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TEMA 6: LÍPIDOS.
1.-CONCEPTO Y CLASIFICACIÓN.

Así como para otras biomoléculas resulta fácil establecer una definición desde el punto
de vista químico, en el caso de los lípidos esta tarea entraña una mayor dificultad, ya
que constituyen un grupo de sustancias químicamente muy heterogéneo que no se
caracteriza, como otras biomoléculas, por la posesión de un determinado conjunto de
grupos funcionales. Por ello, resulta mucho más conveniente identificarlos sobre la base
de una de sus propiedades físicas: su mayor o menor solubilidad en distintos tipos de
disolventes. Así, se considera que los lípidos son un grupo de biomoléculas que se
caracterizan por ser poco o nada solubles en agua y, por el contrario, muy solubles
en disolventes orgánicos no polares. Aunque químicamente heterogéneos, todos
presenten un denominador común estructural: la totalidad, o al menos una parte
significativa, de su molécula es de naturaleza hidrocarbonada, y por lo tanto apolar. Este
rasgo estructural común es el responsable de su insolubilidad en agua y de su
solubilidad en disolventes no polares. Los lípidos desempeñan en las células vivas una
gran variedad de funciones, entre las que destacan las de carácter energético y
estructural.
La clasificación de los lípidos también resulta problemática, dadas las características
químicas tan diversas que poseen. Adoptaremos una de las más comunes, que divide a
los lípidos en dos grandes categorías: lípidos saponificables, que contienen ácidos
grasos unidos a algún otro componente, generalmente mediante un enlace tipo éster, y
lípidos no saponificables, que no contienen ácidos grasos, aunque también incluyen
algunos derivados importantes de éstos. CÉRIDOS
ACILGLICÉRIDOS
SAPONIFICABLES FOSFOGLICÉRIDOS

ESFINGOLÍPIDOS
ESFINGOFOSFÁTIDOS
LÍPIDOS
GLUCOESFINGOLÍPIDOS

TERPENOS

NO SAPONIFICABLES ESTEROIDES

ICOSANOIDES

Aunque la mayoría de los lípidos tienen pesos moleculares relativamente bajos,


se suelen incluir, de una manera un tanto arbitraria, entre las macromoléculas. Debemos
recordar que las macromoléculas están formadas por unidades monoméricas
relativamente simples llamadas sillares estructurales. Las unidades monoméricas o
2

sillares estructurales que con más frecuencia aparecen formando parte de los lípidos,
aunque no están presentes en todos ellos, son los ácidos grasos. En la anterior
clasificación no se han incluido los ácidos grasos, ya que éstos apenas se encuentran en
la naturaleza en estado libre, sino formando parte de distintos tipos de lípidos.

2. UNIDADES MONOMÉRICAS: LOS ÁCIDOS GRASOS.

Los ácidos grasos son compuestos orgánicos que poseen un grupo funcional carboxilo
y una cadena hidrocarbonada larga que puede tener entre 4 y 36 átomos de carbono
(Figura 6.1). La mayoría de los ácidos grasos naturales tiene un número par de átomos
de carbono que oscila entre 12 y 24, siendo especialmente abundantes los de 16 y 18. El
predominio de los ácidos grasos con número par de átomos de carbono se debe a que
estos compuestos se sintetizan en las células a partir de unidades de dos carbonos. En la
Tabla 6.1 aparecen los ácidos grasos naturales más importantes.
Nº de Punto
Nombre trivial átomos de Estructura de
carbono fusión

