0% encontró este documento útil (2 votos)
22K vistas469 páginas

Tuya Incondicional - April Russel

El documento narra la historia de una mujer llamada Megan que se está preparando para casarse con su prometido Mikhail. Mientras se arregla para la boda con la ayuda de su madre y la madre de Mikhail, recuerda cómo llegó a este momento después de todo lo que pasaron juntos.

Cargado por

C G
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (2 votos)
22K vistas469 páginas

Tuya Incondicional - April Russel

El documento narra la historia de una mujer llamada Megan que se está preparando para casarse con su prometido Mikhail. Mientras se arregla para la boda con la ayuda de su madre y la madre de Mikhail, recuerda cómo llegó a este momento después de todo lo que pasaron juntos.

Cargado por

C G
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Tuya

Incondicional©

by AprilRussel123

Unidos en matrimonio. Por fin Megan y Mikhail han logrado sobrepasar las
diferencias e intrigas que se le cruzaron en el camino. Todo pareciera que todo
comienza a tomar sentido en la vida de ambos, pero aún esta ese misterio, ese
temor, ese secreto que oculta Mikhail en su interior. un secreto que puede poner
en riesgo la estabilidad de su matrimonio con Megan. La falta de amor propio, la
desconfianza hacia todos y el miedo a ser abandonado por Megan dominan a
Mikhail. Estará en Megan decidir si vivir sin saber que es eso que tanto
atormenta a Mikhail o enfrentarse a sus demonios y ayudarlo a liberarse y salir
de su propio infierno. El amor incondicional y la compasión tendrán que
acompañar a Megan, un accidente inevitable, que marcará la vida de ambos pone
a prueba ese amor que juraron tenerse. El amor y el pasado se enfrentan en una
guerra donde la lucha por la libertad es el único objetivo.

=================

Antes de Leer

Último libro de Tuya Por Una Noche.

Registrada en SafeCreative.

codigo: 1511055715270

Prohibida totalmente la copia o adaptación de esta historia.

Aconsejo leer

Tuya Por Una Noche

Tuya Cuando Quieras

Tuya Sin Límites

Para entender mejor la trama.

Cuarto libro de la saga

Copyright© 2015

=================

Prólogo

Papá ha tomado mucho. Otra vez escucho los gritos de mi madre pidiendo que se
detenga, que no la golpee. Me cubro los oídos. Odio escuchar el mismo ruido
una y otra vez. Valentina l ora y Aleksandra..., el a no se da cuenta de nada. Aún
es muy pequeña.

Escucho la voz de mi madre acercarse gritando entre l antos


- Por favor, ya dejalo en paz. Por lo que más quieras. Es sólo un niño. Ya ha
pasado por cosas horribles

Vuelve a pegarle nuevamente y como si el a no sintiera sus humil aciones, ni el


dolor de su labio abrirse con su golpe, replica

- Tu a mi no me dices como criar al marica que tienes por hijo estúpida. Ni para
darme hijos hombres de verdad sirves.

No escucho a mi madre responder. Sólo escucho sus sol ozos y ese hombre
burlarse de el a. Lleno de miedo me levanto del sofá y abro la puerta. Veo a mi
madre en el suelo toda golpeada y odiando a ese hombre le digo

- ¡No le vuelvas a pegar a mi mamá!

Se gira y al verme responde con burla

- ¿De donde tanto carácter niñita? Mírate, ni siquiera puedes verme a los ojos sin
mojar los pantalones. Deberías de l evar las pelotas bien puestas y no defender a
esta estúpida. En eso te ha convertido la inservible de tu madre. En una l
oroncita niñita.

Hasta parece que te gustó lo que...

- ¡Basta! No vuelvas a repetirle eso. ¡¿Que acaso no te importa lo que le hicieron


por tu culpa?!

Mira con prepotencia a mi madre y a mi. El a corre a abrazarme y yo derramo


una lagrima

susurrando

- mojé los pantalones mamá

- No importa cariño. -Besa mi sien- te buscamos otro. Ya no l ores mi amor Miro


su rostro, sus labios sangran y el a intenta ocultar su cara de mis ojos.

Nos levantamos del suelo y me acompaña a mi cuarto. Cada vez que veo vacía la
cama de Vladimir, recuerdo las l amas y el dolor que sentí al tenerlo tantos días a
mi lado inerte. Me siento en la cama y mi madre se pone de cuclil as frente a mi.
- Te amo cielo, te amo mucho. Nada de lo que dice tu padre es cierto. No tienes
culpa de nada.

Bajo la cabeza y seco mis lágrimas. Me duele ver el rostro de mí madre l eno de
cardenales y yo no poder defenderla como quisiera. Al caer la noche, me
arrincono en mi cama cubriéndome con el edredón. La puerta se abre y lo veo
entrar a mi cuarto. Tengo mucho miedo, no quiero que esté aquí.

- Levantate

Niego con la cabeza

- ¡He dicho que te levantes carajo! Hoy vas a ser hombre de verdad, ya basta de
ser la niñita en la que la estúpida de tu madre te ha convertido.

- Quiero a mamá - Replico l eno de temor

Me agarra del brazo con fuerza y a rastras, me saca de mí cuarto. Lloro y me


golpea gritando que deje de l orar. Me sube a su coche y le pido que por favor
me deje en la casa

- No quiero ir, quiero quedarme en casa.

- ¡Cal ate y deja de chil ar como niña maldita sea!

Acelera el coche y me cubro los ojos arrinconándome en la parte trasera del


coche.

Habla por el móvil y parece que le dan instrucciones para algo. Seco mis
lágrimas con mi

pijama y pregunto

- ¿A dónde me l evas?

- A un lugar donde te enseñaran a ser hombre y no un marica - Responde


Llegamos a un hotel. Me baja a la fuerza del coche y a la fuerza me hace entrar
al vestíbulo. Vuelvo a l orar y me mira con enojo, nunca me ha querido. Nunca
quiso a Vladimir. No le importo, nunca me ha protegido de nada. Sólo quiere
que sea hombre y deje de l orar y querer a mi mamá.
- No te lo vuelvo a repetir, ¡deja de l orar! con doce años y tan niñita l orando.

Me l eva hasta una puerta. Hay una mujer esperando en la entrada. Al ver a mi
padre se sonríe y este le dice

- A ver qué hacen con este y le quitan lo sarasa y lo hacen hombre Yo no quiero
entrar ahí. No quiero estar aquí. Me obliga a entrar a esa habitación y la mujer
cierra la puerta.

Dentro de la habitación hay una mujer más y yo sigo teniendo miedo. Me


obligan a caminar hacia la cama y vuelvo a l orar. Sé lo que van hacer, otra vez
no. No l evan casi ropa y una de el as me obliga a tocar sus pechos. Niego con la
cabeza y me grita mientras la otra, la otra me quita la pijama. Me cubro los ojos,
me tocan y me gritan lo mismo que grita mi padre. Que soy un sarasa por l orar y
no lograr una erección. Más bien quiero que todo se acabe, ¿Porque otra vez?
Porque me tocan si yo no quiero que lo hagan. Tiemblo y recito una y otra vez
«No l ores» Supongo que para ser ese hombre que debo ser, tengo que soportar
que el as hagan conmigo lo que quieran.

Un de el as se suspende sobre mí y cierro los ojos. Pido que dejen de hacerlo,


que dejen de tocarme entre lágrimas y la palabra «sarasa» vuelve a sonar.

Basta..., no quiero...por favor. Quiero dejar de sentir, todo acabará pronto, deseo
dejar de respirar.

***

Pestañeo dos veces y recordar es como clavar un poco más esa espina que nunca
saldrá de mí interior. Me ha robado la paz, el poder recordar sin dolor. Podré
estar rodeado de cientos de personas, pero siempre sentiré que sólo soy yo y esos
mil demonios habitando mi soledad, habitando mi interior.

=================

Capitulo 1: Señora Ivanova

Es hermosa la tarde. Para mi, hoy todo es hermoso. Hoy me caso con el hombre
que me ha movido montañas desde hace un año. Entre mi querida madre y
Alejandra me ayudan a arreglarme. Me miro al espejo y mil emociones me
recorren por todo el cuerpo. Mi vestido de novia es hermoso. Corte sirena ental
ado y moldeado a mis curvas. Adornado por lindos cristales y un blanco perlado
de ensueño. Alejandra sonríe y comenta

- Sabes, me hace mucha emoción que me dejes ayudarte a arreglarte. -Sus ojos
sol ozan - Sé que harás a mi hijo muy feliz Megan.

Curiosa inquiero

- ¿No estuviste con Irina antes de la boda ayudándola?

Niega con la cabeza

- No. El a no quiso. Contrató gente que según el a, sabían de maquil aje y demás.

La miro y con mucho afecto le sonrio. Me alegra mucho tenerla a mi lado. A el a


y a mi madre.

- Pues a mi me da mucha emoción tenerte aquí a mi lado. Me hace muy feliz que
estés aquí arreglándome.

La emoción me hace sol ozar y mi madre rápidamente me detiene riendo.

- Cero lágrimas. Nos vas a arruinar el maquil aje. Hoy se casa mi primera hija,
mi solecito, mi peleona. No sabes cómo he esperado este día cariño. - Dice mi
madre con emoción.

Yo también he esperado este día. Pensé que jamás l egaría y menos con un
hombre como Mikhail. Mi madre saca de una pequeña cajita un lindo col ar con
un diminuto diamante y sol ozando me dice

- Este lo usé cuando me casé con tu papá. Me gustaría que lo l evarás hoy Feliz
asiento con la cabeza. Pido que me lo ponga y mi interior da brinquitos de
alegría. Hoy mi ruso

mala leche,

será mi esposo. Seré suya y él será mío. Aleksandra entra como las locas, alegre
y rebosante junto con Melanie con el velo de novia. Es largo y muy bonito. Lara
ayuda a no arrastrarlo y inocente me dice
- Oye Mami, ¿Yo me puedo poner uno de estos?

- Claro princesa, cuando seas mayor y encuentres un hombre que te quiera


mucho, podrás usar uno para casarte.

Niega con la cabeza

- No. Los hombres son malos. Menos mi Papi. ¿Me puedo casar con él también?

Todas ríen y el a se queda confusa. Le doy un beso y mirándola con ternura le


respondo

- ¿Nos compartimos a papi vale?

- ¡Vale!

Miro a Melanie y pregunto por Alisson. El a está ya en la sala de recepciones y


no ha pasado por aquí a ayudarme. Sigue distanciada y no comprendo por qué.

Melanie me mira y comenta a escondidas

- John y Alisson ya se han liado. No como el a quisiera, pero se han acostado en


una borrachera de ambos.

Me quedo con el ojo cuadrado. Vale, que esta no me la esperaba.

- ¿Y qué pasa? ¿Porque no siguen juntos?

- John sigue encaprichado contigo

Suelto un suspiro. Ya John y lo que siente por mi es algo enfermizo. Terminan de


ponerme el velo y Ninette entra con mi ramo de flores. Rosas blancas y rojas
hermosas que hacen contraste con mi labial rojizo. Mi cabel o va recogido en un
moño elegante con lindos diamantes decorando. Es que jamás pensé verme tan
linda para mi boda. Eso sin contar el conjunto

blanco con ligueros que l evó debajo del vestido. Ese espectáculo es solo para mi
futuro esposo mala leche del que vivo enamorada.

- ¡Ya estas lista! Mi chofer te l eva a la ceremonia - Dice Alejandra


- Estoy nerviosa. ¿Y si luego ya no quiere casarse conmigo?

- ¡Megan! Mi hijo está loco por ti. Él te ama y es el primero que quiere casarse
contigo.

Eres la mujer de su vida, se le nota. Mikhail ha cambiado mucho por ti.

Asiento con la cabeza nerviosa

- Tienes razón. El nervio me hace pensar cosas locas.

Salimos de la habitación de Alejandra y me l enan de fotografías. En cada


esquina me toman una. Alek quiere hacer un álbum inmenso de la boda y anda
con una cámara en colgando de su cuel o. Miro a mi madre y feliz pregunto

- ¿tío Danilo vino?

- ¡Claro! Por nada del mundos se pierde la boda de su sobrina - Replica

¡Más feliz todavía! Hace mucho que no lo veo y ya estoy ansiosa por darle un
fuerte abrazo. Salimos de la casa y el chofer de Alejandra me ayuda a subir al
coche. Le pido a mi madre que se quede conmigo. El nervio me mata y no quiero
ni puedo estar sola.

Alejandra junto con Melanie, Alek y las niñas se van en el coche de mí querida
cuñada.

Comienzo a hablar para mi misma. Quiero estar tranquila, pero presiento que
algo no va a salir bien. Miro a mi madre y nerviosa le digo

- Algo va a salir mal mamá. Lo presiento.

- No digas eso, todo va a salir perfecto. No hay nada que impida que te cases con
Mikhail

Asiento con la cabeza

- Raisa, el a...,

el a puede hacer que...


- Que nada. Todo va a salir bien. No seas pesimista cariño.

Guardo silencio y miro por el vidrio con desespero. Las manos me tiemblan. Las
rosas tiemblan en mis manos. Trago saliva y sólo ruego que todo salga bien.

Llegamos al lugar donde será la ceremonia y cientos de invitados aguardan. No


veo a Mikhail por ningún lado.

- Mamá, no veo a Mikhail y ya son las cinco de la tarde. Se supone que esté
aquí.

- Quédate en el coche. Voy a ver qué ocurre. Tu tranquila y no te alarmes.

Seguro todo está bien.

Baja del coche y yo sólo miro la pantal a del móvil con desespero. Mikhail,

¡aparece! Hay periodistas, docenas de cámaras y yo parezco ser la novia


plantada.

Sol ozo, no puedo evitarlo. Veo a mi madre junto a Alejandra hablar con unas
personas.

Parecen preguntar por Mikhail pero nadie da razón de él.

Mi madre regresa al coche y tras cerrar la puerta me dice con nervio

- Mikhail no ha l egado. De seguro se ha retrasado. Demos una vuelta para darle


tiempo a que l egue.

Niego con la cabeza derramando una lágrima. Dejó el ramo a un lado


cubriéndome el rostro

- Él odia la impuntualidad. No quiere casarse conmigo. Se ha arrepentido.


Mamá, no puede hacerme esto. No puede

- Estás l egando a conclusiones muy drásticas. Debe de haber una explicación


para todo esto

Mientras el chofer da la vuelta para dejar el tiempo volar, agarro el móvil y le


marco con desespero. Me l eva al correo de voz y sol oza le dejo un mensaje.
- Mikhail, ¿Donde estás? Sabes,

hoy nos casamos y ya son las cinco de la tarde. Aparece por favor.

Lanzo el móvil al asiento con desespero.

- Megan cálmate por favor. Estas muy alterada

- ¡Que no me calmo! ¡Me ha dejado! Me ha dejado plantada. - Vuelvo a


derramar otra lágrima - ¿Porque?

- Ay Meg, quizá no es lo que piensas...

- Regresa, voy a terminar con esto de una vez - Digo dolida

- Pero...

- ¡Pero nada! ¡Regresame!

Tenue hace lo que le pido y aprieto los dientes. Quiero gritar. Llorar y morirme.
Son las cinco y media y nada que aparece. Llegamos a la sala de recepciones y
bajo del coche con desespero. Todos me miran y mascul an a mis espaldas, pero
no me importa. Corro hacia Alejandra y muriendo pregunto

- Dime que apareció por favor. Dime que está aquí

- No cielo, pero lo que sí me dijeron es que solicitaron permiso para aterrizar un


helicóptero en el helipuerto del edificio.

- ¿Y eso a mi que me importa? Yo quiero que Mikhail aparezca. Eso es lo único


que quiero.

Pasan unos minutos y en los aires, alcanzo a ver el logotipo de la farmacéutica


en un helicóptero que desciende con rapidez. Verlo dentro me devuelve el alma
al cuerpo. Esta vez sol ozo de emoción. A una corta distancia, se encuentra el
helipuerto y puedo verlo de copiloto. No espera a que aterrice del todo el
helicóptero y baja del mismo avanzando con rapidez con ese traje de novio
blanco y esa rosa roja que tanto insistí que usara. No puedo más que abrazarlo y
agradecer mil veces por tenerlo aquí.
- Pensé que ya no querías casarte conmigo - Digo sol oza

- ¿Porque has pensado algo así? Te amo y no deseo más nada que seas mi
esposa, bonita.

- ¿Porque tardaste?

- Cuando me disponía a salir para acá, ninguno de los coches quería funcionar. Y

el móvil lo tenía sin cobertura. Tuve que venir en uno de esos para casarme con
la mujer más bel a del mundo.

Mi interior vuelve a dar brinquitos y feliz respondo

- ¿Me dejas arreglarme el maquil aje?

Besa mi frente

- Te espero con el juez, no tardes

Corro al coche a buscar los cosméticos y entre Mi madre y Alejandra me lo


retocan.

Vuelvo a estar feliz, vuelvo a sentir alegría. Está aquí, ¡no me ha dejado! Agarro
mi ramo de flores y mi tío sale del edificio. Está muy elegante con su traje negro
y porte tan autoritario como siempre lo ha tenido. Esbozando una sonrisa me
dice

- No seré tu padre, pero te quiero como a una hija. ¿Me permitirías el honor de
entregarte?

- ¡Ay tío! ¡Claro que si! Me harías muy feliz.

Dándome su brazo responde

- Venga entonces, estas muy hermosa Megan

- tu también estás muy guapo

Ambos sonreímos y me veo entrando por una puerta doble donde cientas de
miradas se fijan en mí entrando del brazo de mi tío con una cola larga y hermosa
colgando de mí vestido. Ninette y Danna la agarran mientras sonríen y yo siento
que los tacones se quieren quebrar con mi nerviosismo. Al fondo junto a una
hermosa mesa adornada con

un mantel blanco perlado con esos detal es dorados que Mikhail ha elegido, me
espera con seriedad, pero sé que está igual de emocionado que yo. Es traje
blanco se le ve hermoso, mi ruso es hermoso y quiero darle mimos y todo el
amor que se merece el resto de mi vida. Llego a su lado y miro a mi tío con un
gesto cariñoso le agradezco que me haya entregado.

Mikhail me da su brazo y yo emocionada y l ena de alegría lo tomo del brazo.

- No me cansaré de decirlo. Eres la mujer más hermosa del mundo pequeña.

- Y tú el más guapo y perfecto del mundo. Te amo mucho Cada vez que le digo
«te amo»

veo algo de confusión y lío en su mirada. Le gusta escuchar que lo amo, pero no
cree merecerlo. Comienza la ceremonia, el juez habla pero ni atención le presto.
Me embeleso con sus ojos azules y siento maripositas dentro de mí. Llega ese
momento donde le preguntan si quiere ser mi esposo y mirándome fijamente a
los ojos curva la comisura

- Si. Sí quiero - Responde sin dudas

Megan, ¡No l ores! Retengo las emociones y esa pregunta que tanto he anhelado
escuchar desde que me enamoré de él suena. El juez pregunta si quiero unirme
en matrimonio con este hombre. Con este que ha robado mis pensamientos e
ideas desde aquel a noche en que me erizó la piel por primera vez. Digo que si
con la cabeza sol oza

- Si. Sí quiero

Algo nervioso, pero feliz por el momento, dibuja su firma en el acta. Seguido lo
hago yo y Pasan mis testigos y los de él. Melanie y Alisson firman y luego lo
hacen Amanda y Sergey. Lara impaciente da pasitos hacia nosotros con las argol
as. Son hermosas, quiero l orar de felicidad. Lara le da las argol as y esos azules
se clavan en mis pupilas logrando la misma reacción que hace un año en mi piel.

Sujeta mi mano con suavidad deslizando la argol a con pequeños diamantes


adornando, en mi anular. Agarro su argol a y l orando como tontita se la coloco
en su anular. Los aplausos nos envuelven y su sonrisa me hace reir. Aprieto los
labios y miro mi argol a.

- Es mía..., señora Ivanova

Me lanzo a sus brazos y lo abrazo con fuerza. Corresponde el abrazo y cierro los
ojos aún sin creer que esto se haya hecho realidad. Besa mis labios dibujando
una sonrisa pícara.

- Soy suya, señor Ivanov.

*****

- ¡Quiero bailar! Tenemos que bailar - Le insisto a Mikhail l egando a la


recepción.

Todo ha quedado hermoso. El jardín lo han decorado tal y como me lo imaginé.


No puedo dejar de sentir que quiero l orar. Hay mucha gente, docenas de
invitados nos felicitan y miro de reojo a Mikhail. Dentro de todo, aún guarda la
seriedad que suele tener. Pero me he acostumbrado a el a. Veo a Annick entre el
bul icio.

¡Si vino! Corre hacia mi y dándome un fuerte abrazo me dice.

- ¡Felicidades! Me alegro mucho por ti. Hasta que se te dio esto de casarte de
blanco y una linda boda.

- Gracias por venir, me hace mucha ilusión que estés aquí.

Hablamos un poco y luego camino feliz hacia Alejandra. La veo sentada en su


mesa sola y me extraño

- ¿Porque tan sola? Ven, vamos a comer, a beber o a ¡bailar! Pero algo tenemos
que hacer

Sonríe

tenue
- ¿No te has dado cuenta que no tengo con quien hacerlo?

- ¿Y ese novio que tienes?

Traga saliva

- No pudo venir

Pienso y pienso y suelto un suspiro agarrandola de la muñeca. Voy a ver con


quien la junto para que se la pase tan bien como yo. Camino con el a entre la
gente y veo otro tomando champaña sólo. Mi tío Danilo. Es que parece que es
masoquista. Me acerco y sonriendo los presento

- tío Danilo, el a es Alejandra Ivanova, mi querida suegra.

Cortes la saluda

- Es un placer conocerla señora Ivanova

Riendo prácticamente siento a la fuerza a Alejandra en la mesa y le digo

- Pueden tomar champaña juntos y celebrar. No estén solitos. ¡Me voy a bailar!

Me giro y veo a mi esposo, a mi ruso mala leche sobre la plataforma junto al


piano y otros instrumentos. Pide que le presten atención y yo quisiera saber que
se trae entre manos. Mirándome sonríe.

- Una vez me lo pediste, hoy te lo concedo bonita

¡¿De que habla?!

Escucharlo, esa melodía sonar de su voz me hace cubrirme el rostro y esta vez sí
que ha logrado paralizar mis sentidos. Siempre he querido escucharlo cantar. Su
voz es hermosa, siento que no podría recibir más de este hombre. La ha
compuesto él y eso me enamora aún más. Al terminar, se acerca a mi y un aún
estoy inmóvil, no puedo creerlo.

- Es horrible, pero una vez dijiste que...

Lo cal o con un beso y emocionada le respondo


- Cantas hermoso. Gracias por ese detal e tan bonito.

- Todo lo que hago, es por ti Megan. Eres lo único que me importa. Lo abrazo y
súbitamente siento que su rostro se solidifica. Su seriedad me espanta y dice con
frialdad

- ¿Qué hace él aquí?

Me giro y lo veo entre la gente con un traje oscuro y unas flores en la mano. Me
mira con seriedad y una resignación forzada por él mismo. Jamás pensé que
vendría. No, todo es perfecto y no quiero encuentros desagradables.

- Te he preguntado algo Megan

Trago saliva. ¿Como explico la presencia de John aquí?

=================

Capitulo 2: El ramo a la suegra

Nerviosa lo miro y no logro explicarle que le hice l egar una invitación. Lo


considero mi amigo haya pasado lo que pasó. Bajo la mirada y respondo

- Yo lo invité Mikhail.

Con enojo responde

- ¿Porque coño lo has invitado? ¿Acaso no pensabas decirme que este imbécil
vendría?

- No te enojes. Es mi amigo y aun siento algo de remordimientos por lo que pasó


en Seattle.

- ¿Sigues pensando en eso? Megan, no lo quiero aquí.

Me cruzo de brazos y ceñuda respondo

- Tu invitaste a los que mejor te parecieron. Es mi amigo y tengo el derecho de


haberlo invitado

- No me lo consultaste.
- Ya deja de buscar otro lío por favor. Dejame hablar con él un momento. Te
prometo que todo estará bien. No tienes porqué sentir celos de John.

Me acerco a John con temor. No quiero que se lastime más a él mismo. Lo miro
y nerviosa digo

- Hola...

- Hola - Responde - Estas son para ti Tomo las flores y dibujo una sonrisa

- Están muy bonitas.

Me mira y pregunta

- ¿Eres feliz?

- ¿Que no se me nota? Soy muy feliz.

- Vale. Me alegra que lo seas. Supongo que si eres feliz..., también lo seré yo.

Dejo las flores sobre una mesa y algo incómoda por la situación trato de
disculparme

- John, quería pedirte perdón por lo que ocurrió en tu casa hace unos meses. No
debí hacer lo que hice.

Me interrumpe y mirándome con afecto replica

- Perdoname tu a mi por haberte maltratado. Fui un troglodita contigo y no me lo


perdono Asiento con la cabeza. Derramo una lágrima l ena de culpa. ¿Será que
nunca podré librarme de la culpa?

- ¿Porque l oras?

- No lo sé. Quizá me duele el hecho de que soy feliz y tu no lo eres. Estás aquí y
sé que es difícil para ti.

Se queda cal ado y veo en sus ojos el esfuerzo que hace por no flaquear y
mostrar el dolor que le provoca saberme casada con Mikhail.

- Sabes, siempre he escuchado eso de que si amas algo, debes dejarlo ir. Tengo
que dejarte ir. Él logró lo que nunca pude lograr yo. Y no te voy a negar que
duele, pero será lo mejor.

- Sé que vas a conseguir a una mujer que te quiera y te haga muy feliz.

Derrama una lágrima, la cual seca rápidamente. Me mira y curva la comisura

- Sí, quizá l eguen mujeres a mi vida. Tal vez tenga una relación. -Hace una
pausa - Tal vez sea feliz. Pero nadie, ni nada me hará que deje de amarte. Lo
haré en silencio, en mis ratos de soledad, y lo que me hará seguir sin
derrumbarse es saber que tu eres feliz.

No logro evitar soltar lágrimas y respondo

- Eso dices ahora porque no ha pasado el tiempo. Pero sé que dejaras de sentir
eso que sientes por mi.

Me mira y algo sol ozo pregunta

- ¿Podrías olvidar a Mikhail? Dime, ¿crees que el tiempo te ayude si te separas


de él?

Me quedo cal ada y lo pienso. No podría. No podría estar lejos de él. No podría
dejar de amarlo como lo hago. Con un nudo en la garganta replico

- No..., no podría

- Yo tampoco podría.Pero a diferencia, tu fuiste correspondida. Yo en cambio,


tendré que vivir lejos del amor de mi vida. Pero sé que podré lidiar con el o.

Ladeo y veo a Mikhail mirándonos fijamente con seriedad recostado de una


columna. No se ha movido y eso me pone nerviosa.

- Él te ama. Aunque me duela reconocerlo, Mikhail te ama y se nota que moriría


por ti.

Aunque eso no quita que te haga sufrir como lo ha hecho. Pero es tu felicidad, y
deseo que logres esa familia que tanto has soñado a su lado.

- John...yo
Me interrumpe y añade

- Vine a compartir contigo tu felicidad, quiero al menos, ser parte de el a como


un amigo.

Pero hay algo que debo decirte. Me iré lejos, necesito un tiempo conmigo
mismo. Ya he encontrado el representante que trabajará a tu lado reemplazando
mi trabajo.

Niego con la cabeza

- John, no te puedes ir. Necesito que estés a mi lado. Eres mi amigo

- Quizá luego, ahora no puedo. Necesito estar lejos.

- ¿Y Alisson?

- No quiero dañarla. Sé que el a siente algo por mi, pero yo sólo quiero estar solo
Asiento con la cabeza. Escucho el piano sonar en una sutil melodía bailable y
mirándolo algo tímida pregunto

- ¿Bailarías un momento conmigo?

- Tu esposo puede enojarse

Niego con la cabeza

- No lo hará. Te lo prometo.

Tenue acepta bailar y lo agarro de la muñeca hasta donde todos bailan. Mikhail
está que bota humo por los oídos pero tiene que aprender a ser menos posesivo y
celoso. Me sujeta con timidez de la cintura y yo reposo mi brazo sobre sus
hombros. Bailamos despacio mientras lo miro, él me mira y aun duele su mirada.

No quiero dejar

de verlo, pero sé que necesita alejarse.

- ¿Cuando te irás?

- Mañana...
- ¿Volverás?

- No podría desentenderme de ti. Algún día volveré Digo que si con la cabeza y
Mikhail no soporta más el que la mano de John sujete mi cintura. ¡Es un
impulsivo!

- Ya puedes irte. No tienes nada que hacer aquí - Dice Mikhail

- Yo lo he invitado Mikhail. Quiero que se quede

- No quiero ser de molestia para tu ahora esposo Megan. Si tanto le incomodo,


me iré

- ¡No! No te vas. Esta es mi boda también y te quedas.

John se aleja al Melanie l evárselo a su mesa y Mikhail me mira enojado.


Ceñudo refunfuña

- ¿Que lo que yo quiera no cuenta? ¿Para ti nunca cuenta lo que yo opine?

- Si, si cuenta. Pero estas siendo algo exagerado. Soy tu esposa, me casé contigo
porque te amo a ti y parece que me celas de todo y de todos. Relájate, no es día
para andar con enojos. -Se queda cal ado y beso sus labios con picardía. -
Cambias esa cara de mala leche o te azoto el culo aquí y mira que lo hago.
Muero por hacerlo.

Curva la comisura y abrazandome susurra a mi oído

- Te amo demasiado. Pienso celarte hasta de mí sombra Este hombre no tiene


remedio.

¡Quiero comer! Me ha entrado el hambre y saber que hay tanto comida italiana
como rusa, me hace querer acabar con el banquete.

Agarro de todo un poco y me siento junto con Mikhail en nuestra mesa. Este
hombre jura que es una plantita y que se alimenta con la luz del sol.

- ¡Come!

- No tengo hambre
- Mikhail, come te juro que te pongo a secas toda la noche. Mira, agarré cosas
sin carnes para que comas algo. Deja de ser tan malcriado y come.

Come obligado y sonrío. ¿Es que será posible que ame tanto a este hombre? Lara
corre por todo el jardín con Danna y Ninette. No se están quietas. Las pilas
parece que no se les acaba. Luego miro a la mesa de tío Danilo y Alejandra no se
ha ido de la mesa.

Parece que charlan con gusto. Me gustaría que hicieran amistad. Los dos son
unos masoquistas que prefieren estar solos antes que conocer gente. Amanda
sube a la plataforma y riendo agarra el micrófono. Con su típica sonrisa y
espíritu fiestero l ama la atención de los invitados.

- ¡Hola! Ya sé que esto es una recepción de gente de la alta y todo. Todo está
muy

bonito pero como que falta algo, gente, ¡Hay que animar la fiesta! Todos fuera
de esas sil as, ¡venimos celebrar!

¿Pero y esta loca que hace?

- ¡Pongamos algo movido! ¡Vamos a bailar! Alguien me dijo por ahí que al
novio..., aunque no le guste decirlo. Tiene una canción que le fascina. La
escucha a escondidas.

Mikhail se pone rojo como tomate. Ni yo sé cuál es esa canción de la que habla.

Nunca me lo ha dicho.

- ¡Baja a esa mujer de ahí! Que se cal e - Dice Mikhail avergonzado.

Amanda ríe y continúa hablando

- Esa canción de sólo escucharla, nos pondrá a todos a bailar se los aseguro.

Con un gesto, pide que la pongan a correr y mi finolis quiere meterse bajo de la
mesa del sonrojo. "Best

Day of My Life" comienza a sonar y Mikhail dice ceñudo.


- Lo mato, lo mato ¡Juro que voy a Matar a Sergey Kozlov por andar de
chismoso!

Comienzo a reír. No puedo evitarlo. Así que fue Sergey quien lo tiró al medio. Y

se nota. Sergey está muerto de la risa del otro lado del salón. Todos se animan a
bailar y yo hago hasta lo imposible por animar a Mikhail

- Anda, ven vamos a bailar. ¡No seas aguado!

- ¡No!

- Mikhail, ¡ven!

Niega con la cabeza

- ¡Odio bailar!

Me cruzo de brazos y a modo de chantaje replico

- ¿Y yo voy a odiar fol ar como la ves?

- Tu..., tu eres una manipuladora chantajista. ¡No quiero!

- Vale, pues la luna de miel la pasamos viendo pelis y jugando ajedrez Se pone
en pie y me mira fusilante.

- Pues jugamos ajedrez entonces. A ver cual de los dos aguanta más.

Tiro de su muñeca

- ¡Ay ya nos seas payaso! ¡Ven y vamos a bailar!

Lo l evo a rastras a la plataforma y comienzo a bailar y a mover sus brazos. Se


queda serio y ya si o si comienza a moverse por mi constante hostigamiento
sobre él. Hago muecas para hacerlo reír y lo consigo. Dibuja una sonrisa y
sujetándome de la cintura me dice

- ¿Qué has hecho conmigo? ¿Cómo logras poner todo mi mundo al revés?

- ¿Cómo logras tu doblegar mi instinto salvaje y altanero? Aún no sé que has


hecho conmigo.

Sonríe y beso sus labios mientras hago que baile un poco aunque sea obligado.
Al terminar la canción de mí finolis, Amanda me guiña el ojo con complicidad.

¡Ahora me toca a mi! Suena Uptown Funk y chil o de emoción. ¡A bailar!

- Ah no, Bruno Marte si que no - Se aqueja Mikhail

- ¡Bruno Mars! Y no seas taan amargado. Ven, ¡baila conmigo!

Lo hago bailar, aunque parezca un palito de tieso. Hoy es el día más alegre de mi
vida.

Todo es perfecto, incluso él. Luego de bailar como loca y reír al ver la cara de
mala leche de mi flamante esposo, l ega la hora de partir el pastel de bodas. Es
de cuatro niveles como siempre quise. Blanco con perlas en los bordes.
¡Hermoso! Parto el pastel junto a Mikhail y mi interior da brinquitos de
emoción. Lo l eno de besos y otra vez pone cara

seria. No le gustan los mimos y a mi me encantan. Amanda tira de mí brazo y


entregándome el ramo de rosas me dice divertida

- ¡Hay que aventar el ramo!

Amanda se encarga de reunir a todas las solteras y a ahí va Melanie a ponerse en


primera fila. Esa quiere casarse y es ya. Todas se alistan y Alejandra se queda
arrinconada viendo sonriendo tenue.

- Mamá, ¡Ven! - Llama Aleksandra

Alejandra niega con la cabeza

- No, ya yo estoy vieja para esas cosas. Mejor ve tú, yo las veo desde acá.

- ¡Que vengas! ¡Que vieja ni que leches!

- ¡No!

- Alejandra, anda ven - Insisto


Aleksandra va y la busca y a la fuerza la mete en el grupo. Me pongo de espaldas
riendo y luego de contar tres tiempos lo lanzo y no sé porque, todas comienzan a
aplaudir y reír con picardía. Volteo y Alejandra tiene cara de horror. Tiene el
ramo y ruborizada se lo da rápidamente a Aleksandra

- Fue un error, le tocó a Aleksandra.

Es para el a el ramo

- ¡Ya quisiera! Te tocó a ti mamá

- Es ridículo, no sé con quién terminaría casada a esta edad Con la mirada algo
tenue se aleja y entra a los tocadores. Siento que esto de que le tocara el ramo la
ha puesto algo sensible. Mikhail..., él no quiere quitarme la liga. Es que hasta
para eso es un celoso. No quiere que me vean las piernas. ¡Es un payaso! Me
siento en una sil a y se pone de cuclil as frente a mí. Levanta de a poco mi
vestido ya sus manos buscan la liga. Su toque me enciende como combustible.
Ahora le toca a los solteros. A Dmitri lo meten a la fuerza en el grupo de
solteros. Parece tenerle fobia a la idea de casarse.

- ¿En serio tengo que hacer esto?- Pregunta Mikhail

- ¡Si!

Ceñudo se pone de espaldas al grupo de solteros y sin contar así no más la lanza
y al pobre mujeriego de Dmitri le cae en la cabeza. Es que a cada mujeriego le l
ega su soga.

Tira la liga al suelo

- ¡Yo no la agarré!

Melanie feliz se le lanza con besos y jura que se casan pronto. Miro a mi finolis
de blanco, y está más sexy de lo normal. Beso sus labios con picardía y pregunto

- ¿A dónde me vas a l evar esta noche?

- Yo usted, no sería tan curiosa.

- Anda, dime a donde nos vamos de luna de miel


Niega con la cabeza

- No sé, no recuerdo

Entro a la casa y subo a la habitación. Ya este vestido me tiene las manos


cansadas. Me lo quito y me pongo uno más ligero. Ver las maletas hechas me
hace suspirar feliz.

Agarro mi bolso y procuro l evar la píldora y preservativos de emergencia. Me


topo con las cintas que le he tomado a Alejandra en mi bolso.

Trago saliva e impulsivamente las meto en mis maletas. No sé porque pero


siento que en cualquier momento las querré ver. Me miro al espejo y sonrío.
Desde hoy tengo esa familia que siempre quise tener. Aunque su mundo y el mío
sean diferentes, nos une algo más al á del sexo y el placer. Más al á de la
atracción y el deseo. Nuestras almas se l aman y sólo estando juntos siento que
todo es perfecto. Suelto un suspiro y pensar que seremos sólo él y yo solos
durante un mes, hace volar mi imaginación y da rienda suelta las más perversas
fantasías que habitan en mi mente.

=================

Capitulo 3: Una isla

Ya hemos dejado la recepción. No sé hacia donde maneja Mikhail. Se desvía y


ahora creo saber para dónde vamos. ¡Viajamos! Al rato l egamos al aeropuerto y
bajo del coche emocionada. Su jet nos espera pero no sé a donde coño nos
vamos.

- ¿A donde vamos a viajar?

- Vamos por su regalo de bodas señora Ivanova

- ¿Qué es eso que me vas a regalar?

Me carga elevandome en sus brazos y riendo se niega a decirme. Entre besos y


pequeñas caricias abordamos el jet. Esta parte trasera me trae excitantes
recuerdos. Me siento en una de las butacas y Mikhail se acomoda a mi lado.

Arropando mi cuerpo entre sus brazos susurra


- Eres lo único bueno que tengo nena. No quiero que te vayas nunca de mí lado.

- No lo haré, te lo prometo.

Ni volando me dice a dónde vamos. Sólo sé que me l evara a algún lugar


hermoso.

Lo miro y pregunta

- ¿Qué ocurre?

Niego con la cabeza

- Nada, sólo que se me antoja hacerte tantas cosas...

- ¿Como que?- Pregunta lascivo

- No sé, podría empezar por quitarte algo de ropa. Estas muy tapadito.

- ¿Ah sí? Ahora quieres. Me has tenido todo un mes sin sexo Sonrio divertida

- Sabes que estaba algo ocupada con las cosas de la boda, el cole de Lara y
también lo de los conciertos. Estaba muy cansada Me quedo cal ada y esos
ojazos azules lo dicen todo. Me tienta, todo él me tienta. Muerdo mis labios y
besando sus labios con lascivia, bajo la cremal era del pantalón tentándolo con la
mirada. Me

desnuda con sus ojos y ese color rojizo que toma su rostro al encenderse me
pone al cien.

- ¿Porque no esperas?

- Porque no creo poder aguantar las ganas

Meto la mano en su pantalón y buscando darle placer. Me fascina ver sus gestos
deleitarse en excitación. Me mira y dice susurrante

- Megan, sabes que no...

- Shhh..., no te quejes tanto.


No responde, pero lo miro y veo en su rostro tensión y hasta un rechazo por lo
que deseo hacer. Lo disfruta, pero también lo rechaza.

- Sé que deseas que te lama, lo deseas tanto como yo quiero hacerlo.

Traga saliva y serio responde

- Ahora no

Me vale dos cacahuetes su "Ahora no" muere..., muere porque le quite los
pantalones y lo chupe. Y yo siento que la calentura se dispara. Beso sus labios
mientras toco su erección, una que hace unos minutos no estaba. No logra
controlar el deseo y yo aún tampoco lo consigo. Quiero l evármelo a la boca y
escuchar como gime, como se deja ir por lo que le hago sentir. Pero no se la
pondré fácil. Siempre la ha tenido fácil y hoy..., me siento más mala malota que
nunca. Le quito el pantalón dejándolo en ropa interior.

Con la mirada morbosa y l ena de deseos de hacer con él cientos de cosas, beso
la cara interna de sus muslos y separo de a poco sus piernas. Respira forzoso y
cierra los ojos por unos segundos. Beso su sexo aún cubierto por el bóxer. Me
mira con avidez y esa voz ronca y grave que me pone a mil suena

- Siempre te sales con

la tuya

Quitándole el bóxer respondo

- La mayoría de las veces, y a ti te gusta que me salga con la mía.

Juego con su deseo y sigo besándolo con suavidad. Con cada beso, se estremece
esperando más que sólo un simple beso. Lleva su mano hasta mi cabeza
acercando su sexo a mi boca. ¡Hasta que lo pide él! Rozo mi lengua suavemente
sin perder de vista sus azules que hacen que tirite de placer. Sujetando sus
caderas, lo saboreo y lo disfruto más que él. Sus gemidos y ligeros gruñidos me
humedecen y ya Afrodita comienza a salirse por los poros.

- Oh más..., así - Enreda sus dedos en mi cabel o Levanta las caderas ligeramente
y su hinchazón no deja espacios libres en mi boca. Rojizo, tiritando y
balbuceando. Así me encanta tenerlo, mi lengua parece tener mente propia.
Juguetea con la punta mientras yo, la morbosa Megan McMil an. Ah no, ahora
Megan Ivanova, fantasea con atarlo y hacerle mil cosas que sé que nunca se
dejaría hacer. Se queda inmóvil y libera uno de esos gemidos que encienden a la
morbosa, pervertida, enferma, ninfomana y adicta que vive en mí por culpa de él
y siento su simiente derramarse por mi garganta y levito en mi interior l ena de
placer. Cálido, su sabor a él me excita. Cierra los ojos y yo bebiendo todo lo que
he provocado me muerdo el labio.

- Disculpame - Susurra Mikhail ruborizado

Arqueo una ceja con picardía

- ¿Que tendría que disculparte?

Abre los ojos mirándome con pena.

- No pude contenerlo

- Me encanta como sabes - Replico con tono morboso Más rubor en esas mejil as
tan perfectas y jodidamente sexys. Subiendo sus pantalones, subo la cremal era y
beso sus labios subiéndome sobre él

- Si tuviera una sola idea de como me pones, me tendría miedo señor Ivanov
Rodeando mi cintura con sus brazos muerde mi labio y azotándome replica

- Le tengo algo de miedo a su otra yo señora Ivanova.

Que me tema, mejor que me tema porque soy lo que él ha querido que sea, una

morbosa empedernida.

****

Soñolienta bajo del jet con las maletas en la mano. ¿En donde coño estamos? Me
he quedado dormida y no se donde hemos aterrizado.

- ¿Dónde estamos?

- En España, pero sólo será por una hora o dos

Extrañada replico
- ¿Me vas a decir ya a dónde vamos?

Niega con la cabeza

- Quiero darle la sorpresa señora

Esbozo una sonrisa y subo al coche que nos espera a unos cortos metros. Es de
madrugada y tengo sueño. Mucho. Recuesto la cabeza en el vidrio de la puerta y
Mikhail sube al coche sentándose a mi lado. ¡Tenemos chofer! Atontada vuelvo
a preguntar

- Pero..., dame una pista

- Duerme nena. Luego te enteras

Este en definitiva no le va a salir nada antes de la dichosa sorpresa. Y como odio


las sorpresas. Estamos en Barcelona. ¿Qué coño vamos hacer en Barcelona sólo
unas horas de madrugada? Quiero dormir pero no puedo. La intriga me mata.

Miro a Mikhail de reojo y sólo observa a través del vidrio sumido en sus propios
pensamientos. Su mirada es triste. Es siempre la misma que suele tener cuando
está en silencio. No importa lo feliz que pueda estar, siempre tiene la misma
cara. Me acerco a él y recostándome en su regazo le digo cariñosa

- Te amo mucho

Tocando mi cabel o responde

- No más de lo que yo te amo a ti.

Cierro los ojos sonriendo y su toque en mi cabel o terminan acelerando el sueño.

Luego de estar una hora en coche, despierto y ya está amaneciendo. Estamos en


una bahía. ¿Una bahía? Un hermoso, enorme y lujoso yate. Alucino con lo bel o
que es. Bajo de coche y Mikhail seguido lo hace. Miro el yate y pregunto

- ¿De quién es o que hace ahi? Es muy hermoso

- Es mío, ahora tuyo tambien - Replica

- ¿Es en serio? ¡Tienes un yate! Parece un crucero


Ríe y pide a unos hombres que suban nuestras maletas al yate. ¡¿A donde coño
me l eva?! Subo al yate temerosa. Es tan grande que me siento poquita cosa para
tanto lujo.

Abraza mi cintura y aspirando el aroma de mí cabel o susurra

- Muero por quitarte ese vestido y hacerte mía, tocarte y besarte. Acariciarte y
escucharte gemir

Aquí voy, aquí voy a encenderme y ha pensar cosas locas y morbosas. Ni yo


misma me conozco. Arqueo una ceja y mordiendo mis labios respondo con
picardía

- ¿Que esperas para hacerlo? Me pones así y vas a tener que terminarlo.

Con ese impulso bruto y abrupto que me hace sentir ardiente, fogosa y deseosa,
me carga y yo enrosco mis piernas en

sus caderas. Avanza hacia el camarote principal besándome y acariciando mi


espalda.

Al entrar y ver todo a mi alrededor, quiero morir de amor. Se ha esmerado por


crear una escena romántica y l ena de detal es lindos. Hay una enorme cama con
sábanas blancas y pétalos de rosas esparcidos por la misma. El dosel de la cama
es blanco y muy romántico. Este hombre me va a derretir. Sobre la cama hay una
charola con una botel a de champaña y dos copas. Me mira buscando aprobación
y pregunta

- ¿Te gusta?

Sol oza respondo

- Me encanta. Es..., es hermoso. Pero no te gusta nada de esto.

Besa mis labios castamente y curvando la comisura suspira

- Sé que para ti, estas cursilerías son importantes. Tu ahora eres lo único que me
importa y quiero darte lo que mereces. Esto y mucho más.

- Y tu, tu te mereces todo mi amor, todo lo que soy. Nadie me podrá amarme
como lo haces tu. Me tocas sólo tú, me erizas la piel sólo tú. Haz marcado el
ritmo en mi. Ya no pienso más que en ti

Su mirada se vuelve tenue. Acaricia mi rostro con suavidad y responde con muy
poco amor propio

- Nada de lo que has mencionado, lo merezco. Es más de lo que un ser como yo


le toca por deber.

Hago que deje de decir esas babosadas besando sus labios y l enándolo de
mimos.

Sigo mirando mi alrededor y aun no lo puedo creer. Ha hecho todo esto por mi.

Por una noche, ha olvidado la habitación de las torturas por flores y velas
románticas.

Para él, esto es difícil. Y me derrite que lo haga sólo por hacerme sentir feliz. Me
da a sostener una copa con champaña y el sostiene otra. Sus ojos azules cernidos
sobre mi cuerpo me pone a temblar de nerviosismo. Son tan hermosos y
profundos que quedo como tonta mirándolos.

- ¿A dónde me l evas? Quiero saber a dónde vamos Toma un sorbo de la copa y


yo me quedo inmóvil. Estoy que no sé si lanzarme y comérmelo o evitarlo. Dejo
la mía a un lado y bajo la cabeza. Megan, ¿has fol ado innumerables veces con él
y ahora estas penosa?

Es que soy única y tonta.

- Pronto lo sabrás

Me tumba en la cama con delicadeza y lascivia. ¡Quiero todo! Jodida morbosa


que soy.

Tiro de su muñeca y hago que caiga sobre mi. Sonrío y espero que me quite el
vestido con abrupto y deshaga la lencería que l evó puesta. Le comienzo a quitar
la ropa y ya

quiero agarrarlo y azotarlo. Me importa si le gusta o no.


¡Va azotado!

- Meg...

Pícara respondo

- Dime

Me mira, me mira y termina contestando entre susurros. besando mi cuel o.

- Quiero hacerte el amor. Quiero intentarlo

La sonrisa que traía se esfuma. Lo miro con desconcierto. Odia lo romántico, no


sabe lo que es eso. Y ahora quiere al menos con intentarlo. Aunque siempre en el
fondo he deseado que lo haga. Me gusta su forma de tener sexo, pero hay veces
en las que añoro algo de romance y más mimos que sexo en si. Acaricio su
rostro con cariño y sonrío

- Es difícil para ti, no tienes que hacerlo

- Quiero hacerlo

Que remedio. Sólo espero que no termine en una crisis con todo esto. Le tiene
fobia al amor, al romance, a todo lo

que simbolice sentirse parte de algo o alguien. Y ha venido luchando con le


hecho de que se ha enamorado de mí tanto como yo de él. Cosa que no quería ni
tenía pensado sentir por mi ni ninguna mujer. Ahora estoy más tiesa que nunca.

Me quita el vestido mirando mi cuerpo con detención. Yo cierro los ojos y


concentró todos mis sentidos en sus manos tocando mi piel.

- No se acostumbre a lo pasivo, le advierto señora Ivanova, que regresará a Rusia


como usted dijo alguna vez, como coladera. - Susurra al oído Me humedezco. De
sólo escuchar su advertencia, me hago locas fantasías en mi mente. Abrazo su
espalda y mis manos recorren cada centímetro de piel. Lo mimo y siento que
comienza a resistirse a que lo bese y acaricie. Busco su mirada y besándolo logro
que se deje dar caricias.

Desata los ligueros que sujetan mis medias de seda blancas y lascivas. Mi cuerpo
se

quiebra en suspiros, separa mis piernas y su aliento cálido soplar sobre mi sexo
me electrifica. Me quita suave y peligrosamente el fino encaje translúcido blanco
perlado que cubre mi femineidad. Coloca mis piernas tras sus hombros y mascul
a con libido

- Me encantas así

- ¿Como? - Replico jadeante

Roza su lengua por mi hendidura y el calorcito que trae la morbosa Afrodita se


enciende.

- Húmeda y excitada para mi, pequeña

¡Así quiero estar por los próximos treinta días! Succiona suave y lujuriosamente
mi clítoris haciendo que gima pidiendo más. Me tienta con la mirada y su lengua
se mueve cada vez más y

muerdo mis labios hasta sentir que los hiero. lame, succiona y vuelve a lamerme.

¡Dios! Me chupa y da esos toquecitos sobre mi hinchazón que ponen a mi


Afrodita a colapsar en su boca. Arqueando mi espalda me corro y entre jadeos y
la pena escucho su voz sonar

- Eres deliciosa pequeña

No respondo, mis pulmones van a mil por hora y no me dan chance de decir
palabra alguna. Su cuerpo desnudo y perfectamente fornido, se suspende sobre
mí. Se roza contra mi vagina mientras l ena de besos y mordidas mi cuel o.
Retengo la temperatura muy dentro de mí. Siento que ardo, su toque me quema
la piel y sus palabras excitantes y también cariñosas me levitan. Moviendo sus
caderas con lentitud, me penetra con suavidad. La sangre encendida, nuestras
mentes tentadas y el placer me invade los sentidos. Entra y sale de mí con
suavidad, pero l evándome a lo más profundo. Lo miro y veo en sus ojos el
esfuerzo que hace para no ser el salvaje que suele ser en la cama.

Cambia sus embestidas por besos, su rudeza, por caricias y eso me eleva. Sus
manos tocan mis pechos y seguido suben a mi cuel o. Lo toca y apretando los
dientes sigue moviéndose en vaivén dentro de mí liberando mi cuel o.

- Vamos, se que quieres hacerlo

Desplomándose sobre mí responde mordiendo el lóbulo de mi oreja

- Lo odias, no quiero lastimarte cariño - Replica entrecortado Abrazo su espalda,


siento que veo centenares de estrel as. Su pene haciendo que todo se me
contraiga, su voz susurrando que me ama y desea y sus manos haciendo arder mi
piel. ¡Colapso! Enredo mis dedos en su cabel o y un gemido sexy y viril se le
escapa corriéndose junto a mi.

Cierro los ojos y suspiro sonriendo. Me encanta el lado suave y no salvaje de mí


flamante esposo. Minutos pasan y respirando algo jadeante pregunta

- ¿Estas bien? ¿Te ha gustado?

Muerdo su labio inferior

- Me encantó. Gracias por hacerme sentir la mujer más afortunada del mundo.

Al escucharme sonríe algo tímido y vuelve a recostarse sobre mi pecho.

- Yo soy el de la suerte. Te amo nena

Beso su sien, yo lo amo más de lo que él mismo podría imaginarse. Ni yo misma


sé explicar lo que siento por este ruso sacaorgasmos.

*****

Bajamos del yate en lo que parece ser una linda islita. Veo a lo lejos una linda
casa rústica. Es enorme. Baja las maletas de la lanchita que nos ha traído a la oril
a y las arrastra por la arena. Veo que el yate se aleja y curiosa respondo

- Oye, ¿dónde estamos? No veo a nadie

- Sólo somos tú y yo señora Ivanova

- Ya vale, ¿pero dónde estamos?

Sigue caminando hacia isla adentro por unas vereditas y yo le sigo como tonta
- ¡Contestame!

Me ignora y caminamos hacia la casa rústica. Es algo lejos pero no me quejo. El


camino es hermoso y la vegetación también. Al l egar a la casa saca unas l aves
de su bolsil o y entramos a la misma. Yo algo tímida entró y al ver su interior
siento que quiero morir.

Hay tulipanes lila por todas partes y la decoración es tal y como me gusta. Me
cubro el rostro y sol oza de la emoción pregunto

- Mikhail..., ¿dónde estamos?

Da unos pasos hacia mi y besando mis labios responde

- En nuestra isla señora Ivanova. Espero que le guste su regalo de bodas No..., no
puede ser. Es imposible.

=================

Capitulo 4: Cruel tormento

Me quedo sin habla, sin poder articular palabra. Estoy fría, ¿Una isla?

Debe se ser una broma. Esto no puede ser tu regalo Mikhail.

- ¿Por qué no?

Tartamuda respondo anonadada

- ¡Pues porque es una isla! Es demasiado.

Besa mis labios y yo dejo que lo haga. Muero de amor por este sujeto. Siento
que tanto amor por él no cabe dentro de mí.

- ¿No te ha gustado mi regalo?

- ¡Claro que si tonto! Pero es demasiado.

- Es una isla pequeña, no es nada grande. Pero pensé que te gustaría tener un
lugar para nosotros dos.
- ¡No me importa el tamaño! Me importa el que es nuestro lugar. No sé como
logras sorprenderme y hacer estas cosas que me hacen suspirar cada vez más por
ti.

Me mira y siento que verme feliz le ayuda a él de cierto modo. Hace todo por
verme sonreír pero no me permite hacer lo mismo por él. Abrazando mi cintura
me l eva a ver el cuarto y al entrar veo un hermoso balcón con vista a toda la isla
y el océano. La cama es

inmensa, para hacer maldades y portarnos mal por los próximos treinta días. Me
abraza por la espalda y pregunto

- ¿Estamos solos aquí?

- Solos tu y yo nena.

Me electrifica saber que sólo somos él y yo en esta isla en medio de...¿Dónde


estamos?

- ¿Donde queda esta isla? ¿Tiene nombre?

- Estamos en el atlántico. Y no, no tiene nombre. Aún no lo tiene. Pero ya veré


cual le va.

Sonrio y hace un día hermoso. ¡Quiero playa! Me giro y azotando el culo de mi


ruso particular

le digo

- ¡Quiero playa! Quiero hacer muchas cosas contigo

- Yo quiero fol arte en cada esquina, verte desnuda. Besarte, tocarte. Velar tu
sueño.

Quiero hacer todo lo que tu desees nena.

Muerdo mis labios y lo beso con lascivia. Es que sus labios me incitan a querer
meterme en esa cama y fol arlo hasta hacerlo correrse.

- Me tientas...
- ¿A que la tiento señora Ivanova?

Sonrío desabotonando su camisa. Beso su pecho y comienzo a calentarme.


¡Como me pone!

- Fol ame, al cuerno la playa. Fol ame duro, muy duro.

Me carga y me l eva hasta la cama. Me levanta mi vestido con estampado de


flores, separa mis piernas con abrupto y azota mi sexo con la yema de sus dedos.

Doy un pequeño y dulce respingo l ena de excitación.

- Es una golosa señora Ivanova, tengo una mujer muy libidinosa Bajo la cremal
era de su pantalón bermudas y ardiendo agarro su pene. ¡Ni yo misma me
reconozco! Quiero tenerlo a todas horas. Hago que su dureza crezca con mis
manos; ese gesto excitado que invade su rostro me descompone en placer.

Cierra los ojos y gime entre profundos jadeos.

- Me encanta escucharte gemir - le digo con picardía Me mira profundo y


lujurioso. Esos azules parecen querer devorarme. Besa mis labios con avidez,
siento que mi fino encaje traslúcido se humedece. ¡Jodida morbosa!

- ¿Que me has hecho?

- Todo lo que tu me has hecho a mi señor Ivanov. - Respondo Tira de mí encaje


urgido y abre mis piernas y vuelvo a estar a su merced. Mira mi vagina
mordiéndose los labios me toca

- Eres hermosa, me vuelves loco nena.

- Demuestramelo - Incito

Agarra mis caderas acercándome a él, de un empel ón me embiste y vuelvo a


sentir que la morbosa se enciende dentro de mí. Abraza mi cintura y l evándome
consigo se pone en pie. Rápidamente enrosco mis piernas en su cintura y
mirando sus azules con deseo, abrazo su cuel o. Entra y sale de mí interior con
fuerza.

¡Dios! Me siento en las estrel as cada vez que este hombre me perfora.
- Eres mía, nena, sólo mía

Beso su cuel o mientras siento cómo mi interior se estremece de placer. Dejo


caer la cabeza hacia atrás y sucumbo mis sentidos al intenso placer que cada
fibra de mi cuerpo siente y cierro los ojos, no sé si esto es el cielo o una terrible
adicción, terrible y dulce adicción.

****

Se ha quedado dormido. Se ve tan sexy cuando duerme que podría verlo horas.
Su cabel o revuelto y su cuerpo desnudo descansando en la cama me pone al
cien. Sin hacer ruido, me levanto de la cama y salgo de la habitación. Me paseo
por la casa viendo lo bonita que es. Aún no puedo creer que todo esto sea de los
dos.

Entro a la cocina y es jodidamente grande y hermosa. Toda rústica y acogedora


como me gusta. Abro el frigorífico y está a capacidad de alimentos. Están sus
comidas raras y hay de todo lo que me gusta. ¡Es que me lo como! Pronto
anochece y quiero consentirlo un poco. De seguro cuando despierte tiene
hambre. Corto unos vegetales y mi móvil suena. Tomo la l amada mientras sigo
cortando los vegetales

- ¡Hola!

- ¿Mami? ¡Hola Mami!

Sonrio feliz

- Hola tesoro, ¿Como estas?

- ¡Bien! Abuela Alejandra nos compra muchos dulces y nos deja jugar con sus
almohadas en su cama.

- Ay que bien que te estés portando lindo.

Ríe y pregunta

- Mami, que Ninette pregunta que si tu y mi Papi están uniendo el ovululo con el
espermazoide.
Me rio con las ocurrencias de estas niñas. Es que son únicas.

- a ver, me dices que eso son cosas de adultos. Eso no se anda preguntando.

La esucho repetir lo que le dije a Ninette y luego el a pregunta

- ¿Y el sándwich? Tita Melanie me dijo que iban hacer tu y Papi muchos


sándwiches.

- Lara, no hagas caso a lo que te dice tu tía. ¿En unas semanas regresamos vale?

- ¡Vale! Oye Mami, tu tío es muy divertido

Confundida pregunto

- ¿Porque lo dices Lara?

- Ah pues porque cuando tu y Papi se fueron a hacer el sándwich en la miel de


luna...

La interrumpo

- ¡Lara! Deja de andar repitiendo eso. Y no es miel de luna, es luna de miel y eso
es de adultos.

- Vale eso, luna de miel. Pues tu tío l evó a abuela Alejandra a su casa y a
Ninette y a mi también. Él no me da mucho miedo. No es un hombre malo. Él
hace reir mucho Me quedo cal ada por unos momentos. Luego replico

- Y dime, ¿sigue en Rusia tío Danilo?

- ¡Si! Mañana nos va a l evar al cine a mi y a Ninette.

- ¿Abuela Alejandra va?

- ¡Creo que si!

Suelto un suspiro

- Vale, ahora te tengo que dejar cariño. Portate bien con Alena y la abuela
Alejandra Cuelgo el móvil y me quedo pensativa. ¿Aún sigue en Rusia? Su
vuelo salía ayer en la noche. Ay Megan, que otro lío has formado. Corto todos
los vegetales y los hago a un lado. Intento concentrarme pero la l amada de Lara
y lo que me ha dicho me desconcierta un poco. Espero a que se cueza la comida
y quemando el tiempo comienzo a desempacar las cosas de las maletas. Este
hombre se ha traído medio cuarto morado en sus maletas. Increíble. ¿Para qué
traje negro? Es que hay veces en las que me dan ganas de agarrarlo por los pelos.
Un traje negro para una luna de miel. Sólo a Mikhail Ivanov Hernández se le
ocurre. Veo el bañador que le he comprado y muero de felicidad, si lo trajo, ¡si
se va conmigo a la playa! Me giro y aun duerme. Es que lo amo. Es lo mejor que
me ha pasado. Jamás pensé que terminaría

casada con un ruso mala leche y es lo más divino que me ha pasado. Termino
con sus cosas y sigo con mi maleta. He traído más ropa que nada.

Lindos vestidos y encajes para que terminen destrozados por Mikhail. En el


fondo veo los dvds que me he traído. Esos que le tome a Alejandra a escondidas.
Suelto un suspiro y los miro por unos segundos. Siento que necesito ver de qué
se tratan. Pero algo me dice que si lo hago, ya nada será lo mismo. Miro a
Mikhail y luego los dvds nuevamente.

Como quisiera saber lo que lo atormenta. Guardo los dvds en mi bolso de


cosméticos.

De ahí nadie se entera. Coloco las maletas en una esquina y abro la puerta
corrediza de la habitación. Una rica brisa entra al cuarto y las cortinas bailan en
el aire. Me vuelvo a la cama con Mikhail y comienza a moverse de manera
extraña. Parece estar soñando algo que lo perturba.

Transpira y balbucea

- No..., por favor.., fuego. No basta, no me gusta Lo toco y preocupada intento


despertarlo pero balbucea lo mismo una y otra vez.

Me desespero, odio verlo así, sufriendo hasta durmiendo. Continuo tocándolo y


abre los ojos abruptamente pero no se mueve. Se queda inmóvil y sólo me mira
pidiendo con la mirada a gritos que lo ayude.

- Mikhail, hablame, por favor dime algo. ¿Qué te ocurre?- Pregunto sol oza y
desesperada.
Pasan unos cortos segundos y logra moverse. Me abraza rápidamente casi
derramando lágrimas y con voz entrecortada pide

- No me dejes nunca por favor. No te vayas de mí lado. Te necesito mucho


Megan Lo abrazo y l enándolo de mimos respondo confundida

- Nunca te voy a dejar. Soy tu esposa y lo seré para toda la vida. Pase lo que pase
estaré a tu lado cariño

Tiembla y aún sigue algo inquieto. ¿Que ha soñado para que se alarme tanto?

- Mikhail, ¿porque no me contestabas?

Traga saliva

- No podría moverme, ni hablar. Sólo verte

- Es horrible. Debemos buscar a un médico. Eso no es normal.

- Para mi si lo es. Desde niño me pasa luego de soñar cosas horribles. Me


paralizo y sólo puedo esperar a que pase

- ¿Que soñaste?

Se vuelve serio y se levanta de la cama hermético

- Nada.

- Algo soñaste, algo te puso así Mikhail. Soy tu esposa y lo menos que puedes
hacer es tener confianza en mi.

Ceñudo

replica

- Nada, ya dije y no insistas

- ¡Pue si insisto! No es fácil para mí ver al hombre que amo retorcerse en la


cama mientras balbucea cosas extrañas. Quiero saber que es eso que tanto te
aflige. Por favor, no me excluyas
- ¡He dicho no! ¡Olvídate de saber cualquier cosa porque no pienso decir nada!

Es algo mío y de nadie más

- Sólo quiero ayudarte Mikhail

- Yo no te he pedido que me ayudes. Puedo sólo, eres mi esposa, no mi


conciencia. No quieras saber más de lo que debes.

Dicho esto se encierra en el baño azotando la puerta. Derramo una lágrima


mientras trato de comprenderlo, pero es que nadie me comprende a mi. No es
fácil saber que algo lo atormenta, algo que comienza a atormentarme a mí sin
aún saber de lo que se trata.

Me ha dolido en la forma en la que me ha tratado y gritado.

Sólo quiero ayudarlo. Salgo de la habitación y derramando lágrimas camino


hacia la cocina. Hecha un lío con su actitud y su forma de reaccionar a mi
pregunta intento servir la cena sin l orar, pero sólo consigo más lágrimas. Lo
espero sentada en la mesa y tarda.

Trago saliva y decido ir yo a buscarlo. Me acerco a la puerta del baño y escucho


sol ozos l enos de dolor. Me parte oírlo, quiero consolarlo pero se encierra en sí
mismo y sólo sufre él. Lo carga todo él y se hunde sólo en su propio abismo. Me
siento en la entrada de la puerta y recuesto mi cuerpo en la misma. Aprieto los
labios y cierro los ojos. Su l anto me quiebra. No comprendo porque dice que los
hombres no l oran y se lo permite a solas. No lo soporto, no soporto escuchar
como se quiebra en l anto. Me pongo de pie y entro al baño. Lo veo arrinconado
sol ozando y al verme intenta tornarse serio

- Vete, déjame sólo

Niego con la cabeza sentandome a su lado

- No. No me iré. Tu sufres, yo sufriré junto a ti.

- Quiero estar solo

- No, no quieres estar solo. En el fondo deseas que este aquí a tu lado.
Se queda cal ado y derrama una lagrima bajando la cabeza.

- No debimos casarnos...

- No digas eso nunca más. Lo mejor que me ha pasado es ser tu esposa.

Frustrado replica

- ¿Que acaso no te das cuenta? Debo estar solo. No puedo amar a nadie sin
dañarlo y lastimarlo. Te hartarás de mí y algún día me dejarás. Sólo l evamos dos
días casados y tienes lágrimas en el rostro por mi culpa. Imagina una vida entera
a mi lado.

Me acomodo a su lado y abrazándolo respondo

- Me he casado contigo, con todo lo que eres. Con tu pasado, con tus miedos,
también con tus virtudes. Te he elegido porque eres al único que quiero a mi
lado. No quieras pensar por mi.

Beso sus labios y otra lagrima se le escapa. Creo que será difícil el camino, pero
el amor que siento por él, es más que suficiente para esta lucha contra los
demonios de su pasado. Como deseo verlo algún día liberado de ese tormento.
Sólo eso deseo.

=================

Capitulo 5: A prueba de dolor

Otra vez velo su sueño. He estado toda la noche observándolo y cuidándolo. No


me he dado cuenta y ya ha amanecido. Han pasado siete días desde aquel a
crisis.

Acaricio su cabel o y acaricio su rostro esbozo una sonrisa. De alguna manera


tengo que sacarlo de ese tormento. Beso su sien y me levanto sin hacer ruido.
Me siento en la sala de estar y suelto un suspiro. Me siento cansada, agotada y
derrotada emocionalmente.

Creo que nunca podré lograr que se abra conmigo. Es frustrante, cansado y hasta
masoquista. Estoy tentada a ver esos dvds. Quizá ahí haya respuestas de todo
este lío.
Sin mucho que hacer, le preparo el desayuno y pienso en que puedo hacer para
animarlo y hacerlo sonreír en el día. Realmente no se me ocurre nada. Me giro
batiendo unos huevos y brinco del susto. Está sentado en el taburete frente a la
isla mirándome

- ¿Hace cuanto te despertaste?

- Hace un rato

Asiento con la cabeza

- ¿Como amaneciste?

- Estoy bien

- Me alegro. Ya casi está tu desayuno

Arquea una ceja y serio me dice

- No quiero que vuelvas a quedarte despierta. Tienes ojeras por no dormir y eso
no es sano para ti

- Quise cuidarte. Para mi eso es sano

- Ya te dije, no desobedezcas

Vale, ahora el mala leche señor hielo gruñón, ha l egado. Pero que ni crea que
con su estilo frío y áspero va a lograr que deje de mimarlo. Porque sólo va a
conseguir que lo más más.

- Corté algunas frutas, ¿Quieres?

- Me da igual

Frunzo el ceño enojada

- Mikhail, es nuestra luna de miel. No puedes andar en esa actitud. Por favor, ya
basta Traga

saliva
- Estaba pensando en regresar antes a Rusia. Tengo mucho trabajo en la
farmacéutica.

Pongo los ojos como platos. ¡No!

- Pero ¿Porque? La luna de miel es un mes. Apenas l evamos una semana aquí.

- Es suficiente

- ¿Suficiente? No hemos ido a la playa, tampoco me has acompañado a la


alberca.

Quiero que veamos películas juntos mientras comemos palomitas de maíz y todo
eso.

- Hay una alberca en la casa y películas podemos verlas en cualquier momento


No me quiero ir. Aún no. Siento que no hemos hecho prácticamente nada. Y yo,
yo tengo muchos planes por hacer. Sol oza pregunto

- ¿De verdad te quieres ir? ¿Quieres acabar así nuestra luna de miel?

Me mira y niega con la cabeza

- No, pero no te he hecho feliz aquí. Sólo has l orado por mi culpa. Quería que
fueras feliz aquí, no que sufrieras por mi, como siempre.

Camino hacia él y abrazándolo beso sus labios y lo l eno de mimos. Se queda


inmóvil, pero no me importa. Sé que en el fondo le gusta que lo l ene de amor.

- No nos iremos. Nos quedaremos y la pasaremos lindo juntos aquí.

- Megan yo...

- Ya he dicho. Nos quedamos y te prometo que los dos la pasaremos lindo.


Vamos a la playa. Quiero asolearme un poco y meterme al mar contigo.

- No me gusta la playa

- Pues yo creo que en realidad, si te gusta. Sólo que no quieres darte la


oportunidad de divertirte y sonreír.
Se queda cal ado y yo juego con su cabel o mientras espero una respuesta.

- Te acompaño a la playa entonces

Doy brinquitos

- ¡Si! Anda, desayuna y luego te pones tu bañador. Yo voy por el mío.

Asiente tenue con la cabeza y gritándole «te amo» corro a la habitación. Busco
mi bañador de dos piezas. Ese bikini que me queda súper escotado. Es negro con
unos pequeños detal es en dorado. Me lo pongo y me veo en el espejo una y otra
vez. No sé si le guste. Al rato entra a la habitación y me giro rápidamente

- ¿Como se me ve? ¿Te gusta?

- Me gustas más sin el bañador

- Ya lo sé, pero dime si se ve lindo

Asiente con la cabeza

- Te ves hermosa. Eres hermosa

Divertida le buscó su bañador. Negro porque sino no se lo pone. Se lo estrecho y


lo mira con rareza

- ¿Sólo esto? Quiero cubrirme el pecho también

- No seas payaso, te vas a poner el bañador sin camisa. Te ves sexy sin camisa
Ceñudo responde

- No mientas. Tengo el pecho mutilado y el brazo también.

- ¡Y vuelve con lo mismo! ¡A mi me encanta así! Deja los complejos a un lado y


ponte el jodido bañador

Se queda cal ado y a regañadientes se desviste y se pone el bañador. Es que se ve


para comérselo y él con complejos tontos. Me recojo el cabel o en una coleta alta
y echo en una canasta un par de toal as y otras cosas que podría usar en la oril a.

- ¡sonríe!
Curva la comisura y le doy un azote con picardía

- Ahora si nos vamos señor Ivanov

- Has agarrado el gusto a azotar, le recuerdo señora Ivanova que el que azota
aquí soy yo

Sonrio

- Nah, yo también tengo derecho. Anda, camina por ahí o sino te va otra Salgo
tras de él de la casa y el camino hasta la playa es algo lejos. ¿Hay que caminar
todo eso?

- ¿Sabes andar en bici? - Pregunta

- Vale que desde que tenía diez no toco una, pero supongo que no me he
olvidado

- respondo divertida

Me toma de la mano y me l eva hasta unas bicis. Me da una y yo feliz pregunto

- ¿Vamos a andar en bici?

- ¿Quieres caminar?

- ¡No!

- Pues sube y cuidado de no caerte - Dice con burla

Me subo y por dentro estoy que muero del miedo. Creo que si se me olvido el lío
este de las bicis. El muy gilipol as se va y me deja hecha un lío con la bici

- ¡Mikhail! ¡No me dejes sola!

- ¡¿Que no sabías correr bici?!- Grita desde lo lejos

¡Bien! Llego sola. Puedo l egar sola, luego yo sé a quién va a fol ar en la noche.

- ¡Vas a tener que fol arte a la almohada por dejarme sola!


¡Esto no es tan difícil Megan! Como una cría logro agarrar el equilibrio pero aún
tambaleo. Me rio de mí misma. Debo parecer una tonta en bici. Logro alcanzar a
mi ruso particular y al verme se ríe

- Ves que no es tan difícil

- Déjame, me dejaste sola

- ¿Ya vas a dar tu primer berrinche?

Sonrio y le paso por el lado y ahora él se queda atrás. Muy atrás. Llego a la oril a
de la playa y veo unas tumbonas a lo lejos. Dejo la bici en la entrada de la
veredita y camino hasta las tumbonas. Dejo la canasta sobre una de el as y veo el
mar. Lo veo acercarse a mi y ahora

soy yo la que recibe azotes.

- Eres una resentida. Me dejaste atrás

Esbozo una sonrisa y agarro el bloqueador solar se lo doy y le digo

- ¿Me ayudas?

- Puedo ayudarte a quitarte ese bañador. Eso es mejor

- ¡Ay ya! Ayúdame a ponerme el bloqueador Me siento en el borde de una


tumbona y él en otra. Mientras me pone el bloqueador en la espalda pregunto
sobre las salas. Sólo me faltan dos. Viste tres un mes antes de casarnos y sólo
faltan dos.

- Oye, ¿cuando volveremos a las salas? Sólo me faltan dos para l egar a las diez

- No irás a esas dos salas Megan

- ¿Porque no? Ya he estado en ocho y he salido bien

- Porque no estoy dispuesto a que pases por una de el as.

Arqueo una ceja

- Pero, tú mismo fuiste el que me metiste en esta práctica. No veo porque ahora
te rehusas a seguir con el a.

- Eres sólo mía

- Siempre lo he sido. No comprendo aún

Deja el bloqueador solar a un lado y suspirando responde

- Una cosa es compartirte con uno o dos y otra muy distinta es que estés en el
centro de una rueda con una docena de hombres donde te usan como si sólo
fueras una muñeca inflable. No voy a permitir eso contigo Me giro para verle la
cara y confusa pregunto

- Porque no lo permitirías, si es lo que prácticas. Además, con Irina lo hiciste


Traga saliva y mirándome con posesión replica

- Por Irina no sentí lo que siento por ti

Me ruborizo al escucharlo. Es inevitable sentirme algo extraña con su


comentario.

Aprieto los dientes y respondo en voz baja

- Entonces..., ¿ya no vamos a jugar más?

- ¿Porque tanto interés en esto Megan?

- Pues por nada, mejor cambiemos el tema.

Algo enojado insiste

- No, ahora me dices Megan

¿Cómo explicarle que gracias a él, a su insistencia por meterme en esa práctica
ahora yo siento que también lo necesito?

- Es tu culpa

- ¿Que es mi culpa?

- Es tu culpa que quiera tener sexo con alguien más con nosotros. Así que no te
enojes Con cara de mala leche y señor hielo contesta

- Y de seguro mueres porque sea Sergey quien tenga sexo contigo.

- ¿Porque tiene que salir Sergey al tema?

- Porque no soy tonto ni idiota. He visto como lo disfrutas con él más que con
cualquier otro que haya estado contigo.

Indignada me cruzo de brazos. ¡Este hombre me cela hasta de su mejor amigo!


Ay pero no puedo negar que si me dan a escoger entre Sergey y algún aparecido
del club de intercambio, me apunto con Sergey. Pero eso no puedo decirlo o este
hombre va a pensar cosas que no son.

- Tu te haces una película en esa cabezota terrible. ¿Vas a seguir celandome de


Sergey? Él está casado, yo estoy casada contigo. Lo único que compartimos es
los intercambios que tú mismo has dicho que eso sólo placer. Nada más Levanta
la mirada y algo temeroso inquiere

- ¿Segura?

- ¡Segura! ¿Porque no puedes meterte en la cabeza que te amo a ti y sólo a ti?

Encoge los hombros mirando hacia el mar

- Porque no lo merezco

- ¡Vuelves a decir eso y te juro que te voy a agarrar a puñetazos Mikhail Ivanov
Hernandez!

Curva la comisura con tenuidad me siento a su lado y beso sus labios. Él besa los
míos y sonriendo le pongo el bloqueador solar. Mi ruso finolis es de esos que el
sol los convierte en sandía. Refunfuña porque no le gusta que le pongan cremas
encima y yo lo mando a cal ar. A veces parece un crío de lo mucho que me
pelea. Pienso y una pregunta se me asoma a la cabeza

- Mikhail...

- Dime
- Eso del intercambio y tus prácticas en el sexo, ¿Tienen que ver con eso que no
me quieres contar?

Se queda cal ado y eso me da cierta afirmación. ¿Porque le es tan difícil abrirse?

- Megan, basta de preguntas que no tienen respuestas.

- Yo creo que si las tiene. No es normal que sientas placer al asfixiar mientras
tienes sexo entre otras cosas.

- ¿Venimos a la playa o a estar en esta sesión de preguntas absurda?

Por más que lo intento no consigo abrirlo. Se encierra en sí mismo y parece


lanzar la l ave a un abismo. Suelto un suspiro y me levanto de la tumbona
resignada. Camino hacia el mar y entierro mis pies en la arena. Hace años que no
toco la oril a de la playa.

Miro al horizonte y la brisa acaricia mi rostro.

Todo es silencio, sólo se escuchan las olas y el silbido del viento.

- Meg, disculpa, pero no deseo hablar de eso

Ladeo y está a mi lado. Asiento con la cabeza sin decir nada. Luego de guardar
silencio por unos minutos pensativa comento

- Yo confío

en ti. Te contaría lo que fuera. Lo que necesitarás saber porque comprendo que
en una relación la confianza es muy importante. No te escondo nada, nunca lo
haría. - Hago una pausa - Entonces me pregunto, porque si yo doy algo, ¿no
puedo recibir lo mismo? Creo que eso sería lo justo. Me he casado con un
hombre del que sólo conozco un año de su vida. El resto para mi es desconocido.
En cambio, tu lo sabes todo de mí.

- Megan, hay cosas que ocurren, y no deseamos contar para no recordar. Porque
recordar sería como revivirlo. Hay cosas que no hay por qué contar porque
simplemente lastiman. Si, comprendo que la confianza es importante en una
relación, pero también la empatía lo es. El ponerse en el lugar del otro y
comprender por qué hay veces en las que aún amando, es difícil confiar. - Me
mira - Megan, no confío ni en mi mismo, menos voy a confiar en otra persona
como debería.

Adentro mis pies al mar mojándolos y suspirando sin saber qué responder. Tiene
razón, pero también debería tener empatía conmigo. No es fácil mi situación.

Cree que el único que sufre es él, pero no es así. Ahora más que nunca vivo
atormentada por eso que lo atormenta a él. Me siento en la oril a y el agua cubre
mis piernas. Él hace lo mismo y solo miramos al horizonte. Aprieto los dientes y
sugiero

- ¿porque no intentamos ir de a poco? Cuéntame lo menos doloroso que te


resulte.

Quizá así se te haga más fácil abrirte

- No hay menos en mi vida Megan.

- Intentalo

Resopla y parece pensar en qué decir. Algo nostálgico comienza a hablar


mirando hacia el mar

- Cuando tenía cinco años, mi madre me regaló unos pequeños lienzos y unas
pinturas para que dibujara. Feliz comencé a pintar hasta que mi padre l egó a la
casa. Al verme pintando, enojado me quito mis pinturas y las desapareció. Lo
que había pintado lo

rompió y me dijo a gritos que eso era de niñas. Que era un afeminado por querer
pintar.

Luego le dió golpes a mi madre por regalarme las pinturas. No comprendía


porque trataba a mi madre así, tampoco porque me rompió mi dibujo. Sólo l
oraba y me golpeaba cada vez que lo hacía. Me l evó al cuarto de él y mi madre
y mientras yo l oraba, me pintó los labios con el labial de mí mamá y me obligó
a pararme frente al espejo. Me gritaba que así terminaría por sarasa. Me quité el
labial de la boca con mi camisa y salí de su cuarto l orando. Vladimir estaba
afuera en el corredor y traía en las manos su juguete favorito. Al verme l orando
me lo estrechó y me dijo que no l orara para que papá no me golpeara más.
Trago saliva y me quedo cal ada por unos minutos. No me cabe en la cabeza
como un padre puede dañar tanto a un hijo. Como puede crearle tanto l anto y
tratarlo como si fuera una cosa sin sentimientos. Lo miro de reojo y su rostro se
tensa por completo.

Como siempre,retiene las lágrimas y añade con un nudo en la garganta

- Eso es lo "menos" doloroso que me ha tocado sentir cuando apenas comenzaba


vivir.

Mientras otros niños a los cinco años l evaban una sonrisa en el rostro, yo sólo l
evaba lágrimas y cardenales. Y para que nadie se extrañara por mi rostro con
golpes, le decía a todos que era yo mismo quien me golpeaba porque estaba loco.

Bajo la cabeza y soy yo la que derrama una lágrima. Me imagino aquel niño de
la cinta en esa horrible situación y no logro contener las lágrimas. Si esto es lo
que le resulta menos doloroso, no me quisiera imaginar por qué atrocidades a
pasado hasta el sol de hoy.

- ¿Porque l oras?

- Porque me duele por lo que has pasado

Aprieta los dientes

- Odio que me tengan pena y lástima

- No es pena ni lástima. Jamás sentiría por ti algo así. Pero no me imagino tal
crueldad en un niño de cinco años.

- Son tantos años, tantos golpes y humil aciones que terminan siendo parte de tu
vida y dejan de doler.

Mil cosas comienzan a imaginarse mi cabeza. Busco cosas por las cuales pudo
haber pasado Mikhail y me l eno de temor. ¿Cuánto dolor puede aguantar un ser
humano sin colapsar y querer desaparecer del mundo? Esa pregunta se me asoma
a la mente,

¿cuánto dolor ha aguantado Mikhail en esta vida sin razón alguna?


¿Cómo encontrar el porqué de la vida que le ha tocado? ¿Como hacer para que
de una vez deje salir todos esos años que l eva encerrados en su mazmorra
interna para que de una vez pueda vivir liberado de su pasado? Mil preguntas me
atormentan y ninguna de el as tiene una respuesta concreta.

=================

capitulo 6: Un sueño se cumple

Levanto la mirada y quiero abrazarlo y consolarlo. Pero no sé si le moleste.

Temerosa le pregunto si puedo darle un abrazo y dice que si con la cabeza.

Rápidamente lo abrazo con afecto. Él se deja abrazar y acaricia mi cabel o con


cariño.

- ¿Porque Alejandra se casó con ese hombre?

- La casaron con él, que es diferente. Mi padre se encaprichó con el a cuando


sólo tenía diecisiete años. Él le propuso a su padre pagar toda sus deudas a
cambio de que diera el permiso para que mi madre se casara con él.

- Pero, ¿Alejandra estaba enamorada de él?

- No. Nunca el a lo estuvo, ni él de el a. Sólo fue un capricho.

Asiento con la cabeza

- Merece encontrar alguien que la quiera y le dé lo que tu papá nunca le dió


Agarra un puñado de arena y deja que el viento se lo l eve. Se queda cal ado y yo
no sé que decirle, que pueda aportar yo a su dolor.

- No creo que sea más doloroso de lo que ha sido el saber que tu mamá se casó
sin amor, pero también la pasé feo en mi adolescencia. Mi padre le fue infiel a
mi madre con una soldado mientras mi madre cuidaba de nosotras creyendo que
él le era fiel como el a

lo era. Y resulta ser que tenía una doble vida. Otra hija, otra mujer. Cuando nos
enteramos y el os se divorciaron estuve años odiando a Alisson a muerte. Quería
verla muerta porque la culpaba de la separación. Pero al pasar los años
comprendí que el a no tenía culpa de nada. Que fue mi padre quien le fal ó a mi
madre. Hay veces que es mejor perdonar. Te quitas un enorme peso de encima.

- Para algunos perdonar es fácil, pero yo simplemente no puedo. No me nace


perdonar tantos golpes, tantas humil aciones hacia mi madre, odio l evar la
sangre de ese hombre.

- Pero ya el ha fal ecido, es un alivio para tu madre Al decir que su padre ha fal
ecido me mira y parece molestarle que se lo recuerde. Dios que lío horrible. Se
supone que esto es una luna de miel y se ha convertido en pura melancolía.
Suelto un suspiro y trato de animar su rostro. Lo salpico con agua y su rostro
dibuja una sonrisa. Me salpica de vuelta y terminamos mojados y l enos de
arena. Se levanta de la arena y me carga en sus brazos. ¿Este loco a donde me l
eva? Entra al agua conmigo en brazos y riendo me lanza al agua. Caigo como
buena tonta y los ojos comienzan a arderme

- ¡Eres un bruto! ¡Me arden los ojos!

No puedo abrir los ojos y sólo escucho su risa burlona. Me sujeta por la espalda
y desata mi sostén. ¡Es un aprovechado! Abro los ojos y pido

- ¡Dame mi sostén! ¡Tengo que cubrirme!

- Que mal, porque ya se lo l evó el mar.

Miro la pieza a lo lejos y quiero matarlo.

- Eres un aprovechado. ¡Me van a ver!

- ¿Quien te va a ver? ¿Las palmeras? Sólo somos tú y yo nena. - Deshace los


lazos que sujetan mi tanga - Desnuda me gustas más Deja que mi tanga se vaya
entre las olas y me siento rarísima. Desnuda en una playa donde por más que lo
intente, siento que me.miran. acerca sus labios a mis pezones y los lame con
suavidad. Me succiona y da pequeños mordiscos y ya yo estoy encendida.

Entre besos y caricias libidinosas me l eva hasta una de las tumbonas. Parezco
una loca paranoica mirando a todos lados

- Que no hay nadie - Comenta


- ¿Seguro?

- Seguro bonita

¡Me derrito! Su voz es tan sexy que de sólo escucharla ya me vengo corriendo en
la mente. Se pone de rodil as al lado de la tumbona y separa mis piernas dejando
caer cada una a los costados de la tumbona. Asalta mi boca con gran libido y
pasión. De esos besos que despiertan a afrodita morbosa. La romántica sigue
dormida. Siento sus dedos frotar suavemente mi clítoris y comienzo a sentir que
levito de placer. Gimo entre sus labios y mientras más gimo, más me frota.

- ¿Te gusta?- Muerde mi lóbulo

- Si, mucho, mucho - Respondo excitada

Su lengua acaricia la mía y el placer se concentra en la hinchazón que mi ruso


particular frota con gran avidez. Introduce dos dedos en mi vagina y los mueve
dentro de mí con gesto de l amado. ¡Oh dios! ¡Es que por su culpa terminaré fol
ándolo yo a él! Muevo mis caderas al ritmo de sus dedos y comienzo a sentir que
todo mi interior arde. Sus labios queman los míos y sus dedos me hacen estal ar
en mil placeres. Sus labios besan mi cuel o, luego mis pechos y ya estoy hecha
un mar. Nadie provoca tanta excitación en mí, como lo hace él. Me sigue
tocando hasta conseguir que ahueque un grito empapando sus dedos en mi
excitación. Respiro con bocanadas de aire y su rostro dibuja una sonrisa lasciva
que me hace querer más. ¡Afrodita no ayuda! Se l eva los dedos a la boca y
libidinoso los chupa. Y yo quiero hacer un hueco en la arena y esconder la
cabeza como un puñetero avestruz. ¡Tragame tierra!

- Eres deliciosa nena

Muerdo mis labios ruborizada y algo extasiada. Pero como me gusta verlo
lascivo, provoca que la Afrodita morbosa que vive en mí se desate y controle
todos mis sentidos.

*****

Salgo de la ducha con una sonrisa divertida en el rostro. Agarro una camisa de
mí finolis.

Dejo mi cabel o suelto para que la humedad del agua seque y escucho ruidos
provenientes de la cocina. Extrañada avanzo a la cocina y veo a Mikhail mirando
la

estufa con rareza. Abre el frigorífico y su actitud es de no saber qué coño


comerse. Ha sacado una sartén y el picador sobre la isla central. No puedo evitar
reírme y pregunto

- ¿Que haces Mikhail?

Se gira y responde

- Cocinando

- Tu, ¿Cocinando? Ay por favor, ni siquiera sabes como encender la estufa


Ceñudo replica

- Sé cocinar, en Seattle vivía sólo y no tenía a Alena para que me cocinara.

Asiento con la cabeza

- Si más no recuerdo, te la pasabas comiendo en restaurantes. O cenabas


vegetales y eso no se cocina genio

- Ve y busca qué hacer. Yo hago la cena

Lo abrazo por la espalda y beso su cuel o feliz. Si dejo que haga la cena sólo, nos
morimos de hambre.

- Yo te ayudo. Cocinemos juntos

Refunfuñando acepta. Le doy los vegetales para que las corte y también tengo
que enseñarle a cómo cortarlas.

- Cuidado y en vez de cortar

los vegetales te cortes los dedos

- Yo sé cortar zanahorias señora Ivanova - Responde divertido Lo miro de reojo


y lo noto un poco más animado. Me gusta verlo sonreír. Pocas veces lo hace y
cuando lo puedo ver, siento que me invade la emoción. Estas tres semanas aquí
han tenido altibajos pero estar con él a solas me ha a ayudado a comprenderlo un
poco más. Me mira al terminar de cortar los y vegetales y hervir la pasta

- ¿Y ahora?

- Ayúdame a poner la mesa mientras termino como tu comida de pesco-


vegetariano -

Digo riendo

Se va al comedor y ya quiero ver como pone la mesa. En su vida ha puesto una.

Llevo los dos platos al comedor y sorpresivamente ha logrado poner la mesa.

- Me sorprende señor Ivanov

Esboza una sonrisa y me ayuda a colocar los platos en los lugares. Me siento y
seguido hace lo mismo mientras sirve las copas de vino. Buscando conversación
comento

- Amanda quiere que seamos los padrinos de Leyla Me mira y arquea una ceja

- Sabes que no pienso entrar a ninguna iglesia ni nada que se le parezca

- Pero, ¿ni siquiera lo vas hacer por mi?

- No puedo complacer todo. No voy a complacerte algo que me daña a mi.

Ceñuda argumento

- Entrar a una iglesia no va a dañarte. Debes de intentarlo Deja la copa a un lado


y me mira con seriedad.

- ¿Cuando vas a entender que no soy creyente? Ya ese tema no debería estar
sonando en tu boca.

Resoplo y no respondo nada. Como y sólo se escuchan los tenedores chocar en


los platos. Luego

de un rato comento

- Disculpame por haber tocado el tema de la religión. Sólo buscaba tema de


conversación.

Dice que si con la cabeza y otra vez el silencio vuelve a surgir. Me siento algo
atontada, me duele algo la cabeza y quiero dormir un poco. Levanto los platos y
me ofrece ayuda

pero niego con la cabeza. Llevo los platos a la cocina y me detengo por unos
minutos frente a la isla de la cocina.

- Megan, ¿te sientes bien?

- Sólo tengo algo de dolor de cabeza. Me voy a recostar un rato Camino hacia la
habitación y me quedo a medio tramo. Una sensación de miedo me invade.
Siento que todo me da vueltas y ansiosa intento l egar a la habitación, pero caigo
al suelo en la entrada de la misma. Otra vez mi cuerpo se sacude con violencia
estremeciéndose sin poder controlarlo. Todo se vuelve oscuro y por unos largos
minutos pierdo la noción del tiempo y espacio. De mi boca brota espuma y de
abrupto todo se calma. Al abrir los ojos, me veo recostada en la cama y Mikhail
a mi lado limpiando mi boca con un pañuelo nervioso.

