ido concretando en declaraciones e instrumentos de
derechos humanos. Si observamos éstos, las mujeres han tenido un avance en lo
que hace a su reconocimiento como persona autónoma, como sujeto de derechos.
En la Declaración Universal de Derechos Humanos, se incluye un artículo que
presta atención en forma particular a la mujer y al niño, pero con relación a la
primera lo hace desde la protección de la maternidad. Es decir, que se avanza
pero aún persisten concepciones patriarcales sobre las mismas.
Fue durante las décadas del ‘60, ‘70 y ’80, que los movimientos en pro de los
derechos humanos, especialmente de aquellos que propugnaban por la
equiparación y reconocimiento de derechos de las mujeres, requirieron que fueran
sancionados instrumentos especiales que ampliaran los derechos humanos de las
mismas, reforzando la idea de que se deben atender las condiciones particulares.
La organización, masividad y alta incidencia política de los movimientos femeninos
llevaron a que las mujeres consiguieran avances sumamente significativos en el
reconocimiento de sus derechos a nivel internacional primero y luego a nivel local.
Así fueron sancionados diferentes instrumentos internacionales como la
Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer (1967) y la
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la
Mujer (1979), la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar
la Violencia contra la Mujer (Convención de Belem do Pará-1994).
En lo que hace a los grupos de personas disidentes sexualmente, éstos han
empezado a tener un reconocimiento más tardío, abandonándose progresivamente
concepciones psicopatológicas sobre lxs mismxs, aunque eso es bastante disímil
en los diferentes países.
Los Principios sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos
humanos con relación a la orientación sexual y la identidad de género, conocidos
como Principios de Yogyakarta (Indonesia) del año 2006, es un documento que
recoge una serie de principios relativos a la orientación sexual e identidad de
género, que tiene por fin orientar la interpretación y aplicación del Derecho
internacional de los derechos humanos, estableciendo estándares básicos, para
evitar los abusos y proteger los derechos humanos de las personas LGBT. Cabe
destacar, que es el único estándar a nivel internacional de las Naciones Unidas. En
2008 Francia presentó la propuesta de una Declaración sobre orientación sexual e
identidad de género de las Naciones Unidas, que cuenta con el apoyo de la Unión
Europea, la mayoría de los países de América, varios de África, de Asia y de
Oceanía. Esta propuesta no ha tenido el apoyo necesario aún para convertirse en
un instrumento internacional de derechos humanos.
Los estudios sobre género han puesto en evidencia la patologización de las
conductas de mujeres y disidentes sexuales amparadas en concepciones
patriarcales y en las ciencias, mostrando las profundas desigualdades de una
sociedad patriarcal y heteronormativa y las consecuentes violaciones a los
derechos humanos. Pero a su vez han llevado a nuevas concepciones
despatologizantes y al necesario reconocimiento de los derechos de estos grupos
humanos.
En el nivel nacional se han sancionado dos leyes que respetan la identidad de
géneros (ley nacional 26743) y sancionan la violencia contra las mujeres (Ley
nacional 26485, abordada a continuación). Es importante tener en cuenta que si
bien la Ley nacional 26485 es un avance en materia de promoción y protección de
derechos de las mujeres, queda aún mucho terreno por conquistar en lo referido a
las nuevas categorías de géneros y disidencias, que no se encuentran
comprendidas en el texto de la misma.
Ley nacional 26485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la
violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones
interpersonales
Para el desarrollo y abordaje de esta normativa, retomaremos las variables de
análisis con las que venimos trabajando a lo largo de las EPS para la lectura de las
leyes:
● Concepción de sujeto de abordaje;
● Tipo de abordaje propuesto;
● Noción y tipo de asistencia o tratamiento que propone;
● Secreto profesional o resguardo de información;
● Consentimiento informado.
Concepción de sujeto.
La Ley 26485 de Protección integral a las mujeres, sostiene en su artículo 16º,
inciso c), el derecho “a ser oída personalmente por el juez y por la autoridad
administrativa competente”, y en el inciso d) “a que su opinión sea tenida en
cuenta al momento de arribar a una decisión que la afecte”.
Promoción y Protección de derechos.