Ácidos grasos saturados ºC

Ácido láurico 12 CH3-(CH2)10-COOH 44,2

Ácido mirístico 14 CH3-(CH2)12-COOH 54,0

Ácido palmítico 16 CH3-(CH2)14-COOH 63,0

Ácido esteárico 18 CH3-(CH2)16-COOH 69,6

Ácido araquídico 20 CH3-(CH2)18-COOH 76,5

Ácido lignocérico 24 CH3-(CH2)22-COOH 86,0

Ácidos grasos insaturados ºC

Ácido palmitoleico 16 CH3-(CH2)5-CH=CH-(CH2)7-COOH -0,5

Ácido oleico 18 CH3-(CH2)7-CH=CH-(CH2)7-COOH 13,4

Ácido linoleico 18 CH3-(CH2)4-CH=CH-CH2-CH=CH-(CH2)7-COOH -3,0

CH3-CH2-CH=CH-CH2-CH=CH-CH2-CH=CH-
Ácido linolénico 18 -11,0
(CH2)7COOH

Ácido araquidónico 20 CH3-(CH2)4-CH=CH-CH2-CH=CH-CH2-CH=CH- -49,5


3

CH2CH=CH-(CH2)3-COOH
Tabla 6.1

Existen dos tipos principales de ácidos grasos: los saturados, que no poseen dobles
enlaces, y los insaturados, que poseen uno o más dobles enlaces a lo largo de su cadena
hidrocarbonada (Figura 6.2). Entre los insaturados los más abundantes son
monoinsaturados, con un solo doble enlace entre los carbonos 9 y 10. Los ácidos grasos
poliinsaturados suelen tener un doble enlace entre los carbonos 9 y 10 y los dobles
enlaces adicionales situados entre éste y el extremo metilo terminal de la cadena
hidrocarbonada. La existencia de dobles enlaces implica la existencia de isómeros
geométricos (cis-trans) según sea la disposición de los sustituyentes a ambos lados del
doble enlace. La mayoría de los ácidos grasos insaturados que existen en la naturaleza
presentan configuración cis.

La geometría tetraédrica de los orbitales del carbono determina que las cadenas
hidrocarbonadas de los ácidos grasos adopten una característica disposición en zig-zag
tal y como se aprecia en la Figura 6.2. Sin embargo, los ácidos grasos saturados e
insaturados difieren significativamente en cuanto a la disposición espacial de sus
cadenas hidrocarbonadas. En los saturados, aunque la libre rotación de los sustituyentes
alrededor de los enlaces sencillos proporciona una gran flexibilidad a la cadena, la
conformación más estable es aquella en la que dicha cadena se encuentra lo más
extendida posible, minimizando así las interacciones repulsivas entre átomos vecinos
(Figura 6.2). En los insaturados, por otra parte, la tendencia de la cadena hidrocarbonada
a adoptar la conformación más extendida se ve limitada por la rigidez de los dobles
enlaces, que impide que los distintos sustituyentes de los carbonos implicados en ellos
puedan rotar a su alrededor. Esto determina la aparición de cambios de orientación en la
dirección de la cadena hidrocarbonada de los ácidos grasos insaturados, no pudiendo
adoptar ésta una conformación totalmente extendida. En concreto, en los ácidos grasos
cismonoinsaturados, que son los más abundantes, la cadena presenta dos tramos
rectilíneos, separados por un doble enlace, que forman entre sí un ángulo de unos 120º
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(Figura 6.2). Los poliinsaturados presentan estructuras complejas con varios tramos
rectilíneos separados por dobles enlaces (Figura 6.4). Los dobles enlaces trans (muy
raros en la naturaleza) apenas determinan una ligera sinuosidad en la cadena sin que ello
suponga un cambio significativo en la orientación de la misma: los ácidos grasos trans-
insaturados presentan conformaciones espaciales muy similares a las de los saturados
(Figura 6.3). Estas diferencias en cuanto a la conformación espacial de los distintos
tipos de ácidos grasos influyen considerablemente en sus propiedades físicas y tienen
notables implicaciones biológicas.
5

Las propiedades físicas de los ácidos grasos vienen determinadas en gran medida por la
longitud y grado de insaturación de su cadena hidrocarbonada. Entre estas propiedades
cabe destacar, por su importancia biológica, dos de ellas:
6