- Nena, Meg, ¿Me oyes?

Lo miro algo ida y sonrío cansada. Verlo a mi lado me l ena de amor.

- La cabeza me duele mucho - Digo atontada Me arropa con sus brazos y


besando mi sien replica

- Ya pasará nena, estoy contigo

Cierro los ojos y dejo que me acaricie el cabel o. Le pido que me perdone por
estas crisis y me regaña.

- No tengo porque perdonarte nada. No es

tu culpa cariño. Y estaré a tu lado en todas tus crisis

- Gracias mi amor

Suelta un suspiro y pregunta con seriedad


- ¿Te estas tomando tu medicina?-Asiento con la cabeza- Te l evaré a ver a un
neurólogo, quiero que te vea y te cambie la medicina

- Pero, ya he ido y yo...

- No me cuestiones Megan. Recién l eguemos a Rusia, vamos a verlo

- es normal que se me frían las neuronas.

- Ya deja de hablar como si fuera un chiste tu enfermedad.

Sonrío embobada y lo abrazo

- Te amo, gracias por estar a mi lado.

- Siempre lo estaré, hasta que deje de respirar

****

Lleva dos días extraño. Dice que me tiene una sorpresa antes de irnos a Rusia. Y

yo dando y dando vueltas a ver que puede ser la puñetera sorpresa. Es de mañana
y se ha despertado más temprano de lo normal. Yo también a ver que coño se
trae entre manos. Comienzo a empacar la ropa. En unos días nos vamos de
regreso a Rusia y realmente me duele todo. Si me dejo como coladera el muy
bruto. ¡Faltaba que me fol ara los oídos! No me puedo sentar sin hacer muecas
de dolor. Me mira mientras se toma un zumo de naranja

- ¿Y esa cara?

- Me has jodido el culo, eres un bruto, salvaje troglodita. ¡No me puedo sentar!

Sonríe con satisfacción y eso me hierve.

- Pues no te sientes, te acuestas en la cama y ya - Responde burlón

- ¿Porque tienes que ser tan bruto? ¡Duele!

- No e advertí en vano cuando le hacía el amor señora Ivanova. Le dije que


regresaría a Rusia como coladera y como coladera ha quedado Resoplo y
respondo indignada
- Me jode tu sonrisita estúpida

- ¿Quien fue la que diciendo palabrotas pedía que le diera fuerte?

Muerta de la pena, tartamuda respondo

- Eso..., fue..., no..., ¡Eres un aprovechado!

- Ya, que se que te gusta que te deje como coladera y te deje así que no te puedas
sentar.

Ay Megan, ¿para que te engañas? Que te gusta que te deje toda dolorida. Me
recuesto en el sofá y cerrando los ojos le pregunto

- ¿Ya podrías decirme cual es tu sorpresa?

- ya pronto l ega tu sorpresa

Asiento con la cabeza y resoplo resignada. Al rato recibe una l amada y seguido
insiste en que lo acompañe a la playa a recibir la sorpresa. Nerviosa y ansiosa
voy con él y a lo lejos en el mar veo el yate que nos trajo a Mikhail y a mi.

Una lanchita se acerca a la oril a con dos hermosuras. El a ve el mar y parece


que ve lo más grande en su vida. Se acerca a la borda de la lanchita y toca el
agua riendo y para mi eso es lo más hermoso y emocionante del mundo. Me sol
ozan los ojos al verla tan feliz. Al l egar a la oril a se baja rápido de la lanchita y
se quita sus sandalias, moja sus piecitos en el agua sonriendo y feliz me grita

- Mami, ¡mami! ¡Ya conozco el mar!

Me cubro el rostro y no logro contener las lágrimas. Este hombre le ha cumplido


el sueño a una pequeña que lo ve como su héroe, como lo más grande en su corta
vida.

=================

Capitulo 7: ¿Donde está?

Lara da brinquitos feliz mientras mira el agua alegre. Corre hacia la oril a y
agarra dos puñados de arena en sus manitas. Y los suelta feliz mientras ríe
- Mira mami, ¡Arena!

Ninette también se quita las sandalias y moja sus pies sonriendo. Lara sacude sus

manitas y corre hacia mi feliz. Abraza mis piernas y yo la cargo en brazos y la l


eno de besos y mimos.

- ¡Hola princesa!

- Mami, ¡el mar es muyyy grande! ¡Quiero meterme al mar!

Asiento con la cabeza

- Al rato nos metemos cariño.

Me abraza dándome un beso en la mejil a y no tarda en correr a los brazos de


Mikhail.

La carga y Lara lo abraza con mucho cariño. Ver a mi ruso particular abrazarla y
mimarla con una sonrisa en el rostro, me roba el corazón.

- Papi, ¡gracias! El mar es muy bonito

- Lo que prometo lo cumplo, Lara

Le da un beso en la mejil a a Mikhail y feliz vuelve a la oril a a jugar con el


agua. Ninette abraza a Mikhail y le dice

- Tío, ¡gracias por traernos a la playa! Hace mucho que no venía a una

- De nada Ninette - Replica sonriente.

Ambas traen consigo un pequeño bulto con sus bañadores y demás. Volvemos a
la casa y Lara lo hace refunfuñando. No quiere salir del mar. La cargo en mis
brazos y l enándola de mimos le digo

- Princesa, primero hay que ponernos los bañadores. Luego volvemos a la playa.

El mar no se va a ir

- ¡Pero no quiero tardar! Quiero jugar con el agua y hacer castil os de arena.
Jugar

con Papi en el agua y demás.

- Que no nos tardamos, nos cambiamos rápido.

De sólo l egar a la casa agarra su bolso y comienza a quitarse la ropa sin l egar al
baño.

Saca su bañador se lo pone a la prisa. Ninette hace lo mismo y de momento no


veo a Mikhail. Extrañada voy a buscarlo a la habitación y lo veo recostado en la
cama con los ojos cerrados.

- Mikhail, ¿te sientes bien?-Asiente con la cabeza- No me mientas

- No miento

Veo su rostro y está lívido. Si miente y me enoja que lo haga. Se cal a todo y eso
me bul e

- Mikhail, estás pálido

- Ay Megan tú todo lo exageras. Estoy bien, me siento bien. Sólo estoy un poco
cansado.

Es todo

- Ay cansado no sé de que mentiroso

Abre los ojos y sonríe travieso

- ¿Acaso crees que dejarte como coladera una semana corrida no es cansado?

Le lanzo una almohada indignada

- ¡Estoy hablando en serio!

Suelta un suspiro y responde con la voz cansada

- Megan, ya deja de dar lata. Estoy bien. Ya te pareces a mi madre


- Mikhail, ¿Es tu corazón de nuevo?

Me mira con hastío

- ¡Estoy bien Megan! ¡Ya pareces chinche!

- ¿Ves como eres? Sólo me preocupo por ti ¡Malagradecido!

- Te amo, nena, no te preocupes tanto por mi

- Me pides un imposible. Me.importas demasiado

Me pongo el bañador color lila que traje extra y me mira lascivo

- Tienes suerte de que las niñas estén aquí. Porque de lo contrario, volvería a fol
arte el culo duro, muy duro.

¡Ay como me hace sacudirme por dentro el hombre este! De sólo pensarlo me
duele. Lo obligo a ponerse un bañador y Lara entra a la habitación emocionada

- Mira mami, ¡ya estoy lista! Quiero ir a jugar con el mar Lara mira a Mikhail y
se sube a la cama junto con él. Se recuesta a su lado y le pregunta

- Papi, ¿Quieres hacer castil os de arena conmigo y Ninette? ¡Porfis!

- No

- Pero..., ¿porque no?

- Porque no quiero

Lara insiste

- ¡Por favor Papi! ¡Di que sí!

- No voy a prometer nada porque luego estas ahí dando lata Lara feliz se lanza a
sus brazos y le da un abrazo. Otra vez Mikhail se queda inmóvil,

¡pero es que esta cría le saca una sonrisa a cualquiera! Mikhail la abraza algo
tímido y Lara le dice alegre
- ¡Gracias por ser mi Papi!

Mikhail le besa la frente y sonriéndole responde

- A ti por se mi hija hermosa

Lara lo mira y sonríe acomodándose entre los brazos de Mikhail. Esa pequeña ha

ablandado de a poco esa dureza y odio a la vida que Mikhail siente por razones
que aún no conozco. Salimos los cuatro a la playa y Lara corre feliz dejándonos
atrás. Ninette corre con el a y juntas se meten a la oril a del mar. Me siento en
una de las tumbonas y Mikhail hace lo mismo en la restante. Observamos en
silencio a las niñas y lo único que se escucha es el viento soplar y sus risas sonar.
Ladeo para ver a Mikhail y comento

- ¿Sabes que pienso?

- ¿Que piensas?

- Pienso que por más que intentas mostrarte como un ser insensible, frío,
egocentrista, megalómano, cruel y aislado para no ser lastimado, no puedes
evitar que haya veces en las que quien eres en realidad predomine del Mikhail
frío y hermético.

Arquea una ceja

- ¿Y quien crees que soy realmente?

- No creo, estoy segura de que en realidad eres un romántico y cursi como yo,
eres sensible, eres dadivoso, te esmeras por complacerme. Proteges a toda tu
familia, pero no haces nada por protegerte a ti mismo.

- Es inútil que me proteja de cosas que ya pasaron.

- No, no lo es. Quizá si dejas que alguien más te ayude con eso que ya no puedes
cambiar. No tienes que lidiar sólo Me mira y por un momento siento que quiere
hablar, pero al último momento se detiene.

- Aquí estaré para cuando quieras hacerlo. Te prometo que estaré a tu lado y
nada de lo que me digas me va a alejar de ti
Se queda cal ado y mira a Lara y su sobrina jugar a lo lejos. Lara corre hacia
nosotros con muchas conchas en sus manos. Las deja sobre la tumbona y nos
dice

- Voy hacer cosas lindas con el as. Ninette y yo vamos hacer un portarretratos
para el despacho de mí Papi

- ¿Con las conchas?- Pregunta Mikhail

- ¡Si! Va a quedar muy bonito

- Vale, creo que necesito un porta retratos decorado con conchas para mi
despacho Lara dice que si con la cabeza y tira de la muñeca de Mikhail. Insiste
en que se meta al mar pero el mala leche este, no quiere. Pero Lara no acepta un
no por respuesta.

- ¡Papi vamos al mar! ¡Porfis!

- ¡No!

- Pero..., yo quiero que me cargues a cabal ito

- ¿Que? No voy a cargar a nadie.

- Mikhail, por favor, no seas amargado.

Vamos al mar con las niñas - Insisto

Termino levantándolo de la tumbona y a la que agarra a y carga a cabal ito es a


mi. Me sujeto de su cuel o y Lara corre al agua riendo. Ninette se entierra el a
misma en la arena mientras busca conchitas de colores. Otra vez vuelve a
lanzarme al agua como un saco de patatas. Los ojos me arden y chil o enojada

- ¡que serás bruto! ¡Arde!

- Que sensible nos ha salido señora Ivanova

Riendo lo tumbo y lo hundo en el mar. Al salir maldice en ruso y muero de la


risa.

- ¿Te arden los ojitos? Pobrecito


Tira de mí muñeca y caigo sobre él y otra vez me arden los ojos. Lara se lanza y
salpica más agua, ¡Joder! Es que esta niña parece que no se le acaban las pilas.

Pasamos toda la tarde en la playa y al ponerse el sol regresamos a la casa con


Lara a rastras. Quiere seguir jugando en el mar. Es el último día aquí en este
ensueño de isla y siento que no me quiero ir. Luego de cenar vemos una película
que Lara y Ninette eligieron y al rato Mikhail cae rendido al cansancio. Se
duerme y con él Lara sobre su pecho y Ninette sobre mi regazo. Los miro con
detención y sonrío. Quizá mi ruso

particular no se ha dado cuenta de que tiene eso que en el fondo anhela, formar
parte de una familia, sentirse parte de algo, importante y necesario. Todo lo
contrario a lo que ha sentido desde que es un niño, rechazo y soledad. Beso sus
labios, yo también tengo lo que siempre quise, una familia y un hombre al cual
amar y cuidar con mi vida.

*****

Ando algo tristona porque dejamos la isla. Pero ha sido un mes hermoso, y este
hombre si ha cumplido con su palabra, regreso a Rusia como coladera. Lara no
borra la sonrisa del rostro y no deja de hablar del día de playa que tuvimos.
Nikolai nos recibe en el aeropuerto y cordial saluda

- Buenos días señora Ivanova, bienvenida

Lo miro con indigno

- ¡Nikolai no seas payaso! Qué señora ni que leches, me l amas por mi nombre.

- Pero...

- ¡Shhh! Ya dije

Asiente con la cabeza apenado

- Vale, será como desees

Le sonrío y subo al coche. Veo a Mikhail algo ocupado con el móvil. Extrañada
le pregunto si ocurre algo y niega con la cabeza afirmando que todo está bien.
Pero no le creo nada. Su rostro preocupado y nervioso lo delatan. Al l egar a la
casa entra como alma que l eva el diablo y se encierra en su despacho. ¡Bien!
¡Me quedo sola con todo y maletas! Nikolai me ayuda con el equipaje y Alena
sale a recibirnos.

- Bienvenida señora Ivanova

¡Otra payasa!

- ¡No me l ames así! Soy Megan o Meg, ¡pero no me digas señora que siento que
me echan encima treinta años más!

Ríe y asiente con la cabeza

- Vale, pero sólo si el señor me lo permite

- El señor no me manda, quiero que me l ames Megan y punto. ¿Entendido?

- Pero él es el señor

- Y yo la señora, también puedo dar ordenes y te lo estoy ordenando Alena

- Vale, ¡Megan!

Sonrio y entro a la casa, treinta días fuera de el a me ha hecho olvidar lo aburrida


y sosa que es la decoración de la casa. Una triste y tenue. ¡Aquí van haber
cambios!

Lara corre con sus conchas a su cuarto y Ninette la sigue. Suspirando feliz, subo
a la habitación y veo sobre la cama unos tulipanes lila con una nota.

Bienvenida señora Ivanova

Sonrío y siento que quiero comerme a besos a este hombre. Suena mi móvil y
veo que es mi madre. Feliz responde

- ¡Hola Megan!

- ¡Hola mamá! Que alegría escucharte.

- Como te ha ido en esos treinta días perdida con Mikhail Mordiendo mis labios
replico
- Fueron los mejores treinta días de mi vida. Él es simplemente perfecto

- Me alegra que seas feliz. ¿Y cuando me vas a dar un nieto?

- Mamá, no voy a tener bebés. No quiero bebés. Después se lo que pasó, no


quiero quedar embarazada más nunca

- Hija pero...

- Pero nada mamá. Ya lo he decidido

Suelta un suspiro resignado

- Vale, como quieras. Llamo para

Saber si sabes algo de Danilo. Regresó a Italia tres días más tarde que yo y luego
se fue nuevamente según él para resolver unas diligencias del restaurante.

- No sé de él desde la boda.

Pienso y recuerdo aquel a indiscreción que hizo Lara en aquel a l amada y la


comento confusa

- Lara me l amó en la luna de miel y comentó que Danilo la iba a l evar al cine
junto con Ninette y Alejandra. Pero no sé si realmente sea cierto

- ¿Con Lara? ¿Y tu suegra? Apenas se conocen Megan

- Lo sé, pero es lo que sé. Intenta l amarlo al móvil

- No me toma las l amadas

Algo me dice que está en Rusia. Y para ser precisos, en San Petersburgo. Y para
ser aún más preciosos, aquí en Moskovsky.

- Mamá, haré lo posible por dar con él. No te preocupes.

- Vale, cuidate cariño

Termino la l amada y marco al móvil de mi tío y nada que contesta. ¡Donde coño
se ha metido! Insisto haya que logro conseguirlo
- Tío, ¡¿dónde estás metido?! Mamá te anda buscando

- Estoy en Italia

- ¡No me digas mentiras! Al á está mamá y no estas en italia. Estás aquí en Rusia

- Bueno si, pero por asuntos de trabajo

- Aja, ¿ir al cine es asunto de trabajo? Mira ahora no puedo hablar mucho, pero
luego tu y yo vamos a hablar y seriamente

- Vale, contesto todo lo que quieras

Ay Megan, ¡en que lío has metido a ese par! Bajo al despacho para agradecerle a
mi finolis por los tulipanes y al entrar al despacho lo veo algo enojado y ansioso.

- ¿Estas bien?

- Si, estoy bien

- No parece

Da un puñetazo en el escritorio enojado

- Mi madre no contesta las l amadas. Aleksandra no ha hablado con el a hace


más de una semana y la última vez que lo hizo, la vio con el cuel o l eno de
cardenales.

Aprieto los dientes

- Quizá está ocupada...

Se gira y alterado grita

- ¡No ha atendido su consultorio hace una semana! ¡No aparece!

Trago saliva. Con mi tío no está. Comienzo a preocuparme, ¿Donde coño está
Alejandra?

=================
Capitulo 8: Otro golpe

Quiero de calmarlo pero sólo se enoja más. Me acerco a él y tocando su rostro le


digo

- Cariño, quizá está ocupada

- El a nunca deja de contestar el móvil. Es muy responsable con su consultorio y


no dejó dicho a su recepcionista que se ausentará.

Asiento con la cabeza

- Pasemos por la casa de tu madre. Verás que todo ha de estar bien. Debe de
haberse tomado unos días de vacaciones.

Niega con la cabeza

- Me lo hubiera dicho

- Mikhail, no todo hay que decírtelo. Es tu madre, no tu hija a tratas como si


tuvieras el derecho de mandonearla

Me mira enojado y replica grosero

- Si no vas a aportar nada positivo, te puedes ir y dejarme sólo. Es mi madre y


cuido de el a al igual que de mí hermana. Y por si no lo has visto, tengo una
madre que se lía con mocosos que pueden ser sus hijos. Se la pasa fol ando con
uno hoy, con otro mañana.

Los mantiene, los aloja en su casa y el os la golpean y maltratan. ¡Y parece ser


masoquista porque los defiende maldita sea!

Trago saliva. Quizá Mikhail no logre comprenderlo, pero una mujer que desde
que se casó a soportado golpes, humil aciones y más golpes, y que sólo ha
recibido eso del hombre que se supone que la amaría cuidaría. Se ha
acostumbrado a vivir l ena de cardenales y cree que no merece nada mejor que
eso en la vida. Suelto un suspiro y respondo

- Ponte por un segundo en el lugar de tu madre. El a solo busca amor, que la


quieran.
Pero no sabe dónde conseguir eso que tanto necesita. Lo intenta obtener teniendo
sexo con hombres mucho menores

que el a, no porque les guste, sino porque no tiene nada más a quien acudir. No
seas tan duro con el a Mikhail.

- No puedo comprender cómo permite que la golpeen y el a los defiende

- Porque nunca le han dado una caricia en lugar de golpes o gritos.

- ¿Y crees que los imbéciles con los que anda va a recibir eso que según tú
necesita?

¡No!

Antes de que pueda contestar recibe una l amada de la farmacéutica y


maldiciendo atiende la l amada y preocupada l amo a mi tío

- Megan...

- Tío, necesito que me contestes con la verdad. ¿Alejandra está contigo?

- No Megan, el a..., hemos tomado unos café y somos buenos amigos. Pero
desde hace una semana que no sé de el a. Quizá está ocupada para verse
conmigo. O sólo le pareció aburrida mi charla.

- Vale, si sabes de el a me dejas saber por favor.

- ¿Que ocurre con Alejandra?

- Espero que nada grave. Por lo pronto tú sólo haz lo que te he pedido

- Esta bien. Pero no dejes de avisarme si algo ocurre con el a Termino la l amada
y miro a Mikhail. Parece que echa humo por los oídos.

- ¡Maldita sea la jodida farmacéutica! ¡Esto harto de que tenga inútiles


trabajando para mi! ¡Maldita sea mil veces mi vida!

- ¿Quieres calmarte y decirme que te ocurre?

- Tengo que ir a la maldita farmacéutica a resolver un problema porque son todos


unos ineptos

- Te acompaño

- ¡No!

Me cruzo de brazos

- Es que no te estoy pidiendo permiso. Te lo estoy informando. Voy te guste o


no.

No responde y sale enojado del despacho. Yo le sigo y trato de ir a su paso se


sube al coche enojado y yo hago lo mismo acelera aún sin yo cerrar la puerta.

- ¿Puedes calmarte? No resuelves nada con esta actitud

- ¡Me importa un demonio! Estoy harto de todo. De tener que velar por todos, de
tener que ser yo quien esté pendiente de la vida de los demás, de ser el único que
carga con problemas ajenos más los míos propios

- ¡Pues no los cargues y ya! Te tomas atribuciones que no te corresponden

- Megan, haz silencio, ¡Quiero silencio! - Grita Resoplo y más que su esposa, me
siento como su hija, me mangonea y me manda a cal ar. Es que hay veces que
me cabrea y sólo quiero agarrarlo a puñetazos.

Llegamos a la farmacéutica y entra al elevador en zancadas sin esperarme. Corro


para alcanzarlo y ahora, en estos momentos me siento invisible para él. Entra a la
presidencia dando regaños y vociferando. Y como si no tuviera suficiente, tengo
que soportar a la presencia de Raisa. Se acerca hasta Mikhail y sonriendo con
falsedad dice

- Tranquilo, ya resolví parte del problema. Los inversionistas te esperan en la


sala de juntas.

- Hasta que sirves para algo y dejas de ser tan inútil Raisa aprieta los dientes y
replica

- Felicitaciones por tu matrimonio, también a ti Megan Esta bruja se trae algo


entre manos y eso me asusta. Mikhail no le responde y avanza a la sala de juntas.
Raisa lo acompaña y yo estoy que me l eva el demonio. Me quedo en la
recepción sola como buena estúpida. Al rato regresa y sonriendo me ofrece

- ¿Gustas un café o algún té?

- De ti, ni los buenos días. No sé que te traigas planeando en esa cabeza


maquiavélica, pero te advierto una cosa, te quiero lejos de mí marido o vas a
tener problemas y serios

- ¿Porque la agresividad? Yo sólo quiero l evar la fiesta en paz.

- Si pudiera, te mandaba a otro planeta. Eres todo lo malo y repugnante en un


sólo ser.

No reparas nada y sólo dañas

- Ay Megan, ¿crees que por l evar esa argol a en tu anular eres invencible? El
hierro al calor, es blando, una acta matrimonial es sólo un papel. No creas que tu
matrimonio está grabado en piedra

- Ya te lo he advertido bruja infeliz. Aléjate de mí familia

- ¿De quienes hablas? ¿De los mugrosos arrastrados muertos de hambre de tu


madre, hermanas y tu tío? O del intento que tienes por hija, la mocosa esa
violada, traumada y usada, que no sabe que sólo es un capricho de una madre
frustrada. ¿Que realmente está en una casa donde sólo es un objeto para retener a
Mikhail? ¿A eso le l amas familia?

Tomo un respiro y siento que lo único podría hacerme calmarme es que una bala
le traspase la sien. Con disimulo la agarro del brazo y torciendo el mismo la l
evo a dar un paseo por los corredores.

- Vuelves a decirles mugrosos a mi familia y te juro que vas a terminar con las
encías l enas de coronas dentales estúpida. -La presiono más fuerte y hace
muecas de dolor -

Ah, y te vuelves

a referir a mi hija de la forma en la que lo has hecho, y te juro que vas a usar
pelucas por el resto de tu vida porque te voy arrancar el pelo de raíz bruja infeliz.
¿Te ha quedado claro?

- Tus amenazas me dan risa Megan. No eres capaz de hacer ni la mitad de lo que
has dicho. No tienes los ovarios para defenderte a ti, menos los vas a tener para
defender a otros. Sólo eres la esposa de un traumado, madre frustrada de una
violada y tu una imbécil que a cada rato se le anda friendo el cerebro.

Torciendo su brazo aún más con enojo, respondo

- Yo tengo algo que tu no tienes infeliz, te duele estar seca por dentro, te duele
que cuando estuviste con Mikhail no pudiste quedar embarazada, te duele que
esta

"mugrosa" que tienes enfrente haya logrado en un año lo que tu no lograste en


varios por resbalosa.Te duele que que yo si pueda darle un hijo a Mikhail y tu
sólo tengas que conformarte con ver de lejos la felicidad de otros.

Ríe con burla y me mira con superioridad. Con tono sarcástico e irónico
responde

- Dime qué duele más Megan, ¿Ser una mujer infértil y estar resignada a nunca
poder ser madre? ¿O ser fértil, tener la posibilidad de embarazarte y aun así
sentirte seca e infértil porque el hombre que dice amarte te prohíbe ser madre?

¿Cual duele más Megan McMil an?-Liberó su brazo y sonriendo con burla
añade- Yo seré infértil, pero tu, tu estas igual de condenada que yo a no tener
hijos. No eres mejor que yo, te falta mucho para l egar a mi nivel. La palabra
«elegancia»

no está en tu

diccionario.

Dicho esto se aleja riéndose y yo siento que quiero morirme. Pensé que ya no me
dolía tanto el hecho de que Mikhail no quiere tener bebés. Incluso he querido
convencerme de que yo tampoco los quiero para que resulte menos doloroso.

Sol oza camino desganada hasta el despacho de Mikhail y me siento en el diván


a esperarlo. Esa estúpida tiene razón, aun duele el que Mikhail no quiera bebés.
Trato de no pensar en eso y sigo intentando localizar a Alejandra al móvil pero
no logro nada. Al rato Mikhail entra al despacho y ceñudo me cuestiona

- ¿Porque no entraste conmigo?

- No quería estorbar

- Nos vamos

Trago saliva

- ¿Lograste resolver el problema?

- En parte. Pero tengo el lío de mí madre que me tiene la mente ocupada por
completo Aprieto los dientes y me quedo cal ada. Me mira y ve que he sol
ozado.

- ¿Qué te ocurre?

- Nada

- Megan, ¿Qué te ocurre?

Lo miro y suelto un suspiro. Bajo la mirada y pregunto tristona

- Mikhail, ¿De verdad no quieres ser papá?

- Tengo a Lara

Niego con la cabeza

- Me refiero a un hijo biológico. Uno nuestro

Reospla y su rostro me lo dice todo. Se enoja cada vez que hablo del tema.

- Ya tu y yo hemos hablado de esto Megan. Me parece algo molesto que sigas


tocando el tema. No, no quiero bebés y quiero que eso ya te quede claro. No
vuelvas a dar lata con lo mismo.

Megan,
¡No l ores!

- Vale, entonces Raisa tiene razón. Soy tan infértil como el a. Estoy seca y veré
como pasa mi vida siendo yo una mujer que pudo haber tenido un bebé pero sin
embargo viví la vida de una estéril.

Se sienta a mi lado y arquea una ceja con hastío

- Megan, no todo en la vida si limita a tener hijos. Podemos vivir sin el os. Ya
está Lara con nosotros. ¿Qué más quieres?

- Un bebé

- ¡Basta! -Grita- ¡No vamos a tener hijos y punto! ¡No sigas de fastidiosa con lo
mismo!

Derramo una lagrima y la seco rápido asintiendo con la cabeza

- Vale, no vuelvo a decir nada al respecto

Salgo tras de él con la mirada baja y deseando cambiar una que otra cosa de
nuestras

vidas. Miro mi argol a en el anular y las palabras de esa estúpida regresan a mi


cabeza.

Cierro los ojos y suelto un suspiro. Mikhail va algo adelantado y yo me quedo


atrás. No tengo deseos de soportar su actitud amargada y pesimista que trae hoy.
Subo al coche y veo que no deja de marcarle a Alejandra al móvil. No logra
conseguirla en ninguno de los intentos y maldice

- ¡Me va a oír!

- Mikhail, te ahogas en un vaso de agua. Quizá no es nada grave Acelera el


coche y se queda en silencio. Al rato l ama a su hermana y esta le dice lo mismo
que hace unas horas, no sabe nada de su madre. Lanza el móvil y pregunto

- ¿A dónde vamos?

- A la casa de mi madre.
- Ya, pues l ama a su doméstica. El a debe saber dónde está tu madre

- Mi madre le dió unos días libres. El a está sola.

No sé porqué pero en el fondo presiento que algo anda mal. Al l egar a la casa de
Alejandra, su coche no está. Miro a Mikhail y comento

- ¿Ves? El a debe estar haciendo sus cosas Mikhail

- Megan, l eva siete días desaparecida. Nunca antes había hecho algo así sin
avisar.

Baja del coche desesperado y yo le sigo. Increíble, tiene duplicado de las l aves
de la casa de su madre. ¡Es que es un obsesivo del control!

- Mikhail, ¿Quieres tranquilizarte? Alterado no vas a conseguir nada Le quito las


l aves y abro la puerta. Entro con él y todo parece tranquilo. Todo está en orden y
correcto.

- El a no está aquí Mikhail

Niega con la cabeza

- Voy a mirar la casa un momento.

¿Quien puede contra él? Decido ayudarlo y mientras mira el despacho de


Alejandra, yo

entro a la biblioteca. Miro por encima los estantes y luego camino hacia la
cocina, pero algo me l ama la atención. Una de las paredes parece estar agrietada
por algún golpe y lo han tratado de disimular con un jarrón decorativo. Que
rareza. Aún Mikhail sigue en el despacho o eso creo. Subo las escaleras y
soltando un suspiro camino hacia la puerta del fondo, se encuentra entreabierta y
la fragancia que usa Alejandra se cada vez más fuerte al acercarme a la
habitación. Abro la puerta y me veo de frente a un desastre horrible. Parece que
un huracán lo ha revuelto todo. Las pertenencias de Alejandra están en el suelo,
sus perfumes están rotos, su cama sin tender, los cuadros y decoraciones,
vandalizados. Trago saliva y algo espantada entro y no veo a Alejandra. ¿Que
han hecho con este cuarto? Sólo veo un costado de la cama.
Camino hacia el otro y entre frascos de vidrios rotos, ropa por todos lados y el
frío invadiendo la habitación, me quedo inmóvil al verla tirada en el suelo al
costado de su cama. Doy unos pasos horrorizada al ver como está golpeada,
tiene heridas en todo su cuerpo y el rostro con terribles rastros de sangre. Sus
labios rotos y pareciera que l eva tiempo así. Sol ozo de la impresión de verla
inconsciente y tan golpeada. ¿Quién pudo hacerle algo así? Pero lo más que me
trastoca es ver su cuerpo semidesnudo y de sólo ver sus cardenales me duele. Me

siento a su lado y sólo pienso en el dolor que sentirá Mikhail al ver a su madre
así. Como quisiera evitar que agonice más en dolor. Si tan sólo hubiera forma.

Lo haría sin pensarlo.

=================

Capitulo 9: Cruel Denigración

Escucho los pasos de Mikhail entrar a la habitación y al ver a su madre en el


suelo, brutalmente golpeada, se desploma junto a el a y yo me hago a un lado.

Nunca lo había visto tan afectado como ahora. Llora con desconsuelo y abraza
agonizando. La mira y acariciando su rostro dice con la voz quebrantada habla

- Madre, ¿Que te han hecho? - Derrama otra lágrima- No puedes dejarme, no por
favor.

El aliento parece recobrarse en el a. Abre de a poco los ojos y apenas puede


mantenerlos abiertos. Entre lágrimas que no cesan Mikhail cubre su cuerpo con
la sábana y el a al ver a su hijo a su lado sonríe dolorida

- Mikhail...- Dice con voz entrecortada

- Mamá, ¿qué te ha ocurrido? Fue ese hombre, lo voy a matar. Te lo juro El a


derrama una lágrima e inmóvil replica

- No...,- Cierra los ojos - No puedo moverme, duele - añade con las palabras
cortadas

- ¿Por qué permites esto? ¿No ves que me duele verte así?
El a se queda cal ada y Mikhail mira su cuerpo con dolor.

- No tienes ropa, madre. ¿Que te hizo?

Alejandra derrama una lagrima parece que le duele hacerlo. Cierra los ojos y
suplica en l anto

- No quiero estar aquí, quiero regresar a España con Victoria. Por favor, no
quiero seguir aquí.

Se levanta del suelo y carga a su madre en sus brazos con sumo cuidado. Me
pide que reúna algunas cosas de Alejandra en una maleta y Mikhail le pregunta
por su coche. El a derrama otra lágrima y responde

- Se lo l evó

El rostro de Mikhail me asusta. Sé que trama algo y no me gusta.

- Te voy a l evar al hospital. Estarás bien, te lo aseguro madre Alejandra cierra


los ojos y vuelve a quedarse atontada por los golpes. Aún sigo en trance, ¿qué
animal puede golpear a una mujer y dejarla así como si no valiera nada?

****

Abrazo a Mikhail y beso sus labios. Hemos estado en la sala de espera del
hospital mucho tiempo y no nos dicen cómo está Alejandra. Mikhail no ha
hablado nada. Sólo piensa. Sé que lo hace. Desde que el médico nos dijo que fue
abusada, no ha dicho nada y sólo mira al fondo del corredor con ira

- Tu mamá va a estar bien. El a solo necesita que la protejamos.

- ¿Puedes quedarte con mi madre un rato? Tengo algo que hacer

- ¿Que tienes que hacer?

Gélido se levanta de la sil a

- Asunto mío

Asiento con la cabeza


- Yo me quedo con el a. No te preocupes.

Sin responderme se va y yo sólo pido que no se meta en líos. Camino de lado a


lado y al rato l ega Aleksandra hecha un mar de lágrimas. Pregunta sin dejarme
hablar como está Alejandra y yo sólo puedo decirle que le hacen cientos de
estudios. Me toca consolarla y rogar que Mikhail no cometa una locura.

- ¿Qué ocurrió con mi mamá? ¿Que le hizo ese hombre?

- No sabemos, Alejandra apenas podía hablar cuando la encontramos. Ese


hombre se l evó su coche de tu madre

- ¿El a como está?

Bajo la cabeza y l ena de pena respondo

- Aleksandra, ese hombre violó a tu madre.

Niega con la cabeza destrozada y sentándose me dice entre hipos

- Otra vez no puede pasar

por eso. No, es injusto

- ¿Por qué lo dices?

Me mira y dolorida explica

- Me tocó escuchar como mi padre la obligaba a tener sexo cuando el a no


quería.

La obligaba con golpes y sólo nos restaba cubrirnos los oídos. - Derrama una
lágrima -

Megan, yo soy producto de una de esas tantas veces en que él la usó sin el a
quererlo.

- No digas eso, no puedes afirmar algo así Alek

- Escuché una pelea de el os donde lo descubrí. Pero más que dolerme por mi,
me duele por el a. ¿Porque permite que la sigan dañando?
- Quizá no sabe cómo pararlo...

El doctor sale a vernos y rápidamente nos ponemos en pie.

- Doctor, ¿Cómo está? ¿Cómo está Alejandra?

- El a está bien dentro de su estado. Va a necesitar mucho reposo para que las
heridas sanen mejor. Tiene una lesión en el cuel o que con un col ar cervical se la
podremos tratar. - Hace una pausa- Hablé con la paciente y le expliqué que es mi
obligación alertar a las autoridades sobre la agresión que sufrió, pero el a no
quiere. Se niega rotundamente.

- ¿Puedo verla? Yo me encargo de convencerla.

- Vale, pero sólo son unos minutos y una a la vez.

Miro a Aleksandra

- Anda, entra primero, eres la hija

Niega con la cabeza

- Ve tu primero. Luego voy yo. No quiero que me vea l orar Sin pensarlo camino
hasta la habitación de Alejandra y entro con cuidado de no alterarla. Me ve
entrar y sonríe cansada

Hola...

- ¿Cómo te sientes Alejandra?

- Bien dentro de todo. Ya me quiero ir

Tiro de una banca para sentarme a su lado. Agarro su mano y por unos minutos
la observo. Es una mujer hermosa y no se valora a sí misma.

- ¿Porque permites que te golpeen? ¿Porque permites que abusen de ti


Alejandra?

Baja la mirada y traga saliva


- Yo tengo la culpa de estos golpes. Lo hice enojar y pues estas son las
consecuencias.

- Ningún hombre por más enojado que esté tiene derecho a pegarle a una mujer
Alejandra. ¿Por qué te golpeó?

Derrama una lágrima y responde con timidez

- Le enojó que saliera a tomar un café con Danilo. Yo le dije que no s enojara
porque yo tengo que soportar que se vea con otras. Se enojó más y comenzó a
golpearme. Pedí que se detuviera pero sólo agudizó los golpes. Luego me tomó
como ya lo han hecho tantas veces.

Aprieto los dientes e inquiero

- Alejandra, dejalo. Saca a ese hombre de tu vida.

- No puedo Megan, estoy vieja y no puedo pedir más que eso. Yo no puedo
elegir a nadie, nadie va a estar a mi lado porque realmente me quiera a mi y no a
mi dinero.

Aunque me golpea está a mi lado y no estoy sola.

En estos momentos me dan ganas de golpearla yo por su comentario. Niego con


la cabeza indignada

- Alejandra, si no lo dejas, vas hacer que tu hijo cometa una locura.

- Tengo miedo, Megan, quiero irme a España con mi familia. Yo sé que Mikhail
se va a oponer, pero es lo que más deseo. ¿Me ayudas a convencerlo?

- Huir del problema no es la solución Alejandra. No tienes que irte para estar
bien. ¿Que

pasó en estos siete días? ¿Porque no se sabía de ti?

Muerde sus labios nerviosa

- Ya me había pegado antes y no quería salir y que me lo notaran. El maquil aje


no me cubría. Y se l evó mi móvil y ya pues no pude hablarle a nadie.
- Alejandra, sé que está ese hombre que si te valore y quiera sin golpearte. Que
te quiera a ti y no a los ceros que tienes en el banco.

Sonríe escéptica

- Soñar no cuesta nada. Hablas de algo imposible. Yo jamás podré tener eso. Un
hombre así sería mucho para mi.

Esta mujer es Mikhail en femenino. Ambos se creen que no valen lo suficiente


para ser amados. ¡Maldita sea!

- ¿Dónde está mi hijo?

- Dijo que tenía algo que hacer. Pero temo que vaya y mate a ese animal
Alterada responde

- Mikhail lo puede conseguir Megan. Le ha colocado localizador a mi coche


también.

Mikhail no mide sus impulsos cuando está enojado y es capaz de agarrarlo a


golpes hasta matarlo.

Al escuchar decir eso a Alejandra le marco a Mikhail y no me toma las l amadas.

Le marco una y otra vez y nada que toma la l amada. Me desespero, jodido
cabezota tomando la justicia en sus manos. ¡Es que se va a meter en líos!

- No me toma las l amadas

- Buscalo Megan por favor. Puede él terminar mal también por su corazón

- No puedo dejarte sola. Mikhail me lo prohibió

- Megan, por favor, él tiene que aparecer. Se va a meter en líos Asiento con la
cabeza y hago pasar a Aleksandra dejando la habitación. Parezco una paranoica
marcando a su

móvil pero nada que contesta. Ya comienzo a desesperar. Llamo a Alena y


Mikhail no está en la casa. Sin más opciones, l amó a Sergey

- Hola preciosa
- Sergey, dime que Mikhail está contigo por favor.

Suelta un suspiro

- Estoy con él en un hospital en las afueras de San Petersburgo con tu marido.

- ¡¿En un hospital?!

- Por poco mata a golpes al tío ese que andaba con Alejandra.

- ¿Pero él está bien?

- Con los nudil os rotos, pero bien. El hombre ese está inconsciente y sino fuera
porque estoy al lado de él como perro guardián va y lo acaba de matar.

- Por favor, dile que no sea tan idiota y se calme. ¡Va a empeorar las cosas!

- Lo l evo a la casa recién le tomen unos puntos

- Gracias Sergey

- De nada preciosa

Este hombre me ha dejado por nombre «preciosa» ya hasta me he acostumbrado.


Me siento en la sala de espera y me cubro el rostro. ¿Qué otra cosa puede
suceder?

****

Han pasado ocho días y Alejandra se viene con nosotros para la casa. Mikhail
insistió en traerla para cuidarla y tenerla más cerca. Yo gustosa le he
acondicionado la habitación de huéspedes y la ayudo a acomodarse en la cama.

- Tienes visita Alejandra

- ¿Quien?

Sonrio

- Danilo vino a verte, está en la sala de estar Niega con la cabeza


- Dile que estoy dormida o que estoy no sé, inventale algo Ceñuda respondo

- Alejandra, ¿Por que no lo recibes? Vino a hacerte un poco de compañía Suelta


un suspiro y responde

- Megan, sé que es tu tío y que quizá te gustaría que me hiciera algo de


compañía, pero no me interesa en lo más mínimo entablar una amistad con él.

- ¿Por qué no? Mi tío necesita una amiga y tu un amigo. -Se queda cal ada y ya
veo el rumbo que toma esto. Sonriendo comento- ¿No será que tienes miedo de
sentir algo por mi tío? ¿Por eso le huyes y quieres alejarlo de ti?

Niega con la cabeza rápidamente

- ¡No! Yo no quiero nada con Danilo. Ni amistad, ni nada Megan. Anda, ya dile
que se vaya.

- Ya, al menos recíbelo por cortesía

Lo piensa, lo piensa y lo piensa y termina aceptando. Feliz, bajo a la sala de estar


y veo a mi tío sentado algo impaciente. Trae consigo unas rosas blancas.

Sonriendo con picardía le pregunto

- ¿Y esas rosas?

- ¿Crees que le levanten el ánimo a Alejandra?

Digo que si con la cabeza

- Creo que a Alejandra le hace falta un amigo aunque lo niegue. Sé que le va a


gustar las rosas. Su color favorito es el blanco.

Mira las rosas y suelta un suspiro

- Pero quizá lo vea como muy poco. El a debe de tener joyas y cosas lujosas.

Cosas que yo no puedo regalarle.

- ¡¿Y?! Alejandra no necesita nada de eso. Sólo que la escuchen y la traten lindo.
Ya, ve y l évale las rosas. Está en la habitación de huéspedes Esbozando una
sonrisa va a ver a mi predecible suegra. Y es que por más que se empeñe en
decir que no quiere amigos, sé que en el fondo quiere tener a alguien con quien
hablar. Salgo a la terraza y veo a Lara con el perrito jugando con una pelota.
Recién l ega del colegio y no se ha quitado el uniforme. ¡Paciencia!

- ¡Hola mami! ¿Quieres jugar?

- Lara, ve a ducharte. Luego sigues jugando.

- Ay Mami, ahorita voy. Quiero jugar con Flopi

- Si tu Papi ve a Flopi aquí, ya no va haber más Flopi porque lo va a sacar de


aquí Tristona se levanta del suelo y l eva al perrito al invernadero. La agarro de
la mano y el a me dice

- Oye Mami, ¿porque a papi no le gusta Flopi? Es muy lindo y juega mucho

- Pues no le gusta porque ha tenido unas experiencias feas con otros perros y les
tiene mucho miedo.

Ríe inocente

- ¡Pero si Flopi es pequeñito!

- Aún así le tiene miedo -La mando a ducharse y corre por las escaleras- ¡No
corras! Y

es a ducharte, ¿no a jugar con el agua vale?

- ¡Vale!

No he querido molestar a Mikhail en todo el día. Está enojado y cuando está


enojado hasta a mi me grita. Pero lo extraño, quiero verlo y como soy como soy,
entro a su despacho y lo veo con una maldita copa en las manos. Sin pensarlo
voy y se la quito

- ¡¿En qué idioma tengo que decirte que no puedes beber?!

- Dame la copa y sal de aquí. Quiero estar solo

- ¿Pues no me voy como la ves? Ya basta de cada vez que ocurre algo, te
encierras aquí aislado de todos.

Gélido inquiere

- ¿Cómo está mi madre?

- El a está bien. Mi tío la ha venido a visitar

- ¿Tu tío? ¿Qué hace tu tío visitando a mi madre, Megan?

- Son

amigos, no veo nada de malo

Resopla y se gira dándome la espalda. Es que hay veces en las que se comporta
como un crío de cinco años. Me acerco a él y me siento en su regazo dándole un
beso en los labios. Se queda sin reacción y me harta su actitud fría para resolver
los problemas.

- Mikhail, quita esa cara. Ya Alejandra está bien

- Dejame sólo

- Ya te dije que no. - Vuelvo a besar sus labios - Yo sé lo que necesitas para
cambiar esa cara

Lo l eno de mimos y siento su mano tocar mi espalda baja. Besa mis labios y
algo extraño me dice

- Ahora no Megan.

Resoplo

- ¿Que pasa Mikhail? ¿Por que me evades?

- No te evado

- Si lo haces. Llevas una semana sin tocarme, me evades en las noches. ¿Te he
molestado en algo?

Dice que no con la cabeza y ahora comprendo menos


- Estoy cansado, sólo es eso Megan.

- Llevas cansado una semana Mikhail

- ¡¿Que quieres?! ¡No tengo deseos! Ahora vete y déjame sólo.

- ¡No me grites! No te estoy obligando a nada. Pero quiero saber que te ocurre.

Estás raro y me duele que me rechaces.

Está enojado y aun no comprendo porque. Lo miro y sus ojos siguen tan tristes
como siempre. Creo que la situación de su madre le ha afectado mucho y como
es de costumbre, lo carga el sólo. Me mira y al ver mi rostro preocupado por él,
su mirada se suaviza y besando mis labios con suavidad, se disculpa

- Perdón por gritarte. No me he sentido bien

- Eso lo sé. Tu problema es que no quieres delegar responsabilidades en la


farmacéutica y te excedes

demasiado.

- Tengo que hacerlo Megan.

Niego con la cabeza y levantándome de su regazo tiro de sus muñecas. Lo


abrazo su cierro los ojos

- Quiero mimarte, lo que necesitas es descansar.

- Pero...

- Pero nada. Dejar este despacho y el ordenador por unas horas no te l evaran a

la quiebra Mikhail.

Subo con mi ruso particular a la habitación y hago que se recueste en la cama. A


regañadientes lo hace y yo le quito los zapatos, negros, para colmo. Aflojo su
corbata y me recuesto a su lado. Aún l eva consigo ese aroma que me atontaba
en Seattle, cuando no soportaba ni su presencia. Enredo mis piernas entre las
suyas y pensativa comento
- ¿Recuerdas aquel a vez en la que te invité a que me invitaras a tomar un café?

Sonríe

- Fue aquel a noche en la que por un momento, me hiciste perder el control de lo


que quería y me permitía sentir.

- Esa mañana, mientras estábamos, bueno, yo tomaba el café me dijiste que para
volver a tener sexo, tenía que primero aceptar conocer ciertas cosas sobre ti.

Extrañado inquiere

- Y todo esto, ¿A que viene?

Beso su labio inferior y curvando la comisura respondo

- Esa mañana te dije que estaba dispuesta a descubrir todos y cada unos de tus
secretos.

- ¿Para qué querrías hacer algo así? Estas bien a mi lado sin saberlo.

- Estaría mucho mejor si te sinceraras conmigo y confiaras en mi. ¿Cual es tu


temor?

- Perderte Megan. Eres lo único importante en mi vida, si te pierdo, pierdo todo.

- No me vas a perder. Yo no podría estar lejos de ti. Nada de lo que me digas me


va hacer irme de tu lado.

Traga saliva y ladea para ver mis ojos. Me mira por unos instantes con
indecisión y finalmente dice

- Confíe una vez, sólo recibí rechazo e indiferencia Su comentario me sacude las
dudas.

Me giro hacia él de costado y lo miro con intriga

- ¿En quien confiaste?

- No tiene caso Megan


- ¿Irina? -Respira y se queda cal ado- ¿Me dijiste a el a lo que te ocurrió?

- Sólo parte. Con eso bastó para que cambiara, se volviera más fría de lo normal
y poco a poco se alejara de mí. No dejaba que la tocara, me miraba con lástima.

Una que confundí por mucho tiempo con amor.

- Yo no soy el a, no puedes dar por hecho que todas somos igual que el a.

- La culpa no fue de el a. Fue mía. El a solo actuó como cualquier mujer lo haría.
Cómo lo harás tu. Y quedaría como al principio, sólo con mis demonios.

- A ver, ¿cómo te hago comprender que eso no va a suceder?

No responde y yo lo abrazo. Siento que muere por abrirse y liberarse, pero el


miedo al rechazo y a revivir en su memoria lo que tanto daño le hizo y sigue
haciendo. Ojalá y eso que tanto teme no sea real. Espero que nada me separe de
él. Una pequeña voz me recita una y otra vez que cada vez estoy más cerca de
conseguir que Mikhail se libere y confie. Nada de lo que haya ocurrido en su
pasado podría hacer que deje de amarlo y desearlo como lo hago. Imagino un
sólo día de mi vida sin él y siento que muero. Ojalá que ese día l egue pronto. Sé
que ese día, muchas cosas cambiarán en nuestras vidas.

Muchas cosas serán distintas y quizá otras terminen por aclararse de una vez.
Pero recién comienzo a sentir que sus demonios, comienzan a ser los míos
también.

=================

Capitulo 10: Se reinicia el juego

Cae la noche y es la hora de la cena. Paso a ver a Alejandra y se ha quedado


dormida.

Danilo está sentado sobre el diván leyendo un libro. Al verme entrar se levanta
rápidamente y se dispone a irse. ¡Que tonto! Lo detengo y sonriendo le pregunto

- Tío, ¿Qué te hace estar aquí con mi suegra?

- Nada, bueno sí. Es una amiga, la única que tengo


- ¿No crees que son demasiadas molestias para ser sólo una amiga?

Tartamudo y algo nervioso responde

- No es molestia. Con el a hablo de muchas cosas. Es una mujer muy inteligente,


bonita y sensible.

- Mjm, se nota que te gusta hablar con el a y verla dormir también es la hora de
la cena.

Pone los ojos como platos

- Ya me voy, si que es tarde

- Quédate a cenar. Sé que a Alejandra le gustara que te quedes a cenar con


nosotros

- No Megan, yo mejor me voy

Sonrio

- ¿Cenarás sólo? ¡No! Quédate por favor

- A Mikhail no le simpatizo, Megan

- Mikhail es un celoso y le cae mal cualquier hombre que se acerque a su madre.

La sobreprotege demasiado, pero en parte lo entiendo. Es su madre y ha sido la


única que le ha demostrado amor desde niño. Pero sé que con el tiempo
cambiará de actitud

- Vale, acepto cenar con mi sobrina entonces

Le doy un abrazo y él me lo responde alegre. Lo acompaño hasta la sala y al


Mikhail verlo serio y algo grosero le dice

- ¿Y tu que

sigues haciendo aquí? Ya es tarde para andar visitando a mi madre.

- Mikhail, mi tío se va a quedar a cenar con nosotros.


Arquea una ceja algo en desacuerdo

- No

- ¿Por qué no?

- Porque no quiero visitas que atender a estas horas.

Interrumpo chulesca

- A ver Mikhail, no es visita, es mi familia y la respetas. Tu tienes tu familia y no


la menosprecio. No lo hagas tu con la mía.

- Megan, no quiero incomodar, mejor me voy

- Si, mejor vete - Insiste Mikhail

- ¡Basta! Quiero cenar con mi tío, si no te gusta te aguantas.

- ¡Esta es mi casa!

- ¡Nuestra casa! Soy tu esposa y también decido Me mira fusilante y me vale


madre. ¡No todo es como a él le sale de las pelotas!

Enojado opta por no cenar y me da igual. Despierto a Alejandra y la ayudo a


bajar a cenar. Al ver a Danilo se sorprende

- ¿Tú aquí todavía?

- ¿Te molesta?

Alejandra niega con la cabeza

- No, no me molesta Danilo

Lara baja las escaleras con su sonrisa que siempre la acompaña con un dibujo en
las manos

- Abuela, te hice este dibujo para que te sientas mejor de tus golpes

- Gracias princesa, ¿Me das un abrazo?


Lara alegre le da el abrazo y agarrando a Alejandra de la mano caminan al
comedor. Mi tío me mira y apenado dice

- Megan, mejor me voy. Mikhail se ha enojado mucho y no quiero que te pelees


con él por mi culpa

- Tío, ese gilipol as cree que todo tiene que ser como a él le da la gana y se
equivoca.

A mi no va a venir a controlar lo que hago

- ¿Segura?

- Que si,que estoy segura

A rastras lo l evo al comedor y lo siento en una de las sil as quedando frente al


lado de Alejandra. Aún no puede comer por sí sola por el col ar cervical y
Danilo se ofrece a ayudarla pero el a se rehúsa

- Megan, puedes hacerlo tu. Danilo no tiene porque molestarse

- Alejandra, no me molesta ayudarte. Me gustaría hacerlo Lo mira con timidez y


responde

- Vale, gracias Danilo

Es que es tan obvio mi tío que me hace sonreír divertida. Esa sonrisita
embelesada que pone cada vez que la mira es increíble. La mira fascinado y veo
como la ayuda a cenar.

Con delicadeza y dándole esa importancia que nadie en su vida le ha dado a tan
hermosa mujer. Lara me mira con ojitos tristes y pregunta

- ¿Y mi Papi? ¿No va a cenar?

- No cielo, está algo enojado

- Pero yo me he portado bien Mami

Esbozo una sonrisa


- No está enojado por ti corazón. Es que tu Papi a veces es cabezota.

Ríe y yo suelto un suspiro. Si que es cabezota. Miro a Danilo y algo sonriente le


pregunto

- ¿Ya has terminado tus diligencias en Rusia?

- Eh, si ya me regreso a Italia en unos días

- ¿Cuántos días estarás antes de irte?- Inquiere Alejandra

- Dos días quizá ¿Por qué?

- Nada, simple curiosidad

¿Curiosidad o deseos de saber cuándo se va mi

tío por alguna extraña razón que me sospecho pero no confirmo? Alena se l eva
a Lara y a Ninette luego del postre. Mañana hay colegio para Lara y es tardisimo

- Mami, pero yo quiero tomar clases en casa como Ninette

- Ya luego hablamos de eso Lara. Ahora ve con Alena para que te acuestes.

Refunfuñando se va de la mano de Alena. Alejandra regresa a la habitación y


aun Danilo sigue embelesado. ¿Yo me veo así de tonta cuando miro a Mikhail?

- Mi mamá está deseosa de verte.también te necesita en Italia con el a.

- Ya me regreso, sé que he descuidado muchas cosas al á. ¿Crees que pueda


venir a ver a Alejandra en estos dos días?

- Claro que puedes. Pero necesito que me digas algo sin mentir -Asiente con la
cabeza-

¿Que sientes por mi suegra?

Sonríe pensativo y soltando un suspiro replica

- Mucho cariño
- ¿Sólo cariño?

- ¿Que importa lo que sienta o deje de sentir? El a me ve sólo como un amigo y


su hijo me odia

- Mikhail no te odia, es un sobre protector empedernido cuando se trata de su


madre, pero no te odia. - Curvo la comisura - ¿La amas?

Su rostro ruborizado y apenado lo delatan. Es que más obvio no puede ser.

- Me voy, buenas noches Megan

- No renuncies a eso que sientes sólo porque mi suegra le tenga miedo al amor.

¿Porque las personas se complican tanto? Trato de buscarle explicación y no la


consigo.

Mi tío se va y pienso en mi suegra, el a son de las que un "no lo quiero ver" es


"Muero por verlo"

¿quien la entiende? Y ahora me toca lidiar con el mala leche de Mikhail. Cuando
las cosas no salen como a le da la gana, se encierra y comienza a maldecir a todo
mundo.

¡Es que es un berrinchudo! Pero el berrinche se le va con la calentura. En


segundos está al cien y por más que quiera no se puede aguantar.

Entro a la habitación y lo veo tumbado en la cama dispuesto a dormir. ¡Es


increíble!

¡Ahora es que empieza la noche! Me cruzo de brazos y lo miro indignada

- A la verdad que eres un berrinchudo infantil. ¡Es que no es posible que seas tan
ridiculo!

- Cal ate y dejame dormir

- Eres un egoísta. Tu madre tiene derecho a tener amistades. Y no entiendo


porque te molesta tanto la idea de que mi tío sea su amigo Se queda cal ado
dándome la espalda.
Es que cuando decide comportarse como un crío lo consigue. Me encierro en el
baño y mientras me ducho hablo entre dientes enojada. Me he casado con un
obsesivo del control y odio eso. Al salir de la ducha, me pongo un camisón algo
traslúcido y ligero para dormir. Sigue haciéndose el dormido y eso me enoja.

- ¿Vas a seguir con esa actitud?

Me ignora. Es que hay veces en que deseo agarrarlo a puñetazos. Me subo a la


cama y

ya voy a ver como le quito el berrinche de mocoso malcriado que trae. Me


acerco a su nuca con mimos y lo beso provocativamente. Me meto con él en las
sabanas y susurro

- ¿Ya deja el drama si? No es para tanto

- No me toques, quiero dormir

Mando su orden por un tubo y hago que se gire quedando boca arriba. Enredo
mis piernas en las suyas y al sentir

su cuerpo rozar con el mio ya mi morbosa interna se enciende.

- Yo sé que quieres que te toque. Deja de ser tan orgul oso Me mira con seriedad
y quitando mis piernas de las suyas me responde con tono algo enojado

- ¿Como te hago entender que quiero dormir? No tengo ganas. Deja de molestar
y duérmete Megan.

Me siento como una total estúpida. Como si fuera en estos momentos un jodido
estorbo.

Enojada me acuesto dándole la espalda y sin decir nada, apago la lámpara. Sol
ozo en la oscuridad y aunque lo tengo al lado y sé que está ahí, siento que hay
veces en las que me rechaza y sólo desea ser él sólo. Seco mis lágrimas y cierro
los ojos y en minutos agarro el sueño. Pero como soy hiperactiva hasta para
dormir, me despierto en plena madrugada para orinar. Me giro y noto la cama
vacía. Mikhail no está. Me levanto de la cama y luego de ir al baño, me asomo al
balcón de la habitación. Al í recostado en una pequeña tumbona mirando hacia la
nada con la mirada triste. Doy unos pasos y me acerco tímida
- ¿Por qué estas despierto?

- No puedo dormir

- ¿Estas bien? ¿Qué ocurre?

- Nada, vete a dormir Megan

Niego con la cabeza

- No me voy

- ¿Por qué no puedes seguir una simple instrucción? Quiero estar solo, necesito
estar solo

- ¿Hasta cuando? Dime, ¿dime hasta cuando vas a querer estar solo? ¿Hasta
cuando seré tu esposa sólo de papeles nada más? No creas que para mi es fácil
verte despierto a las tres de la mañana

viendo hacia la nada.

Con dolor en su voz responde

- No lo sé Megan, no lo sé

Sin remedio alguno, regreso a la cama y él se queda sólo con el semblante


atormentado y su paz cada vez más y más vulnerable a la destrucción total.

******

-A ver, ¿cuanto es tres más seis?-Cuenta con sus delitos y la detengo- Ah no, no
sea tramposa, sin usar los deditos

Ríe y luego de pensarlo responde alegre

- ¡nueve!

- ¡Muy bien! Escribe el nueve en la tarea

Escribe el número en su libreta y continúa haciendo los otros mientras la miro.


- ¿Como te va en el cole Lara?

- Bien - Responde algo tristona

- Ese bien no me convence. ¿Pasa algo?

Me mira y sus ojitos la delatan. Deja los crayones a un lado y me dice

- Es que nadie juega conmigo. Y siempre lo hago sola.

- Pero deben de haber niñas que jueguen contigo cariño Niega con la cabeza

- No juegan conmigo, dicen que soy tonta y no quieren jugar.

La abrazo y besando su cabeza la consuelo

- Tu no eres tonta cariño. Tu eres muy inteligente Derrama una lágrima


mirándome tímida

- Sus papás dicen que mi Papi no es mi Papi y que soy una recogida.

- No hagas caso a esos comentarios. Yo te amo mucho al igual que tu Papi. Y eso
es lo único que importa. ¿No quiero que l ores ni te sientas triste vale?

- Vale Mami

Maldita sea la gente estirada que cree que por tener dinero son dioses intocables.
¡Me bul e! Me siento en el sofá de la sala de estar y tomo un respiro. Es que si
no grito,

¡exploto! Recibo un correo de Mikhail y rápidamente lo leo De: Mikhail Ivanov


Fecha: 10 de noviembre de 2015 3:30pm

Para: Megan Ivanova

Asunto: Planes

Señora Ivanova

¿Tiene algo que hacer en la noche? ¿Que le apetece hacer?


Pd: La amo más que ayer señora Ivanova

Mikhail Ivanov

Presidente de Ivanov Pharmaceuticals, Inc

---

Sonrio, no sé porque pero este correo tiene un doble sentido oculto. Y hace
tiempo que no nos portamos mal. Mordiendo mis labios respondo De: Megan
Ivanova

Fecha: 10 de noviembre de 2015 3:33pm Para: Mikhail Ivanov

Asunto: tiéntame

Señor Ivanov

No tengo nada que hacer en la noche. Pero si me pasan muchas ideas por la
cabeza.

Por ejemplo, quiero ir a las dos salas que nos faltan. ¿Que cree?

Pd: Te amo

Megan Ivanova

Tentada esposa del presidente de Ivanov Pharmaceuticals, Inc

----

De: Mikhail Ivanov

Fecha: 10 noviembre de 2015 3:40pm

Para: Megan Ivanova

Asunto: No

Señora Ivanova
Usted no irá a esas dos salas. Lo siento mucho por usted. Pero veo que tiene
ganas de jugar. Bien, vamos a darle el gusto. ¿Salimos a cenar con Sergey y
Amanda?

Mikhail Ivanov

Presidente de Ivanov Pharmaceuticals, Inc.

---

¡Obvio que quiero que si! ¡Si! Sergey y Mikhail...y ya comienzo a fantasear
cosas morbosas. ¡Es que los dos están de muerte! Pero eso me lo tengo que cal ar
porque si

Mikhail se entera rápido va con sus celos y berrinches. Con Sergey, es solamente
físico y eso él no lo comprende. O no lo quiere comprender. Respondo el correo
De: Megan Ivanova

Fecha: 10 de noviembre de 2015 4:00pm

Para: Mikhail Ivanov

Asunto: ¡Quiero!

Señor Ivanov

¡Quiero! ¿Sabe que quiero? Quedar como coladera >:) Pd: Me ha pervertido
horrible señor Ivanov

Megan Ivanova

Húmeda esposa del presidente de Ivanov Pharmaceuticals, Inc

---

Dejo el móvil a un lado y nada más de pensar en lo que puede l egar a ocurrir en
la noche, me enciendo. Sonrio con picardía mordiendo mis labios, si quiero
terminar como coladera. Quiero portarme mal, muy mal.

=================
Capitulo 11: Doble Placer

Entre Mikhail y Sergey han decidido que cenemos en un restaurante francés. ¿A


me que me importa el restaurante? ¡Quiero fol ar! Pero bueno, tengo que
aguantarme.

Han dejado a la hermosa de Leyla con la madre de Sergey y tenemos toda la


noche para romper paredes. Esta vez Mikhail ha reservado una habitación de
hotel.

Cuatro entrando a la misma habitación, vale que nos delatamos solitos. Mientras
cenamos hablamos de muchos temas, Amanda nos cuenta cómo son sus
desveladas con Leyla y lo horrible que Sergey cambia pañales. Se nota que esa
pequeña los ha

unido más que nunca. Y como me ha tocado, sólo me resta celebrar la felicidad
de otros mientras yo muero por la mía propia.

- ¿Por que no han regresado al club?- Pregunta Amanda

- Mikhail no ha querido

- ¿Por qué?

Serio responde

- Por qué no y punto

- Dice que no quiere exponerme a las salas restantes.

Sergey lo mira y suelta un suspiro

- Lo entiendo, tampoco me gustaría que Amanda estuviera dentro de algunas


Ceñuda inquiero

- ¿Que puede ser tan malo como para que ninguno de los dos nos quiera al á
dentro?

- Megan, ya te lo he explicado. Eres mía, y al á dentro, es una multitud. No


permitiré que te usen como lo hacen ahí dentro.
Aprieto los dientes y pregunto con rapidez si Irina estuvo en ambas salas.

Asiente con la cabeza y no sé si sentirme halagada o menospreciada.

- Mikhail, yo puedo, si crees que es mucho para mi no tienes por qué...

- Megan, dije no. No va a cambiar

- Vale, al menos dime que es lo que hay en la última sala

Si, dinos por favor Mikhail - Secunda Amanda

- En casa lo sabrán, alguna ocasión en el cuarto morado Mikhail cuando dice


"no"

difícilmente cambia de parecer. Así que no le insisto más. Siento algo de dolor
de cabeza y un leve mareo. Pestañeo dos veces y se me alivia un poco el mareo.
Debe de ser el vino. Siguen hablando y yo sólo quiero una cosa, sexo. ¿Por qué
le dan tantas vueltas?

Antes de irnos, paso por el tocador del restaurante. El mareo sigue. ¡Maldita sea!
Pero es que no he tomado tanto vino. No quiero arruinar la noche, no y no. Sacó
del bolso unos analgésicos y con eso se me alivia.

- ¿Estas bien?

Brinco del susto y me giro rápidamente

- ¡Amanda qué jodido susto me has dado!

- Uy perdón. Oye, te ves algo pálida

- Estoy bien. Debe de ser la luz

- Ya nos vamos

Asiento con la cabeza y salgo con Amanda del tocador. Mareo, ¡vete!

*****
Nos recuestan sobre la cama desnudas. Es muy amplia la cama, parece que
puede dormir una multitud. Busco con la mirada a Mikhail y lo veo al fondo
sentado en el diván con su jodido cuerpo voluptuoso desnudo. Sigo a Amanda
con la vista y veo que se va con mi ruso particular. No puedo evitar siempre esa
espinita que me jode, ¡él es mío!

- ¿También eres celosa preciosa?

Miro hacia el frente y tengo otro cuerpo desnudo frente a mi. ¡Estoy de infarto!

Muerdo mis labios y sonriendo respondo

- Soy celosa con lo que

es mío

Separando mis piernas con lascivia sonríe con mi respuesta. Flexiona mis
piernas y un aliento diferente acaricia mi sexo. Hoy mi amiga Afrodita se
deleitará doblemente. Me abre y su lengua roza mi hendidura con suavidad. Su
calidez me hace despertar a la morbosa interna. Sujeta mis caderas y mueve su
lengua con avidez sobre mi clítoris y los gemidos comienzan a escaparse solos
sin poder retenerlos. Entre jadeos, busco con la mirada a Mikhail y tiene a
Amanda a su merced. La embiste con fuerza y el a para nada que lo mira. Sólo
cierra los ojos y grita las palabrotas que grité yo semanas atrás en la luna de
miel. Vuelvo a mirar a Sergey y parece deleitarse entre mis piernas. Me succiona
e inconsciente intento cerrar las piernas y él me detiene abriéndolas a capacidad.
Mi espalda se arquea y ahuecando un gemido creo poder alcanzar mi primer
orgasmo en la noche cuando el muy tonto se detiene en el mejor momento. ¿Por
qué? ¡Joder! Dejo caer mis manos a mis costados con la respiración por las
nubes. Desvío la mirada a la entrepierna de Sergey y su dureza, me tienta a hacer
cosas que pueden meterme en problemas con Mikhail. Rasga el envoltorio del
preservativo y susurra

- Elevemonos a las estrel as...

Difícil, sólo consigo esa sensación con mi ruso particular. Pero con Sergey
consigo otra distinta. Una de puro deseo sexual. Se empala de un empel ón fuerte
y estruendoso en mi interior. Y esa sonrisa lasciva y excitante que se me dibuja
en el rostro cada vez que me hace gemir, ¡Me pone a cien! Descansando mis
hombros sobre la cama, me eleva las caderas,
de modo que quedo a medio colgar. Otro que le gusta lo rudo y salvaje. Dibujo
una O

perfecta en mis labios y a cada segundo grito una que otra palabra "linda"

suelta mis caderas y vuelvo a estar completa en la cama. Pero mi amiga Afrodita
quiere dominar un rato. Tiro de sus muñecas tumbandolo en la cama junto a mi
costado. Abrazo su espalda y clavo mis uñas en el a cada vez que siento que me
quiebra por dentro.

¡Quiero los dos! Toco mis pechos y libidinosa juego con mis pezones buscando
ese estal ido de sensaciones. Lo miro y tiento con la mirada.

- No hagas eso preciosa, o terminaría metiéndome en líos - Susurra en mi oído


embistiendo con fuerza

Ladeo y parece mentira. Mikhail apenas le presta atención a Amanda. No pierde


tiempo para voltear a verme y celarme con la mirada. Le sonrío con picardía
haciéndolo mosquearse un poco.

- ¿Por que te meterías en problemas?- Pregunto traviesa Mirando mis pezones


deseando tocarlos y rozar su lengua sobre el os hasta endurecerlos responde

- Porque los tocaría, chuparia y besaría hasta endurecerlos. Y eso, me traería


graves problemas preciosa

¡Dios! Ese «preciosa» me prende y hace querer romper reglas. Otra vez, siento
que pronto toco las estrel as. No me reconozco, la morbosa se mira al espejo y
grita palabrotas mientras se ríe y excita al ver su cuerpo transpirando de placer
mientras es penetrada por otro hombre que no es su marido. Pero muere por
tenerlos a los dos penetrándola, mientras ve el reflejo de su cuerpo extasiado
entre dos hombres robándole los gemidos. ¡Mi morbosa es atrevida! Pido más y
cuando siento que estoy a sólo un toque de correrme entre pequeñas
contracciones. Detiene las embestidas. ¡No! Mikhail hace a un lado a Amanda y
el a se queda sobre el diván mirando mientras juega con su excitación. Tira el
preservativo y se acerca a la cama mirándome con un deseo que parece no
acabarse.

- Quiero fol arte hasta que te corras y me pidas que me detenga - Susurra
mordiendo el lóbulo de mí oreja.
- Quiero que lo hagan los dos. Fol enme, duro, muy duro.

Su sonrisa sorprendida, pero gustosa de lo que quiero, me excita. Se acuesta en


la cama y con ese gesto libidinoso, pide que me siente sobre él. Me subo a
horcajadas sobre mi ruso particular y me embiste con fuerza acariciando el límite
de mi vagina. Mis antebrazos caen a sus costados y sus manos abrazan mi
espalda. Me mira y besando mis labios pregunta

- ¿Segura? No tienes que hacerlo por complacernos Sonrio

- Eso te digo a ti. Lo deseo y estoy segura - Replico pícara Un azote me escuece
y el lascivo y lujurioso mejor amigo de mi marido,me penetra desde atrás y la
morbosa suelta un grito

- ¡Ah!

Entran y salen de mi y todo es doble, los gemidos, los jadeos, el placer y también
los

susurros. Mikhail parece querer desgastar mis labios. Los besa, mordisquea y
succiona como le place. Entre azotes que escuecen mi piel, palabras lujuriosas al
oído, el sonido de tres cuerpos chocando liberan a mil por hora la oxitocina por
mis venas. Cuatro manos me sujetan y gruñen para Afrodita. Me desplomo sobre
el perfecto pecho del hombre que amo y soltando un gemido extasiado, siento
que con sus embestidas mi útero se contrae, me quiebro en un grito al correrme,
sin saber si lo que siento es dolor, placer o un dolor l eno de placer.

- Eres una diosa nena

Ni para responder el aliento me alcanza. Sólo sonrio y ambos salen de mi


interior. Me hago a un lado en la cama, Sergey acerca a su mujer y ahora me toca
a mi ser espectadora. Es inevitable, no puedo controlarlo. Me jode ver cómo fol
a a otra mujer que no soy yo. Pero eso sólo le molesta a la Megan celopata
empedernida. A la morbosa le es excitante ver en vivo y a color. No dejo de
mirar a Mikhail y desear que regrese acá y vuelva a hacerme gritar. Lo sigo con
la mirada y veo que deja a Amanda con celeridad y tirando el preservativo, tira
de mis tobil os y suspendiendose sobre mi, busca embestirme nuevamente. Esta
vez sólo lo hace unas pocas veces; suelta un gemido acompañado de una sonrisa
extasiada eyaculando con violencia. Cierro los ojos y disfruto la sensación.
Pero, regresa el mareo. ¡Maldición!

****

Tocan la puerta y escondiéndome en las sabanas dejo pasar. Alena entra con una
charola y al verme en la cama a las doce del mediodía me dice

- Megan, anda, sal de la cama. Que ya son las doce del día. Te traje algo liviano
de comer como me pediste

Con cara de hastío respondo

- Tengo sueño. Mucho sueño

- Llevas tres días en cama sin hacer nada. El señor me dejó dicho que si no sales
de la cama l amé a un médico.

- ¡Sólo quiero dormir! Estoy bien. No lo alarmes Asiente con la cabeza sin
muchas

opciones.

- Vale, al rato paso por la charola

- ¿Quien l evó a Lara al colegio?

- La pequeña le insistió al señor que la l evara y él terminó accediendo.

Sonrio

- Vale, gracias

Miro la charola, me ha traído un blini de patatas con Kvas y me da asco. ¡Le dije
algo liviano! Vuelvo a acostarme y agarro el móvil Megan a las 12:40pm Quiero
uvas blancas y chocolate blanco :)

Mikhail a las 12:46 pm

Alena debe tener

Megan a las 12:50pm


No, no tiene y tampoco tiene chocolate blanco :(

Mikhail a más 12:57 pm

Te compro las dichosas uvas entonces Megan a las 1:00pm

¡Y el chocolate también!

Mikhail a las 1:02pm

¡También el chocolate! ¿Algo más?

Megan a las 1:03 pm

Nop. Te amo

Mikhail a las 1:06pm

Yo más nena

Trato de entrarle al blini pero no puedo. Nada más de oler me da asco. Me quiero
levantar de la cama pero no tengo ánimos de nada. Tengo que hacerlo. Me
levanto con pesar y salgo de la habitación recostandome de las paredes. Bajo a la
la sala de estar y veo a Ninette haciendo tarea junto a la chimenea. Me acerco a
el a y curiosa pregunto

- ¿Que haces?

- Tarea de la clase de francés. La profesora viene mañana y no entiendo algunas


cosas.

- Me encantaría ayudar, pero no sé nada de francés cariño.

Asiente con la cabeza y pasa a otra libreta

- ¿Y de biología?

- Un poco

- ¿Me ayudas con la tarea?


Asiento con la cabeza y me da una imagen de un cosito raro. Ah, las células. La
miro y pregunto

- ¿Esto es lo de las células animales y vegetales?

- Si, pero se me hace difícil diferenciar cual es cual

- Pues cuando estaba en el colegio, me las aprendí por la forma. La que parece
una esfera es la animal y la otra más rarita la vegetal Sonríe

- Ah sí, así es más fácil

- Ya sabes que aquí estoy para lo que necesite y pueda ayudarte

- Gracias tía

Me quedo catatónica, ojiplática, estupefacta y todo lo que sigue. Para esta niña,
al l egar aquí fui "Piruja" "bruja" "Ruidosa" de eso pasé a ser sólo Megan y
ahora soy ¿Tía? La miro y algo sorprendida inquiero

- ¿Porque hasta ahora me dices tía?

Encoge los hombros

- Pues porque ahora tu eres la esposa de mi tío y pues eres mi tía. Además de que
no eres tan piruja ni ruidosa como pensé.

- Ah, ¿osea que ese "tan" quiere decir que lo sigo siendo?-Asiente con la cabeza

- ¿Por que?

- Por qué te casaste con mi tío y él es mío.

- Ay pero si él te sigue queriendo igual. El que se haya casado conmigo no va


hacer que te deje de querer.

- ¿Lo dices en serio?

Le acaricio su cabel o ondulado mientras le respondo cariñosa

- No miento. Para tu tío eres muy importante.


Otra vez el puñetero mareo. ¡Es que me l eva el demonio! Me levanto del sofá y
dejo a Ninette continuar con su tarea. Subo a la habitación nuevamente y Alena
ya ha removido la charola. Quiero tocar, pero no me siento inspirada para
hacerlo. Me siento horrible y ninguna jodida píldora analgésica me ayuda.

¡Jodidos viruses inoportunos!

=================

Capitulo 12: Negación

Paso a ver a mi querida suegra. Con el pasar de los días se ha ido recuperando
muy bien. Está más animada y sonriente. Danilo, él se ha ido pero me dejó dicho
que regresa en unos días para ver como sigue Alejandra. Me siento a su lado y le
pregunto alegre

- ¿cómo te sientes?

- Me siento muy bien. Ya puedo estar sin el col ar cervical. Era una molestia.

- Me alegra mucho Alejandra. Así ya pronto puedes seguir con tus pacientes y tu
vida normal.

Asiente con la cabeza y comenta

- Megan, ¿crees que si sea algo vieja para tener sexo, enamorarme o tener una
pareja?

¡Es que me dan ganas de agarrar una jodida sartén y estamparsela en la cabeza
por lela!

- ¡Claro que no! Puedes tener sexo, para el sexo no hay edad. Y claro que puedes
enamorarte y tener pareja, ¿Por que no?

- Es que quizá por ser vieja es que ningún hombre se queda a mi lado. Quizá el
sexo conmigo no es el mejor por ser vieja. No sé. Siento que ya no soy deseable

- Alejandra, no eres vieja. Y el que quiera tener intimidad contigo, lo debe de


hacer porque te quiere, no por el físico más que otra cosa.
Se queda cal ada y veo que algo de crédito da a lo que digo. Sonríe y responde

- Tengo a una nuera única. Eres un sol Megan. Gracias por aparecerte en
nuestras vidas.

- Ay Alejandra, tampoco es para tanto

- Si, si lo es. Cuando Irina murió, todos pensábamos que Mikhail jamás volvería
a enamorarse. Durante dos años se dedicó a su trabajo más que a cualquier cosa.

Odiaba que las mujeres se le acercaran y se volvió frígido.

- Oh, pero debe de

haber sido sólo por un tiempo

Niega con la cabeza

- Después de esa mujer, de Irina. Tu fuiste la otra que conocí a la cual mi hijo
presentó como su novia.

Sonrio al recordar aquel a vez en la que me presentó por primera vez. Sentía que
moría al saberme novia de Mikhail Ivanov. Quién lo diría, que ahora soy su
esposa y ambos morimos el uno por el otro.

- Pero es entendible. La amaba

- No, no lo creo. Si la quería, pero estaba con el a por no estar sólo. Por más que
quiera demostrar que le gusta la soledad, Mikhail teme estar solo. Cuando Irina
se dio cuenta de el o, lo maltrató y menospreció poniendo sus propios intereses
sobre los de Mikhail.

Me quedo fría. Joder, pensé que Irina era la santa que no rompía un plato. Que
era la mujer que en nada podría yo superar. Miro a Alejandra y algo confusa
respondo

- ¿Como? Es que siempre he creído que Irina fue alguien que estuvo con Mikhail
y sirvió de ayuda para él. Por eso le duele tanto su muerte.

- Mikhail de lo único que no logra liberarse y entender es que no fue culpable de


ese accidente. Vive creyendo que mató a su hijo. A ese que sostuvo en sus
brazos sólo una vez y vio morir en los mismos. Desde ese entonces se privó de la
oportunidad de volver a ser padre. - Hace una pausa - Asistí la cesárea de Irina y
creeme que no es fácil darle a elegir a un paciente, y mucho menos a un hijo,
entre la vida de su esposa y la de su hijo. Todo, para nada, porque ambos se
fueron.

Bajo la mirada y por unos segundos me pongo en el lugar de Mikhail. Cuando


perdí a mi bebé sentí

una profunda tristeza y deseos de desaparecer. Y sólo había escuchado su


corazón latir.

Mikhail tuvo a su hijo en brazos y terriblemente se le fue sin él poder hacer


nada.

- Tardó horas en salir del trance. No quería soltar a su hijo y entre lágrimas lo
miraba, solo lo miraba y acariciaba su cabecita. Sé que esa noche era una daga
más a las tantas que tiene acumuladas.

- Como quisiera ayudarlo a cargarlas.

- Pronto se abrirá contigo. De una forma u otra lo hará.

Ya ni me hago ilusiones con eso. Llevo tanto esperando que veo esa posibilidad
muy lejos.

- Ojalá Alejandra, Ojalá

****

No he podido hacer más que estar en cama. ¡Maldita sea! Siento que si camino,
todo me da vueltas de momento. Falta poco para que anochezca y Mikhail no l
ega con mis jodidas uvas. Me da con ir al baño y al mirar los estantes. Veo que
no tengo toal as sanitarias. ¡Genial! Se supone que en estos días tenga el periodo
y se me ha olvidado por completo. Ni modo, me va a tener que traer Megan a las
6:30pm Necesito un favorcil o a parte de las uvas y el chocolate :3

Mikhail a las 6:35pm


¿Qué necesitas?

Megan a las 6:38pm

Toal as sanitarias y tampones :)

Mikhail a las 6:40pm

Si estas creyendo que me voy a meter a una farmacia a buscar esas cosas, estas
muy mal. Lo siento.

Megan a las 6:50pm

¡No seas ridículo! No pasa

nada porque las compres. Las necesito. En estos días me l ega la regla. No seas
tonto Mikhail a las 7:00pm

¿Te l ega la jodida regla? ¿Una semana sin sexo?

Megan a las 7:01pm

¿Que es en eso en lo único que piensas? Anda, vas y las compras. No seas
payaso Mikhail a las 7:03pm

¡Adiós!

Muero de la risa de nada más imaginarme su rostro de mala leche mientras


conduce.

Lara entra a la habitación con su perrito y brinco del susto. ¿Que coño hace con
el animal dentro de la casa?

- Lara, saca a el perrito de la casa antes de que papi l egue.

- Pff papi no está. Y Flopi puede estar cuando papi no esté.

El jodido animal corre por todo el cuarto como loco y ahí sí que no. Me levanto
de la cama y agarrando al perrito en brazos le digo

- Vamos a l evarlo al invernadero


- Pero Mami, al á hace frío y está solito.

Me pone esos ojitos que me roban la razón y suelto el perrito

- ¡Vale! Anda, l evalo a tu cuarto, pero que de ahí no salga Feliz asiente con la
cabeza y se l eva al perro a su habitación. Agarro mi bolso de cosméticos para
buscar una lima y veo entre las cosas las cintas. Las jodidas cintas. Trago saliva
y agarro una de el as. No podré seguir torturándome con la curiosidad. Enciendo
el reproductor de dvd y justo cuando voy a colocar el disco en el lente, suena el
móvil dejo el disco a un lado y atiendo la l amada

- Megan, estoy en la jodida farmacia y hay un puñetero corredor entero de las


cosas esas. Hay unas que tienen caja negra y letras en dorado. Parecen más una
caja de vino que de toal itas

No puedo evitar reír y respondo entre risas

- Fijate bien en las que tienen alas. Esas son las que necesito

- Esto es muy complicado Megan. Hay cuarenta marcas distintas y no encuentro


la que me dices tu. Una chica pregunta por tercera vez si necesito ayuda. Megan,
!

te juro que te mató!

Muere de la pena el pobre y yo solo me rio más y más.

- A ver, las que necesito tienen que tener alitas Mikhail, no creo que sea difícil

- Aja, hay unas para el día, para la noche, para medio día. ¡Joder que la regla es
la misma! ¿Porque tanto lío con una puñetera toal a?

- Las nocturnas Mikhail

- Esas no las hay con las cositas esas en los lados

- ¡alitas!

- Qué es eso de flujo normal, abundante...

- Mikhail, nocturnas, con alitas y flujo normal. ¡No es una ciencia!


- Mejor te l evo todas, no, mejor aun te l evo algodones. Es más fácil.

Cuelgo el móvil y aún con el dolor de cabeza, sigo riendo. Es que me lo imagino
con su traje negro, cara de mala leche y el lío de las toal itas. Pasa una hora y mi
finolis l ega con mis uvas y el chocolate. Dando brinquitos agarro las uvas y el
chocolate y le doy un beso alegre

- ¡Gracias!

- Toma, aquí tienes tus alitas abundantes nocturnas Me da una compra l ena de
cajitas de toal as y tampones de todas clases. Vale, que en un año me olvido de
comprar toal as. Me pongo en pintitas para alcanzar sus labios nuevamente y lo
beso con ternura

- Gracias por lo que haces por mi.

- Es menos de lo que has hecho por mi Megan.

Lo abrazo y cierro los ojos. Cada vez que lo hago, siento paz y tranquilidad entre
sus brazos. Que nada podría dañarme si él está a mi lado. Caminamos al
comedor y nos sentamos junto a las crías y alejandra a cenar. Yo no puedo ver
por nada del mundo carnes rojas porque siento que se me revuelve todo.

- Alena, l évate eso

- Pero es lo que más te gusta comer.

- Lo sé, pero hoy no me apetece. Mejor traeme algo menos cargado Asiente con
la cabeza y Mikhail me mira fijamente

- Quiero que me digas que te pasa

- No me pasa nada Mikhail.

- Hace unos días andas rara. Ahora parece que quieres morirte de hambre

- Hijo, no la atosigues. De seguro es sólo estrés - Señala Alejandra Resoplando


toma un poco de vino y replica

- O come, o la hago comer.


- Mikhail, no puedes obligarla

- Madre, ¡ya deja de defenderla! No está comiendo y se va a enfermar Sonrio y


respondo

- Ya Alena me va a traer algo de comer. No te enojes cariño Alena me trae una


sopa de no sé qué. No tengo ganas de comer pero si no lo hago este hombre es
capaz de darme la comida en avioncitos. Como sin ganas y ¡Joder!

Que horrible es comer sin ganas. Termino y no espero al postre. ¡Me voy!

- Yo me voy a recostarme un rato.

- Megan, ¿que

tienes?- Otra vez pregunta Mikhail con seriedad

- ¡Joder que no tengo nada! Sueño, tengo sueño.

Subo a la habitación y agarro mis uvas blancas y el chocolate. Esto sí feliz me lo


como.

Guardo la cinta, parece que cualquier cosa me impide que las vea. Me siento en
el balcón a comer las uvas con chocolate mientras veo la noche estrel ada que
regala el

cielo. Miró mi muñeca y leo el «Tuyo» me enamora cada vez que lo leo. Sin
darme cuenta se me acaban las uvas y el chocolate. Me las he comido todas y
ahora no puedo ni respirar. Pero aún así quiero más para mañana.

Entro a la habitación y de dar unos pasos, termino corriendo al baño y devuelvo


las uvas y chocolate. ¡Maldita sea!

- Megan...

Escucho su voz y abre la puerta. Me ve arrodil ada frente al retrete y Nerviosa lo


saco con un grito

- ¡Sal de aquí!

Cierra la puerta y cepil o mis dientes rápidamente algo enojada. Odio que me
vea así.

Ahora tengo que dar mil explicaciones y eso me fastidia. Me preparo


mentalmente para un sermón y salgo del baño. Lo veo sentado en la cama
mirándome con seriedad y antes de que yo pueda decir algo me dice

- Mañana te viene a ver un médico. Se acabó el "no tengo nada" el "no tengo
sueño"

Niego con la cabeza rontunda

- ¡No! Ahora no me puede caer nada mal porque ya vas tu a l amar a cuánto
especialista hay. Te complazco en visitar el neurólogo y me cambia los
anticonvulsivos. Quizá es eso lo que me tiene así

- Eso no los dirá él mañana

- ¡Dije

no! No, no y ¡no!

- Megan, no empieces con tus berrinches. Ya dije y no me contradigas.

¡No quiero ver al médico! No quiero que me revise. ¡Yo estoy bien! Busco una
forma de zafarme del médico y le digo

- Que Alejandra me verifique. El a puede hacerlo

- Megan, el a es ginecóloga. No es su especialidad.

- Lo sé pero tiene conocimientos en medicina general. Ay no me hagas ver a un


médico.

Mejor que tu mamá lo haga

Resopla y luego de tanto insistirle, acepta. ¡De la que me salvé! Mañana


Alejandra me revisa y listo. ¿Por que siento que hay algo más aquí? En el fondo
muero del miedo. Por mi cabeza pasan mil posibles respuestas a lo que me
ocurre y una de el as me aterroriza.
****

¡Me l eva el demonio! Hago cuentas y no puede ser que se haya atrasado. No
Megan, debes estar contando mal. Eso debe ser. Tocan la puerta y hago pasar.

Mikhail entra con Alejandra y pongo los ojos en blanco. Es que este hombre no
me deja pasar una.

- Aquí está mi madre, te va a ver un momento

Trago saliva y respondo

- ¿Puedes esperar fuera?

- ¿Por qué?

- Mikhail, no te preocupes, será rápido - Señala Alejandra Resoplando sale de la


habitación y al cerrar la puerta siento menos tensión.

Alejandra se sienta a mi lado y pregunta

- ¿Cómo te sientes?

- Bien

- Megan, no mientas

- Tengo dolor de cabeza y mareos constantes. Y pues tengo náuseas cada vez que
veo la comida.

Se queda cal ada y su mirada me preocupa.

- ¿Sientes algo más?-Niego con la

cabeza- Megan, ¿Cuando fue tu último periodo?

- un día antes de la boda.

- Megan, l evas un mes sin período.


- No, me toca en estos días. Estoy segura.

Arquea una ceja y esa mirada escéptica y algo interrogante me intimida.

- Día exacto Megan

- Hace cuatro días tenía que l egarme, pero se puede retrasar un poquito.

- Megan, hay posibilidad de un embarazo

Niego con la cabeza y digo "no" como diez veces. Embarazo no. Le tengo terror
a la idea de volver a pasar por lo mismo. Además es imposible

- No Alejandra, es imposible. Yo estoy tomando la píldora

- Megan, siempre hay un margen de error. No son cien por ciento seguras.

- ¿Me vas a decir que del noventa y nueve punto nueve por ciento, estoy en el
ese jodido uno por ciento de error? Es ridículo

- No lo es Megan. Y estoy segura que en esos treinta días de luna de miel con mi
hijo, a lo menos que estabas pendiente era a la píldora Sol ozo asustada y niego
con la cabeza

- No estoy embarazada. Esto es otra cosa.

- Salgamos de dudas

saca de su bolsa cuatro pruebas de embarazo. Me las estrecha y me dice

- Por si quieres confirmarlo tres veces más

- ¡No me voy hacer la jodida prueba porque yo sé que no estoy embarazada y


punto!

Para ti, todo se resuelve con embarazo Alejandra Sonríe y me mira y pide que yo
lo haga. La miro a los ojos y pregunta

- ¿Estas segura que no brincaste ninguna dosis? ¿Usan otro método


anticonceptivo?
Trago saliva y con un nudo en la garganta replico

- Yo..., yo no recuerdo. Y no, sólo la píldora

Suelta un suspiro y me mira algo inquieta. Pero más que yo, nadie en estos
momentos.

- Ay Megan, se me hace que ya me toca ser abuela

- ¡No! No quiero bebés, ¡No estoy embarazada maldita sea! Es otra cosa, puedo
estar enferma, con gripe, ¡No sé!

- Megan..., una gripe no retrasa el período

Miro las malditas pruebas de embarazo y me niego a hacérmelas. Estoy segura


que no estoy embarazada. Es otra cosa, tiene que serlo.

=================

Capitulo 13: Intransigencia

-Megan, sal de dudas y hazlas. - Insiste Alejandra

Agarro las puñeteras pruebas y me meto al baño. Las manos me tiemblan. No


quiero bebés. No quiero problemas con Mikhail. ¡Me quiero morir! Bien, quiero
terminar con esto. Me hago las cuatro pruebas y espero afuera del baño. Pasan
los minutos y toca ver el resultado. Pero no quiero. Yo no quiero. Alejandra las
busca por mi y cuando sale del baño con las pruebas, me mira nerviosa

- No sé si felicitarte o consolarte

Agarro las pruebas de embarazo y al ver las puñeteras dos rayitas en las cuatro,
siento que me quiero morir. No, no quiero bebés. No, tiene que ser un jodido
error

- Están mal

- Megan, no están mal

- Si, estas tampoco son seguras, hay un por ciento de error. Ya está, están
erradas.
- Megan, es imposible que las cuatro pruebas se equivoquen. Estás esperando un
bebé No puedo evitar l orar y entrar en desesperación. Mikhail me va a odiar, yo
me odio por permitirme esto. Mikhail se enojará y mucho. Derramando lágrimas
respondo

- Alejandra, no quiero este bebé. No puedo tenerlo, no quiero y Mikhail tampoco

- No digas idioteces Megan. Es muy bonito que tengas la oportunidad de esperar


otro bebito

- ¡No! Alejandra, no quiero. No, por favor ayúdame, no puedo tenerlo.

- ¡Megan calmate! Deja de decir estupideces. No te vas a deshacer de ese bebé y


vas hablar con mi hijo. Él tendrá que entenderlo le guste o no.

- Alejandra, me va a gritar, me va odiar y no lo podría soportar.

