Se considera en la actualidad que el principio de la prohibición del uso o amenaza de la fuerza forma parte
del Derecho internacional consuetudinario, y tiene como únicas excepciones los dos supuestos autorizados
por la Carta de las Naciones Unidas. En primer lugar, el Consejo de Seguridad, de acuerdo con los artículos
24 y 25 y el Capítulo VII de la Carta, puede autorizar acciones colectivas para mantener o restablecer la paz
y la seguridad internacionales. En segundo lugar, el artículo 51 reconoce el derecho de legítima defensa al
afirmar que "Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legítima defensa,
individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas". Algunos
Estados defienden la legitimidad de la intervención humanitaria, la toma de represalias y la protección de
los nacionales que se encuentren en el extranjero: se trata de cuestiones polémicas.
Intervención humanitaria
Intervención humanitaria
Recientemente, varios Estados han tratado de justificar la existencia del derecho a intervenir militarmente
en otros Estados para la protección de los derechos humanos, sin el consentimiento del Estado en que se
interviene ni la autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Tras la crisis de
Kosovo en 1999, el Secretario de Estado de Asuntos Exteriores del Reino Unido afirmó que en el Derecho
internacional, en circunstancias excepcionales y para evitar una catástrofe humanitaria, pueden adoptarse
medidas de intervención militar. Es muy difícil conciliar esta afirmación con la Carta de las Naciones Unidas
ya que, claramente, no se trata de ningún tipo de legítima defensa.
Cuando la OTAN usó la fuerza militar contra Yugoslavia, no tenía la autorización del Consejo de Seguridad,
pero la acción tampoco fue condenada: las naciones con derecho de veto en el Consejo mantienen
posturas enfrentadas a favor y en contra de la legalidad de estas acciones. Sus defensores apelan a la
supuesta formación de una nueva costumbre internacional. Muchos Estados, por el contrario, se oponen a
estas prácticas y las consideran ilegales. Desde el punto de vista práctico, añaden que un derecho de este
tipo siempre se emplearía por los Estados más fuertes en contra de los más débiles. Ernesto Garzón
Valdés considera que, como toda operación armada, puede provocar muertes incluso en la propia
población que se trata de proteger, lo que sería un contrasentido
Aumento de actividad después de la Guerra Fría
El contexto estratégico del mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas cambió fundamentalmente con
el final de la Guerra Fría.
Foto ONU/Ky Chung
Las Naciones Unidas modificaron y ampliaron sus operaciones sobre el terreno, pasando de las misiones
«tradicionales», basadas en tareas generales de observación a cargo del personal militar a actividades
complejas y «multidimensionales». Estas nuevas misiones tenían como objeto velar por la aplicación de
acuerdos de paz amplios y ayudar a sentar las bases de una paz duradera.
La naturaleza de los conflictos también ha cambiado con los años. El mantenimiento de la paz de las
Naciones Unidas, que se estableció inicialmente para actuar en conflictos entre Estados, ha tenido que
ocuparse cada vez más de conflictos interestatales y guerras civiles.
En la actualidad, el personal de mantenimiento de la paz realiza una gran variedad de tareas complejas,
desde contribuir a establecer instituciones de gobierno sostenibles hasta vigilar la situación de los derechos
humanos, colaborar en la reforma del sector de la seguridad o ayudar en el proceso de desarme,
desmovilización y reintegración de excombatientes.
Aunque el personal militar sigue siendo el elemento fundamental de la mayor parte las operaciones de
mantenimiento de la paz, ahora también incumben a:
Administradores
Economistas
Agentes de policía
Expertos jurídicos
Personal de remoción de minas
Observadores electorales
Supervisores de los derechos humanos
Especialistas en asuntos civiles y de gobernanza
Trabajadores de asistencia humanitaria
Expertos en comunicaciones e información pública
1989 - 1994: aumento rápido del número de misiones
Al terminar la Guerra Fría, hubo un rápido incremento en el número de operaciones de mantenimiento de la
paz. Con un nuevo consenso y un propósito común, el Consejo de Seguridad autorizó un total de 20 nuevas
operaciones entre 1989 y 1994, con lo que el personal de mantenimiento de la paz se incrementó de 11 000
a 75 000 efectivos.