1) Punto de fusión.- El punto de fusión de los ácidos grasos aumenta gradualmente


con la longitud de su cadena hidrocarbonada (Tabla 6.1). Cuando los ácidos grasos
se solidifican sus moléculas se empaquetan formando un retículo regular en el que
cada una de ellas se encuentra unida a sus vecinas mediante interacciones de Van
der Waals entre las respectivas cadenas hidrocarbonadas. Cuanto más largas sean
dichas cadenas mayor será el número de interacciones que se podrán establecer
entre ellas y, por lo tanto, más cantidad de energía térmica habrá que emplear paran
romperlas y pasar así del estado sólido al estado líquido, es decir, mayor será el
punto de fusión.
Los ácidos grasos saturados tienen puntos de fusión significativamente mayores que los
insaturados de igual número de átomos de carbono (ver Tabla 6.1). Esto se debe
a que la conformación extendida de los ácidos grasos saturados permite que sus
moléculas se empaqueten muy estrechamente estableciéndose interacciones de
Van der Waals todo a lo largo de sus cadenas hidrocarbonadas; por el contrario,
los cambios de orientación existentes en las cadenas hidrocarbonadas de los
ácidos grasos insaturados impiden que sus moléculas se empaqueten tan
estrechamente dificultando la formación de interacciones de Van der Waals. Así,
al existir entre las cadenas hidrocarbonadas de los ácidos grasos saturados un
mayor número de interacciones de Van der Waals , la energía térmica necesaria
para romper estas interacciones es mayor, lo que se traduce en un mayor punto
de fusión.
El punto de fusión de los ácidos grasos determina el de los lípidos que los contienen. Es
muy importante que determinadas estructuras lipídicas, como las membranas
celulares, permanezcan fluidas, y por ello los distintos tipos de organismos
deben regular la composición en ácidos grasos de sus lípidos constituyentes. Así,
en los vegetales y los animales poiquilotermos, que no mantienen una
temperatura corporal constante, abundan los ácidos grasos insaturados, que
tienen un punto de fusión bajo, mientras que los animales homeotermos, que
mantienen una temperatura corporal constante y elevada, pueden recurrir en
mayor medida a los ácidos grasos saturados sin correr el riesgo de que sus
membranas "cristalicen" cuando la temperatura exterior es muy baja.
2) Comportamiento en disolución.- Los ácidos grasos son sustancias anfipáticas: el
grupo carboxilo, que a pH 7 se encuentra ionizado, es netamente polar, mientras que
la cadena hidrocarbonada es totalmente no polar. Por lo tanto, en medio acuoso los
ácidos grasos tenderán a formar micelas y otras estructuras afines.

3.-ACILGLICÉRIDOS.
Los acilglicéridos son ésteres de la
glicerina, un polialcohol de tres
átomos de carbono, con los ácidos
grasos (Figura 6.4b). La glicerina (o
glicerol) puede considerarse como
un azúcar-alcohol que deriva
biológicamente de la
dihidroxiacetona (una cetotriosa);
sus tres grupos hidroxilo pueden
reaccionar con uno, con dos o con
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tres ácidos grasos para dar lugar respectivamente a los monoacilglicéridos,


diacilglicéridos
y triacilglicéridos. Los mono~ y diacilglicéridos sólo aparecen en la naturaleza en
pequeñas cantidades, generalmente como productos intermedios de la síntesis o
degradación de los triacilglicéridos, que son mucho más abundantes y de mayor
importancia biológica por lo que en lo sucesivo nos referiremos exclusivamente a ellos.
Los triacilglicéridos se denominan también triacilgliceroles; la denominación
triglicéridos, mucho más popular, es químicamente incorrecta, por lo que no se
recomienda su uso.

Cuando la glicerina reacciona con tres ácidos grasos para dar lugar a un triacilglicérido
(ver Figura 6.4b) se liberan tres moléculas de agua. Esta reacción de esterificación es
reversible en determinadas condiciones, es decir, los triacilglicéridos pueden sufrir
hidrólisis cuando reaccionan con el agua para rendir de nuevo la glicerina y los ácidos
grasos libres, tal y como sucede durante la digestión de las grasas en el intestino delgado
por acción de la lipasa pancreática (Figura 6.5). Por otra parte, los triacilglicéridos
pueden sufrir saponificación cuando reaccionan con álcalis como el hidróxido sódico
para dar lugar a la glicerina libre y a las correspondientes sales sódicas de los ácidos
grasos que se conocen con el nombre de jabone s (Figura 6.6). Esta reacción no es
exclusiva de los triacilglicéridos, sino que la sufren en general todos los lípidos que
contienen ácidos grasos unidos, mediante enlace éster o similar, a otro componente; por
ello, el carácter saponificable o no de los distintos tipos de lípidos se utiliza como
criterio para clasificarlos. La reacción de saponificación se utiliza industrialmente en la
fabricación de jabones.