- Vamos a decirle

- No. Yo ya veré cómo lo hago. Todavía no

Asiente con la cabeza

- Vale, pero rápido que regrese al consultorio, quiero hacerte una ecografía.

Escondiendo las pruebas de embarazo, hago pasar a Mikhail. Me mira y


preocupado pregunta que tengo. Se conforma con escuchar a su madre decir que
tengo una infección de garganta. Alejandra sale de la habitación y no sé cómo
mirar a los ojos a Mikhail. Aún quiero l orar. Me abraza y besa mi sien

- Me alivia saber que no es nada grave. Te amo pequeña Cierro los ojos y
tratando de no sol ozar replico

- Yo también te amo, y mucho.

Me mira y sonriendo pregunta

- ¿Deseas hacer algo?

- ¿Pero no tienes trabajo?


- Quiero quedarme contigo. Llevarte a cenar y luego mimarte

- ¿Me quieres l evar a cenar?

- ¿Quieres cenar?

Asiento con la cabeza. Quizá sea mejor decirle de una vez. Y qué mejor
momento que en la cena. Suena su móvil y sale al balcón a atender la l amada.
Me logro escapar y manejo hasta un centro comercial. Busco en las tiendas
alguna cajita mona donde poner las pruebas de embarazo. Consigo una negra
aterciopelada junto a una cinta dorada.

Después de dar vueltas y vueltas comprando estupideces para entretenerme,


Mikhail me l ama al móvil. De seguro es para regañarme.

- Megan, ¿donde coño estas?

- En el centro comercial. Es que quería venir por unas cosas

- ¡Sabes que no puedes salir sola!

- Ay ya lo sé. No me regañes. Regreso

y me cambio para ir a cenar. Te amo.

No dejo que me responda y termino la l amada. Algo nerviosa, subo al coche y


saco las pruebas de embarazo de mi bolso. Las coloco las cuatro en la caja negra
aterciopelada y en una nota, lo único que se me ocurre escribirle «No me odies»

dejo la caja a un lado y me toco el vientre. Sonrio feliz, ¿será que ahora un
pequeño mala leche si nos hará felices?

****

Me mira y no se decide en bajarse del coche. Lo aparca algo alejado de los


demás y me

mira y sigue mirando.

- Oye, ya nos podemos bajar


- Ese escote me tiene mareado

Miro mis pechos

- ¿Ah sí? Que mal, te toca mirar y no tocar

Arquea una ceja

- ¿Quien dijo?

- yo digo, porque estamos en un aparcamiento y es obvio que no se puede.

Me mira lascivo y ordena

- Correte para atrás en el coche

Pongo los ojos como platos

- ¿Para que?

- Voy a fol arte aquí y ahora

- ¿Oye pero que te tomaste? ¿Estas loco? ¡No!

- Hazlo o juro que te quedas sin bragas para entrar a cenar.

Hago lo que me pide y me muevo a la parte trasera del coche. Seguido lo hace él
y levanta mi falda con esa mirada lujuriosa que me enciende. Bajo la cremal era
de su pantalón y busco su erección. ¿Será posible que el sólo hecho de estar en
un espacio tan limitado como la parte trasera de un coche me excite aún más?

Tira de mi braga y digo entre jadeos

- Eres un bruto, no tengo bragas

- Así me gustas más

Quiero enojarme pero no puedo. Y menos sintiendo como me abro con su pene
entrando y saliendo

de mi despacio. Besa mis labios de esa forma en la que me hace una completa
inútil y sólo deseo que me coma y parta en dos. El espacio limitado y casi
imposible para moverse, hace que todo su cuerpo esté sobre mi y su aliento
acaricie mi rostro mientras siento mi espalda transpirar y gotas de sudor bajar
por la misma. Los vidrios se empañan y no sé si vinimos a cenar o a fol ar en el
aparcamiento del restaurante. Escuchamos gente acercarse y muerta de la pena
pido que se detenga.

- Detente por favor. No hables o nos van a pil ar

Entra y sale de mi con suavidad provocándome y responde susurrando

- ¿Y? Te ¿asusta?

- Basta por favor. ¡Nos van a detener por fol ar en lugares públicos!

- Yo les explico que no podía esperarme hasta la casa para fol ar a mi mujer.

Este hombre le importa tres carajos que gente se acerque. Sigue embistiendo y
besando mi cuerpo. Y yo por más que deseo detenerlo, la morbosa me gana.
Gimo y me incita a que lo siga haciendo. Pero lo peor es al terminar y bajar del
coche.

Una mujer algo mayor, tradicional y reservada, se nos queda viendo raro y nos
grita

- ¡Pervertidos!

¡Muero! ¡Me quiero ir!

- Busque quien la fol e, no sea envidiosa - Replica Mikhail

- Por gente exhibicionista como usted es que la moral se pierde. ¡cochino!

Se sube a su coche y miro a Mikhail indignada

- ¡Cómo es que te pones a discutir con una señora!

- Nena, no discutí. Además, yo me la fol o donde me dé la gana.

-
No, ni tanto.

Entramos al restaurante luego de ese encuentro rápido y lascivo. Aún sigo con el
asco a la comida pero bueno, tengo que soportar. Para colmo, sin bragas. Nos
sentamos en la mesa algo alejada de las demás y miro en mi bolso la cajita.

Mikhail pasa al baño y rápidamente l amo al mesero

- Digame señora Ivanova, ¿En qué puedo servirle?

- Necesito que junto con el postre, le hagas l egar esto a mi marido.

Le entrego la cajita y asiente con la cabeza

- Vale, pierda cuidado.

Mikhail, mi ruso particular, regresa a la mesa y al sentarse me mira extraño

- ¿Qué ocurre?

- No sé, tienes algo diferente. En los ojos, es raro.

- ¿Es algo malo?

- Se ven más bonitos

Sonrio y pide una botel a de vino. ¿Como negarme a tomar? Me sirve una copa y
agarro la misma algo nerviosa. La guio a los labios y finjo tomar el alcohol.

Pido una ensalada para cenar. Si, una ensalada porque no quiero comer. Todo me
da asco, menos las uvas blancas con chocolate. Y mi finolis tiquismiquis el
pescado ese que sabe a demonios.

- ¿Cuando piensas volver a tus conciertos?

- Realmente no lo sé. Ahora sin John, se me hará más difícil.

- No necesitas a ese mequetrefe para seguir con tu carrera

- No le digas mequetrefe y sin él si se me hará difícil. Era de mucha ayuda.


Resopla enojado

- Hablar de John me da pereza

Asiento con la cabeza

- Vale, hablemos de otra cosa. ¿Cuando volvemos a jugar?

Suelta el tenedor y parece que mi pregunta

le molesta

- ¿Por qué quieres jugar? De seguro es por Sergey

- Si te dijera que no, estaría mintiendo. Me gusta mucho el sexo con él. Me
encanta cada vez que intercambios. No veo por que te enojas por eso.

- ¿Y así de cínica me lo dices?

- No veo el cinismo Mikhail. ¿Que de eso no se trata? ¿O pretendes que fol e con
otro y no sienta nada? No te celo con Amanda cada vez que te la fol as. A el a la
tocas como te da la gana y yo no puedo hacer lo mismo. Creo que el cínico aquí
eres tu. Y si, quiero fol ar con Sergey. Tu mismo lo conseguiste.

Da un puñetazo a la mesa y casi queriendo lincharme con la mirada responde

- Entonces si tanto te gusta, ¿Por que te casaste conmigo? Te hubieras liado con
él

- Es que eres bruto, idiota y gilipol as. Con Sergey sólo quiero un rato de placer,
no lo amo. No estoy enamorada de él. Tu para mi lo eres todo. Contigo quiero
ver mi vida pasar y envejecer juntos. No seas celoso. Confía en ti y en lo que
eres. Me tienes como lela enamorada.

Logro hacer que sonría y me lastima saber que en unas horas esa sonrisa se
esfumará.

Saber que un benito crece dentro de mi me hace sentir feliz, pero también
horriblemente mal. Mikhail no lo quiere, tampoco me va a querer a mi.

Llega la hora del postre y las manos me sudan frío. Quiero que me trague la
tierra. El

mesero nos trae el postre. Yo quise uvas blancas nada más. Muchas uvas blancas.
Y tal como se lo pedí, le entrega la cajita a Mikhail. Él la mira algo extrañado y
me pregunta

- ¿Y esto que es?

- Antes de que la abras, quiero que sepas que no lo quise. Sólo sucedió.

Y quiero que sepas que necesito de ti más que nunca.

Se queda cal ado y serio abre la cajita. Su expresión al ver las pruebas de
embarazo positivas, es de total repulsión y enojo.

- ¿Me puedes decir qué coño significa esto?

- Estoy esperando un bebé. Por favor no te enojes ni me grites. No lo busqué. Te


lo juro, esta vez fue un accidente

- ¡Yo no quiero hijos maldita sea! ¡¿Ves que no puedo confiar en ti?!

Paga la cuenta con enojo y sale como alma que l eva el demonio. Yo salgo tras
de él e intento detenerlo pero no deja que lo toque. Me trata con sumo desprecio
y cada vez que lo hace me lastima más y más.

- Mikhail, por favor, no me rechaces. No pasa nada, no tienes que preocuparte.

Estaré bien, el bebito también. Haré lo que sea para que no le pase nada malo

- Vas a buscar la maldita forma de terminar con ese jodido embarazo eso es lo
que vas hacer si no quieres que te haga l egar una demanda de divorcio.

Entre lágrimas replico

- ¿Cómo puedes pedirme que aborte a nuestro hijo? ¿Que clase de hombre eres?

¡¿Que demonio corre por tus venas?!

Me agarra del brazo con fuerza y a rastras me sube al coche con violencia. Sube
al piloto y antes de acelerar me grita furioso
- No voy a volver a pasar por lo mismo otra vez por tu maldita culpa. ¡Te dije
que te

cuidaras!

- ¡Y lo hice! Me cuidé. Pero no son cien por ciento efectivas. Y como aquí el
macho semental odia los condones, soy yo la que tengo que joderme con toda la
carga. Porque esto lo cargo sola. A ti sólo te importa tu bienestar,no el mio. Y

tampoco el de tu hijo.

- ¡Tu eres una estupida que no puedes l evar una tonta cuenta de dosis de una
puñetera píldora! ¡Eres una imbécil que no sabe que estar embarazada puede
matarte! ¡Me he casado con una impedida mental!

Acelera violentamente y a mi me bul e lo macarro por dentro. ¡Imbécil él!

- Y tu eres un jodido egoísta que no te importa por lo que estoy pasando ahora
mismo.

Lidio con mis problemas y también con los tuyos. ¡Tu no haces nada! Tu sólo te
encierras a beber, ¡yo no! A pesar de sentirme un asco de persona, tengo que
seguir así me quiebre por dentro. Yo no puedo sentarme a beber como tu imbecil,
Porque si lo hago, todo se nos cae encima. Eres bueno para juzgarme, pero eres
un cobarde para aceptar tu comportamiento de poco hombre que asumes.

- Ahora me l amas cobarde.., ¡la tonta estúpida e imbécil que fal o fuiste tu no
yo!

- ¡Ten pelotas para aceptar lo que haces carajo! ¡Ten los pantalones para aceptar
tu paternidad! Yo no me embaracé sola. Si de verdad hubieras querido evitar
esto, ¡habrías usado el puto condón!

No me mira, no me grita. Sólo maneja como demente y sólo me responde una


cosa

- Tienes dos días para ver que haces con ese embarazo. Si insistes en tenerlo,
perfecto, nos divorciamos y cada quien por su lado.

Escucharlo me dan ganas de agarrarlo a puñetazos. Es un insensible. No puedo


creer lo que pide. ¿Será posible que no sienta nada por este bebé? En estos
momentos siento que lo odio.

=================

Capitulo 14: Amenazas

Me ha dejado sola en la habitación. Pasé la noche sola. No he podido dormir.

Entra a la habitación para buscar ropa y me ignora por completo. Su rechazo me


hiere y parece no importarle.

- Mikhail...

Ignora mi l amado y sale de la habitación. Derramo una lágrima y me siento


sola.

Muy sola. Me gustaría tenerlo a mi lado. Sé que le da miedo, pero más miedo
tengo yo.

Aún así deseo traer este bebé al mundo. Al rato bajo a la sala de estar, con la
esperanza de verlo, pero Alena me deja dicho que se ha ido más temprano de lo
normal. Alejandra baja las escaleras y al verme sol oza pone gesto de consuelo.
Me abraza y pregunta

- ¿Ya lo sabe?

- Quiere que lo aborte Alejandra. Me dio dos días para que me deshaga de
nuestro bebé

- No hagas caso. Mi hijo cuando se enoja dice anormalidades. Ya luego lo verás


arrepintiéndose de lo que te pidió y estará cuidando de ti.

- No Alejandra, quiere el divorcio. Es un jodido egoísta. No lo busqué, sólo


pasó.

Vuelve a abrazarme y soltando un suspiro responde

- Megan, Mikhail ha sufrido mucho respecto a esto de la paternidad. No lo


justifico, pero en parte lo comprendo. Sólo necesita tiempo para asimilar la
noticia.

¿Pero cuánto tiempo? Él me dio dos días para abortar si o el divorcio. Aunque
me muera y sienta que todo se quiebra en mi interior, prefiero el divorcio antes
que deshacerme de mi bebito. Alejandra me l eva a rastras a desayunar y yo sólo
quiero morirme. No tengo deseos de nada. Miro la comida y a parte del asco, me
da desgano.

- Megan, quiero ver que comes

- No tengo hambre

Alejandra

- Cariño, tienes que alimentarte. Tienes que cuidar de tu bebé. No es bueno que
sigas así.

Asiento con la cabeza desganada y agarro el tenedor. Hago el intento de comer y


el desgano no ayuda. Lara me mira y pregunta que me pasa. No me gusta ver
como su varita se vuelve preocupada. Es muy alegre para tenerla así.

- No me pasa nada cariño. Sólo estoy cansada

- ¡Pues duerme mucho!

- Quizá más tarde princesa

- Señora, su amigo vino a verla - Avisa Alena

El rostro de Alejandra vale un mil ón. Se pone de mil colores y tartamuda


responde

- Eh, lo recibo en la biblioteca

Me deja con las niñas y Lara me pregunta

- Oye, ¿por qué Papi no desayunó con nosotras?

- Pues porque tiene mucho trabajo.

- Ah, ya yo le hice el portaretratos con las conchitas a mi Papi. Se va a poner


muy feliz

- Si cariño, seguro que si

Me siento en la tumbona de la terraza y desesperada le mando un mensaje a


Mikhail Megan a las 1:30pm

Mi amor, por favor. Hablemos. Sé que te aterra la idea de un bebé, pero todo
estará bien. Te amo

Pasa un rato y nada que contesta. Sol ozando mando otros con dolor Megan a las
2:45pm

Mikhail, contesta por favor. Me estas preocupando.

Megan a las 3:00pm

Mikhail, por favor. Háblame, dime algo.

- Megan, ¿te encuentras bien?

Levanto la mirada, y el rostro comprensivo y empático de Alena me acompaña.

Reposa su mano sobre mi hombro y sonriendo con tenuidad le respondo

- Estoy

bien

- No, no lo estas. Sé que sólo soy una doméstica y quizá estoy siendo
entrometida porque mi opinión no es necesaria, pero quiero que sepas que el
señor cuando está enojado no piensa, mucho menos razona.

- ¿Por qué me dices eso Alena?

- Escuché la discusión entre el señor y tu. Estás esperando un bebé y si al señor


no le hace agrado la noticia, a mi si. Me encantará tener a un bebito en la casa
para ayudarte a cuidarlo.

- Me ha pedido que lo aborte Alena. No quiere a nuestro bebé.


Lloro desconsolada y siento que todo el mal me ha tocado a mi sola. Tengo
problemas, tras problemas y no puedo desahogarme con nada ni nadie.

- ¿Te digo algo? El señor tal vez te dijo eso enojado. Pero te aseguro, que es sólo
el miedo de volver a pasar por lo que pasó con la señora Irina. Él en el fondo
muere por ser papá y tener un bebé, sólo que tiene miedo de pasar por otra
tragedia por tercera vez

- ¿Tu crees Alena? Me trató muy feo y me dijo cosas horribles.

- Ya verás que en unos días, está a tu lado cuidándote y haciendo todo por ti
Ojalá y fuera así. Siento que si me quedo sola, pasaré horrible este embarazo. Y

no quiero perderlo, haré todo porque este bebé nazca. Alena me l eva a la cocina
y me obliga a merendar. Ahora esta mujer me va hacer comer como una jodida
vaca.

Sigo mandando cientos de mensajes y Mikhail no contesta. Quiero hablar con él


le guste o no. Llamo a la farmacéutica y una de las recepcionistas en presidencia
atiende amablemente la l amada.

Pregunto por Mikhail y apenada responde

- Señora Ivanova, el señor no se ha presentado hoy en presidencia

- ¿Cómo? Pero el si tiene que estar ahí. Por favor, verifique bien

- No se ha presentado en todo el día señora, lo siento mucho.

Trago saliva

- Y la licenciada Petrova, ¿Se encuentra?

- Estuvo hasta mediodía. Luego se fue y no ha regresado Termino la l amada


enojada y mil ideas se acumulan en mi cabeza. ¿Estará con el a? ¿A donde se ha
ido? Tanta tensión me dan ganas de dormir y no despertar más. Continuo
marcándole y no responde. ¡Maldita sea! Solo me resta, tumbarme en la cama a l
orar y rogar que el enojo se le pase y quiera a este bebé tanto como yo.

****
Falta poco para las seis de la tarde. Mikhail no ha l egado y yo estoy que me
muero. Lara comienza a darse cuenta de mi decaimiento igual que Ninette.
Ambas me hacen un lindo dibujo donde estamos todos unidos. Como quisiera
estar así en estos momentos. Lloro como tonta y Lara rápido regaña

- No l ores mami. Para eso te hice el dibujo, para que no l ores y estés feliz

- ¿Me das un abrazo nena?

Extiende sus bracitos y no duda en darme un fuerte abrazo. La única que me


hace sentir algo libre de problemas es esta pequeña. Escucho unos ruidos y una
unos gritos desde el corredor. Angustiada salgo y veo a Mikhail agarrando a
golpes a mi tío. ¿Cuando

l egó? ¿Por que le pega a mi tio? Alejandra trata de detenerlos, pero Mikhail
parece querer matar a golpes a Danilo. Me interpongo y le grito

- ¡Ya basta de golpear a mi tío! ¡Eres un salvaje!

Ese animal lo quiero fuera de mi casa, es un aprovechado oportunista. ¡Maldita


sea es que no sirve para nada más!

Lo miro y el olor a alcohol impregnado en su ropa me asquea

- ¿Estás borracho?

- ¡No estoy borracho! ¡Quiero a este cerdo fuera de mi casa si no quieres que lo
saque forense!

Alejandra igual o más aterrada que yo se acerca e interviene

- Mikhail, él no me hizo nada, yo quise. Dejalo en paz por favor

¡No entiendo nada maldita sea!

- ¡¿Qué ocurre?!

- Este imbécil se aprovechó de mi madre, de su vulnerabilidad y soledad para


usarla y
¡fol arsela en mi casa! Es un maldito infeliz y te juro que como no desaparezcas
tu cara de aquí te mato desgraciado, ¡te juro que te mato!

Apenas pudiendo sostenerse en pie de los golpes, le responde con dureza a


Mikhail.

- Yo no me he aprovechado de tu madre, yo la amo y no puedes...

Otro golpe, otra vez lo agarra a golpes sin dejarlo terminar. Está irracional, que
más remedio le queda a Danilo que defenderse como puede de Mikhail.

- ¡Basta ya!- exclama Alejandra

- Te quiero lejos de mi madre infeliz. ¡Te juro que no la cuentas una segunda
vez!

Me cabreo, ahora si que este imbécil me va a oír. Cree que todo es a su maldita
forma y está muy equivocado.

- Vuelves a tocar a mi tío y te juro que vas a tener serios problemas. No eres
quien para decirle a tu madre como cuando en dónde y con quien tener sexo.
Eres un salvaje, un egoísta que cree que

puede manejar la vida de todos, incluso la de tu madre. ¡Pues no! ¡El a tiene todo
el jodido derecho de hacer con su cuerpo lo que le de la maldita gana! Y si
vuelves a tan siquiera hacer algo por impedir que mi tío y el a estén juntos, te
aseguro que soy yo la que te va hacer l egar la jodida demanda de divorcio.

Me mira con enojo, frialdad e indiferencia y responde

- Cuando quieras y donde quieras lo firmo. Ya no me interesa nada que tenga que
ver contigo ni tu familia. Son todos unos oportunistas. Tu una infeliz traicionera
que se embaraza sin importar lo que yo detesto la idea. Y este aprovechado don
nadie, que se fol a a mi madre, regalándole palabras falsas de amor a cambio de
dinero.

- Tu no eres quien para decir lo que siento por tu madre. Eres más que un tonto
inmaduro que lo resuelve todo con alcohol. No protege a su mujer ni al hijo que
espera.
Aquí el único poco hombre y cobarde eres tu - Defiende Danilo Derramo
lágrimas al escucharlo decir lo que ha dicho de mi y mi familia.

Respondo sintiendo punzadas en el vientre, dolorida

- Nunca te he importado realmente. Si te casaste conmigo, no fue por amor, fue


por tus propios intereses, por amarrarme, para no estar sólo. Tu sólo me has
tenido como un objeto al cual usar y yo como tonta me he prestado para serlo.
He estado ciega dos años a tu lado, quizá nunca escuché a John y él más que
nadie tenía razón. Tu nunca me harás feliz. Tu eres incapaz de hacer feliz a
alguien.

Eres incapaz de proteger, sólo controlas. - Suelto otra lágrima entre hipos- ¿Y
sabes lo que más duele? Que en estos dos años he dado todo de mi, te he dado
todo lo que soy, mi vida, mi amor, mi comprensión, mi cuerpo y tu sólo has
respondido con lagrimas, dolor, insultos y humil aciones. Tener un hijo tuyo en
mi vientre no me hace ser una traicionera ni nada parecido estúpido ruso infeliz,
yo no lo hice sola. En cambio a ti te hace un cobarde poco hombre rechazarlo y
repudiarlo. Si no lo quieres a él, tampoco me

quieres a mi.

Sin ninguna otra expresión, más que la de enojo y repulsión, Replica

- Piensa lo que te de la real gana. Firmamos el divorcio cuando quieras. No me


importa, total, siempre he estado sólo en esta maldita vida. Si te vas, seguiré, no
tengo que detener mi vida por el o. Pero a ese mocoso que esperas, lo quiero
lejos de mi. No quiero saber nada de él.

- ¡Por Dios Mikhail! ¿Qué está pasando contigo? ¡¿Como puedes ser tan cruel
con tu mujer?! Está embarazada y más sensible. Tus palabras de animal le hieren

- ¿Quien la manda a embarazarse? Problema de el a Estal o entre l antos y grito l


ena de desesperación y hago

- ¡Yo no me embarace! ¿Como quieres que te lo haga entender? Ya deja de decir


lo mismo, deja de reprocharme lo mismo. ¿Que no ves que me lastimas?

- De dolor, nadie muere. Preguntamelo a mi, que no conozco otra cosa y aquí
estoy. Con más dolor al saber lo que va a pasar con ese embarazo. Por tu culpa
pasaré por lo mismo una tercera vez. Por tu culpa, vas hacerme sentir como un
hombre a medias, uno que no puede dar hijos porque los mata o se le mueren.
Pero claro, eso a ti no te importa. Lo único que te importa es tener ese bebé sin
importar que es casi seguro que tú o él mueran.

Baja las escaleras alcoholizado y se escucha a los segundos azotarse la puerta del
despacho. No puedo evitar seguir l orando y las punzadas se intensifican.

Siento un dolor horrible en el vientre que no me deja respirar. Me l eno de temor


y entre lágrimas le digo a Alejandra

- Me duele mucho, no soporto el dolor Alejandra

- Vale, tienes que calmarte Megan para poder ayudarte...

De momento, sólo veo la boca de Alejandra moverse y no logro escuchar nada.

Caigo al suelo inmóvil, no puedo moverme y no logro escuchar nada. Ambos se


acercan

a socorrerme me hablan pero yo no puedo responder, tampoco moverme.

Alejandra nota algo en mi que la espanta por el rostro que pone. Separa de a
poco mis piernas y levanta mi vestido. Traga saliva y sigue intentando lograr que
la escuche. De a poco logro escucharlos y algo atontada responder. Me miro lo
que el a ha mirado entre mis piernas y derramo otra lágrima desconsolada. Mi
braga está empapada en sangre y el dolor es insoportable. Quiero morirme, no
puede pasarme de nuevo. Miro a Alejandra y a l antos digo

- Perdí a mi bebé, Alejandra. Me quiero morir

- No, no Megan no digas eso. Aún no sabemos. Acabas de tener una crisis y
quizá es parte dé

Me retuerzo del dolor y sólo pido una cosa, no una segunda vez. Esto es lo más
que quiero en la vida, deseo este bebé así tenga que hacerlo sola y sin la
presencia de Mikhail en mi vida. Si lo pierdo, con él pierdo cualquier deseo de
vivir.

=================
Capitulo 15: Remordimientos

Han pasado siete días desde que parece que todo se ha quebrado entre Mikhail y
yo. Mi bebé sigue conmigo aunque ahora tengo que guardar algo de reposo.

Alejandra me ha dejado quedarme con el a en su casa y hace todo porque no me


pase nada nuevamente. Siete días sin ver a Mikhail y extrañarlo. No comprendo
porque. Pero aún así, no lo quiero cerca por ahora. Dijo cosas horribles y no
quiere a nuestro bebé.

Aunque conmigo le va a sobrar cariño y amor. No dejaré que nada malo le pase a
mi milagrito. Alejandra entra a la habitación y me saluda sonriente

- ¿Cómo te sientes? ¿Cómo está mi nieto?

- Supongo que bien. Ya no tengo dolor y el descanso me ha ayudado mucho.

Asiente con la cabeza

- Me alegro mucho. Mañana te l evo al consultorio para hacerte una ecografía.

Hay que ver cómo está mi nieto

- También quiero ver como está - Respondo feliz Alejandra suelta un suspiro y
algo temerosa comenta

- Mikhail estuvo aquí en la mañana. Preguntó por ti y por el bebé Algo se


emociona en mi. Ha preguntado por el bebé y eso me l ena de alegría.

Pero aún no perdono su actitud.

- Quería verte Megan, hablar contigo

Niego con la cabeza

- No, no quiero. Él fue claro y dijo que no quería este bebé.

- Si vieras como sufre por lo que ha dicho.

- La conciencia que no lo deja en paz


- Tal vez Megan, pero estaba enojado

- Ahora yo lo estoy. Quiero estar sola y lejos

de él.

- Sabes que en el fondo mueres porque esté a tu lado. Se te nota Trago saliva y
cruzándome de brazos respondo

- Lo voy hacer sufrir por gilipol as. - Miro a Alejandra - Oye, aún no me dices
como fue que se armó el lío con mi tío en la casa.

Su sonrisa se esfuma y se pone de mil colores. Mi querida suegra intenta evadir


el tema pero no se lo permito. Es que es tan reservada y tímida que hablar del
tema la sonroja.

- Nada, fue..., fue algo sin importancia

- Mikhail habló de sexo entre mi tío y tu

Baja la cabeza y apenada sol ozan los ojos de la pena.

- Megan, yo..., debes estar pensando lo peor de mi. Yo no quise fue sólo...

- No te estoy reprochando nada. Y no pienso lo peor de ti. Mi tío está enamorado


de ti y tu no te le quedas atrás. No veo nada de malo en que hayan tenido sexo
Alejandra

- Pero es tu tío...

- ¿Y? No veo impedimento alguno. Él te ama y tu a él.

- Si, pero Mikhail no lo quiere cerca de mi. Y no puedo contra eso Megan.
Desde que enviudé él se ha hecho cargo de mi y su hermana. Nos cuida y
protege. Se lo agradezco porque a pesar de sus propios problemas se interesa por
nosotras.

- Alejandra, no las cuida, las controla.

- Quizá, pero es así la manera en la que logra sentir que nos tiene seguras.
Me quedo cal ada y pienso por un momento todo este enredo. En el fondo ando
necesitándolo, pero me jode tener que ser yo la que ceda siempre. Alejandra se
despide y va a atender su consultorio. Mientras yo me quedo sola en su casa.
Aún su doméstica anda de

vacaciones. Sin mucho que hacer, miro unas películas mientras como uvas
blancas.

Miro el móvil y veo unos mensajes suyos

Mikhail a las 2:34pm

¿Podemos hablar? Meg, por favor. Necesito verte Mikhail a las 2:45pm Por
favor nena, contesta. Necesito hablar contigo. Se que me portado como un
animal.

Pero necesito verte.

Mikhail a las 3:00pm

Megan por favor. No me hagas esto. Estoy pegado al móvil esperando que me
respondas.

Trago saliva y pienso en qué contestarle. Sé que es sincero, pero me duele aún su
reacción con respecto a mi embarazo. Algo enojada respondo el mensaje Megan
a las

3:40pm

Estoy esperando la demanda de divorcio. Ya han pasado dos días y no pienso


abortar a mi hijo.

Mikhail a las 3:50pm

Y no quiero que lo hagas. Esa demanda de divorcio no l egará. No puedo vivir


sin ti.

Megan, por favor. Déjame verte

Megan a las 4:00pm


No. Yo no quiero verte. Cada vez que estas cerca de mí me alteras y debo estar
tranquila y serena. Porque gracias a ti tuve una amenaza de aborto y el embarazo
es alto riesgo. Debería odiarte

Derramo una lágrima y suelto un suspiro. Otro motivo que me hace pensarlo dos
veces antes de perdonarlo. Miro mi vientre y sonrio

- Aún eres muy pequeñito, todavía no te siento dentro de mí, pero te amo mucho.

Te voy a dar muchos mimos mi amor.

Quiero salir de esta cama y sentirme útil. Últimamente no hago más que dormir
y ya me hincha hacerlo. Me levanto de la cama con cuidado y buscando en qué
entretenerme bajo a la cocina y me pongo

a preparar la comida. En algo tengo me matar el tiempo. El móvil sigue


recibiendo mensajes pero los ignoro. No quiero saber de Mikhail. Abro el
frigorífico y agarro más uvas blancas. Al rato escucho a Alejandra l egar y la voz
de Lara suena.

- ¡¿Que coño haces de pie?! ¡Tienes que estar en cama!

- Que cama ni que leches. Ya me siento bien. Además, no me gusta andar de


floja sin hacer nada.

- Pero tienes que reposar Megan.

- Ya he reposado mucho. Además, estoy haciendo todo con cuidado Lara corre
hacia mi

y abraza mis piernas. Verla me l ena de alegría. El a es mi solecito que todo me


lo ilumina.

- Mira Mami, te traje un dibujo. Lo hice con las pinturas de Papi. ¿Te gusta?

- Me encanta preciosa. Voy hacer un álbum con todos tus dibujos.

- Yo voy a darme una ducha, ya mismo bajo y te ayudo con eso - Dice Alejandra

- Oye que no es necesario, yo puedo sola


- ¡Shhh! Ya dije

¡Que remedio! Me siento con Lara en los taburetes de la isla y mientras la miro
comerse unas gal etitas le digo

- Lara, ¿te gusta la idea de tener un hermanito o hermanita?

Me mira con los ojitos confusos

- Pero yo no necesito hermanitos. ¡Ya está Ninette para jugar!

- Ya vale, pero tener un hermanito o hermanita no es lo mismo.

- Pero yo no quiero porque luego después Papi no me va a querer ni tu tampoco

- ¡¿Cómo dices eso?! Nosotros te amamos mucho y siempre serás nuestra


primera hija cariño. Nada va a cambiar

- Pero ya no seré la pequeña de la casa, Papi no me va a cargar a cabal ito y no


van a jugar conmigo

La abrazo y beso su sien

- nada de eso va a pasar. Seguiremos jugando contigo Me mira el vientre y lo


toca con su dedito

- Pero no estás panzona

- Todavía no. Aún tu hermanito es muy pequeñito pero ya pronto va a crecer y


también

mi panza

Sonríe

- ¿Y yo voy a cargarlo?

- Con cuidado, cuando nazca

Alejandra regresa a la cocina y l eva puesto un vestido de lo más mono y


colorido.
Parece estar más animada de lo normal. Por todo sonríe y eso sólo tiene una
explicación. ¡El amor! Me gusta verla sonriendo, parece que al hacerlo, sus
golpes sanan más rápido. Divertida comento

- Estas muy animada...

- Traer bebés al mundo es muy lindo.

- Aja...muy bonito

- Si, y pues me hace sentir feliz.

- Alejandra, l evas años haciendo lo mismo. No creo que tu felicidad se deba a


los partos.

Lara exclama alegre

- ¡Abuela se da besotes con tío Danilo! - Ríe - ¿También tu haces el sándwich,


abuela?

- ¿Sándwich? ¿Qué es eso?- Pregunta Alejandra curiosa

- Ah pues es cuando se quitan la ropa, se dan besotes en la cama y así hacen el


sándwich

No puedo evitar reírme y Alejandra tampoco. Cada vez que dice "sándwich"

recuerdo aquel a vez en que Danna nos pil ó a Mikhail y a mi en contra la pared.

¡Que pena!

- ¿Ah y para ti eso es el sandwich?

- ¡Sí, abuela! Pero yo nunca voy hacer el sándwich

- Ahora no, cuando seas grande y te cases si

Niega con la cabeza

- ¡No
me voy a casar! Tampoco hacer el sándwich. Los hombres son malos, menos mi
Papi Ya veré a esta niñita dentro de unos años enamorada y ahí sí que nos vamos
a reir de este día. Corre a la sala a ver una película de esas de princesas y
Alejandra me mira con esa mirada interrogante que me pone algo nerviosa

- ¿Vas a seguir rechazando a Mikhail? Cuando pasé a recoger a Lara, entré a su


despacho y los decantadores de whisky estaban vacíos. No ha parado de tomar
desde que te fuiste. Si sigue así puede sufrir un infarto. Parece que no le importa.

- A él no le importó nuestro bebé cuando me gritó y estuve a punto de perderlo.

Si se ahoga en alcohol es su problema, no el mío.

- Ya sé Megan, pero también te dije que mi hijo enojado es capaz de gritarle


hasta al Papa

- Y no me importa.

- Vale, ya no insisto en lo mismo. Ya sabrás lo que haces. Recuerda que debes


descansar. No estás tomando tus anticonvulsivantes y debes estar lo más serena
posible.

- Vale, lo sé. Gracias por preocuparte por mi.

Me ayuda a poner la mesa y ahora si tengo apetito. Estoy que me lo quiero


comer todo.

Agarro más uvas y Lara viene corriendo para comer. Al verme con las uvas se
ríe

- ¡Ya mismo te conviertes en una uva gigante! Comes mucha uvitas mami

- Me gustan mucho Lara, anda siéntate y come junto a tu abuela.

Tocan el timbre y Alejandra pone cara de extraño. Dice que no espera a nadie,
voy a ver

de quién se trata y camino hacia la entrada. Abro la puerta algo intrigada y


palidezco al verlo frente a mí, con su típico traje negro y rostro inexpresivo del
que absurdamente me enamoré. Es increíble que me ponga como quinceañera
temblando todo por dentro de sólo verlo. Bajo la mirada y su voz grave e
hipnotizante suena

- Hola Megan

- ¿Qué haces aquí?

- Vine por Lara, prometí l evarla un rato al parque Asiento con la cabeza

- Está comiendo, puedes esperarla. No tarda

- Megan..., hablemos por favor.

Niego con la cabeza

- No hay nada de qué hablar Mikhail. Ya me lo has dicho todo. No quieres a


nuestro bebé, no me quieres a mi tampoco. Sabré lidiar con eso. Ahora por favor,
no me sigas importunando.

Dicho esto, regreso con Alejandra y Lara al comedor. Levanto el plato de Lara y
nerviosa le digo que su padre ha venido por el a. Se pone muy feliz porque sabe
que va al parque.

La l evo hasta a donde se encuentra su padre y seria le digo

- Aquí está Lara.

- Mami, ¿no vienes?

Niego con la cabeza

- No Lara

Mikhail mira mi anular y al ver que no l evo la argol a pregunta

- ¿Y tu argol a?

- Guardada - Replico con frialdad

- ¿Por qué?
- Porque me da la gana de tenerla guardada. Me pesa l evar en mi anular es argol
a. Me recuerda que estoy casada con un gilipol as insensible.

No dice nada, no puede decir nada. Es un imbécil y cuando se propone hacerse


odiar, lo logra. Carga a Lara en brazos y con el rostro decaído y acomplejado se
va sin decir nada más. Él sí l eva

puesta la de él. Quizá la conciencia, o simple costumbre.

- Fuiste muy dura con él

Me giro y Alejandra me mira con cierto indigno.

- No lo creo. No lo quiero cerca de mi. Cada vez que lo hace me altera y puede
dañar a mi bebé si dejo que siga a mi lado.

Es doloroso y penoso tener que alejarlo de mí en estos momentos porque podría


ser él quien dañe a nuestro hijo.

*****

- Tranquila, ha hemos pasado por esto Megan. Vamos a ver cómo está mi nieto
Estoy impaciente, intranquila y todo lo que le sigue. Es que volver a ver esta
misma escena me l ena de sensaciones encontradas. Vierte sobre mi vientre el
gel frío y la piel se me eriza.

Desliza el transductor sobre mi vientre y parezco una tonta emocionada como si


fuera la primera vez que estoy aquí. Miro el monitor sonriendo, apenas se puede
ver, pero sé que está ahí la razón de mi vida.

- tienes doce semanas. - Dice con picardía

¡Y yo me quiero morir!

- ¿Todo está bien con el bebé?

- Si Megan, todo está en orden con tu bebé. Solo tienes que cuidarte mucho más
que

una mujer embarazada sana. Tu condición lo amerita. Tomas ácido fólico y te


mantienes sin hacer muchos esfuerzos.

Asiento con la cabeza

- ¿Pero puedo hacer conciertos y tocar el violín y todo eso?

- Si, pero con el mayor cuidado posible. Si tienes la opción de no hacerlo, no lo


hagas

- Ya, entonces haré lo que sea necesario para cuidarme.

Me da un pañuelo para limpiar el gel y busco con la mirada la imagen impresa


de mi ultrasonido.

- Aquí tienes, la primera imagen de mi nieto. ¿Ves que estoy vieja? Ya en unos
meses soy abuela

- ¡Joder, que no estas vieja!

Sonríe y mientras mira unos papeles, yo pienso en lo lindo que hubiera sido que
aquí estuviera Mikhail. No comprendo porque le aterra tanto la idea de saberme
embarazada.

No soy Irina, no pasará lo mismo. Sé que él sufre, que le da miedo mi situación.


Me pongo en su lugar y quizá también me daría miedo volver a tener un hijo y
luego ya no tenerlo. Recibo un mensaje al móvil y al leerlo inconsciente sonrio
Mikhail a las 9:00am

Mi madre me dijo que hoy te haría una ecografía. ¿Como está el bebé? ¿Como
estas tu?

Megan a las 9:10am

No tienes que fingir interés por mi hijo. Sé que no te interesa nada de lo que
tenga que ver con él.

Mikhail a las 9:30am

Me importa, me importan los dos. Perdoname por favor nena.

Suelto un suspiro algo confundido y l eno de sentimientos encontrados. Me


emociona saber que si le importa nuestro bebé, pero aún me duele lo que me
pidió hace una

semana atrás. No sé qué hacer, no sé qué responder. ¡Dios! no sé qué decisión


tomar.

=================

Capitulo 16: Mal entendido

Megan a las 10:00am

Yo puedo sola con mi hijo. No te necesito. Déjame en paz.

Guardo el movil y algo desganada me despido de Alejandra. Me toca regresar


sola a la casa. Pero se me han acabado las uvas blancas y quiero muchas uvas
con chocolate blanco. Manejo hasta un supermercado y voy directo a las frutas.

Agarro cuatro cajitas de uvas y las echo a la cesta. Hago una que otra compra y
mientras me paseo por los corredores, veo a lo lejos a la bruja Piruja. No se da
cuenta que la observo a escondidas. La escaneo por unos minutos y algo me l
ama la atención. Esa cara de jodida puta infeliz no la l eva consigo en estos
momentos. Más bien l eva un semblante l eno de soledad y resignación. No
quiero que me vea, es capaz de hacer cualquier cosa para dañarme y no voy a
permitirlo una vez más. Como alma que l eva el demonio, compro mis uvas y a
toda leche salgo del supermercado. Temerosa subo al coche y al rato la veo salir
con sus compras. Parece que pelea con el mundo. Odia a todos, incluso a el a
misma.

Enciendo el coche y antes de acelerar, observo mi muñeca, cada vez que veo el
tatuaje, sonrío. Lo necesito más que nunca. Lo quiero junto a mi, pero no quiero
ser otra vez la floja que por amor, todo lo perdona. Me detengo en una luz roja y
recibo una l amada de Sergey. Extrañada la tomo

- Hola, Sergey

- Buenos días preciosa

- ¿A qué se debe tu l amada? Si vienes a interceder por tu amigo, te aviso que


pierdes tu tiempo.
- No, no es por Mikhail que

te l amo, aunque si por culpa del alcohol colapsa, no sé si te lo perdones.

Suelto un suspiro

- ¿Entonces?

-Necesito tu ayuda, Amanda cumple años en una semana y no sé qué coño


regalarle.

- Sergey, ¿es en serio? Pues es tu mujer, debes saber lo que le gusta.

- Pues si, pero quiero regalarle algo diferente. ¿Podría verte hoy en la tarde?

- Eh, claro. ¿Qué te parece si tomamos un café y me explicas mejor?

- Vale, paso por ti. ¿Donde te estas quedando?

- En la casa de Alejandra.

- Paso a las cuatro por ti

- Vale.

¿Es que los hombres tan poco imaginativos son? No hago más que l egar a la
casa de mi querida y enamorada suegra y comienzo a comer uvas blancas,
mientras veo una película romántica de esas que te hacen l orar a moco tendido.
Y yo como que todo me hace l orar. Todo me parece hermoso y romántico. Se
me pasa el tiempo y luego de tomar una siesta, dan las tres y medias. Y yo en
pijama con el rímel corrido. En media hora exacta pasa por mi sergey y él es
igual de puntual que Mikhail. Subo a toda leche a la habitación y agarro el
primer vestido calientito que encuentro. El frío comienza a apretarse. Acomodo
mis pechos en el vestido y andan más sensibles de lo normal, hasta resulta algo
molesto. Mientras menos los

toque, mejor. Me maquil o mientras me peino y pongo los tacones. Es que no sé


cómo hago tanto a la vez. Tocan el timbre y nerviosa veo el reloj. ¿Es en serio?

Son las tres y cincuenta y nueve. ¡Obsesivo de la puntualidad! Como las locas
bajo a recibirlo y sonrio

- Si que eres puntual

- Me gusta serlo, ¿Nos vamos?

- ¿A Amanda no le molesta?

Arquea una ceja

-¿Que cosa?

- Que tome un café contigo

Sonríe y responde algo jocoso

- El a no lo sabe, es la idea. Y no veo nada de malo que tomemos un café. Somos


amigos

Asiento con la cabeza apenada

- Amigos que de vez en cuando, fol an en intercambios. Mikhail es muy celoso y


creo que Amanda también.

- No tienen porque celarnos. No estamos haciendo nada malo. Anda, vamos a


tomarnos ese café

Digo que si con la mirada y me escolta hasta su coche. Uno que no se le queda
atrás al de Mikhail. Me abre la puerta del copiloto y tímida subo al coche. Es
raro que salga con Sergey, aunque sea sólo para ayudarlo. Durante el camino, me
busca muchos temas y yo hablo interesada en cada uno de el os. Al l egar al café,
hablamos sobre lo que quiere prepararle a Amanda. Quiere que sea algo único y
bonito. Pero, ¿Yo en que puedo ayudar?

- Estaba pensando que podrías hacer algo parecido a lo que Mikhail hizo
conmigo en la luna de miel. Llevala lejos donde puedas fol artela una y otra vez.

Ríe y parece que aún no logra saber como hacerle para regalarle un detal e
especial.

Tomo un sorbo de café y le sugiero


- Ya, ya tengo una idea. En Roma tengo una vil a que Mikhail me regalo en las
navidades pasadas. Puedes usarla y hacerle un detal e romántico al í. Uno que no
se lo espere.

- Pero, ¿como?

¡Tenía que ser ruso el cabezota!

- Pues con flores, velas cosas lindas, cursilerías. Ay de todas esas cosas

- Ah..., ya vale. Pero es que para fol ar no necesito velas, ni rosas ni nada de eso
preciosa

¿Es que será bruto? Sonrio con su respuesta y suspirando respondo

- A ver máquina sexual, una cosa no tiene que ver con la otra cabezota. Las velas
y rosas obviamente no son para fol ar. Es un detal e romántico para el a.

- Ya, Vale. ¿Entonces esas cursilerías le va a gustar a Amanda?

- Que si, que a nosotras las mujeres nos gusta lo romántico y cursi.

Sonrie confuso

- Pensaba que les gustaba que las fol aran duro, muy duro

- Vale, eso también Sergey. Pero puedes combinar ambas cosas. El romance con
el sexo.

Asiente con la cabeza y acepta la idea de l evar a la Amanda a la vil a en Italia.


Cuando hablamos de todo un poco e inevitablemente el tema del sexo sale en la
conversación. El muy pícaro ya anda pensado otra vez en intercambios. La
verdad, yo no me quedo atrás. Mi móvil suena, al ver que se trata de Mikhail,
hastiada tomo la l amada

- ¿Que quieres Mikhail?

Se queda cal ado y con la voz algo rara y cortante pregunta

- ¿Como estas?
- Estoy bien

- ¿Donde estas?

Aprieto los dientes

- En la casa, descansando un poco.

Vuelve a quedarse cal ado y no responde más. Termina la l amada y yo me quedo


algo confusa. ¿Para eso l amó?

- ¿Todo bien?

Asiento con la cabeza

- Era Mikhail. Controlador como siempre

- Quizá está preocupado por el bebé que esperan.

- No creo, es un falso mentiroso

Sergey pretende contestar, suena su móvil.

Me mira algo extrañado

- Es Mikhail

- Contesta a ver que quiere

Asiente con la cabeza y responde a la l amada. Lo miro mientras habla con


Mikhail y lo noto algo tenso. Al culminar la l amada me mira y rápido pregunto

- ¿Que te dijo?

- Preguntó que dónde estaba

-¿Estás en tu casa?

Sonrie

- ¿Te molestó que le dijera eso? Si le digo que estoy tomando un café con su
mujer, los celos compulsivos lo van a invadir

- Tienes razón. Vale, pues si necesitas que te ayude en algo más, tú sólo me dejas
saber

- ¿Unos pendientes y una rosa? Es fácil y no me complico

- ¡Es que eres tonto! No es suficiente si quieres sorprenderla. ¿Por que se les
hace tan difícil ser románticos?

Encoge los hombros

-Porque fol ar duro es mejor

Es que es una versión idéntica a Mikhail. Piensan igual, actúan igual y pretenden
que no nos guste lo romantico. Charlar con él es interesante y entretenido. Y más
con sus ideas doble sentidos que me incitan a querer jugar nuevamente. Me mira
y comenta

- ¿Por qué no perdonas ya a Mikhail?

- ¿Por qué la urgencia?

Me mira, me mira y finalmente contesta

- Porque así es como único puedo tocarte

- ¿Quieres tocarme? ¿Como por que?

- ¿Porque de eso se trata el intercambio no?

Me cruzo de brazos arqueando una ceja

- Puedes hacerlo con muchas otras. No tengo que ser yo - Respondo ruborizada

- Pero yo

no quiero coger a cualquier otra. - curva la comisura - Si no me hubiera


enamorado de Amanda como lo estoy y Mikhail no te amara como lo hace,
serias mi mujer Palidezco de la pena de escuchar lo que acaba de decirme. Bajo
la cabeza y no sé qué responder. No me esperaba un comentario así.
- Ya vale, pues espero haberte podido ayudar. Tengo que irme

-Te l evo

Que remedio, no tengo opción. Sergey me regresa a la casa de Alejandra y antes


de irse vuelve a sugerirme que acepte a Mikhail. ¡Que insistencia! Pues no. No y
no. Es un troglodita que piensa que puede joderme hoy y mañana está todo bien.

Suelto mi bolso en el recibidor y veo una nota sobre la mesita Megan, salí un
rato con tu tío. ¿No te molesta? Ay espero que no. Me insistió en tomar un café y
pues que voy y lo acepto. No dejes de descansar. No hagas esfuerzos y no te
alarmes por nada.

Besos

Alejandra

¡Ay Alejandra! Otro polvo se ve venir. Y yo aquí estorbando. Pero bueno, si me


quiero ir el a no me deja. ¡No me deja hacer nada! Agarro unas uvas del
frigorífico y me tumbo en la sala de estar a comerlas. El móvil no ha vuelto a
sonar, Mikhail no ha vuelto a pedir que lo perdone ni nada. Y es raro, suele ser
muy insistente. ¿Será posible que me agrade que me ruegue?

****

Ando atontada. Me he quedado dormida y se ha ido la tarde. Doy un bostezo y


aun sigo sola. Alejandra parece que hoy, no viene a dormir. El café se extiende a
la noche y quizá mañana también.

El aburrimiento me mata. Leo unos cuantos libros de bebés para saber cómo
cuidar a mi hermoso o hermosa cuando lo tenga en brazos y luego me pinto las
uñas de los pies sin más nada que hacer. Esta vez, suena el teléfono residencial.
Debe de ser una l amada para Alejandra, pero yo soy toda impulso y hasta algo
metida.

- Hola, buenas noches - Atiendo la l amada

- ¿Alejandra Ivanova?

- No, habla Megan Ivanova, su nuera, ¿Quien la busca?


- Soy el barman del bar donde se encuentra su esposo señora. Se ha ido a los
golpes con otro cliente y está muy tomado. Apenas puede sostenerse en pie y
sólo repite que se quiere morir o algo así. No se le entiende.

Desesperada le pido la dirección del bar y sin pensarlo me decido a ir a buscarlo.


Me siento en parte culpable, lo he tratado horrible en estos días, pero él me trató
feo también. No hago más que l egar al jodido bar y buscarlo como loca. Lo veo
sentado en uno de los taburetes con una botel a a medias de alcohol a medias en
las manos. La ropa algo estropeada y la mirada perdida.

Indignada avanzo hacia él y le quito la botel a

- Esto es el colmo, ¿quieres morirte tomando alcohol?

Ebrio responde

- Holaaa Megan, ¿como te ha ido en tu maravil oso día?

- Te hice una pregunta Mikhail

- Me me quiero morir con alcohol o con lo que sea, la cuestión es morirme.

- Ya deja de decir estupideces. Parece mentira que estés en estas condiciones.

Intento tocarlo, pero me rechaza con repulsión. ¿Ahora que le pasa al gilipol as
este?

- ¡No me

toques! Tu..., tu eres falsa e hipócrita. Yo como buen imbécil muriéndome por
estar lejos de ti, y parece no importarte

- Vámonos Mikhail, ¡ya basta de tomar!

- ¡Dejame en paz! Quiero estar solooooo, muuuy solo. ¡Al demonio todos!

Me toca l evarme a rastras a este borracho que resuelve todo jodiéndose el


hígado y el corazón. Tiro de su muñeca y se resiste a irse. ¡Maldita sea!

- Mira nada más como estas Mikhail. Pareces un despojo andrajoso. ¡Por dios tu
no eres así!
- Por tu culpa, por tu jodida culpa. Déjame sólo te he dicho ya.

Lo ayudo a ponerse de pie y recostandose de mis hombros reposa todo su peso


sobre

mi. ¡Me va a quebrar!

- ¡Ayudame! Basta ya Mikhail, nos vamos

- No quiero verte, no quiero oírte. ¿Sabes que he hecho todo por aceptar a
nuestro bebé aunque muera de miedo? ¡Si i! Lo hago aunque me desprecies y me
hagas sentir como la peor basura del mundo.

- Ya cal ate, te voy a l evar a la casa

Logro l evarlo hasta al coche entre bandazos y lo subo a la parte trasera del
mismo.

Comienza a sol ozar y entre balbuceos dice

- Yo no me he quitado mi argol a. No lo haré porque te amo. Te amo mucho y yo


no podría estar sin ti. Pero tu, tu no perdiste tiempo en quitarte la tuya.

Me cierro la puerta del coche y con un nudo horrible en la garganta respondo

- Tu me lastimaste...

Enojado grita

- ¡¿Y por eso tienes que engañarme con mi mejor amigo?!

- ¡No he hecho tal cosa!-grito ofendida

- ¡No seas mentirosa maldita sea! Yo te vi con él en el café. Pasaba de camino a


la casa y te vi más radiante que nunca. Sonreías y parecías más feliz que nunca.

Te l amé al móvil estando fuera del café y me mentiste

- Mikhail nosotros no...

- ¡Me mentiste! Dijiste que estabas descansando y estabas con él. Y él muy
imbécil me dijo que estaba en su casa, ¡estaba con mi mujer! Son unos traidores.

¿No te soy suficiente? ¿Por qué me haces esto? Yo te amo y tu me engañas con
mi mejor amigo.

Niego con la cabeza sol ozando

- No es lo que parece Mikhail

- Tienes razón, no eres lo que pareces. Te avergüenzas de mí,

- No lo hago, Mikhail, déjame explicar por favor Se queda cal ado y sólo
escucho sus sol ozos. Con dolor en sus palabras pregunta con ebriedad

- ¿Por qué ninguna mujer puede amarme? ¿Por qué no puedo evitar amar para
que no me lastimen como tu lo has hecho?

Reclino mi cuerpo en el espaldar del asiento y aprieto los dientes. Todo se ha


prestado para que crea lo que no es. Si antes no se valoraba, ahora lo hace
menos. Me parte en pequeños y punzantes pedazos verlo así. Derramo una
lágrima y contesto con culpa

- No es lo que crees Mikhail, jamás haría lo que te imaginas.

- Déjame en paz, quiero dormir, hacerlo por mucho tiempo. Para dejar de
estorbar, quiero dormir para no pensar en ti y en lo que has hecho.

Se queda dormido y cada vez siento más temor e inseguridad. Tengo que
hacerlo, aunque duela los que pueda ver y descubrir, tengo que de alguna
manera, hacer que no desconfíe de mi amor, ni de su valor como persona. Siento
que en cualquier momento, voy a colapsar.

=================

Capitulo 17: La Paz se Perturba

Me he amanecido contemplando su rostro perfecto del que vivo enamorada.


Acaricio su rostro sonriente y verlo dormir me l ena de paz. No puedo seguir
lejos de él.
Por hacerlo sufrir a él, estoy sufriendo yo. Le he hecho algo de desayunar junto a
unos analgésicos. Beso sus labios y de a poco despierta. Me mira y lo hace con
enojo y repulsión.

- Hola

- ¿Donde estoy?

- En la casa de tu madre. Ten, tómate esto para la resaca

- No quiero nada, no quiero nada de ti.

Trago saliva

- Tienes que comer y también tienes que escucharme.

- ¿Escucharte? ¿Acaso tu lo has hecho? ¿Me has escuchado?

- Es diferente

Se queda cal ado y no toca la comida. Me siento a su lado y agarro el tenedor y


pincho un trozo de fruta

- Hazlo por mi por favor, come.

Agarra el tenedor y accede a comer un poco. Me trata frío y eso me duele.


Aunque yo también lo hice.

- ¿No me vas a escuchar?

No responde y sigue comiendo. Vale, aún así, le diré todo y ya al á él si me cree


o no.

- No sé que pasa por tu cabeza respecto a lo que viste ayer, pero no ha pasado
nada más de lo que viste. Solo tomábamos un café. Sergey me l amó porque
quiere que lo ayude con el regalo para el cumpleaños de Amanda. Quiere
sorprenderla y me contactó.

No le veo nada de malo. Mikhail, yo me casé contigo, al que amo es a ti. Y


desde que nos casamos, estás más desvalorizado que nunca. Sergey es sólo un
amigo para mi.
Se queda cal ado y parece ignorarme. Lo miro y hace como si yo no estuviera
con él.

¡Maldición!

- Mikhail, dime algo por favor

- Me mentiste

- Si te dije que estaba descansando es precisamente porque cuando hablo con


Sergey te

pones en esa actitud. Además, no vengo a rogarte. Solo a decirte cómo


estuvieron las cosas. Ya me voy. Y sabes, no te voy a decir más que no tomes.

Por mi, si quieres, bebe hasta que te de cirrosis y te jodas. O hasta que te dé un
infarto y me quedé viuda. Porque tu no aprendes de otra forma.

Pretendo salir de la habitación, pero su voz me detiene. Pide que me quede y con
su mirada, que me siente a su lado. Me mira con temor y algo de inseguridad.
Sus ojos azules se apoderan de mis pupilas y algo apenado me dice

- Dime la verdad, ¿no me engañas con Sergey? Si lo haces, prefiero que me lo


digas a que me lo ocultes Megan

- Mikhail, me ofende que me preguntes tal cosa. Te amo

- Te quitaste tu argol a. Luego te veo con él, ¿Qué quieres que piense?

- Si me quité la argol a es porque estoy enojada contigo Se queda cal ado y otra
vez intento irme pero me detiene. Agarra mi muñeca y algo sol ozo comenta

- Ya yo te he escuchado a ti, ¿Podrías escucharme tu ahora?

- Tienes cinco minutos para decir lo que tengas que decir. Tengo cosas que hacer.

- Megan, tengo miedo. Miedo de querer a ese bebé que l evas en el vientre y l
egar a sentir que nada más

importa más que él, y también termine yéndose. Si quiero ser padre, o más bien
quería serlo. Pero al ver como mi hijo moría en mis brazos, comprendí que no
seré padre porque la vida no me lo permitiría. Y no me equivoqué, perdí otro
contigo que nunca l egó a nacer. Cuando vi esas pruebas positivas hace más de
una semana, el miedo me venció y dije cosas que ahora no me perdono. No me
perdono haberte pedido que abortaras, tampoco haberte humil ado como lo hice.

Pero no pensé en el momento. Sólo había una sola cosa en mi mente, perder de
nuevo.

Perderlo a él, o perderte a ti. A ambos. Perdoname por favor, necesito cuidarlos a
los dos. Quiero tenerlos cerca. No me alejes mas de ti nena Maldita indecisión.
No sé qué hacer. También muero por estar con él pero sería siempre

estar en el mismo maldito círculo vicioso. Se me ocurre una idea, una que quizá
es alocada y contundente, pero yo soy así, tiro del gatil o sin pensar.

- ¿Quieres que te perdone e intente y comprenda entenderte?

- Es lo que más deseo en el mundo cariño

Asiento con la cabeza

- Vale, entonces, si quieres que yo perdone esas humil aciones, a cambio, quiero
saber que es eso que tanto te atormenta. Quiero saberlo todo de ti. Ya me cansé
de esperar y ver cómo pasa el tiempo y yo aún sin saber nada.

- Megan, por favor no me hagas esto. No me es fácil hablar de eso. Nunca lo he


hecho

- Ya es hora de que lo hagas Mikhail. Ya no estoy dispuesta a seguir así.

Bastante he aguantado,

bastante he tolerado. No quiero mas secretos.

El miedo a liberarse se apodera de su rostro. Casi l orando y temblando me


suplica que le de un corto tiempo más. Que lo hará pero necesita tiempo. Verlo
así de afectado, no me da más remedio más que aceptar. Me siento a su lado y no
tarda en abrazarme con fuerza. En estos momentos debe de haber una guerra
interna horrible en su interior consigo mismo. Besa mi sien y arropa mi cuerpo
entre sus brazos.
- No sé qué sería de mi vida sin ti, Megan

- Ni yo de la mía sin ti, gilipol as

Curva la comisura y acariciando mi cabel o comienza a decirme que quiere que


todo tipo de especialista me atienda durante el embarazo. No quiere que haga
nada, que me quede como inútil en la cama. ¡Pues no!

- Yo pensaba hacer un concierto en la afueras de San Petersburgo. En un distrito


que no me acuerdo el nombre

- Ningún concierto. Tienes que reposar y estar serena. Ahora más que nunca que
estás

sin los anticonvulsivos. - Responde Mikhail Resoplo inconforme

- Pero...

- Pero nada. Ya dije

Sonrio, en el fondo me gusta que me cuide como lo hace. Me hace sentir que le
importo.

Beso sus labios y serena le digo

- Nuestro bebé estará bien, yo también lo estaré. Nada nos va a pasar. Quita esos
pensamientos feos de la cabeza. Irina fue Irina, no tiene porque pasarme lo
mismo a mi.

Asiente con la cabeza

- ¿Podrías complacerme en algo? No manejes por favor. Si necesitas algo,


Nikolai puede ir por el o o l evarte. Pero no manejes Megan.

- Esta bien. No manejo durante el embarazo. Quiero que te sientas tranquilo


nene.

Me acomdo entre sus brazos y el silencio vuelve a sucumbir entre nosotros. Toco
mi vientre, aún no estoy panzona, pero me gusta tocarlo y recordar que dentro de
mí se encuentra un pedacito de cielo creciendo.
*****

Era de esperarse, he regresado a la casa, con la condición de que pronto me dirá


eso que lo atormenta. Sé que tendré que estar tras de él para que me lo diga.

Pero de que lo hago hablar, lo hago hablar. Me ha dejado, ¡Por fin! No se quiere
separar de mi y todo me lo quiere hacer. Pero ya lo he convencido de que se vaya
a la farmacéutica. Miro el móvil y uno de tantos mensajes entran al mismo.

Mikhail a las 9:30am

Nena, ¿Estás bien? ¿Desayunaste?

Megan a más 9:50am

¡Si! Ya deja de preocuparte. Alena me cuida :)

Mikhail a las 9:59am

¿Necesitas algo?

Megan a las 10:00am

Si, que dejes el móvil a un lado. Deja de preocuparte por mi. Estoy bien.

Mikhail a las 10:30am

No. No me pidas eso. Es más, hoy regreso temprano a la casa Megan a las
10:40am

¡No! No es necesario. Estoy bien. Te amo

Mikhail a las 10:50am

Ya dije, te amo también nena.

Es que este hombre es cabezota. Pero qué remedio. Me levanto de la cama y


miro el televisor pantal a plana frente a la misma y un reproductor de dvds.
Pienso en si sería correcto que mirara las cintas que agarre de la casa de
Alejandra.
Otro

de mis impulsos me hace agarrar una de el as. Está nombrada como «Primero»
lo reproduzco y me siento nuevamente a ver que tanto esconden estas cintas. La
imagen de unos niños hermosos de ojos azules, frágiles e indefensos atados y
derramando lágrimas mientras risas burlonas y estruendosas suenan a modo de
mofa. Esas lágrimas y vocecitas clamando y suplicando por su madre comienzan
a quebrarme por dentro. Me cubro el rostro mientras observo cómo en diez
minutos, la crueldad e insensibilidad invaden a dos niños de ojos azules y cabel
os castaños que no comprenden que hacen atados y amordazados a una columna
en un lugar atemorizante y traumático. Al terminar la primera cinta, entre
lágrimas l enas de dolor reproduzco una de las otras que restan. No sé si haga
bien en seguir viendo esto pero muchas cosas comienzan a aclararse en mi
enredo mental.

Es traumante ver como entre gritos y agonía, el cuerpo de un pequeño se


consume en l amas mientras el otro, lo presencia horrizado sin opción alguna de
dejar de ver como su

hermano se calcina y poco a poco la voz cesa y sólo se ve un cuerpo inerte entre
l amas.

Detengo la cinta sin poder culminarla y siento que mis manos tiemblan de la
impresión.

Sólo me restan dos. Casi sin poder reaccionar, reproduzco otra y al ver lo que
reproduce la cinta, me quedo anonadada y horrorizada. Mientras veo la cinta y
mis lágrimas caen, muchas cosas que no entendía de Mikhail, siento que ahora
tienen razón de ser. ¿Como pueden hacer algo así a dos niños? No me cabe en la
cabeza que haya pasado por algo así.

Reproduzco la última y esta, esta no logro ver más de la mitad. La quito y


agarrando las cintas, las guardo entre lágrimas y lo único que deseo es abrazarlo
y decirle que jamás lo dejaría por algo así. Algo cambió en mi. Sé que no lo he
visto todo, pero con esto me basta. No puedo evitar l orar al recordar los gritos y
súplicas de aquel niño minutos antes de fal ecer. Cierro los ojos y ando deseando
no haber visto nunca esas cintas.

****
No he salido del balcón de la habitación en todo el día. He visto como se pone el
sol mientras tomo un té. No dejó de perturbarme con lo que he visto en esas
cintas. Trato de pensar en otra cosa pero la imagen de ese niño calcinandose me
penetra la mente con crueldad. Derramo una lágrima y bajo la mirada dejando la
taza de té sobre la pequeña mesa a mi lado.

- Hola nena

Me agarra por sorpresa y me besa la sien. Sonrio y respondo

- Hola cariño. ¿Cuando l egaste?

- Hace unos minutos. - Se sienta a mi lado y ve mis ojos hinchados - ¿Por qué l
oras?

- Eh, no no l oro. Es que el embarazo me tiene algo estupida. Lloro por todo

- No, dime la verdad. Qué te ocurre. Te noto afligida

- Estoy bien. De verdad. Solo son la hormonas

Asiente con la cabeza

- Vale, entonces bajemos a cenar. Alena ya puso la mesa Lo miro y no puedo


evitar ver a

ese niño de ojos azules amordazado en aquel lugar horrible. Tomo su mano y
soltando un suspiro sonrío tenue

- Mikhail, quiero que sepas que siempre estaré a tu lado. No importa nada, ni
nadie. Te amo y también te admiro. Eres un hombre excepcional. Y nada de lo
que haya ocurrido en tu pasado te hace ser menos como crees serlo.

Me mira extrañado y algo confuso pregunta

- ¿Por qué me dices esto?

- Sólo quise que lo supieras. Para mi lo eres todo y mucho más de lo que l egue a
pensar que serías en mi vida.

Sonríe y besa mis labios con suavidad y algo de picardía como es de costumbre
suya incluir.

- Tu cambiaste mi mundo, aquel a noche en aquel hotel cuando creía sólo


dominar tu forma altanera de ser, te adueñaste de mis deseos, luego de mis
pensamientos y cuando me di cuenta, ya te habías adueñado de mi corazón.
Megan, te has convertido en el sentido de mi vida, en lo único importante en mi
absurda y caótica vida. Cuando te conocí, jamás imaginé que tenía de frente a la
mujer que lograría entrar en mi vida luego de que yo mismo me prohibí de
volver a sentir.

Jamás pensé que el a sería la madre de mi hijo o hija. Megan, si te vas de mi


lado, si te vas de mi vida, simplemente dejo de existir Mirando sus bel os azules
derramo una lágrima sonriendo sintiendo por él, más amor del que ya sentía.
Beso sus labios y sentir su calidez me electrifica y hace sentir esa pasión que
nunca se apagará entre los dos.

- Le agradezco a la vida, el haberme puesto en mi camino a un ruso tan único


como tu.

Lo que siento por ti se resume en tres palabras, eres mi vida, Mikhail.

Es mi vida, y ahora siento que deseo protegerlo del sufrimiento tanto como él
desea protegerme de todo. Pues, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento,
opcional. Y haré todo lo que la vida me alcance para evitar que ese pasado lo
siga atormentando. Quisiera saber que pasa por su mente. Qué es lo que siente
cuando está en soledad. Quiero entregar todo de mí, así como él intenta hacerlo,
luchando contra él mismo. Luchando contra algo que no ve, pero siente y sufre.

=================

Capitulo 18: Sorprendido en la ducha

Apenas toco la cena. Miro la comida y no tengo ni pizca de hambre. Y ahí están
los ojos fusiladores de Mikhail obligándome a comer. Como para complacerlo,
mientras, Lara habla con él y le cuenta cosas del colegio. Ninette se suma a la
conversación, y yo siento que no me puedo concentrar en nada. No debí ver esas
cintas. Me hablan y respondo tarde, sin querer doy mucho que sospechar, pero en
estos momentos no y tengo nada tranquilo en mi interior

- Mami..., ¡Mami!
- Ah, ,¿que? - Respondo ida

- ¿Vas a ir a mi recital? Dile a papi que vaya. Porfis Arqueo una ceja

- ¿De que recital hablas Lara?

- ¡De el cuento de la bel a durmiente! ¡Yo voy hacer Aurora!

Sonrio

- al í estaremos tu Papi y yo

Mikhail interviene intentando negarse

- No, Megan yo no puedo ir. Tengo trabajo y demás

- Iremos todos a ver a Lara Mikhail. Lo siento por ti

- Papi, ¿No quieres ir a verme?

- Iremos a verte Lara. No te preocupes

Mi niña sonríe feliz al escuchar que su Papi también irá a verla. Trato de
hacerme parte de la charla, pero mi ánimo está imposible. Vale, quizá pensando
en sexo, pueda dejar de pensar en las cintas. Quiero sexo y lo quiero ya.

Terminamos de cenar y me toca l evar a Lara a su habitación para bañarla y darle


luego

su beso de buenas noches. Mientras se pone su pijama me pregunta inocente

- Oye mami, ¿Cuando estarás panzona?

- Cuando tu hermanito o hermanita crezca un poco más

- ¡Ohhh!

- ¿Por qué?

Sonríe
- Pues porque ya quiero tocar

tu panza grandota

Se sube a la cama y arropándola beso su sien con cariño.

- Ya pronto me tocas la panza todo lo que quieras. Ahora, a dormir señorita, que
mañana tiene colegio

- Adiós Mami

- Buenas noches princesa, que duermas con los angelitos Apago la luz y se cree
que soy tontita. Tiene al perrito bajo la cama escondido.

Ay de el a si Mikhail la pil a con Flopi dentro de la casa. Me hago la tonta y


cierro la puerta. Rápidamente escucho su vocecita hablando a murmul os con el
perrito. ¡Es que es tremenda! Camino hacia la habitación con la idea de agarrar a
mi ruso particular y hacerle de todo un poco. Ya me vengo aguantando las ganas
desde hace tiempo. Cierro la puerta de la habitación y escucho la ducha, esto se
pone interesante. Es tan sexy cuando se baña que ya quiero meterme a esa ducha
y hostigarlo hasta que me fol e. Con picardía, comienzo a quitarme la ropa hasta
quedar totalmente desnuda. Aún sigue en la ducha dejando caer el agua por ese
jodido cuel o que cada vez que lo tengo cerca, sólo me provoca besarlo.

Silenciosa, me acerco a la ducha y me meto sin que se dé cuenta. ¡Dios! Ese culo
me pone como loca adicta al sexo. Y ahora me enciendo mucho más que antes.
Ni yo

misma me reconozco. Mordiendo mis labios lo sorprendo por la espalda


abrazándolo y besando su piel. Da un pequeño brinco y se gira para verme. Miro
hacia arriba para ver su rostro, se me olvidaba que a su lado sin tacones soy una
hormiguita.

- ¿Que haces nena?

- Quiero ducharme contigo, así me ayudas - Respondo mimosa

- Sé buscas

otra cosa
Sonrio besando sus labios y asiento con la cabeza

- Fól ame, l evo mucho tiempo sin sexo

- No

Riendo, me pongo en puntitas para besar su cuel o. Cierra los ojos y la pronto
termina cediendo

- ¿Por qué no?

- Podría lastimarte

- No seas tonto, no me vas a lastimar.

Besa mis labios abrazando mi espalda y creyendo que ya lo logré, Que voy a ver
las estrel as me enciendo más pero este cabezota me detiene

- Dije no

- Me veo fea y estoy engordando, ¿Es eso? Por eso no quieres

- Deja de decir estupideces. No estas fea y tampoco gorda.

- ¡Entonces no me dejes así!

Yo con los deseos en las jodidas nubes, con su cuerpo desnudo rozando el mío y
mis labios sobre los suyos y el muy gilipol as quiere dejarme con la calentura.

Sonriendo agarro su pene y excitando su cuerpo, susurro en su oído

- Si este no me fol a, ya lo hará el consolador.

- Eres una manipuladora, no harás tal cosa - advierte con voz lasciva Sonrío y
hago que se endurezca. Muerdo los labios y esbozo una ligera sonrisa l ena de
deseos lujuriosos

- No hagas eso

- ¿Por?
- Porque me voy a terminar cediendo y sé que te voy a lastimar

¡Y dale con lo mismo!

- Vale, entonces me daré placer con el consolador ya que no me lo quieres dar tu


No me da tiempo a reaccionar, cuando me pone contra la pared embaldosada de
la ducha y su jodido cuerpo extasiante sobre el mío se roza hasta conseguir que
mi amiga Afrodita despierte y me ayude a

elevarme. Me carga y yo entre risas victoriosas enredo mis piernas en sus


caderas. Su erección roza mi vagina y toda yo anda más sensible y libidinosa. El
agua cae sobre nosotros y ver cómo sus pupilas se dilatan sobre las mías con
gran pasión mientras un gemido se me escapa al sentirlo dentro de mí interior.

Rio con picardía y me susurra

- Siempre te sales con la tuya

- Siempre que pueda - Respondo sujetándome de su nuca A este, desde que sabe
que estoy esperando un pequeñín, se ha restado cinco rayitas de pasión y rudeza.
Ahora hasta se parece a John. No, ¡Muero! Lo miro y moviéndome con abrupto
lo incito a que deje de ser tan soso.

- Dame fuerte

Niega con la cabeza

- Así, o nada Megan

¡Me l eva el diablo! ¿Así será por nueve meses? ¡No! ¡Me niego! Entra y sale de
mi como si tuviera las ganas en negativo. ¡Reacciona!

- No me vas a lastimar, deja la tontería

Se niega a tener sexo como siempre, bien. Me toca a mi, hacer que lo haga
inconsciente. Aunque lo veo muy difícil. Pero siempre me salgo con la mía.
Beso su cuel o, y susurro eso mismo que él me susurra y me pone como una
jodida ninfómana domesticada. No dejo de mirarlo fijamente a los ojos y le
sonrío con avidez. No logra durar mucho con el estilo soso, frígido y para nada
excitante que ha pretendido adoptar.
Vuelve la fuerza bruta y celebro. Se olvida por un momento de el miedo a
lastimarme y me embiste con fuerza y yo grito entre jadeos. Bajando por la
pared embaldosada y termino en el suelo de la ducha con esta maquina sexual
bombeando su erección en mi vagina que se abre cada vez más para recibirle.
¿Será posible que pierda total control de mi cuerpo cuando estoy entre sus
brazos? No puedo abrir los ojos, el agua cae sobre mi rostro y apenas logro
respirar.

- Oh por dios, ¡Más!

Quiero esos gemidos y gruñidos que se apoderan de mis oídos y hacen quebrarlo
en mil placeres. Quiero que estremezca así como lo hago yo con cada embestida,
con cada choque contra su piel y el ruido dulcemente estruendoso de mi cuerpo
chocar contra el de él, me excita y no logro escapar de la sensación de querer
cada vez más.

- Eres deliciosa nena- Besa mi labio inferior - Adictiva e insaciable.

Levanto mis caderas hacia las suyas l evando todo hasta mi lujurioso límite.

Roza su lengua por mis pezones y ya comienzo un viaje a las estrel as. Están
sensibles y más libidinosos. Los succiona con fuerza y suelto una esas palabrotas
que le encantan y liberando un gruñido de esos que me ponen a cien y me hace
levitar, da una fuerte y brusca embestida tensandose, se corre y yo con él.
Tiembla sobre mi cuerpo y abrazando su espalda susurro

- Me encanta que tiembles

Entre jadeos besa mis labios extasiado y yo..., yo he vuelto a salirme con la mía.
Me envuelve en toal as y me carga l enándome de besos y palabras bonitas.

Me reposa en la cama y lo miro desnudo y quiero comérmelo completo. Se cubre


con un albornoz y yo hago lo mismo. Sonriendo le digo que tengo hambre y
celebra que tenga apetito. Con cuidado de no despertar

a nadie, bajamos a la cocina y yo no hago más que abrir el frigorífico y quiero


comerme todo lo que hay dentro. Saco uvas, aceitunas, chocolate, mermelada y
unas bolitas de queso. Pongo todo sobre la isla central y Mikhail me mira raro

- ¿Y eso es lo que piensas comer?


Asiento con la cabeza abriendo el frasco de aceitunas y metiendo una cuchara
comienzo a comerlas. Mikhail me mira anonadado y yo pregunto

- ¿Que? Quiero aceitunas

- No te gustan las aceitunas Megan

Sonrío

- Quizá a mi Misha le gustan

- ¿Misha?

- Quiero un varoncito, me gustaría mucho que fuera un niño hermoso como tu


Esboza una sonrisa y baja la mirada algo tenue

- No, que no sea como yo. Eso no.

Pongo los ojos en blanco. Ya va a rebajarse.

- Mikhail, quiero que si tenemos un bebito, sea como tu. Eres el mejor hombre
del mundo cariño

Se queda cal ado sin responder. Sigo comiendo mis aceitunas y Mikhail agarra
las uvas.

Parezco loca comiendo aceitunas directamente del frasco a las doce de la media
noche.

Abro la mermelada y le unto mermelada y me como la rebanada mientras


Mikhail me

mira atónito

- Megan, ¿Te das cuenta lo que estás comiendo?

- Sip. Aceitunas con pan y mermelada. Y quiero chocolate

- Si sigues comiendo así, vas a engordar

- ¿Y que? ¿No me vas a querer si aumento unos kilos?


Sonriendo se levanta del taburete y me abraza por la espalda l enando mi cuel o
de besos responde

- Te amo, y no me importa tenerte así o con unos kilos demás. Te fol aría de
todas formas.

¡Ay Dios! ¡Es que me derrito como margarina! Estoy más encendida que nunca.

Quiero sexo a cada segundo y creo que ya mismo Mikhail de harta de mi.
Mientras me como las aceitunas le comento alegre

- El cumple de Lara se acerca.

- Lo sé

- Quiero hacerle una fiestita con sus amiguitos y amiguitas. Nunca ha tenido una
y me parece que sería muy lindo.

Arquea una ceja

- Dices, ¿Aquí en la casa?

- Si, ¿Por que no? Quiero verla feliz como los demás niños. También pensé en
traer a Danna también cumple años cerca de la fecha de Lara

- Si es lo que quieres, hazlo

Resoplo

- ¿Pero estas de acuerdo?

- Si una fiesta con mocosos la hace feliz, pues con eso está bien.

Sonrio, sé que en el fondo, muere por hacerle la fiestita a Lara. Pero es un


cerrado hermético y de ese cajón es difícil sacarlo. Sigo comiendo aceitunas y
Mikhail acaricia mi cabel o aún húmedo por la ducha. Animada le digo

- Trenzame el cabel o, me gusta como haces las trenzas.

- Vale, luego nos vamos a dormir porque es algo tarde.


Digo que si con la cabeza y me hace la trenza mientras yo acabo con las
aceitunas. Al terminar mi trenza la asegura con una liga para el cabel o y dice

- Listo - Me quita las aceitunas - Ahora a dormir señora Ivanova Me carga y l


evándome entre sus brazos subimos a la habitación. Quiero dormir entre sus
brazos en los cuales me siento protegida y amada. Me recuesta en la cama y
antes de apagar la lámpara, lo miro y le digo

- Eres lo más grande de mi vida.

Arropando mi cuerpo entre sus brazos suelta un suspiro y contesta

- Entre tus brazos, encontré mi hogar y entre tus piernas, mi placer. Eres única,
eres mi diosa. Lo mejor de mi vida eres tu Megan. Y dentro de poco, terminaré
por demostrártelo una vez más.

Sonrio y por alguna razón, presiento que su pasado, tiene algo que ver con esa
demostración. Apaga la lámpara y acomodo mi cabeza sobre su pecho. Escucho
su corazón latir y para mí, es como una canción de cuna que me endulza el
sueño.

Enredo mis piernas entre las suyas y lo l amo para ver si se ha dormido. Al ver
que ya ha caído en el sueño. Con la luz pobre que ofrece la luna desde la
ventana, busco sus labios y los beso

- Nada me va a separar de ti, ni siquiera ese horrible pasado que tanto miedo te
dá enfrentar. Te amo más que a nada en el mundo Mikhail.

Vuelvo a acomodarme entre sus brazos y cierro los ojos. Hasta dormir entre sus
brazos es algo único.

=================

Capitulo 19: ¡Maldita Bruja!

Han pasado poco mas de dos meses. Ahora que estoy panzona, duermo horrible.
Mi mi angelito ya tiene cinco meses pero odio dormir como no me gusta. Con lo
que me gusta dormir boca abajo. Pero, no queda de otra, me toca dormir de
costado.
Despierto y veo a Lara durmiendo a mi lado. Otra vez debió de haber soñado
feo.

Mikhail no está en la cama, hoy es sábado y de seguro fue a la esgrima. Me cepil


o los dientes y despierto con mimos a Lara.

- Hola preciosa, buenos días

Abre los ojitos y sonríe

- Hola Mami

- Mañana es tu fiesta cariño - Digo emocionada

Tristona responde

- Nadie va a venir. No tengo amigos Mami

La abrazo besando su sien

- Claro que van a venir. ¿Les diste las invitaciones?

- Si, pero nadie en el cole juega conmigo. No van a venir a mi cumple - Dice sol
oza

- Ay no cariño, no l ores. Si que van a venir y vas a jugar mucho. Anda, cepil a
tus dientes y ve a desayunar

Tristona hace lo que le digo y antes de levantarme de la cama acaricio mi


vientre.

- Ya estas creciendo cariño. Estoy segura de que eres mi Misha. Aunque no te


dejes ver en las ecografías, sé que eres un pequeño ruso finolis.

Me miro en el espejo, y ver mi vientre reflejado en el espejo, me hace sentir


feliz. Muy

feliz. Esta felicidad de ser madre, no me la quita ni la bruja de Raisa. Bajo a la


sala de estar y veo que la casa sigue algo triste para estar en época navideña.
Aquí van a haber cambios. Llamo a Nikolai y feliz le digo
- Nikolai, necesito que me consigas un abeto frondoso y muy bonito.

¿Para qué señorita?

- Pues para la navidad. Para decorar el abeto y ponerle serpentinas y todo eso.

- El señor odia los abetos

Me cruzo de brazos

- Pues conmigo aprenderá a amarlos. Anda, busca uno muy grande y muy lindo
para ponerlo en la sala de estar.

Sin más, asiente con la cabeza y va a comprar mi abeto. Alena sale de la cocina
con la pequeña Leyla en brazos. El cabezota de Sergey me hizo caso y se l evó a
Amanda a una escapadita. Y Leyla nos ha hecho compañía mientras sus papis
quizá le hagan a su hermanito. Tiene cinco meses y está muy grande y risueña.
La cargo en brazos y haciéndole mimos le pregunto a Alena

- ¿Ya tomó su mamila?

- Si, y un poco de papil a.

Miro sus ojitos verdes roba sonrisas y besando su frente esbozo una sonrisa

- Eres preciosa princesa

Me agarra el dedo y lo aprieta sin querer soltarlo. Es un amor de bebita.

- Megan, las decoraciones y las cosas para la fiesta de Lara están l egando.

También l amaron del aeropuerto su hermanas para decir que en la noche están
aquí.

- Vale, pues entonces acondiciona las habitaciones.

Llevo a Leyla a la habitación y la dejo en el playard. Leo un poco mientras


escucho a Leyla balbucear y morder los bloquecitos. Es hermosa, cabel os
dorados, piel blanquecina, ojos verdes olivo y mejil as rosadas. Parece una
muñequita. Al rato, suena el movil y animada atiendo la l amada

- ¡Holaaaa!

- Hola Amanda, ¿Como estás?

- ¡Estoy que no puedo caminar! Me ha fol ado por todos lados, en todas
posiciones posibles, hemos ido a fiestas de intercambio. En fin, ha sido un mes
de puro sexo del duro y fuerte.

- Me alegro que la estén pasando bien.

- Ya, vale. ¿Y como estas tu y tu bebito? ¿Ya sabes que va a ser?

- Estuve con Mikhail en la cita con Alejandra y no ha querido mostrarse. Aún no


sabemos qué va a ser.

- ¿Y de tus convulsiones? ¿Como vas?

Trago saliva

- Pues, cada vez se me hacen más frecuentes. Pero puedo manejarlo.

- ¿Mikhail lo sabe?

- No, la mayoría me han dado él estando en la farmacéutica.

- Megan, debes decirle. Es muy peligroso para tu embarazo.

- No quiero alarmarlo.

- Bueno, ya cuando esté en Rusia hablamos mejor. Y mi pequeña, ¿Como se ha


portado?

- Es una bebita muy hermosa y de porta muy bien. Cada vez que está cerca de
Mikhail, le agarra la corbata y juega con el a

Ríe y responde alegre

- Dentro de unos veinte años, va a agarrar las corbatas para otras cosas. Pero
tiene un papá súper celoso. ¡Sergey dice que no va a tener novio hasta los
treinta!

Ya me imagino a Sergey celando a su hija de todos los hombres que le pasen por
el lado. Termino de hablar con Amanda y alena toca la puerta desesperada

- ¡Adelante!

- Megan, Raisa está en la sala de estar y Lara está con el a.

- ¿Y por qué demonios la dejas entrar?

- No la dejé entrar, el a se metió a la fuerza.

Salgo enojada de la habitación y queriendo acabar con esa bruja entro al


despacho de Mikhail

y saco de una de las gavetas, un revólver y al que me dispongo a usar contra


ratas arrastradas. Avanzo enojada a la sala de estar y veo a Lara sol ozando y
Raisa con una sonrisa maquiavélica en el rostro. Le apunto con el revólver sin
haberlo hecho jamás en mí vida. Las manos me tiemblan y el a al verme sólo se
sonríe

- Ay, Megan, no seas tonta. Baja eso. Te ves ridícula

- ¡Fuera de mi casa!

Niega con la cabeza

- Vengo a ver Mikhail, claro por asuntos de trabajo o para lo que me necesite.

- ¡No te lo vuelvo a repetir bruja! ¡Sal de mi casa!

- Ay pero qué pesadita. Bueno, si que estas pesadita. Ya mismo ruedas en vez de
andar.

Quizá por eso es que Mikhail no te expone. Le da vergüenza que su mujer se


deforme mientras pasan los meses. Pero claro, no te lo va a decir en la cara por
pena y lastima.

- No te lo vuelvo a repetir. Te vas, o te saco a plomazos.


Parece no importarle. Sigue retando al quedarse y no largarse.

- Baja esa arma. No seas payasa. No eres capaz de matar a una mosca, ya quieres
matarme a mí. Das risa

- Pues yo te, tendría miedo. No sé usarla y se me puede zafar una bala..., o dos...,
o quizá tres.

- Eres una jodida imbécil

Amartil o el arma y loca porque se me escape una bala respondo

- Si no quieres salir de aquí con los pies por delante, lárgate de mi casa. Deja a
mi esposo en paz. Ten dignidad. Alejate de mi hija si quieres conservarte intacta.
Eres un cáncer para la sociedad.

No sé porque gente como tu respira.

Alena intenta persuadirme a que baje el arma pero yo sólo quiero ver a esta perra
temblando del miedo. Ya me tiene hasta la azotea. Mikhail recién l ega de la
esgrima y al verme con un revólver apuntándole al ser que más odio atónito pide

- Megan, ¡Baja esa arma!

- ¡Que se vaya! Juro que como tenga que volver a repetírtelo, ¡te suelto un
balazo entre ceja y ceja maldita zorra!

Mikhail se interpone entre el arma y Raisa y pide que la baje. Ahora sin querer,
le apunto al hombre que amo y se siente horrible. Entre lágrimas, pido que la
saque y besando mi sien me dice

- Vale, pero necesito que me des esa arma y te calmes Le doy el arma y al
girarse, mira a Raisa con un enojo que hasta a mi misma me da terror. Aprieta
los dientes y le dice con frialdad

- ¿Sabes de lo que tengo ganas en estos momentos? Deseo descargar el tambor


de este revólver en tu sien para así dejar de tenerte jodiendo mi vida y la de mi
familia. No te quiero en mi casa, mucho menos cerca de mi mujer y mi hija. A la
próxima que te lo tenga que repetir, haré lo que sea, por verte tras la rejas
maldita loca
Riendo algo delirante responde

- Algún día tu vas a regresar a mi, esta violinista de orquesta barata, ese
engendro que l eva en el vientre y esa mocosa toda usada y corrompida, están de
paso por tu vida.

Acuérdate de mis palabras, porque pronto, estas dos, ya no serán más que polvo
en tu vida.

La agarra con fuerza del brazo y la l eva hasta afuera de la casa a rastras. Me
giro, y veo a Lara l orando como nunca la había visto hacerlo. Me parte el
corazón verla así.

Al rato Mikhail entra y ve sus lágrimas. Sentándose a su lado acaricia sus


coletitas y pregunta

- ¿Por qué l oras princesa?

Niega con la cabeza sin querer contestar

- Dime nena, ¿qué te dijo esa bruja? Necesitamos saber para poder ayudarte
Gimoteando su vocecita suena

- Esa señora me dijo que nadie me quiere. Que tu y Papi no son mis papis. Que
mis papis de verdad no me quisieron. El a dice que cuando nazca mi hermanito o
hermanita ya no me van a querer porque no tengo su misma sangre- Derrama
otra lágrima -

También me dijo que cuando sea grande, ningún hombre me va a querer porque
nadie quiere a una violada y usada como yo. No la entendí mami. ¿Que es
violada? ¿Es lo que me hizo el tío malo?

Siento un quiebre horrible en mi interior al escucharla decir todo esto. Siento que
quiero matar a esa maldita mujer con algo que le duela y agonice hasta morir.
¿Como puede ser tan cruel con una pequeña? Aún Lara no tiene la malicia para
saber que fue violada por su tío y eso me l ena de dolor. La arropo con mis
brazos y l enándola de besos y mimos derramo una lágrima

- Nada de lo que dijo esa mujer es cierto. No quiero que le creas nada. Nosotros
te amamos mucho y eres nuestra pequeña. No importa que no l eves nuestra
sangre, te amamos porque eres nuestra hija preciosa. Y cuando seas grande, si va
haber alguien que te quiera mucho cariño. No le va a importar nada de lo que
haya pasado en el pasado. Aún así, te van a amar

- Oh no, no me van a querer

porque el tío malo me quitaba la ropa y todo eso. No entiendo Mami, hizo el
sándwich conmigo y yo soy muy pequeña y duele

Antes de que pueda responder, Veo que el tema conmueve a Mikhail de una
forma muy fuerte y devastadora. Sol ozando con disimulo se levanta del sofá y
se retira como si huyera del tema. Lara me mira y con los ojitos sol ozos
pregunta

- ¿Hice enojar a papi?

- No cariño, claro que no. Él sólo..., él..., tu papi es algo difícil de entender. Pero
ya no estés triste ni pienses en cosas feas. Mañana es tu cumple y Danna viene a
jugar contigo igual que otros niños del cole

- No van a venir Mami. Nadie quiere ser mi amigo.

- Que si, que van a venir. Ya verás. Anda, ve a la cocina para que Alena te dé la
merienda

Usualmente corre por la merienda. Ahora, va con su osito entre las manos
tristona hacia la cocina. ¡Mato a la hija de su madre por perra! Raisa me va a l
evar tras las rejas. Ya me está hinchando y cuando me harte por completo, va a
correr sangre. Busco a Mikhail a su despacho y lo pil o a punto de tomar alcohol.
Lo detengo quitándole el decantador y serio dice

- Dámelo

- No. ¿Ahora me vas a decir porque te fuiste así y quieres tomar alcohol?

Traga saliva

- No aportaba nada sentado al í y necesito una copa.

- Tu necesitas hablar, abrirte. No tomar alcohol. ¿Cuando va a ser el día que esa
pared entre tu pasado y yo desaparezca?

- Quizá más pronto de lo que imaginas. Ahora, déjame tomar en paz

- ¡No!

Aprieto los dientes y trato de hacer que se olvide del alcohol cambiando el tema.

- Lara está muy triste porque dice que ningún niño va a venir mañana a su fiesta.

- ¿Por?

- Los padres de sus compañeritos lo prohiben, porque según el os, Lara es una
recogida.

Es que los malditos mil onetas me hinchan los jodidos ovarios. La niña no tiene
culpa de venir de donde viene. ¿Por que tienen que ser tan insensibles?

Lara sólo quiere jugar con niños de su edad

Convencido replica

- Van a venir a la fiesta de Lara. Eso te lo aseguro.