Las operaciones de mantenimiento de la paz establecidas en países como Angola -(Misión de Verificación
de las Naciones Unidas en Angola I [UNAVEM I] y Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Angola
II [UNAVEM II]), Camboya (Autoridad Provisional de las Naciones Unidas en Camboya [APRONUC]), El
Salvador (Misión de Observadores de las Naciones Unidas en El Salvador [ONUSAL]), Mozambique
(Operación de las Naciones Unidas en Mozambique [ONUMOZ]) y Namibia (Grupo de Asistencia de las
Naciones Unidas para el Período de Transición [GANUPT]), se desplegaron con el objetivo de:
ayudar a implementar acuerdos de paz complejos;
estabilizar la situación de la seguridad;
reorganizar el personal militar y la policía;
elegir nuevos gobiernos y construir instituciones democráticas.
Mediados de la década de 1990: un período de revalorización
El éxito general de las misiones anteriores aumentó las expectativas hacia las actividades de
mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas más allá de su capacidad de respuesta. Esto se puso de
manifiesto especialmente a mediados del decenio de 1990, cuando el Consejo de Seguridad no pudo
autorizar mandatos lo suficientemente sólidos ni proporcionar los recursos adecuados.
Se establecieron misiones en situaciones donde todavía restallaban las armas y no había paz que
mantener, en zonas como la antigua Yugoslavia (Fuerza de Protección de las Naciones Unidas
[UNPROFOR]), Rwanda (Misión de Asistencia de las Naciones Unidas a Rwanda [UNAMIR]) y Somalia
(Operación de las Naciones Unidas en Somalia II [ONUSOM II]).
Estas tres operaciones de alta visibilidad fueron objeto de críticas cuando el personal de mantenimiento de
la paz debió abordar situaciones en las que las partes beligerantes no se ajustaron a los acuerdos de paz, o
en las que el personal de paz no estaba provisto de los recursos ni del apoyo político adecuados. Conforme
aumentaron las bajas civiles y continuaron las hostilidades, la reputación del mantenimiento de la paz de las
Naciones Unidas se resintió.
Los reveses de principios y mediados del decenio de 1990 llevaron al Consejo de Seguridad a limitar el
número de nuevas misiones de paz y a iniciar un proceso de reflexión para evitar que estos fallos se
repitieran.
El Secretario General encargó una investigación independiente (S/1999/1257) de las acciones de las
Naciones Unidas durante el genocidio de Rwanda en 1994 y, a petición de la Asamblea General, presentó
una evaluación completa (A/54/549) sobre lo sucedido entre 1993 y 1995 en Srebrenica, en la antigua
Yugoslavia. También se examinaron cuidadosamente las circunstancias que llevaron a la retirada de las
Naciones Unidas de Somalia (S/1995/231).
Mientras tanto, el personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas seguía con sus operaciones
de largo plazo en el Oriente Medio, Asia y Chipre.
Con la aparición de nuevas crisis en varios países y regiones, la función esencial de mantenimiento de la
paz de las Naciones Unidas pronto adquirió un nuevo protagonismo. En la segunda mitad del decenio de
1990, el Consejo autorizó nuevas operaciones en:
Angola: Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Angola III (UNAVEM III) y Misión de
Observadores de las Naciones Unidas en Angola (MONUA);
Bosnia y Herzegovina: Misión de las Naciones Unidas en Bosnia y Herzegovina (UNMIBH);
Croacia: Operación de las Naciones Unidas para el Restablecimiento de la Confianza en Croacia
(ONURC), Administración de Transición de las Naciones Unidas en Eslavonia Oriental, Baranja y Srijem
Occidental (UNTAES) y Grupo de Apoyo de la Policía de las Naciones Unidas (UNPSG);
Macedonia del Norte: Fuerza de Despliegue Preventivo de las Naciones Unidas (UNPREDEP);
Guatemala: UMisión de Verificación de las Naciones Unidas en Guatemala (MINUGUA);
Haití: Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití (UNSMIH) Misión de Transición de las
Naciones Unidas en Haití (UNTMIH) and Misión de Policía Civil de las Naciones Unidas en Haití
(MIPONUH).