Los triacilglicéridos pueden ser simples, si contienen un sólo tipo de ácido graso, o
mixtos, si contienen más de un tipo. Los triacilglicéridos naturales suelen ser mezclas
complejas de triacilglicéridos simples y mixtos. Por otra parte, los triacilglicéridos ricos
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en ácidos grasos saturados se encuentran en estado sólido a temperatura ambiente y se


denominan sebos, mientras que los ricos en ácidos grasos insaturados permanecen
líquidos a temperatura ambiente y se denominan aceites.
La polaridad típica de los grupos hidroxilo de la glicerina y carboxilo de los ácidos
grasos desaparece por completo cuando éstos reaccionan para formar un enlace éster.
Por ello, aunque la glicerina es una sustancia polar y los ácidos grasos son sustancias
anfipáticas, los triacilglicéridos son totalmente apolares y por lo tanto insolubles en
agua. Esta insolubilidad se pone claramente de manifiesto en las mezclas agua-aceite,
que presentan dos fases completamente separadas.

La función de los triacilglicéridos en las células vivas es de naturaleza energética:


constituyen depósitos de combustible metabólico rico en energía al que la célula puede
recurrir en períodos en los que escasean los nutrientes procedentes de su entorno. Se
almacenan en forma de gotículas microscópicas que forman un fase separada del citosol
acuoso circundante. Como sustancias de reserva los triacilglicéridos presentan dos
ventajas significativas con respecto a los polisacáridos como el almidón o el glucógeno,
que comparten con ellos esta función. En primer lugar, por ser sustancias altamente
reducidas (o hidrogenadas), su oxidación libera más del doble de energía que una
cantidad equivalente de glúcidos, que presentan un grado de oxidación mayor y por lo
tanto no son tan ricos en energía. En segundo lugar, por ser sustancias hidrofóbicas,
pueden almacenarse en forma anhidra, sin que el organismo tenga que soportar el peso
adicional del agua de hidratación de los polisacáridos, mucho más hidrofílicos. Por esta
razón, los animales, que dependen en gran medida de la locomoción para desarrollar sus
funciones vitales, recurren preferentemente a los lípidos como material de reserva, ya
que la misma cantidad de energía en forma de polisacáridos hidratados dificultaría sus
movimientos debido al exceso de peso; los vegetales, por ser estáticos, no tienen este
problema, por lo que pueden recurrir en mayor medida a los polisacáridos para
almacenar su combustible metabólico.
En algunos animales los triacilglicéridos no actúan sólo como sustancias de reserva
energética, sino que, por encontrarse almacenados preferentemente en el panículo
adiposo existente bajo la piel, desempeñan también la función de aislante térmico para
proteger al organismo de las bajas temperaturas.

4.-CÉRIDOS.
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Los céridos, también llamados ceras, son ésteres de los ácidos grasos con alcoholes
monohidroxílicos de cadena larga (16 a 30 átomos de carbono), que también se
denominan alcoholes grasos. El éster formado por el ácido palmítico (16 C) y el
triacontanol (alcohol graso de 30 C) es el componente principal de la cera que fabrican
las abejas. En la Figura 6.8 se representa la reacción de esterificación mediante la cual
se obtiene un cérido a partir de un ácido graso y un alcohol graso.
Al igual que los triacilglicéridos, los céridos son sustancias netamente hidrofóbicas y
por lo tanto insolubles en agua. Esta insolubilidad en agua junto con su elevada
consistencia constituyen la base físico-química de su principal función biológica que
consiste en actuar como sustancias impermeabilizantes. Así, ciertas glándulas de la
piel de los vertebrados secretan ceras para proteger el pelo y la piel manteniéndolos
flexibles, lubricados e impermeables; los pájaros, especialmente las aves acuáticas,
secretan ceras gracias a las cuales sus plumas pueden repeler el agua; en muchas
plantas, sobre todo las que viven en ambientes secos, las hojas y los frutos están
protegidas contra la excesiva evaporación de agua por películas céreas que les dan
además un aspecto brillante característico. Por otra parte, algunos microorganismos
utilizan céridos como material de reserva energética.
Las ceras naturales tienen diversas aplicaciones en las industrias farmacéutica y
cosmética.