Asiento con la cabeza

- No quiero verla con la carita triste. Iré con Alena a ver las decoraciones.

¡No tomes alcohol! Es más, me l evo el alcohol.

Refunfuña entre dientes y se sienta en su escritorio a hacer trabajos en el


ordenador.

Ojalá mañana sea un lindo día para Lara.

*****

- ¿Te gusta como quedó todo?

Lara me mira y tristona asiente con la cabeza


- Es muy bonito Mami. Pero no hay nadie más que Danna y mis titas ah, y
también abuela Alejandra y el tío Danilo. Yo quiero jugar con muchos niños.

Miro la hora, en las invitaciones decía que el cumple de Lara comenzaba a las
doce del día, y ya son las tres de la tarde y nadie ha l egado. El a corre a los
brazos de Mikhail sol ozando y abrazando el cuel o de mi ruso particular, le dice

- ¿Por qué nadie quiere venir a mi cumple papi? Hay muchos dulces y juegos

- Lo sé cariño. Te prometo que van a l egar pronto Sus ojitos se iluminan y


sonríe

- ¿Y van a jugar conmigo? ¿Me lo prometes?

- Te lo prometo princesa. Ahora, para que vengan a tu fiesta, me tienes que dar
un segundo con tu Mami. Ve con Danna a la cocina para que ayuden a Alena con
las golosinas

Feliz por la promesa de Mikhail se va con Danna. Mientras yo me pregunto que


coño va a hacer este hombre. Entra a la biblioteca y yo entro con él. Lo miro
sentada descansando la espalda y comienza a hacer l amadas. Muchas l amadas.
Yo lo miro con curiosidad. Por el tono, parecería que advierte a los que l ama.

Dejo que siga con sus l amadas y salgo de la biblioteca. Cada día que pasa, y que
este angelito crece dentro de mi, siento que la espalda se me jode cada vez más.
Eso sin contar las cientos de veces que corro al baño para orinar. Ya hice una
amistad muy estrecha con el retrete. Con rostro de hastío pretendo subir a la
habitación a descansar un rato y Nikolai me detiene

- Señora...

- ¡Que no me digas señora!

- Perdon, Megan. Se me olvidó decirte ayer que ya he traído el abeto. Está en la


cochera

- ¡Ay que bien! Ya pronto comienzo a decorarlo

Sonríe y se retira mientras en mi mente visualizo el abeto en la sala de estar.


Se verá muy bonito. Pasa una hora y tocan el timbre Lara corre a abrir la puerta
y yo camino como puedo con el a hasta la entrada. Abre la puerta impaciente y
al ver a uno de sus compañeritos junto a su mamá y papá sonríe l ena de alegría.
El niño le estrecha un regalo y algo tímido le dice

- Feliz cumpleaños Lara

- ¡Gracias por venir a mi fiesta!- Responde Lara feliz Hago pasar con cortesía a
los

padres del niño y Lara lo garra de la muñeca y se lo l eva a los juegos. A los
cinco minutos vuelve a sonar el timbre. Arqueo una ceja y me pregunto ¿Que
coño habrá hecho Mikhail para que todos aparezcan de la nada?

=================

Capitulo 20: Colapsa el silencio

Dos padres del niño que ha l egado me miran con algo de indiferencia. ¡Es que
no soporto a la gente creida! Mikhail los recibe y a él si le muestran una sonrisa
de oreja a oreja. En cambio, Mikhail tiene la cara de mala leche que no tenía
hace tiempo. A mi me toca recibir invitados por filtración. Ya el recibidor está
abarrotado de los regalos de Lara.

Ver su carita de felicidad al ver que los niños comienzan a jugar con el a me l
ena de alegría. Y si, estoy alegre, pero también cansada. No he parado de andar y
las piernas me matan. Me doy una escapadita a la habitación y veo a la pequeña
Leyla mordiendo un peluche.

Sonriendo la saco del playard y la l eno de mimos.

- Te portas muy bien hermosa. ¿Te digo un secreto? Creo que no te pareces en
nada a tu Mami. El a es más alocada y alegre. Tu saliste más a tu papi.

Me mira con los ojitos muy abiertos y suelta un balbuceo sonriendo. Es hermosa.

¡Me la como! Me siento en la cama y me doy su mamila y ya quiero hacer lo


mismo con mi angelito. La vuelvo a poner en el playard y se queda cal adita
mirando su móvil de estrel itas girar. Miro mis manos y comienzan a sudar frío.
Siento otra vez el miedo inexplicable que hace que me acobarde de una forma
horrible y me arrincono en una esquina de la habitación para en segundos caer al
suelo retorciendome con la neuronas friéndose en mi cabeza. No veo, no
escucho, tampoco logro controlar mis movimientos.

Pierdo por un momento la noción del tiempo. Sólo siento como todo mi cuerpo
se estremece en el suelo con electricidad corriendo por el mismo de forma
anormal. Me toca esperar a que todo se detenga y al l egar otra de mis tantas
convulsiones al ocaso, siento un extremo cansancio horrible. Juro que un tren me
ha pasado por encima. Quiero levantarme del suelo pero ni fuerzas tengo para
hacerlo.

Pestañeo dos o tres veces y la vista aún está nublada. Mi cara babeada y de
seguro debo parecer un despojo en el suelo. Cierro los ojos y

el dolor de cabeza, es infernal. Sólo ruego que Mikhail no entre y me vea así.

Logro después de unos minutos, ponerme en pie y tambaleando entro al baño


aún atontada. Al mirarme al espejo, suelto una lágrima. Cada vez son más y más
de estas horribles convulsiones y no quiero que le pase nada a mi angelito.
Escucho la puerta de la habitación abrirse y seco las lágrimas rápidamente.

- Nena, ¿Estas bien?

- Si, ya bajo. Estaba retocandome el maquil aje Me agarra de la muñeca y me


hace verlo a los ojos. Odia que le mienta, pero no quiero preocuparlo. Nota mi
rostro atontado y serio pregunta

- ¿Tuviste otra convulsión cierto?

- No

- ¡No me mientas!

Sol oza asiento con la cabeza

- Pues si. Pero fue una pequeña. No te alarmes por favor

- No puedes seguir así. Ayer tuviste tres Megan. Y me hierve que me lo escondas

- Es que no quiero preocuparte. Yo y Misha estamos bien. Te lo aseguro -Dentro


de su enojo, le saco una sonrisa. Extrañada pregunto- ¿Por qué sonríes?

- Porque le sigues diciendo

"Misha" al bebé sin saber si es niña o niño.

- Es porque si es niño se va a l amar como tu. Ya lo dije y punto

- No, mi nombre no y lo sabes ya. Es horrible feo y no lo quiero para nuestro


bebé si es niño. Mientras menos se parezca a mi, mejor para él.

Me siento sobre la cama y él hace lo mismo. Agarro su mano y la coloco sobre


vientre junto con la mía. Él pone rostro algo incómodo e intenta quitar su mano

- Espera, es un hiperactivo, se mueve mucho. Quiero que lo sientas.

- No, mejor no Megan

- ¿Por qué no?

Traga saliva y responden con pesar

- ¿Y si se nos va? Sé que si lo siento moverse, lo amaré aún más. Luego si se


muere, no podría con tal cosa.

¡Este hombre es cabezota!

- ¡No digas eso! No se va a morir. Va a nacer y tu lo minarás mucho, le darás la


mamila y todo eso. Ahora, dame tu mano

Me la devuelve algo inquieto y la coloco sobre mi vientre emocionada. Estamos


un rato esperando a que se mueva. Cuando siente a nuestro milagrito moverse,
su rostro es único. Una sonrisa invade su cara y sol ozando comenta

- Se movió

- Si, se movió para que su papi lo sienta. - Respondo cariñosa Sigue toncando mi
vientre mientras yo lo observo. ¿Cómo hace para luchar contra él mismo? Algo
me dice que eso que tanto lo atormenta, pronto se libera. Y ojalá que cuando l
egue ese momento, Mikhail pueda ser feliz.
****

Me alegra ver a mi niña feliz jugando con muchos niños. Pero la pobre Danna
juega sin saber que coño hablan los niños. Mikhail al ver a Danilo junto con su
madre acaramelados, frunce

el ceño y pide

- Quiero que se vaya. No lo soporto cerca de mi madre.

- ¿Por qué no? Tu mamá se ve muy feliz a su lado. No seas celoso. Alejandra
tiene derecho a ser feliz con quien el a quiera Mikhail.

- Mi madre ya no está para amoríos Megan Ceñuda inquiero

- ¿No será que eres tan pero, tan celoso que no quieres compartir la atención de
tu madre con nadie más?

- ¡No! Es..., es sólo..., Quiero cuidarla

- Vale, Danilo te puede ayudar a hacerlo

Aún no lo acepta, pero ya lo hará. Sin darnos cuenta, ya es la hora de la cena y


los adultos pasan al comedor. Mientras el chorro de críos correteando por la
casa, se van al cuarto de juegos de Lara y Ninette a jugar y comer de esas cosas
que a los niños les gusta. La cena se va algo cargada. Los padres de los
compañeros de Lara alaban a Mikhail hipócritamente. Lo adulan con su
farmacéutica o con todo lo que posee, la cara de Mikhail, es de encerrarlos a
todos en una hoguera y quemarlos por falsos. Mientras pasan el postre, Mikhail
los mira y serio comenta

- Unos aquí, son dueños de hospitales, otros de cadenas de restaurantes,


hoteles..., también de casas de modas tengo entendido. -Todos lo miran atentos y
Mikhail con su mirada seria y reprobante parece querer amedrentarlos.- Todos
sus negocios juntos, no hacen ni la mitad de mi farmacéutica en dinero y poder
en el mercado. Hay unos de ustedes que ni mil onarios son, su empresa está al
borde de la quiebra y se alardean entre los que realmente si tenemos mil ones.
Tengo dinero para comprar todas y cada una de sus empresas y no por eso, le
digo a mi hija que rechace a sus hijos en la escuela ni los haga a un lado. A
diferencia de ustedes, que les debería de dar vergüenza poner todo el colegio en
contra de mi hija sin razón.

- Pero, el a no es su hija señor. No encaja entre nosotros ni entre nuestros hijos.


Es una niña que sabrá dios de dónde ha salido - Señala una de las madres.

- ¡Es mi hija le pese aquien le pese! Son todos unos hipócritas. Y si los tengo
sentados en mi mesa, es por mi hija partida de imbéciles. Son unos miserables al
hacer que sus hijos rechacen a una niña que ha pasado por cosas terribles aún sin
el a misma entenderlo. Sólo les advierto una cosa, dejan de manipular a sus hijos
para que rechacen a Lara y la hagan sentir mal o simplemente buscan otro
colegio. No quiero a sus hijos en el mismo.

- Usted no puede hacer eso, el colegio no le pertenece - Argumenta otro padre

- Reteme..., le aseguro que si quiero, usted y toda su familia se van de San


Petersburgo.

- Mira a los demás - Si quieren seguir con sus empresas y que de casualidad
todas se vayan a la bancarrota, respeten a mi hija y dejen de excluirla. No vuelvo
a repetirles esto.

Si Lara se vuelve a quejar de que la ignoran en el colegio, yo ustedes les iría


diciendo adiós a la vida de mil onarios que se dan hasta ahora.

Lara entra corriendo al comedor con un juguete en las manos y al ver a todos los
papás de sus compañeritos, se le va la sonrisa del rostro.

- Ven acá pequeña - Pide Mikhail

Dando

pasitos rápidos se acerca a Mikhail y este la sienta en su regazo. Lara le enseña


su juguete y Mikhail le regala una sonrisa

- Ya podrás jugar en el cole con los otros compañeritos

- Pero el os no los dejan - Dice Lara mirando a los presentes

- El os ya van a cambiar de opinión. Ahora vas a jugar en el cole sin problemas.


Lara emocionada lo abraza y a mi estos dos me roban el corazón.

- ¿Ahora vamos a cantarte vale? - Digo feliz

Alena se la l eva y antes de ir a cortar el pastel de Lara, Mikhail les dice

- Una vez se cante, se van de mi casa de inmediato Todos se levantan de la mesa


y parece que le temen a la amenaza de Mikhail.

Sonriendo lo miro y le doy las gracias por defender a Lara como lo ha hecho.

Dice que sólo ha hecho lo que debe hacer, pero en el fondo sabe que ama a esa
niña tanto que sería capaz de todo por el a. Noto a Alisson algo extraña. No
habla y está más retraída que nunca.

- Ali, ¿Estás bien?

Asiente con la cabeza

- Sólo tengo algo de dolor de cabeza. Debe de ser el cambio de horario

- ¿Segura?

- Sí, estoy segura

Melanie sonríe y comenta

- ¿Saben algo de Dmitri? Le dije que estaría en Rusia un fin de semana y no me


ha buscado ni l amado

- Melanie, alejate de mi primo. Él no es para ti ni para ninguna mujer

- ¿Por qué lo dices Mikhail?

- Porque lo conozco. No puede estar con una mujer nada más.

- Pero..., somos novios. Él me lo pidió.

- Si no quieres salir mal librada de esta relación, no lo busques más Melanie.

El a en su mundo rosa, no acepta consejos. Pero así es mi querida hermana.


Aprende a golpes. Aunque yo no me le quedo atrás. Le cantamos a mi pequeña y
no la había visto tan feliz como hoy. Insiste en cortar el a su pastel y Mikhail la
ayuda a hacerlo. Yo me siento, ¡ya no puedo más con los pies! Me duelen
horrible y la espalda también. Me alejo un poco de críos gritando y hablando
todos a la vez y me quedo recostada en el diván de la biblioteca. Cierro los ojos
y descanso algo la vista. Acaricio mi vientre y sonrio l ena de ilusión. Aún no me
creo que en unos meses tendré entre mis brazos a mi hijo o hija.

- ¿Por que tan sola nena?

Abro los ojos y veo a mi finolis sentado a mi lado. Curvo la comisura y replico

- Estaba descansando un poco

- Te ves hermosa

- Estoy gorda y deforme. No mientas. Por eso ya ni me tocas y me dejas con las
ganas.

Besa mis labios y ríe

- No estas gorda, te ves preciosa con pancita. Y te deseo no sabes como, pero
prefiero aguantarme a poder lastimarte.

Dejo caer una pierna fuera del diván abriéndome de piernas con picardía.

- Tócame

Arquea una ceja

- Eres una golosa. Espera a que...

No dejo que termine y hago a un lado mi encaje rosado traslúcido mostrándome


para él.

Me mira y sus ojos de se clavan entre mis piernas. Desliza sus dedos sobre mi
clítoris con suavidad y arqueo mi espalda con lujuria. Los mueve de a poco sin
dejar de mirarme con esos jodidos ojos azules que me hipnotizan como idiota.
Justo cuando comienzo a sentir que ya luego un orgasmo se avecina, se abre la
puerta de la biblioteca y quedamos retratados frente a mi querida suegra.
¡Tragame tierra! Yo abierta de piernas con gimiendo como loca y Mikhail

con sus dedos en mi vagina. Vamos, que quiero que me trague la tierra de la
vergüenza.

Bajo mi vestido y Mikhail de todos los colores se queda pasmado.

- Ay yo no he visto nada, sigan en lo suyo que yo sigo en lo mío Mikhail


responde

- ¿Como que en lo tuyo?

- ¿Crees que eres el único que puede fol ar y masturbar a una mujer?

¡Quiero desaparecer!

- Para la próxima, aseguren la puerta tortolitos.

Cierra la puerta y yo me siento horrible. Llena de vergüenza. Y con lo que odio


quedar a medias. Salimos de la biblioteca y por fin los estirados comienzan a
irse. Lara se queda

entretenida en la sala de estar abriendo sus regalos. Cada vez que abre uno se
sorprende y nos enseña su juguete

- ¡Mira mami! ¡Más colores para pintar!

- Están muy bonitos Lara. Muy bonitos.

Se va el último estirado y con el os, despido a mis hermanas y al pequeño


tornado de Danna. Regreso a la sala de estar y veo que mi ruso particular le
entrega un regalo a Lara. El a feliz y emocionada lo abre y saca un vestido de
princesita con una tiara.

- ¡Gracias papi!

- Eres la princesa de la casa

Ninette haciendo pucheros inquiere celosa

- ¿El a nada más?


- Tu también celosa, las dos son las princesas de la casa.

Riendo sube a su habitación con Ninette y todos sus regalos. Miro a mi alrededor
y hay un desastre. Comienzo a recoger el reguero y Alena me detiene

- Deja eso, Nikolai me ayuda.

- No Alena, dejame ayudarte. Es mucho

- Tu tienes que descansar. Traes una cara de cansancio horrible.

- Vale, pero luego para la próxima te ayudo

- Esta bien, como quieras.

Voy a ver cómo está la pequeña hermosa de Sergey y Amanda y el a ya esta


dormida con su dedito en la boca. La miro dormir por unos momentos y sonrio.
Después de todo, se me va a dar esto de ser madre y tener una personita en el
mundo que saldrá de mí.

- Te ves hermosa al lado de la niña. Ya quiero verte así con el nuestro Me giro y
veo a Mikhail en la puerta viéndome con ternura. Yo también lo deseo.

Deseo arrul ar entre mis brazos a mi Misha. ¡Quiero que sea un Misha! Y el
travieso o traviesa no se deja ver.

- Yo también lo deseo, también quiero que tu lo mimes mucho

- No sé hacer eso Megan

- Es dar cariño, demostrarle que lo amas o la amas mucho.

- Prometo que intentaré dar lo mejor que haya en mi.

- Sé que lo harás.

Soltando un suspiro, se sienta en el sofá cálido y acogedor que se encuentra


junto al alféizar de la ventana. Ese donde me recuesto a leer o a tomar una siesta.
Cepil o mi cabel o mientras lo veo recostado mirando hacia la ventana.

Está algo pensativo y sin mirarme pregunta


- Megan...

- ¿Si?

- ¿Que haría que te alejes de mí?

- Nada

- Algo debe de haber Megan.

Pienso y realmente nada podría alejarme de él. Pero Mikhail insiste en una
respuesta

- Que me engañes, me seas infiel

- Eso jamás sucederá-Asiento con la cabeza- Estaba pensado

- ¿En qué pensabas?

- En ti..., en mi..., en los dos y como la vida nos trajo hasta aquí. Como has
aceptado mi forma de ser aún sabiendo que gran parte de mí forma de ser te
afecta. Para mi es imposible ser de otra forma.

Me siento a su lado y recostando mi cabeza en su pecho respondo

- Lo sé, he aprendido a entenderte

- Y yo no he sabido valorarte ni darte lo que mereces.

- ¿Por qué dices eso?

Aprieta los dientes

- Porque te has casado conmigo, me darás un hijo y sin saber nada de mi pasado.

- Para amarte y tener una familia contigo, no me hace falta nada más que tenerte
a ti.

Se queda cal ado y lo siento tenso. Como si quisiera hacer algo que le cuesta más
de lo que él mismo cree. Con un nudo en la garganta replica
- Hace unos meses prometí sincerarme, confiar.

- Yo sé..., pero...

Interviene

- Intentaré cumplir lo que prometí. Aunque mañana quizá ya no te tenga a mi


lado y Mikhail Ivanov sólo te produzca asco y pena. Aún así, lo entenderé.
Buscaré la forma de seguir, aunque para mi, la vida ya haya terminado.

Mis ojos sol ozan. No puedo creer que después de tanto que espere este
momento, después de haber visto esas cintas, jamás pensé que cambiaría todo
para mi. No, no quiero que lo reviva, no quiero que lo cuente. No quiero
quebrarme al verlo derramar lágrimas por recordar ese trauma que ahora...,
también me persigue a mí.

=================

Capitulo 21: Se liberan los demonios

- No tienes que hacerlo Mikhail. No lo hagas sé que es muy duro para ti -

Replico dolorida

Escucho un suspiro suyo y el nerviosismo se siente en su piel, en sus manos. El


temor a creer que puede perderme lo dominan. No quiero hacer nada que lo haga
sentir más tenso de lo que ya está.

- Cumplo lo que prometo. Aunque sea duro, tengo que hacerlo.

- Mikhail no. No lo hagas. No quiero que te sientas obligado a revivir algo que te
puede hacer más daño.

- Meg, ya no quiero dañarte. No quiero tenerte a mi lado a ciegas. Pero si te vas,


no me alejes del bebito. Es lo único que te pido.

- Mikhail, ni nuestro bebé ni yo nos alejaremos de ti por nada del mundo.

Se queda en silencio y su falta de reacción me desespera. Su mirada se pierde,


como si buscara la forma menos dolorosa de liberarse. Sólo se escuchan nuestra
respiración y la incomodidad me consume. Bajo la mirada y sólo quiero que este
momento pase rápido.

- Desde que tengo memoria, prefería estar escondido en mi armario, antes de


salir y recibir golpes por parte de mi padre sin razón. Hacíamos lo que él quería
cuando quería y como quería. No teníamos opciones. Donde único podía jugar y
pintar como cualquier niño de mi edad era en el colegio. Nada cambiaba, todas
las tardes, nos recogían a mi y a Vladimir y luego era un infierno en casa hasta el
otro día en el cual se repetía lo mismo. Pero una de esas tardes todo cambio.
Alena nos buscó y de camino a la casa unos coches le bloquearon el paso.

De los coches bajaron hombres armados

con los rostros cubiertos con pasamontañas y nos bajaron del coche a la fuerza.

Alena trató de detenerlos pero la golpearon en la cabeza. Nos agarraron a mi y a


Vladimir y no sabíamos lo que ocurría. Nos metieron en la cajuela y todo estaba
oscuro.

Vladimir l oraba y yo también. No dejábamos de l amar a mi madre, eran gente


extraña y la sensación de no saber a dónde nos l evaban nos hacía entrar en
desesperación.

Giro de a poco la cabeza para mirarlo y aún no hay lágrimas en sus ojos, pero sí
una mirada que asusta. Hay rencor y también algo de odio hacia la vida por eso
que no pudo evitar.

- No tienes que seguir si no quieres Mikhail Serio replica

- Ya comencé, ahora termino

Asiento con la cabeza

- Vale, como quieras

Toma un respiro y continúa con algo de incomodidad.

- No sé cuánto tiempo estuvimos en esa cajuela. Sólo recuerdo que el aire


comenzaba a faltar. Abrieron la cajuela y nos cubrieron los rostros y escuché
risas murmul os. No quería separarme de Vladimir, quería irme a casa. Por
primera vez deseaba los golpes de mi padre, antes de estar aquí en un lugar que
no tenía ni idea de cual podría ser.

Luego de atarnos de manos y pies nos quitaron el pasamontañas. Miré a mi


alrededor y estábamos en un luagar horrible.

Algo así como una bodega. Temblando del miedo mire a los hombres que
estaban frente a nosotros y entre el os había mujeres también. Durante una
semana, nos golpearon, nos hicieron agonizar de hambre y sed. Cuando parecían
estar aburridos, acercaban a nuestros rostros unos perros negros enormes. Cada
vez que los acercaban y ladraban en mi oído me orinaba y el os me golpeaban
con un cinturón escociendo la piel. Mi hermano y yo pedíamos entre lágrimas a
mi madre y sólo recibimos burlas de su parte.

Su voz comienza a tornarse entrecortada y añade apretando los dientes.

- Nos hicieron ver cosas que no comprendíamos en aquel entonces.

- ¿Que les hicieron ver Mikhail? -Pregunto conmocionada

- Todos el os tenían sexo entre sí frente a nosotros. Lo hacían cada vez que
podían. Yo cerraba los ojos y por hacerlo, recibía una descarga eléctrica como
castigo. Lo hacían entre nosotros, sus cuerpos se rozaban con los nuestros y no
podíamos evitarlo. Las cadenas nos mantenían inmóviles. Pasaron días, quizá
fue más tiempo. Pero no tenía cómo saberlo. Apenas sabía escribir. Uno de el os
trajeron a una niña. Era más grande que nosotros y nos tocó ver como la
violaban. El a gritaba y nosotros l orábamos y el os se reían. Cuando terminaron
de violarla, destruyeron su cuerpo con balas. Ver como se desangraba frente a
nosotros fue algo que jamás se borró de mi mente. Si l oraba, me decían marica o
cosas parecidas. Esa noche, nos dejaron tirados en el suelo atados en

pleno invierno. Miraba a Vladimir y él estaba ido, parecía que no estaba ahí.
Sólo temblaba y escuchaba sus dientes castañar. Supliqué una poca de agua entre
lagirmas y una de las mujeres se acercó con

un vaso y riéndose me obligó a beber vinagre.- Hace una pausa derramando una
lágrima y yo siento que esto que cuenta, no puede ser cierto. Tanta maldad no
puede existir. - Mi madre es muy creyente y nos había enseñado a rezar. En
silencio y agonía le pedí a ese dios al que nos enseñó a adorar que nos sacara de
aquel lugar y nos regresara con nuestra madre. Pero parecía que eso no ocurriría.
Vladimir no dejaba de l orar, de los dos, él era más débil y sensible al dolor. El
os..., el os lo desataron y...- Se detiene con los ojos sol ozos

- ¿Qué ocurrió con él? - Pregunto entre sol ozos

- Le quitaron la ropa. No dejaba de gritar y l orar. Repetían una y otra vez que
nos enseñarían a ser hombres y no sarazas. Las dos mujeres lo tocaban y hacían
cosas que no entendía en aquel momento. Yo cerré los ojos y seguía rezando y
pidiendo que todo acabara. Me desatan a mi también y me l evan a rastras hasta
mi hermano, que estaba desnudo sobre un colchón con el rostro hinchado de
tantos golpes. También me quitaron la ropa. Yo no quería pero me obligaron con
golpes y electricidad Se pausa nuevamente y con un nudo en la garganta
pregunto casi sin voz alguna.

- ¿Que te obligaron a hacer Mikhail?

Evadiendo mirarme a los ojos responde soltando una lagrima

- Me obligaron a tener sexo oral con mi hermano. Yo no quería, pero..., lo hice


entre lágrimas mientras les servíamos de espectáculo. Nos filmaban y nos hacian
mirar a la cámara. Ví como violaban

a mi hermano entre dos mujeres y un hombre. Tuve que soportar sus gritos
pidiendo que se detuvieran mientras yo no podía hacer nada por él. Tuve que
tocar y besar a la fuerza a esas mujeres para no sentir el dolor de las descargas.
Ver a Vladimir en un rincón desnudo con la mirada perdida y el rostro l eno de
golpes me hizo a tan corta edad, darme cuenta que dios no existe. No sirve rezar,
no sirve orar a un dios que no existe.

Siento que todo se me quiebra en pequeños pedacitos que son incapaces de


unirse

nuevamente. Seca sus ojos y con el rostro inexpresivo continúa

- Hablé con mi madre una vez solamente y escuchar su voz l orando en el


teléfono me hacía l orar a mi también. Le pedía que me sacara de aquí y sólo
respondía que haría lo que fuera por hacerlo- Vuelve a sol ozar-Me quitaron la
ropa muchas veces. Más bien, siempre estuve desnudo frente a todos el os.
Muchas veces se suspendieron sobre mí y el as disfrutaban viendo como me
quedaba sin aire cada vez que me apretaban el cuel o.
Me besaron...

Me niego a seguir escuchando y l orando le pido que se detenga

- Basta ya por favor

No hace caso a lo que le pido y añade

- Me tocaron

- Mikhail ya por favor. No quiero escuchar más.

Me mira y derramando una lágrima su rostro se descompone en dolor

- Me sodomizaron no una, ni dos ni tres, sino cientos de veces.

- ¡Basta!- Grito entre lágrimas.

Me cubro el rostro y escucharlo y luego recordar todo los que ví en aquel as


cintas, como lo hicieron, como abusaban entre risas me desgarra. Se cal a y sólo
l ora en silencio.

Quiero abrazarlo pero no

sé como se lo tome. No quiero que crea que le tengo pena y mucho menos
lástima.

Cuando pienso que ya no contará más nada, continúa

- El dolor físico que sentí al ser sodomizado no se comparaba con el dolor que
sentía en mi interior. Quería cerrar los ojos y no volverlos a abrir nunca más.

Luego de estar tiempo soportando descargas, servirles de objeto sexual y ver


como se compartían las mujeres entre el os, volvieron a colocar la cámara.

Vladimir casi ni se movía. Había enfermado y su corazón comenzaba a fal ar.


Con el hilo

de voz que tenía, lo l amaba y sólo respondía que tenía frío. Colocaron frente a
nosotros un pequeño colchón y lo empaparon en combustible y al ver que luego
ataron a Vladimir al colchón podía imaginar lo que le harían. Lo rociaron con
más combustible y le dijeron que le reclamara por esto a nuestro padre en la otra
vida. Le lanza el ceril o encendido y..., comenzó a arder ante mis ojos. El
colchón se calcinaba junto con él. - Derrama otra lágrima con la mirada perdida-
Sus gritos taladraron mi cabeza, su agonía se quedó en mi mente y no sale desde
aquel día. Los gritos iban cesando y las l amas crecían. No podía moverme del
miedo. De mí hermano quedó nada. Apagaron y me dejaron atado a su cuerpo.

Cerraba los ojos y al abrirlos tenía frente lo que quedó de Vladimir. Agarraron
sus cosas y todos se fueron. No podía gritar, apenas tenía fuerzas para mantener
los ojos abiertos.

Pasaron los días, las noches y no volvieron. El olor del cuerpo de Vladimir
descomponiéndose comenzaba a molestarme. Lo ví morir, también
descomponerse frente a mis ojos. Ví como las alimañas se comían lo que quedó
de él. - Me mira y l orando con rabia me dice - ¿Ves porque no existe tal dios?

Bajo la cabeza entre lágrimas y un l anto desconsolado. Intento mirarlo a los ojos
sin quebrarme aún más y con voz entrecortada inquiero

- ¿Cuántos años tenías? ¿Cuánto tiempo estuviste en ese lugar?

- Tenía nueve años y estuve en ese lugar un año.

- ¿Por que hicieron algo así? ¿Quienes eran esas personas?

- Mi padre apostaba, era adicto al juego. Perdió una apuesta mil onaria con gente
de la mafia rusa. No pagó y nos tomaron a nosotros. Alcanzó a pagar la mitad y
por eso sólo vivo yo. A consecuencia de eso, la farmacéutica se fue a bancarrota
al sacar la suma mil onaria que debía. Sabes, hubiera preferido ser yo quien se
hubiera calcinado a vivir como vivo. A tener que arrastrar con ese maldito
pasado que no me deja vivir en paz.

No digo nada, no hago ningún movimiento. Sólo derramó lágrimas sin poder
detenerlas.

- Querías saber quien soy en realidad, quien es realmente Mikhail Ivanov. Pues
ya no sabes. Es un hombre violado que vive l eno de traumas y temores. Que
sólo es hombre de nombre porque todo lo que pudo ser se lo arrebataron hace
veinticinco años atrás.
Puedes irte cuando gustes. Sé que después de saber esto no podrás ni siquiera
dormir en la misma cama que yo.

Lo miro y sin importarme cómo reaccione lo abrazo y por primera vez l ora
como un ser humano destruido por dentro que busca ayuda, salir de su abismo.

- No me iré de tu lado no nada de mundo.

Abrirte conmigo no te alejará de mi lado cariño

- No quiero tu pena Megan, no quiero que mientas, te doy asco. Lo entiendo

- ¿Como puedes pensar algo así? No tienes mi pena, y no me das asco Mikhail.
Te amo ahora más que nunca y nada de lo que pasaste te hace menos hombre. No
sabes como me duele saber por todo lo que pasaste y tu sólo lo cal aste. No
tuviste la culpa de nada Mikhail. Y estaré a tu lado para que juntos podamos
deshacernos de esos fantasmas y demonios que te atormentan. Porque ahora son
los míos también.

Me mira y en su mirada veo algo de tranquilidad dentro de lo que está pasando.

Agarra mis manos y pregunta

- Entonces..., ¿No te vas a ir? ¿No me vas a dejar?

Sonriendo entre lágrimas beso sus labios

- No me iré a ninguna parte. Eres mi vida Mikhail. Te amo y no comprendo


cómo puedes creer que podría dejarte

Cabizbajo derrama una lágrima y contesta

- Irina supo que me violaron a los nueve años. También dijo que no le importaba,
que me amaba, pero no era cierto. Luego de haberle dicho, no quiso que me le
acercara, que la tocara. La escuche hablar con una amiga y le decía que le daba
asco tener sexo conmigo luego de saber lo que me habían hecho. Y no la culpo,
es lógico que se sienta asco.

Levanto su mirada y no comprendo porque sigue creyendo lo mismo después de


tenerme a su lado. Sonriendo con tenuidad, aclaro
- Irina no te amó realmente. Si le diste asco, nunca sintió nada por ti mi amor.

Yo te amo y nada de lo que te pasó me hará dejar de acercarme a ti y de querer


que me toques. Querré que me sigas tocando, besando y haciendo sentir lo que
provocas en mí.

- No me mientas por favor

Beso sus labios y con timidez responde el beso agarrando mi labio inferior.

Llevo sus manos a mi vientre y con la voz temblorosa le respondo

- Somos tu familia, te amo y este bebé te amará igual. Siempre estaremos a tu


lado.

Nunca dudes de eso mi amor

Se recuesta en el sofá apoyando su cabeza en mi regazo. Continúa soltando


lágrimas en silencio y yo también lo hago. Acaricio su cabel o, lo miro y me
duele todo lo que ha tenido que cargar Mikhail y de ha decidido cal arse. Ahora
que se ha abierto, sé que será más difícil que nunca hacerlo confiar en sí mismo,
hacerle sentir que es amado y que su pasado no me hace amarlo menos, sino
todo lo contrario.

=================

Capitulo 22: Junta Interrumpida

Se ha quedado dormido en mi regazo durante toda la noche. Yo no he podido


dormir, no he podido conciliar el sueño después lo de ayer en la noche. Enredo
mis dedos en su cabel o y lo observo mientras duerme. Aún no logro entender
como un ser humano ha sido capaz de soportar tanto dolor sólo por tanto tiempo.
Beso sus labios y no logro retener una lágrima rebelde que se escapa de mis ojos.

Ahora comprendo muchas cosas. El tema de Lara y lo que le ocurrió a el a le


afecta mucho y también carga eso sólo.

- Buenos días cariño - Susurro en su oído

Abre los ojos de a poco y esos azules me saludan enamorándome cada vez más.
Me mira algo tímido y apenado. Se queda cal ado y beso sus labios tiernamente

- Meg

- ¿Si?

- No quiero que cambies conmigo. Quiero que todo sea como antes. No quiero
que me sigas viendo con esa cara de lastima

- Te amo, te amo mucho - Respondo

- Gracias por estar a mi lado Megan.

- No tienes que agradecer que te ame como lo hago cariño. Ven, ¿vamos a
desayunar algo si?

- Ve tú, yo te espero aquí.

- Entonces los dos desayunamos aquí en la cama

Busco algo ligero para desayunar en la cama con mi finolis y mientras como lo
miro y aún sigue ido. Dejo el tenedor a un lado y arqueo una ceja

- Mikhail...

- ¿Ah?

- ¿Puedo sugerir algo?

- ¿Que cosa?

- Busquemos ayuda cariño. Hablemos con psicólogos y psiquiatras que nos


ayuden a lidiar con todo lo que te ocurrió.

Traga saliva y niega rotundo con la cabeza

- No Megan. No pienso volver a contar eso una vez más. Además, no sirven.

- Eso es lo que piensas, pero pueden ayudarte a dejar ciertas prácticas en el sexo
que lastiman y también pueden ayudarte a confiar más en ti.
- No hay psicólogo ni psiquiatra que me pueda devolver la paz que he perdido y
no he logrado recuperar. - Suelta un suspiro - Ya lo han probado. Mi madre me
internó en un psiquiátrico luego de que intentará quitarse la vida cuatro veces
cuando tenía diez años.

Tardé seis meses en volver a hablar luego de todo.

Lo miro y no quiero seguir ocultando nada entre nosotros. Tomo un respiro y


comento

- Mikhail, yo vi unas cintas. Unas donde vi todo lo que me contaste ayer. Se las
tomé a tu mamá a escondidas. Quiero que sepas que si entiendo por lo que estás
pasando y por lo que pasaste más de lo que te imaginas.

-Más pena y asco debo dar

- Claro que no. Pero ahora me siento culpable de muchas cosas.

Confundido inquiere

- ¿De que te sientes culpable?

- De aquel a vez en la que te tuve atado y estuve a punto de penetrarte con un


consolador. Si hubiera sabido esto, jamás lo hubiera tan siquiera pensado.

- No tienes porque sentirte culpable. No sabías nada

- Sigo creyendo que un psicólogo nos ayudaría

- Dije no Megan

- Vale, como quieras

No se deja ayudar. Es que se me va hacer más que difícil lograr que deje todo
eso atrás.

Sin comer prácticamente nada, se levanta de la cama y comienza a arreglarse


para ir a la rutina, la jodida farmacéutica.

- ¿No puedes tomarte el día?


- No, tengo mucho trabajo

- Te acompaño entonces

- No

- ¿Por qué no?

Resoplando responde

- Tienes que reposar Megan.

- No, hoy tengo cita con tu madre para una ecografía de seguimiento. Ah, y
también he pensado en tomar clases prenatales.

- ¿Clases prena que? No, no tu te quedas aquí sin hacer nada hasta que nazca el
bebé

- Mikhail, tu podrías acompañarme y tomamos las clases juntos. Por favor, di


que sí.

Se acerca a sólo centímetros de mis labios y acariciando mis mejil as responde

- No me contradigas.

- Pero eso no me va a dañar cariño. Ni a mi ni a Misha.

Curva la comisura

- ¿Podrías dejar de decirle así al bebé?

- ¿Por qué?

- Porque ya luego sale niña

Niego con la cabeza sonriendo

- No sé porqué, pero siento que es un niño. Va a ser un niño hermoso. Oye,

¿Quieres acompañarme a la ecografía?


- Pero, no sería algo innecesario ahí contigo?

¡Es que es un cabezota!

- ¡No! No eres innecesario. Quiero que me acompañes a ver a nuestro Misha.


Quizá ahora si se deja ver.

Mira mi vientre y sonríe con timidez. Está l eno de inseguridades y quiero que
cada una de el as se liberen y no lo atormenten más. Toca mi vientre y
acariciándolo suelta un

suspiro

- No quiero que tenga un padre como yo. Merece algo mejor Megan. Un padre
que no esté l eno de traumas y demonios azotando la conciencia

- Tendrá al mejor padre del mundo. Eres perfecto Mikhail. Nada de esas cosas
horribles que viviste te hacen menos.

Abrazo su espalda y cerrando los ojos sonrio, cada vez logro que Mikhail sea
realmente quien es, señor hielo es sólo el escudo anti dolor. En el fondo, es todo
lo que he soñado tener a mi lado.

****

- Madre, ¿Que va a ser? - Pregunta Mikhail ansioso Alejandra desliza


nuevamente el transductor por mi panza y niega con la cabeza algo frustrada

- Mi nieto o nieta es todo un travieso o traviesa. No se deja ver.

- Pero, podemos saber con otros estudios

- Mikhail, no seas ansioso, quizá en la próxima visita se deje ver.

Mikhail mira la imagen de la ecografía emocionado y parece que hace mucho


que no miraba una. Lo observo y me hace feliz tenerlo a mi lado y que haya
aceptado acompañarme con todo y traje negro ejecutivo. Alejandra arquea una
ceja y me pregunta

- ¿Como vas con las convulsiones?


- Bien, normal.

- Tuvo una ayer, madre

Miro a Mikhail con esta única mirada de querer ahorcarlo por boca floja

- ¿Ah sí? ¿Por que me mientes Megan?

- Porque no creo que sea nada de qué preocuparse. Son solo pequeñas crisis.
Nada de qué preocuparse

- Megan, cada vez se hacen más largas la crisis y puede afectar a ti y al bebé

- No, yo me cuido y trato de no excederme en mis actividades. Prometo que


estaré bien.

- ¿Estas tomando las vitaminas que te receté?

- Todos los días.- Miro a Mikhail y me

viene a la mente su miedo a lastimarme al tener sexo. Mi amiga la impulsiva se


dispara

- Alejandra, ¿es peligroso tener sexo durante el embarazo? Es que desde que
Mikhail se enteró que estoy embarazada, se ha vuelto un soso y me desespera

- ¡Megan!- Regaña Mikhail

- ¿Que? Ahora que es cuando más deseos tengo, te comportas como todo un soso
flojo.

- ¿Puedes cal arte?- Insiste ruborizado

- ¿Pero por qué la mandas a cal ar? Lo que ha preguntado es muy válido
Mikhail.

¿Por qué la dejas con las ganas?

Sonrojado replica

- Podría lastimarla
- ¡No seas tonto! Pueden seguir teniendo sexo. Sólo con un poco de precaución.

No tienen que abstenerse

- Pero...

- Pero nada. Ya oíste a tu madre

Tras despedirnos de mi querida suegra, salimos de la consulta y Mikhail no me


dirige la palabra en todo el camino a la farmacéutica. Debe de estar algo enojado
por lo que pregunté, pero ahora no tiene excusas.

- ¿Estás enojado conmigo?

- No debiste preguntar Megan. Debo cuidarte y puedo lastimarte. Sé que puedo


hacerlo

- No lo harás. Te necesito y no creo poder esperar a que Misha nazca para que
me fol es

- Megan no insistas. Así mi madre haya dicho eso, no pienso ceder.

¡Maldita sea! Bajamos en la farmacéutica y entro con él quedándome unos pasos


por detrás. Entra a su despacho más tarde se va a una junta. Mientras yo, doy
vueltas por presidencia como idiota. Visito el tocador de damas cincuenta veces
para orinar. Ya parezco anciana con incontinencia. Veo a Sergey salir de su
despacho y sonrío como idiota.

- ¿Qué haces aquí preciosa?

- Quise acompañar a Mikhail

Asiente con la cabeza

- El embarazo te está sentando muy bien. Estas hermosa

- Gracias. No sabía que habían regresado de su viajecito

- Regresamos ayer en la noche. Amanda debe estar como loca buscando a Leyla.
No había momento en que dejara de pensar en el a.
- Es una bebita hermosa. Se porta muy bien y casi ni l ora.

Me mira y con esa sonrisa de pícaro que se le esboza me hace reír con
nerviosismo

- ¿Que me miras?

- Nada...

- Vale pues no te molesto más. Buscaré qué hacer en este lugar

- ¿Quieres que te acompañe a conocer el ala de producción?

- ¿Se puede?

Ríe

- Eres la mujer del dueño, supongo que si

Digo que si con la cabeza

- Si, me encantaria

Me ofrece su brazo y sonriente me apoyo del mismo. Mientras caminamos por


los interminables corredores de la farmacéutica hablamos de todo un poco.
Curiosa miro a Sergey y le pregunto

- Cuando Amanda estaba embarazada, ¿Dejaron de tener sexo e ir a


intercambios?

- Eh no, todo siguió igual. Aunque había veces en que el embarazo la ponía
insoportable y hubo meses en los que no quería que la tocara, y otros en los que l
egué a temer ser ordeñado -No puedo evitar reír y algo ceñudo se queja - Oye,
no te rías. Jode que se pongan tan bipolares. Unos días nos aman y otros nos
odian.

- Ay perdón, pero es que me dio risa como lo has dicho

- ¿Por qué la pregunta?

Mientras miro tras la vitrina el área de producción, suelto un suspiro algo


cansado.

- Mikhail se ha vuelto soso. Ya no me toca porque cree que podría lastimarme.

- Mi querido amigo es un gilipol as. ¿Cómo va a dejar a su mujer tan


descuidada?

- Lo entiendo, pero creo que exagera en los cuidados. Quiero ir al club y no me


deja.

Quiero sexo, no quiere sexo. Quiero hacer ejercicios, no me deja usar el


gimnasio. Me ha escondido todo juguete sexual. ¡Estoy que enloquezco en esa
casa!

- Ya verás que logro convencerlo para que asistan a una fiesta a la que Amanda y
yo iremos pasado mañana.

- ¿Fiesta?

- Si, en la casa de uno de los miembros del club. Música, comida y sexo incluido
hasta el

amanecer.

Si, si ¡yo quiero! Pero convencer a Mikhail será casi imposible. Con ese preciosa
y con su trato, este hombre me pone a fantasear cientos de cosas. Ay dios,
¡Quiero todo como antes! Pero todo será realmente como antes cuando mi Misha
nazca. Regresamos a la presidencia y aún Mikhail parece estar en la jodida junta
Megan a las 5:30pm

¿Todavía reunido?

Mikhail a las 5:34pm

Si

Megan a las 5:35pm

Oh..., Vale no te molesto más

Mikhail a las 5:36 pm


Entra

Megan a las 5:40pm

No, como crees. No hago nada al á dentro. Sólo estorbaría.

Mikhail a las 5:43pm

Te he dicho que entres

Uy

es que cuando se pone en ese plan de mandón me hierve, pero me excita su


modo autoritario. Hago lo que me pide, y de todos colores entro a la sala de
juntas.

Todos los ojos se clavan sobre mi y me quedo paralizada. Hay una docena de
hombres algo mayores mirándome y yo quiero morir. Mikhail me presenta y me
hace sentarme a su lado. Mascul o entre dientes

- Puedo sentarme fuera de la mesa. No es necesario que me hagas un espacio

- Eres mi mujer

- ¿Y? No sé qué coño hago aquí.

- Estás aquí porque deseo que estés a mi lado.

Asiento con la cabeza y me siento l ena de nervios. Mikhail continúa con la junta
y los señores exponen temas sobre fármacos experimentales y yo comienzo a
aburrirme horrible. Pero no dejo de mirar a mi ruso particular y mis ojos
libidinosos se clavan en su entrepierna a través del vidrio de la mesa. Con
disimulo agarro el móvil y mando un mensaje

Megan a las 6:54pm

Veo tu entrepierna y ¡Dios! Me Calientas el sistema.

Mikhail a las 6:55pm

Ahora no Megan, por favor.


Sonrío con picardía

Megan a las 6:59pm

¿Sabes que quiero? Que me l eves al archivo y levantes mi vestido. Luego me


quitas el encaje rosado que traigo puesto y me fol as duro, muy duro.

Mikhail a las 7:12pm

Megan, basta. No logro concentrarme.

Sonrío libidinosa y lo observo mordiendo mi labio inferior. Su rostro se torna


rojizo y pantalón parece que quiere reventar. Siento que mi braga se humedece y
comienzo a tener calor. Ya lo imagino desnudo y la Afrodita regresa de sus
vacaciones.

Megan a las 7:13pm

¿Por que no les das un receso y me fol as en el archivo? Sé que lo deseas tanto
como

yo. Desde acá se te nota lo duro que estás.

Mikhail a las 7:20pm

Megan, basta ya. ¡Estoy trabajando!

Guarda el movil y pasa de mi. Me ignora y atiende la junta. Pero soy Megan
Ivanova McMil an y yo consigo lo que quiero y cuando quiero. Sigo
inundandolo de mensajes, el morbo del sexo en la oficina me l ama y quiero
hacerlo ya. Se hastía de sentir su móvil vibrar en su bolsil o y contesta los
mensajes Mikhail a las 8:00pm Vas a lamentar lo que me vas a obligar hacer.

Se levanta de la sil a y algo nervioso despide a los inversionistas

- Ya es algo tarde, retomamos el tema mañana en la mañana. Ahora, si me


permiten, tengo un asunto urgente que tratar.

Todos salen de la sala de juntas y Mikhail con esos ojazos azules que me ponen a
Afrodita a bailar. Me sujeta del brazo con fuerza y en volandas me hace ir a toda
leche a su despacho, donde en el mismo, hay un archivo. Hay creo que ya lo he
logrado. Abre la puerta del archivo y encerrándose conmigo dentro me arrincona
besando mis labios con el el salvajismo y avidez que venía extrañando.

Entre jadeos advierte en mí oído

- Va a pagar el haber interrumpido mi junta, señora Ivanova Sonrio divertida

- Pues entonces, le voy pagando señor Ivanov, no me gusta deberle a nadie.

Sonríe, yo sonrío. Un beso electrifica mi cuerpo, el suyo vibra. Y más que


placer, sexo y lujuria, deseo amarlo usando caricias, besos y sutiles gemidos en
su oído. Lo necesita tanto como yo deseo hacerlo. Sólo espero que lo que ya sé,
no le atormente ahora..., justo ahora.

=================

Capitulo 23: Rompiendo mazmorras

Lo he logrado. Lo he calentado de nada y esta que me fol a de todas maneras


posibles.

Siento su dureza rozarme y es colosal. Me besa inmovilizando mis manos. Su


lengua acaricia la mía moviéndose dentro de mi boca y la mía se reencuentra con
la suya cada vez que puede. Suelta mis manos, busco su cremal era y me detiene.
¿Ahora que?

- No tienes que hacerlo. Si haces esto para hacerme sentir bien o...

Lo interrumpo con un beso mientras bajo su cremal era

- ¿Que no puedes entender que te deseo? Si deseo hacerte sentir bien, pero no en
el sentido que tu lo quieres ver.

- Puede darte algo de repugno. Sabré comprenderlo Es que hay veces en las que
deseo tener una jodida sartén para estamparsela en la cabeza por las idioteces
que dice.

- Deja de decir idioteces o me voy a enojar.


Dejo caer sus pantalones negros finolis. De esos de los que nunca sale excepto
para fol ar y dormir. Encajonado como típico señor hielo. Me sienta en una
pequeña mesa junto a la primera pila de archivos. Otra braga menos, me las
deshace de un tirón. Ya me he corrompido por completo, sin bragas, todo es
mejor. Me abre y yo morbosa al fin, me abro más de lo debido. Él sonríe al ver
que toda yo desea ser penetrada por su majestuosidad y dice en susurros

- ¿Que he hecho contigo? ¿En que te he convertido?

Tocándolo y sintiendo lo caliente que unas palabritas lo han puesto, respondo

- En una loca adicta al sexo. Me has pervertido, jamás pensé estar en un archivo
deseando que me fol aran sin asegurar la puerta.

Otra vez me inmoviliza las manos. Uy,aquí viene lo bueno, rudo y salvaje. Me
embiste con dureza y doy un pequeño respingo. Me molesta algo pero intento no
hacerlo notar.

La molestia se va de a poco y yo cada vez que quiero tocarlo, me lo impide.

- Quieta

- Quiero tocarte

- No

- Pero yo quiero.

Besando mi cuel o logro escuchar pequeños gemidos y jadeos escapándose de su


garganta. Dice que esta vez, estoy castigada por excitarlo en plena junta. Si,

¡Que me castigue! Cada vez que se hunde hasta tocar mi límite, un grito quiere
escaparse. Me abraza queriendo besar toda mi piel a la vez. Pareciera que devora
mi cuerpo con sus labios. Libera esporádicamente mis manos y sin dejar de
mirar sus azules hipnotizantes, muerdo mis labios deseosa de más.

- Tócate para mi

Morbosa, ¿Donde estas? ¡Haz ruido! Llevo una de mis manos hasta mi
hendidura.
Froto mi clítoris y alcanzo con mis dedos su ritmo y siento que colapso en en
placeres diversos.

- Quiero escucharte nena - Mascul a

Froto mi clítoris hasta hincharlo y sentir ese dulce dolor que me hace detenerme
liberando un grito

- Oh, joder, ¡Más! Quiero más - Suplico con un hilil o de voz Unos cuantos
papeles caen al suelo, y la mesa se tambalea. Aprisiono sus caderas con mis
piernas y pido que me dé con más fuerza. Quiero lograr un orgasmos de esos que
una vez alcanzados, una agradable

sensación de relajación se apodera de todo el cuerpo. Lleno su cuel o de besos y


pequeñas mordidas lujuriosas. Está caliente, lo siento temblar.

- Eres mía

- Soy tuya

- Sólo mía - Jadea

Siento deliciosos, dulces y extasiantes espasmos apoderarse de mi vagina. Toda


yo arde

en mil deseos. Se aprieta contra mí y me hace levitar sin aviso. Corre a mil por
hora la oxitocina por nuestros cuerpos y mi querida amiga Afrodita, parece no
conformarse con esto y pide más y más. Clavo mis uñas en su traje y tirando de
la tela, libero un gemido

- Eso, nena para mí, hazme saber cuanto te gusta.

No logro contestar. Sólo tiro de sus caderas haciendo que todo se acomode en mi
interior. Quedándose inmóvil, tiritando le toma prestado un asolador orgasmo a
mi otra amiga, la morbosa y junto con él, me corro en el archivo de presidencia.

besa mi comisura susurrando

- Lo eres todo para mí


- No te creo mentiroso - Replico sonriendo entre jadeos

- Te amo

Abraza mi cuerpo y yo rio por dentro. Una vez más Italia gana y se sale con la
suya. Sus respiros erizan mi piel y me propongo una cosa, iniciamos en el
archivo, terminamos en el cuarto morado.

***

Salgo del tocador con una sonrisa radiante. Megan, ¡Los pies en la tierra!

Arreglándome el vestido regreso al despacho de Mikhail y ahí está la bruja que


no pierde el jodido tiempo.

- ¿Qué haces aquí?

- Te recuerdo salvajita, que trabajo aquí. Por tal motivo, te toca aguantarme.

- Sal del despacho de mí marido y deja de ser tan arrastrada Deja

unas carpetas sobre el despacho y riendo responde

- Ay Megan, como te explico. Ahora, estoy permitiendo que te creas el cuento de


que

tienes una familia y que ganaste. Pero sólo fue una batal a. La guerra..., esa la
gano yo

- Para pelear, se necesitan dos imbécil. Y no pierdo mi tiempo con una ofrecida
que tiene que venir en pleno invierno en faldas provocativas y blusas ligeras para
seducir hombres casados. Te pasas de ridícula

- Ay por favor, la única ridícula eres tú dando espectáculos aquí en presidencia.


Si tuvieras la más mínima idea de cómo todos te ven aquí, no volverías a poner
un pie en esta farmacéutica.

Calma Megan, calma. Es sólo una bruja. ¡¿Dónde está la jodida sartén?! Pienso y
mis ganas de agarrarla a puñetazos me activan la macarra Opción 1: La agarro a
puñetazos hasta dejarla sin extensiones.
Opción 2: La dejo sin extensiones y la uso de trapo para limpiar el suelo de toda
presidencia.

Opción 3: Las primeras dos juntas y luego la hiervo en su propio veneno.

Ay mis opciones no son muy viables. Calma Megan, calma y compostura.

- A mi me importa un carajo como me miren o verán estos imbéciles. Mucho


menos me importa tu opinión. ¿Por qué no aceptas que Mikhail no te quiere?
¿Ves esta argol a?

Pues te explico, significa que estamos casados. ¡Casados! Por más que te pongas
ropa de prostituta barata, no vas hacer que deje de amarme, mucho menos nos
separarás. Le voy a dar un hijo y eso nos unirá aún más.

Me

mira con burla. Aún no comprendo como puede ser tan arrastrada. Arquea una
ceja y mirando mi vientre replica

- Hablas de tu engendro como si fuera inmortal o algo así. - Sonríe - Los


accidentes ocurren. Y de la nada, pierdes a tu engendro

- Eso no pasará. Aunque te mueras de ganas porque así sea.

- Nadie es indispensable en la vida de nadie. Esa es la realidad. Mueres tu,


Mikhail te

l ora unos meses y luego anda buscándose a otra con quien fol ar.

¿Así fue con Irina, que te hace pensar que contigo no será igual?

- Eres una víbora. Una jodida bruja

- Entonces cuidado, deberías temerme. Porque usualmente cuando quiero algo,


lo consigo sea como sea, al precio que sea. Y lo que quiero, es a tu marido.

Sale del despacho y trato de hacerme la fuerte y no derramar lágrimas pero si no


l oro voy y la agarro a golpes. Sólo daña, no repara nada en este mundo. Me
siento en el diván y de momento siento miedo por mi Misha. No quiero que le
pase nada, quiero que nazca y esté con nosotros. Mikhail entra hablando con una
mujer que nunca he visto y sin mirarme a los ojos me la presenta

- Megan, el a es Renata, es una...-Seco mis lágrimas y finjo estar bien- ¿Nos das
un momento?

La mujer asiente con la cabeza y Mikhail cierra la puerta

- Nena, ¿Por que l oras?

- Por nada, sólo estoy algo sentimental. Debe ser eso.

- No me mientas

- No lo hago. Estoy bien. ¿Quién era el a?

- Es la presidenta de la delegación en Argentina.

- ¿Qué hace aquí?

Se sienta a mi lado y siento que quiere decir algo pero no se atreve. Insisto y
soltando un suspiro replica

- Megan, nena, tengo que irme unos días de viaje.

Lo miro y de sólo imaginarme que se va a ir y me va a dejar sola. Derramo una


lagrima y niego con la cabeza

- No, no me dejes por favor. Déjame ir contigo. No quiero estar sola

- Megan, estás embarazada y andar de un lado a otro puede ser cansado. Te


quedarás aquí y Alena te va a cuidar

- ¡No!

- Megan, no me desobedezcas. Te vas a quedar aquí.

Bajo la mirada y sigo l orando como tonta sin poder hacer nada. Irse al otro lado
del mundo, dejándome sola me pone de muy mal humor.

- No l ores por favor. No me lo hagas más difícil por favor


- ¿Cuando te vas?

- En tres días. Estaré una semana fuera

- ¡¿Una semana?! Es mucho

- Megan, será rápido. Te l amaré todos los días.

Asiento con la cabeza

- No mires mujeres ni hables con chicas lindas.

- Sólo me interesas tú Megan.

- Ya no estoy delgada. Tengo los pies hinchados y parezco una vaca. Ahora vas
al á, ves a una de esas mujeres con curvas y a hasta terminas enamorandote de
una y dejas de amarme a mi.

Se ríe y yo me enojo. ¿Por qué se ríe?

- ¡No te rías!

- El embarazo te está haciendo decir estupideces. No podría amar a nadie como


te amo a ti. Y no vuelvas a decir que pareces

una vaca porque me vas hacer enojar.

- Es que, estoy gorda, panzona y fea.

- ¿Que tengo que hacer para que dejes de decir esas tonterías?

- Comprar uvas con chocolate y tener mucho sexo conmigo.

- Eres una manipuladora chantajista. Que lo sepas.

Me abraza y sigo l orando como tonta. Regresamos a la casa y yo aún l oro. No


quiero que me deje sola. Insisto en irme con él pero se niega rotundamente.

¡Maldición! Subo algo enojada a la habitación y me doy una ducha y no dejo de


mirarme el cuerpo. Si estoy gorda, estoy deforme y por eso lo piensa antes de
tocarme. Salgo de la ducha y me cubro para que no me vea. Hasta mis pezones
estan horribles, oscuros y super grandes. ¡Es que estoy horrible! Lo veo
recostado en el sofá junto al alféizar y otra vez sus ojos sol ozan y la mirada
anda perdida. Me acerco y me siento a su lado

- ¿Qué ocurre?

- Nada

- Estas sol ozando. Mikhail, no me ocultes lo que sientes. Hagamos algo, me


dices lo que piensas y tratamos de hacer que esos malos recuerdos se vayan con
besos y palabras bonitas.

- No creo que funcione

- Que si, que va a funcionar. Si tengo que convertirme en psicóloga, lo hago


encantada.

Pero no quiero verte así.

Se queda cal ado y sigue hermético. Esto va a ser algo difícil.

- Mikhail, confía en mí. Ya te has has abierto conmigo y sigo aquí a tu lado
cariño Levanta un poco la mirada y responde

- Sólo pienso

- ¿En que piensas?

En muchas cosas. Cuando no logro ocupar la mente en algo, rápido el pasado


vuelve.

Megan, ¿Que a ti no te hace sentir lástima tener un esposo al que violaron?

No quiero volver al mismo tema porque sé que voy a l orar y no puedo


permitirmelo. Creo que estamos peor que al principio. Necesitamos ayuda y el
cabezota no quiere psicólogos ni nada por el estilo. Me toca a mi hacer el papel
de psicóloga y tratar de entenderlo.

- ¿Por qué me tendría que dar lástima? Me duele lo que te hicieron, sufro cada
vez que recuerdo las imágenes de esas cintas. Pero no es lástima. ¿Como te lo
voy hacer entender?

Dice que si con la cabeza

- No tienes porque pasar por esto. Esto tengo que cargarlo sólo.

- Te equívocas. Soy tu esposa y también me toca cargarlo. No quieras aislarte en


tu propio dolor por temor a dañar a otros cuando te destruyes a ti mismo. Anda,
dime que piensas.

Aprieta los dientes y algo hermético me mira y responde en voz baja

- No logro estar en paz sin recordar. Siento que como único este infierno se
acabará es dejando este mundo.

- ¡No vuelvas a decir semejante estupidez!

- Es lo que siento y gran parte del tiempo deseo. No sabes que es no tener una
sola noche en la que no sueñe esa imagen de mí hermano arder. Sus gritos y de
pronto, el silencio de su cuerpo inerte.

- Yo lo ví, también lo ví a él. Sé lo que sientes. Pero aún no logro comprender


porque dices que me alejaría de ti por saber lo que te ha pasado.

Luego de quedarse cal ado por unos segundos responde

- Aún hay cosas que ignoras sobre mi. Cosas realmente horribles de las que no
me

arrepiento por más atroces que parezcan.

- ¿Que cosas?

- Aún no Megan, aún no.

- Vale, cuando quieras decirlo, te voy a escuchar. Ahora, quiero que me


complazcas en algo.

- ¿En que?
Pienso y busco la forma de alguna manera, comenzar a liberarlo de su mazmorra
interna. Ay Megan, qué lío tienes encima. A ver que se me ocurre.

- ¿Me dejas ayudarte? Deja de encerrarte y hacerte el macho que no siente ni


padece porque eso me hierve la sangre. Podemos empezar por algo sencil o. La
fobia que le tienes a los perros.

- Megan, no. Lo siento.

- Mikhail, como único le vas a perder el miedo es estando en contacto con uno.

El de Lara es pequeñito y no hace nada. ¿Por qué no lo intentamos?

Alterado y algo enojado vuelve a negarse

- ¡No! Dije que no. No quiero a ningún animal de esos cerca.

Suelto un suspiro cansado y acariciando su mejil a respondo comprensiva

- Vale, tenemos toda una vida para intentarlo...

=================

Capitulo 24: Reservados

Refunfuña porque le he insistido en ir a la fiesta de intercambio. Quiero que


quite esa cara de mala leche que trae pero de la nada ya no le hace tanta gracia el
que vayamos a intercambios. ¿Que coño le pasa?

- ¿Puedes decirme por qué sigues con la cara de niño con rabieta?

Mientras se arregla suelta un resoplo

- Estas embarazada Megan, pueden dañarte

- Estoy embarazada, no lisiada ni enferma.

Se queda cal ado y eso me enferma. Ya viene uno de sus berrinches y no los
tolero.

- Oye, que te he hablado y me has ignorado


- A ti no te gustaba esto del intercambio. Dime, ¿es por él cierto? Estas loca de
tener sexo con él.

Me cubro el rostro hastiada de tanto celo estúpido. Y más aún que las
inseguridades lo dominan. Respira Megan, respira.

- A ver cabezota, Te voy a explicar lo mismo que algún día tu me enseñaste. En


el intercambio, el sexo es sólo placer. Y ahora quieres mezclar el placer y los
sentimientos.

¿Cuántas veces te he dicho que sólo te amo a ti?

- Pero mueres por él

- ¡Y vuelve con lo mismo! Que sólo quiero fol ar, ¡Nada más!

- Hay cientos de hombres, ¿ Por que con él?-Me quedo cal ada y ni yo misma sé
porque quiero con Sergey. -¿Ves? ¿Entiendes porque no quiero seguir con esto?

- Me gusta el sexo con él. Me gusta hacer intercambios con él. No por eso tienes
que ponerte en esa actitud. Sólo es sexo

- No te soy suficiente

- Ay Mikhail basta ya por favor.

Sabes que eso no es cierto.

Sin responder, sale de la habitación azotando la puerta. ¿Y ahora qué coño dije?

Termino de arreglarme y esta vez, tengo que ir con un vestido super holgado
para que no me incomode la panza. Me miro al espejo y me veo algo rara,
panzona, con un vestido suelto y coleta alta. Parezco una cosita rara. Agarro el
bolso y antes de bajar a buscar al berrinchudo de mí finolis, paso por la
habitación de Lara y antes de abrir la puerta esucho a mi pequeña hablar en sus
juegos

- Flopi, Flopi no puedes ladrar porque Papi te va a oír y te va a tratar feo.

¿Tienes hambre?
Abro la puerta de a poco y la veo a escondidas

- Oye, ¿tus papás perros donde están? ¿Eres huerfanito? Yo tampoco tenía papás.

Sólo al tío malo y el me obligaba a quitarme el vestido. ¡Pero ahora tengo papás!
Mi Papi me quiere mucho y me cuida. Mami también. Oye, ¡el os son tus papás
también!

Riendo entro a la habitación y el perrito corre como loco por la misma. Si


Mikhail se entera, me degol a.

- Mami, Mami, ¿Flopi puede ser tu hijo también? Es que es huerfanito

- Ay Lara, ya como que tendría mucho hijos

Ríe y le doy un abrazo despidiéndome de el a. Con esa sonrisa que roba


corazones besa mi vientre y dice

- ¡Portate bien hermanito o hermanita!

- Se porta muy bien. Ahora tu, a la cama que ya es tarde. Tu Papi y yo


regresamos en la mañana.

- ¿A dónde van?

- cosas de adultos. Buenas noches pequeña

- Adiós Mami

Salgo de la habitación y bajo a la sala de estar. Hace un frío horrible y la


chimenea está

apagada.

- Mikhail, hay que encender la chimenea. Me estoy congelando Niega con la


cabeza

- ¡No! La chimenea no se va a prender. Alena al rato enciende la calefacción.

Se levanta del sofá y mira el abeto que he mandado a buscar aún sin decorar en
un rincón de la sala de estar. Lo mira algo enojado y yo no quiero otra jodida
pelea.

- ¿Qué hace ese abeto en mi casa?

- Pues pronto es navidad. Y quiero decorar uno para las niñas.

- Sabes muy bien que no tolero nada que tenga que ver con religiones ni sus
derivados.

Y la navidad es una de el as. Quiero eso fuera de mí casa Aquí voy a sacar la
macarra italiana y me monto en mi burra, esa de la que nadie me baja

- Pues lo siento guapo, pero se queda en casa el abetito. Si no te gusta, pues no lo


mires. Amo la navidad, es mi época favorita y la voy a celebrar, te guste o no.

- Megan, ¡no me colmes la paciencia!

- ¡El puñetero abeto se queda!

Sin decir más sale de la casa en zancadas y miro el abeto sonriendo. Sé que tarde
o temprano, amará la navidad tanto como yo. Todo el viaje ha estado cal ado y sé
que está molesto por el abeto. Pero la calentura en la fiesta le baja el enojo de
seguro. Llegamos a la casa de los conocidos de Sergey y Amanda.

Hay muchos coches lujosos aparcados, sexo mil onario. Y yo soy la única que
como que aún no encaja en la alta sociedad. Sigo siendo simplemente Megan
McMil an, una violinista que se ha terminado enamorando

del papá de los pol itos en Rusia y media Europa. Nos recibe la esposa del dueño
de la casa, la he visto muchas veces en el club. Una mujer elegante y culta. Me
miro, y yo no tengo eso elegante y culto. Quizá sea porque no nací entre bil etes.

- Hola, bienvenidos. Sergey me comentó que vendrían. Me alegra tenerlos en


casa Nos hace pasar junto con otros invitados y de momento, sólo parece una
reunión social. Veo

a Sergey hablando con unos hombres y no veo a Amanda.

- ¿Vamos a saludar?
Ceñudo responde

- Anda, ve que estas loca por hacerlo

- Ay ya no empieces Mikhail.

Resoplando avanzo hasta donde Sergey y sonriente saludo

- Buenas noches

Deja a los hombres y esbozando una sonrisa replica

- Hola preciosa

- ¿Dónde está Amanda?

- En uno de los reservados jugando con unos amigos.

¿Y lo dice tan tranquilo?

- Y tú, ¿Qué esperas para hacerlo también?

- Esperaba que l egara con la que deseo jugar en un reservado.

- Ah, ya. ¿Y no te da celos saber que está con otro?

Niega con la cabeza

- Aquí, se dejan los sentimientos fuera y lo sabes. Además, confío en Amanda.

Ladeo y veo a Mikhail en la barra libre. Es que es un jodido cabezota.

- Vengo ahora. Voy a jalarle las orejas a alguien

Cabreada camino hasta donde se encuentra Mikhail y le quito la copa.

- Parece mentira que tenga que estar tras de ti para que dejes de tomar.

¡Pareces un crío!

- Anda, Vete a un
reservado con Sergey. Yo espero aquí a que termines de fol ar con mi mejor
amigo.

- ¡Deja la idiotez! - Miro a la mujeres que están entre los invitados y digo -

Elige una

- No

- ¡Mikhail!

- ¡Oye que no quiero!

- ¡Entonces nos vamos!

¡Encoge los hombros y yo estoy que lo prendo!

- Mikhail Ivanov Hernández, ¡No seas infantil!

Mira a las mujeres y algo desanimado responde

- Esa de al á, la rubia

Lo agarro de la muñeca y camino hasta la mujer que ha elegido. Llamo su


atención y le digo con amabilidad

- Hola, soy Megan, él es Mikhail, mi marido.

- Un placer - Responde la mujer

- Le he dado a escoger a una mujer y le has l amado la atención. ¿Te interesa ir a


un reservado con él?

La mujer lo mira y no tarda mucho en dar una respuesta

- Decir que no sería desperdicio, cuando quiera y como quiera Miro a Mikhail y
a él no le hace mucha gracia. ¡Malditos celos! La mujer lo toma del brazo y él
fulminando mis ojos con los suyos me advierte.

- Una hora, tienes una hora para volver a la sala de estar.


- Como usted diga señor Ivanov

Se va con la mujer a un reservado y yo intento de que los celos no me traicionen


a mi tampoco. Vale, Megan es sólo sexo, nada de sentimientos. Eso, nada más.

- Y ahora..., ¿con quién juega la señora Ivanova?

Escucho el susurro en mi oído y me sonrío. Me giro y veo a Sergey mirándome


con lascivia junto a una copa de champaña.

- No

sé, supongo que con alguno de estos hombres que se interesen por mi. - Replico

- Ya lo tienes frente a ti, claro, a menos que quieras probar nuevos Niego con la
cabeza

- Juguemos..., tu y yo. No quiero probar a más nadie.

- La haré pedir que me detenga señora Ivanova. Pero prometo devolverte entera
a mi querido amigo celopata.

Afrodita, ¡Hora de la acción! Esta noche la necesito más que nunca. Y ni qué
decir de la morbosa. Con las piernas como gelatinas camino junto a Sergey hasta
uno de los reservados. Es el primero en el cual sólo estaremos él y yo. Rodea mi
cintura con sus brazos y sonriendo con picardía dice

- Desnúdate para mi preciosa

Tal y como si fuera un botón que oprime y reacciona al comando, suelto el nudo
que ata mi vestido y lo dejo caer al suelo. Me mira y siento pena por mi cuerpo.

¡Deforme total! Me ruborizo y delicado pregunta

- ¿Que ocurre preciosa?

- Mi cuerpo..., es de todo menos deseable. Estoy deforme, hinchada y fea.

Sin dejar de ver mi desnudez contesta

- ¿Te digo un secreto? A nosotros nos gustan así. Cuando están embarazadas es
cuando más fogosas se ponen. Bueno, la mayoría. Amanda fue la excepción los
primeros meses.

Me hace sonreír y sus manos conquistan mi espalda logrando que la piel se me


erize.

Me l eva hasta la cama y me recuesta en el a con sutileza.

- Separa las piernas, preciosa

Las separo y siento empapados mis labios más íntimos. Afrodita hace que mi
clítoris comience a palpitar al sentir el aliento de Sergey sobre el mismo. Besa la
cara interna de mis muslos y hace eso que me hierve, me hace sufrir para
excitarme más y elevarme lo más que puede. ¡Madre mia! La morbosa se alía
con mi conciencia y ambas piden lo mismo, que esos labios que ahora lamen mi
vagina, besen mis labios. Muerdo mis labios y me muevo entre pequeños
gemidos. Lame suave y lujuriosamente y yo siento que cada vez que me
succiona puedo correrme en su boca.

- ¿Te gusta?

- Si, mucho - Replico susurrante

- Entonces..., demuéstramelo preciosa Arqueo la espalda violentamente sentir


que su lengua da toquecitos hasta hincharme y l evarme a la cima de mí propio
placer.

- eres deliciosa, sabes deliciosa preciosa

Su "preciosa" y su lengua me va hacer pronto pecar y romper ciertas reglas. Se


desviste y su perfecto cuerpo l ama al mio para caer en el placer carnal que nos
domina cada vez que estamos cerca. Su erección me vuelve a humedecer. Quiero
todo ahora dentro de mi a morbosa se tira los pelos del desespero. ¡que me dé
duro! Se suspende sobre mi y sabe que cada roce me excita aún más. Besando mi
cuel o mueve sus caderas frotando su pene contra mi vagina y sonríe libidinoso
al ver que me mi cuerpo se quiebra en suspiros.

- Dime que deseas preciosa

Entre jadeos y pequeños gemidos que se me escapan con rebeldía, replico


- Fól ame ya

Coloca mis manos por encima de mi cabeza y mientras se pone el preservativo,


me miran con esa mirada matadora y advierte

- En el sexo preciosa, mando yo. Quietos los brazos, no las muevas.

Uyyy como que se chocan dos dominantes. Sonrio y pícara respondo

- Intente dominarme, señor Kozlov

No

muevo las manos, por ahora. Me penetra con avidez y busca tocar mi límite.
Ladeo mirando nuestros cuerpos reflejados en el espejo y ver al mejor amigo de
mi marido entrar y salir de mi con gran deleite, l ena mis deseos de la
morbosidad que hace que Megan se vaya a tomar una siesta, y solo quede una
fiera salvaje.

Me muevo con algo de abrupto y me detiene rápidamente

- Cuidado preciosa

Embiste con fuerza y yo sonrío con cada una de el as morbosa y lujuriosa.

- Más..., oh no pares- Jadeo

Embiste quedándose en mí interior inmóvil y forzandose. ¡Delirio!

- ¡Oh por dios! Dame todo..., más - Chil o

- Eres una golosa preciosa

Me posee cuidando de no lastimarme, ¡es que me lo como! Me l ena de besos el


cuerpo y la excitación que nos compartimos nos hace actuar algo errados. Sin
soportarlo mucho, su boca se acerca a uno de mis pezones y lo lame y succiona
con deseo y morbosidad.

Intento detenerlo, pero la sensación que me regala, no quiero dejar de sentirla.

- No..., no puedes. Mikhail se enojará -Digo entre pequeños gemidos No


contesta y sólo sigue jugando con mis pezones. Cierro los ojos y libero gritos
extasiados cada vez que embiste y chupa mis pezones hasta endurecerlos.

- Eres perfecta preciosa

Sonrío sin poder responden con palabras. Jadeo como una ninfómana en
proceso. Y

aquí viene la morbosa a imponerse. Hago que se tumbe a mi costado y poniendo


una pierna a cada costado, me siento sobre él a horcajadas. Busca nuevamente
penetrame y al hacerlo, muerdo mis labios, ¡A por la segunda ronda!

- Vamos, muévete para mi.

Yo no logro responder

nada con sentido. Sólo hago lo que me pide y me muevo ondulante sobre su sexo
en descontrol. Sus manos ascenden por mis costados y la piel se me pone como
gal ina.

Vuelve a tomar mis pechos y los magrea mientras ahora es él quien pide cada
vez más.

- Así, justo así preciosa - Susurra

- ¿Más?

Asiente con la cabeza y yo lujuriosa me muevo con violencia sacando de su


garganta un gruñido sexy y excitante. Se sienta quedando yo sobre él. Aprisiono
sus caderas y abraza mi espalda tiritando. Lo que deseaba, fantaseaba y temia,
ocurre. Me toma con fuerza y asalta mi boca desprevenidamente. Me besa con
gran avidez y yo..., yo como desearía poder detenerlo. Pero la morbosa no me lo
permite. Correspondo al beso deseosa de sentir su lengua acariciar la mía. Da un
azote y doy un respingo entre risas pícaras

- Vamos, esta noche quiero romper reglas, quiero correrme contigo preciosa

¡Joder! Luego de esta noche voy a tener la conciencia pendiendo de un jodido


hilo. Pero también lo deseo. Mi espalda transpira y gotas de sudor se deslizan
por el a haciendo cosquil as. Da una última embestida, la más asoladora de todas
y me quedo inmóvil, todo mi cuerpo se contrae y tiemblo sin poder pronunciar
palabra alguna. Abrazando su espalda gimo corriéndome, mientras, Afrodita nos
surte los orgasmos. Megan, ¿Que has

hecho? ¡He dejado que esta máquina sexual rompa todas la reglas! Pobre de mí
amiga conciencia. Él sonríe mordiendo mi labio inferior y aún tiemblo entre sus
brazos.

- Eres toda una diosa preciosa

¡Ese "preciosa" me va hacer cometer locuras!

*****

Luego de ducharme

en la ducha del reservado, me visto y miro el reloj, faltan minutos para la hora.
Sergey ya se ha vestido y mira como lo hago yo.

- Mi querido amigo se sacó la lotería contigo

- ¿Por qué lo dices? - Pregunto ruborizada

- Porque con todo y lo mala leche que suele ser, se ha ganado a una mujer tan
perfecta como tu

Arqueo una ceja

- ¿Más que Amanda?

Sonríe

- Eres perfecta, pero más perfecta es mi mujer. Esa tormenta que no se está
quiera y habla hasta por los codos me tiene enamorado como tonto.

- Igual me tiene Mikhail a mi. He aprendido a aceptar como es. Y eso me ha


ayudado a crecer junto con él. Aunque es un celoso empedernido y controlador
compulsivo. Aún así, es todo lo que necesito a mi lado.

Y si, es lo que siento. Puedo estar en intercambios y estar gritando de placer toda
una noche, pero siempre al final, voy a desearlo a él por sobre todos los
hombres. Es el único que me hace no sólo vibrar, me hace elevarme hasta sentir
que puedo tocar las estrel as y bajar en un sutil descenso entre nubes esponjosas.
Salimos del reservado y al entrar a la sala de estar, veo a Mikhail sentado en un
taburete alejado de los demás. ¿Que coño

le pasa? Mira a Sergey queriendo ahorcarlo y sarcástico dice

- Vale, ¿y como les fue? ¿Cuántas veces hiciste gritar a mi mujer?

- Mikhail, ¿Estas bien? Sabes bien que no debes mezclar sentimientos con el
sexo estas reuniones.

- No, no lo hago. Pero es extraño que el a no quiera intercambiar más que


contigo y tu no te fol es a ninguna esperando a que el a l egue.

- Mikhail, ¡ves cosas donde no las hay!- Digo enojada Sin decir más me mira y
agarrándome del brazo dice con posesión

- Tu y yo tenemos que hablar, nos vamos.

- Pero apenas son las una de la mañana

- ¡He dicho que nos vamos!

¡Mierda! Este hombre va a estar insoportable por lo menos, una jodida semana.
Y

ahora que se va mañana a argentina, de seguro que ni me l ama. ¿Que ocurre con
Mikhail?

=================

Capitulo 25: Tortura la conciencia

Maneja y el silencio sucumbe entre los dos. No me mira, sólo maneja pero el
enojo se nota en su rostro. Tengo miedo de que diga algo y me grite. Pero en
cierta manera tiene razón. Me siento horrible por lo que he hecho, y más horrible
al saber que lo he hecho a sus espaldas.

- Mikhail, yo...
- Cál ate, no quiero escucharte. Ahora no

- ¿Por qué reaccionas así? Tu me adentraste en este mundo. Sabias bien que no
era mi filosofía respecto al sexo y aún así insististe y terminé agarrándole el
gusto.

- Ya estos no son intercambios. ¡Te vas a fol ar con mi mejor amigo! Usas el
intercambio para satisfacer esa maldita necesidad de estar con él.

- No, no es así Mikhail. Yo, yo sólo buscó en esas reuniones lo que todos.

- Vale, haz lo que te dé la gana. ¡Ya me hartas! Ya me harta pelear contra lo


mismo.

- ¡Es que me hierve que te hagas la víctima maldita sea! ¡Tu me metiste en esto!

Tu me hiciste abrirle las piernas a tu amigo, no fui yo, ¡eso lo elegiste tú!

- ¡Yo no elegí que te largaras a fol ar con él cada vez que vamos a los
intercambios! Soy yo, soy yo el del problema que cree que puede retener alguien
a su lado

- ¿Joder que no puedes comprender que es solo sexo?

Enojado golpea el volante

- ¿Y tu no puedes entender que muero de celos cada vez que se nombra a


Sergey?

¿No te importo como me sentí yo al l egar a esa jodida reunión y ver como lo
buscabas desesperada? Me entregaste a la primera mujer sólo para salir de mí e
irte con Sergey.

- ¡No es así! No puedes pensar eso por favor. Sólo fue un intercambio como
cualquier otro

Noto que comienza a respirar con dificultad y eso no me gusta. Pero él parece no
importarle y acelera el coche y me asusto mucho.

- Tranquilizate por favor, déjame hablar


- Sabes, yo no pude estar con la mujer con la que me mandaste. Por primera vez
en un jodido intercambio le fal o a una mujer. ¿Y sabes por que fue? ¡¿Lo
sabes?!

Niego con la cabeza sol oza

- No, no lo sé

- No pude fol arme a otra porque no dejaba de pensar en ti y en lo que estabas


haciendo

con Sergey. Mientras, tu estabas en lo tuyo con él.

- Mikhail, yo sé que...

- ¡Que te cal es! No te quiero escuchar- Desvía los ojos de la carretera - Si tanto
te pesa estar a mi lado, firmo el divorcio cuando quieras. No quiero a nadie a mi
lado por ataduras.

- Yo te amo, ¿como puedes pedir algo así?

- ¡Me tienes lastima! Eso es lo que me tienes. Si te dieran a escoger entre Sergey
y yo para ser el padre de ese bebé que esperas, lo elegías a él. Porque él es mejor
que yo, no está traumado, no es un imbécil que le tiene miedo a perder.

- ¡No te tengo lastima! ¡Ya basta de buscar pelea donde no la hay maldita sea!

- Tenemos unas reglas y lo sabes. Una la rompiste y sé que lo hiciste. Te corriste


con él de seguro aún

sabiendo que lo tienes prohibido. ¿Te besó?

Me quedo cal ada y bajo la mirada apenada.

- ¡Contesta!

Asiento con la cabeza derramando una lágrima

- Perdóname, sé que te he fal ado. Pero no pensé, sólo me he dejado l evar. Te


prometo que no vuelve a pasar
- ¿Tu prometiendo? ¡Después de esto no te voy a creer ni los jodidos buenos
días! Eres una mentirosa, no me amas y disfrutas más con Sergey, lo buscas más
desde que te dije lo que me pasé. Pero claro, ¡es mejor estar con un hombre al
que no lo violaron de niño durante un año!

- ¡Ya basta! Basta de traer siempre eso al tema.

Miro hacia el frente y se ha salido del carril vamos a toda velocidad hacia un
camión.

Grito horrorizada y abruptamente se sale del camino. Frena violentamente y


enojada reclamo

- ¡¿Qué te pasa?! ¡Vamos a matarnos!

Suelta el volante y no responde. Sólo busca el aire con desespero. Se toca el


pecho y comienzo a preocuparme
- Mikhail, ¿que tienes?

Entre jadeos agonizantes replica

- No me toques, falsa. Déjame en paz.

- Mikhail, tu corazón..., por favor déjame ayudarte

- ¡No finjas interés maldita sea! Tu no me quieres, nunca..., nunca lo has...,


hecho

- Basta, no hables más por favor. Te hace daño.

- Déjame morir, así te vas a fol ar con Sergey y no te estorbo más.

Bajo del coche y le doy la vuelta abriendo la puerta del piloto.

Lo bajo del coche como puedo y lo l evo a la parte trasera del mismo. Saco de
mi bolso sus antiarrítmicos y se los doy

- Quiero ver que te los tomas

Respirando con dificultad los ingiere y yo me siento culpable de que esté así.

Subo al coche y no deja de decir que quiere morirse entre jadeos. Derramo unas
lágrimas y me pido que se cal e.

- Basta ya por favor. Deja de decir eso.

- Dime, ¿es por el tamaño? ¿Tiene el pene más grande que yo? O ¿Te hace sentir
más mujer que yo? Si, debe ser eso

- Mikhail, ya deja de hablar por favor

- ¿Sabes a cuantas mujeres de me han ofrecido? A todas me las pude haber fol
ado, pero no lo hice porque a la única que deseo es a ti. En cambio, tu deseas a
mi mejor amigo. parece que estoy condenado a amar y no ser amado.

No respondo y sólo derramo lágrimas sintiéndome horrible. Tiene razón, son una
bruja por lo que he hecho. Y no sé cómo reparar el daño que le he hecho.
*****

Ya es de mañana. Ha dormido lo más lejos posible de mi. Finjo seguir dormida y


abro los ojos disimuladamente. Veo que alista todas sus cosas para viajar en unas
horas a Argentina. Se acerca a mí y rápidamente cierro los ojos. Se pone de
cuclil as junto a la cama y creyendo que duermo, toca mi vientre y lo acaricia.

Levanta la blusa y tocándolo susurra

- Me iré unos días, bebé. Pero regresaré lo más pronto posible. No te mueras, no
te vayas. Te amo mucho y no podría resistir que te fueras tú también. Ya quiero
ver tu carita, tus manitos

y también tus piecitos. No estoy enojado contigo, es sólo con tu Mami que hay
veces que pues, me lastima. Muchas veces lo ha hecho y ni se entera, pero ya eso
no importa. Te amo mucho, portate bien y crece mucho.

Besa mi vientre e intento seguir fingiendo que duermo. Quiero despedirme de él,
pero en estos momentos me odia. Cubre nuevamente mi vientre y agarrando sus
maletas, sale de la habitación. Me levanto rápidamente y me asomo a la ventana.

Nikolai sube el equipaje al coche y Lara y Ninette lo esperan para despedirse.

Lo veo salir de la casa y Lara lo abraza algo tristona. Más triste estoy yo por
haberlo lastimado como lo hice. Se sube a la parte trasera del coche y Nikolai
acelera. Veo el coche alejarse y entre lágrimas agarro el móvil.

Megan a las 9:30am

Perdoname por favor. Nunca dudes de mí amor por ti. Te lo ruego.

Pasan los minutos, las horas y no responde. Bien, sé que no me contestará ni l


amará y

lo merezco. Derramo una lagrima y sólo deseo que Mikhail me perdone.

Camino por el corredor del segundo piso y entro a mi estudio de música. Hace
mucho que no entro aquí. Veo el violín negro que me regaló Mikhail de regalo
de graduación y otra lagrima se me escapa. Lo saco de su estuche y mirándolo
suelto un suspiro. En los extremos, tocar y componer me ayuda. En los
momentos de felicidad y también en los de tristeza agarro un pentagrama vacío y
suelto un suspiro, siempre que toco, compongo algo. Esta vez, será tal y como
me siento.

Llevo el violín a mi hombro y lo sujeto con mi mentón.

Deslizo el arco por las cuerdas y dejo sonar una sutil melodía y rápidamente
notas tristes y nostálgicas suenan. Ni el violín y las notas logran distraerme.

Miro el reloj y es la hora de la comida. Sin darme cuenta he estado toda la


mañana en el estudio. Bajo al comedor y me toca comer sola. Ninette está con
sus profesores y Lara en el colegio. Como con algo de desgano y mi móvil vibra.

Sonrio al ver un correo de mamá

De: Caterina Agenel i

Fecha: 8 de diciembre de 2015 12:34pm

Para: Megan Ivanova

Asunto: ¡Te extraño!

¿Como estas cielo? Te extraño mucho cariño. ¿Cómo está mi nieto o nieta?
Espero que te estes alimentando bien. Espero pronto poder verte. Te extraño
mucho.

Quiero estar a tu lado para cuando des a luz.

Pd: ¡Te quiero!

Caterina

---

De: Megan Ivanova

Fecha: 8 de diciembre de 2015 12:36pm Para: Caterina Agnel i

Asunto: Yo también
Yo también te extraño mamá. Y si, me estoy alimentando. Como muchas uvas
blancas, aceitunas y chocolate blanco. También quiero verte. En estos momentos
necesito un abrazo tuyo. Necesito a mi mamá

Pd: Te quiero mucho

Megan Ivanova

---

De: Caterina Agnel i

Fecha: 8 de diciembre

de 2015 12:50pm

Para: Megan McMil an

Asunto: Pronto

Yo también necesito de mi hija. Haré todo lo posible por ir a visitarte a Rusia.

Caterina

---

Suelto un suspiro dejando el móvil a un lado. Me siento sola, terriblemente sola.


Termino de comer y Alena me dice levantando los platos

- Sergey está en la sala de estar. Quiere hablar contigo Niego con la cabeza

- Dile que estoy dormida o inventa algo. No quiero verlo ahora.

- Ay Megan, creo que metí la pata. Le dije que estabas comiendo. Que en un
momento lo atendías.

- Ya vale, no te preocupes. Voy a ver que quiere Algo recia a recibirlo camino a
la sala de estar con los brazos cruzados.

Aprieto los dientes y pregunto


- ¿Que haces aqui?

- Hola, ¿Como estas?

- Liada, Mikhail parece odiarme, pero no creo que eso importe en esta
conversación. ¿A qué se debe tu visita?

Suelta un suspiro algo apenado

- Estuve esta mañana en presidencia y por las redes y sistemas de información de


la farmacéutica circulan unas imágenes y vídeos algo comprometedoras tuyas y
de Mikhail.

Arqueo una ceja

- ¿Que imágenes? ¿Que vídeo?

Enciende su iPad y me las enseña. Las imágenes de una cámara de seguridad del
archivo donde Mikhail y yo tuvimos sexo, están manipuladas con un mensaje
que me hace hervir. « A la señora Ivanova, le gana la calentura, no suena mejor,
¿la zorra Ivanova?»

- ¿Quién hizo esto?

- No se sabe Megan, al parecer alguien

accedió a las cámaras de seguridad y subió estas imágenes a las redes de la


farmacéutica, no sólo en esta delegación, sino en todas alrededor del mundo.

Miro las fotos y esto tuvo que haber sido la maldita tarántula. ¿Que nunca me va
a dejar en paz?

- Fue Raisa, de seguro que fue el a. ¡Voy a denunciarla!

- Megan, no es tan fácil, no tienes pruebas que la inculpan. No hay manera de


probar que fue Raisa la que difundió estas imágenes. Pudo haber sido cualquiera.

- ¡No! No fue cualquiera, fue el a. El a me dijo que me haría la vida imposible y


lo está haciendo.

- A ver, ¿qué gana el a?


- ¡Joderme la vida! Y lo está haciendo ahora que Mikhail no está aquí. Ahora
que me odia y no quiere saber de mí.

Arquea una ceja confundido

- ¿Por qué dices que te odia?

- Por qué piensa que entre tu y yo hay algo más que sexo. Trato de explicarle que
está equivocado pero no me escucha. Se ha ido a Argentina sin despedirse de mí.

- Es sólo celos y enojo. Ha sido así siempre. Su inseguridad le hace ver cosas
donde no la hay. Ya verás que todo se resuelve pronto.

Asiento con la cabeza

- Ojalá, no soporto estar distanciada de él.

- Yo por lo pronto, voy a intentar remover las imágenes y los vídeos de la red de
la farmacéutica, aunque será muy difícil.

Sol ozando replico

- ¿Y si l amas a Mikhail?

- No me toma las l amadas. Al parecer el enojo es conmigo también.

Creo que esta vez sí que se ha enojado y no va a cambiar de actitud. ¿Que hago
para convencerlo de que lo amo sólo a

él? ¿Por que me critica en algo que el mismo incitó en mi? Cada vez me
confundo más y más. Paso la tarde sola y desanimada. Comienzo a recibir
mensajes y burlas sobre las

imágenes y yo me quiero morir. No quiero salir de la casa para nada.

Nikolai l ega con los adornos y serpentinas que le he pedido para el abeto y
comienzo a decorar el mismo a ver si el ánimo me sube.

- Oye, ¿que haces con ese abeto?

Me giro y veo a Ninette mirando el abeto con rostro espantado


- Vale que es navidad y es tradición el abeto

- A mi tío no le gusta la navidad, a mi tampoco. Quita ese árbol de aquí.