En el artículo 2º y 3º podemos encontrar los derechos a promover y proteger en
relación a las mujeres:
● Eliminación de la discriminación entre mujeres y varones;
● Derecho a vivir una vida sin violencia;
● Condiciones para sensibilizar y prevenir, sancionar y erradicar la
discriminación y la violencia contra las mujeres;
● Desarrollo de políticas públicas de carácter interinstitucional sobre violencia
contra las mujeres;
● Remoción de patrones socioculturales que promueven y sostienen la
desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres;
● El acceso a la justicia de mujeres que padecen violencia;
● Asistencia integral a las mujeres que padecen violencia;
● Garantizar todos los derechos reconocidos en la Convención para la
Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, la Convención
Internacional para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, la
Convención sobre los Derechos de los Niños y la ley 26061 de Protección Integral
de los derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes;
● Derecho a decidir sobre la vida reproductiva, número de embarazos y
cuándo tenerlos, de conformidad con la ley 25673 de Creación del Programa
Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable.
Interdisciplina/Interinstitucionalidad
Al respecto, encontramos que en el artículo 7º, inciso c), plantea “la asistencia
integral y oportuna”, considerándose, de este modo, al sujeto integral y la
necesidad de un abordaje interdisciplinario. En el artículo 11º, punto 4, aparecen
las funciones que debe cumplir el Ministerio de Salud en materia de protección
integral de la mujer y prevención de la violencia contra la mujer, en el inciso d)
exige “promover servicios o programas con equipos interdisciplinarios
especializados en la prevención y atención de la violencia contra las mujeres y/o
de quienes la ejerzan con la utilización de protocolos de atención y derivación”.
También corresponde a la Secretaría de Seguridad del Ministerio de Justicia,
Seguridad y Derechos Humanos “fomentar a las fuerzas policiales y de seguridad,
el desarrollo de servicios interdisciplinarios que brinden apoyo a las mujeres que
padecen violencia para optimizar su atención, derivación a otros servicios y
cumplimiento de disposiciones judiciales” (art. 11, punto 5.2, inciso a).
Con Respecto a la interinstitucionalidad y el trabajo en red, aparece consagrado en
el artículo 7º inciso d) que “la adopción del principio de transversalidad estará
presente en todas las medidas así como en la ejecución de las disposiciones
normativas, articulando interinstitucionalmente y coordinando recursos
presupuestarios”; también en el artículo 9º, inciso t) se convoca a “promover en el
ámbito comunitario el trabajo en red, con el fin de desarrollar modelos de atención
y prevención interinstitucional e intersectorial, que unifiquen y coordinen los
esfuerzos de las instituciones públicas y privadas”.
Esta ley también plantea, en lo que tiene que ver con las políticas estatales, el
fortalecimiento técnico de las jurisdicciones en la interinstitucionalidad y en los
servicios que se brindan, en su artículo 10º, punto 2, se postula la necesidad de un
abordaje integral en lo que tiene que ver con “Asistencia interdisciplinaria para la
evaluación, diagnóstico y definición de estrategias de abordaje” (inciso a).
Consentimiento informado.
En el artículo 16º, inciso g), se promueve la participación de la mujer “en el
procedimiento, recibiendo información sobre el estado de la causa”.
Secreto Profesional / Resguardo de información
Esta ley plantea en su artículo 7º inciso f), la necesidad de mantener resguardo de
la información: “respeto del derecho a la confidencialidad y a la intimidad,
prohibiéndose la reproducción para uso particular o difusión pública de la
información relacionada con situaciones de violencia contra la mujer, sin
autorización de quien la padece”.
También en el artículo 16º, inciso f), se consagra el derecho “a la protección de su
intimidad, garantizando la confidencialidad de las actuaciones”.
Con respecto a la denuncia, la ley establece en su artículo 21º, que “se guardará
reserva de la identidad de la persona denunciante”.
Desinstitucionalización.
Al respecto, la ley postula, en su artículo 10, punto 5, la existencia de “centros de
día para el fortalecimiento integral de la mujer” y en su punto 6, frente a situaciones
de riesgo para la mujer, “instancias de tránsito para la atención y albergue de las
mujeres que padecen violencia en los casos en que la permanencia en su
domicilio o residencia implique una amenaza inminente a su integridad física,
psicológica o sexual, o la de su grupo familiar, debiendo estar orientada a la
integración inmediata a su medio familiar, social y laboral”. Podemos ver cómo en
este caso, la situación de alejamiento del hogar y alojamiento en una institución se
da como última medida y por el menor tiempo posible, intentando que los lazos con
su comunidad, familia y ámbito laboral no se rompan.

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