5.-FOSFOGLICÉRIDOS.

Los fosfoglicéridos,
también llamados
glicerofosfátidos, son un
grupo de lípidos con un
denominador estructural
común que es la molécula
de ácido fosfatídico. El
ácido fosfatídico está
formado por una molécula
de glicerina, dos ácidos
grasos y una molécula de
ácido fosfórico. Los grupos
hidroxilo de los átomos de
carbono 1 y 2 de la
glicerina están unidos
mediante enlace éster a los
dos ácidos grasos, el
hidroxilo del carbono 3 está
unido, también mediante
enlace éster, al ácido
fosfórico. El ácido
fosfatídico apenas se
encuentra como tal en la
10

naturaleza, sino unido a través de su molécula de ácido fosfórico a diferentes


compuestos de naturaleza
polar, dando así lugar a los diferentes fosfoglicéridos. La unión entre el ácido
fosfatídico y el compuesto polar también es de tipo éster. Los fosfoglicéridos presentan
una cierta similitud con los triacilglicéridos: se podría concebir un fosfoglicérido como
un triacilglicérido en el que uno de los ácidos grasos ha sido sustituido por una molécula
de ácido fosfórico y un compuesto polar unido a él (Figura 6.9). Los compuestos polares
que forman parte de los fosfoglicéridos son de naturaleza variada; entre ellos cabe citar
algunas bases nitrogenadas como la colina y la etanolamina, algún aminoácido como la
serina, la propia glicerina o el azúcar-alcohol cíclico inositol. Todos ellos tienen en
común su carácter acusadamente polar.
Los fosfoglicéridos son sustancias
anfipáticas: tienen en su molécula una
parte no polar, representada por las
cadenas hidrocarbonadas de los dos ácidos
grasos y el esqueleto de la glicerina, y una
parte polar formada por el ácido fosfórico
y el compuesto polar. Es habitual
representar a los fosfoglicéridos mediante
una "cabeza" polar y dos "colas" no
polares. El carácter anfipático de los
fosfoglicéridos constituye la base fisico-
química de su principal función biológica,
que es la de ser componentes esenciales de
las membranas celulares. Otras sustancias
anfipáticas más simples, como los ácidos
grasos, son de forma aproximadamente
cónica, por lo que tienden a formar
micelas en medio acuoso; sin embargo, los
fosfoglicéridos, por tener dos "colas"
hidrocarbonadas, son de forma aproximadamente cilíndrica, y por ello tienden a formar
en medio acuoso estructuras más complejas como las bicapas, las cuales a su vez
pueden doblarse sobre sí mismas dando lugar a estructuras cerradas, con un
compartimiento acuoso interior, que se denominan liposomas (ver Figura 6.10). La
estructura de las membranas celulares está basada en una bicapa formada por lípidos
con carácter anfipático. Es probable que las primeras células que existieron en el océano
primitivo se parecieran mucho a los liposomas, estando aisladas de su entorno por una
simple bicapa lipídica que posteriormente evolucionó dando lugar a las actuales
membranas.

6.-ESFINGOLÍPIDOS.
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Los esfingolípidos son un grupo de lípidos que contienen formando parte de su