- Pero, ¿por qué no te gusta la navidad?

Me mira algo tristona

- Mamá y papá se fueron al cielo en unas navidades. No me gustan desde


entonces.

Dejo las serpentinas a un lado y me siento con el a en el sofá. La miro con cariño
y acariciando su cabel o dorado y sedoso, respondo

- Sé que es algo difícil recordar que tus papás se fueron al cielo en unas
navidades, pero también puedes verlo de otra forma. Al celebrar la navidad,
puedes recordar los bonitos momentos que tuviste al lado de tus papás. Sé que
desde donde quiera que estén, les encantaría la idea.

- ¿Tu crees?-Digo que sí con la cabeza- Pero también tía Irina murió en navidad

¡Maldita sea Irina!

- Si quieres, también puedes recordarla. Ahora, ¿Me ayudas con el abeto?

Encoge los hombros

- Vale

Agarra unas esferas doradas y comienza a colgarlas en el abeto. Yo abro las


envolturas de otras decoraciones y pregunto

- ¿Qué quieres de regalo para navidad?

- No recibo regalos, tío no regala en navidad

- Ah, pero yo si

- Te vas a meter en un lío grande con mi tío. Va a gritar, va a tirar cosas y se va a


enojar mucho
- Que no, que no se va a enojar. Tu dime que quieres de navidad.

Ninette baja la cabeza y suelta un suspiro entre sol ozos

- ¿No puedo pedir devuelta a mis papás verdad?

Con dolor niego con la cabeza

- No cariño, eso no se puede

- Entonces, no quiero nada de navidad. Ya lo tengo todo - Responde tristona


Sigue decorando el abeto cabizbaja y el móvil me suena. Al ver que es Mikhail,
me l eno de emoción y contesto la l amada

- Hola cariño, sé que l amarías. Tenemos que hablar Con frialdad responde

- ¿Has comido?

- Si, Mikhail vamos a...

Me interrumpe con gelidez

- ¿Cómo está Lara y Ninette?

- Lara está en el colegio y Ninette ayudándome con unas cosas

- Vale, adiós

- Mikhail, por favor, vamos a hablar. Nada de lo que crees es cierto

- Estoy ocupado, tengo que colgar

- Por favor no me dejes así

- Ve a donde Sergey, él de seguro te escucha y de paso te consuela en la cama


mientras no estoy.

Termina la l amada dejándome más dolida que lo que estaba. Derramo lágrimas
desesperada y lo más que me duele y trabaja es saber que todo esto, es mi culpa.

=================
Capitulo 26: Falta de aire

Han pasado seis días desde que Mikhail se fue. Sólo me l ama para preguntar por
Lara, Ninette y si he comido y me alimento bien. No pregunta cómo estoy y
parece no importarle. Y yo lo necesito mucho, pero es tu culpa Megan, tu fuiste
la bruta que dejaste que todo esto ocurriera. No he parado de l amarlo y sólo
recibo el buzón de mensajes en lugar de su voz. Quizá sea mejor desistir de
buscarlo. Veo unas cosas hermosas en una tienda para bebés y me toca elegir
cosas sola, sin Mikhail. Mientras miro las cunas acaricio mi vientre y sonriendo
digo

- Si te dejaras ver, se me haría más fácil comprarte tus cosas para la habitación,
pequeñito.

Agarro unas sabanitas color verde manzana muy linda y tierna. Mirándola
suspiro

- Esta está bonita para ti. Para arroparte y l enarte de mimos. Vamos a l evarla.

Echo la sabanita en la cesta y sigo viendo cosas bonitas. Mamilas, mamelucos,


ositos y siento que quiero comprarlo todo. Veo desde afuera a Nikolai esperando.

Odio tener gente que vigile lo que hago, pero no tengo de otra. Pago las cosas y
salgo con docenas de compras. Al menos comprar cosas para mi Misha me ha
subido algo el ánimo. Nikolai me ayuda a subir las compras a la cajuela del
coche y yo subo al mismo algo cabizbaja. Saco el móvil esperando ver una l
amada perdida o un mensaje de Mikhail, pero nada. Pasa de mí como si ya no le
importara.

- ¿A dónde quieres ir ahora Megan?

Levanto la mirada y la verdad, no quiero ir a la casa. Todo me recuerda a


Mikhail y lo

bruja que he sido. Quisiera acabar con una barra, pero no puedo, estoy
embarazada y podría dañar a Misha. ¡Estoy jodida! Sola y jodida.

- l évame a un café por favor.

Asiente con la cabeza y maneja. Mientras lo hace, derramo una lagrima


reposando la cabeza en el cristal de la puerta. Quiero rendirme pero no puedo.

Megan a las 3:30pm

Mikhail por favor, sé que lo he hecho mal, pero no me hagas esto. Contesta por
favor. Te amo.

Megan a las 4:00pm

No voy a parar hasta que me contestes. Por favor, estoy a punto de entrar a una
barra Megan a las 4:50pm

Joder que si, lo hice mal pero tú también tienes culpa. Tu me corrompiste el
sistema.

Megan a las 5:00pm

No me hagas esto, estoy sola y no dejo de pensar en lo que hice. Al menos


respóndeme y dime que me odias, pero responde algo Megan a las 5:12pm Vale,
ya entendí. No quieres saber de mi. Se te hace fácil ignorarme mientras que yo
estoy que me l eva el demonio. Pero aún así te diré porque quiero intercambiar
con Sergey y no con otro. Joder, no me es fácil abrirme al primer hombre que se
aparezca.

Nunca me he acostumbrado a eso. Con Sergey...con él siento seguridad. Quizá


no me entiendas, pero es lo que siento. Jamás he hecho nada para dañarte.
Siempre he tratado de darte gusto en todo. He ido contra mis principios por
hacerlo. Tuve sexo con una mujer aún así sin estar de acuerdo del todo, sólo para
darte gusto. Y es que es imposible que creas que lo que hice lo he hecho para
lastimarte. Me siento horrible porque rompí las reglas, y si para que me perdones

tengo que dejar de intercambiar con Sergey, lo hago. Hago cualquier cosa porque
me perdones. Te amo

No recibo respuesta. Si, se ha propuesto ignorarme y no me va a contestar. Bajo


al café y me siento en la mesa más apartada de todos. Mientras juego con un
terrón de azúcar, pienso y me doy cuenta de que estoy sola. No tengo amigos, mi
única amiga aquí en Rusia resulta ser la esposa de Sergey y yo estoy súper liada.
Es horrible necesitar desahogarte y no tender cómo o con quien. Miro en un
estante de revistas la portada de una y la agarro rápidamente. ¡Quiero morir!
¡Maldita víbora de tres cabezas! Es que la odio. Las imágenes están por todos
lados y hasta ahora me doy cuenta que todos me miran raro. Muerta de la pena, y
siento que todos me miran con burla. En estos momentos quiero desaparecer.

- Llévame a la casa por favor - Le pido a Nikolai Asiente con la cabeza y yo


subo al coche entre lágrimas.

- Megan, ¿Estás bien?

- No, no lo estoy. Nikolai, me odia, Mikhail me odia

- No, no te odia. He estado a su lado mucho tiempo, y no te odia. Podría decir


que eres la primera mujer que ha amado realmente. No hacía lo que hace por ti
con Irina.

Escuchar a Nikolai me hace sentir peor. Es que jamás me lo voy a perdonar. Y lo


más doloroso de todo, necesito escuchar su voz, sus palabras bonitas y todo eso.

Pero no me las merezco. Llegamos a la casa y recuerdo que es el día libre de


Alena y su familia y estoy completamente sola en casa. Ninette se ha ido con
Alejandra al cine y Lara está jugando en su cuarto a las muñecas. Maldita sea la
soledad.

Megan, te dejé la cena hecha. El señor me ha l amado y ha ordenado que comas


y te alimentes. También a que tomes tus vitaminas.

- ¿Y no preguntó cómo estaba yo?

- No Megan, en ningún momento

Digo que si con la cabeza sol ozando y con algo de pena en su rostro, Alena se
despide

de mi. Me toca cenar sola, en una mesa donde caben dos docenas de personas.
Agarro el móvil y mando otro mensaje

Megan a las 7:45pm


Mikhail. Ya no me sigas haciendo esto por favor. Contestame Megan a las
7:50pm Te necesito, me siento muy sola

Megan, es inútil. Te odia en estos momentos. Levanto los platos y mientras los
frego, Lara entra a la cocina con sus muñecas en las manos.

- ¿Que ocurre linda?

- Mami, tengo miedo

- ¿Por qué cariño?

Baja la cabeza y responde

- Un hombre malo está en mi habitación. Yo lo ví

- ¿Como que un hombre malo?

- Mami, ¿puedo dormir contigo? Tengo mucho miedo. Está en mí cuarto y ya


luego en el corredor.

Algo asustada subo con el a a la habitación y entro alerta. Todo parece estar en
orden.

Quizá son cosas de Lara y sus traumas.

- Cariño, aquí no hay nadie.

- Pero, yo lo vi Mami

- Quizá fue tu cabecita haciéndote una mala jugada. Pero vale, duermes conmigo
princesita.

Bajamos a la sala de estar nuevamente y veo la tele un rato con Lara. El a parece
no tener sueño, esto va para largo. Mientras ve una de esas pelis de dibujos, yo
pienso en Mikhail. No dejo de pensar en él y en lo que le hice.

Desesperada agarro el móvil y esta vez lo l amo. Siento un nudo horrible en la


garganta al escuchar del otro lado de la línea, una voz femenina contestar en
español
- ¿Hola?

- ¿Quien habla?

- ¿Quien sos vos? - Responde

- Soy la esposa del dueño del móvil que tienes. ¿Dónde está mi marido?

- Oh, vos sos la mujercita. Vale, tenés que darle un momento, está ocupado.

- ¡Pásame a mi marido maldita sea!

En momentos escucho en lugar de la mujer a Mikhail hablar y frío me dice.

- ¿Que quieres?

- ¿Quien es esa mujer? ¡Estás con otra!

- Y si así fuera, ¿Qué? ¿Tu rompes reglas y yo no puedo?

- Mikhail, ¿lo haces para lastimarme cierto? Dime que no estas con otra por
favor.

- Megan, deja de l amarme. Deja de joderme. Quiero estar en paz.

- Mikhail, por favor no me dejes así. Regresa, tenemos que hablar. Ya sé que he
hecho mal pero te necesito mucho.

Me termina la l amada sin responder y saber que está con una estúpida al otro
lado del mundo me jode. Ver mi tatuje en la muñeca hace que me odie más. Sé
que merezco todo esto pero ya se me está haciendo duro su actitud.

- Mami, ¿Por que l oras?

- Estoy un poco triste, pero ya luego se me pasa.

- Ohh, pero no estés triste. Te quiero Mami, y no me gusta verte triste.

- ¿Me regalas un abrazo?

- ¡Muchos!
Me abraza y en eso escucho ruidos provenientes de la segunda planta de la casa.

Miro a Lara y le pido que se quede en la sala de estar y no se mueva de aquí.

Siento un miedo horrible.

Estoy sola, con Lara en medio de la nada. No tenemos vecinos y nadie a nuestro
alrededor. Antes de subir, entro al despacho de Mikhail y agarro el revólver. No
sé usar estas cosas pero de algo me va a servir. Subo las escaleras temblando con
el arma en manos y todo está oscuro. El cuarto de Lara está iluminado y avanzo
a apagar la luz y cerrar la puerta. Vuelvo a escuchar ruidos, como pasos cerca de
mi y me acobardo

- ¿Quién está ahí?

Entro a la habitación y respiro asustada. No logro encender la luz, algo en mí


cuel o comienza a ahorcarme y no logro ver nada. Sólo siento que mi garganta
comienza a colapsar de a poco. Intento volterarme pero aprietan más fuerte la
soga con la que me asfixian. Sonidos crocantes se escapan de mi garganta y las
palabras no fluyen. Siento que la sangre se retiene en la cabeza y adormece mi
rostro. En lo único que pienso es en mi hijo, no quiero que le pase nada y me
siento impotente al no poder quitarme de encima al sujeto. Desesperada golpeo
su cabeza con el revólver y logró zafarme del sujeto. Me giro y sólo veo una
sombra alejarse por las escaleras. No paro de toser y agarrando grandes
bocanadas de aire busco a Lara. El a está paralizada mirando hacia la salida y me
dice

- Mami, el hombre malo ya sé fue

La abrazo muerta del miedo. Quisieron atentar contra mi vida, ¿Quien? No pude
ver la cara del hombre y ahora temo por mi y mi bebé más que nunca.

*****

Trato de maquil ar mi cuel o. Han quedado marcas y no quiero que Alena las vea
y le vaya a Mikhail con la noticia. Por lo pronto tendré que usar camisas que me
cubran el

cuel o. Nikolai
revisa todas las ventanas y puertas de la casa tal y como se lo he pedido. Dice
que no hay ninguna forzada, más terror me da. Y aún más al saber que no se
robaron nada.

- ¡Te extraño mucho! - Escucho desde el corredor Me asomo a la puerta del


cuarto de Lara y veo que la pequeña habla con Mikhail por una videoconferencia
en el ordenador.

Riendo le dice

- Papi, ¿cuando vienes? Te hice muchos dibujos

- Hoy en la tarde estoy contigo preciosa.

- ¿Y con mi Mami también?

Le evade el tema

- ¿Cuantos dibujos me hiciste?

- ¡Cien!- Responde entre risas

- ¿Me los enseñas todos cuando regrese vale?

- Oye, ¿quieres hablar con Mami? El a también te extraña mucho

- No Lara, ahora no. Quiero hablar contigo princesa Escucharlo decir que no
quiere hablar conmigo me duele y mucho. Sigo escuchándolos y siento unas
ganas inmensas de entrar y al menos verlo. Como no me aguanto, entro y le digo
a Lara

- Es la hora de la merienda cariño. Alena ya te está esperando

- ¡Vale!

Sale corriendo de la habitación y deja el ordenador encendido. Me arrodil o


frente al mismo y Mikhail frío me dice

- Tengo cosas que hacer, no puedo seguir hablando

- Espera, ya por favor. No me ignores más. No lo hagas. Sabes, ya aprendí la


lección.

No voy a volver a intercambiar con nadie. Ya no lo haré más si eso te hace sentir
bien.

No quiero lastimarte, por favor ya para de evadirme.

- Adiós Megan, no tengo tiempo

Termina la videoconferencia y siento que esto será eterno.

Lo necesito y yo ya no sé qué más hacer. Apago el ordenador y desganada me


encierro en la habitación. La cama ha estado fría estos seis días sin él. Y es
insoportable estar sola y no tenerlo cerca. Saber que está con esa argentina
haciendo no sé qué y yo aquí sintiendo como los celos me carcomen. Paso una
horas en la tarde leyendo libros y revistas de maternidad y escucho un grito
hilarante de Lara desde la sala de estar.

- ¡Papi! ¡Ya volviste!

Dejo los libros a un lado y siento el corazón a mil. Deseo correr y abrazarlo y
decirle que lo amo, pero temo su rechazo. Toco mi vientre y soltando una
lágrima hablo

- ¿Hasta cuando tu papi va seguir enojado conmigo?

Siento a mi pequeño o pequeña moverse y me saca una sonrisa en medio de tanta


diferencia. Ya quiero tenerlo en mis brazos y l enarlo de besos y mimos. Pasan
los minutos, las horas y el sol se pone. No se ha dignado en subir a verme y eso
me encoge el corazón. Vale, que voy yo a verlo. Bajo las escaleras y lo busco en
su despacho y no está, vale que debe estar en la biblioteca. Entro a la biblioteca y
lo veo tumbado en el sofá con la mirada perdida y gélida. Temerosa me acerco e
ignora mi presencia por completo

- Mikhail, por favor, no me rechaces más - Suplico sol ozando

- No lo hago, tu lo haces

Niego con la cabeza


- Yo no lo hago, yo no te rechazo Mikhail.

Me mira y con enojo en sus ojos responde

- ¿Preferir tener sexo con mi mejor amigo a tenerlo conmigo no es rechazo?

- Yo nunca he hecho tal cosa. Nunca he rechazado tener sexo contigo. Mikhail
por favor ya basta. Hago lo que quieras, pero por favor, deja de rechazarme.

- Vale, haz algo entonces. Déjame en paz. No me jodas más. Y quizá, luego
pueda verte a la cara y no odiarte a ti por falsa y no odiarme a mi mismo por no
poder un hombre completo capaz de complacer a su mujer. Porque por algo
buscas a Sergey.

- No digas eso por favor. Tu lo eres todo para mi. Me duele que te pienses así.

No dice nada, sólo se queda cal ado con los ojos reteniendo sus sol ozos y su
rostro tensando cualquier gesto humano de dolor y tristeza. Trae el rostro gélido
y frío que siempre precede al l anto y al quiebre de su figura de hielo que parece
nadie, puede derretir. Pero aún no pierdo esperanza alguna. Me ama, lo amo,
hemos pasado por mucho hasta l egar aquí. ¿Que sería tan fuerte para
separarnos? Quizá el odio y envidia de un alma oscura que no vive, ni deja vivir.

=================

Capitulo 27: Nueva Promesa

Otra noche que me toca dormir lejos de él. Me trata cada vez peor y ya no lo
aguanto.

No aguanto sus rechazos y desplantes. Se sube a la cama y apaga la luz


ignorándome como si yo no estuviera a su lado. Sé que lo he hecho mal, pero ya
me harta su actitud.

Agarro mi almohada y sol oza salgo de la habitación y me voy a una de


huéspedes. Pero en vez de dormir sólo l oro y l oro sin parar. Al rato escucho la
puerta abrirse y la cama hundirse. Su aroma impregna la habitación y mis
sensibles sentidos.

- ¿Por que te has ido de la habitación?


- Porque ya no me quieres y no deseo molestarte - Respondo sol oza

- Parecía que el que te ha molestado todo este tiempo he sido yo Me giro para
verlo y enciendo la lámpara de la mesita de noche. Me mira con seriedad y eso
me quiebra.

- Jamás me molestarías porque te amo. Sabes, he decidido no ir más a los


intercambios.

Seré sólo para ti. Sé que así estaremos mejor.

Me mira y su rostro se suaviza un poco. Suelta un suspiro y pregunta en voz baja

- Sólo respóndeme una cosa, ¿Por que con mi mejor amigo?

- Porque fue el primero con el que me hiciste estar a parte de ti. Sólo es
confianza y seguridad. El amor lo siento por ti no por él. Ahora, dime tu que es
lo que te va a ser sentir mejor. ¿Quieres que debemos de ir a esas reuniones?

Traga saliva y parece no querer verse como yo siempre lo he deseado, por


primera vez reacio al intercambio.

- No quiero compartirte más Megan, no por el momento. Quizá creas que soy
tonto por esto que pido pero lo quiero así por el momento. Al menos hasta que
des a luz. ¿Me lo prometes?

Jamás pensé que esa petición saliera de sus labios. Fue él quien me ha metido en
esto y ahora quiere de a poco sacarme. Si es lo que él desea, lo haré. Asiento con
la cabeza sonriendo

- Vale te lo prometo, seré solo tuya por el tiempo que tu quieras. Contigo me
basta Mikhail. Por favor, perdóname por romper las reglas. Me he sentido muy
mal por el o. Te juro que no fue mi intención lastimarte. Yo solo...

Me cal a reposando su índice sobre mis labios y responde

- No lo recuerdes más. Me dolió, pero no puedo estar lejos de ti mucho tiempo.

Sólo pido eso, ¿puede ser?


- Te amo, y si puede ser.

Me abraza y yo rápidamente respondo su abrazo. Uno que esperaba con ansias


hace una semana. Besa mi cabeza y yo l oro...,otra vez.

- ¿Por qué l oras?

- Porque soy una bruja. Te lastimé y no me lo perdono

- También yo lo he hecho y me has perdonado.

Lo miro y derramando una lágrima pregunto

- ¿Estuviste con esa argentina?

Besa mis labios y vuelvo a sentir ese mar de sensaciones que me provocan sus
labios como si fuera la primera vez que me besa. Curva la comisura y responde
en susurros

- ¿Te molestaría mucho? Es sólo sexo

- Entonces, ¿Estuviste con la piruja esa?- Pregunto sol oza

- No estuve con ninguna argentina. Sólo te deseo a ti cariño. Sólo quería hacerte
enojar.

- ¡Pues lo conseguiste! Me morí de los celos pensando que estuviste con esa
mujer.

Se levanta de la cama y le da la vuelta a la misma. Lo miro buscando qué coño


va hacer y sin avisar, me eleva en sus brazos. Y cargándome besa mis labios

- Vamos a dormir señora Ivanova. Y no l ore más porque me voy a enojar Sonrío
y reposando mi cabeza sobre su hombro susurro

- No puedo estar sin ti

- Y yo sin ti l orona- Responde besando mi frente

****
El frio me despierta, cada vez está más insoportable. Abro los ojos y lo primero
que veo son unos ojos fusiladores mirándome fijamente. Doy un bostezo y
pregunto extrañada

- ¿Qué ocurre?

Serio responde

- ¿Que te he dicho de las mentiras y ocultarme cosas Megan?

- ¿Que? ¿Que hice ahora?

Me da un espejo y enojado responde

- ¿Qué te pasó en el cuel o?

¡Maldición!

- Eh, no lo sé. No me había dado cuenta. Pudo haber sido muchas cosas.

- No me quieras ver la cara de estúpido que sabes bien que no lo tolero. Quiero
que me digas que coño ha pasado en esta casa en mi ausencia.

Trago saliva y respondo

- Me lastimé con una de las bufandas. Eso fue.

- Lara me habló de un hombre malo. Que estuvo aquí y te hizo eso. ¡¿Que coño
paso?!

Bajo la cabeza y suelto un suspiro

- Desde que te fuiste han pasado cosas que me han dañado directa o
indirectamente. Se difundieron imágenes y vídeos de aquel a vez en la que
tuvimos sexo en el archivo. No he podido salir de la casa, las burlas y
habladurías son insoportables. Fue Raisa estoy segura, pero no tengo pruebas
que la inculpan. Luego, hace dos noches se metieron a la casa e intentaron
asfixiarme. Pero estoy bien, no lo lograron.

Su rostro se enoja aún más y no deja de decir que va a encontrar a quien lo hizo
y lo va a hacer pagar. Y este hombre es capaz de hacer no sé qué cosa.
- Mikhail, no hagas locuras. Por favor, ya estoy bien.

- No voy a permitir que te lastimen

- Ahora que estás a mi lado no lo harán.

Niega con la cabeza

- No me contradigas. Haré lo que crea necesario y tu no te meterás en el o

- Pero...

- Pero nada. Dije que no me contradigas

- Vale, pero por favor. No te metas en problemas.

Toca mi vientre y acariciándolo responde

- No lo haré. En una semana ha crecido mucho.

- Si, también se mueve a cada rato, ya extrañaba a su papá tanto como yo.

Ya quiere levantarse de la cama y yo no lo dejo, aún no. Tiro de su muñeca y


acercándolo a mi sonrio

- Oye..., l evo una semana algo descuidada

- Megan, sabes que no quiero sexo hasta que nazca el bebé.

Beso sus labios sin dejar que diga más y respondo

- Ya tu madre nos dio luz verde para hacer maldades y portarnos mal.

- No Megan, lo siento. Esta vez no te vas a salir con la tuya.

Lo miro y ceñuda pregunto

- ¿Me estás castigando? ¿Eso es? Quieres hacerme sufrir de abstinencia por lo de
Sergey

- No te estoy castigando. Yo más que nada deseo fol arte y hacerte gemir, pero
voy lastimarte. Mi madre dijo con cuidado, y yo no sé lo que es eso.

Me cruzo de brazos enojada y haciendo pucheros replico

- ¿Y me vas a tener así hasta que Misha nazca? ¿A fuerza de consolador?

Me pone los ojos como platos y arquea una ceja

- Nada de nada Megan Ivanova. Nada que te penetre.

- La lengua no me penetra

No puede evitar reírse y resopla

- ¡Cero sexo! Nada de sexo, ¿Que no entiendes?

- ¡No seas soso! ¿Me vas a obligar a estar dos meses masturbándome?

Me mira con seriedad y yo por un momento me asusto. Cuando me mira con


cara de mala leche es mejor asustarse.

- Megan Ivanova McMil an, como yo te agarre en esas, te auguro dos cosas: la
primera, Dile adiós sexo por buen tiempo. La segunda, tendrás graves problemas
conmigo por desobedecerme.

Aquí voy a l orar. De nada l oro y eso me jode. No quiero parecer una
Magdalena pero todo me hace l orar. ¡Quiero fol ar!

- ¡Ay Dios! Tu me odias, de verdad que me odias. No sabes las jodidas ganas que
traigo y tu ahora eres el más soso de los sosos.

- ¡No me vuelvas a decir soso!

- ¡Pues fól ame!

Pone los ojos en blanco hastiado de mí insistencia

- ¡Joder que no!

Enojada me levanto de la cama y grito saliendo del cuarto


- ¡Bien! Pero no me hables

Se ríe

- Vale, no te hablo.

- ¡No te rías! ¡eres un soso!

- En dos meses, te enseño lo "soso" que soy Bajo las escaleras a toda leche
maldiciendo en italiano y estoy que me l eva el diablo. Me topo con Alena y me
pregunta

- ¿Megan qué ocurre? ?Estas bien?

- ¡No! ¡No estoy bien! Llevo más de una jodida semana sin sexo y el ¡Soso! De
Mikhail no quiere tener sexo. ¡Me quiero morir comiendo muchas uvas blancas
y aceitunas también!

Alena me mira algo asustada y ahora es que me doy cuenta de todo lo que he
dicho,

¡Que vergüenza!

- Ay Alena perdón, ni me he dado cuenta de lo que dicho.

- Tranquila - Ríe - Puedo ayudarte con lo de las uvas y las aceitunas. Pero no con
lo otro

- ¡Ay ya lo sé! ¡Nadie me puede ayudar!

La espalda me está liquidando lentamente y los tobil os ya mismo ceden. Y para


colmo,

¡Mikhail me hace enojar! Me siento en la mesa a desayunar y el mal humor no se


me quita. Al rato baja a desayunar y al verme ceñuda se ríe

- ¿Vas a seguir en esas?

- Déjame en paz

- Nena, lo hago por el bien del bebé


Niego con la cabeza enojada

- Eres un payaso. Eso es lo que eres. Alejandra nos dijo que estaba bien, que no
pasaba nada. Que podemos tener sexo y eso no va a dañar a Misha.

- Eso lo dijo mi madre para complacerte. De seguro por eso lo dijo. Tu y mi


madre son cómplices para todo y de seguro tu le dijiste que dijera tal cosa.

- ¡¿Como crees?! Jamás haría tal cosa. Pero no importa, esta bien. No tengamos
sexo, yo me las arreglo sola.

- ¡Megan!

- Joder y ¿Qué demonios quieres que haga? ¡¿Que me adormezca el clítoris?!

¡¿Quieres bajar la jodida voz?! - Pide ruborizado - ¡Parece mentira que pelees
por sexo!

Me quedo cal ada y otra vez a l orar. Y trato de evitarlo, pero su grito me ha
herido.

¡Malditas hormonas! Misha me está haciendo l orar demasiado.

- No l ores Megan, no quise..., Megan

- ¡Déjame!

Deja caer el tenedor indignado

- ¡Ustedes las mujeres son lo más difícil del mundo!

- ¿Difíciles? Yo te voy a decir a ti lo que es difícil. Tengo antojos a cada rato de


cosas locas. Si, ¡cosas locas! ¡Ahora quiero morder hielo! Estoy toda hinchada,
me duelen los tobil os, la espalda me está torturando. Lloro por todo,

¡Por todo! He orinado más de cincuenta veces al día, no tolero el olor de la carne
y no querrás saber lo que les pasa a mis pezones. Eso sí es difícil. ¡Y tu no
ayudas!
Esboza una sonrisa y yo quiero gritar. ¡Que no se ría!

- Te amo, así de peleonera como eres

- No, no me quieres

- No te quiero, te amo. Es más, me he tomado unos días antes de las vacaciones


hasta enero. ¿Qué quieres hacer?

- Fol ar

Pone los ojos en blanco y yo sólo quiero eso. ¡Y no entiende!

- ¿No insistas si?

Vale, que no voy hacerlo cambiar de opinión. Algo cabizbaja respondo sin
muchas opciones

- Quiero ver pelis románticas con palomitas y coca cola, mucha coca cola
contigo. ¿Si?

- Sabes que odio las cursilerías.

- Ay pero a mi me gustan mucho. Porfis, ¿si? ¿Vemos pelis románticas?

- No te prometo nada, odio esas películas.

Desayuna mientras resuelve asuntos por el móvil. Me enamora lo que está


haciendo. Y

es que en realidad, él nunca tiene vacaciones. Ha decidido quedarse en casa aún


teniendo trabajo que hacer. Pero no me quejo. Lo quiero a mi lado el mayor
tiempo posible. Al terminar de desayunar, camina a la sala de estar y escucho un
grito furioso

- ¡Megan!

¡Pobre abetito! Con gesto de crió regañado, camino a la sala de estar y lo veo
mirando el arbolito enojado. También he colgado botitas de navidad en la
chimenea y eso le prende.
- ¿Que te dije del jodido abeto?

- Que no te gustan

- ¡¿Y qué demonios hace ese árbol l eno de lucecitas y ridiculeces en mi casa?!

Tienes media hora para sacar todo lo que tenga que ver con la navidad y hablo en
serio.

Sol ozo mirando el abeto. Me ha quedado tan lindo que sería horrible quitarlo.

Le da vida a la casa y la hace ver alegre. Pero no, el mala leche quiere que la
casa parezca una funeraria por dentro.

- Pero... Pero..., está bonito. Las serpentinas, las lucecitas. Más esferitas y todo
lo demás. No lo quites por favor. - Digo l orando

- ¡No l ores! Esta vez no me vas a convencer con tus lagrimitas

- No quieres sexo, pues dejame con mi arbolito. Me gusta y a Lara y Ninette


también.

¿Por qué no dejas la amargura y celebras esta época con nosotros?

- Primero muerto, antes que celebrar

esta ridiculez.

- Vale, no la celebres. Pero al menos respeta que estas casado con una mujer que
me gusta y ama la navidad. No puedes prohibirme que la celebre.

Con el rostro imperturbable y enojado responde

- Haz lo que quieras, total, siempre terminas haciendo lo que se te da la gana.

En zancadas avanza a su despacho y se encierra, como siempre. Miro el abeto y


sonrio, no puedo estar sin el arbolito en esta época.

*****

No deja el jodido móvil. Sé que con quienes habla, tiene que ver con ese empeño
de buscar quien se metió a la casa. Y su empeño en buscar quien fue lo va a
meter en líos.

Es un impulsivo y no sé de que sea capaz el cabezota este. Lo miro y pido


hastiada.

- ¿Puedes dejar el móvil? No estás viendo la película

- Estoy resolviendo algo Megan.

- ¿Que cosa? ¿El trabajo?

Su rostro se tensa y responde tartamudo

- Eh, si..., si eso. Trabajo.

Comiendo las palomitas de maíz, no dejo de mirarlo. Algo oculta y eso me jode.

- Aja, no te creo. Misha, no me mientas. Sé que estás buscando la manera de


conseguir al sujeto que me atacó y vengarte o algo así.

- Primero, no me digas Misha. Segundo, son cosas de trabajo te he dicho.

Resoplando argumento

- Dijiste que estos días serían para mi, no para esa estúpida farmacéutica

- Gracias a esta estúpida farmacéutica, comemos y vivimos bien. Pero, ya vale,


guardo el móvil.

Lo abrazo y sigo viendo la película romántica. Pero al rato me hace pausarla y


me insiste en enseñarme algo. Se levanta de la cama y busca en su walk in closet
unas compras que parece tener escondidas. Curiosa las veo y pregunto

- ¿Qué es eso?

Algo ruborizado me las acerca

- Miralo, espero que te guste. No soy bueno para esas cosas. Soy un desastre
Ansiosa abro las compras y al ver lo que hay dentro, mis ojos se l enan de
lágrimas emocionadas.
Le ha comprado a mi Misha sabanitas, calcetines de colores y mamelucos
hermosos.

También ha comprado un pequeño osito de peluche y acariciándolo derramo


lágrimas

- ¡Le has comprado cositas al bebé! No sabes la emoción que me da que le


compres cositas a Misha

Sonríe algo tímido y responde

- ¿En serio te ha gustado? Lo vi en una tienda de críos en Argentina y quise


traerlo.

¡Parezco Magdalena!

- ¡Si! Me ha gustado mucho, ¡montones como dice Lara!

Sonriendo me abraza y yo sigo viendo las sabanitas y guiño los ojos con
emoción.

Tengo esperanza de que ese Mikhail tierno y sensible siga saliendo para que
pronto, le gane a sus propios demonios. Dé que mi Misha, va a ser un rayito de
luz en nuestras vidas, más en la de mi finolis que en la de nadie.

- Ahora, sigamos viendo tus cursilerías.

Me acomodo entre sus brazos feliz con las sabanitas de mi Misha entre mis
brazos y su mano acaricia mi vientre, protector y cariñoso. A su lado, tengo
mucho más que felicidad.

Mucho más que amor, tengo una vida que jamás pensé tener.

=================

Capitulo 28: Claudica la abstinencia

Lo miro, y no puedo evitar querer comérmelo a besos. Duerme jodidamente


sexy, yo estoy que me fol a, o lo fol o. Corro al baño a orinar, por vez número
mil.
¡Maldita sea! Ya quiero que mi Misha nazca y así, descansar la espalda que me
está torturando horrible. Salgo del baño y aún duerme. Es temprano, pero para
mi nunca está demás, las maldades matutinas. Me subo a la cama y mil cosas
morbosas me pasan por la mente. Afrodita l eva muchos días en abstinencia y
me tiene loca. Mordiéndome los labios le quito sigilosamente el boxer ajustado y
sexy a Mikhail y ya quiero hacer de las mías. Me tumbo de costado con cuidado
de que mi Misha no se incomode y lujuriosa toco tus testículos, Afrodita celebra
mi osadía y yo disfruto del morbo del momento.

Acerco mi boca a su pene y lamiéndolo con gozo y placer, hago que Afrodita se
disperse y le haga crecer. Abre los ojos y despierta, siendo saboreado por mi
lengua, mientras mis ojos bril ando piden verlo excitado.

- Que..., ¿Que haces?

Sonriendo con picardía respondo

- Shhh, no me regañes. Esto no me lo puedes prohibir

- Pero sabes que no...

- Eh, dije que hagas silencio.

Traga saliva y su cuerpo se relaja. Deja caer la cabeza sobre la almohada y ya me


siento la dueña de su próximo orgasmo. Lo chupo con suavidad y sus caderas se
mueven ligeramente hacia mí. Muevo la lengua una y otra vez, rodando la punta
con pequeños toquecitos que roban gemidos y jadeos. Agarra mi pelo y lo
acaricia mientras me l evo su erección al límite, tocando fondo en mi garganta.
Gime y escucharlo gemir me excita más que tener su lengua paseándose por mi
vagina.

Tira suavemente de mí cabel o y me siento gloriosa, mala malota. Siempre me


salgo con la mía.

- ¿Te gusta? Dime que, ¿Más?

No logra responder nada con cordura. Sólo asiente con la cabeza liberando
pequeños jadeos que me avivan a la morbosa interna. Cierra los ojos y ya creo
que esta vez, vuelvo a salirme con la mía. Su hinchazón desea poseerme y no
tardará mucho en
ceder. Muevo mi lengua sobre su glande y con voz entrecortada dice

- Hazte a un lado

Curvando la comisura pregunto

- ¿Por?

- Hazlo

Libidinosa, me hago a un lado y rápidamente se pone se suspende sobre mi con


el deseo bailando en sus pupilas, si, ¡si! ¡Que lo he logrado! Muerdo mis labios y
acariciando mi rostro con su aliento, me quita mi encaje color verde menta y
mirándome con un sexy enojo, dice

- Te va a costar insistir con lo mismo

- No me importa- Replico mimosa

Separa mis piernas y yo estoy humedecida, gracias a sus jadeos lascivos. Me


penetra y yo esperaba al bruto y salvaje, pero sólo recibo al soso. ¡Suavecito no!
Agarro sus caderas y las l evo hacia mi buscándome un regaño.

- ¿Quieres sexo?

Asiento como muñequita con la cabeza. Sí, ¡Quiero sexo!

- Si, duro muy duro

Besando mi cuel o, se niega. ¡Maldición!

- Si quieres sexo, será como yo diga. Despacio y con cuidado.

Misha, ¡Nace ya!

- Vale, Vale como quieras

Curva la comisura y aprisiono sus pies con los míos. Coloca a la altura de mis
hombros sus manos.

Me mira y sus azules devoran mi cuerpo, mientras entra y sale de mí como él ha


prometido, despacito. Me gusta, me excita. Pero más me gusta lo rudo y salvaje.

¿Que ha hecho conmigo este ruso? Abrazo su espalda y antes de que mis
gemidos se hagan escuchar, los suyos me ganan. Jadea en mi oído y el roce de su
erección entrando y saliendo de mí vagina pervierte aún más mis sentidos.
Combina palabras cariñosas con esas no muy finas y me eleva a la jueves en
segundos.

Recita una y otra vez en mi oído que soy suya. Y lo soy, soy suya en todos los
sentidos posibles.

- Nena, te necesitaba tanto. Me vuelves loco - Mascul a

- Eres..., eres un masoquista - Replico con un hilito de voz

- Sólo te cuido, pequeña - Contesta

Retiene ese instinto de tirar de mí cabel o, fol arme duro y luego agarrar mi cuel
o y asfixiarme hasta l egar él a su propio placer más al á del físico. Se tumba de
costado a mi lado y con un gesto pide que yo lo haga también dándole la
espalda. Bien, quiero muchas cosas a la vez. Lo hago y eleva mi pierna hasta
reposarla en su cadera. No verle el rostro me excita. Me pone como una moto.
Me

embiste y suelto una risita pervertida

- tócame, bésame - Pido excitada

Agarra mis pechos y juega con mis pezones mientras entra y sale de mi vagina
con deseo y ternura. Comienzo a quebrarme en suspiros por el lado tierno y
suave de mi ruso mala leche. Llena de besos mi nuca y siento mi piel erizarse y
todo mi interior contraerse con cada embestida. Desliza su mano libre por mi
costado y seguido por mi vientre y acariciándolo

susurra

- Eres y serás mía, pequeña

Busco sus labios y besándolo respondo entre jadeos, dulces jadeos


- Siempre tuya

Pel izca uno de mis pezones y advierte embistiendo con algo de fuerza y yo
celebro

¡Más!

- Estos, son míos. No los comparto. - azota mis nalgas y sonrío con lascivia-Sólo
yo, te azoto. - Busca mis labios y besándolos con esa rudeza que me pone al
cien, me muerde y dice embistiendo nuevamente con una fuerza, en su escala,
moderada.

- Estos, son intocables. Sólo yo te beso, no quiero volver a repetirlo.

Agarro su labio inferior y besándolo suelto gemidos que l evan azotando mi


interior l enos de deseo

- Sólo a ti, sí..., sólo a ti.

Una..., dos..., cinco...,diez...,veinte y pierdo ya la cuenta de cuantas veces entra y


sale de mi. Se hunde hasta hacerme chil ar y mordiendo el lóbulo de mi oreja,
siento que puedo levitar entre las estrel as y me corro junto a él quedando ambos
tensados el uno del otro.

- Y te corres solo conmigo. Tu placer, tus orgasmos me pertenecen. ¿Entendido?

Riendo entre jadeos exhaustos asiento con la cabeza

- Me encanta que me regañes así, sexy y libidinoso.

Respira algo agitado y besa mi cuel o, sin dejar de acariciar mi panza. Hunde su
cabeza en mi cabel o y susurra

- Eres una tramposa. Esto no debió de ocurrir. Ahora si que vas a tener que
buscar como adormecerte el clítoris por dos meses.

Otra vez, Afrodita y yo nos salimos con la nuestra.

*****

Mikhail se ha ido al gimnasio de la casa a hacer unos cuantos ejercicios para


luego ayudarme con el cuarto de Misha niña o Misha niño. Pero no quiere, dice
que eso es de

mamis cursis. En fin, lo convenzo porque lo convenzo. Tomo un respiro. Quiero


levantarme de la cama pero este dolor que traigo desde la mañana me tortura
aún.

Siento punzadas en el vientre y tocándome el mismo tomo un respiro.

- No es nada Megan, no es nada. Sólo un pequeño dolorsito. Nada más. - Digo


entre dientes.

Como puedo me levanto algo agonizante y camino por el corredor y entro a mi


estudio de música. Sigue doliendo, pero si me distraigo en algo, quizá se me
vaya el dolor.

Continuo escribiendo la canción que quiero lanzar próximamente y esta va


dedicada a mi finolis. Tarareo buscando ritmo mientras termino la letra.

Plasmo en el a todo sentimiento de amor y deseo hacia el amor de mi vida. La


termino y feliz la guardo esperando a que cuando nazca mi Misha, pueda ponerla
a producirse.

Busco a Mikhail en el gimnasio, pero no está. Debe de haber ido a la alberca,


escuche que lo haría. Muerta del cansansio, entro a la alberca techada y veo a
Lara con su bañador y Mikhail enseñándola a nadar tal y como le ha prometido.

- ¡Hola Mami!

- Hola cariño, ¿Cómo vas con las clases de natación con papi?

- ¡Bien! Ya sé flotar solita

Me acerco al borde de la alberca y los observo sonriendo.

- Megan, anda a descansar un rato. Traes mal semblante.

- Estoy bien Mikhail. No te preocupes.

Lo miro, y de momento sólo veo sus gestos, no lo escucho. Me quedo inmóvil


presa dentro de mi misma, no puedo hablar, no puedo moverme. Pierdo el
equilibrio sin poder hacer nada y caigo a la alberca y aún sigo inmóvil y siento
que mi cuerpo se hunde hasta tocar el fondo. Antes de que todo se torne oscuro,
veo nadar hacia mí, al hombre que amo.

- Megan, nena, vamos respóndeme por favor

Aún no puedo moverme. Me ha sacado de la alberca y todo está negro. Sólo


escucho su

voz y yo no puedo contestarle por más que quiero.

- Va a pasar cariño, sólo es una crisis más.

Me abraza y todos mis sentidos siguen atontados. A vista me vuelve de a poco y


lo único que me tranquiliza es saber que sus brazos me arropan y me cuida.

- Mikhail- Digo atontada

- Dime nena

- Perdoname, perdoname por no sé perfecta para ti.- Digo entrecortada - Por ser
una mujer a la que se le fríen las neuronas y no puede hacer nada por evitarlo.

Perdoname por favor.

Me abraza con fuerza y siento que una lágrima suya cae sobre mi rostro.
Besando mi frente responde

- Eres perfecta pequeña. No tienes que pedir perdón de nada. Porque sabes, eres
la mujer de mi vida y tu enfermedad me hace amarte más y cuidarte más Cierro
los ojos y sintiendo un exhausto horrible suelto un suspiro. Unas manitas me
acarician el cabel o y rápidamente su vocecita suena

- Mami, ponte bien ya por favor. ¿Otra vez te sientes mal?

- Ya estará bien Lara, no te preocupes - Replica Mikhail.

Odio no poder controlar esto, odio tener que depender de otro cada vez que
pierdo neuronas.
****

Aquí va el mandón. No deja de mirarme y eso me jode.

- Come quiero verte comiendo

- Mikhail, no quiero. Me da náuseas.

Arquea una ceja y más que mi marido, parece mi niñero.

- No has comido en todo el día. Obedece

Niego con la cabeza

- No tengo hambre

- Come un poco y me complaces

Asiento con la cabeza y observa cómo como. Mientras lo hago me surgen


preguntas y aquí voy a dispararlas.

- Oye..., ¿harás conmigo lo que vi en aquel cuarto donde tenías aquel os vídeos?

¿Que haces con la cama de torturas?

Mi pregunta lo pil a por sorpresa y algo tartamudo replica

- No haremos nada de lo que viste al í.

- ¿Por qué no? Me ha l amado mucho la atención. ¿Que acaso no me crees capaz
de hacer nada de eso?

- No sabes lo que estas pidiendo

Resoplo

- No, si lo sé. Vi esas cintas y muchas de el as me picaron la curiosidad.

Además, hace tiempo que no jugamos en esa habitación.

Se queda cal ado y me mira algo confuso. Siento que respecto al sexo, no se ha
abierto del todo conmigo. Hay cosas que le da cierta pena decir, pero sé que
muere por hacerlo.

- ¿Realmente quieres entrar nuevamente en esa habitación?

- Si, de hecho, deseo ir a por aquel as dos salas que me has prohibido.

- Puede ser fuerte, quizá traumante.

Sonrio

- Ya vi la cama de las torturas y sé que más fuerte que eso, no hay nada.

- No es una cama de torturas. Además, sólo la he usado una vez. Esos son gustos
de Sergey.

Levanto la mirada intrigada

- ¿Cuales gustos? Si son de él, ¿porque tienes tu esas cosas?

- Antes, usábamos mucho la habitación. Antes cuando no amaba como amo


ahora.

Asiento con la cabeza y luego de pensar mi respuesta sonrio traviesa

- Muéstrame, quiero descubrir eso que sé que te excita y por miedo a mi reacción
no comentas

- Estas embarazada

- Vale, cuando nazca Misha no vas a tener excusas.

Me mira y una sonrisa se dibuja en su rostro acompañada de una mirada


penetrante que por un momento me l ena de intimido

- Una vez te enseñe, quizá será difícil que entiendas y comprendas.

- ¿Que puede ser más fuerte que me asfixies?

Sonríe y mirándome algo escéptico replica


- La curiosidad mató al gato señora Ivanova

- No, no lo mató. Lo hizo más inteligente

Alena entra al comedor y dice

- Señor, lo buscan en la sala de estar

- ¿Quien es?

- Es su amigo, el señor Kozlov

El rostro de Mikhail se tensa por completo y más que enojo, veo en su rostro el
deseo de poner puntos claros entre ambos. No quiero que se arme otra pelea. No,
son amigos y no puede ser.

- Lo atiendo ahora

- Mikhail, yo te espero en la habitación. No quiero importunar Me toma de la


mano y con firmeza me contradice

- No, tu vienes conmigo

Trago saliva y poniéndome de pie, sólo espero que nada termine en otra jodida
pelea.

=================

Capitulo 29: Se marcan territorios

Camino unos pasos tras los suyos. Me siento algo incómoda con esta situación.

Entramos a la sala de estar y Sergey se levanta del sofá y nos saluda sonriente.

Todo lo contrario a Mikhail.

- Hola preciosa, espero que te encuentres bien.

Me quedo cal ada y Mikhail algo frío y distante pregunta

- ¿A qué se debe tu visita? ¿Que quieres?


- Tengo que informarte algo de la farmacéutica y también ha hablar de otra cosa.

- Podías decirme por teléfono

Siento que el aire se puede cortar con un cuchil o. Todo está denso y la rivalidad
entre los amigos, echa chispas. ¿Por qué tiene que ser así?

- Lo sé, pero también quise visitar a mi amigo. ¿Te molesta?

- No, no veo porque. Ahora dime que es esa otra cosa que tienes que decir.

Se sienta y nosotros también lo hacemos. Mikhail está más posesivo que nunca.
No me suelta y sé que en estos momentos muere de celos y la inseguridad.

- Vine también a invitarlos a otra reunión. Esta vez va a ser en mi casa. Espero
que no te pongas en el plan de dar excusas para no ir Mikhail - Dice Sergey Miro
a Mikhail y tomando su mano le sonrio. Luego miro a Sergey y le respondo con
firmeza.

- Gracias por la invitación Sergey, pero no iremos. Realmente no sabemos


cuando volveremos a esas reuniones si es que volvemos. Mikhail me ha pedido
que no hagamos más intercambios por el momento.

No me quiere compartir y me parece bien que lo quiera así.

El rostro de Sergey se solidifica y mira a Mikhail con indigno. Haciendo un


gesto algo enojado replica

- Mikhail, ¿Es en serio? ¿Ahora cuál es tu complejo? ¿A qué le tienes miedo?

- ¿Yo? A nada. No quiero compartir a mi mujer y punto.

- A ver, ¿estas enojado porque Megan siempre intercambia conmigo? No seas


infantil.

Deberias de agradecer, sabes que no es lo mismo que este sólo conmigo a que
ande fol ando con extraños.

Mikhail lo mira y luego de mirarlo y mirarlo responde

- A veces me pregunto si tengo a mi lado a un mejor amigo o a un enemigo. Tu


más que nadie, sabes las reglas que puse respecto a mi mujer. Y tu, las rompiste
todas sin importarte nada. No respetas mi matrimonio ni el tuyo. ¿Que? ¿Te
gusta mi mujer? ¿Por eso tanto lío porque deje de intercambiar?

Sergey lo mira con enojo y alzando la voz contesta

- Tu fuiste el que inició esto del intercambio. Sabes muy bien lo que hacía yo
antes. Eres un infantil, te fol as a mi mujer y no me pongo en esa actitud estúpida
de celar algo que no tiene fundamentos.

- Y ahora me da la gana de no hacerlo más. Estás a mi lado sólo por el maldito


poder que tengo en este país y por la infinidad de ceros que tiene mi cuenta
bancaria. Por más nada. Pero no me respetas ni a mi, ni a mi mujer ni las reglas
que he puesto.

- Confundes las cosas como siempre, tus celos enfermizos y tu inseguridad te


hacen ver cosas que no son. Sólo es sexo. No me interesa Megan más al á de.

Cada vez que se le dice inseguro a Mikhail, parece que revienta de cólera.

Avanza hacia Sergey y con violencia lo sacude

- Sé como eres, te conozco imbécil. No puedes estar con una sin mirar otra. No
confundo nada. Se te nota como miras y deseas a mi mujer teniendo la tuya.
Volví a confiar en ti y nuevamente me traicionaste.

- A ver, te aclaro una cosa señor dueño de medio Rusia. A mi me da igual tu


farmacéutica y tus mil ones. Cuando te conocí, no eras dueño de nada de esto.

Así que no entiendo eso de que estoy a tu lado por tu poder y no sé qué madres.

Y si, crees conocerme porque antes de Amanda estaba con cinco a la vez, no te
hagas el santo que no te me quedabas atrás. No durabas con ninguna por tu
forma de ser y tu jodida inseguridad. No sé como Megan te soporta en ese plan
de mala leche. Tengo mi mujer, no necesito buscar otra. No comprendo tu
inseguridad, si quisiera, sabes que ya hubiera conseguido a Megan o a cualquiera
que tuvieras al lado. Pero sabes, no me interesa porque amo a Amanda. Sigue de
inseguro y vas a alejar a Megan. Tanta inseguridad harta

- No vuelvas a decirme inseguro imbécil. No quieras ocultar tus bajas


intenciones con Megan utilizando ese subterfugio. Te quiero lejos de el a

¿Entendiste?

Intervengo indignada

- Joder, ¡Basta ya! Ustedes son como hermanos, ¡dejen de pelar maldita sea!

¡Parece mentira que se estén peleando por mi! Joder que acaso mi opinión no
cuenta?

Yo amo, a Mikhail. Estoy enamorada

de él y no me interesa nadie más. Sergey está enamorado de Amanda y no le


interesa nadie más. Mikhail, ¿por qué sigues dudando?

Me mira y no responde. Sólo suelta a Sergey de mala manera y se va de la sala


de estar dejándonos solos. Me cruzo de brazos y miro a Sergey

- Y tu..., tu no ayudas nada tampoco. ¿Como te pones a decirle todo eso?

- Mira Megan, a ese gilipol as cabezota, lo quiero como mi hermano. Pero, ¡hay
veces en los que quiero agarrarlo a puñetazos por cerrado y acomplejado!
Aunque no lo parezca, tiene el autoestima en negativo. Piensa que cualquiera es
mejor que él. Que no merece el amor o afecto de nadie. ¡Me tiene hasta la
azotea!

Ahora piensa que no me importa su amistad, que sólo estoy a su lado por su
poder. ¡Me l eva el demonio!

Suelto un suspiro. Sergey tiene razón en mucho de lo que ha dicho. El


autoestima de Mikhail cada vez está más y más decaída. Y por más que trato de
buscar cómo ayudarlo, siento que será más difícil de lo que pensé.

- Te entiendo. Pero hay que entenderlo. No le debe ser fácil confiar en las
personas cuando no confía en sí mismo. Ahora pelean y luego se andan
hablando.

Son unos payasos los dos.


Resoplando responde

- Será mejor que me vaya. Cuida de esa pancita. Ojalá cuando nazca, ese bebé
ayude a Mikhail con sus problemas.

- Ojalá. Yo también deseo eso Sergey

Acompaño a

Sergey hasta la salida y cerrando la puerta escucho cosas estrel arse en el


despacho.

Otro de sus arranques de enojo contra la vida. Vistiéndome de paciencia, camino


hasta el despacho y abro la puerta. Tiene un desastre. Ha tirado cuanta cosa se le
ha cruzado en frente.

- ¿Así resuelves las cosas? ¿Rompiendo todo a tu alrededor?

- Déjame sólo. Quiero estar sólo.

Niego con la cabeza

- ¿Qué te ocurre? ¿Por qué has hecho todo este desastre?

- Porque soy un imbécil. Un traumado, un idiota que no puede complacer a su


mujer como quisiera.

- Mikhail, me complaces y mucho. No digas eso por favor.

Sigue tirando cosas y yo deseo que deje de hacerlo.

- ¡No! Sergey, él..., ¡tiene razón! Primero Raisa, Irina, y ahora tu. A ninguna las
supe complacer. Por eso terminé sólo. Por eso tu te irás.

Lo miro y acercando mi rostro al suyo, beso sus labios y logro calmar su


frustración. Es duro ver como se denigra a él mismo. Parece que por más que le
dijera que es todo para mi, él siempre se verá como poca cosa.

- Que daño te han hecho, Mikhail. Un daño horrible. Vales más de lo que podría
expresar. Me enamore de ti desde el primer momento en que tus manos tocaron
mi piel.
Me enamore de ti, del hombre, del ser humano. De tu sensibilidad ocultada tras
un traje negro y una actitud hermética. ¿Por qué no puedes convencerte de que
muchos te necesitamos?

Derrama una lágrima encolerizada y

rápidamente la seca odiando mostrarse "débil" al l orar.

- Por mucho tiempo, no sólo me lo recitaron muchas veces, me lo hicieron sentir.

En las mañanas, en las tardes, luego de unos golpes antes de dormir. Sólo porque
no era una máquina insensible como él.

Algo confusa lo miro y no logro comprender de qué habla. Pero al menos tengo
una que otra sospecha.

- Mikhail, ¿A que te refieres?

- A que cualquiera puede ser mucho mejor hombre que yo. Han sido más las
veces que te he hecho l orar de las que te he hecho feliz. ¿En serio crees que seré
un buen padre para ese bebé? Apenas puedo soportar vivir día tras día
atormentado.

No quiero que otra persona más sufra por mi culpa.

- Mirame

Levanta la mirada y sus ojos azules siguen causando el mismo efecto en mi. Lo
amo y nada de lo que dice o hace para alejarme de él funciona. Agarro sus
manos y las reposo en mi vientre. Sonriendo digo

- Ahora, hay una personita que te va a ver como lo más grande en su vida. Como
su ejemplo a seguir. Tienes que intentar, sé que es un abismo muy profundo en el
que te encuentras. Ya es hora de salir de ese tormento. No puedes seguir
viviendo así. Quiero ayudarte, pero necesito que me dejes hacerlo. Sé que no
será fácil, pero si te abres e intentas dejar esa inseguridad, ayudaría mucho.

Baja la mirada y asiente con la cabeza

- Intentaré, pero no es inseguridad. Es sólo cómo me siento desde siempre. No


creo que eso pueda cambiar.

- Si puede cambiar,

sólo, déjame hacer mi lucha sin cerrarte.

Me abraza y yo lo abrazo y besando su cuel o susurro en su oído

- Rompamos esa mazmorra juntos. Verás que pronto podrás dejar todo atrás y
comenzarás a vivir en el presente sin que el pasado te afecte tanto.

Se queda cal ado, pero su cuerpo y gestos agradecen una vez más lo que hago
por amor a este hombre que se ha robado mi razón.

****

Mikhail aún mira el abeto con repudio. Se acerca noche buena y yo estoy súper
emocionada. Pero Mikhail, él hace cada cosa para joderme el ánimo respecto a la
navidad. Quiero celebrar nochebuena y decirle eso es como mencionarle al
demonio.

- Sólo será una cena entre familia Mikhail. No te enojes

- Megan, aquí en Rusia la gran mayoría no celebra nochebuena. La navidad


comienza el treinta y uno. ¡Y en esta casa en especial no se celebra la jodida
navidad!

Miro tras la pared de vidrio del restaurante al que me ha traído a cenar y suelto
un resoplo

- Eres injusto. Me gusta la navidad y pretendes que deje de celebrarla.

- No, no te lo pido. Puedes irte a Italia y celebrar todo lo que quieras.

Dejo caer el tenedor en el plato enojada. ¿Es que no comprende?

- Quiero pasar mi primera navidad casada, con mi marido. ¿Es mucho pedir?
Salí feliz de la consulta con tu madre y ahora me estás dañando todo.

- Haz lo que te dé la gana. Pero no pidas que esté de acuerdo y celebre la jodida
navidad
- No te estas dejando ayudar. Al menos, participa de la cena Aprieta los dientes y
termina accediendo. ¡Si! Sé que lo hace por complacerme y eso me enamora. En
fin, me siento muy feliz, todo anda bien con mi Misha y ya se ha dejado ver.
Pero hemos preferido dejarlo como una linda sorpresa. Mientras termino el
postre miro a Mikhail con mimo

- Te amo, quita esa cara de mala leche y sonríe. Misha nace en dos meses y estoy
muy feliz.

- Yo también lo estoy.

Me muerdo los labios y aquí vengo a calentarme toda

- Alejandra ya te dijo nuevamente que el sexo no daña al bebé. Quiero que


cuando

l eguemos a la casa, me fol es. Esta vez duro, muy duro.

- ¿Que no vas a ceder en eso Megan?

Niego con la cabeza

- Nop. Me traes más caliente que nunca.

Me mira, me mira y finalmente responde.

- muero por fol arte

Siento que estal o por dentro. Oh, Dios, ¡Hoy se fol a! !De regreso a casa!

- Quiero que materialices eso que has dicho.

Pagando la cuenta sonríe y contesta

- Tanto insistes hasta que convences, pequeña.

Salimos del restaurante y me arropa con su abrigo del frío. Está nevando y amo
que neve. Me encanta esta época del año. A excepción de los fríos extremos.

Comienzo a temblar y abriendo la puerta del coche me azota


- Cada vez estás más hermosa, nena

- Ay no mientas

- No miento, en un rato te lo demuestro

Hoy la noche, promete ser larga lujuriosamente larga. Y yo, deseo que el
amanecer no encuentre su momento.

=================

Capitulo 30: Todo se complica

- Quiero verte nena, desnudate

Al fin lo pide él. Bajo la cremal era de mi vestido y lo dejo caer con picardía.

Se acerca a mi y esa jodida mirada penetrante me humedece y enciende a la


morbosa.

Me quita el sostén y toca mis pechos con esa posesión que me hace tiritar.
Acerca su boca y lame mis pezones abrazándo mi espalda. Me l eva hasta la
cama y tumbándome en el a dice quitándose el pantalón

- Deseo hacer tantas cosas contigo, que no tienes idea

- Soy tuya. Haz conmigo lo que quieras.

- Una vez nazca el bebé, no te daré cuartel

¡No quiero cuartel! Quiero castigo fuerte y duro. Me quito el encaje y seguido yo
le quito el boxer que yo misma le he elegido. Ajustado, ental ado y jodidamente
sexy. Tirando de su muñeca lo tumbo en la cama y subiendo a horcajadas sobre
él, dejó que Afrodita hable

- Ahora, me toca a mi señor Ivanov

Estoy sobre él y por un momento su rostro se torna serio. Beso sus labios
mientras siento cómo su pene me perfora con avidez. Agarro sus manos y las
coloco por encima de su cabeza. Ahora me toca ser yo quien marque el
ritmo.muevo mis caderas con rapidez en golpes ondulantes echo la cabeza hacia
atrás y por un momento siento que tengo el control de dos placeres al unísono.
Ver su rostro perfecto estremecerse y su voz pedir que no me detenga me eleva.
Esta vez quiero ver cómo lo l evó a la cima para luego ver como desciende junto
a mi. Paseo mis labios por su pecho y libidinosa, lamo una de sus areolas. La
chupo, doy pequeños mordiscos en el a y l eno de susurros su oído

- Dime nene, ¿te gusta?

- Me encanta, pequeña

Mordiéndolo

y moviéndome sobre él con abrupto y rapidez replico entre jadeos.

- Eres mio Mikhail

Cierne sus ojos en los míos y extasiado asiente con la cabeza

- Lo soy, pequeña.

Estar sobre él, mirar mi reflejo en el espejo de mi cuerpo cabalgando su erección


y sentir que tengo el control me hace elevarme y sentirme gloriosa.

Mikhail cierra los ojos y jadeando comienza a negar con la cabeza y a balbucear
cosas extrañas. Lo miro y trato de detenerlo pero es algo más fuerte que él

- No..., paren por favor.

- Mikhail, Cariño, háblame. - Me detengo asustada

- Ya deténganse, sobre mi no por favor - Suplica balbuceando Hasta acá nos


siguen los demonios. Acaricio su cabel o y moviéndome lentamente sobre él,
acerco mis labios a su cuel o besándolo con ternura

- Cariño, todo está bien. Sólo somos tú y yo. Te amo, Mikhail Abre los ojos
alterado. Al ver mi rostro. Sonríe y besándome temblando responde

- Perdoname. Sólo..., recor

- Shh, no importa. Ahora, sólo siente, disfruta y gime para mi. Quiero oírte.
Besa mi labio inferior y sujetando mis caderas, pide con deseo

- Fól ame, nena. Soy todo tuyo

¡Madre mía! Pobre clítoris que recibe todo golpe de placer haciendo que mi
Afrodita interna se materialice en estos movimientos que me l evan al borde del
colapso de placeres.

- así nena, oh si. Así, eres perfecta

- ¿Sólo perfecta?- Pregunto lasciva

- Eres..., única, eres la mujer que me vuelve loco, la mujer que amo.

Dejo caer la cabeza hacia atrás liberando un grito y mi cuerpo se queda inmóvil,
me

contraigo l egando a mi límite y mi ruso particular me coloca nuevamente sobre


la cama y esta vez su cuerpo transpirante está sobre el mío.

Entra y sale con la fuerza que siento adopta en mi siento que tanto placer no cabe
en mi cuerpo. Clavo mis uñas en sus hombros y gritando palabrotas que se me
escapan, me roba otro orgasmo y mis manos caen a su costado

- Le dije que sus orgasmos, sólo me pertenecen a mi. Me excita haberle robado
uno. -

Susurra

¡Viva la morbosa! ¡Viva Afrodita! ¡Viva el sexo duro!

****

Han pasado unas semanas y hoy es nochebuena. Al menos para mi que la


celebro.

Pero todo es aburrido en casa. La última vez que tuvimos sexo Mikhail y yo tuve
una jodida convulsión y desde ahí ni me toca. Aunque la realidad es que en estos
últimos días me he sentido horrible. Dolores fuertes de cabeza y uno que otro
vómito. Debo de haber enfermado. Ayudo a Alena en la cocina para poner la
mesa mientras esperamos a que la familia l egue. De momento veo borroso y
pestañeo dos veces

- Megan, ¿te encuentras bien?

- Si, es sólo dolor de cabeza, estrés

Alena siente con la cabeza

- ¿Segura?

- Si, segura.

Salgo a la sala de estar y veo a Lara y Ninette enseñándole el árbol de navidad a


Alejandra. El a ha quedado encantada con el abeto y alegre me dice

- ¿Como lo has logrado? ¿Como has logrado que mi hijo acepte un abeto de
estos en casa? Yo no he podido poner uno nunca porque Mikhail les tiene fobia

- Diría que armandome en tribuna

- Replico cansada

Alejandra me mira y algo preocupada pregunta

- Megan, ¿te sientes bien? Te noto pálida

- Yo estoy bien, muy bien.

Su rostro es de que no me cree ni una palabra. Saca de su bolso una hoja para
anotar y mientras anota dice

- Te vas hacer estos análisis de sangre y una vez tengas los resultados me vienes
a ver al consultorio

- Pero me siento bien de verdad.

- Haz caso. Quiero cuidar de mí nieto y te recuerdo que soy médico y no me


Puedes engañar

Resoplando asiento con la cabeza


- Vale, como quieras.

Todos pasamos a la mesa y me encanta la idea de todos cenar en familia en


nochebuena. Lara se ve muy feliz, le encanta la navidad y Ninette no se queda
atrás. El único con cara de mala leche es Mikhail. Pero bueno, es parte de.

Amanda amamanta a Leyla cubriéndose mientras cenamos y me sonrío. También


quiero hacer eso con mi Misha.

- ¿Cuantos meses tienes?- Pregunta Amanda

- La semana entrante tengo ocho

Feliz replica

- Ya prontito tenemos otro crío entre nosotros. Ay me encantan los bebés. Le he


dicho a Sergey que quiero otro pero se niega.

- Con Leyla es más que suficiente - Argumenta Sergey

- Si, pero yo siempre he querido una familia grande, muy grande. Quiero cuatro
bebés.

Sergey pone los ojos como platos. Casi le da un ataque cuando escucha a
Amanda decir tal cosa

- No, ni lo sueñes. Con Leyla estamos bien.

Todos ríen y veo que Mikhail se queda observando a su madre y a Danilo. Le


hierve ver que mi tío besa y mima a Alejandra. ¿Cual es su problema?

- Mikhail, ¿por que los miras así?

- No le gusta tu tío para mi madre. No la va hacer feliz

- Eso no lo decides tu. Lo decide el a Mikhail

Dios todo me da vueltas. La cabeza me duele horrible y no lo tolero. Arqueando


una ceja Mikhail me mira

- Estás hinchada
- ¿Hinchada? Ay por favor claro que no. Estoy gorda que es distinto

- Megan, hace unos días no estabas así.

- Vale, pues puede ser parte del embarazo

Serio ordena

- Mañana quiero que te vea el médico

- Pero...

- Pero nada Megan. Vas a obedecer y punto

- Ya tu mamá me mandó a hacer unos análisis de sangre Antes de que pueda


responder, Lara sube al regazo de Mikhail y le enseña su botita con dulces. Lo
hace muy feliz y recostando la cabeza sobre el pecho de mí finolis le dice

- Tengo muuuchos dulces papi. Abuela Alejandra me trajo a mi y a Ninette. Oye


Papi,

¿que te van a regalar de navidad? ¡Yo pedí muchas muñecas!

- Nada Lara, yo no pedí nada. Que bueno que tienes muchos dulces pero no te
los comas todos porque luego trepas paredes.

- No Papi. ¿Quieres uno? Mira, tengo bombones y paletitas Mikhail sonríe y


agarra una paletita. Besa su cabeza con mimos y agradece

- Gracias por la paletita princesa.

Ver a Lara y a Mikhail me l ena de alegría. Por un momento mi finolis deja la


cara de mala leche y sonríe con las ocurrencias de nuestra pequeña. Lara insiste
en que se coma la paletita mientras el a también lo hace. Mientras todos hablan
entre sí, aprovecho para escaparme al baño.

Traigo el estómago revuelto y no hago más que comer algo y devolverlo.


Comienzo a asustarme, me siento horrible y ya no sé cómo ocultarlo a Mikhail.
Algo mareada subo a la habitación y me recuesto un rato. Acaricio mi vientre y
en voz baja hablo
- Mamá se siente algo cansada. Pero aún así tiene tiempo para hablarte. Te amo
Misha, ya quiero ver tu carita y cargarte en mis brazos y darte muchos mimos.

Como si me escuchara, siento una patadita en mi vientre y sonrío emocionada.

- Me encanta sentirte bebito. Tu Papi y yo queremos tenerte ya con nosotros.

Me paso un rato tocando mi vientre y a cada ratito se mueve y me saca una


sonrisa.

Pero sigo sintiéndome fatal. Megan, es sólo parte del embarazo. Nada grave.
Mikhail entra a la habitación y de seguro ya va a preguntar

- ¿Por que has subido?

- Quería descansar un poco

- ¿Por qué no me dices la verdad?

- ¿Que verdad? Sólo estoy cansada

Se recuesta a mi lado y besando mis labios me contesta

- Odio las mentiras

- Me duele un poco la cabeza. No te digo porque luego ya vas y te crees que me


estoy muriendo o algo así

- Sólo me preocupo por ti cariño.

Asiento con la cabeza

- Lo sé mi amor. ¿Ya todos se fueron?

- Si. Mi madre dijo que quiere verte en su consultorio tan pronto tenga los
análisis de sangre.

- Vale, iré entonces.

****
Mikhail aún duerme. Uf, menos mal. Hoy es navidad y estará insoportable.
Escucho risas y habladurías entre las niñas desde la sala de estar. Deben de tener
un reguero de envolturas de regalos horrible. Bajo las escaleras y los malestares
no cesan. Siento punzadas horribles y las tolero respirando profundo. Veo a Lara
feliz abriendo sus regalos junto al abeto. Sonriendo me mira y feliz dice

- Mira mami, ¡Tengo muñecas nuevas! También colores para pintar Ninette abre
sus regalos y me los enseña

- Mira, yo tengo bolsitos nuevos y bálsamos de colores

- ¿Te gusta?

- Si

Lara agarra unos regalos debajo del abeto y leyendo entre sílabas dice en voz
alta.

- Mi...,kha...,il Mami dice Mikhail. ¡Es para mi papi!

Asiento con la cabeza riendo

- Si ese es para tu papi. Hay que ver si le gusta le idea de tener un regalo en
navidad.

Escucho los pasos de Mikhail bajar las escaleras y ver la sala de estar l ena de
regalos lo hierve.

- Buenos días mi Misha

- ¿Por qué tanto reguero?

- ¡Porque es navidad!- Exclama Lara - Mira papi, toma tu regalo. Abrelo para
verlo

Mikhail agarra el regalo y sin emoción alguna lo ve y lo deja a un lado.

- Recojan este reguero y es ya

- ¿No vas abrir tu regalo papi? También hay uno para Mami, para abuela, Alena
y el señor chofer bueno que me l eva al cole
- No, no voy abrirlo

- ¿Pero por qué papi? Anda, ábrelo o lo abro por ti

- ¡Dije que no! - Grita

- Oye, no le grites. No seas salvaje. Sólo quiere que participes en esto con el a
Lara

baja la cabeza y su rostro se torna tristón. Mikhail agarra su regalo con hastío y
lo abre.

Lara lo observa con sus ojitos pendiente a lo que hay dentro y mira los gemelos
que le he regalado algo extrañado. He mandado a grabar nuestras iniciales y una
sonrisa se asoma en su rostro.

- ¿Te gustan?

- Están bonitas. Gracias

Lara saca de debajo del abeto un regalo para mi. ¿Para mi? ¿De parte de quien?

- Mami, este dice tu nombre. ¡Es para ti!

Lo abro curiosa y veo un brazalete con notas musicales adornando. ¡Me enamoro
del brazalete! Junto al brazalete hay una nota y la leo emocionada No celebro la
navidad. Me duele hacerlo. Pero me he casado con una mujer a la que le encanta
la hace sonreír. Y eso es lo único que deseo, verla feliz. Si para verla sonreír
tengo que soportar la navidad, lo haré. Te amo Megan, feliz navidad.

Mikhail

¡Lloro! ¡Me ha regalado algo en navidad! La emoción me hace olvidar por un


momento del dolor horrible que siento en el vientre. Lo abrazo y l eno de besos.

Cada cosa que hace me enamora más y más.

- ¿Te ha gustado?

Digo que si con la cabeza


- ¡Si! Me ha encantado. Gracias por hacer todo esto por mi. Siento que no puedo
con tanto amor que siento por ti.

Mientras lo abrazo siento más fuerte el dolor y se me escapa una queja. Mikhail
me mira y lo hace asustado

- Megan, estás más hinchada que ayer. No pienso seguir posponiendo el que
vayas al medico.

Algo atontada y dolorida replico

- Hoy es navidad. Vamos mañana. No debe de ser nada grave.

- ¿Yo te complazco verdad? Ahora complaceme tu a mi. Nos vamos al hospital y


es ya.

Sin más remedio acepto y Lara y Ninette se quedan con Alena. Muriéndome de
miedo sigo a Mikhail hasta el coche y la verdad es que ya no soporto los dolores
de cabeza.

Mientras maneja habla por el móvil y por lo que veo habla con Alejandra.

Su rostro me desalienta. Parece preocupado y yo entro en histeria. ¿Qué ocurre?

Termina la l amada y me pregunta

- ¿Hace cuanto te sientes así?

- Una semana más o menos.

- ¿Que sientes?

Trago saliva

- Mucho dolor de cabeza, visión borrosa y náuseas y vómitos. Debe de ser un


virus Golpea el volante con frustración y yo me asusto. ¡¿Qué ocurre?!

- Mi madre nos espera en el hospital. Tiene que hacerte unos estudios.

- ¿Pero qué pasa? ¿Por qué?


Me grita enojado

- ¡¿Cuántas veces te he dicho que no me ocultes nada?!

Llorando respondo

- No te he ocultado nada. No pensé que fuera importante. Es sólo parte del


embarazo.

Se queda cal ado y sólo maneja enojado. Algo tuvo que haberle dicho Alejandra
a Mikhail para que esté tan alterado. Llegamos al hospital y Alejandra me recibe
y manda a hacerme un análisis en la orina y de sangre. ¿Pero que coño pasa? Me
siento que soy una cría a la que mandonean y no le dicen que pasa. Me hago la
muestra de orina y Alejandra me revisa la presión arterial. Comienzo a
asustarme.

- ¿Que ocurre Alejandra? ¿Que me pasa?

- No te muevas - Ordena

No me muevo y rápido ve el resultado. Al verlo pone gesto de nerviosismo y


Mikhail pregunta

- ¿Cómo está la presión?

- Por las nubes. Tiene hipertensión

- ¿Me pueden decir que coño me ocurre?

Se miran y se quedan cal ado. ¡Maldita sea! Al rato una enfermera entra con
unos resultados.

- Doctora, aquí están los resultados de sangre y orina de la paciente

¿Tan rápido?

Los ojea rápidamente y al ver los resultados de la muestra de orina, se cubre el


rostro y con tono preocupado me dice

- Te quedas en el hospital, Megan. Te ingreso ahora mismo.


Derramo una lágrima. ¿Que me ocurre?

=================

Capitulo 31: Desconectada de la realidad

- Yo no me quiero quedar aquí. Alejandra, ¿Que tengo?

- Tienes hipertensión y proteína en la orina. Todos los estudios que te practique


confirman lo mismo, tienes preeclampsia severa. Te voy a ingresar al hospital.
Tu estado es muy delicado por la epilepsia. Si se sigue complicando entre hoy y
mañana hay inducir el parto.

Niego con la cabeza l orando

- Pero todavía falta un mes y medio. Mi bebé aún no puede nacer

- Megan, esto no es cuestión de que quieras o no quieras. Tiene que ser así. Es
como único evitaremos una eclampsia. El bebé está en peligro y tú también.

Tienes que cooperar y dejarte ingresar

Mikhail con un nudo en la garganta decide por mi.

- El a se queda en el hospital. Madre, quiero que la atiendas tu.

- Vale, Mikhail. En un rato la suben a un cuarto.

Alejandra sale de la habitación de observación y l oro desconsolada. No quiero


que nada malo le pase a mi Misha. Es mi bebito y he esperado con muchas
ansias verlo y cargarlo.

- No quiero perderlo Mikhail. No podría una segunda vez.

Besa mi cabeza sentándose a mi lado. Siento su desconsuelo también. Está


preocupado y lo escucho sol ozar.

- No le pasará nada. Va a permanecer con nosotros cariño.

Abrazo su torso y cierro los ojos. Quiero que esto acabe ya.
****

Abro los ojos y aún Mikhail sigue a mi lado. Está dormido y se ve súper
incómodo en esa banca. Las malditas máquinas

no dejan de pitar y ya me están volviendo loca. Mañana es despedida de año y


yo aquí en el hospital. No tengo fuerzas para nada. Apenas puedo abrir los ojos.

Según Alejandra, todo se complicó. Tuve una convulsión y ahora me


diagnosticaron eclampsia. Estoy jodida. Misha nace hoy. Mikhail no se separa de
mí, no come, no duerme. Sólo lo hace cuando yo lo hago. Los dolores y
malestares son horribles.

Y ahora que convulsiono más de lo normal, me acobardo aún más.

- Buenos días, ¿cómo has amanecido? - Pregunta Alejandra entrando a la


habitación

- Cansada y dolorida - Digo tenue

Mikhail despierta y al ver a su madre, bostezando pregunta rápidamente

- ¿Como esta Megan?

- Vamos a inducir el parto. Tiene que dar a luz de inmediato para que no corra
peligro ni el a ni el bebé

Mikhail algo descompuesto asiente con la cabeza

- Vale, haz lo que creas necesario pero que nada le pase a ninguno de los dos.

- Al rato la enfermera te va a suministrar una sustancia para inducir el parto


Trago saliva y respondo

- ¿Va a doler?

- Te voy a suministrar anestesia epidural para las contracciones

- ¿Eso me va ayudar al dolor?

- Bastante.
- Quiero toneladas de epidural entonces. - Digo cansada

- Todo va a salir bien. Tranquila Megan. Haré todo lo que está a mi alcance para
que tu y mi nieto estén bien.

Sale de la habitación y yo sólo puedo sentir miedo. Mucho miedo. Mikhail besa
mi vientre y la preocupación en su rostro lo invade. No deja de acariciar mi
panza y derrama lágrimas silenciosas.

- No te preocupes mi amor. Nuestro Misha va a estar bien. Yo también lo voy a


estar.

- No podría perderte a ti o al bebé. Ustedes, Lara y Ninette, son lo único por lo


cual me interesa seguir viviendo. Si pierdo alguno de ustedes, no podría
soportarlo.

- Eso no va a pasar. Misha, tu y yo saldremos de este hospital juntos. Mimaras


mucho al bebé y Serás el mejor padre del mundo.

Sonriendo con lágrimas entre los ojos, me besa acariciando mi cabel o. Tenerlo
cerca me reconforta.

- Vete a la casa. Necesitas descansar, cambiarte de ropa. Comer, has estado tres
días aquí sin moverte.

Niega con la cabeza sin dejar de tocar mi vientre

- No importa. Me voy a quedar. No me separare de ti

- Hazlo, sólo será un rato. Hazlo por mi. Ve y come algo y descansa.

Sus ojos hinchados de cansancio me miran y termina accediendo

- Sólo serán dos horas. Pero mandaré a alguien para que se quede contigo Antes
de que pueda contestar, tocan la puerta y Sergey entra junto con Amanda.

Aquí vienen los celos a resurgir

- ¿Que haces tu aqui?

- Me he enterado por los periódicos de lo que le ha pasado a Megan. Parece


mentira que no me haya enterado por ti. - Replica Sergey

- No tengo que decirte lo que le ocurre a mi mujer. No es asunto tuyo.

- No peleen por favor - Digo atontada

Amanda se acerca a mí y sonriendo con afecto pregunta

- ¿Cómo te sientes?

- Apenas puedo sostener los ojos abiertos. Me duele mucho el vientre

- Ya verás que todo se va a solucionar

La rivalidad entre Mikhail y Sergey me jode. ¡Maldita sea! Es estúpido que sigan
en ese plan.

- Mikhail, ve a la casa y come. Descansa y luego regresas

- No, te quedarás sola

- Nos podemos quedar con el a - Sugiere Sergey

- No te quiero cerca de mí mujer, ¿Que no te cabe en la cabeza?

- No seas ridículo. Esto no es momento para celar a nadie. Tu esposa está en


peligro y tú sólo piensas en como joderlo todo

- ¡Basta!- Grito

Mikhail se acerca y besando mi frente se disculpa. ¡Maldita sea la inseguridad!

Enojado sale de la habitación y Sergey y Amanda se quedan conmigo. Sergey se


acerca y cortes me dice

- Mi intención para nada es buscar problemas con Mikhail. Antes que todo, te
considero una amiga.

- Lo sé Sergey. Pero aún Mikhail no lo comprende.

- Ahora no pienses en nada. Sólo debes estar tranquila. Hoy nace tu bebé y debes
estar lo más serena posible. - Dice Amanda

Cómo quisiera estar serena y tranquila. Pero es imposible sabiendo que mi


Misha nacerá prematuro. Una enfermera entra y me suministra esa sustancia de
la que habló Alejandra. En un rato se supone que comience con contracciones.
Le tengo terror a las contracciones. Sergey y Amanda intentan mantenerme
despreocupada, pero no dejo de pensar en mi bebé. Amanda, alocada como
siempre comenta

Mira, ve todo de esta forma. Al nacer tu bebé ha podras fol ar duro y salvaje.

Tendrás a tu bebé y sabes, es lo más lindo que le puede pasar a una mujer. Desde
que nació Leyla no me despego de el a. Es todo para mi esa pequeñita.

- Para mi también lo es. Hace un tiempo atrás, odiaba la idea de un matrimonio,


de un hijo. Y ahora me doy cuenta que esta mujer y esa bebita son mi vida.

Sonrio con tenuidad y los escucho hablar aunque me este muriendo del dolor.
Pasa una hora y las contracciones comienzan a torturarme. ¡Es horrible! Amiga
epidural, ¿Donde estás?

- Llama a Alejandra por favor - Pido a Amanda El a va rápidamente a l amarla y


como si fuera un mandato, está a mi l amado en segundos.

- ¿Como vas? ¿Que tienes?

- ¡Epidural! No soporto las contracciones. Por favor Alejandra dame algo para el
dolor -

Digo sol ozando

- Vale, mando a que te la suministren pero por favor, cálmate.

Digo que si con la cabeza y ya ando deseando que Mikhail regrese. Me


suministran la anestesia y el dolor minimiza un poco. Entre el cansancio que
siento y el dolor de cabeza, siento que voy a colapsar. Mi ruso, mi vida, mi todo l
ega y verlo me saca una sonrisa. Se sienta rápidamente a mi lado y besando mis
labios pregunta
- ¿Como estas, nena?

- Con miedo, mucho miedo.

- Todo va a estar bien bonita.

Sergey se despide de mí y dice

- Bueno, ya nos vamos. Estaremos al pendiente de ti y tu bebé, Megan

- Si, mejor vete - Replica Mikhail

- No seas grosero, Mikhail - Regaño

Sergey me sonríe y tomando a Amanda de la cintura sale de la habitación. Me


hastía la actitud del cabezota este. Trata horrible a Sergey sin razón. Pero ahora
en lo menos que puedo pensar en en eso. Llevo horas con contracciones y estoy
que quiero ya dar a luz y que termine todo esto. Alejandra vuelve a entrar al rato
y esta vez me hace abrirme de piernas. Primera vez que lo hago y muero de la
pena. Introduciendo dos dedos en mi vagina, parece hablar en chino términos
médicos mientras una enfermera toma nota

- Cuatro centímetros, fase latente ya culminó. Seis quince.

- ¿Que quiere decir eso Alejandra? - Pregunto asustada

- Estás dilatando muy lento Megan. Ahora estás en la fase activa y las
contracciones serán un poquito más fuertes

¡Más epidural!

- Ahora, sólo necesito que estés serena. Tienes la presión arterial muy elevada

- Vale, estaré lo más serena posible

Trago saliva y cada hora que pasa, me asusto más y más.

*****

Mikhail ha ido a tomar un café la cafetería y yo me he quedado aquí con unas


contracciones que me están l evando. Estoy atontada, muy atontada. Una
enfermera entra y la miro algo desconcertada. Está con la cara cubierta y lo
único que se nota son sus ojos. No habla, sólo se acerca a las máquinas que me
suministran los medicamentos y saca una jeringuil a

- Oiga, ¿quién es usted?

¿Que me va a dar?

No responde, sólo inyecta la sustancia en el suero y me ignora. Algo en esa


mujer me asusta. Quizá soy yo y mis estupideces. Pero siento que me ignora y le
agrada verme en este estado.

- Le estoy hablando. ¿Que me ha suministrado? Por favor, conteste Da media


vuelta y se va de la habitación dejándome hablando sola. ¿Que clase de
enfermera es? Según Alejandra estoy a ocho centímetros y que así daré a luz. No
puede esperar más porque mi estado es muy grave. Y ya voy sintiendo esa
gravedad en mi cuerpo. Al rato, comienzo a sentirme fatal, horrible. Llamo a las
enfermeras y a penas puedo hablar del dolor.

- Señora Ivanova, no se preocupe. Todo va a salir bien. La trasladaremos a la


sala de partos

- Mi marido, ¿dónde está? Quiero que esté conmigo - Pido entre sol ozos

- Lo localizaremos señora Ivanova, pero tiene que estar serena

- ¡Quiero a mi marido!

Alejandra me escucha y se acerca a mi con modo de regaño

- Megan, ¡calmate! Ya Mikhail está por l egar.

- ¡No vuelvan a decir que me calme! ¡Me duele mucho! Estoy jodida, siento con
cada contracción que me retuerzo. ¡Llevo así horas!

- No es momento de tus altanerias Megan Ivanova. Te vas a calmar y punto.

Ahora se yo, recibiendo regaños. ¡Nadie me entiende! Tengo nauseas y todo me


da vueltas. Me l evan a la sala de partos y me preparan para dar a luz a Misha,
pero yo sólo quiero que Mikhail esté a mi lado. Al verlo entrar a toda leche me l
eno de emoción. Está aquí mi finolis. Besa mis labios y sonriendome mascul a
en mi oído

- Estoy aquí contigo pequeña. Te amo

- Tengo Miedo Mikhail, me siento muy mal. No creo poder dar a luz a Misha

- No digas que no puedes. Vas a poder cariño

Agarro su mano y él no deja de acariciar mi cabel o. Tener a Alejandra entre mis


piernas y no ver que acaba de hacer algo porque el dolor cese me jode.

- Vale, vamos a traer a mi nieto al mundo. Megan, necesito que uses todas tus
fuerzas para que todo sea rápido.

Asiento con la cabeza y pide que puje. Joder, siento que pujo tanto que me
quiebro por dentro y nada que sale Misha. Me siento cada vez más débil, no sé
qué me ocurre, pero un dolor de cabeza intenso me invade.

- Vamos Megan, lo haces bien cariño. Esta vez, con más fuerza

- No puedo, no..., no puedo

- Si puedes, ¿dos veces más y ya nace tu hijo Vale?

Cierro los ojos y siento que no puedo abrirlos nuevamente. Algo me hace sentir
horrible.

Pero hago lo que pide Alejandra y uso las fuerzas que albergan en mi cuerpo.
Mikhail me mira y dice

- Falta poco cariño

- Me voy a morir - Digo agonizando

- No, no digas eso cariño.

Alejandra vuelve a pedir una vez más que puje con fuerza. Pero no tengo eso que
pide.

Siento que si lo hago una vez más me muero. Aún así, lo hago, quiero que mi
Misha nazca aunque me quiebre del dolor. Grito con voz estertorosa y entre mis
gritos de dolor, logro escuchar un l anto que me l ena de alegría. Derramo una
lagrima y Mikhail me secunda y emocionado corta el cordón umbilical.

- Felicidades Megan, eres mamá de un varoncito - Dice Alejandra emocionada


La mirada se pierde entre las luces. Otra vez pierdo el control de mí cuerpo el
cual se sacude en descontrol y siento que mi cabeza se fríe. Me retuerzo entre las
sábanas y las lágrimas se salen solas de mis ojos. Tratan de estabilizarme, pero
parece ser más que una convulsión más. De momento todo se me vuelve negro y
siento que mi cuerpo se desconecta de la realidad y mis oídos lo último que
escuchan es

- Ha entrado en estado de coma, lo siento Mucho, Mikhail

=================

Capitulo 32: Crueles Amenazas

Llevo días así. No puedo moverme, tampoco abrir los ojos, ni hablar. Pero de
una forma extraña logro escuchar lo que pasa a mi alrededor. Y por eso sé que
Mikhail no se ha despegado de mí lado. Quiero despertar, quiero ver a mi bebito.

Siento sus manos acariciar mi cabel o y pequeños sol ozos que me parten el
alma.

- Nena, abre los ojos por favor. Te necesito, nuestro hijo también. Me parte verte
así.

A mi tambien me parte sentirlo así. No sé que me ocurrió. ¿Porque de pronto


estoy en esta situación?

- Fue horrible despedir el año aquí en esta situación. - Me coloca música


instrumental a un volumen bajo y comenta - Mi madre me ha dicho que en tu
estado estas cosas ayudan mucho. Pero cada cosa que intento, siento que es
inútil.

Sigues ahí sin moverte, sin hablar hasta por los codos. Te extraño, extraño tu
sonrisa, tus berrinches, tu alegría contagiosa. Extraño todo de ti.

- Mikhail, debes ir a la casa y descansar un poco. Estando aquí no harás que algo
cambie. - Dice Alejandra entrando a la habitación

- Madre, aún no me has dicho que fue lo que ocasionó el coma.

- Mikhail, no sé cómo, pero en los análisis que le hicimos, se encontraron


sustancias que se usan generalmente para inducir el y provocar el coma. Aún no
logro comprender de donde o como pudo eso l egar al suero de Megan

- ¡Porque todos en este jodido hospital son unos ineptos! ¡Unos mediocres!
Como Megan no salga del coma, juro que hago que este maldito hospital lo
clausuren.

- Mikhail, estas muy abatido.

Anda, ve a descansar un poco.

- ¿Eres sorda? Dije que me quedo aquí con Megan.

No vuelvo a escuchar a Alejandra. Pero siento a Mikhail acariciarme y decirme


que todo pasará pronto.

- ¿Por qué no puedo ser feliz? Quisiera saber porque me arrebata siempre lo que
más amo. Megan, nena, si te vas, yo muero. Nena por favor, no me dejes. Te
necesito. Sin ti, siento que no soy nada cariño.

Yo tampoco soy nada sin él. Muero por poder abrir los ojos y decirle que no me
iré de su lado mientras la vida me alcance. La puerta se escucha abrirse y la
vocecita de mi pequeña suena.

- ¿Mami todavía duerme?

- Si cariño, todavía

- Yo le traje muchos dibujos para cuando despierte, esté feliz.

- Sé que le gustaran mucho. - Replica Mikhail

Sus manitas acarician mi cabel o y sus labios me besan la frente

- Mami, ya despierta. Por favor. Quiero que me peines y me cuentes cuentos.


- El a pronto estará con nosotros pequeña. Ahora debes irte con Alena. Las
peques como tu no pueden estar mucho tiempo aquí.

- ¿Por qué? Yo quiero estar con Mami

- Pues porque los niños pueden enfermarse en los hospitales.

- Los adultos también

- Lara, obedece por favor. Anda, Alena está en el corredor.

- Te quiero mucho Mami. Me voy para hacerte más dibujos - Dice en mi oído La
puerta vuelve a azotar y puedo sentir que debe mirarme. Con semblante inerte y
vegetal postrada en una cama

por coñas de la vida. A veces pienso que quizá nos empeñamos en querer ser
felices y sin embargo, la felicidad no se hizo para algunos. O peor aún, quizá eso
que l aman felicidad no es más que una ilusión. Nadie es feliz, sólo creen serlo.
Sólo hay algo seguro en esta vida, la muerte y el dolor.

****

Siento que una pequeña boquita me succiona el pezón. Quiero abrir los ojos pero
no puedo. Ya no soporto estar así. Todo es muy confuso.

- Cariño, nuestro pequeño está contigo. Tiene tu nariz, tus cejas ah y también tu
boca.

Creo que se parece mucho a ti. Vamos, abre los ojos para que veas lo hermoso
que es.

Toma mi mano y la besa sol ozo como ha estado estos días.

- Joder Megan, despierta por favor. Siento enloquecer cada vez que entro aquí y
te veo así. No lo soporto. No entiendo porque me pasan estas cosas a mi. ¿A
quien le he hecho tanto daño para recibir una condena así? - Hace una pausa -

Sabes, cuando tenía quince, no quería salir de casa. Tampoco quería al colegio.