Hacia el siglo XXI: nuevas operaciones, nuevos retos
En el alba de un nuevo siglo, las Naciones Unidas llevaron a cabo un importante ejercicio para examinar los
retos que se planteaban al mantenimiento de la paz en el decenio de 1990 e introducir reformas. El objetivo
era fortalecer nuestra capacidad para gestionar y mantener eficazmente las operaciones sobre el terreno.
Con una mayor comprensión de los límites (y las posibilidades) del mantenimiento de la paz, se pidió a las
Naciones Unidas que llevara a cabo tareas aún más complejas. Esto empezó en 1999, cuando la
Organización prestó servicios como administradora de los territorios de Kosovo, en la antigua Yugoslavia
(Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo [UNMIK]) y en Timor Oriental
(ahora Timor-Leste) (Administración de Transición de las Naciones Unidas para Timor Oriental [UNTAET]),
que estaba en el proceso de obtener su independencia de Indonesia.
A lo largo del decenio siguiente, el Consejo de Seguridad también estableció operaciones de mantenimiento
de la paz amplias y complejas en algunos países africanos:
Burundi - Operación de las Naciones Unidas en Burundi(ONUB);
Chad y la República Centroafricana - Misión de las Naciones Unidas en la República Centroafricana y
el Chad (MINURCAT);
Côte d’Ivoire - Operación de las Naciones Unidas en Côte d'Ivoire (UNOCI);
República Democrática del Congo - Misión de la ONU en la República Democrática del
Congo(MONUC) y Misión de Estabilización de la ONU en la República Democrática del Congo
(MONUSCO);
Eritrea/Etiopía - Misión de las Naciones Unidas en Etiopía y Eritrea (MINUEE)
Liberia - UN Mission in Liberia (UNMIL);
Sierra Leona - Misión de las Naciones Unidas en Sierra Leona;
Sudán - Misión de las Naciones Unidas en el Sudán (UNMIS) en el sur del país y Operación Híbrida de
la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur (UNAMID) en Darfur), Fuerza Provisional de
Seguridad de las Naciones Unidas para Abyei(UNISFA) y Misión de Asistencia de las Naciones Unidas
en la República de Sudán del Sur (UNMISS);
Siria - Misión de Supervisión de las Naciones Unidas en Siria (UNSMIS).
El personal de mantenimiento de la paz también debió reanudar operaciones vitales de mantenimiento y
consolidación de la paz en lugares donde las frágiles condiciones de paz se habían deteriorado, como Haití
(Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití [MINUSTAH]) y la recién independizada Timor-
Leste (Misión Integrada de las Naciones Unidas en Timor-Leste [UNMIT]).
Muchas de estas operaciones han finalizado sus mandatos, como la Misión de las Naciones Unidas en la
República Centroafricana y el Chad (MINURCAT), la Misión de las Naciones Unidas en la República
Democrática del Congo (MONUC), la Operación de las Naciones Unidas en Burundi (ONUB), la Misión de
las Naciones Unidas en Sierra Leona (UNAMSIL), la Misión de las Naciones Unidas en Etiopía y Eritrea
(MINUEE), la Misión de las Naciones Unidas en el Sudán (UNMIS) y la Operación de las Naciones Unidas
en Côte d'Ivoire (ONUCI).
En el primer decenio del siglo, el mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas ha estado sujeto a una
presión sin precedentes, y cada vez se pide con mayor frecuencia que se desplieguen en entornos
operacionales remotos e inseguros y en contextos políticos inestables.
Las fuerzas de mantenimiento de la paz debieron hacer frente a diversos desafíos para cumplir sus
misiones de mayores proporciones, más onerosas y cada vez más complejas, a dificultades relativas a
planear y aplicar estrategias de transición viables para las misiones en que se haya alcanzado un cierto
grado de estabilidad y al reto de prepararse para hacer frente a un futuro y un conjunto de exigencias
inciertos.
En mayo de 2010, el mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas entró en una fase de consolidación.
Por primera vez en una década, las cifras empezaron a declinar un poco, con la reducción de tropas en
la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO) y
la retirada de la Misión de las Naciones Unidas en la República Centroafricana y el Chad (MINURCAT) a
finales de 2010.