molécula al aminoalcohol graso llamado esfingosina (Figura 6.11). El grupo amino de
la esfingosina puede reaccionar con el grupo carboxilo de un ácido graso para formar
entre ellos un enlace tipo amida dando lugar a un compuesto denominado ceramida,
que es la base estructural común de todos los esfingolípidos de manera análoga a como
el ácido fosfatídico lo es de los fosfoglicéridos. Los distintos tipos de esfingolípidos se
obtienen mediante la unión de la ceramida con distintos tipos de compuestos de
naturaleza polar. Hay dos tipos principales de esfingolípidos: los esfingofosfátidos y los
glucoesfingolípidos.
1) Esfingofosfátidos.- También llamados esfingomielinas. Se obtienen al unirse la
ceramida mediante enlace éster a una molécula de ácido fosfórico y ésta a su vez,
también mediante enlace éster, a una base nitrogenada de carácter polar como la
colina o la etanolamina, también presentes en los fosfoglicéridos.
2) Glucoesfingolípidos.- Se obtienen al unirse la ceramida a un azúcar mediante enlace
glucosídico. Así pues, la unión de la ceramida al compuesto polar se realiza
directamente y no a través de una molécula de ácido fosfórico como en los
esfingofosfátidos; los glucoesfingolípidos no contienen fósforo. Se distinguen dos
tipos de glucoesfingolípidos según la naturaleza del azúcar componente: los
cerebrósidos, que incorporan un azúcar sencillo tal como la glucosa o la galactosa, y
los gangliósidos, que incorporan azúcares complejos formados por varios
monosacáridos y derivados de éstos unidos entre sí.
Los esfingolípidos presentan claras similitudes estructurales con los fosfoglicéridos: el
papel del esqueleto de glicerina que éstos poseen es sustituido aquí por los tres primeros
carbonos de la esfingosina; también presentan una "cabeza" polar (fosfato-base
nitrogenada o azúcar) y dos "colas" no polares, que aquí corresponden a la cadena
hidrocarbonada de la esfingosina y a la del ácido graso unido a ella. Estas similitudes
afectan también a sus propiedades: los esfingolípidos también presentan carácter
anfipático y, por las mismas razones que los fosfoglicéridos, también son componentes
esenciales de las membranas celulares. Abundan especialmente en las membranas de las
células del tejido nervioso. Sin embargo, en los últimos años se ha descubierto que los
esfingolípidos no son meros componentes estructurales de las membranas sino que
tienen un importante papel en diversos procesos de reconocimiento de la superficie
celular, por ejemplo, los determinantes de los grupos sanguíneos humanos (ABO) son
glucoesfingolípidos. Por otra parte, diversas enfermedades graves que afectan al sistema
nervioso están relacionadas con anomalías en el metabolismo de los esfingolípidos.
12

6.7.-TERPENOS.

Los terpenos son un grupo de


lípidos que no contienen ácidos
grasos y son por lo tanto no
saponificables. Están formados por
la polimerización de un
hidrocarburo de 5 átomos de
carbono llamado isopreno (2-metil-
1,3-butadieno) (ver Figura 6.12).
Los terpenos existentes en la
naturaleza contienen un número
variable de unidades de isopreno
polimerizadas. Generalmente la
"cabeza" de cada unidad de isopreno
está unida con la "cola" de la siguiente. Debido a su naturaleza hidrocarbonada son
sustancias netamente hidrofóbicas y por lo tanto insolubles en agua.
Son especialmente abundantes en el mundo vegetal. Gracias a que presentan un
sistema de dobles enlaces conjugados tienen la propiedad de absorber luz de diferentes
longitudes de onda, por lo que pueden actuar como pigmentos; así, algunos terpenos
como los carotenos y xantofilas son los responsables de la coloración característica de
muchos frutos, y el fitol, un alcohol terpenoide, forma parte de la clorofila, el pigmento
vegetal por excelencia. Muchos aromas de origen vegetal, como el alcanfor, el mentol y
el geraniol son de naturaleza terpenoide, como también lo son algunos productos
vegetales de interés económico como el caucho. La vitamina A, que deriva
biológicamente de los carotenos, también es un terpeno (Figura 6.10).

8.-ESTEROIDES.