Odiaba que las niñas me miraran o que me coquetearan. Mi padre me decía que
le había tomado el gusto a lo que me ocurrió en aquel lugar. Que era un
homosexual y prefería verme muerto antes que tener un hijo así. No era
homosexual, sólo quería que me dejara en paz. Pero me dijo algo que creo que
tenía razón. Nunca podré complacer a una mujer, mucho menos cuidarla y
evitarle cosas como esta. Y

es que todo lo que amo se va y no regresa. Parece que tu no serás la excepción.

Se queda cal ado y logro mover ligeramente la mano. Para él es lo más grande
que le puede pasar. Ríe entre lágrimas

y besa mis labios con suavidad

- Nena, anda, hazlo de nuevo. Mirame, hablame. Por favor regresa.

Pasan unos minutos y abro los ojos de a poco. Todo me da vueltas y lo primero
que veo es a mi Misha en mi pecho. Lo he lactado aún sin estar consciente. Es
hermoso mi niño.

Tiene los ojos de su papá y es pequeñito. Derramo una lagrima y toco su carita.
Al fin conozco a mi bebito. Mikhail me mira emocionado y dice

- Nena, ¡has despertado! Dime algo cariño. Por favor. Te he extrañado mucho
Abro la boca e intento hablar pero no puedo. No me salen las palabras. Vuelvo a
intentarlo y nada que puedo. comienzo a desesperarme. Quiero hablar y no
puedo.

- Nena, ¿Que tienes?

Otra vez lo intento y sólo fluyen las lágrimas en vez de mí voz. Me siento inútil
y retardada. Preocupado Mikhail va y busca a Alejandra y yo miro a mi niño.
Sus ojitos son azules y sus mejil as rosadas toco sus manitas y aún no logro creer
que tenga a mi hijo entre mis brazos. Esto que tanto he soñado se me ha dado,
soy madre de un bebito hermoso. Mikhail entra con Alejandra y mientras el a me
revisa junto a otro especialista

piden que hable o intente hacerlo pero no puedo. No lo consigo.

- Vale Megan, no te esfuerces. Para contestar asiente con la cabeza o niega con la
cabeza. - Me mira - ¿Nos reconoces?- Asiento con la cabeza- ¿Sabes donde
estas?-

Niego con la cabeza

- Estás en una habitación de hospital. ¿Recuerdas lo que pasó?-Niego con la


cabeza-Vale, ya luego te explicamos. Ahora lo importante es que descanses.

Intenta l evarse a mi niño

y me resisto sol ozando

- Megan, tenemos que regresarlo a la incubadora Niego con la cabeza


derramando lágrimas. No quiero que se lo l even. Quiero que se quede conmigo.

- Madre, un rato más. Luego pasas por él.

- Vale, pero sólo un rato. Además hay que hacerles estudios a Megan. No es
normal que no pueda hablar.

Cierra la puerta y regresa a mi lado junto a nuestro pequeño. Lo miro y sonrío,


sabía que era un niño. Un bebito hermoso al que pienso l enar de mimos.

- Megan, pequeña. Te amo mucho. A ti y a nuestros hijos. Sabes, Lara anda un


poco rebelde. Debe sentirse algo desplazada por nuestro bebé sin nombre Joder,
¡Quiero hablar! Pobre Lara, debe sentir que ahora su hermanito ha venido a
desplazarla. Pero no, tenemos mucho amor para el a, su hermanito y Ninette.

- Hay que buscarle un nombre a este pequeño. Qué te parece, ¿Alek?

Niego con la cabeza y lo señalo. Quiero su nombre, ¡quiero que se l ame


Mikhail!

- ¿Que pasa conmigo? -Vuelvo a señalar- ¿Quieres que se l ame como yo?-
Asiento con la cabeza sonriendo - No Megan, vamos a buscar otro nombre. El
mio no. Me niego a que se l ame igual que yo. Mi nombre es horrible y no quiero
que mi hijo l eve mi nombre.

Sería una vergüenza para él cuando crezca.

¡Es que lo agarro a puñetazos! Gimoteo y sigo señalándolo desesperada. Quiero


su

nombre, quiero otro Mikhail Ivanov en casa.

- Ya no l ores nena, no me gusta verte l orar. ¿Quieres que se l ame así?-Asiento


con la cabeza emocionada- Vale pues si tanto insistes, le ponemos Mikhail.

Sonrío alegre y besa mis labios. Siguen provocando el mismo deseo de siempre.

Ardor, deseo y excitación. Esos carnosos me envuelven en una estela de


sensaciones y sentimientos de los que nunca podré librarme ni quiero hacerlo.

Miro al pequeño Mikhail y derramo una lágrima feliz. Le doy a sostener el


bebito a Mikhail y es tan pequeñito que parece perderse en los brazos de su papá.
Ver a Mikhail con Misha en brazos me roba el corazón. Se ve tan tierno que
parece mentira que tengamos un bebito de los dos. Jamás pende que este día,
este sueño l egara algún día con un hombre como Mikhail.

- Ya hay que l evar a Mikhail a la incubadora. También quisiera que se quedara


aquí pero aún tiene que estar un tiempo en cuidados intensivos. Vuelvo en un
rato nena Asiento con la cabeza y antes de que se l eve a mi pequeño, beso su
cabecita despidiéndome de mi Misha. Sale de la habitación y trato de hablar pero
sólo logró emitir balbuceos. Al rato entra Raisa a la habitación y siento que
palidezco. De seguro que por el a estoy así. Joder y yo no poder abrir la boca y
gritar.

- Hola Megan, vengo a visitarte -Aprieto los dientes asustada- No seas grosera,
te estoy hablando. Oh, no puedes hablar. Mejor para mi.

Derramo una lágrima y ruego que Mikhail regrese rapido

- ¿Por qué l oras estúpida? Tu me tienes hasta la azotea. Tienes más vidas que
una jodida gata. Se supone que te murieras con todo y engendro, quizá fal e un
poco con la dosis. Pero sabes, ahora

he cambiado de pensar. ¿Para que matarte? Eso sería muy fácil, mejor te
hacemos sufrir.

Trato de agarrar el aparato para l amar a las enfermeras pero me lo quita y


seguido me golpea la cara.
- Vuelves a moverte y te va a ir peor maldita estúpida. ¡Y deja de l orar! Me
hinchan las l oronas -Me mira y sonríe con burla- Así que eres madre de un
engendro. Vale, me imagino que no quieres que nada le pase a tu mocoso. ¿O si?
-

Niego con la cabeza aterrorizada - Eso supuse. Abres tu boca y le dices a alguien
de que estuve aquí o se te ocurre acusarme por haberte querido matar ¿y sabes
que le va a pasar a tu engendro? ¡¿Lo sabes?!

Niego con la cabeza muerta del miedo. ¡Que se val a ya!

- Pues vamos a darte ideas. Puedo agarrar a tu engendro y desaparecerlo. Se va a


morir lentamente por agua en sus pulmones. O mejor aún, hacemos que se muera
de hambre, de frío. Antes de matarlo, te aseguro que haré el engendro sufra y
mucho. Oye, también podría desmembrarlo y ver como se desangra en segundos.
Son tantas cosas las que puedo hacer con tu hijo que ni te imaginas.

Esta loca. Esta loca y temo por mi niño. Sé que es capaz de todo eso y más.
¿Que le hice para que me odie tanto? Mi único pecado ha sido amar a Mikhail y
darle un hijo.

- ¿Por qué ahora no me gritas ni me restriegas tu anil o en la cara lisiada


estúpida?

Mikhail es mucho para ti maldita perra. No sabes cuanto te odio, el día en que
dejes de respirar, voy a celebrar. - Se acerca hacia mí y acaricia mi pelo con
burla - siento decirte que tus días en algún momento van a estar contados. Tanto
hombre en el mundo y tu vienes a fijarte en el mio.

Usando todas mis fuerzas, balbuceo con poca voz entrecortada

- Zo-rra

Vuelve a golpearme y tirando de mí pelo con fuerza responde

- ¿Como me has l amado, lisiada? Tu como que no aprendes. Vamos a darte una
pequeña demostración de lo que le va a pasar a tu mocoso.

Agarra la almohada y la presiona sobre mi rostro. Comienzo a asfixiarme y


desesperada buscó aire pero la aprieta aún más. Riendo la retira y tomo
bocanadas de aire l orando.

- Eso es lo que le va a pasar a tu pequeño engendro. Con él será más fácil. No sé


a quien odio más si a ti, o a ese mocoso. Tiene tu asquerosa sangre y esa va a ser
su

condena porque mientras yo viva haré de tu vida un infierno hasta que te mate.
Una sola palabra de esto, y te juro que tu hijo se muere. No sabes la facilidad
que tengo para conseguir l egar a sitios que ni te imaginas. De seguro tu
engendro se encuentra en los cuneros. Será fácil hacer que duerma. Tu decides
perra. Da un paso en falso y vas a ver como te quedas sin hijo

Agarra su bolso y camina hacia la salida riendo

- Ah, ¡y deja de l orar! Pareces una Magdalena, italiana ridícula Azota la puerta
y un miedo profundo me invade. Quiero a mi bebé conmigo. Esa loca le puede
hacer algo y no podría resistirlo. Me quito el suero y todas las máquinas que
están conectadas a mí pecho, y me pongo en pie desesperada. Salgo de la
habitación y el corredor está despejado. Necesito l egar a donde está Misha.
Entro al ascensor y comienzo a buscar los cuneros de cuidados intensivos en
cada piso que entro

- ¿Se encuentra bien?- Pregunta una enfermera

Con dificultad respondo

- Cu-ne-ros

- Están en el piso de arriba.

Asiento con la cabeza y vuelvo a entrar en el ascensor. Al l egar al piso, busco


desesperada los cuneros y veo al fondo a Mikhail observando a los bebés.
Cansada y agotada doy pasos hacia la vitrina buscando a Misha. Ahí está con los
ojitos abiertos en la incubadora.

- Megan, ¿Que haces aqui nena? Vamos a la habitación Niego con la cabeza sol
oza

- Qui-ero a-qui
- Ya puedes hablar cariño - Besa mi frente - No puedes estar aquí. Aún estás muy
débil.

Mikhail esta bien cuidado por las enfermeras. No le va a pasar nada.

Soltando una lagrima niego con la cabeza

- Meg, ¿Qué ocurre? Dime que tienes nena

Miro la incubadora donde está Mikhail y me viene a la mente las amenazas de


esa mujer. Maldita bruja. Siento que jamás nos dejará en paz. Mikhail me abraza
y acariciando mi pelo susurra en mi oído

- Soy muy feliz en estos momentos. Tengo un bebé de la mujer que amo y has
despertado del coma.

Quisiera sonreír pero no puedo. No dejo de pensar en las amenazas de la loca de


Raisa.

Mikhail besa mis labios y nota mi preocupación. Intenta preguntar que pasa pero
niego con la cabeza.

- ¿Segura que no pasa nada?

Digo que si con la cabeza. Ahora que hay un bebito que depende de mí y su
padre, siento un terror inmenso por lo que le pueda pasar. De ahora en adelante,
mi prioridad es cuidar a mi pequeño Mikhail de cualquier peligro. Con mi vida
me basta para protegerlo.

=================

Capitulo 33: Delirio, falta de cordura

Mikhail abre la puerta de la casa y entro con mi pequeño en brazos. Por fin
podemos dejar el hospital y aquí podré cuidar mucho a mi pequeño Mikhail.
Lara no corre hacia nosotros como de costumbre. Sigue dibujando en la sala de
estar y me acerco a el a

- Oye, ¿no quieres conocer a tu hermanito? Se l ama Mikhail igual que tu Papi -
Digo entre sílabas

Niega con la cabeza

- ¿Por que hablas raro Mami?

- Mami está algo enferma. ¿Por qué no quieres conocer a tu hermanito?

- Porque por culpa de él ya no me van a querer. Él es pequeñito y yo ya soy


grande. Y

estuvo en tu panza, yo no - Dice tristona

- ¿Y eso que tiene que ver? No estuviste en mi panza pero te amo igual. Eres mi
hija preciosa

- ¿No me vas a dejar de querer? ¿Ni tu ni Papi?

- Ninguno de los dos cariño

Sonríe y accede a ver al bebé. Está dormidito y Lara sonríe. Toca su cabecita y
susurra

- Hola hermanito, soy Lara tu hermana mayor. Te voy a cuidar mucho y te voy a
enseñar a pintar y a jugar a las escondidas y muchas cosas.

Es muy lindo ver cómo de pronto, Lara tiene una familia. Antes, sólo era una
niña más en la fundación de Mikhail y ahora, su rostro, su semblante es alegre.

La dejo pintando en la sala de estar y subo las escaleras junto a Mikhail. Según
él, me tiene una sorpresa. Avanzamos hasta el cuarto que era de su bebito que
murió y abre la puerta nervioso. Me hace entrar y al ver la habitación me quedo
anonadada. La ha acondicionado para nuestro pequeño Misha. Todo es verde
manzana y la cunita color negra.

- ¿Te gusta?

- ¡Me encanta! Está muy bonito. Gracias por este detal e mi amor.

- Quiero verte feliz, y haré todo lo que esté a mi alcance para conseguirlo cariño.
Sonrio y quiero darle a sostener a Mikhail, pero se niega

- ¿Por qué no quieres cargar a Misha?

- Podría dañarlo. Es muy pequeñito

Hago que se siente en la mecedora y le doy a sostener a Mikhail. Lo carga con


temor de lastimarlo y lo mira con ternura. Verlo sentado con el bebito en brazos
me l ena de emoción. Una lagrima logra escaparse de su lagrimal y pregunto

- ¿Por qué l oras?

- No pensé que esto pasaría. Tengo a mi hijo en brazos cuando pensé que jamás
sería

padre después de perder a Andrei

- Pues ahora tienes un bebito que te necesita tanto como yo. Eres lo más grande
que tiene.

Acaricia la cabecita de mí Misha y seguido deposita un beso en su frente. Misha


le agarra un dedo a su papá y para mi finolis es lo más grande que le ha pasado
en el día.

- Le hubiera ido mejor otro nombre Megan

- Me encanta que se l ame como su padre Mikhail Ivanov McMil an. Suena
hermoso.

Curva la comisura y mima a nuestro pequeño parecido que no quiere soltarlo por
nada del mundo. Pero parece que mi inquietud no la puedo seguir ocultado. Se
me sale por los poros.

- Megan, Algo te pasa y ya me esta enojando que lo ocultes

- No me ocurre nada. Sólo es algo de cansancio

- Sabes que odio las mentiras.

Trago saliva y mis ojos se


l enan de lágrimas. Él se levanta de la mecedora y acuesta a Mikhail en su
cunita. Me mira con interrogo y esto es le digo o le digo.

- Megan, estoy esperando que me digas que tienes.

- Prometeme que no te vas a alterar, no vas a salir como los locos y vas hacer
locuras por favor.

- No puedo prometerte eso antes de que me digas Trago saliva y siento que si no
se lo digo, estal o. Derramando lágrimas contesto

- Cuando estaba en el hospital, Raisa se apareció. Fue el a quien provocó el


coma. Me dijo que si decía algo sobre eso mataría a nuestro hijo. Si te decía a ti
o a cualquier persona. Mikhail, está loca y la creo capaz de hacerlo. Intentó
asfixiarme con la almohada y se reía al hacerlo. Es capaz de cualquier cosa.

Dice que tu eres su hombre y yo se lo he robado.

Su mirada se solidifica y sólo responde

- Se muere, se va a morir

- Mikhail, por favor no digas esas cosas. Puedes meterte en problemas. Y si


haces algo en su contra va a saber que te he dicho y va a cumplir su amenaza.

- ¡Es una zorra! ¿Por qué le tienes miedo a una zorra?

- ¡Porque está loca! Es una loca psicópata que no va a estar tranquila hasta
matarme a mí o a nuestro hijo.

- ¡Primero se muere el a! ¡Me tiene harto!

Entre hipos respondo

- ¿Y si la denunciamos? Así se va a la cárcel y ya nos molesta más.

- ¿Con qué cargos? ¿Con qué pruebas? Todo lo hace perfecto, no deja
evidencias.

Lograron
capturar al hombre que te intentó asfixiar en la casa y no quiere decir para quién
trabaja.

Prefirió la cárcel antes de hablar. Aún no encuentran a los hombres que te


golpearon hasta hacer que abortaras. Presiento que fue el a.

También creo que fue el a la que quiso envenenarte en Seattle pero no hay
manera de probar nada. Y no, no está loca. Hay que estar cuerdo para ser tan
malévolo y calcular las cosas a la perfección como el a lo hace.

- ¿Entonces? ¿Vamos a vivir toda una vida amedrentados por el a? ¡Intentó


matarme!

- ¡Lo sé! ¿Pero cómo demonios le hago para denunciarla sin pruebas?

Pienso y l ena de histeria replico

- Intentó asfixiarme en el hospital. Deben de haber cámaras de seguridad donde


se vea el a entrando a mi habitación. Es que no es posible que siga haciéndome
la vida imposible y ahora quiera meterse con mi hijo.

Mikhail se queda cal ado y cuando lo hace. Lo que pasa por su cabeza no es nada
bueno. Sale de la habitación y nerviosa le sigo

- ¿Mikhail a donde vas?

Sigue ignorándome y baja al despacho. Saca de la gaveta encolerizado el


revólver y ya entro en pánico.

- ¿A dónde vas con eso Mikhail? dame ese arma

- Quítate del medio. Esto se acaba hoy. Ya no tolero a la zorra esa. ¡Hoy se
muere!

- ¡No! El a se muere y tu te vas directo a la cárcel. ¡No seas estupido!

- ¡Y no me importa! ¡Hoy se muere!

No logro detenerlo y sale de la casa. Es capaz de vaciar el tambor en la sien de


Raisa si no lo detengo. Sube al coche y acelera sin darme tiempo a subir con él.
- Alena, ¡Cuida de Mikhail por favor! Tengo que salir urgente - Grito

- Vale, pierde cuidado - Replica desde la cocina

¿Por que le dije? Ahora esto puede ir peor. Subo a mi coche y manejo a toda
leche pero no logro conseguirle. La nieve no ayuda a la vista y estoy más liada
que nunca. Le marco y nada que contesta. Pero es obvio a donde va. Manejo
hasta la casa de la vibra de dos cabezas y logro alcanzarlo. ¡Es un intransigente!
No me escucha y lo único que quiere es subir al á arriba y matarla.

- ¡Mikhail detente! Por favor no lo hagas

- ¡Regresa a la casa!

Tiro de su muñeca y respondo desesperada

- No vayas por favor. Mikhail le va hacer daño a nuestro bebé. El a me dijo que
lo

mataría se te decía.

- Te prometo que nada le va a pasar ni a ti ni a mi hijo. Confía en mi, esa loca no


es más que una maldita infeliz

Nada me hace detenerlo. Sólo puedo seguirlo y rogar que no use ese arma. Toca
la puerta de Raisa con violencia y cólera. He cometido un error horrible al
decirle de la amenaza de esa bruja. El a abre la puerta y lo primero que recibe de
Mikhail es un golpe.

Le golpea la cara y yo le quedo paralizada al ver que Raisa cae al suelo con el
labio inferior sangrando. El a ríe delirante y dice

- Hasta que me golpees se me hace excitante.

Intenta golpearla de nuevo y se lo impido a gritos. ¡Por su enojo va a terminar


tras las rejas!

- ¡Basta! ¡Te vas a meter en problemas!

Levantándola del suelo, la agarra del brazo y cegado por una ira que yo he
propiciado le grita

- ¡Ya me tienes harto! ¡Está vez te refundes en la cárcel o te mato maldita zorra!

Riendo con burla responde

- ¿Ah si? ¿Y de que me vas acusar mi amor?

- Estas loca, te va a pesar haber amenazado a mi hijo y a mi mujer. Voy hacer


que te pudras en la cárcel.

- Estoy loca, pero por ti. Y ve, acusame de lo que quieras. No tienes pruebas de
que intente matar a la perra de tu mujer. Si, fui yo quien provocó el coma de tu
munercita y la muy perra no se murió.

Vuelve a pegarle y esta vez con más fuerza y seguido le apunta la sien con el
arma y yo entro en desesperación.

- ¡Mikhail baja el arma por favor!

- Anda, ¡dispara! Si tan hombre eres dispara, pero hazlo ya porque mientras yo
viva, cada aliento, cada suspiro, cada paso que dé será para ver sufrir a Megan y
ahora a tu engendro. ¡Dispara! ¿Que esperas? Tu poder ni tu dinero me va a
detener hasta verla muerta a el a y a tu hijo. Los odio con todo mi ser. Me han
robado tu amor, primero Irina, ahora el a. Me me matas o espera ser viudo
nuevamente.

Mikhail la mira y estupefacto contesta

- Eres una psicópata, estas de atar. El a no te ha robado nada. Tu lo perdiste por


zorra, por acostarte con el ser que más odio en el mundo. Maldigo la hora en la
que tuve una relacion contigo. Eres lo peor que me ha pasado El delirio, pronto
se transforma en lágrimas trastocadas de envidia y resentimiento. Uno que aún
no logra liberar por la obsesión de perseguir la felicidad ajena en vez de seguir la
suya propia.

- Tu..., tu no me dejaste ni siquiera hablar, ¡no me dejaste explicar! Nunca me


dejaste defenderme. ¡Sólo me dejaste sin importarte como yo me sentía! No te
importó por lo que yo pasaba, por el infierno que vivía por culpa de tu familia.
Pero eso ya no importa. ¡Ya no importa nada! Me matas o la mato a el a. Tarde o
temprano lo voy hacer. No me importaría ir a la cárcel, ¡lo que me importará es
saber que está muerta!

- Hoy mismo te vas tras unos barrotes. ¡Eso te lo juro maldita loca!

- Haz lo que quieras guapo, sabes que no tienen evidencia alguna para culparme.

Será mi palabra contra la suya.

Raisa me mira y con su mirada me amendrenta. Le he dicho a Mikhail sobre su


amenaza y eso la ha hecho enojar aún más. Sin importarle que un arma la apunta
se ríe y me dice

- Que imbécil eres Megan. Tu solita le has cavado una pequeña tumba a tu
engendro.

Como eres bocafloja. Yo tu, vigilaría muy de cerca a ese mocoso, porque
disfrutaré tanto hacerlo sufrir tanto como si te lo hiciera a ti maldita perra.

Trago saliva y sol oza pero convencida de que el a no podría dañarnos como dice
respondo

- Tras las rejas no serás más que una loca desquiciada. No te tengo miedo.

- Unos barrotes no serían impedimento para hacer de tu vida un auténtico


infierno. Vas a maldecir el día en que te enredaste con mi hombre.

- ¡Que no soy tu hombre maldita sea! ¡Cal ate o te juro que te cal o con un
balazo!

Grita entre lágrimas delirante

- ¡Pues hazlo! Matame, tira del gatil o y deja de repetir que me vas a matar.
¡Hazlo y libérame de esto que te encargaste de hacerme sentir para luego irte sin
yo importarte un carajo! Debería odiarte, a ti y a tu familia, pero no lo consigo -
Hace una pausa-

¡Matame! Ten las pelotas para dispararme y deja de hacer el ridículo.


- Mikhail no por favor. Te lo suplico. Vamonos. Está desquiciada. Ya baja esa
arma La risa desquiciada y delirante de Raisa ante la probabilidad de poder
morir me aterra.

Parece no tenerle miedo ni siquiera a la muerte. Logro quitarle el arma a Mikhail


y tiro de su muñeca para irnos, pero se resiste y poniendo a Raisa contra la pared
la toma del cuel o con enojo y el a sólo se sonríe

- Tocas a mi hijo o a mi mujer y a la próxima si te mato jodida loca

- Uyy que miedo, ¿que es lo más malo que puede pasarme? La muerte no me
asusta mi amor. Aquí la espero con los brazos abiertos. ¿Que no entiendes que
nada de lo que hagas me va a detener? Ninguna de tus amenazas me asustan.
Eres mío o eres de nadie.

- Das pena

- Pena vas a dar tu cuando tengas tu casa l ena de coronas de flores - Replica
riendo Soltándola con fuerza hace que caiga al suelo y me saca a mi de la casa.
Me l eva en volandas y ahora no sé que pasa por su mente. Al salir del edificio lo
miro asustada y digo

- Mikhail..., yo

- No dejaré que te lastimen. Ni a ti ni a nuestro hijo. Te lo juro, de eso me


encargo yo.

Lo abrazo y siento que siempre que esté con él estaré protegida.

- Lo sé. Confío en ti, no dejarías que nada nos pase a Misha y a mi.

Subimos al coche y maneja con tensión. Como quisiera que olvidara todo lo que
esa descerebrada ha dicho, pero parece que no, no es posible. Se desvía y quiero
preguntar a dónde vamos pero no me atrevo. Está muy enojado y podría alterarlo
aún más. Llamo a la casa y alena contesta el teléfono

- Hola Alena, l amo para saber como esta Mikhail

- Está despierto, recién lo he bañado y puesto su pijamita. Pero parece que tiene
hambre.
- Vale, en un rato l ego para atender a mi angelito. No le quites el ojo de encima
por favor. Y Lara, ¿Ya se ha ido a dormir?

- Aún no, se está bañando. Lleva dos horas en la tina. De seguro está jugando
con el agua.

Sonrio

- Vale, ya pronto estamos en casa

Ladeo para mirar a Mikhail y le digo soltando un suspiro

- Vamos a la casa, Misha tiene hambre

- Voy hacer algo antes

- Pero...

- Será rápido

Digo que si con la cabeza. Que remedio. Llegamos a un lugar que nunca antes he
venido en lo que l evo en Rusia. Parece ser una comisaría o algo parecido. Entro
tímida del brazo de Mikhail y al entrar todos lo reciben como si fuera el papá de
los pol itos.

¡Que ya los zares en Rusia no existen!

- Buenas noches señor Ivanov, ¿En que podemos ayudarle?

Con gelidez replica

- Quiero levantar una denuncia por intento de homicidio en contra de Raisa


Petrova. Y no sé cómo le van hacer pero quiero que esa alimaña pase la noche en
una celda.

Lo miro y no lo creo. ¿Acaso empieza la guerra? Esto será peor que la segunda
guerra mundial. Muero del miedo, ojalá que esto sirva de algo.

=================

Capitulo 34: Citatorio


Lo ha conseguido, ha logrado que la arresten y pase muchas noches en una
celda.

Aunque eso me da algo de miedo. Es astuta y no se quedará tranquila. Miro a mi


pequeño mientras lo lacto y sonrío acariciando su cabecita.

- tu Papi es un mentiroso. No te pareces nadita a mi. Eres igualito a él. Quizá


tengas mi personalidad. Ojalá que sí. Dos mala leches en la casa ya es mucho.

Sus ojitos me miran y me roba el corazón lo tierno y hermoso que es. Le pasa
algo malo y me muero. Mikhail entra al cuarto y al vernos sonríe tenue

- Te ves hermosa amamantando nena

- ¿Estas bien? ¿Que ha pasado con la denuncia?

Se sienta a mi lado y soltando un suspiro responde

- Está siendo algo difícil mantener a Raisa detenida. No hay evidencia de que
haya intentado matarte ni siquiera causarte daño.

- Pero..., el a estuvo en el hospital. ¿Y las cámaras? Mikhail tengo miedo, si el a


sale y es libre va a vengarse por haberte dicho.

- Eso no va a pasar, pequeña. Te lo aseguro.

Misha se queda dormido pegado a mi pecho y con sigilo lo dejo en su cuna para
que tome la siesta. Abrazandome la espalda besa mi cuel o y comenta

- Tengo que presentarte a unas personas. ¿Me acompañas?

- ¿Que personas?

- Ya luego te enteras.

Decido seguirlo y bajo con él las escaleras. Hay unos ocho hombres en la sala de
estar con trajes negros y muy altos, muyyy altos. Me dan un miedo horrible.

Parecen robots que sólo se mueven si se les ordena.

- El a es Megan, mi esposa. Los he contratado para que cuiden y protejan a el a,


a mis hijos y sobrina. Estarán pendiente

de el a todo el tiempo. Mientras yo no esté presente. Si necesita salir, lo hará con


ustedes.

Asienten con la cabeza y Mikhail me mira

- Habrá siempre dos en las entradas principales de la casa. Y uno tras de ti.

Todos están armados. Necesito que cooperes con esto. Sé que no te gustan los
guardaespaldas pero son necesarios mientras yo no esté contigo.

Asiento con la cabeza sin muchas opciones.

- Vale, si te deja más tranquilo que el os están cuidándome, así será.

- Señora Ivanova, estamos a sus órdenes.

- Gracias, son muy amables.

Los hombres se retiran de la casa y yo me quedo algo patidifusa. ¿Donde queda


la privacidad?

- Mikhail, no creo que haya falta de esos hombres. Raisa está en la cárcel

- No por mucho Megan, no hay pruebas en su contra hasta el momento y no


pueden seguir teniéndola. Sería ilegal

- Joder, pero me trató de matar. Quiere hacer lo mismo con Mikhail y moriría si
algo le pasa a nuestro hijo.

- A ver, tengo seguridad en toda la casa y también seguridad personal para ti.

Donde más seguro está Mikhail es aquí, pequeña.

Me siento en el sofá algo hastiada de tanto problema. Quiero tranquilidad.

Quiero volver a tocar y hacer conciertos, quiero tener sexo como antes sin
preocupaciones, quiero vivir como al principio. No rodeada de guaruras y un
constante miedo a salir de la casa. Me cubro el rostro y suelto un suspiro cansado
- Supongo que será así. Estoy cansada de todo esto. De Raisa, de sus amenazas.

Joder no le he hecho nada para que me odie así. ¿Podrías explicarme que fue a lo
que se refería con que tu la dejaste sin dejarla aclarar nada?

- Sólo una de sus tantas intrigas Megan. No dejé que me dijera nada luego de
verla en la cama con mi padre. Sólo la saqué de mi vida y desde ese momento ha
ido perdiendo la razón. Luego mi padre me restregó en la cara que podía con la
mujer que quisiera, incluso con la de su hijo. Que no era hombre, él sí lo era.

- Eso no es cierto Mikhail. Eso no era un hombre, era un monstruo. Y Raisa, el a


sola se ha ido restando cordura. Mejor ya no hablemos de cosas tristes ni l enas
de pereza.

Mejor hagamos algo para relajarnos un poco.

Curva la comisura

- ¿Qué quieres hacer nena?

- Estaba pensando en que las niñas no están porque se fueron de compras con mi
madre. Mikhail está dormido y Alena está en el mandado y podríamos
aprovechar que tenemos la casa sola para hacerte mía.

Muerdo mis labios con picardía

- Si es al estilo soso y aguado, paso, mejor veo pelis

- Hace tiempo que no usamos el cuarto morado. Tengo ganas de darle una
usadita.

Pero sabes cuales son las regalas al á dentro.

- Mmm, se me han olvidado. Refrescame la memoria - Mascul o mimosa

- Al á dentro, sólo obedece señora Ivanova. Yo mando y domino.

- Domineme entonces señor Ivanov, o al menos intentelo.

- Ve y busca algo ligero color negro que ponerte. Mientras encuentro como
dominarte.
Poniendome de pie camino hacia las escaleras y sonriendole respondo

- A ver si lo logra señor

Ivanov

Subo las escaleras celebrando, luego de tantos meses sin sexo de verdad, hoy
será duro y cuando es en el cuarto morado, ahí no soy su esposa y él no es mi
esposo. Él domina, y yo soy a mujer a la que intenta dominar. Busco entre mis
conjuntos traslúcidos, uno negro y sonriendo sigo celebrando. ¡Al fin el sexo
vuelve a la normalidad! Me miro al espejo con la lencería puesta y me muerdo
los labios. Veremos quien domina a quien.

Cubriéndome con el albornoz antes de entrar al cuarto morado, voy a ver a mi


pequeñito.

Es tan tranquilo que se ha despertado y mira su móvil de animalitos con esos


ojitos azules saltones hermosos.

- Hola precioso, ¿como está el peque de la casa?

Lo cargo y l enándolo de mimos salgo de la habitación. Solito no se queda.

- Te portas muy bien Misha, ahora no me salgas igual de mala leche que tu Papi.

Ya con él me basta.

Se mira las manitas y beso una de el as. ¡Me lo como! Entro a la habitación
dándole mimos y susurrando cosas lindas. Lo dejo en el playard junto al alféizar
de la ventana y comienza a hacer puchetitos para l orar. Mikhail sale del cuarto
morado y sacando nuevamente a Misha del playard le digo

- ¿Me das unos minutos? Misha está algo intranquilo.

Esto de saber que le pasa a mi benito es algo difícil. A cada rato me la paso l
amando a

Amanda, Alejandra o mi mamá para preguntarle que hacer. Sigue l orando y ya


me comienzo a desesperar.
- ¿Puedes? Quizá contigo se calme - Sugiero

- Megan, conmigo se pondrá más intranquilo. Debo darle miedo o algo así.

Se lo doy a sostener en brazos diciendo

- ¡No

seas payaso! Anda, intenta calmar a Misha Sin saber que hacer, opta por
recostarse en la cama y acostar boca a bajo a Misha en su pecho. Mikhail
acaricia sus piernitas y a los pocos minutos cesa de l orar. Este cabezota logra lo
que yo no logro. Ha dejado de l orar con Mikhail,

¡es un pequeño traidor!

- Como que el cuarto morado tendrá que esperar un rato - Dice Mikhail mientras
acaricia a Misha

¡Maldicion! Resoplando me subo a la cama y observo a los dos Sabeses que más
amo en el mundo. Ambos me tienen enamorada constantemente.

- Eres el mejor papá del mundo

- Lo dices porque soy yo

Niego con la cabeza

- Todo lo que haces por protegernos, a mi y a nuestro hijo hace que te vea así.

Se queda cal ado y mira a Misha con amor. Aunque no lo diga ni lo exprese, ser
padre era uno de sus sueños y ya lo ha cumplido igual que yo. Me gustaría tener
más bebés en un futuro, quiero una familia grande, muy grande

- ¿Sabes en qué estaba pensando? En un futuro me gustaría tener una niña


Mikhail me miran con intimido y su seriedad me amedrenta.

- Quiero que me escuches una cosa Megan. No vamos a tener más hijos. Nos

quedaremos con Mikhail y Lara. Estuviste a punto de morir al dar a luz a


Mikhail y no permitiré que pasemos por lo mismo.
- Pero...

- Pero nada. No te embarazas más. No me hagas hacer un contrato para que


firmes el acuerdo por escrito.

- Ya vale, como quieras. Nos quedamos con Misha y Lara.

Mikhail

coloca con cuidado y mimos a Mikhail en el centro de la cama y lo rodea con


muchas almohadas.

- Te amo mucho - Susurra Mikhail depositando un beso en su sien Y aquí va a


desnudarme con la mirada, cada vez que lo hace, me excita y aviso a mi Afrodita
interna.

Da unos pasos hacia mi y rodeando mi cintura me roza su nariz por mi cuel o


aspirando la fragancia que me he rociado hace unas horas.

- Es toda mía señora Ivanova

Asiento con la cabeza

- Sólo tuya

Entre pequeñas risas pícaras y caricias lascivas me l eva hasta el cuarto morado y
justo cuando piensa cerrar la puerta se lo impido.

- Se queda abierta para escuchar si Misha se despierta.

Miro la cama y ha puesto gril etes en los cuatro postes. Me quedo observando y
quiere hacerme de todo hoy. Se nota.

- Desnúdate -Ordena

Mientras me desnudo, me observa detenidamente. Es algo raro, es la primera vez


que estamos en este cuarto siendo marido y mujer y la sensación es rara,
excitante pero rara.

- Acuestate boca arriba


Subo a la cama y hago lo que me pide y me siento como si fuera un robot que
obedece órdenes. Agarra mis manos y las inmoviliza con los gril etes. Igual con
los pies. Venda mis ojos con una tela negra y ahora sí que siento algo de
ansiedad.

- ¿Por que me atas?

- Porque quiero - Responde

Bien, su actitud "señor hielo" en la cama de pronto me pone al cien.

- Sabes cuales son las reglas, dimelas

No moverme, si lo hago, seré reprendida. No gemir. Tu ordenas, yo obedezco


hasta que me dé la gana de que sea al revés

Pel izca uno de mis pezones a modo de castigo respondiendo

- No sea rebelde señora Ivanova o le irá muy mal Odio la idea de no ver nada.
Desliza por mi cuerpo una pluma y retengo las ganas de moverme. Megan, no te
muevas, Megan no te muevas, me recito una y otra vez.

-Que quieres sentir, que quieres que te haga -Pregunta en mi oído

- Fol ame duro, muy duro

-Todo a su tiempo señora Ivanova, ¿sabe que quiero hacerle yo?

Trago saliva

-¿Que cosa?

- Quiero saborearte, lamerte e hinchar tu clítoris hasta ver como estal as en


gemidos y te corres en mi boca Me quedo cal ada y de sólo imaginarlo, siento
que me humedezco y mi Afrodita interna pide a gritos que cumpla eso que ha
dicho. Se coloca entre mis piernas.

Puedo sentir su cuerpo entre el as. Toca mis labios humedos, deseosos de acción
e introduce un cubito de hielo en mi vagina. ¡¡No te muevas!! Luego su lengua
se pasea por mi clítoris con suavidad. Está caliente, muy caliente. El juego de
temperaturas en mi sexo es extasiante. Quiero moverme, gemir y gritar pero si lo
hago pierdo. Rodea con su lengua mi hinchazón y ya el cubito de hielo ha
desaparecido mojandome aún más.

Muerdo mis labios y siento que traspaso el cielo. Vuelvo a sucumbir al placer,
succiona con avidez y mandando al cuerno las reglas, me arqueo tirando de los
gril etes liberando un grito dejando fluir el éxtasis de la morbosa

que habita entre mis piernas.

- Siempre rompiendo reglas señora Ivanova

Entre jadeos sonriendo respondo

- ¡Que te den! ¡Quiero gritar! Quiero verte, quiero tocarte. Quítame esto

- Quiere muchas cosas señora Ivanova, y ha desobedecido.

Rio

- Vamos, ¡castigame!

Escucho risas silenciosas. Se burla de mí pero no logra aún dominarme. Es que


cuando consiga eso, consigo que deje al mala leche para siempre.

- Fol ame duro, así me castigas

- Hagamos algo mejor...

Toca mis pechos, los aprieta y siento derramarse la leche de Misha. ¿Que coño
hace?

Roza sus labios sobre mi piel desapareciendo la leche que ha derramado.

¡Joder que quiero ver!

- Es deliciosa en todos los sentidos señora Ivanova

- Quiero verte
- Y yo castigarte

Me pone algo que aprieta mucho mis pezones. ¡Duele! ¿Que es? Tiro de los gril
etes y comienzo a ponerme nerviosa

- Mikhail, ¿que me has puesto? Quiero ver. Anda, quítame la venda

-Son pinzas

¿Pinzas? ¿Está loco?

- ¡Quiero ver!

Besa mis labios desplomándose sobre mi y si que sabe como doblegarme el muy
gilipol as. Frota su erección en mi sexo y vuelvo a tirar de los gril etes.

- Es una desobediente, debería dejarla en abstinencia como castigo

- No, no ¡no! -¡Malditas pinzas!- Mikhail, duele

- Tolera, es su castigo

¡No es justo! ¿Cómo

quiere que no me mueva si me hace sentir olas de placer? ¡Jodido loco! Separa
mis piernas y presiento que no va a tener piedad de mí. Si, ¡Que no la tenga!

- Hagamosla gritar señora Ivanova

¡Aplausos por favor! ¡Al cuerno lo vainil a! Eso es para Melanie, yo..., yo quiero
que me deje como coladera, como muñeca hinchable desgastada. ¡Si! Me
embiste con fuerza y suelta un gemido. Lo único que se escucha son los gril etes
hacer ruido con cada embestida que me da. Entra y sale de mi descargando toda
la abstinencia que por tonto ha retenido en todos estos meses. Hasta l egan a ser
dolorosas sus penetraciones. Pero al parecer, comienzo a ser masoquista, me
excita el placer que me provoca el ligero dolor.

- Oh sí, ¡Más! Dame fuerte, quiero quedar como coladera - Digo riendo entre
jadeos Responde a mi pedido con con una estocada al útero. Otra vez mis
muñecas sufren.
Tiro de los gril etes y Afrodita viciosa como es, pide más. Sus manos recorren
mi cuerpo hasta detenerse a unos centímetros de mi cuel o. Sólo lo toca, pero al
aumentar el ritmo de sus caderas trabajando entre mis piernas, va aumentando la
fuerza y comienza a asfixiarme. Trato de tolerar hasta donde mis pulmones
puedan. No veo nada, estoy sin aire y con el cuerpo quebrado en placer
combinado con temor.

- No puedo respirar - Digo jadeante -Parece no escucharme y sigue oprimiendo


mi cuel o y tiro de los gril etes desesperada- ¡Mikhail por favor! ¡Suéltame!

No hace caso y vuelvo a sentir

aquel a sensación horrible de que la vida de a poco se va y derramando lágrimas


suplico

- ¡Basta por favor! ¡Me estas lastimando!

De un choque reacciona y libera mi cuel o. Tomo grandes bocanadas de aire l


orando del miedo.

- Megan, perdón nena, yo no...

- ¡Suéltame! ¡Quitame la venda!

Hace lo que le pido y de momento no puedo entender porque tiene que verme sin
aire para sentir placer. Quiero entenderlo, quiero comprender porque no puede
dejar a un lado sus traumas. Me quita los gril etes y luego la venda. Me mira
descompuesto y aún suspendido sobre mi me dice

- Nena perdoname, yo..., yo no quería lastimarte.

- ¡Te dije que pararas!

- No te escuché, no..., olvidalo Sale de mi interior y me quita los gril etes de los
pies. Se cubre con el albornoz y aún el cuel o me duele

- Megan por favor perdóname

- Casi me matas, como las otras veces. Hay veces que me asustas. Trato de
comprender qué es lo que pasa por tu mente cada vez que me asfixias y lo único
a lo que le encuentro lógica es pensar que al hacerlo imaginas que se lo haces a
esas

personas que te lo hicieron a ti.

- ¡Cal ate! Sólo..., no lo repitas, no lo digas Me quitó las pinzas de mis pechos y
las lanzo al suelo frustrada. Siento que soy una fatal esposa por no poder
comprenderlo. Sale del cuarto atormentando por su infierno y no l oro en
soledad, miro esta habitación y todo lo que hay dentro y recién me doy cuenta
que está habitación es todo lo que se encuentra en su cabeza materializado. Sus
miedos, sus traumas, su placer y también sus frustraciones.

*****

No hemos tocado el tema de lo que ocurrió ayer en la tarde en el cuarto morado.

Lacto a Mikhail mientras Lara me cuenta cómo le va en los ensayos de su recital.

Los dos guardaespaldas no se alejan de mí y es algo molesto, pero ya me


acostumbraré.

Mikhail l ega a la casa con un sobre en manos y al verme en la sala de estar se


acerca a mi algo serio y me pregunta

- ¿Como estas?- Dice mirando las marcas del cuel o

- Estoy bien. Ya no preguntes tanto lo mismo. ¿Qué es ese sobre?

Resopla algo frustrado

- Es un citatorio del tribunal. Mañana en la tarde hay un careo entre tu y Raisa


por orden del juez.

Pongo los ojos como platos. Yo no quiero, ¡No!

- No, Mikhail no. Yo..., esa mujer está loca. Y si es como dices que es casi
seguro que sale, no me da mucho miedo.

- No tienes porque tener miedo. Te contraté seguridad, no te va a ocurrir nada.

Además voy a estar contigo.


Trago saliva. No me queda más remedio que aceptar. Pero algo no está bien. Lo
presiento. Esa mujer, es tan loca como astuta. Por primera vez siento que el
miedo, me

paraliza.

******

¡Hola!

Quiero felicitar y dedicar este capítulo @MariaG511 por su cumpleaños. Gracias


por tu apoyo y comentarios en los capítulos. Felicidades linda.

=================

Nota

¡Hola hermosuras!

Primera nota del libro. Y si, es que siento que necesito comunicarles algunas
cosas. La primera, quiero agradecer a todas por su apoyo con sus votos y
comentarios, en especial quiero agradecerles a mis chicas del grupo whatsapp,
chicas, son muy importantes para mi, y las quiero mucho. La segunda cosa,
estoy considerando volver a la norma de actualizar todas mis novelas los viernes.
Ando algo decaída de ánimo. He perdido por decirlo así contacto con lectoras
que aunque el as no lo sepan, son de mucha ayuda y ánimo para mi al escribir.
Siento

que si sigo actualizando diario puedo dañar la trama y no es eso lo que quiero
por nada del mundo. Aún no es seguro del todo, pero es lo más posible.

Pd: Espero que me puedan entender, sería sólo hasta que me sienta mejor :)

¡Besos!

=================

Capitulo 35: Vuelve el peligro

- Iré sólo si me acompañas


Sonríe y sentándose a mi lado suelta un suspiro

- No te dejaría sola Megan

- Jamás había sentido miedo como lo siento ahora.

Mikhail insiste en que no debo tener miedo. Y en cierto punto, tiene razón, estoy
rodeada de guardaespaldas pero algo me dice que los guardaespaldas no son
suficientes para contrarrestar la maldad de Raisa. Trato de no pensar en ese
asunto y le doy el bebito a Mikhail. Sonriendo le digo

- Papá, Te toca cambiarle el pañal a Misha

Me pone los ojos como platos

- ¿Yo? Yo no sé cambiar pañales, eso te toca a ti

- ¿A mi? Tú también eres el padre

- Sí, pero tú eres la mamá y eso le toca a ustedes. Además, no sé cómo se cambia
un pañal. Dile a Alena que te ayude

- ¡No! Lo vas hacer tu

Lo l evo hasta la habitación de Misha y lo recuesta en el sofá junto a la ventana.


Le paso las toal itas húmedas y un pañal y me mira con cara de horror.

- ¿Que se supone que haga yo con esto?

- Abres el pañal, lo limpias con estas toal itas y luego le pones el pañal nuevo.

Asiente con la cabeza

- Aja, ¿y como se hace?

- Mikhail, no es una ciencia.

Miro como busca la manera de cambiarle el pañal a Misha y muero de la risa por
dentro.

Mikhail Ivanov Hernandez cambiando pañales, jamás me lo hubiera imaginado.


- ¿Así? - Pregunta

- Si, vas muy bien, excepto porque le has colocado el pañal al revés.

- Esto es muy difícil

Sonriendo lo ayudo a terminar y Misha no deja de mirarlo con sus ojitos saltones
y esos azules que me enamoran igual que los de su padre.

- Para ser la primera vez lo has hecho muy bien Curvando la comisura carga a
Mikhail y parece que no quiere soltarlo por nada del mundo.

- Megan, tenemos que hablar. Te he dañado

- Ya olvidalo por favor.

- No, no puedo. Siento que seguiré haciéndolo y eso me frustra Trato de evitar el
tema a toda costa. Siempre que hablamos del tema nunca l egamos a nada en
concreto y salimos peleados

- Oye, ¿por que no fuiste a la farmacéutica?

- Porque no. Y ahora no me cambies el tema Megan.

- Si hablamos sobre esto, terminamos peleados. Pregunto cosas que tu no quieres


responder.

Meciendo a Mikhail en sus brazos y mirando sus ojitos responde

- Dime, ¿Qué quieres preguntar?

Parece mentira que el pregunte tal cosa. Quiero preguntar muchas cosas y no sé
por dónde empezar.

- ¿Por qué no vemos a un psiquiatra? Puede ayudarnos mucho Niega con la


cabeza

- Ya hemos hablado de eso. No estoy loco, no voy a ver a ningún psiquiatra.

- No estas loco, pero tienes traumas que tienes que superar. Quizá con ayuda lo
logres superar
- ¡He dicho no! ¿Vale? ¡No!

Creo que mi insistencia no va para ningún lado. Arqueo una ceja y tocando mi
cuel o

trago saliva

- ¿Qué es lo que sientes cuando me obstruyes el aire?

- Olvida lo que siento o dejo de sentir cuando lo hago. Te lastimo y odio hacerlo.

- Necesito saber, Mikhail

Acuesta a mi hermoso en su cuna. Es un bebito tranquilo, sólo l ora cuando tiene


hambre y quiere a su Papi. Porque a mi ni caso me hace. Sólo se duerme con
Mikhail. Nos sentamos ambos en el sofá y espero una respuesta de Mikhail
mirándolo a los ojos.

- Te escucho

- Cuando obstruyo el aire, siento un placer que sólo así consigo. Quizá parezca
una locura, pero es lo que siento. Intento controlarme cada vez que tenemos sexo
para no lastimarte y dejarte esas horribles marcas. Pero hay veces que sólo lo
hago, no puedo controlarlo y me odio por eso.

Me quedo cal ada y pienso. Deseo complacer su placer, pero cada vez que me
asfixia lo hace sin medir fuerzas y siento tener cada vez que lo hace. Aprieto los
dientes y replico

- Cuando lo haces, ¿me ves a mi o esas personas?

- ¿A qué viene la pregunta? Eso no es importante.

- Para mi si lo es. Porque de pronto no me tratas como a tu esposa. Sino como a


alguien que deseas ver asfixiarse hasta suplicar aire.

- Nadie me entendería. Es algo que sólo yo cargo. Nadie más.

- Dejame ayudarte, quizá juntos lo logramos.

Se levanta del sofá alejándose de mi atormentado


- Megan, no volverá a pasar más te lo prometo. Pero no hablemos más de esto

- Tenemos que hablarlo. El placer no sólo es para mi, debes sentirlo tú también y
sé que no lo sientes como quisieras.

Enojado me alza la voz acorralado por tantas preguntas y hace que me atemorice

- ¡Basta ya! Olvida esto. No nos va a l evar a nada Megan.

- ¡No me grites! Sólo trato de ayudar

- ¿Si de verdad? Pues te informo algo, ¡Nadie puede! Para sentir placer tendrías
que sucumbir a cosas que jamás estarías dispuesta.

- ¡¿Pero qué cosas?!

Se queda cal ado y puedo imaginar cientos de cosas que pueden ser las cosas que
le den placer. Pero ninguna es confirmada. Siento que aunque me ha confiado lo
que pasó, aún hay cosas que no conozco.

- ¿Estarías dispuesta a humil arte para satisfacer mi placer? ¿A ser sólo un objeto
y no una mujer? La respuesta es clara y obvia. Entonces, Megan no puedes
ayudar.

Dicho esto sale de la habitación azotando la puerta. Y yo en estos momentos me


siento como un fracaso como mujer. Entonces, ¿todo este tiempo no ha sentido
placer al cien?

¿Sólo soy yo quien siente? Esto es cada vez más difícil. Trato de entenderlo, de
ser su ayuda y su soporte, pero sigue siendo hermético a la ayuda. Miro a Misha
en la cuna y observándolo dormir pienso en voz alta

- Ay Misha, tu papá es un mar de problemas. Trato de ayudarlo pero siento que


no lo consigo. Ojalá lo ayudes con tu presencia en su vida. Porque siento que me
quedo sin opciones.

*****

Hoy toca ir al maldito careo con la bruja esa. Y yo no quiero. Pero qué remedio.
Me pongo unos pendientes y aún pienso en lo que Mikhail me ha dicho ayer. De
momento aquel a habitación dentro del cuarto morado me viene a la mente. Las
cosas que están al í me dejaron muy confusa. Si no supiera por lo que Mikhail
pasó de niño jugaría que está desquiciado. Tocan la puerta y dejo pasar

- Adelante, está abierto

- Megan, tienes visita en la sala de estar. Está ansiosa por verte - Avisa Alena

- ¿Quien es?

- Ve y descubrelo tu misma

Curiosa

voy a ver de quién se trata y al ver a mi hermana sentada en el sofá me l eno de


alegría.

Corro hacia el a y la abrazo entre risas alegres.

- ¿Melanie? ¿Que haces aqui? ¿Por qué no me avisaste que venías a Rusia?

- Porque l evo ya un mes aquí. - Responde tenue

- ¿Como que un mes aquí? ¿Y por que no me dijiste?

Se desploma en lágrimas y me abraza. Me quedo algo confundida. La abrazo y


trato de consolarla aún sin saber qué le pasa.

- Oye, ¿Que tienes? ¿Por qué l oras? ¿Como que has estado un mes en Rusia?

- Dmitri me trajo hace un mes para vivir con él. No podía seguir viajando para
verme y le pedí que me trajera con él.

- ¿Y por que no me dijiste que estabas aquí?

Derrama otra lágrima

- Él no quiere que sepan que ando con él. O al menos eso creo yo. He querido
buscar trabajo y no me deja. Ya no me saca a cenar ni a nada parecido y las
pocas veces que me han visto con él me presenta como su amiga. Yo lo amo pero
comienzo a sentir que yo he sido sólo una más en su vida.

Apenada me siento con el a y secando sus lágrimas respondo

- Yo te lo advertí, que Dmitri no era para ti. Pero tu de cabezota te encaprichaste


con él.

Dmitri no quiere una familia ni casarse. Es mujeriego, no puede estar con una
sola mujer.

- Ayer..., Ayer se supone que saliéramos a cenar y a sólo una hora de que pasara
por mi

me canceló. Me quedé vestida mirando la puerta entre lágrimas. Y luego vi esta


fotografía en una red social

- me estrecha la fotografía - Estaba con su secretaria en un bar. Me había dicho


que tenía cirugía urgente.

Ver a Mel sufrir por ese imbécil me hierve. Se nota que lo ama mucho y él sólo
juega con el a. Me mira y sol oza añade

- Hace unos meses, perdí un embarazo. Y le dio igual

- Deja a ese imbécil Melanie. Te mereces algo mejor.

Llora desconsolada y responde

- Es que quisiera, pero lo amo. Además es el padre de mi bebé. Megan, estoy


embarazada y tengo mucho miedo de decirle.

Me quedo en una pieza. ¿Otro bebé a la familia? Me alegra por una parte y me
asusta por otra. Su enfermedad, ese imbécil cuando se entere entre otras cosas.

- ¿Cuanto tiempo tienes?

- Menos de dos meses creo. Me entere hace una semana. Megan, no quiero este
bebé.

- ¿Cómo dices eso? Claro que lo quieres y lo vas a tener Niega con la cabeza
- ¿Como le voy a decir a Dmitri? Me aterra la idea de saber nada más cómo va a
reaccionar. Además no quiero regresar con él. Es un maldito traidor.

Pienso y pienso y no sé que hacer por mi hermana. Está embarazada de un


mujeriego y aún lo ama.

- Por lo pronto, quédate aquí en la casa. Alena te va a cuidar y puedes descansar


un poco.

- No, no quiero dar molestias. Tu ahora estas casada y Mikhail debe querer su
espacio

- Esta casa es muy grande. No le va a molestar en lo más mínimo.

Sonríe y abrazándome nuevamente

agradece por recibirla en la casa. Le l evo a conocer a Mikhail y el a lo mira


mientras duerme. Sonriendo dice

- Es un bebito hermoso. Tengo un sobrinito adorable

- Si, es todo un dormilón. Y cuando está despierto es para comer o para que
Mikhail lo mime.

Tocan la puerta y seguido el hombre más difícil sobre la faz de la tierra, pero al
único que amo, entra al cuarto y al ver a Melanie se queda estupefacto

- ¿Melanie?

- Hola

- ¿Que haces aqui? ¿Por que no avisaste que vendrias?

Algo asustadiza replica

- Vine a ver a Megan y a mi sobrino. Pero ya me voy para no molestarlos.

- No, no molestas. Es que te hacia en Seattle

- Lleva un mes en Rusia con el imbécil de tu primo. La ha tenido escondida y


hasta ahora es que viene a decirlo. - Señalo enojada Mel sol oza y me imagino en
la situación difícil en la que se encuentra. Así estaba yo, con miedo y mucho
nerviosismo con mi embarazo. Seca sus lágrimas y me dice

- Meg, yo me voy. No es necesario que me alojes aquí. Puedo buscar un empleo


y vivir sola o mejor, me regreso a Seattle con Alisson Mikhail se acerca a el a y
suelta un suspiro enojado

- ¿Cuántas veces te advertí sobre Dmitri? Muchas y no hiciste caso. Él jamás


querrá algo serio con ninguna mujer. Nunca lo ha tenido y nunca lo va a tener.

- Lo sé. Pero me enamoré y pensé que eso podría cambiar. Me voy, tengo que ir
por mis

cosas y alojarme en un hotel en lo que veo que hacer con mi vida.

- ¿Hotel? Te quedas aquí el tiempo que necesites. Sé que a Megan le encantará


tenerte en casa un tiempo.

Levanta la mirada escéptica

- ¿No te molesta que me quede?

- ¿Por qué me molestaría?

- Pues, porque una mujer embarazada es una carga.

Con cara de asombro pregunta

- ¿Estás embarazada? ¿Pero como se te ocurre embarazarte de ese idiota?

- Él me dijo que siente lo mismo por mi que yo por él y le creí. Caí de tonta.

- Te puedes quedar el tiempo que desees. - Me mira - En cinco minutos nos


vamos

- Vale, te alcanzo

Sale de la habitación y Melanie me mira con nerviosismo.

- ¿Él siempre es así?


- ¿Así como?

- Serio, amargado e inexpresivo

- La mayoria del tiempo. Mira, tengo que salir pero ya le digo a Alena que te
prepare una de las habitaciones. Regresamos para la cena. No dudes en usar
cualquier cosa en la casa.

Sonríe

- Vale. ¿Oye y quienes son esos señores de la puerta?

- Guardaespaldas y seguridad que Mikhail ha puesto para la casa. Ahora me voy


que

luego tengo que aguantar el sermón de Mikhail en todo el camino.

- ¿Dejas al bebito aquí? ¿No te lo l evas?

Niego con la cabeza

- Aquí es donde más seguro está. ¿Quieres cuidarlo en lo que regreso?

Asiente con la cabeza encantada y yo bajo las escaleras casi volando. Me retraso
un minuto y ya este está refunfuñando. Al menos salgo con él y no tengo que
andar con dos robots detrás mío. Mientras maneja pienso en lo que me depara
con esa arpía en ese careo. Ladeo y pregunto

- ¿Por que han pedido ese careo?

- La defensa de Raisa lo ha pedido a la corte.

- ¿Y no me puedo negar?

- No, Megan

De todas formas voy a tener que verle la cara a esa loca. Llegamos al tribunal y
malditos sean los periodistas. Tengo que pasar por una multitud de el os y todos
hacen preguntas incómodas que no deseo contestar.

- Mikhail, luego de esto ¿Raisa saldrá libre?


- No lo sé Megan, hice todo porque no salga. Pero ya no puedo hacer más de lo
que he hecho.

Toca esperar en una pequeña sala y Mikhail ha aceptado que Sergey me defienda
aunque ha sido a regañadientes. Aún tiene ese estúpido complejo de inferioridad
con Sergey.

- Él no es penalista

- Pero tiene conocimientos en el área. No vengas con tus celos

- No son celos

Arqueo una ceja

- Es mi amigo y le tengo mucho aprecio. No debería de molestarte eso en lo


absoluto -

Beso sus labios sonriendo - ¿Ya deja los celos si? Te amo sólo a ti Asiente con la
cabeza curvando la comisura

- Mentirosa, ahora me ignoras por Mikhail. Todo es ese pequeño y me tienes


descuidado.

- ¡Es que más celoso no puedes ser!

Sonríe y de algo me sirven sus celos. Al menos me distrae de lo que se avecina.

Raisa se sienta junto con su abogado y parece estar muy tranquilo. Me mira con
burla y pedancia

- Sergey, ¿que tengo que decir aquí?

- Sólo los hechos que ocurrieron en el hospital. Nada más - Responde Asiento
con la cabeza. Piden que de mi declaración y me toca estar sentada frente a esa
bruja infeliz.

Trago saliva y comienzo

- unas horas antes de entrar a la sala de partos, una enfermera cubriéndose el


rostro entró a la habitación y me suministró una sustancia que al sol de hoy no sé
de qué se trata. Al dar a luz a mi hijo caí en coma sin explicación. Luego de unos
días desperté y a unas horas de estar despierta recibí la visita de esa mujer. Me
dijo que tenía más vidas que una gata y me reveló el que el a había entrado a mi
habitación vestida de enfermera y me provocó el coma. Amenazó con matarme a
mí y a mi hijo si lo decía a alguien.

Intentó asfixiarme con una almohada mientras reía. Está loca. Debe estar en la
cárcel.

Raisa tiene cara de mustia. Se hace la santa y eso me hierve. Le dan el turno de
hablar y sol ozando falsamente arguementa

- Es absurdo de lo que se me acusa señor juez. Yo sería incapaz de matar a nadie.


Y

menos a un bebito. Yo jamás he atentado contra la vida de Megan.

- ¡No seas mentirosa! Me has intentado matar muchas veces. Estoy segura que
fuiste tu la que mandó a que me asfixiaran en la casa aquel a noche.

- ¿Como puedes culparme de algo así? ¿Acaso tienes pruebas para


incriminarme?

Tartamudeo

- Sé que fuiste tu

- Señora Ivanova, para incriminar de algún delito y más aún, intento de


homicidio, tiene que tener pruebas. Su palabra no basta - Señala el juez

- Las cámaras del hospital, ahí se ve el a entrando. Debe de verse. Por favor
alguien en el hospital tuvo que haberla visto - Respondo desesperada

- Los peritos expertos en sistemas de seguridad, revisaron las cámaras de


seguridad del día dos de enero del dos mil dieciséis y en ningún momento del día
y de la noche se le ve entrando ni siquiera al hospital a la señorita Raisa Petrova.
- Defiende el abogado de la bruja

- ¿Como? ¡Es imposible! ¡El a estuvo en mi habitación me amenazó e intentó


matarme!
- Megan, hay testigos y cámaras de seguridad que evidencian que el dos de enero
estuve en un club recreativo con un amigo todo el día y parte de la noche. Es
ridículo que sigamos con esto. Soy inocente y todas las evidencias lo prueban.

Cariño, estás muy paranoica y me has hecho pasar días en la cárcel sin razón.

- ¡No me digas cariño! Eres mala, eres una arpía asesina.

Curva la comisura

- Quizá lo alucinaste. Pero yo estaba tomando un chocolate caliente mientras


veía la nieve caer junto a mi amigo.

Derramo lágrimas y escucharla mentir como lo hace y yo no poder hacer nada


me desarma. ¡Maldita bruja se va a arrepentir!

- Siendo evidente la falta de evidencias para imputar a Raisa Petrova por el


delito de intento de homicidio, esta queda en total libertad desde este momento

- Anuncia el juez

Siento que todo se desmorona. Raisa..., libre..., la guerra se reinicia.

=================

Capitulo 36: ¡Otro Ruso Gilipol as!

- ¡Eres una jodida loca! Estas mintiendo. Tu arreglaste todo. Te juro que te mato
si intentas algo contra mi hijo. ¡Te mato!

Quiero agarrarla de los pelos y dejarla como trapeador por todo el suelo. Eso
quiero y pretendo hacer pero Mikhail me detiene y sujetando mis brazos me dice

- Megan controlate por favor o la que va a ir presa vas a ser tu.

Todos salen menos el a. Nos mira y se sonríe con maldad. Es una jodida loca. La
odio con todas mis fuerzas. Arquea una ceja y riendo dice en voz baja

- ¿Ven? Conmigo hace falta mucho más que dinero y poder para vencerme. Esta
les va a costar muy caro a los dos. Me encargaré de que ustedes y su familia
sufran igual o más que ustedes. Debiste matarme aquel a noche si querías dormir
en paz Mikhail.

- ¿Por que eres tan víbora?

Se queda cal ada y mira a Mikhail fijamente a los ojos. Parece sentir odio y un
amor enfermizo por él al mismo tiempo. Aprieta los dientes y responde

- Tu más que nadie sabes que no siempre fui lo que soy ahora. - Derrama una
lágrima -

Quizá al que en verdad quiero ver destruido antes que a todos es a ti.

Por ser tan poco hombre y no defender a la mujer que decías amar. Lo di todo a
cambio de nada. Y sabes, te voy a cobrar con creces. A ti y a todos los tuyos.

Solo por esto vivo.

Sujetándola de la muñeca con fuerza advierte encolerizado

- Tu te atreves a hacer algo en contra de mi familia y te mato yo mismo. Te lo


juro

- Y pensar que un día hace años

atrás en lugar de amenazas, habían caricias y futuro.

- Deja de hablar de el o. Me repugnas. Eres lo más asqueante que existe como


mujer.

Por eso estas sola y amargada. Nadie te quiere y estás seca por dentro.

Seca las lágrimas y avanzando s la puerta sonríe con burla.

- Mira quien lo dice, el sodomizado traumado e inseguro Mikhail Ivanov. No


seas ridículo.

Y quizá es tiempo de darle un saludo a tu madre Megan, no tengo el gusto de


conocerla en persona.

Dicho esto sale de la habitación y quiero agarrarla de los pelos pero Mikhail
vuelve a impedírmelo. ¡Maldita sea!
- ¡Ven acá jodida bruja del demonio! ¡No seas cobarde! ¿Quieres pelea? Pelea
vas a tener jodida zorra, ¡perra inmunda! ¡Tocas a mi madre y te juro que te
arranco los ojos infeliz!

- ¡Megan calmate! Vas a terminar detenida - Advierte Mikhail Entre lágrimas


frustradas replico

- Ya me cansé de hacer las cosas bien y que esa maldita salga airosa. La voy
hacer sufrir tal y como me lo hace a mi. La odio y sólo deseo que termine
destruida

- Meg, nena, sé que estás alterada, pero no es la mejor forma. Eso es lo que el a
quiere.

Que aceptes jugar su juego y se maten entre las dos.

Me suelto enojada de sus manos y secando las lágrimas salgo de la oficina.

Sergey intenta detenerme pero lo evito enojada. No quiero ver a nadie y estar
con nadie.

Sólo quiero joder a esa cucaracha. Antes de que Mikhail me alcance, tomo un
taxi hacia la farmacéutica. De seguro ahí trabaja el amigo de esa zorra y lo hago
hablar porque lo hago hablar. Al l egar pregunto a la recepcionista de presidencia
si ha visto quien es el amigo de Raisa. El a de momento no saca quien es pero
sigo insistiendo y se le iluminan las ideas.

- Dime, ¿Como se l ama?

- Es Demyan Smirnov trabaja aquí como asesor. Se ha hecho muy amigo de la


licenciada Petrova.

Sería replico

- ¿En qué piso lo encuentro?

- Lo puedes encontrar aquí mismo. Da asesoría a presidencia.

Asiento con la cabeza y avanzando hacia la oficina mi móvil comienza a sonar.


Ignoro la l amada y entro sin tocar a la oficina del tal Demyan. Se gira y confuso
pregunta

- ¿Y usted quién es? Se toca antes de entrar.

- Soy la que va hacer de tu vida un infierno si no contestas y haces lo que te


digo.

¿Entiendes?

Al mirarme y darse cuenta de quien soy baja la mirada y es como si tuviera en


frente a Mikhail. Traga saliva y responde

- ¿En que podría ayudarla yo señora Ivanova?

- Tu ayudaste a testificar una mentira a Raisa. El dos de enero el a no estaba en


ningún maldito club contigo. Ese día intentó matarme y tú se lo has cubierto
Pone los ojos como platos

- ¿Matarla? El a es incapaz de matar a nadie. Es sólo una mujer confundida entre


tanto odio y soledad. ¿Pero matar? Es incapaz

- Tu, tu eres su cómplice en todo lo que ha hecho. ¿Como no me he dado cuenta


antes?

Eres tan asesino como el a.

Enojado interviene defendiéndose

- Usted no me conoce para culparme de algo así. Y si, soy amigo de Raisa y eso
no me hace cómplice de lo que haga con su vida. Y le informo que yo sería
incapaz de tan siquiera cubrir un delito aunque fuera de Raisa.

Avanzo hacia la salida y antes de irme respondo

- Das un paso en falso, y te como vivo. Se lo avisas también a tu amiga


Azotando la puerta me recuesto sobre el a y en estos momentos sólo deseo dejar
de existir.

****
Tomar, tomar mucho durante toda la noche ayuda a olvidar y a relajarme.
Aunque a mi no me funciona del todo. Llevo no sé cuantas copas y aún siento
rabia y enojo por lo que ha sucedido en ese careo. Mikhail no deja de l amar y
paso de él.

Quiero estar sola y alejada de todos.

- Otra...

- Señora, ya ha bebido demasiado

- ¡A a usted eso no le importa! ¡Sirvame otra!

Sin opciones el barman me sirve otra copa y rio ebria

- Oye, ¿eres casado?

Niega con la cabeza

- No señora

- Yo si i, estoy casada con el papá de los pol itos en Rusia y sabe, hay veces en
las que creo que es un infierno. ¡Trato de l evar una vida normal pero no puedo!-
El barman parece ignorarme y me cabreo. ¿Por que todos me ignoran?- ¡Te estoy
hablando! ¡¿Por qué me ignoras?!

- Ya es hora de l amar a su esposo. Debe estar preocupada por usted.

Sonrio

- Si el..., me tiene como una reina. Me lo da todo, menos una vida normal. Y yo
lo amo, lo amo mucho pero es que es raro sabes, hay veces en las que siento que
vivo con un extraño del que no sé nada.

Veo otra vez el móvil sonar y Mikhail parece no rendirse. Entre risas tomo la l
amada

diciendo

- ¡Holaaa!
- Megan, ¿Dónde coño estás? ¡Son las diez de la noche!

- ¡Estoy feliz! Aquí con el barman conversando un poco. Es muy gentil.

- Voy por ti ahora mismo.

- ¡No! Quiero emborracharme hasta perder el conocimiento. ¡Todos vayanse al


carajo y dejen de joderme la puta vida!

Termino la l amada y ahora l oro sin saber porqué. Esa mujer está haciendo de
mi vida una mierda y no se lo voy a permitir. Primero la mato. Al rato como es
de esperarse, Mikhail aparece y me obliga a soltar la copa.

- Deja eso y vámonos. Basta de tomar.

- Déjame en paz. Oye, ¿y si matamos a Raisa? Así nos deja de joder la vida.

Si i vamos a matarla

- Basta de decir idioteces. Nos vamos

Niego con la cabeza y termina cargándome al hombro como si lo que yo quisiera


no valiera tres pepinos. Me sube al coche y sujetándome con el cinturón de
seguridad besa mis labios

- Sé que por lo que estás pasando no es fácil. Pero haciendo esto no es la forma
de ganar una guerra.

Maneja y yo sólo l oro y l oro. ¿Por que esa bruja se ha ensañado conmigo? No
le he hecho nada y quiere verme destruida. Soltando un suspiro digo

- Quiero morirme, quiero dejar de respirar. Así esa bruja no me jode más la vida

- Megan, no digas eso. Nuestro hijo te necesita mucho. También yo. Sin ti no
sería nada.

Cierro los ojos y sigo l orando en silencio. Trato de parecer fuerte y que nada de
lo que haga esa

loca me afecta, pero ya siento que estoy l egando al límite. Si la policía no pudo
detenerla. Estamos perdidos. Llegamos a la casa y apenas puedo subir las
escaleras sin caerme. Al desplomarme en la cama cierro los ojos y antes de caer
rendida ante el sueño escucho en mi oído.

- Te amo, y aquí estaré para ti siempre pequeña Dibujando una sonrisa tenue
quedo dormida.

****

Ha pasado una semana. Extrañamente la bruja no ha hecho nada en contra mía o


de mi familia. Pasado mañana es mi cumpleaños y quiero pasarlo sin problemas.
O al menos quiero intentarlo. Mientras desayunamos observo a Melanie. Está cal
ada y retraída en todo. ¿Que pasa?

- Mel, ¿Estas bien?

- Eh si, estoy bien

- ¿Por que no comes?

- No tengo hambre. Y mejor me retiro. Quiero descansar un poco.

Se levanta de la mesa y me quedo algo confundida. Desde que recibió la visita


de Dmitri hace dos días anda rarísima. Mikhail me mira y dejando caer el
tenedor en el plato pregunta

- ¿De verdad no te molesta volver?

- ¿Dices al intercambio?

Asiente con la cabeza

- No, a mi no. ¿Pero y a ti?

- No, no me molesta.

Asiento con la cabeza

- Vale, ¿Cuando iremos al club?

Resopla hastiado
- No iremos a esas salas te he dicho ya

- ¿Por qué?

- Porque no.

Lo miro y trato de entender porque no quiere que entre a esas salas. Comienzo a
atar cabos y sólo puede haber una explicación lógica. Él si quiere entrar a esa
sala, pero no quiere exponerme a lo que hay dentro. Aprieto los dientes y
pregunto.

- ¿Tiene que ver con sadomasoquismo? Esa última sala, ¿tiene que ver con
sumisión o algo asi? No se me ocurre mas nada por lo cual no quieras que entre
ahí.

Mi comentario lo enoja. Otra vez señor hielo aparece. Es que no sé ni cómo


decirle las cosas sin que se enoje. Me prohíbe que vuelva a preguntar por esas
salas pero no niega que esté en un error respecto a mi comentario.

- ¿Por qué te enoja lo que he preguntado? ¿Hasta cuando vas a seguir


ocultándome cosas? Si a esas estamos haré lo mismo también.

- No te oculto nada.

- ¿Ah no? Entonces dime que hay en esa sala

Se queda cal ado y odio que me deje con la duda. Parece incomodar hablar de
esto.

Pero más me incomoda que él no se exprese y se lo guarde todo.

- Iremos a la casa de Sergey y Amanda esta noche Arqueo una ceja

- ¿Que no odiabas la idea de que estuviera con Sergey?

- He comprendido que estoy celando más de la cuenta. Quiero intentar hacer


todo como antes pero prometeme algo

- ¿Que cosa?

- No rompas las reglas por favor. Sólo eso te estoy pidiendo. Es muy importante
para mi.

- No lo haré

Se levanta de la mesa y se retira. Me quedo sola con mil preguntas en la cabeza.

Este hombre es tan enigmático que siento que jamás podré conocerlo al cien por
ciento.

Subo a la habitación de mi angelito y está despierto y cal adito en su cuna. Lo


cargo y l enándolo de mimos me siento con él un rato. Veo sus manitas y
jugando con el as digo

- Tu Papi y tu son lo mejor que me ha pasado en la vida. También tu hermanita.

Sus

ojitos no dejan de mirarme y le sonrio

- Con esos ojazos vas a romper muchos corazones cuando seas mayor. Así como
tu papá lo hizo conmigo. -suelto un suspiro - Sólo que tu historia va ha ser muy
distinta a la mía y tu papá.

Suelto una lágrima y rápidamente la seco. Alena entra para cuidar de Mikhail y
dándoselo en brazos le digo

- Antes de irme en la noche paso para darle de comer.

- Vale, este angelito ni se siente en la casa. Se porta muy bien Me quedo más
tranquila sabiendo que Mikhail se queda con Alena y no solito en la cuna.
Camino por el corredor y la puerta de la habitación de Mel está entre abierta.
Escucho que l ora en silencio mientras habla con alguien por teléfono.

Debe ser ese imbécil que si lo veo, lo mato. Me detengo junto a la puerta sin que
pueda verme y la escucho hablar.

- No quiero, no puedes obligarme. No me digas loca, yo te vi. Varias veces no


sólo una.

Me quedaba cal ada para no perderte. -Se queda cal ada y sus l anto se agudiza.
Aguanta Megan, aguanta- ¿Como puedes pensar eso? Eres injusto. Sólo he
estado contigo. No soy tu que estás con muchas y a mi me usas sólo cuando no
tienes más

opciones. ¡No me ofendas! ¿Por que me ilusionaste así? - Se queda cal ada y
deja el móvil a un lado. Jamás había visto a Mel tan decaída y sometida a algo.
No es para nada la Mel que yo conozco. Me acerco a el a y sentándome a su lado
comprensiva pregunto
- Mel, ¿Con quien hablabas?

- Con nadie importante. Es un amigo de Seattle.

- No me mientas por favor

Levanta la mirada y aunque intenta no l orar, termina haciéndolo.

La abrazo y verla así me desarma. De las dos, la más sensible para todo es el a y
esto la afecta más de lo que pensé.

- Era Dmitri. Quiere que me regrese a Seattle y no regrese más a Rusia. Megan,
no me quiere. Me lo dijo. Nunca me quiso, sólo quería divertirse. Me mintió al
decirme que quería algo serio. - Responde l orando

- Mel, no sé qué decirte. Desde que lo conocí lo vi con recelo. Es un oportunista.


Por eso me dolió ver como te enamoraste de él.

- Me l amó zorra. Me dijo que este bebé no es de él. Que debe de ser de otro.

Megan, yo no he estado con más nadie. Sólo con él.

- Mel, yo te creo. Y él es un imbécil. También lo sabe y sólo te dice eso para


lastimarte.

- Me dejó porque no lo sé complacer. Me gritó diciendo que fue un error


haberme metido en su cama. Su secretaria es mucho más mujer que yo.

- ¿Eso te dijo?

Dice que si con la cabeza

- Varias veces me dijo que le hartaban mis celos. Quizá fue mi culpa y por eso se
fue con otra.

- ¡No digas esa idiotez! Es un maldito imbécil que jugó contigo sin importarle
nada. Tu no tienes culpa. Mel, has cambiado mucho. Tu no eras así. Eras viva y l
ena de energía.

Eras la que me mandoneaba y decía qué hacer. No puedes estar así.


Me mira cabizbaja

- Meg, desde que Dmitri se apareció en mi vida, mucho ha cambiado para mi.

Siento que aunque haga lo que haga, sin él no podría seguir. Lo amo y siento que
jamás podré

dejar de hacerlo.

Odio verla l orar. Y más al saber que se trata de un hombre que la maltrata y no
la valora. Coloco un mechón de cabel o tras su oreja y sonriéndole respondo

- No estas sola. Aquí tienes a tu hermana que estará contigo y con tu bebé. Te
ayudaré en todo lo que necesites. Pero prometeme algo

- ¿Que cosa?

- No volverás a ver a ese canal a.

- Haré lo que pueda.

- Te prometo que seré una tía consentidora. Mimare mucho a mi sobrinito y


sobrinita. Y

sabes, no debes sufrir por Dmitri, encontrarás otro hombre que te quiera de
verdad.

Niega con la cabeza recostándose en la cama entre lágrimas.

- Yo no quiero más hombres en mi vida. Quiero estar sola.

- Vale, como quieras. Sabes que siempre me vas a tener para lo que necesites.

Salgo de la habitación y antes de cerrar la puerta me quedo mirándola unos


segundos.

Es que ese hombre es un maldito y me va a escuchar. Airada entro a mi


habitación y azoto la puerta

- ¿Qué te ocurre Megan?


Cuenta del uno al diez, ¡Del uno al diez!

- Uno..., dos..., tres...

- Megan, ¿Por que cuentas?

- ¡Para calmarme y no cometer un asesinato con tu primo! Lo odio y te juro que


si lo tengo en frente lo mato por hijo de perra

- Megan, entiendo que quieras defender a tu hermana pero eso es algo en lo cual
no debes intervenir. Melanie y Dmitri son adultos y sabrán cómo manejar su
relación Enojada argumento

- A ti no te afecta, pues no te metes. Eres un frívolo. Mi hermana está tumbada


en una cama con pensamientos suicidas queriendo que el mundo se acabe por
culpa de un idiota que le ha dicho que el bebé que espera no es suyo y que más
mujer que el a es su secretaria. No sé tú, pero yo defiendo con uñas y dientes a
mi familia y hago lo que sea por el a. Me importa una coña que sea su relación,
la está dañando y le tiene como un despojo. ¡El a no era así!

- Megan, no soy frívolo, simplemente no me meto en relaciones ajenas y lo


mismo deberías hacer tu.

Cabreada le grito

- ¡Es que eres gilipol as! Si fuera Aleksandra la que estuviera en esta situación.
¿Te quedarías de brazos cruzados?

- Es distinto. Aleksandra escucha consejos y no hace lo que se le da la gana. A


Melanie se le advirtió. Se le dijo que Dmitri sólo jugaría con el a y no hizo caso
Agarro una almohada y lanzandola a su cara con enojo respondo

- ¡Se enamoró imbécil! A mi también me dieron consejos, que me alejara de un


ruso gilipol as como tu. Que habían más hombres en el mundo y que merecía
algo mejor.

Mande todos esos consejos al carajo y seguí a tu lado aunque me jodiera y


sufriera como me hiciste sufrir cuando te fuiste a Rusia dejándome sola en aquel
aeropuerto. Aún así volví contigo porque te amo, por más daño que me hicieras.
Estaría tras de ti como estúpida porque no puedo vivir sin ti. Sé por lo que está
pasando

Melanie. Se ha enamorado y ha dado su corazón a un maldito que sólo vio en el


a sexo.

Y ahora

no sé como hacerle para sacarla de la depresión en la que está.

- Megan, te entiendo, pero no podemos hacer nada.

Respondo a gritos

- Si podemos hacer algo, ¡Matar a tu primo!

Se acerca y tomándome de la cintura me besa a la fuerza. Estoy enojada con él y


no quiero besos suyos ahora. Le digo que me suelte y no hace caso. Sigue
besándome y me hierve

- Ya sueltame, estoy cabreada

- Dame un beso y te suelto

- ¡No! Eres un ruso gilipol as igual que tu primo. ¡Insensible!

- No seas tan peleona. Dame un beso. Me encanta cuando te pones así. Me


excitas

- ¡Que me sueltes te digo! ¡Y no digas que te excito porque me enojo más!

Besa mis labios nuevamente y odio no poder impedir que me guste que lo haga.

- Te ves hermosa cuando estás enojada

Ceñuda replico

- Entonces debo de verme muy hermosa ahora. ¡Que me sueltes!

- Te voy a fol ar duro


- ¡No! No me toques. No quiero. No te lo permito.

- duro..., te voy a fol ar contra la pared

- ¡Que te cal es y me sueltes ruso gilipol as troglodita!

Colocándome contra la pared, inmoviliza mis manos y aspirando el perfume


impregnado en mi cuel o lo besa con lascivia

- Fol arte así, enojada como estas es excitante.

Lo miro a los ojos

- He dicho que me sueltes

- Y yo te he dicho que te voy a fol ar

Muerdo mis labios y Afrodita amenaza con tomar control de mi cuerpo. Si eso
pasa, hacemos estal ar la casa. Si, deseo que Afrodita domine.

******

¡Hola hermosuras!

En la pasada nota les informé que andaba algo desanimada como para escribir.

Pues ya estoy mucho mejor de ánimos y he decidido subir nuevamente capítulos


como de costumbre, pero esta vez no puedo garantizar capítulo diario ya que
tengo otras ocupaciones. Subiré capítulo tan pronto los termine. Es decir, pueden
variar los días.

Gracias a mis Ivanovers de Whatsapp, su apoyo fue de mucha ayuda. Y nada, ¡A


leer!

¡Besitos! :)

=================

Capitulo 37: Intercambios, Dulces Intercambios

- Basta, tenemos que irnos. Mikhail suéltame


Haciendo caso omiso a lo que le pido, levanta mi vestido y me separa las
piernas. Estoy sin braga tal y como es de costumbre para el intercambio y su
rostro lascivo al verme descubierta me hace palpitar. Baja la cremal era de su
pantalón y sin quitarse él mismo saca su pene erecto por la pequeña abertura.

Grande, imponente y libidinosa. Así es su erección y cada vez que roza, alucino.

- ¿Ves como me pones?

Eleva una de mis piernas y apoyándola en su cadera, busca mi vagina deseoso de


penetrarla y yo de recibirlo.

- Eres un tramposo. Sabes que así terminas ganando.

Besa mi cuel o

- ¿Así como?

- Fol andome, haces que pierda el control.

Eleva mi otra pierna y las enrosco en su cintura. Sujetandome de su nuca, nos


miramos a los ojos y me muerdo el labio inferior, dame más, ¡quiero más!

Apoyando mi espalda en la pared, entra y sale de mi con el rostro quebrándose


en excitación. Mi cuerpo está caliente y deseoso de que me deje sin aliento.
Clava sus dedos en la suave y blanda carne de mis nalgas mordiendo mi lóbulo

- Nena, oh dios nena, hazlo, gime para mi - Pide jadeando Oh si, ¡quiero que me
ruegue!

Eso me pone como una moto y siento que cuando estoy como una moto, ni yo
misma me conozco.

- Te odio - Gimo - Se supone que estoy enojada contigo Sonrie quedándose


oprimido en mi interior y ¡joder! Los ojos se me ponen en blanco del placer y el
deseo de conseguir más.

- Eres mía, te fol o cuando quiero

Niego con la cabeza


entre pequeños gemidos

- No, no eres un tramposo. Yo estoy enojada y te odio Entrando y saliendo de mi


como un animal, siento que quiere romperme. Tiro de su cabel o enredando mis
dedos en el mismo y cada vez que se me perfora con esa fuerza bruta tiro de su
pelo gritando

- ¡Oh, si! Más, quiebrame

- Enojate más nena

Una mezcla de enojo con excitación me dominan. He cedido una vez más a que
me fol e y no he podido negarme. Avanza hasta la cama y me tumba en el a
suspendiendose sobre mí. Besando extasiado la comisura de mis labios, hunde su
cabeza en mi cuel o y besándolo se vierte en mi interior liberando un gemido
libidinoso.

- Eres un estúpido

- Te amo, nena

- Estoy enojada contigo

- Eres única, me encantas

¡Uyy que deje de evadir el jodido tema! El placer siempre lo he sentido al cien
con él.

Pero ahora me pregunto si él también lo siente como yo. Acariciando cabel o


algo revuelto por mis dedos, le pregunto

- ¿Lo has disfrutado?-Asiente con la cabeza- ¿Por que mientes?

- No lo hago. Disfruto mucho verte sentir placer Niego con la cabeza

- No te he preguntado si disfrutas verme sintiendo placer. Te he preguntado si tu


también lo sientes.

- Megan, ¿A qué viene todo esto?

- Recordé tus palabras de hace unos días. Me dijiste que jamás podré complacer
tu placer al cien.

Sale de mi interior y levantándose de la

cama sube la cremal era del pantalón y mis preguntas parecen comenzar a
incomodar.

Pero no me importa. Tiene que hablar y abrirse, para eso soy soy esposa.

- Meg, quiero que sepas que tu eres mi placer. Tu eres lo único que necesito para
sentirme completo

- ¿Por qué no admites que no practicas el sexo como te gustaría por


consideración a mi?

Tenemos sexo y tú sólo me complaces, pero no lo haces contigo también.

Se sienta a mi lado y mirándome a los ojos, acaricia mi rostro. Lo hace con


ternura y cierta melancolía. Suelta un suspiro y responde

- No intentes entenderme porque enloqueceras en el intento. Con verte feliz yo lo


seré también. Mi placer y lo que yo pueda o no sentir no tiene mucha relevancia.
No te agobies por mi, yo estoy bien.

Lo miro y me hierve que siga creyendo que todos están por encima de él. Sus
ojos tristes que guardan tras ese hermoso color azul docenas de traumas y dolor,
se ciernen en los míos y deseosa de mimarlo y hacerlo sentir como lo que es, un
hombre valioso haya pasado lo que haya pasado.

- Prométeme que algún día dejarás que tengamos sexo como te gustaria tenerlo a
ti.

Quiero complacerte tal como tu lo haces conmigo.

- Luego de que acepte y lo hagamos, pensarás que te has casado con un loco o
algo así.

Sonrio y suelto un suspiro

- ¿Y si te digo que tengo una idea y aún así no me asusta? No creas que eres todo
un misterio, me ha tomado tiempo, pero sé cosas de ti que tu no sabes que yo las
sé. Te conozco, eres el hombre que amo. Y si, es cierto que aún hay cosas que
son desconocidas, pero estoy segura de que pronto las sabré. Te lo aseguro.

Esboza una sonrisa y arropando mi cuerpo entre sus brazos lo l eno de besos y
aunque yo sonrio, él no lo hace, más bien tienen la mirada perdida, en que tanto
pensará. Es horrible tener ideas pero ninguna concreta.

- Gracias por aparecer en mi vida. En los momentos más oscuros y tormentosos,


verte y sentir que estás a mi lado me hace creer que hay una pequeña luz al final
del túnel, por más largo que sea.

Sonrio y tocando sus labios respondo con afecto

- Aquí estaré siempre, Mikhail

Ya está algo entrada la noche. Antes de irnos, le pido a Mikhail que me


acompañe a darle de comer a mi pelotita hermosa. Entro a su habitación y Alena
le pone su pijamita y al vernos entrar sonriendo nos dice

- Ya esta bañadito y sólo falta que coma.

Tiene esos ojitos super abiertos buscando a Mamá. O bueno, Misha pasa de mi,
el muy interesadito sólo busca mis pechos con su boquita. Alena se va y
quedando sólo nosotros, lo cargo en brazos y me siento en la mecedora y
descubriendo uno de mis senos acerco a Misha a mi areola y lo amamanto
mientras miro sus ojitos

- Se parece mucho a ti. Tiene tus ojos, tu nariz y sé que cuando sea grande va a
enamorar a una chica como tu lo has hecho conmigo - Digo sonriente

- Exageras, él será mucho mejor hombre

que lo que soy yo.

- Va a tener el mejor ejemplo de su padre.

Mira a Misha como me observa con sus ojitos azules y acercándose a nosotros
besa su cabecita susurrando
- Deje de ver a su mami así, cuando sea mayor busquese la suya y la mira así. -

Dice riendo

- ¡Mikhail! Es un bebito todavía Sonríe divertido

- Tienes suerte de que seas mi hijo. Nadie más que yo le toca los pechos a tu
mami

- ¡Mikhail!

- Ay ya, ya perdone usted señora Mamá

Misha ve a su papá y sus manitas buscan las de su Papi. Agarra un dedo de mi


finolis y se lo aprieta l enándome de ternura

- Por tu culpa pasa de mi. No me quiere, sólo para pegarse al pecho. - Digo
tristona

- Eres una exagerada. Estos dos hombres te aman mucho. Y cuando este bebito
crezca le voy a enseñar a que te cuide a ti, a Lara y a Ninette

- ¿Va a tener que cuidar a muchas no crees?

- Somos los hombres de la casa señora Ivanova, nos toca cuidar de ustedes
Misha se despega de mi pecho y ya le conozco, busca con la mirada a Mikhail
para que lo cargue.

Tal y como le enseñé, con suavidad mi ruso particular se saca los gases dando
golpecitos en su espalda. ¡Que ternurita!

- Alguien por ahí cumple años mañana. Una mujer que me trae loco y a la que
pienso fol arme ese día toda la noche.

Riendo me hago la desentendida

- ¿Ah sí? ¿Y con quien planeas serme infiel?

- Con una italiana hermosa, con unas curvas que me traen loco y unas piernas
lascivas que me hacen fantasear. Pero nada como su vagina, el saborearla me
enloquece.
Arqueo

una ceja

- Pues váyase con el a. Ya yo buscaré con quien entretenerme en su ausencia


señor Ivanov.

Me azota y doy un brinco riendo. Misha anda en su mundo mirando todo con
esos ojazos roba corazones. Lo acuesto en la cuna y comienza a hacer
pucheritos. Ay odio verlo l orar o hacer amague de. Lo cargo nuevamente y le
digo a Mikhail

- Quiero l evárnoslo. Se porta bien y lo podemos dejar con Leyla en su cuna. Me


sentiré mejor teniéndolo con nosotros.

- Megan, no vamos al cine, vamos a tener sexo

Resoplo

- ¿Y? Antes que mujer, soy madre. Viene con nosotros o no voy a ningún lado
Avanzando a la salida abre la puerta respondiendo

- Ya le digo a Nikolai que ponga en el coche el asiento con asa de Mikhail en el


coche.

No pelees

Sale de la habitación y me quedo con Misha haciéndole mimos. Es que es el rey


de la casa. A todos nos tiene enamorados.

- ¿Quédate aquí acostadito en lo que te preparo la pañalera vale?-Hace


pucheritos y a l orar de nuevo- Mikhail, es rápido. No l ores hermoso.

Hago el bultito a la prisa y hecho lo esencial. Será sólo unas horas y de seguro se
duerme. Lo cargo y en uno de los hombros a la pañalera. ¡Nos vamos! Avisamos
a Alena que este mimadito se viene con nosotros y se lo doy para que lo suba al
coche. Ya aquí viene Amanda a dar lata, el móvil suena

- ¡Hola! ¿Cuando vienen? ¿Mañana?


- Ya vamos de salida, estaba haciendo labor de mamá. Por cierto, Misha viene
con nosotros. No quiero dejarlo solito. ¿Será que puede dormir con Leyla?

- ¡Claro! No hay problema, ahora apúrense. Ya nosotros nos hemos apuntado un


anticipo

Rio

- Pues mira que nosotros también. Anda, te veo en un rato.