Los esteroides son un grupo de lípidos


de estructura compleja que tampoco
contienen ácidos grasos y por lo tanto
también son no saponificables. Están
relacionados estructuralmente con el
hidrocarburo tetracíclico denominado
ciclopentanoperhidrofenantreno
(Figura 6.13). Biológicamente están
relacionados con los terpenos, de los
cuales derivan. Los diferentes
esteroides se diferencian en la
naturaleza y
posición de diversos grupos funcionales, dobles enlaces y cadenas alifáticas lineales o
ramificadas añadidas al anillo del ciclopentanoperhidrofenantreno.
13

Entre los esteroides se encuentran los esteroles, que poseen un grupo hidroxilo en el
carbono 3; son los más abundantes e incluyen muchas moléculas de interés biológico
entre las que destaca el colesterol (Figura 6.14). El colesterol desempeña importantes
funciones biológicas en las células animales. En primer lugar, gracias a su moderado
carácter anfipático, es un componente esencial de las membranas celulares, a las que
proporciona fluidez intercalándose entre los demás lípidos de membrana para impedir
que se agreguen y "solidifiquen". En segundo lugar, el colesterol actúa como precursor
de un amplio grupo de sustancias con actividades biológicas importantes entre las que
cabe citar:
a) Hormonas sexuales como la testosterona (hormona sexual masculina), el estradiol
(hormona sexual femenina), y la progesterona (hormona progestágena). b) Hormonas
adrenocorticales como la aldosterona y el cortisol, que regulan diferentes aspectos del
metabolismo. c) Ácidos biliares, principales componentes de la bilis, cuya función es
emulsionar las grasas en el intestino delgado para facilitar la acción de las lipasas. d)
Vitamina D, que regula el metabolismo del fósforo y del calcio (Figura 6.15).
14

El colesterol es el principal esterol de los tejidos animales. En otros organismos existen


esteroles semejantes, como el estigmasterol en las plantas y el ergosterol en los hongos.
Con pocas excepciones las bacterias carecen de esteroles.

9.-ICOSANOIDES: LAS PROSTAGLANDINAS.

Los icosanoides son un grupo de lípidos que derivan de la ciclación de un ácido graso
poliinsaturado de 20 átomos de carbono, el ácido araquidónico (Figura 6.16). Entre
ellos los más importantes son las prostaglandinas. Hasta hace relativamente poco
tiempo se desconocía su función biológica de estas biomoléculas, sin embargo hoy se
sabe de desarrollan una serie de actividades muy potentes de naturaleza hormonal y
reguladora. Por ejemplo algunas prostaglandinas estimulan la contracción del músculo
liso del útero durante el parto o la menstruación, otras afectan al flujo sanguíneo, al
ciclo sueño-vigilia, y otras son las responsables de la fiebre y el dolor asociados a los
procesos inflamatorios. El conocido fármaco ácido acetilsalicílico (aspirina) actúa
inhibiendo la síntesis de prostaglandinas, de ahí su acción analgésica y antipirética.
15

10.-FUNCIONES DE LOS LÍPIDOS.

Aunque a lo largo del presente tema se han ido analizando las funciones características
de los distintos grupos de lípidos es conveniente finalizar con una breve recapitulación
acerca de las funciones biológicas de los lípidos.
Los lípidos en los seres vivos desempeñan tres tipos de funciones: energéticas,
estructurales y dinámicas.
a) Función energética.- Aunque debido a su insolubilidad en agua, con la
consiguiente dificultad para ser transportados en medio acuoso, los lípidos no
pueden ser utilizados como combustible metabólico para un uso inmediato,
constituyen (sobre todo los triacilglicéridos) un excelente almacén de
combustible metabólico a largo plazo.
b) Funciones estructurales.- Algunos tipos de lípidos (fosfoglicéridos,
esfingolípidos y colesterol) son componentes esenciales de las membranas
celulares. Otros como las ceras desempeñan funciones de protección y
revestimiento de determinadas superficies, o de aislamiento térmico del
organismo, como los triacilglicéridos almacenados en el tejido adiposo.
c) Funciones dinámicas.- Los lípidos más abundantes desempeñan en las células
papeles relativamente "pasivos" como servir de combustible o formar parte de
las membranas. Sin embargo, otros lípidos más escasos realizan importantes
funciones de control y regulación del metabolismo celular. Así, algunas
vitaminas y coenzimas son de naturaleza lipídica, como lo son también algunas
hormonas, pigmentos fotosintéticos y otras biomoléculas de especial relevancia
para la vida de las células.

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