Salgo de la casa y ya Mikhail se ha montado y espera por mi. Odia esperar, pero
me vale madre. Al cerrar la puerta del copiloto tras subir al coche suelto un
suspiro mirando hacia la parte de atrás.

- ¿Cómo está el nene de mamá? Ah, estas hermoso, pelotita

- ¿Pelotita?- Ríe Mikhail

- Si, es mi pelotita.

Beso su mejil a es todo un celoso. ¡Hasta con su hijo me cela!

- Tu eres mi ruso finolis.

Curva la comisura poniendo el coche en marcha, es que este hombre es tan


sencil o y a la vez tan difícil de entender que siento que jamás podré estar
satisfecha con ninguna de las dos opciones.

***

- Sólo podemos ver, no quiero que sientas celos - Digo jadeando por su toque
entre mis piernas

Me frota mientras los gemidos de Amanda retumban por la habitación y avivan a


la morbosa. Sergey está entre sus piernas haciéndole ver las estrel as y un
susurro se escucha en mi oído

-Te he dicho que no tengo celos. ¿Deseas que te haga eso? Dime, ¿A qué estás
dispuesta esta noche Megan?

Su pregunta me pil a por sorpresa. ¿Que contesto? ¿Como que a que estoy
dispuesta?

Creo que a todo lo que proporciona placer.

- A todo...

Muerde el lóbulo de mi oreja

- Y si te pidiera algo para yo verte, ¿Lo harías?

Aprieto los dientes

- ¿Que cosa?

Me mira, me mira y

responde con lascivia.

- Ya te he visto tener sexo con Amanda, pero esta vez quiero ver como tu se lo
haces a el a.-Trago saliva. Otra vez no. Oh dios, de sólo recordarlo me da cosa.

Estoy a punto de decir que no y añade- No tienes que hacerlo si no quieres.

Pienso y quizá a mi no me agrada la idea de tener sexo con una mujer, pero
pienso también en el placer suyo, más que placer en su fantasía. Él me ha
cumplido las que le he pedido y pues que egoísta sería yo si me niego. A ver
Megan, esto si que va a ser una misión pero nada que no se pueda superar.

- Vale, lo haré, pero con una condición

- ¿Cual?

- Que luego tu me veas a mi con Sergey.

Asiente con la cabeza

- Recuerda las reglas

Si que las recuerdo, me las tengo super grabadas en la mente. Con un gesto,
Mikhail hace detener a Sergey y ambos se sientan en un extremo de la habitación
a vernos.
Amanda me mira algo confundida. Creo que ni sabe de lo que va suceder.

- ¿Qué ocurre?

- Quieren vernos tener sexo, pero que esta vez sea yo la activa. - Digo algo
escéptica.

- ¿Segura que quieres hacerlo?

Nunca estaré segura de hacer esto, pero la morbosa me incita. Me acerco a el a y


mirando su cuerpo desnudo, no sé cómo hacerle. Es lo más raro e incómodo en
lo que me he encontrado. Toco su espalda baja acercándola a mi cuerpo con
timidez, Amanda ve mi cohibición y curvando la comisura me ayuda abrazando
también mi espalda entre suaves y sutiles caricias. Trato de separar la razón de la
morbosidad y ver esto como sólo sexo,

solo placer y de alguna forma me ayuda. Ladeo y ambos nos miran con
excitación; ver sus cuerpos desnudos viendo los nuestros encienden y avivan mi
sistema. Dejo que mis manos recorran sus curvas y siento como su piel se eriza y
la mía comienza a hacerlo también. Coloco una rodil a sobre la cama y el a se
deja caer en la cama quedando yo suspendida sobre el a. Nos miran cada vez
más excitados y eso me hace esbozar una

ligera sonrisa libidinosa. Separo las piernas de Amanda y acomodándose entre el


as soplo mi aliento sobre su vagina. Rozo mi lengua por su húmeda hendidura y
un ligero gemido ahueca su garganta. Juego suavemente con su clítoris
rodeándolo con la lengua y una sensación de excitación al proporcionar placer,
recorre mi cuerpo dejando una estela de morbosidad materializada en gemidos y
jadeos avivantes. Mueve sus caderas y balbucea cosas que de pronto no
entiendo. Suelto un gemido estridente al sentir mis nalgas escocerse. Separa mis
piernas y un respiro me acaricia la nuca

- Preciosa, vamos hacerte gritar

Ese "preciosa" me pone como una moto a mil por hora y siento que su erección
me expande, busca acogida en mi vagina y Afrodita me incita a provocar más
gemidos.

Succiono su hinchazón haciendo que la habitación se impregne de palabras


pidiendo aún más. Mikhail nos observa, lo hace y le excita lo que ve. Sergey
embistiendo sin poderle ver la cara y Amanda desbordándose en placer con mi
boca besando su sexo. ¿En qué momento de mi vida he sucumbido al placer de
esta forma? Mikhail ha cambiado mi forma de sentir y hasta mis principios.
Jamás hubiera hecho esto hace años. Oh dios, hiervo por dentro y ver como se
toca, ver como se excita al verme pone a la morbosa a bailar dentro de mi. Se
acerca a la cama agarra a Amanda y haciendo que se repose en sus rodil as y
manos, la somete a asoladoras embestidas.

De un fuerte y brusco tirón, Sergey me pone boca arriba, oh dios, oh ¡Madre


mía! Su bamboleo sobre mí me hacen gritar y sentir que toda yo me contraigo
por dentro.

- Más, Oh dios, no te detengas - Pido entre jadeos a Sergey.

- Oh sí, Preciosa, vamos pide más. - Gruñe en mi oído Besa mi cuel o y mis ojos
se ponen en blanco, me electrifico y suplico por más tiritando sin control. Cada
vez que pido más, se detiene y sale de mi interior.

¡No! Quiero más, ¡quiero mucho más!

- Fol enme los dos, oh si, ¡los dos!

- Estás muy golosa, Preciosa - Dice Sergey entre jadeos No puedo sostener
palabra alguna, sólo sonrio y Amanda haciéndose a un lado para ahora observar,
ambos se colocan de rodil as a mis costados; agarro el pene voluptuoso, lujurioso
y del que vivo

esclavizada y muevo su piel con lentitud haciendo que una O perfecta se dibuje
en el rostro de Mikhail. Lo mismo hago con el de Sergey, ambos me tienen
extasiada y trabajando con los dos al mismo tiempo, jadean al unísono y las
manos y brazos comienzan a adormecerse, pero no me detengo, sus gemidos me
sostienen y hacen que mi vagina palpite y pida a gritos más. Me detienen y
Sergey se tumba a mi costado, pide con un gesto que me suba a horcajadas sobre
él dándole la espalda y me siento en su erección penetrándome desde atrás.
Suelto un grito

- ¡Joder!

- Preciosa, ¿Estas bien?


Asiento con la cabeza

- Hasta el fondo - Pido moviéndome con lascivia

Esos azules se oscurecen al mirar mi cuerpo transpirando deseo y morbosidad


esperando por él. Besa mi labio inferior y entrando en mi con dureza susurra

- Vamos, enséñame cuán excitada estas nena. Quiero que te corras conmigo Esa
es una de la cosas que más me excita y a la vez me une más a mi finolis tanto en
cuerpo como en alma, l egar juntos al límite y dejarnos ir entre nuestros cuerpos
tiritantes. Entran y salen de mi pobre cuerpo extenuado y se l evan de mi el
placer que les place. Dejo caer los brazos y cerrando los ojos l ego al límite
donde todo se convulsiona en mi interior y ni un hilil o de voz surge de mi
garganta. Me corro temblando y el cansancio, el dulce cansancio me gana.
Mikhail eleva mis caderas haciendo que Sergey deje de penetrarme y ahora soy
sólo para él. Da unas últimas y fuertes embestidas eyaculando dentro de mí y
apenas me entero. Jamás había estado tan exhausta como ahora. Cierro los ojos y
escucho en susurros

- Ha l egado al límite señora Ivanova, pero le faltan muchos más por descubrir.

*****

Me sostengo en pie no sé ni cómo. Mientras me ducho, escucho risas y una


amena conversación entre Mikhail, Amanda y Sergey. Aún no logro comprender
cómo es que después de tener una sesión de sexo intenso pueden mirarse a las
caras como si nada hubiera pasado. Vale, que quizá la única apenada soy yo.
Cierro la l ave de agua y me seco con una suave toal a color blanca perlado.
Miro el interfono de bebés sobre el

lavabo y escucho el l anto de uno de los dos, de Leyla o de mi pelotita. Me cubro


con el albornoz y salgo del baño directo al cuarto de Leyla.

Mi pelotita l ora y ha despertado a Leyla también. Con mimos cargo a Misha y


beso su sien suavemente.

- ¿Que tienes corazon? ¿Hambre? Vamos a darte de comer Lo amamanto de pie


caminando de lado a lado. Tengo sueño, estoy cansada, y son las tres de la
mañana.
¡Quiero dormir! Mañana se suma un año más a mi vida y uno que me emociona
poder celebrar por primera vez casada con mi finolis y mi pelotita. Mi hijo y mi
pequeña Lara, esa pequeña que ha traído felicidad y alegría a nuestras vidas.

=================

Capitulo 38: Inhumano

- Cumpleaños feliz, ¡cumpleaños feliz, te deseamos mami, cumpleaños feliz! -


Canta en ruso una dulce vocecita Abro los ojos bostezando y veo a Mikhail junto
a Lara con una tarta de cumpleaños y veintisiete velitas pero no están
encendidas.

- Feliz cumpleaños dormilona - Felicita Mikhail sonriendo Lara da brinquitos en


la cama

- Mami, Mami ¡ya estas mas grande! ¡Feliz cumple! Aunque Papi no quiere
encender las velitas.

- Lo siento Megan, sé que te hubiera gustado soplarlas pero no puedo tener


fuego cerca Sonriendo beso sus labios. Con esto que ha hecho me ha alegrado el
día. Jamás pensé que celebraría un cumpleaños así como lo está haciendo.

- Me enamoras más y más con todo lo que haces. Gracias por esto mi amor

- Fue idea de Lara, estaba muy emocionada por celebrarte el cumpleaños.

Riendo feliz sigue dando brincos en la cama

- Mami, Mami, Papi hace días me l evó a comprar tu regalo. Hay uno mío y uno
de él. Y, y también me ayudó a hacer tu tarta

Miro la tarta y maravil ada sonrío

- ¿La han hecho entre los dos?

- Lara ha insistido y si no lo hacía no estaría tranquila. - Replica Mikhail Ladeo


y veo a mi pelotita acostadito con una de sus manitas en la boca. Mimosa le l eno
de besos
- ¡Hola hermoso!

- Mami, Mami, abre mi regalo. ¡Lo elegí yo!

Sonriente abro el regalo de Lara y saco de una caja un portaretratos con


fotografías nuestras en la playa de la isla

donde pasamos Mikhail y yo nuestra luna de miel. Las ha puesto en el


portarretratos y me ha sacado una sonrisa. Verlas me trae lindos recuerdos. En
esa luna de miel mi pelotita estaba dentro de mí y no lo sabía.

- Gracias por esto tan lindo princesa. Estará aquí en mi mesita de noche

- ¡Ahora abre el de Papi!

- No tienes que abrirlo si no quieres. Lo puedes ver después - Dice Mikhail


sonrojado El de él es algo grande, parece ser un cuadro o algo para colgar en la
pared.

Lara va y lo busca y quitando la manta que tiene el obsequio da un grito de


emoción

- ¡Eres tu y mi hermanito! Y..., mira, ¡también estoy yo y Ninette!

Me quedo ojiplática. La pintura es hermosa y no comprendo cómo ha podido


hacerla.

- Pero, no modelamos para que lo pintaras

- Las imaginé mientras lo hacía, también a mi pequeño. ¿Te ha gustado?

- Si i me ha encantado. Quiero colgarlo en la sala de estar sobre la chimenea.

Si, ahí se va a ver perfecto.

Lara insiste en partir el a la tarta y feliz lo hace. Me extraña no ver a Ninette con
nosotros. Curiosa pregunto

- ¿Donde está Ninette?

- Ah, el a. No quiso hacer la tarta con nosotros. Y tampoco quiere jugar


conmigo. Ya no me quiere. No habla, está muda - Replica Lara No, no es posible
que volvamos al principio de todo esto. Muda de nuevo, antisocial y al parecer
algo altanera. ¿Qué le pasa?

- ¿Por qué está así?

Mikhail niega con la cabeza

- No lo sé. Alena me está ayudando con eso. Intenta hacerla hablar pero ha
vuelto a agarrar el iPad para hacerlo.

¿Y Melanie?

- No ha salido de su habitación. Mi madre la vino a ver para ver cómo está de


salud y mañana tiene cita con el a.

Me levanto de la cama y le doy a sostener en brazos a Mikhail. Los dejo en la


habitación y preocupada voy a ver como sigue Mel. Todo está oscuro. Tiene las
cortinas cerradas y sigue durmiendo. Veo la pantal a de su móvil encenderse y
sin hacer ruido voy a verlo.

Ha recibido un correo y lo leo rápidamente De: Dmitri Ivanov Fecha: 28 de


enero de 2016 9:45am

Para: Melanie McMil an

Asunto: Ultimátum

No quiero tener que repetirlo de nuevo. Te regresas a Estados Unidos o te


regreso a la fuerza. Aquí me estorbas tú y eso que esperas. Mal por ti si creíste
que me casaría contigo y tendría una casa l ena de mocosos. ¡Estas loca!

Sólo fue algo pasajero, sin importancia como todas lo son para mi. No soy
Mikhail que se echó la soga al cuel o con tu hermanita, no te confundas.

Pd: La próxima no va a ser en son de paz. Y ni se te ocurra decir que esa cosa es
mía.
Buscale padre o aborta

Dmitri Ivanov

--

¡Juro que lo busco y lo castro por malnacido! Busco los correos antes de este
último y los leo hirviendo por dentro

De: Melanie McMil an

Fecha:

27 de enero de 2016 10:30pm

Para: Dmitri Ivanov

Asunto: Ya déjame por favor

Ya me he ido de tu casa, no te he buscado más. Por favor, déjame en paz. Me has


hecho sentir como la peor mujer del mundo. Te di todo de mi, hice cuanto
quisiste creyendo que me querías como yo te quiero a ti. Una vez te di lo que
quisiste y te hartaste de mi, me tiraste como un trapo inservible. A mi y a tu hijo.
Te amo y sabes que jamás podría odiarte, sabes que no soy igual de fuerte que
Megan y no puedo mandarte al infierno como debería porque me dolería más a
mi hacerlo.

Pd: Gracias por romper de golpe todas mis ilusiones.

Melanie McMil an

---

De: Dmitri Ivanov

Fecha: 27 de enero de 2016 10:34pm

Para: Melanie McMil an

Asunto: Pena
Ya me das pena y flojera con tus dramas y l oriqueos estúpidos. Nunca te
prometí nada, si fuiste mi novia, fue porque me convenía para l evarte a la cama.
Estas bien idiota si pensabas que me casaría contigo. Primero me caso con mi
secretaria. Al menos el a si sabe ser buena amante en la cama y no tiene las
neuronas fritas.

Pd: Ya entiende, nunca me has interesado más al á de la cama Dmitri Ivanov

---

De: Melanie McMil an

Fecha: 27 de enero de 2016 10:50pm Para: Dmitri Ivanov Asunto: Vale

¿Por qué me hiciste creer que me amabas? ¿Por que si sólo querías sexo me
ilusionanste y me hiciste dejarlo todo por ti? Vale, quizá guardo un sentimiento
que tu no mereces, ¿pero que puedo hacer?

Pd: Gracias por hacerme conocer el cielo, y también el infierno Melanie McMil
an

---

Derramo una lágrima mientras la veo dormir sintiendo su propio dolor como si
fuera el mío propio. Borro el último correo y abro las cortinas dejando que los
rayos sol inunden la habitación. Vuelvo a su lado y la despierto l enándola de
mimos.

- Buenos días, Mel. Ya es hora de que despiertes. Tienes que desayunar


Soñolienta niega con la cabeza

- No quiero. Tengo sueño.

- No has comido desde Ayer. Anda, ven a comer algo.

- Dije no.

- Melanie, no puedes seguir así. La vida sigue. Ese imbécil no puede tenerte así.
No le des el gusto. Hagamos algo para levantar ese animo.
Se queda cal ada y veo una lágrima caer de sus ojos.

- ¿Por que yo siento que me quiero morir y él puede continuar como si nunca me
hubiera conocido?

- Porque tu te enamoraste, él no. Él sólo jugó con tus sentimientos. Pero tienes
que pasar la página y levantarte. Tienes un bebito que crece dentro de ti y
necesita que su madre esté luchando por él. No tirada en una cama echándose a
perder.

Parece que nada de lo que

le diga la va a hacer sentir mejor. Me duele ver a mi hermana en esta situación.

Todo le da igual, incluso el bebé que espera.

- Quizá tu si podrías tragarte el que el hombre que amas te diga que no sirves
como mujer, que sólo era su juguete mientras estaba de pasada en Seattle, quizá
puedas soportarlo, pero yo no. No soy como tu y quisiera serlo en estos
momentos. Sabes, sus palabras no dejan de torturarme una y otra vez. Por eso es
mejor dormir y sólo dormir.

- ¡No digas estupideces! Anda, levantate, Hazlo por mi. Es mi cumpleaños.


Dame ese regalo

Me mira y se sienta en la cama con desgano. Le doy un fuerte abrazo y le


agradezco que al menos haga el intento. Le sonrio y digo

- Voy a pasar a ver a Ninette. Cuando regrese quiero verte con algo muy lindo
puesto.

¿Vale?

Dice que si con la cabeza desganada. Ahora a ver qué le pasa a la ex demonio.

¿Por qué ahora de pronto ha cambiado? Entro a su habitación y está hecha un


desastre.

El a está en un rincón pintando con sus pinturas y me acerco a el a con cortesía.


- Hola Ninette, ¿Cómo estás cariño? -Me ignora y sigue pintando pasando de mi
por completo.- ¿Pasa algo? ¿Por qué no me hablas cariño?

Agarra el iPad y escribe

Vete de aquí, también que se vaya tu hijo. Alejate de mi tío

- Ninette, no..., no entiendo. ¿Por qué quieres eso? -Arquea una ceja y vuelve a
ignorarme.- Hoy cumplo años y quiero celebrarlo en familia. Faltas tu Yo no soy
tu familia. No me

importa tu cumpleaños. Ya vete y l évate a tu bebé. Es muy molesto, feo y


baboso Leo lo que ha escrito y me quedo en una pieza. ¿Que coño le pasa? Sigue
pintando y yo le hablo, pero me ignora. Vale Megan, respira hondo.

- A ver, ¿dibujamos juntas? Hace mucho que no lo hacemos. -Se queda cal ada y
siento que todo lo que hago es en vano- ¿Por que ya no quieres a Mikhail? Es un
bebito hermoso y necesita mucha gente que lo quiera. Tu eres su prima y sé que
lo quieres mucho.

Niega con la cabeza y yo ya me estoy hartando. Se levanta del suelo y me


avienta un tarro con pintura azul sobre la ropa. Otra vez el demonio surge en esta
niña.

Me mira diabólicamente y pienso rápidamente en qué hacer para no quedarme


pintada y con la cara de estúpida que tengo ahora mismo.

- Yo también te quiero Ninette. Te quiero mucho - Digo abrazándola pintando su


vestido entre risas.

Me empuja y corre al baño a cambiarse de ropa. Soltando un suspiro salgo de la


habitación y caminando hacia la mía recibo lindos correos en el móvil.

De: Caterina Agnel i

Fecha: 28 de enero de 2016 9:30am

Para: Megan Ivanova

Asunto: ¡Feliz Cumpleaños!


Mi vida, ¡felicidades! Como quisiera estar a tu lado para darte un fuerte abrazo
cariño.

Muero por ver a mi nieto también. Deseo que pases un día hermoso junto a tu
esposo y

tus hijos. Te quiero

mucho cariño.

Caterina Agnel i

---

De: Sergey Kozlov

Fecha: 28 de enero de 2016 9:40am

Para: Megan Ivanova

Asunto: Felicidades preciosa

Feliz cumpleaños Megan, espero que cumplas muchos más y que tu regalo hoy
mi querido amigo te lo sepa dar. Que te fol e toda la noche duro muy duro. Ah, y
veintisiete azotes en el culo de mi parte.

Pd: Que te los dé Mikhail en mi nombre

Sergey Kozlov

---

De: Aleksandra Ivanova

Fecha: 28 de enero de 2016 10:00am

Para: Megan Ivanova

Asunto: ¡Hola cuñadita!

¡Feliz cumpleaños mujercita! Espero que la estés pasando en grande y mi


hermanito de fol e duro. Nah, mentiras, que te de muchos mimos y te regale
cursilerías. Estoy de viaje con un sexy masajista y la estoy pasando delicioso.

Regreso dentro de unos días para conocer a mi sobrino. Me he enterado que es


mi hermanito en miniatura. Debe de ser todo un amorcito. Voy a ser una tía muy

consentidora y lo l enaré de mimos, muchos mimos.

Pd: Cuida de mi hermanito, que no se meta en líos Aleksandra Ivanova

---

Los vuelvo a leer y todos me sacan

una sonrisa. ¿Veintisiete azotes? ¿Y de dónde sale este lunático con azotes de
regalo?

Regreso a la habitacion y veo a Mikhail recostado en la cama con mi pelotita en


su pecho dormidito. Lara aún come su trozo de tarta mientras habla y enloquece
a Mikhail diciéndole sobre su recital.

- Papi, ¿tu me vas a ir a ver? ¿Si?

- Tengo mucho trabajo Lara

- Pero mi recital es muy bonito. Y tú siempre trabajas. Al otro no fuiste y no me


viste. Ven a este porfis - Ruega

Cierro la puerta y digo

- Tu papi va a ir a ese recital. No te preocupes princesa.

- Si i. Oye Mami, ¿que te pasó en la ropa? ¡Estas de azul!

- Ninette se puso creativa y me arruinó el vestido. No sé que le pasa a esa niña.

Mikhail suelta un suspiro y manda a Lara a jugar en su cuarto. La niña al salir de


la habitación Mikhail me mira y acariciando la espaldita de mi Misha dice

- Creo saber que le pasa a mi sobrina. Sólo son celos. Está así para l amar la
atención.
- No creo que sea sólo por l amar la atención Mikhail. Parece que me odia
nuevamente.

También rechaza a Misha y no entiendo porque.

Lara me mira confusa e inocente responde

- Es que desde que mi hermanito salió de tu panza, lo quieren y lo miman más a


él que a nosotras. ¿Es por que somos grandes?

- Eso no es cierto Lara. A los tres los queremos por igual. Pero Mikhail necesita
un poco más de atención porque es pequeñito y hay que hacerlo todo por él.

- Ahh, ¿pero entonces si

van a mi recital? Yo, yo también le dije a abuela y a la tía Aleksandra.

- Si, vamos a tu recital cariño.

Mikhail ni caso nos hace. Está distraído con mi Misha haciéndole mimos. Se ve
diminuto en el pecho de mi finolis.

- Voy a salir con Mel. Quiero sacarla para distraerla un rato.

- Si vas es con los guardaespaldas.

- Pero sólo vamos al centro comercial. No me pasará nada al í.

- Obedece Megan. Es con el os o no sales.

¡Que remedio! Me cambio de ropa y me pongo una lo más cubridora posible. El


frío está horrible. Me pongo un jean y una camisa negra mangas largas junto con
una americana.

Mis botas, ¡donde están mis botas!

- ¡Lara!- Grito desde el interior del walk in closet Escucho sus pasos acercarse y
temerosa porque sabe lo que voy a preguntar dice

- ¿Que mami?
- Mis botas, ¿Donde están?

- ¿Las lindas con pelitos?

- Si, esas

- En mi cuarto. Estaba jugando con el as - Responde riendo nerviosa

- Pues ande y busquelas. Las necesito.

Corre a buscarlas y termino de arreglarme. Me recojo el pelo en una coleta


rápida y me

miro al espejo. Aún no maduro respecto a la ropa. Sigo vistiendo como


adolescente rebelde.

*****

Caminamos por el centro comercial y atrás tenemos dos hombres de mil metros
cada uno con caras de malos malotes. Se supone que me sienta protegida y más
bien me espantan. Pero bueno,

así ha querido Mikhail. Miro a Melanie y parece que todo le da igual. Le animo
con cualquier cosa y el a simplemente pasa de mi.

- A ver, ¿y si compramos zapatos? Te encantan los tacones.

- No, quiero regresar a la casa. Quiero dormir.

Niego con la cabeza

- ¡Compremos tacones!

- ¿Para ponérmelos cuando? ¿Para lucirlos a quien? Megan, ya quiero irme de


aquí. -

Responde desanimada

Nos sentamos a tomar un café, bueno, mejor dicho, yo tome el café porque el a
ni un café quiere tomarse. La miro y sonriendole comprensiva comento
- Mel, sé por lo que estás pasando. Lo he vivido en varias ocasiones y no es fácil.
Pero tampoco puedes dejarte vencer. Aún no entiendo por qué de la nada todo se
vino abajo para ti.

- Quizá es mi culpa y por eso me duele tanto. No supe ser la mujer


experimentada que Dmitri quería tener. Al principio me fue claro y me dijo que
no quería nada serio. Yo lo acepte porque en el fondo me había enamorado de él,
pero luego me dijo que me quería más que a las otras y que quería una vida
conmigo. - Derrama una lágrima - Yo le creí..., y era mentira.

Megan, respira, respira, respira

- ¡Mandalo a freír churros! No lo necesitas, ni tú ni mi sobrino o sobrina. Me


tienes a mí,

a mamá y también a Alisson.

Se queda cal ada y su rostro falto de gracia y vida me desarma.

- No fuí buena mujer, tampoco seré buena madre

- No vuelvas a decir tal estupidez Melanie McMil an.

Hago que tome un poco de café y logro levantarle un poco el ánimo dentro de su
dejadez. Hablamos de todo un poco, de su carrera y como y cuando piensa
ejercer entre otros. Pero el a parece tener su mundo y todo lo que el a es girando
en torno a Dmitri.

¡Maldita sea!

- A ver, Dmitri no es el único hombre en el mundo Melanie.

- Megan, yo lo sé. Pero es al que amo. Es el padre del bebé que espero y es el
hombre que más me ha humil ado y pisoteado. Debería de odiarlo por eso, pero
no lo consigo. Lo sigo amando y me duele saber que está con otras.

Es que tengo una suerte horrible. Miro al fondo en una tienda de lencería a
Dmitri salir junto a otra mujer. Le abraza la cintura y la besa como si nunca
hubiera hecho pedacitos el corazón de Melanie. El a se gira y al verlo con la
mujer suelta un respiro dolorido acompañado de lágrimas y un impulso la hace
levantarse e ir hacia él. Trato de impedirlo pero siento que si lo hago, es

capaz de soltarme un guantazo. Ese hombre parece ser inhumano, no le importa


y mucho menos interesa el dolor que le causa a mi hermana. Camino tras de el a
y espero que no se humil e más, no más.

=================

Capitulo 39: Rendida al dolor

Se acerca hasta el os y se detiene a una corta distancia. Al Dmitri verla, se queda


en trance, pero no por mucho tiempo. Pretende irse e ignorarla pero Melanie
entre lágrimas se lo impide

- Espera

Dmitri se gira junto con la fulana que l eva del brazo y arquea una ceja

- ¿Que quieres?

- ¿Por qué? Trato de buscar la forma de explicármelo pero no lo logro. ¿Por que
jugaste así conmigo? ¿Por qué dejaste que me enamorara así de ti?

Responde insensible

- Hice contigo lo que hago con todas. La diferencia es que fuiste la única
estúpida que creyó que podría enamorarme. Ya déjame en paz

- Tu me dijiste que me querías, que yo era especial para ti. ¿Por qué ahora me
tratas así? - Inquiere destruida

- Así es como único podía conseguir abrirte las piernas. ¿Ves que me funcionó?

Ya deja de rogar Melanie, es patético

Melanie lo golpea en la cara. Él con mofa sonrie y replica

- Podrás golpearme cuantas veces quieras, eso no hará que esté a tu lado y
mucho menos que te desee como mujer

Da media vuelta y se aleja junto con la fulana con la que anda. Intento consolar a
Melanie, pero si antes estaba destruida, ahora no hay como reanimarla
nuevamente.

- Mel, no hagas caso a lo que...

- ¡Ya basta! Ya déjame en paz. ¡Dejenme todos en paz!

- ¡Pues no! No te pienso dejar en paz así porque tu lo quieras. Eres mi hermana y
me afecta todo lo que te pasa. Y ese imbécil me va a escuchar, eso tenlo por
seguro.

Seca más lágrimas de su rostro y pide que nos vayamos del centro comercial.
Los malos malotes

nos escoltan hasta el coche y subo junto con Mel a la parte trasera del coche.

Uno de los "mil metros" maneja y el otro ocupa el copiloto. Mel se recuesta de
mi hombro y yo acaricio su cabeza a modo de consuelo.

- Verás que la vida se encargará de él. Conseguirás algo mejor

- Megan, nunca olvides que te quiero mucho. Eres una de las personas más
importantes en mi vida.

Extrañada pregunto

- ¿Por qué dices eso? Sé que lo soy. Pero lo dices en un tono extraño

- sólo quiero que lo sepas. Te quiero mucho has sido mi soporte en muchas
ocasiones.

La abrazo fuertemente y jamás imaginé que algo que le afecte a el a lo haría


igual o peor conmigo. Sufro su situación como si la viviera yo en carne propia.

Llegamos a la casa y el a sube rápidamente a su habitación. Los guardaespaldas


se retiran y al fin siento que puedo moverme cómodamente. Veo en el recibidor
un enorme arreglo de tulipanes lila que me deja alucinando. Es bel o, hermoso, y

¡Enorme! Agarro la nota y la leo emocionada

Señora Ivanova
El regalo de esta mañana es sólo un anticipo. Tengo otro para usted dentro de
unas horas. En la habitación le esperan las instrucciones. Feliz cumpleaños nena.

Pd: Me han encargado a que le dé veintisiete azotes.

Mikhail

Sonrío y recuerdo el correo de Sergey. Subo a toda leche a ver de qué


instrucciones está hablando. Hay una caja negra con un moño dorado hermoso.

Intrigada la abro y dentro hay un bustier,encajes, medias y ligueros negros


hermosos.

¿Pero es que este hombre no sabrá que hay otros colores?

Junto a la lencería hay otra nota

Señora Ivanova

¿Ha visto lo que le he dejado? De seguro que sí. Quiero que se lo ponga y tenga
en mente algo, no durará mucho con eso puesto. Pienso arrancarselo, desnuda
me gusta mucho más. Una vez que lo tenga puesto bajará con el guardaespaldas.
Él tiene órdenes de mi parte hacia donde va a l evarla. No pierda tiempo, la estoy
esperando.

Pd: Muero por que me modeles todo eso

Mikhail

Uff, ¡es que ya me estoy encendiendo y no son las diez! Entro al baño y abro la l
ave de agua y busco en los estantes una rasuradora. Me meto a la ducha y
derramando un poco de gel para rasurar, me retoco las piernas y el bikini. Hoy la
noche promete y quiero pasarla de éxtasis. Me pongo la lencería con apuro y me
miro al espejo. Me seco el cabel o con el secador hasta dejar lindas y atrevidas
ondas. Me cubro con un sobretodo color cobrizo y agarrando mi bolso salgo de
la habitación ansiosa. Antes de bajar las escaleras paso a ver a Melanie. Abro la
puerta y nuevamente el cuarto a oscuras.

Enciendo la luz y la veo tumbada en la cama entre lágrimas.


- Oh, vamos ya no puedes seguir así. Me voy a enojar. No vale la pena l orar por
ese maldito. Mientras tu estas aquí l orando, él está fol ando con sabrá dios
quien.

- No l oro por él, l oro por mí. Me odio a mi misma por no poder dejar de
amarlo. Me rechaza y niega a nuestro hijo. Y aún así siento que no puedo
odiarlo.

- Mel, tu ahora tienes que estar tranquila. Por ti, por ese bebito que l evas en el
vientre.

Se queda cal ada y desesperanzada cierra los ojos

- Mel...

- Megan, ya no hay nada que hacer.

Aprieto los dientes y acostándome a su lado beso su cabeza

- Iba a salir, pero sabes, mejor me quedo contigo. Me necesitas, lo sé.

- No, es tu cumpleaños y debes celebrarlo. Anda, ve y disfrútalo. Yo dormiré y


estaré bien.

- ¿Segura? Si quieres que me quede lo hago. Te mimare mucho Niega con la


cabeza

- Ve y celebra tus veintisiete.

- Vale, pero mañana vamos a la cita con Alejandra para ver como va tu bebito.

No me responde y desisto de molestarla con mis cosas. Me despido de el a y


salgo de la habitación algo enojada, pero bueno. Ya se me pasa. Bajo las
escaleras y el guardaespaldas me escolta hasta el coche. Subo a la parte trasera y
suelto un suspiro.

¿Que me esperará esta noche?

*****

- ¿Aquí es?
El guardaespaldas asiente con la cabeza

- Sí señora, en el vestíbulo del hotel tiene otra nota Bajo del coche y entro al
vestíbulo del hotel donde este mil metros me ha dejado. Camino hasta el
mostrador y temblando del frío pregunto

- Buenas noches. ¿Hay alguna habitación a nombre de Mikhail Ivanov?

- Si, la suite presidencial. ¿Usted es?- Pregunta la recepcionista

- Soy su esposa

- Oh, el señor Ivanov dejó esta nota junto con la l ave de la habitación.

Bienvenida señora Ivanova

Sonrio

- Gracias

Abro la nota rápidamente y excitada por la enigma la leo Señora

Ivanova

Si está leyendo esto, es porque le ha picado la curiosidad. ¿Se Pueden mezclar el


dolor y el placer? ¿Lo descubrimos esta noche? Muero por penetrarla Pd: Hoy su
placer, me pertenece más que nunca.

Mikhail

¡Dios! ¡Estoy que quemo! Este hombre me pone como una moto cuando le da la
gana.

Entro al elevador y oprimo el botón metálico para subir a la suite. Siento que he
mojado el encaje. Cierro los ojos y muerdo mis labios. Nada más de pensarlo
desnudo, enfurecido y deseoso de mi me derrite. A toda leche saldo del elevador
y busco la puerta de la suite presidencial introduzco la tarjeta en la cinta
magnética y entro y me topo con la suite vacía. Hay una vista hermosa de San
petersburgo junto a la pequeña sala de estar. Dejo el bolso a un lado y me doy
cuenta de que hay una que otra vela encendida. No entiendo nada. Cierro los
ojos y la piel se me eriza al sentir su respiración en mi nuca y sus brazos abrazar
mi cintura por la espalda

- Hasta que l ega señora Ivanova. Huele deliciosa - Susurra en mi oído

- Me has sorprendido

- ¿Ah sí?

- ¿Cómo es eso del dolor y el placer pueden mezclarse?

Encadena besos de un hombro al otro y no me responde. Eso me pone más


ansiosa.

Desata el nudo del sobretodo y me lo quita haciéndolo a un lado. Recorre mi


cuerpo con sus manos hasta bajar a mi espalda baja y seguido me azota con
fuerza

- Eres tan guapa nena, eres perfecta - Musita

Deslizo mi lengua por mis labios con lascivia respondiendo

- ¿Cuanto te gusto? Dime, ¿Cuánto

te excito?

Me gira de modo que ahora estoy de frente a él y había olvidado lo pequeñita


que soy a su lado. Levanto la mirada y sus ojos se pierden en el escote del
bustier

- Te lo voy a demostrar pequeña

Sujeta mi cintura y haciendo que de un pequeño salto me carga clavando sus


dedos en mi espalda. Enredo mis piernas en su cintura y me l eva a la cama.
Tumbandome en el a se suspende sobre mí y besa mi cuel o, luego baja
encadenando besos por el escote de mis pechos y siento a Afrodita arañarme el
inferior. Dejo caer los tacones y lascivo me afloja el bustier

- Me debe algo...

Me muerdo los labios


- ¿Los azotes?

Asiente con la cabeza

- Ponte boca abajo -Hago lo que me pide y añade- ¿Realmente quieres saber qué
es lo que me excita?

- Muéstrame - Replico

No sé muy bien que he aprobado. Lo que sí sé es que muero por probar cosas
nuevas.

Me azota el culo con fuerza y doy un respingo quejándome del dolor

- ¡Ahh! ¡Duele!

- Haz silencio y sólo siente. Faltan veintiséis Aprieto los dientes. ¿Veintiséis más
con este dolor? Voy a terminar con el culo adormecido. Azota mientras l eva la
cuenta y clavo mis cuñas en el edredón. Sólo faltan seis, aguanta Megan. Si tiene
algo de placer, pero es más el dolor. La última la da con fuerza mayor y me
electrifico en segundos. Arde, arde mucho.

Las toca y susurra

- Están calientes, rojizas y libidinosas

- Eres un bruto - Digo dolorida

Siento sus labios besar mis nalgas con suavidad. ¡Madre mia! Sus besos
mezclándose con el ardor de los

azotes crea un efecto morboso y excitante que nunca antes he experimentado. Sí,
quiero, quiero más.

- Ponte boca arriba - Ordena

Me giro boca arriba y desata mis ligueros y ese cabel o revuelto y su rostro
rojizo me ponen a mil por hora. Tiro de su cuel o para besar sus labios y agararle
el culo. Es que me encanta darle azotes y ver como se enrojece.

- Meg, me pones duro, muy duro. Muero por estar dentro de ti Separo las piernas
incitante

- te estoy esperando

Niega con la cabeza

- Eres peligrosa nena, aún no. Vamos a jugar un rato a otra cosa.

Acerca una especie de charola con juguetes que yo apenas sé para qué son.
Azota mi sexo y doy un pequeño salto excitada.

- Estás húmeda, me encantas así.

- Es lo que ocasiona en mí, señor Ivanov. - Musito Miro entre mis piernas y tiene
en sus manos unas bolas chinas. ¡Si! ¡A moverse!

Reparte besos en la cara interna de mis muslos y siento en mi vagina la primera


bola penetrarme, está fría y me hace arquear de a poco mi espalda. Introduce la
otra y el más mínimo movimiento me hace gemir

- Muévete

Muevo mis caderas y pequeñas vibraciones en mi interior me azotan a la


morbosa.

Escucho encenderse un runrún. Oh, dios, ¡este hombre quiere matarme!

- No te muevas, sólo cuando yo te lo pida

- ¿Por qué?

- Porque no - Afirma

No te muevas Megan, no te muevas. Frota con suavidad la punta de un vibrador


encendido sobre mí clítoris y ahora si me recito a mil por segundo,

¡No te muevas! Lo pasea por mí hinchazón y aumenta vibración y luego la baja.

¡Juega conmigo!

- Muévete
Me muevo como si estuviera poseída. Arqueo la espalda levantando las caderas
soltando gemidos, gritos y una que otra palabrota.

- Te gusta, dime, ¿Que quieres? - Incita Mikhail

- Lo que quieras, ¡Haz lo que quieras! - Chil o descontrolada Retira una bola de
mi interior mientras frota el vibrador en mi clítoris. Me l evo las manos a la
cabeza y tiro de mi cabel o intentando desahogar lo que siento de alguna forma.
Retira la última y estoy más húmeda que hace un rato.

Introduce el vibrador en mi vagina y gimo como loca adicta al sexo.

- Tu.Quieres.Matarme - Digo con voz entrecortada

- De placer, nena, de placer

Después del vibrador, ¿Que sigue? Ya quiero que me fol e duro, pero aún está a
medio tiempo. Retira el vibrador y veo que agarra uno de esos que usa para
cuando me..., no eso no. Tiene una bombita hinchable. ¿Que coño es eso?

- ¿Quieres algo nuevo?- Asiento con la cabeza- Lo tendrás Introduce esa cosa y
comienza a apretar la bomba de aire. Siento que me expando de a poco

- ¿Que me vas hacer?

- ¿Confías en mí?

Digo que si con la cabeza

- Si, confío en ti

Toca mis pechos y sus labios no tardan en besarlos y su lengua endurecer mis
pezones.

Tira de el os con sutileza y seguido los succiona y yo delirio y me ahogo en mi


propio placer.

- Creo que ya es suficiente

- ¿Para que?
No me contesta. Retira la lo que me ha introducido desinflando la bomba de aire.
Unta un gel en su mano y otro poco en mi vagina. ¿Que coño va a hacer este
hombre?

Introduce dos dedos, luego cuatro y siento que tiene toda su mano dentro de mí
vagina.

¡Me va a romper!

- Me vas a...

- Shh, dijiste que confías en mí. No haría nada que te dañase Tiene su mano
hasta la muñeca dentro de mi y no quiere que me preocupe. Mueve su mano con
suavidad y otra sensación se graba en Afrodita. Miro al techo y está cubierto de
espejos en donde nos encontramos. Me miro y ver que entre mis piernas lo tengo
a él con su mano introducida en mi vagina me aviva la morbosa.

Mueve su mano y su lengua juega con mi clítoris; siento que en cualquier


momento colapso y colapso a gritos.

- Ya. Fol ame por favor - Gimo

Retira su mano y me hace contar estrel as del placer. Se pone en pie y se aleja
por un momento. Yo me veo en los espejos postrada en la cama y parezco una
esclava, esclava del sexo, del placer. Regresa a la cama y su perfecto cuerpo
atlético, fuerte y lujurioso se acerca desnudo hacia la cama. Tira de mis tobil os
haciendo que mi cuerpo quede a merced suya. Se desploma sobre mí besándome
y acariciando mi piel. Siento su pene oprimirse en mi abdomen, es cruel, quiere
hacerme rogar.

- Eres embriagadora, me vuelves loco Megan. ¿Qué has hecho con mi razón?

Aprisiono sus caderas con mis piernas y sonriendo respondo

- Me la he robado, porque tu has robado la

mía.

Esboza una sonrisa abrazando mi cuerpo y miro nuestro reflejo en los espejos.
Tenerlo sobre mí, esa espalda sexy y tentadora, ese culo que puedo azoto y
agarro me hacen sentir mala malota. Busco su pene y ansiosa por que me fol e
me penetro con su dureza. Su cuerpo se aferra al mío buscando
inconscientemente calor y refugio en el mío.

- Te amo, mi amor - Susurro en su oído

Siempre que lo hago, siempre que le demuestro lo mucho que lo amo y me


importa, parece incomodarse y creer que no es cierto o lo exagero. ¿Cuando
entenderá que él lo es todo para mi? Se queda cal ado y evita mirarme a los ojos.
Abrazo su espalda y pido

- Mirame

Me mira y sus ojos azules me mira con devoción y deslumbre. Entra y sale de mí
con tenuidad; beso sus labios y digo entre pequeños jadeos

- ¿Por qué no dejas que te ame? Dejame decirte y expresarte cuanto te amo Se
detiene quedándose inmóvil sobre mí y acariciando mi rostro responde

- No lo merezco yo...

- Shh, Cál ate antes de que me hagas enojar. Ahora, bésame y hazme tiritar Besa
mi labio inferior dando una sutil mordida mientras siento bombearse su erección
dentro de mi. Balbucea en ruso palabras lindas y l enas de afecto. Cada vez que
posee mi cuerpo, algo más que sexo y placer se da entre los dos. Siento que me
conecto con él, que nuestras almas se encuentran y abrazan sin querer dejarse ir
y convertirse en una sola.

Enredo mis dedos en su cabel o y lo l eno de besos

y caricias tanto como puedo. Las necesita, su razón se niega a aceptarlo, pero su
cuerpo

las pide a gritos. Mi ruso finolis sólo necesita amor, mucho amor y sentirse que
es parte de algo, parte de una familia. Agarra mis pechos y jugando con mis
pezones embiste con fuerza

- Meg, te amo nena. Te amo mucho. No podría vivir sin ti Agarro su labio
inferior y dando una suave mordida hago que se siga moviendo y embistiendo
una y otra y otra vez hasta correrse liberando un gruñido sexy y extasiado.
Tiembla y eso me encanta, esta caliente, sudando y tiembla excitado.

- Yo también te amo nene. - Replico jadeando

Beso su frente y reposo su cabeza en mi pecho y abrazados sentimos como el


torbel ino de nuestros corazones latir, nos acuna en los brazos del otro.

****

Antes de entrar a la casa miro a mi finolis y lo noto algo sonriente. Hace mucho
que no lo veía así. Me encanta ver que hay días en los que tiene ese humor
consigo. Me pongo de puntitas para besarlo y pregunto

- ¿Por que pusiste velas anoche si no toleras el fuego?

- Sé que te gusta lo romántico y aunque me costara un trabajo inmenso, lo hice.

Quiero verte feliz y si para hacerlo tengo que enfrentar miedos, al menos haré el
intento.

¡Es que me lo como! Entramos a la casa y Escucho la radio de Alena encendida


desde la cocina. Todos parecen dormir aún excepto el a que prepara el desayuno.

- Voy a ver como está Mel, ¿Me acompañas?

Asiente con la cabeza y subimos juntos a la habitación de Melanie. Toco la


puerta y no contesta. Toco dos veces más y tras no recibir respuesta, me decido
entrar. Otra vez las cortinas cerradas y el ambiente deprimente.

- ¿Puedes abrir las cortinas? - Pido a Mikhail

Va a abrirlas y me siento al lado de Mel. Está muy quieta y serena. Antes de


despertarla agarro su móvil y leo los últimos mensajes De: Melanie McMil an

Fecha: 28 de enero de 2016 11:12pm

Para: Dmitri Ivanov

Asunto: Pregunta
Sólo necesito que me respondas algo. Cuando lo hagas te prometo que no te
molesto más. Dime, ¿Cambiaría en algo tu vida si dejo de existir? ¿Te
importaría?

Melanie McMil an

---

De: Dmitri Ivanov

Fecha: 28 de enero de 2016 11:20pm

Para: Melanie McMil an

Asunto: No

En lo absoluto. Ahora..., pierdete

Dmitri Ivanov

Dejo el móvil a un lado y siento que deseo que se muera el maldito ese. Intento
despertar a Mel pero no responde al sacudirla y levantar la sabana, un charco
horrible de sangre empapa la cama. Se la miro horrorizada, sus muñecas
terriblemente mutiladas sangran junto a una pequeña navaja. Está casi inerte.

Pálida, entro en desesperación y pido a gritos a Mikhail que me ayude. ¿Que ha


hecho?

Me temo lo peor, el a no se puede ir, no puede dejarme.

=================

Capitulo 40: Sacrificio absurdo

- Mikhail, ¡Ayudame por favor! Se ha cortado, mi hermana se murió - Digo entre


lágrimas

Se acerca preocupado y coloca sus dedos en el cuel o de Mel. Rompiendo las


sábanas responde

- Aún tiene pulso, pero muy débil. Ve y enciende el coche no podemos esperar a
una ambulancia.

Le hace torniquetes en las muñecas con la sábana y la carga en sus brazos.

Agarro su móvil y un sobre extraño junto con el mismo y entre lágrimas bajo
junto con Mikhail y enciendo el coche con las manos temblorosas. Me voy a la
parte trasera del coche con Mel mientras Mikhail conduce y l orando sin
consuelo beso su cabeza

- Mel, ¿Por qué hiciste esto? Hermanita, ¿Por qué? No te mueras por favor. Te
necesito mucho latosa. Mel, abre los ojos por favor. Abrelos...

Agonizando en l anto le grito a Mikhail

- ¡Acelera! ¡Avanza que se muere por favor!

- Megan, ¡Cálmate!

¿Que me calme? ¡Mi hermana se está muriendo y está embarazada!

No dejo de acariciar su cabel o y miro los torniquetes, se tornan lentamente


rojizos y me desespero más.

- ¡Juro que tu primo se muere! Te lo juro - Grito enfurecida - ¡Yo misma lo


mato!

Al l egar al hospital Mikhail entra con Melanie en brazos a emergencias y yo


corro tras de él entran a Melanie a intervenirla y no puedo verla más. Nunca
había sentido el dolor que siento ahora. Si el a se muere, si se va no podría
soportarlo.

- Se muere, se está muriendo Mikhail. - Lloro abrazándolo

- No se va a morir Megan. El a va a estar bien. - Responde arropandome entre


sus brazos.

Entre hipos agarro el sobre

que vi junto con el móvil y alterada lo abro y comienzo a leer lo que hay dentro.

Hoy pudo haber sido un día más, pero no lo fue, lamentablemente te vi con el a,
lo que no quería asumir. Sé que hace tiempo me dejaste, sé que hace tiempo me
olvidaste, que mis constantes l amadas y me insistente sonido de voz al teléfono
te tiene cansado, que no quieres más mis cartas ni mis mails, pero como puedes
ver esta será la última carta que recibes de mi.Quiero que sepas que fuiste y serás
por siempre el amor de mi vida y al único ame, aunque me doliera ver cómo te
divertías con tus amigas. Cuando me dejaste en la cama como si ya hubieras
usado lo que querías de mí, yo salía a espiarte a escondidas. Es que te amo tanto,
que cada noche antes de dormir veía tu foto y la besaba en silencio, derramaba
algunas lágrimas esperando que mi l anto calmara mi sed de ti, pero no era así,
entonces me ponía de pie, buscaba una camisa que dejaste en mi armario e
imaginaba que venías a por mi, era tan lindo soñar, te abrazaba tan fuerte, me
besabas tanto, me hacías el amor como en aquel as noches de pasión hasta que
me quedaba dormida, lamentablemente a la mañana siguiente tu no estabas y
solo me quedaba el recuerdo de lo que alguna vez tuvimos, así que después de la
ducha usaba tu perfume para sentirte más cerca.

Nunca entenderás como te ame, nunca entenderás el dolor que sentí al saber que
no podría ser la mujer que deseas, como deseaba formar una familia juntos,
como quería que fueras solo mío y de nadie más, que nadie más estuviera
contigo que tu tiempo fuera solo

para mi vivir y respirar por mi como lo hacía yo por ti.

Pero ya que nunca me amaste y no puedo acabar con tu vida para que no seas de
otra porque te amo demasiado, tendré que ser yo la que se vaya y no vuelva
jamás, así podré amarte eternamente sin el dolor de verte feliz al lado de otra,
feliz y sin mi. Hiciste de mi algo irreconocible, una vez te lo dije, sin ti no podria
vivir, parece que creías que sólo era una metáfora, algo que sólo dije por decirlo,
pero es cierto. Sin ti no puedo vivir; no puedo seguir respirando dolor, hoy se
acaba, ya nuestro hijo y yo no te molestaremos más.

Melanie McMil an

Me quedo en trance. Lágrimas caen sobre la carta y yo sólo pienso en la forma


de matar a ese imbécil. Una que le duela y agonice hasta que no quede más que
su asqueante cuerpo inerte. Mikhail agarra la carta y al leerla suelta un suspiro

- Jamás imaginé que tu hermana estuviera tan enamorada de Dmitri como para
intentar quitarse la vida
- Tu primo se muere. Esto que le ha hecho a Mel no se lo voy a perdonar. Va a
desear no haber nacido

- ¡Familiares de Melanie McMil an!

Nos giramos y un médico se acerca a nosotros. Yo rápidamente le pregunto


cómo está Mel, él responde que apenas pueden mantenerle el pulso, pero
necesitan urgente transfusiones de sangre para poder salvarla a el a y al bebé que
espera.

- Dono lo que sea, lo que necesiten. Pero por favor, que no se muera. Ni el a ni
su bebé

- Haremos lo posible señora Ivanova

Estoy unas horas donando sangre para Mel y no dejo de derramar lágrimas. Sólo
tengo en la mente el matar a Dmitri con furia. Lo odio, lo odio y maldita sea la
hora en que se apareció en la vida de Melanie.

Espero a que Mikhail se descuide y me escapo rápidamente del hospital. Tomo


un taxi y le doy la dirección al taxista del penthouse donde vive ese mal nacido.

¡Se va a arrepentir!

- cinco mil rublos

Le doy diez y ni no espero el cambio. Sólo quiero entrar a ese edificio y partirle
el alma a ese imbécil. El portero me detiene y yo estoy que me l eva el demonio

- Señora Ivanova, tiene que registrarse primero

- ¡Que se registre su abuela! Tengo apuro

- Es norma señora...

Lo miro con enojo y dando un puñetazo en el mostrador respondo

- Si tanto le urge que me registre. No sea imbécil, ¡Sabe como me l amo! Hágalo
por mí

Entro al elevador con el enojo que si agarro a alguien de frente lo parto en dos.
Mato a ese imbécil, lo castro y luego lo corto en trozos. Avanzo en zancadas a la
maldita puerta y toco el timbre una y otra vez queriendo reventarlo.

- ¡Abre la maldita puerta infeliz! ¡Te juro que te voy a matar!

Abre la puerta y nada más de verle la cara no me aguanto a la macarra y lo


golpeo una y otra vez queriéndolo matar.

- Eres un maldito infeliz, un desgraciado, no tienes madre mal nacido. ¡Dame


una jodida razón para no castrarte! Te odio, has destruido a mi hermana y te da
igual. ¡No vales nada!

Vuelvo

a golpearlo y esta vez lo pateo con toda la fuerza viva que queda en mi. Me
agarra y sujeta con fuerza y maldita sea, ¡No puedo golpearlo!

- ¡Sueltame! No seas cobarde infeliz. Poco hombre, puto maldito hijo de perra,
no mereces vivir. ¿Como puedes ser tan cruel con una mujer que lo único que ha
hecho es amarte y lo mejor de el a? ¿Acaso eres tan canal a que no te importa?

¡Que me sueltes asqueroso!

- ¡¿Quieres controlarte?! - Lo escupo en la cara y grito que me suelte Me suelta y


caigo sentada en el sofá y no dejo de gritarle lo cobarde poco hombre que es. Me
mira y enfurecido grita

- ¡Deberías darme las jodidas gracias! ¿Crees que para mi ha sido fácil hacer
sentir a Mel como lo he hecho?

- No quieras enredar las cosas maldito fracasado. Tu nunca la has querido. No


tendría que darte las gracias. ¿Por qué? ¿Por joderle la vida y destruir las
ilusiones de mi hermana? Pudrete en el jodido infierno

- Si, deberías darme las gracias. La he alejado de mi. Ahora sufre pero no se
compararía a lo que sufriría a mi lado. Haciendo lo que hago me l egara a odiar y
se olvidará de mí.

Seguirá su vida y yo la mía.


- Eres un imbécil, te cansaste de el a y ahora la desechas como si no valiera
nada.

Aprieta los dientes y sus ojos se tornan entristecidos. Sirviéndose alcohol, como
es de costumbre de él y su primo para cuando no tienen salida a lo que hacen
mal contesta

- Quizá tienes razón, soy un cobarde, un imbécil infeliz que no puede tener a su
lado a la mujer que ama porque no puede ser capaz de serle fiel. No puedo serle
fiel a la mujer que amo, y sabes

si, al principio tu hermana para mi fue un juego, otra más a la cual dominar y
someter, pero jamás pensé que me enamoraría de el a, que más que deseo l
egaría a sentir la necesidad de protegerla de mí mismo. No puedo estar con una
mujer, no puedo vivir una vida normal de familia, y tu hermana, quiere
precisamente eso, una familia. Cosa que yo no puedo darle. Vivo de cama en
cama, con mujeres y he intentado ser fiel a una, pero es más fuerte que yo. Amo
a Melanie, pero no puedo hacerla feliz. Y bien cierto es el dicho, "Si amas algo,
dejalo ir" yo dejé ir a Mel, sé que encontrará a un hombre que sí pueda valorarla
y darle su lugar. Que haga eso que yo no pude. Estaré al pendiente de mi hijo,
aunque sea a lo lejos y sin que el a lo sepa. Ahora, vete de mi casa, déjame sólo.

Derramo una lágrima y le lanzo la carta de Mel con frustración

- Vaya manera de amar la tuya. Como todo un cobarde prefieres alejarla,


lastimarla y hacerla sentir una miserable que luchar por el a, enfrentar tus
problemas y por ese amor que dices sentir por mí hermana, serle fiel y no
lastimarla. Por tu culpa Melanie se ha cortado las venas. Se ha intentado suicidar
y está en un hospital entre la vida y la muerte por tu culpa, por tu desamor, por tu
crueldad. El que debería dispararse un tiro en la sien y matarse eres tu. No vales
nada infeliz. Y te advierto una cosa, alejate de mi hermana, el a y su hijo no te
necesitan. Ya bastante daño le has hecho y no voy a permitir que se lo digas
haciendo. Eres un cáncer en su vida. El a va a salir de esto en lo que la has
hundido loco sádico infeliz y te juro que como se te ocurra volver a buscarla,
dejas de existir.

Deja caer una lágrima la cual seca rápidamente y otra sale seguido. Traga saliva
y firme responde

- Así será. No tienes porque amenazarme. Si he hecho lo que hice es para tenerla
lejos.

Sin responder, agarro mi bolso y l ena de enojo salgo del penthouse y azoto la
puerta.

¿Será posible que para "protegerla" tenga que destruirla?

******

- Está mejor, con las transfusiones ha mejorado en las últimas horas. - Dice
Mikhail abrazándome mientras tomo un café en la sala de espera del hospital.

- Quiero verla

- Todavía no puedes pasar a verla. Ya nos dirán cuando puedes.

Me quedo cal ada y me dejo abrazar por él. Sergey y Amanda han venido a
hacernos compañía y apoyarnos. Pero yo aún sigo devastada por esto. Jamás
pensé que por un hombre Mel intentara quitarse la vida. Alejandra ha revisado a
Mel y todo está en orden con mi sobrino o sobrina gracias a Dios. Recién cumple
los tres meses de embarazo y ya quiero verlo, cargarlo y l enar de mimos al
bebito. Pasa un rato y el.médico deja pasar visitas al cuarto de Mel. Sin pensarlo
voy con Mikhail a verla. Toco la puerta y entro a la habitación. Sus muñecas,
verlas vendadas me quiebra. Su mirada está perdida y su semblante pálido y falto
de vida. Me acerco a el a y esbozo una sonrisa

- Mel, no sabes el gusto que me da verte recuperada. Te quiero mucho Intento


tocarla pero me lo impide mirándome con enojo y frustración.

- ¡No me toques! Largate. No te quiero

ver ni a ti ni a tu marido. Dejenme sola.

- Mel, ¿Que tienes? - Pregunto afligida

- Yo quería morir, ¡no quería que me salvaras! ¿Acaso eres tonta? Me corté las
venas porque quiero morirme, quería desangrarme hasta irme de este maldito
mundo. Yo no tengo nada que hacer aquí, no sé porque respiro. - Comienza a
derramar lágrimas - Yo sólo quiero dejar de sentir este dolor que me consume.
Tu eres la culpable de que siga aquí. De que esté respirando. Pero sabes, lo voy a
volver a intentar hasta que consiga matarme.

Mikhail enojado y hastiado de escuchar a Mel hablar así la cal a con autoridad

- ¡Basta ya! Parece mentira que estés así por el infeliz de Dmitri. ¡Joder que la
vida

sigue! Basta ya de querer morirte, deja esa actitud y piensa en tu hijo.

Encoge los hombros sin importarle lo que Mikhail le ha dicho

- No me importa nada. Que me dejen sola. ¿Son retrasados?

- Sigues en esa actitud y voy a pedir ayuda a un psiquiatra Melanie McMil an -

Digo enojada

Ríe sarcástica

- maldita suerte la mia. Ni para matarme tengo suerte. ¡Que se vayan al carajo!

Metanse en su vida, no en la mía.

- Pues no me meto en la tuya, pero en la de mi sobrino si. Eres una egoísta.

Tienes un bebito en tu vientre que depende de ti, no tiene la culpa de nada.

Piensa en él, en unos meses será lo más importante que tengas en tu vida. -

Argumento

Se queda cal ada y sólo derrama lágrimas para el a misma. Su rostro se encoge
en l anto y responde destruida

- Nunca me amó, nunca me quiso ni un poquito. Sólo me usó.

Me quedo

cal ada y recuerdo la conversación que tuve con ese gilipol as y ahora estoy más
liada que nunca. ¿Será tan imbécil en realidad?
- Mel, Verás que todo va a estar mejor. Vas a olvidar a Dmitri y cuando lo
recuerdes lo harás sin dolor.

- Vale, lo intentaré por mi bebé

Suelto una lágrima sonriendo y beso su sien l ena de emoción. Si saldrá de esta.

Es una McMil an fuerte y peleonera igual que yo.

****

Al fin salimos del ambiente del hospital. Regresamos a casa y Mel tiene mejor
aspecto.

Aunque aún algo decaído. Lara la recibe con un fuerte abrazo y un dibujo muy
lindo y colorido. Ninette está sentada en las escaleras mirándome a matar. Ay
esta niña, es todo un caso.

- Tita Melanie, ¿Ya te sientes mejor? ¿Ya no estas enferma?- Dice en ruso
Melanie me mira y pregunta

- ¿Que ha dicho la niña?

- Pregunta que si te sientes mejor - Respondo riendo

- Si, me siento mejor

Le digo a Lara que Mel se siente mejor y Alena nos interrumpe. Quiere l evarse
a Mel para darle de comer y todas sus vitaminas para el bebé. Quedo con
Mikhail a solas y pido hablar con él en su despacho. Al cerrar la puerta del
despacho suelto un suspiro y pregunta

- Y bien, ¿De que quieres hablar? ¿Por qué tanto protocolo?

Temerosa me acerco y me siento frente a él

- Es que quiero pedirte un favor. No lo tienes que hacer si no quieres. Pero me


gustaría contar con tu apoyo.

Arquea una ceja


- ¿De que se trata?

- Es sobre Mel. Me gustaría que se quedara en Rusia pero no sin hacer nada. Más
bien quiero ayudarla

a desenvolverse en Rusia. Que aprenda el idioma, consiga un trabajo y poco a


poco pueda independizarse y manejarse sola aquí.

- Ahh, ¿y yo en que podría ayudar?

¿Será bruto?

- Pues como tu eres el papá de los pol itos en Rusia, puedes ayudarla a...

Me interrumpe

- ¿El papá de los pol itos? ¿Qué es eso?

Rio sonrojada

- Pues eso, que eres el jefe, del jefe de los jefes. Ay, que tienes poder e
influencias.

- Ay nena, eres única. Tienes unas ocurrencias únicas. "No soy el papá de los pol
itos"

sólo de Lara y Mikhail - Responde riendo

- ¿Podrías ayudarla?

Juega con un lápiz mientras se queda pensativo. Serio, malo malote, pero
pensativo

- ¿En que son los estudios de Melanie?

- Es decoradora de Interiores y exteriores- Replico

- Mmm, ¿pues cómo podría ayudarla un farmacéutico?

Encojo los hombros


- Tu eres el inteligente

Se queda cal ado y eso me pone nerviosa y ansiosa. Se toma su tiempo y luego
de pensarlo y pensarlo sugiere

- Podría ofrecerle trabajo como decoradora de Interiores de la farmacéutica. Que


remodele las sedes administrativas de todas las delegaciones. Que entretenga un
rato con eso. Y respecto a desenvolverse en Rusia, tengo un penthouse en una
torre aquí en San Petersburgo. Puede irse a vivir ahí cuando tenga su bebé para
que tenga un lugar para el a. Y por el idioma, no te preocupes, le contrataré un
profesor de ruso para que

aprenda el idioma.

Lo miro maravil ada. Es increíble que detrás de un traje negro, cara de mala
leche y mirada hermética, haya un hombre tan bueno y dadivoso como Mikhail.
Me levanto de la sil a y camino hacia él feliz. Me siento en su regazo y besando
su nariz le digo

- Eres el hombre más bueno y bondadoso que he conocido. Eres perfecto. Me


encanta este Mikhail tierno y bondadoso.

Muerde mi labio inferior libidinoso

- ¿Ese nada más?

- Me encanta también el protector, celoso, también el mala leche. Me encanta el


Mikhail alegre, feliz. Son muchos que podría estar horas mencionándolos.

- Sabe, yo tengo una esposa muy celosa. El a..., el a es hermosa si se entera que
usted me está hablando así podría enojarse mucho.

Aflojo su corbata con picardía

- ¿Ah sí? Pero el a no tendría por qué enterarse.

Desata el nudo de mi vestido y abriéndolo de a poco susurra a mi oído

- ¿Sabes que ando deseando? Quiero fol arte el culo. Dejarte tan jodida que a
penas puedas caminar. Y cada vez que te sientes y sientas ese dolorcito,
recuerdes que mi pene te penetró sin piedad.

¡Dios! ¡Me pongo al cien y no puedo con el calor! Ya ando deseándolo. Justo
cuando todo apunta a que terminaría como coladera, el monitor de Misha se
enciende y escucho su l anto.

- Tendrá toda la noche para joderme el culo señor Ivanov, ahora su hijo me
solicita. Debe tener hambre.

Salgo del despacho entre risas ajustandome nuevamente el vestido. Subo a la


habitación de mi hermoso

y me quedo algo confusa y asustada. Veo a Ninette sentada en la mecedora


mirando Mikhail con rechazo. Lo cargo rápidamente y miro que todo esté bien
con mi pelotita. La miro y pregunto

- Ninette, ¿Que haces aqui sola con Mikhail?

Sin decir nada, me ignora y sale de la habitación azotando la puerta. Miro a mi


pelotita nuevamente. Esa niña cuando decide portarse como demonio y hacer
cosas raras lo consigue.

- ¡Hola pelotita! ¿Como estas hermoso? ¿Tienes hambre? Ya no l ores, ven,


vamos a darte de comer

Me siento en la mecedora con mi pelotita y descubriendo uno de mis pechos, lo


acerco a mi pezón y como si ya supiera el pequeño este, me succiona mientras
sus manitas tocan mi pecho. Cada vez que lo miro, lo imagino ya grande, mayor
igual a su padre.

- Ya tienes un mesecito pelotita. Estas más grande, ya mismo corres por toda la
casa y pones loco a tu Papi

Sigo observándolo y al rato tocan la puerta. Dejo pasar y Mel entra algo decaída
a la habitación. Le sonrio para levantarle el ánimo y con un gesto le pido que se
siente a mi lado.

- Hola Mel, ¿Como te sientes?

- Bien. Sólo pasaba para ver a mi sobrino


- Tengo algo que decirte

Curiosa indaga

- ¿Que? ¿A mi?

- Si, ya te tienes trabajo y casa para ti y tu bebé cuando nazca. No quiero que te
vayas de San Petersburgo. Quiero tenerte cerca para cuidarte a ti y a mi sobrino.

Pone los ojos como platos

- ¿Trabajo? ¿Casa? ¿Como? Es imposible. Apenas conozco de Rusia. ¿De que es


el trabajo?

Sonrio

- Ah no, eso no puedo decirte. Tienes que hablar con tu jefe Ceñuda se cruza de
brazos

- ¿Es Mikhail cierto? Pretende hacerme la vida. ¡Pues no! Soy sólo su cuñada.
No tiene que hacer nada de esto por mi. Puedo empezar sola y hacer un...

- ¡Cal ate cabezota! Tienes trabajo y punto. Ya luego hablas con él y te explica.

El a sonrie y verla animada, cada vez con menos lágrimas me hace muy feliz. Se
pone a mirar las cositas de mi pelotita y se queda mirando algo extraño unos
mamelucos.

- ¿Que ocurre Mel?

Camina con el os hacia mi y me los enseña.

- Mira, espero que sólo sea una travesura.

Miro los mamelucos y están rasgados con tijeras y todos dañados con tinta.
Trago saliva y me quedo helada, los celos de Ninette se están saliendo de
control.

=================

Capitulo 41: El amor tiene dos caras


¡Lara me tiene loca! no deja de hablarme del recital y lo nerviosa que está. Es la
primera vez que Mikhail va a uno de sus recitales de teatro y quiere
impresionarlo. Tira de mi vestido mientras le cambio el pañal a Mikhail y me
dice

- Mami, ¡Papi me va ver! Y..., ¡y luego me va a l evar a cenar pizza!

- Que bueno Lara, ¿ahora porque no te vas a jugar un rato con Ninette? Estoy
algo ocupada cariño

- El a es mala. Ya no me quiere. Me rompió una muñeca. - Dice tristona

- No te preocupes. Tu papi y yo hablaremos con el a.

Asiente con la cabeza y sale de la habitación de mi pelotita. Llevo una semana


soportando la lata de Ninette. Ahora se la pasa hostigando a mi pequeño con la
mirada.

Mel se queda dándole mimos a mi pelotita en su habitación y escucho ruidos


estridentes desde el cuarto de Ninette. ¿Ahora que le entró a esta demonio? Abro
la puerta y su cuarto está hecho un desastre. Hay ropa y juguetes rotos por todos
lados. ¿Que crisis psicótica le entró a esta niña? Sobre su cama hay unos papeles
rotos con furia. Ceñuda los agarro y comienzo a unirlos,

¡maldita niña loca! Ha roto las últimas canciones que he compuesto para una
nueva producción. ¡La mató! Avanzo al baño y la veo trepada en una banca junto
a la pared con unas blusas que ha tomado de mi armario y las rompe con tijeras.

- ¡¿Que haces?! ¿Por que rompes mi ropa como una loca?

Le intento quitar la tijera pero forcejea para no dármela y termino cortándome.

- ¡Estas loca! ¡dame las malditas tijeras

loca del demonio!

Le quito la tijera y me mira con odio y con esa mirada demoníaca diría yo dice

- Te odio. Vete de aquí.


- No me voy a ir porque esta es mi casa. Eres una niña mimada y ya basta de que
te comportes así. Voy hablar con tu tío. Si sigues en esa actitud te vas a un
internado.

- Tu eres mala, por tu culpa mi tío no me quiere. Por culpa tuya y de tu hijo.

Quiero que te vayas. Éramos felices sin ti.

Trago saliva

- Eso no es cierto. Mikhail te quiere y mucho. Más que su sobrina eres como una
hija para él. Basta de comportarte así.

Baja de la banca y sale del baño. Dios, ¿será posible que se comporte como una
niña normal?

*****

Mikhail mira a Ninette con seriedad. Ambos estamos sentados con el a antes de
ir al recital de Lara. Arqueando una ceja Mikhail inquiere

- ¿Podría saber cual es el problema contigo? ¿Por qué has roto las blusas de
Megan?-

Se queda cal ada y sólo mira a Mikhail con seriedad- Te he preguntado algo y
será mejor que hables o me harás enojar.

La niña entrelaza sus dedos y derrama una lágrima

- Ya no me quieres. Desde que ese bebé l egó a casa, ya no me miras ni pasas a


verme en las noches. Por eso lo odio. Ahora que tienes un bebé ya no me
abrazas.

De momento siento pena por la niña. Es sólo una pequeña celosa de su primo
que piensa que ya no se le quiere y l ama la atención comportándose como una
demonio.

Mikhail con un gesto hace que el a

se acerque y sentándola en su regazo le responde.


- Desde que tu Mamá y tu papá murieron, te he cuidado y querido como a una
hija princesa. No tienes porqué l amar la atención de esta forma.

- Quieren más a tu bebé que a mi.

Besa su sien y abrazándola replica

- Eso no es cierto. A ti, Lara y Mikhail los amo igual. Pero Mikhail es un bebé y
necesita un poco más de atención que tú y Lara.

Ninette lo mira y luego me mira a mi con recelo.

- A el a también la quieres más que a mí. Es una Piruja

- Ninette, ¡respeta! Es tu tía

- No es mi tía, es una bruja mala.

Arqueo una ceja e inquiero

- ¿Por que dices que soy una bruja?

Encoge los hombros

- Porque desde que salió de tu panza ese bebé mi tío ya no me quiere.

- Ninette, mirame - Pide Mikhail- Quiero que dejes de comportarte así con
Megan.

Si le tratas mal es como si lo hicieras conmigo. ¿Vale? Yo te quiero mucho.

Jamás dejaría de quererte. Ahora ve con Alena para que te arregle. En un rato
vamos al recital de Lara.

Dice que si con la cabeza y antes de que suba las escaleras Mikhail la detiene
con un gesto

- Se te olvida algo. Pídele perdón a Megan por haber roto sus canciones y blusas
La niña me mira y seria dice

- Perdón. No lo vuelvo a hacer


Alena la toma de la mano y sube con el a a su habitación. Mikhail me mira y yo
me quedo cal ada. Estas discusiones nunca me han gustado. Mel baja con mi
pelotita en brazos y l enándolo de mimos lo pasea por la sala de estar.

- Este hermoso me tiene enamorada. No deja de agarrarme los dedos. Ya lo he


bañado y puesto muy guapo para que vaya a acompañar a su hermana al recital.

Se lo da a sostener a mi finolis y cada vez que lo veo con nuestro hijo en brazos
me roba el corazón. Besa su cabecita y l ena de mimos. Miro a Mel y algo
esconde. Trata de verse feliz pero algo la sigue afligiendo.

- ¿Pasa algo?

- Eh no, yo mejor voy por mi bolso. Se me ha quedado en la habitación.

Está mujercita se cree que soy tonta. Me levanto del sofá y agarrandola de la
muñeca la l evo al despacho de Mikhail para sacarle como sea lo que tiene.

- Anda, suéltalo. ¿Que tienes?

Me mira y temerosa entrelaza sus manos cabizbaja

- Es Dmitri...

- ¿Que con él? ¿Se te ha acercado? No te preocupes voy y...

- No, no me ha hecho nada. Sólo me ha pedido que le deje estar cerca de su hijo.

- Me estrecha una carta - Megan, no sé qué hacer. Porque me lastimo mucho


pero sigue siendo el padre de mi hijo.

Melanie

Estos últimos días de mi vida han sido los peores. Me levanto, me acuesto con
culpas y remordimientos. No te merezco, no merezco una mujer como tu. Es por
eso que hice todo lo posible por romperte el corazón y así te alejaras de mi.
Aunque eso significara tenerte lejos y quebrarme a mí mismo. A mi lado
sufririas más de lo que te imaginas y estoy seguro que hay un hombre en este
mundo que te hará feliz. Cada palabra de desprecio, cada mensaje hiriente me
costó lo que no imaginas para mandarlo. Cada palabra que me devolvías me
hacía soltar una lágrima porque sabía que del otro lado del la línea l orabas por
leer algo que no siento en realidad. Muchas veces me preguntaste porque te
lastimaba engañándote con otras mujeres, sabes, no te engañaba a ti, me
engañaba a mi mismo. Un día juré no enamorarme de ninguna mujer, que todas
serían objeto de placer y puro interés. Pero tu, me hiciste romper con ese
juramento. Cuando te sometías a mis deseos, aún así sin estar del todo
convencida, tus ojos, tu mirada queriendo decir que todo lo que hacías, todo lo
que soportabas era porque tu corazón se había enamorado tanto como el mío lo
comenzaba a estar del tuyo. Lo confundía con deseo, pero sabes, cada vez que te
poseía sin gril etes y sentía tu miedo a querer demostrar con caricias lo que tus
ojos gritaban, sentía que tu fragilidad y pureza me enamoraban más hasta l egar
al punto de querer tenerte a mi lado más que como una mujer más sometida a mi.
Pero no es fácil. No es fácil ser yo. No puedo controlar querer tener sexo con
varias. Y sé que eso te duele. Quieres algo totalmente diferente a lo que yo soy.
Una familia, una vida normal. Mel, no lo soy y he aprendido a lidiar con el o.

Rompí tu corazón creyendo que hacía un bien. Así no sufrirías más por un
hombre que más al á del sexo, no puede sostener una relación. Un día me lo
preguntaste y no sabía qué contestar, hoy estoy convencido; te amo Melanie
McMil an. Eres la primera mujer

que

logra doblegar algo que me propongo en la vida. Llegaste, te metiste y ahora no


sé cómo sacarte. He intentado olvidar con otras mujeres, pero sólo consigo
recordarte más. Creo que tendré que vivir sabiéndote lejos. Pero así es mejor.

Sólo quiero pedirte una cosa; perdoname por todo lo que te he hecho. Sé que no
puedo tenerte a ti, pero quisiera estar cerca de nuestro bebé. No me lo niegues
por favor.

Prometo que no haré más que estar pendiente del bebé. No te molestaré en nada.

Pd: Necesito que me lo permitas

Dmitri Ivanov

Termino de leer la carta y al ver el rostro de Mel ya veo por donde va. Está aún
enamorada como tonta de ese imbécil y sé que al leer esta carta se ha vuelto a
ilusionar
- No, no y punto. Tu vas a seguir con tu vida y Dmitri no interferirá en el a ni en
la de tu bebito o bebita. Ya él es pasado.

- Meg, Me ama. Dijo que me ama. Nunca me había dicho que me amaba.

Tuerzo el gesto

- ¿Y? Es un hijo de su madre que te trató horrible. ¡Abre los ojos!

Tocándose el vientre se queda pensativa. Aprieta los labios y me comenta que


pasé por lo mismo que pasa el a con Mikhail y yo le perdoné. Y si, tiene razón.

Pero jamás Mikhail se comportó como ese canal a. En el fondo esta cabezota
muere por volver con él. Y eso..., eso me da un miedo horrible.

- Meg, ya Dmitri no es nada. Él...,es sólo el padre de mi bebé. Eso no se lo


puedo negar.

Miro hacía arriba y cierro los ojos. Con Melanie McMil an Agenel i hay que
tener más paciencia

de lo que que pensé.

******

No se está quieto. Mira la hora constantemente. Ha va a refunfuñar y ha quejarse


de que el recital no comienza. Y para colmo, él muy "original" quiso venirse en
traje. ¡Es que lo mato!

- Llevo una hora sentado aquí. Ya Me quiero ir. Estas butacas son incómodas.

¿Cuando empieza el dichoso recital?

Beso su mejil a con ternura mientras veo como carga a mi pelotita en sus brazos

- En unos minutos comienza. Ya pareces ancianito quejándote por todo - Bufo

- Tío, ¿Puedo comprar caramelos?- Pregunta Ninette

- Vale, compra unos para ti y para Lara cuando termine su recital Le da a Ninette
unos cuantos rublos y el a feliz va a comprar los caramelos.
Pelotita está muy despierto mirando a su Papi y l eva un rato que no le suelta el
dedo a Mikhail. Parece un hombrecito con su ropita y esos ojazos azules están
para mirarlos y perderse en el os. Ninette regresa y rápidamente se sienta al lado
de Mikhail y extiende la bolsita de caramelos a Mikhail

- ¿Quieres uno, tío?

Mikhail agarra uno y lo comparte conmigo. Mel, el a ha estado cal ada durante
mucho rato. Apuesto lo que sea a que está pensando en Dmitri. Y no sé porqué,
pero siento que aunque es un maldito, Dmitri fue sincero aquel a tarde en su
penthouse. Ambos sufren, pero quien me importa es Mel. Siento el móvil vibrar
en mi bolso y veo un correo y rápidamente lo leo

De: John Peterson

Fecha: 4 de febrero de 2016 8:40pm

Para: Megan Ivanova

Asunto: Saber de ti

Hola Megan

Hace unos largos meses

que me fui lejos para pensar y poner en orden mis ideas. Vaya que ha resultado.

Me siento mucho mejor y sabes, he hecho muchos proyectos y varios de el os


pensando en ti, claro en el talento que tienes. Pronto estaré de regreso en Rusia
para verte y contarte de muchas cosas. He estado en varios países y he
recopilado ideas para hacer un nuevo disco. Me gustaría saber que es de ti, si
eres feliz y aún sigues tan enamorada de ese ruso como el día en que nos
dejamos de ver.

Pd: Espero tu respuesta

John Peterson

---
De: Megan Ivanova

Fecha: 4 de febrero de 2016 8:59pm

Para: John Peterson

Asunto: Muchas cosas

¡Hola John!

No sabes el gusto que me da saber de ti nuevamente luego de todos estos meses


de estuvieras perdido. Han pasado muchas cosas en mi vida. Entre una de el as
está el que soy madre de un bebito hermoso. Tiene un mesecito y se l ama
Mikhail.

Nació prematuro siete meses y medio más o menos. Tuve un embarazo riesgoso
por la epilepsia y luego en diagnosticaron preeclampsia y luego eclampsia y pues
fue algo difícil pero soy feliz con mi pelotita. Espero que tu también estés bien y
claro que me gustaría verte.

Pd: Te mando muchos saludos

Megan Ivanova

---

De: John Peterson

Fecha: 4 de febrero de 2016 9:10pm

Para: Megan Ivanova

Asunto: Felicidades

Me da mucho gusto que se te haya dado eso de ser madre. Sé cuánto lo


anhelabas.

Por fin se te dio. Ya quiero ver a tu bebé. Me da gusto saber que después de todo,
Mikhail te ha dado durante todo este tiempo la felicidad que mereces.

Pd: Si tu eres feliz, yo también lo seré


John Peterson

---

Guardo el móvil y ladeo. Mikhail me mira con seriedad y siento que espera una
respuesta de mi parte. Ha leído los correos sin haberme dado cuenta y John para
él es una constante amenaza.

- Era John, quería saber de mí y como estaba - Digo temerosa

- No me gusta que ese hombre te hable ni te busque. - refunfuña

- No te preocupes finolis, le he dicho que soy muy feliz, que tengo un bebito
contigo. Mi amor, te amo a ti y sólo a ti. John ni ningún otro debe quitarte el
sueño.

¡Al fin comienza el recital! Lara y nos compañeritos salen a escena y el a


mientras interpreta su papel de princesa nos busca con la mirada. Al vernos
sentados en primera fila sus ojitos se iluminan y más aún al ver que su papá está
viéndola. Cargo a mi pelotita y lo mimo mientras juega con sus manitas.

Mikhail comienza a interesarse en el recital e incluso se ríe con alguna de las


escenas cómicas de la obra. Con la mano que tengo libre deslizo mi mano por el
muslo de mi ruso particular y lo acaricio suavemente con un toque pícaro de
lascivia

- Luego de la cena..., necesito que me des mimos. Muchos mimos - Susurro

- Meg, quita las manos de ahí o te juro que Lara se queda sin cenar pizza, nos
vamos a la casa y te fol o duro hasta que te corras - Replica mordiendo el lóbulo
de mi oreja.

¡Dios! Es que cada vez que lo toco me excito más yo que él mismo. Vemos a
Lara y realiza feliz su papel de princesa. Al acabar

el recital Lara corre a los brazos de Mikhail y alegre agradece

- Papi, ¡gracias por venir a verme! ¿Te ha gustado?

- Has estado genial princesa- Réplica cargándola en brazos


- Toma, ¡son tus dulces Lara!- Añade Ninette.

Mel no se siente. Miro atrás y la veo algo cabizbaja. Maldita sea Dmitri y la hora
en que se apareció en la vida de Mel. No hace más que pensar en ese inservible.
La animo con mi pelotita. Se lo doy a sostener y el a lo mima y acuna. Mikhail
nos l eva a cenar a un restaurante italiano muy lindo y elegante.

Al entrar Lara mira el lugar y hace pucheros

- Papi, esta no es la pizzería. ¡Yo quiero pizza!

- Aquí también hay pizza, Lara - Señalo sonriente Su rostro se alegra y el a elige
la mesa en donde sentarnos. Mi pelotita se queda dormidito en su coche y lo
arropo con ganas de comérmelo a besos. Lara y Ninette comen mientras intentan
hablar con Melanie. Rio al escuchar a Ninette, el a domina el inglés y le sirve de
traductor a Mel. Me quedo en silencio y miro a Mikhail, luego escucho risas y
todo parece felicidad. No, no me creo que seamos felices sin ningún tipo de
problema. La bruja de Raisa está muy cal ada y tranquila para el odio que l eva
consigo. Juego con el tenedor algo pensativa y comento a Mikhail

- Tengo miedo

- ¿Miedo?

Asiento con la cabeza

- Si. Es Raisa. Está muy cal ada y tranquila. Antes cuando intentaba
constantemente joderme la vida era más predecible.

Ahora, ahora no sabemos lo que trama, si en realidad desistió de dañarnos o está


tramando otra cosa.

Mikhail toma una de mis manos y tocándola con cariño niega con la cabeza
seguro

- Estoy seguro de que ha desistido de meterse en nuestras vidas. No le queda de


otra.

- Yo no lo creo. El a me dijo que no descansaría hasta que una de las dos cayera.
-
Trago saliva - Mikhail, Dime, ¿Que pasó entre tu y Raisa realmente?

¿Por que se ha obsesionado tanto contigo como para dejar pasar su vida odiando
como lo hace?

Mikhail me mira y algo incómodo se decide a contestar.

- A Raisa y a Irina las conozco desde que éramos adolescentes. Eran hijas de un
amigo de mi padre. No fue hasta salir de la universidad que inicié una relación
con Raisa. De los dos la más emocionada y feliz con la relación era el a. Yo la
quería, pero no la l egue a amar como el a lo hacía conmigo. O eso quiso
mostrar. Cuando la vi con mi padre me di cuenta que era una traidora y no volví
a creer una palabra de lo que sale de su boca.

Me quedo cal ada y pienso. Pienso mucho. Raisa es una maldita bruja, lo es.
Pero cuando habla de Mikhail, en sus ojos se refleja amor, dolor y una profunda
ira.

Pero esa chispa de amor me hace creer que en algún momento de su vida, no
había la maldad y crueldad que ahora la acompaña.

- Mikhail, ¿Por que no la escuchaste? Tu lo has hecho conmigo. ¿Por que con el
a no?

Torciendo el gesto contesta

- La vi en la cama con mi padre. No había explicación a eso. Es una zorra. Una


zorra que ahora jode mi vida.

Jamás podré vivir tranquila sabiendo que hay alguien caminando sobre la faz de
la tierra odiandome a mi y a mi hijo. Deseando destruirme hasta l evarme al
límite. Comienzo a creer que si es cierto que el amor puede ser lo mejor que
puede ocurrir en la vida de una persona; para otros puede convertirse en una
condena, en un constante martirio. Un karma que va consumiendo de a poco la
nobleza del alma siendo sustituida por odio, rabia y frustración. El amor tiene
dos caras, una se viste de felicidad y otra, de dolor y soledad. Pensaba que eso
jamás podría ser cierto hasta que me topé con Raisa Petrova.

El a ama sin ser amada, es un amor corrosivo que la destruye lentamente sin el a
darse cuenta.
Ese es su propio infierno. Uno del cual difícilmente podrá escapar.

=================

Aviso

¡Hola hermosuras!

Espero que se encuentren muy bien. Me hace mucha ilusión actualizar un


capítulo y ver sus votos y comentarios. Me alegran constantemente el día.
Quiero avisarles que Tuya Incondicional está acercándose a su final. Sólo faltan
unos pocos capítulos para el epílogo. Gracias a todas por apoyarme
constantemente.

¡Besitos a todas! :)

=================

Capitulo 42: Incondicional

Tres semanas después.

Reviso unas tres veces la letra de la canción. Joder es que no logro que quede
como quiero. John ya ha l egado a Rusia y me ha pedido que componga unas tres
canciones para lanzarlas como sencil os del nuevo disco. Pasado ayer fue el
cumpleaños de mi finolis y a parte de unos gemelos no le regalé más nada. Y es
que el hombre lo tiene todo. Pues tal vez una canción sea algo lindo. Vuelvo a
leerla y no me convence. Pero quizá con música se escuche bien. Miro la hora y
es casi la de la comida. Dejo el bolígrafo a un lado junto al pentagrama. Vale,
tengo que descansar la mente un poco.

Salgo del estudio y mando un correo mientras camino por el corredor

De: Megan Ivanova

Fecha: 16 de febrero de 2016 11:59am

Para: John Peterson

Asunto: Disco
¡Hola!

Ya he estado trabajando el primer sencil o. Cuando esté segura de que está listo
para producir te lo hago l egar. Es que para mi es más que una canción. Es un
regalo para Mikhail.

Pd: ¡Es la más difícil que se me ha hecho componer!

Megan Ivanova

Guardo el móvil y recuerdo que he quedado con Mikhail que iríamos a comer.
Me toca buscarlo en la jodida farmacéutica. Dejo a Misha con Alena y le pido a
los mil metros que me l even a la farmacéutica. Cada vez que subo al coche con
esos guardaespaldas siento temor. Son tan grandotes que asustan. Llego algo
temprano.

La cita es a la una y he l egado al medio día.

- El señor Ivanov, ¿Está en su despacho? - Pregunto a la recepcionista

- Sí señora Ivanova. Se encuentra reunido.

- Vale, lo espero en la oficina de su hermana.

Dejo mi bolso en el despacho de Aleksandra y me meto al archivo que conecta el


despacho de Mikhail con el de su hermana. Este lugar me trae recuerdos
extasiantes.

Abro de a poco la puerta y veo a Mikhail junto a unos señores.

Entre risas silenciosas mando un texto

Megan a las 12:12pm

Levanta la mirada

Lee el mensaje y hace lo que dice el texto y al verme escondida tras la puerta del
archivo pone los ojos como platos.

Mikhail a las 12:13pm


Megan, sal de ahí porque sabes que ocurre cuando estás dentro. Estoy reunido y
necesito concentrarme.

Megan a las 12:14pm

Vale, me voy. No quiero interrumpir. Me voy a la sala de descanso, aseguro la


puerta y juego un rato con mi clítoris. Termina la junta porque tu esposa necesita
sexo.

Mikhail a las 12:16

¡Lo haces a propósito!

Riendo salgo del archivo y no sé porqué pero excitarlo mientras trabaja me pone
al cien.

Camino y veo al fondo la puerta del despacho de Raisa. De momento el a no


está.

Megan, ¿Qué coño vas hacer? Es que soy como soy. Entro al despacho y el
aroma tan barato y penetrante del perfume de Raisa se cuela en mis pulmones.

Miro su escritorio y la pulcritud y orden es algo envidiable. Pareciera que todo


en la cabeza de esa loca anda perfecto. Me siento en la ejecutiva y abro una de
las gavetas.

Entre frascos de antidepresivos encuentro una fotografía de Mikhail junto a unas


cartas que nunca l egaron. Escucho gente acercarse al despacho y el corazón de
me pone a mil. ¿Donde coño me meto? Cierro la gaveta y corro al baño del
despacho casi volando.

Meg, ¡no digas ni mu!

Entran al despacho y la voz de Raisa y la de otro hombre suenan. El hombre


parece querer convencerla de algo pero Raisa se niega por completo. ¡Quiero
irme de aquí!

- Escuchame, joder tienes que ceder de alguna forma. Pierdes mucho por tu
estúpida obsesión con ese hombre.
- No es obsesión, tu no sabes nada. Yo lo amo más que a nada en el mundo. No
te metas en mi vida. Es mi problema no el tuyo - Responde Raisa enojada Miro
por la rendija de la puerta y veo que discute con Demyan. El hombre al que le
reclamé hace un tiempo.

- ¡Mikhail es un hombre casado! Ya superalo, pasa la jodida página. ¡Que no es


el único hombre en el mundo maldita sea!

- ¡Y no me importa que sea casado! Te juro que no lo va a ser por mucho. Él


volverá a mi lado así tenga que hacer lo que tenga que hacer. Mikhail es el único
hombre que amo y amare y si no es mío no va a ser de nadie.

El hombre la agarra del brazo y acercándola a él responde frustrado

- Mientras estás buscando ser amada con un hombre que ama a otra, que es feliz
con otra, no te das cuenta que hay otros que desean estar a tu lado. Ya desiste de
hacerle la vida imposible a esa familia. No ganas nada.

- Ningún otro hombre me interesa. Ningún otro podría amarme. Y jamás, jamás
dejaré a esa familia en paz. Megan McMil an no debió meterse en mi camino y
lo va a lamentar.

- ¿Podrías

dejar tanto odio a un lado y mirar a tu alrededor? Él no te ama, ¡No te ama!

Pero otros si, ¡es que eres tonta!

Sarcástica contesta

- Ah si, ¿Quienes? ¿Acaso tu? ¡Suéltame!

La sujeta más fuerte aprisionando su cuerpo contra el suyo respondiendo a su


pregunta a sólo centímetros de sus labios

- ¿Por que no? ¿Acaso tu obsesión te hace cegarte a tal punto de no darte cuenta
que te amo? ¿Que l evo tiempo intentando demostrartelo?

Comienza a reírse a carcajadas como si de un chiste se tratara. El hombre la mira


confundido y pregunta
- ¿Por que te ríes? No he dicho un chiste como para que te rías.

- Pues para mi si lo es. ¿Tu enamorado de mi? Ay por favor, no seas ridículo. Tu
no estas enamorado de mi.

Demyan la besa a la fuerza sorprendiéndola y el a luego de quedarse algo


paralizada lo rechaza. ¡Estúpida mujer!

- ¡No vuelvas a besarme! Tampoco a tocarme. ¡Vete de mi vista y es ya maldita


sea!

Metete en la cabeza algo. No me gustas, no te amo, no te voy a amar. Amo a


Mikhail y si no es con él, no soy de nadie. Y el tampoco lo será. Será mejor que
te vayas haciendo de la idea de que voy a destruir esa familia. Alejate y dejame
en paz si no estás de acuerdo con lo que quiero.

- Sigue así y te vas a quedar sola por obsesiva. Vive y deja vivir Raisa. Sólo así
serás feliz realmente.

Dicho esto el hombre sale del despacho y yo ruego que la loca maniática de
Raisa también lo haga. Pero no, se queda sentada en su ejecutiva y lo que no
esperaba sucede. Llora y sólo en soledad se permite humanizarse al derramar
lágrimas que el a misma se provoca. Tiene la clave

de su felicidad en frente y se empeña en destruir la mía.

*****

¡Al fin se va! Al fin logro salir del jodido baño. Salgo corriendo del despacho y
entro al de Mikhail. Ya le reunión ha acabado y mi ruso finolis está terminando
de firmar unos papeles.

- ¿Donde estabas?

- Eh..., tomando café en la sala de descanso.

- ¿Como se te ocurre mandarme esos mensajes durante una junta?

Bajo la cabeza avergonzada


- Perdón. Sólo quería..., sólo quería..., perdóname Me siento frente a él y se
levanta de su ejecutiva dando paso hacia mí. Aún su imponencia me amedrenta.
Se pone de cuclil as frente a mí y besa mi labio inferior.

- Luego no eres tu quien tiene que ocultar un pene erecto en plena junta. ¿Que
haces para que de sólo pensarte me endurezca y quiera poseerte?

Sonrio y algo pícara beso su cuel o buscando con mis manos su pene. Lo toco y
su pantalón algo ental ado me ayuda al morbo de ver como un bulto prominente
se forma entre sus piernas.

- ¿Por qué insistes en excitarme en la farmacéutica?- Pregunta

- Porque me encanta esa adrenalina que segrega mi cuerpo al tener la tensión de


poder ser descubiertos.

Me pongo de pie y tirando de su corbata hago que se tumbe en el diván. Separo


sus piernas y poniéndome entre el as bajo la cremal era de su pantalón

- Quiero chuparte, lamerte y luego..., luego tragarme tu excitación Saco su


erección por el hueco de la cremal era y siento que se tensa por completo.
Muevo su piel mientras susurro con cariño

- Relajate, no pienses en el pasado. Piensa en lo que vas a sentir ahora No hay


vez en la que mi boca amenace con jugar con su glande y él no esté tenso.

Vaya maldito daño que le hicieron. Acerco mi boca a la punta de su pene y la


rodeo con mi lengua con con lascivia. Es tan grande, tan lujurioso que siento que
soy esclava de su excitación. Lo succiono mientras muevo su piel y pequeños
gemidos se ahuecan en su garganta. Si, gime cariño, gime. Me encanta sentir que
tengo su placer en mi boca. Su rostro se torna rojizo y se excita al cien cuando
agarro sus testículos y los toco mientras lo lamo incitandome con sus jadeos.

- Nena, eres..., eres única pequeña - Gime

Levanta sus caderas y eso me pone como una moto en nanosegundos. Pide más y
yo le doy lo que pide gloriosa. Acaricia mi cabeza y hace que detenga de
chuparlo.

Ahora estoy inmóvil y su pene entra y sale de mi boca con suavidad. Me fol a la
boca y ver su rostro quebrándose en placer me hace sentir mala malota. Su
hinchazón apenas cabe en mi boca, en labios se adormecen de a poco; me mira
extasiado y quedándose dentro de mi boca, se oprime contra mi y lo tengo todo
dentro de mí hasta acariciar sutilmente mi garganta. Amo eso, amo cuando
balbucea en ruso cosas jodidamente sexys. Temblando se corre en mi boca. Si,
esperaba verlo quebrado en éxtasis, gimiendo y pidiendo cada vez más. Su sabor
ligeramente dulzón bajando por mi garganta y su mirada profunda azulada
apaciguan a la Afrodita interna. Sonriendo con

picardía lo guardo subiendo la cremal era. Él me mira y aún su respiración es


rápida y jadeante. Me pongo de pie y rápidamente me siento

en su regazo

- Me tiene adicta señor Ivanov, ¿Cómo hace para mantenerme deseándolo cada
vez más?

Besa mis labios y con un toque de inseguridad responde

- Lo mismo pregunto yo. Como algo como yo puede tener algo tan maravil oso
como tú a mi lado.

Me quedo cal ada y acaricio su cabel o. Sólo lo miro y en silencio doy gracias a
dios por haberme puesto en mi camino a Mikhail Ivanov.

*****

Tocan la puerta y Alena entra avisando que tengo visita. No ha querido decir su
nombre y pues como soy curiosa bajo a la sala de estar junto con Alena. Al ver
de quién se trata lo único que se me ocurre es correr y abrazarlo. Él responde el
abrazo y riendo emocionada exclamo

- ¡John! ¿Por qué no avisaste que vendrías? Me da mucho gusto tenerte en casa.

- También me da gusto verte Megan. - Responde

Me siento junto a él en el sofá y emocionada le pregunto de su vida todo este


tiempo que ha estado alejado. No ha hecho más que dedicarse al trabajo y no a
su vida personal.
Sigue sólo aunque parece aceptar con algo de dolor que ya yo tengo mi vida y
que soy muy feliz con el a.

- Megan, no quiero causarte problemas con Mikhail. Sé que no le agrada que


esté cerca de ti así que lo que vengo a informarte trataré que sea lo más breve
posible Asiento con la cabeza

- ¿Qué ocurre?

- ¿Tienes la letra del primer sencil o?

Asiento con la cabeza apenada.

- Si, pero siento que es horrible. Debo arreglar unas cuantas cositas.

- ¿Podría

verla?- Pregunta

- Vale, pero no te burles - Replico riendo

Saco de una carpeta el pentagrama con las notas musicales y otro papel con la
letra de la canción. Antes de entregársela la leo y siento que esto ¡no sirve!

Despierto y te veo algo apagado. Cierro los ojos y sabes, duele verte así. Como
quisiera que creyeras. Te levantas y cada paso que das amor, cada paso
desesperanzado que das hacia el balcón desgarran mi corazón.

No te escondas, sé que derramas lágrimas. Recuerdas lo que pudiste ser y no


eres.

Crees que no eres normal. Amor, te digo que yo tampoco lo soy. Amar como lo
hago, desear como lo hago es algo sobrenatural y eso cariño, lo has logrado tu...,
sólo tu.

Soy todo lo que soy, te entrego mis besos, mis abrazos. También mi felicidad y
ilusiones.

Te entrego mi razón y corazón porque sabes cariño, soy toda incondicional.

Repite conmigo el patrón. No lo dejes, verás que es más fácil de lo que parece.
Sólo repite una y otra vez que eres libre. Aquí estoy para romper mazmorras.

Porque soy algo más que una mujer enamorada, entregame tus miedos que yo te
doy mi valentía. Dame tus inseguridades que yo te daré mi fortaleza. Dame tu
corazón que yo te daré el mío incondicional.

Eres luz que ilumina mi interior. Aunque sientas que nadie puede entenderte y
comprenderte, yo si lo hago. Dejate amar, dejate bril ar si que vales más de lo
que crees.

Soy todo lo

que soy, te entrego mis besos, mis abrazos. También mi felicidad y ilusiones. Te
entrego

mi razón y corazón porque sabes cariño, soy toda incondicional.

Te entrego todo lo que fui

Te entrego todo lo que soy

Te entrego de mi lo que seré a tu lado.

Sólo estal a en colores y gana..., gana..., ganale al temor, ganale al pasado x2

Nunca te dejes vencer, aquí estoy incondicional esta y mil vidas más.

Se la doy apenada y veo cómo la lee. Debe de pensar que es lo más cursi y
ridículo que he escrito. Al terminar de leerla me mira e inquiere

- La compusiste pensando en Mikhail ¿cierto?

- Todo lo que hago es pensando en él. Así que si, más bien es una canción que
quiero dedicarle.

Asiente con la cabeza con seriedad.

- ¿Como se l ama?

- Me gustaría que se l amara "Incondicional" es el primer sencil o del disco y


quiero que sea el más importante.
- Me ha parecido hermosa la letra. Estas l ena de talento Meg. Ahora yo me
encargo de producirla. Cuando los estudios de grabación estén listos para
grabarte de aviso.

Ambos nos ponemos de pie y abrazo a John nuevamente a modo de despedida.


Miro al fondo y veo a Mikhail al fondo observándonos serio. Pienso hablarle
pero se va y sé que me espera otra escena de celos.

Acompaño a John hasta la puerta y vuelvo a agradecerle por todo. Pero tengo el
corazón a mil. Mikhail ya va a imaginarse cosas que no son. Pienso buscarlo
pero Alena me busca y algo preocupada me

dice

- Megan, Lara tiene calentura desde ayer en la noche. Creo que debe verla un
médico.

Subo las escaleras a toda leche y preocupada por mi pequeña entro a su cuarto.

Está acostadita en su cama junto a su perrito viendo películas de princesas. Me


siento a su lado y beso su frente cariñosa

- ¿Qué tienes princesa? Alena me ha dicho que tienes calentura

- Me duele mucho la panza, Mami. También la cabeza - Responde atontada

- Ay pobrecita. No te preocupes cariño. Pronto vendrá un médico para que te


haga sentir mejor.

Niega con la cabeza asustada

- No, yo no quiero inyecciones Mami. Duelen mucho

- Que va, no duelen. Y no creo que te den inyecciones.

Me quedo un rato con el a mirando las películas mientras acaricio su cabel o


dorado liso hermoso. La miro y pienso en eso que esta pequeña pasó, eso tan
traumático que tiene en común con Mikhail. No logro comprender como hay
personas tan viles y crueles que destruyen la vida de pequeños sólo para buscar
su beneficio. Los ojos me sol ozan y para que no me vea l orar trato de pensar en
otra cosa. Al rato se queda dormida y antes de irme la abrazo y susurro

- Te amo, princesa

Cierro la puerta con sigilo para no despertarla y ahora me toca la parte más
difícil. ¡Ay mi finolis! Es un celoso empedernido. Lo busco en la habitación y no
está. En su despacho tampoco. Comienzo a buscarlo como loca por la casa y
termino encontrándolo en la alberca techada. Está de espaldas a la salida
apoyado del borde de la misma y debe estar algo celoso por el abrazo con John.

Es que hay veces en las que me dan ganas de darle unas buenas nalgadas por
berrinchudo. No hago ruido alguno y asegurando la entrada me quito las botas
negras en piel, luego los jeans y la camisa de mangas largas. Quedo en ropa
interior y entro a la alberca sigilosa. Me acerco hasta donde está él, de algo me
sirvieron sus clases de

natación. Ya no me ahogo como tonta. Lo sorprendo por la espalda abrazándolo


y l enándolo de besos.

- ¿Por que tan sólo, celosito?

- Quería estar sólo

- Te dio celos ver a John abrazándome. No tienes que fingir que no es así.

Se gira para verme a los ojos y serio responde

- No puedo mentirte, me l ena de celos ver que ese hombre te toque.

- Mikhail, es absurdo. Sabes que te amo a ti. Deberías confiar en mi.

- Confió en ti, pero no en él. Quizá me veas como un inseguro, y si lo soy.

Siento que en cualquier momento podría perderte.

Beso sus labios sonriendo y abrazo su cuerpo enroscando mis piernas en sus
caderas.

Rozo mi nariz contra la suya y suelto un suspiro

- Te voy a dar unas nalgadas por inseguro y berrinchudo. Que te amo a ti finolis,
sólo a ti.

Curva la comisura de sus labios y los celos de a poco desaparecen. Pide que lo
abrace y lo hago fuertemente. Unos sol ozos se escuchan y más fuerte lo abrazo.

No puede evitar ser humano, no puede evitar querer estal ar y dejar a un lado la
máscara de hombre de acero que nada le afecta. Cierro los ojos y sólo lo
acaricio, ya pronto pasará.

=================

Capitulo 43: ¿Que sucede?

Me siento algo tristona. Mikhail hoy no desayuna con nosotras. Ya me había


acostumbrado a que estuviera sentado en la cabecera y de vez en cuando nos
hablara.

Hace dos días se fue de emergencia a Moscú y no regresa hasta hoy en la noche.
A Lara le ha visto el médico y sólo ha pescado un virus. Ninette ha dejado su
actitud demoníaca y comienza a comportarse como una niña normal. Las miro
desayunar

mientras lacto a mi pelotita. Cada vez está más grandecito y hermoso. Sus ojitos
son idénticos a los de mi finolis y es como si lo mirara a él.

- Te pareces mucho a tu Papi, pelotita. - Digo con mimos

- Oye Mami, ¿cuando viene Papi? - Inquiere Lara

- Hoy en la noche preciosa.

- ¿Y me va a traer muchos dulces? Él me dijo que si me iba a traer dulces.

Asiento con la cabeza. Miro a Mel y el a anda más cal ada de lo normal. Juega
con el tenedor y ésta se trae algo. Le pregunto qué le ocurre y dice que no le pasa
nada. ¡Me hierve que me mienta!

- A ver Mel, si tienes algo. Tiene que ver con el idiota de Dimitri ¿Cierto?

- Lo extraño mucho. Lo necesito no te imaginas cómo.


- Con el tiempo lo olvidas. Verás que si

- Meg, cada día que pasa, mientras más tiempo pasa, lo extraño más y más. Lo
necesito.

Golpeo la mesa enojada

- ¡No! Parece mentira que por tu cabeza pase la absurda idea de perdonarlo.

- No he dicho que pienso perdonarlo. Pero comienzo a creer que tenerlo lejos me
lastima más a mi que a él Megan. Lo amo y necesito estar a su lado.

Tomo un respiro. Uno muy grande y profundo.

Megan, cuenta..., cuenta muchas veces.

- Mel, pensándolo bien. Es tu jodida vida. Haz lo que quieras y entiendas.

Total, siempre terminas haciendo lo contrario a lo que te digo.

Alena interrumpe penosa en el comedor

- Megan, ha l egado un arreglo de flores para ti. Está en el recibidor.

- Vale, gracias Alena

Casi corriendo voy a ver el arreglo de flores y algo me extraña. Algo que no es
común cuando Mikhail md regala flores. Esta vez me ha regalado rosas rojas y
siempre me regala tulipanes lila, mis favoritos. Quizá ha querido variar. Agarro
la nota y la leo Quiero una noche excitante con mi bel a esposa. Elige lo más
sexy que tengas en el guardarropa. Te espero en la dirección que te dejo adjunta.

Mikhail

Si que se ha tomado la molestia de mandarme este arreglo. La nota esta vez fue
impresa. Bien, noche salvaje. ¡Hasta que se me vuelve a dar! Miro la dirección y
es en el hotel de siempre en la noche. Ha reservado la suite presidencial. ¿Aún
en Moscú y piensa en sexo al l egar? ¡Muero! Pido a Alena que ponga las flores
en un jarrón con agua y corro a buscar que ponerme para esta noche. Tiene que
ser algo bel o, sexy y provocativo. Si, algo que lo haga derramar la baba. Elijo la
lencería más provocativa que tengo y ya me imagino como va a rasgarla y tirar
de el a. ¡Me pongo a cien! Le mando un texto a mi ruso particular feliz Megan a
las 11:13am Finolis, gracias por las flores. Me han encantado Mikhail a las
11:14am

¿Que flores?

Megan a las 11:17am

Ay no te hagas.

Están muy bonitas.

Dejo el móvil sobre la cama y me tumbo al lado de mi pelotita. Está recostadito


en la almohada de Mikhail chupándose un dedito y mirándolo todo con esos
ojazos hermosos.

Agarro un piecito y jugando con sus deditos comento

- Eres muy hermoso Misha. ¿Que voy hacer cuando ya estés grande y me
cambies por mi nuera? Pues no, usted es mío y todito mío.

Me mira y le sigo haciendo mimos. Sonrie con sus deditos aún en la boca y ¡ay
dios! Me lo como.

- ¿Quieres a Papi? Papi viene en la noche. Te va a dar muchos mimos.

Lara entra corriendo a la habitación y con carita de espanto me dice casi l orando
que ha visto a Mel caer al suelo y temblar mucho. Rodeo a Misha con almohadas
para que no se caiga de la cama y corro a donde esta Mel. Se ha caído en su
habitacion y cada vez que veo esa escena donde tiembla en descontrol y bota
espuma por la boca como si se estuviera muriendo me quiebro por dentro. A el a
las convulsiones le tocan más fuertes y prolongadas. Me siento a su lado y entre
lágrimas espero a que todo pase. Lara me pregunta qué le pasa a su tía y sólo
puedo decirle que es algo complicado. Acaricio el pelo de mi hermana y susurro
en su oído cosas lindas y calmadas. Al rato pasa todo, pero aún Mel sigue
atontada. La l eno de mimos y la mirada sigue perdida. Hago eso que mi madre
me enseñó desde pequeña y le pregunto

- ¿Cómo te l amas?
Me mira e ida responde

- ¿Mel? Melanie...- Responde en sílabas

- ¿En qué año estamos?

Se queda cal ada y no responde. Vuelvo a preguntar y sólo responde que le duele
la cabeza. Ha dejado el anticonvulsivo por el embarazo y esto será cada vez más
frecuente. Como puedo, la recuesto en su cama y la acompaño un largo rato. Se
queda dormida y la miro descansar. Es una de las personas más importantes en
mi vida. Por el a fui capaz de ceder al chantaje de Mikhail. Por el a estuve
dispuesta a renunciar a mis sueños con tal de verla bien sin esas horribles
convulsiones. Para mí siempre será mi hermanita. La pequeñita que necesita de
su hermana mayor. La dejo dormida en su habitación y Alena se ofrece a
cuidarla en lo que se recupera por completo de la convulsión.

Escucho el piano sonar desde la planta baja de la casa y bajo las escaleras para
ver quien toca tan linda melodía. Ahí está Ninette tocando unas notas seria como
suele estarlo su tío. Me siento a su lado y digo

- Tocas muy bonito. ¿Tu tío te enseñó?

Niega con la cabeza

- Mi mamá. A el a le gustaba mucho el piano igual que a mi tío.

- Ya, entonces tu mamá era muy buena tocando el piano

- Si. Tío Mikhail le enseñó. Eso me dijo cuando me enseñaba a mi.

La observo tocar y lo hace algo triste. Es algo incómodo ver a una niña de once
años con un humor gris y triste. Nunca está mejor de esto. Siempre está cal ada y
habla para lo necesario. Sigue tocando y le pregunto por su padre. El a encoge
los hombros y dice que lo quiere mucho aunque casi no lo recuerda. Trabajaba
mucho.

- A tío no le gusta los abrazos como le gustaban a mamá Ceñuda indago

- ¿Por qué dices eso? Él le gustan tus abrazos y cariños.


El a me mira algo burlona y deja de

tocar el piano

- Porque es verdad. Sólo le gustan los tuyos. Bueno, al menos eso es lo que creo
con los ruidos en la noche.

Pongo los ojos como platos. ¿De qué habla esta niña?

- ¿De qué hablas Ninette?

- Hace días me desperté en la noche para buscar agua en la cocina y cuando pase
por la puerta de la habitación de mi tío se escuchaban golpes y ruidos raros. Se
reían y tu soltabas palabrotas pidiendo que te diera más fuerte. ¿Te gusta que te
golpeen? Pensé que te gustaban los abrazos

Rio por dentro. Si, me gusta que me de duro, muy duro. Me ruborizo y entre
risitas nerviosas respondo

- Eh, estábamos jugando y pues por eso las risas

Arquea una ceja

- Yo le pregunte a Alena y no sé porque se rió. Pero me dijo que lo que hacían


ustedes era un juego de adultos. ¿Que es el juego?

Trago saliva

- ¿Alena nos escuchó?

Asiente con la cabeza

- Tía Megan, ¿estaban uniendo las semil itas?

- ¿Que? Si, el ovululo tuyo y el esperamzoide de tío Mikhail.

Niego con la cabeza muriendo de la pena.

- ¡No! Vale, ahora ve a merendar con Lara. Sólo estábamos jugando con las
manos Me mira algo extraño y se va corriendo entre risitas. ¿Cuántas veces nos
habrán escuchado? Es que no logro cal arme con Mikhail fol andome como loco
salvaje.

Subo a la habitación y tengo ganas de excitar a mi finolis a distancia. Aseguro la


puerta y mordiéndome

los labios me quito la ropa y frente al espejo me tomo una foto desnuda.

Traviesa se la mando y espero a que me conteste Mikhail a las 1:30pm Joder,


¿Que haces para ser tan perfecta? Todo eso es mío nena. Sólo mío.

Megan a las 1:34pm

Apurese a l egar señor Ivanov. Su esposa necesita sexo. Mucho sexo.

Mikhail a las 1:35pm

Al l egar a San Petersburgo, lo primero que haré será fol ar a mi esposa.

Megan a las 1:40pm

Cuento cada minuto >:)

cita que cuento cada minuto, ¡dios es que soy adicta a ese hombre!

*****

Son las seis. Emocionada comienzo a arreglarme. Esta vez el color lo elijo yo.

Me pongo una lencería roja y nada más de mirarme al espejo e imaginar que mi
ruso particular me despoja de el a, la piel se me eriza. Si, ¡hoy se fol a! No me
decido si me recojo el cabel o o me lo dejo suelto y salvaje. Me lo dejo suelto
con onditas y aunque no me gusta el rojo para los labios me los pinto de rojo. Sé
que a mi finolis le excita el rojo en mis labios.

- ¿Mami?

Escucho la voz de Lara y me paralizo. ¡Estoy en lencería! Me cubro rápidamente


con el albornoz y digo nerviosa

- Lara, se toca antes de entrar


- Oye, ¿porque tienes esa ropa rara? Oh, ya se. ¡Vas hacer el sándwich como en
las películas!

Niego con la cabeza

- ¡No! No sólo voy a..., ay Lara sal de aquí

Ríe traviesa

- ¿Papi te va hacer el sándwich? ¡Si y así él te da su semil ita y tengo otro


hermanito!

- No voy hacer eso Lara.

Se trepa a la cama y brincando en el a insiste

- Oh si, se te veían las tetas

Me siento en la cama y hago que el a se siente a mi lado. Sonriéndole acaricio su


cabel o y respondo

- Eres muy pequeñita todavía Lara. Aún no entiendes cosas. Estas son cosas de
adultos.

Que luego tú harás cuando seas mayor.

- ¡No! Yo jamás voy hacer el sándwich. Es asqueroso y también duele mucho.

La abrazo y tratando de no sol ozar por lo que dice, beso su cabeza. La l eno de
mimos mientras respondo

- Ay Lara no digas eso. No todos los hombres son malos. Hay unos que son muy
buenos.

- No, yo no voy a casarme. Mejor me quedo con mi Papi. Él es el único bueno.

- Ah, ¿entonces no me vas a dar nietos cuando seas grande? ¿No vas a tener
bebés?

Niega con la cabeza. Creo que será una lucha algo difícil la que tendremos con
Lara a medida que vaya creciendo.
- Mi hermanito puede tener bebés cuando sea grande y así tienes nietos Mami
Asiento con la cabeza sonriéndole con cariño

- Vale. Te quiero mucho princesa. Ahora ve a jugar con Ninette en la habitación


de juegos.

Sale de la habitación y me quedo algo pensativa. Pobre de mi pequeña que ve a


todos los hombres malos. Algo tristona termino de arreglarme y mi pelotita me
mira acostadito en la cama rodeado de almohadas

- Pelotita, te portas bien con Alena. Mamá y papá no van a estar en casa. Cuando
regrese, te l eno de mimos y te doy de comer ¿Vale?

Balbucea y le hago cosquil as en la pancita y ríe.

¡Es que es un pícaro!

- Te gusta enamorar con esos ojazos pelotita. Que sepas que eres mío todito Miro
la hora y ya voy contra el reloj. Me cubro con el sobretodo y cargo a mi pelotita
en brazos.

Llenándolo de mimos se lo l evo a Alena. Salgo de la casa y uno de los


guardaespaldas se dispone a l evarme al hotel. Mando mensajes a Mikhail y no
me los contesta. Quizá lo hace a propósito. Estoy algo nerviosa.

Está más misterioso de lo normal. Llego al hotel y es el mismo que


frecuentamos.

Le digo al mil metros que se val a y entro temblorosa al vestíbulo. Pregunto por
la reservación y la empleada me da la l ave junto a una nota.

Veo que has decidido venir. Bien, esta noche nunca la olvidarás. Te lo aseguro.

Cuando entres a la habitación, no enciendas las luces. Hoy quiero estar a oscuras
sólo a la luz de las velas.

Mikhail

Otra nota impresa. Sonrio y entro al elevador ya queriendo quitármelo todo. Me


miro en mi pequeño espejo y me retoco el labial unas tres veces. Las placas de
metal se abren y suelto un suspiro. Aquí voy a deslizar la tarjeta por la cinta
magnética. Abro la puerta de la suite y todo está oscuro veo al fondo la silueta de
mi finolis y hago lo que me ha pedido. No enciendo las luces y dejando mi bolso
a un lado camino hacia la cama y junto a el a está mi finolis. No le veo nada,
sólo la silueta y eso me pone al cien. Me lanzo a sus labios y me besa
rápidamente con deseo y libido. Busca mi sostén y lo desata dejándolo caer.

Ninguno de los dos ha dicho nada, sólo nos tocamos y deseamos. Escucho la
puerta abrirse y seguido la luz se enciende. Me quedo pálida al ver a Mikhail en
el marco de la puerta con una lágrima cayendo de sus ojos. Levanto la mirada y
al que creía que era mi marido, ¡es Sergey! Sergey me ha besado y quitado el
sostén. Pero él tiene más cara de espanto que yo. A los segundos se aparece
Amanda junto a Mikhail y ambos nos miran con deseos de fusilarnos. No
entiendo nada. Se supone que a quien besara fuera a Mikhail. Muero del miedo y
la tensión como nunca antes. Esto está mal, ¿Qué coño ha sucedido?

=================

Capitulo 44: Tiempo de Guerra

Derramo una lágrima y me cubro los pechos. Me acerco a Mikhail y este me


rechaza.

Amanda, el a me mira y sin pensarlo me suelta una bofetada con enojo.

- ¡Eres una cualquiera! ¡¿Que demonios haces aquí con mi marido arrastrada?!

- Yo, yo no lo sé. Lo juro sólo recibí notas que...

- ¡Cal ate mentirosa! - Grita Mikhail

- Lo que dice Megan es cierto. Esperaba a Amanda en esta habitación. No sé que


hace Megan aquí.

- Mikhail, tienes que creerme. Yo esperaba encontrarte aquí pensé que era una
sorpresa tuya.

Me agarra del brazo y sacudiéndome con fuerza responde con desprecio

- Estabas a besándote con mi mejor amigo en una habitación de hotel. ¿Esperas


que te crea ofrecida?

Entre lágrimas replico

- Te lo juro por nuestro hijo que no sabía que era Sergey quien estaba en esta
habitación.

- No te atrevas a jugar nuevamente por mi hijo porque te juro que no respondo


infeliz Sergey intenta intervenir pero sólo consigue irse a los golpes con Mikhail.

Amanda me mira y dice con odio en su mirada

- ¿Sabes que? Te lo regalo. Ese imbécil no cambió nada. Y tu, zorra disfrazada
de santa que no rompe un plato, voy hacer lo que sea con tal de verte mordiendo
el polvo. Te brinde mi amistad y tu como vil perra que eres la traicionaste.

Pudrete Megan McMil an

Sale de la habitación y Sergey al ver que su esposa se va empuja a Mikhail a un


lado y corre tras el a. Trato de hablarle, trato de enseñarle las notas pero sólo me
grita y humil a. En estos momentos

parece que lo que siente por mi es asco y eso me duele

- Mikhail, ¡Escuchame! Todo tiene una explicación. Pensé que tu...

- ¡Cal ate zorra! Pensaste que te daría tiempo fol ar con Sergey antes de que yo l
egara.

¿Es que como he sido tan ciego? Te perdoné dos veces y tú vuelves a hacerlo
una tercera. He confiado en ti y tu sólo te has burlado a mis espaldas con ese mal
nacido.

- Mikhail, por favor escuchame, yo te amo. No digas eso. No que viste tiene una
explicación. Recibí unas notas y yo...

Vuelve a sacudirme con enojo

- Yo también recibí una. Una que me abrió los ojos y me hizo ver que he estado
casado con una cualquiera. Una arrastrada que parece disfrutar del dolor ajeno.
Vete al infierno Megan McMil an. No quiero saber de ti el resto de mi vida.

Sale de la habitación y azota la puerta. Me pongo el sobretodo rápidamente y


entre lágrimas lo sigo. Tomo el primer taxi y l ego a la casa. El baja del coche y
entra a la casa encolerizado. Entro tras de él y sube las escaleras como alma que
l eva el demonio.

Entra a nuestra habitación y comienza a sacar todas mis cosas del guardarropa. Y
las avienta por las escaleras. Le pido que se detenga pero sólo me grita insultos.
Tira mi ropa, mis joyas. También mis perfumes.

Despierta a toda la casa y Lara y Ninette comienzan a l orar al ver como Mikhail
destruye toda la habitación. Le pido a Alena que las l eve a la habitación y
arrodil andome suplico

- Por lo que más quieras por favor, escuchame. Te lo ruego

- Tienes diez minutos para largarte de mi casa. ¡Desapareces de mi vida y es ya!

Niego con la cabeza

- No me

quiero ir, Mikhail no hagas esto por favor.

- ¡Que te largues maldita sea! ¡Recoge tus cosas y te vas de mi casa zorra infeliz!
Vete, pídele a Sergey que te de casa, estas libre para fol ar cuantas veces se te de
la gana con ese imbécil.

- Esta bien. Me voy pero me l evo a Mikhail - Respondo ahogada en l anto Me


sacude del

brazo y mirándome con odio responde

- De aquí mi hijo no sale. Te vas sola como l egaste. Lara y Mikhail se quedan
conmigo.

Tu no eres más que una zorra que no merece más que estar sola por traicionera.

- Mikhail no me digas eso, me lastimas mucho. Te juro que yo jamás volvería a


fal arte.

Tienes que creerme. No me puedes alejar de mis hijos. Es un bebé, necesita de


mi.

- Mi hijo no necesita de una mujerzuela como tu. No sabes como me arrepiento


de haberme casado contigo. No sabes el asco que me da saber que mi hijo l eva
la sangre de una falsa como tu. ¡Largate de mi casa!

Lo miro y me niego rotundamente a irme de la casa sin mi hijo. Quiere alejarme


de él y no podría vivir sin mi bebito.

- ¡De aquí no me voy sin mi hijo!

Me agarra del brazo y en volandas me arrastra bajando las escaleras y me saca


de la casa lanzándome a la nieve con desprecio seguido saca mi ropa y la tira
junto a mí comienzo a morirme de frío. Antes de cerrar la puerta me dice

- Espera la demanda de divorcio. No quiero seguir prestando mi apel ido a una


cualquiera.

Azota la puerta y entre súplicas pido que me dé a mis hijos. No le ha importado


dejarme al intemperie

en plena nevada. Grito una y otra vez que me deje entrar pero nadie responde.

Todo acá fuera está oscuro. Tengo miedo, mucho miedo. Repito una y otra vez
que no lo he engañado, pero el frío me corta cada vez más la voz.

- Por favor, déjame entrar. Tengo que darle de comer a Mikhail. Por
favor...,tengo frío, mucho frío. - Susurro entre dientes.

Al rato sale Alena a escondidas con una manta y cara de pena. Se arrodil a frente
a mi y me dice con afecto

- Megan, debes irte. Acá fuera no soportarás mucho con esta nevada.

Niego con la cabeza

- No me voy sin mis hijos. Quiero a mi bebito. Él..., él necesita de mí - Digo


estertorosa

- Megan por favor. Vete. El bebé está bien y Lara...,el a también lo está aunque
un poco sol oza. Mikhail le ha dado tres días a tu hermana para que se vaya de la
casa Me quedo cal ada y no desisto de irme. Siento como los labios comienzan a
partirse y el sabor metálico de la sangre se hace presente en mi boca. No siento
las piernas. Apenas puedo moverlas.

- Yo quiero..., Mikhail por favor..., tengo mucho frío - Balbuceo Alena me toca y
se alarma

- Megan estás muy pálida, por favor vete.

- Quiero a mi bebé

Me arropa y me cubre el rostro con la manta. Toca mis piernas y están algo
duras. No siento sus manos tocándolas.

- Megan. Te vas de aquí si o si. ¡Te estas congelando!

Siento que los párpados me pesan. Estoy inmóvil. Ya no tiemblo, no siento mi


cuerpo.

Alena corre dentro de la casa y no regresa. Recito una y otra vez que quiero a mi
bebito.

No dejo de repetirlo. Al rato, abro los ojos y veo a Mikhail salir de la casa.
Camina hacia mí y me carga bruscamente

entrando a la casa. Me tumba en el sofá y Alena corre rápidamente a mi lado.

- En la mañana no quiero verla aquí.

Dicho esto sube las escaleras y derramo la última lágrima viva que queda en mi
cuerpo semicongelado. Me l ena de compresas tibias. Y me hace tomar un té
muy caliente. Mel baja las escaleras con más mantas y un termómetro se los da a
Alena y mientras toma la temperatura de mi cuerpo, Mel pregunta.

- ¿Cuanto tiempo ha estado fuera?


- Unas cuatro horas más o menos. Pude convencer al señor de que se quedara
hasta el amanecer.

Mira el termómetro y lo hace espantada

- Está en treinta grados. Tiene hipotermia y si no entra en calor pronto tendremos


problemas.

-¿Como sabes todo esto?- Inquiere Mel

- Es algo muy común aquí

Abro los ojos con dificultad y pido a mi bebé. Sólo quiero a mi pelotita conmigo.
Mel vuelve a irse y Alena pide que esté en calma pero es difícil. El hombre que
amo me cree una zorra y no quiere saber de mi. Al rato Melanie regresa con mi
bebito en brazos y lo recuesta en mi pecho boca abajo con sutileza. Beso su
cabecita con tenuidad y mimándolo le digo cuanto lo amo.

- Meg, sé que no estarás de acuerdo. Pero he hablado con Dmitri. Se ha enterado


de lo que pasó y nos ha ofrecido su penthouse mientras vemos qué hacer.

- A la casa de ese imbécil

yo no voy- Digo estertorosa

- Meg, es sólo unos días. Ya está de camino a buscarnos.

- De aquí no me voy sin mis hijos Alena asiente con la cabeza

- Llevatelos. Ya luego veo como hacerle con el señor. A Lara ya le he preparado


una maleta igual al bebito con todas sus cositas Tengo que irme antes de que
Mikhail baje y me quite a mi bebé. Llega Dmitri y Mel agarra a Mikhail en
brazos y Lara baja las escaleras l orando sin saber porque deja su casa. Alena la
sube al coche de Dmitri junto a mi bebito y Mel.

Lo miro con seriedad y le digo atontada

- Ni creas que esto te hace un héroe y me olvido de lo que le hiciste a mi


hermana Me carga y responde
- Luego me regañas todo lo que quieras. Ahora cal ate y no te esfuerces.

Me sube al copiloto y seguido enciende la calefacción del coche. Recuesto la


cabeza en el vidrio del coche y siento como si un letargo quisiera invadir mi
cuerpo. Cierro los ojos y caigo rendida al cansancio.

****

- Megan, Megan contesta por favor - Ruega Mel intentando hacerme desayunar
Me quedo cal ada y pienso en lo que ha sucedido. De la noche a la mañana
Mikhail me odia y quiere que nos divorciemos. Y no lo culpo, es difícil explicar
lo que sucedió. Ni yo misma lo comprendo. Pero algo me queda claro. A los
cuatro nos citaron en el mismo lugar para que sucediera todo esto. Y estoy
segura de que fue la maldita bruja de Raisa.

Se va arrepentir. Miro seria a Dmitri y le digo

- ¿Quieres ayudar y crea que en realidad haces esto con sinceridad?- Asiente con
la cabeza

- Vale, entonces necesito que me busques a alguien que me ayude con algo que
tengo pensado hacer.

- ¿Que cosa?

Trago saliva y decidida respondo

- Quiero incendiar la casa de Raisa. No quiero que le quede nada a esa maldita.

Quiero destruirla así como el a lo ha hecho conmigo. Ya me harté de lo mismo,


me harté de ser la que soporta y aguanta. Quiere, guerra, pues que se prepare
porque la va a tener.

Mel niega con la cabeza catatónica

- Megan, te vas a meter en líos. No puedes hacer eso.

- ¡Me importa un carajo! Quiero verla jodida así como estoy yo ahora. Siento
que todo para mi ha acabado. Mikhail me ha demostrado que mi palabra no le
importa.
No me ha dejado explicar y tampoco le voy a rogar. Si quiere el divorcio, se lo
doy. Pero mis hijos se quedan conmigo le guste o no.

Mi móvil suena y al ver que se trata de Mikhail suelto una lágrima. Le doy a
sostener a Mel mi pelotita y contesto la l amada.

- Por tu bien, regresa a mis hijos a la casa sino quieres que te los quite con una
orden judicial y no los vuelvas a ver.

- Mis hijos se quedan conmigo. ¿Quieres el divorcio? ¡Bien! Te doy el maldito


divorcio.

Yo tampoco quiero l evar el apel ido de un gilipol as bruto que no da oportunidad


a explicar las cosas. Eres un insensible y sabes, te advierto desde ahora que mis
hijos se quedan conmigo le pese aquien le pese

- Tienes veinticuatro horas para traer a mis hijos a casa. Si no lo haces no sólo te
mandare la demanda de divorcio, también te acusaré de adulterio. Con eso basta
para quitarte a mis hijos. No

necesitan de una falsa como tu.

- No puedes acusarme de eso. Yo no te he sido infiel. Si tan sólo me dejarás


hablar podría...

- ¿Eres idiota? Esto se acabó. Una vez firmes los papeles del divorcio te borras
de mi vida. Ya me harté de vivir con una zorra que mientras estoy ausente se
revuelca con mi mejor amigo. Confíe en ti y ese fue mi error.

- Mikhail, por favor no digas eso. Te amo y odiaría lastimarte.

- Prometiste no volver a besar a nadie, y lo hiciste. Estabas ahí descubierta y lo


disfrutabas. Duele darse cuenta hasta ahora de que he estado casado con una
cualquiera todo este tiempo. Ya entre tu y yo no hay nada de qué hablar. Tienes
veinticuatro horas.

Cuelga el móvil y no puedo evitar l orar y sentir que todo mi mundo se destruye.

Pero por nada del mundo me separaré de mis hijos. Dmitri acepta algo escéptico
el ayudarme con lo de Raisa y decido que es hora de abandonar Rusia. Hoy
mismo me voy antes de que Mikhail pueda quitarme a nuestros hijos.

- Empaca nuevamente las maletas Mel, nos vamos de Rusia Lara me mira y l
orando suplica

- Mami yo no me quiero ir. Yo quiero estar contigo y Papi. Ustedes se quieren


mucho.

Mami por favor vamos con papi

- Lara, cariño. Ya tu papi y yo no podemos estar juntos. Preciosa, te prometo que


todo va a estar bien. Nos vamos un tiempo a casa de abuela Caterina.

Se queda cal ada derramando lágrimas y la abrazo fuertemente. Este


desprendimiento me duele como si arrancaran de mi algo es esencial para vivir.

Sin él siento que nada de lo que hago, nada de lo que toco, nada de lo que pienso
tiene sentido.

Lo amo y ahora lo he perdido todo con él. Agarro el móvil y marco un número
enojada

- Da gracias que estoy en una cama con hipotermia maldita víbora. Porque si no
fuera así te buscaría y te arrancaría hasta el alma por maldita.

Al escuchar mi voz desde la otra línea ríe burlona

- Mira nada más quién l ama. Mi amiga Megan la adúltera. Uy que feo eso de
serle infiel al marido. Ya está en boca de todos. Tremendo lío se formó en el
hotel -

Mofa Raisa

- Fuiste tu estúpida y te juro que de esta no te libras. Vas a desear no haberte


metido conmigo nunca. Estas loca y es hora de darte a probar de tu propia
medicina.

- Ay Megan, cariño, no sé de qué hablas. Yo no perdería el tiempo preparándote


el hotel para que fol es con el mejor amigo de tu marido. Si que eres zorra. Y
luego te l enas la boca l amándome a mi ofrecida. Mira que el ladrón juzga por
su condición. A mi, dejame en paz. Si te agarraron de calenturienta no es mi
problema.

¡Maldita bruja!

- Sólo te advierto una cosa imbécil. Te vas a arrepentir. Ya me tienes harta y


sabes, si quieres guerra la vas a tener. Ni creas que este es tu golpe final.

Se ríe y responde

- A ver violinista de segunda, una vez te dije que esto no pararía hasta que una
de las dos cayera. Y no hablo en vano. No hay espacio para las dos en esta tierra.
O te mueres tu o me muero yo. Pero claro, la que se muere eres tu. Pero para eso,
hay que destruirte primero. Este es sólo el comienzo de tu perdición Megan
McMil an. Eres tan tonta, que eres más fácil de aplastar que una cucaracha.
Siempre caes, y eso es lo más divertido de todo.

- Disfruta ahora, y l ora después, perra.

Termino la l amada y ahora más que nunca estoy segura de algo. Quiero que
sufra, que implore, que suplique, que por una vez sea el a quien ruegue. Por
primera vez siento la intensa necesidad de ver a alguien sufrir sin piedad. Aún no
conoce quien es Megan McMil an Agnel i.

=================

Capitulo 45: Dolorosa Separación

Han pasado dos semanas. Mamá nos ha recibido. Para el a ha sido de sorpresa
pero traté de explicarle todo por teléfono antes de l egar. Mel ha decidido venirse
con nosotros y mamá me l ena de mimos, ¡ay como se los recibo! en verdad los
necesito. La extrañaba tanto y ahora que la tengo cerca la aprovechare lo más
que pueda. Lara corre a abrazar a su abuela y aunque no entiende nada de
italiano le dice que la quiere mucho en ruso. Le doy a sostener a mi pelotita para
que lo mime y muriendo de amor por su nieto lo l ena de mimos.

- Tengo un nieto hermoso. Es toda una ternurita.

Derramo una lágrima y me siento en el sofá de la sala de estar. No puedo evitar


sentir

que quiero mandarlo todo al demonio y dejarme vencer. Mel se sienta a mi lado
y abrazandome dice

- No l ores. No me gusta ver a la peleonera de la familia así l orando.

- Trato, pero es difícil. Pero al menos lo intentaré Mel l eva a Lara a la cama
junto con mi pelotita y quedo a solas con madre. El a pregunta qué ha pasado y
yo le explico todo dolorida. Le dejo saber que ahora lo que más me importa es
mi carrera y mis hijos. Y

tratar de que Mikhail no me los quite. Lleva cientos de mensajes amenazantes y


lo que más me asusta es que si puede quitarme a los niños. Aunque trato de dejar
de pensar en él. Mikhail me acompaña a todas partes. Me duele su ausencia y
aún más su desprecio.

Pero no puedo estancarme en esto. Si no me quiere a su lado, no puedo hacer


nada para hacerlo cambiar de parecer. Llevamos solo dos semanas en Italia y
siento que ha sido una eternidad. Antes

de ir a dormir veo las notas que recibí. Las leo una y otra vez. Si tan sólo me
permitiera mostrarle..., no ya no sirve de nada. Paso una noche pésima. No
puedo dormir. Siento una paranoia terrible. Siento que en cualquier momento
Mikhail puede aparecerse con una orden judicial y quitarme a mis hijos. Si eso
pasa, me muero. Me levanto antes que todos y hago un poco de café mientras
miro el móvil.

Ya Mikhail ha cesado de enviar correos. Parece que ya se ha dado por vencido.

Pero recibo un correo de John confirmando el primer concierto acústico.


Comienzo a tocar y trataré de despejarme un poco. Pienso en l amar a Sergey.
Quiero saber si ha logrado explicarle a Amanda lo que ha pasado. Pero no sé qué
tan bueno sea eso. Al demonio, lo l amo y escucho su voz sonar

- Hola

- Sergey, soy Megan. ¿Podemos hablar?

- Si Megan, Dime
- ¿Has logrado hablar con Amanda? ¿Le has explicado lo que ha sucedido? Yo
esa noche esperaba a Mikhail.

- Yo la esperaba a el a. Recibí unas notas con su nombre citando mi presencia en


esa suite. El a antes de sacarme de la casa me enseñó una nota donde le
aseguraban que

en la dirección que estaba escrita podría comprobar que su marido le es infiel.


Megan, no hay quien la haga escuchar. Llevo dos semanas viviendo en un hotel
y no me deja ver a mi hija. Trato de todas maneras posibles de acercarme a el a
pero no me lo permite.

Ha pedido el divorcio y yo la verdad no me quiero separar de el a por nada del


mundo.

- ¿Y Mikhail? ¿Que ha pasado con él?

- Ay Megan, no querrás

saberlo.

Trago saliva

- Dime

- con lo que respecta a mi, sigo trabajando en la farmacéutica porque soy


accionista.

Pero me ha retirado la amistad. Ya no lo represento legalmente. Me ha destituido


el cargo. Él, se la pasa de barra en barra y no se le ha visto el pelo en la
farmacéutica. Sólo se ahoga en alcohol. Escuche que comenzó a tramitar la
demanda de divorcio y también la custodia de Lara y Mikhail.

Asustada replico

- Pero eso no puede ser. No puede l evarse a mis hijos. Soy su mamá y deben
estar conmigo. Yo lacto a Mikhail no puede estar lejos de mi. Él no me puede
hacer eso. No se lo voy a permitir

- Megan, da gracias que no te acusa de secuestro. Sacaste a sus hijos del país sin
su autorización. Podrás verlos, pero vivirán con él.

- ¿Por que me hace esto? ¿Por qué se empeña en lastimarme? Sabe que mis hijos
son lo más importante que tengo en la vida. Primero me mata antes de l
evárselos.

- Megan, en estos días debe estar buscándote para l evarse a sus hijos. Megan
creo que esta vez no hay perdón. Ni para ti ni para mi. Aunque no hayamos
hecho nada. Creeme que me duele lo que está sucediendo. Pero parece que es el
fin de todo.

Dejo caer el móvil y estal o en l anto. ¿En qué momento todo se vino a bajo?

Mandé a incendiar el penthosue de Raisa y la muy perra sigue como si nada.


Nada le afecta. Quiero matarla o morirme. Lara entra a la cocina y bostezando se
sienta en un taburete

- Buenos días princesa

- Hola Mami. ¿Estas l orando?

Niego con la cabeza

- No Lara. Sólo es algo de

alergia. Anda, te voy a servir cereal

Asiente con la cabeza y tratando de no parecer débil frente a el a le sirvo el


cereal. El a pregunta por Mikhail y me quiebro más.

- Tu Papi está en Rusia. Pero pronto lo vas a ver. Dime, con quién te gustaría
vivir. ¿Con Mami o Papi?

- ¡Pues con los dos! Los dos son mis papis

- Ya, lo sé pero hay veces en las que los papis se separan y los hijos tienen que
vivir con uno de los dos.

Me mira y derrama lágrimas algo confusa

- Pero..., podemos regresar con Papi. Él es bueno y es mejor vivir con él.
- ¿Tu quieres vivir con él?

- Con los dos.

- Lara, nena no se puede.

Baja la cabeza y no responde. Sólo l ora y yo quiero que esta maldición acabe
ya.

****

Caen chubascos. Mel y mamá han salido a comprar unas cosas al centro
comercial y

yo me he quedado con mis pequeños en la casa. Miro la televisión mientas mi


pelotita duerme en el playard y Lara dibuja en sus libretas. Tocan la puerta y me
extraño. Dejo la taza de café a un lado y voy a ver de quién se trata. Abro la
puerta y palidezco. Parece que ningún lugar será lo suficientemente secreto para
esconderse de él. Intento cerrar la puerta pero forcejea conmigo y entra a la
fuerza.

- Vete de aquí. No te vas a l evar a mis hijos que lo sepas.

Sin decir nada me estrecha unos papeles. Los agarro y comienzo a leerlos.

Comienzo a sol ozar. No, no puede haberlo conseguido.

Siento que lo odio.

- tengo la orden judicial que me concede la custodia. Mis hijos regresan hoy a
Rusia conmigo. Y agradece que no te acusé de secuestro.

Intenta pasar a la sala de estar y Lara al verlo corre hacia nosotros. Con un grito
la mando a la habitación. Y asustada lo hace.

- De aquí no te l evas a mis hijos. Primero me matas oíste, ¡Me matas! Haces
esto para dañarme. ¡Que no te fui infiel! Recibí notas creyendo que me
encontraría contigo. Pero claro, es más fácil no creerme.

- Megan, hazte a un lado. Vine por mis hijos y será mejor que lo aceptes.
Desesperada corro a donde esta Misha y lo cargo en brazos

- No te lo puedes l evar. Necesita de mi. Soy su mamá. Mikhail, piensa en él.

- Dame a mi hijo y no me hagas perder el tiempo

- No te voy a dar a nadie. Crees que por que tienes poder y dinero puedes
mandar a todo mundo. ¡Pues te equivocas! Eres un maldito traumado que cree
que todos tenemos que cargar con tu jodido pasado. ¡Pues no! Ya me hartas.
Dejame en paz, lárgate, si no me crees, vete al demonio. No eres indispensable.
Nadie lo es. Lo que te pasó de niño no te da derecho a joderme la vida. Eres un
inseguro y ya me cansa decirte que eras el hombre de mi vida. Vete al infierno
con todos tus traumas. Pero no voy a permitir que me separes de mis hijos. Basta
ya de lastimar y destruir. Déjame en paz. Vete.

Me mira, me mira y dejando caer una lágrima de sus ojos me estrecha otro
documento.

- Tienes razón en todo Megan. Sólo firma ese papel y me voy de tu vida. Vi las
rosas en la casa junto

a la nota. Que lástima que no pudieras haberte dado cuenta que siempre te
regalaba tulipanes y mis notas eran de mi puño y letra. Acepto que te lastimé esa
noche, pero lo que vi, también lo hizo. No me l evaré a los niños. Estarán
contigo pero quiero que l eguemos a un acuerdo

Trago saliva

- ¿Que acuerdo?

- Firmas ese papel y me dejas despedirme de mis hijos. Sólo quiero verlos. Y en
la medida que sea posible, tener una relación cordial entre tu y yo por el os.

Me duele todo esto. Pero parece no haber otra solución. Asiento con la cabeza y
hago que Lara regrese a la sala de estar. Él la abraza y le doy a sostener a
Mikhail. Leo el documento y me quedo helada. Va en serio. Si firmo esto acepto
la demanda de divorcio y en cuestión de meses o quizá menos ya estaremos
divorciados. Muriéndome por dentro levanto la mirada y pregunto

- ¿Esto es lo que quieres?


- Sólo firma. Así dejaré de lastimarte. Quizá funcionemos mejor como amigos.

Lo miro y más enojada replico

- Sólo así resuelves los problemas. Huyendo de el os. No podría ser amiga del
hombre que amo y mucho menos del hombre que tanto me ha lastimado. -Firmo
los papeles y con dolor se los entrego. - Espero que encuentres una mujer que se
ajuste a tu estilo de vida. Yo simplemente no pude.

Besa la cabecita de Mikhail y despidiendose de nuestro hijo me lo da a sostener


y agarra los papeles.

- Sólo te buscaré para saber de mis hijos. Yo también espero que seas feliz. Que
busques

esa felicidad que yo no puedo darte a ti ni a ninguna mujer. Duele darse cuenta
que el pasado por más que quieras no te deja libre. Perdí esta vez. Quizá mi error
fue intentar ser un hombre normal pero no lo soy. Funciono mejor en soledad.

Mereces algo mejor que yo.

Se despide de Lara y esta l ora al saber que no regresáremos con él a Rusia.

También me duele, pero hay cosas en la vida que son inevitables. Para mi será
inevitable amar con toda mi alma al hombre que más me ha lastimado.

- Lara, portate bien con tu mami. Yo haré todo lo posible por verte seguido. A ti
y a tu hermanito.

- Te quiero mucho Papi. De aquí al cielo. - Responde sol oza

- Yo también princesa.

Se acerca a la puerta y abriéndola me mira

- Sé feliz, sé que lo serás pronto

Sale de la casa y escuchar el azote diciéndome que esta vez es para siempre me
lástima. Desde hoy, prácticamente estoy divorciada de Mikhail. En el fondo
muero porque ese papel se desintegre. No quiero dejarlo. Pero es dolorosamente
necesario.

*****

He invitado a John a almorzar a un pequeño restaurante cerca de la casa de mi


madre.

Me enseña los últimos detal es del concierto aquí en Italia y me emociona volver
a los escenarios. Tomo un sorbo de vino y pregunto

- ¿Has sabido de Alisson? El a es mi representante y no logro contactarla

- Eh si. De hecho. Debo hablar contigo de el a.

Arqueo una ceja

- ¿Que con el a?

Hace

las carpetas a un lado

- Por más que quiero hacerle entender que no puedo ser el hombre que quiere.
No lo acepta. No quiero lastimarla, pero ahora sólo quiero estar sólo.

- ¿Y se lo has dicho así? ¿Sin anestesia?

- Joder Megan, falta que se lo diga en chino. Pero ya veré como le hago. Me
entere que tu y Mikhail están en planes de divorcio.

Tuerzo el gesto

- Así es. Y aún me duele hablar del tema. No es fácil separarse de la persona que
se ama así de la nada.

- ¿Entonces por qué se divorcian?

Bajo la mirada y seria respondo

- Porque a pesar del amor que le tengo, eso no le fue suficiente. No confía en mí
y luego se dio cuenta de su error tarde como siempre. Esta vez ha sido él quien
ha querido continuar con los trámites.

- ¿Y como te sientes?

Trago saliva

- Trato de no pensar en el o para que no me afecte. Ahora lo más importante para


mi son mis hijos y este concierto.

Asiente con la cabeza

- Vale. Pues mañana es el día. A bril ar sobre ese escenario y ya verás que toda
esa efusividad de tus fans te ayudará a sentirte mejor.

Suelto un suspiro

- Ojalá...

Sigo hablando con John durante toda la tarde como buenos amigos. Al caer la
noche me regresa a la casa busco a mi pelotita. Está muy despierto esperando
que mamá le dé de comer. Algo cansada me siento en la sala de estar y
amamanto a pelotita mientras tomo un respiro

- Te ves cansada cariño - Comenta mi madre

- Realmente lo estoy. Muero del sueño. Mañana tengo concierto y quiero estar lo
más descansada posible pero creo que eso sería algo difícil.

Mira a mi pelotita y sonríe

- Te ves muy hermosa amamantando, Megan. Me recuerdas a mi cuando lo hacía


contigo y Mel.

Sonrío

- Pronto le toca a el a amamantar. Va a ser madre también y eso me l ena de


emoción porque yo seré tía.

Lara juega con sus muñecas en un rincón. Está algo más cal ada de lo normal.

Estar lejos de su padre le ha tocado duro igual que a mi.


- ¿Y el divorcio es definitivo?

Asiento con la cabeza

- Si. Si lo es. Sé que lo voy a poder superar. No seré la primera mujer divorciada
ni la última.

- Si, pero se nota en tus ojos que aún amas a ese hombre. Y si es como dices que
fue culpa de esa mujer, no deben permitir que el a gane. Muestren que su amor
es más grande y fuerte que todo.

- Yo le voy a demostrar lo fuerte que puedo l egar a ser a esa víbora.

Mamá se levanta del sofá y entra a la cocina. En eso agarro el móvil y mando un
texto Megan a las 7:00pm

Es hora de avanzar el plan. Quiero que la golpeen hasta dejarla inconsciente pero
sin matarla. De eso nos encargamos después.

Jared a las 7:01pm

Pronto verá resultados

Este matón sin alma que ha conseguido Dmitri no le teme ni a su sombra. Por
dinero es capaz de quebrar hasta su propia madre. Pero ahora le va a tocar
quebrar a la bruja de Raisa. Quiero que sufra. Quizá sea cruel lo que haga. Pero
más cruel han sido conmigo.

Si acabó con mi matrimonio, al menos que sufra como perra que es. Mamá
regresa de la cocina con un té y me lo da a sostener.

- Toma esto. Ayuda a relajar un poco. Últimamente vives muy tensa.

- Claro que no

- Claro que si. No puedes negar que te mueres por saber de la vida de Mikhail.

Cada vez que lo nombras tus mejil as se sonrojan y tu mirada destila amor.

Escucho a mi madre y mirando a mi pelotita aprieto los dientes.


- No puedo evitarlo. Aunque esté lejos, lo sigo amando como si estuviera con él.

Pero tengo que ir diciéndole con calma al corazón que ya se acabó. Que Mikhail
es pasado.

Mi madre sonríe y soltando un suspiro responde

- Mikhail nunca será tu pasado. Nunca lo será mientras lo ames con esa
intensidad y Mikhail te ame como lo hace.

Odio que tenga razón. También odio no poder tener la libertad de olvidarlo y
seguir con

mi vida. Siento que no podría amar a más nadie después de Mikhail.

El a se a atender una l amada y le sacos gases a mi pelotita dando pequeñas


palmaditas en su espalda. Trato l amar la atención de Lara pero me ignora. Ya no
tiene el rostro feliz de siempre y se la pasa jugando sola.

- Lara, cariño...

- ¿Que mami?- Responde seria

- ¿Por qué tienes esa carita?

- Extraño a papi y a Ninette.

- Yo también los extraño. Pero hay veces que es mejor así. No te preocupes.

Pronto verás a papi de nuevo.

Sonríe tenue y sigue jugando con sus muñecas. Yo también lo extraño. Aunque
quiera negarlo, me hace falta.

=================

Capitulo 46: Llama el amor

Un mes sin él. Un mes sin Mikhail, un mes sola y sintiendo que cada día que
pasa, lo extraño aún más. Pero ahora sólo somos amigos cordiales por nuestros
hijos. Aunque en el fondo hago todo lo posible por saber de su vida, saber de él.
La última vez que lo vi, hace una semana fue tan distinto todo; pareciera que se
toma en serio eso de ser sólo amigos. Visitó a mi pelotita y a Lara y estuvo con
el os un buen rato, mientras yo espiaba por la cocina. Como me gustaría que
todo fuera perfecto, como antes de que decidiera no escucharme y caer en la
trampa de esa maldita

- Megan, baja de las nubes. Mírame para poder terminar de arreglarte - Pide
Anila Pestañeo dos veces y trato de no pensar. En un rato comienza el concierto
y tengo que estar lo más relajada posible.

- Disculpa, sólo pensaba un poco.

- Eso se nota. A ver, no pienses más que en cosas lindas. Mejor piensa que al á
fuera hay muchas personas que aman tu música aman tu voz.

Asiento con la cabeza. Al menos con eso tendré que conformarme. Tengo unos
nervios horribles. Después de tanto regreso a los escenarios. Siento la misma
ansiedad que la primera vez. Mientras Anila termina de arreglarme el cabel o
enciendo la laptop y por medio de una videoconferencia mamá me habla desde
la casa con pelotita y Lara.

Agarra las manitas de mi bebito hermoso y hace gesto de saludarme. Esa carita
hermosa me alegra los días.

- ¿Cómo está la pelotita de mami? ¡Estas hermoso!- Digo l ena de amor.

- ¡Ya mismo vamos a verte tocar y cantar mami! Mira, me puse el vestido que
abuela Caterina me ha regalado.

- Dice Lara

La miro y sonriendo replico

- Te ves preciosa. Como una muñeca.

Mamá ha puesto a mi pelotita como todo un galán. Tiene un trajecito con su


corbatita miniatura. ¡Se ve tan lindo que me lo como! Me despido de el os luego
de hablar un poco y cierro la laptop. Vale Megan, tranquila, serena. Relajate y
todo fluirá. Mi móvil vibra y recibo un correo
De: Mikhail Ivanov

Fecha: 30 de marzo de 2016 8:30pm

Para: Megan McMil an

Asunto: Felicitarte

Hola

Sólo escribo para felicitarte. Hasta acá se ha escuchado que darás un concierto
acústico en Italia. Me alegro mucho de que hayas regresado a los escenarios. Veo
que no me equivoqué. Sólo necesitabas que me alejara de ti para que comenzarás
a triunfar

nuevamente. Me da gusto ver que es así. Espero que este mensaje no te


incomode.

Sólo quiero felicitar a la madre de mis hijos por ser tan talentosa.

Pd: Te regreso tu apel ido de soltera, así hasta se oye mejor. Los trámites de
divorcio están corriendo y pues no tienes que usar más mi apel ido.

Mikhail Ivanov

---

De: Megan ¡IVANOVA!

Fecha: 30 de marzo de 2016 9:00pm

Para: Mikhail Ivanov

Asunto: ¡Es que eres cabezota!

Primero: Gracias por felicitarme. Te lo agradezco mucho. Espero que te vaya


bien y no estés tomando.

Segundo: Él que hizo que todo se

fuera al carajo fuiste tu. Sólo necesitaba cinco minutos para explicar todo.
Tercero: ¡Yo no te pedí el jodido divorcio! Eso lo decidiste tu sin consultarme a
mi si eso era lo que yo quería. Tu por tus pelotas me obligaste a firmar ese papel.
Aún no puedo creer que creas tan siquiera que podría ser tu amiga.

Tercero: ¡SOY IVANOVA! Que te quede claro. Aún soy tu esposa hasta que ese
maldito papel se tramite y además me gusta como suena con mi nombre tu apel
ido.

Pd: ¡Es que eres cabezota! Cabezota y orgul oso

Megan ¡IVANOVA! :)

---

Le doy a enviar y no sé porqué siento algo de tranquilidad respecto a Mikhail.

Quizá en realidad lo que necesitábamos era un tiempo propio para cada uno.
Pero no, un divorcio anda corriendo.

De: Mikhail Ivanov

Fecha: 30 de marzo de 2016 9:10pm

Para: Megan Ivanova

Asunto: Difícil

No me ayudas. Al ver tu apel ido me hago de la idea que ya no eres mi mujer.


Que no debo sentir celos cuando alguien más se acerque a ti y quiera besarte los
labios. Cuando otro que no sea yo quiera tocarte. Trato de lidiar con eso y tú te
empeñas en hacerme las cosas difíciles. El que l eves el "Ivanova" me lastima
mucho. Creo falsas esperanzas y tengo que aceptar que ya te perdí.

Pd: No quiero hacer nada más que pueda lastimarte. Y teniéndote lejos, lejos
estás mejor.

Mikhail Ivanov

--

¡Es que tiene que ser ruso terco! ¡Paciencia con él! ¡Tan fácil que es escuchar
maldita sea! Pero bueno, escuchar ya no es opcion. Anila termina de arreglarme
y me veo al espejo. Llevo puesto un relevante vestido negro corte griego. Unos
tacones color escarlata igual que los labios. Tanta elegancia me pesa, ¡Quiero
mis jeans!

- ¿Es necesario que salga tan finolis a tocar?.

Anila asiente con la cabeza riendo

- Si Megan. Te ves hermosa y vas a arrasar en ese escenario. ¿Recuerda seguir


las indicaciones que John te dará por el auricular vale?

- ¡Si! ¡Bueno ahora a temblar!

John me busca al camerino y los tacones escarlata se quieren quebrar.

- Es hora, a bril ar y dejalo todo como tu sólo sabes hacerlo.

Lo abrazo nerviosa y feliz le susurro al oído

- Gracias por apoyarme como lo haces. Gracias a ti mi sueño se ha hecho


realidad. Miles de personas al á afuera están deseando escucharme gracias a ti.

Te debo mucho.

- No me debes nada. Bueno si, un café nada más. - Mofa Veo pasar por el
corredor parte de la orquesta y me pongo más nerviosa. Hoy estreno
"Incondicional" es tema que compuse pensando en Mikhail. Espero no ponerme
muy sentimental. Me hubiera encantado cantarla y tocarla para Mikhail pero
como la vida juega con nuestro destino y nos pone patas arriba. Ahora estoy sola
y deseando que todo sea un mal sueño.

- Una vez en el escenario, comienzas con "Lila" de entrada.

Ceñuda replico

- ¿No era con el último sencil o de Tuya Cuando Quieras?

- Ay si, ese. Ya hasta me pegas los nervios. Luego vas con el saludo y seguido

"Lila" es la única canción que tiene coreografía cuidado y en uno de tus


movimientos impulsivos no te l eves enrol ado a un bailarín

Riendo camino junto a él

- Ya vale seré prudente. ¿Algo más?

- Si, al lado de cada bocina tendrás agua. No te acerques al borde del escenario,
no...

- No me acerco mucho a los fans, no canto más de lo estipulado, no me quito los


audífonos. Sigo instrucciones..., bla, bla, bla

- Ningún Bla,Bla,Bla. Hablo en serio Megan McMil an. Hay unos jeques al á
fuera que han venido a escucharte tocar. Te toca impresionar.

Hago gesto confuso

- ¿Que son jeques? ¿Jaque mate? ¿El de el ajedrez?- Digo divertida

- Muy graciosa. Son árabes muy...

- Guapo que sé lo que son jeques. Es que cuando estoy nerviosa me pongo a
decir estupideces y hablar rápido sin pensar y a hiperventilar y siento que me
voy a morir.

- ¡Escucha!- Lo miro- Todo va a salir bien. El escenario es tuyo, arrasa con él.

De momento camino y camino y me veo en el escenario a oscuras. Sólo escucho


aplausos. Cientos de aplausos

y la voz de John por el auricular echando porras. A oscuras l evo el violín que
Mikhail me ha regalado en mi graduación. Ese negro hermoso. Reposo el arco
sobre las cuerdas y suelto un suspiro nervioso. Megan, inhala paz, exhala
nervios.

Pichando el violín con mi cuel o toco las primeras notas de Russian bul ets. El
último sencil o de Tuya cuando quieras. Uf, aún me acuerdo de las notas. No
vengas a meter las cuatro Megan. Los aplausos se agudizan y las luces
comienzan a aparecer. Me quedo helada al ver las masas de gente que hay frente
a mi. Pero rápidamente busco con la vista la primera fila de butacas. Ahí están
mis tesoritos. Lara me saluda con la mano emocionada y mamá tiene a mi
pelotita en brazos. Mel también ha venido y la veo animada. Verlas me hace
cesar algo los nervios. Toco la canción y cierro los ojos mientras lo hago. Cada
vez que toco me trasporto a través de la melodía y todo mi cuerpo se sintoniza
con la

melodía. Amo lo que hago. Amo la música, amo cantar. Amo expresar todo lo
que l evo dentro de mí a través de un arco y unas cuerdas. Al finalizar la entrada
instrumental recibo otra ola de aplausos más.

- Gracias a todos por acompañarme esta maravil osa noche.- Sonrío mirando
hacia miles de personas emocionada - Dicen que de una canción se puede
expresar muchas emociones. Pero con este concierto, más que expresar
emociones, quiero transmitirlas.

Hay muchos colores, el rojo para el amor y la pasión, el blanco para la paz,
azul..., libertad.

Pensando ya en la letra de esa nueva canción

inédita añado

- Y el lila..., el color lila para mi simboliza sueños. Porque para amar, hay que
soñar he escrito esta canción. Esta se la dedico a dos pequeños seres que hicieron
realidad mi más grande sueño, el ser madre.

A Lara si que esta le va a gustar y de seguro la pone a bailar. Otra vez la


oscuridad.

Siento que me jalonean de todos lados mientras las coristas hacen espera. Me
quitan los tacones y el vestido mientras me ponen otro más ligero y unos tacones
más bajos para poder bailar. Y como que la coreografía se me ha olvidado algo.
Vale, ¡ingeniatelas!

Salgo con otra ropa totalmente distinta.

Comienza el solo y escucho la voz de John en el auricular.

- Concentrate y cuidado, sales por derecha.


¡Maldita sea! ¿No puedo hacerlo como me da la gana? Comienzo a cantar y
cantar a la vez nunca se me ha dado tan bien. ¡Pero vamos positivismo! Mando
al cuerno la coreografía e improviso. Bailo como quiero al ritmo de la canción
mientras los bailarines no les queda más remedio que seguirme. Si, ¡Megan da
clases de zumba!

Veo a Lara gozarse la canción y me lanza besitos. John se va a enojar, mucho.

Pero así soy, espontánea, impulsiva y soy ¡Italomericana! Canto un sin fin de
canciones y escuchar a miles de personas cantar junto a ti es gratificante. Pero
me falta una canción. Una que es la más importante para mi. Me siento en un
taburete con el micrófono y al bajar las luces digo.

- Incondicional, tiene muchos significados. En mi caso; incondicional es amar a


pesar del destiempo. Incondicional es aceptar y comprender. Incondicional es
saber amar aunque el destino se empeñe

en separar y separar. Es l orar y reír junto a la persona que se ama. También es


dejar ir aunque duela, es amar en cuerpo y alma aunque el amor se nos escape. -

Suelto un suspiro y siento que mis ojos sol ozan. ¡Estupida! - Incondicional es
perdonar y escuchar. Esta canción es algo especial por encima de todas. La
compuse en un momento alegre de mi vida y fue pensando en esa persona que
desde que apareció en mi vida la cambio totalmente. Me enseñó que el amor
duele, lástima, pero también sana heridas del pasado. El amor es un mal
necesario. Se la dedico a él, aunque no esté a mi lado, lo amaré
incondicionalmente. Seré suya incondicional.

Canto y escuchar sonar mi voz retumbar por todo el lugar dando vida a aquel as
letras de estudio hacen que derrame unas cuantas lágrimas emocionada. Pensar
en Mikhail es inevitable, lo es y cantarle me hace quererlo más. ¡Maldita sea!
¿Es que acaso no puedo controlar lo que siento? Al acabar el concierto y regresar
a la casa con cientos de rosas y libros detal es del público me ducho y lacto a mi
bebito. Ha estado en su primer concierto. En el primero de él con su mami.

Agarro el móvil. Ha sonado, al parecer ha l egado otro correo tarde en la noche


De: Mikhail Ivanov

Fecha: 31 de marzo de 2016 12:00am


Para: Megan Ivanova

Asunto: vestido negro

Hola

Lamento mandar este correo tan tarde en la noche. Pero es que tenía que hacerlo.

Quería dejarte saber que ese vestido negro corte griego me dejó deslumbrado.

También los tacones escarlata. Te veías hermosa. Y..., Megan, me has hecho l
orar y odio hacerlo. Esa canción fue muy hermosa. Gracias por haber escrito
algo así. Ahora más me doy cuenta de lo que he perdido. Ahora estoy abordando
mi jet para regresar a Rusia pensando en lo que pudo ser y no fue.

Nada, felicidades y que duermas lindo.

Pd: Dales un beso a Lara y a mi pequeño de mi parte. Extraño no tenerlos en


casa.

Mikhail Ivanov

---

Los ojos me sol ozan. Estuvo aquí. Estuvo en el el concierto. ¡No es posible!

Muero, muero y ¡muero! Cierro los ojos y grito de emoción. Ya siento que no
puedo seguir alejada de él. No puedo.

*****

Jared a las 12:00 pm

Ya está hecho señora. Si quiere confirmarlo, está recluida en el hospital de la


dirección que le dejé adjunto. Tres costil as rotas, cuel o inmovilizado y tabique
roto. Entre otras pequeñas cosas.

Megan a las 12:00 pm

Vale. Te aviso si necesito que pases al siguiente nivel.


Guardo el movil y no siento pena por esa bruja. Poco le está pasando. Debería
hacerle más por destruir mi vida como lo hace. He hablado con Sergey y me
alegra saber que Amanda ha decidido escucharlo y perdonarlo. Bastó con
enseñarle las notas para que se diera cuenta que maléfica tenía la manos metidas
en ese lío.

Mel ya comienza a tener pancita y ya ando desesperada porque mi sobrino o


sobrina se mueva. Y mi querida hermana está a punto de dar su brazo a torcer
con Dmitri. ¡Es que el amor es ciego!

Y me lo dicen a mi. Megan, ¡tu andas ciega también!

- A ver, si es niña, como quieres que se l ame - Pregunto mientras tomo café

- Eh, estaba pensando en Mía. Oh, oh ya sé. Mía o Ángela. Ay no sé. Me gustan
tantos que no sé.

- ¿Ya y si es niño?

Se queda pensativo

- Mmm, Mark..., Ay no ese está muy gastado. ¿Alan?

- Alan es lindo. - Dice Lara

- Ya tienes una tercera opinión.

Todas reímos y Mel responde que sigue indecisa por los nombres. A mi no se me
hizo

difícil. Lo tenía claro. Si era niño, se l amaría Mikhail. Y pues como pelotita es
un hermoso varoncito es el segundo Mikhail al mando. Pero pelotita ahora que
ha cumplido tres meses está algo incómodo y hace pucheritos por todo.

¿Será que vienen los dientecitos precoces? No quiere comer y por nada se
molesta. Ay pelotita es mala leche como su papi. Lo dejo en el playard. Entre
Mel, mamá y yo preparamos la cena. Corto unas zanahorias mientras hablo con
Mel de su trabajo como decoradora en la farmacéutica. Ha cambiado una que
otra cosa y parece que a Mikhail no le ha molestado del todo.
- ¿Y como va tío Danilo con Alejandra? - Pregunto Mamá nos abre los ojos
como platos

- No entiendo la pregunta. Alejandra tu suegra...¿Que tiene que ver con mi


hermano?

Mel me mira, yo la miro y el silencio sucumbe

- ¿Que tío Danilo no te ha dicho? Él y Alejandra tienen una relación hace meses.

- Señala Mel

- Y mira que mi querido tío tiene sus cosil as guardadas. Ese se la fol a y la hace
chil ar como jovencita de veinte

- ¡Megan! ¡Por dios!- Regaña mi madre.

Me rio. Es que es la verdad. El a desde que está con Danilo, tiene una sonrisa de
oreja a oreja y todo le parece bien.

- Mami, ¿Cuando veremos a la otra tía? - Pregunta Lara

- ¿A Alisson? Bueno, a el a podemos verla pronto. ¿Quieres verla?

- Si , también a Danna para jugar con las muñecas. Y el a me enseña inglés y yo


ruso un poquito. Aunque dice que es muy difícil El móvil suena y soltando un
suspiro miro el identificador de l amadas. Es Aleksandra. Me extraño. Hace
mucho que no hablamos y me intriga saber el motivo de su l amada

- ¡Hola Alek! ¿Que tal?

Escucho sol ozos del otro lado de la línea y comienzo a preocuparme

- ¿Aleksandra qué ocurre?

- Megan..., se cayó..., se cayó

- ¡¿Que se cayó?!

Rompe en l anto y ahora siento que es algo grave, muy grave. Insisto en que me
diga de qué habla y entre hipos desgarrados responde
- Esta mañana Mikhail abordó uno de sus helicópteros para trasladarse de
delegación y..., Megan el helicóptero se cayó.

Los ojos se me l enan de lágrimas y tartamuda pregunto

- Mikhail, él..., Dime que está bien por favor

Responde estertorosa

- Lo están interviniendo, pero no nos dan muchas esperanzas. Megan, mi


hermano se muere. Mikhail se está muriendo.

Siento que un frío horrible recorre mi cuerpo. No puedo moverme, mi mente se


queda en blanco y dejo caer el móvil y con el mismo, caigo al suelo y todo se
torna negro. Debe ser mentira, tiene que serlo.

=================

Epílogo

He tomado el primer vuelo a San Petersburgo sin dejar de l orar y desgarrarme


por dentro. Esto no puede ser. Apenas entro al hospital no logro controlar mis
emociones y a gritos pido que me dejen ver al hombre que amo. No puede morir,
no puede irse. Todos están sol ozos y yo soy la única que me oigo l orar por todo
el piso. Alejandra intenta consolarme pero nada ahora me consolará más que
saber que Mikhail sale vivo de esa operación. Pregunto qué ha pasado, como ha
sido y sólo pueden decirme que el helicóptero sólo cayó sin razón. El piloto ha
muerto y otro

empleado de la farmacéutica. No, me niego a creer que Mikhail se pueda morir.


Es fuerte y no es posible que todo termine así. Sergey insiste en l evarme a la
cafetería para calmarme y poder tomar aire y sólo consigue que l ore más.

- Hey, mirame. Sé que esto es algo difícil pero confiemos en que Mikhail saldrá
bien de esa operación

Niego con la cabeza

- Su corazón, su corazón no va a resistir Sergey. Si el se muere yo me muero con


él. No me puede dejar.
- Megan, no se va a morir. Toma el café

Lanzó el café al suelo y levantándome de la sil a grito descontrolada

- ¿Por qué me pasa esto a mi? ¿Que carajo he hecho en la vida para merecer
esto?

¿Que acaso no puedo ser feliz? Estoy harta de vivir así. Harta de que me lo
arrebaten todo en la vida. ¡No he lastimado a nadie para que la vida se ensañe así
conmigo!

- Megan, controlate por favor.

Doy un puñetazo en la mesa y destrozada grito

- ¡Al carajo el control! ¿Dónde queda Dios en todo esto? Siempre he creído y
tenido fe y ahora qué

necesito de dios...¿Donde está?

Me abraza a la fuerza y no me suelta. Quiero que se aleje de mi. Quiero que


todos se alejen de mi. Odio vivir una vida tan amarga e insípida. Me quiebro de
dolor entre sus brazos y digo

- ¿Por que nos tiene que pasar esto a nosotros? ¿Por que la vida me quiere quitar
al hombre que amo? Si él se va, yo me voy con él

- Megan, no digas eso. Ninguno de los dos se va a ir. Mikhail es fuerte y sé que
luchará por su vida. Ha pasado por mucho en la vida como para terminar así Veo
a Amanda

entrar a la cafetería y me despego rápidamente de Sergey para evitar problemas.

- Perdoname, sólo necesitaba a alguien..., necesito..., sólo me apoya Me mira y


algo apenada se acerca y extendiendo sus brazos me abraza y me toma por
sorpresa. Dejo que lo haga y mientras me abraza dice comprensiva

- Disculpame por haberte golpeado sin antes escuchar. Y quiero que sepas que
tanto Sergey como yo, estamos aquí para apoyarte en lo que necesites. Mikhail
saldrá de esta como de tantas. Sólo hay que desearlo con muchas fuerzas.
Entre lágrimas replico

- Gracias Amanda. No sabes lo mucho que me ayudas.

Amanda me l eva a rastras a la casa y hace que me cambie de ropa y coma algo.

Alena me da a mi bebito y verlo me hace l orar. Lo abrazo mucho y digo

- Necesito a tu Papi. Él no nos puede dejar así. Mami también se va si no está


papi

- No digas eso Megan. Tus hijos te necesitan - Regaña Amanda

- Sin Mikhail no sé qué

sería de mi vida. No podría seguir viviendo.

Carga a Misha y acusándolo en sus brazos me regaña y prohíbe que vuelva a


decir esas cosas. Ya yo quiero regresar al hospital. Deben de haber terminado la
operación y quiero ver a Mikhail. Comienzo a darle vueltas a todo e iracunda
comienzo a lanzar cosas y gritar

- Fue el a, fue la maldita de Raisa. El a quiso matar a Mikhail. Esa loca se va a


morir como Mikhail no sobreviva. Juro que va a morir de la forma más cruel y
lenta en la que un ser humano pueda morir.

Poniendo los ojos como platos niega con la cabeza

- A ver, Megan entiendo que estés sufriendo pero aunque Raisa sea una bruja
infeliz, el a está recluida en un hospital y el helicóptero se cayó totalmente ajeno
a el a.

- ¡No! Fue el a. Es una bruja y tuvo que haber hecho que el helicóptero se cayera

- Megan, calmate. Podrías dañarte. Tienes que estar serena por tu condición.

Seco mis lágrimas y sigo creyendo que fue esa bruja. Algo me lo dice. Un
impulso me hace salir como alma que l eva al demonio y pasar de los mil
metros. Agarro el coche y manejo a velocidad hacia el hospital donde está esa
víbora. Iracunda entro y la busco en su habitación. Nada más decir el apel ido
parece ser una l ave maestra en todo Rusia. Al verla postrada en esa cama siento
que quisiera hacer que su corazón se detuviera. Sólo así dejaría de jodernos la
vida. Me acerco a el a y la sacudo con fuerza

- ¡Abre los ojos perra infeliz!

Los abre y al verme se queda catatónica. Parece un despojo humano y no veo la


hora en que se extinga del mundo.

- Te voy a advertir algo maldita

infeliz. Mikhail se muere y antes de yo morirme con él, te juro que te voy a
bañar en ácido y luego a prender en l amas para que te mueras como lo que eres,
una perra arrastrada. Has sacado lo peor de mí y sólo deseo verte muerta De
queda cal ada y parece disfrutar de lo que le estoy diciendo. Está mal de la
cabeza. Me mira y sólo curva la comisura.

- Pudrete estúpida. ¿Crees que no sé que gracias a ti estoy aquí? Hasta que al fin
jugamos el mismo juego. Te voy a destruir Megan McMil an. A ti y sólo a ti.

Voy a levantarme de esta cama y reza porque te voy a poner a temblar. -


Responde con dificultad

Le quito de la nariz el respirador artificial y comienza a ahogarse sin oxígeno.

La miro con odio y ganas de acabarla

- No sabes como deseo que te mueras y dejes de modernos la vida perra infeliz.

Pero sería muy fácil matarte. Juro que vas a sufrir antes de morirte.

Le coloco nuevamente el respirador artificial y respirando jadeante dice

- No sé de que hablas imbecil. Pero si se muere, mejor. Prefiero saberlo muerto


que vivo y a tu lado.

Le juro una y otra vez que se va a arrepentir y salgo de esa habitación hecha un
mar de lágrimas. Manejo arrebasabdo todas las luces rojas para l egar lo más
rápido posible a ver a Mikhail. Aún Alejandra l ora. El a debe saber mucho más
que yo y no me quiere decir. Aleksandra está en trance en una esquina de la sala
de espera y yo, yo estoy que quiero morir. Todo parece una pesadil a sacada de
una película de terror. Me siento al lado de Aleksandra y el a comenta ida

- Cuando era pequeña. Él me cuidaba mucho. A mi y a Valentina. Cuando papá


me golpeaba por no sonreirle a los amigos borrachos; Mikhail me l evaba a mi
cuarto y secaba mis lágrimas y luego me curaba las heridas. Me decía l orona
porque l oraba mucho cuando me untaba alcohol curativo.- Sonríe entre lágrimas
- Luego me daba un abrazo y me contaba un cuento antes de dormir para que
pasara de los golpes y gritos que mi padre le daba a mi madre. Megan, es mi
único hermano, no se puede morir. No me puede dejar sola.

La abrazo y junto a el a derramo lágrimas desesperanzadas. Al rato el médico


sale a la sala de espera y nos reúne con el rostro apenado. Casi muriendo
pregunto

- Doctor, ¿Como está mi esposo? ¿Ya está bien verdad?

- Siento decirles que hubo muchas complicaciones durante la operación. La


condición cardíaca del paciente es una crítica y su corazón está muy débil.

Además de que tiene fractura en una de las caderas y otros daños serios.

Sobrevivió la operación, pero no puedo asegurarles que pase la noche. El


paciente está consiente y balbucea el muchas veces el mismo nombre. ¿Quien es
Megan?

- Soy yo doctor

Asiente con la cabeza

- Será mejor que pase. Me duele mucho decir esto pero despedirse de él será lo
mejor. Ya hemos hecho por él lo humanamente posible.

Entre lágrimas avanzó hasta la habitación de Mikhail y antes de entrar pido a


dios que no se lo l eve. Verlo conectado a docenas de máquinas e inmovilizando
en esa cama me parte en pedazos. Su rostro

está golpeado igual que sus brazos y demás. Al verme sonrie agonizando y entre
silabas dice
- Megan..., mi amor

Camino hacia él y agarro su mano entre lágrimas.

- No hables. No te esfuerces. Todo va a estar bien. Te vas a recuperar y vamos a


estar juntos. Te lo prometo.

Me mira y derrama una lágrima. Lo hace con dolor y como si supiera que ya su
final está cerca. Pero no, me niego. El no puede morir.

- Megan, perdoname. Perdoname por no haberte hecho feliz. Quiero que sepas
que te amo y te amaré siempre. Perdoname por no haber sido el hombre que
necesitas a tu lado.

Pido que se detenga entre lágrimas. Cada palabra que dice lo ahoga y a mi me
lastima.

- No digas eso así Mikhail. Tu, tu te vas a poner bien y vamos a ser muy felices
juntos.

- Eres una mujer muy hermosa Megan. Estoy seguro de que aparecerá un
hombre que te acompañe en la vida. Voy a extrañarlos mucho. A ti y a mis hijos.
Me hubiera gustado ser mejor padre, mejor esposo.

Acaricio su cabel o y mil dagas atacan mi interior. Beso sus labios y una lágrima
mía cae sobre su rostro.

- Eres un excelente padre y esposo cariño. Le doy gracias a dios por haberte
puesto en mi camino. No digas que nos vas a extrañar porque estarás aquí con
nosotros.

Derrama una lágrima y estertoroso añade

- Perdoname por haberte chantajeado en Seattle. También quiero que me


perdones por haber corrompido tu vida. Te introduje en un mundo que no era lo
que querías. Meg,

perdoname por no poder olvidar mi pasado, también por no poder ser vivo y
pleno como tu, pero a partir de los nueve, vivo inerte por dentro. Sólo tu lograste
encender algo dentro de mi. Lograste hacer que un corazón endurecido y frío
volviera a sentir.

Las máquinas comienzan a descontrolarse y cada vez habla menos y le suplico


que se cal e y no se esfuerce pero no me hace caso. Sigue hablando y dice que
antes de morir quiere decir todo lo que desea.

- Gracias por haber estado a mi lado. Gracias por hacerme sentir que existo para
alguien. Gracias a ti le encontré algo de sentido a una vida que me pesa l evar.

Gracias por haberme dado un hijo hermoso. Te agradezco que hayas intentado
entenderme.- Suelta otra lágrima - Se feliz Megan. Después de mi la vida sigue.

Quiero..., quiero que rehagas tu vida y ames a un hombre tanto o más de lo que
me amas a mi. Sé que lo vas a lograr.

Niego con la cabeza quebrada en l anto.

- No digas eso. Jamás podría amar a más nadie como te amo a ti.

Casi sin poder hablar pide ver a su madre, Aleksandra y a Sergey. Los tres pasan
y Alejandra al verlo colpasa en dolor. Verla tan destruida me encoge el corazón.

El a es médico y sabe que la probabilidad de que Mikhail sobreviva son casi


nulas. Él la mira y le dice

- Madre, ha l egado el momento de que otro siga cuidando de ti. Gracias por
haber estado a mi lado cuando más lo necesité. Mejor madre no pudiste ser para
mi y mis hermanos. No quiero que l ores. Mejor recuerda los lindos momentos
que pasamos juntos. Pero no l ores por mi, no vale la pena.- Mira a su hermana y
cada vez pudiendo expresarse menos, habla - Y a ti, mi pequeña, ya no voy a
estar para sacarte de líos.

Espero que consigas todo lo que te propongas en la vida. Estoy muy orgul oso de
ti Aleksandra.

- Y yo de ti hermanito. Te vas a poner bien. Lo sé - Llora Aleksandra

- Sergey, perdoname por haber desconfiado tanto de ti. No supe valorar tu


amistad. Y
ahora que estoy a punto de quizá no volver a verte, quiero decirte que si hay una
de las

pocas cosas que le agradezco a la vida es el que me haya dado un amigo como
tu. No creo poder decir nada más. Cuida de mi madre, de mi hermana y también
de Megan. Se que puedo contar contigo.

- Ya no hables más. Por favor Mikhail. No te esfuerces.

Sonrie y las máquinas que están conectadas a él comienzan a pitar muy duro.
Otra lágrima cae de sus ojos y dice casi sin voz

- Te amo Megan, y siempre lo haré

Cada vez suenan más y más y Mikhail no me responde. Lo l amo y parece que
no escucha. Alejandra l ama a los médicos desesperada y una batería de el os
entran y nos hacen a un lado. Hablan cosas raras médicas y usan un desfibrilador
y ver como con cada descarga el cuerpo de Mikhail se arquea con abrupto sin dar
ningún indindicio de mejoría. Las máquinas no dejan de pitar y una fina línea
falta de vida se refleja en el cardioscopio. No hay latidos, no hay aliento.
Descargan una última vez y se detienen con pesar.

- ¿Por que se detienen? ¡Salvenlo!- Grito agonizando Los médicos se miran unos
a los otros y apagan el desfibrilador. Se dicen entre el os que ya no hay nada que
hacer y uno de el os pregunta

- ¿Hora de muerte?

La enfermera responde

- Ocho treinta de la noche

=================

Agradecimientos

Que decir, bueno, no sé como l egué hasta el final de este libro. He tenido unos
últimos meses horribles y mi ánimo no ha sido el mejor. Pero aún así sigo
escribiendo porque sé que muchas esperan con ansias los capítulos. Quiero
agradecerle el apoyo incondicional a mi querida amiga Seicha, sabes que eres mi
motorcito para seguir con la escritura. Tu efusividad y alegría me inspiran
mucho. A otra personita que quiero agradecerle es a una argentina que aunque
no me conoce físicamente, me ha demostrado que le importo, me

ha ayudado en bloqueos aunque el a no lo sepa. Andrea, ¡Gracias! Gracias por


tus consejos y por hacerme reír. Quiero también darle las gracias a todas esas
chicas que pertenecen al grupo de whatsapp. Son de mucha ayuda y motivación.
Esta historia el escribirla ha sido una experiencia única. Me he identificado con
cada uno de los personajes y como escritora pude ver como cada uno
evolucionaba hasta l egar a ser lo que son en Tuya Incondicional. Perdí horas de
sueño, horas de baile, horas de ocio, sólo por escribir y actualizar diario. Si,
actualizar diario es algo cansado pero me recompensa sus comentarios y votos.
Eso me anima a continuar con la escritura. Con esta historia tuve la oportunidad
de descubrir el género literario en el cual me desenvuelvo mejor, además de
descubrir que el hacer una saga no era tan tedioso como imaginaba. Disfruté
mucho escribiendo bajo la perspectiva de Megan, una mujer peleonera, macarra
e impulsiva pero de buen corazón. Y el escribir los prólogos bajo la perspectiva
de Mikhail fue un reto para mi. Mikhail ha sido el personaje más complicado y
difícil de entender que he creado y siento que es al más que le he tomado afecto.
Es un personaje que quizá de afuera parezca cruel y frío, pero tiene una larga
estela de traumas que no ha sabido liberar. Espero que hayan disfrutado tanto
como yo esta historia entre dos personas tan distintas y opuestas pero sin
embargo muertas de amor el uno por el otro. Sé que este final a muchas no les ha
de agradar pero

¿por algo pasan las cosas no? Muchas preguntas se que comenzarán a surgir, me
odiaran por haber muerto Mikhail, pero todo tiene su razón de ser. Aún el final
está algo lejos y quedan muchas cosas que aclarar en la historia. Las quiero a
todas y nuevamente un mil ón de gracias por haber permitido que estos dos
personajes tocaran sus vidas y sus corazones.

¡Besos!

April Russel

Tuya Incondicional©
by AprilRussel123
Unidos en matrimonio. Por fin Megan y Mikhail han logrado sobrepasar las
diferencias e
acompañar a Megan, un accidente inevitable, que marcará la vida de ambos pone
a prueba ese amor que juraron tenerse. El amor
- Por favor, ya dejalo en paz. Por lo que más quieras. Es sólo un niño. Ya ha
pasado por cosas horribles
Vuelve a pegarle nue
- Te amo cielo, te amo mucho. Nada de lo que dice tu padre es cierto. No tienes
culpa de nada.
Bajo la cabeza y seco mis lágr
- No te lo vuelvo a repetir, ¡deja de l orar! con doce años y tan niñita l orando.
Me l eva hasta una puerta. Hay una mujer e
ado y moldeado a mis curvas. Adornado por lindos cristales y un blanco perlado
de ensueño. Alejandra sonríe y comenta
- Sabes
- Oye Mami, ¿Yo me puedo poner uno de estos?
- Claro princesa, cuando seas mayor y encuentres un hombre que te quiera
mucho,
- Estoy nerviosa. ¿Y si luego ya no quiere casarse conmigo?
- ¡Megan! Mi hijo está loco por ti. Él te ama y es el primero que
- Que nada. Todo va a salir bien. No seas pesimista cariño.
Guardo silencio y miro por el vidrio con desespero. Las manos me

También podría gustarte